domingo, 18 de noviembre de 2018

Eusko Ikaskuntza Otea el Horizonte

Les compartimos este reportaje acerca de la información que ha ido surgiendo durante la celebración del XVIII Congreso de la centenaria Eusko Ikaskuntza que llega a nosotros por medio de Deia:


La sociedad cierra con la gobernanza democrática su XVIII Congreso antes de presentar las conclusiones el día 23 en Oñati

Jurdan Arretxe

El XVIII Congreso de Eusko Ikaskuntza, el del centenario de su fundación, afronta hoy en Tabakalera su quinta y última jornada antes de las conclusiones de la próxima semana en Oñati. Lo hará con la gobernanza democrática como eje del debate: cómo se gobiernan los territorios vascos, su relación entre sí y su importancia en un mundo cada vez más globalizado que vive una “aceleración de la modernidad”.

Los trabajos de este congreso arrancaron hace un par de años, pero desde el 5 de octubre en Baiona se han desarrollado diversas sesiones de debate en Gasteiz, Iruñea y Bilbao. Hoy se pone el primer colofón a esta fase, resume el profesor de la UPV/EHU Mario Zubiaga: “Si hasta ahora hemos hablado de cultura, socioeconomía, euskera, gestión de la pluralidad… en la quinta sesión hablaremos de quién, cómo y dónde se toman las decisiones que nos afectan, cuál es la forma en la que se toman”. En palabras de la directora de prospectiva, estrategia y nuevos proyectos de Eusko Ikaskuntza, Beatriz Akizu, “la otra gran pata para afrontar los retos del siglo XXI”.

El punto de partida, recogido en el análisis elaborado en el denominado Libro Verde, es claro, explica Zubiaga: “Se ha producido un proceso de expropiación de la decisión a todos los niveles. No solo las decisiones relevantes de nuestro día a día están más lejos, sino que además en muchas ocasiones no sabemos quiénes toman esas decisiones”.

En primer lugar, hay un contexto global que explica en parte el crecimiento de los movimientos ultraderechistas en diversos países del mundo, “una de las dos posibles respuestas a la aceleración de la globalización que vivimos”, en palabras de Zubiaga. “Esa falta de seguridad por esa aceleración tiene dos salidas posibles: una, basada en un pesimismo antropológico, de volver al pasado, a las ideas que nos dieron seguridad, aunque sean ideas poco defendibles como cierres de fronteras, estados-fortaleza y recortes de derechos y libertades;y la otra salida ante esa aceleración, profundizar en las ideas ilustradas: derechos y libertades, solidaridad, igualdad, libertad”.

“Dentro de las respuestas a la aceleración de la modernización, a esa inseguridad de la globalización, hay una gran corriente que defiende en muchos países que la ciudadanía pueda decidir sobre lo que le afecta en el día a día”, añade antes de llegar al escenario vasco. Ya en casa, Zubiaga cree que los cambios “obligan a hacer una reflexión más profunda sobre la cohesión de los territorios vascos: ¿Hasta qué punto se pueden articular mejor, se pueden crear espacios comunes y de colaboración que ayuden a la cohesión de la ciudadanía de esos territorios?”. Es una de las razones de ser de este proceso de reflexión que lleva a cabo Eusko Ikaskuntza. Akizu considera que son “tiempos para trabajar para que Geroa Elkar-Ekin sea posible. En este espacio cooperativo se genera un clima en el que está siendo mucho más fácil identificar el suelo común del que partir. Son tiempos difíciles, pero también para construir y y avanzar”.

También sobre el autogobierno. Estos meses de trayectoria, de debate académico más bien fuera de foco, han permitido que, según Zubiaga, “sectores muy diversos, ideológicos, generacionales, territoriales… hayan tenido una voluntad e interés y casi placer para reunirse a debatir acerca del futuro del país, de forma tranquila, sosegada, sin crispaciones y respetando las posiciones de los otros”.

“Hemos visto la voluntad de definir un espacio de consenso con respeto recíproco a los proyectos que cada uno pueda tener, y el reconocimiento de que todos los proyectos deberían ser materializables democráticamente”, resume el profesor de la UPV/EHU lo que define como “el suelo básico. La diversidad ideológica, lingüística, cultural… sigue existiendo y cada uno promueve su proyecto desde ese suelo común”.

Mayor capacidad de decisión

“Los vientos que soplan en el mundo global son lo suficientemente violentos como para que tengamos que acordar unas cuestiones mínimas”, sintetiza Zubiaga, que “sin que haya habido avances excesivamente desarrollados o audaces en relación con la fórmula concreta para articular el país”, sí percibe que existe “un consenso sobre tener una mayor capacidad de decisión sobre todos los aspectos”.

¿Esa mayor capacidad en qué fórmula jurídica se puede plasmar, más ahora que el Parlamento Vasco debate sobre el nuevo estatus? Zubiaga mantiene esta reflexión estratégica al margen de lo que dé de sí el debate de la Cámara u otros avances como la constitución de la Mancomunidad de Iparralde: “No se ha llegado a ese nivel de especificidad, pero sí se ha constatado que es necesario debatir sobre eso, cómo nos ubicamos en el mundo, en Europa y en los Estados español y francés, que ese debate hay que abrirlo ya porque es transversal”.

Hoy y con las conclusiones del viernes día 23 en Oñati, Eusko Ikaskuntza constatará que, con respecto a hace 100 años, el autogobierno ha avanzado. “Por primera vez en la historia los territorios de Euskal Herria, Vasconia o el País Vasco-Navarro están institucionalizados de forma democrática”, resume Zubiaga, para quien “esto es muy relevante, porque el reto es reforzar la capacidad de decisión de esas instituciones y la ciudadanía”.

El reto ahora, a partir de 2019 -cuando tocará desarrollar este XVIII Congreso-, es “dar respuestas de país al país. Ahora lo tiene que hacer desde esta complejidad, con espacios de conversación entre diferentes, crear redes de confianza…”, explica Akizu, a quien Zubiaga añade que “ayudar a la continuidad del país es el leit-motiv de Eusko Ikaskuntza. Tiene que haber un país dentro de 100 años. Ese es nuestro trabajo. Un país que no sea peor que el de ahora. Que tenga cierta continuidad con el país de hace 100 años, que tenía cosas buenas y malas;que el país de hoy creo que es mejor en casi todos los aspectos;y la idea es que dentro de 100 años siga habiendo un país y sea mejor”.






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