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jueves, 8 de enero de 2026

Martínez | La Doctrina Fran Rivera

Desde las páginas de Público traemos a ustedes este texto en el que Jonathan Martínez hace cera y pabilo de todos los que se han ufanado por el secuestro de el mandatario venezolano Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, así como el bombardeo a diferentes puntos de Venezuela incluyendo barrios residenciales de Caracas.

El texto se lo dedicamos a uno de los individuos mencionados en este, el infumable jeltzale Iñaki Anasagasti:


La Doctrina Fran Rivera

Jonathan Martínez

El otro día, tras el ataque estadounidense contra Caracas, una buena parte de la prensa patria se entregó a los más insólitos malabarismos verbales. No me gustaría verme en su papel. Tras haber agotado los epítetos contra Vladimir Putin, los plumillas de obediencia atlantista se tentaban la ropa para relativizar el despotismo de Donald Trump e invertir la carga de la prueba. Por lo visto, Venezuela llevaba la falda muy corta. El ABC, un periódico que en su día glorificaba a Hitler y a Franco, celebró modestamente el bombardeo llamando "dictador" a Nicolás Maduro. Todo muy festivo y entrañable.

Supongo que el diario de Julián Quirós está afligido porque el Consejo Nacional Electoral de Venezuela no desglosó las actas que dieron la victoria a Maduro en los comicios de 2024. Loable preocupación. El problema es que el ABC ya llamaba "dictador" a Hugo Chávez cuando había ganado nueve citas electorales bajo la supervisión de organismos independientes. "Extraño dictador", decía Eduardo Galeano. Lo más llamativo, sin embargo, es que las quejas proceden de un periódico monárquico como el ABC y de un país como España, que lleva noventa años sin elegir en las urnas a su jefe de Estado.

Aquellos que llaman a Israel "la única democracia de Oriente Medio", sostienen que Venezuela es una dictadura y piden una "transición democrática". Es la misma retórica de Donald Trump, que se propone gobernar el país hasta que llegue "una transición pacífica". La típica transición urdida en los despachos del Pentágono. Leamos, por ejemplo, el telegrama remitido por el Departamento de Estado a la embajada en España en 1975: "Es esencial que el Rey, mediante sus actos, se consolide lo antes posible como el líder indiscutido de España. Es útil que el Rey disponga de la prensa más favorable posible. El Rey sabe bien que cuenta con nuestro apoyo".

Hablando de injerencias, Iñaki Anasagasti ha celebrado la operación trumpista con uno de los argumentos más débiles que se han escuchado estos días. Dice el ex senador que todos habríamos aplaudido una intervención estadounidense en España contra Francisco Franco. Como ejercicio de ciencia ficción, tal vez merezca los laureles de un Premio Planeta. Lo que ocurre es que EEUU, para sorpresa de nadie, hizo exactamente lo contrario: traicionó al Gobierno vasco en el exilio, sacó del ostracismo al Caudillo y legitimó la dictadura ante los organismos internacionales a cambio de unas bases militares.

Pero volvamos a Venezuela. Y es que el régimen de Trump no solo ha convertido a Maduro en una especie de rockstar antiimperialista sino que además ha dejado en ridículo a María Corina Machado y a sus seguidores, que se apresuraron a jalear la agresión y ahora ven cómo se aleja el sueño de acceder al poder por la vía de las armas. Tras la caída del guindo, Machado ha propuesto compartir el Nobel con Trump. Campeona mundial de arrastre. No es la primera vez que la oposición venezolana apuesta por el secuestro presidencial bajo el padrinazgo de la Casa Blanca. En 2002, los partidos opositores recurrieron a militares desleales para apresar a Chávez y poner como presidente al jefe de la patronal.

Nos dicen que Venezuela no tiene un gobierno democrático pero no quieren que preguntemos si Venezuela tiene una oposición democrática. ¿Es democrática María Corina Machado, que respaldó a Netanyahu durante el genocidio en Gaza y celebró el bombardeo de su propio país prometiendo privatizar sus recursos naturales? ¿Es democrático Juan Guaidó, que se autoproclamó presidente retorciendo la Constitución y desafiando al Tribunal Supremo de Justicia? ¿Son democráticos Leopoldo López y Henrique Capriles, que participaron en el golpe de 2002 deteniendo ilegalmente al ministro Ramón Rodríguez Chacín? ¿Son democráticos los guarimberos que incendiaban las calles de Venezuela recurriendo a eso que en España llaman terrorismo callejero y se castiga con hasta trece años de cárcel?

Aceptemos por un instante que el ABC está en lo cierto y Maduro es un cruel dictador. ¿Quiere eso decir que una empresa de renombre español como Repsol hace negocios millonarios con una dictadura? ¿Que la niña bonita de la marca España hace caja con la sangre de los opositores? ¿Que Josu Jon Imaz bebe los vientos por una dinastía de sátrapas? ¿Que los políticos del PP y el PSOE que franquearon las puertas giratorias de la petrolera nunca tuvieron el mínimo escrúpulo moral? Los periódicos más feroces contra Maduro no le piden cuentas a Repsol, entre otras cosas porque la compañía se anuncia en sus páginas. De pronto, el dinero generado en una dictadura ya no resulta inconveniente.

En cualquier caso, ha llegado con fuerza el tiempo de los eufemismos. Pedro Sánchez, sin ir más lejos, llamaba "escalada" a algo que si ocurriera en Madrid sería llamado atentado terrorista. Otros hablan de "extracción", "detención" o "captura" para mencionar algo que en cualquier otra circunstancia se llamaría "secuestro". No hay más que ver las varas dobles y los circunloquios de las élites europeas, dirigentes pusilánimes que siempre actuaron como una sucursal de Washington y que llevan camino de padecer en Groenlandia las dulces mieles del intervencionismo yanqui. Roma no paga traidores.

Quien diga que Estados Unidos va a llevar la libertad o la democracia a algún país del mundo, o no ha leído un libro de historia en su vida o lo ha leído y nos trata como si fuéramos imbéciles. Recordad los miles de muertos en Haití a manos de los Duvalier. Recordad el genocidio maya con doscientos mil cadáveres en Guatemala. Recordad el genocidio de los militantes de la Unión Patriótica en Colombia. Recordad los miles de torturados y desaparecidos en Chile con Pinochet. Recordad el terrorismo de Estado con Videla en Argentina. Recordad las víctimas de la contra en Nicaragua. Recordad los muertos en el Caracazo en nombre del Consenso de Washington.

He visto un vídeo en el que el ex torero Fran Rivera celebra el secuestro de Maduro y pide a Estados Unidos que haga lo propio en España. Dicen los analistas que Trump pretende apropiarse del continente americano invocando la Doctrina James Monroe. Desde estas líneas sospechamos que en realidad Trump está invocando la Doctrina Fran Rivera: se trata de aprovechar que el mundo se ha llenado de mileis, bukeles, machados y abascales de andar por casa, mentecatos y vendepatrias dispuestos a lamer la bota que más fuerte los pise. Día tras día, algoritmos made in USA nos bombardean con sus sandeces y nos imponen sus exabruptos. Eso sí que es una dictadura y de las gordas.

 

 

 

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martes, 14 de octubre de 2025

Naima la Exploradora

Este artículo que les presentamos a continuación y que traemos a ustedes desde el portal denominado Zenda nos lleva de regreso al archipiélago de Svalbard y la muy particular toponimia que ahí se puede encontrar. Además, el texto contiene una muy bonita sorpresa con respecto a lo que es tener la identidad vasca.

Adelante con la lectura:


Qué es un vasco

Ander Izagirre

En julio de 2018 dio muchas vueltas el tuit de un navegante vasco desde Groenlandia: “Todavía no nos lo podemos creer. Hemos visto arder el hielo”. Lo mostraba en un vídeo: al extraer bloques de tierra congelada del fondo marino, el metano atrapado se liberaba y el hielo ardía. Este mensaje, y otros que hablaban de corrientes oceánicas, fósiles marinos, osos polares y auroras boreales, salían de una cuenta anónima (@Artikoan) que tuiteaba en euskera.

Varios medios le pidieron entrevistas pero tardó en concederlas. “Yo publicaba en Twitter sin nombre ni foto, porque pensaba que si la gente me veía, no me tomaría en serio”, me explicó en una videoconferencia desde Tromsø, en la Laponia noruega. “Es que mírame”, me dijo. Y yo la miré: era una mujer joven, de pelo rizado y piel oscura. “Me llamo Naima el Bani Altuna. Ya ves que tengo rasgos árabes. Mi padre es marroquí, mi madre vasca. Cuando empecé a tuitear, tenía 24 años. La investigación oceánica es un ámbito muy masculino, de hombres blancos, y yo a veces me sentía fuera de lugar en las expediciones, en el laboratorio o dando clases en una universidad noruega, donde no se esperaban a alguien como yo y me costaba hacerme un sitio…”.

En Bilbao le preguntan a menudo de dónde es. “¿Yo? De aquí, de Bilbao”. Ya, pero cuál es tu origen, de dónde has venido, cómo es que hablas tan bien euskera. “¡Es que soy vasca! Muchos tenemos padres y madres que llegaron de otras partes. Hemos nacido aquí, hemos estudiado aquí, hablamos la lengua de aquí, somos de aquí”. Naima el Bani ha seguido una carrera académica, ha investigado en universidades del País Vasco, Francia, Canadá y Noruega, emprende expediciones oceanográficas por el Ártico, y nunca olvida el privilegio de tener un pasaporte que abre fronteras: “Lo tengo porque mi padre emigró, la gran aventura fue la suya, no la mía. Mis primos marroquíes nunca han podido viajar ni estudiar, ni siquiera pueden venir a visitarnos a Bilbao, esa desigualdad de oportunidades es terriblemente injusta”.

Mientras navegaban cerca de las islas Svalbard, en pleno Ártico, Naima el Bani  vio un glaciar y fue corriendo adonde sus colegas para pedirles que le sacaran una foto. Le preguntaron por qué se había emocionado tanto. “Porque aquel glaciar es el Biscayarfonna, el glaciar de los vizcaínos”. Les contó que hace cuatrocientos años los vascos navegaban cuatro mil kilómetros en sus barcos de madera hasta estos parajes congelados, para cazar ballenas, y que quedaron algunos topónimos. Cuando sus compañeros de expedición internacional le preguntaron qué era un vasco, esta mujer de 24 años, piel oscura, pelo rizado, geóloga, paleoceanógrafa, navegante, llamada Naima el Bani Altuna, les dijo: yo.

 

 

 

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domingo, 1 de junio de 2025

Pelotaris Vascos Jugando como Vascos

No estarán jugando como españoles, tampoco estarán jugando como franceses.

Por primera vez, estarán jugando como vascos.

Y con ese hito, por fin habrá vascos compitiendo como vascos en un deporte inventado por los vascos.

Aquí lo que nos informa El Diario acerca del torneo internacional de Pelota Vasca que se desarrolla en Gernika:


Por fin los pelotaris vascos podrán elegir la verde, además de la roja o la azul

“El enfrentamiento deportivo entre Euskadi y España no vulnera regulación alguna, ni interna ni internacional, y no es sino reproducción de otros habituales entre representaciones de territorios y estados en variados deportes, y ahí están los ejemplos de las naciones británicas, o de Groenlandia e Islas Feroe respecto a Dinamarca, o de Hawai en relación a Estados Unidos, por citar algunos”

David Salinas-Armendariz

Llegó el momento. El torneo de cesta punta 'Liga de Naciones' que se celebra en Gernika del 1 al 6 de junio va a suponer la primera vez en la historia en la que una Selección Vasca de pelota participa de forma oficial en el ámbito internacional bajo el paragüas de la FIPV, principal organismo de este deporte en cuya creación en 1929 ya estuvieron los vascos. Un cambio legislativo lo ha propiciado, pero sobre todo la tenaz voluntad de los y las pelotaris, arropados por los pelotazales de los siete territorios de Euskal Herria, con el apoyo de las instituciones, de lo que ha sido buena prueba la presencia del lehendakari Pradales vistiendo la Verde como el primero de los vascos.

En el campeonato de Gernika estarán las selecciones de las federaciones que integran hoy la Internacional, entre ellas la federación española y también la vasca, que fue aceptada como miembro de pleno derecho el pasado 28 de diciembre. Es cierto que pesa sobre esa decisión asociativa (adoptada por dos tercios de su asamblea, incluidas las federaciones de Francia, Argentina, México o Venezuela) un recurso ante el TAS por parte de las federaciones española y (a su rebufo) cubana, posición, la del ente que hoy preside el navarro Javier Conde, que supone, de suyo, el incumplimiento de la ley española del deporte, que en su artículo 48.2 (el que abre el derecho de federaciones autonómicas a acceder a la representación internacional) obliga a la federación española concernida a aceptar y dar “apoyo conjunto” a la entrada de la autonómica tras el acuerdo con el CSD, que en este caso ya se produjo con carácter previo, como así mismo establece el precepto. 

La federación española no sólo ha incumplido la ley (sin que el CSD le haya conminado expresamente a acatarla, como debiera) sino que ha sacado un comunicado que roza el surrealismo. La española dice participar en Gernika en la competición organizada por la FIPV clasificatoria para los Mundiales del año próximo, pero no le reconoce carácter “oficial” porque dice no estar autorizada por ella misma y por el propio CSD. El desenfoque es tremendo. La federación española parece desconocer que las competiciones oficiales en el calendario de la FIPV las decide ésta, y no una administración pública o una federación concreta, siendo que aquí, además, la española se ha inscrito voluntariamente e incluso sometido al tribunal arbitral de la FIPV (circunstancias que han de tener consecuencias de cara al recurso pendiente). Recordamos que la no autorización de celebración en territorio estatal de una competición deportiva internacional sólo podría obedecer a razones de política exterior, o, pongamos, de salud u orden público, según establece nuestra legislación interna, en la que siempre prevalecerá lo dispuesto en la vigente ley del deporte, no existiendo en este caso prohibición alguna por parte de las autoridades administrativas.

Por otro lado, el enfrentamiento deportivo entre Euskadi y España no vulnera regulación alguna, ni interna ni internacional, y no es sino reproducción de otros habituales entre representaciones de territorios y estados en variados deportes, y ahí están los ejemplos de las naciones británicas, o de Groenlandia e Islas Feroe respecto a Dinamarca, o de Hawai en relación a Estados Unidos, por citar algunos. 

En Gernika se va a poner de manifiesto la posibilidad de que deportistas vascos puedan elegir libremente entre defender distintas camisetas, en esta ocasión las de los combinados de España, de Francia o de Euskadi. Una demostración de convivencia y de normalización, de concreción del derecho a la libre opción por parte de los deportistas, algo asumido en un mundo del deporte donde es posible vestir distintos colores por cuestión de origen y de establecimiento. Lo fundamental es que los pelotaris vascos (que dominan claramente la especialidad) podrán optar, por fin, por la camiseta verde de la Euskal Selekzioa, además de por la roja de España o la azul de Francia. Ese es el ejercicio de pluralidad que conlleva la oficialidad internacional, a la que aspiraban y aspiran mayoritariamente deportistas y sociedad vasca. Menos esencialismos, por tanto, y más normalidad. Y que gane el mejor en la cancha, sea el o la que sea. Porque si lo son pelotaris vascos defendiendo a España también lucirán la txapela.

Lo cierto es que el lunes día 2 de junio veremos saltar al frontón Jai-Alai de la villa foral a los primeros representantes de la Verde en un nuevo e ilusionante camino, tantos años después, hoy en la cesta punta, y en sucesivas citas en las demás modalidades de la pelota vasca, con la vista puesta en los Mundiales que se desarrollarán en 2026 en San Luis, Argentina. Que sirva para un gran impulso a este deporte, de la mano del Ongi Etorri, por fin, a la Euskal Pilota Selekzioa. 

 

 

 

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sábado, 2 de abril de 2022

Étienne Cleirac y el "Descubrimiento de América"

De ser cierto esto que se nos informa en las páginas de Noticias de Gipuzkoa se confirmaría que Cristobal Colón no venía en plan explorador a través del Atlántico sino que claramente sus intenciones desde un principio eran las de invadir y saquear.

Por ahora, suponemos que esto generará toda una investigación pues cambia por completo la historia eurocentrista de la humanidad.

Así que adelante con la lectura:


Un libro asegura que los vascos descubrieron América cien años antes que Cristóbal Colón

El ejemplar 'Us et costumes de la mer', un tratado naval fechado en 1647, ha sido localizado por la editorial navarra Mintzoa y cita textualmente este acontecimiento

Ana Jiménez Guerra

¿Los vascos descubrieron América cien año s antes que Cristóbal Colón? Así lo asegura un ejemplar de la primera edición Us et coustumes de la mer, fechado en 1647 y obra del jurista Étienne Cleirac, que ha sido localizado por la editorial navarra Mintzoa en Francia. Desconocido por el gran público, este libro es un importante tratado naval y reúne varios capítulos protagonizados por vascos relacionados con la pesca y la caza de ballenas y, lo más relevante, citando textualmente que descubrieron América cien años antes que Cristóbal Colón.

Esta obra, cuenta el responsable de la editorial Mintzoa, Aritz Otazu, además de ser muy valiosa por tratarse de una primera edición, destaca también porque está realizada por Étienne Cleirac, "abogado del parlamento de Burdeos de la época y autor del primer diccionario marítimo que se conoce". A lo largo de su vida, el francés realizó varios tratados marítimos, pero Us et coustumes de la mer "es el más importante y completo". Así, en sus 450 páginas habla desde de cómo podían llegar los piratas, de las naciones de la época como Inglaterra, España o Francia... Y de los vascos, y no como una mera anécdota, sino como protagonistas de varios capítulos: "En el apartado que trata la pesca de ballenas, hay siete capítulos en los que figuran los vascos".

En Amércia antes que Colón

Entre los capítulos que reúne este tratado naval, repasa Otazu, "uno de ellos habla de cómo se descubrió América por parte de los vascos mientras estaban cazando ballenas". De hecho, añade, "en otro capítulo apunta que un vasco advirtió a Cristóbal Colón de cuál era la dirección por la cual tenía que ir para descubrir esa zona que ellos llamaban tierra nueva".

Otro de los aspectos que recoge el libro es una expedición de los vascos al Mar del Norte, a Groenlandia; otro capítulo retrata cómo los ingleses les prohibieron cazar ballenas o que fueron los vascos quienes enseñaron a cazar a los holandeses. También se resumen las incomodidades que suponía el trasladar los trozos de carne de ballena para luego hacer aceite debido al mal olor que desprendían, en un capítulo donde se menciona a François Soupite, "un burgués natural de Ziburu que se inventa cómo llevar esa carne en el mar sin que se pudra y mantenerla sin olor".

Entre otras anécdotas, apunta el editor, en Us et coustumes de la mer se reseña también que en 1617 unos vascos ayudaron a unos mercantes de Burdeos a llenar sus navíos para ir a la temporada de ballenas, que duraba seis meses –como recuerda, en aquella época la llamada Tierra de Vascos era parte del Reino de Navarra–.

En cualquier caso, Otazu destaca el valor de hallar estos testimonios, en los que los vascos son protagonistas y no una mera anécdota, recogidos en un libro escrito por una figura importante y respetada como es el francés Étienne Cleirac. Además, reivindica, está también la importancia de compartirlos y hacerlos públicos: "Los descubrimientos y los libros no solamente tienen que estar en manos de la elite universitaria. La misión de una editorial, por lo menos la de Mintzoa, además de vender es la de difundir conocimiento".

Según apunta, tan sólo existen seis ejemplares de la primera edición de Us et coustumes de la mer en todo el mundo, mientras que de las segundas y terceras ediciones sí que se han encontrado más copias. Por tanto ahora, una vez adquirido, desde Mintzoa procederán a una investigación más exhaustiva del ejemplar y, posteriormente, saldrá a la venta: "Ya hay gente que se ha interesado por él", avanza Otazu, que consideraría "maravilloso" si esta edición termina en un Archivo Público y si no, concluye, se venderá a un particular.




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viernes, 23 de abril de 2021

Egaña | Atlántico Norte

Les traemos el comentario de Iñaki Egaña inspirado en los recientes resultados electorales en Groenlandia:


Atlántico Norte

Iñaki Egaña

En época pandémica, los brotes verdes son percibidos con mayor intensidad, quizás con el riesgo de no detectarlos en su justa medida. Existe también la posibilidad de acolcharnos en la inercia y mantenernos en el hastío político, como si las huellas de la marmota fueran una senda infinita. El olfato es esencial en nuestra salud, incluso para detectar si el virus nos ha atrapado. Conservarlo es tarea indispensable.

Hoy, ese olfato político describe que los brotes verdes que afianzan nuestro proyecto soberanista y de izquierdas no flotan con los vientos que nos alcanzan desde el este mediterráneo, sino desde el noroeste de nuestro país, al abrigo de las corrientes atlánticas. Nuestras referencias al día de hoy son proyectos ubicados a ambos lados del Atlántico Norte. No es una reflexión extemporánea, aunque lo parezca, porque tiene que ver con esos pueblos que, en el mismo escenario, pugnan por ejercer el universal derecho de autodeterminación.

Hace mucho tiempo, recibimos el influjo de culturas imperiales, modos y lenguas que se han quedado entre nosotros, a través de ese río que alcanzaba nuestro territorio, el Ebro. Desde el Mediterráneo nos llegó dominación, y también nuevos modelos, incluidos los políticos. En lo económico, las rutas comerciales las abrimos a través de las autopistas del océano, el Atlántico. Los cimientos nunca estuvieron equilibrados, como nuestras vertientes acuíferas. La voluntad de nuestras comunidades humanas fueron las que cohesionaron proyectos.

La Euskal Herria del siglo XX, o al menos buena parte de su clase política, siempre encontró en el Mediterráneo y en particular en Catalunya, un modelo de hacer. El Estatuto de Autonomía fue un proyecto catalán que copiaron pioneros vascos durante la Segunda República española, reeditado en la restauración borbónica de 1978. ¿Aquel seguimiento fue el correcto? Hoy, el impasse en la situación catalana me vuelve a generar nuevas preguntas y, en consecuencia, nuevas dudas. Porque mientras no se resuelvan, otros escenarios, esta vez en el citado Atlántico Norte, han tomado velocidad y protagonismo. Bastante desapercibidos por nuestra clase política.

En Groenlandia, Múte Bourup Egede, un joven desconocido con apenas 300 seguidores en twitter ha ganado las elecciones, liderando activamente un movimiento ecologista. Con la sombra de las grandes potencias pugnando por su riqueza minera y con el eco aún reciente del interés de Trump de comprar la isla, Egede es un brote verde en esa pelea contra las grandes corporaciones que aceleran el cambio climático. Es cierto que Groenlandia tiene varios miles más de habitantes que Portugalete, y menos que Getxo o Irún, pero también sucede que su territorio es 100 veces más extenso que el nuestro. Un día no muy lejano será independiente.

Hacia el oeste, en Quebec, la justicia ha avalado la ley para el ejercicio del derecho de autodeterminación aprobada por su Asamblea Nacional en 2000. Los unionistas que ganaron apretadamente el referéndum de 1995 (50,58% contra 49,42% de los independentistas) han conspirado, con el aval de Ottawa, para derogar algunos puntos de la ley. No lo han conseguido. Con el respeto a los principios democráticos, la victoria para uno u otro lado está asegurada con el 50% más 1 de los votos. Los independentistas tienen la vía abierta para avanzar en su proyecto.

Bañada por el océano Atlántico y por el Mar del Norte y con una extensión casi cuatro veces la de Euskal Herria, Escocia afronta su futuro en mayo, con elecciones locales, y la perspectiva lanzada por Nicola Sturgeon, primera ministra escocesa, de la repetición de un segundo referéndum de autodeterminación, tras el anterior de 2014. Ya tiene incluso símbolo: “indyref2”.

En lo humano, Gales tiene poco más de tres millones de habitantes, tal y como Euskal Herria. Aquel pueblo minero que desapareció en gran medida con la terciarización de la economía británica, que fue capaz de paralizar su sector con aquella huelga que enfrentó a Margaret Thatcher en 1984, también fue apta para crear modelos entonces sorprendentes. La gran huelga minera contra el Gobierno de Thatcher tuvo a su principal aliado en el movimiento LGTBI. Las últimas encuestas apuntan a que, en cinco años, los contrarios a la independencia de Gales han perdido 20 puntos en intención de voto y que, entre la juventud, la opción separatista es mayoritaria. Cuestión de tiempo.

El pacto entre la Unión Europea y Londres sobre el Brexit, con la firma del llamado Protocolo de Irlanda y su incumplimiento por parte de Boris Johnson, ya que entraba en vigor el primero de abril, nos ha devuelto a un escenario que ciertos unionistas anticipan como bélico, rompiendo los Acuerdos de Paz de Viernes Santo de 1998. La negociación entre Bruselas y Londres, a pesar de que Ulster es una provincia británica, mantiene una frontera blanda entre las dos Irlandas, sin controles, trasladando los mismos al mar. Los unionistas británicos han considerado que este acuerdo es un paso hacia la reunificación de Irlanda y por ello están intentando dinamitar la paz. Batalla perdida, también por razones generacionales.

No me olvido, en esta rápida actualización, de los movimientos independentistas de otros territorios atlánticos como Bretaña o las Islas Feroe. Especialmente el movimiento bretón, que tanta solidaridad ofreció a los independentistas vascos y cuya lengua, emparentada con el galés, ha sido reconocida, al igual que el euskara, por París. Fue precisamente el bretón Paul Morac el impulsor de la ley aprobada por la Asamblea Nacional saludada por la inmersión en la escuela pública que demandaba históricamente Seaska.

El Atlántico Norte no es únicamente una alianza para la guerra. Existen otros escenarios tan o más relevantes que los mediterráneos, sin menospreciar a los costeños del Mare Nostrum, que han generado esos brotes verdes que ponen de manifiesto que el derecho de autodeterminación continúa siendo, en 2021, un ejercicio de gran alcance democrático.

 

 

 

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domingo, 11 de abril de 2021

El Trabuco Groenlandés

En Noticias de Gipuzkoa se ha publicado este texto en el que su autora, Lorena López de Lacalle, explica la importancia de lo sucedido en el ámbito electoral groendlandés en días recientes:


Groenlandia

Con una neta mayoría política a favor de la independencia el reto del próximo gobierno será aunar independencia administrativa y económica para abrir la vía a medio plazo a un posible Referéndum de Independencia

Lorena López de Lacalle Arizti | Secretaria de Relaciones internacionales, Eusko Alkartasuna

De inhóspito territorio alejado del mundo a estar en la primera plana de la prensa internacional, ese es el camino recorrido en muy poco tiempo por el Kalaalit Numaat (Pueblo Kalaalit).

Las devastadoras consecuencias del cambio climático son perfectamente visibles en Groenlandia. La aceleración del deshielo ha dejado al descubierto extensos territorios de enorme potencial minero: depósitos de uranio y "tierras raras", un grupo de 17 elementos químicos imprescindibles para la fabricación de alta tecnología, tecnología militar y productos de uso cotidiano como los teléfonos móviles, las baterías eléctricas, ordenadores o incluso dispositivos médicos. Por si fuera poco, si no se frena el deshielo, se abrirá una nueva ruta de la seda por el Ártico para el comercio y transporte de mercancías.

De ahí el interés geopolítico que tiene Groenlandia para las grandes potencias y multinacionales por acaparar mayores partes de dicho mercado. China, primer extractor mundial, posee ya plantas de extracción en Groenlandia y una parte importante del capital de las empresas mineras. Los Estados Unidos por su parte tienen una base militar en Thule desde 1941 y un manifiesto interés por sus recursos naturales. No fue una casualidad que Trump lanzase en 2019 el órdago de querer comprar la isla de Groenlandia.

Pero la extracción minera no está exenta de graves consecuencias para el medio ambiente y la salud, como la contaminación radioactiva y la acumulación de desechos tóxicos.

Esta ha sido la clave de la reciente contienda electoral.

En abierta oposición a la extracción minera indiscriminada, con un liderazgo joven y por la defensa de los derechos colectivos de los pueblos indígenas a la tierra y sus recursos, el partido de la izquierda ecologista "Inuit Atagatigiit" se hizo con la victoria en las pasadas elecciones del 6 de abril de 2021. Obtuvo el 37,4 del voto y doce de los 31 escaños del Inatsisartut (Parlamento) en el que están representados sus 57.000 habitantes.

El reino de Dinamarca está conformado por tres naciones: Dinamarca, Groenlandia y las Islas Faroe. Si bien desde un punto de vista político, desde 2009, la nueva ley de Autogobierno amplió considerablemente las competencias exclusivas de Groenlandia y el Gobierno danés reconoció al pueblo groenlandés el derecho a la autodeterminación, desde un punto de vista económico la dependencia de Groenlandia respecto de Dinamarca sigue siendo muy alta. Dinamarca le proporciona una subvención de algo más del 50 % del presupuesto nacional, unos 500.000 euros anuales.

En este momento, con una neta mayoría política a favor de la independencia el reto del próximo gobierno será aunar independencia administrativa y económica para abrir la vía a medio plazo a un posible Referéndum de Independencia. Son tiempos de esperanza y nuevas alianzas para impulsar un desarrollo económico sostenible, una transición energética justa y una explotación responsable de los recursos naturales.

Desde Euskal Herria y desde la ALE, partido político europeo que agrupa a 46 partidos políticos a favor del derecho a la autodeterminación presentes en 19 Estados europeos, el caso de Groenlandia es paradigmático.

Cuenta ya con el reconocimiento de Pueblo y Nación con capacidad para autodeterminarse otorgado por un Estado miembro de la UE, Dinamarca. Los principios democráticos nos hacen pensar que en el siglo XXI, la voluntad de las personas sobre su propio destino colectivo expresada libremente en las urnas ha de encontrar un cauce democrático. Por eso, en vísperas de la apertura el próximo 9 de mayo del debate ciudadano sobre el Futuro de Europa, impulsamos con más convencimiento que nunca la necesidad de que la UE se dote de un marco jurídico de referencia que permita el libre ejercicio del derecho a decidir de los pueblos y su posterior reconocimiento internacional.

Escocia, Cataluña, Flandes, Euskal Herria, Gales pero también Bretaña, Galiza, Córcega son pueblos decididamente europeístas que deberían poder encontrar, si así lo decidieran, su acomodo en la Unión Europea como nuevos Estados Independientes.




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sábado, 24 de agosto de 2019

En las Costas de Groenlandia

Berrinche monumental por parte del CEO en jefe de Washington al enterarse que no todo está a la venta.

Pues bien, gracias a este reportaje dado a conocer por El Independiente llega a nosotros más información acerca de ese objeto del deseo llamado Groenlandia.

Lean por favor:


Los balleneros vascos y franceses dominaron la zona durante los siglos XVI y XVII y libraron grandes batallas en Islandia, Terranova y Groenlandia, un objeto de deseo recurrente para los presidentes de Estados Unidos

Miguel Riaño

La primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, confesó ayer su “sorpresa” y su “pesar” porque Donald Trump no visitará su país el próximo mes de septiembre, como estaba previsto. El presidente de Estados Unidos decidió cancelar el viaje tras comprobar, como él mismo anunció en sus redes sociales, que el gobierno danés no estaba abierto a negociar la venta de Groenlandia. Se confirmaban así dos cosas: que Trump está genuinamente interesado en adquirir el territorio ártico y que además creía tener opciones reales de conseguirlo.

Por extravagante que resulte su pretensión, Trump no es el primer dirigente internacional empeñado en hacerse con este terreno. Ni siquiera es el primer presidente norteamericano que persigue ese objetivo. Por su ubicación, su extensión y su interés estratégico, Groenlandia ha sido desde hace más de 150 años un recurrente objeto de deseo de los Estados Unidos. Tanto que en 1946 el demócrata Harry S. Truman ya intentó comprar legalmente el territorio, a cambio de 100 millones de dólares en oro -unos 1.200 millones de euros en la actualidad- y valorando incluir terrenos de Alaska en el intercambio.

Truman no tuvo éxito, pese a que el contexto histórico le era bastante más favorable que a Trump. Tras la invasión alemana de Dinamarca en 1940, durante la Segunda Guerra Mundial, Groenlandia quedó aislada como territorio libre dentro de un Estado ocupado. Una peculiaridad geográfica e histórica que llevó a las autoridades locales de la isla a erigirse como entidad libre y autónoma.

Lo cierto, sin embargo, es que hasta el final de la contienda Groenlandia fue un territorio controlado de facto por Estados Unidos, que lo utilizó en sus rutas de abastecimiento, en sus planificaciones militares, y que se movilizó política y logísticamente para garantizar el control y la protección de la vida en la isla.

Estados Unidos trató entonces de utilizar ese bagaje histórico a su favor, pero con Dinamarca de nuevo en pie Groenlandia continuó bajo su manto. Se frustraba la aspiración de Truman, viejísima. Tal y como recordaba esta semana la prensa norteamericana, ya en 1867 el Departamento de Estado de los EEUU reconocía la necesidad de ejecutar el movimiento en sus documentos oficiales: “Deberíamos comprar Islandia y Groenlandia, especialmente la segunda. Las razones son políticas y comerciales”.

Una historia de piratas

La antigüedad de las fechas, sin embargo, palidece frente a la larga ristra de colonizaciones, intereses y batallas que marcan la historia de Groenlandia. Un relato que arranca antes del año 1.000, con las primeras expediciones noruegas de Erik El Rojo, y se extiende durante más de medio milenio para acabar en manos danesas tras la fusión de ambos territorios nórdicos, en 1536. Noruega se distanció paulatinamente de sus antiguas posesiones coloniales -discutidas por la población local, como en el caso de Groenlandia-, y acabó renunciando a ellas tras la separación en 1814.

Entre medias habían pasado muchas cosas. La mayoría marcadas por el atractivo estratégico de la enorme isla, hoy marcado por sus reservas de gas, petróleo y de tierras raras, pero también por su ubicación, en plena ruta aérea entre Estados Unidos y Europa y en el corazón del Ártico, región que se considera clave para la geoestrategia del próximo tiempo.

Muchos siglos atrás, sin embargo, su ubicación era igualmente decisiva para otro lucrativo negocio: la caza de ballenas en la que sobresalieron y dominaron los marineros vascos de la Edad Moderna. Aventureros capaces de adentrarse en aguas recónditas, peligrosas y prácticamente inexploradas. Eran héroes pesqueros, que 30 años después de que Cristóbal Colón diese por error con Centroamérica ya pedían faenar en Terranova (hoy Canadá) a la caza de cetáceos.

Estas distancias, enormes hoy, eran abismales entonces. Pero los balleneros vascos no parecían especialmente acongojados por ellas. Es célebre el documento, datado en 1526 y que consta en los Registros Gascones de Bayona (Francia), en el que el marino Barthélemy de Montauser pedía al Consejo de la Ciudad permiso para embarcar cuatro barricas de sidra, para su consumo, para ir a pescar “si Dios quiere” a las “Terres Nabes“, como recoge Pierre Rectoran en el enciclopédico libro Los piratas vascos: corsarios, bucaneros y filibusteros (2017). Cuatro barricas de sidra, suficiente combustible para cruzar medio mundo.

Es una especulación recurrente la presencia de pescadores vascos y franceses en Terranova antes de que Colón llegase a América, aunque de esas aventuras precolombinas hay más leyendas que pruebas.

Coursic y Arizmendi, gloria y muerte

De la actividad ballenera en el Atlántico Norte durante los siglos siguientes sin embargo hay documentación extensa. Y en esos viajes hacia las tierras heladas que hoy domina Canadá, Groenlandia e Islandia eran una parada habitual y necesaria para los marinos, que eran tan buenos pescadores en tiempos de paz como corsarios y piratas en tiempos de guerra.

Del País Vasco salieron héroes y descubridores españoles como Blas de Lezo, Juan Sebastián Elcano, Alonso de Salazar, Cosme Churruca…aunque otros tantos faenaron, abordaron y usaron sus patentes de corso en favor de la corona francesa. Eran oriundos de Bayona, San Juan de Luz, Ciboure, Biarritz, Capbreton…

Quizá el más famoso de todos fue Joanes de Suhigaraychipi, conocido por su mote Coursic –El pequeño corsario-, que durante décadas se convirtió en pesadilla de españoles y holandeses. De ellos capturó cientos de marinos mercantes que transportaba metódicamente a San Juan de Luz. Como recoge Rectoran, el duque de Gramont, autoridad local, terminó por escribir a Luis XIV para confiarle que, gracias a las capturas de Coursic, en 1691 se podía “llegar de la casa en que Su Majestad se hospedó en San Juan de Luz hasta Ciboure, a través de los puentes de todos los navíos amarrados unos a otros”.

Dos años después, Coursic partió hacia Groenlandia acompañado por otro vasco-francés, Luis de Arizmendi (Bayona), y dos capitanes bretones. Tenían la misión de expulsar de aquel territorio a los balleneros holandeses, que comenzaban a monopolizar la caza en la zona.

Coursic a bordo del Aigle, y Arizmendi del Favori, pelearon durante horas para acabar capturando a más de 28 navíos holandeses, quemando y hundiendo los demás. La batalla, un clásico de la piratería de la época, se libró en el Mar de Groenlandia a una longitud superior a 81º, en pleno Ártico entre las costa oriental de Groenlandia y la isla de Spitzberg.

Matar vascos fue legal en Islandia durante 400 años

Una hazaña que fortificaba la ascendencia vasca sobre la zona. Hasta el punto de que cuando se produjo la batalla, en 1693, ya hacía 78 años que Islandia había aprobado la orden que permitía asesinar vascos a discreción.

La ley, que no se derogó oficialmente hasta abril de 2015 en un acto al que acudieron el diputado general de Gipúzcoa, Martín Garitano, y el ministro de Educación islandés, Illugi Gunnarson, dio pie a la recordada Matanza de los Españoles: el asesinato en masa de 32 balleneros vascos que naufragaron en las costas del noroeste islandés y fueron acusados de pillaje y fechorías en las poblaciones en las que se asentaron tras el accidente.

Coursic, Arizmendi y otros tantos siguieron navegando durante décadas hasta Groenlandia, esquivando Islandia por su propio bienestar, pero estableciendo la enorme isla danesa como puerto de referencia en sus faenas y batallas en Terranova. Precisamente allí, donde quería llegar Montauser con cuatro barricas de sidra, acabó muriendo Coursic un año después de su gesta en la costa opuesta de la isla helada, cuando atacaba un puerto canadiense. Falleció en el Aigle, hundido y destrozado, remolcado por Arizmendi, mientras otros dos capitanes huían en canoa hacia el hielo: Azpilicueta, de Hendaya; y Echéverri, de Bidart.






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miércoles, 21 de agosto de 2019

Cronopiando | Canallas

Les compartimos el más reciente Cronopiando de Koldo Campos y... disfruten su Glenfiddich en las rocas:

Canallas

Koldo Campos Sagaseta | Cronopiando

El mundo está en manos de unos cuantos canallas y Trump es de los que menos se esfuerza en disimularlo. Ahora quiere comprar Groenlandia. Llamó a su asistente y le pidió que investigara el precio en el mercado de ese continente helado y quién es su propietario. El país con la mayor deuda externa del mundo quiere comprar Groenlandia con todo y sus casi sesenta mil habitantes, su lengua, su cultura… No es la primera vez. En 1959 otro presidente le compró Alaska a Rusia. Se están quedando sin hielo en los whiskys con soda… Groenlandia garantiza brindis para muchos años y, de paso, trazar alguna nueva ruta comercial, perforar unos pozos, extraer unas muestras… La aburrida Groenlandia aún puede ser Las Vegas.

Y si no se vende, se toma. Ahí está Cuba, en medio del Caribe, bloqueada a pesar de incontables y unánimes condenas de Naciones Unidas que no han servido para que se repare el crimen porque el régimen estadounidense actúa al margen de cualquier ley, acuerdo, o sentido. Y ahí sigue Venezuela bloqueada porque como se lamentara indignado un ciudadano estadounidense: “¿Por qué nuestro petróleo tiene que estar debajo de su país?” Obama era más sutil: “Tenemos el ejército más fuerte del mundo y en ocasiones tenemos que torcer el brazo a los países que no quieren hacernos caso”. En manos de canallas.






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lunes, 21 de enero de 2019

Navegar a Biscayarhalvøya

Cuando les compartíamos la información acerca de la Bóveda de Semillas en el Hielo nunca imaginábamos que hubiese una conexión entre el archipiélago de Svalbard y Euskal Herria.

Pues bien, EiTB trae un interesante artículo que desafía la mismísima etiqueta Kurlansky Arzalluz con nuevos datos acerca de los balleneros vascos de la Edad Media y sus hazañas marítimas hoy casi perdidas para la historia oficial (¿oficialista?):


Álvaro Arbina nos habla de los balleneros vascos que viajaban hasta Islandia, pasando por el archipiélago de Svalbard, a escasos 10 grados del Polo Norte, y por Terranova.

En 'Boulevard Maginez' Álvaro Arbina nos acerca la historia de la masacre de los balleneros vascos en los fiordos de Islandia. Aquel remoto y trágico suceso de 1615, la mayor masacre de la historia de Islandia, 32 balleneros que sufrieron un naufragio y quedaron varados en una bahía inhóspita, sin ropa ni víveres ni medios para protegerse del largo invierno ártico que estaba a punto de llegar. El rey danés Cristian IV promulgó una ley que permitía matar vascos en los Fiordos Occidentales de Islandia y se la hizo cumplir al jefe de la región, para que persiguieran a los naufragados vascos por toda la isla, los mataran y exhibieran sus cadáveres antes de arrojarlos al mar.

Lo más curioso de este suceso histórico, es que nadie se acordó de derogar la ley de Cristian IV hasta hace tan solo tres años. El 22 de abril de 2015 se celebró una ceremonia de reconciliación en el pueblo de Hólmavik, a orillas del fiordo en el que se hundieron los tres galeones vascos. Colocaron una placa en una roca volcánica, las autoridades islandesas y guipuzcoanas dieron sus discursos, un descendiente de los asesinos y otro de los asesinados se abrazaron, luego leyeron poemas, escucharon música, visitaron un yacimiento arqueológico. Animado por el buen ambiente, el señor Jónas Gudmundsson, presidente actual del distrito de los Fiordos Occidentales, anunció la buena noticia: queda derogada la ley que permitía asesinar vascos. Luego aclaró que era una broma. Vamos, que antes tampoco se podía, que en Islandia tienen leyes que prohíben asesinar a personas en general, vascos en particular. Pero que la orden de 1615 estaba ahí.

Hay cientos de testimonios de esta actividad que extendió sus tentáculos por el mundo. Se sabe de presencia vasca en las costas de Red Bay, en Terranova, donde hoy en día se dice que las txalupas vascas eran los coches de carreras del siglo XVI. O en las islas francesas de Sant Pierre de Miquelon, donde el frances que se habla es idéntico al de Iparralde. O incluso en los mares más sureños de Brasil, donde los marinos vascos desempeñaron un papel crucial en su industria ballenera de periodos colonial.

No es tan conocido, sin embargo, los límites de latitud de la exploración ballenera vasca, que fue mucho más allá de Islandia y Terranova, llegando más al norte incluso que las primeras costas de Groenlandia, casi hasta el punto más ártico del planeta, unas islas remotas, de dominio noruego, con el nombre de el archipiélago de Svalbard.

Se sitúan en la confluencia del océano Ártico, el mar de Barents y el mar de Groenlandia. Si se observa la posición geográfica de estas islas, que están a escasos 10 grados del Polo Norte, descubrirá indicaciones toponímicas muy sorprendentes: Biscayarfonna, Biscayarhalvøya, Biscayarhuken.

La razón de todo esto, más allá de la fama de grandes marinos que teníamos, tuvo como nombre a Jens Munk, el navegante y explorador noruego-danés al servicio de Christian IV de Dinamarca. Así que volvemos a este monarca hacedor de leyes mortales para vascos, que por un lado ordenaba masacres, y por el otro permitía el contrato de nuestros antepasados balleneros para explotar regiones como la de Svalbard, donde había numerosos avistamientos de ballenas. Así que Jens Munk, con el asentimiento del monarca y viendo el potencial económico que podría suponer la industria ballenera, contrató a navíos vascos, con tripulaciones vascas, para la caza de la ballena en el archipiélago de Svalbard. Para aclararnos, estamos en la primavera de 1617, dos años después de la masacre islandesa.

La tradición y la necesidad impulsaron a los vascos de las poblaciones marineras a fijarse en unos grandes seres que, desde la antigüedad, se acercaban periódicamente a la costa: las ballenas. Y, en concreto, a la que se conoció como la ballena vasca o ballena franca, en Euskadi conocida como 'ballena sarda'. Entre noviembre y marzo hacían su aparición, época de sus partos. Y en cuanto a su caza, la ballena vasca gozaba de varias ventajas: se aproximaba mucho a la costa, era lenta en sus desplazamientos y al morir arponeada flotaba, por su alto contenido en grasa que, tras la carne, era el principal aprovechamiento de la ballena. Desde atalayas situadas junto a la costa los vascos oteaban el mar, y cuando distinguían los chorros de vapor de las ballenas, encendían grandes hogueras como señal, a cuyo reclamo los marineros echaban al mar las chalupas para comenzar la persecución. Había prisas: aunque partían las chalupas de varios puertos, los primeros en arponear al cetáceo tenían prioridad para el reparto, así como una prima para los vigías.

La primera cita 'oficial' de vascos en Terranova se refiere a 1531, pero por diversas vagas menciones y restos arqueológicos se sospecha que ya andaban por ahí en los años 1375 y 1412, unos cuantos años antes, por tanto, del descubrimiento oficial de América por Cristóbal Colón. Incluso se aventura que los vascos ya cazaban ballenas en las costas de la isla de Terranova y de la península del Labrador unos cien años antes. El motivo de ese 'secretismo' es muy claro: los exploradores necesitan hacer públicos sus descubrimientos de cara a reclamar derechos de posesión de las tierras descubiertas. Los pescadores, por el contrario, son muy reacios a contar dónde encuentran sus mejores presas, por aquello de evitar competencia.

La presencia de los vascos en Terranova y la península del Labrador está confirmada por restos arqueológicos de varios asentamientos permanentes en la costa, donde los arrantzales procesaban las ballenas capturadas y cocían en grandes hornos la grasa para extraer el saín, que a su vez guardaban en barriles para su transporte. El saín se usaba sobre todo para las lámparas, debido a que no producían humo ni mal olor. De las ballenas se aprovechaba todo. Cuando se cazaban en las costas del Cantábrico la carne era muy valorada, aunque en las lejanas factorías de Terranova no valía más que para el consumo local de los pescadores o para intercambio con los indios. La lengua, muy apreciada, si se podía se salaba para que aguantase más tiempo. Las barbas, con las que las ballenas filtran el plancton o los pescados pequeños de que se alimentan, eran utilizadas para corsés, vestidos o abanicos. Y los largos huesos de las mandíbulas se aprovechaban para hacer jambas, para las puertas.

Si cerca de los puertos la persecución se hacía con txalupas o traineras, siempre a la vista de la costa, la travesía del Atlántico era toda una aventura. Se calcula que partían a Terranova de 15 a 20 barcos cada verano, y que volvían ya en otoño cargados con barriles llenos de saín en sus bodegas, en total unos 9.000 barriles del preciado aceite. Asimismo se calcula una cifra aproximada de entre 25.000 y 40.000 ballenas tan solo entre los años de 1530 y 1610.






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jueves, 10 de enero de 2019

Pidgin Euskera-Islandés

Mucho hemos publicado acerca del pasado histórico compartido entre Euskal Herria e Islandia. Hoy, por conducto de Kondaira traemos a ustedes esta nota que archivaremos bajo la etiqueta Kurlansky Arzalluz:


Fue la lengua pidgin utilizada en la comarca islandesa de Vestfirðir en el siglo XVII. Se creó fruto de la relación entre los pescadores y comerciantes vascos que fueron a Islandia con la población autóctona islandesa. Este pidgin tenía influencia del inglés y del francés, y surgió de la convivencia que se dio en los países del Atlántico norte entre pescadores de diferentes nacionalidades.

Los vascos fueron los primeros que pescaron ballenas en el golfo de Vizcaya. La primera noticia de esta actividad se remonta a un documento datado en el año 670 d.C. Según ese documento los pescadores de Labort vendieron 40 botes de aceite de ballena en el norte de Francia.

Sin embargo, en el Atlántico norte, la primera referencia a los pescadores del País Vasco es del año 1412. En ese año los islandeses indicaron que a 500 millas de Grundarfjörður se encontraban faenando en torno a veinte balleneros vascos.

Seguramente los vascos llevasen ya trabajando en esas aguas durante algunas décadas, no sólo en la caza de la ballena, sino también en actividades comerciales. La caza de la ballena aportaba grandes ganancias y proporcionaba productos imprescindibles en aquella época. En el siglo XIII los vascos construyeron varios puertos para la caza de la ballena, entre ellos el de Getaria de 1204 o el de Lekeitio. Sin embargo, para 1334 el declive de la caza de la ballena en el golfo de Vizcaya era tan evidente, que incluso Alfonso XI de Castilla prohibió provisionalmente su caza, con el objeto de aumentar el stock. Esto impulsó a los pescadores a otros mares.

En el siglo XV los vascos se encontraban pescando bacalao y cazando ballenas en Canadá. Para llegar a esas latitudes debían pasar por Islandia y Groenlandia. Con este fin, establecieron un mínimo de nueve asentamientos de pesca en Labrador y Terranova, el más grande podía albergar 900 personas y se encontraba en Red Bay.

Las relaciones entre los islandeses y los balleneros vascos no fueron siempre pacíficas. Por ejemplo, debido a una de estas disputas, se llegó a la masacre más grande que ha existido en la historia de Islandia, conocida por los islandeses como Spánverjavígin (la masacre de los españoles) acaecida entre 1615 y 1616, y que acabó con tres balleneros hundidos en Vestfirðir o en fiordos más al oeste, y con la muerte de más de 50 pescadores, comandados por Esteban Telleria y Martín de Villafranca, a manos de los islandeses.

En torno a 1905, Jón Helgason, filólogo y poeta danés, encontró en la biblioteca Arnamagnaeana de la Universidad de Copenhague dos diccionarios que hablaban de este pidgin: Vocabula gallica ("diccionario de francés") y Vocabula bizcaïca ("diccionario de vizcaíno"), ya que en la época moderna se conocía al euskara como vizcaíno.

El manuscrito es de finales del siglo XVII principios del XVIII, y se encuentra actualmente en la biblioteca Arnamagnaeana de la Universidad de Copenhague. En total son dos diccionarios: el primero de 16 hojas y 517 palabras, y el segundo de 10 hojas y 228 palabras. En total dispone, por tanto, de 745 palabras.

En el manuscrito además de palabras corrientes relacionadas con la caza de la ballena podemos encontrar también palabras relacionadas con el entorno de esta actividad. Se desconocen los autores pero, según los investigadores, los escritores de este manuscrito eran personas que se dedicaban a esta actividad, pescadores del País Vasco que tenían una relación muy estrecha con la población del lugar. El diccionario posee, sobre todo, palabras del dialecto labortano del euskara, pero también existen aportaciones de otros idiomas como el francés, el castellano o el inglés.

Ejemplos del pidgin vasco-islandés:



Otros ejemplos:









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martes, 3 de octubre de 2017

Björk con Catalunya

Desde Islandia ha llegado un mensaje de solidaridad internacionalista para con el pueblo de Catalunya tras la complicada jornada del 1° de octubre.

Esto es lo que nos informa Mondo Sonoro:


La cantante islandesa rescataba ayer lunes 2 de octubre su tema Declare Independence a través de un post en sus redes sociales acompañado de un contundente mensaje: “For Catalonia”

Tras los acontecimientos del pasado 1-O, Björk dejaba clara su postura en favor de la independencia de Cataluña compartiendo este tema perteneciente a su álbum Volta (Universal Music, 2007), cuya letra se dirige a los países con un mensaje claro: “Declara tu independencia, no dejes que ellos te hagan eso”. Esta canción compuesta originalmente para la independencia de Groenlandia y las Islas Feroe de Dinamarca, ha sido utilizada por la artista para reivindicar situaciones similares a lo largo de estos años, como la independencia del Tibet en 2008 – lo que le llevó a ser vetada en China- o en 2014 en favor de la de Escocia.

Antes de esto, Björk había sido noticia recientemente por el lanzamiento de su nuevo single, adelanto del disco que verá la luz en noviembre.


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martes, 11 de octubre de 2016

Presencia Vasca en América Septentrional

Ya hemos hablado del tema de la presencia vasca en las costas de lo que hoy en día es Canadá, es por eso que les compartimos al costo este texto publicado en la página de Télam:


Fernando del Corro

Si algo faltaba para dejar bien en claro que muchos europeos y asiáticos habían pasado por las tierras americanas antes de la llegada del genovés Cristóbal Colón (Cristoforo Colombo) al Caribe fue el reciente decreto del presidente estadounidense Barack Hussein Obama por el cual incluyó entre las efemérides de ese país al 9 de octubre como el “Día de Leif Erikson”.

Leif (“El Afortunado), un vikingo islandés, fue uno de los cuatro hijos del noruego Erik Tordvalson (“El Rojo”) y de Theodhild, la que hizo levantar el primer templo cristiano de América en el Siglo X y cuyos restos aún se cuidan en Groenlandia, en esos más de dos millones de kilómetros cuadrados por los que Dinamarca se extiende en el continente americano.

Este reconocimiento tiene que ver, como lo señalara Obama, con su paso por los actuales Estados Unidos de América donde fundase diversos emplazamientos, luego abandonados, como el de la actual Nueva York, siglos antes de que los Países Bajos la recreasen como Nueva Amsterdam, tomada luego por el Duque de York, el más tarde Jacobo II de Inglaterra, quién la rebautizara con su título nobiliario.

Pero si bien la historia vikinga ya ha sido bastante difundida, hubo otras historias de quienes recorrieron el luego llamado “Nuevo Mundo” procedentes de lugares tan distantes como China, cuando durante la expedición de la Vuelta al Mundo liderada por el almirante Zheng He, una parte de sus barcos recorriera la costa atlántica argentina liderada por el almirante Zhou Man, oportunidad en la que desembarcaron en 1422 en Cabo Blanco, en la Provincia de Río Negro.

Sin embargo es muy poco conocido todo lo relacionado con la instalación de vascos en la isla de Terranova, de la que hay constancias datadas en 1432, la que se utilizaba para la pesca de ballenas. Mientras, los galeses, persiguiendo los cardúmenes de bacalao también se desplegaron por las costas canadienses enviados por el señor feudal Richard Ameryke, cuyo nombre tiene más que ver con el continente que el del florentino Américo Vespucio como lo muestran algunas investigaciones más recientes.

Los vascos fueron los únicos en territorio ibérico que habían logrado no ser ocupados por los musulmanes tras la invasión mora liderada por Djeb El Tarik (Gibraltar), gobernador de Tánger, en 711, y desde entonces, negociando y combatiendo, habían mantenido su autonomía y desarrollado su economía al punto de que siglos después tenían los mayores astilleros europeos y una metalurgia recién superada por los británicos cuando la “Revolución Industrial” en circunstancia en que las industrias de Euskera y Catalunya habían sido destruidas por el rey Carlos I quién reprimarizó la economía española.

Carlos I, el que con los metales preciosos americanos y las deudas contraídas con banqueros austríacos y genoveses comprara el título de emperador del Sacro Imperio Romano Germánico como Carlos V, asumió en España en 1516 y en 1522, asociado a los “Señores de la Mesta”, los grandes ovejeros exportadores de lana, puso fin a los reclamos de los industrialistas (comuneros) liderados por el segoviano Patiño, en la batalla de Villalar.

Hubo más. El italiano Giovanni Caboto, padre del Juan Sebastián Caboto que recorriera el Río Paraná y fundara el fuerte de Sancti Spiritu, estuvo en costas canadienses enviado por el galés Richard Ameryke.

Ameryke tenía una flota pesquera que había llegado a Terranova hacia 1479 y contrató a Caboto para que hiciera el "descubrimiento" oficial. La documentación fue encontrada en Inglaterra en 1955 y prueba que Colón, antes de viajar a América recabó en Bristol, desde donde operaba los pesqueros de Ameryke, información.

Es posible que la bandera estadounidense esté inspirada en el escudo de armas de Ameryke que era muy parecido al de George Washington, origen de la actual enseña.

De hecho ya en 1428 ya existía un mapamundi completo, tras la vuelta al mundo de los chinos, llevado a Venecia de donde llegó a Portugal llevado por el hermano del príncipe Enrique “El Navegante”; mapa que fue reconstruido en 1513 por el almirante otomano Piri Reis donde aparece América del Sur y que hoy ilustra el papel moneda turco.

Colón inició una conquista deliberada y se especula con un viaje preparatorio previo al de 1492. Éste no fue solventado con las joyas de la reina Isabel I, como fue según el relato tradicional, sino por el financista judío Luis de Santángel.

La única duda sobre su viabilidad la planteó en la corona castellana el obispo Hernando de Talavera y se relacionaba con la capacidad de las naves para semejante viaje pero el éxito del mismo hizo que fueran los miles de kilos de oro y los millones de plata de México y el Alto Perú los que habilitaron el intento español de globalización, planteado más tarde por el canciller de Carlos I, el cardenal piamontés Mercurino Arborio di Gattinara; como el oro brasilero facilitó la Revolución Industrial británica en el Siglo XVIII.

Mencionada la casi seguridad de que el nombre de América venga del galés Ameryke, hay que señalar que tampoco el origen del término Argentina para nuestro país tuvo como creador a Martín del Barco Centenera, quién lo popularizó con su oda. A comienzos del Siglo XIII, leyenda templaria mediante, el término ya existía. Dicha leyenda dice que los templarios explotaban plata en el Alto Perú cuando tras la muerte de Arthur Pendragon, el "Rey Arturo", de Cornualles, los "Caballeros de la Mesa Redonda", se dirigieron a estas tierras.

Vale el poema "Oda a Parsifal" del bardo bávaro Wolfram von Schenbach, escrito hacia 1215. "En qué lejana cordillera podrá encontrar a la escondida Piedra de la sabiduría ancestral que mencionan los versos de los veinte ancianos, de la isla Blanca y de la estrella Polar. Sobre la montaña del Sol con su triángulo de luz surge la presencia negra del Bastón Austral, en la Armónica antigua que en el sur está. Sólo Parsifal, el ángel, por los mares irá con los tres caballeros del número impar, en la Nave Sagrada y con el Vaso del Santo Grial, por el Atlántico Océano un largo viaje realizará hasta las puertas secretas de un silencioso país que Argentum se llama y siempre será".






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jueves, 25 de febrero de 2016

Y Nos Echamos al Mar

Les compartimos esta entrevista publicada en Noticias de Gipuzkoa:

“La grasa de las ballenas era el Iberdrola de aquella época: se utilizaba para iluminar las casas y las empresas”

El historiador legazpiarra José Antonio Azpiazu presentará su libro ‘Y los vascos se echaron al mar’, hoy a las 19.00 horas en la casa de cultura de su localidad natal

Asier Zaldua y Ruben Plaza
¿Por qué decidió escribir un libro sobre los vascos y el mar?
-El título dice mucho del contenido del libro. El mar ha sido muy importante para los vascos. El estudio de la historia vasca no tiene sentido sin una aproximación al mar, pero los historiadores hemos hecho poco para dar a conocer la importancia del mar en la vida social, económica, política... de Euskal Herria. Tanto Tellechea Idigoras como Julio Caro Baroja dijeron que la historia de los vascos y el mar estaba por escribirse.

¿Y por qué se echaron los vascos al mar?

-En esta zona de Euskal Herria no tenían tierra adecuada para el grano y los cereales y echarse al mar fue una necesidad física. Tenían que obtener algo para cambiarlo por el grano y los cereales.

¿Cómo era la vida en el mar?

-A finales de la Edad Media y comienzos de la Edad Moderna, era un mar tenebroso y peligroso. Un mar no controlado. Iban en cascarones y si hoy en día el mar hace lo que hace... En Terranova e Islandia la niebla y los icebergs eran un gran peligro. Además, el mar se helaba y había peligro de quedarse aprisionado. Pero los vascos se habían formado en el Golfo de Bizkaia, en un mar bravío, y una vez hechos a eso, podían hacerse a cualquier cosa. Además, tenían material para hacer barcos (hierro y bosques) y conocían la técnica.

La pesca de la ballena trajo una gran riqueza.

-La grasa de las ballenas era el Iberdrola de aquella época: se utilizaba para iluminar las casas y las empresas. También para iluminar los camarotes donde las mujeres trabajaban el lino. Este lino se llevaba a Lisboa, Sevilla, Francia... por mar.

En el siglo XX la riqueza la trajo el bacalao.

-Conozco a gente de Ataun y Oñati que fue a pescar bacalao. Dicen que la niebla infundía respeto. Salían a pescar en txalupas y tenían que volver al barco a ciegas. Los barcos hacían sonar unas sirenas para que los de las txalupas supieran a dónde tenían que ir. Si en Terranova la pesca era mala, iban a Groenlandia. Hacía tanto frío que caer al mar significaba morir.

Entre los marineros siempre ha habido una gran solidaridad.

-El lekeitiarra Donatio Arrinda encontró unos naúfragos que habían salido de Donostia y en vez de dejarlos en Lekeitio, los llevó a Donostia. Y su hijo Eustaquio Arrinda hizo 50 viajes a Terranova. En el libro hay historias que parecen de fantasía.

¿Está contento con la respuesta que está obteniendo el libro?

-Creo que está llegando a la gente. El libro es fácil de leer. Si percibo que a la gente no le va a interesar, dejo de escribir. El siguiente libro será sobre la presencia de los vascos en el mundo. Hay mil historias del País Vasco que aún no se han contado. Lo difícil es acertar con el tema y que haya documentación inédita.

¿La gente está interesada en la historia?

-Gran parte de la culpa del desinterés de la gente la tenemos los historiadores. Hay que hacer una labor divulgativa, no solo académica. La gente tiene interés. Del libro de los corsarios vascos, por ejemplo, se publicaron cuatro ediciones.

¿Qué relación tuvieron con el mar los legazpiarras?

-La historia de Legazpi no se entiende sin la exportación. El puerto de Bedua, en Zumaia, fue muy importante para todos los pueblos del valle del Urola. A través de ese puerto se exportaba el material que se sacaba en las minas. Todo el hierro que se necesitaba para hacer armas, barcos, construir... salía de los pueblos del interior y se exportaba por Bedua.

¿Hubo marineros legazpiarras?

-Uno de los Bikuña, por ejemplo, estuvo en Nápoles. En aquella época se viajaba en barco y los que viajaban en barco conocían ese mundo.

¿Cómo ve Legazpi?

-Soy miembro de la asociación Burdinola y cada vez que publico un libro paso por Legazpi. Nosotros conocimos el Legazpi en el que había un patrón: el conde. Levantó una gran industria y trajo inmigrantes. Mi abuelo trabajaba de herrero en Aramaio y firmó un contrato con Patricio Etxeberria en Udana. Ahora, las cosas han dado la vuelta y son los de Legazpi los que van a Debagoiena a trabajar. De todos modos, en ningún lado hay la seguridad que había antes. En el mar también han cambiado las cosas. Ahora en los barcos de Ondarroa solo trabajan senegaleses. Y el caserío, como centro productor, apenas existe. Nos hemos hecho un poco burgueses.
Gipuzkoando

Su txoko guipuzcoano favorito. Arantzazu y Urbia. Suelo ir a menudo.

Una fiesta o un evento cultural. Me quedo en Herri Eguna de Oñati, el pueblo donde vivo, y Santikutz Eguna de Legazpi, el pueblo donde nací.

Un paisaje idílico. Aloña y Aizkorri con nieve, tal y como los estoy viendo ahora mismo. Aizkorri es maravilloso, tanto desde Oñati como desde Zegama o Legazpi.

Un monte. Urbia y Aizkorri.

Una playa. La Concha.





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lunes, 20 de julio de 2015

Athletic Agradece a Vascoestadounidenses

Los jugadores del Athletic le agradecen a a la afición vascoestadounidenses por todas las atenciones prestadas durante su estadía dentro del marco de las actividades del Jaialdi 2015 mediante esta misiva dada a conocer en las páginas de El Correo:


Después de diez días fuera de casa con el Athletic, el cariño y la amabilidad de los vascos de la capital de Idaho han sido el combustible para seguir adelante

Juanma Mallo

Eskerrik asko! Thank you, Boise! A pesar del jet lag, del calor que ha golpeado a la capital de Idaho estos días, solo podemos dar las gracias a ese numeroso grupo de vascos que nos han permitido disfrutar de una experiencia única, de la histórica visita del Athletic a una de las cunas de la inmigración de Euskadi en Estados Unidos. Todo ha sido amabilidad, predisposición, atenciones, preocupándose por nuestras caras de cansancio, nuestros problemas para entender algunas costumbres, y la desorientación propia de vivir cuatro días a 8.000 kilómetros de casa. Henar, familia Zubizarreta, Joe, Anne Mary, Argia, John, Jose Mari y tantos otros eskerrik asko por vuestras atenciones, sin vuestras sonrisas, ese cariño, no hubiese sido posible contar al detalle y retratar cada instante de la estancia de la escuadra rojiblanca en Estados Unidos. ¡Gracias por todo!

Después de cinco días en Los Alpes austríacos, en Leogang, enclave conocido, la pretemporada del Athletic cruzó el charco hacia Boise, en el oeste de Estados Unidos. El equipo regresó a casa dos días; sin embargo, vía Múnich, nosotros encadenamos el viaje a la capital de Idaho. De Austria a la ciudad bávara en coche, luego de allí en avión a Houston y, por último, a Boise. Más de 19 horas de viaje, duro, pero con la increíble visión de Groenlandia desde el aire. Una imagen impagable, imborrable, difícil de explicar con palabras. Como les ocurría a esos vascos de Boise cuando se les cuestionaba por el hecho de que el Athletic les visitara. Solían tirar de "un sueño hecho realidad", pero para ellos era mucho. Se les veía un brillo especial en su cara, una emoción inmensa, como cuando se les cuestionaba sobre sus orígenes: Aulestia, Markina, Gernika, Lekeitio... Lugares lejanos pero que guardan en el corazón.

Lo primero que impacta, a pesar de que ya se sabe, es de la facilidad con la que hablan euskera, el idioma de sus antepasados, de esa gente que emigró en busca de un futuro. Suena raro escuchar esta lengua con giros yanquis, el salto al inglés, y de vuelta al vasco. Luego seduce su amabilidad y la pasión con la que sienten Euskadi. El Basque Block bien podía estar en Markina, o en Aulestia, con el bar Gernika -delicioso-, o el Leku Ona. Un exquisito museo vasco y ese frontón en el hotel Anduiza, que hizo las delicias de los profesionales rojiblancos. Se ven lauburus, el árbol de Gernika, y también losas con los nombres de todos aquellos aventureros. Y la gente, siempre dispuesta ayudar, recomendando ese restaurante, aquel bar, ese paisano que guarda una historia interesante. Tantas cosas...

El jueves, antes de la llegada del Athletic, flotaba en el Basque Center un ambiente de nerviosismo. Preparativo. Y hasta el aeropuerto se fueron para sorprender a los vizcaínos con una acogida que les impactó. Algunas chicas, con trajes de danzas vascas. Otra cosa que sorprende: la dedicación hacia esta faceta. Pero volvamos al jueves y a esos jugadores sorprendidos por tan grata bienvenida. Luego llegó, el viernes, el primer entrenamiento en ese césped verde colocado por George Totoricaguena, que con un ímpetu contagioso nos buscó para contarnos al detalle cómo fue el proceso para cubrir la hierba artificial azul del Albertsons Stadium, un asunto para los habitantes de Boise similar a aquella camiseta del ketchup. A la tarde llegó la explosión con la recogida de firmas de los jugadores. Estrellas. Selfies, fotos, escenas de nervios, y más tarde esa rueda de prensa de presentación del Basque Soccer City, en la que Josu Urrutia agradeció la invitación, colocó en la cima de sus experiencias en el Athletic esta visita a Boise, pero regateó la pregunta sobre el posible fichaje de Monreal y ya alertó que no era el día para hablar de asuntos de actualidad. En fin. Pocas veces lo son.

El viernes terminó con una recepción a los patrocinadores del amistoso, entre ellos la Diputación y Petronor, con un lunch preparado por Jesús, un cocinero que el próximo 1 de agosto dará de comer al lehendakari en el Jaialdi. Y, salto al partido, a esa fiesta previa del sábado.

Esa parrillada que inundó el aparcamiento del Albertsons Stadium con vino de Rioja, kalimotxo, tortilla de patata y pimientos de Gernika. Cómo no, una invitación surgía a cada paso. Con una sonrisa. Comida, bebida, agradables conversaciones... Y se celebró el partido, con la mala noticia de la lesión de Williams. Y el regreso, después de diez días fuera de casa, a caballo entre Austria, Alemania y Estados Unidos. Experiencia inolvidable, también esas imágenes de los colosos alpinos en Austria y las charlas con el resto de compañeros que viajarob a Centroeuropa. Pero en América, estábamos solos. Y vosotros, los vascos de Boise, lo hicisteis todo más fácil. Eskerrik asko!!!






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