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viernes, 9 de enero de 2026

Entrevista a Joseba Azkarraga

Con el contexto de lo recientemente ocurrido en el caso del Sumario 13/13 y en vísperas de la manifestación anual de enero en Bilbo, les compartimos esta entrevista a Joseba Azkarraga de la plataforma Sare, misma que ha sido publicada por Naiz:


«Estos presos y presas tienen derecho a una aplicación de la ley sin excepciones»

La «luz al final del túnel» asoma aún lejos en la mirada de largo alcance de Azkarraga, implicado a tope en Sare desde su inicio tras muchos años de responsabilidades políticas e institucionales. Sigue siendo un túnel, apuntalado con trabas de Madrid y recorrido por Lakua con el freno echado.

Ramon Sola

Este 2025 no ha habido mucha información sobre el desarrollo de la vía legal. ¿En qué punto estamos?

Desde Sare nos gustaría poder decir que estamos en la recta final y que se ve la luz al final del túnel. Pero es aún una recta muy larga, donde encontraremos muchos obstaculos y que deberemos ir salvando con el apoyo de una parte importante de la sociedad vasca. Venimos de una situación muy dificil y vulneradora de muchos de los derechos que deberían asistir a los presos y presas vascos. Desde 2017 se ha trabajado desde el consenso de la mayoría política y sindical vasca y a ello se unió el cambio político en el Estado, con la llegada del PSOE al Gobierno, posibilitando avances.

Hay que tener claro, eso sí, que con carácter general los gobiernos no se mueven; hay que moverlos. En Euskal Herria la movilización social ha sido clave para transmitir que no estamos ante una reivindicación partidista, sino que es la reivindicación democrática de una gran parte de la sociedad vasca. Hablamos de derechos humanos y de su vulneración.

¿Se perciben esos avances en la calle o hay un punto de desconocimiento?

Es cierto que parece que fue hace años cuando se puso fin al alejamiento, a las celdas de castigo o a los cumplimientos de la totalidad de la condena en primer grado penitenciario. Y no, no hace mucho: 2022-2023 fueron los años más importantes para romper el nudo que nos ataba al inmovilismo. Se puso fin a la política de alejamiento tras más de 34 años de sufrimiento, se puso fin a un intento de los diferentes gobiernos de doblegar las voluntades no solo de los presos y presas, sino también de sus familiares. No lo consiguieron, aunque si de lo que se trataba era de causar dolor, lo consiguieron. Nunca hay que olvidar que en los accidentes de tráfico en el tránsito de los familiares a las cárceles hubo 16 personas muertas o que más de 30 presos han dejado su vida en cárceles alejadas de sus casas…..

¿Qué importancia tuvo la transferencia penitenciaria y cómo se está materializando? ¿Lo ve adecuado Sare?

Con la transferencia de la gestión penitenciaria a la CAV, desde 2021 se va poniendo fin a los cumplimientos de penas en primer grado penitenciario hasta el último día de la condena y se comienza a ir aplicando la legislación penitenciaria, aunque no sin muchas trabas, parones, cálculos electorales sobre si la aplicación de la legislación penitenciaria podría suponer una merma de votos al partido o partidos que gestionaban la política penitenciaria. Creo que se ha mirado mucho el que dirán la derecha y sus medios de comunicación afines y se ha tenido miedo a ser audaces en la gestión penitenciaria.

Algunos ejemplos de lo que digo. En el ámbito político a nivel del Estado no se han derogado las leyes de excepción, absolutamente obsoletas. Y en el caso de la CAV, las autoridades penitenciarias, en las oportunidades que han tenido para reinterpretar estas legislaciones de excepción, no siempre han elegido la opción que, siendo perfectamente legal, era la más adecuada y justa para los presos. Se han quedado con la interpretación más restrictiva. Y otra cosa: la construcción de las rutas de vuelta a casa de las presas y presos vascos no se está haciendo con la filosofía que el Modelo Penitenciario Vasco implica.

La juez Inés Soria, que pilota este modelo desde Lakua, alegaba en estas páginas que se trata de delitos específicos y no veía que las condiciones especiales de progresión que se ponen a estos presos perjudique el objetivo de reinserción...

El problema está en lo que he apuntado: hay leyes de excepción que, aunque no sean derogadas, permiten una interpretación más flexible, acorde al Modelo Penitenciario Vasco que apuesta por el régimen abierto. Si cree que esas leyes pueden ser compatibles con el modelo, pues eso es lo que pedimos, que se hagan compatibles. Porque no ocurre en todos los casos...

Concretando, ¿todos estos presos deberían estar pisando la calle de uno y otro modo, con la ley en la mano?

Hoy deberíamos haber podido cerrar esta situación, porque la inmensa mayoría de los presos y presas de motivación política, por el tiempo de cumplimiento efectivo de sus penas, deberían estar en régimen abierto y en tercer grado penitenciario. Y no lo están porque se les continúa aplicando una política penitenciaria de carácter excepcional. En el ámbito legislativo, con la ley 7/2003 y el cumplimiento efectivo de las penas de hasta 40 años. En el ámbito judicial, con recursos de Fiscalía que, en menor medida que hace unos meses, aún siguen contra las decisiones de los profesionales de los centros penitenciarios cuando proponen la progresión a tercer grado. Y junto todo a ello, el mantenimiento de un Juzgado Central de Vigilancia Penitenciaria que depende de un tribunal de excepción como es la Audiencia Nacional. 

Algunos colectivos insisten en presentar todo esto como «beneficios» o trato de favor...

A los presos y presas vascos, cuando se les progresa de grado o alcanzan la libertad condicional o la aplicación del art. 100 –que les permite salir durante el día a trabajar–, no se les está regalando nada, ni se está incumpliendo ninguna ley. No. Se les está aplicando una ley que fue aprobada en las Cortes Generales, como es la LOGP.

Hay que decir aquí algo muy importante. Estos presos y presas en libertad no suponen ningún peligro para la sociedad. No hay ni un caso de reincidencia. Debería ser un argumento importante para que esos miedos inventados dieran paso a una gestión más ágil de una política penitenciaria humanista. A partir de ahí, no se les puede exigir a estos presos algo que no esté recogido en la legislación.

Hay otro elemento que nos parece necesario trasladar. La Administración Penitenciaria vasca debe homogeneizar el tratamiento que sus Juntas aplican a estos presos y presas. No es de recibo que haya alguna cárcel que, incumpliendo la normativa penitenciaria, no aplique salidas programadas o permisos penitenciarios hasta muy avanzado el cumplimiento de la condena. Otras sí lo hacen, como corresponde, desde el cumplimiento de la cuarta parte de la condena.

¿Cómo cree que se posiciona la sociedad en general ante todo esto? ¿Percibe el problema?

Una sociedad que aspira a ser verdaderamente democrática y madura no puede dar la espalda a los derechos de aquellas personas que buscan rehacer sus vidas y hoy o están en la cárcel, en el exilio o deportadas. Tienen derecho a volver a sus casas. Tienen derecho a normalizar sus vidas y tienen derecho a una aplicación de la ley sin excepciones. Son aún 22 los presos y presas, que con más de 25 años de cumplimiento de las penas, no se les han aplicado todavía ni permisos penitenciarios, ni salidas programadas, y mucho menos progresiones de grado. Y de los 44 presos que hoy están en segundo grado, el 50%, por el tiempo cumplido, deberían estar en tercer grado y régimen abierto.

¿La posición de ciertos grupos de víctimas de ETA es el mayor obstáculo de fondo para una solución definitiva?

Desde Sare nunca entraremos en debate y confrontación con las víctimas de la violencia. Tampoco con algunas asociaciones a las que se podría responder ante el cúmulo de falsedades que trasladan. No lo haremos, porque nos merecen todas ellas un respeto. Son muchos años de una convivencia quebrada y es hora de poder construir una convivencia normalizada, basada en el respeto a los derechos humanos. Debemos ser capaces de poder construir el futuro juntos, respetando al otro y sin obligar a nadie a olvidar lo que ha vivido. El dolor de las víctimas merece nuestro respeto. Y si en algún momento han podido sentir falta de sensibilidad hacia su dolor, por nuestra parte, lo sentimos, porque nunca ha sido esa nuestra intención.

Por ello, lo que sí hemos hecho siempre en Sare es denunciar la instrumentalización política que desde algunos ámbitos se hace de su dolor. Y citar a las víctimas olvidadas injustamente, porque el reconocimiento del dolor debe abarcar a todas, no pueden quedar fuera las que sufrieron torturas, persecuciones injustas, terrorismo de Estado... No podemos permanecer impasibles ante quienes defienden diferentes categorías de víctimas, de primera o de segunda depende de quién haya sido el causante de ese sufrimiento. ¿Quién es capaz de marcar diferencias entre el dolor de una madre de una víctima de ETA o el dolor de otra madre cuyo hijo o hija ha sido víctima del GAL, de la tortura o de la dispersión?

Siguen marcándose ‘suelos éticos’ diferentes...

El ‘suelo ético’ o es una exigencia que se realiza al conjunto de las fuerzas políticas o es un brindis al tendido. Esta exigencia debe ser también para quienes desde el ámbito político permitieron la tortura o el terrorismo de Estado y para quienes desde el ámbito judicial lo ampararon. De lo contrario, no servirá de nada, más que lavarse las manos de sus propias responsabilidades. Resulta un sarcasmo, por ejemplo, cómo desde algunas instituciones se montan festejos de exaltación de la Guardia Civil, intentando ocultar que es un cuerpo represivo que torturó sistemáticamente, incluso hasta la muerte.  

Convivencia es un concepto que Sare remarca mucho, también lo hicieron en las jornadas de octubre en el Euskalduna...

La convivencia en Euskal Herria no será fruto del olvido, sino de la voluntad compartida que tengamos de avanzar, porque convivir es aprender a mirarnos sin resentimientos ni ánimo de venganza. Desde Sare defendemos una sociedad donde las presas y presos de motivación política alcancen la libertad, vuelvan a sus casas, y en paralelo una sociedad donde el respeto, ayuda y reconocimiento se transmita a las víctimas de las diferentes violencias. Sin estas dos premisas, será muy difícil que cerremos tantas décadas de confrontación y sufrimiento.

Los vientos soplan en sentido contrario. ¿Hay un riesgo de retroceso en todos los avances que ha citado si PP y Vox toman el Gobierno español?

Sinceramente creo que no. Hay un riesgo en el ámbito global de libertades y avances sociales de estos años, pero en este ámbito no. Primero, porque la competencia la tiene la Administración penitenciaria vasca. Segundo, porque los jueces y fiscales que hay en la Audiencia Nacional serán los mismos, con o sin cambio de Gobierno. Podría influir en una tercera cosa, más a futuro; dificultar más las demandas recurrentes para que estos casos pasen a los juzgados naturales vascos y dejen de estar centralizados en el Juzgado Central de Vigilancia Penitenciaria de la Audiencia Nacional.

Llega la manifestación anual. ¿Qué le diría a quien piense que las cosas ya van rodando y no vea imprescindible movilizarse en Bilbo?

Es posible que así ocurra, que existan esas impresiones porque ven a personas presas que están saliendo con permisos, o durante el día con el 100.2... Por eso lo que intentamos hacer ver desde Sare o desde Etxerat es que queda todavía un camino por recorrer; que el marco final tiene que ser que no haya un preso o presa de motivación política en las cárceles; y que ese marco quedará inconcluso si no logramos un tratamiento de respeto y reconocimiento al dolor de todas las víctimas, incluidas las ‘desaparecidas’.

 

 

 

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jueves, 18 de diciembre de 2025

Feliu y la Cima del Atunraju

Desde su página en Facebook traemos a ustedes este texto que Iñaki García Uribe dedica al montañista Juan Mari Feliu, a quien tocó conocer las mazmorras españolas por llevar una ikurriña a la cumbre del Artesonraju en Perú.

Adelante con la lectura:


La ikurriña del Atunraju (1967)

Iñaki García Uribe

NOTA: El domingo pasado se publicó el artículo número 247 de Historias Montañeras en el rotativo Deia. Este fue el resultado.

Como decíamos ayer, bueno, el domingo pasado, parafraseando a Fray Luis de León y Miguel de Unamuno, dado que les une con Juan Mari Feliu que estuvieron en el exilio o presos, publico la segunda entrega sobre este histórico mendizale navarro. Temática hoy sobre el título que pongo.

Hace 58 años una expedición de alpinistas vascos, la primera de la historia con siete montañeros de los cuatro herrialdes, hicieron cumbre en la cima que cito en Perú. Una de las fotos que tiraron y se publicó de extranjis fue la de una pequeñita ikurriña que Feliu llevaba escondida con mucho cariño. 

Fueron en barco de bandera alemana, salieron de Santurtzi, llevaban todo el material para el ascenso, entonces muy pesado, fue un mes de travesía. Juan Mari, Ángel Vallejo Rosen y Luis María Saénz de Olazagoitia, quienes luego participaron en las expediciones al Everest de 1974 y 1980, a la que Feliu no por estar preso. El resto de expedicionarios en avión. Lo siete hicieron cumbre tras tres campos consecutivos de altura y aclimatación.

Era la montaña virgen más alta de Sudamérica con 5897 m. La ya famosa ikurriña que muestro en una fotografía se la dio a Juan Mari ni más ni menos que Juan Ajuriaguerra. Textual, mandato del partido, me dice. Fue en un acto de despedida que le hicieron a Feliu en Bilbao sus colegas de EGI y estaban presentes algunos burukides y quien fuera fundador de ETA, Julen Madariaga.

La ikurriña la puso colgada en la litera del barco y les contó la historia a Rosen y Olazagoitia. Les pareció bien que la subieran a la montaña, todavía no sabían si conseguirían cima.

La famosa foto fue secreta, nada dijeron ni publicaron, pero un chivatazo en formato carta postal, anónima, a la FEDME, les delató. Sólo entró en el talego Juan Mari. En ese momento estaban preparando la expedición Tximist al Everest y Feliu era el contacto de cuota navarra. Cinco meses después la Guardia Civil le preguntó por una bandera española que también llevaban. Les dijo que la perdió, pero lo que hizo fue quemarla en una pira de piedras.

Le soltaron gracias a Manuel Fraga debido a las presiones al gobierno del país vecino, muchos le hacían saber a Iribarne que no se puede hacer eso por una fotografía de una bandera.

Luego Feliu está presente en el récord mundial de espeleología en una cavidad en la zona de la piedra de San Martín, en Larra Belagua. Fermín Leizaola, recientemente fallecido, a quien dediqué un obituario aquí, mi jefe y maestro en el departamento de etnografía de la Sociedad de Ciencias Aranzadi, le cogió estando haciendo dedo en Izaba, donde había llegado en La Roncalesa. Antes que ellos tres expediciones internacionales intentaron bajar al lugar más alejado de la tierra, no lo consiguieron. Parece ser que Mintxo iba a hacer su histórico trabajo sobre pastores y bordas y cambió el plan. Esto no lo tengo muy claro, pero así será.

La ikurriña se la entregó a la vuelta a su amigo Manuel de Irujo. Tras la llamada que le hicieron para que entregase la ikurriña hasta que le detuvieron, pasó un mes. Se presentan en su casa dos policías secretas que revolvieron todos los armarios. No tenía pasaporte y acababa de volver de Iparralde. Resumen, estuvo dos meses de cárcel en dos prisiones diferentes. 

Dos años después, en 1969, le detienen por segunda vez. Por mugalari de Euzko Gastedi. De nuevo le revolvieron la casa. Estuvo preso en Carabanchel y salió debido a intermediarios con el gobierno español. Fueron 50 días en una mazmorra el solo. Escuchaba cantar a otro preso. Adelgazó mucho, era imposible meter comida exterior.

En lo relativo a Perú, tras hacer cumbre, tuvieron una recepción con el presidente del país, me dice, salimos todos mareados y borrachos Iñaki debido al ágape que nos prepararon. Realizaron una exposición de aquella gesta, itinerante, en tableros. Dieron conferencias y pasaron proyecciones de diapositivas por toda Euzkadi. 

¿Cuál es el libro Juan Mari de tus 48 impresos que más te ha llenado? Cumbres de Navarra, me responde. Cuenta con seis reediciones. También me anota que Excursiones por los pueblos perdidos de Navarra es otro de sus preferidos. Visitó todos y cada uno de los pueblos perdidos de su provincia, los fotografió e hizo una ficha de cada uno. El gobierno de Nafarroa tomó buena nota de aquel trabajo.

Juan Mari fue fundador de Deia en Nafarroa, gran columnista sobre montañismo. El Lehendakari Garaikoetxea le pidió que fuera a Iruña a ayudar al partido. Buscó un local y organizó el Partido Nacionalista Vasco. Trabajó de cajista en dos imprentas en Iparralde que luego volaron los GAL. Una en Donibane Lohitzun que el partido abrió con ayuda Iñaki Durañona, quien era director del Banco Bilbao en Hendaia. Su hermano secretario del Lehendakari Agirre. La imprenta volada se reconstruyó con dinero de un secuestro de ETA. La otra imprenta era Mugalde, al lado de la estación de tren de la capital de Lapurdi. 

Tres hermanos de Juan Mari, fallecidos, fueron también pioneros del montañismo navarro; Marcos, Pedro y Andoni. Ha tenido 300 reconocimientos a su trabajo por el montañismo, se dice pronto. Este es el 302, tras el artículo del domingo pasado.




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miércoles, 17 de diciembre de 2025

Makazaga | Los Hermanos Chèrid

Con esta publicación en Gara, misma que traemos a ustedes desde la página de Facebook titulada Storia politica di ETA e dei Paesi Baschi, el investigador Xabier Makazaga amplía la información con la que se cuenta acerca de el terrorismo de estado implementado por los "socialistas" franceses y españoles en contra del independentismo vasco, en específico, de Jean Pierre Chérid.

Dicho texto, se lo dedicamos a los disonantes cognitivos Eneko Andueza y Alberto Alonso quienes, siendo vascos, no tienen ningún tipo de conflicto ético militando en un partido que no vacilaría en volver a utilizar dicho métodos en contra del pueblo vasco, basta con poner atención a sus propias declaraciones en contra de EH Bildu.

Así que, ya cumplido el requisito de la dedicatoria, les invitamos a leer el texto:


Los hermanos Chèrid

Xabier Makazaga | Investigador de Terrorismo de Estado

Jean Pierre Chérid fue un protagonista esencial de la guerra sucia. Actuó a sueldo de los servicios de inteligencia españoles desde el franquismo hasta que murió en Biarritz, en 1984, al explotarle un auto-bomba que estaba manipulando para atentar contra siete refugiados políticos vascos. Un atentado que iban a reivindicar usando la sigla de los GAL. Otra de las numerosas siglas que emplearon para camuflar la guerra sucia: ATE, GANE, AAA, BVE... Y, finalmente, GAL.

Su hermano mayor, André-Noël, también participó en la guerra sucia, hasta que fue detenido en Argelia en enero de 1976. Ambos eran antiguos miembros de la organización terrorista OAS, fundada en 1961 en Madrid para combatir a muerte la independencia de Argelia. También lo era Marcel Cardona, el mercenario muerto, el 5 de junio de 1975, al explotarle la bomba-lapa que estaba colocando, en Biarritz, en el auto de Josu Urrutikoetxea.

La OAS causó en pocos años miles de víctimas mortales, y atentó varias veces contra el presidente francés Charles de Gaulle quien, tras servirse de la guerra sucia para acabar con ellos, les concedió la primera amnistía, en diciembre de 1964. Una medida de gracia que fue ampliando con rapidez, hasta el punto de que tras el mayo del 68 francés muchos de sus antiguos enemigos mortales de la OAS pasaron a ser sus aliados, y a colaborar con los servicios secretos franceses.
No pocos de ellos trabajaron asimismo para los servicios españoles, y está demostrado que André-Noël Chérid lo hizo para ambos. Encima, simultáneamente. Cometió al mismo tiempo atentados contra refugiados vascos a sueldo de los servicios secretos españoles, y contra intereses argelinos a sueldo de los franceses.

Así lo confesó André-Noël Chérid cuando fue detenido en Argelia el 4 de enero de 1976, tras haber atentado contra el diario oficial del FLN, "El Moudjahid". Al ser juzgado, volvió a confesar no solo su participación en ese atentado, sino también en bastantes otros cometidos, tanto contra refugiados vascos, como contra librerías y negocios ligados a dichos refugiados.

Otro tanto confesó un mercenario estadounidense, Jay Simon Salby. Dicho mercenario participó, en 1961, en la fracasada invasión de Bahía Cochinos, en Cuba, y las autoridades de los EEUU se interesaron mucho por él cuando fue detenido en Argelia. Nótense los numerosos cables con referencias a él filtrados por WikiLeaks.

Según las declaraciones de Salby a la Policía argelina, para cometer los atentados contra los exiliados vascos se sirvieron como cobertura de la empresa Telma, dirigida por un antiguo oficial del Ejército francés, Jean Rogue, y ubicada en la capital navarra, Iruñea. Dicha empresa era la base desde la que operaban Salby y otros mercenarios a los que identificó con toda claridad. Entre ellos, Jean-Pierre Chérid y su hermano André-Noël. A pesar de ello, Jean-Pierre Chérid pudo seguir cometiendo atentados de guerra sucia bajo las órdenes de los servicios de inteligencia españoles que continuaron sirviéndose de los fondos reservados a tal fin.

En el caso de Salby, la Policía francesa dispuso de pruebas materiales flagrantes sobre su participación en al menos dos atentados en Iparralde en pleno franquismo, el 27 de agosto y el 16 de noviembre de 1975. El segundo de ellos, contra el carismático dirigente de ETA Txomin Iturbe, dos de cuyos hijos resultaron heridos a causa de la bomba-lapa que colocaron bajo su coche.

Por lo que respecta al atentado del 27 de agosto de 1975, ametrallaron desde un vehículo una furgoneta en la que refugiados vascos volvían de una manifestación contra las penas de muerte que acabaría ejecutando el dictador Franco un mes después. Dos de los refugiados resultaron gravemente heridos e internados en el hospital de Baiona.
Una vez localizado cerca de la muga el vehículo utilizado en el atentado, la Policía francesa pudo saber que había sido alquilado en Barcelona por un supuesto ciudadano paraguayo llamado Gregorio Villagrán Anderson. Precisamente, la falsa identidad que utilizaba Jay Simon Salby, y quedó al descubierto al ser detenido en Argelia.

Por su parte, la Policía británica pudo probar que, poco antes de ametrallar a los refugiados vascos, Salby había atentado contra la Embajada argelina en Londres. El 18 de agosto de 1975, colocó en la embajada un potente explosivo que no detonó debido a un fallo. La huella dactilar de Salby que encontraron en el mismo no dejaba lugar a dudas sobre el autor.

Ese mismo día se cometieron otros dos atentados contra las embajadas argelinas en Bonn y Roma. Atentados en los que se empleó explosivo C4, de uso exclusivamente militar estadounidense, y tras los que estaban los servicios secretos franceses.

Semanas después, el Ministerio de Exteriores argelino dirigió una enérgica nota a París en el que denunciaba «la responsabilidad de los servicios franceses» y llamó «solemnemente la atención del Gobierno francés sobre las graves consecuencias que podrían derivarse de las turbias acciones de los servicios especiales franceses tratando de desestabilizar el Gobierno argelino». Cincuenta años después, la injerencia francesa vuelve a repetirse y la protesta argelina también.
Por lo tanto, André-Noël Chérid y Jay Simon Salby actuaron, al mismo tiempo, a sueldo de los servicios secretos españoles franquistas y de los franceses republicanos; en ambos casos, realizando acciones de guerra sucia. Y bien significativamente, ni la Justicia francesa, ni la española, tomaron nunca medida alguna contra todos aquellos mercenarios que actuaban bajo la cobertura de la empresa Telma, ubicada en Iruñea, a pesar de las flagrantes pruebas de que disponían. Ni quisieron ni quieren saber absolutamente nada al respecto.

He ahí un flagrante caso de terrorismo de Estado franco-español. Otro más.

 

 

 

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domingo, 7 de diciembre de 2025

El Disonante Cognitivo Andueza

Nos decía Simone de Beauvoir que en cualquier situación de opresión "el opresor no sería tan fuerte si no tuviese cómplices entre los propios oprimidos".

Dentro de esa complicidad podemos encontrar hoy en día a todas las vascas y todos los vascos que al día de hoy militan en el PSE-EE y en el PSN, a quienes poco o nada les importo el que su partido fuese encontrado culpable de haber instrumentalizado a los GAL a partir del BVE y demás grupos paramilitares españolistas operando en Euskal Herria.

Cínicos ellos, sitúan su posicionamiento en contra de los derechos civiles, políticos y culturales de su pueblo en supuestos principios "socialistas", sin explicar que es lo que tiene que ver el socialismo con la negación de el derecho a la autodeterminación de los pueblos, posicionamiento este de la negación que es en los hechos es piedra angular del colonialismo con todo y su componente extractivista, algo muy españolista y que atiende a la sigla E de su partido a nivel estatal.

Y para cínicos nadie más y nadie menos que Eneko Andueza, actual socio de los jeltales en la administración de la CAV, quien ahora se compromete al reconocimiento de sus propias víctimas (mismas que por ejemplo niega su compinche Alberto Alonso desde Gogora), porque recordemos que tanto él como sus demás correligionarios del PSE-EE y del PSN son tan responsables políticamente como lo son Felipe González, José Barrionuevo, Rafael Vera o Ricardo García Damborenea de los actos de terrorismo de estado y crímenes de lesa humanidad como lo son el hostigamiento, el secuestro, la tortura, la incomunicación, la ejecución extrajudicial y el régimen carcelario extraordinario diseñado expresamente en contra de los presos políticos.

Así que ya veremos en que termina esta andanza por parte de Andueza en el País del Nunca Jamás. Esperemos que no termine en una burla para las víctimas, porque ni Maider García ni nadie merece eso.

Aquí lo que nos informa Naiz:


Andueza se compromete a llevar a Madrid la demanda de reconocimiento de las víctimas de los GAL

En un encuentro con Maider García, hija de Juan Carlos García Goena, muerto por los GAL, Andueza asume la necesidad de reconocimiento. Asegura que acompañará a Gacía a Madrid en busca de ese reconocimiento.

En un encuentro promovido por el diario ‘El Correo’ entre Maider García, hija de Juan Carlos García Goena, muerto en un atentado de los GAL en 1987, y el secretario general del PSE, Eneko Andueza, este último afirma que nunca ha tenido «problemas en reconocer que aquello nació en un Gobierno socialista», que «hubo gente del partido que lo puso en marcha y fueron condenados y nos mancharon, mancharon nuestras siglas».

Tanto es así, que Andueza afirma que «yo también me he sentido víctima de esas personas –los cargos condenados por el GAL– porque chocan con mis principios y valores, como persona y como socialista». No se siente «responsable», pero sí quiere «quitar esa piedra de la mochila». Andueza entiende que todas las víctimas «tienen derecho a la justicia, la verdad y la reparación».

García considera que toca a su generación avanzar y sitúa el encuentro en ese contexto. Recuerda que ella ni siquiera sabe quién mató a su padre cuando ella tenía cinco años, y cómo eso torturó hasta su muerte a su madre, Laura Martín.

En un momento de la entrevista, aparece la cuestión del reconocimiento. García tiene claro que sería importante que el líder del PSOE [en este momento, Pedro Sánchez] reconociera el daño causado. Así explica su postura la hija de García Goena: «Sí, pero si lo hace de forma pública. Ese es el reconocimiento. No hay mayor ejercicio de memoria que ese. Sería de un sanador… Me quitaría un enorme peso. Y me diría a mí misma que ya está, que mi pelea ya ha terminado. Que ya he sufrido bastante».

Ante esas palabras, Andueza se viene arriba y asegura que «yo me comprometo a acompañarla en ese camino, hablando con quien sea en Madrid». «Si yo puedo hacer algo para mitigar ese dolor, cómo no lo voy a hacer», sentencia.




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sábado, 29 de noviembre de 2025

Egaña | Mikel Zabalza

Compartimos es texto que Iñaki Egaña dedica a las circunstancias que rodearon al secuestro, tortura y ejecución extrajudicial de Mikel Zabalza, víctima del terrorismo de estado del régimen español:


Mikel Zabalza

Iñaki Egaña

Han pasado 40 años de la desaparición de Mikel y hoy la verdad está repartida en dos apartados y la mentira aún subiste en otros tres. Sociedad e instituciones, entre ellas Gobierno de la CAV y Foral navarro, han concluido que Mikel fue una víctima de una institución del Estado, la Guardia Civil. Que murió a consecuencia de las torturas. Por el contrario, aparato judicial, policial y estatal mantienen una versión rocambolesca, los últimos amparados en la franquista Ley de Secretos Oficiales. Los jueces archivaron las causas siempre por “falta de pruebas”. La presión. Como la sufrida por un forense, Luis Moles, que 10 días antes de la detención de Zabalza, salvó la vida al esquivar una bomba que estalló en su vehículo. Y otro forense, Paco Etxeberria, que dos meses antes sufrió la quema de su vehículo. Ambos habían declarado en la instrucción de sendos juicios contra agentes de la Guardia Civil acusados de tortura, Moles en el caso de los hermanos Olarra. Etxeberria en el de Joaquín Olano. Por eso, las torturas a Mikel Zabalza no fueron reconocidas, porque eran parte esencial de la naturaleza policial del Estado.

La muerte de Mikel Zabalza es fácilmente rastreable. Rodríguez Galindo, como sucedió meses y años más tarde, tenía verdadera obsesión en atrapar a los mugalaris de ETA. Ya habían detenido a un grupo de mugalaris el año anterior. En esta ocasión, el fracaso fue extraordinario. Esa obsesión se traslucía con un cuarto en el cuartel, dedicado en exclusiva a controlar los pasos de muga, con un mapa gigante de la muga de Gipuzkoa y Nafarroa, en el que aparecían con detalle las casas, caseríos y viviendas cercanas a la frontera. A pesar de lo escrito, su detención no tuvo que ver con atentados recientes de ETA.

Se formó un gabinete de crisis para preparar la coartada. Previsiblemente estarían el abogado Jorge Argote, que ya fue imputado en el caso Lasa-Zabala, Julen Elorriaga (gobernador de Gipuzkoa, condenado a 67 años por los GAL), Luis Roldán (delegado del Gobierno en Nafarroa, condena de 12 años por malversación), Rodríguez Galindo (71 años de condena), Gonzalo Pérez García, miembro de los GAR, (entrenaban en Endarlatsa habitualmente y según la versión oficial, él fue el encargado de trasladar a Zabalza, junto a Fernando María Castañeda), algún médico (Juan Nagore y Eduardo Gómez Pastrana eran los titulares del cuartel) y José Barrionuevo (ministro del Interior, 10 años de condena) y Ramón Jauregui (delegado del Gobierno en la CAV) informados. Resuelta la estratagema, el cadáver de Mikel Zabalza permaneció 20 días envuelto en una manta y refrigerado. Quedaban flecos, como los de las grabaciones del director de operaciones especiales del Cesid, Juan Alberto Perote con el guardia civil Pedro Gómez Nieto, en las que el agente reconocía que Zabalza había muerto como consecuencia de las torturas; la investigación que solicitó Joaquín Ruiz Giménez, entonces Defensor del Pueblo español; las declaraciones de Jesús Insausti, presidente del PNV que dijo que a Zabalza lo mató la Guardia Civil. Barrionuevo, Sáenz de Santa María, Roldán y Elorriaga (“Zabalza es colaborador de ETA”) salieron a defender sus tesis. El director de Avui fue procesado por apología del terrorismo por insertar una esquela de Zabalza en su diario. Y Roldán mandó a la fiscalía a quienes calificaron la muerte de asesinato.

Las debilidades de la versión oficial eran numerosas, entre ellas las declaraciones del resto de detenidos. El agua de los pulmones de Zabalza tenía una cantidad altísima de trietanolamina (por unos vertidos de Laminaciones de Lesaca, 13 kilómetros río arriba de Endarlatsa). También una proporción extraordinaria de diatomeas (algas fluviales microscópicas) en la ropa pero cero en el estómago y la sangre, cuando lo normal es que hubieran dejado restos si hubiera ingerido agua del río. Lo que sugiere que en el traslado de los restos al Instituto Nacional Forense de Madrid, alguien tuvo la idea de echar unas gotas ajenas para hacerlo más creíble. El traslado, sin cadena de custodia, lo hizo la Policía Nacional. El día de la supuesta fuga, un cazador natural de Bera que habitualmente recorría la zona, no vio movimiento alguno. Fue incorporado en el sumario, como presión. Silencio posterior. El 15 de diciembre, cuando apareció el cadáver en Endarlatsa, un sacerdote que todas las mañana circulaba por el lugar se encontró con un control y un movimiento inusual de la Guardia Civil. Supuestamente estaban preparando el escenario. Más tarde, el cadáver apareció a las 13.25 horas. La víspera del día elegido, Cruz Roja había abandonado las tareas de búsqueda. El agujero por donde habría huido Mikel era extremadamente pequeño para que pasara una persona. Hace pocos años, cuando el Parlamento foral navarro pidió una investigación, unas mazas anónimas lo agrandaron para hacerlo verosímil.

Los hechos no probados judicialmente tuvieron como protagonistas, al parecer, a los mismos agentes que fueron condenados con la desaparición y muerte de Lasa y Zabala. Enrique Dorado Villalobos habría sido quien sumergió la cabeza del detenido en el agua y Felipe Bayo Leal, Luis Sandoval Campos y Francisco Javier Millán Pérez lo torturaron por el método de “la bañera”. Hubo premios por mantener la versión. Pérez García llegó a comandante y fue destinado al Estado Mayor de la Guardia Civil. Unas semanas después de la muerte de Mikel, el agente Fernando María Castañeda recibió la Orden del Mérito del Cuerpo de la Guardia Civil, al igual que Enrique Dorado, Luis Sandoval y Felipe Bayo, impuestas por Julen Elgorriaga. Luis Roldán fue nombrado director de la Guardia Civil. A Barrionuevo le impusieron la Gran Cruz de la Real y Muy Distinguida Orden de Carlos III. Argote fue confirmado como abogado del Ministerio del Interior y defendió años después a Amedo y Domínguez… Galindo recibió más de una decena de condecoraciones. Y mientras, quienes defendían la falsedad de la versión oficial fueron apaleados en las protestas. Detenciones y golpes por Policía, Ertzaintza y Guardia Civil que se aferraron a la versión diseñada desde Interior. Ellos también merecen una reparación.

 

 

 

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sábado, 22 de noviembre de 2025

Egaña | El Día Después

Han pasado cincuenta años desde que se anunciaba por televisión que, si bien el sanguinario dictador Francisco Franco estaba muerto, su régimen construido sobre la represión y la corrupción de cinco décadas gozaba (y goza) de excelente salud.

De eso y más nos habla este texto de Iñaki Egaña compartido en su cuenta de Facebook:


El día después

Iñaki Egaña

El pasado jueves, hace cincuenta años, un aturdido Carlos Arias Navarro, con un cara de sapo más expandida de lo habitual, interrumpía la emisión de televisión para lanzar un mensaje convertido en icónico: “Españoles. Franco ha muerto”. Bien. Noticia que esperábamos desde hacía semanas tras una agonía retrasmitida diariamente a través del parte médico habitual. Con la misma expresión continuó: “Yo sé que en estos momentos mi voz llegará a vuestros hogares entrecortada y confundida por el murmullo de vuestros sollozos y de vuestras plegarias”. Ni el brazo incorrupto de la que llamaron santa Teresa, ni el manto empedrado de una estatua señalada como Virgen del Pilar que habían acompañado al dictador en los cuarenta días de estertores, pudieron evitar su muerte. La España de la pandereta y sacristía que recitaba Antonio Machado en su máxima expresión. Eran las 7 de la mañana, cuando Arias había aparecido en la pantalla. Aún somnolientos, despertamos de inmediato. Vecinos, teléfono y flases de recuerdos. ¡Se ha terminado la pesadilla, volveremos a ser nosotros! Y la prensa, expectante, modificó rápidamente sus portadas, enlutándolas con el mensaje: “Franco ha muerto”.

Intuimos, la juventud va anudada a la ingenuidad política, un cambio inmediato. Además, creímos leer entre líneas. Cuando en noviembre de 1975 Franco encamó, ya irreversiblemente, el lenguaje meteorológico se convirtió en sorprendente: “chubascos frecuentes cuanto más al norte”. La víspera de la muerte del dictador, el parte textual oficial decía: “en España continuaron registrándose, en casi la totalidad de la mitad norte, numerosas precipitaciones en forma de chubascos, nieve o tormenta. La cantidad caída más importante fue en San Sebastián, 23 litros”. El día que murió Franco, por el contrario, el parte pareció distinto: “En España remitieron casi totalmente las precipitaciones”. Los chubascos habían desaparecido. ¿Y la dictadura?

Automáticamente asumió la jefatura el príncipe Juan Carlos de Borbón, quien sería elevado al rango de rey, después de haber estado ejerciendo interinamente desde el 30 de octubre. Diez días después de la muerte del dictador, el Instituto español de Meteorología apuntaba que seguían los chubascos en el Cantábrico y en la cabecera del Ebro, con lluvias en Bilbao, Donostia, Gasteiz e Iruñea. Y anunciaba que, tras el paso del frente, los vientos racheados del Oeste girarían hacia el Norte. Malas noticias. La tendencia continuaba. En los últimos días de la agonía de El Caudillo, Txomin Iturbe sufrió un atentado del que sobrevivió. Y unos días después de muerto ya el dictador, Eusebio Iriarte. Para aliviar el duelo, los seguidores del finado destrozaron la ikastola donostiarra Herri Ametsa.

En 1974, un año antes de la muerte de Franco, había en prisión 245 presos políticos vascos. El 20 de noviembre del año siguiente, es decir el día que falleció el dictador, los presos vascos habían ascendido a 731, de los que 104 eran mujeres. La mayoría de esos presos eran de organizaciones de izquierda (ORT, PTE, MCE, PORE, LCR, PCE, PCI), juveniles (IASE), armadas (ETA, FRAP) o abertzales (LAB, LAIA), dos del PNV y uno de PSOE. Eran, en general, detenidos del sexto estado de excepción del franquismo en Hego Euskal Herria que había entrado en vigor el 26 de abril de 1975, ante los juicios a Txiki, Otaegi, Garmendia… y durante el cual se produjeron unas 4.000 detenciones. Muchos de ellos continuarían en prisión y las cárceles no desaguarían hasta 1977, en el preludio del decreto de amnistía que octubre de ese año, que indultó también a cientos de miles de funcionarios, policías y adictos franquistas.

Un año más tarde, el régimen fascista ejecutó un referéndum por su reforma y, apoyado en su resultado, comenzó su mudanza. Quince días después de la cita con las urnas, e invocando el artículo 304 de la ley de enjuiciamiento criminal vigente desde 1882, después de la Segunda karlistada, el Gobierno español creaba la Audiencia Nacional. Los resultados en el referéndum más flojos para apoyar la reforma se produjeron en Hego Euskal Herria, lo que llevó al Ejecutivo hispano a que una semana más tarde de que fuera creado el tribunal especial, el Consejo de Ministros del 21 de enero de 1977, fuera dedicado monográficamente al tema vasco. Con el añadido que en este consejo, el infante Felipe de Borbón y Grecia (hoy Felipe VI) fue nombrado heredero de la Corona española. Sintomático.

El año previo, primero de la que llamaron Transición, fue brutal: cinco obreros muertos en Gasteiz; decenas de bombas contra librerías, atentados contra refugiados, torturas, cargas contra las concentraciones de Olentzero... Con Jurramendi convertido en la laboratorio para fichar a mercenarios bregados en otros estados fascistas y que ingresarían en el BVE o en los GAL. Y ya en 1977, las concentraciones por esa amnistía, que no llegaba reprimidas a fuego: muertos en Iruñea, en Orereta. La expresión del “gatillo fácil” dirán más tarde al referirse a la actuación policial.

El grueso policial con sus mandos fue recuperado para la “democracia” y ratificado por el PSOE que llegó a la Moncloa en 1982, al igual que los jueces, funcionarios y el Estado profundo. Con escarnio, Franco había sido nombrado hijo adoptivo o predilecto de numerosas poblaciones vascas, entre ellas la de Gernika, símbolo de las libertades y de la resistencia vasca (marzo de 1946, hijo adoptivo y medalla de oro y brillantes). En octubre de 1942, la Diputación de Araba lo nombraba “padre de la provincia”. En 1947, la Diputación navarra lo nombró “hijo adoptivo”. En agosto de 1963 el nieto de Franco fue nombrado general honorario en la tamborrada infantil de Donostia. El día después se hizo tan largo que el Gobierno de la CAV y el PNV comenzaron a investigar los crímenes franquistas a partir de 2015. Hasta entonces, la voluntad popular, siempre dos pasos por delante de la institucional. Cosas de la llamada Transición cuyo comienzo está claro, no así su conclusión. Para mí es evidente: cuando deroguen la vigente y franquista Ley de Secretos Oficiales. 

 

 

 

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lunes, 27 de octubre de 2025

Egaña | Iparretarrak, 25 Años de su Última Acción Armada

Desde su perfil de Facebook traemos a ustedes este texto de nuestro amigo Iñaki Egaña en el que nos regala una semblanza de Iparretarrak:

Iparretarrak, 25 años de su última acción armada

Iñaki Egaña

El 26 de octubre de este año se han cumplido 25 años de la última acción de Iparretarrak (IK) y su posterior desaparición como organización armada. Después silencio. No hubo una declaración formal que pusiera fin a su trayectoria, aunque en 2015 se reunieron y entregaron un dossier sobre su recorrido político-militar al Grupo Internacional de Contacto surgido para favorecer un proceso de resolución en Euskal Herria.

Iparraterrak ejecutó su última acción armada en Aiziritzi, en el eskualde de Amikuze (Nafarroa Beherea), contra la cooperativa Lur Berri, un 26 de octubre de 2000. La bomba estaba compuesta por cloratita y una bombona de gas, que fue desactivada por la Gendarmería tras aviso a una emisora de radio. La cooperativa había sido denunciada por vender maíz transgénico procedente de Canadá. Con una política expansionista, Lur Berri se propagó al Estado francés y en 2000 su director era Jean-Jacques Lasserre, alcalde de Bidaxune y consejero regional de Aquitania, entre otros cargos. Al año siguiente, Lasserre sería presidente del Consejo General de Pirineos Atlánticos, representando a la UDF (Union pour la démocratie française), el partido creado por Giscard d'Estaing que con el tiempo radicalizó su posición derechista.
Iparretarrak había roto su tregua ofertada con motivo del Acuerdo de Lizarra-Garazi, el 16 de abril de 2000, con un explosivo en la antigua sede de la Gendarmería en Lekunberri y otro en Arrangoitze contra el centro Pierre et Vacances. El 30 de julio del mismo año, volvieron a atentar, esta vez al tratar de incendiar el coche de un policía en Biarritz. Y en octubre contra la agencia inmobiliaria Orpi, en Kanbo, y el citado Lur Berri. En sus 27 años de accionar armado reivindicaron un total de 238 acciones, todas ellas inmersas en lo que calificaron de “propaganda armada”, sin intención de causar víctimas, bajo un lema habitual: “Herriak bizi behar du”. Aun así, Gabi Mouesca, militante histórico de IK, señaló en una entrevista que sentían la muerte de dos gendarmes involucrados en operativos propios. Sin especificar los nombres, es de suponer que se trataran de Yves Giummara, en el tiroteo en el camping Lou Puntao de la localidad landesa de Léon, en el que desapreció Popo Larre y el segundo en accidente tras la detención de la militante Maddi Hegi. El coche policial quedó atascado en un paso a nivel y un tren arrolló al mismo, falleciendo Maddi y el policía Roger Latasa.
La judicatura francesa acusó y condenó a militantes de Iparretarrak por la muerte de dos CRS en Baigorri, pero la organización siempre negó la autoría, que atribuyó a grupos parapoliciales españoles para alentar la escalada de tensión, en 1982. El tema fue recurrente durante años, e IK negó rotundamente la autoría, señalando que el juicio fue una farsa y un montaje destinado a criminalizar a los refugiados de Hego Euskal Herria y a la militancia organizada de Ipar Euskal Herria. Con motivo de aquel atentado mortal hubo una razia policial contra ambos sectores. El atentado, que fue reivindicado por el BVE, fue el predecesor de los GAL, un año después, y de las deportaciones masivas de refugiados a América y África.
Por su parte, IK conoció la muerte de seis de sus militantes. Txomin Olhagarai (Itsasu) y Ramuntxo Arruiz (Baigorri) fallecieron en marzo de 1980 al estallarles el explosivo que pretendían colocar bajo el coche del subprefecto de Baiona. Didier Lafitte (Donibane Lohizune) murió de un disparo policial en 1984, cuando viajaba en su vehículo con Gabi Mouesca. Maddi Hegi (Heleta) en Biarritz en 1987 y Christophe Istèque a consecuencia de la explosión de la bomba que transportaba en su propio automóvil, mientras que su acompañante Patrick Lembeye quedaba gravemente herido. Popo Larre (Heleta), desaparecido en 1983, fue dado por muerto oficialmente por la justicia francesa en 2008. Totte Etxebeste, detenido tras un tiroteo con la Policía francesa en Bokale en 1988, quedó parapléjico de por vida.
Según sus antiguos militantes, Iparretarrak tuvo en su recorrido entre 50 a 60 militantes activos, además de una extensa red de colaboradores. De ellos, 47 sufrieron prisión, alguno como Xan Koxkarat, hasta en tres ocasiones diferentes. Gabi Mouesca y Filipe Bidart fueron los que más años de cárcel cumplieron, casi 17 y 19 años respectivamente. El resto, por debajo de los seis años. La muerte de seis de sus voluntarios elevó al 10-12% de muertos de su militancia total. Una cifra extraordinaria. Con una sencilla extrapolación -nada científica por otro lado pero útil para ofrecer una idea del compromiso- hubiera sido como si ETA hubiera tenido entre sus filas más de mil muertos.
Iparretarrak surgió en 1972, bajo el significado de “los de ETA del norte”, aunque con el tiempo algunos de sus cronistas lo mezclaron con “los del norte”. Antiguos mugalaris y colaboradores con ETA dieron cuerpo a esta organización armada con una acción simbólica en Banka. Durante años, convivieron con otras organizaciones armadas como Hordago (15 acciones armadas), Euskal Zuzentasuna (11 acciones) o Indar 7 (cinco acciones). IK y EZ realizaron dos acciones conjuntas en las cercanías de Burdeos. La mayoría de militantes de EZ se integró en ETA. Irrintzi, que colocó su primer explosivo en 2006, ejecutó 20 acciones, Su naturaleza fue desconocida por las fuerzas policiales que durante años dieron palos de ciego, hasta que, en diciembre de 2009, fue detenido en las cercanías de París un joven que, en compañía de su primo y un amigo, habían cometido los atentados, siempre en época estival cuando se hospedaban en la costa lapurtana en sus vacaciones. Iparretarrak tuvo su propio órgano de comunicación, Ildo, que vio su primer número en octubre de 1974 y el último, el número 13, en octubre de 2000.
Entre diciembre de 1973 y noviembre de 1976, Iparretarrak permaneció en silencio hasta que incendió el vehículo de un industrial en Maule. En los años siguientes, IK ejecutaría 13 sabotajes hasta que en junio de 1979 utilizó explosivos, por primera vez, para atacar la subprefectura de Baiona. El 28 de diciembre de 1979, IK intentó destruir, también con explosivos, un cuartel de la CRS en construcción en Angelu. Entre octubre de 1981 y marzo de 1983, IK volvió a permanecer en impasse. Durante 1983 y 1984, IK ejecutó numerosos atentados contra empresas y organismos relacionados con el turismo y asimismo contra propiedades o cuarteles de las fuerzas policiales francesas. Entre marzo de 1983 y diciembre de 1986, IK realizó una actividad sostenida de sabotajes que se saldó con la ejecución de 34 acciones. Entre ellas algunas espectaculares, con explosivos o ametrallando cuarteles. El 3 de marzo de 1986 IK ejecutó cinco acciones reivindicadas contra la impunidad de los GAL.
La actividad de IK volvió a dejarse notar a finales de 1986, cuando un comando liberó de la cárcel de Pau a sus militantes Maddi Hegi y Gabi Mouesca. El operativo se llevó a cabo con el secuestro del director del centro penitenciario por miembros de IK, que acudieron a la cárcel disfrazados de gendarmes. Probablemente la acción más espectacular en época contemporánea de una fuga carcelaria en relación con Euskal Herria. El comando exterior la preparó concienzudamente durante un año.
La Policía francesa dedicó una unidad especial al seguimiento de IK, dirigida por Charles Saenz y ubicada en Pau, que combinó investigaciones exhaustivas con presiones sobre lo que consideraba su medio natural. En 1988, el director del semanario Abil fue juzgado por apología del terrorismo después de publicar un comunicado de IK, la policía allanó Irulegi Irratia y poco después un centenar de policías entraba en el convento de los Benedictinos de Belloc. En 1991, IK realizaría la mayor ofensiva armada de toda su historia, efectuando 44 atentados con explosivos, no sólo en Ipar Euskal Herria, sino también fuera de sus límites como en Pau y en diversas localidades de las Landas.
A partir de 1993, Iparretarrak y ETA comenzaron una serie de contactos destinados a limar las diferencias e incluso a crear una única organización. Las relaciones se habían complicado con las detenciones de militantes de ETA en Ipar Euskal Herria en las redadas policiales que la Policía francesa llevó a cabo en el intento de detención de los que consideraba dirigentes de IK. La oferta de ETA durante el Acuerdo Lizarra-Garazi y el diseño de IK en la tregua chocaron frontalmente, lo que originó un desencuentro que rompió, durante unos años, los puentes trazados. Fue un debate agrio tras la propuesta inicial de ETA, que respondió en su órgano Zutabe al análisis de IK en el Ildo que alejaba las opciones de unión. ETA reconocía los encuentros previos y fue sorprendente que meses antes hubieran estado tan cerca de crear una sola organización. En el fondo de la cuestión subyacían dos proyectos diferentes: la creación de un único escenario político para Euskal Herria (propuesta que ETA también había trasladado al PNV y EA) y la de un Departamento vasco para Ipar Euskal Herria como paso previo a la reivindicación de un Estatuto de Autonomía. Un único ritmo para los siete herrialdes, o varios diferentes como planteaba IK. La autocritica de Batasuna y el cambio estratégico de rumbo propició la reunificación política definitiva en 2009 con EHBai.
Con respecto al silencio de IK desde 2000, hubo alguna excepción posterior, la del asalto a una tumba en las cercanías de Burdeos, en la creencia de que en ella se encontraban los restos de Popo Larre. De la tumba recuperaron un resto óseo que fue trasladado a un laboratorio, para su cotejo de ADN. Del primer análisis, no pudo ser recatado traza de ADN, pero años más tarde, con mejoras técnicas, el resultado fue negativo. El 24 de setiembre de 2015, varios ex militantes de Iparretarrak se reunieron con el GIC (Brian Currin, Raymond Kendall y Alberto Spektorowski), que había pautado el escenario creado para la declaración de Aiete y el final definitivo de la lucha armada de ETA, para mostrarles, en un documento, la actividad de IK en 27 años. Informaron, asimismo, a los tres mediadores de su recorrido político militar, constando que los delegados del GIC apenas conocían de su existencia. Con este acto simbólico, y a pesar de que la organización ya había sido desmantelada, aún sin anunciarlo públicamente, los antiguos militantes de IK dieron por concluida oficialmente su etapa activa.
El 26 de abril de 2025, la asociación Lagundu inauguró un mural en Baigorri en homenaje a los seis miembros de su organización fallecidos durante su recorrido armado. En el acto, uno de los oradores tomó la palabra para señalar que: "Zer gertatu zen aipatu behar da, gure historiaren parte baita. Iragana oroitaraztea ezinbestekoa da, iraganak oraina esplikatzen baitu".

 

 

 

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sábado, 11 de octubre de 2025

Egaña | Del Día de la Raza a Fiesta Nacional

Hace unos días la así llamada comunidad internacional atestiguó un acto de piratería por parte del ente sionista en contra de la Global Sumud Flotilla, misma con la que activistas de todo el mundo buscaban llevar víveres y medicamentos a la asediada población gazatí, víctima de la política de limpieza étnica que se ha llevado a cabo con diferentes grados de intensidad desde hace décadas en Palestina en un claro proceso de colonización tardía.

De forma paradójica y hasta un poco perversa, una embarcación que materializa en sí misma todo lo que significa la colonización europea en general y española en particular se encuentra fondeada estos días en el puerto vasco de Donostia. 

En ese contexto traemos a ustedes desde su página en Facebook este texto de la pluma de nuestro amigo Iñaki Egaña:


Del día de la raza a fiesta nacional

Iñaki Egaña

Gobernaba Antonio Cánovas del Castillo la Hispania de finales del siglo XIX con mano de hierro, avalando la política criminal del general Valeriano Weyler -látigo centralista en la Segunda carlistada vasca- contra los cubanos que luchaban por su independencia. Llegaba el IV centenario del que Felipe González tituló un siglo después “encuentro entre dos mundos”, y Cánovas propuso a la Borbón de entonces, de nombre María Cristina y hospedada vacacionalmente en Donostia, que aquel 12 de octubre fuera declarado fiesta nacional, “en conmemoración del descubrimiento de América”. Dicho y hecho. Michele Angiolillo, un joven anarquista italiano de apenas 26 años que había conocido a exiliados cubanos, descerrajó tres tiros a Cánovas una mañana del verano de 1897, cuando el líder conservador descansaba de su ajetreo capitalino en un balneario de Arrasate. Detenido, Angiolillo sufrió un juicio exprés y sólo 11 día más tarde era ajusticiado frente a las cámaras (la primera vez en la historia que se retrataba una ejecución), en Bergara, a garrote vil.

La fiesta nacional se reconvirtió en Día de la Raza en 1914, a propuesta de un antiguo ministro de Hacienda que tuvo ya visión de futuro: expandir el mercado a América y contaminar de la propuesta a las antiguas colonias. Como un bucle histórico, su bisnieto Rodrigo Rato sería ministro de Economía durante los gobiernos de Aznar y director gerente del Fondo Monetario Internacional, entre otros cargos. Dos años en la prisión de Soto del Real y a la espera de su retorno. Llegó la Segunda República española, y el concepto hispanidad coqueteó con el de la raza. El rey había huido despavorido hacia París, como lo había escrito Ramón María del Valle-Inclán: “Los españoles han echado al último de los borbones, Alfonso XIII, no por rey, sino por ladrón”. Franco elevó la tonalidad de la raza, hasta convertirla en mantra sistemático: “España está situada magistralmente en el centro del mundo”. Durante décadas, nuestras calles se vieron colmadas aquellos 12 de octubre por desfiles militares, paradas de la Guardia Civil, eventos religiosos y circos ambulantes destacando la supremacía de una “España única, unidad de destino en lo universal”.
En la trastienda, bajo la alfombra sin embargo, las celebraciones tuvieron otro color. El de la muerte, el de la venganza, el de la limpieza política. Los 12 de octubre se utilizaban como fecha señalada para acogotar a rojos y separatistas. Franco firmó sentencias de muerte que fueron ejecutadas un 12 de octubre: José Bages Roch (Deustu), María Loinaz Lasa (Tolosa), Francisco Ortiz de Guinea Miñón (Tolosa), Vidal Montoya Arrieta (Allo). El día mismo que la Guardia Civil festejaba la raza y su patrona, ametrallaron a Crescencio Balbás Merino cuando intentaba cruzar el Bidasoa para huir de la dictadura. Una celebración redonda adornada con un cadáver. El colmo, la celebración institucional del día de la raza de 1964 en Gernika, -por cierto con la banda de música de los soldados norteamericanos de la base de Torrejón de Ardoz- para hacer valer el bulo de su quema por esos rojos y separatistas criminalizados.

Murió el dictador, surgió la que llamaron Transición, y la España de los pactos, desde la derecha de Alianza Popular a la izquierda del Partido Comunista, no logró despegarse de esa naturaleza imperial que marcaba el 12 de octubre. Un complejo sin resolver, tampoco al día de hoy. La entelequia sigue viva. Y nuevamente las ceremonias paralelas. En la pieza trasera, una bomba contra el comercio Iru Txulo de Patxi Alkorta en la Parte Vieja de Donostia; el desguace del monolito en honor a Mikel Arregi en Etxarri Aranatz, concejal de Herri Batasuna muerto en un control de la Guardia Civil; el “ajusticiamiento” del taxista Germán Agirre en Legutio tras la muerte por “incontrolados” de Iñaki Etxabe; los últimos retoques en el cuartel de Intxaurrondo para el secuestro en Baiona de Joxean Lasa y Joxi Zabala… Y en aquel 12 de octubre de 1984, Julián Sancristóbal, entonces secretario general de Seguridad, llegaba a Bilbo, junto al general Cassinello, para reconocer “el duro trabajo que realiza la Guardia Civil en estas tierras” y reivindicar “la gran fuerza moral de los miembros de Seguridad del Estado”. Sólo unos meses antes, Sancristóbal había organizado el secuestro de Segundo Marey en nombre de los GAL. Pero tuvo años placenteros hasta que en 1998 fue condenado por ello.

Llegó octubre de 1987 y el Gobierno de Felipe González reguló por decreto del día de la raza y la hispanidad, convirtiéndolo en Fiesta Nacional, con un eufemismo que oficializó el BOE: “Simboliza la integración de los reinos de España en una misma monarquía, e inicia un período de proyección lingüística y cultural más allá de los límites europeos”. Preparativos para aquel vergonzante V Centenario. Porque se trataba de una nueva reconquista, como aquella del bisabuelo de Rodrigo Rato. El desembarco de sus multinacionales Repsol, Iberdrola, Endesa, banco Santander, BBVA, Telefónica, Iberia, complejos hoteleros, de seguridad… en América Latina, con la complicidad de gobiernos cipayos (con la excepción de Cuba). Megaproyectos como presas hidroeléctricas, autopistas o expansión de la minería extractivista precedidos de la expulsión de los pueblos originarios de sus territorios. Procesos de expoliación.

En este terreno, asimismo, hay una pugna de narrativas. Y aunque parezca únicamente simbólico aquel día de la raza ha sido transformado en estos últimos años al otro lado del Atlántico: Día de la Descolonización (Bolivia), Día de la Nación Pluricultural (México), Día de los Pueblos Originarios y del Diálogo Intercultural (Perú), Día de la Resistencia Indígena, Negra y Popular (Nicaragua), Día de la Resistencia Indígena (Venezuela)... Del otro lado, una réplica de la Nao Santa María, la que llevó a Colón, amarrada en el muelle donostiarra para este 12 de octubre, una fecha de la que nada tenemos que celebrar.

 

 

 

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lunes, 29 de septiembre de 2025

Entrevista a Joxe Lacalle

Para entender qué es lo que pretenden ocultar desde el PSOE y desde el PNV cada vez que comparan a Jon Paredes 'Txiki' y Anjel Otaegi con Melitón Manzanas y con Luis Carrero Blanco, basta leer esta entrevista publicada en Noticias de Navarra:


“En el cuartel de la Guardia Civil tuve ganas de tirarme por la ventana, se lo juro”

Joxe Lacalle Huarte | Víctima reconocida de la extrema derecha y de funcionarios públicos | Víctima de violencia reconocida por el Gobierno foral, relata su padecimiento entre 1978 y 1981: una paliza, una bomba y ocho días incomunicado en el cuartel de la avenida de Galicia

Jesús Barcos 

Joxe Lacalle (Etxauri, 1951) es un hombre conocido en el periodismo navarro. Fue fotógrafo en Egin, en Egunkaria y en Argia. Y anteriormente tabernero en la calle Jarauta de Iruña. Todavía se pone nervioso al explicar su periplo como víctima de violencia, condición que ahora reconocida por el Gobierno de Navarra. Este es su testimonio.

Usted padeció tres episodios que han sido reconocidos. El primero, un ataque de los autodenominados Guerrilleros de Cristo Rey, en 1978.

–Era septiembre...

Tras unos Sanfermines reventados...

–Estábamos en el bar, con mi mujer embarazada de ocho meses. Unos días antes habían puesto una bomba a la peña Alegría de Iruña, donde se juntaba la comisión de fiestas por lo de Germán. Y al poco tiempo entraron en mi bar los Guerrilleros de Cristo Rey.  

Pasaron verdadero miedo.

–En el año 77, cuando se puso la ikurriña en el balcón del Ayuntamiento de Pamplona, me dije, yo también voy a poner una en el bar. Yo no andaba en ningún partido político ni nada. Me gustaba la ikurriña, me sentía vasco, como me sigo sintiendo ahora, puse una que me hizo a mano una mujer de la librería Abarzuza, de tres metros por dos, y la coloqué en el bar. Había gente que me preguntó: ¿Pero eso por qué lo pones? Y yo respondía: Al que le guste que entre y al que no, que no entre. A raíz de eso, se empezaron a recibir amenazas por teléfono. Yo tampoco les hacía mucho caso. Un día estábamos cinco o seis personas merendando viendo un partido de fútbol. De repente empezaron a hostias con la puerta con piedras, y entraron con cadenas y botes de humo. En los botes se leía como que eran del Ejército. Nos metieron un montón de hostias y salieron corriendo. Luego siguieron las amenazas telefónicas. 

Y en 1979 de sufrir una paliza a sufrir una bomba.

–Un día entró un tío con un bigote, luego supe que se apellida Castro, me mosqueó mucho su pinta. Me pidió un clarete con gaseosa. Se lo metió de un trago y me pidió otro, y me dejó 25 pesetas en la barra para pagar los dos vasos, que valía cada uno a 8 pesetas. Cuando fui a cobrarle, el tío se metió en el váter. Y de ahí salió corriendo. 

Y dejó el explosivo en el baño.

–Sí, estaba mi mujer con el pequeñito en el piso de arriba en su cuna. Me fijé que no paraba de caer agua de la cisterna del váter y vi una bolsa de plástico. Me subí y había un montón de cables, el explosivo y un reloj. Llamé a la Policía, me aparecieron dos miembros de paisano. Cuando vieron la bomba salieron los dos corriendo, literalmente, y al rato vinieron los artificieros. Cuando explotó la bomba tiró al artificiero contra la pared de enfrente con sus protectores. Hubo gente que me preguntó: ¿No te gustaría que lo hubiera matado? Y dije que no. Y gente que se juntó en auzolan para arreglarme el bar.

¿Alguien reivindicó la autoría?

–Sí, se hicieron llamar Acción Nacionalista Española y dijeron que habían puesto la bomba por tener una bandera que no era la nuestra.

En mayo de 1981 usted fue detenido delante de tres hijos a punta de pistola por la Guardia Civil, y permaneció ocho días incomunicado.

–Vinieron tres tíos de paisano, Los dos hijos pequeños creo que no se enteraron de mucho, pero me acuerdo de la cara que puso el mayor. Después de dejar a los hijos, me metieron en un 127, me hicieron agachar la cabeza, me dieron un par de puñetazos y me llevaron al cuartel de la avenida de Galicia. Nada más llegar, me metieron un hostión y mis gafas salieron volando. Yo no sabía de quién me estaban hablando, una persona detenida por lo visto en Gipuzkoa. Me interrogaban por mi bar, y yo no preguntaba el nombre a toda la gente que entraba. Empezaron a darme hostias, me pusieron una pistola en la cabeza, hacían como me disparaban, perdí casi el sentido. Un día me sacaron de noche encapuchado y me llevaron a un campo para que buscase un zulo. A la vuelta, me colgaron entre dos mesas, con una barra en las piernas y esposado, con los pies para arriba. Venían con unas gomas de butano y me pegaban en la planta de los pies, hostias por todo los lados. Así fueron más o menos los ocho días.

¿Temió por su vida?

–Tuve ganas de tirarme un día por la ventana, se lo juro. Pero pensando en los hijos y en la mujer aguanté. En los ocho días que pasé allí no hubo un día que probase un bocado ni a la mañana ni a la tarde, ni un café. Nada. Perdí el sentido del tiempo. Todos los días palizas. El último me hicieron firmar un papel que empecé a leer y no leí más que mi nombre. Lo de abajo ya no me dejaron leerlo, por huevos tienes que firmar, me metieron un montón de hostias otra vez y no sé ni lo que firmé. Estaba perdido por todos los lados.

Después fue trasladado a Madrid.

–Me llevaron a la Audiencia Nacional y pasé a la cárcel. Al juez le conté que me habían torturado. Me pidió que se lo demostrase, le enseñé todos los moratones de las piernas y me dijo: Eso podía haber sido un accidente de coche. Casi me tiro a su cuello. Cuando me mandó a la cárcel pensé en descansar. Estuve un mes, se puso una fianza. Mi mujer entonces no tenía mucho acceso a las cuentas de los bancos y no podía sacar dinero. Y un comerciante y amigo de la calle Jarauta, le prestó las 200.000 pesetas para sacarme. Luego me devolvieron la fianza.

Ahí no terminó el asunto...

–Al volver las amenazas telefónicas eran continuas. Los que me detuvieron iban muchas tardes a verme al bar, a cachondearse y reírse de mí. Qué pronto te han soltado, me decían. Iban a primera hora de la tarde entre semana. Nada más verlos me ponía encendido.

Dice que es muy duro recordar esto, aunque hayan pasado muchos años, pero anima a otras personas que estén dudando, a que reclamen su reconocimiento.

–Estuve supernervioso en la toma de declaración en el Parlamento de Navarra. En la Red de Personas Torturadas de Navarra me dijeron que me lo apuntase todo, y empecé a escribir y no podía. En la declaración paré un rato para descansar. Después tuve que ir a terapia de grupo, me costó muchísimo volver a eso. Ahora casi me está costando menos. Hablarlo y que se sepa me viene bien. Hay mucha gente que no sé si tiene miedo a presentarse y revivirlo. Les entiendo, hay ratos que se pasa muy mal recordando, pero creo que es bueno soltarlo.

¿De los tres episodios el más amargo es el de la detención?

–Sí, por supuesto, el más duro. Muchas veces cuando veo el cuartel de la Guardia Civil se me ponen los nervios casi a cien. Se te queda muy adentro todo eso metido.

Recuerda el día que salió de prisión.

–Mi hijo mayor intentó no sé cuántas veces que le llevasen a la cárcel para verme. Yo preferí que no fuese. Cuando salí fue un hermano mío a buscarme y llegué a la noche. En la calle Jarauta había montón de gente esperándome. Cuando me vio mi hijo mayor vino corriendo a abrazarme y me dijo: ahora sí me voy a la cama.

¿Todo esto lo contó a su mujer?

–He intentado olvidar muchas cosas que me hicieron. A un chico que detuvieron más tarde le oía chillar en otra sala... A mi mujer no se las conté. No me apetece contarle demasiado. Ella debía ir todos los días a llevarme bocadillos. Alguno se los habría comido bien a gusto, porque yo no probé ni uno. Trabajando en Egin un día tenía que ir al cuartel a hacer fotos y no pude entrar, no me atrevía a subir solo. 

¿Cómo valora estos reconocimientos que se están produciendo?

–Creo que es interesante y muy bueno que se reconozcan estas torturas y atentados no contemplados. El que me puso la bomba se llama Leoncio Castro. Vi su foto en internet. ¿Ha oído hablar del restaurante Hartza? Dos vascas que pusieron un restaurante en la calle Labrit. A una de ellas le pegó dos tiros. Luego le intentaron juzgar por crear el GAL en Navarra, y no lo consiguieron. Debía ser jefe de la policía. No se me olvida su cara. No se me olvidará nunca. 

 

 

 

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jueves, 10 de julio de 2025

Egaña | El Derecho y el Deber de Escapar

Y ya que hemos estado hablando de fugas al cumplirse la cuarta década de el escape protagonizado por Pikabea y Sarrionandia de Martutene, aquí les presentamos este texto de Iñaki Egaña que será la delicia de más de uno de nuestros lectores.

Directo a ustedes de Facebook:


El derecho y el deber de escapar de prisión

Iñaki Egaña

Una máxima universal señala que el deber de todo preso es escaparse, circunstancia que la mayoría de estados tipifica como delito. En los últimos 20 años, se han evadido de Francia más de 500 presos y de España la cifra es inferior, cercana a los 400. Aunque Hollywood y el cine han convertido las fugas en una aventura carcelaria, las evasiones se producen desde hospitales, juzgados y traslados. Los casos desde centros penitenciarios apenas llegan al 5%. Brasil parece ser el estado con el número mayor de evasiones del planeta, una al día. El país sudamericano tiene entre rejas a 900.000 internos, superado por EEUU con dos millones de presos, la primera población carcelaria de los cinco continentes en números absolutos. En relativos, por el contrario, El Salvador de Nayib Bukele ocupa el primer lugar, con 1.659 presos por cada 100.000 habitantes, seguido de EEUU con 639.

Las fugas más espectaculares se convirtieron en productos cinematográficos, en especial los promocionados por Hollywood. Dos remakes reales han devuelto actualidad a presidios míticos: Alcatraz y la Isla del Diablo (Guyana francesa). Donald Trump acaba de anunciar su intención de reabrir la prisión californiana, mientras que Emmanuel Macron ha informado de una inversión de 400 millones de euros para abrir un centro de detención en la Guyana. De la de Alcatraz se escaparon tres presos en 1962, un año antes de su cierre definitivo, fuga que dio lugar a una película protagonizada por Clin Eastwood. Para el FBI los fugados se ahogaron. En la ficción cinematográfica, los indicios apuntaron a su supervivencia. De la Isla del Diablo se fugó supuestamente Henri Charrière en 1941, que escribió su biografía en un libro que dio lugar a la película “Papillon” protagonizada por Steve McQueen y Dustin Hoffman. Con la condena cumplida e indultado por el éxito de la película, Charrière se estableció en España. A su muerte se supo que era un impostor y que el auténtico protagonista de la fuga había sido Charles Brunier. Entre decenas de novelas y filmes, destacar que recientemente acaba de ser traducida al castellano la fuga que León Trotsky contó ya en su libro “Tudá i obratno” (1907) en el que narraba la evasión cuando era trasladado al campo de internamiento de Beriózov (Siberia).

La modernidad ha desdibujado centenares de fugas espectaculares y técnicamente complicadas, trasladando su naturaleza a una especie de competición. ¿Cuál ha sido la más rocambolesca? ¿Cuál la más masiva, la que más distancia tuvieron que recorrer los fugados? Cada medio, cada reportaje, ofrece su versión, errando en muchos casos. En la Segunda Guerra mundial, el castillo nazi de Colditz, prisión para oficiales aliados, fue escenario de 300 intentos de fuga. En sentido contrario, de Papago (Arizona), uno de los 500 campos de prisioneros en EEUU que acogieron presos alemanes, 26 internos escaparon en la navidad de 1944, tras excavar un túnel de 54 metros. De las prisiones de Acre y Jerusalén, en Palestina, escaparon 40 militantes de Irgun -grupo paramilitar sionista-, en 1947 y 1948, durante el mandato británico.

La actualidad sigue ofreciendo ejemplos, como el reciente de mayo de 2024, cuando un convoy que trasladaba al preso Mohamed Amra en Normandía fue atacado. El detenido consiguió huir, mientras que dos funcionarios de prisiones perdieron la vida en el tiroteo. Amra fue detenido en Rumania en febrero de este año. Hace escasas semanas, la Guardia Civil descubrió un túnel que comunicaba el Tarajal de Ceuta con Marruecos, usado como vía de escape para huidos de la Justicia. El túnel, sin embargo, no tiene la sofisticación de aquel que facilitó la huida, en 2015, del penal de máxima seguridad del Altiplano de “El Chapo” Guzmán. Una obra de ingeniería de kilómetro y medio de longitud y diez de profundidad para la que sus constructores, removieron más de tres mil toneladas de tierra.

Entre las destacadas, hubo un viaje repetido aparentemente en dos ocasiones cuyo trayecto y condiciones superaron a la ficción. La primera ocasión, en 1917, la protagonizaron 17 presos “blancos” en la guerra civil rusa. Escaparon de su internamiento en Siberia, a pie y durante meses, tras recorrer miles de kilómetros, recalaron en China. Sólo tres sobrevivieron. Uno de ellos, David Regevsky se refugió en Donostia, donde esposó con Amparo Zoco. Su familia se asentó definitivamente en Donostia, madre, hijos y nietos. Regevsky, que vivió en la Villa Datcha Blanca de Igeldo, falleció en 1958. A pesar de su éxito cinematográfico a través de la película “The Way Back” (2010), la segunda de las evasiones desde Siberia, ocurrida durante la Segunda Guerra mundial, fue falsa, según investigaciones de la BBC. El protagonista era el soldado polaco Słavomir Rawicz, que escribió en 1956 “La larga caminata”, en la que relataba su supuesta fuga en 1941 desde el gulag hasta India, recorriendo 6.500 kilómetros y atravesando Siberia, el desierto de Gobi, Mongolia y Tíbet. Su falseada biografía se convirtió en un superventas y fue traducida a 25 idiomas. Resultó que Rawicz había quedado en libertad en 1942 y que la historia de la fuga era cierta pero que correspondía, probablemente, a otro soldado polaco, Witold Gliński.

En cuanto al número de fugados, las de Queyfiya (Libia) en 2013 -más de un millar de reclusos- Kandahar (Afganistán) en 2008 -540 presos a través de un túnel de 300 metros- y Tazoult (Argelia) -1200 presos (de ellos 280 en el corredor de la muerte)- han sido recientemente las más masivas hasta 2024. En 2024, en Makala, capital de la República Democrática de Congo, hubo una fuga masiva, hasta 3000 presos, con 129 muertos en enfrentamientos entre presos y policías y 163 mujeres reclusas violadas y quemadas vivas en el intento de fuga En marzo de 2024 se fugaron de la prisión de Puerto Príncipe en Haití, un total de 3696 reclusos, tras un ataque desde el exterior.

En el Estado español y durante el franquismo, fueron míticas las fugas de Eleuterio Sánchez, “el Lute”, un merchero salmantino, la última del presidio de Puerto de Santa María en 1970. En prisión aprendió a leer y escribir y concluyó la carrera de Derecho. Su biografía dio lugar al filme “Camina o revienta”. La relevancia mediática de “el Lute” fue sustituida más tarde por la de Juan José Garfia, un vallisoletano de familia comunista, que recaló en prisión ya con 18 años acusado de robar explosivos. En libertad fue detenido en un tiroteo, con el resultado de tres muertes cuando huía del atraco fallido a un banco. Condenado a 113 años de prisión, logró escapar de la cárcel en 1989 y 1991. Encarcelado de nuevo, se licenció en Bellas Artes y Filología Hispánica y escribió un libro animando a las evasiones: “Adiós Prisión. Relato de las Fugas más espectaculares”. Salió en libertad condicional en 2010.

En el Estado francés, las fugas más relevantes tuvieron como preludio las del dandi René Girier, al que atribuyeron hasta 17 fugas. Atracador de guante blanco, su fama le llevó a ser chófer y mayordomo de la familia real de Mónaco. Fue interpretado en la gran pantalla por Gérard Depardieu. En otro caso, Michel Vajour se escapó en seis ocasiones, una de ellas de la prisión de La Santé, en 1986, en un helicóptero pilotado por su esposa. Tres presos canadienses también escaparon en helicóptero de la prisión de Quebec, en 2014.

La más ingeniosa correspondió a tres corsos -Maurice Costa, Francis Mariani y Pierre-Marie Santucci- que se evadieron de una cárcel cercana a Bastia en 2001 tras que el director de la prisión recibiera un falsificado fax, con la firma de un juez, que decretaba su puesta inmediata en libertad. Otro preso, Antonio Ferrara protagonizó la más espectacular, al huir de Fresnes en 2003. Un comando de seis falsos gendarmes, atacó con armas largas a los vigilantes, hizo un boquete en una entrada metálica, llegaron hasta la celda de Ferrara y con dinamita volaron la puerta, entre el jolgorio del resto de internos. Ferrara fue detenido cuatro meses después y salió en libertad en 2022. Otra fuga espectacular fue la de Rédoine Faïd que se escapó de la prisión de Lille-Sequedin con explosivos, un arma y la toma de rehenes. Fue capturado mes y medio después. Concluirá su condena en 2060.

En Euskal Herria, la mayor fuga de su historia se produjo en mayo de 1938 en la prisión navarra de Ezkaba, cuando se escaparon 795 internos. Únicamente tres lograron llegar a Ipar Euskal Herria (Jovino Fernández, José Marinero y Valentín Lorenzo), 207 fueron ejecutados en los días siguientes a la huida y 585 detenidos. Fernández mantuvo su exilio francés hasta su fallecimiento en 1995. Marinero alcanzó México, al huir de la llegada nazi, donde murió en 1963. Lorenzo, se reintegró a la guerra por Barcelona. Huyó nuevamente en 1939, y falleció en Burdeos en 1986. El presidio, a iniciativa pactada con el Ejecutivo español por EHBildu, fue declarado lugar de memoria, transmitiéndose su titularidad al Gobierno de Nafarroa que lo ratificó en 2025.

Durante la Segunda Guerra mundial, muchos de los vascos que combatieron con la Resistencia francesa también se fugaron de prisión o campos de concentración. El mayor protagonista en fugas fue Kepa Ordoki. En 1939 consiguió escaparse de las cárceles franquistas, más tarde de Gurs y, finalmente, hasta tres veces, del cautiverio nazi.

La primera fuga masiva de presos de ETA tuvo lugar en diciembre de 1969. De la prisión de Basauri se escaparon 15 presos, cinco de ellos acusados de delito común y los diez restantes militantes de ETA. Se refugiaron en el estado francés y París les asignó a residencia. En septiembre de 1973 Agustín Asteasuinzarra consiguió evadirse, con ayuda exterior, del cuartel de Loiola, en el que estaba detenido. En 1974, Jon Urzelai logró fugarse mientras estaba detenido en el Hospital Provincial de Donostia. Y en 1975 el fugado, también de Loiola, sería Bernardo Bidaola. Los dos primeros serían muertos, años más tarde, por las fuerzas policiales y Asteasuinzarra por los GAL. En 1978, el autónomo Bernardo Aizpitarte, detenido, se escapó, como Urzelai, del hospital. Hubo intentos frustrados en numerosas cárceles: Burgos (durante el Proceso de 1970), Zamora, Carabanchel, Iruñea, A Coruña, Martutene, Basauri…

La siguiente fuga masiva tuvo dos versiones, ambas desde Segovia. La primera de ellas fracasó con motivo de la delación del infiltrado Mikel Lejarza. La segunda, exitosa, tuvo lugar en abril de 1976 con la fuga de 29 presos. Lo hicieron a través de un túnel excavado, que conectaba con las cloacas del centro para lo que hicieron desaparecer seis toneladas de tierra por los desagües. El éxito fue inicial, hasta que la mayoría de los evadidos fueran detenidos en las cercanías de Aurizberri. En esta escapada falleció el militante catalán Oriol Solé, alcanzado por una bala explosiva disparada por la Guardia Civil. Cuatro de los fugados, -Koldo Aizpurua, Josu Muñoa, Mikel Laskurain y Carlos García Solé-, junto a Miren Amilibia del comando de apoyo, lograron su objetivo. En enero de 1980, tres militantes de ETApm huyeron de la cárcel de Martutene: Izaskun Arrazola, Jesús María Salegi y Mikel Matxirena.

Al margen de la fuga de Iñaki Pikabea y Joseba Sarrionandia en julio de 1985, a finales del año siguiente, un comando de Iparretarrak liberó de la cárcel de Pau a sus militantes Maddi Hegi y Gabi Mouesca. El operativo, probablemente el más complejo en los 28 años de actividad de IK, se llevó a cabo con el secuestro del director del centro penitenciario por miembros de IK disfrazados de gendarmes. Maddi Hegi falleció en 1987 en accidente ferroviario tras ser detenida.

Ya en épocas más recientes, en noviembre de 2000, Félix Alberto López de la Calle, escapó de un hotel de Aubusson (Francia), donde estaba detenido a la espera de su extradición. En agosto de 2002, Ismael Berasategi se fugó de la prisión parisina de La Santé, al intercambiarse con su hermano. En diciembre de 2002, Ibon Fernández Iradi consiguió fugarse de la comisaría de Baiona, a través de un conducto del aire. En el siglo XXI, hubo intentos de militantes de ETA fracasados, desde las prisiones de Aranjuez, Valdemoro y La Santé. Otros abortados no tuvieron publicidad. En 1993, José Mari Sagardui fue descubierto cuando se fugaba de la prisión de Granada.

Entre los grupos insurgentes, el IRA realizó una de las fugas más espectaculares de la historia, al colocar, en julio de 1922, una bomba de gelignita en un lateral de la prisión de Dundalk. Por el boquete se escaparon 105 prisioneros políticos. Días después, los fugados al mando de Fran Aiken, uno de los huidos, asaltaron el cuartel de Dundalk, tomando 300 prisioneros. Fue uno de los episodios más dramáticos de la guerra civil entre dos facciones del IRA, los que aceptaron el Tratado de Independencia de la que sería Irlanda del Sur y los que no reconocieron la continuidad del norte de la isla en poder de Londres. Más recientemente, las fugas de miembros del IRA fueron numerosas: en 1972, nueve presos republicanos huyeron de un barco-prisión y un año después, tres internos del IRA escaparon en helicóptero de la prisión de Mountjoy. En 1974, 19 militantes lo hicieron de Portalouse y un año más tarde, otros nueve mientras estaban siendo juzgados en Newry. En 1981, ocho militantes de la prisión de Crumlin Road y en 1983, 38 presos republicanos huyeron de la cárcel de Long Kesh (Maze) en la más numerosa en la historia reciente de Gran Bretaña. Cuatro de los fugados de Meze fueron detenidos posteriormente en EEUU y Londres solicitó su extradición. El Acuerdo de Viernes Santo, en 1998, evitó la deportación de tres de ellos.

En Alemania, Andreas Baader logró escapar de prisión antes de alumbrar la Rote Armee Fraktion (RAF). En julio de 1976, cuatro militantes escaparon de la prisión de mujeres de Berlín, tres de ellas del Movimiento 2 de Junio y la cuarta de la RAF, a través de la ventana de la biblioteca. Gabriele Rollnik e Inge Viett serían detenidas dos años después en Bulgaria y extraditadas a Alemania Occidental. Monika Berberich fue detenida poco después de su fuga y salió de prisión en 1988, tras haber realizado nueve huelgas de hambre.

Assata Shakur, miembro del Black Liberation Army y de los Black Panthers, huyó de la prisión de Hunderton (New Jersey) y se refugió en Cuba desde 1984. En 2005, el FBI la incluyó entre las diez terroristas más buscadas y ofreció una recompensa por su captura. Desde La Habana escribió su autobiografía, con introducción de Angela Davis. De Velore Fort en India, escaparon en 1995, 43 reclusos tamiles de Sri Lanka. La fuga de cinco militantes palestinos de Gilboa (Palestina ocupada), en septiembre de 2021, fue una más entre las 30 sucedidas anteriormente, unas exitosas otras fracasadas. La primera tuvo lugar en 1958, con la huida de 77 palestinos del presidido de Shatta. En la Sudáfrica, la película sostenida en hechos reales que relata la fuga de tres presos políticos del penal de Pretoria en 1979, resume los intentos que protagonizaron otros internos durante el apartheid.

Entre los tupamaros uruguayos, la fuga del penal de Punta Arenas en 1971 dejó en libertad a 111 presos políticos, entre ellos el reciente fallecido Pepe Mujika. El FLN había intentado, un año, antes, a través del secuestro de Daniel Anthony Mitrione -un agente de la CIA destacado en Montevideo e instructor de torturadores-, su canje por 150 prisioneros. El Gobierno no accedió a las pretensiones uruguayas y Mitrione fue ejecutado. En una acción similar, en 1978, el Frente Sandinista asaltó el Palacio Nacional en Managua, exigiendo, entre otros objetivos, la liberación de 50 presos, entre ellos Tomás Borge. Tras dos días de negociación, el presidente Somoza accedió a la petición y los reclusos viajaron a Cuba. Tupac Amaru, en Perú, imitó la acción en 1996 y tomó con rehenes la embajada de Japón, solicitando la liberación de 465 de sus presos. El Gobierno peruano, tras cuatro meses de asedio, asaltó la embajada y mató a todos los guerrilleros.
En marzo de 1982, Sendero Luminoso atacó la cárcel de Ayacucho (Perú) liberando a 254 presos, de los que 70 eran miembros de la organización liderada por Abimael Guzmán. En 1990, 47 militantes del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) de Perú, entre ellos su dirigente Víctor Polay, se fugaron del presidio de Canto Grande tras cavar un túnel de 250 metros de largo y ocho de profundidad. De la prisión de máxima seguridad de Santiago (Chile) el Frente Patriótico Manuel Rodríguez, con la ayuda de dos voluntarias del IRA, liberó en 1996 a cuatro de sus militantes condenados a cadena perpetua. La llamaron Operación Vuelo de Justicia -se produjo a través de un helicóptero- y de los cuatro fugados, únicamente Mauricio Hernández fue detenido en Brasil y extraditado a Chile. Frances Mary Shannon, la irlandesa de apoyo, fue detenida el pasado año en Croacia, pero quedó en libertad al llegar fuera de plazo la petición de extradición. En Venezuela se había escapado un grupo de guerrilleros de la Isla del Burro, en 1963, vestidos de mujer y con acreditaciones falsas.

En mayo de 1975, 26 presas políticas, acusadas de actividades guerrilleras, se fugaron de la prisión del Buen Pastor en Argentina. Un camión con un cable de acero arrancó las verjas de la prisión, abriendo un camino por donde escaparon las reclusas. De las fugadas, seis fueron desaparecidas por la dictadura militar que se estableció un año más tarde. De la cárcel de Guadalajara en México, huyeron seis militantes de la Liga Comunista, tras recibir ayuda de un comando exterior, en 1976. En marzo de 1991, un comando del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional atacó el Centro Penal de Mariona y logró la libertad de 135 internos. En 1956, del presidio del Boniato (Cuba) se fugó un grupo de presos que sería el motor del foco guerrillero en Sierra Maestra. Raúl Castro participaría en otra acción para liberar a Frank País, uno de los dirigentes revolucionarios que fallecería poco después, a manos de la Policía del dictador Batista.

 

 

 

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