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sábado, 1 de noviembre de 2025

Egaña | Pensamiento en Blanco y Negro

Les invitamos a leer esta reflexión acerca del espacio tiempo en el que nos movemos, cortesía de nuestro amigo Iñaki Egaña:


Pensamiento en blanco y negro

Iñaki Egaña

No se trata de retroceder unas décadas y escrutar la sociedad y sus élites en la ausencia de los colores, aquellos que ya había anunciado la tecnología cinematográfica para el tecnicolor. Más bien, del pensamiento dicotómico, el pensamiento polarizado, cuando se contemplan dos alternativas que son totalmente opuestas y excluyentes entre sí. El todo o el nada, al que parecemos abocados en Occidente, que crea expectativas negativas en parte de la población, susceptible de arrimar el hombro en los cambios, como si no fuera posible derrumbar a los gigantes. Nihilismo de nuevo cuño, disfrutar de la vida y evitar el choque.

Hay un rumrum de base, con un hartazgo que se percibe en esa dicotomía de nuestros días. Parece que no hay otro tema de discusión que Trump y sus desvaríos, que Ayuso y su última ocurrencia, el nivel de fascismo de Netanyahu o las obscenidades de Milei. Desafíos a los que hay que enfrentar, sin duda. Y, por otro lado, menosprecio al trabajo a largo plazo, a la construcción de las hormigas, al reforzamiento de comunidades como si estos compromisos se tratasen de temas menores, y que lo único importante es hacer valer estrategias diseñadas hace siglos por y para occidentales. En un medio ya incontrolable en el que la mentira ha sustituido a la verdad, incluso a la que llamábamos “verdad revolucionaria”. Una fase humana que Ramón Sola, hace bien poco, definía como “kaka aroa”, continuidad de la edad de piedra, la media o moderna. No hay planes a largo plazo por la supervivencia de nuestra especie, no hay luces largas en la mayoría de los proyectos occidentales. Mi impresión, cada vez más asentada, refiere a que surfeamos de improvisación en improvisación. Cuando miro a nuestras instituciones autonómicas, forales, estatales y europeas, no me queda ya duda alguna.

Pertenecemos a una sociedad cada vez más polarizada, aunque el sustrato viene de lejos. Nuestra civilización creyó aquello de la supremacía occidental, con sus reglas y moralidad, algo que, cuantitativamente, fue minoritario, aunque cualitativamente se impuso al conjunto del planeta. Con expolios y genocidios monárquicos. El colonialismo. Paradójicamente y cuando nos aferrábamos a nuestro recorrido pasado, resultaba que aquellos “otros” estaban más avanzados en algunos territorios, en astronomía, en medicina, en organización social, mientras que nuestros antepasados acababan de abandonar el interior de las cavernas.

La colonización europea del mundo nos ha dejado un legado erróneo de pueblos, culturas y civilizaciones. El mapa mundial actual está cincelado con los trazos coloniales, postcoloniales o monárquicos, con fronteras impuestas, dividendo pueblos y uniendo vecinos que no lo eran. Experiencias como las de casa que nos acoplaron vascongados con castellanos o bretones en dos estados de lenguas ajenas. Territorios conquistados por reyes y emperadores ambiciosos, obsesos por ampliar su poder. Arrastrando a sus súbitos que crearon (creamos) un ambiente de arrogancia para imponer modelos supremos, como democracia y derechos humanos que concluyeron siendo la base moral de la humanidad.

Aquello, sin embargo, tenía truco. El legado estaba lleno de mentiras. Era un pensamiento en blanco y negro, polarizado por la supuesta supremacía occidental. Democracia, sí. Pero cuando no afectaba a las elites económicas y de poder occidentales. Decenas de intervenciones postcoloniales, en Latinoamérica, en África, en Asia. Derechos humanos también. Pero para los de casa únicamente. Y con reparos. Sistema electoral con listas abiertas. También, aunque en función del resultado con la bala en la recamara para una nueva intervención militar o económica. Y un largo etcétera. Desaparecieron los colores del planeta e impusieron (impusimos) unas reglas chantajistas. No sólo en lo económico, político, religioso, cultural y social, sino en todo aquello susceptible de tener ADN humano.

Hoy, los maestros en improvisación utilizan el viejo adagio rescatado por Bush, Blair y Aznar: “O estás conmigo o estás contra mí”. Sin matices. Y si estás contra mí, iremos a por ti. Aquello que ayer ocurrió en Argelia o Vietnam (con la ocupación de Francia y EEUU) se repite estos meses en Palestina, Siria, Yemen… está siendo usado bajo el argumento y la naturalidad de la superioridad moral de Occidente. Tel Aviv, Washington, París, Londres… avalan algo que si sucediera en otros territorios bajo sus alianzas sería denunciado como ataque frontal a la democracia y a los derechos humanos.

Hoy, a pesar, hemos comenzado a tener algunas dudas sobre estas falsas dicotomías. La decadencia actual de Occidente, el ascenso de otras que la soberbia occidental aparentemente no las vio venir, ha vuelto a machacar nuestras conciencias. BRICS, Organización de Cooperación de Shanghái, Alianza de Estados del Sahel, OPEP… en paralelo a las clásicas que marcó el inicio de la Guerra Fría y que con la caída del bloque soviético supuso el éxito de un mundo unipolar dirigido por Washington, con la sumisión, entre otros, de nuestra Unión Europea, sinónimo de sometimiento. En esta nueva “cruzada” (seguro que en algún momento volverán a emplear el vocablo), entre ese mundo que se desploma y ese nuevo que surge multipolar, los defensores del viejo modelo, monstruos hoy, han abierto peligrosamente las puertas al fascismo. Ya estamos en una fase previa, la autocracia, y en la degradación absoluta del concepto de democracia. Y ya sabemos cómo solucionar Occidente los conflictos. Con guerras.

Son impresiones pesimistas, sin duda. Debemos aceptar que estamos en un mundo en transición, que debe concluir con un planeta multicolor: culturas, religiones, historias propias, lenguas, caminos diversos hacia la prosperidad. Un proceso civilizatorio novedoso y una gobernanza global entre iguales. Unas bases, sé que me cuesta señalarlo desde mi moral occidental, que no son exclusivamente ideológicas. Las herencias históricas de romanos, españoles, británicos, franceses… son la que heredaron las elites de EEUU. Y así nos va.

 

 

 

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sábado, 21 de junio de 2025

Egaña | Enfocando a los Criminales

Iñaki Egaña nos aclara el panorama con respecto a la banda criminal conocida como Organización del Tratado del Atlántico Norte, por sus siglas, OTAN.

Aquí el texto que nos ha compartido en Facebook:


Enfocando a los criminales

Iñaki Egaña

El 13 de marzo de 1986, la Bolsa de Bilbao registró su mayor subida histórica en una sola jornada. Un aumento de 12,71 puntos. Para un observador en el tiempo, la euforia de la crecida exagerada correspondería al afianzamiento del poder político, económico y militar de nuestro país, tras un acontecimiento democrático. La víspera, Hego Euskal Herria había llamado a las urnas a sus vecinos, tal y como en el Estado español, para preguntar si deseábamos entrar en la OTAN: 434.553 hombres y mujeres de Nafarroa Garaia, Araba, Gipuzkoa y Bizkaia habían dicho “Sí, quiero”. Como si se tratara de un contrato matrimonial. Si el mismo observador se quedara en esa primera línea, su interpretación sería errónea. Porque en las siguientes estrías encontraría que 828.721 vascos habíamos dicho “No quiero” y 706.311 se habían abstenido. Es decir, que únicamente uno de cada cinco integrantes del censo vasco peninsular se sumaba a los antojos bélicos de quienes detentaban las riendas en lo político, económico y militar.

El equilibrio entre potencias fue el argumento de los favorables a la integración. La OTAN había surgido en 1949 y para hacer frente a su propósito expansivo, el bloque soviético instituyó el Pacto de Varsovia en 1955. Con la caída del Muro de Berlín y el desmoronamiento de la URSS, el Pacto de Varsovia firmó su defunción y la OTAN, en contra de la lógica de bloques, continuó su despliegue territorial hasta nuestro días. La OTAN ya operaba en Euskal Herria, a pesar del trámite del referéndum de 1986, particularmente con la base de Gorramendi (Elizondo) desde 1959, el campo de tiro de entrenamiento de las Bardenas -en especial para los bombarderos que descargarían napalm y el agente naranja en Vietnam- y la Stay-Behind (conocida como Red Gladio) que, al margen de sus objetivos globales, participó en operaciones encubiertas de guerra sucia y espionaje contra la disidencia vasca. El año del “No quiero” a la OTAN fue el mismo de la incorporación del Estado español a la Unión Europea. En esa ocasión no hubo referéndum.

Aquel músculo antimilitarista vasco fue la clave del “No quiero”. Abarrotaron con su actividad, las calles, las urnas, e implosionaron el movimiento popular. Fue asimismo el germen de la insumisión y deserción al servicio militar en el Ejército, que llevó a prisión a cerca de mil jóvenes vascos, esta vez también de Ipar Euskal Herria, cuyos ciudadanos no habían tenido la oportunidad de expresar su opinión sobre la OTAN. El Estado francés, aunque con matices, había sido uno de sus fundadores.

En el mundo anglosajón se emplea la expresión “soft and hard power”, que correspondería al poder “blando” y al “duro”, que por cierto no tienen por qué ser antagónicos. Los gobiernos salidos de las urnas serían los que componen el “poder blando”. En la teoría, son capaces de conformar consensos y habilitan la diplomacia. El “poder duro”, en cambio, funciona a otra escala. Imposición, coerción y autoridad. Sin reglas, o mejor con las suyas, que modelan las relaciones internacionales. En muchas ocasiones, aquellos que ostentan el poder blando son simples correveidiles de los halcones (Walt Street, La City, el departamento de defensa de EEUU…), tanto en lo económico como en lo militar. Trump, Mertz, Macron, Netanyahu, Starmer… son señores de la guerra elegidos en las urnas. Voceros del poder duro, trasladado al público.

Mark Rutte, secretario general de la OTAN, ha declarado recientemente: "Es hora de adoptar una mentalidad de guerra". En 2025, la Alianza, como en décadas, está marcando la agenda mundial. Finalizó el pasado año su actividad con entrenamientos militares a gran escala, con la novedad de que los ejercicios Steadfast Noon, de prácticas nucleares, los realizaron cerca de la frontera rusa. En 2022 boicotearon el acuerdo de paz en Estambul acordado por Moscú y Kiev para concluir con el conflicto de Ucrania, después del Euromaidán de 2014. Este año, Israel ha bombardeado Siria, Líbano, Irán y Yemen, junto al genocidio de Palestina. EEUU bombardeó masivamente Siria hace unos meses, antes del cambio de régimen, y luego Yemen. El ataque sionista contra Irán desde hace unos días y los ataques contra bases nucleares estratégicas de Rusia este mismo mes de junio, se han producido en medio de negociaciones simultáneas. No hay lugar a la diplomacia. La OTAN quiere mantener su posición de privilegio mundial, participando en todas estas acometidas, con inteligencia propia, sus satélites y sus ejércitos. Apuestan por un modelo planetario a su medida.

Si la OTAN concibió su identidad como un espacio territorial anticomunista, la caída del bloque soviético difuminó su naturaleza. Hoy, es obvio que los enemigos que marca, no están tan relacionados con la ideología sino con la hegemonía territorial y económica. Valores que están presentes en la historia de la humanidad desde tiempos pasados, sin que la evolución haya mejorado la tendencia de las elites. La construcción del enemigo, las acciones preventivas -términos modernos- son similares a las expansionistas del colonialismo o las campañas de ocupación de territorios. Saqueo de recursos y supremacía racial.

Por ello, aquel músculo popular que mostramos en la década de 1980, en particular alrededor del referéndum, no debería ser únicamente un poso histórico, sino también una experiencia que señale objetivos. Es evidente que en estos cuarenta años han sucedido infinidad de cambios, incluso estructurales. Que otras luchas entonces secundarias se han transformado en prioritarias. Igualdad de género, cambio climático, migración masiva, defensa de las minorías… Exigir la paz hoy, como entonces es, sorprendentemente, un acto revolucionario. Coreábamos, junto a Anje Duhalde, aquello de “Bakezalek gara. Bakea nahi dugu”. Su eco nos persigue. Y hoy, entrando en el segundo cuarto del siglo XXI, nuestros antagonistas continúan siendo los halcones de la OTAN y sus compinches bursátiles. El “No quiero” sigue de actualidad.

 

 

 

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sábado, 10 de mayo de 2025

Egaña | Vietnam

Iñaki Egaña evoca la gesta del pueblo vietnamita en contra del imperialismo estadounidense y, en hacerlo, nombra a integrantes de la diáspora vasca en Estados Unidos que fueron partícipes de la brutal agresión por parte de Washington.

Aquí directamente desde su perfil en Facebook:


Vietnam

Iñaki Egaña

La distancia de Bilbao a Hanoi en línea recta es de 11.000 kilómetros, más o menos. Me cuenta un chapbot de IA que andando, en línea recta, suponiendo que no hubiera obstáculos insalvables y a una media de 20 kilómetros por jornada, tardaría algo así como 550 días en alcanzar la capital vietnamita, la segunda en población después de Ho Chi Min, la antigua Saigón. En un mundo globalizado, con el permiso de Donald Trump, caminar es una quimera. El avión, con alguna escala, acerca Vietnam en 16 horas. Más rápido aún, gracias a Internet estamos en un pis pas. Pero no siempre ha sido así. A los de mi generación, que peinamos canas si la queratina nos guarda el cabello, la cercanía nos la escupían las emisoras de radio con un mensaje mañanero: “Prosiguen los combates en el Mekong”. La conocida como Guerra de Resistencia contra EEUU (Kháng chiến chống Mỹ), que concluyó ahora hace medio siglo. El Viet Cong contra los yanquis, sustitutos de los franceses colonizadores, derrotados en la que llamaban Indochina.

En una década, EEUU escupió más de siete millones de toneladas de bombas sobre la entonces Vietnam del Norte y sus vecinas Laos y Camboya, donde, señalaban, se escondían los comunistas. Para la comparación, en la Segunda Guerra mundial, se lanzaron un tercio, poco más de dos millones de toneladas. Las bombas y la guerra química (napalm y agente naranja) mataron a medio millón de niños y otros dos millones y medio de adultos. Monsanto, comprada hace pocos años por Bayer, y Dow Chemical, que tuvo planta en Leioa hasta hace 15 años, fabricaron para el Pentágono los explosivos químicos. También violaciones en masa y rapto de niños para su venta. Hoy, aún millones de personas sufren malformaciones originadas hace medio siglo. En las Bardenas, los aviones de EEUU se entrenaban antes de viajar al otro extremo del mundo.

Para nuestro generación y para todos los pueblos oprimidos del mundo, Vietnam fue un símbolo. El símbolo con mayúsculas. Su pueblo, a un coste impresionante, había derrotado a París y luego a Washington, para establecer una sociedad igualitaria, hacia el comunismo. La enseñanza era que David podía derrotar a Goliat. La juventud tomó las calles en Europa y en Norteamérica, y las guerrillas se echaron al monte en Centro y Sudamérica. Una lucha antimperialista y anticolonialista.

Hoy, sin embargo, enciclopedias y chatbots generados en el Primer Mundo, relatan falsamente que la Guerra de Resistencia contra EEUU fue un episodio más de la Guerra Fría, el bloque soviético contra el occidental. Una farsa académica y una visión supremacista y eurocentrista. Vietnam, como otras luchas de liberación en Angola, Mozambique, Indonesia, Argelia… formó parte de la rebelión de las colonias contra las metrópolis. Un orden mundial forjado desde el siglo XVI y acelerado en el XIX. El despojo del que aún se nutre Europa para conformarse como elite económica mundial.

A pesar de esas distancias astronómicas, y del cierre del pensamiento por la dictadura en Hego Euskal Herria, Vietnam estuvo más cerca de nosotros de lo que puedan presuponer nuestros descendientes. Quienes conspiramos para la caída del franquismo, nos convertimos en vietnamitas, aunque lo fuera metafóricamente. Cuando el ejército de Vo Nguyen Giap y la generala Nguyen Thi Dinh entraron en Saigón en 1975, lo celebramos como una victoria nuestra, al igual que en otros puntos del planeta. Ho Chi Min se unió a una lista de protagonistas con nombre: Che Guevara, Sandino, Lumunba, Cabral, Farabundo Martí, Sankara, Abd el-Krim… Ho, además, era poeta -en prisión con la ocupación japonesa escribía poesía- lo que lo acercó todavía más a un pueblo como el nuestro que como decía Voltaire, canta y baila al borde de los Pirineos: “Rimando haré más cortos los días en la prisión y esperaré que llegue mi libertad cantando”.

La huella vasca desde Vietnam fue notoria. En 1966, ETA programó cursillos de tres meses en Vietnam, con experiencia de campo lo que suponía enfrentamiento real contra las fuerzas ocupantes (Curso de Instrucción). La estancia estaba subvencionada por el Ejército de Liberación y los viajes por un estado que había logrado su independencia tras una guerra prolongada. La primera hornada de voluntarios vascos hubiera debido llegar a Vietnam en octubre de 1966, pero el proyecto fracasó. Un año más tarde, en la V Asamblea de ETA, la organización armada vasca adoptó la estrategia del comunista vietnamita Trường Chinh. Un corta y pega: “«Las victorias en los campos de batalla de la economía, política y cultura dan la victoria militar a la Resistencia Nacional». Fue la estructura de los cuatro frentes.

Hubo también, como en las guerras coloniales de la época (Corea, Siria, Egipto, Turquía…), vascos que, obligados por el servicio militar, sirvieron en el Ejército francés, incluso en el estadunidense, contra los independentistas vietnamitas. Vicent Etchemendy, Pierre Lafargue y decenas de jóvenes de Ipar Euskal Herria dieron su último aliento en Indochina defendiendo la tricolor francesa. “Morts pour la patrie”, que cantaba Gorka Knör. Exiliados de la guerra civil fueron forzados a ingresar en la Legión Extranjera entre ellos el irundarra Eduardo Larrañeta que sobrevivió y a su vuelta fue detenido por la Policía franquista a pesar de haber servido en las fuerzas invasoras.

John Etxeberria, nacido en Reno de padres de Izpazter, fue uno de los 1.300 hijos de la diáspora vasca que, enrolados en el servicio militar y destinados a Vietnam, luchó en las fuerzas de EEUU “contra el comunismo”, al igual que Jean Hechart, nacido en Hazparne y emigrado a California. Bob Etxeberria, ex presidente de NABO (North American Basque Organizations), euskalduna, natural de Nevada y procedente su familia de Amoroto e Izpazter, era veterano el Ejército de EEUU, combatiente en Vietnam, también obligado por el servicio militar. Medio siglo después, son detalles de aquel Vietnam, tan lejano en la distancia, tan cercano en la derrota para unos, en la victoria para otros.

 

 

 

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viernes, 2 de mayo de 2025

Egaña | Apagón

El súbito corte en el suministro de energía eléctrica que afectó a Portugal y al estado español ha sido puesto bajo la lupa por parte de Iñaki Egaña, quien nos comparte este texto en su página de Facebook:


Apagón

Iñaki Egaña

La caída en la red ibérica de energía este pasado lunes ha desplazado del interés general otros temas candentes de actualidad que, de otra manera, habrían saltado a las portadas: la actuación de la armada de EEUU y Gran Bretaña lejos de sus fronteras, en Yemen; las confabulaciones para elegir al sucesor de Jorge Mario Bergoglio al frente de un Estado confesional con sucursales a lo largo del planeta; los 100 días de Donald Trump dirigiendo el Capitolio que asaltó hace una legislatura; la continuidad del genocidio sionista en Palestina; los 50 años de la derrota yanki en Vietnam; el coup de force de la narco-mafia contra el Estado francés… En la cercanía, los 25 años de que Iparretarrak decidiera abandonar la lucha armada, un aniversario redondo desapercibido sorprendentemente por nuestros medios. Todas estas cuestiones merecerían uno de los artículos que realizo semanalmente. Alguno recuperaré próximamente. Sin embargo, la compra compulsiva de papel higiénico y botes cristalinos de garbanzos en las tiendas de mi barrio, me han decantado, al margen de presentar nuestra creciente fragilidad, a reflexionar sobre este crack energético puntual.

La caída energética ha sido una singularidad histórica, una anomalía excepcional en Euskal Herria, no tanto en Occidente, que nos atrapó durante horas al sur de la muga, apenas un minuto al norte. Tiene su lógica ese interés, tanto por las derivadas que ha planteado, como por la vulnerabilidad que ha desnudado. Hasta ahora, habíamos conocido otra serie de apagones, el mediático el más notorio. Cuando el relato interesado de los estados era puesto en cuestión, el silencio, en esa ocasión, dominó el entorno. Esta vez, la caída de la red ha llegado con una primera y gran constatación. Ya hemos cruzado la línea entre lo analógico y lo digital. Vivimos, a pesar de las excepciones, en un espacio fuertemente automatizado y dependiente de factores humanos algoritmizados y, sobre todo, tecnológicos. Tiene sus ventajas, sin duda, pero los riesgos a la vista están, más aún cuando no han sido diseñados como ventajas para vivir mejor o como escribió Paul Lafargue para ejercer el derecho a la pereza. Sino como negocio extractivo en tiempo récord. La energía, nos lo ha repetido hasta la saciedad Josu Jon Imaz, es un ejercicio lucrativo y, como tal, sujeto a las normas pandilleras impuestas por los consejos de administración de las empresas del ramo. Hace bien poco asistimos a sus chantajes con motivo del arranque del impuesto energético.

La primera de las lecciones ha sido la relativa a cómo funciona el sistema energético hispano. Mis nociones eran básicas. Apenas conocer que el 80% de la red pertenece a cinco empresas privadas en cuyos consejos de administración navegan estados como Qatar, Abu Dabi o China, fondos buitre como BlackRock, bancos y empresarios textiles u otros de la lista Forbes. Son un oligopolio, que cobran la electricidad a precios exorbitados, de los más caros de Europa. La energía es estratégica para cualquier estado y que su propiedad esté en manos de especuladores financieros, ya nos da una idea del sistema que padecemos. Un sistema llegado al límite de la extracción, porque en vecinos también capitalistas, las empresas energéticas continúan perteneciendo al Estado. Estas cinco empresas son las que deberían haber invertido en cortafuegos y mantenimiento para que el apagón no sucediera. Hemos sabido, asimismo, que en otras ocasiones recientes estuvimos a punto del colapso. Pero no se pusieron los remedios. Tal y como sucedió en Nueva York hace un par de décadas, cuando la ciudad y y otras zonas de EEUU y Canadá se quedaron sin energía, provocando el caos y un centenar de muertes. La investigación institucional posterior señaló que la empresa gestora “no reconoció ni entendió el deterioro del estado de su sistema”. Algo así nos contarán sobre el apagón del lunes dentro de un año, cuando concluyan los informes.

Otra de las reflexiones acude con la ofensiva contra las energías renovables (fotovoltaica y eólica). Aprovechando que son fuentes intermitentes, -sol y viento-, sus detractores, los mismos que niegan el cambio climático, han explotado el apagón para poner en el punto de mira a la transición energética y eludir la responsabilidad ante las perturbaciones y su falta de mecanismos para mantener el sistema en equilibrio. Han recalcado que, en el momento del colapso, la mayoría de la energía provenía de fuentes fotovoltaicas, como si ello fuera la causa final. Esa cifra tiene un origen sencillo: producir electricidad barata y venderla cara. Asimismo, el lobby nuclear ha trabajado para llevar el ascua a su sardina. Esos sistemas correctores brillan por su ausencia en la Península ya que, en un modelo privado, y como apuntaron sus defensores, su instalación afectaría a la “competitividad y genera incertidumbre”. Nuevamente la máxima del capitalismo.

La frivolidad con la que han tratado la mayoría de medios el colapso nos encara el tipo de sociedad a la que nos van arrastrando. Los bulos, fakenews y las mentiras, han desplazado al rigor. Y no sólo desde las redes, sino también desde esos canales oficiales a los que se refería el presidente español como únicos verificables. Medios públicos, estatales y autonómicos, han participado de la farsa. Sin casi percibirlo, el efecto Trump, como una ristra de dominó, va apropiándose de nuestros escenarios. Lo grave reside en que cada vez es más complicado separar la paja del trigo, la ficción de la realidad, la falsedad de la verdad. Si a ello añadimos que lo secundario ha sustituido a lo principal (“me quedé sin poder freír los huevos”, “suspendieron el concierto de mi primo”, “han sido los chinos para vendernos linternas”…), el cóctel asusta.

Fragilidad, vulnerabilidad, desinformación, despojo, negocio caníbal, desmantelamiento de lo público… El apagón ha desnudado los códigos de esta sociedad de 2025 que camina, si no lo remediamos, hacia el abismo. Y los amos de las eléctricas, junto a sus valedores políticos, algunos de ellos en Lakua, arriman el hombro para que así sea.

 

 

 

 

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sábado, 8 de febrero de 2025

Egaña | Cabeza Fría, Corazón Valiente

Desde Facebook traemos a ustedes esta reflexión de nuestro amigo Iñaki Egaña quien, tomando como referente una reciente declaración por parte de la mandataria mexicana Claudia Sheinbaum, elabora un texto que dibuja un paralelismo con la trayectoria de la izquierda abertzale.

Disfruten la lectura:


Cabeza fría, corazón valiente

Iñaki Egaña

Claudia Sheinbaum, presidenta de México, acaba de dar una nueva versión a la clásica de “Cabeza fría, corazón caliente” que ya difundió su predecesor, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), con el añadido de “razón y pasión”. Ha sido una de las alocuciones de Sheinbaum a cuenta de los aranceles impuestos por la administración de Donald Trump al Estado que dirige y que finalmente han sido atrasados en un mes. La novedad estaba en esa transmutación de “caliente” por “valiente” que, por cierto, en aquel lado del Atlántico se ha hecho viral.
La expresión, con su variantes, no deja de ser una más entre canciones, discursos, poemas, de una referencia casi obligada ante situaciones que se antojan complejas y a las que hay que abordar sí o sí. Hasta Artur Más promocionó su visión particular del Procés con un libro que llevo el título, precisamente, que utilizó AMLO, ya posteriormente, supongo que sin conocer el trabajo del catalán. La respuesta puede originar un cambio de paradigma, modificar el escenario político y por ello, la eterna pregunta. ¿Cuál es la acertada? ¿La razón o la pasión? ¿Las dos necesarias? ¿Una condiciona a la otra? Avanzo que la mía tampoco es rotunda. La coyuntura, el contexto, marcan las decisiones. En ellas, el equilibrio -una concepción demasiado teórica- decide. Y la perspectiva nos dirá cuál ha sido la más acertada. Porque ambas, la cabeza fría y la valentía, son necesarias. Algo que, con seguridad, a corto plazo al menos, obviará la Inteligencia Artificial. Por un tiempo seguiremos siendo humanos, controlando a las máquinas.

Los territorios, es decir y aunque parezca escasamente científico, marcan las diferencias entre una y otra opción. El aire que respiramos o el que inhalaron nuestros antepasados más cercanos, nos hace ser como somos. Y por eso, entre ambas, siempre hay una que superpone a la otra, por mucho que la expresión clásica las equipare. En Oriente, y en particular en China, dicen que la pausa para evaluar es prolongada. Hay una anécdota que la han cambiado una y otra vez. Se trataba de Zhou Enlai, primer ministro chino, que acudió a Ginebra para mediar en la guerra de Vietnam en 1954 o en otra ocasión según las fuentes. A la pregunta de un periodista francés sobre su opinión referente a la Revolución francesa (1789) parece que respondió “es demasiado pronto para conocer sus efectos”. Exuberantemente atractiva para borrarla, al margen de su veracidad. En el otro extremo, Guillermo Larregi, migrante navarro a Argentina, quien por una apuesta y a sus 50 años, tomó una carretilla de 130 kilogramos y marchó andando de Buenos Aires a Patagonia. Le tomó gusto y finalmente realizó cuatro caminatas completando más de 22.000 kilómetros, siempre con su pesada carretilla. Le llamaron “El vasco de la carretilla”. Puro corazón.

En nuestro proceso político hemos asistido a esas bifurcaciones donde la respuesta debía ser inmediata y, ahí, la decisión razonada era complicada. Se necesitaba, como señala el dicho, mover el avispero, incluso alborotarlo. En la cercanía europea son innumerables los proyectos que ante un exceso de razonamiento, de evaluación de consecuencias y ramificaciones, cayeron por muerte dulce, por inanición porque les faltaba pasión. ¿Cuántas revoluciones demoradas sucumbieron en pizarras, bibliotecas y universidades? También las que acabaron en una par de días, empujadas por los latidos de corazones impetuosos.

La “cabeza fría” ha sido asociada a la “paciencia revolucionaria”. Pero tanta paciencia, ¿aboca a la pérdida del espíritu transformador, a la asimilación? Desde la izquierda abertzale, casi desde sus inicios modernos (me refiero al nacimiento de ETA porque ANV no tuvo tiempo de desplegar su teoría en práctica ante la guerra civil), la idea constante ha sido la de “la presión”. Presión para mantener en danza a los enemigos seculares. Más importante que cualquier razonamiento de tipo ideológico tradicional. Porque presión, la mayoría de las veces, es desgaste para el contario. Aquella década de “acción-represión-acción” necesitó algo de corazón, pero sobre todo de valentía. Y aquello agitó la cesta. ¡Vaya si la removió! No sólo para aquella juventud surgida en un magma franquista, sino para toda una generación opositora, derrotada y humillada que volvió a sentir la llama militante.

Sin embargo, en tiempos posteriores, esa misma presión, inmediata, dejó algunas lagunas que la perspectiva convirtió en preguntas. ¿Y si la cabeza fría hubiera superado a la valentía en las Conversaciones de Argel (1989) y aquel texto modificado por el Gobierno hispano no hubiera sido rechazado tan tajantemente? ¿Y si la Iniciativa de 1998, seguida del Acuerdo Lizarra-Garazi no hubiera sido examinada con lupa y sí con anteojos amplios? ¿Y si en las Conversaciones de Loiola y en las negociaciones de Suiza-Noruega (2005-2007) se hubieran ampliado los márgenes? Son preguntas sin respuesta porque el desenlace, de contestar afirmativamente, pudiera haber sido el mismo.
No quiero con ello desequilibrar la balanza y dar la impresión que nuestro pleito, aún abierto, ha pecado de corazón y ha adolecido de cabeza fría. No soy yo quien lo digo (diversos estamentos internacionales lo consideraron extraordinario en comparación con otras experiencias), pero ese proceso que comenzó a gestarse en 2010 y concluyó en 2017, tiene mucho de “cabeza fría” y “valentía”. Contra viento y marea, abriendo puertas jamás expeditas, revolcaron una situación enquistada que España consideraba ganada en lo que supuso la “solución final”. Alfredo Pérez Rubalcaba, el maquiavélico ministro del Interior socialista, ya había hecho su reflexión: “¿Con quién se creen que están negociando? ¿No se dan cuenta que somos el Gobierno España?”. Pues eso. Quizás nos han tomado por ser un Guillermo Larregi más. Sus parodias nos clasifican en ese apartado. Pero este pueblo ha dado sobradas muestras que también sabe gestionar con la cabeza fría y el corazón valiente.

 

 

 

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sábado, 18 de enero de 2025

Egaña | La Agenda del Medio Centenario

Nuestra publicación de 2015 titulada 'Paca la Culona' ha tenido muchas visitas durante las semanas recientes y no podemos negar que esto nos había picado la curiosidad.

Pues bien, agradecemos a nuestro amigo el que haya publicado este texto que nos ayuda a esclarecer el misterio, mismo que traemos a ustedes desde Facebook:


La agenda del medio centenario

Iñaki Egaña

A poco de comenzar el año, nos llegó la turrada de la que va ser tendencia durante 2025. El medio siglo de la muerte del dictador, al que no le salvó ni siquiera aquella mano incorrupta de Teresa Sánchez de Cepeda, una religiosa que canonizaron como Santa Teresa y cuya reliquia trasladaron desde la iglesia de la Merced de la ciudad andaluza de Málaga. Las referencias a Franco nos han inundado como una Dana. Unos para reforzar su narrativa de cuánto enfrentaron a la dictadura, cuando la realidad fue que con la excepción del PCE, ETA y algunos sindicatos, su postura fue la de la espera. Otros para aprovechar la ola neofascista y reivindicar su “buen hacer”. Y un tercer grupo para mostrar supuestas equidistancias y desinterés, con el argumento de que no merece la pena rasgar ese pasado tan lejano, cuando la juventud actual ni siquiera conoce quienes fueron Eddy Merckx, Gorbachov o Rodríguez Galindo.

Así que la agenda está servida. Pero como sucede con otros aniversarios redondos, la potencia de los medios extraños, la viralidad de las redes y la universalidad de la idiotez, nos enfangan en una agenda ajena. Es cierto que el suceso, la muerte del dictador y su trayectoria, tuvieron un impacto bestial en la sociedad de Hego Euskal Herria. Pero también es notorio que en nuestro territorio, tanto al norte como al sur de la muga, este medio centenario debería tener otros recuerdos más pujantes que la loa o el despreció del llamado entonces generalísimo.
Las exequias de Franco estuvieron precedidas de las ejecuciones de dos militantes de ETA y tres del FRAP. Jon Paredes, Txiki, y Ángel Otaegi, fueron condenados a muerte en juicios que apenas duraron unas horas y sus penas fueron refrendadas por una corte de dirigentes franquistas que dos años más tarde se despertarían, como por arte de magia, siendo tan demócratas que hoy aún, sus apellidos nominan avenidas, escuelas y aeropuertos. De aquella fecha, 27 de setiembre, la izquierda abertzale situó el Gudari Eguna y con aquellos mimbres y los de los gudaris de la guerra del 36, edificó un robledal, un camposanto metafórico, que fue dilapidado por las “fuerzas del orden” hace poco más de una década.

Las movilizaciones por Txiki y Otaegi fueron parte de un contexto que nos presentó como un pueblo unido como cantaba Quilapayún. Con un coste enorme que este medio centenario debería reconocer. Huelgas generales, protestas, encierros, sabotajes… La repuesta del Estado franquista fue la del estado de excepción, la promulgación de una Ley Antiterrorista y la escenificación de una guerra sucia que comenzó con el BVE (Batallón Vasco español) y se alargó con los GAL, en tiempos de quienes en 1975 decían ser oposición clandestina, activada para derrocar al dictador (PSOE). Habilitaron la plaza de toros de Vista Alegre, en Bilbo, para albergar a tantos detenidos que no entraban en comisaría. Tal y como había hecho Pinochet con el Estadio Nacional de Chile, exactamente dos años antes.

Para evitar las ejecuciones, la Policía mató a quienes intentaban su liberación, militantes como ellos: Andoni Campillo, Josu Mugika, Montxo Martínez Antía y al gallego Moncho Reboiras. En las protestas mataron en Donostia al estudiante Jesús García Ripalda, en controles de carretera a la alemana Alexandra Leckett, Emilio Pérez y a Kepa Etxandi. Al joven Bonifacio Martínez, de apenas 18 años, lo mató la Guardia Civil en Bilbo y en Mungia a Alfredo San Sebastián. En Gernika, mataron al militante Jesús Mari Markiegi y horas más tarde, al matrimonio que le había albergado en su vivienda, Blanca Salegi e Iñaki Garai. Francisca Saizar murió de un infarto cuando los de charol derribaron la puerta de su casa en Ondarroa, a la búsqueda de su nieto. También en Ondarroa, los mismos halcones mataron a Koldo Arriola, también con 18 años, cuando celebraba el fin de curso. Alfredo Valcárcel fallecía a consecuencia de las torturas. Mikel Gardoki y Koldo López de Guereñu murieron en emboscadas y a Bittor Pérez Elexpe le acribillaron cuando repartía unos pasquines en Sestao. Jacques Andreu, imitando a los bonzos que protestaban por la ocupación yankee de su país Vietnam, se inmoló en Pau, en solidaridad con la causa vasca. A Carlos Sanchiz le dieron el tiro de gracia y sobrevivió de milagro.
La llamada guerra sucia, el terrorismo de Estado, saltó a Ipar Euskal Herria con una innovación, las bombas-lapa. Y si los objetivos habían sido librerías como Nafarroa u organizaciones asistenciales como Anai Artea, los refugiados y sus familias se convirtieron en prioridad. La primera familia fue la de Josu Urrutikoetxea. El mercenario murió en la tentativa. Luego atentaron contra las familias de Txomin Iturbe y Tomás Pérez Revilla y el intento de secuestro de la compañera de Garratz Zabarte. A Iñaki Etxabe y Germán Agirre los mataron en Arrasate, sin reivindicación. No se atrevieron. A José Martín Zubillaga, le tirotearon en el término municipal de Sara y le trasladaron detenido al sur de la muga.

Aquel año estuvo teñido de rojo, pero también con alcances y anclajes del mismo tono. La huelga de Potasas marcó a una generación. Los encuentros para el acuerdo tuvieron sus hitos, los proyectos del BAT y del Herrikoi Batasuna, la primera iniciativa de unidad popular. El nacimiento de KAS y de EHAS, que serviría décadas más tarde al juez Garzón para construir una narrativa conspiranoica. El Aberri Eguna de Gernika y la detención de los diputados flamencos Walter Luyten y Willy Kuipers, así como el periodista inglés Stephen Elliot. Aquella reunión de octubre en Biarritz, en la que se sentaron en una mesa ETA, PNV y PSOE, repetida en otras ocasiones, incluso ya en el siglo XXI.
Medio siglo de la muerte del dictador. Con un tono repetitivo que me resulta si no lejano, al menos cansino. Nada nuevo. En cambio, entre el Aturri y el Ebro, aún estamos construyendo nuestra propia narrativa. A la que, a modo de empujón, debería ser también nuestra agenda de evocaciones para el futuro.

 

 

 

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domingo, 20 de octubre de 2024

Entrevista a Samidoun Euskal Herria

Desde el portal de La Haine traemos a ustedes esta entrevista con la que se arroja luz a la solidaridad internacionalista vasca para con el pueblo palestino tras un año de la brutal y genocida incursión sionista que iniciase el 7 de octubre del año pasado.

Lean ustedes:


«El proyecto israeli ha fracasado, ya hemos ganado. No van a poder hacer lo que querian»

Andoni Baserrigorri    

Samidoun es un colectivo organizado en todo el mundo que se dedica a denunciar las condiciones a las que son sometidos las presas y presos políticos palestinos por el estado nazi-sionista de Israel y a dinamizar esa solidaridad.

En Euskal Herria, también existe un grupo de camaradas que se dedican a esa labor, necesaria y precisamente con uno de ellos hemos hablado sobre esta y otras cuestiones

En algunos países Samidoumn ya ha sido ilegalizado, por esta razón vamos a omitir el nombre de la persona con la que hablamos

Samidoun es un colectivo que ya funcionaba antes del 7 de octubre de 2023, es decir, ya había una situación de gravedad sobre las presas y presos palestinos. ¿Cómo calificarías esta situación y qué ha supuesto el 7 de octubre?

Efectivamente, Samidoun es un colectivo que nace para reivindicar los derechos de los presos palestinos y de su lucha, tanto dentro como fuera de la cárcel.

Para los palestinos la cárcel es la universidad de la resistencia, allí siguen trabajando, incluso instruyéndonos, son capaces de estudiar, escribir libros, teorizar….de contribuir de una forma muy importante a la lucha de liberación nacional

Antes del 7 de octubre había unos 8.000 presos, casi medio centenar eran niños o niñas, hoy día oficialmente superan los diez mil, aunque alguna fuente israelí habla de incluso 20.000.

Las condiciones son horribles, hay todo tipo de carencias, hacinamientos, enfermedades. Desde el siete de octubre, si cabe la situación es aún peor, se les niega comida, agua, medicinas. Que se sepa al menos 41 presos han sido exterminadas estando en prisión

Y hay que destacar que aunque estamos acostumbrados a que en el Occidente “democrático” no es legal, aunque sabemos que hay cierta tolerancia según que perfiles, en Israel, la tortura directamente es legal, facilitando el exterminio de las y los presos

El estado nazi-sionista israelí ¿Distingue en el trato a los presos de los diferentes grupos de la resistencia y los que pueda haber en torno a la Autoridad Nacional Palestina o sencillamente hace tabla rasa?

Hay que aclarar que dicha autoridad, es una autoridad cipaya, al servicio de la ocupación, compuesta por miles de personas, pero eso no quiere decir que toda esa gente sean unas traidoras, aunque la institución lo sea.

Por lo cual si trabajas con la ANP y colaboras con la resistencia y te pillan, el trato va a ser igualmente horrible, como al resto de la resistencia

No se si nos podrías facilitar algunos datos sobre la situación que se da en las cárceles sionistas.

Como te he comentado antes, que sepamos han exterminado a 41 presos, sabemos de más de 10.000 las personas secuestradas.

La comunicación con Gaza es difícil y aunque sabemos que han secuestrado muchas personas, ignoramos que haya podido pasar con ellas.

Quisiéramos preguntar por la situación de la presa del FPLP Khalida Jarrar, es reciente vuestra denuncia acerca de su situación personal sobre las intenciones nazi-sionistas de asesinarla poco a poco, un caso, como tantos más dramático.

Después de su secuestro el 8 de marzo de 1989, cuando fue a reclamar libertad por el día de la mujer trabajadora, la camarada no ha hecho más que entrar y salir de la cárcel, sufriendo todo tipo de detenciones administrativas y arbitrarias, sin ningún tipo de acusación

Es dirigente del FPLP, de la asociación de los presos palestinos….y esta vida de lucha le ha ganado el odio de los ocupantes sionistas, en su penúltimo secuestro le toco sufrir el fallecimiento de su hija sin poder ir a verla y desde el último secuestro, la camarada esta muy mal de salud

El 12 de agosto la metieron en un régimen de aislamiento, en un cubículo de dos metros por metro y medio, le quitaron las gafas sin las cuales apenas ve…apenas puede respirar e incluso la mirilla de la celda la tiene sellada por no hablar de las altísimas temperaturas que padece, se puede decir que la tienen en un horno

Incluso en estas condiciones, la camarada no ha parado de luchar….

Quisiéramos preguntar por el caso de Georges Ibrahim Abdallah, si bien no somos muy partidarios de individualizar las situaciones y verlo como un colectivo, este hombre lleva mas de 40 años de cárcel en el estado francés y desde sus convicciones comunistas, un ejemplo de entrega a la lucha por la libertad de Palestina y del Mundo.

La suerte que tenemos con Georges Ibrahim Abdallah es que no hay que recuperarle, nunca le hemos perdido, incluso en prisión ha seguido luchando, firme en sus convicciones, no ha parado de leer de debatir, de reflexionar, de publicar y de compartir con nosotros sus análisis

Este camarada que lleva preso por un juicio-farsa desde los años 80 debería haber salido hace más de una década, sin embargo aún sigue secuestrado.

Sus perspectivas de liberación no son buenas, pensamos que el imperialismo no liberará a un héroe fuertemente querido por el pueblo libanés, pero que nadie tenga la menor duda que el camarada va a seguir resistiendo

¿Que valoración hacéis de la solidaridad en el mundo hacia Palestina y el resto de pueblos agredidos por Israel?

Según dicen los analistas, parece que estamos en una ola de solidaridad con movilizaciones sin precedentes en muchos lugares del mundo, incluso en los mismo EEUU han superado las realizadas por la guerra de Vietnam

En la misma Euskal Herria las manifestaciones hechas no han tenido parangón. Pero también es cierto que la destrucción y la matanzas realizadas por el ente sionista tampoco tienen parangón

Es importante que las movilizaciones sobre todo en el centro imperialista puedan hacer que la matanza sea menor. Pero el pueblo palestino es consiente que todos los pueblos que han luchado por la libertad y contra el colonialismo han tenido que poner muchos muertos

Y es consiente que depende que su propia lucha armada sea demasiado costosa para el ocupante y además la movilización en el centro imperialista haga inasumible esta situación

Es ahí donde necesitamos más apoyo ahora mismo, que la gente se movilice y no ceje la solidaridad y que esta sea un problema para los diferentes gobiernos

¿Pensáis que puede haber tentaciones o presiones de darle una solución de dos estados, la cual sería una solución en falso, cuando la autentica solución es la que dicta desde el rio hasta el mar?

La propuesta de los dos estados siempre ha tenido como objetivo desactivar la resistencia y sobornar a determinadas elites susceptibles de ser colaboracionistas.

Es una propuesta histórica que se dio incluso antes de la Nakba y pedía que se permitiesen asentamientos sionistas de colonos.

Si ha vuelto a salir la cuestión palestina ha sido por el siete de octubre, era una cuestión olvidada por los gobiernos colaboracionistas de la zona e incluso por cierta izquierda europea.

Aunque parece que Israel puede colapsar en los próximos años es posible que al igual que en Vietnam pueda haber una intervención norteamericana. Sabemos que nos queda por delante mucha lucha.

Y quizás la solución de los dos estado pase de ser una imposición a ser una súplica.

Entre las organizaciones de la resistencia, sí que la principal Hamas, ha dejado claro que como solución intermedia aceptaría las lineas de 1967, no frontera, porque un estado israelí jamás sería aceptado y sería una tregua prolongada en el tiempo hasta lograr la liberación total de Palestina.

Esta misma pregunta le hicieron a la camarada Leila Khaled en una televisión socialdemócrata radicada en Madrid. Decía que no solo creía en la libertad de Palestina sino que la estaba viendo ya. De la misma manera que el capitalismo genera a quienes lo derrumbará, la propia naturaleza de la ocupación engendra la resistencia

El proyecto israelí ha fracasado, ya hemos ganado. No van a poder hacer lo que querían, esa es nuestra victoria

Pensamos que hay un futuro en el que tengamos nuestra autodeterminación. Tenemos esa confianza.

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Texto completo en: https://www.lahaine.org/mm_ss_mundo.php/llel-proyecto-israeli-ha-fracasado

 

 

 

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domingo, 1 de septiembre de 2024

Entrevista a Iñaki Galdos

La diáspora vasca en Estados Unidos ha dado amplias muestras de saber llevar lo vasco más allá de las paredes de sus eusko etxeas. Desafortunadamente no han sabido o no ha querido influir de manera más asertiva en la política exterior estadounidense con respecto al derecho a la autodeterminación de Euskal Herria, como sí lo supieron hacer los irlandeses en su momento.

Desde las páginas de Noticias de Guipuzkoa traemos a ustedes esta entrevista que no arroja luz sobre un hito muy particular, protagonizado por entonces jóvenes de Boise.

Aquí la tienen:


"Los jóvenes de Boise escribieron una página importante en la historia de Euskal Herria con la diáspora vasca"

Iñaki Galdos | Autor del libro ‘Abentura bat baino askoz gehiago’ | Se cumple medio siglo desde que 90 personas procedentes de Estados Unidos llegaron a Oñati a un campus organizado por la Universidad Estatal de Boise, en Idaho. Una propuesta que supuso un punto de inflexión en la diáspora vasca.

Jorge Napal

Con motivo de la efeméride, el político nacionalista Iñaki Galdos ha publicado el libro Abentura bat baino askoz gehiago, en el que el autor recorre aquel pasaje de la historia en el que intervinieron personajes de renombre, como Telesforo Monzón, Koldo Mitxelena o Txillardegi.

¿Qué supuso aquella aventura?

Quienes participaron en aquella experiencia, que ya peinan canas y pasean a nietos, decían eso mismo, que fue una aventura. En realidad, creo que fue algo más. Inmersos en aquella aventura, aquellos jóvenes de Boise no se estaban dando cuenta de que a su vez estaban escribiendo una página muy importante en la historia de la relación de Euskal Herria con la diáspora vasca de Estados Unidos.

¿En qué contexto social nació en Oñati aquel campus tan importante para el devenir de la diáspora?

La propia diáspora se encontraba en periodo de transición y comenzaba a abrirse a nuevas experiencias más allá de los viejos esquemas, del pastoreo y todo lo folklórico. A pesar de las dificultades internas, en 1973 se creó la North American Basque Organizations, comúnmente conocida como la NABO, la agrupación de casas vascas que trabajan conjuntamente para promocionar el patrimonio vasco en los Estados Unidos. Fue un hito muy importante, al que se sumó la creación de un centro de estudios vascos en Reno (Nevada), y otro en Idaho.

Una época en la que empezaron a florecer muchos estudios vascos en la diáspora.

Sí, y también comenzó a despertarse cierto interés por la política. La dictadura de Franco estaba dando sus últimos y dramáticos coletazos, como lo atestiguan las dos ejecuciones mediante el garrote vil en marzo del 74 y el fusilamiento de dos miembros de ETA. En aquel contexto, comenzó a despertarse cierto interés y preocupación, que emerge con el Juicio de Burgos. Surgieron así nuevas inquietudes. A pesar de las reticencias y de las viejas inercias de la diáspora vasca, comenzaban a tener cabida otros campos de interés.

¿Por ejemplo?

El interés por el euskera, por ejemplo. Siempre se ha dicho que las terceras generaciones son las que retornan. Hay una primera generación que pasa las penurias, una segunda que acostumbra a olvidarse de las raíces, y una tercera que conecta con sus abuelos. Es un esquema que siempre se repite, como también ocurrió en este caso.

Y esa tercera generación es la que se sumó a la aventura en Oñati.

Sí, por el influjo de dos antecedentes. En concreto, dos cursos de verano para jóvenes americanos organizados en 1970 en Ustaritz, y nuevamente en 1972 en Ustaritz y Arantzazu. Allí había acudido como alumno de cultura vasca Pat Bieter, que fue el alma mater de toda la experiencia que se iba a vivir. Un día, bajando desde Arantzazu a Oñati, a ver el pueblo, se encontró con el edificio de nueva construcción de los agustinos de San Lorenzo. ¿Por qué no organizamos un año académico entero en este edificio?, se preguntó.

¿Y cuál era la propuesta?

El esquema era ofertar un curso organizado por Boise State University en el extranjero, en el que la cultura y la lengua vasca tuvieran mucha importancia. Entre 1972 y 1974 Pat Bieter comenzó a mover el tema, e inició una travesía muy dura, ya que tuvo que vencer muchas reticencias.

Superando viejas inercias

¿Por parte de quién?

Tuvo que convencer a la propia Universidad de Boise de que aquello era factible. Las instituciones académicas de Idaho también tuvieron que aceptar el proyecto, y fue necesario vencer las reticencias de la propia diáspora, que seguía funcionando con las viejas inercias y había gente que no lo veía claro.

Aquí también eran tiempos convulsos…

Sin duda. De hecho, las grandes reticencias surgieron en Euskal Herria. Comenzaron a circular entonces rumores de que en realidad se trataba de una tapadera de la CIA. Las reticencias iban más allá de cuestiones políticas. Hubo quien se opuso por recelos relacionados con las drogas e incluso por cuestiones de índole sexual, ya que algunos hablaban de la promiscuidad de los americanos. Se respiraba por todo ello cierto antiamericanismo, con el telón de fondo de todo lo ocurrido en Chile y Vietnam.

De modo que Pat Bieter, principal artífice del curso, tuvo que hacer mucha labor diplomática.

Fue necesaria, sin duda. Y la gota que colmo el vaso llegó del sector más reticente, encabezado por Javier Zumalde El Cabra -ex dirigente de ETA- que puso a finales de agosto cuatro bombas donde iban a alojarse. Fueron momentos muy intensos. De hecho, cuando llegaron los alumnos a Oñati el 2 de septiembre de 1974, lo hicieron en dos autobuses escoltados por la Guardia Civil.

¿Y los alumnos qué decían?

En aquella época no sabían nada. Eran chavales de 19 y 20 años más bien ajenos a todo aquello. La verdad es que luego la integración en el pueblo fue rápida. El problema vino después. Cuando todo parecía ya superado, el diario francés France Soir saltó diciendo que en Oñati había una base de la CIA. Y así, en enero y febrero de 1975, volvió la polémica, de la que se hicieron eco todos los medios.

¿Y cómo se recondujo ese nuevo contratiempo?

De nuevo Pat Bieter se las vio y se las deseó para convencer a la gente de que todo aquello era mentira. Paralelamente vino a Barcelona un exdirigente de la CIA a presentar un libro, quien a preguntas de un periodista dijo que era posible que existiera esa base en Oñati. Nuevamente, más polémica.

¿Y qué pensaban los vecinos de Oñati de tanta polémica?

En el pueblo pronto se dieron cuenta de que aquello no era más que un curso universitario, y que además era de agradecer porque se trataba de alumnos que venían a estudiar euskera. Pero es cierto que hubo momentos tensos con una correspondencia muy dura entre Telesforo Monzón y Jon Bilbao, uno de los artífices del grupo. Telesforo estaba de acuerdo en que vinieran, pero exigía garantías de que no se iban a dejar utilizar por el régimen de Franco. Txillardegi en otra carta le dice a Pat Bieter que vengan, pero que lo hagan siendo amigos de la resistencia vasca y dándose cuenta de que “esto es Palestina y no la Costa Azul”.

Llama la atención semejante revuelo ante lo que no dejaba de ser un curso académico.

Exactamente, un curso que estuvo a punto de suspenderse dos veces. Pero continuó adelante, y se repitieron cuatro nuevas experiencias. Al final en Oñati se ofertaron cinco cursos académicos de la Universidad de Boise, hasta el cierre del campus en 1980.

Embajadores de Euskadi en el exterior

¿Y por qué no continuó la propuesta?

Bueno, se puede decir que murió por causas naturales, una vez que comenzó a despegar la UPV/EHU. Le encargaron entonces a Carmelo Urza -Tambor de Oro de San Sebastián por ello- que diseñara algo nuevo que sustituyera a la experiencia del campus de Oñati. Y en 1983 nació la USAC, el programa creado en Reno de la mano de vascos norteamericanos, cuyo propósito era que los estudiantes pudieran venir al país, conocer la cultura vasca y al mismo tiempo completar sus estudios. Miles de estudiantes han pasado ya por los dos campus del programa en Donostia y Bilbao, convirtiéndose después en embajadores de Euskadi en el exterior.

De modo que la experiencia de Oñati tuvo una influencia decisiva en la diáspora vasca.

Lo dicen los propios historiadores. Señalan que aquella experiencia cambió en las nuevas generaciones la manera de ver Euskal Herria, ya que empezaron a descubrir el país de otra manera, viendo su realidad social y política. En realidad, conocer a fondo el país supuso para algunos de ellos cierto choque, ya que tenían una imagen de Euskal Herria absolutamente idealizada, casi bucólica, que no se correspondía con lo que fueron encontrando. Para la diáspora vasca fue un punto de inflexión, tuvo mucha importancia.

¿Y qué queda de todo aquello?

Se han creado familias mixtas con gente de allá y de aquí. En otoño e invierno de 1975 se produjeron las dos primeras bodas entre gente de Oñati y de Boise. Muchos americanos de aquella época, de los que vinieron cuando eran chavales, dicen que para ellos Oñati es poco menos que un lugar de peregrinación. Hay lazos de unión importantísimos entre Oñati y Boise, como lo demuestra el hecho de que en la ciudad de Idaho se celebran desde 1980 los bailes del Corpus de Oñati.

¿Qué actos hay previstos con motivo del aniversario?

Van a venir bastantes americanos. El día 6 se presentará el libro, que ha sido editado por el Ayuntamiento de Oñati y se convierte en una crónica de lo que ocurría entonces en Euskal Herria. Un pasaje de la historia en el que intervinieron personajes de renombre, como Telesforo Monzón, Koldo Mitxelena, Txillardegi, Julio Caro Baroja o Ion Oñatibia, que fue profesor de todos los cursos. Además, el día 8 el Gobierno Vasco ha organizado en Oñati el Día de la Diáspora, y se inaugura una exposición que va a permanecer durante un mes.





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sábado, 29 de abril de 2023

Egaña | Europa, Protectorado

Desde su perfil de Facebook traemos a ustedes este devastador texto por parte de nuestro amigo Iñaki Egaña, dirigido sin piedad al corazón mismo del eurocentrismo.

Disfruten la lectura:


Europa, protectorado

Iñaki Egaña

Hace más de un año, cuando la invasión de Ucrania por tropas rusas, sentimos el olor de la pólvora en la cercanía y concebimos todo tipo de cábalas. Supongo que las mismas, aunque en mayor profundidad, que las que hicieron los estrategas rusos y de la OTAN. La guerra iba a ser corta, la aplastante superioridad del Ejército ruso iba a desequilibrar el escenario en unas semanas, auspiciada por el éxodo de millones de ucranianos e, incluso, como parece supusieron los militares de Moscú, Zelensky tenía los días contados. Desde su propia casa le iban a defenestrar porque Ucrania no era sino un estado fallido más. A fin de cuentas, Zelensky era un payaso reconvertido a presidente. Y Putin, con el alargamiento del conflicto y las sanciones a su economía, iba a caer en unas semanas. El pueblo soberano ruso se levantaría como los estudiantes de la histórica Primavera de Praga.

Resultó que todo aquello era fruto de una visión muy mediatizada que nos ofrecían las dos o tres agencias de noticias que copan el mercado mediático. Ninguna de esas expectativas se cumplió. Pekín ya avanzó que el conflicto se iba a enquistar y que, a pesar de que desde su posición cualquier desequilibrio geopolítico no favorecía aparentemente sus intereses, la guerra iba para largo. Los más agoreros, probablemente con parte de razón, nos anunciaban el comienzo de una Tercera Guerra mundial, más híbrida y sin las trincheras de las anteriores. La misma que ya había denunciado, con otros escenarios entre ellos los del saqueo y la pobreza acumulada, el papa de la cristiandad católica-romana, el argentino Bergoglio.

Hoy, con la guerra larvada, con sus frentes atenazados con víctimas diarias ocultadas por los bandos en litigio, el planeta es bien distinto al que respirábamos al final de la pandemia, o lo que es lo mismo, al comienzo de la invasión de las tropas rusas de suelo ucraniano. En lo cercano, la economía de la Unión Europea se ha contraído, una nueva crisis bancaria, al estilo de las subprime de 2008, está al acecho, y la OTAN, es decir Washington, ha tomado las riendas del Gobierno comunitario de Bruselas.

Sorprendentemente, para lo que nos han ido contando nuestros mandatarios, la crisis ha recaído en la Unión Europea, con mayor crudeza que en Rusia. El euro ha caído un 18% frente al rublo y otro 8% frente al dólar. La popularidad de Putin se ha revalorizado y su economía despunta en medio del caos europeo. Su producción de grano para exportar se ha duplicado, mientras que la de EEUU y la Unión Europa ha descendido drásticamente. Y en la periferia, África y América Latina, la crisis alimentaria ha aumentado exponencialmente. Cien millones más de hambrientos, 8.500 niños que mueren al día por hambrunas.

Mientras, el planeta, a pesar de nuestra historia colonizadora, también en ideas, filosofías, religiones, contribución revolucionaria y modelos políticos, se ha desplazado al este de Eurasia. Entre otras razones, porque la Unión Europea ha ido a rebufo de Washington y ha sido incapaz de plantear una alternativa propia. Mucho se habla de protectorados como el de Puerto Rico, ciudadanos de EEUU para algunas cosas, migrantes sin derechos para otras. La Unión Europea, no está muy lejos de esa concepción.

En la cercanía, tuvimos en Gorramendi un centro de comunicación para combatir a la Unión Soviética y ahora una base militar para entrenamientos como es el Polígono de las Bardenas, estratégica en dos grandes invasiones yankees como las de Vietnam e Irak. EEUU tiene en la actualidad 452 bases militares en Europa. Símbolos físicos en el aspecto bélico. La colonización en otro orden (farmacéuticas, espectáculos, tendencias sociales…) es de tal magnitud que hoy estamos en condiciones de poder responder con mayor celeridad a cuestiones relacionadas con el paisanaje de Malibú o el Greenwich Village que a las de las Cortes de Bilbo, tan bien definidas por el ya fallecido Pepe Rey.

Y, con esta campaña permanente de propaganda, seguimos creyendo que los modelos experimentados en Washington son los nuestros, que EEUU es el país de la emancipación, el mismo que exporta los principios constitucionales de la libertad, igualdad y fraternidad, los que soportó la Revolución francesa. Y eso es tan falso como que la tierra es plana. La limitación de libertades llega desde EEUU (la última la restricción del aborto), a pesar de que pensemos que ellos fueron los que exportaron los derechos LGTBIQ, los de la igualdad de género y los del respaldo a las minorías. Y creemos, con toda la candidez posible, que el planeta respira en nuestras mismas coordenadas, por muy progresistas y necesarias que sean. Eso también es falaz. El mundo mundial sigue siendo racista, patriarcal y homófobo, y por ello la mayoría de la humanidad apoya la política de Putin, incluidos los regímenes totalitarios o neofascistas como el de la India de Narendra Modi o la Arabia Saudí de los Al Saud.

Seguimos en claves equivocadas, como si los Campos Elíseos de París, la Scala de Milán, la catedral de Colonia o la Gran Vía de Bilbo, fueran el corazón del Universo. Tampoco Manhattan. La Guerra Fría concluyó y los dos bloques desaparecieron. Hoy es el mundo es multipolar. La visión social y cultural de Putin, tremendamente retrógrada a nuestros ojos, es la misma que destilan en al menos el 75% del planeta, en África, en Asia, en muchos escenarios de América, incluso en Europa… Sociedades y estados patriarcales, incluyendo las castas de India, por cierto, desde hace meses el estado más poblado del planeta. Sociedades que se rigen por códigos aún medievales.

Desapareció la colonización, pero aún Occidente continúa creyendo que es el centro del planeta. Sin embargo y desgraciadamente somos un apéndice más de Washington. Y, por lo que parece, por mucho tiempo. Nuestra evocación a la democracia ateniense es tan anacrónica como patética. Reconocer nuestra irrelevancia es otra de las asignaturas pendientes. Luchemos por nuestros derechos y los de toda la humanidad.

 

 

 

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domingo, 16 de abril de 2023

Wolverine en Gernika

Por conducto de Deia nos hemos venido a enterar que los de Marvel le faltaron el respeto a las Brigadas Internacionales allá en 1991.

Para poner todo en contexto, recordemos que en 1936, cuando El Vaticano decide auxiliar a los golpistas Francisco Franco y Emilio Mola intercediendo por ellos ante Benito Mussolini y Adolph Hitler tanto Inglaterra como el estado francés y Estados Unidos optaron por mantenerse al margen del conflicto. Solo la Unión Soviética se decantó por la Segunda República Española aunque de forma por demás cuestionable.

Españoles, vascos, catalanes, galegos y andaluces fueron dejados a su suerte para enfrentar al fascismo con sus escasos recursos, abandonados por las potencias que tanto clamaban en favor de la democracia y las libertad. Solos, sin ayuda exterior, con la excepción de las brigadas internacionalistas que llegaron desde distintas partes del orbe.

Pues bien, resulta que haciendo alarde de su mesianismo trasnochado los guionistas de Marvel decidieron situar en contra del fascismo de los años 30 en Europa nada más ni nada menos que a los X Men, en específico, a Wolverine.

Ya podemos ver entonces que la falta de respeto perpetrada por Quentin Tarantino en contra de todos los grupos de resistencia contra el fascismo - gudaris, maquis, partisanos, milicianos - con su bodrio cinematográfico titulado 'Inglourious Basterds' (Bastardos sin Gloria, 2009) no fue la primera producida por la maquinaria propagandística estadounidense. Y lo hacen metiéndose, además, con lo ocurrido en Gernika.

Adelante, aquí la información:


Lobezno, testigo del bombardeo de Gernika

En un cómic de los 90, el célebre mutante de la patrulla x asistió junto a Ernest Hemingway a la destrucción de la villa | La historia se cuenta en una miniserie de tres números que se publicó a través del sello Marvel Comics con un guion de Larry Hama

H.X. Fernández

Lobezno, también conocido como Logan o con el nombre en clave Arma-X, es decir, el mutante canadiense prácticamente inmortal, con garras, esqueleto de adamantium y uno de los personajes más queridos de la Patrulla X, combatió en la Guerra Civil y fue testigo de cómo la Legión Cóndor, en complicidad con los alzados en contra de la República, bombardeó y arrasó Gernika en abril de 1937. A su lado, dos nombres indiscutibles de la literatura universal: Ernest Hemingway y George Orwell. O, por lo menos, eso es lo que cuenta Blood and claws!, una miniserie de tres números que se publicó en 1991 a través del sello Marvel Cómics con guion de Larry Hama, veterano de la Guerra de Vietnam, y pinceles de Marc Silvestri y que en el Estado fue reeditada hace un lustro en un solo volumen por Panini Cómics con el título Lobezno en la guerra civil española: sangre, arena y garras. En dicha aventura, Lobezno, acompañado por Puck –otro miembro de la formación de superhéroes canadienses Alpha Fight y que actualmente ha recobrado cierto protagonismo en las páginas de Inmortal Hulk, de Al Ewing–, son transportados al pasado por el mutante Pórtico –también de actualidad por su relevancia silente en Amanecer de X–, dando comienzo a un pastiche de escenas y personajes que el punto de vista yanqui y los tópicos priman sobre los hechos históricos, algo patente desde el mismo título de la obra.

Sangre, arena y garras hace referencia a Sangre y arena, novela de Vicente Blasco Ibáñez sobre el torero del siglo XIX Manuel García Cuesta El Espartero, una obra con gran predicamento en EE.UU. –incluso tuvo una versión cinematográfica estrenada en 1941 y protagonizada por Tyrone Power y Rita Hayworth–, tal y como recuerda el periodista José Luis Córdoba en el prólogo en castellano de este cómic. De hecho, cuando Lobezno y Puck son transportados al 26 de abril de 1937, en Gernika no es día de mercado, es día de una ficticia corrida de toros. Una plaza abarrotada vitorea a Puck, decidido a coger el capote y el estoque. Entre los asistentes al coso, al igual que la supuesta plaza de toros de la ciudad, otro elemento anacrónico: Ernest Hemingway. Con una botella de licor en la mano, el autor de Por quién doblan las campanas, increpa a los mutantes desde el graderío: “¡Fuera del ruedo, borrachos! ¡Esto es importante para esta gente!”.

Aficionado a la tauromaquia y afiliado a las festividades de San Fermín en Iruñea, Hemingway, antifascista hasta la médula, participó en las dos guerras mundiales. Condujo ambulancias en Italia durante el transcurso de la primera, mientras que en la segunda pasó de cronista a líder de una milicia en Francia. Entre tanto, en marzo de 1937, un mes antes del bombardeo de Gernika, llegó al Estado español como corresponsal de guerra para la agencia North American Newspaper Alliance. Pero no, el escritor no fue testigo del bombardeo de la Legión Cóndor sobre Gernika. En aquella época se encontraba a caballo entre Madrid y Valencia.

De esta forma, el guionista de Sangre, arena y garras apuesta por una figura más conocida para el público estadounidense, en sustitución de otros corresponsales que sí fueron testigos del bombardeo, como George L. Steer o Noel Monks, periodistas británicos de The Times y The Daily Express, respectivamente. Cuando la corrida de toros es interrumpida por los disparos de un bombardero Stuka, Lobezno, Puck, Hemingway y una partisana llamada Inés corren hacia las alturas del graderío para evaluar la situación. “Ernesto, ¿recuerdas el nombre de esta ciudad?”, pregunta Arma-X, a lo que el escritor responde: “Soy corresponsal de guerra, mi trabajo es recordar detalles como ese... Estamos en Gernika”. “No parece como la pintó Picasso”, apunta Lobezno. “¿Pablo? ¿Por qué iba a pintar Gernika? ¡Todavía está divirtiéndose en París, con Gertie y Alice”, añade Hemingway sorprendido, sin ser consciente de que los visitantes del futuro conocen que fruto de aquella masacre en el municipio vizcaino, apenas dos meses después, nacería uno de los cuadros más importantes de la historia del arte.

Los villanos, los nazis

Si bien los sublevados e, incluso, la Guardia Civil son mencionados en esta peculiar aventura de Lobezno, además de otra mutante, Dama Mortal, los nazis son los enemigos principales de este cómic. No en vano, Hama y Silvestri recogen el espíritu de la Edad Dorada de Marvel al enfrentar a los protagonistas con una unidad de la Luftwaffe Feldgendarmerie, es decir, una compañía de la policía militar afiliada a la Legión Cóndor que, desde luego, no consta que marchase en Gernika o sus inmediaciones.

Y es en esas inmediaciones en las que el cuarteto protagonista se encuentra con una quinta figura que tampoco estuvo allí: el británico Eric Blair, mejor conocido como George Orwell, célebre autor de obras como 1984 y Rebelión en la granja.

Al igual que Hemingway, Orwell se alistó en la Guerra Civil con el objetivo de hacer frente al fascismo, no obstante, a diferencia del estadounidense, no continuó luchando en la Segunda Guerra Mundial. Aunque Larry Hama imagina su implicación en el frente de Bizkaia, la realidad es que Orwell, que llegó al Estado en diciembre de 1936, combatió principalmente en Huesca y Barcelona. “Es 1937. Los Red Wings están ganando la copa, los Yankis están asegurando el título y yo estoy conteniendo a fascistas en un paso en mitad de la Guerra Civil española. Abren las bocas como si me chillaran en alemán y en español pero no oigo nada por encima de mi propio aullido”. Con esta narración del propio Lobezno se inicia el tercer y último número de esta miniserie, una profecía autocumplida que no deja lugar a la imaginación de lo que sigue: sangre, arena y garras. 




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sábado, 27 de agosto de 2022

Egaña | Praxis

Iñaki Egaña, desde Facebook, nos regala este texto en el que reivindica la forma de lucha del pueblo vasco, misma que durante décadas fue severamente cuestionada y duramente criticada por muchos que hoy ya ni siquiera aparecen en el tablero de la lucha por la liberación de la clase obrera.

Adelante con la lectura:


Praxis

Iñaki Egaña

Dicen que el papel lo soporta todo, al igual que la teoría, que aguanta lo que le echen. Es asimismo notorio ese supuesto enfrentamiento entre la ideología y el pensamiento científico. Y aparente porque cualquiera de nosotros, por muy científicos que seamos, tenemos nuestra peculiar interpretación ideológica de la realidad y, en consecuencia, su aproximación a ella parte también de principios ideológicos.

En esta línea de relativizar, también es idea avanzada la de que teoría y praxis se complementan. No tengo respuestas concretas, pero si dudas a que sea siempre así. Las teorías que circulan entre nosotros, ideologías o parte de ellas, a fin de cuentas, tienen unos soportes conceptuales exclusivos. Incluso son consideradas, por algunos sectores, como verdades absolutas, inamovibles como si se trataran de revelaciones religiosas. Sin embargo, su puesta en la calle tras su notificación en texto es un rotundo fracaso. En general por la falta de mimbres.

Para salvar el escaño de la incertidumbre permanente y no caer en las redes del escepticismo sistemático, el juego habitual, al menos el que marco en mis reflexiones, es el mismo que se hizo famoso en un anuncio televisivo de un producto de limpieza hace ya varias décadas: la prueba del algodón. El algodón, anunciaba, no engaña. La condición que se tiene que cumplir para que algo sea cierto. Porque la teoría, y por qué no también la ideología, efectivamente son capaces de definir cambios y sediciones. Pero las revoluciones se dan con la praxis. Sin ella, todo es humo.

No quiero con ello desmantelar la retaguardia teórica que necesita toda subversión. Simplemente resaltar que, en tiempos de crisis o lo que es similar de transición, que es uno de esos momentos en los que estamos inmersos, las teorías y recetas se prodigan como setas. Análisis, contranálisis, estudios, diagnósticos y toda una retahíla de sustantivos para refugiarse en la certeza de las necesidades. Con toda probabilidad, la mayoría de estos trabajos tendrá una parte sólida. De cualquier zurrón se puede rescatar un juicio atinado.

Desde la izquierda europea y en Euskal Herria sabemos mucho de esto, durante tiempo recibimos las recetas universales e imprescindibles para encarrilar nuestro proceso de liberación. Por lo general, la mayoría de las tendencias criticaban nuestra praxis. Hoy, apenas quedan restos de aquellos supuestos transatlánticos revolucionarios, mientras nosotros continuamos navegando hacia nuestros objetivos. Entre mareas vivas y tormentas que dañaron el casco de nuestro barco. Pero en auzolan hemos sido capaces de reconstruir las grietas una y otra vez. Es uno de los grandes valores que atesora el pueblo vasco.

En otras partes del planeta sucedió algo parecido. Los consejos, las normas estándares revolucionarias sobrevolaron sobre experiencias locales y nacionales. Cuando las luces brillaban en las insurrecciones latinoamericanas, llegaron los teóricos blancos para señalar el camino correcto. Mientras hombres y mujeres anónimos combatían en las selvas húmedas de Matagalpa o en la desembocadura del Mekong, las sombras teóricas ubicadas en Madrid, París o Londres remarcaban la presunta necesidad de aplicar conceptos auténticamente revolucionarios.

Entre nosotros, los ritmos, las etapas, los enfrentamientos, se marcaban desde la calle, en la práctica. No hubo toneladas de material reflexivo para saber que la proyectada central nuclear de Lemoiz era un monstruo dentro de nuestro territorio, que la ocupación militar coartaba nuestras ansias de libertad, que nuestra comunidad la formaban quienes vendían su fuerza de trabajo en Euskal Herria. Es más, me atrevería a dejarlo escrito que la teorización de la anisada revolución vasca fue escasa, que algunos trabajos incluso fueron marcianadas pegadas al contexto universal. Y que incluso algunos de los mitos-base de la ideología de la izquierda abertzale no fueron siquiera originales, sino un corta-pega de otras experiencias coetáneas.

Y, sin embargo, con un bagaje teórico relativamente pobre del proceso de liberación, para lo que nos pedían los “profesionales” levantiscos, logramos sobrevivir. Mientras, nos hemos hecho mayores, y hemos perdido la inocencia. Y hemos trajinado por caminos inéditos, gracias a la audacia que reclamaba Danton para sus contempéranos revolucionarios. Pero también es cierto que la práctica, siempre con más peso que la teoría, nos enfiló por los caminos que ahora transitamos. No fueron precisamente cuatro textos.

Hoy -recupero la reflexión de la crisis y la transición- la práctica parece condenada a ser refugio de nostálgicos. Como si la política se debiera alejar de la calle para asentarse en sedes, redes sociales y cubículos donde se fragua la teoría adecuada para configurar la manera maestra de actuación. Las reglas revolucionarias.

Me dirán que los tiempos han cambiado, es cierto. Que el contexto marca otras necesidades. Cierto. Que hay que recuperar las formas. Siento, sin embargo, que hay cualidades sino eternas si al menos duraderas. Sin pisar la calle no hay cambio. Sé también que el perfil del militante se ha alterado, con los tiempos. Pero sin compromisos personales las 24 horas del día no hay cambio posible. ¿Comunista el fin de semana, consumista de lunes a viernes? ¿Revolucionario en ciertos aspectos de la vida, capitalista acérrimo en otros?

No quiero dar la impresión de avalar a mi generación por encima de otras. Tampoco ofrecer un sello pesimista. No lo soy. Porque en estos tiempos de crisis, son miles los hombres y mujeres que patean la calle en decenas de proyectos alternativos, que creen en el kilómetro cero, que hacen grande al euskara, que dan fuerza diariamente al movimiento feminista, que defienden nuestro territorio ante las agresiones, que sudan en el tajo por mantener condiciones dignas. Ellas y ellos son nuestros mejores mimbres. A pesar de su anonimato, esa es la auténtica dirección política del proceso de liberación. Como lo ha sido durante las últimas décadas. 




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sábado, 18 de junio de 2022

El Otro Turismo

Les compartimos este muy interesante reseña acerca del libro escrito por un viajero que ha visitado lugares muy particulares, lugares que nos gustaría visita a más de uno de quienes editamos este blog.

Adelante, disfruten:


Viajes por los lugares donde intentaron cambiar el mundo

La editorial Txalaparta publica ‘Revolución, resistencia y memoria. Patrimonio de la Humanidad’, un libro de Xabier Peñalver que transcurre en escenarios donde se produjeron procesos transformadores y luchas o donde vivieron y murieron personas que los hicieron posible.

Miren Saenz

Xabier Peñalver, arqueólogo donostiarra que dirige excavaciones en yacimientos prehistóricos de Euskal Herria, no ha abandonado las cuevas ni ha cambiado de registro. Su producción de libros sobre Arqueología supera la veintena, sin contar los compartidos y los artículos publicados a lo largo de su trayectoria profesional. Pero esta vez nos descubre otra faceta de su vida, la del incansable viajero que le ha permitido desde hace 50 años conocer los escenarios donde se forjaron acontecimientos o procesos transformadores del siglo XX.

Esa afición ha derivado en ‘Revolución, resistencia y memoria. Patrimonio de la Humanidad’ (Txalaparta), un completo y documentado trabajo que ahora ve la luz con conocimiento de causa. La idea se le ocurrió porque echaba en falta una publicación que aglutinara gran parte de lo que no se publicitaba y era difícil encontrar cuando no existía internet.

Muchos de estos sitios no tienen cabida en el catálogo de la Unesco que designa qué es Patrimonio de la Humanidad. «Salvo algunas excepciones, que las hay, la mayoría de los grandes y hermosos monumentos que se recogen en esa guía tienen que ver con los poderosos. Las pirámides de Egipto con los faraones, las grandes catedrales con la Iglesia, los grandes palacios como Versalles con los reyes… Lógicamente son obras realizadas con muchos medios, a veces explotando terriblemente a quien las ha construido, y es lo que queda. Cuando vas a viajar a un país consultas la guía de la Unesco porque son cosas dignas de ver, aunque han sido elaboradas o mandadas hacer por los poderosos. Pero hay otra parte, la de la gente que ha luchado, que resiste, que pelea y tienen pocos monumentos, aunque sí quedan restos para la memoria que suelen ser olvidados, no solo por Patrimonio de la Humanidad, sino en las guías de viaje. O no existen o quedan relegados a un par de líneas, aunque hay excepciones», asegura.

Peñalver los rescata en este viaje por el mundo combatiente e incluso «resistente», recopilando esos escenarios relacionados con lugares y momentos históricos como «los campos de concentración en los que no se podía combatir demasiado y había que resistir, o el exterminio de las poblaciones de América, Asia y África, las grandes matanzas de indios en Estados Unidos en estos países que ahora son tan democráticos pero que, sin embargo, exterminaron a millones de personas», admite.

Aquel chaval que viajaba haciendo autostop y dormía donde podía, a veces en la calle, descubrió desde pequeño esa inquietud por conocer el planeta. No se ponía límites, salvo los que imponía la economía, ni siquiera siendo menor de edad. Su primer viaje al extranjero fue a los 18. «Con un pasaporte de los del franquismo –en cuyas primeras líneas ponía eso de ‘se prohíbe ir a la Unión Soviética, Hungría, Bulgaria, China, Corea del Norte…’–, unas latas en la mochila y dos duros en el bolsillo, viajé a Venecia cuando no había autopistas pasando por toda la Costa Azul. Veinte días sin dormir en ninguna cama». Después vendrían Lisboa, Marruecos... y continúa hasta ampliarse a 80 países en los que, además de conocerlos, se ha dedicado a capturar con su cámara fotográfica los sitios donde se han producido esos hitos con derecho a figurar en la memoria.

Como cualquier viajero, Peñalver acumula cientos de experiencias, pero no las cuenta en este libro porque huye del personalismo hasta el punto de que asegura que «podría ser un libro anónimo». En 411 páginas aborda 350 emplazamientos de los que incluye fichas con detalles, biografías, historias, datos básicos y de interés y hasta mapas en los que se señalan esos países que aparecen en esta obra, además de una importante aportación fotográfica que alcanza las 1.000 imágenes en un cuidado trabajo maquetado por Jabi Ubierna.

Ordenado por continentes –África, América, Asia, Europa, Oceanía y Antártida– y por orden alfabético de países, incluye a Euskal Herria y a Catalunya y posee un índice aleccionador y rico en contenido donde lo mismo figura el monumento a La Pasionaria en Glasgow, el busto de Lenin en la Antártida o la casa, cárcel y tumba de Mandela junto a los dedicados a esos héroes anónimos que se revelaron ante la opresión. El libro ha ido un poco hacia atrás para abarcar la Revolución francesa y fenómenos interesantes como el proceso de descolonización de África y América y con él a Simón Bolivar o aquel «colonialismo brutal de las potencias europeas», menciona.

No es una guía exclusivamente para gente comprometida y lectores curiosos, sino en general para «todo el mundo, porque toca temas que habitualmente no se tocan y que la mayoría conocemos o hemos oído hablar de ellos, como el heroísmo del pueblo vietnamita contra el colonialismo estadounidense; Martin Luther King y Malcom X en la lucha de la liberación de los negros... Lógicamente lo va a ver con mejores ojos quien tenga un concepto por lo menos progresista de la historia de la humanidad».

El autor cree que queda claro «quiénes son los malos de la película y no porque haya sido reflejado de una manera deliberada; quiénes son protagonistas de los exterminios de indios, de la colonizaciones en África y América, las masacres con napalm en Vietnam». Y recupera personajes como Frantz Fanon, «un gran luchador e ideólogo del que no he encontrado ninguna estatua, aunque sí su tumba en un pequeño pueblo entre Túnez y Argelia». O Norman Bethune, pionero de las transfusiones de sangre en ambulancia, «que cruzó el mundo con su profesionalidad y solidaridad». Este médico canadiense dejó su sello en tres continentes: América –su casa natal de Gravenhurst está musealizada–; Europa, en la Guerra del 36 en el Estado español; y Asia, venerado en China hasta el punto de que Mao Tse Tung le dedicó un poema y está enterrado allí en el pabellón de las personalidades.

En realidad, Peñalver rescata hechos y lugares por los que las guías al uso pasan de puntillas. Cuando estuvo en Bolivia siguiendo la ruta de los últimos días de vida del Che Guevara, las que consultó o no lo mencionaban o lo despachaban en seis líneas. En una de las ocasiones, por cierto, tocaba aniversario y pudo cambiar impresiones con su hermano Juan Martín Guevara. «A lo mejor no lo consideran importante y por eso no lo incluyen. En una guía de Londres seguro que está la tumba de Marx pero igual en una alemana te cuesta encontrar dónde estaba la casa de Engels».

La portada de este libro muestra el Monumento el obrero y la koljosiana, que se encuentra en Moscú. Construido para la Exposición Universal de París en 1937 –la misma que albergó el ‘Guernica’ de Picasso, «el cuadro que pasó desapercibido e ignoró la prensa»– se instaló junto a la torre Eiffel en la zona de Trocadero y coincidió con el pabellón de Alemania, ya revestido de simbología nazi. Un preámbulo de esa Segunda Guerra Mundial que estaba a punto de estallar y un ejemplo de los cientos de detalles que recoge esta publicación.

En pleno debate sobre el turismo masificado, Peñalver reconoce que es destructivo pero se muestra muy respetuoso con las decisiones de cada uno. ¿Otro turismo es posible? Seguro que sí y por estos sitios.

 

 

 

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