
El facilitador sudafricano Brian Currin presentó ayer en Bruselas una declaración que han suscrito 21 altísimas personalidades internacionales del ámbito de la resolución de conflictos. En ella se destaca que existen posibilidades para «acabar con el último conflicto que queda en Europa», se subraya la importancia de los pasos dados por la izquierda abertzale, se reclama un alto el fuego a ETA y se insta al Gobierno español a que responda de manera adecuada.
La iniciativa había sido filtrada por medios españoles este fin de semana (significativamente, buena parte de ellos y los responsables políticos prefirieron ocultarla o darle una importancia menor después, tras conocer su contenido). Sin embargo, se habían guardado con celo los nombres de los firmantes, entre los que hay nada menos que cuatro premios Nobel de la Paz (además de la Fundación Mandela) y personas cuya actuación ha sido clave para resolver conflictos políticos muy duraderos y sangrientos, como los de Sudáfrica e Irlanda.
El paso independentista
Currin compareció en rueda de prensa en el Parlamento Europeo junto a la eurodiputada flamenca Frieda Brepoels (N-VA, independentista), quien subrayó en la introducción la importancia de que «la izquierda abertzale haya abogado exclusivamente por medios pacíficos, democráticos y no violentos para conseguir sus objetivos políticos». La declaración "Zutik Euskal Herria'' que refunde las conclusiones del debate interno de la izquierda abertzale es el punto de partida de esta iniciativa de impulso internacional.
Este elemento también fue destacado por Currin y es uno de los principales apartados de la declaración que se presentó ayer en Bruselas. «Para situar este documento hay que tener en cuenta el acuerdo que adoptó la izquierda abertzale optando por las vías no violentas y democráticas para conseguir sus objetivos», dijo el facilitador sudafricano. La declaración subraya textualmente que este planteamiento de la izquierda abertzale «puede ser un paso importante para acabar con el último conflicto violento que queda en Europa». En este sentido, Currin hizo referencia explícita al proceso de debate llevado a cabo en más de 270 asambleas locales y que concluyó en esta resolución "Zutik Euskal Herria".
«La izquierda abertzale está lanzando mensajes de que está buscando que este proceso sea irreversible», señaló Currin, para subrayar a continuación que hace tan sólo dos o tres años no hubiera sido posible que la izquierda abertzale hubiera aprobado un documento como "Zutik Euskal Herria''.
Dada la nueva situación creada, esta declaración impulsada por Brian Currin realiza una serie de llamamientos. En primer lugar, formula un emplazamiento directo a ETA para que declare «un alto el fuego permanente y completamente verificado», con el objetivo de que «la adhesión a las vías pacíficas, democráticas y no violentas sea irreversible».
Acto seguido, el texto destaca que una declaración en este sentido debería ser «debidamente respondida por el Gobierno español», y se recalca que ello «permitiría que los nuevos esfuerzos políticos y democráticos avancen, que las diferencias sean resueltas y que se alcance una paz duradera».
El texto, como suele ser habitual en este tipo de declaraciones consensuadas entre múltiples personas, no entra en ma- yores detalles. Sin embargo, Currin sí fue preguntado en la rueda de prensa sobre cuáles cree que debieran ser los esfuerzos del Gobierno español para responder a una eventual declaración de la organización ETA.
Ilegalización y presos
Tras destacar que en ese momento hablaba a nivel personal puesto que no se había consensuado esta cuestión con el resto de firmantes, Brian Currin mencionó que se debería garantizar que la izquierda independentista pueda presentarse a las elecciones y que llevara a cabo su actividad de manera normalizada. Y también que Madrid debería proceder a la repatriación de los presos políticos vascos. «Sería algo que ayudaría mucho», consideró.
El experto sudafricano en procesos de paz también destacó la importancia de los firmantes del manifiesto presentado ayer en Bruselas, ya que ha conseguido reunir a personalidades internacionales de gran prestigio en la resolución de conflictos (que, además, tenían un carácter político, como es el caso de Euskal Herria).
De hecho, hay cuatro personas que han obtenido el premio Nobel de la Paz por su contribución a la superación de los de Irlanda y Sudáfrica. Se trata de Frederik Willem de Klerk, Desmond Tutu, John Hume y Betty Williams.
También se encuentra entre las adhesiones la de la Fundación Nelson Mandela, que destaca que pese a que el primer presidente negro de Sudáfrica, que recibió el galardón junto a De Klerk, tiene el compromiso de no firmar más documentos sobre resolución de conflictos en otros países, la declaración de Bruselas está completamente de acuerdo con su pensamiento político.
El tiroteo de París
Frieda Brepoels también destacó la importancia de las personas que han suscrito el documento. «Es un grupo impresionante y una muestra de que hay mucha gente que piensa que este momento no se puede perder», subrayó la europarlamentaria flamenca.
Brian Currin también explicó que cuando el documento ya estaba redactado y se habían establecido contactos para que fuera suscrito se produjo la muerte del policía francés Jean-Serge Nérin tras un enfrentamiento a tiros con miembros de ETA, hace justo hoy dos semanas. «Es algo que condeno», reiteró el facilitador sudafricano, que, en cualquier caso, valoró positivamente la reacción que tuvo la izquierda abertzale al invitar a la organización armada a confirmar su posición a favor del proceso democrático. «Nunca había habido una reacción como ésta en la historia de Euskal Herria», remarcó Currin, que lamentó sin embargo que «la posición de la izquierda abertzale no satisfizo a todo el mundo».
Preguntado por los periodistas sobre cuál debería ser, a su juicio, la reacción de la izquierda abertzale en caso de que se produjese un atentado de ETA, Currin respondió que a él le gustaría que hubiera una condena. Pero alertó paralelamente del riesgo de que esto produjera una división en el seno de la izquierda abertzale entre quienes defienden la primacía de las posiciones políticas y quienes abogan por mantener la lucha armada.
Cuestionado por el hecho de que los anteriores altos el fuego de ETA no hubieran desembocado en procesos de resolución y la posibilidad de que el Gobierno español plantee ahora más exigencias para un nuevo intento, Currin destacó que la verificación y la monitorización por parte de agentes internacionales del abandono del uso de las armas podría ser una garantía para avanzar.
Antecedentes
No pasó desapercibido el hecho de que la declaración fuera dada a conocer en la sede del Parlamento Europeo. La izquierda abertzale lleva años remarcando que el conflicto entre Euskal Herria y los estados se produce en un marco europeo y aboga por la implicación de las instituciones. El 25 de octubre de 2006, el Parlamento Europeo ya apoyó un proceso de paz, en aquel caso con el impulso del PSOE y el rechazo del PP.
En aquella ocasión, apenas dos semanas antes, se produjo también un pronunciamiento en favor de la resolución del conflicto firmado por seis altos mandatarios internacionales que «animaron y exhortaron a las dos partes involucradas, la vasca y la española, a proseguir sin descanso, y en ausencia total de violencia por ambas partes, el arduo pero gratificante camino emprendido».
Lo firmaron entonces Francesco Cossiga (Italia), Mario Soares (Portugal), Gerry Adams (Irlanda), Kgalema Motlante (Sudáfrica), Cuautemohc Cárdenas (México) y Adolfo Pérez Esquivel (Argentina), y se le llamó la Declaración de los Seis.