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jueves, 10 de julio de 2025

Desarme Kurdo e Izquierda Abertzale

En una alocución reciente el catalán Gabriel Rufián le ha pedido a los del PP y a los de Vox que se abstengan de lanzar ataques en contra del PSOE, específicamente en contra de Francisco López.

Todo bien en lo que respecta a exigirle cosas a la extrema derecha española, lanzada a desestabilizar el gobierno de Pedro Sánchez recurriendo para ello a los eternos casos de corrupción, mismos que han caracterizado a los partidos estatales españoles. Vaya, que para corrupción la de su antecesor ideológico y sus allegados. Sí, nos referimos a Francisco Franco por si alguien tiene alguna duda.

Pero se nos hace necesario recordar a Rufián que quien realmente se arremangó las mangas y negocio... fue el pueblo vasco.

Sí, ese pueblo vasco que también ha tenido que cargar ataúdes. Y en más de una ocasión, ha cargado ataúdes teniendo que resistir las cargas policiales de las instituciones represivas del estado español, sin importar las siglas que ocupaban La Moncloa en cada dado momento.

Y que si en algún momento Francisco López logró sentarse en la poltrona de Lakua fue porque antes su partido y sus socios del PP habían impedido la participación de decenas de partidos y listas electorales de la izquierda. 

¿O ya ha olvidado Rufián la infame Ley de Partidos Políticos?

Y si Eguiguren se sentó a dialogar, fue porque del otro lado de la mesa le esperaba con la mano abierta y el corazón dispuesto la izquierda abertzale, con sus miles de torturados y sus cientos de presos políticos.

Así que a él, a Gabriel Rufián, le dedicamos esta publicación en Naiz, una que deja bien claro la disposición de EH Bildu a acompañar procesos de paz, de reconciliación, de desarme y de memoria.

Adelante con la lectura:


EH Bildu viaja al Kurdistán Sur para «acompañar al pueblo kurdo» en el desarme del PKK

Igor Zulaika, responsable de Política y Relaciones Internacionales y parlamentario de EH Bildu en Gasteiz, acue al Kurdistán Sur para mostrar el apoyo de la formación soberanista vasca a la ceremonia de desarme que el PKK realizará en la provincia de Suleimaniya este viernes.

En las próximas horas está prevista la celebración de una ceremonia de desarme del PKK en la provincia de Suleimaniya, en el Kurdistán Sur. Este acto se enmarca en el cumplimiento del anuncio de disolución y desarme hecho público el pasado 12 de mayo por parte del movimiento de liberación kurdo. En representación de la izquierda soberanista vasca, Igor Zulaika, parlamentario de EH Bildu, acudirá a la ceremonia que el propio Abdullah Öcalan subraya como histórica.

El pasado mayo, el secretario de Relaciones Políticas de EH Bildu, Gorka Elejabarrieta, ya aplaudió y dio la bienvenida a dicho anuncio de disolución y desarme, asegurando que supone una «contribución decisiva para construir un escenario de paz justa y duradera». Elejabarrieta, también senador, valoró además «los esfuerzos realizados por los diferentes actores para avanzar en la resolución del conflicto».

En este sentido, reiteró que EH Bildu «ha apoyado y seguirá apoyando la lucha del Kurdistán por su libertad».

Un ejemplo de ello es la presencia de Zulaika en la ceremonia. A través de este gesto, EH Bildu quiere mostrar de manera «directa» su «cercanía y apoyo al ‘Manifiesto por una sociedad democrática’ hecho público por Öcalan, así como reivindicar una vez más su libertad y el derecho del pueblo kurdo a construir su propio futuro por la vía de la paz, el diálogo y la negociación».

Abierto, transparente y «rápido», anticipa Öcalan

Otras formaciones como el partido progresista turco DEM, defensor de la minoría kurda, anuncian también su presencia en el evento. Ayşegül Doğan, portavoz del DEM, asegura que esa primera entrega supone un «momento y acontecimiento histórico que dará forma al segundo siglo de la historia de Turquía (moderna)».

Öcalan ha anticipado que el desarme se llevará a cabo de forma abierta, transparente y «rápida», con un mecanismo de verificación que por el momento no se precisa.

Desde DEM se insta a que este proceso «no se haga en términos de vencedores ni vencidos, ni como liquidación o concesión», sino como «un punto de inflexión histórica no solo para la cuestión kurda sino para la lucha y la solidaridad internacional».

El PKK comenzó su lucha armada contra el Estado turco en 1984, con el objetivo de intentar lograr la independencia del Kurdistán o al menos más derechos políticos y culturales para esta minoría. Se estima que unas 45.000 personas han muerto a consecuencia de este conflicto armado.




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sábado, 17 de mayo de 2025

Egaña | Protocolo de Estambul

Las personas que están viendo la serie de Andor en Disney+ se están quedando sorprendidas al ver con que facilidad un régimen autoritario puede desplegar una campaña de manipulación mediática, haciendo parecer a sus víctimas como victimarios, tal como se muestra en la escena de la masacre, que bien podría haber estado inspirada en la masacre de Gasteiz el 3 de marzo de 1976.

Pues bien, como fruto de la campaña mediática en contra del pueblo vasco, Madrid pudo desplegar todo tipo de prácticas represivas en contra del pueblo vasco, mismas que pueden y deben ser consideradas como componentes de una estrategia de terrorismo de estado tendiente a la supresión de todo tipo de derechos para las vascas y los vascos que caían en las redes de las diferentes instancias del régimen heredero directo del franquismo.

En fechas recientes ha sorprendido la absolución de la represaliada política vasca y víctima de tortura Iratze Sorzabal y justo hace unas horas les compartíamos la entrevista a Benito Morentin con respecto a este caso, misma en la que hace mención al Protocolo de Estambul.

Pues bien, para ahondar en ese tema en particular, el Protocolo de Estambul, desde Facebook traemos a ustedes este texto de nuestro amigo Iñaki Egaña:


Protocolo de Estambul

Iñaki Egaña

No se trata de las negociaciones que se anuncian entre la Federación Rusa y la Ucrania de Zelensky. Menos aún de la bajada de persiana de los kurdos del PKK, tras 40 años de resistencia armada, a la que por cierto Erdogan ya ha puesto peros. Sino de otra iniciativa, esta vez científica, con supuesta validez jurídica (lo escribo con lo del “supuesto” porque a pesar de su entrada en vigor desde el 4 de diciembre de 2000 tras refrendo de la Asamblea General de Naciones Unidas, algunos estados, entre ellos Francia y España, han mirado para otro lado). Aunque conocido como Protocolo de Estambul, su enunciado oficial dice que es el “Manual para la investigación y documentación eficaces de la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes”. La Unión Europea lo ratificó también, posteriormente.

Han pasado 25 años y aún policías, fiscales, jueces y sobre todo medios de comunicación siguen en babia, interesadamente. Reconocer la tortura sistemática no parece estar en la agenda de quienes llevan las riendas de los estados. Para ello y en el caso español, su ministerio de Justicia difundió el Decreto Real que en uno de sus párrafos afirmaba: “También la versión revisada del Protocolo de Estambul presentada en Ginebra el 29 de junio de 2022 muestra el papel fundamental que cumplen los expertos forenses en la investigación de la tortura y del maltrato. Sus recomendaciones constituyen un estándar internacional más que debe aplicarse en nuestro país tanto en los institutos de medicina legal y ciencias forenses como en todas las instituciones que puedan asistir a personas privadas de libertad”. Como habrán leído a mitad del texto, la frase es bien concisa, con el soporte además del ministerio de Justicia: “debe aplicarse en nuestro país (España)”.

Ante la dificultad de demostrar las torturas y la sofisticación progresiva de los torturadores y sus métodos, y tras tres años de trabajo en común, grupos en los que participaron médicos, psicólogos, juristas y expertos en derechos humanos que representaban a más de 40 organizaciones, incluyendo varias asociaciones como Amnistía Internacional, Human Rights Watch, Unión de los Médicos de Turquía o el Grupo de Médicos por los Derechos Humanos de EEUU publicaron un primer informe, en 1999. Ahí surgió el nombre: Protocolo de Estambul. En 2000, la Asamblea General de Naciones Unidas lo aprobaba.

Años más tarde, en 2005, una redada policial de las llamadas “preventivas” concluyó con varios jóvenes de Gernika en comisaría. Maite, una de las detenidas, presentó una denuncia por torturas que afectaba a cinco policías nacionales (cuatro hombres y una mujer, que fueron identificados). Desde entonces, el Juzgado de Instrucción número 30 de Madrid, desestimó por dos ocasiones la denuncia. Finalmente fue aceptada y el juicio contra los cinco agentes se celebró en diciembre de 2010. Y por primera vez, al menos en Euskal Herria, los abogados de la denunciante presentaron como soporte de la acusación, la realización del Protocolo de Estambul a Maite, cuyos resultados eran concluyentes: había sido torturada. No mentía. Los jueces, sin embargo, absolvieron a los agentes. Según sentencia, “Es posible que los hechos denunciados sean radicalmente falsos, para vengar su detención con falsas acusaciones". El tribunal añadía que "existen motivos para dudar de la credibilidad subjetiva de la denunciante" al tiempo que otorgaba valor a la declaración de dos agentes "con amplia experiencia en la lucha contra el terrorismo" que dijeron en el juicio que ETA "alecciona a sus militantes sobre la conveniencia de presentar denuncias por torturas sistemáticamente". El comodín de esa diligencia que jamás han exhibido.

Desde aquella primera vez, el Protocolo de Estambul ha sido ninguneado por jueces, fiscales y medios de comunicación. El caso de Iratxe Sorzabal fue paradigmático. En 2020, la Corte de Apelación de París dio validez al Protocolo de Estambul, apuntando incluso no contar con elementos que le permitieran descartar la existencia de torturas en España. Rechazó la euroorden contra Sorzabal que finalmente concluyó extraditada. Las presiones y naturaleza policial y judicial hispanas hicieron su efecto, como también en los dos juicios que la condenaron en la Audiencia Nacional, en los que el Protocolo de Estambul fue considerado papel mojado. Sin embargo, en un tercer juicio del mismo tribunal, la constatación de las torturas ha sido relevante. Una decisión, sin duda, histórica.

Y así ha sido notorio que durante estas dos últimas décadas, jueces y medios de comunicación han obviado incluso denigrado el Protocolo de Estambul. Con un único fin: tapar la tortura, lo que aporta un grado de complicidad en su ejecución sistemática. En 2014, un juez llegó a dictar en sentencia, contra jóvenes vascos, que la aplicación del Protocolo de Estambul “Nos lleva a la consideración de que tal medio probatorio carece de la suficiente entidad” y que su fin es el de “desvirtuar el principio de presunción de inocencia en la actuación de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado”.

Tras el reconocimiento de las torturas a Sorzabal por parte de la Sección Segunda de la Sala Penal de la Audiencia Nacional, hay otro peldaño de momento insalvable: la mayoría de medios de comunicación. Con motivo de los reconocimientos de decenas de torturados en la CAV y en la CFN, la noticia ha sido redactada maliciosamente con el añadido de “supuestos torturados”. ¿Cómo es posible que la validación oficial de dos instituciones del Estado como son el Gobierno autónomo vasco y el Gobierno navarro no tengan “entidad” en estos casos? El reconocimiento es oficial. Ya el IVAC certificó al menos 200 torturados a los que aplicó el Protocolo de Estambul. Su validez universal parece ser que vale para Ankara, Pretoria o Washington. Pero no así para las cabeceras de numerosos medios que, una vez más, se alían con criterios que algún juez, en su sano juicio, calificaría que coquetean con la delincuencia.

 

 

 

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lunes, 12 de mayo de 2025

Cierre de Ciclo del PKK

Causó gran sorpresa el llamado por parte de Abdullah Öcalan al PKK invitándolos a cerrar la etapa de la lucha armada apenas el pasado febrero.

Naiz trae a nosotros la respuesta por parte del Partiya Karkerên Kurdistanê:


El PKK anuncia el fin de 40 años de lucha armada: «La misión histórica se ha completado»

Un nuevo tiempo se abre en Kurdistán tras la decisión del PKK de abandonar la lucha armada y emprender su disolución, conocida este lunes y fruto del llamamiento hecho por Abdullah Öcalan en febrero. «El legado se desarrollará con más firmeza a través del método político democrático», concluye.

Dabid Lazkanoiturburu

La guerrilla kurda del PKK ha anunciado este lunes su disolución y el fin de la lucha armada que inició contra el Estado turco hace 40 años y que ha dejado unos 45.000 muertos, respondiendo así al llamamamiento que hizo a finales de febrero desde la cárcel el fundador y líder de la organización Abdullah Öcalan.

La decisión se ha tomado en el XII Congreso recientemente celebrado, la asamblea que pidió su líder encarcelado en Imrali,  en un histórico llamamiento a la disolución.

En una declaración escrita emitida el pasado viernes, la Presidencia del XII Congreso del PKK anunció que la asamblea se celebró «con éxito» entre el 5 y el 7 de mayo «en las zonas de defensa de Medya», en las montañas del Kurdistán Sur, bajo la administración autónoma kurda en Irak.

Según el partido kurdo, el congreso se llevó a cabo en dos zonas diferentes de forma paralela, «con la participación de delegados y delegadas de todas las ramas del partido». Y en ella hubo algún tipo de «comunicación técnica» del propio Öcalan.

El histórico llamamiento del líder kurdo se produjo en febrero pasado, en un contexto marcado entre otras cosas por el genocidio en Palestina y el giro producido en Siria.

«Todos los grupos deberían abandonar las armas. El PKK debería disolverse. Hago este llamamiento y asumo la responsabilidad histórica», afirmó Öcalan en un mensaje leído en una rueda de prensa por miembros del Partido Popular por la Igualdad y la Democracia (DEM), la formación progresista y prokurda, que se reunieron con él en la isla-prisión de Imrali, donde cumple cadena perpetua desde 1999.

Este proceso había empezado a salir a la luz en octubre del pasado año, cuando el diputado Devlet Bahçeli, líder del partido ultraderechista MHP y aliado del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, propuso que Öcalan acudiera en persona al Parlamento para pedir públicamente el fin de la violencia y proclamar la disolución del PKK. A la vez, el Gobierno turco enviaba un gesto permitiendo, por primera vez en años, una visita al líder kurdo -primero familiar y luego política-.

El mensaje

La decisión anunciada este lunes tiene estos términos concretos: «El 12º Congreso del PKK ha decidido disolver la estructura organizativa y poner fin a la lucha armada, en el marco del proceso práctico que será gestionado y encabezado por nuestro líder 'Apo' -apodo de Ocalan que significa 'tío' en kurdo-», ha dicho el grupo en un comunicado, según ha recogido la agencia kurda de noticias Firat, vinculada a la formación.

Así, ha recalcado que el congreso ha decidido «poner fin a los trabajos llevados a cabo en nombre del PKK», antes de destacar que la decisión deriva de la estimación de que «la lucha del PKK ha roto la política de negación y aniquilación contra nuestro pueblo, llevando el asunto kurdo a un punto en el que puede resolverse a través de la política democrática».

«En este sentido, se ha completado la misión histórica del PKK», ha sostenido, al tiempo que ha hecho hincapié en que el congreso pudo celebrarse «de forma segura, a pesar de las difíciles condiciones por la continuación de los enfrentamientos y la continuación de los ataques terrestres y aéreos», así como «el cerco a las zonas (bajo control del PKK) y el embargo por parte del Partido Democrático del Kurdistán (PDK)», en referencia al partido gubernamental en la parte irakí.

El PKK ha subrayado que en el congreso participaron 232 delegados y ha ensalzado que en el mismo «se han adoptado decisiones históricas que marcan el inicio de una nueva era para el movimiento por la libertad», antes de defender que durante estos años de operaciones «llevó a cabo una lucha legítima y justa» basada en «el derecho de autodeterminación».

En su repaso histórico, se constata que «el PKK fue delineado en unas condiciones dominadas por una estricta negativa de lo kurdo y políticas de aniquilación, genocidas y de asimilación», de modo que la lucha armada iniciada en 1978 ha buscado «establecer la existencia kurda y ver el asunto kurdo como una realidad fundamental en Turquía».

«Como resultado de la lucha llevada a cabo de forma exitosa a partir de esta base, se materializó una resurrección de la revolución en nombre de nuestro pueblo y (el PKK) se convirtió en el símbolo de esperanza y libertad, así como en la búsqueda de una vida honorable para los pueblos de la región», añade la declaración.

El grupo ha recordado que, ya en los años noventa, Öcalan anunció un alto el fuego para iniciar un proceso de paz, pero fue «saboteado» con la «eliminación» por parte del entonces presidente turco, Turgut Ozal, lo que derivó en que las autoridades turcas «recrudecieran la guerra al insistir en la política de negación y aniquilación de los kurdos».

«Miles de aldeas fueron evacuadas y quemadas. Millones de kurdos fueron desplazados de sus hogares, decenas de miles fueron torturados y encarcelados y miles fueron masacrados sin motivo. En respuesta, en movimiento de la libertad creció de forma cuantitativa y cualitativa y la guerra de guerrillas se propagó por el Kurdistán y Turquía», ha explicado.

Así, ha sostenido que, en esta etapa, «la guerra se convirtió en la opción básica para ambas partes», lo que provocó que «los esfuerzos de 'Apo' para resolver el problema kurdo a través de métodos democráticos y pacíficos no fueran fructíferos», una situación que se ahondó con el encarcelamiento de Ocalan en 1999 en una prisión en la isla de Imrali.

La postura de Öcalan

El grupo ha resaltado que, a pesar de que su líder fue encarcelado «en absoluto aislamiento», mantuvo desde prisión «su insistencia en resolver el problema kurdo a través de medios democráticos y pacíficos», impulsando «un paradigma democrático, ecológico y de liberación de las mujeres», a través del modelo impulsado por Öcalan en sus textos, conocido como confederalismo democrático.

«Tomando como referencia el periodo anterior al Tratado de Lausana y la Constitución de 1924, en la que las relaciones kurdo-turcas se convirtieron en problemáticas, el líder 'Apo' adoptó la perspectiva de la República Democrática de Turquía, en la que la patria común y los pueblos kurdo y turco son los elementos fundadores», ha argumentado.

«Las rebeliones kurdas que se han sucedido durante la historia de la República, los mil años de relaciones históricas entre kurdos y turcos y los 52 años de lucha del líder han demostrado que el problema kurdo solo puede ser resuelto a través de la base de la patria común y la igualdad en la ciudadanía», ha defendido.

Marco de «Tercera Guerra Mundial»

En este sentido, ha incidido en que «los actuales acontecimientos en Oriente Próximo, en el marco de una Tercera Guerra Mundial, hacen inevitable el reconocer las relaciones kurdo-turcas» antes de adelantar que el «honorable» pueblo kurdo, «que participó en la marcha de 52 años del líder sufriendo un gran coste y resistiendo las políticas de negación, aniquilación, genocidio y asimilación, abrazará la paz y el proceso democrático de forma consciente y organizada».

«Tenemos una fe absoluta en que nuestro pueblo entenderá mejor que nadie la decisión de disolver el PKK y poner fin a la lucha armada y que acometerán los deberes de la lucha armada para construir una sociedad democrática», ha apuntado, antes de decir que «es de vital importancia que el pueblo establezca sus propias organizaciones en todos los sectores de la vida, bajo el liderazgo de las mujeres y los jóvenes».

Así, ha puntualizado que es necesario «organizarse para ser autosuficiente con sus lenguas, identidades y culturas para convertirse en una autodefensa frente a los ataques y construir una sociedad comunal democrática». «Creemos que los partidos políticos, las organizaciones democráticas y los líderes de opinión cumplirán su responsabilidad a la hora de desarrollar la democracia kurda y garantizar la formación de una nación kurda democrática», ha aseverado.

El grupo ha insistido por ello en que «el legado de la historia de libertad, que ha pasado a través de la lucha y la resistencia, se desarrollará con más firmeza a través del método político democrático», con el objetivo de «materializar el futuro de un pueblo que se desarrolle a partir de la libertad y la igualdad».

«La decisión de nuestro congreso de disolver al PKK y poner fin al método de la lucha armada supone un firme pilar para una paz permanente y una solución permanente», ha defendido, antes de pedir al Parlamento de Turquía que «juegue su papel, con una responsabilidad histórica», para impulsar este proceso, que pasa por la excarcelación de Öcalan -quien pidió el 27 de febrero la disolución de la formación- para que «encabece dirija este proceso».

 

 

 

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jueves, 27 de febrero de 2025

Öcalan Convoca a Desarme

La plataforma inSurGente ha dado a conocer una nota que está conmocionando al mundo o, por lo menos, a las naciones sin estado que han estado involucradas en diferentes movimientos de autodeterminación durante las últimas décadas.

Resulta que el preso político y líder kurdo Abdullah Öcalan ha conminado al Partiya Karkerên Kurdistanê a iniciar lo que podría ser un proceso de Desmovilización, Desarme y Reinserción. Vaya, no podemos olvidar ni por un momento lo que ha estado ocurriendo en el contexto geográfico del Kurdistán, tanto en Siria con la caída de al Assad como en Palestina y Líbano, con el ente sionista inmerso en una escalada genocida en contra de sus vecinos.

Aquí la información:


Abdullah Öcalan llama al PKK a que deponga las armas y se disuelva

“Todos los grupos deberían abandonar las armas. El PKK debería disolverse. Hago este llamamiento y asumo la responsabilidad histórica”

Abdullah Öcalan, el encarcelado líder del Partido del Kurdistán de los Trabajadores (PKK), ha instado a su organización a abandonar la lucha armada y disolverse, marcando lo que podría ser el comienzo del fin de un conflicto de décadas con Turquía.

Desde su celda en la isla de Imrali, donde ha estado encarcelado por casi 27 años, Öcalan ha comparecido para leer un comunicado junto a la denominada “Delegación Imrali”, del Partido Popular por la Igualdad y la Democracia (DEM) conjunto de políticos demócratas kurdos que lo visitaron recientemente. A través de su lectura ha instado al fin de las hostilidades, expresando que, aunque la lucha armada contra el estado turco fue necesaria en su momento, ahora “ya no tiene sentido”, sentenciando que “el PKK debe disolverse”.

Así es como lo ha expresado en el mensaje titulado “llamamiento a la Paz y una Sociedad Democrática”: “Todos los grupos deberían abandonar las armas. El PKK debería disolverse. Hago este llamamiento y asumo la responsabilidad histórica”. “Llamo al PKK a que celebre un congreso y decida su disolución”.

Según el documento, el PKK, que surgió en el siglo XX en un contexto de represión y conflictos ideológicos, “ha agotado su ciclo histórico” y debe buscar “una integración política y social”. Öcalan defiende que “la existencia de un espacio democrático es la única vía para garantizar los derechos de identidad, libre expresión y organización política de la población kurda en Turquía”.

Su mensaje finaliza con un saludo a “todos los sectores de la sociedad que creen en la convivencia y escuchan este llamamiento”.

 

 

 

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sábado, 28 de octubre de 2023

Egaña | Asimetrías y Terrorismo

Los regímenes autoritarios utilizan las mismas estrategias represivas en contra de quienes se atreven desafiar sus designios. Lo mismo en Euskal Herria que en Palestina.

De eso y más trata este texto de Iñaki Egaña, mismo que está disponible en su muro de Facebook:


Asimetrías y terrorismo

Iñaki Egaña

El gallego y heterodoxo Ramón María del Valle Inclán fue nombrado, durante la Segunda República, conservador general del Patrimonio Artístico Nacional, cargo del que dimitió poco después por el lamentable estado en que se encontraba precisamente el patrimonio hispano. Y aunque las crónicas no lo cuentan, también abandonó su cargo por esa eterna sensación de pertenencia que la élite económica y política tenía sobre la naturaleza de lo español, una constante histórica. Lo casposo y autoritario sobre lo democrático. Esa misma elite es la que años después marcó las pautas comunicativas sobre el llamado conflicto vasco y hoy nos titula que en Palestina hay una guerra entre Israel (un pueblo) y Hamas (una organización terrorista). Una justificación para dejar al margen las atrocidades del Gobierno de Bibi Netanyahu, ultra ortodoxo y de extrema derecha.

Con la experiencia acumulada en Euskal Herria en las últimas décadas, el uso del concepto “terrorismo” tiene un propósito definido, lejos del de la guerra que, por cierto, parte de una premisa acoplada a su definición. Matar, a ser posible más que el enemigo. Una violación del derecho fundamental a la vida. Ya lo dijo el hoy centenario Kissinger: la guerra tiene como objetivo alcanzar “una legitimidad generalmente aceptada”. Legitimidad ¿de quién?

Y un segundo propósito, en esa línea tan sutil que invade escenarios. Para despolitizar a unos de manera radical, sin contexto, sin causas, sin ideología. Y, como escribía Frédérick Lordon, para señalar que “la determinación de decir `terrorismo´ sólo satisface necesidades apasionadas”. O lo que es lo mismo, patologías. El recurso en la actualidad a las últimas décadas del conflicto armado en Euskal Herria tiene, precisamente, esa intención. Expulsar a un importante sector del pueblo vasco del escenario político, bajo el argumento de que su pasado “terrorista”, nada tiene que ver con la dinámica supuestamente asentada en términos democráticos e intelectuales.

Sin embargo, todo este magma dialéctico no es sino una construcción de quienes patrimonializan, como apuntaría Valle Inclán, el ser hispano (y francés). Naciones Unidas no ha llegado, después de casi 80 años, a una definición sobre el concepto, por el veto, entre otros, de EEUU e Israel. Por eso, cuando apunta a acciones terroristas, comienza con una frase que lo enmarca: “Actos delictivos concebidos o planeados para provocar un estado de terror en la población en general”. Lejos, por cierto, de la descripción asumida con las dos definiciones atribuidas al prusiano Karl Von Clausewitz: “La guerra constituye un acto de fuerza para obligar al adversario a acatar nuestra voluntad” y “La guerra es una continuación de la política por otros medios”.

Así, las guerras permiten a los estados derogar sus compromisos con los derechos humanos. Ya lo dijo Rafael Vera para justificar los GAL: “aquello era una guerra”. Por tanto, la violación de los derechos humanos estaba justificada. En la misma medida, si la guerra es de Israel contra Hamas, todo está permitido (a pesar de las convenciones de Ginebra que regulan y matizan con el término “crímenes de guerra”), y los “excesos” son apropiados. Lo de Hamas, como en su tiempo lo de Hezbolah, Fatah, FPLP o el PKK en Kurdistan, es “terrorismo”. Pulsión pasional. Patología. Necrosis de la inteligencia. No hay pueblo ni nación Palestina, ni kurda, ni comunidad Artsaj (Nagorno Karabaj), sino simplemente terroristas.

En cambio, si los excesos los comete EEUU o Israel, por poner dos ejemplos, el amparo de la guerra les confiere el “derecho” a matar. En masa. Con los “daños colaterales”, la población civil, incluidos. El derecho internacional también los abriga, con alguna excepción como la dictada en 2011 por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos contra Londres al ejecutar a civiles en Irak. La CPI (Corte Penal Internacional), juzga los llamados “crímenes de guerra”, los “excesos” en los conflictos, pero ni EEUU ni Israel, entre otros, aceptan a la institución con sede en La Haya. No reconocimiento de “crímenes de guerra”, que ahonda en el desprecio a las convenciones de Ginebra y avala el hecho de que en una guerra todo es apropiado.

¿Por qué no identificar como terrorismo a las acciones premeditadas contra la población civil? Sería lo lógico. Gernika y Durango fueron bombardeadas, siguiendo el criterio de Naciones Unidas de “planeados para provocar un estado de terror en la población en general”. Ídem con los casos de Hiroshima, Nagasaki, Dresde, Mosul… el napalm sobre Vietnam, el gas mostaza español sobre el Rif, la masacre de civiles en Hudaida (Yemen), las torturas sistemáticas como método de terror (informes del IVAC). ¿Y los actos de bloqueo y embargo económico (Cuba, Gaza, Somalia…) que provocan malnutrición, hambre y miseria? ¿No son también actos terroristas?

Hay una evidente asimetría en el tratamiento de los conflictos. Nuevamente recuperando a Frédérick Lordon, la cuestión se refiere a las pautas para el análisis: “el terrorismo es una categoría no política, una categoría que saca a la gente de la política”. Y de esa manera se confiere que el conflicto Palestina-Israel no es político. Así, se evaden las masacres contra la población civil, el bloqueo, las torturas, las desapariciones forzadas, la ocupación y el despojo sistemático de tierras que Tel Aviv ejerce sobre Palestina. Las acciones de Israel son una “guerra de defensa” y las esporádicas de Palestina, “terrorismo”. En nuestra cercanía, aunque en una dimensión mucho más modesta, lo tenemos presente. El llamado conflicto vasco no es político, según los medios alimentados por esa elite casposa que relataba Valle Inclán.
Y, en consecuencia, y tras la deshumanización del enemigo, los depredadores históricos europeos, hacen causa común con la estrategia sionista para seguir haciendo valer sus privilegios raciales, políticos, sociales, culturales y, sobre todo, económicos. Para concluir que el choque es entre demócratas y terroristas.

 

 

 

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miércoles, 8 de diciembre de 2021

Entrevista a Mark Muller

Desde Naiz traemos a ustedes esta muy interesante entrevista a Mark Muller. En la misma se tocan varios temas de suma importancia si se quiere entender lo que ha venido sucediendo en Euskal Herria en la última década.

Adelante con la lectura:


«La derogación de la ‘Doctrina Parot’ fue un momento político crucial para el TEDH»

El currículum de Mark Muller, un abogado escocés de Derecho Público International, especializado en derecho internacional, derecho penal, «terrorismo» y litigios relacionados con los derechos humanos, podría ocupar todo el artículo.

Aitor Agirrezabal

Es habitual en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, fue abogado de Abdullah Oçalan y tumbó la pena de muerte en Turquía, asesora regularmente a numerosos organismos internacionales sobre cuestiones humanitarias y relacionadas con la resolución de conflictos, (de hecho, al terminar la entrevista en Donostia, viaja directamente a Génova, para participar en las conversaciones de paz sobre Siria), fue nombrado Consejero de la Reina de Inglaterra en octubre de 2006 e incluso inspiró el personaje de Mark Darcy, el abogado de derechos humanos de la película ‘El diario de Bridget Jones’.

En Euskal Herria también ha dejado una importante herencia. Dirigió, junto a Amaia Izko, la defensa de Inés del Río en el TEDH, en lo que supuso la derogación de la conocida como ‘Doctrina Parot’.

Todo ello como resumen. Pero, ¿quién es Mark Muller?

Durante muchos años ejercí en Londres y soy también abogado escocés. Y supongo que soy conocido por llevar numerosos casos en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Me ocupé de numerosos asuntos legales internacionales en Inglaterra o Gales y he trabajado en situaciones de conflicto de diferentes regiones y países. También sobre el terreno y tratando siempre con organizaciones de la sociedad civil y grupos opositores.

Puedo decir que tengo bastante conocimiento sobre una variedad de conflictos diferentes en todo el mundo, pero en relación con mi práctica legal, traíamos muchos casos diferentes al TEDH. Muchos casos de Turquía, relacionados con la libertad de expresión, pero también con la destrucción de aldeas en medio de la guerra entre el PKK y el Gobierno. Asumí la defensa de Abdullah Oçalan y logramos avances por muchos derechos humanos en Turquía. Uno de ellos, la abolición de la pena de muerte. Pero también la retirada de los militares del sistema judicial, la abolición de los catorce días de detención injustificada o una serie de casos contra la libertad de expresión y asociación política. Tengo unos 400 casos en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. La mayoría implican a Turquía, pero también casos relacionados con Armenia, Azerbaiyán o Irak.

Y ha participado en numerosos casos de mediación en resolución de conflictos.

Como consecuencia de trabajar en estos casos en el TEDH, el diplomático británico de la ONU Martin Griffiths me pidió que me convirtiera en asesor principal en el centro de ayuda humanitaria en 2005.

¿Por qué acude a Euskal Herria –esta entrevista se realizó coincidiendo con el décimo aniversario de Aiete–?

Bueno, he observado con interés en los últimos 15 o 20 años el proceso que se ha desarrollado en el País Vasco. No es ningún secreto que Martin Griffiths estuviera trabajando en este proceso y, en ese momento, yo trabajaba con él en una serie de procesos. No en este en concreto.

Pero también en el transcurso de mi trabajo legal trabajé en un caso que afectaba a una presa vasca, de ETA, y la ‘Doctrina Parot’. Cuando ganamos el caso recuerdo grandes multitudes en Madrid y grandes multitudes aquí (Euskal Herria), en lados opuestos, pero creo que fue un caso y un momento importante para España en cuanto a si cumpliría o no con la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Y, pese a que le costó, lo implementó. Fue un importante avance.

También me interesó esta reunión por lo que sucedió hace 10 años (Aiete), tras lo que ETA renunciaría a la lucha armada para pasar a un espacio político y tratar de llevar el conflicto a su fin. Evidentemente, involucró muchos temas, como los prisioneros o detenidos, o la reconciliación. Me interesó que, al fin y al cabo, representaba la resolución de un caso en el marco de la Unión Europea y estoy convencido de que se resolverá a base de diálogo. En el futuro. Pero, ¿cómo encajan aquí hechos como un referéndum o el diálogo internacional? Me interesó porque envolvía todos estos temas.

La derogación de la denominada ‘Doctrina Parot’ ha sido uno de los principales puntos de inflexión, en lo que al aspecto judicial se refiere, en todo el proceso vasco.

Bueno, creo que este caso está infravalorado. Entre los juristas de la Corte Europea de Derechos Humanos es bien conocido y se usa hoy como una autoridad para otros casos diferentes relacionados con la repetición de penas de los detenidos. Pero quizá es menos conocido en un sentido político. Fue un momento crucial, no solo para España, sino en un sentido político más general para el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. El TEDH actúa bajo el principio de que las distintas autoridades implanten sus resoluciones. Este juicio tuvo efectos importantes para Rusia, Ucrania, Turquía u otros lugares y fue implementado y totalmente respetado por otros muchos estados.

¿Y qué hubiese pasado si el Gobierno español no lo hubiese implementado por completo?

Después vendrían otros detrás que tampoco lo harían. Por eso, este caso fue importante no solo para España o para los detenidos, sino para todo el sistema judicial europeo. Por ejemplo, en el caso de Oçalan hubo un semi-cumplimiento. Turquía, efectivamente, asumió la recomendación de la corte sobre la pena de muerte, pero lo cierto es que no se transmitió una credibilidad sobre la potestad de esa corte.

Tanto en el caso de Turquía como en el del Estado español creo que todos perdieron una oportunidad. Algunos de esos temas podrían haberse abordado dentro de un proceso de largo tiempo, en un proceso de diálogo político entre partidos, porque al final todavía hay que confrontar algunas de las tensiones que provocaron esos conflictos.

Como ha dicho, su conocimiento de derecho internacional le ha llevado a ser parte de la mediación no estatal en muchos conflictos.

Yo no he participado, de forma activa, en el caso de Euskal Herria. Lo hicieron mis colegas. Pero está claro que los mediadores no estatales, cuando una parte describe a la otra como terrorista, o cuando se dan casos que involucran la libertad de asociación, se han convertido en un bloque de confianza. En muchos casos, funcionarios estatales acostumbran a tratar con otros funcionarios estatales de otros países. Sin embargo, cuando se trata de grupos denominados por una parte como terroristas, lo hemos visto en Sri Lanka o en Palestina, los estados dejan claro que no están obligados porque son grupos que están en la lista de grupos terroristas de la UE. Pero hay estados, como el caso de Noruega, que ha rechazado públicamente esa lista en su afán por trabajar en favor de procesos de paz. A pesar de ello, también Noruega tiene sus problemas sobre cómo afrontar estos procesos. La mediación no estatal ayuda a superar esas barreras, trabajando en la sombra, creando ecosistemas de confianza antes incluso de que comiencen los diálogos.

Y esa mediación se ha convertido en la clave de cualquier proceso.

Creo que la razón por la cual la mediación estatal se ha desarrollado en los últimos 20 años es porque había una verdadera necesidad para ello. Y es porque muchos países estaban, simplemente, cambiando las leyes antiterroristas para lidiar con sus problemas políticos. Pero, al final, como nos enseñó el norte de Irlanda, en algún momento la gente tiene que comenzar a hablar. A veces de forma confidencial, por canales extraoficiales, de cosas muy concretas, pero das pie a comenzar esas conversaciones.

En el caso de Euskal Herria, los estados ni siquiera quisieron participar en el desarme.

No. Bueno. Esto tampoco es algo inusual. Muchos estados toman esa posición, pero la historia nos dice que si queremos resolver un conflicto político que se ha expresado a través de una oposición armada o si quieres acercar alguna forma de reconciliación, tienes que trabajar más allá de términos de país. Es la historia de todos los procesos de paz exitosos. Volvemos a tener el ejemplo del norte de Irlanda, un proceso más allá del simple debate país vs terrorismo. Nos enseña cómo Gran Bretaña tuvo que tomar una decisión si realmente quería mover el conflicto político.

En el conflicto vasco quedan flecos por resolver, como la situación de las personas presas.

Bueno, no soy un experto en este proceso. Primero tienes que entender el lugar en el que se da el problema. Quizá se puede entender por la historia de España. La gente de un lado no escucha a la gente del otro lado. Seguramente no es algo que venga del conflicto vasco, sino de la guerra del 36. La gente, simplemente, no escucha a otra gente. Si te preguntas sobre cómo la sociedad debe lidiar con esos problemas del pasado, es por lo que es necesario la intervención desde fuera.

Creo que al diseñar un proceso lo primero que debes hacer es un análisis completo, desde los orígenes hasta en qué punto se encuentra el conflicto en este momento. Por ejemplo, que un grupo armado pasase a un frente únicamente político. Y, de hecho, es por eso por lo que estamos hoy aquí (en Aiete), 10 años después. Fue el momento en el que, al menos una parte, decidió que se debían resolver todos estos problemas a través de la política. Fue un movimiento significativo y que tendría consecuencias en el proceso y se produjo como consecuencia de un diálogo. Y se logró, sí, pero ahora hay un trabajo inacabado cuando falta reconciliación, hay prisioneros… ¿Cómo se deber resolver? Es un asunto interno entre los partidos políticos vascos, el Gobierno y la gente de España.

Creo que hay ejemplos para algún tipo de diálogo político, como el de Sudáfrica. En otros lugares ya se han afrontado estos problemas que quedan por resolver, y es allí donde se debería mirar.

El norte de Irlanda, Sudáfrica… ¿Es importante aprender de ellos?

Recuerdo cuando acogimos a la oposición de Bahrain y a los leales al monarca y los llevamos a Sudáfrica para los diálogos nacionales. Cuando comenzamos, unos y otros decían que no tenían nada en común con la posición del otro. Solo se pusieron de acuerdo en una cosa. En que Sudáfrica no tenía ninguna lección para ellos. Y pasaron dos semanas en Sudáfrica, aprendieron su historia y encontraron muy interesante el asunto de las minorías y las mayorías. Y tanto unos como otros empezaron a ver algunas similitudes. Se comenzaron a interesar por cómo la gente fue derribando esas barreras que los separaban.

También trabaja en conflictos a través del arte y la cultura.

Soy el Director Ejecutivo de Beyond Borders. La organización se creó en 2010 después de mantener una serie de conversaciones con varios estadistas de alto nivel en Escocia. En los últimos veinte años, Escocia ha atravesado profundos cambios políticos y culturales, sobre todo con la creación del Parlamento escocés en 1999 y el exclusivo acuerdo de devolución constitucional. Así que pensamos que era el momento adecuado para crear una nueva iniciativa escocesa utilizando la herencia política y cultural única de Escocia para tratar de promover un mayor entendimiento entre naciones y también diferentes culturas alrededor del mundo.

De mis viajes alrededor del mundo aprendí que muchas personas, naciones y grupos diferentes están profundamente interesados en lo que ha sucedido en Escocia. Si hablas con kurdos o hablas con palestinos, o incluso con personas en Siria y Libia, y ahora en Ucrania, la gente está extraordinariamente interesada en cuestiones relacionadas con la autonomía y la devolución. Y Escocia ofrece un fantástico ejemplo no violento de cómo hacerlo.

Pero, ¿cómo ayudan el arte y la cultura a ello?

Creo que lo que pasa es que la gente que suele caer en conflictos políticos toma posiciones extremas, ya no se escuchan entre ellos, ya no creen que haya un área en la que pueden estar de acuerdo, y a veces el arte y la cultura son una forma en la que puedes juntar a esa gente. Comienzan a escuchar unos las historias de otros, ven similitudes entre ellos y comienzan a considerar a la otra parte como alguien con quien pueden entablar un diálogo.

Reunimos a las personas en el contexto de un entorno cultural donde pueden centrarse en la música o lo que sea, pero puede implicar algunos aspectos de resolución. Ellos se sienten mucho más relajados, disfrutando de otras culturas y mucho más abiertos a hablar.

¿Y por qué escogió Escocia para ello?

Estábamos llevando a gente de países en conflicto a Sudáfrica o el norte de Irlanda para aprender las lecciones de la construcción de la paz. Y pensé: ¿por qué no Escocia? Escocia tiene una extraordinaria historia que contar. Para empezar, debido a los numerosos festivales y la cultura que podríamos usar en Beyond Borders para traer a grupos de forma conjunta, pero también porque Escocia ha tenido una gran experiencia, un extraordinario viaje constitucional en Europa en los últimos 25 años.

Beyond Borders toma la experiencia cultural de Escocia porque es un gran ejemplo para explicar sus cambios constitucionales masivos, la devolución de poderes, el referéndum, los procesos de diálogo y como un país pequeño se puede regenerar políticamente.

¿Es un proyecto exportable?

Desde hace mucho tiempo hemos pensado en ello. No como una franquicia, pero exportando la idea. Por ejemplo, hemos ayudado en la financiación para algo similar en Santa Fe, en Estados Unidos. Hemos pensado en lugares como Sri Lanka o Oman. Hemos dado el primer paso, y estamos mirando para llevarlo a más lugares. Recuerdo que hablé sobre ello con algunas personas que viven en Catalunya (Carles Puigdemont participó en un encuentro en 2018). Nos encontramos en una fase interna de revisión sobre lo que queremos hacer para los próximos años. Y exportar la idea está en la agenda.

Hemos presentado casos que tienen que ver con el País Vasco, hemos tenido música y cultura del país vasco, también de Catalunya. Y muchos escoceses están interesados en estos dos casos.

Su base está en la frontera entre Escocia e Inglaterra.

Utilizamos lugares que están alejados del poder central, cercano a fronteras. Creo que la gente lo entiende como un espacio neutral para discutir las ideas o demandas.

Se encuentra en Euskal Herria, tiene su base en Escocia y la justicia europea es su ámbito de trabajo. No es su especialidad pero, ¿cómo se entiende aquí el derecho a decidir?

El derecho a la autodeterminación está establecido en la Carta de las Naciones Unidas. Está claro que el derecho existe, pero la verdadera pregunta es cómo dar expresión a ese derecho.

En Escocia, David Cameron reconoció el derecho de la gente a determinar su futuro político a través de un acuerdo. Ahora hay un gran debate en curso en Inglaterra y todo el Reino Unido sobre si la unión, realmente, responde al consentimiento. La administración de Boris Johnson es la que debe otorgar el poder de convocar ese referéndum a través de la sección 30. Lo están solventando diciendo ‘no decimos que no, decimos que ahora no’. Otros dicen que esta generación ya votó en 2014. Hay un gran debate más específicamente sobre cuál es la naturaleza de esta Unión y Gran Bretaña va a tener que decidir si esta unión se basa en el consentimiento o si se agarra al derecho constitucional.

El Estado español es muy férreo en su mensaje sobre mantener la unión a cualquier coste, pero en el fondo también existe ese debate sobre el consentimiento. En Escocia es más complicado negar ese derecho.

¿Y el Derecho internacional no dice nada sobre este derecho?

Incluso aunque tú pruebes que existe ese derecho, al final, todos estos procesos derivan en procesos políticos. Incluso si tú estás a favor de la independencia, como puede ser el caso de Nicola Sturgeon, y te amparas en la definición del derecho internacional sobre el derecho de autodeterminación, sin un proceso político, una legitimidad internacional, puede ser muy perjudicial para la gente de Escocia.

Está claro que la gente de Escocia apoya mayoritariamente autodeterminarse. Ya lo han hecho en el pasado y pueden hacerlo en el futuro.




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viernes, 11 de octubre de 2019

Ofensiva Turca en Rojava

Desde la página de La Izquierda Socialista traemos a ustedes este muy completo reportaje acerca del complicado escenario que viven los kurdos tras la luz verde otorgada por Donald Trump al genocida régimen turco para invadir Rojava.

Aquí lo tienen:


Hamid Alizadeh   

Después de una conversación telefónica con el presidente de Turquía, Recep Tayyib Erdogan, el domingo pasado, Donald Trump declaró de inmediato que habían acordado la retirada de las tropas estadounidenses de las zonas kurdas del norte de Siria y dieron la luz verde a una incursión turca. A partir de ayer por la tarde, esta invasión ha comenzado.

Según los informes, la ofensiva comenzó con ataques aéreos y el bombardeo de las ciudades de Ras Al Ayn, Tal Abyad, Ayn Issa y Mishrafa, pero desde entonces se ha extendido a otros objetivos. También se ha informado que ha comenzado la siguiente fase, con incursiones en territorio sirio por parte de las fuerzas turcas, junto con grupos mercenarios islamistas de Siria.

Las fuerzas kurdas del YPG que han controlado el área están decididas a resistir amargamente. Pero es innegable que estarán en una posición muy desventajosa contra el ejército turco, que es el segundo ejército más grande de la OTAN.

Ya, el bombardeo ha resultado en docenas de muertes. Si los kurdos no logran repeler el ataque, no hay duda de que las fuerzas invasoras no mostrarán piedad. Tal como lo hicieron durante la invasión de Afrin el año pasado, los fanáticos islamistas, que actúan como tropas de choque turcas, violarán, quemarán y asesinarán donde sea que vayan.  Miles de personas serán asesinadas y decenas de miles de hombres, mujeres y niños serán expulsados de sus hogares.

La ofensiva solo es posible como resultado de un movimiento sorpresivo del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, quien después de una llamada telefónica con el presidente turco, Recep Tayyib Erdogan, el domingo, prometió retirar las tropas estadounidenses del área.

¿Qué quiere Erdogan?

Erdogan, por lo tanto, no perdió tiempo en comenzar la ofensiva para crear lo que recientemente llamó su «corredor de paz». Este plan, que también presentó en la reciente Asamblea General de la ONU, implica la invasión turca de una franja ancha de 48 (o potencialmente hasta 160) kilómetros del norte de Siria, el área actualmente habitada por los kurdos de Siria, que Turquía controlaría a través de sus fuerzas marionetas del llamado Ejército Nacional Sirio: una fuerza rediseñada que consiste en mercenarios islamistas, anteriormente parte del llamado Ejército Sirio Libre. Aquí, unos 2 millones de los 3,6 millones de refugiados sirios que viven en Turquía en la actualidad serían reasentados.

Por supuesto, no hay nada pacífico en la invasión de Erdogan, que si se lleva a cabo hasta su objetivo final declarado, tendrá un costo de miles de muertos y el desplazamiento de millones de kurdos comunes, que viven en la zona. En realidad, Erdogan está tratando de rediseñar la composición étnica del área para instalar un protectorado con base árabe, que se supone que actúe como un «amortiguador» contra los kurdos. Esto también le permitiría obtener un mayor control sobre el área al incitar a la lucha étnica nacional entre árabes y kurdos.

Cuando llegó al poder, Erdogan se apoyó en los kurdos contra la tradicional burguesía kemalista turca. Criticó la opresión nacional de los kurdos y abrió conversaciones con el líder del Partido de los Trabajadores Kurdos (PKK), Abdullah Ocalan. Pero esto cambió rápidamente cuando el Partido Democrático Popular (HDP), vinculado al PKK, ingresó al parlamento con el 13,1 por ciento de los votos en 2015, convirtiéndose así en un punto focal para la creciente lucha de clases y el estado de ánimo anti-Erdogan en Turquía.

Al mismo tiempo, el partido hermano del PKK, el PYD (y su brazo militar, el YPG) se alzaron para tomar el poder y establecer lo que se conoce como Rojava, en el vacío dejado en el norte de Siria después de que Bashar Assad se viera obligado a retirarse frente un movimiento revolucionario con raíces en el oeste de Siria. Los valientes combatientes del YPG, que luchan por la emancipación de la opresión nacional, por una patria, y sobre la base de ideas izquierdistas y socialistas, se convirtieron rápidamente en los combatientes anti-Estado Islámico más eficientes en Siria. Esto los enfrentó directamente contra Erdogan, que estaba armando y apoyando al ISIS – y a otros grupos islamistas – para prepararse para sus propias ambiciones imperialistas en Siria. Al mismo tiempo, la independencia de facto kurda en Rojava se convirtió en un poderoso faro para los kurdos dentro de Turquía. Por lo tanto, el surgimiento del movimiento de liberación kurdo se convirtió en una amenaza existencial para Erdogan en todos los sentidos. Mientras tanto, a medida que la economía turca comenzó a estancarse y la estrella de Erdogan se desvanecía lentamente, se volvió cada vez más dependiente del nacionalismo turco rabioso y de los sentimientos anti-kurdos para mantener el poder. Esa es la base de la hostilidad de Erdogan hacia los kurdos, y su determinación de eliminar su región autónoma en el norte de Siria.

En las elecciones locales anteriores, Erdogan vio sus mayores reveses en sus casi 20 años de estar en el poder, perdiendo las elecciones en las principales ciudades como Estambul y Ankara. La economía turca está bajo una grave tensión y Erdogan está perdiendo terreno muy rápido a medida que se intensifica la lucha de clases. En este contexto, la cuestión de los refugiados sirios se ha convertido en un tema candente en Turquía, donde los patrones a menudo usan sirios desesperados para socavar los exiguos salarios de los trabajadores turcos. Esto ha sido utilizado por la oposición para agitar la xenofobia y el odio hacia los sirios. Muchos están enojados porque Erdogan ha gastado miles de millones en su intervención en Siria, mientras que los niveles de vida están cayendo bruscamente en Turquía. Al abandonar a los refugiados sirios en las zonas kurdas, puede resolver simultáneamente el problema económico de cuidarlos, silenciar a sus críticos en casa y conseguir una importante victoria militar en una aventura imperialista, que hasta ahora solo le ha provocado reveses y humillaciones. Si logra mantener un protectorado en el norte de Siria, puede usarlo para impulsar el nacionalismo turco y agrupar a las capas más reaccionarias en torno a sus planes neo-otomanos. En realidad, sin embargo, lo que esto revela no es la fuerza de Erdogan, sino el proceso de su debilitamiento, que hemos observado en los últimos años. Desesperado por apuntalar su posición, se ve obligado a correr riesgos, que pueden ser contraproducentes, al igual que han fracasado todas sus ambiciones de intervenir en la región.

Trump y la crisis del imperialismo estadounidense

Después de su declaración sobre la retirada de las tropas estadounidenses, Trump emitió una serie de tuits y declaraciones contradictorias en las que pretendían justificarse y disculparse por sus acciones. Al principio, defendió su decisión afirmando que Turquía es un importante socio comercial y miembro de la OTAN. Luego dijo que seguiría apoyando a los kurdos y que «si Turquía hace algo que yo, en mi gran e inigualable sabiduría, considero que sobrepasa los límites, destruiré totalmente y arrasaré la economía de Turquía (¡lo he hecho antes!)». Luego dijo que la presencia de Estados Unidos en Oriente Medio fue el error más grande en la historia de la nación, y que «ahora estamos llevando lenta y cuidadosamente a nuestros grandes soldados y militares a casa». ¡Nuestro enfoque está en la GRAN IMAGEN! ¡ESTADOS UNIDOS ES MAYOR QUE NUNCA ANTES! ” Ayer, parecía defender sus acciones porque los kurdos aparentemente no ayudaron a Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial…

Por supuesto, estas declaraciones maníacas dicen algo sobre el estado mental de Donald Trump, pero también reflejan las divisiones internas dentro de la clase dominante estadounidense y la crisis del imperialismo estadounidense. Estas divisiones ya se habían revelado anteriormente, en la Guerra Civil Siria, donde, por ejemplo, las fuerzas islamistas apoyadas por la CIA y las fuerzas kurdas respaldadas por el Pentágono se enfrentaron en las ciudades de Azaz en 2016, y en muchas otras ocasiones. Pero este conflicto había sido enterrado y había existido un «alto el fuego» actual entre las dos alas del establishment, que duró, mientras no se moviera nada en Siria. Pero tarde o temprano, se tuvo que tomar una decisión: o EE.UU. se atrincheraba más en Siria, a costa de un mayor conflicto con Turquía y probablemente una derrota más adelante, o se retiraría, a costa de fortalecerse Rusia e Irán. Nunca había una cosa «correcta» que hacer desde el punto de vista de los imperialistas. Sin embargo, el conflicto ha estallado nuevamente.

Mientras Trump declaraba que Estados Unidos se retiraría de Siria (aunque no da un plazo firme para tal retiro), el Washington Post informó que «Detrás de la escena, los funcionarios del Departamento de Defensa y del Departamento de Estado se apresuraron a tranquilizar a otros aliados estadounidenses que operan en Siria, principalmente Francia y Gran Bretaña: que solo un puñado de tropas estadounidenses se estaban moviendo y que la presencia y la misión de la fuerza total de aproximadamente 1.000 estadounidenses en el norte de Siria permanecería sin cambios”. El Pentágono, que quiere usar las fuerzas kurdas como baluarte contra la propagación de la influencia rusa e iraní, también ha estado saboteando la retirada y prolongando el asunto lo más posible.

Además, los políticos de ambos partidos estadounidenses en el Congreso han estado criticando a Trump. El derechista Republicano Lindsey Graham se ha unido a los Demócratas para impulsar un proyecto de ley que sancione al ejército de Turquía e incluso a Erdogan mismo. Otros halcones, como Marco Rubio y Adam Kinzinger, criticaron fuertemente la decisión. En el contexto de un juicio político inminente y las elecciones presidenciales del próximo año, el apoyo de estos Republicanos es crucial para Trump. Desde el punto de vista de estas personas, una retirada de Siria será una admisión de derrota ante Rusia e Irán. También sería una humillación internacional, abriendo el imperialismo estadounidense para el ataque, tanto de enemigos como de aliados, que ya no pueden confiar en que el imperialismo estadounidense los respalde.

Tienen razón. Pero como Trump también señaló correctamente, Estados Unidos ha gastado billones de dólares y miles de soldados muertos en guerras en Oriente Medio luchando por otros, como los gobernantes europeos y del Golfo. La campaña en Siria no es diferente. También señaló que Estados Unidos retiene a decenas de miles de prisioneros del ISIS que de otro modo escaparían a Europa, pero las potencias europeas solo colaboran con la intervención estadounidense en Siria de forma muy limitada. Ahora, esos prisioneros del ISIS probablemente serán liberados y, según Trump, serán el problema de Europa. Mientras tanto, todas estas guerras han dejado a la clase dominante de Estados Unidos con una deuda pública multimillonaria y una profunda crisis política y social. Las masas estadounidenses están cansadas de la guerra, y Trump prometió retirar a las tropas estadounidenses de Oriente Medio en su campaña electoral, algo que intenta cumplir en el período previo a su reelección.

Trump no puede ver mucha utilidad en los kurdos, que ocupan una tierra árida con una economía subdesarrollada, y que son de poca importancia internacional. Por otro lado, ve cómo la presencia de Estados Unidos en Siria está empujando a Turquía, un aliado clave de la OTAN, en el que Estados Unidos tiene armas nucleares y una base aérea, a los brazos de Rusia e Irán. En los últimos años, Erdogan ha estado desviando su camino del imperialismo estadounidense. Esto fue particularmente claro durante el surgimiento del ISIS en Siria e Irak. Estados Unidos vio a la organización como una amenaza para la estabilidad de la región, mientras que Turquía y otros aliados estadounidenses en el Golfo le brindaron apoyo financiero y logístico para intentar derrocar a Assad y desalojar la influencia iraní de Irak, después de lo cual pensaron que podían barrer e instalar regímenes amigables de títeres.

Pero, incapaz de desplegar cantidades significativas de tropas para luchar contra el ISIS, el imperialismo estadounidense se vio obligado a apoyarse en otras fuerzas. En Irak, por ejemplo, se vio obligado a apoyarse en la red de milicias de Irán. Pero al ver cómo eso le alejaba de sus aliados del Golfo, Estados Unidos comenzó a apoyarse en las milicias vinculadas al PKK en Siria, como un contrapeso a Irán, y más tarde a Rusia. Pero esto lo enemistó con la clase dominante turca, que ve una amenaza existencial en cualquier independencia kurda potencial y que también tiene grandes planes imperialistas para el norte de Siria e Irak. La crisis que siguió puso a Turquía y a Estados Unidos en dos campos opuestos en la Guerra Civil Siria, y finalmente también llevó a Turquía a formar vínculos más estrechos con Rusia e Irán. Trump cree que, al retirarse de Siria y dejar caer a los kurdos, puede forjar una alianza con Erdogan.

Sin embargo, el Congreso de los Estados Unidos cree que esto es una admisión de derrota, una concesión a Rusia e Irán, y una humillación internacional. Tienen razón. Rusia y el régimen de Assad, flanqueado por Irán, están listos para movilizarse, desarmar a los kurdos y expandir su influencia en Siria. Una influencia que los rusos en particular están utilizando para convertirse en un poder decisivo en la región a costa de los Estados Unidos. Pero esa no es la decisión de Trump. Trump simplemente está aceptando la realidad, al igual que Obama cuando hizo un acuerdo nuclear con Irán, de que el imperialismo estadounidense está en crisis y ha alcanzado un límite. Su crisis económica, política y social no le permite intervenir militarmente como lo desea.

Al mismo tiempo, por supuesto, también está claro que se ha llegado a un acuerdo entre Trump y Erdogan: un quid pro quo de lo que aprenderemos en el próximo período. Al estar extremadamente aislado en la clase dominante de Estados Unidos, Trump siempre está buscando puntos de apoyo, como el que tiene con el príncipe heredero saudita Muhammad bin Salman y con Benjamin Netanyahu (aunque parece que Netanyahu está a punto de tener sus alas cortadas).

Hipocresía

Independientemente de lo que uno piense acerca de Trump, de todos los políticos burgueses, es el más honesto sobre sus objetivos e intenciones reaccionarios, y es precisamente por su honestidad que la burguesía le odia tanto. Todo lo que hablan los políticos occidentales sobre los derechos democráticos del pueblo kurdo no es más que una tapadera para su propio interés estrecho. Hace solo unos años, las mismas fuerzas kurdas fueron etiquetadas como terroristas. De hecho, el PKK, que es la organización hermana del PYD, sigue en la lista de organizaciones terroristas de Estados Unidos y de la UE.

Los reaccionarios gobernantes sauditas, junto con sus títeres egipcios, han salido en contra de la operación turca. Pero, como la mayoría de la gente sabe, esto no se debe al interés particular de Muhammad bin Saman o Abdelfattah a-Sisi en los derechos democráticos de los kurdos, sino porque los saudíes vieron a los kurdos como un potencial representante anti-iraní. Ellos, junto con Israel, incluso recientemente, usaron bases aéreas kurdas para atacar a las milicias respaldadas por Irán en Irak. Además, los sauditas ven a Turquía como un competidor en ascenso por la supremacía en la región, en particular por el dominio de las áreas con base sunita. Al-Sisi, por supuesto, está más impulsado a luchar contra el imperialismo turco debido al apoyo que brinda a sus enemigos de la Hermandad Musulmana en casa.

Aparentemente, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas también se reunirá para debatir sobre Siria hoy, a petición de los cinco miembros europeos: Gran Bretaña, Francia, Alemania, Bélgica y Polonia. Pero, ¿qué más que palabras traerán a la mesa estas damas y caballeros? Como Donald Trump ha señalado muchas veces, si los europeos realmente están preocupados, son más que bienvenidos para aumentar su presencia militar en el área y asumir el trabajo que los Estados Unidos han estado haciendo. Pero, por supuesto, los líderes de la UE preferirían mantener una distancia segura de las guerras y el derramamiento de sangre de los que se benefician. Su patética hipocresía e impotencia es quizás la más vil de todas. Fue solo en 2016 que la UE acordó pagar miles de millones de euros a Erdogan, a cambio de que Turquía bloqueara el flujo de refugiados sirios que cruzan de Turquía a la UE. Hoy éste advirtió que, si la UE designara su operación como una invasión, abriría las vías fluviales y permitiría que millones de refugiados ingresen de su territorio a Europa.

La difícil situación del pueblo kurdo

Los intereses de las clases dominantes, independientemente de dónde se encuentren, son diametralmente opuestos a los de las masas pobres y oprimidas. Como siempre, las naciones «pequeñas» son moneditas de cambio en los juegos y las luchas entre las grandes potencias. Una vez que terminan de usarlas, no tienen reparos en aplastarlas o permitir que otros lo hagan. Estados Unidos, la UE, Rusia, Irán, el régimen de Assad e incluso Erdogan han prometido a los kurdos alguna forma de apoyo en un momento u otro. Pero todos han traicionado a los kurdos tan pronto como les conviene.

Estas son lecciones que las masas kurdas están aprendiendo de la manera más difícil posible. Pero sería un error aún mayor para los líderes kurdos continuar por este camino de basarse en el apoyo de las fuerzas imperialistas. En los últimos días, se han acercado a todas las grandes potencias capitalistas posibles para obtener apoyo. Al principio, se acercaron a Rusia y al régimen de Assad para obtener apoyo contra Turquía. Por supuesto, estos poderes estarían más que felices de «ayudar», con la condición del desarme del YPG, el desmantelamiento total de todas las estructuras autónomas y de los logros democráticos que los kurdos han logrado en Siria. No sería más que una rendición total.

Al mismo tiempo, Ilham Ahmed, copresidenta del Consejo Ejecutivo de Rojava, viajó a Europa, donde realizó una conferencia de prensa en el Parlamento Europeo, instando a la UE a no «abandonar» a los kurdos, y pidiéndole «establecer una zona de exclusión aérea para castigar a Turquía por violar el derecho internacional». Pero los líderes de la UE no están interesados en los derechos de los kurdos, ni en ninguna otra cosa, excepto en los intereses de su propia burguesía. Fue solo en 2015 que Turquía hizo un trato sucio con la UE para mantener a los refugiados fuera de las fronteras de la UE a cambio de una enorme suma de dinero, y que la canciller alemana, Angela Merkel, visitó Turquía y apoyó la campaña electoral de Erdogan mientras realizaba una sangrienta guerra contra los kurdos en la propia Turquía.

No han pasado ni dos años desde que Turquía invadió el cantón de Afrin en Siria, que estaba en manos de las fuerzas del PYD. En aquel entonces, el Pentágono declaró «no consideramos [a los kurdos] como parte de nuestras operaciones ‘Derrotar al ISIS’, que es lo que estamos haciendo allí, y no los apoyamos. No estamos involucrados con ellos en absoluto». Más tarde agregó que «Esperamos que la operación en Afrin termine rápidamente y hemos dicho que sabemos que Turquía hace todo lo posible para limitar las víctimas civiles». No tenemos ninguna duda sobre los esfuerzos en ese sentido». ¡Es decir, el Pentágono esperaba una victoria rápida para Turquía! La UE, por supuesto, lloraba lágrimas de cocodrilo como de costumbre, pero el entonces Ministro del Exterior británico, Boris Johnson, insistió en que «Turquía tiene derecho a querer mantener seguras sus fronteras». Mientras tanto, Alemania continuó suministrando armamento avanzado a Turquía y Rusia, que había sido una fuerza de «mantenimiento de la paz» en Afrin y que luego se retiró rápidamente y abrió el espacio aéreo sirio para que los aviones turcos llovieran destrucción sobre las cabezas de decenas de miles de personas inocentes. Mientras tanto, las fuerzas kurdas mal equipadas, que lucharon valientemente, no tuvieron ninguna posibilidad contra la máquina militar turca en una batalla frontal. La única solución hubiera sido construir un movimiento en Turquía y apelar al instinto de clase de los soldados turcos, intentando romper el ejército turco en líneas de clase, pero ese parece ser un libro cerrado para los líderes del PYD y del PKK.

Y aún así, incluso después de estas experiencias, los líderes kurdos han continuado su dependencia de varios poderes capitalistas. Por supuesto, no hay nada de malo en un movimiento revolucionario que explota las divisiones entre los imperialistas. ¡Pero es un error fatal basarse en estos poderes e invitarlos a entrar!

De hecho, esta táctica nunca ha traído mucho al movimiento kurdo. En cada etapa, los principales pasos adelante del movimiento de liberación kurdo se han basado en el movimiento revolucionario y de clase de las masas y no en la colaboración con los imperialistas. En Turquía, el movimiento ganó terreno cuando el HDP adoptó un programa para toda Turquía (es decir, que no se limitó a las áreas kurdas), y se basó en discursos radicales y demandas basadas en la clase. Por primera vez desde la década de 1980, comenzó a cerrar la brecha que la clase dominante había inculcado entre los trabajadores kurdos y turcos, y eso fue lo que la convirtió en una amenaza potencial existencial para Erdogan. También en Siria, como hemos dicho antes, fue la revolución siria, que de hecho fue más fuerte en el oeste del país, lo que creó un vacío de poder, lo que permitió que el PYD se hiciera cargo de la zona.

El atractivo del movimiento kurdo, basado en estructuras democráticas y una perspectiva revolucionaria, se extendió mucho más allá de las áreas kurdas e inspiró a millones de trabajadores, pobres y jóvenes en Oriente Medio y más allá. Pero en lugar de basarse en este potencial revolucionario, los líderes kurdos intentaron basarse en maniobras entre una potencia imperialista tras otra. Y al hacerlo, tuvieron que dar concesión tras concesión.

En Irak, donde cientos de miles de jóvenes vieron el movimiento del PKK y la estructura del consejo de Rojava como referencia política, está claro que el liderazgo del PKK llegó a un acuerdo de facto con Irán, lo que significa que el PKK no gasta recursos para construir una organización de masas allí (un «entendimiento» que más o menos también cubre Irán). De hecho, en el Kurdistán iraquí, el PKK ha apoyado a las organizaciones reaccionarias liberales y burguesas en lugar de luchar con un programa audaz e independiente.  Su organización de milicias iraquíes, la YBS, también recibió fondos y salarios del gobierno central iraquí. Al menos en un momento se contaba como miembro de las Unidades de Movilización Popular: un órgano de control dominado por Irán, compuesto principalmente por milicias reaccionarias chiítas.

También en Turquía, el HDP, dominado por el PKK en las áreas kurdas de Turquía, tenía el poder de facto en una serie de regiones y en grandes ciudades como Cizre, Silopi, Hakkari y Sirknak. Cuando Erdogan comenzó su guerra contra los kurdos en 2015, las masas de la zona se levantaron y estaban dispuestas a luchar hasta el final, pero los líderes del PKK, que tenían muchas armas, recursos y experiencia de la guerra en Siria, se negaron a armar a la población o incluso a convocar una huelga general, por temor a enemistarse con sus aliados, principalmente con los Estados Unidos. También empujaron al HDP a una línea nacionalista más kurda, que solo sirvió a los intereses de Erdogan de impulsar el nacionalismo para cortar la creciente lucha de clases en Turquía. Al final, la guerra de Erdogan provocó el desplazamiento de decenas de miles de kurdos turcos debido a la guerra y la demolición de grandes áreas, con pueblos y aldeas enteras arrasadas. Esta fue una derrota significativa para el movimiento de liberación y condujo a una gran desmoralización entre los kurdos.

También en Siria, las múltiples concesiones de los líderes del movimiento lo han socavado. En Afrin, como ya hemos explicado, los líderes pensaron que Rusia los protegería, pero Putin los vendió sin dudar. No le importan los derechos de las minorías nacionales en Rusia, y mucho menos en Siria. Los líderes del PYD también otorgaron varias otras concesiones al imperialismo estadounidense, como aliarse con las reaccionarias fuerzas tribales Shammar y otros grupos reaccionarios que los llevaron a las Fuerzas Democráticas Sirias (el principal ejército oficial de Rojava) y diluir la Constitución de Rojava en varias ocasiones. Líderes, como Ilham Ahmed, han visitado el Congreso de los Estados Unidos, comprometiéndose con reaccionarios Republicanos como Paul Ryan, e incluso han contactado a Arabia Saudita para colaborar en varias ocasiones. Además de esto, se han frenado las actividades revolucionarias del PKK en Turquía, Iraq y otros lugares para no molestar a sus aliados. Todo esto solo sirve para socavar la autoridad revolucionaria del movimiento ante los ojos de las masas de Oriente Medio: los únicos aliados reales del pueblo kurdo. ¡Incluso en junio pasado, a pedido de los Estados Unidos, acordaron retirar su artillería pesada de las áreas fronterizas con Turquía y permitir patrullas conjuntas entre Estados Unidos y Turquía en el área! Pero como admitió un funcionario del Pentágono: “Hemos dedicado un tiempo y esfuerzo considerables para construir la zona segura con la idea expresa de que apaciguaría a los turcos y evitaría una incursión. Los turcos lo usaron como una forma de realizar un reconocimiento para su operación. Eso fue completamente engañoso por su parte». Solo un tonto se sorprendería por el engaño de Erdogan.

En su apogeo, el movimiento PKK controlaba una gran franja de tierra, cubriendo la mayor parte de la frontera sur de Turquía. Yendo desde Afrin, interrumpido por fuerzas afines a los turcos, luego continuando desde Manbij a través del norte de Siria, el sureste de Turquía y el norte de Irak, donde la organización ha controlado las principales áreas de la región de Dohuk y las montañas Qandil que limitan con Irán. Esta podría haber sido la plataforma para una lucha revolucionaria, en primer lugar para la liberación kurda (un llamamiento que habría ganado un gran eco en todas las áreas kurdas) y más aún para un levantamiento de todos los pueblos oprimidos de Siria, Turquía, Irán e Irak, donde se encuentran los kurdos. Pero como hemos visto, usando las excusas de «estamos demasiado ocupados en Siria» y «no queremos abrir demasiados frentes» y basándose en la idea de simplemente luchar por la «autonomía» (lo que sea que eso signifique), dentro de los Estados (capitalistas) existentes, la organización se ha negado a hacerlo. Sin embargo, en realidad esto simplemente esconde el deseo de los líderes del PKK de llegar a un acuerdo con la burguesía. Pero los intereses de la burguesía son diametralmente opuestos a los de los millones de kurdos pobres y oprimidos. Ninguna cantidad de maniobras inteligentes puede cambiar eso. Los que están siendo engañados no son la burguesía, sino los líderes kurdos, que pensaron que habían descubierto la clave de su reconocimiento a través de acuerdos con los capitalistas.

Por una guerra revolucionaria contra la agresión de Erdogan

Pero ahora están siendo vendidos, junto con el resto del pueblo kurdo: un acontecimiento totalmente predecible. Ahora, la tragedia espera una vez más a los kurdos, como ya han  probado tantas veces en los últimos 100 años. La única forma de evitarlo es no celebrar conferencias de prensa en los edificios de la administración de la UE, sino volviendo a las tradiciones revolucionarias del pueblo kurdo y apelando a la solidaridad de clase de las masas en la región e internacionalmente. Primero, se debe hacer un llamamiento a una huelga general en las áreas kurdas de Turquía, junto con el armamento popular y de sus organizaciones en los comités de autodefensa de trabajadores y barrios. La guerra debe llevarse a Turquía, de forma revolucionaria y de clase, y no a través de ataques terroristas contraproducentes, que solo sirven para fortalecer el control de Erdogan sobre la sociedad turca. Luego, los kurdos deben romper públicamente con el imperialismo estadounidense, que es odiado en toda la región. Luego deben apelar a los sindicatos y las organizaciones obreras en toda Turquía para unirse a su huelga por el fin de la guerra, pero también hacer una declaración para unirse a una lucha más amplia contra el régimen de Erdogan, por salarios, empleos, atención médica, educación y otras reivindicaciones económicas y  sociales. Esto seguramente encontrará un amplio eco en Turquía, donde la calidad de vida está disminuyendo rápidamente bajo el impacto de una crisis económica.

También deben hacerse llamamientos y pasarlos clandestinamente a los cuarteles y campamentos militares turcos para una lucha conjunta por la coexistencia pacífica, exponiendo la naturaleza reaccionaria de Erdogan y sus ataques contra los trabajadores y pobres turcos. Está claro que Erdogan está muy nervioso por el despliegue de soldados turcos en la batalla, por temor a que la ira y la insatisfacción general en la sociedad turca también se reflejen en el ejército. Es por eso que toda la lucha inicial parece ser llevada a cabo por mercenarios yihadistas. Esto reafirma que Erdogan es débil en casa y que hay un camino hacia el ejército turco, que solo puede ser derrotado por los kurdos si se rompe en  líneas de clase. Sobre una base revolucionaria, frente a la resistencia armada de las masas en Siria y en Turquía, el ejército se vería sometido a una enorme presión y surgirían las condiciones para los motines de clase.

Las mismas acciones deben tomarse en toda la región, en particular en Irak, Irán y Siria, donde la llamada a una lucha unida contra los odiados regímenes encontraría un eco amplio. En Irak, la semana pasada ya ha habido protestas masivas radicales contra el régimen. También en Irán, las masas están hartas del régimen mulá.

Además, las huelgas de los estibadores en Europa contra los envíos de armas a Arabia Saudita muestran que existe el potencial para la acción de solidaridad de la clase trabajadora en occidente. Los sindicatos y los partidos obreros deberían comenzar inmediatamente a organizar boicots y huelgas contra los envíos de armas y recursos utilizados para alimentar la máquina de guerra turca.

Si se toma tal curso de acción con audacia y decisión, los kurdos pueden vender al ejército turco. Pero si los líderes kurdos siguen mirando hacia los imperialistas y los burgueses, la derrota está garantizada de una forma u otra. Las masas kurdas han demostrado una y otra vez que están dispuestas a luchar hasta el final. Es hora de llevar esa lucha a su conclusión, llevándola a los regímenes capitalistas que los han estado oprimiendo durante los últimos 100 años.

    ¡Abajo la guerra de agresión turca contra Rojava!
    ¡Abajo los imperialistas, todos cómplices de esta atrocidad!
    ¡Viva la solidaridad internacional de la clase trabajadora, organizar boicots-huelgas contra los envíos de armas!
    ¡Por una transformación del ataque imperialista en una guerra revolucionaria de liberación!
    ¡Por un Kurdistán socialista independiente como parte de una Federación Socialista de Oriente Medio!






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jueves, 22 de agosto de 2019

Diyarbakir, Van y Mardin

Se trata de los nombres de las tres localidades kurdas donde el régimen turco ha decidido dar un apretón de tuercas más en contra de un pueblo al que el colonialismo inglés fragmentó en cuatro entidades como castigo a su combatividad y decidida apuesta por la libertad.

Aquí lo que nos reporta El País:


Las manifestaciones de repulsa contra la intervención de los Ayuntamientos por parte de Gobierno central se suceden por segundo día consecutivo

Andrés Mourenza

Más de medio millar de personas han sido detenidas en los últimos dos días en las provincias kurdas de Turquía durante las manifestaciones contra la destitución de los alcaldes de Diyarbakir, Van y Mardin, elegidos hace menos de cinco meses con entre el 54% y el 63% de apoyo, pero a los que el Gobierno acusa de colaborar con el grupo armado PKK. Estos detenidos se suman a los 418 arrestados el lunes dentro de una operación contra el entramado político del PKK.

Las concentraciones de repulsa ante la actuación del Gobierno central se sucedieron este miércoles por segundo día consecutivo en numerosas localidades del país, y nuevamente fueron reprimidas por la policía con chorros de agua a presión y gases lacrimógenos. Las protestas, con todo, no han sido numerosas. En la de Diyarbakir, por ejemplo, la agencia France Presse estimó que no hubo más de 200 manifestantes frente a 500 agentes, pese a que, en el pasado, el Partido Democrático de los Pueblos (HDP), al que pertenecen los alcaldes depuestos, sacaba a la calle a miles de personas, aún más en esta ciudad, capital oficiosa de los kurdos de Turquía.

La razón de esta escasa participación, replicó una fuente de la formación prokurda en declaraciones a EL PAÍS, es que las ciudades kurdas “viven en un estado de sitio”. “Apenas se reúnen 10 personas en la calle se les echan encima 100 agentes. Enseguida te rodean. No hay posibilidad de llevar a cabo una protesta democrática”, aseguró la misma fuente.

La represión de las protestas ha provocado decenas de heridos, aunque no se ha informado de casos de gravedad. Entre los que han tenido que ser atendidos en hospitales hay ocho diputados del HDP, que es la tercera formación del Parlamento turco en número de escaños.

Pese a que la decisión de intervenir los tres principales Ayuntamientos en manos del nacionalismo kurdo ha sido duramente criticada por la oposición turca, la Unión Europea y las organizaciones de derechos humanos, el titular de Interior, Süleyman Soylu, justificó las acciones tomadas por su ministerio basándose en que hay investigaciones abiertas contra los alcaldes afectados por presuntos lazos con los “terroristas”. “No vamos a permitir que la democracia sea usada como un caballo de Troya por quienes apoyan el terrorismo”, dijo Soylu, a la vez que denunció las críticas occidentales como “hipocresía” puesto que, en su opinión, España ha actuado de forma parecida.

La ley de administración local no prevé la repetición de elecciones, que se celebran cada cinco años y en las que se vota, en sobre separado, al alcalde y la asamblea municipal. En los casos en que los alcaldes no pueden continuar en sus funciones —por fallecimiento, enfermedad o destitución—, la ley prevé que sea la asamblea municipal quien elija al sustituto. No parece que este vaya a ser el caso. La primera decisión del gobernador provincial de Van, que ha asumido las funciones de alcalde, ha sido disolver la asamblea municipal, en la que el HDP tenía mayoría absoluta.






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