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miércoles, 11 de febrero de 2026

Defender la Ikurriña en Idaho

Allá en 2013, el conocido y reconocido vasco-estadounindense David Bieter se apresuró a publicar un artículo en el que asumía, sin cortapisas, el relato del régimen español con respecto al proceso de desarme, desmovilización y reinserción de ETA; que se trataba de una total derrota policíaca. Al mamotreto Bieter lo tituló 'Rise and Fall of ETA".

Los argumentos utilizados en aquel texto acercaron a Bieter más a su identidad estadounidense - adoptando esa falsa superioridad ética con la que se pronuncian ante procesos internacionales - que a su identidad vasca.

Leer el texto llevaba a cualquiera a pensar que a Bieter le urgía agradar a José María Aznar y a Javier Rupérez.

Trece años después, a Bieter le ha quedado medianamente claro que Madrid, como Roma, no paga a traidores.

Por medio de Noticias de Gipuzkoa traemos a ustedes seguimiento con respecto al intento por ilegalizar la ikurriña en Idaho, específicamente, en Boise:


La diáspora vasca responde a la polémica en EEUU: “La ikurriña fue legal en Idaho antes que en Euskal Herria”

La diáspora vasca acoge con enfado la decisión de los republicanos de prohibir izar la ikurriña en edificios oficiales

Jurdan Jurdan Arretxe 

Enfado y ganas de trabajar por que la ikurriña siga siendo legal en los edificios oficiales de su casa, Idaho (EEUU). Así acogió la diáspora vasca de este estado la decisión de la comisión de Asuntos Estatales de dar luz verde a la tramitación que prohibirá, entre otras, izar la tricolor en las sedes institucionales. Así lo aseguró la investigadora Gloria Totoricagüena Egurrola, que recordó que la ikurriña "fue legal antes en Idaho que en Euskal Herria".

Su voz no es cualquiera. Una de las siete hijas de un matrimonio que emigró de la recién bombardeada Gernika-Lumo en abril de 1937, compareció en la Cámara de Representantes de Idaho. Allí puso voz al sentir de la diáspora, y también de muchos vascos y vascas que ven con asombro la iniciativa estadounidense.

Identidad plural

"Mis padres dedicaron sus vidas a enseñarnos a mis seis hermanos y a mí a mantener nuestra identidad vasca y al mismo tiempo nuestra identidad americana", espetó a los 14 electos de la comisión, ante quienes defendió que "se puede ser más de una cosa a la vez. Tenemos estos derechos y queremos protegerlos para nosotros y para otros en nuestro país", añadió en referencia a las muchas mayorías que viven en EEUU.

"En 1780 los fundadores de este país enviaron a John Adams al País Vasco a estudiar las leyes de la sociedad vasca y nuestras constituciones", repasó Totoricagüena, que explicó que el que sería segundo presidente de los EEUU "encontró más de 500 años de gobierno representativo democrático".

"Tienen elecciones democráticas para el Parlamento, para elegir a su presidente, sus alcaldes...", enumeró la investigadora, antes de mostrar en su atril una ikurriña y hacer a los parlamentarios una interpelación directa: "Esta es nuestra bandera, la bandera que ondea en nuestro ayuntamiento (de Boise)". 

"Durante 100 años ha ondeado en varios ayuntamientos, parques, edificios residenciales y otros edificios históricos del Estado de Idaho. Estamos muy orgullosos de ella", señaló sobre un símbolo que "crea comunidad. No así este proyecto de ley y su lenguaje. Hablamos de tener un símbolo bajo el cual reunirnos y que otros que no son vascos puedan unirse a nuestra comunidad". 

¿Una ley contra Boise?

Totoricagüena se pronunció así el lunes, cuando la comisión deliberaba dar luz verde a la conocida como Ley 561, que enfrenta a republicanos y demócratas, en especial, la alcaldesa de Boise, Lauren McLean. “Impulsan la ley para evitar que una sola ciudad ondee una sola bandera”, denuncia la primera edil sobre lo que en el fondo esconde una batalla ideológica más que la izada de un emblema u otro, y la debida neutralidad de las instituciones oficiales. Y detrás de ello, o por encima, la lucha entre un Parlamento de mayoría republicana (61 a 9) y que tendrá elecciones en noviembre, frente a una Alcaldía demócrata que afrontará sus comicios en 2027. 

El origen de esta polémica se encuentra en la propia capital de Idaho, que decidió mantener izada la bandera LGTBIQ+ más allá del denominado Mes del Orgullo. Los republicanos se opusieron y aprobaron una ley para que solo se pudieran izar emblemas oficiales. Hecha la ley, hecha la adaptación: el Ayuntamiento de Boise declaró oficial dicha bandera y la mantuvo.

Ante esta respuesta se sitúa la iniciativa del representante Hill, que busca que permanezcan solo las banderas oficiales anteriores a 2023, cuando el Consistorio sumó la bandera LGTBIQ+. La primera propuesta incluía la opción de algunas excepciones, como la ikurriña en un estado donde la migración vasca y la diáspora se dejan notar, pero en la reformulación de la propuesta de ley (la primera vuelta de tuerca decayó por empate a 7 representantes), eliminó cualquier excepción. 

 

 

 

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domingo, 8 de febrero de 2026

“La Ikurriña es Revolucionaria”

Estamos de vuelta en los tiempos del hoy criminal de guerra José María Aznar y su impresentable embajador en los Estados Unidos de nombre Javier Rupérez, quienes movieran cielo, mar y tierra en contra del Memorial del Estado de Idaho que reconocía el derecho a la autodeterminación del pueblo vasco.

Ahora la embestida es en contra de la ikurriña.

Aquí lo que nos reportan desde Noticias de Gipuzkoa:



EEUU quiere prohibir la ikurriña en organismos oficiales: “Es ilegal en España”

La Cámara de Representantes del Estado de Idaho (EEUU) debate una ley restrictiva de banderas

Jurdan Arretxe

Pocos años después de que una región de Islandia aboliera la ley que amparaba el asesinato de los vascos, en Estados Unidos quieren aprobar otra que ilegaliza la ikurriña en los organismos oficiales. Y el debate no ocurre en cualquier estado, sino en Idaho, adonde miles de vascos emigraron en el siglo XIX y parte del XX. Su capital, Boise, acoge el Jaialdi que une a la diáspora vasca. Su última edición fue en 2025, cuando este debate legislativo ya estaba abierto.

Una deliberación que, más allá del hecho de ondear banderas, tiene un innegable cariz ideológico entre la formación a la que también representa Donald Trump y la alcaldesa de Boise, la demócrata Lauren McLean. El Consistorio decidió izar la bandera LGTBIQ+ más allá del mes del Orgullo y el Capitolio de Idaho legisló para que solo algunas enseñas pudieran ondear en los edificios gubernamentales.

Ante esta decisión que obligaba a retirar la bandera LGTBIQ+, el Ayuntamiento de Boise declaró la bandera del Orgullo Progresivo como bandera oficial de la ciudad. Hecha la ley, hecha la adaptación, que tampoco gustó a los republicanos de Idaho, que volvieron a la carga con una nueva vuelta de tuerca legislativa liderada por Ted Hill. Este lunes la comisión de Asuntos Estatales de la Cámara de Representantes de Idaho abordará de nuevo el debate. Si tiene luz verde, se elevará al pleno de la Cámara. 

“La ikurriña es revolucionaria”

En un debate reciente con la parlamentaria demócrata Anne Haws, el republicano Ted Hill respondía por qué proponía suprimir la excepción sobre la ikurriña, que había existido en propuestas legislativas anteriores.

Hill consideró que “al no ser una bandera de Estado-nación, no sería apropiada, como tampoco lo sería la bandera palestina” (EEUU es uno de los pocos países que no reconocen a Palestina, frente a los 155 que sí).

Haws mostró su preocupación por la ambigüedad que encierra el término “apropiado”, y le invitó a concretarlo: “Como sabe, la bandera vasca ondea durante el Jaialdi, cuando la delegación vasca viene a nuestro estado y honramos esa profunda herencia en Idaho. Para mí, es una forma, un motivo y una ocasión muy apropiadas para ondear la bandera autonómica de la comunidad vasca. Me pregunto en qué se diferencia de ondear la bandera de otro país para una ocasión especial”.

Y ahí es cuando Hill mezcló la ikurriña, con ETA, España y de nuevo Palestina. Hill reconoció cómo al principio había contemplado poder permitir la excepción de izar la tricolor (“esa razón que usted dice es la inicial por la que la incluimos, pero, para ser coherente, no es una bandera reconocida”). El final decidió eliminar cualquier salvedad para la ikurriña: “Es una bandera revolucionaria. He estado en tierras vascas, pasé un tiempo y allí existía ETA, y era lo que ondeaban”. 

Desaparece la excepción vasca

Este último texto solo permitiría izar la bandera estadounidense, la bandera del estado de Idaho, las banderas militares oficiales, las banderas tribales reconocidas y la bandera oficial de una universidad o colegio de Idaho; además de banderas de la ciudad y del condado designadas como tales antes del 1 de enero de 2023 (para esquivar la aprobación de Boise sobre la bandera del Orgullo Progresivo).

A finales de enero se votó una propuesta inicial (la que contemplaba la excepción a favor de la ikurriña) que dividió a los republicanos, puesto que no incluía la posibilidad de izar las banderas oficiales de las ciudades y condados. Un empate a siete hizo decaer el primer texto de Hill.

Incorporada esta idea, el parlamentario ha suprimido en su nueva propuesta la excepción que permitía ondear la bandera vasca. 

“La ikurriña es ilegal en España”

El republicano, en su comparecencia en comisión el pasado 28 de enero, fue más allá y asegura que “es ilegal ondear esa bandera en España, por cierto. Creo que permitirla aquí sería ir demasiado lejos, porque entonces debería permitirse la bandera palestina”.

Con esta propuesta de prohibición, todo lo demás quedaría fuera: ni banderas especiales que se puedan diseñar en julio para conmemorar el 250º aniversario del nacimiento de EEUU, ni izar banderas de países en solidaridad por una catástrofe que hubieran sufrido.

Hill calificó esta cortapisa como “daños colaterales insignificantes”: “El objetivo principal es la unidad bajo una bandera y la bandera estadounidense es la clave”.

La nueva vuelta de tuerca pretende perseguir “a los funcionarios insubordinados”, en palabras de Hill, e impone una multa de 2.000 dólares por cada día que una “bandera no oficial” ondee en una sede oficial. 

Otra iniciativa legislativa paralela busca además habilitar al fiscal general de Idaho, Raúl Labrador, para emprender las acciones judiciales necesarias, puesto que la ley de 2023 no tenía contemplada la manera de hacer cumplir las prohibiciones.

Si esta propuesta de Hill supera la votación de la Cámara de Representantes, también deberá conseguir el visto bueno del Senado, y evitar por último el veto del gobernador, el republicano Brad Little. 




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sábado, 7 de febrero de 2026

Olano | Santoña

Desde el portal de Noticias de Gipuzkoa traemos a ustedes este texto acerca de un hito muy particular en el pasado reciente de la lucha del pueblo vasco por su autodeterminación.

Adelante con la lectura: 


Santoña

Santoña es una lección imborrable para los nacionalistas vascos de toda época

Markel Olano | Parlamentario de EAJ/PNV

En el libro Ajuriagerra, el Hermano Mayor, Eugenio Ibarzabal recoge una frase de Orwell que resume a la perfección lo que ocurrió en Santoña en 1937: “Hay que apoyar lo malo frente a lo peor”.

El denominado Pacto de Santoña es un episodio oscuro y ambiguo que ha sido utilizado sistemáticamente para deslegitimar al Partido Nacionalista Vasco. Sin ir más lejos, el propio Javier de Andrés, presidente del PP vasco, exigió recientemente al lehendakari Pradales que pidiera perdón por “la deserción y el abandono a la República española en Santoña en 1937”.

La tesis de determinados autores de extrema izquierda es que EAJ-PNV cometió un acto de traición a la República española al pactar una salida particular a espaldas del Gobierno republicano, provocando la caída del frente del norte.

Por otro lado, la tesis de autores de la derecha viene a decir más o menos lo mismo. Así, Carlos M. de Olazábal, parlamentario del Partido Popular, afirma: “El Pacto de Santoña fue una traición en toda regla al Gobierno de la República”. No obstante, llama poderosamente la atención que la tradición política más ligada al alzamiento fascista contra el Gobierno republicano acuse a EAJ-PNV de traición precisamente a dicho Gobierno. 

Cuando los extremos se ponen de acuerdo en mantener la misma tesis es porque, en el fondo, comparten un mismo marco: que en la Guerra Civil estaba en juego la victoria, en España, del fascismo anticomunista o del comunismo antifascista. Cualquier posicionamiento que se ubicara fuera de ese marco (geográfico e ideológico), más allá de resultar extremadamente incómodo, merecía la calificación de traidor sin ambages. 

Para la derecha fascista española resultaba muy incómodo un Partido Nacionalista Vasco democrático y ligado al catolicismo; y a la izquierda revolucionaria española le resultaba muy incómodo un nacionalismo vasco antifascista y humanista. Para ambos resultaba inadmisible un EAJ-PNV de obediencia vasca y solamente vasca. Por eso, sus herederos políticos simplifican de un modo idéntico un episodio extraordinariamente complejo, con el objeto de ensuciar el comportamiento de las y los nacionalistas vascos en un momento crucial de la historia de nuestro pueblo. 

Pero la realidad no es tan sencilla ni lineal. Sin echar balones fuera ni atribuir a otros la responsabilidad de las decisiones extraordinariamente difíciles que los principales dirigentes de EAJ-PNV asumieron en aquellos tiempos, es importante subrayar una serie de factores fundamentales que nos ayudan a establecer adecuadamente el contexto. 

En primer lugar, la Guerra Civil en Euskadi constató una tremenda desigualdad de medios militares entre los dos bandos, a consecuencia del sistemático incumplimiento del Acuerdo de No Intervención en España −de agosto de 1936− por parte de Alemania e Italia (también de la Unión Soviética en mucho menor grado), y por el embargo que de facto sufrió la República por parte, por ejemplo, de EEUU o del Reino Unido. Este desequilibrio dificultó extraordinariamente la defensa al Ejército vasco y facilitó que la aviación fascista bombardeara sistemáticamente distintas villas y ciudades de Euskadi, masacrando a la población civil ante la terrible impotencia y frustración de los principales responsables políticos vascos. En los momentos más críticos de la ofensiva franquista, el Gobierno Vasco imploró el suministro de armas y aviones al Gobierno de la República y la falta de respuesta adecuada aceleró la caída de Bilbao.  

En segundo lugar, el choque radical entre las agendas de las distintas sensibilidades dentro del bando republicano generó una tensión evidente. Mientras los gudaris nacionalistas mantenían la seguridad de los conventos, los ataques de las milicias anarquistas o comunistas a iglesias y religiosos proliferaron en España a partir de 1931. Mientras los responsables nacionalistas se comprometían con los derechos humanos −incluso de los presos afines al alzamiento−, los ataques de milicianos radicales a distintas cárceles de Bilbao provocaron el asesinato de 224 personas. 

Otra discrepancia de primer nivel giraba en torno a la aplicación o no de la política de “tierra quemada” a la retirada de las tropas de Eusko Gudarostea de suelo vasco. Mientras los máximos responsables nacionalistas se negaron a dinamitar las principales instalaciones industriales vascas, autoridades republicanas de primer nivel dieron órdenes expresas en sentido contrario. 

Es muy esclarecedora la motivación que el Comité Central del Partido Comunista de España ofreció el 15 de noviembre de 1937 para justificar la expulsión del secretario general del Partido Comunista de Euskadi y consejero de Obras Públicas del Gobierno Vasco, Juan Astigarribia: “(...) ha seguido una catastrófica actuación como miembro del Gobierno consistente en supeditar los intereses de las masas y de la revolución a la estabilidad del Gobierno”. Está claro, por lo tanto, que en la mente de muchos milicianos vascos no se priorizaba la defensa de Euskadi y de su población civil, sino la estrategia revolucionaria. Por ello, para el final de la Guerra Civil en Euskadi, la desconfianza entre las distintas sensibilidades políticas dentro del Ejército vasco se había agigantado. 

Tras la caída de Bilbao, la guerra en Euskadi había acabado. Es un momento crítico en el que una parte importante de la Eusko Gudarostea nacionalista mostraba claras intenciones de rendirse para no continuar la lucha en tierra no vasca. Esta cuestión era de gran importancia porque podía poner en peligro la capacidad del Ejército vasco de proteger a la población civil vasca desplazada a Santander y Asturias (unas 50.000 personas). La situación era desesperada.

En ese momento, aprovechando la relación que tenían con el Vaticano, los máximos responsables políticos de EAJ-PNV comenzaron a negociar una rendición con el Gobierno italiano. 

El objetivo fundamental era, en primer lugar, lograr la evacuación de la población civil vasca y, en segundo lugar, preservar la vida de la mayor parte de los cuadros y soldados de Eusko Gudarostea (unos 20.000) que se fueron concentrando en torno a Santoña. 

El Pacto se firmó, pero no se pudo cumplir principalmente por el retraso en la llegada de los barcos, la presencia del lehendakari Aguirre en Santander o el retraso en la llegada de los gudaris a Santoña. 

Era una situación endiablada en la que, como dice el parlamentario Jon Andoni Atutxa, el momento óptimo para los italianos no era el mismo que para los vascos: “Ningún trato con los nacionalistas tendría valor estratégico (para los italianos) cuando todo el frente santanderino se hubiera derrumbado”. 

Sin embargo, para las autoridades del EBB, “con varias decenas de miles de refugiados en Santander y Asturias, rendirse antes implicaba condenarlos a unas más que seguras represalias (por parte de los milicianos republicanos) y en el ánimo de las autoridades nacionalistas estaba la salvaguarda de las vidas de la población civil y de los jóvenes que tomaban parte en la lucha” (Crónica de la Guerra Civil de 1936-1937 en la Euzkadi peninsular). 

Tal y como refleja Eugenio Ibarzabal, Ajuriagerra estaba convencido de que la única salida de unas tropas extenuadas y desmoralizadas era la entrega a las italianas como mal menor. 

Su preocupación era, ante todo, “encajar las piezas de la evacuación de los civiles con la rendición de los militares, justificada como victoria militar de los italianos”. Esto fue Santoña. 

Por lo tanto, en ese momento crítico de la historia del Pueblo Vasco, Juan Ajuriagerra fue leal a su Pueblo, leal a los más vulnerables y leal a la juventud vasca que dio su vida para defender su patria. Ajuriagerra, al final de la guerra, fue consecuente con los motivos que llevaron a EAJ-PNV a participar en la contienda. Él mismo los sugiere ya desde la cárcel: “Solo por razones propias los vascos fuimos a la guerra; no fuimos a ella por ninguna razón de lealtad a ningún gobierno por legítimo que fuera”. 

El 23 de agosto de 1937, Juan Ajuriagerra se despidió en Sara de Joxe Migel Barandiaran (al que dijo: “A mí me toca morir primero”) y embarcó en el aeropuerto de Biarritz para aterrizar en la playa de Laredo. Ese día los miembros del EBB echaron a suertes determinar los burukides que habían de quedarse corriendo la suerte de los gudaris y los que habían de salir al extranjero para proseguir la guerra contra el franquismo. Fueron los únicos líderes políticos del bando republicano que lo hicieron. Su heroísmo les aportó credibilidad y autoridad moral para liderar la lucha antifranquista en las cárceles y en las primeras décadas de la dictadura. 

Santoña es una lección imborrable para los nacionalistas vascos de toda época. En los momentos de polarización extrema surgen situaciones en las que se ponen a prueba elementos nucleares de nuestra tradición política. Ayer como hoy, cuando la polarización hace que la visión autoritaria predomine en los dos extremos, es momento de apostar por los valores democráticos y humanistas. Cuando el enfrentamiento se agudiza en marcos que superan los límites de nuestro país, es momento de preservar los pilares fundamentales de nuestro pueblo para que no se ponga en riesgo su pervivencia futura.





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miércoles, 14 de enero de 2026

El Bufón de Trump

Lo de las puertas giratorias por parte de los más selecto en el campo jeltzale a tomado un giro bastante peculiar y tiene como protagonista al mismísimo Josu Jon Imaz, quien ahora se encuentra a sí mismo al centro de la comentocracia tras celebrarle sus gracejadas al déspota injerencista Donald Trump. Y es que el episodio refleja el alineamiento que existe entre el PNV y el PP, alineamiento que ya se ha traducido en la elección del actual Ararteko.

De eso nos habla esta nota publicada por Naiz:


El PNV defiende a Imaz y el PP lo elogia tras doblegarse ante Trump y una pintada en Zumarraga

Su partido parecía intentar que pasara desapercibida la genuflexión de su expresidente Josu Jon Imaz ante Donald Trump el viernes, pero este martes ha salido a la palestra para defenderle ante una pintada en Zumarraga. Y Borja Corominas (PP) lo ha alabado directamente.

Ramón Sola

Una pintada aparecida en una pared de su localidad Zumarraga, y que fue borrada rápidamente, ha servido para que PNV y PP tomen posición ante el esperpéntico episodio de Josu Jon Imaz con Donald Trump el viernes pasado. El expresidente del EBB y ahora CEO de Repsol expresó su sumisión al mandatario estadounidense ante la perspectiva de acceder al petróleo venezolano.

Imaz fue presidente del PNV entre 2004 y 2008, un periodo en el que entre otras muchas cosas no escondió su disconformidad ante los avances del Plan Ibarretxe destinado a intentar conseguir un nuevo estatus de soberanía (fue muy evidente su malestar cuando la izquierda abertzale le dio luz verde en el Parlamento de Gasteiz). El sábado la posición oficial del PNV fue pasar por alto lo ocurrido en la Casa Blanca y limitarse a señalar que hoy día representa a una compañía privada y no al partido. Sin embargo, desde la junta de Urretxu-Zumarraga este martes han cerrado filas con el exdirigente.

En concreto, la Junta Municipal del PNV de Urretxu-Zumarraga ha rechazado con «absoluta firmeza» lo que califica de «mensajes ofensivos» contra Imaz. Se trataba en concreto de una única pintada, realizada con pintura roja y negra según detallan agencias, en la que aparecía la frase ‘Josu Jon: Trumpen Morroi, Zumarragarron Lotsa’.

El PNV tilda estos mensajes de «antidemocráticos» y de «ataque directo a las normas básicas de civismo y convivencia», sin referencia alguna al asalto de Estados Unidos en Caracas al que hace referencia la pintada. Y la señala como «propia de otros tiempos no demasiado lejano».

Desde el PP, mientras, han pasado directamente a la exaltación de Josu Jon Imaz. Para el dirigente guipuzcoano Borja Corominas, «la de Josu Jon Imaz es la mente más preclara que ha pasado por el PNV en las últimas décadas. Tanto que a veces es difícil encajarlo en el PNV actual... Todo nuestro apoyo a Imaz y a los empresarios comprometidos con su sociedad», ha señalado en redes.

 


 

 

 

 

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jueves, 8 de enero de 2026

Martínez | La Doctrina Fran Rivera

Desde las páginas de Público traemos a ustedes este texto en el que Jonathan Martínez hace cera y pabilo de todos los que se han ufanado por el secuestro de el mandatario venezolano Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, así como el bombardeo a diferentes puntos de Venezuela incluyendo barrios residenciales de Caracas.

El texto se lo dedicamos a uno de los individuos mencionados en este, el infumable jeltzale Iñaki Anasagasti:


La Doctrina Fran Rivera

Jonathan Martínez

El otro día, tras el ataque estadounidense contra Caracas, una buena parte de la prensa patria se entregó a los más insólitos malabarismos verbales. No me gustaría verme en su papel. Tras haber agotado los epítetos contra Vladimir Putin, los plumillas de obediencia atlantista se tentaban la ropa para relativizar el despotismo de Donald Trump e invertir la carga de la prueba. Por lo visto, Venezuela llevaba la falda muy corta. El ABC, un periódico que en su día glorificaba a Hitler y a Franco, celebró modestamente el bombardeo llamando "dictador" a Nicolás Maduro. Todo muy festivo y entrañable.

Supongo que el diario de Julián Quirós está afligido porque el Consejo Nacional Electoral de Venezuela no desglosó las actas que dieron la victoria a Maduro en los comicios de 2024. Loable preocupación. El problema es que el ABC ya llamaba "dictador" a Hugo Chávez cuando había ganado nueve citas electorales bajo la supervisión de organismos independientes. "Extraño dictador", decía Eduardo Galeano. Lo más llamativo, sin embargo, es que las quejas proceden de un periódico monárquico como el ABC y de un país como España, que lleva noventa años sin elegir en las urnas a su jefe de Estado.

Aquellos que llaman a Israel "la única democracia de Oriente Medio", sostienen que Venezuela es una dictadura y piden una "transición democrática". Es la misma retórica de Donald Trump, que se propone gobernar el país hasta que llegue "una transición pacífica". La típica transición urdida en los despachos del Pentágono. Leamos, por ejemplo, el telegrama remitido por el Departamento de Estado a la embajada en España en 1975: "Es esencial que el Rey, mediante sus actos, se consolide lo antes posible como el líder indiscutido de España. Es útil que el Rey disponga de la prensa más favorable posible. El Rey sabe bien que cuenta con nuestro apoyo".

Hablando de injerencias, Iñaki Anasagasti ha celebrado la operación trumpista con uno de los argumentos más débiles que se han escuchado estos días. Dice el ex senador que todos habríamos aplaudido una intervención estadounidense en España contra Francisco Franco. Como ejercicio de ciencia ficción, tal vez merezca los laureles de un Premio Planeta. Lo que ocurre es que EEUU, para sorpresa de nadie, hizo exactamente lo contrario: traicionó al Gobierno vasco en el exilio, sacó del ostracismo al Caudillo y legitimó la dictadura ante los organismos internacionales a cambio de unas bases militares.

Pero volvamos a Venezuela. Y es que el régimen de Trump no solo ha convertido a Maduro en una especie de rockstar antiimperialista sino que además ha dejado en ridículo a María Corina Machado y a sus seguidores, que se apresuraron a jalear la agresión y ahora ven cómo se aleja el sueño de acceder al poder por la vía de las armas. Tras la caída del guindo, Machado ha propuesto compartir el Nobel con Trump. Campeona mundial de arrastre. No es la primera vez que la oposición venezolana apuesta por el secuestro presidencial bajo el padrinazgo de la Casa Blanca. En 2002, los partidos opositores recurrieron a militares desleales para apresar a Chávez y poner como presidente al jefe de la patronal.

Nos dicen que Venezuela no tiene un gobierno democrático pero no quieren que preguntemos si Venezuela tiene una oposición democrática. ¿Es democrática María Corina Machado, que respaldó a Netanyahu durante el genocidio en Gaza y celebró el bombardeo de su propio país prometiendo privatizar sus recursos naturales? ¿Es democrático Juan Guaidó, que se autoproclamó presidente retorciendo la Constitución y desafiando al Tribunal Supremo de Justicia? ¿Son democráticos Leopoldo López y Henrique Capriles, que participaron en el golpe de 2002 deteniendo ilegalmente al ministro Ramón Rodríguez Chacín? ¿Son democráticos los guarimberos que incendiaban las calles de Venezuela recurriendo a eso que en España llaman terrorismo callejero y se castiga con hasta trece años de cárcel?

Aceptemos por un instante que el ABC está en lo cierto y Maduro es un cruel dictador. ¿Quiere eso decir que una empresa de renombre español como Repsol hace negocios millonarios con una dictadura? ¿Que la niña bonita de la marca España hace caja con la sangre de los opositores? ¿Que Josu Jon Imaz bebe los vientos por una dinastía de sátrapas? ¿Que los políticos del PP y el PSOE que franquearon las puertas giratorias de la petrolera nunca tuvieron el mínimo escrúpulo moral? Los periódicos más feroces contra Maduro no le piden cuentas a Repsol, entre otras cosas porque la compañía se anuncia en sus páginas. De pronto, el dinero generado en una dictadura ya no resulta inconveniente.

En cualquier caso, ha llegado con fuerza el tiempo de los eufemismos. Pedro Sánchez, sin ir más lejos, llamaba "escalada" a algo que si ocurriera en Madrid sería llamado atentado terrorista. Otros hablan de "extracción", "detención" o "captura" para mencionar algo que en cualquier otra circunstancia se llamaría "secuestro". No hay más que ver las varas dobles y los circunloquios de las élites europeas, dirigentes pusilánimes que siempre actuaron como una sucursal de Washington y que llevan camino de padecer en Groenlandia las dulces mieles del intervencionismo yanqui. Roma no paga traidores.

Quien diga que Estados Unidos va a llevar la libertad o la democracia a algún país del mundo, o no ha leído un libro de historia en su vida o lo ha leído y nos trata como si fuéramos imbéciles. Recordad los miles de muertos en Haití a manos de los Duvalier. Recordad el genocidio maya con doscientos mil cadáveres en Guatemala. Recordad el genocidio de los militantes de la Unión Patriótica en Colombia. Recordad los miles de torturados y desaparecidos en Chile con Pinochet. Recordad el terrorismo de Estado con Videla en Argentina. Recordad las víctimas de la contra en Nicaragua. Recordad los muertos en el Caracazo en nombre del Consenso de Washington.

He visto un vídeo en el que el ex torero Fran Rivera celebra el secuestro de Maduro y pide a Estados Unidos que haga lo propio en España. Dicen los analistas que Trump pretende apropiarse del continente americano invocando la Doctrina James Monroe. Desde estas líneas sospechamos que en realidad Trump está invocando la Doctrina Fran Rivera: se trata de aprovechar que el mundo se ha llenado de mileis, bukeles, machados y abascales de andar por casa, mentecatos y vendepatrias dispuestos a lamer la bota que más fuerte los pise. Día tras día, algoritmos made in USA nos bombardean con sus sandeces y nos imponen sus exabruptos. Eso sí que es una dictadura y de las gordas.

 

 

 

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sábado, 3 de enero de 2026

Egaña | El Año que Ingresa

Con Nuestra América despertando con la terrible noticia del ataque estadounidense y reportes no confirmados del secuestro de Nicolás Maduro y su esposa, les presentamos este texto que nuestro amigo Iñaki Egaña ha publicado en su perfil de Facebook:


El año que ingresa

Iñaki Egaña

Los malos augurios se ciernen sobre el planeta, las perspectivas del desvanecimiento de los valores y de la empatía que nos hizo evolucionar como humanidad son tan dominantes que nos hacen recordar otros periodos similares de la historia que concluyeron en tragedia. Los más optimistas aducen, sin embargo, que el planeta jamás ha sido un lugar mejor que ahora: progreso sin precedentes en alimentación, educación, alfabetismo, salud, conflictos, renta per cápita y esperanza de vida. Es cierto y quizás un consuelo. Los realistas apuntan a que esta tendencia ahonda, en cambio, en desigualdades, que el autoritarismo, nazismo y racismo se están reproduciendo velozmente y que hay zonas del planeta en claro retroceso, que el mundo es finito, que el nivel de vida del Norte Global lo acabará ahogando y que valores éticos y derechos humanos se han caído de la escala de medición cuando parecían asentados. La primera línea de los más pesimistas, con el apoyo de algunos realistas, es única: el hongo nuclear. Una razón que no tiene letra pequeña. El avance técnico y la extraordinaria proliferación atómica rasgará en algún momento los límites de la disuasión, superando el umbral, y nos abocará a un invierno nuclear. Volver a empezar. Con los escasos supervivientes pugnando espacio con las cucarachas.

El pasado 2025 había concluido con una noticia desapercibida para la mayoría. Lejos de nuestro entorno, en Cananea (Sonora, México), concluía una huelga de mineros que se había prolongado durante 18 años. Probablemente la más longeva de todos los tiempos. Convenio con acuerdo que restauraba seguridad social, pensiones, indemnizaciones y rehabilitación de los derechos laborales anteriores a 2007 a 650 mineros y 53 viudas de los que se quedaron por el camino. Fue un acuerdo político con el Gobierno mexicano y no con la empresa dirigida por la segunda fortuna del país, Germán Larrea, que mantuvo abierta la mina de cobre con migrantes llevados de Centroamérica al estilo de aquella de Bandas de Etxebarri, el conflicto laboral más largo del franquismo. Noticia para la esperanza, en un medio internacional desmovilizado, con varias lecciones, entre ellas la de la intervención pro activa gubernamental en la dinámica de las elites económicas, la de la eficacia de la paciencia revolucionaria y la de la necesidad de unir fuerzas alternativas en momentos de debacle general.

La convocatoria de un nuevo año en realidad es un invento humano, en esa medición que impuso la fecha aproximada del nacimiento de un mesías apropiado por culturas dominantes. Representa nuestra organización y clasificación colectiva, pero no un borrón y cuenta nueva. Por ello, es más propicio citar ciclos y tendencias más que saltos temporales. Y las inclinaciones ahí siguen, acentuadas por el avance estacional. Los acontecimientos internacionales e inmediatos de 2026 tienen que ver por los mismos que cerraron el año anterior. ¿Habrá suspensión de pagos en EEUU (también en Japón) o por el contario acudirá China, el único estado posible en hacerlo, a comprar bonos del tesoro y de esa manera evitar el tsunami del default norteamericano? ¿El conflicto bélico por delegación que desarrolla la OTAN en Ucrania contra la Federación de Rusia se convertirá en una guerra directa de Bruselas contra Moscú ante el desgaste humano de Kiev? ¿Se abrirá definitivamente el melón de la sustracción de activos de más países que no se alineen con el hegemón de las últimas décadas como ya se ha hecho en estos años? ¿Atacará Tel Aviv de nuevo y con mayor intensidad a Líbano e Irán para desestabilizar sus gobiernos y proseguir la extensión de su proyecto supremacista por el conjunto de Oriente Medio? ¿Venezuela, Taiwan, frentes de guerra? ¿Desaparecerá definitivamente el acuerdo de Bretton Woods y con ello la tiranía del dólar?... Preguntas a decenas. Algunos analistas hablan de paradigmas, otros de “momento peligroso”, término que lo citó ya en 2022 Josep Borrell, entonces Alto Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad. Momento peligroso “desde el fin de la Guerra Fría” para el Norte Global, que había celebrado el “fin de la historia” declarado por Francis Fukuyama.

Con estas cuestiones en ciernes, haciendo visual el efecto mariposa (el aleteo de un insecto en Hong Kong puede provocar un huracán en Nueva York), la acción vecina condicionará nuestro futuro. Las veleidades bélicas de Macron, Starmer y Merz -salvar sus economías a través de la industria militar- y sus debilidades (¿quién puede asegurar que no serán sustituidos en 2026?), marcarán el calendario. Las elecciones municipales de marzo en el Estado francés serán un buen termómetro para medir la tendencia ascendente de apoyo electoral al proyecto soberanista abertzale. Las autonómicas en el Estado español en el primer semestre de 2026 (Aragón, Castilla y Andalucía), el lawfare contra el Gobierno central, la constatación de que el PSOE sigue siendo un partido del Régimen del 78 y el fuego amigo ¿contribuirán a la caída del Ejecutivo de Sánchez sin agotar la legislatura y a la llegada de una nueva gerencia de exterminio (incluido el euskara y con la identificación de antifascista con terrorista) en la Moncloa? Cada vez parece más cerca.

En casa, el control del relato, prioridad también mundial, tendrá sus derivadas y se anuncia un choque de narrativas, las contrarias avaladas por “la mentira no es ilegal” (Miguel Ángel Rodríguez) y el cierre de filas de las grandes corporaciones mediáticas manteniendo la impunidad. En 2026 temas como la desaparición de Pertur, las matanzas en Jurramendi y Gasteiz o las torturas a Amparo Arangoa (con secuestro incluido de las imágenes), cumplen medio siglo, lo que provocará un relato “oficial” falsificado o negacionista frente a la objetividad deseada. La práctica de las izquierdas vecinas, enredadas en detalles secundarios y obviando lo principal, debería servir también de experiencia de qué caminos no tomar. ¿Está preparado nuestro proyecto soberanista para semejantes retos, cambios y alternativas?

 

 

 

 

domingo, 28 de diciembre de 2025

La Niña de Pompaelo

Es de ustedes estimados lectores, ampliamente conocido, que cualquier descubrimiento arqueológico o antropológico llevado a cabo en el suelo y subsuelo de Euskal Herria es causante de urticarias en la sucia cloaca de la vascofobia. Solo recordar el tema de los grafitos de Iruña-Veleia o más aún, la Mano de Irulegi, misma que incluso, españolizaron.

Así que, a sabiendas de lo anterior, nos da un gusto enorme compartir esto que se ha publicado en Naiz:


Jesús en Nazaret y una niña sin nombre en los primeros días de Pompaelo

Ni se trata de un varón ni es del siglo II. Es mucho más fascinante. La estatua de bronce con toga de Pompaelo se moldeó en los primeros años de la ciudad para hacer alarde de la ciudadanía romana de una niña, según los investigadores Carmen Marcks-Jacobs y Hans Rupprecht Goette. 

En estos días de belenes, zambombas y reposiciones de ‘Ben-Hur’, pega otra historia de romanos. De los primeros romanos en Euskal Herria, concretamente. Y, para mayor precisión, sobre una niña que vivió en las mismas fechas que Jesús de Nazaret.

El 25 de mayo de 2023, la presidenta María Chivite informó de que el Gobierno había adquirido por medio millón de euros la estatua romana más singular de cuantas se han desenterrado en Nafarroa: «El Togado de Pompaelo».

La escultura, que había sido cedida meses atrás por un coleccionista anónimo de EEUU, terminaba de este modo su singular periplo desde su desaparición misteriosa –robo, más bien– de la ciudad, su reaparición en París en manos de un anticuario griego y su viaje a las Américas.

Desde que la desenterraron en la calle Curia, en 1895, se le asignó el género masculino. La figura no tiene cabeza y su cuerpo no tiene curvas femeninas. Esto, unido a en que la sociedad romana se primaba al hombre sobre la mujer y que la toga que lleva es un ropaje muy exclusivo, condujo a la conclusión de que se trataba de un hombre.

La investigadora alemana Carmen Marcks-Jacobs, sin embargo, la catalogó en su día como mujer en una tesis publicada en 2004 sobre estatuaria romana en la Península.

La razón es sencilla. La prenda que cubre el cuerpo no es de hombre, sino de mujer, pues le cubre hasta los tobillos. La experta explicaba que la ausencia de senos se debe a que se trata de una niña, una tesis que daba solución a otro de los misterios de la escultura: su tamaño. 

Porque no cuadraba bien que un varón romano que quería demostrar su rango de nobleza y que se gastó una fortuna de la época en hacerse retratar en bronce y con la toga que denotaba su exclusivo estatus de ciudadano romano optase por hacerse pequeñito (1,27 metros) y no al natural, como acostumbraban. Hubiera tenido un punto ridículo. 

Sin embargo, ese tamaño cuadra con el de una niña de unos 12 años y que no ha terminado de desarrollarse.

Algunos expertos mostraron reticencias a esta tesis o prefirieron no contradecirse con lo que habían escrito en el pasado. Singularmente, Javier Andreu, director del Diploma en Arqueología de la Universidad de Navarra, que volvió catalogar la figura como varón en 2024.

En marzo, Marck-Jacobs y su colega Hans Rupprecht Goette insistieron en que el «togado» era «togada», tesis que han defendido en un artículo científico que vio la luz el 1 de septiembre. 

El texto académico, además de rebatir las tesis de Andreu y Luis Romero Novella (el investigador que reencontró a la estatua en la colección privada de EEUU), corrige también la datación. El estilo no se corresponde a la forma de esculpir del siglo II, sino que es bastante anterior. 

Marck-Jacobs ha atendido desde Alemania a las preguntas de NAIZ. Remarca que la datación adecuada es la de los años 20 y 30 de nuestra era. «En la época en la que Tiberio fue emperador ganó mucho peso el estatus de ciudadano romano como elemento central de ser romano y esa idea se propagó por las provincias con la proliferación de estatuas como la de Pamplona», indica. 

La corrección de la datación acerca bastante a esta niña a los orígenes de la ciudad romana, que se data en el año 74 antes de Cristo por parte del gran rival de Julio César, Cneo Pompeyo, que se encontraba de campaña en Hispania.

La Togada de Pompaelo tuvo que ser coetánea de Jesús de Nazaret. El mesías de los cristianos nació presuntamente en el año 1 del siglo I y ella fue retratada con unos 12 años entre el año 20 y el 30. 

En esas fechas, el estatus de Iruñea estaba prosperando desde enclave militar, ese castro de Pompeyo en territorio vascón, hacia un «municipium» integrado en el Imperio romano, después de la caída de la República en el año 27 antes de Cristo. 

«En la época en que se elaboró y erigió la Togada, Pompelo aún no había sido elevada a la categoría de municipium, o en el mejor de los casos hacía poco tiempo de ello», subraya la publicación científica de Marcks-Jacobs y Rupprecht Goette, que se apoyan en trabajos de la arqueóloga (y exconcejal de UPN) María García Barberena. 

Los investigadores alemanes manejan la hipótesis de que la construcción de la vía romana que unió Pompaelo con una ciudad de primer orden como Caesaraugusta (Zaragoza) favoreció el crecimiento de la actual capital navarra, que dispusiera de un foro (parece que hubo más de uno) y se convirtiera en un enclave comercial.

Se estima que Pompaelo fue reconocida por Roma como municipio en época flavia (69-96 después de Cristo), aunque no es descartable que lo fuera antes. La ubicación de la zona noble de la ciudad en pleno Alde Zaharra, en el burgo de Nabarreria, dificulta la concreción de cuáles eran sus estructuras concretas. 

En ese momento de crecimiento, una familia decidió exhibir públicamente su condición de ciudadanía romana a través del encargo de esta escultura con toga, un estatus muy exclusivo para un lugar recóndito del Imperio. «Esa niña tenía la condición de ciudadana romana, no era simplemente la hija de una familia adinerada, sino que pertenecía a una élite con beneficios de carácter jurídico», aclara Marck-Jacobs. 

La experta se muestra convencida de que la togada no fue una escultura solitaria, sino que formó parte de un conjunto familiar donde también aparecería la matrona y, sobre todo, el 'pater familias' y, en su caso, algún otro hermano. Solo en el caso de que se tratara de un monumento funerario cabría la posibilidad de que la hubieran moldeado solo a ella. 

Ahondando en las fechas de la datación, cabe remarcar que la figura se erigió en fechas cercanas a las dos únicas inscripciones vasconas en signario íbero adaptado. Así, la Mano de Irulegi está datada casi un siglo antes (en el contexto de las guerras sertorianas entre el 72 y el 82 antes de Cristo) y la inscripción «Ikae» (o «Igae») de la mina de Lantz que se ha ubicado en el cambio de era.

La Togada, por tanto, fue una niña que vivió en un contexto plurilingüe. 

En cuanto a lo que la estatua nos dice, en sí misma, del rol que jugaban las mujeres en aquella época, Marck-Jacobs sostiene que de esa prenda que le cubre hasta los tobillos y que no llevaban los hombres no puede extraerse un paralelismo con las mujeres de países islámicos donde deben ir totalmente cubiertas.

«No, esa niña no iba así vestida por la calle. Estamos ante una representación. Esas telas tan exuberantes, con tantos pliegues, con paño sobrando por todas partes, es una forma también de mostrar estatus económico. Era un vestido opulento», expone la experta. 

«Hay estatuaria fúnebre, de las necrópolis, con mujeres representadas así. Las esculpían así para que luego los familiares trajeran a gente y les dijeran. 'Mira, esta es nuestra compañera fallecida'. Y como su finalidad es esa, lo esperable es que la estatua esté cubierta con la vestimenta más lujosa y más bonita», apuntala Marck-Jacobs. 

Finalmente, hay que subrayar la doble singularidad de la escultura. Apenas quedan estatuas así. De una parte, por ser de bronce. La mayoría de la estatuaria romana en ese material desapareció, debido a que ese metal tan valioso se reaprovechó a lo largo de distintas épocas. 

La segunda rareza es que se trata de una mujer. Los expertos alemanes subrayan en su artículo publicado estudio que imágenes, sean en mármol o en bronce, de ciudadanas romanas se han encontrado muy pocas. Apenas unas decenas en todo el Imperio. Y la mayoría en la Península Ibérica.

«Resulta llamativo que el número de estatuas de niñas con toga halladas en el territorio de Hispania, que pueden fecharse en la primera mitad del siglo I d. C., sea especialmente elevado, alcanzando el 40% de todas las togatae en bulto redondo conocidas en todo el Imperio Romano», señala el estudio. 




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sábado, 20 de diciembre de 2025

El Magnicidio del Ogro

La página Storia politica di ETA e dei Paesi Baschi ha publicado fragmentos del libro con el que Eva Forest sembró pistas falsas acerca de la acción de ETA que acabaría con la vida del sucesor del dictador Francisco Franco, el Almirante Luis Carrero Blanco.

Aquí traemos a ustedes la información:


El magnicidio que cambió el rumbo de la historia

La vida del general Franco languidecía con más de tres décadas de dictadura a sus espaldas. El régimen era consciente de que un día, más temprano que tarde, llegaría el final del dictador y preparaba los resortes para prolongar más allá de su muerte los Principios Generales del Movimiento.
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Las Cortes españolas habían ratificado en 1969 al príncipe Juan Carlos de Borbón como sucesor del dictador en la Jefatura del Estado a título de rey. No obstante, la fidelidad del almirante Carrero al Movimiento y a su caudillo, y su habilidad para contener los equilibrios internos entre las familias políticas del franquismo y la oligarquía económica, le habían conferido con los años el estatus de hombre fuerte del régimen.
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Tras una intensa y meteórica carrera militar, Carrero Blanco se había convertido en hombre de confianza del dictador fascista desde el comienzo de su mandato hasta ir desplazando en la escala de gobierno a los más leales consejeros. Respaldó la sucesión monárquica del tirano y promovió una relativa renovación del franquismo desde cargos de alta responsabilidad como ministro (1951-67) y vicepresidente del Ejecutivo (1967-73). La decadencia física de Franco le aupó en junio de 1973 a la Presidencia del Gobierno, lo que le convertía en hombre fuerte del régimen tras la futura muerte del dictador y en la pieza fundamental sobre la que descansaría la continuidad del franquismo sin Franco.
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Pero para entonces un comando de ETA seguía ya sus pasos en Madrid. Un dato recibido a finales de 1972 puso a la organización vasca sobre la pista de aquel militar y político clave en la continuidad del régimen: asistía todos los días a misa de 9:00 en una céntrica iglesia.
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Tras comprobar la veracidad de la información y los hábitos invariables del almirante, la dirección de ETA decidió planificar el secuestro de Carrero Blanco y dar al Gobierno un plazo de 48 horas para excarcelar a todos los presos políticos, incluidos los que no eran vascos, con penas superiores a 10 años de cárcel, a cambio de su liberación.
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Las dificultades para garantizar una operación limpia y con éxito, además del nombramiento como presidente del Gobierno y nuevos datos descubiertos durante el seguimiento, hicieron desistir a la organización armada de sus planes iniciales y sustituirlos por otro: atentar directamente contra el hombre fuerte del régimen en el mismo corazón de la capital española.
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«Franquismo puro»

Para ETA, Carrero «simbolizaba mejor que nadie la figura del franquismo puro», según reflexionaban los autores del atentado en la conversación recogida en el libro «Operación Ogro» de la escritora Eva Forest.
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El militante identificado ficticiamente como Txabi, ofrecía el siguiente análisis de la organización armada sobre Carrero: «Hombre sin escrúpulos, montó concienzudamente su propio Estado dentro del Estado. (...) Fue convirtiéndose en el elemento clave del sistema y en la pieza fundamental del juego político de la oligarquía. Por otra parte, llegó a ser insustituible por su experiencia y capacidad de maniobra y porque nadie lograba como él mantener el equilibrio interno del franquismo».
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«Todo el mundo sabe que la oligarquía española contaba con Carrero para asegurar el paso `sin convulsiones' al franquismo sin Franco -proseguía Txabi-. Ahora bien, Carrero no era lo mismo que Franco y, por ello, la maniobra oligárquica debería buscar un segundo pilar. Es el propio almirante el que selecciona y patrocina la entronización de Juan Carlos, así la cosa parecía perfecta: había que promocionar a Juan Carlos cara a la opinión pública, y Carrero desde la sombra tendría el poder auténtico. Por lo tanto, eliminar a Carrero significa dejar coja la maniobra de desdoblamiento y, sobre todo, privar a la oligarquía del quizá único elemento capaz de asegurar la continuidad del régimen una vez desaparecida la figura del viejo dictador», concluye el análisis de ETA.
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Tras el cambio de planes, los cuatro miembros del Comando Txikia, asistidos por más efectivos de la organización, planearon la logística de una acción que ya habían bautizado como «Operación Ogro» por «la pinta de bruto» del almirante.

Alquilaron un semisótano en la calle Claudio Coello de Madrid, por la cual pasaba diariamente el presidente del Gobierno tras asistir a misa matutina. La coartada de falso escultor del inquilino que hacía ruido permitió a los activistas vascos cavar un túnel subterráneo en condiciones extremadamente complicadas hasta el centro de la calzada, donde colocaron tres potentes cargas explosivas.
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La visita inminente del secretario de Estado de EEUU, Henry Kissinger, a Madrid, con el consiguiente reforzamiento de la vigilancia, obligó al Comando Txikia a retrasar la fecha de la acción, que se fijó definitivamente para el 20 de diciembre, el mismo día en que comenzaba el juicio del Proceso 1001 contra los dirigentes del sindicato ilegal Comisiones Obreras.
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El 20 de diciembre de 1973, poco después de las 9:30 de la mañana, el Dodge Dart oficial del presidente del Gobierno español circulaba por la calle Claudio Coello tras su salida de misa. Los miembros del comando de ETA esperaban apostados en la confluencia de esta calle con Diego de León. Cuando el coche alcanzaba el punto previsto, uno de los activistas detonó la carga explosiva mediante un cable tendido a distancia, a lo que siguió un ruido sordo y una enorme polvareda.
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La explosión alcanzó de lleno al vehículo presidencial, que se elevó unos veinte metros de altura, golpeó una cornisa del contiguo convento de jesuitas y cayó en el interior de su patio. El presidente, su conductor y uno de los escoltas murieron. En la calle quedaba un inmenso socavón.
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La acción tuvo un importantísimo impacto internacional y unas inmediatas consecuencias políticas. Con la muerte del presidente se derrumbaban también los planes inmediatos de continuidad de la dictadura; el régimen acababa de perder a su principal valedor y se mostraba vulnerable.
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Un trepidante relato de la mano de Eva Forest

Solo ocho días después del atentado, ETA convocaba a la prensa internacional en un lugar secreto de Burdeos. Cuatro militantes encapuchados se presentaban ante los periodistas como los autores materiales de la acción y explicaban los pormenores de la misma con detalle. En realidad, podría tratarse de un ardid para despistar a la Policía y proteger a los ejecutores reales, que todavía permanecían escondidos en Madrid, según relatan en el libro «Operación Ogro. Cómo y por qué ejecutamos a Carrero Blanco».
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Apenas cuatro meses después de la acción, la escritora Eva Forest tuvo la oportunidad de entrevistar a los autores directos del atentado. A través de una extensa conversación, los cuatro miembros de ETA, identificados bajo los nombres ficticios de Txabi, Jon, Iker y Mikel, desgranan las circunstancias de la operación, sus motivaciones y sus análisis, en lo que el tiempo ha convertido ya en un clásico de la literatura política.
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El libro vio la luz ese mismo año 1974, todavía en plena dictadura de Franco, de la mano de las editoriales Ruedo Ibérico (París) y Mugalde (Hendaia) y firmado con el seudónimo Julen Agirre. Por razones obvias, el volumen circuló de manera clandestina, al menos hasta su primera edición legal también en Hego Euskal Herria, en 1979 (editorial Hordago), de la que la actual edición de Gara ha tomado algunos fondos documentales como base para la actualización de la infografía que acompaña al relato.
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La edición de «Operación Ogro» publicada por «Punto y Hora» en 1983 con motivo del 10º aniversario desveló la auténtica identidad de la autora de la obra: Eva Forest. Una década más tarde se publicó definitivamente el último capítulo del libro, en el que se relata el refugio del comando en Madrid tras la acción y su huida a Euskal Herria, que había permanecido inédito hasta entonces.
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La actual edición de Gara de «Operación Ogro» es la decimoctava de este título, uno de los más reimprimidos de la producción editorial vasca. La presente edición recoge, además del trepidante relato de la acción por boca de sus protagonistas, gráficos sobre la ubicación y el desarrollo de los hechos, la transcripción de las conversaciones policiales por radio tras la explosión y amplia documentación, como los cuatro comunicados de ETA, la carta de rectificación del lehendakari en el exilio Jesús María Leizaola, el análisis elaborado por el propio Comando Txikia o los informes redactados por la Policía política portuguesa. A estos elementos -algunos de ellos comunes a ediciones anteriores-, se suma en este caso un pliego con fotografías de la época y del acontecimiento. La obra ha sido prologada para esta ocasión por el escritor Alfonso Sastre, compañero de la fallecida Eva Forest.
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Título: «Operación Ogro. Cómo y por qué ejecutamos a Carrero Blanco»
Autora: Eva Forest
Prólogo: Alfonso Sastre
Editorial: Baigorri Argitaletxea
Paginación: 240 páginas
Video | Operación Ogro

 

 

 

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El Legado de un Cráter

Un aniversario más de la acción de ETA que terminó con la vida del delfín de Francisco Franco, el Almirante Luis Carrero Blanco.

Aquí traemos a ustedes este relato publicado en la página de Facebook titulada Storia politica di ETA e dei Paesi Baschi:


El cráter del régimen

El 20 de diciembre de 1973 hacía una mañana gélida en Madrid. A las 9.35, un Dodge Dart negro avanza por la calle de Claudio Coello, en el barrio de Salamanca de Madrid, junto a un edificio de los jesuitas. En su interior se encuentra el presidente del Gobierno y delfín de Franco, almirante Carrero Blanco, acompañado de su chófer y un inspector de policía. A la altura del número 104, el coche se ve obligado a torcer a la derecha porque un Austin en doble fila le obstaculiza el paso. En ese momento, a las 9.36, Jesús Zugarramurdi, Kiskur, da la señal a su compañero José Miguel Beñarán, Argala, que, subido a una escalera y camuflado con un mono de electricista, aprieta el botón.
Al instante, el suelo se abre y el coche de Carrero con sus dos acompañantes se eleva 35 metros, salta por encima del edificio y se estampa en el alero del patio interior del convento. Se produce un gran estruendo, caen cascotes y se levanta una gran polvareda. En medio de la confusión, Kiskur y Argala gritan “¡gas! ¡gas!” mientras salen corriendo en dirección a la calle de Diego de León. En la esquina con Lagasca les espera al volante de un automóvil el tercer miembro del comando, Javier Larreategi, Atxulo. El coche enfila hacia la glorieta de Rubén Darío, y delante de la Escuela de Policía, en la calle de Miguel Ángel, los de la ETA cambian de vehículo y se dirigen a su refugio en la calle del Hogar de Alcorcón (Madrid), donde se esconderán durante varios días.

Mientras, en los alrededores de Claudio Coello el caos es total. Carrero, al que tardan minutos en localizar, muere a las 10.15 en el hospital. Lo mismo sus dos acompañantes. Los servicios de información no confirman la autoría del atentado hasta las cinco de la tarde. A las once de la noche, ETA, en un comunicado emitido por Radio París, lo reivindica, y una hora después lo confirma el vicepresidente del Gobierno, Torcuato Fernández-Miranda.

Los tres militantes de ETA permanecerán escondidos hasta fines de mes en el refugio de Alcorcón, del que les sacará su contacto en Madrid, Eva Forest. Un camión les trasladará luego a Hondarribia (Gipuzkoa). Desde allí alcanzarán Francia tras cruzar el río Bidasoa.

La historia de este atentado se remonta al año 1972. Ángel Amigo, militante de ETA entonces, detenido en 1973 y productor de cine desde 1980, con numerosos documentales y premios a sus espaldas, comenta que Argala, a sus 23 años, se había convertido en persona de confianza de los líderes de aquella ETA: Eustakio Mendizábal, Txikia; Txomin Iturbe e Iñaki Múgica Arregui, Ezkerra. 

Durante 1972 viajaba con frecuencia a Madrid con la triple pretensión de establecer contactos con la izquierda española, montar infraestructuras y tantear las posibilidades de atentar en la capital para quitar presión sobre su organización en Euskadi.

Argala encuentra lo que buscaba en Eva Forest, casada con el dramaturgo Alfonso Sastre, disidentes del Pce. Comparten la simpatía por los movimientos de liberación — en Vietnam, Latinoamérica, Palestina... — y Argala les convence de que ETA está inmersa en esa lucha antiimperialista, dice Amigo.

Eva Forest ofrece a Argala una información muy valiosa: Carrero, el sucesor de Franco, vicepresidente del Gobierno entonces, acude diariamente a misa, a la misma hora, en los jesuitas y solo va acompañado de un escolta. Cuando Argala lo confirma en persona, se queda perplejo.

Amigo recuerda que en 1977 Eva Forest — fallecida hace seis años — le contó que escribió un relato del atentado, Operación Ogro, salpicado de pistas falsas para proteger a los participantes del atentado, entonces en la clandestinidad. Forest lo redactó con la participación de los miembros del comando, tan solo tres meses después del atentado, en la villa de Marc Legasse, en Ciboure (Francia), y lo publicó con el seudónimo de Julen Aguirre. Una de esas pistas falsas contaba que el comando huyó por Portugal cuando la realidad es que permaneció oculto en Madrid varios días.

Ella misma se camufló tras otra pista falsa. Para protegerse, creó un personaje literario al que atribuye la cita con Argala en la cafetería Mindanao, en la calle de San Francisco de Sales de Madrid, y la información sobre las sorprendentes rutinas de Carrero. De ese personaje nace la leyenda de que fue la CIA la que inspiró el atentado. Una leyenda porque en ningún documento de la CIA desclasificado existe referencia alguna al atentado, insiste Amigo. Sin embargo, proliferan los libros que señalan la autoría intelectual de la CIA.

El que fue jefe de los servicios secretos del País Vasco — el embrión del Cesid — entre 1972 y 1979, el general Ángel Ugarte, ya retirado, es rotundo: “El atentado contra Carrero Blanco lo ejecutó ETA con logística de los comunistas españoles”, en alusión a Eva Forest y su red de relaciones de la izquierda en Madrid. “Los etarras no sabían moverse bien en Madrid y fue Forest, muy bien relacionada en la capital, la que les hizo de guía”.

Otro argumento de peso que desmonta la hipótesis de la CIA como inspiradora del atentado es la actitud de ETA, añade Amigo: “Cuando Argala informa a los jefes de ETA — Txikia, Txomin y Ezkerra — de sus pistas sobre Carrero, lo que se plantean no es matarle, sino secuestrarle para conseguir a cambio la liberación de los 150 presos que tenía ETA”.

A fines de 1972, Argala, acompañado de Ignacio Pérez Beotegi, Wilson, y de Javier Larreategi, Atxulo, se instalan en Madrid para preparar el secuestro. Como son conocidos, la dirección de ETA, para justificar su ausencia, dice que están sancionados.

Calculan que para secuestrar a Carrero y neutralizar a su escolta dentro de la iglesia necesitarán tres comandos de cuatro personas. Alquilan casas nuevas y una tienda de ropa próxima al estadio Santiago Bernabéu con la pretensión de retener al secuestrado. Esos movimientos culminan en abril. Pero en abril ETA sufre dos contratiempos. La tienda de ropa es asaltada una noche por unos cacos, lo que les obliga a abandonarla, y Txikia, su jefe, muere en un enfrentamiento con la policía en Algorta (Bizkaia).

Tras el fallecimiento de Txikia, en mayo, la dirección de ETA tiene la osadía de convocar una reunión en Getafe (Madrid) para estudiar sus consecuencias. En esos meses, el trasiego de dirigentes y liberados de ETA a Madrid es constante, cerca de treinta. Así, para sustituir la tienda de ropa, construyen un zulo en un piso en la calle del Hogar de Alcorcón que ha proporcionado Forest, con la pretensión de encerrar allí a Carrero. Con Antonio Durán, albañil y exmilitante del Pce, trabajan en el zulo hasta una decena de militantes con Argala de capataz.

Ugarte, entonces jefe de los servicios secretos en el País Vasco, cree que “hoy sería impensable. La policía y la Guardia Civil tenían entonces un gran desconocimiento sobre ETA. La información era muy elemental y no había coordinación. Se despreciaba el peligro de la banda. Es falso que desde arriba se dejara hacer el atentado. Nadie se enteró de sus preparativos y puedo asegurar que nos cogió desprevenidos a nosotros y al régimen, que entonces estaba preocupado, sobre todo, porque Franco se moría”.

Ángel Amigo confirma, por su propia experiencia, cómo aquella policía solo utilizaba la represión, y no la información. Coincide con Ugarte en que a Txikia lo mataron cuando lo podían haber detenido. Y recuerda una anécdota surrealista cuando le detuvo la Guardia Civil en 1973. Le preguntaron “por dónde venían”, y al contestarles que “indistintamente”, le sacudieron hasta que dijo que “por los dos lados”, porque la respuesta anterior era de “intelectuales”.

El 9 de junio, ETA se encuentra con la sorpresa de que Franco nombra a Carrero presidente del Gobierno, lo que empuja a su dirección a aplazar hasta septiembre su decisión. Deciden que ese mes regrese el comando a Madrid, al que se le bautiza Txikia en homenaje al líder muerto. Wilson se queda en Francia por discrepancias internas y le sustituye Kiskur, que acompañará a Argala y a Atxulo con un nuevo responsable: Josu Urrutikoetxea, Josu Ternera.

El comando confirma que el ascenso de Carrero complica el secuestro al redoblarle la escolta. ETA se inclina por el atentado, pero duda cómo hacerlo. Ezkerra se traslada a Madrid para comunicarlo al comando. Al no ser ya necesaria tanta gente, abandonan todos los pisos menos los de Aluche y Alcorcón. El comando realiza algunas acciones para familiarizarse con Madrid: el 25 de septiembre asalta una armería y el 2 de octubre roba un fusil a un soldado de guardia en la Capitanía de Madrid, en la calle Mayor.

Es Argala quien despeja las dudas sobre cómo ejecutar el atentado. Al inicio de noviembre ve que en el 104 de la calle de Claudio Coello, por la que circula Carrero todos los días, se alquila un bajo. Vio enseguida el tipo de atentado. Excavar un túnel desde dentro hasta el centro de la calle y colocar allí un explosivo que haría saltar a Carrero a su paso. La dirección acepta la propuesta.

Para justificar el ruido para excavar el túnel desde el bajo alquilado. A fines de noviembre, Txomin y Ezkerra se trasladan a Madrid y comunican al comando que se ejecute la acción antes de fin de año. Excavan el túnel, con muchas dificultades, entre el 7 y el 15 de diciembre, aprovechando la experiencia de Argala, que en 1970 excavó en las cercanías de la prisión de Burgos otro túnel para tratar de liberar a los presos etarras. Ezkerra y Txomin traen los explosivos. Fijan la fecha para el 19 de diciembre, pero la retrasan al 20 porque se anuncia que ese día visita Madrid el secretario de Estado norteamericano, Henry Kissinger, y la Embajada norteamericana está muy cerca del lugar del atentado. Ese cambio hará coincidir el atentado con el inicio del Juicio 2001 contra los líderes de Comisiones Obreras, pero ETA no lo tiene en cuenta. Los días 17 y 18, los tres miembros del comando, que se quedan solos en Madrid, aprovechan para hacer las maletas y realizar un simulacro de la acción.

El 20 de diciembre, a las ocho de la mañana, visitan por última vez el agujero de Claudio Coello para colocar las cargas: 75 kilos repartidos en forma de “T”. Desde las nueve de la mañana, los tres miembros del comando se colocan en su posición para esperar a Carrero. A las 9.35 ven su coche enfilar la calle y un minuto después salta por los aires.





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viernes, 19 de diciembre de 2025

Egaña | Miriam Nurnberg

Desde Facebook compartimos este texto que Iñaki Egaña dedica a la memoria de Miriam Nurnberg quien, junto a Mario Salegi, dedicó décadas a la lucha por la autodeterminación de Euskal Herria, llevando a cabo esta tarea desde las entrañas mismas de la bestia.

Adelante con la lectura:


Miriam Nurnberg

Iñaki Egaña

Esta semana ha fallecido en Nueva York a la edad de 100 años, Miriam Nurnberg, viuda y pareja del refugiado y activista vasco Mario Salegi desde 1952. Cuando se casaron, Mario contaba con 34 años y ella, procedente de una familia judía diezmada por el holocausto, 27. Salegi, antiguo militante comunista durante la república española, abandonó su formación para afiliarse a ANV y realizar la guerra en el Batallón Eusko Indarra. Tras la victoria del franquismo, trabajó para los Aliados en redes de espionaje, hasta que un barco norteamericano le trasladó a Nueva York. Hizo la Segunda Guerra Mundial en la campaña del Ejército de EEUU en el Pacifico. A su regreso, y después de contactar con la diáspora vasca, conoció a Miriam en un homenaje a las Brigadas Internacionales en Nueva York y a partir de entonces, compartieron todo tipo de actividades, públicas y clandestinas, por la causa vasca. Con la llegada del macartismo, ambos fueron expulsados a México. Miriam acabada de concluir el doctorado en Químicas.

En 1959, cuando la caza de brujas se aligeró volvieron a Nueva York, Miriam se colocó en la Universidad de Columbia y con los años, trabajaría en los laboratorios de varios premios Nobel. Fundaron un comité llamado “Democrática Spain” en el que participaron entre otros, Waldo Franck, Arthur Miller y Julio Álvarez del Vayo, con la finalidad de recaudar fondos para la resistencia al franquismo, con sede en la librería que Mario abrió en Broadway, Ibero American Books. En 1964, la librería recibió la visita de dos agentes del FBI que señalaron que la misma era una tapadera de ETA. Al parecer, la agencia había detectado una entrevista previa entre Salegi y Txillardegi en Bruselas.

Un año después y tras presiones españolas, la librería tuvo que cerrar sus puertas. Tras un contacto posterior con Julen Madariaga, crearon un comité vasco, con el objetivo de obtener fondos para ayudar a los presos vascos y ya con el Proceso de Burgos en 1970, ambos participaron activamente en las protestas em Nueva York, junto a jóvenes de la Euskal Etxea y de la diáspora irlandesa. Mario comenzó a viajar asiduamente a Ipar Euskal Herria, donde estableció contacto con los refugiados de la época: Peixoto, Argala, Txapela, Makazaga, Ezkerra, Txiki… y comenzó a distribuir los boletines de ETA (Zutik y Hautsi) en EEUU.

La organización le puso un nombre figurado y se transformó en Carlos Legazpi. Entre Mario y Miriam, desde el comité vasco, enviaban mensualmente centenares de cartas a la diáspora vasca, activistas y universidades, distribuyendo publicaciones y solicitando fondos para la causa. A partir de 1977, Mario y Miriam viajaron regularmente a Euskal Herria en periodo vacacional, convirtiéndose, el resto del año, su casa de Nueva York en refugio para quienes se preparaban para iniciar su formación o recorrido vital en EEUU: María Zamacola, Bernardo Atxaga, Ainhoa Arteta, Mirentxu Purroy…

Las conversaciones se hacían eternas y en los debates políticos, Mario ponía la pasión y Miriam le reflexión estratégica. Las cenizas de Mario fueron aventadas en un monte de Euskal Herria en 2005, y las de Miriam, por deseo expreso, lo serán en el mismo lugar, ya en la primavera de 2026.

 

 

 

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miércoles, 17 de diciembre de 2025

Makazaga | Los Hermanos Chèrid

Con esta publicación en Gara, misma que traemos a ustedes desde la página de Facebook titulada Storia politica di ETA e dei Paesi Baschi, el investigador Xabier Makazaga amplía la información con la que se cuenta acerca de el terrorismo de estado implementado por los "socialistas" franceses y españoles en contra del independentismo vasco, en específico, de Jean Pierre Chérid.

Dicho texto, se lo dedicamos a los disonantes cognitivos Eneko Andueza y Alberto Alonso quienes, siendo vascos, no tienen ningún tipo de conflicto ético militando en un partido que no vacilaría en volver a utilizar dicho métodos en contra del pueblo vasco, basta con poner atención a sus propias declaraciones en contra de EH Bildu.

Así que, ya cumplido el requisito de la dedicatoria, les invitamos a leer el texto:


Los hermanos Chèrid

Xabier Makazaga | Investigador de Terrorismo de Estado

Jean Pierre Chérid fue un protagonista esencial de la guerra sucia. Actuó a sueldo de los servicios de inteligencia españoles desde el franquismo hasta que murió en Biarritz, en 1984, al explotarle un auto-bomba que estaba manipulando para atentar contra siete refugiados políticos vascos. Un atentado que iban a reivindicar usando la sigla de los GAL. Otra de las numerosas siglas que emplearon para camuflar la guerra sucia: ATE, GANE, AAA, BVE... Y, finalmente, GAL.

Su hermano mayor, André-Noël, también participó en la guerra sucia, hasta que fue detenido en Argelia en enero de 1976. Ambos eran antiguos miembros de la organización terrorista OAS, fundada en 1961 en Madrid para combatir a muerte la independencia de Argelia. También lo era Marcel Cardona, el mercenario muerto, el 5 de junio de 1975, al explotarle la bomba-lapa que estaba colocando, en Biarritz, en el auto de Josu Urrutikoetxea.

La OAS causó en pocos años miles de víctimas mortales, y atentó varias veces contra el presidente francés Charles de Gaulle quien, tras servirse de la guerra sucia para acabar con ellos, les concedió la primera amnistía, en diciembre de 1964. Una medida de gracia que fue ampliando con rapidez, hasta el punto de que tras el mayo del 68 francés muchos de sus antiguos enemigos mortales de la OAS pasaron a ser sus aliados, y a colaborar con los servicios secretos franceses.
No pocos de ellos trabajaron asimismo para los servicios españoles, y está demostrado que André-Noël Chérid lo hizo para ambos. Encima, simultáneamente. Cometió al mismo tiempo atentados contra refugiados vascos a sueldo de los servicios secretos españoles, y contra intereses argelinos a sueldo de los franceses.

Así lo confesó André-Noël Chérid cuando fue detenido en Argelia el 4 de enero de 1976, tras haber atentado contra el diario oficial del FLN, "El Moudjahid". Al ser juzgado, volvió a confesar no solo su participación en ese atentado, sino también en bastantes otros cometidos, tanto contra refugiados vascos, como contra librerías y negocios ligados a dichos refugiados.

Otro tanto confesó un mercenario estadounidense, Jay Simon Salby. Dicho mercenario participó, en 1961, en la fracasada invasión de Bahía Cochinos, en Cuba, y las autoridades de los EEUU se interesaron mucho por él cuando fue detenido en Argelia. Nótense los numerosos cables con referencias a él filtrados por WikiLeaks.

Según las declaraciones de Salby a la Policía argelina, para cometer los atentados contra los exiliados vascos se sirvieron como cobertura de la empresa Telma, dirigida por un antiguo oficial del Ejército francés, Jean Rogue, y ubicada en la capital navarra, Iruñea. Dicha empresa era la base desde la que operaban Salby y otros mercenarios a los que identificó con toda claridad. Entre ellos, Jean-Pierre Chérid y su hermano André-Noël. A pesar de ello, Jean-Pierre Chérid pudo seguir cometiendo atentados de guerra sucia bajo las órdenes de los servicios de inteligencia españoles que continuaron sirviéndose de los fondos reservados a tal fin.

En el caso de Salby, la Policía francesa dispuso de pruebas materiales flagrantes sobre su participación en al menos dos atentados en Iparralde en pleno franquismo, el 27 de agosto y el 16 de noviembre de 1975. El segundo de ellos, contra el carismático dirigente de ETA Txomin Iturbe, dos de cuyos hijos resultaron heridos a causa de la bomba-lapa que colocaron bajo su coche.

Por lo que respecta al atentado del 27 de agosto de 1975, ametrallaron desde un vehículo una furgoneta en la que refugiados vascos volvían de una manifestación contra las penas de muerte que acabaría ejecutando el dictador Franco un mes después. Dos de los refugiados resultaron gravemente heridos e internados en el hospital de Baiona.
Una vez localizado cerca de la muga el vehículo utilizado en el atentado, la Policía francesa pudo saber que había sido alquilado en Barcelona por un supuesto ciudadano paraguayo llamado Gregorio Villagrán Anderson. Precisamente, la falsa identidad que utilizaba Jay Simon Salby, y quedó al descubierto al ser detenido en Argelia.

Por su parte, la Policía británica pudo probar que, poco antes de ametrallar a los refugiados vascos, Salby había atentado contra la Embajada argelina en Londres. El 18 de agosto de 1975, colocó en la embajada un potente explosivo que no detonó debido a un fallo. La huella dactilar de Salby que encontraron en el mismo no dejaba lugar a dudas sobre el autor.

Ese mismo día se cometieron otros dos atentados contra las embajadas argelinas en Bonn y Roma. Atentados en los que se empleó explosivo C4, de uso exclusivamente militar estadounidense, y tras los que estaban los servicios secretos franceses.

Semanas después, el Ministerio de Exteriores argelino dirigió una enérgica nota a París en el que denunciaba «la responsabilidad de los servicios franceses» y llamó «solemnemente la atención del Gobierno francés sobre las graves consecuencias que podrían derivarse de las turbias acciones de los servicios especiales franceses tratando de desestabilizar el Gobierno argelino». Cincuenta años después, la injerencia francesa vuelve a repetirse y la protesta argelina también.
Por lo tanto, André-Noël Chérid y Jay Simon Salby actuaron, al mismo tiempo, a sueldo de los servicios secretos españoles franquistas y de los franceses republicanos; en ambos casos, realizando acciones de guerra sucia. Y bien significativamente, ni la Justicia francesa, ni la española, tomaron nunca medida alguna contra todos aquellos mercenarios que actuaban bajo la cobertura de la empresa Telma, ubicada en Iruñea, a pesar de las flagrantes pruebas de que disponían. Ni quisieron ni quieren saber absolutamente nada al respecto.

He ahí un flagrante caso de terrorismo de Estado franco-español. Otro más.

 

 

 

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sábado, 13 de diciembre de 2025

Egaña | Frantz Fanon y la Descolonización

Este texto que Iñaki Egaña dedica a la corta pero trascendente trayectoria de Frantz Fanon nos ayudará a enteder a personajes tan nefastos como al sociata Eneko Andueza y su disonancia cognitiva así como al jeltzale Bingen Zupiria y su apuesta por dotar con completa impunidad a la Ertzaintza.

Aquí lo traemos a ustedes desde su página en Facebook:


Frantz Fanon y la descolonización

Iñaki Egaña

En el centenario del nacimiento de Frantz Fanon, los foros y recuerdos a su breve aportación ideológica y práctica a las luchas de liberación -murió de leucemia con 36 años- han inundado los foros del Sur Global, con escasa relevancia en Occidente, heredera de la metrópoli supremacista que diseñó un planeta a su medida expoliadora. Europa era civilización y el resto salvajismo o barbarie. Fanon fue una de las referencias de nuevo cuño no exclusivamente marxista, como Che Guevara, Patrice Lumumba, Ho Chi Min, Amílcar Cabral o Nelson Mandela que renovaron el pensamiento revolucionario, introduciendo nuevos conceptos, en particular el de la descolonización y una trayectoria hasta nuestros días que ha derivado en un neologismo: decolonización. Un término que tiene que ver no solamente con la ruptura a la subordinación de la metrópoli, sino también con la superación del legado eurocentrista, soportado por mecanismos culturales, sociales, de género, artísticos, universitarios… Una desvinculación de las jerarquías impuestas históricamente por las elites occidentales que afectan tanto al Sur como a las sociedades secundarias del Norte Global.

Fanon, nacido Martinica (aún hoy integrada República francesa), de origen afrocaribeño, combatió al nazismo en la Segunda Guerra mundial resultando herido, con posterioridad fue candidato comunista a las legislativas francesas y concluyó sus estudios de psiquiatría en Lyon. Sus primeros trabajos ya estuvieron relacionados con los trastornos mentales, lingüísticos, físicos y sexuales causados por la violencia colonial. Para Fanon, la colonización, sustentada en el racismo, transportaba al colonizado a su despersonalización y a convertirse en un ser "infantilizado, oprimido, rechazado, deshumanizado, aculturado, alienado". Trabajó desde 1953 en un hospital mental argelino, pero con la guerra de liberación fue expulsado y residió en Túnez, donde formó parte de los órganos directivos del FLN. Renunció a su nacionalidad francesa y cambió su nombre por el de Ibrahim Omar Fanon. Murió unos meses antes de la independencia de Argelia.

En la década de 1960, la influencia de Fanon en Euskal Herria fue colosal en la izquierda revolucionaria independentista, apenas perceptible en su homónima revolucionaria vasca que consideraba la lucha de clases una cuestión estatal y en otros casos universal, siguiendo la tendencia que descolonización era una cuestión únicamente en liza en los entonces llamados pueblos del “Tercer Mundo”. La paradoja de esa influencia estaba en el hecho de que en la biblioteca de Fanon, donada por sus herederos y en la actualidad en Argel, contenía 1.400 libros de los que únicamente dos tenían referencia vasca y ambos con relación a la psiquiatría. El primero de Julián Ajuriaguerra, hermano del presidente del PNV durante el franquismo, y el segundo la tesis doctoral de Luis Martín-Santos, también psiquiatra y militante del PSOE en clandestinidad. Aunque la influencia de Fanon en Euskal Herria fue notoria en la renovación del corpus ideológico revolucionario, en especial de ETA, su conocimiento aparente de nuestro país era escaso.

Contaba en cierta ocasión Peixoto que a los militantes que ingresaban en ETA les entregaban dos libros para su formación. Uno era “Vasconia”, de Federico Krutwig y el otro “Los condenados de la tierra” de Fanon, que apareció en Paris en 1961 (en su versión en castellano en México en 1963 y tras levantarse su prohibición en el Estado español por la editorial Txalaparta) y prologado por Jean Paul Sartre quien a su vez haría la introducción de “El Proceso de Burgos” de Gisèle Halimi, ya en 1970. El contacto, a través del exilio, con gentes que habían participado en el gran debate que dividió a la metrópoli, y que destapó el corcho para las esencias más reaccionarias y chauvinistas francesas con motivo de la descolonización de Argelia, fue un suceso clave como referencia para aquellos militantes de la organización armada. Al igual que Mao Zedong que había calificado a los peones del imperialismo como "tigres de papel", Fanon declaraba que la utopía estaba al alcance de la mano.

La primera aportación teórica importante de Fanon, en el caso vasco, se refería al carácter de Europa y a la suposición de ser cuna civilizatoria y el centro magnético sobre el que giraba el globo terrestre. Alejándose de algunas de las líneas maestras del marxismo, afirmaba que la liberación nacional sin transición era posible. Esta, obviamente no era la situación socio-económica de Hego Euskal Herria, con una oligarquía vasca alrededor de Neguri como motor del "milagro" franquista. Pero la simple renovación de la teoría insurreccional sirvió como referencia innovadora.

La segunda aportación, ya presente en Lin Piao, Mao o el Che tenía su foco en la violencia como método revolucionario indispensable para la emancipación. Las fórmulas de resistencia pacífica se mostraban como ineficaces y en la mayoría de las ocasiones asumidas por los Estados coloniales. Fanon decía al respecto: "La descolonización es siempre un fenómeno violento". Y esa contribución fue notoria en numerosas publicaciones de ETA, entre ellas “Carta a los intelectuales” (“Euskadi no necesita una Revolución-Política o una Revolución-Económica sino una Revolución Integral. Una revolución que afecte al arte, a la cultura, a la filosofía e incluso a la escala de valores de la sociedad”) o “La insurrección en Euskadi”. Una tercera se ocupaba de las actitud de los colonizados, los llamados “Tío Tom” en EEUU (la crítica en el caso vasco a la inoperancia jeltzale). Y una cuarta referida veladamente a la concepción leninista del partido como vanguardia de la revolución, sin renegar de la organización: "la noción de partido es una noción importada de la metrópoli". Apostaba por un frente. En 2017, siguiendo una estela ya no tan paradójica, Mireille Mendès, Fanon de soltera e hija de Frantz Fanon, se convirtió en una artesana de la paz más en el proceso vasco, asistiendo al acto final de desarme de ETA en Baiona.

 

 

 

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