Un blog desde la diáspora y para la diáspora

jueves, 25 de junio de 2026

A(ba)ŕ

El sitio arqueológico de Irulegi, ese que tantos dolores de cabeza le ha provisto a los españolistas tras el hallazgo del objeto en forma de mano con una inscripción en euskera antiguo, vuelve a arrojar luz sobre el pasado de esa localidad.

Noticias de Navarra nos lo relata de esta manera:


Irulegi arroja otro tesoro: una inscripción sobre recipiente de almacenaje local podría testimoniar el primer numeral vascónico

Irulegi proporciona una nueva inscripción con escritura vascónica en un esgrafiado sobre cerámica - Si la inscripción abaŕ hiciera referencia a la capacidad de la vasija, aportaría una nueva evidencia en el debate sobre las relaciones entre el vascónico, el ibérico y el vasco histórico o euskera

Irulegi es un poblado vascón que fue atacado y destruido durante la Guerra Sertoriana. Su estudio arqueológico se realiza desde 2017 por iniciativa del Ayuntamiento del Valle de Aranguren con el apoyo del Departamento de Cultura del Gobierno de Navarra, y está liderado por la Sociedad de Ciencias Aranzadi en colaboración con diferentes universidades, bajo la dirección del arqueólogo Mattin Aiestaran.

Hasta el momento se han excavado tres viviendas de aproximadamente 75 metros cuadrados de superficie en las que se han recuperado numerosos restos materiales: armas, recipientes cerámicos, monedas, restos óseos de fauna, molinos, etc.

Dos fragmentos cerámicos que presentan sendas inscripciones

Entre esos materiales figuran dos fragmentos cerámicos que presentan sendas inscripciones. Uno fue hallado en el interior de la misma casa en la que se encontró la Mano de Irulegi y el otro en el exterior de esa misma vivienda. El primero de ellos apareció partido en dos fragmentos y corresponde al borde de un recipiente de almacenaje fabricado in situ o en las inmediaciones. 

Su texto, escrito en un signario paleohispánico, probablemente vascónico, es a[ba]ŕ o abaŕ, y podría ser la expresión de su capacidad. Si esta interpretación es correcta, la inscripción constituiría el primer testimonio de un numeral vascónico, cuya forma además coincidiría exactamente con la que recientes estudios han atribuido también al numeral 10 en ibérico, para el que se ha propuesto una correspondencia con el vasco (h)amar (10).

El documento sería así de una gran importancia para el conocimiento de las relaciones entre el vascónico y el ibérico, y asimismo de ambos con el vasco histórico (el euskera en sus fases antiguas o reconstruidas) y el euskara actual. 

La segunda pieza inscrita corresponde a la base exterior de un recipiente de uso personal de importación, con una tipología campaniense de barniz negro o pintado procedente de Italia, y que presenta el texto basi, que podría corresponder a un nombre abreviado -quizás el del propietario del recipiente y de la casa-. El estudio epigráfico y lingüístico de los hallazgos ha sido llevado a cabo por Javier Velaza y Joan Ferrer, de la Universidad de Barcelona, y por Joaquín Gorrochategui, de la Universidad del País Vasco, y se publicará en el próximo número de la revista Palaeohispanica.

En la presentación han participado Mattin Aiestaran, director del yacimiento de Irulegi, Javier Velaza, catedrático de la Universidad de Barcelona, Joseba Asiron, alcalde de Iruña-Pamplona y Manolo Romero, alcalde del Valle de Aranguren.

Estos dos nuevos testimonios se unen al bronce epigráfico de la Mano de Irulegi, a los textos de las monedas y al stylus encontrado en el mismo poblado y vienen a ratificar la presencia de la escritura en la vida cotidiana del poblado de Irulegi.

Las piezas están expuestas en la muestra De Irulegi a Pompelo. Los orígenes de una ciudad, promovida por los Ayuntamientos de Iruña – Pamplona y del valle de Aranguren con la colaboración del Gobierno de Navarra, y que puede visitarse en el centro cultural Civivox Pompelo todos los días, excepto los domingos.

Además, Aranzadi organiza visitas guiadas tanto al yacimiento como a la exposición durante todo el verano hasta el 12 de septiembre en: https://www.aranzadi.eus/visita-irulegi. 

 

 

 

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lunes, 8 de junio de 2026

Recordando a Kirruli

Desde el perfil de Imanol Nieto Casanova traemos este ejercicio de memoria histórica centrado en la figura del represaliado político vasco conocido como 'Kirruli':

En la noche del 7 al 8 de junio de 1986 murió en la cárcel española de Herrera de la Mancha el preso político vasco Joseba Asensio Artaraz "Kirruli", hace ahora 38 años. Él tenía 27. Murió fruto de la venganza, del desprecio, de la desatención, a pocos meses de quedar libre.

Joseba fue encarcelado el 3 de junio de 1980. Joven comprometido, dejó una imagen espectacular huyendo de los grises en el Aberri Eguna de Gasteiz de 1977, en uno de tantos capítulos represivos que jalonaron esos años en Euskal Herria.

Durante los seis años de cárcel que sufrió, recorrió las carceles de Carabanchel, Burgos, Soria, Puerto de Santa María, Alcalá Meco, Herrera de la Mancha y Basauri. Murió cuando tocaba con los dedos y su sonrisa la libertad, la primavera y la vida.

La represión del funeral de Kirruli en Bilbo tuvo tintes dramáticos cuando la Policía disparó fuego real y cargó contra familiares y amigos que portaban el féretro, provocando más de cuarenta heridos. Televisiones europeas se hicieron eco y no dudaron en filmar la represión.

En su cautividad sufrió dolencias denunciadas en muchas ocasiones. La autopsia constató que padecía una infección pulmonar tuberculosa vieja, de años, que nunca le diagnosticaron, fruto de la desatención medica carcelaria.

 


 

 

 

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miércoles, 1 de abril de 2026

Gernika Pide el 'Guernica'

Circula un reel en redes sociales en el que se hace la mención de que Gernika no fue arrasada durante una batalla durante los meses que siguieron al alzamiento fascista, sino que la villa fue arrasada con el objetivo de servir como experimento belicista para los nazis. También se aduce que en el relato oficial del españolismo se culpó a los propios vascos de haber quemado la villa.

En ese contexto, compartimos este artículo que Deia ha publicado acerca de la solicitud para mover el mural 'Guernica' de Pablo Picasso de su muy indigna locación en el Museo Reina Sofía de Madrid a la villa de Gernika. También recordemos que en años recientes el españolismo ha insistido en que Picasso no se inspiró en el bombardeo para pintar su obra.

Lean ustedes:


Gernika se suma a la petición de traslado del 'Guernica' de Picasso

La villa foral reitera su histórica reivindicación para la cesión temporal del cuadro en un acto institucional en el que se ha alzado la voz contra la guerra

Eguzkiñe Salterain

Este 1 de abril es la fecha marcada como el final de la Guerra Civil Española en 1939. En este contexto, el Ayuntamiento de Gernika-Lumo ha querido expresar su 'No a la guerra' y el respeto al derecho internacional, como ha recordado el alcalde José María Gorroño, "Gernika es un pueblo de paz y reconciliación y queremos expresar nuestro rechazo a la violencia y crear conciencia en apoyo a las víctimas y en la defensa de los valores democráticos". 

De esta manera, la villa foral ha querido volver a situar el mensaje pacifista en el espacio público con la colocación de dos paneles de gran formato (4 metros de ancho) en la fachada del Ayuntamiento con el lema 'No a la guerra', en una intervención que apela al papel de Gernika como símbolo internacional frente a la violencia.

 El primer edil advirtió además de las consecuencias globales de los conflictos armados. “Las guerras generan un desequilibrio global que se traduce en hambre, pobreza, exilio y muerte en muchos lugares del mundo”, ha señalado, para subrayar a continuación la voluntad del municipio de “mandar un grito desde aquí en favor de la paz, la reconciliación y los derechos humanos”.

'Guernica Gernikara', histórica y persistente reivindicación

Además de las declaraciones centradas en el significado de la efeméride y en la vigencia del discurso contra la guerra en el contexto actual, Gorroño ha aprovechado la ocasión para sumarse a la petición del Gobierno Vasco y recordar el lema 'Guernica Gernikara', en relación con el futuro del 'Guernica', actualmente expuesto en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. 

Tal y como ha recordado "dentro de 25 días recordaremos el bombardeo, y el 'Guernica' de Picasso llegó del Museo Moma de Nueva York al Casón del Buen Retiro de Madrid en 1981. El pueblo de Gernika sigue reclamando bajo el lema 'Guernica Gernikara' que el cuadro regrese. De hecho, tenemos una reproducción en cerámica como homenaje a las víctimas del bombardeo, las cuales según el Lehendakari Agirre y el alcalde Jose Labauria ascendió a más de 1.654 muertos, y mas del 85 % de Gernika quedó destruido en llamas".

Cabe recordar, que el lema 'Guernica' Gernikara' es una histórica y persistente reivindicación del municipio donde se ha que se ha recordado en numerosas ocasión con exposiciones y todo tipo de iniciativas. 

Una reivindicación muy arraigada que se incluye en la reproducción gernikarra, porque como destacan “es nuestro cuadro”, y porque según han subrayado, "refleja el dolor de nuestro pueblo desde las entrañas y al igual que Picasso hizo suyo nuestro dolor, los gerniqueses hacemos nuestro el cuadro que representa la masacre y la injusticia". Y añaden: "¿Quién mejor para contarlo que el pueblo de Gernika? No hay mejor sitio que el de la memoria para observar el cuadro y para que quienes se acerquen puedan escuchar y comprender de primera mano el significado del mismo". 

 

 

 

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sábado, 21 de febrero de 2026

Entrevista a Sergio Pereira

De esos momentos en los que se funde historia y literatura surge el material para entrevistas como la que les presentamos a continuación, misma que ha sido publicada en Noticias de Gipuzkoa:


“Los últimos hallazgos señalan que los vascones mantuvieron una alianza amistosa con los romanos”

Sergio Pereira Zumalakarregi | Escritor pasaitarra | Sergio Pereira está de gira por los cuatro distritos de Pasaia presentando su último libro: ‘Las hijas de Amari’

Aitziber Muga

Tras presentar su obra en Trintxerpe y en San Pedro, hará lo propio en las bibliotecas de Donibane (5 de marzo) y de Antxo (12 de marzo), ambas a las 19.00 horas.

¿Qué le impulsó a escribir su último libro, Las hijas de Amari?

Siempre me han atraído mucho los mundos antiguos, como el Imperio Romano o el egipcio, tanto como lector de novela como de libros históricos más académicos. Lo que realmente me llamó para hacer esta obra fue descubrir que, en contra de lo que se pensaba antes, hubo una romanización importante en la zona norte del País Vasco. Los descubrimientos recientes en Oiasso (Irun), como las termas, el foro y el puerto, demuestran que no fue un simple lugar de paso, sino una ciudad administrativa relevante. Quise contar algo sobre un mundo antiguo que, a la vez, estuviera de actualidad por estos nuevos hallazgos.

Según las últimas teorías, la relación entre vascones y romanos no fue tan conflictiva, ¿es así?

Exacto. Parece ser que los vascones mantuvieron una alianza amistosa con los romanos desde el principio. A diferencia de los cántabros y astures, que fueron el último reducto de la península en ser conquistado tras mucho enfrentamiento, los vascones llegaron a un acuerdo mutuo del que ambos pueblos se beneficiaron. Me pareció muy curioso este ambiente de cordialidad, que rompe con la imagen típica de conflicto permanente entre romanos y “bárbaros” que solemos ver en el cine o la literatura.

 ¿Qué diferencia a esta obra de tus libros anteriores?

Esta es la que tiene una base histórica más potente, aunque siempre incluyo toques de historia en mis obras, incluso en las de género negro. He escrito sobre la posguerra en Pasaia y también sobre los balleneros del siglo XVI en El hijo del capitán. En Las hijas de Amari alterno la historia con la intriga y el misterio, centrando la tensión en las traiciones y la lucha por el poder entre personajes romanos y vascones. Además, tiene una fuerte dosis de leyenda y épica al entrelazar las mitologías romana y vascona. En aquella época, los dioses no se cuestionaban; eran la forma de explicar los fenómenos naturales y el mundo mágico se mezclaba con el real.

¿Ha sido difícil el proceso de documentación?

Mucho más dificultoso que en mis libros anteriores. Para mi novela sobre la nao San Juan había mucha documentación organizada, pero para esta época hay pocos datos y a veces confusos o contradictorios. He tenido que ser muy cuidadoso con la terminología y las teorías históricas. Al haber tantas lagunas, he tenido un margen de ficción muy amplio para rellenar los espacios con mi imaginación, por lo que defino la obra como una narrativa de entretenimiento con trasfondo histórico.

¿Aparece Pasaia en la novela o la ambientación es más lejana?

Aunque aparecen ciudades como Roma, Zaragoza o Pompelo (Pamplona), el relato se centra principalmente en el territorio entre la costa cantábrica y Pamplona, y entre los ríos Bidasoa y Urumea. Pasaia aparece como bahía, que era la desembocadura del río Oarso (Oiartzun). Los romanos bajaban el material de las minas de Arditurri por el río y en la bahía lo cargaban en naves para llevarlo por la costa hasta Oiasso. Aunque no existían los núcleos de San Juan o San Pedro, la orografía natural de la bahía, sus rocas y su estrecho son perfectamente identificables hoy en día.

Esta es la primera parte de una trilogía, ¿verdad?

Sí, la trilogía se titula Saltus Vasconum, que es como los romanos llamaban a esta zona norte. Originalmente, la historia podía ser un ladrillo de unas 1.300 páginas, pero por consejo editorial decidí dividirla en tres tomos de unas 430 páginas cada uno para que fuera más dinámica y accesible al público. Mi objetivo es sacar un libro por año: el primero a finales de 2025, el segundo a finales de 2026 y el tercero en 2027. 

¿Tenía claro que iba a ser una trilogía cuando comenzó a escribir esta obra?

No, a veces la novela coge vida y te pide más extensión o menos. Yo sabía lo que quería contar, pero no sabía cuánto me iba a extender. En este caso, me extendí más, en parte porque no hay un protagonista o una protagonista puntual, sino que tiene un protagonismo coral. Hay varios personajes vascones y varios personajes romanos y a través de ese protagonismo coral he intentado que se cree una visión más caleidoscópica de cómo eran aquellos tiempos. Entonces, al haber más personajes, pues parece que requiere más volumen de narración.

¿Cuándo vio claro que era una trilogía? 

Cuando presenté la primera parte, Las hijas de Amari, a mi editorial, Círculo Rojo, ya tenía escrita en bruto la segunda parte. Las hijas de Amari consta de 430 páginas, y las otras dos partes tendrán una extensión similar, por lo que nos pondríamos ya en 1.300 páginas. Entonces, pues yo mismo pensé, y la editorial me dijo que mi idea era acertada, de que merecía la pena dividirla en tres tomos, de manera que así a los lectores se les haga más ameno. Además, la historia es muy dinámica y se lee muy fácil. Entonces, la editorial me dijo que no había que recortarla, que era mejor tener paciencia y sacarla en tres partes.

¿Cómo está siendo la acogida? 

La novela es muy reciente y todavía no son muchos los que la han leído, pero la reacción de los primeros lectores está siendo muy buena, aunque me dicen que el final les deja con ganas de más por ser una trilogía y no haber un final cerrado. A la hora de que las personas se decidan a comprar un libro funciona mucho el boca a boca y por supuesto, hoy en día, la redes sociales.

Ha comenzado a presentar su libro en los cuatro distritos de Pasaia. ¿Son especiales las presentaciones en su pueblo? 

Sí, para las presentaciones, siempre empiezo por los cuatro distritos de Pasaia, comenzando por Trintxerpe, donde nací y el público suele responder muy bien llenando los actos.

En Pasaia hay una cantera importante de escritores y las bibliotecas se suelen volcar para ofrecerles un espacio para dar a conocer sus trabajos. 

Sí, la verdad es que en Pasaia hay bastante artisteo. No sólo hay escritores también hay músicos y actores. En este pueblo se mueve bastante la cultura. Yo creo que los pasaitarras somos gente bastante despierta, con inquietudes, Además, está bien que desde el Ayuntamiento y desde las bibliotecas se intenta ayudar a los artistas y fomentar la cultura en la medida de lo posible. 

¿Tiene programadas otras presentaciones? 

De momento no tengo nada cerrado, pero quiero ampliar el círculo a Alza, Errenteria e Irun,por ser la capital en la que se han hecho los últimos hallazgos. Mi intención es llegar a las capitales vascas, incluida Pamplona.

¿Cuáles son sus proyectos más inmediatos? 

Suelo sacar un libro cada dos años o dos años y medio, porque no me dedico a ello profesionalmente. Pero esta vez, sacará cada año uno un libro de la trilogía. 

 

 

 

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Rostro y Ojos

Con ustedes la cobertura a la IV Conferencia Municipalista de EH Bildu que Aritz Intxusta ha llevado a cabo.

La traemos a ustedes desde Naiz:


Otegi, a todos los concejales de EH Bildu: «Sois el rostro y los ojos de la República Vasca»

EH Bildu celebra este sábado en Burlata su IV Conferencia Municipalista, que tiene a la vivienda como eje central. Arnaldo Otegi, secretario general, ha dado las gracias a los cargos municipales por su compromiso voluntario con el que están construyendo la República Vasca.

Aritz Intxusta

La conferencia municipalista de EH Bildu se desarrolla en la casa de cultura de Burlata y ha arrancado con la intervención de Berta Arizkun, la alcaldesa. Antes de lanzar su discurso, ha solicitado a todos un minuto de silencio por la mujer que falleció el viernes por la tarde a manos de su pareja en la localidad vecina de Sarriguren, la primera víctima mortal de la violencia machista en Euskal Herria en 2026. 

Sobre un escenario flanqueado por pantallas gigantes ampliando al orador, fondo morado y con la presencia de una ikurriña y una bandera de Nafarroa, Arizkun ha reivindicado a Burlata como un municipio de acogida. Ha recordado que primero recibió a migrantes de otros territorios del Estado, como Castilla o Extremadura, y ahora está viviendo un segundo proceso en el que llegan personas de otras partes del mundo. Los vecinos que nacieron en estados diferentes al español ya suponen un 23% de los habitantes de Burlata. 

La alcaldesa del que se ha convertido ya en el cuarto municipio de Nafarroa más poblado ha abogado por un municipalismo que aminore las desigualdades que genera la migración y que combata la xenofobia. En este sentido, ha puesto en valor el servicio de atención al migrante que se creó en 2016 y que «hoy es referencia» para todo el herrialde.

Arizkun ha señalado que EH Bildu se ha hecho con la alcaldía gracias a un gran esfuerzo comunitario de sus militantes, que consiguieron que en 2023 la coalición fuera el partido más votado y obtuviera, además, los mejores resultados de su historia. 

Además, la alcaldesa ha recordado que Burlata ya tiene la declaración de zona tensionada de alquiler y ha reclamado políticas valientes para hacer frente al problema de la vivienda. 

Arnaldo Otegi defiende el municipalismo emancipador

También Otegi, en su turno de intervención, ha recordado a la primera víctima mortal de la violencia machista. Ha manifestado que, ya en su intervención en el Velódromo, declaró que Euskal Herria no será libre mientras la mitad de la población sienta miedo. Y también ha señalado que los hombres tienen una doble responsabilidad en la lucha frente a la violencia contra la mujer, animando a acabar con las «complicidades» a la hora de justificar comportamientos machistas.

El secretario general de EH Bildu ha asegurado que la formación soberanista ve el futuro con confianza, con tranquilidad y alegría. 

Otegi ha definido a EH Bildu como «un colectivo militante de voluntarias y voluntarios que trabaja por construir la República Vasca, una alternativa social y nacional para este país. Es un espacio que tiene la capacidad de leer el momento político no en términos inmediatos, sino estratégicos». 

En lo que ha parecido una crítica velada a la vaga propuesta lanzada por Gabriel Rufián y el entorno de Más Madrid, el líder de EH Bildu ha reclamado «serenidad y vista a largo plazo», recordando que las siguientes elecciones en Euskal Herria llegan en marzo, cuando los tres territorios de Ipar Euskal Herria elegirán a sus responsables municipales. 

«Hay debates que se sobreponen, sobre todo en los medios de comunicación, que hablan de un ciclo político marcado permanentemente por el interés electoral. Algunos ya están en campaña electoral», ha asegurado.

Ha calificado al municipalismo en Euskal Herria como un movimiento que ha buscado la libertad nacional del pueblo vasco, recordando que pronto se van a cumplir 150 años desde la abolición foral. «Somos un país de naturaleza foral –ha asegurado–. Los fueros eran nuestra Constitución». 

Así, ha mencionado el papel que jugaron los ayuntamientos en la aprobación del Estatuto de Lizarra de 1931, que proponía un estado vasco integrado en la II República. 

La izquierda frente a la derecha

Frente al discurso de que la política ya no se distribuye en torno al eje izquierda-derecha, Otegi ha reivindicado que esa diferencia sigue existiendo. «Para mí hay una diferencia sustancial entre las derechas y las izquierdas: donde las izquierdas ven necesidades sociales que hay que atender, las derechas ven vectores de negocio para poder incrementar sus niveles de capital». 

Tras agradecer nuevamente el trabajo militante de los cargos locales, que son hoy «el rostro y los ojos de la República Vasca del futuro», el secretario general de EH Bildu ha asegurado que el camino a seguir pasa por llevar a cabo políticas sociales que son «el adelanto de las que haríamos en una república vasca de iguales».

«Cuando nos convertimos en ayuntamiento o en ciudad o en barrio y atendemos las necesidades de los más vulnerables y de las grandes mayorías sociales y populares, estamos haciendo un país mejor y nos estamos haciendo mejores como personas», ha asegurado Otegi. 

Trabajo a puerta cerrada

Una vez terminado el acto de apertura, más de 300 cargos de EH Bildu han proseguido con la jornada de trabajo centrada en vivienda, pero ya sin presencia de los medios de comunicación.

En concreto, la conferencia municipalista continuaba con la exposición de experiencias en materia de vivienda en distintas ciudades pioneras en este ámbito. 

Estaba prevista la intervención del concejal de Helsinki (Finlandia) Paavo Arhinmala y el concejal de Sant Cugat del Valles Francesc Duch (Catalunya) en una mesa redonda sobre política de vivienda, en la que también tomarían parte la alcaldesa de Azpeitia, Nagore Alkorta, y el concejal de Iruñea, Joxe Abaurrea.

 

 

 

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viernes, 20 de febrero de 2026

COI Catalanofóbico

Una vez más el Comité Olímpico Internacional actúa como supresor de identidades de los pueblos europeos.

Si en 2012 su actuación fue en contra de la gwenn ha du en Londres, esta vez se han abalanzado en contra de senyeras y esteladas en Milán-Cortina.

Aquí la nota de Naiz en una actuación que deja claro que quienes más politizan las justas deportivas son, precisamente, quienes piden que no se lleve a cabo ese ejercicio en libertad de expresión.

Adelante con la información:


Catorce años después de la ikurriña con Chourraut, retiran senyeras tras el oro de Cardona

La medalla de oro conquistada este jueves por Oriol Cardona en los JJOO de Invierno de 2026 quedó empañada por la retirada en las gradas de senyeras y esteladas. La actuación reabre 14 años después la polémica por la ikurriña en Londres 2012 y ha generado reacciones políticas en Catalunya.

La medalla de oro conquistada este jueves por Oriol Cardona en esprint de esquí de montaña en los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina quedó acompañada por una decisión controvertida de la organización: la retirada en las gradas de senyeras y esteladas exhibidas por familiares y amigos de los deportistas catalanes.

Varios vídeos e imágenes difundidas en redes sociales muestran a integrantes de seguridad del Comité Olímpico Internacional (COI) tratando de requisar las esteladas y senyeras que portaban seguidores y allegados de los esquiadores catalanes, que, antes de terminar cediendo, sin causar problemas, pidieron explicaciones, según informó 3cat.

La polémica ha llegado incluso al Parlament catalán, cuyo president, Josep Rull, ha anunciado este viernes que pediría explicaciones directamente al COI por la requisa de esteladas y senyeras. Rull ha calificado los hechos de «inadmisibles» y los considera una censura de símbolos que, según él, representan nacionalmente los deportistas catalanes.

El grupo de Junts en el Parlament, además, ha pedido al Govern que valore los hechos y explique qué actuaciones piensa emprender para evitar que se repitan situaciones como esta.

El precedente de Chourraut

El episodio reabre un debate que ya se produjo en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, cuando un voluntario obligó a retirar la ikurriña a familiares de la piragüista vasca Maialen Chourraut en un episodio algo confuso.

El veto desató la polémica en las redes sociales en Euskal Herria y provocó también que un vasco afincado en Londres se pusiera en contacto con la organización para hacer ver que la ikurriña es una bandera oficial al ser reconocida en la propia Constitución española.

En aquella ocasión, la organización rectificó posteriormente y permitió su exhibición, ya que, según recoge la normativa, la exclusión de banderas se aplicaba exclusivamente a «banderas de países no participantes en los Juegos (esto excluye a banderas de naciones bajo el paraguas de un país participante, como por ejemplo Inglaterra, Escocia y Gales)».

Esta vez, sin embargo, la actuación ha sido justificada por el Comité Olímpico Internacional alegando que este tipo de símbolos se consideran propaganda política. La medida se ampara en la regla 50.1 de la Carta Olímpica, que establece literalmente: «No se permitirá ningún tipo de manifestación ni propaganda política, religiosa o racial en ningún recinto o instalación que se considere parte de los Juegos Olímpicos».




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domingo, 15 de febrero de 2026

Voluntad Política

Les compartimos la editorial que Naiz ha dedicado al tema del reconocimiento oficial por parte de los gobiernos de Madrid, Gasteiz e Iruñea de los casos de tortura, método de terrorismo de estado utilizado sistemáticamente por el régimen español en contra del pueblo vasco:


Si torturar fue una decisión política, reconocer y revertir la impunidad exige una voluntad a la par 

En el origen, hubo una decisión política para que los cuerpos policiales torturaran durante décadas y de forma sistemática a las personas detenidas en Euskal Herria. No hay otra explicación veraz. No fue, quizás, en una reunión con orden del día, o de manera explícita y documentada, pero sí una decisión consensuada por todos los estamentos implicados. Lo explican los informes criminológicos, y así lo denunció de nuevo ayer la Red de Personas Torturadas de Euskal Herria.

Esa agenda torturadora se implementó en los cuarteles, se premió en el escalafón policial, se justificó en el debate público, se amparó en los juzgados y se tapó en los medios de comunicación. Esa decisión compartida caducó parcialmente en 2014, con el último caso documentado de torturas a ciudadanos vascos en el contexto del conflicto político. Sin embargo, no ha habido una decisión equivalente en sentido contrario: contra la impunidad, en favor de los derechos humanos y el reconocimiento de las víctimas.

No revertir lo sucedido tiene consecuencias. En primer lugar, para las personas torturadas, que exigen reconocimiento y un trato justo. En segundo lugar, para la sociedad vasca y su cultura democrática, que sigue lastrada por una memoria parcial que avala la irresponsabilidad. Por supuesto, la impunidad beneficia a todos los responsables de la tortura.

Hasta cierto punto, institucionalmente se ha asumido lo que todo el pueblo sabía: que se ha torturado a un número ingente de personas, que se ha hecho de manera salvaje y con total impunidad. Pero esa asunción es parcial y rebaja la gravedad de lo sucedido.

No haber aceptado la justicia transicional como marco general para la resolución se puede volver contra la parte más impune de un conflicto. Con dos agravantes: la violencia ilegítima ejercida por los Estados es siempre más grave; y la tortura no prescribe. Los lobbies españoles de la venganza, que responden a la misma disciplina contrainsurgente que hizo de la tortura estrategia, podrían revisar su impulso cruel.

Números que reflejan personas y vivencias

En su primer año de existencia, la Red de Personas Torturadas ha implicado a más de mil personas. Es una quinta parte de los casos certificados por vía forense o criminológica. Es impresionante y, a la vez, debe crecer hasta dar una imagen lo más real posible del fenómeno de la tortura en Euskal Herria.

El tiempo es un factor importante, porque muchas de las víctimas son mayores, o han muerto. Retrasar medidas y reconocimiento afecta a sus derechos. Asimismo, el apartado de la violencia sexista, que se ejerció especialmente contra las mujeres, es crucial para conocer la dimensión de la tortura.

Hasta el momento, se han reconocido oficialmente 71 casos en Nafarroa y 260 en la CAV; un total de 331 en el conjunto de Euskal Herria, en torno al 6% de los certificados. No avanza como debería, es evidente.

Lo que demandan es positivo y de justicia

La Red de Personas Torturadas exige al Gobierno de Lakua que reforme la norma para el registro de las víctimas del Estado, que amplíe el periodo y promueva que se garantice «un mecanismo integral de reconocimiento y reparación». Al Ejecutivo de Iruñea le pide que vaya más allá del franquismo y la transición.

Insisten en que «es tiempo de reconocimiento». «Si queremos construir en Euskal Herria un futuro basado en la verdad, la justicia, la reparación, las garantías de no repetición y una memoria completa, es el momento de esclarecer por qué nos torturaron, quién autorizó esta práctica y cómo se permitió», sentenciaron ayer en la asamblea de Eibar.

Mientras llega el reconocimiento oficial, este colectivo se ha ganado el respeto social por su altura de miras y su voluntad de construir un país mejor.

 

 

 

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Piedra y Espada

Desde las páginas de Naiz traemos a ustedes la traducción al castellano de este interesante reportaje acerca de las fortificaciones del antiguo Reino de Navarra, mismas desde las que se defendió el terruño de los antiguos vascones ante las constantes incursiones de castellanos y aragoneses, a quienes poco importó que se tratase de un reino cristiano en tiempo en los que todavía batallaban contra la "amenaza musulmana" al sur de la península (lo que los hispanistas más retrógradas acostumbran denominar La Reconquista).

Lean ustedes:


Los castillos de Navarra, un viaje a través de la edad de piedra y espada

Esta es la crónica de un viaje a la época de la piedra y la espada. Seguiremos la ruta que conecta los castillos de Navarra, pero para ello tendremos que atravesar el país de punta a punta, de norte a sur y de este a oeste; ya que por toda Navarra, afloran en muchos lugares vestigios de las sólidas fortalezas que protegían el reino y de edificios que finalmente quedaron en ruinas por la guerra.

Pello Guerra

En los próximos años, los arqueólogos que trabajan en las excavaciones seguirán añadiendo nuevas etapas a este viaje centrado en la piedra y la espada, descubriendo nuevos restos de algunas de las fortalezas que defendieron el reino durante siglos.

Aparte de la Ciudadela, construida tras la conquista española de 1512, Pamplona ya no cuenta con castillos que ver, aunque su plaza más famosa lleva el nombre de uno de ellos, construido por el rey Luis Hutin en el siglo XIV. Sin embargo, en las cercanías de la capital es posible visitar las ruinas de dos fortalezas que la protegían. Irulegi es una de ellas. Se puede llegar desde el pueblo de Lakidayn, en el valle de Aranguren, por una pista que asciende a una colina que ofrece espectaculares vistas de Pamplona. Allí, gracias a las campañas de la Asociación de Ciencias Aranzadi, se pueden ver los restos de uno de los castillos más antiguos de Navarra.

Existen referencias al castillo desde el siglo X, cuando fue atacado por el califa Abderramán III de Al Ándalus. En el siglo XV, perteneció al conde de Lérins, pero cuando los reyes Juana de Albret y Catalina de Foix derrotaron al conde, ordenaron su demolición. Esto ocurrió en diciembre de 1494.

"Víctimas" de la conquista

Gracias a varias campañas arqueológicas dirigidas por el experto Iñaki Sagredo desde 2010, también se han rescatado los restos de otro castillo en Pamplona, ​​Garaño. Se encuentra en una colina cónica en la localidad de Ollaran, entre Egillor, Anotz y Saldise. Se puede subir a la colina desde cualquiera de ellos en una caminata de media hora, siguiendo las marcas de la ruta PR NA-170 y tomando el desvío señalizado en una pequeña colina.

Esto también podría ser de su interés.

En Viana es muy interesante visitar las ruinas de la ciudad amurallada, de especial importancia por su ubicación fronteriza. Las torres de San Pedro, las puertas de La Solana, Santa María y San Felices, así como las puertas de San Miguel y la Trinidad, de construcción posterior, aún se conservan, aunque no en su totalidad.

Podría haber sido la legendaria fortaleza que los musulmanes llamaban Sajrat Quais , la cual fue atacada por Abderramán III en 924, como le ocurrió a Irulegi. En 1276, fue asediada de nuevo por las tropas del rey francés durante la Guerra de Navarra. Y en el siglo XVI, cuando las tropas españolas conquistaron Navarra, fue uno de los primeros castillos en ser atacados y posteriormente demolidos.

Siguiendo este camino hacia el norte, nos encontraremos con otra víctima de la conquista española del siglo XVI: el Castillo de Amaiur. Ubicado en el Valle del Baztán, sus ruinas también han sido desenterradas gracias a las campañas arqueológicas de la Asociación de Ciencias Aranzadi.

Los restos que se pueden visitar hoy son los que sobrevivieron a la destrucción de 1522. 300 navarros, liderados por Jaime Velaz de Medrano, fueron encerrados en esta fortaleza bajo el estandarte de los legítimos reyes de Navarra, es decir, la familia Albret. Esta heroica resistencia convirtió el castillo de piedra roja en un símbolo, como nos recuerda hoy el monolito que se alza donde antiguamente se encontraba la torre principal de la fortaleza.

El museo cercano recoge su historia y se exponen restos de armas encontradas que revelan la brutalidad del asedio llevado a cabo por las tropas de Carlos V hace casi 500 años.

En el norte de Navarra, a pocos kilómetros de Amaiurre, merece la pena visitar la Torre Donamaria. Cerca de Doneztebe y del pazo Bertiz, se trata de una espectacular casa-torre del siglo XV. Tiene dos plantas de piedra, y las otras dos, las superiores, de madera. En su interior, se puede ver una exposición sobre el proceso de restauración y la historia de este tipo de estructuras.

Lisarra: una parada en el camino

De vuelta en Pamplona, ​​tres rutas diferentes, siguiendo los puntos cardinales, nos permitirán descubrir el pasado pétreo del antiguo reino. Si nos dirigimos hacia el oeste, Estella es imprescindible. Siendo una de las ciudades más importantes de Navarra, contaba con tres castillos: Zalatambor, el Castillo Mayor y el Castillo de Belmerches.

Los dos primeros se ubicaban en la roca que sobresale sobre la iglesia de San Pedro, en la zona donde cruza el actual túnel de carretera. Quienes suban a la roca de la Cruz disfrutarán de la maravillosa vista panorámica de Estella y de los restos descubiertos por las campañas arqueológicas.

Las dos fortalezas estaban protegidas y conectadas por una muralla, aparentemente construida en el siglo XI o antes, que fue demolida en 1575.

Dejando atrás Estella y tomando la carretera hacia Logroño, llegamos al pueblo de Deio o Monjardín. El castillo vigila la localidad desde lo alto de la montaña. Se puede llegar fácilmente al fuerte desde el pueblo por un cómodo y hermoso sendero. En la cima se encuentra lo que fue el antiguo castillo musulmán de los Banu Qasitar, una familia de origen vasco que dominó la Ribera durante varios siglos.

A pesar de estos vínculos con la corona de Pamplona, ​​el primer rey de la dinastía Ximeno, Sancho Garcés I, conquistó el castillo en 908. El rey murió en 925, al caer de su caballo, y fue enterrado en la fortaleza.

El castillo tiene una planta irregular, una torre en un extremo y fuertes murallas. En su interior se encuentra la capilla de Santa Cruz y un aljibe abovedado para almacenar gran cantidad de agua.

Para completar la ruta, podemos tomar la ruta oeste hasta llegar a Viana. Allí, es muy interesante visitar los restos de la ciudad amurallada, de especial importancia por su ubicación fronteriza. Las torres de San Pedro, las puertas de la Solana, Santa María y San Felices, así como las puertas de San Miguel y la Trinidad, de construcción posterior, aún se conservan, aunque no en su totalidad.

El pueblo de Azpilkueta, Monreal y Xavier

Hemos visitado algunos lugares interesantes tomando la ruta oeste desde Pamplona, ​​pero la ruta este también esconde sus secretos. Continuando por la carretera de la capital a Jaca, llegamos al pueblo de Elo, donde había un castillo.

Una vez más, gracias a las campañas arqueológicas de expertos como Iñaki Sagredo, se han recuperado las ruinas de la fortaleza. Hoy en día, podemos llegar a ella mediante un sencillo paseo.

Aunque su origen data del siglo XII, e incluso podría ser anterior, esta fortaleza fue residencia real. Fue utilizada por numerosos reyes. En tiempos de invasión o peligro, el Castillo de Monreal sirvió de refugio a los habitantes de Elortzibar, Ibargoiti y Untziti, ya que contaba con cañones de 1379.

Pero todo cambió por completo tras la conquista por las tropas castellanas en 1512. Nueve años después, el rey Carlos V de España ordenó la destrucción del castillo, como de muchos otros del Reino de Navarra, ante la imposibilidad de mantener las guarniciones.

En el siglo XV, el mayordomo del Castillo de Monreal, Martín Azpilkueta, tenía una estrecha relación con otra fortaleza que aparece en la ruta hacia el este: el Castillo de Javier, hogar de la familia Jatsu-Azpilkueta, de la familia de San Francisco.

Martín Azpilcueta, abuelo del santo, se hizo cargo de la fortaleza tras su matrimonio con Joana Sada y después de que Juan II arrebatara Artieda a los Beaumont, durante la guerra entre estos últimos y su hijo y rey ​​legítimo, el príncipe Carlos de Viana.

La hija mayor de Martín, María, se casó con Joanes Jatsu, quien fue presidente del Consejo Real durante los reinados de Juan de Albret y Catalina de Foix. Estos últimos fueron conquistados por Fernando el Católico en 1512. Los hijos mayores de Joanes Jatsu, Miguel de Javier y Joanes Azpilcueta, lucharon por los legítimos reyes de Navarra durante años contra la conquista española, y como resultado, el castillo fue destruido en 1516 por orden del cardenal Cisneros.

Como resultado, desapareció gran parte de las fortificaciones que se extendían alrededor de la Torre de San Miguel, del siglo X. Y, tras el paso de los piquetes españoles, se convirtió en una mansión de enormes proporciones, hasta su restauración en el siglo XIX. Sin embargo, se perdió una zona del palacio donde se construyó la basílica actual.

Desde Sangüesa, por la carretera NA-132, se llega a Uxue en media hora, un pueblo coronado por una espectacular iglesia-fortaleza. Su origen se remonta a la dinastía Aritza, a finales del siglo VIII y principios del IX.

Cerca de Xavier, se encuentra Sangüesa, que conserva parte de la antigua zona amurallada, como el Portal de la Cerceta. El Palacio del Príncipe de Viana también merece una visita. Su fachada trasera cuenta con dos torres almenadas. Dañada durante la conquista, fue restaurada en 1949 y una excavación en 1965 recuperó el antiguo foso y las murallas.

Originaria del siglo XI, en el siglo XIII la torre oriental se adaptó como residencia real, y a principios del siglo XIV se completó con otro palacio, similar al anterior, construido hacia la Rúa principal, cerrando la plaza de armas. Fue el lugar donde se celebraron numerosas reuniones de las cortes del reino, y muchos reyes navarros pasaron largas temporadas entre las murallas.

Desde Sangüesa, por la carretera NA-132, se llega a Uxue en media hora, un pueblo coronado por una espectacular iglesia-fortaleza. Sus orígenes se remontan a la dinastía Aritza, a finales del siglo VIII y principios del IX.

Carlos II sentía un gran cariño por este santuario, y su corazón embalsamado aún se conserva allí. El rey ordenó la construcción de los pasajes circulares y las torres almenadas que rodean la iglesia. Cuenta con tres ábsides románicos y una de las portadas góticas más ricas de Navarra.

Sur

Solo queda dirigirse al sur para completar el recorrido por los castillos de Navarra. Partiendo de Pamplona, ​​a catorce kilómetros, se encuentra Tebas. Allí se encuentran las ruinas del palacio construido por el rey Tibaldo en el siglo XIII. También fue residencia real, archivo, sede de la Cámara de Cuentas y prisión.

A principios del siglo XIX, según un antiguo plano que aún se conserva, el castillo estaba prácticamente intacto. Sin embargo, durante la lucha contra Napoleón, la Mina de Espoz destruyó parte de él. Desde entonces, ha caído en desuso, pero aún se conservan varios muros y sótanos. Además, excavaciones arqueológicas recientes han descubierto nuevas estructuras (acceso al castillo, cocinas, capilla, etc.), así como los azulejos decorativos que tenía en los últimos siglos de la Edad Media.

A catorce kilómetros de Pamplona se encuentra Tebas, donde se pueden ver las ruinas del palacio construido por el rey Tibaldo en el siglo XIII.

Continuando por la carretera AP-15, a tan sólo diez kilómetros se encuentra Olkotz, donde se alza una torre fortificada del siglo XVI rehabilitada.

La siguiente parada es el Palacio de Orriberri, una lujosa residencia real construida en el siglo XIV por orden de Carlos III el Noble. Para ello, amplió el palacio construido por Tibaldo. Contaba con jardines colgantes de casi 20 metros de altura, así como un zoológico con jirafas, leones y búfalos. En su época, fue considerado uno de los palacios más bellos de Europa.

Tras la conquista de 1512, cayó en mal estado, al igual que Tebas, hasta que el guerrillero Espoz Mina le prendió fuego en 1813 para impedir que las tropas napoleónicas lo utilizaran. Su estado actual es fruto de las obras de restauración llevadas a cabo por la Diputación Foral de Navarra en la década de 1920.

Para Marzar

Hacia el sur, llegamos a Marzilla por la AP-15. En su centro se alza imponente el gran castillo de piedra y ladrillo construido por el clan Peralta hace 600 años, que Ana de Velasco defendió cuando el cardenal Cisneros ordenó su destrucción en 1516.

Tras su restauración, hoy es el Ayuntamiento y alberga la biblioteca pública, una escuela de música y un salón de eventos.

La ciudad de Arrada cuenta con una antigua fortaleza medieval amurallada en una colina. Originaria del siglo X, alcanzó su máximo esplendor entre los siglos XII y XIV. Fue destruida en 1455, durante la guerra civil, por pertenecer a la familia Beaumont.

La siguiente parada es la deshabitada Arrada. Está cerca de Zarrakaztelu. Cuenta con una antigua fortaleza medieval amurallada sobre una colina. Originaria del siglo X, vivió su máximo esplendor entre los siglos XII y XIV. Fue destruida en 1455, durante la guerra civil, por pertenecer al bando de Beaumont. Juan II solo respetó la iglesia románica dedicada a San Nicolás. Esta aún existe.

Los restos de viviendas de esa época se encuentran dispersos por sus 8.300 metros cuadrados. Aún conserva un perímetro amurallado de 400 metros de extensión.

Torre de Santakara

A diez kilómetros del pueblo, se encuentra una gran muralla, único vestigio de la Torre Santakara, último vestigio del castillo que defendía la ciudad en el siglo XIII. Fue demolida tras la conquista española, en el siglo XVI.

Se trata de un muro de piedra de casi treinta metros de altura, con almenas piramidales. Cada piso tenía ocho metros de altura. Sorprende que siga en pie, cuando solo queda menos de la mitad de la estructura.

En el centro de Cortes se alza un imponente castillo del siglo XII, una de las principales fortalezas del reino y residencia de varios reyes navarros. Fue ampliado y restaurado en el siglo XIX.

Volviendo a la AP-15, las últimas paradas son Tudela y Cortes. En la colina que domina la capital de la Ribera, se pueden ver las ruinas del castillo que protegía la ciudad. Originalmente construido por los musulmanes, se convirtió en residencia real.

La ruta finaliza en Cortes, en el extremo sur de Navarra. En el centro de la ciudad se alza un sólido castillo del siglo XII, una de las principales fortalezas del reino y residencia de varios reyes navarros. Fue ampliado y restaurado en el siglo XIX.

Las fortalezas mencionadas en el informe son algunas de las que defendieron el reino durante siglos, y se están descubriendo nuevos restos gracias al trabajo de los arqueólogos. De hecho, en los próximos años, quienes participan en las excavaciones seguirán añadiendo nuevas etapas a este viaje centrado en la piedra y la espada.

 





 

 

 

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sábado, 14 de febrero de 2026

Reconocimiento Oficial

Desde Naiz traemos a ustedes este artículo con respecto al comunicado llevado a cabo por la Euskal Herriko Torturatuen Sarea en el marco de la conmemoración del Día Contra la Tortura:


La Red de Personas Torturadas de Euskal Herria exige nuevos pasos en su reconocimiento oficial

La Red de Personas Torturadas de Euskal Herria pide, a los 45 años de la muerte de Joxe Arregi, una nueva ley en Araba, Bizkaia y Gipuzkoa para que se reconozca a todas víctimas del Estado. Al Gobierno de Nafarroa le exigen que lo haga más allá del franquismo y la transición, ya que esperan cientos.

Agustin Goikoetxea

En el contexto del Día contra la Tortura, medio millar de personas torturadas que participan en la red creada en Euskal Herria ha llevado a cabo este sábado a la mañana en la Escuela de Ingeniería de Eibar una asamblea tras la que han emplazado a la sociedad vasca y a las «altas instituciones» del país a que reconozcan que «las fuerzas de seguridad del Estado español han torturado de manera sistemática, que nos han torturado», han enfatizado sus portavoces Leire Gallastegi y Metxe González.

Un año después de la presentación pública de la Red en el Kursaal donostiarra, han insistido en que «es tiempo de reconocimiento». Lo han hecho recordando que hay más de 5.000 casos documentados mediante diferentes investigaciones «y, a todos ellos, se les debe ofrecer mecanismos oficiales de reconocimiento y reparación». Han subrayado que se trata de «un requisito esencial para construir una convivencia democrática sólida».

«Se debe dar reconocimiento oficial a cada una de nuestras dolorosas vivencias. La violencia del Estado sufrida no puede permanecer invisible ni quedar al margen de ningún acuerdo social o marco de convivencia democrática», han defendido.

Llamada a los agentes políticos

Consideran «imprescindible» que se adopten nuevas medidas en ese reconocimiento, donde agentes políticos del país deben jugar su papel, ya que se trata de «una obligación democrática». «La tortura no es un asunto del pasado, sino una herida que permanece abierta y debe ser reconocida y reparada», han incidido.

Para ello, se han dirigido en concreto a los Gobiernos de Gasteiz e Iruñea, exigiéndoles que den pasos efectivos en ese reconocimiento. Al de Lakua le piden, por ejemplo, que reforme la ley autonómica para el registro oficial de todas las víctimas del Estado, «ampliando el periodo y promoviendo las iniciativas y consensos políticos necesarios para garantizar un mecanismo integral de reconocimiento y reparación».

«Hemos sido miles las personas que hemos sufrido tortura en Araba, Bizkaia y Gipuzkoa, y el proceso para hacer posible el reconocimiento de todas nosotras se está dilatando en exceso», se han quejado. De ahí que demanden «determinación» para que el proceso de reconocimiento de las miles de personas que durante décadas han sufrido tortura política «pueda desarrollarse en su totalidad y sin más obstáculos».

Para avanzar en ese camino, tras la asamblea de Eibar, han anunciado que la Red va a empezar a registrar en la ventanilla del Ejecutivo de Lakua todas las solicitudes de reconocimiento que puedan reunir desde 1960 a 2014, «hasta el último caso de tortura vinculado al conflicto vasco». Esa tarea, han adelantado, será vehiculizada a través de Egiari Zor Fundazioa.

Al Gobierno navarro, le exigen que reconozca a las cientos de personas que fueron torturadas «más allá del franquismo y la transición», asumiendo, en este sentido, las responsabilidades correspondientes.

La Red de Personas Torturadas de Euskal Herria ha reiterado que «es tiempo de reconocimiento» y que este proceso no puede retrasarse más. «Si queremos construir en Euskal Herria un futuro basado en la verdad, la justicia, la reparación, las garantías de no repetición y una memoria completa: es el momento de esclarecer por qué nos torturaron, quién autorizó esta práctica y cómo se permitió», han expuesto.

Han finalizado esa comparecencia masiva destacando que «es hora de asumir responsabilidades públicas y poner fin a la impunidad de la tortura política».




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Fallece la Garzonesca Murillo

Justo en el día en el que en Euskal Herria se conmemora el Día Contra la Tortura, ha fallecido uno de los pilares de la represión más brutal desde el ámbito judicial en contra del pueblo vasco, Ángela Murillo.

Fiel a la escuela del 'todo es ETA' de Baltasar Garzón, Murillo protagonizó algunas de las acciones más grotescas y aberrantes que puedan ocurrir en un juzgado.

Aquí lo que nos informa Naiz:


Fallece la jueza Ángela Murillo, protagonista de varios juicios contra la izquierda abertzale

La magistrada Ángela Murillo, primera mujer en ingresar en la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, en 1993, ha fallecido a los 74 años de edad. Protagonizó algunos de los juicios más mediáticos de los últimos años y, entre ellos, varios de casos de persecución de la izquierda abertzale.

La magistrada Ángela Murillo, primera mujer en ingresar en la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, en 1993, ha fallecido este viernes a los 74 años de edad.

Ángela Murillo, jubilada desde septiembre de 2024, pasó 31 años a este tribunal, protagonizando algunos de los juicios más mediáticos de los últimos años, como el caso Nécora, los de las tarjetas black o la salida a bolsa de Bankia o la célula de Al-Qaeda en el Estado español.

Al jubilarse hace algo más de dos años, confesaba que el de Bankia era el que mejor recuerdo le había dejado pero en Euskal Herria dejó en la memoria varios casos de persecución a la izquierda abertzale.

Uno de los más conocidos fue cuando le respondió «por mí como si bebe vino» a la abogada Jone Goirizelaia cuando le preguntó si su defendido, Arnaldo Otegi, podía beber agua, ya que se encontraba en huelga de hambre.

Esta actitud de Murillo supuso que el Tribunal de Estrasburgo anulase la condena por el «caso Bateragune», al estimar que la jueza no garantizó la imparcialidad necesaria ya que el Supremo, al revisar un juicio anterior contra él por «enaltecimiento del terrorismo», consideró que la magistrada prejuzgó a Otegi al preguntarle si «condenaba rotundamente la violencia».

Se encargó también del macro juicio 18/98 contra militantes de la izquierda abertzale, donde mostró su desprecio a los encausados vascos, como recogió Iker Bizkarguenaga, quien siguió de primera mano el macrojuicio del 18/98.

Murillo también fue la encargada de presidir la vista del sumario 13/13, dirigido contra la asistencia de abogados a presos vascos. Este juicio estuvo marcado por la denuncia de irregularidades en el procedimiento. Pese a ello optó por continuar con la vista.

«Mítines, aquí no», les soltó a dos anarquistas chilenos acusados de atentar contra la basílica del Pilar de Zaragoza.

En el juicio por el atentado mortal de ETA contra el edil de UPN de Leitza José Javier Múgica, la juez Murillo llamó directamente «cabrones» a los enjuiciados Xabier García Gaztelu, Oskar Zelarain, Andoni Otegi y Juan Carlos Besance.

Agencias españolas han descrito este hostigamiento en los obituarios como «fruto de su espontaneidad», su «gracejo extremeño» y su «carácter campechano» que «creaba un ambiente relajado en sala».

Cuando se jubiló, aseguró que no le da pena irse y que sentía la satisfacción del deber cumplido, de haber hecho siempre lo que «le dio la gana», y se jactó de no haber recibido nunca presiones de ningún tipo,

Pionera en la carrera judicial, fue la primera en presidir, en 2008, una sección de lo Penal de la Audiencia Nacional, la cuarta, que abandonó en septiembre de 2024 al jubilarse tras emitir sus últimas resoluciones.

Una de ellas dirigida a enmendar la primera sentencia del caso Tándem, referido a los negocios de espionaje de Villarejo.

 

 

 

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