martes, 31 de marzo de 2020

Hoguera de Pasiones en la CAV

Vaya, parece que el SARS CoV-2 ha terminado por causar un distanciamiento entre los jeltzales y los sociatas y su pacto de gobernabilidad para la CAV.

Miren lo que nos reporta Naiz:


Mientras las empresas se iban adaptando a las nuevas normas sobre la asistencia al trabajo, la patronal Confebask tuvo una durísima reacción, en términos incluso insultantes hacia el Gobierno de Sánchez, a quien el PNV le recordó que «está en minoría». El PSE, socio de los jeltzales, no dudó en contestar en tono crítico a la consejera Arantxa Tapia

Iñaki Iriondo

La jornada de ayer estuvo marcada por la adaptación de las empresas al nuevo decreto de actividades esenciales, para ver si seguían trabajando o debían parar, y por la durísima diatriba de la patronal Confebask, que no dudó en afirmar que el Gobierno de Pedro Sánchez «es un verdadero despropósito y todo un ejemplo de incompetencia y de incapacidad para hacer frente a esta situación».

Además se produjo otro hecho insólito. El PSE criticó a la consejera de Desarrollo Económico e Infraestructuras, Arantxa Tapia, por poner también en cuestión la paralización de las actividades no esenciales. El secretario general del PSE de Gipuzkoa, Eneko Andueza, declaró a Euskadi Irratia que «las decisiones no se han tomado con cálculos económicos, sino fundamentadas en las opiniones de los expertos». A lo que añadió que «no sé quién ha estado despistado, porque, visto lo ocurrido en otros sitios, lo más lógico era que llegara este momento. No sé dónde estaba Arantxa Tapia, o si pensaba que esto no iba a llegar a Euskadi».

Horas después, a través de las redes sociales, Eneko Andueza lanzaba otro mensaje: «Es imposible tener un tejido industrial fuerte si no hay salud para poder trabajar. Invitamos a Confebask a dejar los insultos a un lado y colaborar activamente con las instituciones para vencer al Covid-19».

Confebask: «Una amenaza»

La reacción de Confebask rompió ayer la habitual cautela que los empresarios suelen emplear cuando se refieren a un gobierno. Su presidente, Eduardo Zubiaurre, aseguró que el Ejecutivo de Pedro Sánchez «es un despropósito», una «amenaza» y «un ejemplo de incompetencia». Solo le faltó decir, como el candidato a lehendakari del PP, Carlos Iturgaiz, que «el ala dura, el ala comunista [del Gobierno], está pretendiendo un intervencionismo y una socialización de la economía».

Entrevistado en Radio Euskadi, Eduardo Zubiaurre se explayó a gusto. «Estamos –afirmó– en un estado de alarma, pero, además, el mundo económico y empresarial está sumido en un estado de caos, de enorme preocupación y de incertidumbre. Es algo que no nos merecemos en una situación tan grave como la que estamos viviendo. Desgraciadamente, contamos con un Gobierno central al frente que es un verdadero despropósito y todo un ejemplo de incompetencia y de incapacidad para hacer frente a esta situación».

Añadió que el Gobierno de Sánchez es «una enorme amenaza» porque, según la patronal, afronta los problemas «sin ninguna responsabilidad, sin ninguna competencia y con muy poca capacidad».

La reacción de Confebask contrasta con la de la Confederación de Empresarios de Navarra, que sin ocultar su gran preocupación por el «escenario de enormes dificultades» abierto y pedir «implementar acciones extraordinarias para mitigar el desmantelamiento», en ningún momento se lanzó por el tobogán de insultos por los que se deslizó Zubiaurre.

El PNV avisa a Sánchez

El PNV celebró ayer la reunión semanal de su dirección, al término de la cual fuentes del EBB trasmitieron a las agencias de noticias que «un Gobierno en minoría debe saber, por mucho estado de alarma que esté en vigor, que sigue en minoría, y debe tener muy presente por qué está dónde está y gracias a quién está dónde está».

El PNV asegura que su confianza en Pedro Sánchez está «resentida» después de haberse sentido «ignorado y desatendido» en momentos en que «el Gobierno español ha debido tomar decisiones trascendentes» en la crisis sanitaria, pero puntualiza que actuará «con seriedad y responsabilidad», sin «desestabilizar nada».

Réplica sindical

Frente a las quejas de la patronal, fueron los sindicatos los que han puesto el contrapunto a estas críticas. ELA consideró una «buena noticia» la decisión del Gobierno de Sánchez y acusó al de Urkullu de defender con su actitud «el interés patronal por encima de la salud de la ciudadanía». Asegura estar también preocupado por la recuperación económica, pero insiste en que ahora «es prioritario evitar el ‘coma sanitario’ (hoy ya una realidad), por delante de un hipotético ‘coma económico’».

Por su parte, la secretaria general de LAB, Garbiñe Aranburu, advirtió de que el sindicato «vigilará» la interpretación que haga la patronal del decreto que paraliza las actividades no esenciales, con el fin de que «no se abran resquicios a las excepciones».

El coordinador general de EH Bildu, Arnaldo Otegi, señaló que «todos» comparten la preocupación por la industria vasca, pero aseguró que ve «muy crispados» a Confebask cuando «decenas de miles de comerciantes y hosteleros» ya se han visto obligados a dejar de trabajar. Recordó que «aquí se ha mandado a casa a decenas de miles de comerciantes y hosteleros. Y parece que no forman parte de nuestro tejido económico».

Pese a todos los debates y tras la jornada de «moratoria» de ayer, a partir de hoy solo los empleados «esenciales» podrán salir de casa para trabajar.






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Cronopiando | Manda la Caballería

Koldo Campos nos comparte un Cronopiando más dedicado a la pandemia del SARS CoV-2 y su particular manejo por parte del régimen borbónico franquista:


Koldo Campos Sagaseta | Cronopiando

El canal 4 nos presenta el caso de una residencia psiquiátrica de Madrid gestionada por monjas que se niegan a dejar entrar a miembros de Protección Civil. Avisada la Policía de que algo extraño pasa, entran y se encuentran los cadáveres de dos monjas. Llevaban varios días muertas. Hay también una docena de residentes infectados y algunas monjas que tienen el virus. Por suerte (la locutora eleva el tono) “llegan miembros del Ejército por tierra y aire y logran controlar la situación”. Pasan imágenes de militares armados y de un helicóptero militar aterrizando (se ignora donde). 

Todos los días y en todos los canales vemos reportajes con militares levantando hospitales de campaña, desinfectando estaciones, trasladando cadáveres, patrullando las desiertas calles, dando partes de guerra por televisión haya o no haya novedad en el frente. Hasta el rey aparece al mando. 

Y me pregunto para qué carajo necesitamos bomberos que desinfecten, expertos que informen, municipales, transportistas, funerarias, médicos, enfermeras, biólogos… incluso monjas. ¿Para qué? 

Es más, que CONFEBASK reemplace a los trabajadores en sus industrias, factorías y altos hornos por militares que lleguen por tierra, mar y aire. 

Lo cantaba Evaristo con La Polla en su Séptimo de Michigan: “Va mal el negocio, manda la caballería”. 

(Preso politikoak aske)





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lunes, 30 de marzo de 2020

Agur eta Ohore Antonio

Hoy es un día doloroso para todos nosotros pues hemos tenido que despedir a uno de los más grandes aliados de Euskal Herria y de la clase trabajadora: Antonio Alvarez-Solís.

Les dejamos con esta remembranza publicada por Naiz:

Antonio Álvarez-Solís, una de las plumas habituales y más reconocidas de GARA, ha fallecido. Tenía 90 años y su cita con los lectores y con el periodismo comprometido se ha mantenido hasta el final.

Antonio Álvarez-Solís nació en Madrid en julio de 1929 y acaba de fallecer a los 90 años. Su infancia la pasó en Asturies. Estudió Derecho en Barcelona y Santiago de Compostela e inició su vida profesional en ‘La Vanguardia’, donde llegó a redactor-jefe a los veintisiete años, residiendo luego más de cuarenta años en Catalunya.

Más tarde fue director fundador de ‘Interviú’​ y uno de los fundadores de ‘Por favor', cuya tercera página firmó hasta la desaparición de la revista. Fundó y dirigió Economía Mediterránea y dos revistas de gastronomía y turismo. Como consejero editorial del Grupo Zeta, colaboró en la salida de ‘El Periódico’. Ha sido colaborador en tertulias de varias televisiones y emisoras de radio de ámbito estatal y autonómico, así como de GARA hasta el último momento.

Sus llamadas a la redacción para hablar con los compañeros de Iritzia para comprobar que se habían recibido sus textos eran una muestra del interés con el que mantenía su colaboración con esta casa.

En esta entrevista con Julio Flor para ZAZPIKA con motivo de su 88º aniversario, Antonio Álvarez-Solís, destacaba que era feliz cuando escribía para EGIN y posteriormente para GARA. En esa misma entrevista, mostraba su valoración positiva de las movilizaciones feministas y de las de los jubilados. «Llevo más de doscientos artículos escribiendo a favor de las movilizaciones», enumeraba.

Su última colaboración fue publicada en GARA la semana pasada, el 24 de marzo, cuando estábamos ya inmersos en la excepcionalidad de la pandemia del coronavirus y, una vez más, realizaba una lectura crítica de la sociedad en la que estamos inmersos.


Aquí les dejamos pues con su última colaboración con Gara:


Antonio Alvarez-Solís | Periodista

Esto que sigue es lo único que no debiera haber sido dicho por el rey de España: «Este virus no nos vencerá. Nos va a hacer más fuertes como sociedad. Una sociedad más comprometida, más solidaria, más unida; en pie ante cualquier adversidad». Oro falso en un marco de hojalata, porque nuestra sociedad es un desecho de inmoralidades.

Las intensas o profundas conmociones sociales que martirizan a nuestro tiempo –hoy la pandemia que ha desnudado todos nuestros infortunios– conducen a la sociedad a una radical y amarga constatación de sí misma como ser consumido por mil inocultables y dramáticos desconciertos. Los poderes encargados de generar existencia noble en esa sociedad han dejado al descubierto su incapacidad para proceder de forma democrática. ¿Dónde está la libertad, dónde la igualdad, dónde la fraternidad? El despotismo, que ha tornado el orden en pura ordenanza, se muestra desnudo y agrio en el marco de la trágica circunstancia presente. Ese poder hasta ahora quintaesenciado de vanidades es incapaz de afrontar los hechos serenamente y ha desconcertado, tras empobrecerlo, el entramado institucional, la respetuosa comunicación. Ese poder que funcionaba, aunque de modo escaso, como una conferida capacidad de creación social –aclaremos: como molde de vida nueva donde sucede «lo que es o debe ser» en cada momento– se ha esfumado como «deus ex machina». El resultado es una dictadura en que reaparecen los monstruos. Y en ello estamos. Quien no haya entendido bien lo acontecido está destinado a nuevos males. La fe en la libertad y la democracia –y sigo ahora, de alguna manera, a Xavier Zubiri– pervive solo en la persona que cree esforzadamente en otra realidad posible, con la que a veces tropieza sin buscarla. En la situación presente «el» hombre deja de ser creadoramente colectivo para ser solo «este» hombre; no es «la» persona multiesencial sino «esta» persona. La fe que edifica la razón deja de constituir una esencia común para tornarse «certeza» lábil del individuo circunstancial. «Ciertamente –dice Zubiri– la fe es «la misma» como mecánica teórica, pero ya no es «lo mismo» como sustancia genérica.

Perdóneme el lector este deliquio verbal, pero como decía Sócrates «la filosofía consiste en la búsqueda de la verdad como medida de lo que el hombre ha de hacer y como norma de su conducta». Ante esta exigencia el gobernante ha de proceder con una retórica ceñida y elegante y prudencia en el mandato.

Ante la actual situación Zubiri ensaya un juego de significaciones muy sugestivo en torno a la «voluntad de verdad», que no consiste meramente en moverse dentro del ámbito de lo verdadero como certeza, sino en proponer algo «que sea de veras», pues el hombre puede tener voluntad de mentir –la política–, pero esa voluntad se transforma entonces en una especie de veracidad (aunque tuerta) como opuesta a «engañosidad», que es trampa infame que empuja al ser humano a ofenderse con ira. O sea, que yo puedo seguir mi camino si percibo que hay «sana» voluntad de mentirme –ya me defenderé yo–, pero me expulsan de la convivencia si desconsideradamente me engañan. Y esto es lo que hacen en esta hora nuestros ínclitos dirigentes, muy al contrario del proceder del coronavirus, que miente con su pequeñez y mata, pero no engaña.

Como no puedo salir de casa por miedo a tanto guardia y tanta multa me he dedicado a pensar, repito, en esta situación tan explosiva más por el «clamor de eficacia» con que se pavonea la autoridad que por los virus en sí mismos. Uno está de siempre asabentado sobre la muerte, pero no acaba de acostumbrarse a los «patrióticos engaños» o engañosidad del gobernante, que también mata. A mí me complacería, de morir en estos momentos, que me llevaran al campo santo con respeto, no encogido por el rigor engañoso de la autocracia. Quiero morir democráticamente y dejarlo en herencia.

A este respecto recuerdo al inmenso director cinematográfico aragonés Luis Buñuel, que cuando se vio afectado por la sordera total que le aislaba del mundo daba golpes con la contera del bastón contra el suelo enmaderado de su casa mejicana para comprobar si su invalidez acústica aún tenía algún remedio. Una vez y otra la prueba para engañarse acababa siempre con una frase ingenuamente elegante: «¡Que jodidico estás, Buñuel!». Y así se fue al otro mundo, mintiéndose, pero sin engañarse con los discursos de Franco, el gran coronavirus de la historia contemporánea de España.

Pues eso es lo que pretendo para mí ya sordo, medio ciego e incapaz de sostenimiento: irme a la gloria bendita sin que me aturulle el Sr. Sánchez con eso de «¡No hay ideologías políticas ni territorios frente al virus. Debemos ser el gran país que somos, con el Gobierno de España liderando el conjunto de las administraciones». ¿Es ese el ideal? ¿Una dictadura sorda, inculta y áspera, si es que hay dictaduras carentes de estas tres infaustas notas? ¡No! Yo poseo ideología ordenada por mi intelección de la realidad; en mi subconsciente opera la etnicidad que me transmitió un territorio que dicta mi estética vivencial, entre otras singularidades. Si me alcanza el virus me iré tierra adentro cantando el himno a la Virgen de Montserrat –«Rosa de abril,/ morena de la serra»– o rezando el Padrenuestro en euskera –gure Aita, zeruetan zerana–, pues soy nacionalista, me orienta mi bandera, detesto la globalización estabuladora y no bajo la cabeza ante la pretenciosa grey que usted, Sr. Sánchez, con su monarca al frente, ha reunido en la finca de la Moncloa para culminar a la postre en el desastre presente, que usted trata de revertir no con mentira política sino con «engañosidad» moral. Afirmado ya mi pie puedo dar fe de mi voluntad de colaboración como ciudadano ante la pandemia que sufrimos, pero esa colaboración se resume en un puro plan sanitario que no asfixie en mí la personalidad política y moral, como sucede con el suyo. Un plan que carece de muchas cosas –nada tan oscuro como el babilónico poder farmacéutico– y, le sobran otras tantas, como el engaño sobre la soberanía. Entre lo que me sobra está su lenguaje, Sr. presidente. Miéntanos, pero no nos engañe.






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Hostigamiento a Enfermeras en Iparralde

Cuando la sociedad de ve a sí misma frente a situaciones calamitosas como la generada por el SARS CoV-2 lo usual es que se retorne a las formas de cooperación y solidaridad que se tenían en tiempor ya pasados.

Desafortunadamente, no todos los sectores de la sociedad están dispuestos a seguir ese patrón y quienes se han visto más profundamente manipulados por las estrategias de diseminación de miedo y alerta frente a las amenazas -reales o creadas- optan por la violencia.

Lean lo que nos comparte Naiz:


Desde cartas anónimas al rechazo por parte de sus vecinos, enfermeras y otros trabajadores sanitarios están denunciando en el Estado francés que se están convirtiendo en blanco de sospechas y hasta de acoso por parte de vecinos y pacientes que temen que les contagien el Covid-19.

A los testimonios recogidos por la agencia France-Presse, desde NAIZ añadimos la denuncia realizada por la enfermera Audrey Capdevielle a través de la emisora FranceBleu y a la que se sumó casi inmediatamente el alcalde de Baiona y presidente de la Mancomunidad Vasca, Jean-René Etchegaray, a través de su cuenta de Twitter, con este encabezamiento: «Cuando una enfermera de urgencias del Hospital de Baiona descubre este mensaje en la puerta de su domicilio revivimos las páginas más sombrías de nuestra historia».

Junto a estas líneas, el alcalde baionarra ha colgado una foto del texto que dejaron pegado en la puerta de la casa de la enfermera firmado por «Les voisins !!!» [los vecinos]. En el se indica que se han percatado hace un tiempo que «una enfermera vive en nuestra querida y bella urbanización...».

Y prosiguen señalando que, «en esta época del coronavirus que amenaza las vidas de todos, se pide a esta persona que guarde su coche lejos de los otros y, si es posible, que no toque las zonas comunes sin guantes y sin haberse desinfectado las manos...».

Y lo que sigue suena a amenaza directa: «Idealmente, le pedimos encarecidamente a esta persona que se mude lo más rápido y lo más lejos posible para no poner en peligro nuestras vidas. Si esta mujer es realmente una enfermera competente, comprenderá nuestra preocupación y se marchará sin preguntar nada y sin quejarse».

Etchegaray, por su parte, subraya en su tuit que «el personal hospitalario se merece nuestro profundo respeto».



«Estoy furiosa»

Lamentablemente, el de Baiona no es un hecho aislado, tal como se deduce de los testimonios recabados por AFP, que no osbtante remarca que, como sucede en Euskal Herria, a lo largo y ancho del Hexágono son decenas de miles las personas que cada noche, a las 20H00, salen a las ventanas para aplaudir quienes están en la primera línea de la batalla contra el nuevo coronavirus.

Pero hasta el primer ministro francés, Edouard Philippe, se sumó el domingo a la denuncia de las «palabras escandalosas» que se vierten contra los trabajadores sanitarios, a menudo a través de las redes sociales.

A Lucille, una enfermera de Vulaines-sur-Seine (sureste de París), el mensaje le llegó por carta anónima en el buzón de su casa la semana pasada, instándole a hacer las compras fuera de la ciudad y a dejar de sacar a pasear a su perro.

«Estoy furiosa», comenta Lucille, quien, al igual que la mayoría de las enfermeras consultadas, ha pedido que no se dé su apellido. «Estamos poniendo nuestras vidas en peligro para ayudar a los demás y ahora nos tratan como a leprosos», lamenta.

«Quienquiera que haya escrito esto seguro que no toma las precauciones que tomo yo», agrega, señalando que sus manos están «destrozadas» de tanto lavárselas.

«Trato de que no me afecte, pero es más fácil decirlo que hacerlo». Envió la carta al alcalde y éste alertó a la Fiscalía, que ha abierto una investigación.

«Pese a que este tipo de incidentes siguen siendo raros, estoy impactado», dice Patrick Chamboredon, presidente del Consejo Nacional de Enfermería, que agrupa a 700.000 profesionales del sector.

Thomas Demonchaux, un enfermero que trabaja en el norte, ha percibido «la desconfianza de algunos de los vecinos» que se piensan mucho si deberían mantener las distancias cuando se cruzan con él. «Incluso preguntan si he estado en contacto con pacientes de Covid-19, si me han hecho pruebas, o si estoy cansado», relata.

Negete Bensaid, una enfermera París que atiende a domicilio en París, explica que el miedo al contagio ha hecho que muchos pacientes se nieguen a que los visite, y algunos familiares incluso le han pedido que deje de hacer su trabajo.

«La gente se asusta cuando me ve venir. No se ponen a un metro de distancia, sino... ¡a cuatro metros!», exclama.

Robos de mascarillas

Más allá de este recelo, enfermeras que hacen curas a domicilio también han sido blanco de desalmados que quieren robarles las mascarillas y el gel antibacteriano.

En la ciudad costera de La Rochelle (oeste), a Claire le robaron la semana pasada una treintena de mascarillas quirúrgicas que acababa de recibir. «Estaba furibunda, pero también con miedo, resultaba surrealista», recuerda.

«(Ahora) me guardo la tarjeta que me identifica como enfermera y no dejo nada en el coche. Se ha convertido en una rutina, igual que cuando me pongo una mascarilla y me lavo las manos para proteger a mis pacientes».

Sophie, enfermera en Marsella (sur), también dice que «no se puede creer» que forzaran su auto y los ladrones se llevaran su identificador, así como mascarillas y otros materiales protectores. «Van a terminar asaltándonos», advierte.

Mientras, algunos pacientes les piden que les hagan la compra para que sus hijos eviten exponerse al virus.

«Sencillamente, siento que hay una falta de respeto. Ya he dejado de salir por la noche para escuchar los aplausos», dice con amargura.






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domingo, 29 de marzo de 2020

La Pantomina del PNV

Desde La Haine traemos a ustedes este comentario editorial que se centra en el actuar del PNV durante la crisis generada por la pandemia del SARS Cov-2, actuar que ya ha sido objeto de otros señalamientos.

Lean ustedes:


Andoni Baserrigorri   

Entender la forma de actuar del PNV, al menos desde la llamada “transición” hasta nuestros días parece haber sido complicado para más de uno. El partido de Sabin Etxea goza de una especie de aureola de “partido de izquierda” dentro de la Comunidad Autónoma Vasca, que gobiernan desde 1977 (exceptuando los 4 años de Patxi López) e incluso fuera de Euskal Herria ha tocado leer, al menos en redes sociales, valoraciones de un supuesto antifascismo y que representa una supuesta burguesía “progresista” vasca que no es tal

Cierto es que hegemoniza la televisión vasca de una manera desvergonzada. Así hace un par de semanas en unas declaraciones, a la periodista del ente público se le olvidó el “pequeño detalle” de cambiar el logotipo del micrófono y haciendo la entrevista como ETB usó un micrófono con el logotipo del PNV

Cierto es que su red de clientelismo llega a unos límites desmesurados. La inmensa cantidad de “estómagos agradecidos” que hay en toda la geografía vasca forman parte de una tela de araña social que asegura el poder del “partido” hasta un nivel que tan solo les basta con un toque de dedos para que esa máquina se ponga a funcionar

De hecho se suele decir que tal es su control que en ciertos pueblos, no ser del PNV supone un autentico estigma social. O que las reuniones de vecinos de los pisos de protección oficial más parecen una reunión de una célula del partido. O de sus juventudes, EGI

Cierto es que su máquina de propaganda es de tal magnitud que se dan por ciertas realidades que no lo son. “El oasis vasco” haciendo referencia a una supuesta falta de corrupción del PNV cuando existen decenas de sentencias condenatorias de diferentes corrupciones de sus “fontaneros”. O el partido de la buena gestión cuando ahora mismo se vislumbran autenticas chapuzas de gestión. A una de ellas me referiré mas adelante.

Sus buenas relaciones con el poder central español por encima de ciertas “grescas de postureo” hace que sea muy bien tratado por la prensa española. Al fin y al cabo hablamos de un partido regionalista que en absoluto va a poner en peligro la unidad de España y ese trato de favor viene dado para “evitar que se eche al monte”. Como partido representante de la oligarquía y burguesía vasca si tiene que elegir entre sus intereses de país o sus intereses de clase, no lo duda. Sus intereses de clase pasan por una alianza estratégica con la oligarquía española.

Solo de esta mentalidad se entiende que el penúltimo presidente del EBB fuese de la noche a la mañana presidente de la Unidad de Nuevas Energías de Repsol. El de Josu Jon Imaz es el caso más llamativo, pero son cientos los peneuveros con importantes vínculos con empresas de la oligarquía española.

Por no hablar de cómo con la escusa del turismo trajeron la Vuelta Ciclista a Euskadi o la “roja” a Bilbao. Luego se dan golpes de pecho tomando un chiquito en el batzoki de turno.

Los que vivimos en Euskal Herria y tenemos conciencia de clase y nacional, les conocemos de sobra. Personalmente a lo largo de mi vida me ha tocado conocer a militantes y simpatizantes del PNV y todos ellos tienen el mismo perfil. Reaccionarios, muy de derechas y absolutamente acríticos con el partido. Si osas criticar al PNV sencillamente eres un españolazo o un antivasco. Así es su gente.

Reconozco que la “mascarilla” que se ponen y que les sirve para realizar estas prácticas y sin ningún problema reivindicar la independencia una vez al años en el Alderdi Eguna les está dando resultados.

Llevan un tiempo que ante la gravedad de lo que está ocurriendo no les está quedando otra que quitase la mascarilla.

En realidad hace años ya lo hicieron con el tema de la central nuclear de Lemoiz finalmente no realizada gracias a la lucha del pueblo trabajador vasco. En aquellos años entre la salud de las vascas y los beneficios de la oligarquía no lo dudaron. Los beneficios de Iberduero ( hoy día Iberdrola ) eran lo primero. Así dieron la espalda a las demandas populares y respaldaron el proyecto de construir una central nuclear a pocos kilómetros de Bilbao, Gasteiz o Donostia.

No hace ni dos meses de la tragedia del vertedero de Zaldibar. Dos trabajadores aún siguen desparecidos entre toneladas de basura altamente contaminante que además destapo la corrupción peneuvera. La sangre de esos dos trabajadores no cotiza en bolsa, está claro.

Y estos días, con el tema del Coronavirus más de lo mismo. O la salud de nuestra gente, de la clase obrera o los beneficios de la oligarquía. No han dudado ni un instante. La reacción histérica de Urkullu y del PNV ante el anuncio del gobierno estatal de parar durante 15 días los trabajos no esenciales da fe de ello.

Este y no otro es el PNV. El de toda la vida. No hay dos almas en el partido de Sabin Etxea. Quien quiera ver otra cosa o ha sido engañado o lo que es peor, se auto engaña. El perfil reaccionario de derechas, neoliberal y regionalista se ve nítidamente. Sin mascaras.






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Boron | La Pandemia y la Era Neoliberal

Estamos en cuarentena y que mejor que utilizar el tiempo "de sobra" que nos ha gestionado el SARS CoV-2 con textos que nos ayuden a comprender un poco más la situación.

Desde su blog, les traemos este análisis del maestro Atilio A. Boron:


Atilio A. Boron

El coronavirus ha desatado un torrente de reflexiones y análisis que tienen como común denominador la intención de dibujar los (difusos) contornos del tipo de sociedad y economía que resurgirán una vez que el flagelo haya sido controlado. Sobran las razones para incursionar en esa clase de especulaciones, ojalá que bien informadas y controladas, porque si de algo estamos completamente seguros es que la primera víctima fatal que se cobró la pandemia fue la versión neoliberal del capitalismo.  Y digo la “versión” porque tengo serias dudas acerca de que el virus en cuestión haya obrado el milagro de acabar no sólo con el neoliberalismo sino también como la estructura que lo sustenta: el capitalismo como modo de producción y como sistema internacional. Pero la era neoliberal es un cadáver aún insepulto pero imposible de resucitar. ¿Qué ocurrirá con el capitalismo? Bien, de eso trata esta columna.

Simpatizo mucho con la obra y la persona de Slavoj Zizek pero esto no me alcanza para otorgarle la razón cuando sentencia que la pandemia le propinó “un golpe a lo Kill Bill al sistema capitalista” luego de lo cual, siguiendo la metáfora cinematográfica, éste debería caer muerto a los cinco segundos. No ha ocurrido y no ocurrirá porque, como lo recordara Lenin en más de una ocasión, “el capitalismo no caerá si no existen las fuerzas sociales y políticas que lo hagan caer.” El capitalismo sobrevivió a la mal llamada “gripe española”, que ahora sabemos vio la luz en Kansas, en marzo de 1918, en la base militar Fort Riley, y que luego las tropas estadounidenses que marcharon a combatir en la Primera Guerra Mundial diseminaron el virus de forma incontrolada. Los muy imprecisos cálculos de su letalidad oscilan entre 20, 50 y 100 millones de personas, por lo cual no es necesario ser un obsesivo de las estadísticas para desconfiar del rigor de esas estimaciones difundidas ampliamente por muchas organizaciones, entre ellas la National Geographical Magazine . El capitalismo sobrevivió también al tremendo derrumbe global  producido por la Gran Depresión, demostrando una inusual resiliencia –ya advertida por los clásicos del marxismo- para procesar las crisis e inclusive y salir fortalecido de ellas. Pensar que en ausencia de aquellas fuerzas sociales y políticas señaladas por el revolucionario ruso (que de momento no se perciben ni en Estados Unidos ni en los países europeos) ahora se producirá el tan anhelado deceso de un sistema inmoral, injusto y predatorio, enemigo mortal de la humanidad y la naturaleza, es más una expresión de deseos que producto de un análisis concreto. Zizek confía en que a consecuencia de esta crisis para salvarse la humanidad tendrá la posibilidad de recurrir a “alguna forma de comunismo reinventado”. Es posible y deseable, sin dudas. Pero, como casi todo en la vida social, dependerá del resultado de la lucha de clases; más concretamente de si, volviendo a Lenin, “los de abajo no quieren  y los de arriba no pueden seguir viviendo como antes”, cosa que hasta el momento no sabemos. Pero la bifurcación de la salida de esta coyuntura presenta otro posible desenlace, que Zizek identifica muy claramente: “la barbarie”.  O sea, la reafirmación de la dominación del capital recurriendo a las formas más brutales de explotación económica, coerción político-estatal y manipulación de conciencias y corazones a través de su hasta ahora intacta dictadura mediática. “Barbarie”, István Mészarós solía decir  con una dosis de amarga ironía, “si tenemos suerte”.

Pero, ¿por qué no pensar en alguna salida intermedia, ni la tan temida “barbarie” (de la cual hace tiempo se nos vienen administrando crecientes dosis en los capitalismos realmente existentes”) ni la igualmente tan anhelada opción de un “comunismo reinventado”? ¿Por qué no pensar que una transición hacia el postcapitalismo será inevitablemente “desigual y combinada”, con avances profundos en algunos terrenos: la desfinanciarización de la economía, la desmercantilización de la sanidad y la seguridad social, por ejemplo y otros más vacilantes, tropezando con mayores resistencias de la burguesía, en áreas tales como el riguroso control del casino financiero mundial, la estatización de la industria farmacéutica (para que los medicamentos dejen de ser una mercancía producida en función de su rentabilidad), las industrias estratégicas y los medios de comunicación, amén de  la recuperación pública de los llamados “recursos naturales” (bienes comunes, en realidad)? ¿Por qué no pensar en “esos muchos socialismos” de los que premonitoriamente hablaba el gran marxista inglés Raymond Williams a mediados de los años ochenta del siglo pasado?

Ante la propuesta de un “comunismo reinventado” el filósofo sur-coreano de Byung-Chul Han salta al ruedo para refutar la tesis del esloveno y se arriesga a decir que «tras la pandemia, el capitalismo continuará con más pujanza.” Es una afirmación temeraria porque si algo se dibuja en el horizonte es el generalizado reclamo de toda la sociedad a favor de una mucho más activa intervención del estado para controlar los efectos desquiciantes de los mercados en la provisión de servicios básicos de salud, vivienda, seguridad social, transporte, etcétera y para poner fin al escándalo de la híperconcentración de la mitad de toda la riqueza del planeta en manos del 1 por ciento más rico de la población mundial. Ese mundo post-pandémico tendrá mucho más estado y mucho menos mercado, con poblaciones “concientizadas” y politizadas por el flagelo a que han sido sometidas y propensas a buscar soluciones solidarias, colectivas, inclusive “socialistas” en países como Estados Unidos, nos recuerda Judith Butler, repudiando el desenfreno individualista y privatista exaltado durante cuarenta años por el neoliberalismo y que nos llevó a la trágica situación que estamos viviendo. Y además un mundo en donde el sistema internacional ya ha adoptado, definitivamente, un formato diferente ante la presencia de una nueva tríada dominante, si bien el peso específico de cada uno de sus actores no es igual. Si Samir Amin tenía razón hacia finales del siglo pasado cuando hablaba de la  tríada formada por Estados Unidos, Europa y Japón hoy aquella la constituyen Estados Unidos, China y Rusia. Y a diferencia del orden tripolar precedente, en donde Europa y Japón eran junior partners (por no decir peones o lacayos, lo que suena un tanto despectivo pero es la caracterización que se merecen) de Washington, hoy éste tiene que vérselas con la formidable potencia económica china, sin duda la actual locomotora de la economía mundial relegando a Estados Unidos a un segundo lugar y que, además, ha tomado la delantera en la tecnología 5G y en Inteligencia Artificial. A lo anterior se suma la no menos amenazante presencia de una Rusia que  ha vuelto a los primeros planos de la política mundial: rica en petróleo, energía y agua; dueña de un inmenso territorio (casi dos veces más extenso que el estadounidense) y un poderoso complejo industrial que ha producido una tecnología militar de punta que en algunos rubros decisivos aventaja a la norteamericana, Rusia complementa con su fortaleza en el plano militar la que China ostenta en el terreno de la economía. Difícil que, como dice Han, el capitalismo adquiera renovada pujanza en este tan poco promisorio escenario internacional. Si aquél tuvo la gravitación y penetración global que supo tener fue porque, como decía Samuel P. Huntington, había un “sheriff solitario” que sostenía el orden capitalista mundial con su inapelable primacía económica, militar, política e ideológica. Hoy la primera está en manos de China y el enorme gasto militar de EEUU no puede con un pequeño país como Corea del Norte ni para ganar una guerra contra una de las naciones más pobres del planeta como Afganistán. La ascendencia política de Washington se mantiene prendida con alfileres apenas en su “patio interior”: Latinoamérica y el Caribe, pero en medio de grandes convulsiones. Y su prestigio internacional se ha visto muy debilitado: China pudo controlar la pandemia y Estados Unidos no; China, Rusia y Cuba ayudan a combatirla en Europa, y Cuba, ejemplo mundial de solidaridad, envía médicos y medicamentos a los cinco continentes mientras que lo único que se les ocurre a quienes transitan por la Casa Blanca es enviar 30.000 soldados para un ejercicio militar con la OTAN e intensificar las sanciones contra Cuba, Venezuela e Irán, en lo que constituye un evidente crimen de guerra. Su antigua hegemonía ya es cosa del pasado. Lo que hoy se discute en los pasillos de las agencias del gobierno estadounidense no es si el país está en declinación o no, sino la pendiente y el ritmo del declive. Y la pandemia está acelerando este proceso por horas.

El surcoreano Han tiene razón, en cambio, cuando afirma que “ningún virus es capaz de hacer la revolución” pero cae en la redundancia cuando escribe que “no podemos dejar la revolución en manos del virus.” ¡Claro que no! Miremos el registro histórico: la Revolución Rusa estalló antes que la pandemia de la “gripe española”, y la victoria de los procesos revolucionarios en China, Vietnam y Cuba no fueron precedidos por ninguna pandemia. La revolución la hacen las clases subalternas cuando toman conciencia de la explotación y opresión a las que son sometidas; cuando vislumbran que lejos de ser una ilusión inalcanzable un mundo post-capitalista es posible y, finalmente, cuando logran darse una organización a escala nacional e internacional eficaz para luchar contra una “burguesía imperial” que antaño entrelazaba con fuerza los intereses de los capitalistas en los países desarrollados. Hoy, gracias a Donald Trump, esa férrea unidad en la cúspide del sistema imperialista se ha resquebrajado irreparablemente y la lucha allá arriba es de todos contra todos, mientras China y Rusia continúan pacientemente y sin altisonancias construyendo las alianzas que sostendrán un nuevo orden mundial.

Una última reflexión. Creo que hay que calibrar la extraordinaria gravedad de los efectos económicos de esta pandemia que hará de una vuelta al pasado una misión imposible. Los distintos gobiernos del mundo se han visto obligados a enfrentar un cruel dilema: la salud de la población o el vigor de la economía. Las recientes declaraciones de Donald Trump (y otros mandatarios como Angela Merkel y Boris Johnson) en el sentido de que él no va a adoptar una estrategia de contención del contagio mediante la puesta en cuarentena de grandes sectores de la población porque tal cosa paralizaría la economía pone de relieve la contradicción basal  del capitalismo. Porque, conviene recordarlo, si la población no va a trabajar se detiene el proceso de creación de valor y entonces no hay ni extracción ni realización de la plusvalía. El virus salta de las personas a la economía, y esto provoca el pavor de los gobiernos capitalistas que están renuentes a imponer o mantener la cuarentena porque el empresariado necesita que la gente salga a la calle y vaya a trabajar aún a sabiendas de que pone en riesgo su salud. Según Mike Davis en Estados Unidos  un 45 por ciento de la fuerza de trabajo “no tiene acceso a licencia paga por causa de una enfermedad y está prácticamente obligada a ir a su trabajo y transmitir la infección o quedarse con un plato vacío.”  La situación es insostenible por el lado del capital, que necesita explotar a su fuerza de trabajo y que le resulta intolerable se quede en su casa; y por el lado de los trabajadores, que si acuden a su trabajo o se infectan o hacen lo propio con otros, y si se quedan en casa no tienen dinero para subvenir sus más elementales necesidades. Esta crítica encrucijada explica la creciente beligerancia de Trump contra Cuba, Venezuela e Irán, y su insistencia en atribuir el origen de la pandemia a los chinos. Tiene que crear una cortina de humo para ocultar las nefastas consecuencias de largas décadas de desfinanciamiento del sistema público de salud y de complicidad con las estafas estructurales de la medicina privada y la industria farmacéutica de su país. O para achacar la causa de la recesión económica a quienes aconsejan a la gente quedarse en sus casas.  En todo caso, y más allá de si la salida a esta crisis será un “comunismo renovado” como quiere Zizek o un experimento híbrido pero claramente apuntando en la dirección del poscapitalismo, esta pandemia (como lo explican claramente Mike Davis, David Harvey, Iñaki Gil de San Vicente, Juanlu González, Vicenç Navarro, Alain Badiou, Fernando Buen Abad, Pablo Guadarrama, Rocco Carbone, Ernesto López, Wim Dierckxsens y Walter Formento en diversos artículos que circulan profusamente en la web)  ha movido las placas tectónicas del capitalismo global y ya nada podrá volver a ser como antes. Además nadie quiere, salvo el puñado de magnates que se enriquecieron con la salvaje rapiña perpetrada durante la era neoliberal, que el mundo vuelva a ser como antes. Tremendo desafío para quienes queremos construir un mundo post-capitalista porque, sin duda, la pandemia y sus devastadores efectos ofrecen una oportunidad única, inesperada, que sería imperdonable desaprovechar. Por lo tanto, la consigna de la hora para todas las fuerzas anticapitalistas del planeta es: concientizar, organizar y luchar; luchar hasta el fin, como quería Fidel cuando en un memorable encuentro con intelectuales sostenido en el marco de la Feria Internacional del Libro de La Habana, en febrero del 2012, se despidió de nosotros diciendo: “si a ustedes les afirman: tengan la seguridad de que se acaba el planeta y se acaba esta especie pensante, ¿qué van a hacer, ponerse a llorar? Creo que hay que luchar, es lo que hemos hecho siempre.” ¡Manos a la obra!







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Otegi y el Parón Industrial

El manejo de la crisis generada por la pandemia del SARS CoV-2 ha dejado las vergüenzas del PNV completamente al descubierto, los jeltzales han optado por convertirse en correa de transmisión de las decisiones de la patronal vasca y no han volteado a ver las necesidades perentorias de la ciudadanía a la que dicen representar.

Desde Naiz traemos a ustedes este artículo acerca de la opinión del líder abertzale Arnaldo Otegi con respecto a lo decretado por Pedro Sáncez con respecto a las actividades no esenciales.

Lean:


EH Bildu ha sido la fuerza vasca más insistente en reclamar el parón de la actividad no esencial que ahora ha decretado el presidente español. Arnaldo Otegi constata que «llega tarde» y lamenta que se perdiera la oportunidad de decidirlo antes en Euskal Herria. El PNV se siente engañado por el Ejecutivo español.

Arnaldo Otegi, coordinador general de EH Bildu, se ha hecho eco de la paralización de la actividad no esencial decretada a nivel estatal esta tarde por el presidente español, Pedro Sánchez. Esta demanda había sido planteada por el independentismo de izquierdas desde el inicio de esta crisis, pero rechazada por los gobiernos de Gasteiz e Iruñea y con especial intensidad por el PNV.

Otegi ha indicado en Twitter que la medida «llega tarde». Y ha dicho lamentar que no haya podido ser decidida e implantada en Euskal Herria por los agentes vascos, debido a esos rechazos. «Siento una enorme frustración», ha asegurado.



También la candidata a lehendakari, Maddalen Iriarte, ha remarcado que desde el principio se debió priorizar «la salud de los trabajadores y trabajadoras» y ha hecho hincapié en que EH Bildu seguirá manteniendo esa criterio y planteando iniciativas.

El PNV se declara engañado y dice no entenderlo

Frente a ello, el PNV ha expuesto su malestar en su cuenta oficial de Twitter, desde la que ha indicado su «sorpresa» por la forma en que se ha producido la comunicación de Sánchez. Le resulta llamativo que de nuevo se haya tomado una decisión sin contactar con las comunidades autónomas, con cuyos presidentes tiene reunión telemática este domingo Sánchez. Habla de «excesiva unilateralidad» en un momento en que las autonomías están actuando «con lealtad».

Asegura además que desde el Ejecutivo español «se nos aseguró que esta medida no se iba a adoptar. Desde algunos ámbitos gubernamentales se nos pidió incluso que se arropara al Ejecutivo para defender esa posición. Hoy, sorprendentemente, se cambia de criterio de manera radical».

En paralelo, el PNV dice no entender a qué se refiere el presidente español con la expresión «actividad no esencial» y añade que «miles de vascos se hacen esa pregunta». En el borrador del decreto que se ha filtrado se detallan cuáles son los sectores «esenciales» que quedan exentos de la medida.

Queda claro en la reacción que Sabin Etxea ha sido pillado con el pie cambiado. Esta misma mañana el dirigente del EBB Koldo Mediavilla había hecho una encendida defensa de la continuidad de la actividad industrial tildando de «demagogos» a quienes la planteaban.

El Govern, satisfecho

Al igual que EH Bildu, el independentismo catalán también había demandado con fuerza incrementar las medidas de confinamiento, y entre ellas el parón industrial. Nada más conocer la noticia lo han recordado en Twitter el president legítimo en el exilio, Carles Puigdemont, o el vicepresident, Pere Aragonès. «Satisfecho por que el presidente Sánchez adopta las medidas que le reclamábamos desde el Govern a partir de las recomendaciones de los expertos», ha dicho el dirigente de ERC.

En una declaración institucional posterior, el president, Quim Torra, ha hablado de «buena noticia» y ha agradecido a Sánchez que haya escuchado la demanda de Catalunya.






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sábado, 28 de marzo de 2020

Madrid Ordena Detener Actividades

Durante días Urkullu y sus secuaces desoyeron a quienes aconsejaban detener todo tipo de actividad laboral no esencial para así reducir el riesgo de contagio del SARS CoV-2, pero Urkullu apostó por mantener contentos a sus patrones de Confebask.

Pues bien, ahora, en el paroxismo del ridículo, la orden le llega desde la metrópoli.

Aquí lo que reporta Naiz:


El presidente español, Pedro Sánchez, ha anunciado esta tarde el parón de la actividad laboral no esencial durante las dos próximas semanas a fin de frenar el coronavirus. Los trabajadores tendrán su salario en ese tiempo y deberán recuperar las horas después.

Ramón Sola

El presidente español ha anunciado que todos los trabajadores de actividades no esenciales deberán quedarse en casa las próximas dos semanas, «como hacen el fin de semana», con «un permiso retribuido recuperable».

«No tendrán que desplazarse a sus centros de trabajo desde el 30 de marzo al 9 de abril», ha remarcado. En ese tiempo recibirán su salario y luego tendrán que recuperar las horas perdidas de modo espaciado en el tiempo, según ha indicado.

Ante las preguntas sobre lo que se considera «actividad esencial», Pedro Sánchez ha resumido que «la idea es que un trabajador que trabaja en una obra, a partir del 30 de marzo no lo hará y podrá tener ese permiso retribuido. En cambio, un enfermero sí lo hará».

El decreto que establecerá ese pago de permiso retribuido, por decirlo de algún modo con una prestación laboral diferida en el tiempo, se aprobará este domingo por el Consejo de Ministros.

El objetivo de esta medida, recomendada por los expertos según ha indicado, es reducir los niveles de movilidad hasta las cotas del fin de semana, con el fin de evitar contagios en la fase más potente de esta fase de la epidemia.

Frente a una paralización industrial más larga, el Gobierno español cree que puede bastar con este parón de dos semanas que engancharía con el de las vacaciones de Semana Santa, con lo que en la práctica podría suponer unos días más de baja actividad. Eso en el caso de que esta decisión no sea prorrogada.

Sánchez ha comenzado admitiendo los «abrumadores partes de fallecimiento» y subrayando que esta pandemia es la mayor amenaza mundial desde la gripe de 1918.

Acto seguido, ha apelado a la Unión Europea, tras filtrarse las desavenencias entre los socios en la cumbre del jueves. «Es el momento de mayor dificultad desde su creación y tiene que estar a la altura, no puede defraudar, no puede fallar, no debe fallar. Necesitamos pruebas, contundencia y solidaridad», ha dicho el presidente español. Ha reivindicado ayuda económica y promover «primero la resistencia y luego la recuperación» ante esta «catástrofe», «movilizando una gran cantidad de recursos, un nuevo Plan Marshall».

«Es el momento de intensificar la lucha», ha anunciado después tras indicar que el virus golpea estos días «de forma despiadada». Y es ahí donde ha enunciado esta medida, contra la que se habían posicionado con claridad tanto las patronales como el Gobierno de Lakua y en concreto el PNV, como ha reflejado esta mañana su dirigente Koldo Mediavilla.

Pedro Sánchez ha añadido que su decisión ya había sido comunicado antes de la comparecencia a los agentes económicos.






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Cronopiando | Desde la Residencia

Traemos a ustedes este nuevo Cronopiando dedicado a la crítica situación que se vive en las residencias para adultos mayores, situación que ahora ha empeorado con la pandemia del SARS CoV-2.

Lean por favor:

Desde la residencia

Koldo Campos Sagaseta | Cronopiando

De improviso, de un día para otro, las sonrisas hay que suponerlas detrás de las mascarillas, las rutinas cambian, se alteran los espacios... Hay que estar a dos metros, hay que lavarse las manos todos los días y con agua y jabón, cuando sales al jardín y cuando vuelves, antes y después de comer, cuando te levantas y antes de acostarte… y ya no hay visitas. No se sabe por cuánto tiempo, no se sabe lo que está pasando. Queda claro que hay que guardar la distancia y lavarse las manos porque hay un virus y está muriendo mucha gente, sobre todo ancianos y, especialmente, en las residencias.

Y se corre la voz de silla en silla, cada dos metros mal contados, de canal en canal, de habitación en habitación. Y la voz gana matices conforme va corriendo, añadiendo ingredientes, desmintiendo rumores que, un día más tarde, se contarán como certezas antes de volver a desmentirse. 

“Vas a ver que para el lunes… es cosa de unos días… tal vez una semana...”  

Ya saben que no, que se va a salir del virus pero no todavía, que esto va para largo y hay que ser pacientes. 
El urbano sigue pasando, hasta hace su parada, pero ya no deja ni lleva pasajeros y cuánta falta hacen las visitas. Aunque el humor es un bálsamo y sigue siendo bueno el ánimo, cada día que pasa agrega un punto de incertidumbre y de inseguridad en quienes, con más de 80 años en su mayoría, nunca habían pasado por algo así. Encontrarte en la televisión a militares dando el parte facultativo del país tampoco resulta muy tranquilizador cuando los militares siempre andan en guerras y cuando, además, el paciente puedes ser tú. No se trata de una guerra sino de una pandemia. Los tanques no son muy efectivos contra los virus.

En el comedor, el simple carraspeo que hace un mes pasara inadvertido ahora concentra los ojos de la sospecha. Las toses podrán ser menos pero ya no son las mismas, o eso es lo que parece a quienes buscan su origen. Se acumula el cansancio, aparece el miedo.

Cómo explicar lo que está pasando. José lo definió mejor que nadie: “Han apagao el mundo”. 

(Preso politikoak aske)






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SARS CoV-2 y el Interferón Cubano

Nos descansan los propagandistas borbónico franquistas en su cruzada en contra del pueblo cubano y cínicamente utilizan la pandemia causada por el SARS CoV-2 para disparar una nueva andanada en contra del sistema de salud de la Isla.

Aquí lo que nos reporta Cubainformación:


José Manzaneda | Coordinador de Cubainformación

The New York Times, CNN, Televisión Española, Corriere della Sera… No han sido pocos los medios corporativos que han informado –en positivo- sobre las iniciativas de cooperación solidaria del gobierno de Cuba ante el coronavirus. De la llegada –por ejemplo- de una brigada sanitaria a Italia o de la ayuda a más de 600 turistas de Reino Unido –cinco con la enfermedad- cuyo crucero había sido rechazado en varios países.

Pero hay medios que no se resignan. Y siguen esparciendo sus mentiras contra Cuba. Es el caso de los diarios españoles “El Mundo” y ABC.

El corresponsal en Moscú de este último, Rafael M. Mañueco, trataba de empañar la cooperación médica cubana en Italia. La llegada de 52 profesionales sanitarios desde la Isla, decía, es un intento del “régimen cubano (…) (para) lavar la imagen de sus misiones médicas, por las que (…) ha sido denunciado” debido a “la vulneración de los derechos de estos profesionales”. Exactamente, palabra por palabra, el mensaje que repite la Casa Blanca. Pero del recibimiento entusiasta, del agradecimiento de población y autoridades italianas a los médicos cubanos, ni una palabra.

Por su lado, el corresponsal en Caracas del diario “El Mundo”, Daniel Lozano, trataba de desprestigiar el Interferón Alfa 2B, medicamento cubano utilizado, con gran éxito,  en pacientes con Covid-19, en China.

En primer lugar, enfatizaba que el Interferón no nació en Cuba, sino que fue “creado por dos virólogos europeos”. En la prensa cubana se pueden leer numerosos trabajos que dejan claro este asunto. Personal científico de Cuba, efectivamente, aprendió las técnicas para producir interferón mediante biotecnología, en EEUU, Reino Unido y Finlandia. Pero el medicamento citado, el Interferón Alfa-2b humano recombinante, sí es un producto creado, producido y patentado por laboratorios del Estado cubano.

En segundo lugar, el periodista ponía en duda su efectividad, basándose en supuestos “expertos venezolanos” y en la Federación Médica Venezolana –es decir, la élite médica del país-, que califican el medicamento como mera “propaganda”, ya que “los cubanos lo han utilizado (…) sin éxito". Es increíble la capacidad comercial que tiene Cuba para colocar un “medicamento sin éxito” en 45 países (cifra a 28 de marzo), cuyas autoridades sanitarias ya lo han solicitado.

Cuba, un país bloqueado del Tercer Mundo, lleva adelante casi un tercio de toda la cooperación médica mundial. Si el ABC y “El Mundo” fueran, realmente, medios de información, y Rafael M. Mañueco y Daniel Lozano periodistas, sacarían chispas de este dato informativo, casi inverosímil en este mundo despiadado y desigual. Pero como no lo son, como son órganos de propaganda y mercenarios a su servicio, se limitan a reproducir los mensajes de guerra psicológica de una élite que, desde Washington, se empeña en seguir dominando el mundo.


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