miércoles, 26 de junio de 2019

Josu y la Fiscalía Borbónico-Jacobina

Desde las páginas de Gara traemos a ustedes esta actualización del caso Urrutikoetxea y la persecución que vive en el estado francés con una París espoleada por una regresiva Madrid:


La defensa y la familia de Josu Urrutikoetxea se rodearon ayer en París de destacadas voces para reclamar que la decisión de la Justicia que debería haber llevado al militante vasco a salir en libertad, el día 19, prevalezca frente a una Fiscalía que frustró una decisión judicial soberana «con una actuación brutal y desleal, de marcado cariz político».

Maite Ubiria Beaumont

Dos voces de reconocido prestigio, la del presidente de honor de la Liga de Derechos Humanos (LDH) francesa, Michel Tubiana, y la de la ex ministra de Justicia Christiane Taubira –intervino por video–, fueron las encargadas de solicitar «gestos valientes» e «inteligencia política» al inicio de la comparecencia pública organizada ayer en París por la defensa y la familia de Josu Urrutikoetxea.

Tubiana, que se presentó como artesano de la paz, definió como «acto desestabilizador e irresponsable» el arresto, el pasado 16 de mayo en la localidad de Sallanches (Alta Saboya), del exdirigente de ETA, por el estado de salud del histórico militante vasco en primer lugar, pero también, remarcó, porque «traslada el peor mensaje».

Tubiana tildó de «acto de ingratitud de los estados» la detención de Urrutikoetxea y remarcó su «papel principal» en el proceso hacia el final de ETA.

Para el abogado, en lugar de «retorcer la tuerca judicial» la prioridad presente, siempre con la vista puesta en «la construcción de la convivencia y la democracia» en Euskal Herria, pasaría más bien por «trabajar la resiliencia sobre el largo plazo».

«No pedimos ni impunidad ni trato de favor», aclaró, en la línea de lo que expresarían a lo largo de la cita con los medios de comunicación, en un hotel parisino, otros participantes en la comparecencia, que abogaron por decisiones en el marco legal que no añadan obstáculos nuevos a un proceso de resolución que tiene tareas pendientes.

Más allá de lo planeado de antemano, en un proceso de paz «hay gestos más significativos que otros», terció, en su mensaje grabado Christiane Taubira, quien elogió a «las personas que se comprometen», a las que se refirió como «combatientes».

«A partir del momento en que Josu Urrutikoetxea contribuye a dar salida a un enfrentamiento militar (...) hay que tener en cuenta su fortaleza moral en la contribución a la resolución del conflicto porque es precisamente tener el sentido de cuál es el espacio para el gesto, para los gestos», concluyó Taubira.

Los letrados del militante vasco y también su hijo Egoitz, abogaron por restituir el «marco de derecho» que aportó la decisión de libertad condicional acordada el 19 de junio por la Corte de Apelación, frente a la intervención «violenta y desleal» de la Fiscalía con vistas a retener a Josu Urrutikoetxea en prisión.

Una actitud más activa de la UE para encauzar conflictos

El eurodiputado de Sinn Féin Matt Arthy glosó los capítulos más destacados de la salida del conflicto irlandés y reconoció que, pese a que por su edad no fue testigo de la mayoría de ellos, «siempre tuve claro que sin la voluntad de los antiguos combatientes y la visión de los gobiernos no habría sido posible la paz».

Aún sin querer incidir en los ámbitos de decisión de los estados, Arthy afirmó que el movimiento republicano irlandés «vivió con consternación la decisión del Gobierno español de no responder a los pasos unilaterales de ETA», y al Ejecutivo francés, que «hasta el arresto de Urrutikoetxea daba la sensación de actuar con más sentido común», le pidió «gestos valientes, aunque los mismos no sean siempre populares».

Como eurodiputado dijo aspirar a que la UE tenga mayor papel en la búsqueda de la paz en el mundo, para lo que consideró imprescindible que «adopte antes una actitud más activa para encauzar los conflictos que se dan en el interior de sus fronteras».






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Homenaje a 'Korta'

Ya que estamos en el tema del terrorismo de estado practicado abierta e impunemente por el régimen tardocolonialista borbónico-franquista, traemos a ustedes desde Naiz este otro ejercicio de memoria:


Egiari Zor ha homenajeado en el cementerio El Salvador de Gasteiz a Enrique Gómez ‘Korta’, «asesinado por el terrorismo de Estado», concretamente a manos del Batallón Vasco Español, el 25 de junio de 1979. La fundación ha recordado que hoy se cumplen 40 años desde aquel oscuro episodio y desde que «iniciaron el terrorismo de Estado».

Erique Gómez ‘Korta’ nació en León, pero con tres años se trasladó a Gasteiz junto a su familia, atraídos por el desarrollo industrial de los años 50. Su hijo Aratz Gomez ha sido el encargado de leer, en nombre de la Fundación Egiari Zor, el discurso en el homenaje a su padre, celebrado mediante una ofrenda floral en el cementerio El Salvador de Gasteiz.

Así, Gómez ha recordado que ‘Korta’ estudió en los colegios Samaniego y Jesus Obrero, donde conoció a Jesús María Markiegi. Después, estudió euskara y trabajó como profesor de esta lengua en Gasteiz. Más adelante, se mudó a Arrasate junto a Markiegi e inició su militancia en ETA.

Después de que la Policía realizase varias detenciones en el año 1974, se trasladó a Ipar Euskal Herria. El 25 de junio de 1979, cuando su pareja estaba embarazada, «le dispararon desde un coche cuando se disponía a entrar al bar Udalaitz de Baiona», ha recordado. El Batallón Vasco Español se atribuyó el atentado. «Hoy se cumplen 40 años desde aquel oscuro episodio, hoy hace 40 años que iniciaron el terrorismo de Estado», ha señalado.

«Los aparatos del Estado utilizaron la guerra sucia corta los refugiados vascos, militantes de izquierdas y contra los abertzales», ha denuncido la fundación, añadiendo que «las estructuras del gobierno de Franco, SECED y los servicios de información militares fueron los que comenzaron esta guerra sucia», que continuaría durante el gobierno de UCD.

«En la primera generación del terrorismo de Estado estaban grupos como ATE, GAE, Triple A o el Batallón Vasco Español. Más tarde llegaría el GAL, cuando el PSOE estaba en el Gobierno español», ha remarcado Gomez. En este sentido, ha afirmado que «el terrorismo de Estado fue dirigido desde los despachos de la Dirección General de Seguridad, del Servicio Central de Documentación, del Centro Superior de Información de la Defensa y del Ministerio del Interior».

78 víctimas

Por tanto, desde Egiari Zor han denunciado que Enrique Gómez no fue la primera victima mortal, ni tampoco la última, ya que «78 personas fueron asesinadas por la guerra sucia bajo diferentes siglas por fuerzas parapoliciales, de extrema derecha y mercenarios, en diferentes puntos de nuestra geografía: Astigarraga, Errenteria, Andoain, Loiu, Alonsotegi, Ziburu, Biarritz o Kanpazar, entre otros».

En virtud de ello, Gómez ha aclarado en que «ninguna institución pública ha extendido ninguna petición de asunción de responsabilidades al Estado español, ni a los cuerpos policiales, ni a los responsables políticos de los asesinatos de nuestras familiares». «Consideramos que ya es hora de hacerlo. Es hora de aclarar las responsabilidades directas e indirectas de estos crímenes», ha insistido.

De esta manera, han exigido que se deroguen esas leyes y se desclasifiquen los documentos oficiales; que se ponga luz sobre los crímenes y las responsabilidades hasta hoy no asumidas; y que se encare «con honestidad democrática la realidad del terrorismo de Estado, por el que Enrique y tantas otras personas fueron asesinadas, heridas, secuestradas y sometidas a todo tipo de aberraciones, con total impunidad».

Asimismo, ha señalado que «estamos en un momento en el que diversos sectores ideológicos del Estado español y de Euskal Herria han iniciado una carrera contrarreloj para escribir de forma unilateral y absolutamente parcial el relato de lo ocurrido en las últimas décadas».

Así, en el 40º aniversario de la muerte de ‘Korta’, han querido expresar que no van a permitir «que se sigan categorizando las violencias ejercidas en el contexto del conflicto dependiendo del origen de la violencia, para alimentar un relato concreto de forma interesada».

«Deseamos que las vidas arrebatadas a nuestros seres queridos sirvan para desarrollar una nueva cultura ética que haga de nuestra sociedad un espacio donde el respeto a los derechos humanos de todas las personas sean el punto de partida. Que esas muertes sirvan para garantizar que nada así volverá a suceder», ha concluido Gomez. 






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Egaña | Begoña Urroz: El Triunfo de la Verdad

Damos continuidad al tema de la gran mentira perpetrada por el estado español en contra de la verdad histórica, una que tiene como protagonista a la bebé Begoña Urroz y como personaje secundario al terrorista de estado español y colaborador de la Gestapo de nombre Melitón Manzanas.

Aquí lo más reciente de este controversial caso desde el muro de Iñaki Egaña:


Iñaki Egaña

Hace ya casi diez años, escribí en Gara un par de artículos explicando el proceso de cómo se había construido una mentira que había llegado hasta Naciones Unidas y había quedado reflejada incluso en Wikipedia (en castellano, no en euskara). Se trataba de una manipulación escandalosa, la muerte de la bebé Begoña Urroz en junio de 1960, achacada desde el año 2000 a ETA cuando sus autores habían sido unos miembros del DRIL infiltrados por la Policía española.

La investigación que hice para aquellos artículos fue la misma, en general, que ha realizado el Centro Memorial de Victimas del Terrorismo. Con algunas excepciones. Me impidieron consultar en el Archivo Histórico Nacional las fuentes policiales, que notificaban la autoría del DRIL. En el Archivo de la Emigración Gallega encontré detalles del operativo y los informes sobre la infiltración policial.

En Venezuela descubrí las reivindicaciones, en Bélgica la pista de los que huyeron tras cometer los atentados y en Cuba me entrevisté con Eloy Gutiérrez Menoyo, 22 años en las prisiones cubanas, y excarcelado en las negociaciones entre Fidel Castro y Felipe González. El DRIL había sido una copia exacta del Directorio Revolucionario que creó Gutiérrez Menoyo cuando la Revolución, antes de conspirar contra el régimen comunista.

Aquella investigación fue seria y profunda. Lo de la autoría del DRIL no era ni una teoría ni un descubrimiento. Era una verdad confirmada. Sin embargo, la información fue ninguneada en España. Incluso criminalizada porque fue difundida en un medio como Gara. Aún pueden consultarse en internet los ataques contra el medio y el autor: “nula credibilidad del diario pro-etarra”, “falta de rigor histórico”… Todavía en el Informe actual del Memorial se me cita como “propagandista” y “conspirador”.

La maquinaria del ministerio de Interior y del CNI se puso en marcha con la colaboración especial de varios medios, entre ellos y destacando “El País” y “El Diario Vasco”. Begoña Urroz era la primera víctima de ETA, según había “investigado” Ernest Lluch, ocho años antes de la muerte de José Pardines y Melitón Manzanas, guardia civil y comisario franquistas, hasta entonces considerados los primeros muertos de aquella espiral acción-represión-acción.

Se dijeron cosas tremendas, incongruencias, manipulaciones. Hemos escuchado en temas similares también palabras gruesas que no tenían sentido. Otra manipulación histórica como la de achacar la autoría del 11M a ETA llegó también Naciones Unidas, en este caso a su consejo de seguridad que emitió aquella delirante Resolución 1530. En el caso de Begoña Urroz se llegó a apuntar la posibilidad de que Baleren Bakaikoa, uno de los heridos en el atentado que causó la muerte de la niña, catedrático ya jubilado en Economía Aplicada en la UPV y militante independentista, estuviera implicado en el ataque. Aunque entonces tuviera 15 años.

El soporte final de la mentira sobre la autoría lo puso el propio Florencio Domínguez, hoy director del Centro del Memorial de Victimas del Terrorismo y coautor del trabajo “Vidas Rotas”. En el libro, vademécum de las asociaciones de víctimas del terrorismo, el mismo que sus representantes entregaron a Kofi Annan en la Conferencia de Aiete de 2011, Domínguez señalaba que Begoña Urroz era “la primera víctima de la organización Terrorista ETA”. ¿Sus fuentes? Meras especulaciones.

Durante años, la mentira sobre la autoría, a pesar de que algunos medios continuaron sosteniéndola, fue decayendo. Trabajos posteriores fueron confirmando lo apuntado en Gara en 2010. Tanto el ministerio del Interior del Gobierno español como la consejería de Interior del Ejecutivo de Gasteiz mantuvieron a Begoña Urroz como “víctima del terrorismo” pero trasladado la autoría de ETA al DRIL. En el cuaderno del ministerio de Educación español sobre “terrorismo” que se reparte en la ESO, Begoña Urroz es víctima del DRIL.

El Informe número 6 del Memorial de Gasteiz titulado “Muerte en Amara. La violencia del DRIL a la luz de Begoña Urroz”, llega veinte años tarde. El ministerio del Interior ha venido a cerrar un caso de manipulación que ya había perdido y que había restado credibilidad a su Memorial. Las palabras de Denis Itxaso señalando que se cierra una “época de polémica” sobre el caso son de una elevada hipocresía. Su partido fue el que difundió la manipulación, ahora convertida en polémica, a sabiendas que la investigación que ya hizo y publicó el PSOE en 1960 no dejaba lugar a la duda.

La posición de Florencio Domínguez, que en la presentación del informe no ha tenido la nobleza de señalar que él mismo había sido uno de los instigadores principales de la mentira, no va a peligrar. No habrá dimisión porque tampoco ha habido rectificación. Los prodigios españoles son precisamente capaces de afirmar una noticia y acto seguido negarla sin mover siquiera las cejas. Es su trabajo.

¿Por qué ahora? El Memorial está tan escorado y sus trabajos tan matizados por el “hooliganismo” que en algún despacho le han aconsejado un ejercicio de equidistancia. Mucho tienen que cambiar. Si en verdad buscan la verdad, la lista para desentrañar desapariciones, acciones de falsa bandera, ejecuciones extrajudiciales, torturas… es extensísima. A la espera.






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lunes, 24 de junio de 2019

Lecciones del Aita Mari

Le damos continuidad acerca del drama generado por los movimientos migratorios con este artículo de Naiz:


En lo que va de año 159 personas han muerto en el Mediterráneo, tratando de llegar a Europa, mientras crece la criminalización de las organizaciones que ayudan a los migrantes. El Aita Mari está de regreso a las costas vascas porque no le dan permiso para las labores de rescate. Para llamar la atención sobre esta realidad, un centenar de personas han ido nadando hasta uno de los gabarrones situados en la playa de La Concha y rescatar el cofre con la Declaración Universal de los DDHH.

Ainara Lertxundi

La ruta migratoria hacia el Estado español es, según la Organización Mundial para las Migraciones (OIM) la segunda del mundo con más personas muertas o desaparecidas. En lo que va de año, se han contabilizado 159 víctimas. En 2018, 811.

«Esta tragedia se ve agravada por la cooperación reforzada del Gobierno español con la monarquía de Marruecos para impedir el acceso por mar a las costas andaluzas de las personas migrantes y refugiadas que lo intentan en todo tipo de embarcaciones. Ha impulsado la entrega de embarcaciones a la Marina marroquí, ‘custodiándolas’ hasta la llegada de la patrullera para proceder a la detención de sus ocupantes».

«Nos encontramos ante la versión marítima de ‘devolución en caliente’ con el agravante de la más que demostrada peligrosidad de esa situación en alta mar que, a menudo, deriva en una situación de nerviosismo con el vuelco de la embarcación y la muerte de sus tripulantes», han denunciado hoy en la playa donostiarra de La Concha, desde donde un centenar de personas han ido a nado hasta el gabarrón para rescatar los derechos humanos.

Han recordado la muerte el 25 de setiembre de 2018 de la universitaria de 19 años Hayat Belkacem, que falleció cuando la embarcación en la que viajaba fue ametrallada por una patrullera marroquí porque no se detuvo.

Han reclamado también que se autorice al Aita Mari y a Open Arms seguir con las labores de rescate de migrantes. «No hacerlo –han advertido– es colaborar activamente en las muertes que se están produciendo en el Mediterráneo».

«Es muy triste ver al Aita Mari de regreso. Pero no nos rendimos»

Iñigo Gutierrez pertenece a Salvamento Marítimo Humanitario. «Con este acto, enmarcado en el Día Mundial del Refugiado que se celebró el pasado día 20, queremos denunciar la necropolítica que está aplicando Europa, cuyo máximo exponente es el bloqueo del Aita Mari, nuestro barco, y el de Open Arms. No pueden salir a alta mar a rescatar personas por una decisión puramente política», ha denunciado en declaraciones a NAIZ minutos antes de que un centenar de personas se echaran al agua.

El Aita Mari está navegando nuevamente rumbo a Euskal Herria «dada la incertidumbre jurídica en la que nos encontramos. Aprovecharemos para hacer alguna otra mejora más en el barco a la espera de que haya un cambio en la decisión del Gobierno español, aunque desgraciadamente creemos que no va a ser así».

«Se está criminalizando la ayuda humanitaria persiguiendo a activistas como Helena Maleno o a los tripulantes del barco de rescate Iuventa, que se enfrentan a una petición de cárcel de 20 años por defender los derechos humanos. No entendemos qué está ocurriendo en este mundo para que se esté persiguiendo a personas que lo único que quieren es defender el derecho a la vida. Estamos viviendo una involución muy peligrosa en cuanto a las conquistas europeas».

Considera que «el auge de la extrema derecha es una estrategia a nivel mundial. No es un hecho aislado de un país. Es muy preocupante. Esperamos que todo esto empiece a revertirse. En Alemania, por ejemplo, han empezado a tomar medidas de contención muy duras contra la extrema derecha».

Gutierrez expresa su tristeza por el regreso forzado del Aita Mari sin haber podido cumplir con su cometido. «Hay mucho trabajo, sacrificio e ilusiones puestas en este proyecto. Ver que al barco se le prohíbe hacer algo tan básico como rescatar a personas en peligro en alta mar es muy duro. Estamos cansados pero no vamos a rendirnos», asegura.

«Cualquiera de nosotros podría estar en esa situación»

La donostiarra Paula Lapoujade ha sido quien ha rescatado el cofre con la Declaración Universal de los Derechos Humanos en su interior. Cofre que ha mostrado bien en alto al llegar a la orilla visiblemente emocionada. «Me siento llena, aunque también siento una gran injusticia de que todavía tengamos que hacer este tipo de iniciativas. Cualquiera de nosotros podría estar en esa situación», subraya a NAIZ mientras sostenía entre sus manos el cofre.

A la pregunta de en qué iba pensando mientras nadaba protegida con un neopreno y con el propósito de rescatar los derechos humanos, ha afirmado que «en lo privilegiada que soy, que puedo disfrutar del mar, nadar como hay que hacerlo y no jugándome la vida».

«Al coger el cofre, he pensado en lo necesario que es todo lo que estamos haciendo, en que es una cuestión de justicia que ellos tengan estos derechos. Esta lucha no debería de existir. Esto no debería de estar ocurriendo», remarca Lapoujade, quien de la mano de Zaporeak visitó durante un mes los campos de refugiados de Quíos, en Grecia.

«Tuve la suerte de poder compartir mucho tiempo con ellos; son personas como nosotros, tenían una vida como la nuestra pero, de un momento a otro, dejaron de tenerla. Todos ellos son merecedores de derechos y dignidad», remarca.

A quienes mantienen un discurso xenófobo y racista, les invita a la reflexión y a visitar los campos de refugiados para palpar la humanidad que hay en ellos. «A cualquiera nos puede tocar estar en esa situación y tener que hacer cola para que nos den de comer. Ojalá, si estuviéramos en esa tesitura recibiéramos el cariño que nosotros intentamos darles desde aquí», manifiesta.

Aunque se muestra hasta cierto punto satisfecha con la acogida que ha tenido esta acción, reconoce que «aún falta mucha información, una mayor visibilización y que la gente entienda la necesidad de apoyar estas causas».

«La UE debería de fomentar los rescates en vez de complicarlos»

El gaditano Manuel Guerra también se ha «mojado por los derechos humanos» para «concienciar a la sociedad sobre la crisis humanitaria» que se está viviendo en el Mediterráneo. Sitúa la criminalización de las organizaciones que ayudan a los migrantes en alta mar dentro de «la estrategia de Europa de no hacerse cargo de estas personas que están buscando un lugar para rehacer su vida. Europa está mirando hacia otro lado», se lamenta.

«La UE debería de fomentar los rescates, en vez de complicarlos y de ponerles barreras», incide.

En su opinión, este tipo de iniciativas son «muy importantes para sensibilizar a la sociedad».

Al término del acto, han leído en euskara, castellano y árabe el artículo 13 –toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado– de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y el 14 –en caso de persecución, toda persona tiene derecho a buscar asilo, y a disfrutar de él, en cualquier país–.






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domingo, 23 de junio de 2019

Actuar con Nuevas Lógicas

Les compartimos la editorial de Gara que resume la semana pasada vista desde Euskal Herria:


Casi nadie niega que la sociedad vasca vive un nuevo tiempo tras la disolución de ETA. Negar la dimensión histórica del cambio que ha operado en Euskal Herria es de cretinos. No faltan, no obstante, personajes que profieren exabruptos, mentiras o delirios. Intentan recrear tiempos pasados que, pese a ser objetivamente peores, ellos consideran que les ofrecen algún tipo de ventaja. Deberían mirárselo, porque no parece que sea muy sano.

Sin ir más lejos, esta semana un fiscal francés ponía en duda el desarme de ETA en la vista para evaluar la situación de Josu Urrutikoetxea. Con todo, los jueces decidieron su libertad vigilada porque su estado de salud es incompatible con la cárcel. Aun así, la Policía lo retiene aunque esto vaya contra la salud de Urrutikoetxea y contra el criterio de la Justicia francesa en este caso.

En Euskal Herria, especialmente en el debate público y en los terrenos en los que la atmósfera política madrileña irradia más fuerte, aún se suelen reproducir esos mismos esquemas. Hasta cierto punto es lógico, aunque eso no quiere decir que esté bien. Es una mezcla de miedo al cambio y de ventajismo político.

Si antes había cosas que no eran posibles por la existencia de ETA –o al menos así se justificaban–, es de suponer que ahora esas cosas son, por definición, posibles. Nadie diría lo contrario, hasta que llega el menos interesado, el PSOE, y se maniata con posturas extemporáneas. «Líneas rojas» respecto a EH Bildu, dicen. ¿Acaso creen que el resto no tiene agravios respecto a ellos? ¿Piensan que la gente no tiene memoria?

Entonces, ¿Rodríguez Galindo a la cárcel?

La tentación reaccionaria está de moda. Es un impulso inducido y constante. Por ejemplo, si niegan la libertad a un preso vasco enfermo, esa tentación empuja a demandar el encarcelamiento del general Rodríguez Galindo. Superado ese primer impulso, quizás sea mejor pedir que el trato que se dio al criminal de los GAL se aplique como doctrina en todos los casos de violencia política. La justicia transicional ya ha funcionado en el Estado español. La inventó Cándido Conde Pumpido.

Cuando María Chivite establece su veto a la segunda fuerza de Iruñea, ¿deberían las miles de personas torturadas bajo los gobiernos de PSOE plantarse ante su sede? Ha sucedido lo contrario: que esa derecha a la que el PSOE quiere aplacar es mentirosa e insaciable. Ayer se apostaban delante de su sede quienes están en contra de restaurar la memoria de los fusilados o niegan la dimensión política de la violencia machista. El PSN les cedió las alcaldías y ellos se lo agradecen con un escrache.

Por otro lado, si representantes del PSE acuden a un acto en recuerdo de una víctima de los GAL, como ocurría recientemente en Errentería, ¿qué hay que destacar? ¿Que han asistido o que no estaba la secretaria general, Idoia Mendia? ¿O que el PSOE aún no ha asumido públicamente su responsabilidad en la organización, financiación, desarrollo y posterior impunidad de la guerra sucia? Solo el GAL mató a 27 ciudadanos vascos.

Tampoco hay por qué obsesionarse con el PSOE. Cambiando de familia, esta semana veíamos al PP apoyar a las víctimas de una tortura que luego niegan pero que sus gobiernos llevaron al límite. En el mismo debate, el PNV se cree libre de todo pecado. Sin embargo, recientemente un informe de la ONU certificaba las torturas al durangarra Gorka Lupiañez en 2007. A los pocos meses el también vecino de Durango y ahora lehendakari, Iñigo Urkullu, abandonaba la presidencia de la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento de Gasteiz tras tres legislaturas en ese cargo. No se le recuerdan grandes gestiones a este respecto. Es feo andar señalando todo el día al resto y no ver los defectos de uno mismo.

No ponerse estupendos y ser constructivos

Un cambio tan profundo como el que vive Euskal Herria obliga a una transición que empujará a todo el mundo a hablar y actuar con unas nuevas lógicas. Se trata de abrir vías diferentes para el debate y la convivencia. En principio, el espíritu de este nuevo tiempo debe ser constructivo y favorecedor de la convivencia. Lo contrario, dejarse caer por la pendiente de la crueldad o promover la humillación, no puede conducir a nada bueno.

GARA ha defendido una y otra vez que el principio rector compartido para esta nueva fase histórica debería ser «todos los derechos para todas las personas». A veces las clases dirigentes no lo ponen fácil, pero este es el espíritu que debería guiar este tiempo.






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Gogora y la Generación Gernika

Traemos a ustedes más información acerca de los niños de la Generación Gernika desde las páginas de El Diario:


La muestra retrata a través de documentales, fotografías y documentos la historia de 100.000 personas –cerca de 30.000 niños–, que entre julio de 1936 y agosto de 1937 se vieron obligados a exiliarse

Maialen Ferreira

"¿Ama, no te has visto ahí? ¡Sales tú en el video!", Juanita Sacristán, de 92 años, mira perpleja a su hija Isabel mientras esta pronuncia esas palabras. Juanita ha acudido junto al resto de los llamados "niños de la guerra", que un día salieron al exilio desde Bilbao, a la inauguración de una exposición que ha creado el Instituto de la Memoria, la Convivencia y los Derechos Humanos- Gogora en su honor y recuerdo. En la muestra, tanto ella como el resto de los protagonistas, cuentan 80 años después, sus experiencias en el exilio, cuando fueron evacuados de Bilbao antes de su caída y tuvieron que marcharse a lugares como Francia, Reino Unido, la Unión Soviética o, incluso, América Latina. Se trata de la historia de 100.000 personas –cerca de 30.000 niños-, que entre julio de 1936 y agosto de 1937 se vieron obligados a exiliarse. Y es que, a pesar de que entre 1936 y 1939 la Guerra Civil trajera consigo en Euskadi el nacimiento del primer Gobierno vasco, que supuso un intento de resistencia frente al Ejército franquista, la defensa no fue suficiente y la caída a finales de junio de 1937 de Bilbao y los últimos resquicios de territorio vizcaíno en manos de los nacionalistas supuso para algunos vascos la obligación de abandonar su patria.

El 21 de mayo de 1937, casi 4.000 niños, entre ellos Juanita -quien por aquel entonces tenía 10 años- partieron como refugiados desde el puerto de Santurtzi, cerca de Bilbao, con destino a Southampton, en Inglaterra. Juanita estuvo hasta el año 39 viviendo en Bristol. Desde entonces ha regresado en dos o tres ocasiones, a la que ella llama "su segunda casa, su segundo país". 

"Nos trataron como a seres humanos, como los niños que éramos. Yo vivía aquí en Bilbao, y después del bombardeo de Gernika nos llevaron a Inglaterra", recuerda Juanita estos sucesos que, según su hija, no ha contado a lo largo de todos los años que han pasado desde entonces, y es ahora cuando empieza a hablar de ello. 

Otros muchos, partieron hacia Francia, donde la actitud del Gobierno de Édouard Daladier ante la situación distó mucho de ser humanitaria y priorizó la repatriación hacia la España franquista de los exiliados que iban llegando. En un primer momento, los miles de refugiados que permanecieron en territorio francés fueron concentrados en las playas de Roussillon. Seguidamente, con el fin de albergar a las miles de personas refugiadas, el Gobierno vasco abrió varios centros de acogida -también llamados campos de concentración- en distintos lugares del país, en concreto en Iparralde y los Pirineos Atlánticos. A pesar de que estos campos de concentración no fueran prisiones como tal, los que vivían allí estaban constantemente vigilados y las condiciones higiénicas de aquellos lugares dejaban mucho que desear. Entre los centros de acogida más grandes gestionados por el Gobierno vasco, destaca el de Lurbe-Saint-Chistau, cerca de la frontera con España, donde se refugiaron especialmente menores y personas mayores. El campo de concentración de Gurs, en la Comuna de Béarn, departamento de Pirineos Atlánticos, fue el que más vascos acogió. No obstante, los vascos también estuvieron en otros lugares de Francia como Bram, Agde o Septfonds. En un primer momento el campo de Gurs se abrió tan solo para albergar a personas provenientes del País Vasco, sin embargo, terminó acogiendo exiliados de otras procedencias. Un total de 5.000 refugiados vivieron en dicho campo, hasta su cierre en diciembre de 1945.

Francia y Reino Unido no fueron más que un lugar de paso para muchas de las personas exiliadas, ya que, una gran cantidad de vascos deseaba partir hacia América. Fue en 1939 cuando algunos de ellos embarcaron en el vapor Alsina, donde pasaron varios meses –tras ser retenidos en Casablanca, Dakar y Sahara- hasta llegar a Buenos Aires. El Alsina fue uno de aquellos navíos que se utilizaron para trasladar a la población exiliada republicana al Nuevo Mundo, hasta que finalmente fue bombardeado y hundido en la bahía de Algeciras, en 1942.

Ahora, 80 años después Gogora ha querido desempolvar esos recuerdos con una exposición que empieza con un documental que recoge imágenes históricas hasta ahora desconocidas para el público, que abarcan desde el comienzo de la Guerra Civil hasta la muerte del Lehendakari Jose Antonio Agirre en 1960. Le sigue una segunda pieza audiovisual, en la que los niños de la guerra relatan sus vivencias personales, lo difícil que fue separarse de sus padres para aquellos que ya eran conscientes de lo que estaba ocurriendo y qué supuso su estancia y retorno a Euskadi. 
"Aita, no quiero separarme de ti"

El documental comienza con un trágico "aita, no quiero separarme de ti porque te van a matar", palabras que describen la agonía tanto de los niños por separarse de sus padres, como de los padres que confiaban en que lejos de casa, sus hijos estuvieran a salvo. Le siguen diferentes anécdotas de cada uno de los protagonistas, como la vez que pudieron escaparse a un pequeño riachuelo que estaba junto al campo de acogida en el que se encontraban o el día en el que los propios habitantes del pueblo les regalaron zapatos nuevos y les metieron como premio chocolate en los bolsillos. Todos ellos comparten el mismo relato: durante los dos o tres años de exilio, vivieron en un oasis en plena guerra, en el que, debido a su corta edad, no eran del todo conscientes de lo que estaba ocurriendo. Los problemas llegaron con la vuelta a casa. Para muchos, el retorno a Euskadi supuso un acontecimiento traumático al ver sus casas cerradas y las calles destrozadas. Incluso el reencuentro con sus familias, sobre todo para los más pequeños, no fue el esperado, ya que, según cuentan en la pieza audiovisual, ellos se sentían "pequeños franceses, ingleses o rusos que veían como a unos completos desconocidos a sus propios hermanos que se quedaron en Euskadi durante esos años".

A las dos piezas audiovisuales les sigue una serie de fotografías históricas y documentación que retratan las diferentes fases de la salida al exilio. En primer lugar, se muestra el exilio desde Gipuzkoa hacia Bizkaia y Lapurdi nada más comenzar la Guerra Civil. En segundo lugar, a partir de 1939 una vez que Cataluña queda en manos del bando sublevado, el exilio a Francia y la acogida brindada a los refugiados. Por último, la exposición recoge la salida definitiva a otros países, la historia de aquellos vascos que jamás pudieron regresar, como Doroteo Ziaurritz, médico y alcalde de Tolosa entre 1931 y 1932 y presidente de Euzkadi Buru Batzarra (EBB) desde 1935 hasta su muerte en Donibane Lohizune, en el exilio, en 1951; Andrés y Josefina Irujo, del PNV, quienes se exiliaron a Buenos Aires, donde fallecieron o la navarra Julia Álvarez Resano, diputada del Partido Socialista y primera mujer Gobernadora Civil en España, quien también murió en el exilio. Por último, la muestra retrata el papel del Gobierno vasco y las acciones que realizó desde las diferentes sedes repartidas a lo largo del mundo. 

Se trata de una muestra comisariada por Josu Chueca, profesor del departamento de Historia Contemporánea de la UPV-EHU e Iñaki Goenaga, historiador de la Fundación Sabino Arana y con la colaboración del Archivo Histórico de Euskadi. La exposición permanecerá abierta hasta el 23 de septiembre en la sede de Gogora, en Bilbao.






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El Derecho a Migrar

Desde que en 2009 Barack Obama orquestase el golpe de estado en Honduras en contra del gobierno progresista de Manuel Zelaya, una tras otra las naciones de Centro América fueron cayendo en manos de aliados de Washington que ni por un momento han dudado en implementar las políticas neoliberales ordenadas por la metrópoli. Aislada y sola, Nicaragua resiste hasta la fecha imponiéndose incluso a un proceso similar al ejecutado en contra de los hondureños y de los venezolanos.

Pues bien, coincidiendo con la llegada a la presidencia de México de un presidente con ideología distinta a la que ha dominado al país desde los tiempos de Carlos Salinas de Gortari, de pronto, de la nada, se conformaron multitudinarias caravanas de migrantes que, partiendo principalmente de Honduras pero con presencia entre sus números de contingentes de El Salvador, Guatemala y la propia Nicaragua, atravesaron territorio mexicano solo para estrellarse contra el muro anti-inmigrante estadounidense. El asunto no ha estado exento de drama pues el imperio se ha cebado en la infancia. Un puñado de menores han muertos estando ya en custodia de instituciones yankis mientras que investigaciones periodísticas apuntan que se han cometido múltiples vejaciones sexuales en contra de niñas y niños que han sido llevados a los campos de concentración establecidos en la frontera.

Recientemente, Donald Trump hizo escalar la tensión con el gobierno de López Obrador al amenazar con tasar con un 5% todas las importaciones provenientes de México si este país no hacía algo para detener las caravanas de migrantes. El canciller mexicano Marcelo Ebrard se vio obligado a maniobrar para evitar la catástrofe económica de un gobierno que trata de limpiar la corrupción que imperó en los regímenes que le precedieron.

Washington establecía así, utilizando su mano dura, un cordón sanitario en la frontera sur de México para detener un masivo movimiento migratorio provocado por... Estados Unidos.

México ha ido más lejos atendiendo el problema desde la raíz, anunciando en primer lugar que la Guardia Nacional desplegada en la frontera con Guatemala se dedicará a labores humanitarias y al desmantelamiento de los grupos delictivos que se dedican a la trata de personas, otorgando permanencia legal migratoria a todos los menores de edad que estén integrados en las caravanas. En segundo lugar, ha dado a conocer un plan para invertir económicamente en Centro América para proveer así oportunidades a los habitantes de las zonas más marginadas generando las condiciones para que la opción por la migración ya no sea una cuestión de vida o muerte.

Puntualizado lo anterior, les presentamos este texto publicado en Gara:


Itziar Fernandez y Germán García | Activistas de Ongi Etorri Errefuxiatuak

Las caravanas de migrantes centroamericanos hacia Estados Unidos constituyen verdaderos éxodos. Existen desde hace muchos años pero desde 2018 han dejado de ser clandestinas, han tomado forma de reivindicación política colectiva, para protegerse de tanto abuso y para exigir su derecho al libre tránsito.

La primera, formada por unas mil personas hondureñas arrancó el 13 de octubre de 2018, empujadas por la pobreza y la violencia en su país. Siguieron el ejemplo personas desplazadas por la violencia, la ausencia de futuro y falta de libertad en Guatemala y El Salvador.

Desplazados forzosos, arrancados de sus países por la necesidad de sobrevivir y buscar una vida digna, que han encontrado mil penurias en el camino y, lo peor, la resistencia de países, como México. Estas caravanas centroamericanas encuentran ahora cerrados sus caminos, Donald Trump se ha mostrado dispuesto a imponer el genocidio como política de Estado para impedir la entrada de migrantes en EEUU (se piden veinte años de cárcel para un voluntario que dejó agua para evitar la muerte de sed de las personas migrantes). La separación de los niños de sus padres es una de las manifestaciones más crueles de la política de migración del gobierno de EEUU.

También llevan muchos años las caravanas de personas que intentan cruzar desde África a Europa. Arriesgan sus vidas, y todo lo que han conseguido reunir sus familias, para llegar al nuevo El Dorado. Sin embargo, se les cierran las fronteras, no sólo con vallas y concertinas, sino también con acuerdos que rompen las costuras de la legalidad europea. Acuerdos en los que se compran los servicios de países mercenarios –Turquía, Libia– para frenar la migración, conociendo la práctica de los medios absolutamente inhumanos practicados por estos países (el abandono de los migrantes en el desierto, su esclavización o su rapto hasta el pago de rescate). La farsa de Europa como espacio político de derechos humanos en toda su crudeza.

En Asia son caravanas de barcos abarrotados, lanchas precarias, en las que cientos de miles de rohingyas han tenido que desplazarse a Bangladesh ante el genocidio al que estaban siendo sometidos por el Ejército de Myanmar.

Por suerte, también hay otras caravanas. Caravanas formadas por gentes solidarias y comprometidas que cruzan en autobuses, ferrys, o como pueden, esas fronteras que los pasaportes de los países enriquecidos permiten transitar. Estas caravanas pueden llegar a los lugares donde están las personas migrantes y refugiadas y los colectivos solidarios que las apoyan.

Una de estas caravanas de solidaridad saldrá por cuarta vez de Euskal Herria el 12 de julio para volver el 21. Organizada por Ongi Etorri Errefuxiatuak junto a organizaciones de los Estados español e italiano, y bajo el nombre de Caravana Abriendo Fronteras/Mugak Zabalduz Karabana irá hacia la Frontera Sur de la migración a Europa, este año recorriendo desde Granada hasta Huelva y cruzando el Mediterráneo, convertido en tumba de tantas personas migrantes, para denunciar en Ceuta la Europa Fortaleza: la valla, las concertinas, los crímenes del Tarajal, la necropolítica... Más información e inscripción hasta el 23 de junio en https://mugakzabalduz.eus/

El objetivo, hacerles saber que no están solas, conocer de primera mano la situación, denunciarla y volver a casa para compartir esa experiencia, explicar lo que se ha visto y escuchado y generar una opinión pública consciente para que ninguna persona sea considerada ilegal y sea la nuestra una sociedad donde no se acepte la posibilidad de la existencia de personas sin derechos.






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Entrevista a Eoin Wilson

Lo sucedido en Altsasu en el Bar Koxka y la posterior embestida represiva por parte de Madrid será dado a conocer a través de un documental que ya ha sido estrenado.

Desde Naiz traemos a ustedes esta entrevista realizada al director del mismo:


Eoin Wilson, periodista director del documental «Altsasu» | Eoin Wilson es periodista escocés-irlandés. Reside en Edimburgo y ha trabajado para varios medios de comunicación escribiendo sobre el mundo árabe. Hace un año supo del caso de los jóvenes de Altsasu y decidió venir a Euskal Herria y contactar con sus familiares. El resultado es “Altsasu”.

Patxi Gaztelumendi

Se trata de un documental que presentó el viernes en el Edinburgh Film Festival junto con Igone Goikoetxea, madre de Jokin Unamuno.

¿Cómo tuvo conocimiento del caso de los jóvenes de Altsasu?

A principios del año pasado, leí un artículo en la revista “Private Eye”, que es principalmente una revista satírica con sede en Londres, que criticó al sistema legal español. El artículo se centró principalmente en Catalunya, pero mencionaba el “caso Altsasu”. Esto me llamó la atención y comencé a investigar el caso, y unos meses más tarde llegué a Altsasu por primera vez y todas las personas que conocí me dieron una cálida bienvenida.

He sentido una conexión con Euskal Herria desde que era adolescente, principalmente porque soy irlandés y escocés, y existen claros paralelismos en nuestras luchas por la independencia y nuestras perspectivas internacionalistas. Pasé muchos veranos en Maeztu, al otro lado de Urbasa, pero nunca había visitado Altsasu. Esta ciudad y su gente se han convertido en parte de mi vida ahora. Es hermoso.

En el documental entrevista a la madre de Jokin Unamuno, joven encarcelado.

Muchas personas de Altsasu me ayudaron a hacer esta película, especialmente los padres de los prisioneros. Pero como se trata de un cortometraje, no podía contar la historia de todos con el mismo detalle, por lo que decidí centrarme en la historia de Igone, la madre de Jokin Unamuno, que lleva casi dos años y medio en prisión y está sentenciado a 12 años.

Utilizo el carnaval y los momotxorros como una forma de mostrar el fuerte sentido de identidad y comunidad que existe en Altsasu, pero también para mostrar el dolor que siente Igone en estas ocasiones, sabiendo que su hijo y los otros seis jóvenes no pueden disfrutarlos. Aunque esta película se centra en el dolor, la fuerza y la calidez de Igone, fue muy importante para mí incluir a los otros padres, algo que hago en las escenas finales de la película.

Por supuesto, quiero hacer una película más larga, contar muchas más historias y explorar mucho más los detalles del caso, así como el contexto político e histórico más amplio.

¿Qué motivo le llevó a realizar este documental?

Había varias razones. A nivel personal, me siento muy cerca de muchas personas en Altsasu, especialmente de los padres, por lo que sentí la obligación de contar su historia, para que pueda ser escuchada y vista más allá del País Vasco y el Estado español. Como periodista y documentalista, siempre me he centrado en los casos de injusticia, y me siento inspirado por las personas que los confrontan y luchan por la justicia. Desde el primer momento que leí sobre Altsasu, supe que era una historia que tenía que contar.

El trabajo ha sido seleccionado para el Festival de Cine de Edimburgo.

Estoy encantado de que mi película haya sido seleccionada para el festival de cine, y estoy muy agradecido a las muchas personas por su apoyo, especialmente el Scottish Documentary Institute y Screen Scotland, y también a Irune Gurtubai y Ben Sharrock, a mis productores y al equipo, al director de fotografía Sendoa Cardoso y a mi editora Ania Urbanowska.

Pero esta película es el resultado del trabajo y la ayuda de muchas personas, especialmente las personas de Altsasu, que me mostraron una amabilidad increíble desde el primer momento en que llegué allí hace casi un año. Espero que sientan que he capturado su historia y la dignidad con la que continúan confrontando el poder del Estado español.

¿Cómo se siente tras la presentación de la película?

Esta es mi primera película como director, y no tengo una formación formal en cinematografía o dirección, por lo que fue un proceso de aprendizaje. La película se proyectará en Euskal Herria los próximos meses; la estrenaremos en Altsasu, por supuesto. Estoy muy emocionado por eso.

Desde las páginas de GARA, quiero hablar directamente con los prisioneros de Zaballa que leerán esto. Esta película es para los siete jóvenes que no verán la película en Altsasu: para Jokin, Iñaki, Adur, Oihan, Jonan, Aratz y Julen, y para Ainara y todos los demás que sufren esta pesadilla. Es para todos vosotros. El mundo está aprendiendo más y más sobre su caso y la injusticia que han enfrentado.






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Cronopiando | "Mate"

Desde su perfil en Facebook traemos a ustedes la despedida por parte de Koldo Campos al camarada internacionalista Oskar Mateluna:

“Mate”

Koldo Campos Sagaseta | Cronopiando

(Dedicado a Óscar Mateluna -Mate- dirigente del MIR de Chile fallecido recientemente en Iruña)

Hay muertes que, de vivas, nos dan las buenas horas, nos lustran la sonrisa, nos coronan de auroras los sueños que bregamos, nos llevan de la mano en el beso que hubo y en las huellas que andamos. Son muertes tan poco moribundas que siempre están naciendo y así no tengan visa para el cielo o el aval de un mentor para la gloria van a seguir estando con nosotros, memoria que respira y pan que se comparte, dichosamente vivas.

(A Mate tuve el placer de conocerlo a su llegada a Iruña en 1978 junto a Yolanda Ansó, y también la satisfacción de compartir con ambos labores de solidaridad con Chile, Nicaragua y Argentina junto a Cristina Callizo, Javi Ibarreta, Luisa Gastón, Juan Ospitaletxe, Félix Correa, entre otros que conformamos en aquella época el Comité de Solidaridad con América Latina (COSAL) y también el Bar Malembe, un espacio en el que fomentar la música euskaldun y latinoamericana, organizar charlas sobre diversos temas y difundir la realidad y la lucha de los pueblos. El Malembe llegó a disponer de una biblioteca alimentada por los propios parroquianos y creó la primera red de bares y librerías de Iruña en la que participaron librerías como Abarzuza, Auzolan y El Parnasillo, y bares como el Zagit y Talismán, en la “Plaza Roja” de San Juan)

(Preso politikoak aske)






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sábado, 22 de junio de 2019

Agur eta Ohore «Mate»!

El internacionalista chileno radicado en Euskal Herria y cofundador de Askapena nos ha dejado.

Aquí la nota que le dedica Naiz:


Óscar Mateluna, «Mate», internacionalista de origen chileno afincado en Iruñea, ha fallecido en la capital navarrra, según informan sus allegados.

Martxelo Díaz

Nacido en Rancagua (Chile) en 1944, Mateluna estudió Ciencias Exactas en la Universidad Católica de Chile, donde empezó a militar en el MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionaria). Al terminar su formación, pasó a trabajar en la Dirección de Asistencia Social del Gobierno de Salvador Allende.

Tras el golpe de Pinochet, fue detenido y torturado, pasando por varios campos de concentración (el Estadio Nacional, Chacabuco, Puchnacví y Tres Álamos). Fue expulsado de Chile en 1975 hacia París junto a 160 compañeros más.

En la capital francesa conoció a Yolanda Ansó y posteriormente se instaló en Barcelona, donde impulsó los GAM (Grupos de Apoyo a los MIR) en 1978.

Poco después, se instalaron en Iruñea, donde montaron el bar Malembe, con una característica internacionalista.

A principios de 1979 colaboró en la fundación de los Comités Internacionalistas y también estuvo en la creación de Askapena, organización internacionalista en la que ha militado durante décadas. Ha sido uno de los referentes de este movimiento en Nafarroa. Su presencia era constante en el local de Askapena en la calle Jarauta de Iruñea.

En octubre de 2018 padeció un ictus, con lo que su frágil estado de salud empeoró. Complicaciones surgidas en una operación han provocado su fallecimiento.






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