Desde las páginas de Naiz traemos a ustedes la entrevista al director del yacimiento arqueológico de Irulegi, Mattin Aiestaran, misma en la que se ahonda en la importancia del descubrimiento recientemente dado a conocer, el de las inscripciones en los trozos de cerámica recuperados en la misma vivienda en donde se encontró la mano.
Lean ustedes:
«Había gente que vivía en Irulegi mil años antes de los vascones que escribieron en la Mano»
Mattin Aiestaran | Director del yacimiento de Irulegi | Pese a su enorme relevancia, hallazgos como la Mano o el numeral vascónico «abaŕ» pueden ser solo la punta del iceberg de los tesoros que alberga Irulegi, ya que debajo del poblado vascón del siglo I a.C. existen otros cuatro anteriores, según señala Mattin Aiestaran, director del yacimiento.
Pello GuerraIrulegi y Mattin Aiestaran se han convertido prácticamente en sinónimos, ya que el historiador es la persona que ha estado al frente de las excavaciones que se vienen realizando en el yacimiento desde sus inicios. Conoce al detalle lo que se ha localizado y ha sido el encargado de presentar públicamente hallazgos de tanto calado como la Mano o la inscripción con el texto «abaŕ», el primer testimonio de un numeral vascónico encontrado.
Tras hacer público este último descubrimiento, Aiestaran está inmerso en preparar la siguiente campaña en el yacimiento, que arrancará en unas pocas semanas en puntos ya excavados en busca de nuevos tesoros que nos acerquen a nuestro pasado. Una historia de la que Irulegi alberga muchos secretos, incluso más antiguos que los ya descubiertos, puesto que en sus entrañas se encuentran otros cuatro poblados que se llegan a remontar al 1400 a.C., mil años antes de que un vascón colgara en la entrada de su vivienda la famosa Mano.
Irulegi vuelve a ofrecer nuevos hallazgos de relieve vinculados al vascónico. ¿Cuándo fueron localizadas estas últimas piezas y qué tiempo de estudio han exigido de momento?
Estos elementos ya eran conocidos desde el año 2020. Nos dimos cuenta a la hora de la excavación, pero no fueron limpiados de la mano de las restauradoras del Gobierno de Navarra hasta que montamos la exposición ‘De Irulegi a Pompelo’. Fue en ese momento cuando el catedrático Javier Velaza pudo ver estos elementos y se dio cuenta de que tal vez su interpretación había que trabajarla un poquito más. Se puso en contacto con Joaquín Gorrochategui y Joan Ferrer, y realizaron varias autopsias, como las llaman ellos, que consisten en ver estas piezas con lupas y con todo lujo de detalles técnicos necesarios. De ahí, ya partió la investigación propiamente dicha, que ha venido a aportar esa luz sobre la cuestión de los numerales vascónicos e ibéricos.
Con estos hallazgos, Irulegi añade un nuevo elemento para seguir reescribiendo la historia de los vascones, como en su día ya hizo la Mano. Gracias a este yacimiento, vamos conociendo más detalles sobre esa parte de nuestra historia.
Efectivamente. En este caso, es un pequeño detalle, un fragmento de cerámica; no es una mano de bronce escrita en la puerta de una vivienda. Pero nos está hablando del uso escrituario que tenían los vascones, de hasta qué punto la escritura impregnaba varios aspectos de su vida, como puede ser en este caso algo más económico, no tan ritual o simbólico como puede ser la Mano. Ahora estamos ante una inscripción con una naturaleza muy distinta, bastante más económica y que, sin embargo, aporta muchísimo.
Estas piezas han sido presentadas cuando en el plazo de unas semanas arrancará una nueva campaña en el yacimiento. ¿Cuándo empezará y en qué área se va a trabajar?
La campaña de excavación propiamente dicha la comenzaremos a finales de julio y se prolongará durante agosto. Y vamos a seguir trabajando sobre todas las zonas en las que ya comenzamos a excavar los años anteriores, en las que ya pudimos documentar estructuras, no sabemos si viviendas u otro tipo de edificios, pero que fueron afectados por el ataque y por el incendio. Por lo tanto, veremos qué es lo que encontramos debajo de esos restos calcinados.
Hasta el momento, ¿en cuánta superficie del conjunto del yacimiento se ha excavado?
En área abierta, se han excavado en torno a tres viviendas, partes de otras también y una vía principal con sus calles secundarias. Eso nos ha dado una imagen muy nítida de al menos una zona del yacimiento, que hemos podido caracterizar y conocer adecuadamente. Pero todavía nos falta mucho para poder conocer otras zonas. Vamos a intervenir un poquito más cerca del castillo, más hacia la cumbre del monte Irulegi.
Teniendo en cuenta las dimensiones que tiene el yacimiento, ¿se puede hacer un cálculo de cuánto tiempo hay por delante de trabajo en Irulegi?
Estamos hablando de que el poblado realmente urbanizado tendría una extensión de en torno a dos hectáreas o algo más. Y además, debemos tener en cuenta que tan solo hemos sondeado cómo es ese poblado en concreto y que es uno de los que hay en Irulegi. Este es el más moderno y el último habitado, de hace 2.100 años aproximadamente. Pero es que debajo tiene otros cuatro y los hemos ido encontrando en cuanto hemos ido profundizando en distintas zonas del yacimiento.
Por lo tanto, había gente que vivía en Irulegi probablemente mil años antes de los vascones que escribieron en la Mano y en sus cerámicas. Entonces, tenemos preguntas tanto para esta fase en concreto como para las fases anteriores y las relaciones que tienen entre ellas: si hay continuidad; si podríamos hablar de una misma comunidad que va evolucionando, pero es la misma; o si, sin embargo, hay rupturas y hay distintas comunidades que habitan durante distintos periodos el monte de Irulegi.
Todas esas preguntas están todavía en el aire y tendremos que ir respondiéndolas, con suerte, en base a los trabajos que vayamos haciendo.
Por lo tanto, con Irulegi ya nos estábamos remontando al siglo I antes de Cristo, pero su historia todavía sería mucho más antigua.
Efectivamente, estamos hablando de un momento de habitación, no sabemos si continuado o no, pero situado en el Bronce avanzado, no en el Bronce final. Nos situaríamos en el 1400 a.C., aproximadamente, que es el momento en el que por primera vez se habita el poblado. De ahí, hasta el momento en el que se escribe en la Mano de Irulegi y en una cerámica el numeral vascónico, han pasado 1.400 años de historia. Por lo tanto, todavía hay mucho que hilar y hay mucho que investigar.
Como dice, excavar e investigar, ya que la excavación es una de las fases de un trabajo mucho más amplio, hasta que se llega a descubrir la verdadera importancia de algunas piezas, como ocurrió con la Mano y ahora con esta cerámica y su numeral.
Eso es. Al final, el trabajo de excavación, que es el que realizamos en nuestras campañas arqueológicas, ese trabajo de campo, es la primera fase. De ahí, a terminar de publicar y de dar a conocer los resultados arqueológicos, históricos y, si hay suerte, epigráficos y lingüísticos, ha de pasar su tiempo y la investigación ha de tener sus ritmos. A nosotros nos gustaría que Irulegi siguiera dando este tipo de sorpresas.
Y, por todo lo que comenta, la posibilidad de que haya muchas más sorpresas está encima de la mesa.
Es lo bueno que tiene Irulegi, que nos da sorpresas muy gratas y, sobre todo, a cada momento. Esto es algo que ya he ido diciendo varias veces, que cada hora de trabajo de campo que invertimos en Irulegi siempre tiene sus resultados históricos y arqueológicos.
Unos resultados que se muestran en la exposición ‘De Irulegi a Pompelo’, que ya han visitado cerca de 25.000 personas, lo que demuestra el interés que despiertan en la sociedad los trabajos en el yacimiento y que también evidencia la importancia de mostrar al público lo que se va descubriendo sobre el pasado.
Por supuesto, ese es uno de los pilares de nuestras intervenciones, que no se quede todo tan solo en un foro académico y llegue a la ciudadanía, que lo conozca y encima con calidad.
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