Un blog desde la diáspora y para la diáspora

sábado, 16 de octubre de 2021

Egaña | Aiete, 10 Años

No sabemos que dirán los analistas políticos, historiadores y luchadores sociales acerca de la Conferencia Internacional para la Solución del Conflicto en el País Vasco dentro de digamos, cincuenta años.

Pero a una década de Aiete esto es lo que nos dice Iñaki Egaña acerca de aquel proceso de paz obstaculizado hasta el día de hoy por el jacobinismo.

Adelante con la lectura:


Aiete, 10 años

Iñaki Egaña

El 17 de octubre de 2011, ahora hace una década, se celebró en Aiete (Donostia), la llamada Conferencia Internacional para la resolución del conflicto en el País Vasco. Bajo la atención de los anfitriones, Juan Carlos Izagirre, alcalde de la ciudad y Martín Garitano, diputado general de Gipuzkoa, la declaración que paralelamente abrió la puerta a la disolución de ETA, llevó al escenario a seis personalidades internacionales visualizadas con Kofi Annan, premio Nobel de la Paz y ex secretario general de la ONU.

Cocinar el proceso y gestionarlo hasta el desarme definitivo de ETA en 2017 y su desaparición un año después, con el apoyo y ayuda de los grupos de Contacto y Verificación, así como de los facilitadores, fue de una trascendencia extraordinaria. Jamás en la historia reciente vasca, ha existido una implicación internacional semejante en un tema a fin de cuentas local desde una perspectiva planetaria. Ni siquiera con las presiones contra los fusilamientos de 1975, la amnistía de 1977, las estatutarias de 1979, la llegada del Comité de Expertos en 1985 o el apoyo internacional al proceso de Lizarra-Garazi de 1998, la “calidad” y cantidad de apoyos fue semejante. Por hacer un símil, los primeros jugaron en divisiones regionales, los de Aiete en Primera.

La Declaración de Aiete marcó cinco puntos, de los que, únicamente se ha cumplido uno, el de la disolución de ETA. Los otros cuatro siguen pendientes: que los gobiernos de España y Francia traten las consecuencias del conflicto, el reconocimiento y asistencia a todas las víctimas, la consulta a la ciudadanía y el comité de seguimiento de estas cuestiones.

Como es sabido, Noruega se ofreció como lugar de encuentro, amparando a una delegación nombrada por ETA, pero España miró para otro lado y aquellos 16 meses fueron en balde. La ciudadanía no ha sido consultada y en el tema de victimas aún siguen sin ser reconocidas miles de ellas, entre torturadas y muertas por el Estado. Sobre la comisión de seguimiento, las presiones políticas y judiciales evitaron su creación.

El Henri Dunant Centre, dirigido por Martin Griffiths, imprimió unas pautas resolutivas impecables. Abrió escenarios inéditos para otros conflictos, facilitó los contactos y sugirió apuestas negociadoras atrevidas que marcaron finalmente la unilateralidad. La reunión anual del Oslo Forum de 2017, en la que se juntaron mediadores internacionales de conflictos armados, punteó la línea unilateral de ETA: jamás había existido una experiencia semejante en algún otro punto del planeta.

¿Qué sucedió en el intermedio? El escenario de Noruega era un compromiso de Estado, en una época en la que el presidente español era Rodríguez Zapatero. Aunque en su propio partido Pérez Rubalcaba, el halcón de la razón de estado, le ponía piedras al carro de la resolución del conflicto, los acuerdos eran firmes. A pesar de las dudas de Jesús Egiguren: “podemos perder la posibilidad de liderar el proceso de paz”.

Sacudido desde el exterior y con fuego amigo en el interior, Zapatero adelantó las elecciones de finales de 2011. Ganó el PP de Rajoy, quien señaló “Espero que podamos acabar definitivamente con ETA sobre los parámetros que me parecen lógicos, sensatos y morales". Pero no hubo ni lógica, ni sensatez y la moralidad de Rajoy es un misterio.

El resultado fueron siete años de parón con una dinámica contraria precisamente a lo que marcaban los cánones de un proceso de paz. ¿Congelación? La inmovilidad de los gobiernos español y francés no fue tal en el aspecto clásico de cómo abordar el conflicto. Continuaron las detenciones, hubo denuncias de torturas, y una presión inimaginable a los facilitadores que también sufrieron citaciones judiciales.

La inmovilidad, en cambio, lo fue en el aspecto resolutivo. El Ejecutivo de Gasteiz se apoyó en Rajoy para mantener su estadio de confort. Poderes fácticos y los estados profundos maniobraron para hacer fracasar la paz. Hace años que los sótanos conspirativos concluyeron que la señalización del enemigo separatista cohesiona el sentimiento unitario español.

Actores particulares como Manuel Valls, ministro del Interior de París, Jorge Moragas, jefe de Gabinete de Rajoy o Laurent Hury, jefe de la división francesa contra ETA, o estatales como el CNI o la UCLAT actuaron explícitamente contra cualquier movimiento en el sentido de abrir el camino a la paz. Con recompensas. Moragas, que fue también protagonista en el intento de confundir al independentismo catalán valiéndose de Urkullu, fue premiado con la Legión de Honor por París y la embajada en Washington y la ONU por Madrid. Pedro Sánchez lo puso en su sitio y lo envió, hace poco, al destierro de Filipinas.

Así las cosas, el proceso sufrió un vuelco radical y ahondó en la singularidad, ésta ya desde 2013, con la creación del Foro Social y Bake Bidea, sujetos que dieron continuidad a la Declaración de Aiete. El primer punto de inflexión, fue el de que una parte civil obligó a uno de los estados a salir del guion congelado. El presidente Hollande facilitó el desarme y Macron, con luces y sombras, continuó con la línea abierta en el tratamiento a los presos. En España, por el contrario, este segundo punto se desplegó con la caída del Gobierno del PP y la llegada a La Moncloa de Pedro Sánchez, para que el tema de los presos comenzara un recorrido novedoso. A pesar de la continuidad de la legislación de excepción.

La Conferencia de Aiete y la reflexión en el seno de la izquierda abertzale abrieron nuevas ventanas al proceso independentista con escenarios inéditos, tanto en Nafarroa Garaia como en Ipar Euskal Herria, territorios que del acervo colectivo sentimental pasaron a convertirse en agentes políticos imprescindibles, nuevos modelos. Aiete abrió el paso a una transición política que hoy agoniza, sin haber dado solución a varias de las cuestiones planteadas. Y que finaliza por la necesidad de abordar el futuro con nuevos paradigmas para tomar impulso en el proceso de la liberación nacional.

 

 

 

°

martes, 12 de octubre de 2021

Entrevista a Mikel Epalza

El estado francés está en ascuas desde que se diera a conocer la magnitud alcanzada por los casos de abuso sexual infantil en el seno de la iglesia católica.

Iparralde no ha sido la excepción, desafortunadamente.

Desde Gara traemos a ustedes esta entrevista que aborda el tema:


«No nos basta pedir perdón, ¿de dónde vienen las disfunciones?»

Mikel Epalza | Sacerdote, tras el informe sobre abusos sexuales masivos | Según el informe realizado por la Comisión Independiente sobre Abuso de la Iglesia (Ciase), entre 1950 y 2020, se produjeron 330.000 abusos a menores en el seno de la Iglesia católica francesa. En la diócesis de Baiona hay al menos 25 víctimas. En entrevista a Kazeta.eus, el sacerdote Mikel Epalza analiza las conclusiones de esta investigación y aboga por ir más allá.

Iurre Bidegain

¿Qué opinión le merece el trabajo realizado por Ciase?

Creo que han realizado un gran trabajo. Merecía la pena escuchar a quienes han sido abusados, su testimonio es valioso. Muchos han sufrido en silencio, y guardar en su interior el dolor no es bueno. Se ha puesto sobre la mesa lo ocurrido, sin ocultar lo más crudo.

¿Qué le parecen las conclusiones del informe? ¿Le han sorprendido?

Son cifras altas, pero no me han sorprendido. Sabemos que las violaciones no se han dado solo en la Iglesia, también en el ámbito deportivo o el familiar.

¿La Iglesia era consciente de tales hechos?

Conocíamos algunos casos de curas implicados. El informe evidencia que no eran solo unos pocos casos, y esa masificación trae consigo una pregunta.

¿Cuál es?

¿Cómo hemos dejado que ocurra? ¿Por qué el silencio? ¿Por qué no hemos ido a defender a esos niños, a denunciar las violaciones? Por parte de la institución hacemos autocrítica, pedimos perdón... pero deberíamos ir más allá. ¿De dónde surgen estas disfunciones?

También tenemos que tener en cuenta la formación. ¿Por qué se asocia siempre sexo y prohibición? Sientes que hay una pequeña presión, y cuando revienta... de ahí surgen grandes desastres como este. Estas monstruosidades, porque hay que ser un monstruo para violar a un niño. Cuando tienes cáncer, tomas una pastilla para disminuir el dolor, pero tienes que ir más lejos. En este caso hay una enfermedad grave en la sociedad, no solo en la Iglesia. La Iglesia ha hecho su trabajo de limpieza, al menos ha limpiado las cosas que están sobre la mesa... ahora hay que ver lo que está debajo de la mesa. 

¿Cómo se puede reparar el sufrimiento de las víctimas? Si es que se puede...

Conozco a algunas víctimas y no han dicho nunca nada, guardan el secreto. Ahora tienen que hablar más víctimas, son muchas las que han guardado silencio, que han sido violadas por un tío, un hermano o un padre. Hay que ayudar a que esos sufrimientos salgan a la luz. Creo que hay que seguir trabajando en ello. Se han escrito libros, pero quedan muchas páginas por escribir. Hay muchos testimonios que escuchar, no hay duda.

Por otro lado, no sé cómo se puede reparar. Corresponde a las víctimas decir qué quieren. Si quieren que se respete el silencio o si conocen a los agresores, que den los nombres y que sean apartados de la sociedad.

En su opinión, ¿lo ocurrido tiene efecto sobre los fieles? ¿Les provocará miedo o desconfianza?

¿En relación a los curas, dice?

Sobre el mundo relacionado con la Iglesia. Pienso que no es fácil recibir este tipo de noticias siendo creyente.

No es nada fácil, además hay una tendencia por parte de algunos a ver a todos los curas como violadores. Hay que asumirlo, y no hay que poner la fe por encima de la verdad. No hay sacramento, ni Dios, que acepte que alguien sea violado y se guarde en secreto. La sociedad y la Iglesia tienen que decir no a eso [en alusión a los abusos]. Tendrían que unirse en la defensa de los derechos humanos.

¿Por su parte, tiene intención de hacer algo?

Yo ya lo hice. Hace 50 años en Antillas era delegado de los profesores. Hubo el caso de un fraile, al que echamos de allí. Hace 50 años ya teníamos conciencia. ¿Qué quiere que haga por mi parte? Escuchar a la gente y ayudar. Algunos te dicen ‘yo fui violado’, te lo dicen casi en confesión, en secreto. Se sienten culpables. Y no tienen culpa alguna. Son ellas las víctimas. Pasar de víctima a testigo no es un paso menor. Ayudas a la gente a volver de la opresión a la humanidad.

¿Se perdonan estas acciones?

No lo sé, eso lo tienen que decir las víctimas. Es un asunto personal. Cuando menos de justicia, porque es un delito. No podemos aceptar más hipocresía, ni por parte de la Iglesia, ni por parte del Episcopado. Tenemos que ir más lejos. El mensaje de Jesús habla de respetar a los niños, de amarlos y de ayudarles. Utilizar la confesión para violarlos es el mayor drama. Los progenitores dejan a los niños en manos de esta gente, y son violados. Es una gran tragedia y hay que acabar con ello. Hay que seguir escuchando a las víctimas, sin cerrar los ojos y sin taparnos los oídos. Tenemos que decirles que estamos con ellos y que juntos veremos qué podemos hacer.




°

El TAV y la Salud

Desde Gara traemos a ustedes este texto que expone al Tren de Alta Velocidad en todas sus miserias, pero centrándose en sus efectos sobre la salud, tema este que ha tomado una especial relevancia en los tiempos del SARS CoV-2.

No es gratuito que la sociedad vasca se haya opuesto tan vehementemente durante tanto tiempo a este monumental despropósito.

Lean por favor:


El TAV le es simpático al cambio climático

Beatriz Arana y Enea Andueza | Mugitu

El cambio climático es uno de los problemas de salud más graves que padecemos. La alteración que sufren las bases de la vida, la tierra, el agua y el aire, nos afecta directamente al igual que al resto de los seres vivos. Sequías, huracanes, inundaciones, incendios y subidas de temperaturas son algunas de sus expresiones más violentas. Cada vez más gente las sufre. Esto también es una pandemia.

La salud es plenitud física y anímica. El territorio, fragmentado y descompuesto por el Tren de Alta Velocidad, no garantiza la salud anímica de quienes lo habitan. En este sentido el TAV es uno de los mayores problemas de salud que sufrimos en Euskal Herria. Quienes hemos conocido los sinuosos paisajes anteriores al TAV podemos considerarnos afortunadas. Supimos de lugares mágicos y encantadores, que nos invitaban a soñar y nos alegraban el alma con sus escondrijos llenos de sorpresas.

Estos paisajes eran museos vivos e interactivos reflejo de actividades que habían durado siglos. La esencia de su historia se colaba por los resquicios vinculándonos oníricamente con nuestras antepasadas y brindándonos claves para imaginar el futuro. Pero, por desgracia, los paisajes que el TAV ha borrado de un plumazo, solo habitan la memoria de las más viejas. Una anodina línea recta ha sustituido todo lo anterior. Las jóvenes no solo se han quedado sin las fábulas y los cuentos que el paisaje dibujaba; también se les ha arrebatado la memoria histórica que sus rincones guardaban. Una gris y rectilínea plataforma de cemento es el vínculo que el TAV les ha dejado con su pasado. ¿Qué efectos puede tener todo esto en su salud anímica? Dicen que el paisaje es el reflejo del alma de un pueblo. ¿Nos gusta la imagen que nos devuelve el espejo?

El TAV también afecta a la salud física. Aunque sus defensores afirmen que es ecológico una serie de datos prueban justo lo contrario. De hecho podemos afirmar que el TAV le es simpático al cambio climático. Veamos:

El TAV ha dado al traste con cientos de hectáreas de bosques autóctonos y valles refugios de biodiversidad y sumideros que tragaban las emisiones de CO2. La maquinaria utilizada en la elaboración del cemento para la construcción de la plataforma, viaductos, túneles, y pistas a lo largo de sus cuatrocientos kilómetros de recorrido por Euskal Herria ha emitido y emite sin cesar grandes cantidades de dióxido de carbono a la atmósfera. Asimismo, la extracción y el transporte de piedras y hierro, componentes del hormigón, han contribuido también a la emisión de ingentes cantidades de gases de efecto invernadero.

Una vez puesto en marcha el TAV no es menos contaminante. Su consumo energético a 300 km/h es el equivalente al de una ciudad de 25.000 habitantes. El aumento de la velocidad hace crecer exponencialmente la demanda energética. Esta es alimentada por centrales nucleares y centrales térmicas de ciclo combinado como las de Castejón, las cuales emiten grandes cantidades de CO2 a la atmósfera, provocando la lluvia ácida. Además su refrigeración contribuye al calentamiento de las aguas del río Ebro. Los polígonos solares y eólicos en funcionamiento y los proyectados también alimentarán el AVE de rapiña.

El calentamiento global es la consecuencia directa del capitalismo tecno-agro-industrial y, el TAV, su icono. Ambos destruyen la biodiversidad. Aún no han terminado el TAV. Estamos a tiempo de pararlo y evitar así la destrucción de parte del territorio de Euskal Herria. Luchando contra el TAV y contra el modelo social que lo impulsa luchamos contra el cambio climático. La defensa de la tierra, el agua y el aire son el mejor modo de reforzar nuestro sistema inmunológico. La salud, es lo primero. 




°

lunes, 11 de octubre de 2021

'Soberanía es Libertad'

Desde el portal de Noticias de Navarra se reporta la más reciente actividad por parte de la iniciativa Nafarroa Berriz Altxa, lean ustedes:


Reclaman más poder para Navarra desde el centro de Euskal Herria

La iniciativa Nafarroa Berriz Altxa cree que la Navarra del futuro debe hacerse desde la soberanía

La iniciativa Nafarroa Berriz Altxa, plataforma nacida para reivindicar la soberanía navarra, reclamó este domingo más poder para que Navarra tome sus propias decisiones al margen de la tutela del Estado español.

La plataforma, surgida en un año especial –se cumplen 500 años de la Batalla de Noáin, hito importantísimo en la pérdida de soberanía frente a Castilla–, organizó para este domingo una marcha al centro de Euskal Herria, el punto al norte del monte Lezitza en el que confluyen las mugas de los territorios vascos. En la marcha también participaron la Iratxo Elkartea, de Irurtzun, y Sakanako Mendizaleak, que habitualmente organizan una marcha cada año.

Bajo la petición de más soberanía para este "pequeño pueblo", la cita partió de Irañeta a las 9.30h de la mañana, saliendo desde la borda.

A las 11.00h se hizo un pequeño acto en el que se leyó un comunicado, que corrió a cargo del portavoz de Nafarroa Berriz Altxa, Joseba Compains. En ese texto, Compains subrayó que la iniciativa nace para recordar hitos como la Batalla de Noáin o la resistencia en el castillo de Amaiur, algo que se celebrará más específicamente el año que viene. Pero que la vocación de la iniciativa es "defender" que Navarra tiene que tener más poder, ser soberana y poder tomar sus propias decisiones para poder establecer todo lo que atañe a la Navarra del siglo XXI. "La soberanía es necesaria e imprescindible para construir una Navarra más feminista, más euskaldun y en definitiva más libre", afirmó Compains a este periódico. La marcha concluyó con un pintxo-pote.

 

 

 

°

domingo, 10 de octubre de 2021

Al Che

Desde el viernes 8 y ayer sábado 9 se conmemoró el 54 aniversario luctuoso del Guerrillero Heroico, Ernesto 'Che' Guevara.

Desde La Jornada traemos a ustedes este texto que refleja el sentir de muchos de los que asistieron a esas jornadas de remembranza.

En este blog se le reconoce como uno de los más conocidos representantes de la diáspora vasca revolucionaria.

Adelante con la lectura:


El Che Guevara, eternauta que trasciende y se renueva

Luis Bruschtein | Cortesía de Página/12

Los años pasan y el Che Guevara queda como si fuera el eternauta y lo hubiera inventado Héctor Oesterheld. Siempre igual y siempre distinto. Porque las épocas eligen de él lo que prefieren. Sobre ese fondo del luchador contra la injusticia, a fines de los años 50, se le quiso equiparar a un comando civil antiperonista; en los 60 fue el aventurero y el guerrillero heroico, el foco ejemplar, la conciencia y la voluntad como motor. Es la lucha contra las dictaduras y por el socialismo y el promotor de los estímulos morales sobre los materiales en la vida de los seres humanos. Es el idealista, el marxista, el foquista. El Che es uno y mil, pero en todos encarna el impulso ancestral de la humanidad de rebelarse ante las injusticias, el impulso sobre el que cabalga la esperanza, sin la cual es imposible la vida.

El propio Che renegó de algunos de esos estereotipos. Por lo menos, eso quedó plasmado en su larga carta de respuesta a Ernesto Sábato cuando el escritor le preguntó si los barbudos que bajaban de Sierra Maestra para derrocar a Batista podían equipararse a los que habían derrocado a Perón. Su respuesta fue un rechazo furibundo en el que hace una reivindicación del peronismo como movimiento antiimperialista y popular, aunque deja entrever sus dudas con Perón.

Más o menos lo mismo le dijo a su madre Celia en la carta que le envió tras el derrocamiento de Perón. Las dos misivas y otros textos del Che, en las que se refiere al peronismo, fueron publicadas en un libro muy interesante de Norberto Galasso, donde el Che, a contrapelo de la mayoría de la izquierda argentina de la época (antiperonista), hace una lectura del peronismo como movimiento nacionalista y popular y subraya los aspectos positivos y las limitaciones que le veía.

Pero también fue producto de una época. El Che foquista quedó atrapado en el remolino de su momento histórico. Es el Che de La guerra de guerrillas, donde repite un esquema casi elemental que era producto de un momento específico y un país muy particular, pero esa misma idea llevada a la forma del relato literario en Los relatos de la guerra revolucionaria, lo revela como escritor y lo rescata.

A pesar de esas múltiples facetas, no hay ruptura en el camino que comenzó el joven aventurero quien en sus viajes abrió los ojos a la realidad latinoamericana y se convirtió en el guerrillero de Sierra Maestra, más tarde en ministro de la revolución y finalmente en el comandante Ramón en el Congo y Bolivia. Más que ruptura, hay una línea de ascenso vertiginoso impulsado por esa autoexigencia al compromiso y la solidaridad que aplicó en su vida y proponía para la construcción del Hombre Nuevo.

Está la figura del Che antiburocrático, el que prefirió retomar la lucha en Bolivia y renunció a la vida acomodada de ministro. Pero si hubiera considerado que era más útil quedándose en Cuba, lo hubiera hecho. Como ministro impulsó la movilización popular solidaria en las campañas de trabajo voluntario y dio un debate profundo que influyó en los movimientos revolucionarios de todo el planeta, al contraponer los estímulos morales en la producción frente a los estímulos materiales del capitalismo y del modelo soviético. De la misma manera, planteó el internacionalismo de los gobiernos revolucionarios en un plano diferente al del mero intercambio comercial de conveniencia. La idea del Hombre Nuevo que forjaría las sociedades del futuro se publicó en el periódico uruguayo Marcha y muestra una práctica donde ya aparece la importancia que asignaba a los procesos culturales.

Fueron debates que el Che perdió la mayoría de las veces porque la época imponía urgencias a los procesos revolucionarios. Pero esos debates dejaron herramientas, embriones, semillas de ideas que tomaron importancia con el tiempo, quizá ya no como parte del morral de un comandante guerrillero, sino como parte de la búsqueda de una opción al mundo del individualismo exacerbado, las injusticias y el poder de las corporaciones que plantea el capitalismo salvaje de la globalización neoliberal.

Una parte de la humanidad valora a los que la valoran a ella, por eso la figura del Che trasciende y se renueva. La esperanza es una llama que se alimenta de la capacidad de los seres humanos para mejorar sus vidas como sociedad. Todas las acciones y las ideas del Che se basan en la confianza en la humanidad, en la naturaleza y en la esencia de los seres humanos. Son valores que todavía resisten a la presión cultural hegemónica que busca denigrarlos para naturalizar sociedades de cada vez menos megarricos y poderosos y cada vez más pobres y sumergidos.

Es cada vez más difícil asegurar, como en la época del Che, que la humanidad marcha hacia un futuro socialista y hasta se puede dudar si llegará siquiera a un futuro mejor. Más aún, el cambio climático instaló la duda sobre si hay realmente un futuro. Son preguntas que dan por ganadora la idea de que este mundo de desigualdad e injusticia se corresponde con la naturaleza humana.

La imagen más conocida del Che, con la mirada perdida hacia el futuro, ya descarnada del hombre que fue, surge y sobrevive como la esperanza de que la humanidad puede encontrar un camino diferente.




°

sábado, 9 de octubre de 2021

Che el Obrero

En el 54 aniversario de la partida terrenal del Guerrillero Heroico les presentamos, por medio de este texto publicado por inSurGente al Che menos conocido... al obrero.

Lean ustedes:


Che Guevara, ministro y obrero

Paco Azanza Telletxiki

Casi siempre que se habla de Ernesto Che Guevara se hace para destacar sus cualidades como guerrillero, su paso por el ministerio de industria, así como por la presidencia del Banco Nacional de Cuba. Se conoce, también, su entrega y ejemplo en el trabajo voluntario, aunque de esto quizás se hable menos. Es por eso que hoy, 9 de octubre, cuando se cumplen 54 años de su caída, de su asesinato en la hermana Bolivia, voy a referirme a esa faceta del Che.

El Guerrillero Heroico siempre predicó con el ejemplo, allá donde estuvo desempeñando su importante labor siempre exigió, pero antes que a nadie se exigió a sí mismo. A pesar de las múltiples tareas que tenía como dirigente, el Che hizo para consigo una obligación la asistencia cada domingo a los trabajos voluntarios; allá estaba en primera línea cada madrugada para ejercerlo y contagiar su entusiasmo a toda la gente que en ellos participaba.

Principal precursor en Cuba de dichos trabajos, los consideraba como una actividad creadora de conciencia. Y eso sucedió desde el triunfo revolucionario del primero de enero de 1959.

Guevara insistía en la importancia que tenía el trabajo en la sociedad cubana. Igualmente, consideraba importante que los que ocupaban cargos de dirección en los organismos llevaran a cabo jornadas de trabajo voluntario en centros de producción y servicios o áreas agrícolas.

En realidad, esta práctica cubana tenía sus antecedentes en Moscú. Allá, Lenin ya los realizó en la Plaza Roja durante los sábados. A estos se les llamó Sábados Comunistas (Rojos).

El Comandante Guevara acumuló muchas horas, pero es que, además, no pocas de ellas las invirtió desempeñando los trabajos más duros y complicados. En 1959, por poner un ejemplo, participó muy activamente en la construcción de la que sería Ciudad Escolar Camilo Cienfuegos. Esta se construyó para los y las niñas de la Sierra Maestra. Allá se le vio al Guerrillero Heroico no pocos domingos tirando placas de cemento, picando piedras, poniendo ladrillos y cargando material en la carretilla, a pesar de sus muchas responsabilidades en la dirección del país y el padecimiento de su asma.

No por gusto, Fidel dijo de él que “fue un trabajador infatigable, en los años que estuvo al servicio de nuestra patria no conoció un solo día de descanso”. Y añadió: “Los días reglamentarios de descanso los dedicaba al trabajo voluntario”. Esto lo expresó el Comandante el 18 de octubre de 1967, durante el emotivo homenaje que el pueblo le rindió en la Paza de la Revolución José Martí de La Habana.

A nadie le debe de extrañar que hoy, tantos años después de su desaparición física, al Guerrillero Heroico se le siga queriendo tanto en la Isla irredenta. Pero, sobre todo, que continúe siendo referente imprescindible en el diario acontecer de la Revolución Cubana.

 

 






 

 

 

°

¿Cosa de Niños?

Naiz nos reporta una agresión más al euskera en Nafarroa:


Los jueces, contra la normalización del euskara

En una sentencia dada a conocer ayer, el Tribunal Administrativo de Nafarroa anula una decisión del Ayuntamiento de Lizarra que valoraba el euskara como mérito en aquellos puestos de trabajo de la plantilla municipal para los que no se exigía su conocimiento. A su juicio, se trata de una discriminación que no se corresponde con los principios de racionalidad y proporcionalidad. Considera, además, que para que pueda ser evaluado como mérito es necesario que vaya precedida por una «valoración individualizada, racional, proporcionada y adecuada en función de las características del puesto, las funciones a desarrollar y la realidad sociolingüística que debe atender». Que un tribunal demande semejante justificación para que el euskara pueda contar simplemente como mérito cuando se opta a un puesto de la administración pública lleva a preguntarse por la motivación que necesitará cuando sea preceptivo.

Desde esta perspectiva habrá que valorar el hecho de que ese mismo tribunal haya anulado que se exija el conocimiento del euskara en los puestos de técnico y animadores de Juventud, pero lo admita para los puestos de educadores-cuidadores de los centros de cero a tres años de la localidad. Es posible que el tribunal considere que en su más tierna infancia los niños y niñas hablen en euskara sea racional, proporcional y adecuado, pero que quieran seguir hablándolo de mayores le parece un tremendo disparate. De este modo, el tribunal circunscribe el ámbito del euskara a la infancia. No es ni siquiera una lengua de segunda clase, es la lengua de los niños y las niñas.

Los tribunales españoles han decidido torpedear cualquier intento de normalizar el uso del euskara en la administración pública vasca. Los argumentos son lo de menos. La intencionalidad política de los jueces es evidente y forma parte de una involución mucho más general. Cada vez está más claro que el futuro del euskara pasa por el ejercicio de una soberanía solo posible en un Estado propio.




°

Egaña | Humillados y Ofendidos

Al momento de morir, el ciudadano vasco Rubén Garate no tenía ninguna cuenta pendiente con el estado español, tampoco estaba en deuda con el pueblo español.

Rubén murió víctima de una medida draconiana diseñada con la sola intención de castigar a familiares y amigos de los presos políticos vascos, ideada por personas sin ningún tipo de escrúpulos que utilizando los mecanismos del poder estatal encontraron la forma de privar a los militantes independentistas vascos del arropamiento propio de un pueblo en resistencia contra el fascismo centralista.

Su pueblo decidió honrar la memoria de Rubén, quien sin haber hecho nada mas que atreverse a no dejar solo y aislado a un amigo, perdió la vida en un hecho que bien puede ser catalogado como acto de terrorismo de estado.

Pues bien, ese mismo estado represivo ordenó la retirada del memorial a Rubén, por considerarlo ofensivo.

Lean por favor la opinión de Iñaki Egaña al respecto:


Humillados y ofendidos

Iñaki Egaña

Sarracín es una pequeña localidad, a la sombra de un castillo acostado sobre su vejez medieval y una gruesa capa de musgo, de triste recuerdo en la memoria de los nuestros. En su carretera, cercana a la capital de Burgos, se estrelló el vehículo de Rubén Garate, cuando volvía de visitar en la cárcel de Alcalá-Meco, una dolorosa y fría jornada de febrero de 2000, a un preso de Urbina que saldría de prisión, precisamente, un año después.

Rubén tenía apenas 25 años y un intenso empuje vital. Falleció al instante y su cadáver fue repatriado a Otxandio, donde, desde entonces, se ha recordado su cariño hacia el euskara, su militancia solidaria con los presos y su afición festiva con un txistu inseparable. Sus vecinos se animaron a guardar su recuerdo en un colorido mural. Hasta que el TSJPV, ratificando a un tribunal anterior, ha ordenado retirar el mural. Su hermano Ibón lo ha definido con certeza: “Doloridos, atacados, menospreciados, ninguneados”.

La dispersión histórica de los presos vascos ha provocado en las últimas décadas la muerte de 20 familiares y amigos. Todos ellos han sido negados en las distintas comisiones institucionales donde se valora el concepto de víctima. Y esta decisión del TSJPV parece ser una piedra más en la línea del negacionismo atávico sobre el conflicto político. No hay víctimas de la dispersión porque el relato es único e impuesto.

El fondo de la cuestión es notorio: no abrir la caja de pandora de las conculcaciones de derechos humanos en las cárceles. Numerosas y que han afectado también a familiares. Autobuses apedreados, vejados en controles, multados y despojados de sus bienes para hacer frente a un gasto multimillonario. La denuncia de Covite al sencillo homenaje de Sare en el lugar en el que murió Fran Balda y el cierre judicial de la revista Kalera, información básica sobre traslados, movimientos y situación de los presos vascos, es parte de esta estrategia negacionista y supremacista. Únicamente existe lo “legal”. Así, la única publicación soportable es la del Ministerio, que publica su Revista de Estudios Penitenciarios regularmente, donde precisamente en su último número, refiere a las víctimas. En consecuencia, si no hay víctimas no hay proceso restitutivo. Por eso, Rubén, Balda y Kalera son silenciados.

Una película, "El silencio de otros", dio cuenta de las victimas silenciadas del franquismo, un ejercicio contra el pacto del olvido. Hoy, en la misma línea se quiere enterrar el relato de torturados, desaparecidos, ajusticiados y hasta de los familiares de presos... Una infamia protagonizada por asociaciones subvencionas como nunca lo fueron las de víctimas del franquismo, con ramificaciones en los juzgados, los medios de comunicación y los políticos a quienes se brinda pronto el micrófono y se prestan a condenar nimios o inexistentes agravios, mientras el silencio resulta humillante cuando se trata de verdaderos agravios a la dignidad de los otros.

Ivan Petrovich fue el personaje central de un folletín menor escrito desde su deportación en Siberia por Fiodor Dostoyeski. La novela dibujaba una pléyade de personajes vejados por su situación económica y social. Y lo hacía en un libro que llevó el nombre de “humillados y ofendidos”, una reflexión que sirve para enlatar a las víctimas sin reconocer, esas que siguen siendo vilipendiadas por las élites políticas.

En estas cercanías de la fiesta hispana, 12 de octubre, se han convertido en virales, asimismo, otras vejaciones sobre víctimas históricas, sobre pueblos originarios y hombres y mujeres que aún arrastran el estigma de su condición. Apellidarse Choquehuanca, como el ministro de exteriores de Bolivia, o reivindicar una forma singular de hacer política, como el EZLN, significa automáticamente la ridiculización y exclusión por parte de la clase política española. La supremacía de los tiempos imperiales, aún continua como parte de la naturaleza que cohesiona al proyecto jacobino español. La hispanidad se cisca en millones de supervivientes. Lo acaban de corroborar Aznar, el de las Azores, Casado y Ayuso, arietes de la soberbia.

El esclavismo, junto al genocidio de los pueblos originarios, ha sido uno de los mayores crímenes de la humanidad. Aquella dominación, al margen del racismo que generó como excusa, exigió que los pueblos originarios fueran tratados como enemigos, como seres infrahumanos, como salvajes. La construcción de ese relato fue común entre las élites. El genocidio dependía del envilecimiento de las víctimas antes de su exterminio.

Y así sucedió desde la llegada de Colón. Las Antillas estaban pobladas por una comunidad nativa, los tainos. Los conquistadores transmitieron rápidamente el mito de que eran extremadamente violentos y que comían carne humana. El hecho objetivo es que fueron totalmente exterminados en medio siglo. Los hombres y mujeres de la humanidad precolombina fueron llamados “homúnculos”, esclavos naturales “incapaces de distinguir entre el bien y el mal”.

Salvando las enormes distancias, nos hemos topado con una campaña contra la repatriación de los presos vascos. En una reacción filibustera, el diario madrileño de Vocento marcaba “información” con un artículo sobre los supuestos 70 presos políticos vascos que se encuentran en las prisiones de la CAV. Un artículo que pasará a los anales de la historia como el paradigma de la manipulación: imágenes cambiadas, presos ya en libertad como encarcelados, la fotografía de un moribundo atribuida falsamente a un interno. Humillación, ofensa pública. Venganza hacia los homúnculos de este lado del Atlántico.

Aquel genocidio americano fue acompañado de esterilizaciones forzosas, reconocidas como un crimen de lesa humanidad. Hay otro tipo, sin embargo, de esterilización. Moderna y muy ligada a la hispanidad. La negación del otro, su invisibilización. Como arrojó Basagoiti a Kofi Annan ahora diez años: “Los que defendemos la unidad de España hemos asesinado a cero personas”. Negacionismo en estado puro.

 

 

 

°

viernes, 8 de octubre de 2021

Entrevista a Kike Zurutuza

Se amplía la información con respecto a las cartas enviadas a integrantes de la izquierda abertzale con esta entrevista a Kike Zurutuza publicada por Naiz:


«Mandaron detener las otras dos cartas-bomba para inculpar a ETA, por eso estamos aquí»

Kike Zurutuza | Exconcejal de Herri Batasuna en Azpeitia | Zurutuza era concejal de HB en Azpeitia en 1989, cuando fue avisado de que había una carta bomba destinada a su grupo municipal. Su testimonio a NAIZ añade más credibilidad a la autoría oficial de los atentados y aporta nuevas variantes de investigación.

Ibai Azparren

Esta semana se ha conocido un nuevo dato que confirma los aparatos del Estado español enviaron las cartas-bombas contra HB de 1989 y avala que lo ocultaron después. El diario ‘ABC‘ se centró en José Antonio Cardosa Morales, que moría tras explotar la carta que estaba metiendo buzón del militante de la izquierda abertzale Ildefonso Salazar. Sin embargo, no fue un hecho aislado. Durante esos meses, al menos otras dos bombas similares fueron remitidas al abogado Iñigo Iruin o a los concejales de HB en Azpeitia, entre los que se encontraban Mari Karmen Egiguren y Kike Zurutuza. Este último ha sido entrevistado por NAIZ en Gasteiz a raíz de los testimonios revelados al hilo de las memorias del exjefe del Cesid Emilio Alonso Manglano.

¿Qué ocurre aquel día en el que les avisan de que han enviado una carta-bomba contra concejales de HB de Azpeitia? ¿Lo recuerda?

Un día de setiembre de 1989, a media tarde, por medio de la Policía Municipal del pueblo conocimos que había una carta-bomba en las oficinas de Correos de Azpeitia, dirigida al grupo municipal de HB en el que estábamos Mari Karmen Egiguren y yo. Fuimos a las oficinas de Correos, que estaban rodeadas por la Ertzaintza. Nos dirigimos a ellos, nos identificamos como concejales, y les dijimos que habíamos tenido noticias de que había una carta-bomba dirigida precisamente a nosotros. La Ertzaintza, de muy malas maneras, nos negó los hechos y nos expulsó de la zona. No nos creímos la versión pero evidentemente nos tuvimos que marchar.

En un artículo remitido a GARA en 2013 se hacia usted muchas preguntas: ¿Por qué la Ertzaintza ocultó aquel suceso? ¿Quién avisó a los ertzainas de que allí había un artefacto explosivo? ¿Qué investigación hicieron?

Esta circustancia la he denunciado en todo los marcos que he podido. Cuando me enteré de que Roldán había declarado a la Audiencia Nacional que, por mandato de Corcuera, habían mandado tres bombas a Errenteria, Donostia y Azpeitia, enseguida me vino a la cabeza aquella circustancia. Escribí una carta al director denunciando los hechos, con la rabia e indignación que me producía que hasta entonces no se hubiera aclarado. Este tema, si no lo llega a sacar Roldán, y ahora el señor Manglano, hubiera pasado desapercibido, como si no hubiera existido. Me dolía especialmente que la Ertzaintza, policía vasca, fuera la que tenía conocimiento de los hechos y nos negó la verdad. Me indignó.

«Finalmente las bombas se encuentran, una en la central de Correos de San Sebastián, la otra en Azpeitia o Azkoitia (…)», dijo Roldan, pero aquello acabó archivado...

Como nos negaron los hechos, y hasta que Roldán empezó a soltar la lengua nadie supo nada, creo que se archivó la causa, sí. Hay personas que testificaron pero todos lo negaban y nadie colaboraba, menos la directora de Correos de Azpeitia, que sí que dijo que tuvo que abrir la puerta a la unidad de desactivadores de la Guardia Civil. Ya conocemos cómo funciona la Audiencia Nacional y ahí se quedó el tema. En 2013, consulté con un abogado el tema, pero yo no tenía ningún dato objetivo más que mi palabra. Lo único que se me ocurrió hacer fue una denuncia pública, que la he reiterado en una comisión del Gobierno Vasco para esclarecer los abusos policiales.

Las declaraciones de entonces de Roldán y el testimonio del exministro Antoni Asunción recogido por Manglano apuntan claramente a otro exministro: Jose Luis Corcuera...

Ellos dijeron claramente que fueron mandatos de Corcuera. El investigador Xabier Makazaga, que ha trabajado bastante este tema, declara que fue Corcuera quien avisó que salió mal y, entonces, por medio del gobernador civil [Josa Ramón Goñi] Tirapu, le dicen a Galindo que, al haber explotado la bomba a una persona que no era de HB, hay que intentar responsabilizar a ETA de esta acción Pero no podían seguir con esa tesis si las siguientes nos explotaban a militantes de HB... Así que para poder decir que había sido ETA, mandaron detener las otras dos cartas-bomba. Por eso estamos aquí.

El Ejecutivo español señaló que las cartas-bomba «tienen el sello de todos los atentados de banda terrorista ETA» y en Euskal Herria el PSE calificó de «bastante sospechoso» el atentado contra Salazar, y dirigió acto seguido los focos sobre HB. ¿Qué pensaron en ese momento?

Ellos pensaron que la habían cagado, porque al cartero le reventó la carta que estaba metiendo en el buzón de Idelfonso Salazar y ello mató a una persona que no era su objetivo. En plena guerra sucia, intentaron desviar la atención e intentar responsabilizar a ETA, tanto las instituciones públicas como los partidos políticos. Nosotros en el momento pensamos que nos habían mandado algo, que allí estaba la Ertzaintza, la Guardia Civl y algo pasaba… teníamos la certeza de que era un episodio más de guerra sucia.

El Ejecutivo autonómico dirigido por Ardanza y el EBB, liderado por Xabier Arzalluz, tampoco dijeron nada...

Hay que recordar el contexto político en que se da esta historia. Es un gobierno de coalición liderado por Ardanza y Ramón Jauregi, con el pacto de Ajuria Enea totalmente en vigor, que de alguna manera acotaba cualquier respuesta.

Pasadas más de tres décadas, la última revelación sobre esta trama de terrorismo de Estado ha generado silencios elocuentes por el momento, tanto en Madrid como en Euskal Herria, a excepción de las escuetas declaraciones de la consejera Artolazabal obtenidas por NAIZ. ¿Cómo lo valora?

Yo creo que ese silencio habla por sí mismo. Ellos están pidiendo lecturas críticas de la historia y los primeros que se niegan a hacerla son ellos mismos. No quiero entrar en valoraciones demasiado políticas, pero creo que es un silencio que habla mucho. Por parte de todos.

Todos los diarios del Grupo Vocento, de Abc a El Diario Vasco, han presentado el tema como «cartas-bomba a ETA»...  

Yo era un simple concejal, minoritario en el pueblo, y mi compañera era una simple concejala de HB. Ellos dicen lo que quieren y con toda la impunidad. Si yo dijera lo mismo de ellos, seguramente estaría imputado en la Audiencia Nacional.

¿Espera que el asunto se aclare algún día o que haya algún tipo de reconocimiento?

No espero que se aclare. Siempre me ha llamado la atención que en este país, durante décadas, se ha torturado a miles de personas y ha habido una impunidad total. Si una realidad tan contrastada, extendida y generalizada no ha tenido ninguna repercusión, un hecho aislado como este no creo que lo tenga. Si lo tiene, dirán que está prescrito. Pero ni siquiera asumirán que fueron ellos, porque ellos son los que investigan, los que deciden y los que tienen los medios. Ojalá al menos se sepa la verdad. Que ya la sabemos, por cierto.




°

miércoles, 6 de octubre de 2021

La Cancelación del Humor

Ahora que la derecha española se da el lujo de burlarse abiertamente de Jorge Bergoglio -debido a su investidura como Papa del Estado Vaticano- y de Andrés Manuel López Obrador -debido en su caso a su investidura como Presidente de México- es bueno recordar cuales son los límites del humor para un estado europeo que se jacta por un lado de ser democrático mientras que por el otro sigue atado y bien atado a los principios del movimiento, esos a los que jurase lealtad Juan Carlos el Huído el día que fue coronado.

Establecido lo anterior, les compartimos este texto publicado en la página Pakito Arriaran:


"No es un chiste", ¿o sí?

Maciek Wisniewski

Un meme: una foto en blanco y negro; una silueta borrosa de un coche suspendido por un instante en el aire a la altura de lo que parece el quinto piso (unos 20 metros); debajo una raya roja con una leyenda: Límites del humor; arriba una flecha dirigida al carro y un escrito: Yo. Una amiga vasca que lo manda dice: Ya sabes, esa soy yo. Un chiste dentro del chiste.

El carro es desde luego aquel Dodge 3700 GT del almirante Luis Carrero Blanco, el jefe del gobierno español franquista, que aunque pesa casi dos toneladas volará por encima del techo de la casa vecina [residencia de los jesuitas] y tras varias acrobacias acabará en un balcón de su patio interno. La foto es tomada en Madrid el 20 de diciembre de 1973 a las 9:27 horas cuando su ocupante, la segunda figura más importante del régimen fascista de Francisco Franco después del propio Generalísimo, fue ajusticiado por la ETA –un atentado que precipitará la caída del régimen– mediante la colocación de una potente carga explosiva en un túnel debajo de la calle en su ruta diaria desde la iglesia hacia el palacio de gobierno.

“La religión –aparentemente– sí mata.” Perdonen –o igual no– el chiste.

Según otro amigo, la misma tarde en un bar en Bilbao aparece un cartelito: Tome vino tinto, que el blanco está por los cielos. La caja con chistes queda abierta. El genio del (¿post?)humor se sale de la botella y ya será imposible volver a meterlo allí (aunque algunos lo internarán): Película: A tres metros sobre el cielo. Producción: ETA films. Director: Argala. Protagonista: Carrero Blanco. Género: carrera espacial; Kissinger le regaló a Carrero Blanco un trozo de la luna, ETA le pagó el viaje a ella; ETA impulsó una política contra los coches oficiales combinada con un programa espacial; “‘De todos mis ascensos, el último fue el más rápido’, Carrero Blanco”.

O más memes: Me voy a subir esta foto a la nube (Carrero Blanco en una ventana de su coche con celular en la mano); Feliz Navidad (los renos tirando al Dodge adornado con la gorra de Papá Noel); Hostia, Carrero Blanco... (sobrepuesto a una tira cómica de Spiderman observando un coche volador); Arriba España (en una imagen de su coche volando) y un largo etcétera. A continuación alguien trolea a la Wikipedia y le pone astronauta como ocupación.

Por los tres primeros chistes en marzo de 2017 Cassandra Vega, una tuitera de 21 años, fue condenada por la Audiencia Nacional, el tribunal franquista del Estado Español, a un año de prisión. Aunque la sentencia fue revocada, ya que pese a que los tuits eran reprochables social e incluso moralmente en cuanto se mofaban de una grave tragedia humana (¡sic!), la sanción era desproporcionada y Cassandra nunca pisó la cárcel, todo el affaire desnudó al menos dos procesos en curso: 1) la hegemonía del relato franquista de la historia y del pasado traumático en España; 2) la creciente judialización de la historia (a punto de considerar delito ciertas formas del humor).

El hecho de que el fallo original apelara a los artículos sobre el terrorismo referentes al descrédito, menosprecio o humillación de sus víctimas, tratando a Carrero Blanco como una persona privada cuya grave tragedia humana no debería ser mofada y no un pilar de un sangriento régimen fascista (1939-78) –¡por cada asesinato de Mussolini, Franco, en el marco de su represión de carácter genocida y una solución al problema nacional, cometió 10 mil!– es muestra de ambos.

Lo explican sólo los escasos avances en materia de verdad, justicia y reparación (120 mil de víctimas del franquismo yacen aún en fosas comunes no identificadas...) y la impunidad de los verdugos, garantizada por décadas por diferentes gobiernos y el mundo mediático y judicial, todo a lo que los recientes esfuerzos del gobierno de Sánchez (memoria democrática), a pesar de ciertos logros, han sido incapaces de [o no han querdio] enfrentarse.

Mientras en Alemania –país que quizás más avanzó en materia de trabajar el pasado– elogiar a Hitler o al nazismo es delito –lo mismo pasa con Mussolini y el fascismo en Italia–, en España el negacionismo y la apología del franquismo son institucionalizadas. Sin ir más lejos: la fundación Francisco Franco, que glorifica la figura del dictador, se financia con dinero público.

Mientras en Alemania los alegatos como los de Alternative für Deutschland (AfD) que asegura que respecto a la historia los alemanes no tenemos nada de que avergonzarnos –algo que en sí mismo parece un (mal) chiste o una de estas ocasiones cuando, como diría un clásico, uno perdió la oportunidad de quedarse callado–, están relegados a los márgenes e indefendibles, en España –no sólo en los márgenes de Vox– reina el orgullo y la calificación de los que participaron en la lucha en contra de la dictadura y sus funcionarios como terroristas, junto aparentemente con los que bromean de ellos, como si en Alemania quedaría prohibido hacer chistes de Hitler o de Reinhard Heydrich o Franz Kutschera (para buscar ejemplos parecidos a los de Carrero Blanco).

Cuando Franco designó a Juan Carlos I  jefe del Estado y de las fuerzas armadas, éste, junto con la protección a las figuras del establishment fascista y el pacto del silencio respecto a la historia, extendió también el velo de la prohibición del humor. El hecho de que uno no pueda bromear sobre rey –o pueda, pero con riesgos (las injurias a la corona)– es fruto de las mismas prohibiciones. Eso sí que no es un chiste.




°