Un blog desde la diáspora y para la diáspora

lunes, 8 de diciembre de 2025

Esparza Zabalegi | Los que Encendieron el Fuego

Nuestro amigo Jose Mari Esparza Zabalegi ha procedido a demoler el relato españolista respecto a la identidad vasconavarra contando verdades como puños.

La violencia siempre fue su apuesta, por eso la seguimos experimentando lo mismo en las brutales cargas de la Ertzaintza que en la utilización del marco legal como ariete en contra de los represaliados políticos como es el caso de Urrutikoetxea.

Aquí traemos a ustedes su texto publicado por Naiz:


Los que encendieron el fuego

El somero pero completo repaso que hace Esparza de la evolución de las posturas respecto a la unidad de los territorios vascos muestra la clave de uno de los principales factores que alargaron el último conflicto armado vasco.

Jose Mari Esparza Zabalegi | Editor

Todas las guerras, habidas y por haber, suelen tener una motivación común: el territorio. Los pueblos no admiten que les conquisten, ni que les partan, ni que separen sus tribus y sus lenguas, sedimentadas durante milenios. La obsesión colonialista de debilitar a las naciones partiendo sus mugas con regla y cartabón ha sido y es el manantial de los conflictos. Alsacia y Lorena provocaron guerras mundiales; el puzzle de los Balcanes sigue sangrando; el Ulster, tan cercano… Hoy día, Palestina, Dombass o el Sáhara nos recuerdan que con la tierra no se juega. Y todos los días maldecimos a los canallas que provocan estas guerras, negando a los pueblos el derecho a decidir sobre su propia cartografía.

Si a inicios de los 70 alguien hubiera dicho que Navarra no formaba parte del País Vasco, hubiera sido tratado de tonto. Por encima de las diferencias administrativas, toda la tradición histórica lo confirmaba. “Euskal Herria, –dice el Espasa Calpe– es el territorio que comprende las provincias españolas de Navarra, Álava, Guipúzcoa y Vizcaya y los antiguos países de Labourd, la Soule y la Baja Navarra”. Toda la prensa navarra reconocía esa territorialidad. Hasta el “Diario de Navarra” tenía secciones como “Euskalerrian barna”, y su director, Ollarra, afirmaba en 1982: “Euskalerria es una realidad”.

La banca navarra apostaba públicamente por la unidad vasconavarra, desde que en 1867 la propia Diputación Foral propusiera a sus tres hermanas hacer un banco común. Desde 1924 funcionaba la Federación Vasco-Navarra de Cajas de Ahorro, y hasta los años 80 sostenían la revista “Vida Vasca”, en la que se anunciaban todas las grandes empresas navarras. En 1978 ya aparecían ikurriñas en sus páginas y la CAN seguía poniendo su publicidad. La Caja de Ahorros Municipal editó para sus clientes un mapa de Euskal Herria; en 1973, el Banco de Vasconia editó otro, presente en todas sus sucursales. El Árbol de Gernika, el escudo de Navarra y las siete montañas del Zazpiak bat presidían la cartela, con la carga simbólica en los tiempos que corrían. 

En los años 70, todo eran asociaciones vasco-navarras: de Arboricultura, Arquitectos, Enfermería, Genealogía, Guionistas, Hematología y Hemoterapia, Salud Mental, Músicos, Pediatría, Seguros, Automovilismo, órdenes religiosas y muchas más, siguiendo la tradición unionista del sigo XIX. Los obispos vascos hacían pastorales conjuntas y consiguieron que la Conferencia Episcopal española aprobara la “Provincia Eclesiástica Vasca de Pamplona y Tudela, acogiendo en su seno las diócesis de Bilbao, San Sebastián y Vitoria”. Miles de sacerdores y comunidades de base respaldaban la petición. En los años 70, todos los sindicatos navarros ponían ikurriñas en sus sedes y se apellidaban “de Euskadi”. UGT, con Urralburu al frente, defendía el derecho de autodeterminación. Lo mismo ocurría con todos los partidos políticos no franquistas. Nada más legalizarse la ikurriña, los ayuntamientos, aún “franquistas”, comenzaron a colocarla en las casas consistoriales, empezando por Iruñea. Pueblos de la Zona Media y Ribera la izaron con naturalidad: Falces, Villafranca, Larraga, Tafalla, Arróniz, Aibar... En Agoitz y Villaba-Atarrabia convocaron referéndums que se ganaron con holgura.

En 1977 se celebraron las primeras elecciones, y el triunfo de los que venían defendiendo la unidad de Euskal Herria fue rotundo: 150.000 votos frente a 107.000. Todos los partidos ganadores solicitaron incluir a Navarra en el Distrito Universitario vasco. Hasta el Frente Navarro Independiente, impulsado por sonoros apellidos (Irazoqui, Taberna, Valimaña, Zubiaur, Arbeloa, Tomás Caballero, Malón, Urmeneta…), decía que “como navarros, tronco y raíz de Euskalerría, queremos vivir en sólida vinculación con el resto del País Vasco”. En 1979, en las elecciones al Parlamento Navarro, volvieron a ser mayoría los partidarios de la unidad vasca (37-33).

Desde la sentina del Estado profundo, mandaron a parar. El 23 de febrero de 1981, Tejero da el golpe de estado. Apenas un mes más tarde, el PSOE navarro celebra su Congreso Regional y cambia totalmente su centenaria postura pro unidad vasca, alegando que en los años republicanos el partido no había sido partidario de un estatuto vasco común. Una mentira colosal, basta leer, entre otros, el comunicado del Frente Popular Navarro firmado en 1936. El PSOE se meó encima de las tumbas de Constantino Salinas, Juan Arrastia, José San Martín, Clemente Ruiz, Jesús Boneta y miles de socialistas fusilados. Una cuadrilla de felones y corruptos, encabezados por Urralburu y Arbeloa, tergiversaron la historia y ahí están las actas del Congreso, que afortunadamente tenemos, para demostrarlo.

Telesforo Monzón advirtió que Navarra era el principal foco de la violencia estatal. Hasta el dirigente Mario Onaindia, desde “El País”, calificó de “irresponsable” y de “graves consecuencias” la política de su partido, postura “suicida” que fomentaba “la continuidad de la lucha armada y la desestabilización de la democracia”.

A partir de entonces se dedicaron a desmontar lo que la historia había tejido durante siglos. Disolvieron las asociaciones vasconavarras y la Federación de Cajas; paralizaron la unidad eclesiástica; persiguieron la ikurriña y los mapas; impusieron la Ley del Euskera; los navarros dejaron de ser vascos y los vascones desaparecieron hasta de la arqueología. Y por encima de todo, negaron al pueblo navarro la posibilidad de votar, siendo la única comunidad, junto con Ceuta y Melilla, que no refrendó su Estatuto, dejando clara nuestra situación colonial. 

Solo por la imposición militar y por la canallada criminal del PSOE se comprende la prolongación de la lucha armada durante 30 años más. Nunca hubo más navarros militando en ETA, y en todos los procesos negociadores hubo dos puntos claves sobre la mesa: el derecho a decidir y la unidad vasconavarra, puntos que, aunque no se compartieran los métodos, respaldaba la mayoría de la sociedad vasca.

El Estado colonialista español, con un rey corrupto al frente, combatió brutalmente la insurgencia vasca con toda su violencia militar y mediática. Las torturas y el terrorismo de Estado incitaron todavía más la rebelión de muchos jóvenes vascos. Partir un país, negarle a decidir su destino, tiene sus consecuencias, aquí y en cualquier parte del mundo. Todavía podía haberse armado una mucho mayor. Que no vengan ahora a acusarnos de pirómanos los que encendieron el fuego.

 

 

 

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domingo, 7 de diciembre de 2025

El Disonante Cognitivo Andueza

Nos decía Simone de Beauvoir que en cualquier situación de opresión "el opresor no sería tan fuerte si no tuviese cómplices entre los propios oprimidos".

Dentro de esa complicidad podemos encontrar hoy en día a todas las vascas y todos los vascos que al día de hoy militan en el PSE-EE y en el PSN, a quienes poco o nada les importo el que su partido fuese encontrado culpable de haber instrumentalizado a los GAL a partir del BVE y demás grupos paramilitares españolistas operando en Euskal Herria.

Cínicos ellos, sitúan su posicionamiento en contra de los derechos civiles, políticos y culturales de su pueblo en supuestos principios "socialistas", sin explicar que es lo que tiene que ver el socialismo con la negación de el derecho a la autodeterminación de los pueblos, posicionamiento este de la negación que es en los hechos es piedra angular del colonialismo con todo y su componente extractivista, algo muy españolista y que atiende a la sigla E de su partido a nivel estatal.

Y para cínicos nadie más y nadie menos que Eneko Andueza, actual socio de los jeltales en la administración de la CAV, quien ahora se compromete al reconocimiento de sus propias víctimas (mismas que por ejemplo niega su compinche Alberto Alonso desde Gogora), porque recordemos que tanto él como sus demás correligionarios del PSE-EE y del PSN son tan responsables políticamente como lo son Felipe González, José Barrionuevo, Rafael Vera o Ricardo García Damborenea de los actos de terrorismo de estado y crímenes de lesa humanidad como lo son el hostigamiento, el secuestro, la tortura, la incomunicación, la ejecución extrajudicial y el régimen carcelario extraordinario diseñado expresamente en contra de los presos políticos.

Así que ya veremos en que termina esta andanza por parte de Andueza en el País del Nunca Jamás. Esperemos que no termine en una burla para las víctimas, porque ni Maider García ni nadie merece eso.

Aquí lo que nos informa Naiz:


Andueza se compromete a llevar a Madrid la demanda de reconocimiento de las víctimas de los GAL

En un encuentro con Maider García, hija de Juan Carlos García Goena, muerto por los GAL, Andueza asume la necesidad de reconocimiento. Asegura que acompañará a Gacía a Madrid en busca de ese reconocimiento.

En un encuentro promovido por el diario ‘El Correo’ entre Maider García, hija de Juan Carlos García Goena, muerto en un atentado de los GAL en 1987, y el secretario general del PSE, Eneko Andueza, este último afirma que nunca ha tenido «problemas en reconocer que aquello nació en un Gobierno socialista», que «hubo gente del partido que lo puso en marcha y fueron condenados y nos mancharon, mancharon nuestras siglas».

Tanto es así, que Andueza afirma que «yo también me he sentido víctima de esas personas –los cargos condenados por el GAL– porque chocan con mis principios y valores, como persona y como socialista». No se siente «responsable», pero sí quiere «quitar esa piedra de la mochila». Andueza entiende que todas las víctimas «tienen derecho a la justicia, la verdad y la reparación».

García considera que toca a su generación avanzar y sitúa el encuentro en ese contexto. Recuerda que ella ni siquiera sabe quién mató a su padre cuando ella tenía cinco años, y cómo eso torturó hasta su muerte a su madre, Laura Martín.

En un momento de la entrevista, aparece la cuestión del reconocimiento. García tiene claro que sería importante que el líder del PSOE [en este momento, Pedro Sánchez] reconociera el daño causado. Así explica su postura la hija de García Goena: «Sí, pero si lo hace de forma pública. Ese es el reconocimiento. No hay mayor ejercicio de memoria que ese. Sería de un sanador… Me quitaría un enorme peso. Y me diría a mí misma que ya está, que mi pelea ya ha terminado. Que ya he sufrido bastante».

Ante esas palabras, Andueza se viene arriba y asegura que «yo me comprometo a acompañarla en ese camino, hablando con quien sea en Madrid». «Si yo puedo hacer algo para mitigar ese dolor, cómo no lo voy a hacer», sentencia.




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sábado, 6 de diciembre de 2025

Otra Arremetida contra Urrutikoetxea

El régimen español vuelve a las andadas, dando un apretón más de tuerca al represaliado político vasco Josu Urrutikoetxea.

¿Será la respuesta por la exigencia realizada a Felipe Borbón y Grecia en su silente visita a Gernika?

Aquí lo que nos informa Naiz:


La AN relanza la persecución a Josu Urrutikoetxea pidiendo a París su encarcelamiento

El juez de la AN Santiago Pedraz ha emitido este viernes una nueva orden europea de detención contra Josu Urrutikoetxea, al que los tribunales franceses dejaron libre bajo control judicial a la espera de juicio.

El juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz ha ordenado este viernes la busca, detención e ingreso en prisión de Josu Urrutikoetxea. Se trata de un emplazamiento dirigido a los tribunales franceses, que lo mantienen bajo control judicial a la espera de la vista oral recientemente aplazada por su estado de salud.

En un auto al que ha tenido acceso EFE este viernes, el magistrado insiste ahora en su detención y encarcelamiento, abundando en la tesis de que fue dirigente de ETA desde 2002.

No obstante, Urrutikoetxea tiene que afrontar todavía una vista oral en los tribunales franceses, en principio fijada para abril de 2026, y estos han determinado que esté en libertad. Los españoles tienen en su agenda juzgarlo posteriormente por un atentado en Zaragoza en 1987 tras una causa activada muchos años después.

Según ha publicado ‘Berria’, Josu Urrutikoetxea tenía una cita con la AN este jueves 4 por videoconferencia desde Baiona, pero el tribunal especial español la canceló y en su lugar ha optado por reactivar esta euroorden.

Urrutikoetxea reside en Lapurdi, donde hace vida totalmente pública, más allá del control judicial al que está sometido. El pasado domingo ‘7K’ publicó una entrevista realizada con motivo del libro publicado por GARA, que se puede adquirir en NAIZ Denda, y que resume sus décadas de militancia: ‘Josu Urrutikoetxea, belaunaldien arteko katebegia’. 




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Egaña | Ascendencia Delictiva

Iñaki Egaña nos provee esta magnífica fotografía de una policía que, en el papel, se supone fue creada para evitar los excesos represivos que caracterizaban los operativos por parte de los cuerpos policíacos y militares españoles

Era, en el papel, una policía "de cercanía", vecinos cuidando y  atendiendo a vecinos, vascos resolviendo sus asuntos entre ellos sin intromisión de los españoles, tan dados a los exabruptos y a los episodios de violencia.

La realidad es que la Ertzaintza actúa con más saña que cualquier otro cuerpo policíaco español por una simple y sencilla razón, porque es un cuerpo policíaco español, guardias civiles con origen en distintos puntos de la geografía del estado español que cambiaron el verde por el negro y rojo, al punto que hoy son un peligro para la estabilidad del gobierno del cual supuestamente emana su autoridad.

Lean ustedes:


Ascendencia delictiva

Iñaki Egaña

Al poco tiempo de que en la Ertzaintza surgió el sindicato ERNE, que durante esos primeros años le pugnó la hegemonía sindical a ELA, Endika Etxeandia, su secretario general, realizó unas declaraciones que al entonces consejero de Interior, Luis Mari Retolaza, le sentaron a cuerno quemado. Para ERNE, por boca de Etxeandia, la Ertzaintza era “militarista, autoritaria y centralista”. En la entrevista, que salió publicada en el semanario Argia en euskara, aparecieron reflexiones del secretario de ERNE del estilo: “Cuando los filósofos o sociólogos mencionen el ambiente esquizofrénico de Euskadi, tengan en cuenta que el punto álgido de esa disociación es una actuación de los ertzainas. El ertzaina es a menudo una persona poco formada, poco reflexiva y a veces se producen cortocircuitos graves”.

Desde entonces hasta ahora, la entrevista fue en octubre de 1987, los hechos han ido confirmando aquella primera impresión. ELA, que tuvo la escisión de ESAN en 2006, alentada por los sectores jeltzales que en todas sus zonas de influencia abandonaban los retos soberanistas, fue superada por ERNE hasta convertirse en la actualidad en una sombra de los que fue. La conversión de la Policía Autonómica en Policía integral le llevó a torturar (más de 300 casos según el IVAC), a matar en cargas (Iñigo Cabacas en Bilbo, Rosa Zarra en Donostia), a detenidos fallecidos en comisaría con signos de violencia (Juan Calvo en Arkaute), a que agentes fueran condenados por narcotráfico, sancionados por saltarse el confinamiento durante la pandemia mientras multaban por cientos a ciudadanos vascos, a aplicar la Ley Mordaza con una severidad extraordinaria a pesar de la decisión contraria del Parlamento de la CAV… Una deriva que ha homologado precisamente a la Ertzaintza con los cuerpos policiales a los que, según su Plan Estratégico, habría de aventajar con su “modelo que emana de la sociedad vasca, fiel a su idiosincrasia, cultura, idioma”. Un fracaso.
En los últimos años, al negacionismo de su actividad represiva al margen de las leyes vigentes y de las normas internas (ERNE sin asumir la tortura, ESAN rechazando responsabilidad en el caso de Rosa Zarra, entre otros), se ha sumado una tendencia manifiesta también en las policías hispanas, un escoramiento masivo hacía posiciones ultras: Ertzainas en lucha, Aserfavite, Mila esker… acercándose a quienes orbitan en el entorno de Vox, como la asociación Jusapol y sus sindicatos Jupol y Jucil. Ya fue notorio que el clan de Deustu impuso su posición a la Consejería de Interior en el caso Cabacas, y que Estefanía Beltrán de Heredia y Josu Erkoreka no tuvieron atribución efectiva sobre el cuerpo, convertido en un poder fáctico que actúa en consecuencia.

La actividad de la Policía Autónoma en los hechos recientes confirma que tampoco Bingen Zupiria tiene mando sobre la tropa. Sino más bien al contrario, sus declaraciones no hacen sino refrendar lo que ya le viene dado. En Gasteiz justificando el apaleamiento a los antifascistas y el sustento a los falangistas, negando el uso de balas de foam, incluso falseando un video para exculparse (que la Real Sociedad de futbol salió a negar su procedencia tal y como lo había señalado la Ertzaintza) y en estas semanas, aplaudida por Vox, apuntando la procedencia de sus detenidos -que no juzgados y declarados culpables de delito-, creando un precedente inédito en la Unión Europea.

Esta última cuestión tiene también unas extrañas ramificaciones, al hacer una diferenciación muy sui generis. Un cuerpo autonómico, vasco para más señas, que salvo su participación en el CCPA de Hendaia, en Lapurdi, junto a Guardia Civil y Policía Nacional, no puede operar fuera de su comunidad, con excepciones de mandato judicial, describe a sus detenidos, entre otros, como “españoles”. ¿Por qué no vascos, también? Son sintomáticas las referencias: latinos, magrebíes, europeos que no pertenecen a la UE. ¿Por qué no publificar otro tipo de circunstancias? La respuesta tiene otras preguntas. Si a Sarkozy le dieran permiso para acceder a San Mamés en el mundial de 2030 y fuera detenido nuevamente por algún altercado, ¿sería señalado por su origen aristócrata húngaro? Y Netanyahu, polaco? ¿Por qué no sabemos la vecindad del ertzaina juzgado estos días por transportar 800 kilogramos de coca junto a un empresario y un “cómplice argelino”?

El drama político de esta cuestión reside en la complicidad de Interior, y por extensión en el PNV, en estos procederes. Es notorio y a las declaraciones de Aitor Esteban me remito, que el partido jeltzale ha entrado en campaña, con tiempo por si se agota la legislatura, haciendo los deberes si se adelanta. Y como es una constante en la derecha planetaria, con dos ejes centrales: migración y delincuencia. Todo unido. No hay excepciones en la derecha. La reciente campaña en Chile en la primera vuelta de las elecciones lo confirman. Seguridad y migración temas centrales cuando Chile es uno de los estados americanos con menor delincuencia y migración. Qué decir de los once meses de legislatura de Donald Trump o las últimas medidas al respecto de Keir Starmer en el Reino Unido. Como si las elites financieras estuvieran al margen de fechorías. La particularidad vasca y la experiencia, añaden un tercer factor muy al uso por los dos socios del Gobierno de la CAV, el suelo ético. El comodín.

El diario El País señalaba recientemente una idea singular, a la vez que criticaba la fijación del origen de los detenidos por la Ertzaintza por un interés de unir delincuencia con migración. La percepción de que las señalizaciones por origen de detenidos por una Ertzaintza notoriamente derechizada forman parte de un movimiento más en el intento de crear una Aliança Catalana de corte vasco, entraba en la ecuación del articulista. Una posibilidad bien real que de seguro el PNV conoce desde dentro. Por ello, es muy probable que su inclinación tenga que ver con su posicionamiento tanto ante esa eventualidad, como por la verosímil llegada de un nuevo Gobierno neofascista a Madrid y su adecuación a la circunstancia. Al tiempo.

 

 

 

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viernes, 5 de diciembre de 2025

Cinismo en el Caso Zabarte

Pasamos de la impunidad de la que ha gozado la Ertzaintza en el caso del joven tolosarra Xuhar Pazos al más completo cinismo y chulería en el caso de Amaya Zabarte.

Y es que tanto el rango como la fila de la Ertzaintza entienden que por ser un cuerpo policíaco español con label Basque Country, pueden desplegar todo tipo de comportamientos brutales, demostrando así que el tema de la represión a todo tipo de expresión popular vasca nunca tuvo nada que ver con la actividad armada de la organización ETA y sí mucho con la estrategia de supresión total de derechos por parte de Madrid.

Aquí les tenemos esto también desde las páginas de Naiz:


Ertzainas del ‘caso Zabarte’ dicen que los proyectiles prohibidos «se les cayeron de una bolsa»

Siete agentes han comparecido en los juzgados de Donostia por su relación con las cargas previas al partido entre la Real y el PSG. Han revelado que se prohibió un tipo de foam que en el atestado aparece como usado, pero que los proyectiles realmente «se les cayeron de una bolsa».

Los ertzainas que han comparecido este viernes en los juzgados de Donostia por su participación en el operativo en el que resultó gravemente herida la aficionada de la Real Amaya Zabarte han asegurado que la presencia en el atestado de proyectiles cuyo uso se había prohibido se debió a que «se les cayeron de una bolsa», según ha revelado el letrado de la acusación, Iker Sarriegi.

Siete ertzainas han prestado declaración, cinco como investigados y dos como testigos, en una nueva sesión para aclarar lo sucedido en los prolegómenos del partido de Champions contra el PSG en Anoeta.

Los agentes no han querido responder a las cuestiones planteadas por Sarriegi, pero este, al término de la sesión, ha explicado a los medios que los ertzainas han expuesto «sorpresivamente» un dato desconocido hasta la fecha. Al parecer, el mismo día del partido «prohibieron unas horas antes el uso de los proyectiles Foam SIR-X, que son los más potentes, y solo podían lanzar los SIR».

Sin embargo, «en el atestado aparece que hubo tres proyectiles Foam SIR-X, que los habían utilizado», lo cual «han justificado diciendo que se les había caído de la bolsa de las pelotas de foam».

Preguntado sobre si entre los ertzainas investigados estaría el presunto autor del disparo del proyectil que impactó en la cabeza de Zabarte, el letrado ha explicado que ninguno de los agentes sabe «desde dónde hicieron las cargas».   

La Fiscalía, «nada de nada»

Sarriegi ha criticado que «después de casi dos años el Ministerio Fiscal no ha aparecido, la anterior vez tampoco, no ha hecho ni un escrito, ni una acusación, ni investigación, nada de nada».

En este sentido, ha señalado que «por comparar, para entender las cosas y verlas igual más sencillas», su despacho lleva también la defensa de dos jóvenes, socios de la Real, investigados por un «delito de odio» por presuntamente proferir insultos racistas contra el jugador del Real Madrid Vinicius Junior, y en ese caso «enseguida el fiscal, desde la primera declaración, apareció allí».

«Dependiendo quién pone la denuncia y quién es el denunciado, el Ministerio Fiscal aparece o no aparece», ha sentenciado.

Joseba Novoa: «Que no se escuden en un verduguillo»

Antes de iniciarse la sesión ha hecho también declaraciones a los medios Joseba Novoa, el marido de Zabarte, quien quería «poner cara» a los posibles autores del disparo contra su pareja. «Ya que ellos conocen mi cara públicamente, pues por lo menos que no se escuden en un verduguillo».

Novoa ha recordado que aquel día «dispararon a tres mujeres a la cabeza» y ha criticado a los sindicatos de la Ertzaintza porque «da mucha pena que ellos, como sindicatos responsables de sus compañeros, no han sido capaces de condenar cómo patearon a mi mujer». A su juicio no se trata tanto de cambiar «protocolos» como de «actitudes», de cómo «comportarse respecto a la sociedad».

También ha criticado que Asuntos Internos «sigue manipulando, sigue mintiendo. Todo esto es, todo el rato, tapar y mentir en vez de reconocer que lo hemos hecho mal ese día, no funcionó la forma de proceder y vamos a tomar medidas. Por mucho que lo quieran tapar, los hechos están ahí, las imágenes están ahí».

Joseba Novoa ha denunciado que «la instrucción está siendo nefasta» y se ha mostrado convencido de que la jueza instructora «va a intentar cerrar el caso».





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Impunidad en el Caso Xuhar

El estado profundo y su continuo asedio en contra del pueblo vasco se vuelve a mostrar con esta nueva muestra de impunidad con respecto a la violencia que la Ertzaintza genera a cada oportunidad que tiene.

Esto es lo que se reporta desde Naiz:


La jueza decreta el sobreseimiento de la causa por el pelotazo a Xuhar Pazos

El fallo considera que los ertzainas que hirieron de gravedad al joven menor de edad con un proyectil de foam durante los carnavales de Tolosa actuaron de forma correcta. Argumenta que los hechos ocurrieron en un contexto de disturbios graves y que el golpe lo recibió de rebote.

Iker Bizkarguenaga

El Juzgado de Tolosa ha dictado de nuevo el sobreseimiento de la causa abierta por las heridas causadas por un proyectil de foam lanzado por la Ertzaintza contra el joven Xuhar Pazos durante los carnavales de esa localidad, en febrero de 2024, según ha informado este viernes tarde la agencia Efe. Cabe interponer recurso de apelación en un plazo de cinco días.

El joven, de 16 años de edad cuando ocurrieron los hechos y vecino de Amasa-Villabona, resultó herido de gravedad en el ojo tras recibir el impacto del proyectil, pero la jueza entiende que la actuación de los policías investigados se enmarca en la eximente del art. 20.7º del Código Penal por obrar en cumplimiento de un deber.

También sostiene que del conjunto de declaraciones, registros de llamadas, informes médicos e imágenes se desprende que los hechos ocurridos durante aquella madrugada lo hicieron en un contexto de disturbios graves, en los que los ertzainas estaban siendo agredidos mediante lanzamiento de objetos contundentes. A su juicio, la Ertzaintza hizo uso del material antidisturbios según la normativa, a una distancia prudencial, empleando el medio menos lesivo disponible y limitando su intervención a las personas que estaban realizando esas agresiones.

Xuhar –otra joven también recibió heridas en la cabeza aquella noche– siempre ha defendido que él ni siquiera se dio cuenta de que había pelea alguna y ha explicado que, al ver que la gente huía, él tambien empezó a correr. «Se metió en un callejón y una pelota le dio en el ojo», precisaron en aquellas fechas desde la familia.

En esta tesitura, la jueza defiende que el menor recibió el impacto del proyectil de rebote, e insiste en que los ertzainas actuaron según el protocolo.

Los disturbios, cuando llegó la Ertzaintza

Por contra, los abogados de Xuhar replican, tras conocer la resolución, que «los disturbios más graves comenzaron con la llegada de la Ertzaintza», y se preguntan si nadie fue capaz de prever que iba a pasar lo que finalmente ocurrió. También cuestionan «a quién le corresponde actuar con responsabilidad» en una situación de disturbios, «a los jóvenes que están de fiesta o a funcionarios públicos entrenados que van armados».

Respecto al uso del material policial, destacan que «solo contamos con una versión, la de la Ertzaintza», que sostiene, tal como ha asumido la jueza, que fue utilizado de forma correcta y que el proyectil golpeó al joven en el ojo de rebote. Frente a ello, ante la constatación de que Xuhar ha perdido un ojo y que la otra joven fue igualmente herida en la cabeza, señalan que «o el material no se utilizó de forma correcta o ese material no era el adecuado».

Recuerdan, asimismo, que en esta causa han aportado imágenes en las que se ve a ertzainas apuntando hacia arriba, a pesar de que los protocolos indican que debe evitarse apuntar a cabeza y cuello, pese a lo cual en la sentencia se considera que actuaron de forma correcta.

Ya decretó el archivo

El juzgado de Instrucción número 1 de Tolosa ya decretó en noviembre de 2024 el archivo del caso, tras la declaraciones de los agentes policiales y consideró que la Ertzaintza actuó «conforme a la ley y de forma proporcional». La defensa interpuso un recurso de reforma en el mismo juzgado, pero este también se archivó. Tras apelar a la Audiencia de Gipuzkoa, esta ordenó que se reabriera la causa, en septiembre pasado. El joven prestó declaración por primera vez ante la jueza en Tolosa el pasado 17 de noviembre.

Entonces, Aiert Larrarte, abogado de Xuhar, lamentó que «cuando es la Ertzaintza la investigada, lo primero que se hace es archivar«, y expuso que «lo que se tiene que investigar es si la utilización de material antidisturbios por parte de la Ertzaintza ha sido conforme al protocolo, si se han respetado las distancias, el ángulo de disparo». La jueza, sin embargo, no ha variado un ápice aquella primera valoración, realizada solo con la declaración de los policías.

 

 

 

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Entrevista a Sophie Baby

En su reciente visita a Gernika, en donde ha quedado claro que es persona non grata, Felipe Borbón y Grecia pudo haber hecho algo muy decente, pedir perdón por todo el daño y dolor causados por el españolismo en contra del pueblo vasco.

Y ya entrados en gastos, pudo haber hecho algo todavía más decente... abdicar.

No hizo ni lo uno ni lo otro y prefirió su papel de invitado incómodo durante la visita que el presidente alemán Frank-Walter Steinmeier llevó a cabo para refrendar el ofrecimiento de disculpas por parte del estado alemán hacia las víctimas y sobrevivientes del brutal bombardeo a Gernika, mismo que si bien fue ejecutado por las aviaciones alemana e italiana, fue ordenado por los sublevados españolistas con un claro objetivo, romper el espíritu del pueblo vasco al destruir el símbolo de sus libertades.

Así que dicho crimen, como mucho otros del franquismo, continúa constituyendo una afrenta en contra de quienes solo desean coexistir desde su propia identidad dentro del entramado de naciones europeas.

Esclarecido lo anterior, les compartimos esta interesante entrevista publicada por Naiz:


«Para las víctimas del franquismo, el muro de impunidad continúa intacto»

Sophie Baby | Autora de '¿Juzgar a Franco? Impunidad, reconciliación, memoria' | Sophie Baby es profesora en la Universidad de Bourgogne Europe, donde dirige el Departamento de Historia. Miembro de honor del Instituto Universitario de Francia, Sophie Baby reflexiona sobre los retos transnacionales que plantean la violencia masiva y su memoria en las sociedades contemporáneas.

Àlex Romaguera

Franco murió en la cama, no fue juzgado y nunca lo será. Pero parte de su legado, sobre todo el correspondiente a la última etapa de la dictadura, está presente en Adolfo Martín Villa y otras figuras pertenecientes a la magistratura y la cúpula policial. Sobre esa herencia trata el último libro de Sophie Baby, '¿Juzgar a Franco? Impunidad, reconciliación, memoria' (Akal). En un exhaustivo análisis del pasado, la hispanista francesa repasa cómo el Estado español ha sido paradójicamente un referente de iniciativas en defensa de la justicia universal y, a la vez, un ejemplo flagrante de impunidad. Con este ensayo, la profesora de Historia Contemporánea en la Universidad de Borgoña explora la genealogía de las responsabilidades del franquismo y las dificultades de sus víctimas para enjuiciarlo tras una Transición marcada por la violencia y el pacto de olvido.

El 20 de noviembre se conmemoraron 50 años de la muerte de Franco. ¿Qué lectura hace de las reacciones?

Era lógico que agudizara el debate en torno a su figura, y más coincidiendo con estudios donde una parte de jóvenes considera que la dictadura fue un buen régimen. Si algo destacaría, es la voluntad del Estado de situar el foco en la lucha ciudadana por la libertad. Si durante décadas se había alabado la Transición como una obra de las élites, ahora se empieza a revertir este relato para remarcar que fue el pueblo, con los movimientos sociales a la cabeza, quien impulsó el cambio. Poner el acento en ello es relevante, ya que, pese a la polarización que ha generado la eclosión de la extrema derecha, orienta los poderes a profundizar en las políticas de memoria.

¿No cree que entre la clase dirigente aún prevalece una opinión cándida respecto a lo acontecido en la Transición? 

Solo una parte de la izquierda cuestiona el modelo de reconciliación; mientras que el gobierno, en general, mantiene una visión positiva. Aun así, ya nadie sostiene que la Transición fue pacífica, lo que obliga a hablar de sus víctimas y a admitir que las estructuras represivas de la dictadura no murieron con Franco, sino que se perpetuaron hasta que, bien entrada la democracia, el orden público quedó al servicio de la ciudadanía.

A menudo se apela a que el miedo a una involución propició que se mantuvieran inalterables los estamentos judiciales y policiales del franquismo. ¿Este fue el verdadero motivo?

No hubo ninguna depuración, es evidente. Pero medio siglo después, las personas ya no son las mismas, lo que refleja la actualización permanente que experimentan todos los sistemas democráticos. De ahí que, en lugar de recrearse en la perpetuidad del anterior régimen y culpar a la Transición de la ausencia de depuración, considero más útil analizar los déficits actuales y, en lo posible, actuar para subsanarlos.

También hay que referirse a las empresas que se enriquecieron con el régimen y que, desde entonces, protagonizan una economía de base extractivista al servicio de las grandes fortunas. ¿No cree?

De acuerdo, pero si continuaron enriqueciéndose fue porque no hubo una revolución, sino un proceso de adecuación al nuevo escenario político. Más allá de señalar esta realidad, optaría por recordar que se lucraron mediante la esclavitud y la incautación de los bienes de los vencidos. Igual que, en aras de terminar con ese marco de impunidad, sería necesario prohibir cualquier exaltación del franquismo. Todo ello está pendiente y se puede hacer hoy mismo.

En Italia y Alemania el fascismo fue derrotado, pero en el Estado español salió victorioso y el dictador «murió en la cama». ¿Eso dificulta perseguir a quien lo reivindica?

Estamos en otros parámetros, pues la exaltación del fascismo de los años 30 únicamente la hace una minoría nostálgica. Lo vimos este pasado 20-N con las manifestaciones ultras. El verdadero peligro es la ofensiva reaccionaria global, cuya estrategia es emplear las instituciones para cargarse desde dentro las bases del sistema democrático. Insisto: hay que analizar los fenómenos según el contexto en qué se producen, y entender que el actual difiere mucho del pasado.

¿Esto explicaría que haya quien valore positivamente la Ley de Amnistía de 1977?

No podemos olvidar que supuso el punto de partida para las políticas de reparación y que, lejos de lo que predican algunos, no fue pensada como una ley de impunidad o punto final; la prueba es que fue la derecha quien más se opuso a ella. Y eso complica derogarla, ciertamente, porque si bien exonera a los criminales franquistas, parte de la clase política la percibe como un hito simbólico y democrático.

¿Pese a las peticiones de la ONU y los memorialistas, por qué no hay coraje en el legislativo para asumir el reto?

Un factor puede ser el consenso que obtuvo cuando se aprobó y la presión que ejerce la derecha para mantenerla. Pero también por el inconveniente de que los crímenes que amnistió no son de lesa humanidad, calificativo que el Estado español acabó incorporando más tarde, concretamente en el Código Penal de 2003. Solo aceptando el principio de retroactividad de dicha ley se podrían abordar como hechos no prescritos. Pero de momento no hay voluntad para ello.

Esto ha provocado que víctimas recurran a la justicia argentina para que se ocupe de sus casos.

Así lo han hecho las hermanas Puig Antich o los familiares de los obreros asesinados el 3 de marzo de 1976 en Vitoria. Y a esta anomalía hay que añadir la Ley de secretos oficiales de 1968, que, a diferencia de otros países de la UE, pone numerosos impedimentos para desclasificar y acceder a los archivos, incluso a historiadores.

¿Así pues, cómo podría dirimirse y reparar los crímenes del franquismo?

Hubo una época en que se planteó una Comisión de la Verdad, que hoy los afectados proponen reanudar viendo que la única respuesta del Estado se limita a expedir certificados de reconocimiento del Estatuto de Víctimas, ya que tampoco contempla ningún tipo de compensación económica. Y eso no obvia que la Ley de Memoria Democrática de 2022 supone un salto cuantitativo y cualitativo respecto a la Ley de Memoria Histórica que el PSOE de Rodríguez Zapatero aprobó en 2007.

¿En qué implica una mejora?

No solo deja de inscribirse en el marco de la reconciliación y hace una condena explícita al franquismo; también consuma lo que vienen a llamarse «inversión de legitimidades». Es decir: afirma la superioridad de la legitimidad democrática por encima de la legitimidad de la dictadura, prohibiendo expresamente su apología. De ahí la reacción airada de la extrema derecha, que ve como se revierte la equivalencia de relato y, de forma solemne, coge preeminencia el derecho internacional humanitario. El avance, pues, es indiscutible, aunque el hecho de que no se pueda enjuiciar el franquismo por la vía penal supone para las víctimas que el muro de impunidad continua intacto.

¿Respecto al relato, en qué medida el Estado le ha costado asumir su papel en el contexto mundial?

No lo hizo hasta entrados los años 90. Hasta entonces no había abordado la ayuda que los sublevados fascistas tuvieron de los aviones de Hitler y las tropas de Mussolini durante la Guerra Civil, ni tampoco cómo luego, en la Segunda Guerra Mundial, no fue neutral. Solo cuando lo reconoció, empezó a rememorar el papel de los Brigadistas Internacionales y de los resistentes que participaron en la liberación de Europa. Dos episodios, básicos para fundamentar una memoria de calidad democrática, que incorporó en la Ley de 1995, la cual sanciona la apología y el negacionismo de los genocidios y que, junto a la firma de los convenios de derechos humanos, le han permitido homologarse como un buen alumno dentro de la UE.

¿Esa homologación ha facilitado que las entidades memorialistas pongan al descubierto las carencias que España arrastra en materia de justicia y reparación?

Les ha proporcionado una ventana más. Ya que, si antes se limitaban a colaborar con los colectivos de víctimas o de deportados que hay en varios países, ese deber de memoria les da mayor espacio para difundir sus reivindicaciones y que las instituciones comunitarias tomen nota de ellas.

¿Qué efectos ha tenido hasta ahora?

De entrada parecía que colapsarían la agenda europea de reclamaciones y eso llevaría a qué competieran con otras. Sucedió al contrario. Como demuestra el escritor estadounidense Michael Rothberg, autor de la teoría de la Memoria multidireccional, como más causas hay acumuladas en Europa, más resultados tienen cada una de ellas, pues ninguna contrarresta a las otras, al revés: se retroalimentan en una dinámica mimética.

La irrupción de la extrema derecha en el Estado ha evidenciado algo que ya se presumía, como es la existencia de dos relatos enfrentados: una derecha para la cual «no hay que abrir heridas» contra una izquierda que insiste en que «las heridas están abiertas». ¿Estamos en esa tesitura?

Se ha puesto de manifiesto de manera radical. No tanto sobre las fosas u otros asuntos, respecto a los cuales hay un aparente consenso entre las grandes fuerzas políticas, sino en la narrativa del pasado. Lo vemos con el intento del PP y de Vox de substituir la Ley de Memoria Democrática por una Ley de Concordia que pretende reescribir la historia equiparando las víctimas de la dictadura con las que supuestamente habría cometido la República.

¿Esta batalla puede entorpecer la lucha para lograr un verdadero proceso de justicia transicional en España?

Lo complica muchísimo, aunque la justicia transicional, consistente en garantizar la verdad, la justicia, la reparación y la garantía de no repetición, debe implementarse trabajando yendo de la mano de las comunidades locales y teniendo en cuenta lo que expresen las víctimas, que en cada país puede ser distinto. Dicho esto: el momento actual es muy delicado por la actitud de la derecha, que no solo quiere evitar que se continúe avanzando en hacer justicia y reparar a las víctimas. Mediante la Ley de Concordia, alineada con el relato cultural que la extrema derecha propaga a nivel internacional, busca que deje de aplicarse lo que ya se ha logrado y que las víctimas queden aún más indefensas.




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miércoles, 3 de diciembre de 2025

Lakua Pisoteó a Sobrevivientes de Gernika

Unos se dicen nacionalistas vascos, otros, insisten en que son socialistas y obreros españoles.

La realidad es que tanto unos como otros son lacayos de La Zarzuela, politiqueros de tercera funcionales al franquismo en su derivación borbónica.

Solo así se puede entender esto ocurrido durante la profanación con su sola presencia de Felipe Borbón y Grecia a la memoria de las víctimas del régimen del que él es heredero y que se denuncia en Naiz:


Acusan a Lakua de acallar a una víctima en el acto de Gernika

Monika Aperribai ha denunciado que los organizadores del homenaje a las víctimas del bombardeo de Gernika trataron de acallar a su padre, un superviviente del ataque fascista que «no olvidará lo que le han hecho aquellos a los que se les llena la boca cuando hablan de reconciliación y perdón».

El pasado 28 de noviembre, el cementerio de Zallo acogió un homenaje a los supervivientes del Bombardeo de Gernika. Un acto al que acudieron el presidente de la República Federal de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, que realizó una petición de perdón ante el brutal crimen fascista, y el monarca español, Felipe de Borbón, que se limitó a guardar silencio, inmóvil a unos metros. 

Allí estaba Emilio Aperribay, un superviviente del ataque al que los organizadores del evento, entre ellos el Gobierno de Lakua y el Ayuntamiento de Gernika, trataron de acallar, tal como ha denunciado su hija Monika Aperribai en una carta publicada en NAIZ. 

«Lo que hicieron con un hombre nonagenario no tiene ninguna justificación», ha destacado, haciendo hincapié en que su padre cuenta «con una trayectoria de reivindicación, defensor nato de la paz, de la verdad, la justicia, de la reparación. Una víctima que acude y se implica en casi todos los actos relacionados con la Memoria Histórica y se preocupa por transmitirla, alguien que padeció una guerra, un exilio, silencio, miedo, una dictadura, alguien que se emociona porque tiene sentimientos».

Ha señalado que en el acto solo había tres supervivientes, dos mujeres y su padre; «y hubo algunos, muy pocos son los que quedan ya, que quisieron asistir y no se les permitió». «Pues bien, a Emilio le invitaron finalmente desde el Gobierno Vasco la víspera del acto a última hora de la noche porque yo, su hija, llevaba quince días gestionando para que él acudiera al acto y entregarle al presidente de Alemania un mensaje de agradecimiento por volver a manifestar su empatía con la Villa y repulsa por lo que sucedió hacía 88 años», ha apuntado.

Y ha censurado que «esto es lo que pasó porque lo pensaron así: Bueno, te invitamos, Emilio, eso es lo que quieres y creemos que te lo mereces, pero tú confórmate con ir, nada más porque no contábamos contigo. Eso sí, que no se te vea, tú no existes, no tienes voz y no eres nadie».

«A Emilio se le ninguneó, se le arrinconó», ha señalado, y ha criticó que el viernes «quedó claro lo que ya, por desgracia, sabemos. Hay categorías  de víctimas. Hay víctimas importantes, y las hay invisibles. Hay víctimas que no hacen sombra a los políticos y otras que pueden ser incómodas».

«A Emilio aquel día de 1937 unos pilotos nazis, con la connivencia del dictador, le quisieron aniquilar con bombas como al resto de los habitantes de la Villa. Este pasado viernes, unos señores con traje y corbata, algunos de ellos a los que él da su voto porque confía en ellos, le aniquilaron con balas directas al alma. Qué poca humanidad, qué poca moral», ha subrayado antes de advertir de que «Emilio no olvidará lo que le han hecho aquellos a los que se les llena la boca cuando hablan de reconciliación y perdón». 

«Sería coherente que los que fueron conocedores y permitieron aquello reflexionaran, aunque sea en su fuero interno, aunque eso suponga no ser capaces de verbalizarlo ni reconocerlo abiertamente. Que fueran conscientes de que lo que hicieron fue un error, una torpeza y una carencia de valentía por parte de alguno de ellos que no fue capaz de imponer justicia e igualdad».


Aquí la carta íntegra:


Homenaje a los supervivientes Bombardeo de Gernika 

Monika Aperribai

El viernes pasado, 28 de noviembre del presente, en el cementerio de Zallo (Gernika) se homenajeaba a los supervivientes del Bombardeo de la Villa.

La presencia del presidente de la República Federal de Alemania, D. Frank-Walter Steinmeier, fue un hecho muy significativo.

Iba a renovar el gesto que en 1997 tuvo su homólogo Roman Herzog, al pedir perdón por la masacre que la Legión Cóndor de la Alemania nazi realizó sobre Gernika el 26 de abril de 1937.

También apareció por allí, con cara de póquer y sin despegar los labios, el hijo del emérito y heredero del franquismo.

No sabemos a qué vino..., ¿a provocar? ¿A ver qué pasaba? ¿A lavar la imagen de la monarquía? ¿A pasearse? 

En fin, sin más.

El caso es que la organización del evento, entre ellos el Goberno Vasco y el Ayuntamiento, cometieron una gran torpeza y una gran falta de educación y respeto. Lo que hicieron con un hombre nonagenario, Emilio Aperribay, superviviente del bombardeo de Gernika, no tiene ninguna justificación.

Una víctima de aquel cruel ataque con una trayectoria de reivindicación, defensor nato de la paz, de la verdad, la justicia, de la reparación. Una víctima que acude y se implica en casi todos los actos relacionados con la Memoria Histórica y se preocupa por transmitirla, alguien que padeció una guerra, un exilio, silencio, miedo, una dictadura, alguien que se emociona porque tiene sentimientos.

En el acto solo había tres supervivientes, hubo algunos, muy pocos son los que quedan ya, que quisieron asistir y no se les permitió. Dos mujeres encantadoras y Emilio.

Pues bien, a Emilio le invitaron finalmente desde el Gobierno Vasco la víspera del acto a última hora de la noche porque yo, su hija, llevaba quince días gestionando para que él acudiera al acto y entregarle al presidente de Alemania un mensaje de agradecimiento por volver a manifestar su empatía con la Villa y repulsa por lo que sucedió hacía 88 años.

Este mensaje se lo hizo llegar, finalmente, al presidente Alemán, el cónsul de Alemania, Michael John Voss, que se portó como un señor desde el comienzo de las gestiones y al que estamos muy agradecidos.

Y esto es lo que pasó porque lo pensaron así: Bueno, te invitamos, Emilio, eso es lo que quieres y creemos que te lo mereces, pero tú confórmate con ir, nada más porque no contábamos contigo.

Eso sí, que no se te vea, tú no existes, no tienes voz y no eres nadie.

Es más, en el cementerio, además de haber cantidad de gente, también había unos quince jóvenes, algunos eran alemanes y otros euskaldunes que pertenecían a un grupo de intercambio cultural.

Es decir, se había decidido invitar a personas más importantes que a los pocos supervivientes que se quedaron fuera.

Pues así fue, en este caso, a Emilio se le ninguneó, se le arrinconó.

Quedó claro lo que ya, por desgracia, sabemos. Hay categorías  de víctimas. Hay víctimas importantes, y las hay invisibles.

Hay víctimas que no hacen sombra a los políticos y otras que pueden ser incómodas. 

A Emilio aquel día de 1937 unos pilotos nazis, con la connivencia del dictador, le quisieron aniquilar con bombas como al resto de los habitantes de la Villa. Este pasado viernes, unos señores con traje y corbata, algunos de ellos a los que él da su voto porque confía en ellos, le aniquilaron con balas directas al alma.

Qué poca humanidad, qué poca moral.

Sería coherente que los que fueron conocedores y permitieron aquello reflexionaran, aunque sea en su fuero interno, aunque eso suponga no ser capaces de verbalizarlo ni reconocerlo abiertamente.

Que fueran conscientes que lo que hicieron fue un error, una torpeza y una carencia de valentía por parte de alguno de ellos que no fue capaz de imponer justicia e igualdad.

Emilio no olvidará lo que le han hecho aquellos a los que se les llena la boca cuando hablan de reconciliación y perdón. 

 

 

 

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domingo, 30 de noviembre de 2025

Zaldua | Las Cuentas Pendientes de España

Desde la página de La Jornada traemos a ustedes la opinión de Beñat Zaldua con respecto a la visita del presidente alemán Frank-Walter Steinmeier y su acompañante Felipe Borbón y Grecia a Gernika para pedir perdón al pueblo vasco por el bombardeo, aderezado con un análisis de la rocambolesca actualidad política del estado español.

Adelante con la lectura:


Las cuentas pendientes de España con la historia

El presidente de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, visitó por primera vez Guernica, villa vasca bombardeada en 1937 por la aviación de Hitler, y pidió perdón por ello. Foto Afp / archivo

Beñat Zaldua

Noviembre está echando toneladas de historia sobre la actualidad española. Ayer, el presidente de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, visitó por primera vez Guernica, villa vasca bombardeada en 1937 por la aviación de Hitler, y pidió perdón por ello. Lo hizo al lado del rey español, Felipe de Borbón, que volvió a hacerse el loco para no asumir su parte de responsabilidad como heredero directo de la dictadura de Franco. 

De hecho, con la cara que sólo puede tener un Borbón, dio las gracias a Steinmeier por el acto de desagravio. Es decir, un alemán se siente responsable de lo que sus antepasados hicieron en Guernica, pero un español no. La diferencia entre ambos es una: en el primer caso hubo una ruptura con el régimen que cometió aquellos crímenes; en el segundo, no. 

Ocurre exactamente lo mismo con el pasado colonial español, ahora que el tema vuelve a estar de actualidad en México. Pedir disculpas siempre es más sencillo cuando uno no siente que esté traicionando a sus antepasados; cuando no hay línea directa, orgánica e incluso sanguínea con los responsables de crímenes pasados. 

El régimen franquista y el sistema de baja intensidad democrática actual, por llamarlo de algún modo más o menos elegante, no son la misma cosa. Afirmarlo es hacer el ridículo. Pero esa línea directa entre los poderes del pasado y del presente volvió a quedar de manifiesto el pasado 20 de noviembre, otra jornada en que las cuentas pendientes volvieron a ponerse encima de la mesa. Ese día se cumplió medio siglo de la muerte del dictador Francisco Franco, y el Tribunal Supremo quiso celebrarlo a su manera. 

La más alta institución del poder judicial, un estamento que pasó de la dictadura a la democracia como quien pasa de una habitación a otra sin siquiera cambiarse de ropa, decidió que el 20 de noviembre era un buen día para dar a conocer la condena –que no la sentencia– al fiscal general del Estado por un caso de revelación de secretos que no tiene ni pies ni cabeza. Un golpe de lawfare de manual con el que los jueces castigan a un Pedro Sánchez cuya mayoría de investidura –con partidos independentistas vascos y catalanes– se sitúa fuera de lo que la judicatura conservadora considera aceptable. 

De paso, confirman el carácter intocable de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, que aguarda el momento para merendarse al líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo. Fue la pareja de Ayuso, defraudador confeso, quien denunció al ya ex fiscal general, que ha acabado condenado sin pruebas por haber filtrado, supuestamente, la propuesta del denunciante para llegar a un acuerdo con la fiscalía en el caso que se sigue contra él por fraude fiscal. 

Sin salir de los tribunales españoles, esta semana ha arrancado otro juicio que rasca en el pasado. En el banquillo de los acusados se sientan Jordi Pujol, presidente de Cataluña durante una eternidad que va de 1980 a 2003, sus siete hijos y una decena de empresarios. Se les acusa de asociación ilícita y de haber acumulado un patrimonio millonario mediante el cobro de comisiones a cambio de adjudicaciones de obra pública. La familia lo atribuye a una herencia del padre del ex presidente, pero lo cierto es que los indicios de corrupción son abrumadores, lo cual no debiera impedir ver el trasfondo político del caso. 

Pujol lo fue todo en la política catalana durante casi un cuarto de siglo. Fue el constructor de ese sistema por el cual Cataluña ganaba competencias a cambio de garantizar la estabilidad del Estado, garantizando que todo se desarrollaba dentro del cauce autonómico. En Madrid lo odiaban y lo necesitaban. Fue la máxima expresión, en Cataluña, del régimen que siguió a la muerte de Franco. 

El caso que ahora se juzga empezó a fraguarse en 2012, año de la primera gran manifestación independentista catalana, cuando la policía al servicio directo del gobierno de Mariano Rajoy y su ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, arrancó unas investigaciones prospectivas que buscaban minar el auge soberanista. En su miope lectura de la situación, en Madrid siempre interpretaron que el deseo de los catalanes por la independencia fue resultado de años de cesiones a los gobiernos de Pujol. No en vano, eran sus herederos políticos quienes ahora trataban de pilotar la ola independentista. 

Ha pasado una década larga desde entonces, el proceso catalán acabó y Pujol es un anciano de 95 años con deterioro cognitivo, pero el ánimo vengativo de los tribunales españoles lo mantiene en la causa. No lo quieren castigar por corrupto, eso hace tiempo que lo podían haber hecho, sino porque creen que así castigan a la Cataluña que, hace una década, abandonó el consenso del 78, igual que ahora castigan a Sánchez por el mismo motivo. Pujol, sin embargo, es la quintaesencia de aquel régimen esencialmente corrupto. 

La paradoja, por lo tanto, está ahí para quien quiera disfrutarla: quieren castigar a Jordi Pujol para castigar el giro independentista, pero no hay condena posible al ex presidente catalán sin condena indirecta al sistema que emergió tras la muerte de Franco.




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sábado, 29 de noviembre de 2025

Asumir Responsabilidades por la Tortura

Damos seguimiento al tema de la tortura como método de represión por parte del régimen español en contra del pueblo vasco con este artículo de Naiz acerca del reclamo por parte de la Euskal Herriko Torturatuen Sarea:


Torturados reclaman asumir responsabilidades e impulsan el acto del 14D por Zabalza

El 40 aniversario de Mikel Zabalza y la iniciativa para reactivar su caso de Raúl Fuentes han sido saludadas por Torturatuen Sarea. Remarcan que ya es hora de que se asuman responsabilidades por esta lacra y se deje de lado la impunidad. Y animan al acto del 14D.

Una representación de las personas integrantes de la Red de Personas Torturadas de Euskal Herria-Torturatuen Sarea ha comparecido este sábado en el Boulevard de Donostia para dar eco a dos hechos de plena actualidad: el 40 aniversario de la muerte de Mikel Zabalza en Intxaurrondo y la decisión del preso Raúl Fuentes de pedir la reapertura de su caso de torturas tras el dictamen de la ONU que le reconoce y lo declara imprescriptible.

Sobre este último paso, han remarcado que «respaldamos la decisión que ha tomado Raúl, ya que es una iniciativa que abre nuevas vías hacia la verdad, la justicia y la reparación en nuestra lucha por el reconocimiento colectivo de la tortura». Le trasladan su apoyo al igual que a Iratxe Sorzabal y Peio Alcantarilla, que han emprendido actuaciones judiciales similares en las últimas semanas. «Estamos contigo y esperamos que este camino sirva para abrir grietas en el muro de impunidad construido para ocultar la responsabilidad que diferentes aparatos del Estado español han tenido en la aplicación de la tortura política», han indicado Amaia Urizar y Enkarni Blanco como portavoces.

Junto a ello han calificado el caso de Zabalza como «uno de los ejemplos más estremecedores de esa impunidad». «Nadie puede negar ya que Mikel Zabalza murió a consecuencia de las torturas sufridas en el cuartel de Intxaurrondo. Ha sido reconocido como víctima de la violencia del Estado en las principales instituciones del sur de Euskal Herria. Sin embargo, estos reconocimientos no han permitido aún esclarecer plenamente el relato de lo sucedido: qué ocurrió exactamente, dónde, quiénes fueron los responsables y cómo actuaron. Cuarenta años después, estas preguntas siguen sin respuesta oficial, y consideramos que ha llegado el momento de asumir responsabilidades públicas».

La situación no se agota en Fuentes, Sorzabal, Alcantarilla y Zabalza, ni mucho menos, han proseguido Urizar y Blanco, torturadas en diferentes décadas: «Esa misma impunidad atraviesa también el caso de las miles de personas que han sufrido torturas en Euskal Herria. Por ello, desde la Red de Personas Torturadas de Euskal Herria reclamamos el reconocimiento de todos los casos de tortura, reivindicación que consideramos imprescindible porque constituye la base para poder garantizar verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición».

Dicho todo esto, han marcado una fecha: dentro de dos semanas, el domingo 14 de diciembre, la plantilla de D-Bus llevará de vuelta al Boulevard de Donostia el autobús de la dinámica dedicada a Mikel Zabalza. «Aquí no está el conductor, ¿dónde está?», preguntaba la pancarta que, hace 40 años, los compañeros de entonces desaparecido colgaron del autobús en una marcha que llegó hasta el Ayuntamiento donostiarra. «Con la voluntad de volver a representar aquella movilización, recibiremos al autobús y daremos fin a la dinámica con un acto central en el Boulevard de Donostia», han explicado. Será ese 14 de diciembre, coincidiendo con los 40 años de la ‘aparición’ del cadáver en las aguas del Bidasoa, a las 12.30.




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