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lunes, 5 de diciembre de 2022

Otegi | Construir Otro Horizonte

Les recomendamos leer y releer este texto que Arnaldo Otegi a dado a conocer en las páginas de Público:


Construir otro horizonte

Arnaldo Otegi | Coordinador General de EH Bildu

Hace apenas unas semanas se aprobaron los últimos presupuestos generales de una legislatura, sin duda, excepcional, tanto por las mayorías que la han sostenido como por haber estado condicionada por hechos tan determinantes como una pandemia, que ha cuestionado las políticas de privatización de las estructuras sanitarias y los recortes de carácter social, además de una guerra que continua siendo una amenaza en términos vitales, sociales y económicos para las clases populares tanto de Euskal Herria como del conjunto de los pueblos y naciones del Estado.

El gobierno de coalición PSOE-Podemos fue y sigue siendo posible gracias a un acompañamiento crítico del independentismo de izquierdas catalán y vasco sin precedentes en el postfranquismo. Este acompañamiento ha sido y es, sin duda, fruto de  una decisión política orientada por un lado, a la neutralización de cualquier avance neofascista y, por otro, en la hipótesis de que se podría abrir un horizonte de cambio en cuestiones estructurales que el Régimen del 78 ha tratado en vano de hacer irreversibles en estas últimas largas décadas.

El Estado venía de dos legislaturas de Rajoy, condicionadas tanto por una revolución popular democrática y pacífica en Catalunya respondida a golpe de represión institucional (155), judicial y policial; como, por la cristalización institucional del movimiento 15-M (Podemos). Estábamos en un momento de encrucijada y polarización sociopolítica que ponía en evidencia el desgaste del llamado Régimen del 78. En ese momento, la izquierda independentista vasca adoptó una decisión trascendente e inédita en nuestra ya dilatada trayectoria política. Decidimos dar una oportunidad a la constitución de un Gobierno de coalición, sin antecedentes desde la Segunda República, evitando así una "gran coalición" (PSOE-PP) alimentada como alternativa por poderes económicos, mediáticos y fácticos del Estado, que contaban además con Vox como un nuevo instrumento de agitación político-institucional para tratar de reinstaurar una nueva coyuntura histórica de marcado carácter reaccionario.

Éramos conscientes de la importancia de nuestra decisión y de los distintos perfiles que podía tener la misma. Pero estábamos convencidos que abrirle la oportunidad a la conformación de ese Gobierno de coalición, más allá de los acuerdos que se han ido alcanzando, podría favorecer y generar condiciones para que los sectores de "izquierda" en el Estado abordasen en profundidad un debate sereno sobre los necesarios cambios tanto en el modelo territorial como en la recuperación de derechos sociales y económicos recortados por las políticas neoliberales del PP. Era una decisión táctica con, eso sí, la mirada puesta en un horizonte de profundización estratégica como movimiento independentista, socialista y feminista.

Tras la investidura, la legislatura se enfrentó a una pandemia que trastocó la agenda política, priorizando en buena lógica las medidas para afrontar sus enormes consecuencias sanitarias y socioeconómicas. EH Bildu, con independencia de las críticas en torno a muchas decisiones adoptadas por el Gobierno de Sánchez, ha sido determinante en el impulso de medidas destinadas a configurar un "escudo social" y abordar la respuesta sanitaria a la covid-19. Posteriormente, la guerra en Ucrania, unida a la espiral inflacionista y a la crisis energética, nos ha introducido en un escenario donde la prioridad por responder a las demandas de las clases populares vascas y del conjunto del Estado -castigadas por la pérdida de poder adquisitivo, el incremento de precios, piratería de las empresas energéticas, encarecimiento de las hipotecas- ha marcado también nuestra posición ante las iniciativas del Gobierno PSOE-Podemos.

En estos tres años, el independentismo vasco de izquierdas ha mantenido con respecto a su política en el Estado una posición que ha combinado responsabilidad, compromiso con las clases populares vascas y de solidaridad con las del conjunto del Estado Español, con apoyos determinantes a cambios legislativos y medidas socioeconómicas junto al logro de algunos avances significativos para Euskal Herria en clave de inversiones o autogobierno.

Para EH Bildu esta dinámica política tiene que abordar, a futuro , un nuevo horizonte que afronte los necesarios cambios estructurales que en clave política y social son imperativos en el Estado. Además de blindar una agenda social que garantice los derechos de las grandes mayorías sociales, es indispensable e inaplazable que el debate sobre el modelo territorial se abra camino en la agenda política. El modelo constitucional-estatutario vigente, heredero de la filosofía de aquel "café para todos" fruto de una LOAPA impuesta desde el auto-golpe de Estado del 23-F, está hoy en día más cuestionada que nunca por las mayorías institucionales y populares tanto en Euskal Herria como en Catalunya, así como en sectores amplios de la propia izquierda española. Las demandas nacionales de esas mayorías políticas han recibido, hasta ahora, un rechazo institucional (Plan Ibarretxe) y la represión institucional (155), jurídica y policial contra el ‘proces’ catalán. Estas respuestas antidemocráticas hicieron converger al PSOE y al PP en la supuesta defensa "del orden constitucional".

Para nosotros, y lo decimos con la máxima humildad, las izquierdas plurinacionales del Estado y todos los sectores progresistas debemos afrontar con serenidad y honestidad un debate en profundidad sobre el modelo territorial. Hay que levantar, definitivamente, las hipotecas políticas de la transición, evitando que la Constitución Española siga siendo el muro para negar y no respetar la voluntad democrática de vascos, catalanes o gallegos.

En esta misma Tribuna decía Juan Carlos Monedero, hablando de los retos de la izquierda en el Estado, que "la izquierda tiene que abordar un modelo federal con niveles de confederalidad o federalismo asimétrico". Nos parecen muy positivas esas referencias, pero es indispensable una declinación política concreta en torno a la plurinacionalidad y el derecho a decidir que permita, precisamente, transitar hacia el modelo que él mismo nos propone.

Para EH Bildu es necesario empezar a diseñar este debate con la debida prudencia y con el mayor acuerdo posible, así como con la necesaria determinación y honestidad intelectual, sobre los cambios que podrían garantizar la democratización del Estado, el blindaje de los derechos de las grandes mayorías populares y el reconocimiento y respeto tanto de la plurinacionalidad como del derecho a decidir de naciones como la vasca.

Sin prisas pero sin pausas, con prudencia, serenidad, humildad, altura de miras y honestidad política e intelectual, hay que hacer los esfuerzos necesarios para tratar de acordar y construir una agenda política para un cambio histórico para naciones como la vasca y para el conjunto de pueblos y sectores populares del Estado.

En esa tarea histórica está y estará el indepedentismo de izquierdas vasco.

 

 

 

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Confesión de Parte de Juan Alberto Belloch

Por más que los avales del españolismo quieran negarlo la realidad es que la tortura fue utilizada como recurso institucional en contra del independentismo vasco lo mismo por el régimen dictatorial de Francisco Franco que por los gobiernos a los cuales tildan de democráticos, tras la muerte del Caudillo.

Eso convierte al estado español en un régimen violentador de derechos humanos, mismo que ha recurrido al terrorismo de estado sabiéndose impune pues cuenta con la complicidad tanto de la Unión Europea como de los Estados Unidos.

Esto es lo más reciente y llega a ustedes desde las páginas de Naiz:


Belloch asume que conocían la tortura en Intxaurrondo: «Era lo único que hacía mal Galindo»

El que fue ministro de Interior y Justicia en la época final del Gobierno de Felipe González, Juan Alberto Belloch, protagoniza la última muestra de justificación de violencia estatal. Ha dicho en una entrevista que torturar «era lo único que hacía mal Galindo».

Ramón Sola

«Como luchador antiterrorista, Galindo era el mejor». Y torturar a detenidos vascos «era lo único que hacía mal». Son palabras el exministro de Justicia e Interior Juan Alberto Belloch en una entrevista este domingo al diario digital ‘El Español’, que dirige Pedro J. Ramírez.

Belloch fue ministro de Interior desde 1994 hasta que el PSOE perdió las elecciones de 1996. Son los dos años en que afloraron algunos casos de guerra sucia; el más conocido, la identificación de los restos de Joxean Lasa y Joxi Zabala que habían permanecido diez años abandonados en una morgue de Alacant. Ello puso en el ojo del huracán al todavía entonces jefe del cuartel de Intxaurrondo, Enrique Rodríguez Galindo. Pese a abrirse una investigación judicial sobre él, acabó recibiendo el fajín de general antes de que concluyera la legislatura.

Al respecto, Belloch dice 17 años después que «había dos aspectos: el judicial y el antiterrorista. El judicial: si Galindo había cometido un delito, debía ser investigado como cualquier otro ciudadano. Y lo fue. Pero como luchador antiterrorista era el mejor», asegura. Galindo acabaría años después condenado a 75 años de cárcel por el secuestro, torturas y muertes de los dos jóvenes refugiados tolosarras.

Es en este contexto en el que Belloch señala que Galindo merecía dicho ascenso a pesar de la tortura, que «era lo único que hacía mal». Aparte de la banalización de esa lacra, con la declaración de la evidencia que el Gobierno español era plenamente consciente de lo que ocurría en aquellos calabozos y lo amparaba.

En su momento ya se publicó que el Ministerio de Belloch había abordado el asunto con los responsables de Intxaurrondo. Y que incluso la entonces secretaria de Estado de Interior y hoy ministra de Defensa, Margarita Robles, habría protagonizado una tensa entrevista con Galindo en una visita al acuartelamiento, en la que le habría instado a cerrar algunas instalaciones usadas para torturar.

Mirado en perspectiva, lo que el informe del IVAC encargado por el Gobierno de Lakua demuestra es que en realidad aquel gobierno buscó evitar nuevas condenas por tortura, eliminando las pruebas al respecto. Así, el último caso que ha llegado a condena judicial en el Estado español es de 1992 y se produjo en Bizkaia.

De hecho, en 1995, año en que Belloch fue ministro de Interior y de Justicia de principio a fin, el equipo de Paco Etxeberria tiene registrados 99 casos de tortura. En 1994 y 1996, en que dirigió el Ministerio parcialmente, fueron 125 y 88 respectivamente.

Roldán y el Cesid

Esta parte de la entrevista publicada el domingo no ha tenido apenas repercusión pública, ocultada por la que se lleva el titular y que tiene que ver con los tejemanejes de los aparatos del Estado para resolver la fuga del ex director de la Guardia Civil y corrupto Luis Roldán.

Belloch indica que uno de los mayores miedos del Gobierno de Felipe González en la década de los 90 era «que Luis Roldán apareciera asesinado» porque habrían pasado a la historia «como agente ejecutor».

«Temía que el Cesid asesinara a Roldán para que no tirara de la manta y pasáramos a la Historia por ese crimen», indica Belloch, quien reconoce que «había muchas posibilidades de que ocurriera».

En este contexto, reconoce que pagó 300 millones de pesetas a un intermediario del espía Paesa para detener a Luis Roldán. «No hubo negociación con Paesa. Negocié con otra persona que no ha salido nunca en los medios. No pienso dar su nombre. El pago se efectuó en mi despacho del ministerio en una maleta».

Foro Social: «Inaceptable revictimización»

El Foro Social Permanente se ha hecho eco de estas declaraciones de Belloch sobre la tortura para indicar que «son inaceptables los relatos autojustificativos por parte de quienes tuvieron altas responsabilidades. Al igual que en el caso de José Barrionuevo, se hace necesario el amparo político e institucional a las víctimas del Estado. Tienen el mismo derecho a no ser revictimizadas».




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El FAQ de 'la Mano de Irulegi'

Todo lo que usted debe saber acerca de 'la Mano de Irulegi' por medio de este detallado reportaje y entrevista que se han publicado en las páginas de Noticias de Navarra:


Mattin Aiestaran: "En el yacimiento, cada hora de trabajo da sus frutos"

El arqueólogo dirige desde 2018 la investigación arqueológica del poblado de la Edad del Hierro

Javier Rodrigo (EFE)

El arqueólogo Mattin Aiestaran, director de las excavaciones en el yacimiento de Irulegi, donde se ha hallado una mano de bronce con la inscripción más antigua en lengua vascónica, ha afirmado que, a diferencia de otros enclaves, "cada hora de trabajo" en este antiguo poblado prerromano "da sus frutos".

Aiestaran dirige desde 2018 la investigación arqueológica del poblado de la Edad del Hierro situado junto al castillo de Irulegi, yacimiento en el que se basa una tesis doctoral que está realizando en la Universidad Pública Vasca/Euskal Herriko Unibertsitatea.

 Aiestaran recuerda cómo el 18 de junio de 2021 la arquitecta Leire Malkorra, en el vestíbulo de lo que se cree que era una vivienda del poblado, encontró una lámina de bronce junto a cerámica y restos de carbón.

Un hallazgo de ese tipo, ha asegurado, "no nos extrañó, porque estos pobladores conocían el metal y lo trabajaban. No sería un caso único, sino que nos han salido varias veces elementos metálicos, como clavos y demás".

Un derrumbe que protegió los restos

Los arqueólogos del Gobierno de Navarra vieron la pieza el mismo día en que fue encontrada, pero "desconocíamos qué podía ser, si se trataba de un ornamento, de una pieza incompleta". No fue posible en ese momento hacer más averiguaciones, aunque "ahí está la tentación de querer limpiar la pieza en el mismo yacimiento para ver qué es", ha reconocido.

Siguiendo los consejos del servicio de Restauración del Gobierno de Navarra, la pieza, con parte de la tierra adherida a la misma, se guardó en una bolsa hermética "para alterar lo mínimo posible la humedad y la temperatura a la que ha estado expuesta durante 2.000 años", ha explicado el arqueólogo.

En el Depósito Arqueológico del Gobierno de Navarra, en Cordovilla, las restauradoras se hicieron cargo de su limpieza y estabilización, hasta que una de ellas, ha indicado Aiestaran, "se dio cuenta de que tenía uñas en los dedos y de que era el dorso de una mano derecha en la que había un texto escrito".

La pieza está excepcionalmente bien conservada. "Es un lámina muy delgada, pero elementos más frágiles incluso se han llegado a conservar en Irulegi por el hecho de que (el poblado) fue atacado y abandonado" en el siglo I antes de cristo.

"Estas viviendas fueron incendiadas, colapsaron y el derrumbe mismo del edificio lo cubre y ha sellado todos los retos que tenía en su interior. Eso ha permitido que todo esto quedara en posición primaria inalterado durante 2.100 años", ha subrayado.

¿Un amuleto de buena suerte?

La pieza tiene un pequeño agujero y estaría clavada al parecer en un poste o en el vano de la puerta de una de las viviendas del poblado. "Estaba hecha para ser mostrada, para que quien se acercara allí lo viese", ha comentado Aiestaran.

Su utilización, ha resaltado, "no puede alejarse mucho de una función apotropaica, una expresión griega que significa lo que aleja el mal y acerca el bien o da buena fortuna a quien vive en esa vivienda o en ese edificio o a quien entra" en el mismo.

Los símbolos y creencias de sociedades antiguas

Aiestaran no duda en afirmar que la mano de Irulegi "es un objeto muy valioso", porque los arqueólogos "no estamos acostumbrados a encontrarnos piezas de esta naturaleza. Los arqueólogos normalmente andamos con bastante más seguridad cuando tratamos sobre temas como arquitectura, economía o artesanado incluso, porque investigamos el pasado desde el registro material".

En cambio, ha reconocido, los arqueólogos "nos sentimos un poco más incómodos y carecemos de tantos datos para hablar de cuestiones inmateriales de las sociedades pretéritas".

"Y en este caso, la mano de Irulegui nos habla de varios aspectos inmateriales de estas sociedades, una de ellas es el simbolismo, las creencias que ellos tenían, y llegar a estas cuestiones es muy difícil, se han de necesitar piezas muy exclusivas", ha agregado.

Pero, además, ha valorado, esta mano de bronce "nos ha dado otra gran pista sobre una cuestión inmaterial, que es su lengua, que se materializa cuando se escribe".

Otros restos "congelados" en su lugar original

Pero la mano no ha sido el único hallazgo arqueológico realizado en Irulegi, donde también se han encontrado restos que remiten a la vida cotidiana de los pobladores vascones. Estos restos tienen el valor añadido de que están en su lugar original, como los fragmentos de grandes tinajas que están lo que se interpreta como un almacén, los objetos de cocina que aparecen al lado de un hogar o los elementos relacionados con équidos hallados en lo que podrían ser unos establos.

"Nos estamos encontrando con una imagen fiable y sobre todo congelada de ese momento", ha destacado el arqueólogo.

Un poblado que creció durante 1.400 años

Uno de los aspectos más destacados de Irulegi, ha explicado Aiestaran, es que tiene 1.400 años de evolución como poblado. Empieza como una pequeña aldea en lo alto del monte edificada con materiales perecederos en la edad del Bronce Medio y termina siendo casi una protociudad en el siglo I antes de cristo. "En Navarra se han dado muy pocos yacimientos que ofrezcan esa estratigrafía", ha asegurado.

"Irulegi es uno de ellos y la imagen que nos puede ofrecer en cada fase es muy distinta", ha señalado Aiestaran. La más atractiva, porque es la que mejor se ha conservado, ha resaltado, es la última, la del Hierro final, gracias al ataque de las tropas romanas y su abandono, lo que fue "una gran tragedia para ellos, pero para nosotros los arqueólogos del siglo XXI es una suerte maravillosa".

El arqueólogo ha apuntado que en otros yacimientos, "con un buen equipo y con buenos medios", lo que se halla en el subsuelo tal vez "no nos ha respondido tanto", pero "ese no es el caso de Irulegui". En este yacimiento, ha aseverado, "cada hora de trabajo que invertimos da sus frutos y yo creo que en el futuro también será así".

Los vascones, un pueblo muy desconocido

Acerca de los protagonistas de esta historia, los vascones, Aiestaran ha indicado que "es muy poco lo que se sabe de esta etnia, de este pueblo prerromano".

Una de las pocas cosas que se saben es su nombre. Los romanos, cuando por primera vez mencionan a este pueblo, lo hacen porque parte de su ejército pasa por tierra vasconas en el 76 antes de cristo, en dirección a Uaracos, la actual Viana. Esa es la primera fuente existente.

Hay otras menciones a los vascones de historiadores romanos que no aportan mucha información sobre los mismos. "Todo lo demás nos lo tendrá que ir contando la arqueología", ha afirmado Aiestaran, quien confía en que el yacimiento de Irulegi ayude a ir completando este puzzle de datos sobre el pueblo vascón.

Arqueólogos y voluntarios, mano a mano

El hallazgo ha sido fruto de un trabajo colaborativo desarrollado con la ayuda de voluntarios del Valle de Aranguren, del resto de Navarra y de otras comunidades autónomas.

Cada verano, desde 2018, los voluntarios, guiados por arqueólogos de la Sociedad de Ciencias Aranzadi, han estado excavando en el yacimiento de Irulegi, datado en el siglo I antes de cristo, a los pies de los restos del castillo medieval situado en la cima del monte.

Allí, en los meses de junio y julio, voluntarios y arqueólogos profesionales han ido sacando a la luz restos enterrados desde hace más de 2.000 años, que la sociedad científica presenta cada año en el frontón del Valle de Aranguren a los vecinos de este municipio navarro de unos 12.500 habitantes.

Un primer hallazgo de vecinos del valle

La historia del yacimiento de Irulegi comienza en 2006 cuando una cuadrilla de vecinos del valle, en auzolan, subieron al monte, a donde se intuía que pudo estar el castillo medieval, y comenzaron a desbrozar y limpiar el terreno. Pronto encontraron restos arquitectónicos y comprendieron que necesitaban el apoyo de una institución científica para continuar con los trabajos.

Fue en 2007 cuando el Ayuntamiento del Valle de Aranguren encargó los trabajos arqueológicos a la Sociedad de Ciencias Aranzadi, que primero llevó a cabo la excavación y consolidación del castillo de 2007 a 2017. A partir de 2018, se inició la excavación del poblado prerromano, junto a la fortaleza, ha explicado el alcalde del Valle de Aranguren, Manuel Romero.

La idea, ha señalado, era investigar el poblado de la Edad de Hierro y la forma en que fue atacado por los romanos, tras lo cual fue abandonado.

Un trabajo de profesionales y voluntarios

El arqueólogo Mattin Aiestaran trabajó en el yacimiento primero en prácticas como alumno universitario y desde 2018 como director del mismo. Según ha indicado, como es habitual, el trabajo de campo se hace en verano, entre junio y julio, y durante el resto del año se procesan todos los materiales y se hacen los informes e investigaciones.

En ese trabajo de campo participan técnicos y arqueólogos de la Sociedad de Ciencias Aranzadi junto a profesionales como arquitectos y geólogos. También se trabaja en red con distintas universidades como la del País Vasco o la de Burgos.

Y después está una de las partes más importantes de todo este proceso: los alumnos universitarios que acuden cada año a excavar en Irulegi en prácticas. De esta forma, "intentamos ofrecer información práctica a toda esa generación de jóvenes arqueólogos", ha destacado Mattin Aiestaran.

Una vez al año, los principales hallazgos se muestran a los vecinos de la zona en el frontón de Aranguren. "Evidentemente, nos debemos al valle, que es el que nos llamó y es el promotor realmente de este proyecto. Siempre hemos querido mantener esa cercanía hacia los habitantes del valle y eso supone también, cómo no, difundir y divulgar los trabajos que estamos haciendo", ha subrayado Aiestaran.

En 2021 salta la sorpresa

En junio de 2021 vio la luz el hallazgo más importante del yacimiento hasta la fecha, una lámina de bronce que primero se identificó como un adorno de casco, al estilo de las alas del casco de Astérix, aunque "la gran sorpresa viene cuando se nos indica que ha aparecido una mano que puede tener connotaciones de importancia en el tema lingüístico", ha comentado el alcalde del Valle de Aranguren, Manuel Romero.

"La verdad es que supuso un espaldarazo importante para el Ayuntamiento, puesto que habíamos apostado muchos años por hacer esa excavación arqueológica sin grandes apoyos", ha afirmado Romero, quien ha reconocido que lo sucedido ha sido "muy emotivo y emocionante".

Sobre todo, ha agregado, porque los trabajos "se hacen con muchísimo voluntariado, personas del Valle de Aranguren, personas que vienen de otras comunidades autónomas. Se participa muchísimo desde la colaboración ciudadana a la hora de trabajar en esas excavaciones, junto a los equipos técnicos que garantizan toda la rigurosidad que necesita una excavación de estas características".

"Esto ha sido algo muy local, nosotros nunca hemos buscado absolutamente nada, no tenemos una hoja de ruta, esto ha sido una sorpresa muy agradable", ha resaltado el alcalde.

El ayuntamiento quiere evitar masificaciones

Romero ha señalado que ahora hay "un boom muy importante" con el yacimiento y la mano de Irulegi, pero confía en que "poco a poco se apaciguarán la cosas", porque es una zona que siempre ha sido muy visitada y ahora "debemos regular que las visitas se puedan hacer con garantías", ya que "las masificaciones a veces perjudican al entorno, al medio ambiente y a los vecinos".

"A ver si podemos organizarnos de alguna manera para que en los pueblos cercanos tengamos una zona de aparcamientos, unos merenderos para comer, porque no es un valle turístico y no porque no haya demanda, sino porque el criterio del Ayuntamiento siempre ha sido preservar el valle desde el punto de vista medioambiental", ha apuntado.

Tras anunciar que "no vamos a hacer una explotación turística del poblado ni del castillo ni de los parajes del valle", el alcalde ha explicado que está proyectado habilitar el Palacio de Góngora, donde se llevó a cabo la presentación de la Mano de Irulegi, como un centro sobre el patrimonio cultural y medioambiental del valle.

Así como en el yacimiento "no tenemos mucha prisa por alcanzar objetivos, no podemos volvernos locos buscando más manos", sí se desea "acelerar la rehabilitación total del Palacio de Góngora, "porque podría ser el punto de llegada al valle y, desde ahí, marcar diferentes itinerarios para subir a Irulegui, unos más fáciles, otros más de montaña".

"Ahí podría estar el museo con todo lo que está saliendo de los yacimientos y se podría crear un centro medioambiental al servicio de la comarca de Pamplona", ha precisado.

Sorioneku: bienvenidos al Valle de Aranguren

La mano de Irulegi volverá en diciembre al valle para ser presentada a los vecinos y "que se sientan partícipes de lo que ha sido el hallazgo de la pieza, que la sientan como algo que es del Valle de Aranguren". Después irá al Museo de Navarra y "ahí no hay vuelta atrás", ha reconocido el alcalde, que ha comentado que "habrá que hacer réplicas", una para el propio yacimiento.

De momento, "estamos viendo hacia dónde queremos ir con todo esto", porque la mano de bronce y la inscripción "sorioneku" (afortunado, expresión al parecer utilizada a modo de bienvenida) "se ha convertido en un símbolo del Valle de Aranguren".

"Si esa palabra de 'sorioneku' es de bienvenida a un lugar, está claro que el valle la acoge totalmente", ha afirmado el alcalde.

Primer testimonio "incuestionable" de la lengua vascónica


El lingüista navarro Javier Velaza, quien junto al guipuzcoano Joaquín Gorrochategui se ha encargado de analizar las inscripciones de la "Mano de Irulegi", ha asegurado que este hallazgo es el primer testimonio "incuestionable" de lengua vascónica de hace más de 2.000 años.

Javier Velaza, experto en epigrafía y catedrático de Filología Latina en la Universidad de Barcelona, ha afirmado que hay que seguir analizando las inscripciones en la pieza de bronce con "calma" y con "rigor" para saber su relación con la forma de la lengua documentada en los textos vascos más antiguos (siglos XV y XVI).

Junto a Joaquín Gorrochategui, experto en paleolingüistica y catedrático de Lingüística Indoeuropea en la Universidad del País Vasco, el navarro augura una larga fase de estudio de una inscripción singular que se remonta al siglo I antes de cristo.

¿Qué conclusiones ha permitido obtener hasta ahora la Mano de Irulegui?

Del testimonio de la Mano de Irulegi creo que se pueden extraer dos conclusiones: la primera, que en ese territorio y en esa cronología se hablaba la lengua de los vascones; la segunda, que esa lengua, al menos en algunas ocasiones, se puso por escrito mediante una adaptación de un signario ibérico.

Se ha calificado la lengua utilizada en la Mano de Irulegui como euskera, vasco, vascuence, protoeuskera o lengua vascónica. ¿Cuál sería la expresión correcta?

A mi modo de ver, la forma más científica es llamarla lengua vascónica o vascona, puesto que entendemos que es la lengua propia del pueblo que las fuentes clásicas denominan como Vascones. Es también la forma más prudente, puesto que en realidad desconocemos cuál es la relación exacta de esa lengua con la forma de la lengua que tenemos documentada en los textos vascos más antiguos, es decir, los de los siglos XV y XVI.

¿Qué es lo que más le ha llamado la atención de la inscripción?

Se trata de una inscripción singular por varios motivos: en primer lugar, por la forma del soporte, que carece de paralelos escritos hasta el momento; también por el hecho de que, antes de grabar los signos mediante la técnica del punteado, se hizo una especie de borrador con la técnica del esgrafiado; por otro lado, por el sistema gráfico que emplea; y, en fin, por la lengua que testimonia.

¿Le ha sorprendido que se utilizara el signario ibérico? ¿Por qué es importante el uso del símbolo de la T en la inscripción?

Que el sistema de escritura sea un derivado del sistema ibérico no es excesivamente sorprendente: de hecho, los celtíberos también habían escrito su lengua adoptando y adaptando el signario de los iberos. En el caso de la Mano de Irulegi, la aparición del signo T viene a ratificar algo que ya intuíamos por dos monedas acuñadas en ese mismo territorio, y es que al adaptar el signario ibérico a la lengua vascona, se había incluido ese signo, quizás para escribir algún fonema que en ibérico no existía.

¿Qué otras inscripciones en lengua vascónica existían hasta ahora?

Hasta el momento no contábamos con ningún testimonio incuestionable. Además de las monedas que he mencionado, teníamos un pequeño bronce procedente, según parece, del valle de Aranguren, una inscripción sobre piedra de Olite, ambos muy mutilados y de muy difícil interpretación, y una inscripción sobre mosaico hallada en Andelo (actual Muruzábal de Andión, Mendigorría) que tal vez estuviese también escrita en lengua vascónica aunque en este caso en un signario derivado del celtibérico.

¿Por qué el resto de la inscripción parece tan extraña? ¿Queda mucho estudio de la inscripción por delante?

El resto de la inscripción ha de analizarse lingüísticamente con calma y aplicando con todo rigor el método científico. El hecho de que el sistema gráfico no permita diferenciar entre oclusivas sordas y sonoras ni tampoco marcar esas consonantes en posición final absoluta de palabra provoca que las posibilidades de interpretación y análisis sean diversas.

Por lo demás, el hecho de que una palabra se parezca mucho a su forma moderna, pero el resto aparentemente no, es simplemente lo que se espera de dos estadios de lengua separados en diecisiete siglos. Si se piensa, por ejemplo, en cómo era el antecesor del castellano hace diecisiete siglos, resulta que era el latín: en una frase en latín podemos encontrar tal vez una palabra idéntica, o casi, a su derivada en castellano, pero otras que le son muy opacas a alguien que no sabe latín. Quizás estemos en una situación parecida.

 

 

 

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Egaña | Morts pour la Patrie

Iñaki Egaña pone la historia de la Primera Guerra Mundial y su impacto en Euskal Herria en su justa medida mediante este texto publicado en su perfil de Facebook:


Morts pour la patrie

Iñaki Egaña

El 11 de noviembre se conmemoraba en Francia el armisticio que llevó al fin de la Primera Guerra mundial. Han pasado 104 años desde que en aquel paraje hoy desconocido para nosotros del norte francés se firmó el fin de una guerra tan inútil como sangrienta. Hoy, la población del armisticio tiene apenas poco más de 40.000 habitantes, Compiègne. La firma en su sede puso fin a una tragedia que desde Hego Euskal Herria nunca hemos sabido calibrar en su justa medida. A menudo suelo referirla como la mayor penalidad que hemos pasado los vascos en la historia reciente. Mayor que la de la guerra del 36.

La solemnidad con la que se celebra cada año el aniversario del fin de la guerra, a pesar del transcurrir del tiempo, impresiona. Han sucedido cuatro o cinco generaciones de la sarracina, pero los ecos de aquella gran mortandad, sobre todo juvenil, aplacan aún el ánimo. Estremece, asimismo, leer la lista de fallecidos en cada pueblo de Ipar Euskal Herria, jóvenes cuyo único recuerdo es el nombre que ha quedado relatado en una inscripción común. Murieron en Verdún y en otros escenarios ajenos al país, marcados por la frase lapidaria de “Morts pour la patrie”. Más de 6.000, el 3% de la población. El 25% en la mayoría de los pueblos del interior si únicamente contabilizaríamos a los jóvenes. Los heridos se registraron por decenas de miles.

Este año, una pancarta en Pausu con el vocablo de la patria tachado y sustituido por la palabra Francia, es decir que transformaba la inscripción de “Morts pour la patrie” por la de “Morts par la France” más el añadido de “Frantziak erailak” ha provocado una virulenta reacción de los alcaldes de Urruña y Hendaia, Filipe Aramendi y Kote Ezenarro. El primero de EHbai y el segundo del PSF. Han considerado la pancarta insultante y han defendido ese relato inamovible, a pesar de las ironías que nos dejó al respecto Pierre Lemaitre y que le llevó a ganar el Goncourt. La grandeza de Francia, el chauvinismo de su clase política y la narración de la construcción de la identidad francesa son intocables, como la Constitución española de 1978.

La Primera Guerra mundial fue un acontecimiento desgarrador que sirvió para dividir a la clase obrera europea. La consecuencia más dramática fue la de ocho millones de muertos en cuatro años. De esa cantidad, casi un millón y medio de los fallecidos tenían nacionalidad francesa, es decir, el 10% de la población activa. La deserción e insumisión fueron una de las señas de la guerra en Ipar Euskal Herria.

A medida que la guerra se iba cobrando víctimas, la deserción subió de tono hasta convertirse en un problema de envergadura para el Ejército francés: entre 8.000 y 12.000 vascos, según las fuentes, desertaron. Las medidas se sucedieron una tras otra, se cerró incluso la frontera, se acusó de espías a los insumisos, se ejecutó a alguno de ellos bajo esa acusación, se censuró la correspondencia, se controló y reprimió a los familiares que pasaban de visita la muga hacia el sur, se pagaron sobresueldos a los gendarmes más diligentes y, finalmente, el Ministerio de la Guerra francés negoció con su homónimo español para que los desertores detenidos fueran deportados al Marruecos español. Una nueva tragedia.

No fue, sin embargo, la primera ni la última guerra a la que incorporaron a los jóvenes vascos. En 1883 tuvieron que ir hasta China para defender el pabellón francés. La aventura colonial francesa en el Yunang, que continuaría con la conquista de territorios hasta el delta del Mekong, fue una pesadilla para los que sufrieron la campaña. En 1854, otro grupo de vascos fue enviado hasta Crimea, defendiendo la tricolor francesa, cuando las autoridades de París, en colaboración con Gran Bretaña y el Imperio Otomano, desataron una estúpida guerra contra Rusia. En 1870 otro puñado de jóvenes se vería involucrado en el conflicto de Napoleón III y Prusia. En 1914 fue el clímax con su incorporación a los batallones franceses en la Primera Guerra mundial. Todavía y después de la Segunda Guerra mundial, algunos serían embarcados a Indochina (1946) y Argelia (1954) para defender el honor colonial.

Me estremece también el recuerdo únicamente numérico y esa referencia sublime a la Gran Guerra. Porque la sombra francesa ha sido muy alargada. Vicent Etchemendy, de Arrosa, murió a comienzos de 1947 después de haber participado en las campañas de Siria y Turquía bajo la bandera tricolor francesa. También fue la crónica de Pierre Lafargue, de 21 años y natural de Biarritz, que en enero de 1950 murió combatiendo bajo la bandera francesa en Indochina.

El hijo del pelotari Iñaxio Echebeste, campeón de Francia y vecino de Sara, murió en la guerra colonial de Argelia. León Lajournade, de la localidad bajonavarra de Uharte, siendo veterano de Indochina, murió años después en Argelia, en una emboscada en Seddou. Jean Sallaberremborde, del caserío Etchart de Muskildi, fue otro de los 103 vascos que murieron en Argelia. Otras contiendas, como la de Corea, inmersas en las tensiones de la Guerra Fría, también tuvieron sus víctimas vascas. Edouard Fernandez, natural de Baiona, murió en Corea, en “lucha contra el comunismo”, a finales de 1951.

El servicio militar obligatorio, el alistamiento forzoso fueron la base del nacionalismo francés. Ni la toma de la Bastilla, ni la Marsellesa, ni les Bleus de fútbol cohesionaron a una sociedad diversa tanto como lo hicieron el relato de “las guerras heroicas” y, sobre todo, el hecho colonial. Miles de nuestros jóvenes murieron por un proyecto ajeno.

Se ha intentado unir el dolor por aquella perdida colectiva con la creación de un sentimiento nacional. Una cuestión a revisar, como bien hicieron los autores de la pancarta de “Morts par la France”. “Eskuara baizik etzakiten haiek” cantaba Gorka Knorr a los muertos vascos de la Gran Guerra. Todo nuestro respeto y recuerdo a ellos. Pero que no nos hagan la trampa del trilero. Lo siento por el rey navarro Enrique, pero París no vale siquiera una misa.

 

 

 

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domingo, 4 de diciembre de 2022

La Mano Protectora

Desde las páginas de Noticias de Navarra traemos a ustedes este bello texto inspirado en el hallazgo arqueológico conocido como 'la Mano de Irulegi':


Yo coloqué la Mano de Irulegi en la puerta

David Bere Irigoien

Fui yo quien colocó hace 2.100 años esa mano en la puerta de la casa de mi madre. La que tuvo que dejar aquel hogar y huir precipitadamente de madrugada. Vi arder los lugares que nos habían dado cobijo durante largo tiempo, a nosotros y a los que nos precedieron mucho tiempo atrás. Fui yo quien dio el aviso cuando llegaron los soldados romanos con sus flechas incendiarias. Las vi volar ciegas hasta nuestros techos que se encendieron en la noche. Las paredes de adobe también cedieron…

Nos gritaron: –¡Vascones! ¡Abandonad vuestras casas y monedas, vuestros rebaños y comida!–. ¿Por qué nos expulsaban de esa manera? Entendíamos algo de su lengua, pero les comprendimos mejor por sus expresiones de odio e ira al mirarnos. Daban voces y gritaban: ¡Quintus Sertorius... ! No les comprendíamos...

 Corrí con mis hijas y otros vecinos, pero a mi compañero lo atraparon y ladera abajo le rompieron a patadas y puñetazos. Ojalá, tal vez un día, en una de vuestras excavaciones lo encontréis floreciendo en la tierra...

Había colocado aquella mano protectora de bronce en la puerta de entrada de la casa de mi madre, para que los malos espíritus no pudieran entrar en ella. Para que no la llenaran de oscuridad y tristeza. Pero olvidé que a quien más teníamos que temer era a aquellos hombres llegados de lejos, con sus armaduras y sus lanzas. Que batallaban en nuestra tierra por el poder de su gran imperio romano. Nuevamente llegó la guerra y la destrucción a nuestras comunidades y a nuestras vidas. Pensábamos que en lo alto de este monte, sagrado para nosotros, viviríamos por fin tranquilos. Tuvimos que haber hecho como otros, haber subido más al norte, a mayor altura, donde los crómlech construidos por nuestros antepasados nos protegen.

Esa mano de bronce me la había regalado un viejo amigo comerciante, que mediante símbolos era capaz de plasmar en una superficie lo que sentíamos. Vivía cerca, pero en tierras más llanas. Me contó que aquello que él llamaba escritura se lo había enseñado hacer un poblador de tierras más al sureste, con el que intercambiaba cebada por corderos. Me contó que aquella escritura se había ido extendiendo río arriba desde donde acaba el gran río Hiber (Ebro). Le enseñó esa escritura por el aprecio que tenía a las gentes que vivíamos en el llano y cerca de las montañas. Porque sabía que allí era donde residían los dioses antiguos que le protegían. Decía que en estas, nuestras altas tierras. la magia existía.

 Después de aquel asalto a nuestro poblado nos refugiamos de nuevo más arriba, entre los valles altos, como ya lo habían hecho anteriormente nuestros ancestros. Donde, desde siempre, hemos sabido que es más fácil defenderse. Y si también llegasen hasta aquí con sus disputas de poder y guerras, pasaremos rápido al otro lado de las grandes montañas, donde nos esperan los aquitanos, nuestros hermanos de sangre y lengua. Muchos de los nuestros se quedaron en el llano. Desde allí nos ayudaron y nosotros desde aquí les protegimos.

Aquí nos quedaremos tal vez siglos, hasta que los invasores y los imperios se vayan.

Pero recordad que nuestra madriguera está en las montañas, aquí es donde todo se guarda.

Que vi arder la casa de mi madre, pero de nuevo coloqué una mano protectora de bronce en la puerta de la casa de mis hijas.

 

 

 

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Entrevista a Pedro Miguel Etxenike

Ayer se celebró en Euskal Herria y alrededor del mundo el Día Internacional del Euskera, fecha que coincide con el día en el que se celebra el Día de Nafarroa... de Navarra pues.

Pues bien, desde Noticias de Navarra traemos a ustedes esta entrevista que sabemos les va a resultar interesante pues nos aporta información relevante acerca del euskera, su protección y su deseada normalización.

Adelante con la lectura:


“El euskera no sobrevivirá si no mantenemos el deseo de seguir siendo euskaldunes”

Pedro Miguel Etxenike | Consejero de Educación del Gobierno vasco en 1982 e impulsor de la Ley del Euskera | Etxenike, artífice de la Ley de Normalización del Uso del Euskera de 1982, aparca la ciencia y la física para valorar el fruto de aquella labor

Mikel Mujika

Asegura Pedro Miguel Etxenike (Isaba, 1950) que incluso antes de presentar el borrador de la ley, se produjo otro hito con la apuesta por el euskera batua. Tuvo que recorrerse “todos los batzokis” del PNV para explicar la unificación del euskera. Casi sale escaldado. “Pero creo que si el Gobierno vasco no opta por el batua, el euskera no se hubiese desarrollado igual”, reflexiona. Insiste en que todo el desarrollo del euskera bajo el paraguas de esta ley habría sido imposible sin la colaboración y el apoyo de muchas personas a las que hoy quiere “rendir tributo”: “especialmente a Carlos Garaikoetxea, Koldo Mitxelena y Ramón Labayen”.

¿Cree que con los mimbres políticos de hoy podría haber sido posible el consenso logrado en 1982?

La misión de un político es buscar consensos con los mimbres que uno tiene, pero en aquel momento era imprescindible tanto la unificación del euskera, que es independiente de la ley, como la propia ley. Y ahí el Gobierno Vasco tuvo que optar y optó claramente por el batua y por Euskaltzaindia como órgano asesor. Hay que agradecerle al gobierno de Carlos Garaikoetxea su liderazgo y al PNV su apoyo. Con los mimbres de entonces, hicimos una ley integradora.

¿Y con los mimbres de ahora?

No lo sé. Quizás se podría haber hecho. Lo que sí estoy convencido es que el ordenamiento jurídico español y la recentralización que ha habido, y la tensión política en la que ahora cada acuerdo es una cesión independentista y tal, el Tribunal Constitucional (TC) de ahora, quizás no hubiese tenido la misma visión integradora que tuvo en parte el anterior.

¿Cree que vamos para atrás en ese aspecto?

En aquella época se vendía, y algunos lo creían, que el TC era un tribunal técnico que juzgaría con una gran independencia de los deseos de los partidos políticos. Ahora vemos la tragicomedia que es la renovación del TC, y es difícil creernos que la neutralidad del Tribunal es una cosa objetiva, pero no vamos a hablar del Tribunal Constitucional.

¿Cuándo toma conciencia de que lo que se ha hecho es bueno?, ¿cuando pasan 20, 30 o 40 años y ve que la ley sigue viva, o desde el principio ya vio que habían dado en el clavo?

El Gobierno vasco desde el principio, tenía claro que debía haber una ley y que el borrador, por tanto, era modificable para lograr el consenso. La cohesión social que esta ley aportó estaba por encima de cualquier presión partidista. Porque la ponencia del euskera del Partido Nacionalista Vasco, que hicimos Iñaki Zubiri, Ramón Labaien, Koldo Mitxelena y yo mismo, decía que el objetivo era muy superior a la ley del euskera: conseguir que todo aquel que quiera vivir en euskera lo pueda hacer de forma real y efectiva; y esto impone deberes a la Administración, no al ciudadano, que es el que elige en libertad. No es una ley de cooficialidad, que eso ya está en el Estatuto y en la propia Constitución.

¿Esto era un paso más?

Es una ley de promoción del uso, para que nadie sea obligado, en ningún campo, a cambiar su idioma al relacionarse en ámbitos privados o públicos. Y eso, partiendo de una situación de monolingüismo efectivo en los ámbitos administrativos, pues exige cambios. Y pone deberes a la Administración. Y son deberes a la Administración en la Comunidad Autónoma del País Vasco, no de la CAPV.

¿Esa fue la clave?

Ese fue uno de los puntos de máxima fricción. Y luego cada Administración tiene que desarrollarla; obviamente, la Administración de la CAPV en los campos de Educación, el que más ha progresado, el campo de la sanidad, la Ertzaintza menos, aunque ahora está avanzando, la ha desarrollado más que la Administración central en el campo de la Justicia.

¿Qué más se puede hacer?

Todavía queda muchísimo por hacer, pero la flexibilidad que tiene la ley puede ser usada para avanzar mucho más ahora que el caldo de cultivo es mucho más euskaldunizado. Por ejemplo, en la Educación se ve clara la diferencia. Solo hay que comparar el porcentaje de vascoparlantes antes y ahora, que ha aumentado. En Navarra se ha mantenido. En mi valle, el Roncal, y Baztan, de donde eran mis padres, veo grandes avances. Para mí es muy importante eso. O en Iparralde, donde está retrocediendo, claramente se ve la necesidad de una ley que sirva de promoción y garantía del uso; no solo de cooficialidad.

Decía usted en su discurso de 1982 que el euskera estaba herido de muerte. ¿Así era?

En mi discurso había cierto carácter agónico, no solo en el caso de la ley del euskera. Por ejemplo, cuando entra el Gobierno vasco y el autogobierno, en diciembre de 1980 se hace el convenio de ikastolas, que permite sacarlas de la quiebra. Recibían 650 millones de pesetas y pasaron a recibir 2.080. Ahí fue muy importante la sensibilidad autonómica y el concepto de Justicia de un ministro de la UCD, Juan Antonio Ortega Díaz-Ambrona, porque el cambio de ministros de la UCD permitió que las ikastolas saliesen de la quiebra con aquel convenio y llegar a la ley del euskera en otras condiciones.

¿Cuánto le falta al euskera para normalizarse del todo?

Es difícil definir normalizar del todo. Yo en su día hablé de 60 años; han pasado 40, pero creo que todavía falta mucho, sobre todo en algunos ámbitos. Las leyes son necesarias, pero no suficientes. Lo más importante ahora es normalizar el uso.

¿Es el momento de la sociedad?

Sí. El euskera no sobrevivirá si nosotros, los vascoparlantes, no mantenemos el deseo de seguir siendo pueblo vasco, de seguir siendo euskaldunes. Con el orgullo del pequeño y sin la arrogancia del grande. Pero debemos tener en cuenta que es algo que se le debe al mundo, porque no preservar una joya cultural como el euskera, sería fallar a la humanidad.

¿La revolución digital pone un desafío añadido al euskera?

Yo creo que el mundo digital es un gran desafío, pero nos coge en un buen momento, porque hay varias generaciones de vascoparlantes muy bien formadas en euskera y en sus campos. Y la propia ley permite, si hay que tomar medidas extras, adoptarlas, porque es muy flexible.

¿Esas medidas tendrían encaje perfectamente?

Total. Hoy no se requiere tanto una nueva ley, como aplicarla con visión y en el caso de la Administración de Justicia con ímpetu, valentía y generosidad. En cualquier caso, yo no creo que las leyes deban ser inmutables y si hubiese un consenso mayor del que hubo, por qué no cambiarla.

¿El consenso es el que te permite sobrevivir?

Nunca se debe cambiar la ley si el consenso no es superior. Y claro, es un consenso amplísimo el que se tendría que lograr, porque en su día, en la práctica, hubo un partido grande que no se sumó (HB), pero tampoco sus dirigentes estaban tan descontentos como manifestaban.

¿Cómo se tejió el acuerdo y cuáles eran las posiciones?

El primer acuerdo importante fue el del PNV y Euskadiko Ezkerra (EE). Y con ese núcleo de acuerdo, se amplía en la práctica totalidad al PSE y la UCD, debido a la inteligencia de los que negociaron. José Luis Lizundia y Jon Olabarria por parte de Euskadiko Ezkerra, Inmaculada Boneta, José Antonio Zaldua, Alberto Ansola y otros por parte del PNV; José Antonio Maturana fue clave por parte del PSOE. Recuerdo también con afecto a Chus Viana y a Alfredo Marco Tabar (UCD). Incluso a Santiago de Griñón, que estaba en Alianza Popular (su partido presentó enmiendas a la totalidad), que era un hombre muy culto. Y el propio Batasuna, algunos en el fondo, ayudaron. Fue un triunfo de la sociedad vasca.

¿Qué papel jugó Herri Batasuna?

Batasuna no estaba en el Parlamento, con lo cual otorgaba al PNV una mayoría absoluta con 25 escaños sobre 60. Ellos tenían 11, pero yo hablé, y estoy convencido de que Lizundia y otros también, con mucha gente de ese partido y estaban en el mundo del euskera, y ellos presionaban para que se fuese más allá, pero nosotros fuimos lo más allá que fue posible manteniéndonos en el centro del acuerdo. Pero yo no creo que Batasuna ahora no firmase esta ley. Habría que preguntarles a ellos, claro. Yo hablé también mucho con Txillardegi y otros en aquella época. Creo que alcanzamos el máximo consenso posible. Lizundia siempre quería ir más allá en Justicia, pero…

En ese ámbito se reclama más.

En Justicia, no es cuestión de la ley, sino de voluntad política. La ley permite avanzar mucho más en Justicia de lo que se ha avanzado. Igual es el momento.

¿Quién fue el que más tuvo que sacrificar?

Yo creo que el que más sacrificó dentro del dolor de su militancia por la opción del batua, fue el PNV. Pero no había otra y supieron reaccionar con generosidad. Era de vida o muerte. Yo vi el sufrimiento que había en los batzokis, en cantidad de euskaldunes, también motivada a veces por una comprensión errónea de lo que significaba la unificación, que se identificaba con izquierdas, con haches y mal euskera.

O sea que había muchas connotaciones.

Muchas. No hay más que leer a Villasante o ver las declaraciones de Mitxelena para darse cuenta de que aquello no fue una decisión fácil y se actuó con una visión de país, integradora y tolerante. Los derechos lingüísticos no solo son individuales, sino que para poder ejercerse deben entenderse también de forma colectiva. 




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sábado, 3 de diciembre de 2022

Luis Enrique y el Euskera

Que mejor forma de celebrar el Día Internacional del Euskera que compartiendo esta nota publicada por Deia en la que el seleccionador de la oncena española que participa en la cuestionada edición 2022 del Mundial de la FIFA dedica palabras de elogio a la lingua navarrorum.

Lean ustedes:


Luis Enrique: "Me hubiera gustado ser vasco, por la cultura, el hablar euskera"

El seleccionador español prepara ya el partido de octavos de su equipo ante Marruecos

El Twitch de Luis Enrique está dando mucho que hablar. El seleccionador español se lo pasa en grande contestando a los aficionados que le hacen preguntas a través de la red social. En su conexión de este sábado ha mostrado su amor por Euskadi.

Así, ha asegurado que de no ser asturiano le hubiera gustado ser vasco. "Siempre le digo a mis amigos que si no hubiera sido asturiano me hubiera gustado ser vasco, por la cultura, el hablar euskera desde la cuna...", ha confesado.

También ha revelado que le habría gustado tener como entrenador a "Luis Aragonés, muy preparado, muy auténtico y carismático. Un orgullo haber disfrutado de él cuando era seleccionador, y fue injustamente vilipendiado, muy criticado por la prensa".

Asimismo, ha revelado el origen de su famoso andamio: "Empezó en Vigo. Teníamos la montaña, me subí un día y me gustó. Y nos puso el club un andamio. Aquí tenemos dos y desde ahí y sin gritar gracias a los 'walkies' podemos seguir el entrenamiento. En términos de control o de ocupación de espacios lo recomiendo".

Respecto al partido de octavos con Marruecos, ha señalado que "lo que han repetido más es bloque medio y desde ahí apretar y pasar a bloque alto. Creo que van a alternar las dos. Y son muy rápidos en transiciones y muy peligrosos en estrategia. tienen lanzadores a pierna cambiada muy buenos. Va a ser un partido de tener que controlar mucho posicional para evitar esas situaciones".

Y ha hecho una última confesión: "Duermo sin calcetines y en bolas". 




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lunes, 28 de noviembre de 2022

De Leyes a Leyes

Hablar de memoria histórica en el estado español es un verdadero reto.

Vean esto que se ha publicado en Naiz:


¿Ley de Memoria Democrática?

Por si no quedase clara esta connivencia golpista entre Iglesia y Dictadura, el 25 de febrero de 1954, monseñor Antoniutti, acompañado de varios cardenales y obispos, impuso a Francisco Franco la condecoración de la Orden Suprema de Cristo (la máxima del Vaticano), siendo papa Pío XII.

Pablo Ibáñez, Clemente Bernad, Carolina Martínez, José Ignacio Lacasta-Zabalza, Ángel Zoco, Víctor Moreno, Jesús Arbizu, José Ramón Urtasun, Carlos Martínez, Laura Pérez y Txema Aranaz | Del Ateneo Basilio Lacort

De entre las muchas medidas que la Ley de Memoria Democrática se ha «olvidado» de incluir en su articulado, nos han llamado la atención dos. La primera, la relativa al monumento «Navarra a sus muertos en la Cruzada», conocido por «los Caídos». La segunda, a la Iglesia católica.

En ninguna de sus 55 páginas, la ley los menciona. Ambos representan la quintaesencia del golpismo. El primero mantiene imperturbable su identidad golpista y la segunda sigue aprovechándose de unas leyes franquistas que los militares le otorgaron como botín de guerra.

Con relación al Monumento a los Caídos de Navarra no ha ha habido ninguna asociación memorialista que no lo haya repudiado, considerándolo el símbolo más abyecto de la represión que carlistas y falangistas perpetraron en Navarra, nada más iniciarse el golpe de Estado.

Ha sido objeto de debate acerca de su eliminación (como dictaba la Ley sobre símbolos golpistas) o de su conversión –«resignificación» la han llamado los más audaces. Así se pretendió en un concurso propulsado por el Ayuntamiento y que, luego, quedó en agua de borrajas y en un ridículo majestuoso por parte de sus promotores. Al final, el único que salió triunfante de aquella «movida» fue la carlista Hermandad, que viene usufructuando el edificio para seguir celebrando sus misas en memoria de los golpistas y de quienes los apoyaron y murieron en el frente.

Un grupo político que defendió la «demolición» del monumento fue HB, por juzgarlo como un símbolo que atentaba contra la memoria de las víctimas del 36. Lo hizo en un mitin en Sartaguda en 1986. En 2006, Joxé Abaurrea presentaría en el registro del Ayuntamiento una instancia exigiendo la desaparición del monumento por «ser un enorme símbolo propio del régimen franquista» (22.12.2006). Y como concejal de Bildu, recordó que «allí se representa la barbarie a través del ensalzamiento de unos hechos brutales» (“Diario de Noticias”, 29.3.2018). Más tarde, él y Asiron recularon en esa postura iconoclasta primera, proponiendo de forma ambigua otras perspectivas más estéticas y funcionales para el monumento. Así, obviaron lo solicitado por asociaciones memorialistas en reuniones celebradas al efecto con Abaurrea. Pero tales encuentros fueron una excusa para ganar tiempo e ir organizando una salida interesada mediante un concurso que les garantizaba la no eliminación del edificio, punto fundamental reclamado por la derecha.

En esas estábamos cuando llegó la tramitación de la Ley. Hay quienes culpan al PSOE y a Podemos como responsables únicos de que el Monumento a los Caídos no haya recibido ni una línea de reprobación en dicha ley. Pero el Gobierno se apoyó en varios partidos que lo sostienen para sacar adelante la ley y ya se sabe qué sucede en esos trámites: se negocia... de todo. En tiempo, solicitamos que Bildu expusiera por qué no exigió al PSOE incluir en dicha ley la referencia a los Caídos como símbolo del franquismo golpista. Escudarse en que lo plantearon pero sin éxito, en ningún caso puede justificar ese silencio, interpretado como apoyo dado a la Ley, sino todo lo contrario. Y mucho menos cuando lo pactado relativo al Fuerte de Ezkaba, carece de concreción y presupuesto. Y, por si no estaba claro, los militares ya se negaron a recuperar el «Cementerio de las botellas» porque, dicen, entorpecería las maniobras militares que llevan a cabo en ese conquistado lugar de memoria... Además, ahí está el camino recorrido en el Parlamento de Navarra con las Leyes de Memoria de 2013 y 2018, con la sorprendente ausencia de los Caídos. Ausencia que adelantaba los apaños y falsas justificaciones para seguir ausente en la presente Ley.

En cuanto a la ausencia de la Iglesia católica, refleja, no solo la bajada de pantalones a la que habitualmente se somete el PSOE cuando se enfrenta a la jerarquía eclesiástica, sino que representa un insulto a la inteligencia de la ciudadanía, en general, y a las víctimas del 36, en particular. Lo que resulta paradójico, pues buena parte de los asesinados en Navarra eran del PSOE y de la UGT.

¿Dónde queda condenada la responsabilidad de la Iglesia católica en dicha ley? ¿Acaso quieren hacernos olvidar que la Iglesia participó en el golpe de Estado, que lo aupó y justificó con una Carta Colectiva del Episcopado español a los obispos del mundo, publicado el 1 de julio de 1937? ¿No recuerdan que el obispo Olaechea lo denominó «santa Cruzada»?

La Iglesia se convirtió en parte sustancial del Estado franquista, declarado Estado confesional católico. En 1947, el sucesor de Olaechea, Enrique Delgado Gómez publicó el 2 de julio una pastoral asegurando que «los principios de la Cruzada quedaban a salvo, intocables e inatacables con la Ley de Sucesión», ley que el Dictador propuso en referéndum a la ciudadanía. Y añadía que «los motivos tradicionales católicos que siempre nos hicieron grandes en nuestra Historia y animó como espíritu nuestra Cruzada de Liberación [...]. Se trata de hacer firme aquella epopeya, de dar curso legal e histórico a su espíritu» (“Diario de Navarra”, 2.7.1947).

Por si no quedase clara esta connivencia golpista entre Iglesia y Dictadura, el 25 de febrero de 1954, monseñor Antoniutti, acompañado de varios cardenales y obispos, impuso a Francisco Franco la condecoración de la Orden Suprema de Cristo (la máxima del Vaticano), siendo papa Pío XII.

La ley de Memoria Democrática declara por ley la ilegalidad de todas las leyes, órdenes y decretos emanadas de aquel Estado franquista. Si es así, entonces, ¿a qué espera el Gobierno a declarar ilegales los Acuerdos que ese Estado franquista firmó con la Iglesia católica? Cuando lo haga, quizás empecemos a creer en esta Ley. Mientras tanto, déjennos dudar de su alcance teórico y práctico.

 

 

 

 

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La Molesta Mano de Irulegi

Damos seguimiento al hallazgo de 'la Mano de Irulegi' con este texto publicado por Naiz:


¿Por qué molesta a algunos la mano de Irulegi?

Juan del Barrio

Después del hallazgo por sorpresa de la mano de Irulegi, las reacciones al mismo en los medios han sido diversas y encontradas. De entusiasmo por parte de quienes intuían la importancia que dicho hallazgo representaba para la historia lingüística del pueblo vasco en Navarra, y de recelo por la otra parte de quienes han estado del lado de los vencedores en las diferentes conquistas que hemos sufrido.

Así también, Iñaki Iriarte López, parlamentario foral de Navarra Suma, publicaba recientemente esto en un periódico local: «Admitir la importancia del descubrimiento de Irulegi, no nos conduce a ser anexionados por nuestros vecinos del oeste». Aquí se ven sus reticencias políticas derivadas de la importancia del hallazgo, olvidando descaradamente de que la Constitución española ya establece, en la disposición transitoria cuarta, la posibilidad de que Navarra se integre en el régimen autónomo de la Comunidad Autónoma Vasca por medio de un referéndum.

También hacía una comparación de lo que significan los hallazgos arqueológicos descubiertos en Israel y ahora en Navarra. Afirmaba que «Durante estos días Navarra me ha recordado a Israel...» y aseverando que lo que está detrás de dichos hallazgos es la justificación política. Cierto es que en el caso del estado de Israel, desde siempre ha pretendido legitimar la colonización de Palestina por medio de los hallazgos arqueológicos. No es el caso de Navarra, donde ya estamos conquistados y colonizados desde que en l512 las tropas castellanas invadieron Navarra. En su relato, como no podía ser menos, trivializa la importancia de dicho hallazgo, relativizando su importancia con frases como esta... «Si el mismo nos va a solucionar nuestros problemas existenciales...».

No es el único medio español que se ha rebotado con la aparición de la mano de Irulegi. Así, unos ponen en duda la importancia arqueológica, antropológica o cultural del mismo, mientras otros lo ningunean. El "ABC" decía: «El hallazgo constata algo que ya sabíamos, que había individuos que hablaban vasco, pero, al tratarse de un documento aparentemente privado –y no público– eso no debe llevarnos a pensar que el vasco era la lengua mayoritaria, ni tampoco la de la elite, de las poblaciones del denominado solar vascón».

En elespañol.com de Pedro J. Ramírez se podía leer: «La ‘mano de Irulegui’ tiene cuatro líneas de símbolos de clara ascendencia ibérica, pero solo han conseguido descifrar la primera, con un parecido remoto al euskera».

No tiene desperdicio lo que contaba eldebate.com: «Aumentan las dudas sobre la autenticidad de la inscripción en «euskera» de la mano de Irulegui. Después de que la presidenta de Navarra, María Chivite, anunciara a bombo y platillo el descubrimiento, la relevancia del hallazgo ha dado paso a las sospechas sobre su verdadero origen bajo la alargada sombra de Iruña-Veleia».

Lo de navarra.com resulta delirante: «Salta la sorpresa en el Stadium Gal de Irún. Euskaltxandría, aprovechando el hallazgo de un flequillo aberchándal metálico de hace 2.000 años, pide la oficialidad del euskera en toda Navarra, es decir, condena a la inmensa mayoría de los navarros a no poder acceder a un puesto en la administración de su propia comunidad porque desconoce ese idioma. Habrá que seguir exportando boronos guipuchis para colocarlos en la administración de Navarra, que ya no sabían los aberchándales qué hacer con el excedente que tenían al otro lado de la muga».

No acaban con estas aportaciones las insinuaciones de la derecha mediática española, con afirmaciones engañosas, minimizando la importancia del hallazgo arqueológico de Irulegi o poniendo en duda su veracidad. Nada nuevo... solo evidencian sus prejuicios políticos sobre la historia y cultura de Navarra. No aceptan la evidencia que como dice Javier Velaza: «El público tiene que tener clarísimo que esto es una pieza auténtica sacada en el más escrupuloso de los métodos científicos en una excavación».

Para la ciudadanía navarra el hallazgo arqueológico representa especialmente tres cosas. A) Que en nuestro territorio ya se hablaba y escribía en lengua vascónica antes de Cristo. B) Que Navarra es la cuna del actual Euskera, la Lingua Navarrorum. C) Que ha quedado al descubierto el fin del insistente y malévolo propósito, de citar a la CAV exclusivamente como País Vasco, omitiendo el que a este pertenecen también Iparralde y Navarra, como ha quedado demostrado.

 

 

 

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sábado, 26 de noviembre de 2022

'Gora Euskal Erriya'

De por sí lo de 'la Mano de Irulegi' les tiene echando espumarajos por la boca y ahora se vienen a enterar que allá en el archipiélago arrebatado a los guanche a sangre y fuego, en una basílica, se encuentra un vitral que contiene palabras en euskera.

Y no son cualquier palabra, vaya, ni siquiera son de corte religioso, no, son palabras que reivindicaron a Euskal Herria a principios del siglo pasado.

Lean lo que nos reporta Deia:


Hallan un ‘Gora Euskal Erriya’ en una vidriera de hace un siglo en Gran Canaria

Mikel Delika, artesano vidriero gasteiztarra, ha restaurado las 17 de la basílica de Nuestra Señora del Pino, en Teror, que datan de 1920 l En una de ellas, el pintor de las vidrieras decidió introducir la frase en euskera entre otras en latín

Maite Redondo

Cuando hace dos años Mikel Delika estaba restaurando las vidrieras de la catedral de Jaén le llamaron para ver si estaba interesado en trabajar con las vidrieras de la basílica de Nuestra Señora del Pino en la localidad de Teror de Gran Canaria. “En principio, iban a ser dos, pero al final se decidió que fueran las 17 que rodean el templo en sus ventanales laterales, fachada principal, crucero y altar mayor”, explica este artesano vidriero de Gasteiz, cuya labor es reconocida internacionalmente. Delika ha llevado a cabo trabajos en la Catedral de Santa María de Gasteiz, entre los que destaca su Estudio y Plan Director de las vidrieras de dicho templo; ha intervenido en la Casa de Juntas de Gernika y en numerosas iglesias. En la actualidad, está trabajando en la catedral del Buen Pastor de Donostia.

Las vidrieras de la basílica canaria de Nuestra Señora del Pino, declarada Bien de Interés Cultural, datan de 1920 y fueron realizadas por la casa Maumejean, la misma que hizo las de la catedral nueva de Gasteiz. Es una de las empresas más grandes que ha existido, llegando a tener unos 100 pintores del vidrio y sedes en Madrid y Donostia, entre otras ciudades. “Contrataban a los mejores de las Escuelas de Bellas Artes y tenían una técnica que rozaba casi la perfección”, describe Mikel Delika.

Este artesano gasteiztarra se trasladó en marzo a Gran Canaria, y junto a Manuel Bernabé, estuvieron trabajando en un taller habilitado provisionalmente en el Palacio Episcopal. “Fueron casi tres meses de trabajo de limpieza y restauración de estas obras, que para tener más de 100 años no estaban tan mal, pero había que reconstruir las partes dañadas y reforzar su estructura. Son de alto valor artístico y un importante patrimonio de la Basílica y de Canarias”, explica el artista gasteiztarra, que fue reconocido como referente internacional en el sector por la prestigiosa British Society of Master Glass Painter.

Pero la gran sorpresa de Mikel Delika llegó cuando en uno de los paneles se encontraron con una frase en euskera, nada normal en una basílica de Gran Canaria: Gora Euskal Erriya. “Nadie nos lo esperábamos, la gente no se había enterado porque las vidrieras están colocadas muy altas. No se perciben estos pequeños detalles. Habitualmente, lo primero que hacemos nosotros es la documentación fotográfica y, cuando pusimos el panel sobre una mesa de luz para fotografiarlo, nos dimos cuenta de que se había incluido una frase en euskera. A veces, los artistas en sus obras suelen añadir un guiño personal, un elemento que a simple vista no aparece en esa composición”.

Las 17 vidrieras están decoradas con elementos marianos y cristológicos de distintas épocas. En la dedicada al Quinto Misterio Gozoso, el de El Niño Jesús perdido y hallado en el Templo, aparece un personaje leyendo un texto en latín, pero en el medio se intercala la frase en euskera. También se puede leer Donosti y otra frase en euskera incompleta. “El texto fue el sello personal del maestro pintor de las vidrieras de Gran Canaria, que era vasco y quiso así plasmar en ella su sentimiento nacionalista”, según Mikel Delika.

Las vidrieras fueron expuestas durante varias semanas en Gran Canaria para que el público pudiera contemplarlas antes de ser colgadas de nuevo en las paredes de la basílica. “Mucha gente que pasó por la exposición se quedaba sorprendida al ver el detalle de la frase en euskera, pero a todos les pareció un detalle sorprendente y simpático”.

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Mikel Delika cursó Maestría Industrial por la rama de electricidad; sin embargo, nunca ejercería esa profesión, ya que desde siempre se había sentido atraído por el mundo del dibujo y las vidrieras. Ha dedicado su vida a desentrañar sus secretos y aprovecha para reivindicar un oficio, que, según advierte, puede llegar a desaparecer. “En 2018 creamos la Asociación para la Restauración y conservación de vidrieras de España, ARCOVE, cuyo principal objetivo es que se establezcan estudios reglados como existen en la restauración de tapices, de pintura de caballete, de mural...al igual que en el resto de Europa. Además aquí hay un patrimonio inmenso, no hay vidrieras medievales, pero contamos con muchísimas de finales del siglo XIX y principios del XX. Todos los ensanches de las capitales vascas están llenos de vidrieras y hay que restaurarlas”. El vidrierista advierte que en la actualidad hay pocas personas que puedan ejercer este oficio. “Cuando no estemos nosotros tendrán que venir de otros países”.

A Mikel Delika le gustaría tener un aprendiz para transmitir todo lo que ha aprendido en su extensa trayectoria, “pero es muy difícil, te dan ayuda para cuatro o cinco meses, pero este arte no se aprende en ese tiempo”, reivindica este artista que tiene su taller, Vitrales Mikel Delika, en la calle Txikita en el Casco Viejo de Gasteiz. “Muchas veces ves una vidriera y te parece bonita, pero desconoces el trabajo que hay detrás, cómo se corta el vidrio... Por ello, yo tengo abierto mi taller al público, quiero que la gente valore lo que cuesta restaurarla. Es una forma de divulgar mi oficio; como no aparece mucho en internet, parece que no existe y lo que no se conoce, no se valora”.




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