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sábado, 31 de enero de 2026

GKS Moviliza contra el Fascismo

La prensa (tanto la vasca como la española) así como las plataformas antisistema han estado compartiendo esta actividad convocada por GKS y llevada a cabo simultáneamente en Bilbo y en Iruñea.

Lean ustedes:


Miles de jóvenes secundan en Bilbao y Pamplona el llamamiento de GKS a “crear un muro de contención contra el fascismo”

GKS considera “importante” que exista “un frente de clase que combata las reformas autoritarias y militaristas” que se llevan a cabo en la actualidad, por lo que ha animado “a todos aquellos que quieran de verdad hacer una aportación” a crear “un muro de contención de la clase trabajadora contra el fascismo”

Gazte Koordinadora Sozialista (GKS) -Coordinadora juvenil socialista- ha congregado este sábado en Bilbao y Pamplona a miles de personas, la mayoría jóvenes, que se han manifestado por las calles de la capital vizcaína para llamar a “crear un muro de contención contra el fascismo”. 

En Bilbao, la marcha ha dado inicio pasadas las 18.15 horas de la tarde, desde la plaza del Sagrado Corazón de la capital vizcaína, presidida por una pancarta en la que podía leerse el lema “Faxismoaren eta estatuen autoritarismoaren aurka gazte langileok borrokara!” (Contra el fascismo y el autoritarismo de los estados, jóvenes trabajadores a la lucha). Durante el trayecto, los manifestantes han coreado eslóganes asegurando que “la lucha es el único camino”, así como animando a “combatir el fascismo”, y han alzado la voz para animar a “la lucha comunista”. Además, han portado banderas de Palestina, así como enseñas comunistas y símbolos representativos de la lucha obrera, y han encendido bengalas.

Antes de comenzar la protesta, la integrante de GKS Aroa Arrizubieta ha asegurado que la organización juvenil ha “tomado las calles” este sábado en Bilbao y Pamplona “para demostrar que ante el autoritarismo de los estados” hay una juventud que “de verdad, tiene un compromiso real para hacer frente al fascismo”.

Según ha defendido, “ante la ofensiva política de la oligarquía y el nuevo fascismo que se está articulando”, resulta “imprescindible” que haya “grandes organizaciones comunistas” que le hagan frente. GKS considera “importante” que exista “un frente de clase que combata las reformas autoritarias y militaristas” que se llevan a cabo en la actualidad. Por ello ha animado “a todos aquellos que quieran de verdad hacer una aportación” a crear “un muro de contención contra el fascismo”. “Un muro de contención de la clase trabajadora”, ha precisado, a la vez que ha invitado, “a toda la juventud trabajadora” a “la lucha y a la organización”.

La marcha ha atravesado la Gran Vía bilbaína hasta la Plaza Circular, a la que se han ido sumando, durante el recorrido, cientos de personas, especialmente jóvenes. Una vez llegada a la Plaza Circular, la manifestación ha proseguido por la calle Buenos Aires hasta llegar al Ayuntamiento, donde ha finalizado. Cuando los manifestantes han llegado a la explanada del Consistorio, el puente del Ayuntamiento se encontraba totalmente ocupado por los participantes. 

Por su parte, en Pamplona, la movilización ha salido, sobre las 19.00 horas desde la Plaza de la Libertad, donde se ubica el Monumento a los Caídos. Precisamente, este viernes dos miembros de GKS se colgaron de este edificio para exigir su derribo y llamar a participar en la manifestación de hoy. Encabezaba la marcha una pancarta con el lema 'Faxismoaren eta estatuen autoritarismoaren aurka gazte langileok borrokara!' (Contra el fascismo y el autoritarismo de los estados, jóvenes trabajadores a la lucha).

La manifestación ha recorrido la Avenida Carlos III hasta Merindades, para continuar por la Avenida Baja Navarra, Plaza Príncipe de Viana, Yangüas y Miranda, calle Padre Moret, calle José Alonso, calle Taconera para finalizar en el Bosquecillo, donde se había instalado un escenario. A lo largo del recorrido se han ido desplegando otras pancartas con críticas a Donald Trump, Von der Leyen, Nettanyahu, Vito Quiles e Isabel Día Ayuso. Además, se han coreado consignas como 'Contra el fascismo, organización', 'No a la guerra de los capitalistas' o 'Los Caídos demolición'.

En declaraciones previas a los medios de comunicación, Joanes Velázquez, miembro de GKS, ha destacado que “miles de jóvenes de toda Euskal Herria hemos tomado las calles contra el fascismo y el autoritarismo de los estados, demostrando que existe una generación joven dispuesta a plantarles cara”. Ha manifestado que “ante la ofensiva política de la oligarquía y el nuevo fascismo que están intentando imponer, hay que crear grandes partidos comunistas”. En este sentido, ha defendido que “debemos unir un frente de clase compuesto por organizaciones proletarias y movimientos populares para hacer frente a las reformas autoritarias y militaristas de los estados”. Así, desde GKS han tendido la mano “a individuos y colectivos a formar parte del grupo de contención contra el fascismo” y han llamado a “la organización y a la lucha a la juventud trabajadora”.




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viernes, 30 de enero de 2026

Festival Musical por Palestina

Hace unas semanas, durante su concierto del 9 de enero de 2026 en el Estadio Nacional de Santiago, Chile, Bad Bunny rindió un emotivo homenaje al cantautor y activista Víctor Jara, interpretando con mandolina su himno “El derecho de vivir en paz”. El gesto ocurrió precisamente en el histórico recinto, utilizado como centro de detención durante el golpe de estado de Pinochet y su posterior dictadura.

Pues bien, pareciera ser que los máximos representantes del estilo musical caracterizado por su frivolidad de pronto, están tomando consciencia de lo que ocurre en las sociedades de las cuáles surgieron y a las cuáles les dieron la espalda en su obsesiva búsqueda de fama y dinero.

¿Por qué lo mencionamos?

Porque ahora ha sido Rosalía quien, dejando de lado su papel protagónico en la embestida mediática en contra de los derechos sociales, políticos, sexuales y reproductivos de las mujeres, se ha subido al escenario a cantar en solidaridad con el pueblo palestino. En ello, Rosalía se ha colocado por encima del mismísmo Joan Manuel Serrat, rábido defensor del sionismo junto a Joaquín Sabina.

Hablamos de un escenario en el que se ha contado con la presencia del internacionalista vasco Fermin Muguruza.

Lean ustedes la reseña provista por Naiz:


Muguruza, Rosalía, Guardiola, Amaia, Llach... en un gran festival por Palestina en Barcelona

La cultura catalana se ha reunido este jueves en el Palau Sant Jordi de Barcelona para reclamar el fin del genocidio y la libertad de Palestina en el concierto Manifest x Palestina, un acto protagonizado por figuras como Rosalía, Pep Guardiola, Bad Gyal, Amaia, Fermin Muguruza o Eduard Fernández.

La iniciativa Manifest x Palestina ha dado un nuevo aldabonazo internacional en favor de Palestina este jueves noche desde Barcelona con un gran festival que ha reunido a 20.000 personas y ha tenido participación vasca. Desde una plaza cualquiera del Mediterráneo escenificada en el pabellón de Montjuic, el actor Eduard Fernández ha abierto la velada con una conversación con el 'fixer' gazatí Kayed Hammad, quien se ha dedicado a relatar las condiciones penosas que hoy viven sus paisanos mientras se terminaba de llenar el lugar.

En cuanto han dado las 20:00 horas, Pep Guardiola ha tomado la palabra: «Las bombas quieren provocar silencios, que miremos a otro lado, que no demos un paso adelante. Es por eso que nos tenemos que implicar», ha exclamado el entrenador del Manchester City, antes de sentenciar que «todo esto va solo de humanidad, que es lo que está faltando hoy en Palestina».

Las primeras notas musicales han llegado en la voz de la cantante palestina Lina Makoul, quien ha insistido en que solo la creación lleva a la felicidad, justo antes de unirse a la chilena Ana Tijoux, en un giro del pop dulce y reivindicativo al rap sureño 'Somos Sur', repleto de demanda y rebeldía.

«Palestina está viva en cada padre, en cada madre y en cada niño; en cada canción y en cada grito de solidaridad. Por eso pido que sigáis clamando por Palestina», ha rogado a su vez Natalia Ahmad Abu-Sharar, parte de la comunidad Palestina de Catalunya, antes de que se materializara la conexión entre Euskadi, Cataluña y Palestina con Fermin Muguruza, 'Yalah Yalah, Ramallah' y la demanda de «Boicot a Israel».

Un prólogo, dos actos y un epílogo

Tras esto, el blues desértico de Tinariwen, atrapado entre turbantes y envuelto en puesta de sol, ha servido para dar visibilidad a los distintos conflictos en los que está inmerso hoy el pueblo tuareg, mientras que una performance de La fura Dels Baus ha servido como cierre de este prólogo.

El silencio del inicio del primer acto ha quedado roto por el violín de la madrileña Laura Pacios, acompañado por un ensamble a caballo entre el jazz y el flamenco, para que luego la navarra Amaia Romero, sola con su piano en el centro de la plaza mediterránea, dejara caer un velo de ternura en un pabellón salpicado de las estrellas que han formado los miles de linternas de los miles de teléfonos móviles de los miles de asistentes al son de 'Nadie podría hacerlo' y 'Tengo un pensamiento'.

Por su parte, las voces del catalán Xavi Sarrià y de la activista de origen sirio Salma Alhakim se han unido en 'HAYAT / VIDA / حياة', un grito a la vida y la libertad del pueblo palestino; igual que han hecho las de Guillem Gisbert, líder de Manel, y Mushkaa, hoy en silla de ruedas tras lesionarse la rodilla, en '1 CUMBIA AMB EL GUILLEM (1v1)', antes de cerrar el primer acto con un «Puta Israel».

La convicción pop de la palestino-jordana Zeyne ha abierto el segundo acto y ha arrancado uno de los «Free Palestine» más sonoros de la velada, al que ha seguido la dulce 'La symphonie des éclairs' de la francesa Zaho de Sagazan y la balada por el fin de la guerra de la noruega Aurora Aksnes.

Rosalía canta 'La perla' por sorpresa

En medio de la reivindicación ha llegado la sorpresa, cuando las pantallas del Sant Jordi han anunciado a Rosalía, lo que ha desatado que cientos de los sentados en las sillas dispuestas en la pista del pabellón se abalanzaran contra la primera fila.

La catalana, que había recibido críticas estos meses por no posicionarse sobre el genocidio, ha aparecido secundada por cinco músicos, entre guitarras y palmas, para cantar 'La perla' y agradecer a la organización del Manifest x Palestina la invitación al acto.

La irrupción de Rosalía ha servido como antesala al momento urbano de la velada, inaugurado por el 'Primark' de La Zowi y sublimado por Bad Gyal, que primero en solitario ha puesto en pie el Sant Jordi con su 'Fiebre', y luego, acompañada de Morad, ha tirado por 'Así soy'.

Por su parte, el cantante de La Florida, siempre identificado con la causa palestina, ha pedido al público ondear sus banderas entre los versos de ‘Soñar’, a la vez que reclamaba la libertad de la región.

Clamor por la libertad de Palestina

La calma, agradecida en la solemnidad de esta clase de actos, ha regresado con Clara Peya, quien, sentada al piano, ha guiado a Elisabet Casanovas, Laia Manzanares y Miki Esparbé mientras denunciaban los abusos sistemáticos de Israel, un discurso que ha dado entrada a Arab Barghouti, hijo de Marwan Barghouti, encarcelado desde hace 24 años.

Si hay un ejemplo en Cataluña de resistencia cultural, ese es sin duda la Nova Cançó, y Lluís Llach, uno de sus mayores exponentes, quien acompañado de Gemma Humet y Alguer Miquel ha entonado su combativa 'Abril 74'.

El epílogo que ha cerrado las más de tres horas y media de Manifest x Palestina ha comenzado con Oques Grasses sentados en un banco susurrando su preciosa 'La gent que estimo', en uno de los últimos actos en que se espera se pueda ver a la banda de Osona antes de su retiro.

Tras esto, y a demanda del activista (y colaborador de ‘7K’’ David Fernàndez, los cientos de miles de asistentes al Palau Sant Jordi han alzado las cartulinas que reposaban en sus asientos, creando así una bandera Palestina gigante, antes de que Anna Andreu con la 'Canción de Jinete' de Paco Ibáñez y el Ovidi Gran Cor con 'Diguem no' de Raimon pusieran punto y final a la velada cerca de la medianoche.

Todos los beneficios del concierto se destinarán a impulsar y reconstruir proyectos culturales en Gaza y Cisjordania, canalizados a través del PPAN (Palestinian Performing Arts Network) y centros culturales independientes como el Lajee Center (Camp de Refugiados de Aida) y el Dar Qandeel (Tulkarem).




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lunes, 12 de enero de 2026

Curar el Sufrimiento

Desde Gara traemos a ustedes la traducción de este reportaje centrado en un colectivo muy particular que año con año participa en la movilización anual de enero por la calles de Bilbo en solidaridad con los presos políticos vascos; sus hijas e hijos, a su vez represaliados políticos y víctimas de las políticas penitenciarias de excepción que se han aplicado a sus madres y a sus padres como parte de una estrategia diseñada por el estado español para infligir el mayo daño posible a la sociedad vasca.

Recuerden, esos jóvenes vivieron sus infancias sometidos a las inclemencias causadas por medidas como la dispersión, el aislamiento, la ampliación de las penas y la negativa a la concesión de segundo y tercer grado, etcétera.

Vaya, hasta la prohibición de hablar euskera durante sus visitas a los centros penitenciarios.

Adelante con la lectura:


Volver a casa para cerrar el ciclo del sufrimiento, la demanda de los más jóvenes

Los jóvenes nacidos en torno al año 2000 siguen sufriendo las consecuencias del conflicto y las siguientes generaciones se movilizaron ayer en Bilbao para no sufrirlas. “No se puede alargar más”, lo tienen claro, y para ello consideran necesario acabar con la legislación de excepción, que todos vuelvan a casa y que ellos mismos cuenten lo ocurrido.

Iraitz Mateo Gogorza

Conocen bien la calle Autonomía de Bilbao Eztizen Artola Iturrate, Amaiur Iragi Viso y Peru Del Hoyo Sánchez. Recuerdan a la gente, el frío, los aplausos, las pegatinas, los familiares, los ojos mojados y los rayos de luz. No recuerdan cuándo acudieron por primera vez a la movilización de enero en favor de los presos y exiliados vascos, pero saben que fue «muy niño». Cuando empezó el año pasado le preguntaba a su madre, nerviosa: «¿ Vendrá la gente? ¿Cuántos autobuses vendrán ?». La propia movilización se ha sentido “compañera de viaje”, ya que el calor de la gente ha sido grande todos los años. Artola también tiene recogidas entre sus recuerdos de infancia las concentraciones de Etxerat que celebraban todos los martes en el Arriaga, y Del Hoyo también tiene solidaridad y apoyo desde la infancia, ya que su padre ingresó en prisión cuando él tenía mes y medio.

Desde niños han sido niños con mochila y conocen bien los achaques provocados por la legislación de excepción, las prisiones, los viajes y el nerviosismo y la fuerza que les ha dado la cita anual en Bilbao. “No se puede alargar más”. Ese ha sido el lema y la exigencia de este año, los tres jóvenes se suman totalmente al clamor. Están convencidos de que su generación debe ser la última en sufrir estas consecuencias. Porque ya se ha alargado demasiado, y no, no se puede alargar más. Pero, a la verdad, les cuesta mucho imaginar la “solución”, dibujar el día en que puede existir una verdadera paz, aunque enumeran los pasos a seguir inexorablemente.

“Los niños con mochila hemos sufrido en carne y hueso el hambre de venganza de los estados español y francés desde el momento en que nacimos y sabemos para qué son capaces. Cuando hablamos de solución, además, yo no hablo sólo de una Euskal Herria sin presos, exiliados y deportados políticos, yo hablo de una Euskal Herria libre ", ha explicado Artola. Y Iragi añade que algunos de los que están actualmente en prisión están siendo abuelos, “está sumando otra nueva generación, algunos de los que fueron niños con mochila están siendo madres, es el caso de un compañero que iba conmigo a las visitas, y el padre todavía está en prisión”. No obstante, Iragi destaca que en los últimos años se ha “avanzado mucho” y considera que dar continuidad al camino recorrido debe ser responsabilidad de todos.

Quince años después del fin de la lucha armada de ETA, el hecho de que la gente no tenga derecho a volver a casa "no tiene sentido" para Del Hoyo: "Yo siempre he pensado que la cárcel no sirve para nada, menos cuando se pone de rabia, no son un instrumento de reinserción, aunque algunos así lo venden, las cárceles son una venganza. Y hoy en día, mantenerlo en la cárcel por motivos políticos no tiene sentido. Si se quiere acabar con la violencia, lo que está claro es que una de las partes ha terminado, y la otra lo sigue haciendo ". Para Artola, a pesar de que las condiciones penitenciarias han mejorado, “la cárcel sigue siendo una prisión”: “Acabada la lucha armada hace quince años, ¿cómo puede entender que los niños que hoy tienen siete años van a mantener a su padre o a su madre en la cárcel?”.

La ignorancia, tan grave como natural

Para el niño de siete años la situación puede ser incomprensible, el joven de diecisiete años, igual no conoce esa realidad o se le queda lejos, así lo cree Del Hoyo: «Es natural, la gente que no ha sufrido no ve el sufrimiento, y a lo mejor lo estamos olvidando. La juventud en general no sabe lo que ha pasado, los padres no se lo han contado, en la ikastola tampoco, si no tienen algún compañero muy politizado o víctima, no se habla de eso. Eso me da pena, ¿en qué película aparece nuestra vida ?». Y al mismo tiempo le parece «natural»: «Cuando murió mi padre, pensando en mi salud, me aparté un poco, no directamente, pero sí un poco. Y ahí entendí lo fácil que es no mirar, o no ver, y seguir haciendo tu vida».

A Artola le preocupa ese desconocimiento, «no tanto el desconocimiento de lo que hemos vivido los niños con mochila, sino el hecho de no cuestionar el relato de ‘delincuentes y víctimas 'que se ha construido sobre el conflicto. Muchos de mis mayores han visto ‘Patria ',‘ La Infiltrada', ‘La línea invisible '... y cosas así de principio a fin. Y al terminar, ¿qué habrán pensado? ¿Habrán buscado algún otro relato? ¿Cuántos de ellos han visto ‘Inviernos Cercanos ',‘ Canción de cuna de cebolla', ‘Carpetas Azules ',‘ Nuestras Palabras', por ejemplo? ¿Cuántos han leído ‘Gurpilak 'o‘ Sorginak, putak, terroristak' de Olatz Dañobeitia ?». Cuando acude a los institutos a presentar la novela ‘Gurpilak 'que publicó el año pasado con Txalaparta, cuenta que la mayoría le mira “atónita”, “les cuesta entender que se haya alargado hasta la actualidad, y quién sabe cuándo se puede alargar. Precisamente por eso debemos seguir contando lo que está sucediendo, completando el relato, profundizando en la historia reciente de este país expresando nuestras verdades y nuestros dolores ”. La misma preocupación tiene Iragi, que dice que “en el momento en que se interrumpe la transmisión también se interrumpe la lucha” y advierte: “Yo, como familiar, como reconozco y entiendo los dolores de los demás, no podemos permitir que nuestro relato quede fuera, todos tienen que estar encima de la mesa”.

Relatos plurares

Los tres consideran que todos los relatos deben ser escritos y difundidos, y lo sitúan entre las prioridades en la lista de tareas, pero al hacerlo consideran imprescindible acabar con la legislación de excepción y «volver todos a casa». Forman parte de la generación politizada en el nuevo ciclo político y necesitan acabar con las consecuencias de la anterior para seguir adelante, para esa Euskal Herria libre antes citada. Artola lo tiene claro: "La vuelta a casa es el paso básico para empezar a curar el sufrimiento, son los cambios reales los que abrirán nuevos caminos".

En ese camino, el reconocimiento para cerrar el ciclo del sufrimiento juega un papel importante. Pero no el reconocimiento vano, Artola no lo quiere, pero "el reconocimiento, la reparación y las garantías de no repetición, hacen suyas esas exigencias".

Tras confesar que lo de la confesión le produce «pereza», Del Hoyo habla desde dentro: «A mí el perdón no me sirve de nada, un perdón no devolverá a mi padre. Pero me gustaría al menos pasar a la historia y que la gente supiera que España ha torturado; que la dispersión no ha tenido sentido, o que si lo ha tenido, no han sido motivos éticos, y que España ha asesinado». Cuenta cómo para un documental le preguntaron si sabía lo que había hecho su padre, contestó honestamente: «Pues no, porque no he tenido la oportunidad de mantener una conversación con mi padre los dos solos y sin que haya nadie, y yo no quiero saber lo que dice ‘El Correo 'sobre mi padre, yo quería hablar con él».

Su padre murió en la cárcel de Badajoz en julio de 2017, o como él mismo ha dirigido, «fue asesinado por la cárcel», sin embargo no tiene hambre de venganza, «la venganza o el odio acaba haciendo más daño a uno mismo. El odio beneficia a los responsables de estas políticas de excepción y penitenciarias, a los que instrumentalizan ese odio para ganar más votos». En consonancia con el lema de que no se puede alargar más, cree que el odio tampoco puede pasar de generación en generación, "quizá algunos ya tenemos ese odio y no podemos hacer nada, pero transmitirlo no traerá nada bueno".

Convencido de que estamos en el camino y en la época del desalojo de las cárceles, el golpe ha sido la sentencia confirmada esta semana por el Tribunal Supremo contra los abogados del caso 13/13. Iragi no entiende que ahora que se están vaciando las cárceles se vuelva a encarcelar a esos miembros. “En 2026 ingresarán en prisión cuatro abogados, Arantza [Zulueta], nuestra vecina durante siete años y medio. Es inaceptable, nos hablan de paz mientras las cárceles se llenan ", dice Artola con dolor.

De qué y de dónde salen los jóvenes

En la de ayer pasó la cita anual en el álbum de su memoria desde pequeños, volvieron a sentir la Autonomía llena de solidaridad, escucharon los aplausos y dieron los abrazos. Con la esperanza de que sea la última generación que sufra ligada al conflicto de muchos años y a la resolución de sus consecuencias, y con el compromiso de seguir luchando, han hecho un llamamiento al nuevo año. Iragi: «Cada uno en la medida de lo posible, tanto joven como adulto y anciano, debemos avanzar todos juntos. Y creo que pronto tendremos que volver a ver esa colectividad, porque está claro que no vienen tiempos tiernos».

Considerando que existe un abismo entre la resolución de las consecuencias del conflicto armado y las generaciones más jóvenes, Eztizen Artola tiene clara la función de los jóvenes: tomar las calles. «Me parece que es responsabilidad de los jóvenes poner las calles patas arriba cuando van a seguir llenando las cárceles [se refiere al asunto 13/13]. Nos toca organizarnos y luchar para que todo esto acabe de una vez».

El galdakoztarra también ha hecho un llamamiento a la lucha: "Cada uno sabrá cuál es su lucha, pero nos toca seguir luchando y tenemos que unirnos, la lucha personal está bien, pero colectivamente tenemos más fuerza. Y hay que elegir bien contra quién o contra qué luchar». Del Hoyo ha concluido con el mismo clamor adoptado ayer por las calles de Bilbao para seguir adelante con los procesos y proclamas del nuevo ciclo político: «Denak etxera».




sábado, 10 de enero de 2026

Mojarse por los Presos

Con la resolución en contra de los indiciados en el sumario 13/13 en la mente, miles de personas han desafiado las inclemencias del tiempo para marchar por las calles de Bilbo reclamando el final de la legislación de excepción que el estado español mantiene en contra de decenas de presos políticos vascos. 

Si a eso agregamos que se reporta en varios medios del estado español que José Luis Rodríguez Zapatero se ha dedicado los últimos meses a negociar la liberación de golpistas detenidos en Venezuela, el asunto pasa de los paradójico a lo irónico.

Aquí la crónica publicada por Naiz:


Una multitud se moja en Bilbo por el fin de la «injusta legislación de excepción» carcelaria

Acabar con las legislaciones y prácticas de excepción carcelaria es la demanda que ha unido en Bilbo a decenas de miles de personas a convocatoria de Sare, unas 65.000 según el recuento de NAIZ, en un contexto de avances pero también de riesgos. «No se puede alargar más», han proclamado.

Marcel Pena

La lluvia no ha servido de excusa para que, un año más, decenas de miles de personas hayan respondido este sábado en Bilbo a la convocatoria de Sare y hayan salido a la calle para pedir el fin de la «injusta legislación de excepción» que sufren los presos vascos. La calle Autonomía se ha vuelto a llenar, esta vez para expresar la reivindicación de que ya es hora de sellar las consecuencias del conflicto, con tres claves: «Resolución, paz y convivencia».

La mañana ha estado marcada en Bilbo por la intensa lluvia, pero no ha sido impedimento para que a las 17.00 decenas de miles de personas hayan tomado la calle Autonomía desde La Casilla, mientras algunas otras han preferido esperar en la zona del Ayuntamiento, donde ha concluido.

La marcha ha ocupado unos dos tercios del recorrido. Cuando la cabeza ha llegado al Ayuntamiento, exactamente a las 17.59, las últimas filas estaban todavía en la calle Autonomía, a la altura del cruce con la calle Ávila. Ello supone una ocupación espacial algo mayor que la del año pasado, cuando llegó hasta la calle Enrique Eguren, algo más cerca de Zabalburu.

Calculando que la densidad ha podido ser esta vez algo menor por la proliferación de paraguas, NAIZ estima una participación de unas 65.000 personas, muy similar a la de los tres últimos años, confirmando que esta reivindicación social es muy estable. Ha vuelto a ser la mayor movilización política del año en Euskal Herria. Y con la dificultad añadida de la mala climatología, que ha podido hacer retraerse a muchas personas.

Minutos antes del inicio, los representantes de las formaciones políticas y organizaciones sociales y sindicales que han acudido a Bilbo han hecho declaraciones a los medios, en las que han coincidido en su deseo de que este sea el último año en que tengan que acudir a esta movilización.

EH Bildu, que ha enviado una amplia delegación encabezada por su secretario general, Arnaldo Otegi, el portavoz parlamentario, Pello Otxandiano, el senador Gorka Elejabarrieta, la portavoz de la formación en Nafarroa, Laura Aznal, y la secretaria de EH Bildu en ese herrialde, Miren Zabaleta, entre otros, ha puesto en valor «la apuesta de la sociedad vasca por la paz, la resolución y la convivencia» y ha destacado que, «un año más, una amplia mayoría de la sociedad vasca ha expresado su firme compromiso en favor de la paz, la resolución y la convivencia». La coalición soberanista se ha comprometido a «seguir trabajando para que se haga realidad» y ha subrayado que «la paz, la resolución y la convivencia requieren necesariamente que no haya presos políticos en las cárceles».

El secretario general de ELA, Mitxel Lakuntza, ha señalado que no «hay ninguna explicación política ni jurídica para justificar la excepción penitenciaria» y ha reivindicado que «la ley tiene que ser igual para todos, por razones democráticas y de derechos humanos».

Su homóloga de LAB, Garbiñe Aranburu ha recordado que hace 15 años que ETA finalizó su actividad armada y que es «está fuera de lugar que todavía tengamos que estar aquí» y que «no se adopten medias para superar los obstáculos para que los presos y exiliados vuelvan a casa». Ha mencionado también la ratificación de la sentencia del sumario 13/13 esta misma semana, «otro anacronismo», y ha llamado a reforzar la presión social. «para obligar a los gobiernos» a dar pasos.

Desde Catalunya, el diputado de Junts Josep Pagès ha señalado que en Catalunya la situación de los presos «nos concierne de forma muy directa». «Sus derechos tienen que ser respetados, no es aceptable este régimen penitenciario especial. Que termine de una vez», ha revindicado.

Kènia Domenech, de ERC, ha querido acompañar al pueblo vasco en esta reivindicación y ha tenido un «pensamiento especial» para la presa Lola López Resina, vecina de Granollers, «la pesa política del Estado español con más edad». 

El secretario primero de la Mesa del Congreso español, Gerardo Pisarello (Catalunya en Comú), ha destacado que es importante acompañar a Sare «en un momento en que la internacional del odio intenta desplegar sus políticas de utilización arbitraria de la violencia» y, tras exigir que «se aplique la ley penitenciaria a los presos y presas vascos de manera garantista», ha mostrado su deseo de que esta marcha se convierta «en un antídoto contra esos discursos represivos que la ultraderecha está intentando imponer en el mundo entero. Bilbao es hoy esa capital antireprresiva que todos necesitamos».

Por parte de la CUP, Su Moreno ha dicho que «es momento de defender los derechos básicos que están siendo cuestionados». «No valen medias tintas, hay que seguir luchando por los derechos de todos y todas y por libertad y soberanía de los pueblos».

Desde Catalunya también han tomado la palabra representantes de la ANC y de Òmnium Cultural, para destacar que «hasta lograr la autodeterminación y la libertad de los presos no habrá justicia», y reivindicar «los derechos fundamentales y el fin del sufrimiento provocado por las políticas penitenciarias, que son una cara más de la represión contra la disidencia».

Asimismo, Cèsar Lagonigro, de la Coordinadora de la Advocacia de Catalunya, ha apoyado la «reclamación legítima» de que se aplique a los presos la ley penitenciaria de forma ordinaria. «Que sea la última vez que venimos».

Desde Galicia, Paulo Ríos (BNG), ha afirmado que «tras los pasos dados por la sociedad vasca en los últimos años es necesario que las instituciones respondan a esta necesidad de democracia, paz y convivencia» y «es fundamental que los derechos básicos de los presos sean respetados».

Pancarta plural

La cabecera ha arrancado puntual, cuando pasaban pocos minutos de las 17.00. En ese momento, miles de personas ya abarrotaban la plaza de la Casilla y los primeros metros de acera de la calle Autonomía, tomada por la reivindicación y los gritos de «Euskal presoak etxera!». Mientras tanto, los colaboradores y encargados de la organización de la marcha abrían paso por delante del grupo de zanpantzar que animaba el paso y la pancarta principal, llevada por personas que reflejan la pluralidad de esta reivindicación. En ella estaban Arantxi Padilla (periodista), Olatz Iglesias y Amaiur Iragi (familiares de presos), Rosa Rodero (víctima de ETA), Ixone Fernandez (víctima del Estado), Eba Ferreira (Harrera), Fouad Baker (jurista palestino), Garazi Hanch Embarek (activista saharaui), Xabier Amuriza, Xabat Illarregi y Aitor Etxeberriazarraga (bertsolaris, los dos últimos han intervenido al final de la marcha), Francis Diez (cantante de Doctor Deseo) y Hur Gorostiaga (director de Seaska).

Detrás se han colocado los familiares de presos y presas. Y junto a ellos, miles de personas de todas las edades, muchas de ellas jóvenes. Sare y Etxerat han hecho hincapié esta vez en la idea de que este problema no debe pasar a otra generación más.

La marcha ha sido apoyada desde el ámbito político por EH Bildu, Podemos Euskadi, Sortu, EA, Alternatiba, EH Bai, Junts, ERC, CUP, BNG, Més Per Mallorca y Catalunya en Comú. El respaldo sindical resulta más abrumador: se han adherido ELA, LAB, ESK, Steilas, Hiru, EHNE, CGT, CNT y Etxalde.

La espectacular fotografía desde Zabalburu que cada año da fe del grito unánime por un futuro sin presos políticos ha estado esta vez protagonizada por los paraguas. La lluvia no ha dado tregua en todo el recorrido, lo que no ha servido como excusa para que decenas de miles de personas hayan salido a la calle un año más respondiendo a la convocatoria de Sare. Un día gris y frío que multiplica el valor de la imagen que hemos visto en Bilbo.

Como viene siendo habitual, a su llegada a la plaza Zabalburu, la marcha ha parado unos instantes para que los portavoces de Sare Bego Atxa y Joseba Azkarraga hicieran declaraciones. «Esta es la expresión democrática de una reivindicación democrática, cuando decenas de miles de personas, año tras año, salen a la calle reivindicando derechos para los presos y presas, es porque se están vulnerando esos derechos. Hace 15 años que ETA tomó decisión de poner fin a su actividad, y 15 años después se siguen vulnerando los derechos de los presos y presas vascos; hay que poner punto final a esta vulneración», han proclamado.

Han recordado que en estos momentos hay 120 presos y presas todavía en las cárceles; y que entre ellos hay 40 presos que llevan más de 20 años privados de libertad y hay más de 21 que están por encima de los 25 años de cumplimiento de las penas», por lo que muchos de ellos podrían estar en régimen de libertad condicional o régimen abierto «si no estuvieran bajo la aplicación de medidas de carácter excepcional». Por ello, han reclamado al «ámbito legislativo y al ámbito político poner fin a esta situación».

Junto a ello, han destacado que hay que «diseñar un marco final de resolución de este conflicto», que tiene que contemplar el fin de las medidas de excepción, la salida de todos presos mediante la aplicación ordinaria de la legislación penitenciaria, y un tratamiento «homogéneo y respetuoso» de las víctimas de todas las violencias.

Denominador común

El denominador común de la protesta es combatir unas leyes y prácticas «ad hoc» contra estos presos y presas, que hacen que hoy haya todavía 67 entre rejas desde hace más de 20 años, 44 a quienes se niega la opción de cualquier tipo de salida, 15 mayores de 65 años... Todo ello en una semana en que se ha confirmado además la condena de cárcel a abogados que les asisten. Y sin perder de vista la posibilidad de que se produzca un vuelco político en el Estado español que complique aún más la que debiera ser «recta final» de este conflicto.

En Hurtado de Amézaga, donde acaba la plaza Zabalburu y la calle se ensancha, las aceras aparecían más despejadas de gente, lo que quiere decir que el grueso de la marcha ya estaba formado tras la pancarta. Aquí, ante la estación de Abando, militantes de Ernai han encendido varias bengalas tras una pancarta en la que se podía leer «Iraganera iltzatuta biziko den azken belaunaldia».

Como también viene siendo habitual en esta cita solidaria, reivindicaciones internacionalistas se han intercalado a lo largo del recorrido. En concreto, en la plaza Circular un grupo de personas con banderas de Venezuela y una pancarta con los ojos de Hugo Chávez denunciaba la «agresión imperialista yanqui», mientras sostenían carteles que pedían la libertad del presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores. Pocos metros más adelante, las banderas palestinas hacían acto de presencia para denunciar el «negocio» de CAF con el «genocidio».

La movilización ha continuado bajo la lluvia y la cabecera ha llegado al Ayuntamiento a las 18.00. Antes, en el puente que une la calle Buenos Aires y la plaza Ernesto Erkoreka, los zanpantzar han formado un pasillo de antorchas, manteniendo encendido el fuego bajo la lluvia de la misma forma que miles de manifestantes han desafiado la tormenta con su presencia en Bilbo.

Ambos lados del puente del Ayuntamiento se han llenado rápidamente para escuchar, en primer lugar, a los bertsolaris Xabat Illarregi y Aitor Etxebarriazarraga, quienes han mencionado en sus bertsos a los abogados Arantza Zulueta y Jon Enparantza, que esta misma semana han visto confirmadas las condenas por el Tribunal Supremo español.

A continuación han tomado la palabra Bego Atxa y Joseba Azkarraga, que han intercalado su discurso en euskara y castellano y que han insistido en que la excepcionalidad penitenciaria no se puede prolongar más y «hay que darle salida ya» porque «hablamos de la vulneración de derechos humanos, de parar las injusticias y las legislaciones de excepción» y porque «hablamos de tejer la convivencia reconociendo nuestra pluralidad». 

«En la recta final»

Atxa y Azkarraga, que también han trasladado su solidaridad a Zulueta y Enparantza, han puesto en valor que desde 2023 se han ido dejando atrás el alejamiento, la dispersión y el cumplimiento en primer grado penitenciario de las condenas de las presas y presos. Ahora «estamos en la recta final» y «vamos consiguiendo los objetivos que nos marcamos en 2014: el fin de la vulneración de los derechos de los presos y presas vascos, y la aplicación de una legislación penitenciaria ordinaria que posibilite su regreso a casa para poder rehacer sus vidas».

Pese a ello, han advertido de que este es «un proceso inacabado», por lo que «solo si reivindicamos juntos los derechos humanos pondremos punto final a décadas de confrontación y sufrimiento». En ese sentido, se han mostrado convencidos de que «el compromiso de la sociedad vasca hará posible la resolución, la paz y la convivencia».

«No se pueden alargar más situaciones injustas. Son demasiados años de confrontación y sufrimiento que han abocado a nuestro Pueblo a una convivencia quebrada», han subrayado.

Los coportavoces de Sare han incidido en la necesidad de construir una «convivencia democrática y normalizada, basada en el reconocimiento y respeto del otro, y en los derechos de las personas», un objetivo en el que solo sobran «quienes se empeñan en utilizar el dolor y sufrimiento de las víctimas por intereses partidistas o se empeñan en defender diferentes categorías de víctimas», «quienes se empeñan en mantener la vulneración de los derechos penitenciarios», «quienes piden autocrítica a otros pero se niegan a realizar su propia autocrítica, sea por torturas sistemáticas practicadas, sea por terrorismo de Estado, sea por leyes especiales», y «quienes basan su estrategia en la venganza y el odio».

Atxa y Azkarraga han destacado que una sociedad «que aspira a ser verdaderamente democrática no puede negar el derecho de los presos a normalizar sus vidas, a abandonar las celdas, a cumplir penas en régimen abierto o simplemente a volver a sus casas». «No se puede exigirles nada que vaya más allá de lo que la legislación ordinaria requiere de toda persona privada de libertad», han insistido, para reivindicar a continuación la aplicación de una política penitenciaria ordinaria que permita «abrir las puertas de las celdas».

En su intervención, han apelado también a hacer «una reflexión colectiva» para poder construir «una memoria colectiva del conjunto de vulneraciones de derechos en nuestro país», porque «una paz sin violencia, pero con injusticias y desmemoria, no sirve». Así, han citado las 16 personas fallecidas en las carreteras cuando acudían a visitar a sus seres queridos, los 35 presos muertos en prisión... y han exigido respeto al dolor de las víctimas, no minusvalorar ni «instrumentalizar su sufrimiento por intereses partidistas», así como «el mismo reconocimiento para las miles de personas torturadas; a las asesinadas por las fuerzas de seguridad, para las víctimas de todas las violencias, incluidas las víctimas de una política penitenciaria diseñada para quebrar el alma y los cuerpos de los presos vascos y de sus familias». «Estas víctimas existen y muchas estáis hoy aquí, aunque quieran haceros invisibles», han proclamado.

Para terminar, han instado a «sellar y poner fin a todas las consecuencias del conflicto». «Enfilamos la recta final de un proceso muy largo y dificultoso. Aún nos queda un camino por recorrer. Y si en algún momento sentimos que nos cansamos, aprendamos a descansar, pero nunca a renunciar. Se lo debemos a las generaciones pasadas, pero sobre todo debemos dejar a las generaciones futuras una sociedad mejor que la que nosotros recibimos de nuestros mayores. Ezin da gehiago luzatu. Preso, iheslari eta deportatuak etxera», han concluido.

Un Pantxoa Carrere emocionado y Olaia Inziarte han puesto colofón al acto final interpretando la canción ‘Azken dantza hau’.

 

 

 

domingo, 28 de diciembre de 2025

Egaña | El Año que se Va

Se acerca el 31 de diciembre de 2025 y con ello, según el calendario, se cierra este año.

En ese tenor, nuestro amigo Iñaki Egaña nos comparte este texto con el que desmenuza los avatares que han caracterizado a los últimos doce meses.

Adelante con la lectura:


El año que se va

Iñaki Egaña

No ha podido ser más sintomático. Naciones Unidas había señalado a 2025 como el de la Paz y la Confianza. Justo lo contrario. El hombre es un lobo para el hombre, señaló ya hace casi cuatrocientos años Thomas Hobbes en su “El Leviatán”, y la frase sigue en vigencia. Thomas More, siglo y medio antes de Hobbes, había ilustrado esa isla posible llamada Utopía. Lezo Urreztieta intentó comprar la isla Gudalupe, en el Pacífico mexicano, para establecer a toda la diáspora política vasca que había huido aterrada de Euskal Herria tras el bombardeo de Gernika, y establecer en ella una comunidad solidaria y en libertad.

En esta globalidad planetaria, la modernidad nos acerca hoy a los rincones más insospechados del planeta y nos enseña las frivolidades dramáticas que nos deja el presente, cuando, dicen, nuestra generación es la más preparada académicamente de la historia, la más avanzada técnicamente de siempre. El de la estirpe Borbón se iba a abatir elefantes a Botsuana mientras que otras elites más refinadas se dedicaban a cazar civiles en Sarajevo por el módico precio de cien mil euros. Este pasado verano, soldados sionistas hacían tiro al blanco con niños gazatíes por una cantidad más modesta, en esta ocasión haciendo valer una leyenda de hace nada menos que tres mil años. El supremacismo, la hipermasculinización, el cuento de las razas, el fanatismo religioso, siguen tan en boga que parece mentira que la física cuántica, la teoría de cuerdas y la Inteligencia Artificial naveguen en las mismas aguas que la de algunos sátrapas que continúan dirigiendo el planeta con códigos milenarios.

La reflexión anterior, sin embargo, no debería esconder esa pugna histórica entre feudales y siervos, burguesía y proletariado, amos y esclavos. Cambian las circunstancias, se renuevan las elites económicas, pero en el fondo continúa el eco primigénico. Los nuevos especuladores de la vida se rigen por los viejos axiomas emotivos, sustentados en fábulas, mitos religiosos, narrativas sin soporte objetivo y un supuesto derecho natural creado para avalar sus expolios económicos y territoriales. Hoy, los fakenews, el control de los medios, las redes, alimentan la trayectoria supremacista. Han desaparecido todas las reglas del mundo unipolar y ante la constancia de uno nuevo, multinodal, surgen los monstruos, como adelantó Gramsci. La izquierda también tiene su parte de culpa. El caudillismo y el populismo han generado desiertos posteriores con la desaparición de los líderes, originando luchas fratricidas por la herencia y alentando la llegada de las corrientes ultra conservadoras. La fortaleza revolucionaria se debería exhibir desde los cimientos y no desde el tejado.
Y así, han dejado de existir esas zonas templadas que algunos aún reivindican en casa, como si la marmota viviera en un sueño interminable. A pesar de nuestra masa crítica insignificante en el mapa global, cada vez sufrimos más las consecuencias de ese viejo mundo que se muere y ese nuevo que tarda en aparecer (de nuevo Gramsci). Ya lo adelantaba Telesforo Monzon: “La causa nacional vasca no es una causa solitaria y extraña. No se trata de un problema singular, de naturaleza desconocida. El caso es mucho menos original y mucho más universal que todo eso”. Añadan los destrozos sociales de la modernidad -personalmente lo hago sin nostalgia por el pasado- y la frase adquirirá una dimensión presente. Con el añadido de que los monstruos que vaticinaba Gramsci se han multiplicado exponencialmente.

En esa línea, nos han llegado las últimas apuestas de exterminio político, lanzadas sin recato, para avanzar que ese viejo mundo se aferra al clásico de “morir matando”. La experiencia nos demuestra recientemente que, ante los cambios que se avecinan, ante el declive de los imperios, ante el surgimiento de nuevas alternativas, los que desaparecen han intentado en todas las ocasiones agitar su propio avispero y neutralizar el que llega: la llamada Transición española, los prolegómenos de la caída del imperio británico... La otra apuesta es la de bajar la testuz, por complicidad histórica (Ursula Von der Leyen), por inercia a la sumisión (los del Espíritu del Arriaga) o por simple desgana, como si el mundo planeara sin vientos que agiten su equilibrio. Otros han hecho lecturas, y en consecuencia respuestas en 2025, como si los tiempos en que vivimos fueran un calco del inicio de la revolución industrial o del franquismo tardío.

La publicación del Informe de Seguridad Nacional por Washington ha sido una señal más de ese vuelco en las relaciones internacionales que identifica el fin del hegemón y notifica un nuevo puzle multinodal (en este caso tripolar). Europa, en cuyo flanco sur estamos ubicados, sale malparada, confirma su decadencia y anuncia su intrascendencia para un futuro cercano. Circunstancia que ya nos está afectando, a pesar de mantener un narrativa que no se ajusta a la realidad. Esa huida hacia adelante dejará daños colaterales de gran magnitud. ¿Qué hacer? “Libres son quienes crean, no quienes copian, y libres son quienes piensan, no quienes obedecen”, escribía Eduardo Galeano. En nuestro caso, la exigencia pasa por efectividad y reforzamiento de la comunidad.

El año que se va ha mostrado las contraseñas de los movimientos de unos y otros. Gaza, la prolongación inhumana del conflicto bélico Rusia-OTAN, el cierre de fronteras a la migración en Europa y EEUU, la recuperación de la doctrina Monroe (con los ataques en el Pacífico y Caribe para desestabilizar Colombia, Venezuela y por extensión Cuba, a la espera del gran plato, Brasil, cofundador de los BRICS)… Mientras que en nuestro territorio la marmota, a pesar de los cambios nominales, se ha atascado en la autorreferencia, cuando hoy más que nunca, las alianzas son necesarias para enfrentar a lo que viene con una velocidad que inquieta. Con la percepción de que 2026 ya no será un año de transición, sino el de ese nuevo escenario que hará estallar el vigente desde el fin de la Segunda Guerra mundial. Escenario complicado, donde se abrirán nuevas oportunidades, pero también fracasos rotundos si no acertamos en el diagnóstico.

 

 

 

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Lanzan el Festival Aske

Desde las páginas de Naiz traemos a ustedes la reseña del primer festival de música Aske, mismo que toma el testigo del festival solidario Hatortxu Rock.

Lean ustedes:


El primer festival Aske pone la banda sonora a una Euskal Herria libre

El festival Aske, que cubre el hueco dejado por Hatortxu, ha arrancado este sábado en Atarrabia gracias a un enorme auzolan solidario. Por sus tres escenarios pasarán quince grupos a lo largo de la tarde, la noche y la madrugada. Miles de jóvenes se han acercado desde primera hora hasta las carpas.

Aritz Intxusta

Largas colas esperaban turno para recoger su pulsera y entrar al recinto desde que se han abierto las puertas de Aske en Atarrabia a las 16.00 horas. El festival ocupa el espacio, también físicamente, que dejó Hatortxu después de que el veterano jaialdi solidario cerrara su ciclo en julio pasado. 

Por los tres escenarios han comenzado a darse el relevo quince grupos que harán que la música no cese hasta las 6.30 del domingo. En la declaración de intenciones de Aske ya avanzaban que pretenden «crear la banda sonora de una Euskal Herria libre: euskaldun, feminista, anticapitalista, solidaria… Nuestro pueblo y nuestra gente han sido duramente golpeadas durante décadas. Ahora es el momento de construir ese pueblo y esa sociedad». 

Los artistas que toman parte del festival son Merina Gris, Neomak, Hazas & Jagoba, Bisaiak Streetwise, Sustrai Berriak, Dodosound, The Clayton, Chulería, Joder!, Gozategi, Janus Lester, Marte Lasarte, Juantxo Skalari & La rude band, Kaparrak y Nafarroa 1512.

Los tres escenarios están distribuidos en dos carpas gigantes, donde se han incluido también un txoko morea de prevención y denuncia de la violencia machista, barras y espacios de venta de camisetas y merchandising tanto del propio Aske como de las bandas que participan en él. Además, hay una cantina en la que se prepara comida para los asistentes. 

Todo ello sale de nuevo adelante gracias a un gigantesco auzolan en el que han participado, según indica la organización, más de 400 personas cubriendo turnos en barra, seguridad, cocinas. A los que hay que sumar a toda la organización, en la que se han implicado más de 230 personas. 

A primera hora, el perfil de los asistentes era muy joven y evidenciaba cierto relevo generacional. Maddi, de 16 años, cubría el espacio antipánico del escenario principal. Con su talkie y un peto morado, ha explicado a NAIZ que el último Hatortxu, para ella, fue también el primero. 

«Hatortxu me impresionó. Cuando supe que se celebraba Aske tuve claro que quería venir y que quería colaborar. Nos hemos apuntado seis amigas, que tenemos turno desde las cuatro hasta las diez», explica esta estudiante del instituto Eunate. 

C., demasiado tímida para que aparezca su nombre, estaba a esa hora en las cocinas. «Hemos venido toda la familia», ha comentado mientras señalaba al resto de compañeros que preparaban bocadillos en las planchas.

No se libra nadie, hasta uno de los músicos de Nafarroa 1512 se ha apuntado al auzolan y lo han asignado al backstage para atender al resto de artistas que llegan. 

Un estreno y una despedida de gira

En lo puramente musical, hay que subrayar dos elementos importantes. Para Neomak su presencia en Aske se convierte en el primer concierto de su nuevo disco, el segundo de su carrera, ‘Lazturak Orbain’. 

En el otro extremo se encuentra Marte Lasarte, cuya presencia en Aske supondrá el punto final de su gira. 

«Todo ha empezado realmente bien, gracias también al tiempo. Nos ha llovido durante el montaje, pero ahora nos ha dado un respiro», explica Garazi Castaño, del equipo de comunicación de Aske. 

«Estamos viendo mucha gente joven por aquí y esto responde también a nuestro objetivo. Aske mira a la realidad actual y quiere conectar también a las nuevas generaciones con el conflicto nacional. Sabemos que, a partir de ahora, llegan generaciones que nunca pisaron un Hatortxu y para las que Aske será el referente», ha asegurado Castaño.

«¡Queremos que vengan y queremos que hagan también su txanda, eh!», ha remarcado esta portavoz de la organización. 

Un festival comprometido con las sanciones a Israel

Uno de los retos más complejos del festival ha sido cumplir con los compromisos del boicot a Israel. Ningún otro festival del panorama estatal ha llegado tan lejos. NAIZ ha logrado atrapar a Maider, responsable de barras, mientras corría por detrás de la carpa con su pinganillo. 

«Piénsalo bien, decir que cumplimos con el BDZ [siglas en euskara de la campaña de Boicot, Desinversiones y Sanciones a Israel] es una afirmación muy seria. No lo podíamos proclamar a la ligera», comenta Maider. 

«Tuvimos que estudiar bien cómo se podía lograr un boicot total en barras. Debíamos buscar alternativas para todo, tanto para las bebidas como para los proveedores. Obviamente, ni Cocacola ni Pepsi, que copan casi todo, podían estar. Y nosotros somos un festival grande, complejo de abastecer», asegura la responsable. 

Finalmente, lo han logrado. «Los refrescos, al final, se resolvieron pronto. Con los alcoholes había que mirarlos uno por uno. En las ginebras, por ejemplo, Seagrams tiene vínculos sionistas pero Tanqueray no. Así hemos ido, uno por uno, escogiendo», afirma Maider.

«Con el patxaran lo hemos tenido más fácil», confiesa.

Despliegue contra las agresiones sexistas

Además de incluir un espacio específico para apoyar a cualquier víctima de agresión machista y la distribución de voluntarios con peto morado en distintos lugares del recinto, el festival tiene un protocolo y ha difundido en su material de propaganda pautas de actuación junto a los teléfonos de referencia, incluido uno interno 660 344 692 y el del equipo de Atención Integral del Gobierno 848 463 850, que está activo las 24 horas del día. Se ha enviado un correo con esta información a todas las personas que compraron la entrada. 

La pauta de actuación difundida pasa, en primer lugar, por respetar la decisión de la persona sobre si quiere o no pedir ayuda. Esto también afecta a las personas que ven una situación de este tipo, tienen que respetar la decisión de la víctima. 

En la información facilitada a todos los asistentes, además, se recuerdan otros comportamientos machistas como el de «ocupar todo el espacio» o «justificar el comportamiento de tu amigo». 

Un festival para un pueblo libre

«Libertad es una palabra que durante décadas ha tenido la centralidad de la lucha de nuestro pueblo», han asegurado en el acto político central. Así, han recordado y se han reivindicado como herederos de luchas históricas como la del movimiento euskaltzale, la ocupación de la Iglesia de San Francisco en Zaramaga, o la pelea para conseguir verdad y justicia para la muerte de Mikel Zabalza.

Los responsables del festival han reivindicado que «este es un pueblo regido por valores transformadores y hoy, en esta carpa se puede ver todo eso: Aske es alegre, rebelde, euskaldun, anticapitalista y feminista. Refugio de quienes queremos ser libres».

El futuro que prevén es complicado, pero no resulta inevitable. «Nos han nublado la posibilidad de soñar y creer en un futuro, como si viviéramos en un presente sin esperanza. Queremos anticiparnos a la embestida del fascismo, porque si Euskal Herria va a ser libre, es porque es antifascista».

Quienes han tomado el relevo con Aske han recordado «a todos los miembros que durante años han estado organizando Hatortxu Rock: ¡Gracias de corazón, emprendemos el futuro con fuerza!».

Aske ha recordado además que, aunque la dispersión terminó, la realidad es que han surgido nuevas necesidades por lo que el compromiso no ha acabado. Y han emplazado a los asistentes a tomar parte el día 10 de enero en la manifestación de Bilbo.

En ese acto han participado los bertsolaris Ekhiñe Zapiain y Xabat Illarregi. Este último, nuevo txapeldun de Nafarroa.

La lectura ha corrido a cargo de Nerea Eugi y Oihan Ekiza, miembros de la organización. Entre gritos de «Independentzia» y gritos obvaciones del público ha finalizado el acto. A continuación, el grupo Merina Gris ha tomado el relevo sobre el escenario.




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martes, 23 de diciembre de 2025

Ezin da Gehiago Luzatu

Recordemos que a la fecha y tomando en cuenta que ya son varios años desde que ETA concluyera los dos componentes de su Proceso de Desarme, Desmovilización y Reinserción bajo su control, aún existen presos políticos que el estado español mantiene tras las rejas.

Su vuelta a casa pues, es imperativa.

Aquí la convocatoria de Sare a la manifestación de enero de 2026 en favor de la vuelta a casa de las presas y los presos:


Sare une generaciones en el vídeo con el que llama a acudir a Bilbo el próximo 10 de enero

‘Ezin da gehiago luzatu-No se puede alargar más’. Bajo ese lema, miles de personas marcharán el próximo 10 de enero por las calles de Bilbo, convocadas por Sare, para reclamar «que esta última parte del camino no se alargue innecesariamente».

Cuando resta algo menos de tres semanas para la manifestación anual por los presos que el 10 de enero recorrerá las calles de Bilbo, Sare ha publicado un spot en el marco del lema ‘Ezin da gehiago luzatu-No se puede alargar más’, protagonizado por Karla Ruiz Armendariz y José Ángel Aramendi Bilbao, dos personas pertenecientes a dos generaciones diferentes.  

Este último, reconocido como víctima de torturas y con su hija Alaitz aún presa en Martutene, ha vivido «el conflicto en primera persona y ha tenido de acompañante el sufrimiento durante toda su vida».

Por otro lado, Carla Armendariz «ni siquiera ha vivido el conflicto en su propia piel», pero «es parte de la generación que ha heredado la responsabilidad de dar fin a las consecuencias» del mismo.

Sare ha destacado que «uno de los exponentes más claros para decir que el conflicto se ha prolongado demasiado es la llegada de nuevas generaciones,  y su diferente perspectiva».

«Con este spot hemos querido destacar la brecha que hay entre las generaciones y sus vivencias desde las experiencias vitales de José Ángel y Carla, y que no podemos dejar que la solución a las consecuencias del conflicto pase de generación en generación, no se puede prolongar más», ha remarcado Sare.

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sábado, 13 de diciembre de 2025

Reprimen Denuncia Contra la CAF

A estas alturas del partido cabe preguntarse que información, digamos, delicada, posee la Ertzaintza acerca de la nomenklatura jeltzale que les hace tan sumisos ante los desmanes cometido por esta fuerza policíaca en contra de los habitantes de la CAV.

Porque vaya, no han pasado muchas horas desde que dieran a conocer su infame manifiesto en el que se deslindan de la brutalidad con la que se comportan achacando casos emblemáticos en los que se han lacerado todo tipo de derechos, para volver a actuar con el uso desmedido de la fuerza en contra de una demostración pacífica en favor del pueblo palestino.

Claro está que, acto seguido, se han declarado víctimas de violencia por parte de los manifestantes, insistiendo en que cuatro de sus agentes ha resultado lesionados, sí, cuatro de esos que llegan forrados de pies a cabeza con equipo de protección que va desde cascos hasta botas pasando por chalecos antibalas, rodilleras y demás.

Aquí lo que reporta Naiz:


Una acción de denuncia de la colaboración de CAF con Israel acaba con un detenido en Bilbo

Una protesta en Bilbo contra la colaboración de CAF con la ocupación israelí de Palestina se salda con la detención de un activista. La protesta se ha desarrollado con absoluta tranquilidad hasta la llegada de la Ertzaintza, apoyada por la Policía Municipal, que han provocado momentos de tensión.

Agustin Goikoetxea

Con una persona detenida, que se encuentra en la comisaría de la Ertzaintza en Deustu, se ha saldado la acción de denuncia protagonizada este sábado al mediodía en el centro de Bilbo por dos centenares de personas contra CAF como «cómplice directo del genocidio y del apartheid de Israel».

Manifestantes han cortado el paso al tranvía construido por la empresa ferroviaria vasca a su paso por la plaza Circular y, una vez finalizada la protesta, la intervención de la Policía autonómica, con apoyo de la Municipal, ha provocado momentos de tensión y el posterior arresto del activista, además de la identificación de otras personas.

A convocatoria de Gazarako Mugimendu Globala Euskal Herria, en torno a 200 personas han cortado alrededor de las 12.30 el paso al tranvía en la plaza Circular, tumbándose un grupo de ellas en las vías al tiempo que coreaban repetidamente «Israel hiltzaile CAF laguntzaile», apoyadas por otras que enarbolaban banderas palestinas y una pancarta con el lema ‘CAF genozidioaren laguntzaile! Boikot Israel, Palestina askatu’.

En el frontal del convoy, han colocado un cartel en el que se mostraba la destrucción que está provocando el Ejército sionista en Gaza, las siglas de la compañía vasca y las preguntas: ‘Zer gehiago gertatu behar da?’¸ ‘¿Qué más tiene que pasar para dejar de colaborar con Israel’, que se repetían también en francés.

Después de quince minutos en los que la movilización discurría con absoluta normalidad, con cientos de personas que observaban la protesta solidaria, cuando una activista leía un comunicado explicando el motivo de la protesta, ha llegado una primera patrulla de la Ertzaintza seguida de un buen número de vehículos de la Policía Municipal. Ertzainas han tratado de identificar a esta persona, lo que ha motivado la reacción del resto de manifestantes.

Tras los primeros empujones, se ha ido sumando más efectivos de la Policía autonómica –entre ellos agentes de los ‘Bizkor’, algunos de ellos empuñando unas pequeñas metralleta– lo que ha incrementado la tensión. En medio de porrazos, gritos y más empujones, ertzainas han apresado al activista de Gazarako Mugimendu Globala Euskal Herria Mikel Zuluaga ‘Mikelon’, mientras los manifestantes reunidos en torno a la estación de Abando coreaban «alde hemendik utzi bakean», «Israel hiltzaile PNV laguntzaile» y «Elkartasuna ez da delitua».

Zuluaga, según ha podido conocer NAIZ, ha sido trasladado a la comisaría de Deustu, donde a la tarde aún permanecía, acusado de un delito de desobediencia y desórdenes públicos.

A través de un comunicado, Gazarako Mugimendu Globala Euskal Herria ha denunciado la criminalización de la protesta y ha exigido la puesta en libertad del detenido. «A pesar de la represión, seguiremos haciendo campaña mientras CAF siga haciendo negocio con el genocidio», han anunciado. Se prevé que este domingo tenga lugar una movilización por este motivo.

Seguridad ofrece su versión

Desde el Departamento de Seguridad de Lakua, que ha ofrecido su versión, han informado de que han abierto una investigación para identificar a otras personas que han participado en la protesta, a las que se acusa de agredir a los policías para impedir que se arrestase a uno de los responsables de la movilización. Han asegurado que, al menos, cuatro agentes han resultado contusionados y que acudirán a la mutua.

Seguridad ha condenado «la agresión a los agentes que estaban velando por el orden y la seguridad de la ciudadanía». «Las personas concentradas no han respetado el orden público, han interrumpido el servicio público del tranvía en un momento de uso masivo por las fechas en las que nos encontramos y han actuado con violencia contra los agentes que estaban en ese momento haciendo su trabajo», ha lamentado.

 

 

 

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martes, 18 de noviembre de 2025

Boicot Vasco a Spotity

La solidaridad del pueblo vasco para con el pueblo palestino no se ha restringido a la grama del San Mamés.

Noticias de Navarra nos informa que ha trascendido al ámbito de la música.

El BDS en suelo vasco ha alcanzado a Spotify y así nos lo reportan:


Más de 162 grupos de Euskal Herria eliminan su música de Spotify por el apoyo de la plataforma a la industria armamentística

Varias bandas y músicas/os navarras/os se unen, a través de esta iniciativa, al movimiento Musikariak Palestinarekin

Ana Oliveira Lizarribar

Más de 162 grupos de música de Euskal Herria han decidido eliminar su música de Spotify, por los intereses de la plataforma en la industria armamentística, y unirse, así, a la iniciativa Musikariak Palestinarekin.

"Han pasado más de dos años desde que el estado sionista de Israel intensificó violentamente la ocupación que hace tiempo lleva a cabo sobre el pueblo palestino. Esto, que se ha convertido en ruido de fondo, es nada menos que un genocidio. En este contexto, el pasado junio tuvimos noticia de algo que para muchas fue la gota que colmó el vaso: el dueño de Spotify, Daniel Ek, había hecho una inversión de casi 700 millones de euros en Helsing Defense, una empresa armamentística que desarrolla drones militares.". Así lo han expresado desde Musikariak Palestinarekin en una rueda de prensa celebrada en la librería Katakrak de Pamplona.

Más de 650 miembros

Este colectivo se creó a principios de agosto, de la mano de miembros de un par de grupos de música. En septiembre crearon el grupo motor y comenzaron a diseñar un plan de acción. "Empezando con amigas, acercándose a conocidas y llegando a conocidas de conocidas, las/os miembros del grupo notor se han reunido con gente muy diversa a través de correos electrónicos, llamadas de teléfono o un café", comentan.

"Compartiendo dudas y miedos, en el camino también se han encontrado con ilusión y agradecimiento", agregan. Tejer redes también ha sido lo que "ha dado sentido al boicot". Hace tres meses eran 7, hoy son más de 650. De todos modos, "tenemos muy claro que todavía no somos tantos como quisiéramos, tenemos muchas capas que atravesar. De esta forma, queremos aprovechar estas líneas para decir a todo el que quisiera meterse en la organización que tiene las puertas totalmente abiertas", indican. 

Además, quieren dejar claro que la iniciativa Musikariak Palestinarekin "no ha nacido para hablar desde la moral", mucho menos para señalar a compañeras/os del gremio; pues "somos conscientes de que las prioridades y la casuística de las músicas de Euskal Herria son diferentes en cada caso". 

Eso sí, "sabiendo que para Spotify no somos nadie, queremos fomentar esa misma premisa en la dirección contraria: que Spotify no sea nada para nosotras/os". "Somos conscientes de que las/os músicas/os de Euskal Herria no tenemos apenas capacidad de afectar económicamente a una plataforma de esa dimensión"; sin embargo, "creemos en que la mayor aportación que podemos hacer es el boicot colectivo y el mensaje que transmitimos a través de él".

 

 

 

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lunes, 17 de noviembre de 2025

La Huella del Palestina-Euskal Herria

Les dejamos con el comentario de Ibai Azparren publicado en Naiz y dedicado al gran encuentro deportivo entre pueblos hermanados en la lucha por sus derechos y por el pleno reconocimiento de su identidad; Palestina y Euskal Herria:


La histórica cita de San Mamés deja huella en Euskal Herria y Palestina

La magnitud del partido en San Mamés seguía muy presente ayer en Euskal Herria. Las valoraciones de los protagonistas y el eco internacional coincidían ayer en señalar la cita del sábado como una jornada de solidaridad histórica que terminó desbordando el fútbol.

Ibai Azparren

San Mamés ya está vacío, pero la sensación de haber vivido algo poco habitual sigue ahí, persistente en un estadio que retoma su rutina. Las cámaras y los focos ya no están, aunque las imágenes de la noche anterior seguían circulando ayer entre quienes no pudieron asistir –muchos con cierta envidia confesable– gracias, en buena medida, a quienes sí estuvieron y se dedicaron a compartir y postear cada momento. La resaca, la que el día borra, quizá se esfumó rápido; la otra, la emocional y la política, tardará bastante más en hacerlo tras un encuentro que desbordó lo deportivo y convirtió Bilbo en un espacio de solidaridad entre dos pueblos donde la reivindicación de la oficialidad confluyó con el apoyo a la causa palestina.

Ayer tocaba digerir el poso de todo aquello. No solo el resultado, irrelevante en este caso, sino la magnitud social de lo vivido, que quedó perfectamente encapsulada en una frase del seleccionador palestino: «Es el día más importante de mi vida. Voy a contar esta historia, soy el entrenador palestino que jugó este partido».

Ehab Abu Jazar recordó que «Palestina ha jugado un partido para defender la lucha palestina, sus derechos y el derecho a existir de su población». Lo definió como «un partido histórico» y reconoció que no podía «expresar con palabras» lo que sintió al salir al campo «con casi 52.000 personas gritando a favor de Palestina». Su primer pensamiento, dijo, fue hacia «el sufrimiento de mi familia y de la población de Gaza, y hacia los mártires deportistas de Palestina».

La valoración de Jagoba Arrasate fue igual de nítida. «Ha sido inolvidable. Por supuesto que el fútbol no es lo más importante, pero puede llegar a cotas que no te puedes imaginar», dijo el técnico de Berriatua, que destacó «imágenes muy potentes» de la jornada: «El detalle que han tenido de regalarnos el pañuelo, el mosaico en la grada, el minuto de silencio, que nuestros jugadores han salido con niños y ellos no, que ha tenido una carga muy importante…».

Sin palabras

Entre quienes hicieron vibrar a San Mamés con ‘Palestinians’, junto a Eñaut Elorrieta e Izaro Andrés, estaban Ahmed Hadad y Rahaf Shamali, miembros de Sol Band. NAIZ charló con ellos ayer en Hernani, durante el festival Hariak, antes de la presentación del documental ‘La raíz del olivo’. Hadad, guitarrista, seguía buscando palabras para lo vivido: «Fue la primera vez que sentí algo así, no puedo describirlo». Lleva apenas dos meses en Euskal Herria y había visto «mucha solidaridad», pero ver a decenas de miles de personas levantarse por Palestina le dejó sin palabras. «Incluso los pequeños detalles, cualquier palabra o acción, son importantes», insistía, antes de añadir que, «si todos los países hicieran lo mismo que la gente de Euskal Herria, nuestra situación sería diferente». También describió lo que llega de Gaza pese al alto el fuego: «La mayoría del enclave está ocupado. Disparan a quien intenta volver. Entran menos de cien camiones. La gente sigue sin agua, sin comida, sin medicinas»

Shamali, que puso la voz principal, coincidía en que lo vivido era difícil de explicar: «Fue un sueño. No vinieron solo por un partido: es humanidad, solidaridad, estar con la verdad». Actuó con un thobe traído desde Cisjordania, un detalle que la emocionó al recibirlo: «Cuando lo vi, lloré. Es lo único que me hace sentir que estoy en casa». También derramo alguna lágrima al escuchar el himno: «Fida'i lo escuchaba cada día en mi tierra. Escucharlo aquí, con 50.000 personas, fue demasiado». Y cerró con un deseo: «Inshallah, algún día este partido se podrá jugar en Palestina, cuan sea libre».

La repercusión internacional

La repercusión internacional fue inmediata. ‘Al Jazeera’ desplazó a un equipo hasta San Mamés, con el periodista Lotfi Al Masoudi informando desde Bilbo. En su crónica destacaron que el estadio se llenó y que que la noche se convirtió en «una de las mayores expresiones de solidaridad vistas en Europa este año». También ‘The New Arab’ abrió su pieza con una idea que se repitió en redes: «Una multitud de 50.000 en Bilbao convirtió el primer partido de Palestina en suelo europeo en una gran demostración contra el genocidio en Gaza».

La cobertura también llegó desde Palestina. Según la agencia de noticias Wafa, el amistoso «reunió a más de 50.000 aficionados que cantaron a favor de Palestina, ondearon banderas y desplegaron pancartas de solidaridad», calificando el encuentro como «un momento histórico para el deporte palestino».

En Euskal Herria, EiTB detalló que el partido alcanzó una audiencia acumulada de 322.000 telespectadores con un 21,1% de share.

Un mensaje al mundo

Ibon Meñika, portavoz de Gernika-Palestina, realizó una valoración muy positiva en NAIZ Irratia. Se trata, afirmó, de una cita que «quedará clavada en la memoria colectiva de ambos pueblos». «Lanzamos un mensaje al mundo, tejimos un camino para reivindicar los derechos de los pueblos a través del deporte y dimos un paso en la reivindicación de que el genocidio debe terminar».

En una valoración, el diputado por EH Bildu en el Congreso, Oskar Matute subrayó que Euskal Herria demostró está «en el lado correcto de la historia».




domingo, 16 de noviembre de 2025

Los Alcances del Futbol

Desde Naiz traemos a ustedes el sentir del técnico del once vasco Jagoba Arrasate con respecto a lo vivido en el San Mamés durante el encuentro amistoso, solidario e internacionalista entre los seleccionados de Palestina y Euskal Herria:


Jagoba Arrasate: «Esta es la muestra de hasta dónde puede llegar el fútbol»

Los técnicos de Euskal Selekzioa y Palestina coincidieron en destacar que el encuentro disputado ayer en San Mamés fue más allá de lo deportivo. «Hay un pueblo y unos jugadores que quieren que haya una selección que les represente. Ahora es momento de los políticos», apuntó el de Berriatua.

El técnico de Euskal Selekzioa, Jagoba Arrasate, destacó ayer al término del partido entre su equipo y Palestina que «esta es la muestra de hasta dónde puede llegar el fútbol», más allá «del juego o de los resultados».

«Ha sido inolvidable. Por supuesto que el fútbol no es lo más importante, pero puede llegar a cotas que no te puedes imaginar», apuntó el de Berriatua, quien destacó que la jornada había ofrecido «imágenes muy potentes. El detalle que han tenido de regalarnos el pañuelo, el mosaico en la grada, el minuto de silencio, que nuestros jugadores han salido con niños y ellos no, que ha tenido una carga muy importante….».

«Pero lo que me llevo es que están muy agradecidos. No conocían Euskal Herria y creo que lo van a recordar toda la vida. Esa es nuestra principal victoria», añadió.

Además, el entrenador del Mallorca subrayó que el estadio de San Mamés, con casi 52.000 personas en sus gradas, «ha demostrado que hay un pueblo y unos jugadores que quieren que haya una selección que les represente. Ahora es momento de los políticos».

«Ha sido un partido histórico»

Su homólogo palestino, Ehab Abu Jazar, agradeció la oportunidad de haber podido jugar en Bilbo y comentó que «Palestina ha jugado un partido para defender la lucha palestina, sus derechos y el derecho a existir de su población. Ha sido un partido histórico».

Abu Jazar aseguró que no podía «expresar con palabras» lo que sintió cuando salió al campo «con casi 52.000 personas gritando a favor de Palestina. Mi primer sentimiento fue el recuerdo del sufrimiento de mi familia y de la población de Gaza, y hacia los mártires deportistas de Palestina». Unos pensamientos que le llevaron a llorar durante el minuto de silencio por las víctimas del genocidio perpetrado por Israel.

«Es el día mas importante de mi vida. Voy a contar esta historia, ser el entrenador palestino que jugó este partido», añadió Abu Jazar.

 

 

 

sábado, 15 de noviembre de 2025

Crónica del Euskal Herria-Palestina

Desde las páginas de Noticias de Navarra traemos a ustedes los pormenores del encuentro futbolístico amistoso y solidario entre las oncenas palestina y vasca:


La Euskal Selekzioa sella un triunfo por la paz de Palestina

El combinado vasco logra una cómoda victoria ante el bloque palestino en una cita disputada en San Mamés en la que prevaleció el carácter reivindicativo sobre las cuestiones deportivas

Eduardo Oyarzabal

Tommie Smith y John Carlos alzaron el puño bien alto en México’68. Jesse Owens se recreó a los ojos del nazismo. Muhammad Ali, Billie Jean King, Megan Rapinoe... clamaron por los derechos ajenos, de los desfavorecidos. Son solo unos ejemplos de deportistas comprometidos. Entendieron el deporte como el altavoz para la denuncia de causas injustas, para la reivindicación, como un constructor de paz. Porque el deporte es un lenguaje universal que no encuentra fronteras físicas ni de idiomas. El eco de su impacto resuena de por vida. La Federación Vasca de Fútbol y su Euskal Selekzioa, como portavoces del pueblo vasco, adoptaron el fútbol como canal para la concienciación social, para la solidaridad, para recordar que Palestina es una nación sometida a un genocidio sinsentido a través de un partido amistoso en el que el resultado era lo de menos. Porque el éxito ya estaba garantizado antes de echar a rodar el balón, sin ganadores ni perdedores. Había vencido el clamor por la paz y la libertad. Páginas para la historia.

Con un San Mamés casi lleno hasta la bandera, lo que daba cuenta de la trascendencia de la cita, con cifra récord de asistencia en un partido de la Euskal Selekzioa ejerciendo como local, la pelota se movió al son de la esperanza. Palestina, que por primera vez disputaba un partido en Europa, cuna del fútbol, admitió su inferioridad ante el cuadro vasco, la que marcan las frías estadísticas, pero también anticipó que su corazón estaba ardiente por rayar a un digno nivel, con el estímulo de la repercusión mundial del duelo. El mundo miraba atento hacia La Catedral, donde Los leones de Canaán querían disfrutar como lo hacen los leones que habitualmente habitan esos lares. 

La Euskal Selekzioa se adelanta en los primeros compases

Sin embargo, esos deseos chocaron contra la realidad de un fútbol superior. Pronto se pudo observar la posición de Palestina en el ranking mundial de la FIFA (98), ese en el que la Euskal Selekzioa no figura y por la que lucha. El conjunto de Jagoba Arrasate, con 22 efectivos disponibles, comenzó el encuentro con un dominio que se plasmó cuando el encuentro aún se desperezaba, en el minuto 4. Kike Barja lanzó un preciso saque de esquina que Elgezabal remató con un poderoso cabezazo.

La tropa de Ehab Abu Jazar trató de protegerse desde el primer instante, cerrando filas, con un bloque bajo a la espera de las incursiones vascas, que se producían con especial incidencia por la banda izquierda, donde Aihen y Kike Barja encontraron un filón. Pero fueron los palestinos quienes pudieron ver portería tras un contragolpe que resolvió Zubeldia cuando Qunbar se disponía a perfilarse en solitario hacia la meta defendida por Aitor Fernández. El central de la Real Sociedad salió al corte y se jugó la cartulina roja al ser el último defensor.

Palestina da un paso adelante

Palestina cobró confianza. Acto seguido, Seyam recuperó la pelota cerca del córner y puso un centro que ocasionó una doble ocasión. El plantel visitante daba sentido a su plan. Perdía el respeto y buscaba la heroica. El encuentro se había equilibrado. Pero el conjunto vasco, pese a encontrar dificultades en la elaboración, volvió a gozar de una clara ocasión, esta vez con un disparo de Kike Barja que atajó con problemas Hamada.

El partido adquirió un ritmo frenético, caracterizado por la verticalidad en el juego de ambas selecciones. Como Palestina entregó las bandas para reducir los espacios interiores, la Euskal Selekzioa gozaba de pasillos para aproximar el esférico a zonas de ataque. Hugo Rincón, ubicado como referencia ofensiva en la banda derecha, adquirió protagonismo por sus incisiones. 

Segundo gol a balón parado

Guridi buscó la red tras sortear a varios rivales. Los pupilos de Arrasate recuperaron el control de la situación mientras la grada entonaba al unísono el Txoria txori. La fiesta no se detenía en la grada. Sobre el césped, Guruzeta y Rincón pudieron ampliar el marcador. Si bien, el bloque vasco no lograba diseñar ocasiones claras. De hecho, el segundo gol llegó gracias a un penalti cometido por Wajdi sobre Rincón. Guruzeta amplió la ventaja desde los once metros. El balón parado otorgó de nuevo el botín. Más que de fluidez, el juego era de vértigo.

Arrasate, con el encuentro encarrilado, realizó seis cambios en el descanso. Abu Jazar completó tres sustituciones. La frescura dio nuevos matices de intensidad en el comienzo del segundo acto. El ritmo se mantenía elevado.

Guruzeta falló un testarazo a bocajarro cuando se acercaba la hora de partido. Era, hasta el momento, la ocasión más nítida del partido. Volvía a sufrir Palestina, que no lograba estirarse. El despliegue era obra de los vascos, que seguían extendiendo las alas por los costados. El bando visitante sí proyectaba síntomas de fatiga. No era capaz de mantener la presión de la primera mitad. Ya no mordía, sino que aguardaba agazapado. El balón tenía dueño. La jerarquía era evidente. 

Izeta cierra el marcador

Aunque la Euskal Selekzioa mantenía con comodidad la posesión, pecó de exceso de precipitaciones. A medida que esta histórica cita se embocaba hacia su final, la pausa fue creciendo. El duelo fue perdiendo tensión. El trabajo estaba encarrilado. Pero los recién incorporados siempre anhelan su momento de gloria. Lo obtuvo Izeta, que aprovechó la asistencia de Gorosabel para ampliar la diferencia, algo que también buscó Nico Serrano con ímpetu aunque sin éxito. 

La Euskal Selekzioa levantó el pie del acelerador. El marcador quedó congelado con el 3-0. Fin a un nuevo episodio de la reivindicación por la oficialidad de la selección vasca en un día en el que prevaleció por encima de todo el carácter solidario por la causa Palestina. Lo sucedido en San Mamés fue una victoria, un triunfo por la paz. Historia del deporte.

Ficha técnica

Euskal Selekzioa: Aitor Fernández, Álvaro Núñez, Zubeldia, Elgezabal, Aihen Muñoz, Jauregizar, Gorrotxategi, Hugo Rincón, Guridi, Kike Barja y Guruzeta. También jugaron Marrero, Gorosabel, Unai García, Guevara, Nico Serrano, Pablo Ibáñez, Lekue, Ruiz de Galarreta, Zarraga, Herrando e Izeta.

Palestina: Hamada, Wajdi, Hamed, Sawafta, Mahajneh, Battat, Hamdan, Alnabrisi, Qunbar, Al Quaq y Seyam. También jugaron Yassin, El Haija, Kharoub, Abuwarda, Alqaq, Alghoul, Mousa, Taha, Termani, Saba, Rabei y Zeidan.

Goles: 1-0: Min. 4; Elgezabal. 2-0: Min. 43, Guruzeta, de penalti. 3-0: Min. 76; Izeta.

Árbitro: Jon Ander González Esteban. Sin amonestaciones.

Incidencias: Encuentro amistoso disputado en San Mamés ante 51.396 espectadores. Se guardó un minuto de silencio en memoria de las personas fallecidas en Gaza. También se recordó el recién fallecido Xabier Azkargorta. 

 

 

 

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