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lunes, 18 de mayo de 2020

Los Monstruos del Coronavirus

Continuamos con el tema de la 'desescalada' de las medidas sanitarias implementadas para enfrentar al SARS CoV-2 con este incisivo texto publicado en Gara:


Kepa Ibarra | Director de Gaitzerdi Teatro

Al apunte obligado. Ecuación con perspectiva. 24 de febrero. Datos desde la misma China: 2.500 muertos. Y en extensión, por el mundo, Italia, Corea del Sur. Todo un aviso. Para el 25 de febrero, 7 muertos en Italia y cerca de un millar de personas confinadas en un hotel de Tenerife. Para el 28, las crónicas difunden entre exclamaciones que el coronavirus se extiende por el mundo (literal). Para el 29, tres casos en Euskal Herria. Y así, tiro porque me toca. Hoy, 75 días después, 1.800 horas ejecutadas, en Euskal Herria cerca de 20.000 contaminados y 2.000 fallecidos. Incluso con los números arriba-abajo, el cómputo es demoledor. De este drama vital y de exposición sanitaria abrumadora podemos extraer multitud de conclusiones y algún que otro exabrupto mal controlado. Nuestro sistema capitalista y de dividendo fácil no entiende de pandemias, rincones mortuorios hospitalarios, ni de figuras retóricas donde discernir entre lo que sucede y lo que no puede ser en el tiempo de un Nikkei desbocado.

De la primera obsesión por llorar y descontrolar las tripas ante un virus que literalmente sonríe malicioso por tanta obsesión con el papel higiénico y la cerveza consumida a raudal, pasamos a una segunda rémora de prioridades, que pasan por establecer unas pautas de comportamiento que al menos no prefijan carencias lógicas de una sociedad echa a la medida de un consumo desmedido y un reclamo publicitario que se esconde bajo el epígrafe de una Multinacional arrogante.

Pero a la tercera va la vencida, y entramos en ese apartado donde se confunde un inevitable Síndrome de Estocolmo (vivir, convivir, amar al enemigo), donde no existe otro particular y la aceptación-adecuación al medio es una excusa perfecta para quien ha hecho del poder su seña más valiosa. Y aquí entra el entramado logístico del feroz e insaciable capitalismo, lleno de complejos y fechas de caducidad, para un acabado final que no entiende de circunloquios: producción, cash flow. De fábrica en fábrica, de meseta a monte y viceversa, de terraza en terraza, confinar para reventar la calle e imagen, mucha imagen política de bien y orden. Allí donde Joaquín y Alberto (Zaldibar) duermen bajo una tragedia que esos mismos políticos de traje, corbata y peinado perfecto olvidan por omisión o simplemente porque ahora no toca visitar a los muertos para siempre.

Los 2.000, los 20.000 y hasta los cuatro millones del mundo, certificando que a partir de ahora toca medio-confirmar para después urnear (malditas urnas tempranas) y conciliar con aquello de «Los muertos que vos matáis gozan de buena salud» (muy interesante el fraseado que se utiliza para describir la situación en Jalisco-México, donde los muertos permanecen apilados y enumerados, sin nombre real, simplemente olvidados).

Toca activar, recurrir al producto global, olvidar recortes y desindustrializaciones, animar al vigoroso empuje imperial de la Banca, devaluar la precarización salvaje de un mercado laboral herido desde hace lustros. Y de aquellos juegos de salón, con el BM, el FMI, el BCE y hasta la trilateral, de aquellos juegos llegan estos muertos, que aunque parezca mentira no gozan de buena salud. Más bien diría que gozan de un eterno y merecido olvido.

Ya lo decía Antonio Gramsci: el viejo mundo se muere. El nuevo mundo tarda en aparecer. Y en ese claroscuro surgen los monstruos.






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lunes, 11 de mayo de 2020

Usar el Cubrebocas

Cubrebocas, tapabocas, barbijo, mascarilla... en tiempos del SARS CoV-2 todos sabemos perfectamente bien a que objeto se hace referencia.

Desde Gara traemos a ustedes este muy bien fudamentado argumento a favor de su uso:


Beñat Zaldua

Abril de 2009. Una persona infectada con la gripe A sube a un avión en Nueva York con destino a Hong Kong; allí hace escala para dirigirse a Fuzhou. 41 personas comparten ambos trayectos con él. Nueve de ellas llegarán al destino final infectadas. Ninguna –tampoco la que subió el virus a la aeronave– lleva mascarilla. De las 32 personas que se libraron, casi la mitad (15) llevaban la protección.

Enero de 2020. Las pandemias y las cuarentenas nos siguen sonando a siglo XV. Una persona infectada con el Covid-19 sube a un avión en Wuhan con destino a Guangzhou, donde embarca en otra aeronave rumbo a Toronto. Llega con síntomas, le hacen la prueba y da positivo. Compartió avión con 350 pasajeros, que son debidamente advertidos y monitorizados. Ninguno desarrolla la enfermedad. El infectado llevó mascarilla durante todo su vuelo.

Cabe alegar que no es lo mismo la gripe A que el Covid-19. Obvio. Es más, un estudio publicado en “Nature” indica que las mascarillas pueden ser más efectivas con los coronavirus que con la gripe.

Las mascarillas sirven. No son una vacuna, no inmunizan, pero reducen la transmisión, especialmente en lugares cerrados en los que no se mantienen los dos metros de distancia. Lo dice la evidencia científica y también la experiencia. Muchos de los territorios que han controlado eficazmente el virus lo han hecho usando las mascarillas. En una elocuente entrevista, uno de los artífices del éxito de Veneto, Sergio Romagnani, explica sus resultados por no haber hecho demasiado caso a la OMS y haber recomendado, entre otras cosas, utilizar mascarillas desde el primer día.

De hecho, la OMS ha ido cambiando su opinión al respecto, igual que lo han hecho los diferentes gobiernos. Baste recordar que Lakua ha pasado de frivolizar con el tema –la consejera Murga contestó «tendrá coronavirus» cuando le preguntaron por qué Pedro Sánchez llevaba mascarilla–, a defender la obligatoriedad de su uso en espacios cerrados como el transporte público o las escuelas.

¿Sirven las de algodón? Puede que sea mejor usar una quirúrgica, pero es preferible entrar en un supermercado con una mascarilla de algodón que sin nada. Esta es la conclusión de un grupo de investigadores británicos tras comparar la efectividad de diferentes mascarillas.

No es hipocondría, es solidaridad. La mayoría de mascarillas filtran lo que respiramos –con mayor o menor eficacia–, pero ayudan sobre todo a controlar lo que expulsamos. Nos protegemos a nosotros, pero sobre todo protegemos a nuestra comunidad. Christos Lynteris, médico antropólogo, explica que, aunque aquí utilizamos las imágenes de asiáticos con mascarilla para construir la imagen del «otro», en China o Corea del Sur «usar una mascarilla es un gesto que comunica solidaridad durante una epidemia, un tiempo en el que una comunidad es vulnerable y el miedo puede dividir a la gente entre sanos y enfermos».

Puede haber razones culturales, de posible estigma y de simple comodidad para resistirse a las mascarillas, pero lo cierto es que cuesta encontrar argumentos en contra de su uso, al menos en los espacios cerrados. Ponérsela el primer día es volver a la prepubertad y sentir lo que sentías cuando te obligaban a ponerte el jersey que odiabas. La respuesta quizá sea la misma que nos daban entonces nuestros progenitores: «Déjate de tonterías».






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viernes, 20 de marzo de 2020

Epidemiológicamente Hablando

Ya, con todo este asunto del SARS CoV-2 (Coronavirus/COVID-19), todos los líderes de opinión, de súbito, se han convertido en epidemiólogos.

Pues bien, en un afán de traer un poco de cordura al manejo del tema, traemos a ustedes este texto que hace los rondines en Facebook:


MSc. Oscar Juárez

No soy epidemiólogo, ni virólogo, ni infectólogo, pero tengo profundo respeto por su trabajo, y por eso me he dado la tarea de ordenar un poco toda la información que está fluyendo, y que sea entendible para las personas que estamos ansiosas de comprender más de lo que nuestra formación nos permite. Hay muchas preguntas ¿por qué no se hace esto o aquello? Tests masivos, cierres de fronteras, restricción a la movilidad, etc.

Lo primero que hay que decir, es que no hay un modelo general que todos los países tienen que seguir, la OMS tiene competencia para emitir solamente recomendaciones. Los epidemiólogos de cada país consideran muchas de variables para elegir el modelo o modelos a seguir, incluso pueden cambiar de modelo de un momento a otro. El modelo de aplicación depende de muchos factores, pero principalmente: a) Características del sistema sanitario (camas, personal médico, laboratorios, hospitales, etc), b) Cercanía epidemiológica con el origen/epicentro (Wuhan), c) Tamaño del territorio a gestionar, d) Tamaño poblacional, e) Sistema político, e) Dependencia económica del flujo externo de personas y mercancías.

Se distinguen tres tipos de modelos (1)  e incluí al modelo mexicano en una 4ta categoría.

1. Ortodoxia actualizada (p.e. China, Rusia, Cuba).

2. Tecnología poblacional (p.e. Corea del Sur)

3. Historia natural de la enfermedad & optimización de la intervención (p.e. Reino Unido, Países Bajos)

4. Modelo de vigilancia para fenómenos generalizados (p.e. México)

1. Ortodoxia actualizada

Es el modelo más restrictivo y consiste en lo que se ha hecho desde el pasado para gestionar una epidemia: cuarentena obligatoria a enfermos y a sospechosos desde muy temprano de la detección del primer caso; cierre casi total de fronteras (del país o de una región específica), testeos específicos a enfermos y cercos sanitarios, cancelación de eventos y actividades masivas (escuelas, festivales, congresos, reuniones familiares), impedimento a la movilidad (puede incluir medidas coercitivas como multas, o incluso cárcel), cierre escalonado de actividades económicas hasta dejar si es necesario únicamente las actividades de salud y de seguridad. Se apuesta a que las restricciones obligadas logren que el sistema de salud no colapse.

Es fácil darse cuenta de que se necesitan gobiernos fuertes, incluso autoritarios para que la población acate las órdenes desde antes de que sea crítico. También es importantísimo hacer notar que es el modelo que mayores efectos económicos adversos conlleva, porque se detiene casi por completo la economía de la región. Se contiene la epidemia y se detiene la economía.

Algunos países como Italia y España han seguido este modelo, pero solo después de que no pudieron gestionarlo en etapas tempranas. En ese caso es peor aún el impacto económico, ya que se suma al impacto social y económico de los enfermos y fallecidos.

2. Tecnología Poblacional (2)

Consiste en “testar” la mayor cantidad de personas sospechosas de tener el virus. El modelo dicta que “testear” mucho cuando se localiza un brote grande ayuda a ganar tiempo (por ejemplo, para ir acondicionando sitios que puedan servir como instalaciones hospitalarias de apoyo para los casos con síntomas más graves). Corea del Sur ha sido junto con Baréin el país que más test está realizando (más de 5.370 por cada millón de habitantes) sin embargo, incluso en esas localidades están focalizando las pruebas para no malgastar los kits y quedarse sin cartuchos mientras la epidemia avanza.

El testeo masivo va acompañado de tecnología que guía y apoya las decisiones tanto gubernamentales como individuales. El Centro de Control y Prevención de Enfermedades Contagiosas de Corea (KCDC) es ahora mismo una referencia gracias a la cantidad de información detallada que publica a diario. Por su parte, el sistema de alertas nacionales para teléfonos móviles avisa a los habitantes de distritos o localidades cuando se ha detectado un caso en su zona y enlaza a información detallada sobre los últimos lugares por los que pasó el contagiado. El Gobierno surcoreano ha desarrollado una app para teléfonos para hacer un seguimiento de síntomas de gente que potencialmente podría estar infectada y podría propagar aún más el COVID-19. Es de uso obligatorio para aquellos que llegan al país de otras zonas de riesgo (actualmente, China, Hong Kong, Macao, Irán y prácticamente toda Europa), y obliga a responder un cuestionario diario sobre si hay o no síntomas; si los hay, se remite al usuario al sistema de atención telefónica que gestiona los test para que se haga uno.

Hasta ahora parece ser la respuesta más adecuada a los ojos de los que no estamos educados en epidemiología, pero depende de tres factores críticos: a) Tener altísimos recursos económicos disponibles, b) Tener un territorio pequeño que controlar, c) Tener una población con alto acceso y conocimiento práctico de tecnologías (no es solo tener celular y red). Queda claro que la mayoría de los países no va a disponer de las características y los recursos que tiene Corea del Sur. Países ricos y pequeños como Singapur y Hong Kong han replicado con éxito y con algunas variantes el modelo coreano, sin embargo, otros países muy poderosos como EEUU, Canadá, Suiza, no han sido viables para aplicar éste modelo. Para darnos una idea, Corea del Sur es parte de una isla y su territorio es poco mayor al de Oaxaca. Con una sola frontera terrestre (militarizada) lo que hace que sus flujos sean mucho más controlables. Algo similar pasa con Singapur y Hong Kong.

Los primeros dos modelos aspiran a contener la epidemia en el corto plazo y a ganar tiempo para el pronto desarrollo de una vacuna que logre disminuir la tasa de mortalidad en la población de alto riesgo. Antes del desarrollo de una vacuna efectiva, los costos de la intervención y de los parones de la economía seguirán siendo altísimos.

3. Historia natural de la enfermedad & optimización de la intervención

Reino Unido y los Países Bajos no seguirán el camino de Italia, España o Francia. No cerrarán escuelas. No restringirán eventos multitudinarios. No recomendarán medidas extremas de distanciamiento social. En su lugar, se desea que su población desarrolle un concepto habitualmente dedicado a las vacunas: "Inmunidad de rebaño" (3), o que una amplia mayoría pase el virus y se inmunice y optimizar la intervención del Estado a la población de alto riesgo (4).

La lógica del modelo sigue así: Dado que detener la pandemia es imposible, es preferible controlar su desarrollo. Durante la fase inicial de contagios, el gobierno desea que los ciudadanos sigan haciendo vida normal y que el grueso de la población de bajo riesgo, la mayoría, se infecte. Contraída la enfermedad, el gobierno recomienda pasar siete días en casa. Y superada, volver al puesto de trabajo y a sus actividades normales. Entre tanto no se clausurarán restaurantes o bares, y tampoco se incentivará el teletrabajo. De regreso a la vida social, los recuperados no podrán contagiarse de nuevo y no podrán transmitir el virus a los demás.  Adam Kucharski, epidemiólogo que apoya este modelo ha dicho que más que una inmunidad de rebaño, aspiran a combatir al virus en el largo plazo, en lugar de las batallas inmediatas planteadas por Italia o China. A meses vista, el grueso de la población habrá pasado el virus, la economía no se habrá detenido en seco y los ciudadanos habrán desarrollado anticuerpos para plantar cara a la enfermedad cuando regrese, como se espera, en futuras oleadas estacionales. El primer ministro de Países Bajos Mark Rutte ha dicho: "Podemos ralentizar la propagación del virus mientras desarrollamos una inmunidad grupal controlada ... puede llevar meses".

Este modelo no está recomendado por la OMS "No sabemos lo suficiente sobre la ciencia de este virus, no ha estado en nuestra población el tiempo suficiente para que sepamos lo que hace en términos inmunológicos", dijo la portavoz Dra. Margaret Harris; muchos científicos lo han cuestionado severamente (5). "Muchas familias perderán a sus seres queridos" dijo el premier británico Boris Johnson. Se aspira a controlar el flujo de contagios, pero si fracasa, pondrá en altísimo riesgo a los grupos de riesgo (ancianos, inmunodeprimidos, otros enfermos) y colapsando igualmente los hospitales.

Antes de describir el modelo mexicano quisiera decir que los modelos, como cualquiera de experimentación social, no son puros y hay muchos modelos mixtos, o que han ido cambiando de acuerdo con escenario que cada país ha enfrentado. Por ejemplo, Alemania ha combinado un fuerte modelo ortodoxo regional con tecnología poblacional sin parar la actividad económica nacional. Canadá comenzó con un seguimiento caso por caso como la primera etapa de tecnología poblacional y poco a poco ha ido restringiendo la movilidad; y la lista podría continuar de manera interminable.

4. Modelo de vigilancia para fenómenos generalizados
Los modelos 3 y 4 parten de la idea de que una epidemia no se puede contener, solo se puede mitigar y gestionar. México es uno de tres países de la región de América que la Organización Panamericana de la Salud y la Organización Mundial de la Salud, ha elegido para que sea de los que tempranamente cambien al modelo de vigilancia durante esta epidemia. Es un modelo que la OMS desarrolló en 2005 para la vigilancia de la influenza, y en 2006 lo adoptó México (6 , que fue uno de los pioneros y sirvió para detectar muy temprano la mutación del virus AH1N1 en 2009. Hoy se usa casi en todo el mundo. México tiene una amplia experiencia en vigilancia epidemiológica.

En la etapa 1 de la enfermedad el modelo aplica el seguimiento caso por caso como el modelo de tecnología poblacional, pero a partir de la etapa 2, el modelo se centra en tener información de estaciones de monitoreo “centinelas” de casos de COVID-19 que ya se tienen distribuidas en el país, y mediante flujo de datos diarios en tiempo real concentrar la atención en donde se estén dando brotes epidémicos.

El modelo consiste precisamente en la recolección, integración, verificación y análisis de información epidemiológica detallada en un conjunto de unidades monitoras. La información generada debe responder a las preguntas de dónde y cuándo está circulando la pandemia de COVID-19 y ser empleada para determinar si su actividad está aumentando o decreciendo, pero no puede ser empleada para averiguar cuanta gente se ha enfermado con COVID-19 durante el monitoreo. El cambio con otros modelos consiste en que una vez que se pase al escenario 2, transmisión comunitaria, ya no se hará un rastreo directo de todos y cada uno de los casos, ni de sus contactos. Se pasará a un modelo de vigilancia comunitaria, por eso es intrascendente que se haga un testeo masivo desde la etapa 1, ya que eso está modelado para la etapa 2, y se ira focalizando en los lugares donde la epidemia tenga un comportamiento creciente.

Imaginemos una serie de termómetros en cada región del país que te vayan indicando cuántos casos positivos hay en la zona, e ir monitoreando el aumento o disminución del fenómeno en cada termómetro. A partir de los resultados diarios se emitirán políticas de distanciamiento social que pueden irse haciendo más rigurosas según la gravedad en cada zona. Es por lo que no se han cerrado las empresas, los negocios, por eso no se han cancelado vuelos ni cerrado las fronteras. En ningún momento se considera el cierre total de la actividad industrial y productiva, pueden cerrarse algunas empresas de manera temporal por brotes comunitarios, o restringir la movilidad en alguna zona en específico. Pero no se tiene modelado una cuarentena nacional como la que hoy estamos viviendo en Italia y en España. Esto con el fin de encontrar el difícil equilibrio entre el avance de la epidemia y el de la caída de la actividad económica.

Pueden darse cuenta que en el modelo 3 y 4 no se enfocan en saber exactamente cuántos infectados hay, sino el comportamiento de la epidemia. Por eso esa "cifra gris" de los no diagnosticados -que tienen todos los modelos- no es tan relevante.

¿Cuáles son los supuestos del modelo mexicano? (7) La tasa de ataque se calculó en 0.2% de la población en la primera oleada de la pandemia, se calculó con la tasa de contagio de Hubei, China, esto es, se estiman 250 mil contagios. Parece ser una cifra bastante robusta si consideramos los 82 mil casos que hasta el día de hoy -18/Marzo- tiene China, o los 32 mil que tiene Italia.

Se estima que un 70% van a buscar atención, esto es 175 mil 459 -recordemos que hay un buen porcentaje de asintomáticos- y esos 175 mil se distribuyen en las proporciones poblacionales que se han visto en varios países, especialmente en China. La regla 80%-14%-6%:

~ 80% se estima serán pacientes ambulatorios, con una enfermedad leve (140,367)

~ 14% se estima van a requerir hospitalización o pueden requerir hospitalización, pero sin un estado crítico que lo lleve a una unidad de terapia intensiva (24,564)

~ 6% pacientes que pueden requerir tratamiento en terapia intensiva y muy posiblemente con apoyo ventilatorio (10,524)

Esta estimación es para la totalidad de la curva de la epidemia, acumulando los escenarios 2 y 3. Es decir, no serán todos simultáneos, sino en un período de 3 o 4 meses. Con base en esos supuestos se hizo la compra de insumos. Para el caso de pacientes que están hospitalizados se estimó un promedio de 5 días de hospitalización, que es lo que se ha venido o se ha observado en otras poblaciones. Y para terapia intensiva se estimó un promedio de 10 días de hospitalización y con eso calcularon todos los insumos que se compraron.

En principio se planea distribuir 56% de la compra a los estados e instituciones y reservar un 44% de esta compra inicial de manera de una reserva estratégica, es decir, que cuando ya se tengan insumos en todas las entidades e instituciones, poder tener una cantidad de insumos suficientes para, donde se vaya presentando el problema de mayor gravedad o de mayor dispersión epidémica, se pueda distribuir específicamente a estos lugares. Hasta ahí el Modelo de vigilancia para fenómenos generalizados. Parece robusto el modelo, -creo yo- que no se le puede acusar al gobierno de no tener una estrategia o una directriz clara y que no haya planeado nada, pero sí hay retos importantísimos que tendrá que resolver la autoridad. Hay cuestiones complejas en el modelo y creo yo que es en lo que deberían enfocarse los cuestionamientos en las conferencias. Pero eso supondría que los periodistas entienden el modelo y sus supuestos, lo cual es muy lejano de nuestra realidad:

a. Lo más delicado -desde mi punto de vista y tomando en cuenta los antecedentes de esta administración- es la adquisición y distribución en tiempo y forma para que todas las entidades y todas las instituciones tengan a tiempo los insumos, y que no se especule en los centros con eso. Es una marcha contrarreloj.

b. Otro punto sumamente delicado, es que los brotes epidémicos regionales se den en zonas que tienen el mayor déficit de camas de hospital y de terapia intensiva con respirador. Sabemos que hay un rezago histórico, pero hay zonas más rezagadas que otras. Se habla de reconversiones hospitalarias, que se tienen disponibles hospitales inflables e infraestructura de las Fuerzas Armadas que podrían apoyar picos de la demanda pero es muy incierto.

c. Hasta hoy no se ha hablado de la previsión de una segunda ola de la epidemia -no solo en México, sino muchos países están enfocando sus baterías en esta primera oleada- En 2009, la segunda oleada de influenza H1N1 fue más intensa que la primera. 

Por último, como dije al principio, aprecio el trabajo de los especialistas epidemiólogos y aquí abajo dejo algunos especialistas e instituciones a quienes pudieran seguir pregúntenles a ellos, infórmense de ellos. 

Desgraciadamente ni los periodistas, ni opinadores, ni youtubers, ni expertos en otras ramas (economía, ciencia política, matemáticas, ciencia de datos) se han dado la tarea a informarse claramente de las diferentes estrategias de los diferentes modelos.   

Especialistas

• Alejandro Macias (México): Twitter @doctormacias Infectólogo de la UNAM. Former 2009 Pandemic Influenza Tzar in Mexico. National Research System (SNI) Level 3.

• Marc Lipsitch (EEUU): Twitter @mlipsitch Infectious disease epidemiologist and microbiologist. Director at CCDD at Harvard Chan

• Adam Kucharski (Reino Unido): Twitter @AdamJKucharski Mathematician/epidemiologist at @LSHTM

• Maria Paz Bertoglia (Chile): @ Twitter pinabertoglia Epidemiologist & Biostatistician. DrPH

Instituciones

• Dirección General de Epidemiología (México): https://cutt.ly/VtlfxZ7

• CDC. Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (EEUU): https://cutt.ly/5tlYubf
• The Johns Hopkins Center for Health Security (EEUU): Twitter @JHSPH_CHS

• Harvard Chan Center for Communicable Disease Dynamics (EEUU): Twitter @CCDD_HSPH

Notas

1. La diferenciación de modelos se lo debemos a Pablo Andrés Martínez Silva @pmartinezsilva. Médico cirujano con posgrados en Salud Pública, Economía y Antropología. 

 2. El método de Corea del Sur para vencer al coronavirus: de 909 casos diarios a 74: https://cutt.ly/2tlTzfu

 3. El arriesgado plan de Reino Unido contra el coronavirus: inmunidad de grupo y sin distancia social: https://cutt.ly/EtlYpNe

 4. Optimizing infectious disease interventions during an emerging epidemic. Jacco Wallinga, Michiel van Boven, Marc Lipsitch. Proceedings of the National Academy of Sciences Jan 2010, 107 (2) 923-928; DOI: 10.1073/pnas.0908491107: https://www.pnas.org/content/107/2/923

 5. Coronavirus: la "inmunidad del rebaño", por qué cientos de científicos critican la estrategia del gobierno británico ante el covid-19: https://cutt.ly/7tlTAuD

 6. Lineamientos para la Vigilancia Epidemiológica de Influenza https://cutt.ly/qtlI0Ud

 7. Conferencia de prensa. Informe diario sobre coronavirus COVID-19 en México 17/Marzo/2020. https://cutt.ly/HtlD5QP






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sábado, 14 de marzo de 2020

Italia y el Coronavirus

A algún aliado de la OTAN le tocaba pagar los platos rotos por las aventuras belicistas estadounidenses en China e Irán y ese país ha terminado por ser Italia, nación a la que ni el Santo Papa ha podido salvar de la hecatombe.

Desde la página de La Izquierda Socialista traemos a ustedes este reportaje que deja bien claro que factor fue el que hundió a los italianos en la actual crisis que viven.

Lean por favor:


Sinistra Classe Rivoluzione   

La crisis del coronavirus es más grave en Italia que en cualquier otro lugar de Europa. Esto muestra el fracaso crónico del gobierno, cuya respuesta hasta ahora ha sido totalmente inadecuada, y que está tratando de desviar la carga económica de la emergencia sobre los trabajadores.

El contagio del nuevo coronavirus en Italia se está intensificando. El 10 de marzo, el número de personas infectadas alcanzó 10.149, los muertos a 631, con una tasa de mortalidad del 6%, superior a la registrada también en la provincia de Hubei, donde comenzó la pandemia. Esta situación marca el fracaso de las medidas de contención puestas en práctica por el gobierno en las últimas semanas.

El intento de crear un espíritu de guerra nacional, en el que todos debemos unirnos alrededor del gobierno contra un enemigo misterioso y fatal, o de lo contrario traicionamos a los mártires de la línea del frente, quiere ocultar las responsabilidades reales de esta situación, el carácter de clase y la confusión de la gestión de la emergencia.

Estamos convencidos de que deberían aplicarse medidas de prevención y que también deberían tomarse medidas más radicales, como la paralización de actividades no esenciales, así como el fortalecimiento de las estructuras sanitarias. Pero para hacer esto es necesario luchar contra esta retórica de la unidad nacional y mostrar la verdadera esencia de esta crisis.

Responsabilidades concretas, no una catástrofe inevitable

La emergencia sanitaria en curso muestra despiadadamente los efectos de 30 años de recortes en el sistema nacional de salud. Hoy, las estrategias de contención de epidemias tienen el objetivo declarado de evitar el «colapso del sistema de salud». Esta situación no era inevitable y no está causada por un enemigo omnipotente, sino por el hecho de que el sistema de salud (SNS) ya estaba funcionando normalmente dentro de los límites de sus posibilidades. Cualquiera conoce los tiempos de espera para un examen de diagnóstico banal, para una visita ambulatoria, para una intervención en tiempos normales; cualquiera que haya acudido a una sala de emergencias sabe que las camas en los pasillos y la escasez de personal eran una realidad diaria mucho antes de que llegara el nuevo coronavirus.

El gasto estatal en el SNS ha disminuido a lo largo de los años al 6.5% del PIB. Por debajo de este umbral, la Organización Mundial de la Salud establece que un Estado no puede garantizar el derecho básico a la salud. Según los datos oficiales, de hecho, 11 millones de italianos no tienen garantizado este derecho.

De 2009 a 2017, fueron despedidos el 5,2% de los trabajadores de la salud, 46.500 trabajadores menos.

En los últimos 10 años se han perdido 70 mil camas. En salas agudas, ahora directamente solicitadas, había 922 camas en 1980 por cada 100.000 habitantes: hoy hay 262.

Las camas en las unidades de cuidados intensivos son 5.090 (datos del Min. de Salud 2017) para una población de 60 millones de personas: 8,92 por 100.000 habitantes, con un promedio de ocupación del 50%, con porcentajes más elevados en momentos puntuales. Estas unidades tienen 667 ventiladores pulmonares disponibles. En los últimos años, los proveedores de atención primaria de la UCI se han quejado de que tan pronto como hubo un poco de gripe, las salas ya estaban llenas. A partir del 10 de marzo, había 877 hospitalizados en cuidados intensivos solo por coronavirus, con saturación de las salas de Lombardía y solicitud de traslado de pacientes a otras regiones, y el pico aún está lejos de alcanzarse, con consecuencias aún peores.

Los efectos de estos recortes en un contexto como el actual no solo eran previsibles sino que se habían evaluado explícitamente. Un estudio de la Escuela John Hopkins asignó a Italia un «índice de seguridad sanitaria global» de 56 sobre 100, y una capacidad de «respuesta rápida y mitigación de una pandemia» de 47,5 sobre 100.

Estas cifras hoy se traducen en vidas humanas. Siaarti (Sociedad Italiana de Anestesia, Analgesia, Cuidados Intensivos y Cuidados Intensivos) ha publicado «Recomendaciones de ética clínica para la admisión a tratamientos intensivos y para su suspensión», en la que, ante la falta de equipos de cuidados intensivos, indica elegir a quién dar ventilación según la probabilidad de supervivencia y, como alternativa, la estimación de años de vida salvados. Un escenario que el documento define sustancialmente similar al entorno de «medicina de desastres». La misma decisión de suspender la mayoría de las actividades ambulatorias y la cirugía, concentrar al personal y recabar más unidades de cuidados intensivos, a su vez tendrá un costo humano (diagnósticos retrasados, cuadros clínicos que empeorarán, etc.), que será difícil de conocer porque se perderán en el mar de datos generales y fuera del foco de atención generado por la epidemia de coronavirus. Quienes se lo puedan permitir tratarán de conseguir estas prestaciones en la sanidad privada.

La sanidad privada, que normalmente obtiene ganancias estelares, hará aún más dinero con esta emergencia, mientras que la salud pública soportará el impacto de la crisis. El hecho de que algunas estructuras privadas realicen campañas millonarias con la ayuda de artistas baratos hace sentir náuseas.

El coronavirus es ciertamente un acontecimiento extraordinario, pero no impredecible. Es el quinto virus agresivo de los últimos 17 años, un acontecimiento para el que el sistema de salud debería estar preparado para hacerle frente. No debería pertenecer al reino de las catástrofes, sino estar contemplado en la planificación normal. La catástrofe ha sido generada por opciones económicas y políticas hechas en nombre de la austeridad y para garantizar los beneficios privados, en un sector donde las vidas humanas están directamente en juego. Esta catástrofe se llama capitalismo, y quienes aprobaron estas medidas y obtuvieron ganancias de la privatización de la atención médica son directamente responsables de las muertes evitables de las últimas semanas.

El gobierno se esconde detrás de los enormes esfuerzos de los trabajadores de la salud, pero no está haciendo nada para cambiar la forma en que se administra el sistema. El convenio colectivo de los trabajadores de la salud aún no se ha renovado. El plan para contratar a 20.000 trabajadores que fue alardeado y aprobado tres semanas después del comienzo de la crisis no proporciona empleos estables sino solo «trabajo de contratación autónomo, incluida la cooperación coordinada y continua, de una duración que no exceda los seis meses» o «asignaciones individuales por tiempo determinado», que a lo sumo otorgarán un estatus de prioridad para futuras contrataciones. Aún más escandaloso es el hecho de que el decreto no incluya la propuesta de integrar a 5.000 médicos internos residentes.

La gestión de la crisis

Con los decretos del 8 y 9 de marzo, el gobierno de Conte quería dar la impresión de ser decidido y estar comprometido. La verdad, sin embargo, es que la emisión de estos decretos certificó el fracaso de las medidas adoptadas en todo el período anterior, caracterizado por una falta de planificación y prevención, por una gestión improvisada siempre tomada por sorpresa por los acontecimientos, y por la naturaleza contradictoria de los decretos.

De hecho, lo que ha faltado es la acción preventiva y la identificación rápida de los primeros focos epidémicos. Para un virus con un período de incubación asintomático de varios días, esto habría sido decisivo para evitar su propagación.

En Corea del Sur, un país que desarrolló un número similar de casos al de Italia, pero donde la curva de contagio ya está bajando, ya se estaban realizando pruebas antes de que hubiera un «paciente cero». En este momento, se han llevado a cabo 200.000 pruebas (en Italia, el número es de alrededor de 60.000), con tasas de hasta 20.000 pruebas por día. Se establecieron estaciones especiales donde se podían hacer pruebas a las personas sin tener que abandonar sus automóviles, se usaron cámaras térmicas para controlar la temperatura corporal y se crearon aplicaciones para mapear los movimientos de las personas en riesgo. Esto permitió al gobierno adoptar medidas más específicas para aislar del resto de la población a las personas que dieron positivo y a las que estaban en riesgo, evitando así la propagación del virus. Aislar simplemente a la población, como lo está haciendo Italia, tiene sus ventajas, pero principalmente como último recurso. También ha tenido el efecto de facilitar la propagación del virus entre las personas que se encuentran en la misma área de cuarentena, ya sea en el ámbito territorial o doméstico.

En China, este tipo de acción faltaba inicialmente, y en realidad el régimen trató de negar la existencia de la epidemia, lo que llevó a su propagación ampliamente. Esto se solucionó poniendo en cuarentena a toda la provincia de Hubei y suspendiendo toda actividad, pero sobre todo movilizando una cantidad impresionante de recursos sanitarios: construyendo nuevos hospitales, centros de hospitalización pública con divisiones basadas en la gravedad de los síntomas, pruebas generales, suministro de equipos y medios de prevención a gran escala y una afluencia de trabajadores de la salud de toda China. Estos recursos son los que detuvieron la propagación del virus, no un «espíritu de disciplina», que es lo que las autoridades italianas están blandiendo hoy para culpar a las masas, pintando a los italianos como haraganes indisciplinados.

En Italia, no se siguió ni el ejemplo coreano ni el chino. La búsqueda del paciente cero fantasma ha tomado el tono de una historia de detectives, en lugar de una operación de control sistemática y exhaustiva. Además de la creación de zonas rojas, los primeros decretos fueron contradictorios: las escuelas estaban cerradas, pero los bares podían permanecer abiertos hasta las 6 p.m. No, en realidad podían quedarse hasta más tarde, pero las personas deberían mantenerse a una distancia segura entre sí … pero mientras tanto las personas pueden seguir yendo a trabajar. Estos decretos llegaron a prever tener partidos de fútbol donde los hinchas de una región podrían ingresar al estadio, mientras que los de la región vecina no lo harían, como si la propagación del virus siguiera a la división regional psicótica del sistema de salud.

Se enviaron circulares a los hospitales, instruyéndoles sobre cómo manejar la emergencia, informando al personal sobre las normas precisas que deben respetarse, salvo que dos días después se informó que faltaba en gran medida el equipo necesario para hacer cumplir estas normas, y que el personal médico se vio obligado a trabajar sin la protección adecuada. Hoy, el 12 por ciento de los pacientes infectados son personal médico, lo que está provocando una escasez adicional de recursos. Hubo una campaña contra aquellos que no siguieron las pautas de higiene, pintándolos como transmisores intencionales de enfermedades, pero a los trabajadores no les dieron instrumentos higiénicos básicos (guantes para cajeros de supermercados, por poner un ejemplo). Hay miles de informes de este tipo procedentes de lugares de trabajo.

El Santo Grial de la propiedad privada

El gobierno Conte, incluso en toda su firmeza, siempre dudará antes de amenazar el santo grial de la propiedad privada. La vida de las personas debe ser disciplinada, los servicios cerrados sin proporcionar alternativas o garantías para quienes sufren las consecuencias (como el cierre de escuelas y jardines de infancia), pero la economía privada debe seguir obteniendo beneficios. Incluso han ido tan lejos como para pedir a los trabajadores que no hagan huelgas, en una paradoja que retrata perfectamente la naturaleza de clase de las medidas adoptadas y el alcance de su efectividad.

El video #Milanononsiferma («Milán no se detiene») encargado por el alcalde Sala fue una exposición lírica de voluntarismo y productivismo, con afirmaciones como «trabajamos a ritmos impensables todos los días»: una oda a la explotación. También el 10 de marzo, Sole24Ore, el periódico de las grandes empresas, mostró el titular «Las fábricas abren en Lombardía. La producción continúa con precaución». No se sabe exactamente a qué medidas de precaución se hace referencia. En STMicroelectronics en Agrate, donde hubo dos casos de coronavirus, el único turno que se suspendió fue el que estaban programados para los dos trabajadores enfermos, dejando que el resto de la producción continuara. Estamos recibiendo informes de las fábricas, donde ha habido casos de virus, donde los propios trabajadores tienen que traer sus propias mascarillas de casa. Los patrones están aterrorizados por el impacto económico de esta crisis y lo último que les importa es salvaguardar la salud de los trabajadores.

Son los propios trabajadores los que en este momento se están movilizando para exigir medidas que garanticen su seguridad sanitaria, o incluso que se les permita aislarse a sí mismos. Hubo una huelga espontánea en la planta de Fiat en Pomigliano, trabajo a reglamento en Leonardo (una empresa aeroespacial), una huelga de recolectores de residuos en Acerra, poniendo presión a los representantes de los trabajadores; así como muchos que usan sus días de libre disposición y ausencias espontáneas en muchos lugares de trabajo. Es posible que Confindustria (la federación de empresarios) pueda cerrar sus actividades de mala gana, al menos en algunas áreas del país.

Cerrar las actividades no esenciales para garantizar la salud y seguridad de los trabajadores es ahora una medida necesaria. Sin embargo, el costo económico de esto no debe recaer sobre los hombros de los trabajadores. El gobierno ha dicho a los trabajadores que usen sus días libres y vacaciones: esto debe ser rechazado, porque hace que los trabajadores paguen por la emergencia sanitaria, y no todos tienen acceso a esas medidas. Los salarios para los días de cierre deben continuar pagándose normalmente, del mismo modo que se debe dar un salario garantizado a aquellos que no tienen seguridad y han sido enviados a casa. También se debe crear un fondo para salvaguardar a los trabajadores autónomos y a las pequeñas empresas que se verán obligadas a ponerse de rodillas por estos cierres.

El movimiento sindical debe organizar esta lucha. En cambio, los líderes sindicales han abandonado la lucha por la defensa sanitaria y económica de los trabajadores, capitulando por completo ante la retórica de la unidad y del sacrificio nacional, limitándose a hacer tutoriales que explican cómo aplicar los decretos del gobierno o, en el mejor de los casos, explicar en términos técnicos sobre cómo los trabajadores pueden solicitar algunas ayudas sociales.

Ante una situación de emergencia, se necesitan medidas de emergencia. La protección de la salud pública debería ser la prioridad número uno y todos los recursos disponibles deberían desplegarse de manera coordinada y planificada. Nosotros necesitamos:

    ~ Un plan especial a largo plazo para contratar trabajadores de la salud para hacer frente a las necesidades del sistema. Esto incluye deshacerse de los límites de admisión en las facultades de medicina de las universidades.

    ~ Un plan para aumentar el número de camas y de UCIs, comenzando con un retorno a los niveles máximos históricos. Bloquear todos los planes para reducir las estructuras sanitarias.

    ~ Abolir todas las medidas de regionalización y comercialización del sistema nacional de salud.

    ~ Confiscación inmediata de los centros de salud privados sin compensación, para ser utilizados con el fin de gestionar la crisis. Después de esto, expropiar las estructuras sanitarias privadas, para integrarlas en el sistema nacional de salud con garantías completas de empleo para el personal.

    ~ Confiscación de las empresas estratégicas que producen equipos y materiales sanitarios, con el fin de garantizar la producción a gran escala de equipos médicos, equipos de cuidados intensivos y productos de seguridad personal como mascarillas faciales, que se entregarán de forma gratuita.

    ~ Detener las actividades laborales no esenciales que pongan en peligro la salud de los trabajadores, con la posible reconversión de maquinaria para satisfacer las necesidades creadas por la crisis de salud.

    ~ Salarios completos para los trabajadores de empresas cerradas. Salarios garantizados para los trabajadores no protegidos que se han autoaislado en sus casas.

    ~ El control obrero sobre la producción en actividades que deben permanecer abiertas, y bajo la supervisión de las secciones sindicales y de los comités sindicales de seguridad e higiene en el trabajo.

    ~ El costo de estas medidas no debe cubrirse aumentando la deuda pública y haciendo que los trabajadores paguen la factura, como se propone actualmente, sino cancelando el pago de la deuda pública.

Las medidas esenciales como las mencionadas anteriormente entran en conflicto con las operaciones del sistema en el que vivimos, donde los medios de producción se concentran en manos de unos pocos capitalistas, donde la producción y los servicios están dominados por el objetivo del beneficio en lugar del bien colectivo. Es suficiente señalar que resolver la crisis epidémica en un país no garantizaría que no regrese si todavía estuviera activa en otros países. Lo que es necesario es una operación internacional planificada, pero bajo el capitalismo esta emergencia corre el riesgo de convertirse en otra variable más de la guerra proteccionista. En Italia, parece difícil coordinarse incluso a escala regional.

Según las reglas de este sistema, las consecuencias económicas de esta pandemia se traducirán en políticas de austeridad renovadas, lo que paradójicamente conducirá a un mayor debilitamiento de la atención médica. En este momento, existe un factor de choque inicial creado por la emergencia del coronavirus, pero la esencia del sistema en el que vivimos está siendo gravemente expuesta a los ojos de toda la sociedad.

Una vez que se haya resuelto la emergencia, los patronos no esperarán mucho para exigir una indemnización por los daños que sufrieron. Estallará un conflicto para repartirse la financiación pública entre ellos (contribuyendo al aumento de la deuda pública), y se exigirán sacrificios agotadores en cada centro de trabajo para recuperar la producción perdida. Después de la guerra contra el virus, se nos pedirá que participemos en la guerra para reiniciar la economía, y la carne de cañón volverá a ser la clase trabajadora. Pero la retórica de la unidad nacional ya está llena de contradicciones y no pasará mucho tiempo antes de que explote en un millón de piezas.

Cuando lo haga, presentaremos la factura a quienes hacen beneficios con esta crisis, ¡y pagarán un alto precio!






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martes, 11 de febrero de 2020

Entrevista a Bong Joon-Ho

La reciente entrega de los premios Oscar con los que Hollywood mantiene esa patina artística que ha aplicado al negocio del cine se caracterizó por no concentrar premios en una sola película sino dispersarlos entre todas las competidoras. Así, de los nueve premios "importantes" el mejor actor fue para Joaquin Phoenix por 'Guasón', la mejor actriz fue para la renacida Renée Zellwegger por 'Judy' (¿alguien la vio?), el mejor actor de reparto fue para Brad Pitt por 'Érase una vez en Hollywood', la mejor actriz de reparto fue para Laura Dern por 'Historia de un matrimonio', el mejor guión adaptado fue para 'Jojo Rabbit'. 

La gran sacrificada de la noche fue la talentosa Scarlett Johansson quien con dos actuaciones sobresalientes se despojó del lastre que representa su personaje Viuda Negra/Natasha Romanoff en esa insoportable saga de cintas palomeras llamada Avengers para retomar su lugar como una de las grandes actrices de la actualidad, entregándonos sus caracterizaciones de Nicole en 'Historia de un matrimonio' (nominada a mejor actriz) y la ya inolvidable heroína de la resistencia antifascista Rosie Betzler en 'Jojo Rabbit'.

Así pues, la ganadora -que no gran ganadora- de la noche con solo cuatro estatuillas fue la coreana 'Parásitos', que aunque prometedora se queda corta en su resolución del nudo argumentativo y que navega la ola del K-pop, ese fenómeno cultural globalizado que pretende criticar. Se llevó mejor película, mejor director en la figura de Bong Joon-Ho, mejor guión original y mejor película extranjera.

Dicho lo anterior, desde las páginas de El Mundo hemos rescatado para ustedes esta entrevista al director de 'Parásitos', Bong Joon-Ho, misma que les concediese en octubre del año pasado:

El director coreano estrena 'Parásitos', la película que tras ganar la Palma de Oro en Cannes se propone como una de las citas del año

Luis Martínez

No se puede decir que sea una sorpresa exactamente, pero un poco sí. Parásitos, del coreano Bong Joon-ho (Daegu, 1969), es una de las candidatas fijas a película del año por varios motivos: a) por la Palma de Oro que le arrebató a Dolor y gloria, de Pedro Almodóvar; b) por la facilidad para pintar el Apocalipisis desde el dinamismo, la vehemencia y hasta la crueldad del cine de género; c) por la pautada descripción que ofrece del turbocapitalismo que nos acecha, y, ya puestos, d) por las risas. En efecto, estamos ante una tragedia tan declaradamente triste que no queda más que reírse. La película, que se estrena el viernes, cuenta la historia de dos familias idénticas. Eso sí, una vive en un edificio del más pulcro diseño y la otra, en un sótano hundido en el más turbio agujero. Una, rica; la otra, pobre. Y así hasta que todo se confunde. Bong Joon-ho completa así un viaje que le ha llevado por asuntos tan recurrentes como la incomunicación entre clases, la obsesión por los espacios cerrados y la facilidad para las metáforas brillantes. Póngase, una al lado de otra, The Host, Rompenieves, La madre y Okja, y lo que sale es una relato cruel a medio camino entre el horror, el slapstick y el absurdo. Pensábamos que era el capitalismo y se trataba sólo del Apocalipsis.

P. ¿Quién es el parásito? ¿quién parasita a quién?

R. Nunca he pretendido proponer una metáfora elaborada. Está claro que la familia pobre parasita a la rica. Viven escondidos en su casa y se aprovechan de ello. Pero, obviamente, la idea es llegar a la idea contraria. Es la familia rica la que hace valer sus privilegios de parásitos de todo un sistema construido por ellos para ellos.

P. Esa idea de alguna forma recorre su filmografía, pero aquí está analizada desde un punto de vista muy íntimo. No hay criaturas gigantes ni trenes planetarios...

R. Tras hacer grandes producciones como Okja o Rompenieves, quería contar algo que me afectara de forma muy personal y que tuviera que ver con mi día a día, que fuera como un arañazo en la mano.

P. ¿Cuánto debe su película a referencias clásicas?

R. Mucho. Pienso por ejemplo en los retratos de la pequeña burquesía de Claude Chabrol o directamente en El sirviente, de Joseph Losey. Vi las películas antes de empezar con el proyecto y están ahí. Por lo demás, me considero un fan del cine de serie B y, puesto que ha sido homenajeado aquí mismo, no puedo dejar de citar a John Carpenter. Pero, en realidad, esta última veta de mi cine no está muy presente en esta película.

P. La imagen que ofrece de Corea es contraria a la imagen que el país ofrece de sí misma como país desarrollado, rico, poderoso...

R. No sé cuál es el gran problema de nuestro tiempo. Pero uno de ellos es la fractura social entre ricos y pobres. Hay más: el cambio climático, las fronteras... Pero creo que todo deriva de esa distancia. El ejemplo es mi país, Corea. Hemos vivido un desarrollo económico tremendo, hemos exportado el K-pop... pero la violencia puede estallar en cualquier momento precisamente por la desigualdad. La película provoca la misma sensación que cintas como The Florida project, de Sean Baker. Nadie se imagina Florida como se ve ahí, pero existe. Junto a la riqueza más evidente siempre aparece una pobreza igual de desmedida. Creo que forma parte del capitalismo preguntarnos constantemente por la clase a la que pertenece la gente. Obedece a una curiosidad natural cuando vas en el metro saber cómo de rica es la persona que tienes en frente. O la gente que encuentras en el aeropuerto: ¿viaja en clase económica o en business? Sin diferencia no hay capitalismo. Cuanto más extremo es el capitalismo más extrema la diferencia. No puede haber comunicación entre clases sociales que, cada vez más, viven en mundos completamente diferentes. Y hasta opuestos. No puede haber una idea común de sociedad.

P. ¿Considera su cine político?

R. En general, creo que el cine de género es una herramienta perfecta para leer la sociedad; es la mejor manera de aproximarse a un problema complejo. Consigue explicar las cosas dando un pequeño rodeo, pero de forma mucho más efectiva. Rompenieves era evidentemente una película política. No tengo reparos en admitirlo. En este caso, se trata de un drama entre ricos y pobres. No hay nada más político que este punto de partida. De todas formas, la idea es siempre ir más allá. No se trata de construir o proponer un manifiesto sino de levantar la película desde los personajes, desde sus motivaciones y contradicciones.

P. La lectura de su película hasta cierto punto es muy pesimista. Sin desvelar nada, hay un amago de reconciliación entre las generaciones más jóvenes, pero rápidamente es abortado. ¿Cómo ve el futuro?

R. No me considero pesimista en absoluto. Pero la realidad empuja a ello. La realidad es triste. En los últimos años hemos vivido una revolución increíble en todos los aspectos de la vida y ha servido para poco... Está claro que las cosas no funcionan. No hay nada que haga pensar que las cosas vayan a mejorar. Lo único que crece y mejora de manera sostenida es el miedo. Mi única intención es ser honesto. Y eso actualmente sólo nos lleva a la tristeza. Sí, es una película triste. Aunque a veces te rías. De hecho, no creo que fuera capaz de hacer nada sin humor.

P. ¿Cree que la violencia es nuestro único destino tal y como van las cosas?

R. En la lógica de la película, sí. No hay otra salida. Además, el ser humano es tan frágil, que la tragedia siempre acecha detrás de cada suceso supuestamente inocente. Basta una simple coincidencia de dos hechos insignificantes. No creo que ninguna de mis personajes sea malo. No creo que muchas cosas horribles que suceden sean producto de unas pésimas y malvadas intenciones. Tampoco creo en la bondad angelical de nadie. Los pobres de mi película no son los buenos. Ésa es la gran ironía de todo esto y de la propia película. Por eso es una tragedia.

P. Su anterior película fue con Netflix, ¿repetiría?

R. Sí, de hecho tengo un proyecto con ellos. No soy de los que demoniza el cine en streaming. Por supuesto que la manera correcta de ver una película es una sala de cine. Eso siempre será así, pero los tiempos cambian y las oportunidades de hacer determinadas películas también. Ningún estudio habría financiado nunca Okja. Sólo lo hizo Netflix.


Y ahí, en la penúltima respuesta, está la razón por la que la película al final se quedó corta.

Porque para acabar con el cisma entre las clases se necesita un tipo de violencia... la revolucionaria.






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martes, 5 de noviembre de 2019

Proxenetas y Feminismo Burgués

En El Plural se ha dado a conocer este texto en el cual se deja bien claro el daño causado por las feministas burguesas al defender la normalización de la prostitución, actividad que junto con la pornografía rechazamos en este blog por considerarlas consustanciales a la explotación y la visión utilitaristas propias del capitalismo.

Lean por favor:


Teresa C. Ulloa Ziáurriz

Es que es inexplicable cómo alguien que se dice feminista, puede ser tan necia y seguirse desprestigiando a los ojos de las jóvenes y las feministas, como es el caso de Marta Lamas, quien es la feroz defensora de la prostitución como “trabajo sexual” y de los vientres de alquiler.

El feminismo liberal es una forma individualista de teoría feminista centrada en la capacidad de las mujeres para mantener su igualdad a través de sus propias acciones y decisiones. Las feministas liberales argumentan que la sociedad tiene la falsa creencia de que las mujeres son, por naturaleza, menos capaces que los hombres intelectual y físicamente, por lo tanto, tiende a discriminar a las mujeres en la academia, el foro y el mercado. Las feministas liberales creen que «la subordinación femenina se basa en un conjunto de restricciones de costumbres y legales que les oprimen y bloquean su entrada y el éxito en el llamado espacio público«. Su lucha es, pues, lograr la igualdad entre los sexos a través de la reforma política y legal. Antes eran conocidas como feministas de la igualdad.

Luego, entonces, el feminismo liberal, antepone las decisiones individuales por encima del concepto de bien común, sin importar si las decisiones individuales perpetúan estereotipos que son dañinos para las propias mujeres y para la comunidad.

Y es que es inexplicable que una académica como Lamas, no alcance a darse cuenta del triste papel que ha venido jugando al defender la prostitución como “trabajo sexual” y al patriarcado en todos los temas que preocupan a las mujeres jóvenes, como el hostigamiento sexual, el acoso y los actos libidinosos o abusos sexuales. Es una verdadera representante del patriarcado que confunde a muchas mujeres con sus discursos contrarios a las mujeres. Y lo peor es que hay autoridades que a estas alturas creen que Lamas es feminista, por ejemplo la Gobernadora de la Ciudad de México.

Y aunque catalogue Lamas a las abolicionistas como moralistas, dejando ver su terrible ignorancia y la de sus seguidoras sobre los enfoque socio-jurídicos con los que se abordado la prostitución, el prohibicionismo, el reglamentarismo y el abolicionismo.  No se puede negar que la prostitución es una actividad precarizada para las mujeres y jóvenes en pobreza, pobreza extrema, falta de oportunidades y eventos previos de violencia sexual.

Se ignora o se quiere ignorar toda la violencia que está intrínseca en la prostitución y el número tan grande de mujeres que han perdido la vida, han sido violadas, quemadas, cortadas, golpeadas mientras eran prostituidas.

El fenómeno de la prostitución tratado con ligereza en aras de una supuesta postura progresista, enmascara el contenido siniestro de la trata y la explotación sexual, que son actos criminales y que están tipificados como delito en la Ley General para Prevenir, Sancionar y Erradicar los Delitos en Materia de Trata de Personas y para Proteger y Asistir a las Víctimas de estos Delitos (de julio del 2012).

El llamado “consentimiento –o política de elección personal”, se basa en una visión liberal occidental de los derechos humanos que eleva la voluntad y las elecciones individuales por encima de todos los otros derechos humanos y de toda noción de bien común (BARRY, 1995).

Cualquier acto legislativo debe regirse por los siguientes principios:

    a) Los países no pueden reglamentar la prostitución o someter a las mujeres a registros o a otros controles.
    b)   El “consentimiento” no puede ser utilizado como instrumento de defensa de los acusados o como excluyente del delito.
    c)   La prostitución no puede ser reconocida como un trabajo.
    d)   No se puede hacer distinción entre prostitución “libre” y “forzada”.
    e)   La trata con fines de prostitución y “la explotación de la prostitución ajena” no pueden estar disociadas porque es un negocio ilícito que se rige por la Ley de la Oferta y la Demanda.

La trata, la prostitución y la explotación sexual de mujeres y niñas en el mundo y en México, determinan y condicionan el orden social basado en la desigualdad y la violencia, constituyendo una seria amenaza para el desarrollo de la paz, la igualdad de género y la democracia.

Pero, además, la Convención para la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra las Mujeres, ratificada por nuestro país en 1981, establece entre otras cosas:

 Preámbulo.

…”El espíritu de la Convención tiene su origen en los objetivos de las Naciones Unidas: reafirmar los derechos humanos fundamentales, la dignidad y el valor de la persona humana y la igualdad de derechos de hombres y mujeres. La Convención define el significado de la igualdad e indica cómo lograrla. En este sentido, la Convención establece no sólo una declaración internacional de derechos para la mujer, sino también un programa de acción para que los Estados Parte garanticen el goce de esos derechos…”

Por lo que cualquier acción que se intentara en el Congreso de la Ciudad de México para reglamentar la prostitución estaría atentando contra principios fundamentales del derecho internacional de los derechos humanos y contra los derechos de las mujeres y las niñas, en tanto el 85% de las personas en situación de prostitución son del sexo femenino.

Aún más, los tres poderes de la Unión y los tres niveles de gobierno están obligados a lo que establece el Artículo 6 de la Convención, que a la letra dice:

Artículo 6.

Los Estados Partes tomarán todas las medidas apropiadas, incluso de carácter legislativo, para suprimir todas las formas de trata de mujeres y explotación de la prostitución de la mujer.

La tendencia mundial en relación con la prostitución, está encaminada a legislar e implementar políticas de prevención y salida de la prostitución, con una amplia gama de apoyos a las víctimas, despenalizando la prostitución, sancionando al cliente y penalizando la publicidad de contacto sexual. Así se constata en Suecia (1999), Noruega, Islandia, Irlanda del Norte, Filipinas, Corea, Canadá, Francia, Israel, Guatemala y El Salvador. En abril de 2016 la Asamblea Nacional Francesa adoptó una ley contra el sistema prostitucional, a favor del acompañamiento y apoyo integral a las víctimas y la prohibición de la compra de cualquier acto sexual.

En las experiencias de otros países el reconocimiento de la prostitución como trabajo y su despenalización resulta contrario a la exigibilidad de derechos, porque:

~ Es un regalo para los proxenetas, los traficantes y la industria del sexo.

~ Promueve la trata para la explotación sexual.

~ No supone un control de la industria del sexo, la expande.

~ Aumenta la prostitución de calle.

~ Promueve la prostitución infantil.

~ No protege a las mujeres que están en situación de prostitución.

~ Aumenta la demanda de la prostitución. Incentiva a los hombres a comprar sexo de paga en un entorno social más permisible y de mayor aceptabilidad.

~ No promueve una mejora de la salud de las mujeres.

~ No aumenta las posibilidades de elección de las mujeres.

~ Las mujeres que están dentro de la prostitución no quieren que se legalice o despenalice la industria del sexo.






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miércoles, 3 de enero de 2018

La Consagración de Belako

Por medio del Diario Vasco nos venimos a enterar acerca de la internacionalización del Belako, grupo de Mungia que ya ha mostrado su propuesta en varios países.

Lean ustedes:


El 23-F Belako publica 'Render Me Numb, Trivial violence', un tercer disco con el que aspiran a comerse el mundo. La banda de Mungia estrenará el álbum en el Euskalduna de Bilbao antes de volver a México y visitar Oporto, Londres, París, Roma, Hong Kong...

Juan G. Andrés

Durante los primeros años, a comienzos de la presente década y con su debut ‘Eurie’ (2013), fueron la promesa de la música independiente española, pero hoy Belako es una realidad más que constatable. El cuarteto de Mungia descansa estos días tras una extenuante gira de 30 conciertos ofrecidos en ocho países -Rusia, Japón, Corea, México, EEUU, Alemania, Gran Bretaña y España-, pero Cris Lizarraga, Lander Zalakain y los hermanos Josu y Lore Billelabeitia no estarán en casa mucho tiempo: el 23 de febrero lanzarán su tercer disco, ‘Render Me Numb, Trivial Violence’, y un día después volverán a la carretera en un nuevo tour que comenzará en el Euskalduna de Bilbao y recalará en distintos rincones del planeta: Ciudad de México, Oporto, Londres, París, Roma, Milán, Hong Kong... y en junio, Donostia. Su salto internacional estará apoyado por PIAS y en 2018 serán el único grupo español incluido en esta poderosa distribuidora independiente que despacha los discos de Nick Cave, Pixies, Oasis y Tom Waits, entre otras gentes ilustres.

La grabación y el sonido

En marzo, Belako entró al estudio Atala que regenta en Bera el atareado Iñigo Irazoki, su técnico de directo. La gestación de su nuevo trabajo ha durado varios meses en los que han tenido tiempo para «madurar ideas», probar los instrumentos que les han prestado grupos y artistas de la zona como Borrokan, Willis Drummond o Joseba Irazoki, y sobre todo, para grabar por primera vez en cinta analógica. El resultado «quizá no suena tan quirúrgico ni perfecto» pero de algún modo atrapa la fuerza del proverbial directo de los vizcaínos. «Es como si la grabación estuviera viva», responde a este periódico Josu, ideólogo de Belako.

«Tiene más ruido, suena más sucio y orgánico. A veces se notan hasta los defectos pero quedan incluso bonitos», opina Lander, el guipuzcoano de la banda. Si en ‘Hamen’ (2016), su segundo disco, aumentaron las capas y los arreglos electrónicos, en ‘Render Me Numb, Trivial Violence’ hay «una o dos canciones muy electrónicas», pero el resto es «volver atrás hacia algo más directo y crudo». Es decir, antes registraban y modificaban el sonido en un «proceso de posproducción brutal» y ahora han tratado de grabar «sin trampas» como el fotógrafo que saca una foto «sin recurrir luego al Photoshop».

Con todo, se han permitido «experimentillos» como incluir algunas bases y melodías regrabadas con el teléfono móvil. «Nos gusta porque comprime y distorsiona el sonido. El móvil es como el lo-fi de nuestro tiempo -lo que antes era el cuatro pistas para gente como Daniel Johnston- y en Belako lo usamos como herramienta cotidiana: grabamos bocetos, nos los envíamos... Igual en el siglo XXII hacemos un disco entero con el móvil», bromea Josu, que a sus 26 años es el mayor de los cuatro.

Letras sociales

El título del álbum alude a una sociedad que parece inmunizada a la violencia que reflejan los medios, algo apreciable en los vídeos de los adelantos ya publicados: ‘Render Me Numb’ y ‘Over The Edge’. Este último es un corajudo alegato feminista contra la violencia machista que encaja cual guante en «un disco valiente que habla de una sociedad insensible ante las diversas formas de violencia propagadas explícita e implícitamente por la televisión». Así, hay canciones sobre los refugiados (‘Stumble’), la religión (‘Niche Church’) o predicadores como Donald Trump que quieren levantar muros (‘Two faced simulation’). Su nuevo repertorio, subrayan, está creado «desde la perspectiva de una generación que lucha por un futuro incierto, muchas veces lejos de casa, y nada entre las brechas sociales y el aturdimiento de las nuevas tecnologías”.

En el disco más social del cuarteto, Cris Lizarraga «ha dado un paso adelante» y «se ha lucido» con las letras, según indica el guitarrista Billelabeitia, quien recalca el esfuerzo «triple» que los grupos no anglosajones tienen que hacer al trabajar en inglés: «Mientras ellos siguen hablando de ‘Baby, I love you’ y ‘My heart is blue’, nosotros debemos currarnos más los textos, darles una vuelta y que sean más dignos». Asimismo, han vuelto a grabar una pieza en euskera, ‘Hegodun baleak 2’, que formará parte de una trilogía de temas inaugurada en su anterior trabajo.

Comerse el mundo

Tras consagrarse en infinidad de salas y festivales del Estado, han fijado su mira en el mercado internacional sin renunciar a su independencia. Así, aunque el disco está licenciado por El Segell, sello del Primavera Sound, los vizcaínos tienen «la última palabra» y la propiedad de las canciones como productores a través de Belako Records. BMG será su editorial en Europa y PIAS ejercerá de distribuidora internacional, lo cual permitirá que Ginmúsica, la agencia donostiarra que lleva su management, pueda desarrollar con mayor proyección sus giras en el extranjero.

Zalakain recuerda que aún no han cumplido el reto de vivir de la música, aunque gracias al «apoyo» de sus familias -casi todos viven aún en casa de sus padres-, están en vías de lograrlo: «Es una inversión a largo plazo». El batería cree que si se limitaran al mercado español, donde están muy bien situados, lograrían estabilidad económica más rápidamente, pero no quieren acomodarse ni cansar a la gente. Prefieren «ampliar horizontes, tener más sitios para tocar» y comerse el mundo. A la pregunta de si 2018 será su año, responden que sí. «Pero también 2019, 2020... Siempre hemos ido en progresión ascendente y cumpliendo nuestras metas sin momentos de sequía o falta de inspiración», sostiene Josu. «¿Cómo nos vemos en nuestro cuarto o quinto disco? Como en 2017, visitando muchos países -debutando en unos y repitiendo en otros- pero en una dinámica en la que salir al extranjero sea tan normal como tocar en Burgos o en Madrid», concluye Lander.

«Salir fuera y tocar en alguna sala con cuatro gatos es un aprendizaje»

El 21 de septiembre Belako inició su gira mundial en Moscú, donde coincidieron con los donostiarras Luma y Niña Coyote eta Chico Tornado. Apenas tuvieron tiempo de catar la escena rusa porque sólo pasaron allí dos días antes de saltar a Japón y Corea. Guardan mejor recuerdo de los conciertos de Seúl, donde el público «lo dio todo», que de los de Tokio, pero destacan la diligencia de los técnicos asiáticos. «Conectas la guitarra y está todo montado pero te ponen un volumen salvaje, inhumano, y mira que nos gusta tocar alto. ¡Había gente con servilletas en los oídos!», recuerdan Josu y Lander entre risas antes de recalcar el «aprendizaje» que supone actuar en un país por primera vez para «cuatro gatos». No hubo salas vacías pero sí alguna desangelada. «Como cuando hace cinco años tocábamos en Sopelana...», evocan.

En cambio, era su segunda vez en México y dieron 13 conciertos en un mes, lo que les permitió conocer mejor un país lleno de «contrastes». Llegaron a tierra azteca poco después del terremoto de 7,1 grados que provocó más de 350 muertos. El país estaba aún «afectado psicológicamente» y participaron en algún festival solidario como el de Tonalá, en Chiapas, «uno de los momentos más bonitos de la gira». «Pusieron el escenario en la calle principal, en plan fiestas del pueblo, y al terminar vino mucha gente a saludarnos como si fuésemos la hostia. Eran todos superamables, hasta los que parecían más quinquis y llevaban tatuajes talegueros», bromean los músicos, que también hicieron algo de turismo «entre tiburones y cocodrilos». Cargados con sus instrumentos, cruzaron a pie la frontera de Tijuana para debutar en EEUU con dos citas en Los Ángeles. «Era como estar una película, condujimos por la Costa Oeste con el mar siempre a la izquierda y ninguna rotonda. ¡Sólo hay cruces peligrosísimos en los que puedes vender tu alma al diablo!», dice Josu, alarmado por el alto precio de la birra en California.

Tras los maratonianos desplazamientos de Asia y América, moverse por Europa fue «como pillar un autobús a Lasarte», ironiza Josu. Ya conocían Alemania y Gran Bretaña y percibieron un incremento de espectadores, así como algún fenómeno curioso: hubo más público local y fans españoles que organizaron sus vacaciones para ir a los conciertos de Frankfurt y Düsseldorf. El 16 de diciembre la gira concluyó «de la mejor manera posible» en la Sala Razzmatazz de Barcelona, donde por primera vez en dos meses Belako sintió el «calor» de una apasionada multitud coreando sus canciones.

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martes, 5 de septiembre de 2017

Entrevista a Robert Charvin

Poco se escribe y menos se publica acerca de Corea del Norte, así que queremos aprovechar la oportunidad que nos brinda Investig'Action con esta entrevista:

Robert Charvin: “Si Corea del Norte todavía existe es porque es soberana”

Alex Anfruns | Traducido por Carles Acózar para Investig’Action.

Este verano la crisis diplomática entre los Estados Unidos y Corea del Norte ha resurgido. Las declaraciones del presidente Donald Trump, que ha amenazado con desencadenar una guerra “con el fuego y la furia como el mundo nunca ha visto”, han marcado el tono. Lejos de descifrar las cuestiones clave, el discurso político y mediático occidental no contempla ni la reunificación de Corea ni la opción diplomática como el comienzo de la solución. ¿El apetito inconfesable del mundo de los negocios estaría tratando de justificar una nueva guerra? En su libro “¿Cómo se puede ser coreano (del Norte)?” Robert Charvin, especialista en derecho internacional, nos ilumina sobre el sustrato de esta peligrosa crisis política heredada de la Guerra Fría.

Alex Anfruns: ¿Cuáles son los entresijos de la crisis que ha estallado entre Corea del Norte y Trump?

Robert Charvin: La crisis actual no es más que la continuación de una tensión que no ha cesado durante décadas (con la excepción de los breves períodos en que Seúl y Estados Unidos aceptaban iniciar un diálogo). Sólo puede resolverse mediante negociación, de modo que se concluya al fin el tratado de paz, suprimiendo el estado de beligerancia ¡que perdura desde 1953!

Ese tratado debe garantizar unas relaciones diplomáticas y comerciales normales, permitiendo un acercamiento progresivo entre el Norte y el Sur de la Península con miras a su posterior reunificación, resolviendo muchos problemas socioeconómicos.

Para muchos Pyongyang es un “régimen dictatorial” que amenazaría la paz en el mundo. Usted conoce bien Corea del Norte, ¿cual es su opinión?

Corea del Norte, es decir, la República Popular Democrática de Corea (RPDC), Estado miembro de las Naciones Unidas, no es un potencia “provocadora”: no es la que tiene bases militares en las inmediaciones de las fronteras estadounidenses y armas nucleares desde el final de la Segunda Guerra Mundial. El imperio estadounidense ejerce su hegemonía sobre una gran parte del mundo, mientras que no lo hace la Corea popular.

La teoría del Djoutché, la ideología de Pyongyang… ¡no se impone a los pueblos como la American Way of Life! Si se teme, pese a todo, a las fuerzas armadas de la RPDC, ¿por qué no respaldar, como ella ha propuesto desde hace mucho tiempo,  un acuerdo regional de desnuclearización que obviamente incluya a Estados Unidos?

En cuanto a los “campeones” de los derechos humanos, civiles y políticos, por supuesto los occidentales, ¿por qué no proponen la distensión, única medio de favorecer todos los derechos del pueblo coreano, tanto en el Norte como en el Sur?

El punto de vista de Pyongyang es descartado sistemáticamente en los debates … ¿Por qué semejante consenso?

Corea del Norte es un caso de escuela desde hace varias décadas. Lamentablemente, ni los medios ni los partidos políticos occidentales lo tratan como tal. Se admite que se pueda decir no importa qué sobre este país, “encarnación del mal”, dirigido por “locos fanáticos”, y sobre todo “aún” comunista, aunque sea un socialismo teñido de confucianismo.

Las razones de este consenso, que ha acabado por absorber a varias fuerzas progresistas que han temido debilitarse más por ir “demasiado” a contracorriente (¡el electorismo y el cretinismo parlamentario obligan!), no son misteriosos. Corea está lejos de los Estados Unidos y de Europa: es difícil distinguir la verdad de lo que es políticamente útil para ciertos intereses.

Al ciudadano medio se le convence más fácilmente con argumentos sencillos, cultivados por pseudointelectuales y una prensa repetitiva, que por explicaciones históricas, sociológicas y económicas, por no mencionar la geopolítica ignorada, olvidada incluso por una “izquierda” que alcanza los límites de la incultura.

Sin embargo, durante mucho tiempo el mundo capitalista utiliza, para legítimar su hegemonía, las dificultades de las que a menudo se encuentra en el origen, pero que sufren los pueblos decretados como “enemigos”: se trata de convencer de “que en otras partes, es peor “, y por lo tanto es necesario aceptar a los” buenos maestros “que reinan en París, en Bruselas o Washington.

Obviamente, no puede tratarse de dictaduras protegidas porque son rentables para los negocios, al estilo de la Arabia Saudita o Estados africanos bajo control cuyas elecciones son mascaradas y la represión de las oposiciones, la regla.

Es preciso que sea “rojo” o similar, desde Chile de Salvador Allende hasta Kim Jong Un, vía Castro, Chávez o Maduro… Estos son “excelentes” cortafuegos contra los que en Occidente denuncian el reinado delirante del dinero y la competencia – siempre falseada -.

Los Estados Unidos y sus aliados locales han podido matar a Lumumba, Allende y a tantos otros, y derrocar muchos poderes frágiles porque es muy difícil construir el socialismo, rompiendo totalmente con el mundo dominante. ¡Pero la Corea popular persiste, pletórica de escándalo y provocación!

¿Qué explica la tenacidad del sistema político en el poder en Pyongyang?

El pueblo coreano tiene la “piel dura”: casi medio siglo de colonialismo japonés, ¡feroz!; una devastadora guerra con los estadounidenses en 1950-1953: ¡un solo edificio quedó de pie en la capital, Pyongyang, en 1953! Casi 70 años de embargo impuesto unilateralmente -y por lo tanto ilícito- creando un “efecto de ciudadela sitiada”, ¡ cínicamente categorizado como si de una paranoia se tratase!

Sin mencionar los dramas causados, incluidos los costos de los alimentos, por la desaparición del aliado soviético, los Estados de la Europa oriental y la evolución de China, que sólo garantiza a Pyongyang el “servicio mínimo”, siendo Seúl económicamente más “rentable”. A pesar de todo, y pagando el precio, la República Popular de Corea ha permanecido soberana, contando sólo con sus propias capacidades, creando internamente un espíritu de resistencia a toda prueba hasta hoy, mezclando en su ideología el marxismo y el confucianismo, algo en que los periodistas de la gran prensa occidental no tienen el menor interés.

En resumen, es un modelo a no seguir según los occidentales, quienes no viven más que saqueando el planeta. Se necesitarían 5 planetas enteros para que los habitantes de la tierra vivieran al nivel de los estadounidenses. Corea del Norte es una pérdida que no debe ser contagiosa; ocupa una posición estratégica en las fronteras de Rusia, China y Japón. Debe ser “reducida” al máximo y si es posible un día, desaparecer ante la armada militar norteamericana (basada en Corea del Sur, Guam, etc.).

Esperando esa caída, Corea del Norte sirve como pretexto para mantener la presencia militar norteamericana a miles de kilómetros de distancia, pero muy cerca de las fronteras de Rusia (un aliado de Pyongyang) y de China, cuyas “ambiciones son amenazantes”, si se cree a los economistas occidentales.

Lo peor es el cinismo de los “observadores”: se ha intentado todo durante décadas para sofocar a Corea del Norte, ¡y se le reprocha respirar mal! Por ello, las autoridades de Pyongyang sólo tienen una elección: resistir o capitular y alinearse con Seúl, que está directamente sometida a los dólares y a los soldados yanquis.

Sin embargo, Pyongyang parece estar bastante aislado en la escena política mundial. ¿Cómo lo explica?

Un drama político: el internacionalismo ha muerto. No hay ningún obstáculo ante el furioso anticomunismo contra Corea del Norte. Tras haber perdido la mayoría de las batallas ideológicas, algunos partidos comunistas han abandonado el campo de la solidaridad internacional: estar del lado de los coreanos es demasiado “costoso”, el socialismo norcoreano es demasiado “diferente”; el monolitismo ideológico es lo contrario del “derechohumanismo” todavía de moda. Se ha renunciado a la noción de un “modelo” único del socialismo, pero el occidentalismo y el etnocentrismo impregnan a numerosos comunistas occidentales.

En última instancia, los pocos gaullistas que han sobrevivido en Francia ¡comprenden mejor el deseo coreano de poseer una fuerza de disuasión nuclear que los círculos “progresistas”! Estos rechazan cualquier enfoque geopolítico y son menos sensibles a la cuestión de la independencia nacional

Obviamente, el socialismo capaz de resistir la globalización neoliberal y a los intereses especulativos y saqueadores de las grandes empresas sólo puede apoyarse en la Nación, en las particularidades históricas y en su herencia: son los sincretismos los que hacen la historia.

El socialismo francés, belga, americano o italiano no puede ser “estándar”: sólo el mercado, es decir, un mundo centrado en los “negocios” y el capital, uniformiza, en detrimento de los valores populares. Corea es coreana: es porque Pyongyang es sobre todo soberana, sin compromisos, incluso frente a China, el gran vecino muy diferente, por lo que la RPDC, Estado Miembro de las Naciones Unidas, en vías de desarrollo a pesar de todo, todavía existe.

¿Tiene usted un mensaje de esperanza sobre el resultado de este conflicto, que está estrechamente vinculado a nuestra historia reciente?

Es posible que un día cercano, como resultado de la locura imperial de un Trump, de las maniobras de Wall Street, o de este o aquel poder, cada pueblo – obviamente en el Sur, pero también en Europa – pueda contar ante todo por sí mismo. Porque no existe la filantropía internacional : las alianzas y la cooperación sólo pueden ser complementarias.

Este es el mensaje de la RPDC, y es respetable en los tiempos tristes que corren. En cambio, la violencia y las amenazas de los “Grandes” solo merecen el desprecio. No hay ninguna excusa para quienes situándose más allá de todas las fronteras, creen que todo les está permitido.






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