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miércoles, 5 de noviembre de 2014

Entrevista a Txisco Espinosa

El ejemplo de quehacer periodístico legado por Pepe Rei a las futuras generaciones es invaluable. En ese tenor, les presentamos esta entrevista publicada en Rebelión:


 

“El verdadero periodismo de investigación es independiente y actúa de contrapoder”

Entrevista al periodista Txisco Espinosa, miembro de la "Asociación Cultural Pepe Rei"

Enric Llopis

“Como todos sabéis el periodismo siempre ha sido para mi más que una profesión o incluso un oficio, ha sido una de mis pasiones, uno de mis motores vitales. Siempre he creído en la fuerza de la palabra, en su capacidad como herramienta eficaz de la verdad y de la transparencia frente a la opacidad y el ocultamiento de quienes maquinan desde el poder en beneficio propio, de los opresores y de quienes no terminan de alimentar su insaciable red de codicia. La fuerza de la palabra puesta al servicio de los que no tienen voz, de los oprimidos, de los que quieren gritar por la libertad y por la justicia”.

Es una parte de la carta rubricada por Pepe Rei en la página web de la Asociación Cultural que lleva su nombre, impulsada en enero de 2013 para reivindicar la figura de este periodista y promover el periodismo de investigación y denuncia. Pepe Rei (Barbantes, 1947) removió la sentinas del poder y las cloacas del estado en medios como Egin (1988-1998), Ardi Beltza (2000-2001) y Kale Gorria (los dos primeros clausurados por orden de Baltasar Garzón). Ingresó cuatro veces en prisión y hasta cinco ministros pidieron públicamente su encarcelamiento, a lo que se sumó durante mucho tiempo la campaña de criminalización por parte de los medios de comunicación convencionales. Los libros de denuncia de Pepe Rei se revelaron como la extensión de sus investigaciones periodísticas. Destacan, entre otras publicaciones, “El caso Reace”, “Garzón, la otra cara”, “El periodista canalla”, “La cloaca vasca”, “La red Galindo” o “El Jesuita”. En 2002 sufrió un grave accidente de tráfico que le apartó del oficio.

El periodista Txisco Espinosa forma parte del equipo de periodistas de la Asociación Cultural Pepe Rei. En 1990 empezó a trabajar en Egin, primero en Deportes y después en la sección de Diseño, hasta la clausura del periódico el 15 de julio de 1998. Con un grupo de compañeros emprendió entonces una nueva etapa en Euskadi Información. En septiembre de 1999 Pepe Rei le llamó para trabajar en Ardi Beltza (2000-2001), y luego lo hizo en Kale Gorria (2001-2004).

-¿Cuál es la génesis de la Asociación Cultural Pepe Rei? ¿Con qué objetivos nace?

-La idea surge a finales de 2012, en una reunión con Pepe y Miren, su mujer, además de algunos compañeros que habían estado con él en Ardi Beltza y Kale Gorria. Y surge casi con la necesidad personal de reivindicar su figura. Pepe Rei tuvo un grave accidente de circulación en agosto de 2002 y se vio inhabilitado para el ejercicio del periodismo. Paralelamente, se produce un vacío -por lo menos en Euskal Herria- en el periodismo de investigación (el último número de Kale Gorria se publicó en 2004). A partir de entonces, este tipo de periodismo se limita a muy pocas informaciones, publicadas en su mayoría por Gara, aunque luego haya habido una mayor dinamización gracias a las redes sociales. La asociación nace en enero de 2013 para reivindicar no sólo la figura de Pepe Rei, sino la visión que él tenía del periodismo de investigación y de denuncia social. Y ello, desde un punto de vista editorial de izquierdas, abertzale e internacionalista.

-¿De qué equipo humano dispone la asociación?

-Actualmente hay un equipo directivo formado por seis personas. Además, contamos con una pequeña red de colaboradores (seis periodistas o personas que han ejercido la profesión), que en su mayoría fueron compañeros de Pepe Rei en distintos momentos de su vida profesional?

-La Asociación Cultural Pepe Rei impulsa trabajos de investigación y de denuncia social, a través sobre todo de libros y charlas. ¿Qué materiales habéis publicado?

-Hay una página web que se puso en marcha en octubre http://pepereielkartea.org/, en la que ya hemos colgado varios artículos de publicación propia, la mayoría de denuncia y pensamiento crítico. Hay, por ejemplo, un artículo de Carlos Aznárez sobre los “escraches” que le están haciendo a Garzón en Argentina y Chile, donde se relatan las conexiones de Garzón sobre todo con Kirchner. También un artículo de Ahoztar Zelaieta, que está preparando un libro sobre las actividades de “fontanería” del PNV en Brasil. El artículo, un adelanto del libro, trata sobre el grupo Bruesa, vinculado al PNV, al PP y a las “puertas giratorias”. Hemos sacado, asimismo, un artículo a cerca de la memoria histórica y torturas en Euskal Herria, en concreto, un documental de 43 minutos que realizó Ricard Salom titulado “120 horas. La tortura contra Euskal Herria”. Hace referencia a los cinco días de incomunicación que puede estar un detenido en los calabozos policiales. Recoge testimonios de detenidos, psicólogos y de abogados, entre otros.

-También se prepara el lanzamiento de un libro...

-El libro se titula “Pepe Rei Aurrerá”. La filosofía que subyace es reivindicar la figura de Pepe y, para ello, contamos con la colaboración de 16 autores que firman 14 artículos, y un prólogo a cargo del parlamentario de las CUP, David Fernández, quien trabajó en Ardi Beltza y Kale Gorria. Todos los artículos tienen el nexo de personas que han trabajado con Pepe, o que publican un artículo de denuncia social o pensamiento crítico. Tenemos previsto un estand en la feria de Durango -que se celebra entre el 4 y el 8 de diciembre- con el libro.

-Conociste a Pepe Rei y trabaste con él. ¿Qué te transmitía como persona en el trato cotidiano?

-Pepe era una persona muy obstinada, mucho. Además, era un gran utópico en todos los órdenes de su vida. Es también un gran romántico. Pepe transmitía una ilusión por el trabajo, que era también una ilusión por querer cambiar el mundo. Me enseñó que la utopía, más allá de conseguir objetivos que existan o no (eso es lo de menos), sirve como motor para seguir adelante, hacia un mundo mejor y más solidario. Pepe Rei veía ese mundo más solidario a través de la denuncia de los abusos de poder. Y eso es algo que tuvo muy claro desde muy joven. Pepe se solidarizaba con todo lo que estaba a su alrededor. Era muy obstinado. Eso era una virtud, pero también un problema. Siempre lo tenía todo muy claro. Si alguien le tenía que convencer de algo, había de ser alguien con mucho peso... Si no, no le convencías. Pero, por otro lado, empujaba el carro. Era una personalidad que arrastraba mucho. Y en el rigor informativo era perfeccionista.

-¿Qué aprendiste de Pepe Rei en el ámbito profesional?

-Pepe nos enseñó a toda una generación la pasión por el periodismo incondicional. Igual que otros periodistas de su generación, como Rafa Castellano, Carlos Aznárez, Teresa Toda y Javier Salutregui. Nos enseñaron la pasión por el periodismo a horas completas, y siempre teniendo mucha fe en el oficio como herramienta para movilizar a una sociedad cada vez más adormecida. Y ser capaz de dar voz a los sin voz. Pepe Rei tenía una metodología muy concreta y que le funcionaba muy bien dentro del trabajo de investigación. Consistía en, además de tener sus fuentes propias, un sistema de fuentes “fijas” que permanecían independientemente de la información que se tratara.

-Hablabas del magisterio de una vieja generación de periodistas. ¿Cómo desarrollaban el oficio?

-El periodismo de “raza”, dedicado las 24 horas. Antes era mayoritaria pero hoy ya no lo es. Evidentemente no se dedicaban todo el día a buscar información y a escribir, pero cuando salían a la calle seguían siendo periodistas. Y tenían esa mentalidad. Yo creo que esto es algo que poco a poco se va perdiendo. Cada vez se tiende más al periodismo de “funcionario”. Llego al periódico, escribo lo mío, voy a la rueda de prensa o me dan determinada información... Además, cada vez se tiene más fácil a través de Internet y las redes sociales el acceso a mucha información sin moverse del sitio. Ésa búsqueda en la calle, esa dificultad que antes existía para recabar la información hacía que fueran periodistas de “raza”, que se dedicaban a ello sin dejar de ser periodistas nunca.

-¿Destacarías alguna lección o algún consejo especial en tu relación profesional con Pepe Rei?
-No rendirse ante un “muro”. Buscar siempre una vía alternativa, porque siempre había vías alternativas para llegar a una información. Y también una metodología basada en lo que él llamaba “capas de cebolla”, que es conocida dentro del periodismo de investigación pero que Pepe Rei aplicaba con un resultados notables. Consiste en que si estás investigando a una persona y buscas en su círculo más cercano, que aparentemente no tiene por qué ser objeto de investigación, pueden llevarte a otra persona que esté enlazada con el primero. Y el secreto de las fuentes.

-¿En qué sentido?

-Las fuentes no tienen por qué desvelarse. La ley protege al periodista en el caso de ser juzgado, pues queda exento de tener que revelarlas. Salvo cuando desvelándolas pueda evitarse un delito. Con esa excepción, el periodista está protegido por ley. Pepe Rei ha sido uno de los pocos profesionales que ha tenido que ejercer ese derecho, incluso aunque se le pudiera volver en contra. Pepe ha sido encarcelado cuatro veces, fue juzgado una vez por colaboración con ETA, y al equipo de investigación de Egin le saquearon los archivos de su despacho cuando la Ertzaina entró el 1 de diciembre de 1993 por orden judicial. Lo primero que denunció Pepe desde el hospital (le acababan de practicar una operación a corazón abierto) fue que se había violado el secreto de las fuentes. Porque entre la documentación que allí había se recogían nombres y apellidos de gente que le estaba suministrando información. Y, para Pepe, las fuentes han sido siempre sagradas. Como para cualquier periodista, pero él se ha visto en el trance de sentarse ante un tribunal y no declarar las fuentes.

-Por otra parte, ¿qué periodismo de investigación se practica hoy? ¿Puede darse tal nombre a lo que, por ejemplo, practica El Mundo?

-Hoy en día se le llama “periodismo de investigación” a muchas cosas. Los rumores no son periodismo de investigación. Éste se basa en hechos probados, concretos y que el periodista ha contrastado, no en rumores. Hecha esta criba hay que hacer otra, a mi modo de ver. El periodismo independiente frente al que obedece a intereses muy concretos. El Mundo se autoproclama como un rotativo que practica mucho el periodismo de investigación. Y sí lo hace, pero obedeciendo en realidad a otros intereses. Es decir, no se investiga todo un arco de desmanes o de corruptelas que suceden en la clase política o en ámbitos financieros. Investigan lo que les interesa a ellos. Por ejemplo, El Mundo nunca va a investigar al PP, sí al PSOE. Y si investiga al PP es porque encontramos diferentes “sensibilidades”.

-¿Cómo entiendes el periodismo de investigación?

-Es un periodismo independiente, que no obedece a poderes y se sitúa en el contrapoder. Es la contrainformación. Sin obedecer a ningún interés y publicando los hechos con independencia de quién los protagonice. El periodista, en cuanto al código deontológico, ha de tener en cuenta dos cosas: el deber de informar a la opinión pública. Y proporcionarle cualquier tipo de información, no una sí pero otra la guardo en el cajón en función de otros intereses; además, las herramientas hay que utilizarlas con rigor para dar veracidad a la información (contrastar, consultar con varias fuentes, que sean fiables...). Que no suceda algo muy típico. De repente, tienes una fuente que te está proporcionando una información porque le interesa, o por el interés en derribar a otra persona. Con esas cosas hay que tener mucho cuidado. Es una fuente parcial, y en algunos casos puede incluso ser una información totalmente manipulada. Todo hay que contrastarlo.

-¿Hay tiempo y paciencia actualmente para un periodismo de estas características?

-Son muy importantes el tiempo y la paciencia, sobre todo en dos sentidos. Primero, para no sacar demasiado deprisa una información y equivocarse; también para poder trabajar y elaborar bien las informaciones. En segundo lugar, para trabajar también la información que no se ha publicado. Un tema bastante concreto normalmente tiene ramificaciones. De esa “foto” inicial, poco a poco vas descubriendo un “puzle” en el que se desarrolla un “panorama” entero. No lo puedes publicar todo a la vez. Hay que ir contrastando y tener mucha paciencia. De hecho, es muy típico publicar la información en episodios. Esto mucha gente lo entiende como algo puramente comercial.

-¿El rigor y la militancia son compatibles en el periodismo de investigación?

-Por supuesto. En el periodismo de investigación lo importante es contrastar los hechos y los datos. A partir de ahí, si estos son graves se reduce la necesidad de interpretación. Cuando presentas una factura de Bárcenas o un documento sobre dinero cobrado por Rodríguez Galindo, tampoco hace falta decir mucho más. Tú estás informando de ello y la opinión pública entiende que es un ladrón. En el periodismo de investigación la interpretación viene dada por los hechos. La parte militante está enlazada con la contrainformación. Tener muy claro dónde estás, que eres independiente, que no obedeces a intereses, que no vas a dejarte sobornar por dinero... Estás haciendo periodismo.

-Otro eterno problema: la objetividad en el periodismo

-El periodista no sólo no es objetivo sino que, además, no tiene por qué serlo. El periodista se ubica ante una realidad y la objetividad no existe. En el momento en que el periodista aplica su filtro, ya está siendo subjetivo. Sentada esa base, ha de saber dónde está y no ceder ante las presiones que vienen del poder. Además, puede parecer que el periodista de investigación crea la información, pero no, la información existe y se busca. Como en todo periodismo, pero en el de investigación es más difícil.

-Por último, trabajaste en Egin, Ardi Beltza y Kale Gorria. ¿Qué te queda de todo aquello?

-Me queda el recuerdo de una época muy intensa en Euskal Herria. De hacer en aquella época prácticamente “periodismo de guerra”. De haber estado en una trinchera y aprender mucho. Desde una trinchera se aprende muchísimo. También me queda el recuerdo de la gran solidaridad que había entre compañeros y de cómo el trabajo en equipo -una de las cosas que Pepe también reivindicaba- es absolutamente fundamental. No se puede hacer nada solo. Tampoco se puede hacer nada en equipo si sólo existe una relación jerárquica. A lo mejor esta ha de existir -alguien que coordine todo el trabajo- pero ha de haber un sentimiento de solidaridad mutua.





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viernes, 6 de diciembre de 2013

Evidencian a Garzón en Argentina

Baltasar Garzón pensó que se podía pasear por el mundo entero haciéndose pasar por gran defensor de los derechos humanos.

Estaba y está muy equivocado.

Para muestra, este texto que nos hacen llegar nuestros camaradas de EHL Argentina:

Baltasar Garzón: La impunidad premiada

Iniciativa Garzón en Argentina

La impunidad es antigua como la propia existencia. Siempre hubo impunes, mentirosos, falsarios, camaleones. Ni qué decir el mal que estas actitudes le han hecho a la vida política y social de cada una de las naciones del mundo. En general, detrás de un acto de impunidad, siempre se esconde el doble discurso que finalmente consigue cómplices para justificar esa acción vil.

En los últimos meses, un ex juez español de fama bien ganada en lo que hace a ignorar los derechos humanos de quienes se rebelaron contra el sistema de opresión impuesto por los respectivos gobiernos de derecha neoliberal en la península, se ha convertido casi en un "prócer" en el atribulado imaginario argentino. Baltasar Garzón, se llama quien carga sobre su conciencia el haber visto y oído en su siniestro juzgado de la muy franquista Audiencia Nacional madrileña, los cuerpos y las denuncias de centenares de jóvenes vascos, catalanes, gallegos y hasta árabes, marcados por la tortura, violados, destrozados. Sin embargo, jamás hizo un gesto para sancionar esa violencia policial, muy por el contrario, desoyó las súplicas y enterró a sus víctimas en oscuros calabozos por varios años.

Entre los castigados por este proceder, hay numerosos periodistas, siendo los más destacados, el director del diario Egin, Javier Salutregi (aún detenido), la redactora Teresa Toda (recuperó su libertad hace una semana después de seis años de prisión por escribir e informar), Fernando Alonso (todavía preso), los periodistas Oriol Malló y Eduard López, ambos trabajadores de los semanarios catalanes El Temp y El Punt respectivamente. Casi todos ellos denunciaron torturas que Garzón no hizo a lugar. No contento con esas detenciones, el ex juez comandó el operativo policial que cerró a perpetuidad el diario vasco "Egin", la radio del mismo nombre, las revistas "Ardi Beltza" y "Kale Gorria", estas dos últimas dirigidas por el periodista Pepe Rei (el Rodolfo Walsh del País Vasco, por sus aportes al periodismo de investigación y de lucha), a quien el ex juez persiguió hasta la saciedad, encarcelándolo en varias oportunidades. Tal fue esta obstinación, que Rei, desestabilizado por una nueva amenaza de prisión, se dio vuelta con su coche en una autopista, y ha quedado postrado en silla de ruedas de por vida.

Por esas raras cosas de la impunidad y también de la desmemoria, Garzón se ha hecho "célebre" aquí en la Argentina. Lo invitan a charlas, lo homenajean, le otorgan el DNI argentino, y en el colmo del desparpajo, esta semana la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA), le concedió el Premio a la Libertad de Expresión. Parece un mal chiste, realmente. Es como entregarle a Netaniahu una escultura de la paloma de la paz. Sin embargo, esto sucede en medio de una borrachera de  indiferencia, que de no existir, permitiría preguntar: ¿qué se obtiene con tanto culto a Garzón? ¿Quiénes han diagramado estos operativos político-mediáticos de blanqueo casi provocador de un personaje al que Organismos de Derechos Humanos internacionales y personalidades de esa área han puesto en sus listas como alguien que ignoró los mismos en varias oportunidades? ¿Cómo es posible que en un país en el que se ha padecido el Terrorismo de Estado en forma brutal, donde funcionarios judiciales muy parecidos al español (basta mencionar a los jueces Perriaux, Quiroga, Pons o al fiscal Romero Victorica?) enterraron en vida a miles de patriotas y revolucionarios de los 70, hoy se premie, se alabe, se le dé voz a Garzón? Allí está, para mayor bochorno un reportaje elogioso que esta misma semana le hacen al ex juez los integrantes de la revista villera La Garganta Poderosa, o las cientos de páginas que le han dedicado al ex juez sus amigos del diario Página 12. No vale la excusa de "yo no sabía nada", o aquello de que "a lo mejor están exagerando". No, cuando se trata de temas tan dolorosos como estos donde como telón de fondo hay luchadores torturados o encarcelados. En fin, Argentina es jauja para Garzón. Ha encontrado el sitio justo a la hora indicada, donde esconder su pasado y preparar su futuro (¿quizás asesorando en armar una ingeniería represiva contra la disidencia como la que ya hizo en España y en Colombia?). Todo ello, claro, en "defensa de los derechos humanos y la libertad de expresión". 

Feo asunto este de la impunidad, doloroso y difícil de digerir. Más allá de esta evidencia, no todo el mundo come vidrio, y la reacción ante semejante despropósito de poner en un pedestal a quien no lo merece, comienza a brotar poco a poco, para demostrar que este fenómeno de alienación deliberada, como tantos otros, no va a durar toda la vida.







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viernes, 2 de noviembre de 2012

No en Nuestro Nombre Garzón

Nuestros amigos de Resumen Latinoamericano nos hacen llegar este texto de nuestro amigo Carlos Aznárez:

Garzón en Argentina: en nuestro nombre, no

Carlos Aznárez

Realmente sorprende la persistente desmemoria que sufren algunos funcionarios e integrantes de organismos de derechos humanos argentinos. En la última semana, Garzón fue recibido con todos los honores por el titular de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual, Martín Sabbatella, luego, el ministro del Interior Florencio Randazzo, le entregó la residencia argentina y un DNI para que se sienta como un connacional más y siga con sus tareas de asesor de la Comisión de Derechos Humanos y Garantías de la Cámara de Diputados de la Nación, y por último, el ex juez fue invitado de honor en el Senado bonaerense, de una actividad en la que hizo de anfitrión el vicegobernador Gabriel Mariotto.

En todos estos escenarios, Garzón se lució ponderando la Ley de Medios, agradeciendo el ser residente argentino con plenos derechos y se jactó de todo lo que él ha hecho por los derechos humanos.

Sólo en "el mundo del revés", al decir de Eduardo Galeano, un ex juez que tiene sobre sus espaldas la pesada mochila de haber clausurado varios medios de comunicación en el País Vasco, puede jactarse de hablar, sin ruborizarse, de la Ley de medios, que aquí fue forjada con la movilización popular.

Baltasar Garzón, al que tanto se alaba por estas tierras, no sólo cerró "Egin, uno de los diarios de mayor circulación (más de 70 mil ejemplares) en el País Vasco y el Estado español, sino también una de las radios más escuchadas: "Egin irratia". Y lo hizo con violencia, ordenando la detención de varios de sus periodistas, entre ellos su director Xabier Salutregi y su vicedirectora, Teresa Toda. Ambos, después de 12 años de palizas, traslados, dispersión y todo tipo de atropellos, aún continúan en la cárcel. 

¿Cuál fue su delito? Muy simple:  defender la libertad de expresión y ejercer el periodismo de una manera similar a la que se refiere la Ley de Medios argentina que ahora el ex juez tanto elogia.  

Pero hay más: las instalaciones del matutino  fueron ocupadas por 300 agentes de la policía española, que haciendo uso de la impunidad concedida por Garzón, destrozaron el mobiliario, y robaron parte del voluminoso archivo, en el que se encontraba importante material sobre las andaduras de jefes policiales y cargos políticos vinculados al narcotráfico y los escuadrones de la muerte, que tanto aterrorizaron al pueblo vasco. Gobernaba España en esos momentos, nada menos que el ultraderechista José María Aznar, quien al ser informado sobre el cierre y atropello policial contra "Egin", declaró: "¿Creían que no nos íbamos a atrever?".

Garzón se caracterizó siempre por armar sumarios que luego con el tiempo son desechados por incorrectos o farsescos. Así fue como  hizo ejecutar la clausura de Egin en 1998 , y años después, en 2009  los Tribunales resolvieron contrariamente a la anterior resolución,  declarando que la actividad del diario no era ilícita, pero claro, debido al tiempo transcurrido no fue posible volver a reabrir ni el periódico ni la radio.

No contento con ello, tiempo después el juez la emprendió contra dos revistas de información general y amplia difusión en todo el Estado español. Se trata de  "Ardi Beltza" (Oveja Negra), a la que clausuró, y "Kale Gorría" (Calle Roja), a la que acorraló de tal forma, que tuvo que cerrar.  Las dos publicaciones estuvieron dirigidas por un excelente periodista, al que los latinoamericanos que tuvieron la suerte de compartir con él esas redacciones, denominaban "el Rodolfo Walsh" del País Vasco.  Se trata de Pepe Rei, quien,  inculcó a las nuevas generaciones de periodistas vascos la idea de investigar y contrastar la información,  y que logró reconocida fama por descubrir mil y un chanchullos de funcionarios corruptos, cargos policiales dedicados a armar grupos ilegales (tipo la Triple A), redes de prostitución y de trata, y desaparición de ciudadanos. Además, denunció valientemente las maniobras de la derecha de Aznar y compañía, contra los pueblos rebeldes latinoamericanos.

El colega Pepe Rei fue perseguido hasta el hartazgo por Garzón, quien lo envió a la cárcel en varias oportunidades, y allí sufrió el habitual maltrato al que eran sometidos la totalidad de los presos y presas vascas  condenados por Garzón. Pepe Rei, además de periodista es escritor, y el autor de un libro que debería  ser de consulta para aquellos que hoy le canta loas al juez represor: "Garzón, la otra cara" (de Editorial Txalaparta).

Garzón es un hombre que ha hecho del show mediático casi un oficio, y evidentemente le da buenos frutos. Lo paradójico es que quienes hoy lo elogian en Argentina, muchos de ellos militantes del campo popular, parecen no querer enterarse (porque a esta altura de la tecnología informática, sólo bastaría con poner su nombre en cualquier buscador) que es el mismo personaje que asesoró al ex presidente colombiano Alvaro Uribe Vélez  y hoy lo hace con el presidente Santos. Sobre su relación con el primero, basta leer lo que declararon en febrero de este año numerosas comunidades indígenas del Cauca: "Nos duele que haya sido Baltasar Garzón quién haya avalado en un primer momento el proceso de reingeniería paramilitar, llamado desmovilización, por la seguridad democrática de Álvaro Uribe Vélez, afirmando que era un modelo de justicia". (ver declaración completa en: http://www.derechos.org/nizkor/colombia/doc/bgarzon1.html=)

Garzón también fue duramente criticado por el diario mexicano La Jornada (en un artículo editorial de su directora Cármen Lira) tras haber intentado interrogar ilegalmente en una cárcel del DF a deportados vascos. Es la misma persona al que los revolucionarios venezolanos que apoyan al presidente Hugo Chávez, acusaron de injerencista por haber viajado en varias oportunidades a ese país para apoyar a la oposición. No son pocas las fotos y artículos de diarios fascistoides venezolanos en el que se ve a Garzón en amable tertulia con los ultra opositores Marcel Granier, cuando fungía de director de RCTV y Alberto Federico Ravell, ejecutivo del canal Globovisión. Tanto metió sus narices Garzón en Venezuela bolivariana, haciendo campaña contra la no renovación de licencia al canal gorila RCTV (“Cerrar un medio de comunicación no es el mejor sistema para garantizar la libertad de expresión”, declaró en su momento), que el ex vicepresidente chavista, Jorge Rodríguez le contestó que era un "payaso que nada tenía que hacer en la política soberana venezolana", mientras que el ministro de Relaciones Exteriores, Nicolás Maduro, declaró que el juez era un "cobarde y mentiroso", que parecía obedecer instrucciones del gobierno español que apoyó el golpe de Estado en Venezuela en 2002.

No, Garzón no puede hablar de libertad de expresión, cuando durante toda su gestión lo que hizo fue entorpecerla y acosar policialmente a quienes la practicaban.

No, Garzón no puede hablar de derechos humanos, cuando es el culpable de que cientos de presos vascos estén pudriéndose en las cárceles españolas y francesas, a pesar de denunciar, ante el propio Juez, cuando ejercía de amo y señor del tribunal franquista denominado Audiencia Nacional, que habían sido brutalmente torturados, con métodos que no tienen nada que envidiarle a los que practicaron los militares argentinos en la ESMA o en cualquiera de los campos de exterminio. El juez escuchó una y otra vez, sin inmutarse, o lo que es peor apelando a un comportamiento altanero y megalómano, cómo decenas de jóvenes vascos, destruidos por la tortura, relataban ante él las inocultables sevicias a las que los habían sometido los policías y la Guardia Civil española. Quien esto escribe nunca va a olvidar, mientras cubría periodísticamente uno de los tantos juicios montados por Garzón contra la militancia vasca, el rostro desencajado de una jovencita que relataba ante el juez cómo la había violado con un palo de escoba. Garzón, como respuesta, bostezó y le dijo, "no invente más y declare lo que se le está preguntando".

Ayer mismo, una militante política vasca, Aurore Martín, fue detenida y trasladada por la policía a la Audiencia Nacional, para cumplir con una antigua instrucción del "derecho y humano" Garzón. Incluso destituído y acusado judicialmente, el ex juez sigue enviando jóvenes de la disidencia vasca a la cárcel.

No, Garzón no puede hablar de víctimas del Terrorismo de Estado, cuando él se constituyó en el mascarón de proa de la política represora aplicada por los gobiernos del PSOE y el PP, contra cualquier ciudadano o ciudadana del Estado español, pero sobre todo de Cataluña y el País Vasco, que ejerciera su derecho a la protesta y la rebeldía. Allí están para testimoniarlo los cientos de criminalizados, judicializados y encarcelados de organizaciones legales de la izquierda catalana, vasca, gallega y hasta madrileña, que han pasado por prisión. Allí está como documento audiovisual incontestable, la película "Operació Garzón. Contra l'independentisme catalá", que relata la razia represiva ordenada por el juez contra decenas de militantes catalanes durante las Olimpíadas de Barcelona en 1992. O las denuncias (perfectamente documentadas) de las luchadora valenciana por los derechos humanos, Empar Salvador, quien investigó junto con otros integrantes del Forum per la Memoria del País Valenciá, la existencia de miles de cadáveres de asesinados por el franquismo y enterrados en fosas comunes en Valencia. Empar acusa al juez Garzón de haber "cajoneado" y archivado las denuncias que le presentaron, y de esta manera provocar la paralización de lo que podría haberse convertido en un mega-juicio contra el genocidio franquista.

Se sabe que en esta campaña de ir desenmascarando a quien no es lo que dice ser, hay muchos ciudadanos del mundo que no aceptan el discurso y el show mediático al que permanentemente apela Garzón para situarse en la cresta de la ola y desde allí "blanquear"  su pasado represor e impartir doctrina de hombre bueno y sabio. Sin embargo, es doloroso observar a gente que se dice progresista hacer de claque al discurso sinuoso y poco consistente de Garzón. Todos ellos saben la verdad, incluso algunos, como Hebe de Bonafini que hoy abraza y reivindica al ex juez, visitó las cárceles vascas y escuchó a los presos relatar sobre las barbaridades judiciales impuestas por Garzón, y en varios diarios de Euskal Herria, ella misma denunció al juez como represor.  Hoy, parece que muchos y muchas han perdido la memoria, precisamente en un país donde se pelea por ella a cada instante.

No es menor lo que está ocurriendo. En aras de estrechar vínculos con una figura que se ha construido una "nueva personalidad" y que tiene amplia cobertura mediática internacional, se perdonan atrocidades cometidas contra militantes que no son distintos a nuestros 30.000, se desinforma constantemente y se aplaude lo que hasta ayer hubiera sido tipificado como colaboracionismo con el Terrorismo estatal.

Allá ellos y ellas con su conciencia. Quienes defendemos la causa del pueblo vasco y reivindicamos la libertad de expresión allí donde nos paremos, los que condenamos la persecución y encarcelamiento a periodistas vascos por expresar opinión contraria a los intereses del fascismo español, los que nunca le hemos sacado el cuerpo a la lucha del pueblo argentino por llevar a la cárcel a los genocidas de la dictadura cívico-militar, no nos callamos, y repudiamos el papel nefasto que ha jugado Baltasar Garzón, a quien ahora se otorga la residencia argentina, como si fuera un héroe de la Patria.

Pueden hacerlo alegremente y seguir colgando medallas en el pecho de quien no las merece, pero no en nuestro nombre.






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martes, 30 de septiembre de 2003

¿Y Francia? Calladita

Y sigue la mata dando, lean esto publicado en La Jornada:



El periodista Xarlo Etxezaharreta, acusado de ser integrante de "banda armada"

Director de una revista del País Vasco francés, detenido por orden de Garzón

Armando G. Tejeda


Por orden de Baltasar Garzón, juez de la Audiencia Nacional de España, la policía detuvo hoy en la localidad vasca de Abadiño al director de una revista del País Vasco francés, el periodista Xarlo Etxezaharreta, a quien el magistrado acusa de "integración en banda armada" y de formar parte del "Comité Ejecutivo de la Asamblea de Electos de Batasuna", la coalición de la izquierda nacionalista vasca.

La revista que dirige Etxezaharreta, Kale Gorria, es considerada por el magistrado una publicación sucesora de Ardi Beltza, que dirigía Pepe Rei y fue clausurada también por orden de Garzón en abril de 2001, señalaron fuentes judiciales.

Pero Etxezaharreta, de nacionalidad francesa, quedó detenido por estar relacionado con el sumario judicial de la Asamblea de Electos de Batasuna, a la cual Garzón considera sustituta de la coalición Batasuna, que declaró ilegal, acusándola de pertenencia a banda armada, y no por la publicación que dirige, señalaron otras fuentes.

En tanto, los presos de ETA que cumplen condena en cárceles españolas iniciaron la víspera una protesta colectiva con la que pretenden participar en la "liberación" del País Vasco, y denunciar la "política de dispersión" de las autoridades penitenciarias.

Los miembros del grupo armado encarcelados anunciaron mediante un comunicado, rubricado por el Colectivo de Presos Políticos Vascos, que su protesta consiste en no salir de sus celdas y, a partir del próximo semana, rechazarán la correspondencia que reciban de sus familiares y amigos.

En el documento los presos etarras explican que su objetivo es "participar y ser promotores en el proceso de liberación de Euskal Herria" y denunciar la política penitenciaria del gobierno del conservador José María Aznar, quien los hace cumplir condena en cárceles lejanas a su lugar de origen.

Los militantes etarras sostienen que el colectivo "está formado por un alto número de personas como no había existido hasta ahora", que tiene su raíz en las recientes proscripciones de "organizaciones políticas y sociales y el cierre de medios de comunicación vascos", en referencia a la disolución de Batasuna y las clausuras del diario vasco Euskaldunon Egunkaria y de la revista Ardi Beltza


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