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sábado, 10 de enero de 2026

Mojarse por los Presos

Con la resolución en contra de los indiciados en el sumario 13/13 en la mente, miles de personas han desafiado las inclemencias del tiempo para marchar por las calles de Bilbo reclamando el final de la legislación de excepción que el estado español mantiene en contra de decenas de presos políticos vascos. 

Si a eso agregamos que se reporta en varios medios del estado español que José Luis Rodríguez Zapatero se ha dedicado los últimos meses a negociar la liberación de golpistas detenidos en Venezuela, el asunto pasa de los paradójico a lo irónico.

Aquí la crónica publicada por Naiz:


Una multitud se moja en Bilbo por el fin de la «injusta legislación de excepción» carcelaria

Acabar con las legislaciones y prácticas de excepción carcelaria es la demanda que ha unido en Bilbo a decenas de miles de personas a convocatoria de Sare, unas 65.000 según el recuento de NAIZ, en un contexto de avances pero también de riesgos. «No se puede alargar más», han proclamado.

Marcel Pena

La lluvia no ha servido de excusa para que, un año más, decenas de miles de personas hayan respondido este sábado en Bilbo a la convocatoria de Sare y hayan salido a la calle para pedir el fin de la «injusta legislación de excepción» que sufren los presos vascos. La calle Autonomía se ha vuelto a llenar, esta vez para expresar la reivindicación de que ya es hora de sellar las consecuencias del conflicto, con tres claves: «Resolución, paz y convivencia».

La mañana ha estado marcada en Bilbo por la intensa lluvia, pero no ha sido impedimento para que a las 17.00 decenas de miles de personas hayan tomado la calle Autonomía desde La Casilla, mientras algunas otras han preferido esperar en la zona del Ayuntamiento, donde ha concluido.

La marcha ha ocupado unos dos tercios del recorrido. Cuando la cabeza ha llegado al Ayuntamiento, exactamente a las 17.59, las últimas filas estaban todavía en la calle Autonomía, a la altura del cruce con la calle Ávila. Ello supone una ocupación espacial algo mayor que la del año pasado, cuando llegó hasta la calle Enrique Eguren, algo más cerca de Zabalburu.

Calculando que la densidad ha podido ser esta vez algo menor por la proliferación de paraguas, NAIZ estima una participación de unas 65.000 personas, muy similar a la de los tres últimos años, confirmando que esta reivindicación social es muy estable. Ha vuelto a ser la mayor movilización política del año en Euskal Herria. Y con la dificultad añadida de la mala climatología, que ha podido hacer retraerse a muchas personas.

Minutos antes del inicio, los representantes de las formaciones políticas y organizaciones sociales y sindicales que han acudido a Bilbo han hecho declaraciones a los medios, en las que han coincidido en su deseo de que este sea el último año en que tengan que acudir a esta movilización.

EH Bildu, que ha enviado una amplia delegación encabezada por su secretario general, Arnaldo Otegi, el portavoz parlamentario, Pello Otxandiano, el senador Gorka Elejabarrieta, la portavoz de la formación en Nafarroa, Laura Aznal, y la secretaria de EH Bildu en ese herrialde, Miren Zabaleta, entre otros, ha puesto en valor «la apuesta de la sociedad vasca por la paz, la resolución y la convivencia» y ha destacado que, «un año más, una amplia mayoría de la sociedad vasca ha expresado su firme compromiso en favor de la paz, la resolución y la convivencia». La coalición soberanista se ha comprometido a «seguir trabajando para que se haga realidad» y ha subrayado que «la paz, la resolución y la convivencia requieren necesariamente que no haya presos políticos en las cárceles».

El secretario general de ELA, Mitxel Lakuntza, ha señalado que no «hay ninguna explicación política ni jurídica para justificar la excepción penitenciaria» y ha reivindicado que «la ley tiene que ser igual para todos, por razones democráticas y de derechos humanos».

Su homóloga de LAB, Garbiñe Aranburu ha recordado que hace 15 años que ETA finalizó su actividad armada y que es «está fuera de lugar que todavía tengamos que estar aquí» y que «no se adopten medias para superar los obstáculos para que los presos y exiliados vuelvan a casa». Ha mencionado también la ratificación de la sentencia del sumario 13/13 esta misma semana, «otro anacronismo», y ha llamado a reforzar la presión social. «para obligar a los gobiernos» a dar pasos.

Desde Catalunya, el diputado de Junts Josep Pagès ha señalado que en Catalunya la situación de los presos «nos concierne de forma muy directa». «Sus derechos tienen que ser respetados, no es aceptable este régimen penitenciario especial. Que termine de una vez», ha revindicado.

Kènia Domenech, de ERC, ha querido acompañar al pueblo vasco en esta reivindicación y ha tenido un «pensamiento especial» para la presa Lola López Resina, vecina de Granollers, «la pesa política del Estado español con más edad». 

El secretario primero de la Mesa del Congreso español, Gerardo Pisarello (Catalunya en Comú), ha destacado que es importante acompañar a Sare «en un momento en que la internacional del odio intenta desplegar sus políticas de utilización arbitraria de la violencia» y, tras exigir que «se aplique la ley penitenciaria a los presos y presas vascos de manera garantista», ha mostrado su deseo de que esta marcha se convierta «en un antídoto contra esos discursos represivos que la ultraderecha está intentando imponer en el mundo entero. Bilbao es hoy esa capital antireprresiva que todos necesitamos».

Por parte de la CUP, Su Moreno ha dicho que «es momento de defender los derechos básicos que están siendo cuestionados». «No valen medias tintas, hay que seguir luchando por los derechos de todos y todas y por libertad y soberanía de los pueblos».

Desde Catalunya también han tomado la palabra representantes de la ANC y de Òmnium Cultural, para destacar que «hasta lograr la autodeterminación y la libertad de los presos no habrá justicia», y reivindicar «los derechos fundamentales y el fin del sufrimiento provocado por las políticas penitenciarias, que son una cara más de la represión contra la disidencia».

Asimismo, Cèsar Lagonigro, de la Coordinadora de la Advocacia de Catalunya, ha apoyado la «reclamación legítima» de que se aplique a los presos la ley penitenciaria de forma ordinaria. «Que sea la última vez que venimos».

Desde Galicia, Paulo Ríos (BNG), ha afirmado que «tras los pasos dados por la sociedad vasca en los últimos años es necesario que las instituciones respondan a esta necesidad de democracia, paz y convivencia» y «es fundamental que los derechos básicos de los presos sean respetados».

Pancarta plural

La cabecera ha arrancado puntual, cuando pasaban pocos minutos de las 17.00. En ese momento, miles de personas ya abarrotaban la plaza de la Casilla y los primeros metros de acera de la calle Autonomía, tomada por la reivindicación y los gritos de «Euskal presoak etxera!». Mientras tanto, los colaboradores y encargados de la organización de la marcha abrían paso por delante del grupo de zanpantzar que animaba el paso y la pancarta principal, llevada por personas que reflejan la pluralidad de esta reivindicación. En ella estaban Arantxi Padilla (periodista), Olatz Iglesias y Amaiur Iragi (familiares de presos), Rosa Rodero (víctima de ETA), Ixone Fernandez (víctima del Estado), Eba Ferreira (Harrera), Fouad Baker (jurista palestino), Garazi Hanch Embarek (activista saharaui), Xabier Amuriza, Xabat Illarregi y Aitor Etxeberriazarraga (bertsolaris, los dos últimos han intervenido al final de la marcha), Francis Diez (cantante de Doctor Deseo) y Hur Gorostiaga (director de Seaska).

Detrás se han colocado los familiares de presos y presas. Y junto a ellos, miles de personas de todas las edades, muchas de ellas jóvenes. Sare y Etxerat han hecho hincapié esta vez en la idea de que este problema no debe pasar a otra generación más.

La marcha ha sido apoyada desde el ámbito político por EH Bildu, Podemos Euskadi, Sortu, EA, Alternatiba, EH Bai, Junts, ERC, CUP, BNG, Més Per Mallorca y Catalunya en Comú. El respaldo sindical resulta más abrumador: se han adherido ELA, LAB, ESK, Steilas, Hiru, EHNE, CGT, CNT y Etxalde.

La espectacular fotografía desde Zabalburu que cada año da fe del grito unánime por un futuro sin presos políticos ha estado esta vez protagonizada por los paraguas. La lluvia no ha dado tregua en todo el recorrido, lo que no ha servido como excusa para que decenas de miles de personas hayan salido a la calle un año más respondiendo a la convocatoria de Sare. Un día gris y frío que multiplica el valor de la imagen que hemos visto en Bilbo.

Como viene siendo habitual, a su llegada a la plaza Zabalburu, la marcha ha parado unos instantes para que los portavoces de Sare Bego Atxa y Joseba Azkarraga hicieran declaraciones. «Esta es la expresión democrática de una reivindicación democrática, cuando decenas de miles de personas, año tras año, salen a la calle reivindicando derechos para los presos y presas, es porque se están vulnerando esos derechos. Hace 15 años que ETA tomó decisión de poner fin a su actividad, y 15 años después se siguen vulnerando los derechos de los presos y presas vascos; hay que poner punto final a esta vulneración», han proclamado.

Han recordado que en estos momentos hay 120 presos y presas todavía en las cárceles; y que entre ellos hay 40 presos que llevan más de 20 años privados de libertad y hay más de 21 que están por encima de los 25 años de cumplimiento de las penas», por lo que muchos de ellos podrían estar en régimen de libertad condicional o régimen abierto «si no estuvieran bajo la aplicación de medidas de carácter excepcional». Por ello, han reclamado al «ámbito legislativo y al ámbito político poner fin a esta situación».

Junto a ello, han destacado que hay que «diseñar un marco final de resolución de este conflicto», que tiene que contemplar el fin de las medidas de excepción, la salida de todos presos mediante la aplicación ordinaria de la legislación penitenciaria, y un tratamiento «homogéneo y respetuoso» de las víctimas de todas las violencias.

Denominador común

El denominador común de la protesta es combatir unas leyes y prácticas «ad hoc» contra estos presos y presas, que hacen que hoy haya todavía 67 entre rejas desde hace más de 20 años, 44 a quienes se niega la opción de cualquier tipo de salida, 15 mayores de 65 años... Todo ello en una semana en que se ha confirmado además la condena de cárcel a abogados que les asisten. Y sin perder de vista la posibilidad de que se produzca un vuelco político en el Estado español que complique aún más la que debiera ser «recta final» de este conflicto.

En Hurtado de Amézaga, donde acaba la plaza Zabalburu y la calle se ensancha, las aceras aparecían más despejadas de gente, lo que quiere decir que el grueso de la marcha ya estaba formado tras la pancarta. Aquí, ante la estación de Abando, militantes de Ernai han encendido varias bengalas tras una pancarta en la que se podía leer «Iraganera iltzatuta biziko den azken belaunaldia».

Como también viene siendo habitual en esta cita solidaria, reivindicaciones internacionalistas se han intercalado a lo largo del recorrido. En concreto, en la plaza Circular un grupo de personas con banderas de Venezuela y una pancarta con los ojos de Hugo Chávez denunciaba la «agresión imperialista yanqui», mientras sostenían carteles que pedían la libertad del presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores. Pocos metros más adelante, las banderas palestinas hacían acto de presencia para denunciar el «negocio» de CAF con el «genocidio».

La movilización ha continuado bajo la lluvia y la cabecera ha llegado al Ayuntamiento a las 18.00. Antes, en el puente que une la calle Buenos Aires y la plaza Ernesto Erkoreka, los zanpantzar han formado un pasillo de antorchas, manteniendo encendido el fuego bajo la lluvia de la misma forma que miles de manifestantes han desafiado la tormenta con su presencia en Bilbo.

Ambos lados del puente del Ayuntamiento se han llenado rápidamente para escuchar, en primer lugar, a los bertsolaris Xabat Illarregi y Aitor Etxebarriazarraga, quienes han mencionado en sus bertsos a los abogados Arantza Zulueta y Jon Enparantza, que esta misma semana han visto confirmadas las condenas por el Tribunal Supremo español.

A continuación han tomado la palabra Bego Atxa y Joseba Azkarraga, que han intercalado su discurso en euskara y castellano y que han insistido en que la excepcionalidad penitenciaria no se puede prolongar más y «hay que darle salida ya» porque «hablamos de la vulneración de derechos humanos, de parar las injusticias y las legislaciones de excepción» y porque «hablamos de tejer la convivencia reconociendo nuestra pluralidad». 

«En la recta final»

Atxa y Azkarraga, que también han trasladado su solidaridad a Zulueta y Enparantza, han puesto en valor que desde 2023 se han ido dejando atrás el alejamiento, la dispersión y el cumplimiento en primer grado penitenciario de las condenas de las presas y presos. Ahora «estamos en la recta final» y «vamos consiguiendo los objetivos que nos marcamos en 2014: el fin de la vulneración de los derechos de los presos y presas vascos, y la aplicación de una legislación penitenciaria ordinaria que posibilite su regreso a casa para poder rehacer sus vidas».

Pese a ello, han advertido de que este es «un proceso inacabado», por lo que «solo si reivindicamos juntos los derechos humanos pondremos punto final a décadas de confrontación y sufrimiento». En ese sentido, se han mostrado convencidos de que «el compromiso de la sociedad vasca hará posible la resolución, la paz y la convivencia».

«No se pueden alargar más situaciones injustas. Son demasiados años de confrontación y sufrimiento que han abocado a nuestro Pueblo a una convivencia quebrada», han subrayado.

Los coportavoces de Sare han incidido en la necesidad de construir una «convivencia democrática y normalizada, basada en el reconocimiento y respeto del otro, y en los derechos de las personas», un objetivo en el que solo sobran «quienes se empeñan en utilizar el dolor y sufrimiento de las víctimas por intereses partidistas o se empeñan en defender diferentes categorías de víctimas», «quienes se empeñan en mantener la vulneración de los derechos penitenciarios», «quienes piden autocrítica a otros pero se niegan a realizar su propia autocrítica, sea por torturas sistemáticas practicadas, sea por terrorismo de Estado, sea por leyes especiales», y «quienes basan su estrategia en la venganza y el odio».

Atxa y Azkarraga han destacado que una sociedad «que aspira a ser verdaderamente democrática no puede negar el derecho de los presos a normalizar sus vidas, a abandonar las celdas, a cumplir penas en régimen abierto o simplemente a volver a sus casas». «No se puede exigirles nada que vaya más allá de lo que la legislación ordinaria requiere de toda persona privada de libertad», han insistido, para reivindicar a continuación la aplicación de una política penitenciaria ordinaria que permita «abrir las puertas de las celdas».

En su intervención, han apelado también a hacer «una reflexión colectiva» para poder construir «una memoria colectiva del conjunto de vulneraciones de derechos en nuestro país», porque «una paz sin violencia, pero con injusticias y desmemoria, no sirve». Así, han citado las 16 personas fallecidas en las carreteras cuando acudían a visitar a sus seres queridos, los 35 presos muertos en prisión... y han exigido respeto al dolor de las víctimas, no minusvalorar ni «instrumentalizar su sufrimiento por intereses partidistas», así como «el mismo reconocimiento para las miles de personas torturadas; a las asesinadas por las fuerzas de seguridad, para las víctimas de todas las violencias, incluidas las víctimas de una política penitenciaria diseñada para quebrar el alma y los cuerpos de los presos vascos y de sus familias». «Estas víctimas existen y muchas estáis hoy aquí, aunque quieran haceros invisibles», han proclamado.

Para terminar, han instado a «sellar y poner fin a todas las consecuencias del conflicto». «Enfilamos la recta final de un proceso muy largo y dificultoso. Aún nos queda un camino por recorrer. Y si en algún momento sentimos que nos cansamos, aprendamos a descansar, pero nunca a renunciar. Se lo debemos a las generaciones pasadas, pero sobre todo debemos dejar a las generaciones futuras una sociedad mejor que la que nosotros recibimos de nuestros mayores. Ezin da gehiago luzatu. Preso, iheslari eta deportatuak etxera», han concluido.

Un Pantxoa Carrere emocionado y Olaia Inziarte han puesto colofón al acto final interpretando la canción ‘Azken dantza hau’.

 

 

 

martes, 20 de mayo de 2025

Entrevista a Blanca Serra

La noticia de la absolución de la represaliada política vasca Iratxe Sorzabal, víctima de terrorismo de estado en la modalidad de tortura, causó conmoción, sorprendiendo a tirios y troyanos.

Pues bien, el tema de la tortura vuelve a colocarse al centro de los debates con la información que se ha dado a conocer acerca de la comparecencia de la represaliada política catalana Blanca Serra, quien ha concedido esta entrevistas a Naiz:


«Las torturas continúan, sea con el espionaje o la infiltración policial»

La histórica militante independentista Blanca Serra es la primera persona que comparece ante la Fiscalía del Estado para narrar el periplo sufrido en los calabozos de la prefectura de Via Laietana, centro de operaciones de la Policía española en Catalunya, donde fue torturada durante la Transición.

Àlex Romaguera | Periodista / Kazetaria

A sus 82 años, la filóloga y catedrática de lengua catalana Blanca Serra es conocida por su larga trayectoria militante. Junto a su hermana, la historiadora Eva Serra, se implicó de joven en el Front Nacional de Catalunya (FNC), para más tarde enrolarse en el Partit Socialista d’Alliberament Nacional (PSAN). También ha participado activamente en la Assemblea de Catalunya, en el Consell de la República, la Intersindical-CSC o la Assemblea Nacional Catalana (ANC), de la cual ha formado parte de su secretariado. En reconocimiento a su tarea en defensa del catalán, la Generalitat de Catalunya le concedió en 2020 el galardón Pompeu Fabra, y en 2023 obtuvo una distinción especial del Premi Martí Gassull, el máximo galardón que otorga la Plataforma per la Llengua.

¿Le sorprendió que fuera citada por las torturas que sufrió?

Mi caso es inédito, porque las querellas que el colectivo Irídia presentó respecto a otras personas torturadas, como Carlos Vallejo o los hermanos Maribel y Josep Ferrándiz, fueron archivadas por la Audiencia de Barcelona con el argumento de que dichos episodios están amparados por la Ley de Amnistía de 1977, pese a que, como hemos recordado las víctimas, al tratarse de crímenes de lesa humanidad, no prescriben. En mi caso, parece que no entró en la amnistía, de manera que al menos he podido explicar mi vivencia.

¿En qué línea ha orientado su declaración?

Mi voluntad es que los jóvenes de 15 y 16 años, la edad que tenían mis alumnos de catalán, conozcan lo que ocurrió en los calabozos de Via Laietana y otros centros de detención del Estado. De igual forma, he querido remarcar la continuidad de las estructuras provenientes de la dictadura, en particular en el campo de la judicatura y los cuerpos policiales, y que, si bien mi primer arresto fue en las postrimerías del franquismo, el resto tienen que ver con mi compromiso con la independencia de Catalunya, por la cual nos continúan persiguiendo.

¿Cuándo se produjo su primer arresto?

En febrero de 1977, después de enterarme de que habían borrado mi nombre de las listas para trabajar en la escuela pública; solo pude hacerlo en otro centro. Tras este episodio, recibí un aviso y tuve que exiliarme a Catalunya Nord, donde permanecí varios meses hasta que, con la muerte de Franco, decidí volver. Fue entonces cuando me arrestaron junto a mi hermana Eva bajo la acusación de «propaganda» y «organización ilegal». Ambas participábamos en la Assemblea de Catalunya. Las otras detenciones no llegaron hasta 1980 y 1981, durante las cuales nos condujeron a Madrid en aplicación de la «Ley antiterrorista», y la última en 1982 por llevar una pancarta con el lema «Independència» en la manifestación contra la LOAPA que tuvo lugar en Barcelona el 14 de marzo de ese año. Por ese hecho, calificado como «ultraje a la unidad de la nación española», pasamos dos meses encerradas en la prisión de mujeres de la Trinitat, también en la capital catalana.

¿Qué diferencia de trato recibió en Via Laietana respecto a la de la Dirección General de Seguridad de Madrid, donde operaban 'Billy el Niño' y otros comisarios conocidos por haber torturado a militantes de izquierdas?

En Madrid, la actitud de los agentes era más salvaje. De hecho, habían matado a un chico días antes, de ahí que no les importara las consecuencias de las torturas. Sabían que, en virtud de la legislación antiterrorista, podían tenerte diez días incomunicada sin derecho a abogado ni atención alguna. En cambio, en Via Laietana, al disponer de un entorno movilizado mediante los Comités de Solidaritat amb els Patriotes Catalans (CSPC) y otros grupos de apoyo, quizás midieron más sus actuaciones.

¿De su estancia en los calabozos de Via Laietana, qué recuerda exactamente?

Por un lado, las agresiones físicas. Nos interrogaban y nos golpeaban con listines telefónicos. Pero lo peor fue cuando me pusieron la bolsa de plástico en la cabeza. La sensación de ahogo es escalofriante. También, en otra detención, me golpearon la planta del pie con una porra y me rompieron varios dedos. Más allá de ello, me impactó los mecanismos psicológicos que emplean para que te sientas sola y vulnerable. Un sentimiento del cual es difícil deshacerse y tomar conciencia que hay colectivos, compañeros y una familia que te arropan a fuera. Y por último, el ensañamiento del cual éramos víctimas las mujeres. En Via Laietana, todos los agentes eran hombres y cada vez que íbamos al baño teníamos a uno de ellos observándonos con la puerta abierta. Con esas vejaciones, los insultos y las amenazas buscaban humillarnos y utilizarnos como objetos sexuales.

¿La ha quedado alguna secuela?

Un miedo que no ha desaparecido. Aún hoy, me cuesta pasear por la zona de Via Laietana; solo lo he hecho para asistir a las concentraciones que se celebran cada quince días en su fachada, donde he contado lo vivido. Pero no solo yo: otros activistas que sufrieron torturas también han empezado a hablar, experimentando una mezcla de dolor, por lo que implica revivirlas, y al mismo tiempo una cierta liberación personal. Lamentablemente, muchos otros han muerto y no han podido narrar su vivencia.

También en Via Laietana se registraron malos tratos a jóvenes que en otoño de 2019 protestaban contra la sentencia a los líderes del Procés. ¿La tortura continúa practicándose o cree que ya no se emplea de forma sistemática como en el pasado?

Se practica igual, pero seguramente es más sofisticada para no dejar huella, o se utiliza mediante otros patrones. Y aquí incluyo tanto el espionaje a dirigentes y activistas, como las infiltraciones en movimientos y organizaciones políticas, que a la postre pretenden lo mismo: extender el medio y el sentimiento de desprotección a la víctima y a su entorno más cercano. En este sentido, y como atestigua el mismo relator de las Naciones Unidas, queda mucho para avanzar en derechos y garantías democráticas en el Estado español, pues seguimos sometidos a la cultura del abuso y la autoridad heredada del franquismo.

¿Aún y con eso, confía que su declaración tenga algún recorrido penal?

Es prematuro decirlo. El actual Gobierno busca pasar página y lavar su imagen con el fin de lograr la paz social a la cual nos intenta arrastrar. Se observa en la cuestión de la autodeterminación, pero también en la tortura, respecto a la cual dudo que haga ningún movimiento. Cuando se trata de temas de Estado, PSOE y PP siempre se entienden, y por lo que a mí se refiere, es como enfrentarme de nuevo al enemigo. Lejos de verme como alguien que va a pedir explicaciones, siento como si fuera la culpable, cuando es al revés. La única esperanza es que la juez tome la iniciativa y abra las carpetas que se mantienen cerradas por la Ley franquista de Secretos Oficiales de 1968.

¿Qué tipo de reparación sería la más justa?

No puede concebirse en términos económicos ni materiales, sería inadmisible. Tendría que ser de tipo moral y político, por ejemplo, transformando la jefatura de Via Laietana en un recinto para la memoria democrática. Así lo venimos reivindicando desde hace años.

Recientemente, el ministro Fernando Grande-Marlaska, a quien Estrasburgo ha condenado varias veces por encubrir casos de tortura, dijo que la presencia de la policía en dicha comisaria es necesaria por su «contribución a fortalecer la democracia». ¿Qué siente ante estas palabras?

Una auténtica provocación, al margen de que pretender que la actividad policial conviva con un espacio de memoria, como plantea el Ministerio, resulta un despropósito. La salida tiene que pasar por convertir íntegramente Via Laietana en un centro de interpretación del pasado y dignificación de las víctimas. Igual que ha ocurrido en Chile con Villa Grimaldi, el antiguo centro de detención y tortura que existió durante la dictadura de Pincohet, o sucederá con el Palacio de la Cumbre de Donostia, donde fueron secuestrados Joxean Lasa y Joxi Zabala. Solo resignificando estos lugares puede haber un mínimo de reparación.

 

 

 

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sábado, 11 de enero de 2025

67 Mil en la Manifestación 'Behin Betiko'

Más de 67 mil personas han acudido al llamado de Sare este sábado para participar en la manifestación de enero en favor de presas y presos políticos vascos bajo el lema Behin Betiko.

Aquí la relatoría por parte de Naiz:


Una multitud evidencia en Bilbo el deseo de un futuro sin presos y en convivencia

Sare ha logrado reunir en Bilbo a miles y miles de personas bajo un lema que apunta al horizonte final para las consecuencias del conflicto: «Behin betiko». Una calle Autonomía abarrotada muestra el anhelo de pasar esta página para las personas aún presas.

Agustin Goikoetxea

La pancarta de Sare con el lema ‘Behin betiko’, portada por personas de muy diferentes trayectorias e ideologías, avanza a duras penas por el recorrido de la movilización de este sábado en Bilbo. La calle Autonomía se ha vuelto a llenar, esta vez para expresar la reivindicación de que ya es hora de sellar las consecuencias del conflicto, con tres claves: «Resolución, paz y convivencia».

Desde primera hora de la mañana, a pesar de la adversa climatología, las calles de la capital vizcaina se han ido llenado de gente que acudía desde todos los puntos de Euskal Herria para sumar su grano de arena en esta movilización anual.

Portan la pancarta de cabeza un grupo de personas representativo de la amplitud que ha tomado esta demanda: el histórico alcalde de Bergara José Luis Elkoro, Emilie Martin (Bake Bidea), el periodista Martxelo Otamendi, la activista vasca-saharaui Garazi Hach Embarek, la profesora de la UPV/EHU Arantza Aldezabal, la abogada Amaia Izko, el actor Patxi Bisquert, Eba Ferreira (Harrera)...

Donde más se plasma esta pluralidad es en el terreno sindical, puesto que en Bilbo están los principales sindicatos vascos con sus máximos representantes al frente. Antes de la marcha han hecho declaraciones Mitxel Lakuntza (ELA) e Igor Arroyo (LAB).

Arroyo ha reclamado que «termine toda medida de excepcionalidad» contra los presos y ha reclamado a patronal e instituciones públicas que posibiliten su «incorporación al mundo laboral». Por su parte, Lakuntza ha indicado que  «no hay en nuestra opinión ningún tipo de razón jurídica, política o social para mantener hoy una política de excepción penitenciaria». Además ha destacado «a necesidad de reconocer al conjunto de las víctimas del conflicto. Falta todavía por reconocer a muchas víctimas, sobre todo las víctimas que han sido causadas por el Estado y sus aparatos policiales».

En el espacio político las ausencias resultan más evidentes. Han enviado representación EH Bildu (con Arnaldo Otegi a la cabeza y el senador Gorka Elejabarrieta como portavoz ante los medios), EH Bai y Sortu. Antes de comenzar el recorrido, Elejabarrieta ha remarcado que «ha llegado el día de poner fin a todas las excepcionalidades» y solucionar «de forma integral y definitiva la cuestión de los presos Euskal Herria se merece un escenario sin presos», algo que «sería una gran aportación para la convivencia».

Los familiares de las personas presas (122 en el listado de Etxerat) caminan entre aplausos y gritos de ánimo, entre los que sobresale el de ‘Euskal presoak etxera’. En la pancarta están representados además por Rafael Larretxea. No ha podido asistir por enfermedad Rosa Rodero, viuda del ertzaina Joseba Goikoetxea, muerto por disparos de ETA.

Sobresale en la marcha la implicación de dirigentes políticos y sociales catalanes. Así, destaca la presencia del expresident de la Generalitat Quim Torra. También la de Lluís Llach, ahora máximo responsable de ANC. También está Xavier Antich, su homólogo de Òmnium Cultural. Las fuerzas políticas independentistas han traído a Bilbo delegaciones potentes: el diputado Josep Pagès por Junts, Diana Riba y Joan Ignasi Elena por ERC, Berta Ramis y Su Moreno por la CUP. También han querido arropar esta reivindicación con su presencia BNG y Més per Mallorca (está en la capital vizcaina su diputado Vicenç Vidal).

La marcha, encabezada por un grupo de zanpantzar, se ha puesto en marcha pasadas las 17.10 con miles de personas aguardando en las aceras la ocasión de incorporarse, y avanza hacia el Ayuntamiento, donde se realizará el acto final.

Como es costumbre, se he hecho una parada al llegar a la plaza Zabalburu para que los portavoces de los convocantes, Begoña Atxa y Joseba Azkarraga, hicieran declaraciones a los medios. Han descatado que «decenas de miles de personas se han vuelto a dar cita en Bilbo para reclamar que se respeten los derechos de los presos vascos, el fin de las vulneraciónes».

Ambos se han dirigido a la Audiencia Nacional española para recordar que «hace dos meses se aprobó la ley sobre el cómputo de penas, la AN no puede seguir retrasando su aplicación, se ha hecho mucho daño durante los últimos años, cumpliendo penas de más. Ya es la hora de aplicar la legislación, sin trucos».

También han instado al Departamento de Justicia del Gobierno de Lakua a agilizar las concesiones de tercer grado, en las que acumulan «un retraso considerable. Hay medio centenar de presas y presos que legalmente podrían estar en tercer gardo y no están».

Los representantes de Sare han advertido que «si no se cumplen estos derechos violveremos a convocar a la gente las veces que haga falta. Esto no está reñido con el necesario respaldo a todas las vícitimas».

La movilización ha vuelto a retomar su ritmo, y pasada la hora de caminata la cabecera ha llegado a las escalinatas del Ayuntamiento. Tocaba esperar a que fueran llegando a los alrededores del edificio consistorial las miles y miles de personas que caminaban por detrás, antes de dar inicio a la lectura del comunicado final.

Como preludio, los cantautores Gorka Knörr y Lluís Llach se han colgado sus guitarras para interpretar el ‘Txoria txori’ de Mikel Laboa.

Al término del recorrido, Azkarraga en castellano y Atxa en euskara han dado lectura al manifiesto final, en el que han agradecido su presencia a todas las personas que han acudido y a quienes «dicen alto y claro que sin resolver la situación de las personas presas, no hay ni habrá normalidad posible. Porque la resolución es la base de la convivencia. Solo eso nos acercará a una paz justa».

«Entre todos y todas desactivaremos las políticas vulneradoras de los derechos de las personas presas. Entre todos y todas, las traeremos a casa, junto con los exiliados y deportados. Vamos avanzando. Vamos cubriendo etapas. Sin duda, más lentamente de lo que quisiéramos, pero vamos bien: hace tiempo que dejamos atrás las vulneraciones de derechos a los presos y presas vascos que supusieron las políticas de alejamiento; las celdas de aislamiento; la permanencia en primer grado hasta el final de las condenas. Y la última victoria arrancada a quienes se empeñan en mantenerse en el bloqueo y la crispación, el fin del no computo de penas, que ha representado una de las mayores aberraciones jurídicas a las que se ha sometido a estas presas y presos», han enumerado.

«Nos toca continuar empujando»

No obstante, faltan etapas que superar, y los representantes de Sare han destacado que para ello «nos toca continuar empujando, y esto solo podemos hacerlo si caminamos juntos, si nos conjuramos para hacer frente a todos los obstáculos que nos pongan por delante».

Han remarcado que existen «excepcionalidades que aún se mantienen, y no solo las derivadas de legislaciones que se aprobaron hace más de 20 años, en épocas que nada tienen que ver con las que hoy vive la sociedad vasca, sino las practicadas en el día a día de la gestión penitenciaria. En lo concerniente a progresiones de grado, permisos penitenciarios u otros modelos de cumplimiento, el tratamiento aplicado a los presos y presas de motivación política es discriminatorio respecto a otras personas presas».

«Ya basta que ciertos ámbitos políticos, judiciales o algunos medios de comunicación se erijan en evaluadores de las conciencias de las de los presos y presas de motivación política. ¿Quiénes son ellos para dudar de la veracidad, sinceridad y alcance de las voluntades que de manera individual vienen haciendo personas con muchos años de prisión a sus espaldas?», se han preguntado.

«Decimos con rotundidad que los presos y presas vascos han dado, desde el año 2011, más pasos en favor de la paz y la convivencia que la derecha política y judicial española juntas», han certificado Azkarraga y Atxa.

«Tenemos que volver a recordar que ETA ya no existe. Que ETA tomo sus decisiones hace tiempo y que ya es hora de avanzar. De romper muros y desatar nudos. Es hora de la paz. De una paz que es mucho más que la ausencia de violencia. Que es una paz con derechos. El derecho a no olvidar nada de lo ocurrido en este País, pero, también, el derecho a poder construir la convivencia entre todos. Sin odios, ni revanchas», han añadido.

«Desde Sare tenemos muy claro que es necesario fortalecer el respaldo y apoyo a las víctimas de las violencias. De todas las violencias. Porque siendo las víctimas iguales en sufrimiento, son desiguales para las varas de medir políticas y judiciales. Exigimos el mismo reconocimiento a las miles de personas torturadas, asesinadas por las fuerzas de seguridad, el terrorismo de estado y los fascistas. E igualmente para las abusadas por el poder o la Guardia Civil y que no tienen el beneficio del reconocimiento, pero sí la garantía de ocultación e impunidad de sus perpetradores», han reclamado.

 




 

 

 

 

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viernes, 2 de septiembre de 2022

Una Diada sin Partidos

La ANC ha convocado a una Diada que ponga al centro a la ciudadanía catalana y no a los partidos políticos, lo cual ha llevado a un desencuentro con el actual president de la Generalitat, Pere Aragonès.

Naiz nos hace un recuento detallado de la situación:


Aragonès no asistirá a la manifestación de la Diada en medio de una tensión creciente

A las puertas de la Diada de este año, el president de la Generalitat, Pere Aragonès, ha anunciado que no asistirá a la manifestación convocada por la ANC. La ausencia se produce en un momento de tensiones entre ERC y Junts, así como de la sociedad civil contra los partidos independentistas.

El president de la Generalitat, Pere Aragonès, no asistirá a la manifestación de la ANC por la Diada porque «considera que no sería coherente con el planteamiento que han hecho los propios organizadores».

Fuentes de Presidencia de la Generalitat han argumentado que se trata de una manifestación «contra los partidos políticos y las instituciones, y no contra el Estado español, que profundiza en las divergencias del independentismo».

La ANC ha convocado esta manifestación bajo el lema ‘Tornem-hi per vèncer: Independència’ (‘Volvamos para vencer: Independencia’) y en su manifiesto la entidad afirma que «se ha acabado esperar nada de los partidos, solo el pueblo y la sociedad civil organizada podrán alcanzar la independencia», y critica la mesa de diálogo.

Será la primera vez desde 2015, cuando Artur Mas presidía la Generalitat, que un president catalán no acuda a la manifestación de la Diada, ya que tanto Carles Puigdemont como Quim Torra asistieron a estas movilizaciones cuando encabezaban el Ejecutivo, igual que hizo Aragonès el año pasado.

Pese a su ausencia en la manifestación, las fuentes de Presidencia han apuntado que Aragonès llama a la ciudadanía a participar en los actos de la Diada y defiende que la independencia se conseguirá «solo unidos, calle, partidos e instituciones, pese a la diversidad de opiniones y estas divergencias».

Por eso, ha pedido que «el movimiento independentista evite mirarse de reojo entre los compañeros de viaje» y que la atención no se centre en si él participa o no en la manifestación, sino en que la ciudadanía se exprese en la calle a favor de la independencia.

Asimismo, las fuentes de Presidencia han concretado que el president participará en varios actos el 11 de setiembre, como la ofrenda al monumento de Rafael Casanova en Barcelona y en Sant Boi de Llobregat, otros actos organizados por entidades y presidirá el acto institucional de la Diada que se celebrará en Montjuïc.

ANC: «Los partidos independentistas se han acomodado»

En el manifiesto de la Diada de este año, la ANC destaca que «hace falta un nuevo envite por la independencia. Y viendo que, en estos momentos, los partidos autodenominados independentistas no se suman a ello, tendremos que encontrar nuevos caminos y seguir el ejemplo de movimientos no-violentos por la independencia como Gandhi en la India».

Según esta asociación civil, «hace falta corregir los errores de hace cinco años», entre ellos el de «no defender la independencia y considerar a España un estado democrático con el que se pueden negociar los derechos nacionales de Catalunya», ya que consideran que con un conflicto político de estas dimensiones «cualquier estado de tradición democrática habría intentado una solución pactada, como en Escocia o el Quebec».

Sobre los partidos independentistas, consideran que éstos «se han acomodado en las instituciones», y les echa en cara «someterse a la justicia española» tras las elecciones de 2017 y «dejar de lado el conflicto con España» después de las victoria con un 52% de los votos en 2021.

Tensión entre Junts y ERC

El anuncio de que Aragonès no asistirá a la manifestación de la Diada ha provocado un nuevo cruce de declaraciones entre Junts y ERC, con la ANC de por medio. En una publicación en Twitter, el vicepresidente de la Generalitat y consejero de Políticas Digitales y Territorio, Jordi Puigneró, ha afirmado que tanto él como los consellers de Junts asistirán a la manifestación: «Yo y los consellers de Junts sí que iremos a la manifestación de la Diada».

Asimismo, ERC ha asegurado en un comunicado que el partido «estará, como siempre, presente en todos los actos» de la Diada y anima a participar en todos ellos, así como en la manifestación de la ANC. Sin embargo, en el comunicado ERC ha afeado a la ANC el objetivo de la manifestación: «Nos gustaría cualquier entidad que convoca una manifestación lo haga a favor de la independencia y no en contra de los independentistas».

El pasado lunes, Junts hizo público el resultado de su auditoría del pacto de Govern con ERC, que concluye que «aleja» la independencia más que la acerca, según explicó el secretario general de JxCat, Jordi Turull, que dio de margen hasta pasado el debate de política general para «revertir» la situación.

«Así no podemos seguir», advirtió Turull a ERC en una rueda de prensa desde la sede de Junts en Girona, en la que compareció junto a la presidenta del partido, Laura Borràs. En la rueda de prensa, Borràs constató los «incumplimientos» de ERC en materia independentista que figuran en el acuerdo de Govern, y defendió «revertirlos».

Precisamente, este jueves la Mesa del Parlament se reafirmó en la suspensión de Borràs como presidenta de la Cámara, al tumbar las peticiones de reconsideración de Junts, entre ellas una en la que se esgrimía que el informe no vinculante del Comité de Derechos Humanos de la ONU es también «aplicable» a la líder del partido.

Ese movimiento, en cambio, no varió el desenlace esperado: todos los representantes de los grupos en Mesa y Junta, a excepción de Junts, rechazaron admitir a trámite la reconsideración, al considerar que, en base al reglamento, su suspensión no entra en los supuestos contemplados para ser reconsiderada por la Mesa.

Desde ERC se han mostrado muy críticos con ese intento de Junts de equiparar este caso con el dictamen de la ONU, al opinar que se hace un «flaco favor» al independentismo; en cambio, desde JxCat se ha evidenciado la indignación con la decisión de no admitir a trámite la reconsideración o permitir un posicionamiento jurídico de los letrados, un hecho que consideran «inaudito» y sin precedentes en la cámara.

El 17A, ejemplo reciente

El pasado 17 de agosto, cuando se cumplían cinco años de los atentados de las Ramblas y Cambrils, se vivieron momentos de tensión entre algunos manifestantes y los representantes políticos. Entre gritos de «queremos saber la verdad», algunos concentrados incluso llegaron a romper el minuto de silencio en memoria de las víctimas.

Tras el minuto de silencio, Laura Borràs acudió a saludar a algunos de los concentrados que la aclamaban al grito de «presidenta». Además, criticó a la vicepresidenta de ERC, Alba Vergés, no acudir al acto a pesar de haber asumido las funciones de Borràs.

 

 

 

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jueves, 11 de agosto de 2022

Hacia el Quinto Aniversario del 1-O

Se acerca el quinto aniversario de la fecha en la que el pueblo catalán, apaleado salvajemente por las fuerzas represivas españolas, le dijo al mundo que deseaba su independencia con respecto al anacrónico dominio colonialista por parte de Madrid.

Cinco años en los que Madrid ha recurrido a todo tipo de estratagema legaloide para castigar a quienes han identificado como líderes de este movimiento popular soberanista.

Cinco años con Europa entera volteando hacia el otro lado, esa misma Europa que se dice campeona de los derechos humanos, civiles y políticos, la misma Europa que celebrase el desmembramiento de Yugoslavia y de Checoslovaquia. Esa Europa que dio la bienvenida a Kosovo tras ser arrancado su territorio del de Serbia tras un referendum.

Cinco años de ignominia y contubernio.

Pero los catalanes no se van a quedar ni callados ni inmóviles.

Lean esta información publicada por Naiz:


El Consell avanza un acto el 1-O para reivindicar su vigencia cinco años después

El 1 de octubre próximo se cumplen cinco años del referéndum catalán y la fecha sin duda generará movimiento político. El primero en dar pistas ha sido el Consell per la República liderado por Carles Puigdemont, que afirma que habrá un acto unitario y pone sede: el Arc de Triomf, junto al Parlament.

El independentismo prepara un acto unitario, impulsado por el Consell per la República que lidera el expresident Carles Puigdemont, para reivindicar la «vigencia» y la «validez» del referéndum del 1-O, que tendrá lugar en el Arc de Triomf de Barcelona en el quinto aniversario de la efeméride. La noticia ya trascendió la pasada semana en medios catalanes y ha sido confirmada este jueves por un portavoz en entrevista a Efe. El lema sería ‘Defensem l’1-O, guanyem la independència’.

El responsable de relaciones institucionales del órgano de gobierno del Consell, Antoni Castellà, ha avanzado que un día antes habrá, además, una movilización ciudadana en colegios donde el 1 de octubre de 2017 hubo cargas policiales para retirar las urnas. Aquella represión originó un millar de heridos.

En homenaje a la gente que en la víspera del 1-O ocupó escuelas habilitadas como locales de votación, ha indicado, se invitará a la ciudadanía a concentrarse el viernes 30 de septiembre por la noche en aquellos centros donde hubo violencia policial para impedir el referéndum prohibido por el Tribunal Constitucional (TC).

Esa ocupación nocturna de escuelas será una «previa» del acto político unitario que celebrará el independentismo al día siguiente con motivo del quinto aniversario del 1-O.

Consistirá, según ha detallado, en una concentración a las 17.00 del sábado 1 de octubre junto a Arc de Triomf, con la carga simbólica de ese monumento a la victoria, en el Paseo Lluís Companys, erigido con motivo de la Exposición Universal de 1888.

«Queremos poner muy de manifiesto que el 1-O ganamos y que, por lo tanto, esa victoria sigue vigente», ha dicho Castellà, miembro de la cúpula del Consejo por la República y portavoz de Demòcrates, que en las últimas semanas se ha encargado de definir el formato del acto junto al resto de entidades soberanistas participantes.

El acontecimiento servirá, ha señalado, para «reivindicar que el referéndum fue legal bajo el amparo de una ley del Parlament» suspendida por el TC, que «aquel día ganó masivamente el 'sí' a la independencia» y que el resultado «sigue vigente», lo que a su entender «legitima política y democráticamente cualquier acción democrática para llegar a ser un Estado independiente».

Necesaria unidad

Según Castellà, el acto también servirá para poner de relieve que «aquel día el Estado español entró en quiebra en territorio catalán porque ejerció la violencia», mientras que el independentismo «ganó porque por primera vez actuaron conjuntamente instituciones, partidos políticos, sociedad civil organizada y ciudadanía».

«Esta es la fórmula de éxito», ha remarcado Castellà en un momento de evidentes discrepancias tácticas en el seno del independentismo sobre cómo encarar esta fase posterior a los vetos que imposibilitaron materializar el resultado del referéndum.

Castellà ha dicho que se prevé que en el acto intervengan representantes de la ANC, Òmnium Cultural, la Asociación de Municipios por la Independencia (AMI), el sindicato Intersindical-CSC y la Cámara de Comercio de Barcelona.

Tomará la palabra asimismo, por vía telemática y en calidad de presidente del Consell, el propio Carles Puigdemont, presidente de la Generalitat en aquella jornada del 1-O. Falta saber la posición del resto de instituciones y fuerzas independentistas ante esta convocatoria.

A este acto, ha asegurado Castellà, pueden sentirse convocados aquellos ciudadanos que «ese día decidieron ejercer su derecho al voto, incluso los que votaron 'no' a la independencia», porque fue una «victoria de la autodeterminación».

«Cambio de ciclo»

Consciente de que según el último barómetro del Centro de Estudios de Opinión de la Generalitat el sí a la independencia ha bajado desde 2017, Castellà ha advertido de que lo que «nunca más» puede hacer el movimiento independentista es «intentar movilizar a la gente sin explicar con qué objetivo».

«Este 1-O no puede ser solo una reivindicación de lo que pasó hace cinco años, también debe ser un acto de reafirmación, porque aquel resultado nos legitima políticamente. Este 1-O debe marcar un antes y un después, debe haber un cambio de ciclo», ha subrayado.

Castellà espera que sea un «acto masivo» en el que vuelvan a «darse la mano las entidades, la ciudadanía, los partidos y, por qué no, las instituciones».




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jueves, 7 de julio de 2022

La Independencia al Centro del Debate

A poco de haber culminado con gran éxito la Vía Pirenaica junto a Gure Esku, la ANC anuncia su nueva propuesta soberanista.

Naiz nos comparte esta información:


La ANC llama a movilizarse en la Diada para que la independencia «vuelva al centro del debate»

La ANC ha convocado una manifestación para el día de la Diada para reivindicar que la cuestión de la independencia de Catalunya «vuelva a estar en el debate político».

La presidenta de la ANC, Dolors Feliu, ha apelado este jueves a la sociedad civil catalana a manifestarse en la Diada de este año, el próximo 11 de setiembre, bajo el lema «Volvamos para vencer: Independencia». Así, Feliu ha explicado que la movilización busca que la independencia «vuelva a estar en el centro del debate político».

Feliu ha instado a los y las catalanas a que salgan a la calle a apoyar esa reivindicación: «Haremos que la independencia vuelva a estar en el centro del debate político, y esto debe hacerlo la gente. Solo la gente puede hacer que haya este cambio. No podemos confiar en los partidos», ha asegurado en una rueda de prensa con el vicepresidente de la entidad, Jordi Pesarrodona, el miembro de la junta de Òmnium Cultural Jordi Arcarons y el presidente de la Asociación de Municipios Independiente (AMI), Jordi Gaseni.

Pesarrodona ha explicado que la Diada de este año debe ser la reafirmación de que el pueblo catalán impulsará la independencia, y cree que «cuando el pueblo está movilizado y va a una es cuando todos los que deben seguir el mandato del pueblo tiran adelante». Por ello, ha pedido volver a movilizar la calle en protestas pacíficas porque, a su juicio, cuando la sociedad civil está organizada es «imparable».

«Lucha y no rendición»

«Lucha y no rendición», ha reclamado Feliu, tras señalar que el movimiento independentista vive un momento de remontada y de cambio de ciclo, después de lamentar que en los últimos años la independencia no haya estado en el centro de las cuestiones de los partidos ni del debate político.

Desde Òmnium, Jordi Arcarons ha advertido de que no renunciarán a movilizarse por la libertad y la independencia de Catalunya, por lo que ha pedido «volver a la calle para denunciar un Estado que hace tiempo que ha renunciado a defender los intereses de los catalanes y se sigue reprimiendo un movimiento político legítimo».

«Hemos venido a ganar la libertad del país, y lo tenemos que conseguir en muchos frentes, y la calle es uno de los primordiales. Ante un Estado que nos reprime y que nos espía, hay que volver a salir a la calle», ha resaltado.

El presidente de la AMI, Jordi Gaseni, ha recordado que en la Diada de este año se cumplirán cinco años del referéndum del 1-O, y cree que es una ocasión para «volver a dar un mensaje potente de cara al exterior, pero también» de cara a la población catalana.

Tras subrayar el papel del municipalismo en la lucha por la independencia, ha pedido «ir más unidos que nunca, porque ir separados es dar la victoria» al Estado español.

Camiseta negra

Durante el acto, Pesarrodona ha anunciado que la camiseta de este año de la Diada será negra, alegando que simboliza «la lucha y la no rendición». «Recordemos la bandera de Santa Eulàlia, resistencia hasta el final», ha dicho en referencia a la bandera negra con una cruz y una estrella blanca que enarbolan los independentistas en concentraciones y actos a favor de la autodeterminación.




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domingo, 3 de julio de 2022

Cumbres Hermanantes

En esta ocasión les traemos este comentario haciendo una valoración de la Vía Pirenaica tal como se vivió en Catalunya desde las páginas de El Nacional.

Adelante con la lectura:


La Vía Pirenaica hermana los anhelos de libertad de catalanes y vascos

La Vía Pirenaica ha iluminado más de 300 cumbres del Pirineo, desde el Mediterráneo hasta el Atlántico

Sara Brull i Ortega

El encendido de farolas que han iluminado los Pirineos, desde el Mediterráneo hasta el Atlántico, ha simbolizado la unión de dos pueblos, el vasco y el catalán, en la resistencia y la lucha por la autodeterminación. Esta es la síntesis extraída por todos los que han intervenido este sábado por la noche en el acto central de la Vía Pirenaica 2022, a la Estación de Esquí Nórdico Guils-Fontanera de Guils de Cerdanya. En este acto, que ha culminado en el encendido de farolas en 300 cumbres por todo el Estado, han participado los representantes de las entidades que lo han organizado. Entre ellos, la presidenta de la ANC, Dolors Feliu; la presidenta de Gure Esku, Amalur Álvarez; el presidente de la Federación de Entidades Excursionistas de Catalunya (FEEC), Jordi Merino; el alcalde de Guils de Cerdanya, Josep Mendo; Marc Sellarès, de Artistas de la República y Dídac Amat, de Òmnium Cultural. Aparte de reivindicar el derecho a decidir, la acción también ha tenido un componente de memoria histórica, porque ha recordado las vías que los refugiados catalanes y vascos tomaban para huir de la represión, entre ellos el presidente Companys y el lehendakari Aguirre.

"Iluminar las mentes más cerradas"

En una de las intervenciones más emotivas, el alcalde de Guils, Josep Mendo, ha puesto el énfasis en el simbolismo de la luz: "La luz es el elemento que nos permite ver las cosas y también captar las imágenes a través de una cámara. No tengo ninguna duda que de esta noche saldrán imágenes espectaculares. Pero lo que tenemos que conseguir es que esta luz ilumine las mentes más cerradas, que no entienden, que no aceptan, que haya pueblos que quieren ser libres," ha reivindicado. Por su parte, Dídac Amat, de Òmnium Cultural, ha recordado la solidaridad entre los pueblos vasco y catalán para hacer frente a la represión del franquismo y hasta el día de hoy, además de la historia que rodea los Pirineos como escondrijo y vía hacia el refugio de la represión del franquismo.

"Libertad y soberanía para nuestros pueblos"

Seguidamente, la presidenta de Gure Esku, Amalur Álvarez, ha celebrado la acción conjunta y ha apostado por hacer más colaboraciones entre el soberanismo catalán y el vasco en el futuro. Después se ha dirigido a las "instituciones europeas" y les ha trasladado este mensaje: "Exigimos respeto por nuestros pueblos, culturas y ciudadanos. No descansaremos hasta alcanzar un futuro libre y soberano para nuestros pueblos", ha culminado. Por último, la presidenta de la Asamblea, Dolors Feliu, ha clausurado el acto minutos antes del encendido de las farolas, recordando el "miedo de las fronteras de épocas que se hicieron en épocas de monarquías absolutas y que todavía continúan vivas", y ha reivindicado varias veces la "paz y la libertad".







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sábado, 2 de julio de 2022

La Vía Pirenaica en Aragón

A juzgar por este artículo publicado en la página de El Periódico de Aragón pareciera ser que hay aragoneses que no están muy contentos con la actividad soberanista convocada por colectivos vascos y catalanes, misma que ya se ha llevado a cabo y que ha iluminado más de 300 cumbres en los Pirineos.

Solo queremos hacerle una precisión a Javier Lambán, presidente de Aragón, por su malhadado tuit: No, hace mil años la Comunidad Autónoma de Aragón no existía, esas se crearon en los 80 del siglo pasado. Tampoco existía el que posteriormente se llamaría Reino de Aragón cuyo territorio, hace mil años, estaba ocupado casi en su totalidad por el Califato de Córdoba mientras que su porción septentrional -la pirenaica, vamos- era parte del Reino de Navarra.

Dicho lo anterior, aquí la información:


Independentistas catalanes y vascos iluminan 30 picos del Pirineo aragonés

Las entidades Gure Esku Dago, ANC y Ómnium coordinan la acción reivindicativa, que recala en el Pirineo aragonés y francés, al que llaman «central» | Críticas del presidente Lambán y el coordinador de Cs, Daniel Pérez

Cientos de independentistas catalanes y vascos iluminaron anoche cerca de 300 cumbres de todo el Pirineo para reivindicar el derecho a la autodeterminación. La llamada Vía Pirenaica, que pretendía unir con un haz de luz las principales cumbres de la cordillera, envió expediciones también a una treintena de picos del Pirineo aragonés, aunque desde la organización no se hizo ninguna mención a Aragón, ni a Francia, sino al «Pirineo central».

Desde el valle de Benasque hasta el límite con el País Vasco, el despliegue independentista contaba con acciones por toda la cordillera en el Alto Aragón, en cumbres tan emblemáticas como Bachimala, Urdiceto, Marboré, el Portalet, Canal Roya o Astún, entre muchos otros.

Se trata de la primera movilización organizada conjuntamente por entidades independentistas vascas y catalanas. Concretamente, la Vía Pirenaica 2022 está organizada por la Asamblea Nacional Catalana (ANC), Gure Esku y la Federación de Entidades Excursionistas de Cataluña (FECC), y cuenta con la colaboración de Òmnium Cultural. También recibió el apoyo público del  coordinador general de EH Bildu, Arnaldo Otegui.

El presidente de Aragón, Javier Lambán, ha reaccionado a través de las redes a esta iniciativa, calificándola de "provocación repugnante e inaceptable" y ha criticado la utilización "espuria" del Pirineo por parte de los independentistas. El coordinador de Cs en Aragón, Daniel Pérez, también había mostrado previamente su " rechazo total" en un manifiesto publicado el sábado por EL PERIÓDICO.

La iniciativa de los independentistas se inspira en movilizaciones anteriores, como Llum i llibertat (Luz y libertad), que iluminó 131 agujas de Montserrat en 2019, y con réplicas vascas que iluminaron montañas emblemáticas vascas como Aiako Harria, Txindoki o Anboto (2019), o la movilización Cims per la llibertat (Cimas por la libertad) en 2018. En esta ocasión, el reto de la reclamación soberanista entra en territorio aragonés y francés, aunque en la página web donde se ha organizado la movilización no se hace referencia a estos territorios; solo a la cordillera pirenaica.

Los organizadores contaban con unos faroles especiales de alto poder lumínico que permiten visualizar la luz desde 40 km de distancia, con la intención de conectar una expedición con otra desde el Mediterráneo hasta el Cantábrico por todo el Pirineo.

Los organizadores pretendían llamar «la atención de la comunidad internacional hacia una causa justa en favor del derecho de autodeterminación de los pueblos». «Queremos expresar nuestro rechazo a las fronteras impuestas, a la represión y a los obstáculos antidemocráticos que pretenden impedir la materialización de la voluntad democrática de nuestros pueblos», señala el manifiesto.

«En Cataluña y Euskadi aspiramos a la plena soberanía, a decidir libremente nuestro futuro y a hacerlo realidad. Compartimos aspiraciones de soberanía y libertad con otros pueblos de Europa, y reivindicamos que nuestra voz sea escuchada y, al mismo tiempo, exigimos respeto para nuestros respectivos pueblos. Respeto a la voluntad mayoritaria expresada democráticamente, también cuándo se pronuncia a favor de la independencia y la creación de un nuevo estado», proclamaron.  




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Más de 300 Cumbres Iluminadas

Desde Naiz traemos a ustedes la reseña que han publicado para dar cobertura a la actividad conjunta de Gure Esku y la ANC denominada 'Vía Pirenaica'.

Lean ustedes:


Más de 300 cimas del Pirineo alumbran la autodeterminación entre Euskal Herria y Catalunya

La ANC y Gure Esku, en su primera gran iniciativa conjunta, iluminan las cumbres de más de 300 montes del Pirineo para reclamar el derecho de autodeterminación de los pueblos y, en particular, del vasco y el catalán. Avanzan que este es el inicio de una colaboración a largo plazo.

Aritz Intxusta

Más de 300 cumbres del Pirineo se han llenado de luz conforme el sol caía, en una escena impactante y emotiva. Primero, en el lado catalán, donde anochece antes, y poco a poco llegando hasta las más de 120 cimas que han alumbrado voluntarios vascos, que se han encargado de las cumbres que van de Jaizkibel a Benasque, en Huesca.

La gran movilización ha sido organizada por la Assemblea Nacional Catalana (ANC), la Federació d’Entitats Excursionistes de Catalunya (FECC) y Gure Esku, y ha contado con la colaboración de Omnium Cultural y Artistes de la República. Además de una llamada de atención más allá de las fronteras de los estados español y francés, con Bruselas como referente claro, el actos se ha concebido como la puesta de largo de «una colaboración a largo plazo».

«Tendremos que unir fuerzas y utilizar la inteligencia colectiva para que nuestra voz y nuestro relato sean escuchados», han asegurado desde la organización. Tanto los activistas vascos como los catalanes, aseguran tener el ojo puesto en los procesos de Escocia e Irlanda y se plantean ya en qué punto se encontrarán las naciones encerradas en el Estado español el día que llegue el próximo referéndum a Europa.

Desde Gure Esku han remarcado que llenar con luz las cimas de 120 montes no es un fin en sí mismo, «nuestra cima u objetivo es más bien un ochomil: queremos volver a activarnos masivamente para emprender un proceso soberanista.

Las cimas a las que ha llegado la luz de la autoderminación han tenido distintos niveles de dificultad, siendo más populosas aquellas de acceso más fácil (catalogadas como verdes) y exigiendo desde la organización unos requisitos mayores para acceder las más complicadas (las rojas) para así completar la impresionante acción colectiva.

Del lado vasco, Gure Esku entronca la acción dentro de la línea marcada por la declaración de Arantzazu (de diciembre de 2019) donde la plataforma habló de la «necesidad de elaborar, acordar e impulsar un acuerdo para decidir nuestro futuro».

Asimismo, aquella declaración también recoge que la ciudadadanía vasca tiene «derecho a decidir nuestras instituciones políticas, nuestro estatus político y nivel de autogobierno, y las relaciones entre nuestros territorios de forma directa, sin limites y libre».

La acción artística más grande de Europa

Dolors Feliu, presidenta de la ANC desde mayo pasado, ha sido la encargada de cerrar el acto político central en Guils de Cerdenya (Puigcerda) y ha empezado con unas palabras de hermanamiento. Según ha explicado, completar una movilización así ha requerido «muchos meses de trabajo con muchísima gente implicada. Empezando por los coorganizadores del País Vasco, Gure Esku, que han querido poner luz y esperanza en un Pirineo que en el pasado fue testigo de la retirada conjunta y dolorosa del lehendakari Agirre y el Presidente Companys».

La historia, ha explicado Feliu, «genera memoria y nos une». Y esto supone hoy una ventaja, pues «una acción como esta en la que estamos a punto de iluminar todo el Pirineo solo se consigue con el trabajo en equipo y uniendo fuerzas».

La ANC ha afirmado que esta «Vía Pirenaica» que se ha completado justo después del atardecer «se trata de la acción artística más grande de carácter político que se ha proyectado nunca en Europa. Activismo y creación artística entrelazados, una acción que perdurará en la memoria, un relato poético y político que se convertirá en un gran acto de luz en medio de la oscuridad que ahora nos rodea».

Discurso en Jaizkibel

La réplica al otro lado de la enorme cordillera, desde el monte Jaizkibel, ha llegado por boca de Amalur Alvarez. «Estamos viviendo un día especial, emocionante, lleno de magia, que guardaremos en nuestra memoria», ha dicho.

«Esta combinación de reivindicaciones, naturaleza, montaña, noche y luz tiene una fuerza increíble. Está siendo posible gracias a la participación de miles de personas comprometidas con el futuro de nuestros países».

Para Gure Esku, «una vez más estamos demostrando el poder de la gente. Cada luz en la montaña es una estrella que ilumina el camino hacia la libertad y la soberanía de nuestros pueblos»

«Sumando fuerzas vascas y catalanas –ha proseguido Alvarez– hemos sido capaces de iluminar todo el Pirineo, y si seguimos cooperando y sumando fuerzas, seremos capaces de avanzar en nuestros objetivos comunes. Apostamos por ello de cara al futuro, apostamos por nuevas iniciativas conjuntas, no sólo entre entidades vascas y catalanas, sino también junto con organizaciones de otros pueblos de Europa y del mundo que luchan por ser libres y soberanos.

Para la portavoz de Gure Esku, «la acción de la Vía Pirenaica reivindica también una visión democrática de las fronteras. Reclamamos que las fronteras se decidan democráticamente, con votos, y no con imposiciones, violencia o guerras. Además, queremos dejar claro que para Euskal Herria y Cataluña el Pirineo no representa una frontera, sino un punto de encuentro para vascas y vascos y catalanas y catalanes de ambos lados de la cordillera».

Alvarez ha empleado también el inglés para que sus palabras resuenen más allá de las fronteras estatales. Ha pedido respecto para la lengua, para la cultura, para los derechos civiles, políticos y democráticos. «We demand respect for our languages and cultures, we demand respect for the civil and political rights of each and every one of our citizens, we demand respect for the democratic will of our peoples».




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jueves, 30 de junio de 2022

Luz Para la Libertad

Desde el Portal de Viento Sur traemos a ustedes este escrito que delinea claramente las intenciones que han llevado a los integrantes de Gure Esku, apoyados por la Assemblea Nacional Catalana, a convocar a la actividad reivindicativa bautizada como 'Vía Pirenaica / Pirinioetako Bidea / Via Pirinenca".

Disfruten la lectura:


La Vía Pirenaica: Luz para la libertad

Mario Zubiaga | Miembro de la Dirección de Gure Esku

Al anochecer de este sábado 2 de julio, miles de personas iluminarán los Pirineos para reivindicar el derecho a la autodeterminación. La asociación vasca GureEsku, que defiende el derecho a decidir de Euskal Herria, y la independentista Assemblea Nacional Catalana (ANC) organizan conjuntamente una cadena humana luminosa que conectará el Cantábrico y el Mediterráneo en defensa de una solución democrática a los conflictos territoriales de soberanía. Asociaciones como Omnium Cultural, Artistes per la República o la Federació d'Entitats Excursionistes de Catalunya colaboran con la iniciativa. También participarán en la movilización otras entidades soberanistas,y se encenderán luces solidarias en distintos lugares: Madrid, Galicia, Mallorca, Occitania… o el Machu Picchu.

Tras el reflujo que supuso la derrota independentista en Escocia y la represión que siguió al referéndum del 1 de octubre de 2017 en Catalunya, una nueva ola soberanista se prepara en Europa. El paréntesis pandémico ha alargado sin duda la resaca, pero las cuestiones estructurales ligadas al fundamento del poder político –quién decide dónde y cómo– no han desaparecido. Es más, en una coyuntura de crisis sistémica a todos los niveles, el debate en torno a la soberanía ha adquirido una mayor relevancia.

Pero cuando la preocupación más perentoria es poder pagar la electricidad y llegar a fin de mes… ¿tiene sentido la reactivación de la sociedad civil en parámetros soberanistas? ¿No ha quedado amortizado ya el derecho a decidir?

“Es la economía, estúpido”, repetirán algunos, parafraseando aquel famoso ripio de Bill Clinton. Sí, sin duda, la economía es fundamental. Pero la economía no es un fenómeno meteorológico o una ciencia natural. La economía –la organización del uso de recursos escasos para satisfacer las necesidades individuales o colectivas– está sujeta a decisiones humanas. Decisiones que casi nunca son tomadas directamente por aquellos colectivos más afectados por esa escasez relativa de recursos.

Cuando el soberanismo reivindica el derecho a decidir está demandando el derecho de la ciudadanía a tomar las decisiones que le afectan en todos los ámbitos. Está defendiendo la soberanía energética, alimentaria, digital, corporal o de género…, es decir, está defendiendo la soberanía popular tout court. Una soberanía que se construye de abajo a arriba, que no admite lugares ciegos a la voluntad popular  –no, por supuesto, la forma de gobierno–, y que en su dimensión territorial permite articular unidades políticas mayores desde la libre voluntad de los pueblos.

Sin embargo, el debate es profundo y va más allá de las legítimas reivindicaciones de los pueblos sin Estado propio. En efecto, el proceso de globalización –más o menos acelerado o bloqueado por la recomposición de las posiciones geoestratégicas– pone en cuestión el concepto de soberanía y lleva aparejadas dos respuestas contrapuestas:

Por un lado, la corriente de la historia nos conduce a que los Estados defiendan su soberanía en la escala interna con más fuerza, si cabe. Esta lógica trae consigo una reactivación del nacionalismo de Estado reaccionario de la mano de la expansión de los valores autoritarios tradicionales en conjunción con políticas económicas neoliberales y opciones geopolíticas belicistas. Domina la lógica inmunitaria en unos Estados cada vez más amurallados, según la terminología planteada por Roberto Esposito y Wendy Brown, respectivamente.

Pero, por otro lado, es cada vez mayor el número de pueblos que desean acceder a la soberanía estatal. En estos casos el sistema de valores que acompaña normalmente a la reivindicación es de carácter progresista. No es una consecuencia de la bondad intrínseca de esos pueblos. Una larga historia de resistencia frente a Estados autoritarios y la necesidad de buscar la mayor legitimidad democrática posible favorecen articulaciones ideológicas en las que, frente a la xenofobia inmunitaria, se proponen escalas de justicia comunitarias integradoras –Nancy Fraser– y una gestión equilibrada de la diversidad identitaria. Más equilibrada en todo caso que la actualmente existente en los Estados-nación constituidos.

Este debate intra-estatal –conectado con la soberanía interna– se combina actualmente con la recomposición de los bloques geoestratégicos globales. Con la excusa de la (auto)defensa y la salvaguarda de un sistema de valores común, estamos asistiendo a un reforzamiento de las instituciones supraestatales occidentales –OTAN y Unión Europea–,en cuya materialización ha desaparecido por completo la voz soberana de la ciudadanía. Europa se está construyendo federalmente en lo fiscal –menos–, y en lo militar, sobre todo. A este paso pronto veremos a nuestra juventud ¡construir la nación europea” en las trincheras del este o del sur, en una suerte de Erasmus sangriento. ¿Dónde está la “Europa social y democrática de derecho”? ¿La de los derechos y libertades individuales y colectivos? ¿Quién ha decidido multiplicar el gasto en defensa limitando la inversión social? No me digan que la reivindicación del derecho a decidir de la ciudadanía está ya superada. También va de esto. De autogobierno democrático, de elegir la escala adecuada de cada decisión política, de dar la voz directamente a la ciudadanía en todas las cuestiones que le afectan. Por eso los cleavages –nacional e ideológico– se solapan casi siempre: no es casualidad que la izquierda sea autodeterminista, y que asumir realmente la opción autodeterminista te conduzca necesariamente a políticas más progresistas.

Y como al final lo que se discute es el statu quo, la reconceptualización de la soberanía interna y externa a la que estamos asistiendo no puede dejar de ser conflictiva. La realpolitik geoestratégica supera –dicen que por elevación–, los derechos de los pueblos y conduce a una redefinición de fronteras basada en el uso de la fuerza. Los derechos individuales y colectivos se sacrifican sistemáticamente en un mundo dominado por la necropolítica. Si no se establecen procedimientos democráticos garantistas para la (re)definición de fronteras, el sufrimiento colectivo será inevitable. En este sentido, el derecho a decidir el estatus político de los pueblos no solo es un mandato democrático básico, es también un instrumento eficaz para la prevención de conflictos. La coyuntura en el hinterland europeo –Incluidos los países de la Gran Bretaña, el Magreb, el Cáucaso y Oriente Próximo…– nos recuerda continuamente que muchos conflictos que hoy se conciben en clave geoestratégica hubieran podido ser evitados si se hubiera reconocido el derecho a decidir de los pueblos y se hubieran gestionado de forma democrática los conflictos territoriales de soberanía a nivel  interno.

En un ámbito geográfica y políticamente más cercano, Escocia acaba de anunciar un referéndum para decidir sobre su independencia en octubre del año que viene. La nueva hoja de ruta está en marcha y por la vía del acuerdo político con Londres, la cesión competencial o las elecciones en clave plebiscitaria, sabemos que más temprano que tarde Escocia volverá a decidir libremente su futuro. Costará más o menos tiempo, pero a ambas partes les resultaría inconcebible la represión penal de tal demanda. Conforme a los acuerdos de viernes Santo de 1998, es muy probable que pronto se plantee el referéndum de unificación de Irlanda. En Quebec, su tribunal supremo está afinando el concepto de claridad y Nueva Caledonia encadena referéndums de autodeterminación sin conflictos graves… Las fronteras no parecen ser refractarias a la decisión democrática en muchos lugares, salvo, al parecer, en España.

Y pasamos a la agenda estatal: ¿tiene sentido la reivindicación del derecho a decidir en la actual coyuntura española?

Partimos de una sugerente reflexión del filósofo de moda. Según Byung Chul Han, es preciso distinguir entre las decisiones inteligentes, dirigidas al corto plazo, y las racionales, que responden a análisis de largo alcance. Los partidos con expectativas electorales tienden a centrarse en las primeras –ganar o no perder elecciones, entrar en tal cual gobierno o sacar adelante medidas populares–, mientras las políticas públicas racionales, aquellas que no ofrecen réditos inmediatos y pueden incluso conllevar costes electorales, se postergan sine die.

Los movimientos sociales, como agentes del cambio, no están sujetos a la evaluación inmediata de sus resultados, y su éxito o fracaso se mide casi siempre a escala generacional, histórica. Gure Esku cumplirá pronto diez años. Es joven como movimiento. Desde aquellas primeras cadenas humanas que movilizaron miles de personas, ha protagonizado cientos de movilizaciones en toda Euskal Herria: manifestaciones reivindicativas o de solidaridad con Catalunya y Escocia, consultas populares en cientos de municipios en las cuales han podido votar más de 200.000 personas, mosaicos humanos, jornadas y actividades formativas en colaboración con otras entidades sociales y sindicales. Más de 50 en la última dinámica en favor del derecho a decidir en todos los ámbitos vitales, sociales, políticos y económicos: “hamaikagara”.

La lectura que Gure Esku hace de la realidad española es sencilla porque es, como decíamos antes, racional. Podemos jugar con las palabras –“nacionalidad” da mucho juego–, lanzarlas de vez en cuando como globos-sonda y luego retirarlas, frivolizar, en fin, pero nadie en su sano juicio puede negar que España es de facto un Estado políticamente plurinacional. Desde principios del XIX, al menos, el conflicto nacional ha permanecido irresuelto en el sistema político español, y si la realidad plurinacional es indiscutible, lo racional es pensar es que tal realidad debe ser reconocida jurídicamente. Así, si avanzamos un paso más en la argumentación es evidente que la única fórmula adecuada a dicha realidad plurinacional es un (con)federalismo asimétrico que garantice el derecho a decidir de las naciones peninsulares.

Pero en Gure Esku, además de ser racionales, queremos ser también inteligentes. Es decir, queremos lograr nuestros objetivos en un plazo razonable de tiempo. Por eso, no abjuramos del pensamiento estratégico, el que permite conectar fines con medios, medios eficaces para lograr objetivos a corto, medio y largo plazo.

En este momento gozamos de la suficiente experiencia histórica para entender que en España el derecho de autodeterminación de las naciones sin Estado no se logrará sin una movilización intensa y continuada en el tiempo. Además, aunque el contratiempo catalán del 17 nos recuerda la dificultad de un cambio sistémico radical, está claro que dicha movilización se debe seguir impulsando según lógicas integradoras que busquen activar amplias mayorías sociales. A partir de este análisis, Gure Esku ha llegado a la conclusión de que la única innovación táctica que puede abrir una ventana de oportunidad para la consecución del derecho a decidir es el trabajo conjunto de las naciones sin estado, tanto a escala estatal como europea. Aunque los tiempos políticos y la relación de fuerzas en cada territorio pueden ser diversas, si la reivindicación de base es común –el derecho de autodeterminación–, la acción conjunta es una opción poderosa.

Este es el sentido último de la vía pirenaica. Pocas veces se ha organizado una movilización conjunta en clave constructiva de tal envergadura: elkartasunetik elkarlanera, de la solidaridad mutua al trabajo conjunto… Sin embargo, las iniciativas conjuntas, aunque sea a nivel declarativo, no son nuevas. El surgimiento del pacto “Galeusca” de la mano dela declaración de Barcelona de 1923 –reeditado tras la guerra civil en 1941– o las declaraciones de Barcelona de 1998 y la de la Llotja del Mar en 2019 son ejemplos de esta sintonía reivindicativa.

Somos conscientes también de que sería muy conveniente ampliar la demanda plurinacional sumando otras reivindicaciones relativas a la cuestión territorial. En el fondo, lo ideal sería que la relación de fuerzas a escala estatal permitiera poner en práctica un verdadero proceso deconstituyente que disolviera la vieja constitución interna canovista, hoy llamada “estado profundo”. Los cleavages son distintos y no conviene confundirlos –nacional, rural-urbano, centro-periferia–, pero en cierto modo no dejan de estar conectados… Conectados por la fuerza en la plaza del Sol, kilómetro cero de la España centralista. Madrid no es sino una metrópoli-nación en sí misma considerada, una nación que, tras la pérdida de los territorios coloniales de ultramar, vuelca su vocación imperial extractiva sobre el propio territorio peninsular. No es casualidad la eclosión de demandas en los territorios –no vacíos–, sino vaciados por el centralismo. Por eso, si en la cuestión territorial la inestabilidad del Estado español es estructural, la solución podría derivarse de ampliar las alianzas con los actores sociales y políticos estatales que, sin ser calificables como soberanistas o nacionalistas, entienden que es necesaria una reforma profunda del modelo territorial del Estado.

Esa oportunidad existe teóricamente, o ha existido, al menos. Las fuerzas progresistas y soberanistas que sustentan este gobierno –no seguramente el partido que lo dirige– comparten una visión similar del modelo de Estado deseable y posible en esta coyuntura. La falta de sintonía en medios y fines que otrora dificultaba alianzas amplias a escala estatal ha sido superada. Sin duda, pasar de la sintonía a la sincronía no es sencillo, y encontramos matices interpretativos acerca de lo que se entiende por unilateralidad o sobre la conveniencia o no de subrayar la dimensión interna del derecho de autodeterminación –derecho a decidir de los demos institucionalizados que en contextos democráticos pueden (re)negociar con el estado matriz su estatus, incluyendo eventualmente las condiciones para la secesión–, o su dimensión externa, ligada al estatus de minoría nacional perseguida y su derecho a la independencia. No obstante, en lo fundamental, repetimos una vez más que la reivindicación básica es común: el derecho que cada pueblo tiene a establecer libremente sus relaciones políticas con otros pueblos, el derecho a unirse y separarse, si así se decide democráticamente.

Sin embargo, desgraciadamente la potencialidad teórica no ha tenido hasta el momento una plasmación práctica. En este sentido, tenemos que traer a colación un reciente artículo del profesor Ignacio Sánchez-Cuenca. No en vano, apelando a la distinción planteada más arriba, sus aportaciones suelen combinar la racionalidad y la inteligencia: “Este gobierno no ha avanzado un milímetro en la construcción de una España plurinacional o federal, no ha elaborado oferta alguna para resolver la cuestión catalana, se ha olvidado de promover una reforma de la Constitución y, en los temas que afectan al corazón del Estado, no es infrecuente que sus votos se sumen en el Congreso a los de los partidos de derechas (PP, Ciudadanos y Vox)”.

Esta inacción, esta postergación de la cuestión territorial será seguramente motivo suficiente para la no repetición de la actual fórmula de gobierno tras las futuras elecciones generales. Y si los números fueran sorpresivamente suficientes para repetirla, está claro que en una eventual segunda edición las fuerzas soberanistas no se conformarán con ser meros soldados de primera línea frente a la ultraderecha, ya fuera vestida de seda o con camisa y correajes.

En todo caso, si poco podemos esperar al parecer de las fuerzas hoy gobernantes en España, quizás haya llegado el momento de que vascos, catalanes y otros aliados vuelvan a “hacer cosas”, como advirtió en su momento el ínclito Don Mariano. “Vienen tiempos de turbulencia soberanista”, auguraba el catedrático federalista Alberto López Basaguren, defendiendo al tiempo la conveniencia de reabrir el debate sobre el nuevo estatuto vasco. Vienen tiempos de turbulencia, sin duda, y en estas circunstancias, cuando desde las fuerzas que pretenden gestionar el orden mundial reunidas esta semana en Madrid se aprestan para la guerra, para las salidas autoritarias, las murallas infranqueables y las trincheras sangrientas, el derecho a decidir de la ciudadanía y de los pueblos se convierte en el lema que mejor refleja la soberanía popular de los muchos enfrentada a la tiranía de los pocos. No debemos perder de vista nuestro faro, el de las libertades individuales y colectivas. El faro de la gente, el de los pueblos que desean vivir libres y en paz. Es ese el faro que se va a encender en cientos de cumbres pirenaicas. No es “la matraca separatista de siempre”, es la luz de la libertad.

 

 

 

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