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jueves, 27 de noviembre de 2025

Memoria en un Autobús

Y ya que estamos hablando de tortura, esa brutal herramienta represiva utilizada miles de veces como parte de la estrategia conculcadora de derechos emprendida por parte del régimen español en contra del pueblo vasco, traemos a ustedes esta nota desde Noticias de Gipuzkoa que nos relata una iniciativa para mantener viva la memoria de Mikel Zabalza:


El autobús de Mikel Zabalza vuelve a preguntar: “Aquí falta el conductor. ¿Dónde está Mikel?”

Trabajadores de Dbus han emulado el vehículo que conducía Mikel Zabalza y lo han convertido en museo

Asier Oiarbide

Durante el acto de homenaje a Mikel Zabalza llevado a cabo este miércoles se ha presentado un autobús de Dbus restaurado, idéntico al que recorrió Donostia en 1985 con un mensaje directo y chocante para mucha gente: “Aquí falta el conductor. ¿Dónde está Mikel?”.

Ese vehículo se ha convertido hoy un museo sobre ruedas, un cuerpo colectivo con memoria que se abrirá al público esta tarde desde las 16.00 a las 19.00 horas, en el Boulevard de Donostia. 

Durante los próximos días, el autobús emprenderá un recorrido que no es turístico, sino histórico. Llegará el 30 de noviembre a la Fábrica de Armas de Orbaizeta, justo a la entrada de la casa natal de Mikel Zabalza, donde este año se celebrará nuevamente el acto en su recuerdo y en defensa de su memoria. Será el punto de partida de una gira que, lejos de ser únicamente un recorrido físico, se propone tender un hilo entre pasado y presente, entre las preguntas que nunca obtuvieron respuesta y la necesidad colectiva de seguir recordando.

A partir de esa fecha, el autobús visitará distintos pueblos ligados a la historia de Mikel. Permanecerá en Auñamendi hasta el 2 de diciembre, haciendo parada en Garralda el día 1, y el día 2 en Aurizberri y Auritz. El 3 de diciembre llegará a Aoiz y, posteriormente, el 4 se instalará en Pamplona, donde será visible en el Bosquecillo de La Taconera hasta el 7 de diciembre. Cada destino simboliza un paso más en la construcción pública de la memoria, un ejercicio colectivo que se desplaza sobre ruedas y se mantiene vivo a través del testimonio.

El 8 de diciembre la gira continuará hacia Bortziriak, hasta Endarlatsa, lugar donde apareció el cuerpo sin vida de Mikel Zabalza. Allí, en un espacio cargado de significado, la exposición podrá visitarse hasta el 10 de diciembre, con parada en Lesaka el día 8 y en Bera durante los dos días siguientes. Será un tramo particularmente simbólico, donde memoria y territorio se encuentran de frente. 

 El 11 de diciembre el autobús hará estancia en Altza, barrio en el que vivió Mikel durante su etapa en Donostia. Los días 12 y 13, la muestra se trasladará a las cocheras de Dbus, la empresa pública para la que trabajaba en el momento de su detención. El 14 de diciembre el propio personal de Dbus conducirá el vehículo de vuelta al Boulevard, recreando así el momento histórico en el que, hace casi cuarenta años, sus compañeros sacaron a las calles un autobús con un mensaje rotundo.

El autobús

En aquel entonces, la pancarta colgada del autobús fue un gesto contundente, una sacudida social que interpeló a toda una ciudad. Hoy, el vehículo restaurado, idéntico al que atravesó Donostia en 1985, se convierte en un museo sobre ruedas, un cuerpo colectivo con memoria. En su interior se conservan objetos personales de Mikel como su ficha de empleado, su bonobús, fotografías, documentos y otros materiales accesibles mediante códigos QR. Según quienes impulsan esta iniciativa, “cada asiento, cada ventana y cada imagen busca que quien entre conozca mejor la historia de Mikel”. 

 Los diez testimonios recogidos en la exposición permiten profundizar en los distintos pasajes que han marcado estas cuatro décadas. Son voces dispares y complementarias que dialogan entre sí, y que invitan a quien visita el autobús a mirar, escuchar y pensar.

Desde la compañía han hecho un llamamiento a toda la sociedad para sumarse al trayecto final. Porque para ellos, este autobús no es solo un vehículo: es una pregunta que sigue circulando. 




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lunes, 6 de octubre de 2025

Burla y Sabotaje

Ese españolismo que es capaz de plasmar su supremacía colonialista en una portada de revista es el mismo españolismo que busca entorpecer el reconocimiento a las víctimas de su brutal violencia.

Ya se había tocado el tema hace unos años, Naiz hace constatar que la sucia estratagema continúa.

Lean ustedes:


El sabotaje policial al reconocimiento a víctimas del Estado se estrella en los tribunales

Animadas por organizaciones de la Guardia Civil, 500 personas han intentado acogerse fraudulentamente al proceso para reconocer a víctimas de violencia estatal por parte de Lakua, trabando así el trabajo de la comisión. Los tribunales han desestimado todos sus recursos, aunque el goteo sigue.

Ramon Sola

El informe de la Comisión de Valoración de víctimas de violencia estatal conocido esta pasada semana en el Parlamento de Gasteiz constata que la campaña para intentar sabotear esta ley mediante solicitudes fraudulentas sigue adelante, aunque ya con muy escaso recorrido. Y es que, además de las denegaciones por el Gobierno de Lakua de las más de 500 solicitudes presentadas, quienes han decidido recurrir a los tribunales se están topando con sentencias contrarias, sin excepción alguna.

Esta campaña fue azuzada desde organizaciones policiales, fundamentalmente relacionadas con la Guardia Civil, en el año 2021. La Comisión de Valoración encargada de analizar cada solicitud de víctima, en un proceso laborioso que incluye análisis forense, se encontró ese año con hasta 473 peticiones de guardias civiles y policías que querían acogerse a esta ley, alegando que habían sufrido «violencia de motivación política por parte de ETA o de elementos de su entorno».

El informe de la Comisión de Valoración de víctimas de violencia estatal conocido esta pasada semana en el Parlamento de Gasteiz constata que la campaña para intentar sabotear esta ley mediante solicitudes fraudulentas sigue adelante, aunque ya con muy escaso recorrido. Y es que, además de las denegaciones por el Gobierno de Lakua de las más de 500 solicitudes presentadas, quienes han decidido recurrir a los tribunales se están topando con sentencias contrarias, sin excepción alguna.

Esta campaña fue azuzada desde organizaciones policiales, fundamentalmente relacionadas con la Guardia Civil, en el año 2021. La Comisión de Valoración encargada de analizar cada solicitud de víctima, en un proceso laborioso que incluye análisis forense, se encontró ese año con hasta 473 peticiones de guardias civiles y policías que querían acogerse a esta ley, alegando que habían sufrido «violencia de motivación política por parte de ETA o de elementos de su entorno».

Las solicitudes fueron lógicamente inadmitidas, puesto que esta ley del año 2016 tiene como objetivo reconocer y reparar a quienes han sufrido otro tipo de violencia, procedente de aparatos policiales o parapoliciales. Las víctimas de ETA ya contaban con normas propias para su situación, tanto en el marco estatal como en el autonómico, por cierto anteriores en el tiempo (2008-2011) y con mayores dotaciones económicas.

Ofensiva antes y después

El objetivo de la campaña era a todas luces intentar ridiculizar esta ley del Parlamento de Gasteiz y, junto a ello, poner trabas a su materialización. Como botón de muestra, en ese curso 2021-22 la comisión tuvo que resolver 573 expedientes y de ellos 523 fueron desestimatorios frente a 46 admitidos (los de quienes realmente eran víctimas amparables en la norma).

Organizaciones como Jupol o Jusapol atacaron frontalmente esta norma; se recordará sobre todo el enfrentamiento que tuvieron con Julen Arzuaga, portavoz de EH Bildu, en un debate en el Parlamento de Gasteiz en abril de 2019, que luego continuó en los tribunales.

Pese a la inadmisión en cascada de las solicitudes, el dato nuevo ahora es que decenas de estos agentes policiales han insistido ante los tribunales, a través de recursos administrativos. A la Comisión de Valoración le constan 86 apelaciones, de las que han sido resueltas 21 y todas en contra de los recurrentes.

La comisión reproduce los contenidos de las sentencias que está dictando la Sala del Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, que responden a un mismo patrón. Los jueces ‘recuerdan’ a los policías que la ley de 2016 acoge a víctimas de vulneraciones de derechos humanos con motivación política que «no han sido reconocidas ni reparadas», algo que no puede hacer referencia a las «víctimas del terrorismo» puesto que estas ya contaban con las leyes de 2008 y 2011. 

Añaden que en la exposición de motivos se citan la Convención contra la Tortura o la Convención Internacional sobre desapariciones forzadas. Y señalan que esta ley es continuadora del decreto de 2012, ambos «dirigidos al reconocimiento y reparación de las víctimas del ejercicio ilícito del poder, esto es, a las víctimas de abusos policiales y parapoliciales».

En consecuencia, el TSJPV deja claro a los guardias civiles y policías recurrentes (también hay algunas otras personas a tipo particular) que están fuera del marco de esta ley y en ningún caso pueden pretender acogerse a ella.

26 «fuera de ámbito» en este último curso

Pese a la claridad tanto de las denegaciones iniciales del Gobierno de Lakua como de estas sentencias judiciales posteriores, los datos de este año hacen pensar que sigue produciéndose un goteo de intentos de fraude, ya sin la intensidad de los años 2021 o 2022. Así, entre julio del año pasado y junio de este la Comisión de Valoración ha rechazado 26 solicitudes «por encontrarse fuera del ámbito objetivo de aplicación de la ley».

En el punto álgido de esta campaña hubo que desestimar unas 510 solicitudes fraudulentas, de ellas 460 correspondientes a agentes de las FSE, sobre todo guardias civiles, y unas 50 de otras víctimas de ETA. Teniendo en cuenta que en el conjunto de este periodo se han resuelto 718 expedientes, cabe concluir que más del 70% de solicitudes que han llegado a la mesa de la Comisión de Valoración eran trampeadas.

Ello ha supuesto una molestia añadida a un trabajo lastrado por otras cuestiones como la falta de medios humanos (forenses y sicólogos en este momento) o la escasa colaboración de los aparatos de Justicia. En la actualidad hay 343 solicitudes pendientes de resolver. Con todo, la comisión confía en que el trabajo pueda acabarse en esta legislatura si se superan los escollos actuales, según remarcaron en el Parlamento el miércoles sus portavoces Juana Balmaseda y Jon Mirena Landa.  

 

 

 

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miércoles, 12 de marzo de 2025

Querella Contra Barrinuevo

Desde Naiz traemos a ustedes esta información acerca de la querella judicial que se presentará en contra de uno de los secuaces del Sr. X, José Barrionuevo.

Adelante con la lectura:

Familiares de víctimas del Estado presentarán una querella judicial contra Barrionuevo

Familiares de víctimas de la violencia estatal, junto con Egiari Zor y el Observatorio de Derechos Humanos Behatokia van a presentar una querella judicial contra el exministro del Interior José Barrionuevo por la «estrategia contra-insurgente» que mantuvo contra los refugiados en Ipar Euskal Herria.

La Fundación Egiari Zor y el Observatorio de Derechos Humanos del País Vasco Giza Eskubideen Behatokia han convocado a una convocatoria de prensa que se celebrará este próximo viernes en Bilbo en la que van a informar de la presentación de una querella judicial junto con familiares de víctimas de la violencia estatal contra el exministro del Interior español José Barrionuevo.

Dicha querella se argumenta por la «estrategia contra-insurgente puesta en marcha contra la comunidad de refugiados» de Ipar Euskal Herria, «en el marco del Plan ZEN (Zona Especial Norte)», en el que incluyen «asesinatos, heridos, secuestros, GAL, desapariciones forzosas, torturas, entregas ilegales, deportaciones, etc.».

Consideran ambas asociaciones que el que fuera ministro del PSOE bajo el mandato de Felipe González es «uno de los principales responsables de esta estrategia», tal y como él mismo reconoció en una entrevista en noviembre de 2022, en la que justificó la guerra sucia y admitió que fue él quien ordenó secuestrar al refugiado Joxe Mari Larretxea en Hendaia.

En la comparecencia estarán Edurne Brouard y Bego Galdeano, hijas de Santi Brouard y Xabier Galdeano, ambos víctimas del GAL, los abogados Maddi Bilbao y Óscar Sánchez y Agus Hernan, coordinador de Giza Eskubideen Behatokia.

Barrionuevo presentó las líneas generales del denominado Plan ZEN apenas dos meses después de su toma de posesión en diciembre de 1982, como un programa incluido en el marco de una estrategia general de Estado, de carácter contrainsurgente, destinado a combatir en todos los frentes contra el independentismo vasco.

Como recordaba Fernando Alonso en este reportaje con motivo del 40º aniversario de su puesta en marcha, los objetivos del plan no solo afectaban a la lucha contra ETA o a la izquierda abertzale sino que se extendían de manera colateral al conjunto de la sociedad vasca en una auténtica socialización de la represión.




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domingo, 23 de febrero de 2025

La Brecha

Naiz nos da cuenta de las dos querellas con las que GEBehatokia ha logrado perforar el muro de complicidad e impunidad con la que el régimen español mantiene vigente la represión franquista hasta nuestros días.

Aquí la información:


Pequeña brecha en la impunidad franquista: cinco querellas a trámite, dos de ellas vascas

Euskal Herriko Giza Eskubideen Behatokia (GEBehatokia) ha comunicado que se han admitido a trámite por juzgados de Donostia y Madrid sendas querellas por la muerte de Josu Múgica Ayestaran y Txomin Letamendi Murua por disparos policiales y tortura. Una pequeña fisura en el «búnker judicial», resume.

Tras la presentación ya de 120 querellas en el Estado español por muertes violentas durante la dictadura franquista, únicamente cinco han sido admitidas a trámite, dos de ellas sobre ciudadanos vascos. Se trata de los casos de Josu Múgica Ayestaran y Txomin Letamendi, tal y como ha informado Euskal Herriko Giza Eskubideen Behatokia (GEBehatokia) en una nota de prensa este sábado.

Dicho organismo ha resaltado la «importancia» de sendos pronunciamientos judiciales, a los que se unen los otros tres mencionados, que han sido impulsados por la Coordinadora Estatal de Apoyo a la Querella Argentina contra los crímenes del franquismo (CEAQUA) y admitidos en juzgados de Madrid, Elda y Paterna.

Asegura GEBehatokia que, con ello, «se va rompiendo, si bien tímidamente, una tendencia mayoritaria entre los jueces españoles desestimando querellas y sus recursos para denegar la investigación penal y, en su caso, someter a juicio a los criminales franquistas».

Denuncia que «jueces que se acostaron franquistas y se levantaron demócratas han conformado un auténtico búnker judicial negacionista de las graves vulneraciones de derechos humanos cometidas entre los años 40 y 70 por el régimen franquista».

GEBehatokia añade que en dichos juzgados «se ha venido haciendo oídos sordos» a la Ley 20/2022 de Memoria Democrática, «plegándose a la preconstitucional Ley 46/1977 de Amnistía y, con ello, garantizando la impunidad de los aparatos del Estado».

Argumentan los impulsores de las querellas que estas cinco admisiones a trámite corroboran «nuestra tesis de que estos hechos constituyen indudablemente crímenes de lesa humanidad y, por lo tanto, imprescriptibles e inamnistiables», tal y como reconoce el Derecho Internacional y la citada Ley 20/2022.

En este mismo contexto, «hay que destacar también algunos votos particulares del propio Tribunal Constitucional, llamando ya a la apertura de investigaciones y una actuación proactiva por parte de los juzgados, en atención a dicha ley», abundan.

Segunda vía ante la ONU

GEBehatokia ha desvelado que, para intentar revertir la actitud mayoritaria de los juzgados españoles, ya abrió el pasado mes de mayo una segunda vía, en este caso ante la ONU. En concreto, y en colaboración con CEAQUA, se presentó una comunicación conjunta ante los Relatores de la ONU para Ejecuciones extrajudiciales, el Relator para la Verdad, Justicia, Reparación y Garantías de no repetición y el Grupo de Trabajo sobre Desapariciones forzosas para que lleven a cabo un análisis sobre los pronunciamientos de dichos tribunales.

Critica este organismo que se trata de una evidencia el hecho de que haya sido el propio Estado español el que «ha encubierto y dotado de la más absoluta impunidad a los perpretadores de los delitos que operaron bajo su responsabilidad».

En el caso de Múgica y Letamendi, se ha generado sobre sus familias una «revictimización inaceptable», acusa, al mismo tiempo que asegura que «es nuestra voluntad recorrer con ellas el camino de la verdad y la justicia, empleando la vía judicial interna y, si es preciso, la internacional».

En dicha tarea, GEBehatokia, que este febrero cumple un año ejerciendo la labor de «fiscalía social», echa de menos el acompañamiento jurídico de las instituciones, en concreto de Lakua y el Gobierno de Nafarroa.




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domingo, 16 de febrero de 2025

Gil de San Vicente | La Tortura como Ética

Desde el portal de Resumen Latinoamericano traemos a ustedes este magnífico texto de Iñaki Gil de San Vicente en el que el autor vincula la práctica de la tortura con el concepto de posesión dentro de las coordenadas del capitalismo.

Adelante con la lectura:


La tortura como ética de la propiedad

Iñaki Gil de San Vicente

Sí, porque hay una violencia reaccionaria –que sufrimos, muchas veces sin darnos cuenta, en toda la trama de nuestra vida– y una violencia revolucionaria que constituye un motor esencial de la liberación. Pero la tortura es siempre reaccionaria. Tortura no. Nosotros no, Nunca, nunca jamás.

Alfonso Sastre. «Palabras sobre la tortura». Testimonios de lucha y resistencia. Eva Forest. Yeserías 75-77. Hordago. Donostia 1979. Pp. 24-25.

La tortura es uno de los pilares de la ética de la propiedad en cualquiera de sus formas. Uno de los mejores ejemplos de lo que es la tortura moral, psicológica, afectiva emocional…, la encontramos en el mandato de Yahvé a Abraham para que sacrificara a Isaac, su bien amado hijo único. Viendo su obediencia absoluta, Yahvé le eximió de ese crimen odioso. El mejor ejemplo de tortura material y moral extrema lo tenemos en la crucifixión de Jesús que desesperado llegó a gritar: «¡Padre, ¿por qué me has abandonando?!». Pese a la irrealidad de estas creencias fantasiosas, lo cierto es que muestran una práctica innegable en aquellos tiempos: las pieles de centenares de prisioneros despellejados vivos por los asirios. Ya entonces, la tortura era el método común para obtener información vital con la que mantener el poder y acumular propiedad.

Todo esto viene a cuento porque se ha presentado Euskal Herriko Torturatuen Sarea para, entre otros objetivos, avanzar en la «batalla por el relato» o mejor decir, erradicar la mentira y la propaganda mediante la verdad y la ética emancipadora, batalla cada vez más importante en la medida en que el imperialismo franco-español perfecciona día a día su propaganda y su manipulación con métodos que nos recuerdan a la guerra cognitiva. Lo que se llama equívocamente «relato», expresión peligrosamente ambigua por el neutralismo que palpita en su interior, debe ser el esclarecimiento de la verdad histórica sobre la práctica sistemática de la tortura por el capital. La verdad siempre es revolucionaria y todo comunista vasco y por ello mismo independentista, ha de actuar en esta batalla sobre todo quienes cargamos sobre nuestro cuerpo y nuestra mente la atrocidad legalizada.

Pienso yo que una cualidad de Euskal Herriko Torturatuen Sarea debe ser la de acercar y relacionar a todas las personas que hemos sufrido ese infierno para pensar colectivamente hasta dar con el secreto último del terror, secreto que se materializa en las mil formas que adquiere desde la simple amenaza e insulto hasta la desaparición forzada que extiende de por vida, la tortura emocional y aparentemente invisible al entorno de la víctima. Muy en síntesis, hay tres grandes interpretaciones de la tortura con sus variantes y mezclas: Una, la democraticista burguesa de los DDHH abstractos y vacuos que a lo máximo que llega es a admitir que la tortura es un «error» cometido por una minoría sometida a enormes presiones que terminan justificando su «error». Grande Marlaska, ministro de represión, y Baltasar Garzón, saben mucho de esto, entre otras centenas de personas. Dentro de esta interpretación tenemos al colectivo Gogora, arma del poder, obstinado en eximir de toda responsabilidad a criminales nazi-fascistas y a otras jaurías.

Dos, la reformista que dice que la tortura no es un «error» sino una «ilegalidad» que debe ser castigada por la «democracia» para que no vuelva a repetirse. El reformismo no quiere destruir la sociedad capitalista y su ética de la propiedad, no lucha a diario contra el núcleo esencial de la tortura que no es otro que la reducción de las clases y naciones oprimidas a simple fuerza de trabajo explotable a placer, a mercancía que debe ser exprimida hasta su último aliento de vida aplicando varias formas de tortura cuando sea necesario, entre ellas la «tortura blanca», cotidiana y normalizada. A lo máximo que llega este reformismo es a pedir una «mejora de la ley» para aplicarla a los torturadores pero siempre dentro de una estrategia de «alianzas colaborativas» con el capital.

Y tres, la que aquí se intenta exponer sucintamente, sostiene que, en sí, la tortura es la expresión más dura de la omnipresente y pluridimensional relación social de opresión y dominación indispensable para que el capital intensifique la explotación de la fuerza de trabajo. Pero por ello mismo, la tortura se diversifica en intensidades, niveles y especializaciones, sobre todo las aplicadas sobre y contra las mujeres y las naciones oprimidas; en síntesis: contra las mujeres de las naciones oprimidas. El racismo y el odio actúan en su máxima inhumanidad en estos casos, mostrando sus relaciones con el sadismo y las frustraciones e impotencias sexuales de torturadores. Desde los tiempos antiguos se ha violado vaginal y analmente, por ejemplo, pero bajo la dictadura del capital adquieren otro sentido porque lo que está en juego es la nueva tortura para garantizar la productividad del trabajo en todos los sentidos para reforzar la disciplina laboral y socio-política. Se viola legalmente a la mujer en el domicilio como expresión menor de la violación en comisaria a la revolucionaria que lucha por la independencia de clase de su pueblo; se viola analmente al luchador como muestra de la virilidad invencible del machismo imperialista que ha «feminizado» a la nación ocupada que debe ser pasiva y sumisa, que debe aceptar que sólo la democracia patriarco-burguesa del Estado dominante puede atender sus reivindicaciones, si no son comunistas.

En Euskal Herria aún hay tres personas desaparecidas por los diversos cuerpos represivos. La desaparición forzosa es un salto cualitativo en la tortura porque la extiende en el espacio y en el tiempo durante varias generaciones. Mientras no se encuentren sus cuerpos los allegados, las personas que conoció y hasta la cultura y la memoria de varias generaciones posteriores sufrirán la forma más sibilina e inhumana de tortura psicológica destinada a desarraigar toda memoria y conciencia mediante el pánico inconsciente introyectado con el silencio y la mentira del poder. Los espartanos conocían perfectamente el abismo insondable generado por esta tortura cualitativa cuando hicieron desaparecer en la silenciosa oscuridad a unos dos mil esclavos ilotas irreductibles hasta entonces que habían creído en sus promesas de «normalización democrática» dicho en términos actuales, según explica Tucídides hace más de dos mil quinientos años. Un estudio de finales del siglo XX mostraba cómo aún en pueblos de Gipuzkoa la memoria colectiva seguía amputada por los fantasmas de los desaparecidos en la invasión de 1936-1944. El que esto escribe se enteró muy tarde que un hermano de su aitona había sido «desaparecido» por los fascistas y su cuerpo arrojado al Cantábrico.

La ética capitalista empezó a formarse en el siglo XVII alrededor del principio de la productividad del trabajo: era bueno y justo lo que la impulsaba y era crimen, pecado o aberración lo que la frenaba u obstruía. La propiedad comunal heredera del comunismo primitivo, fue arrasada en sangre, terror y hambre para privatizarla en propiedad burguesa que acumulaba capital, armaba ejércitos y formaba maestros y predicadores, también creaba la prensa del poder, empezando por la Gazatte de France en 1631 bajo la supervisión de Richelieu. Todas las violencias y torturas eran bien venidas para impulsar la civilización de la plusvalía. La máxima rentabilidad en el menor tiempo posible sin reparar en los desastres ulteriores, era y es la base oculta de la ética burguesa una de cuyas expresiones es el pragmatismo; cualquier otra excusa es mentira deliberada para ocultar la dictadura de la ley del valor y del trabajo abstracto.

Las formas concretas de tortura y la tortura en general precapitalistas son adaptadas y enriquecidas en su efectividad para las necesidades burguesas: no desaparecen del todo, sino que las menos actuales son guardadas en los archivos de la pedagogía del miedo para ser recuperadas por el fascismo cuando sea necesario. Se trata de la dialéctica de la negación de la negación también vigente en el terrorismo de la propiedad. Sólo así entendemos lo que sucede en el genocidio sionazi contra Palestina, en los crímenes ucronazis de la OTAN contra las Repúblicas Populares del Donbass desde 2014 hasta muy recientemente, en las masacres del Congo y tantos otros países provocadas por el imperialismo… ¿Cuántas torturas lleva sufriendo el pueblo saharaui? ¿Acaso las sanciones y aranceles no son formas nuevas de tortura invisible que destrozan la vida de los pueblos rebeldes? ¿Acaso no es una nueva tortura contra el pueblo trabajador el precio impagable de la vivienda? Sólo el tránsito revolucionario de la propiedad burguesa a la socialista y comunista, acabará con la tortura.

 

 

 

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domingo, 15 de diciembre de 2024

Goian Bego Koldo

Desde las páginas de Naiz traemos a ustedes información acerca del sensible fallecimiento de Koldo Anza, hermano del represaliado político vasco Jon Anza, víctima de desaparición forzada en el estado francés.

Adelante con la lectura:


Fallece Koldo Anza, hermano de Jon Anza y extrabajador de la Real

Koldo Anza, antiguo gerente de la Real Sociedad y hermano de Jon Anza, expreso vasco que fue hallado en la morgue del hospital de Toulouse once meses después de su desaparición en extrañas circunstancias, falleció este viernes. Anza entró en la Real en 1980 y fue trabajador del club durante 41 años.

La Real ha informado este sábado de que Koldo Anza, exgerente del club y hermano de Jon Anza, expreso político que fue hallado en la morgue del hospital de Toulouse once meses después de su desaparición en extrañas circunstancias, falleció este viernes.

Anza entró en la Real en 1980, empezó de jardinero en Atotxa y fue responsable de las instalaciones de Zubieta y Anoeta. Fue trabajador del club donostiarra durante 41 años y se jubiló hace dos años, en 2022. Ya en 2012, Anza fue reconocido por la entidad txuri-urdin con la entrega de la Insignia de Oro y Brillantes en un acto conmemorativo para aquellos trabajadores y trabajadoras que habían alcanzado o superado los 25 años de trabajo en la Real.

El día de su jubilación, Anza fue homenajeado en el mismo césped de Anoeta por los jugadores y miembros del equipo, momento con el que la Real se ha querido despedir del que fue su trabajador durante casi medio siglo.

El club, además, ha emitido una nota lamentando el fallecimiento de Koldo. «Sentimos mucho su muerte y queremos enviar nuestro más sentido pésame a todos sus familiares y seres queridos». El primer equipo lucirá brazaletes negros en el partido frente a Las Palmas (este domingo, a las 18.30, en Anoeta), en el que se guardará también un minuto de silencio.

Antes del último entrenamiento de la semana, el primer equipo masculino también ha guardado un minuto de silencio en recuerdo de Koldo Anza. Para muestra del cariño que se había ganado Koldo en la Real, Imanol Alguacil ha empezado su rueda de prensa enviando un mensaje a la familia Anza y agradeciendo todo lo que hizo por la Real: «Tal y como sabéis, ha fallecido Koldo Anza. Por mi parte, dar el pésame a la familia y muchas gracias Koldo, personas como tú hacen grande a la Real. Muchas gracias por tu ayuda».

Toda una vida de lucha para hacer justicia

Koldo Anza era hermano de Jon Anza, militante que fue hallado en la morgue del hospital de Toulouse once meses después de su desaparición en extrañas circunstancias en 2009. Cuando Jon llevaba dos meses desaparecido, Koldo dio una entrevista a GARA para tratar de explicar el sentir de la familia Anza y remarcaba que este hecho lo enmarcaba «como otra etapa de guerra sucia».

Koldo, junto a toda su familia, luchó para que se esclareciese la muerte de su hermano –que el 17 de abril de 2009 cogió un tren con destino Toulouse y nada más se supo de él hasta que fue hallado en una morgue del hospital de Toulouse once meses después– y hasta pusieron una querella contra el Estado francés.

Sin embargo, en 2015, el Tribunal de lo Civil de París desestimó la demanda por daños y perjuicios de la familia de Jon Anza al considerar que hubo alguna «irregularidad» pero no «faltas graves» por parte de los servicios policiales y de la Fiscalía en la investigación de la desaparición del militante donostiarra. La decisión fue recibida con estupor por la familia.

Hace cinco años, cuando se cumplieron diez años desde la desaparición de Jon, la familia Anza, incluido Koldo, hablaron con NAIZ e incidieron en que la desaparición y la muerte de Jon fue «una cuestión política».




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lunes, 25 de noviembre de 2024

Entrevista a Peña y Gorostiaga

Una de ellas fue torturada por una dictadura, la de Pinochet. La otra, fue torturada por una democracia, la de Juan Carlos I.

Y es que por alguna razón, la democracia española se parece mucho, tal vez demasiado, a las dictaduras.

No se podría entender su extendido uso de la tortura en contra del pueblo vasco sin aceptar entonces que de democracia la española tiene muy poco.

Establecido lo anterior, les compartimos esta entrevista publicada por Naiz:


«Hay que aprovechar los momentos políticos favorables para la denuncia de la tortura»

Rita Peña fue torturada y encarcelada en Chile. Participó en la comisión Velach para el reconocimiento de la tortura. La navarra Mariló Gorostiaga también fue torturada y encarcelada. Ambas han participado en las jornadas de Iruñea y hablan con NAIZ de las semejanzas y diferencias de ambos procesos.

Martxelo Diaz

¿En qué consistió la comisión Valech en Chile?

RITA PEÑA: Cuando se termina la dictadura y comienza el Gobierno transicional de Patricio Aylwin en 1990, se abre un espacio político muy adecuado. Había mucha presión internacional, se logró que las Fuerzas Armadas se fueran a sus cuarteles, ... Se aprovechó. Se empezó a tratar el tema de los derechos humanos. Primero se creó la comisión Rettig, que vio todos los casos de detenidos desaparecidos y de ejecutados políticos. Posteriormente, vino la comisión Valech, que se encargó de torturados y expresos políticos, como es mi caso. Pero caímos en una trampa, porque mucha gente fue torturada y no fue presa. Fueron torturados en lugares secretos. Los torturaban y los soltaban. Los expresos políticos estábamos en libertad, pero no participamos en las negociaciones de la comisión. Quedamos fuera. Se hizo esencialmente con gente de las iglesias que había trabajado en derechos humanos. Cuando ellos emitieron su informe, los expresos emitimos otro informe diciendo que faltaban cosas.

La comisión Valech I tuvo un plazo de investigación de casos, del 2003 al 2004. Fue muy acotado. Todos los casos de tortura son muy complicados de tratar. Hay gente que por diversos motivos no quiere hablar. Había gente que decía que no se vendía por el dinero de las compensaciones. También hubo gente que no se enteró porque vivía en zonas aisladas. Otros no lo habían reconocido siquiera en su familia. Un caso extremo es el de alguien que fue violado o violada, pero que no lo había contado a su pareja. Además, la cantidad de gente torturada y presa es mucha. Tuvo que haber entrevistado al menos a 32.000 personas, que fueron las reconocidas. El momento político era favorable y el porcentaje de reconocidos era del 90%. Terminó la comisión y llegaron nuevos casos, pero ya no entraron. Fueron más de 200. Se cerró y se cerró. Se fue el avión.

La comisión emitió un informe que tiene muchas cosas importantes, como el reconocimiento. Hasta el momento se sabía que había víctimas de tortura, pero la derecha, por ejemplo, decía «algo habrán hecho» o que las Fuerzas Armadas lo hicieron para salvar el país. En lo jurídico, se logra también que nos devuelvan el derecho al voto, que lo teníamos anulado. También se borraron los antecedentes, que eran una traba para postularse a un trabajo. En lo económico, se estableció una pensión chiquita, unos 250 euros. Pero es algo. En lo educacional, se fijaron becas para quienes eran estudiantes cuando fueron detenidos. Con el correr de los años, fueron poniendo cortapisas. También se dieron beneficios para optar a una vivienda básica. Junto a todo ello, el Gobierno tuvo que reconocer lo sucedido.

Todas estas cosas suponen negociaciones políticas, en las que nosotros no participamos. En este contexto, dijeron que las víctimas de la tortura no querían hacer públicos sus datos. Se estableció un secreto de 50 años. Las familias de los desaparecidos y ejecutados necesitan conocer qué sucedió con sus allegados. Y esa información estaba, pero no se hizo pública porque así se negoció con la derecha y con las Fuerzas Armadas. Se sumó a los pactos de silencio. Como expresos hemos levantado muchas veces el tema y hemos dicho que no somos nosotros los que no queremos que esta información se divulgue.

Hay diferencias con el proceso que se ha seguido en Nafarroa, pero también similitudes.

MARILÓ GOROSTIAGA: Sí. Nosotros, como Red de Personas Torturadas, tampoco hemos participado en la elaboración de la comisión ni de la ley, aunque sí hemos tenido conocimiento de cómo han ido las cosas. Aquí la ley no se ha centrado tanto en el tema económico, aunque hay unas indemnizaciones, pero no pensiones.

Lo de los 50 años me ha dejado impresionada. Es evidente que quieren que siga la impunidad y que los victimarios no aparezcan con nombres y apellidos. La Red no busca tanto conocer eso, sino el reconocimiento de que aquí se torturó y de que se torturó de forma sistemática. Personalmente, cada uno puede decidir si quiere llevar a la Justicia su caso o no. Y le apoyaríamos, pero el objetivo de la Red no es ese. Nuestra función es que la sociedad sepa qué paso.

Por ello, nos parece importante pasar por la comisión que se ha creado porque deja constancia de lo sucedido. No queremos que luego se quede en un cajón. Queremos que la sociedad conozca esa realidad. Hasta hace poco era una cuestión que estaba escondida y de la que nadie quería hablar. Hoy en día se ha reconocido oficialmente. Hay más de 150 casos presentados y se sigue avanzando.

¿Es un proceso demasiado lento?

M.G.: Es complejo. Partíamos de no tener absolutamente nada. En Nafarroa, hemos sido las propias personas torturadas las que hemos creado la Red y hemos trabajado para que esto se reconozca. ¿Que va despacio? Cuando pasas de nada a algo, ya notas que es un avance. Por supuesto, ni la ley es la que hubiéramos querido, porque notamos carencias, ni vemos que sea la panacea para el reconocimiento y la reparación. Parece que la ley está pensada para una compensación económica, pero la gente lo que quiere es el reconocimiento de que hubo tortura y que se señale quién permitió eso y que esa situación no se puede volver a dar. Si quieres tener una sociedad en plena convivencia democrática, no puedes consentir que se torture a la gente en base a unas ideas políticas o en defensa de una forma de gobierno. La tramitación es lenta y los recursos son limitados, pero nos reconforta el hecho que se esté dando.

R.P.: Que se esté dando es importante. Cuando hay un momento político que abre la oportunidad hay que aprovecharlo. Como dice una amiga, cuando se saca la tranca de la puerta tenemos que empujar. Si la comisión fuera hoy en día, en Chile no hubiéramos logrado nada. Se hizo una segunda Valech 2, en otro momento político. Si en la primera se reconocía al 90%, en la segunda solo se reconoció al 20%. El momento político es importante.

M.G.: Lo que nosotros esperamos es que todo el resultado del trabajo de la comisión sea permanente y duradero. Que sea tan fuerte que si hay un cambio de gobierno, que se puede dar, sea irreversible. Sí que hemos tenido reticencias desde el principio. Pasar por delante de una comisión no es fácil. Es muy difícil presentar pruebas porque la tortura se basa en la impunidad. Te presentas ante unas personas que no sabes si te van a creer. Es como un examen. Y revivir esas cosas puede hacer mucho daño. Lo puedes tener guardado en tu memoria, pero enfrentarte a ello años después es muy duro.




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jueves, 14 de noviembre de 2024

‘16.060 Egun’

Damos continuidad al caso de José Miguel Etxeberria, víctima del terrorismo de estado español, con este reportaje acerca del más reciente documental dedicado a la búsqueda de sus restos por parte de su familia.

Adelante con la información:


‘Naparra’, una esperanza que no se extingue ni en ‘16.060 días’

El ruido de la excavadora y el silbido del georradar se mezclan con el trino de los pájaros en un bosque de las Landas. Y sobre ambos se sobreponen las cavilaciones de Eneko Etxeberria, a ratos ilusionado y a ratos desesperanzado. Y así son ya ‘16.060 días’ de la búsqueda de ‘Naparra’ que no acaba.

Ramon Sola

Donde acabó ‘Bolante baten historia’ arranca ‘16.060 egun’, cortometraje estrenado este miércoles en la 66 edición de Zinebi en Bilbo y que se podrá ver este viernes en la Muestra de Cine y Derechos Humanos de Iruñea, en los Golem. Entonces (año 2021) la expectativa de la familia Etxeberria Álvarez se centraba que se excavase la segunda localización en que pudo ser enterrado José Miguel, ‘Naparra’, tras el primer intento fallido de 2017. Así que cuando esta nueva excavación se activó al fin, en abril pasado tras siete años de desesperante demora, Iñaki Alforja e Iban Toledo acudieron con sus cámaras, quién sabe si en busca del ‘The end’ de esta historia de terror iniciada allá por el 11 de junio de 1980, con la desaparición en Ziburu del militante vasco.

Tampoco pudo ser esta vez; la excavación realizada por militares franceses cumpliendo la comisión rogatoria de la Audiencia Nacional española, no precisamente exhaustiva, no halló nada. Pero los trabajos han sido recogidos en un corto que se convierte en una inmersión de 22 minutos en los infiernos de esta búsqueda.

Empezando por el título. Alforja explica que «queríamos un elemento de enganche y resultó que este número es redondo. Con él buscamos que la gente haga la operación inversa a la habitual: ¿cuántos años son estos 16.060 días? ¿Qué nos ha pasado a cada uno en estos 44 largos años? Pues ese es todo el tiempo que lleva su familia buscando a ‘Naparra’», constata.

En aquellos cuatro días en el robledal de las Landas, explica el director, hubo tiempo para esperanzarse y para deprimirse. Eneko Etxeberria subraya a NAIZ que en realidad siempre ha sido así, no solo en este último trance: «Esto es una montaña rusa interminable, en algunos momentos estás a tope y en otros te vienes abajo. Pero tengo claro que si se acaba la esperanza, no hay nada que hacer: ese sería nuestro fracaso y sería además su victoria».

Alforja destaca que en aquellas jornadas escudriñando cualquier detalle de la intervención de los militares vestidos de camuflaje «compartimos con Eneko las esperanzas y las incertidumbres, y finalmente un final triste, muy abrupto. El cuarto día fuimos allí a las 8.00, como cada mañana, pero nadie aparecía y la máquina estaba parada. A las 10.30 nos dijeron que ya habían hecho todo lo que tenían que hacer y se acababa su misión».

Desolador pero real. Y además, dejando de nuevo la duda indescifrable de si el testimonio de Arnau de la Nuez, personaje de las cloacas del Estado que aportó este hilo del que tirar, es cierto o no; de si quizás los «dos árboles juntos» que dice recordar no eran estos de aquí sino aquellos de más allá; de por qué no se rastrearon más metros o más intensamente...

El caso es que en esas cuatro frías mañanas en que la primavera todavía no asomaba entre Labrit y Brocas, el hermano de ‘Naparra’ se ilusiona y se desespera a partes iguales, en un resumen condensado de lo que han sido ya más de dos tercios de su vida (tenía 17 años cuando hicieron desaparecer a José Miguel). Una simple canción relacionada con un aniversario histórico hará brotar la ternura. Luego el fin de la búsqueda será un nuevo varapalo. Hay lágrimas en el cortometraje, pero también una convicción rotunda que no se diluye en ellas: «Lo lograremos seguro, seguro. Lograremos tenerlo en casa».

En el corto también hay reflexión, no solo emotividad. Eneko Etxeberria se pregunta a sí mismo «si acaso debería sentir odio. ¿Y qué conseguiría? Nada, ¿no?». Por encima de ello, lo que quisiera es «poder descansar un poco, porque es toda una vida en esta pelea». Ser algún día solamente Eneko Etxeberria Álvarez, no «el hermano de ‘Naparra’». Y zanjar la obsesión perenne, justificada: no tener que pasar a su hijo esta mochila tan pesada.

De no olvidar a por fin saber

Etxeberria y Alforja, desde sus prismas distintos, coinciden en subrayar que la tarea de difusión del caso (el libro de Jon Alonso, ‘Bolante baten historia’, ahora este ‘16.060 egun’...) ha conseguido al menos evitar que cayera en el olvido. Y eso es mucho. Para Eneko, «en ese sentido estamos contentos, sí que lo hemos conseguido. No solo con estos trabajos, la aceptación de la ONU de que se trató de una desaparición forzada nos dio un gran impulso».

El documentalista pone como ejemplo que en Zinebi «siempre nos han tratado muy bien» y que de hecho en el caso de ‘Bolante baten historia’ captaron allí el interés de productoras chilenas o argentinas, «a las que no hacía falta explicarles demasiado el asunto, claro, lo captaban enseguida». Toledo y él han puesto énfasis en contar la historia de la segunda excavación «de forma que pueda entenderse en todo el mundo». Si la primera película ya presentaba «los hechos», la búsqueda de 44 años, este corto ahonda más en «los sentimientos de Eneko. Por eso creo que son complementarias».

Su segunda inmersión en el caso de ‘Naparra’ le desata otra reflexión: «En Argentina hubo muchos casos de desaparecidos, pero aquí ha habido pocos, y por eso me llama la atención que sean tan poco conocidos para gran parte de la población. Han estado en el olvido muchos demasiado tiempo y es hora de saber qué pasó, para cumplir los principios de verdad, justicia y reparación».

En la actualidad, explica Etxeberria, el caso está de nuevo técnicamente cerrado a nivel judicial hasta que aparezca algún elemento nuevo. «En realidad falta una cuestión decidida por el juez Moreno cuando reabrió el caso en 2018, que es que las FSE localicen y lleven al juzgado a Arnau de la Nuez para tomarle declaración, pero no tenemos noticias sobre eso», matiza.

De nuevo una nebulosa por delante. ¿Por dónde reiniciar el camino? «Yo hay una cosa que tengo clara: hay gente que sabe lo que pasó, dónde está [José Miguel], quién lo hizo, por qué… Y todo eso está, pero siempre chocamos con la Ley de Secretos Oficiales de 1968», insiste. Vuelve a hablarse en el Congreso sobre una nueva ley que destape la información clasificada sobre este caso y todos los de guerra sucia, pero son ya varios intentos baldíos desde que Pedro Sánchez llegó a La Moncloa en 2018.

Mientras tanto sigue corriendo el calendario. Los 16.060 días con sus noches, una cifra, un título, ya quedan superados por la realidad. Y otro detalle revelador de la crueldad del caso: entre la primera y la segunda excavación pasaron cerca de 2.000 días, sin explicación oficial, tiempo perdido para al final acabar en el mismo punto de partida. «A estas alturas ya no nos sorprende nada –confiesa Eneko Etxeberria–. Se trata de violencia provocada por el Estado y en consecuencia no tiene ninguna voluntad de aclararla». Tampoco las autoridades francesas, por lo que se ve: el coronel que lideraba el grupo informó de que daban por concluida la tarea y se marchaban de allí al propietario del terreno, pero no al hermano de la víctima, presente todo el tiempo.

Casos y casos

‘16.060 egun’ pondrá otro grano de arena frente a un muro de silencio impenetrable desde 1980. Se da la circunstancia de que una gran plataforma ha producido y emitido recientemente una docuserie en varios capítulos sobre el secuestro del empresario Publio Cordón por parte de los Grapo en 1985, cinco años después. ¿Por qué no ‘Naparra’? ¿Alguien de grandes medios se ha interesado por ello alguna vez? Etxeberria apunta que en su día hubo algún tanteo «pero preferimos actuar con prudencia. Ves cosas que te ponen la mosca detrás de la oreja, nunca sabes qué punto de vista acabarán dando. Preferimos que se haga desde Euskal Herria».

Ante la misma duda, Iñaki Alforja remarca que «desde luego, estas historias son muy cinematográficas. Pero creo que hasta que no se levante la Ley de Secretos Oficiales franquista es muy difícil que esto se lleve a la gran pantalla. Y hay una frase en ‘Bolante baten historia’ que me parece muy certera: ‘El único crimen perfecto es el que comete el Estado’».




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martes, 29 de agosto de 2023

Egaña | Jesús Galíndez

El lado más oscuro del PNV sale a relucir cuando del caso Galíndez se trata.

Lo más paradójico es que esa turbia faceta al final de cuentas no sirvió de nada a la causa de la autodeterminación vasca pues fue más el odio de la casta política estadounidense hacia todo lo que tuviera que ver con el comunismo que su supuesta defensa de los derechos humanos en el escenario posterior a la Segunda Guerra Mundial.

Aquí tenemos este magnífico texto de Iñaki Egaña que ahonda en el tema:


Jesús Galíndez: 60 años de una muerte sin resolver

Iñaki Egaña

Delegado del Gobierno vasco en Nueva York, la desaparición de su vivienda de la Quinta Avenida neoyorquina en Manhattan el 12 de marzo de 1956 causó una gran conmoción entre sus compañeros del PNV. Tras una infructuosa búsqueda y una deplorable investigación policial, el 30 de agosto de 1963, hace ahora 60 años, fue dado oficialmente por fallecido.

Jesús Galíndez nació en Madrid, de padre de Amurrio y madre, María Suárez Romarate, oriunda de la capital española. Su madre murió a los días del parto, por lo que Galíndez se crio en Amurrio, en el caserío Larrabeobe, propiedad de su abuelo, médico y alcalde. Finalizados sus estudios primarios, la familia lo envió interno a un colegio de Madrid. Estudió luego Derecho y la Guerra Civil le sorprendió en la capital del Estado. Organizó milicias y en 1938 ingresó en el PNV.

Lo trascendente de su trayectoria llegó cuando se ubicó en Nueva York, en 1946, desde donde trabajaría para el FBI bajo el seudónimo de Rojas, con el código de identificación 580-85 y más tarde, ya terminada su labor de aprendizaje, con el ND-507. Galíndez fue uno de los mejores agentes vascos que trabajaron para Washington en la Segunda Guerra Mundial y a comienzos de la Guerra Fría. Fue agente tras los acuerdos del lehendakari Agirre con el equipo de Franklin Roosevelt en 1942.

Buena parte de los archivos tanto del lehendakari Agirre como de Galíndez permanecen sin desclasificar. Entre los que son públicos, uno de los informes sobre su personalidad es extremadamente explícito: “La información suministrada por ND-507, unos 18 informes mensuales, es de un valor extraordinario, y la misma no es fácil de obtener. En repetidas ocasiones ha demostrado ser un informante certero y de entero crédito”.

Las investigaciones federales posteriores a su desaparición descubrieron que Galíndez trabajaba para el FBI desde su estancia en la República Dominicana y que, por su buen hacer, precisamente, fue llamado por Agirre a Nueva York. Que estuvo casi un año en Ipar Euskal Herria de agosto de 1948 a mayo de 1949 formando y tejiendo una red de nuevos agentes, y que también fue captado por la CIA, que lo expulsó de su seno en 1954, cuando Eisenhower dio un vuelco radical a su política con respecto a España, reconociendo al régimen de Franco.

En 1955 redactó su tesis en la Universidad de Columbia que trataba, en 700 páginas, sobre la dictadura de Leónidas Trujillo en la República Dominicana. En su trabajo denunciaba con detalle los asesinatos políticos del dictador, sus negocios y los de su familia, así como las complicidades de ciertos sectores de EEUU con Trujillo. Pero no pudo defender su tesis porque, como es sabido, fue secuestrado.

En 1953, cuando Eisenhower, el Vaticano y otras instancias del bando azul de la Guerra Fría reconocieron a Franco, las relaciones entre vascos y norteamericanos se enfriaron considerablemente hasta el punto de que José Antonio Agirre, Jesús Galíndez y sus correligionarios pasaron a ser, según el Departamento de Estado, «nacionalistas fanáticos», «refugiados ansiosos por dejar de serlo», etc. Y se regeneraron en molestos amigos, bajo sospecha de convertirse en enemigos. Desde 1954, Galíndez y su entorno eran investigados exhaustivamente por los servicios para los que trabajaba. Y solo una semana antes de su secuestro, había viajado a Washington a recibir instrucciones del Departamento de Estado. Galíndez y Agirre fueron la máxima personalización de esa incomodidad.

Por eso, no es de extrañar que la desaparición del primero se gestara en una empresa de ex agentes de la CIA (Robert A. Maheu). La misma empresa que luego fue contratada para asesinar a Fidel Castro o que se vio involucrada en el Watergate que provocó la caída del presidente Nixon. Tampoco de una cuestión capital como la de que Leónidas Trujillo, ordenante del secuestro de Galíndez como revancha a la denuncia de su dictadura, poseía una oficina en Nueva York para defender sus intereses, dirigida por Franklin Roosevelt junior, demócrata, hijo del presidente que había apoyado a los vascos. Roosevelt junior compartía otra empresa con Charles Patrick Clark, que representaba los intereses de la España franquista en EEUU.

Un cóctel de tendencias contrarias a Galíndez. Entre ellos presentaron la tesis, que circuló durante un tiempo, de que se había escapado a Moscú llevándose consigo medio millón de dólares pertenecientes al Gobierno vasco. El republicano Eisenhower no dejó que la investigación por la desaparición superase la esfera local. E hizo pública esa negativa ante la insistencia de The New York Times. ¿A cuento de qué tanta notoriedad? ¿A cuento de qué el presidente de la nación más poderosa del mundo dando instrucciones sobre el delegado de un país que ni existe en los mapas oficiales?

El exilio le había unido a un país que probablemente no hubiera conocido jamás, la República Dominicana y la Guerra Fría lo transformó en un incómodo y peligroso acompañante. Y su final fue como el de ese personaje, Samuel Ratchett, que, en la ficción Asesinato en el Orient Express, Agatha Christie hizo matar con una puñalada por cada uno de los doce viajeros de un tren que volaba por las campiñas europeas. Galíndez sigue siendo uno de los escenarios opacos relacionados con la Guerra Fría, en general, y la colaboración del PNV con la CIA y el FBI en particular.

El mito de Galíndez desaparecido fue creciendo desde 1956, hasta convertirse en uno de los más expandidos en la memoria colectiva vasca. Aunque sus restos ya fueron encontrados e identificados. Todas las hipótesis como la de que fue arrojado a los tiburones desde un avión, quemado en las calderas de un barco o enterrado en una playa dominicana fueron cortinas de humo.

El dictador Rafael Trujillo, ordenante de la detención y desaparición de Galíndez, murió en un atentado el 30 de mayo de 1961. Tras una interinidad compartida por Joaquín Balaguer (presidente constitucional) y Ramfis Trujillo (hijo del dictador y jefe de las Fuerzas Armadas), se promovieron elecciones generales, el 20 de diciembre de 1962, que llevaron al poder a Juan Bosch. Entre la muerte de Trujillo y la victoria de Bosch (19 meses) se produjeron numerosos crímenes políticos y una subcomisión de la OEA (presidida por el colombiano Augusto Araungo) visitó la República Dominicana para observar la situación de los derechos humanos. A comienzos de 1962, diversos grupos opositores a Trujillo, y al calor de los crímenes más recientes, denunciaron la desaparición durante la dictadura de unas 200 personas, entre ellas el propio Galíndez.

La mayoría de estos desaparecidos habrían sido enterrados irregularmente en las cercanías de San José de Ocoa, a cien kilómetros de la capital. Varios de los casos fueron denunciados a la prensa y, como es obvio, el de Galíndez saltó a los medios norteamericanos. The New York Post fue el que más información aportó al respecto. El 13 de enero de 1962 dos partidos políticos dominicanos (Partido Dominicano Revolucionario y Movimiento Revolucionario 14 de junio) crearon una comisión para identificar y recuperar los cadáveres de los muertos en la región de San José de Ocoa. Esta instauró una subcomisión destinada a identificar los restos de Galíndez y a recoger testimonios sobre su muerte.

Varios testigos declararon haber observado que, en la noche del 21 de septiembre de 1956, un cadáver fue arrojado desde un coche a un barranco, bajo el puente del lugar conocido como Arroyo Limón. También que ese mismo día estuvo en el pueblo Octavio de la Maza (presunto secuestrador de Galíndez). Dos días después, el cadáver fue enterrado en el mismo lugar por un grupo de cinco personas dirigidas por Ostaniel Pérez Díaz, alguacil de San José de Ocoa.

En los dos días que el cuerpo estuvo sin ser enterrado, al menos dos personas, Francisco Pérez Velázquez (antiguo alumno de Galíndez) y Abel Ballesteros (refugiado español y amigo de Galíndez), identificaron «sin ningún género de dudas» el cadáver como el de Galíndez. La comisión puso esos datos en poder del Gobierno dominicano y el caso pasó a manos del juez Raúl Fontana Olivier, quien abrió diligencias. Ordenó recuperar los restos, que fueron exhumados por el mismo alguacil que los había enterrado, Ostaniel Pérez Díaz. Los huesos fueron analizados por el médico Mota Medrano quien interpretó raza, estatura y edad. Coincidieron con las de Galíndez.

El juez Raúl Fontana guardó en su despacho los restos de Galíndez. A mediados de 1962, en pleno debate político sobre el futuro del país y bajo la presión de los crímenes políticos, el delegado de la República Dominicana en Naciones Unidas, anunciaba que su Gobierno no haría más averiguaciones sobre el caso y que la investigación, de haberla, correspondía a EEUU, puesto que el delegado vasco había desaparecido en territorio norteamericano. El juez Raúl Fontán archivó la causa. Y el 30 de agosto de 1963, Galíndez fue dado oficialmente por muerto.

 

 

 

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domingo, 11 de junio de 2023

Romper el Muro

Naiz le da seguimiento al caso Naparra con este artículo:


Otro golpe en el muro que mantiene oculto lo ocurrido con «Naparra» hace ya 43 años

Egiari Zor sigue en su campaña de reclamar la verdad sobre casos concretos de violencia estatal, y en este camino la estación más dramática es la de quienes fueron hechos desaparecer. Este domingo lo ha hecho ante el baserri familiar de «Naparra», víctima ocultada hace ya 43 años.

Ramón Sola

Cada 11 de junio el baserri Igarolabekoa de Lizartza es el fuego que mantiene vida la memoria de José Miguel Etxeberria Alvarez «Naparra». Sus padres Patxiku y Celes ya no están, pero la verdad sobre dónde y cómo acabaron con el militante vasco sigue faltando. Ya son 43 años desde 1980, y se le suma la impotencia añadida de intentos frustrados como la excavación en Labrit (Las Landas) en 2017.

Esta vez ha sido la fundación Egiari Zor quien ha contribuido a poner el foco sobre el caso, dentro de su campaña exigiendo que se aclaren de una vez estos crímenes de Estado, en el acto que anualmente han realizado sus allegados.

Un aurresku ha dado inicio al acto ante el monolito que recuerda a José Miguel, ante el baserri de la familia Etxeberria Alvarez, entre Lizartza y Gaztelu. «Ene begiek ez dute malko isuritzeko gogorik, denik eta bizitza bakarra bizi dutelako. Beti gogoan, maite zaituztegu», se puede leer ante un retrato del joven militante junto a su ama y su aita.

A la espera de la segunda

Su hermano Eneko Etxeberria ha explicado después el momento actual de la investigación, un tanto desesperante. Cinco años después, siguen a la espera de una nueva excavación de las autoridades francesas en el segundo lugar indicado por una fuente de las cloacas del Estado a la que se otorga cierta credibilidad. La primera no dio resultado y aumentó la desazón de sus allegados; entonces todavía vivía Celes Alvarez.

«Ya veis que seguimos sin poder romper ese muro, pero entre todos y con esfuerzo al final conseguiremos encontrar agujerearlo», ha aseverado Etxeberria, tras dar las gracias a quienes siguen en esta pelea.

Tras el sonido de la gaita y el ‘Eusko Gudariak’, el sencillo acto se ha cerrado con tres gritos: «Gora Euskadi askatuta», «Gora Naparra» y «Gora gu eta gutarrak». Un almuerzo animado con música ha prorrogado esta efeméride y renovado el compromiso con la búsqueda inacabada, con el esclarecimiento de una desaparición cuya ocultación cada vez resulta más incomprensible. La ONU tiene catalogado a José Miguel Etxeberria como víctima de desaparición forzada.

A Igarolabekoa se han acercado para solidarizarse con la familia otras víctimas de la guerra sucia, como Fermin Rodríguez, hermano de Germán Rodríguez (Sanfermines 1978) y Axun Lasa, hermana de Joxean Lasa, víctima de los GAL.

 

 

 

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viernes, 15 de julio de 2022

Etxeberria y la Memoria Democrática

Desde Naiz traemos a ustedes el sentir de Paco Etxeberria con respecto a la Ley de Memoria Democrática aprobada por el Congreso de los Diputados.

Aquí la información:


El forense Paco Etxeberria califica la Ley de Memoria como un «avance extraordinario»

A juicio de Paco Etxeberria, resultaba «impensable» que el texto legal fuera a llegar tan lejos. Destaca que los historiadores cifran entre 130.000 y 140.000 los ejecutados y desaparecidos en el Estado español, de los cuales unos 55.000 fueron enterrados en Andalucía.

El forense Paco Etxeberria, asesor de la Secretaría de Memoria Democrática, considera que el proyecto de Ley de Memoria Democrática aprobado ayer en el Congreso de Madrid representa «un avance extraordinario» respecto a los instrumentos legales que había antes para atender a las víctimas de la guerra de 1936 y de la posterior represión franquista.

A su juicio, resultaba «impensable» que el texto legal fuera a llegar tan lejos y que reconociera la tipología de víctimas perseguidas por el uso de su idioma, por su orientación sexual o a quiénes les robaron, y ha valorado la creación de una fiscalía especial para investigar esta materia.

Entrevistado en Radio Euskadi, ha añadido que esta ley ayudará a reconocer vulneraciones pasadas de derechos humanos, a fortalecer la democracia y reconocer cuestiones que estaban pendientes y en su día no fueron investigadas por nadie gracias a que hoy hay otra conciencia social.

Etxeberria ha destacado que los historiadores han cifrado entre 130.000 y 140.000 los ejecutados y desaparecidos en el Estado español fuera del frente de guerra, casos «hacia los que hay que prestar especial atención porque Naciones Unidas lo exige, como posibles delitos de lesa humanidad».

La investigación se quedará en unos 20.000

Sin embargo, al haber pasado ya 80 años, muchas de esas fosas «se han desbaratado» y los restos han desaparecido, por lo que la investigación se reducirá a unos 20.000. «No vamos a encontrar a todas las víctimas», ha lamentado, y ha explicado que además en un 10% de los restos no se suele lograr extraer ADN para identificar a la persona.

En Araba, Bizkaia y Gipuzkoa ya se ha hecho un censo de entre 5.000 y 6.000 personas ejecutadas, pero en otras zonas se calculan «cifras increíbles», como en Andalucía, donde son unos 55.000 y por ejemplo solo en Córdoba capital 3.000. Un equipo de la Sociedad de Ciencias Aranzadi trabaja en Sevilla, donde ya han recuperado 1.200 cadáveres con tiros en la cabeza.

Etxeberria, por su parte, trabaja actualmente en la exhumación de una fosa en Paterna con restos de unas 150 personas, junto a la que hay otras fosas «a donde llevaron a asesinados en Valencia y los enterraron clandestinamente». Ante esas situaciones, con la nueva ley «se puede reconocer el sitio, dignificarlo y si es viable, exhumar los restos y hasta llegar a identificarlos. El final de esta tarea acaba con la entrega digna de los restos a los familiares».

«Lo más normal del mundo»

Por ello, ha rechazado tajantemente que recuperar estos restos «reabra heridas o divida a la ciudadanía», como defienden formaciones de derecha, y ha subrayado que alcaldes y concejales de esos partidos «no opinan lo mismo, porque les parece lo más normal del mundo» investigar para recuperar los restos de las fosas que hay en sus municipios.

En este sentido, ha defendido la recuperación de los restos de antifranquistas enterrados en El Valle de los Caídos, y se ha preguntado «por qué Franco tras la guerra, con un país destruido, pobre y hambriento hizo un plan para recuperar a los muertos de su lado» y «ahora alguien se puede oponer a que hijos o nietos pidan la exhumación» de sus familiares.

 

 

 

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sábado, 14 de mayo de 2022

Gesaltza y las Víctimas del Franquismo

Y bueno, ya que estamos hablando de víctimas, de revictimización y de "casos sin resolver", aquí les dejamos con esta información publicada por Naiz:


Acto en memoria de las víctimas del franquismo en Gesaltza este domingo

Ahaztuak 1936-1977 rendirá homenaje este domingo a dos vecinos de Gasaltza que fueron «arrancados de sus casas» después del alzamiento militar fascista. Durante el acto estarán presentes familiares de ambos y se colocará un panel explicativo de los hechos.

La asociación Ahaztuak 1936-1977 ha organizado para este domingo, 15 de mayo, un acto de memoria en Gesaltza en homenaje a las víctimas del franquismo. Tendrá lugar a las 12.00 en el espacio conocido como Plazoleta de los Columpios.

Este lugar, situado en el centro del pueblo, era el lugar donde se alzaba la casa en la que vivió José María Gartzia Sáez, ‘Rioja’, de la cual fue arrancado junto a su cuñado Francisco Cruzado Fernández de Aranguiz, las dos víctimas a las que se les va a rendir especial homenaje en el acto del domingo.

Durante el acto estarán presentes familiares de ambos, se colocará un panel recordatorio y explicativo de los hechos que sufrieron ambos, además de una placa que nombrará a dicha plazoleta como «Plaza de la República».

Con esta iniciativa, desde Ahaztuak 1936-1977 quieren recordar a estos dos vecinos de Gesaltza «pero también junto con su nombre y su memoria a todas aquellas personas de Añana que fueron represaliadas de una u otra forma durante la contienda militar provocada por el golpe de estado y la dictadura franquista» y «de forma especial» a las que pagaron con su vida su amor a la libertad, la igualdad y la justicia social, «valores estos que el ideario de la II República recogió como nunca antes se haba hecho a lo largo de la historia del Estado español».

Memoria

En Gesaltza, uno de los pueblos del norte alavés, fueron detenidos el 8 de agosto de 1936 los vecinos José María Gartzia Saez, ‘Rioja’, y Francisco Cruzado Fernández de Aranguiz, cuñado del anterior, cuentan desde la asociación.

Ambos fueron sometidos a un Consejo de Guerra incoado por los golpistas y tras este ‘Rioja’ fue enviado al fuerte de Ezkaba, en Iruñerria, «encontrándose allí preso en las fechas en que se produjo la conocida fuga del 22 de mayo de 1938». Posteriormente fue trasladado al campo de concentración existente en Urduña, donde estuvo preso un largo tiempo.

«Peor suerte correría su cuñado Francisco Cruzado», explican. Sin haber siquiera pasado por el Consejo de Guerra, Cruzado quedó en libertad: «Una libertad que no le permitió llegar a su casa ni reencontrarse con sus familiares y allegados, pues todo apunta a que fue esperado por los fascistas y asesinado por ellos, siendo desde entonces uno más de los miles de desaparecidos que hasta hoy pueblan las cunetas de toda el Estado español».

La mayor parte del territorio alavés quedó de inmediato bajo control de los franquistas, por lo que allí no hubo frente de guerra ni enfrentamientos armados, «aunque ello no fue óbice para que las personas de ideología contraria a los sublevados fueran perseguidas y detenidas y muchas de ellas asesinadas, como dan testimonio las entre 350 y 400 personas que engrosan la lista negra de los asesinados» en esta provincia en ese periodo de tiempo, recuerdan desde Ahaztuak 1936-1977.

 


 




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domingo, 17 de abril de 2022

Agur eta Ohore Rosario

México ha perdido a una de sus más grandes luchadoras sociales.

De alguna forma, también ha sido una gran pérdida para Euskal Herria.

Ha fallecido la mexicana de origen vasco Rosario Ibarra de la Garza, mejor conocida como Rosario Ibarra de Piedra, madre del desaparecido político Jesús Piedra Ibarra, siempre solidaria con el proceso de autodeterminación del pueblo vasco, especialmente con los refugiados.

Aquí les traemos lo que Blanche Petrich ha escrito acerca de ella en La Jornada:


Durante décadas, apoyó a madres, esposas y hermanas de los ausentes

Nunca logró saber el paradero de su hijo Jesús ni de muchos otros, a quienes adoptó como propios

Blanche Petrich

Rosario Ibarra de Piedra dejó vida y familia en Monterrey en 1975 cuando decidió que nunca dejaría de buscar a su hijo, Jesús Piedra Ibarra, capturado a los 21 años por elementos de la Dirección Federal de Seguridad (DFS), trasladado al Campo Militar Número Uno y, a partir de ahí, desaparecido.

Una noche se lo comunicó por teléfono a su esposo, el doctor Piedra Rosales. "Lo voy a encontrar, papi", le dijo. Él estuvo de acuerdo: “Cuando des con él, dime ¡Eureka! (he hallado, en latín); así sabré que lo has encontrado”. De ahí salió el nombre del Comité ¡Eureka!, que primero se llamó Comité Pro Defensa de Presos, Perseguidos, Desaparecidos y Exiliados Políticos.

La gran luchadora murió ayer a la una, sin haber desentrañado la verdad sobre el paradero de su muchacho y de muchos como él, a quienes adoptó como propios y acogió en su corazón de madre.

Se lo preguntó a Luis Echeverría, a José López Portillo, a Miguel de la Madrid, a Carlos Salinas, a Ernesto Zedillo, a Vicente Fox, a Felipe Calderón… sexenio tras sexenio hasta que le dieron las fuerzas. A todos les reclamó y exigió: "Si cometió un delito, júzguenlo, yo sólo quiero saber dónde lo tienen". Acudió a todos los procuradores de esas épocas, a todos los secretarios de Gobernación, a cientos de prisiones, ministerios públicos y morgues. Se ponía mucho rímel, me contó un día, "para obligarme a no llorar frente a esos señorones del poder".

Pelear sin odio

Abrió la brecha en la lucha por los derechos humanos desde los años 70 del siglo pasado. "Peleaba sin odio", dijo Gabriela Mistral sobre José Martí. También se aplica a esta mujer norteña, indoblegable, elocuente, que empezó exigiendo la aparición con vida de su hijo Jesús, y así siguió, por décadas, alentando y formando el río de madres, esposas y hermanas de las víctimas de ese crimen de Estado que en el México de 2022 sigue impune.

Pero no fue a raíz del secuestro y desaparición de Guli (así le decían en casa a su hijo de 21 años) que Rosario, la doña, empezó su camino. Antes, con su esposo, el doctor Piedra, había participado en las protestas por los presos políticos del 68, los asesinatos del Jueves de Corpus en San Cosme y la desaparición de los primeros guerrilleros del Frente de Liberación Nacional (FLN) en Chiapas.

Cuando Jesús cayó en un operativo contrainsurgente sin que policía o Ejército reportaran su captura, su madre se trasladó de Monterrey a la capital para buscarlo, dejando atrás a sus otros hijos, su marido y su casa.

Se empezó a tejer la red

Poco se sabía en esa época de la operación de la Brigada Blanca, grupo ilegal que actuaba como escuadrón de la muerte bajo las órdenes del director de la DFS, Miguel Nazar Haro.

Y aquí se quedó, dispuesta a llegar hasta la verdad sobre el paradero de Jesús, con ese rostro de muchacho que se nos hizo tan familiar, porque Rosario lo llevaba siempre en el pecho, en grandes medallones que ella elaboraba, sobre sus vestidos negros, expresión de un luto que nunca se cerró.

Un día, cuando esperaba informes frente al portón del Campo Militar Número Uno, encontró a otra mujer, morenita y amable, que preguntaba también por su esposo. Se llamaba Celia Piedra: "Compartimos apellido y dolor, pero no somos parientes". Sin embargo, se hicieron hermanas. Luego hallaron a otra mujer, y a muchas más, de Chihuahua, Sinaloa, Guerrero, Jalisco, Sonora, Oaxaca, otras familiares de personas detenidas-desaparecidas. En esa época ni siquiera estaban acuñados los términos derechos humanos ni desaparición forzada.

Se empezó a tejer la red y a construir la causa. El lema "Vivos se los llevaron, vivos los queremos" empezó a ganar terreno en las calles y las plazas. Nació el Comité Eureka en 1977, años antes de que sus compañeras de ruta, las argentinas Madres de la Plaza de Mayo, se plantaran con sus pañuelos blancos en la Casa Rosada de Buenos Aires. Desde los despachos de los funcionarios, en los dos países, las empezaron a llamar "locas". Los que simpatizaban con ellas las llamaron "las doñas".

En su libro Fuerte es el silencio, la escritora Elena Poniatowska relata las extenuantes correrías de Rosario para acercarse a mandatarios y jefes. Y recoge esta declaración de ella: “Yo sigo yendo y viniendo, hago lo imposible, lo haré hasta que muera. Un hijo de Echeverría me dijo, chanceándome: ‘Señora, es usted más terca que una mula coja’. Moriré terca, pero no puedo ser más que terca; aunque mi hijo esté muerto, tercamente seguiré para que vuelvan los demás, aparezcan los otros jóvenes, que también son Jesús, mi hijo, mis hijos”.

"Pinche vieja loca"

Poniatowska fue de las muy pocas periodistas que se lanzó a reportear la huelga de hambre que convocó Rosario al frente del Comité Eureka de madres de desaparecidos de la guerra sucia en el atrio de la Catedral Metropolitana en 1983. Este movimiento, hostigado día y noche por elementos de la policía y la DFS, fue ignorada por los medios de comunicación, por lo que Elena decidió invitar un día a José Pagés Llergo, director de la revista Siempre, al plantón. “Me dijo textualmente: ‘pinche vieja loca’. Nunca supe si se refería a mí o a ella, más bien creo que a ambas. Rosario rompía los cánones, estaba en la oposición, se salía del huacal”. Eran los años álgidos del terrorismo de Estado.

Una regla de oro de ese movimiento fue la civilidad. Luchaban, tomaban las calles, iban a todas las marchas, esgrimían banderas, mantas, ideas, exigencias, razones.

"Nosotros, que fuimos las primeras en sufrir el secuestro de nuestros hijos, y peor aún, que fue el Estado quien nos los secuestró, seguimos esperanzadas y luchando, pero sin odio, sin pedir que torturen a los torturadores ni que les apliquen la pena de muerte a los responsables de la desaparición forzada", decía. La pelea sin odio.

Esa pelea salvó la vida a algunos. Es el caso de Mario Cartagena, El Guaymas (1952-2021), guerrillero de la Liga 23 de septiembre. En abril de 1978 cayó gravemente herido en un enfrentamiento en la Ciudad de México. Miembros de la Brigada Blanca lo secuestraron de la Cruz Roja. Su madre y Rosario Ibarra se movilizaron rápidamente y al día siguiente, más de 5 mil telegramas aterrizaban en el escritorio del Presidente, exigiendo su presentación con vida, que se logró de inmediato.

De las calles, Rosario y las doñas pasaron a la lucha política para dar relevancia a su causa. Así fue como en 1982 y en 1988 Rosario fue postulada por el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), de corte trotskista, a la Presidencia. En 1985 fue diputada federal y en 2006 y 2012 fue senadora por el Partido de la Revolución Democrática, desde donde brindó su apoyo a las sucesivas candidaturas de Andrés Manuel López Obrador.

Antes, en 1988, a raíz del fraude electoral cometido por el salinismo en contra de la candidatura de Cuauhtémoc Cárdenas, Rosario Ibarra, por el PRT, y Manuel Clouthier, por Acción Nacional, apuntalaron las protestas de Cárdenas contra el fraude.

Levantamiento del EZLN

En 1994, el levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en Chiapas tocó las fibras del corazón de Rosario y varias doñas, que de inmediato se apersonaron en la zona de los insurgentes para brindar su abrazo y su apoyo. En su pequeño departamento en la Condesa, las doñas se reunían para discutir todo tipo de gestos de solidaridad, y en la cocina Rosario preparaba un fantástico manchamanteles, que fantaseaba algún día poder compartir con el subcomandante Marcos.

Como el levantamiento coincidió con la segunda campaña presidencial de Cárdenas, éste decidió viajar hasta Guadalupe Tepeyac, en Ocosingo, para dialogar con el EZLN. Rosario iba a su lado. La visita no resultó bien, ya que la presencia del candidato fue recibida con hostilidad por el subcomandante. De regreso de la selva a San Cristóbal, Cárdenas y la señora Ibarra viajaban tranquilos en la cabina de un camión de carga, discutiendo el fondo del mensaje (o "regaño") de los zapatistas, que ambos habían comprendido sin rencor.

En 2003, por las denuncias de la señora Ibarra, fue detenido Nazar Haro, ya octogenario, señalado por la desaparición de Jesús Piedra e Ignacio Salas Obregón, pero después de un corto tiempo fue liberado y exonerado.

 

 

 

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domingo, 27 de marzo de 2022

El Caso «Basajaun»

Y ya que se ha abordado el derecho a la verdad, a la justicia y a la reparación pongamos sobre la mesa el caso de Josu Zabala.

Lean lo que Naiz nos tiene que decir:


25 años de ocultación no hacen desistir a la familia de «Basajaun» ni a Egiari Zor

«Solo queremos verdad», tan simple y a la vez tan aparentemente imposible 25 años de la muerte de su hijo, Josu Zabala «Basajaun». Es el mensaje de María Jesús Salegi en el acto celebrado este sábado en Etxarri-Aranatz por Egiari Zor, a cuya reivindicación ha puesto voz Eneko Etxeberria.

El de Josu Zabala «Basajaun» es uno de los casos de militantes de ETA muertos que más opaco permanece, cuando ha pasado ya un cuarto de siglo desde que el cadáver se hallara en Punta Mendata (Itziar). Así lo ha recordado Egiar Zor con un acto este sábado tarde en su localidad, Etxarri-Aranatz.

María Jesús Salegi, la madre de Zabala, ha remarcado la exigencia de verdad. «Es nuestro único objetivo», ha apuntado tras recibir el cariño de los asistentes a este acto de recuerdo y reivindicación.

«Quisiéramos decir algo nuevo, pero no ha habido forma de tirar para adelante. Lo evidente es que Josu no se suicidó. Encerraron la verdad con una versión oficial. Les fue suficiente para dejar de lado el procedimiento judicial. En cualquier caso, hemos tocado todos los estamentos judiciales, porque la verdad es nuestro único objetivo. Es lo que les debemos a quienes lo han dado todo», señaló.

Como ha subrayado el colectivo de víctimas de la violencia estatal, que ha proyectado un vídeo sobre el caso, «la versión oficial emitida sobre su muerte [suicidio], antes incluso de la práctica de pruebas, se desmoronó por los resultados de las pruebas practicadas durante los siguientes días. El proyectil causante de la muerte no fue encontrado en el lugar donde apareció el cuerpo sin vida. Según el informe técnico-policial, la pistola encontrada junto al cuerpo de Josu Zabala no presentaba rastro alguno de sus huellas, ni restos orgánicos de ningún tipo».

Hay más: «En el lugar donde aparece el cuerpo no se encontraron restos de sangre, a pesar de la herida de bala, con orificio de entrada y salida, que presentaba el cuerpo». Y por si todo ello fuera poco, «los restos de tierra en su calzado presentaban distinto color y diferente composición mineralógica con respecto a las muestras de tierra correspondientes al lugar donde fue hallado».

¿Quién disparó y dónde ocurrió? son dos de las preguntas procedentes y que siguen sin respuesta en la actualidad. No hay dato alguno sobre los cuatro días transcurridos desde la última que se le vio, en Bilbo en la jornada final de Korrika, hasta el 26 de marzo en que «Basajaun» fue hallado muerto. La verdad sobre la violencia estatal aparece sellada a cal y canto una vez más.

«Coartada para tapar»

Una de las vías por las que pudiera aflorar luz, ha recordado Egiari Zor, es la Ley de Secretos Oficiales, que todavía mantiene vigente su versión franquista, en la que ni siquiera hay plazos de desclasificación de documentos.

Lo ha recordado en nombre del colectivo alguien que también es víctima directísima de esa opacidad: Eneko Etxeberria, hermano de José Miguel Etxeberria «Naparra», desaparecido desde 1980. «La supuesta seguridad nacional no se puede utilizar como coartada para tapar la vulneración de derechos humanos ni para impedir que se asuman responsabilidades», ha dicho.

Con todo, Egiari Zor ha dejado claro que no tirará la toalla y seguirá perseverando para lograr la verdad, comenzando por difundir estos casos, como viene haciendo en actos sucesivos estos últimos meses.

 

 

 

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