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sábado, 19 de julio de 2025

Egaña | Identificando el Campo de Batalla

Desde su perfil de Facebook traemos a ustedes este texto que pensamos, ayudará en el análisis de la coyuntura que nos ha tocado vivir en los albores del Siglo XXI:


Identificando el campo de batalla

Iñaki Egaña

La guerra es la continuidad de la política por otros medios. Un clásico que nos lleva a una conclusión también común: todo es política. Ya Platón, Aristóteles, Locke, incluso Maquiavelo, definieron la política, o su filosofía, desde un punto de vista que hoy marcaríamos con el apellido “occidental”, quizás por nuestra petulancia, con mayúscula. Y en estos tiempos de acontecimientos, asimismo con mayúscula, en los que el (des)orden mundial forjado tras la finalización de la Segunda Guerra mundial ha saltado por los aires, las incertidumbres y la apertura de un insólito tempo político, abren nuevas lecturas de inteligencia estratégica.

Sucede, sin embargo, que los actores que dieron cuerpo al orden mundial, mantienen su naturaleza surgida en tiempos de la colonización occidental del planeta, abandonando organismos como la OMS (Organización Mundial de la Salud), CDHNU (Derechos Humanos), Acuerdo de París de 2016 (control de emisiones) y amenazando con hacerlo del FMI, Banco Mundial y la OMC. Ese Occidente, sin señalarlo explícitamente, ya han destruido las convecciones de Ginebra y las múltiples disposiciones del Derecho Internacional Humanitario en diversos escenarios (el genocidio de Gaza el más visual), con el liderazgo de EEUU-Israel y la Unión Europea, en particular Berlín, Londres y París. Un proyecto para mantener un mundo unipolar, a través de los viejos argumentos de la colonización -despojo económico, conquista militar, extracción de recursos y categorización humana- y hacer buena la lectura que hizo Fukuyama, a la conclusión de la Guerra Fría, del fin de la historia. Dejar todo como estaba, con Occidente gestionando el planeta a su antojo. La victoria final del (neo)liberalismo.

Esta visión excluyente, que descalifica al conjunto de la humanidad, ha tenido un componente que en estos últimos años ha destacado notablemente. La naturaleza engreída de Occidente ha llevado a infravalorar no sólo los valores del resto del planeta, sino que, en esa línea arrogante, ha convertido su modelo de “democracia” en argumento para justificar sus ofensivas militares y económicas, minimizando también la posibilidad de que afuera de ese marco, pudieran surgir y desarrollarse otras comunidades exitosas, o al menos estables. Esta infravaloración -continuando con los análisis de inteligencia de las últimas décadas- ha sido especialmente notoria en la llamada “Guerra de los 12 días de Irán”, donde Occidente supuso lo habitual. Que un bombardeo masivo de diversos enclaves estratégicos de Teherán y otras ciudades, más la eliminación de sus responsables, llevaría al colapso de la república islámica, el levantamiento de su pueblo y la vuelta de Reza Pahlavi para instaurar la “democracia”. A pesar de los daños evidentes, el apoyo popular al régimen y la réplica iraní sobre Israel, con la destrucción de sus bases estratégicas, sorprendió aparentemente al consorcio militar que decretó una férrea censura y exigió una tregua inmediata. El colapso cambiaba de trinchera. Similar situación se había repetido en Ucrania desde el golpe de Estado de 2014 y la apertura de una guerra aún abierta. Cuando en 2022 Kiev y Moscú llegaron a un acuerdo en Estambul para frenar el conflicto, la OTAN decidió torpedearlo. Ejecutó al negociador ucraniano y abrió sus bases a una guerra clásica: vencedores y vencidos. El reciente enfrentamiento entre Pakistán e India, saldado en unos pocos días tras la supremacía de los aviones J-10C chinos utilizados por Karachi frente a los Rafale franceses de Delhi, parte, asimismo, de una misma lectura. Occidente tiene los mimbres tecnológicos y militares para dominar el planeta. El resto de la humanidad sigue en las cavernas y su civilización es irrelevante.

Semejantes interpretaciones políticas parten precisamente de esa leyenda común y extendida de un planeta en el que económica, científica e intelectualmente, la única civilización capaz de sobrevivir con códigos propios es la occidental. Esa infravaloración irrumpe de una visión parcial del campo de batalla. Una percepción de que la supremacía se consigue exclusivamente en los terrenos bélicos y mercantiles, históricamente occidentalista. Como si las cohesiones comunitarias, las diversificaciones, el desarrollo económico autónomo y la solidaridad política entre diferentes tuvieran cabida en un mundo dominado por Wall Street, la City londinense o el departamento de Defensa de EEUU. Por ello, los No Alineados en su época, los BRICS, la Organización de Cooperación de Shanghái y otros han sido secundarios, hasta convertirse hoy en enemigos abiertos.

Esa misma lectura, en nuestro diminuto espacio territorial (somos el 0.038% de la población mundial), la hemos vivido bien de cerca. Es evidente que los aspectos económicos y militares son la base de la victoria, pero no todos. Tras la guerra de 1936 nos dieron por muertos políticamente y cuando una nueva generación levantó el país, las detenciones de finales de 1960 llegaron a que los estrategas del régimen calificaran aquella primavera vasca como un gripe pasajera. Así lo han hecho durante décadas, tras “descabezar” una y otra vez a unos y otros. Hoy, los análisis han cambiado de signo. En 2005, cuando ETA y el Gobierno español se sentaron a negociar en Suiza y Noruega, en una de las reuniones, los delegados de cada parte se echaron los trastos a la cabeza, acusándose de numerosas acciones. Hasta que el hispano cortó los reproches mutuos con una idea que, más o menos resumida, venía a decir: “No os enteráis de que el Estado, cuando vea peligrar su posición o naturaleza, ejecutará todas las herramientas a su alcance. Todas”.

Una idea universal que se puede trasladar a la situación planetaria actual. La idea de un mundo bi-tri polar, multipolar, es contraria a la esencia de Occidente, al igual que la diplomacia sobre una base negociadora. Por eso es importante identificar los campos de batalla, rehuir las debilidades e incidir en las fortalezas y la cohesión. No todo se dirime en Waterloo o Verdún.

 

 

 

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domingo, 1 de septiembre de 2024

Castillo | Colonialismo, Neocolonialismo y Multipolaridad

Desde el portal de Rebelión traemos a ustedes este interesante texto del cual recomendamos ampliamente su lectura.

Adelante:


Colonialismo, neocolonialismo y multipolaridad

Vladimir Castillo Soto

En el capítulo XXIV del primer tomo de El Capital, crítica de la economía política Carlos Marx estudia el proceso de la acumulación originaria del capital: en él expone buena parte de los métodos de rapiña y expoliación aplicados por el naciente capitalismo occidental. Es un libro que es necesario releer frecuentemente para tener presente cómo hemos llegado a la situación actual. La violencia europea se expandió e impuso por todo el mundo. Matanzas, robos, violaciones, esclavización de millones de seres humanos y abusos de todo género se acometen con la vil excusa de evangelizar y civilizar. Los europeos occidentales se convirtieron en la peor plaga para el género humano, que con la colonización arrasó, expolió y se apropió de continentes enteros, América, África, buena parte de Asia y Oceanía fueron sus presas. En estos quinientos años el capitalismo evoluciona y durante el siglo XX se convierte en el brutal imperialismo corporativo financiero, neocolonialista, que con su supremacismo y neoliberalismo pretende seguir asesinando, explotando y robando a buena parte del planeta.

Después de arduas y prolongadas luchas, algunas de ellas muy sangrientas, la mayoría de los pueblos del Sur lograron su “independencia” política, y quedó gran parte de ellos en terribles condiciones económicas de dependencia y de explotación de sus riquezas por parte de colonos y empresas de las metrópolis. India, Vietnam, Argelia, Angola, Sudáfrica, Indonesia y decenas de otras excolonias son ejemplo de ello en el siglo XX. Ya en el siglo XIX la América hispana con Haití a la cabeza habían dado la lucha por su independencia del yugo español y francés respectivamente. Aunque dieron sus luchas en períodos históricos muy diferentes, con características muy distintas, la mayoría de los países que fueron colonia están necesitando, con urgencia, una segunda y, ojalá, definitiva independencia, sobre todo en lo cultural, lo económico y lo político, que es lo único que puede asegurarle a sus pueblos una soberanía real y un desarrollo social y económico armonioso y sostenible.

En el planeta aún quedan más de 60 territorios que son colonias de hecho y de derecho, como por ejemplo, Puerto Rico, Guyana Francesa, Guadalupe, Martinica, Nueva Caledonia, Polinesia Francesa, Islas Malvinas, Islas Caimán, Aruba, Curazao, Bonaire, Guam, Córcega, Islas Canarias, Groenlandia, Euskal Herría, Galicia, Cataluña, Escocia y muchos otros. Las Naciones Unidas tiene el deber de colaborar con las poblaciones autóctonas de estos territorios a reencontrar la soberanía plena y su derecho a la autodeterminación, además a ser compensados de manera adecuada por la opresión y el expolio sufrido durante siglos.

Lamentablemente, en grandes territorios como Australia, Nueva Zelanda, Canadá y los Estados Unidos de América sus habitantes fueron prácticamente exterminados y reducidos a reservas y otros tipos de segregación que permitió la apropiación absoluta de sus tierras por los racistas invasores anglosajones.

Durante el proceso de decolonización en muchas excolonias el poder que se transfirió fue el político, en muchos casos tutelado, y quedó buena parte de las riquezas naturales bajo el control de empresas coloniales y/o transnacionales. Hubo una planificación del uso y explotación de las excolonias por parte de las metrópolis que se basó en la mayor apropiación posible de los recursos naturales incluida la mano de obra semiesclavizada o muy barata. El objetivo era la máxima explotación económica posible en base a un extractivismo rapaz, crudo y puro de materias primas. El neocolonialismo aseguraba una relación de dependencia casi absoluta de sus antiguos amos y en algunos casos se llegó a entregar el manejo de su política monetaria y financiera a ministerios y bancos de las metrópolis coloniales y a supeditar su política exterior y otras decisiones de importancia a organizaciones como la Commonwealth británica y su equivalente francés.

También, hay que mencionarlo, muchas excolonias buscaron sus propios caminos, se enfrentaron a los poderes fácticos de los imperios y sufrieron toda clase de sabotajes, bloqueos y humillaciones. Hubo líderes importantes como Nasser, Sukarno, Nehru y otros que organizaron la Conferencia de Bandung y más tarde la Organización de Países No Alineados, que lograron agrupar parte de los países del Sur y luchar por los intereses de los mismos. Sin embargo, podemos decir que no se logró erradicar el colonialismo, simplemente evolucionó a nuevos formatos, tan o más opresivos y explotadores que los anteriores, encubiertos algunos y muchos otros abiertos y explícitos. La deuda moral y económica de Occidente con el Sur Global, por los procesos coloniales y neocoloniales es gigantesca y sigue pendiente de ser cancelada.

El neocolonialismo se expresa de múltiples maneras, entre ellas, en el uso del dólar como moneda única de intercambio comercial, tratados de libre comercio injustos para los países del Sur, la imposición de perversos mecanismos de endeudamiento y de políticas neoliberales de privatización y antisociales aplicadas por organismos financieros como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM) y los Bancos de Desarrollo, que se complementan perfectamente con la Corte Penal Internacional, la Organización Mundial del Comercio, la hegemonía cuasi absoluta en la industria cultural y la cartelización de los medios de comunicación e información y las redes sociales, el modelo de democracia dirigida desde el Norte al servicio de sus corporaciones, su aristocracia y su plutocracia, las estructuras de las Naciones Unidas que están al servicio de Occidente, es decir, todo un sistema basado en sus reglas, las cuales son violadas cada vez que los intereses occidentales así lo requieren. En otras palabras, el neocolonialismo es una de las “patas” más necesaria del mundo unipolar que Occidente pretende mantener vigente y que hay que destruir, hasta sus cimientos lo antes posible, si queremos sacar para siempre a nuestros pueblos de la pobreza y garantizarles un futuro digno, soberano y en paz.

Algunos países e incluso regiones enteras del planeta, como el caso de África, están planteando desde hace mucho tiempo que los explotadores y saqueadores paguen reparaciones y pidan disculpas por los daños morales, económicos, culturales, éticos, ecológicos, sociales, religiosos y otros que los imperios coloniales y sus descendientes infligieron a centenares de pueblos y naciones que sufrieron los efectos y consecuencias del colonialismo, la esclavización e incluso el genocidio de sus poblaciones.

Este tipo de iniciativas son muy válidas, las valoraciones de los daños del colonialismo de los últimos quinientos años y el neocolonialismo actual deben ser determinadas con mucho cuidado y seriedad haciendo un trabajo de investigación historiográfico muy sólido, diferenciado, exhaustivamente documentado, ojalá con el apoyo de instituciones oficiales nacionales y multilaterales como la Unión Africana o la Comunidad Caribeña y universidades locales, compartiendo esfuerzos e información entre organizaciones homólogas de todo el mundo y evitando la participación de ONGs y movimientos creados expresamente desde Occidente para incidir en estos procesos, fundamentalmente con dos finalidades, sabotear los procesos y hacerlos inviables o acercarse a los países para establecer diálogos y por la vía de los programas de apoyo económico y financiero formalizar y profundizar su control neocolonial a largo plazo.

Así pretenden estar listos para pagar su deuda moral, cuando en realidad sus intenciones y planes son lograr que sus instituciones financieras y corporaciones transnacionales, como por ejemplo, la Sociedad Americana de Derecho Internacional (ASIL, por sus siglas en ingles), la Open Society Fundation de George Soros, el FMI, el BM, el Banco Interamericano de Desarrollo, BlackRock Corporate entre muchos otros amplíen su participación en los sectores críticos de las economías, profundizando y ampliando su control neocolonial, asegurando así mantenerse como líderes y policías únicos del planeta.

Algunos estudiosos plantean que, aun hoy día, los modelos básicos del dominio colonial occidental sobre los países del Sur Global determinan la economía mundial. Las “metrópolis” explotan a los países en desarrollo calculando sacar ganancias, cuyos volúmenes sobrepasan mucho los daños acumulados de la época colonial. Los programas económicos neoliberales, impuestos por las instituciones financieras occidentales limitaron el desarrollo de los países del Sur. Llevados por la fuerza a pactar acuerdos desbalanceados de “libre comercio” que favorecían a las empresas transnacionales, en los últimos tiempos se han exportado materias primas por más de 2.2 billones de dólares al año a un precio mucho más bajo, configurados en las bolsas de valores occidentales, y eso sin contar con otras expensas del sistema de Breton Woods como corrupción, decrecimiento ilegal de capitales y repatriación de beneficios. Con esto la suma del daño acumulado a los países del Sur Global desde el inicio de la época colonial se estima en más de 200 billones de dólares, recursos que han podido ser dirigidos a sanar las graves heridas, desigualdades e injusticias dejadas por el colonialismo y neocolonialismo impuesto por Occidente para su beneficio.

El sólido poder de China, el renacer de Rusia, el crecimiento de India, la independencia política real de Sudáfrica, Mali, Níger, Burkina Faso y otros países africanos, la fortaleza de Irán, los BRICS+, el ALBA-TCP en América Latina y el Caribe, la ASEAN y la Unión Económica Euroasiática en Asia son, sin duda, muestras claras del indetenible mundo multipolar que emerge. Organizarse, conformar y consolidar polos de poder es el camino para lograr que nuestros países construyan su desarrollo, con justicia social y soberanía plena, y exigir que Europa y sus exhalaciones anglosajonas paguen su maldad y daños acumulados e infligidos al Sur Global en los últimos cinco siglos. Sin una reorganización real de la arquitectura global política, cultural, comercial y militar no se puede hablar de compensaciones reales para los afectados por las nefastas consecuencias del colonialismo y neocolonialismo, ni de la conclusión del proceso de decolonización.

 

 

 

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sábado, 11 de enero de 2020

La Ministra Arancha

Malas noticias para Euskal Herria desde el ámbito de la investidura de Pedro Sánchez... el inquisidor Fernando Grande Marlaska continuará con la cartera de Ministro de Interior.

Lo anterior lo cita Naiz en este artículo en el que se nos habla de la designación de una vasca para ser la titular de la cartera del Ministerio de Exteriores. O sea, será la persona encargada de lidiar con todo el tema de los fallos del TJUE a favor de los represaliados políticos catalanes electos como eurodiputados.

Lean ustedes:


Sorpresa en la conformación del Gobierno Sánchez. Una tolosarra con amplio curriculum en Naciones Unidas y la Organización Mundial del Comercio será ministra de Exteriores: Arancha González Laya tiene 50 años, es muy poco conocida en Euskal Herria (está fuera desde 1992) y no ha tenido adscripción política clara.

La nueva ministra de Asuntos Exteriores, UE y Cooperación en el Gobierno de Pedro Sánchez será Arancha González Laya, actual directora ejecutiva del Centro de Comercio Internacional, una agencia conjunta de las Naciones Unidas y la Organización Mundial de Comercio, han confirmado fuentes del Palacio de la Moncloa.

Nacida en Donostia en 1969 y jurista de formación (estudió Derecho en la Universidad del Opus Dei), González Laya fue portavoz en la Comisión Europea (2002-2005), con el francés Pascal Lamy cuando era comisario de Comercio y posteriormente jefa de gabinete de éste durante su mandato de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Su infancia la pasó primero en Beizama y desde los seis años en Tolosa, que es de donde se siente. Luego estudió en Iruñea y más tarde hizo un posgrado en Madrid.

En Euskal Herria es muy poco conocida, porque de hecho reside fuera desde 1992. Ha trabajado sobre todo en Ginebra y Bruselas.

Es euskaldun por el entorno de su infancia (si bien de familia castellanohablante), aunque en una entrevista hace casi una década afirmó que tenía el conocimiento del idioma «oxidado». Se trata de uno de los seis idiomas que puede hablar, junto a francés, inglés, alemán, italiano y castellano. Su nombre lo escribe en su cuenta de Twitter con «ch»: Arancha.

No hay tenido cargos en representación de partidos, ni trayectoria institucional en Euskal Herria, ni se le conoce adscripción política clara.

Como directora ejecutiva del Centro de Comercio Internacional, durante el pasado año se esforzó en alertar de los efectos de un eventual «Brexit duro».

En la esfera diplomática y comercial en que se ha movido hasta la fecha, González Laya es reconocida por su impulso a la igualdad de género. En una entrevista reciente en ‘Expansión’, indicaba que «creo que sigue habiendo un poso importante en la sociedad española de no entender la cuestión de la discriminación de la mujer, y una parte es en la economía. Si en España hubiera igualdad entre hombre y mujer en la economía, el PIB crecería anualmente en un equivalente a 6.000 euros por persona. Hay toda una serie de medidas que todavía se tienen que tomar para eliminar la discriminación y mejorar nuestra economía, en cuotas, en educación y conciliación, y el tema de la violencia contra la mujer debe estar dentro».

Es una de las pocas frases que pueden dar una pista sobre sus prioridades de momento. Pedro Sánchez sí había apuntado su intención de dar un claro perfil económico a esta cartera de Exteriores, tradicionalmente muy política, como demuestra su anterior titular: Josep Borrell.

Grande-Marlaska y Robles, sí: Delgado, no

Los titulares de las carteras principales del Ejecutivo se están dando a conocer este viernes, a medida que se confirman. Además de Arancha González Laya en Exteriores se ha certificado la continuidad de Fernando Grande-Marlaska en Interior y Margarita Robles en Defensa.

Faltan conocer dos ministerios de gran relevancia política: el de Administración Territorial (o la denominación que adopte) y el de Justicia, donde no estará Dolores Delgado, titular hasta la fecha.

Los nombres de los ministros y ministras comenzaron a confirmarse de manera oficial este jueves. Sánchez contará con cuatro vicepresidencias: Carmen Calvo (Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria); Pablo Iglesias (Derechos Sociales y Agenda 2030); Nadia Calviño (Economía y Transformación Digital); y Teresa Ribera (Transición Ecológica y Reto).

Además, la ministra de Educación y Formación Profesional, Isabel Celaá; el ministro de Ciencia, Pedro Duque: la de Industria, Reyes Maroto; y el de Agricultura, Luis Planas, mantendrán sus cargos en el próximo Ejecutivo, al igual que José Luis Ábalos (Transportes y Movilidad), mientras que la actual ministra de Sanidad, María Luisa Carcedo, y el titular de Cultura, José Guirao, no continuarán en el Gobierno.

Un catalán en Sanidad y Ministerio de Seguridad Social

Dos nuevos nombres son los de el catalán Salvador Illa, nuevo ministro de Sanidad y hasta ahora secretario de Organización del PSC –que además ha sido uno de los negociadores del acuerdo PSOE-ERC–, y José Luis Escrivá, que asume un nuevo ministerio llamado Seguridad Social, Inclusión y Migraciones.

Asimismo, ya el jueves Moncloa hizo oficial el resto de nombramientos de los ministros de Unidas Podemos: Irene Montero, en Igualdad; Yolanda Díaz, Trabajo; Manuel Castells, Universidades y Alberto Garzón, Consumo.







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viernes, 16 de agosto de 2019

Miarritze Como Sede del Neoliberalismo

Desde Naiz traemos a ustedes este artículo de opinión inspirado en la ya inminente cumbre del G7 en Miarritze:


Félix Placer Ugarte | Teólogo

Por decisión presidencial francesa, Biarritz va ser durante tres días la sede  del grupo que reúne siete países relevantes por su poderío económico, militar y político en el panorama mundial. Faltan Rusia, excluida en 2014 por su anexión de Crimea, y China, países integrados en el G-20. Desde ellos la globalización económica mundial impone sus leyes dentro del denominado «orden mundial» capitalista neoliberal. Teniendo en cuenta que el G-7 acapara el 64% de la riqueza mundial, las decisiones de este grupo tienen importancia decisiva en el planeta. Sin embargo sus políticas económicas han creado un alto nivel de desigualdad injusta que  les ha beneficiado en su desarrollo, generando alarmantes situaciones de pobreza, desequilibrio y degradación  ecológica que los ‘«Objetivos del Desarrollo del Milenio» (PNUD), promovidos por  la ONU, no logran solucionar.

Alarmados por esta situación que pone en peligro sus intereses mercantiles y financieros, esta Cumbre se ha marcado como objetivo afrontar  la desigualdad en diversos niveles mundiales, continentales y regionales y combatir sus causas. Necesitan, promover la capacidad adquisitiva del 80% de la humanidad, sumida en diferencias injustas; pero siempre dentro de los parámetros dominantes del capitalismo mundial que los  países del G-7 abanderan.

A pesar de poseer, junto al FMI, BM, OMC enorme capacidad financiera y medios estratégicos, este poderoso grupo no ha resuelto, los más urgentes  problemas; mas bien ha acrecentado la desigualdad con niveles nunca sufridos por la humanidad, al mismo tiempo que ha acumulado inmensas riquezas al servicio de una minoría. Estamos ante una flagrante injusticia cuyos principales responsables –estos siete países más ricos– no se plantean abordar en profundidad en la Cumbre de Biarritz. En efecto, la injusta desigualdad que han provocado es un problema sistémico y no puede resolverse únicamente con la acomodación de algunas estructuras. Lo afirmó con toda claridad el papa Francisco: «Hay que decir no a una economía de la exclusión e iniquidad… es una economía que mata…». Afrontar las desigualdades actuales con honestidad implica, por tanto un cambio de sistema que el G-7 no se propone pues es la base de su bienestar y desarrollo injustos.

Con arrogantes afirmaciones, sus interesadas promesas y políticas maquiavélicas han afianzado la fuerza de una insostenible productividad, con daños ecológicos ya irreversibles, con un mercado donde todo se compra y todo se vende bajo la dictadura de las multinacionales y para beneficio de unos pocos y con unas finanzas manipuladas al servicio de los dividendos de los inversores capitalistas.

Para proteger esta Cumbre del G-7 y recibir con seguridad a sus mandatarios, mientras 500 personas inmigrantes rescatadas son rechazadas en los puertos mediterráneos de la UE, Biarritz va quedar blindada y asegurada, con un enorme despliegue policial francés y la colaboración de  policía española y  ertzaintza.

Las reacciones no se han hecho esperar y numerosos grupos de Euskal Herria han organizado una contracumbre  de denuncia, con conferencias, y manifestaciones, expresando su radical desacuerdo y oposición a esa política y al poder que representan y, por supuesto, a la elección de ese bello y emblemático lugar de la costa vasca para su reunión. Sus protestas, unidas a las de muchos otros grupos de Europa y del mundo contra la globalización capitalista y sus discriminatorios mercados, proponen y luchan por un nuevo paradigma, basado en la comunicación plural, economía compartida y política justa que favorezca la autogestión, la autodeterminación de los pueblos, la organización autónoma de los nuevos sujetos éticos. Indignados ante esta situación y motivados por la solidaridad, la reciprocidad, la igualdad de géneros, la cooperación, el comercio justo y la sostenibilidad de la naturaleza esquilmada, exigen una  política mundial que dé prioridad al desarrollo sostenible frente al crecimiento ilimitado, a lo cualitativo (calidad de vida) frente a lo cuantitativo (nivel de vida), a la solidaridad frente a la competitividad; a una democracia económica desde la justicia y equidad para todos los países.

Desde la histórica experiencia de una larga lucha por la libertad, la igualdad, la soberanía, la solidaridad, las movilizaciones en Euskal Herria promovidas por el «G-7 Ez» proponen otras relaciones entre estados y pueblos, otro modelo socioeconómico, otra política guiada por criterios ecosociales, feministas, igualitarios y solidarios, promotores de un bien común local y universal.

Las conclusiones de las Jornadas del grupo Herria 2000 Eliza, bajo el lema «ez, ez dut nahi holako zibilizaziorik», fueron en esta misma línea reclamando otra economía guiada por criterios ecológicos y solidarios. Hace falta potenciar otra política donde el feminismo sea referente decisivo en una sociedad de iguales, sin discriminaciones de género. Abogaban, en definitiva, por otra civilización de justicia, igualdad y paz para todos los pueblos.

Ante la abrasadora invasión del poder capitalista, representada en el G-7 y su cumbre, un viento de libertad desciende desde las verdes montañas de la tierra vasca hasta la costa labortana y la  brisa de la solidaridad de los pueblos recorre sus acantilados llevando hasta Biarritz lo que el despliegue policial no puede detener, un irrintzi de libertad y de justicia. Es el clamor de Mari, la simbólica dama vasca, que defiende y protege su Ama Lur, que  reclama la igualdad, que cuida con vivificadora sensibilidad femenina a sus gentes y moviliza la liberación solidaria de los pueblos de la tierra.






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lunes, 12 de agosto de 2019

Comunicado del G7-Ez!

Desde la página de Ara Info traemos a ustedes este comunicado por parte de la plataforma G7-Ez!:


Más de medio centenar de colectivos sociales, movimientos populares, partidos y sindicatos vascos, de ambos lados del Bidasoa, la muga entre Iparralde y Hego Euskal Herria, se han unido en la plataforma G7-EZ! para dar una respuesta política, contundente y pacífica a la cumbre que se celebrará entre el 24 y el 26 de agosto en Biarritz y que reunirá a los mandatarios de los siete países con más poder económico y militar del globo. Un arcoíris militante se desplegará en Euskal Herria con decenas de actos durante una contra-cumbre cuyo lema es "Defendamos nuestras alternativas".

Iker González Izagirre

“Por otro mundo alejado del capitalismo y de la dictadura de las multinacionales; contra la destrucción de nuestro planeta; por un mundo radicalmente feminista; que respete la diversidad y la libertad de los pueblos, por un mundo descolonizado y sin discriminaciones; por una democracia social y con los mismos derechos para todos y todas; por un mundo justo basado en la solidaridad entre los pueblos, acabando con las guerras y el imperialismo; por la abolición de las fronteras para los seres humanos”.

Estos son los siete grandes ejes que vertebran el programa de la contra-cumbre que la plataforma vasca G7-EZ!, junto a la plataforma internacional Alternatives G7 -en la que participan organizaciones como ATTAC o Ecologistas en Acción, además de sindicatos franceses y distintas entidades sociales-, organiza del 21 al 23 de agosto en Irun y Hendaia como respuesta a la cumbre del G7 y bajo el lema “Defendamos nuestras alternativas”.

Un total de 70 conferencias con ponentes de Euskal Herria y de la comunidad internacional, talleres y actividades culturales que tendrán varios escenarios descentralizados, entre ellos el edificio Ficoba, el museo Oiasso y el centro cultural Palmera Montero en Irun y el cine Les Varietes, la zona del puerto (Caneta) y la escuela pública de Hendaia. También se habilitará una zona de acampada, desde el 19 de agosto, con las “necesidades básicas” cubiertas (agua, aseos, electricidad, comida…) para acoger a las y los activistas, que contará con un servicio de autobuses a Hendaia e Irun.

El sábado 24, fecha en la que comienza la reunión de G7 en Biarritz, las movilizaciones seguirán en la localidad labortana con la celebración de una gran manifestación que partirá a las 11.30 horas en dos columnas, desde Pausu y la playa. Por último, el domingo 25, hacen un llamamiento a la “desobediencia civil” para secundar las “concentraciones insumisas” que tendrán lugar, de 12.00 a 16.00 horas, en siete puntos de la variante en Biarritz, Bidarte así como en las localidades de Angelu y Baiona -cerca del perímetro de seguridad-, para conformar lo que han llamado Zona Arcoíris “ante sus zonas roja y azul” y protestar “por la prohibición de movilizarse”.

“Un punto de encuentro entre activistas locales e internacionales”

La contra-cumbre pretende ser “un punto de encuentro entre activistas locales e internacionales en torno a las luchas que han marcado el año y para construir futuras movilizaciones”. Más allá de la lucha contra las imposiciones del G7, la contra-cumbre servirá para “compartir soluciones concretas en favor de una política mundial eficaz contra las desigualdades, la pobreza y la destrucción ecológica y climática”, explican sus convocantes dejando claro que “el G7 no es bienvenido” y que rechazan “frontalmente sus políticas injustas y discriminatorias”. Por ello, apuestan por “la construcción de un mundo basado en un nuevo modelo radicalmente diferente”.

Además, tiene la particularidad de realizarse en Euskal Herria, un territorio en el que la solidaridad, la voluntad de construir un mundo distinto y la resistencia frente al capitalismo, el heteropatriarcado y el imperialismo están vivas y fuertemente enraizadas. “La cumbre del G7 se celebrará en un pueblo con carácter e historia singular, en un pueblo llamado Euskal Herria. Un pueblo que quiere tejer alianzas y realizar un trabajo en común con otros pueblos del mundo y con todas aquellas personas que luchen en esa dirección”, apuntan las organizaciones convocantes.

La plataforma G7-EZ!, formada por más de 50 entidades sociales, militantes, políticas y sindicales, se define como “la mayoría sindical vasca; las redes cooperativas que abogan por la economía social transformadora y solidaria; el movimiento feminista que lucha todos los días por un sistema donde los cuidados estén el centro y todos los trabajos sean reconocidos; el movimiento ecologista que defiende un modelo sostenible frente a los que nos siguen condenando a un estado de emergencia climática; las que defienden que el territorio tiene que estar organizado según las necesidades de la población y apostando por la democratización del urbanismo; las que defienden la soberanía como único modo de caminar hacia la justicia social; las que luchan por todos los derechos para todas las personas independientemente de donde hayan nacido, por la universalidad de los servicios públicos y por construir procesos emancipatorios colectivos”.

“El G7 carece de legitimidad”

Biarritz, punto habitual de las vacaciones para miles de personas, vive su verano más extraño de la historia. Allí, bajo la imposición del presidente francés Emmanuel Macron, se celebrará del 24 al 26 de agosto la cumbre del G7 en la que participarán también el presidente de Estados Unidos, Donald Trump; el primer ministro británico, Boris Johnson; el primer ministro canadiense, Justin Trudeau; la canciller alemana, Angela Merkel; el primer ministro japonés, Shinzo Abe; el presidente italiano, Giuseppe Conte; además de autoridades de la Unión Europea y estados invitados, como Chile o el español.

Una cumbre que simboliza la superioridad de las potencias occidentales, “siendo su principal objetivo la toma de compromisos para eternizar el capitalismo y profundizar en el neo-liberalismo”, denuncian desde G7-EZ!. “Estos siete pirómanos, cada vez más autoritarios y bélicos, se reunirán con el fin de perpetuar el sistema al servicio de los más ricos y de las multinacionales. Es momento de parar el incendio que sufre el planeta. Es necesario movilizarse en Euskal Herria para oponernos con nuestras ideas, nuestras alternativas y nuestras luchas. Se trata de una situación de emergencia ecológica y social”, inciden.

Así, la plataforma critica que el G7 ha sido cuestionado desde su inicio por carecer de legitimidad: “Apoyando el libre comercio, la desregulación y la austeridad presupuestaria, los estados del G7 -junto con el FMI, la OMC y el Banco Mundial-, han impulsado las desigualdades sociales hasta niveles a los que jamás habían llegado en los últimos cien años”. Ha sido cuestionado incluso la supuesta eficacia de esas cumbres, “debido a la inestabilidad internacional, a la combinación de diferentes crisis, a la fuerza de los intereses capitalistas y a medidas que no van a la raíz del problema”. Por encima de todo, las cumbres del G7, que despilfarran enormes cantidades de dinero (500 millones de dólares en 2018), “no son más que operaciones de comunicación”.

Todos los años, queriendo hacer frente a las críticas sobre su legitimidad, el G7 adelanta temas de actualidad e invita al debate a los agentes de la sociedad civil. En realidad, quienes lideran el G7 nunca han cumplido sus promesas. “Las declaraciones finales que siguen a cada cumbre recogen hermosos objetivos que nunca se traducen en medidas concretas. Los ejemplos son innumerables: ayudas al desarrollo (Escocia 2005); paraísos fiscales (Irlanda 2013); defensa de los derechos de las personas migrantes y refugiadas pero, anteponiendo los intereses de los estados, endurecimiento del control de fronteras (Italia 2018)”.

Desobediencia civil y pacífica ante el recorte de libertades

La plataforma G7-EZ! viene advirtiendo que durante el transcurso de las cumbres las libertades públicas se ven enormemente recortadas, libertad de circulación y derecho de manifestación, por ejemplo. De hecho, para la de Biarritz, el Gobierno español ha acordado con el Ejecutivo galo el envío de un macrodispositivo de seguridad compuesto por al menos 1.000 agentes de policía y guardia civil, a los que hay que sumar los 4.000 ertzainas desplegados por el Gobierno vasco -nada menos que la mitad de sus efectivos-, con campo base en Irun.

Esto, sumado a los controles policiales y las restricciones de circulación por algunas carreteras vascas, agravará también las ya complejas condiciones de tránsito en la frontera en plena operación retorno de las vacaciones de verano.

Por su parte, el Estado francés tiene preparado un dispositivo de otros 10.000 gendarmes, militares y policía judicial, además de haber instalado ya barracones prefabricados especiales para posibles detenidos en el aparcamiento del palacio de Justicia de Baiona, a ocho kilómetros de Biarritz y a unos 30 de Irun. Todo, a pesar de haber anunciado que no habrá detenciones preventivas.

Ante este monumental despliegue policial, las plataformas G7-EZ! y Alternatives G7 hacen un llamamiento a “toda la gente de Euskal Herria y del mundo” a participar en las movilizaciones y a hacerlo de una forma “contundente pero pacífica”. “Durante varios días se impone un verdadero estado de sitio y una asfixiante ocupación policial. ¿Por qué tendríamos que admitir todo eso sin dar ninguna respuesta? Ya nadie cree en la eficacia del G7. Ya nadie lo acepta. Es un enorme despilfarro de dinero público, y la mejor salida es su disolución”, concluyen.

Personal voluntario y ayuda económica

La plataforma G7-EZ! ha denunciado un intento de “criminalizar” las protestas generando alarma social y “todo tipo de trabas y prohibiciones” por parte de las autoridades españolas y francesas para desarrollar el programa. “Tras prohibirnos la disposición de espacios públicos nos hemos visto obligados a organizar las conferencias en una entidad privada”. En este sentido, explican que estos impedimentos “han dificultado y encarecido” la organización general de la contra-cumbre, por eso invitan a cualquier persona, colectivo o cooperativa a “realizar, en la medida de lo posible, una donación económica“. También solicitan ayuda de personas voluntarias para trabajar en el desarrollo de los actos y apelan a trabajadoras y trabajadores, comercios y empresas a “rechazar toda colaboración o participación” en la organización de la cumbre del G7.






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viernes, 12 de julio de 2019

LAB Dice No al G7

Desde La Haine traemos el comunicado que LAB acerca de las movilizaciones en contra del G7 ha celebrarse en Miarritze en agosto entrante:


LAB Sindikatua

Los días 24, 25 y 26 de agosto, Biarritz acogerá la cumbre del G7, grupo constituido en tiempos de la guerra fría por siete Estados que tienen un enorme poder económico, político y militar (EEUU, Alemania, Reino Unido, Francia, Italia, Japón y Canadá). El capital tiene su agenda propia y la cita de Biarritz es muy importante en ese sentido. La citada cumbre tiene un objetivo concreto, concretamente, darle un nuevo impulso a las decisiones tomadas en las últimas décadas en beneficio de la élite económica, así como seguir profundizando en las políticas neoliberales. Quieren hacernos creer que se tomarán decisiones en nombre de las y los trabajadores, pero la realidad es que niegan la palabra a la clase trabajadora, por lo que las decisiones serán en detrimento de nuestras condiciones laborales y de vida, teniendo que padecer posteriormente las consecuencias.

La lucha entre la vida y el capital está siendo muy dura. Vivimos una crisis holística con muchas vertientes. Y el capitalismo está respondiendo con más capitalismo, cada vez de forma más cruel, cada vez de forma más salvaje, para que unos pocos sigan enriqueciéndose cada vez más. Continúan explotando la vida para que la acumulación de capital incremente y siga en manos de unos pocos. ¿Y eso cómo se hace? Precarizando y empobreciendo a la tierra, a los cuerpos y a las y los trabajadores, así como mercantilizando derechos básicos en favor de intereses políticos, económicos y financieros de los de siempre. Por eso decimos que nos encontramos en una lucha entre la vida y el capital.

Hoy por hoy, existen tres agendas globales: la del neoliberalismo, la del fascismo y la de la emancipación social. Las dos primeras responden a los intereses del capital y están entrelazadas. El capitalismo responde a la crisis sistémica con más capitalismo y el fascismo encuentra ahí su lugar. Caminan hacia el autoritarismo y la dominación extrema.

Para responder a las dos primeras agendas, nuestro reto es articular y alimentar la tercera. Tenemos el reto de aglutinar el sector ciudadano más amplio posible en favor de un nuevo modelo que sitúe la vida y la naturaleza en el centro. Solo a través de la emancipación social lograremos el derecho a decidir sobre nuestras vidas y pueblos y conseguiremos garantizar la libertad de las personas. Por ello, es imprescindible aunar movilizaciones y alternativas.

La vida está en juego, tanto las nuestras como todos los asuntos materiales ligados a ella: pensiones, relaciones laborales, política energética, desarrollo teconológico, sistema educativo, modelo de ocio… Estos temas tienen un impacto directo en nuestras vidas, en nuestras condiciones de trabajo. Y de todos estos temas hablará el G7. De todos modos, El G7 no es más que un eslabón más de la gobernanza global, que es un pulpo con numerosos tentáculos (OMC, G20, FMI, BM…). En este sentido, resultarán claves conectar la lucha diaria con la dimensión global y proponer nuevas alternativas de cara al futuro.

El actual modelo tiene fecha de caducidad. Surgirá otro modelo, de eso no hay duda, pero… ¿a medida de quién? ¿Ese camino quién lo guiará? Ese es el campo de juego. ¿Se tratará de una transición ecosocialista guiada por las y los trabajadores o se restablecerá el modelo neoliberal en beneficio del capital?

En Euskal Herria, tenemos respuesta para frenar la agresión del capital y caminar hacia otro modelo. Tenemos alternativa y tenemos determinación. Ya estamos recorriendo el camino: además de destacar las luchas del movimiento feminista y las personas pensionistas, también debemos remarcar las luchas de la clase trabajadora, puesto que miles y miles de trabajadoras y trabajadores están peleando, en los centros de trabajo y en la calle, por un trabajo y una vida dignas. Asimismo, frente al fascismo, se ha fortalecido la solidaridad de clase; un ejemplo de ello es la dinámica popular surgida en favor de unas condiciones de vida dignas para las personas refugiadas y migrantes.

Nada más tener conocimiento de que el G7 se reuniría en Euskal Herria, diferentes movimientos sociales, partidos políticos y sindicatos de Hego e Ipar Euskal Herria pusimos en marcha la plataforma G7 EZ! Construyendo otro mundo desde Euskal Herria. El sindicato LAB se ha implicado desde el principio y se lo ha tomado como un reto político propio. Dicho esto, si queremos responder como pueblo al capitalismo heteropatriarcal salvaje que representa el G7, tenemos que situar a las y los trabajadores en la primera línea. Estamos elaborando nuestra aportación al nuevo modelo que sitúe en el centro a la vida y a la naturaleza (estrategia socioeconómica), por lo que resulta de vital importancia articular en la calle la mayoría favorable a ese modelo.

No obstante, para lograr el cambio social es necesaria la soberanía, es decir, plena capacidad para tomar nuestras propias decisiones de forma libre. En el contexto del G7, queremos situar la soberanía y el derecho de autodeterminación de los pueblos en el centro para que las élites económicas, las entidades financieras y las transnacionales, es decir, la minoría que acumula la mayoría del capital, no tengan el monopolio de decisión. Por lo tanto, estamos ante el reto de articular la mayoría social en favor de otro modelo.

Para terminar, cabe recordar que la cumbre del G7 se realizará en Biarritz, en Euskal Herria, donde estamos construyendo el futuro desde nuestra propia historia, por lo que debemos aprovechar esta cita internacional para dar proyección a nuestro pueblo y para profundizar en las alianzas internacionales.

En Euskal Herria, responderemos con una movilización ciudadana, a convocatoria de la plataforma contra el G7. Entre Irun y Hendaia, construiremos un espacio para las alternativas, denominado Alternatiben Lurraldea, con el fin de reunir al mayor número de personas.



Texto completo en: https://www.lahaine.org/fO37






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miércoles, 17 de abril de 2019

La Inversiones de la UE en Cuba

Vaya vaya, justo cuando pensamos que este día nunca llegaría.

Miren lo que se ha publicado en El País:


"La UE se verá obligada a recurrir a todos los instrumentos a su disposición", se subraya en una carta dirigida al secretario de Estado Mike Pompeo

Bernardo de Miguel

La Comisión Europea ha amenazado por escrito al Gobierno de Donald Trump con una posible denuncia ante la Organización Mundial de Comercio (OMC) si confirma su intención de reactivar las sanciones contra empresas europeas que tengan inversiones en Cuba. La medida unilateral estadounidense amenaza los intereses de compañías españolas, en particular del sector hostelero, que podrían afrontar la petición de indemnizaciones en EE UU por haber invertido en propiedades que fueron confiscadas a ciudadanos estadounidenses. Bruselas advierte a Washington, en una carta dirigida al Secretario de Estado a la que ha tenido acceso EL PAÍS, que activará todas las represalias posibles, incluida la posibilidad de que las empresas estadounidenses también sean confiscadas en suelo europeo para compensar los perjuicios que sufran las empresas europeas en Cuba.

La creciente tensión comercial entre la UE y EE UU se encuentra a punto de reabrir el frente de la isla de Cuba, cerrado desde hace 20 años por un acuerdo entre Bruselas y Washington para eximir a los inversores europeos en la isla de posibles sanciones estadounidenses contra La Habana.

La ofensiva de Donald Trump sobre Cuba entrará en una nueva fase este miércoles, cuando la Administración estadounidense planea abrir las compuertas a un alud de denuncias de individuos contra empresas que hacen negocios en la isla. Europa ya ha lanzado una advertencia preventiva contra el riesgo de provocar una peligrosa escalada de litigios, sanciones y confiscaciones que afecten a empresas de ambos lados del Atlántico.

Bruselas ha amenazado a EE UU con presentar una denuncia ante la Organización Mundial de Comercio si reactiva las sanciones, según una carta remitida al Gobierno de Donald Trump por Federica Mogherini, vicepresidenta de la Comisión Europea y alta representante de Política Exterior de la UE, y por Cecilia Malmström, comisaria europea de Comercio.

Pero la primera andanada comunitaria, en forma de misiva a la que ha tenido acceso EL PAÍS, va más allá del mero conflicto internacional ante la OMC. Y advierte a Washington de que desencadenará "un ciclo autodestructor de reclamaciones" si anula la exención de sanciones que disfrutaban las empresas europeas con intereses en Cuba.

"La UE se verá obligada a recurrir a todos los instrumentos a su disposición, incluida la cooperación con otros socios internacionales, para proteger sus intereses", subrayan Mogherini y Malmström en una carta que tiene a Mike Pompeo, secretario de Estado de EE UU, como destinatario.

Washington planea dejar que, por primera vez, entre en vigor el Título III de la conocida ley Helms-Burton, según el cual ciudadanos de origen cubano pueden reclamar ante los tribunales estadounidenses las propiedades que les fueron confiscadas a raíz de la revolución de 1959 y que ahora pueden estar perfectamente bajo uso de inversores con intereses en la isla.

La ley Helms-Burton fue aprobada por la Administración de Bill Clinton en 1996. Pero el citado apartado, que permitiría tal cascada de pleitos (unos 200.000 según los cálculos de Reuters), nunca entró en vigor gracias, en gran parte, a la presión de Bruselas para defender, entre otras cosas, la importante presencia española en sectores como el hostelero. El impacto de las sanciones de EE UU puede hacerse sentir en las cadenas hoteleras españolas presentes en la isla, entre las que figuran Meliá, Iberostar, Barceló o NH. Los inversores españoles controlan el 71% de las habitaciones de hotel de la isla en manos extranjeras. Y la inversión española ronda los 300 millones de euros anuales.

EE UU optó por suspensiones sucesivas de la posibilidad de reclamación, aprobadas cada seis meses y decididas Gobierno tras Gobierno, independientemente de su color político. Una tregua que Trump parece dispuesto a terminar este miércoles aun a riesgo de provocar represalias por parte de un socio comercial tan fundamental para EE UU como la UE.

Mogherini y Malmström detallan en su carta los procedimientos que puede activar la Unión Europea para permitir que las empresas europeas recuperen cualquier daño económico que les causen las sanciones de Washington o las indemnizaciones a antiguos propietarios estadounidenses de bienes cubanos.

No por casualidad, las dos comisarias ponen como ejemplo el sector hostelero para avisar a Pompeo de las posibles repercusiones. "Si una cadena de hoteles estadounidense (...) reclama [compensación] a una cadena europea ante tribunales de EE UU (...), la europea podría reclamar la misma compensación a la estadounidense ante un tribunal europeo", avisan las comisarias.

El procedimiento, llegado el caso, permitiría confiscar bienes de las empresas estadounidenses en territorio de la UE para compensar a los perjuicios que sufran las empresas europeas. "Y hay que apuntar que la inmensa mayoría de los 50 mayores denunciantes, que suman el 70% del total del valor de las reclamaciones certificadas, tienen activos en la UE", concreta su amenaza la Comisión Europea.






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martes, 15 de enero de 2019

Rememorando la Batalla de Seattle

En la página de DesInformémonos han publicado este artículo en el que se nos recuerda el vigésimo aniversario del movimiento social anticapitalista que reunió en Seattle a altermundistas de distintos rincones del planeta.

En favor de la nostalgia, aquí la información:


20 años no es nada

Massimo Modonesi

Si de lucha y de antagonismo se trata, el siglo XXI empezó a finales de noviembre de 1999 en Seattle, exactamente diez años después de la caída del muro de Berlín.

En la llamada Battle of Seattle una multitud se movilizó en contra de la globalización capitalista neoliberal, impidiendo la realización de una cumbre de la Organización Mundial del Comercio (OMC). En el movimiento que allí tomó vuelo, se forjó una generación de militantes y se marcó un hito y un cambio de época en la historia de las luchas sociales alrededor de tres elementos que sobresalieron en aquellas jornadas de protestas callejeras: el antineoliberalismo altermundista, la forma multitudinaria-reticular y la combinación-renovación de los repertorios de acción.

Lo que más deslumbró fue la posibilidad-capacidad de convergencia de una pluralidad de los manifestantes, quienes lograban articular –aunque fuera temporalmente- sus diversas demandas, identidades y orientaciones políticas. Se juntaron sindicalistas, ecologistas, feministas, pacifistas, defensores de derechos humanos, religiosos, campesinos, indígenas, anarquistas, católicos, comunistas de matrices diversas, anticapitalistas, antineoliberales, reformistas, revolucionarios, jóvenes en su mayoría, muchos en su primera experiencia de movilización, pero también los de la generación anterior que no se replegaron a pesar de la derrota de los años 70 y 80. El altermundismo, llamado también “movimiento de movimientos”, fue, aun sea de manera efímera, “un mundo donde cupieron muchos mundos”. En efecto, como ha sido reconocido, el zapatismo fue una fuente de inspiración fundamental a nivel ideal pero también porque el EZLN convocó el primer encuentro del pueblo de activistas que se manifestó en Seattle y las luchas antineoliberales de inicio del siglo XXI: el llamado encuentro intergaláctico realizado en 1996 en la Selva Lacandona.

Esta temporal convergencia multitudinaria mostró la posibilidad y la potencia de la forma red, que Negri prefiere llamar enjambre. Pero después del deslumbre no tardaron en aflorar las zonas de sombra. En efecto, a pesar de irrumpir en el escenario y generar acontecimientos de ruptura, el formato reticular tiende a no durar ni estrecharse lo suficiente para asentar contrapoderes consistentes y persistentes. En cuanto el clima se hizo menos favorable, en los Foros Sociales que, desde 2001, surgieron de las experiencias de lucha altermundista, las diferencias identitarias e ideológicas y las dificultades y las discrepancias respecto de la construcción de la organización necesaria para sostener la movilización volvieron a aparecer como límites y no como riquezas. Esto fue particularmente evidente en el campo antineoliberal latinoamericano que, en la primera década del siglo XXI, después de haber sostenido un potente ciclo de luchas destituyentes, se fracturó entre una vertiente hegemonista que impulsó o apoyó a los llamados gobiernos progresistas y una vertiente autonomista que se reclamaba como la verdadera heredera del espíritu del movimientismo altermundista, pero que quedó fracturada y debilitada.

Las protestas de Seattle mostraron también la posibilidad de recuperar -renovándolos creativamente- repertorios de acción antiguos y clásicos (marchas, bloqueos, barricadas, consignas, etc.) además de aprovechar las nuevas tecnologías: usar el internet para convocar y difundir información; documentar las protestas a través de medios independientes, como la neonacida red Indymedia. En la batalla de Seattle, floreció el recurso a diversas formas de acción directa: en su mayoría masivas de protesta pacífica pero también tácticas de autodefensa, -de defensa del derecho a la protesta ante la represión- y otras propiamente confrontacionales o de corte insurreccional. Se notó la presencia de grupos neoanarquistas y, en particular, del que fue denominado Black Block. La violencia callejera, en gran medida respuesta a la represión, fue el pretexto para que los medios dominantes descalificaran el movimiento y legitimaran una indiscriminada escalada represiva que llegó a los extremos de la cumbre del G8 en Génova en 2001. Después del atentado a las Torres Gemelas y la Guerra de Irak, La reacción culminó, se asimiló el altermundismo al terrorismo para poder apretar aún más las tuercas de la criminalización y judicialización de la protesta.

Así se contuvo el impulso de un ciclo de protestas, contracumbres y Foros Sociales que, si bien continuaron, empezaron a perder capacidad de convocatoria e ímpetu de movilización. Hasta que, diez años después, en 2011 apareció otro ciclo de movilización (indignados, Occupy Wall Street, movimientos estudiantiles y primaveras árabes) con fuertes conexiones internacionales y otras resonancias que indicaban que el espíritu de Seattle seguía vivo y el viejo topo seguía cavando.

A nivel ideal y programático, el altermundismo contrapuso un nuevo internacionalismo de los oprimidos a la mundialización del capital, a la mercantilización de la vida, asociada al libre comercio, a la deuda, al poder de las empresas transnacionales y los organismos financieros internacionales. Si bien formuló pocas propuestas concretas (como, por ejemplo, la Tobin tax y otras hipótesis de reformas para frenar la financiarización) el solo enunciar que Otro mundo es posible -un mundo democrático participativo, en el cual se respete la vida, el trabajo y el medio ambiente- cerraba la época del pensamiento único y abría el debate sobre las alternativas, generando horizontes de visibilidad que rebasaran de la mera resistencia. Como suele ocurrir con los movimientos antisistémicos, más allá de sus efectos concretos inmediatos, con su sola aparición puso al desnudo el despotismo del capital y de las clases que lo detienen y lo manejan.

La generación de Seattle colocó una agenda de cuestiones y de problemas, inició una secuencia de ensayos y errores, esbozando y experimentando unos formatos que, con sus alcances y sus límites, siguen inspirando y sosteniendo gran parte de las luchas que brotan en nuestros días. Porque si, como cantaba Gardel, “veinte años no es nada”, no debe sorprendernos que, mientras siga el capitalismo neoliberal mundializado, no deje de rondar el espíritu antagonista de Seattle.





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sábado, 10 de marzo de 2018

Trump Desenmascara a Adam Smith

No existe nada más castrante que la inclusión de los librearancelistas liderados por Adam Smith en la lista de los grandes filósofos de La Ilustración.

El adiestramiento escolar, la historia según los vencedores y la industria del entretenimiento se han encargado de perpetuar, cínicamente, que la oportunidad de enriquecerse a costa del trabajo de otros es un acto de libertad y un derecho humano que deben ser protegidos por los marcos jurídicos de los distintos estados-nación contemporáneos. 

Para lograr lo anterior, se repite ad nauseum, como mantra, la gran mentira de la autorregulación de los mercados a través de la ley de la oferta y la demanda.

Pues bien, paradójicamente, a tontas y a locas, ha sido nada más y nada menos que el mediático habitante de la Oficina Oval Donald Trump quien ha terminado por desenmascarar como auténticos farsantes a Adam Smith y a todos sus seguidores.

Les invitamos a leer esta nota al respecto publicada por Naiz:


Donald Trump firmó anteayer el decreto por el que establece nuevos aranceles a las importaciones de acero y aluminio. Rodeado de trabajadores de ambos sectores cumple una de las promesas electorales que más debate ha provocado. La medida afecta a todos los países excepto a Canadá y Mexico, estados con los que está negociando una revisión del tratado libre comercio. Aduce razones de seguridad nacional para proteger la industria y los empleos estadounidenses; un argumento nuevo para la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Fuera de Estados Unidos las críticas han sido unánimes, pero mientras algunos países latinoamericanos y algunas voces de la UE buscan alcanzar un acuerdo para evitar que se apliquen los aranceles a sus productos, otros –como los países asiáticos– plantean emprender acciones ante la OMC por violar sus normas. Y todos amenazan con aplicar aranceles a determinados productos norteamericanos, lo que podría derivar en una espiral de medidas de corte proteccionista que terminaría –algo en lo que todos coinciden– por perjudicar al crecimiento mundial y al empleo. Esta unánime previsión negativa de una guerra comercial no es óbice para que ningún país descarte la imposición de nuevos aranceles, en una lógica desconcertante en la que se prefiere que todos los sectores económicos resulten perjudicados por la escalada arancelaria a circunscribir el problema a unos sectores concretos.

Una vez más, detrás de estas medidas se halla el intento de frenar el poderío económico chino y unos crecientes excedentes en la producción de acero mundial. El año pasado fue la UE la que impuso sanciones a China para defender el acero europeo en una maniobra que fue aplaudida por todos sin excepción. Entonces no importaba el libre comercio porque se defendía la producción europea. Al final va a resultar cierto aquel adagio que definió el libre comercio como un proceso de sabotaje mutuo.





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jueves, 25 de enero de 2018

Boicot a Bacardí

Uno de los grandes fraudes cometidos por la gusanera miamense expuesto en las páginas de Cubainformación:


José Manzaneda

El libro “Ron Bacardí: la guerra oculta” y el documental “El secreto del murciélago” muestran las relaciones de la compañía Bacardí con la ultraderecha cubanoamericana de Miami. También la participación de su equipo de abogados en la redacción de la Ley Helms-Burton que, en 1996, recrudeció el bloqueo económico a Cuba.

Pero ni libro ni documental han sido objeto de noticias o reportajes en los grandes medios internacionales, más interesados en blanquear el oscuro historial de la empresa Bacardí y en optar a sus ingresos por publicidad.

Un reportaje de “El País digital” analizaba, hace unos días, la más reciente campaña promocional de esta firma, en un trabajo titulado “Havana Club apela a sus raíces cubanas en el exilio”. Un verdadero despropósito desinformativo.

Recordemos que, debido a las leyes del bloqueo contra Cuba, EEUU es el único lugar donde no puede comercializarse el ron cubano “Havana Club”, vendido en más de cien países por un consorcio entre la compañía privada francesa Pernod Ricard S. A. y la estatal cubana Cuba Ron S. A.

Pero si hay una compañía que ha hecho negocio con el bloqueo estadounidense a la Isla esa es Bacardí. Ubicada en Bermudas, Bacardí compró a la familia Arechabala, cuya fábrica de ron “Havana Club” fue expropiada por la Revolución, los supuestos “derechos” de la marca. Unos “derechos” inexistentes, ya que desde su nacionalización pertenecen al Estado cubano. Este además, y a pesar del bloqueo, renueva regularmente la marca “Havana Club” en la Oficina de Patentes de EEUU desde 1976.

Pero en 1999, gracias a sus vínculos políticos, Bacardí logró que el Congreso aprobara la llamada sección 211, que le permitió apoderarse en EEUU de la marca “Havana Club”. Esta legislación ad hoc fue condenada por la Organización Mundial del Comercio, pero ha permitido a Bacardí comercializar en territorio estadounidense un falso “Havana Club” fabricado en Puerto Rico.

La raíz cubana de este ron es nula. Pero para arreglarlo está… la publicidad. Una gran campaña, creada por la agencia BBDO de Nueva York y protagonizada por un conocido actor de cine, trata de convencer al público estadounidense de una enorme mentira: la supuesta “cubanidad” del “Havana Club” de Bacardí.

El diario español “El País” colaboraba con la confusión: “La popular marca de ron Havana Club” –decía, sin aclarar que no es el “Havana Club” cubano que conocen los lectores de “El País”, sino su falsificación para EEUU- hace “un homenaje a la cubanidad de los centenares de miles de isleños que tuvieron que dejar su país”.

“El País” repite y legitima así el mensaje victimista y panfletario de la empresa Bacardí, cuyo director de marketing defendía “la autenticidad que tiene nuestro ron al ser una marca de origen cubano que fue exiliada”. “Nos expulsaron, pero la patria vino con nosotros”, dice la campaña.

Por sus mentiras y su ejemplo de práctica empresarial mafiosa, amparada en lo más oscuro de la política estadounidense, hay una campaña internacional de boicot a todos los productos de la firma Bacardí.

Una campaña, que como el libro y el documental al que hacíamos mención, los medios jamás han prestado la menor atención. Mucho más centrada en mantener a Bacardí como un rentable cliente publicitario.

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lunes, 11 de diciembre de 2017

Nuevo Embate Neoliberal de la OMC

Desde la página de Komite Internazionalistak suenan la alarma con respecto a la implementación de nuevas estrategias neoliberales que serán impuestas a los estados por parte de la OMC, cuya cumbre ha iniciado en Argentina precisamente ayer.

Aquí la información:


Euskal Herriak TTIP eta CETA ez! y Euskal Herriko Eskubide Sozialen Karta

La agenda del capital en favor de la liberalización de los flujos de comercio e inversión globales sigue inexorable su curso: la Organización Mundial de Comercio (OMC) se reunirá del 10 al 13 de diciembre en Buenos Aires, en un intento por reflotar este instrumento para la gobernanza neoliberal tras el fracaso continuado de la llamada Ronda de Doha. Se busca así dar un nuevo impulso al viejo sueño de conformación de un gran mercado global desregulado al servicio de las grandes empresas transnacionales, a través de la firma de un acuerdo multilateral que recoja los principales hitos y elementos de la nueva agenda corporativa.

La OMC y la nueva oleada de tratados

Esta nueva intentona por situar a la OMC en el centro de la gobernanza económica neoliberal se enmarca dentro de una ofensiva más amplia con varios frentes complementarios. El más importante de ellos es la nueva oleada de tratados de comercio e inversión, que han subido a la palestra mediática en los últimos años, y que incorporan toda una serie de elementos novedosos, cada cual más lesivo para el interés de las capas populares. Son los llamados tratados de nueva generación.

La Unión Europea, y dentro de la misma el Estado Español de manera destacada, están jugando un papel de vanguardia en esta nueva ofensiva del capital. Así, el pasado 27 de octubre (el mismo día en el que se aprobaba la aplicación del artículo 155 contra el pueblo catalán) el senado español dio luz verde, con los votos de PP y PNV, a la ratificación del tratado CETA, entre la Unión Europea y Canadá. Un tratado-modelo a ojos de la UE, es decir, que recoge los principales dispositivos que se pretenden potenciar en esta nueva fase: eliminación de aranceles, mecanismos de resolución de las disputas entre empresas y estados (los famosos tribunales de arbitraje en los que empresas pueden denunciar a estados), y, sobre todo, la llamada convergencia regulatoria. A través de este mecanismo se pretenden armonizar, mediante la fijación de estándares a la baja, el conjunto de normativas que pudieran afectar a los flujos de comercio e inversión: derechos laborales, medio ambiente, servicios públicos, etc. Así, esta armonización a la baja tendría consecuencias inmediatas en nuestras vidas: destrucción de empleo, pérdida de derechos laborales, cuestionamiento de convenios colectivos, privatización de lo común y lo público (sanidad, educación, pensiones), obstáculos a la implementación de políticas dirigidas a lograr la igualdad entre mujeres y hombres, aumento de costes de medicamentos, disminución de los estándares de calidad alimentaria mediante la apertura de puertas a prácticas de procesamiento de alimentos prohibidos en la UE. Y un largo etcétera.

Europa está actualmente negociando tratados de este tipo con otros 25 países y organizaciones regionales, como Japón, Mercosur o la India entre otras. Destacan a este respecto dos acuerdos vitales, tanto por la importancia de sus firmantes a nivel político y económico, como por lo sensible de las materias que abarcan: TTIP y TISA. El primero, a negociar con los  Estados Unidos, fue definido como prioridad estratégica de la UE en 2015, pero está en un cajón actualmente por chocar con la agenda reaccionaria de Donald Trump, cuya estrategia definitiva respecto a este tipo de tratados está aún por tomar cuerpo. Aun así, el CETA abre las puertas de la UE a las principales multinacionales estadounidenses, a través de las filiales que gran parte de estas poseen en territorio canadiense. El segundo afecta a la gran tarta de los servicios, que representa casi el 70% de las actividades económicas de nuestra sociedad. Con el TISA el capital global quiere por un lado, que se eliminen las regulaciones que puedan obstaculizar su camino, para dejar el paso aún más libre a las corporaciones proveedoras de servicios transnacionales (importaciones, puertos, operaciones bancarias, movimientos de personas y mano de obra barata) y por otro, que los servicios públicos se abran aún más al mercado. Esta medida afectaría a ámbitos tan dispares como el comedor de una pequeña escuela gestionado con productos locales, hasta una administración que intentara remunicipalizar su servicio de aguas. En general constituye un ataque de enorme magnitud a la posibilidad de implementar una gestión mínimamente democrática de nuestros bienes y servicios comunes, como el transporte público o la educación, y no digamos a la posibilidad de ampliar la insuficiente oferta de servicios públicos de cuidados, imprescindibles para avanzar en términos de igualdad. Asimismo, la lógica única del máximo beneficio tendrá  un fuerte impacto en la protección de las consumidoras de los mismos.

En definitiva, estamos ante una ofensiva que, mediante una ininteligible sopa de letras que se negocia en la opacidad y el oscurantismo más absolutos, pretenden derribar los últimos resquicios del estado del bienestar, reduciendo nuestros derechos a meras mercancías en manos de una minoría. Y es en este marco donde surge la iniciativa de impulsar de nuevo la OMC como espacio de referencia de la agenda corporativa. Las personas y el planeta somos fichas de un tablero global, y la siguiente partida se juega en Argentina.

Buenos Aires: Una cita ineludible para los pueblos

La cumbre de la OMC de diciembre en Buenos Aires ocupa un lugar central en los intentos de consolidación de esta estrategia al servicio de las empresas transnacionales. Se trata de ampliar al espacio multilateral lo que hasta ahora se ha venido desplegando a traves de acuerdos bilaterales. Es, por tanto, un salto cualitativo que amenaza nuestros derechos y la soberanía popular, y es fundamental articular una respuesta a la altura de la magnitud del ataque.

Efectivamente, el capitalismo heteropatriarcal, a través de instituciones antidemocráticas como la OMC o el Fondo Monetario Internacional (FMI), operando de tú a tú junto con estos tratados de comercio e inversión, trata de fortalecer las bases de un modelo en el que somos simple mercancía, y una agenda, la de su modo de vida hegemónico. La desregulación de las finanzas, la reducción de nuestros derechos, la militarización, la xenofobia, la mercantilización de todos los aspectos de la vida, hacen peligrar nuestra propia supervivencia como ya peligra la de millones de personas, sumergidas en sus guerras económicas, desplazadas o en exclusión, que directamente “no sirven” desde la óptica del sistema.

En este enloquecido Monopoly aparece una nueva calle en disputa: el comercio electrónico y la posesión de datos. Este es precisamente uno de los objetos de discusión que se priorizarán en la Cumbre de la OMC de diciembre. En Buenos Aires se van a intentar dibujar las lineas maestras de estos nuevos mercados, promoviendo una amplia liberalización de los mismos. Esto afecta a ámbitos tan dispares como la no restricción del movimiento de datos personales y su posesión (para su mercantilización, o para la compra de tierras, por ejemplo), el recorte de libertades en nombre de la seguridad, el expolio del conocimiento o el control de las tecnologías.

En definitiva, la Cumbre de Buenos Aires es un hito central dentro de toda una estrategia para aumentar los espacios de mercantilización de la vida, al servicio de las cuentas de beneficios de unas pocas grandes corporaciones. En un contexto de crisis multidimensional como el que vivimos (alimentaria, de cuidados, económica, medioambiental…), las decisiones que se tomen en esta cumbre sólo agravarán más esta situación, pues supondrán una vuelta de tuerca a un modelo que es precisamente el que nos ha traído hasta aquí.

Hoy, los pueblos debemos de ser determinantes en esta lucha por la vida misma. Saliendo a la calle, fortaleciendo otras formas de vivir basadas en la solidaridad, la igualdad, el cuidado colectivo de la vida, la autogestión y el apoyo mutuo, reforzando los poderes locales y desobedeciendo la lógica criminal de los mercados y de sus cómplices. Para ello tenemos una primera cita con la movilización frente a esta Cumbre de la OMC, también desde Euskal Herria.









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