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domingo, 14 de abril de 2019

Libre y Decente

Han iniciado las campañas políticas para los procesos electorales que se avecinan y en ese sentido traemos a ustedes la editorial que dedica Naiz al tema:


Ahora sí, oficialmente, los partidos están en campaña electoral. Se trata, en realidad, de una campaña permanente que viene lanzada desde la caída de Mariano Rajoy y que se alargará, al menos, hasta después de los comicios municipales, forales, navarros y europeos. Hay resultados que pueden obligar a otras elecciones o que pueden precipitar nuevas. Es, por lo tanto, un ciclo largo y pesado.

En general, es difícil saber el impacto que una campaña tiene en el resultado. A priori, algunos expertos consideran que casi nulo. A posteriori, muchos explican los cambios políticos en base a su análisis. Se invierten muchas energías y recursos, y una buena estrategia puede marcar la diferencia. En todo caso, las malas campañas suelen ser reflejo de otros problemas más profundos.

Eso sí, nadie cree en la función deliberativa de este periodo legal. No es un proceso dialéctico que, a través del contraste de programas, proyectos y candidatos, facilite la toma de decisiones de la ciudadanía.

Sin embargo, las campañas importan. En ellas se construyen relatos que trascienden lo puramente electoral; se activa a la militancia y se eligen cuadros y representantes en procesos cada vez más participativos; obliga a desarrollar programas por áreas a través de debates que  pueden ser interesantes; se toman posiciones que facilitarán o dificultarán futuras alianzas y negociaciones.

Es fácil ver la importancia de estas cuestiones en el contexto actual. El sistema político español está en descomposición y estos comicios no van a solucionar esa crisis estructural. Pero están en juego el grado de la involución democrática y las medidas represivas asociadas, la pérdida de todo tipo de derechos y libertades, el desarrollo de la institucionalización vasca y el cambio político en Nafarroa. Estas elecciones pueden establecer algunos de los márgenes de este nuevo ciclo político. En todos los escenarios, los demócratas y los independentistas vascos deberán adaptarse y jugar.

Segmentación clásica adaptada al momento

En el marketing político una de las claves es la segmentación: la identificación de grupos y personas, la interpretación de sus intereses y voluntades para poder abrir una interlocución con ellas y decantar su voto. El desarrollo tecnológico está llevando esta identificación al nivel individual y a una lógica de mercado.

Sin perder de vista esta tendencia, la segmentación tiene que ver también con sectores y con la inclusión de sus demandas en los programas. En Euskal Herria existe una gran tradición en este sentido.

Sin ir más lejos, las marchas de los pensionistas vascos de ayer ponen de manifiesto que van a ejercer como grupo de presión, también en elecciones. Sus demandas están asociadas a la realidad socioeconómica vasca. La entrada en la agenda de temas como la eutanasia también puede ser relevante para amplios sectores. Hay que tener en cuenta que los riesgos y las oportunidades del momento trascienden el periodo de las legislaturas y afectarán a generaciones enteras.

En este sentido, los y las jóvenes aportan otra visión y otra voz, también nuevas formas de politización. En general, tienen valores opuestos a los de los reaccionarios y son factor de cambio. Sus opciones de emancipación deberían ser una prioridad política.

El feminismo es objetivo declarado de las fuerzas reaccionarias españolas, mientras en Euskal Herria se ha mostrado como motor del cambio político. Retroceder en este terreno resultaría inadmisible para la mayoría.

Las personas migrantes y sus comunidades aportan riqueza a la ciudadanía vasca en todos los sentidos. Euskal Herria debe ser una nación hospitalaria y agradecida. Debe combatir la xenofobia y la exclusión.

Precisamente, los excluidos del sistema no se sienten representados, desconfían de la política y tienen tasas de abstención más altas. En general, los abstencionistas de todos los sectores mencionados son un objetivo claro de cualquier campaña. No sirve vender en campaña lo que no se ha hecho antes, pero las fuerzas vascas deberían afrontar las consecuencias sociopolíticas de la desigualdad, aunque cuestione en parte el relato oficial sobre el bienestar en la sociedad vasca.

Las sociedades vasca y la española son cada vez más divergentes, tanto en condiciones objetivas como en voluntades democráticas. Estos y otros sectores son la mejor expresión de una sociedad que quiere abrir un ciclo histórico con más derechos y libertades, no con menos.






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Un «Trifachito» Excluyente

Ayer el Vox de Santiago Abascal en Bilbo con el resultado de cinco detenidos y una joven gravemente herida a manos de los ertzainas.

Hoy el Ciudadanos de Rivera y el UPyD de Pagazaurtundua en Orereta, más cargas de la Ertzaintza.

Amenazas de un 155 para Euskal Herria, de criminalizar aún más los ongi etorris, de retorcer su propia constitución para que los partidos soberanistas no tengan cabida en las cortes españistaníes.

Ante todo eso, les recomendamos esta nota por parte de Naiz:


La cabeza de lista de EH Bildu al Congreso por Gipuzkoa, Mertxe Aizpurua, se ha referido en un acto político celebrado en Usurbil a las visitas de Casado, Rivera y Abascal a Euskal Herria. Ha advertido que el objetivo de los líderes derechistas es «terminar con nuestro pueblo y con lo construido durante décadas aquí».

Frente a esa proyecto excluyente, Aizpurua ha citado el de EH Bildu, «diametralmente opuesto al que defienden las derechas españolas». «Si tienen la menor oportunidad, van a destruir las bases de nuestro pueblo, nuestra lengua, nuestro sistema educativo, nuestros agentes sociales y políticos, nuestros medios de comunicación... Quieren terminar con nuestro pueblo», ha denunciado.

«Ellos volverán a sus casas y a Madrid. Nosotras seguiremos trabajando, haciendo política calle a calle, pueblo a pueblo», ha afirmado la usurbildarra. En ese sentido, ha destacado que «el de EH Bildu es el voto para trasladar un mensaje claro al tridente autoritario de las derechas españolas».

Provocación

Aizpurua ha señalado que los representantes de las derechas españolas «han venido a hacer ruido. A nada más. A provocar. A hacer campaña en contra de Euskal Herria. Aquí no representan a casi nadie. No tienen apenas representación política e institucional. Porque lo que defienden va en contra de lo que piensa y defiende la mayoría social y política de nuestro país».

«En este país los conocemos bien. Sabemos muy bien lo que hicieron y lo que son capaces de hacer», ha dicho la soberanista. «Casado, Rivera y Abascal no han venido a Euskal Herria a ganar votos y elecciones. No. Han venido para dejar claro que el nuestro es un pueblo subordinado. Han venido a recordarnos qué son capaces de hacer de ponerse en marcha su poryecto autoritario», ha insistido.

La candidata de EH Bildu ha considerado que el 28 de abril la ciudadanía vasca tiene otra oportunidad «para decirles que no tienen sitio en este país. Que queremos avanzar como país y como sociedad. Que vamos a seguir trabajando por nuestros derechos y libertades. Que queremos seguir avanzando en la construcción de nuestra democracia futura. Que no queremos retroceder ni un milímetro».

Aizpurua ha destacado que cuantos más votos y representantes obtenga EH Bildu, menos representantes y poder van a tener las derechas españolas. «El de EH Bildu es el voto para trasladar un mensaje claro al tridente autoritario de las derechas españolas. EH Bildu es el voto y la garantía de que se logrará parar a las derechas reaccionarias y autoritarias españolas. EH Bildu es el voto y la garantía de que se seguirá avanzando en la construcción de nuestra futura democracia. EH Bildu es la garantía de que los proyectos sociales, económicos, comunivativos, culturales y educativos construidos durante décadas en auzolan seguirán avanzando», ha concluido.






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Cacerolada a Rivera en Orereta

Orereta amaneció con enormes lazos amarillos colgando de las fachadas de los edificios, escenografía perfecta para recibir a Albert Rivera.

Con el antecedente de la violencia ordenada por Iñigo Urkullu en contra de quienes le hicieron los honores a Santiago Abascal, esta vez cientos de personas hicieron acto de presencia, haciendo empequeñecer aún más a la diminuta convocatoria de UPyD y Ciudadanos.

Aquí la crónica de Naiz:


Unas 200 personas han acudido al acto de Ciudadanos en Errenteria. Albert Rivera ha llegado como se fue, entre fuertes medidas de seguridad. El acto ha transcurrido en una plaza rodeada de lazos amarillos y el tronar de cacerolas, cánticos e insultos.

Aritz Intxusta

Joan Mesquida ha sido el primero en hablar. Los altavoces estaban a todo volumen para imponerse a los pitos y los cánticos, al ‘Utzi Pakean’ y a todo lo demás. El ambiente estaba caliente antes incluso de que apareciera Rivera en una Vito negra con las lunas tintadas. Pero Mesquida ha querido caldear aquello un poco más. Por eso, ha asegurado que la orden de la que está más orgulloso es la que durante su etapa como director de la Guardia Civil la dio en Intxaurrondo. Les dijo a aquellos agentes que había que «intensificar» la lucha contra el terrorismo. «No estamos en tregua», les comunicó, según ha contado.

Muy probablemente, esos cientos de personas que bloqueaban las salidas de la plaza, ni le han escuchado. Tampoco cuando ha seguido defendiendo el acto de Ciudadanos con Vox en Altsasu. Al menos, no se ha notado a nivel de ruido, que era igual de atronador todo el rato. Ha cerrado su discurso comparando a los miembros de Ciudadanos con Martin Luther King.

Le ha cogido el micrófono Maite Pagazaurtundua, que ha arrancado en euskara. Su discurso no estaba dirigido hacia las sillas de los simpatizantes. En todo momento, hablaba a los vecinos. Les ha conminado a leer a Hannah Arendt y les ha espetado: «No sois antifascistas, sois matones abertzales». Ha hablado de su infancia en el Errenteria, de su familia, de su hermano. Y el discurso ha sido el más sentido. Hoy, Pagazaurtundua es europarlamentraria por UPyD y la cita en la Plaza de los Fueros tenía también el sentido como primer gran acto conjunto de UPyD y Ciudadanos. Solo que las siglas del partido de Rosa Díez ya ni siquiera estaban presentes en los banderines.

Fernando Savater ha entrado en un tercer lugar. El filósofo ha estado mundano y se le ha entendido bastante bien. Ha pedido un pacto de los partidos «constitucionalistas» frente a los «inconstitucionales». O sea, ha hablado de recuperar aquello de Nicolas Redondo Terreros y Jaime Mayor Oreja. Eso sí, ha dejado claro que, para que Ciudanos pacte con el PSOE, van a exigir la cabeza de Pedro Sánchez. Por lo demás, ha estado altanero como siempre, comparando el ruido de las cacerolas con cencerros y los cánticos, con rebuznos. Ha insinuado que diferenciar entre izquierda y derecha es cosa del pasado. Lo importante es la Constitución. Y punto.

El turno de Albert Rivera ha sido el de las promesas electorales. Y ha soltado unas cuantas y las ha lanzado buscando que el griterío arreciara. «Esto seguro que no os va a gustar», ha dicho a cada poco. «Podéis seguir con las cacerolas, vengo de Catalunya», incitaba. En concreto, ha avanzado una ley para prohibir «ongi etorris» a presos, la impugnación de la ley de víctimas policiales  y hasta una modificación que impida a los partidos con menos de un 3% de voto entrar en el Congreso, con lo que todos los abertzales se quedarían fuera.

El ambiente era tenso. Nadie lo ha pasado bien en aquella plaza. Ni siquiera los que fingían disfrutar sonriendo a los que gritaban tras el cordón de la Ertzaintza. Por eso, en cuanto ha terminado su discurso, Rivera ha salido pitando en la furgoneta oscura. O, más bien, lo ha intentado. Cientos de personas le bloqueaban el paso. La Vito pronto ha quedado rodeada de ertzainas encapuchados y avanzaba muy lentamente. A porrazos, en algún que otro tramo.

Una txaranga ha tenido la idea cachonda de ponerse a tocar el himno republicano mientras todo esto sucedía. A fin de cuentas, hoy es el Día de la República. Y, además, también Domingo de Ramos. Así que, la escena final del acto de Ciudanos en Errenteria ha simultaneado a ertzainas cargando, un helicón tocando a Riego y a varias señoras mayores aplaudiendo con ramas de laurel en le mano mientras coreaban ‘Alde Hemendik!’. 






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El Terrorismo de Iñigo Urkullu

Iñigo Urkullu ha hecho todo lo posible por proveer con inmunidad a Francisco López y a Rodolfo Ares por ser los autores intelectuales en el asesinato de Iñigo Cabacas.

Ahora, Iñigo Urkullu es culpable él mismo de un acto de terrorismo de estado en contra del pueblo al que dice representar.

Son varios los heridos en la carga que la Ertzaintza ha protagonizado en sintonía con la presencia de la ultraderecha en Bilbo, una de ellas ha resultado con fractura de mandíbula.

La Ertzaintza cargadndo ayer como la Policía Nacional lo hiciera en contra de los catalanes el 1° de octubre de 2017.

Las cloacas del régimen por debajo del suelo ético de Urkullu.

Aquí lo que nos reporta Naiz:


Una joven permanece ingresada en el Hospital de Basurto después de que un proyectil disparado por la Ertzaintza impactase en su rostro en el transcurso de las cargas que tuvieron lugar el sábado para disolver a las personas que protestaban ante un acto político de Vox en el Palacio Euskalduna. Esta bilbaina, de 19 años, tiene la mandíbula fracturada por dos puntos.

Agustín Goikoetxea

La vecina de Bilbo permanece en el centro hospitalario aguardando a que disminuya la inflamación que tiene en la cara, a raíz del impacto del proyectil disparado por un agente de la Brigada Móvil, para ser operada; inicialmente, será el lunes. En una primera observación, explican sus familiares, los médicos han encontrado una doble fractura de mandíbula en la parte derecha del rostro, lo que obliga a una intervención quirúrgica, barajándose la posibilidad de que tenga que implantársele una placa.

Tras la muerte de Iñigo Cabacas por el impacto de una pelota de goma, los ertzainas comenzaron a utilizar proyectiles de foam, teóricamente mucho más precisos y menos lesivos, siguiendo la estela de los Mossos d'Esquadra, aunque desde distintos colectivos se ha advertido del carácter letal de esas balas. Fuentes de la Ertzaintza han informado a NAIZ que los agentes emplearon el material adscrito a la Brigada Móvil con lanzadores de 45 milímetros.

La joven, relatan, llegó consciente a Basurto, a donde fue trasladada por una ambulancia. Fue la propia víctima la que requirió el auxilio a un ertzaina de paisano para que llamase a los servicios de emergencia.

A llegar al hospital, viendo la gravedad de sus heridas, y tras una primera exploración, le proporcionaron medicación para rebajar la inflamación, paso previo a que se le practique cualquier operación con cirugía abierta. La herida, que está consciente y puede hablar, espera que mañana lunes pueda ser intervenida.

La víctima, según sus explicaciones a NAIZ, había acudido a manifestarse «pacíficamente» ante el mitin que ofreció Santiago Abascal en el Palacio Euskalduna. Según su relato, la actuación policial comenzó con una carga por parte de un grupo de ertzainas contra los antifascistas que estaban en la zona del parque de Doña Casilda Iturriza al haberse arrojado algunas piedras, a los que siguieron el otro grupo en que se había dividido la barrera inicial de la Brigada Móvil. Donde ella estaba, asegura, no se arrrojó ninguna objeto a los agentes.

Le vio al agente

Al ver que las cargas se extendían, se dio la vuelta y comenzó a correr para huir del lugar. En ese momento, en medio del ruido de las detonaciones, los gritos y las carreras, vio como un ertzaina le apuntaba con su arma a la cara, moviendo ella instintivamente la cabeza. A pesar de ello, notó el fuerte impacto del proyectil y a continuación, comenzó a sangrar.

En ese instante, alarmada, reclamó el auxilio de los ertzainas. «Comencé a decir que, por favor, me ayudasen, que me dolía mucho. Ellos me trataron como una puta mierda», se queja. Consciente de que estaba herida, la joven les espetó a los miembros de la Ertzaintza por su actitud, apuntándoles a que alguno de sus hijos pudiera estar en aquella movilización. «Tú te lo has buscado por estar aquí, es lo que me respondieron», ha recordado hoy desde la habitación del Hospital de Basurto.

«Me apuntó a la cara», insiste la víctima desde Basurto mientras sus familiares buscan pruebas gráficas de lo que sucedió entre los medios de comunicación y particulares que cubrieron la protesta. Apuntan a que estudian interponer una denuncia, incidiendo en el hecho de que el disparo se efectuó a la cabeza a una distancia no superior a los 10 metros. «Según tenemos entendido, la normativa sobre el uso de este material no permite disparar directamente a las personas, sí al suelo», manifiestan.

Hoy mismo, el alcalde de Bilbo ha calificado los incidentes ocurridos en los aledaños del Euskalduna como «absolutamente intolerables, indecentes y sobran absolutamente». Juan Mari Aburto ha dicho que la Ertzaintza y la Policía Municipal estuvieron «a la altura de las circunstancias», calificándolo de «notable».

Detenidos en libertad

Los cuatro detenidos en los incidentes del sábado, que han sido puestos a disposición judicial hoy, han quedado en libertad por decisión del juez de guardia de Bilbo. Los cuatro arrestados, dos hombres y dos mujeres, estaban acusados de desórdenes públicos.

La quinta detenida, una mujer, arrestada por «atentado a la autoridad», fue puesta en libertad por la propia Ertzaintza la noche del sábado, han informado fuentes del Departamento de Seguridad.






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Concluye 21.Korrika

EiTB trae a nosotros la reseña de la culminación de 21. Korrika Klika que iniciase hace 11 días en Gares:


La bertsolari Maialen Lujanbio ha sido la encargada de redactar y leer el texto secreto que ha portado el testigo durante los últimos días, una fusión entre el bertso, la poesía y el discurso.

Miles de personas han expresado su apoyo al euskera en el acto con el que ha concluido este domingo Korrika en Vitoria-Gasteiz. La carrera popular a favor de la lengua vasca ha recorrido 2.500 kilómetros en 11 días. Durante estos días los corredores se han ido pasando un testigo que llevaba un mensaje secreto en su interior hasta el día de hoy, cuando se ha desvelado el mensaje en una abarrotada plaza de la Virgen Blanca.

La coordinadora general de AEK, Mertxe Mugika, ha acompañado en los últimos metros de la carrera a la autora del texto de la 21 edición de Korrika, la bertsolari Maialen Lujanbio, que pasadas las 12:30 horas ha procedido a leerlo ante la multitud que esperaba en la plaza.

Lujanbio ha destacado que "el euskera no es una aplicación para los asuntos que atañen al euskera. El euskera es necesario en el sistema operativo de nuestro pueblo".

"Cuánto nos quieren las instituciones, los partidos políticos y los medios de comunicación cuando corremos... ¿por qué nos ningunean cuando vamos caminando? ha reflexionado. "Corremos para influir en el mundo con nuestro pies"...

"Por ello hacemos Korrika, desde el pasado y hacia el futuro. Hacer para impulsar. Impulsar para llevar a cabo. Hacer, la ciudadanía. Impulsar, los movimientos sociales. Llevar a cabo, las instituciones", ha leido.

Y ha finalizado recordando que el euskera batua ha cumplido 50 años y que el euskara aúna a "miles de vidas y voluntades".

La carrera por el euskera ha entrado en la capital alavesa a las 08:22 horas, y ha culminado hacia las 12:30 en la plaza de la Virgen Blanca, tras recorrer durante cuatro horas todos los barrios de la capital alavesa.

A su término, la coordinadora general de AEK, se ha dirigido a los asistentes a quienes ha felicitado y agradecido su participación. Mujika ha señalado que "si deseamos construir una Euskal Herria euskaldun, debemos hacer Klik en el sistema operativo; debemos hacer Klik en todos los lugares influyentes, lo cual en ocasiones podrá resultar sencillo o arduo, dependiendo del caso".

"Korrika 21, supone el comienzo de una nueva era, que debe traer con ella una nueva forma de actuar, basada en el trabajo en común y en el liderazgo compartido". "De esa manera -ha subrayado-, pondremos en vía de hacerse realidad aquellas ideas que todavía son sueños, acordando, concretando y aplicando las pertinentes políticas lingüísticas".

"En conclusión, vamos a convertir el euskera en universal", ha resumido.

Programación

La plaza de los Fueros ofrecerá conciertos a partir de las 14:00 horas: Libe, Trikoma, Koban y la romería de Gozo-Gozo. Mientras, en la plaza de la Burullería actuarán Mice, Konpost y Ene Bada!

Además, en la Plaza Nueva habrá magia, talleres y un espectáculo de acrobacia emocional, y en la plaza del Machete danzas y recital de bertsos. También se podrá llenar el estómago tanto en el comedor popular que acogerá el polideportivo Landatxo como en los mercados artesanos de la plaza de la Provincia y de la calle Postas.







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Egaña | Jean Pierre Cherid

Ahora que se está hablando de esa cloaca llamada España traemos a ustedes más datos acerca de un auténtico engendro del terrorismo de estado ejercido por Madrid en la Zona Especial Norte, por conducto de Iñaki Egaña:


Iñaki Egaña

Para quienes la historia de las cloacas del Estado se reduzca a las actividades de la policía política al mando de los anteriores ministros del Interior, Díaz Fernández o Pérez Rubalcaba, las declaraciones de Teresa Rilo Cabezas, viuda del mercenario Jean Pierre Cherid, serán explosivas, valga el símil. Para quienes tengan un poco de memoria y hayan seguido los entresijos del terrorismo de Estado (OAS, Montejurra, BVE, GAL…), las revelaciones de Rilo confirman lo sabido y eludido por la justicia. Con alguna excepción y novedad realmente significativa.

Teresa Rilo ha optado por un modelo reciente para contar la biografía de su marido, el de contratar a una periodista para dar forma a su relato. Lo hizo hace unos meses un supuesto y figurante Mikel Lejarza (El lobo) a través de Fernando Rueda (“Yo confieso”), con un resultado hilarante en el que el fingido topo jugaba a ser Arnold Schwarzenegger. En esta ocasión, la pluma periodística ha correspondido a Ana María Pascual y, como era de suponer comparado su currículo y el de Rueda, el índice de credibilidad ha crecido.

El libro de memorias tiene un título: “Cherid, un sicario en las cloacas del Estado”. Y parte de una tesis que Teresa Rilo ha defendido desde que en 1984 su marido, que por cierto tenía simultáneamente otra pareja con la que también tenía dos hijos, saltó por los aires cuando preparaba una masacre contra un grupo de refugiados, en Biarritz. La teoría era que la muerte de Cherid fue inducida por los propios servicios del Estado, para hacer desaparecer una fuente informativa decisiva sobre sus cloacas.

La tesis que transmite el libro incide en unos presuntos desacuerdos que llevaron a Cherid a bajarse del barco del terrorismo de Estado y enrolarse como mercenario en otro escenario reaccionario, Sudáfrica, en defensa del apartheid y de la supremacía blanca. No le dio tiempo, sin embargo. Sus diferencias no eran en el fondo, sino en la forma. Y en particular en la dirección de la llamada guerra sucia. Hasta hacía bien poco, un mando unificado. Desde la llegada de Felipe González, diversas jefaturas haciéndose la competencia: servicios secretos, Policía y Guardia Civil. Aparentemente en detrimento de la efectividad.

Sorprenden en las confesiones de Teresa Rilo varias cuestiones. La primera, el detalle con el que cuenta algunas de las operaciones del BVE y luego de los GAL. A través de ellas surge la personalidad de su marido. Capitulo tras capitulo el humus es el mismo, el de un reaccionario fascista y un entorno convencido. El currículo de Cherid es el de la supremacía blanca, el de la lucha internacional contra el comunismo, el de la justificación de la violencia porque está avalada por los estados, aunque sea de manera oculta.

La segunda cuestión de referencia es la familiaridad y la mezcla que transmite el libro entre mercenarios, agentes y mandos y el detalle sobre el papel de policías y guardias civiles como Antonio González Pacheco, Manuel Ballesteros, Manuel Pastrana,... en la organización de la guerra sucia. Todo aquel que haya seguido los temas relacionados con el terrorismo de Estado encontrará en estas letras los nombres que imaginaba. Manuel Pastrana, otro que hace poco también ha escrito su propia biografía, plagada de errores de bulto y mentiras flagrantes por cierto, dice en su relato que apenas tuvo conocimiento de qué fueron los GAL. Teresa Rilo afirma, en cambio, que era el jefe de su marido. El que le marcaba los objetivos.

Esta familiaridad se desliza a través de madres, esposas, hijos, cuñados, padres, abuelos, tíos… que aparecen con asiduidad, en celebraciones de todo tipo, incluidas las políticas. Como si fueran una gran familia y no esa deshilachada historia que nos han contado de agentes a la búsqueda de rateros, drogatas y mafiosos de baja estopa para ejercer de funcionarios. Y entre medio, mucho dinero. Muchísimo. Como se señala en el texto, desde la llegada del PSOE corrió a raudales.

En aquellas reuniones familiares, dice Rilo, “celebraban con júbilo las noticias que aparecían en los periódicos sobre las acciones del BVE, la reclamación de la desaparición del líder de ETApm Eduardo Moreno Bergaretxe, Pertur, y los asesinatos de los miembros de la organización, Argala, Korta y Pantu”. “Son separatistas –explica Cherid a su esposa-. Princesa, esto es una guerra. Alguien tiene que acabar con ellos”.

Otro de los aspectos sorprendentes del testimonio de la viuda del agente mercenario es que sus palabras certifican la más que extendida sospecha sobre la guerra sucia. En sus palabras: “El PSOE potenció con más presupuesto y personal la estructura heredada del gobierno de Adolfo Suarez, me explicó mi marido”. Algo sabrá la viuda que, por algún motivo, acabaría recibiendo una compensación económica de Interior a la muerte de su marido.

Teresa Rilo se centra, asimismo, en la focalización de Antonio González Pacheco (Billy el Niño) en la dirección de la llamada guerra sucia. Un González Pacheco señalado por los grupos memorialísticos como torturador durante el franquismo y citado por la jueza Servini desde Argentina. Resulta que, según Rilo, el laureado policía fue, además, instigador y dirigente de numerosos atentados mortales reivindicados por siglas tales como BVE. El jefe de Cherid en aquella época anterior a los GAL. En este testimonio y su ratificación tendrían, tanto la justicia argentina como la española, una buena base para incriminar al policía ya jubilado, retirarle sus pensiones anexas y bajarle del pedestal honorifico al que izaron durante la Transición.

Los detalles, a veces camuflados de manera delgada, permiten identificar también atentados sin esclarecer judicialmente. Atentados cuya autoría ya había sido avanzada por Pepe Rey, Melchor Miralles o más recientemente Euskal Memoria. Uno de ellos, impresionante por venir de quien viene, es el que en 1980 costó la vida en Caracas a Espe Arana y Jokin Alfonso Etxeberria, atentado que la viuda reivindica en el libro para Jean Pierre Cherid, el italiano Mario Ricci y el argentino José Maria Boccardo. Y lo importante llega porque Teresa Rilo confirma y amplía el protagonismo de su marido en las muertes, recordemos que aún impunes.

Al día siguiente de las muertes de Caracas, en rueda de Prensa celebrada en Bilbao, Txomin Ziluaga acompañado de Santi Brouard y Francisco Letamendia, calificaron el asesinato del matrimonio vasco en Caracas como obra de los servicios paralelos españoles. Y, Txomin Ziluaga relacionó las muertes con las actividades de la policía de la Embajada de España en Caracas “que es un centro de elementos parapoliciales”. Recordando a tal efecto que con motivo de varios juicios en la Audiencia Nacional, cuando Billy el Niño fue llamado a declarar, se supo que estaba destinado en la Embajada de España en Venezuela. No andaba desencaminado Ziluaga ya que los detalles del libro confirman lo dicho entonces.

También tienen un recorrido novedoso algunas informaciones referidas al primo carnal de Teresa Rilo, Julio Miguel Cabezas Manzano, alias Escaleras, infiltrado en los Comandos Autónomos y, según el relato, informante de Cherid para seguimientos y atentados contra refugiados vascos. La historia de Escaleras, ya conocida, resalta por la cercanía y vuelve a confirmar, de primera mano, varias de las interpretaciones hechas por periodistas en la década de 1980, al tiempo que vuelve a poner de actualidad y confirma la perspectiva sobre la desaparición, en Ipar Euskal Herria, del militante de los Comandos Autónomos José Miguel Etxeberria, Naparra. Desaparición reivindicada por el Batallón Vasco Español.

El libro, finalmente, tiene trazas de ser una terapia en voz alta de Teresa Rilo, que concluye con un epilogo sanador: “Si pudiera volver atrás, cuando conocí a Jean Pierre, sin duda hubiera salido corriendo. Si hubiera sabido entonces lo que sé hoy, jamás me hubiera unido a un hombre como él, que entendía la vida como un estado de guerra permanente”.






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sábado, 13 de abril de 2019

Imágenes del Tiempo Perdido

Ante los sucesos generados por la desesperación de la derecha españolaza por la tendencia del voto en la CAV hacia la izquierda les sugerimos leer este texto de Ramón Sola en Naiz:


Antes de la foto de Colón fue la de Altsasu. Cuando Rivera se marche mañana de Errenteria, ahí seguirán Mendoza y su labor. Casado acabará apuntillando al PP vasco. A Abascal siempre le quedará Covadonga, pero no Amurrio. Vienen, siempre vienen, pero pierden el tiempo.

Ramón Sola

En estos tiempos en que las campañas se guían por una demoscopia incesante y una segmentación exhaustiva, cualquier experto electoral desaconsejaría al trifachito invertir tiempo y dinero en tierras vascas. Ciudadanos no la ha olido hasta ahora en juntas ni capitales vascas, el PP lleva el mismo camino y Vox es un estrambote ridículo. Pero la cabra de la Legión siempre tira al monte vasco. La tentación ha vuelto a ser demasiado poderosa para Rivera, Casado y Abascal. Están aquí.

Cómo jugar frente a ello es un complejo debate para las izquierdas, los abertzales, las gentes de bien. «No pasarán» es un mensaje poderoso, pero también una realidad palpable ya, hoy más que nunca: ocupan, reprimen, oprimen, encarcelan, ilegalizan, recortan, excluyen, discriminan... pero pasar, nunca han pasado, hoy son minoría aplastante en tierras vascas, un cuerpo extraño. Y mira que lo han intentado: antes que la foto de Colón fue la del trifachito en Altsasu al son de las campanadas; antes que Rivera, Rosa Díez; antes que Casado, Aznar; antes que el Abascal hijo, el Abascal padre. O Ynestrillas.

Que no se enteran lo deja claro la elección de Ciudadanos para el acto de mañana: Errenteria hoy no es icono de conflicto y sufrimiento, sino de avances en la convivencia y la reconciliación. Y mañana lo será aún más.

Puede que su estrategia dé rentas debajo del Ebro, pero al norte solo tiran piedras contra sus tejados. Miremos Nafarroa: hubo un tiempo en que a UPN le bastaba el bifachito y ahora ni siquiera con un cuatrifachito le acaban de salir las cuentas. «Son cuatro y un tambor», decía un gobernador civil español sobre los abertzales de Iruñea. Ahora los cuatro son UPN, PP, Cs y Vox, a la espera de que el PSN quiera hacer de tambor.

Aunque esté todo perdido, siempre queda molestar, pensarán quizás esos cuatro jinetes en busca de apocalipsis. Pero no provoca quien quiere, sino quien puede.






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La Cloaca Condecora

La Cloaca condecora a los suyos, no podía ser de otra manera.

Es más, la Cloaca condecora a quienes le sirven incluso más allá de sus fronteras, como nos recuerda Iñaki Egaña al recordarnos el caso de Jon Anza. Y no es la primera vez que se denuncia.

Es por ello que se hace necesario que demos a conocer este artículo publicado por La Marea (con su estilo de izquierda melindrosa y cosmopaleta, de ahí su prosaico uso y abuso del término 'etarra') en el que se nos habla de como la Cloaca provee con todo lo que sea necesario a la fauna que en ella habita:


El Ministerio del Interior confirma a 'La Marea' nuevos nombres de agentes condecorados. Los principales partidos, a excepción de Podemos, no se posicionan sobre ello.

José Bautista y Antonio Maestre

El Ministerio del Interior ha confirmado a La Marea, tras una petición ejercida en virtud de la Ley de Transparencia, la existencia de diversas medallas y condecoraciones a miembros de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado envueltos en diversas polémicas, denuncias de torturas y situación de vulneración de derechos humanos y derechos fundamentales.

El comisario Villarejo, protagonista de las cloacas del Estado, tiene al menos cinco condecoraciones policiales, entre ellas dos cruces al Mérito Policial con distintivo rojo, que llevan aparejada una retribución vitalicia. Cuando se jubile, esa paga se convertirá en un incremento del 30% en su pensión. La primera medalla le llegó estando destinado en San Sebastián, en 1975, tres años después de ingresar en la policía franquista. La segunda, en 2009 y de manos de Alfredo Pérez Rubalcaba, ministro del Interior socialista. Las cuatro siguientes se las abrochó su sucesor, el ministro popular Jorge Fernández Díaz, el mismo que condecoró a otros seis imputados en la llamada Operación Kitchen. De no ser por los votos en contra de PP, PSOE y Ciudadanos, Villarejo habría comparecido ante el Congreso a finales de 2018.

España mantiene las condecoraciones a una larga lista de policías heredados del franquismo que destacaron por actuar al margen de la ley también durante la Transición y en periodo democrático, principalmente en los años de la denominada ‘guerra sucia’ del Estado contra ETA. La mayoría comparte denominador común: acumulan denuncias por tortura y otros crímenes que no fueron admitidas a trámite, en la mayoría de los casos por prescripción de delito, y se acogieron a la Ley de Amnistía de 1977.

Según publicó InfoLibre, además del caso más mediático de Billy el Niño, al menos tres expolicías franquistas imputados por torturas en la querella argentina conservan medallas pensionadas. En la respuesta oficial a La Marea, el Ministerio del Interior confirma que la lista de condecoraciones es mayor.

Uno de ellos es el cántabro José Sainz González. Sainz llevaba las riendas del Servicio Central de Documentación, un cuerpo de inteligencia creado por Luis Carrero Blanco, mano derecha de Franco. Logró su primer ascenso notorio de la mano del ministro Rodolfo Martín Villa, quien lo nombró subdirector general de Policía. Más tarde, se convirtió en el primer director general de Policía de la democracia gracias a la ayuda de Lorenzo Calatayud de la Hoz, una persona clave para mantener las ventanas del cuerpo de policía bien cerradas en plena Transición. En ese periodo, Sainz se ocupó de dar cabida en la policía a los altos mandos de la Brigada Político Social, principal órgano de represión del franquismo.

Sainz era conocido por sus víctimas como Pepe el gordo, debido a su altura y complexión física. En el libro de no ficción La carta: Historia de un comisario franquista, Antonio Batista destaca su capacidad para obtener declaraciones forzadas mediante tortura, un método que supuestamente empleó de manera especial con presos etarras. El gobierno de Adolfo Suárez le concedió la Medalla de Oro al Mérito Policial a finales de los 70, época en la que diseñó “una acción de comando” para hacer la guerra a ETA al margen de la legalidad y que, según sus escritos, debía tener a gente “nunca ligada a la Policía ni a otro organismo del Gobierno”. Este y otros operativos de Sainz sirvieron de precedente años más tarde para los GAL.

En los 80, el gobierno de Felipe González le nombró delegado del Ministerio del Interior en el País Vasco, donde acumuló un largo reguero de denuncias por tortura de militantes de izquierda, nacionalistas, sindicalistas y manifestantes sin filiación política. Falleció en 1987 y desde entonces ningún gobierno ha planteado la posibilidad de retirarle la condecoración.

Manuel Ballesteros García, comisario honorario de la Policía, se hizo famoso por sus represalias contra sindicalistas, demócratas, comunistas y nacionalistas vascos. Entre sus aprendices está Billy el Niño, que durante años sirvió bajo su mando. La técnica que le atribuyen más conocida era el ‘tostadero’: la víctima era atada a un somier metálico y posteriormente recibía descargas eléctricas.

Como otros policías, Ballesteros no ocultaba su simpatía por el franquismo ya en democracia. Águila, como se hacía llamar en las operaciones secretas, acudió al Congreso el día del golpe de Estado de Tejero a saludar al coronel malagueño y sus cómplices, aunque se le recuerda por sus operaciones contra ETA.

“Seguiremos en el mismo puesto”, le dijo Ballesteros a una de sus víctimas cuando esta le dijo, allá por 1971, que algún día le echarían de la policía. Antonio Palomares padeció las manos de Ballesteros antes de convertirse en diputado en las Cortes valencianas. Según su relato, el comisario honorario le infligió tal violencia que le hizo perder dos centímetros de altura y le dejó tres vértebras soldadas, el diafragma deformado y varios problemas respiratorios, pero no logró que Palomares delatara a sus compañeros.

El Tribunal Supremo le absolvió en dos ocasiones después de ser condenado por permitir la huida a Francia de personas vinculadas al Batallón Vasco-Español, a los que se atribuyó el asalto armado a un bar de Hendaya, dejando dos muertos y 10 heridos. Su ‘juez de la guarda’ en el Alto Tribunal fue José Augusto de Vega Ruiz, el mismo que absolvió a Alfonso Guerra en el caso Filesa y a Narcís Serra por el uso de fondos reservados para financiar los GAL.

Falleció en 2008 y libre de condenas. El obituario de El País lo definió como “experto en antiterrorismo”, el de ABC como alguien en quien “predominaban las luces”. El resto de medios que le dedicaron un obituario mencionó su papel durante la dictadura. En 2019, 11 años después, por primera vez un juez de Valencia investiga los hechos atribuidos a Ballesteros y otros mandos policiales franquistas denunciados por tortura. Ostenta un palmarés considerable: dos cruces al Mérito Policial (1975 y 76), una Medalla de Plata al Mérito Policial (1979), otra del mismo nivel pero de oro (1982), una Cruz de Plata al Mérito de la Guardia Civil (1988), además de una condecoración civil y otra no policial (el Ministerio del Interior no especifica cuáles).

El gobierno de Pedro Sánchez asegura que “no existe” ningún informe sobre condecoraciones a antiguos cargos de la Brigada Político Social. Sin embargo, según los documentos facilitados por el Ministerio del Interior, sí hay constancia de la Medalla de Plata al Mérito Policial concedida al antiguo jefe de dicha brigada, Eduardo Quintela Bóveda, acusado también de torturas en las filas franquistas. Su especialidad eran los anarquistas de la FAI en Barcelona, así como los catalanistas. Traicionó a la República filtrando información a los sublevados, fue uno de los testigos en el juicio contra Lluís Companys y en 1938 se le puso al frente de la Brigada Político Social. Bajo su sombra, la comisaría de Via Laietana de Barcelona se hizo famosa por los presos que saltaban desde las ventanas y los gritos que ascendían de sus sótanos. Falleció en 1968.

Antonio Juan Creix interrogó y sometió a tortura a muchas personas, entre ellas a los escritores Manuel Vázquez Montalbán y Antoni Batista, que lo definieron como uno de los más crueles de su categoría. Gregorio López Raimundo narró con detalle sus torturas y Rafael Alberti supo convertirlas en poema. Sus víctimas predilectas eran los comunistas, aunque también actuó contra estudiantes, intelectuales, catalanistas y etarras, tal y como recoge el documental Barcelona 1962. L’ombra dels Creix, dirigido por Enric Canals.

No le falló el olfato cuando intuyó que Franco ganaría la guerra, así que realizó tareas de contraespionaje para favorecer a los sublevados. Formaba parte del grupo conocido como Quinta Columna. Al terminar la contienda, encontró hueco en la policía y fue ascendiendo hasta imponer su fama de despiadado. Aprendió de los mejores: en 1954 subió a bordo del primer vuelo Madrid-Nueva York de Iberia para ser entrenado en técnicas de intimidación, tortura y espionaje del FBI, por entonces obsesionado con eliminar a los comunistas. Fue nombrado jefe de la Brigada Político Social de Barcelona en 1963 y poco después se traslada a Bilbao como jefe de Policía. A Núñez (PSUC), otra de sus víctimas célebres, le agredió con golpes, electrodos, ahogamiento e incluso lo dejó 72 horas suspendido de las esposas.

Con Franco agonizando, en 1974 el régimen decidió prescindir de Creix. Por entonces era jefe superior de la Policía en Andalucía. El falangista Tomás Garicano explicaba que había que despojarse de personajes como él para transmitir apariencia de cambio. Murió en 1985 con tres cruces al Mérito Policial y una al Mérito de la Guardia Civil que todavía le son reconocidas. Recientemente el diario El Mundo lo calificó de mero “poli duro”.

¿Qué harán los partidos con este asunto? Podemos explica a este medio que “los torturadores y los implicados en cloacas perderán sus medallas” si llega al gobierno. La responsable de prensa del PSOE contesta: “No tengo respuesta”. El Partido Popular no responde a los reiterados intentos de este medio para recabar su postura, mientras que Ciudadanos contesta que está preparando la suya. Vox manifiesta que no tiene “ninguna intención de colaborar con La Marea”.

El caso de Billy el Niño

La concesión de medallas a estos policías es un síntoma visible de la digestión pendiente del franquismo que padece España. La situación de Juan Antonio González Pacheco, Billy el Niño, es ilustrativa: cobra un 50% más de pensión –pagada con dinero de los contribuyentes, incluidas sus víctimas– porque mantiene cuatro medallas pensionadas (retribuidas, vitalicias y acumulables) al mérito policial y está protegido por la Ley de Amnistía de 1977 y el aparato judicial, que se niega a extraditarlo a Argentina, país en el que agentes de la policía española también practicaron torturas, y en el que desde 2013 una jueza reclama su detención y le atribuye crímenes de lesa humanidad. El gobierno de Rajoy declinó retirarle las medallas, mientras que el de Pedro Sánchez se quedó en las intenciones.

La ley que regula las condecoraciones policiales data de 1964 y establece como requisito haber demostrado “las virtudes de patriotismo, lealtad y entrega al servicio en el más alto grado”, pero no menciona incompatibilidades. Incluso el Sindicato Unificado de Policía ha pedido en reiteradas ocasiones reformar esta ley. Mientras España sigue premiando a estos policías, con excepciones como la del coronel de la Guardia Civil Manuel Sánchez Corbí, cesado en 2018, Amnistía Internacional y otras organizaciones alertan de la impunidad policial y el Instituto vasco de Criminología asegura que entre 2004 y 2014 se tramitaron más de 6.600 denuncias por malos tratos y torturas policiales, principalmente en el País Vasco y Cataluña, de las que 752 resultaron en sanción, la mayoría como falta y no como delito, según datos de la Coordinadora para la Prevención de la Tortura.







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EiTB, Reflexión y Preocupación

La televisión pública de la CAV ha estado sujeta a las veleidades de Lakua desde su creación misma.

Con este escrito dado a conocer por Gara nos invitan a reflexionar sobre su presente y su futuro:


Fermin Munarriz | Periodista

Los medios de comunicación son un factor determinante en la formación de la red de relaciones culturales, sociales y políticas que dan cuerpo y cohesión a un país, a una nación. Son receptores, transmisores y creadores de los referentes comunes de una sociedad, de su imaginario colectivo. También de su identidad como comunidad y de la facultad de su ciudadanía para participar en la vida pública. En definitiva, de su territorio, de su cultura e idioma, y de su sociedad.

En una Euskal Herria fragmentada bajo dos estructuras estatales y tres administrativas, los sistemas audiovisuales dominantes son el español y el francés. Grandes grupos de comunicación privados y corporaciones públicas (en el caso de Hegoalde, en ventajosa competencia frente al ente público autóctono) acaparan la hegemonía del espacio comunicativo en clara falta de correspondencia con el perfil sociológico, cultural y político de nuestro país. Esta situación de dominio no es inocua. La realidad transmitida a través de esas cadenas atiende, además de a los intereses particulares de su gestores, a los rasgos culturales, idiomáticos y políticos de sus respectivos territorios de influencia. El resultado es una oferta informativa y de entretenimiento que sobrerrepresenta a estructuras y estilos ajenos y hasta lejanos e infrarrepresenta a los nuestros. Esto último es incluso una manera generosa de decirlo, pues la moneda corriente es la ignorancia y la negación rotunda de lo que nos identifica como nación europea a caballo sobre los Pirineos occidentales. En esta situación de desventaja, apenas nos queda en manos de iniciativas populares el esfuerzo titánico de agrupar, por encima de divisiones institucionales, las siete provincias vascas y la comunidad euskaldun como referente principal en un único e indivisible espacio comunicativo.

El propio debate en el que van estas líneas demuestra que hay una asignatura pendiente por superar. Pronto se cumplirán cuatro décadas desde el nacimiento de EiTB y, todavía hoy, su función pública y su deber para con este país siguen siendo motivo de reflexión. Y de preocupación. Otros y otras participantes han aportado luces, y también sombras, sobre aspectos que nos inquietan: euskara, servicios público, gobernanza, dualidad idiomática...

A la espera del debate definitivo –con auténtica participación de la ciudadanía y de los agentes sociales y no solo políticos– sobre el modelo de radio-televisión pública vasca, el enunciado de la ley de creación del ente de 1982 en la CAV y hasta la parte expositiva de los contratos-programa para su financiación podrían aportar al menos una pista si se cumplieran con determinación: propiciar la información y la participación política de la ciudadanía, fomentar el euskara, cooperar con el sistema educativo, difundir la cultura vasca, fomentar la creación artística y cultural, impulsar una industria audiovisual autóctona, garantizar un servicio público que salvaguarde los derechos sociales...

No corresponde a EiTB intentar complementar y competir con la agenda informativa y de entretenimiento marcada por los grupos de comunicación o de poder exteriores, sino establecer los propios de su comunidad natural. Por su carácter público, y a pesar de ser un ente emanado de las instituciones de una de las partes del país –con acuerdos asentados con otra y con captación desigual entre los herrialdes–, EiTB debe atender su función de servicio público en el espacio sociológico y cultural que le compete; es decir, el territorio sobre el que se asienta el país del euskara, Euskal Herria. Es ese espacio de proximidad emocional y de identidad compartida el que debe indicar una nueva agenda informativa, propia y diferente a la de los medios de ámbitos estatales, en la que se sustente el derecho a recibir información y a generarla.

A modo de ejemplos aleatorios, recibimos con perplejidad noticias sobre un accidente de tráfico en Murcia o Lyon mientras desconocemos una nueva iniciativa de los baserritarras de Baigorri o Tudela; sabemos de los triunfos de la gimnasia acuática española pero ignoramos la marcha del rugby baionarra, constatamos la despoblación de la meseta castellana pero ignoramos los planes de desarrollo de Zuberoa, asistimos a las encendidas polémicas estatales como si fueran propias y pasamos de puntillas sobre escándalos locales, o nos entretenemos en tertulias de café y concursos de éxito con preguntas sobre la farándula hispana a la vez que echamos unas paladas de olvido –o ignorancia– sobre la riqueza creativa de nuestro país. Y subrayo que es a modo de pinceladas, pues sería injusto devaluar de un brochazo la tarea de excelentes profesionales del ente en sus ámbitos.

Es, en definitiva, una cuestión de concepto. Pensar en país, no en región. Los medios son memoria cultural, definen lo nuestro y lo ajeno; y los espectadores y oyentes experimentamos la nación, en buena medida, a través de esos retazos de realidad que nos ofrecen. Para una radio y televisión vasca, Iparralde no puede ser una corresponsalía ni Nafarroa una sucursal. Por eso el concepto también se debe traducir en decisiones políticas e inversiones económicas que aseguren aquellos principios con recursos técnicos y humanos y con la participación habitual de personas y agentes sociales de todo el territorio en sus programas, debates, informativos, culturales, retransmisiones deportivas o espacios de entretenimiento. Debemos visibilizar el país y su tronco cultural, el euskara.

En tanto que ente público, EiTB debe cumplir además con su función de elemento tractor del sistema comunicativo estrechando la colaboración con el sector audiovisual e interactuando con los medios que conforman ese débil y desestructurado puzzle del espacio comunicativo vasco con el intercambio de formación, acuerdos, experiencias, asesoramiento y sinergias, desde la constatación de que actuando juntos –y no obstruyendo el emprendimiento y las iniciativas de los más pequeños– se amplía la riqueza comunicativa.






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Jon Rahm por la Verde

Hacemos un paréntesis deportivo y desde Naiz traemos a ustedes esta reseña de la participación del golfista vasco Jon Rahm en el Masters de Augusta:


Al vizcaino Jon Rahm le sienta muy bien jugar contra Tiger Woods. Ya le ganó en la última Ryder Cup enre Europa y Estados Unidos, y en la primera jornada del primer grande de la temporada, compartiendo partida con el estadounidense, el de Barrika ha finalizado colíder con una tarjeta de 69 golpes (-3).

Imanol Carrillo

Pasadas las 17.00 (hora de Euskal Herria), Jon Rahm arrancaba su tercera participación en el Masters de Augusta en busca de la preciada chaqueta verde de la que puede presumir tener en su armario Txema Olazabal, que ha iniciado su recorrido algo más tarde. El hondarribiarra, en su 25º y 20º aniversario de sus dos grandes logros en Augusta, no va nada bien encaminado, ya que un «doble bogey» en el hoyo 2 ha minado la moral del guipuzcoano en su primer recorrido. A falta de 2 hoyos, está por abajo en la tabla, con +5.

Rahm ha jugado junto al legendario Tiger Woods, cuatro veces ganador del Masters de Augusta. El vizcaino, en la previa al conocer que jugaría con el estadounidense, tuvo una simpática reacción. «¿Qué voy a hacer? Pues aguantar la marabunta», bromeó el de Barrika. «Lo siento por mis padres, que han venido desde España y no van a poder ver nada», añadió. Era la segunda vez que ambos golfistas coincidían en el recorrido, después del que completaron en la Ryder Cup y que ganó el vizcaino.

El Masters 2019 ha comenzado muy bien para Rahm. En el hoyo 4 se ha puesto líder provisional, al acumular dos «birdies» seguidos en el 3 y 4. Sin embargo, también han llegado los fallos, y dos «bogeys» –hoyos 5 y 8– le han relegado a posiciones muy lejanas del liderato.

El joven golfista ha sabido templar los posibles nervios que pudiera tener en su interior y ha ido ascendiendo posiciones hasta ponerse cuarto, a un solo golpe de los líderes provisionales en ese momento –Justin Harding, Lucas Bjerregaard y Patton Kizzire– cuando en el hoyo 11 hacía un «birdie», como lo había hecho también en el 9.

No solo eso, porque con sus otros dos «birdies» en el 11 y el 13, ha vuelto a subir hasta lo más alto, con tres bajo el par de campo. Le ha seguido en ese logro, un hoyo más tarde, su 'compañero' de jornada, Tiger Woods, gracias a dos «birdies» consecutivos en el 13 y 14.

La pelea no solo ha estado en la clasificación general, sino que ambos contendientes ha mantenido un tuya y mía de categoría. Hasta que en el penúltimo hoyo, cuando ambos iban empatados en la general, "El Tigre" ha hecho «bogey» para irse al sexto puesto y Rahm par para seguir en lo más alto.

En el 18 y último hoyo, el de Barrika ha completado su gran día para terminar con un total de 69 impactos (-3), empatado en el liderato con el sudafricano Justin Harding, el australiano Adam Scott y el estadounidense Gary Woodland.

En su primera participación, Jon Rahm fue 27º y en su segunda, la del año pasado, acabó 4º con una primera pobre tarjeta de 75 golpes. ¿Será esta edición en la que se vista con la chaqueta verde? Le quedan aún tres jornadas por delante.






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España es una Cloaca

La semana pasada se desató el escándalo en Españistán.

Resulta que salió a relucir un bonito entramado por medio del cual el régimen borbónico franquista mantenía una muy particular estrategia mediática en contra de personajes de la vida pública no muy de su agrado, misma que era alimentada por los propios cuerpos policíacos españolazos.

Pues bien, por medio de este artículo desde el portal Pakito Arriaran nos recuerdan que tal estrategia ha sido el pan de todos los días en Euskal Herria:


Cuando en Euskal Herria en los años 80 y 90 se estuvo espiando a la Izquierda Abertzale muchos de los que ahora se llevan las manos a la cabeza callaban
Pablo Gartzia

Hay mucha gente que vive en la ilusión de que España es un Estado democrático, moderno y de derecho; donde todas las opciones políticas tienen las mismas oportunidades para ganar o perder unas elecciones. Hay otra gente que se cree que su opción política pierde las elecciones porque una empresa privada que solo gestiona la informatización de los datos electorales les roba votos. Pero muy poca gente se da cuenta que lo que hay en el Estado Español no es una democracia sino una “democracia” liberal burguesa que está diseñada para que la burguesía siempre gane las elecciones sin tener que recurrir a la trampa cutre de amañar las elecciones y recubriéndolo todo con un manto de legalidad democrática formal.

Ahora algunos están conociendo por la prensa lo que muchos llevamos décadas denunciando, que los Servicios de Seguridad del Estado se dedican al espionaje ilegal de partidos y líderes políticos incómodos para el Estado. Ni Pablo Iglesias ni PODEMOS son un ejemplo ni de líder revolucionario ni de partido revolucionario, sus propuestas políticas en 2019 no dejan de ser las propuestas de cualquier partido socialdemócrata al uso, pequeñas reformas para que la estructura capitalista se mantenga intacta. El problema es que la política y la sociedad mediatizada está tan escorada hacia la derecha y la extrema derecha que PODEMOS es presentado por algunos políticos y medios de comunicación poco menos como si fuera el Partido Bolchevique de Lenin en los albores de aquel octubre de 1917.

Pero, aun así, sin representar peligro alguno contra las estructuras del modelo capitalista o contra la unidad de eso que llaman España, las “cloacas del Estado” no han dudado lo más mínimo en espiar tanto a Pablo Iglesias como a Irene Montero en su domicilio, como en espiar y crear noticias falsas para desprestigiar a la formación morada. Esto está provocando una ola de indignación entre sectores progresistas de la población española y es algo positivo. Pero hay un pero.

Cuando en Euskal Herria en los años 80 y 90 y parte de la primera década de los años 2000 se estuvo espiando a la Izquierda Abertzale (Herri Batasuna, Euskal Herritarrok y Batasuna) muchos de los que ahora se llevan las manos a la cabeza callaban en el mejor de los casos y en otros lo aplaudían y justificaban sin ningún rubor.

El 31 de marzo de 1998 se descubrió de manera casual por unas obras en la sede de Herri Batasuna de Gasteiz unos sistemas de escuchas del CESID (ahora CNI). Este espionaje político, totalmente ilegal, fue justificado en abril de ese mismo año por el presidente del Gobierno español, José María Aznar, que afirmó en el Congreso de los Diputados que el “CESID cumplía con su obligación al espiar a HB”. Tenemos que recordar al lector que por aquellas fechas Herri Batasuna era una formación política legal e inscrita en el Ministerio del Interior con centenares de concejales por toda Hego Euskal Herria (Araba, Bizkaia, Gipuzkoa y Nafarroa), decenas de junteros, varios diputados a los parlamentos vascongado y navarro y algún que otro diputado en Madrid.

Está de más decir que éste no fue el único caso de espionaje de los servicios de seguridad españoles contra la Izquierda Abertzale, ni antes ni después de este escándalo que sentó en el banquillo a los tenientes generales Emilio Alonso Manglano y Javier Calderón, directores del CESID con el PSOE y con el PP respectivamente.

Durante muchos años la sociedad española totalmente mediatizada con el “problema vasco” no tuvo reparos en excusar políticas de guerra sucia del Estado contra la disidencia vasca y por supuesto sobra decir que de aquellos polvos estos lodos. Cuando se da carta blanca a unos señores con responsabilidades en los aparatos policiales y de seguridad para que puedan operar al margen de la ley contra un partido político porque claro “los etarras no sé qué…” se termina creando una maquinaria muy bien engrasada en la cloacas del Estado que lo mismo sirve para incendiar un rascacielos para librar a un banquero de ir a la cárcel, como de espiar a partidos políticos que no gustan a los que manejan realmente el Estado.

No quiero terminar este articulo sin dar un pequeño toque de atención al lector, nunca hay que justificar la “guerra sucia” de un Estado burgués contra disidentes políticos, ya sean los independentistas catalanes o vascos, los sindicalistas andaluces del SAT o la formación morada de Pablo Iglesias. Si dejamos crecer al monstruo fascista este terminará por devorarnos a todos sin importarle nada.






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Egaña | Penúltimo Viaje de Jon Anza

Les compartimos este texto en memoria de Jon Anza que Iñaki Egaña ha compartido en su perfil de Facebook:


Iñaki Egaña

Han pasado ya diez años desde que Jon Anza tomó en Baiona aquel tren que le iba a llevar a Toulouse. Era un sábado, 18 de abril de 2009. Un viaje de tres horas y media del que nunca volvió. Porque Jon fue un desaparecido. Uno más a añadir a esa lista inacabada que comenzó hace ya décadas. Aún son varios los centenares de familiares vascos que buscan a los suyos en las cunetas, o que solicitan una pista del campo de exterminio en el que fueron convertidos en cenizas. Y a los últimos, Pertur, Naparra, Hernández y Popo Larre.

El cadáver de Jon apareció un 11 de marzo de 2010 en la morgue de Toulouse. Once meses en un lugar en el que, aparentemente, las pesquisas policiales y judiciales deberían haber encontrado la respuesta. No fue así. Eran tiempos de total sintonía entre Madrid y París. Toda una carga alineada, enfilada desde los tiempos de los GAL y las entregas de Policía a Policía. Medallas y premios en Madrid a jueces, policías y agentes antiterroristas franceses para que la sintonía fuera sólida y dirigida por España.

A los pocos días de su desaparición, ETA anunció que Jon Anza era militante de su organización y que viajaba a Toulouse con una importante cantidad de dinero. Realizaba tareas de correo. Jon había estado 21 años en prisiones españolas, acusado de diversas acciones derivadas de su militancia. Natural de Donostia, vivía en la localidad labortana de Ahetze.

La versión del ministro del Interior español se fabricó en apenas unos días. Su titular, Alfredo Pérez Rubalcaba era uno de los supervivientes de la época de Felipe González y los GAL. Un viejo sabueso con experiencia en lo público y en lo privado, en despachos, pero también en cloacas. Pérez Rubalcaba lanzó a los medios que, según sus datos, Jon Anza se había fugado con el dinero de su organización. Le acusaba de ratero. Y el medio que lo difundió acusó a ETA de “chivata” por descubrir la militancia de Jon. Las calumnias clásicas de la contrainsurgencia, porque para entonces Jon Anza ya estaba muerto, en la morgue de Toulouse, sin que nadie, supuestamente, le identificara.
Poco después, Le Monde filtraba la noticia de que Jon Anza podría haber sido secuestrado por agentes españoles. Se supo también, que en los meses anteriores, al menos otros cuatro militantes vascos habían sido secuestrados por mercenarios que se hacían pasar por policías o viceversa. El modus operandi en los secuestros de Lander Fernández, Alain Berastegi, Dani Saralegi y Juan Mari Mujika, este último en Donapaleu, sugirió cómo habría sido el de Jon Anza.

Interceptado en el tren, fue trasladado a un lugar desconocido donde en el interrogatorio quedó moribundo. Su estado de salud era delicado. Abandonado, fue internado en el hospital Parpan de Toulouse el 29 de abril, falleciendo el 11 de mayo.

Entre las labores de búsqueda se supo, lo que vino a reforzar la tesis del secuestro, que cuatro guardia civiles habían abandonado apresuradamente el hotel Adaggio de Toulouse, olvidando dos pistolas, cuando la familia y ETA denunciaron a la desaparición de Jon.

Aunque las evidencias eran notorias como para profundizar en la investigación, el Protocolo de Desorientación contrainsurgente funcionó de manera precisa. Manifestaciones multitudinarias a ambos lados de la muga, declaraciones de líderes políticos a favor de la investigación imparcial… Todo ello fue tratado por las autoridades españolas y francesas de manera frívola, señalando que sus protagonistas alentaban teorías conspirativas. Y que no había nada de qué sospechar.

En París, Michèle Alliot-Marie era ministra del Interior, que no puso objeciones a las declaraciones de Pérez Rubalcaba, aunque su equipo ya sabía de la mentira. La fiscal de Baiona Anne Kayanakis, reconoció públicamente los fallos habidos en el curso de la investigación. La fiscal abandonó el caso, según manifestó debido a su complejidad, entregándolo a una juez instructora, Myriam Viargues, de Toulouse, asistida por el fiscal Michel Valet.

El jefe de la judicial de Toulouse, encargado del caso, Francois Bodin, no encontró pruebas de irregularidades. Junto a Kayanakis, fue trasladado a Burdeos. Un ascenso. En España, el delegado del Gobierno en la Comunidad autónoma vasca, Mikel Cabieces, apuntó a que la desaparición de Jon era un hecho anecdótico, secundario. Que no merecía atenciones. Cuando abandonó su cargo en 2012 fue acogido por Kutxabank irregularmente, “por los servicios prestados” según su presidente Mario Fernández.

El entonces consejero de Interior del Gobierno vasco, Rodolfo Ares, denuncio en la Audiencia Nacional a los convocantes de una manifestación con el lema “Non dago Jon?” porque en la misma se lanzó el eslogan de “la Policía tortura y asesina”. Siete años más tarde, ese mismo Gobierno certificaba y documentaba la existencia de 4.113 casos de tortura en la Comunidad Autónoma Vasca.

En la Audiencia Nacional, las gestiones del magistrado Fernando Andreu no dieron fruto alguno. Como tampoco las que llevaba, simultáneamente, sobre otro de los desaparecidos históricos, Eduardo Moreno Bergaretxe, Pertur. En 2017, concluyendo la interpretación de la muerte de Jon, oficialmente por un fallo cardiaco y su gestión a una cadena de errores administrativos, el Tribunal de Apelación de París desestimaba la demanda de reconocimiento de la responsabilidad del Estado francés en la investigación de la muerte del militante vasco.

Hoy, diez años después, y según la ley de victimas del Estado promovida por el Gobierno autónomo vasco, con el aval del PNV y del PSOE, Jon Anza no es una víctima. Por dos razones. La primera porque Jon era militante de ETA y quedan excluidos de los excesos policiales. Y la segunda porque a pesar de los indicios y de las evidentes irregularidades en la investigación, las resoluciones judiciales se imponen, según el acuerdo, sobre el resto. Así que, diez años más tarde, sigue siendo asunto de Estado. A Jon le falta su último viaje, el de la verdad.






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viernes, 12 de abril de 2019

Nuevo 18/98 en Septiembre

A ocho años de la apuesta por el proceso de paz unilateral, a dos años del desarme en Baiona y a un año de la desmovilización en Kanbo, se anuncia un nuevo macrosumario en contra de la solidaridad con los represaliados políticos vascos.

Esa es la España que hoy juzga a los catalanes por supuestamente haber agredido a los integrantes de los cuerpos policíacos el 1° de octubre de 2017.

Vuelve el Macrosumario 18/98.


Les compartimos este artículo de Gara:


El 16 de setiembre comenzará en la Audiencia Nacional el juicio contra 47 ciudadanos vascos. Son abogados y personas que han participado en organizaciones como Herrira o Jaiki Hadi, creadas para defender los derechos humanos de los represaliados. La Fiscalía pide para ellos penas de entre 20 y 11 años de prisión. En total suman 601 años de cárcel.

Ion Salgado

El 16 de setiembre comenzará un nuevo macrojuicio político en la Audiencia Nacional. 47 ciudadanos vascos se sentarán en el banquillo, acusados de formar parte del «frente de cárceles» de ETA. Se trata de abogados y otras personas vinculadas a organizaciones creadas para defender los derechos de los represaliados, como Herrira y Jaiki Hadi, detenidas entre los años 2013 y 2015 en tres operaciones denominadas “Jaque”, “Mate” y “Pastor”.

La Fiscalía solicita para ellas penas de entre 20 y 11 años de prisión por «participación activa en organización terrorista», delito «continuado de enaltecimiento del terrorismo» y «financiación de terrorismo». Fran Balda, integrante de Herrira que se enfrenta a una petición de 20 años y medio de prisión, está imputado además por un supuesto delito de «quebrantamiento de medida cautelar».

En un comunicado remitido ayer a los medios de comunicación, los encausados denunciaron que «durante todos estos años hemos sido conscientes de que en cualquier momento nos veríamos ante un juicio. Esta situación ha condicionado nuestras vidas y también las de nuestro círculo más cercano», que, tal como remarcaron, vive con el temor de que sus seres queridos sean encarcelados por «organizar movilizaciones en favor de los derechos de los presos políticos vascos, cuidar de la salud de los presos, defenderlos en los juzgados, realizar intermediación, ser familiares de presos y organizarnos para hacer frente a la dispersión». «Esas han sido las labores que hemos realizado y esos son los hechos que se van a juzgar», destacaron antes de advertir de que este nuevo macroproceso es «una aberración jurídica y social nacida en las cloacas del Estado».

«Nuestros trabajo ha sido público y ha tenido unos objetivos claros: que los derechos de los y las presas sean respetados, para consolidar de una vez una situación de paz y justicia en Euskal Herria», indicaron, y enmarcaron la situación de los represaliados vascos «en la terrible involución de derechos que se está dando a nivel mundial». «El caso de los jóvenes de Altsasu y lo que está ocurriendo en Catalunya nos demuestra hasta donde llegan la regresión y la persecución», manifiestan.

Un juicio «inaceptable»

Sare señaló que este juicio es «inaceptable». «En vez de avanzar en pro de la convivencia dando solución a la problemática de los y las presas vascas, este juicio camina en dirección contraria, creando más y más dolor. No vale más que para abrir nuevas heridas y seguir atando más y más nudos». Para LAB, «este pueblo necesita soluciones, no vías agotadas que solo traen más castigo, prisión, dolor y sufrimiento». En el banquillo estará su portavoz en Nafarroa, Imanol Karrera.


Y aquí el comentario editorial de Naiz:

Un macrojuicio que nadie entiende ni debe aceptar

Un nuevo macrojuicio político se anuncia para septiembre de este año. Esta vez serán juzgadas 47 personas para las que la Fiscalía solicita penas de prisión que van desde los 8 hasta los 20,5 años. Un castigo tremendo simplemente por haber realizado una labor relacionada con la defensa de los derechos de los presos políticos vascos. No hay más que ver quiénes son estas personas: abogados, médicos, activistas sociales, familiares de presos...

Se trata de la última macrocausa que se ha instruido al amparo de la doctrina de «todo es ETA». Durante los últimos veinte años, esa ha sido la excusa para atacar al independentismo vasco. Una tesis absurda desde el principio, pero se ha convertido en directamente delirante tras la desaparición de esa organización. No cabe olvidar que todas las detenciones de las personas procesadas en esta causa se produjeron después de que ETA anunciara el fin de su acción armada en 2011, lo que demuestra la voluntad de seguir recreando el pasado. Pero también conviene recordar que el Estado ha demostrado que, cuando hay no ya voluntad política sino puro sentido común, caben soluciones; la reforma del Código Penal que rebajó grados de condena para los «delitos menos graves» ha resuelto algunos de estos macroprocesos sin llenar más las cárceles.

Es evidente que este macrojuicio pretende, una vez más, castigar y criminalizar cualquier muestra de solidaridad con las y los prisioneros vascos. Pero a pesar del titánico esfuerzo que ha dedicado el Estado a esta tarea, los derechos de los presos se han convertido en una de las reivindicaciones más amplias y mayoritarias en la sociedad vasca. Las enormes movilizaciones que durante los últimos años han protagonizado estas demandas así lo atestiguan. También por este motivo, nadie en Euskal Herria entiende que se celebre este juicio anclado en caducos esquemas del pasado. Y todavía menos se entendería que este proceso terminase con nuevos encarcelamientos.






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