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sábado, 11 de agosto de 2018

Williams Reitera Identidad Vasca

Iñaki Williams a vuelto a causar un terremoto entre todos aquellos que no pueden concebir que se considere vasco y más aún, que los vascos lo consideren vasco.

Y es que durante muchos años se trastocó la política canterana del Athletic de Bilbao, retorciéndola para hacerla parecer racista. De pronto, Iñaki llegó al primer equipo y los detractores - tanto tirios como troyanos- enmudecieron.

Pues bien, en la estela del debate sostenido entre comediante Trevor Noah y el embajador jacobino en Estados Unidos de nombre Gérard Araud por el comentario que el primero hizo tras el triunfo del once francés en el reciente Mundial de Rusia 2018 en el cual este resaltaba el origen africano de los jugadores que se habían alzado con la copa, nos llega este artículo publicado por el Correo Vasco:


El futbolista del Athletic ha pronunciado estas palabras en el documental de Amazon 'Six Dreams'

Beatriz Garnández

Iñaki Williams es uno de los futbolistas que ha participado en el documental de Amazon 'Six Dreams'. El atacante rojiblanco ha lanzado un discurso ejemplar con el que se ha ganado los elogios de las redes sociales.

«Es muy difícil llegar al primer equipo del Athletic. Tú eres un ejemplo para toda África y para mí. Me siento muy feliz», dice uno de los niños que aparece en el documental. Tras este comentario, las palabras de Williams se han vuelto virales:

«Muchas gracias, porque para mí es un orgullo que la gente de raza negra y africana se sienta orgullosa de mí. Yo quiero abrir eso que la gente tiene en la cabeza: 'Un negro no puede jugar en el Athletic', 'Ese negro no es vasco', que a día de hoy sigue pasando. Que escuchas o lees comentarios: '¿Cómo puede jugar un negro en el Athletic?'. No, no, soy negro, pero también soy vasco, he nacido aquí. Me siento vasco y quiero abrir todas las puertas a toda esa gente que quiere pelear y trabaja y se esfuerza diariamente para jugar en el Athletic», han sido las palabras del futbolista.

Según se puede leer en la página web del conjunto bilbaíno: «Nuestra filosofía deportiva se rige por el principio que determina que pueden jugar en sus filas los jugadores que se han hecho en la propia cantera y los formados en clubes de Euskal Herria, que engloba a las siguientes demarcaciones territoriales: Bizkaia, Gipuzkoa, Araba, Nafarroa, Lapurdi, Zuberoa y Nafarroa Behera, así como, por supuesto, los jugadores y jugadoras que hayan nacido en alguna de ellas».

Iñaki Williams nació en Bilbao el 15 de junio de 1994. De padres africanos pasó toda su infancia en Pamplona, donde lo reclutó el Athletic cuando tenía 14 años. Su madre, María Arthuer nació en Liberia y se trasladó a Ghana siendo muy joven huyendo de la guerra civil liberiana. Allí conoció a Félix Williams, también liberiano, en el campo de refugiados de Buduburam. A principios de los noventa se trasladaron a Europa y, tras una breve estancia en Málaga, establecieron su residencia en Bilbao.

Poco tiempo después del nacimiento de Williams, se mudaron a Pamplona por motivos laborales. El delantero del Athletic tiene un hermano pequeño llamado Nicholas (2002) que juega en las categorías inferiores del Athletic desde 2013.

El atacante de raíces africanas se convirtió el 6 de diciembre de 2014 en el primer futbolista de raza negra en debutar con la elástica rojiblanca. El 20 de febrero de 2015 hizo historia al convertirse en el primer jugador negro en marcar con la camiseta del Athletic. Lo hizo ante el Torino en el partido de ida de los dieciseisavos de final de la Europa League con 20 años y en su debut europeo.






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miércoles, 1 de febrero de 2017

Flor y Nata de la Humanidad

Esta nota se la queremos dedicar con mucho cariño a los detractores de la Revolución Cubana, especialmente a quienes tuvieron la ocurrencia de celebrar el fallecimiento del Comandante Fidel Castro, la misma ha sido publicada en el blog Moncada Lectores, aquí la tienen:


La 140 Reunión del Consejo Ejecutivo de la Organización Mundial de la Salud (OMS), otorgó por unanimidad el Premio de Salud Púbica en Memoria del Dr. Lee Jong-wook al Contingente Internacional de Médicos Especializados en el Enfrentamiento de Desastres y Graves Epidemias “Henry Reeve”.

El Contingente “Henry Reeve” fue constituido el 19 de septiembre de 2005 en La Habana por el Líder Histórico de la Revolución Cubana, Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, con el objetivo de cooperar de inmediato, con su personal especialmente entrenado, en cualquier país que sufra una catástrofe, huracanes, inundaciones u otros fenómenos naturales, además de epidemias que constituyan verdaderos desastres naturales y sociales.

Desde entonces, siete mil 254 colaboradores médicos cubanos, en 22 Brigadas Médicas han prestado su ayuda en 19 naciones (dos veces en Haití y Chile) de todas las latitudes. Estos trabajadores de la salud pública de Cuba, entrenados y capacitados para esas misiones, han brindado atención a más de 3.5 millones de personas, salvando la vida de 80 mil personas según estimados rigurosos.

Este premio es un reconocimiento a la labor solidaria de la Mayor de las Antillas, que siguiendo la visión humanista y universal del líder de la Revolución Cubana, ha puesto a la disposición de muchas naciones la calidad médica de sus galenos, a través de la obra solidaria del Contingente Henry Reeve. Es también un reconocimiento a la labor altruista y desinteresada, de los más de 250 colaboradores de la salud cubanos que enfrentaron en Sierra Leona, Liberia y Guinea entre 2014 y 2015, el peligroso brote del virus de Ébola que afectó a esos hermanos países del continente africano.

El Premio de Salud Pública en Memoria del Dr. Lee Jong-wook fue establecido en 2008 por la OMS. Se otorga a una o más personas, una o más instituciones, o bien una o más organizaciones no gubernamentales que hayan hecho una aportación destacada en el campo de la salud pública. El Premio tiene por objeto recompensar una labor de mucho más alcance que el estricto cumplimiento de las obligaciones normales.

La ceremonia de entrega del Premio tendrá lugar durante la 70 Asamblea Mundial de la Salud que se celebrará entre el 22 y el 31 de mayo del presente año, en Ginebra.






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viernes, 22 de enero de 2016

La Saga de Iñaki Williams

Este reportaje se lo dedicamos a los ochoapellidistas en ambos lados del pasillo, o sea, tanto a los españolistas que utilizan el argumento para golpetear el derecho a la autodeterminación del pueblo vasco como a los cutres etnicistas - especialmente en la diáspora vasca - que insisten en idealizar torpemente un pueblo vasco hoy inexistente mas que en sus cerradas mentes, llegando al punto de negar la diversidad.

Aquí lo tienen, ha sido publicado en Naiz:

Black is Basque

Beñat Zarrabeitia
Corría el año 2001 cuando Fermin Muguruza publicó su trabajo «FM 99.00 Dub Manifest», en el mismo uno de los temas hablaba del «Bere-Bar» establecimiento regentado por personas de origen árabe en la calle San Francisco de Bilbao. Una zona de encuentro para muchos habitantes procedentes de África instaladas en la capital vizcaína. Años antes, el grupo Zarama popularizó el tema «Iñaki» en referencia a los primeros afroamericanos que vimos en Euskal Herria, una canción no exenta de crítica social versada en la popularidad de unas personas que sufrían un importante desamparo en nuestra propia sociedad. Eran «los Iñakis», con sus relojes y productos de venta ambulante en busca de una vida mejor.

Paralelamente, durante aquella década comenzaron a proliferar una serie de delanteros de raza negra con unas características físicas y atléticas poco comunes hasta ese momento. Un salto de calidad para muchos equipos y selecciones. El caso más paradigmático fue el de Patrick Kluivert, delantero campeón de Europa con el Ajax y doble ganador de la Liga con el Barcelona, un ariete felino, capaz de jugar tanto de cara como de espaldas, gran zancada y visión de juego. Un imberbe Thierry Henry ya apuntaba maneras en el Mónaco y les bleus o en un escalón inferior Gerald Asamoah y Emmanuel Olisadebe se convirtieron en los primeros jugadores de raza negra en debutar con las selecciones de Alemania y Polonia. El impacto fue general e inmediato, tanto que en lo que después ha sido una imagen premonitoria, la candidatura de Fernando Lamikiz a la presidencia del Athletic en las elecciones de 2001, utilizó la imagen de un joven africano con la elástica rojiblanca en San Mamés para identificar el futuro de la cantera del club y, por ende, del país. Finalmente, fue el difunto Javi Uria quien se impuso al abogado de Busturia en aquellos comicios.

Una camiseta que en aquella etapa ya lucía orgulloso en la cocina y pasillo de su casa un niño nacido en Bilbao y residente en el barrio iruindarra de Errotxapea que respondía al nombre de Iñaki Williams. Pertenecía a una familia que había huido de la primera guerra civil de Liberia.

Un conflicto que arrancó a finales de 1989 y se prolongó hasta prácticamente 1996. Según datos de ACNUR, la contienda estuvo centralizada entre las fuerzas del Frente Patriótico Nacional de Liberia, formadas en su mayoría por miembros de las etnias gio y mano, y las tropas afines al entonces presidente  del país Samuel Doe, en su mayoría de la etnia krahn. Una guerra que estuvo marcada por la brutalidad, las matanzas de civiles, mutilaciones,  destrucción generalizada de propiedades y el reclutamiento de un gran número de niños soldado a quienes se solía obligar a matar para que demostrasen su lealtad. Un escenario de horror que provocó la muerte de más de 150.000 personas y que la mitad de los habitantes de Liberia huyesen de sus hogares. De los más de 1,7 millones de liberianos desarraigados, aproximadamente el 40 por ciento se refugió en los países vecinos y casi todos los restantes se convirtieron en desplazados internos. Es el caso de los padres de Iñaki Williams, Félix Williams –actualmente residente en Londres- y María Arthuer, que se conocieron en un campo de refugiados ubicado en Ghana, cerca de la capital Accra.

El ojo de Javier Aristu

Los inicios futbolísticos de Iñaki fueron en el Club Deportivo Natación de Iruñea, donde llamó la atención de Javier Aristu, directivo del CD Pamplona y club convenido del Athletic. Después de una serie de visitas de los ojeadores rojiblancos, no les hizo falta ni cinco partidos para decidirse. Williams jugaría un año en el Pamplona –club en el que se formaron, entre otros, Ziganda, Iñigo Larrainzar o Miguel de Andrés- antes de ser captado por la factoría rojilanca. Pese a que la incorporación no fue inmediata, a sus 15 años, el delantero comenzó a acudir a Lezama y empaparse del método de trabajo del Athletic. Pasó dos temporadas más en el Pamplona antes de que la entidad de Ibaigane lo incorporase definitivamente. Su estreno fue demoledor, 31 goles y la presencia del equipo en la final de Copa juvenil. Una cita en la que fue imposible superar al Real Madrid debido a la calidad blanca y una discutible actuación arbitral que dejó de señalar un claro penalti al propio Williams. El equipo dirigido por Gontzal Suances contaba también en sus filas con Alex Remiro, Urtzi Iriondo, Yeray o Unai López. Meses antes, también había formado para del grupo de canteranos elegido para disputar las NextGen Series, una especie de Champions juvenil. Un torneo en el que los cachorros se midieron al Arsenal, Olympiacos u Olympique de Marsella. Junto a Iñaki, Kepa Arrizabalaga, Aymeric Laporte, Jonás Ramalho, Guillermo Fernández o Ager Aketxe eran otros de los integrantes de aquel equipo.

La proyección de Williams siguió en el Baskonia, pese a que durante la temporada 2013-2014 sufrió algunos problemas físicos sus números eran incontestables. El ascenso de Guillermo al primer equipo le abrió las puertas del filial, respondiendo con ocho tantos en 14 partidos. Su nombre ya estaba en boca de todos y la puerta del primer equipo estaba cada vez más cercana. La temporada pasada arrancó con «Willy» como delantero titular en el Bilbao Athletic, siendo un futbolista devastador. Durante el primer tercio de campeonato anotó 13 goles con los cachorros. Los medios de comunicación auguraban su debut en el primer equipo y el propio Valverde aseguró no tener dudas de que «Williams jugará en el Athletic». Eso sí, no concreto su estreno como león.

De los gigantes de San Fermín en Nueva York, al coloso de Errotxapea en San Mamés
Al tiempo que Iñaki escalaba su último tramo para convertirse en un nuevo león, el 13 de noviembre de 2014, Fermin Muguruza inauguró en Alhondiga Bilbao el proyecto expositivo «Black is Beltza». Una obra basada en una  novela gráfica, del mismo nombre, que el polifacético músico de Irun completó junto al escritor Harkaitz Cano y el ilustrador mexicano Jorge Alderete. Un trabajo que cimentado en un curioso descubrimiento del propio Muguruza, la presencia de los típicos gigantes de las fiestas de San Fermín en la Exposición Universal de 1965 celebrada en Nueva York. Según sus palabras, «hace 14 años veo la fotografía de los gigantes de la comparsa de San Fermín desfilando por la Quinta Avenida de Nueva York. Es una foto impactante pero lo es aún más el pie de foto en el que se cuenta como se impidió desfilar a los gigantes negros por el racismo de la época».

Sin embargo, el 6 de diciembre de ese año, Williams, el colosa de Errotxapea, logró un hecho histórico, ser el delantero titular del Athletic. Un ejemplo de normalidad en la cantera rojiblanca el debut de un nuevo jugador formado en la factoría rojiblanca y clara muestra de la adaptación del club a la realidad sociológica del país. Al igual que durante los años 70, 80 o 90 cuando futbolistas nacidos en el seno de familias llegadas a Euskal Herria desde diferentes puntos del Estado español para ganarse una vida mejor se enfundaron la elástica rojiblanca ahora ocurre con los hijos de personas procedentes desde cualquier lugar del planeta. De los Sarabia, Jabo Sa, De Diego, Ferreira, Tabuenka, Karanka, Javi González o Jorge Pérez hemos pasado a Williams, Jonás y otros jóvenes que ahora están en las categorías inferiores. Es la realidad del país, es la Euskal Herria del siglo XXI. Y en la misma, el Athletic es un gran constructor de identidades colectivas, especialmente en Bizkaia. Prueba de ello fue la final de Copa del pasado mayo en el Camp Nou.

Su renovación, un éxito deportivo de calado social

Apenas habían pasado desde que un apresurado Iñaki avisó a su madre María con un elocuente «ama, toma el pase que igual juego». Su progenitora pudo ver in situ el debut de su hijo ante el Córdoba. Pronto llegaría su primer en gol ante el Torino o la cerrada ovación que recibió tras vaciarse ante el Real Madrid. El feeling entre San Mamés y Williams fue inmediato, versado en el chispazo a primera vista que genera el convencimiento de estar asistiendo a algo extraordinario. Y los hechos lo han confirmado.

Williams cuenta con los dos elementos más determinantes para un delantero, velocidad y gol. Lo más complicado de encontrar y lo más caro a la hora de pasar por caja. Siendo un diamante aún por pulir, el propio Raúl García le ha advertido de que el mayor freno que puede tenerse es «creérselo» y desde el club han buscado que ponga su foco en futbolistas marca de la casa como Aduriz y Gurpegi, sus credenciales son fantásticas. Con espacios es devastador, en el remate a un toque, sin pensarlo, es muy efectivo.

Durante el presente curso ha llegado su eclosión definitiva. Aunque no comenzó con suerte ya que en el simbólico viaje a Idaho, tierra donde los vascos echaron raíces en busca de una vida mejor durante el pasado siglo, Williams padeció una rotura muscular de la que recayó ante el Zilina en Eslovaquia. Una inoportuna lesión que le impidió disputar la Supercopa aunque disfrutó como el que más en la celebración. Con la careta de SanjoBuruz o un Arrano Beltza que consiguió entre la afición. Activo y carismático.

Retornó al equipo contra el AZ en Holanda y desde entonces su aportación ha sido capital. Goles y desborde que le habían puesto en el punto de mira de algunos de los mejores clubes de la Premier League. Entidades poderosas en lo económica, alguna incluso dispuesta a pagar los 20 millones que hasta hoy marcaba su cláusula. Sin embargo, a primera hora de esta tarde, el Athletic ha comunicado oficialmente la renovación del delantero.

Un acuerdo capital para la entidad de Ibaigane, que se asegura al menos hasta 2021 la continuidad de un jugador con un techo aún lejano pero con un gran presente. Asimismo, en lo simbólico, su renovación tiene unos efectos importantísimos para un club que en un breve espacio de tiempo ha conseguido atar tanto a Laporte como a Williams. Dos de sus puntales, lanzando un mensaje que cambia la cierta percepción de pesimismo en torno a la fidelidad de los jugadores que se había instalado en parte del entorno del club tras las salidas de Llorente, Javi Martínez, Herrera y Amorebieta. Asimismo, Iñaki es un factor clave para que muchos niños de diversos orígenes y colores residentes en Bizkaia sueñen con ser el nueve del Athletic. Para muchos inmigrantes africanos, Williams es un referente social y su enganche social y emocional con los leones. Una fidelización de primer orden, referente en el verde y también fuera del mismo.

El éxito es total. Así las cosas, la próxima vez que Fermin Muguruza pregunte aquello de «why do you say black in Basque?» le dirán que «Iñaki Williams». No hay duda, «Black is Basque».







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domingo, 22 de febrero de 2015

Iñaki Williams

Esta publicación se la dedicamos a todos los que desde la caverna mediática franquista han criticado al Athletic de Bilbao por su política de solo alinear a jugadores surgidos de su cantera o con cierta inmediatez geográfica (como es el caso de La Rioja). Por ello, han acusado a los leones de ser racistas.

También se lo dedicamos a todos los que, aprovechando el éxito taquillero de la película "Ocho Apellidos Vascos"  han dicho abiertamente que la vasca es una sociedad xenófoba.

Pues ahí les va esta nota publicada en El Correo Vasco:

 

"Me siento vasco, pero una parte de mí es africana"

Iñaki Williams, que se estrenó como goleador ante el Torino, mantiene vivo el recuerdo de su familia, que escapó de la guerra de Liberia

Iñigo Crespo

Hay quien decide olvidar un pasado tortuoso y complejo, y quien lo utiliza para reforzar su carácter y ambición. Iñaki Williams pertenece al segundo grupo de personas, las que integran las experiencias sensibles en su identidad para forjar un temperamento más sólido. El joven delantero rojiblanco, que se destapó contra el Torino con su primer gol en la élite, mantiene muy vivo el recuerdo de su familia y la historia de sus padres, que escaparon de la delirante guerra de Liberia y se refugiaron en Ghana. "Me siento vasco, pero una parte de mí es africana", asegura el ariete con orgullo.

Williams ha pasado los veinte años de su vida entre Pamplona y Bilbao, de modo que su situación no difiere en exceso de sus compañeros. El pasado de sus padres, no obstante, supone una enorme peculiaridad con respecto al resto de los componentes del vestuario. "Yo he nacido aquí, llevo veinte años aquí, pero los orígenes y las raíces no se olvidan. Mis padres nacieron en Liberia y sientes que toda tu familia está allí. Una parte de mí también es africana", relata el ariete con orgullo. Su origen humilde, además, le ha inyectado una gran ambición y capacidad de trabajo, algo que ensalzan todos los que han coincidido con él.

Con su primer gol en siete partidos con la primera plantilla, Williams se presentó a lo grande en la Europa League, ayudó a encarrilar la eliminatoria al abrir el marcador y se quitó la espina que le seguía desde su debut. El discurso del ariete siempre ha nacido desde la prudencia y la humildad, aunque no cabe duda de que el tanto supuso un gran impulso para el futbolista. Valverde repite que aún se encuentra en periodo de formación, que se le nota su bisoñez en las disputas, pero él está convencido de que con el tiempo confirmará su potencial. "Me gustaría ser el relevo de Aduriz", dijo en una entrevista con EL CORREO. Nadie podrá acusar a Williams de falta de mesura, pero tampoco de vértigo o de carencia de ambición.



Nos recordó aquella contribución de una mexicana viviendo en Euskal Herria que escribiese el texto "Si los vascos son racistas".



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jueves, 20 de noviembre de 2014

Migración de Médicos

Les recomendamos altamente este reportaje por parte de nuestros amigos de Cubainformación:

85 médicos emigran de España cada semana. Pero si 15 lo hacen de Cuba `huyen en masa´
José Manzaneda | Coordinador de Cubainformación TV

La respuesta médica solidaria de Cuba frente al ébola en África Occidental ha sido un golpe demoledor a la estrategia de guerra mediática contra el Gobierno cubano, que hoy es presentado por la Organización Mundial de la Salud como un ejemplo para el mundo.

Al punto de que el diario The New York Times, en un editorial, sacara los colores al Gobierno de Barack Obama por su política “incongruente” y “difícil de justificar” en esta materia: porque, por un lado, su Secretario de Estado John Kerry elogiaba a Cuba, cuyos cooperantes en Liberia, incluso, atienden a sus pacientes en hospitales de campaña construidos con apoyo económico de EEUU; pero, al mismo tiempo, ese mismo Departamento de Estado mantiene vigente el llamado Cuban Medical Profesional Parole, un programa que ofrece asilo político a todo cooperante sanitario de Cuba que acuda a una embajada o consulado de EEUU.

Otros medios internacionales siguen celebrando, sin embargo, cualquier obstáculo a los programas de solidaridad médica cubana en el mundo. Hace unos días, el diario español ABC titulaba “Los médicos enviados por Cuba a Venezuela huyen en masa a EEUU”. Un reportaje propagandístico sobre Solidaridad Sin Fronteras, la organización que, desde Miami, apoya al Departamento de Estado en la captación y compra de los cooperantes sanitarios de Cuba en todo el mundo.

En el texto, el ABC no mencionaba en ningún momento este programa del Gobierno norteamericano, dando a entender que los cooperantes cubanos que deciden emigrar a EEUU cuentan solo con el apoyo de la citada organización de Miami, a la que el diario presenta como una “ONG” de corte humanitario.

Su presidente, Julio César Alfonso, se vanagloriaba de que –según sus datos- “cada semana una media de quince médicos cubanos intentan fugarse de Venezuela y huir al `mundo capitalista´”. Y afirmaba que habrían “desertado de Venezuela y otros países unos 3.000 profesionales”.

Pero hagamos un sencillo cálculo. Existen hoy 48.270 cooperantes sanitarios de Cuba en todo el mundo, que permanecen una media de dos años en el exterior. Si el programa de asilo, que coordinan el Departamento de Estado y el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos, lleva 8 años, los 3.000 médicos captados no representarían más del 1,55 % del total. Un verdadero fracaso.

El reportaje de ABC –y otros publicados esta semana en diarios latinoamericanos - aprovechaban para dibujar el habitual cuadro tétrico de la situación social de Venezuela: el “éxodo (de médicos cubanos) –leemos- (está) agravado por el deterioro de las condiciones económicas y la inseguridad” en aquel país. Y añadía las mentiras escandalosas de un supuesto “médico cubano desertor”: por ejemplo, que, en las “elecciones (venezolanas), los médicos cubanos deben `aconsejar´ a los pacientes votar por los chavistas”. Algo rotundamente falso, porque los cooperantes cubanos tienen normado, de manera taxativa, no hablar de política en los consultorios. E introducía los habituales tintes clasistas de desprecio hacia los habitantes de los cerros de Caracas, “donde -según el citado médico- lo que había era una cuerda de malandros (delincuentes)”, que ahora cuentan “con su propio médico, (y) (...) su propio entrenador de baloncesto”. El mensaje es claro: los habitantes de los barrios populares de Venezuela –chavistas en su mayoría- son meros delincuentes que no merecen servicios públicos.

Pero lo más curioso del reportaje lo señalaba Eugenio Martínez, Embajador de Cuba en España, en una carta dirigida al diario ABC. Expresaba su “sorpresa” por convertir este asunto en “noticia de gran destaque”, cuando en España “3.400 médicos han pedido ya este año el certificado para emigrar”. Lo que serían 85 cada semana, seis veces más que los supuestos 15 médicos cubanos que –según el ABC- “huyen en masa a EEUU”.

Mientras, las impresionantes cifras de la cooperación médica cubana, que sí deberían ser noticia, son completamente ignoradas por la prensa: 1.750.000 vidas salvadas en Venezuela desde 2003; 292.640 en Guatemala desde 1998; o 74.946 en Bolivia desde 2006.

En su carta, el Embajador cubano en Madrid hacía una pregunta adicional: “¿cuál sería la cifra de médicos españoles emigrantes, de existir un Spanish Medical Professional Parole y un bloqueo de EEUU contra España?” Una pregunta dirigida directamente a la corresponsal en Caracas del diario ABC Ludmila Vinogradoff. La misma periodista -por cierto- que, hace unos meses, ilustraba la supuesta represión en Venezuela con una fotografía de la policía... de Egipto. ¿Les suena?


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domingo, 26 de octubre de 2014

Egaña | Los Unos y los Otros

Desde Gara traemos a ustedes este extraordinario texto de Iñaki Egaña:


Iñaki Egaña | Historialaria

Ambientada en la década de 1930, John Steinbeck nos dejó retazos de marginalidad en EEUU, describiendo a hombres, mujeres y familias enteras arrolladas por la crisis económica de 1929. John Ford la llevó al cine. «The grapes of wrath» (Las uvas de la ira) me conmocionó en los años de juventud, de manera más profunda que los tratados marxistas que nos repartían nuestros compañeros vanguardistas. La miseria atrapada en la cercanía sugería, sin proponérselo probablemente, los surcos del materialismo histórico.

Tengo un recuerdo impreciso de Dickens, en su descenso a los infiernos victorianos londinenses, quizás por las moralinas navideñas de la época y sus efluvios deterministas. Me aferré con convicción a las terribles líneas de Zola en su «Germinal», esperanza para los prisioneros de la mina a los que asocié, también sin propuesta previa, a los esclavos de Concha, en Gallarta, bajo la sombra, o mejor a la orilla, de los montes de Triano.

Sé, y mis disculpas por adelantado, que recitar la miseria humana, la explotación del hombre por el hombre, incluso la ferocidad del capitalismo en términos literarios no deja de ser una cierta evasión de la conciencia. Habitamos el Primer Mundo, somos parte de su naturaleza y creemos en los avances de la condición humana. Con matices, obviamente. La lucha por la supervivencia se convirtió en lucha de clases y en esas estamos.

Hay una cierta sensación de que todo aquello formó parte del pasado. Nos dicen, una ligera impresión alrededor lo confirma, que la humanidad avanza, los obreros se vuelven consumistas, cambian de coche de vez en cuando y gracias a la hipoteca adquieren una vivienda para toda la vida. Los trabajadores especializados pueden llegar a convertirse en clase media y degustar de placeres antes vetados.

Es, en la cercanía, una verdad a medias. Por tanto también una mentira si aplicamos el medidor de la botella medio vacía, medio llena. Las desigualdades siguen creciendo, los ricos cada vez son más ricos y los pobres cada vez más pobres. Esta verdad de perogrullo no me la saco de la manga para radicalizar mi escrito. Procede de los análisis del Banco Mundial.

Hace bien poco, la Universidad de Utrecht, Holanda, dio luz a un trabajo que es el que me ha trasladado las letras de Dickens, Steinbeck y Zola hasta el presente. Se trata de un análisis sobre el conjunto del planeta, acorde con esa globalización que padecemos. Entre sus conclusiones, tremendas en su generalidad, hay una espeluznante: la situación de desigualdad social en 2014 es peor que la de 1820.

Desconozco la entidad de los investigadores holandeses para hacer afirmación tan rotunda. Pero el estudio ha aumentado su credibilidad cuando la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), el llamado club de los ricos (controlan el 70% del mercado mundial), lo ha avalado con su sello. Los hombres y mujeres que poblamos el planeta en 2014, en su conjunto, somos más pobres que en 1820. Y los ricos son inmensamente más ricos que los que habitaban la Tierra en el año que el Reino de España, por fin, abolió el tribunal más mortífero de los tiempos, la Inquisición.

Hoy, el despilfarro y el consumismo del que una vez llamaron Pirmer Mundo contrasta con la miseria y la pobreza extrema del resto del planeta. Sin olvidar que los cinturones de marginalidad también los tenemos en casa. La tasa de pobreza en Euskal Herria alcanza al 11% de su población. Un porcentaje similar vive, asimismo, en unos niveles semejantes de pobreza energética. Temen la llegada del invierno como la temían nuestros antepasados de hace 200 años, a pesar de que las guerras de ocupación del siglo XXI avaladas por las grandes potencias energéticas tienen por objetivo precisamente la usurpación de los recursos energéticos.

Un fascista italiano, Corrado Gini, ideó hace casi un siglo, una fórmula para numerizar las desigualdades, un coeficiente. Su uso se ha extendido en la actualidad y multiplicado por 100, ofrece el llamado Indice Gini. El cero sería la perfección en la distribución de la riqueza. El Indice Gini mundial en el año 1820, a las puertas de la proclamación del zar Nicolás I, de las luchas de emancipación de Latinoamérica, de la eclosión del expolio británico en sus colonias, era de 49. Cuando comenzó el siglo XXI había subido a 66.

En 1820, el Estado más rico del mundo, Gran Bretaña, lo era cinco veces más que el más pobre. Hoy, en cambio, el más opulento es 25 más rico que la media de los más pobres. Oxfam denunciaba hace bien poco («Gobernar para las elites. Secuestro democrático») que el 1% de la población mundial posee el 46% del la riqueza del mundo. El resto, 99%, se reparte la otra mitad.

Paul Krugman analizó los ingresos de 25 años en EEUU (1979-2005) y descubrió que, en su conjunto, habían aumentado en un 21%. Se fijó, sin embargo en el 0,1%, los más ricos. Para ellos el aumento había sido del 400%. Esta élite estaría compuesta por un 43% de directivos de empresas y multinacionales, un 18% de embaucadores financieros y un 12% pertenecerían al sector inmobiliario.

En la cercanía, los datos más próximos son los hispanos, a falta de que Adegi y Confebask manifiesten a través de Vocento, su portavoz, algo más que su queja permanente sobre la fiscalidad «asfixiante» que les obliga a «emigrar» y a depositar sus beneficios en los tax haven (refugios fiscales, mal traducido al castellano como «paraísos fiscales»). Miles de jóvenes vascos emigran a Europa, frente a ese centenar de empresarios vascos (¿tiene patria el dinero?) que radican sus negocios más allá del Ebro. Mientras 20 familias controlan el 20% de la riqueza.

Las 200 familias más ricas del Estado español, entre ellas las 20 del 20%, suman un patrimonio de 135.000 millones de euros. Sumergidas también, las de los ricos vascos por excelencia, familias tradicionales con patria más definida que la que Sabino Arana dibujó. Son los Ybarra, Barandiaran, Salegi, Egaña, Delclaux, Iribecampos, Arregi, Urrutia, Aginaga o Castellanos.

Un estudio de los bancos suizos señala que 300 familias ganan cada una y anualmente 2.000 millones de dólares. Hay, efectivamente, más ingresos en el mundo, pero la distribución es más irregular que hace 200 años. Más de 1.200 millones de personas viven en el planeta con menos de un euro al día. Otros 2.800 millones están por debajo del límite de la pobreza. 2.400 millones de seres humanos carecen de instalaciones sanitarias y 900 millones de agua potable. Cerca de 500 millones de niños no llegan al peso ideal para su edad, comprometiendo su crecimiento, de los que 18.000 mueren diariamente a causa de la pobreza.

La desigualdad, el sistema que propone el capitalismo, la economía de los buitres financieros, embaucadores y especuladores, acaba de realizar un nuevo golpe con la privatización de las cajas. Auguro un nuevo despojo y a corto o medio plazo, dinero llama a dinero. Manejan leyes y poseen una corte de mayordomos, testaferros y cipayos para alcanzar sus objetivos. En Donostia, Bilbo, Calcuta, Bangkok o Nueva York.

La gestión del ébola y de la extracción del coltán, ambas en África, nos dan esa perspectiva sobre el ahondamiento en las desigualdades. Con las compañías farmacéuticas utilizando cobayas humanos en Liberia o Sierra Leona y afilando las calculadoras para cuando el pánico estimulado en el Primer Mundo alcance el umbral adecuado para la venta masiva de medicamentos, los criterios empresariales encierran al ébola en términos de beneficios económicos y no como crisis sanitaria y humana.

Las guerras inducidas por las grandes multinacionales en Ucrania y Asia para la gestión de los recursos naturales y energéticos han convertido a las víctimas en un dígito, como si se trataran de una nota a pie de página en un estudio sobre el precio del petróleo. Cruz Roja denunció hace unos meses que el número de desplazados y refugiados en el planeta, más de 51 millones en 2014, era el mayor de la historia reciente.

Cuando surgen crónicas, un día si y otro también, sobre cuestiones como la de las tarjetas opacas, me parece que no es sino una anécdota más en este contexto de expolio. A pesar, otra muesca en esa lista interminable que algún día debería llevar a que esa élite, visto el panorama mundial, fuera juzgada por crímenes de lesa humanidad. Los de Nuremberg no pusieron el listón tan alto.






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