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martes, 5 de junio de 2007

Unión y Fuerza en Iparralde

Esta nota ha sido publicada en Gara:

EH Bai anima a votar a los abertzales «porque juntos somos más fuertes»

El acto central de campaña de EH Bai dejó bien claro el principal objetivo que persigue la coalición: demostrar que Euskal Herria es un país que existe y que tiene derecho a ser reconocido y a contar con un marco jurídico y con las competencias necesarias para garantizar su futuro. Los candidatos de las tres circunscripciones hicieron un llamamiento a movilizar el voto abertzale, incidiendo en que «el reto es grande» pero que «unidos, somos más fuertes».

Maria AIZPURUA |

El reto que la mayoría abertzale de Lapurdi, Nafarroa Beherea y Zuberoa se ha planteado al presentarse en coalición a las próximas legislativas fue, desde el principio hasta el final, el eje del acto central de la campaña de Euskal Herria Bai (EH Bai) celebrado ayer en la Casa de las Asociaciones de Baiona. Ese reto se puede resumir en una frase: mostrar y demostrar que Euskal Herria es una pueblo y que, como tal, tiene derecho a ser reconocido y a poder contar con los instrumentos necesarios para construir una sociedad basada en la justicia social y en el desarrollo sostenido y salvaguardar su identidad, cultura y lengua.

Ya desde el comienzo del acto político al que había precedido una comida popular, los bertsolaris subrayaron en sus rimas que «el adversario es poderoso y la apuesta fuerte; cada voto probará que la palabra y la decisión son nuestras».

El candidato de la VI circunscripción Beñat Elizondo fue el primero en tomar la palabra para explicar los motivos que han empujado a los abertzales a acudir juntos a los comicios, y subrayó que tras la victoria de Nicolas Sarkozy, «que representa a la derecha ultraliberal al servicio de los privilegiados, que es favorable a la utilización de los transgénicos y el desarrollo nuclear, que se sirve de la precariedad para enfrentar a los ciudadanos entre ellos, las perspectivas de evolución positiva para los derechos de los pueblos y, en particular, para la resolución del conflicto político en Euskal Herria, el reconocimiento institucional de los tres territorios, los derechos de los presos o la oficialización del euskara son, realmente, escasas».

En contraposición, Elizondo remarcó que la candidatura de EH Bai representa «una opción para decir sí a un proyecto de futuro para Euskal Herria».

Antes de que Miguel Torre interviniera, pudo visionarse en una gran pantalla un montaje audiovisual que retrataba la trayectoria seguida por las fuerzas abertzales en las diversas elecciones de los últimos cuarenta años. Así, pudo comprobarse que los abertzales sólo en contadas ocasiones han defendido opciones consensuadas o acudido juntos a las contiendas electorales.

Promesas incumplidas

En ese recorrido cronológico que comenzaba en 1967, destacaba la posición que adoptó en 1981 la izquierda abertzale representada entonces en el partido EHAS al pedir el voto para François Mitterrand que resultaría elegido presidente. Una petición que basaban en los compromisos que el socialista había adoptado respecto a las revindicaciones vascas, entre ellos, el de crear un Departamento, compromisos que, posteriormente, nunca cumplió.

Torre inició su intervención manifestando su «enorme orgullo por poder representar la unidad lograda en torno a EH Bai» y matizó que los electores no van a votarles a ellos sino a Euskal Herria. Añadió que ellos son «portadores de un balance, de un trabajo efectuado durante años por los abertzales, que es lo que da credibilidad a la coalición». El candidato de la V circunscripción incidió en que «nadie como los abertzales defiende tan enérgicamente» los derechos colectivos, culturales y sociales de los ciudadanos vascos y lanzó un mensaje especial a la juventud: «Sois la fuerza, la sangre de este pueblo. Lucháis todos los días por aprender, vivir y trabajar en vuestro país. Sois nuestro futuro».

Tras estas apasionadas palabras, los suplentes de los tres candidatos resaltaron algunos de los puntos programáticos de la coalición. Mirentxu Lako (IV circunscripción) se centró en el tipo de agricultura que, según EH Bai, necesita Ipar Euskal Herria -sostenible, respetuosa con el medio ambiente, transparente respecto a lo que produce, que haga vivir al territorio y a sus agricultores- y manifestó el apoyo a Euskal Herriko Laborantza Ganbera «porque trabaja por esa agricultura» al tiempo que declaraba rotundamente que para ellos «no es una asociación regida por la ley de 1901 sino una verdadera instancia». Con la misma retórica, añadió que «Euskal Herria tampoco es una asociación sino un país».

Manex Pagola (V circunscripción), por su lado, abogó por una economía adaptada a las necesidades del país. «No queremos grandes industrias de fuera que luego deslocalizan, sino una economía equilibrada que permita, en especial a los jóvenes, trabajar y vivir en el país», dijo.

La suplente de la VI circunscripción Eliane Etcheverria evocó el «grave» problema de la vivienda que azota especialmente la costa labortana y planteó la necesidad de «una política de vivienda tajante que limite la segunda vivienda y le imponga más tasas, que requisicione la vacía y que construya, sobre todo, vivienda social».

Impulsar con el voto

Acompañada de electos y candidatos abertzales de anteriores comicios, fue Léonie Aguergaray quien puso el broche al acto. La zuberotarra que se presenta en la IV circunscripción hizo hincapié en la fuerza que «ya han demostrado numerosos colectivos, cooperativas, asociaciones y federaciones para construir Euskal Herria» y subrayó que todos son necesarios «ya que juntos somos más fuertes», no sin antes animar a votar a EH Bai para dar «un impulso positivo al futuro de Euskal Herria».

Izquierda Alternativa votará por EH Bai

Los colectivos para una Izquierda Alternativa del Bearno (valles de Olorón y comarcas de Pau y Nay) que apoyaron a José Bové en las elecciones presidenciales, han hecho público un comunicado en el que llaman a votar a la candidatura de EH Bai en la IV circunscripción que incluye varios cantones bearneses. Argumentan que «más allá de nuestras diferencias, constatamos una convergencia política fuerte y determinante sobre la necesidad de construir una verdadera alternativa de izquierda y sobre la urgencia de luchar por otro mundo».

En lo que concierne a la coyuntura específica de Euskal Herria, los colectivos se muestran de acuerdo con la petición de una consulta popular para dirimir la cuestión del Departamento; se identifican con la opción de utilizar únicamente medios políticos y democráticos; apoyan la cooficialidad del euskara y demandan el reconocimiento del estatus político de los presos vascos así como su acercamiento inmediato.

Estos colectivos esperan que esta convergencia pueda favorecer la unidad de una izquierda real, antiliberal y altermundialista y respetuosa de las culturas.


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sábado, 17 de septiembre de 2005

Acerca de Las Lenguas Pirenaicas

El texto que les presentamos a continuación ayudará a nuestros lectores a entender mejor la relación que existe entre el euskara y sus vecinos, especialmente el bearnés, lengua que se habla en una entidad política que alguna vez formó parte del reino de Navarra:

La lengua bearnesa

Dr. Gabriel Artigue

El título de esta nota bien podría haber sido "La lengua gascona" o "La lengua occitana". Persigo aquí, entre otras cosas, informar de la situación lingüística de la región de manera que cada cual escoja la denominación que le resulte más apropiada y, lo que es más importante, con conocimiento de causa. Es de señalar, desde ya mismo, que no existe ningún organismo oficial, es decir, con el respaldo de algún Estado, que imponga una denominación (ni normas de cualquier tipo) a la lengua que nos ocupa. También, la variedad de denominaciones no debería sorprendernos a nosotros, hablantes nativos de la lengua de Cervantes, ya que esta lengua es denominada tanto "lengua española" como "lengua castellana".

Pero el panorama es mucho más complejo al tratar de la lengua bearnesa. Es incomparablemente más complejo, y habrá que intentar ensanchar las miras para poder comprenderlo.

El primer paso será enmarcar la lengua bearnesa en su contexto. Voy a emplear aquí la noción de "árbol genealógico" de las lenguas, aunque, como lingüista, puedo afirmar que esta visión de la filiación de las lenguas ya no es empleada por los lingüistas serios de nuestros días. Pero ofrece la ventaja de que, al expresarse uno en los términos de la teoría del árbol genealógico de las lenguas, será fácilmente comprendido aún por quien no sea lingüista profesional o de formación. En efecto, de esta teoría todos hemos oído hablar, de una forma u otra, por lo menos al oír acerca de la familia románica de lenguas, la familia germánica, la familia indoeuropea, etc.

Si bien al aplicar el rigor moderno esa teoría hace agua, la emplearé simplemente a los efectos de ser fácilmente comprendido. De otra manera, este texto se volvería un soliloquio insoportable sobre la validez o invalidez de esa teoría.

Simplificando, pues, las cosas, la lengua bearnesa se enmarca en el contexto de la lengua occitana. Pero no se enmarca directamente en ella, sino que lo hace de manera mediada por la lengua gascona.

La lengua occitana es hablada en nuestros días en el territorio de tres Estados nacionales. Casi todo el sur de Francia es occitano, y a este vasto territorio hay que sumar otros dos, pequeños: las Valadas Occitanas (Valles Occitanos) de Italia, y el Val d'Aran (Valle de Arán) en España, integrado en la Comunidad Autónoma de Cataluña. La lengua occitana está en vías de desaparición, y desaparecerá como lengua conversacional si es que no se hace un esfuerzo por revertir la situación. Hoy en día el occitano tiene hablantes nativos sólo mayores de cuarenta años de edad. Esto se refire también, naturalmente, al bearnés. Hay esfuerzos, lamentablemente no masivos, por recuperar la lengua, y hay jóvenes que la estudian y la hablan, pero ya como segunda lengua (normalmente son francófonos).

La primera subdivisión de la lengua occitana es en seis partes componentes, y es la siguiente: en el este del dominio, el provenzal; en el centro-sur, el lengadociano; en el oeste, el gascón; al norte del gascón, el lemosino, ya en los límites con la lengua de oïl; en la zona centro-norte, el auvernhat; y por fin el aupenc, o alpino, en los Alpes.

Había dicho que el panorama es complejo, y ahora quedará más claro el por qué. Primero, no hay consenso en categorizar al provenzal, lengadociano, gascón, lemosino, auvernhat y aupenc como lenguas separadas, o como dialectos del occitano - o lengua de òc. Evitaré también esa discusión aquí para no cambiar radicalmente el tema de este artículo. No hay consenso en general sobre lo que diferencia a una lengua de un dialecto, por lo que no es de extrañar que sea problemático aplicar estos dos conceptos - lengua y dialecto - al ámbito occitano. Hay, sí, consenso en determinar que los criterios para separar lo que se considera lengua de lo que se considera dialecto no son lingüísticos, sino que obedecen a otro tipo de factores, a factores extralingüísticos, como pueden ser históricos y políticos, fundamentalmente. Si un "dialecto" se habla en una zona con autonomía o incluso independencia política, es "elevado" al rango de lengua. Para dar ejemplos de otras zonas del mundo: el moldavo se considera lengua porque existe una República de Moldavia, pero lingüísticamente no se lo puede diferenciar del rumano. Existe la lengua macedonia porque existe una República de Macedonia, pero su unidad con el búlgaro es innegable.

Para aumentar la complejidad, hay autores que incluyen al catalán como el séptimo componente del occitano. Hay, ciertamente, una gran afinidad lingüística entre el catalán y el occitano: ambas lenguas forman, juntas, un subgrupo dentro de las lenguas románicas. Pero la opinión de los hablantes también pesa: los catalanes, que gozan de cierta autonomía, decidieron deslindarse de los occitanos y dejar de ser vistos como tales.

Sigamos complicando. Hay otros autores que consideran que el gascón no forma parte del occitano, por lo que a la lengua de òc le quedan sólo las otras cinco hablas o dialectos: el provenzal, el lengadociano, el lemosino, el auvernhat y el aupenc. En efecto, el gascón se aleja bastante, lingüísticamente, del resto de las cinco hablas occitanas.

¿Dónde establecer los límites lingüísticos más allá de los cuáles un dialecto se emancipa y deviene lengua? La respuesta a esta pregunta siempre será subjetiva, y no podrá ser sino subjetiva. Los lingüistas evitan responderla porque es una pregunta mal planteada. Ha quedado dicho ya que los criterios para separar una lengua de un dialecto son históricos o políticos. El serbio y el croata son mutuamente inteligibles, pero son dos lenguas aparte, y quizás pocos miembros de ambas comunidades aceptarían una denominación común para las dos lenguas (o variedades de una misma lengua mayor). Probablemente el chino mandarín hablado y el chino cantonés hablado no sean mutuamente inteligibles, pero chinos y extranjeros incluyen esas hablas dentro del idioma chino. A lo que hay que añadir que la mutua inteligibilidad se da, en realidad, no entre lenguas o dialectos, sino entre personas.

Hemos llegado al gascón, como lengua aparte para unos, como integrante del occitano para otros. El gascón, a su vez, se compone también de diferentes dialectos o hablas. Algunas de éstas son: el bigurdano, el bayonés, el bearnés, el landés, o el aranés, entre otras. Así llegamos a la lengua bearnesa: la lengua hablada en el Bearn.

Hoy la Gascuña no es una unidad política, y ni siquiera administrativa del Estado francés. Además, en el pasado sus fronteras variaron de un período a otro. Por ello actualmente se define Gascuña desde el punto de vista lingüístico. Las fronteras de este país son, así pues: el río Garona, el Océano Atlántico y los Pirineos (excluyendo al País Vasco francés), conformando, grosso modo, un triángulo.

¿Por qué a veces se menciona a la lengua hablada en Bearn como "lengua bearnesa" en vez de "lengua gascona" o "lengua occitana"? Aparte del bearnés y del aranés, no sé de otras hablas gasconas que hayan sido elevadas al rango de lenguas. No he oído hablar seriamente de una "lengua landesa", por ejemplo. La respuesta, una vez más, no es lingüística, sino política. El bearnés y el aranés tienen en común el ser lenguas de territorios que tienen, o tuvieron, independencia o autonomía política o administrativa. El Valle de Aran goza de cierta autonomía dentro de Cataluña, y allí el gascón, o lengua aranesa, es oficial junto al castellano y el catalán.

El Bearn conservó su independencia hasta 1620, y por ello al gascón hablado allí es denominado lengua bearnesa. Gascuña fue anexada definitivamente por Francia en 1453, con la excepción del pequeño territorio de Aran - una "anomalía" en el mapa político de los Pirineos, por ser un territorio gascón que jamás perteneció a Francia - y del Reino de Bearn.

La primera mención del Bearn data del siglo nueve, cuando es mencionado como un Vicecondado. En el siglo 13 pasa a manos del Condado de Foix, conformando un territorio discontinuo, ya que en medio está la Bigorra. Desde el Bearn hubo intentos de conquistar Bigorra que, como la mayor parte de Gascuña por entonces, estaba en manos de Inglaterra. El Borbón Henrique IV era conde de Bearn y rey de Francia, y a su muerte el Bearn queda definitivamente anexado a Francia. Desde 1620 se impone el francés como la lengua oficial del Bearn, lengua que hasta entonces era una lengua extranjera, es más, la lengua de una potencia extranjera anexionista.

Hasta el año 1620, pues, ese pequeño reino gascón, el Bearn, gozó de autonomía, y es esencialmente por ello que el gascón hablado allí fue y es llamado lengua bearnesa. Hasta 1620 el gascón fue la lengua oficial de un estado soberano e independiente.


A la fecha Bearn es junto con Iparralde parte del departamento denominado Pirineos Atlánticos en el estado francés. Hemos colocado en negritas un párrafo que para nosotros atañe tanto al estado español como al estado francés en lo que respecta a Navarra, el referente histórico y jurídico-estatal en que se basa el derecho a la autodeterminación del pueblo vasco.

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