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domingo, 16 de abril de 2017

Egaña | Mi Patria Vasca

Les recomendamos este entrañable texto de Iñaki Egaña compartido en Gara:


Iñaki Egaña | Historiador

Volaron los tiempos en los que la patria tenía valor para componer un sentido de vida. Volaron, al menos, para aquellos que nacieron o pacieron en Euskal Herria, con permiso de la expresión de Gabriel Celaya, y luego se sintieron incómodos y prefirieron agarrarse al sentimiento español que tanta vergüenza les había causado en oposición. Vociferaron que la modernidad les había transformado, que España ya no era la de la pandereta y que los símbolos ya no emocionaban, como recitaba Georges Brassens. Pero, sorpresa, esos mismos son los que defendieron el toreo como arte, la rojigualda hasta en los urinarios y la canción de Eurovisión a pesar de sus cero points. Como si ser español fuera una ley natural a la que Newton dejó pasar. Recordaron la nueva patria, el día, su día, de la raza. No la bovina, sino la española.

Desaparecieron los tiempos en los que la patria tenía valor para componer un sentido de vida. Desaparecieron, al menos, para aquellos que décadas antes soltaban lágrimas de angustia por la que parecía irremediable pérdida de identidad, sentían nostalgia de vasquidad por el maquetismo que nos arrollaba desde las fábricas de Etxebarri y las chabolas de Rekalde, cantaban a pleno pulmón por los muertos de Artxanda que cayeron defendiendo las últimas posiciones frente al fascio. Sorpresa. Cambiaron las referencias a la patria por posiciones en consejos de administración bancarios, bonos del tesoro en cajas de alquiler y unas acciones de renombre en compañías energéticas. Recordaron la patria una vez al año, para sentarse en una mesa bien dispuesta y añorar añoranzas, entre chuletas de label agroman y txakolí de Bakio (o de su alcalde, vaya usted a saber).

Se esfumaron los tiempos en los que la patria tenía valor para componer un sentido de vida. Se esfumaron, al menos, para tanta y tanta gente que se puso al frente del barco de la liberación, desde distintos pedestales. Hemos tenido tantos que al final perdí la cuenta. Nos llevaron por vericuetos difícilmente comprensibles que, por disciplina tribal, seguimos. Nos hicieron recitar himnos desconocidos y aguantar el embate durante unas semanas, años, porque la victoria estaba a la vuelta de la esquina. Cambiaron la referencia a la patria por aburrimiento, por huida por la puerta trasera, por relax vital tras rebajar su grado de adrenalina. Recordaron la patria una vez al año, únicamente cuando al encender el televisor, los informativos contaban las noticias del día. Madrid les incluyó en su diccionario de autoridades.

Tantos y tantas han hecho semblanzas de patria, hasta ese inducido fenómeno literario que ha titulado su libro con el concepto y recibido alabanzas del mismísimo Rajoy como desmintiendo que tiene dificultades cognitivas, que el tema parece recurrente. Más aún cuando las letras llegan en vísperas de ese Aberri Eguna, dije en cierta ocasión que deberíamos llamar Amerri Eguna para huir de nuestra hegemonía de género (incluso en el lenguaje), convertido en norma, relegado a una pieza más del calendario político-festivo.

El uso y desuso ajeno de la patria no afloja mi ánimo, sin embargo. Los años acumulan, asientan emociones, avivan recuerdos y ofrecen una perspectiva que ahonda en mis convicciones. No para descargar errores, ni huir hacia escenarios más cálidos, sino para asentar mi orgullo por una patria que me entusiasma en detalles, menudos y gigantes, que fecunda mi compromiso particular por continuar en esa pugna para cambiar una atmósfera en la que el oxígeno sigue siendo minoritario.

Aludo, a veces con rubor, esa razón secular que me reafirma en mi patria vasca. La manida pero acertada reflexión de Martí: «El amor, madre, a la patria no es el amor ridículo a la tierra, ni a la yerba que pisan nuestras plantas. Es el odio invencible a quien la oprime, es el rencor eterno a quien la ataca». Y sé, así lo cuentan los responsables del marketing político, que las razones hay que exponerlas en positivo, dejando atrás las frases virulentas contra el adversario, contra el enemigo. Lo sé, pero también es cierto que las razones de Martí las hago mías en mi inventario argumental.

Aun así, mi patria es sencilla, humilde. Es cierto que es acogida por un territorio, que tiene sus entornos de melancolía ambiental, a los que recurro en el Baztan, en Atharratze, en Karrantza, acompañado de ese coro de lecturas, melodías, discursos que me alivian el alma. Pero ese territorio también está atravesado por monstruos de cemento, devastado por plantas invasoras y acuñado por privatizaciones de su espacio público como jamás antes había sucedido.

Es cierto también que mi patria tiene renglones de oro en su historia, en la lucha obrera que logró modificar convenios o despidos masivos, en la ecologista que frenó la codicia nuclear, en la vecinal que obtuvo infraestructuras, en la popular que desbordó cariño a sus presos, en la integral que evitó la asimilación. Pero también esa patria está rasgada por las sombras de los muros de Neguri, por los ecos de los engendros que especulan hasta con las bolsas de la compra de sus madres, por las bocachas de miles de delincuentes en potencia.

Esa es mi patria, efectivamente. La de los contrastes. La que me emociona y la que me enerva, la que me activa la circulación de una sangre cada vez más roja y la que me paraliza al comprobar hasta qué punto es capaz de alcanzar las cimas más altas la estupidez humana, también la vasca. Porque, ya lo habrán adivinado, mi patria es imperfecta. Y la constatación hace que anide en ella, en esa esquina de la patria destinada a los parias, a los sentimentales, a los luchadores, a los que no esperan el reconocimiento con la palmadita en la espalda y el aumento del grosor de la billetera.

Y tengo tantos y tantos ejemplos recientes de esos ojos que desde la oscuridad componen mi universo de patria vasca que no puedo apenas mantener esa entereza que se les supone a quienes una vez ya cruzaron sobradamente el Rubicón de la vida. Ejemplos de gentes a las que he conocido recientemente. Hombres y mujeres que conforman esa patria que me emociona.

Al sobrino de un desaparecido (durante diez años) y muerto por la Guardia Civil que se arrodillaba, por vez primera, frente a una lejana fosa en Busot. A los vascos de adopción, de Carabanchel, de Burgos, de Segovia, de Vallecas, que conocí en una mesa agasajada por un puchero y unos cuencos de vino. A la madre exiliada en Brasil que perdió a su pareja y a su hija a miles de kilómetros y hoy, 20 años más tarde, cuenta su tragedia vivida en soledad. Al hijo de aquel muerto en México que conoció a su padre únicamente por transmisión oral. Al hermano de aquel otro desaparecido de Iruñea cuya ansiedad, desasosiego y desazón complican su existencia.

No es la singularidad trágica la única que me motiva. También esa irrelevante cotidianeidad que se atreve a agredirnos a la vuelta de la esquina. El joven que planta carteles para un acto en el gaztetxe de Arrasate, la secretaria que coordina al teléfono desde Bilbo los centenares de kilómetros de la Korrika, el preso que en Fresnes no puede ajustar el sueño ante la visita familiar del día siguiente. La madre con hijos pequeños que concilia sus horarios con sus tareas sindicales en Ataun, los niños que sueñan ensayo tras ensayo con el baile de ese aurresku en una recepción en Gasteiz, los pensionistas tras una pancarta reivindicando dignidad en Barakaldo. Esa es también mi patria vasca.

Quiero a mi patria imperfecta, esa misma que tiene un valor para componer un sentido de vida. Lo decía Eduardo Galeano, el por qué de mi elección: «Porque la perfección seguirá siendo el aburrido privilegio de los dioses pero en este mundo chambón y jodido seremos capaces de vivir cada día como si fuera el primero y cada noche como si fuera la última». Porque así me siento, padezco, sufro, disfruto y me rebelo, en el primer día y en la última noche. En esta mi patria vasca, Euskal Herria.






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jueves, 31 de marzo de 2016

Top Ten Marzo 2016

Ha terminado marzo, mes que iniciara a tambor batiente con la liberación de Lorentxa Guimon en el estado francés y también, pero en el estado español, la de Arnaldo Otegi, líder indiscutible de la izquierda abertzale. Se ha llegado el momento pues, de develar cuales han sido las publicaciones más visitadas por los internautas durante estos 31 días.

Aquí vamos.

X) La incongruencia de "los duros". Iniciando el último tercio del mes desde el movimiento Aministia Garrasia, también conocido como ATA, anunciaban que de los seis encausados por haber organizado la marcha reivindicativa de la amnistía general para todxs lxs presxs políticxs vascxs, solo asistirían a la cita ante la Audiencia Nacional dos de ellos, expresos que en su momento fueron liberados por tener problemas serios de salud. Desde este blog hicimos ver la incongruencia de que una asociación que ha constituido su "línea roja" en el lema "o todos o nadie" de a conocer que de seis solo asistirán dos. Independientemente de lo anterior, en este espacio hemos denunciado la actitud del régimen para con este movimiento que, inclusive, ha llevado a que el Virrey Scrat exija la prohibición de un concierto solidario a tomar lugar el sábado 2 de abril, durante el Amnistia Eguna.

IX) «Una patria inclusiva». Podemos-Ahal Dugu decidió celebrar el Aberri Eguna 2016 en la localidad costera de Donostia planteando la necesidad de convertir a Euskal Herria en una nación de todos y para todos, con todos los derechos garantizados. Su convocatoria causó un tanto cuanto de polémica, pero incluso desde la izquierda abertzale se congratularon por la actitud positiva de Podemos frente a esta tradición reivindicativa.

VIII) Organización social contra crisis neoliberal. Gustó mucho esta entrada en la que se da a conocer dos proyectos okupa autogestivos orientados específicamente al problema del derecho a la vivienda que se sufre en estos momentos en un estado español empecinado en beneficiar a los banqueros usureros por sobre todo. Uno está ubicado en Gasteiz -Euskal Herria- y el otro en Guía -Islas Canarias-. 

VII) Recuento del Amerri Eguna 2016. En primer lugar, vale la pena mencionar que el título de esta entrada en la que se relata pormenores de la celebración del Aberri por parte de la red Independentistak en Iruñea, está directamente relacionado con la propuesta de Iñaki Egaña para que cambiemos la nomenclatura del Aberri Eguna. Desde este blog estamos completamente de acuerdo con esta propuesta pues consideramos que el concepto que engloba el término patria es piedra angular de los pilares de neoliberalismo patriarcal que tanto daño ha causado a la humanidad, pero más allá aún, consideramos que el uso del término Amerri es más acorde con la identidad cultural vasca, amén de que reconoce la lucha de tantas y tantas mujeres en la defensa de el país del euskera, a lo largo de los siglos y los siglos.

VI)  Euzko Deya. Una de las publicaciones favoritas de todos los tiempos de nuestro blog no podía faltar a su cita de marzo.

V) Documental 'Neskatoak'. Hablando de la participación de las mujeres en la historia de Euskal Herria, muchos internautas se vieron interesados en esta publicación acerca de un colectivo de mujeres a las que el olvido había borrado de la memoria colectiva de su propio país. Afortunadamente su labor y sacrificio han sido recuperados para las nuevas generaciones.

IV) 5022 casos de tortura en Euskal Herria. Mientras que los de la cal viva y el suelo ético andan por ahí despotricando acerca de todo el daño y dolor causados por el pueblerino nacionalismo vasco, con esta entrada acerca de la más reciente publicación por parte del colectivo Euskal Memoria se pone el dedo sobre un muy retorcido renglón en la historia del régimen español.

III) El no vasco a la OTAN. Han pasado 30 años desde que los habitantes de Hego Euskal Herria le dijeran un no claro, alto y rotundo a la intención por parte del régimen borbónico franquista de integrar al estado español a la OTAN. El resto del estado dijo sí, pero quedó claro que a los vascos la idea no les apetecía para nada. Con esta entrada se conmemoraba ese hito en el diferencial identitario vasco.

II) YouTube | Angela Davis, cárcel y mujeres. Esta publicación acerca de la visita en febrero a Euskal Herria de la activista de los derechos civiles de los afroestadounidenses, la también feminista Angela Davis, continuó atrayendo a muchos navegantes de la red.

I) Independentistak: Aberri Eguna 2016. Y la entrada más visitada de este mes fue la publicación de la invitación que desde la plataforma Independentistak se realizara para que aquellxs que quisieran, acudieran a Iruñea, capital de todxs lxs vascxs, a celebrar un Aberri Eguna 2016 festivo y reivindicativo.







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lunes, 28 de marzo de 2016

Recuento del Amerri Eguna 2016

Les presentamos una crónica más acerca del Amerri Eguna 2016 celebrado en Iruñea, capital de todxs lxs vascxs, esta vez cortesía de EiTB:

Urizar: 'EH se debe construir desde la cohesión territorial y social'

EH Bildu y Euskal Herria Bai se han sumado a los actos convocados por la red Independentistak con motivo del Aberri Eguna en Pamplona.
El secretario general de Eusko Alkartasuna y parlamentario de EH Bildu, Pello Urizar, ha afirmado que "con el derecho a decidir como herramienta, el futuro de Euskal Herria se debe construir desde la cohesión territorial y social".

En declaraciones realizadas al comienzo de la movilización convocada en Pamplona / Iruñea por la red Independentistak con motivo del Aberri Eguna, Pello Urizar ha instado a construir "una mayoría social y política en torno a quienes reivindican el derecho a decidir". "EH Bildu quiere ser un instrumento eficaz para ello, tanto implementando acuerdos desde la perspectiva nacional como en la agenda social de este país", ha manifestado.

El portavoz soberanista ha subrayado que EH Bildu entiende el derecho a decidir "como un instrumento de cambio político y social, una herramienta en manos de la ciudadanía para que sea ella la protagonista principal en la toma de decisiones sobre las cuestiones que le afectan y sobre el futuro de este país".

Mirando hacia el Estado español, Urizar ha señalado que el Estado español no tiene "la mínima voluntad" de reconocer a Euskal Herria "como sujeto político". Por ello, ha afirmado que "la única opción de acuerdo con el Estado pasa en este momento por la resignación y la aceptación de la ley que les imponen". "Por eso planteamos la necesidad de dar pasos desde Euskal Herria, no como ideal, sino como única posibilidad de avanzar como país ante un Estado que no tiene voluntad de acuerdo", ha agregado.

Para finalizar, el parlamentario de EH Bildu ha asegurado que "tienen la responsabilidad de ofrecer a la sociedad una vía, un instrumento, unos acuerdos, unas mayorías para avanzar en ese camino... hacer ver que realmente la independencia es una opción real para mejorar y para asegurar nuestro futuro como sociedad y como pueblo".

Por otra parte, el portavoz de Sortu, Pernando Barrena, ha reclamado "la independencia de Euskal Herria", no sólo desde "planteamientos identitarios", sino para "conseguir la Justicia social para todos los vascos". Barrena ha asegurado que "la independencia no es solo la culminación de un estado de máxima libertad en lo que se refiere a planteamientos nacionales o identitarios, sino la única oportunidad que tiene la sociedad vasca para conseguir una sociedad más igualitaria y para lograr la Justicia social para todos los vascos".

También ha intervenido el portavoz de la Red Independentistak, Txutxi Ariznabarreta, quien ha anunciado la intención de "construir el Estado Vasco y proclamar la República Independiente Vasca". Según Ariznabarreta, "hemos entrado en tiempos de decidir" y el mensaje de este día se basa este año en la palabra "bai", porque se dice sí "a la democracia, a la justicia social, al futuro, al euskera, al estado vasco y a la independencia". "Debemos crear un movimiento independentista que vaya más alla del movimiento abertzale", ha añadido.










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domingo, 27 de marzo de 2016

Un Futuro Racional

Con motivo del Amerri Eguna 2016, les compartimos esta interesante reflexión publicada en Gara:

Independencia, la opción racional

Iker Casanova | Militante de Sortu

Es evidente que la tensión independentista ha bajado en Euskal Herria en los últimos meses. La derrota en Escocia y el impasse de la situación catalana han enfriado el ambiente. Falta también una estrategia soberanista compartida, lo que puede desmotivar al independentista tradicional; pero sobre todo hay una incapacidad para proyectar la necesidad de la independencia como un instrumento de transformación social y mejora de las condiciones de vida de la mayoría de la población, lo que impide activar al independentista potencial. Es una situación de debilidad que puede ser coyuntural y transitoria, preludio de una nueva y más sólida dinámica independentista, si somos capaces de conectar esta propuesta con las profundas dinámicas de transformación que están redefiniendo la política y la sociedad vasca.

La cuestión no es tanto hallar en un laboratorio político la correcta formulación de la «vía vasca» sino convencer a una masa crítica de los habitantes de este país de que la independencia es la oportunidad para vivir mejor y de que merece la pena comprometerse con ella. Y eso requiere de una nueva oferta independentista que sea capaz de trascender las fronteras ideológicas en la que esta propuesta ha tenido respaldo. Debemos ensanchar la base independentista mediante un proyecto que aúne tanto a los que buscan la afirmación nacional como a quienes tratan de construir un marco más favorable para crear una sociedad más justa. Identidad nacional, cambio social o ambas. Tres opciones para hacer mayoritario el independentismo.

No comparto la afirmación de que una Euskal Herria independiente no serviría de nada si no viene acompañada de una profunda transformación social. Sí serviría. Serviría para terminar con la opresión nacional de este pueblo. Padecemos una triple opresión: nacional, social y patriarcal. Superar alguna de esas dinámicas de imposición, e incluso cualquiera de sus manifestaciones secundarias, tiene un valor intrínseco. La independencia no sería el final del camino para quienes buscamos la plena emancipación, pero no se puede negar su virtualidad liberadora. Pero, además de su valor per se, la consecución de la independencia crearía un escenario más favorable para el cambio social. Esa es la oferta que debemos explicitar a quienes desde la izquierda niegan o relativizan la importancia de la cuestión nacional. Y en ese sentido, la evidencia de que el marco vasco es más favorable a la transformación social es abrumadora.

Euskal Herria es, a pesar de la crisis y la injusticia social, un país puntero a nivel económico. La suma de la izquierda real soberanista y la estatal configura una de las sociedades más a la izquierda de Europa, lo que permitiría, mediante una adecuada gestión, establecer un sistema socioeconómico de mayor bienestar, justicia, equilibrio medioambiental y equidad de género. El combativo sindicalismo vasco y los movimientos sociales también serían agentes del cambio. Una política fiscal justa nos daría recursos para un fuerte estado del bienestar y la cultura colectiva del país nos ayudaría a profundizar en la democracia participativa. Una Euskal Herria independiente sería sin duda una República, desmilitarizada y fuera de la OTAN (recordemos el No a la OTAN o la insumisión). La vasca es una sociedad fuertemente secularizada, lo que abriría las puertas a una plena laicidad. El partido de extrema derecha que ha gobernado España con mayoría absoluta, en Euskal Herria agoniza… No hablamos de una Arcadia feliz, pero las condiciones objetivas y subjetivas de Euskal Herria determinan que en un Estado vasco las posibilidades de construir una sociedad más próspera, justa y democrática se multiplicarían.

Por el contrario, desde el Estado se nos imponen una y otra vez decisiones inaceptables para Euskal Herria. La apuesta española por un modelo de mano de obra barata ha destruido la negociación colectiva, hundido los salarios y desmantelado la inversión en I+D. El peso de la fiscalidad se ha trasladado a la mayoría a través de subida del IVA. La prioridad del pago de la deuda se ha convertido en constitucional. La corrupta gestión de las Cajas de Ahorro ha devenido en que Europa haya obligado a desmantelarlas. Las pensiones están congeladas al igual que el salario mínimo. Se han congelado también los salarios a trabajadores públicos y no se pueden crear las plazas necesarias en la administración por las limitaciones estatales. La legislación vasca que busca escapar de estas políticas de austeridad ha sido sistemáticamente recurrida por el gobierno central ante el Tribunal Constitucional… No es una ofensiva coyuntural, sino una realidad estructural. En un momento en el que se acumulan las crisis en el Estado, los partidos que apoyan al Régimen de la monarquía, la OTAN, la Conferencia Episcopal y el IBEX-35 han obtenido el 70% del voto, lo que muestra la solidez de las fuerzas regresivas.Económica y políticamente en Euskal Herria y el Estado imperan modelos antagónicos. Pretender unir el futuro de Euskal Herria con el del Estado significa pedir a la ciudadanía vasca que renuncie a las posibilidades de transformación social que se dan en nuestro pueblo para mantenerse unida a un Estado que, además, es una estructura intrínsecamente retrógrada. Eso sólo puede defenderse desde un nacionalismo español expreso o inconfeso. Y eso no puede hacerse desde la izquierda, porque España es una estructura de esencia imperial, un proyecto de dominación de pueblos y personas. Por eso no puede haber patriotismo español de izquierdas, como no podía existir patriotismo de izquierdas que defendiera el Imperio Británico. Aun así, el independentismo tampoco es un «sálvese quien pueda… y el que no pueda, ahí se queda». Abandonar el Estado español es también un acto de solidaridad con los sectores populares de ese Estado, porque pondría ante el espejo de su fracaso el proyecto con el que las élites económicas, militares y religiosas han justificado su modelo de dominación y abriría el cauce a un proceso de ruptura real de ese Régimen. El «antes roja que rota» demuestra qué es lo que verdaderamente temen esas élites.

No es lo mismo patriotismo vasco que patriotismo español. No es lo mismo la autoafirmación del oprimido que la del opresor. No es lo mismo el Black Power que el White Power; como no es lo mismo el machismo que el feminismo, ni son dos caras de la misma moneda, sino tesis y antítesis. Por eso podemos legítimamente reivindicarnos como abertzales y defender esa opción desde la izquierda. Y como abertzales entendemos que existe una retroalimentación entre el fortalecimiento de la identidad nacional y la construcción de la estatalidad vasca. Pero necesitamos compartir el camino a la independencia con otras gentes que tengan motivaciones distintas y ello obliga buscar nuevos equilibrios, entre otras cosas para evitar que la legítima defensa de una identidad cultural y lingüística española, que es también propia de una gran parte de la población vasca, se convierta en defensa de la estructura política regresiva del Estado español.

Cualquier alianza implica un proyecto común nuevo. El primer independentismo habló de raza. El segundo habló de lengua y cultura. El nuevo independentismo ha de hablar de un pacto social de progreso colectivo. Solo un independentismo de amplio espectro, plural como la propia sociedad, podrá resultar lo suficientemente mayoritario como para superar la imposición del Estado. Defender una Euskal Herria independiente no es sólo luchar por la pervivencia de una nación, no es sólo sentimiento. Es también defender un marco más favorable para la consecución de los derechos sociales y profundizar en la democracia; para vivir mejor. El unionismo español es la opción irracionalmente nacionalista. El independentismo vasco es la opción racional.






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ETA y el Aberri Eguna 2016

Continuamos compartiendo información acerca del Amerri Eguna 2016 con este artículo acerca del comunicado dado a conocer por ETA, mismo que ha sido publicado en Gara:

ETA: «El reto es construir un proyecto popular entre todos y para todos»

En un comunicado con motivo del Aberri Eguna, ETA desea que la celebración del próximo año reúna a todos, «incluidos quienes aún no han hecho suyo este día. Porque el reto que tenemos es construir un proyecto popular, entre todos y para todos». El texto apuesta por un Estado Vasco que garantice las necesidades mínimas y los derechos.
ETA ha vuelto a aprovechar el Aberri Eguna de hoy para reflexionar sobre la situación de Euskal Herria y exponer sus planteamientos de futuro. En un extenso comunicado llegado a GARA, y que se reproduce íntegramente en su versión original en euskara en las siguientes páginas, destaca la apuesta por construir un proyecto independentista compartido y que beneficie a toda la ciudadanía. Su mensaje hace hincapié en la necesidad de garantizar los derechos sociales y la democracia. En este camino destinado a lograr «la activación y la adhesión de muchos sectores populares y ciudadanos», afirma que las decisiones tomadas hasta ahora por la organización han ido destinadas a favorecerlo, «y también las que se tomen en el futuro serán para crear las condiciones más adecuadas».

El último epígrafe, titulado ‘‘La necesidad de colaboración’’, señala que hay mucha gente que no ha tomado partido por la independencia hasta el momento y aboga por que «sensibilidades diferentes trabajen en colaboración para hacer frente a los retos principales de nuestro pueblo». Lo concreta en tres terrenos: «Para conseguir grandes acuerdos a fin de superar las consecuencias del conflicto, y que el pueblo reciba todo el beneficio», «para lograr un acuerdo político sobre el derecho a decidir y que su materialización se convierta en eje de la política vasca» y, como colofón de todo ello, «para abrir camino al proceso democrático, el proceso de la conformación de Euskal Herria, con el objetivo de dar respuestas concretas a las necesidades de la ciudadanía vasca».

Ya desde el principio del comunicado –el primero desde setiembre pasado– sobresale esta idea integradora, desde la convicción de que «el reto es construir un proyecto popular entre todos y para todos».

La cara social

En su balance, ETA destaca que el abertzalismo, «principalmente el de izquierdas», ha puesto «bases sólidas» en ese objetivo. Subraya aportaciones como la consideración de que «la liberación nacional y la liberación social son dos caras de la misma moneda» o la de que «ciudadano vasco es todo aquel que vive y trabaja en Euskal Herria». Entiende que es por ello que «los conflictos entre comunidades o los comportamientos basados en la xenofobia no tienen lugar aquí. Es un motivo de orgullo, más aún viendo cómo en nuestro entorno se extienden los vientos racistas».

A partir de ahí, considera que toca pergeñar el «proyecto independentista del siglo XXI», en el que el Estado Vasco no solo aparece como la fórmula de avance para la identidad, la cultura o la lengua vascas, sino también como vía para «una sociedad más justa». «Además de los abertzales, otros muchos ciudadanos tienen que llegar a esa conclusión», considera.

Sitúa ese Estado Vasco como solución para «satisfacer las necesidades mínimas de todas las personas, hacer respetar los derechos de todos y garantizar la igualdad entre hombres y mujeres» y por eso cree que hay que construir el proyecto independentista «entre muchos, entre diferentes».

Profundizando en esta idea, ETA expone que «la propuesta independentista tiene que colocarse justo en el otro extremo de los actuales modelos: la solidaridad entre todas las personas y pueblos, la igualdad, los derechos humanos, el reparto de la riqueza… deben ser la base. El trato deplorable que los estados europeos dan a miles y miles de refugiados que huyen de la miseria absoluta y las salvajes guerras provocadas por los poderosos del mundo nos muestra claramente qué es lo que no queremos ser. No hemos sentido más que vergüenza y rabia. Hemos visto el verdadero rostro de los mandatarios que hablan sin parar de derechos humanos. Es el colmo de la hipocresía».

Centrándose en Euskal Herria, ETA recuerda que lo que ofrecen los estados español y francés es sobradamente conocido: «Falta de reconocimiento, desprecio, imposición y opresión, siglo a siglo. Y por si eso fuera poco, cada vez con más claridad, calcinan nuestras bases económicas y productivas al tiempo que empobrecen las condiciones de vida de los sectores populares y los trabajadores».

Cinco años después

El comunicado se detiene también en la situación creada por la iniciativa de la izquierda abertzale hace cinco años. Tras constatar que «ha cambiado la situación de raíz», apunta que no obstante «todavía estamos en una transición entre el viejo ciclo del conflicto que no se acaba de cerrar totalmente y la nueva era de la paz y la libertad que no se ha abierto al completo».

En el lado positivo, cita que el cambio de ciclo ha dejado dos efectos principales para el futuro: «el derrumbe de los proyectos políticos basados en la negación de Euskal Herria» y «la oportunidad de construir nuevos puentes y producir cambios profundos», algo que ve especialmente probado en Nafarroa y en Ipar Euskal Herria.

«Sin embargo, retrocediendo cinco años y fijándonos en la esperanza colectiva que surgió en Euskal Herria, no estamos donde esperábamos», admite ETA. Y es que: «No se ha iniciado un proceso dialogado de paz y resolución, ni con los estados ni entre las fuerzas políticas de Euskal Herria, con la excepción de Ipar Euskal Herria», «las consecuencias del conflicto siguen sin resolverse, y el nudo principal que es la situación de los presos políticos vascos continúa sin desatarse» y «no se ha alcanzado un acuerdo democrático que se basaría en el reconocimiento del derecho a decidir de Euskal Herria y superaría definitivamente el conflicto político».

Asume su responsabilidad, pero recuerda las suyas a PNV y Lakua

«En este momento en que hay que construir el futuro, hay quien nos pide mirar atrás. ETA no eludirá esa tarea y la afrontará con sinceridad, por la vía de la autocrítica y la convivencia», anuncia. Pero matiza a continuación que «hay que decir que algunos de quienes se empeñan en esto tienen otro tipo de deseos e intenciones», y les achaca más concretamente «un objetivo de limpiar su responsabilidad en la estrategia represiva del Estado y de perjudicar el razonamiento político e histórico de la izquierda abertzale. Y no, los independentistas de izquierdas no nos equivocamos cuando nos levantamos contra el franquismo, ni nos equivocamos cuando dijimos un no rotundo e hicimos frente a la posterior reforma tramposa. Habremos cometido errores, en ocasiones graves e injustos si hay que decirlo así, pero en esas dos cosas no».

Frente a ello, apunta que «no, no actuaron correctamente, ni mucho menos» quienes tras aceptar ese «anzuelo» de la reforma posfranquista «colaboraron mano a mano con los gobiernos del GAL en la dispersión de los presos y el resto de cuestiones. Y no han actuado correctamente quienes siempre se han alineado con las fuerzas partidarias del Estado cada vez que se han abierto opciones de paz».

En este punto, el comunicado señala directamente a PNV y Lakua por estar planteando «un fraude» en esta revisión del pasado. Y les recuerda que «antes, aunque solamente fuera algunas veces, admitían que el conflicto vasco no empezó con ETA», pero ahora no ocurre lo mismo. Lo toma como un síntoma de la «involución desde el tiempo de Ibarretxe al de Urkullu».

Ampliando toda esta lectura, la organización subraya que «nosotros no fuimos buscando la guerra. El conflicto nos lo trajeron a casa. No queremos con ello suavizar nuestra responsabilidad. Porque somos responsables de lo que hemos hecho. Pero también queremos remarcar que incluso en los momentos más duros siempre hemos intentado dar cauce a propuestas de paz. No fuimos buscando la guerra, pero sí hemos partido más de una vez en busca de la paz, y de modo más evidente que nunca con las decisiones tomadas hace cinco años. La respuesta, en cambio, está siendo la misma de siempre, también ahora».

De ello afirma haber aprendido que «lamentablemente, para los estados más importante que la paz es preservar su dominio, aunque sea a costa de cerrarle el camino a la democracia». Cita como señal clara lo que está haciendo frente a Catalunya. Y concluye que por tanto el proceso independentista es también un proceso por la democracia y un proceso de paz: «Dicho más concretamente, tiene que ser un proceso para superar todas las consecuencias del conflicto».

«En España no hay relación de fuerzas para cambios profundos»

El comunicado hace referencia también a la situación creada en el Estado español tras las elecciones del 20 de diciembre, y lo hace para manifestar su convicción de que «lamentablemente en España no hay relación de fuerzas suficiente para que se produzcan cambios profundos». Aunque admite que se ha abierto un debate sobre la opción de «democratizar sus estructuras», no cree factible que por ejemplo «las fuerzas que se declaran de izquierdas lleguen a un acuerdo que tuviera en el centro el derecho a decidir».

«¿Qué más quisiéramos que que el candado de 1978 se rompiera y se aceptara y materializara el derecho de autodeterminación a Euskal Herria?», se pregunta, remarcando ese escepticismo.

ETA subraya que ni Madrid ni París «tienen mucho más que ofrecer. No son capaces de ofrecer propuestas políticas integrales que satisfagan las reivindicaciones mínimas de Euskal Herria y la ciudadanía vasca».

En cambio, sí observa relación de fuerzas para lograr cambios de fondo en las naciones sin Estado: «Qué decir en Catalunya, pero también en Euskal Herria. Sus procesos constituyentes serían, en última instancia, verdaderos procesos de democratización. El nuestro, en consecuencia, es también un proceso en favor de la democracia», insiste la organización vasca.

Contra las matanzas de Siria, Kurdistán o Bruselas y «todos los tipos de integrismo»

La masacre del martes en el aeropuerto y el metro de Bruselas es incluida también en esta reflexión de ETA, dentro de una lectura más global de la crisis internacional. Considera que «la situación perversamente revuelta y la irresponsabilidad existente han abierto las puertas a todos los tipos de integrismo –ya sea lo que está ocurriendo en Europa con los refugiados, ya sea lo que pasa en Siria, en Irak, en Kurdistán… y lo que por último mata sin compasión a ciudadanos en Bruselas–. Los revolucionarios no podemos aceptar matanzas así que tienen como objetivo a simples ciudadanos», subraya ETA en un pasaje de este comunicado.



Con respecto a este último punto, todavía no se daba a conocer la matanza en un parque infantil en Pakistán.





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El Amerri en Iruñea

En Iruñea, capital de todxs lxs vascxs, se está llevando a cabo la celebración multitudinaria del Amerri Eguna 2016.

Aquí la primer crónica cortesía de Naiz:

Miles de personas se unen en Iruñea a la reclamación de independencia

La manifestación convocada por la red Independentistak ha recorrido la capital navarra con la reclamación del «Sí a la independencia» como lema. Según el recuento de NAIZ y GARA, 11.000 personas se han sumado a la marcha. La reivindicación se mezclará con la fiesta durante todo el día en las calles de Alde Zaharra.
Miles de personas celebran hoy en las calles de Iruñea el Aberri Eguna, que ha arrancado con una manifestación que ha unido los Golem con el Paseo Sarasate. La marcha convocada por la red Independentistak se ha desarrollado bajo un agradable sol que ha acompañado a la reivindicación de un «sí a la independencia» y encabezada por una gran ikurriña.

Según el recuento realizado por GARA y NAIZ, unas 11.000 personas han participado en la movilización. Como dato, cuando la cabecera de la manifestación ha llegado al final del trayecto, el cierre de la misma se econtraba todavía en la parte final de la Avenida Baiona.

Al final de la misma, el portavoz de la Red Independentistak, Txutxi Ariznabarreta ha señalado que ˜hemos entrado en tiempos de decidir« y el mensaje de este día se basa este año en la palabra «bai», porque se dice sí «a la democracia, a la justicia social, al euskera, al estado vasco y a la independencia».

Ariznabarreta ha afirmado que «si quieren liberar Euskal Herria tienen que empezar por liberarse ellos mismos» ya que, ha asegurado, «el imaginario colectivo está muy colonizado». Por ello ha abogado por «descolonizar y desconectar con Madrid y con París». Todos «los planteamientos políticos, culturales y lingüísticos, su centro de gravedad tiene que estar en Euskal Herria», ha insistido.

El portavoz de la Red Independentistak ha asegurado que «el esquema de negociación bilateral con el Estado español» está «superado, es pasado y es una quimera» y ha remarcado que «no estamos dispuestos a esperar a la democratización del Estado español». Por ello, ha resaltado que «la única alternativa» es «seguir por la vía unilateral» en el movimiento independentista.

«Eso supone un salto de estrategia», ha continuado, «exige que haya un pueblo en marcha, un movimiento social independentista muy importante, un sujeto nuevo de la construcción del Estado que debe ir mucho más allá del abertzalismo» y que debe estar compuesto por «todas aquellas personas que están dispuestas a compartir un mismo futuro basado en la democracia, la justicia social y la libertad».

En este sentido desde la Red Independentistak se han comprometido a «trabajar con ilusión en activar ese sujeto que debe llegar a la hegemonización del planteamiento independentista en la sociedad».

Antes de comenzar la marcha, Pello Urizar, portavoz de EH Bildu, ha subrayado el objetivo de «situar a Euskal Herria en parametros de futuro, articulando una mayoria social y política». Asimismo, ha puesto en valor la necesidad de estas mayorías en favor del derecho a decidir «tanto en el ámbito nacional como en el social» y utilizarlo como «una herramienta de cambio político y social».

Sin embargo, la marcha no ha sido más que el pistoletazo de salida a una jornada en la que la fiesta y la reivindicación, una vez más, caminarán de la mano. Durante toda el día, las calles de Alde Zaharra acogerán diversas actividades, conciertos y actos para visualizar el deseo de la sociedad vasca.





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sábado, 26 de marzo de 2016

Egaña | Amerri Eguna

Les compartimos este extraordinario texto de Iñaki Egaña publicado en Naiz:

Amerri Eguna

Bazko eguna, aberri eguna. Día de la patria vasca. Aberria de abe. El padre, como la patria latina. No sé yo si tal y como hemos vivido, sufrido, sentido y hasta amado, es lo correcto.

Iñaki Egaña | Historiador
Por eso me voy a atrever con un neologismo, más acorde con los tiempos y con todo aquello que llevo grabado en esa piel que cada año se va cuarteando un poco más. Amerria. El pueblo de la madre, de las antepasadas. Amerri Eguna.

Y es así como registro mi patria, o debería decir matria. Sí, matria. Es así como la necesito, como participo de ella, acogiendo a las mías, a las nuestras, con la intensidad que ofrecen las emociones para gritarnos cada hora que estamos vivos. Que la vida vale la pena aunque sea únicamente para seguir la huella que dejaron, para suponer la que están trazando y nos transportará a ese mundo mejor de nuestros sueños.

Unos sueños que cristalizan en generaciones, que se agolpan en cada rincón de la memoria, que se expanden como el polen, que se recogen como la cosecha, que alcanzan al tuétano de nuestros huesos para convertirnos en lo que somos. Vientres centenarios, milenarios que nos han dado la vida, que nos han ofrecido la posibilidad de existir, de convertir nuestro paso por la humanidad a golpe de latidos. Con la vocación de mejorar el futuro de los que nos seguirán.

Nadie supo recoger mejor esa emoción que Grazi Etxebehere cuando en Orzaize lanzó un soplo de dignidad a las cámaras para reclamar que la paz necesita compromiso. Nuestra Grazi que me lleva en volandas al eco de otra Etxebehere, Mika, llegada de Argentina a combatir a un fascismo que se escondía bajo la punta de fusiles bendecidos por fundamentalistas y vaticanistas.

Estos vientos de guerra que nos han traspasado desde que la memoria es memoria. Maddi Heguy, atrapada en su juventud entre los raíles de un tren al que dedicó desde sus pupilas los últimos instantes, junto a sus verdes prados de Heleta. Aquellas brisas que llevaron a Antonia Caparroso, a sus 60 años, a combatir al Imperio napoleónico, desde Tudela hasta el Baztan, atravesando un territorio excepcional, el navarro, útero de nuestras señas identitarias.
Un recorrido que amplió Cándida Sagarna que partió cuando nuestro país estaba aún recortado por trincheras ahumadas por el olor a la pólvora, para recalar en continentes extraños, calores exóticos, y regresar décadas más tarde, cuando la primavera, tras un suspiro, se convertía en otoño. Que injertó al otro lado del océano a la tolosarra Cecilia G. de Gilarte para emborronar los ríos de la soledad, que deslizó a la sombra de los Andes a la donostiarra Sunti Amilibia para completar las letras de la nostalgia. O a María Luisa Elio, «al fin voy a volver donde las cosas no están», en su regreso a Iruñea. Que completó Agustina Berridi, huyendo de los peseteros liberales, retornando a Ondarroa, y volviendo a cruzar la muga para evitar los pájaros de metal que bombardearon Gernika.

Una soledad agónica a veces, esperanzadora otras. La de la ciega, la celda de paredes inmutables que acogotaron a Maitane Sagastume, a Koro Egibar, que pudo con la vitalidad de Oihane Errazkin, que destapó la fragilidad de Lorentxa Guimón. Que, hoy, alcanza a Belén González, aspirando los ecos húmedos del Agauntza entre los resquicios de una enfermedad traicionera. Mujeres colmadas de empeños. Madres también, como Joxepa Arregi, incansable como tantas, de cárcel en cárcel, siguiendo el rastro de su hijo, con tres décadas entre barrotes.

Aquellos empeños, los mismos que cargaban la piedra de Idoia Etxeberria o Damasa Agirregabiria cuando alzaban con sus manos la fuerza de la vida, los golpes secos de Irati Astondoa al fracturar el tronco, Maite Zunzunegi o Arantxa Sistiaga surcando con las palas del remo la dureza de la mar. El sudor de Ascen Azeo al segar la hierba crecida, de la raquetista Agustina Otaola en un frontón repleto de hombres. Cantos a la vida.

Una vida que no pudieron alcanzar, apenas adolescentes, Mari José Bravo, Mari Tere Berroeta, violadas y muertas por la impunidad de los uniformados disfrazados de Lucifer. Ahorcadas y luego quemadas en la hoguera como Mari Chorropique, condenada a la oscuridad eterna por un inquisidor que desgarró la puerta de su casa, la casa de su madre, en Ustaritze. Madelene Larralde, de apenas 15 años, guillotinada en Donibane Lohizune por escribir una carta en la única lengua que conocía, euskara.

«¡Qué lejos me han traído para matarme!», lloraba Nicolasa Arrizabalaga, cuando con 21 años, fue ejecutada en Zaragoza por un pelotón de ocho soldados, de esos que sintetizaban la gloria de España. Lejos de su Mutriku, apenas a un soplo de Saturraran, la cárcel de salitre custodiada por canallas, adonde llegó la asturiana Carmina Merodio casi niña y salió ya adulta para reunirse con los vecinos que la acogieron y también para denunciar que más de un centenar de mujeres y decenas de niñas y niños habían expirado su último aliento entre aquellos muros indecentes.

Mujeres de fuego, mujeres de nieve, que estremecieron al cantautor caribeño. La zuberotarra Madeleine Jaureguiberry que escribió sobre el valor inestimable de la herencia de la lengua, el euskara. La lengua que transmitieron Faustina Karril, Julita Berrojabilz, Elbira Zipitria, Jone Forkada, Maria Dolores Goia, Begoña Jauregi... Arantza Mujika en Venezuela. Que se balancearon en la musicalidad de sus bertsos, Juana Joxepa Bengoetxea, Martxelina Lopetegi, Luzia Goñi, Maialen Lujanbio. Contra corriente, incomprendidas la mayoría de las veces: «Ez emakume, ez ama, ez eme, ezin izanik» que compuso Amaia Lasa.

Mujeres de fuego, de hierro, forjadoras del acero, lavanderas del hierro, en Galdames, Gallarta, en la mina Concha, como Victoria Pellicer a la que su sueldo apenas alcanzaba para llenar los estómagos de sus hijos. Tabaqueras, modistas, costureras como María Lainez, de Bergara, emigrante en la ristra del hambre, una cadena también de vuelta. María Manot, madre de Txiki, recogida entre las arenas de Zarautz huyendo de la sequedad extremeña.
Madres de todos, madres de cada una y uno de nosotros. Como la mía, y no quiero incidir en exceso por privilegio de letras, que un día en un carro, en un autobús destartalado, dejando atrás caminos polvorientos, abrigos nostálgicos de generaciones, llegaron a esta tierra que las acogió. Teodora, nacida junto al calor de una chimenea de una casona perdida en la sierra de Alcaraz, mientras su padre trabajaba de sol a sol, en los campos infinitos del señorito.

Crónicas del desasosiego, pero también historias de amor. La de Garbiñe, de Catalina Eleizegi, la de Jeanne Erdoy, de quien sólo recordamos a su compañero Oihenart, el poeta. La de la revolucionaria Soledad Villafranca, de Uxue, compañera inseparable en ideas del pedagogo libertario Francisco Ferrer, ejecutado por subversivo, la de María Armendariz, que educó a su hijo bastardo, repudiado por el monarca navarro. La de Manoli, «inmenso el amor que siento por ti», en la víspera de la ejecución del comunista Imanol Asarta. La de Pilar Lekuona, en la clandestinidad de París, asistiendo a su compañero que se moría sin poder llevarlo al hospital por miedo a la detención. Y, volviendo a aprovecharme de mi condición de escribidor del artículo, la madre de mis hijos, Ana.

Amerria, el pueblo de las madres, anónimas en miles, escondidas por la historia, obviadas por las academias, expulsadas por la religión, maltratadas por las letras, humilladas por el cansino gotear de los años, de los siglos. Fuertes, sin embargo. Transmisoras de esa identidad que a veces parece agotada y, a pesar, aquí la percibimos. La exhalamos, la aspiramos. Una identidad que nos ha permitido percibir a nuestra generación los detalles de la vida, amores y desamores, valores y sed de justicia, para ajustarnos en este territorio que llamamos Euskal Herria.



Los que colaboramos con este blog desde ya suscribimos el neologismo y pedimos a la izquierda abertzale que considere seriamente el cambio de nomenclatura para el 2017. Que los del PNV sigan celebrando su día de la patria, nosotros nos quedamos con el día de la matria, que para eso muchas mujeres han luchado contra el fascismo y contra el patriarcado neoliberal, como ya hemos mencionado en un par de publicaciones en las últimas horas.





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