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domingo, 17 de abril de 2022

Agur eta Ohore Rosario

México ha perdido a una de sus más grandes luchadoras sociales.

De alguna forma, también ha sido una gran pérdida para Euskal Herria.

Ha fallecido la mexicana de origen vasco Rosario Ibarra de la Garza, mejor conocida como Rosario Ibarra de Piedra, madre del desaparecido político Jesús Piedra Ibarra, siempre solidaria con el proceso de autodeterminación del pueblo vasco, especialmente con los refugiados.

Aquí les traemos lo que Blanche Petrich ha escrito acerca de ella en La Jornada:


Durante décadas, apoyó a madres, esposas y hermanas de los ausentes

Nunca logró saber el paradero de su hijo Jesús ni de muchos otros, a quienes adoptó como propios

Blanche Petrich

Rosario Ibarra de Piedra dejó vida y familia en Monterrey en 1975 cuando decidió que nunca dejaría de buscar a su hijo, Jesús Piedra Ibarra, capturado a los 21 años por elementos de la Dirección Federal de Seguridad (DFS), trasladado al Campo Militar Número Uno y, a partir de ahí, desaparecido.

Una noche se lo comunicó por teléfono a su esposo, el doctor Piedra Rosales. "Lo voy a encontrar, papi", le dijo. Él estuvo de acuerdo: “Cuando des con él, dime ¡Eureka! (he hallado, en latín); así sabré que lo has encontrado”. De ahí salió el nombre del Comité ¡Eureka!, que primero se llamó Comité Pro Defensa de Presos, Perseguidos, Desaparecidos y Exiliados Políticos.

La gran luchadora murió ayer a la una, sin haber desentrañado la verdad sobre el paradero de su muchacho y de muchos como él, a quienes adoptó como propios y acogió en su corazón de madre.

Se lo preguntó a Luis Echeverría, a José López Portillo, a Miguel de la Madrid, a Carlos Salinas, a Ernesto Zedillo, a Vicente Fox, a Felipe Calderón… sexenio tras sexenio hasta que le dieron las fuerzas. A todos les reclamó y exigió: "Si cometió un delito, júzguenlo, yo sólo quiero saber dónde lo tienen". Acudió a todos los procuradores de esas épocas, a todos los secretarios de Gobernación, a cientos de prisiones, ministerios públicos y morgues. Se ponía mucho rímel, me contó un día, "para obligarme a no llorar frente a esos señorones del poder".

Pelear sin odio

Abrió la brecha en la lucha por los derechos humanos desde los años 70 del siglo pasado. "Peleaba sin odio", dijo Gabriela Mistral sobre José Martí. También se aplica a esta mujer norteña, indoblegable, elocuente, que empezó exigiendo la aparición con vida de su hijo Jesús, y así siguió, por décadas, alentando y formando el río de madres, esposas y hermanas de las víctimas de ese crimen de Estado que en el México de 2022 sigue impune.

Pero no fue a raíz del secuestro y desaparición de Guli (así le decían en casa a su hijo de 21 años) que Rosario, la doña, empezó su camino. Antes, con su esposo, el doctor Piedra, había participado en las protestas por los presos políticos del 68, los asesinatos del Jueves de Corpus en San Cosme y la desaparición de los primeros guerrilleros del Frente de Liberación Nacional (FLN) en Chiapas.

Cuando Jesús cayó en un operativo contrainsurgente sin que policía o Ejército reportaran su captura, su madre se trasladó de Monterrey a la capital para buscarlo, dejando atrás a sus otros hijos, su marido y su casa.

Se empezó a tejer la red

Poco se sabía en esa época de la operación de la Brigada Blanca, grupo ilegal que actuaba como escuadrón de la muerte bajo las órdenes del director de la DFS, Miguel Nazar Haro.

Y aquí se quedó, dispuesta a llegar hasta la verdad sobre el paradero de Jesús, con ese rostro de muchacho que se nos hizo tan familiar, porque Rosario lo llevaba siempre en el pecho, en grandes medallones que ella elaboraba, sobre sus vestidos negros, expresión de un luto que nunca se cerró.

Un día, cuando esperaba informes frente al portón del Campo Militar Número Uno, encontró a otra mujer, morenita y amable, que preguntaba también por su esposo. Se llamaba Celia Piedra: "Compartimos apellido y dolor, pero no somos parientes". Sin embargo, se hicieron hermanas. Luego hallaron a otra mujer, y a muchas más, de Chihuahua, Sinaloa, Guerrero, Jalisco, Sonora, Oaxaca, otras familiares de personas detenidas-desaparecidas. En esa época ni siquiera estaban acuñados los términos derechos humanos ni desaparición forzada.

Se empezó a tejer la red y a construir la causa. El lema "Vivos se los llevaron, vivos los queremos" empezó a ganar terreno en las calles y las plazas. Nació el Comité Eureka en 1977, años antes de que sus compañeras de ruta, las argentinas Madres de la Plaza de Mayo, se plantaran con sus pañuelos blancos en la Casa Rosada de Buenos Aires. Desde los despachos de los funcionarios, en los dos países, las empezaron a llamar "locas". Los que simpatizaban con ellas las llamaron "las doñas".

En su libro Fuerte es el silencio, la escritora Elena Poniatowska relata las extenuantes correrías de Rosario para acercarse a mandatarios y jefes. Y recoge esta declaración de ella: “Yo sigo yendo y viniendo, hago lo imposible, lo haré hasta que muera. Un hijo de Echeverría me dijo, chanceándome: ‘Señora, es usted más terca que una mula coja’. Moriré terca, pero no puedo ser más que terca; aunque mi hijo esté muerto, tercamente seguiré para que vuelvan los demás, aparezcan los otros jóvenes, que también son Jesús, mi hijo, mis hijos”.

"Pinche vieja loca"

Poniatowska fue de las muy pocas periodistas que se lanzó a reportear la huelga de hambre que convocó Rosario al frente del Comité Eureka de madres de desaparecidos de la guerra sucia en el atrio de la Catedral Metropolitana en 1983. Este movimiento, hostigado día y noche por elementos de la policía y la DFS, fue ignorada por los medios de comunicación, por lo que Elena decidió invitar un día a José Pagés Llergo, director de la revista Siempre, al plantón. “Me dijo textualmente: ‘pinche vieja loca’. Nunca supe si se refería a mí o a ella, más bien creo que a ambas. Rosario rompía los cánones, estaba en la oposición, se salía del huacal”. Eran los años álgidos del terrorismo de Estado.

Una regla de oro de ese movimiento fue la civilidad. Luchaban, tomaban las calles, iban a todas las marchas, esgrimían banderas, mantas, ideas, exigencias, razones.

"Nosotros, que fuimos las primeras en sufrir el secuestro de nuestros hijos, y peor aún, que fue el Estado quien nos los secuestró, seguimos esperanzadas y luchando, pero sin odio, sin pedir que torturen a los torturadores ni que les apliquen la pena de muerte a los responsables de la desaparición forzada", decía. La pelea sin odio.

Esa pelea salvó la vida a algunos. Es el caso de Mario Cartagena, El Guaymas (1952-2021), guerrillero de la Liga 23 de septiembre. En abril de 1978 cayó gravemente herido en un enfrentamiento en la Ciudad de México. Miembros de la Brigada Blanca lo secuestraron de la Cruz Roja. Su madre y Rosario Ibarra se movilizaron rápidamente y al día siguiente, más de 5 mil telegramas aterrizaban en el escritorio del Presidente, exigiendo su presentación con vida, que se logró de inmediato.

De las calles, Rosario y las doñas pasaron a la lucha política para dar relevancia a su causa. Así fue como en 1982 y en 1988 Rosario fue postulada por el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), de corte trotskista, a la Presidencia. En 1985 fue diputada federal y en 2006 y 2012 fue senadora por el Partido de la Revolución Democrática, desde donde brindó su apoyo a las sucesivas candidaturas de Andrés Manuel López Obrador.

Antes, en 1988, a raíz del fraude electoral cometido por el salinismo en contra de la candidatura de Cuauhtémoc Cárdenas, Rosario Ibarra, por el PRT, y Manuel Clouthier, por Acción Nacional, apuntalaron las protestas de Cárdenas contra el fraude.

Levantamiento del EZLN

En 1994, el levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en Chiapas tocó las fibras del corazón de Rosario y varias doñas, que de inmediato se apersonaron en la zona de los insurgentes para brindar su abrazo y su apoyo. En su pequeño departamento en la Condesa, las doñas se reunían para discutir todo tipo de gestos de solidaridad, y en la cocina Rosario preparaba un fantástico manchamanteles, que fantaseaba algún día poder compartir con el subcomandante Marcos.

Como el levantamiento coincidió con la segunda campaña presidencial de Cárdenas, éste decidió viajar hasta Guadalupe Tepeyac, en Ocosingo, para dialogar con el EZLN. Rosario iba a su lado. La visita no resultó bien, ya que la presencia del candidato fue recibida con hostilidad por el subcomandante. De regreso de la selva a San Cristóbal, Cárdenas y la señora Ibarra viajaban tranquilos en la cabina de un camión de carga, discutiendo el fondo del mensaje (o "regaño") de los zapatistas, que ambos habían comprendido sin rencor.

En 2003, por las denuncias de la señora Ibarra, fue detenido Nazar Haro, ya octogenario, señalado por la desaparición de Jesús Piedra e Ignacio Salas Obregón, pero después de un corto tiempo fue liberado y exonerado.

 

 

 

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lunes, 15 de noviembre de 2021

El Cine como Trinchera Política

Euskal Herria sera anfitriona de una muestra de cine muy particular, una que dará a conocer a los aficionados vascos al cine un México diferente, más rico, más diverso. De ellos nos habla este artículo de Naiz:


«Ser mujer, indígena y cineasta en México es una posición política»

Cuatro cineastas y dos activistas de derechos lingüísticos y humanos son las invitadas de ‘México, mujer y cines originarios‘, el ciclo con el que el festival Zinebi propone un acercamiento a una filmografía que se podría definir de militante. Las proyecciones, del martes 16 al jueves 18.

Amaia Ereñaga

Como dijo gráficamente Yunuen Cuenca Vázquez, la moderadora y dinamizadora de este ciclo, «aquí hay de chile, de mole y de dulce». Un paralelismo con los tamales que se puede extrapolar a las seis mujeres representadas el domingo en la Alhóndiga, en el encuentro previo a las proyecciones de esta semana dentro del ciclo ‘México, mujer y cines originarios” dentro del Festival Internacional de Cine Documental y Cortometraje de Bilbo.

Mexicanas todas, pero procedentes de diferentes pueblos con sus propias lenguas y realidades. Tan atomizadas que algunas, de hecho, se han conocido en Zinebi.

Como apuntó Yasnaya Aguilar, investigadora, escritora y activista mixe de los derechos lingüísticos, en México hay doce familias lingüísticas, cuatro veces más de lo que hay en todo Europa, una diversidad y una riqueza que no se refleja en el cine. Y eso que los pueblos originarios han bajado hasta ser el 6,1% de la población mexicana.

«Ser mujer indígena y cineasta en México –explicó– es una opción política, sobre todo cuando el Estado mexicano, para construir la identidad nacional, ha pasado por el ‘borramiento‘ de otras lenguas, otras culturas y otras experiencias. Y en eso, desgraciadamente, el cine ha sido muy funcional».

La imagen del indígena que se ha dado desde la pantalla es «como un monolito audiovisual». Las mujeres son retratadas como «ignorantes y sumisas, reforzando el machismo cotidiano»; los hombres, como seres malvados.

Romper clichés

Las nuevas generaciones de cineastas están intentado romper con esos clichés, contar «las historias paralelas, las contradicciones de ese otro México que se está construyendo y no ha sido reflejado», dijo Zenaida Pérez Gutiérrez, periodista y fundadora de la Asamblea Nacional Política de Mujeres Indígenas de México.

Y lo hacen cuestionando a la potente industria del cine mexicano, como Luna Marán, que aboga por hacerlo desde la comunidad –presenta dos documentales: ‘Me parezco tanto a tí” (2011) y ‘Tío Yim” (2019), un retrato del cantautor, filósofo zapoteco y activista– o rodando historias incómodas, como hace Concepción Suárez, que se presentó como Adherente a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona.

Ella es la autora de ‘Koltavanej” (2013), un documental sobre Rosa López Díaz, una mujer tsotsil embarazada que fue torturada para que se autoinculpara de un crimen. Suárez consiguió grabarla dentro de la cárcel de San Cristóbal de las Casas y mostrarla en el Festival Ambulante, impulsado por Diego Luna y Gael García Bernal.

Algunas ruedan en sus lenguas maternas, como Yolanda Cruz –‘Guenati’za” (Los que vienen de visita, 2003)– o Itandehui Jansen, con ‘Kill Nche Ndutcha” (2020). Por cierto, Jansen chocó con la ignorancia hacia su lengua de los responsables de INCINE (instituto mexicano de cinematografía) y Suárez con el Festival de Morelia, el que más proyecta cine indígena: «Preguntaban qué lengua hablabas y cuál es tu territorio. Pero yo soy de la diáspora indígena, que perdió su lengua y su tierra. Ellos deciden entonces quién es indígena y quién no lo es».

Las películas se proyectarán el martes  16 y el jueves 18 en la Alhóndiga. El jueves, en colaboración con la casa de Marienea, las Mujeres de Basauri,  habrá un encuentro con Zenaida Pérez y Concepción Suárez.




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lunes, 12 de octubre de 2020

Bellinghausen | La Caída de Cristobal Colón

Excelentes noticias nos llegan desde México, por fin el movimiento de resignificación del 12 de octubre ha tomado la suficiente fuerza para empezar a cuestionar la presencia de monumentos dedicados a glorificar la invasión europea a este continente, misma que dio como resultado el exterminio de millones de personas y el saqueo durante siglos de sus recursos naturales.

En La Jornada nos hablan de ello con este texto:


La caída de Cristóbal Colón

Hermann Bellinghausen

El 12 de octubre de 2020 pudo ser el día que cayera Cristóbal Colón de su pedestal en el Paseo de la Reforma. Las autoridades capitalinas prefirieron adelantarse al derribamiento anunciado durante la movilización anual que de un tiempo a esta parte sustituye al Día de la Raza, que ya nadie se atreve a conmemorarlo así. Los distinguidos Caballeros de Colón (apodados por la plebe resentida como las Mulas de don Cristóbal), una élite de ultraderecha que dominaba las festividades guadalupanas y colombinas, fueron borrados de la escena. En el calendario cívico, el "descubrimiento de América" cedió paso al eufemístico "encuentro de dos mundos".

La revuelta se había iniciado y no tenía reversa. Contra todo pronóstico antropológico, político o demográfico, los pueblos originarios del continente recuperaron voz y presencia. Mejor dicho, ganaron una voz y una presencia que nunca antes habían tenido.

Aunque la transformación en la conciencia colectiva de los llamados indios (indígenas, nativos americanos, aborígenes, pueblos originarios) databa de antes –en algunos casos, como en la región andina, de la década de 1930–, la fecha de quiebre es 1992. Los fastos por el Quinto Centenario de la corona restaurada y los afanosos gobiernos hispanoamericanos "se cebaron" ante un despertar continental sin precedente, que el 12 de octubre de ese año se manifestó en Quito y San Cristóbal de Las Casas con un nuevo impulso: el de la reivindicación colectiva de la América profunda.

En Ecuador los pueblos sacaron arcos y flechas. En Chiapas, los mecates y los marros. En la vieja Ciudad Real, la conmemoración indígena rescribió la Historia. Los indios ariscos espantaron a la población ladina y el gobierno los miró con desprecio. En una acción que fue percibida como excesiva, un grupo de manifestantes mayas derribó la estatua del conquistador y genocida Diego de Mazariegos.

La recuperación de la memoria comenzó a exhibir a los grandes conquistadores como lo que fueron, unos asesinos. Colón el primero (o sus esbirros), y si él no fue el peor es porque le faltó el tiempo que tuvieron de sobra los españoles y portugueses que lo siguieron. Tiempo después se sumarían holandeses, franceses e ingleses a cual más de despiadados.

Como el imperio romano prueba mejor que nadie, la Historia la escriben los vencedores. Eso no salva de la decadencia y la derrota a los imperios, así pasen muchos años. Para las sociedades dominantes del hemisferio, los indígenas siguen siendo un inconveniente mal resuelto, pero las estatuas caen como los bolos a últimas fechas, así como los "descubridores" tumbaron "ídolos" y templos en su momento. Esto habla no sólo de un despertar, sino de una pérdida del miedo. La caída de Mazariegos en la plaza de Santo Domingo retumbó un año después cuando el levantamiento armado del Ejército Zapatista de Liberación Nacional ocupó San Cristóbal y otras plazas.

En América entera el arrebato indígena ya no se detuvo. La nueva conciencia permitió ver al fin como crueles asesinos a los héroes del hombre blanco, fueran Andrew Jackson o los generales Roca y Díaz. La literatura, de Ercilla a Borges, cayó de pronto en el lado equivocado. En México la Revolución originó una suerte de vicaria reivindicación con el indigenismo institucional, académico y literario, más cercano a la lástima y el ánimo sepulturero. El genocidio, aun si lento, nunca se fue, y sigue agazapado en las paternalistas buenas intenciones de López Obrador, que se parecen a las de Echeverría, que se parecían a las de Cárdenas, que se parecían a las de…

Esta mentalidad ya caducó. Al menos para los sectores más conscientes y libres de la indianidad americana. De Canadá a Chile la herida crece y el clamor también. Las estatuas de los esclavistas, los exterminadores y los pacificadores van cayendo, una tras otra, al basurero de la Historia.

Fierros viejos, nostalgia pálida, vergüenza mal disimulada en los intentos criollos de pedir perdón y demandarlo al Viejo Mundo, resultan inútiles disculpas sin correlato con la realidad medio milenio después. Más allá de los reyes cuestionados y los pontífices interpelados, la victoria de los pueblos se prolonga en su vida sostenida y la recuperación de la memoria. Como desafío urbanístico y a la ley y el orden, las estatuas seguirán cayendo. Se han convertido en otro escenario del debate político. Donde puede, el Estado las defiende, pero en manos indígenas la Historia de América está en radical remodelación.

 

 

 

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lunes, 20 de enero de 2020

El #ToxiTour México

Les recomendamos mucho la lectura de este texto dado a conocer en Naiz, mismo que da cuenta de las andanzas neoliberales de la CAV en México:


Julia Martí Comas, Mikel Otero Gabirondo e Iñaki Barcena Hinojal | OMAL y Feministalde; parlamentario de EH Bildu en Gasteiz; y profesor de la UPV-EHU y miembro de Ekologistak Martxan

En la sociedad vasca, tanto en las narrativas sociopolíticas de los medios como en el imaginario popular perviven Emiliano Zapata o el nuevo zapatismo, los «cárteles» del narco o los gobiernos corruptos de PRI y del PAN, así como la opresión y represión sobre los pueblos indígenas o las personas migrantes de América del Sur y Central. Sin embargo, poco o nada conocidas y poco mencionadas son otras realidades creadas por el neoliberalismo a raíz de la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN, 1994) y con la Unión Europea (1997). Realidades asfixiantes, de contaminación y muerte.

Para darlas a conocer, hace unos meses la Asociación Nacional de Afectados Ambientales (ANAM) de México y el Transnational Institute de Amsterdam (TNI) nos invitaron a participar en una caravana de 1.500 km, desde el océano Pacífico hasta el Caribe, llamada #ToxiTour. El evento tenía varios objetivos. Primero, visibilizar y dar a conocer esta grave situación y para ello, reunir documentación y evidencias de las 6 zonas contaminadas seleccionadas, con la ayuda de investigadoras y de profesionales de la medicina y la toxicología. En tercer lugar, presionar a las instituciones mexicanas y por supuesto, denunciar y presionar a las compañías multinacionales ante instituciones políticas de los Estados Unidos, de Europa y de Euskal Herria para detener las actividades industriales ilegales y faltas de toda ética, humana o ambiental.

Con esta intención, formamos un grupo de 40 personas, dos parlamentarias europeas, una senadora estadounidense y un parlamentario vasco junto a académicos y ecologistas de México, Argentina, Ecuador, Alemania, Irlanda, Cataluña y Euskal Herria en un autobús del 2 al 9 de diciembre. Al finalizar en la Ciudad de México, expusimos ante los medios de comunicación y ante Víctor Manuel Toledo, ministro de Medio Ambiente lo visto y aprendido en la caravana. De hecho, la cobertura de los medios en México ha sido excelente, como nos han comentado desde las comunidades que visitamos.

La caravana #ToxiTour ha recorrido 1.500 km, a través de 7 estados mexicanos y se ha detenido en 6 lugares que destacan por la acumulación de problemas ambientales, sanitarios y sociales.

De la acumulación de químicos y envenenamiento de personas en el río Santiago, Jalisco, pasamos a los problemas con el arsénico y los fluoruros por sobreexplotación de acuíferos en Guanajuato. De allí saltamos al Valle del Mezquital, Hidalgo, donde las 6 cementeras, las minas a cielo abierto, las 5 termoeléctricas de fueloil, las centrales de ciclo combinado, la refinería, la industria química y la llegada de aguas negras de Ciudad de México dejan un panorama dantesco de polvo, humos negros y olores tremendos. Para rematar, nos indicaron que, mientras Cargill explota el acuífero a través de ocho tomas de agua, a la comunidad local se le suministran 1,5 horas de agua cada 3 días.

En Tlaxcala y Puebla comprobamos como el río Atoyac y sus afluentes están muertos por acumulación de vertidos industriales sin control. Se trata de una zona en la que se concentran empresas automovilísticas, también vascas, que producen para grupos como Volkswagen. Además, también recogimos muchos testimonios de violencia contra la resistencia a la expansión del entramado industrial. Y terminamos en Coatzacoalcos, Veracruz, zona cero del petróleo mexicano, zona de refinerías y de nubes de polvo de coque. Ciudad fantasma con toque de queda de facto, la gente no sale por temor a las múltiples violencias. Lo único que vimos por la noche fueron policías fuertemente armados o migrantes centroamericanos en tránsito, durmiendo en la calle por docenas.

Los problemas se acumulan, y a las variadas formas de violencia estructural mexicanas más conocidas en el exterior (contra las mujeres, los migrantes o los pueblos originarios o del narco) se le superpone una violencia ambiental que mata más, aunque más lento. Es más, la violencia socioambiental llega mezclada con las otras, ya que el narco revienta resistencias donde las autoridades no convencen a los habitantes locales de las maravillas de la próxima obra, carretera, gasoducto, industria, etc.; organiza la trata de blancas para satisfacer la demanda de los trabajadores industriales; o condiciona las consultas para que los pueblos originarios permitan desarrollar proyectos en sus territorios. La violencia ambiental se esconde sistemáticamente, pero las muertes por insuficiencia renal, linfoblastomas u otros tipos de cáncer se cuentan por cientos de miles, y los retrasos mentales por contaminación neurotóxica son habituales. En definitiva, podemos hablar de la existencia de zonas de sacrificio ambiental donde se está practicando un genocidio ambiental.

Desde Euskal Herria también tenemos una responsabilidad sobre esta situación. El Gobierno Vasco ha situado a México como país estratégico para la internacionalización empresarial, una apuesta política que maquilla la realidad social y ambiental que vive México, escondiendo las sistemáticas vulneraciones de derechos humanos, de las que las empresas transnacionales se benefician. En las constantes visitas diplomáticas y empresariales del Ejecutivo Vasco hacia México, siempre se resaltan las condiciones favorables a los negocios, pero en ningún caso se plantean los riesgos de trabajar en un país en el que se criminaliza y asesina a defensoras del territorio, donde los derechos sindicales y laborales son mínimos y las regulaciones ambientales completamente insuficientes.

Urge comprometerse desde las instituciones, las empresas y la sociedad vasca para poner fin a esta situación. El discurso del respeto a la legalidad no es suficiente, no basta con respetar las leyes y regulaciones del país en el que se implantan las empresas, es imprescindible garantizar que la actividad de las empresas vascas no contribuye a la violación de derechos humanos ni a la devastación ambiental. Es por ello que tanto desde las instituciones como desde la sociedad civil se debería controlar la actividad de las empresas vascas en el exterior para garantizar que no vulneran derechos humanos y emprender medidas legales en caso contrario. Así mismo, las Políticas de Internacionalización Empresarial deberían ser coherentes con la defensa de los derechos humanos y con el reconocimiento de la emergencia ambiental aprobada recientemente por el Parlamento Vasco. No se puede seguir apoyando ni técnica ni financieramente a aquellas empresas que se implantan en los llamados «infiernos industriales».

Un primer paso para ello es el compromiso que han tomado las organizaciones políticas, sociales y sindicales agrupadas en la campaña EHk Kapitalari Planto para denunciar y visibilizar los impactos que generan las empresas vascas tanto en nuestro territorio como en el exterior. Tejiendo alianzas internacionales contra los impactos de las empresas multinacionales y contra los tratados comerciales y de inversión, cuyas consecuencias más graves se hacen patentes en México, ejemplo devastador de cómo destruir la vida en un país a través de la desregulación y el «libre» comercio.






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viernes, 24 de mayo de 2019

Sanación y Redención del Conflicto Vasco

La localidad de Ugao Miraballes vivió una jornada muy particular ayer. Un fanático del españolismo más cutre fue hasta allá a darles un mensaje sumamente hipócrita, además de cruel: "su vecino asesinaba niños". Se refería claro está a Josu Urrutikoetxea, recientemente detenido en el estado francés a solicitud de la Guardia Civil. 

O sea, la utilización de ETA y su proceso de Desarme, Desmovilización y Reintegración como artimaña electoral.

Pues bien, en Naiz se ha dado a conocer este escrito en donde se ahonda en el tema:


J. P. Linstroth | Doctor en filosofía, sindicado por PeaceVoice

El jueves, 16 de mayo, tuvimos noticia de la detención de Josu Ternera, su nombre completo en euskera, José Antonio Urrutikoetxea Bengoetxea, el ex líder del grupo terrorista vasco Euskadi Ta Askatasuna (ETA, Patria y Libertad Vasca) cerca de Saint-Gervais-les-Bains en los Alpes franceses. La operación fue llevada a cabo por la Guardia Civil española y la Dirección General de Seguridad Interior de Francia (Dirección General de la Seguridad Internacional, DGSI). Como Ternera representa a algunos de los antiguos guardias de ETA, la noticia fue bien recibida. Sin embargo, algunas preguntas serias permanecen en el presente. ¿Dónde están los vascos y España en su proceso de paz? ¿Los nuevos arrestos de los comandos de ETA y el liderazgo de ETA aliviarán las tensiones suficientes para que el gobierno español reanude las conversaciones con la izquierda radical vasca (Batasuna)?

Han pasado 8 años desde que ETA declaró un alto el fuego permanente y verificable y, el año pasado, en 2018, Ternera, como portavoz del grupo, declaró la disolución final de ETA. En los últimos ocho años, muchos vascos han esperado un proceso de paz y negociaciones con el gobierno español en la línea del «Acuerdo de Viernes Santo» en Irlanda del Norte. Aun así, los sucesivos gobiernos españoles durante este tiempo, tanto conservadores como liberales, no han querido negociar con los partidos políticos vascos que en el pasado apoyaron la violencia contra las fuerzas de seguridad españolas, los militares y la policía, así como contra los políticos españoles.

Desde el inicio de ETA en 1959, fue responsable de 829 muertes. En sus últimos años, el grupo terrorista apuntó especialmente a políticos españoles conservadores del Partido Popular (Partido Popular, PP). A lo largo de su historia de medio siglo antes de su conclusión, sus actividades paramilitares fueron responsables de numerosas muertes de civiles, militares y policías, extorsión criminal, secuestros, atentados con bombas, asesinatos e intentos de asesinato. Toda esta violencia fue presumiblemente llevada a cabo en nombre de la independencia para la creación de un País Vasco o Euskadi separado, la idea irredentista de la secesión política de las llamadas siete provincias vascas con fisuras de España y Francia.

Como movimiento político-militar, ETA, no surgió en el vacío. Nació gracias a las políticas de opresión cultural del dictador español Francisco Franco (1939-1975) contra vascos y catalanes. Franco y su régimen intentaron seriamente erradicar la antigua lengua vasca (euskera) y la cultura vasca. Sin embargo, el nacionalismo vasco comenzó a finales del siglo XX a través de los escritos del político vasco, Sabino Arana Goiri. Pero no fue hasta la década de 1960, cuando los vascos se radicalizaron hacia el uso de la violencia, desarrollando tanto una plataforma política como estrategias paramilitares para contrarrestar la dictadura franquista, al tiempo que formulaban objetivos separatistas para el establecimiento de un estado vasco.

En toda España con millones marchando a favor de la paz. De hecho, muchos creyeron que era hora de que el gobierno español apoye públicamente los derechos de las víctimas terroristas y proporcione apoyo monetario para las familias de las víctimas e incluso pague por los guardaespaldas de los políticos amenazados.

Estaba claro entonces, los días de ETA estaban contados. La mayoría de los españoles vieron a ETA y la izquierda vasca radical como criminales y no como revolucionarios como la izquierda vasca se vio a sí mismos. Incluso, el líder del EZLN Zapatista (Ejército Zapatista de Liberación Nacional, Ejército Zapatista de Liberación Nacional), Subcomandante Marcos, cuestionó los objetivos y credenciales marxistas de ETA en comparación con los indios pobres en Chiapas, México.

En 2010, en Oslo, Noruega, mientras trabajaba para el Instituto de Investigación para la Paz de Oslo (PRIO), como investigador principal, tuve la oportunidad de conversar con algunos de los líderes de Batasuna y de las discusiones para sugerir formas de avanzar en un posible proceso de paz. Mi papel fue menor en comparación con otros, como el abogado sudafricano y activista por la paz, Brian Currin, también responsable de la creación de la Comisión de Reconciliación y Verdad de Sudáfrica, y otros notables como el líder del Sinn Féin irlandés, Gerry Adams y Martin McGuinness, así como premios Nobel como el obispo Desmond Tutu y John Hume, entre otros dignatarios de la paz.

En marzo de 2010, fui uno de los firmantes de lo que se conoció como la "Declaración de Bruselas", leída en voz alta ante el Parlamento de la Unión Europea (UE): «Nosotros, los abajo firmantes, acogemos con satisfacción y elogiamos los pasos propuestos y el nuevo compromiso público del movimiento pro-independencia vasco (Izquierda Abertzale) a los ‘exclusivamente políticos y democráticos’ y una ‘ausencia total de violencia’ para alcanzar sus objetivos políticos. Cumplido en su totalidad, este compromiso puede ser un paso importante para poner fin al último conflicto restante en Europa. Tomamos nota de la expectativa de que los próximos meses puedan presentar una situación en la que el compromiso con medios pacíficos, democráticos y no violentos se convierta en una realidad irreversible. Con ese fin, hacemos un llamamiento a ETA para que respalde este compromiso declarando un alto el fuego permanente y totalmente verificado. Tal declaración respondida apropiadamente por el gobierno [español] permitiría nuevos esfuerzos políticos y democráticos para avanzar, las diferencias se resolverán y se logrará una paz duradera». Fue una declaración de bienvenida para un compromiso total con la paz: la paz después de años de conflicto vasco. Paz para todos los españoles.

Ahora, ocho años después de la declaración formal de ETA de un alto el fuego permanente en 2011, reflexiono sobre el significado del arresto de Josu Ternera y qué más se puede hacer para lograr un proceso de paz en el País Vasco. Es alentador que fue Ternera quien hizo declaraciones grabadas de una disculpa oficial en nombre de ETA a las familias de las víctimas.

En sus propias palabras, ETA declaró en 2018: «Sabemos que causamos mucho dolor durante el largo período de la lucha armada, incluido el daño que nunca se puede corregir... Deseamos mostrar nuestro respeto por aquellos que murieron o resultaron heridos Por ETA y los afectados por el conflicto. Lo sentimos de verdad». Estas son palabras verdaderamente notables de quienes antes se habían empeñado en lograr la independencia vasca a toda costa, incluida la disposición a morir y matar por una causa política.

ETA comentó además: «Sabemos que, debido a nuestra lucha armada, nuestras acciones han perjudicado a personas que no tienen ninguna responsabilidad en absoluto. También hemos causado daños que no se pueden deshacer... Pedimos disculpas a esas personas y sus familias. Estas palabras no compensarán lo que sucedió ni disminuirán el dolor, pero las expresamos con respeto y sin querer provocar más sufrimiento».

Desafortunadamente, la Asociación de Víctimas del Terrorismo (Asociación de Víctimas del Terrorismo, AVT) y las otras asociaciones de víctimas (El Colectivo de Víctimas del Terrorismo, COVITE, la Fundación Miguel Ángel Blanco y la Asociación de Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado Víctimas del Terrorismo), rechazó la disculpa como una negación por parte de ETA de su auténtica responsabilidad por el uso de la violencia de la manipulación histórica del conflicto mediante el bombardeo de Guernica durante la Guerra Civil como cobertura histórica de sus numerosas atrocidades.

Como describe Teresa Whitfield (2014) en su libro bien recibido, "Endgame for ETA": «La intransigencia española puede defender los» principios «españoles, pero también ayuda a garantizar que la sociedad vasca se mantenga profundamente polarizada y significativamente hostil a España y Madrid. Durante muchos años, ETA ha infligido un gran sufrimiento a sus víctimas y daños en el País Vasco y España. La finalización de sus actividades armadas había sido unánimemente acogida, y su disolución también lo sería. La paz no vale ningún precio, pero tampoco es gratis».

De hecho, hay heridas profundas para sanar del conflicto vasco.

En 1960, cuando ETA comenzó como una organización política, el Dr. Martin Luther King Jr. escribió algunas de sus propias palabras sobre «sufrimiento personal» en su breve ensayo, "El sufrimiento y la fe". Él observó: «Mis pruebas personales también me han enseñado el valor del sufrimiento inmerecido. A medida que aumentaban mis sufrimientos, pronto me di cuenta de que había dos formas de responder a mi situación: reaccionar con amargura o intentar transformar el sufrimiento en una fuerza creativa. Decidí seguir el último curso. Reconociendo la necesidad de sufrir, he tratado de hacer de ella una virtud. Solo para salvarme de la amargura, he tratado de ver mis sufrimientos personales como una oportunidad para transformarme y curar a las personas involucradas en la trágica situación que ahora se obtiene. He vivido estos últimos años con la convicción de que el sufrimiento no ganado es redentor».

Que haya sanación y redención del conflicto vasco.






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martes, 15 de enero de 2019

Rememorando la Batalla de Seattle

En la página de DesInformémonos han publicado este artículo en el que se nos recuerda el vigésimo aniversario del movimiento social anticapitalista que reunió en Seattle a altermundistas de distintos rincones del planeta.

En favor de la nostalgia, aquí la información:


20 años no es nada

Massimo Modonesi

Si de lucha y de antagonismo se trata, el siglo XXI empezó a finales de noviembre de 1999 en Seattle, exactamente diez años después de la caída del muro de Berlín.

En la llamada Battle of Seattle una multitud se movilizó en contra de la globalización capitalista neoliberal, impidiendo la realización de una cumbre de la Organización Mundial del Comercio (OMC). En el movimiento que allí tomó vuelo, se forjó una generación de militantes y se marcó un hito y un cambio de época en la historia de las luchas sociales alrededor de tres elementos que sobresalieron en aquellas jornadas de protestas callejeras: el antineoliberalismo altermundista, la forma multitudinaria-reticular y la combinación-renovación de los repertorios de acción.

Lo que más deslumbró fue la posibilidad-capacidad de convergencia de una pluralidad de los manifestantes, quienes lograban articular –aunque fuera temporalmente- sus diversas demandas, identidades y orientaciones políticas. Se juntaron sindicalistas, ecologistas, feministas, pacifistas, defensores de derechos humanos, religiosos, campesinos, indígenas, anarquistas, católicos, comunistas de matrices diversas, anticapitalistas, antineoliberales, reformistas, revolucionarios, jóvenes en su mayoría, muchos en su primera experiencia de movilización, pero también los de la generación anterior que no se replegaron a pesar de la derrota de los años 70 y 80. El altermundismo, llamado también “movimiento de movimientos”, fue, aun sea de manera efímera, “un mundo donde cupieron muchos mundos”. En efecto, como ha sido reconocido, el zapatismo fue una fuente de inspiración fundamental a nivel ideal pero también porque el EZLN convocó el primer encuentro del pueblo de activistas que se manifestó en Seattle y las luchas antineoliberales de inicio del siglo XXI: el llamado encuentro intergaláctico realizado en 1996 en la Selva Lacandona.

Esta temporal convergencia multitudinaria mostró la posibilidad y la potencia de la forma red, que Negri prefiere llamar enjambre. Pero después del deslumbre no tardaron en aflorar las zonas de sombra. En efecto, a pesar de irrumpir en el escenario y generar acontecimientos de ruptura, el formato reticular tiende a no durar ni estrecharse lo suficiente para asentar contrapoderes consistentes y persistentes. En cuanto el clima se hizo menos favorable, en los Foros Sociales que, desde 2001, surgieron de las experiencias de lucha altermundista, las diferencias identitarias e ideológicas y las dificultades y las discrepancias respecto de la construcción de la organización necesaria para sostener la movilización volvieron a aparecer como límites y no como riquezas. Esto fue particularmente evidente en el campo antineoliberal latinoamericano que, en la primera década del siglo XXI, después de haber sostenido un potente ciclo de luchas destituyentes, se fracturó entre una vertiente hegemonista que impulsó o apoyó a los llamados gobiernos progresistas y una vertiente autonomista que se reclamaba como la verdadera heredera del espíritu del movimientismo altermundista, pero que quedó fracturada y debilitada.

Las protestas de Seattle mostraron también la posibilidad de recuperar -renovándolos creativamente- repertorios de acción antiguos y clásicos (marchas, bloqueos, barricadas, consignas, etc.) además de aprovechar las nuevas tecnologías: usar el internet para convocar y difundir información; documentar las protestas a través de medios independientes, como la neonacida red Indymedia. En la batalla de Seattle, floreció el recurso a diversas formas de acción directa: en su mayoría masivas de protesta pacífica pero también tácticas de autodefensa, -de defensa del derecho a la protesta ante la represión- y otras propiamente confrontacionales o de corte insurreccional. Se notó la presencia de grupos neoanarquistas y, en particular, del que fue denominado Black Block. La violencia callejera, en gran medida respuesta a la represión, fue el pretexto para que los medios dominantes descalificaran el movimiento y legitimaran una indiscriminada escalada represiva que llegó a los extremos de la cumbre del G8 en Génova en 2001. Después del atentado a las Torres Gemelas y la Guerra de Irak, La reacción culminó, se asimiló el altermundismo al terrorismo para poder apretar aún más las tuercas de la criminalización y judicialización de la protesta.

Así se contuvo el impulso de un ciclo de protestas, contracumbres y Foros Sociales que, si bien continuaron, empezaron a perder capacidad de convocatoria e ímpetu de movilización. Hasta que, diez años después, en 2011 apareció otro ciclo de movilización (indignados, Occupy Wall Street, movimientos estudiantiles y primaveras árabes) con fuertes conexiones internacionales y otras resonancias que indicaban que el espíritu de Seattle seguía vivo y el viejo topo seguía cavando.

A nivel ideal y programático, el altermundismo contrapuso un nuevo internacionalismo de los oprimidos a la mundialización del capital, a la mercantilización de la vida, asociada al libre comercio, a la deuda, al poder de las empresas transnacionales y los organismos financieros internacionales. Si bien formuló pocas propuestas concretas (como, por ejemplo, la Tobin tax y otras hipótesis de reformas para frenar la financiarización) el solo enunciar que Otro mundo es posible -un mundo democrático participativo, en el cual se respete la vida, el trabajo y el medio ambiente- cerraba la época del pensamiento único y abría el debate sobre las alternativas, generando horizontes de visibilidad que rebasaran de la mera resistencia. Como suele ocurrir con los movimientos antisistémicos, más allá de sus efectos concretos inmediatos, con su sola aparición puso al desnudo el despotismo del capital y de las clases que lo detienen y lo manejan.

La generación de Seattle colocó una agenda de cuestiones y de problemas, inició una secuencia de ensayos y errores, esbozando y experimentando unos formatos que, con sus alcances y sus límites, siguen inspirando y sosteniendo gran parte de las luchas que brotan en nuestros días. Porque si, como cantaba Gardel, “veinte años no es nada”, no debe sorprendernos que, mientras siga el capitalismo neoliberal mundializado, no deje de rondar el espíritu antagonista de Seattle.





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domingo, 2 de diciembre de 2018

De Rojava a Chiapas

Actualizamos la información con respecto al devenir histórico de dos zonas en resistencia: el Kurdistán y los Altos de Chiapas con este texto dado a conocer en la página Kurdistán América Latina:


Gilberto López y Rivas

La experiencia revolucionaria del pueblo kurdo, que ha puesto en práctica particularmente en Rojava (norte de Siria) el llamado Confederalismo Democrático, junto con los gobiernos autonómicos de los mayas zapatistas del EZLN en Chiapas, constituyen procesos emancipatorios alternativos sumamente avanzados mundialmente. El Confederalismo Democrático se fundamenta en autonomías comunitarias de varios niveles, en democracias participativas de sectores, pueblos y grupos culturales de la sociedad, en la sustentabilidad ecológica y en la mujer como sujeto de transformación con capacidad de decisión en todos los ámbitos políticos, militares, sociales y económicos.

El Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), que alienta esta causa y proviene de un marxismo ortodoxo y una lucha de más de 40 años, abandona la idea de un Estado nacional, hace una crítica tanto al socialismo real como a todos los gobiernos existentes. El PKK sostiene que el Estado encierra la semilla del capitalismo y que libertad y Estado nunca pueden coexistir, ya que éste desarrolla el poder de una minoría sobre el resto de la población.

Al igual que en el proyecto multiétnico y de tolerancia religiosa del EZLN, en el Confederalismo Democrático del norte de Siria, los kurdos conviven con árabes, asirios, turcomanos, chechenos, circasianos, musulmanes, cristianos, yezedís y otras doctrinas y sectas, a partir de la coexistencia mutua y la fraternidad entre los pueblos. En el Contrato Social de la Federación Democrática del Norte de Siria se “garantiza la igualdad de todos los pueblos en materia de derechos y deberes, respeto a los estatutos de derechos humanos y preservación de la paz nacional e internacional”.

Este documento fundante instituye que la Federación Democrática se basa en la colectivización de la tierra, el agua y los recursos energéticos; adopta la economía social y la industria ecológicas; la riqueza y los recursos naturales son de propiedad pública; no permite la explotación, el monopolio, ni la cosificación de las mujeres; aporta una cobertura social y sanitaria a todos los individuos. Se reitera que las mujeres disfrutarán de su libre albedrío en la familia democrática, construida sobre la base de una vida común igualitaria y que los jóvenes son la fuerza motriz de la sociedad y su participación debe estar garantizada en todos los ámbitos. La opresión y asimilación cultural, el exterminio y la ocupación se consideran un crimen contra la humanidad y la resistencia a estas prácticas es legítima. En la Federación la educación es gratuita en todos los niveles, siendo la primaria y la secundaria obligatorias; mientras los derechos al trabajo, la salud y la vivienda están asegurados.

El sistema político-social de la Federación se basa en la formación de comunas, instituciones sociales, sindicatos y asambleas, siendo la comuna la forma organizativa fundamental de la democracia directa, la instancia de gestión y toma de decisiones, mientras las asambleas son las unidades sociales que representan al pueblo, en las que se debate y decide en el nivel de pueblos, barrios, ciudades, distritos, regiones y cantones.

En Turquía, el Confederalismo Democrático opera por medio del Partido Democrático de los Pueblos y el Partido de la Sociedad Democrática, los cuales participaron victoriosamente en las elecciones de más 100 ayuntamientos, hasta que el gobierno turco, con una ley de emergencia, los declaró terroristas y ocupó con sus delegados los aparatos gubernamentales. Este golpe de Estado produjo una gran represión que encarceló a más de 10 mil hombres y mujeres, que hoy son parte de los numerosos presos políticos de origen kurdo. Desde el año de 2016, la aviación y la artillería turcas bombardearon nueve ciudades kurdas, y su ejército ocupó a sangre y fuego la ciudad de Afrin, en el norte de Siria, hasta la fecha, preparándose para una ofensiva contra otros dos cantones de Rojava.

En Irak, los kurdos mantienen una autonomía relativa, con autogobiernos y partidos que sustentan la idea de establecer un Estado nacional. Sin embargo, la influencia del Confederalismo Democrático en urbes iraquíes se deja sentir en el Partido de la Solución Democrática, mientras en regiones montañosas liberadas que cubren territorios de Irak, Turquía e Irán, se establece el Confederalismo Democrático, custodiado por agrupamientos guerrilleros de autodefensa.

En Irán, el pueblo se organiza mediante el Partido del Kurdistán Este Libre, el Partido de la Sociedad Democrática y el Partido Vida Libre, brutalmente reprimidos por el gobierno confesional de los ayatolas. Aquí operan igualmente fuerzas guerrilleras de autodefensa separadas de hombres y mujeres.

La revolución kurda busca por encima de todo la transformación interior de los individuos. Se trata de erradicar la ideología patriarcal, clasista y racista para lograr la liberación de la sociedad y el fin del capitalismo y el imperialismo.







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martes, 9 de octubre de 2018

Entrevista a Fermín Muguruza

Desde Público traemos a ustedes esta entrevista al incansable Fermín Muguruza:

Fermin Muguruza: "La muerte artística de Willy Toledo está firmada"

The Black Panthers, la revolución cubana, Otis Redding, el festival de Monterey, la batalla de Argel... Estos son algunos de los ingredientes de 'Black is Beltza', película de animación comandada por el músico vasco que retrata una década convulsa.

Juan Losa

Fermin Muguruza regresa —si es que alguna vez se fue— y lo hace con un thriller guerrillero. Estrena en cines Black is Beltza, una película de animación que arranca en octubre de 1965 en Pamplona, cuando la comparsa de gigantes, imagen típica de las fiestas de San Fermín, es invitada a desfilar en la Quinta Avenida de Nueva York. Ahí es nada. La censura se vuelve en su contra y, debido a la discriminación racial, las autoridades norteamericanas prohibirán la participación de los dos gigantes negros. Comienza entonces el periplo de su protagonista Manex Unanue, un viaje iniciático con el compromiso y la revolución por bandera.

¿Cómo nace esta historia?

Empecé a barruntar esta idea en Cuba en 1991. Era mi primera actuación allí y yo llevaba puesta una camiseta de los Black Panthers. Alguien me contó que el gobierno revolucionario ayudó en su día a la organización afro-americana a salvar a uno de sus hombres que iba a ser eliminado por la CIA. La historia me fascinó; entraron por México a EEUU e iniciaron un rocambolesco viaje que les llevaría a ciudades como Montreal, Madrid o Argel, para acabar de nuevo en La Habana.
Tremendo periplo…

Fue una maniobra de confusión en toda regla. Buscaba desorientar a los diferentes servicios secretos y que no pudieran confirmar sus sospechas sobre la implicación de los cubanos con los distintos grupos beligerantes que emergían en países foráneos.

¿Por qué 1967?

Porque aquel año, en tan solo cinco meses, se vivieron momentos que considero decisivos para la historia de la humanidad. En junio estalla la Guerra de los Seis Días, clave para entender todo lo que ha ido ocurriendo después en Oriente Medio, se celebra el Festival de Monterey que simboliza el punto álgido de toda esa marea de psicodelia proto-hippie que no tardó en expandirse, muere en accidente de avión Otis Redding y asesinan en Bolivia al Che. A otra escala, fue también el año en el que tuvo lugar aquel mítico festival de bertsolaris que supuso la recuperación de la lengua vasca.

Una revolución global que termina jugándose en casa

Sí, la idea es que fuera como un viaje iniciático. Llegué a esa reflexión en el 96 durante una visita a Chiapas tras el levantamiento zapatista. Mucha gente iba a la selva Lacandona a sentirse revolucionaria, lo cual estaba muy bien pues el apoyo internacional siempre era bienvenido aunque fuera para hacer de escudos humanos. Pero yo creo que la gran lección de lo que allí sucedió era que la revolución se debía hacer en casa y Lacandona era el barrio.

La revolución será cultural o no será…

No la contemplo de otro modo. Como tampoco si no va aparejada de una revolución sexual. En aquel momento se plantea todo un movimiento de liberación de la mujer, así como un pugna entre el amor revolucionario frente al convencional.

El hombre nuevo estaba en ciernes…

Todavía me sorprende el compromiso de esta gente, imagínate hoy día un deportista de élite como Mohamed Ali, campeón de los pesos pesados, que decide no alistarse para ir a Vietnam y matar a gente pobre que nunca le ha llamado negrata. No lo encontrarás. Como tampoco un músico que cante como Otis Redding, que cuando lo oyes parece que es un esclavo recién liberado. Esos compromisos inquebrantables ya no se ven y a mí me fascinan.

La disidencia pasa factura…

El miedo a la pérdida de trabajo se ha convertido en algo atenazador. Cada vez que alguien levanta un poco la voz se le machaca. En ese sentido, yo podría impartir un máster de censura y persecución ideológica. Cuando veo que un chaval joven como Valtònyc se tiene que ir a Bruselas porque si no lo encarcelan, o cuando veo el momento que está pasando Willy Toledo, que es un actorazo, y no encuentra trabajo…

Y usted va y lo pone a doblar a un Guardia Civil…

¡Lo pongo de subalterno de Melitón Manzanas! [risas]. Lo que le está sucediendo a Willy Toledo es una de las mayores injusticias, en qué cabeza cabe que se condene a alguien a no poder trabajar por el simple hecho de utilizar su libertad de expresión. Le han condenado, la muerte artística de Willy Toledo está firmada. Creo que esto es una radiografía muy clara de cómo se cuida la cultura en un país. En Francia en ningún momento permitirían algo así, para ellos los actores son un bien cultural, su patrimonio. Aquí, sin embargo, la derecha —¿o deberíamos decir la ultraderecha?—, esa derecha que se dice de centro, de centro comercial como diría Evaristo, tiene un odio visceral especialmente con el cine.

Todo por cagarse en dios y en la virgen…

Esa es la excusa, es lo más demencial de todo… ¿De dónde habrá salido ese grupo fundamentalista de cristianos de no sé qué? Parece kafkiano, sería muy difícil de comprender si no fuera porque se quiere dar una lección, siempre ha funcionado así; eligen a uno, en su día fui yo el elegido, de tal forma que sirve de aviso a navegantes para los que puedan venir.

Su nombre al frente de este proyecto tampoco habrá generado entusiasmo inversor…

Aquí no hay ni ICAA [Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales], ni ningún tipo de ayuda institucional más allá del apoyo que hemos reicibido del gobierno y la televisión vasca. Lo hemos hecho a pleno pulmón, mi piso y el de la directora de producción han servido de avales para el préstamo que hemos tenido que pedir. No había otra manera.

¿Está usted bien de riego?

[Risas] ¡No teníamos más remedio! Era nuestro único modo de conseguir financiación, y bueno, quizá estemos un poco locos, sí, pero en este mundo tan realmente surrealista estar loco simboliza en realidad estar cuerdo.

Tampoco es que la autogestión le pille por sorpesa…

Siempre me he movido ahí. Todos nuestros discos han sido autogestionados y hemos distribuido en el extranjero cantando en euskera. Hay que jugársela, de lo contrario la vida no avanzaría, tenemos que estar siempre en la vanguardia cultural, fue eso lo que me hizo empezar en esto…

¿Se refiere a Kortatu?

Sí, Kortatu nace de mi identificación con el 2 Tone. Justo cuando más apretaba el Frente Nacional con todo el tema de la supremacía blanca, surge en Inglaterra un movimiento cultural que pone bajo los focos a bandas formadas por blancos y negros tocando una mezcla de ska jamaicano con punk rock, bandas como The Specials, The Selecter o The Beat. Yo vengo de ahí, la cultura y la revolución se enriquecen cuando hay un diálogo entre ellas. El internacionalismo es una constante en mi vida. Con este película lo que pretendía era mostrar hasta qué punto las revoluciones se enriquecen entre ellas, se van retroalimentando.







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viernes, 6 de julio de 2018

Entrevista a López y Rivas

Hace unos meses el gobierno de la Comunidad Autónoma Vasca envió a Andoni Ortuzar a entrevistarse con diferentes candidatos cuando las campañas oficiales estaban a punto de iniciar. Asesorado por la muy etnicista diáspora vasco-mexicana, lo que Ortuzar en realidad hizo fue entromenterse en la vida política del gigante latinoamericano al reunirse con dos contendientes que no tenía absolutamente ni una sola oportunidad de ganar sus respectivas contiendas electorales. Ambos con apellidos vascos por cierto, Mikel Arriola quien pretendía ser el regente de la Ciudad de México y Margarita Zavala, la esposa del infame expresidente Felipe Calderón.

Ella renunció a la candidatura tras un par de semanas en campaña y el obtuvo el 10% de los votos en la Ciudad de México... ambos arrollados por el ya denominado Tsunami Morena.

Pues bien, a cinco días de la histórica jornada electoral que ha colocado a Morena como primera fuerza política en México y a Andrés Manuel López Obrador como el presidente electo, en la página de Nodal han publicado esta entrevista a Gilberto López y Rivas en la que se hace un perfil de quien ante dos fraudes no se rindiera y siguiese bregando hasta lograr su objetivo.

Lean ustedes:


Entrevista a Gilberto López y Rivas, antropólogo e investigador mexicano

Lucio Garriga y Gerardo Szalkowicz

Gilberto López y Rivas militó varios años junto a Andrés Manuel López Obrador y fue funcionario durante su gobierno en la capital mexicana. Lo conoce bien de cerca. Es antropólogo, investigador y columnista del diario La Jornada, y en su currículum también figura su desempeño como diputado y asesor del zapatismo. Prefiere la prudencia ante la ola de entusiasmo que despertó en América Latina el triunfo de AMLO: “Hay que tener cautela en cuanto al alcance de lo que pueda hacer”. Desde una visión crítica, celebra la nueva etapa que se abre en México pero marca los límites que percibe tendrá el próximo gobierno. En política exterior espera “un acercamiento hacia el Sur” y afirma que lo ve “más parecido a Lula que a Chávez”.

Por estos días usted decía que México es “un país en ruinas, devastado, con una crisis económica, social, humanitaria y política exponencial”. ¿Qué cree que podrá hacer AMLO frente a este país devastado? ¿Qué le dejarán hacer los poderes fácticos y hasta dónde cree que se animará a avanzar? En síntesis: ¿a qué nivel deberíamos colocar el entusiasmo que despierta en la región este punto de inflexión en la historia mexicana?

– Creo que hay que tener cautela en cuanto al alcance de lo que pueda hacer López Obrador en la presidencia. Los poderes fácticos que actúan en la sombra tienen poder de fuego, tienen capacidad para actuar y poner todas las trabas a este comienzo de transición democrática que hasta ahora México no ha tenido. Aquí se han impuesto todas las reformas estructurales del neoliberalismo, los territorios están invadidos por mineras, por megaproyectos, y Andrés Manuel no tiene una visión muy distinta a lo que podrían ser las visiones de desarrollo de un demócrata consecuente. De ahí las limitaciones que yo veo en su programa. Él menciona continuamente que luchará contra la corrupción pero no dice que esta corrupción proviene del sistema capitalista. No es que uno le exija que tenga una visión marxista de la realidad pero evidentemente si no conoces bien la naturaleza del saqueo, la explotación y la dominación de las corporaciones que van en busca del agua, el litio, el oro, la mano de obra barata, entonces el alcance de un gobierno tiene grandes límites desde la concepción misma de lo que se puede y lo que no se puede.

Él ha dicho, la noche misma de la elección, que respetará los contratos, que no habrá medidas radicales, que no habrá expropiaciones. Su lema es “por el bien de todos y primero los pobres” pero yo me pregunto ¿quiénes son todos?, ¿todos son todos los habitantes del país o todos son los aliados hechos durante la campaña, el mundo del empresariado, etc.? ¿qué va a pasar con la relación con EEUU, el Ejército, qué va a pasar con la cuestión del narcotráfico que es otra corporación capitalista que está actuando en todo el territorio nacional? Estamos muy contentos con este cambio y que se haya respetado al decisión de millones de electores, que no haya podido imponerse el fraude tradicional, pero al mismo tiempo nos hacemos todas estas preguntas.

¿Cómo imagina sus lineamientos en materia de política exterior y sus alianzas en América Latina?

-López Obrador está proponiendo un regreso a la Doctrina Estrada (N. de la R.: empleada por México en la segunda mitad del siglo XX y que se fundamenta en el principio de no intervención y el respeto a la soberanía de los pueblos). En ese sentido podría esperarse un acercamiento hacia el Sur más que hacia el Norte, pero evidentemente aquí también se verán sus límites. Ha sido muy controvertido su alejamiento, su deslinde, hacia procesos como el de Venezuela o hacia otros procesos de la región. El haber dicho que “México no será otra Venezuela” nos deja bastante confusos sobre cuál va a ser su posición, qué hará ante una OEA al servicio de EEUU o respecto a Cuba o frente a los problemas que está atravesando Brasil o la situación en Colombia como un espacio de penetración militar-política y de inteligencia desde donde se pretende agredir a Venezuela. Son todas preguntas que nos estamos haciendo quienes tenemos el pensamiento crítico despejado y no nos casamos con ningún proyecto que tenga las características de AMLO y su partido MORENA.

¿Con qué líder regional lo podría comparar?

-Si alguna comparación habría que hacer lo veo más parecido a Lula que a Chávez. Pero Andrés Manuel es Andrés Manuel. Tampoco me atrevo a compararlo con Lula porque Lula venía de una trayectoria de un Partido de los Trabajadores, obrero. No hay que entender al gobierno de AMLO como un gobierno de izquierda, como el de Venezuela o Bolivia. Hay gente dentro de su espacio muy reticente a cualquier relación con la revolución bolivariana. Creo que lo que hay que festejar es un cambio democrático, una transición democrática. Pero esperemos a ver qué hará AMLO a partir de diciembre y veremos en la práctica concreta cómo se desarrolla tanto en el plano internacional como en el plano interno.

¿O sea intuye un gobierno más moderado que radical?

-Completamente. AMLO no es un radical. Lo conozco bien de cerca, fuimos compañeros de partido (en el PRD) y conviví mucho con él. No es un radical, no será un gobierno de izquierda sino más bien socialdemócrata.

En México se registran más de 200 mil asesinatos y 35 mil desaparecidos en los últimos 12 años. Se impuso un sistema de violencia múltiple, sistemática y cotidiana de complicidades al que muchos describen como un narco-estado. ¿Cuál cree que será la estrategia de seguridad que empleará AMLO frente a esta tragedia humanitaria?

-Él tiene una política que se basa en su disposición personal para atender el asunto de la seguridad, que fue lo que hizo en la Ciudad de México cuando era jefe de Gobierno, y que es que todas las mañanas tendrá una reunión con el Consejo de Seguridad. Esta es su propuesta, que habrá un mando único y que por lo tanto será centralizado y que se atenderá el problema de la seguridad que es vital y por el cual millones de mexicanos salieron a votar. Pero la cuestión no es tan simple porque los poderes del narcotráfico extienden sus tentáculos en todo el territorio nacional. Hay cobros de derecho de piso desde las grandes empresas hasta los pequeños comercios de la vía pública. El tránsito por las carreteras puede tener retenes que cobren derechos de paso. Efectivamente el Estado se ha visto penetrado. El Ejército, por ejemplo, ha sido muy penetrado por estos cárteles de las drogas de tal manera que un crimen como el de los 43 estudiantes de Ayotzinapa no se puede explicar sin esta complicidad entre los tres niveles de gobierno y entre todos los aparatos de seguridad, incluyendo el propio Ejército, con el narcotráfico.

Él dice que va a brindar empleo para que los jóvenes no se vayan de sicarios y que se va a reunir todos los días con sus secretarios de seguridad. Yo creo que aquí hace falta penetrar más, un programa que vaya a mayor profundidad. Si no se entiende el narcotráfico como una corporación capitalista que se adueña del territorio, que recluta mano de obra, que actúa directamente en el mercado internacional, porque México es el principal centro de distribución hacia los Estados Unidos y actúa con la complacencia de la DEA, que es el principal cártel del mundo, estamos en un verdadero y complejo problema que no se entiende en su totalidad desde una simple propuesta de mando único y de reuniones todas las mañanas con los secretarios de seguridad y de las Fuerzas Armadas.

Entrevista realizada en el programa “Al sur del Río Bravo” que se trasmite los martes de 20 a 22 hs por Radionauta FM 106.3






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López y Rivas | ¡Es el Capitalismo!

Mucho se ha hablado y escrito acerca del arrollador triunfo electoral en México del partido socialdemócrata Morena y la llegada a la presidencia después de dos intentos de su líder el político tabasqueño Andrés Manuel López Obrador.

Ahora que las aguas están más calmadas hemos decidido compartirles este análisis por parte de Gilberto López y Rivas, mismo que ha sido publicado en su espacio habitual de La Jornada y que circula por las redes sociales:


Gilberto López y Rivas

Sin duda, se vive un momento histórico del México contemporáneo, porque por primera vez en muchas décadas se respetó la voluntad popular expresada en las urnas; no se impuso un fraude de Estado, ni la caída del sistema, ni el cínico "haiga sido como haiga sido" de Felipe Calderón; esta es una conquista trascendente del pueblo mexicano que, sin disminuir ni subestimar, es necesario analizar desde el pensamiento crítico y la lucha de los pueblos originarios en defensa de los territorios, la madre tierra y la vida.

Esta transición no se debe a una súbita vocación democrática del régimen priísta, sino a tres factores interrelacionados que impidieron la imposición del tradicional fraude de Estado: 1) La extraordinaria participación ciudadana de más de 60 por ciento del padrón electoral. 2) La fractura de la clase política de los principales partidos, el PRI y el PAN, que fueron a la elección separados, y con conflictos internos que se profundizaron durante la campaña. 3) El voto de castigo de millones de electores que se pronunciaron por un cambio.

No obstante, destaca la capacidad del Estado para reconstituirse: el triunfo de la masiva intervención de la ciudadanía, se trastocó rápidamente en una "victoria de las instituciones" y el "sistema democrático". Atrás quedó la violencia desplegada a lo largo y durante el proceso electoral, y muy pronto fueron olvidados los 132 candidatos asesinados.

El reconocimiento del candidato oficialista la noche de la elección, y la tersa secuencia de eventos que culmina con el mensaje de Enrique Peña Nieto y el discurso conciliador del candidato ganador, hace pensar en una concertación a partir de la cual no habrá castigo por los crímenes de Estado y lesa humanidad del gobierno saliente, ni litigio penal sobre el visible saqueo del erario y la evidente complicidad de los tres niveles de gobierno con el crimen organizado.

Asimismo, es significativo que en su primer discurso como candidato ganador, López Obrador mande un mensaje a las corporaciones capitalistas para tranquilizarlas de que no tomará medidas "radicales", "se respetarán los contratos", "no habrá expropiaciones" y, en ese contexto, hay que entender su lema preferido: "Por el bien de todos, primero los pobres", sobre el que cabe preguntar: ¿Quiénes son "todos"?

También, se reiteró la idea rectora-casi-única de toda la campaña de que la corrupción es la matriz de todos los males del país, negando AMLO que ésta sea inherente al capitalismo, cuya piedra angular es la expropiación del trabajo de la clase trabajadora y la desposesión de territorios-recursos-naturales-estratégicos por sus corporaciones. El presidente electo niega que la ley del valor-explotación-plusvalía-lucha-de-clases aplique para México, insistiendo en el factor de la corrupción. (https://www.facebook.com/morena.socialista /videos/632778547067850/.)

Esta peculiar perspectiva de López Obrador, que corrige a los "clásicos" del marxismo, es muy importante para el rumbo que siga la resistencia de los pueblos originarios frente al proceso de recolonización de los territorios por las trasnacionales capitalistas, la cual es visibilizada por el Concejo Indígena de Gobierno (CIG) y su vocera, Marichuy, durante toda la campaña. Mineras, corredor transístmico, refinerías, proyectos carreteros, trenes balas y una luna de miel con el empresariado, son malas señales para los pueblos originarios.

Por su parte, dirigentes de organizaciones indígenas en torno a AMLO presentaron un documento programático que, con la fraseología del zapatismo, incluso con el uso del "mandar obedeciendo", propone, en suma, y como principal propuesta, un retorno al indigenismo ya superado desde el diálogo de San Andrés, ahora bajo la conducción de una burocracia indígena que conformaría una nueva secretaría de Estado.

Marichuy declaró que lo realmente significativo vendrá ahora y que lo trascendente es organizarse si se desea llevar al país hacia un cambio verdadero; se trata de resistir a las corporaciones capitalistas y a los gobiernos que las protejan, actuando desde donde se esté, en barrios, colonias, ciudades o pueblos indígenas.

El límite de la democracia representativa es que la participación ciudadana se concentra en un sólo día, a partir del cual, los asuntos públicos son monopolio de una clase de políticos profesionales que se desentiende del electorado. El EZLN y el CIG, en cambio, proponen una democracia de nuevo tipo, la democracia autonomista que se fundamenta en una construcción de poder y ciudadanía desde abajo; como forma de vida cotidiana, de control y ejercicio del poder desde el deber ser, esto es, con base en términos éticos. No es un medio o procedimiento de reproducción de estamentos burocráticos, sino un pacto social y político, un constituyente de todos los días que opera unitariamente en todas las esferas y órdenes de la vida.

Por esta democracia, la lucha seguirá, hombro con hombro con los pueblos, abajo y a la izquierda.






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domingo, 25 de febrero de 2018

Ausencias que Triunfan

Con respecto a la propuesta del CNI de presentar una candidatura independiente para el proceso electoral presidencial de 2018 en México, personificada en la figura de Marichuy, les compartimos este texto de la plima de Juan Villoro, mismo que nos han compartido en Facebook:

Prohibido votar por una indígena

María de Jesús Patricio no obtuvo el registro como candidata independiente a la presidencia de México. Sin embargo, la causa a favor de grupos minoritarios y contra la discriminación seguirá su camino para cambiar el país.

Juan Villoro

14 de febrero una camioneta recorría el desierto de Vizcaíno en Baja California Sur. Daban las 3:30 de la tarde, después del almuerzo, bajo un calor intenso, en la Carretera Federal 1, que carece de curvas y adormece peligrosamente. Todo conspiraba a favor del riesgo, pero la caravana no podía detenerse.

En octubre de 2017, la indígena María de Jesús Patricio, conocida como Marichuy, inició su campaña para convertirse en candidata independiente a la presidencia, respaldada por el Concejo Indígena de Gobierno. Durante cuatro meses visitó los más diversos rincones del país para escuchar a sesenta etnias que carecen de representación en la política mexicana. Se suele pensar que los indígenas representan un bloque monolítico, con idénticas costumbres y creencias; en realidad, se trata de un mosaico multicultural que responde a realidades y proyectos diferentes. Para obtener la candidatura, Marichuy debía lograr antes algo más difícil: unir a las comunidades en objetivos comunes.

El jueves 14 avanzaba en las precarias condiciones que la acompañaron en todos los caminos. Si los políticos viajan en aviones y camionetas blindadas, Marichuy se sometía a trayectos extenuantes y se adentraba en regiones inhóspitas (el 20 de enero el coche de prensa que la acompañaba fue asaltado en Michoacán por una banda del crimen organizado). A cinco días de que venciera el plazo para lograr el registro como candidata independiente, la vocera hacía proselitismo en una de las regiones menos pobladas del país. No apostaba por el pragmatismo electorero, sino por acercarse a los más apartados.

En respuesta a la doble exclusión que representa ser india en un país patriarcal, Marichuy habla en los actos después de que hablen otras mujeres.

Bajo el denso sol de la tarde, la camioneta abandonó la carretera y volcó en la tierra donde crecen los huizaches. En el accidente murió Eloísa Vega Castro, de la red de apoyo a los pueblos indígenas. Varios tripulantes quedaron heridos y Marichuy sufrió la fractura de un brazo y tuvo que ser operada. Pasaron cerca de doce horas hasta que los heridos llegaron al Hospital Juan María de Salvatierra, en La Paz.

El 15 de febrero la candidata indígena acaparó las portadas de todos los periódicos. Un impacto de muerte recibió la atención que no se le había prestado a sus ideas.

La ausencia está presente

La historia de María de Jesús Patricio Martínez se escribe como una serie de rupturas. Nacida en la región nahua de Tuxpan, Jalisco, hace 54 años, Marichuy trabajó la tierra desde niña en condiciones de explotación medievales. A los 12 años, impulsó a su padre a protestar. Recibieron más maíz, pero al siguiente año se quedaron sin tierra.

Su padre gastaba el poco dinero disponible en alcohol y la madre le pidió que fuera a vender semillas de calabaza a la vecina Ciudad Guzmán. Con sus exiguas ganancias, lograba que sus hermanos comieran.

Marichuy estaba destinada a cultivar el campo y encontrar marido. Su padre le prohibió que cursara la secundaria y la preparatoria; ella estudió a escondidas y se convirtió en experta en medicina natural. Hoy pertenece al cuerpo académico de la Universidad de Guadalajara. Una de sus pacientes más conocidas es su madre, que durante tres años estuvo paralizada de la cintura para abajo. Marichuy la trató con fomentos hasta que logró que caminara.

Sus rupturas también han tendido componentes culturales y de género. Fue la primera mujer en participar en Tuxpan en el baile de Los Sonajeros, ritual para pedir que llueva. En respuesta a la doble exclusión que representa ser india en un país patriarcal, Marichuy habla en los actos después de que hablen otras mujeres.

Cuando se presentó en el campus de la UNAM una pancarta decía: “Venimos a hablar de lo imposible, porque de lo posible se ha dicho demasiado”.

Democracia para ricos

Por primera vez, México tendrá candidatos independientes a la presidencia en las elecciones del 1 de julio de 2018. Sin embargo, esta oportunidad “histórica” llega precedida de irregularidades. Los partidos crearon requisitos restrictivos para garantizar que solo participen los profesionales de la política. Para registrar una candidatura independiente, se requieren 866.593 mil firmas y alcanzar el uno por ciento del padrón electoral en al menos diecisiete estados. En otras palabras: ser “independiente” es el plan B de quienes no fueron nominados por sus partidos.

El 19 de febrero Marichuy no obtuvo el registro, luego de una campaña sin otro apoyo que la solidaridad de los simpatizantes. Quienes sí lo obtuvieron provienen de las instituciones políticas de siempre: Jaime Rodríguez, el Bronco, del PRI; Armando Ríos Piter del PRD, y Margarita Zavala del PAN. Como gobernador de Nuevo León, se presume que el Bronco dispuso de recursos públicos y Margarita Zavala contó con el apoyo de su marido, el expresidente Felipe Calderón.

Para dificultar más el acceso a la ciudadanía, el Instituto Nacional Electoral exigió que las firmas fueran recaudadas a través de una aplicación que se descarga en teléfonos celulares de gama media. Los aparatos tienen un costo de más de tres salarios mínimos, suma inalcanzable para buena parte de la población. Además, muchas regiones carecen no solo de conectividad, sino de luz eléctrica.

La democracia “celular” que excluye a los pobres permite establecer una regla de tres: 1) Marichuy se opone a la discriminación. 2) En respuesta, recibe un recurso discriminatorio. 3) La importancia de su lucha se confirma.

Durante cuatro meses, en plazas, parques, universidades y estaciones del metro aparecieron voluntarios dispuestos a recabar firmas para Marichuy. Actores y artistas hicieron videos para promover su causa; los grupos de rock Panteón Rococó, Caifanes y Café Tacvba la apoyaron en sus conciertos; fotógrafos y artistas plásticos crearon carteles y camisetas con los lemas “Nunca más un México sin los pueblos indígenas” y “Firma por Marichuy, vota por quien quieras”. Se promovía la inclusión, más allá de que por ideología o pragmatismo se apoyara a otro candidato en las elecciones de julio.

Ríos Piter, Zavala y el Bronco contrataron promotores que recogían firmas en oficinas, sindicatos y ventanillas donde se pagan sueldos. Esta operación corporativa no estuvo exenta de trampas (con incorregible cinismo, el Bronco las llamó “travesuras”). A Margarita Zavala le aprobaron el 66,37 por ciento de las firmas, a Ríos Piter el 64,83 por ciento y al Bronco el 58,75 por ciento. Para medir el tamaño de la picaresca y el engaño conviene revisar el extraño caso del candidato independiente Édgar Ulises Portillo Figueroa, al que se le aceptaron el 2,63 por ciento de las firmas. En cambio, el 93,20 por ciento de las firmas para Marichuy fueron válidas, la cuota más alta de honestidad.

La vocera indígena logró más de 280 mil firmas, el 30 por ciento de lo requerido para participar en las elecciones. Su causa adquirió enorme visibilidad, no solo entre los indígenas, sino entre la generación digital (de enero a febrero, la página de Facebook Su Voz Es Mi Voz tuvo 450 mil visitas).

La niña que vendía semillas

Los retos de Marichuy parecen infranqueables, pero los acepta con aplomo. Sonríe con facilidad ante los chistes y disfruta las anécdotas ajenas. Rara vez toma la palabra con prontitud. En la escuela, participaba en las actividades colectivas, pero no le gustaba exponer ante el pizarrón. Sin ser tímida, es reservada. Su liderazgo depende más de la escucha que del habla. Esto revela la forma en que las comunidades indígenas establecen consensos para elegir representantes. Si alguien levanta la mano para encomiar sus virtudes, no pertenece al colectivo. El liderazgo no es una iniciativa individual, sino una encomienda de los otros.

Marichuy comenta que no deseaba tener la responsabilidad que le ha sido conferida, pero no pretende rehuirla. Su sinceridad se desmarca de la demagogia de los políticos que traicionan hoy lo que dijeron ayer.

¿Qué alcance pueden tener sus ideas? En tiempos de la Revolución mexicana, el 20 por ciento de la población vivía en las ciudades. Esa proporción se ha invertido. Para quien nace en el campo las esperanzas quedan lejos, en Estados Unidos.

El mundo rural se ha convertido en un escenario que pone en entredicho la soberanía: fosas comunes, pistas clandestinas de aterrizaje, escondites para el narcotráfico. ¿Quiénes son los dueños de esa parte vacía del país? Las bandas criminales y las corporaciones que se apoderan de los recursos naturales.

Defender la tierra de la que fueron despojadas las comunidades originarias significa defender la biodiversidad y la soberanía misma. Por eso Marichuy señala que en un país acosado por la muerte su lucha es por la vida.

El 14 de febrero una camioneta perdió el rumbo en las soledades de Vizcaíno. Más allá de los plazos impuestos por los partidos políticos, que confunden la democracia con el consumo, la caravana indígena seguirá su camino, dispuesta a cambiar el país desde un activismo que entiende que para los grupos minoritarios la lucha cotidiana y la presión a las instituciones son más eficaces que la contienda electoral.

En un entorno donde los vivos carecen de oportunidad, se suelen depositar exageradas esperanzas en quienes pueden intervenir desde el más allá. “Salgan, salgan, salgan, ánimas de penas”, escribió Juan Rulfo.

Los que no están, tienen su propia forma de volver.






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