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jueves, 25 de junio de 2026

A(ba)ŕ

El sitio arqueológico de Irulegi, ese que tantos dolores de cabeza le ha provisto a los españolistas tras el hallazgo del objeto en forma de mano con una inscripción en euskera antiguo, vuelve a arrojar luz sobre el pasado de esa localidad.

Noticias de Navarra nos lo relata de esta manera:


Irulegi arroja otro tesoro: una inscripción sobre recipiente de almacenaje local podría testimoniar el primer numeral vascónico

Irulegi proporciona una nueva inscripción con escritura vascónica en un esgrafiado sobre cerámica - Si la inscripción abaŕ hiciera referencia a la capacidad de la vasija, aportaría una nueva evidencia en el debate sobre las relaciones entre el vascónico, el ibérico y el vasco histórico o euskera

Irulegi es un poblado vascón que fue atacado y destruido durante la Guerra Sertoriana. Su estudio arqueológico se realiza desde 2017 por iniciativa del Ayuntamiento del Valle de Aranguren con el apoyo del Departamento de Cultura del Gobierno de Navarra, y está liderado por la Sociedad de Ciencias Aranzadi en colaboración con diferentes universidades, bajo la dirección del arqueólogo Mattin Aiestaran.

Hasta el momento se han excavado tres viviendas de aproximadamente 75 metros cuadrados de superficie en las que se han recuperado numerosos restos materiales: armas, recipientes cerámicos, monedas, restos óseos de fauna, molinos, etc.

Dos fragmentos cerámicos que presentan sendas inscripciones

Entre esos materiales figuran dos fragmentos cerámicos que presentan sendas inscripciones. Uno fue hallado en el interior de la misma casa en la que se encontró la Mano de Irulegi y el otro en el exterior de esa misma vivienda. El primero de ellos apareció partido en dos fragmentos y corresponde al borde de un recipiente de almacenaje fabricado in situ o en las inmediaciones. 

Su texto, escrito en un signario paleohispánico, probablemente vascónico, es a[ba]ŕ o abaŕ, y podría ser la expresión de su capacidad. Si esta interpretación es correcta, la inscripción constituiría el primer testimonio de un numeral vascónico, cuya forma además coincidiría exactamente con la que recientes estudios han atribuido también al numeral 10 en ibérico, para el que se ha propuesto una correspondencia con el vasco (h)amar (10).

El documento sería así de una gran importancia para el conocimiento de las relaciones entre el vascónico y el ibérico, y asimismo de ambos con el vasco histórico (el euskera en sus fases antiguas o reconstruidas) y el euskara actual. 

La segunda pieza inscrita corresponde a la base exterior de un recipiente de uso personal de importación, con una tipología campaniense de barniz negro o pintado procedente de Italia, y que presenta el texto basi, que podría corresponder a un nombre abreviado -quizás el del propietario del recipiente y de la casa-. El estudio epigráfico y lingüístico de los hallazgos ha sido llevado a cabo por Javier Velaza y Joan Ferrer, de la Universidad de Barcelona, y por Joaquín Gorrochategui, de la Universidad del País Vasco, y se publicará en el próximo número de la revista Palaeohispanica.

En la presentación han participado Mattin Aiestaran, director del yacimiento de Irulegi, Javier Velaza, catedrático de la Universidad de Barcelona, Joseba Asiron, alcalde de Iruña-Pamplona y Manolo Romero, alcalde del Valle de Aranguren.

Estos dos nuevos testimonios se unen al bronce epigráfico de la Mano de Irulegi, a los textos de las monedas y al stylus encontrado en el mismo poblado y vienen a ratificar la presencia de la escritura en la vida cotidiana del poblado de Irulegi.

Las piezas están expuestas en la muestra De Irulegi a Pompelo. Los orígenes de una ciudad, promovida por los Ayuntamientos de Iruña – Pamplona y del valle de Aranguren con la colaboración del Gobierno de Navarra, y que puede visitarse en el centro cultural Civivox Pompelo todos los días, excepto los domingos.

Además, Aranzadi organiza visitas guiadas tanto al yacimiento como a la exposición durante todo el verano hasta el 12 de septiembre en: https://www.aranzadi.eus/visita-irulegi. 

 

 

 

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domingo, 15 de febrero de 2026

Piedra y Espada

Desde las páginas de Naiz traemos a ustedes la traducción al castellano de este interesante reportaje acerca de las fortificaciones del antiguo Reino de Navarra, mismas desde las que se defendió el terruño de los antiguos vascones ante las constantes incursiones de castellanos y aragoneses, a quienes poco importó que se tratase de un reino cristiano en tiempo en los que todavía batallaban contra la "amenaza musulmana" al sur de la península (lo que los hispanistas más retrógradas acostumbran denominar La Reconquista).

Lean ustedes:


Los castillos de Navarra, un viaje a través de la edad de piedra y espada

Esta es la crónica de un viaje a la época de la piedra y la espada. Seguiremos la ruta que conecta los castillos de Navarra, pero para ello tendremos que atravesar el país de punta a punta, de norte a sur y de este a oeste; ya que por toda Navarra, afloran en muchos lugares vestigios de las sólidas fortalezas que protegían el reino y de edificios que finalmente quedaron en ruinas por la guerra.

Pello Guerra

En los próximos años, los arqueólogos que trabajan en las excavaciones seguirán añadiendo nuevas etapas a este viaje centrado en la piedra y la espada, descubriendo nuevos restos de algunas de las fortalezas que defendieron el reino durante siglos.

Aparte de la Ciudadela, construida tras la conquista española de 1512, Pamplona ya no cuenta con castillos que ver, aunque su plaza más famosa lleva el nombre de uno de ellos, construido por el rey Luis Hutin en el siglo XIV. Sin embargo, en las cercanías de la capital es posible visitar las ruinas de dos fortalezas que la protegían. Irulegi es una de ellas. Se puede llegar desde el pueblo de Lakidayn, en el valle de Aranguren, por una pista que asciende a una colina que ofrece espectaculares vistas de Pamplona. Allí, gracias a las campañas de la Asociación de Ciencias Aranzadi, se pueden ver los restos de uno de los castillos más antiguos de Navarra.

Existen referencias al castillo desde el siglo X, cuando fue atacado por el califa Abderramán III de Al Ándalus. En el siglo XV, perteneció al conde de Lérins, pero cuando los reyes Juana de Albret y Catalina de Foix derrotaron al conde, ordenaron su demolición. Esto ocurrió en diciembre de 1494.

"Víctimas" de la conquista

Gracias a varias campañas arqueológicas dirigidas por el experto Iñaki Sagredo desde 2010, también se han rescatado los restos de otro castillo en Pamplona, ​​Garaño. Se encuentra en una colina cónica en la localidad de Ollaran, entre Egillor, Anotz y Saldise. Se puede subir a la colina desde cualquiera de ellos en una caminata de media hora, siguiendo las marcas de la ruta PR NA-170 y tomando el desvío señalizado en una pequeña colina.

Esto también podría ser de su interés.

En Viana es muy interesante visitar las ruinas de la ciudad amurallada, de especial importancia por su ubicación fronteriza. Las torres de San Pedro, las puertas de La Solana, Santa María y San Felices, así como las puertas de San Miguel y la Trinidad, de construcción posterior, aún se conservan, aunque no en su totalidad.

Podría haber sido la legendaria fortaleza que los musulmanes llamaban Sajrat Quais , la cual fue atacada por Abderramán III en 924, como le ocurrió a Irulegi. En 1276, fue asediada de nuevo por las tropas del rey francés durante la Guerra de Navarra. Y en el siglo XVI, cuando las tropas españolas conquistaron Navarra, fue uno de los primeros castillos en ser atacados y posteriormente demolidos.

Siguiendo este camino hacia el norte, nos encontraremos con otra víctima de la conquista española del siglo XVI: el Castillo de Amaiur. Ubicado en el Valle del Baztán, sus ruinas también han sido desenterradas gracias a las campañas arqueológicas de la Asociación de Ciencias Aranzadi.

Los restos que se pueden visitar hoy son los que sobrevivieron a la destrucción de 1522. 300 navarros, liderados por Jaime Velaz de Medrano, fueron encerrados en esta fortaleza bajo el estandarte de los legítimos reyes de Navarra, es decir, la familia Albret. Esta heroica resistencia convirtió el castillo de piedra roja en un símbolo, como nos recuerda hoy el monolito que se alza donde antiguamente se encontraba la torre principal de la fortaleza.

El museo cercano recoge su historia y se exponen restos de armas encontradas que revelan la brutalidad del asedio llevado a cabo por las tropas de Carlos V hace casi 500 años.

En el norte de Navarra, a pocos kilómetros de Amaiurre, merece la pena visitar la Torre Donamaria. Cerca de Doneztebe y del pazo Bertiz, se trata de una espectacular casa-torre del siglo XV. Tiene dos plantas de piedra, y las otras dos, las superiores, de madera. En su interior, se puede ver una exposición sobre el proceso de restauración y la historia de este tipo de estructuras.

Lisarra: una parada en el camino

De vuelta en Pamplona, ​​tres rutas diferentes, siguiendo los puntos cardinales, nos permitirán descubrir el pasado pétreo del antiguo reino. Si nos dirigimos hacia el oeste, Estella es imprescindible. Siendo una de las ciudades más importantes de Navarra, contaba con tres castillos: Zalatambor, el Castillo Mayor y el Castillo de Belmerches.

Los dos primeros se ubicaban en la roca que sobresale sobre la iglesia de San Pedro, en la zona donde cruza el actual túnel de carretera. Quienes suban a la roca de la Cruz disfrutarán de la maravillosa vista panorámica de Estella y de los restos descubiertos por las campañas arqueológicas.

Las dos fortalezas estaban protegidas y conectadas por una muralla, aparentemente construida en el siglo XI o antes, que fue demolida en 1575.

Dejando atrás Estella y tomando la carretera hacia Logroño, llegamos al pueblo de Deio o Monjardín. El castillo vigila la localidad desde lo alto de la montaña. Se puede llegar fácilmente al fuerte desde el pueblo por un cómodo y hermoso sendero. En la cima se encuentra lo que fue el antiguo castillo musulmán de los Banu Qasitar, una familia de origen vasco que dominó la Ribera durante varios siglos.

A pesar de estos vínculos con la corona de Pamplona, ​​el primer rey de la dinastía Ximeno, Sancho Garcés I, conquistó el castillo en 908. El rey murió en 925, al caer de su caballo, y fue enterrado en la fortaleza.

El castillo tiene una planta irregular, una torre en un extremo y fuertes murallas. En su interior se encuentra la capilla de Santa Cruz y un aljibe abovedado para almacenar gran cantidad de agua.

Para completar la ruta, podemos tomar la ruta oeste hasta llegar a Viana. Allí, es muy interesante visitar los restos de la ciudad amurallada, de especial importancia por su ubicación fronteriza. Las torres de San Pedro, las puertas de la Solana, Santa María y San Felices, así como las puertas de San Miguel y la Trinidad, de construcción posterior, aún se conservan, aunque no en su totalidad.

El pueblo de Azpilkueta, Monreal y Xavier

Hemos visitado algunos lugares interesantes tomando la ruta oeste desde Pamplona, ​​pero la ruta este también esconde sus secretos. Continuando por la carretera de la capital a Jaca, llegamos al pueblo de Elo, donde había un castillo.

Una vez más, gracias a las campañas arqueológicas de expertos como Iñaki Sagredo, se han recuperado las ruinas de la fortaleza. Hoy en día, podemos llegar a ella mediante un sencillo paseo.

Aunque su origen data del siglo XII, e incluso podría ser anterior, esta fortaleza fue residencia real. Fue utilizada por numerosos reyes. En tiempos de invasión o peligro, el Castillo de Monreal sirvió de refugio a los habitantes de Elortzibar, Ibargoiti y Untziti, ya que contaba con cañones de 1379.

Pero todo cambió por completo tras la conquista por las tropas castellanas en 1512. Nueve años después, el rey Carlos V de España ordenó la destrucción del castillo, como de muchos otros del Reino de Navarra, ante la imposibilidad de mantener las guarniciones.

En el siglo XV, el mayordomo del Castillo de Monreal, Martín Azpilkueta, tenía una estrecha relación con otra fortaleza que aparece en la ruta hacia el este: el Castillo de Javier, hogar de la familia Jatsu-Azpilkueta, de la familia de San Francisco.

Martín Azpilcueta, abuelo del santo, se hizo cargo de la fortaleza tras su matrimonio con Joana Sada y después de que Juan II arrebatara Artieda a los Beaumont, durante la guerra entre estos últimos y su hijo y rey ​​legítimo, el príncipe Carlos de Viana.

La hija mayor de Martín, María, se casó con Joanes Jatsu, quien fue presidente del Consejo Real durante los reinados de Juan de Albret y Catalina de Foix. Estos últimos fueron conquistados por Fernando el Católico en 1512. Los hijos mayores de Joanes Jatsu, Miguel de Javier y Joanes Azpilcueta, lucharon por los legítimos reyes de Navarra durante años contra la conquista española, y como resultado, el castillo fue destruido en 1516 por orden del cardenal Cisneros.

Como resultado, desapareció gran parte de las fortificaciones que se extendían alrededor de la Torre de San Miguel, del siglo X. Y, tras el paso de los piquetes españoles, se convirtió en una mansión de enormes proporciones, hasta su restauración en el siglo XIX. Sin embargo, se perdió una zona del palacio donde se construyó la basílica actual.

Desde Sangüesa, por la carretera NA-132, se llega a Uxue en media hora, un pueblo coronado por una espectacular iglesia-fortaleza. Su origen se remonta a la dinastía Aritza, a finales del siglo VIII y principios del IX.

Cerca de Xavier, se encuentra Sangüesa, que conserva parte de la antigua zona amurallada, como el Portal de la Cerceta. El Palacio del Príncipe de Viana también merece una visita. Su fachada trasera cuenta con dos torres almenadas. Dañada durante la conquista, fue restaurada en 1949 y una excavación en 1965 recuperó el antiguo foso y las murallas.

Originaria del siglo XI, en el siglo XIII la torre oriental se adaptó como residencia real, y a principios del siglo XIV se completó con otro palacio, similar al anterior, construido hacia la Rúa principal, cerrando la plaza de armas. Fue el lugar donde se celebraron numerosas reuniones de las cortes del reino, y muchos reyes navarros pasaron largas temporadas entre las murallas.

Desde Sangüesa, por la carretera NA-132, se llega a Uxue en media hora, un pueblo coronado por una espectacular iglesia-fortaleza. Sus orígenes se remontan a la dinastía Aritza, a finales del siglo VIII y principios del IX.

Carlos II sentía un gran cariño por este santuario, y su corazón embalsamado aún se conserva allí. El rey ordenó la construcción de los pasajes circulares y las torres almenadas que rodean la iglesia. Cuenta con tres ábsides románicos y una de las portadas góticas más ricas de Navarra.

Sur

Solo queda dirigirse al sur para completar el recorrido por los castillos de Navarra. Partiendo de Pamplona, ​​a catorce kilómetros, se encuentra Tebas. Allí se encuentran las ruinas del palacio construido por el rey Tibaldo en el siglo XIII. También fue residencia real, archivo, sede de la Cámara de Cuentas y prisión.

A principios del siglo XIX, según un antiguo plano que aún se conserva, el castillo estaba prácticamente intacto. Sin embargo, durante la lucha contra Napoleón, la Mina de Espoz destruyó parte de él. Desde entonces, ha caído en desuso, pero aún se conservan varios muros y sótanos. Además, excavaciones arqueológicas recientes han descubierto nuevas estructuras (acceso al castillo, cocinas, capilla, etc.), así como los azulejos decorativos que tenía en los últimos siglos de la Edad Media.

A catorce kilómetros de Pamplona se encuentra Tebas, donde se pueden ver las ruinas del palacio construido por el rey Tibaldo en el siglo XIII.

Continuando por la carretera AP-15, a tan sólo diez kilómetros se encuentra Olkotz, donde se alza una torre fortificada del siglo XVI rehabilitada.

La siguiente parada es el Palacio de Orriberri, una lujosa residencia real construida en el siglo XIV por orden de Carlos III el Noble. Para ello, amplió el palacio construido por Tibaldo. Contaba con jardines colgantes de casi 20 metros de altura, así como un zoológico con jirafas, leones y búfalos. En su época, fue considerado uno de los palacios más bellos de Europa.

Tras la conquista de 1512, cayó en mal estado, al igual que Tebas, hasta que el guerrillero Espoz Mina le prendió fuego en 1813 para impedir que las tropas napoleónicas lo utilizaran. Su estado actual es fruto de las obras de restauración llevadas a cabo por la Diputación Foral de Navarra en la década de 1920.

Para Marzar

Hacia el sur, llegamos a Marzilla por la AP-15. En su centro se alza imponente el gran castillo de piedra y ladrillo construido por el clan Peralta hace 600 años, que Ana de Velasco defendió cuando el cardenal Cisneros ordenó su destrucción en 1516.

Tras su restauración, hoy es el Ayuntamiento y alberga la biblioteca pública, una escuela de música y un salón de eventos.

La ciudad de Arrada cuenta con una antigua fortaleza medieval amurallada en una colina. Originaria del siglo X, alcanzó su máximo esplendor entre los siglos XII y XIV. Fue destruida en 1455, durante la guerra civil, por pertenecer a la familia Beaumont.

La siguiente parada es la deshabitada Arrada. Está cerca de Zarrakaztelu. Cuenta con una antigua fortaleza medieval amurallada sobre una colina. Originaria del siglo X, vivió su máximo esplendor entre los siglos XII y XIV. Fue destruida en 1455, durante la guerra civil, por pertenecer al bando de Beaumont. Juan II solo respetó la iglesia románica dedicada a San Nicolás. Esta aún existe.

Los restos de viviendas de esa época se encuentran dispersos por sus 8.300 metros cuadrados. Aún conserva un perímetro amurallado de 400 metros de extensión.

Torre de Santakara

A diez kilómetros del pueblo, se encuentra una gran muralla, único vestigio de la Torre Santakara, último vestigio del castillo que defendía la ciudad en el siglo XIII. Fue demolida tras la conquista española, en el siglo XVI.

Se trata de un muro de piedra de casi treinta metros de altura, con almenas piramidales. Cada piso tenía ocho metros de altura. Sorprende que siga en pie, cuando solo queda menos de la mitad de la estructura.

En el centro de Cortes se alza un imponente castillo del siglo XII, una de las principales fortalezas del reino y residencia de varios reyes navarros. Fue ampliado y restaurado en el siglo XIX.

Volviendo a la AP-15, las últimas paradas son Tudela y Cortes. En la colina que domina la capital de la Ribera, se pueden ver las ruinas del castillo que protegía la ciudad. Originalmente construido por los musulmanes, se convirtió en residencia real.

La ruta finaliza en Cortes, en el extremo sur de Navarra. En el centro de la ciudad se alza un sólido castillo del siglo XII, una de las principales fortalezas del reino y residencia de varios reyes navarros. Fue ampliado y restaurado en el siglo XIX.

Las fortalezas mencionadas en el informe son algunas de las que defendieron el reino durante siglos, y se están descubriendo nuevos restos gracias al trabajo de los arqueólogos. De hecho, en los próximos años, quienes participan en las excavaciones seguirán añadiendo nuevas etapas a este viaje centrado en la piedra y la espada.

 





 

 

 

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viernes, 30 de enero de 2026

La Vasconia Romanizada

El descubrimiento de la Mano de Irulegi ha tomado una nueva dimensión con la exposición que se ha montado en Iruñea para mostrar la transición que se vivió en el espacio geográfico en el que habitaban los vascones al momento de la llegada de los romanos.

Derivado de lo anterior les compartimos este reportaje publicado en Noticias de Navarra:


'De Irulegi a Pompelo': ¿cómo vivían los vascones antes de la romanización?

Los orígenes de la ciudad de Pamplona se redescubren en una "ambiciosa" exposición en Civivox Pompelo en la que se recrea a escala real la casa donde se halló la Mano de Irulegi

Paula Etxeberria Cayuela 

¿Cómo vivían los poblados vascones en nuestro territorio antes de la romanización y durante aquel proceso que supuso la universalización y la globalización? ¿Qué elementos configuraban su identidad?

Es lo que invita a descubrir la "ambiciosa" exposición presentada este jueves 29 de enero en el recién estrenado Civivox Pompelo, De Irulegi a Pompelo. Los orígenes de la ciudad; una muestra en la que se exhiben por primera vez piezas de la Edad del Hierro halladas en el yacimiento de Irulegi y en la que se recrea a escala real la casa donde se halló la famosa Mano.

Enmarcada en la celebración del 2.100 aniversario de la fundación romana de Pamplona por parte de Cneo Pompeyo Magno, la exposición traslada al público al siglo I antes de nuestra era, y le invita a un recorrido por las tradiciones y costumbres del poblado vascón que la habitaba y por la influencia romana que llega.

Visitable hasta el 27 de septiembre

El alcalde de Pamplona, Joseba Asiron Sáez, la concejala delegada de Cultura, Fiestas y Deporte, Maider Beloki Unzu, el catedrático de Filología Clásica de la Universidad de Barcelona, Javier Velaza Frías, y el arqueólogo y director de la excavación de Irulegi, Mattin Aiestaran de la Sotilla, han presentado este mediodía la muestra, que se inaugurará oficialmente este viernes 30 de enero a las 18 horas y se abrirá al público el sábado.

Comisariada por la Sociedad Ciencias Aranzadi en colaboración con investigadores de diferentes centros universitarios, se podrá visitar, hasta el 27 de septiembre, de lunes a sábado, de 11.30 a 13.30 horas y de 18 a 20.30 horas. Los domingos y festivos permanecerá cerrada.

Tras la presentación, se ha realizado un recorrido por la exposición para descubrir algunas de las piezas más destacadas que se muestran, como la reconstrucción a escala real en el centro de la exposición la casa en la que se localizó la Mano de Irulegi. En esa visita han participado, además, el catedrático de Lingüística Indoeuropea de la Universidad de País Vasco, Joaquín Gorrochategui Churruca, la arqueóloga de la Université de Pau et des Pays de l’Adour Oihane Mendizabal Sandonís, y el alcalde del Valle de Aranguren, Manolo Romero Pardo, quien ha pedido a las instituciones y en concreto al Ayuntamiento de Pamplona "apoyo económico cuanto antes para poder poner en valor el Palacio de Góngora" y posibilitar que "en dos o tres años acoja de forma permanente las piezas que ahora se muestran en esta exposición".

Los orígenes de Pamplona

Con la fundación romana de la ciudad, Pamplona, como núcleo urbano, entra en los anales de la historiografía clásica. No obstante, las raíces de la vieja Iruña son mucho más profundas y beben directamente del acervo y la tradición del pueblo vascón y su cultura.

Esta exposición pretende retratar un momento decisivo en la historia de Pamplona, el de la incorporación del pueblo vascón a la República romana en el siglo I antes de nuestra era. Hasta ese momento, el territorio estaba organizado en poblados fortificados, como el de Irulegi, que funcionaba como un centro dinámico de agricultura, ganadería y metalurgia. 

 La muestra se enmarca dentro del contexto histórico del conflicto de la Guerra de Sertorio (82-72 antes de nuestra era), una guerra civil entre el pueblo romano que afectó al territorio vascón. Consecuencia de ello, el poblado de Irulegi sufrió una destrucción violenta y desapareció, tal y como demuestran las evidencias arqueológicas excavadas durante años, tras sufrir un incendio.

"Nos quedaba como deuda pendiente reconocer los orígenes previos de nuestra ciudad antes de la llegada de los romanos, poner en valor que era un mundo vivo, con un sustrato cultural propio, y eso se reivindica en esta exposición", ha dicho Asiron.

En este sentido, Maider Beloki ha añadido que "la historia de Pamplona no comienza con Roma, sino que se enriquece con ella". 

Un mundo abierto e interconectado

En el recorrido generado a través de los siete espacios en los que se estructura la exposición De Irulegi a Pompelo. Los orígenes de la ciudad, se refleja que esa Pamplona previa a la fundación romana era ya "un mundo en contacto con grandes civilizaciones del Mediterráneo, un mundo abierto e interconectado", ha comentado el arqueólogo y director de la excavación de Irulegi, Mattin Aiestaran de la Sotilla.

"Tenemos que dejar de pensar que eran territorios estancos, aislados, donde no había comercio. El Mediterráneo era ya desde final de la Edad del Bronce una auténtica autopista por la que circulaban el comercio, las ideas, el pensamiento, la escritura, la literatura...", ha puntualizado Javier Velaza Frías.

Así, los elementos, objetos y recreaciones que se muestran nos hablan "de contactos, de mestizaje, de mezcla".

"Había una identidad compartida. Los romanos tenían una cultura política muy potente y allí donde llegaban imponían determinadas cosas, pero no otras; imponían una Administración, una forma de Estado, pero no una religión ni una lengua", ha subrayado Javier Velaza.

La vida en guerra

Irulegi es en esta exposición paradigma del momento que se aborda. "No tenemos claro que lo que se ha hallado ahí se encuentre en otro poblado similar. Ahora mismo hay 58 poblados identificados desde la Edad del Hierro, pero ninguno ha sido investigado como lo ha sido Irulegi, así que carecemos de punto de comparación en toda la Cuenca de Pamplona. Habrá que esperar unos cuantos años para ver si se excavan otros poblados, y si se conservan tan bien, y se puede establecer una comparación a nivel de urbanismo", ha explicado Mattin Aiestaran.

La recreación de la casa en donde apareció la Mano de Irulegi

    Una réplica fiel: La reconstrucción de la casa donde se halló la Mano de Irulegi (una de las tres viviendas que se han excavado hasta ahora en el poblado), con su porche, establo y estancia de hogar, es la parte más atractiva y llamativa de la exposición, y se ha realizado de la manera más fiel posible. A través de escaneos 3D se ha podido hacer una reconstrucción completa y con un gran nivel de detalle. Se han utilizado piedras de la Cuenca de Pamplona; la techumbre, que es de gran importancia, la han creado "los últimos teitadores de El Bierzo (artesanos tradicionales de las zonas montañosas especializados en construir y reparar cubiertas vegetales, conocidas como 'teitos' o 'teitas', utilizando paja de centeno), y alfareros/as y etnógrafos/as han participado con sus conocimientos y su talento para realizar recreaciones cerámicas.

Se ha localizado en las excavaciones abundante material bélico que pone de manifiesto que quienes habitaban Irulegi vivían en guerra. La exposición muestra piezas como un puñal y su vaina, unos proyectiles de honda y abundantes puntas de flecha, etcétera. Armas individuales que pudieron pertenecer tanto a soldados romanos como a guerreros vascones, que servían en esa guerra civil como tropas auxiliares.

Además, se pueden ver piezas de la vida cotidiana de este poblado, que acercan a la realidad de una comunidad que atesora conocimientos específicos en la ganadería, la metalurgia, la alfarería y también la escritura. Se exponen, por ejemplo, una jarra de bronce, piezas de adorno o cerámicas de la Edad del Hierro.

Todos estos materiales hablan de una hibridación entre dos culturas, una mezcla de la cultura indígena de quienes habitaban en el poblado vascón y la nueva cultura romana que llega al territorio.

Moneda y escritura propias

En la exposición también se hace hincapié en la importancia de la moneda y la escritura que transformaron el territorio vascón durante su integración en el mundo romano entre los siglos III y I antes de nuestra era. Las ciudades, como sekia o iaka, llegaron a emitir sus propias monedas de plata y bronce, utilizando símbolos como el jinete y leyendas en su propia lengua. Algunas de estas monedas se exponen en la muestra.

La escritura supuso una revolución tecnológica que permitió al poblado vascón desarrollar un signario propio conocido como ‘vascónico’, que utilizaba signos únicos para representar su lengua. El hallazgo más excepcional es la Mano de Irulegi. La exposición presenta las últimas investigaciones sobre esta pieza que se puede contemplar en el Museo de Navarra.

Un proyecto en equipo

    Comisariado: La exposición ha sido comisariada por la Sociedad Ciencias Aranzadi en colaboración con investigadores de diferentes centros universitarios, como la Universidad Pública de Navarra, la Universidad del País Vasco, la Universidad de Burgos, la Universitat de Barcelona, la Université de Pau et des Pays del Adour o la Université de Bordeaux.

    Piezas expuestas: El departamento de Cultura del Gobierno de Navarra ha colaborado cediendo piezas arqueológicas recuperadas en el yacimiento de Irulegi, además del Ara de Larrahe recuperada en Larunbe. Además, se exponen otras piezas cedidas específicamente para la muestra, provenientes de otros museos y entidades como el Museo San Telmo, el Museo de Historia de Cataluña, el Museo Bibat de Vitoria-Gasteiz, el Centro de Colecciones Patrimoniales de Gipuzkoa - Gordailua, los ayuntamientos de Atharratze y Hazparne.

Aras y estelas romanas

El general Pompeyo fundó la ciudad de Pompelo, acelerando el nuevo modelo urbano que actuó como el principal motor de globalización, que transformó la economía, la religión y el lenguaje, integrando a las élites locales en la administración romana a través de la concesión del derecho latino y la ciudadanía.

Mientras que el latín se impuso como lengua oficial, provocando la desaparición de la mayoría de lenguas indígenas, el vascónico-aquitano logró perdurar. 

En el ámbito espiritual, los nuevos cultos convivieron pacíficamente con las creencias ancestrales. En la muestra se exponen también aras y estelas romanas que hablan de ese proceso de hibridación de culturas.

Las piezas han sido cedidas por otros museos y entidades. La estela de Andrearriaga procede del Museo San Telmo, el Ara de Helasse, del Museo Bibat (Vitoria-Gasteiz); el Ara de Herauscorritsehe, del Ayuntamiento de Atharratze; la estela de Hazparne de localidad vascofrancesa y los miliarios de Mugarriluze de Auritzberri-Espinal. 

 

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Video |  Exposición ‘De Irulegi a Pompelo. Los orígenes de una ciudad’

 

 

 

 

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viernes, 16 de enero de 2026

Iruña-Veleia Busca Consolidarse

Desde Naiz traemos a ustedes lo más reciente acerca de este interesante sitio arqueológico, uno que nos habla de la presencia romana en tierras vasconas.

Disfruten la lectura:


Iruña-Veleia aborda el inicio de la construcción del centro de visitantes

Iruña-Veleia abordará este año el inicio de la construcción del centro de visitantes y finalizará la prospección del circo romano, según la diputada de Cultura, Ana del Val. La Diputación de Álava también analiza si adquirir los terrenos privados, cuyo subsuelo alberga el circo.

El yacimiento romano de Iruña-Veleia abordará en este año la primera fase de construcción del centro de recepción de visitantes del enclave, «una infraestructura necesaria para ordenar y mejorar la acogida del público y la interpretación del yacimiento», así como finalizará la prospección geomagnética de las parcelas del circo, tras su verificación.

Estos son dos de los principales hitos que acometerá la Diputación Foral de Araba durante este ejercicio, en el que también se culminará la redacción del nuevo plan director 2027-2037, que «será la base que marque qué se va a hacer en Iruña-Veleia durante los próximos diez años», con el fin de «dejar un proyecto cerrado, ordenado y sólido».

Así lo ha destacado este viernes la diputada de Cultura, Ana del Val, durante su comparecencia, a petición propia, ante la comisión de las Juntas Generales de Araba.

La Diputación contará este año con un presupuesto aproximado de 600.000 euros, que permitirá abordar la primera fase del centro de recepción de visitantes, la consolidación definitiva del cubo O-12 de la muralla y la finalización de la prospección geomagnética en el entorno del circo.

Del Val ha subrayado la importancia de la verificación de un circo romano en Iruña Veleia. Las prospecciones geofísicas y los seis sondeos arqueológicos llevados a cabo han confirmado la existencia de esta infraestructura singular, con una longitud aproximada de 280 metros y una anchura de 72 metros, fechada provisionalmente entre los siglos II y III d.C.

«Se trata de un hallazgo de enorme relevancia científica e histórica que sitúa a Iruña-Veleia ante las ciudades romanas más importantes del norte peninsular», ha resaltado. Un asunto sobre el que también ha incidido el jefe del Servicio de Museos y de Arqueología, Javier Fernández Bordegaray.

Pese al interés histórico y arqueológico del hallazgo, que coloca al yacimiento en «la primera división de ciudades romanas del norte peninsular», Bordegaray ha señalado que, desde el punto de vista arquitectónico, los restos que se conservan «son relativamente pobres».

Ha indicado que «se conserva una estructura de muros hecha con una especie de cajones constructivos cuadrangulares de cajones, donde se apoyaba una estructura de madera que soportaba las gradas desde las cuales el público asistía a los espectáculos».

Adquirir los terrenos

El circo romano se aposenta en cinco terrenos privados, cuatro agrícolas y uno industrial sin actividad, por lo que «no existe riesgo de afección al subsuelo», y ha señalado que el objetivo último es la adquisición pública de los terrenos, para «garantizar la necesaria conservación de los restos arqueológicos».

Una compra, que ha dicho, la Diputación tiene que analizar, al ser un proceso «difícil, largo y complejo» dentro de las negociaciones con los propietarios, ya que, una de las parcelas agrícolas tiene hasta 18 herederos y, además hay que compensar a los agricultores.

Por el momento, la Diputación ha autorizado únicamente trabajos que sólo impliquen remoción de la capa más superficial del terreno, unas «precauciones que buscan compatibilizar la actividad agrícola actual con la futura puesta en valor del yacimiento».

Nuevo plan director

Por otra parte, la diputada de Cultura ha informado que este mismo año se iniciará la redacción del nuevo Plan Director, que deberá «integrar los nuevos hallazgos y será la base para definir la estrategia de futuro del yacimiento para los próximos diez años».

Sin profundizar en los mismos, Del Val ha señalado que ha habido «problemas» para que la Universidad Pública del País Vasco (EHU) redacte la nueva hoja de ruta del enclave romano y ha apuntado a que, en esta ocasión, el plan será elaborado por la Sociedad de Ciencias Aranzadi.

Este ejercicio será también el del inicio de la fase de construcción del futuro centro de visitantes, «una infraestructura necesaria para ordenar y mejorar la acogida del público y la interpretación del yacimiento». Bordegaray ha comentado que la Diputación está «a puertas de recibir el proyecto de ejecución para poder licitar cuanto antes la primera fase de construcción», a la par que busca una ubicación donde el recurso «tuviera una afección menor».

«El trabajo realizado en estos años demuestra que Iruña Veleia es un proyecto sólido, ambicioso y con vocación de permanencia. Iruña Veleia no parte de cero. Hay mucho trabajo hecho, resultados visibles y un horizonte claro», ha afirmado Del Val, para resaltar que el objetivo del departamento es «dar al yacimiento la relevancia que merece, con planificación, rigor científico y una visión de futuro».




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jueves, 18 de diciembre de 2025

Feliu y la Cima del Atunraju

Desde su página en Facebook traemos a ustedes este texto que Iñaki García Uribe dedica al montañista Juan Mari Feliu, a quien tocó conocer las mazmorras españolas por llevar una ikurriña a la cumbre del Artesonraju en Perú.

Adelante con la lectura:


La ikurriña del Atunraju (1967)

Iñaki García Uribe

NOTA: El domingo pasado se publicó el artículo número 247 de Historias Montañeras en el rotativo Deia. Este fue el resultado.

Como decíamos ayer, bueno, el domingo pasado, parafraseando a Fray Luis de León y Miguel de Unamuno, dado que les une con Juan Mari Feliu que estuvieron en el exilio o presos, publico la segunda entrega sobre este histórico mendizale navarro. Temática hoy sobre el título que pongo.

Hace 58 años una expedición de alpinistas vascos, la primera de la historia con siete montañeros de los cuatro herrialdes, hicieron cumbre en la cima que cito en Perú. Una de las fotos que tiraron y se publicó de extranjis fue la de una pequeñita ikurriña que Feliu llevaba escondida con mucho cariño. 

Fueron en barco de bandera alemana, salieron de Santurtzi, llevaban todo el material para el ascenso, entonces muy pesado, fue un mes de travesía. Juan Mari, Ángel Vallejo Rosen y Luis María Saénz de Olazagoitia, quienes luego participaron en las expediciones al Everest de 1974 y 1980, a la que Feliu no por estar preso. El resto de expedicionarios en avión. Lo siete hicieron cumbre tras tres campos consecutivos de altura y aclimatación.

Era la montaña virgen más alta de Sudamérica con 5897 m. La ya famosa ikurriña que muestro en una fotografía se la dio a Juan Mari ni más ni menos que Juan Ajuriaguerra. Textual, mandato del partido, me dice. Fue en un acto de despedida que le hicieron a Feliu en Bilbao sus colegas de EGI y estaban presentes algunos burukides y quien fuera fundador de ETA, Julen Madariaga.

La ikurriña la puso colgada en la litera del barco y les contó la historia a Rosen y Olazagoitia. Les pareció bien que la subieran a la montaña, todavía no sabían si conseguirían cima.

La famosa foto fue secreta, nada dijeron ni publicaron, pero un chivatazo en formato carta postal, anónima, a la FEDME, les delató. Sólo entró en el talego Juan Mari. En ese momento estaban preparando la expedición Tximist al Everest y Feliu era el contacto de cuota navarra. Cinco meses después la Guardia Civil le preguntó por una bandera española que también llevaban. Les dijo que la perdió, pero lo que hizo fue quemarla en una pira de piedras.

Le soltaron gracias a Manuel Fraga debido a las presiones al gobierno del país vecino, muchos le hacían saber a Iribarne que no se puede hacer eso por una fotografía de una bandera.

Luego Feliu está presente en el récord mundial de espeleología en una cavidad en la zona de la piedra de San Martín, en Larra Belagua. Fermín Leizaola, recientemente fallecido, a quien dediqué un obituario aquí, mi jefe y maestro en el departamento de etnografía de la Sociedad de Ciencias Aranzadi, le cogió estando haciendo dedo en Izaba, donde había llegado en La Roncalesa. Antes que ellos tres expediciones internacionales intentaron bajar al lugar más alejado de la tierra, no lo consiguieron. Parece ser que Mintxo iba a hacer su histórico trabajo sobre pastores y bordas y cambió el plan. Esto no lo tengo muy claro, pero así será.

La ikurriña se la entregó a la vuelta a su amigo Manuel de Irujo. Tras la llamada que le hicieron para que entregase la ikurriña hasta que le detuvieron, pasó un mes. Se presentan en su casa dos policías secretas que revolvieron todos los armarios. No tenía pasaporte y acababa de volver de Iparralde. Resumen, estuvo dos meses de cárcel en dos prisiones diferentes. 

Dos años después, en 1969, le detienen por segunda vez. Por mugalari de Euzko Gastedi. De nuevo le revolvieron la casa. Estuvo preso en Carabanchel y salió debido a intermediarios con el gobierno español. Fueron 50 días en una mazmorra el solo. Escuchaba cantar a otro preso. Adelgazó mucho, era imposible meter comida exterior.

En lo relativo a Perú, tras hacer cumbre, tuvieron una recepción con el presidente del país, me dice, salimos todos mareados y borrachos Iñaki debido al ágape que nos prepararon. Realizaron una exposición de aquella gesta, itinerante, en tableros. Dieron conferencias y pasaron proyecciones de diapositivas por toda Euzkadi. 

¿Cuál es el libro Juan Mari de tus 48 impresos que más te ha llenado? Cumbres de Navarra, me responde. Cuenta con seis reediciones. También me anota que Excursiones por los pueblos perdidos de Navarra es otro de sus preferidos. Visitó todos y cada uno de los pueblos perdidos de su provincia, los fotografió e hizo una ficha de cada uno. El gobierno de Nafarroa tomó buena nota de aquel trabajo.

Juan Mari fue fundador de Deia en Nafarroa, gran columnista sobre montañismo. El Lehendakari Garaikoetxea le pidió que fuera a Iruña a ayudar al partido. Buscó un local y organizó el Partido Nacionalista Vasco. Trabajó de cajista en dos imprentas en Iparralde que luego volaron los GAL. Una en Donibane Lohitzun que el partido abrió con ayuda Iñaki Durañona, quien era director del Banco Bilbao en Hendaia. Su hermano secretario del Lehendakari Agirre. La imprenta volada se reconstruyó con dinero de un secuestro de ETA. La otra imprenta era Mugalde, al lado de la estación de tren de la capital de Lapurdi. 

Tres hermanos de Juan Mari, fallecidos, fueron también pioneros del montañismo navarro; Marcos, Pedro y Andoni. Ha tenido 300 reconocimientos a su trabajo por el montañismo, se dice pronto. Este es el 302, tras el artículo del domingo pasado.




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sábado, 13 de diciembre de 2025

EHU Investigará Muerte de Unamuno

La hipótesis ya tiene largo aliento.

Ahora se lo toman con la seriedad requerida.

Y es que desde aquel «venceréis, pero no convenceréis» pareciese que su suerte estaba echada.

Nos referimos a las circunstancias alrededor de la muerte del intelectual vasco más conocido alrededor del mundo, Miguel de Unamuno.

Lean lo que se ha publicado en Naiz:


¿Los franquistas mataron a Unamuno? Un estudio, con apoyo de EHU, intenta esclarecerlo

Investigadores de EHU participarán en un estudio impulsado por la Universidad de Salamanca para determinar si los franquistas mataron a Miguel de Unamuno durante su arresto domiciliario el 31 de diciembre de 1936.

¿Los franquistas mataron a Unamuno? A esa pregunta que se viene formulando desde el 31 de diciembre de 1936 va a intentar dar respuesta un estudio que cuenta con el apoyo de EHU.

Así lo ha anunciado este viernes la universidad, que ha especificado en un comunicado que un grupo de docentes de varios de sus departamentos ha decidido impulsar una iniciativa de apoyo a la investigación interdisciplinar de la Universidad de Salamanca (USAL) para el esclarecimiento de la muerte del escritor y filósofo vasco.

En el mismo participan, entre otros, el catedrático de Literatura Jon Kortazar y el catedrático de Derecho Penal Jon Mirena Landa, junto a Aranzadi Zientzia Elkartea, de la que forman parte la antropóloga forense Lourdes Herrasti e investigadores del Instituto de Medicina Legal. En total, son once participantes de las principales disciplinas académicas relacionadas.

Indicios de criminalidad

Los coordinadores del grupo de apoyo, David Hoyos y Jon Bernat Zubiri, han señalado que «los diferentes indicios de criminalidad en torno a la muerte de Unamuno, en su propia casa y en extrañas circunstancias, interpelan a EHU a participar en la investigación que está promoviendo la USAL y que debe contar con todos los medios necesarios para esclarecer lo que sucedió aquella noche entre el falangista Bartolomé Aragón y un Don Miguel que no había tenido ningún síntoma de indisposición y que había manifestado en varias ocasiones que estaba amenazado de muerte y deseaba escapar del arresto domiciliario al que estaba sometido».

En ese sentido, Aranzadi Zientzia Elkartea se compromete a aportar los recursos necesarios para el esclarecimiento de las circunstancias que rodearon la muerte de Unamuno, familiar de su fundador, Telesforo Aranzadi.

En la presentación institucional del encuentro, que ha tenido lugar en Bizkaia Aretoa, el rector de EHU, Joxerramon Bengoetxea, ha recalcado «el componente histórico del proyecto», poniendo en valor la colaboración establecida entre ambas universidades, así como con agentes de gran relevancia en la materia. Asimismo, ha trasladado al grupo de trabajo «la disposición y el compromiso institucional de EHU para apoyar esa labor e impulsar su continuidad».

Arresto domiciliario y amenazas
 
Por su parte, el director del Master de Conducta Criminal de la USAL, Francisco Javier de Santiago, y la psicolingüista Maria Montfragüe han recordado durante la reunión con el rector y el Gobierno de Lakua las circunstancias en las que sucedieron los hechos en los dos últimos meses de vida de Unamuno.

Fue un momento en el que confluyeron «el arresto domiciliario al que estaba sometido, las amenazas de autoridades del régimen y las circunstancias más que sospechosas de su muerte, además de la apropiación que hicieron del cadáver los falangistas y un entierro tan precipitado, dadas las fechas que eran».

La sospechosa muerte del escritor y filósofo vasco coincidió en el tiempo con otro luctuoso suceso. La madrugada del 1 de enero de 1937, fueron fusilados en las tapias del cementerio de Salamanca 11 personas del Ayuntamiento de Béjar, entre las que se encontraban el alcalde, el secretario y varios concejales.

«Les sacaron de madrugada y les pasearon por la Plaza Mayor antes de la ejecución para que vieran la ‘juerga’ de Nochevieja y de allí los llevaron a la tapia donde los ejecutaron», se ha recordado.




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viernes, 12 de diciembre de 2025

Se Identifica a Ramón Bengaray

Allá en 2008 les compartimos a ustedes información acerca de Ramón Bengaray, víctima del terrorismo de estado españolista en contra del pueblo vasco.

En horas recientes, Naiz nos ha informado que sus restos han sido identificados, aquí la información:


Identifican los restos de Bengaray, líder del Frente Popular navarro y directivo de Osasuna

El Instituto Navarro de la Memoria ha identificado los restos de Ramón Bengaray Zabalza, presidente del Frente Popular en Nafarroa y directivo de Osasuna, fusilado tras el golpe militar de 1936. Lo mismo ha sucedido con el mecánico Dionisio Gutiérrez Ijalba.

Los restos de Ramón Bengaray, presidente del Frente Popular de Nafarroa y directivo de Osasuna ejecutado por los franquistas en 1936, han sido identificados tras haber sido exhumados el pasado verano en el municipio de Muniain, dentro del plan anual del departamento de Memoria y Convivencia, Acción Exterior y Euskara, a través del Instituto Navarro de la Memoria y del Banco de ADN, con el apoyo técnico de la empresa pública Nasertic.

Junto a sus restos se hallaron los de Dionisio Gutiérrez Ijalba, vecino de Iruñea y natural de Aurizberri, que también fue ejecutado entonces.

Bengaray, militante de Izquierda Republicana, fue una de las figuras políticas republicanas más relevantes del herrialde. Además de su actividad política, desarrolló una intensa trayectoria cultural y social como músico, periodista, impresor y deportista. Fue directivo de Osasuna entre 1931 y 1935.

Colaboración internacional

La identificación de los restos de Bengaray ha sido posible gracias a muestras genéticas facilitadas por un nieto residente en Argentina, localizado por el equipo de investigación encabezado por la historiadora Esther Aldave, autora de su biografía. En el caso de Dionisio Gutiérrez, la identificación se ha logrado mediante muestras aportadas por su hijo, José Luis.

Según han explicado, no existía documentación que situara la muerte de ambos en Muniain. Bengaray fue detenido por la Guardia Civil en la madrugada del 21 de agosto de 1936 entre Burutain y Olague, hecho excepcionalmente recogido por la prensa local.

Se desconoce si fue trasladado a un centro de detención o conducido directamente al lugar de su ejecución, así como las circunstancias concretas de la detención de Gutiérrez.

Ninguno de los dos figura en expedientes penitenciarios de la Prisión Provincial de Iruñea ni del Fuerte de Ezkaba. Las fechas de defunción inscritas posteriormente por sus viudas, el 24 de agosto en el caso de Bengaray y el 19 en el de Gutiérrez, son compatibles con los datos obtenidos en la exhumación.

La localización de los restos fue posible gracias a la colaboración de asociaciones como Txinparta y AFFNA 36, el apoyo técnico de la Sociedad de Ciencias Aranzadi y el testimonio de un vecino de la localidad. El Banco de ADN del Gobierno de Nafarroa ha confirmado finalmente la identidad de ambos cuerpos.

Familiares de las víctimas han expresado su satisfacción por el hallazgo. El nieto de Dionisio Gutiérrez ha afirmado que «tras 89 años de búsqueda y silencio, tres generaciones después comenzamos a sentir una presencia liberadora».

Las múltiples facetas de Bengaray

Nacido en Garralda en 1896 y residente en Iruñea desde 1905, Bengaray fue barítono solista del Orfeón Pamplonés y socio fundador de entidades culturales como Los Irunshemes, Los Amigos del Arte y el club Larraina. Fue también pelotari y futbolista.

Como presidente del Frente Popular de Nafarroa, se presentó a las elecciones estatales de 1936, en las que obtuvo 33.719 votos. Tras el golpe militar pasó a la clandestinidad hasta su detención. A pesar de haber sido ejecutado, en 1937 se le incoó un expediente de incautación de bienes que culminó con una sanción económica y el embargo de su imprenta.

Su viuda, Ramona Zapatero, sufrió exilio, retorno forzado y una larga lucha judicial para recuperar los bienes familiares. Desde el Instituto Navarro de la Memoria se la considera un ejemplo de resistencia femenina frente a la represión franquista.

Por su parte, Dionisio Gutiérrez era mecánico, tenía 32 años y residía en Iruñea. Procedía de una familia de ideología izquierdista: su hermano Zósimo fue condenado a reclusión perpetua tras la guerra, y una de sus hermanas marchó al exilio en el Estado francés.

Tras conocerse la identidad de los dos fusilados, la vicepresidenta y consejera de Memoria y Convivencia, Acción Exterior y Euskara, Ana Ollo, ha subrayado la relevancia de esta doble identificación al considerar que ambos representan «los dos perfiles más habituales de la represión golpista: la élite política republicana y los militantes y simpatizantes de base de la izquierda».

Ollo ha señalado que la represión tuvo un «efecto en cadena» sobre las familias, destacando el papel fundamental de las mujeres y las situaciones de exilio generadas, ámbitos que constituyen líneas prioritarias de trabajo del departamento.

Asimismo, ha destacado que estas identificaciones avalan la estrategia del Instituto Navarro de la Memoria en materia de exhumaciones, identificación genética, divulgación y colaboración con asociaciones memorialistas.

Emoción en Osasuna

Tras conocerse la identificación, Osasuna ha mostrado a través de las redes sociales «su emoción por el hallazgo de los restos de nuestro exdirectivo Ramón Bengaray, asesinado en 1936», al tiempo que mostraba «a su familia y seres queridos el reconocimiento y afecto de la entidad».





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miércoles, 18 de junio de 2025

Un Adiós a Fermin Leizaola

El trabajo de personas como Fermin Leizaola contribuye a darle marco teórico a la identidad vasca, a su cultura y a su devenir histórico.

Desde Noticias de Gipuzkoa nos informan de su fallecimiento:


Fallece el etnógrafo Fermin Leizaola, estudioso del mundo rural y el pastoreo vasco

Experto en patrimonio material, el investigador donostiarra, vinculado a Aranzadi desde 1958 y en activo durante más de 60 años, ha fallecido a la edad de 81 años

Harri X. Fernández 

Fermin Leizaola, una de las figuras indiscutibles de la etnografía vasca, ha fallecido este lunes a la edad de 81 años. Durante más de 45 años fue director del Departamento de Etnografía de la Sociedad de Ciencias Aranzadi, institución a la que se incorporó en 1958. Este prohombre guipuzcoano, un erudito en cuanto a lo que se refiere al mundo rural vasco, sus tradiciones -especialmente en lo que se refiere al mundo pastoril- y experto en patrimonio material, también era miembro de Eusko Ikaskuntza y amigo numerario de la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País. En 2009, la Diputación de Gipuzkoa le concedió el Premio Ondare; y en 2017, la Sociedad de Estudios Vascos le honró con el galardón Manuel Lekuona. 

Leizaola siempre se consideró "urbanita" y, aún así, se lanzó a recorrer los montes y las cuevas de Euskal Herria, azuzado por el temor de que las costumbres rurales y el patrimonio material -fue un coleccionista obsesivo- desapareciesen. Dedicó seis décadas al estudio que se refiere a las costumbres, modo de vida y herramientas del pastoreo vasco. Así, firmó obras tan importantes como Euskalerriko Artzaiak, Cultura pastoril y Cultura agrícola, Notas sobre pastoreo en Gorbea y Gipuzkoako Artzaiak. En 1975, de hecho, fue beneficiario del Premio de Investigación José Miguel Barandiaran con el trabajo Artzaingoa Euskal Herrian gaur egun, que le permitió comprarse un caserío en Urdian, que le sirvió para almacenar los cientos de miles de objetos que recogió durante sus 60 años de actividad.

Asimismo, coordinó proyectos de investigación y difusión como el Euskalerriko Atlas Etnolinguistikoa, entre 1993 y 1990, y la iniciativa Zaharkiñak, iniciativa de los años 90 y principios de este siglo en los que visitó hasta 17 municipios y logró recopilar 24.000 objetos. Durante sus 60 años de trabajo, el propio Leizaola compiló y guardó 4.500 útiles que, finalmente, donó a Aranzadi en 2023 y que, actualmente, se guardan en el Centro Patrimonial de Colecciones Gordailua. De catalogar todo este fondo se encargaron Suberri Matelo y Maite Errarte, que en 2024 pasó a sustituirle como responsable del Departamento de Etnografía de Aranzadi. Su fondo personal también alberga cerca de un millón de fotos, 300.000 en negativo, 90.000 diapositivas y unas 600.000 en digital. A su vez, contaba con miles de fichas y libretas y una biblioteca con hasta 20.000 libros y revistas. 

Etnógrafo precoz

El antropólogo se hizo socio de Aranzadi cuando apenas tenía 15 años, en 1958, en la época en la que la sociedad de ciencias tenía su sede en el Museo San Telmo. En Aranzadi promovió la reanudación de las actividades del departamento de Espeleología. Para poder llevar a cabo sus prospecciones, Leizaola se puso en contacto con quienes mejor conocían las montañas y sus secretos: los pastores. Y de esa relación surgió el interés por práctica y, sobre todo, su deseo de que todo aquello no se perdiese. Gracias a Fermin Leizaola la sociedad vasca sabe mucho más que nunca sobre sí misma y sobre lo que fue. 

 

 

 

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sábado, 17 de mayo de 2025

Cinco Décadas de Encubrimiento

Desde el portal de La Marea traemos a ustedes este artículo acerca del asesinato de Mikel Salegi y las cinco décadas de revictimización que han tenido que sufrir sus familiares.

Aquí la información:


Sin culpables más de 50 años después: Mikel, el joven vasco abatido a tiros en un control de la Guardia Civil

“Nunca nos han querido escuchar y solo nos han revictimizado una y otra vez”, cuenta la hermana del joven.

Guillermo Martínez

Mikel Salegi Urbieta murió la noche del 18 de diciembre de 1974. Varios agentes de la Guardia Civil, ni siquiera se conoce a ciencia cierta cuántos, ametrallaron el coche en el que viajaba. 18 de esas balas le segaron la vida cuando tan solo tenía 21 años. Apenas unas horas antes, ETA había matado dos guardias civiles en Arrasate (Gipuzkoa). La versión oficial recoge que los agentes abrieron fuego porque el conductor del coche de Mikel, que siempre negó su intención de no frenar, se saltó un control de carretera. Sin embargo, las fotografías de los sucedido objetivan impactos en la parte anterior, lateral y posterior del vehículo. 

Dos días después, tras el funeral, miembros de la Policía y numerosos individuos de ultraderecha golpearon de forma indiscriminada a decenas de personas que salían de la iglesia. Ninguno de ellos fue detenido. El asesinato de Mikel sigue sin tener culpables. La familia decidió romper el año pasado, medio siglo después de los hechos, cualquier relación con las instituciones para comenzar el duelo, aseguran. “Nunca nos han querido escuchar y solo nos han revictimizado una y otra vez”, dice Itziar, su hermana.

Ella tenía 22 años, y sus otras dos hermanas 19 y 16 años. Las dos mayores llegaron a casa de noche, ya de madrugada aquel 18 de diciembre, sobre las 1.00 horas. Se habían despedido de sus amigos porque ese día cogerían un vuelo para recorrer Argentina y ver los lugares en los que había vivido su padre, fallecido dos años antes. Fue el homenaje que nunca llegaron a hacer. Cuando entraron, su madre, Marisa Urbieta, recibía la noticia algo edulcorada por teléfono.

Para entonces, su hijo ya había recibido 18 impactos de bala. “Se sabían impunes y tenían la orden de disparar ante cualquier sospecha, por eso lo mataron”, comenta Javier Buces, doctor en Historia, profesor en la Universidad Pública de Navarra y responsable de Memoria Histórica de la Sociedad de Ciencias Aranzadi. Esta institución publicó Mikel Salegi. Del recuerdo a la memoria (2024), una monografía escrita por el propio Buces en la que se recoge todo lo sucedido desde aquel 18 de diciembre de 1974 hasta la actualidad, pues la lucha de su familia para recordar y honrar la memoria de Mikel nunca ha cesado.

Aquella noche Mikel volvía de celebrar en Aginaga que una de sus compañeras del Instituto Social de la Marina, donde trabajaban, había conseguido una plaza de funcionaria. Sobre las 0.30 horas salieron tres coches hacia Donosti. Mikel viajaba en el último. Según el atestado policial, en torno a las 1.30 horas llegaron al control situado en el barrio donostiarra de Rekalde, formado por cuatro o cinco agentes. “Primero lo hicieron dos coches, que avisaron a los agentes que detrás vendría otro, algo rezagado porque iba detrás de un camión. Ninguno de los conductores vio señal de limitación de la velocidad o material reflectante que les hiciera percatarse de que tenían que parar”, argumenta Buces.

Una revictimización continua

El coche en el que viajaba Mikel, conducido por Rafael Luque, se vio sorprendido por una lluvia de balas en aquella noche con lluvia y baja visibilidad, tal y como recoge el parte meteorológico de la jornada. “La Guardia Civil dijo que los tirotearon cuando se saltó el control, pero el coche tiene impactos de bala en su parte delantera”, reseña el historiador. Mikel acababa de morir tras sufrir 18 impactos de bala.

Sin embargo, el tortuoso camino hacia la justicia tan solo acaba de comenzar. Itziar recuerda que al llegar al hospital fueron tratadas con desprecio por parte de los agentes policiales que allí se encontraban. “Sus compañeros de trabajo habían dicho que era un accidente de tráfico, así que el shock fue impresionante cuando llegamos. Fue muy duro, muy traumático”, relata la hermana, quien denuncia que no les dejaron ver el cuerpo de Mikel. “Directamente nos lo robaron, se lo llevaron al cementerio y ahí tampoco nos dejaron verlo. Al final lo conseguimos”, explica.

Palizas a la salida del funeral

Dos días después del asesinato, el 20 de diciembre, celebraron el funeral en la Parte Vieja de Donosti, en la iglesia de Santa María. Apenas a un kilómetro del lugar, decenas de ultraderechistas, franquistas y militares se reunieron en la Catedral del Buen Pastor para honrar a Carrero Blanco, asesinado por ETA justo un año antes, y se dirigieron a la Parte Vieja. “A la salida del funeral crearon un embudo y apalearon hasta con cadenas a todo el mundo, niños, ancianos y mujeres embarazadas incluidas”, dice Buces.

La Policía presente en el lugar, además, detuvo incluso dentro de la iglesia a personas que habían acudido al funeral de Mikel por, decían, ser sospechosas de pertenecer a grupos de izquierda. Antes se habían lanzado hojas clandestinas que explicaban la verdad sobre la muerte de Mikel y se habían cantado algunas canciones en euskera. Detuvieron a 60 personas, según la versión franquista.

De todas formas, tal fue la represión, que el Colegio de Abogados de Donosti abrió una investigación y recogió 154 testimonios sobre lo ocurrido. Gracias a ello, ahora se sabe que los detenidos ascendieron a 200 y hubo decenas de heridos, entre ellos una persona que perdió un ojo. Otra de las apaleadas fue la propia madre de Mikel, Marisa, que minutos antes había elegido estas palabras para su discurso dentro del templo: “Deseo y quiero que la muerte de mi hijo Mikel no sea inútil y sirva para conseguir la convivencia en libertad, en justicia y en paz que desde hace tanto tiempo se nos niega”. “No quiero venganza, pido a Dios que la sangre de mi hijo sea la última que se vierta, aunque temo que esto no es posible”, añadió. No se equivocaba.

Aquella noche, la familia de Mikel tuvo que dormir fuera de casa. Comenzaron las amenazas de muerte que no dejarían de repetirse a lo largo de los años. “Quienes se supone que tienen que protegerte, te matan, y cuando sales del funeral, te apalizan. Luego, te amenazan”, resume Itziar.

Un crimen sin responsables

El esclarecimiento de los hechos tan solo supuso una investigación a Rafael Luque, el conductor del coche en el que viajaba Mikel y ferviente seguidor del régimen que había combatido con la División Azul. Se enfrentó a un consejo de guerra del que salió inocente el 25 de junio de 1976. “El juez determinó que tanto los testigos como las pruebas dejaban ver que no se había saltado el control”, dice Buces. El interrogante sigue abierto: si el conductor no fue culpable de saltarse el control, pero este fue el motivo por el que los guardias civiles aseguran que acribillaron el coche, ¿quiénes son los culpables? Esa es la pregunta que la familia de Mikel se lleva haciendo más de medio siglo.

Desde entonces, “la indefensión, la humillación y revictimización ha sido constante y terrible”, describe Itziar. Hasta el año pasado, la familia confió en las instituciones. “Vimos que ya no tenía sentido. Necesitábamos dar este paso para comenzar por fin el duelo, porque solo nos ha causado más daño”, agrega la hermana de Mikel.

En estas décadas de lucha no han cejado en su empeño de reabrir el caso. “Nos decían que los guardias civiles estaban ilocalizables. ¿Te lo puedes creer? Es como si se rieran de nosotros”, dice Itziar. Consiguieron que en 1984 un juzgado de lo contencioso-administrativo condenara al Estado como responsable subsidiario de la muerte de su hermano. “Siempre nos ha hecho daño recibir ese dinero. Lo tasaron en 1,5 millones de pesetas, pero el dinero no repara. Solo repara la justicia, y eso nunca lo hemos obtenido”, subraya.

Mikel era hijo de una familia nacionalista vasca de izquierdas cuyo padre había sido represaliado durante la posguerra por el régimen franquista. Sin militar en ninguna organización, este joven perito mercantil se movía por el ambiente antifranquista tan bullicioso de aquellos años en Euskadi. En 2012, el Gobierno vasco otorgó a Mikel Salegi Urbieta la categoría de víctima de violaciones de Derechos Humanos. Itziar, junto a sus dos hermanas, prometieron a Mikel que ni olvidarían ni llorarían. “No olvidar ha sido fácil; no llorar, imposible”, concluye.

 

 

 

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viernes, 4 de octubre de 2024

El Gudari Benigno Hierro

Continúa la incansable labor por ubicar los restos de los fallecidos durante el brutal levantamiento militar fascista del siglo pasado en el estado español, búsquedas que a veces dan fruto demasiado tarde, como ha sido el caso de la esposa de Benigno Hierro y su progenie.

Leamos lo que nos informa este artículo de El Diario:


Benigno Hierro o cómo una familia recupera 90 años después los restos de un desaparecido en la Guerra Civil

“¿Cuántos cuerpos habrá en fosas comunes? Hay muchas familias que pasan toda su vida buscando a sus seres queridos y es algo muy duro”, explica Koldo tras encontrar “por casualidad” al hermano de su abuelo, combatiente comunista

Maialen Ferreira

“Ha sido casualidad, pura suerte y el resultado de un trabajo tan importante como necesario”, reconoce Koldo Hierro desde el otro lado del teléfono. Le acaban de explicar que el hermano de su abuelo, Benigno Hierro, quien desapareció durante la Guerra Civil y al que su abuelo, a pesar de buscar jamás encontró, ha estado todo este tiempo enterrado en una fosa común en el cementerio de Amorebieta-Etxano. Y él, que nunca lo buscó ni esperaba encontrarlo, no puede evitar mostrar su alegría. “Para mí la familia es lo más importante”, añade.

Benigno Hierro Pinedo era natural y vecino de Ortuella (Bizkaia), trabajaba como minero, estaba casado y tenía dos hijos, Palmira y Daniel. Combatió en el batallón nº 10 ‘Perezagua’ del Partido Comunista de Euskadi y murió en combate el 7 de abril de 1937, cuando tenía 31 años, según consta en el Registro de Fallecidos en Campaña, conservado en el Archivo Histórico Provincial de Bizkaia. Su mujer falleció en los 80, aunque en su nicho no consta la fecha exacta y su hijo Daniel en 1998. Palmira aún vive, pero según explica Koldo, a sus 92 años sufre demencia y no es del todo consciente de que han encontrado a su padre. “Reside en un convento en Barcelona. Me da mucha pena que su padre haya aparecido y ella no se vaya a enterar. Era muy pequeñita cuando desapareció, pero un padre es un padre. Intentaremos decírselo y esperamos que lo pueda entender”, sostiene.

El que sí que es consciente de la importancia del hallazgo es el padre de Koldo, sobrino de Benigno. “Estamos todos en shock porque no nos lo esperábamos. Mi madre nunca había hablado de él, pero cuando vimos en la televisión que habían encontrado los restos de un vecino de Ortuella enseguida dijo 'es mi tío'. Y así fue”, detalla. A Koldo lo contactó un historiador que le localizó tras conocer el apellido de Benigno. Le tomaron las pruebas de ADN a él, a su padre y a la hija de Benigno, Palmira, y todas concedieron con la del desaparecido.

Ahora su objetivo es que Benigno descanse en el nicho junto a su mujer y su hijo en el cementerio de Ortuella y para ello Koldo ya ha pedido los permisos que necesita. Cuando se los den, espera realizar un acto en el pueblo en honor a Benigno. “Queremos que el barrio y el pueblo donde ha vivido toda su vida sepa dónde ha estado y cómo murió, y que descanse en paz con su mujer y su hijo”, indica Koldo tras agradecer las labores de búsqueda de desaparecidos por parte de las instituciones públicas, en especial del Instituto Vasco de la Memoria (Gogora). “No es porque nos haya tocado, desde siempre hemos estado a favor de que busquen a todos los desaparecidos. ¿Cuántos cuerpos habrá en fosas comunes? La labor que están realizando y el trato que nos dan es exquisito. En nuestro caso ni siquiera lo habíamos buscado, pero hay muchas familias que pasan toda su vida buscando a sus seres queridos y es algo muy duro, pero reconfortante cuando los encuentran”, concluye.

Desde el Instituto Vasco de la Memoria (Gogora) detallan que la documentación histórica recoge el lugar y fecha de muerte y también que su fallecimiento fue inscrito en el Registro Civil de Amorebieta-Etxano. Aún así, su lugar de inhumación era desconocido, constaba como desaparecido de guerra en la base de datos de fallecidos durante la Guerra Civil de Gogora y su familia tampoco conocía el lugar de inhumación. Destacan en este caso la colaboración de la ‘Mesa de Memoria de Ortuella’ y la del investigador local Juan Ignacio Rodríguez Camarero, además de la familia Hierro a la hora de aportar su ADN.

Benigno Hierro Pinedo es el cuarto identificado en el Cementerio de Amorebieta. Hasta la fecha, se han identificado y entregado a sus familias los restos de Adolfo Cengotitabengoa Izurza, Jaime Iñiguez Nieva y Enrique Contreras. La entrega de los restos de Benigno a su familia se realizará próximamente, una vez se haya acordado con la familia. Recordemos que en este cementerio se han realizado tres campañas de excavación, desde diciembre de 2023, en los que se han recuperado los restos mortales pertenecientes a 104 personas.

Tras las exhumaciones, y una vez analizados los restos, la hipótesis es que las personas, todos varones, inhumadas en esta zona de enterramiento del camposanto sean de combatientes fallecidos en los diferentes frentes de la zona o de los que murieron tras ser trasladados heridos al Hospital Militar de Amorebieta. Así lo atestiguan algunos hallazgos materiales, como vendajes, tijeras quirúrgicas, y también, evidencias de amputaciones en los restos esqueléticos.

El Instituto Gogora sigue trabajando para contactar con un mayor número de familiares de desaparecidos de guerra que haga posible la identificación genética de los 100 restantes. Para ello, vuelve a hacer un llamamiento a las familias de los desaparecidos en la zona para que contacten con el Instituto y se pueda iniciar el proceso que pueda llevar a una posible identificación. Se puede hacer a través del email o teléfono gogora@euskadi.eus | 944032845




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sábado, 10 de agosto de 2024

Entrevista a Juantxo Agirre

Desde Naiz traemos a ustedes esta entrevista que versa acerca de los trabajos que se han estado llevando a cabo en el castillo de Amaiur por parte de Aranzadi.

Lean ustedes:


«Hemos reactivado e impulsado hacia el futuro un símbolo como Amaiur»

Juantxo Agirre Mauleon | Secretario general de la Sociedad de Ciencias Aranzadi | Después de casi veinte años de trabajo en el yacimiento del castillo de Amaiur, Juantxo Agirre Mauleon, secretario general de la Sociedad de Ciencias Aranzadi, considera que se ha convertido «en parte de mi vida». Se muestra satisfecho de una labor que ha «reactivado e impulsado hacia el futuro un símbolo».

Pello Guerra

«Muchas alegrías y muchos disgustos» vienen a la mente de Agirre Mauleon al recordar las casi dos décadas de trabajo en el yacimiento del castillo de Amaiur, una tarea con «dificultades añadidas» por los sentimientos que despierta el lugar, pero que han permitido «reactivar e impulsar hacia el futuro» este símbolo.

Cuando en agosto de 2006 comenzaron las excavaciones en Amaiur, ¿se imaginaban todo lo que han conseguido sacar a la luz?

Cuando empezamos a excavar, nunca imaginamos que, después de casi veinte años de trabajo, íbamos a llegar a los resultados que hemos obtenido. Aunque, desde un principio, éramos conscientes de que era un lugar muy difícil, porque dentro de lo que es la comunidad foral, los temas históricos generan hoy en día muchos debates políticos. Parece mentira que se invierta tan poco en investigar científicamente la historia y, sin embargo, genere tantos miedos y tantos recelos políticos. Como ya decía José María Jimeno Jurío en 1982, Amaiur, símbolo de Navarra. Desde Aranzadi éramos conscientes de las dificultades añadidas al yacimiento.

El reto tenía sus complicaciones, pero me imagino que también alicientes.

Aranzadi necesitaba hacer alguna de las excavaciones que lleva a cabo anualmente en euskara y en Amaiur teníamos un pueblo netamente euskaldun. Entonces, sin recursos económicos, pero con todo el apoyo del pueblo de Amaiur, comenzamos a realizar las excavaciones desde un principio con una filosofía de que no íbamos a tener apoyo económico y que, sobre todo, teníamos que disfrutar de la arqueología y de la convivencia con todo el vecindario de Amaiur.

Echando la vista atrás, ¿cuáles le parece que son los principales logros obtenidos?

Amaiur había sido defendido desde insignes investigadores como Iturralde y Suit, Arturo Campión o José María Jimeno Jurío, pero nuestra generación ha sabido de nuevo reactivarlo e impulsarlo al futuro. Y lo hemos hecho de una forma muy moderna, con base científica y con los derechos humanos como mirada hacia el futuro. Todo ello le ha dado una modernidad a Amaiur.

Otra de las cosas más importantes que hemos conseguido después de todos estos años ha sido la amistad generada entre todas las personas que han ido a las excavaciones de Aranzadi, junto con el pueblo. Nos hemos convertido en una parte de la realidad y de la identidad de Amaiur.

Los hallazgos en Amaiur han contribuido a mejorar nuestros conocimientos sobre un episodio clave de nuestra historia, como la conquista española del siglo XVI.

Mientras nosotros estábamos centrados investigando en el yacimiento más simbólico de esa época que tenemos en Navarra, un sector muy importante de la sociedad navarra, entre los años 2005 y 2012, realizó un trabajo admirable intentando investigar y desde la propia Navarra mirar 500 años atrás a ver qué había pasado. Surgieron iniciativas como Nafarroa Bizirik, Nabarralde o editoriales como Pamiela o Txalaparta, etcétera. Surgieron decenas de investigaciones, de iniciativas socio-culturales, de tal manera que fue esa ciudadanía la que, por delante de quienes gobernaban en Navarra en aquel momento y de la comunidad científica, supo quitar estigmas políticos generados en el franquismo sobre lo que había pasado en Navarra hace 500 años.

¿Qué le parece que han supuesto los trabajos en el castillo para Amaiur y Euskal Herria en general?

Hemos sabido aportar el lugar que debe tener cualquier país o cualquier sociedad para mirar al pasado. Un lugar de memoria, que tenga los restos musealizados, que tenga publicaciones de todo tipo: culturales, científicas, cómics, música.. Y en el que puedes hacer bien una visita.

Sobre todo ha sido un proyecto de abajo a arriba, con mucha independencia desde el ámbito científico y al cual se le ha respetado desde los ámbitos políticos. Quisiera agradecer a todas las sensibilidades políticas que tenemos en Navarra el respeto que han tenido con nuestro trabajo, porque los lugares de memoria, en todo el mundo, generan diversidad de sentimientos.

Pero quien va a Amaiur, tenga la sensibilidad que tenga, se va a encontrar con testimonios directos de lo que pasó hace 500 años. Se va a encontrar con un castillo musealizado del que puede disfrutar todo el mundo y en el museo tenemos piezas originales de primer orden, objetos, documentos que sobre todo tienen que ayudar al espectador a desarrollar su espíritu crítico y a no caer en simplismos.

Estamos ante un lugar de memoria muy especial.

También es el yacimiento arqueológico que ha tenido una musealización en auzolan, el de mayor envergadura y el más modélico que ha habido en la historia de la arqueología de Euskal Herria. Pero eso ha sido posible también porque estos yacimientos generan mucho sentimiento entre la población, va más allá de Amaiur. El castillo de Amaiur es una referencia para todo el país, no es un castillo como puede ser el de Beloaga o el de Monjardín.

En generaciones anteriores, desde finales del siglo XIX y principios del XX, quienes reflexionaban sobre el futuro de Navarra y su capacidad de autogobernarse miraban hacia el pasado y veían que había un reino independiente y que había sido conquistado. Eso se hace en todos los países del mundo, pero luego buscan algún lugar de memoria hacia el que dirigir su mirada o donde poder socializar todo ello, y eso ha sido Amaiur.

¿Y a nivel personal, qué ha supuesto para Juantxo Agirre Mauleon la labor desarrollada en Amaiur?

Amaiur se ha convertido también en parte de mi vida. Es ya otro de mis pueblos, con personas que son ya como de mi familia y todo el equipo que hemos tenido. Y sobre todo, son muchas horas, muchos sentimientos, muchos disgustos, muchas alegrías a lo largo del tiempo.

Hay algunos momentos muy importantes, como cuando levantamos la capa de césped en torno al monolito y a los 15 centímetros ya salían los restos de las murallas, como cuando encontramos una espada, la espada de Amaiur, o cuando nos visitó por primera vez la presidenta del Gobierno de Navarra Uxue Barkos, en un reconocimiento simbólico pero muy importante para todos nosotros.

Y sobre todo, ver la alegría de tantas personas navarras y euskaldunes que van a visitar el lugar y que se van con una satisfacción infinita, ya que como país avanzado de Europa, necesitamos unos lugares bien musealizados. Todo eso es una satisfacción personal.




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