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sábado, 6 de abril de 2019

Egaña | Rehenes

Lo sucedido hace un par de días en el Parlamento de la CAV ha dejado claro que tanto el PP - y los demás partidos estatales para ese caso - como los cuerpos policíacos españoles así como las asociaciones de víctimas son en realidad piezas del mismo engranaje represivo.

Engranaje que es movido desde La Zarzuela, no desde La Moncloa.

Pues bien, dicho lo anterior, les compartimos este texto de Iñaki Egaña:


Iñaki Egaña

La cuestión de los presos ha sido uno de los temas que emocional y políticamente ha concitado mayor preocupación y dedicación en Euskal Herria desde las detenciones masivas que se produjeron al concluir la guerra civil en suelo vasco, en torno a las 60.000 personas. La solidaridad con los presos ha sido, de lejos, el movimiento popular más constante y numéricamente mayor de la historia reciente.

Desde que, por razones de maquillaje de su pasado, los estados pusieron el cronometro en el nacimiento de ETA, unos 7.500 hombres y mujeres han pasado por prisión acusados de haber pertenecido a la organización vasca, así como a otras también armadas, tales como Iparretarrak, Comandos Autónomos o Iraultza.

Con algunas excepciones en la década de 1960 y la primera de 1970, todos los acusados, juzgados con diferentes códigos penales, salieron de prisión después de cumplir íntegramente sus penas. Las excepciones fueron las rebajas de penas de la década primera, relacionada con hechos como el cumpleaños del dictador o la nominación de un nuevo dirigente de la iglesia católica. También aquellos tres indultos generalizados que afectaron a varios centenares de presos vascos entre finales de 1976 y el verano de 1977 para avalar al nuevo régimen.

Entre las excepciones también habría que compartir aquellas que afectaron a diversas negociaciones bilaterales entre los polimilis y el gobierno de UCD luego avaladas por el PSOE, a cambio de su disolución y que concernieron a casi dos centenares de presos. Y desde la década de 1980, las distintas vías que atañeron a varias decenas de presos, entre ellas y la última, la llamada Vía Nanclares.

Estas constataciones nos dejan un número terrible. Casi 7.000 hombres y mujeres han cumplido su condena integra, para poder recobrar su libertad de nuevo. Salieron con dignidad, no sin antes haber pagado un precio altísimo. Como jamás había sucedido en ninguna época de la historia vasca, ni siquiera de la española o de la francesa. Jamás grupo alguno sufrió tantos años de prisión colectivamente como el relacionado con ETA y otras partidas armadas vascas.

Ni siquiera los colaboracionistas franceses con el nazismo, ni los carlistas derrotados en el siglo XIX, ni los soberanistas navarros que sufrieron la victoria y el escarnio de Castilla y Aragón en el siglo XVI penaron tantos años en prisión. Y recordar que en 2003 se alargaron las condenas hasta los 40 años de cumplimiento íntegro. Castigo superior a la cadena perpetua histórica.

La extensión del castigo tiene que ver con la crisis del Estado español y su modelo territorial. Es cierto que en la primera crisis profunda, la que le llevó a la desaparición de su imperio, impuso la pena de muerte como sustitución de la prisión, lo que hoy llamaríamos ejecución extrajudicial, el asesinato masivo del disidente. Hecho que volvió a repetir en su enésima crisis, esta vez ahondada por el hecho social. La que promovió el golpe de Estado de 1936. De nuevo los asesinatos masivos, como en otras zonas del Estado, miles de vascos fueron ejecutados.

Y esta última crisis, la de las últimas décadas, ahondada en los últimos años por la apertura de un frente que hasta entonces Madrid suponía bajo control, el catalán. La detención de los líderes soberanistas catalanes, con el único argumento supremacista y uniformador, el español, augura una vuelta a los orígenes. España necesita rehenes para afianzar su naturaleza territorial. No va con su proyecto el hecho político.

Por ello, es ingenuo pensar en un escenario de Presos Políticos igual a Cero, de la misma manera que es ingenuo creer que España pedirá perdón por su ensañamiento, por las torturas, por las ilegalizaciones, las ejecuciones extrajudiciales. En un escenario de retroceso evidente de libertades civiles y democráticas, no estaría hoy en día siquiera asegurado que abandonando las aspiraciones soberanistas las cárceles quedarían vacías.

La crisis del modelo territorial español que han generado ambos proyectos, catalán y vasco, por vías diferentes, es de tal magnitud que únicamente hay dos salidas: victoria o derrota. Y frente a la dicotomía, Madrid juega a la grande: mantener todo el aparato y legislación de excepción de una fase anterior.

Nuestros presos lo fueron en una época de confrontación político-militar, mientras los catalanes en una de confrontación democrática. Sin embargo, unos y otros son juzgados y criminalizados sobre los mismos supuestos. Los presos corresponden a distintos modelos, estrategias, tiempos, hechos y lógicas. Por eso, liberarlos necesita de tácticas diferentes. Y el estado va a utilizar las suyas según interés coyuntural.

Y las gubernamentales pasan por mantener rehenes, dentro de un concepto de una estrategia bélica más amplia para modificar los objetivos de la disidencia territorial (victoria) o “morir matando”, activando todos los resortes de su agonía (derrota). Lo hicieron con el Bateragune, lo han hecho con dirigentes del Procés.

Por ello, una estrategia republicana e independentista, vista la naturaleza política de España y el calado de su crisis, tiene un coste asegurado: nuevos presos y exiliados. En la medida que las dinámicas se aceleren, la represión también se precipitará. Madrid continuará con esos cientos de presos en sus cárceles, poniendo palos a las ruedas de su excarcelación, modificando leyes, atrasando la aplicación de la legislación europea. Y volverá a las detenciones masivas o selectivas para alentar el miedo entre la población periférica.

Pero, ¿mientras? ¿Cómo abordamos y cerramos ciclos? ¿Cómo equilibramos ese necesidad de tener a nuestros presos en casa, fruto de una estrategia anterior, con los previsibles que nuestro proyecto acarreará con la respuesta hispana? El futuro más cercano sigue anunciando nubes de confrontación. Y como cantaba Lluis Llach (“Abril 1974”): “Compañeros, si sabéis donde duerme la luna blanca, decidla que la quiero pero que no puedo acercarme a mirarla, porque aún hay combate”.






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sábado, 12 de agosto de 2017

Egaña | Turismo y Consumo

Con el raka raka del turismo a todo lo que da, les presentamos este texto de nuestro amigo Iñaki Egaña dado a conocer en Gara:

Iñaki Egaña | Historiador


La llegada masiva de turistas a Hego Euskal Herria y las consecuencias de semejante trasiego han revuelto las conciencias, en uno y otro sentido, provocando sensaciones dispares. También paradojas de las que apenas nadie está exento. Los que llegan a nuestra tierra son turistas, incluido los del sentido peyorativo. Pero cuando salimos al exterior, nos convertimos en viajeros, aventureros o, utilizando la expresión de mi generación, veraneantes. También somos turistas.

Las organizaciones ecologistas enfocadas a una economía sostenible, señalan que únicamente el 20% de la humanidad es susceptible de viajar, es decir, la que está inmersa en la sociedad que está agotando a marchas forzadas los recursos naturales. Que el turismo es una actividad mercantil, insertada en la «necesidad» de consumo. El turismo en el primer mundo es un fenómeno de masas y, en consecuencia, acogido a las reglas que utilizamos para medir estas cuestiones, desde el papel de los medios de comunicación, hasta los beneficios empresariales que pasan por la elección de los nichos turísticos.

No es cuestión nueva desde que a mediados del siglo XIX, Eugenia de Montijo, la pareja de Napoleón III, construyera un palacio en Biarritz, y con su presencia se llevara a la aristocracia parisina a la costa labortana. Fue el nacimiento del turismo, de élite aún, en Europa y, por tanto, en el planeta. Biarritz sufrió una transformación radical, abriendo la puerta a otras experiencias similares. Donostia fue el paradigma con su Belle Époque y las dos aceras, unas para ricos y turistas, la otra para pobres y autóctonos. También con la elección del dictador Franco como sede veraniega para sus posaderas, lo que trajo consigo el traslado de toda su corte fascista, incluido el malogrado Carrero Blanco, a la capital guipuzcoana.

La extensión del turismo como industria de consumo expandió los destinos que se aferraron a sus iconos propagandísticos para competir en una tendencia que creaba incluso «monocultivos» a lo largo del Viejo Continente. Lugares humildes, sin más nombre que el del mapa, que, de repente, explotaron y se convirtieron en escenario de especuladores y empresarios ávidos de ganar dinero en poco tiempo. La situación política, económica y social ayudó al desmadre, también urbanístico.

Esa competencia marcó las trazas para el desarrollo de los cebos con un peligro que, a estas alturas, se ha demostrado letal en algunos escenarios. La iniciativa en el turismo que nos llega la marcan los empresarios. Se podrá decir que las normas las puntean los representantes políticos, pero sabemos que eso es una patraña. Esos representantes, quizás el caso de Ernesto Gasco es el más sintomático, son marionetas en manos de especuladores. Por vez primera en nuestra crónica turística, la impronta política, aunque aristócrata y fascista, queda al margen (Napoleón III, la reina María Cristina y Franco como paradigmas) y son los agentes de ese capitalismo global los que se hacen dueños de nuestro destino, una vez más.

Me sorprende que al sur de la muga nos hagamos cruces con saturaciones, modelos y el tipo de relaciones que genera la dependencia del turismo. Me sorprende porque al norte de esa muga, las políticas populares de reafirmación nacional de los últimos 50 años han estado dirigidas, precisamente, contra ese patrón que impone el turismo. Con reflexiones profundas, centenares de actividades y movilizaciones populares e incluso el nacimiento de una organización armada, Iparretarrak (Ik), que entre sus objetivos, siempre destacó la «denuncia del turismo».

Permítanme, aunque extenso, la reproducción de un texto al respecto que Ik publicitó en el número 2 de su publicación “Ildo”: «El conjunto del País Vasco Norte ha sido transformado en un terreno de especulación financiera, de promoción inmobiliaria. El País Vasco Norte ha sido promovido como un jardín de alquiler para los fines de semana, para la Tercera Edad, los jubilados, etc.… Es una ocupación real del País Vasco, organizada, cuyas consecuencias (residencias secundarias, etc.) convierten a los vascos un poco más extranjeros en su propia tierra, en provecho de bancos, promotores, comerciantes-hosteleros explotadores y vendedores de folclore decorativo». Creo que esta es la denuncia, la de la venta y trasformación del espacio ciudadano en función de una única actividad económica.

Han pasado 40 años de aquella reflexión y me siento identificado en cada línea de la cita, con lo que sucede hoy en varios entornos turísticos de Hego Euskal Herria, en especial en Donostia donde los tours-operators han cargado sus objetivos. La apuesta, nada nueva, ya ha convertido a la ciudad que se expone como cebo, en propiedad de multinacionales como Inditex. Hasta el punto que el propio grupo empresarial ha «logrado» imponer a una corporación municipal sumisa, la elongación hasta su tienda estrella, en las cercanías de la bahía, del tren de vía estrecha que llega a la capital guipuzcoana desde la muga (topo-metro).

Parte de la ciudad se ha convertido en un resort (complejo turístico cerrado) cuyos dueños tienen las arcas a buen recaudo en paraísos fiscales o centrales bursátiles. No hay firma que se precie (en los estándares capitalistas) sin presencia en Donostia. Hasta el punto que diversos fondos de inversión han comenzado a hincar el diente a la hostelería menuda, a los bares de esa Parte Vieja convertida en un mini-disney.

En poder de las multinacionales, con un turismo inmerso en la marca y el circuito España (con el añadido institucional y folclórico de «Basque Country»), la turistificación de nuestro entorno no solo incide en las cuestiones relacionadas con el sostenimiento económico, las relaciones humanas y de poder, la construcción social y de dependencia, sino también en nuestra naturaleza comunitaria. Me dirán que al paso que ha alcanzado la humanidad, a la irreversibilidad de la globalización, referirse a cuestiones identitarias desde posiciones de resistencia es un recurso añejo. Lo sería si las culturas compitieran en igualdad de condiciones, algo que no ocurre. Nos encontramos frente a la fagocitación por la imbecilidad, por la ideología única del consumo, de todo lo que no entre en sus coordenadas.

Es así como el consumo de la sangría y la paella se extiende como oferta hostelera autóctona (no tengo nada contra ellas, simplemente como ejemplo). Que los toros se mantienen a pesar de lo ruinoso como negocio, «para no enfadar a los turistas pudientes españoles», que los carteles en euskara se descuelgan en favor del inglés o el francés, «por simple pragmatismo empresarial», que las formas más absurdas y ridículas se imponen por su actualidad en las llamadas revistas del corazón o en la telebasura. Que la especulación hace imposible mantenernos en una vivienda de ese cogollo acogotado por turistas (parque temático) y nos envía al extrarradio del negocio. Como escribía hace unas semanas un periodista de un diario estatal: «El turismo descontrolado es como Atila, acaba con la cultura local».

Dicen que en la Comunidad Autónoma Vasca, el turismo representa el 6% del PIB. Un punto más en Gipuzkoa. En el Estado español llega al 11,2%. Ojo, que el impacto no es únicamente económico. Y, a la vez, que en la misma medida que los viajeros llegan a nuestra tierra, condicionados o no por la industria turística que muestra sus tendencias en función de sus ganancias, también nosotros viajamos a otros lugares. «Padecemos» el turismo, pero asimismo, fuera de nuestras fronteras, lo incitamos.

Esta es una de nuestras paradojas más notables. De las grandes contradicciones en las que vivimos, enfrentados a una sociedad que deseamos transformar, aunque sumidos en ella. Es necesario un gran debate, transversal incluso, sobre el turismo. Para superar nuestras propias contradicciones, pero también para diseñar el modelo al que aspiramos. Que no tiene que ver, en absoluto, con ese turismo-consumo al que, parece, estamos abocados.






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martes, 19 de enero de 2016

Policía Militarizada deja Iparralde

Se lo han tomado con mucha calma, solo les ha tomado poco más de cuatro años parta tomar la decisión pero por fin lo han hecho, los policías militarizados franceses han dejado sus posiciones en Iparralde donde supuestamente hacían guardia en contra de ETA. Y es que hay un nuevo fantasma recorriendo Europa... el de los refugiados, ese que se materializara profusamente en los medios de comunicación tras el ataque de falsa bandera en París.

Ojalá ya pronto los de la Guardia Civil hagan maletas y sigan el ejemplo de sus contrapartes galos.

Aquí la nota al respecto publicada en el Correo Vasco:

Las unidades contra ETA se van del País Vasco francés

París destina a los agentes de las Compañías Republicanas de Seguridad (CRS) de Bayona a atender la crisis humanitaria en el paso de Calais. Las unidades, tras protagonizar años de lucha contra el terrorismo, estaban prácticamente replegadas del sudoeste de Francia

Óscar B. de Otálora
Las CRS (Compañías Republicanas de Seguridad), un símbolo de la lucha contra ETA, han desaparecido del País Vasco francés. En un signo de adaptación a los nuevos tiempos, los miembros de esta unidad que aún quedaban en Bayona han sido destinados a 'La Jungla' de Calais, la ciudad francesa en la que miles de emigrantes aguardan para poder cruzar a Inglaterra, donde su presencia es más necesaria. La imagen del uniforme azul de estos agentes -pertenecientes a un cuerpo especializado en operaciones antidisturbios- ha dejado de verse en los edificios sensibles que protegía hasta ahora, como por ejemplo el Consulado de España en Bayona.

Durante muchos años, las siglas CRS han sido una parte de la historia de la lucha contra el terrorismo. Mientras que en España la punta de lanza frente a ETA estaba en manos de la Guardia Civil o la Policía Nacional, en el lado francés de la frontera el CRS acaparaba casi toda la atención. Aunque el peso de la investigación radicaba en los equipos de información o los servicios secretos, estas unidades francesas antidisturbios se habían convertido en el sinónimo de la presión policial en el País Vasco francés. Por poner un ejemplo, en el año 2000 el entonces dirigente de Batasuna Arnaldo Otegi aseguró en un mitin que su proyecto independentista no podrían pararlo «ni con el CRS, ni con la Guardia Civil ni con el Cesid».

El que fuera dirigente de Iparretarrak -el grupo terrorista vascofrancés- Philippe Bidart estuvo ingresado en prisión por haber asesinado a dos miembros de las CRS y a un gendarme en 1982. En 2007, cuando fueron detenidos dos etarras que ejercían de interlocutores con el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero en las negociaciones de paz, la Policía encontró en poder de los terroristas el número de teléfono del que fuera máximo responsable de las Compañías Republicanas de Seguridad, Christian Lambert. El mando policial siempre negó haber realizado ningún tipo de gestión ca banda y afirmó que desconocía cómo su número de celular pudo llegar a manos de ETA.

Desde que en octubre 2011 ETA anunció su decisión de abandonar la lucha armada, estas compañías habían comenzado a desmantelarse de forma paulatina. Según ha publicado el diario vascofrancés 'Sudouest', las plantillas de estas unidades ya se habían reducido en los últimos años, de tal forma que su presencia en la zona había ido desapareciendo. La última misión que realizaban era la denominada 'guardia estática número 5', una tarea heredada de los años 80 y que consistía en vigilar edificios sensibles, como el Consulado español o la sede de la Perfectura, donde tenían como objetivo evitar ataques de ETA o su entorno. Este trabajo ya no existe. Un mínimo grupo de agentes permanecerá aún en la zona vigilando sus propias instalaciones, aunque ya no serán visibles.

Las CRS, no obstante, disponen de cuarteles en zonas limítrofes al País Vascofrancés desde la que poder enviar refuerzos en cualquier situación. En este sentido, los sindicatos policiales ya barajan la posibilidad de regresar a Bayona con motivo de la Eurocopa que fútbol que se celebrará en junio.







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viernes, 30 de marzo de 2012

Con el Corazón en Baigorri

Esta nota ha sido publicada en la página de Univisión:


El juez de aplicación de penas del Tribunal de Apelaciones de París autorizó el jueves al ex jefe de la organización vasca independentista armada Iparretarrak, Philippe Bidart, a vivir en el País Vasco francés, aunque la fiscalía apeló, indicó su abogado.
"El juez autorizó a Philippe Bidart a vivir en casa de su padre y a ejercer una actividad profesional en Saint Etienne de Baigorry (sudoeste) a partir del 1 de abril de 2012", dijo por teléfono a la AFP Philippe Arramendy.
"La fiscalía apeló inmediatamente a esta decisión, una apelación suspensiva", precisó.
Bidart, de 59 años, fundador del movimiento independentista armado vasco francés Iparretarrak en 1973, fue condenado dos veces a cadena perpetua por los asesinatos de dos policías y un gendarme. Fue liberado en forma condicional en 2007 después de 19 años de prisión.
Luego fue asignado a residencia en Béziers, en el sudeste de Francia, por un período de siete años. Su libertad condicional debía terminar en enero de 2014.
El 7 de marzo, este militante vasco pidió al magistrado que le permitiese vivir sus dos últimos años de libertad condicional en Saint Etienne de Baigorry, su aldea natal, donde encontró trabajo y domicilio.
El juez respondió favorablemente a esta solicitud el jueves, indicando en su motivación que "desde hace cinco años, Philippe Bidart siempre respetó las obligaciones a las cuales estaba sometido en Béziers (...). No representa ningún problema para el orden público", según el abogado.
"No comprendemos los motivos por los cuales Bidart debería esperar al final de su liberación condicional para tratar de reinsertarse en su departamento natal", agregó el magistrado.
"La Cámara de Aplicación de las Penas de París deberá ahora decidir sobre la apelación de la fiscalía. No hay plazo en la materia", precisó Arramendy.
Iparretarrak, un movimiento separatista vasco francés, es considerado responsable de más de 50 acciones violentas, incluyendo tres atentados mortíferos. El fin de sus acciones coincidió con el arresto de Bidart en 1988.


La pregunta... ¿cuánto le pagará La Zarzuela al fiscal de marras para mantener el hostigamiento en contra de Bidart?


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sábado, 29 de octubre de 2011

Egaña | ¿Son Iguales Todas las Víctimas?

Nos han hecho llegar este texto por correo electrónico:

Iñaki Egaña | Presidente de Euskal Memoria

¿Son iguales todas las víctimas?

El anuncio unilateral del cese definitivo de la violencia de ETA ha provocado varios terremotos simultáneos, en los que algunos protagonistas se abren paso a codazos, como queriendo imponer una determinada visión de lo ocurrido. En juego parece no estar la credibilidad, sino la inmediatez, haciendo viejo aquel adagio de quien golpea primero golpea dos veces. Como si, después de tantas falsedades y tergiversaciones, lo único importante del apartado de víctimas, el tema que me ocupa, fuera la portada mediática y no su tratamiento mesurado.

Mal empezamos en la cuestión de las víctimas del conflicto cuando las mismas las reducimos a las ocasionadas por ETA desde 1968. ETA es una expresión del mismo y no su origen, por lo que comprimir la tragedia a las causadas por la organización que nació diez años antes de esa fecha es una manipulación. Memoricidio, según el argot más moderno.

Tampoco es de recibo reducir la responsabilidad del Estado a cuatro excesos de funcionarios a sueldo y tapar, como es tendencia atávica, decenas, cientos de víctimas, a las que se esconde bajo la alfombra para trampear la realidad. En algunos de los casos, además, se convierte una ejecución en un acto difuminado de enfrentamiento o de casualidad. Un ejercicio, por otro lado, dedicado a condimentar con perejil democrático otro memoricidio de signo similar al anterior.

Como no creo que sea de recibo y de la misma manera, el partir del análisis que hace el Estado de tiempos, situaciones, espacios e incluso modos de matar y de morir. Si hasta ahora ese mismo Estado ha negado su evidencia, ¿va a cambiar ahora de la noche a la mañana de perspectiva? La experiencia nos dice que, en la medida que pueda, y para ello no importa quién esté en el poder, seguirá eludiendo responsabilidades. Le ha sucedido al PSOE, víctima en la guerra civil y del franquismo, que ha sustituido precisamente a los victimarios en la ocultación de la verdad de las épocas citadas en cuanto llegó a tener responsabilidad de gestión política.

El camino que debe hacer la sociedad vasca en el tema de las víctimas, según mi opinión, tiene que ser ajeno a los acotamientos que marca el Estado y en el que precisamente ha caído alguna de las asociaciones que ha querido mostrar un perfil más neutral. La sociedad vasca debe tener su propia iniciativa y para ello rodearse de los instrumentos necesarios. ¿Por qué negar evidencias y seguir la línea marcada por alguien tremendamente interesado en no reconocer su papel?

Algunos ejemplos servirán para ilustrar la idea. Quienes comienzan el recuento en 1968 (primera víctima mortal de ETA), lo hacen para evitar la evidencia de ejecuciones extrajudiciales de los años anteriores producidas precisamente por funcionarios españoles. Javier Batarrita fue muerto en marzo de 1961 en Bolueta porque la Policía lo confundió con un miembro de ETA. Batarrita tenía, y el recuento es de la misma prensa franquista, 49 balazos a quemarropa. Un fusilamiento en toda regla. Antes de 1968 continuaron las muertes.

Sobre la niña Begoña Urroz, muerta por una bomba del DRIL en la estación de Amara de Donostia, en junio de 1960, se ha escrito tendenciosamente. Hoy, ministerio español del Interior y homónimo vasco reconocen que fue un hecho ajeno a ETA. Probablemente porque la Policía estaba infiltrada en el comando que colocó la bomba y mejor no menear más el tema, no vaya ser que salpique a funcionarios del Estado. ¿Por qué ahora no se reconoce a Begoña Urroz como víctima en las listas oficiales aunque no fuera originada por ETA?

Porque si de lo que estamos tratando es tanto de un espacio, el vasco, como el de unos sujetos, vascos, las víctimas del conflicto deben ser reconocidas en su totalidad, no exclusivamente por interés político. La relación es por un conflicto (lo han dicho de una u otra manera desde Aznar-Mayor Oreja hasta Rodríguez Zapatero y Pierre Joxe), no por ETA.

Me llama la atención, por ejemplo, que en estas lecturas interesadas se achaquen a ETA muertes ocasionadas por organizaciones liquidadas como la Polimili, que ya hicieron su recorrido incluso el de arrepentimiento público del daño causado, hace 30 años. Bombas en Madrid como las de Atocha y Chamartín (6 muertos) o las de la cafetería Rolando (12 muertos) son nuevamente imputadas ahora a ETA. Si se trata de víctimas del conflicto la referencia es lógica, pero si de lo que se trata es de recabar la lista de las originadas por ETA la duplicidad es notoria. Si valen, y perdónenme la expresión tratándose de victimas, lo son para todo.

Me llama la atención, asimismo, que en la lista de organizaciones que han actuado en tierra vasca desde el nacimiento de ETA no están todas, a pesar de haber causado víctimas mortales. Y no aparecen por motivos estrictamente mediáticos o lo que es lo mismo, intereses políticos. A ETA se le suman los atentados polimilis, de Iraultza, Iparretarrak, DRIL... que si se trata en referencia al conflicto me parece, como decía, lógico. Pero se descartan los del maquis, que ocasionaron bajas a la Guardia Civil en Irati, en 1961, cuando ya la policía había matado en Bilbao a Batarrita o ETA ya había cometido su primer atentado. ¿Por qué? Obviamente por diferenciar a ETA del sentimiento romántico que impregna hoy en día al recuerdo de la guerrilla antifranquista.

Delimitar en el tiempo de ETA a las víctimas mortales (1968-2010) más que un error es una manipulación. ¿Por qué negar a los muertos por torturas en los años 50, entre ellos y por ejemplo al jeltzale Txomin Letamendi o al comunista bilbaino Manuel Fernández? Esa fue, precisamente, una de las razones por las que nació ETA. ¿Por qué ocultar la muerte del obrero donostiarra Antonio Goñi también torturado (1971) y, en cambio, ensalzar la de un torturador como Melitón Manzanas (1968), por el hecho de ser víctima de ETA?

Es sintomático, siguiendo con los ejemplos, que no se recuerde que en ese tiempo posterior a la muerte de Franco (ya en democracia según el estatus político) las fotos de la torturada Amparo Arangoa se convirtieran en la imagen de la Transición. Zeruko Argia fue secuestrada por publicarlas y la salvajemente torturada denunciada por la Guardia Civil por “delito de injurias y calumnias”.

En cuanto a la credibilidad, el punto negro del Estado, la misma parece no importar a los protagonistas que marcan en límite entre víctimas y no tanto. No voy a referirme ni a la AVT ni a Covite porque sus listas están contaminadas por otros intereses bien distintos a los asistenciales o memorialísticos. Mantienen abierta la hipótesis de atentado de ETA en la masacre de Madrid el 11M de 2004, incluyen a los fallecidos en el incendio de un hotel en Zaragoza (1979) e incluso, entre "singularidades", atribuyen un atentado a Jarrai en Itsasondo en diciembre de 1995, con el resultado de dos ertzainas muertos. No es ninguna sorpresa.

Si, en cambio, me produce estupor la renovada lista del ministerio del Interior español (829 víctimas de ETA) en la que se refugian instituciones, medios de comunicación e incluso alguna que otra asociación vasca pro derechos humanos. La lista, confeccionada por la “Subdirección General de Atención al ciudadano y de asistencia a las víctimas del terrorismo”, contiene errores de tal calibre que anulan su imparcialidad. Obviamente no ha ejercido el papel de notario, cuando ha imputado a ETA (y aquí el error supone definitivamente alineamiento con la manipulación), muertes originadas y reivindicadas por grupos parapoliciales.

Me produce también cierto desasosiego el hecho de que se den por buenos datos ofrecidos por el juez Baltasar Garzón en los relativo a muertos, acciones de ETA, de sabotaje, etc., en aquel auto del 26 de agosto de 2002. Desasosiego porque Garzón se atreve, al margen de acusar a ETA, HB, EH y Batasuna de "Crímenes contra la Humanidad", a ofrecer números, efectivamente, para desdecirse en un auto posterior, el del 16 de octubre del mismo año (35/2002). En esta nueva ocasión los pediría.

En ese mismo auto, lo disponía precisamente. Es de gran recuerdo en el mundo judicial porque Garzón confundió una practica habitual de los hospitales vascos a la hora de la inscripción en el Registro Civil (el derecho a inscribir a los recién nacidos en la localidad de origen y no en la del hospital del nacimiento) con "limpieza étnica de baja intensidad". Disponía la búsqueda de esa información que desconocía y sin embargo había tenido el desparpajo de arrojarla.

Y siento que la cita es un poco larga: "Cursar atento oficio a la Secretaría de Estado para la Seguridad para que dé las órdenes oportunas y realice gestiones que fueran necesarias para que la UCI y la Guardia Civil (Servicio de Información) con el apoyo de otros servicios de la Administración y otros ministerios (Hacienda, Educación, Cultura, Sanidad, Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, Estadística, Investigaciones Sociológicas) y otros organismos e instituciones como, las Confederaciones de Empresarios, Fiscalía General del Estado, Medios de comunicación, Sindicatos, Asociaciones profesionales, Consejo General del Poder Judicial, Ayuntamientos, Junta Electoral Central, Parlamentos, Gobiernos Autónomos,. Universidades, y, cualesquiera otros que fueran necesarios; para que elabore un exhaustivo informe sobre los siguientes extremos: A) 1.- Relación de atentados con resultado de muerte desde el inicio de actividades de la organización terrorista hasta la actualidad...". Etc. Jamás recibió contestación.

¿Por qué, en consecuencia, validar lo que el propio Garzón invalidó unas semanas después? La respuesta es muy sencilla. Para lograr esa credibilidad que falta al Estado. El juez ejercería en la actualidad de "tonto útil". No pudo juzgar al franquismo como deseaba, fue procesado incluso por ello... Su acercamiento a Izquierda Unida, su denuncia del hambre en el mundo, su defensa por las causas perdidas... darían esa credibilidad que los cavernícolas tiran por la borda un día sí y otro también. Pero no la tiene.

El gran tema que subyace junto a las víctimas tiene que ver con las mismas y su reconocimiento, con quién las causó. Y, por extensión, con la impunidad. El Estado español no ha reconocido jamás su daño, porque todos sus funcionarios implicados, desde torturadores hasta asesinos, han sido respaldados, cuando no felicitados y recompensados por sus violaciones de derechos humanos. Ejemplos para todos los gustos a la vuelta de la esquina.

José Martínez Salas, el guardia civil que mató a la ecologista Gladys del Estal recibió el día de la Fiesta Nacional española de 1992, la medalla al mérito militar. J. Antonio Gil Rubiales, condenado por haber infringido a Joxe Arregi las torturas que le produjeron la muerte, ascendió ininterrumpidamente en la escala policial hasta llegar hace cinco años a ser comisario general de Tenerife. Las muertes en comisaría de Mikel Zabalza, Gurutze Iantzi, Xabier Galparsoro... siguen a la espera de esclarecimiento como las de Josu Zabala, José Luis Geresta... He citado el caso de Amparo Arangoa, la torturada denunciada. Pero es que, en 2003, cuando cerraron Egunkaria y los detenidos denunciaron torturas, el Gobierno español presentó una denuncia contra los imputados por colaboración con ETA. Por realizar denuncias de tortura "por indicación de ETA para socavar las instituciones democráticas".

En cambio, la otra parte del conflicto ha pagado de forma notoria su condición. Por ser victimarios. Cientos de presos condenados según la legislación penal más severa de Europa. Lo han pagado, según una estrategia evidente de exterminio: aislados entre ellos y del resto. ¿No es el suicidio de un preso una consecuencia del conflicto?, ¿la confirmación palmaria de la estrategia represiva del Estado español? Por supuesto.

La cuestión de las víctimas es espinosa. No me cabe la menor duda. Pero es evidente que si abordamos el conflicto en su complejidad, las cifras, espacios temporales, líneas divisorias, etc. no se corresponden con las que nos ofrecen las agrupaciones e instituciones españolas. Tampoco con las ofrecidas por alguna asociación vasca pro derechos humanos. Ni de lejos. Miles de vascos han sido desplazados del lugar que les corresponde, también como víctimas. Han sido nuevamente ninguneados.

La solución, señalaba, es compleja pero el camino está desbrozado en otros lugares: la Comisión de la Verdad. Si hay voluntad, la mitad del camino estará hecho. El resto, con paciencia y esfuerzo compartido, rodará hasta alcanzar sus objetivos.






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domingo, 24 de octubre de 2010

Medio Siglo de Barbarie

Durante los diez años que hemos publicado este blog muchos han sido los cobardes que nos han exigido "condenar la violencia". Claro, lo que los mezquinos hipócritas querían de nosotros era que condenáramos la violencia de los vascos. Pues bien, como ya se ha explicado nosotros no estamos para condenar que para eso están los jueces, no, nosotros estamos para denunciar, y gracias a esta nota publicada en Gara les presentamos cinco décadas de violencia brutal en contra del pueblo vasco:

50 años de violencia redescubierta para una Comisión de la Verdad

Un año después de presentarse, la fundación Euskal Memoria está a punto de acabar su primer trabajo. Ha documentado los últimos 50 años de represión en Euskal Herria. El trabajo, titulado «No les bastó Gernika», incluye casos nuevos y aporta otra mirada sobre los ya sabidos. Todo con un solo fin: «Euskal Herria necesita la verdad, ni más ni menos».

Ramón Sola

No ha hecho falta partir de cero, porque ya había muchas historias escritas. Pero el trabajo de auzolan ha permitido descubrir otras nuevas o ampliar las ya conocidas. Y es sólo el principio, según resalta Euskal Memoria. Joxean Agirre, coordinador de "No les bastó Gernika'', apunta que «si transcurridos más de 70 años desde que se iniciaran los crímenes fascistas de 1936 todavía no ha sido posible elaborar un censo completo de las víctimas del franquismo durante sus primeros años, a nadie extrañará que explorar las consecuencias del conflicto político en el último medio siglo en Euskal Herria entrañe dificultades añadidas. A pesar de ello, en este trabajo hacemos público el mayor caudal de información jamás recopilado sobre la represión contra la población vasca entre los años 1960 y 2010».

Los impulsores de Euskal Memoria van reconstruyendo esta realidad «doliente» en un trabajo pueblo a pueblo, y con la convicción de que algún día, «no muy lejano», su labor estará sobre la mesa de una Comisión de la Verdad. Una síntesis de todo el inmenso material recopilado hasta ahora sobre esos 50 años -luego vendrán otros- tomará forma de libro en las próximas fechas, de cara a la Feria de Durango, aunque el objetivo de la iniciativa no es comercial, sino social y político: «Para que el fuego de Gernika se extinga definitivamente, Euskal Herria necesita la verdad».

De hecho, en principio este primer trabajo no estará en las librerías, sino que será entregado a los promotores de Euskal Memoria a cambio de la cuota anual de 65 euros. Con eso darán un nuevo impulso a la búsqueda de los 6.000 voluntarios que necesitan lograr para desarrollar su labor. Un trabajo que, según recalca el presidente de la fundación, Iñaki Egaña, no busca alimentar un victimismo, sino cubrir un hueco gigantesco en la memoria del país. Mientras otras violencias como la de ETA están plenamente documentadas, faltaba que ocurriera lo mismo con la represión.

En sus más de 1.000 páginas, "No les bastó Gernika'' (Gernikako seme-alabak'' en euskara) recoge historias, datos y análisis como esta pequeña muestra:

Los primeros torturados de ETA

«Dos jóvenes de Arrasate, Jon Ozaeta y Juan José Etxabe fueron los primeros activistas de ETA detenidos y torturados por la Guardia Civil. Ocurrió en Donostia, el 20 de setiembre de 1976, y fueron atrapados de una forma bastante candorosa: les sorprendieron cuando iban a hacer pintadas en el barrio del Antiguo, aprovechando que Franco estaba en Donostia y que, a la mañana siguiente, se celebraban las regatas -relata "No les bastó Gernika''-. Hasta aquí todo normal: lo chocante es que les sorprendieran a punto de embadurnar con brocha las paredes de la Comandancia de la Guardia Civil».

De Jacinto Ochoa a «Gatza»

Entre 1938 y 1958, un total de 12.500 vascos habían pasado por prisión en el Estado español. Quien más tiempo estuvo entre rejas fue Jacinto Ochoa Marticorena, navarro de Uxue. Salió del presidio de Burgos en 1963, indultado por Franco tras la muerte del Papa Juan XXIII: para entonces llevaba 26 años encerrado. Pero esta marca ha sido superada con creces en el siglo XXI por otro vasco: Joxe Mari Sagardui, Gatza, de Zornotza, ha cumplido ya 30 años preso. En todo este periodo, sólo durante dos semanas no ha habido vascos presos por motivos políticos: en diciembre de 1977. El último excarcelado por la amnistía fue Fran Aldanondo, pero sólo dos semanas después entraba en prisión Xan Marguirault, acusado de pertenecer a Iparretarrak.

El parte médico de Unai Romano

La imagen de Unai Romano Igartua al entrar en prisión en agosto de 2001 se ha convertido en un símbolo de la tortura. No sólo la imagen lo dice todo, también el parte médico: «Traumatismo craneoencefálico en parietales y occipital superior. Hematomas subgaleales pericraneales. Contractura cervical con movilidad limitada en un 50% y cervicalgia. Hematomas en ambas órbitas oculares con derrame sanguíneo subconjuntival en los ángulos externos. Edema generalizado lesiones en el rostro. Quemazón y escara necrótica en cuero cabelludo. Contusión evolucionada en la región frontal. Cambios cromáticos en cara y cuello». Sin embargo, en los tribunales españoles no hubo condena, tras pre- sentarse como versión oficial que el joven se dio un golpe.

La mirada de Crespo Galende

«¿Quién podrá resistir esa mirada?». Así tituló Alfonso Sastre su reflexión tras la muerte del militante del PCE (r) nacido en Abanto, y después de que se difundiera la imagen que le mostraba en plena agonía, con la mirada perdida en el vacío. Juan José Crespo Galende murió tras 97 días en huelga de hambre contra el trato que sufrían en prisión él y sus compañeros. En los últimos momentos, cuando todavía podía hablar, envió un saludo a la clase obrera vasca y pidió un cassete con canciones vascas. Tras comprobar que el líquido que bebía estaba manipulado y tenía vitaminas, decidió que «ya ni agua, hasta el final». «Pese a estar casi en coma, estaba custodiado por docenas de policías -narró su compañero de lucha Mikel Ruiz-. No sé si me reconoció, porque no veía ni oía, pero cuando le agarré la mano, sentí que la apretó». Sucorazón dejó de latir finalmente el 19 de junio de 1981 en el Hospital Penitenciario.

Morir antes que ser detenido

Mikel Arrastia Agirre, joven de Orereta, se escapó por la ventana de su casa en la noche del 29 de junio de 1988, al percatarse de que la Guardia Civil lo iba a detener. Se deslizó por el patio interior y llegó a casa de una vecina tras romper el cristal. De ahí, con una herida en la mano, pasó a refugiarse en la morada de unos amigos. Pero la Guardia Civil siguió el rastro de la sangre y lo halló. Cuando los uniformados golpearon la puerta, Mikel gritó «Gora Euskadi askatuta» y se lanzó por la ventana. Falleció media hora después de ingresar en el Hospital de Donostia.

¿Quién acabó con «Txirrita»?

24 de abril de 1976. Cuatro miembros de ETA p-m. son cercados por la Guardia Civil en Etxalar. Dos logran escapar y otros dos quedan heridos: Iñaki Hernández y José Bernardo Bidaola Txirrita. Pero sólo se hace público el arresto del primero. Durante casi un mes, Txirrita se convierte en el primer desaparecido del posfranquismo. El 28 de mayo, más de un mes después, este joven de Lizartza aparecería muerto en una zona ya peinada en semanas anteriores. ETA afirmaría que había muerto en el cuartel de Iruñea. La Guardia Civil, que se había suicidado, aunque el informe forense confirmó que sólo tenía un tiro en la pierna.

Carga masiva en la cárcel de Soria

La cárcel de Soria fue escenario de uno de los ataques más duros a los presos políticos vascos. La tensión allí era patente por la presencia habitual de una compañía policial dentro del presidio, respondida con hasta ocho huelgas de hambre de los vascos. El 13 de junio de 1980, la llamada Compañía Especial de la Reserva irrumpió en la cuarta galería para registrar las celdas. La respuesta a la provocación derivó en una carga masiva: 21 presos fueron atendidos por golpes, y varios de ellos hospitalizados por porrazos y pelotazos de goma, al grito de «Batallón Vasco-Español, la única solución» o «Esto es amnistía».

Tirar a bocajarro en Iruñea

A mediados de los años 90, los enfrentamientos entre jóvenes y policías se sucedían en Alde Zaharra de Iruñea. Apenas un año antes, allí mismo había muerto de un tiro en la espalda el militante de ETA Mikel Castillo. Este modo de hacer se generalizó después frente a los jóvenes manifestantes. En la noche del 14 de diciembre de 1991, Mikel Iribarren, de 18 años, quedaba al borde de la muerte por un bote de humo lanzado a bocajarro. El 22 de mayo de 1993, el joven de Atarrabia Txuma Olabarri caía en coma fulminado por un pelotazo, y sufría también secuelas cerebrales permanentes. En la misma época fueron hospitalizados por agresiones similares los jóvenes Mikel Ayensa, Juantxo Molina, César Pérez, o Josu Caminos, de 53 años. Y un jubilado de 77 murió al entrar un bote de humo en su casa, en la calle Mercaderes.

La Salve, doce años de masacres

En Donostia, las cargas se sucedieron año a año en plenas fiestas de agosto. El trayecto de las instituciones desde el Ayuntamiento a la iglesia de Santa María fue una batalla campal durante doce años, desde 1983 a 1994, primero con protagonismo de la Policía española y luego de la Ertzaintza. Se calcula que en todos estos años se registraron en torno a 350 heridos por los cuerpos policiales, tres de ellos de bala en 1989.

Lesionado de por vida a los 16 años

Ya en 1965, un vecino de Usurbil había resultado gravemente herido por cargas policiales en Donostia. Juan Martija Makazaga tenía entonces 16 años, y fue golpeado sin clemencia por los «grises», también junto a la iglesia de Santa María. «Hecho trizas, lo introdujeron en una churrería cercana, sin atenderlo médicamente». Dos años después se le diagnosticó una artritis reumatoide que le provocó cojera y semi-invalidez crónica. Casos como éste y más graves se cuentan por decenas en el trabajo realizado por Euskal Memoria sobre estos 50 años.

La sinceridad de Cassinello

Durante el juicio por el secuestro y muerte de Joxean Lasa y Joxi Zabala, en los pasillos era habitual la presencia del teniente general Andrés Cassinello, el hombre que dirigió los servicios secretos españoles en la «transición» y el Servicio de Información de la Guardia Civil poco después. En una entrevista concedida en 1984 se le preguntó si él era el jefe de los GAL, según se había publicado, y su respuesta fue: «Fíjate, si fuera verdad y tú lo hubieras descubierto, tu vida valdría sólo dos pesetas». En 1985, en un congreso, dijo que prefería «la guerra a la independencia de Euskadi», y citó los GAL como «una campaña imaginativa, conducida con éxito».

Porrazos contra un féretro

Joseba Asensio apareció muerto en su celda de Herrera de la Mancha en 1986. Su familia denunciaría después que una infección había reducido uno de sus pulmones «al tamaño de una nuez. ¿Eso no se ve?». Pero el dolor de familiares y amigos todavía se iba a ver acrecentado. Al llegar el féretro a Bilbo, a la altura de la calle Ercilla, la Policía cargó contra el furgón, hiriendo a unas 30 personas, incluidos los familiares que llevaban el cuerpo del preso. Los uniformados se llevaron el féretro al cementerio de Derio. Años después, se repetiría con la llegada de los restos de Lasa y Zabala al aeropuerto de Hondarribia y al camposanto de Tolosa.

«Itziarren semea» en el corredor

Se llamaba Andoni Arrizabalaga y era de Ondarroa, pero la canción lo rebautizó para la historia como «Itziarren semea». Sufrió torturas en 1969 en los cuartelillos de su pueblo, Zarautz y Donostia, durante largas semanas. Luego fue condenado a muerte en un Consejo de Guerra en Burgos en 1969. «Cuando me lo comunicó el abogado, fui yo quien tuvo que tranquilizarle a él», explicaba después. La pena capital quedó conmutada, pero del «corredor de la muerte» pasó al penal de Puerto de Santa María (Cádiz), donde estuvo hasta abril de 1977.

Muerto por el juicio de Burgos

La respuesta en Euskal Herria y el ámbito internacional contra el proceso de Burgos es muy conocida, pero no tanto que las protestas dejaron una víctima mortal. Gipuzkoa fue el territorio más convulsionado por el juicio militar, y las movilizaciones concluyeron con cuatro heridos de bala por la Guardia Civil y la Policía Armada. Un joven de Eibar, Roberto Pérez Jauregi, moriría el 8 de diciembre por las heridas producidas cuatro días antes. Ocurrió en el monte, sin testigos. Los médicos hablaron de un disparo a bocajarro. La Policía sólo permitió a la familia llegar al cementerio para despedirlo.

400 detenidos sólo en Ondarroa

Además de historias, Euskal Memoria ha recopilado testimonios, estadísticas, análisis y datos, muchas veces recabados ya antes en los pueblos por iniciativa colectiva. Uno de los más significativos llega de Ondarroa, donde se han certificado hasta 400 detenciones por motivos políticos durante estos 50 años, para una población que apenas supera los 8.000 habitantes. El historiador Iñaki Egaña traza una comparación con México, por tomar una referencia: mientras en aquel país la tasa de presos por motivos políticos sobre el total de población es de 0,4 por 100.000 habitantes, en Euskal Herria se eleva a 25. «O somos la reencarnación de Lucifer o el déficit democrático español es espectacular», concluye.

La cara solidaridad con los vascos
En 1972, en apoyo a refugiados vascos, un joven de ascendencia vietnamita consumó su amenaza y se inmoló en Biarritz. Otro tanto hizo un ciudadano francés en 1975 ante el Consulado español en Pau, en protesta por los juicios contra los vascos que derivaron en fusilamientos. En 1976, un viandante murió en Roma por disparos policiales en la protesta por la matanza de Gasteiz. Y en 1994, Fernando Morroni y Roberto Facal fallecieron en Montevideo, también por defender a los refugiados vascos.

Para mayor información acerca de Euskal Memoria sigan este enlace.


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miércoles, 22 de julio de 2009

Desaparición Forzada en el Estado Francés

Desde Basque Left nos han hecho llegar este comunicado de Behatokia:

El caso Jon Anza Ortuñez

Nuevo caso de desaparición forzada en el Estado Francés

1. HECHOS

El ciudadano vasco Jon Anza Ortuñez, de 47 años de edad, se encuentra desaparecido desde el día 18 de abril de 2009.

Jon Anza Ortuñez es natural de Donostia-San Sebastian, aunque en la actualidad vivía en la localidad de Ahetze, en la parte vasca del territorio del Estado francés.

El día 18 de abril, a las 7:00 de la mañana, se subió al tren que une Baiona con Toulouse, y no se ha vuelto a saber nada de él. Con posterioridad, la organización armada ETA hizo público un comunicado donde afirmaba que Jon Anza debía reunirse con dicha organización ese mismo día por la mañana.

Jon Anza Ortuñez militó en la organización ETA, estando privado de libertad en el Estado español por su militancia entre los años 1982 y 2002.

2. ALGUNOS DATOS A TENER EN CUENTA

El día 16 de mayo de 2009, la familia, la abogada y una persona vinculada al Movimiento Pro Amnistia del País Vasco ofrecieron una rueda de prensa en Baiona donde se dio informaba de la desaparición de Jon Anza mostrando su preocupación por este hecho. La compañera sentimental de Jon, según relató en la citada conferencia ante la prensa, acompañó a Anza a la estación de tren y vio cómo se subía al mismo.

Jon tiene una enfermedad que le impide la visión y que necesita de atención médica permanente, por lo que a su compañera le extrañó de sobremanera que no apareciera a la cita que tenía con el médico el día 24 de abril. Jon le había dicho que iba a visitar a unos amigos.

La abogada de la familia, Maritxu Paulus Basurco, comunicó que se había puesto una denuncia penal para encontrar a Jon en base al artículo 74.1 del Código Penal francés. Esta denuncia ya tiene asignado una Fiscal.

A los pocos días de la conferencia de prensa de la familia y abogados, la organización ETA emitió un comunicado donde decía que Jon tenía una cita con su organización. Es más, ETA decía tres cosas más:

- Que Jon era militante de su organización.

- Que la policía española lo sabía por un hallazgo policial a principios de 2009 donde se habían hallado las huellas dactilares de Jon. Ese hallazgo no se había comunicado a la prensa por parte de la policía española.

- Que Jon llevaba una cantidad de dinero para esa organización.

ETA manifestaba que la desaparición de Jon era responsabilidad exclusiva de los aparatos represivos de los Estados español y francés.

Pocos días después, se encontraba un cuerpo sin vida en un río del País Vasco francés. La Fiscal del caso en Baiona, procedió a su identificación pensando que se podía tratar de Jon, pero no resultó así.

La familia de Jon, en declaraciones a la prensa del día 13 de junio de 2009 (www.gara.net), culpaba a los aparatos represivos de ambos Estados de la desaparición de Jon.

3. PRECEDENTES DE GUERRA SUCIA EN EL PAIS VASCO

3.1. Precedentes históricos

El conflicto político que vive el País Vasco, tiene también su lista de desparecidos; Todos ellos, en el País Vasco Francés.

Desde el 23 de julio de 1976, falta Eduardo Moreno Bergaretxe. Desapareció cuando iba a una cita con ETA-Político Militar (organización que desaparecería a principios de los 80). 33 años después, neofascistas italianos han declarado en un procedimiento abierto en la Audiencia Nacional española que en esas fechas, secuestraron a un vasco a quien torturaron e hicieron desaparecer.

Desde el 11 de junio de 1980, falta José Miguel Echeverría Alvarez, "Naparra", militante de los Comandos Autónomos Anticapitalistas (organización que desaparecería a principios de los 80). A día de hoy no se tiene ninguna pista de su paradero.

El 7 de agosto de 1983, tras un tiroteo con la policía francesa, desapareció el militante de Iparretarrak (organización desaparecida a finales de los 90) Jean Louis Larre.

Cabe mencionar que durante años estuvieron desaparecidos los militantes de ETA, Joxi Zabala y Joxan Lasa. Ambos aparecieron en un cementerio de Alicante gracias a la tenacidad de un enterrador de aquel cementerio, que estuvo pendiente de dos cuerpos que llegaron sin identificar, y que eran los únicos que había enterrado sin saber los nombres. Los cuerpos presentaban signos de terribles torturas y fueron enterrados en cal viva. Fueron condenados altos funcionarios del gobierno del PSOE de aquellos años.

3.2. Precedentes Recientes

En diciembre de 2008, el exiliado político Juan Mari Mujika, relató que fue secuestrado por unas personas que se presentaron como policías y que le tuvieron retenido por un espacio de tiempo de dos horas. Este caso se denunció ante la fiscalía del Estado francés.

Recientemente, el expreso político vasco Lander Fernández también denunció haber sido secuestrado por policías españoles, aunque en este caso dijeron que eran policías autonómicos vascos.

4. QUÉ DICE EL GOBIERNO ESPAÑOL.

Para todos los organismos encargados de denunciar la represión que ejercen ambos Estados contra el sector más combativo del País Vasco y su población en general, la desaparición de Jon Anza Ortuñez es un claro caso de guerra sucia. Por desgracia, todo apunta a que ha sido secuestrado por aparatos policiales del Estado español o francés, o ambos.

El Ministro de Interior español, Alfredo Pérez Rubalcaba, en comparecencia de prensa del día 15 de junio de 2009, desmintió que las Fuerzas de Seguridad del Estado tuvieran algo que ver con la desaparición de Jon Anza.

Tal y como hicieran diarios de derechas españoles, el Ministro de Interior español dejó caer la idea de que Jon Anza Ortuñez, se haya escapado con el dinero que ETA dijo llevaba encima. Una auténtica calumnia y barbaridad para los allegados de Jon Anza.

5. LO QUE URGE

En el mejor de los casos, los gobiernos español y francés y suponiendo que no hayan tenido nada que ver con la desaparición de Jon, deberían buscar a fondo a una persona que está desaparecida. Culpar a ETA o al propio Jon de su desaparición, no es más que un juego macabro.

Es por ello, que habiendo pasado ya tanto tiempo de su desaparición, no nos queda sino emplazar a que encuentren con vida a Jon, y a que sean depuradas las responsabilidades que correspondan con relación a su desaparición.

Observatorio Vasco de Derechos Humanos - Behatokia
Julio de 2009


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viernes, 17 de octubre de 2008

Askapena : El Nacimiento de Askapena

En el escrito que reproduzco a continuación los compañeros de Askapena describen el como es que llegaron a formar esta iniciativa, aquí lo tienen:

herrien mundurantz
Euskal Herria internazionalista


BOGA!


EL NACIMIENTO DE ASKAPENA


Siguiendo el esquema del trabajo de combinar bogas de actualidad con unos más "históricos", expondremos en este documento la coyuntura internacional y nacional en la que se enmarca el nacimiento, en 1987, de la organización internacionalista vasca Askapena.

Coyuntura internacional

Durante la década de los 80 se mantiene con toda crudeza la guerra fría en la que el imperialismo norteamericano va ganando terreno. Lenta pero implacablemente, va resquebrajando la unidad y la moral de lo que se entendía como Bloque Socialista. Neutralizada la repulsa mundial a los golpes militares en Latinoamérica, el imperialismo gestiona la nueva y favorable situación en los países "saneados" (Uruguay, Argentina, Chile). Durante esta etapa, el foco de confrontación imperialismo- antiimperialismo se traslada a Centroamérica. En esta zona se vive un proceso muy duro: el exultante idealismo de la década anterior tiene que medirse con la cruda realidad de un imperio que se empleará a fondo para acabar con los movimientos insurreccionales.

Nicaragua es un referente que provoca grandes simpatías a nivel mundial. En el ámbito de las relaciones internacionales, se aproxima al Movimiento de Países no Alineados. Para los movimientos revolucionarios de El Salvador, Guatemala y, en menor medida, Honduras, es un aliciente y un respaldo. Para el pueblo y el gobierno cubanos, un nuevo espacio libre al que había que apoyar para que se consolidara el gobierno sandinista. Para el pueblo nicaragüense, la oportunidad de materializar los muchos sueños que abrigaron durante los años de guerra contra Somoza. Para el imperialismo, liderado por Washington, un frente virulento y amenazante que había que liquidar.

El 23 de enero de 1981, a los 10 días de iniciar su mandato, Reagan cancela la entrega de los últimos quince millones de dólares de un préstamo pendiente. Es la primera medida contranicaragüense de carácter económico a la que le seguirán otras: el 10 de febrero cancela la compra de 60.000 toneladas de trigo, el 1 de abril corta todos los créditos a Nicaragua y en 1982 veta los préstamos de otras instituciones financieras que controlaba. El bloqueo económico es el primer paso de la política agresiva por la que apuesta la nueva administración. En 1981, Nicaragua se ve abocada a otra guerra promovida desde el exterior. Muchos miembros de la ex Guardia Nacional, reforzados por mercenarios, se organizan como ejército "contra" en las fronteras de Honduras y, desde ahí, emprenden un acoso militar al incipiente proceso revolucionario. La población civil, las cooperativas campesinas, los transportes y escuelas son blanco de estos ataques. El nuevo gobierno tiene que desviar recursos que no tiene para reparar los destrozos que ocasionan los sabotajes de la contra. Y, además, se ve obligado a adoptar medidas muy impopulares: imponer el Servicio Militar Obligatorio para incrementar el contingente del Ejercito Popular Sandinista. También tiene muy mal encaje el traslado de 42 comunidades de miskitos a un asentamiento conocido como Tasba Pri.

El malestar que genera este tipo de medidas es aprovechado por los sectores de la contra política -muy destacado el papel de la iglesia- que los utilizan para deslegitimar al Frente Sandinista y restarle la base social. A medida que se va materializando el proyecto surgen continuas tensiones tanto con el empresariado como con organizaciones y grupos de izquierda. Los primeros consideran que la revolución se ha marxistizado, los segundos, que se ha descafeinado. Nunca se recondujeron estas diferencias, más al contrario, se fueron agudizando. En las elecciones de 1990 el Frente Sandinista fue derrotado por una coalición que encabeza Violeta Chamorro. Pero estos datos quedan fuera del tiempo que contemplamos.

En Guatemala se producen durante esos años dos luchas simultáneas. Por uno lado, se vive una intensa lucha de poder entre los distintos sectores de de la oligarquía y el ejército. Por otro lado, se sigue desarrollando una lucha terrible de los aparatos del Estado contra el movimiento guerrillero. En 1982 toma el poder el militar Efraín Ríos Montt, el pastor evangélico sanguinario que llegó a decir respecto a los indígenas "si están de acuerdo con nosotros, que se unan y si no están de acuerdo con nosotros, hay que matarlos". Al comienzo de la década, la guerrilla contaba con 25.000 combatientes. Los norteamericanos dirigían la guerra y aplicaron en Guatemala métodos que habían ensayado en Vietnam: las patrullas de autodefensa civil (PAC), "polos de desarrollo", "aldeas modelo"... experiencias para separar a la población civil de los núcleos guerrilleros, aislarlos a estos privándolos del respaldo social con que contaban y así poder exterminarlos sin contemplaciones. La Conferencia Episcopal de Guatemala denunció la militarización de la vida civil y las masacres que se estaban cometiendo.

Dos años más tarde se produce un golpe militar mediante el cual Humberto Mejía desplaza a Ríos Montt. Se inicia un periodo constituyente, se celebran elecciones en base a la nueva Constitución aprobada en 1985; en enero de 1986 accede a la presidencia del país un civil, Vinicio Cerezo. La URNG concede una oportunidad al nuevo gobierno e interrumpe por un tiempo la actividad armada. En nuevo Gobierno exige a las organizaciones armadas que se desarmen para poder iniciar las conversaciones. Estas comprueban que no hay por parte del Gobierno verdadera voluntad negociadora. Esta impresión es confirmada posteriormente por un representante gubernamental "lo que llamábamos diálogo era un eufemismo para conseguir la desmovilización". La actividad armada se reanuda, el ejército se rearma, las conversaciones de paz continúan pero todo ello corresponde a un tiempo posterior al que estamos analizando.

El Salvador conoce una trayectoria insurreccional muy tortuosa. La ofensiva de 1981 que fue presentada como ofensiva final, fracasó. No se consiguió la insurrección generalizada que se esperaba. Se produjeron muchas bajas y se agudizaron las enormes diferencias que existían entre los grupos que conformaban el FMLN. Una de las expresiones más cruentas de estos desacuerdos fueron los asesinatos en 1983 de Ana María y de Marcial, cuadros muy significados del las FPL. El año siguiente, 1984, el Presidente Duarte abre un proceso de conversaciones con la guerrilla; se produjeron dos encuentros que no dieron el resultado apetecido pero que abrieron las perspectivas de una acuerdo de paz. Mientras se producen los primeros escarceos negociadores la guerra se mantiene con toda su crudeza. Varias ofensivas generales del FMLN confirman la incapacidad de derrotar militarmente a un ejército sostenido por el imperialismo. Se calcula en más de 1.000 millones de dólares, amen de asesores, material bélico... la ayuda que destinó Estados Unidos al ejército salvadoreño para mantener a raya la rebelión. En 1987 es el FMLN el que presenta una propuesta de paz condensada en 18 puntos. En 1989 el FMLN presenta en Washington su plataforma para negociar el final de la guerra. Hechos que trascienden el tiempo que estamos analizando.

Coyuntura nacional

El período comprendido entre el 1980-87 es muy clarificador en el panorama político vasco. De los partidos nacidos en la década anterior, alguno de ellos desaparece: Langile Abertzale Iraultzaileen Alderdia (LAIA) se disuelve en 1984; el Partido Comunista Vasco (EPK) y Euskal Iraultzarako Alderdia (EIA) acuerdan en 1981 su confluencia y reconversión en Euskadiko Ezkerra.

EMK nace en 1983 al desvincularse del Movimiento Comunista de España. Mantiene su dinámica de trabajo aunque ensaya varias fórmulas buscando buenos resultados electorales: participa en la coalición Auzolan (1983-86) para reconvertirse en Navarra en la organización Batzarre (desde 1987 hasta ahora). LKI participa también en distintas coaliciones electorales hasta que en 1991, lo mismo que EMK, se disuelven para dar lugar a Zutik.

El espacio político de la izquierda abertzale experimenta durante esos años un importante proceso de asentamiento. Herriko Alberdi Sozialista Iraultzailea (HASI) se ha consolidado (1983) como partido comprometido en el proyecto de la izquierda soberanista y está muy presente en las estructuras de Herri Batasuna. Langile Abertzaleen Batzordea (LAB) reconsidera su decisión anterior y en 1980 se reincorpora a KAS. En 1985, tras un intenso debate, se reafirma en la lucha frontal contra los enemigos de pueblo y de clase. Se produce un importante reforzamiento interno y una expansión continuada abriéndose, como espacio sindical, a las distintas luchas sectoriales. Desde 1980 la Koordinadora Abertzale Sozialista (KAS) queda estructurada como bloque dirigente de la revolución vasca. Dicho bloque cuenta con un colectivo armado (ETA), un movimiento de comités de lucha popular (ASK), un sindicato (LAB), una organización juvenil (Jarrai) y , desde 1988, un colectivo feminista (EGIZAN). En su manifiesto fundacional, KAS contempla el internacionalismo como uno de sus rasgos identitarios.

Simultáneamente, se va consolidando la coalición electoral Herri Batasuna (HB) que recoge el voto a favor de un proceso rupturista. En marzo de 1979, y a pesar de incluir personas presas en sus listas, obtiene un impensado éxito electoral. El conglomerado entendido como Movimiento de Liberación Nacional Vasca (MLNV) va adquiriendo una fortaleza que alarma al Estado. Este sujeto político supone un serio riesgo para su proyecto de transición sin cambios. En esta década la represión del Estado se va a cebar en los diferentes sectores del MLNV: atentados contra militantes y cargos de Herri Batasuna (1979-80), detenciones masivas de cargos electos (1981) múltiples procesos judiciales (1982), aparición del terrorismo de Estado, los Grupos Armados de Liberación (GAL), asesinato de Santi Brouard, secretario general de HASI (1984).

Los organismos y sectores sociales que conforman el Moviendo de Liberación Nacional Vasco no se dan por vencidos, por el contrario, se reafirman en su apuesta por la independencia y el socialismo. Hacen frente a la violenta represión del estado de diferentes formas: participación en procesos electorales con el lema "Luchamos para vencer" (1982), importantes movilizaciones con el lema "Soberanía Nacional y normalización democrática" (1983), encierros de protesta (catedral de Baiona) y huelga general (1984), campaña para desbloquear el aislamiento "Alegres y firmes en la lucha" (1985), campaña propia "Sí a Euskal Herria, no a la OTAN" (1986) que obtuvo en Hegoalde un rechazo masivo al ingreso, elecciones al Parlamento Europeo (1987) donde se obtuvo un diputado.

Durante los siete años a los que nos estamos refiriendo, se produce un proceso de organización de la izquierda vasca también en Iparralde. Nace Euskal Batasuna (EB) con una perspectiva similar a la de la izquierda soberanista de Hegoalde. Aunque no compartía la estrategia de la lucha armada, apuesta por la consecución de un marco territorial vasco respecto al Estado francés. Ezkerreko Mugimendu Abertzalea (EMA) surge en 1985; no consideraba necesario desmarcarse de la lucha armada para conseguir sus objetivos. En 1988, EB y EMA presentan listas conjuntas a diferentes comicios electorales de Iparralde. La organización armada Iparretarrak, permaneció silenciosa entre 1981 y 1983 pero reanudó su actividad armada a partir de ese año.

Dado el tema que nos ocupa, merece la pena incidir en la proyección y reconocimiento internacional que, durante esos años, va consiguiendo el Movimiento de Liberación Nacional Vasco. En la campaña que desarrolla en 1982 cuenta, entre otros, con el respaldo de Lola Grimau; se trata de la hija de Julián Grimau, dirigente del Partido Comunista de España y fusilado en 1963. Cuando hace su aparición el GAL (1984) se hace una recogida de firmas de adhesión a un documento "A los Pueblos y Naciones del Mundo"; las muchas firmas recogidas fueron entregadas al Presidente del Parlamento Europeo. La campaña que se desarrolló en 1985 "Alegres y firmes en la lucha" contó con significativas adhesiones de fuera de Euskal Herria: el secretario de CCOO del campo andaluz José Antonio Romero, el cantante Ramoncín, los periodistas Álvarez Solis y José Luís Morales... En las elecciones al Parlamento Europeo la Unidad Popular -HB- obtuvo en el Estado español el respaldo de 112.000 votos.

En esta línea de apertura a los escenarios internacionales, merece destacar la participación en la Conferencia de Naciones sin Estado de Europa (CONSEU). Esta iniciativa nace en Catalunya en 1980 para crear un marco europeo en defensa de las naciones sin Estado de Europa. La Unidad Popular -HB- participó activamente en un encuentro de París donde participaron numerosos grupos europeos. Este encuentro dio lugar a la Conferencia de Naciones Sin Estado de Europa Occidental (CONSEO) que celebró su primera Asamblea en Barcelona (1985) El intenso trabajo internacional del MLNV era evidente en los multitudinarios Aberri Eguna (día de la patria) de aquellos años a los cuales acudían amplias representaciones del ámbito internacional. También se consiguió el reconocimiento oficial del Frente Sandinista y de otras fuerzas revolucionarias.

El nacimiento de Askapena

La Coordinadora de Comités de Solidaridad de Euskadi desarrollo, desde su orígenes, un trabajo importante de concienciación, sensibilización y movilización. Fue abriendo una red de contactos con los medios de comunicación para hacerles llegar la información sobre los acontecimientos que consideraba de interés y la valoración sobre los mismos. En ocasiones distribuía la información de los Frentes y, en otras, era la propia Coordinadora la que ofrecía artículos de opinión suscritos por ella. Estuvo muy presente en la calle por medio de concentraciones, manifestaciones, carteles, murales, mesas de información y de venta de materiales de forma que la sociedad tuviera a su alcance una información objetiva. Inicialmente, era la propia Coordinadora la que promovía actos, exposiciones, proyecciones de carácter informativo... A medida que iba consolidándose el reconocimiento social, actuaba en respuesta a las numerosas demandas de actos públicos, charlas, mesas redondas organizadas por otros grupos y que requerían la presencia de algún miembro de la Coordinadora o de algún experto que ella pudiera facilitar. Dada la autoridad moral que le concedían las diferentes fuerzas políticas y sociales, la Coordinadora convocó en numerosas ocasiones unidades de acción para que las distintas organizaciones aunaran esfuerzos respecto a alguna iniciativa de solidaridad concreta.

Otra de sus labores fue la de acoger y abrir puertas a las diferentes delegaciones de los países en conflicto. Las organizaciones en lucha consideraban en aquel tiempo de gran interés las giras por Europa con la finalidad de trasladar información directa del proceso y también de recaban fondos. La Coordinadora ofrecía toda su infraestructura y contactos para que dichas giras obtuvieran el máximo resultado al menor costo posible.

El bloqueo económico que el imperialismo había impuesto al proceso sandinista obligó a derivar una gran cantidad de tiempo y esfuerzo para paliar las carencias económicas. Se promovieron campañas de recogida de los materiales más diversos respondiendo a las demandas que llegaban desde Nicaragua. Aunque se intentaba dar a estas campañas un componente político, actuábamos en ocasiones como organizaciones de beneficencia. Se estableció una red de envíos para hacer llegar estos materiales a sus destinatarios. Se promovió la presencia de brigadistas que acudieran a Centroamérica. Sobre todo a Nicaragua, para colaborar en la reconstrucción. Se trabajó en la línea de apoyo a proyectos concretos financiados desde la Coordinadora.

Aunque pudiera resultar paradójico, este trabajo solidario con Centroamérica dinamizó las relaciones de Euskal Herria con Europa. Por un lado, se establecieron contactos con otros grupos integrados en la Coordinadora Europea de Solidaridad con Nicaragua. Por otro lado, se aprovecharon los viajes de brigadas para reforzar estos contactos. También pudieron constatar los brigadistas vascos el rechazo de los brigadistas españoles a que viajaran como realidades nacionales diferenciadas. Durante aquellos años, y en contra de lo que suele creerse, no fue sólo Centroamérica -y menos aún Nicaragua- el único polo de referencia del internacionalismo vasco. También se abrió el horizonte hacia otros pueblos y otros procesos. La Coordinadora se convirtió en referente para los representantes de otros procesos que estaban afincados en el Estado y promovían redes de solidaridad: Pueblo kurdo, saharaui... Bastantes de las delegaciones que nos visitaban, por ideología o por falta de información, eran muy reacias a dar a la Coordinadora tratamiento de organización nacional. Buscaban el respaldo del PSOE -en el poder desde 1982- y sabían que las relaciones con los vascos de izquierda serían mal vistas en los ámbitos oficiales donde ellos buscaban apoyos. La Coordinadora mantuvo una relación estrecha con personas que desempeñaban algún grado de representación del MIR chileno y que se hacían presentes en Euskal Herria.

Este trabajo unitario e intenso no estuvo exento de contradicciones, alguna de ellas, insalvable. Progresivamente, y con distinto grado de aceptación por parte de la militancia, fue cambiando la caracterización de la Coordinadora definiéndose como organización nacional y diferente a la del Estado español. Por otro lado, las tensiones que se producían en los países centroamericanos tenían su reflejo en la Coordinadora: el Gobierno Sandinista concedía en Nicaragua un reconocimiento preferente al MLNV, y mantenía fuertes tensiones con grupos de izquierda de su país; grupos con los que se identificaban sectores integrados en la Coordinadora; cada vez era más intenso el debate ¿apoyamos al pueblo nicaragüense o al Gobierno sandinista como expresión más cualificada de ese pueblo? Otro tanto sucedían con el apoyo al FMLN. Las severas fracturas que se mantenían en su seno también se trasladaron a la Coordinadora; las diferentes delegaciones, tras una apariencia unitaria, aprovechaban las afinidades con determinados sectores de la Coordinadora para canalizar los apoyos con intencionalidad partidaria; incluso se produjeron intentos para crear una red solidaria paralela. Influyó también la rivalidad dentro de las distintas tendencias de la izquierda vasca para ganar referencialidad, las diferentes valoraciones respecto a la lucha armada en Euskal Herria. La interlocución preferente con los distintos Frente daba lugar a continuos recelos. Otro foco de fricciones eran los proyectos a apoyar; cada brigadista que regresaba y cada una de las tendencias incorporadas en la Coordinadora trataban de hacer valer la prioridad de sus proyectos. La débil dirección de la Coordinadora se veía desbordada por las iniciativas particulares que se promovían en su nombre y con las que todo el colectivo se veía comprometido.

Pero hubo un elemento que condujo a la Coordinadora a un callejón sin salida. Se trataba de una crisis de madurez y de identidad. En sus orígenes se había optado por una caracterización bastante genérica para salvaguardar la unidad entre la diferentes sensibilidades. Los años y el trabajo internacionalista realizado elevaron el nivel de conciencia de muchos de sus participantes. Se sentían parte de un pueblo que lucha de mil formas para conseguir la independencia y el socialismo. Concebían la relación con los Frentes de lucha desde experiencias afines; cada vez eran más las compañeras y compañeros que luchaban por una Euskal Herria soberana y socialista. Entendían el
internacionalismo como uno de los rasgos fundamentales en la construcción nacional en la que se sentían implicados (varios militantes internacionalistas están hoy presos en las cárceles españolas y una compañera murió acribillada por la policía vasco española del PNV). Para todo este contingente militante -cada vez con más peso y presencia- la difusa caracterización de los Comités de Solidaridad les resultaba insuficiente.

Definitivamente, la Coordinadora de Comités de Solidaridad de Euskadi les quedaba corta. Reclamaban un movimiento internacionalista mucho más entroncado en el proceso de liberación nacional y social que vive nuestro pueblo. Por eso, y para eso, nació Askapena en octubre de 1987.

www.askapena.org


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miércoles, 6 de agosto de 2008

Cadena Perpetua

La cadena perpetua es una realidad lacerante para los presos políticos vascos. La iluminada y progresista Europa se hace de la vista gorda y los distintos organismos internacionales que supuestamente actúan como garantes de los derechos humanos se auto-engañan clamando a los cuatro vientos que España es una democracia.

Estos dos textos al respecto han sido publicados en Rebelión.

Un artículo:



PSOE y PP descartan asumir la cadena perpetua en su pacto

Ramón Sola


Tras las demandas de abrir el debate lanzadas desde la dirección del Consejo General del Poder Judicial, el PP rechazó ayer plantear la instauración legal de la cadena perpetua contra los vascos, al asumir que sería inconstitucional. Sin embargo, ésta ya se aplica en la práctica. Los cumplimientos de condena son más largos que en países europeos donde sí se contempla. Y el ministro Rubalcaba se acaba de jactar de que Arkaitz Goikoetxea "saldrá a los 68 años".

Federico Trillo, portavoz de Justicia del PP, confirmó ayer en "El País'' que su partido no tiene intención de plantear al PSOE la instauración legal de la cadena perpetua contra ETA. "En la interpretación más estricta de la Constitución no cabe la pena de reclusión perpetua", afirmó. La afirmación podía tomarse como una noticia de calado, sobre todo después de que el portavoz del Consejo General del Poder Judicial, Enrique López, abogara la víspera por abrir ese debate. Pero no hay noticia, porque la cadena perpetua es una realidad en la práctica contra los presos vascos tras la reforma del Código Penal de 2003 -que elevó el cumplimiento de penas a 40 años- y la posterior imposición de la acumulación de penas -la denominada "doctrina Parot"-.

La existencia de facto de esta cadena perpetua es reconocida incluso desde el PSOE. Hace cinco años, cuando el PP impulsó y el PSOE asumió la elevación del máximo de cumplimiento a 40 años, el responsable de temas de Justicia y futuro ministro Juan Fernando López Aguilar afirmó que tal medida equivalía a la reclusión de por vida.

Pero no hay que irse tan lejos. Anteayer, el ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, remarcó que los actuales detenidos son juzgados con un Código Penal más duro que el que se aplicó a Iñaki de Juana, y en este contexto saludó que Arkaitz Goikoetxea, arrestado recientemente en Bizkaia, "saldrá de la cárcel con 68 años [ahora tiene 28]". ¿No es la suya una cadena perpetua en toda regla?

Los defensores de una instauración expresa de la cadena perpetua en el marco legal español se aferran habitualmente a los ejemplos del Estado francés, Alemania, Gran Bretaña o Italia. El propio Federico Trillo exponía ayer que "la reclusión perpetua es perfectamente democrática y está vigente en países como Alemania, aunque en España es de dudosa constitucionalidad". Pero lo que nadie dice es que en ninguno de estos países se imponen periodos de cumplimiento de condena tan largos como los que siguen padeciendo Joxe Mari Sagardui, Gatza -28 años- o Jon Agirre Agiriano -27, pese a hallarse enfermo-. Tampoco se dice que prácticamente nadie, ni siquiera los condenados a varias cadenas perpetuas acumuladas, superan los 20 años de reclusión, uno y medio menos de los atravesados por De Juana. Ni citan que, dando por bueno lo afirmado por Rubalcaba, Arkaitz Goikoetxea pasará entre rejas tanto tiempo como un activista de la RAF y otro de Acción Directa juntos.

Europa

Justo el sábado, día en que era excarcelado Iñaki de Juana tras la condena añadida por escribir artículos de prensa, recuperaba también la libertad Nathalie Ménigon, militante de Acción Directa. Ambos han pasado 21 años en la cárcel y en condiciones severas de aislamiento. Ménigon pudo pasar el último año de condena en régimen de semilibertad -podía salir durante el día y volver a la cárcel para dormir-, aunque al contrario que De Juana ahora sigue sometida a algunas medidas de control. Como se aprecia, la cadena perpetua que se le había impuesto no ha hecho que supere el tiempo de estancia en prisión de Sagardui, Agirre o De Juana.

Según el Código Penal francés de 1994, los condenados a reclusión de por vida pueden salir en libertad a partir de los 15 años, e incluso a partir de los 10. No fue ése el caso de los vascos: Filipe Bidart pasó 19 años preso y sigue sometido a una especie de confinamiento, y Gabi Mouesca llegó a estar durante 17 años en situación de preventivo.

El PP parece apostar ahora por este modelo contra los vascos que fueron condenados antes de que el cumplimiento se estirara hasta los 40 años. Al parecer, ofrecerá al PSOE una reforma en la que se extreme el control sobre los ex presos, y en este ámbito la presión ejercida contra De Juana desde el sábado parece un primer ensayo.

En Gran Bretaña o Alemania existen también condenas a cadena perpetua, pero no periodos de cárcel reales como los impuestos por Madrid. Londres ha convertido la life sentence en una pena real de 25 años como máximo. Berlín sentenció también, a través de la Corte Constitucional, que estos condenados deben tener siempre una opción de libertad condicional, por lo que las penas se revisan a los 15 años; castigados por varios delitos de "terrorismo" han salido a la calle tras algo más de dos décadas en prisión.

Un juez pide "no tocar nada"

Aunque el debate retórico sobre la cadena perpetua se deje a un lado, parece evidente que PSOE y PP usarán el efecto mediático del caso de Iñaki de Juana para proceder a alguna reforma legal. Hay otra cuestión curiosa al respecto: tras debatirse durante varios días sobre la necesidad de imponer penas de alejamiento de las víctimas a los ex presos, "El País'' matizaba el sábado que éstas ya se están aplicando en las condenas de la Audiencia Nacional desde 2005. La anécdota deja clara la superficialidad y falta de rigor del debate público.

El juez del Tribunal Supremo José Antonio Martín Pallín es una de las escasas voces discordantes. Ayer defendió "no tocar ni una sola coma de la ley", y alertó de que "una presión mediática excesiva puede llegar a ser peligrosa".

Estado español

Joxe Mari Sagardui "Gatza"

Este vecino de Zornotza es el preso que más tiempo lleva entre rejas en toda Europa: supera ya los 28 años, uno más que el líder anti-apartheid sudafricano Nelson Mandela, según se recordó en el homenaje tributado este año. Sagardui fue encarcelado en julio de 1980. En 1993 intentó fugarse de la cárcel de Granada. Su fecha prevista de excarcelación no ha dejado de atrasarse, una y otra vez. Ahora se habla de 2011. Entró con 22 años y saldría, en ese caso, con 53.

Estado francés

Nathalie Meningon

Esta militante de Acción Directa fue excarcelada el martes desde Seysses. En 1989 se le impuso una cadena perpetua. Finalmente ha cumplido 21 años de cárcel, de la que sale enferma de hemiplejia, aunque durante el último sólo acudía por la noche. Se le han impuesto restricciones especiales, como la imposibilidad de salir del Departamento de Alta Garone y de hablar en público sobre Acción Directa.

Filipe Bidart

Condenado también a dos cadenas perpetuas por pertenecia a la organización Iparretarrak, Bidart fue excarcelado en febrero de 2007 tras más de 19 años entre rejas y un sinfín de peticiones y de aplazamientos. Se le ha impuesto también un lugar de residencia -Beziers-. Una vez libre, el juez de París llamó además al ex preso baigorriarra para imponerle nuevos vetos, entre ellos el de hablar con determinadas personas.

Alemania

Brigitte Mohnhaupt

Activista de la RAF, pasó 24 años en prisión, hasta febrero de 2007, tras habérsele impuesto cinco cadenas perpetuas por atentados contra banqueros, empresarios, abogados o soldados estadounidenses. Algunos medios denunciaron que no se había arrepentido, pero tras su salida no hubo presión mediática sobre ella. Dejó la cárcel con 57 años. Eva Haule, compañera de organización, pasó 21 años presa.



Y la editorial de Gara:




La cadena perpetua ya está instaurada


Resulta completamente obsceno el debate suscitado en torno a la viabilidad o conveniencia de establecer la cadena perpetua en el Estado español. La falsa polémica, generada de nuevo a raíz del excarcelamiento de Iñaki De Juana, es grave por recurrir como modelo a seguir a los estados más retrogrados de EEUU, donde una persona puede llegar a morir encarcelada. Pero sobre todo es grave porque oculta que, en el caso de los vascos, la cadena perpetua ya está instaurada de hecho y que, además, su aplicación es más radical que la que se realiza en aquellos países del entorno europeo donde esa pena está inmersa en los códigos legales.

Y es que, en la esfera pública española, la delgada línea que distingue la ignorancia de la maldad se diluye. Saltando a la comba sobre esa línea, tenemos juristas de relumbre como López Garrido que asumen sin complejos que la cadena perpetua ha sido impuesta de facto, sin los costes que hubiese supuesto hacerlo de iure. Tenemos también ministros de Justicia que admiten que si no existe causa siempre se pueden construir imputaciones. Y, por último, tenemos un ministro de Interior que, al jactarse de que al menos uno de los detenidos en la última redada -por lo tanto alguien aún sin juzgar- saldrá de la cárcel dentro de cuarenta años, avisa implícitamente de que según sus planes dentro de cuatro décadas el conflicto vasco seguirá abierto.

Mientras tanto, los concejales en Euskal Herria del partido de ese ministro, quienes viven en primera persona las consecuencias más duras del conflicto, realizan actos de desagravio siguiendo el guión de la ultraderecha. ¿Acaso no son conscientes de que los responsables de su partido están diciendo que durante al menos otras diez legislaturas la gente va ha seguir viviendo en las mismas condiciones que tienen ellos ahora mismo? ¿Acaso no son conscientes de que alardear de tener a seres humanos cuarenta años en prisión en condiciones inhumanas es propio de una dictadura o de un Imperio, y no de un Estado de Derecho?



Para dejarlo bien claro, el PSOE liderado por Zapatero y el PP lidereado por Rajoy son uno y los mismo. La verdad es que cuando estos tipos hablan de no estar considerando la cadena perpetua en su nuevo pacto contra el pueblo vasco lo dicen a sabiendas de que es un castigo que ya está siendo aplicado. Trogloditas y cínicos eso es lo que son.



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