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viernes, 30 de enero de 2026

Festival Musical por Palestina

Hace unas semanas, durante su concierto del 9 de enero de 2026 en el Estadio Nacional de Santiago, Chile, Bad Bunny rindió un emotivo homenaje al cantautor y activista Víctor Jara, interpretando con mandolina su himno “El derecho de vivir en paz”. El gesto ocurrió precisamente en el histórico recinto, utilizado como centro de detención durante el golpe de estado de Pinochet y su posterior dictadura.

Pues bien, pareciera ser que los máximos representantes del estilo musical caracterizado por su frivolidad de pronto, están tomando consciencia de lo que ocurre en las sociedades de las cuáles surgieron y a las cuáles les dieron la espalda en su obsesiva búsqueda de fama y dinero.

¿Por qué lo mencionamos?

Porque ahora ha sido Rosalía quien, dejando de lado su papel protagónico en la embestida mediática en contra de los derechos sociales, políticos, sexuales y reproductivos de las mujeres, se ha subido al escenario a cantar en solidaridad con el pueblo palestino. En ello, Rosalía se ha colocado por encima del mismísmo Joan Manuel Serrat, rábido defensor del sionismo junto a Joaquín Sabina.

Hablamos de un escenario en el que se ha contado con la presencia del internacionalista vasco Fermin Muguruza.

Lean ustedes la reseña provista por Naiz:


Muguruza, Rosalía, Guardiola, Amaia, Llach... en un gran festival por Palestina en Barcelona

La cultura catalana se ha reunido este jueves en el Palau Sant Jordi de Barcelona para reclamar el fin del genocidio y la libertad de Palestina en el concierto Manifest x Palestina, un acto protagonizado por figuras como Rosalía, Pep Guardiola, Bad Gyal, Amaia, Fermin Muguruza o Eduard Fernández.

La iniciativa Manifest x Palestina ha dado un nuevo aldabonazo internacional en favor de Palestina este jueves noche desde Barcelona con un gran festival que ha reunido a 20.000 personas y ha tenido participación vasca. Desde una plaza cualquiera del Mediterráneo escenificada en el pabellón de Montjuic, el actor Eduard Fernández ha abierto la velada con una conversación con el 'fixer' gazatí Kayed Hammad, quien se ha dedicado a relatar las condiciones penosas que hoy viven sus paisanos mientras se terminaba de llenar el lugar.

En cuanto han dado las 20:00 horas, Pep Guardiola ha tomado la palabra: «Las bombas quieren provocar silencios, que miremos a otro lado, que no demos un paso adelante. Es por eso que nos tenemos que implicar», ha exclamado el entrenador del Manchester City, antes de sentenciar que «todo esto va solo de humanidad, que es lo que está faltando hoy en Palestina».

Las primeras notas musicales han llegado en la voz de la cantante palestina Lina Makoul, quien ha insistido en que solo la creación lleva a la felicidad, justo antes de unirse a la chilena Ana Tijoux, en un giro del pop dulce y reivindicativo al rap sureño 'Somos Sur', repleto de demanda y rebeldía.

«Palestina está viva en cada padre, en cada madre y en cada niño; en cada canción y en cada grito de solidaridad. Por eso pido que sigáis clamando por Palestina», ha rogado a su vez Natalia Ahmad Abu-Sharar, parte de la comunidad Palestina de Catalunya, antes de que se materializara la conexión entre Euskadi, Cataluña y Palestina con Fermin Muguruza, 'Yalah Yalah, Ramallah' y la demanda de «Boicot a Israel».

Un prólogo, dos actos y un epílogo

Tras esto, el blues desértico de Tinariwen, atrapado entre turbantes y envuelto en puesta de sol, ha servido para dar visibilidad a los distintos conflictos en los que está inmerso hoy el pueblo tuareg, mientras que una performance de La fura Dels Baus ha servido como cierre de este prólogo.

El silencio del inicio del primer acto ha quedado roto por el violín de la madrileña Laura Pacios, acompañado por un ensamble a caballo entre el jazz y el flamenco, para que luego la navarra Amaia Romero, sola con su piano en el centro de la plaza mediterránea, dejara caer un velo de ternura en un pabellón salpicado de las estrellas que han formado los miles de linternas de los miles de teléfonos móviles de los miles de asistentes al son de 'Nadie podría hacerlo' y 'Tengo un pensamiento'.

Por su parte, las voces del catalán Xavi Sarrià y de la activista de origen sirio Salma Alhakim se han unido en 'HAYAT / VIDA / حياة', un grito a la vida y la libertad del pueblo palestino; igual que han hecho las de Guillem Gisbert, líder de Manel, y Mushkaa, hoy en silla de ruedas tras lesionarse la rodilla, en '1 CUMBIA AMB EL GUILLEM (1v1)', antes de cerrar el primer acto con un «Puta Israel».

La convicción pop de la palestino-jordana Zeyne ha abierto el segundo acto y ha arrancado uno de los «Free Palestine» más sonoros de la velada, al que ha seguido la dulce 'La symphonie des éclairs' de la francesa Zaho de Sagazan y la balada por el fin de la guerra de la noruega Aurora Aksnes.

Rosalía canta 'La perla' por sorpresa

En medio de la reivindicación ha llegado la sorpresa, cuando las pantallas del Sant Jordi han anunciado a Rosalía, lo que ha desatado que cientos de los sentados en las sillas dispuestas en la pista del pabellón se abalanzaran contra la primera fila.

La catalana, que había recibido críticas estos meses por no posicionarse sobre el genocidio, ha aparecido secundada por cinco músicos, entre guitarras y palmas, para cantar 'La perla' y agradecer a la organización del Manifest x Palestina la invitación al acto.

La irrupción de Rosalía ha servido como antesala al momento urbano de la velada, inaugurado por el 'Primark' de La Zowi y sublimado por Bad Gyal, que primero en solitario ha puesto en pie el Sant Jordi con su 'Fiebre', y luego, acompañada de Morad, ha tirado por 'Así soy'.

Por su parte, el cantante de La Florida, siempre identificado con la causa palestina, ha pedido al público ondear sus banderas entre los versos de ‘Soñar’, a la vez que reclamaba la libertad de la región.

Clamor por la libertad de Palestina

La calma, agradecida en la solemnidad de esta clase de actos, ha regresado con Clara Peya, quien, sentada al piano, ha guiado a Elisabet Casanovas, Laia Manzanares y Miki Esparbé mientras denunciaban los abusos sistemáticos de Israel, un discurso que ha dado entrada a Arab Barghouti, hijo de Marwan Barghouti, encarcelado desde hace 24 años.

Si hay un ejemplo en Cataluña de resistencia cultural, ese es sin duda la Nova Cançó, y Lluís Llach, uno de sus mayores exponentes, quien acompañado de Gemma Humet y Alguer Miquel ha entonado su combativa 'Abril 74'.

El epílogo que ha cerrado las más de tres horas y media de Manifest x Palestina ha comenzado con Oques Grasses sentados en un banco susurrando su preciosa 'La gent que estimo', en uno de los últimos actos en que se espera se pueda ver a la banda de Osona antes de su retiro.

Tras esto, y a demanda del activista (y colaborador de ‘7K’’ David Fernàndez, los cientos de miles de asistentes al Palau Sant Jordi han alzado las cartulinas que reposaban en sus asientos, creando así una bandera Palestina gigante, antes de que Anna Andreu con la 'Canción de Jinete' de Paco Ibáñez y el Ovidi Gran Cor con 'Diguem no' de Raimon pusieran punto y final a la velada cerca de la medianoche.

Todos los beneficios del concierto se destinarán a impulsar y reconstruir proyectos culturales en Gaza y Cisjordania, canalizados a través del PPAN (Palestinian Performing Arts Network) y centros culturales independientes como el Lajee Center (Camp de Refugiados de Aida) y el Dar Qandeel (Tulkarem).




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martes, 14 de octubre de 2025

Naima la Exploradora

Este artículo que les presentamos a continuación y que traemos a ustedes desde el portal denominado Zenda nos lleva de regreso al archipiélago de Svalbard y la muy particular toponimia que ahí se puede encontrar. Además, el texto contiene una muy bonita sorpresa con respecto a lo que es tener la identidad vasca.

Adelante con la lectura:


Qué es un vasco

Ander Izagirre

En julio de 2018 dio muchas vueltas el tuit de un navegante vasco desde Groenlandia: “Todavía no nos lo podemos creer. Hemos visto arder el hielo”. Lo mostraba en un vídeo: al extraer bloques de tierra congelada del fondo marino, el metano atrapado se liberaba y el hielo ardía. Este mensaje, y otros que hablaban de corrientes oceánicas, fósiles marinos, osos polares y auroras boreales, salían de una cuenta anónima (@Artikoan) que tuiteaba en euskera.

Varios medios le pidieron entrevistas pero tardó en concederlas. “Yo publicaba en Twitter sin nombre ni foto, porque pensaba que si la gente me veía, no me tomaría en serio”, me explicó en una videoconferencia desde Tromsø, en la Laponia noruega. “Es que mírame”, me dijo. Y yo la miré: era una mujer joven, de pelo rizado y piel oscura. “Me llamo Naima el Bani Altuna. Ya ves que tengo rasgos árabes. Mi padre es marroquí, mi madre vasca. Cuando empecé a tuitear, tenía 24 años. La investigación oceánica es un ámbito muy masculino, de hombres blancos, y yo a veces me sentía fuera de lugar en las expediciones, en el laboratorio o dando clases en una universidad noruega, donde no se esperaban a alguien como yo y me costaba hacerme un sitio…”.

En Bilbao le preguntan a menudo de dónde es. “¿Yo? De aquí, de Bilbao”. Ya, pero cuál es tu origen, de dónde has venido, cómo es que hablas tan bien euskera. “¡Es que soy vasca! Muchos tenemos padres y madres que llegaron de otras partes. Hemos nacido aquí, hemos estudiado aquí, hablamos la lengua de aquí, somos de aquí”. Naima el Bani ha seguido una carrera académica, ha investigado en universidades del País Vasco, Francia, Canadá y Noruega, emprende expediciones oceanográficas por el Ártico, y nunca olvida el privilegio de tener un pasaporte que abre fronteras: “Lo tengo porque mi padre emigró, la gran aventura fue la suya, no la mía. Mis primos marroquíes nunca han podido viajar ni estudiar, ni siquiera pueden venir a visitarnos a Bilbao, esa desigualdad de oportunidades es terriblemente injusta”.

Mientras navegaban cerca de las islas Svalbard, en pleno Ártico, Naima el Bani  vio un glaciar y fue corriendo adonde sus colegas para pedirles que le sacaran una foto. Le preguntaron por qué se había emocionado tanto. “Porque aquel glaciar es el Biscayarfonna, el glaciar de los vizcaínos”. Les contó que hace cuatrocientos años los vascos navegaban cuatro mil kilómetros en sus barcos de madera hasta estos parajes congelados, para cazar ballenas, y que quedaron algunos topónimos. Cuando sus compañeros de expedición internacional le preguntaron qué era un vasco, esta mujer de 24 años, piel oscura, pelo rizado, geóloga, paleoceanógrafa, navegante, llamada Naima el Bani Altuna, les dijo: yo.

 

 

 

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jueves, 13 de marzo de 2025

Roya Fox y su Influencia Vasca

Desde Noticias de Araba traemos a ustedes este artículo acerca de una influencer estadounidense que recién ha descubierto que es parte de la diáspora vasca, procediendo a publicar ese hecho en sus redes sociales. ¿Se habrá enterado que en México hubo un presidente de origen vasco como ella y también como ella de apellido Fox?

Aquí la información:


Una joven estadounidense, orgullosa de su conexión con Euskadi: “Tengo ADN vasco”

La creadora de contenido norteamericana conocida como @royaventurera ha compartido un vídeo en sus redes sociales

Aitor Ruiz

Si hay algo que maravilla a los turistas o gente ajena a Euskadi, es, entre otros aspectos, nuestro misterioso origen como pueblo. Es el caso de la creadora de contenido en redes sociales conocida como @royaventurera, que ha compartido un vídeo en el que queda sorprendida por algunas curiosidades del pueblo vasco.

En dos de sus vídeos, muestra su entusiasmo y admiración tanto por la historia como por el origen de los euskaldunes, detallando aspectos que le han llamado mucho la atención.

El desconocido origen del pueblo vasco 

En uno de sus reels o vídeos, esta norteamericana explica que los vascos son un grupo étnico cuya área geográfica se ubica al noreste del Estado y al suroeste de Francia. Pese a este dato, lo que más le ha chocado es su misterioso origen como pueblo. 

Así lo cuenta @royaventurera: "La gente no sabe realmente de dónde proviene este grupo étnico y, por supuesto, hay muchas teorías sobre su origen". 

La estadounidense también subraya una de las particularidades del euskera, algo que la deja alucinada. "El idioma que hablan no está relacionado con ningún otro idioma vivo", pues, a diferencia de otros como el portugués o francés, es una lengua aislada y sin conexiones conocidas. 

Conociendo la cultura vasca

La tiktoker también relata que su interés por otras culturas no es nada nuevo: "Viví en España, aunque no en esta región. Pero estudié mucho sobre España y su historia. Me especialicé en estudios hispánicos y aprendí sobre los diferentes grupos étnicos y los idiomas que se hablan allí". 

No obstante lo que jamás imaginaba es que, tras realizarse una prueba de ADN, tenía una cierta relación con el pueblo vasco. "Hace un par de años me hice una prueba de ascendencia y me sorprendieron los resultados: aparentemente tengo un 2% de ADN vasco".

Aunque su familia, por el lado materno, ha vivido desde siempre en el noroeste del Pacífico y sus raíces paternas proceden de Noruega, esto la animó a interesarse en saber más acerca de la presencia euskaldun en Estados Unidos.

Boise, un oasis vasco

A medida que @royaventurera iba investigando, descubrió algo sorprendente que unía a su país con el pueblo vasco: "La mayor concentración de vascos fuera de la región vasca se encuentra en Boise, Idaho". 

Según explica en su vídeo, los vascos llegaron a Boise alrededor del siglo XIX, debido a la emigración que provocó la fiebre del oro, estableciéndose como pastores en aquellos territorio del norte de Estados Unidos. 

Sin embargo, una segunda ola migratoria tuvo lugar en el siglo XX, cuando muchos escaparon de la dictadura franquista. "Para huir de Franco, otra ronda de inmigración vasca llegó a Boise porque la dictadura ilegalizó el uso del euskera y persiguió a los vascos".

El barrio euskaldun de Estados Unidos

El legado vasco ha llegado hasta nuestros días, algo que se puede apreciar en Boise. De hecho, existe un barrio con restaurantes típicos, un museo y festivales anuales dedicados a la cultura euskaldun. "Me parece genial que haya un barrio vasco aquí", afirma.

Es más, justo en el momento de grabar su vídeo, la creadora de contenido se encontraba en Boise e hizo saber que visitaría el barrio vasco para conocer de primera mano el estilo de vida de esta comunidad. "Hoy voy a ir a ver el barrio vasco", decía. 

Un fenómeno viral

La experiencia de esta tiktoker ha despertado la curiosidad de mucha gente vasca, sorprendida con el interés y el amor por la cultura euskaldun de esta joven estadounidense. Además de entretener en redes sociales, esto sirve para descubrir las raíces históricas de nuestro pueblo y cómo ha ido evolucionando a lo largo de los siglos.

 

 

 

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lunes, 14 de febrero de 2022

Lurka

Les traemos la historia del mexicano de origen vasco Pablo Ibarreche y su emprendimiento con el más reconocido de los productos que México ha aportado a la gastronomía mundial con este reportaje que Noticias de Gipuzkoa ha hecho acerca de su emprendimiento en Donostia.

Disfruten:


El chef Pablo Ibarreche abre en Donostia Lurka, tienda de chocolate vasco-mexicana

El chef Pablo Ibarreche, ganador de nueve premios en el prestigioso concurso internacional de la Academy of Chocolate por la calidad de sus creaciones, abrirá antes del verano en Donostia su propio negocio: Lurka.

Néstor Rodríguez

La mezcla funciona. La Academy of Chocolate, un organismo internacional independiente –con sede en Londres– que promueve "el chocolate real", desde luego, ha quedado prendada con la fusión vasco-mexicana que propone Pablo Ibarreche, nacido en el país centroamericano, con raíces vascas y residente ahora en Donostia. Hasta nueve premios con sus creaciones chocolateras consiguió en este prestigioso evento este chef, a las que añadió un galardón especial, el de European Rising Star, que se podría traducir como Joven estrella europea. A sus 33 años es un reconocido chef chocolatero y abrirá su propio negocio en Donostia. Se llamará Lurka, abrirá antes de verano –las obras se pondrán en marcha en breve– y estará situado en la calle Bengoetxea, que puede convertirse en el epicentro del chocolate de máxima calidad en la capital guipuzcoana, ya que hay más negocios del estilo alrededor.

Pablo Ibarreche nació "en Guanajuato, en el centro de México", aunque tiene ascendencia vasca: "Mi abuelo es de Bilbao, emigró a México, se casó con una mexicana y se quedó allí. Mi padre estudió en Vitoria, así que parte de su juventud la pasó aquí. Así que crecí escuchando a mi abuelo y mi padre hablar de Euskadi, esa pasión me la han transmitido". Su otra pasión eran los fogones: "Yo quería estudiar cocina y pensé que el mejor sitio era aquí". Así que hizo las maletas y en 2010 se vino a Donostia: "Estudié cocina en la Escuela de Hostelería, en Cebanc, e hice prácticas en el Urepel". Ahí había "un pastelero catalán muy bueno" y es donde su pasión por los postres nació: "Vi que yo quería hacer eso".

Así que decidió "dejar un poco de lado la cocina" y marcharse a Madrid "a estudiar Pastelería durante un año": "Al estudiarlo me convencí de que es lo que me gustaba". Empezó entonces un intenso periplo por varios lugares en el que fue dando forma a su estilo como repostero: "Me surgió la oportunidad de trabajar en California, en el hotel Auberge du Soleil cuyo restaurante tiene una estrella Michelin. Allí el pastelero era impresionante. De ahí regresé a España y fui a un hotel de La Seu d'Urgell, después trabajé en un restaurante en Hondarribia. Luego estuve en el María Cristina con Helene Darroze y de ahí fui al hotel Arima, donde trabajé con Xabier Pellicer".

El chocolate 'bean to bar'

Fue a lo largo de su labor en estos establecimientos y hoteles cuando vio que "se compraban los chocolates a los mismos sitios": "Pensé que debería haber más variedad y más siendo yo de un país productor de cacao como es México. Empecé a investigar un poco y descubrí una chica en Balmaseda que tenía un negocio llamado Kaitxo y que hacía chocolate bean to bar (del grano a la barra)". Explica Pablo que el bean to bar es un movimiento nacido en Estados Unidos que busca recuperar la pureza del chocolate y mostrar su sabor auténtico, además de cuidar todo el proceso de elaboración, empezando por la producción y la distribución.

"Me puse en contacto con ella y se me abrió un nuevo horizonte", reconoce. Dejó su trabajo en Arima a finales de 2019 con la intención de explorar este nuevo camino, pero la pandemia frenó sus intenciones. Sin embargo, se le abrió otra inesperada oportunidad, ya que vio en Internet un anuncio en el que pedían una persona para trabajar en Fjak, una empresa de chocolate bean to bar situada en Eidjford, un pueblo situado en Noruega. Así que volvió a hacer sus maletas y se desplazó al norte de Europa junto a su novia. "Me quedé allí casi año y medio y aprendí un montón. Fue un lujo poder trabajar en una marca tan reconocida a nivel mundial, que ha ganado bastantes premios". Lo más curioso de todo es que la dueña se llama Agurtzane. "Es una chica de Zaragoza, pero su madre era de Zalla", explica Pablo.

Sabrosas mezclas

Tras la experiencia en Noruega, el chef mexicano puso en marcha una idea que ya tenía "en mente": "Abrir un negocio en Donostia usando solo cacao mexicano y mezclándolo con ingredientes de aquí, para expresar esa fusión entre lo vasco y lo mexicano". Para probar sus creaciones en Donostia habrá que esperar aún unos meses, pero Pablo tiene muy claro lo que va a ofrecer: "Tendremos la rama clásica, es decir, un buen chocolate con leche, o un chocolate oscuro, o uno blanco. Y vamos a ofrecer mezclas que he ido probando y que han funcionado. En la Academy of Chocolate gustaron mucho". Entre sus creaciones premiadas, destacan los chocolates que llevan sal de Añana y chile pasilla, o sidra, o pacharán, o queso Idiazabal, o pastel vasco. "El de sal de Añana y chile pasilla les sorprendió. Es un poco picante y les gustó mucho. También les llamó la atención uno blanco que cubro con ceniza de Totomoxtle, una hoja de maíz que usaban los indígenas. El chocolate queda negro, pero en realidad es blanco". Pablo comenzó a hacer estas mezclas cuando trabajó en Noruega: "Me llevé en la maleta pacharán, mezcal (un licor mexicano), sal de Añana, queso Idiazabal... y empecé a mezclar. Y como en todo, hay pruebas que te salen muy bien y otras no".

Proceso artesanal

Pablo compra el cacao "a una empresa que lo distribuye en Europa. Es cacao de Tabasco y de Chiapas, en el sureste mexicano. Es un cacao honesto. Sabes quién te lo está vendiendo y que se está pagando bien a los trabajadores. Mis barras van a valer seis euros, sé que en un supermercado puede valer uno o dos euros. ¿De ahí cuánto se le paga al trabajador? ¿O cuánto recibe el transportista, el distribuidor? Creemos en una calidad, en una cadena de valor. Es como comprar un buen vino. Queremos hacer ese trabajo con el chocolate. Puede ser un postre de lujo. Se nota mucho la diferencia entre un chocolate bean to bar y el chocolate digamos comercial, que para mí no es chocolate, sino una golosina".

En Lurka se podrá ver al chef mexicano elaborando el chocolate: "Nos llega el cacao en sacos de 60 kilos. El proceso es el siguiente: tostamos los granos, separamos la cáscara del grano y nos quedamos con el grano. El olor cuando tuestas el chocolate me encanta. Lo trituramos junto con el azúcar en un molino de piedra. No metemos nada más, ni conservantes ni nada. Solo cacao y azúcar. Lo dejas varias horas o incluso días y ahí tienes el licor del chocolate. Eso lo hacemos bloques, lo fundimos y lo atemperamos, que básicamente es llevarlo a ciertas temperaturas para que la textura sea la adecuada, que la tableta rompa bien, que no se funda. Si lleva alguna mezcla como puede ser el pacharán o cualquier otro producto, lo metes en algún momento del proceso".

En Lurka –cuyo nombre con guiño al euskera está compuesto por Lur (tierra) y Ka (cacao)–, Pablo Ibarreche, además de tabletas de chocolate de lujo, ofrecerá "pastelería y chocolate a la taza". "Será un lugar de encuentro para disfrutar de un buen chocolate". Y tendrá creaciones nuevas: "Tengo en mente algunas ideas, pero son sorpresa. Ya las veréis".

Pese a los galardones internacionales recibidos, el chef mexicano –cuyos referentes son los vizcainos Kaitxo y la empresa noruega Fjak en la que trabajó– aterriza en Donostia con la garantía del reconocimiento recibido a nivel internacional. "Es increíble haber ganado nueve premios", reconoce. "No era una gala presencial, así que lo que hice fue mandar mis creaciones y fue una sorpresa el reconocimiento que recibí. Era una cata ciega de chocolates por parte de un jurado y, como he comentado antes, la combinación entre lo vasco y lo mexicano gustó mucho. Estoy contento porque es algo que te motiva a seguir".

Pablo es un firme defensor de que el buen chocolate debe ser "parte de la dieta diaria": "Si es un chocolate de calidad, sin aditivos ni conservantes y con la cantidad justa de azúcar, no es malo. No te vas a comer una tableta diaria, pero sí alguna onza. Hasta los nutricionistas recomiendan que sea parte de la dieta. Como todo, con moderación".





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miércoles, 8 de diciembre de 2021

Entrevista a Mark Muller

Desde Naiz traemos a ustedes esta muy interesante entrevista a Mark Muller. En la misma se tocan varios temas de suma importancia si se quiere entender lo que ha venido sucediendo en Euskal Herria en la última década.

Adelante con la lectura:


«La derogación de la ‘Doctrina Parot’ fue un momento político crucial para el TEDH»

El currículum de Mark Muller, un abogado escocés de Derecho Público International, especializado en derecho internacional, derecho penal, «terrorismo» y litigios relacionados con los derechos humanos, podría ocupar todo el artículo.

Aitor Agirrezabal

Es habitual en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, fue abogado de Abdullah Oçalan y tumbó la pena de muerte en Turquía, asesora regularmente a numerosos organismos internacionales sobre cuestiones humanitarias y relacionadas con la resolución de conflictos, (de hecho, al terminar la entrevista en Donostia, viaja directamente a Génova, para participar en las conversaciones de paz sobre Siria), fue nombrado Consejero de la Reina de Inglaterra en octubre de 2006 e incluso inspiró el personaje de Mark Darcy, el abogado de derechos humanos de la película ‘El diario de Bridget Jones’.

En Euskal Herria también ha dejado una importante herencia. Dirigió, junto a Amaia Izko, la defensa de Inés del Río en el TEDH, en lo que supuso la derogación de la conocida como ‘Doctrina Parot’.

Todo ello como resumen. Pero, ¿quién es Mark Muller?

Durante muchos años ejercí en Londres y soy también abogado escocés. Y supongo que soy conocido por llevar numerosos casos en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Me ocupé de numerosos asuntos legales internacionales en Inglaterra o Gales y he trabajado en situaciones de conflicto de diferentes regiones y países. También sobre el terreno y tratando siempre con organizaciones de la sociedad civil y grupos opositores.

Puedo decir que tengo bastante conocimiento sobre una variedad de conflictos diferentes en todo el mundo, pero en relación con mi práctica legal, traíamos muchos casos diferentes al TEDH. Muchos casos de Turquía, relacionados con la libertad de expresión, pero también con la destrucción de aldeas en medio de la guerra entre el PKK y el Gobierno. Asumí la defensa de Abdullah Oçalan y logramos avances por muchos derechos humanos en Turquía. Uno de ellos, la abolición de la pena de muerte. Pero también la retirada de los militares del sistema judicial, la abolición de los catorce días de detención injustificada o una serie de casos contra la libertad de expresión y asociación política. Tengo unos 400 casos en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. La mayoría implican a Turquía, pero también casos relacionados con Armenia, Azerbaiyán o Irak.

Y ha participado en numerosos casos de mediación en resolución de conflictos.

Como consecuencia de trabajar en estos casos en el TEDH, el diplomático británico de la ONU Martin Griffiths me pidió que me convirtiera en asesor principal en el centro de ayuda humanitaria en 2005.

¿Por qué acude a Euskal Herria –esta entrevista se realizó coincidiendo con el décimo aniversario de Aiete–?

Bueno, he observado con interés en los últimos 15 o 20 años el proceso que se ha desarrollado en el País Vasco. No es ningún secreto que Martin Griffiths estuviera trabajando en este proceso y, en ese momento, yo trabajaba con él en una serie de procesos. No en este en concreto.

Pero también en el transcurso de mi trabajo legal trabajé en un caso que afectaba a una presa vasca, de ETA, y la ‘Doctrina Parot’. Cuando ganamos el caso recuerdo grandes multitudes en Madrid y grandes multitudes aquí (Euskal Herria), en lados opuestos, pero creo que fue un caso y un momento importante para España en cuanto a si cumpliría o no con la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Y, pese a que le costó, lo implementó. Fue un importante avance.

También me interesó esta reunión por lo que sucedió hace 10 años (Aiete), tras lo que ETA renunciaría a la lucha armada para pasar a un espacio político y tratar de llevar el conflicto a su fin. Evidentemente, involucró muchos temas, como los prisioneros o detenidos, o la reconciliación. Me interesó que, al fin y al cabo, representaba la resolución de un caso en el marco de la Unión Europea y estoy convencido de que se resolverá a base de diálogo. En el futuro. Pero, ¿cómo encajan aquí hechos como un referéndum o el diálogo internacional? Me interesó porque envolvía todos estos temas.

La derogación de la denominada ‘Doctrina Parot’ ha sido uno de los principales puntos de inflexión, en lo que al aspecto judicial se refiere, en todo el proceso vasco.

Bueno, creo que este caso está infravalorado. Entre los juristas de la Corte Europea de Derechos Humanos es bien conocido y se usa hoy como una autoridad para otros casos diferentes relacionados con la repetición de penas de los detenidos. Pero quizá es menos conocido en un sentido político. Fue un momento crucial, no solo para España, sino en un sentido político más general para el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. El TEDH actúa bajo el principio de que las distintas autoridades implanten sus resoluciones. Este juicio tuvo efectos importantes para Rusia, Ucrania, Turquía u otros lugares y fue implementado y totalmente respetado por otros muchos estados.

¿Y qué hubiese pasado si el Gobierno español no lo hubiese implementado por completo?

Después vendrían otros detrás que tampoco lo harían. Por eso, este caso fue importante no solo para España o para los detenidos, sino para todo el sistema judicial europeo. Por ejemplo, en el caso de Oçalan hubo un semi-cumplimiento. Turquía, efectivamente, asumió la recomendación de la corte sobre la pena de muerte, pero lo cierto es que no se transmitió una credibilidad sobre la potestad de esa corte.

Tanto en el caso de Turquía como en el del Estado español creo que todos perdieron una oportunidad. Algunos de esos temas podrían haberse abordado dentro de un proceso de largo tiempo, en un proceso de diálogo político entre partidos, porque al final todavía hay que confrontar algunas de las tensiones que provocaron esos conflictos.

Como ha dicho, su conocimiento de derecho internacional le ha llevado a ser parte de la mediación no estatal en muchos conflictos.

Yo no he participado, de forma activa, en el caso de Euskal Herria. Lo hicieron mis colegas. Pero está claro que los mediadores no estatales, cuando una parte describe a la otra como terrorista, o cuando se dan casos que involucran la libertad de asociación, se han convertido en un bloque de confianza. En muchos casos, funcionarios estatales acostumbran a tratar con otros funcionarios estatales de otros países. Sin embargo, cuando se trata de grupos denominados por una parte como terroristas, lo hemos visto en Sri Lanka o en Palestina, los estados dejan claro que no están obligados porque son grupos que están en la lista de grupos terroristas de la UE. Pero hay estados, como el caso de Noruega, que ha rechazado públicamente esa lista en su afán por trabajar en favor de procesos de paz. A pesar de ello, también Noruega tiene sus problemas sobre cómo afrontar estos procesos. La mediación no estatal ayuda a superar esas barreras, trabajando en la sombra, creando ecosistemas de confianza antes incluso de que comiencen los diálogos.

Y esa mediación se ha convertido en la clave de cualquier proceso.

Creo que la razón por la cual la mediación estatal se ha desarrollado en los últimos 20 años es porque había una verdadera necesidad para ello. Y es porque muchos países estaban, simplemente, cambiando las leyes antiterroristas para lidiar con sus problemas políticos. Pero, al final, como nos enseñó el norte de Irlanda, en algún momento la gente tiene que comenzar a hablar. A veces de forma confidencial, por canales extraoficiales, de cosas muy concretas, pero das pie a comenzar esas conversaciones.

En el caso de Euskal Herria, los estados ni siquiera quisieron participar en el desarme.

No. Bueno. Esto tampoco es algo inusual. Muchos estados toman esa posición, pero la historia nos dice que si queremos resolver un conflicto político que se ha expresado a través de una oposición armada o si quieres acercar alguna forma de reconciliación, tienes que trabajar más allá de términos de país. Es la historia de todos los procesos de paz exitosos. Volvemos a tener el ejemplo del norte de Irlanda, un proceso más allá del simple debate país vs terrorismo. Nos enseña cómo Gran Bretaña tuvo que tomar una decisión si realmente quería mover el conflicto político.

En el conflicto vasco quedan flecos por resolver, como la situación de las personas presas.

Bueno, no soy un experto en este proceso. Primero tienes que entender el lugar en el que se da el problema. Quizá se puede entender por la historia de España. La gente de un lado no escucha a la gente del otro lado. Seguramente no es algo que venga del conflicto vasco, sino de la guerra del 36. La gente, simplemente, no escucha a otra gente. Si te preguntas sobre cómo la sociedad debe lidiar con esos problemas del pasado, es por lo que es necesario la intervención desde fuera.

Creo que al diseñar un proceso lo primero que debes hacer es un análisis completo, desde los orígenes hasta en qué punto se encuentra el conflicto en este momento. Por ejemplo, que un grupo armado pasase a un frente únicamente político. Y, de hecho, es por eso por lo que estamos hoy aquí (en Aiete), 10 años después. Fue el momento en el que, al menos una parte, decidió que se debían resolver todos estos problemas a través de la política. Fue un movimiento significativo y que tendría consecuencias en el proceso y se produjo como consecuencia de un diálogo. Y se logró, sí, pero ahora hay un trabajo inacabado cuando falta reconciliación, hay prisioneros… ¿Cómo se deber resolver? Es un asunto interno entre los partidos políticos vascos, el Gobierno y la gente de España.

Creo que hay ejemplos para algún tipo de diálogo político, como el de Sudáfrica. En otros lugares ya se han afrontado estos problemas que quedan por resolver, y es allí donde se debería mirar.

El norte de Irlanda, Sudáfrica… ¿Es importante aprender de ellos?

Recuerdo cuando acogimos a la oposición de Bahrain y a los leales al monarca y los llevamos a Sudáfrica para los diálogos nacionales. Cuando comenzamos, unos y otros decían que no tenían nada en común con la posición del otro. Solo se pusieron de acuerdo en una cosa. En que Sudáfrica no tenía ninguna lección para ellos. Y pasaron dos semanas en Sudáfrica, aprendieron su historia y encontraron muy interesante el asunto de las minorías y las mayorías. Y tanto unos como otros empezaron a ver algunas similitudes. Se comenzaron a interesar por cómo la gente fue derribando esas barreras que los separaban.

También trabaja en conflictos a través del arte y la cultura.

Soy el Director Ejecutivo de Beyond Borders. La organización se creó en 2010 después de mantener una serie de conversaciones con varios estadistas de alto nivel en Escocia. En los últimos veinte años, Escocia ha atravesado profundos cambios políticos y culturales, sobre todo con la creación del Parlamento escocés en 1999 y el exclusivo acuerdo de devolución constitucional. Así que pensamos que era el momento adecuado para crear una nueva iniciativa escocesa utilizando la herencia política y cultural única de Escocia para tratar de promover un mayor entendimiento entre naciones y también diferentes culturas alrededor del mundo.

De mis viajes alrededor del mundo aprendí que muchas personas, naciones y grupos diferentes están profundamente interesados en lo que ha sucedido en Escocia. Si hablas con kurdos o hablas con palestinos, o incluso con personas en Siria y Libia, y ahora en Ucrania, la gente está extraordinariamente interesada en cuestiones relacionadas con la autonomía y la devolución. Y Escocia ofrece un fantástico ejemplo no violento de cómo hacerlo.

Pero, ¿cómo ayudan el arte y la cultura a ello?

Creo que lo que pasa es que la gente que suele caer en conflictos políticos toma posiciones extremas, ya no se escuchan entre ellos, ya no creen que haya un área en la que pueden estar de acuerdo, y a veces el arte y la cultura son una forma en la que puedes juntar a esa gente. Comienzan a escuchar unos las historias de otros, ven similitudes entre ellos y comienzan a considerar a la otra parte como alguien con quien pueden entablar un diálogo.

Reunimos a las personas en el contexto de un entorno cultural donde pueden centrarse en la música o lo que sea, pero puede implicar algunos aspectos de resolución. Ellos se sienten mucho más relajados, disfrutando de otras culturas y mucho más abiertos a hablar.

¿Y por qué escogió Escocia para ello?

Estábamos llevando a gente de países en conflicto a Sudáfrica o el norte de Irlanda para aprender las lecciones de la construcción de la paz. Y pensé: ¿por qué no Escocia? Escocia tiene una extraordinaria historia que contar. Para empezar, debido a los numerosos festivales y la cultura que podríamos usar en Beyond Borders para traer a grupos de forma conjunta, pero también porque Escocia ha tenido una gran experiencia, un extraordinario viaje constitucional en Europa en los últimos 25 años.

Beyond Borders toma la experiencia cultural de Escocia porque es un gran ejemplo para explicar sus cambios constitucionales masivos, la devolución de poderes, el referéndum, los procesos de diálogo y como un país pequeño se puede regenerar políticamente.

¿Es un proyecto exportable?

Desde hace mucho tiempo hemos pensado en ello. No como una franquicia, pero exportando la idea. Por ejemplo, hemos ayudado en la financiación para algo similar en Santa Fe, en Estados Unidos. Hemos pensado en lugares como Sri Lanka o Oman. Hemos dado el primer paso, y estamos mirando para llevarlo a más lugares. Recuerdo que hablé sobre ello con algunas personas que viven en Catalunya (Carles Puigdemont participó en un encuentro en 2018). Nos encontramos en una fase interna de revisión sobre lo que queremos hacer para los próximos años. Y exportar la idea está en la agenda.

Hemos presentado casos que tienen que ver con el País Vasco, hemos tenido música y cultura del país vasco, también de Catalunya. Y muchos escoceses están interesados en estos dos casos.

Su base está en la frontera entre Escocia e Inglaterra.

Utilizamos lugares que están alejados del poder central, cercano a fronteras. Creo que la gente lo entiende como un espacio neutral para discutir las ideas o demandas.

Se encuentra en Euskal Herria, tiene su base en Escocia y la justicia europea es su ámbito de trabajo. No es su especialidad pero, ¿cómo se entiende aquí el derecho a decidir?

El derecho a la autodeterminación está establecido en la Carta de las Naciones Unidas. Está claro que el derecho existe, pero la verdadera pregunta es cómo dar expresión a ese derecho.

En Escocia, David Cameron reconoció el derecho de la gente a determinar su futuro político a través de un acuerdo. Ahora hay un gran debate en curso en Inglaterra y todo el Reino Unido sobre si la unión, realmente, responde al consentimiento. La administración de Boris Johnson es la que debe otorgar el poder de convocar ese referéndum a través de la sección 30. Lo están solventando diciendo ‘no decimos que no, decimos que ahora no’. Otros dicen que esta generación ya votó en 2014. Hay un gran debate más específicamente sobre cuál es la naturaleza de esta Unión y Gran Bretaña va a tener que decidir si esta unión se basa en el consentimiento o si se agarra al derecho constitucional.

El Estado español es muy férreo en su mensaje sobre mantener la unión a cualquier coste, pero en el fondo también existe ese debate sobre el consentimiento. En Escocia es más complicado negar ese derecho.

¿Y el Derecho internacional no dice nada sobre este derecho?

Incluso aunque tú pruebes que existe ese derecho, al final, todos estos procesos derivan en procesos políticos. Incluso si tú estás a favor de la independencia, como puede ser el caso de Nicola Sturgeon, y te amparas en la definición del derecho internacional sobre el derecho de autodeterminación, sin un proceso político, una legitimidad internacional, puede ser muy perjudicial para la gente de Escocia.

Está claro que la gente de Escocia apoya mayoritariamente autodeterminarse. Ya lo han hecho en el pasado y pueden hacerlo en el futuro.




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lunes, 1 de noviembre de 2021

La Década de Aiete

Desde Naiz traemos a ustedes este análisis acerca del recorrido que ha tomado lugar en Euskal Herria desde aquella Declaración de Aiete que ha cumplido ya su primer década.

Lean ustedes:


De Aiete a Aiete, del terremoto a un nuevo suelo más fértil

La Conferencia de Aiete de 2011 fue un movimiento subterráneo que derivó en terremoto y cambió al país. Diez años después, lo que parecía una mera efeméride ha traído dos réplicas en el palacio donostiarra, de mucha menor intensidad pero que también dejarán consecuencias.

Ramón Sola

Cuando se inició el mes que toca a su fin este domingo, realmente nada hacía prever que el décimo aniversario de la Declaración de Aiete y el fin de la lucha armada de ETA fuera a suponer un giro de guión. Ni siquiera parecía una secuencia especialmente interesante en este proceso a modo de «road movie», en que el camino se va a haciendo al andar y la historia se despliegue con hechos. Las instituciones anunciaron sus eventos conmemorativos unos pocos días antes, casi con desgana. Los representantes internacionales hicieron las maletas para aterrizar en Euskal Herria sin saber siquiera si serían recibidos por el lehendakari Urkullu. Incluso el Foro Social Permanente situó sus expectativas en un nivel bajo: lograr una reflexión con cierto sosiego sobre lo avanzado y lo pendiente. El momento no parecía especialmente propicio por la omnipresencia de la «batalla del relato» creando tensiones y distorsiones.

Sin embargo, como pasa a menudo en este país, muchas situaciones que parecen frías de antemano acaban catalizando energías. Los diez días que han mediado entre el inicio de las jornadas ‘Diez años de Aiete’ y la manifestación de Sare en Donostia han superado con creces la expectativa previa. El aniversario no ha sido un recordatorio intrascedente sino un hecho político relevante, con novedades como la declaración de la izquierda independentista, la confirmación de que la comunidad internacional sigue ahí al máximo nivel o las aportaciones clarificadoras del expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero.

Obviamente Aiete 2021 –escenario común de los dos aldabonazos principales, la jornada internacional del día 14 y la comparecencia de Arnaldo Otegi y Arkaitz Rodríguez el 18– no ha supuesto el movimiento sísmico de Aiete 2011, pero sí deja un nuevo suelo. Un espacio sembrado para que en la segunda década de este ciclo haya tantos o más frutos que en la primera.

Para empezar, 2021 ha arrojado más luz de la esperada sobre 2011. Quienes prefieren relato a realidad, lo han tenido de sobra. Y resulta que todas las figuras claves de aquel momento que han hablado estos días, algunas por primera vez (Martin Griffiths, David Harland, Iratxe Sorzabal) y otras con una claridad y sinceridad encomiables (Zapatero, Jonathan Powell, David Pla), han coincidido. Han confirmado que aquel no fue un proceso unilateral, como se presentó en su día, sino la «hoja de ruta resultante» entre ETA y el Gobierno español, en un diálogo indirecto que pivotó sobre la pieza central de los facilitadores. Un acuerdo alcanzado por la parte vasca a sabiendas, porque precedentes sobrados había, de que creer que Madrid y París lo cumplirían era quimérico.

En este bloque hay dos aspectos en los que merece profundizar. El primero es la constatación de hasta qué punto su cerrazón desprestigió al Gobierno del PP (y por extensión al Estado español), una actitud manifestada en Noruega y llevada al paroxismo con el desarme: Griffiths ha contado cómo «en España mucha gente le dijo a Kofi Annan ‘no te acerques’»; Brian Currin ha revelado amenazas; para Powell, lo que hizo Madrid en esa fase fue «de locos»...

El segundo es el modo en que Zapatero ha decidido reivindicar su autoría, la de Eguiguren y la de Rubalcaba. Ha dicho que lo cuenta ahora porque su exministro del Interior ya ha fallecido y en consecuencia es él quien tiene que dar testimonio. Pero seguramente el exinquilino de La Moncloa es bien consciente de que la obcecación de Rubalcaba en vender todo aquello como una «derrota de ETA» producida sin diálogo ninguno ha lastrado a su partido, dejándole sin los réditos políticos que podía haber logrado ante la ciudadanía vasca.

Pasando al presente, este décimo aniversario ha conseguido reenfocar las cuestiones claves pendientes, los fuegos reales a apagar, a menudo ocultos por el humo de la «batalla del relato». Resultó clarificador que, aunque no hubiera una mesa redonda específica sobre la cuestión de los presos en las jornadas de Aiete y el Kursaal, todos los intervinientes internacionales remarcaran la necesidad de solucionar esta cuestión y le dieran la gravedad pertinente, sin conformarse con que ahora haya 200 y entonces fueran 750. Quienes todavía insisten en que los presos son un problema exclusivo de la izquierda abertzale también lo debieron oír.

Sí hubo panel específico sobre otro asunto pendiente, el de las víctimas. Y sin embargo, en este caso la mayor aportación ha llegado de otro sitio imprevisto: la declaración de la izquierda independentista. Una posición que esta vez sí ha logrado hacerse oír y que ha tenido una mejor acogida por muchas de esas víctimas que por las formaciones políticas, lo que ensancha la vía para ir saliendo de las trincheras.

Igualmente elocuente fue que una víctima de ETA, María Jauregi, se encargara de reivindicar el sufrimiento de las víctimas del Estado en el principal acto del Gobierno de Lakua. El inicio del deshielo es real en un espacio que en conflictos de otros lares ha quedado congelado para siempre.

También en la crispada cuestión de la memoria han aparecido novedades. Tras la tormenta de setiembre en torno a Arrasate, la comunidad internacional ha sugerido soterrar este debate en un ámbito de diálogo privado y constructivo. Powell aportó incluso una idea muy concreta, que evoca sin citarlo el trabajo conjunto de Alec Reid y Harold Good para dar fe del desarme del IRA: «Se podría contar con dos personas encargadas de investigar el tema, dos personas muy respetadas de diferentes sensibilidades y trayectorias, dos personas que puedan ser copresidentas en la búsqueda de una posición común».

En un horizonte más difuso, tampoco ha faltado el recordatorio de que además de las consecuencias están pendientes las causas, la cuestión política. Hay que matizar que ni los representantes internacionales que firmaron el cuarto punto ni los estatales que lo asumieron en 2011 lo han mencionado ahora. Pero sí lo han hecho los soberanistas de Catalunya y Euskal Herria que saben que tendrán que ganarse el derecho a decidir igual que arrancaron a los estados en esta década el referéndum del 1-0 en el caso catalán o el desarme y el acercamiento de los presos en el vasco. El tema no ha avanzado desde Aiete pero los años no han pasado en balde y difícilmente podrá quedar hibernado otra década: la mesa Gobierno-Govern lo refleja en Catalunya, igual que en Euskal Herria el debate del nuevo estatus en la CAV o la recién lanzada iniciativa Navarra XXI Nafarroa.

Mirando hacia adelante, ¿qué puede generar esta especie de reinicio? Pronosticarlo sería tan estéril como haber pensado en 2011 que las cosas iban a ocurrir tal y como las enunció Bertie Ahern aquella tarde del 17 de octubre. Todo lo reseñado más arriba apunta a un suelo mucho más fértil que el anterior, pero la constatación de que «los enemigos de la paz no descansan» es más que un aprendizaje teórico a estas alturas. Andy Carl, de la fundación Conciliation Resources, puso como detalle significativo que siga la persecución judicial a un interlocutor como Josu Urrutikoetxea.

Así, el tema de los presos debe entrar en otra fase tras haber quedado atrás el alejamiento extremo, el aislamiento o el primer grado, pero la Audiencia Nacional está poniendo pie en pared y Lakua ha asumido la competencia carcelaria con un preso más añadido desde Madrid, Unai Fano, en un gesto elocuente. El de las víctimas puede seguir progresando, pero gestos como el de Covite encarándose con la movilización de Sare el sábado en Donostia muestran los enroques. Y si algo ha quedado claro en el post de la declaración de Otegi y Rodríguez es que el Estado español está muy lejos de reconocer sus violencias; las apologías concatenadas por los Vera, Villarejo o Jáuregui son solo la punta del iceberg, una pequeña parte del silencio de todos los demás que conforman una misma mole negacionista. Incluso han rebrotado los instintos reflejos de intentar sacar a EH Bildu del tablero político, con editoriales que plantean una especie de Pacto de Ajuria Enea en este nuevo escenario o las advertencias del presidente del PNV contra sus socios del PSE.

Nuevos parapetos sobre aquellos que hace diez años acabaron siendo superados con impulso civil e imaginación. Y en un contexto en que los bloqueos quizás serán más difíciles, porque esta década traerá –ya está trayendo– una nueva generación y otras agendas con nuevas prioridades.

 

 

 

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sábado, 30 de octubre de 2021

Orbea y el San Juan

Para los integrantes de la diáspora vasca que están pensando en visitar Euskal Herria en cuanto la pandemia amaine, aquí les dejamos este magnífico reportaje y video publicado por Sport Life y en el que se pone especial atención en la gran labor que están llevando a cabo los integrantes de Albaola. Y ni qué decir de Orbea y su contribución a la gran tradición ciclista vasca.

Lean ustedes:


Los relatos de senderos de Orbea, por el camino del barco San Juan

No te pierdas las historias que nos relata regularmente Orbea con su serie 'Trail Tales', en esta ocasión estrenan 'From Oak to Anchor', del roble al ancla.

Euskal Herria, Euskadi o el País Vasco. Tierra de hierro y robles ancestrales. Tierra de verdes montañas que se alzan firmes frente al salvaje océano Atlántico. El inalterable poder de los antiguos bosques y las profundas vetas de mineral de hierro equilibran al salvaje y caprichoso océano Atlántico, y este equilibrio de energías impulsa la historia del pueblo vasco.

La historia vasca hunde sus raíces en las brumas del pasado y nadie puede asegurar dónde comenzó. Sabemos que el idioma, el euskera, es una lengua inusual, de las pocas de este tipo que existen en el mundo, que ha sobrevivido a numerosos desafíos y que actualmente tiene una amplia comunidad de hablantes. Los vascos eran balleneros e intrépidos marineros, al igual que pastores y agricultores. Desconocemos cuándo comenzaron a cazar ballenas, pero sí sabemos que dominaban el comercio marítimo a finales de la Edad Media. En el siglo XV, aproximadamente un 80% de las embarcaciones que atracaban en Bristol (Reino Unido) eran vascas y llegaban repletas de mineral de hierro, aceite de ballena, lana de Castilla y vino de Burdeos.

Los vascos necesitaban barcos robustos para poder sobrevivir a la brava mar del Golfo de Vizcaya y la tierra suministraba los materiales perfectos para ello. Las montañas vascas contaban con abundantes yacimientos de mineral de hierro, además de bosques para obtener el carbón vegetal necesario para refinarlo. Asimismo, los bosques de robles y hayas proporcionaban una madera de gran resistencia. El azar también intervino y, en algún momento del siglo IX, un encuentro con los vikingos enseñó a los vascos una forma mejor de construir embarcaciones sólidas y rápidas. El aprovechamiento máximo de sus recursos naturales y conocimientos supuso que la tecnología de construcción naval vasca se desarrollara cada año hasta que llegaron a convertirse en dominadores de esta industria a escala mundial.

Por supuesto, una historia industrial de este calibre deja huellas en la tierra y, hoy en día, todavía se pueden recorrer los antiguos caminos que comienzan en lo alto de las montañas que bordean la costa. Los estrechos y sinuosos senderos que transportaban carbón desde las montañas pueden reconocerse fácilmente por las marcas regulares de tierra chamuscada donde se transformó la madera en carbón vegetal a lo largo de los siglos. Los caminos del hierro son más amplios, con suaves curvas y giros, y a menudo atraviesan túneles en las laderas de las montañas. En estos caminos se extraía el mineral de hierro y se transportaba montaña abajo con carromatos y, más adelante, con pequeños ferrocarriles.

Estos senderos continúan utilizándose y manteniéndose por parte de la comunidad ciclista local y ofrecen fantásticas aventuras en las profundidades de las montañas vascas. Los caminos se han ido erosionando a lo largo de los siglos; ofrecen a los ciclistas rutas frondosas parecidas a toboganes que atraviesan los bosques de robles y hayas y descienden hasta la costa. El uso histórico de los caminos les otorga un carácter singular y, si bien es verdad que a muchos ciclistas les interesa más la ruta que la historia, estas diversas características nos ofrecen una mirada al pasado.

Los caminos del hierro y del carbón vegetal confluyen en la costa, donde el mineral se convertía en hierro y acero utilizando el calor del carbón. Sin embargo, no terminan allí. Desde la costa, se abren en abanico y siguen a las rutas balleneras y comerciales a través de la inmensa extensión de un océano sin caminos trazados. Allí resulta más difícil seguir los caminos, pero no es imposible. Los historiadores pueden rastrear los barcos vascos gracias a registros antiguos, y también las huellas que dejó el idioma en los pueblos de países lejanos. De esta manera, sabemos que los vascos se aventuraron en Noruega muy temprano en su historia y, desde allí, se dirigieron a Islandia. En el siglo XVI, los intrépidos marineros vascos ya cruzaban el Atlántico con frecuencia para comerciar con Canadá. A finales de este mismo siglo, se calcula que 5.000 vascos navegaban por el Atlántico cada año, sin cartas náuticas, y comerciaban de forma pacífica con los pueblos indígenas de América. Cabe destacar que los vascos no padecieron escorbuto durante estas travesías, una enfermedad que todavía se llevaba por delante la vida de marineros británicos y franceses 200 años después. Esto se ha atribuido a su abundante consumo de sidra durante los viajes, una tendencia que todavía puede apreciarse en cualquier bar del País Vasco.

Por lo tanto, los caminos que comienzan en lo alto de las montañas desembocan en la costa y, desde allí, se extienden a lo largo del océano Atlántico hasta Canadá. Hoy seguimos uno de estos caminos, el del barco “San Juan”. Este camino probablemente se originó a mediados del siglo XVI, cuando se taló un árbol y se convirtió en tablones de madera. Al mismo tiempo, se extrajo mineral de hierro de la tierra y se produjo carbón vegetal en lo alto de la montaña. Estos tres ingredientes siguieron nuestros caminos por la montaña, atravesando túneles, cruzando puentes y recorriendo los bosques hasta la costa. Allí, algunos de los mejores artesanos del mundo trabajaron estos materiales y así, poco a poco, nació el San Juan. Medía aproximadamente 16 metros de largo, pesaba 240 toneladas y contaba con 3 mástiles y una tripulación de 60 robustos marineros vascos. Zarpó en 1565 para perseguir a la huidiza ballena franca por todo el implacable océano Atlántico hasta llegar a Terranova. Tras atracar allí, los marineros comerciaron con los indígenas de la zona, les enseñaron un poco de euskera y transformaron la grasa de ballena en aceite. Fue en este lugar donde se produjo la tragedia en forma de tormenta que rompió la cadena del ancla y hundió la embarcación en las frías aguas de Red Bay, Terranova. Allí permaneció durante más de cuatro siglos hasta que fue descubierta en 1978. Gracias al agua fría y a la capa de fango, el barco se conservó perfectamente y, a lo largo de los 30 años siguientes, un equipo de científicos trabajó sin descanso para sacar cuidadosamente algunas de sus partes a la superficie, modelarlas y volverlas a colocar en su tumba submarina.

Como dato interesante, la tripulación sobrevivió al completo y regresó al País Vasco, donde presentaron la primera reclamación registrada de seguro marítimo, que fue aprobada y todos recibieron una compensación por su aventura.

Albaola es la fundación vasca creada para reconstruir el San Juan utilizando los métodos tradicionales y materiales locales. Las labores empezaron en 2013 con la selección y tala de árboles locales; el hierro local se transformó en clavos y los artesanos de la zona comenzaron el meticuloso proceso de reconstrucción del San Juan utilizando técnicas ancestrales que habían caído casi completamente en el olvido. Una vez terminado, el barco seguirá de nuevo las antiguas rutas y se adentrará en el otro lado del Atlántico para recrear aquella fatídica travesía de 1565. Mientras tanto, los riders locales seguirán recorriendo los caminos que serpentean desde las cumbres de las montañas vascas hasta la orilla del Atlántico, desde donde surcan las olas hacia costas lejanas adonde no podemos seguirlas.


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sábado, 16 de octubre de 2021

Egaña | Aiete, 10 Años

No sabemos que dirán los analistas políticos, historiadores y luchadores sociales acerca de la Conferencia Internacional para la Solución del Conflicto en el País Vasco dentro de digamos, cincuenta años.

Pero a una década de Aiete esto es lo que nos dice Iñaki Egaña acerca de aquel proceso de paz obstaculizado hasta el día de hoy por el jacobinismo.

Adelante con la lectura:


Aiete, 10 años

Iñaki Egaña

El 17 de octubre de 2011, ahora hace una década, se celebró en Aiete (Donostia), la llamada Conferencia Internacional para la resolución del conflicto en el País Vasco. Bajo la atención de los anfitriones, Juan Carlos Izagirre, alcalde de la ciudad y Martín Garitano, diputado general de Gipuzkoa, la declaración que paralelamente abrió la puerta a la disolución de ETA, llevó al escenario a seis personalidades internacionales visualizadas con Kofi Annan, premio Nobel de la Paz y ex secretario general de la ONU.

Cocinar el proceso y gestionarlo hasta el desarme definitivo de ETA en 2017 y su desaparición un año después, con el apoyo y ayuda de los grupos de Contacto y Verificación, así como de los facilitadores, fue de una trascendencia extraordinaria. Jamás en la historia reciente vasca, ha existido una implicación internacional semejante en un tema a fin de cuentas local desde una perspectiva planetaria. Ni siquiera con las presiones contra los fusilamientos de 1975, la amnistía de 1977, las estatutarias de 1979, la llegada del Comité de Expertos en 1985 o el apoyo internacional al proceso de Lizarra-Garazi de 1998, la “calidad” y cantidad de apoyos fue semejante. Por hacer un símil, los primeros jugaron en divisiones regionales, los de Aiete en Primera.

La Declaración de Aiete marcó cinco puntos, de los que, únicamente se ha cumplido uno, el de la disolución de ETA. Los otros cuatro siguen pendientes: que los gobiernos de España y Francia traten las consecuencias del conflicto, el reconocimiento y asistencia a todas las víctimas, la consulta a la ciudadanía y el comité de seguimiento de estas cuestiones.

Como es sabido, Noruega se ofreció como lugar de encuentro, amparando a una delegación nombrada por ETA, pero España miró para otro lado y aquellos 16 meses fueron en balde. La ciudadanía no ha sido consultada y en el tema de victimas aún siguen sin ser reconocidas miles de ellas, entre torturadas y muertas por el Estado. Sobre la comisión de seguimiento, las presiones políticas y judiciales evitaron su creación.

El Henri Dunant Centre, dirigido por Martin Griffiths, imprimió unas pautas resolutivas impecables. Abrió escenarios inéditos para otros conflictos, facilitó los contactos y sugirió apuestas negociadoras atrevidas que marcaron finalmente la unilateralidad. La reunión anual del Oslo Forum de 2017, en la que se juntaron mediadores internacionales de conflictos armados, punteó la línea unilateral de ETA: jamás había existido una experiencia semejante en algún otro punto del planeta.

¿Qué sucedió en el intermedio? El escenario de Noruega era un compromiso de Estado, en una época en la que el presidente español era Rodríguez Zapatero. Aunque en su propio partido Pérez Rubalcaba, el halcón de la razón de estado, le ponía piedras al carro de la resolución del conflicto, los acuerdos eran firmes. A pesar de las dudas de Jesús Egiguren: “podemos perder la posibilidad de liderar el proceso de paz”.

Sacudido desde el exterior y con fuego amigo en el interior, Zapatero adelantó las elecciones de finales de 2011. Ganó el PP de Rajoy, quien señaló “Espero que podamos acabar definitivamente con ETA sobre los parámetros que me parecen lógicos, sensatos y morales". Pero no hubo ni lógica, ni sensatez y la moralidad de Rajoy es un misterio.

El resultado fueron siete años de parón con una dinámica contraria precisamente a lo que marcaban los cánones de un proceso de paz. ¿Congelación? La inmovilidad de los gobiernos español y francés no fue tal en el aspecto clásico de cómo abordar el conflicto. Continuaron las detenciones, hubo denuncias de torturas, y una presión inimaginable a los facilitadores que también sufrieron citaciones judiciales.

La inmovilidad, en cambio, lo fue en el aspecto resolutivo. El Ejecutivo de Gasteiz se apoyó en Rajoy para mantener su estadio de confort. Poderes fácticos y los estados profundos maniobraron para hacer fracasar la paz. Hace años que los sótanos conspirativos concluyeron que la señalización del enemigo separatista cohesiona el sentimiento unitario español.

Actores particulares como Manuel Valls, ministro del Interior de París, Jorge Moragas, jefe de Gabinete de Rajoy o Laurent Hury, jefe de la división francesa contra ETA, o estatales como el CNI o la UCLAT actuaron explícitamente contra cualquier movimiento en el sentido de abrir el camino a la paz. Con recompensas. Moragas, que fue también protagonista en el intento de confundir al independentismo catalán valiéndose de Urkullu, fue premiado con la Legión de Honor por París y la embajada en Washington y la ONU por Madrid. Pedro Sánchez lo puso en su sitio y lo envió, hace poco, al destierro de Filipinas.

Así las cosas, el proceso sufrió un vuelco radical y ahondó en la singularidad, ésta ya desde 2013, con la creación del Foro Social y Bake Bidea, sujetos que dieron continuidad a la Declaración de Aiete. El primer punto de inflexión, fue el de que una parte civil obligó a uno de los estados a salir del guion congelado. El presidente Hollande facilitó el desarme y Macron, con luces y sombras, continuó con la línea abierta en el tratamiento a los presos. En España, por el contrario, este segundo punto se desplegó con la caída del Gobierno del PP y la llegada a La Moncloa de Pedro Sánchez, para que el tema de los presos comenzara un recorrido novedoso. A pesar de la continuidad de la legislación de excepción.

La Conferencia de Aiete y la reflexión en el seno de la izquierda abertzale abrieron nuevas ventanas al proceso independentista con escenarios inéditos, tanto en Nafarroa Garaia como en Ipar Euskal Herria, territorios que del acervo colectivo sentimental pasaron a convertirse en agentes políticos imprescindibles, nuevos modelos. Aiete abrió el paso a una transición política que hoy agoniza, sin haber dado solución a varias de las cuestiones planteadas. Y que finaliza por la necesidad de abordar el futuro con nuevos paradigmas para tomar impulso en el proceso de la liberación nacional.

 

 

 

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lunes, 5 de julio de 2021

KLP y el BDS Antisionista

Definitivamente es un buen inicio de semana enterarse que 16 empresas que lucran con la ocupación sionista de Palestina han perdido soporte financiero, reforzando así el movimiento BDS en contra de los israelíes.

Lean lo que nos comunica Naiz:


El mayor fondo de pensiones noruego deja de invertir en 16 empresas por su rol en Cisjordania

El KLP, el mayor fondo de pensiones noruego, ha anunciado que excluye de sus campañas de inversión a 16 empresas que mantienen actividades en la Cisjordania ocupada, entre ellas Motorola y Alstom, pues «existe un riesgo inaceptable» de que «contribuyan a violaciones de derechos humanos».

En un comunicado, el KLP ha justificado su decisión de excluir de sus campañas de inversión a 16 empresas en una lista publicada por Naciones Unidas de 112 compañías relacionadas con la construcción de asentamientos en los territorios palestinos ocupados. Entre las señaladas hay bancos, constructoras y grupos de telecomunicaciones, y figuran marcas reconocidas como Motorola o Alstom.

«Los bancos están excluidos porque creemos que a través del financiamiento de la construcción de viviendas, contribuyen al desarrollo, expansión o mantenimiento de los asentamientos», mientras que en el caso de las empresas constructoras lo hacen «por sus entregas de materiales e infraestructura» y en el de las telecomunicaciones, porque sus servicios son «infraestructuras básicas para las sociedades modernas», ha indicado.

Una de las analistas de la compañía noruega, Kiran Aziz, ha señalado que el KLP tiene unas «expectativas claras» acerca de las empresas en las que invierte y por tanto, eso significa que «tienen la responsabilidad de respetar y proteger los derechos humanos en todos los países en los que operen, independientemente de si el Estado los respeta».

«Los conflictos pueden implicar un riesgo particularmente alto de violaciones de derechos humanos. Por lo tanto, las empresas que operan en áreas de conflicto deben tener especial cuidado para evitar verse involucradas en estas violaciones y proteger a las personas vulnerables», ha remarcado.

En total, el KLP ha vendido acciones y bonos de estas empresas por valor de 275 millones de coronas noruegas (poco más de 27 millones de euros).

Esta decisión del KLP no ha sido el único paso dado en ese sentido en el país escandinavo, ya que el pasado mes de mayo el Banco de Noruega anunció que excluía del fondo de pensiones del Gobierno a las empresas Mivne Real Estate KD y Shapir Engineering and Industry, esta última socia de CAF, por sus actividades en los territorios ocupados palestinos.




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viernes, 22 de enero de 2021

Egaña | La Década Inestable

Una década se dice fácil pero mucha agua ha corrido bajo los puentes de Euskal Herria durante ese lapso.

Desde el muro en Facebook de nuestro amigo Iñaki Egaña traemos a usted su recuento de una serie de hechos enmarcados en el proceso de desarme, desmovilización y reinserción de ETA.

Lean ustedes:


La década inestable

Iñaki Egaña

Hace ahora diez años, ETA informaba de un alto el fuego “permanente, general y verificable”. El comunicado, que conoció la luz un 10 de enero, fue simultáneo a tres cuestiones que anunciaban aquello que tendría su máxima expresión posteriormente, el desarme y la disolución de la organización política, luego también armada, creada a finales de la década de 1950 por un grupo de estudiantes de ingeniería.

Esas tres tramas comenzaron con una reunión entre un delegado de ETA y una representación del Henri Dunant Centre, el que era y sería eje del modelo propuesto en ese proceso finalmente tan singular, Continuaron con un comunicado de la organización aún armada poniendo fin al cobro del llamado impuesto revolucionario y concluyeron con la presentación del International Contac Group: Silvia Casale, Pierre Hazan, Raymond Kendall, Nuala O’Loan y Alberto Spektorowski. Los nombres de Kendall y Spektorowski sorprendieron, el segundo ex asesor de Defensa del Gobierno israelí. Kendall, militar y ex director general de Interpol.

Esos trepidantes meses remataron una primera fase con el anuncio de ETA, el 20 de octubre de 2011, del cese definitivo de su actividad armada y la ubicación de dos de sus delegados en Noruega, a la espera de consensuar con Madrid los aspectos técnicos del proceso. Luego llegaría un tercero, Josu Urrutikoetxea, como el mismo ha contado en dos recientes entrevistas a medios vascos.

Los anuncios históricos no fueron óbice para que, desde sectores propios del entonces Gobierno de Zapatero, como del Estado profundo, como de supuestos afectados por los daños colaterales del cese de la actividad de ETA (escoltas, guardias con pluses, seguritarios, víctimas) se cuestionara la veracidad del proceso, se tachara de terroristas a quienes estaban al lado derecho de la barricada e incluso se criminalizara a los observadores y mediadores internacionales. En 2014, la Audiencia Nacional citó a Ram Manikkalingam, Chris Maccabe y Ronnie Kasrils, de la International Verification Comission. No se atrevieron a encarcelarlos por “colaboración con banda armada”, pero lo intentaron.

La noticia de un proceso de paz inédito en Euskal Herria incomodó a buena parte de la clase política hispana que puso palos en las ruedas. El CNI se inventó un atentado fallido contra Patxi López, el entonces lehendakari, y el también supuesto comando que debería atentar fue detenido por la Guardia Civil que puso su grano de arena para frenar lo que llegaba. Los detenidos denunciaron torturas e incluso una violación en custodia, en la sede de la Benemérita en Guzmán el Bueno, de Madrid.

En Noruega, acostumbrados a ofrecer su suelo como intermediarios, no daban crédito a lo que sucedía. Johan Vibe, que luego viajaría a Colombia tras el fracaso del proceso de paz vasco para intermediar entre Bogotá y las FARC, fue ninguneado por Mariano Rajoy y su correveidile Jorge Moragas. Era el mismo Moragas que luego utilizó a Urkullu para engañarle a Puigdemont el día de la proclamación de la República catalana. Más que diplomáticos, forofos de la causa nacionalista española.

Los análisis de la inteligencia española incidían en una cuestión apenas explicitada. La actividad de ETA favorecía a sus intereses de cohesionar un estado fallido como el español. Después de varias décadas de actividad, condensadas sobre todo en los años de plomo, el desgaste y la inestabilidad provocada por ETA estaban amortizados. Más aún con todos los cambios legislativos de Madrid que introducían el estado de excepción en la “normalidad”, con el beneplácito de la clase política incluidas la derecha vasca y catalana, y las alianzas internacionales.

Así que paradójicamente, la inestabilidad y debilidad del Estado español que buscó ETA desde su cambio estratégico en 1978 con la aparición de la Alternativa KAS y luego la Alternativa Democrática, para negociar con Madrid una solución al histórico choque territorial y nacional, llegó con el inicio de su proceso de reflexión que culminó con su disolución en 2018. Y, por el contrario, la estabilidad que había logrado el Estado español desde el fracaso de las Conversaciones de Argel de 1989, con la excepción del terremoto político del Acuerdo de Lizarra-Garazi de 1998, saltó por los aires.

Sería pretencioso señalar que el fallido proceso de paz que dio comienzo en aquel enero de 2010, con antecedentes notorios entre ellos las declaraciones de Bruselas y Gernika, y concluyó con la disolución de ETA, ha sido la causa de la mayor crisis política del Estado español en el último medio siglo. Aun así, habría que reconocer que su reflexión, y la del conjunto de la izquierda abertzale, ayudó a deshacer numerosos nudos e imputárselos, precisamente, a su enemigo secular.

Porque en esta década que nos precede hemos visto numerosas evoluciones e incluso metamorfosis en un proyecto como el del Régimen del 78 que huele a cadáver. La monarquía borbónica, la institución que lo ampara, se arrastra como un protagonista de una de las historias macabras de Lovecraft. Un rey corrupto y adúltero, en un estado cuasi confesional, en fuga como su abuelo Alfonso XIII. Un partido gobernante con su ala derecha siguiendo los pasos del fascismo clásico, calificado de “organización criminal” por un atrevido juez. Una vuelta a los orígenes del proyecto español, sustentado en la fuerza.

Una declaración unilateral de independencia, la de Catalunya de 2017, avalada por unas urnas declaradas ilegales desde Madrid, que fue respondida con detenciones, cárcel, porrazos y culatazos, al más puro estilo gansteril. Con la huida del presidente de la Generalitat recordando otros tiempos como los que llevaron al patíbulo a Companys. Un intento de atentado de un francotirador contra el presidente hispano Pedro Sánchez, por cierto, rechazado por su dirección y encumbrado por sus bases. Una izquierda abertzale con incidencia en Madrid, Baiona, Iruñea y Gasteiz. Lo nunca visto. Son las paradojas de la confrontación política.

 

 

 

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miércoles, 19 de febrero de 2020

Pla en Libertad

Damos continuidad a la kafkiana farsa que está viviendo David Pla con esto que nos informa Naiz:


El exinterlocutor de ETA David Pla ha quedado en libertad, bajo medidas cautelares. Así lo ha decidido la jueza María Tardón tras tomarle declaración en la Audiencia Nacional.

Maite Ubiria

David Pla ha quedado en libertad a última hora de la tarde, una vez de que la juez María Tardón ha decretado su puesta en libertad, según ha confirmado a NAIZ la defensa del ex preso navarro.

La magistrada ha tomado hoy declaración a Pla, que fue entregado la víspera por agentes de la Policía francesa, en Hendaia, a sus homólogos españoles, en base a una euroorden basada en hechos contestados por su defensa en el juicio incluso con informes de la Policía gala.

Pla, quien fuera integrante de la delegación de ETA que intentó (entre 2011 y 2013) abrir un diálogo de resolución con el Gobierno español en Noruega, quedará en libertad, ya que la Fiscalía no ha pedido su ingreso en prisión. Saldrá a lo largo de la tarde de la prisión de Soto del Real, a la que fue llevado, ayer, tras su entrega por el Estado francés.

Con medidas cautelares

El ministerio fiscal ha solicitado durante la vista dejar en libertad a Pla con la prohibición de salida del Estado español y fijando comparecencias semanales en el juzgado. Por su parte, la acusación popular que ejerce la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) ha pedido prisión provisional.

La defensa, que ejerce la letrada Amaia Izko, ha solicitado durante la vista que, al tener una hija menor –4 años, escolarizada en Hendaia–, Pla pueda volver a su domicilio familiar en la localidad labortana, pero finalmente la jueza no ha aceptado la petición, por lo que el navarro volverá a la casa de sus padres, en Iruñea. Deberá acudir a firmar en el juzgado cada semana.

Ello hasta que la Sección Cuarta que, recuerda Izko «tiene desde hace tiempo la petición de archivo por causa juzgada» tome una decisión sobre el sumario que implica a Pla. La letrada estima que, por más que la AVT y Dignidad y Justicia mantengan esa causa, «no hay debate jurídico, porque es un caso claro de causa juzgada, y el tribunal deberá tomar una pronta decisión al respecto».

Euroorden sin base sólida

La Audiencia Nacional activó una euroorden, con fecha de 2011 y firma del entonces juez y hoy ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, poco antes de que el militante navarro, tras cumplir la pena impuesta por la Justicia francesa, saliera en libertad en abril de 2019.

En ella le imputaba hechos que o bien no dieron lugar a sumario judicial –fue detenido en 2010 en Hendaia en relación a la llamada causa H-Alboka que instruye la jueza Tardón, pero puesto a los pocos días en libertad– o fueron desmentidos por informes de la Policía gala, que desmintieron que Pla acudiera a una cita clandestina en 2008 en Landas, ya que ese día se encontraba visitando a su compañera Kizkitza Gil de San Vicente, entonces encarcelada en una prisión de París.

Pla fue detenido el pasado 6 de febrero en Hendaia, donde reside con su familia desde que saliera de prisión. Tras permanecer en la cárcel de Baiona, fue entregado este martes, 18 de febrero, y tras pernoctar en la prisión madrileña de Soto del Real ha sido llevado a declarar esta mañana a la Audiencia Nacional.

En su declaración, Pla se ha limitado a afirmar que fue militante de ETA. En unas horas saldrá en libertad, por lo que podrá regresar a Euskal Herria, no así, de momento, a su domicilio familiar en Hendaia.

Sortu

Sortu ha exigido la suspensión de las medidas cautelares impuestas al iruindarra, entre ellas la que le impide vivir con su familia en su domicilio de Hendaia.

Ha destacado su aportación «clave a la apertura de un nuevo tiempo en este país» y ha instado al Estado español a que «de una vez por todas se decida a dar pasos efectivos para poder avanzar».

Hendaia y Barañain

Tras conocerse la puesta en libertad, en Hendaia ha vuelto a realizarse una concentración de apoyo a David Pla y de denuncia del caso. ‘David Hendaian eta gurekin’ ha sido el lema reiterado ante el Ayuntamiento. De hecho, el propio Pla ha telefoneado a los allí concentrados para agradecerles el apoyo.

Además, en Barañain se mantiene la manifestación convocada este sábado a las 13.00 contra la persecución sufrida por el que fuera interlocutor de ETA. La movilización ha sido presentada en una comparecencia esta tarde.

Según han manifestado, «la situación vivida por David en estos últimos meses se produce en un contexto en el que existe un consenso mayoritario a favor del cambio de política penitenciaria; mientras se están dando pasos para dar una solución política y democrática al conflicto político que vive desde hace décadas Euskal Herria» y consideran que la aceptación de la euroorden y el posterior encarcelamiento el pasado jueves, tienen una «clara intención de obstaculizar ese camino».

Ante lo que califican como un «nuevo intento de frustrar la ventana de oportunidades que en su caso Pla también a contribuido a generar», han reiterado su llamamiento a participar en la movilización del sábado.






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martes, 18 de febrero de 2020

Pla a Punto de Ser Entregado

París está a punto de consumar un esperpento descomunal, un atropello a los derechos humanos y políticos que deja al descubierto el contubernio que existe entre los estados europeos cuando del derecho a la autodeterminación de los pueblos se trata.

La ya inminente entrega de David Pla muestra que Madrid nunca deseó la paz y que la culminación de los componentes de Desarme y Desmovilización por parte de ETA son de hecho una gravísima afrenta a sus inclinaciones tardocolonialistas.

Esto es lo que nos reporta Gara:


El exinterlocutor de ETA David Pla, detenido el pasado jueves en Hendaia, será entregado hoy al Estado español en cumplimiento de una euroorden de 2011 remitida por la Audiencia Nacional y aceptada por el Tribunal de Apelación de París. Pla, que ha permanecido desde su detención en la cárcel de Baiona, será llevado a la prisión de Soto del Real, desde la que será conducido, mañana, al tribunal especial español, según confirmó ayer su familia.

Maite Ubiria Beaumont

David Pla, quien fuera miembro de la delegación de ETA que permaneció en Noruega entre 2011 y 2013 con vistas a abrir un proceso de negociación con el Estado español, será puesto hoy en manos de las autoridades españolas, según confirmaron ayer fuentes cercanas al preso.

Pla, quien ha debido esperar cinco días en la cárcel de Baiona antes de que hoy finalmente sea ejecutada una decisión judicial adoptada dos meses antes por París, será llevado a la prisión de Soto del Real, en Madrid. Y desde allí, será conducido, mañana, a la Audiencia Nacional española.

El navarro afincado en Hendaia salió en libertad desde la prisión gala de Osny el 18 de abril de 2019. La Audiencia Nacional española activó en vísperas de su excarcelación una orden de entrega, con fecha de 2011 y firmada por el entonces juez de la Audiencia Nacional y ahora ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska.

En esa euroorden se le imputaban hechos por los que la Policía gala le detuvo en 2010, en Hendaia, aunque ese arresto concluyó sin que se abriera causa judicial contra Pla.

En ese mismo mandato, el juez español incluyó una imputación desmentida en dos informes redactados por la propia Policía francesa. Fernando Grande-Marlaska imputaba a Pla haber participado en una reunión clandestina celebrada, en 2008, en Landas. La Policía desmintió que pudiera haber acudido a ese encuentro ya que en esa fecha el navarro se encontraba en París, al haber acudido allí, junto a su hijo Aitzol, para visitar a su compañera, Kizkitza Gil de San Vicente, entonces en prisión.

Informes policiales

Pese a las evidencias presentadas a lo largo del juicio, primero el Tribunal de Apelación de París, con fecha de 20 de noviembre, y con posterioridad la Corte de Casación, el 18 de diciembre, validaron la petición de entrega.

La decisión adoptada por la Justicia gala provocó numerosas reacciones de rechazo, particularmente en Ipar Euskal Herria. Así, en vísperas de Navidad, el pleno del Ayuntamiento de Hendaia aprobó por unanimidad una moción en la que emplazaba a París a no ejecutar esa orden de entrega.

Ya tras el arresto de David Pla, todas las formaciones con representación en el Consistorio en el que reside, Bake Bidea y Artesanos por la Paz secundaban una concentración, el mismo jueves, a las puertas del Ayuntamiento, para recordar que la entrega del vecino de Hendaia «va en la dirección opuesta al proceso de paz».






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