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jueves, 20 de noviembre de 2025

Del Infierno al Milagro

El irresponsable pensamiento metafísico de una gran mayoría de los españoles y uno que otro vasco despistado ha quedado plasmado en las declaraciones que Pedro Sánchez ha realizado con respecto al estado español posterior a la muerte del dictador Francisco Franco hace exactamente diez lustros.

Para Pedro y quienes piensan como él, las estructuras del franquismo simplemente se diluyeron en el éter, permitiendo el "milagro de una democracia plena".

Esto y más puede usted leer en este artículo de Naiz:


Romper con la monarquía o defender «un milagro», reacciones en este 20-N

El 50 aniversario de la muerte de Franco ha generado diversas reacciones en el arco político, con formaciones que han exigido romper con «la herencia» de la dictadura que representa la monarquía española o con Pedro Sánchez llamando a defender «el milagro de la democracia».

El arco político ha reaccionado ante el 50 aniversario de la muerte del dictador con formaciones exigiendo romper con «la herencia» de ese régimen totalitario que representa la monarquía española y con Pedro Sánchez llamando a defender «el milagro de la democracia».

Las más críticas han sido EH Bildu, ERC y BNG, que han exigido esa ruptura con la monarquía parlamentaria por sus vínculos con el franquismo para avanzar «hacia un futuro de auténtica libertad y democracia», a la vez que han criticado los «actos oficiales» del Gobierno español que buscan «blanquear el pasado y legitimar en el presente una institución anacrónica».

«Reafirmamos nuestra voluntad de construir repúblicas libres, democráticas y justas, donde la soberanía resida realmente en la ciudadanía», han afirmado en una declaración conjunta.

Para EH Bildu, ERC y BNG, que no participarán en ningún acto institucional coincidiendo con la fecha, la monarquía española «no nació de la voluntad popular ni del ejercicio libre y democrático de la ciudadanía», sino de «una decisión impuesta por el dictador Francisco Franco», que designó a Juan Carlos de Borbón como su sucesor «a título de rey».

Designación «a dedo»

Esta designación «a dedo», según han criticado, se llevó a cabo «sin consulta ni legitimidad democrática» y «marcó la recuperación de una institución anacrónica, hereditaria y vitalicia, incompatible con principios democráticos esenciales».

EH Bildu, ERC y BNG han señalado que la monarquía ha funcionado desde la muerte de Franco «como pilar fundamental para la continuidad de las estructuras de poder del régimen franquista» y «como mecanismo de preservación de la unidad del Estado frente a los derechos nacionales y sociales de nuestros pueblos».

«Cinco décadas después, la monarquía española sigue siendo un estamento que no responde a los valores republicanos de libertad, igualdad y democracia que tanto los ciudadanos y ciudadanas de nuestras naciones como las mayorías sociales del Estado anhelan», han apuntado.

Al mismo tiempo, han indicado que «el mantenimiento de la estructura heredada del franquismo constata que no habrá verdadera democracia mientras la Jefatura del Estado no sea elegida por el pueblo y se niegue el derecho a decidir de las naciones catalana, vasca y galega»

En el mismo sentido se ha expresado Podemos, que ha criticado que la monarquía «fue la heredera política» del franquismo, cuyo «legado sigue presente también en grandes fortunas, medios y cúpulas judiciales».

Su secretaria general, Ione Belarra, ha asegurado a través de la red social X que el «franquismo nunca murió porque sus crímenes nunca fueron juzgados» y, ante los 50 años de la muerte del dictador, van a empujar «con más fuerza» para que en el Estado español se instaure una república como modelo de Jefatura del Estado.

El PNV denuncia «velos intencionados»

El PNV ha denunciado lo que considera han sido «olvidos y velos intencionados» producidos tras la muerte del dictador al no haberse producido una «ruptura».

En rueda de prensa en Bilbo con motivo del aniversario, el presidente jeltzale, Aitor Esteban, y la portavoz en el Congreso español, Maribel Vaquero, han recordado a las víctimas y las décadas de «lucha por traer las libertades, la democracia y el autogobierno».

En este sentido, Esteban ha advertido de que, tras la muerte del dictador, se dio una transición que ha impedido cambiar «estructuralmente» algunas cuestiones.

«Ha habido muchas cosas que no se han tocado y un sustrato que se ha mantenido. Una historia que se ha contado y de la que ahora descaradamente sacan pecho tras el sufrimiento que trajeron», ha descrito en referencia a Vox.

Y ha censurado que continúe en vigor la Ley de Secretos Oficiales, de 1968, cuya reforma lleva planteando el PNV en el Congreso desde 2016.

Por su parte, el parlamentario de Sumar, Jon Hernández, ha recordado a «los miles de hombres y mujeres que lucharon contra la dictadura» y que durante cuatro décadas «se sacrificaron» para que el Estado español disfrute «hoy de libertades y de una democracia limitada».

A su llegada al pleno del Parlamento de Gasteiz, Hernández ha recordado que gracias a estos ciudadanos, es posible «que hoy se pueda discutir sobre cuestiones políticas» en instituciones como la Cámara vasca. «Hoy tenemos libertades y democracia limitada gracias a todas esas personas que lucharon contra la dictadura», ha subrayado.

Sánchez: «Una historia casi única»

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, también ha recordado el aniversario haciendo un llamamiento a «defender la democracia española», que califica de «casi un milagro», ante quienes considera que «idealizan» regímenes autoritarios y sienten nostalgia del franquismo.

Según ha escrito en un artículo en ‘El diario’, el paso de una dictadura «represiva» a la democracia «plena» fue, afirma, «una historia de éxito casi única», una «excepcionalidad» que hizo que «España pasase de ser un país pobre y aislado a uno próspero e integrado en el mundo».

«Se trata de un logro excepcional que muy pocos han conseguido. De entre casi cien países con más de diez millones de habitantes, solo cuatro han seguido un camino similar en los últimos cincuenta años. Una excepcionalidad que no podemos permitirnos olvidar», ha recalcado.

Aunque dice que es justo reconocer a quienes «desde posiciones de responsabilidad tuvieron la visión política y el espíritu de concordia necesarios para encauzar una democracia aun frágil», pide no olvidarse de los trabajadores, las mujeres y los jóvenes que conquistaron los derechos.

«La democracia no cayó del cielo, no nació de una coincidencia feliz ni de un consenso súbito entre élites convencidas de que el cambio era inevitable», sino que fue «el pueblo español el que tiró hacia adelante en los momentos de duda» y «arrancó» los derechos que posteriormente se plasmaron en la Constitución.




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domingo, 8 de junio de 2025

Herri Libre Bat

Desde las páginas de El Diario traemos a ustedes una reseña de la movilización convocada por la iniciativa ciudadana Gure Esku en Bilbo:


Miles de personas llenan Bilbao en una masiva movilización por el derecho a decidir vasco organizada por Gure Esku

Finalmente, dirigentes del PNV y su cantera EGI han participado en la marcha, al igual que EH Bildu y los sindicatos abertzales

Decenas de miles de personas, 35.000 según fuentes municipales, han participado este sábado a la manifestación organizada en Bilbao por la plataforma soberanista Gure Esku (antes Gure Esku Dago) a favor del derecho a decidir de la nación vasca. Las ikurriñas y los gritos de “independentzia” al paso de la pancarta han sido protagonistas en la calle de Autonomía. “Hoy en las calles de Bilbao estamos reivindicando la necesidad de un pueblo libre y soberano”, ha dicho el portavoz de la plataforma ciudadana, Josu Etxaburu. Finalmente, han acudido dirigentes del PNV aunque el partido como tal no lo apoyaba, a diferencia de EH Bildu.

Un grupo de 'joaldunak' y el sonido del cuerno han precedido, entre aplausos, a “una ikurriña gigante con los nombres de todos los municipios de Euskal Herria”, según la organización, y la pancarta que encabezada la marcha, en la que se podía leer el lema escogido para la jornada de hoy, 'Herri libre bat. Euskal Herriak erabaki'. En castellano, 'Un país libre, que Euskal Herria decida'.

Por parte de EH Bildu se han sumado, entre otros, el el líder parlamentario, Pello Otxandiano, y la portavoz en Gipuzkoa, Maddalen Iriarte, quien, previo al inicio de la marcha, se ha dirigido a los periodistas y ha apuntado que “este pueblo tiene que tener el derecho para gobernar su futuro”. “Trabajamos cada día para tener herramientas para llevar a cabo nuestras políticas públicas, pero aún nos faltan muchas, por lo que queremos tener otro tipo de relación con los Estados”, ha asegurado.
Participación del PNV

Asimismo, han participado en la marcha los dirigentes del PNV Miren Martiarena y Markel Olano. Los 'jeltzales' no han acudido como partido a la convocatoria de Gure Esku, a diferencia de en eventos de años anteriores. Afirman fuentes del partido de Aitor Esteban que es “porque no ha existido una coordinación previa a esta convocatoria entre la parte organizadora” y su formación, pero inciden en que han dado “libertad a sus afiliados a acudir a esta llamada si así lo consideran”, según han precisado fuentes del Euzkadi Buru Batzar. También ha estado EGI, las juventudes del PNV, al igual que Ernai, el equivalente en la izquierda abertzale. También se han unido a la marcha representantes de los sindicatos ELA, LAB, Steilas, Hiru y EHNE; el movimiento Etxalde, Bilgune Feminista, Euskalgintzaren Kontseilua, el movimiento de pensionistas, las organizaciones juveniles de Ikama.

En palabras de Etxaburu, la capital vizcaína ha reunido hoy a “miles y miles de vascos que piensan distinto pero que están al favor del derecho a decidir”. “Hoy en las calles de Bilbao estamos reivindicando la necesidad de un pueblo libre y soberano”, ha señalado. En este sentido ha explicado que lo que quieren transmitir a través de esta convocatoria es que “a la sociedad vasca le interesa la soberanía”. “Es más, la sociedad vasca quiere y necesita la soberanía. ¿Para qué? Básicamente para mejorar las condiciones de vida de todos los ciudadanos y también porque necesitamos nuevas herramientas para responder de manera eficaz a los retos que tenemos entre manos”, ha agregado. 

Los portavoces de Gure Esku Esku, el propio Etxaburu e Irantzu Perello, han leído el manifiesto, en el que han celebrado la jornada como un “impulso fundamental al trabajo en favor de la soberanía”. “Gracias al coraje reunido hoy, y a la voluntad ciudadana expresada hoy, será más fácil dar pasos firmes hacia la soberanía. La meta la tenemos clara: un pueblo libre, un pueblo soberano que decida su futuro. Estamos en el camino. Estamos avanzando en ese camino”, han proseguido. Tras un breve acto cultural de clausura, en el que han participado el bertsolari Jon Maia y el grupo de música palestino Sol Band, la movilización ha terminado con el canto del “Imajinatu Libre”.










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viernes, 4 de abril de 2025

Desatar lo Atado

Están por cumplirse cinco décadas de que el españolismo sacrificara a cinco luchadores antifascistas en el altar de un moribundo pero rábido Francisco Franco.

Dicho hito será el marco de referencia en el que Sortu reivinidicará la soberanía para el pueblo vasco.

Así lo informa Naiz:


Sortu reivindicará la soberanía de Euskal Herria en el 50 aniversario de Txiki y Otaegi

Con motivo del 50 aniversario de los fusilamientos de Txiki y Otaegi, Sortu celebrará el próximo 27 de septiembre un acto en Iruñea en el que reivindicará la soberanía de Euskal Herria y «liberarnos de lo que dejaron atado y bien atado». Un cartel de Sahatsa Jauregi pondrá la imagen al evento.

Pello Guerra

El pabellón Anaitasuna de Iruñea acogerá el próximo 27 de septiembre un acto nacional de Sortu en el que conmemorará el 50 aniversario de los fusilamientos de Txiki y Otaegi, y reivindicará la soberanía de Euskal Herria.

Así lo han anunciado ante los medios en la misma pista del pabellón sus portavoces Lur Albizu y Kizkitza Gil de San Vicente, junto a las que se encontraba el cartel ‘Askatzera lotuak’, la obra que pone imagen al evento y que ha sido realizada por la artista Sahatsa Jauregi.

Gil de San Vicente y Albizu han recordado que este año se cumple medio siglo de los citados fusilamientos, de la muerte de Franco y el nombramiento de Juan Carlos I de Borbón como jefe de Estado, después de que el dictador dejara todo «atado y bien atado».

Ahora se trata de «deshacer ese nudo» y por ese motivo se celebrará en Iruñea este acto bajo el lema ‘Askatzera lotuak’. Pero el actual Gobierno español, en lugar de abordar esta cuestión, aprovechará ese aniversario «para reivindicar lo que se ha vendido como reforma o transición con decenas de actos».

En cambio, «las sucesoras de aquella generación de Txiki y Otaegi, y de las siguientes que hicieron que el pueblo se alzara y le dieron una esperanza, vamos a celebrar nuestra lucha por la liberación y nuestro compromiso».

Un cartel de Sahatsa Jauregi

Como se viene haciendo en los últimos años, el aniversario contará con un cartel anunciador, que en esta ocasión ha sido creado expresamente por la artista Sahatsa Jauregi.

En su creación, ha combinado el metal y las cuerdas para completar el lema ‘Askatzera lotuak’ «mediante el movimiento y el proceso de escritura». Así, el objeto «no es una pieza compacta, sino amoldable, y puede adoptar diferentes formas. Como el movimiento de liberación nacional vasco de décadas, es una obra viva y en movimiento, con capacidad de adaptación y adecuación».

Siguiendo con esa idea de la adaptación, las portavoces de Sortu han recalcado que «nos encontramos con la oportunidad de ascender al siguiente nivel de la soberanía de Euskal Herria», para lo que será «imprescindible la activación de nuestro pueblo y el impulso desde diversos ámbitos».

Y en esa dirección, Sortu pondrá «toda su ilusión y todas sus fuerzas» también en un acto en el que «nos juntaremos miles de personas de varias generaciones y recordaremos de dónde venimos, para reafirmar hacia dónde vamos».

Han concluido afirmando que «es el momento de liberarnos de lo que dejaron, o querían dejar, atado y bien atado. Es el momento de las personas que nos hemos comprometido con la libertad».

 

 

 

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jueves, 3 de octubre de 2024

Roitman | La España de Reyes y Cortesanos

Demoledor este texto que Marcos Roitman ha dado a conocer en las páginas de La Jornada con la negativa por parte del estado mexicano a invitar a Felipe Borbón a la investidura de la Doctora Claudia Sheinbaum como Presidenta de México.

Disfruten la lectura:


La España de reyes y cortesanos

Marcos Roitman Rosenmann

El tatarabuelo de Felipe VI, Alfonso XIII, poco antes del advenimiento de la Segunda República, (1931) decidió ampliar su corte. Nombró duques, condes y grandes de España. No sería la primera ni la última vez que un monarca acudiera a dicha práctica. Títulos nobiliarios a cambio de lealtad. Presidentes de gobierno, entrenadores de futbol, empresarios y literatos son bendecidos con títulos nobiliarios. Durante los tres siglos de ocupación española en territorios de América Latina, conquistadores y colonizadores, mutaron de aventureros a virreyes y archiduques, acrecentando la fortuna de Austrias y Borbones. Juan Carlos I y Felipe VI siguen la tradición.

Militantes del Partido popular, PSOE e Izquierda Unida pertenecen a la nobleza. Cayetana Álvarez y Peralta Ramos es la XV marquesa de Casa Fuerte; Esperanza Aguirre, ex presidenta de la comunidad de Madrid, es grande de España, y su alcalde, José Luis Martínez Almeida, se acredita conde de Navasqüés. Nicolás Sartorius y Álvarez de las Asturias Bohorques es hijo de los condes de San Luis, fue militante del Partido Comunista y fundador de Comisiones Obreras. El primer director general de Universidades con Felipe Gonzalez, Emilio Lamo de Espinosa Michels de Champourcin, es vástago del marqués de Mirasol y barón de Frignani; su hermano, ministro con Adolfo Suárez. Jorge Semprún, ex comunista, llega a la nobleza por parte de madre, emparentada con la condesa de Cabarrús y vizcondesa de Rambouillet. Otros ciudadanos adhieren a la sociedad cortesana recibiendo la Gran Orden y Cruz Isabel la Católica, Alfonso X El Sabio o la Real y Distinguida Orden Española de Carlos III.

Así, se puede entender el cierre de filas de gran parte de la élite política española, gobierno y oposición, acusando a México de patrocinar la cultura del odio, al ningunear al jefe de Estado una invitación para asistir a la toma de posesión de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. Pero hagamos memoria. Son cinco siglos de monarquía, los reyes forman parte del ADN del pueblo español. Si exceptuamos el breve interregno del periodo republicano, la primera (1873-1874) y la segunda (1931-1939), España se concibe como unidad en lo universal, cuna de la civilización occidental y los valores cristianos. La guerra hispano-cubana-estadunidense en 1898, supuso una crisis de identidad, perdió Puerto Rico, Cuba, Filipinas y la más grande de las Islas Marianas, Guam. Su imperio quedó en nada, causando un profundo dolor en la sociedad española, que perdura hasta nuestros días.

Alfonso XIII, cuyo reinado va desde 1906 hasta la proclamación de la segunda República, 1931, propuso un nuevo comienzo para recomponer el nacionalismo español, al cual adhiere la izquierda españolista de hoy. En 1918, el 12 de octubre de 1492 pasa a ser celebrado como el Día de la Raza. El dictador Francisco Franco le dio continuidad y en 1958, decide apellidarlo Fiesta de la Hispanidad. Tras la coronación de Juan Carlos I en 1975, y bajo la Constitución de 1978, el gobierno de Felipe González emite en 1987 el real decreto que establece el 12 de octubre como Día de la Fiesta Nacional. Su redacción no deja dudas del sentido imperial: "Simboliza las efemérides históricas en que España, a punto de concluir un proceso de construcción del Estado a partir de nuestra pluralidad cultural y política, y la integración de los reinos de España en una misma monarquía, inicia un periodo de proyección lingüística y cultural más allá de los límites europeos". Síntesis perfecta de la propuesta de Alfonso XIII, quien declaró, tras el desastre colonial, que el 12 de octubre del siglo XX, sería conocido como el nacimiento espiritual del imperio hispanoamericano. Así, se construye la leyenda rosa y exculpa a los monarcas de cualquier acto de violencia cometido en sus territorios de ultramar. La identidad de España no se cuestiona. El rey lo es por origen divino y es representante de la nacionalidad española. No hay más explicación. De ahí la pataleta, los insultos, descalificaciones y exabruptos con la decisión de no invitar al monarca a la toma de posición de la nueva presidenta de México. Como muestra, sirvan los improperios lanzados por el miembro de número de la Real Academia de la Lengua Española Arturo Pérez Reverte, quien refiriéndose a Claudia Sheinbaum y Andrés Manuel López Obrador como: "imbéciles, oportunistas, demagogos y sinvergüenzas o las cuatro cosas a la vez". En esta ocasión, Pedro Sánchez y el gobierno, calla y otorga.

En Chile, en la plaza de armas de su capital, luce la estatua del conquistador Pedro de Valdivia. La placa tiene la siguiente leyenda: "Al fundador de la nacionalidad chilena don Pedro de Valdivia. Obsequio de la colectividad española en homenaje al 150 aniversario de su independencia. Día de Santiago Apóstol 25 de julio de 1963". Presentar a Pedro de Valdivia como fundador de la nacionalidad chilena es una broma de mal gusto. Sus huestes violaron y esclavizaron a hombres y mujeres. Y el nombre de Santiago no tiene glamur. Mientras combaten españoles y araucanos, emerge la figura de Santiago apóstol espada en mano, causando la derrota de los indios. El mito del apóstol toma un nuevo cariz para pasar de Santiago matamoros a Santiago mataindios. Hoy muchos hacen su camino sin conocer la historia.

Los pueblos originarios han sido excluidos en América Latina, salvo excepciones, Bolivia y Ecuador, estados plurinacionales, como forjadores de identidad nacional. Resisten, sin perder su dignidad, luchando y sobreviviendo a los megaproyectos, las trasnacionales, y el capitalismo verde. El EZLN o los mapuches son ejemplo. Mientras el pueblo español considere la conquista y colonización la más grande gesta civilizatoria de la humanidad, llevada a cabo contra indios, infieles o simplemente homúnculos, los gachupines no albergan conciencia de haber cometido crímenes de lesa humanidad. Por tanto, ¿De que tendrán que disculparse? No hay razón alguna, ni siquiera para pensarlo. ¡Viva el rey!

 

 

 

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martes, 1 de octubre de 2024

Salmerón | La Presidenta y el Rey

El españolismo más rancio y cutre está levantado en armas en contra del estado mexicano por haberse atrevido a no invitar al heredero ideológico y político de Francisco Franco a la ceremonia de investidura de Claudia Sheinbaum Pardo como Presidenta de esa nación soberana.

Aquí una respuesta al españolismo carpetovetónico cortesía de La Jornada:


La Presidenta y el rey: usos de la historia

Pedro Salmerón Sanginés

No escribiré sobre el sainete del señor Pedro Sánchez, palafrenero del rey cuyo único mérito para serlo es que su padre es aquel corrupto al que impuso Francisco Franco: suscribo este editorial (https://www.jornada.com.mx/2024/09/25/index.php?section=edito). Sí recordaré que el rey no puede pedir perdón a las naciones originarias, porque “la invasión española a América –seguida de la bestial guerra de exterminio y ocupación y del posterior establecimiento de un sistema explotador colonial sin ambages– constituye la clave de la cultura, la sociedad, la política y la identidad de los españoles” (https://www.jornada.com.mx/2023/05/16/opinion/014a1pol).

Fincan su identidad en el orgullo imperial: guerras de conquista y saqueo, picas en Flandes y galeras en Lepanto (por el control de Europa y el Mediterráneo)… y como héroes simbólicos: Colón y Cortés. No importa que la mayoría de los españoles descienda de siervos, campesinos y trabajadores: demasiados han comprado el discurso de sus gobernantes. Y no parece haber diálogo posible, porque para ese discurso nunca hubo invasión, genocidio, colonialismo ni extracción, por más que estén irrefutablemente documentados. No: llegaron a civilizar, a salvar… porque (aunque a veces lo escondan) creen que salvaron las inmortales almas de los indios trayéndoles la única y verdadera religión. A este orgullo imperial (y religioso) le siguió una monarquía cada vez más esperpéntica en los siglos XIX y XX; el colonialismo que quiso continuar a costa de Cuba, Puerto Rico, Filipinas y Marruecos; la esclavitud que se abolió en 1870 en España y hasta 1886 en Cuba. Y sólo hay dos grandes momentos de insurrección popular en las discusiones y la gran literatura española: 1808-1812 y 1936-1939. El problema de la primera –en términos de su discurso identitario– es que tomó como símbolo a un cobarde tradicionalista, Fernando VII. El problema de la segunda es que la actual monarquía surge del cuartelazo militar, conservador y fascista, respaldado por Alemania nazi e Italia fascista, que ahogó en sangre esa revolución social. Y no es una figura: el corrupto rey Juan Carlos lo fue por decisión del dictador Francisco Franco. Dicen que se hizo un referéndum y se votó la monarquía: sí, una vez, bajo las armas de la dictadura y hace casi medio siglo.

¿Cómo se construyó nuestro discurso histórico? Aunque la derecha conservadora añora a Iturbide y Maximiliano (y a Zedillo, duque de Acteal y marqués de Fobaproa), aunque aman a Porfirio Díaz, aunque leen (los pocos que leen y no se guían por youtuberos) a Vasconcelos, que escribió un manual de historia pensado para hacer propaganda nazi, el discurso se construyó por otro lado: arranca con el nacionalismo del siglo XVIII (el jarocho Clavijero, el regiomontano Servando de Mier, el guanajuatense Hidalgo) y desde entonces se eligió reivindicar a México-Tenochtitlan como origen y a Cuauhtémoc como héroe, y si bien he insistido en que fue un error construir a Tenochtitlan como la raíz de la nación, sí es interesante analizar por qué se eligió a Cuauhtémoc: no es la soberbia militarista de un Ahuízotl ni cobardía entreguista de Motecuzoma (aunque hemos demostrado que eso no ocurrió)… no, se eligió a Cuauhtémoc porque es quien resiste a la adversidad, al destino, a una invasión impulsada por el afán de oro y dominio (en su Segunda carta de Relación, Cortés escribe la palabra "oro" más de 50 veces y "esclavos" o sus variantes más de 20).

Y tras ello, se monta nuestro discurso historiográfico: la resistencia y luego la lucha por la libertad, la igualdad y la justicia encarnada en Hidalgo y Morelos. Y con los grandes románticos (Guillermo Prieto, Vicente Riva Palacio, Ignacio Ramírez, Ignacio Manuel Altamirano) los insurgentes y los chinacos alcanzaron estatura de gigantes. Luego, el porfiriato, y el PRI con mayor eficacia, se robaron esa historia, pero los mexicanos la recuperamos en las calles y las trincheras.

La derecha repite que los mexicanos estamos "acomplejados" y "resentidos". Respondo en primera persona: es un orgullo fincar mi identidad en la resistencia contra la opresión, la lucha contra el colonialismo, la guerra contra el imperialismo, la rebeldía, la revolución. Es un orgullo descender de mixtecos y nahuas, andaluces y vascos, moros y cristianos, africanos esclavizados, libaneses, nicaragüenses y hasta algún pirata inglés. Y a este mosaico pluricultural agrego los combatientes antifascistas a los que abrimos la puerta y se fundieron con México por amor: judíos europeos, españoles republicanos, sudamericanos fugados de dictaduras genocidas...

El mío es el México de las mujeres tlatelolcas que enfrentaron a los españoles en agosto de 1521; cimarrones de Veracruz; pames y mixes, que nunca aceptaron el yugo colonial; la "horda de Hidalgo", soldados de Morelos; las mujeres que en Pénjamo desafiaron a Iturbide; los pintos de las montañas del sur; los indios de Tetela, los Lanceros de la Libertad y los Cazadores de Galeana que hicieron morder el polvo al francés; mayas y yaquis que nunca se doblaron; obreros de Río Blanco y Cananea; las Violetas del Anáhuac; magonistas, coronelas zapatistas, dorados de Villa; las mujeres del primer Congreso Feminista; muralistas, maestras rurales de la década de 1920, petroleros de 1938, ferrocarrileros de 1958, estudiantes de 1968-1986-1999; la Brigada Campesina de Ajusticiamiento, las madres del Comité Eureka, las señoras de San Miguel Teotongo, las costureras del 19 de septiembre, zapatistas de Chiapas, maestras que durmieron en el Monumento a la Revolución en 2013, madres y padres de los 43… y los 36 millones que votamos por Claudia Sheinbaum, y el 79 por ciento que respaldamos su actitud ante el rey y su palafrenero Sánchez.

 

 

 

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martes, 30 de mayo de 2023

Alternativa Real

Se llevaron a cabo las elecciones municipales en el estado español y allá, en las provincias insurrectas del norte, los partidos políticos estatales se contentaron con trasvasar votos del Unidas Podemos a Vox y al PP.

Por su parte, la coalición de izquierda EH Bildu se consolidó, siendo la más votada en todo Hegoalde, relegando al PNV a un incómodo segundo lugar.

Este es el editorial que Gara le dedica a la jornada:



Las encuestas habían identificado la pujanza de EH Bildu, pero se han quedado muy cortas en las dimensiones de este movimiento electoral. La coalición ha cosechado unos resultados espectaculares en los cuatro territorios de Hego Euskal Herria. De hecho, este es su mejor registro histórico. Ha vencido en muchos municipios, por ejemplo en Gasteiz, de la mano de Rocio Vitero. Con Maddalen Iriarte ha ganado en Gipuzkoa mejorando los resultados de 2011, cuando gobernó.

EH Bildu ha consolidado así su posición como alternativa al PNV, que obtiene unos resultados pobres, que le pueden permitir mantener importantes cotas de poder, pero que no pueden ocultar el desgaste que sufre. La gente está enfadada con su gestión y, muy probablemente, con la arrogancia de sus dirigentes.

María Chivite y el PSN aguantan el tirón y puede postularse a un segundo mandato. Sin embargo, no puede abstraerse de los resultados de EH  Bildu, especialmente en la capital, ni del rearme de la derecha en el Estado. Ferraz tendrá que valorar bien qué hace en Iruñea, donde permitir que gobierne la derecha ya solo favorece a la derecha, no solo en la capital sino en el Estado. Iruñea se ha ganado que su alcalde sea Joseba Asiron. El PSE también aguanta el tirón. Ni su alianza con el PNV ni la debacle del PSOE en el Estado le pasan una gran factura.

El unionismo democrático que surgió del 15M y confluyó con IU sigue sin un proyecto claro para este país. Sobrevive ensimismado en las trifulcas de la izquierda metropolitana. Debería recomponerse de cara a diciembre, y mirar más allá. No obstante, en algunos municipios vascos puede ser relevante.

UPN logra una victoria pírrica en la capital y poco más. Su aislamiento militante y la división de la derecha le empujan a un ostracismo que fía todo a la falta de coraje del PSN y a un cambio de ciclo en Madrid.

Para la derecha española estos comicios eran un ensayo de cara a las estatales de invierno. Y en el Estado les ha funcionado. Para ello, han manoseado a la sociedad vasca, pero los resultados de PP y Vox en tierras vascas siguen siendo marginales. Hay que mantener el pacto nacional para que siga siendo así.

Fin de un ciclo con un balance discutible

El EBB, en concreto Andoni Ortuzar e Iñigo Urkullu, deben reflexionar. Y dar explicaciones. Anoche prometieron hacerlo, pero su credibilidad está en horas bajas. Todas las decisiones que han tomado en relación a las candidaturas –por ejemplo, echar a Gorka Urtaran para poner a Beatriz Artolazabal– han dado unos muy malos resultados. La estrategia de seguir la rueda de Covite y poner tareas éticas a EH Bildu ha sido un estrepitoso error. Sus bases, la sociedad vasca, no premia ese estilo burdo y soberbio.

El sorpaso de EH Bildu es de tales dimensiones, que PNV y PSE pueden tener la tentación de enrocarse en su pacto general. La aritmética da para aprovechar la brecha entre votos y gobiernos, pero no va a ser fácil justificar algunas maniobras ni aguantar en algunos cargos con alternativas más legítimas y solventes. No es ético, y puede no ser inteligente.

Bases para un legado compartido

La institucionalización del país demanda una repensada. Los signos de agotamiento y decadencia son indiscutibles. El contexto estatal y continental no pinta bien. Los retos civilizatorios y de país exigen perspectiva, estrategias y liderazgos compartidos. Urgen soberanía y progreso.

Los resultados de ayer ofrecen un marco propicio para un ejercicio honesto. Pasada la euforia de la victoria y el escozor de la derrota, con serenidad, los partidos deben estar a la altura de la ciudadanía vasca y dar paso a una fase histórica bajo el principio rector de «todos los derechos para todas las personas».




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jueves, 30 de junio de 2022

Luz Para la Libertad

Desde el Portal de Viento Sur traemos a ustedes este escrito que delinea claramente las intenciones que han llevado a los integrantes de Gure Esku, apoyados por la Assemblea Nacional Catalana, a convocar a la actividad reivindicativa bautizada como 'Vía Pirenaica / Pirinioetako Bidea / Via Pirinenca".

Disfruten la lectura:


La Vía Pirenaica: Luz para la libertad

Mario Zubiaga | Miembro de la Dirección de Gure Esku

Al anochecer de este sábado 2 de julio, miles de personas iluminarán los Pirineos para reivindicar el derecho a la autodeterminación. La asociación vasca GureEsku, que defiende el derecho a decidir de Euskal Herria, y la independentista Assemblea Nacional Catalana (ANC) organizan conjuntamente una cadena humana luminosa que conectará el Cantábrico y el Mediterráneo en defensa de una solución democrática a los conflictos territoriales de soberanía. Asociaciones como Omnium Cultural, Artistes per la República o la Federació d'Entitats Excursionistes de Catalunya colaboran con la iniciativa. También participarán en la movilización otras entidades soberanistas,y se encenderán luces solidarias en distintos lugares: Madrid, Galicia, Mallorca, Occitania… o el Machu Picchu.

Tras el reflujo que supuso la derrota independentista en Escocia y la represión que siguió al referéndum del 1 de octubre de 2017 en Catalunya, una nueva ola soberanista se prepara en Europa. El paréntesis pandémico ha alargado sin duda la resaca, pero las cuestiones estructurales ligadas al fundamento del poder político –quién decide dónde y cómo– no han desaparecido. Es más, en una coyuntura de crisis sistémica a todos los niveles, el debate en torno a la soberanía ha adquirido una mayor relevancia.

Pero cuando la preocupación más perentoria es poder pagar la electricidad y llegar a fin de mes… ¿tiene sentido la reactivación de la sociedad civil en parámetros soberanistas? ¿No ha quedado amortizado ya el derecho a decidir?

“Es la economía, estúpido”, repetirán algunos, parafraseando aquel famoso ripio de Bill Clinton. Sí, sin duda, la economía es fundamental. Pero la economía no es un fenómeno meteorológico o una ciencia natural. La economía –la organización del uso de recursos escasos para satisfacer las necesidades individuales o colectivas– está sujeta a decisiones humanas. Decisiones que casi nunca son tomadas directamente por aquellos colectivos más afectados por esa escasez relativa de recursos.

Cuando el soberanismo reivindica el derecho a decidir está demandando el derecho de la ciudadanía a tomar las decisiones que le afectan en todos los ámbitos. Está defendiendo la soberanía energética, alimentaria, digital, corporal o de género…, es decir, está defendiendo la soberanía popular tout court. Una soberanía que se construye de abajo a arriba, que no admite lugares ciegos a la voluntad popular  –no, por supuesto, la forma de gobierno–, y que en su dimensión territorial permite articular unidades políticas mayores desde la libre voluntad de los pueblos.

Sin embargo, el debate es profundo y va más allá de las legítimas reivindicaciones de los pueblos sin Estado propio. En efecto, el proceso de globalización –más o menos acelerado o bloqueado por la recomposición de las posiciones geoestratégicas– pone en cuestión el concepto de soberanía y lleva aparejadas dos respuestas contrapuestas:

Por un lado, la corriente de la historia nos conduce a que los Estados defiendan su soberanía en la escala interna con más fuerza, si cabe. Esta lógica trae consigo una reactivación del nacionalismo de Estado reaccionario de la mano de la expansión de los valores autoritarios tradicionales en conjunción con políticas económicas neoliberales y opciones geopolíticas belicistas. Domina la lógica inmunitaria en unos Estados cada vez más amurallados, según la terminología planteada por Roberto Esposito y Wendy Brown, respectivamente.

Pero, por otro lado, es cada vez mayor el número de pueblos que desean acceder a la soberanía estatal. En estos casos el sistema de valores que acompaña normalmente a la reivindicación es de carácter progresista. No es una consecuencia de la bondad intrínseca de esos pueblos. Una larga historia de resistencia frente a Estados autoritarios y la necesidad de buscar la mayor legitimidad democrática posible favorecen articulaciones ideológicas en las que, frente a la xenofobia inmunitaria, se proponen escalas de justicia comunitarias integradoras –Nancy Fraser– y una gestión equilibrada de la diversidad identitaria. Más equilibrada en todo caso que la actualmente existente en los Estados-nación constituidos.

Este debate intra-estatal –conectado con la soberanía interna– se combina actualmente con la recomposición de los bloques geoestratégicos globales. Con la excusa de la (auto)defensa y la salvaguarda de un sistema de valores común, estamos asistiendo a un reforzamiento de las instituciones supraestatales occidentales –OTAN y Unión Europea–,en cuya materialización ha desaparecido por completo la voz soberana de la ciudadanía. Europa se está construyendo federalmente en lo fiscal –menos–, y en lo militar, sobre todo. A este paso pronto veremos a nuestra juventud ¡construir la nación europea” en las trincheras del este o del sur, en una suerte de Erasmus sangriento. ¿Dónde está la “Europa social y democrática de derecho”? ¿La de los derechos y libertades individuales y colectivos? ¿Quién ha decidido multiplicar el gasto en defensa limitando la inversión social? No me digan que la reivindicación del derecho a decidir de la ciudadanía está ya superada. También va de esto. De autogobierno democrático, de elegir la escala adecuada de cada decisión política, de dar la voz directamente a la ciudadanía en todas las cuestiones que le afectan. Por eso los cleavages –nacional e ideológico– se solapan casi siempre: no es casualidad que la izquierda sea autodeterminista, y que asumir realmente la opción autodeterminista te conduzca necesariamente a políticas más progresistas.

Y como al final lo que se discute es el statu quo, la reconceptualización de la soberanía interna y externa a la que estamos asistiendo no puede dejar de ser conflictiva. La realpolitik geoestratégica supera –dicen que por elevación–, los derechos de los pueblos y conduce a una redefinición de fronteras basada en el uso de la fuerza. Los derechos individuales y colectivos se sacrifican sistemáticamente en un mundo dominado por la necropolítica. Si no se establecen procedimientos democráticos garantistas para la (re)definición de fronteras, el sufrimiento colectivo será inevitable. En este sentido, el derecho a decidir el estatus político de los pueblos no solo es un mandato democrático básico, es también un instrumento eficaz para la prevención de conflictos. La coyuntura en el hinterland europeo –Incluidos los países de la Gran Bretaña, el Magreb, el Cáucaso y Oriente Próximo…– nos recuerda continuamente que muchos conflictos que hoy se conciben en clave geoestratégica hubieran podido ser evitados si se hubiera reconocido el derecho a decidir de los pueblos y se hubieran gestionado de forma democrática los conflictos territoriales de soberanía a nivel  interno.

En un ámbito geográfica y políticamente más cercano, Escocia acaba de anunciar un referéndum para decidir sobre su independencia en octubre del año que viene. La nueva hoja de ruta está en marcha y por la vía del acuerdo político con Londres, la cesión competencial o las elecciones en clave plebiscitaria, sabemos que más temprano que tarde Escocia volverá a decidir libremente su futuro. Costará más o menos tiempo, pero a ambas partes les resultaría inconcebible la represión penal de tal demanda. Conforme a los acuerdos de viernes Santo de 1998, es muy probable que pronto se plantee el referéndum de unificación de Irlanda. En Quebec, su tribunal supremo está afinando el concepto de claridad y Nueva Caledonia encadena referéndums de autodeterminación sin conflictos graves… Las fronteras no parecen ser refractarias a la decisión democrática en muchos lugares, salvo, al parecer, en España.

Y pasamos a la agenda estatal: ¿tiene sentido la reivindicación del derecho a decidir en la actual coyuntura española?

Partimos de una sugerente reflexión del filósofo de moda. Según Byung Chul Han, es preciso distinguir entre las decisiones inteligentes, dirigidas al corto plazo, y las racionales, que responden a análisis de largo alcance. Los partidos con expectativas electorales tienden a centrarse en las primeras –ganar o no perder elecciones, entrar en tal cual gobierno o sacar adelante medidas populares–, mientras las políticas públicas racionales, aquellas que no ofrecen réditos inmediatos y pueden incluso conllevar costes electorales, se postergan sine die.

Los movimientos sociales, como agentes del cambio, no están sujetos a la evaluación inmediata de sus resultados, y su éxito o fracaso se mide casi siempre a escala generacional, histórica. Gure Esku cumplirá pronto diez años. Es joven como movimiento. Desde aquellas primeras cadenas humanas que movilizaron miles de personas, ha protagonizado cientos de movilizaciones en toda Euskal Herria: manifestaciones reivindicativas o de solidaridad con Catalunya y Escocia, consultas populares en cientos de municipios en las cuales han podido votar más de 200.000 personas, mosaicos humanos, jornadas y actividades formativas en colaboración con otras entidades sociales y sindicales. Más de 50 en la última dinámica en favor del derecho a decidir en todos los ámbitos vitales, sociales, políticos y económicos: “hamaikagara”.

La lectura que Gure Esku hace de la realidad española es sencilla porque es, como decíamos antes, racional. Podemos jugar con las palabras –“nacionalidad” da mucho juego–, lanzarlas de vez en cuando como globos-sonda y luego retirarlas, frivolizar, en fin, pero nadie en su sano juicio puede negar que España es de facto un Estado políticamente plurinacional. Desde principios del XIX, al menos, el conflicto nacional ha permanecido irresuelto en el sistema político español, y si la realidad plurinacional es indiscutible, lo racional es pensar es que tal realidad debe ser reconocida jurídicamente. Así, si avanzamos un paso más en la argumentación es evidente que la única fórmula adecuada a dicha realidad plurinacional es un (con)federalismo asimétrico que garantice el derecho a decidir de las naciones peninsulares.

Pero en Gure Esku, además de ser racionales, queremos ser también inteligentes. Es decir, queremos lograr nuestros objetivos en un plazo razonable de tiempo. Por eso, no abjuramos del pensamiento estratégico, el que permite conectar fines con medios, medios eficaces para lograr objetivos a corto, medio y largo plazo.

En este momento gozamos de la suficiente experiencia histórica para entender que en España el derecho de autodeterminación de las naciones sin Estado no se logrará sin una movilización intensa y continuada en el tiempo. Además, aunque el contratiempo catalán del 17 nos recuerda la dificultad de un cambio sistémico radical, está claro que dicha movilización se debe seguir impulsando según lógicas integradoras que busquen activar amplias mayorías sociales. A partir de este análisis, Gure Esku ha llegado a la conclusión de que la única innovación táctica que puede abrir una ventana de oportunidad para la consecución del derecho a decidir es el trabajo conjunto de las naciones sin estado, tanto a escala estatal como europea. Aunque los tiempos políticos y la relación de fuerzas en cada territorio pueden ser diversas, si la reivindicación de base es común –el derecho de autodeterminación–, la acción conjunta es una opción poderosa.

Este es el sentido último de la vía pirenaica. Pocas veces se ha organizado una movilización conjunta en clave constructiva de tal envergadura: elkartasunetik elkarlanera, de la solidaridad mutua al trabajo conjunto… Sin embargo, las iniciativas conjuntas, aunque sea a nivel declarativo, no son nuevas. El surgimiento del pacto “Galeusca” de la mano dela declaración de Barcelona de 1923 –reeditado tras la guerra civil en 1941– o las declaraciones de Barcelona de 1998 y la de la Llotja del Mar en 2019 son ejemplos de esta sintonía reivindicativa.

Somos conscientes también de que sería muy conveniente ampliar la demanda plurinacional sumando otras reivindicaciones relativas a la cuestión territorial. En el fondo, lo ideal sería que la relación de fuerzas a escala estatal permitiera poner en práctica un verdadero proceso deconstituyente que disolviera la vieja constitución interna canovista, hoy llamada “estado profundo”. Los cleavages son distintos y no conviene confundirlos –nacional, rural-urbano, centro-periferia–, pero en cierto modo no dejan de estar conectados… Conectados por la fuerza en la plaza del Sol, kilómetro cero de la España centralista. Madrid no es sino una metrópoli-nación en sí misma considerada, una nación que, tras la pérdida de los territorios coloniales de ultramar, vuelca su vocación imperial extractiva sobre el propio territorio peninsular. No es casualidad la eclosión de demandas en los territorios –no vacíos–, sino vaciados por el centralismo. Por eso, si en la cuestión territorial la inestabilidad del Estado español es estructural, la solución podría derivarse de ampliar las alianzas con los actores sociales y políticos estatales que, sin ser calificables como soberanistas o nacionalistas, entienden que es necesaria una reforma profunda del modelo territorial del Estado.

Esa oportunidad existe teóricamente, o ha existido, al menos. Las fuerzas progresistas y soberanistas que sustentan este gobierno –no seguramente el partido que lo dirige– comparten una visión similar del modelo de Estado deseable y posible en esta coyuntura. La falta de sintonía en medios y fines que otrora dificultaba alianzas amplias a escala estatal ha sido superada. Sin duda, pasar de la sintonía a la sincronía no es sencillo, y encontramos matices interpretativos acerca de lo que se entiende por unilateralidad o sobre la conveniencia o no de subrayar la dimensión interna del derecho de autodeterminación –derecho a decidir de los demos institucionalizados que en contextos democráticos pueden (re)negociar con el estado matriz su estatus, incluyendo eventualmente las condiciones para la secesión–, o su dimensión externa, ligada al estatus de minoría nacional perseguida y su derecho a la independencia. No obstante, en lo fundamental, repetimos una vez más que la reivindicación básica es común: el derecho que cada pueblo tiene a establecer libremente sus relaciones políticas con otros pueblos, el derecho a unirse y separarse, si así se decide democráticamente.

Sin embargo, desgraciadamente la potencialidad teórica no ha tenido hasta el momento una plasmación práctica. En este sentido, tenemos que traer a colación un reciente artículo del profesor Ignacio Sánchez-Cuenca. No en vano, apelando a la distinción planteada más arriba, sus aportaciones suelen combinar la racionalidad y la inteligencia: “Este gobierno no ha avanzado un milímetro en la construcción de una España plurinacional o federal, no ha elaborado oferta alguna para resolver la cuestión catalana, se ha olvidado de promover una reforma de la Constitución y, en los temas que afectan al corazón del Estado, no es infrecuente que sus votos se sumen en el Congreso a los de los partidos de derechas (PP, Ciudadanos y Vox)”.

Esta inacción, esta postergación de la cuestión territorial será seguramente motivo suficiente para la no repetición de la actual fórmula de gobierno tras las futuras elecciones generales. Y si los números fueran sorpresivamente suficientes para repetirla, está claro que en una eventual segunda edición las fuerzas soberanistas no se conformarán con ser meros soldados de primera línea frente a la ultraderecha, ya fuera vestida de seda o con camisa y correajes.

En todo caso, si poco podemos esperar al parecer de las fuerzas hoy gobernantes en España, quizás haya llegado el momento de que vascos, catalanes y otros aliados vuelvan a “hacer cosas”, como advirtió en su momento el ínclito Don Mariano. “Vienen tiempos de turbulencia soberanista”, auguraba el catedrático federalista Alberto López Basaguren, defendiendo al tiempo la conveniencia de reabrir el debate sobre el nuevo estatuto vasco. Vienen tiempos de turbulencia, sin duda, y en estas circunstancias, cuando desde las fuerzas que pretenden gestionar el orden mundial reunidas esta semana en Madrid se aprestan para la guerra, para las salidas autoritarias, las murallas infranqueables y las trincheras sangrientas, el derecho a decidir de la ciudadanía y de los pueblos se convierte en el lema que mejor refleja la soberanía popular de los muchos enfrentada a la tiranía de los pocos. No debemos perder de vista nuestro faro, el de las libertades individuales y colectivas. El faro de la gente, el de los pueblos que desean vivir libres y en paz. Es ese el faro que se va a encender en cientos de cumbres pirenaicas. No es “la matraca separatista de siempre”, es la luz de la libertad.

 

 

 

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Esparza Zabalegi | Riñen Nuestros Hijos

Les compartimos esta poderosa reflexión por parte de Jose Mari Esparza Zabalegi, misma que ha sido dada a conocer en las páginas de Naiz:


Riñen nuestros hijos

Jose Mari Esparza Zabalegi | Editor

Corría el mes de setiembre de 1904 cuando los carlistas vizcainos celebraron una romería. Al regresar a Bilbo, les esperaban grupos de bizcaitarras que irrumpieron con gritos de muera España, a los cuales los primeros contestaron con los gritos de viva Don Carlos, viva España. Los dos grupos cantaban el "Gernikako Arbola", mientras seguían «los apaleamientos y otras viol­encias hasta que la fuerza pública separó los dos bandos». En aquellas sazones los seguidores de Sabino Arana se pegaban con todos, abriendo a empellones su nuevo espacio político. Unos y otros tenían el mismo ADN; eran fededun, foralistas, «enbor bereko ezpala». Incluso reconocían que «hijo de buen carlista, buen nacionalista»; pero el hijo tenía que matar al padre para emprender una nueva andadura.

Años más tarde eran los jóvenes bolcheviques vascos, deslumbrados por la luminaria soviética, los que andaban dando codazos contra los anticuados socialdemócratas y anarquistas. Todos cantaban "La Internacional", pero solo uno debía dirigir la revolución proletaria. En el 36 acabaron todos en la misma rastrojera. El eco de aquellas disputas se alargó hasta los años finales del franquismo, cuando en la fábrica te advertían de los riesgos de juntarte con troskos, maoístas, estalinistas o, más genérico, españolistas. Menos los míos, todos eran unos sectarios y unos revisionistas.

Montados ya el tren independentista, leíamos con pasión los panfletos de la Quinta y de la Sexta asambleas, más abertzale una, más roja la otra, abnegadas las dos en darle la vuelta a la tortilla franquista. A estos les siguió la guerra cainita entre milis y polimilis, que se daban de tortas por las fiestas de Baiona, eso sí, a los sones unánimes, del "Eusko Gudariak".

En los años 80 fueron los de Iparretarrak los que intentaron tener una ruta propia, cantaban también el "Eusko Gudariak" y se abrieron paso a costa de muchas amarguras e incomprensiones por parte del MLNV, el omnipresente hermano mayor. Luego, mudanzas del tiempo, resultó que no eran tan malos y hubo que ponerse a reconstruir los puentes rotos en aquella trifulca familiar.

En todos los movimientos de liberación del mundo se han cocido las mismas habas: «Aquí los comunistas somos pocos, ¡pero bien sectarios!» escuché una vez a un hondureño. Y es que no es fácil hallar el camino de salida de la selva imperialista; en cada encrucijada surge el debate y, muchas veces, la escisión. Pese a todo y comparando con otros lares, debemos alegrarnos de que nuestras guerras fratricidas hayan sido de baja intensidad, y eso ha posibilitado muchos reencuentros posteriores. Arrieros somos.

Como editor, me tocó publicar la historia enciclopédica de todos los anteriores y, sin ocultar nuestra querencia, siempre intentamos recoger cuanto de bueno y altruista tuvieron todos, en la lucha contra el franquismo primero, en la farsa de la Transición después, frente al yugo francoespañol siempre. Otro sería nuestro país sin la entrega generosa de esas dos generaciones de vascos y vascas. No todo fue bonito, pero a decir verdad los judas y los arribistas fueron pocos, y si muchos seguimos en este huerto político no es porque nos gusten todas las lechugas que produce, sino porque aquí tenemos el mayor número de hortelanos honrados por hectárea. Nada que ver con lo que nos rodea. No, ya no tengo abuela.

En las últimas etapas de la vida, cuando creíamos que todo iba medianamente encarrilado, nos encontramos un día con que nuestros hijos e hijas andan pegándose en las calles vascas con sus excompañeros de gela. Diría que los conozco a todos: son los retoños de mis amigos y camaradas, con los que he coincidido tantas veces en manis, mítines, korrikas y herrikos.

Veo sus ruedas de prensa y todos me parecen iguales, de la tribu: euskaldunes y rebeldes, con ganas de poner patas arriba esta mierda de mundo. Leo lo que escriben y me parece volver a los 70: unos más rojos, otros más rojoverdiblancos y siempre el «¿qué hacer?» leninista, dudando entre las condiciones objetivas y subjetivas. ¿Quién tiene la razón? Los míos, como siempre.

Hace ya tiempo que se veía el hueco que se estaba creando en un extremo de la izquierda abertzale. Como decía Jon Idígoras, hemos pasado de la cagalera al estreñimiento en poco tiempo y eso trae desgarros. La confrontación más radical que exigen unos, ¿es compatible con el posibilismo institucional? Yo pienso que sí y en la historia sobran ejemplos de liderazgos con varias almas. ¿Que eso no es fácil? Claro, siempre es más sencillo manejar un tílburi que una cuadriga.

 

 

 

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Soberanía de Cumbre en Cumbre

Gure Esku ha dado a conocer los últimos detalles de la actividad titulada Vía Pirenaica.

Los detalles los traemos a ustedes desde Naiz:


Jaizkibel, principal punto de encuentro vasco durante la Vía Pirenaica por el derecho a decidir

Todo está listo para que 300 cumbres pirenaicas se iluminen este sábado noche para reivindicar conjuntamente el derecho a decidir catalán y vasco. Gure Esku ha notificado que Jaizkibel será el principal punto de encuentro vasco y anima a participar en los actos ahí previstos.

Entre cumbres rojas (especialmente complejas) y verdes, más de 300 cimas pirenaicas se alumbrarán simultáneamente en la acción conjunta vascocatalana convocada al anochecer de este sábado. En Euskal Herria habrá un punto especial de encuentro para quienes se animen a última hora: Jaizkibel, el punto de partida vasco de esta línea luminosa que acabará en Creus (Girona).

Gure Esku ha dado a conocer este miércoles el programa ahí previsto: «A partir de las 17:00 de la tarde, habrá música, comida y ambiente festivo en Guadalupe, y de 18:30 a 23:30, la fiesta y la reivindicación continuarán en el Mirador de Jaizkibel. Y es que todo aquel que quiera participar en la acción de iluminar la cumbre tendrá que estar para las 21:00 en el Mirador de Jaizkibel, también conocido como el Antiguo Parador».

«Para quien no esté en condiciones de subir y bajar el monte o, sencillamente, no tenga ganas de hacerlo, Jaizkibel será también una buena opción. A partir de las 16:30, habrá estacionamiento en Guadalupe, y a partir de las 18:00, habrá autobuses desde Guadalupe al Mirador, y a partir de las 22:30, para realizar el trayecto de vuelta. Por lo tanto, será un buen plan para ir en familia y entre amigos», explica.

Un salto: de 115 a 154

Ha recordado además los detalles y el sentido de esta movilización gigante y colaborativa: «Utilizando faroles especiales y linternas frontales, crearemos una línea de luz que recorra desde el cabo de Higuer hasta Creus, desde el Atlántico hasta el Mediterráneo. Uniremos Catalunya y Euskal Herria para reivindicar el derecho de autodeterminación de nuestros pueblos. Será una movilización espectacular, una experiencia inolvidable, un hito que perdurará en nuestra memoria».

En enero anunciaron que vascos y vascas «iluminaríamos 115 cumbres», pero finalmente «serán 154, casi 40 más. A todo, junto a los catalanes, más de 300 cumbres. 91 cumbres 'rojas' y 63 'verdes'. Cabe destacar el interés que ha habido por las cumbres rojas. Todavía quedan algunas disponibles, sobre todo en la zona de Izaba, Pierre de Sant Martin y Portalet. 97 de las cumbres que iluminaremos los y las vascas están en Euskal Herria, y 57 en el Pirineo Central», detalla.

Emisión en directo

Quien prefiera seguir la iniciativa desde casa también tendrá opción para ello: habrá un programa en directo «de 21:00 a 22:30 horas, en euskera, conducido por Maider Galardi y Ana Iruretagoiena. Tendremos imágenes espectaculares de cumbres y aéreas. Además, entre las 21:15 y las 22:50 horas, aproximadamente, celebraremos el acto político central desde Guils de Cerdenya (Puigcerdá), que emitiremos en directo combinándolo con imágenes de las cumbres. También haremos conexiones con Jaizkibel».

 

 

 

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miércoles, 29 de junio de 2022

Rememorar un Imposible

Ahora que se ha vuelto a poner la Batalla de San Marcial hace 500 años en las inmediaciones de Irun retornamos con el escritor Iñaki Sagredo y su lectura de la Batalla de Amaiur.

Aquí la reseña por parte de Naiz:


Iñaki Sagredo rescata en su último libro sobre Amaiur la historia perdida de un imposible

El investigador ha recogido en su última publicación la visión de aquellos hombres que resistieron en el castillo de Amaiur e intentaron defender «un imposible». A través de diversos documentos como cartas narra la historia de los perdedores, con los que la historia habitúa a ser «cruel».

Oihane Larretxea

El autor Iñaki Sagredo (Irun, 1967) lleva a sus espaldas el estudio y la investigación de los castillos del Reino de Nafarroa en todos sus territorios históricos, y su empeño en sacar a la luz un libro tras otro constata que aún hay mucho por conocer. Ese es el objetivo de su labor, que ha enriquecido con un nuevo título: ‘La batalla de Amaiur. La historia perdida de Navarra’ (Pamiela).

La obra ha sido presentada este miércoles en Donostia y, según ha explicado Sagredo, el fin principal es contar lo que ocurrió cinco siglos atrás en aquel castillo. Tal y como ha explicado a NAIZ, es un trabajo que va relacionado con la fortificación desde la Edad Media, pasando por la conquista de Nafarroa y la batalla de 1522. «Pretendo demostrar lo que sucedió a través de documentos y otros documentos gráficos, para intentar transmitir esas viejas teorías de defensa de los valores, de la defensa de un pensamiento, en definitiva».

Para el autor, lo que «realmente» fue Amaiur fue «un símbolo», un símbolo «de una gente que intentó defenderse de un imposible». Eso viene a demostrar a través de documentos. «No es una opinión mía sesgada», ha remarcado.

Para apuntalar esta afirmación, Sagredo aporta también lo que dijeron los protagonistas a través de sus cartas. «Todos los movimientos que hubo del Ejército castellano y también del navarro, de cómo se preparó la defensa, y cómo al final paso lo inevitable», dice.

Altavoz de los perdedores

El hecho de que en el mismo título Sagredo hable de una «historia perdida», invita a preguntarse qué parte de la historia no nos ha llegado o si nos ha llegado, si está manipulada o edulcorada.

«Nos ha llegado lo que al final fue un intento de mostrar una fidelidad, aunque se perdió, porque los perdedores no tienen posibilidad de mostrar. La historia es así, es cruel con los que pierden, solo es apta para los que ganan».

El libro, en cierta forma, quiere hacer de altavoz de los perdedores, «mostrar lo que ellos querían mostrar a través de su ejemplo de su lucha, y lo que fue esa historia y que no ha sido contada hasta que hace unos años empecé a investigar. Es el concepto de la historia perdida», ha lamentado.

En cualquier caso, también se recogen otras visiones, porque también se muestra la historia incluso a través de los ojos de los capitanes castellanos que participaron, si bien el interés «sobre todo» es transmitir lo que sucedió en la conquista de Nafarroa y «lo que pudo sentir esa gente en el castillo para defender sus ideales».

«Cuando 200 hombres están rodeados por más de siete mil, cuando ves que están colocando cañones, y van a destrozar parte del castillo, y aún así aguantan… cuando sabes que resisten día tras día pese a que se están colocando unas cargas explosivas en los muros… es porque quieren mostrar algo. Y ese es el interés de este trabajo. No solo centrarme en la parte histórica, sino intentar transmitir esas sensaciones que pudieron vivir».

La publicación también va relacionada «con lo que perdimos», dice Sagredo, esto es, «con las posibilidades que perdimos si Navarra llega a ser un Reino independiente y ahora fuera un Estado independiente no sabemos en que fórmula».

En su opinión, «posiblemente un lugar con un concepto cultural como se estaba desarrollando en la Baja Navarra, que fue la última parte del Reino antes de su pérdida en 1620. Donde se reflejaba una cultura y un avance mental respecto a lo que eran los reinos de alrededor. Y eso, posiblemente, hubiera afectado a nuestro territorio. Y no solamente lo que podemos considerar la Navarra actual con la Baja Navarra, también lo que fueron las zonas occidentales de Gipuzkoa, Bizkaia y Álava. De lo que pudo ser si todo hubiera sido como tenía que ser», desliza.

El libro, además, propone varias rutas por los alrededores del castillo de Amaiur para aproximarse a la historia de otra manera.





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A Cinco Siglos de San Marcial

Ya se ha dicho anteriormente, el Alarde de Irún y Hondarribia tiene su origen en un hito histórico que poco tiene que celebrarse y mucho que conmemorarse pues fue el epitafio de la insurrección navarra en contra de las coronas de Castilla y Aragón, ese intento por recuperar la soberanía que nos ha dejado gestas como las batallas libradas en Noain, en Donibane Garazi y en Amaiur. O sea, en Irun y Hondarribia los vascos no fuimos los vencedores, fuimos los vencidos... ¿de que se alardea?

Por lo anterior, les recomendamos la lectura de este reportaje histórico publicado por Naiz:


Batalla de San Marcial, 500 años de la derrota franco-navarra que dio origen al Alarde de Irun

El 30 de junio se cumplirán 500 años de la batalla de San Marcial, librada dentro de la guerra por la independencia de Nafarroa y que se saldó con una derrota franco-navarra que hoy en día se sigue conmemorando en el Alarde de Irun.

Pello Guerra

El 30 de junio se cumplen 500 años de la batalla de San Marcial, la derrota franco-navarra que dio origen al Alarde de Irun.

En ese choque de armas se dirimía la posesión del castillo de Behobia, una fortaleza que había sido construida en 1518 por orden de Fernando el Católico para impedir el paso por el río Bidasoa de una posible ofensiva desde el norte.

Ese ataque terminó produciéndose en octubre de 1522 dentro de la ofensiva franco-navarra lanzada por los reyes Enrique II de Albret y Francisco I de Francia para liberar Nafarroa del dominio español, diez años después de iniciada la conquista del reino pirenaico.

Ese ejército consiguió recuperar Nafarroa Beherea y el norte de la Alta Nafarroa, con el castillo de Amaiur como principal referencia. A continuación, se dirigió hacia Gipuzkoa para tomar Hondarribia.

En su camino se encontraba el castillo de Behobia, que debía tomar para proseguir su ofensiva. Ante las tropas del almirante de Francia, el señor de Bonnivet, aparecía en lo alto de una colina la fortaleza diseñada por Diego de Vera con una peculiar planta triangular, con una torre circular en cada vértice.

Cada una de sus caras tenía 22 metros de largo y los muros contaban con una altura de diez metros y un grosor de 4,70 metros. Disponía de troneras para la artillería a bajo nivel y a unos seis metros de altura, y el acceso se realizaba por una puerta en la cara meridional.

El 4 de octubre, los cañones del ejército franco-navarro estaban frente al castillo. Bonnivet envió a un trompeta para conminar a rendirse a la guarnición, que estaba integrada por un centenar de soldados al mando de Pérez de Iartza, un vizcaíno veterano de la guerras españolas en Italia. Su respuesta fue que no conocía al rey de Francia y a Bonnivet mucho menos.

Ante esa negativa, comenzó el bombardeo del castillo, que iba generando bajas entre los defensores, y poco después, la fortaleza de Behobia se rendía. El general franco-navarro escribió al rey de Francia que al mismo alcaide de la fortaleza que aseguraba no conocerles «muy poco después le he hecho hablar francés». En su lugar fue nombrado un lapurtarra de Azkain.

A continuación, el ejército franco-navarro se dirigió a Hondarribia, que terminó ocupando el 18 de octubre tras varios días de cerco.

La toma de la estratégica plaza disparó todas las alarmas españolas, cuyas autoridades no conseguían reunir tropas con las que dar la vuelta a la situación. Circunstancia a la que se sumó la meteorología, con un otoño que pasó a la historia como uno de los más lluviosos del periodo en toda Europa, según apunta el historiador Peio Monteano. Ese mal tiempo también frenó cualquier otra posible operación militar del ejército franco-navarro, así que la guerra quedó paralizada de facto hasta que llegara el buen tiempo.

Esos meses dieron margen a los españoles para prepararse y organizar una ofensiva con la que querían reconquistar todos los territorios perdidos e incluso adentrarse en la Guyena.

Demolición fallida del castillo

Conocedor de esos movimientos de tropas, el gobernador de Baiona, el señor de Saint André, decidió concentrar su fuerzas en Hondarribia para defenderla y evacuar el castillo de Behobia, posición que consideraba complicada de conservar. Para que este último no cayera en manos del enemigo, ordenó su demolición.

La mayoría de la guarnición abandonó la fortaleza tras recoger armas y vituallas,  mientras varios hombres se encargaban de disponer cargas explosivas para derribar los muros del castillo. Tras prender las mechas, se retiraron a la espera de la explosión.

Pero sus movimientos estaban siendo vigilados por unidades de infantería castellana y milicias guipuzcoanas, que penetraron en el castillo y apagaron las mechas, impidiendo su destrucción y haciéndose así con él, según explica el historiador Pedro Esarte.

La fallida demolición del castillo suponía un serio revés para los intereses franco-navarros, ya que las tropas de Carlos V habían recuperado el control del paso del Bidasoa, complicando el abastecimiento por tierra de Hondarribia.

Ante ese giro de la situación, el alcaide de la plaza en nombre del rey de Nafarroa, el señor de Luda, solicitó a Saint André la recuperación del castillo, convencido de que no sería difícil expulsar al centenar de hombres que la ocupaban y que estaban dirigidos por el capitán Otxoa de Asua.

El 28 de junio partían de Hondarribia y Lapurdi las tropas destinadas a reconquistar la fortaleza de Behobia, integradas por unos 3.500 infantes al mando del señor de Senpere y unos 1.000 mercenarios alemanes (los temidos lansquenetes), reforzados con cuatro piezas de artillería.

Este contingente intentó cruzar el río, pero fue rechazado por la guarnición del castillo y las milicias de Irun. Esa misma noche volvieron a intentarlo aguas arriba y consiguieron situarse en el alto de San Marcial. A continuación, emplazaron la artillería de espaldas al castillo.

Tras conocerse su presencia, los capitanes Juan Pérez de Azcue y Miguel de Ambulodi, que comandaban 400 soldados cada uno, plantearon al capitán general de Gipuzkoa, Beltrán de la Cueva, la posibilidad de atacarles. Este se mostró favorable y sumó a los hombres de los dos capitanes, la mayor parte de los 2.000 infantes y 200 jinetes que tenía a su mando.

A esas tropas se unieron 1.500 infantes y 150 jinetes de Errenteria, otros 24 jinetes a las órdenes de Ruy Díaz de Rojas y 700 hombres más asentados en Irun y Oiartzun.

Aprovechando la noche siguiente, esas tropas imperiales se acercaron al campamento de la infantería lapurtarra para atacarle.

Para facilitar esa operación y como maniobra de distracción, se hizo creer a los atacantes que el ejército de Carlos V se desplazaba por el camino real, entre Errenteria y Oiartzun. Para ello, el capellán Pedro de Irizar, que actuaba de abastecedor de tropas, repartió varios centenares de hachas luminosas entre mujeres y muchachos, que realizaron ese camino con ellas encendidas como si se trataran de los soldados, según recoge Esarte citando a Moret.

Mientras, las auténticas tropas de Carlos V se lanzaron sobre los lapurtarras, que, ante el ataque, empezaron a huir. En la persecución no hubo muchas bajas, pero el señor de Senpere fue hecho prisionero junto a treinta de sus hombres.

Muere uno de los principales capitanes legitimistas

Acto seguido y sin que hubiera llegado a amanecer, los soldados imperiales sorprendieron a los lansquenetes, que demostraron su preparación militar contraatacando en dirección al alto de San Marcial.

Les dirigía el capitán legitimista navarro Juan Ramírez de Baquedano, señor de San Martín de Amezkoa, «quien animaba a los mercenarios en alemán», según señala el historiador Monteano. No habían llegado a la cumbre, cuando el señor de San Martín cayó muerto junto al alférez de los lansquenetes.

Al ver llegar a la caballería imperial y huir a la francesa que les debía proteger, los mercenarios alemanes se retiraron monte abajo, perseguidos por los jinetes, que dieron muerte a 200 y capturaron a otros tantos. Estos prisioneros fueron liberados poco después tras solicitar el papa Adriano su incorporación a su guardia personal.

El resto del contingente tuvo suerte y consiguió llegar a Donibane-Lohitzune y Hondarribia sin haber sufrido grandes pérdidas y con toda la artillería.

La derrota ante el castillo de Behobia era un nuevo revés para las fuerzas franco-navarras, pero sobre todo supuso una enorme pérdida para la causa legitimista. Con la muerte del señor de San Martín, desaparecía uno de los navarros que más había combatido por la independencia del reino.

Ramírez de Baquedano había sido uno de los líderes del levantamiento de Lizarra de 1512 contra la ocupación española y había caído preso junto al mariscal de Nafarroa en 1516, durante el segundo intento de recuperación del reino.

Posteriormente, fue el vencedor en la batalla de Zegarrain, librada poco antes de la batalla de Noain, en la que también combatió. Posteriormente participó en la defensa de Donibane Garazi y finalmente en la conquista de Hondarribia.

Poco después de la batalla de San Marcial, un emisario llegó a la zona para recabar información sobre el paradero del bravo capitán navarro. Al confirmarse su muerte, buscaron su cuerpo en el campo de batalla y tras ser localizado, fue trasladado a Lapurdi, donde fue enterrado.

En su casa de Amezkoa, «quedaban su esposa y su hijo Diego, un chaval que acababa de cumplir diez años y al que apenas había tenido tiempo de conocer», señala Monteano.

La batalla de San Marcial se libró exactamente un año después de la de Noain, aunque las diferencias entre una y otra son muy notables, tanto por la repercusión de lo ocurrido, como por el número de fallecidos en el choque.

De hecho, a pesar de la derrota, Hondarribia siguió en poder franco-navarro hasta febrero de 1524, casi dos años después de lo sucedido en Behobia.

Sin embargo, los vencedores hicieron «gran fanfarria» con lo sucedido, como vaticinó Saint André. Por un lado, el historiador guipuzcoano Garibay llegó a afirmar que 2.800 alemanes habían muerto por las armas o ahogados cuando trataban de huir cruzando el Bidasoa, por únicamente dos fallecidos en el bando imperial. Y la llegó a calificar de «señalada victoria a mucha honra de la nación guipuzcoana».

Tiempo después se levantó en el monte una ermita dedicada a San Marcial en recuerdo de la batalla y este choque de armas está en el origen del Alarde de Irun, que cinco siglos después sigue celebrando lo ocurrido aquel 30 de junio de 1522.

 

 

 

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domingo, 26 de junio de 2022

Lo Que es Bueno para Otros

Desde el portal del medio Siglo XXI traemos a ustedes este reportaje en el que se delinean las declaraciones que Arnaldo Otegi ha hecho a Radio Euskadi.

Definitivamente pone importantes puntos sobre varias íes.

Adelante con la información:


Otegi ve "la España monolingüe cada vez más conservadora" y un "ejercicio de responsabilidad" su apoyo al Gobierno

El líder de EH Bildu afirma no entender "por qué la soberanía es buena para España y Francia, y mala para los vascos"

El coordinador general de EH Bildu, Arnaldo Otegi, ha considerado que "la España monolingüe es cada vez más conservadora" y ha valorado los "logros en materia social" conseguidos por su apoyo al Gobierno central, cuestión que ha calificado de "ejercicio de responsabilidad".

En una entrevista en Radio Euskadi, recogida por Europa Press, el dirigente de la coalición soberanista ha asegurado además que no entiende "por qué la soberanía es buena para España y Francia, y para los vascos mala".

Cuestionado por su planteamiento de construir un "frente amplio" en Euskadi por parte de la izquierda, Otegi ha considerado que "los valores de nuestra gente y el modelo vasco de hacer las cosas es mucho más progresista que las políticas públicas que se hacen".

De este modo, ha abogado por "operativizar" esa mayoría que se ajusta a valores más a la izquierda. "No es una mayoría que va contra nadie. Queremos hacer nuevas políticas y el interés primario no es quitar a otros para ponernos nosotros", ha argumentado.

En este contexto, ha diferenciado entre independentistas y abertzales, algo que, a su juicio, "el proceso catalán" habría reflejado al haber "gente que se siente española en Cataluña y que se siente independentista".

Asimismo, ha puesto como ejemplo Gibraltar, cuyos habitantes "acento londinense no tienen, pero quieren ser británicos porque consideran que así tienen sus derechos mejor garantizados". "Son abertzales, probablemente no, pero entienden que es mejor para su vida estar dentro de Gran Bretaña que perteneciendo a España", ha argumentado.

Por otro lado, ha recordado al PSE que "si no es por los soberanistas vascos y catalanes, no hay gobierno del Partido Socialista ni en Navarra ni en Madrid". "No acaban de entender que soberanía es quién decide, qué decide y dónde decide. Nosotros no acabamos de entender por qué la soberanía es buena para España y Francia, y para nosotros mala", ha insistido.

Además, ha considerado que los resultados electorales en Andalucía revelan lo "distintos" que son catalanes y vascos, "e incluso gallegos", respecto "a la sociología electoral que se da del Ebro para abajo". "El Estado español plurilingüe somos cada vez más soberanistas y de izquierdas, y la España monolingüe es cada vez más conservadora", ha asegurado.

Otegi, que ha calificado de "ejercicio de responsabilidad" el apoyo de EH Bildu al Gobierno de coalición entre PSOE y Unidas Podemos, ha reiterado que "la alternativa es peor", aunque ese es solo "uno de los argumentos". "Hemos obtenido algunos logros en materia social que son buenos para la gente de nuestro país", ha expresado.

Respecto a la movilización de este domingo en Bilbao contra el desmantelamiento de la atención primaria, Otegi ha afirmado que EH Bildu comparte "absolutamente" las demandas sindicales.

A su juicio, las declaraciones de la consejera Gotzone Sagardui sobre el futuro de la sanidad han "dejado en evidencia el modelo por el que se apuesta: privatizador y de recorte de los servicios público". Por ello, ha defendido que hay "razones poderosas para demandar un servicio vasco de salud, de calidad y que garantice los derechos básicos de la gente".

 

 

 

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