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viernes, 30 de enero de 2026

Festival Musical por Palestina

Hace unas semanas, durante su concierto del 9 de enero de 2026 en el Estadio Nacional de Santiago, Chile, Bad Bunny rindió un emotivo homenaje al cantautor y activista Víctor Jara, interpretando con mandolina su himno “El derecho de vivir en paz”. El gesto ocurrió precisamente en el histórico recinto, utilizado como centro de detención durante el golpe de estado de Pinochet y su posterior dictadura.

Pues bien, pareciera ser que los máximos representantes del estilo musical caracterizado por su frivolidad de pronto, están tomando consciencia de lo que ocurre en las sociedades de las cuáles surgieron y a las cuáles les dieron la espalda en su obsesiva búsqueda de fama y dinero.

¿Por qué lo mencionamos?

Porque ahora ha sido Rosalía quien, dejando de lado su papel protagónico en la embestida mediática en contra de los derechos sociales, políticos, sexuales y reproductivos de las mujeres, se ha subido al escenario a cantar en solidaridad con el pueblo palestino. En ello, Rosalía se ha colocado por encima del mismísmo Joan Manuel Serrat, rábido defensor del sionismo junto a Joaquín Sabina.

Hablamos de un escenario en el que se ha contado con la presencia del internacionalista vasco Fermin Muguruza.

Lean ustedes la reseña provista por Naiz:


Muguruza, Rosalía, Guardiola, Amaia, Llach... en un gran festival por Palestina en Barcelona

La cultura catalana se ha reunido este jueves en el Palau Sant Jordi de Barcelona para reclamar el fin del genocidio y la libertad de Palestina en el concierto Manifest x Palestina, un acto protagonizado por figuras como Rosalía, Pep Guardiola, Bad Gyal, Amaia, Fermin Muguruza o Eduard Fernández.

La iniciativa Manifest x Palestina ha dado un nuevo aldabonazo internacional en favor de Palestina este jueves noche desde Barcelona con un gran festival que ha reunido a 20.000 personas y ha tenido participación vasca. Desde una plaza cualquiera del Mediterráneo escenificada en el pabellón de Montjuic, el actor Eduard Fernández ha abierto la velada con una conversación con el 'fixer' gazatí Kayed Hammad, quien se ha dedicado a relatar las condiciones penosas que hoy viven sus paisanos mientras se terminaba de llenar el lugar.

En cuanto han dado las 20:00 horas, Pep Guardiola ha tomado la palabra: «Las bombas quieren provocar silencios, que miremos a otro lado, que no demos un paso adelante. Es por eso que nos tenemos que implicar», ha exclamado el entrenador del Manchester City, antes de sentenciar que «todo esto va solo de humanidad, que es lo que está faltando hoy en Palestina».

Las primeras notas musicales han llegado en la voz de la cantante palestina Lina Makoul, quien ha insistido en que solo la creación lleva a la felicidad, justo antes de unirse a la chilena Ana Tijoux, en un giro del pop dulce y reivindicativo al rap sureño 'Somos Sur', repleto de demanda y rebeldía.

«Palestina está viva en cada padre, en cada madre y en cada niño; en cada canción y en cada grito de solidaridad. Por eso pido que sigáis clamando por Palestina», ha rogado a su vez Natalia Ahmad Abu-Sharar, parte de la comunidad Palestina de Catalunya, antes de que se materializara la conexión entre Euskadi, Cataluña y Palestina con Fermin Muguruza, 'Yalah Yalah, Ramallah' y la demanda de «Boicot a Israel».

Un prólogo, dos actos y un epílogo

Tras esto, el blues desértico de Tinariwen, atrapado entre turbantes y envuelto en puesta de sol, ha servido para dar visibilidad a los distintos conflictos en los que está inmerso hoy el pueblo tuareg, mientras que una performance de La fura Dels Baus ha servido como cierre de este prólogo.

El silencio del inicio del primer acto ha quedado roto por el violín de la madrileña Laura Pacios, acompañado por un ensamble a caballo entre el jazz y el flamenco, para que luego la navarra Amaia Romero, sola con su piano en el centro de la plaza mediterránea, dejara caer un velo de ternura en un pabellón salpicado de las estrellas que han formado los miles de linternas de los miles de teléfonos móviles de los miles de asistentes al son de 'Nadie podría hacerlo' y 'Tengo un pensamiento'.

Por su parte, las voces del catalán Xavi Sarrià y de la activista de origen sirio Salma Alhakim se han unido en 'HAYAT / VIDA / حياة', un grito a la vida y la libertad del pueblo palestino; igual que han hecho las de Guillem Gisbert, líder de Manel, y Mushkaa, hoy en silla de ruedas tras lesionarse la rodilla, en '1 CUMBIA AMB EL GUILLEM (1v1)', antes de cerrar el primer acto con un «Puta Israel».

La convicción pop de la palestino-jordana Zeyne ha abierto el segundo acto y ha arrancado uno de los «Free Palestine» más sonoros de la velada, al que ha seguido la dulce 'La symphonie des éclairs' de la francesa Zaho de Sagazan y la balada por el fin de la guerra de la noruega Aurora Aksnes.

Rosalía canta 'La perla' por sorpresa

En medio de la reivindicación ha llegado la sorpresa, cuando las pantallas del Sant Jordi han anunciado a Rosalía, lo que ha desatado que cientos de los sentados en las sillas dispuestas en la pista del pabellón se abalanzaran contra la primera fila.

La catalana, que había recibido críticas estos meses por no posicionarse sobre el genocidio, ha aparecido secundada por cinco músicos, entre guitarras y palmas, para cantar 'La perla' y agradecer a la organización del Manifest x Palestina la invitación al acto.

La irrupción de Rosalía ha servido como antesala al momento urbano de la velada, inaugurado por el 'Primark' de La Zowi y sublimado por Bad Gyal, que primero en solitario ha puesto en pie el Sant Jordi con su 'Fiebre', y luego, acompañada de Morad, ha tirado por 'Así soy'.

Por su parte, el cantante de La Florida, siempre identificado con la causa palestina, ha pedido al público ondear sus banderas entre los versos de ‘Soñar’, a la vez que reclamaba la libertad de la región.

Clamor por la libertad de Palestina

La calma, agradecida en la solemnidad de esta clase de actos, ha regresado con Clara Peya, quien, sentada al piano, ha guiado a Elisabet Casanovas, Laia Manzanares y Miki Esparbé mientras denunciaban los abusos sistemáticos de Israel, un discurso que ha dado entrada a Arab Barghouti, hijo de Marwan Barghouti, encarcelado desde hace 24 años.

Si hay un ejemplo en Cataluña de resistencia cultural, ese es sin duda la Nova Cançó, y Lluís Llach, uno de sus mayores exponentes, quien acompañado de Gemma Humet y Alguer Miquel ha entonado su combativa 'Abril 74'.

El epílogo que ha cerrado las más de tres horas y media de Manifest x Palestina ha comenzado con Oques Grasses sentados en un banco susurrando su preciosa 'La gent que estimo', en uno de los últimos actos en que se espera se pueda ver a la banda de Osona antes de su retiro.

Tras esto, y a demanda del activista (y colaborador de ‘7K’’ David Fernàndez, los cientos de miles de asistentes al Palau Sant Jordi han alzado las cartulinas que reposaban en sus asientos, creando así una bandera Palestina gigante, antes de que Anna Andreu con la 'Canción de Jinete' de Paco Ibáñez y el Ovidi Gran Cor con 'Diguem no' de Raimon pusieran punto y final a la velada cerca de la medianoche.

Todos los beneficios del concierto se destinarán a impulsar y reconstruir proyectos culturales en Gaza y Cisjordania, canalizados a través del PPAN (Palestinian Performing Arts Network) y centros culturales independientes como el Lajee Center (Camp de Refugiados de Aida) y el Dar Qandeel (Tulkarem).




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jueves, 8 de enero de 2026

Martínez | La Doctrina Fran Rivera

Desde las páginas de Público traemos a ustedes este texto en el que Jonathan Martínez hace cera y pabilo de todos los que se han ufanado por el secuestro de el mandatario venezolano Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, así como el bombardeo a diferentes puntos de Venezuela incluyendo barrios residenciales de Caracas.

El texto se lo dedicamos a uno de los individuos mencionados en este, el infumable jeltzale Iñaki Anasagasti:


La Doctrina Fran Rivera

Jonathan Martínez

El otro día, tras el ataque estadounidense contra Caracas, una buena parte de la prensa patria se entregó a los más insólitos malabarismos verbales. No me gustaría verme en su papel. Tras haber agotado los epítetos contra Vladimir Putin, los plumillas de obediencia atlantista se tentaban la ropa para relativizar el despotismo de Donald Trump e invertir la carga de la prueba. Por lo visto, Venezuela llevaba la falda muy corta. El ABC, un periódico que en su día glorificaba a Hitler y a Franco, celebró modestamente el bombardeo llamando "dictador" a Nicolás Maduro. Todo muy festivo y entrañable.

Supongo que el diario de Julián Quirós está afligido porque el Consejo Nacional Electoral de Venezuela no desglosó las actas que dieron la victoria a Maduro en los comicios de 2024. Loable preocupación. El problema es que el ABC ya llamaba "dictador" a Hugo Chávez cuando había ganado nueve citas electorales bajo la supervisión de organismos independientes. "Extraño dictador", decía Eduardo Galeano. Lo más llamativo, sin embargo, es que las quejas proceden de un periódico monárquico como el ABC y de un país como España, que lleva noventa años sin elegir en las urnas a su jefe de Estado.

Aquellos que llaman a Israel "la única democracia de Oriente Medio", sostienen que Venezuela es una dictadura y piden una "transición democrática". Es la misma retórica de Donald Trump, que se propone gobernar el país hasta que llegue "una transición pacífica". La típica transición urdida en los despachos del Pentágono. Leamos, por ejemplo, el telegrama remitido por el Departamento de Estado a la embajada en España en 1975: "Es esencial que el Rey, mediante sus actos, se consolide lo antes posible como el líder indiscutido de España. Es útil que el Rey disponga de la prensa más favorable posible. El Rey sabe bien que cuenta con nuestro apoyo".

Hablando de injerencias, Iñaki Anasagasti ha celebrado la operación trumpista con uno de los argumentos más débiles que se han escuchado estos días. Dice el ex senador que todos habríamos aplaudido una intervención estadounidense en España contra Francisco Franco. Como ejercicio de ciencia ficción, tal vez merezca los laureles de un Premio Planeta. Lo que ocurre es que EEUU, para sorpresa de nadie, hizo exactamente lo contrario: traicionó al Gobierno vasco en el exilio, sacó del ostracismo al Caudillo y legitimó la dictadura ante los organismos internacionales a cambio de unas bases militares.

Pero volvamos a Venezuela. Y es que el régimen de Trump no solo ha convertido a Maduro en una especie de rockstar antiimperialista sino que además ha dejado en ridículo a María Corina Machado y a sus seguidores, que se apresuraron a jalear la agresión y ahora ven cómo se aleja el sueño de acceder al poder por la vía de las armas. Tras la caída del guindo, Machado ha propuesto compartir el Nobel con Trump. Campeona mundial de arrastre. No es la primera vez que la oposición venezolana apuesta por el secuestro presidencial bajo el padrinazgo de la Casa Blanca. En 2002, los partidos opositores recurrieron a militares desleales para apresar a Chávez y poner como presidente al jefe de la patronal.

Nos dicen que Venezuela no tiene un gobierno democrático pero no quieren que preguntemos si Venezuela tiene una oposición democrática. ¿Es democrática María Corina Machado, que respaldó a Netanyahu durante el genocidio en Gaza y celebró el bombardeo de su propio país prometiendo privatizar sus recursos naturales? ¿Es democrático Juan Guaidó, que se autoproclamó presidente retorciendo la Constitución y desafiando al Tribunal Supremo de Justicia? ¿Son democráticos Leopoldo López y Henrique Capriles, que participaron en el golpe de 2002 deteniendo ilegalmente al ministro Ramón Rodríguez Chacín? ¿Son democráticos los guarimberos que incendiaban las calles de Venezuela recurriendo a eso que en España llaman terrorismo callejero y se castiga con hasta trece años de cárcel?

Aceptemos por un instante que el ABC está en lo cierto y Maduro es un cruel dictador. ¿Quiere eso decir que una empresa de renombre español como Repsol hace negocios millonarios con una dictadura? ¿Que la niña bonita de la marca España hace caja con la sangre de los opositores? ¿Que Josu Jon Imaz bebe los vientos por una dinastía de sátrapas? ¿Que los políticos del PP y el PSOE que franquearon las puertas giratorias de la petrolera nunca tuvieron el mínimo escrúpulo moral? Los periódicos más feroces contra Maduro no le piden cuentas a Repsol, entre otras cosas porque la compañía se anuncia en sus páginas. De pronto, el dinero generado en una dictadura ya no resulta inconveniente.

En cualquier caso, ha llegado con fuerza el tiempo de los eufemismos. Pedro Sánchez, sin ir más lejos, llamaba "escalada" a algo que si ocurriera en Madrid sería llamado atentado terrorista. Otros hablan de "extracción", "detención" o "captura" para mencionar algo que en cualquier otra circunstancia se llamaría "secuestro". No hay más que ver las varas dobles y los circunloquios de las élites europeas, dirigentes pusilánimes que siempre actuaron como una sucursal de Washington y que llevan camino de padecer en Groenlandia las dulces mieles del intervencionismo yanqui. Roma no paga traidores.

Quien diga que Estados Unidos va a llevar la libertad o la democracia a algún país del mundo, o no ha leído un libro de historia en su vida o lo ha leído y nos trata como si fuéramos imbéciles. Recordad los miles de muertos en Haití a manos de los Duvalier. Recordad el genocidio maya con doscientos mil cadáveres en Guatemala. Recordad el genocidio de los militantes de la Unión Patriótica en Colombia. Recordad los miles de torturados y desaparecidos en Chile con Pinochet. Recordad el terrorismo de Estado con Videla en Argentina. Recordad las víctimas de la contra en Nicaragua. Recordad los muertos en el Caracazo en nombre del Consenso de Washington.

He visto un vídeo en el que el ex torero Fran Rivera celebra el secuestro de Maduro y pide a Estados Unidos que haga lo propio en España. Dicen los analistas que Trump pretende apropiarse del continente americano invocando la Doctrina James Monroe. Desde estas líneas sospechamos que en realidad Trump está invocando la Doctrina Fran Rivera: se trata de aprovechar que el mundo se ha llenado de mileis, bukeles, machados y abascales de andar por casa, mentecatos y vendepatrias dispuestos a lamer la bota que más fuerte los pise. Día tras día, algoritmos made in USA nos bombardean con sus sandeces y nos imponen sus exabruptos. Eso sí que es una dictadura y de las gordas.

 

 

 

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sábado, 3 de enero de 2026

Egaña | El Año que Ingresa

Con Nuestra América despertando con la terrible noticia del ataque estadounidense y reportes no confirmados del secuestro de Nicolás Maduro y su esposa, les presentamos este texto que nuestro amigo Iñaki Egaña ha publicado en su perfil de Facebook:


El año que ingresa

Iñaki Egaña

Los malos augurios se ciernen sobre el planeta, las perspectivas del desvanecimiento de los valores y de la empatía que nos hizo evolucionar como humanidad son tan dominantes que nos hacen recordar otros periodos similares de la historia que concluyeron en tragedia. Los más optimistas aducen, sin embargo, que el planeta jamás ha sido un lugar mejor que ahora: progreso sin precedentes en alimentación, educación, alfabetismo, salud, conflictos, renta per cápita y esperanza de vida. Es cierto y quizás un consuelo. Los realistas apuntan a que esta tendencia ahonda, en cambio, en desigualdades, que el autoritarismo, nazismo y racismo se están reproduciendo velozmente y que hay zonas del planeta en claro retroceso, que el mundo es finito, que el nivel de vida del Norte Global lo acabará ahogando y que valores éticos y derechos humanos se han caído de la escala de medición cuando parecían asentados. La primera línea de los más pesimistas, con el apoyo de algunos realistas, es única: el hongo nuclear. Una razón que no tiene letra pequeña. El avance técnico y la extraordinaria proliferación atómica rasgará en algún momento los límites de la disuasión, superando el umbral, y nos abocará a un invierno nuclear. Volver a empezar. Con los escasos supervivientes pugnando espacio con las cucarachas.

El pasado 2025 había concluido con una noticia desapercibida para la mayoría. Lejos de nuestro entorno, en Cananea (Sonora, México), concluía una huelga de mineros que se había prolongado durante 18 años. Probablemente la más longeva de todos los tiempos. Convenio con acuerdo que restauraba seguridad social, pensiones, indemnizaciones y rehabilitación de los derechos laborales anteriores a 2007 a 650 mineros y 53 viudas de los que se quedaron por el camino. Fue un acuerdo político con el Gobierno mexicano y no con la empresa dirigida por la segunda fortuna del país, Germán Larrea, que mantuvo abierta la mina de cobre con migrantes llevados de Centroamérica al estilo de aquella de Bandas de Etxebarri, el conflicto laboral más largo del franquismo. Noticia para la esperanza, en un medio internacional desmovilizado, con varias lecciones, entre ellas la de la intervención pro activa gubernamental en la dinámica de las elites económicas, la de la eficacia de la paciencia revolucionaria y la de la necesidad de unir fuerzas alternativas en momentos de debacle general.

La convocatoria de un nuevo año en realidad es un invento humano, en esa medición que impuso la fecha aproximada del nacimiento de un mesías apropiado por culturas dominantes. Representa nuestra organización y clasificación colectiva, pero no un borrón y cuenta nueva. Por ello, es más propicio citar ciclos y tendencias más que saltos temporales. Y las inclinaciones ahí siguen, acentuadas por el avance estacional. Los acontecimientos internacionales e inmediatos de 2026 tienen que ver por los mismos que cerraron el año anterior. ¿Habrá suspensión de pagos en EEUU (también en Japón) o por el contario acudirá China, el único estado posible en hacerlo, a comprar bonos del tesoro y de esa manera evitar el tsunami del default norteamericano? ¿El conflicto bélico por delegación que desarrolla la OTAN en Ucrania contra la Federación de Rusia se convertirá en una guerra directa de Bruselas contra Moscú ante el desgaste humano de Kiev? ¿Se abrirá definitivamente el melón de la sustracción de activos de más países que no se alineen con el hegemón de las últimas décadas como ya se ha hecho en estos años? ¿Atacará Tel Aviv de nuevo y con mayor intensidad a Líbano e Irán para desestabilizar sus gobiernos y proseguir la extensión de su proyecto supremacista por el conjunto de Oriente Medio? ¿Venezuela, Taiwan, frentes de guerra? ¿Desaparecerá definitivamente el acuerdo de Bretton Woods y con ello la tiranía del dólar?... Preguntas a decenas. Algunos analistas hablan de paradigmas, otros de “momento peligroso”, término que lo citó ya en 2022 Josep Borrell, entonces Alto Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad. Momento peligroso “desde el fin de la Guerra Fría” para el Norte Global, que había celebrado el “fin de la historia” declarado por Francis Fukuyama.

Con estas cuestiones en ciernes, haciendo visual el efecto mariposa (el aleteo de un insecto en Hong Kong puede provocar un huracán en Nueva York), la acción vecina condicionará nuestro futuro. Las veleidades bélicas de Macron, Starmer y Merz -salvar sus economías a través de la industria militar- y sus debilidades (¿quién puede asegurar que no serán sustituidos en 2026?), marcarán el calendario. Las elecciones municipales de marzo en el Estado francés serán un buen termómetro para medir la tendencia ascendente de apoyo electoral al proyecto soberanista abertzale. Las autonómicas en el Estado español en el primer semestre de 2026 (Aragón, Castilla y Andalucía), el lawfare contra el Gobierno central, la constatación de que el PSOE sigue siendo un partido del Régimen del 78 y el fuego amigo ¿contribuirán a la caída del Ejecutivo de Sánchez sin agotar la legislatura y a la llegada de una nueva gerencia de exterminio (incluido el euskara y con la identificación de antifascista con terrorista) en la Moncloa? Cada vez parece más cerca.

En casa, el control del relato, prioridad también mundial, tendrá sus derivadas y se anuncia un choque de narrativas, las contrarias avaladas por “la mentira no es ilegal” (Miguel Ángel Rodríguez) y el cierre de filas de las grandes corporaciones mediáticas manteniendo la impunidad. En 2026 temas como la desaparición de Pertur, las matanzas en Jurramendi y Gasteiz o las torturas a Amparo Arangoa (con secuestro incluido de las imágenes), cumplen medio siglo, lo que provocará un relato “oficial” falsificado o negacionista frente a la objetividad deseada. La práctica de las izquierdas vecinas, enredadas en detalles secundarios y obviando lo principal, debería servir también de experiencia de qué caminos no tomar. ¿Está preparado nuestro proyecto soberanista para semejantes retos, cambios y alternativas?

 

 

 

 

martes, 18 de noviembre de 2025

Boicot Vasco a Spotity

La solidaridad del pueblo vasco para con el pueblo palestino no se ha restringido a la grama del San Mamés.

Noticias de Navarra nos informa que ha trascendido al ámbito de la música.

El BDS en suelo vasco ha alcanzado a Spotify y así nos lo reportan:


Más de 162 grupos de Euskal Herria eliminan su música de Spotify por el apoyo de la plataforma a la industria armamentística

Varias bandas y músicas/os navarras/os se unen, a través de esta iniciativa, al movimiento Musikariak Palestinarekin

Ana Oliveira Lizarribar

Más de 162 grupos de música de Euskal Herria han decidido eliminar su música de Spotify, por los intereses de la plataforma en la industria armamentística, y unirse, así, a la iniciativa Musikariak Palestinarekin.

"Han pasado más de dos años desde que el estado sionista de Israel intensificó violentamente la ocupación que hace tiempo lleva a cabo sobre el pueblo palestino. Esto, que se ha convertido en ruido de fondo, es nada menos que un genocidio. En este contexto, el pasado junio tuvimos noticia de algo que para muchas fue la gota que colmó el vaso: el dueño de Spotify, Daniel Ek, había hecho una inversión de casi 700 millones de euros en Helsing Defense, una empresa armamentística que desarrolla drones militares.". Así lo han expresado desde Musikariak Palestinarekin en una rueda de prensa celebrada en la librería Katakrak de Pamplona.

Más de 650 miembros

Este colectivo se creó a principios de agosto, de la mano de miembros de un par de grupos de música. En septiembre crearon el grupo motor y comenzaron a diseñar un plan de acción. "Empezando con amigas, acercándose a conocidas y llegando a conocidas de conocidas, las/os miembros del grupo notor se han reunido con gente muy diversa a través de correos electrónicos, llamadas de teléfono o un café", comentan.

"Compartiendo dudas y miedos, en el camino también se han encontrado con ilusión y agradecimiento", agregan. Tejer redes también ha sido lo que "ha dado sentido al boicot". Hace tres meses eran 7, hoy son más de 650. De todos modos, "tenemos muy claro que todavía no somos tantos como quisiéramos, tenemos muchas capas que atravesar. De esta forma, queremos aprovechar estas líneas para decir a todo el que quisiera meterse en la organización que tiene las puertas totalmente abiertas", indican. 

Además, quieren dejar claro que la iniciativa Musikariak Palestinarekin "no ha nacido para hablar desde la moral", mucho menos para señalar a compañeras/os del gremio; pues "somos conscientes de que las prioridades y la casuística de las músicas de Euskal Herria son diferentes en cada caso". 

Eso sí, "sabiendo que para Spotify no somos nadie, queremos fomentar esa misma premisa en la dirección contraria: que Spotify no sea nada para nosotras/os". "Somos conscientes de que las/os músicas/os de Euskal Herria no tenemos apenas capacidad de afectar económicamente a una plataforma de esa dimensión"; sin embargo, "creemos en que la mayor aportación que podemos hacer es el boicot colectivo y el mensaje que transmitimos a través de él".

 

 

 

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sábado, 15 de noviembre de 2025

Futbol, Hermanamiento y Libertad

Traemos a ustedes la crónica de Ane Urkiri del partido de futbol amistoso, solidario e internacionalista que han protagonizado las selecciones de Euskal Herria y Palestina en el mítico estado de San Mámés.

Adelante con la información:


San Mamés retumba por la libertad de los pueblos vasco y palestino

90 minutos de pura pasión, más allá del 3-0. Así se puede resumir el partido entre Euskal Selekzioa y Palestina. El minuto de silencio inicial o la actuación de Eñaut Elorrieta, Izaro Andrés y Sol Band ha paralizado a la grada, que con el fútbol como nexo, fue puro espectáculo de solidaridad.

Ane Urkiri

«Desde entre los escombros, nos levantaremos, nuestras voces resonarán. Gritamos: ¡El derecho de mi patria reside en nosotros, jamás morirá, jamás morirá, jamás morirá!», viene a decir la canción “Palestinians” que interpreta el grupo gazatí Sol Band y que este sábado ha resonado sobremanera en San Mamés, acompañados por Eñaut Elorrieta e Izaro Andrés. Un «Gernika, Free Gaza», tan sentido hasta emocionar. El estruendo de las sirenas ha paralizado a 51.396 almas que se han dado cita en San Mamés –al final no ha habido récord de asistencia– para dar cuenta de que el partido entre Euskal Selekzioa y Palestina iba a ser algo más que un partido fútbol.

Euskal Herria siempre ha sido un país solidario y hoy no ha fallado a la gran cita. Nunca antes la selección vasca había reunido a tanta gente en un estadio, y que el rival fuera Palestina tiene mucha culpa en ello. El partido ha llegado en un momento idóneo en cuanto a lo social: por una parte, estamos asistiendo a un genocidio en directo durante más de dos años, con el inmovilismo de la élite política, y por otra parte, la oficialidad conseguida por la Federación Vasca de Pelota –homenajeada hoy en el descanso con hasta 28 puntistas, también de renombre, en el verde– llamaba a reaccionar también en el fútbol. Y a una se le encoge el corazón al ver a familias enteras, kuadrillas, de todas las edades, de cada rincón de Euskal Herria, cantar el ‘Eusko Gudariak’ o ‘Txikia’ en las calles de Bilbo y en el metro de camino a San Mamés. Y es que la consigna de ayer era clara: reivindicar la libertad de los pueblos vasco y palestino.

El fútbol, como herramienta social, mueve montañas; el deporte, tal y como vemos en dirección contraria con el sportwashing, puede ser clave para la diplomacia de un país, para darse a conocer, para denunciar las injusticias; en resumen, el fútbol –el deporte– puede llegar a ser maravilloso a la hora de encontrar la identidad. Una identidad que al pueblo vasco se le rechaza y al pueblo palestino se le oprime. Y ya sabemos algo de la unión de pueblos oprimidos.

Este sábado, en San Mamés, a partir del enfrentamiento de dos selecciones, hemos sido testigos también de otro momento histórico: nunca antes –o muy pocas veces– se habían celebrado los goles o sus intentonas de las escuadras enfrentadas con el mismo enfásis, con la misma emoción. Porque el significado de las ofensivas con el balón de hoy trasciende lo deportivo: son ataques o goles marcados a los Estados israelí, español y francés; a los actores que rechazan las naciones palestina y vasca. Siempre desde la óptica simbólica, ya me entendéis: el fútbol es la cosa más importante de las cosas menos importantes.

Emoción en los jugadores

Los aplausos y gritos que resonaron en San Mamés han sido de los que retumban, de los que dejan poso, un fuelle para la lucha. También el minuto de silencio por los fallecidos a consecuencia del genocidio, porque algunos silencios pueden llegar a decir más que las palabras. Y si no, que se lo digan a Ameed Sawafta, jugador palestino que no ha podido contener su emoción al sentir tal cantidad de solidaridad en su primer partido en Europa.  

«Palestina askatu», «español el que no bote» y «sionista el que no bote» se han entrelazado en unas gradas entregadísimas a la causa. Tampoco ha faltado el ya tradicional himno futbolero ‘Txoriak txori’ o el ‘Ikusi mendizaleak’ mientras el ambiente iba caldeando. Por cierto, ya con la selección vasca por delante en el marcador, obra de Unai Elgezabal en el minuto 5. El ‘Ez gaitu inork geldituko’ que ha sonado en la celebración tampoco ha parecido ser casualidad, sino el preludio de lo que iba a ser el ambiente del graderío: 90 minutos de pura pasión con el fútbol como nexo, con una selección vasca repleta de debutantes pero que si la Federación tiene iniciativa y da continuidad a la causa de la oficialidad pueden llegar a marcar época –junto al binomio Arrasate-Labaka, si ellos quieren– y convertirse en referentes, como pasara con Iribar y Kortabarria al inicio o con Aduriz, Etxeberria, Aranburu, Iraizoz, Riesgo, Iraola, Rekarte y compañía hace una década.

Ruiz de Galarreta, que ha saltado al verde en la segunda mitad, hablaba de «cumplir un sueño» con la llamada de la selección vasca, unas declaraciones que no son baladí, al igual que tampoco son las de Aihen Muñoz –titular hoy, muy incisivo por la banda izquierda– cuando subrayaba en la previa lo mucho que significa para él jugar con la Euskal Selekzioa para reclamar su oficialidad. Ni qué decir de la celebración de Gorka Guruzeta en el 2-0 marcado por penalti, llevando la mano al pecho, al escudo de la Federación, para seguidamente dirigirse a la grada.

Remover conciencias

Son gestos, símbolos, que fuera de contexto pueden perder su fuerza o incluso puede llegar a cuestionarse de si sirve de algo un partido de fútbol. Eso sería darle la razón a aquellos que defienden que no se debe mezclar deporte y política pero en los países oprimidos como Euskal Herria y Palestina bien sabemos que el Israel Premier Tech ha cambiado su nombre, precisamente, por toda esa gente que mezcló deporte con política en esa etapa de La Vuelta en Bilbo. El «Thank you Basque Country» que han portado los jugadores de Palestina al final del encuentro –o la celebración conjunta al son de ‘Txoriak txori’– da buena cuenta de ello.

El partido, más allá de la victoria de la Euskal Selekzioa por 3-0 –Izeta hizo el definitivo–, también trascenderá fronteras y retumbará en esos despachos inmovilistas. Por lo menos, que este partido sirva para remover conciencias.

 






 

 

 

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Previo al Encuentro Solidario

Agustín Goikoetxea nos ofrece la semblanza de lo ocurrido previo al encuentro futbolístico amistoso y solidario entre las selecciones de Palestina y Euskal Herria.

Aquí la traemos desde Naiz:


Una marea humana con Palestina y por la oficialidad camino a San Mamés

Una multitud ha marchado camino a San Mamés en una jornada histórica para el deporte vasco, donde la reivindicación de la oficialidad de Euskal Selekzioa confluye con la solidaridad con la causa palestina y la denuncia del genocidio que sufre ese pueblo.

Agustin Goikoetxea

Miles de personas –la Policía Municipal de Bilbao lo ha cifrado en decenas de miles– han marchado este sábado a la tarde por Gran Vía camino de San Mamés en sendas kalejiras promovida una por las plataformas Gernika-Palestina, Gu ere Bai y Gure Esku y, una hora después, la convocada por la plataforma Palestinarekin Elkartasuna y las gradas de animación de los equipos vascos. Ambas a favor de Palestina y por la oficialidad, aunque en la segunda han reivindicado a la resistencia palestina y la «desaparición del Estado de Israel».

Numerosos medios de comunicación nacionales e internacionales han seguido el desarrollo de las movilizaciones, algunos de ellos sorprendidos por el apoyo popular a la causa palestina. También ha destacado el operativo desplegado por la Ertzaintza, especialmente en la segunda convocatoria.

La primera de las citas en esta jornada histórica para el deporte vasco, donde Bilbo es escenario de una gran movilización, ha tenido lugar a las 17.30.

A la cabeza de la marcha, que ha partido de la plaza del Arriaga, representantes de las comunidades palestina y saharaui de Euskal Herria; los presentadores de televisión Maddalen Arzallus y Xabier Usabiaga; el representante de Gernika Palestina, Ibon Meñika; el portavoz de Gure Esku, Josu Exaburu; el exfutbolista Mikel San José; los pelotaris Aritz Erkiaga y Asier Aspuru; el coordinador de Giza Eskubideen Behatokia, Agus Hernán; la profesora universitaria Izortze Santín, o dos futbolistas del Unión Tutera, que portan una pancarta con el lema ‘Herri libreak! Euskal Herria, Palestina. Genozidioa stop!’.

Antes de ellos, se han colocado dos banderas: una palestina, con una de las escenas del 'Guernica' serigrafiada, y una ikurriña, con la reivindicación 'Euskal Herriak erabaki'. Por detrás, las letras del lema ‘SOS Gaza’ y miles de personas ondeando ikurriñas y enseñas palestinas, al tiempo que coreaban consignas como «Boikot Israel, Palestina askatu», «No es una guerra, es un genocidio» o «Israel asesina, Europa patrocina».

Entre la multitud, donde prima el verde de la elástica de Euskal Selekzioa, una delegación de EH Bildu, encabezada por Pello Otxandiano, que muestran una gran ikurriña confeccionada esta misma semana en la ciudad cisjordana de Ramala, que ha llegado a Euskal Herria tras cruzar la frontera por Jordania, superando el bloqueo y controles de las fuerzas israelíes, informan los soberanistas de izquierda.

Antes de llegar a la plaza Circular, cuando todavía no se podía ver la dimensión de la movilización, Ibon Meñika, portavoz de Gernika-Palestina, ha asegurado en declaraciones a los medios de comunicación que el de este sábado es «el partido de los derechos humanos y la solidaridad». «Pero, sobre todo, el partido que se juega hoy es el partido del fin del genocidio. Estamos viendo que la sociedad vasca tiene compromiso de jugarlo y sobre todo hoy Palestina vencerá», ha añadido.

La manifestación ha discurrido a buen paso, obligada por la necesidad de finalizar antes de que los autobuses de Euskal Selekzioa y Palestina arribasen a San Mamés. A los lemas antes citados, se han ido sumando otros de «Independentzia», «Ofizialtasuna Euskal Herriarentzat» o «Ia, ia, Euskal Herria».

A la altura del hotel Villa de Bilbao, en Gran Vía, se ha sumado a la marcha el presidente de la Federación Palestina de Fútbol, Jibril Rajoub, para pasar a ser uno de los portadores de la pancarta. Emocionado, ha atendido a medios de comunicación árabes presentes en Bilbo, poco antes de que una sirena marcara el inicio del breve acto final.

Subidos en un pequeño camión, dos dantzaris han bailado en silencio un aurresku en memoria de todas las personas muertas en Palestina.

A continuación, el portavoz de Gure Esku, Josu Etxaburu, en nombre de los tres convocantes, ha intervenido para resaltar cuatro ideas: la necesidad de acabar definitivamente con el genocidio de Gaza, la solidaridad con los y las palestinas, el reconocimiento de la oficialidad de la Euskal Selekzioa y, por último, la reivindicación de pueblos libres. «Queremos una Palestina libre y una Euskal Herria libre; Palestina y Euskal Herria tienen derecho a vivir en paz y libertad y a decidir libre y democráticamente su futuro», ha enfatizado.

Posteriormente, los miles de participantes se han acercado hasta San Mamés, donde han recibido calurosamente a las dos selecciones a su llegada en autobús al estadio.

Con la resistencia

Para entonces, ha comenzado a dar sus primeros pasos la segunda de las kalejiras reivindicativas, convocada por la plataforma Palestinarekin Elkartasuna y Euskal Zaletuak –los hinchas que animan a los distintos equipos vascos– en favor de la oficialidad de las selecciones vascas y en apoyo de la resistencia palestina. El despliegue policial, en este caso, ha sido ostensiblemente superior que en la marcha anterior.

A la cabeza, una gran pancarta con la imagen de un futbolista con una metralleta y un pañuelo palestino jugando a fútbol con la cabeza de Isaac Netanyahu como balón. A pocos metros, la que mostraba el lema de la convocatoria: ‘Gora palestinar erresistentzia! Euskal Herria eta Palestina askatu’.

Detrás, de nuevo, miles de personas coreando con insistencia consignas como «Israel suntsitu, Palestina askatu» o «Israel estatu terrorista» o «Gora Palestina Erresistentzia». Mucha pirotecnica, con bengalas y petardos en una kalejira bulliciosa, que se ha disuelto en el Sagrado Corazón, aunque sus participantes han continuado camino de San Mamés.

Antes de que arrancase la kalejira, también en la plaza del Arriaga, el miembro de la plataforma Iñigo Rodríguez ha afirmado en declaraciones a los medios que este es «un día de celebración» pero, «sobre todo, un día de reivindicación política en la defensa de la resistencia palestina, de la lucha de su pueblo y de la necesidad de la desaparición del Estado de Israel».

Además, ha manifestado que no se ha producido una convocatoria unitaria, sino dos este sábado en Bilbo, porque «en Euskal Herria hay diferentes formas de solidaridad con Palestina, diferentes estrategias políticas». «Es simplemente una diferencia política», ha explicado.

 






 

 

 

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viernes, 7 de noviembre de 2025

Oficialidad e Internacionalismo

El mundo deportivo, en específico el del futbol, se ha dado cita a las puertas del mítico San Mamés en preparación al encuentro entre los onces vasco y palestino.

Las reivindicaciones se han puesto sobre la mesa, como nos informa esta nota de Naiz:


Llaman a reivindicar la oficialidad de Euskal Selekzioa y el apoyo a la resistencia palestina

Reunidos ante el estadio de San Mamés, representantes de la plataforma Palestinarekin Elkartasuna y las gradas de animación de equipos vascos han llamado a aprovechar el histórico partido entre Euskal Selekzioa y Palestina para reivindicar la oficialidad y el apoyo a la resistencia palestina.

Agustín Goikoetxea

Representantes de la plataforma Palestinarekin Elkartasuna, así como de las gradas de animación de Indar Gorri, Bultzada Txuriurdina, Herri Norte Taldea, Iñigo Cabacas Herri Harmaila, Iraultza 1921, Indar Horibeltz, Indar Baskonia, Armagiñak 1940 eta South Side Taldea han comparecido este jueves en la explanada del estadio de San Mamés para animar a acudir al histórico partido del 15 de noviembre entre Euskal Selekzioa y Palestina, así como la kalejira previa que convocan a las 18.30 desde El Arenal y el homenaje a deportistas palestinos, a las 13.00, en la plaza del Arriaga.

No es la única movilización prevista para la que se prevé como una jornada histórica. Por iniciativa de las plataformas Gernika-Palestina, Gu ere bai! y Gure esku, ese sábado, a las 17.30, del Arriaga partirá una marcha bajo el lema ‘Herri libreak. Euskal Herria, Palestina. Genozidio stop!’, con la que los convocantes quieren convertir Bilbo «en un grito de solidaridad en contra del genocidio y a favor de un mundo de pueblos libres».

En el acto de esta tarde ante San Mamés, los reunidos han llamado a reivindicar la oficialidad de la Euskal Selekzioa y a expresar su apoyo a la resistencia palestina. Además, han denunciado la actitud del jefe de seguridad del partido que, según han asegurado, ha censurado la frase ‘ibaitik itsasora’, el símbolo de la amnistía y los lemas a favor de la resistencia palestina.

Estos colectivos han destacado que los encuentros de Euskal Selekzioa siempre son especiales, «porque como evento deportivo tenemos la oportunidad de ver jugar a nuestra selección» y «porque históricamente han sido días de reivindicación». Además, han incidido en que se convierten en jornadas de «denuncia de la opresión social y nacional del pueblo trabajador de Euskal Herria, de reivindicación de su oficialidad y de solidaridad internacionalista con el resto de pueblos oprimidos».

En esta ocasión, han admitido, va a ser aún más especial, al tratarse del combinado palestino, que representa a un pueblo masacrado. «A la opresión colonial y el genocidio que ha llevado a cabo Israel durante décadas, se ha sumado la destrucción provocada en Gaza en los últimos dos años. También la represión sistemática que están viviendo los palestinos en Cisjordania», han detallado.

Deportistas víctimas del genocidio

Han recordado que en Palestina tampoco los y las deportistas están a salvo del genocidio. «En los campos de fútbol de Gaza hace tiempo que dejaron de jugar al fútbol: unos campos se han convertido en fosas comunes, otros son ahora cuarteles militares del Ejército sionista de ocupación y otros se utilizan como campamentos de refugiados. Desde el 7 de octubre de 2023, al menos 1.300 deportistas palestinos han muerto en los bombardeos israelíes, 421 de ellos futbolistas», han denunciado.

No han perdido la ocasión para criticar que «a Israel se le pone la alfombra roja en todas las competiciones deportivas internacionales y que el Estado sionista utiliza el deporte como herramienta estratégica para blanquear sus crímenes».

Los grupos que están detrás de esta convocatoria han resaltado la importancia de «seguir movilizándonos a favor del pueblo palestino y de su resistencia, y en contra de Israel y sus cómplices occidentales».

«El acuerdo de paz que quiere imponer Trump no traerá ni libertad ni paz para Palestina. Los planes impulsados por las fuerzas imperialistas, incluidas las falsas soluciones de los dos estados, no detendrán la expansión colonial israelí. No podemos olvidar que, desde la firma del último alto el fuego, Israel ha asesinado a más de 500 palestinos. Para lograr la libertad de Palestina es necesario garantizar la descolonización de todo el territorio palestino, la libertad de los presos políticos y el retorno de los refugiados; y la única posibilidad para ello pasa por la disolución del Estado de Israel: no podremos detener el genocidio mientras dure el Estado genocida», han defendido.

 

 

 

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sábado, 1 de noviembre de 2025

Egaña | Pensamiento en Blanco y Negro

Les invitamos a leer esta reflexión acerca del espacio tiempo en el que nos movemos, cortesía de nuestro amigo Iñaki Egaña:


Pensamiento en blanco y negro

Iñaki Egaña

No se trata de retroceder unas décadas y escrutar la sociedad y sus élites en la ausencia de los colores, aquellos que ya había anunciado la tecnología cinematográfica para el tecnicolor. Más bien, del pensamiento dicotómico, el pensamiento polarizado, cuando se contemplan dos alternativas que son totalmente opuestas y excluyentes entre sí. El todo o el nada, al que parecemos abocados en Occidente, que crea expectativas negativas en parte de la población, susceptible de arrimar el hombro en los cambios, como si no fuera posible derrumbar a los gigantes. Nihilismo de nuevo cuño, disfrutar de la vida y evitar el choque.

Hay un rumrum de base, con un hartazgo que se percibe en esa dicotomía de nuestros días. Parece que no hay otro tema de discusión que Trump y sus desvaríos, que Ayuso y su última ocurrencia, el nivel de fascismo de Netanyahu o las obscenidades de Milei. Desafíos a los que hay que enfrentar, sin duda. Y, por otro lado, menosprecio al trabajo a largo plazo, a la construcción de las hormigas, al reforzamiento de comunidades como si estos compromisos se tratasen de temas menores, y que lo único importante es hacer valer estrategias diseñadas hace siglos por y para occidentales. En un medio ya incontrolable en el que la mentira ha sustituido a la verdad, incluso a la que llamábamos “verdad revolucionaria”. Una fase humana que Ramón Sola, hace bien poco, definía como “kaka aroa”, continuidad de la edad de piedra, la media o moderna. No hay planes a largo plazo por la supervivencia de nuestra especie, no hay luces largas en la mayoría de los proyectos occidentales. Mi impresión, cada vez más asentada, refiere a que surfeamos de improvisación en improvisación. Cuando miro a nuestras instituciones autonómicas, forales, estatales y europeas, no me queda ya duda alguna.

Pertenecemos a una sociedad cada vez más polarizada, aunque el sustrato viene de lejos. Nuestra civilización creyó aquello de la supremacía occidental, con sus reglas y moralidad, algo que, cuantitativamente, fue minoritario, aunque cualitativamente se impuso al conjunto del planeta. Con expolios y genocidios monárquicos. El colonialismo. Paradójicamente y cuando nos aferrábamos a nuestro recorrido pasado, resultaba que aquellos “otros” estaban más avanzados en algunos territorios, en astronomía, en medicina, en organización social, mientras que nuestros antepasados acababan de abandonar el interior de las cavernas.

La colonización europea del mundo nos ha dejado un legado erróneo de pueblos, culturas y civilizaciones. El mapa mundial actual está cincelado con los trazos coloniales, postcoloniales o monárquicos, con fronteras impuestas, dividendo pueblos y uniendo vecinos que no lo eran. Experiencias como las de casa que nos acoplaron vascongados con castellanos o bretones en dos estados de lenguas ajenas. Territorios conquistados por reyes y emperadores ambiciosos, obsesos por ampliar su poder. Arrastrando a sus súbitos que crearon (creamos) un ambiente de arrogancia para imponer modelos supremos, como democracia y derechos humanos que concluyeron siendo la base moral de la humanidad.

Aquello, sin embargo, tenía truco. El legado estaba lleno de mentiras. Era un pensamiento en blanco y negro, polarizado por la supuesta supremacía occidental. Democracia, sí. Pero cuando no afectaba a las elites económicas y de poder occidentales. Decenas de intervenciones postcoloniales, en Latinoamérica, en África, en Asia. Derechos humanos también. Pero para los de casa únicamente. Y con reparos. Sistema electoral con listas abiertas. También, aunque en función del resultado con la bala en la recamara para una nueva intervención militar o económica. Y un largo etcétera. Desaparecieron los colores del planeta e impusieron (impusimos) unas reglas chantajistas. No sólo en lo económico, político, religioso, cultural y social, sino en todo aquello susceptible de tener ADN humano.

Hoy, los maestros en improvisación utilizan el viejo adagio rescatado por Bush, Blair y Aznar: “O estás conmigo o estás contra mí”. Sin matices. Y si estás contra mí, iremos a por ti. Aquello que ayer ocurrió en Argelia o Vietnam (con la ocupación de Francia y EEUU) se repite estos meses en Palestina, Siria, Yemen… está siendo usado bajo el argumento y la naturalidad de la superioridad moral de Occidente. Tel Aviv, Washington, París, Londres… avalan algo que si sucediera en otros territorios bajo sus alianzas sería denunciado como ataque frontal a la democracia y a los derechos humanos.

Hoy, a pesar, hemos comenzado a tener algunas dudas sobre estas falsas dicotomías. La decadencia actual de Occidente, el ascenso de otras que la soberbia occidental aparentemente no las vio venir, ha vuelto a machacar nuestras conciencias. BRICS, Organización de Cooperación de Shanghái, Alianza de Estados del Sahel, OPEP… en paralelo a las clásicas que marcó el inicio de la Guerra Fría y que con la caída del bloque soviético supuso el éxito de un mundo unipolar dirigido por Washington, con la sumisión, entre otros, de nuestra Unión Europea, sinónimo de sometimiento. En esta nueva “cruzada” (seguro que en algún momento volverán a emplear el vocablo), entre ese mundo que se desploma y ese nuevo que surge multipolar, los defensores del viejo modelo, monstruos hoy, han abierto peligrosamente las puertas al fascismo. Ya estamos en una fase previa, la autocracia, y en la degradación absoluta del concepto de democracia. Y ya sabemos cómo solucionar Occidente los conflictos. Con guerras.

Son impresiones pesimistas, sin duda. Debemos aceptar que estamos en un mundo en transición, que debe concluir con un planeta multicolor: culturas, religiones, historias propias, lenguas, caminos diversos hacia la prosperidad. Un proceso civilizatorio novedoso y una gobernanza global entre iguales. Unas bases, sé que me cuesta señalarlo desde mi moral occidental, que no son exclusivamente ideológicas. Las herencias históricas de romanos, españoles, británicos, franceses… son la que heredaron las elites de EEUU. Y así nos va.

 

 

 

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jueves, 16 de octubre de 2025

Diez Voces por Palestina

Siguiendo con la cobertura que Naiz ha hecho a las multitudinarias manifestaciones en favor del pueblo palestino que han sido convocadas por los sindicatos vascos, traemos a ustedes este artículo en el que se reflejan diez mensajes solidarios por parte de personas que participaron en las concentraciones.

Adelante con la lectura:


Diez voces y un clamor solidario con Palestina que no entiende de edad ni origen

La plaza de la Virgen Blanca se ha quedado pequeña, minúscula, ante la marea solidaria que ha tomado este miércoles las calles de Gasteiz para mostrar su apoyo al pueblo palestino. NAIZ ha hablado con diez personas de distintas edades y orígenes diversos, que han alzado la voz contra el genocidio.

Ion Salgado

No es 4 de agosto. Es 15 de octubre. Y miles de personas abarrotan la plaza de la Virgen Blanca, repleta de banderas palestinas. Hay ancianos, adolescentes, trabajadores, familias, personas procedentes de otros puntos del globo... Todos han salido a la calle para denunciar el genocidio perpetrado por Israel en Gaza. NAIZ ha recopilado diez relatos que dibujan el sentir de una sociedad solidaria, recelosa de los planes de paz propuestos por EEUU. Un pueblo que clama por la libertad de otro.

Berezi: «Argi egon dadin herria Palestinarekin dagoela»

Berezik 19 urte ditu eta kalera atera da Palestinari elkartasuna adierazteko. Argi dauka Donald  Trumpek proposatutako bide-orriak ez duela «esan nahi hau bukatu denik», izan ere, berak dioen bezala, akordioak «ez du bilatzen palestinarren ongizatea. Eta orain arte egindako kalte guztia ez da bat-batean konponduko». 

Bere ustez, beharrezkoa da kalean egotea, «batez ere gobernuei adierazteko herritarrok Palestinari elkartasuna adierazi nahi diogula eta benetan herritarren gehiengoa Palestinarekin gaudela». Eta espero du asteazken honetan antolatu diren lanuzte eta mobilizazioek eragina izatea erabakiak hartzeko orduan. «Argi egon dadin herria Palestinarekin dagoela».

Malika: «Falastin hurra hurra!»

Malika es marroquí y resume con una palabra su deseo para Palestina: «Paz». Denuncia la muerte de niños y niñas inocentes, y la hambruna a la que se ve sometida la población gazatí. Una realidad que responde a la lógica del genocidio perpetrado por Israel. «No tiene nada que ver con las guerras».

Confía en que Palestina sea «libre para siempre», y espera que las movilizaciones organizadas en Euskal Herria y otros lugares se noten. Pero no esconde sus recelos ante los planes de Tel Aviv. «Ahora van a parar, pero luego sacarán otras cosas».

Telmo: «Historiak bakoitza bere lekuan jarriko du»

Telmok 17 urte ditu eta argi dauka gizartea mobilizatu behar dela Palestinaren alde, eta gogor kritikatzen du gobernuen isiltasuna. «Herrialde guztiek diote gaizki dagoela, Israel gelditu behar dela, baina azkenean ez dute ezer egiten», deitoratu du. «Historiak bakoitza bere lekuan jarriko duela» dio.

Gaurko protestari buruz, aitortu du «eragina nahiko mugatua» izan daitekeela, «baina hauxe da pixkanaka pixkanaka egin behar den gauza bat. Halako kontzentrazioak errepikatzen badira uste dut zerbait lortuko dugula, ikusten ari delako gero eta pertsona gehiagok esaten dutela gertatzen ari dena genozidio bat dela».

Elena: «Palestina necesita ser un pueblo y no un negocio para unos pocos»

Además de estudiantes, en la manifestación también hay personas adultas, ya jubiladas, que han librado mil batallas para lograr unos derechos que ahora están amenazados por este «capitalismo atroz». Así lo indica Elena, que considera una «vergüenza ese cuento de paz que se han inventado. Hay que reclamar que sea una paz en la que participen los palestinos. Que pongan sus condiciones para que realmente puedan reconstruirse y ser un pueblo unido con Cisjordania. Porque Palestina necesita ser un pueblo, y no un negocio para unos pocos».

Ella confía en la movilización, porque «cuando nos movemos los pequeños a los grandes les tiembla un poco el suelo. Hay que moverse para se den cuenta de que no estamos de acuerdo con lo que están haciendo».

Endika: «Indar metaketa aprobetxatu behar dugu»

Endika Rodriguezek ere azpimarratu du mobilizazioaren eragina. «Kaleak bere garrantzia du eta mugimendua inportantea da, kontuan har dezaten», azaldu du, eta indar metaketa aprobetxatu behar dela gaineratu. 

«Beharrzekoa da kalea bero bero egotea hurrengo urratsak emateko, benetako bakea behar dugulako eta Palestinari bere nortasuna onar diezaioten nahi dugulako», nabarmendu du. 

Iñaki: «Lo que se ha firmado es una pantomima de Trump y sus socios»

Iñaki, al igual que muchas de las personas presentes en el centro de Gasteiz, desconfía de la ‘paz’ anunciada por Trump. «De hecho el primer día ya ha habido seis o siete muertos por parte de Israel. Es una pantomima de Trump y sus socios».

Considera que es preciso «concienciar a la gente, haciendo hincapié en que Palestina tiene que ser un país libre, sin que interfiera nadie»; y aplaude la unidad de acción de la sociedad vasca: «Hay una representación total de la sociedad, de todas las culturas, de todas la edades, trabajadores jubilados».

Ruben: «Batera atera gara, erantzuna globala izan behar delako. Hunkigarria»

Rubenek ere uste du Gazako sarraskia «egiten ari dela batzuen negozioen mesedetan. Trump eta Netanyahuren mesedetan, matoi hutsak dira eta beldurra erabiltzen ari dira lurralde bat eskuratzeko. Hori ezin da onartu eta uste dut denok kalera atera behar garela». 

Izan ere, bere esanetan, «erantzun sozialak eragina du eta are gehiago tamaina honetako erantzuna». «Gaur egungo ‘bake plan’ hori ez litzateke suertatuko ez balitz izango mobilizazioengatik», aipatu du, gizartearen batasuna nabarmenduz. «Guztiok batera, erantzuna globala izan behar delako. Hunkigarria da». 

Asun: «Hay que salir y manifestarse, protestar y hacer lo que cada uno pueda»

Pero lo cierto es que, tal como recuerda Asun, el conflicto palestino se remonta casi un siglo atrás. «Es un problema interno que no tiene ninguna pinta de que se vaya a solucionar», lamenta antes de censurar la cumbre de Egipto: «Me pareció un teatro donde además estaba el Gobierno de España presente riéndole las gracias al señor Trump».

«Estoy muy indignada con este tema y creo que hay que salir y manifestarse, protestar y hacer lo que cada uno pueda. Yo hoy he hecho un paro en mi trabajo y si hay mas paros haré más paros», apunta antes de aseverar que, como baskonista, «estoy indignada con la presencia de equipos de Israel en la Euroliga, y haré lo que sea y lo que esté en mi mano para que esos equipos estén fuera de la Euroliga también. Se nos tiene que ver en todos los sitios».

Jon: «Halako mobilizazio gehiago beharko lirateke, belaunaldi guztiak elkartzen dituztenak»

Jonen arabera protestak beharrezkoak dira urratsak emateko. «Erabakiak hartzen dituzten pertsona horiek jakin behar dute jendeak ez duela ahazten eta bultza egiten duela norabide batean, kontua da ea beraiek norabide horiek mantentzen dituzten».

Eta gaurko irudia berriro errepikatzea espero du. «Halako manifestazio gehiago beharko lirateke gaur egungo gizartean, belaunaldi guztiak elkartzen dituztenak. Halako zerbaiten atzean gizarte osoa ikustea oso polita da». 

Forjam: «El paro es un acto solidario, lo mínimo que se puede hacer»

Forjam advierte de que el fin de los ataques contra Gaza «no quiere decir que la opresión y la ocupación haya terminado. Los palestinos siguen oprimidos, el pueblo palestino sigue ocupado. Lo que queremos es que Israel quite las garras de Palestina, que sea un pueblo libre y que el genocida sea juzgado en las cortes internacionales». 

En este sentido, denuncia que, «pese a la propaganda que nos venden, hemos visto al pueblo palestino completamente destruido, hemos visto un genocidio, en vivo y sin poder hacer nada», más allá de salir a la calle o secundar el paro, como han hecho él y sus compañeros. «Es un acto solidario, lo mínimo que se puede hacer. Creemos que de esta manera aportamos nuestro granito de arena y si se puede hacer más nos apuntaremos a ello».

 

 

 

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miércoles, 15 de octubre de 2025

Sindicalismo Vasco con Palestina

El sindicalismo vasco se ha dado cita para manifestarse en favor del pueblo palestino, movilizando a ciento diez mil personas en diferentes puntos de Hego Euskal Herria.

Traemos a ustedes esta reseña desde las páginas de Naiz acompañada por fotografías de El Salto:


La causa palestina vacía centros de trabajo y abarrota las calles con más de 110.000 personas

Decenas de miles de personas se han movilizado a mediodía en Bilbo, Donostia, Iruñea y Gasteiz en una jornada que multiplica el apoyo a Palestina en Euskal Herria. Los paros convocados han tenido gran seguimiento ya desde la madrugada y los centros educativos casi no han tenido actividad.

Ramón Sola - Agustín Goikoetxea 

Euskal Herria vuelve este miércoles a mostrar su solidaridad con Palestina y su denuncia del genocidio, prolongando la dinámica continua de los últimos dos años pero esta vez en un formato nuevo: una jornada de paros y movilizaciones. Con impulso de la práctica totalidad de los sindicatos y de las diferentes organizaciones surgidas en torno a esta causa, decenas de miles de personas se han implicado de una u otra manera en la jornada, en su mayoría dejando sus puestos laborales durante tres-cuatro horas y acudiendo a las movilizaciones.

A partir de las 12.30 se han inundado de gente los puntos de salida de las marchas, convocadas en la Plaza de la Virgen Blanca de Gasteiz, los cines Golem de Iruñea, Jesusen Bihotza en Bilbo y el Boulevard de Donostia. Estas movilizaciones ha sido promovidas por los sindicatos convocantes originariamente de la jornada: LAB, Steilas, CCOO, UGT, ESK, CGT, Etxalde, ENHE-Nafarroa, Hiru...

Ha costado incluso que las pancartas se abrieran paso entre la multitud congregada. En Bilbo se ha completado todo el recorrido previsto, puesto que cuando la cabecera ha llegado al final de la marcha todavía había gente en el punto de salida, ocupando la Gran Vía por completo. 

En Iruñea el inicio ha sido alterado por la presencia de efectivos de la Policía española, que han creado momentos de tensión. Se han cruzado algunos contenedores.

La organización ha cifrado la asistencia en torno a las 15.000 personas en la capital navarra, 18.000 en Donostia, 22.000 en Gasteiz y 55.000 en Bilbo, lo que supone un total de en torno a 110.000.

ELA también se ha implicado con fuerza y ha organizado movilizaciones propias una hora antes delante de sedes del Gobierno español y el PSOE, así como en cabeceras de eskualde. Ante la sede del PSE en Gasteiz han mostrado un número: 67.194, los muertos ya constatados en Gaza.

Con matices no muy relevantes, en todos los paros y movilizaciones se denuncia el genocidio en Gaza, se apoya al pueblo palestino, se demanda la ruptura de relaciones con Israel y se introducen apelaciones a las instituciones vascas, estatales e internacionales en esta línea.

Educación, sanidad e industria

La jornada ha tenido impacto en todos los sectores laborales, aunque con especial incidencia en la educación. Los sindicatos representativos han optado por convertir el paro en jornada de huelga, con lo que algunos centros educativos ni han abierto y otros lo han hecho para recibir a alumnado pero en régimen de servicios mínimos. En las entradas o los patios ha habido concentraciones, reparto de información sobre Palestina, símbolos del país oprimido... No solo ha parado personal docente, sino también de cocinas, limpieza o transporte público. En EHU el seguimiento ha sido muy amplio.

El alumnado también ha presionado desde primera hora de la mañana, con piquetes, información repartida clase a clase y algunos cortes de tráfico en el campus de Leioa o el centro Donostia. En la UPNA un grupo de estudiantes ha entrado en el Aulario y realizado pintadas en favor de Palestina. Lakua ha admitido el alto seguimiento, puesto que pese a los servicios mínimos ha parado el 42% del profesorado y el 32% de cocinas.

Osakidetza y Osasunbidea han vivido también una jornada muy diferente a la de un día normal, pese a servicios mínimos que ELA ha denunciado como «abusivos» por parte de los dos gobiernos. En el complejo hospitalario de Nafarroa, sanitarios de LAB han posado con las manos pintadas de rojo en señal de repulsa a la matanza.

En el ámbito industrial es donde antes se ha sentido el apoyo a Palestina. Trabajadores de turnos de noche en fábricas han parado de 3 a 6 de la madrugada, mientras otros lo hacen de 11 a 14 ó 15 y por la tarde de 19 a 22. Michelin, Volkswagen, Mercedes... en todas las principales plantas productivas del país ha habido respaldo mayoritario al paro, y con foco especial sobre las factorías de CAF en Beasain e Irun, dada su polémica implicación en la colonización israelí de Palestina con la construcción del tren ligero de Jerusalén.

A modo de ejemplo, la protesta ha impactado también con fuerza en Indar de Beasain, Jaso de Itsasondo, Indaux, Hijos Juan de Garay y Natra Zahor de Oñati, Biele de Azpeitia, Torraspapel de Leitza, Aceros Moldeados, Guerra Hermanos, La Barranquesa, Cementos Lemona, Astigarraga kidline, Sapa, Mendiola, Sammic, Elkar Argitaletxea, Laminaciones Arregi, Sidenor Basauri, Arteche, Aludium, Gestamp, ZIV, CAF Zamudio, Acciona Irunberri... Todas las cooperativas del grupo Fagor también han parado.

En muchas de las pancartas sindicales se ha incluido un mensaje muy claro dirigido a estas empresas: «No al negocio con el genocidio».

Las plantillas de NAIZ y NAIZ Irratia se han sumado al paro modificando su oferta informativa y centrándola en Palestina. EiTB ha emitido programación enlatada o musical en las horas correspondientes al paro. 

Cortes y protestas ruidosas por la tarde

La tarde ha estado marcado por las movilizaciones convocadas por la plataforma Palestinarekin Elkartasuna en las cuatro capitales de Hego Euskal Herria y el centenar de caceroladas ante los ayuntamientos a convocatoria de la iniciativa Gernika-Palestina. De nuevo, miles de personas han estado en la calle en apoyo a la causa palestina y reclamando la ruptura de relaciones con Israel.

La primera de las protestas ha tenido lugar en Gasteiz, donde Palestinarekin Elkartasuna ha cortado el tráfico junto a la Catedral Nueva en apoyo a la lucha de la resistencia palestina frente al colonialismo sionista. La resolución del conflicto, han defendido, vendrá precisamente por la descolonización de Palestina, la liberación de los presos y el retorno de los refugiados.

Más tarde, en Donostia e Iruñea, las movilizaciones han tenido lugar ante la Subdelegación del Gobierno español, en la plaza Pio XII, y ante la sede del PSN, en el paseo Sarasate.

En la capital navarra, además de la concentración, también ha tenido lugar una sentada, que ha tratado de impedir la Policía española sin éxito. Durante la protesta se han coreado consignas como «Gora Palestina erresistentzia», «Boikot Israel, Palestina askatu», «Israelekin harremanak eten», «Gobierno progresista, cómplice sionista» o «Israel hiltzaile, PSOE laguntzaile».

Desde Palestinarekin Elkartasuna han denunciado que, mientras los y las manifestantes realizaban «señalamientos contra empresas cómplices de Israel», la Policía ha cargado contra la marcha, provocando que esta se partiera en dos. Han calificado de «inaceptable» esa actuación.

En la capital guipuzcoana, también ha habido un corte de tráfico y al final de la protesta, un persona, que había leído el comunicado, ha sido retenida en un bar por agentes de la Ertzaintza.

En el caso de Bilbo, la cita era frente a la delegación del Ejecutivo de Lakua, en Gran Vía, desde donde cientos de manifestantes se han dirigido al Sagrado Corazón para cortar el tráfico. Durante cerca de 45 minutos, han mantenido la sentada al tiempo que coreaban consignas como «Israel suntsitu, Palestina askatu», «Zuek sionistak zarete terroristak» o «Israel hiltzaile, Europa laguntzaile». La acción de desobediencia ha originado un caos circulatorio en el centro y el acceso por San Mamés.

Ha sido a las 19.30 cuando han arrancado las caceroladas convocadas por la iniciativa Gernika-Palestina ante los consistorios, reuniendo a miles de personas. En Barakaldo, Bilbo y Donostia, por citar algunos municipios, no han sido concentraciones sino que han tenido lugar manifestaciones ruidosas por sus calles. En la capital vizcaina ha discurrido desde la plaza Elíptica a la de Indautxu, con la participación de en torno a 1.200 personas.

En Iruñea, la movilización vespertina ha sido promovida por los sindicatos UGT, CCOO y LAB, que han reivindicado que «con el acuerdo de paz la denuncia del genocidio no termina». Encabezados por banderas palestinas y de los distintos sindicatos convocantes, la marcha ha partido de la plaza del Castillo y ha finalizado en el paseo de Sarasate, donde han dejado claro que lo que sucede en Palestina «no es una guerra, es un genocidio».





 
 
 
 
 
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lunes, 6 de octubre de 2025

El Franquismo Sionista de La Liga

Los grandes señores del negocio del balompié y de las telecomunicaciones han decidido que no había razón para que nadie se enterara del acto de solidaridad por parte del Athletic de Bilbao para con el pueblo palestino en horas posteriores al acto de piratería cometido por el ente sionista en contra de la Sumud Flotilla que surcaba las aguas del Mediterráneo llevando víveres y medicamentos a la asediada población de Gaza.

Y lo han hecho de forma por demás burda, como nos lo comparte Carlos Marcos en su nota dada a conocer por Noticias de Gipuzkoa:


Palestina y San Mamés: censura en La Liga

Carlos Marcos

Qué triste es pagar un pico todos los meses por ver el fútbol en la tele y que cuando un equipo, el Athletic de Bilbao y su afición, brinda un clamoroso homenaje al pueblo palestino en San Mamés para condenar el genocidio de Israel, las cámaras miren hacia otro lado para que no se vea ni se sepa nada.

Allí dentro, segundos antes de que arrancara el partido de La Liga contra el Mallorca, Honey Thaljieh, excapitana y cofundadora de la selección de fútbol de Palestina, junto a once refugiados palestinos en Euskal Herria y representantes de la UNRWA (la agencia de la ONU que ayuda a la comunidad refugiada palestina) pisaron el césped de San Mamés. Uno a uno, fueron saludados por el equipo de la mano de su capitán, Iñaki Williams, arropados por una larga ovación de la grada, que ondeaba cientos de banderas y pedía a gritos paz y libertad mientras en los marcadores se podía leer Athletic Palestinaren alde. Stop genozidioa. 

 Mientras todo esto ocurría, la televisión se recreaba con unas cansinas imágenes del exterior del estadio en un lamentable ejercicio de censura, algo que causa entre indignación y perplejidad en una época en la que todo el mundo lleva un móvil en el bolsillo con acceso a Internet para mostrar lo que otros se empeñan en censurar.

Resulta absurdo pagar por ver el fútbol por la tele y que te escaqueen algo así de una forma tan burda. Por eso, no debemos pasar página ni reducirlo a anécdota: hay que pedir cuentas a Movistar y a La Liga de Javier Tebas, para que expliquen el porqué de no emitir el breve homenaje para denunciar el genocidio de Israel y que cada uno aclare su responsabilidad.

Ya quedó claro en La Vuelta que la ciudadanía exige que el deporte también se implique en denunciar el genocidio y aislar a quien lo practique, pero parece que los dueños del fútbol prefieren una afición ignorante que pague por ver rodar el balón en la tele pero no se entere de que también este deporte empieza a despertar conciencias. 

 

 

 

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sábado, 4 de octubre de 2025

Egaña | Dos Años que Estremecieron al Mundo

Nos acercamos al segundo aniversario de la acción que llevó la barbarie sionistas a cotas que en realidad no deberían de sorprender a nadie.

De la pluma de nuestro amigo Iñaki Egaña traemos a ustedes este recuento de lo que hemos estado siendo testigos:


Dos años que estremecieron al mundo

Iñaki Egaña

El 7 de octubre de hace dos años, cuando se cumplían 50 años exactos del Yon Kipur (la guerra que enfrentó a Egipto y Siria con Israel por recuperar el Sinaí y los Altos de Golán), el brazo militar de Hamás, el partido que había ganado las últimas elecciones en Gaza por mayoría absoluta, lanzó una ofensiva contra diversas ciudades israelíes. Paradójicamente, Tel Aviv había apoyado y fomentado en sus inicios a Hamas porque rivalizaba con la OLP de Yasser Arafat que acababa de apoyar la primera Intifada, la de las piedras contra fusiles. Tras unas acciones de señuelo, los comandos de Hamas y otros grupos palestinos penetraron, aquel día de octubre de 2023, en territorio judío, mataron a más de un millar de personas (entre ellos 373 soldados y policías) y secuestraron a otras 251, de las que 105 fueron intercambiadas por presos palestinos en noviembre pasado.

Es poco creíble que la inteligencia occidental, incluida la israelí, no tuviera conocimiento de los preparativos de Hamas, por lo que la tesis de “laissez faire” para luego desencadenar una ofensiva de castigo y luego genocida con el objetivo de hacer valer el mantra religioso-político del Eretz Yisra`el Hašlemah (Gran Israel), tiene credibilidad. También la tesis de subestimar al contrario -basada en la superioridad técnica y supremacista- ha sido una constante en los análisis de Occidente. Una posibilidad y la otra, no han condicionado la respuesta de Israel que ha destruido por completo a Gaza, ha matado a decenas de miles de sus habitantes, los ha desplazado y avocado a una hambruna letal. Frente a los ojos del planeta, replicando lo que fueron las conquistas coloniales de Europa sobre el resto del mundo. Con la diferencia de que entonces no había ni televisión, ni Internet.

En tiempo real, asimismo, hemos asistido al bombardeo por parte de Israel de Siria, Yemen, Líbano, Irán, Qatar… y Gaza y Cisjordania. Y el genocidio no está dirigido únicamente por Netanyahu. Desde 1948, año que Gran Bretaña cedió su colonia a Israel, la Palestina histórica ha recibido 7,2 millones de judíos. En ese periodo, un millón de palestinos detenidos y, únicamente en 2023, se produjeron 12.161 ataques de colonos israelíes contra palestinos. La Nakba, la limpieza étnica continuada, ha generado que la mayoría del pueblo palestino viva fuera de su tierra. Otra paradoja, mientras después de la Segunda Guerra mundial se produjeron descolonizaciones masivas a lo largo del planeta (1945-1962), tras conflictos que provocaron centenares de miles de muertos, Occidente colonizó Palestina, manteniendo el estatus hasta la actualidad.

Y esa colonización no ha concluido. Los esquemas de la misma son los que provocaron la devastación por Occidente de América, Asia, Australia y África en tiempos pasados: el despojo de sus recursos para elevar el nivel de vida de Europa, más tarde también el de su alter ego EEUU. Mandan las grandes corporaciones, los multimillonarios y sus empresas, cuyos negocios son el quid de genocidios, razias y expolios. En esta era digital, Gianis Varufakis ha implantado el término de “tecnofeudalismo, frente a otros como neoliberalismo, neofascismo o capitalismo salvaje, y focaliza en el concepto “feudalismo” muchas de las características de la época medieval. Los grandes señores feudales, regidos por criterios xenófobos, racistas y supremacistas (replicados por el nazismo) comparten espacio con esos que concentran en pocas manos poder y capital.

Estos dos años que han estremecido al mundo no han sido salpicados únicamente por las atrocidades cometidas por Israel. En EEUU, la segunda legislatura de Donald Trump ha puesto al descubierto todas las costuras de un sistema contaminado que no tiene remedio. Continuista de las políticas en el exterior de Joe Biden, su impronta avanza con amenazas de guerra en el Caribe y sobre todo, en el negacionismo absoluto de los males que aquejan a nuestra civilización. En ese “mirar para adentro”, la autocracia que citó en campaña, ha legalizado las mordidas a través de los aranceles, está cambiando el sistema electoral para perpetuarse y criminalizando a la izquierda, incluso a la de Biden, que le abrió las puertas interiores y exteriores. Sus alianzas, en este revolcón, no han sido únicamente las de Milei en Argentina o Meloni en Italia sino que han ido más allá. Macron en París, proveniente de la Banca Rotchill, Merz en Alemania, ex directivo de fondo buitre BlackRock, Starmer en Reino Unido, Mark Rutte, ex Unilever, secretario general de la OTAN y Ursula von der Leyen, antigua ministra de Defensa y hoy presidenta de la Comisión Europea, forman el repóquer de halcones belicistas que aspiran a “revitalizar” la economía europea a través de la guerra. Mostrando una sumisión extrema a los poderes económicos de Washington que se refleja en su complicidad en el apoyo a Israel o en la negación de la diplomacia en el conflicto Federación rusa-Ucrania.

Y en casa mientras, siguiendo esta sumisión a los poderes económicos internacionales, se ha asentado el modo “Josu Jon”, el de aquel chantaje del consejero delegado de Repsol para retirar el impuesto a las petroleras, so pena de boicotear la transición energética. Esta semana, Eider Mendoza, gobernando Gipuzkoa con los votos de PNV, PSE y PP, ha tirado de la fórmula “Josu Jon”, para afirmar que eso del boicot a Israel está bien, excepto para la CAF. Y que de realizarse, la empresa cerraría o cambiaría de aires. No estamos gobernados por políticos, sino por consejos de administración de corporaciones multinacionales.

Por otro lado, estos dos años terribles han sido continuidad para una parte importante de la humanidad. Para ella, no son un par, sino décadas. Malnutrición, falta de agua, insalubridad… acaparan a una parte de la humanidad, mientras la otra busca refugio en centros de salud porque no saben qué hacer con su tiempo libre. De Sudán han sido desplazadas 12 millones de personas desde ese 2023. Menos de lo que nos cuesta un café, es el ingreso que tienen más de 700 millones de hombres y mujeres del planeta para vivir cada día.






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