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jueves, 27 de febrero de 2025

Lawfare y Yolanda Molina

Hablemos de lawfare y de como, cuando ya han pasado años desde la culminación del DDR de ETA, Madrid continúa machacando a vascos y a vascas por la simple razón de que puede hacerlo sin que se arquee una sola ceja en lo que se denomina la "comunidad internacional".

Naiz nos presenta lo más reciente en el caso de Yolanda Molina, aquí lo tienen:


La Fiscalía retira la acusación de «enaltecimiento» contra Yolanda Molina por tres esquelas

La Fiscalía de la AN ha retirado la acusación de «enaltecimiento del terrorismo» contra la abogada Yolanda Molina por publicar en 2014 en GARA tres esquelas en recuerdo de Xabier López Peña. Ha destacado que once años después, no ha quedado acreditado que hubiera los elementos necesarios.

Martxelo Díaz

La Fiscalía de la Audiencia Nacional española ha retirado la acusación de «enaltecimiento del terrorismo» contra la abogada Yolanda Molina por haber publicado en GARA tres esquelas en recuerdo de Xabier López Peña en 2014 en el aniversario de su fallecimiento. A continuación, el tribunal la ha absuelto.

En la vista que ha tenido lugar hoy en Madrid, la fiscal ha modificado la petición que había formulado inicialmente al constatar que con la publicación de las tres esquelas «no ha quedado acreditado que existiera otra intención que la de despedir a un amigo».

En la motivación del cambio de criterio, la fiscal ha destacado que estos hechos se registraron hace once años y que la calificación provisional por parte de la Fiscalía se remonta a ocho años atrás. Desde entonces, según ha explicado, los límites del delito de «enaltecimiento del terrorismo» se han perfilado mediante la doctrina emanada de la jurisprudencia de los tribunales Supremo y Constitucional.

«No se trata de prohibir actos de recuerdo»

«No se trata de prohibir actos en recuerdo de fallecidos ni el elogio de doctrinas ni ideas, aunque estas pongan en cuestión el orden constitucional», ha señalado la fiscal.

Junto a ello, ha explicado que en esta caso no ha habido ni humillación de las víctimas, ni ánimo de enaltecimiento ni riesgo de que se cometan «nuevos actos terroristas». «Desde 2014 no se ha constatado ningún riesgo de este tipo», ha subrayado.

Durante su testimonio, Molina ha relatado que ejerce como abogada en Baiona desde 1992 y que contrató y abonó las esquelas desde la capital labortana.

Ha negado que tuviera ánimo de «enaltecer» y que si hubiera tenido dudas no hubiera publicado las esquelas. En este este sentido, ha destacado que el Colegio de Abogados de Baiona no le abrió ningún expediente disciplinario por estos hechos.

En la misma línea, Agnès Hauciarce-Rey, decana del Colegio de Abogados de Baiona en el momento de los hechos, ha relatado que defendió a Molina en el procedimiento por la euroorden cursada por la Audiencia Nacional en esta causa. El Tribunal de Pau rechazó la euroorden al acreditar que estos hechos no eran constitutivos de delito en el Estado francés.

En la vista ha comparecido también un agente de la Guardia Civil, autor del informe sobre el que se ha basado la causa, que ha explicado que iniciaron indagaciones para determinar quién habían abonado las esquelas por el aniversario de López Peña tras verlas publicadas en GARA al considerar que podían ser constitutivas de un delito de «enaltecimiento del terrorismo».

Abogada de López Peña

Molina fue abogada de López Peña y, tras su fallecimiento en 2013, compareció ante los medios en Baiona, junto a Etxerat, Herrira y Jaiki Hadi, para denunciar el trato «inhumano» que habían recibido tanto el preso como sus familiares.

De este modo, relató que la familia no tuvo noticias de la hospitalización de López Peña hasta dos semanas después y que no tuvieron notificaciones sobre su paradero ni sobre su estado de salud.

Asimismo, según explicó, no se les permitió ver el cadáver y la autopsia que se le practicó se llevó a cabo sin la presencia de un médico de confianza de la familia pese a haberlo requerido expresamente.

La letrada calificó este trato como «inhumano» y de «desprecio».

 

 

 

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sábado, 14 de septiembre de 2019

El Macrosumario 11/13

Las calles y plazas de Bilbo se llenarán con el cariño y la solidaridad que se mostrará hacia los 47 imputados en el macroproceso 11/13 con el que el régimen borbónico franquista intenta mantener vivo un conflicto que ya no existe en los parámetros en los que se mantuvo durante décadas.

Busca también castigar el acompañamiento que un pueblo asediado ha hecho de quienes han sufrido la represión de la metrópoli por haberse atrevido a desafiar la anacrónica cultura colonial con la que Madrid conduce sus asuntos con las naciones históricas aún bajo su yugo.

Este macroproceso se presenta, recordemos, a ocho años del inicio de un proceso de paz acompañado por la comunidad internacional, a dos años del desarme de ETA y a un año de la desmovilización de la organización antifascista.

Desde el portal de Rebelión traemos a ustedes este texto en el que se proveen detalles acerca de esta, la más reciente agresión en contra de Euskal Herria:


Begoña Zabala | Viento Sur

Las cifras que se manejan en este sumario son abrumadoras. Se trata del procesamiento realizado por la Audiencia Nacional a 47 personas. Aclaremos que son vascas, a las que la fiscalía les pide un total de 601 años. En peticiones individuales abarcan de 8 a 20 años. De la singladura del sumario se desprende que la instrucción se inició en el año 2013, si bien alguna de las personas había sido detenida y estaba procesada por hechos idénticos ya en el 2010, en otro sumario. Seis años más tarde, y a partir del 16 de septiembre, se celebrará la vista oral en los locales especiales habilitados para los macrojuicios en San Fernando de Henares (Madrid), con una duración que se prevé de tres meses.

Este procesamiento masivo se encuadra dentro de varias operaciones contra las organizaciones de apoyo y solidaridad con las presas y presos vascos Herrira, Jaiki Adi y Etxerat 1/, y también afecta a varios abogados y abogadas que actúan en la Audiencia Nacional y al grupo de interlocución del colectivo EPPK, de presas y presos vascos. En realidad, según ellas y ellos manifiestan, se está tratando de criminalizar la solidaridad. Y no solo eso, sino los cuidados que se realizan para estas personas, tan reivindicados ahora por el feminismo oficial. Cuidar a las personas presas por parte de los médicos, las abogadas, las sicólogas y sicólogos, las propias familias, los interlocutores, lo quieren considerar un delito. Y un delito o varios muy gordos.

Fue el juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco el que acordó procesar por pertenencia o colaboración con organización terrorista a los 47 acusados de integrar presuntamente el denominado frente de makos (cárceles) de ETA, bajo la cobertura de los distintos entes de los que formaban parte.

Actualmente, los imputados se encuentran en libertad provisional, teniendo que comparecer algunos de ellos cada quince días en sede judicial. Hay quien ha pasado tiempo en la cárcel, como la abogada Arantza Zulueta, que estuvo tres años, cuyo particular caso lo veremos más adelante. El comunicado realizado por los propios afectados señala de forma inequívoca los motivos del juicio: “Nos juzgan por organizar movilizaciones a favor de los derechos de los presos, por defenderlos en los juzgados, por realizar intermediaciones y por ser familiares de ellos”. Los delitos que se les imputan a estas personas son diversos: participación activa en organización terrorista, colaboración y financiación del terrorismo, enaltecimiento continuado de terrorismo y quebrantamiento de medidas cautelares 2/.

Si bien la petición mínima es de 8 años de prisión, esta solo se pide a una de las personas. Todas las demás, es decir, 46 personas, tienen una petición como mínimo de 11 años por participación en organización terrorista. Varias de ellas tienen una petición más alta por este delito al considerar su participación en grado de dirigente. Además, varias de ellas tienen petición de financiación del terrorismo y/o enaltecimiento continuado de terrorismo y/o quebrantamiento de medidas cautelares . En muchos casos llevan penas anexas de inhabilitación, especial y absoluta, y multas diversas.

En resumen, las penas de prisión serían la siguientes:

- 8 años para una persona.

- 11 años para diecisiete personas, afecta a los abogados principalmente.

- 12 años para seis personas, afecta sobre todo a los mediadores o facilitadores.

- 13,6 años para once personas, principalmente a los pertenecientes a Herrira.

- 14 años para dos personas.

- 14,5 años para tres personas.

- 14,6 años para una persona.

- 15 años para tres personas.

- 17 años para dos personas.

- 20,5 años para una persona.

Las personas imputadas

Si se analizan las personas imputadas por profesiones u organizaciones a las que se les acusa de pertenecer, en relación a sus actividades para con los presos, señalemos que la abogacía se lleva un importante número. Hay 13 personas que ejercen como abogadas y les solicitan 11 años a cada una. Una de ellas es el abogado y exsenador por la Comunidad Autónoma Vasca en Madrid, Iñaki Goyoaga. También se encuentra una abogada de larga trayectoria en las labores de defensa en la Audiencia Nacional, que actuó asimismo como abogada en el caso de algunos de los jóvenes imputados de Altsasu, Amaia Izko, actualmente concejala del Ayuntamiento de Iruñea por el grupo EH-Bildu. Hay otra abogada de extensa experiencia en la Audiencia Nacional, que es Arantza Zulueta, a la que se considera intermediaria y, por tanto, se le imputa participación activa en terrorismo en grado de dirigencia. Además, destacan 21 personas que son consideradas de Herrira, el colectivo de apoyo a los presos y presas vascas en el nuevo período que se inicia con el abandono de ETA de la lucha armada, a las que de forma sistemática se les imputa enaltecimiento del terrorismo y en muchos casos quebrantamiento de medidas cautelares.

De todo este listado de personas hay un joven abogado que en el momento de la detención pertenecía a la organización Herrira y nos ofrece su particular testimonio. Tenía 25 años cuando le detuvieron y actualmente es abogado del sindicato LAB y pertenece a la ejecutiva del mismo. Transcribimos de forma literal parte de su relato:

“Yo empiezo a trabajar en Herrira en el momento en el que ETA declara el cese definitivo de su actividad armada, en 2011. Es en este contexto en el que la gente se ilusiona, pues ve que hay expectativas de que el conflicto se pueda resolver y dejar un poco el sufrimiento a un lado. Entonces, cuando yo era joven (tenía 25 años, ahora tengo 31), se enciende un montón de dinámicas en los pueblos y en los barrios a favor de los presos. O sea, se hacen las movilizaciones más grandes por los presos y hay un ambiente en general a favor de las personas presas y exiliadas. Así entro en esta organización, que surge nueva, que se basa sobre todo en el activismo social. Una de las primeras dinámicas fue encerrarme en la catedral de Iruñea, junto con más compañeros y compañeras, pidiendo la liberación de un preso gravemente enfermo, Josu Uribetxeberria, que ya murió.

Cuando me detiene la guardia civil, me comunican los cargos y me dejan en libertad, con obligación de firmar cada 15 días en sede judicial: integración en organización terrorista, financiación del terrorismo y enaltecimiento del terrorismo. Luego me añaden quebrantamiento de medidas cautelares. Total: 14 años y medio, 4.800 euros de multa y varios períodos de inhabilitación.

Es curioso que en mi caso, y también en varios de los otros, me pide la fiscalía un año de prisión por quebrantamiento de medidas cautelares. Esto no tiene sentido, pues si se quebranta el cumplimiento de medidas cautelares vas directamente a la cárcel, por estar en situación de libertad provisional. Con las medidas cautelares que nos impusieron nos impiden participar, tanto activa como pasivamente, en movilizaciones a favor de las personas presas. Nos impiden, igualmente, salir del Estado español sin autorización judicial.

Y en mi caso debo acudir quincenalmente a firmar al juzgado”.

Uno de los casos más llamativos es el de la abogada Arantza Zulueta. Esta histórica abogada defensora de presos y presas vascas tiene una petición de 14 años por un único delito de pertenencia a organización en grado de dirigencia, acusándola de pertenecer al grupo de intermediadores o facilitadores. Permaneció más de tres años encarcelada, tres de ellos en celda de aislamiento, y en una entrevista realizada con ocasión de la muerte de Xabier (Antxo) Rey, que se quitó la vida precisamente en la misma cárcel en la que ella estuvo, la de El Puerto de Santamaría, Cádiz, da unas pinceladas de la experiencia sufrida en la celda de aislamiento:

“Las galerías (de aislamiento) suelen tener cuatro o hasta diez celdas. En mi caso había cuatro. La cuarta celda es donde amarran a los presos con correas y los tienen ahí horas, días, lo que quieran, hasta que ellos consideren que ya está tranquilo, que ha obedecido sus órdenes, que está sumiso. Se completa la galería con un patio de 20 metros por 5, un auténtico callejón, totalmente vallado y rejado por arriba, con un baño sin puerta. Siempre son bajos, así que la humedad es muy grande. Tienes limitados los efectos personales, desde cortaúñas a cepillo de dientes, cepillo de pelo... En el patio estás completamente sola. Cuando vuelves a la celda te puedes encontrar con que ha habido cacheo y está todo patas arriba. No hay teléfonos, así que para la llamada te sacan a otro sitio en el que estás rodeada de funcionarios. Y el resto del tiempo lo pasas en la celda sin ninguna actividad. Te van dando la comida a través de una rejilla a la altura de la cintura. A esto se añaden tensiones, gritos, eres testigo de maltratos...; en fin, todo lo que supone un sitio de castigo.

Lo que más mella te hace es que no puedes compartir nada, no hay risa, ni vacile, no tienes un abrazo, ni una palabra agradable, hasta que una vez a la semana vas al locutorio. Nunca nadie te sonríe siquiera, y estas cosas merman mucho cuando estás sola. Se trata de una continua búsqueda de romperte como persona, de que te sientas un animal y no una persona. Así que la pelea más dura en la cárcel a veces es por ser una persona. Y aquí entran tácticas como la de decirle buenos días y buenas noches al funcionario que te abre o cierra la puerta, para que vea que eres una persona. Tras pasar por esta experiencia te ves muy reflejada en todas esas personas que piden limosna en la calle y que dan los buenos días a quienes pasan, los miren o no. Es una forma de decirles: no soy un perro que está aquí tumbado.

Para hacer frente a esta situación el deporte y la gimnasia los llevaba a rajatabla. Y luego se trata de buscar algo que te ilusione, como los estudios. También me daba ánimos la pequeña satisfacción que sentía al escuchar por los altavoces que a Txema Matanzas o a cualquier otro kide (compañero) lo llamaban a locutorios para la visita. Aunque no los podía ver, piensas que están ahí y yo soy parte de ellos.

Algo vital en cárceles como Puerto III, en que muchos funcionarios son como robots, es que en los malos momentos puedas decirte a ti misma: hoy estoy jodida, pero no podéis conmigo. Existe la necesidad de reafirmarte continuamente como persona y como militante. La persona presa necesita solidaridad y cobertura social. Eso es muy importante: cartas, visitas... Que te sientas parte de un pueblo y parte de un proyecto.

Además está el caso del alejamiento y las penurias que impone a las familias. Mi padre tiene Alzheimer, así que no vino a verme. La madre, Arantza, tampoco pudo venir por la lejanía, salvo en los traslados a cárceles de Madrid, por diligencias”.

La valoración política

Situado este macrojuicio en un cambio claro del período que se inicia con el abandono unilateral de la actividad armada por parte de la organización ETA, seguida y amparada por la intermediación internacional y nacional del desarme definitivo, para terminar por la desaparición de la propia organización, este proceso se ve de forma muy negativa por los afectados. Imanol Karrera, procesado por pertenecer a Herrira, hace unos comentarios al respecto, que los viene repitiendo en todas las entrevistas:

“Hay dos palabras que definen muy bien esta actuación y es que este macrojuicio es una injusticia totalmente anacrónica. Son dos elementos, injusticia y anacronismo. Injusticia porque es una barbaridad que gente que ha organizado movilizaciones en favor de los derechos de las personas presas y exiliadas con muchos sectores de la sociedad, con personalidades, con agentes sociales, que por hacer eso te pidan catorce años y medio de cárcel; o que por dar asistencia jurídica a los presos, que es algo básico en cualquier democracia, asistir a las personas presas, que les pidan once años de prisión, o a los médicos y sicólogos por hacer sus asistencias, o, incluso, las personas que tienen designadas para poder trasladar sus iniciativas y compartirlas con la sociedad. Eso es una auténtica injusticia, no tiene sentido. Y penalmente el tiempo nos ha dado la razón, pues hoy se daría la paradoja de que cuarenta y siete personas podríamos ir a la cárcel por pertenecer a una organización que no existe.

Luego resulta que es anacrónico, porque no se corresponde con la realidad. Pasan seis años, desde la detención, no existe la organización a la que dicen que perteneces, y lo que hay, además, es una cosa esencial, es que ha desaparecido un sufrimiento, y la fase que hay en este país va en otra dirección: construir el futuro, todos los derechos para todas las personas.

Dicen que estás en una organización Herrira, que sucede a otras anteriores y que está bajo la dirección de ETA. Pero aquí quiero remarcar que la guardia civil en sus propios informes, que son los que se van a utilizar para nuestro juicio, reconoce que no hay nada que vincule Herrira y ETA, o sea, no hay absolutamente nada. Y más adelante la guardia civil reconoce que hace la operación policial contra Herrira y suspende sus actividades porque entiende que el nivel de movilización que está consiguiendo en favor de los derechos de las personas encarceladas es muy alto. Entonces eso es lo que quiere abordar. O sea, el Estado español, lo que hace a través de jueces y policías es evitar que se puedan dar pasos a través de una solución que traiga un futuro en paz.

Y lo que también es llamativo es la detención de las abogadas, los médicos y sicólogos, que las detienen porque están haciendo una tarea que esas mismas personas la siguen haciendo durante estos años y siguen asistiendo a los presos, porque es lo que en una sociedad democrática y de derecho tiene que corresponder”.

La abogada Amaia Izko, concejala en la actualidad del Ayuntamiento de Iruñea, realiza una valoración desde su perspectiva y su larga experiencia de muchos años en la profesión:

“A nosotras de lo que se nos acusa es de haber realizado nuestra actividad profesional normal, esto es, la asistencia a presas y presos políticos en las cárceles, la defensa en la Audiencia Nacional y en los juzgados de vigilancia, por orden, o dentro de una estrategia diseñada, dirigida, por ETA. Para sostener esa acusación está, de un lado, efectivamente, la actividad profesional que siempre hemos realizado, sin esconderlo nunca, de forma absolutamente visible. Y la otra pata de la acusación ellos la sostienen en un informe de la guardia civil en el que se dice que toda esa actividad se interpreta que ha sido realizada en apoyo a ETA, en apoyo a sus actividades y dentro de una estrategia marcada por ella. Para esto lo que hace es básicamente interpretar documentos –mezclando documentos de hace muchos años con documentos de ahora– y concluye de la forma siguiente: como existió el frente de makos (cárceles) que era una pieza de ETA y eso está juzgado y condenado, pues estos de ahora son exactamente lo mismo. Porque fueron son, porque lo que dijeron en aquellos documentos lo dicen en los de ahora... Esa es la interpretación. El sumario al que se hace referencia, contra Askatasuna, fue en el año 2001-2002. Las sentencias vendrían más tarde, fueron en el 2008, 2009. Pero todos los documentos que utilizan como base de esa imputación son anteriores.

Así, a todas nos acusan por integración en organización terrorista y es la única acusación. Y nos piden once años a cada una de nosotras. Yo empecé en esto en el año 1996. Al principio, con la pretensión de defender y llevar causas penales, tanto en la Audiencia Nacional como en Iruñea, pero con el inmensísimo trabajo que en pocos años hubo en la Audiencia Nacional, me he dedicado exclusivamente a esta, a visitar las cárceles, a ir a ver a los presos, con ese inmenso costo de kilometraje y tiempo que supone. O sea que llevo 22 años. Y no me han detenido nunca, hasta esta vez. Y es, casualmente, cuando ETA ha dejado la actividad armada.

Y eso lo estamos comentando, pues no es el primer ataque contra el movimiento de asistencia y apoyo para los derechos de los presos, pero ahora, si cabe, es más extremo, más grave, porque se nos acusa de seguir la estrategia de una organización que ya había declarado unilateralmente que dejaba toda su actividad armada y que su único fin a partir de 2011 era desaparecer. Y en ese tiempo, precisamente, a partir de 2012 nos acusan a nosotros de formar parte de una estrategia terrorista y violenta y demás de ETA. Precisamente cuando estaba en proceso de desaparecer como luego se ha visto. Y por eso también subrayamos que tanto el operativo contra Herrira como contra nosotros, como contra médicos, familiares e intermediarios y facilitadores tenía el objetivo de entorpecer ese final de ETA, esa desaparición, y entorpecer el hecho de que el colectivo hiciera una apuesta decidida por esa desaparición y una apuesta decidida por buscar soluciones en un nuevo ciclo. Ese es el verdadero objetivo de nuestras detenciones. Contra Herrira claramente, porque estaba haciendo todo ese trabajo de activación social. Y contra quienes estábamos asistiendo al colectivo, para acogotar de alguna forma, bloquear al colectivo, dejarle sin oxígeno y no permitirle que hiciese esa reflexión ni que avanzase hacia la búsqueda de soluciones”.

La solidaridad

Tan pronto como se conoció la noticia de la fecha de la celebración del juicio oral, empezó una iniciativa de solidaridad importante. En una rueda de prensa las personas encausadas dieron a conocer las cifras de las peticiones del fiscal y las posibles condenas, a lo que sigue casi de inmediato la elaboración de un manifiesto para su difusión y apoyo. En el mismo también se convoca a una manifestación para el 14 de septiembre, la antevíspera del inicio del juicio. Las firmas de apoyo se inician con gente que muestra la diversidad del apoyo y el compromiso constante de muchas personas conocidas en los ámbitos culturales, deportivos, profesionales de la medicina y la abogacía, profesorado de la universidad, activistas de movimientos sociales. En la propia página se puede ver el listado completo, que se inicia con dos bertsolaris muy conocidos y de ejercicio solidario patente con las presas y presos: Jon Maia y la exdiputada del Congreso en Madrid Onintza Enbeita. Destacamos algunas personas, sobre todo por su variedad y diversidad: Begoña Errazti (expresidenta de EA), Juan José Ibarretxe y Carlos Garaikoetxea (expresidentes de la Comunidad Autónoma Vasca), Toti Martínez de Lezea, escritora; Mikel San José, jugador del Athletic; Juan Kruz Lakasta, periodista; José Mª Arrate, expresidente del Athletic; Irati Jiménez, escritora; Nora Cortiñas, Madres de la Plaza de Mayo, Línea Fundadora; Pako Letamendia, profesor de la Universidad del País Vasco; Hassana Aalia, refugiada saharaui; Roberto Moso, músico y periodista; Ane Muguruza, familiares de represaliados, y Jaime Pastor, politólogo y editor de viento sur.

En estos términos se escribe la parte central del comunicado:

“La sociedad vasca quiere avanzar y para afrontar el futuro con las mejores garantías es necesario cerrar las heridas y resolver los nudos del pasado. No debemos inventar nuevas cadenas ni queremos nuevos nudos que nos aprieten todavía más. No necesitamos piedras en el camino ni queremos que se abran nuevas heridas y se genere más dolor. No cabe duda de que nuestro pueblo mira a las soluciones, quiere ir hacia adelante y no está dispuesto a aceptar situaciones que nos hagan retroceder.

La convivencia, la paz y la justicia son tesoros muy preciados para cualquier sociedad, también lo son para la nuestra. Debemos responder a ese deseo de la sociedad vasca y parar los procesos creados y puestos en marcha en el marco de una lógica de conflicto, para que no contaminen el presente que estamos construyendo.

Queremos construir una nueva sociedad y estamos convencidas de que los valores y la sensibilidad respecto a los derechos fundamentales forjados durante estos años son los cimientos sobre los que construirla: el respeto a todos los derechos humanos de todas las personas, los derechos colectivos, la solidaridad, la empatía y la convivencia. El futuro es la casa común que tenemos que construir entre todos y todas, por la vía del diálogo y el respeto de todos los derechos”.

Preguntada por la rápida extensión de la solidaridad frente a este macrojuicio, precisamente a los criminalizados por el ejercicio de la solidaridad, y en relación principalmente al sector jurídico, Amaia Izko contesta esto:

“La gente más cercana de profesionales, la abogacía más cercana, nos muestra sin ninguna duda su solidaridad. Es cierto que este mundo de la abogacía es, desde el punto de vista institucional, retrógrado, conservador, muy difícilmente posicionable... Entonces no hemos entrado en lo que son instituciones oficiales. Eso sí, hemos encontrado muchísimo apoyo en los compañeros y compañeras y además destacamos que en el manifiesto que hemos lanzado para firmar y corre por las redes sociales está encontrando un apoyo muy grande de colectivos de abogados y abogadas catalanes. También compañeras de Madrid que están sobre el tema, los de la Asociación Libre de Abogadas y Abogados de Madrid y aquí desde luego todos los compañeros de la abogacía que está más cercana, que no ejerce de una manera tan tradicional, que ejerce más de cara a los derechos humanos, más de cara a quienes sufren distintas opresiones..., nos remite una solidaridad total.

Yo pienso que la Audiencia Nacional y la fiscalía, creo que también apoyadas por algunos sectores del Estado, lo que quieren es crear la apariencia o dar la sensación de que aquí no ha cambiado nada. Y entonces las recetas que se han de imponer son siempre recetas represoras. Eso es lo que pretenden, porque les interesa, efectivamente, que aquí no evolucione la sociedad, no evolucionemos hacia soluciones y yo creo que también, en gran manera, porque quieren justificar su existencia y mantener el poder que les da una institución como la Audiencia o como la fiscalía. Además, creo que en nuestro caso esto tiene también un poco de venganza. Creo que claramente se nos está pasando una factura por haber sido una pieza molesta para el Estado desde nuestro ejercicio de la abogacía y la reivindicación de los derechos humanos, en los tribunales de aquí y también en los tribunales europeos. Esto tiene mucho de venganza”.

Desde el análisis de su experiencia, Imanol Karrera, que ha militado en Herrira, contesta a la extensión de la solidaridad:

“La solidaridad que estamos recibiendo es fruto del trabajo que hicimos hace ahora seis años. O sea, si Herrira consiguió algo fue romper con una filosofía y plantear algo que ponía en el centro los derechos de las personas presas y exiliadas. Y ahí logró un consenso mayoritario en la sociedad con todo el espectro político, salvo con el PP. Partido que sí que nos recibía y con el que estuvimos reunidos, por ejemplo, con Maroto, en privado. Todo el mundo nos reconocía en la interlocución. El juez de aquellos tiempos, Bermúdez, en el Colegio de Abogados de Bizkaia dio una charla junto con el IRA para hablar de la situación penitenciaria de los presos y de las posibles soluciones. Nosotros hicimos también una interlocución con todos los partidos en el Congreso de Madrid. Creo que toda esa gente con la que trabajamos de manera sincera creía, porque así lo estábamos haciendo en la práctica, que lo que estábamos diciendo era otra filosofía, que era una aportación a la paz. Esa gente cuando ve que nos quieren encarcelar, hasta con 20 años y medio, como es el caso de Francisco Balda, se dan cuenta de que es una barbaridad y entonces se remueven y muestran su enfado y su preocupación contra este juicio y nos dan su adhesión. En solo una semana más de 8.000 adhesiones al manifiesto. Entonces es muy gratificante. Ya estamos poniendo en marcha la campaña y la respuesta de mucha gente es siempre sí.

Ahora mismo se dan elementos que se han dado antes, es decir, elementos de enfados de la gente porque entiende que es una injusticia y porque ven que el sistema judicial español no responde. Es heteropatriarcal, eso lo vimos en el caso de la Manada, a pesar de que ahora se haya maquillado un poco. No responde a las necesidades ni a la justicia social que se pide. En el caso de los jóvenes de Altsasu la condena es totalmente injustificada y vengativa y es absolutamente parcial. Y yo creo que en nuestro caso se mezcla efectivamente un ánimo de no querer solucionar nada, es decir, la cuestión de los presos, que es algo que lo tiene muy bien agarrado el Estado, ellos tienen la llave de las cárceles. Y saben que ahí se puede dar la solución, abandonar definitivamente todos los sufrimientos. A mí me gusta una definición, y es que son enemigos de la paz, es decir, no quieren la paz”.

Los llamados no pueden ser más contundentes y directos. Las respuestas están siendo igualmente impresionantes por el número y por la cualidad de las personas que se suman y que recogen. No es que las actividades que han realizado sean reprobables o supuestos de delitos, sino que esta actividad solidaria está recibiendo el premio de su propia filosofía: la solidaridad como sistema de convivencia y de paz.

Notas

1/ Herrira (Al Pueblo) es una organización de apoyo y solidaridad con el colectivo encarcelado.

Jaiki Adi (Levántate) es una asociación de personal de asistencia sanitaria y sicológica para asistencia en las cárceles al colectivo de presas y presos. Etxerat (A Casa) es una asociación de familiares de presas y presos.

2/ Esta información está disponible en la página https://11-13makroepaiketa.eus/ donde se detallan las personas, con su petición y la organización o actividad por la que son imputadas.

Begoña Zabala forma parte de la redacción de viento sur


Podeis encontrar más información sobre este juicio en: https://11-13makroepaiketa.eus/es/inicio/

Ver también el video-reportaje de Ahotsa.info sobre el sumario 11-13:


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lunes, 12 de agosto de 2019

Presos y Salud Mental

El estado español es una entidad negligente y delincuencial.

Si no nos creen, lean esto que se reporta desde Naiz:


El 4% de los presos en cárceles del Estado español presentan trastornos mentales graves, según admite el Gobierno en una respuesta a Jon Iñarritu (EH Bildu). De ellos, el 16% vive de manera habitual en la enfermería.

El dato consta en una respuesta del Gobierno español al diputado de EH Bildu Jon Iñarritu, en la que se desglosan por prisiones los 1.834 internos con este diagnóstico que figuran en el Programa de Atención Integral a Enfermos Mentales (PAIEM).

En torno al 4,2 % de los encarcelados en el conjunto del Estado ha sido valorado por los servicios médicos de las prisiones con al menos un trastorno de carácter grave, estima el Ejecutivo en la réplica por escrito.

El 38,7% tiene una patología dual; el 37,3%, un trastorno psicótico; el 29,7% de personalidad; el 16,7%, afectivo, y el 12,4% de otros tipos. Una suma de porcentajes que sobrepasa el 100% debido a que hay internos con más de un diagnóstico.

Alrededor del 16% de los enfermos mentales graves reside en los espacios sanitarios de las prisiones (no hay salas exclusivas para los enfermos mentales) «al persistir conductas de riesgo» y comportamientos que «interfieren significativamente con el funcionamiento diario», expone.

El resto habita en los módulos y lleva una vida normal, si bien necesitan «seguimiento y participación en las actividades terapéuticas» del Programa de Atención.

La distribución por centros penitenciarios sitúa a las siete cárceles de Madrid con 169 presos en lo más alto del registro del PAIEM, seguida de Valencia, con 162; Castelló, 138; Teixeiro (A Coruña), 104; Sevilla, 92, y Las Palmas, donde hay 77 internos.

En el caso de los presos y presas vascos sometidos a un régimen de excepcionalidad, el colectivo Jaiki Hadi ya ha manifestado reiteradamente, la última vez este mismo año, su preocupación por la extensión de estas enfermedades síquicas y por las consecuencias que traen para estas personas prácticas como el alejamiento o el aislamiento. Y ha recordado, como ejemplo más dramático reciente, el caso de Xabier Rey, fallecido en Puerto en 2017.

Libertad condicional, ¿por qué no?

Para la aplicación de la libertad condicional a los encarcelados con trastornos, el Gobierno señala que son los médicos quienes deben informar a la Junta de Tratamiento si procede aplicar esa medida.

«Cuando se trate de enfermos muy graves con padecimientos incurables se incluirá en el expediente el informe médico acreditativo de la enfermedad, así como de la gravedad e irreversibilidad de la misma», prosigue.

La respuesta no aclara por qué estos presos no son liberados cuando padecen una enfermedad grave. En su descargo, el Gobierno dice que el 26% de los reclusos discapacitados ingresan en prisión sin haber sido reconocidos como tales, una situación criticada en mayo por el secretario general de Prisiones, Ángel Luis Ortiz, durante un seminario del Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI).






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domingo, 7 de julio de 2019

11 Navarros del 47ak

Desde el portal de Pamplona Actual traemos a ustedes esta crónica del acto solidario con los once imputados navarros del macrosumario 11/13.

Aquí la información:


Han agradecido las muestras de solidaridad que están recibiendo y llaman a tomar parte en “una gran manifestación” el 14 de septiembre en Bilbo

La plaza de los Burgos de Iruñea ha acogido este viernes por la tarde un acto en solidaridad con los 11 navarros y navarras que serán juzgados a partir de septiembre en la Audiencia Nacional española, acusados de participar en colectivos en defensa de los derechos de los presos y presas políticas vascas. En esta causa están imputadas un total de 47 personas, entre abogados, miembros del movimiento Herrira, Etxerat, el colectivo médico Jaiki Hadi y el grupo de mediadores del EPPK, para quienes piden un total de 601 años de prisión.

En el acto, al que han acudido varios cientos de personas, Amaia Izko y Eneko Villegas, dos de los imputados, han reivindicado el trabajo por el que van a ser juzgados: “cuidar de la salud de presas y exiliadas, organizar movilizaciones en favor de sus derechos, realizar su defensa jurídica tanto en los juzgados como en las propias cárceles, intentar aligerar la carga de sus familiares y mediar entre las presas y exiliadas y los diferentes sectores de la sociedad”.

Han dicho que su labor tenía unos objetivos claros: “que los derechos de los presos y presas sean respetados para dar pasos hacia la resolución y consolidar de una vez una situación de paz en Euskal Herria”. Y han subrayado que actuaron de manera consecuente con sus principios políticos y éticos, que están “satisfechas y orgullosas” de lo que han podido aportar en esta tarea y que lo volverían a hacer a pesar del alto coste personal que les está suponiendo.

Así, consideran que este nuevo macroproceso es “una aberración jurídica que nació de las cloacas del Estado” para intentar detener las iniciativas en favor de los derechos de los presos y presas, bloquear las soluciones “y dejar a la sociedad vasca anclada a situaciones del pasado”.

Los imputados han agradecido las numerosas muestras de solidaridad que están recibiendo, han informado que el manifiesto por su libertad ya ha superado las 8.000 adhesiones y han invitado a la ciudadanía a seguir denunciando esta injusticia. En este sentido, han llamado a tomar parte en la gran movilización que han organizado el próximo 14 de septiembre en Bilbao.

Igualmente, han incidido en el castigo económico que les va a suponer este juicio (7.200 euros en gastos por cada imputado) y han animado a seguir haciendo aportaciones en el número de cuenta que han habilitado: ES82 3035 0057 9205 7005 9033.






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sábado, 6 de julio de 2019

Otxoa de Eribe Libre

Desde Naiz nos informan que el régimen borbónico franquista a procedido a permitir regresar con los suyos al rehén político vasco José Angel Otxoa de Eribe, entregado por las autoridades colaboracionistas mexicanas en lo que sería el inicio de una serie de entregas en caliente, sin juicio de  extradición de refugiados durante los gobiernos de Enrique Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña, quienes se aseguraron de revertir para beneficio de Madrid el legado de asilo político labrado durante los años 30, 40, 50, 60 y 70 del siglo pasado.

Lo deja libre por cuestiones de salud, lo cual no es una gracia, es una obligación que como estado signante de tratado internacionales debe cumplir sin dilación, porque alargar la puesta en libertad de una persona es acrecentar los padecimientos físicos aparejados a la misma, o sea causar dolor innecesario. Para que se entienda... retener presa a una persona enferma es tortura.

Aquí la información:


Tres semanas después de que se le concediera el tercer grado, finalmente se ha autorizado la libertad condicional para el preso de Urkabustaiz José Angel Otxoa de Eribe, que padece cáncer. Ha abandonado la cárcel de Castelló en torno a las 17.00, acompañado por sus familiares.

Ramón Sola

Otxoa de Eribe era uno de los presos enfermos de la parte no pública de la lista de Jaiki Hadi. Como informó NAIZ hace tres semanas, se le había concedido el tercer grado al reproducirse en prisión esta grave enfermedad, que se le había diagnosticado ya en 2015.

Tras sucesivas peticiones desde mediados de junio, el Juzgado Central de Vigilancia Penitenciaria le ha concedido la libertad condicional, sin oposición de la Fiscalía, en cumplimiento del artículo 196.2 del reglamento penitenciario, previsto para estos casos. Y lo ha terminado de materializar con una providencia dictada hoy.

Con ello, vuelve a casa para poder afrontar allí su enfermedad «por el tiempo que le falta para cumplir condena», según refiere el auto, firmado el 25 de junio.

José Angel Otxoa de Eribe ha salido de la prisión de Castelló en torno a las 17.00, según ha podido confirmar NAIZ. Le esperaban familiares para acompañarlo de vuelta a casa.

19 años preso y 4 enfermo

Otxoa de Eribe está enfermo desde 2015, cuando en un control rutinario se descubrieron síntomas y tras las preceptivas pruebas se confirmó el cáncer. Pese a ello, no fue excarcelado, argumentando que su recuperación iba por buen camino. Fue hace unos meses cuando se reprodujo su dolencia, con carácter grave e incurable según reconoce el auto judicial.

En el mismo se establecen las condiciones habituales en estos casos: quedar sujeto a custodia familiar, obligación de fijar domicilio y seguimiento por los servicios sociales penitenciarios.

El ya exprisionero fue detenido en México en el año 2000 y entregado al Estado español, donde ha estado encarcelado desde entonces.






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jueves, 9 de mayo de 2019

El 11/13 Criminaliza la Solidaridad

La Unión Europea permite que en su seno exista un estado autoritario que lleva a cabo juicios políticos en contra de quienes se atreven a cuestionar los principios fundamentales del movimiento nacional que en 1936, por medio de un mortífero golpe de estado militar, instaurara al régimen fascista más longevo de Europa. 

Un estado que abiertamente lleva a cabo medidas de excepción en contra de quienes son sometidos a sus procesos inquisitoriales. Un estado que tortura en el lapso que eufemísticamente denomina incomunicación, un estado que aleja de su entorno social a quienes son condenados a larguísimas y desproporcionadas penas de cárcel, un estado que se niega a reconocer a dichos represaliados como presos políticos, un estado que castiga con aislamiento a esos presos a los que también deniega, sistemáticamente, los beneficios que por ley les debe otorgar, un estado que arrogante menosprecia legislación europea en cuestión de los derechos humanos de quienes terminan en sus mazmorras, un estado que terminantemente se niega a aplicar medidas humanitarias para quienes sufren enfermedades crónicas, degenerativas o en estado terminal.


Porque resulta que ante el rosario de violaciones a las garantías de los presos políticos durante décadas ha habido un sinfín de iniciativas solidarias surgidas del propio pueblo vasco, cada una de ellas destinada a hacer más llevadero el impacto que medidas tan crueles causan no solo en el represaliado sino en su entorno cercano, llámense familiares o amigos.

Pues bien, como ya habíamos reportado con anterioridad, ahora Madrid se dispone a castigar ejemplarmente a toda una nueva generación de solidarios con los presos.

A ocho años de iniciado el proceso de paz tras la Conferencia de Aiete, a dos años de la escenificación del desarme en Baiona y a un año de la desmovilización de ETA.

Y la UE, fiel a su estilo, cómplice, callando.

Aquí una actualización vía Naiz:


El juicio contra 47 personas ligadas a la labor en defensa de los derechos de los presos arrancará el 16 de setiembre en la Audiencia Nacional española y, según han apuntado en una nota, viven con «preocupación» las consecuencias que puede acarrear ete juicio. Pese a ello, se han mostrado «llenos de ilusión y energía para afrontar el acoso judicial, mediático y político» que conllevará.

El 16 de setiembre arrancará en la Audiencia Nacional española el juicio contra 47 personas de Euskal Herria en relación con las operaciones policiales contra Herrira, Jaiki Adi, Etxerat, abogados y el grupo de interlocución. Los encausados han emitido un comunicado en el que han querido agradecer las muestras de apoyo recibidas en las últimas semanas.

Según han apuntado, esta misma semana la Policía ha acudido a los domicilios de varios de ellos para notificar la citación del juicio, mientras que otros han tenido que acudir. «Los y las encausadas vivimos con preocupación lo que puede suponer este macrojuicio, pero estamos llenos de ilusión y energía para afrontar el acoso judicial, mediático y político que se nos viene encima», han apuntado. De hecho, ya se encuentran organizados en grupos de trabajo. «Haremos frente a toda esta persecución de manera colectiva, cuidándonos y sosteniéndonos entre nosotros y nosotras», han añadido.

Además de las propias tareas de preparar un juicio, están estudiando distintas opciones para paliar las grandes pérdidas económicas que supone un proceso como este. Asimismo, han anunciado que, en una fecha todavía sin concretar, organizarán una movilziación en la que «pueda confluir toda la solidaridad que estamos recibiendo y que pueda servir para poner encima de la mesa la situación que sufren los y las presas y huidas políticas vascas». El 1 de junio comparecerán en Donostia, donde darán más detalles sobre las distintas iniciativas.






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viernes, 12 de abril de 2019

Nuevo 18/98 en Septiembre

A ocho años de la apuesta por el proceso de paz unilateral, a dos años del desarme en Baiona y a un año de la desmovilización en Kanbo, se anuncia un nuevo macrosumario en contra de la solidaridad con los represaliados políticos vascos.

Esa es la España que hoy juzga a los catalanes por supuestamente haber agredido a los integrantes de los cuerpos policíacos el 1° de octubre de 2017.

Vuelve el Macrosumario 18/98. Ahora es el 11/13.


Les compartimos este artículo de Gara:


El 16 de setiembre comenzará en la Audiencia Nacional el juicio contra 47 ciudadanos vascos. Son abogados y personas que han participado en organizaciones como Herrira o Jaiki Hadi, creadas para defender los derechos humanos de los represaliados. La Fiscalía pide para ellos penas de entre 20 y 11 años de prisión. En total suman 601 años de cárcel.

Ion Salgado

El 16 de setiembre comenzará un nuevo macrojuicio político en la Audiencia Nacional. 47 ciudadanos vascos se sentarán en el banquillo, acusados de formar parte del «frente de cárceles» de ETA. Se trata de abogados y otras personas vinculadas a organizaciones creadas para defender los derechos de los represaliados, como Herrira y Jaiki Hadi, detenidas entre los años 2013 y 2015 en tres operaciones denominadas “Jaque”, “Mate” y “Pastor”.

La Fiscalía solicita para ellas penas de entre 20 y 11 años de prisión por «participación activa en organización terrorista», delito «continuado de enaltecimiento del terrorismo» y «financiación de terrorismo». Fran Balda, integrante de Herrira que se enfrenta a una petición de 20 años y medio de prisión, está imputado además por un supuesto delito de «quebrantamiento de medida cautelar».

En un comunicado remitido ayer a los medios de comunicación, los encausados denunciaron que «durante todos estos años hemos sido conscientes de que en cualquier momento nos veríamos ante un juicio. Esta situación ha condicionado nuestras vidas y también las de nuestro círculo más cercano», que, tal como remarcaron, vive con el temor de que sus seres queridos sean encarcelados por «organizar movilizaciones en favor de los derechos de los presos políticos vascos, cuidar de la salud de los presos, defenderlos en los juzgados, realizar intermediación, ser familiares de presos y organizarnos para hacer frente a la dispersión». «Esas han sido las labores que hemos realizado y esos son los hechos que se van a juzgar», destacaron antes de advertir de que este nuevo macroproceso es «una aberración jurídica y social nacida en las cloacas del Estado».

«Nuestros trabajo ha sido público y ha tenido unos objetivos claros: que los derechos de los y las presas sean respetados, para consolidar de una vez una situación de paz y justicia en Euskal Herria», indicaron, y enmarcaron la situación de los represaliados vascos «en la terrible involución de derechos que se está dando a nivel mundial». «El caso de los jóvenes de Altsasu y lo que está ocurriendo en Catalunya nos demuestra hasta donde llegan la regresión y la persecución», manifiestan.

Un juicio «inaceptable»

Sare señaló que este juicio es «inaceptable». «En vez de avanzar en pro de la convivencia dando solución a la problemática de los y las presas vascas, este juicio camina en dirección contraria, creando más y más dolor. No vale más que para abrir nuevas heridas y seguir atando más y más nudos». Para LAB, «este pueblo necesita soluciones, no vías agotadas que solo traen más castigo, prisión, dolor y sufrimiento». En el banquillo estará su portavoz en Nafarroa, Imanol Karrera.


Y aquí el comentario editorial de Naiz:

Un macrojuicio que nadie entiende ni debe aceptar

Un nuevo macrojuicio político se anuncia para septiembre de este año. Esta vez serán juzgadas 47 personas para las que la Fiscalía solicita penas de prisión que van desde los 8 hasta los 20,5 años. Un castigo tremendo simplemente por haber realizado una labor relacionada con la defensa de los derechos de los presos políticos vascos. No hay más que ver quiénes son estas personas: abogados, médicos, activistas sociales, familiares de presos...

Se trata de la última macrocausa que se ha instruido al amparo de la doctrina de «todo es ETA». Durante los últimos veinte años, esa ha sido la excusa para atacar al independentismo vasco. Una tesis absurda desde el principio, pero se ha convertido en directamente delirante tras la desaparición de esa organización. No cabe olvidar que todas las detenciones de las personas procesadas en esta causa se produjeron después de que ETA anunciara el fin de su acción armada en 2011, lo que demuestra la voluntad de seguir recreando el pasado. Pero también conviene recordar que el Estado ha demostrado que, cuando hay no ya voluntad política sino puro sentido común, caben soluciones; la reforma del Código Penal que rebajó grados de condena para los «delitos menos graves» ha resuelto algunos de estos macroprocesos sin llenar más las cárceles.

Es evidente que este macrojuicio pretende, una vez más, castigar y criminalizar cualquier muestra de solidaridad con las y los prisioneros vascos. Pero a pesar del titánico esfuerzo que ha dedicado el Estado a esta tarea, los derechos de los presos se han convertido en una de las reivindicaciones más amplias y mayoritarias en la sociedad vasca. Las enormes movilizaciones que durante los últimos años han protagonizado estas demandas así lo atestiguan. También por este motivo, nadie en Euskal Herria entiende que se celebre este juicio anclado en caducos esquemas del pasado. Y todavía menos se entendería que este proceso terminase con nuevos encarcelamientos.






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sábado, 2 de febrero de 2019

Política Carcelaria Vengativa

Nuestro amigo Danilo Albin ha dado a conocer en Público un artículo que es de hecho un comparativo entre el trato que Madrid da a sus sicarios y el que da a los independentistas vascos:


A día de hoy, 21 reclusos que padecen distintas enfermedades siguen sin ser excarcelados, algo que no ocurrió con los condenados por terrorismo de estado. Este sábado ha habido distintas movilizaciones para reclamar pasos inmediatos al Gobierno de Sánchez.

Danilo Albin

Fue un rayo de luz. Una invitación a la esperanza. Ocurrió en verano, una época en la que normalmente suceden (informativamente hablando) pocas cosas. Pedro Sánchez, recién elegido presidente del Gobierno de España tras la moción de censura que destronó a Mariano Rajoy, prometió una política penitenciaria adaptada a la nueva realidad de paz. Con ETA ya disuelta, el Ejecutivo del PSOE auguraba pasos en las cárceles. Entre los primeros beneficiados estarían los más olvidados: dos decenas de presos con enfermedades graves que, si hubiesen sido tratados como cualquier otro recluso, no estarían detrás de unos barrotes.

La esperanza empezó a diluirse en otoño y ahora, ya en invierno, se ha convertido en incertidumbre y desazón entre las familias de los presos, que este sábado a la mañana se han movilizado en Donostia y Galdakao (Bizkaia), mientras que por la tarde tienen previsto hacerlo en Vitoria. Las movilizaciones han sido convocadas tras la muerte de Oier Gómez, el ex preso de ETA fallecido el pasado día 26 en el hospital de Baiona (País Vasco francés) tras una larga enfermedad. Gómez, que cumplió pena en Francia, había sido excarcelado en abril de 2017 por el Tribunal de Aplicación de Penas de París debido a su estado de salud.

En ese contexto, la manifestación que recorrió el centro de Galdakao (Bizkaia) transcurrió bajo gritos a favor de la libertad del vecino de esta localidad Txus Martin, quien continúa preso en la cárcel de Zaballa pese a sufrir una grave enfermedad. "Txus, askatu. Preso gaixoak etxera" (Txus, libre. Los presos enfermos a casa"), rezaba la pancarta. También hubo consignas en recuerdo de Oier Gómez.

La movilización terminó en el frontón del pueblo, donde los organizadores leyeron un comunicado en el que denunciaron la situación que atraviesa Martin, quien actualmente está a la espera de ser operado otra vez del corazón. Sus abogados han vuelto a pedir a la Audiencia Nacional que se le conceda la libertad para que pueda ser atendido en condiciones, pero tal pedido ha sido nuevamente denegado.

Dichos y hechos

Los congregados este sábado en Galdakao tenían muy presente cómo ha sido el proceso vivido desde el pasado verano en España, cuando parecía que todo iba a cambiar: Sánchez auguró entonces que se movería, su ministro de Interior (el ex juez de la Audiencia Nacional Fernando Grande-Marlaska) lo ratificó en un par de ocasiones… Y poco más. ¿Ha habido acercamientos de reclusos? Sí, pero pocos y no precisamente a cárceles del País Vasco. ¿Ha cambiado la suerte de los enfermos? De momento, salvo contadas excepciones, no.

Uno de los expedientes excepcionales lleva el nombre de Asier Aginako, quien el pasado 16 de enero fue intervenido quirúrgicamente. Su abogado intentó que fuera liberado antes de ser operado, pero no lo consiguió. De hecho, del hospital fue llevado otra vez a la cárcel de Picassent (Valencia). Finalmente, la Sala de lo Penal admitió esta semana el recurso presentado por la defensa de Aginako –a quien le queda un año para cumplir su condena- y decretó su libertad para que pueda ser atendido en condiciones óptimas.

Con unos sí, con otros no

“El artículo 100.4 que posibilita que un preso gravemente enfermo pueda cumplir su condena en prisión atenuada, por ejemplo en su casa”, señala Joseba Azkarraga, ex consejero de Justicia del Gobierno Vasco y actual portavoz de la red ciudadana Sare, una agrupación que reclama el respeto de los derechos humanos para quienes cumplen condenas por delitos relacionados con ETA. “Sin embargo –continúa-, no se les aplica la ley como en los casos de otros reclusos”.

Entre esos otros casos figuran algunos personajes muy conocidos. Por ejemplo, el ex general de la Guardia Civil Enrique Rodríguez Galindo consiguió ser excarcelado en 2004 por motivos de salud. Lo mismo ocurrió con el ex gobernador civil Julen Elgorriaga y con el ex secretario de Estado de Seguridad, Rafael Vera. A todos ellos les hermanan unas mismas siglas terroristas: GAL. Sin embargo, el Estado no aplicó contra ellos ninguna de las medidas penitenciarias de excepción que sí utilizó –y, de momento, sigue utilizando- contra los reclusos que fueron condenados por pertenencia o colaboración con ETA. Por el contrario, facilitó sus excarcelaciones o cambios de grado por motivos de salud.

Muertes evitables

La diferencia de trato hacia unos y otros es enorme. En un informe presentado hace pocas semanas, la asociación Jaiki Hadi –compuesta por profesionales de la salud- advirtió sobre la grave situación que padecen los 21 presos que, a pesar de padecer distintas enfermedades, continúan en prisión. “Hemos sido testigos también de las consecuencias más graves y dramáticas de esta política: los presos que han perdido la vida en la cárcel, en algún caso muertes que podían haberse evitado, o la lista actual de presos y presas con graves enfermedades. Existen también personas enfermas graves encarceladas que por la gravedad de su enfermedad les han aplicado la prisión atenuada en su domicilio, pero dependiendo totalmente del control de la cárcel y con restricciones de todo tipo”, denunciaron.

En esa línea, Jaiki Hadi subraya en su informe que “la cárcel es la institución que debería salvaguardar el cuidado y la completa asistencia sanitaria de los y las presas enfermas”. Por tales motivos, el colectivo de profesionales de la salud reclama a Instituciones Penitenciarias “la suspensión de todas las medidas que creen un sufrimiento añadido o puedan suponer el empeoramiento de su estado de salud”, entre los que citan “castigos de aislamiento, traslados violentos, prolongados o en posturas forzadas, actitudes que vulneran la confidencialidad y el derecho a la intimidad de los y las presas enfermas”.

Por su parte, el colectivo Etxerat –que agrupa a los familiares de presos abertzales- sostiene que el presidente Sánchez “creó expectativas que no se han cumplido” al tiempo que “jugó con las esperanzas de las familias”. “No se ha desactivado el sufrimiento, pero están ofreciendo a la sociedad vasca pistas falsas sobre acercamientos”, afirmó Etxerat en un comunicado.

En cuanto a los presos enfermos, este colectivo señaló que de momento ha habido tres traslados a cárceles algo más cercanas a sus hogares, aunque fuera de Euskal Herria: “Han trasladado a Kepa Arronategi a Zuera (Zaragoza), Gorka Fraile a El Dueso (Cantabria) y a Jagoba Codó a Logroño”. Además, criticó que “el anuncio del traslado de Arronategi estuvo acompañado de la difusión de los datos sobre su enfermedad, vulnerando su derecho a la intimidad y la confidencialidad que el propio preso había pedido que se respetara”.






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sábado, 2 de diciembre de 2017

Jaiki Hadi Arropa a Iparra

Con respecto a la gran movilización social por parte del pueblo vasco orientada a la liberación de los presos políticos, en especial los que sufren graves enfermedades, razón por la cual se ha convocado a una manifestación para el ya próximo 9 de diciembre en París además de la que se lleva a cabo tradicionalmente en enero por las calles de Bilbo, les queremos compartir esta nota publicada en Naiz:


El colectivo Jaiki Hadi, que agrupa a profesionales del ámbito médico, ha comparecido en Bilbo para mostrar su preocupación por la situación de los presos gravemente enfermos y, en particular, por el trato que se está dispensando a Ibon Iparragirre. Han recordado que se trata de un paciente en fase terminal y han denunciado que pedir «más y más informes» es una estrategia para robarle «el escaso tiempo que apenas tiene para ejercer el derecho básico de todo ser humano a afrontar con dignidad el final de su vida».

Profesionales de la medicina, entre los que han ejercido como portavoces Oihana Barrios, Fernando Arburua y Mati Iturralde, han vuelto a reunirse este sábado en Bilbo en una comparecencia ante los medios en la que han señalado que ocho meses después de su última aparición pública la situación de los presos vascos enfermos ha empeorado, ya que dos miembros más del colectivo se suman a la relación de enfermos graves, Mikel Arrieta y Mikel Otegi. Han indicado que en este momento preocupa especialmente la situación de Ibon Iparragirre. Su caso, según han señalado, «nos obliga a interpelar públicamente a todos los responsables de la situación de encarcelamiento de este paciente en fase terminal».

Médicos integrantes de Jaiki Hadi han recordado que Iparragirre está privado de libertad pero no de otros derechos que le asisten. Han explicado la delicada situación en la que se encuentra y su incompatibilidad con la estancia en prisión, dado que padece ya «secuelas y déficits neurológicos discapacitantes como ceguera parcial y demencia». «Hace año y medio que el juez de vigilancia penitenciara tiene en su mesa el expediente para la aplicación del artículo que el código penal contempla en la situaciones en que un preso padezca una enfermedad terminal», han recordado, para denunciar que las autoridades judiciales y penitenciarias están llevando a cabo una estrategia de dilación en la toma de decisiones. «Dilatar la respuesta en el tiempo es un claro ejercicio de crueldad y de trato inhumano y degradante por parte del sistema judicial y penitenciario», porque supone «robarle el escaso tiempo que apenas tiene para ejercer el derecho básico de todo ser humano a afrontar con dignidad el final de su vida».

Jaiki Hadi ha apuntado que esta situación tiene responsables directos, empezando por el subdirector médico de Alcalá Meco y que es «el responsable de velar por la salud de los presos y de iniciar el procedimiento para solicitar su excarcelación en casos de enfermedades graves e incurables». El colectivo ha responsabilizado asimismo al juez de Vigilancia Penitenciaria, de quien han destacado que es conocedor del caso de Ibon Iparragirre desde hace año, ya que es el mismo que excarceló al preso de Ondarroa en 2011 por su estado de salud,y el avance de la misma es «indiscutible», según han agregado.

Instrucción de «policía sanitaria»

Los profesionales médicos han destacado, asimismo, la responsabilidad de Instituciones Penitenciarias y la instrucción «injusta, inhumana e  ilegal» emitida el pasado febrero en el sentido de alargar la liberación hasta los últimos días del preso enfermo. Tal y como han subrayado, se asigna a los médicos de la sanidad penitenciaria una función de «policía sanitaria», teniendo que «determinar cuándo el paciente está en la fase final de su vida con muy corta expectativa de vida». «Supone la utilización de la figura del médico para realizar una labor que dista mucho de lo sanitario y éticamente inadmisible, y por supuesto, vulnera el derecho del paciente a vivir con dignidad la última fase de su enfermedad», han manifestado.







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domingo, 12 de marzo de 2017

Oier Está Grave

Les compartimos esta denuncia acerca de la precaria situación que enfrenta el represaliado político Oier Gómez por parte la red ciudadana Sare, la misma ha sido publicada en Naiz:


Sare ha denunciado la grave situación de Oier Gómez, que continúa preso pese a padecer un tumor maligno con metástasis. La red ciudadana ha convocado una manifestación para el próximo 8 de abril en Gasteiz bajo el lema «Larriki gaixorik dauden euskal presoak etxera!». Además, este martes celebrarán concentraciones en difenrente localidades de Euskal Herria, la cita de la mañana tendrá lugar a las 11.00 frente al Hospital Donostia.

Ion Salgado

Sare ha advertido de la grave situación de Oier Gómez, encarcelado en la prisión de Meaux. «La vida de Oier corre peligro. Tiene un tumor maligno con metástasis, y su situación requiere de un gran cuidado médico; entre otras cosas, radioterapia, quimioterapia y kinesiterapia permanentes», han destacado Ikerne Altuna e Inaxio Oiarzabal, quienes han recordado que el informe de los médicos señala que su situación «no es compatible con estar en prisión».

En una rueda de prensa, han alertado de que, además de Gómez, hay otros doce presos vascos gravemente enfermos, tal como recoge el último informe de Jaiki Hadi. Han citado los casos de Manu Azkarate y Aitzol Gogorza, que han sido hospitalizados, y el de Ibon Iparragirre, que, después de morir su padre, ha sido alejado a Madrid «sin realizar prueba médica alguna».

«Por si esto fuera poco, lo que hemos sabido de la circular interna de Instituciones Penitenciarias no preocupa aún más. En ella, se afirma que solo liberarán a los presos vascos gravemente enfermos cuando estén al bode de la muerte. Esto demuestra que continúan funcionando por encima de su propia legislación y de los pactos internacionales, sobre la base de la excepcionalidad, además de con ánimo de venganza. Esta política penitenciaria sigue manteniendo la inhumanidad como razón de ser. Y esto, hay que denunciarlo con contundencia».

Por ello, Sare ha convocado una manifestación nacional el próximo 8 de abril en Gasteiz bajo el lema «Larriki gaixorik dauden euskal presoak etxera!». «Nuestro deseo es que sea lo más multitudinaria posible. Porque lo que están haciendo con esto presos es de una gran injusticia, además de ser una gran inhumanidad», han añadido, y han anunciado concentraciones el próximo martes. La cita de la mañana tendrá lugar frente al Hospital Donostia.






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sábado, 25 de febrero de 2017

Madrid Contra las Reglas Mandela

Aún podemos recordar claramente a una emocionada Sofía Borbón aplaudiendo a Nelson Mandela durante la ceremonia de clausura del Mundial de Sudáfrica 2010, ese que inexplicablemente los arbitros regalaron a la selección española y su horripilante estilo de juego.

La Borbón supo actuar su parte pues al ser de familia nazi y estar casada con un franquista poco amor puede abrigar por un luchador como Madiba.

El gran líder en la lucha contra el Apartheid ya ha muerto, pero ella sigue viva, como vivo sigue el régimen del que ella forma parte y que hoy sabemos a ciencia cierta, se pitorrea del legado que Mandela ha dejado a la humanidad, como ha quedado claro con la directriz por la cual Instituciones Penitenciaras puede retener a un preso vasco gravemente enfermo por el tiempo que así lo decidan, hasta que la muerte sea ya inminente, imposibilitando así al rehén a recibir la atención médica adecuada y más aún, a que se despida dignamente de su familia.

Lean ustedes este artículo publicado en Gara:


El Gobierno del PP ha retratado con más claridad que nunca su crueldad con los presos vascos enfermos mediante una directriz que insta a excarcelarlos sólo si se prevé que van a fallecer «con razonable certeza» y «a muy corto plazo». Instituciones Penitenciarias trampea así una vez más su ley y normas internacionales como las Reglas Mandela.

Ion Salgado y Ramón Sola

Aunque en la práctica seguramente no modifique nada de lo que ya viene pasando, este párrafo quizás se estudie algún día en las universidades como reflejo de qué es una política carcelaria de venganza. Pertenece a una directriz remitida por la Dirección General de Instituciones Penitenciarias del Gobierno español a las prisiones, en clara y evidente respuesta a las demandas de excarcelación de presos vascos con enfermedades graves. Se trata por tanto de un documento interno, pero que ha sido revelado por ‘‘El País’’. En él se establece que estos prisioneros no podrán ser liberados salvo que su fallecimiento se prevea «con razonable certeza, a muy corto plazo».

Esta truculenta directriz carcelaria tiene un reverso igualmente perverso. Siempre según ‘‘El País’’, sí se abre la puerta de la libertad condicional a quien tenga una enfermedad grave pero sin pronóstico mortal y muestre el arrepentimiento que exige el Gobierno español a estos presos.

Queda claro con ello el contexto de esta directriz y su filtración, marcado por dos elementos de actualidad. Por un lado está la dimensión alcanzada por la demanda de libertad de los presos vascos enfermos, no solo en las movilizaciones masivas de Sare (octubre en Donostia, enero en Bilbo), sino también en posicionamientos institucionales (Gasteiz reivindicó ya en 2014 la libertad de los enfermos y luego ha hecho lo mismo con casos concretos como Aitzol Gogorza e Ibon Iparragirre), en iniciativas políticas (el PNV reclamó al Ejecutivo hace un mes en el Senado que detalle qué presos vascos hay enfermos en la cárcel) y en acciones internacionales (el tema marcó la visita de Etxerat a Bruselas hace mes y medio). Y el segundo elemento de contexto es el debate abierto en EPPK para dar concreción a la apuesta por las vías legales para tratar de vaciar las cárceles, poniendo como límites el arrepentimiento y la delación. La directriz parece destinada a intentar condicionar ambos factores.

Hay que matizar que esta circular compete exclusivamente al ámbito penitenciario; es decir, a la capacidad de decisión de la Dirección General de Instituciones Penitenciarias que comanda Ángel Yuste. Al margen de ella se sitúan los aparatos judiciales, a los que pueden seguir apelando los presos y que son los que tienen la última palabra, comenzando por el Juzgado Central de Vigilancia Penitenciaria. Por ejemplo, en el conocido caso del ya fallecido Iosu Uribetxeberria que se cita como precedente de esta decisión, no fue Instituciones Penitenciarias quien lo liberó, sino los jueces.

Retorciendo todas las normas

Sea como fuere, esta circular contraviene claramente tanto los propios preceptos legales del Estado español como los criterios internacionales, resumidos por ejemplo en las Reglas Mandela actualizadas por última vez por la ONU en 2015.

Por lo que atañe a la norma estatal, el artículo 80.4 del Código Penal dice que «jueces y tribunales podrán otorgar la suspensión de cualquier pena impuesta sin sujeción a requisito alguno en caso de que el penado esté aquejado de una enfermedad muy grave con padecimientos incurables, salvo que en el momento de la comisión del delito tuviera ya otra pena suspendida por ello».

En cuanto a las Reglas Mandela, aunque se centran en los estándares de las condiciones de vida en prisión y solo tocan tangencialmente las condiciones para acceder a la libertad, la número 109 sí resulta aplicable directamente al caso de varios prisioneros vascos enfermos: «No deberán permanecer en prisión las personas a quienes se diagnostique una discapacidad o enfermedad mental grave, cuyo estado pudiera agravarse en prisión», estipula.

Fianza de 20.000 euros a Zulueta tras tres años de aislamiento, y libertad para Garaizar

Tras pasar tres años en régimen de aislamiento en la cárcel de Puerto, el último recurso de la abogada Arantza Zulueta ha sido aceptado y se ha decretado su libertad provisional a la espera de juicio, bajo fianza de 20.000 euros. Su abogado, Alfontso Zenon, daba ayer la «bienvenida» a esta decisión, aun matizando que «debía haberse producido mucho antes». Hace apenas unas semanas otro auto judicial cuestionó el aislamiento que sufría, pero la situación fue resuelta con una nueva artimaña y manteniéndole en el mismo módulo, al que fueron llevadas cuatro presas provocando una situación de hacinamiento.

Los trámites para la fianza se intentaban cumplimentar ayer ante las entidades bancarias con las dificultades inherentes al fin de semana, por lo que se desconocía por el momento cuándo quedará libre Zulueta para regresar a Euskal Herria.

El auto justifica la exigencia de los 20.000 euros en que el riesgo de fuga «no es inexistente, dada la gravedad de las penas» que plantea la Fiscalía contra ella: 19 años de cárcel.

La decisión ha sido tomada por una instancia de la Audiencia Nacional superior al instructor, Eloy Velasco, que había apostado hasta ahora siempre por el mantenimiento de la prisión incondicional.

Entre los argumentos que ha puesto sobre la mesa en favor de la excarcelación, la sala del tribunal especial dice haber tenido en cuenta que Zulueta ya ha pasado un amplio plazo de tiempo en prisión preventiva (más de tres años cuando el tope es cuatro), el riesgo de que «vuelva a delinquir» ha quedado «minimizado» y no hay actividad en lo que los tribunales españoles denominan «frente de makos de ETA».

La que sí quedó ya libre ayer, tras agotar la condena, fue la vecina de Trapagaran Nerea Garaizar, que abandonó la cárcel de Badajoz. Había sido detenida en 2001 en el Estado francés y entregada posteriormente al español en 2007; por lo tanto, ha pasado dieciséis años entre rejas.

Mientras, como cada último viernes de mes, anoche fue jornada de intensa y extensa movilización por los derechos de los presos. Fue el caso de Mutriku, donde se reunieron 65 personas, en Lekeitio 98, en Oñati 47, en Bergara 56, en Arrasate 200, en Soraluze 58, en Getaria 44, en Andoain 36, en Lizarra 32, en Mundaka 18, en Ugao 47, en Legorreta 16, en Lazkao 78, en Amara 37, en Tolosa 55, en Zumaia 40, en Zarautz 136, en Ataun 30, en Usurbil 118, en Zizurkil 45, en Etxalar 18, en Errenteria 178, en Lizartza 32, en Lezo 16, en Orozko 20, en Arbizu 31, en Sopuerta 25, en Berriozar 30, en Erandio 44, en Laudio 68, en Iruñea 178, en Urretxu-Zumarraga 60, en Zaldibia 76, en Larrabetzu 92, en Erromo 80, en Betelu 23, en Durango 69, en Lekunberri 12, en Asteasu 40, en Areso 18 y en Munitibar 34.

El trato médico en cárceles españolas, también en las antípodas de las Reglas Mandela

Las Reglas Mandela aprobadas por la Asamblea General de la ONU en diciembre de 2015 (en su última edición) no solo remarcan la necesidad de excarcelar a los presos con enfermedades sicológicas, sino que definen un exhaustivo estándar de atención médica en prisión, que es radicalmente diferente al que denuncian colectivos como Jaiki Hadi por lo que atañe a los presos vascos.

Doce de las 122 reglas se refieren expresamente a esta cuestión de la salud, comenzando por subrayar que «los reclusos gozarán de los mismos estándares de atención sanitaria que estén disponibles en la comunidad exterior».

Frente a las denuncias de desatención, retrasos, traslados indebidos... que resultan recurrentes por parte de presos y presas vascas, la ONU establece que «cada establecimiento penitenciario contará con un servicio de atención sanitaria encargado de mejorar la salud física y mental de los reclusos», compuesto por un equipo interdisciplinar con conocimientos de sicología y siquiatría.

La regla número 27 estipula que todas las cárceles «facilitarán a los reclusos acceso rápido a atención médica en casos urgentes. Los reclusos que requieran cuidados especiales o cirugía serán trasladados a establecimientos especializados o a hospitales civiles (...) Solo podrán tomar decisiones médicas los profesionales de la salud competentes y el personal penitenciario no sanitario no podrá desestimar ni desoír esas decisiones».

Se regulan también los casos de maternidad e infancia en prisión. Así, la regla 29, que tiene especial actualidad estos días en Euskal Herria por el caso de Sara Majarenas y su hija Izar en Picassent, establece que «toda decisión de permitir que un niño permanezca con su madre o padre en el establecimiento penitenicario se basará en el interés superior del niño». En esos casos habrá que facilitarles servicios de guardería y de atención sanitaria, y los pequeños «nunca serán tratados como reclusos».

También tiene especial lectura aquí, por casos como el de Unai Romano, la siguiente Regla Mandela, que obliga a que un médico o profesional de la salud competente tendrá que examinar a la persona presa nada más ingresar, y entre otras cosas «detectar los malos tratos que pueda haber sufrido antes de su ingreso». Se les encomienda también «detectar todo indicio de estrés sicológico o de otra índole causado por la reclusión, incluidos el riesgo de suicidio o autolesión».

La ONU exhorta asimismo a garantizar la confidencialidad de las consultas médicas a presos y a que el profesional sanitario de turno informe al director de cada cárcel «cada vez que se estime que la salud física o mental de un recluso haya sido o pueda ser perjudicada por su reclusión continuada o por determinadas condiciones de reclusión».






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