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jueves, 9 de abril de 2020

Egaña | Artajo y Asurmendi

Desde el baúl del recuerdo y de la memoria traemos a ustedes este texto de Iñaki Egaña:


Iñaki Egaña

Han pasado 51 años desde que Jokin Artajo y Alberto Asurmendi fallecieran en un rincón de la Ulzama cuando les estalló la goma dos que estaban manipulando para perpetrar dos atentados al día siguiente, lejos del lugar del suceso. A pesar de que los fallecimientos de ambos militantes abertzales tuvieron lugar en 1969, en pleno franquismo, los homenajes anuales han sido sistemáticamente prohibidos. Este año, el recuerdo, dadas las condiciones de confinamiento sanitario, se realizará a través de las redes sociales.

A pesar del tiempo transcurrido, los detalles de la militancia de Artajo y Asurmendi, apenas han tenido relevancia. Se dijo que ambos pertenecían a EGI, las juventudes del PNV, pero esta afirmación es cuando menos matizable. Los responsables de EGI en Nafarroa eran entonces Iñaki Múgica Arregi y Elías Anton. Ambos realizaban proselitismo para la captación de militantes.

En cambio, existía otro sector en la juventud, que procedía de Eusko Bazterra, que tenía su local en la Plaza San José de Iruñea, que desde 1966 trabajaba directamente a las órdenes del EBB del PNV. El contacto con la dirección jeltzale, habitualmente en Biarritz, lo realizaba Alberto Asurmendi. Durante dos años, este grupo, sin relación orgánica con EGI, aunque alguno de los jóvenes militó en esa organización juvenil, se dedicó a pasar por la muga propaganda y trabajos tanto del PNV como del Gobierno vasco en el exilio.

Fueron entre 10 o 12 jóvenes que se turnaban para transportar en mochilas la propaganda recogida en Ipar Euskal Herria por diversos pasos de muga, en especial por Aurizberri. Luego dejaban las revistas y panfletos en un piso franco en Burlata, que otra gente distribuía. En más de una ocasión tuvieron que huir de la Guardia Civil, como en las cercanías del Orhi, donde abandonaron más de 150 kilogramos de material.

En 1968, la dirección jeltzale cambió los planes. ETA se estaba llevando a buena parte de la juventud. Y decidieron crear también su relato resistente. Para ello utilizaron a Asurmendi, a quien ordenaron crear un grupo armado. La dirección jeltzale se encargaría de enfocar los objetivos y de pasarles el material necesario para atacarlos. Un “hirurko”, tal y como Krutwig había diseñado para ETA. Así que Asurmendi llamó a su amigo Jokin Artajo y este se pondría en contacto con Santi Jaunarena. El comando estaba formado.

Viaje de ida y vuelta y Asurmendi volvió de Biarritz con tres pistolas, dos checoslovacas y otra de marca Astra, y una buena cantidad de explosivos. Para evitar las rutas de otros mugalaris, el propio Asurmendi, en un coche alquilado, cruzó la frontera por Arnegi. Luego, pasaron la goma dos a una camioneta que había comprado Asurmendi, luego de su paso por Matesa, la empresa que acababa de cerrar. En la trasera del Ayuntamiento de Iruñea, aparcaban la camioneta, convertida en depósito, y seleccionaban el material.

La primera acción fue en Urbasa, contra el recorrido de la Vuelta ciclista a España, en mayo de 1968. La reivindicación fue hecha desde Ipar Euskal Herria: “Como epílogo al boicot decretado por el Partido Nacionalista Vasco contra el periódico El Correo Español El Pueblo Vasco, organizador de la Vuelta a España, un comando de EGI hizo explotar una potente carga de dinamita bajo un puente, en Urbasa”. En realidad, no había sido bajo un puente, sino en un tubo de cemento bajo la carretera.

En esos meses, Artajo y Jaunarena robaron dinamita de la pequeña obra que acondicionada para las antenas que se estaban alzando junto a la ermita de San Miguel de Aralar y que escondieron en las cercanías. ETA también se fijó en ellos, lo que provocó que les pusieran una cita precisamente en Aralar. Del hirurko se desplazó Artajo, pero la cita no tuvo lugar. El militante de ETA no apareció. Esta noticia provocó que, en algunos trabajos posteriores, se afirmara, sin fundamento, que Artajo ya militaba en ETA. No era cierto.

En marzo de 1969, Asurmendi volvió esta vez de Biarritz con dos objetivos inmediatos. Uno de ellos ubicado en Zumaia, el monumento al fundador de Falange, y el otro en Valladolid, bien lejos de Iruñea. En la segunda ocasión debían poner explosivos en el diario Libertad, que semanas atrás había sido sumamente ofensivo con el lehendakari ya fallecido José Antonio Agirre, y con el PNV. Otros amigos del hirurko se sumaron a la propuesta.

El día 5 de abril, uno de los “nuevos” alquiló dos coches. Al día siguiente, Artajo y Asurmendi se llevaron uno de ellos a Ostiz, para preparar los relojes y acoplarlos a los explosivos con sus pilas respectivas. Ellos deberían ir a Valladolid. El resto, los que debieran poner el artefacto en Zumaia, esperó en una borda de Belate. Inútilmente. Un mal contacto eléctrico acabó con la vida de ambos. Asurmendi dejaba viuda, Arantza Irazabal.

Inquietos por ausencia de noticias (la prensa y la radio las ocultó), al día siguiente, Jaunarena abandonó la borda y se acercó al segundo de los coches, a la búsqueda de alguna reseña. La Policía le esperaba. A través del coche que había explotado, los agentes habían sabido que la misma persona que lo alquiló tenía otro en algún lugar. La casualidad quiso que lo encontraran enseguida.

Cinco jóvenes fueron detenidos y juzgados por estos hechos: Santi Sádaba, Txomin Arazuri, Javier Armendariz, Pascual Aparicio y Santi Jaunarena. Se les acusó de “rebelión militar” y de tener objetivos “separatistas”, pero no así de pertenecer a alguna organización. Fueron condenados a 12 años de prisión, y cumplieron más de siete. Otros cuatro siguieron escondidos unos días en la borda de Belate, hasta que escaparon a Ipar Euskal Herria, por Quinto Real: los hermanos Mikel y Koldo Etxeberria, Alfredo Azanza y Esteban Quel Zazu. Mikel Etxeberria fue el único de los cuatro que volvió del exilio, en 1985.

En fecha tan tardía como el 23 de febrero de 1977, en la revista Euzkadi, el PNV reivindicó para su partido la militancia de Asurmendi y Artajo. En marzo de 1981 (un mes después del golpe de Estado) y sorprendentemente, Mikel Isasi, miembro de la dirección del PNV, sería imputado por los hechos de 1969. Isasi había vuelto del exilio, participando en 1978 en el primer Gobierno del preautonómico (Consejo General Vasco), en la consejería de Industria. Un juez militar de Iruñea le acusó de terrorismo, y de haber facilitado las armas y explosivos a Artajo y Asurmendi.

Isasi prestó declaración, acompañado de Jesús Mari Leizaola, cuando sucedieron los hechos lehendakari del Gobierno vasco en exilio. El imputado fue finalmente absuelto, por la aplicación de la ley de Amnistía de 1977. Cuando en 1996 Isasi fuera detenido nuevamente, esta vez junto a su esposa Aranza Arrarte, por orden de la jueza Levert, en un sumario relacionado con ETA, la prensa volvió a airear nuevamente su pasado, a pesar de la amnistía. Un hecho que descifraba que, a pesar de los indultos, las fichas policiales franquistas continuaban activadas. Quizás, por esa circunstancia, la delegación del Gobierno español en Nafarroa ha prohibido en los últimos años los homenajes a Jokin y Alberto.






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domingo, 29 de marzo de 2020

La Pantomina del PNV

Desde La Haine traemos a ustedes este comentario editorial que se centra en el actuar del PNV durante la crisis generada por la pandemia del SARS Cov-2, actuar que ya ha sido objeto de otros señalamientos.

Lean ustedes:


Andoni Baserrigorri   

Entender la forma de actuar del PNV, al menos desde la llamada “transición” hasta nuestros días parece haber sido complicado para más de uno. El partido de Sabin Etxea goza de una especie de aureola de “partido de izquierda” dentro de la Comunidad Autónoma Vasca, que gobiernan desde 1977 (exceptuando los 4 años de Patxi López) e incluso fuera de Euskal Herria ha tocado leer, al menos en redes sociales, valoraciones de un supuesto antifascismo y que representa una supuesta burguesía “progresista” vasca que no es tal

Cierto es que hegemoniza la televisión vasca de una manera desvergonzada. Así hace un par de semanas en unas declaraciones, a la periodista del ente público se le olvidó el “pequeño detalle” de cambiar el logotipo del micrófono y haciendo la entrevista como ETB usó un micrófono con el logotipo del PNV

Cierto es que su red de clientelismo llega a unos límites desmesurados. La inmensa cantidad de “estómagos agradecidos” que hay en toda la geografía vasca forman parte de una tela de araña social que asegura el poder del “partido” hasta un nivel que tan solo les basta con un toque de dedos para que esa máquina se ponga a funcionar

De hecho se suele decir que tal es su control que en ciertos pueblos, no ser del PNV supone un autentico estigma social. O que las reuniones de vecinos de los pisos de protección oficial más parecen una reunión de una célula del partido. O de sus juventudes, EGI

Cierto es que su máquina de propaganda es de tal magnitud que se dan por ciertas realidades que no lo son. “El oasis vasco” haciendo referencia a una supuesta falta de corrupción del PNV cuando existen decenas de sentencias condenatorias de diferentes corrupciones de sus “fontaneros”. O el partido de la buena gestión cuando ahora mismo se vislumbran autenticas chapuzas de gestión. A una de ellas me referiré mas adelante.

Sus buenas relaciones con el poder central español por encima de ciertas “grescas de postureo” hace que sea muy bien tratado por la prensa española. Al fin y al cabo hablamos de un partido regionalista que en absoluto va a poner en peligro la unidad de España y ese trato de favor viene dado para “evitar que se eche al monte”. Como partido representante de la oligarquía y burguesía vasca si tiene que elegir entre sus intereses de país o sus intereses de clase, no lo duda. Sus intereses de clase pasan por una alianza estratégica con la oligarquía española.

Solo de esta mentalidad se entiende que el penúltimo presidente del EBB fuese de la noche a la mañana presidente de la Unidad de Nuevas Energías de Repsol. El de Josu Jon Imaz es el caso más llamativo, pero son cientos los peneuveros con importantes vínculos con empresas de la oligarquía española.

Por no hablar de cómo con la escusa del turismo trajeron la Vuelta Ciclista a Euskadi o la “roja” a Bilbao. Luego se dan golpes de pecho tomando un chiquito en el batzoki de turno.

Los que vivimos en Euskal Herria y tenemos conciencia de clase y nacional, les conocemos de sobra. Personalmente a lo largo de mi vida me ha tocado conocer a militantes y simpatizantes del PNV y todos ellos tienen el mismo perfil. Reaccionarios, muy de derechas y absolutamente acríticos con el partido. Si osas criticar al PNV sencillamente eres un españolazo o un antivasco. Así es su gente.

Reconozco que la “mascarilla” que se ponen y que les sirve para realizar estas prácticas y sin ningún problema reivindicar la independencia una vez al años en el Alderdi Eguna les está dando resultados.

Llevan un tiempo que ante la gravedad de lo que está ocurriendo no les está quedando otra que quitase la mascarilla.

En realidad hace años ya lo hicieron con el tema de la central nuclear de Lemoiz finalmente no realizada gracias a la lucha del pueblo trabajador vasco. En aquellos años entre la salud de las vascas y los beneficios de la oligarquía no lo dudaron. Los beneficios de Iberduero ( hoy día Iberdrola ) eran lo primero. Así dieron la espalda a las demandas populares y respaldaron el proyecto de construir una central nuclear a pocos kilómetros de Bilbao, Gasteiz o Donostia.

No hace ni dos meses de la tragedia del vertedero de Zaldibar. Dos trabajadores aún siguen desparecidos entre toneladas de basura altamente contaminante que además destapo la corrupción peneuvera. La sangre de esos dos trabajadores no cotiza en bolsa, está claro.

Y estos días, con el tema del Coronavirus más de lo mismo. O la salud de nuestra gente, de la clase obrera o los beneficios de la oligarquía. No han dudado ni un instante. La reacción histérica de Urkullu y del PNV ante el anuncio del gobierno estatal de parar durante 15 días los trabajos no esenciales da fe de ello.

Este y no otro es el PNV. El de toda la vida. No hay dos almas en el partido de Sabin Etxea. Quien quiera ver otra cosa o ha sido engañado o lo que es peor, se auto engaña. El perfil reaccionario de derechas, neoliberal y regionalista se ve nítidamente. Sin mascaras.






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sábado, 2 de noviembre de 2019

Egaña | Ecce Homo

Iñaki Egaña le dedica este texto al lehendakari 3/7 y a su fiel escudero Jonan Fernández por el deleznable papel que jugaron en el proceso de DDR de ETA.

Lean ustedes:


Iñaki Egaña

No hay pecado más nefando para los creyentes que la soberbia. Una soberbia que en política toma temperatura con la alienación de otros tics anexos que conforman la personalidad del individuo (masculino o femenino) dedicado a la cosa pública. El recorrido del lehendakari Urkullu con relación al origen, desarrollo y, sobre todo, desarme de ETA es el de un arrogante que ni siquiera es consciente de su desvarío. Su soberbia, imprudencia particular, degrada a todo su equipo y, por extensión, a esa institución que representa.

En este país pequeño que a través de las relaciones comunitarias o familiares nos conocemos casi todos, ser creyente como Urkullu no debería ser un impedimento para esas relaciones transversales que al inicio de cada jornada iniciamos cada uno de nosotros. Pero en el caso del lehendakari, su sustento religioso mantiene ese poso tradicional que tanto daño ha hecho a nuestra comunidad. La petulancia de ser un grado superior al resto, de poseer la verdad absoluta y despreciar a la mayoría por método. ¡Cuántos clones de Urkullu se reparten por el planeta haciendo inviable su progreso!
Este pequeño país que supera la Comunidad Autónoma, tiene, entre sus tesoros, el de la humildad de sus hombres y mujeres. Y esa humildad se hace grande y nos hace grandes en los detalles, en las relaciones y, sobre todo, en el intento de empatizar y comprender las razones del otro. Pero el señor Urkullu ya entró en el tema concreto del desarme como un elefante en una cacharrería. Despreció incluso a un correligionario como Jean René Etchegaray, su homólogo en la mancomunidad vasca al norte de la muga, al que seguramente, le unirán lazos ideológicos profundos. Y lo hizo por un simple principio de exclusividad, de pertenencia. Como las religiones monoteístas que niegan, por guion, la existencia del otro.

Negó y ha negado también, con un desprecio inhabitual vistos los resultados, el protagonismo de los Artesanos de la Paz a los que, de haber tenido en sus manos mayor poder, es probable que hubiera prolongado su detención cuando aquel acontecimiento de Luhuso. Y lo señalo con plena conciencia de mi responsabilidad. Sé lo que digo. Porque hasta el día del desarme, Urkullu y su equipo más cercano, en el que está incluido Jonan Fernández, únicamente tenía una línea activa que, por cierto, coincidía plenamente con la del entonces presidente español Mariano Rajoy, y con la de los sectores contraterroristas franceses financiados con fondos reservados españoles.

No se puede pedir lealtad a quien no la ha ofrecido. Pero sí sinceridad. Y Urkullu no ha sido franco, ni lo fue en los tiempos previos al desarme. No ha sido veraz cuando ha explicado, por escrito en la “Descripción y valoración del papel desempeñado por el Gobierno Vasco en el desarme y disolución de ETA”. Es falso, como el Ejecutivo de Gasteiz ha señalado, que “el Gobierno Vasco, a través de dos Planes de Paz, Convivencia y Derechos Humanos, ha desarrollado una política estable y sistematizada de intervención integral en todos los ámbitos para un final ordenado de la violencia”. No ha habido una intervención integral, porque si esa aseveración fuera verdad, el Gobierno autonómico debería reconocer sus errores, graves en alguna de las coyunturas, sus impasses para acoplarse al paso de Madrid y, en especial, debería reconocer la existencia de otros actores que arriesgaron lo que jamás hicieron desde Gasteiz.

Así resulta que lo que hay, a día de hoy, es una reescritura de la historia en términos altivos e imaginarios, con el membrete del Gobierno vasco. Lo saben tanto Urkullu como Fernández. Una reescritura para acoplar un discurso supuestamente ético, que evita cualquier contextualización, que incide en la culpa absoluta de una de las partes para sentirse alineado con los sectores hispanos que marcan agenda y paso. Sin importarle que esos sectores (PSOE) son los que modificaron la llamada Ley de Abusos Policiales para mantener la impunidad a torturadores, mercenarios y policías, o como más recientemente y por cuarta vez, tumbar una Ley de Memoria Histórica porque incomoda al PP, heredero de las esencias franquistas. Urkullu y Fernández podrán alegar que sus abuelos y abuelas defendieron las instituciones democráticas contra el tirano en 1937. Y efectivamente será verdad. Pero ellos han perdido la herencia que les correspondía.

Por falta de humildad.

Porque si la tendrían, Urkullu, que fue presidente de EGI, debería al menos respetar la memoria de Jokin Artajo y Alberto Asurmendi, dos compañeros también de EGI que murieron al estallar la bomba que preparaban contra un acontecimiento deportivo que suponían colonizaba aún más nuestro territorio, la Vuelta Ciclista a España. Debería respetar la memoria al menos de ese periodo preconstitucional (español) donde la ikurriña, el euskara, la propia policía autónoma, no salieron a flote porque pusiera la carne en el asador el Ejecutivo que le precedió en el exilio, sino porque quien lo hizo fue esa generación que hoy desprecia por una simple ecuación electoral.

Atice a los trabajadores del metal y niegue sus derechos y obtendrá el beneplácito de sus colegas de la patronal. Pero este país, sin industria, sin euskaldunas, sin hornos, sin euskalteles, sin cajas de ahorro, sin suelo público, se va al carajo. No está construyendo país, señor Urkullu. Lo está destruyendo. A marchas forzadas, deshaciendo lo entrelazado en medio siglo.

Abra la ventana para reparar que, también con sus errores, los artesanos, de la paz, de la vida, de nuestra comunidad, son los que han levantado Euskal Herria en los tiempos más complicados. Son los verdaderos protagonistas del relato. Y son los que recorren miles de kilómetros de punta a punta para componer un motor, educar a nuestros hijos, plantar berzas, reparar una hélice, atender a unos ancianos, escribir poesía y, cuando toca, reivindicar lo nuestro, lo de todas. No lo de una elite. Y a ayudar a poner un granito de arena en la construcción de la paz.






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sábado, 15 de junio de 2019

¿Disminuye Presencia de la Guardia Civil?

La Guardia Civil es una fuerza paramilitar española utilizada como fuerza de ocupación en contra de la población vasca, de eso no cabe la menor duda.

Sus efectivos nunca han sido bienvenidos y su presencia genera mucho más que incomodidad.

Una y otra vez se pide que sean retirados al sur del Ebro.

Pero Madrid lo que desea el violentar el día a día del pueblo vasco, ya sea a través de  la propia Guardia Civil ya sea a través de grupúsculos como AVT o COVITE.

Por medio de Público traemos a ustedes este reportaje:


Oñati volverá a pedir este sábado que la Benemérita abandone ese pueblo guipuzcoano y que su cuartel se destine a otros fines. Las asociaciones de ese sector aseguran que la disminución de personal no se debe al fin de la violencia. 

Danilo Albin

El último sábado de la primavera no pasará inadvertido en Oñati, un pequeño municipio guipuzcoano de 11 mil habitantes. En el ayuntamiento, EH Bildu hará valer su mayoría absoluta para mantener, una vez más, su puesto en la alcaldía. En la calle, la inciativa “Jare Kuartela” seguirá recogiendo firmas para pedir a ese nuevo consistorio que haga las gestiones necesarias de cara a conseguir que el cuartel de la Guardia Civil, situado en las afueras, pase a tener otros usos.

Precisamente por esto último, en Oñati habrá este sábado cámaras que apuntarán a la calle y no al ayuntamiento. De hecho, el nombre de este pueblo ya ha ocupado durante la última semana la atención de varios medios de Madrid, así como de algunas asociaciones de guardias civiles y del Colectivo de Víctimas del Terrorismo del País Vasco (COVITE), que consideran estos actos como parte del “discurso del odio” hacia ese cuerpo en Euskadi.

Oier Fernández, integrante de la iniciativa Jare Kuartela, dice a Público que no van a responder a esas críticas. “Lo mejor –apunta- es no hacerles ni caso”. En tal sentido, este vecino de Oñati defiende que los actos realizados durante los últimos años para pedir la salida de la Guardia Civil han sido realizados “bajo un ambiente festivo”.

Antecedentes

En efecto, lo que ocurre en este pueblo no es un fenómeno aislado, ni tampoco nació en ese punto del territorio guipuzcoano. Así lo demostró el historiador Iñaki Egaña, quien llegó a elaborar un informe pericial sobre el origen de esa reivindicación para presentarlo en el juicio contra los jóvenes de Altsasu, quienes eran acusados precisamente de formar parte de una campaña de “hostigamiento” contra la Guardia Civil.

La Audiencia Nacional no aceptó el informe de Egaña, ni tampoco quiso que fuese a declarar como testigo. Poco después, este investigador reflejó parte de su trabajo pericial en un par de artículos de opinión que publicó en el diario Gara. Allí no sólo recuerda que ese reclamo contra la Guardia Civil nació de la mano de Euskadiko Ezkerra (que acabaría coaligándose con el PSE), sino que también realizó un repaso sobre las distintas organizaciones políticas e instituciones que a lo largo de la historia han pedido la desmilitarización del País Vasco.

En sus trabajos, Egaña citó el caso de EGI, las juventudes del PNV. En 2016, esa organización impulsó una recogida de firmas a través de internet bajo un lema rotundo: “La Guardia Civil y la Policía Nacional tienen que marcharse de Euskadi”. “La sociedad vasca ha emprendido un camino de normalización, sin violencia, donde todos tenemos que movernos de nuestras posiciones para que gane el conjunto de la sociedad, es por ello que la presencia de la Guardia Civil y Policía Nacional no tiene sentido, ni nos sentimos representados por ellos, ni cumplen una función que no pudiera realizar la Ertzaintza”, reivindicaban los jóvenes nacionalistas.

En el marco de este nuevo tiempo sin ETA, el Gobierno Vasco también apuesta por "readecuar" las funciones de la Guardia Civil y de la Policía Nacional en este territorio. El marco para avanzar en esta materia es la Junta de Seguridad, un órgano compuesto por representantes del Ejecutivo autonómico y del Gobierno central. Sin embargo, fuentes del Departamento de Seguridad que dirige Estefanía Beltrán de Heredia indicaron a Público que “no hay ningún encuentro previsto”. La última reunión fue en junio de 2017, cuando aún era ministro el popular Juan Ignacio Zoido.

Menos agentes

Fuentes del ministerio de Interior señalaron que actualmente hay 2.261 agentes de la Guardia Civil en Euskadi. Suponen aproximadamente cien menos que en 2017, cuando había 2.369. El descenso cobra mayor dimensión si se compara con el número que había en 2011, el año en el que ETA anunció que dejaba la violencia. Según datos oficiales, en ese momento había 3.083 agentes de la Benemérita en suelo vasco. La reducción a lo largo de estos ocho años ha sido de un 26,6%.

Sin embargo, las asociaciones de la Guardia Civil rechazan que ese descenso guarde relación con el nuevo escenario político y social de Euskadi. Por el contrario, aseguran que forma parte de la realidad que este cuerpo vive en el resto del Estado. “Hay menos guardias civiles en el País Vasco porque hay menos guardias civiles en España. En otras palabras, ingresan menos de los que se van”, afirma a Público Juan Fernández, portavoz de la Asociación Unificada de la Guardia Civil (AUGC).

Por su parte, en las oficinas de la Asociación Independiente de la Guardia Civil (IGC) no descartan una “racionalización en el número de efectivos” dependiendo de las “necesidades”, aunque rechazan de forma tajante cualquier tipo de repliegue. “La Guardia Civil conserva bastantes funciones en el País Vasco: los puertos, aeropuertos, fronteras… Además, hay que tener los acuartelamientos protegidos. Aunque ya no haya una amenaza tan directa del terrorismo etarra, sigue habiendo cierta hostilidad por parte de determinados grupos de personas hacia la Guardia Civil”, dice su presidente, Joaquín Parra.

“La falta de personal es por una mala planificación: tenemos un déficit importante en el conjunto de la población española. Hay menos gente, pero por la problemática general que hay en la Guardia Civil”, remarcaron desde la Asociación Independiente de la Guardia Civil (ASIGC). Allí tampoco creen que el final de ETA vaya a traer como consecuencia una caída drástica en el número de agentes sobre suelo vasco. En Oñati, mientras tanto, volverán a pedir este sábado “que se vayan”.






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domingo, 7 de abril de 2019

Homenaje a Artajo y Azurmendi

Visto lo visto en el Parlamento de la CAV que nos quede bien claro que para el régimen español no existen las víctimas de la violencia estatal. Ni las del franquismo que yacen en cunetas ni las de "la democracia" que son ninguneadas y revictimizadas al ser acusadas de militar en el "bando de los violentos".

Que sirva para entender que historia hay una y que el relato sesgado de los españoles no puede ni debe ser adoptado por los vascos.

Dicho lo anterior, les compartimos esto que ha sido publicado en Facebook:


Eusko Bazterra reivindica el recuerdo de Artajo y Azurmendi

Cristina Jiménez e Iñaki Porto

La concentración conmemoró el 50ª aniversario de la muerte de los dos miembros de EGI.

Un grupo de familiares y compañeros de Alberto Azurmendi y Jokin Artajo rindió ayer homenaje, en la calle Mercaderes, a los dos miembros de EGI (juventudes del PNV) que perdieron la vida el 6 de abril de 1969 tras la explosión de un artefacto que manipulaban para atentar contra algún monumento franquista.

El acto, organizado por Eusko Bazterra, asociación de la que Azurmendi y Artajo eran miembros, reunió a un grupo de alrededor de 20 personas, que no pudieron ser más debido a la prohibición de la Delegación del Gobierno de celebrar el homenaje. “Nos hemos tenido que adaptar a lo que nos han permitido. Teníamos en mente hacer un homenaje en la calle pero en vista de la prohibición, tuvimos que cambiar un poco los planes”, apuntó María Luisa Mangado, de Eusko Bazterra, que subrayó que cancelar el homenaje no fue una opción en ningún momento: “Creemos que es necesario”. Sobre la prohibición del Gobierno, Mangado añadió que “estamos en una encrucijada que hay que cambiar porque hoy en día tildan de terrorismo todo lo que no sea su terrorismo”.

Durante la concentración se procedió a la lectura de un manifiesto en castellano y en euskera que apeló a la recuperación de la memoria y al recuerdo de la gente que, como Jokin y Alberto, lucharon contra el fascismo: “Los intentos de silenciamiento y represión mediante sucesivas prohibiciones serán revertidos, a pesar del muro defensivo y de impunidad que representan la Ley de Amnistía de 1977 y la Ley de Memoria Histórica de 2007 para los implicados en el régimen franquista”.

Mangado quiso recalcar que Artajo y Azurmendi fueron dos “luchadores que murieron contra una dictadura y a favor de nuestro pueblo” y que “no fueron terroristas, sino todo lo contrario”. En este sentido, detalló que el explosivo que los dos miembros de EGI manipulaban en el momento de su explosión, iba destinado a destruir simbología franquista y que “no había en ningún momento un delito contra las personas”.

Sobre la celebración de un día como el de ayer, Mangado agregó que para los miembros de Eusko Bazterra es “triste” pero al mismo tiempo, es “un honor”, porque la asociación, “en aquellos tiempos de tanta sequía ideológica, fue la llama que iluminó el abertzalismo y el vasquismo”.

Agradecimiento a Ahaztuak

El recuerdo de los dos antifascistas ha sido organizado durante décadas por Ahaztuak 1936-1977, una asociación a la que los convocantes quisieron “agradecer todo el esfuerzo” realizado. Desde Eusko Bazterra señalaron su intención de trasladar el asunto a las instituciones: “Tenemos previsto ponernos en contacto con el Instituto de la Memoria, del Gobierno de Navarra”. Sobre el Ayuntamiento de Iruña, declararon que no les solicitaron su asistencia porque ”a la vista de la prohibición, no queríamos poner en un compromiso a nadie”.






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miércoles, 20 de marzo de 2019

Eusko Bazterra

Nos hemos encontrado con esta joya en Facebook, se la dedicamos a los del PP navarrico y a los de UPN:


En los años 60 del pasado siglo Iruñea era un auténtico desierto cultural, ya que se prohibía o reprimía cualquier actividad que no fuese del agrado de los franquistas. En ese ambiente de posguerra, la sociedad Eusko Bazterra consiguió agrupar a unos 250 jóvenes y reavivar las brasas del sentimiento vasco frente a quienes querían apagarlas definitivamente.

Las hermanas Martiñe y Pilartxo Iturralde, Xanti Jaunarena y José Mari Pastor ‘Artzai’ fueron cuatro de aquellos jóvenes que hace medio siglo impulsaron Eusko Bazterra y llevaron un soplo de aire fresco a una ciudad asfixiada por la dictadura y el nacionalcatolicismo.

En la actualidad rondan los 70 años de edad, pero no olvidan el ambiente que se vivía hace medio siglo en Iruñea. «Los militares franquistas se paseaban por la Plaza del Castillo con sus espadas colgadas de la cintura, y cientos de curas solían marchar en fila por la Media Luna desde el Seminario hasta la Plaza de Toros», recuerda Xanti Jaunarena.

«Era un ambiente totalmente represivo. El fascismo lo controlaba todo -añade ‘Artzai’-, y resultaba imposible hacer actividades culturales que no tuviesen el visto bueno de la Falange. Había algunas sociedades que se movían y hacían algo, pero todo lo que giraba en torno a la cultura vasca estaba perseguido».

A modo de ejemplo, ‘Artzai’ señala cómo los txistularis tenían que salir corriendo cuando estaban tocando en algún pueblo y llegaba la Guardia Civil, o cómo los franquistas «te apuntaban la matrícula del coche si te oían hablar en euskara».

«La ikurriña estaba totalmente prohibida. Le tenían auténtico odio, y algunos sufrieron cárcel por colocarla -añade-. En el Casco Viejo de Iruñea había una tienda que se llamaba Deportes Marpún, y en una ocasión la Policía les obligó a retirar unos esquís italianos que tenían expuestos en el escaparate porque llevaban los colores blanco, rojo y verde, que son los colores de la bandera de Italia. En otra ocasión, trabajando yo de dibujante en una litografía de Burlata, hice un folleto publicitario para un empresario de Iruñea y se lo censuraron porque tenía los colores de la ikurriña».

Aquel férreo control solo era roto por algunos grupos de montaña que organizaban excursiones a lugares alejados de la vigilancia policial. Se las ingeniaban para llevar en el autobús la ikurriña bien camuflada, enrollada y envuelta en papel de Chorizo Pamplonica por si les paraban en algún control, y la sacaban cuando ya estaban en el monte.

La Real Sociedad de Amigos del País, controlada por el PNV, era una de las pocas que en los años 60 impulsaba actividades relacionadas con la cultura vasca, sobre todo de tipo folklórico. En un piso de la Plaza San José montó la primera ikastola clandestina, que empezó con ocho niños. Cuando dejaron el local, porque se quedó pequeño, se lo cedieron a Eusko Bazterra, una sociedad integrada por jóvenes amantes de la cultura vasca pero con inquietudes y aspiraciones que no solo se limitaban al folklore.

Eusko Bazterra era una especie de juventudes de Amigos del País. Las hermanas Martiñe y Pilartxo Iturralde se integraron desde el primer momento y, junto con otros jóvenes, comenzaron a organizar actividades bajo la cobertura legal de los estatutos de Los Amigos del País, cuya sede estaba en la calle Pozo Blanco.

«Nosotros éramos jóvenes inquietos que sentíamos la necesidad de recuperar nuestro idioma, nuestras tradiciones, nuestro folklore y nuestra historia. Apoyábamos todo lo que fuese positivo para la cultura vasca, participamos en los coros de Santa Águeda y en el Olentzero, establecimos contactos con otras sociedades, creamos nuestro propio coro y nuestro otxote, organizamos charlas, clases de euskara, de dantzas y txistu, salidas al monte y excursiones culturales a Nájera, Leire, Uxue, Rada, Gernika y otros lugares para conocer nuestra historia. También hicimos un cancionero vasco que nos lo pedían de todo el País, porque creo que entonces no existía nada parecido», rememora Martiñe.

También señala que algunos miembros de Eusko Bazterra acudieron a una Javierada para repartir octavillas en las que explicaban la implicación de la familia de Francisco de Xabier en la lucha por la independencia de Nafarroa. «Todos estábamos ansiosos por hacer algo. Se lo debíamos a nuestros mayores, que les habían arrebatado todo», explica Martiñe.

Fue precisamente su marido, Gotzon Bergerandi, quien propuso el nombre de Eusko Bazterra, diseñó el escudo de la sociedad y realizó el proyecto de obra para la sede social en el piso de la Plaza de San José.

En 1966 empezaron las obras de la sociedad y solo un año después hicieron carnés para unos 250 socios y socias, con edades entre los 17 y 27 años. «Aquello era un hervidero. Empezamos unas pocas personas pero enseguida se corrió la voz y comenzaron a llegar muchos jóvenes, no solo de Iruñea, sino también de pueblos de Navarra e incluso curas que habían dejado el Seminario. Eusko Bazterra fue un gancho muy fuerte para aquella juventud de la posguerra», resume Pilartxo.

Todas las actividades de esta sociedad se desarrollaban en un ambiente euskaldun, aunque a veces tenían que ceder a las exigencias de las autoridades franquistas. Un ejemplo es el que vivió el propio ‘Artzai’ con motivo del Olentzero de Iruñea, cuya cabeza diseñó él mismo: «Para salir con el Olentzero nos obligaron a salir también con el belén. Nos dijeron que si no había belén, tampoco había Olentzero. Nosotros no pensábamos sacar el belén, pero tuvimos que pasar por el aro. Esta es solo una muestra de las exigencias que imponía el fascismo en aquella época».

En poco tiempo los miembros de Eusko Bazterra entablaron relaciones con mucha gente que compartía sus mismas inquietudes, y fueron pioneros a la hora de retomar actividades que habían desaparecido después de tres décadas de dictadura franquista. «Fuimos los primeros que trajimos a Iruñea a Xabier Lete y Lourdes Iriondo, dos de los integrantes del movimiento ‘Ez dok hamairu’. Actuaron subidos encima de un remolque, en fiestas de San Fermín Txiki. Aquel año organizamos pruebas de herri kirola, apuestas de hacha, sokatira, repartimos vino con un burro… y todo eso rodeados de grises, que es como llamábamos a los policías franquistas».

Activismo político camuflado

¿Hacía Eusko Bazterra un activismo político camuflado, tal como recoge la Gran Enciclopedia Navarra? «Sin ninguna duda -responde ‘Artzai’ de forma rápida y rotunda-. La sociedad en sí era legal, la mayoría de las cosas se hacían de forma legal, pero a la hora de organizar algunas actividades te preguntabas a ti mismo si podrían hacerte algo o no. Estábamos siempre cabalgando en el filo de la navaja. No sabías si estabas haciendo una cosa legal o clandestina».

La Policía franquista rondaba de continuo la sede de Eusko Bazterra, no solo por su actividad, sino también porque un vecino solía tocar el txistu. «Era Pascual Aparicio -informa Pilartxo-, que vivía enfrente de la sociedad y salía a la ventana a tocar el txistu cuando nos oía cantar. Una vez se puso a tocar el ‘Eusko gudariak’ y hubo un revuelo tremendo, pero no pasó nada. Este txistulari pronto se hizo socio de Eusko Bazterra».

La sede social sufrió varios registros policiales, tal como recuerdan estos antiguos socios. «En una ocasión entré a la sociedad y vi a tres inspectores que estaban registrando todo el local, sin permiso judicial, sin testigos y sin nada. Eran tres policías muy conocidos en Iruñea, y cuando yo entré -relata Jaunarena-, se fueron tranquilamente sin dar ninguna explicación».

En otro registro policial, los agentes vieron dentro de una jarra una tela de color rojizo y pensaron que se trataba de la ikurriña. «Cuando la sacaron, vieron que era la bandera española. Nos echaron una gran bronca por tenerla dentro de una jarra sucia y grasienta».

La sede social de Eusko Bazterra estaba cerca del convento de las monjas Carmelitas Descalzas en la calle Salsipuedes, del que estos antiguos socios guardan un recuerdo imborrable: «La madre superiora nos dijo que, si en algún momento surgía algún tipo de dificultad, por el tejado del convento teníamos una vía de escape, y que ella nos ayudaría a desaparecer. Aquella oferta es de las que no se olvidan», comenta ‘Artzai’.

Y Martiñe completa el relato: «La verdad es que estábamos un poco apurados, porque aparecieron algunas octavillas y tuvimos varios registros policiales. Pero las monjicas del convento estaban muy contentas con nosotros, porque decían que ellas se acostaban muy pronto y, mientras nosotros cantábamos aquellas canciones tan bonitas, estaban encantadas escuchándonos. También nos decían que tuviésemos cuidado, porque había dos vecinos curas y uno era muy bueno, pero el otro era muy malo».

En aquellos años las detenciones policiales eran habituales, porque el sentimiento vasco estaba brotando de nuevo entre muchos jóvenes y eso les convertía directamente en sospechosos. «Varios miembros de Eusko Bazterra fueron detenidos en un bar de Etxarri Aranatz por cantar en vasco», apunta Xanti Jaunarena.

«Cuando la Policía detenía a alguien -agrega Martiñe-, lo primero que le decían era: ‘Tú serás de Eusko Bazterra, ¿no? Y también serás europeísta, ¿no?’. En aquellos tiempos lo de ser europeísta era un delito de miedo».

De hecho, varios miembros de Eusko Bazterra estaban suscritos a boletines de la Comunidad Económica Europea, tal como se denominaba entonces, pero esos boletines les llegaban a casa en sobres normales para evitar que fuesen detectados. «Si los veía la Policía, te detenían», advierte ‘Artzai’. Pero no por eso dejó de seguir suscrito a los boletines.

El Aberri Eguna de 1967, celebrado en Iruñea, también es recordado de forma especial por los miembros de Eusko Bazterra, ya que muchos de ellos acogieron en sus casas a personas llegadas de víspera a la capital navarra para evitar los controles policiales del día siguiente.

Aquel Aberri Eguna fue memorable, tanto por la gran afluencia de abertzales como por las ikurriñas que fueron lanzadas desde un tejado de la Plaza del Castillo, mediante cohetes, y descendieron a modo de paracaídas entre los aplausos del gentío y el cabreo de la Policía.

La vida de Eusko Bazterra fue intensa pero corta, ya que apenas superó los dos años de existencia. Las actividades de aquellos jóvenes entusiastas no estaban bien vistas por una parte de la junta directiva de Los Amigos del País, que finalmente decidió quitarles el amparo legal que les habían dado con sus estatutos.

En ese tiempo, Eusko Bazterra tuvo tres presidentes: José Igeltz, Fernando Bara y el propio José Mari Pastor, quien recuerda el impacto que supuso la muerte de Jokin Artajo y Alberto Asurmendi mientras preparaban una acción antifranquista en el Valle de Ultzama: «Jokin y Alberto actuaban en la clandestinidad. Ambos eran socios de Eusko Bazterra, y el hecho de encontrarte de repente con dos amigos muertos fue terrible. Aquello fue un mazazo para todos, no solo para los miembros de la sociedad sino para todo Iruñea, y en especial para la gente que se movía en ambientes vascos».

La muerte de Artajo y Asurmendi se produjo el 6 de abril de 1969, por lo que pronto se cumplirá el 50 aniversario. En los últimos años la Delegación del Gobierno español viene denegando el permiso para hacer un pequeño acto de recuerdo, argumentando que Artajo y Asurmendi eran miembros de EGI (Euzko Gaztedi Indarra, también conocido como Juventudes del PNV) y que era una organización política ilegal cuando ocurrieron los hechos.

«También el PSOE era ilegal en aquellos tiempos, al igual que todas las organizaciones políticas que no eran franquistas, pero ahora el PSOE no tiene ningún problema para hacer homenajes», argumenta ‘Artzai’.

En cualquier caso, los antiguos socios de Eusko Bazterra volverán a rememorar las experiencias vividas hace medio siglo en aquella sociedad de Alde Zaharra que encauzó e impulsó el despertar de la conciencia vasca en la generación de la posguerra.






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martes, 13 de noviembre de 2018

Grafía Celta y Antorcha de Picasso

Una vez más Iban Gorriti nos sorprende con un reportaje que desentraña "misterios" de nuestra historia reciente.

Aquí lo dado a conocer en Deia:


El catalán independentista Juan Queralt creó el célebre logotipo picassiano de Eusko-Gaztedi en 1960.

Iban Gorriti

El logotipo de EGI es posterior a la guerra de 1936 a pesar de que la fundación de Euzko-Gaztedi data del 14 de febrero de 1904. No obstante, la manufactura del histórico símbolo parte de aquel conflicto bélico surgido tras un fallido golpe de Estado militar contra la legítima democracia de la Segunda República, y nacerá impreso en 1960 como Eusko-Gaztedi. Es decir, se abandona la z y pasa a ser Eusko-Gaztedi.

“El logo es posterior y cuenta con la mano y la antorcha, idea tomada del cuadro Guernica de Picasso. Además, era el logo de la revista Gudari, trabajo de personas exiliadas por la guerra civil en Venezuela. Era la forma de continuar la lucha desde la trinchera de la propaganda”, abrevia el exsenador jeltzale, Iñaki Anasagasti.

Euzko-Gaztedi -primero Juventud Vasca- fue refundada en Venezuela, donde quedó integrada en la estructura política del PNV en el exterior. Cabe confirmar que las siglas de EGI surgieron tras haber editado la revista Gudari y ver la necesidad de crear una nueva organización juvenil. El catalán independentista Juan Queralt fue el creador del famoso logotipo, y como bien apunta Anasagasti tomando como idea el testigo de los antiguos gudaris pasado a las nuevas generaciones e inspirándose en la antorcha del cuadro Guernica, icono que se convirtió en su símbolo. Alberto Elósegui fue uno de los hombres que impulsaron este emblema y “alma de la revista Gudarien Venezuela”, de la que fue cofundador y editor hasta que desapareció en los años 70.

Este donostiarra -preso en Martutene durante la guerra- mantiene que históricamente siempre ha habido “cierto confusionismo” creado en torno a las siglas de EGI, a sus símbolos y a su acción.

Él atracó una mañana muy calurosa de 1956 al puerto venezolano de La Guaira, en un exilio sin esperanzas de retorno. “Me estaban esperando dos miembros de Euzko- Gaztedi”, rememora. Uno, el encartado Isaías de Atxa y el segundo, uno de Bergara. Comieron en Macuto. “Después de oír mi exposición de la situación de Euzkadi, tal cual la había experimentado, hicimos la firme promesa, casi el juramento, de intentar una reorganización a fondo de Euzko-Gaztedi (Juventud Vasca) a nivel internacional y alentar y apoyar su recuperación en el interior dotándola de los medios precisos. Era como para reírse de nuestra audacia”.

El nombre de EGI fue, a juicio del periodista Elósegui, “más el producto de una casualidad que el de una larga meditación”. Y es que existía por entonces en la capital una organización juvenil vasca, local, en el seno del Centro Vasco, que se llamaba Euzko-Gaztedi de Caracas. Era una organización política pero no partidista con integrantes de Acción Nacionalista Vasca, Jagi, PNV… “Sin distinción”, enfatiza.

Partiendo de ello, y tras conversaciones con los directivos de Euzko Gaztedi de Caracas se estableció la conveniencia de que en los recibos y documentos que se les pasara, como organización que era del PNV, se añadiera “algo que nos identificara plenamente, para evitar la confusión entre el Euzko-Gaztedi local y el Euzko-Gaztedi (Juventud Vasca) Resistente”. De ahí surgieron leyendas como Pro Juventud Resistente de Euzkadi. La aparición, además, de EKIN que acabaría adoptando las siglas de ETA, hizo que los recibos en 1957 y 58 fueron impresos como Euzko-Gaztedi del Interior, es decir, Euzko-Gaztedi Resistente, que fue ganando adeptos en Venezuela, México, Colombia y Argentina y reforzando no solo sus cuadros en América sino también en Iparralde y Hegoalde. “Basta echar una ojeada a nuestro órgano da prensa Gudari -creado también por un servidor en 1960-, para cerciorarme de que Euzko-Gaztedi (Juventud Vasca) o Euzko-Gaztedi (del) Interior estaba en marcha, tal como habíamos proyectado en aquella ahora histórica reunión de 1956”, ordena.

Diseño de un catalán

Pronto, a Elósegui, redactor-jefe de la revista venezolana Momento y compañero en ella del periodista y literato a la postre Nobel Gabriel García Márquez, se le ocurrió que hacía falta dar un paso al frente: “Necesitábamos unas siglas que sintetizaran no solo la acción de apoyo nuestro hacia Euzko-Gaztedi del Interior, sino de grito activista digno de ser escrito con brea en las paredes de Euskal Herria. Entonces, no existía el cómodo spray”. Fue en ese momento cuando recuerda que lanzó las siglas EGI. A Peli de Irizar, Lucio de Aretxabaleta -Delegado del Gobierno Vasco en Venezuela- y al otro lado del Atlántico a Joseba Rezola les pareció bien. Como curiosidad, los símbolos de EGI no fueron diseñados por un vasco sino por un catalán, compañero de Elósegui y Gabo en la revista Momento. Fue en 1960 cuando Interior solicita al PNV logotipos para la propaganda. “Hablé con Queralt”. Era catalán nacionalista, exiliado del tiempo de la guerra que había luchado contra Franco y que se sumó al maqui en Francia contra los alemanes.

Propuso que la imagen de EGI fuera una mano con una llama para significar “el paso de la antorcha de la generación de los gudaris de la guerra a la nuestra”. Y, con arreglo a ello, el catalán recordó a Picasso. “No era tomado del Guernica real, sino de un boceto anterior publicado en un libro sueco que detallaba, paso a paso, cómo había ido haciendo el pintor su obra. Pronto vino a la redacción con los símbolos a gran tamaño”.

Al recibir el original -que ya lleva escrito Eusko-Gaztedi con s- lo entregó en la siguiente reunión. “El precio de los símbolos fue de una taza de café que nos tomamos en la cafetería de la revista y que costó 0,25 de bolívar. Al cabo de unas semanas pasaron a ilustrar la revista Gudari y a ser reproducidos en hojas multicopiadas que EGI sacaba clandestinamente en Bilbao”.

La tipografía, como Queralt, tampoco era vasca, como algunos presuponían. El autor confirmó que era “celta, pero dada la urgencia del asunto y la aceptación que desde el primer momento tuvieron en el interior, nunca cambiamos las letras”, agrega.

Elósegui desea que no se creen más dudas al respecto. “Esta es la historia simple de unos símbolos que, buenos o malos, sirvieron en unos momentos muy azarosos y que registró legalmente el partido. Y sobre cuya pertenencia, espero, no haya la menor duda en el futuro”.






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viernes, 2 de marzo de 2018

PNV vs Egin

En el portal de Ikusle nos han compartido este recuento de las agresiones jeltzales en contra de Egin:


Años antes de ser ilegalizado por orden del juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón en julio de 1998, el PNV había iniciado una intensa campaña contra el diario Egin, al que acusaban de estar “supeditado” a los intereses de ETA.

Durante los años 1993 y 1994, los entonces lehendakari, José Antonio Ardanza, y el consejero de Interior, Juan Mari Atutxa, encabezaron las críticas contra el diario abertzale, al que vinculaban con ETA. Otros dirigentes del PNV, como el propio Xabier Arzalluz, y las juventudes del partido, Euzko Gaztedi Indarra (EGI), también se sumaron a la campaña contra el medio de comunicación.

Ikusle ha recogido algunas de las declaraciones más relevantes realizadas desde en el entorno jeltzale contra Egin y que iniciaron su proceso de ilegalización.

José Antonio Ardanza

“La desaparición de EGin sería un favor para la higiene democrática”.

Juan Mari Atutxa

“Esta intervención ataca el terror en sus orígenes, en sus fuentes de financiación y muestra con total claridad el carácter mafioso de ETA y las significativas coincidencias existentes entre esta red y entidades tan importantes para el mundo de HB como su propia Mesa Nacional, el diario Egin, Egunkaria y el sindicato LAB”.

“Todas las mañanas explota una pequeñísima bomba, de unos cincuenta gramos de amonal, que es Egin”.

“Lo que escriben ciertos profesionales de ese periódico (Egin) perjudica directamente a los ciudadanos que leen sus articulos”.

“Primero, una actuación drástica, gubernativa. Segundo, una actuación judicial, nunca descartable. La tercera, y la que prefiero, es la respuesta de la propia sociedad, su renuncia y rechazo, a través de la no adquisición del diario y la no inserción de publicidad”.

“Egin es además un caldo de cultivo para que surjan elementos que acaban delinquiendo en lo más horrendo y atroz, que es el terrorismo”.

Juan Mari Atutxa: “Pido el ahogo económico y el boicot institucional” (en alusión al diario Egin).

“Los demócratas siempre nos alegramos de poner a disposición judicial a un presunto delincuente, en este caso a José Benigno Rei (Pepe Rei)”.
“Egin ha tenido mucho que ver en la existencia de gente que se ríe de la muerte de otros”·

“La empresa editora (de Egin) va a tener unas garantias juridicas de las que no disponen las victimas de ETA” (Tras el cierre del periódico).

EGI

“Egin apunta, HB-KAS carga, ETA ejecuta”.

“Egin apunta, ETA dispara, HB aplaude, Pepe Rei se esconde”.

“Zuek faxistak, zarete terroristak” (en alusión a la izquierda abertzale en general y al diario Egin en particular).

Xabier Arzalluz

“Sabemos que es fácil matar, también para nosotros. Todo el mundo sabe cómo se mata y somos más que ellos. Podríamos matarlos a todos, que lo tengan bien claro” (también en alusión a la izquierda abertzale en general y al diario Egin en particular).






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viernes, 4 de septiembre de 2015

Meltxor | "Yo Acuso"

Inspirado en la campaña mediática en contra de José Luis Elkoro, desde las páginas de Naiz el escritor Igor Meltxor lanza un cáustico "yo acuso":


Además del la prisión de José Luis Elkoro y el de quienes como él han quedado en libertad, Igor Meltxor denuncia la situación de quienes, condenados a raíz del mismo sumario, continúan encarcelados, así como los innumerables ataques contra medios de comunicación de Euskal Herria. Y denuncia, asimismo, la diferente vara de medir ante estos y otros ataques a la libertad de expresión.

Igor Meltxor | Escritor y analista político

El pasado miércoles quedó definitivamente en libertad José Luis Elkoro, con 80 años, tras su condena por el cierre de “Egin”, que le ha llevado a estar la última parte de la condena en arresto domiciliario debido a su enfermedad, con una pulsera de control telemático atada a su tobillo. Un caso, como muchos otros, que contienen injusticia, dolor y venganza por parte del Estado español y de aquellos cínicos eternos defensores de la libertad de expresión. Cinismo sin límites en muchos de ellos, sobre todo en la clase política, aunque si hacemos caso a Quevedo, éste ya advirtió en su época que la hipocresía era «grande virtud política». Todo un visionario.

Hoy denuncio la hipocresía y el cinismo de aquellos y aquellas que han utilizado una vara de medir muy diferente ante ataques flagrantes contra la libertad de expresión ocurridos en Euskal Herria.

Yo acuso a aquellos y aquellas que callaron ante el atentado con bomba en la redacción de la revista “Punto y Hora” en su redacción de Iruñea en octubre de 1977, y cuya directora, Mirentxu Purroy, había sufrido numerosas amenazas y había sido enviada a prisión meses antes, acusada de injurias a las Fuerzas Armadas españolas.

Yo acuso a quienes no alzaron la voz tras el secuestro de “Punto y Hora” en febrero de 1981 con motivo de las torturas a Joxe Arregi, y mucho menos rechazaron el encarcelamiento del nuevo director de esa revista, Xabier Sánchez Erauskin, por «injurias al rey», después de escribir un artículo en relación con la visita del monarca a la casa de Juntas de Gernika.

Yo acuso a quienes siguieron escondidos cuando en junio de 1983 el Gobierno del PSOE secuestró nuevamente “Punto y Hora” por supuestas injurias al entonces presidente español, Felipe González y al inefable ministro del Interior, José Barrionuevo.

Yo acuso a quienes no alzaron la voz cuando el consejero y delegado en Ipar Euskal Herria del periódico “Egin”, Xabier Galdeano, fue asesinado por los GAL, y se dedicaron a relacionar al periodista con ETA, mientras daban amparo a los autores de la muerte.

Yo acuso a quienes ampararon a los autores de la muerte del que fuera jefe de redacción de “Egin”, Josu Muguruza, y a quienes mantuvieron actitudes hipócritas e indignas con motivo de su asesinato en Madrid. Todo un lehendakari como José Antonio Ardanza, que lideró durante años decenas de manifestaciones tras atentados de ETA, declinó acudir al multitudinario funeral de Muguruza en Bilbo.

Yo acuso de indignidad a quienes han condenado atentados de ETA contra periodistas, haciendo alegatos a favor de la libertad de expresión, y han liderado manifestaciones de protesta y, por el contrario, no han puesto el mismo entusiasmo en otros casos de flagrante ataque contra medios de comunicación y los trabajadores de los mismos.

Yo acuso a quienes colaboraron en el cierre de “Egin” y Egin Irratia en julio de 1998, habiendo hecho una labor previa encomiable: «‘Egin’ apunta, ETA dispara» (campaña de EGI, diciembre 1991), «La campaña de EGI está justificada» (Joseba Egibar, 15 de diciembre de1991), «La desaparición de ‘Egin’ sería un favor para la higiene democrática» (José Antonio Ardanza, 24 de noviembre de 1993), «Todas las mañanas explota una pequeñísima bomba, de unos cincuenta gramos de amonal, que es ‘Egin’» (Juan María Atutxa, 22 de agosto de 1996).

Yo acuso a quienes en un actitud hipócrita trataron de trasladar a la opinión pública su tristeza y malestar por el cierre de un medio de comunicación como “Egunkaria” en febrero de 2003 mientras años atrás se habían ocupado de colaborar en su desaparición. «Son significativas las coincidencias existentes entre esta red dedicada al cobro del ‘impuesto revolucionario’ y entidades tan importantes para el mundo de HB como su propia Mesa Nacional, el diario ‘Egin’, ‘Euskaldunon Egunkaria’ y el sindicato LAB» (Juan María Atutxa, 3 de febrero de 1992), o «La desconfianza del PNV hacia el periódico se debía a la participación directa y estrecha que han tenido el MLNV, KAS, la permanente de KAS y directamente también ETA» (Joseba Egibar, 22 de julio de 1993).

Yo acuso a quienes silenciaron la clausura de las revistas “Ardi Beltza” (2001) y “Kale Gorria” (2003) y el encarcelamiento de periodistas como Pepe Rei.

Yo acuso a quienes callaron y callan ante el cierre sistemático de medios de comunicación digitales en Euskal Herria, mientras se les llena la boca hablando de «libertad de expresión»: Basque Red Net (2004), Gaztesarea (2010), Apurtu (2011), Burlata.Herria (2013), Ateak Ireki (2013). Una muestra de lo que el historiador alemán Karlheinz Deschner denominaba como «libertad de prensa»: uno puede leer lo que se publica. Así de claro.

Yo acuso a quienes ocultan que en su tierra continúan en la cárcel periodistas, como el director de “Egin”, Jabier Salutregi, personas como Jexuxmari Zalakain, que saldrá de prisión a los 68 años de edad tras permanecer ocho años dentro, y otras personas condenadas a raíz del sumario 18/98 que seguirán más tiempo encerradas.

Yo acuso a aquellos que jamás serán capaces de mirar a los ojos a personas como Pablo Gorostiaga excarcelado con 73 años, y que padeció la venganza de los miserables hasta el extremo de no poder despedirse de su mujer antes de su muerte; o los hermanos Murga, Isidro y Patxo, que abandonaban la cárcel hace meses con 69 y 74 años, por el grave delito de pertenecer al Consejo de Administración de un periódico, o a periodistas como Teresa Toda, excarcelada en 2013 tras cumplir 6 años en prisión.

Decía Molière que la hipocresía «era el colmo de todas las maldades». Hipócritas quienes durante años han mirado hacia otro lado ante estos sucesos o incluso han colaborado en su ejecución.






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miércoles, 20 de mayo de 2015

Feliu se Avergüenza del PNV

Hemos recibido esta información por correo electrónico.

De nuestra parte, felicidades a Juan Mari Feliu.

Lean por favor:

Biografía de Juan  Mari Feliu

Iruñea, 1942. Miembro de Eusko Basterra y de la dirección de EGI; luego milita en EGI Batasuna. En 1967, tras una ascensión montañera en Los Andes, es premiado por el Gobierno español. Posteriormente, se le retira la condecoración y es encarcelado cuando el Gobierno español se entera de que, la bandera que había colocado en la cima de los Andes era la ikurriña. Vuelve a ser encarcelado en  1968 por colocar otra bandera en Urbasa.

En 1970 se refugia en Lapurdi. Con otros exiliados crea la librería-imprenta Mugalde, que sufre 3 atentados parapoliciales. En 1977 vuelve del exilio y se instala en Uharte. Concejal del PNV y, tras la escisión, de EA. En la actualidad, de Bildu. Inicia su faceta montañera a los 10 años. Notable actividad en escalada, alta montaña y esquí nórdico. En 1966 participa en el récord de profundidad en la sima de San Martín. En 1967, expedición vasca a los Andes. En 1985-89 y 1998-01, presidente de la Federación Navarra de Montaña. En 1992-2005, director de senderismo de la FEDME. En 2004-10 dirige la revista “Caminar”. Desde 2003, vicepresidente de la European Ramblers Association. Desde 1963, colaborador sobre montaña en numerosos medios, entre ellos GARA. Ha publicado 25 libros, sobre todo guías. El último, “Senderos de Euskal Herria” ha sido editado por GARA.

"Yo, sí me avergüenzo del PNV"

Por no defender lo que en otros tiempos hicieron a la juventud por hacer política, en defensa de los ideales de una  causa que sigue siendo la misma en la actualidad. En mi caso entre los años 1965 a 1985, fueron veinte años de activismo político, con detenciones, cárcel y finalmente el exilio, sin que por ello faltara la ayuda del PNV, fuera militante o con cargos del responsabilidad.

Hoy día me avergüenzo del PNV, al ver, tras la prolongada deriva producida desde la llamada transición, sigue fielmente el dictado implacable del gobierno de Madrid en lo que se refiere a la hora de cercenar los impulsos de libertad. Ahora contra los acusados de Segi por hacer política, con unas actuaciones brutales de la ertzantza que está bajo su directa responsabilidad.

Me faltan palabras adecuadas para responder al presidente del PNV, Sr.  Ortuzar, cuando critica que EH Bildu se está preocupando demasiado por los presos, como si fuera algo normal dejar pasar el tiempo A que espera, cuando tiene en sus manos posibles soluciones para que el conflicto vaya por un cauce resolutivo.

Me avergüenzo del PNV finalmente por su intereses políticos que miran a Madrid, su parsimonia en el día a día, donde no hay garra y la falta de altura para tomar decisiones históricas como las que lideraron en otros tiempos los Agirre, Irujo o Garaikoetxea."

Juan Mari Feliu Dord
DNI 15.701.183-A






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lunes, 30 de septiembre de 2013

«Kontuz con la Velocidad»

El tango colaboracionista del PNV, ese que por cada paso hacia adelante ejecuta dos de lado y otro para atrás.

Aquí lo que nos comparte Gara con respecto a lo sucedido durante el Alderdi Eguna:


Ion Salgado

El lehendakari, Iñigo Urkullu, y el presidente del EBB, Andoni Ortuzar, defendieron ayer el derecho a decidir de la ciudadanía vasca. Los dos principales protagonistas del Alderdi Eguna del PNV, celebrado en las campas de Foronda, reclamaron el reconocimiento de la nación vasca en Europa y aseguraron que el destino de «Euskadi lo vamos a decidir en Euskadi».

Ante miles de afiliados y simpatizantes, Urkullu, que compareció ante los presentes tras escuchar la intervención de Amets Arrospide (EGI), destacó que el objetivo de la formación jeltzale es crear una nueva nación en Europa. Una «Euskadi nación europea» que, según explicó el inquilino de Ajuria Enea, surgirá del acuerdo entre diferentes. «Nadie nos va a arrebatar nuestro destino -añadió-. Sabemos que nos corresponde acordar el camino. Nos corresponde pactar. Nos corresponde decidir. Ese es nuestro camino».

Esta idea, recibida con agrado por los congregados junto al aeropuerto alavés, fue desarrollada con posterioridad por Ortuzar, que criticó a Madrid por no querer escuchar las legítimas reclamaciones de la ciudadanía vasca y catalana. «España no se entera, o no se quiere enterar, de que aquí hay una sociedad que quiere ejercer un derecho básico y fundamental: su derecho a elegir su destino, su derecho a ser lo que sus ciudadanos quieran ser. Libre y democráticamente. ¿Qué hay de malo?», preguntó el líder jelkide, que cargó contra «un Estado caduco que se cae de maduro, que cada vez pinta menos en Europa».

En este sentido, lanzó un mensaje a quienes ponen en duda la continuidad de la naciones sin Estado en el seno de la Unión Europea si estas logran su independencia, en alusión al comisario de Competencia, Joaquín Almunia: «Que les quede clara una cosa a los que amenazan con expulsarnos: somos Europa, Europa es nuestra casa y nada ni nadie hará que dejemos de ser europeos, de ser una nación en Europa».

Asimismo, subrayó que «Euskadi» es un «pueblo que siempre ha creído en Europa y nos gustaría tener todavía más Europa. No esta Europa del mercado y la prima de riesgo, sino una Europa social, espacio de progreso, bienestar y justicia, para sus pueblos y su ciudadanía».

«Kontuz con la velocidad»

Esas palabras encendieron al público, que gritó a favor de la independencia. Pero a continuación Ortuzar calmó los ánimos cuando comenzó a hablar de los tiempos, ya que, a su parecer, «el autogobierno, conseguir la libertad nacional, no es una carrera». «No competimos con nadie por llegar antes. Respetamos todos los caminos, pero nosotros tenemos el nuestro», señaló, sin establecer plazos para desarrollar el derecho a decidir de la ciudadanía vasca, tal como han hecho ya en Escocia y en Catalunya.

«La velocidad embriaga y es fácil dejarse llevar por esa sensación de volar, de facilidad, de que todo es posible. Pero el exceso de velocidad lleva a veces a la pérdida de control. Y la pérdida de control puede derivar en un accidente con consecuencias irreparables. Así que... kontuz con la velocidad», advirtió antes de anunciar que el PNV, fundado hace más de un siglo como partido independentista, realizará el camino hacía la soberanía a su ritmo, «con nuestro camino, pero seguros».

El líder de lo que él mismo denominó «el Partido», como si no existieran más formaciones políticas en Euskal Herria, garantizó a sus simpatizantes el reconocimiento de la nación vasca. «Ni los peajes que quiere imponer la izquierda abertzale ni la barrera bajada con la que siempre nos amenaza el PP van a impedir que hagamos este viaje. Lo vamos hacer. Y vamos a llegar sanos y salvos», manifestó.

Al abrigo del PSE

Pese a que Ortuzar insistió en que el PNV camina solo hacia la soberanía, sus palabras dejaron entrever su cercanía al PSE. Según relató, el acuerdo fiscal suscrito entre ambos partidos, «positivo y abierto» a juicio de Urkullu, «es bueno para las personas y ayuda a crear empleo y a reactivar la economía. Por eso hemos firmado este acuerdo. Porque no hay mejor construcción nacional, porque no hay una forma más eficaz de hacer nación que ayudar a salir adelante a las personas».

Tras defender las bondades de dicho pacto, Ortuzar se refirió a la última propuesta de EH Bildu, que el sábado tendió la mano al PNV para «sostener» a un Gobierno que tome compromisos «claros y concisos» para recorrer la vía de la soberanía desde el Parlamento de Gasteiz. Una «vía vasca» que no comparte el presidente del PNV. «Ahora salen los que Bildu con la vía vasca. ¡Hace falta tener cara dura! Nos hablan de vía vasca los que se han opuesto a todas las vías, autovías y autopistas de este país», para añadir, llegando al ridículo, que se ha opuesto «hasta a la construcción de caminos vecinales».

«Lo que no pueden pretender es convertirse ni en el ingeniero de la obra -en referencia a la futura independencia- ni en el chófer del autobús. Su carretera está sin asfaltar y tienen averiado el GPS», prosiguió el responsable del EBB, que menospreció a EH Bildu al destacar que «su vía es estrecha, se trata de abertzales de vía estrecha».
Urkullu reparte responsabilidades entre ETA, el Gobierno español y su propio Ejecutivo

Iñigo Urkullu asumió que el cese definitivo decretado por ETA hace casi dos años ha abierto «un tiempo de esperanza». Un «tiempo histórico de oportunidad para la paz» en el que todos los agentes implicados deben actuar con responsabilidad, puntualizó durante su discurso. «Responsabilidad de ETA es iniciar ya el proceso de desarme y final definitivo. Hablar y hacer lo que tiene que hacer, y no más. Responsabilidad del Gobierno español es modificar la política penitenciaria. Y responsabilidad del Gobierno Vasco es, entre otras cosas, ayudar a impulsar un proceso de normalización y convivencia», dijo el lehendakari.

En su opinión, la normalización de la convivencia pasa por «curar la heridas del pasado, por favorecer una sociedad sana, sin trincheras y sin 'mundos parte'». Y dijo que ese es el objetivo del Plan de Paz y Convivencia que ha presentado para su debate en el Parlamento de Gasteiz.

Los jeltzales no llenan las campas de Foronda

Las campas de Foronda no se llenaron para escuchar los discursos del lehendakari del Gobierno de Lakua y del presidente del Euzkadi Buru Batzar. Pese a que, como era de esperar, la celebración del Alderdi Eguna reunió a miles de militantes y afiliados junto al aeropuerto gasteiztarra, estos no fueron suficientes para cerrar todos los huecos vacíos, visibles tanto en las zona de las txosnas como en los aparcamientos.

El público -entre el que se encontraban dos exlehendakaris, José Antonio Ardanza y Juan José Ibarretxe- estaba formado, en gran parte, por los integrantes de las agrupaciones locales del PNV, que a partir de las 11.00 desfilaron por el recinto. Además, al Alderdi Eguna asistieron representantes de Convergència i Unió, de BNG, de Compromiso por Galiza, de Coalición Canaria y del Parti Breton, entre otras formaciones.






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