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domingo, 18 de noviembre de 2018

CAV y la Protección de Niños Migrantes

Así como irrumpió en los medios de comunicación el tema de los refugiados de Siria se ha casi que esfumado.

Por eso mismo hemos recurrido a esta nota en Deia para resaltar la necesidad de seguir atentos al tema:


Una delegación vasca finalizó ayer una visita a los programas para refugiados en la península mediterránea

Una delegación compuesta por representantes de la oficina de Save the Children en Euskadi, la directora de Derechos Humanos del Gobierno vasco, Monika Hernando, y miembros del intergrupo Por la defensa de los derechos de las personas migrantes y refugiadas del Parlamento Vasco visitó recientemente en Serbia el proyecto Protección de niños y niñas migrantes en los Balcanes, financiado por el Ejecutivo vasco y ejecutado por Save the Children.

Según informó la ONG, el viaje se desarrolló entre el pasado lunes y ayer, y tuvo a Belgrado, Bogovadja (Serbia) y Bihac (Bosnia y Herzegovina) como principales puntos de visita. Save the Children explicó que su misión es “impulsar avances significativos en la manera en la que el mundo trata a los niños y niñas, con el fin de generar cambios, inmediatos y duraderos en sus vidas”.

“Huyen por necesidad”

“Los niños refugiados no huyen de sus países de origen por capricho. Lo hacen por necesidad escapando de la miseria, la pobreza y la violencia que subyace de una guerra como la de Siria, pero también de otros conflictos”, señaló la directora de Save the Children en Euskadi, Eva Silván.

La ruta de los Balcanes está sujeta a cambios, dependiendo de las condiciones, pero involucra a varios países como Grecia, la antigua república yugoslava de Macedonia, Serbia, Croacia, Hungría, así como Bulgaria, Rumanía, Albania o Kosovo. Silvan indicó que la mayoría de los niños refugiados que realizan está ruta “son invisibles, y con frecuencia evitan los sistemas oficiales de apoyo”, de forma que “permanecen ajenos al sistema y corren mayor riesgo de caer en manos de contrabandistas y traficantes, pero incluso pueden sufrir vulneraciones bajo tutela estatal, ya que en muchos casos son sistemas débiles y poco especializados”.

Por ello, el Gobierno vasco, a través de su Secretaría de Paz y Convivencia, financia el proyecto Protección de niños y niñas migrantes en los Balcanes a través del cual se busca garantizar que los niños refugiados y sus familias ejerzan “su derecho a la dignidad, la protección y la asistencia humanitaria”. En ocho meses, el proyecto pretende llegar a 1.500 niños, de los cuales 750 son menores no acompañados y 100 adultos. “Los flujos migratorios que tienen su inicio en oriente medio y atraviesan los Balcanes, tienen su influencia en Euskadi, tal y como hemos podido comprobar especialmente este verano con la llegada de un mayor número de personas migrantes y refugiadas a nuestras capitales. Las instituciones tenemos que dar respuesta a esta situación”, apuntó Monika Hernando.






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lunes, 9 de enero de 2017

SOS Refugiados de EH a Grecia

Allí donde exista una causa internacionalista usted está destinado a encontrar solidarios vascos.


Así pues, nos complace compartir este reportaje publicado en Naiz:


Estamos en un pabellón del polígono industrial de Hernani. Docenas de cajas repletas de productos alimentarios se acumulan aquí y media docena de voluntarios las cargan en palés para trasladarlas hasta una gran furgoneta en la que son ordenadas de manera que el espacio se aproveche lo mejor posible. Estos alimentos y esta furgoneta son el fruto de una campaña lanzada por SOS Refugiados para ayudar a los miles de refugiados que se encuentran atrapados en Grecia.

Gotzon Aranburu

Las iniciativas de ayuda a los cerca de sesenta mil refugiados sirios, iraquíes, kurdos… que se encuentran «varados» en Grecia se están multiplicando. Hay quien intenta sacarlos de territorio griego y trasladarlos a otros países europeos, como hiceran recientemente Mikel Zuloaga y Begoña Huarte, hay oenegés centradas en prestar asistencia médica o mejorar las condiciones de habitabilidad de los campos de refugiados, y hay organizaciones que ponen todo su esfuerzo en proporcionar alimentos a estos niños, mujeres y hombres atrapados en un país desde el que se les impide seguir viaje o retroceder.

Kepa Alvarez, miembro de SOS Refugiados Hernani, es la persona en cuya cabeza surgió la idea de comprar una gran furgoneta que permitiera el reparto de alimentos a refugiados en Grecia. Por su actividad profesional, sabe mucho de logística, y cuando vió el panorama en Elliniko –el pabellón de baloncesto en que se jugó la final de los Juegos Olímpicos de 2004 y es ahora centro de recepción de ayuda internacional para los refugiados– puso inmediatamente manos a la obra. En pocas palabras, en Elliniko se acumulan ahora mismo toneladas y toneladas de alimentos, ropa, calzado, material escolar… que no salen hacia su destino final, los campos y «squats» de refugiados.

El propio Kepa, mediante una grabación con su móvil en Elliniko, mostró que el «tapón» que se produce en este enorme pabellón se debe a la carencia de una furgoneta adecuada para sacar el material hacia los campos, y es que el vehículo del que disponen ahora mismo es de muy poca capacidad y solo puede transportar una mínima parte del mismo. Ni corto ni perezoso, Alvarez buscó en toda Europa una furgoneta que fuera grande, fiable y asequible, y la encontró en Hannover, una hermosa Mercedes. «Me vine a Hernani, y con mi amigo Joxi salimos enseguida a Alemania, a hacernos cargo del vehículo. Pero en vez de bajar de seguido a Grecia, con la furgoneta vacía, pensamos que era buena idea llenarla de alimentos en Hernani y marchar después» nos cuenta mientras escribe y adhiere etiquetas en inglés en las cajas ya cerradas. Tampoco paran Karmele, Koro, Joxi, Roxi y Pedro, los demás voluntarios que se han acercado hoy al pabellón.

Dicho y hecho. Durante el pasado diciembre, SOS Refugiados Hernani lanzó una campaña de recogida de alimentos en la localidad, centrando la petición especialmente en la leche en polvo para bebés, una de las principales carencias de los refugiados en Grecia. Y es que son muchas las mujeres que han llegado embarazadas o con niños de meses a Europa procedentes de las zonas en conflicto, y muchas de ellas jóvenes que no son capaces de amamantar a los bebés, entre otros motivos porque el estrés provocado por la guerra y por las condiciones del éxodo hacen que su cuerpo no produzca leche materna. Kepa vio esto con sus propios ojos y decidió que había que intentar mejorar la dramática situación de estos niños, las víctimas más desvalidas e inocentes de toda esta situación.

«He comprobado que cuando inicias una acción solidaria los planetas se alinean. Quiero decir que le das a mucha gente la posibilidad de sacar todo lo bueno que tiene dentro; las ayudas te llegan de todas partes. Desde la anciana con una pensión exigua que te viene con una lata de leche en su carrito de la compra hasta el banco que aporta una suma generosa para iniciar la recogida de fondos para comprar la furgoneta, pasando por todos los vecinos que han comprado los productos que pedimos y nos los han traido a Atsegindegi» explica Kepa. Y es que, una vez adelantado el importe de la furgoneta, una cuenta bancaria recoge las aportaciones para sufragar su importe, cubierto ya en el 50%. Afortunadamente, un concesionario guipuzcoano de Mercedes se ha prestado a ponerle cubiertas nuevas, frenos, aceite, rueda de repuesto y hasta el gato, por cero euros, mientras que otra empresa ha efectuado, también gratuitamente, todo el trabajo de rotulación del vehículo, de forma que el nombre de SOS Refugiados Hernani se verá ahora constatemente en las carreteras helenas.

Kepa Alvarez cuenta y no para sobre iniciativas de solidaridad de las que ha sido testigo. Está el caso de dos veinteañeros de Menorca, con conocimientos de electricidad y fontanería –los MacGyver les llamaban– que el pasado noviembre se presentaron en Atenas y compraron centenares de metros de cable eléctrico, además de herramientas y bombillas en un mercadillo callejero, y con la ayuda de un grupo de voluntarios instalaron en una semana la red eléctrica necesaria en un squat, en el que a partir de entonces los refugiados pueden tener luz y encender la calefacción, gracias también a los ochenta radiadores de segunda mano adquiridos por el grupo de Kepa en el mercadillo de Omonia. «Si ves la caras de alegría de los niños sentados en sus alfombras, comiendo su arroz en una habitación caliente…» apunta Kepa.

«Respuesta desbordante»

Sin chovinismos, pero los vascos podemos decir con orgullo que la tercera parte de la fuerza voluntaria de trabajo –y el mismo porcentaje en ayuda material– estatal que actúa en Grecia procede de Euskal Herria. Concretamente en la campaña de Hernani la respuesta ha sido «desbordante, y no solo por parte de los vecinos, sino también que ha llegado desde Bilbao, Ortuella, Orio, La Rioja, Iruñea…», cuenta Kepa, que recuerda el caso de unos chicos de Durango que recaudaron 15.000 euros entre los vecinos de la localidad, aterrizaron en Atenas y destinaron la mitad del dinero a comprar verduras, frutas y pollo, y la otra mitad en pagar a dentistas y oculistas para que hicieran empastes y revisaran la vista de los refugiados, que en grupos de una decena fueron pasando por la consulta médica durante una semana.

A estas horas, la furgoneta de Hernani ya estará aproximándose a Grecia, tras completar el trayecto por carretera y transbordador desde Italia. Allí la recepcionará Pampiraiki, la contraparte griega de los voluntarios vascos y del resto de Europa que ayudan a los refugiados en territorio heleno. Fundada hace cuatro décadas por activistas procedentes de la izquierda, Pampiraki lleva a cabo desde entonces un trabajo continuo de ayuda a los desfavorecidos. Muchos de los squat en los que ahora se alojan migrantes son edificios ocupados por colectivos alternativos griegos, que se echaron a la calle a prestar ayuda humanitaria cuando se produjo la masiva llegada de refugiados en el verano de 2015.

Hace unos días, el eurodiputado vasco Josu Juaristi exponía, con datos, la situación de los refugiados «varados» el sureste del continente europeo, tras el cierre de la ruta balcánica. Entre otras cosas, señalaba Juaristi que «a 30 de noviembre de 2016, según el recuento de IOM (International Organisation of Migration), 75.948 personas migrantes y refugiadas se encontraban ‘atrapadas’ en siete estados europeos, seis de ellos estados miembros de la Unión Europea. El término que las organizaciones internacionales usan es el de ‘varadas’ (stranded), y es ciertamente apropiado. De esas 75.948 personas ‘varadas’ tras el cierre de las fronteras interiores y exteriores europeas, 62.504 están en Grecia, 16.000 de ellas hacinadas en campamentos con capacidad, siendo generosos, para 7.450 personas. El resto están en Bulgaria (6.454), Serbia (5.367), Croacia (639), Hungría (460), Eslovenia (367) y FYROM (157). La propia Grecia, tras años de nefasta gestión política, financiera y económica, estaba en situación de crisis humanitaria antes de la llegada de Syriza al Gobierno, y la coalición de izquierdas no ha sabido o no ha podido enfrentarse con éxito a la Troika ni al resto de socios en el Consejo de Ministros de la UE. No dispone, por lo tanto, de recursos ni capacidad para enfrentarse por sí sola a esta situación».

Preocupante la situación de los menores

Especialmente preocupante es la situación de los menores, fácil presa de las redes de traficantes, de las drogas y de la prostitución. Muchos menores migrantes –se estima que entre el 7% y el 10% de esos 62.504 refugiados son menores no acompañados– deambulan por las calles, poniéndose en situación de riesgo. Cada vez más voces alertan del aumento de la prostitución callejera por parte de estos menores, de cuya situación desesperada y ansias de abandonar Grecia –para lo cual necesitan el dinero que exigen las mafias– se aprovechan clientes sin escrúpulos. Estos chicos y chicas carecen de papeles, lo que aumenta exponencialmente su indefensión. La Oficina Europea de Policía (Europol) indicaba a principios del año pasado que unos 10.000 niños refugiados habían desaparecido al poco de poner pie en el continente.






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miércoles, 28 de diciembre de 2016

Perforando el Muro Europeo

Esta crónica publicada en la página Píkara nos recuerda a la saga de Florentino Goikoetxea y tantas otras que durante la Segunda Guerra Mundial cruzaban día con día la muga entre Iparralde y Hegoalde para poner a salvo a quienes eran perseguidas por el Nazismo, actividad por la que muchas de ellas fueron detenidas y entregadas a la Gestapo.

Y mientras la mayoría son indiferentes, mientras algunas se indignan y terminan por no hacer nada, otras actúan en congruencia con sus principios y sus ideales.

Lean ustedes:


La noche del 27 al 28 de diciembre, dos activistas vascas han sido detenidas en el puerto de Igoumenitsa (norte de Grecia) cuando intentaban acceder a un ferry con destino Italia en compañía de 8 refugiados que iban en un compartimento oculto de una autocaravana. Entre las refugiadas iba Natasha, una chica trans que ha sufrido varias agresiones por serlo y diversos jóvenes de nacionalidad siria, afgana e iraní. El viaje se enmarca en una campaña de desobediencia civil financiada por varios colectivos de Euskal Herria.

Hibai Arbide Aza / Grecia

Estoy en un bar junto al puerto de Igoumenitsa. Faltan dos horas cuarenta y cinco minutos para que la autocaravana entre en él. Estoy solo. En la autocaravana viajan Mikel Zuloaga, Begoña Huarte y ocho refugiados. Bego y Mikel han venido a Grecia para ayudarles a pasar la frontera. El dinero lo han puesto diferentes colectivos y personas solidarias. Van a intentar llegar desde Grecia al País Vasco. Abro el ordenador y empiezo a redactar este texto para matar el rato y los nervios. Tengo muchas ganas de que salga bien. Quiero contar en primera persona que es posible cruzar ilegalmente un montón de fronteras.

Mikel y Bego no sólo están convencidos de hacerlo sino que quieren que sea una acción pública. Las pertenencias personales de los viajeros no van con ellos para que, en un eventual registro del vehículo, la policía no sospeche cuánta gente viaja en él. A la hora convenida voy a verles pasar. Estaré cerca de ellas sin comunicarnos en ningún momento. Si todo va bien, avisaré a la gente que les espera de que no ha habido problemas. Tengo una lista de las personas a las que tengo que avisar si les detienen: amigas, abogada, colectivos y partidos que van a apoyar, prensa. Bego y Mikel han grabado un vídeo explicando los motivos y reivindicando el viaje como un ejercicio de desobediencia civil que será enviado a las teles si son arrestadas. Todo saldrá bien, me digo mientras pido otra cerveza. Vamos.

La preparación

Entre las personas que van a viajar hay una chica afgana embarazada de seis meses. También está Natasha, una mujer trans que, por serlo, ha sufrido todo tipo de vejaciones en el viaje desde que hace casi un año partió de Pakistán. Jóvenes de Siria, Irak, Afganistán, Irán. Hablan diferentes lenguas pero deberán estar muchas horas apretados en absoluto silencio. Son unos pocos de los 62.784 refugiados que no pueden salir de Grecia desde que la Unión Europea decidiera cerrar la ‘Ruta de los Balcanes’ el pasado febrero. Están hartas de esperar en campos de refugiados a que la Unión Europea cumpla sus compromisos de reubicación. Hartos de esperar a que Europa respete el derecho internacional y dé protección a quien escapa de las guerras.

Están en una casa repasando el plan. Si hay dudas hay que plantearlas ahora. Mañana todo tiene que estar claro. Sobre un mapa se señalan los puntos rojos -los lugares que, a priori, parecen más peligrosos-. Debido a los últimos atentados y al Estado De Emergencia en Francia, en Europa cada vez hay más controles fronterizos. Van a ir por carretera hasta Igoumenitsa, allí en un ferry hasta Brindisi y desde allí por carretera hasta cerca de Bilbao. Un coche va a hacer de lanzadera, irá varios kilómetros por delante del grupo para avisar de si hay controles policiales.

Los refugiados no tienen muy claro dónde queda el País Vasco; la mayoría quiere ir a Alemania. Están contentas porque, al menos, saldrán por fin de Grecia. Tengo ganas de conocer sus historias. De preguntarles por qué están aquí, cómo imaginan su futuro, si tienen miedo del viaje. Me gustaría saber qué piensan de las solidarias que se arriesgan a penas muy altas de cárcel por ayudarles de manera desinteresada. No hay tiempo para eso; deben repasar otra vez los detalles del viaje. Les piden por favor que, si les detienen, le digan a la policía del país que sea que nadie está haciendo esto por dinero.

Les muestran el cubículo donde van a estar mientras cruzan los ‘puntos rojos’. Han habilitado la bodega de la autocaravana con colchones y la han tapado para que no parezca una bodega. Tiene dos metros de ancho por metro treinta de largo. Una ventanita con una rejilla para que entre bien el aire. La chica embarazada no lo ve claro. Pide disculpas y se retira del plan junto a su marido. Uno de los chicos comienza a sudar y a temblar en cuanto entra. Tiene claustrofobia, lo va a pasar realmente mal. Decide no viajar. Hay tres candidatos para ocupar sus puestos; hay que informarles del plan rápidamente. Salen en pocas horas.

Hace unos meses, Mikel me dijo que estaba cansado de esperar a que las declaraciones se conviertan en realidad. “Los ayuntamientos, organizaciones, partidos y colectivos que decimos refugees welcome tenemos que pasar a la acción”, sentenció, “ya hay mucha gente que está ayudando a gente a pasar las fronteras pero yo creo que hay que hacerlo a mayor escala y público. Si los Estados no respetan los Derechos Humanos, la desobediencia civil para garantizaros no sólo es legítima sino totalmente necesaria”.

Me pregunta si lo veo factible. “Si quieres te cuento los detalles”, dice. Prefiero no saberlos. Prefiero que los sepan sólo las personas que lo van a hacer.

Me pregunto a mí mismo si me atrevería. Me da un poco de miedo. Me acuerdo de Ahmad Belal, que a sus doce años nos contó la paliza que le dieron a sus padres y sus amigos cuando intentaron, sin éxito, entrar en la Antigua República Yugoslava de Macedonia (ARYM). Me acuerdo de Tahir, que en el campo de refugiados de Subótica, en Serbia, nos explicaba la cantidad de veces que ha intentado saltar la valla de Hungría; la misma cantidad de veces que la policía húngara le ha lanzado a sus perros y le ha hostiado para que se le quiten las ganas de volver. Me acuerdo de Juhina, que llorando tras ser desalojada de Idomeni nos decía “no hemos escapado de la guerra en Siria y venido a Europa para vivir en un campamento, sólo queremos una vida normal”. Recuerdo los miles de euros que piden por viajar desde Grecia a Italia en barco en condiciones peores. Llevo más de un año viendo y relatando la situación de los refugiados en Grecia. Siento la necesidad de hacer algo más. Creo que sí lo haría.

La detención

Estoy en la cola para subir al ferry. Una señora rumana muy simpática me pregunta a qué hora llegará el barco. Charlamos un rato en italiano. Me cuenta que vive en Brindisi desde hace trece años y que, igual que un montón de rumanos y búlgaros, trabaja en la agricultura. En la cola sólo se oye rumano, búlgaro y serbio. Nada de griego ni italiano. Falta menos de media hora para la hora de partida y la autocaravana no está en la cola. “In tanto arriva la nave io mi faccio un giretto” le digo a mi nueva amiga. Junto a la entrada veo la autocaravana parada con un montón de policías de paisano alrededor. No puede ser. Me acerco mientras hablo por teléfono, como si hablar por teléfono me hiciera invisible para la policía. Estúpidos nervios. Son ellas, no hay duda. Los secretas custodian al grupo de refugiados. Dos polis con uniforme de camuflaje y metralleta vigilan a Bego y Mikel. No quiero creer lo que veo. Me acerco un poco más, veo a Natasha salir la última de la furgoneta. No hay duda. Les han detenido a todas.

No me subo al barco. Llamo a un amigo que conoce a una abogada en Igoumenitsa. Menos mal que está despierta. Viene a buscarme. Estoy tan nervioso que me cuesta entender el griego. Vamos a la comisaría del puerto. Aviso a las compañeras de Mikel y Bego que no se pueden creer lo que les digo. No sé si están más tristes o cabreadas. En la comisaría, los policías amenazan con detenerme a mí también. La abogada pregunta bajo qué acusación y con qué pruebas. Falsa alarma.

Bego y Mikel están serenos. Incluso sonríen cuando nos ven. La abogada les prepara para lo peor. Van a ser acusados de tráfico de seres humanos, un delito castigado con penas de prisión muy altas en Grecia. Puede que el juez dicte orden de prisión provisional aduciendo que hay riesgo de fuga porque no son griegos. Es probable que haya condena porque las pruebas son abrumadoras.

Mikel y Bego escuchan lo que dice la abogada con toda tranquilidad. “No somos traficantes. No hacemos esto por dinero. Lo hacemos porque los Estados de la Unión Europea no respetan los Derechos Humanos. Nuestra motivación es política. No tenemos miedo y estamos dispuestos a asumir las consecuencias de un acto que nos parece absolutamente legítimo. Le vamos a decir eso al juez” dicen con absoluta calma.

La abogada dice que los refugiados no han cometido ningún delito y lo más probable es que vuelvan a Atenas tras pasar 24 horas en el calabozo. Eso nos tranquiliza a todas. Son los verdaderos protagonistas de esta situación.

Antes de irme, Mikel me recuerda algo que ya habíamos hablado antes. “Deja claro que no somos héroes. Somos personas normales que hacen -o intentan hacer- lo que está a su alcance ante una injusticia evidente. Lo único que me da miedo de verdad es hacer el notas” insiste “no queremos ningún show, ningún recibimiento en el aeropuerto cuando lleguemos ni nada así. Lo único que queremos es que, de una santa vez, empecemos a desobedecer de manera masiva estas fronteras criminales”.

ACTUALIZACIÓN: Seis de las ocho refugiadas detenidas -entre ellas Natasha- han sido puestas en libertad a primera hora de la mañana. Los otros dos refugiados están tramitando su petición de asilo en Grecia, por lo que la detención se alargará unas horas más. La fiscalía considera que los refugiados no han cometido ningún delito. Bego y Mikel pasarán a disposición judicial a lo largo del día 28 de diciembre.








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sábado, 4 de junio de 2016

Sobrevivir Idomeni

Continuamos dando denunciando las condiciones en las que sobreviven los refugiados del norte de África y el Oriente Medio a las puertas de la grandiosa Europa.

Para ello, les compartimos este artículo publicado en la página oficial de la Euskal Herriko Unibertsitatea:
Idomeni, ansias de libertad

Jordi Campàs, a la vuelta de Grecia, destaca los valores de solidaridad y generosidad de las personas refugiadas
"La mente sigue allí". Jordi Campàs, responsable de investigación cooperativa de la Fundación Euskampus, intenta recomponerse tras su paso por el campo de Idomeni, "un ejemplo de solidaridad, generosidad y hospitalidad, por parte de las 8.000 personas refugiadas que han vivido en tiendas de campaña (a veces destrozadas por el viento), que han pisado el lodazal en que se convertía el suelo tras una lluvia, que han construido espacios de convivencia encima de las vías de un tren o en los terrenos de una gasolinera y que, ahora, se encuentran distribuidos en campamentos militares, viviendo en pisos de alquiler los que pueden, o bien desperdigados junto a las fronteras de Macedonia, para emprender la búsqueda de su sueño reunirse con su familia en Alemania o estudiar informática en Londres".

Jordi Campàs decidió viajar a Grecia "por solidaridad y por la indignación que me ha producido la respuesta que Europa está dando a la situación de las personas refugiadas y el trato que soporta la propia Grecia. Este es un problema de la Unión Europea, no de Grecia, –enfatiza-; y es una vergüenza". Pero su decisión también fue personal, porque "quería predicar con el ejemplo ante mi hija de 9 años, a la que quiero educar en valores. Cuando aceptó que su aita se iba para estar con otros niños y niñas, me dio los cinco euros que tenía en ese momento para repartirlos en Idomeni."

Así, con los cinco euros de su hija y los otros 5.000 euros que había recaudado a través de las redes sociales en algo más una semana, Jordi Campàs llegó el 16 de mayo a Idomeni para trabajar junto con la Asociación de Voluntarios de Galdakao. Tenía muy claro, y así se comprometió con las personas y asociaciones que donaron recursos económicos, que "el dinero iría destinado en su totalidad a ayudar a las personas, a las familias que vivían en el campamento". Por ello, ha concedido ‘préstamos', ha pagado ‘sueldos' y ha apadrinado. Pero antes, había que reconocer el terreno, conocer la situación, detectar las personas. "Han sido quince días intensos, desgarradores".

Campamento de Idomeni

Al llegar al campamento, que había nacido de manera espontánea en Idomeni, "las primeras imágenes fueron impactantes". Se encontró con 8.000 personas refugiadas (sirias, iraquís, afganas), de ellas 4.500 niños y niñas, que habían sido capaces de auto-organizarse y que habían creado pequeños comercios.

«Se necesita más voluntariado y menos voluntarismo»

Y junto a ellas, las ONG. "Las grandes como Médicos Sin Fronteras con un despliegue muy importante, y las pequeñas con sus proyectos concretos. Pero, a pesar de la cantidad de proyectos y asociaciones, faltaba coordinación entre ellas, faltaba red para ser más eficaz y eficiente. Además, -matiza- se confunde voluntarismo con voluntariado, y las actuaciones sobre el terreno precisan de un trabajo más organizado o más profesional. Han llegado toneladas de ropa en cajas de diferente tamaño, con albaranes que no correspondían, y que han supuesto una pérdida de tiempo y dinero, porque había que organizar antes de repartir". Pero Campàs lleva más lejos su reflexión y se muestra un punto crítico con la búsqueda de visibilidad de algunas ONG por la necesidad de recaudar dinero.

 Pero a pesar de la ausencia de red, Maika, voluntaria de Madrid con muchos meses de experiencia a sus espaldas, y Álvaro Saiz¸ de la Asociación de Galdakao, que llevaba dos meses en Idomeni, ejercieron de cicerone con Jordi Campàs. Junto a ellos, salvó los obstáculos que se les presentaban para poder entrar con comida en el campamento, ya que no llegaban a tener los permisos que exigía la policía griega. "En este sentido, la policía ha hecho su trabajo y, cuando vas allí, hay que ir a ayudar, no a molestar. Hay muchas personas que acuden con ideas y prejuicios que interfieren el objetivo fundamental: mejorar las condiciones de vida de los refugiados, no discutir con la policía".

El trabajo en Idomeni

Durante los quince días que ha estado en Grecia, Jordi Campàs, junto con los miembros de la Asociación de Galdakao, ha montado tiendas de campaña que sustituían a las destruidas por el viento, ha metido un camión con 2.400 kilos de potitos después ocho horas intentando entrar sin permisos. Ha distribuido, de noche, bolsas de comida. Sobre la marcha ha detectado las situaciones que precisaban más atención con la ayuda de los propios refugiados. "Me sorprende la generosidad y solidaridad con la que viven y con ellos aprendes que el individualismo y la desconfianza de nuestra cultura no son la forma de convivir".

«Idomeni no era justo ni sostenible»

Pero Jordi Campàs también ha distribuido el dinero recogido antes de partir. Por ejemplo, Mohammad, ingeniero aeronáutico, y Siwar, un joven sirio de origen kurdo que quiere estudiar informática en Londres, recibieron un crédito cada uno de 200€ con el compromiso de devolverlo, cuando puedan, con un 10% de interés. Y, cuando lo devuelvan, se volverá a invertir en otra persona refugiada. "Así se generan ruedas para empoderar a las propias personas refugiadas y corresponsabilizarse en la ayuda de otras". También, ha apadrinado a Ahmed de 6 años y a su madre Fatma con 200€. Le ha pagado un ‘sueldo' de 400€ a Nushin, que ejercía de traductor en el hospital de campaña de Bomberos en Acción. La familia de Nushin quiere reunirse con su hermano pequeño, enfermo de cáncer, que se encuentra en Alemania. Y la ONG danesa ‘Team Humanity' ha recibido 2.000€ para habilitar dentro de uno de los campamentos militares para refugiados una escuela, jardín de infancia y un campo fútbol. Jordi Campàs, también quiere destacar que "todas estas tareas fueron posibles gracias al trabajo que, desde Leioa, Igor Campillo y Susana Sánchez-Gil, de la Fundación Euskampus, hicieron en relación con la gestión económica."

El fin de la esperanza

Durante su estancia, Jordi Campàs vivió en primera persona el desalojo del campamento. "Idomeni era un problema porque estaba ubicado sobre las vías del tren que comunica, el norte con el sur, eje económico y mercantil fundamental para el país. Es una situación insostenible e injusta para Grecia". Por ello, habilitar campamentos militares parecía una opción que, además, podía asegurar unas condiciones dignas de salubridad y mejora que en Idomeni no se estaban dando.

El 23 de mayo se produjo el desalojo. De madrugada salieron las ONG. Por la mañana, las personas refugiadas. "Fue un desalojo pacífico y muy triste. Las personas, que habían acampado de forma espontánea, se aferraban a la esperanza de pasar la frontera de Macedonia para lograr sus sueños". Ahora, muchas de esas personas se encuentran desperdigadas por Grecia, algunas comparten pisos de alquiler, otras siguen junto a la frontera de Macedonia con la intención de pasar a Serbia bien por sus propios medios o bien pagando 1.800€ por persona a las mafias. Y unas 3.800 personas están en tres campamentos militares.

«El problema es de la UE, no de Grecia»

En uno de esos campos, Jordi Campàs consiguió entrar, con triquiñuelas, e introducir una silla de ruedas para una niña con discapacidad. "Ha sido descorazonador. No hay mejores condiciones. No ha mejorado la salubridad. Hay 10 baños para 800 personas. Están ubicados en naves industriales abandonadas, semiderruidas, y rodeadas de basura. No disponen de wifi, el único medio para contactar con los familiares que están en otros países. Se ha acabado la auto-organización, la capacidad de iniciativa. No pueden ni cocinar. Las condiciones psicológicas son peores. No hay vida. Están aparcados". En Idomeni, Jordi Campàs había contactado con casos de extrema vulnerabilidad (personas heridas de guerra graves, personas con discapacidades importantes) y en el desalojo se perdió la pista de estas personas, candidatas a ser acogidas por las comunidades autónomas. "Sonia Simón, enfermera de Basauri, y yo comenzamos a patear los campamentos con las fichas médicas, y conseguimos localizar a esos cuatro casos. Ahora queda esperar a que verdaderamente el Ministerio de Asuntos Exteriores dé luz verde para que se puedan acoger a familias, y no solo casos muy puntuales y mediáticos. En ese sentido, el pueblo griego ha demostrado mucha más solidaridad y generosidad que la Unión Europea".

Desde aquí

Jordi Campàs ha vuelto a su trabajo en la Fundación Euskampus. Pero sigue activo con la Asociación de Voluntarios de Galdakao que continúa en Grecia. "Allí tuvimos que visitar oficinas del Ministerio de Interior, hablar con funcionarios para obtener los permisos necesarios y poder entrar en Idomeni. Dos funcionarias, en concreto, nos facilitaron la tramitación, aunque no era su tarea. Ahora tenemos que volver a iniciar los trámites administrativos, porque ahora se trata de  campamentos militares. Y yo, desde la distancia, estoy ayudándoles".

Campàs llegó el martes día 30. "Han sido quince días muy intensos, con risas, con lloros, con caos, con necesidad de tomar decisiones muy rápidamente, parando, pensando, discutiendo. En estos días la vida ha ido muy rápida. Y ahora estoy aquí, con la cabeza y una parte del corazón allí".


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Historias personales de Idomeni GBGE

En este video Javier Sobremazas trata de reflejar la situación de las personas en los campamentos de refugiados, concretamente en Idomeni, mediante las historias personales de las personas que los ocupan contadas por ellas mismas. Gente que quiere volver Siria, cruzar la frontera o solamente que se les respete minimamente.

Alvaro Saiz uno de nuestros voluntarios en el terreno nos explica brevemente la situación de ese tipo de campos.

Musica: Rafael Alvarez - Time is a silent runner



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viernes, 22 de abril de 2016

Solidaridad Vasca en Grecia

La crisis generada por la actitud asumida por los estados europeos ante la migración masiva desde los países del norte de África y del Levante ha hecho necesaria la solidaridad por parte de quienes entienden las dimensiones humanas de lo que acontece.

En ese sentido, les compartimos esta nota publicada por Deia:


Voluntarios vascos reparten comida en los tres campamentos de refugiados no controlados de Grecia, el campo de Idomeni y dos asentamientos "satélite" recientemente formados en surtidores de gasolineras.

El grupo de cinco voluntarios que partió de Bilbao al país heleno en un camión y una furgoneta hace quince días, transportó cuatro mil kilos de alimentos, que reparten entre los refugiados asentados en esta zona.

Álvaro Saiz, fundador de la Asociación Humanitaria de Voluntarios de Galdakao (GBGE) e integrante del grupo, ha relatado a EFE su experiencia en la frontera grecomacedonia.

Según ha indicado, estas dos estaciones de servicio no cuentan con presencia fija establecida desde que se fue Médicos Sin Fronteras (MSF) y albergan a alrededor de 2.000 personas, quienes, sin infraestructura alguna, "comen latas o lo que pueden".

Pese a la "eternidad" con la que discurre el tiempo, la actividad es "nueva" cada día y el ritmo "frenético", ha afirmado.

El cooperante inicia su jornada de repartición y logística a las seis de la mañana, e incapaz de concretar a qué hora finaliza, precisa para ilustrarlo que "consume dos depósitos de gasolina diarios".

Tras "dos semanas que parecen tres meses", y ante "la dureza" del panorama, se ha manifestado "agotado". "Todo el mundo lo está", ha apostillado.

"No es fácil mantener el optimismo, ha llegado a haber hasta 15.000 personas en un mismo sitio, con mucha desesperación, con autobuses y gente que viene y va, a otros campamentos o de vuelta a sus países de origen".

Respecto al campo de Idomeni, es "una bomba de relojería", donde conviven actualmente, "con mucha tensión", alrededor de 9.000 personas, calcula Saiz, entre sirios, kurdos, paquistaníes o iraquíes, cuyas "diferencias étnicas, idiomáticas y motivos migratorios son causa de "muchos roces" entre ellos mismos, "que prefieren, sin embargo, para estar entre su gente, los campos militares, separados por países y etnias".

Pese a que el calor puede llegar a ser "sofocante" por el día, "solo hay cuatro puntos de agua", que si bien pueden incluir 10 chorros, son "muy pocos" para la cantidad de personas que acampan, ha valorado.

"Pero claro, nadie quiere estar aquí, los migrantes ven esto como un paso, y nadie quiere que haya vestigio alguno de permanencia, ni siquiera el gobierno", ha opinado.

Aunque el campo está "cada vez está más organizado, sigue siendo un desastre", ha sostenido.
Saiz cuenta que el desvanecimiento de un hombre dentro del propio campamento anteayer, al que atropellaron accidentadamente, forzó la intervención de la policía griega, cuyo desempeño, junto con el de los militares, "desbordados, excediéndose en su trabajo y muy quemados", el cooperante alaba.

"El gobierno griego bastante hace, el resto de gobiernos están desaparecidos, y el problema es de todos", ha sentenciado.

El voluntario ha subrayado que, si bien hay "inmigrantes económicos que intentan aprovechar el flujo migratorio", la motivación de la mayoría no es esa, son "gente normal, muchos empresarios o arquitectos, muy capaces de hacer las cosas, y que han tenido el dinero suficiente para poder huir de las guerras que asuelan sus respectivos países". "He podido ver hasta buenos relojes", ha confesado.

Mientras existe "mucho hartazgo y prejuicios" entre la población por la situación, los ánimos de los griegos "se sostienen de alguna manera", pues ciertos sectores de su economía como la hostelería y la actividad portuaria del Pireo y Tesalónica "se han reactivado", ha apuntado.

Saiz insiste en que prima la necesidad de dinero para poder continuar la labor y beneficiar también la economía local, cuyas empresas de cáterin, por ejemplo, surten de comida a MSF.

De donar ropa, se necesita sobre todo "lo que te llevarías en verano a un campin en Benidorm (anti-mosquitos, gorras, mudas féminas o chancletas), empieza a hacer calor y esto se va a convertir en un infierno", ha considerado.






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sábado, 2 de abril de 2016

Europa Refuerza la Fortaleza

Les compartimos este reportaje de Gara con respecto al manejo que de la "crisis de los refugiados" se le está dando en Europa, particularmente desde el infame Acuerdo de Ginebra entre Bruselas y Ankara:

La UE comenzará el lunes a aplicar las expulsiones de refugiados

La UE comenzará el lunes a expulsar a refugiados, aunque la deportación de migrantes que considera «económicos» ya está en marcha. Sin embargo, aún no ha aclarado dónde reubicará a los demandantes de asilo que, a cambio, debe acoger desde Turquía. Grecia recordó que todavía no se ha establecido el procedimiento.
Apenas dos semanas después del acuerdo entre la Unión y Europea y Ankara para frenar el paso de inmigrantes y refugiados a suelo comunitario, la Comisión Europea confirmó ayer que los primeros llegados a Grecia serán expulsados el próximo lunes a Turquía. El portavoz comunitario, Alexander Winterstein, confirmó que «ese es el plan, sí. El trabajo está en marcha sobre el terreno» para preparar el inicio del programa de retornos.

Según fuentes europeas, el primer grupo estará integrado por «sirios, afganos y paquistaníes que no han pedido asilo» en Grecia, y que el compromiso entre Ankara y Atenas, «salvo problemas de última hora», supone deportar a 500 personas el lunes. El acuerdo prevé la expulsión a Turquía de cualquier persona llegada irregularmente a Grecia desde el 20 de marzo, incluidos demandantes de asilo sirios. Como contrapartida, los países europeos se comprometen a «reinstalar» en la UE a un sirio por cada deportado, pero con un límite máximo de 72.000 personas. Estas «reinstalaciones» deberían comenzar también el lunes.

El Ejecutivo comunitario reconoció que las devoluciones de inmigrantes «irregulares», considerados de carácter «económico», ya se están produciendo y que lo que dará comienzo el lunes es el sistema bautizado como «uno por uno».

Bruselas ya cuenta con una lista de Estados miembros a los que serán trasladados los primeros refugiados recolocados desde Turquía, pero ha eludido dar detalles sobre ello. Tampoco ha aclarado cuántas personas serán expulsadas el lunes.

Cambios legales pendientes
Grecia, sin embargo, muestra aún cautela sobre el número de personas expulsadas. «Grecia no excluye que el lunes haya el regreso de algunos migrantes, pero el procedimiento debe aún ser estandarizado», indicó una fuente gubernamental.

La Comisión confía en que tanto Atenas como Ankara aprueben los cambios legislativos necesarios para asegurar que el intercambio de inmigrantes se produce con plenas garantías y respeto a los derechos fundamentales

El Gobierno heleno ya presentó al Parlamento las modificaciones y se espera que sean votadas en las próximas horas, mientras las autoridades turcas han asegurado que cumplirán «con los cambios necesarios para aplicar el acuerdo» a tiempo.

El comisario griego de Interior e Inmigración, Dimitris Avramopoulos, tiene previsto viajar ese mismo lunes a Ankara para finalizar los últimos flecos de los acuerdos con Turquía.

Por su parte, el Alto Comisariado para los Refugiados de la ONU (Acnur) afirmó que estará «muy vigilante de que el acceso a los procedimientos de asilo sena respectado y nadie pueda ser reenviado sin haber tenido acceso a este procedimiento».

Según el Gobierno griego, las expulsiones se llevarán a cabo en barcos de la agencia Frontex, en un primer momento hacia el puerto de Dikili, en la costa occidental turca.

El Gobierno griego empieza a desalojar el puerto del Pireo

Las autoridades griegas comenzaron ayer a trasladar a cientos de inmigrantes y refugiados atrapados en el puerto del Pireo, cerca de Atenas, que viven en tiendas de campaña, o directamente al aire libre tapados con mantas. Además, no disponen de suficiente comida y el sistema sanitario es muy pobre. Unas condiciones que en los últimos días han favorecido altercados. Aún permanecen bloqueadas en Grecia 51.000 personas, después de que los países balcánicos cerraran sus fronteras. Alrededor de 11.300 se encuentran en el precario campamento de Idomeni y 6.000 en el puerto del Pireo. Al mediodía, al menos cuatro autobuses salieron en dirección a Kyllini, ciudad portuaria en el oeste de Grecia, en donde serán alojados en un antiguo complejo turístico. Otros serán trasladados a Ioannina y Larissa, en el noroeste y centro del país. La mayoría de los refugiados e inmigrantes que han llegado al Pireo rechaza irse a otras ciudades por miedo a alejarse de la frontera con Macedonia en caso de su reapertura.





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domingo, 20 de marzo de 2016

Bruselas Premia a Erdogan

Le ha salido bien la jugada a Recep Erdogan, su papel de gamberro violento perfectamente puntualizado con el derribo del Su 24 ruso y los ataques terroristas de sus servicios secretos en contra de la población civil e incluso en contra de turistas alemanes, le ha servido para ser premiado por la Unión Europea que, xenófoba, está dispuesta a convertir a la Turquía que exhibe los cuerpos desnudos de las combatientes kurdas, en el campo de concentración más grande del mundo.

Aquí el reportaje al respecto publicado en Gara:

La UE comenzará mañana a expulsar refugiados a Turquía

La Unión Europea comenzará a expulsar desde mañana a los refugiados que lleguen a las islas griegas desde Turquía, mientras se compromete a reinstalar a un solicitante de asilo sirio por cada deportado. El acuerdo alcanzado con la UE fija un límite de 72.000 personas para este plan y deja aún muchas dudas sobre su aplicación.
«No es un muy buen acuerdo, pero estamos obligados. Nadie esta orgulloso, pero no hay alternativa», resumía un diplomático europeo a AFP el acuerdo para deportar a Turquía los refugiados y migrantes que lleguen a Europa. «Era la única opción, no había alternativa. A los que nos critican, que ofrezcan algo mejor. No lo hay», afirmó en el mismo sentido, el primer ministro turco, Ahmet Davutoglu, en una rueda de prensa acompañado por Donald Tusk, y por el jefe de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker.

Davutoglu celebró el acuerdo como un «día histórico» en el acercamiento entre la UE y su país, del que dijo que dará todas las garantías y apoyo a los refugiados. Según el acuerdo, todos los migrantes que lleguen a las islas griegas desde mañana serán reenviados a Turquía y los Veintiocho se comprometen a «reinstalar» en la UE a un sirio desde Turquía por cada uno que expulsen. Pero este plan se limitará a 72.000 personas y, si se excede ese techo, el sistema «uno por uno» será «suspendido». Además, si se observa que el flujo de refugiados desde Turquía no disminuye, el sistema dejará de aplicarse.

3.000 interceptados

Turquía ya ha comenzado a ejercer el rol de policía fronterizo para Europa que le deja este plan y, ayer mismo, su Guardia Costera interceptó a unas 3.000 personas que intentaban llegar a bordo de pateras a la isla griega de Lesbos y las autoridades confirmaron la detención de cientos de solicitantes de asilo.

El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, explicó que, a cambio, la UE acepta acelerar la liberalización de visados para los residentes turcos antes del fin de junio. Aun así, persisten las dudas sobre la concreción de esta medida, ya que esa fecha es más un objetivo que una promesa y está vinculada al cumplimiento de 72 criterios por parte de Ankara.

También se acuerda relanzar las negociaciones de adhesión de Turquía a la UE, abriendo un nuevo capítulo (sobre finanzas y presupuesto) antes del 30 de junio, pero, ante la oposición de Chipre, no se llega a cumplir con las aspiraciones turcas iniciales de activar cinco capítulos.

Igualmente se duplican los 3.000 millones prometidos a Turquía para mejorar la atención a los 2,7 millones de sirios que ya son refugiados en suelo turco. La UE aportaría los otros 3.000 millones siempre que se agote de manera efectiva la cantidad aportada inicialmente.

Bruselas asegura un examen individualizado para cada demandante de asilo y que no habrá ni «expulsiones colectivas», ni «devoluciones en caliente».

Sin embargo, la ONU advirtió del «riesgo de expulsiones colectivas y arbitrarias». «Construir muros, discriminar a las personas o reenviarlas no es una respuesta al problema», insistió el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon.

«Como Dachau»

Pese a la unanimidad presentada por Tusk, algunos líderes europeos utilizaron la política del Gobierno turco hacia la libertad de expresión o hacia la comunidad kurda para justificar sus reticencias. «No está en cuestión vender nuestros valores», afirmó el primer ministro belga, Charles Michel. «Para nosotros, la cuestión de los refugiados no es una cuestión de regateo, sino una cuestión de valores humanitarios, así como de valores europeos», replicó Davutoglu.

Desde comienzos de año, más de 143.000 personas han llegado a Grecia hacia Turquía. Pero el cierre de la ruta de los Balcanes ha dejado bloqueados a 46.000 de ellas en condiciones miserables en suelo heleno. «Es como un Dachau de los tiempos modernos, el resultado de la lógica de fronteras cerradas», lamentó el ministro griego del Interior, Panagoitis Kouroublis, al visitar Idomeni, el puesto fronterizo donde miles de personas esperan aún, viviendo sobre el barro y los charcos, que se abra el paso a Macedonia.

Algunos no han aguantado más y han aceptado trasladarse a Atenas pero muchos prometen que no se moverán. «No queremos que nadie decida a qué país iremos, qué haremos y cómo nos moveremos», afirmaba Bahjat Saris, un sirio de 21 años natural de Damasco.

«No les importamos. No tengo nada que perder y me quedaré aquí sin importar el tiempo que pase», criticaba Gienat al- Halil, una viuda de Alepo, que espera poder reunirse con sus dos hijos, de 14 y 20 años, en Alemania. «El acuerdo es muy negativo para nosotros, pero no tengo elección. Me quedaré aquí», coincidía Hussam, de 39 años, procedente de Homs.

El pacto alcanzado ayer no aclara la situación de estos miles de refugiados que se encuentran en territorio heleno. El primer ministro griego, Alexis Tsipras, les pidió que lo abandonen y acepten el traslado a los centros de recepción. Además, reclamó aplicar «lo antes posible» el acuerdo y que los estados miembros le envíen 2.300 expertos para ayudarle a gestionar todo el proceso.

«Nos espera un trabajo hercúleo, especialmente a Grecia», admitió Juncker, que prevé que serán necesarios 4.000 efectivos que para llevar a cabo el plan.

Amnistía Internacional calificó el acuerdo como un «golpe histórico» contra los derechos humanos e Intermon Oxfam opinó que los Veintiocho han acordado «seguir adelante con su estrategia de mercadeo» de personas a cambio de concesiones políticas. También Médicos Sin Fronteras lo consideró «cruel» y «cínico».

Libia puede convertirse en otra puerta de entrada

Miles de migrantes procedentes de Libia han sido rescatados desde el martes en el sur del Mediterráneo, lo que hace temer un nuevo frente en la crisis migratoria. Italia, que había visto desembarcar 170.999 personas en 2014 y 153.000 en 2015, podría convertirse en otra puerta de entrada a Europa tras el acuerdo con Turquía. Dirigentes de seis países europeos advirtieron ayer en Bruselas de la preocupante situación política y de seguridad en Libia y el presidente francés, François Hollande, afirmó el jueves que existen «riesgos muy serios de este país caiga en el caos y se produzcan nuevos movimientos de población pasando por Malta, Italia y, mañana, de nuevo países como Alemania y Francia». Después de varias semanas de relativa calma, más de 3.600 migrantes han sido rescatados desde el martes y conducidos hasta Italia, además de recuperar cuatro cadáveres. Según una carta de la responsable de la diplomacia europea, Federica Mogherini a los miembros de la UE, en Libia hay más de 450.000 personas desplazadas y refugiadas que podrían ser candidatos potenciales a la migración hacia Europa. Mussie Zerai, un sacerdote eritreo referencia para los migrantes, estima que hay varias decenas de miles de personas que esperan hacerse a la mar, pero «son menos que el año pasado porque la gente ha oído hablar del caos de Libia, la persecución del Estado Islámico contra los cristianos y las amenazas de intervención militar, y tienen miedo». También el presidente egipcio, Abdel Fattah al-Sissi, alertó del «riesgo de una ola de refugiados dos o tres veces mayor que la actual», y el ministro francés de Defensa, Jean-Yves Le Drian, señaló el peligro de que el Estado Islámico organice el paso de migrantes hacia Lampedusa.

Erdogan aprovecha para exigir a Europa que persiga a los kurdos

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, eligió el momento de la negociación del acuerdo sobre refugiados de su país con la Unión Europea para aumentar la presión sobre los países europeos y acusarlos de complacencia con los rebeldes kurdos y no apoyar lo suficiente la persecución contra organizaciones y militantes kurdos. «No hay razón para que la bomba que explotó en Ankara no explote un día en otra ciudad en Europa. Pese a esta realidad, los países europeos no prestan atención, como si bailaran en un campo de minas», criticó Erdogan, que afirmó que partidarios del PKK fueron autorizados a ondear sus banderas cerca de edificios de la Comisión Europea. Ankara vincula al PKK a cualquier organización favorable a la autonomía de Kurdistán. Pese a que la UE considera al PKK organización «terrorista» y de que los estados europeos apenas han reaccionado a las matanzas llevadas a cabo por el Ejército y la Policía en ciudades kurdas, Erdogan insistió en que «han capitulado frente al terror». La canciller alemana, Angela Merkel, principal impulsora del acuerdo sobre refugiados con Turquía, afirmó que tiene derecho a una respuesta armada «proporcionada» al PKK, pero mostró su «preocupación» por el trato a los kurdos. Ankara ha extendido a zonas urbanas la guerra contra la guerrilla kurda y ha ampliado la represión a los que estima «cómplices»: periodistas, abogados, académicos o diputados






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viernes, 18 de marzo de 2016

Ante la Bacanal Holandesa en Madrid

Le estamos dando seguimiento al caso de los hinchas holandeses del PSV Eindhoven que denigraron a las seis mujeres rom en los minutos previos al partido frente al Atlético de Madrid.

El siguiente comunicado ha sido publicado en la página Contexto y Acción:

Seguidores del Eindhoven se comportan como miserables racistas, humillando a desgraciadas mujeres gitanas que pedían limosna en la plaza Mayor de Madrid. Las hacían bailar, dar saltos, tirarse al suelo y correr, como si fueran perros

Unión Romaní
Tal vez nuestro comentario a propósito del espectáculo incalificable que protagonizaron ayer los niñatos del PSV Eindhoven contra las gitanas rumanas que mendigaban en la Plaza Mayor de Madrid pudiera parecer innecesario a la vista del aluvión de críticas, comentarios y repulsas de todo tipo que se han producido en la sociedad civil española, en la mayoría de los medios de comunicación y por parte de las organizaciones vinculadas a la defensa de los Derechos Humanos. A todos, en nombre de la Unión Romani, muchas gracias.

Por nuestra parte, y en el día de hoy hemos procedido a ejecutar las siguientes acciones:

1. Hemos presentado ante la Fiscalía de Delitos de Odio que tiene su sede en Madrid una denuncia contra los agresores de las gitanas mendigas. Nuestra denuncia, ampliamente fundada en las razones de Derecho que la sostiene, va acompañada de los testimonios fílmicos que deben permitir a la policía la fácil identificación de quienes actuaron de forma tan reprobable.

2. Hemos presentado ante el Parlamento Europeo diversas propuestas de Resolución con el fin de que los Grupos Parlamentarios que integran la Cámara condenen con contundencia el comportamiento de los seguidores del PSV Eindhoven.

3. Hemos solicitado al Congreso de los Diputados de España que igualmente adopte una resolución mediante la cual fije su posición con respecto a los hechos descritos y frente a posibles agresiones similares que pudieran cometerse en el futuro.

4. Hemos presentado un escrito al embajador de Holanda en España con el ruego de que dé curso a nuestra petición ante el Ministerio del Interior holandés con el fin de que ayude en la identificación de los agresores y los encause como ejecutores de un comportamiento delictivo realizado en contra de los principios defendidos por el Tratado de la Unión Europea.

5. Hemos emplazado a la Real Federación Española de Futbol para que avale nuestra petición ante el organismo equivalente en Holanda con el fin de que proceda como mejor convenga contra los aficionados racistas del PSV Eindhoven.

6. Finalmente, hemos instado al Consejo para la Eliminación de la Discriminación Racial o Étnica, organismo dependiente del Instituto de la Mujer y para la Igualdad de Oportunidades a que se reúna con urgencia con el fin de acordar las medidas que debería adoptar el Gobierno de la nación ante agresiones como las que denunciamos y que tanta repercusión han tenido en la ciudadanía española.

Una triste y continuada realidad

Contemplar el espectáculo que denunciamos nos produce una desoladora sensación de tristeza, de indignación y de impotencia.

De tristeza ante la constatación de ver hasta qué punto se puede degradar el ser humano. Y nos preguntamos ¿cómo es posible que un grupo numeroso de jóvenes de entre 18 y 25 años, fuertes, de buena planta, seguramente estudiosos y pertenecientes a familias normalmente establecidas en Holanda, puedan convertirse en sátrapas cobardes que se divierten comprobando el dolor y la tragedia de unas personas que tan solo pretenden conseguir unas monedas para llevar pan a sus casas?

Indignación contra todos y contra todo porque algo muy fundamental está fallando en nuestro sistema de convivencia. Se nos llena la boca hablando de valores morales, cívicos y hasta fraternales y no se nos rompe el alma al ver que el comportamiento de estos jóvenes tal vez sea el producto de la educación que están recibiendo. Tienen que suceder hechos como éste para darnos cuenta de que la sociedad en que nos ha tocado vivir hace mucho tiempo que empezó a hacer aguas. La dignidad es un bien intangible que no tiene precio. Y la dignidad se ha perdido por completo en la Plaza Mayor de Madrid convertida en circo romano, o en pista de payasos donde el populacho se divierte viendo como las fieras de una sociedad sin alma se comen a los más desgraciados.

E impotencia. Debemos señalar con rabia a la policía, especialmente a la Guardia Urbana de Madrid, por su inacción ante lo que era una autentica exhibición delictiva. Un agresor encandiló a una de las gitanas mostrándole ante sus narices un billete de cinco euros. ¡Cinco euros, cuando las desgraciadas corrían como enloquecidas buscando en el empedrado de la plaza las monedillas de céntimos que les arrojaban los provocadores! Y el malnacido prendió fuego al billete arrojándolo al cuerpo de la gitana. A medio consumir, y por supuesto inservible, llegó a los pies de la pobre mujer que nada pudo hacer para recuperarlo.

¿En qué mundo vivimos? ¿Qué patrimonio vamos a dejar a nuestros hijos? Prefiero que no vean las imágenes de los informativos de TV mientras comemos porque puede llegar el momento en que les parezca normal que nosotros nos alimentemos con normalidad mientras que miles de seres humanos estén lampando en Grecia, sepultados en barro y porquería, en la frontera con Macedonia, intentando pasar a un territorio nuevo donde puedan aprovecharse de las migajas que caen de nuestra mesa.

Tristeza, indignación e impotencia, aunque consuela ver en uno de los videos a un hombre, ―que por su edad podría ser el padre de cualquiera de aquellos fantoches―, increpándoles por su infame comportamiento. Y a la vista de que no le hacían el menor caso le salió del alma dirigirse a ellos diciéndoles, con perdón:

―¡¡Hijos de puta!!

___________________________

Juan de Dios Ramírez-Heredia
Abogado y periodista
Presidente de Unión Romaní

Nota: En cada uno de estos enlaces (1, 2, 3, 4 y 5) podrán ver diferentes vídeos de lo que sucedió en la plaza Mayor de Madrid.





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lunes, 14 de marzo de 2016

Ane Irazabal no es Charlie Hebdo


Que rápido se olvidó aquella caminata de la alta burocracia europea escoltando a Francoise Hollande tras la matanza en la oficina del asqueroso pasquín parisiense.

Lean ustedes esta nota publicada en Naiz:

La periodista vasca Ane Irazabal, arrestada en Macedonia cuando cubría la crisis de refugiados

La periodista vasca Ane Irazabal forma parte del grupo de 40 periodistas que ha sido arrestado esta tarde cerca de la frontera entre Grecia y Macedonia. Los informadores cubrían la crisis de refugiados y el intento de entrada en el país de al menos 2.000 personas, que trataban de sortear el cierre de fronteras. Los detenidos se encuentran bien y tendrán que pagar una multa de unos 250 euros.

Alberto Pradilla
Ane Irazabal, periodista de EiTB y «Berria», forma parte del grupo de 40 informadores arrestado esta tarde por la Policía macedonia cuando cubrían el flujo de refugiados que trataba de sortear el cierre de la frontera decretado por el Ejecutivo de Skopje. Además de Irazabal, en el grupo se encuentran también Mikel Konate, Alberto Sicilia (Público y La Sexta) y Cossimo Caridi (Il Fatto Quotidiano). NAIZ ha podido hablar con este último, que ha señalado que todos se encuentran bien, a la espera de pagar la multa y ser liberados. La policía les trasladó a la comisaría de Gevgelia, la primera localidad macedonia junto a la frontera, muy cerca de Idomeni, donde se concentran miles de refugiados.

El arresto se ha producido a primera hora de la tarde. Hoy por la mañana, un importante grupo de refugiados ha decidido romper la prohibición de salir de Grecia y ha traspasado la frontera con Macedonia a través de un río.

Los informadores se encontraban cubriendo la crisis. En principio la acusación sería de haber cruzado de forma ilegal la frontera macedonia. Sin embargo, algunas informaciones apuntaban a que ni siquiera habían pisado ese territorio, por lo que los detalles sobre las circunstancia del arresto no se conocerán hasta que los periodistas sean liberados.

Hace cinco días Macedonia decidió cerrar sus fronteras completamente, clausurando la denominada «vía de los Balcanes» utilizada por los refugiados en su éxodo hacia el norte de Europa.


Pero aún hay más lean esto publicado en DesInformémonos:

Lisbeth Zornig Andersen, escritora y activista danesa, deberá pagar una multa de 22 mil 500 coronas (alrededor de 3 mil euros) por haber ayudado a una familia de refugiados sirios a llegar a Suecia desde la frontera con Alemania.

Su esposo, Mikael Rauno Lindholm, también deberá pagar una multa de la misma cantidad por ofrecer café y galletas a los refugiados.

“No soy ninguna delincuente, hice lo único decente que podía hacer”, afirmó Zornig, mientras que su esposo señaló que aseguró al tribunal que llamó a la policía para preguntar si lo que quería hacer era legal, y que ésta únicamente respondió que “era una buena pregunta”.

Hasta ahora, por lo menos 279 personas danesas han sido condenadas por ayudar a migrantes y refugiados en los últimos cinco meses, entre septiembre de 2015 y febrero de 2016, frente a los 140 que lo fueron en todo 2014.



El rostro más decrépito y fascista de Europa al descubierto.






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lunes, 22 de mayo de 2006

Montenegro Libre

Pese a las incongruentes y abusivas condiciones impuestas por la Unión Europea, manipulada a conveniencia por el español Javier Solana, los montenegrinos han votado por su independencia.

Javier Solana, obsesionado por obstruir el derecho de los montenegrinos a su autodeterminación pues el eventual triunfo pudiera facilitar el camino a las otras naciones europeas hoy cautivas dentro de meganaciones que poco interés tienen en hacer válidos los derechos de aquellos a los que sojuzgan, demandó que por lo menos el 50% de los montenegrinos salieron a votar, en respuesta, 87% de los montenegrinos hicieron valer su derecho a decidir su futuro.

Esa no sería la única derrota para el defensor de los pasados colonialistas ilustres de países como España, Francia e Inglaterra, no no, Solana se llevaría el día de ayer otro tortazo al rostro cuando los montenegrinos también superaron la ilegal demanda por parte del español de que se alcanzará el 55% de votos a favor de la independencia para hacerla válida.

Los montenegrinos le propinaron un 55.5 %.

Los muy idiotas como el mismo Javier Solana pensaran que los independentistas ganaron por un .5 % lo cual es una mentira, ganaron por un 4.5%, pues sólo se necesita un 51% para decidir una elección.

Una lástima que Milosevic no haya estado vivo para ver como los montenegrinos lograban su libertad, esperemos que José María Aznar sí llegue a presenciar la independencia de Euskal Herria.

Va pues, una felicitación al pueblo de Montenegro por su valerosa y contundente victoria.

Aquí tiene ustedes la nota al respecto que apareció el día de hoy en La Jornada:


El anuncio de Milo Djukanovic detona una ola de festejos en las calles de la capital
El primer ministro de Montenegro, Milo Djukanovic, anunció en las primeras horas del lunes la victoria de los independentistas en el referéndum celebrado el domingo para la separación de esta república.
"Permítanme decirles que por decisión del pueblo un Montenegro independiente ha sido restablecido", indicó Djukanovic a sus seguidores, en referencia a periodos anteriores en la historia, en los que esta región gozó de autodeterminación.
El primer ministro señaló que 55.5 por ciento de electores que votaron el domingo en una histórica consulta apoyaron el restablecimiento del Estado independiente de Montenegro.
Esos resultados corresponden a 99 por ciento de las papeletas escrutadas, por lo que la victoria ya no puede ser puesta en duda, indicó el jefe de gobierno.
"Montenegro es un nuevo Estado independiente, un nuevo miembro de la Organización de Naciones Unidas, que pretende convertirse lo antes posible en integrante de la comunidad de los pueblos europeos", insistió.
La noche del domingo las organizaciones no gubernamentales Centro para Elecciones Libres y Democracia y el Centro de Monitoreo señalaron, de acuerdo con sus proyecciones, que los montenegrinos decidieron su independencia de la unión con Serbia con 53 por ciento de los votos en el referendo.
Pero aunque hasta el momento el resultado no es definitivo, en tanto no sea confirmado por la comisión electoral, una ola de festejos y fuegos artificiales resonaron en la capital Podgorica momentos después del anuncio.
Como el resultado no es oficial, el líder de la campaña por el no, Predrag Bulatovic, se negó a aceptar la derrota.
Con base en un criterio acordado con la Unión Europea, más de 55 por ciento de votantes debe decir para que el triunfo de la independencia no pueda cuestionarse.
De hecho, el requisito de participación de 50 por ciento se alcanzó en las primeras horas de la jornada, toda vez que la asistencia a las urnas fue de 86.1 por ciento, informaron encargados de la consulta.
Los habitantes hicieron filas desde temprano en los centros de votación en todo el país, para llenar papeletas que contenían la pregunta "¿Desea que Montenegro sea un Estado independiente? Responda sí o no?
"Este es un gran día para Montenegro", sostuvo anoche el defensor de la independencia y primer ministro montenegrino, quien señaló que eso abrirá las puertas a la integración euro-atlántica de Montenegro.
La independencia de Montenegro entraña la aparición de un nuevo Estado en los Balcanes y sella el fin de la ex Yugoslavia, cuyas otras repúblicas -Eslovenia, Croacia, Bosnia y Macedonia- se separaron durante las guerras de los años 90 en los Balcanes.
Sobre las ruinas de la dividida Yugoslavia, Montenegro -donde viven 650 mil personas- creó con Serbia -cuya población es de unos 7.5 millones de habitantes- una unión en 2003, en la que Podgorica ha tenido una autonomía prácticamente total.
De esta forma, el régimen montenegrino dispone ya de gobierno, Parlamento, sistema aduanero y moneda (el euro) propios, pese a compartir historia, cultura, religión y hasta idioma (el serbio) con Serbia.
Serbia y Montenegro se creó con la mediación de la UE, que temía una mayor fragmentación en los Balcanes. Antes de eso, ambos vecinos fueron parte de dos monarquías, la Yugoslavia de Josip Broz Tito y la federación yugoslava del fallecido líder serbio Slobodan Milosevic.





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