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sábado, 28 de septiembre de 2024

Un Equipo Vasco

Este señor no solo sabe de futbol - la importancia de jugar con canteranos y el estilo de juego - sino que también ha dado cátedra de derechos culturales, civiles y políticos. Vaya, que es croata, cuando hace unos años era yugoslavo.

Y eso a los de La Razón no les ha gustado. Ya veremos que nos dice Covite.

Vean lo que nos informan en el portal de As:


El técnico de la Roma se refirió así al hecho de que los rojiblancos jueguen más balones en largo que otros en LaLiga.

Alfonso Herrán

El croata Ivan Juric, entrenador del Roma, declaró este jueves que no se sorprendió del juego del Athletic Club ya que “es un equipo vasco, no español”. El nuevo técnico del Roma comentó en rueda de prensa el estilo de juego de su primer rival europeo, con el que cosechó un empate a uno, y aseguró que no le sorprendió en absoluto cómo encaró el duelo el club vasco.

“Mantuvimos el control en la primera mitad, jugamos bien. Ellos juegan así, con balones largos porque tienen atacantes con piernas. Son un equipo vasco, no español”, remarcando que no tiene el estilo clásico de posesión y más toque que desde Italia se espera de un equipo de España. ”Les vas a apretar y te juegan largo. Es un equipo muy trabajado, muy organizado que juega muy bien”, añadió sobre el estilo de los de Valverde.

Además, desveló que el cambio del argentino Paulo Dybala fue obligado. ”No hemos querido arriesgar con Dybala, espero que no sea nada. Ha sido un cambio obligado porque ha sentido unas molestias. Mañana veremos el alcance”, sentenció.


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martes, 16 de marzo de 2021

Gil de San Vicente | Ley de Valor, Militarización y Guerras (I de V)

Desde su trinchera habitual en el portal de Rebelión nuestro amigo Iñaki Gil de San Vicente ha llevado a cabo la publicación de un texto titulado 'Ley de valor, militarización y guerras justas e injustas', mismo que debido a su extensión nosotros hemos procedido a dividir en cinco entregas iniciando hoy y continuando en los días subsecuentes.

Por supuesto, Iñaki como acostumbra, ha encajado sucesos acaecidos en Euskal Herria.

Adelante con la lectura:


1.- Termodinámica, ayuda mutua y guerra feroz, atroz y breve

«Los soldados actuales aprenden a cazar para sobrevivir, pero ¿luchaban entre sí los cazadores prehistóricos? Las pruebas son escasas y contradictorias»

John Keegan Historia de la guerra. Planeta. Barcelona 1995, p. 155.

El instinto de supervivencia y la capacidad de autodefensa ante un peligro son vitales para la evolución de la vida animal y de la antropogenia en un mundo determinado por las restricciones objetivas insalvables que se derivan de las leyes de la termodinámica. La larga historia de la relación entre trabajo y energía, o si se quiere, en la hominización mediante el trabajo, que en el capitalismo se expresa en la plusvalía relativa, como demuestra George Caffentzis, está siempre dentro del encuadre objetivo de la termodinámica. Aquí radica una de las bases del materialismo histórico, del principio de la inmanencia frente y contra a todo opio de trascendencia.

Pero en determinadas condiciones la autodefensa para sobrevivir puede transformarse en formas de agresividad y violencia extrema, incluso de «guerra», como ha sido definida con un poco de sensacionalismo el choque brutal entre dos comunidades de chimpancés que empezó a gestarse poco antes de 2015 en Uganda, hasta llegar a causar la muerte a dentelladas y golpes de varios de ellos. Es la primera vez que se ha podido estudiar en tiempo real y durante más de seis años el surgimiento de contradicciones dentro de un clan amplio de chimpancés. Hasta ahora, existían múltiples observaciones sobre el proceso de tensión, agresividad, hostilidad y violencia en esta especie hasta llegar incluso a la «ejecución» por el grupo de un antiguo macho líder y su canibalización por los ejecutores, tras atreverse a volver a su clan después de haber sido expulsado por sus abusos. El líder era apoyado por un segundo, que también fue golpeado y expulsado, pero que volvió al clan al cabo de un tiempo y fue aceptado porque se integró en las normas de convivencia.

Para nuestro debate sobre la OTAN y el militarismo, sobre la hipotética naturaleza biológica e instintiva, genética, de la «guerra», tiene una importancia clave demostrar la deliberada tergiversación de los avances de la etiología por parte de la corriente más reaccionaria de los ideólogos burgueses. Se trata del antagonismo entre la historia materialista y las mistificaciones idealistas en algo crucial para nuestra especie: la vida o la muerte. Piotr Kropotkin (1842-1921) fue un científico que sigue hoy proscrito porque, entre otras cosas, demostró que en la naturaleza la ayuda mutua es más importante y más frecuente que la violencia, sobre todo cuando ésta es interpretada desde los dogmas sociobiológicos y socialdarwinistas desarrollados desde finales del siglo XIX por el racismo y el militarismo. Levontin, Rose y Kamín han demostrado de manera inequívoca que la guerra, la violencia extrema, el terror «no está en los genes», sino en las contradicciones sociales.

Intelectuales burgueses extrapolan y descontextualizan los descubrimientos de la etiología para justificar la ferocidad de la explotación capitalista y de su individualismo. Esta corriente, sin embargo, oculta por todos los medios la impresionante cantidad y calidad de los estudios de los y las etólogas sobre la ayuda mutua y las relaciones colaborativas dentro de las especies y entre ellas, no faltando incluso quienes se refieren a prácticas de «altruismo», que confirman lo descubierto por Kropotkin. En realidad, la vida y la antropogenia no se habrían desarrollado sin la colaboración y la ayuda mutua, porque, visto desde la perspectiva de los chimpancés sometidos a los abusos del macho más fuerte, dieron un ejemplo de colaboración, solidaridad y ayuda mutua uniendo sus fuerzas para derrocar al «tirano» y a su segundo. Colaboraron, aceptaron los riesgos de la «guerra» y se ayudaron para el mismo objetivo. Con todas las precauciones exigibles y más, podríamos recurrir al símil de que el derrocamiento fue una «revolución» necesaria para reinstaurar la libertad.

Avanzando más, todo sugiere que la respuesta que debemos dar a la pregunta de J. Keegan pasa por la muy alta probabilidad de que la hominización iba pareja al control de las tensiones y de la agresividad dentro de la superior y envolvente cooperación del grupo. Debió haber actos de violencia extrema según lo sugieren estudios sobre algunos restos humanos como el cráneo de hace 430.000 años descubierto en Atapuerca, pero sobre todo más recientes. Sin embargo, y conforme más información se obtiene, todo indica que se evitaba en lo posible que la agresividad saltase a violencia, y si esto sucedía terminaba desarrollándose regulaciones consensuadas destinadas a reducir esa violencia a un mínimo que no dañase la reproducción del grupo si la violencia era interna, o entre los grupos afectados. Pero en modo alguno podemos entender aquella violencia puntual y menos aún valorarla con los parámetros actuales de guerra.

La razón era muy sencilla: las muy escasas fuerzas productivas y el insuficiente conocimiento empírico desarrollado que permitía un lento incremento de la productividad del trabajo, imponían restricciones muy serias a la demografía, al número de miembros de cada grupo de modo que la muerte de uno o varios de ellos podía suponer una catástrofe. La naturaleza es finita y objetiva. Las leyes de la termodinámica explican los pétreos límites materiales que la humanidad limó muy lentamente con la productividad del trabajo. Según André Leroi-Gourhan en el remoto abbevilliense con un kilo de sílex las reducidas colectividades fabricaban diez centímetros de filo cortante, perfeccionándose la técnica hasta lograr los 40 centímetros en el achelense con ese kilo de sílex, los 2 metros en el musteriense, y de entre 6 a 20 metros en el magdaleniense.

Aunque estos medios precarios eran racionalizados lo más posible, muchos estudios muestran el clima de incertidumbre y precariedad existencial en la que vivían los grupos nómadas cazadores, recolectores y pastores: el temor a las hambrunas, a las sequías o inundaciones, a los fríos y al retraso o adelanto de las estaciones, o a los ataques de otros clanes para quitarles sus muy escasos excedentes de supervivencia. Semejante incertidumbre se prolongó desde el final del paleolítico, como se aprecia en el aniquilamiento de una comunidad humana en el Sudán hace -12.000/-10.000 años, según Guilaine y Zammit; o en el cuerpo de un hombre joven muerto por lo que parece ser el impacto de un proyectil en la cabeza, que data de -9.700 años descubierto en Erro, Euskal Herria, enterrado con sumo cuidado y cubierto con finas artes mortuorias. En Croacia se ha descubierto una masacre datada en el -4.200 de 41 personas de una comunidad pastoril asesinadas mayormente con golpes en la cabeza sin signos de guerra: la hipótesis más plausible a la luz de los datos disponibles es la de un conflicto intra grupal debido a un empeoramiento drástico de las condiciones de vida.

Otros muchos estudios también descubren la práctica del canibalismo, de la antropofagia como aporte energético justificada con rituales mágicos o simplemente «a pelo», posteriormente envuelta en la liturgia de los sacrificios humanos sobre todo infantes y mujeres en un primer período, luego de animales y por fin de bienes, joyas y dinero: todavía está poco estudiada la interacción entre violencias y primeras guerras, por un lado, y antropofagia y sacrificios por otro, en el largo proceso del tránsito del valor de uso a la dictadura del valor de cambio, durante el cual aumentaba el exterminio humano.

Llegó un momento en el que el reparto periódico mediante usufructo de las tierras comunes se convirtió en una necesidad que se solucionaba mediante pactos, acuerdos, alianzas realizadas en grandes fiestas, y donde se administraba «justicia», pero también se fue asentando la territorialización. Uno de los peores castigos era el ostracismo, el destierro, la expulsión del grupo porque generalmente conllevaba la muerte. Las reglas de colaboración, reciprocidad y ayuda mutua eran lógicas en sí mismas porque garantizaban la supervivencia. El llamado «principio de oro» de la ética: «no hagas a los demás lo que no quieras que te hagan a ti», con sus limitaciones que no vamos a analizar aquí, entre ellas el trato dado a las mujeres, y los primeros códigos ético-morales en las culturas ágrafas, se formaron en esta larguísima fase. Miles de años después estos códigos serían ampliados, tergiversados e impuestos como «mandamientos divinos», negando su materialidad sociohistórica, por las clases dominantes para aumentar su propiedad privada.

La tecnología paleolítica tenía serios límites para satisfacer las necesidades de las castas dominantes en formación porque los medios de producción como fuego, madera, hueso, sílex, piel, fibra vegetal, etc., además de ser abundantes, sobre todo permitían la ambivalencia de los valores de uso: eran instrumentos de trabajo y a la vez armas defensivas y ofensivas. O sea, medios defensivos a disposición de cualquiera que se resistiese a la creciente injusticia de la propiedad privada: «armas democráticas», «públicas», «comunes», peligrosas para las nacientes minorías acaparadoras de propiedad. Conforme se escindían las sociedades primero en mujeres explotadas y en esclavos, luego en castas y en clases antagónicas, los poderes monopolizaban las armas de cobre y de bronce, los caballos y carros de guerra, la tecnología naval y a la vez, la escritura, las leyes, el comercio y la historia.

Tener la propiedad de los medios de producción, de las armas y de la cultura conllevaba, exigía y facilitaba la necesaria manipulación de la estructura psíquica colectiva para provocar que la agresividad causada por las tensiones sociales inherentes a la precariedad vital de quienes pierden su libertad común por la dictadura de lo privado, se convirtiera en violencias que defendiesen los intereses de las minorías propietarias. Estas violencias, además de ser sumideros de frustraciones y tensiones que mantiene la «paz» mediante el dopaje religioso, también sirven para explotar a las mujeres y saquear y esclavizar, o exterminar, a otras tribus, y por fin al propio pueblo empobrecido si se sublevaba para derrocar a esa minoría y reinstaurar la propiedad colectiva de los bienes comunes.

Veremos en el cuarto apartado, dedicado a la propiedad del sol y del cielo, por qué y cómo dentro de sociedades que se sostienen sobre la explotación, opresión y dominación, las armas siempre son un gasto improductivo que, en un primer momento, rinde beneficios a esa minoría al facilitarle la explotación de la mayoría desarmada y carente de propiedad, pero en un segundo momento suponen un despilfarro, una pérdida de recursos y bienes que podrían dedicarse a mejorar las condiciones de vida de la mayoría explotada. Veremos cómo llegó un momento en el que el hierro ayuda a la libertad humana al ser una «arma democrática», como ya lo eran los filos y puntas de sílex para cuchillos, hachas, lanzas y flechas de arco, y las cuerdas y pieles para hondas, escudos y corazas.

Se piensa que los primeros soldados, que no guerreros ni cazadores-recolectoras armados, surgieron en el mismo proceso de desarrollo de la ley del valor, en su encuadre socioeconómico, cultural e ideológico, aunque fuera en áreas económicas muy reducidas, hace +/- 6000 años en Sumer, en Mesopotamia y de allí se fue extendiendo junto con la propiedad privada. Además, su avance iba unido al retroceso de las libertades de la mujer y al aumento de la esclavitud. Las ciudades-Estado e imperios crearon efectivos ejércitos y eficaces armas, aunque todavía no descubrieron su producción en serie como sucedería en el Mediterráneo y China, que aplicaron las leyes tendenciales de la productividad del trabajo y del ahorro de tiempo y energía a la organización militar, sobre todo a la disciplina.

La guerra actual surgió con esos imperios y ciudades-Estado en los que la propiedad privada se imponía sobre los bienes comunes en varias formas. El comercio exigía controlar el tiempo para reducir el gasto de energía y maximizar las posibilidades de ganancia, y los ejércitos hicieron lo mismo. Pero aún faltaba un componente nuevo que, en líneas generales, fue aportado por Grecia, pueblo se benefició de cinco cosas: una, maximizar la explotación de la esclavitud, de las mujeres y extranjeros. Dos, el hierro fundido que abarató las armas de modo que un campesino y artesano podían comprarlas ahorrando algo, garantizando la democracia esclavista con esa «arma democrática». Tres, el alfabeto fenicio. Cuatro, la moneda estatal. Y cinco, la necesidad imperiosa de comerciar por mar, aprendiendo a reducir el tiempo y el espacio, racionalizando la construcción naval sobre todo la militar con aquél logro técnico que fue el trirreme, e integrando los saberes de otras culturas superiores como las de Egipto, Persia e India, pero que no habían reunido las condiciones griegas.

Los campesinos y artesanos tenían poco tiempo para la guerra por las exigencias del comercio, de las cosechas y los ganados en una orografía muy montañosa. Debían pagarse ellos mismos sus armas de hierro y bronce, el tiempo de entrenamiento y el esclavo o ayudante que llevaban, por lo que desarrollaron una disciplina consciente y férrea, compacta, decidida a exterminar al enemigo en el menor tiempo posible porque el equipo pesaba mucho, el tiempo era muy escaso y no rentabilizarlo suponía enormes pérdidas y tal vez la esclavitud o la muerte. En aquel contexto, la falange era la ley del valor actuando en la guerra, como luego lo sería la legión romana. Se ha definido a esta guerra griega como feroz, atroz y breve. Los macedonios la mejoraron al integrar en ella más armas y una superior planificación estratégica lo que aumenta la productividad del «trabajo» militar, desarrollo que Roma elevó al nivel máximo posible en su contexto sociohistórico.

La civilización greco-romana se sustentaba en la guerra, lo que exigía por un lado, explotar a las mujeres como «paridoras de soldados»; por otro lado, un mínimo de producción mercantil y de comercio regular en un océano campesino y de economía de trueque; y por último, una disciplina estratégica. Muy pocos ejércitos y menos aún pueblos en armas que vivían más del trueque entre valores de uso que del comercio entre mercancías, pudieron resistir durante un milenio aquella máquina letal, a no ser que mejoraran su disciplina y recursos económicos, o que dispusieran de grandes retaguardias en las que reorganizarse. En el otro extremo del mundo, China también desarrolló en esa época condiciones socioeconómicas y político-militares con una máquina militar muy efectiva, y no es en modo alguno casual que Mencio (-372/-289) y Aristóteles (-384/-322) descubrieran los primeros fundamentos de la ley del valor tal cual existía en aquel tiempo. Tampoco es casual que los primeros grandes teóricos de la política y de la guerra surgieran en esa época: los escritos de entre -476/-221 atribuidos a Sun Tzu y su escuela posterior, y los de Tucidides (-460/-396), Jenofonte (-431/-354), Polibio (-200/-118) hasta concluir con Vegecio (siglo IV).

La cultura bélica greco-romana y la china desarrollaron complejas máquinas de guerra, pero no pensaron en dar el salto a una proto ciencia. Aunque sí llegaron al nivel de producción en serie de armas y de barcos de guerra, no lo hacían para saltar de la acumulación de riqueza a la acumulación ampliada de capital, sino sólo para ganar las guerras y mantener el sistema socioeconómico. Llegaron a un embrión de industria de la matanza humana cuando en -399 Dionisio el Viejo, rey de Siracusa, contrató a los mejores técnicos y artesanos del entorno para que inventasen nuevas armas, adelantándose más de 2300 años al Proyecto Manhattan para construir la Bomba. Además de otras armas, se inventó la balista, que sería el modelo de las mortíferas ballestas que volveremos a ver más de 1500 años después y que ahora es imprescindible en los portaaviones, pero la planificación no pasó de ahí.

Tampoco lo lograron los árabes pese a sus avances protocientíficos y los bizantinos con su insuperado «fuego griego» que humilla al fósforo y al napalm yanqui. La filosofía greco-romana, en especial en sus formas platónicas y aristotélicas, despreciaba lo que ahora se denomina «trabajo intelectual». Ni los inventos técnico-militares de Arquímedes (-284/-212), ni los de Herón (+10/70) ni el saber alejandrino podían abrir un nuevo modo de producción. Roma ordenó a sus legionarios que apresaran vivo a Arquímedes para esclavizarlo como constructor de máquinas terroríficas, no como inventor de tecnociencia productiva.

En la totalidad de causas que terminan creando el Estado de la minoría explotadora, una fundamental es la de racionalizar en lo posible el irracional e improductivo gasto en recursos represivos y en guerra injusta para que no se conviertan en un lastre mayor de lo que es, que acabe con el acaparamiento de riqueza o la acumulación ampliada de capital, sino que los impulsen durante un tiempo. A lo largo de la historia, miles de millones de personas han sufrido padecimientos de toda índole, desde hambre y enfermedad hasta torturas y muertes atroces que podían haberse reducido drásticamente, si las clases dominantes, si los imperios expoliadores, no hubieran convertido los bienes de producción en bienes de destrucción.

La utopía bíblica de convertir las espadas en arados, facilitando la materialización de los «milagros» del pan y los peces, que devuelve la vista y el andar, que cura la lepra, etcétera, esta utopía de las masas humilladas que refleja la contradicción social que corroe a las religiones del libro, es aniquilada una y otra vez por la propiedad privada que transforma los arados en espadas, que convierte en dinero los peces y el pan, que enceguece, amputa y deteriora la salud al privatizarla… Ante la férrea lógica de la ley del valor, los dioses permanecen mudos, ciegos y sordos, cuando no la bendicen. Por su parte, las clases y pueblos explotados tienen que aplicar su inteligencia creativa a formas de guerra justa, de modo que se cumple lo que dijo Alfonso Sastre: llaman terrorismo a la guerra de los pobres y guerra al terrorismo de los ricos. Más adelante volveremos sobre este punto crítico.

En el trasfondo de esta dialéctica de unidad y lucha de contrarios en sus formas múltiples de guerras justas e injustas, actúa una doble fuerza: la objetividad de las leyes de la termodinámica y de la finitud de recursos materiales, y el creciente antagonismo entre el valor de uso y la comunidad de bienes, por un lado, y por su lado contrario, el valor de cambio, la ley del valor y la propiedad privada. La explotación, el tributo y el comercio necesitaban burocracia, escritura, contabilidad, geometría, moneda y una inicial mentalidad que interpretase el mundo desde y para el valor de cambio, o parafraseando a Shon-Rethel el proceso entre «abstracción mercancía» y «abstracción intercambio».

La ley del valor, tanto en su esencia cualitativa como en su forma cuantitativa, es la responsable en cuanto expresión de relaciones sociales objetivas cristalizadas subjetivamente, de un fenómeno terrible que mide el grado de deshumanización: el fetichismo de la mercancía en su concreción como fetichismo de las armas. Los hombres de las castas y clases propietarias mostraban su poder acaparando bienes y riquezas en un mundo de pobreza, y también acaparando armas mortíferas en un mundo en el que el pueblo explotado no tenía armas, o eran pocas y obsoletas. El fetichismo de las armas es la quintaesencia de la contradicción del fetichismo de la mercancía porque las armas de la minoría explotadora facilitan la destrucción de los valores de uso en su conversión en valores de cambio. En manos de las clases y naciones oprimidas es un valor de uso que conquista la libertad.

Antiguamente los hombres de las clases propietarias se llevaban sus armas a la tumba para emplearlas en el «otro mundo», y para que las clases explotadas siguieran dóciles y atemorizadas también en aquella irrealidad fantasiosa. En los panteones, iglesias y catedrales europeas, las tumbas de nobles y reyes hacen ostentación de poderosas espadas mágicas y fálicas, identificándose con la más fiera de las imágenes de dios: el dios de la guerra, de la venganza y la ley de la propiedad privada. Con el aumento de la productividad del trabajo y la victoria de la ley de la acumulación ampliada del capital, la parafernalia de la ostentación del poder no ha cambiado: reyes, dictadores, presidentes, autoridades y demás fauna aparecen rodeados de serviles militares y curas, al modo de las antiguas liturgias sumerias y egipcias, persas, romanas y medievales. El fetichismo de las armas siempre está a la orden del fetichismo de la mercancía. Dicho más crudamente, el fetichismo de las armas es la expresión más inhumana en la que se muestra públicamente el fascismo.




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domingo, 22 de diciembre de 2019

El Verdadero Zozulya

Dedicado al campo de los tontos útiles que insisten en que no se debe mezclar el deporte con la ideología traemos a ustedes este muy completo reportaje acerca del jugador de futbol y fascista ucraniano de nombre Roman Zozulya, a quien le incomoda que le digan nazi y quien la prensa borbónico franquista no se ha cansado de defender.

El mismo, ha sido publicado en El Diario, aquí lo tienen:


Antonio Maestre

La suspensión del partido entre el Rayo Vallecano y el Albacete la semana pasada por llamar nazi a Román Zozulya ha servido para medir la profundidad de la aceptación de la ultraderecha en la mayoría de la prensa deportiva, y no solo deportiva, de este país. El cierre de filas con la decisión comenzó con una discutible, pero comprensible, argumentación sobre la necesidad de parar los insultos en los campos de fútbol. Pero con el paso de las horas de tertulias y programas se comenzó a blanquear, justificar y negar la ideología neonazi del jugador para intentar transmitir que los peligrosos no son los que profesan esa ideología, sino quienes se ponen enfrente de quien cree que hay que exterminar a gitanos, negros, judíos, socialistas u homosexuales. José Ramón de la Morena expresó la que sería la aproximación general de los medios deportivos a la polémica: "Posiblemente tiene simpatías con grupos ultras nazis… es militar, lo considera una misión patriótica y ha sido condecorado por defender a su país del separatismo… ahora, de ahí a ser un nazi es otra cosa".

Arno Gruen en el libro "El extraño que llevamos dentro", sobre el origen del odio y la violencia en las sociedades, explica de forma precisa lo que ocurre cuando aparece una ideología totalitaria en una sociedad y los pasos que se tienen que seguir para que triunfe. Gruen explica que la falta de identidad en muchas de las personas hace posible que una proporción pequeña de convencidos pueda arrastrar a la multitud y que esta ideología acabe venciendo por la pasividad y la connivencia de los no convencidos. Arno Gruen cita un estudio de Henry V. Dicks sobre una muestra de 1.000 prisioneros de guerra alemanes en 1942. El estudio afirmaba que solo un 11% eran nazis radicales convencidos, un 25% creían en el nazismo pero con reticencias, un 40% se declaraban apolíticos, un 15% se consideraban patriotas, y solo un 9% eran antinazis. Para que una ideología como el nazismo triunfe solo es necesaria una minoría de convencidos con la suficiente fuerza para arrastrar a los que se consideran apolíticos y la connivencia del resto de la población. Un ejemplo de lo que hemos vivido estos días con la tolerancia hacia la ideología de Román Zozulya.

Roman Zozulya y sus filias filonazis

Roman Zozulya es nazi. Maticemos. Para que los puristas y académicos se contenten podemos decir que es un fascista nacionalista ucraniano y que llamarle nazi es reduccionista por la compleja realidad que tiene cualquier fascismo en la Europa del Este en su relación con el nacional socialismo alemán. Podemos comprender que Zozulya no se considere nazi a sí mismo porque eran alemanes y él por encima de todo es un nacionalista ucraniano, aunque comparta todos los posicionamientos ideológicos. Por eso no tiene ningún problema en fotografiarse orgulloso con una simbología que significa "Heil Hitler". Aunque no es nazi.

Ha sido muy romántico ver artículos diciendo que Román Zozulya no es filonazi porque ha habido algunas fotografías difundidas en redes sociales que por sí solas no significan nada o que ciertamente eran erróneas en la interpretación. Eso es completamente cierto, ha habido interpretaciones falsas. El ABC de Sevilla confundió el escudo de Ucrania con la de un grupo neonazi. El problema es hacer cherry picking con los errores sin incidir en lo que sí muestra de forma inequívoca la ideología de Román Zozulya. Existen multitud de imágenes, actitudes, declaraciones y símbolos que permiten aseverar de forma factual que el jugador del Albacete es de ideología fascista. Obviamente con las peculiaridades, concreciones y especificaciones propias del nacionalismo ucraniano más radical. Que tiene sus puntos en común y sus diferencias con el nazismo alemán. Como ocurre con cualquier movimiento neofascista de cada país.

La imagen que no admite ningún espacio para la interpretación es la compartida por Román Zozulya en su perfil de Twitter en la que un amigo difundía una foto del jugador con la camiseta número 18 señalando el marcador de una cancha de baloncesto con los números 14-88. Los movimientos neonazis utilizan los números de forma habitual para mostrar su ideología sustituyendo el tradicional saludo, perseguido en algunos países penalmente, y sancionado socialmente en la mayoría, por otra gestualidad que permita identificarse entre ellos sin incumplir la ley o salir perjudicados profesionalmente. En España, la Comisión Estatal Contra la Violencia, el Racismo, la Xenofobia y la Intolerancia en el Deporte creó un Manual de simbología para que los clubes supieran identificar los símbolos susceptibles de ser ideología de odio. En las primeras páginas incluyen los números y acrónimos utilizados por los movimientos neonazis entre los que se incluye el 18, el 14 y el 88. Las explicaciones dadas por Roman Zozulya al respecto de esa imagen rozan el insulto a la inteligencia. El jugador explicó que se hizo esa fotografía porque el marcador le pareció curioso y que solo se enteró del significado de esos números cuando llegó a España, el jugador añadió: "¿Si tenemos un coche con la matrícula 1488 lo quemamos?, Si hay un cambio del número 14 por el número 88 es el árbitro nazi?".

Algunos medios y periodistas han intentado desvincular a Román Zozulya del batallón Azov, un comando paramilitar neonazi ucraniano, porque la foto que algunos perfiles han utilizado para vincularlo es una imagen errónea de la aerotransportada ucraniana. Eso es cierto. Pero en esa misma imagen aparece en la parte superior derecha la bandera de la Organización Nacional de Ucrania, el partido de Stepán Bandera. Sin que ninguno de los que ha corrido a justificar al futbolista hayan intentado explicar ese punto.

Ninguno de los medios que se ha dedicado a intentar desmontar los posibles errores anónimos en redes ha hablado de otros elementos que sirven para comprender la ideología de Zozulya ni su relación con grupos neonazis de Ucrania en general y con el Batallón Azov en particular.

Uno de esos elementos de análisis que ha pasado desapercibido para todos esos medios es una fotografía que Román Zozulya compartió en sus redes el 23 de febrero de 2015. En la imagen que el entonces jugador del Dnipro subió a sus redes no incluía texto, lo que habrá impedido buscar información en su perfil y por eso ningún periodista en España la identificó. En la imagen aparece Román Zozulya con una camiseta del miembro del Batallón Azov Alexander "Daring" Ruzak, en homenaje al ultra del grupo "White Boys" del Dnipro que participó como voluntario en el grupo neonazi paramilitar y que murió en combate el 23 de agosto de 2014. El jugador no solo salió junto con el resto de compañeros del Dnipro homenajeando al miembro del batallón Azov, sino que después compartió en redes la fotografía para mostrar su homenaje de forma personal y no solo colectiva.



También se ha obviado que el órgano oficial del Batallón Azov agradeció el apoyo público de Roman Zozulya. Un batallón nutrido con miembros del grupo ultra "White Boys". Al respecto de la fotografía en la que el jugador aparece con una pegatina de dicha organización argumentó que es una imagen con los colores de la ciudad y que los ultras del club "no son racistas" porque hasta los ha entrenado "Juande Ramos". El hecho de que se llamen chicos blancos por ideología supremacista y que el símbolo que Zozulya tenía en las manos incluía multitud de Totenkopfs, el símbolo de la unidad de combate de las Waffen SS, no lo explicó. Tampoco contó su estrecha relación con los "Dnepr White Boys" con los que incluso acude a ver partidos con la camiseta identificativa que los ultras llevan en muchos de sus encuentros y acciones políticas.

En su comparecencia, Roman Zozulya también explicó que las donaciones de su organización benéfica a estos grupos paramilitares neonazis se dedican exclusivamente a medicamentos, alimentos y equipamientos destinados al salvamento de vidas. Otra mentira fácilmente comprobable en sus redes sociales ya que aparecen también donaciones de drones del tipo Lelaka, que han sido usados por el Batallón Dnipro-1 para precisar de forma eficiente los disparos de la artillería.

Existe otra fotografía que tampoco ha sido identificada hasta este momento. En dicha imagen aparece Roman Zozulya con una camiseta del grupo стольный град (Stolnyi Grad) haciendo el saludo de los tres dedos. Si bien es un gesto que tiene muchas interpretaciones depende del país y el contexto, en Ucrania es utilizado por los ultras del país por su simbolismo con el Tryzub del escudo de Ucrania. El grupo de "White Rap" es uno de los grupos de rap nazi más famosos de Ucrania entre los neonazis y recomendado en páginas como Stormfront. Una de sus canciones en la que abogan por el asesinato de drogadictos, borrachos y aquellos que trapichean con drogas dice "coge el hacha, purga tu distrito". A pesar de eso, Zozulya aseveró que rechaza cualquier ideología racista y violenta.
Zozulya y sus relaciones con la ultraderecha política ucraniana

"Es un patriota", dijo el representante del jugador, para exonerar a Román Zozulya de cualquier vinculación filonazi, como si para ser patriota solo se pudiera uno acercar a movimientos paramilitares y a la extrema derecha. El ejemplo vivo de que un futbolista puede entrar en política y ser un patriota sin abrazar ideologías criminales es el mejor jugador que ha dado Ucrania: Andryi Shevchenko. El mito del fútbol ucraniano entró en política en el partido Ukraine-Forward!, una escisión del bloque de Yulia Timoschenko liderado por Natalia Korolevska que también se oponía al gobierno de Viktor Yanukovich. El partido de Shevchenko es del ámbito socioliberal y no tiene relaciones conocidas con grupos paramilitares de extrema derecha. Sí, se puede ser patriota en Ucrania, hacer política, y no ser neonazi.

Pero Zozulya ha elegido apoyar a otros partidos, a otros movimientos, a otra ideología. De manera libre, convencida, constante y comprometida. Entre sus relaciones destaca la que mantiene de forma cercana con Yury Bereza junto con el que fundó el club de fútbol Dnipro-1, un antiguo club histórico soviético desaparecido al que dieron un nuevo armazón ideológico. En un mensaje de Facebook en sus redes sociales el jugador del Albacete realizó el anuncio agradeciendo a Bereza el esfuerzo.

Bereza es ahora miembro del Parlamento en Ucrania con el partido Frente Popular, una formación de extrema derecha. Esta formación cuenta entre sus miembros más prominentes con el presidente de la Rada Suprema, Andry Parubiy, que tuvo entre sus antiguas ocupaciones ser el líder de la formación paramilitar de los neonazis de Patriotas de Ucrania, una rama del Partido Social Nacional de Ucrania (SNPU) que fue el precursor de Svoboda. La formación de Parubiy tenía como lema el Wolfsangel nazi. El partido Frente Popular tiene en su organigrama un consejo militar formado por Yuri Bereza como comandante del batallón Dnipro-1 y Andriy Biletsky, comandante del Batallón Azov.

El Dnipro-1 del que toma nombre el club cofundado por Roman Zozulya fue un batallón de voluntarios comandado por Yury Bereza que estuvo implicado en crimenes de guerra denunciados por organizaciones internacionales. Un informe de la OSCE sobre crímenes de guerra de las fuerzas armadas y las fuerzas de seguridad de Ucrania recoge el testimonio de Alexander Tkachenko, que narra cómo miembros del batallón Dnipro-1 le retuvieron en una zona industrial y tras golpearle con tubos de hierro y culatas de rifle le aplicaron corrientes eléctricas y le cortaron con un cuchillo mientras amenazaban a su familia. El informe detalla otros numerosos casos de torturas por parte del batallón que da nombre al club confundado por Zozulya.

Yuri Bereza, llamado Nicolaevich de nacimiento, fue además comandante regional en Dnipropetrovsk del Congreso de los Nacionalistas Ucranianos. Un partido neonazi continuador de la Organización de Nacionalistas Ucranianos (OUN) y fundado por Slava Stetsok, la esposa de Yaroslav Stetsok, el lugarteniente de Stepan Bandera. Para comprender el espectro ideológico de Yaroslav Stetsok en el libro Borrados de Omer Bartov se incluye una cita del líder del OUN: "Considero que el marxismo es un producto de la mente judía… Moscú y los judíos son los mayores enemigos de Ucrania y los portadores de las ideas internacionales y malvadas de los bolcheviques. Si bien considero que es Moscú, y no los judíos, el enemigo principal y decisivo, puedo entender en toda su extensión el innegable rol dañino y hostil de los judíos, que están ayudando a Moscú a esclavizar Ucrania. Por tanto, apoyo la aniquilación de los judíos y la conveniencia de utilizar en Ucrania los métodos alemanes de exterminación de los judíos, prohibiendo su asimilación y prácticas similares".
No es nazi, solo un héroe nacional

Una de las justificaciones más peregrinas que se han dado sobre la ideología de Zozulya tiene que ver por su admiración hacia el nacionalista ucranio Stepán Bandera. Las justificaciones sobre esas imágenes dadas por la prensa deportiva han pasado por decir que era una broma, a aseverar que es solo un héroe nacional sobre el que se profesa admiración en Ucrania fruto del conflicto bélico que se vive en ese país con Rusia desde el año 2014. Como si ser un fascista y genocida no fuera considerado un motivo para ser un héroe en muchos países por multitud de fascistas. Ante Pavelic es considerado un héroe nacional por los nacionalistas croatas del HDZ que consideran, desde que Franjo Tudman se lo propuso, el régimen nazi de los Ustacha como unos patriotas que defendieron Croacia de potencias extranjeras. También Ratko Mlàdic es un héroe para los serbobosnios, se pueden encontrar memoriales en Nova Sarajevo en la República Srpska a escasos kilómetros de Srebrenica donde el general serbio asesinó a más de 10.000 bosníacos. En España se considera digna de admiración por los patriotas españoles a los componentes de la División 250 del ejército nazi que luchó contra los soviéticos, la División Azul. Para los fascistas, sus fascistas siempre son héroes nacionales.

El jugador del Albacete aparece en varias fotografías mostrando su admiración hacia el líder nacionalista. Sobre la foto con Stepán Bandera argumentó que la publicó no por su admiración hacia el líder nacionalista, sino porque se parece a él ya que tienen las mismas entradas. Lo cierto es que no solo existe esa fotografía con Bandera, y hay otros mensajes en los ya no puede argumentar que su admiración se debe a parecerse.

Si bien es un tanto reduccionista calificarle de nazi en el contexto de la II Guerra Mundial no puede dejar de calificársele como un fascista que participó de manera activa en el Holocausto. Bandera colaboró con los nazis en la primera fase de la guerra de manera utilitarista porque consideraba a los nazis un aliado en contra de los soviéticos para liberar Ucrania. Cuando Bandera y Stetsok proclamaron la independencia de Ucrania en 1941 fueron detenidos y enviados al campo de concentración de Sachsenhausen. Sin embargo, la colaboración de su organización con los nazis fue fructífera hasta esa fecha, durante su cautiverio, y también tras su liberación en 1944 para combatir a los soviéticos. Uno de los episodios más terribles en los que participó la Organización de Nacionalistas Ucranianos (OUN) de Stepan Bandera fue en los pogromos de Lviv (Ucrania). El 30 de junio de 1941 los hombres de Bandera, junto a los miembros de la Werhmacht y población local participaron en el exterminio de más de 4.000 judíos dejando incluso imágenes en vídeo de las masacres. En Volinia, los miembros de la OUN acabaron con la vida de entre cuarenta mil y sesenta mil civiles polacos que fueron asesinados en 1943, y otros veinticinco mil en Galitzia en 1944.

La adoración de los nacionalistas ucranianos por Stepàn Bandera y el OUN tiene una explicación para Omer Bartov: "La memoria de la OUN y del UPA es un componente esencial en la creación de una identidad ucraniana, así como de su gloria y heroísmo, una identidad que fue reprimida violentamente bajo el régimen comunista (al igual que la memoria de las víctimas judías). Pero ahora que estas organizaciones nacionalistas han vuelto a ocupar su lugar de honor en la historia, ya no es posible asociarlas con la colaboración en el asesinato de los judíos. Además, al adoptar a la OUN y al UPA como símbolos nacionales de Galitzia, también es necesario adoptar, hasta cierto punto, lo que estas organizaciones proclamaban: Ucrania para los ucranianos y limpiar la tierra de «elementos foráneos», como los judíos y los polacos. Desde esta perspectiva, es «natural» colocar una estatua de Bandera donde se encontraba el gueto de Drogóbich, ya que su legado terminó venciendo y los soviéticos, los polacos, los alemanes y los judíos se han ido para siempre".

Los símbolos de los nacionalistas ucranianos que han conformado su identidad nacional están basados en esa herencia neonazi del OUN. Hasta el saludo recuperado por los de Bandera durante la II Guerra Mundial, el Слава Україні (Gloria a Ucrania), que ha sido incluido dentro de los símbolos nacionales actuales, y que Zozulya también hace suyo.

Ese orgullo sobre el heroísmo y patriotismo de Bandera en la conformación del pensamiento nacionalista ucranio es indisoluble de los partidos y formaciones neonazis con los que Zozulya simpatiza y cualquier visión crítica sobre la figura es ferozmente atacada por esos partidos y la propaganda nacionalista ucraniana. El historiador alemán de origen polaco Grzegorz Rossoliński-Liebe escribió una de las mejores obras sobra el líder fascista ucraniano: Stepan Bandera: The Life and Afterlife of a Ukrainian Nationalist. Fascism, Genocide, and Cult. En el año 2012 el historiador fue invitado a Ucrania a realizar una serie de conferencias sobre Bandera en Lviv, Dnipropetrovsk y Kiev que tuvieran que ser canceladas por el hostigamiento del partido neonazi Svoboda ya que consideraban que la figura de Bandera no podía ser cuestionada por un "liberal alemán" al que consideraban un "bisnieto de Goebbels". La única conferencia que pudo dar el historiador fue en la embajada alemana en Kiev con una manifestación de los neonazis de Sbovoda en las puertas.

En definitiva, existen pruebas suficientes para afirmar la ascendencia ideológica de Román Zozulya sin necesidad de que el propio jugador lo reconozca, sin que tenga tatuada una esvástica en la frente o un lebensrune en la pantorrilla. Es posible que algunos necesiten a pesar de todo una sentencia judicial para reconocer el pensamiento fascista de un neonazi o que salga a quemar judíos en una Sinagoga. Alguna explicación encontrarían para excusarle. Para Eduard Dolinsky, Director General del Comité Judío de Ucrania, y tras ser consultado para este artículo por su opinión al respecto de la ideología de Roman Zozulya, no cabe lugar a dudas: "Simpatiza con el nacionalismo y el radicalismo de derechas. Puedes ver esto en su imagen donde señala los números 1488 o posa con la imagen de Bandera". Dolinsky ya dejó escrito en un artículo en The New York Times su preocupación por el blanqueo del pasado nazi de los nacionalistas ucranianos adorados por Zozulya. El mismo proceso legitimador del pensamiento fascista que ocurre en España, abanderado por las grandes firmas del periodismo deportivo, por todos aquellos que lo justifican y niegan su ideología fascista aunque las pruebas sean abrumadoras. Por tibios, conniventes y cómplices de una ideología criminal.






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sábado, 27 de julio de 2019

Egaña | Hablemos de Terrorismo

Y bueno, ya que les gusta llamarle homenajes a los recibimientos que familiares y vecinos hacen a los presos políticos vascos una vez que han terminado de cumplir sus larguísimas y desproporcionadas condenas, con respecto al tema del terrorismo les traemos un poco de realidad histórica desde las páginas de Naiz:


Iñaki Egaña | Historiador

El verano suele traer serpientes informativas y un estiramiento del abecedario para llenar las páginas de los diarios tanto en papel como en digital. Los becarios proponen novedades apenas sugeridas en invierno y los veteranos, desde su refugio estival, envían sus columnas, en general bastante poco originales. Los temas de siempre. Este año, no sé por qué extraña o extravagante razón, el tema del origen «terrorista vasco», ha sido ubicado en la década de 1960 por los expertos que manejan el relato del contencioso desde despachos tenebrosos. Hasta el día exacto en el que nació ETA ha sido objeto de intensas y sorprendentes interpretaciones.

El hilo terrorista aludido, sin embargo, me ha sorprendido, aunque probablemente los «expertos» han tirado de la mano de lo primero que tenían guardado en el cajón ante la noticia de que el cerebro de la célula yihadista que atentó en Barcelona y en Cambrils en 2017 era confidente del CNI. Tapar una noticia de alcance con otra secundaria.

Porque si nos retrotraemos a la década de 1960, las evidencias de un terrorismo con mayúsculas son evidentes: el Gobierno español dirigía y acogía a una banda de criminales de alta estopa. Les recuerdo alguno de los casos. El primero el de Fulgencio Batista, dictador cubano que huyó del país en 1958 y fue recibido por España con los brazos abiertos. Se hizo con una finca en Marbella donde gozó de un exilio de lujo hasta que falleció en 1973.

Nueve años antes, un barco vasco, el Sierra Aránzazu, se dirigía a La Habana con un cargamento de ropa, alimentos, aperos de labranza y juguetes. A cien millas de la isla, un aciago día de setiembre de 1964, fue atacado por un grupo terrorista, el MRR (Movimiento de Recuperación Revolucionaria), financiado por EEUU y su brazo armado, la CIA. El resultado fueron tres muertos, José Vaquero, Francisco Javier Cabello y el capitán Pedro Ibargurengoitia, natural de Gorliz y vecino de Algorta.

Este atentado terrorista, cometido por los seguidores del dictador Batista, no ha sido reconocido a pesar de que su autoría es un secreto a voces. No lo hemos visto siquiera en los informes del Gobierno Vasco, en esos apartados en los que se añade la coletilla «investigar más». Los únicos que se preocuparon por las familias de las tres víctimas y les ayudaron económicamente fue el Gobierno de Cuba, pero al parecer, su ascendencia comunista deslegitimaba cualquier intento de ecuanimidad. Espero rectificaciones y ampliaciones de esa incompleta lista de «víctimas del terrorismo» en las que trabajan asociaciones e instituciones.

La estancia de Batista en España no fue excepción. Y si quieren seguir la estela de sus descendientes, no hace falta que viajen a Miami. Hijos y nietos del dictador deambulan por Madrid y aparecen en las páginas mundanas de la prensa del régimen constitucional.

Marbella tuvo un atractivo especial para el refugio de los terroristas acogidos por España. Ante Pavelic, presidente de la Croacia nazi durante la Segunda Guerra Mundial, y uno de los criminales de guerra más sanguinarios del siglo XX, fue otro de sus «ilustres» acogidos. Pavelic fue el icono por excelencia de los ustachas croatas, responsable de la muerte de más de un millón de gitanos, judíos, homosexuales y disidentes en general. Desde 1957 se escondía en Madrid, con la complicidad de un Gobierno que, supuestamente, dicen fue neutral en los años del conflicto mundial.

Y al morir Ante Pavelic sus restos quedaron enterrados en un cementerio de la capital española, donde sus seguidores, fascistas y nazis de Europa, le honran de vez en cuando, al estilo de esas cuadrillas de falangistas nostálgicos y no tanto que se trasladan a Cuelgamuros, a ese escenario que llaman el Valle de los Caídos, a llorar ante la tumba de otro dictador y criminal, Francisco Franco.
Murió Pavelic y sus seguidores siguieron en España. Entre ellos Vjekoslav Luburic que preparó atentados indiscriminados por todo Europa, reivindicando la independencia de Croacia de la entonces Yugoeslavia. Luburic murió en Valencia en 1969, a finales de la década en la que la historia institucional sigue empeñada en criminalizar a los vascos.

Entre ese selecto grupo de sátrapas acogidos por Madrid hay otro de granado abolengo: Moise Tshombé. Refresco la memoria. La República Democrática del Congo fue independiente, después de que el rey belga Leopold II provocará una matanza superior a la de los judíos de Hitler durante la Segunda Guerra Mundial. Su primer ministro sería Patrice Lumumba.

Pero Bruselas y Washington maniobraron para provocar una escisión interna, alentando proyectos separatistas en Kasai del Sur y Katanga, zona esta especialmente rica en minerales que explotaban compañías norteamericanas y belgas. En Congo se produjo un golpe de Estado que destituyó a Lumumba. Detenido, fue llevado a Katanga, donde belgas, norteamericanos y franceses tenían un presidente títere, Moise Tshombé. Lumumba fue torturado, ejecutado y sus restos disueltos en ácido sulfúrico, en una operación preparada por los servicios norteamericanos, la CIA.

Tshombé sustituiría a Lumumba al frente del Congo, pero en dos épocas se exilió, acusado de haber ejecutado a Lumumba. En ambas ocasiones se refugió en España, que acogió al dictador y preparó mercenarios para combatir en Congo, policías y militares hispanos que viajaron hasta el interior del país africano. Sorprende el recorrido por la prensa española de la década de 1960, alentando el separatismo de Katanga y convirtiendo al criminal Tshombé en un hombre de negocios.

Batista, Pavelic, Tshombé, Luburic… y una lista interminable de mercenarios a sueldo de la OAS, organización paramilitar opuesta a la independencia de Argelia, que por cierto tuvieron varios grupos organizados en Biarritz, Donostia y Bilbao. Con semejantes mimbres, cuando unos pocos años después el Estado español organizó el BVE o los GAL, el reclutamiento de agentes se hizo con suma facilidad. La reserva del terrorismo mundial estaba en casa.






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viernes, 29 de marzo de 2019

Abortos Descabezados

La españolidad a ultranza goza de muy buena salud como ha quedado demostrado en los últimos días y últimas horas.

Todo el que ha tenido un micrófono en frente ha aprovechado la oportunidad de decirle al mundo lo grandioso del legado de la corona española.

Hay quienes incluso han reescrito no solo la historia sino la antropología y la práctica ginecobstetra perinatal.

Miren lo que nos informan desde La Vanguardia:


Los arqueólogos no han encontrado pruebas de infanticidio entre los antiguos pobladores de Europa

Josep Corbella

No se ha encontrado ninguna prueba en ningún yacimiento de que los neandertales mataran a sus hijos, como ha afirmado hoy Adolfo Suárez Illana, número dos de la candidatura del PP por Madrid en las elecciones del 28 de abril.

Los estudios arqueológicos indican que vivían en grupos sociales complejos, que cuidaban a sus ancianos y rendían culto a sus muertos, como los Homo sapiens de su misma época. También al igual que los Homo sapiens, en ocasiones practicaban el canibalismo. Pero pruebas de infanticidio, ninguna. Al contrario, cuidaban a sus hijos e hijas tan bien como los miembros de nuestra especie.

En una entrevista a Onda Cero, Suárez Illana ha justificado su postura contraria al aborto diciendo que “los neandertales también lo usaban, lo que pasa es que esperaban a que nacieran para cortarles la cabeza”.

Sin embargo, “esto no es cierto”, advierte Robert Sala, director del Institut de Paleoecologia Humana i Evolució Social (Iphes) en Tarragona y especialista en evolución humana. “No consta que ninguna cría neandertal muriera de esta manera. Puede que quien haya dicho esta tontería confundiera a los neandertales con los espartanos”.

En Esparta, en la Grecia Antigua, los recién nacidos eran arrojados a un barranco si se consideraba que no estaban sanos y bien formados para que no se convirtieran en una carga para la ciudad. Sin embargo, quienes practicaban esta forma de eugenesia eran Homo sapiens como nosotros, no neandertales.

“La lactancia de los neandertales duraba entre dos años y medio y tres años, tanto como en los Homo sapiens de la misma época. Esto indica que las madres cuidaban a sus crías de manera parecida”, explica el paleoantropólogo Antonio Rosas, profesor de investigación del CSIC en el Museo Nacional de Ciencias Naturales, que ha estudiado ´la edad del destete de los neandertales en fósiles de la cueva del Sidrón, en Asturias.

También los enterramientos indican que trataban a los recién nacidos con respeto, añade Rosas. Los ejemplos incluyen un lactante de dos años hallado en 1993 en la cueva de Dederiyeh, en Siria. Y un recién nacido hallado en 1914 en la cueva de Le Moustier, en Francia.

Los neandertales tenían aptitudes cognitivas equivalentes a las del Homo sapiens, sostiene el arqueólogo Joao Zilhao, investigador Icrea en la Universitat de Barcelona, que ha excavado en España, Portugal y Rumanía y ha estudiado colecciones arqueológicas de Francia, Italia y Croacia.

“Contrariamente a la imagen de que los neandertales eran burdos y moralmente degradados que se lanza con este tipo de afirmaciones [como la de Suárez Illana], los datos de los estudios paleoantropológicos indican todo lo contrario. Actuaban de manera muy parecida a los Homo sapiens de su época”, concluye Antonio Rosas.






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domingo, 6 de enero de 2019

Milošević y los Borbónico Franquistas

Recordemos que el asunto derivó en una agresión abierta por parte de la OTAN en contra de un estado otrora socialista, proceso que culminó con la creación de un estado tan artificial e innecesario como Israel: Kosovo

Esclarecido lo anterior, volvemos al tema de la vía eslovena con este texto dado a conocer por Naiz:

Carlos Taibo | Profesor de Ciencia Política en la UAM


El fenómeno se reveló por vez primera al calor de la declaración de independencia de Kosova, a principios de 2008. Muchos de quienes, entre nosotros, y en las dos décadas anteriores, se habían entregado a la demonización más burda de las políticas desplegadas en Serbia por Slobodan Milošević pasaron a ver en este el afortunado defensor de la Yugoslavia unida. No se trata, hablando en propiedad, de que defendiesen las políticas de Milošević. Para defenderlas, como para criticarlas, era preciso conocerlas, y esto no parecía al alcance de las entendederas, y de la voluntad, de estos nacionalistas españoles, expertos sobrevenidos en asuntos balcánicos.

La farsa ha reaparecido estos días al amparo de la supuesta «vía eslovena» enunciada por el señor Torra. Llamativo ha resultado que las discusiones sobre la legalidad del referendo esloveno de 1990, inequívocamente complejas, rara vez se hayan hecho acompañar, entre dirigentes políticos y todólogos, de consideración alguna en lo que hace a lo que ocurrió, fundamentalmente en Serbia, en los años anteriores. Desde la Serbia de Milošević se articuló una agresión en toda regla contra un Estado federal frágil y maltrecho. Asumió formas varias: despliegue franco de discursos demonizadores de unos u otros grupos étnicos, asentamiento de un nacionalismo de inocultada base étnica, apuesta por una progresiva «serbianización» del ejército popular yugoslavo, abolición de la condición de provincias autónomas de la que disfrutaban, dentro de Serbia, la Vojvodina y Kosova, establecimiento de un régimen de apartheid en este último territorio, adulteración de los equilibrios más elementales en la presidencia colectiva del Estado federal, apoyo a la creación, en Croacia y en Bosnia, de regiones autónomas serbias y, en fin, y al cabo, un obsceno uso de la fuerza.

Describir a Milošević, un genuino anti-Tito, como el garante de la unidad yugoslava es olvidar que el dirigente serbio fue, antes bien, y en colaboración estrecha, poco después, con el presidente croata Franjo Tuđman, el dinamitador mayor de esa unidad. A Milošević, dicho sea de paso, la independencia de Eslovenia, en donde apenas había serbios, le trajo siempre al pairo, como en realidad, pero esto es harina de otro costal, y bien que con reglas diferentes, sucedió con la de Croacia. El referendo de autodeterminación y la declaración de independencia eslovenos, legales o no –¿cuáles eran las credenciales, por cierto, de quienes se atribuían el derecho a decidir al respecto?– , no surgieron, en cualquier caso, de la nada. Y la política de Alemania, la de la UE, la de EEUU o la del FMI en nada rebajan la responsabilidad de las elites dirigentes en Serbia y en Croacia.

Quienes en estas horas prefieren jugar al olvido o, más aún, exaltan una figura tan lamentable como la de Milošević nos están trasladando un mensaje inquietante. No les preocupa la condición de dirigentes y políticas siempre y cuando unos y otras apunten –o al menos eso parezca– a preservar la unidad patria. Tanto que hasta Milošević les parece una opción razonable y respetable. La conclusión parece servida: el uso de la fuerza en modo alguno les resulta desdeñable, al amparo de lo que algún lanzado bien podría llamar –en franco olvido de los muchos serbios que pelearon por la convivencia y plantaron cara al capitalismo mafioso y a las razzias étnicas asestadas por Milošević– la «vía serbia». Qué ilustrativo resulta que en un proyecto como ese se den la mano muchos de los nacionalistas de Estado, el naufragio de nuestra izquierda zorrocotroca y la patética y connivente censura que ejercen muchos de los medios de incomunicación españoles.

©SinPermiso







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domingo, 18 de noviembre de 2018

CAV y la Protección de Niños Migrantes

Así como irrumpió en los medios de comunicación el tema de los refugiados de Siria se ha casi que esfumado.

Por eso mismo hemos recurrido a esta nota en Deia para resaltar la necesidad de seguir atentos al tema:


Una delegación vasca finalizó ayer una visita a los programas para refugiados en la península mediterránea

Una delegación compuesta por representantes de la oficina de Save the Children en Euskadi, la directora de Derechos Humanos del Gobierno vasco, Monika Hernando, y miembros del intergrupo Por la defensa de los derechos de las personas migrantes y refugiadas del Parlamento Vasco visitó recientemente en Serbia el proyecto Protección de niños y niñas migrantes en los Balcanes, financiado por el Ejecutivo vasco y ejecutado por Save the Children.

Según informó la ONG, el viaje se desarrolló entre el pasado lunes y ayer, y tuvo a Belgrado, Bogovadja (Serbia) y Bihac (Bosnia y Herzegovina) como principales puntos de visita. Save the Children explicó que su misión es “impulsar avances significativos en la manera en la que el mundo trata a los niños y niñas, con el fin de generar cambios, inmediatos y duraderos en sus vidas”.

“Huyen por necesidad”

“Los niños refugiados no huyen de sus países de origen por capricho. Lo hacen por necesidad escapando de la miseria, la pobreza y la violencia que subyace de una guerra como la de Siria, pero también de otros conflictos”, señaló la directora de Save the Children en Euskadi, Eva Silván.

La ruta de los Balcanes está sujeta a cambios, dependiendo de las condiciones, pero involucra a varios países como Grecia, la antigua república yugoslava de Macedonia, Serbia, Croacia, Hungría, así como Bulgaria, Rumanía, Albania o Kosovo. Silvan indicó que la mayoría de los niños refugiados que realizan está ruta “son invisibles, y con frecuencia evitan los sistemas oficiales de apoyo”, de forma que “permanecen ajenos al sistema y corren mayor riesgo de caer en manos de contrabandistas y traficantes, pero incluso pueden sufrir vulneraciones bajo tutela estatal, ya que en muchos casos son sistemas débiles y poco especializados”.

Por ello, el Gobierno vasco, a través de su Secretaría de Paz y Convivencia, financia el proyecto Protección de niños y niñas migrantes en los Balcanes a través del cual se busca garantizar que los niños refugiados y sus familias ejerzan “su derecho a la dignidad, la protección y la asistencia humanitaria”. En ocho meses, el proyecto pretende llegar a 1.500 niños, de los cuales 750 son menores no acompañados y 100 adultos. “Los flujos migratorios que tienen su inicio en oriente medio y atraviesan los Balcanes, tienen su influencia en Euskadi, tal y como hemos podido comprobar especialmente este verano con la llegada de un mayor número de personas migrantes y refugiadas a nuestras capitales. Las instituciones tenemos que dar respuesta a esta situación”, apuntó Monika Hernando.






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viernes, 13 de julio de 2018

El Fascismo Croata al Descubierto

Para quienes andan muy entusiasmados por los logros de los futbolistas croatas y han caído enamorados ante los encantos de la presidenta Kolinda Grabar-Kitarovic, aquí les presentamos este esclarecedor reportaje por conducto de Sin Embargo:


La selección croata pone las cosas difíciles. No sólo canta canciones fascistas cuando le gana a un equipo, sino que en un ataque contra el país anfitrión está a favor de los “antirrusos”, con el tema de Ucrania. Las cosas en Europa van de mal en peor, la linda presidente Kolinda tiene un desempeño que habla del nuevo fascismo en el continente.

Mónica Maristain

Bajo el mandato de la ahora famosa presidenta Kolinda Grabar-Kitarovic, Croacia expulsó a refugiados sirios, obligó a las mujeres a llenar formularios sobre su conducta sexual para poder acceder a anticonceptivos y restringió el acceso a hospitales públicos a la minoría gitana.

Claro que durante el Mundial de Futbol, Kolinda abrazó uno por uno a los jugadores croatas y se pagó de su bolsillo los pasajes a Rusia y eso la hizo famosa.

Croacia, finalista junto con Francia del campeonato, no la pone fácil ante los simpatizantes de todo el mundo.

Tras derrotar por 3 a 0 a la selección argentina, los jugadores europeos entonaron una tema que hace apología del fascismo y poco a poco, los croatas fueron haciéndose fama de no medirse en la difícil situación política que atraviesa su país, sobre todo frente a Serbia.

Un video publicado por el jugador croata Dejan Lovren muestra las celebraciones del equipo después del 3 a 0 contra el equipo albiceleste. En la grabación se ve a varios jugadores cantando “Bojna Cavoglave”, un tema de la banda Thompson, célebre por hacer apología del régimen fascista croata de la Ustacha durante la Segunda Guerra Mundial.

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La canción contiene la frase “Za dom spremni” (“Por la patria, ¡listos!”), eslogan de campaña y saludo habitual de la Ustacha, nacida en 1929 como una sociedad secreta y convertida después en un movimiento fascista.

Además de estos cantos fascistas, hay un caso de corrupción que salpica nada menos que a su gran estrella, el centrocampista Luka Modric.

El jugador del Real Madrid lleva tiempo involucrado en una trama en la que empieza a mutar de figura secundaria en protagonista. Modric está acusado de falso testimonio en un juicio en su país y podría ser condenado hasta a seis años de prisión en caso de ser declarado culpable. La acusación sostiene que Modric mintió en el juicio contra el ex directivo del Dínamo Zagreb Zdravko Mamic, condenado por malversación de fondos. Citado como testigo, el futbolista declaró en su momento haber pactado una partición de la suma de su traspaso del Dínamo al Tottenham Hotspur, pero después negó esa versión.

No es la primera vez, ya Josip Simunic había sido suspendido por 10 partidos por haber cantado la misma tonada en el Mundial de 2014 y en 2015, la UEFA castigó a la federación croata con una multa de 50 mil euros y un partido sin público durante las eliminatorias para la Europa por insultos racistas de sus aficionados. En ese encuentro a puerta cerrada tuvo lugar el siguiente escándalo, por una esvástica dibujada en el césped.

Ahora, el tenista serbio Novak Djokovic apoya a Croacia y eso ha generado un escándalo en su país. “Únicamente los idiotas pueden apoyar a Croacia. Novak, ¿no te da vergüenza?”, escribió en Twitter Vladimir Djukanovic, diputado del Partido Serbio del Progreso (SNS), al que pertenece el presidente Aleksandar Vucic.

“Croacia, bien que lo sabemos, ha recogido una tonelada de simpatía por ser el más débil, por las destrezas de Modric y Rakitic y por su condición de país presidido por una mujer, la atractiva blonda Kolinda Grabar-Kitarovic, capaz de ver el partido junto al presidente de la FIFA vestida con jogging y la camiseta de cuadros blancos y rojos, y después ir al vestuario, abrazarse con el director técnico, con cada jugador y ser alguien más en la ronda de la celebración.

A veces es mejor simpatizar o no simpatizar, empatizar o empatizar, pero sin investigar demasiado.

Más de una vez los propios jugadores micrófono en mano se han dirigido a la hinchada con arengas de neto corte nacionalista y más de una vez la hinchada croata ha sido sancionada por cánticos racistas.

Hace tres años, en un partido contra Italia por las eliminatorias de la Eurocopa, en Split, en la mitad de la cancha destacaba una esvástica diseñada por las hábiles manos de un podador.

Por ahí circula una foto de Luka Modric en la que festeja su gol a Willy Caballero con la mano extendida de tal forma que bien podría ser relacionada con una ofrenda al nazismo.

La pregunta es: ¿qué hacemos con esa información? ¿Cómo la nominamos, cómo la clasificamos, cómo la incorporamos a la cuenta de nuestras predilecciones?

¿El futbol es el futbol y nada más o el futbol es el futbol y algo más?”, escribe en su diario del Mundial el periodista Walter Vargas.

Mientras tanto, la FIFA y su Comité de Disciplina han enviado una advertencia de sanción al central croata Domagoj Vida, por el vídeo en el que grita “Gloria a Ucrania”, tras la victoria sobre Rusia, en los cuartos de final del Mundial.

Vida, autor del segundo gol croata, se grabó junto al exjugador Ognjen Vukojevic ensalzando a Ucrania tras la victoria sobre la selección rusa en la tanda de penaltis (3-4).

Las imágenes, que fueron subidas a Facebook por un periodista ucraniano, han causado un gran revuelo en el país organizador del Mundial, ya que el lema “Gloria a Ucrania” es utilizado por los nacionalistas antirrusos que se oponen a la anexión de la península de Crimea.

La FIFA sancionó a Ognjen Vukojevic con 15 mil francos suizos.

Así las cosas, por Mick Jagger, por Rod Stewart y por Elton John, hubiera sido lindo que ganara Inglaterra.





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lunes, 9 de abril de 2018

Kostalandia y sus Locaciones de Película

De la mano de la laureada serie de televisión Game of Thrones, Gaztelugatxe vuelve a ganar un galardón como locación de primerísimo nivel, cinematográficamente hablando. Esta vez lo hace de la mano de la playa de Zumaia.

Lean ustedes lo que nos reportan desde El Correo Vasco:


La serie de HBO recibe el galardón del Sindicato de Localizadores por enclaves como la playa de Zumaia y San Juan de Gaztelugatxe

F. Griñan | O. Belategui

Las localizaciones vascas de 'Juego de Tronos' triunfaron en Hollywood. La serie de HBO recibió el sábado el galardón a la mejor serie de época en la gala de entrega de los Location Managers Guild International Awards (LMGI - Premios Internacionales del Sindicato de Localizadores). El malagueño Tate Aráez, jefe de localizaciones, recogió el premio junto a sus compañeros Robert Boake y Matt Jones en el escenario del Alex Theatre de Glendale, en Los Ángeles. El equipo revalida así este reconocimiento, que ya obtuvo en 2016 por la misma serie. Aráez seleccionó los escenarios españoles de la séptima temporada, entre ellos las playas de Barrika y Zumaia y el icónico peñón de San Juan de Gaztelugatxe.

En la ceremonia también se premió la producción de Netflix 'Orzak' (mejor serie de televisión contemporánea, con rodaje en Atlanta), mientras que en el apartado de largometrajes los galardones fueron para la película de Christopher Nolan 'Dunkerke' (largometraje de época), que se filmó en los escenarios franceses de la evacución real de las tropas aliadas y en Malo-les-Bains, y el 'thriller' acelerado de Edgar Wright 'Baby Driver' (filme de ambientación actual), que también se grabó en las calles de Atlanta. Precisamente, esta ciudad norteamericana fue la gran triunfadora de la noche porque también obtuvo el reconocimiento a la mejor oficina de rodaje (film commission).

'Juego de Tronos' partía como favorita en su categoría de serie de época, donde se impuso a las candidaturas de dos series de Netflix, 'Stranger Things' y 'The Crown', y a los títulos 'The Deuce' (HBO), 'La maravillosa Sra. Maisel' (Amazon) y 'Taboo' (BBC y FX). La séptima temporada de la adaptación de las novelas de George R. R. Martin es la que ha utilizado más exteriores españoles, en los que además se han ambientado las escenas más destacadas de la última entrega.

El anfiteatro romano de Itálica albergó el encuentro de las dos reinas que se disputan el Trono de Hierro, Daenerys Targaryen (Emilia Clark) y Cersei Lannister (Lena Headey), con la espectacular llegada de la primera a lomos de uno de sus dragones; el monumento natural de Los Barruecos (Cáceres) permitió recrear la gran batalla de Aguasnegras, la más espectacular de la temporada, y la playa de Zumaia y el islote de San Juan de Gaztelugatxe dieron vida al refugio de Rocadragón donde se ambientó el encuentro de Daenerys y John Nieve (Kit Harington).

Estas localizaciones han sido fundamentales para el galardón final del Sindicato de Localizadores de Hollywood a 'Juego de Tronos', un premio que recogió Tate Aráez, responsable precisamente de los escenarios españoles. «En el caso de San Juan de Gaztelugatxe no había escenas asignadas en el guion, pero insistí y el resultado ha sido todo un descubrimiento internacional», declaró a EL CORREO el jefe de localizaciones y colaborador habitual de Fresco Film, la empresa malagueña que produce el rodaje de la serie.

Precisamente, la proyección del islote de Bermeo tras aparecer en esta saga ha sido tal que las visitas se han multiplicado por miles cada jornada y la Diputación de Vizcaya quiere restringir la asistencia e incluso se plantea cobrar una entrada para pasear por este escenario principal de Rocadragón. Junto a España, la séptima temporada de 'Juego de Tronos' también filmó escenas de exteriores en Irlanda del Norte, Croacia e Islandia.






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martes, 7 de noviembre de 2017

Dragonstone Premia a Gaztelugatxe

Euskal Herria se hace con un muy digno segundo lugar en locaciones fílmicas gracias a que la producción de Game of Thrones haya decidido elegir a San Juan De Gaztelugatxe como el escenario natural para las secuencias que toman lugar en Dragonstone, alguna vez reducto del malhadado Stannis Baratheon y hoy base de operaciones de Daenerys Targaryen.

Aquí la nota dada a conocer por EiTB:


La ciudad vencedora ha sido Görlitz (Alemania), localidad que acogió el rodaje de El Gran Hotel Budapest, de Wes Anderson.

La European Filming Commision Network –la Red Europea de Comisiones de Cine- ha seleccionado a San Juan de Gaztelugatxe como la segunda mejor localización cinematográfica de la década, dentro de los premios 'European Film Location Award', que se han desvelado este martes en el Parlamento Europeo.

La ciudad ganadora ha sido Görlitz (Alemania), la localidad que acogió el rodaje de El Gran Hotel Budapest, de Wes Anderson.

El ganador ha sido elegido mediante votación popular, en la plataforma Cineuropa.

Así, el rodaje "Juego de Tronos" en otoño de 2016 continúa dando sus frutos. "La presencia del emblemático paraje costero en la lista final del concurso supone todo un reconocimiento internacional a Bilbao-Bizkaia como un destino de referencia para la grabación de películas y series de televisión y para el conjunto de la producción audiovisual", explicó la Diputación en septiembre.

La EFCN integra a un total de 90 films commissions pertenecientes a 30 países europeos y uno de sus objetivos prioritarios es la promoción de localizaciones del continente para producciones audiovisuales internacionales. Con motivo de su décimo aniversario, convocó el premio ‘European Film Location Award’, dentro del cual se ha eligido la ‘Mejor Localización Cinematográfica Europea de la Década’.

Éstos eran los finalisatas:

San Juan de Gaztelugatxe, Juego de Tronos (2016) Bermeo, Bizkaia.

Isla de Antiparos, Suntan, de Argyris Papadimitropoulos (2016), Grecia.

Ciudad de Wroclaw, El Puente de los Espías, de Steven Spielberg (2015), Polonia.

Ciudad de Dubrovnik, Juego de Tronos (2012-2014), Croacia.

Castillo de Kaštilac, Juego de Tronos (2014-2016), Kaštela, Croacia.

Ciudad de Görlitz, El Gran Hotel Budapest, de Wes Andserson (2014), Alemania.

Isla Mínima del Guadalquivir, La Isla Mínima, de Alberto Rodriguez (2014), Sevilla.

Termas de Caracalla, La Gran Belleza, de Paolo Sorrentino (2013), Roma, Italia.

Glaciar Val Senales, Everest, de Baltasar Kormákur (2015), Tirol del Sur, Italia.

Valldal - Hotel Juvet Landscape, Ex Machina (2014), Noruega.

Ciudad de Viena, Misión Imposible - Nación Secreta, de Christopher McQuarrie, Austria.





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