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jueves, 2 de mayo de 2019

Gil de San Vicente | Doce Apuntes sobre Marxismo (II)

Les presentamos la segunda entrega de los doce textos que Iñaki Gil de San Vicente está dando a conocer en las páginas de La Haine.


Iñaki Gil de San Vicente

Avisábamos en la entrega I de comienzos de abril de 2019 de esta serie que la segunda trataría sobre el socialismo utópico

Hasta la revolución de 1848 y la publicación del Manifiesto del Partido Comunista. O sea, lo que podemos definir como la fase en la que el socialismo utópico entra en agotamiento, pero todavía el marxismo no ha adquirido la fuerza suficiente para ocupar su lugar. Y que la tercera entrega versará sobre el período que va de 1848 a 1871,

II.- Socialismo y comunismo utópicos

En abril de 1865, mientras avanzaba en los borradores de lo que sería El Capital, y a la vez militaba muy activamente en la I Internacional fundada en septiembre de 1864, Marx, respondió a una pregunta sobre quienes eran sus héroes: Espartaco y Kepler. Dejando de lado por ahora el machismo latente en su respuesta ya que tenía muchas heroínas para nombrar, escogió revolucionarios anteriores al capitalismo industrial y al socialismo utópico: Espartaco, combatió con armas de guerra al esclavismo en la tercera rebelión contra Roma (-73 y -71); Kepler (1571-1630), al que volveremos en la entrega VI sobre el método marxista, combatió con el arma de la ciencia al dogmatismo y a la Inquisición. También respondió que la lucha era su ideal de felicidad, la sumisión la mayor desgracia, y el servilismo lo más detestable.

En 1865 Marx y Engels ya tenían muy desarrollado el núcleo de lo que estaba a punto de ser llamado «marxismo». La importancia de la corta respuesta de Marx radica en que, en base al conocimiento histórico del momento, iba hasta el pasado lejano precapitalista y al pasado reciente del proto capitalismo. Querían encontrar un anclaje ético-político en las aspiraciones y deseos materiales expresados en forma utópica, tanto por las clases y pueblos masacrados como por la coherencia personal de quienes se enfrentaron a la opresión con las armas de la violencia y de la ciencia. ¿Por qué ético-político? Porque la ética de la libertad es fuerza política cuando pasa a la acción, y porque la política de la mayoría sojuzgada es la ética humana en sí.

En las Admoniciones de Ipwer y en la Profecía de Nefertiti (s. –XXVII a s. -XXII), subyace un contexto de algo parecido a una «revolución» para lograr un Egipto más justo, en la que las masas destruyen los archivos registradores de las deudas, propiedades, etc. El malestar social del pueblo contra el tirano de Uruk en Mesopotamia, por sus abusos contra las mujeres, es el nudo de la trama del Poema de Gilgamesh (s. –XXVI). Dos textos de la misma época, La canción del arpista y el Diálogo de un desengañado con su alma (s. -XXI), traslucen la crisis de valores y la tensión social del Egipto de la época.

Documentos oficiales registran las tenaces resistencias de pueblos contra el saqueo y la opresión que sufrían por Estados imperialistas. Los anales recogen la sublevación de Sargón contra Ur-Zababa, en Sumeria (s. –XXIV), pero no dan el nombre del misterioso pueblo qutu que no toleraba control alguno. El pueblo de Nubia y la ciudad de Kush, al norte de Sudán, sufría la ocupación egipcia para explotar sus enormes reservas de oro. Kush aprovechó la invasión de Egipto por los hicsos (s. –XVII) para echar a los egipcios, pero volvió a ser ocupada cuando los hicsos fueron expulsados a su vez del Nilo: Egipto pasó de una guerra de liberación nacional victoriosa (mitad s. –XVI) a una guerra de opresión imperialista contra Nubia y Kush para oprimirla de nuevo, porque su oro y su fuerza de trabajo, sus mujeres esclavizadas, le eran imprescindibles para su expansión imperialista hacia el norte y para mantener el orden interno. Pero Nubia siempre siguió resistiendo de un modo u otro. La extrema crueldad de Asiria, por ejemplo contra la ciudad sublevada de Laquis (-701), no le aseguró su continuidad sino que, al contrario, provocó la unión de los pueblos oprimidos que destrozaron Nínive (-612) hasta sus cimientos.

Lucha de clases, patriarcado, guerras, deportaciones, censuras, interpolaciones apócrifas…, hacen de la Biblia (s. –VIII a –VI) uno de los libros más falsos que existen. Por tanto, hay que ser cautos sobre los mitos y leyendas de los «truenos en el Cielo» para derrotar a las diosas, y luego entre la casta de dioses con la victoria de Jehová, y la condena al infierno del Ángel Caído, el «primer rebelde»; Lilith, que desobedeció a Jehová, abandonó al sumiso Adán y cohabitó con los libres diablos; la creación de Eva como sustituta tonta de Lilith, y el castigo inhumano por comer la manzana prohibida del conocimiento, etc. Pero cuando el río suena…

Desde 1835 la crítica rigurosa de la vida de Jesús por F. Strauss, que ya había empezado en el siglo XVIII, se fue extendiendo a las grandes religiones, lo que unido a los conocimientos que se obtenían con las invasiones colonialistas, producía una creciente masa de datos sobre nuevos contenidos de la lucha de clases. No sabemos si Marx hubiera respondido en 1865 dando el nombre de otro héroe o heroína más antiguo que Espartaco si hubiese tenido acceso al conocimiento histórico actual. Sí sabemos que él y sobre todo Engels estudiaron a fondo las contradicciones sociales en el cristianismo y su reflejo distorsionado por la burocracia divina y su verborrea teológica.

En 1905 un grupo de estudiantes chinos en Tokio debatían sobre las relaciones entre el socialismo y las utopías chinas que se remontan, como mínimo, a Lao Tse (¿s. –VI?) y al taoísmo, corriente filosófica que alimentará anhelos sociales expresados en conceptos como taiping o «gran armonía», pingjun o «igualación», juntian o «campos iguales», que serán readaptados por Confucio (-551 a -478) y su era de la «gran concordia». Mencio (-370 a -289) propuso algo parecido a un comunismo agrario, junto a otros filósofos y al movimiento campesino igualitarista: propiedad comunal o jingtian, que influyó en la profunda tradición campesina de un mundo igualitario que tendría que llegar. La raigambre de masas de esta utopía roja facilitó que los primeros marxistas chinos vieran en el jingtian una prueba ideológica de la supervivencia en la cultura popular del antiguo comunismo primitivo, y la utilizaran como argumento en los debates sobre el modo de producción asiático en la década de 1930, e incluso después.

Las utopías sociales chinas justificaban duras rebeliones campesinas cada vez más apoyadas por el proletariado urbano, también reforzadas por otras utopías exteriores, como la de la venida del Maitreya, el segundo Buda (muerto alrededor de -420) que restablecerá la bondad. La corriente de la «Pequeña Vía» budista, o Hinayana tenía una base utópica igualitarista. Pero una vez que conquistaban mucho o todo el poder, se enfrentaban entre ellas muchas veces con extrema dureza. Sucedió lo mismo en Grecia en donde desde el final del siglo –VIII Hesíodo escrituró las tradiciones orales sobre la «edad de oro», iniciando la larga historia escrita de utopías, luchas, reformas y contrarreformas como la propuesta en la utopía reaccionaria de Platón (-427 a -347), tradiciones que continuaron en Roma y con Espartaco. En estos siglos, Palestina y pueblos circundantes sufrieron opresiones sociales y religiosas de los poderosos reinos mesopotámicos y luego de Grecia, de modo que el judeo-cristianismo fue una creación sincrética que recogió también tradiciones de resistencia popular, adaptadas por los llamados Profetas mayores como Isaías en el s. –VIII, y menores como Amós también en ese siglo, por ejemplo. Surgió así una corriente igualitarista que siempre ha resistido las represiones de la burocracia, que le asestó un duro golpe en el concilio de Nicea de +325. La solidaridad interna del primer islam en +622 le dotó de un igualitarismo comunitario inicial superior al primer cristianismo.

En Nuestramérica, en el África subsahariana y en grandes zonas de Asia, coexistían comunidades comunales ágrafas con imperios tributarios en los que la propiedad era estatal, lo que hacía que sus resistencias a las invasiones coloniales se organizaran frecuentemente alrededor de la defensa de esas propiedades comunales y sus culturas colectivas. Las hermanas Trung dirigieron la sublevación vietnamita en los años 40 a 43 contra la ocupación china. En 1254 los mongoles esclavizaron a 200.000 coreanas y coreanos, asesinando al doble de ellos, pero aun así no lograron destruir su resistencia nacional. En Venezuela, la nación caribe resistió al español desde su llegada, y en 1553 el Negro Miguel dirigió la primera sublevación de esclavos, a la que se sumaron indios originarios. En Brasil el quilombo Palmares (1580-1710) defendido por 20.000 personas libres. De 1603 a 1863 hubo en Japón más de 1.100 revueltas campesinas. Desde el siglo XVIII los zulús de Sudáfrica comerciaban con Portugal, pero exigencias británicas les obligaron centralizarse y armarse, yendo a la guerra desesperada desde 1879. Los maoríes de Nueva Zelanda tuvieron menos tiempo para prepararse: el territorio fue declarado colonia británica en 1840 y la primera guerra de resistencia nacional estalló en 1843.

El igualitarismo perduró en las herejías medievales europeas y en las revueltas y rebeliones campesinas sobre todo entre los siglos XIII y XVI, siglo en el que Tomás Moro marcó el cambio de época al escribir Utopía publicado en 1515; murió decapitado en 1535. Por entonces aumentaban las intentonas revolucionarias burguesas aplastadas o abortadas, iniciándose una espiral ascendente conforme el modo de producción capitalista aplastaba al mundo. En su fase inicial, el utopismo moderno se alimentó también de las descripciones que hacían los colonialistas europeos de las formas comunales de vida de los pueblos aún libres de la propiedad privada, sobre todo en Nuestramérica, y su momento de gloria llegó con las dos primeras revoluciones burguesas victoriosas en el siglo XVII, la holandesa y la inglesa; pero para la segunda mitad del siglo XVIII este utopismo estaba ya superado, siendo los textos de Morelly (1717-1780) y de Mably (1709-1785) su último suspiro, cuando triunfan las burguesías norteamericana y francesa.

Y es que el capitalismo avanzaba como un monstruo y las bellas literaturas utópicas ya no servían para nada práctico. Saint-Simón (1760-1825); Owen (1771-1858) que planteó la reivindicación de la jornada laboral de 8 horas en 1817; y Fourier (1772-1837)… son los representantes más notorios del socialismo utópico. Pese a sus diferencias, les unen identidades que se remontan al origen de las primeras utopías en las que un sector muy reducido de pensadores idean un modelo más o menos completo de lo que debe ser la sociedad justa y se lo da, desde su altura, al pueblo ignorante y pasivo. El utopismo siempre ha creído que bastaba con iluminar al pueblo desde arriba para que éste tomase conciencia de inmediato, como si sólo le faltara un aporte externo de verdad y razón para que se le cayera la venda de los ojos. En todo caso, para aumentar la efectividad concienciadora de la minoría ilustrada, es conveniente que el pueble reciba una buena educación desde su infancia y en toda su vida, una educación inmersa en una forma de vida que prefigure el futuro en el presente, y de aquí la importancia de la vida en cooperativas, falansterios, colonias de iluminados, etc., que actúan como focos en la oscuridad. Pero estas islas de socorro en la tempestad de la existencia no se basan en una estrategia de conjunto y en una teoría surgida de las contradicciones del sistema que se denuncia, sino que son respuestas aisladas entre ellas, individualizadas y frecuentemente relacionadas con estructuras del poder, al que no consideran como un enemigo de clase sino como una parte equivocada de la sociedad a la que también hay que convencer y reeducar con el diálogo.

El utopismo adelantó métodos y objetivos integrados luego en el comunismo marxista, del mismo modo que la crítica de Marx y Engels del capitalismo también subsumió no sólo aciertos de Smith y Ricardo, sino también de ricardianos de izquierda del socialismo utópico inglés, etc. Hizo falta un desarrollo cualitativo para facilitar la subsunción de valores utópicos en el movimiento revolucionario desde la década de 1840. Este salto venía ya anunciado y hasta exigido por las tesis de Bebeuf (1760-1798) y su igualitarismo radical que sentaba las bases del comunismo utópico aunque todavía no distinguía del todo el antagonismo entre el proletariado y la burguesía. Cabet (1788-1856) dio un paso más al ser el primero en emplear el término de «comunismo», planteando la necesidad de acabar con la propiedad privada y el dinero en base a una economía planificada por el Estado, pero desde una versión de izquierdas de las tesis Fourier, quien desconfiaba totalmente de las promesas burguesas e insistía en la independencia política del proletariado, lo que no negaba pactos puntuales con la pequeña burguesía democrática.

Pero el avance definitivo que facilitaría la posterior fusión con el marxismo se inició con la brillante praxis de Flora Tristán (1803-1844) obrera feminista revolucionaria que dotó de contenido de clase a las teorías de libertad sexual de Fourier, con un determinante impacto en Jenny, Marx, Engels y tantas personas más del momento, con su radical crítica al patriarcado obrero al demostrar que las mujeres eras las proletarias de los proletarios, con esfuerzos por dar la misma educación libre a hombres y mujeres. Blanqui (1805-1881) avanzó más: su opción absoluta por la independencia política de la clase obrera le llevó a defender la necesidad de que el proletariado tomara el poder político y destruyera al Estado burgués. Para eso era necesaria una organización revolucionaria propia, capaz de resistir a la represión.

Sin embargo, Blanqui descuidó la crítica teórica del capitalismo y la decisiva autoorganización independiente del pueblo trabajador, manteniendo la creencia utopista de que la salvación vendrá del heroísmo de una minoría selecta. Este vacío lo llenó Weitling (1808-1871) al volcarse en la clase proletaria, en su autoorganización, explicándole que tenía que organizarse ella misma para la dura lucha violenta que debería asumir para vencer a la violencia más inhumana del capitalismo. Su comunismo utópico le hacía comprender lo decisivo que es el poder político, pero su base utópica le impedía llegar a la raíz de las contradicciones del capitalismo. En Gran Bretaña, el cartismo radical era la forma política del proletariado concienciado, en el interior del cual también se avanzó en la crítica del capitalismo de la época y de su poder, pero con todas las limitaciones de Babeuf, ideología asumida por Bronterre O’Brien (1805-1864): la incomprensión del antagonismo de clase hundió al cartismo en el agujero negro de la democracia abstracta, mentira que oculta la dictadura de clase del capital.

Una síntesis rápida de lo visto indica que existen desde el siglo –XXVII al menos cuatro constantes que se reiteran en lo esencial hasta ahora variando en sus formas según los cambios de y en los sucesivos modos de producción: las luchas contra la opresión de la mujer; por la defensa de lo comunal; por la libertad de los pueblos; y contra el trabajo esclavizado, explotado y asalariado. El comunismo marxista se formó integrándolas en una totalidad de praxis en la que el objetivo histórico es acabar precisamente con todo resto no solo material y económico sino también ideológico, psicológico…, porque todas ellas son luchas contra diversas formas de propiedad privada, económica, sexual, lingüístico-cultural, natural, etc., Es esa capacidad de relacionar cualquier opresión y explotación, cualquier injusticia, con la propiedad privada capitalista, lo que hace del marxismo la matriz teórica insustituible y necesaria para cualquier praxis por la libertad.






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martes, 15 de diciembre de 2015

Neozelandeses Proponen Nueva Bandera

En un proceso - un tanto cuando farragoso nos dice la nota - completamente normal en el mundo pero que Madrid niega constantemente a vascos y catalanes aduciendo que es antidemocrático - aunque usted no lo crea - los neozelandeses han elegido de entre varias opciones el diseño de la insignia que competirá en contra de la actual bandera de esa nación.

Nos parece que la bandera elegida es la más políticamente correcta, hacia el lado izquierdo deja en claro la identidad maori con la inclusión de la rama de helecho en fondo negro - ampliamente conocida por formar parte del uniforme de los All Blacks, el equipo de rugby neozelandés - mientras que hacia el lado derecho honra a la anterior con el fondo azul y la constelación.

Aquí tienen la nota al respecto publicada en Naiz:

Nueva Zelanda escoge en referéndum la bandera alternativa

Los neozelandeses han escogido una bandera de color negro y azul entre las cinco opciones que se les planteaban para sustituir a la actual. La enseña escogida se enfrentará en marzo a la bandera oficial actual para decidir si se cambia o se mantiene la vigente.
La primera fase del referéndum en Nueva Zelanda sobre la bandera ya tiene resultado. Los neozelandeses han escogido una enseña azul y negra, que se enfrentará en marzo a la actual, para dirimir si se cambia o no el símbolo del país.

Pese a ello, no fue la más votada en un primer momento. El sistema preferencial utilizado en el referéndum señalaba que se había de imponer una de las cinco candidatas con el 50% de los votos. La más votada, negra y roja, se ha quedado en el 41,6%, por lo que han entrado en juego las segundas preferencias de los votantes.

Tras la primera votación, se eliminaba la opción con menos votos, y quienes habían votado esta volvían a votar. Así sucesivamente hasta que una candidata llegase al 50%. De esta forma, se ha impuesto la enseña que ven sobre estas líneas.

Entre el 3 y el 24 de marzo los neozelandeses podrán optar por mantener la bandera actual o cambiarla por este nuevo modelo. En el caso de que se eligiese el nuevo modelo, se ofizializará en seis meses.

El primer ministro de Nueva Zelanda, John Key, se ha mostrado partidario del cambio de bandera al considerar la actual como demasiado similar a la de Australia, algo que «lleva a la confusión, no es representativa de la modernidad y el status actual de nación soberana», además de señalar que cuenta con «excesivas referencias al pasado imperial británico» y tiene «una total falta simbolismo que represente la herencia y las raíces maoríes» de Nueva Zelanda.




Por cierto, ¿tendrá algo que ver todo esto con la decisión de Disney de suprimir a los actores maoris de su elenco de Star Wars?

¿Cedió acaso ante la presión de los grupos de poder neozelandeses de marcada orientación supremacista y decididamente eurocentrista?

¿Pretende la industria cinematográfica yanki condenar a los maoris a personificar orcos en películas de Peter Jackson por toda la eternidad?

Tal vez nunca lo sepamos.

Ahora tenemos que esperar a marzo para ver si esta será la nueva bandera o si se mantendrá la anterior. Ya saben cuál preferimos nosotros.






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domingo, 13 de diciembre de 2015

El Test de Montalbán

Le hemos querido dar seguimiento al asunto de la sustitución de los actores maoris que se habían ganado su lugar en la saga de Star Wars - La Guerra de las Galaxias -.

Como podemos recordar, corría el año 2002 cuando George Lucas dio la gran sorpresa al quitarle el casco a Jango Fett, el "padre" de uno de los personajes más icónicos que nos ha dado esa galaxia tan tan lejana.

En lugar de Jeremy Bulloch, el rostro que pudimos ver fue el del extraordinario actor neozelandés de origen maori que lleva por nombre Temuera Morrison. Conocido por películas emblemáticas como "Once were warriors" y su secuela "What becomes of the broken hearted?", Temuera había aparecido en una docena de filmes hollywoodenses sin pena ni gloria. Él no será ni el primero ni el último actor "importado" en ser mal aprovechado por la meca del cine estadounidense. Pero en esta ocasión y por antonomasia, personificaba al mítico Boba Fett, pues como aprendimos en "Ataque de los Clones", Boba más que hijo de Jango es su clon, sin el gen de la edad modificado para acelerar su desarrollo como en el resto de los clones.

Boba Fett niño, a su vez, era interpretado por otro actor maori, Daniel Logan. Durante la secuencia en la que le son mostrados los clones a Obi Wan Kenobi en el planeta Kamino, se puede ver que otro actor maori, Bodie 'Tihoi' Taylor, interpreta a los jóvenes clones. Tampoco podemos olvidar que Jay Laga'aia interpretó al Capitán Typho, encargado de escoltar a la reina Amidala en su deambular interestelar.

Pero ahí no queda la cosa, resulta que el pueblo maori aportó una persona más a la saga para la tercer película, La Venganza del Sith, cuando la joven actriz australiana Keisha Castle-Hughes conocida por su papel en "Whale rider" -y hoy en Juego de Tronos interpretando a Obara Sand- encarnase a la Reina de Naboo.

A todos ellos, en un auténtico acto de discriminación, los borró de un plumazo Disney al elegir a los actores John Boyega y Michael B. Jordan para sustituir a los Fett, rompiendo a su vez la secuencia de la saga pues el primero aparece como un Storm Trooper y el segungo lo hará como Boba en su propia película derivada. Por cierto, nos importa dos cacahuates lo que se rumora acerca de los Troopers pues nos dicen que en "el universo extendido" ante la escases de clones de Jango y ante el paso del tiempo las circunstancias han obligado a reclutar a quien se pueda.

Pero... ¿y el título de esta publicación?

A eso vamos.

Pero antes un poco de contexto con este artículo publicado en la página de GQ:


Si estás cansado de que te analicen 'Del revés', aquí te damos nuevas armas.
Fermín Zabalegui
Bienvenidos a la época del sobreanálisis. Esa época en la que todo tiene que tener una explicación que nos satisfaga. Lo de darle una o dos vueltas a las cosas sería lo lógico, pero no, necesitamos diseccionar, analizar y encontrar los motivos de todo para calmar nuestra curiosidad, pero también (y esto es lo malvado) para adaptar la realidad a nuestras ideas. Ante una noticia, hecho social, escándalo político, timeline de Twitter o polémica cultural, si la explicación no nos satisface, le damos vueltas y vueltas y cortamos y pegamos hasta moldear nuestra propia ciencia.

Vamos con un ejemplo. Durante las últimas semanas no hay humano en el mundo libre que no haya visto‘Del revés’, el taquillazo de Pixar, y no haya tenido que soportar miles de análisis (aquí, el nuestro). Y da igual la perspectiva. Por supuesto que los hay desde el punto de vista psicológico, pero tenemos estudios sociológicos, adolescentes, racistas, sexistas, políticos, clasistas, chauvinistas, conscientes, inconscientes, relativistas, imperialistas, capitalistas y socialistas.

El otro día cometí el pecado de decir “ayer fui a ver la nueva de Pixar” delante de mi amiga Catalina, y me soltó una disertación de 49 minutos (sí, los cronometré) sobre las implicaciones de la psicología evolutiva, del mindfulness y las constelaciones familiares dentro de la película, y de cómo el personaje de Tristeza estaba mal planteado desde un punto de vista neuronal y además constituía un ejemplo peligroso para las referencias infantiles. Catalina tiene un niño de 4 años al cual estoy intentando llevar sin éxito a Servicios Sociales. Fuera de bromas: una de dos, o yo he visto otra película, o soy un ser demasiado simple para existir en este mundo.

Si no nos falla la memoria, no existe un objeto cultural que haya generado más verborragia innecesaria ni más análisis superfluo que ‘Del revés’, que dicho sea de paso, es una película preciosa, bien hecha y con un mensaje bonito y aparentemente claro para mi nivel de primero de humano.

Nosotros, ante tanta subjetividad, nos hemos puesto a buscar algún mecanismo que nos permita hablar objetivamente de una película. Estos mecanismos no sacan conclusiones, pero sí son un índice para poder discutir con un poco más de criterio de una película o una serie. ¿Supera el test de Bechdel? ¿Tiene alguna licencia cinematográfica conocida? ¿Cumple algún estereotipo o tropo registrado? Para poder hablar con un poco más de propiedad, aquí os mostramos algunas de las leyes más útiles para ganar las polémicas cinéfilas. Pero por favor, que nadie se las tome demasiado en serio, que ya os veo venir…

El Test de Bechdel

Es el más famoso de todos, su nombre viene de Alison Bechdel, una historietista estadounidense que lo introdujo en una tira cómica hace 30 años. Es un indicativo de la concepción de una película desde la cultura machista, aunque no significa que la película sea sexista. ¿Qué tiene que cumplir un guión para pasar el test de Bechdel? Estas dos reglas.

1. Que haya al menos dos personajes femeninos relevantes.

2. Que esos dos personajes femeninos tengan una conversación sobre algo que no sea un hombre.

Así expuesto parece que son dos normas fáciles, pero es impresionante ver la lista de películas que no cumplen alguna de ellas. ‘Del revés’ supera la prueba sin problema, pero existen algunos ejemplos sorprendentes de películas que no pasan el test: ‘Desayuno con diamantes’, la primera trilogía de ‘La Guerra de las Galaxias’, toda la saga de ‘El Señor de los Anillos’ y algunas más recientes como ‘El francotirador’, ‘Los Minions’, ‘Los Vengadores’ o ‘El niño’.

El Test de Ellen-Willis

Es otra manera de comprobar que las historias no tienen connotaciones relativas al género. El test de Ellen-Willis, una famosa periodista y activista americana, es muy sencillo:

Si los géneros de los personajes se cambian ¿la película sigue teniendo sentido?

Por supuesto que hay guiones que por contar una historia real no pueden cumplir esto, pero prácticamente todas las películas fallan en clichés absurdos (y la mayoría del tiempo sin ninguna justificación del guión). En este caso hay escasísimos ejemplos que superan el test. Entre ellos, la saga de ‘Harry Potter’, es de las pocas que conseguiría funcionar exactamente igual con los géneros intercambiados.

El Principio de Pitufina

Es un tropo repetido en muchísimas películas, en la cual solo existe un personaje mujer entre multitud de hombres. Este personaje (Pitufina) participa en la historia como apoyo, estereotipo o para dar un toque femenino al guión, pero nunca con un rol significativo o fundamental.

Aunque parece que esto es cosa del pasado, hay muchas películas que siguen cayendo en este cliché. Entre ellas, la primera trilogía de ‘Star Wars’ (Leia es Pitufina), el casting original de ‘Star Trek’ (Uhura),‘The Imitation Game’, ‘Guardianes de la Galaxia’ y series como ‘El Equipo A’ y ‘Big Bang Theory’ (hasta la aparición de Bernadette).



Pues bien, nosotros en honor al racismo xenofóbico de Donald Trump y muchos otros estadounidenses estamos aquí para proponer que en América Latina se proceda al boicot en contra de las películas hollywoodense que no cumplan con el Test de Montalbán.

¿Que exige el test?

Pues bien, está definitivamente inspirado en el Test de Bechdel pero con algunos corolarios. Aquí lo tienen:

Test de Montalbán

1. Que haya al menos dos personajes latinos/hispanos relevantes.

2. Que esos dos personajes latinos/hispanos tengan una conversación sobre algo que no sea tacos, drogas o pandillas.

3. Que los personajes latinos/hispanos no sean empleados de limpieza, pandilleros o distribuidores de droga.

 Corolarios:

a) Que el nombre y/o apellido del personaje deje bien en claro que se trata de un latino, aunque el actor/actriz que lo interprete no sea de esa minoría. Es preferible que el actor/actriz pertenezca a esa minoría.

b) Que dicho apellido no sea modificado.

c) Que al actor/actriz no se le oscurezca la piel para parecer "más latino/hispano", como sucedió con todo el elenco puertorriqueño de ese bodrio conocido como "West Side Story".

d) Que de mencionar su origen de no ser estadounidense, el país sea uno que exista realmente. 

Adendo:

I) Que los actores/actrices latinxs sean contratados para personajes que no subrayen el asunto de la etnicidad, como Pedro Pascal en como Oberyn Martell en "Juego de Tronos" o el mencionado Oscar Isaac en "Ex Machina".

II) Se los juramos, hay muchos otros actores latinos/hispanos además de Antonio Balderas, denles una oportunidad, son excelentes, ya verán.

Aclaración:

No estamos en lo absoluto de acuerdo con las etiquetas Latino o Hispano que se asignan en Estados Unidos a las personas de origen ibérico o latinoamericano, pero así es como lo manejan ellos y este test es para películas hechas en ese país. 

Crédito:

El nombre de este test busca honrar el trabajo y legado del actor Ricardo Montalbán, primero en romper con ciertos estereotipos en Hollywood. (Estuvimos a punto de nombrarlo en honor a Michelle Rodríguez quien también ha logrado romper el encasillamiento al que se tiene sometidos a los actores y actrices latinoamericanos en los Estados Unidos, así que si ustedes gustan, adelante, lo nuestro es una propuesta).





Por cierto, ya ni hablar de los actores/actrices vascxs. Resulta que George Luchas repitió el fenómeno producido por Boba Fett hace ya tantos años. Resulta que en la primer película de la nueva saga, La Amenaza Fantasma, durante apenas unos segundos aparece un personaje que como Boba se trata de una caza recompensas. Inmediatamente se ganó la atención de los seguidores de La Guerra de las Galaxias quienes fantasearon acerca de su desarrollo en las películas por venir.

¿Su nombre?

Aurra Sing, interpretada por la actriz y modelo vasco-estadounidense Michonne Bourriague (¿Aurra viene de Aurrera?).

Pero tal como lo hiciese con el mercenario de la armadura mandaloriana, Lucas "mató" al personaje que ya no apareció en La Guerra de los Clones ni en La Venganza del Sith. Aurra fue rescatada en la serie animada televisiva, donde comparte capítulos con... Boba Fett niño.





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sábado, 21 de noviembre de 2015

Nueva Zelanda Cambiará su Bandera

En un intento por reconocer a su etnia original, los maoris, Nueva Zelanda está optando por dejar atrás su enseña decididamente británica (como la, ejem, ikurriña vasca) y sustituirla por una más inclusiva.

Lean ustedes esta nota publicadae en Naiz:
 

Comienza la primera fase del referéndum para cambiar la bandera en Nueva Zelanda

Una bandera no es solo una marca. Sirve a mayores propósitos que los de vender productos, apoyar a equipos deportivos o a conseguir el reconocimiento internacional. Tiene que hablar a la gente, tiene que hablar de la gente a la que representa. Pero, definitivamente, cambiar de enseña no es un proceso tan engorroso y enrevesado como se puede pensar.

Mikel Zubimendi

Los neozelandeses están votando por correo desde ayer su enseña preferida entre cinco banderas potenciales propuestas tras un proceso participativo. En esta primera fase del referéndum, que se alargará hasta el 11 de diciembre, los electores tendrán que elegir en orden de preferencia entre las cinco, y la más popular de entre ellas se «enfrentará» a la insignia oficial actual en una segunda fase del referéndum que durará desde el 3 hasta el 24 de marzo de 2016.

El resultado de este referéndum en dos fases será vinculante, con lo que la bandera que más votos coseche en la segunda fase se convertirá en la oficial de Nueva Zelanda. En el caso de que los ciudadanos eligieran una nueva, esta se oficializaría en un plazo máximo de seis meses durante el cual se mantendría el statu-quo. En la hipótesis de un empate o de un resultado muy ajustado que reflejara una gran polarización, también se apostaría por dejar las cosas como están.

Para ayudar a la gente a familiarizarse con los nuevos diseños, el Gobierno las ha repartido masivamente en todo el país para que se pueda ver «cómo funciona en situaciones reales». Además ha destinado un presupuesto de 28 millones de dólares para financiar esta primera fase refrendaria.

Falta de símbolos maoríes

El primer ministro de Nueva Zelanda, John Key, se ha mostrado partidario del cambio de bandera al considerar la actual como demasiado similar a la de Australia, algo que lleva a la confusión, no representativa de la modernidad y el status actual de nación soberana, con excesivas referencias al pasado imperial británico y una total falta simbolismo que represente la herencia y las raíces maoríes de Nueva Zelanda.

No obstante, sabe que las encuestas indican que gran parte de los neozelandeses prefieren mantener la enseña actual. Grupos de presión organizados y asociaciones de veteranos de guerra argumentan que el alto coste financiero de esta operación no traerá nada positivo y que la actual «ha pasado el examen de los tiempos».


 
Esta es la bandera actual:






Y claro, es la que apoyarán los conservadores (fascistas de corazón) de origen europeo que son mencionados al final de la nota como "grupos organizados y asociaciones de veteranos de guerra".

Pero esto último no se lo digan a Disney por favor, se están esforzando por ser políticamente correctos con John Boyega.




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lunes, 19 de octubre de 2015

Disney Discrimina a los Maoris

Se ha consumado la ofensa, Disney ha utilizado su compra de Lucas Films para discriminar a la minoría étnica maori.

Ya desde el primer Teaser muchos habían protestado por el Storm Trooper de fenotipo africano, pronto nos enteramos que era un actorcete inglés de nombre John Boyega, mismo que ante el criticismo arrogantemente respondiera "váyanse acostumbrando".

En defensa de Disney se dijo que el personaje interpretado por Boyega era un jedi disfrazado de Storm Trooper, se dijo que en el universo alternativo de Star Wars los storm troopers ya no eran clones de Jango Fett, personaje que en el Episodio II: Ataque de los Clones fuese interpretado por el legendario actor neozelandes de origen maori Temuera Morrison y, que se había comenzado a reclutar de quien estuviese disponible.

Hace pocos días se materializó la amenaza de Boyega al darse a conocer que Boba Fett, hijo de Jango Fett en la saga e interpretado por el también actor maori Daniel Logan, sería interpretado por otro actorcete, este estadounidense, de nombre Michael B. Jordan quien hace poco encarnara a la Antorcha Humana en la más reciente entrega cinematográfica de Los Cuatro Fantásticos.

Pues bien, esta noche, hace apenas unos minutos ha quedado confirmado, el personaje de John Boyega no es un jedi disfrazado, es un Storm Trooper.

Se consuma así la traición de Disney en contra de los maoris, minoría étnica tanto en los muy blancos Estados Unidos como en Nueva Zelanda.

Aquí la evidencia, en la forma del nuevo corto (trailer) de el Episodo VII: El Despertar de la Fuerza de la saga de Star Wars:


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Star Wars: The Force Awakens Trailer (Official)

Watch the official trailer for Star Wars: The Force Awakens, coming to
theaters December 18, 2015.


Boicot, llamamos al boicot.

Y lo hicieron justo el día en que se había lanzado un comercial que tocaba las fibras más íntimas de la primer generación que vió Star Wars:


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sábado, 10 de octubre de 2015

Boba Fett y el Racismo de Disney

Hace ya algunas décadas que los mandamases de la industria del entretenimiento de los Estados Unidos de América decidieron implementar la estrategia del "cambiar algo para que no cambie nada" en lo que respecta al más que evidente racismo que infesta a esa nación.

Alarmados ante la posibilidad de un renacimiento identitario afroestadounidense que abandonase la doctrina entreguista de los Martin Luther King Jr. y prefiriese optar por la resistencia aguerrida propuesta por Malcolm X y las Panteras Negras, desde Hollywood optaron por abrir las puertas a los actores y actrices de origen subsahariano. La "acción afirmativa" había llegado para quedarse en las pantallas de la televisión y el cine así como en las ondas sonoras de la radio.

De pronto, actores, actrices, cantantes, escritores y productores afroestadounidenses que durante décadas habían luchado a brazo partido en contra de un sistema opresivo que les cerraba todos los espacios se vieron borrados del mapa por una avalancha de pseudo-artistas dispuestos a venderse como meros artículos de supermercado, impostores sin oficio ni beneficio y sin mayor talento que el color de su piel.

Claro, pronto se incurrió en el ridículo y el público ni tardo ni perezoso resucitó el poco agradable término de "token black guy" que ya en su tiempo denunciara Malcolm X, aplicándolo a el actor o la actriz afroestadounidense que aparecía en una película sin motivo alguno y que de tratarse de una película violenta era por lo general el primer personaje en quedar fuera de la trama.

Hoy en día las listas de millonarios incluyen a un sin número de afroestadounidenses, la mayoría de ellos integrantes de la élite del entretenimiento, ya sea en las artes o en los deportes. Los nombres van desde la über-inculta presentadora televisiva Oprah Winfrey hasta el virtuoso basketbolista Michael Jordan, pasando por raperos de poca calidad artística y/o moral como Shawn Corey Carter o Sean John Combs, y llegando a artistas excelsos como Denzel Washington o Forest Whitaker. Y bueno, como ovidar que al día de hoy el presidente de los Estados Unidos y Premio Nobel de la Paz es el señor de las sonrisas y de los drones asesinos, Barack Obama.

Pero la realidad es aplastante y se hizo presente tal cual en Ferguson hace poco más de un año.

¿Cuál es esa realidad?

En Estados Unidos el racismo sigue campando a sus anchas y la comunidad afroestadounidense sigue sobreviviendo a las penosas condiciones impuestas por el brutal neoliberalismo, sin haber tenido tiempo de recuperarse a cabalidad de los largos siglos de esclavitud y políticas de segregación.

El daño está hecho, ahora hay quienes de hecho hacen todo lo posible por quedarse con todos las migajas de un sistema que necesita ser desmantelado.

Como ejemplo claro tenemos el estado de sitio que algunos "activistas" de la comunidad afroestadounidense mantienen en contra de películas y programas de televisión. Insisten en que los afroestadounidenses siguen estando inapropiadamente representados (underrepresented), que merecen más roles, más tiempo en pantalla.

Y así se llegó al personaje de Jimmy Spoils en "Pandillas de Nueva York", o el James West de Will Smith en "Wild Wild West", o el Nick Fury de Samuel L. Jackson en la saga "Avengers"... y a últimas fechas la Antorcha Humana de Michael B. Jordan en "Fantastic Four".

Pues bien, con referencia a este último "actor" de muy escuálidas capacidades histriónicas y aún menos atributos estéticos nos llega una noticia realmente insultante. Resulta que este actorcete de cuarta a quien solo contratan por la pigmentación de su piel para así llenar la cuota racial y asegurar la asistencia de la comunidad afroestadounidense esclavizada mentalmente a las salas de cine... está siendo considerado para dar vida a uno de los personajes más icónicos del cine... Boba Fett.

Doble insulto por parte de Hollywood en general y de Disney en particular (ni hablar de su ridícula princesa afroestadounidense besadora de sapos).

En primer lugar insiste en llenar la cuota racial con afroestadounidenses siendo que la misma puede ser obtenida contratando a artistas latinoamericanos (aquí sí que podemos hablar de baja representación) o asiáticos, o como en este caso particular, del olvidado continente de Oceanía.

En segundo lugar, desde que se estrenara el Episodio II: El Ataque de los Clones, quedó perfectamente establecido que Boba Fett era maori, pues maori era el actor al que le había tocado personificar al caza-recompensas más famoso de la galaxia, Daniel Logan. También maorí resultó ser el actor que representó al mismísmo padre de Boba, el también caza-recompensas Jango Fett, interpretado por el gran actor neozelandés Temuera Morrison.

No se entiende pues porque le quieran dar el papel a Michael B. Jordan pues el mismo lo puede hacer tanto Temuera Morrison, quien se encuentra en perfecta forma física, como el mismo Daniel Logan quien ha crecido y embarnecido desde que le tocara hacer el papel de Boba Fett niño.

Es más, contratar a cualquiera de estos dos actores ayudaría a mejorar la continuidad que desafortunadamente no se logró en el primer intento, cuando la diferencia de edades entre personajes como el propio Luke Skywalker, Obi Wan Kenobi o los tíos Beru y Owen hizo ver lo rígido y falto de ideas que George Lucas puede llegar a ser al dirigir películas, que no al escribir.

Así que si Disney/Lucasfilms insisten en esta falta de respeto lo estarán haciendo por satisfacer a los accionistas blancos y a una minoría afroestadounidense acostumbrada a quejarse para obtener dividendos económicos y políticos.

Porque, paradójicamente, de materializarse esta amenaza se estaría afectando a la comunidad maori, tan minoría en Estados Unidos como en la propia Nueva Zelanda.








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