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lunes, 30 de diciembre de 2019

'Pombo' y el Che

Proclamamos el legado del gran revolucionario Harry Villegas 'Pombo' con este texto de su autoría dedicado al Che, mismo que ha sido compartido en las páginas de Cuba Debate:


General de Brigada Harry Villegas, Pombo

El Centro de Estudios Che Guevara, en conmemoración del 85 natalicio del Che, me solicitó un trabajo para publicarlo en el segundo número de la revista Paradigma, perteneciente a dicha institución, dedicada a ese aniversario. En la exposición debía acercarme a mis vínculos personales con el Che durante el tiempo en que fui su compañero de lucha y en otras tareas que me asignara, después del triunfo de la Revolución Cubana, sobre todo durante el proceso de construcción del socialismo, así como en la etapa internacionalista desarrollada desde 1965, en el Congo y Bolivia.

Estaba consciente de la complejidad y extensión del artículo, no porque abarcara muchos años, sino por la intensidad de lo vivido en ese periodo. Gracias a una feliz coincidencia, hace un tiempo se me había realizado una entrevista en el Centro y estaba conservada en sus archivos. Pude valerme de ella y seleccionar algunos temas tratados, convencido de que despertarían en el lector un interés particular, siempre ávido de conocer vivencias expuestas por compañeros muy vinculados a su vida y obra.

En 1997, a treinta  años de su asesinato en Bolivia, me encontraba grabando un documental basado en la estancia del Che en África, especialmente para rememorar lo acaecido en el Congo. En el recorrido se había incluido Francia e Italia; le seguiría Dar-es Salaam, capital de Tanzania, para pasar después, directamente, al Congo por el lago Tanganica, como lo habíamos realizado en 1965. En el momento en que nos encontrábamos en Francia, conocimos del hallazgo de los restos del Che y de otros combatientes que lo acompañaron en su último enfrentamiento. Por tal motivo, decidimos detener el recorrido, a sabiendas de las implicaciones que podían derivarse, pues ya se habían comprado los pasajes y se había convenido todo el itinerario con la empresa productora del documental.

Sin embargo, a pesar de lo que pudiera acarrear esa decisión, les argumenté que para mí era inconcebible que a la llegada de los restos del Che a Cuba yo no me encontrara. Es de ese modo que retorno y puedo incorporarme al homenaje que se le rindió en todo el país, sobre todo poder estar en el momento de su arribo a suelo cubano.

En lo personal, conocía de los trabajos que se estaban realizando en Bolivia por un equipo de especialistas cubanos con el apoyo, además, del equipo de antropología forense argentino y el gobierno boliviano, quien había tomado la decisión de permitir la búsqueda de los guerrilleros bolivianos, cubanos y peruanos, caídos en la contienda. Había participado en reuniones preliminares bajo la dirección del Comandante de la Revolución, Ramiro Valdés, y en las que tratamos de puntualizar detalles de lo ocurrido treinta años atrás, principalmente de las características de la zona de combate donde habían caído algunos compañeros y valorar las versiones que se habían recogido durante todo ese tiempo acerca de los posibles lugares en que podían encontrarse los restos.

Por todo eso, la noticia del hallazgo me estremeció y no pude pensar en otra cosa que no fuera el regreso a Cuba. Sentía una impresión muy intensa, venían a mi mente el tiempo que había estado al lado del Che desde muy joven, siendo casi un niño, convencido de que me había hecho un hombre a su lado y había adquirido más madurez y mucha experiencia de la vida, unido a que había sido mi único jefe en la lucha insurreccional. Muchos y muy profundos eran los lazos de afectos que nos unían y sentía que debía estar cuando llegaran sus restos al lugar decidido para su descanso, lugar donde había materializado su obra cumbre como guerrillero, en la ciudad de Santa Clara.

Los días que precedieron al acto final, tuvimos la posibilidad de compartir con familiares, con compañeros afines, unido a las palabras pronunciadas por Aleidita (Guevara March, hija del Che) en el aeropuerto, que nos hizo estremecer, en especial a mí. Creo que lo vivido en esos días, las manifestaciones de respeto y admiración del pueblo en el trayecto hacia Santa Clara, la llegada al Mausoleo, donde participé en el primer grupo detrás de los restos de Tuma (Carlos Coello), su leal compañero desde la Sierra Maestra igual que yo, en una ceremonia de gran solemnidad.

En lo particular, me correspondió formar parte de la fuerza militar que le rindió honores, como jefe del destacamento asignado para la ceremonia. Fue una tarea muy honrosa que tuve que cumplir no sin sentir una impresión muy profunda y que no hubiera querido hacer por su significado. Era la bienvenida y a su vez una despedida, aunque simbólicamente fuera calificada la llegada por nuestro Comandante en Jefe, Fidel Castro, como un destacamento de refuerzo por sus altos valores morales y el ejemplo que nos entregaron.

Mis años junto al Che

Con la llegada de los restos del Che a Santa Clara culminaba, en lo personal, la etapa más fructífera de mi existencia como hombre y como revolucionario, porque en ella estaba presente todo el legado que me entregó, más allá de lo político y lo militar. Llegué a sentirlo como un padre, era para todos los combatientes que estuvieron siempre a su lado como un familiar por la justeza de su forma de ser. En el quehacer de la lucha, nos fue tomando cariño, entendía nuestras travesuras, por ser muy jóvenes, al ver en nosotros la posibilidad de formarnos e ir guiándonos por el camino de la revolución, por el camino más justo. Yo tenía 14 o 15 años y (Leonardo) Tamayo también. Éramos de procedencia humilde, por lo que vio en nosotros potencialidades para convertirnos en futuros cuadros de la revolución mediante la forja constante y prepararnos para ser más eficientes, una constante en el Che como formador de hombres útiles a la revolución.

Al triunfo de la Revolución, conviví con el Che en todos los momentos de dificultades y complejidades de un proceso revolucionario que se había propuesto alcanzar la construcción del socialismo. Siempre me mantuve a su lado, aun en los tiempos en que estuve al frente de una fábrica como administrador o en otras misiones asignadas por él. Por supuesto, esa relación permanente creaba vínculos de afecto y cariño muy fuertes, a pesar de que a veces nos regañaba y éramos castigados, nos aconsejaba y guiaba, cimentándose una relación afectiva más allá del compañero de arma o al que me correspondía proteger como miembro de su escolta. Nos sentíamos parte de su familia, cultivando en nosotros los valores que lo han hecho ejemplo, la honestidad, la limpieza revolucionaria, la sencillez, valores que no son fáciles de alcanzar y tampoco en la misma magnitud en que los supo cultivar. Nos formó en principios que no debíamos imitar sino tratar de alcanzarlos, ser fiel a la revolución, a la causa revolucionaria, a la obra que se construye, a estar dispuestos a luchar por la humanidad en cualquier lugar que sea necesario, todos son mensajes e ideas del Che muy fuertes, no solo en el plano intelectual, sino en su obra, en su quehacer cotidiano, en su dimensión revolucionaria, profunda, dejándonos un ejemplo extraordinario.

Esos principios formaban parte de un objetivo principal, el educarnos cuando cometíamos un error, cómo nos llevaba a recapacitar y a analizar junto a nosotros qué era lo más correcto y cómo debíamos actuar. Ese vínculo se hace, sin dudas, más humano y nos forma de manera integral en lo revolucionario, lo profesional, en fin, en un sentido más intelectual. Sin que se nos dijera abiertamente, éramos unos privilegiados al participar de una preparación cultural que no excluía a nadie. Por ejemplo, cuando organizó en su casa, con todo el grupo de su escolta, una especie de escuela en la que se brindaban clases para diferentes niveles de enseñanza y materias. Yo sabía leer y escribir, había cursado el 6º grado y había aprendido un poco de contabilidad antes de unirme a la lucha en la Sierra Maestra; sin embargo, aunque tenía más nivel que otros, también me obligaba a estudiar, a superarme cultural y políticamente, y cuando no íbamos a clases tomaba medidas, nos llamaba y nos explicaba la necesidad de hacerlo y después nos castigaba.

En ese proceso es que nos convoca, por tener un nivel superior, a asistir a un curso para administración de industrias, más como un compromiso moral que como un verdadero conocimiento. Sabía que el nivel que poseíamos no era el requerido; sin embargo nos conminó a realizarlo bajo el principio de la honestidad y como verdaderos revolucionarios, dejando el camino abierto para que, si teníamos dificultades, no dudáramos en hablarle. Con ese grado de confianza, de compromiso moral, político y revolucionario, comenzamos en ese camino con amor, con dedicación, con más esfuerzo, más integración, a pesar de no poseer el nivel requerido.

Ese camino trazado por el Che, en lo personal necesitó de un esfuerzo extraordinario, tenía que aprender a cómo asimilar la industria que me habían asignado, lidiar primero en su terminación constructiva, después en su puesta en marcha y finalmente, el más complejo de todos, dirigir la producción de una rama compleja como era la cerámica. Eso me llevó a instruirme no solo en cerámica sino también en estadística y comenzar a producir hasta que las cosas se fueron complejizando, de tal manera que me vi en la necesidad de decirle que precisaba superarme más. Con nuestra explicación, estaba convencido de que necesitaba una mayor preparación, y es cuando me envía, junto a otros compañeros, a la escuela de administradores creada por él en el Ministerio de Industrias. Por supuesto, el nivel de exigencia fue mayor, nos pidió una conducta ejemplar al vernos como parte de su equipo y como sus representantes, lo que nos obligaba a ser más consecuente con esa confianza depositada en nosotros.

Así transitan nuestras relaciones, ese vínculo es el que le permite seleccionarnos para acompañarlo en diferentes misiones internacionalistas. Cuando se elige a los compañeros de su escolta para ir a Salta, en Argentina, no pude ir por ser muy negro, el problema del mestizaje en una operación secreta y tan compleja como esa necesitaba una coordinación de todo tipo, además de que no podíamos irnos todos y dejarlo solo. Así se selecciona a Hermes Peña, uno de los miembros de la escolta, jefe de una escuadra, y también a Alberto Castellano.

Con posterioridad, cuando decide participar en la gesta de África, sí me selecciona para combatir a su lado. La contienda resultó en extremo compleja y el Che, al menos es mi opinión, en un derroche de humildad —nunca he creído en un derroche de sencillez―, fue capaz de bajar, con su nivel profesional e intelectual, hasta el nivel de los combatientes de aquella zona, de interpretar el estatus social en que se ubicaban, subordinarse y sacrificar su autoridad a la decisión superior, para contribuir a la liberación de ese pueblo.

Lamentablemente, no se contó con el apoyo necesario de sus dirigentes ni de su comprensión, faltándoles el sacrificio que requiere una lucha de esa magnitud, como el abandono de los privilegios de la civilización, de vivir cómodamente, para convertirse en la práctica en un animal de montaña. Ninguno de esos objetivos se logró, teniendo en cuenta, además, que nos faltó un conocimiento más profundo sobre su idiosincrasia, la psicología del africano en aquellos momentos, el grado de preparación y desarrollo, sus aspiraciones, en fin un conjunto de elementos que no dominábamos y que, con posterioridad, pude comprender cuando cumplí misión en Angola, conviviendo con una sociedad un poco más avanzada.

Mi campaña en el Congo unido al Che

Sin dudas, 1965 se convierte en un año determinante dentro de la vida del Che como combatiente y revolucionario. Después de un largo periplo por diversos países, especialmente por el continente africano, toma la determinación de apoyar a los revolucionarios congoleses en la lucha para su liberación. Esa campaña, más allá de lo emotivo, fue para todos muy difícil y compleja, llevándonos a la desilusión gradual y considerándola un fracaso, no en el Che ni en su responsabilidad, sino en la forma en que se desenvolvieron los acontecimientos. La valoración hecha por el Che en Pasajes de la guerra revolucionaria: Congo, al considerarla un fracaso, no puede interiorizarse como algo personal. En los resultados finales están presentes elementos de carácter interno como el problema tribal, la ausencia de los líderes en las zonas de combate, la composición de su estatus social, entre otros, que no les permitía comprender el verdadero concepto de nación y mucho menos el tener que luchar por esas cosas. A todo ello, habría que agregar la presión ejercida por la Organización de la Unidad Africana (OUA), denominada así en ese tiempo, para suspender la ayuda a todos los movimientos armados que entendieran practicaban una lucha fratricida, una lucha entre hermanos, y mantener solo a aquellos que, supuestamente, lucharan en contra de la colonia dominante.

Esa medida alcanzaba solo a los países de habla portuguesa, porque los otros tenían un estatus de semicolonia, como era el caso del Congo. Se basaban en el principio de mantener las fronteras heredadas del colonialismo y no apoyar luchas internas que llevaran a la supuesta fragmentación del país y de África en general, sin dudas, eran elementos que influyeron en nosotros.

Esa decisión conllevó un conjunto de acciones por parte de la OUA, entre ellos la confiscación de todos los medios que poseíamos, como las lanchas ubicadas en el lago para la transportación de los alimentos llegados de Cuba. Dentro de la solicitud oficial más compleja, uno de los acuerdos tomados fue el de impedir nuestro movimiento por el territorio de Tanzania e imposibilitar que se convirtiera en base extrema de nuestra retaguardia, aspecto que la dirección de la Revolución trató de que se suspendiera, sin alcanzarlo.

A todo esto, se suma el hecho de no contar con un jefe nativo a quien asesorar y que pudiera realmente ponerse al frente de los cientos de combatientes de diferentes tendencias que se concentraron en la zona. Había ruandeses, congoleses de diversas tribus con costumbres diferentes y sin homogeneidad en cuanto a cómo combatir, solo el pequeño grupo de asesores cubanos se encontraba apto para sostener la unión.

Con todos esos elementos, es que concuerdo en lo justo de concluir la lucha en ese momento, por tanto no lo considero una derrota del Che o de Cuba. Se carecía de condiciones esenciales para obtener la victoria. Quizás, si hubieran estado presentes los líderes, combatiendo y aglutinando sus fuerzas, hubiera sido efectiva la presencia de los cubanos en los frentes, en todos los grupos guerrilleros, y se hubiera alcanzado un mínimo de cohesión, llevándonos a una lucha más profunda, a una lucha más amplia que hubiera derivado, finalmente, en la toma del poder.

Por supuesto, a todo ello habría que añadir el papel que asumiría el imperialismo, pues no se iba a cruzar de brazos. Creo que hubiera acrecentado la participación mercenaria, la incrementación de la preparación de las fuerzas nativas y su intervención por intermedio de los países europeos, entre ellos los belgas, franceses y, en última instancia, de manera directa.

Por nuestra parte, había una tropa armada y apta para trasmitir experiencias, sin embargo, en el plano social no fue fácil de asimilar esa realidad, teniendo en cuenta el nivel cultural y político que poseían los cubanos que acompañamos al Che. En parte, ahí pudiera estar la decepción del Che al sublimar un poco la concepción de los revolucionarios cubanos, al no tener en cuenta su composición, muchos de los cuales no habían peleado en la lucha guerrillera, sino como combatientes de la lucha contra bandidos, además de poseer un bajo nivel de instrucción, impidiéndoles comprender la realidad imperante, muy adversa y hostil, desde las relaciones sociales, con costumbres totalmente diferentes, lo que requería de nuestros hombres un esfuerzo mayor para que asimilaran su entorno. La verdad es que no todos los cubanos pudieron entender la realidad de lo que ocurría a su alrededor.

Esa realidad en su conjunto, al ser valorada por el Che —desde su óptica―, sí es interpretada de forma objetiva, sabía del peso de los cuatrocientos años de explotación colonial, de la miseria y de un pueblo carente de una noción exacta de qué es una nación, de la nacionalidad y de un verdadero sentido de pertenencia. Para el nativo su mundo era la etnia y sus decisiones estaban determinadas por la aprobación de su participación en la lucha si la tribu lo autorizaba, aunque en esa zona se seguía un reclutamiento voluntario, nunca obligatorio, como después pudimos observar en otras partes de África. No obstante esa ventaja, les faltaba una verdadera conciencia de su papel, hubo momentos en que nos levantábamos rodeados de una montaña de fusiles porque habían depuesto las armas y cuando el Che indagaba les decían que no querían seguir combatiendo.

Ante esos hechos, el Che decidía reunir a los hombres para tratar de convencerlos, se ponía antes de acuerdo con algún compañero, explicándole que lo iba a ofender, diciéndole cobarde y que su actitud era de mujer para que reaccionara en contra y se defendiera diciendo que no eran mujeres y así volvieran a tomar los fusiles. Cuando llega el momento, hace un discurso en francés, los ofende como se había acordado, pero uno de los muchachos que tenía que hablar se le olvida y en medio de eso el Che le dice "fulano, ¿tú no habías quedado de coger las armas?"; entonces el muchacho responde "sí, ¡no se puede ser cobarde, no se puede ser mujer!", y todo el mundo siguió al muchacho y recogieron los fusiles. Con esos ardides lograba alguna incorporación, lo que te explica cómo logró interpretar la psicología de los combatientes congoleses.

Pasado los años, conocimos algunas explicaciones de dirigentes que habían alcanzado el poder, sobre la presencia del Che en el Congo. Explicaron el tremendo trauma que les causó, se sentían mal al no concebir que un dirigente de su talla estuviera combatiendo allí y ellos estuvieran fuera. Es decir, existió un complejo de inferioridad, de retraimiento, que nunca fueron capaces de superarlo en el momento que más se necesitaba.

En el caso de los combatientes cubanos hubo algunos que no correspondieron como hubiera sido el deseo del Che, faltaba entusiasmo porque no entendían el porqué de la lucha, el por qué teníamos que estar cargando con el armamento y salir a las líneas defensivas, mientras los nativos se inmunizaban con la dawa, un fetiche que empleaban contra la muerte, y por qué no estaban presentes los jefes. Recuerden que los latinoamericanos tenemos la costumbre de contar con el caudillo, con el jefe, siempre al frente. En la historia de los cubanos siempre se contó con hombres de la talla de Fidel, combatiendo, a Antonio Maceo que iba de primero en la carga al machete, a Máximo Gómez, a Ignacio Agramonte, en fin, a todos nuestros próceres de la independencia, siempre los primeros.

En nuestra definitiva lucha por la independencia, Fidel siempre afirmaba que el Che tenía el mérito de haber sido el primero en todo, en el Granma, en la lucha, y todo eso para nosotros los cubanos, los latinoamericanos, nos es imprescindible, nos es vital. Esas diferencias marcan al soldado, porque no dudamos de la formación intelectual de los líderes congoleses de entonces, muchos era poetas, escritores y se convertían en líderes, pero nunca en las acciones combativas.

Esa realidad desalentaba y hubo cubanos que le plantearon al Che el retorno, inclusive un miembro de su escolta que estimaba mucho también lo había decidido. Por supuesto, todo ello produce en él un desencanto mayor, aunque ya cuando se produce la despedida no piensa así, mantiene un análisis más preciso y valora las perspectivas que ve en la lucha futura en el continente africano.

A partir de lo acontecido, toma la determinación de proseguir en otros escenarios, momento en el que selecciona a Papi (José Ma. Martínez Tamayo Mbili), Tuma (Carlos Coello, Tumaini), Braulio (Israel Zayas, Azi), Morogoro (Octavio de la Concepción de la Pedraja) y a mí para acompañarlo. Aunque aún no tenía un lugar definido hacia donde ir, existía la convicción plena de seguir combatiendo por la independencia de nuestros pueblos, formaba parte de sus principios y nada, en ese sentido, lo desalentaba.

De lo acontecido, he pensado que extrajo una experiencia amarga que lo lleva a retomar algo que siempre había dicho con respecto a que la ayuda debía ser condicionada, no lo hizo en el Congo, se puso a disposición de un personal que no entendía ese gesto y la humildad con que lo realizó.

Así es que decide retornar a América, con la convicción de que esta vez la ayuda debía ser condicionada, razón por la se produce la contradicción con Mario Monje, secretario del partido comunista boliviano, en esos tiempos. A diferencia del Congo, donde no se encontró un jefe de alguna tribu o un hijo, quizás ahí hubiéramos encontrado a alguien que tuviera la convicción de llegar a ser un líder natural para conducir a la emancipación de su pueblo, aunque sinceramente nunca apareció.

La campaña guerrillera de Bolivia

La realidad de lo acontecido en el Congo hace que, en Bolivia, el Che fuera con una concepción más amplia, la de crear un frente amplio en el que todo hombre honesto, revolucionario, con conciencia, pudiera incorporarse a la lucha sin detrimento de posiciones políticas o religiosas, solo la disposición de luchar por su país, por su independencia.

Esa definición era lo primero, por eso trata de unir todas las fuerzas de izquierda, con independencia de las circunstancias que propiciaron el surgimiento de un partido comunista prochino, otro que se desprendió de ese mismo partido o de otras tendencias. Lo importante era buscar el mayor concierto entre las fuerzas a participar, ya fueran los montoneros y otras organizaciones, como era el caso de Argentina. En fin, empieza a establecer una serie de vínculos y relaciones con hombres dispuestos y convencidos de la necesidad del cambio revolucionario. Así surge un proyecto que no se circunscribe solo a Bolivia, por eso incluye a los cubanos y trata de obtener un frente coordinado con una figura central que, desde ese país, pudiera expandirse a los demás territorios. Eso es lo que Monje no entendió, es donde su posición se limita solo al ámbito local, es, en síntesis, la valoración que he hecho de la estrategia propuesta desde el inicio.

Creo que en Bolivia el Che trató de organizar y ampliar las bases de apoyo con otros grupos. No pienso que fuera un error el incorporar al grupo de Moisés Guevara; de su gente estaba Simeón Cuba, Willy, que muere fielmente junto a él, y el propio Moisés murió con entera dignidad, combatiendo, al igual que otros compañeros de su círculo. Es cierto que hubo algunos traidores, pero también los hubo del propio partido comunista boliviano, se debilitaron algunos como el Camba (Orlando Jiménez Bazán), Antonio (Domínguez Flores, León), el cocinero; sin embargo, otros como Serapio (Aquino Tudela, Serafín), sobresalieron y murieron dignamente. Una gran lección, porque no se puede juzgar a todo el mundo por igual a partir de algunas actitudes negativas.

Che, dirigente político

Soy un convencido que la cualidad más importante del Che es como dirigente político, porque si desarrolló cualidades como jefe militar se debió a que lo consideró la vía para alcanzar sus objetivos políticos, es decir, no era ser un cuadro militar por serlo, era la necesidad de dominar ese arte para alcanzar objetivos superiores, sintetizados en obtener una patria más justa, bajo las banderas del socialismo.

En esa concepción estaban presentes los ideales de Bolívar y Martí pero sumados al ideal socialista, porque no se puede construir una república con todos y para el bien de todos, como expusiera Martí, sin eliminar la explotación y las injusticias. Esa sociedad pudiera denominarse bolivariana, martiana o fidelista, pero lo importante es que fuera más justa, dirigida al perfeccionamiento del ser humano, es ahí donde encontramos la verdadera esencia del Che, de su vida y obra.

Esa cualidad fue la que siempre vio Fidel, por eso lo seleccionó para acciones mayores, como ponerlo al frente de la campaña de Las Villas, zona compleja e integrada por varias organizaciones que luchaban contra la tiranía pero con posiciones e intereses diversos.

El Che en esas circunstancias demostró que, con sus decisiones, prevalecía el criterio de formar a hombres honestos, capaces de luchar por su patria con las armas en la mano, para convertirse, después, en dirigentes de la revolución en el poder. Desde su llegada al Escambray, territorio montañoso de la antigua provincia de Las Villas, formó una pequeña escuela para instruir a los combatientes, alcanzó la coordinación e integración de todos las fuerzas guerrilleras del territorio, con independencia de sus objetivos particulares, propiciando acuerdos entre ellos de organización en el combate, de delimitación de zonas, entre otras acciones.

Se puede afirmar que, cuando se produce nuestra llegada a Las Villas, se predicó con el ejemplo, se impusieron reglas para combatir en lugares donde no lo habían hecho las fuerzas acantonadas en el entorno, como fue la toma de Güinía de Miranda que, a los doce días de estar en el Escambray, el Che decide atacarla y así sucesivamente, Jíquima, Banao y otros lugares de la zona.

Esa proyección política del Che demuestra, a mi modo de ver, su brillantez al lograr la unidad entre tan diversos intereses y convertirse, además, en el jefe indiscutible que iría perfilándose para futuras contiendas. Sus cualidades organizativas se ponen a prueba tanto en la Sierra Maestra como en Las Villas, en la creación de industrias de guerra, un periódico y la radio, encargados de informar y formar políticamente a los combatientes. La disciplina y el orden se imponían en los campamentos con el predominio de signos de civilización que permitía a la guerrilla tener un mínimo de condiciones, un horno para hornear el pan, un anfiteatro para las conferencias, las reuniones, una armería, todo con el criterio de incentivar la creación y la eficiencia en el combate, no era lo mismo tirar una granada con la mano que tirarla con un cartucho que alcanzara los 150 a 200 metros de longitud.

Ya al triunfo revolucionario, esas cualidades se manifiestan en todas las responsabilidades que se le asignan, en el Departamento de Instrucción Revolucionaria donde se prioriza la instrucción del Ejército Rebelde, casi en una buena parte analfabeto, crea también la revista Verde Olivo, con el objetivo de capacitar políticamente a los soldados. Desde esa posición, desarrolla algunas ideas que había intentado desde Guatemala cuando las fuerzas mercenarias invaden el país y es derrocada la revolución, no era otra que la necesidad de entregar armas al pueblo para su defensa. Se crean las milicias revolucionarias bajo el mando de un oficial que formó parte de su columna durante la guerra, Rogelio Acevedo, joven capitán de nuestro ejército.

De igual forma, comienza a organizar una fuerza integrada por jóvenes, en parte que no tuvieran una tendencia política concreta, no tuvieran trabajo o no estuvieran estudiando, como una forma de incorporarlos al proceso revolucionario, es así que surge la Asociación de Jóvenes Rebeldes al frente de un joven destacado de su columna, el comandante Joel Iglesias.

Todo ello habla de la obra multiplicadora del Che, luchar por un hombre más culto, capaz de autodirigirse, elementos presentes en el pensamiento martiano y que se encuentran en las concepciones avanzadas del Che. Razones que explican con claridad su adhesión a la línea política sustentada en el Programa del Moncada, como una forma de materializar sus ideas.

Con posterioridad, al frente del Departamento de Industrialización del INRA (Instituto Nacional de Reforma Agraria), se da a la tarea de formar los cuadros, esencialmente políticos, a través de cursos especializados, crea escuelas y un conjunto de vías complementarias para concretar una mayor preparación política e ideológica, profundizando en el conocimiento de nuestra historia patria, en el ideario martiano, convencido de que se comprende mejor la concepción de un solo partido desarrollada por Martí que la expuesta por Lenin, aunque tenga menos fundamentos teóricos. En la práctica, se podía comprender con mayor claridad el por qué proclamar la guerra necesaria, primero para Cuba y después para Puerto Rico. Son principios asumidos por el Che y que explican en parte, su concepción internacionalista.

Por supuesto, cuando lo nombran ministro de Industrias ya tiene una mayor proyección de cómo enfrentar y desarrollar su labor. Se da a la tarea de buscar los cuadros mejor preparados, con más nivel cultural dentro de nuestras filas rebeldes, es cuando incorpora a Alberto Fernández Montes de Oca, Pachungo o Pacho, a Jesús Suárez Gayol, Rubio, hombres seleccionados después para integrar el grupo de guerrilleros cubanos en Bolivia, y a otros compañeros de su columna. No estaban técnicamente preparados para las responsabilidades designadas, pero en ellos primó el deseo y la voluntad de contribuir al desarrollo de una obra extraordinaria, con el apoyo y la confianza que depositara el Che en el cumplimiento de las tareas.

Todo lo enunciado hasta aquí, da la medida del porque Fidel, desde los inicios, lo nombra en responsabilidades de tipo económicas, con independencia de bromas que circularon cuando en una reunión pide un economista para la dirección del Banco y el Che levanta la mano y le pregunta si lo era y el Che le contesta que no, que era comunista. Se le asignan también otras tareas de tipo internacional para divulgar la obra de la revolución, fue el primero que visita los países socialistas, algunos países que conformaban el Pacto de Bandung, antecedente del MNOAL (Movimiento de los No Alineados), acciones que, de una forma u otra, habían sido estimuladas por él para su ejecución. Eso habla por sí solo de lo profundo de su pensamiento y actuar políticos, presentes para las futuras generaciones en los discursos que pronuncia en Punta del Este en 1961, en Naciones Unidas en 1964 en Argel en 1965, entre otros, y que forman parte de lo más sobresaliente de sus proyecciones internacionales.

Mi criterio es que el Che realiza un extraordinario aporte a la Revolución Cubana, como expusiera Fidel, al calificarlo de extraordinariamente culto y con una elevada formación ideológica. Su afiliación política para mí era la de revolucionario, no había pertenecido a ningún partido, solo se afilió a nuestro partido cuando se crea dentro de nuestro proceso, fue un artífice de su unidad como lo hizo en Las Villas a su debido tiempo.

Su propio balance de los años transcurridos como dirigente del proceso cubano, que apenas rebasó los seis años, lo llevan a afirmar haber cumplido con su deber como revolucionario y a tomar la decisión de marchar a otras tierras por considerar irreversible el proceso revolucionario cubano, tal y como lo enfatiza en su ensayo “El socialismo y el hombre en Cuba” y en la carta de despedida leída por Fidel en 1965 al constituirse el Partido Comunista Cubano.

Reinicia una nueva etapa y comienza a desarrollar un profundo pensamiento militar integrado por el propio pensamiento militar de la Revolución Cubana y las experiencias y aportes concretos de Fidel y Raúl, sistematizándolas y generalizándolas. Ejemplos precisos se encuentran en su libro Guerra de guerrillas y en su artículo “Guerra de guerrillas: un método”, de donde extrae experiencias y las sintetiza con gran capacidad política al concebir al guerrillero como un reformador social y como un revolucionario consecuente.

Ese pensamiento es el que define al Che como un verdadero revolucionario, dentro de su condición de reformador social, despojado de egoísmo, de vanidad, solo el egoísmo de ser útil a la patria, a la revolución latinoamericana y mundial. Es ese el Che que conocí y admiraré por siempre.






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domingo, 29 de diciembre de 2019

Despedimos a Harry Villegas 'Pombo'

Desde el diario Granma traemos a ustedes esta semblanza biográfica de un gran revolucionario que se nos fue:


Villegas Tamayo manifestó sus ideas revolucionarias desde joven, así como su simpatía por la lucha que se libraba contra la dictadura del general Batista

El general de brigada de la reserva Harry Antonio Villegas Tamayo (Pombo) falleció, a los 81 años de edad, en la madrugada de este 29 de diciembre en La Habana, como consecuencia de una disfunción múltiple de órganos.

Nacido el 10 de marzo de 1938, en Yara, en la antigua provincia de Oriente, Villegas Tamayo manifestó sus ideas revolucionarias desde joven, así como su simpatía por la lucha que se libraba contra la dictadura del general Batista, por lo cual participó en huelgas estudiantiles, venta de bonos y en otras acciones que le permitieron ganarse el respeto y la admiración de sus compañeros.

A finales de noviembre de 1957 se incorporó a la lucha insurreccional en la Sierra Maestra bajo las órdenes del Comandante Ernesto Che Guevara,donde participó en varias acciones combativas.

Por su destacada participación en los combates, disciplina, espíritu de sacrificio y valentía fue seleccionado por el Che para integrar la Columna Invasora No. 8 Ciro Redondo, con la que libró combates en Banao,Fomento, Cabaiguán, Placetas, Remedio y Caibarién, así como en la batalla de Santa Clara, entre otras.

Su quehacer internacionalista también fue intenso, lo cual se demuestra en hechos relevantes tras su incorporación a los grupos comandados por el Guerrillero Heroico, que brindaron su concurso solidario al pueblo del Congo, y posteriormente al de Bolivia, en cuya gesta guerrillera en ese país latinoamericano intervino en innumerables combates, demostrando arrojo y tenacidad sin límites.

Igualmente cumplió misión internacionalista en la República de Angola en dos oportunidades.

En su vida profesional como combatiente y oficial de las Fuerzas Armadas Revolucionarias ascendió en grado militar desde soldado hasta general de brigada en 1994, Ocupó diferentes responsabilidades, tales como jefe de Regimiento de la División de Tanques, jefe de la Brigada de la Frontera, primera trinchera antimperialista, hasta jefe de la Sección Política del Ejército Occidental.

Los méritos acumulados por Villegas Tamayo lo hicieron acreedor de la condición de fundador del Partido Comunista de Cuba, militancia que mantuvo hasta su muerte, en tanto fue también diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular y Vicepresidente de la Dirección Nacional de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana.

Por su entrega recibió diferentes condecoraciones del Consejo de Estado y del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), entre las que sobresalen el Título Honorífico de Héroe de la República de Cuba, así como la Orden Ernesto Che Guevara, de Primer Grado, Camilo Cienfuegos, y Orden Antonio Maceo, la Orden Por el Servicio a la Patria en las FAR, y las medallas conmemorativas 20, 30, 40, 50 y 60 Aniversario de las FAR, entre otras.

La vida y obra del general de brigada Harry Antonio Villegas Tamayo constituye ejemplo de modestia, honestidad y entrega sin límites a su profesión, a las FAR y a la Revolución, a la que unió su lealtad infinita al Comandante Ernesto Che Guevara, al Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz y al General de Ejército Raúl Castro Ruz.

Por su voluntad, su cadáver fue cremado y sus cenizas serán expuestas este lunes, desde las 9:00 a.m. hasta las 11.00 a.m. en el Panteón de los Veteranos de la Necrópolis de Colón, donde se le rendirán los honores militares funerales hacia el Panteón de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.






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martes, 19 de noviembre de 2019

Fechas Clave para Urrutikoetxea

Naiz trae a nosotros información acerca de la complicada situación que enfrenta el respresaliado político vasco Josu Urrutikoetxea ante la  insistencia por parte de Madrid de castigarlo ejemplarmente por la gran afrenta de haber estado involucrado en el proceso de DDR de ETA.

Lean ustedes:


Después de que el pasado 16 de octubre la sala de instrucción del Tribunal de Apelación de París acordara una suspensión de la vista, esta instancia judicial ha analizado en la tarde de este miércoles las cuatro demandas presentadas por la Justicia española contra el histórico dirigente de ETA. El fallo sobre las dos euroórdenes se conocerá el 18 de diciembre, y el tribunal anuncia para el 8 de enero la decisión relativas a las dos demandas de extradición.

Maite Ubiria

La sala de instrucción del Tribunal de Apelación ha iniciado en la tarde de este miércoles el análisis del procedimiento sobre las causas que, a instancia de las autoridades judiciales españolas, se siguen en París contra Josu Urrutikoetxea, detenido el 16 de mayo en los Alpes franceses y recluido desde entonces en la parisina prisión de la Santé.

El tribunal resolverá el 18 de diciembre sobre las dos euroórdenes y el 8 de enero sobre las demandas de extradición. En todo caso serán decisiones provisionales ante las quecabe recurso, lo que aaugura un proceso largo.

Urrutikoetxea tiene 68 años de edad, y su estado de salud delicado, según han venido denunciando tanto Etxerat como la familia, se ha agravado por las negligencias médicas, que llevaron a retrasar una intervención quirúrgica urgente, por la que al final fue operado, en setiembre.

Ese mismo mes, la petición de la defensa de excarcelar a Urrutikoetxea fue rechazada, por lo que el preso ha debido enfrentar un complicado postoperatorio en prisión.

Condenas y acusaciones

Sin obviar la significación que las autoridades españolas dan a su figura, y las presiones de todo tipo consiguientes, Urrutikoetxea se enfrenta a un proceso judicial complejo.

Globalmente ese procedimiento tiene por base, además de las condenas por rebeldía que le fueran impuestas en el Estado francés, y que la defensa de Urrutikoetxea ha recurrido -lo que obliga a la repetición del juicio desde el principio-, un total de cuatro demandas de entrega presentadas por la Audiencia Nacional española.

Las causas francesas por las que París condenó a Urrutikoetxea en 2010 y en 2017 tienen prioridad, lo que, de salida, llevaría a descartar una entrega del militante de Ugao hasta que no se complete ese proceso, más aún si el tribunal se reafirmara en la condena.

La defensa de Urrutikoetxea afronta esas causas con algunos elementos a favor. Entre ellos, el principal se deriva del contexto temporal y político.

Los letrados Laurent Pasquet-Marinacce y Laure Heinich cuentan con que tal proceso permita a Urrutikoetxea explicarse en un tribunal sobre su papel en relación al proceso de resolución, toda vez que, sin ir más lejos, la condena que debe revisarse en primer lugar, la emitida en 2017, remite a la presencia del histórico dirigente de ETA en Noruega.

Efectivamente, esa condena incluye un periodo -2011-2013- en que una delegación de la organización armada ya desaparecida esperó, sin éxito, a abrir un proceso de negociación con el Estado español. Hasta que fuera desmantelada esa esfera de diálogo, la delegación de ETA mantuvo diversas reuniones con representantes del ámbito internacional, aunque también con un enviado que se encargó de dar puntual información a Madrid.

Dos euroórdenes y dos demandas de extradición

En todo caso, la vista de hoy ha tenido otro sentido, como es el examen de procedimiento sobre las dos euroórdenes dictadas contra Urrutikoetxea, a priori sin entrar en el fondo. Y de las dos demandas de extradición, que permiten un análisis de contenido.

La primera de esas demandas de extradición se refiere a su imputación por el atentado mortal que costó la vida al directivo de la empresa Michelin Luis María Hergueta el 25 de junio de 1980. Esa acción armada fue reivindicada por ETA (pm).

En su demanda, Madrid no especifica esa circunstancia, pese a que en diferentes informes, publicaciones de prensa de la época e incluso desde entidades dedicadas a la memoria de las víctimas de ETA se ha señalado que el atentado fue cometido por los «polimilis» y también es profusa la documentación -gran parte de ella basada en informes policiales- sobre la adscripción en esa época de Urrutikoetxea a ETA-militar.

La segunda causa se refiere al ataque con coche bomba el 12 de diciembre de 1987 contra la casa cuartel de la Guardia Civil en Zaragoza, en el que murieron once personas.

El Tribunal Supremo español absolvió por esos hechos a Urrutikoetxea, que había recibido una condena de 10 años, lo que llevó a su excarcelación en 2000.

Aduciendo que en el momento de cometerse ese atentado Urrutikoetxea era integrante de la dirección de ETA, la Guardia Civil elaboró un informe que sentó la base para una nueva imputación por los mismos hechos por los que fue absuelto por falta de pruebas.

Una causa sin presos y otra por crímenes de lesa humanidad

A esas demandas de extradición -en el momento de producirse los hechos no existía el mecanismo de la orden de entrega europea- se suman sendas euroórdenes, una por crímenes de lesa humanidad y la otra relativa al caso de las «herriko tabernak».

Son esas causas recientes por las que ha arrancado la vista. Urrutikoetxea ha rechazado las mismas, y la Fiscalía ha secundado la entrega. El tribunal dará a conocer su decisión, susceptible de ser recurrida, el próximo 18 de diciembre.

Tras el fallo del Supremo español que rebajó las condenas, no hay nadie en prisión por el caso de las «herriko tabernak». Por lo que respecta a la acusación de crimen de lesa humanidad, cabe señalar que los tribunales españoles sostienen la demanda de entrega basada en esa excepcional acusación en relación el atentado en el aeropuerto de Barajas, en 2006, en el que perdieron la vida dos ciudadanos latinoamericanos.

El delito de lesa humanidad, que es imprescriptible, evoca los procesos contra los crímenes de la dictadura argentina, causante de la muerte y desaparición de decenas de miles de personas.

La última condena conocida en base a esa calificación -más concretamete por crímenes de guerra y de lesa humanidad- fue emitida por el Tribunal Penal Internacional (TPI) de La Haya contra exjefe adjunto del Estado Mayor de las Fuerzas Patrióticas para la Liberación del Congo (FPLC) Bosco Ntaganda.

Según se recoge en la sentencia, los jueces le consideraron culpable de todos los crímenes por los que fue juzgado, entre los que estaban el alistamiento de niños soldados, permitir abusos sexuales a menores de edad, asesinatos, y ordenar ataques contra la población civil de Ituri, en el noreste de la República Democrática del Congo, entre los años 2002 y 2003.






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sábado, 27 de julio de 2019

Egaña | Hablemos de Terrorismo

Y bueno, ya que les gusta llamarle homenajes a los recibimientos que familiares y vecinos hacen a los presos políticos vascos una vez que han terminado de cumplir sus larguísimas y desproporcionadas condenas, con respecto al tema del terrorismo les traemos un poco de realidad histórica desde las páginas de Naiz:


Iñaki Egaña | Historiador

El verano suele traer serpientes informativas y un estiramiento del abecedario para llenar las páginas de los diarios tanto en papel como en digital. Los becarios proponen novedades apenas sugeridas en invierno y los veteranos, desde su refugio estival, envían sus columnas, en general bastante poco originales. Los temas de siempre. Este año, no sé por qué extraña o extravagante razón, el tema del origen «terrorista vasco», ha sido ubicado en la década de 1960 por los expertos que manejan el relato del contencioso desde despachos tenebrosos. Hasta el día exacto en el que nació ETA ha sido objeto de intensas y sorprendentes interpretaciones.

El hilo terrorista aludido, sin embargo, me ha sorprendido, aunque probablemente los «expertos» han tirado de la mano de lo primero que tenían guardado en el cajón ante la noticia de que el cerebro de la célula yihadista que atentó en Barcelona y en Cambrils en 2017 era confidente del CNI. Tapar una noticia de alcance con otra secundaria.

Porque si nos retrotraemos a la década de 1960, las evidencias de un terrorismo con mayúsculas son evidentes: el Gobierno español dirigía y acogía a una banda de criminales de alta estopa. Les recuerdo alguno de los casos. El primero el de Fulgencio Batista, dictador cubano que huyó del país en 1958 y fue recibido por España con los brazos abiertos. Se hizo con una finca en Marbella donde gozó de un exilio de lujo hasta que falleció en 1973.

Nueve años antes, un barco vasco, el Sierra Aránzazu, se dirigía a La Habana con un cargamento de ropa, alimentos, aperos de labranza y juguetes. A cien millas de la isla, un aciago día de setiembre de 1964, fue atacado por un grupo terrorista, el MRR (Movimiento de Recuperación Revolucionaria), financiado por EEUU y su brazo armado, la CIA. El resultado fueron tres muertos, José Vaquero, Francisco Javier Cabello y el capitán Pedro Ibargurengoitia, natural de Gorliz y vecino de Algorta.

Este atentado terrorista, cometido por los seguidores del dictador Batista, no ha sido reconocido a pesar de que su autoría es un secreto a voces. No lo hemos visto siquiera en los informes del Gobierno Vasco, en esos apartados en los que se añade la coletilla «investigar más». Los únicos que se preocuparon por las familias de las tres víctimas y les ayudaron económicamente fue el Gobierno de Cuba, pero al parecer, su ascendencia comunista deslegitimaba cualquier intento de ecuanimidad. Espero rectificaciones y ampliaciones de esa incompleta lista de «víctimas del terrorismo» en las que trabajan asociaciones e instituciones.

La estancia de Batista en España no fue excepción. Y si quieren seguir la estela de sus descendientes, no hace falta que viajen a Miami. Hijos y nietos del dictador deambulan por Madrid y aparecen en las páginas mundanas de la prensa del régimen constitucional.

Marbella tuvo un atractivo especial para el refugio de los terroristas acogidos por España. Ante Pavelic, presidente de la Croacia nazi durante la Segunda Guerra Mundial, y uno de los criminales de guerra más sanguinarios del siglo XX, fue otro de sus «ilustres» acogidos. Pavelic fue el icono por excelencia de los ustachas croatas, responsable de la muerte de más de un millón de gitanos, judíos, homosexuales y disidentes en general. Desde 1957 se escondía en Madrid, con la complicidad de un Gobierno que, supuestamente, dicen fue neutral en los años del conflicto mundial.

Y al morir Ante Pavelic sus restos quedaron enterrados en un cementerio de la capital española, donde sus seguidores, fascistas y nazis de Europa, le honran de vez en cuando, al estilo de esas cuadrillas de falangistas nostálgicos y no tanto que se trasladan a Cuelgamuros, a ese escenario que llaman el Valle de los Caídos, a llorar ante la tumba de otro dictador y criminal, Francisco Franco.
Murió Pavelic y sus seguidores siguieron en España. Entre ellos Vjekoslav Luburic que preparó atentados indiscriminados por todo Europa, reivindicando la independencia de Croacia de la entonces Yugoeslavia. Luburic murió en Valencia en 1969, a finales de la década en la que la historia institucional sigue empeñada en criminalizar a los vascos.

Entre ese selecto grupo de sátrapas acogidos por Madrid hay otro de granado abolengo: Moise Tshombé. Refresco la memoria. La República Democrática del Congo fue independiente, después de que el rey belga Leopold II provocará una matanza superior a la de los judíos de Hitler durante la Segunda Guerra Mundial. Su primer ministro sería Patrice Lumumba.

Pero Bruselas y Washington maniobraron para provocar una escisión interna, alentando proyectos separatistas en Kasai del Sur y Katanga, zona esta especialmente rica en minerales que explotaban compañías norteamericanas y belgas. En Congo se produjo un golpe de Estado que destituyó a Lumumba. Detenido, fue llevado a Katanga, donde belgas, norteamericanos y franceses tenían un presidente títere, Moise Tshombé. Lumumba fue torturado, ejecutado y sus restos disueltos en ácido sulfúrico, en una operación preparada por los servicios norteamericanos, la CIA.

Tshombé sustituiría a Lumumba al frente del Congo, pero en dos épocas se exilió, acusado de haber ejecutado a Lumumba. En ambas ocasiones se refugió en España, que acogió al dictador y preparó mercenarios para combatir en Congo, policías y militares hispanos que viajaron hasta el interior del país africano. Sorprende el recorrido por la prensa española de la década de 1960, alentando el separatismo de Katanga y convirtiendo al criminal Tshombé en un hombre de negocios.

Batista, Pavelic, Tshombé, Luburic… y una lista interminable de mercenarios a sueldo de la OAS, organización paramilitar opuesta a la independencia de Argelia, que por cierto tuvieron varios grupos organizados en Biarritz, Donostia y Bilbao. Con semejantes mimbres, cuando unos pocos años después el Estado español organizó el BVE o los GAL, el reclutamiento de agentes se hizo con suma facilidad. La reserva del terrorismo mundial estaba en casa.






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viernes, 13 de abril de 2018

¿Qué es un DDR?

Desde que iniciara el cierre de ciclo de ETA hace ya seis años desde este blog se comenzó a utilizar la figura denominada Proceso de Desarme, Desmovilización y Reintegración avalado por la ONU.

Desde la caverna mediática borbónico franquista se insistió en utilizar el tendencioso término "disolución". Encajaba mejor dentro de su reduccionista y revisionista relato de vencedores y vencidos, de víctimas y de victimarios.

Pues bien, vía Naiz traemos a ustedes este artículo acerca del tema:


Expertos y protagonistas de los procesos de paz en el norte de Irlanda, Colombia, Filipinas y República Democrática del Congo han expuesto en Donostia, de la mano del Foro Social las particularidades de cada contexto y la aplicación adaptada del concepto DDR (Desarme, Desmovilización, Reintegración), aplicado por la ONU desde 1989 para la resolución de conflictos armados y que en ningún caso implica «una claudicación, humillación o subordinación».

Ainara Lertxundi

Tal y como ha destacado Véronique Duouet, directora del programa de investigación para la transformación de conflictos de la Fundación Berghof de Berlín, en la lectura de las conclusiones de esta nueva cita de Hitzorduak, el DDR recoge elementos esenciales que «permiten avanzar hacia una paz duradera», aplicables también a Euskal Herria.

El DDR, en palabras de Kristian Herbolzheimer, director del programa de Transiciones a la Paz de Conciliation Resources, persigue tres objetivos fundamentales: «Devolver la confianza entre los militantes y la población; prevenir futuros conflictos; y contribuir a la reconciliación nacional». Pero, añade, «en cada contexto se utilizan contextos diferentes». Por citar vario ejemplos, en Colombia «la palabra desarme es impensable para las FARC. Allí se habla de dejación de armas. Aquí, en el País Vasco, esta terminología no causa polémica. En Filipinas hablaron de normalización; en Ache, hubo un desarme público en la plaza a la vista de todos, mientras que la desmovilización fue un tema menor; en El Salvador, en cambio, hubo una desmovilización, pero el desarme y la desmovilización fueron temas menores».

Sobre «las singularidades del caso vasco», subraya que «aquí tenemos un proceso de paz sin negociación. Frente al DDR, el Estado propone el DDDA, o sea, desarme, desmovilización, delación y arrepentimiento. Esta apuesta para nada contribuye a cumplir los objetivos anteriormente citados, es decir, a prevenir conflictos, a la reconciliación y a crear confianza». A esta posición de Madrid, contrapone «el mecanismo multilateral forjado entre las sociedad vasca, las instituciones de aquí y la comunidad internacional». «Hay que pensar qué desarrollos ha habido aquí que hace algunos años eran impensables. En Colombia, en 2011 era impensable que fuera a haber una negociación con las FARC y en 2014 era impensable que las FARC se fueran a presentar a las elecciones en 2017. Aquí también ha habido avances espectaculares, aunque en todos los procesos siempre hay riesgo de frustración porque los cambios nunca llegan con la celeridad que necesitamos. Lo que ahora es imposible, tal vez, mañana no lo sea».

Al testimonio de Herbolzheimer se han sumado el de Aaro Suonio, quien participó en la Comisión Internacional Independiente de Desmantelamiento para el norte de Irlanda; el de Omar Cortés, capitán de Navío en retiro de la Armada Nacional, quien sentó junto a guerrilleros de las FARC en La Habana para diseñar el modelo de cese al fuego bilateral y definitivo; el de Jesús Alfonso Flórez, defensor de derechos humanos y facilitador de procesos de construcción de paz en Colombia; y el de Justine Masika Bihamba, activista congoleña y presidenta de Synergy of Women for Victims of Sexual Violence, una plataforma que aglutina a 35 organizaciones que ayudan con mujeres víctimas de violencia sexual por parte grupos armados en el norte de la provincia de Kivu.

De sus intervenciones se desprende que no hay una única fórmula ni receta, y que la terminología se debe adaptar a cada particularidad y contexto. Pero entre las recetas comunes, tanto Herbolzheimer  como Dudouet subrayan el papel determinante que juegan los excombatientes o exmilitantes, que «gracias a su pasado violento son la mejor garantía para contribuir activamente a la salida del conflicto».

«Concretamente, en el País Vasco, el desarme y desmantelamiento de ETA debe servir para permitir avanzar hacia un diálogo constructivo e inclusivo sobre cuestiones humanitarias, jurídicas y sociales relativas a los prisioneros, refugiados así como a las víctimas del conflicto. La experiencia vasca de desarme ha demostrado que es posible abrir un proceso único, caracterizado por su unilateralidad –en ausencia del diálogo con el Estado español–, y por ser inclusivo, y respetuoso con los fundamentos y estándares internacionales de un desarme», ha concluido Dudouet.






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miércoles, 17 de enero de 2018

Recordando a Lumumba

Este texto, puesto en circulación por la Red Zapatista de Liberación, se lo queremos dedicar a todos los españolazos, especialmente a los integrantes de COVITE, Foro Ermua, AVT y demás, para que comprendan que alrededor del mundo entendemos muy bien todo lo que se apuesta en un movimiento de liberación nacional y a qué extremos pueden llegar los poderes coloniales para retener su control sobre las naciones dominadas manu militari.

Sabemos lo que están haciendo en Catalunya, sabemos lo que están haciendo en Euskal Herria, sabemos que están recurriendo a favores de antaño para mantener el status quo, mismo que incluso les permite hacerse pasar por las víctimas y que los pueblos vasco y catalán están por siempre en deuda con ustedes.

Lean y aprendan:

Patrice Lumumba

Hoy se cumplen 57 años del asesinato de Patrice Lumumba a manos de la CIA y de los colonialistas belgas. Con su asesinato y el asesinato de toda una generación de revolucionarios, los imperialistas sumieron al Congo en más de medio siglo de Terror, para así reanudar con los beneficios que sacaban del Terror colonial de Bélgica: porque la tortura les garantiza el saqueo de uno de los países más ricos del planeta, y por lo tanto su acumulación capitalista.

El 17 de enero de 1961, después de varios días de tortura, fue asesinado Lumumba por agentes estadounidenses y belgas, que luego lo sumieron en un barril de ácido.

Es de esta manera, con colonialismo, esclavitud, asesinatos políticos, mantenimiento de Terrorismo de Estado, que las grandes fortunas capitalistas, han acumulado y siguen acumulando capital: sobre millones de cadáveres. En el Congo van más de 10 millones de muertos por la Barbarie capitalista: en una guerra articulada desde Europea y EEUU, mediante sus mercenarios, para garantizarle a las grandes multinacionales el saqueo del oro, del coltán, y otros minerales indispensables para la maquinaria consumista.

El rey Leopoldo de Bélgica instauró un edicto para acelerar la acumulación capitalista en el Congo: a los hombres, mujeres y niños esclavizados que no alcanzaban a recolectar la cantidad diaria de caucho estipulada por el poder colonial, se les castigaba con el corte de una mano. Bélgica nunca ha devuelto las montañas de riqueza saqueadas mediante estos mecanismos. Al contrario: tras la descolonización, los colonizadores Belgas impusieron la perpetuación de su rapiña, mediante el infame cobro al pueblo congoleño de una supuesta “deuda” con los Belgas por “privarlos de las ganancias que les generaba 'su' colonia”, esto avalado por las marionetas sanguinarias que los occidentales impusieron en el poder tras el asesinato de Lumumba. Este es el cinismo de las potencias coloniales: imponerles una Deuda Infame a los pueblos que lograron una etapa de su descolonización.

Este mecanismo de la Deuda, fue el mismo que los franceses le impusieron a Haití por liberarse, con consecuencias de empobrecimiento dramáticas. Estas “Deudas" tienen intereses impagables, y los países de Asia, África y América Latina que las padecen, por supuesto siguen pagando esa extorsión neocolonialista. La definitiva liberación del saqueo y el empobrecimiento vendrá con la emancipación de los pueblos del sistema capitalista y de todos sus mecanismos de explotación y rapiña.






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lunes, 26 de diciembre de 2016

Piero Gleijeses y Fidel

Como ustedes amables lectores se podrán imaginar, la muerte del Comandante Fidel Castro se va a prestar para que los enemigos de la Revolución Cubana derramen ríos de tinta envenenada.

Por ser el nuestro un blog de izquierda, internacionalista y solidario con las luchas por la autodeterminación de los pueblos, les queremos compartir esta entrevista publicada en la página de Investig'Action:

En su lucha contra el apartheid, Cuba defendió «la causa más bonita de la humanidad»

Alex Anfruns / Ricardo Vaz | Traducido por Rocio Anguiano Pérez y Julie Quenon

El fallecimiento de Fidel Castro a los 90 años ha sido aprovechado por los adversarios de la revolución para retomar el mantra ideológico en favor de una democracia abstracta, al tiempo que evitaban hablar de sus logros sociales y de desarrollo humano. Sin embargo, la política exterior de Cuba ha sido de una coherencia asombrosa y su impacto ha sido reconocido por numerosas personalidades, incluso entre sus enemigos. ¿Cuáles son los principios revolucionarios que, desde 1959, movieron a Fidel Castro y que siguen siendo objeto de un feroz ensañamiento mediático? Le hemos hecho esta pregunta y muchas otras a Piero Gleijeses, un reconocido experto en la política exterior cubana.

Piero Gleijeses, en «The Cuban Drumbeat», usted destaca que la política exterior de Cuba bajo el gobierno de Fidel Castro no tiene parangón. ¿Por qué?

Por su generosidad. Por ejemplo, Cuba y Fidel Castro desempeñaron un papel crucial en el cambio histórico de Sudáfrica, en la lucha contra el apartheid. Salvaron a Angola del ataque de Sudáfrica bajo el régimen del apartheid, apoyaron a las guerrillas namibias, ayudaron a los sudafricanos sin pedir nada a cambio. Y cuando digo nada, quiero decir nada en absoluto. Pero además Cuba pagó un alto precio por su ayuda a los africanos, porque esta intensificó la hostilidad de Estados Unidos. Se habían mantenido negociaciones secretas para normalizar las relaciones entre Cuba y la administración Ford. Evidentemente, el envío de tropas para defender a Angola frente a una agresión sudafricana, que en realidad había sido alentada por Estados Unidos, rompió esas negociaciones. Al su vez, Fidel Castro también desafiaba a la Unión Soviética, ya que el Secretario General Brézhnev se opuso, en 1975, al envío de tropas cubanas a Angola. Estaba obsesionado con la distensión de las relaciones con Estados Unidos, mucho más que la administración Ford, y no quería hacer nada que pudiera perjudicarla. Por otra parte, las relaciones de la URSS con el gobierno MPLA de la República Popular de Angola eran tensas, no muy buenas. Pasó lo mismo entre 1987y 1988, cuando Fidel Castro envió importantes refuerzos al sur de Angola para expulsar a los sudafricanos de una vez por todas y obligarlos a aceptar la independencia de Namibia. Y quisiera añadir a este respecto que la contribución militar de Cuba fue totalmente decisiva. Pero hay otro factor importante, la asistencia humanitaria, de la que hablaremos más tarde.

Frente a lo que acaba de contarnos, en la prensa occidental se dice que Fidel y Cuba no eran nada más que simples marionetas de los soviéticos. ¿Cómo describiría la relación entre Cuba y la URSS?

En primer lugar, la CIA admitió en 1981 que el envío de 25 000 soldados cubanos a Angola en 1975 había sido una decisión unilateral de Cuba tomada a toda prisa… Hasta la CIA ha reconocido que se trataba de una decisión cubana. Y si leen las memorias de Kissinger que entonces era Secretario de Estado y gritaba a los cuatro vientos que Cuba era un lacayo de la Unión Soviética, en el último tomo Kissinger entona uno de esos raros mea culpa y de hecho reconoce que se equivocó, que fue exactamente al contrario. Fue Cuba quien se enfrentó a la Unión Soviética presentándole un hecho consumado. A continuación se pregunta por qué actuó Fidel de ese modo. Y la respuesta que da Kissinger, y cito, es que «Fidel Castro era sin lugar a dudas el líder revolucionario más auténtico entonces en el poder». De modo que si la CIA dice que fue una decisión cubana que no tuvo nada que ver con la Unión Soviética, si Kissinger dice que fue una decisión que puso a la URSS ante un hecho consumado, está claro que solo los idiotas pueden seguir manteniendo que Cuba actuaba como un lacayo de la Unión Soviética.

Analicemos en detalle esas campañas en África. ¿Cuál era la motivación de Cuba para llevarlas a cabo? ¿Cuál era la visión del mundo de Castro en ese sentido?

Debemos remontarnos al principio, a los años sesenta. En esa época, Cuba apoyaba a las guerrillas en América Latina y había llevado a cabo ya algunas operaciones en África: en Argelia, en el Congo-Brazzaville, en el antiguo Congo Belga, en Guinea Bisáu. Para entender las motivaciones de Cuba, de Fidel Castro, tuve en cuenta los informes y análisis del servicio de información de la CIA y del Departamento de Estado. Hay muchos informes. Ni una sola vez los analistas de la CIA y de la Oficina de Inteligencia e Investigación (INR) del Departamento de Estado dicen que Cuba estuviera a las ordenes de la Unión Soviética. Afirman que había dos motivos esenciales. Uno era la autodefensa, lo que es completamente cierto. Estados Unidos rechazó en 1961, 1963 y 1964 las diversas ofertas de conversaciones para alcanzar un modus vivendi. De modo que los cubanos llegaron a la conclusión de que, si Estados Unidos se negaba a negociar y a buscar un modus vivendi, la mejor defensa sería un ataque —apoyar movimientos revolucionarios en África, en América Latina, hacer amigos para debilitar al imperialismo americano.

Pero hay una segunda cuestión esencial, que se señala claramente en todos los informes de la CIA, que fue la primera en admitirlo. Es lo que denominan el idealismo revolucionario. El hecho de que el dirigente cubano, Fidel Castro, sentía que su deber era ayudar a otros pueblos a liberarse de la opresión que les hacía sufrir. Y estas dos motivaciones, la autodefensa y el idealismo revolucionario, siguieron caminos paralelos, porque Estados Unidos se negaba a negociar con Cuba, por lo que no resultaban contradictorias. Las cosas cambiaron con el despliegue de contingentes cubanos en Angola en 1975.

Era un momento muy importante. ¿Podría explicar el contexto de la época?

Claro. Como telón de fondo tenemos que en 1974 Estados Unidos había entablado conversaciones secretas con Cuba para establecer relaciones diplomáticas y conseguir la completa normalización. Estas conversaciones se mantenían a finales de 1975 y era evidente que si Cuba enviaba tropas a Angola, eso torpedearía las negociaciones. Al mismo tiempo, Fidel Castro envió tropas sabiendo que los soviéticos se oponían a ello, por las razones antes mencionadas. Prueba de ello es que durante dos largos meses atroces, de noviembre de 1975 a mediados de enero de 1976, los soviéticos no proporcionaron ninguna asistencia logística ni de ningún otro tipo a los contingentes cubanos enviados a Angola, lo que supuso una autentica pesadilla logística para los cubanos.

Además, hay que tener en cuenta el hecho de que, por primera vez, los países occidentales europeos estaban dispuestos a mantener relaciones amistosas con Cuba. Cuando el vice primer ministro Carlos Rafael Rodríguez viajó a Europa en 1975, el gobierno francés y el británico le abrieron importantes líneas de crédito y la RFA aprobó conceder un préstamo de 15 millones de dolares para el desarrollo. Así, en términos de beneficios a corto plazo, en términos de realpolitik, el envío de tropas cubanas iba en contra de los intereses cubanos. La razón por la que Fidel Castro decidió enviar las tropas fue realmente el idealismo revolucionario. Sabía que una victoria en Angola del eje del mal Washington-Pretoria habría intensificado la presión del apartheid sobre el pueblo sudafricano. Y la lucha contra el apartheid era realmente importante para Fidel Castro y el pueblo cubano. Fidel Castro llamaba a la lucha contra el apartheid «la causa más bonita de la humanidad». Esa era la principal razón: salvar a Sudáfrica del apartheid. Cuba no sacaba ningún beneficio, pero la victoria cubana tuvo un gran impacto.

Al principio, las tropas cubanas consiguieron rechazar a Sudáfrica y a los movimientos FNLA (Frente Nacional para la Liberación de Angola) y UNITA (Unión Nacional para la Independencia Total de Angola), pero la guerra no se acabó ahí. ¿Qué sucedió?

A partir de 1976, el contingente cubano permaneció en Angola para proteger al gobierno angoleño frente a Sudáfrica que quería derrocar al gobierno del MPLA en Luanda y sustituirlo por la UNITA y Jonás Savimbi, un líder guerrillero que se había aliado con Pretoria. Incluso la CIA reconocía, en un informe secreto, que la presencia de las tropas cubanas era indispensable para proteger la soberanía de Angola. Sin embargo, el ejército del aire cubano en Angola no era tan fuerte como la aviación sudafricana. Los sudafricanos tenían aeropuertos militares modernos en el norte de Namibia, cerca de la frontera, mientras que el aeropuerto angoleño más cercano se encontraba a 300 km al norte de esa frontera. Como los cubanos no disponían de un buen armamento antiaéreo, replegaron sus tropas a una línea defensiva, a unos 250-300 km al norte de la frontera que delimitaba la mitad occidental de Angola, cubriendo esencialmente el acceso al centro del país y la ruta directa hacia Luanda. El este era de más difícil acceso para las tropas sudafricanas.

Entonces, ¿ no se daban las condiciones para hacer una ofensiva? ¿Cuál era el principal motivo?

Si los cubanos permanecieron en esa posición defensiva fue porque la llegada al poder de Reagan les hizo temer un ataque estadounidense. Y de hecho sabemos, gracias a los documentos, que la administración Reagan consideró seriamente los ataques militares contra Cuba entre 1981 y 1982. Por eso los cubanos mantuvieron sus mejores aviones, sistemas antiaéreos, tanques, etc. en La Habana y se mantuvieron en la línea defensiva en Angola. Al sur de esa línea, los sudafricanos campaban a sus anchas y en el este de Angola, en la provincia meridional de Cuando Cubango, Savimbi actuaba bajo la protección de las fuerzas sudafricanas. Esta situación de estancamiento se prolongó hasta los años ochenta.

A principios de 1985, los cubanos empezaron a pedir a los soviéticos que les proporcionaran armas sofisticadas para las tropas de Angola con el fin de relanzar una ofensiva en el sudoeste contra los sudafricanos y echarles de una vez por todas de Angola. Los cubanos estaban muy motivados. En el verano de 1984 se produjo un auge de la lucha revolucionaria en Sudáfrica, con una ola de manifestaciones que impresionaron mucho a los cubanos, al igual que a tantos otros. Así que los cubanos deseaban desesperadamente hacer algo para ayudar al pueblo sudafricano. Cada vez que una delegación de alto nivel de la ANC visitaba Cuba, los cubanos preguntaban qué podían hacer, intensificaban el entrenamiento de la guerrilla, etc. Pero llegaron a la conclusión de que la verdadera ayuda que podían proporcionar al pueblo sudafricano era expulsar a los sudafricanos de Angola. Los cubanos utilizaban a menudo la expresión «cortarles las garras a los sudafricanos en el sur de Angola». Pidieron armas a los soviéticos, y los soviéticos se las denegaron, porque temían que si con esas armas los cubanos expulsaban a los sudafricanos de Angola, no se pararían en la frontera angoleña. Penetrarían en Namibia para liberar a Namibia de Sudáfrica. Y en realidad, es lo que les habría gustado hacer a los cubanos. Pero eso habría interferido en la distensión de la que Gorvachov quería ser el protagonista.

¿Cómo derivó la situación hacia la batalla de Cuito Cuanavale, momento que Nelson Mandela ha calificado como «el vuelco decisivo para la liberación de nuestro continente y de mi pueblo»?

Esto es lo que pasó en 1987 y que produjo una escalada hasta Cuito Cuanavale: presionado por los consejeros soviéticos, el gobierno del MPLA lanzó una ofensiva para alcanzar la frontera con Namibia en el sudeste de Angola, territorio de Savimbi, con su mítica capital, Jamba, y la ciudad más grande que este controlaba, Mavinga. Eso sucedía en la mitad meridional de la provincia de Cuando Cubango. Los cubanos se habían opuesto a ello, sin dejar de repetir que, en caso de éxito, las fuerzas aéreas sudafricanas intervendrían y golpearían duramente al ejército de Angola, pero además la verdadera batalla estaba en el sudoeste, contra los sudafricanos y no contra Savimbi. El problema eran los sudafricanos, Pero el MPLA decidió hacer caso a los soviéticos y, en julio de 1987, se lanzó la ofensiva.

He seguido esta ofensiva en los documentos sudafricanos. Los sudafricanos se quedaron impresionados de la calidad de las tropas del MPLA, que combatían mejor que Savimbi y consiguieron avanzar hasta 20 km al norte de Mavinga. Y entonces pasó exactamente lo que Fidel Castro había predicho: los sudafricanos atacaron. Primero con la aviación, después con las tropas terrestres rechazaron a las fuerzas del MPLA en la provincia de Cuito Cuanavale, la base más meridional del MPLA, en el sudeste de Angola. Los sudafricanos acorralaron a las mejores unidades del ejército angoleño en Cuito Cuanavale a finales de noviembre de 1987 y todo el mundo estaba convencido de que Cuito Cuanavale caería, y más teniendo en cuenta que se encontraba aislada. Los refuerzos aéreos eran imposibles debido a la supremacía de la aviación sudafricana. Los refuerzos por vía terrestre eran difíciles porque la única comunicación era una carretera de 180 km que iba de Cuito Cuanavale a la ciudad de Menongue en el Oeste. El problema era que la aviación sudafricana atacaría los convoyes angoleños con refuerzos y municiones.

Entonces Cuito Cuanavale parecía condenada…

Sí. Y la ciudad habría caído junto con las mejores brigadas del ejército de Angola si Fidel Castro no hubiera decidido intervenir. El 15 de noviembre de 1987, se produjo en La Habana una reunión decisiva entre Fidel, Raúl Castro, varios generales y Jorge Risquet, el representante de Fidel en Angola. La reunión se inició a las 5h25 y finalizó diez horas más tarde. Se tomaron dos decisiones: una no controvertida puesto que era lo que los angoleños y los soviéticos pedían a Cuba que hiciera, es decir, salvar Cuito Cuanavale; y otra realmente controvertida: los cubanos decidieron enviar importantes refuerzos así como su mejor armamento a Angola con el fin de lanzar una ofensiva en el sudoeste para echar a los sudafricanos del país de una vez por todas. Lo que les llevó a tomar esta decisión fue la escalada sudafricana en el sudeste de Angola, en la provincia de Cuito Cuanavale. Esta escalada refleja el deseo de Cuba de ir al sur de la línea defensiva y alcanzar la frontera de Namibia. Pero esta escalada se benefició del escandalo del Irangate que sacudió Estados Unidos a finales de 1986. Reagan salió debilitado y se vio obligado a separarse de los miembros más agresivos de la maquinaria de la seguridad nacional. Los cubanos dedujeron que Reagan estaba acabado y que, por primera vez, desde el principio de la era Reagan, no tenían que temer un ataque americano contra Cuba. Así que vieron que podían permitirse enviar su mejor armamento a Angola. En reunión con sus colaboradores más próximos, Fidel Castro no dejaba de decir (he visto las transcripciones de esas reuniones): «Debemos enviarlo todo, la guerra está allá en Angola, no aquí». Al igual que en 1975, Cuba desafiaba a la Unión Soviética. Como me dijo Jorge Risquet, Gorvachov estaba concentrado en la próxima cumbre con Reagan en Washington, en la que firmarían el Tratado de eliminación de misiles de corto y medio alcance (INF).

Era un paso importante hacia la distensión…

En efecto. Y lo que los cubanos iban a hacer iba contra esa distensión: expulsar definitivamente a los sudafricanos del sur de Angola. Esta es la razón por la que los cubanos informaron a los soviéticos una vez que habían partido las tropas, es decir, unos diez días después de los hechos. El viceministro de defensa cubano, el general Ulises Rosado del Toro, llegó a Moscú diez días después de que se tomara la decisión, el 25 de noviembre de 1987. Tuvo una reunión con el mariscal Ajroméyev, comandante en jefe de las fuerzas armadas soviéticas y le leyó un largo memorándum en dos partes. La primera parte informaba a los soviéticos de la decisión cubana, cosa que a los soviéticos no les gustó nada. La segunda era una lista de armamento y de material que los cubanos querían para sus tropas en Angola y para reequipar su defensa en Cuba. La respuesta de Ajroméyev fue grosso modo: «Ya les contestaremos, ahora no puedo decirles nada». Y hubo un intercambio de cartas muy duro entre Gorbachov y Fidel. Gorvachov escribió —parafraseo: «No entiendo cómo han podido tomar esa decisión sin consultarnos» y Fidel Castro respondió: «La situación en Angola es dramática, es dramática por culpa de los consejeros militares soviéticos que han empujado a esta ofensiva insensata en el sudeste. Quiero que sepa que haremos todo lo necesario para salvar Angola». Siguió un silencio soviético que duró 59 días, hasta enero de 1988, cuando los soviéticos decidieron enviar la mayor parte del armamento solicitado. Pero en ese tiempo, Cuba ya había enviado diecisiete mil soldados más, sus mejores aviones, tanques, equipamientos, etc. Cuba dijo claramente a los soviéticos que iba a hacer todo lo necesario. Hay una conversación en La Habana entre Raúl Castro y el general que dirigió la misión soviética en la que Castro le dice: «Vamos a enviar todo a Angola, incluso los calzoncillos, pero expulsaremos a los sudafricanos».


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domingo, 14 de febrero de 2016

Leopold II Oculto tras Adolph Hitler

Tras la derrota del fascismo alemán, el fascismo inglés y el fascismo estadounidense estaban urgidos de una campaña publicitaria que borrase sus respectivos pecadillos del ideario popular.

Tanto ingleses como estadounidenses en sus respectivos momentos diseñaron y ejecutaron a mansalva despiadadas campañas de exterminio acordes a su estrategia geopolítica de expansión económica, con su correspondiente saqueo de recursos natuales de los países y territorios que cayeron bajo su dominio imperial. 

Así que aprovecharon el momento para darle la medalla al máximo genocida de la historia a su antiguo camarada de andanzas en su cruzada antisocialista, Adolph Hitler.

Como veremos a continuación, Washington y Londres no fueron los únicos beneficiados de esta estrategia de distracción masiva.

Aquí les compartimos este artículo, de alguna forma relacionado con un artículo anterior con respecto a las minas de cobalto en Congo y otro en el que recordábamos a Patrice Lumumba, publicado en el blog El Demonio Blanco de la Tetera Verde:

Cuando asesinas a diez millones de africanos no eres un “Hitler”

Liam O’Ceallaigh | Diary of a Walking Butterfly

Echadle un ojo a esta foto, ¿sabéis quién es?


Más de uno no habéis oído hablar de él en la vida, aunque deberíais. Deberíais enfermar solo de ver su cara o de escuchar su nombre tanto como lo hacéis cuando leéis sobre Hitler o Mussolini o veis algún retrato suyo. Aquí donde le veis, este tipo asesinó a diez millones de personas en el Congo.

Su nombre: Leopoldo II de Bélgica.

Fue “propietario” del Congo durante su reinado como monarca constitucional de Bélgica. Tras varios intentos coloniales fallidos en Asia y África, consiguió penetrar en el Congo. Lo “adquirió” y esclavizó a su población, convirtiendo a todo el país en su plantación esclavista personal, disfrazó sus negocios de “filantropía” y “esfuerzo científico” bajo la bandera de la Sociedad Africana Internacional e hizo uso de su mano de obra esclava para extraer recursos congoleños y servirse de infinidad de sus bienes. Su reinado se sostuvo sobre campos de trabajo, mutilaciones físicas, ejecuciones, torturas y un ejército privado.

La mayoría de nosotros y nosotras (no conozco el porcentaje, pero me atrevo a pensar que es bastante alto) no hemos oído hablar de él en nuestras escuelas. Tampoco en los medios. No forma parte de eje de odio repetido hasta la saciedad donde se encuentra el Holocausto judío durante la Segunda Guerra Mundial. Este señor forma parte de una larga historia de colonialismo, imperialismo,  esclavitud y genocidio en África que choca con la construcción social del discurso supremacista al que tenemos acceso en nuestros centros docentes. No es alguien que encaje bien del todo dentro de un plan de estudios de cualquier país capitalista. Hacer comentarios abiertamente racistas es algo (a veces) que se rechaza dentro de las capas cultas de la sociedad, sin embargo, no hay problema  en omitir los genocidios causados en África por monarcas de países capitalistas europeos.

Mark Twain escribió una sátira sobre Leopoldo a la que le puso el nombre de “El soliloquio del Rey Leopoldo, en defensa de su gobierno sobre el Congo”, y en la que se mofaba del reinado de terror del monarca a través de las propias palabras del mismo gobernante. Son 49 páginas. Mark Twain es un autor muy estudiado en nuestras escuelas pero como ocurre con la mayoría de autores que trataron temas políticos, estudiamos sus textos menos políticos o lo hacemos sin saber de las motivaciones del autor para escribirlos (Rebelión de la Granja de Orwell ha servido para reforzar la propaganda antisocialista en Estados Unidos aunque Orwell fuera un revolucionario anticapitalista, algo que en contadas ocasiones se señala). Nos dan a leer Huckleberry Finn y Tom Sawyer, pero el Soliloquio del Rey Leopoldo nunca aparece en las listas bibliográficas. No es un descuido, estas listas bibliográficas son acordadas por una junta educativa para que el alumnado aprenda a seguir órdenes y a sobrellevar el aburrimiento lo más airosamente posible. Y es así porque según criterios del Ministerio de Educación, África no tiene historia.

Cuando nos enseñan cosas sobre África, aprendemos sobre un Egipto que roza la caricatura, sobre el VIH (pero nunca sobre sus causas), sobre las consecuencias superficiales del comercio con esclavos y quizá sobre el Apartheid sudafricano (algo que ya hace muuuucho que superamos, a ver qué os creéis). También vemos miles de imágenes de infantes malnutridos en los anuncios de Cáritas o safaris en los programas de animales y fotos de desiertos en películas. Jamás aprendemos sobre la Gran Guerra Africana (o Guerra del coltán) o el Reinado del Terror de Leopoldo durante el genocidio congoleño. Tampoco se nos enseña sobre lo que los Estados Unidos han hecho en Irak o Afganistán, causando al menos de 5 a 7 millones de muertos mediante bombardeos, sanciones, enfermedad o hambruna. Las estadísticas de bajas son importantes, y en ella nunca están afganos, iraquís o congoleños.

Hay una página en la Wikipedia llamada “Genocidios en la historia”. No aparece el genocidio congoleño, aunque sí aparece mencionado el país: lo que hoy conocemos como República democrática del Congo figura en relación a la Segunda Guerra del Congo (también llamada Guerra Mundial Africana o Gran Guerra de África) donde ambos bandos del conflicto internacional dieron caza a Bambenga y se lo comieron. El canibalismo y la esclavitud son males horribles que debemos incluir en el estudio de la historia y sobre los que se ha de debatir sin dilación, pero no dejo de darle vueltas a qué intereses sirve el hecho de que la única mención al Congo en toda la página sea en referencia una serie de incidentes involucrando a varios países donde una minoría irrisoria de personas se devoró la una a la otra (vaciando de contenido las causas del conflicto, por supuesto). Estas historias que dan sustento al discurso supremacista blanco al hacer hincapié en la subhumanidad del pueblo africano tienen garantizado el acceso a los anales de la historia. El tipo blanco que convirtió todo el Congo en su plantación, campo de concentración e iglesia particular y asesinó de 10 a 15 millones de congoleños no pasó el corte para figurar en los libros de texto.

¿Veis? Asesina a diez millones de africanos y no te llamará nadie “Hitler”. Es decir, tu nombre nunca será el símbolo de la encarnación del mal, tu imagen no producirá miedo, odio ni tristeza, tus víctimas caerán en el olvido y tu nombre será borrado de la historia.

Leopoldo era solo uno de los miles de elementos que contribuyeron a la construcción del supremacismo blanco como discurso ideológico y como realidad sustancial. Y en absoluto digo que él fuera la fuente de todo mal en el Congo. A su mando estaban generales, soldados rasos y gestores que llevaron a cabo su voluntad e hicieron cumplir su ley. Era todo un sistema, algo que no excluye del debate a aquellos individuos que lo simbolizaban. Pero nada, ni eso. Y al haber desaparecido de la historia, los efectos del capitalismo en África, los privilegios que las personas blancas opulentas obtuvieron gracias a este genocidio permanecen ocultos. A las víctimas del imperialismo, como suele ocurrir, se las oculta tras un telón.



¿Ves Hernán Cortés? No tienes que preocuparte de nada, cada 12 de octubre te seguirán celebrando en Madrid.






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