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domingo, 8 de febrero de 2026

El Fotógrafo del Rif

Como ya se ha publicado en este blog, los vascos, por alguna u otra razón, se han visto obligados a combatir en los conflictos bélicos generados por las metrópolis que a la fecha ocupan su territorio.

Tal es el caso de quienes tuvieron que marchar a luchar y morir en la Guerra del Rif.

Pues bien, desde la sección 7K de Naiz traemos a ustedes esta publicación acerca de un vecino de Urretxu que llegó al Rif armado con su cámara fotográfica y un ojo privilegiado, como consta en la calidad de las imágenes que se comparten.

Véanlo por ustedes mismos:


El archivo fotográfico de Eustaquio Berriochoa en la guerra del Rif

La familia del urretxuarra Eustaquio Berriochoa halló en el año 2016 un total de 127 negativos de fotografías tomadas en la guerra del Rif en los años 20 del siglo pasado. Su legado queda conservado con la digitalización de las imágenes, que ofrecen una perspectiva personal de aquella contienda bélica.

Andoni Lubaki

Eustaquio Berriochoa (1899-1988) fue un ingeniero nacido en Urretxu. Desde una edad muy temprana, una cámara de fotos Zeiss importada desde Alemania captó su curiosidad e inició así una estrecha relación con la fotografía. Cuando cursaba sus estudios de Ingeniería en Madrid, su familia de Urretxu recibió la notificación que le ordenaba acudir a la guerra del Rif. En aquella época, el padre de Eustaquio era el alcalde de la localidad guipuzcoana y sabía que su hijo habría de acudir a la contienda bélica en cuanto vio su nombre inscrito en la lista de quintos.

Con 21 años era de obligado cumplimiento realizar el servicio militar, por lo que su padre, Genaro, envió numerosas misivas a los ministerios de guerra de Madrid, intentando así evitar que su hijo fuera trasladado al Rif. En una de sus cartas señalaba que Eustaquio tenía problemas de visión; en otra, afirmaba que sus piernas eran débiles y que era un joven enfermizo. En una tercera aseguraba que era una persona de «espíritu débil».

Después de tantos intentos, parecía que la insistencia daba resultado, al menos por un tiempo, ya que Eustaquio Berriochoa no fue a la guerra en 1921, sino dos años más tarde. De haber acudido en el año que le correspondía, hubiera vivido en primera persona el desastre de Annual, una importante derrota militar española ante los rebeldes rifeños.

La comandancia de Melilla, al saber de sus estudios superiores en Ingeniería, lo envió junto a otros soldados a las tierras donde se encontraba el “enemigo”. Así, y siempre acompañado de su inseparable cámara, tuvo acceso a lugares fuera de la ley marcial, donde pudo realizar numerosas fotografías.

En 2016, la familia de Eustaquio Berriochoa tuvo conocimiento de estas fotografías, que hasta entonces habían permanecido escondidas en casa de otra familia de Urretxu. Sus familiares llevaron a cabo una investigación a fondo en torno a esas imágenes, e iniciaron un proceso de digitalización de las mismas para garantizar su conservación. En total se hallaron 127 negativos, descubriendo así una perspectiva personal de la guerra del Rif jamás conocida.












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jueves, 20 de noviembre de 2025

Guerra | La Cara B de Franco

En favor de la memoria, esa que tanto manipulan quienes quieren blanquear su figura, traemos desde Naiz este retrato esclarecedor del dictador español - y españolista - Francisco Franco:


La cara B de Franco: estudiante mediocre, con un solo testículo y apodado ‘Paquita, la Culona’

Francisco Franco es considerado «caudillo por la gracia de Dios» por la derecha o dictador sanguinario por el resto del mundo. Pero el general golpista tenía también una cara B menos conocida en la que emerge un estudiante mediocre, con un solo testículo y que fue apodado ‘Paquita, la Culona’.

Pello Guerra

Un estudiante mediocre, con un solo testículo y que fue apodado ‘Cerillita’ y ‘Paquita, la Culona’. Estos son algunos de los datos que integran la menos conocida cara B de Francisco Franco, el sanguinario dictador fallecido hace 50 años.

Franco nació el 4 de diciembre de 1892 en El Ferrol en el seno de una familia vinculada con la Armada española. Sus padres eran muy diferentes, ya que Nicolás era liberal y simpatizante de los masones, mientras que Pilar era conservadora y religiosa.

Tras tener cuatro hijos, el matrimonio fracasó y el padre se marchó a Madrid, donde vivió una segunda vida hasta que falleció en esa ciudad en febrero de 1942. Siendo ya dictador, Franco organizó y presidió su entierro, al que no permitió que asistiera Agustina Aldana, pareja de su progenitor durante 35 años.

A raíz del abandono del padre, Pilar tuvo que hacerse cargo de la prole, lo que le ganó la adoración de su hijo Francisco quien, siguiendo su ejemplo, fue conservador y ultrarreligioso, al tiempo que odiaba todo lo que representaba su padre, el liberalismo y la masonería, con esta última como una de sus grandes obsesiones.

El 251 de 310

El segundo hijo del fallido matrimonio era un niño introvertido, enclenque y de voz aflautada que quería seguir la tradición familiar e ingresar en la Marina, pero que no logró entrar en la Escuela Naval del Ferrol.

Si no podía ser en el mar, el militarizado Franco se decantó por el Ejército de Tierra, y con 14 años se inscribió en la Academia de Infantería de Toledo. A causa de su baja estatura y su complexión débil, sus compañeros le llamaban ‘Cerillita’.

Franco no era un estudiante brillante, como lo evidencia el hecho de que en su promoción fue el número 251 de 310, es decir, estaba muy por debajo de la media.

El nuevo oficial intentó paliar su condición de estudiante mediocre mostrándose especialmente temerario en la guerra que libraba el Estado español en África a comienzos del siglo XX, a la que se incorporó en 1912.

En ese conflicto se empezó a ganar fama de afortunado, ya que, por lo general, salía bien librado a pesar de los riesgos que asumía en los combates, lo que hizo que la población marroquí dijera que tenía ‘baraka’, buena suerte, algo que la propaganda franquista no se cansaría de repetir a lo largo de su vida.

Pérdida de un testículo

A lo que no se dio publicidad fue a lo que sucedió el 29 de junio de 1916, durante la conquista de El Blutz, un pequeño poblado cercano a Ceuta. Ese día, la ‘baraka’ no le sonrió como siempre y el capitán Franco cayó herido mientras lanzaba a sus hombres con un fusil con la bayoneta calada contra el enemigo para evitar ser embolsados.

Varios disparos alcanzaron al oficial de 23 años en el bajo vientre y, a consecuencia de esas heridas, perdió un testículo, convirtiéndose en monórquido, como Napoleón o Adolf Hitler, tal y como descubrió su urólogo, el doctor Antonio Puigvert, según reveló su nieta muchos años más tarde.

Tener solo un testículo no entraña ser estéril, pero en el caso de Franco sí que debía de ser así, según la misma fuente. Entonces, ¿cómo es posible que tuviera una hija?

Franco se casó en octubre de 1923 con Carmen Polo, una joven de la alta sociedad de Oviedo a cuyo padre no le hacía ninguna gracia que su hija uniera su destino a un militar africanista de futuro incierto, a pesar de que para entonces ya era muy conocido y de que ofició de padrino de la boda el rey español del momento, Alfonso XIII.

Carmen, ¿hija de su hermano Ramón?

Tres años más tarde se supone que nació su hija Carmen, aunque no hizo una aparición pública hasta 1936. Además, no se conocen fotografías de la madre embarazada, ni de Carmen Polo y la pequeña juntas durante su primera infancia, a pesar de la notoriedad que tenía la familia del ascendente Franco, que en 1925 alcanzó el grado de general con 33 años.

La explicación a estos llamativos vacíos sería que, en realidad, Francisco y Carmen no eran los padres de la criatura, sino Ramón, el hermano del general, según lo han llegado a asegurar el escritor aristócrata José Luis de Villalonga y el falangista Ángel Alcázar de Velasco.

Ramón Franco se había convertido en un héroe popular tras ser uno de los tripulantes del Plus Ultra, el primer vuelo entre el Estado español y Sudamérica, realizado en 1926. De ideología republicana, se casó con Carmen Díaz Guisasola, de la que se divorció para contraer matrimonio civil con Engracia Moreno, con la que tuvo una hija, Ángeles. 

De acuerdo con la versión de Villalonga y Alcázar de Velasco, en realidad, la pequeña Carmen habría nacido en 1928 y sería fruto de la relación del aviador y una prostituta gallega apodada La Gaviota y La Garza, por sus largas piernas, a la que Ramón conoció en Algeciras en el burdel La Inglesa y del que la sacó para llevarla a su casa.

La prostituta se quedó embarazada y murió a los cinco días del parto, y Carmen Polo habría decidido hacerse cargo de la niña para frenar un nuevo escándalo en torno a la vida de su cuñado, tan parecida a la de su suegro Nicolás Franco y tan alejada del ideal de familia tradicional que tanto se empeñó en cultivar el generalísimo cuando se hizo con el poder.

De hecho, el dictador nunca aceptó el segundo matrimonio de Ramón y se dedicó a vilipendiar a su ‘cuñada’ Moreno una vez fallecido su hermano, cuando llevaba a cabo una misión aérea para el bando sublevado en octubre de 1938.

El aviador se había sumado a los militares golpistas siguiendo la estela de Francisco, que fue uno de los últimos generales en unirse a la sublevación, a pesar de que posteriormente fue su gran beneficiario.

Seis días antes de la fecha elegida para el golpe de Estado, Franco se mostraba reacio a secundar la rebelión contra la República al considerar que no contaba con suficientes apoyos y podía fracasar. Ese modo de proceder cauteloso exasperó al general Mola, que desde Iruñea estaba dirigiendo la asonada, y le llevó a apodar a Franco ‘Miss Islas Canarias 1936’, ya que en esos momentos estaba destinado en el archipiélago.

Sacrificar el bigote

Finalmente, el gallego se decidió a dar el paso y se presentó en Marruecos gracias a la ayuda inglesa, que le trasladó al continente desde las Canarias a bordo del avión Dragon Rapide para hacerse cargo de la rebelión en el protectorado.

En un intento por no ser reconocido, se afeitó su característico bigote, una «pérdida» que otro destacado general golpista, Queipo de Llano, calificó como «el principal sacrificio que hizo Franco el 18 de julio».

Queipo no le tenía muchas simpatías a Franco, ya que se consideraba por encima de él y, en la intimidad, le llamaba ‘Paquita, la Culona’, porque era bajo y rechoncho, y por su voz atiplada.

Este general no era el único cabreado con su compañero de conspiraciones contra la República, ya que Franco se la jugó a todos nombrándose a sus espaldas jefe de Estado por tiempo ilimitado en el Boletín Oficial, cuando lo acordado por la cúpula militar sublevada era que sería jefe de Gobierno y solo mientras durara la guerra.

Era un modo de proceder muy suyo, ya que llegó a decir que «si se toma el mando, hay que recibirlo como si fuese para toda la vida», y que no sorprendió a otro general, Miguel Cabanellas, que le conocía muy bien de la época africana.

Este último había advertido al resto de mandos sublevados de que «si se le da España, va a creerse que es suya y no dejará que nadie lo sustituya en la guerra ni después de ella hasta su muerte». Visto lo sucedido a posteriori, está claro que sabía cómo se las gastaba.

Ya como generalísimo, al principio de la guerra llegó a decir que en un mes estaría oyendo misa en Madrid, ciudad que terminaría resistiendo dos años y medio. Sin embargo, más adelante imprimió un ritmo tan lento a las operaciones militares que exasperaba a sus aliados alemanes, pero que le sirvió para aplicar una sistemática y brutal represión con el objetivo de erradicar toda resistencia a su régimen.

El ‘mesías’ Franco

Esa ayuda de las dictaduras nazi alemana y fascista italiana fue representada en un particular belén elaborado con ninots en la Valencia todavía republicana durante la contienda y que aparece en una de las filmaciones que sobre la guerra del 36 guarda la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA).

En el mismo, se ve a Franco como un hormonado niño Jesús y con ese Queipo de Llano que tan poco le apreciaba como un pastorcillo más adorándole con sus característicos bigotes. También aparece Cabanellas como una especie de San José y una pareja de la Guardia Civil custodiando el conjunto.

Hitler, Mussolini y un Baltasar con aires árabes que recuerdan a la Guardia Mora son unos reyes magos ataviados con capas adornadas con la esvástica, el fascio y la media luna, y que llevan como ofrenda aviones y tanques al particular ‘mesías español’, que terminó creyéndose «un enviado de Dios», según aseguró años más tarde su ‘presunta‘ hija.

El apoyo de Berlín al que hacía referencia de manera sarcástica el belén valenciano se lo quiso cobrar Hitler a Franco durante la Segunda Guerra Mundial. Después del encuentro que mantuvieron el 23 de octubre de 1940 en Hendaia, el dictador español aseguró que se había resistido como gato panza arriba ante la insistencia de su homólogo alemán de que combatiera a su lado contra los Aliados.

Pero esa fue otra burda mentira del régimen ya que, en realidad, Franco estaba dispuesto a entrar en la guerra a cambio de recibir el Marruecos francés y otros territorios africanos, armamento y alimentos. Unas peticiones que Hitler consideró desmedidas, porque «su ayuda cuesta más de lo que vale», y que le exasperaron, ya que llegó a decir que antes de volver a tratar con el gallego, «prefiero que me saquen una muela».

Al igual que al dictador nazi, a Franco le gustaba pintar y el cine, como lo acreditan las más de 2.000 películas que llegó a ver en la sala privada que tenía en su residencia oficial de El Pardo. También le encantaba grabar películas domésticas y cuando empezaba a hacerse conocido, salió interpretándose a sí mismo en la película ‘Lamalcasada’, de 1926.

Ese gusto por el séptimo arte le llevó a escribir el guión de la película ‘Raza’, aunque lo firmó como Jaime de Andrade. La verdadera autoría se destapó en 1964, cuando Franco solicitó el ingreso en la SGAE por ser obra suya. En 1922 ya había hecho sus primeros pinitos con la pluma al escribir ‘Diario de una bandera’, una crónica sobre sus comienzos en la Legión.

Además, redactó medio centenar de artículos periodísticos que firmó con el pseudónimo de Jakim Boor y que tenían como principal objetivo atacar a la siempre presente en su mente masonería.

Aspirante al Nobel de la Paz

Ese ramalazo de escritor no le supuso ningún reconocimiento, aunque en 1964 el Colegio de Gestores Administrativos de Madrid le propuso nada menos que para el premio Nobel de la Paz, que evidentemente no le fue otorgado.

Era una época en la que su esposa se había convertido en el terror de los joyeros. A Carmen Polo, que era apodada ‘La Collares’ por su afición a las largas cuentas de perlas, le encantaba pasearse por las joyerías a la caza de piezas que le llamaran la atención para desgracia de los propietarios del establecimiento de turno, que no se atrevían a cobrarle por ser la esposa de Franco. Para paliar las pérdidas, los joyeros llegaron a crear un fondo común con el que afrontar esas particulares requisas.

De esta manera fueron pasando los años para un dictador omnipresente en el NO-DO al que terminó afectándole el párkinson. Esta dolencia se le diagnosticó a mediados de los 60 y a partir de ese momento, se le fue viendo cada más decrépito, hasta el punto de que se dormía en las audiencias.

Sus médicos necesitaban activarle y que hiciera ejercicio, algo que nunca le entusiasmó demasiado, ya que Franco siempre practicó actividades que no le exigieran demasiado esfuerzo físico, como la caza o la pesca. Así que para conseguir que caminara, le ponían marchas militares, que le empujaban a desfilar por sus habitaciones como en los dorados tiempos de África.

Pide «perdón» ya muerto

A pesar del empeño de sus médicos, los problemas de salud se fueron agravando hasta que a primeros de noviembre de 1975 fue ingresado en la Ciudad Sanitaria de La Paz. En su habitación tenía la reliquia del brazo incorrupto de Santa Teresa y hasta le llegaron a llevar el manto de la Virgen del Pilar.

Toda esa ayuda divina no le sirvió de nada y el 20 noviembre terminó falleciendo, dejando un testamento en el que aseguraba que «pido perdón a todos como de todo corazón perdono a cuantos se declararon mis enemigos sin que yo los tuviera como tales. Creo y deseo no haber tenido otros que aquellos que lo fueron de España, a la que amo hasta el último momento y a la que prometí servir hasta el último aliento de mi vida».

A su entierro solo asistió un jefe de Estado, otro militar golpista, el chileno Augusto Pinochet. Era el acompañante más apropiado para el último viaje de aquel estudiante mediocre, enclenque y de voz aflautada que terminó convirtiéndose en uno de los dictadores más sangrientos de la historia.





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martes, 14 de octubre de 2025

Naima la Exploradora

Este artículo que les presentamos a continuación y que traemos a ustedes desde el portal denominado Zenda nos lleva de regreso al archipiélago de Svalbard y la muy particular toponimia que ahí se puede encontrar. Además, el texto contiene una muy bonita sorpresa con respecto a lo que es tener la identidad vasca.

Adelante con la lectura:


Qué es un vasco

Ander Izagirre

En julio de 2018 dio muchas vueltas el tuit de un navegante vasco desde Groenlandia: “Todavía no nos lo podemos creer. Hemos visto arder el hielo”. Lo mostraba en un vídeo: al extraer bloques de tierra congelada del fondo marino, el metano atrapado se liberaba y el hielo ardía. Este mensaje, y otros que hablaban de corrientes oceánicas, fósiles marinos, osos polares y auroras boreales, salían de una cuenta anónima (@Artikoan) que tuiteaba en euskera.

Varios medios le pidieron entrevistas pero tardó en concederlas. “Yo publicaba en Twitter sin nombre ni foto, porque pensaba que si la gente me veía, no me tomaría en serio”, me explicó en una videoconferencia desde Tromsø, en la Laponia noruega. “Es que mírame”, me dijo. Y yo la miré: era una mujer joven, de pelo rizado y piel oscura. “Me llamo Naima el Bani Altuna. Ya ves que tengo rasgos árabes. Mi padre es marroquí, mi madre vasca. Cuando empecé a tuitear, tenía 24 años. La investigación oceánica es un ámbito muy masculino, de hombres blancos, y yo a veces me sentía fuera de lugar en las expediciones, en el laboratorio o dando clases en una universidad noruega, donde no se esperaban a alguien como yo y me costaba hacerme un sitio…”.

En Bilbao le preguntan a menudo de dónde es. “¿Yo? De aquí, de Bilbao”. Ya, pero cuál es tu origen, de dónde has venido, cómo es que hablas tan bien euskera. “¡Es que soy vasca! Muchos tenemos padres y madres que llegaron de otras partes. Hemos nacido aquí, hemos estudiado aquí, hablamos la lengua de aquí, somos de aquí”. Naima el Bani ha seguido una carrera académica, ha investigado en universidades del País Vasco, Francia, Canadá y Noruega, emprende expediciones oceanográficas por el Ártico, y nunca olvida el privilegio de tener un pasaporte que abre fronteras: “Lo tengo porque mi padre emigró, la gran aventura fue la suya, no la mía. Mis primos marroquíes nunca han podido viajar ni estudiar, ni siquiera pueden venir a visitarnos a Bilbao, esa desigualdad de oportunidades es terriblemente injusta”.

Mientras navegaban cerca de las islas Svalbard, en pleno Ártico, Naima el Bani  vio un glaciar y fue corriendo adonde sus colegas para pedirles que le sacaran una foto. Le preguntaron por qué se había emocionado tanto. “Porque aquel glaciar es el Biscayarfonna, el glaciar de los vizcaínos”. Les contó que hace cuatrocientos años los vascos navegaban cuatro mil kilómetros en sus barcos de madera hasta estos parajes congelados, para cazar ballenas, y que quedaron algunos topónimos. Cuando sus compañeros de expedición internacional le preguntaron qué era un vasco, esta mujer de 24 años, piel oscura, pelo rizado, geóloga, paleoceanógrafa, navegante, llamada Naima el Bani Altuna, les dijo: yo.

 

 

 

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miércoles, 29 de enero de 2025

«De Manera Ipsofacta»

Una vez más Marruecos prueba su músculo en contra del pueblo saharaui - tal cual hacen los sionistas en contra del pueblo palestino - impidiendo que una delegación vasca se presentara en el Sahara Occidental.

Aquí la información:


Marruecos impide la visita y expulsa a tres parlamentarios vascos del Sahara ocupado

Mikel Arruabarrena (PNV), Amancay Amets Villalba (EH Bildu) y Jon Hernández (Sumar), miembros de la Comisión de Igualdad y Cooperación al Desarrollo del Parlamento de Gasteiz, han viajado al Sahara ocupado. Sin embargo, ni siquiera han podido bajar del avión y han sido expulsados por Marruecos.

Marruecos ha impedido que tres parlamentarios vascos visiten los territorios del Sahara ocupado, al que querían acceder para conocer la situación de sus habitantes, ha denunciado la Cámara de Gasteiz. Aunque ha sido una operación que se ha mantenido con discreción, un grupo de Euskal Fondoa ha intentado entrar en el Aaiun ocupado como observadores y han sido devueltos.

Mikel Arruabarrena (PNV), Amancay Amets Villalba (EH Bildu) y Jon Hernández (Mixto-Sumar), miembros de la Comisión de Igualdad y Cooperación al Desarrollo del Parlamento de Gasteiz, junto con representantes de Euskal Fondoa, han volado con la intención de visitar el Sahara ocupado, pero no han podido bajar del avión en El Aaiun.

Villalba lo ha denunciado en redes sociales. «Marruecos ha impedido que entremos al Sahara Occidental. No hemos podido ni bajar del avión. No quieren testimonios de como vive la población saharaui en territorio ocupado, de la vulneración de derechos humanos. Denunciamos la actitud de Marruecos y pedimos el fin de la ocupación».

No es la primera vez que Marruecos impide una visita de este tipo. Según los miembros de la delegación parlamentaria, han sido devueltos «de manera ipsofacta y sin ninguna explicación», por lo que han denunciado «la actitud vergonzosa e inaceptable de Marruecos».

El viaje de esta representación del Parlamento gasteiztarra, con Euskal Fondoa, tiene como objetivos reivindicar el derecho de autodeterminación del pueblo saharaui, denunciar las «constantes» violaciones de los derechos humanos y celebrar la reciente sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) que declara ilegales los acuerdos comerciales suscritos entre la Unión Europea y Marruecos, según el Legislativo autonómico.

Está previsto que los expulsados lleguen este miércoles al mediodía al aeropuerto de Noain.

Hace apenas una semana, un periodista de ‘El Periódico’ y dos activistas de CEAS también fueron expulsados de los territorios ocupados.

Denuncia en Canarias: «Atropello»

Según han referido los parlamentarios en una rueda de prensa este martes tarde en un hotel de Las Palmas de Gran Canaria, la actitud que tuvieron las autoridades marroquíes tras aterrizar en el aeropuerto de El Aaiún ha sido «totalmente inaceptable», ya que han reiterado que su visita estaba correctamente informada por parte del Ministerio de Asuntos Exteriores del Gobierno español, y hasta que el avión llegó a su destino nadie les había puesto ninguna pega.

La parlamentaria autonómica de EH Bildu ha señalado que en la anterior ocasión que intentaron entrar en el Sáhara Occidental y tampoco les dejaron hacerlo, sí que se presentó una denuncia formal, y en esta ocasión «todavía es muy pronto, porque los hechos acaban de suceder»

Sí que han instado Hernández, Arruabarrena y Villalba a que el Ministerio de Asuntos Exteriores «demande cuantas explicaciones sean necesarias» del Reino de Marruecos ante lo que han considerado «un atropello».

«El gobierno de ocupación marroquí tiene mucho que ocultar, y por ello no nos permitieron entrar (al Sáhara)», ha asegurado el parlamentario de Sumar.

Ya lo temían


El Parlamento de Gasteiz ha confirmado en una nota que Mikel Arruabarrena Amancay Villalba y Jon Hernández habían viajado como miembros de la Comisión de Igualdad y Cooperación al Desarrollo del Parlamento Vasco, junto con representantes de Euskal Fondoa, «al objeto de constatar la situación de los derechos humanos en la zona, en concreto en lo concerniente a la población saharaui».

«Confiamos en que esta vez podamos acceder a El Aaiún y desarrollar los objetivos del viaje, y que no ocurra lo mismo que en anteriores ocasiones, cuando las autoridades marroquíes ni siquiera dejaron bajar del avión a diversos representantes institucionales», habían declarado los miembros de la delegación antes de tomar el avión a El Aaiún.

Recuerda la Cámara que en esta legislatura, concretamente los días 17 a 22 de octubre de 2024, una delegación de la Comisión de Igualdad y Cooperación al Desarrollo ya realizó una visita a los campamentos de refugiadas y refugiados saharauis en Tindouf, para incorporarse al seguimiento de la situación de dichas personas y de los proyectos de cooperación desarrollados por las instituciones vascas.

«Estos dos viajes forman parte de la actividad que desde hace años lleva a cabo el Intergrupo Paz y Libertad para el Sáhara, y que en esta ocasión se traslada como representación institucional de la Comisión de Igualdad y Cooperación al Desarrollo, que trabaja en la reivindicación del derecho de autodeterminación del pueblo saharaui, la denuncia y seguimiento de las constantes violaciones de derechos humanos por parte de Marruecos en los territorios ocupados y la cooperación con los campamentos de refugiados», añade.

El viaje de esta representación tenía como objetivos concretos «reivindicar el derecho de autodeterminación del pueblo saharaui, denunciar las constantes violaciones de los derechos humanos y celebrar la reciente sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) que declara ilegales los acuerdos comerciales suscritos entre la Unión Europea y Marruecos, y exhortamos enérgicamente a las partes al cumplimiento íntegro de la misma».




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sábado, 12 de octubre de 2024

Bilbo Anticolonialista

Desde el portal de Resumen Latinoamericano traemos a ustedes la crónica de las actividades que se realizaron en Bilbo a contrapelo con la oficialísima celebración del Día de la Hispanidad.

Aquí la información y fotos:


12/10: Marcharon por las calles de Bilbao por la “descolonización”

Antirracistas y antifascistas vascos silencian a falangistas protegidos por la Policía

Laura Fontalba | Ecuador Etxea

Según han denunciado antifascistas, este encuentro no ha sido casualidad, sino un intento de un grupo ultraderechista de boicotear las movilizaciones contra el 12 de octubre en Bilbao.

Este 12 de octubre, antirracistas han salido a las calles de Bilbao para denunciar que, hoy, Día de la Hispanidad, no hay «nada que celebrar» sino «mucho por descolonizar». Al grito de lemas como ¡Fuego al orden colonial!, se han desplazado desde el antiguo edificio de Extranjería hasta el Teatro Arriaga.

«Sudacas, marronas, moras, negras y gitanas levantamos la voz, una vez más, para decir nada que celebrar«, han asegurado de forma reiterada a lo largo del recorrido. Un recorrido que, a su paso por la plaza Elíptica, ha recibido el apoyo de antifascistas para controlar la presencia de un grupo de falangistas que se concentraba ante la Subdelegación del Gobierno. Según han denunciado antifascistas, este encuentro no ha sido casualidad, sino un intento del grupo falangista de boicotear ambas movilizaciones, además, con respaldo policial. De hecho, han denunciado que el encuentro ha terminado con algunas identificaciones.

«La ocupación en Palestina, la colonización del Sahara Occidental junto con la ocupación marroquí de la cuál España es históricamente responsable; la guerra brutal en Sudán y Congo, la inestabilidad perpetua en Haiti y la expansión del conflicto en la región del Sahel son manifestaciones de un actual genocidio que se alimenta del racismo estructural, la explotación económica y la impunidad de las potencias coloniales imperialistas», han enumerado las antirracistas, que también han denunciado: «La colonización sigue operando frente a nuestros ojos con total impunidad, porque los genocidios que están teniendo lugar ahora mismo ocurren bajo la complicidad de unas sociedades totalmente acomodadas en un falso estado de bien-estar«.

Es por ello que, ante el día que hoy se conmemora, han recordado a las más de 196 personas, en su mayoría indígenas, «asesinadas por defender la tierra, los bosques, el agua y la vida, que resisten la violencia impuesta por un sistema que explota y mata»; a las más de 500 mil personas en situación administrativa irregular; o la propuesta de ley que desde 2022 está siendo «bloqueada por el gobierno más progresista de la democracia española».

Asimismo, han denunciado las prácticas de segregación, control y vigilancia que ahora se aplican contra el pueblo gitano, igual que en su día se aplicaron contra los pueblos colonizados; el abuso y la explotación sobre sus cuerpos bajo la «falacia» de «empleo de hogar interno; así como la continuidad en las calles y plazas de los pueblos de Euskal Herria de «figuras históricas que exaltan como héroes a colonizadores vascos», lo que refuerza la «deshumanización» de los pueblos colonizados y racializados, y sostiene una narrativa que «perpetúa la idea de su inferioridad frente al sujeto blanco europeo».

«No destruirán la resistencia de quienes luchamos por nuestra dignidad, nuestra cultura y nuestros territorios. ¡No nos callaremos ante el genocidio, lucharemos por la justicia y la vida!», han asegurado.

Agresión policial

Militantes de la Resistencia Antifascista fueron agredidos por la policía en Bilbao.

Al menos ocho personas han sido identificadas y dos han resultado heridas, y otra ha sido detenida por la policía, durante la manifestación convocada por Resistencia Antifascista en Bilbao.

Luchar contra el fascismo

-. La Resistencia Antifascista exigió la liberación de los detenidos y denunció la violencia de la Policía.

-. Sare Antifascista cree que el consejero de Seguridad del Gobierno vasco, Bingen Zupiria, intentará "encubrir" lo ocurrido este sábado en Bilbao.

Se dirigió a Zupiri de la siguiente manera: "¿Bingen Zupiria encubrirá lo que pasó hoy en Bilbao? ¿Sí o no? La respuesta es simple. Zupiri, no digas que serás investigado por Asuntos Internos o por la comisión de transparencia".

 


 



 
 
 
 
 
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domingo, 4 de febrero de 2024

Lengua de Encuentro

Como hemos insistido y aclarado en numerosas ocasiones, el euskera es la piedra angular de la identidad y la cultura vasca, identidad y cultura que no son excluyentes, más bien al contrario, como lo muestra este reportaje publicado por Noticias de Gipuzkoa, mismo que dedicamos a Inma Mújica.

Adelante con la lectura:


Legazpi: En esta Torre de Babel se entienden en euskera

Asier Zaldua | Reportaje y fotografía

Todos los viernes, un grupo de mujeres venidas de otros países se reúnen en el euskaltegi municipal de Legazpi para aprender euskera. Son mujeres de Marruecos, Sáhara, Pakistán, Bangladesh, Senegal... Muchas no se conocían de nada y les ha unido el euskera. No lo tienen fácil, algunas tienen que llevar a sus niños pequeños a las clases, pero tienen dos herramientas muy potentes: la ilusión y el buen ambiente.

Esta clase de euskera ha nacido de la mano del grupo de Empalabramiento que la Escuela de Empoderamiento de Urola Garaia tiene en Legazpi. Este grupo se puso en marcha en octubre de 2022. Desde el área de Igualdad comentan que Empalabramiento es empoderar a mujeres a través de la palabra en castellano como segunda (o tercera) lengua. “El programa se ha creado principalmente adaptando materiales con perspectiva de género y teniendo muy presente el contexto social en el que viven las mujeres. El objetivo principal es conseguir que las mujeres tomen conciencia individual de sus derechos y capacidades, que adquieran recursos, ganen influencia y formen parte de la sociedad como ciudadanas de pleno derecho, en igualdad de condiciones”.

Castellano... y euskera

Una vez afianzado el grupo de Legazpi, y tras una reflexión conjunta entre el área de Igualdad de Urola Garaia, la coordinadora de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Legazpi, la responsable de las sesiones de Empalabramiento y la responsable del euskaltegi municipal de Legazpi, se ofreció a las participantes la opción de acudir a clases de euskera y su respuesta fue muy positiva. La organización y coordinación de este nuevo grupo corre a cargo del área de Igualdad de Urola Garaia.

De este modo, y de la mano del euskaltegi municipal de Legazpi, en octubre de 2023 comenzaron a recibir clases de euskera. Las sesiones iniciales se desarrollaron en un espacio conocido para ellas, como es el local de Legazpi de la casa de las mujeres de Urola Garaia (situado en Saturnino Telleria 1). Sin embargo, tras unas sesiones, las clases se trasladaron al edificio del euskaltegi municipal.

Tras varios meses recibiendo clases, han decidido darse a conocer. El viernes recibieron a los medios de comunicación. La encargada de dar la bienvenida a los medios fue la profesora, la errenteriarra Idurre Lekuona. “A lo que en castellano denominan Empalabramiento, yo lo llamo Hitza Hartu (tomar la palabra). Comenzamos el curso en octubre y lo finalizaremos en junio. Nos reunimos todos los miércoles, durante dos horas. No es mucho, por lo que no podemos hacer milagros”.

Los objetivos

De todos modos, de momento, no se trata de que las mujeres dominen el euskera, sino de que sean capaces de defenderse y utilizarlo cuando lo necesitan. “A la hora de preparar las clases, hemos tenido en cuenta sus necesidades. Nos han dicho qué es lo que quieren. Nos han dicho que quieren ayudar a sus hijos a hacer los deberes, aprender el idioma de aquí para integrarse en nuestra sociedad y aprender lo necesario para hacer más fácil su día a día. Por ejemplo, los saludos, cómo presentarse, cómo dar las gracias, cómo felicitar a alguien, hacer las compras...”.

Lekuona intenta que las clases sean participativas. “Lo pasamos muy bien. Todas dicen que están disfrutando. Yo también estoy aprendiendo mucho de ellas. Por ejemplo, he aprendido varias palabras en árabe. Esta iniciativa es muy buena para trabajar la empatía y la conexión entre las personas”.

La profesora de euskera está encantada. “Esta clase es una Torre de Babel: hay gente que habla árabe, bereber, amazigh, urdu, bengalí, wolof... Esta experiencia nos está sirviendo para comprobar qué grande es el mundo y cuánto podemos aprender los unos de los otros”.

Mucho mérito

Quiere remarcar el mérito de sus alumnas. “Saben que aquí hay otro idioma además del castellano y están mostrando una gran sensibilidad hacia el euskera. Están haciendo un gran esfuerzo para venir a estas clases y merecen ser reconocidas. Están aprendiendo dos lenguas al mismo tiempo: el euskera y el castellano. Y hay que tener en cuenta también que algunas están aprendiendo una nueva grafía. Me parece impresionante. Más aún si tenemos en cuenta que en sus casas tienen una gran responsabilidadad: tienen 2, 3, 4, 5... hijos. Tienen un mérito terrible”, comentó.

Tras dar a conocer la labor que están realizando sus alumnas, les dio la palabra. Lekuona habló en euskera y tres de sus alumnas también se animaron a hacerlo.

Las participantes

Fatima Cherkaoui explicó que es de un pueblo de Marruecos y lleva seis años en Legazpi. “Tengo 35 años y tengo tres hijos. Vivo en el barrio Urtatza de Legazpi. Estoy muy contenta aquí”.

Najate Chechaibi también es de origen marroquí. “Tengo 37 años Nací en Fez, pero llevo dos años en Legazpi. Vivo en el barrio Arantzazu. Tengo dos hijos”.

La saharaui Mentou Aisa también se animó a tomar la palabra. “Nací en Tinduf y en la actualidad vivo en Laubide. Llevo dos años en Legazpi. Tengo 49 años y cuatro hijos”.

El resto de las alumnas son Badia Moumen (Marruecos, 35 años), Fatema Munny (Bangladesh, 29 años), Jamila Boudhath (Marruecos, 25 años), Khaddouj Bradda (Marruecos, 48 años), Khadija Bentama (Marruecos, 43 años), Mariam Bouchaieb (Marruecos, 31 años), Mehwish Rani (Pakistán, 31 años), Meryum Ishaq (Pakistán, 33 años), Najima Elbakrioui (Marruecos, 38 años), Laila Hmaimou (Marruecos, 46 años), Sara Jirhirh (Marruecos, 35 años) y Shanaz Bano (Pakistán, 49 años).

 

 

 

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lunes, 5 de diciembre de 2022

Egaña | Morts pour la Patrie

Iñaki Egaña pone la historia de la Primera Guerra Mundial y su impacto en Euskal Herria en su justa medida mediante este texto publicado en su perfil de Facebook:


Morts pour la patrie

Iñaki Egaña

El 11 de noviembre se conmemoraba en Francia el armisticio que llevó al fin de la Primera Guerra mundial. Han pasado 104 años desde que en aquel paraje hoy desconocido para nosotros del norte francés se firmó el fin de una guerra tan inútil como sangrienta. Hoy, la población del armisticio tiene apenas poco más de 40.000 habitantes, Compiègne. La firma en su sede puso fin a una tragedia que desde Hego Euskal Herria nunca hemos sabido calibrar en su justa medida. A menudo suelo referirla como la mayor penalidad que hemos pasado los vascos en la historia reciente. Mayor que la de la guerra del 36.

La solemnidad con la que se celebra cada año el aniversario del fin de la guerra, a pesar del transcurrir del tiempo, impresiona. Han sucedido cuatro o cinco generaciones de la sarracina, pero los ecos de aquella gran mortandad, sobre todo juvenil, aplacan aún el ánimo. Estremece, asimismo, leer la lista de fallecidos en cada pueblo de Ipar Euskal Herria, jóvenes cuyo único recuerdo es el nombre que ha quedado relatado en una inscripción común. Murieron en Verdún y en otros escenarios ajenos al país, marcados por la frase lapidaria de “Morts pour la patrie”. Más de 6.000, el 3% de la población. El 25% en la mayoría de los pueblos del interior si únicamente contabilizaríamos a los jóvenes. Los heridos se registraron por decenas de miles.

Este año, una pancarta en Pausu con el vocablo de la patria tachado y sustituido por la palabra Francia, es decir que transformaba la inscripción de “Morts pour la patrie” por la de “Morts par la France” más el añadido de “Frantziak erailak” ha provocado una virulenta reacción de los alcaldes de Urruña y Hendaia, Filipe Aramendi y Kote Ezenarro. El primero de EHbai y el segundo del PSF. Han considerado la pancarta insultante y han defendido ese relato inamovible, a pesar de las ironías que nos dejó al respecto Pierre Lemaitre y que le llevó a ganar el Goncourt. La grandeza de Francia, el chauvinismo de su clase política y la narración de la construcción de la identidad francesa son intocables, como la Constitución española de 1978.

La Primera Guerra mundial fue un acontecimiento desgarrador que sirvió para dividir a la clase obrera europea. La consecuencia más dramática fue la de ocho millones de muertos en cuatro años. De esa cantidad, casi un millón y medio de los fallecidos tenían nacionalidad francesa, es decir, el 10% de la población activa. La deserción e insumisión fueron una de las señas de la guerra en Ipar Euskal Herria.

A medida que la guerra se iba cobrando víctimas, la deserción subió de tono hasta convertirse en un problema de envergadura para el Ejército francés: entre 8.000 y 12.000 vascos, según las fuentes, desertaron. Las medidas se sucedieron una tras otra, se cerró incluso la frontera, se acusó de espías a los insumisos, se ejecutó a alguno de ellos bajo esa acusación, se censuró la correspondencia, se controló y reprimió a los familiares que pasaban de visita la muga hacia el sur, se pagaron sobresueldos a los gendarmes más diligentes y, finalmente, el Ministerio de la Guerra francés negoció con su homónimo español para que los desertores detenidos fueran deportados al Marruecos español. Una nueva tragedia.

No fue, sin embargo, la primera ni la última guerra a la que incorporaron a los jóvenes vascos. En 1883 tuvieron que ir hasta China para defender el pabellón francés. La aventura colonial francesa en el Yunang, que continuaría con la conquista de territorios hasta el delta del Mekong, fue una pesadilla para los que sufrieron la campaña. En 1854, otro grupo de vascos fue enviado hasta Crimea, defendiendo la tricolor francesa, cuando las autoridades de París, en colaboración con Gran Bretaña y el Imperio Otomano, desataron una estúpida guerra contra Rusia. En 1870 otro puñado de jóvenes se vería involucrado en el conflicto de Napoleón III y Prusia. En 1914 fue el clímax con su incorporación a los batallones franceses en la Primera Guerra mundial. Todavía y después de la Segunda Guerra mundial, algunos serían embarcados a Indochina (1946) y Argelia (1954) para defender el honor colonial.

Me estremece también el recuerdo únicamente numérico y esa referencia sublime a la Gran Guerra. Porque la sombra francesa ha sido muy alargada. Vicent Etchemendy, de Arrosa, murió a comienzos de 1947 después de haber participado en las campañas de Siria y Turquía bajo la bandera tricolor francesa. También fue la crónica de Pierre Lafargue, de 21 años y natural de Biarritz, que en enero de 1950 murió combatiendo bajo la bandera francesa en Indochina.

El hijo del pelotari Iñaxio Echebeste, campeón de Francia y vecino de Sara, murió en la guerra colonial de Argelia. León Lajournade, de la localidad bajonavarra de Uharte, siendo veterano de Indochina, murió años después en Argelia, en una emboscada en Seddou. Jean Sallaberremborde, del caserío Etchart de Muskildi, fue otro de los 103 vascos que murieron en Argelia. Otras contiendas, como la de Corea, inmersas en las tensiones de la Guerra Fría, también tuvieron sus víctimas vascas. Edouard Fernandez, natural de Baiona, murió en Corea, en “lucha contra el comunismo”, a finales de 1951.

El servicio militar obligatorio, el alistamiento forzoso fueron la base del nacionalismo francés. Ni la toma de la Bastilla, ni la Marsellesa, ni les Bleus de fútbol cohesionaron a una sociedad diversa tanto como lo hicieron el relato de “las guerras heroicas” y, sobre todo, el hecho colonial. Miles de nuestros jóvenes murieron por un proyecto ajeno.

Se ha intentado unir el dolor por aquella perdida colectiva con la creación de un sentimiento nacional. Una cuestión a revisar, como bien hicieron los autores de la pancarta de “Morts par la France”. “Eskuara baizik etzakiten haiek” cantaba Gorka Knorr a los muertos vascos de la Gran Guerra. Todo nuestro respeto y recuerdo a ellos. Pero que no nos hagan la trampa del trilero. Lo siento por el rey navarro Enrique, pero París no vale siquiera una misa.

 

 

 

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sábado, 3 de diciembre de 2022

Luis Enrique y el Euskera

Que mejor forma de celebrar el Día Internacional del Euskera que compartiendo esta nota publicada por Deia en la que el seleccionador de la oncena española que participa en la cuestionada edición 2022 del Mundial de la FIFA dedica palabras de elogio a la lingua navarrorum.

Lean ustedes:


Luis Enrique: "Me hubiera gustado ser vasco, por la cultura, el hablar euskera"

El seleccionador español prepara ya el partido de octavos de su equipo ante Marruecos

El Twitch de Luis Enrique está dando mucho que hablar. El seleccionador español se lo pasa en grande contestando a los aficionados que le hacen preguntas a través de la red social. En su conexión de este sábado ha mostrado su amor por Euskadi.

Así, ha asegurado que de no ser asturiano le hubiera gustado ser vasco. "Siempre le digo a mis amigos que si no hubiera sido asturiano me hubiera gustado ser vasco, por la cultura, el hablar euskera desde la cuna...", ha confesado.

También ha revelado que le habría gustado tener como entrenador a "Luis Aragonés, muy preparado, muy auténtico y carismático. Un orgullo haber disfrutado de él cuando era seleccionador, y fue injustamente vilipendiado, muy criticado por la prensa".

Asimismo, ha revelado el origen de su famoso andamio: "Empezó en Vigo. Teníamos la montaña, me subí un día y me gustó. Y nos puso el club un andamio. Aquí tenemos dos y desde ahí y sin gritar gracias a los 'walkies' podemos seguir el entrenamiento. En términos de control o de ocupación de espacios lo recomiendo".

Respecto al partido de octavos con Marruecos, ha señalado que "lo que han repetido más es bloque medio y desde ahí apretar y pasar a bloque alto. Creo que van a alternar las dos. Y son muy rápidos en transiciones y muy peligrosos en estrategia. tienen lanzadores a pierna cambiada muy buenos. Va a ser un partido de tener que controlar mucho posicional para evitar esas situaciones".

Y ha hecho una última confesión: "Duermo sin calcetines y en bolas". 




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jueves, 1 de septiembre de 2022

Una Larga Espera en Loiu

Como hemos compartido con ustedes en publicaciones anteriores, una de las expresiones solidarias e internacionalistas del pueblo vasco se materializa cada año cuando niños saharauis viajan para pasar el verano en Euskal Herria.

Desafortunadamente, la situación sanitaria generada por la pandemia del SARS CoV-2 impidió que los niños saharauis pudieran viajar en 2020 y en 2021.

En 2022, las condiciones han permitido el viaje y la estancia, con solo un bemol, mismo que se describe en este reportaje de Noticias de Gipuzkoa:


La accidentada despedida a los niños saharauis acogidos en Euskadi

El retraso del avión con destino a Tinduf obliga a esperar en Loiu hasta las 2.20 horas de la madrugada a 301 menores acogidos en verano. “Queremos dar las gracias al personal del aeropuerto, que cierran a las doce de la noche y han aguantado dos horas y media hasta que todo se ha resuelto”, indican las familias

Jorge Napal

Noche movidita en Loiu. Las vacaciones de los niños saharauis en Euskadi han sido un remanso de paz, nada que ver con el inesperado escenario en el aeropuerto esta pasada madrugada. El retraso del avión con destino a Tindouf, en Argelia, ha prolongado la espera más de lo previsto, lo que ha dado pie a una situación “una tanto caótica” que ha obligado a catorce monitores a contener las emociones de 301 menores. “Ha habido un poco de todo: lágrimas, bostezos, y pelotitas de aluminio del bocata que iban y venían”, relatan a este periódico los responsables.

Los menores ya están con sus familias en el campo de refugiados de Argelia. El avión ha llegado a Tindouf este jueves a las 6.00 horas. Durante todo el día los menores están envíando mensajes a tantas amigas y amigos que han dejado en Euskadi tras un verano inolvidable, en el marco del programa Oporrak Bakean, retomado con éxito tras dos años de pandemia.

Lo que no estaba previsto, es la situación se iba a plantear en el aeródromo. Edurne Uzkudun se acaba de levantar de la cama a una hora que no acostumbra. Atiende a este periódico al mediodía. “No sé cuántos mensajes he respondido ya diciendo que estaba dormida”, sonríe cansada esta vecina de Eibar, una de las responsables del programa de acogida.

Ha regresado a casa a las tres y media de la madrugada, tras dejar en el aeropuerto a Lahasan, su hermano gemelo, Buyema, y la sobrina de ambos: Achwak, que el 20 de agosto cumplió ocho años.

Son tres de las criaturas que habitan entre las 180.000 personas de los campamentos de Tindouf (Argelia), a donde huyeron y donde malviven desde que el Estado español cedió el territorio a Marruecos y a Mauritania en noviembre de 1975.

Cierre del aeropuerto

El cansancio de los últimos días ha hecho mella en todos y, para remate, el contratiempo del aeropuerto. “Estábamos citados en Loiu a las 19.30 horas. Había que llevar bocadillo y cena porque el avión en principio despegaba a las 22.55 horas”, relata Uzkudun, que fue una de las últimas en llegar.

Comenzaron a facturar con arreglo a lo previsto, a la espera de los controles pertinentes. “Esperábamos que fuera todo más o menos ágil, pero poco después nos dijeron que el avión se retrasaba una hora, que despegaría a las doce de la noche”, a la hora que cierra el aeropuerto.

En la mente de los monitores se comenzaba a proyectar una imagen que no querían que se volviera a repetir, la del verano de 2017, cuando 150 menores que se disponían a volver al desierto tuvieron que pasar la noche en el frontón de Loiu debido a un contratiempo similar. “Teníamos miedo de que ocurriera lo mismo”, cuenta la responsable del programa.

Se da la circunstancia de que en esta nueva edición de Oporrak Bakean el número de menores duplica al de entonces, ya que en esta ocasión han tomado el mismo vuelo los saharauis acogidos en Navarra, Cantabria y La Rioja. En total, 301 pasajeros cada vez más inquietos. “Todos hemos estado cruzando los dedos. Ha habido un poco de caos. Son menores y están cansados y nerviosos después de un verano en el que no han parado, y que se han encontrado ante la espera inesperada del aeropuerto”, razona la eibartarra.

Unos lloraban, otros dormían, y había niños que mataban el tiempo con las bolas de aluminio. Los responsables, entretanto, trataban de calmarles como podían. Tras la facturación, solo catorce monitores estaban autorizados a permanecer con ellos. Por lo general, en despedidas de este tipo acostumbran a aguardar en el aeródromo en torno a media hora tras el despegue para confirmar que todo va sobre lo previsto y el avión no viene de vuelta. “Si ocurre, por el motivo que sea, tendríamos que habilitar camas en el frontón de Loiu, por eso solemos esperamos un poco más”, explica Uzkudun.

El problema en esta ocasión es que el avión ni siquiera había llegado. Aterrizó en Loiu pasada la media noche, tras lo cual hubo que seguir armándose de paciencia: el descenso de los pasajeros que acababan de aterrizar en la capital vizcaina, las labores de limpieza pertinentes y el repostaje. Así, los pequeños no han podido embarcar hasta las dos de la madrugada de este jueves. El avión ha despegado hacia a Tindouf a las 2.25 horas. “Queremos agradecer a todo el personal de Loiu, y sobre todo a los controladores, que cierran a las doce de la noche y han aguantado dos horas y media debido a la situación que se ha planteado”, remarca Uzkudun.

"Que se despierte en ellos el deseo de salir de allí, estudiar y luchar"

Con todo, la tensa espera no empaña lo más mínimo la valoración que las familias vascas hacen de la estancia de los 152 menores acogidos en Euskadi. “Estamos muy contentas”. Lo más satisfactorio para Uzkudun, que ha velado por la salud de los menores con mayores problemas problemas médicos, es que “todos han podido acudir a sus revisiones”. Alguno de ellos ha tenido que quedarse en Euskadi para seguir un tratamiento específico.

“Da mucha satisfacción ver sus caritas, con sus regalos y de regreso a sus casas después de vivir una experiencia así. Es un descanso muy terapeútico para todos. Es bueno para ellos y ellas hacerles olvidar los rigores desierto, puesto que cada vez reciben menos ayuda humanitaria en los campamentos. Creemos firmemente en la importancia de hacerles ver que existe otro mundo más allá de esas jaimas. Abrir así sus mentes. Que se despierte en ellos el deseo de salir de allí, de estudiar y luchar”. La eibartarra no puede reprimir las lágrimas al pensar que será del Lahasan, uno de los pequeños acogidos en casa, aquejado de "tremendas jaquecas". Todavía no ha finalizado el verano y ya cuentan los días para que llegue el siguiente y puedan volver a verse. 




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martes, 30 de agosto de 2022

Añil Obrero de Bergara

Este artículo de la sección Moda de El País definitivamente se merece la etiqueta Kurlansky.

Lo mejor de todo es que tiene que ver con la identidad de la clase obrera, que esperemos pronto pase de ser identidad a ser conciencia.

Adelante con la lectura:


¿Por qué los monos de trabajo son azules? La accidentada historia de un color que creció en el País Vasco

Para responder a esta pregunta hay que retroceder varios siglos, casi al año 1200, y aterrizar en las tierras de Gipuzkoa.

Raquel Peláez

Todo tiene un porqué, hasta los colores de la ropa. El tejido de las prendas militares de los ejércitos de tierra es de un característico verde caqui (que sufre importantes variaciones de un ejército a otro) porque su función, además de la protección y la resistencia frente a las agresiones externas, es la del camuflaje. Los chubasqueros de los pescadores son intensamente amarillos porque en la cubierta de los barcos, en medio de una tempestad, la visibilidad es muy reducida y antes de la invención de los tejidos reflectantes, el amarillo canario era el color que más contrastaba frente al fondo gris o azul oscuro de alta mar. Pero, y hablando de azules, ¿por qué en todo el mundo son de un color azul oscuro tan característico las ropas de trabajo de los albañiles, los fontaneros y los operarios en general, desde el inicio de la revolución industrial?

Para responder a esta pregunta hay que retroceder varios siglos, casi al año 1200, y aterrizar en las tierras de Gipuzkoa, paso natural entre la costa y la llanada alavesa, donde en la época de Alfonso X El Sabio se fundarán villas a lo largo de la ruta que une las costas del Cantábrico con la meseta. Por esta vía se empezará exportar a Inglaterra la lana de los grandes rebaños castellanos, a la vez que de vuelta volverán hacia la península ibérica las grandes innovaciones de la Pérfida Albión, como las máquinas de vapor. En este contexto, el valle del río Deva, será crucial y allí crecerá Villanueva de Vergara, que se acabará convirtiendo en un importante centro fabril centrado en la industria textil y metalúrgica. ¿Qué tiene esto que ver con el azul? A principios del siglo XIX, cuando en el valle del Deva ya había una especialización textil de siglos, empezó a llegar desde China hacia el Reino Unido un tejido llamado nanquín, cuya parada obligatoria antes de entrar en Europa era el puerto de Mahón.

El nanquín, una variedad amarillenta de algodón, se teñía con índigo, un colorante natural documentado ya por Marco Polo en sus viajes y que llegó a Inglaterra desde la India. Este tinte apareció como la solución perfecta para convertir los tejidos más resistentes también en los más sufridos: es decir, en aquellos en los que las manchas no eran perceptibles a la vista humana y, por lo tanto, manifestaban menos el uso. Solo tenía un problema: usarlos en cantidades industriales teñía de azul el agua de la zona donde se fabricase y además no valía cualquier agua para conseguir la reacción química necesaria para que el milagro añil se produjese. Y fue en esa villa guipuzcoana atravesada por un río llamado Deva donde los fabricantes textiles conectados de forma natural con Inglaterra decidieron probar suerte: así fue como el mahón azul, utilizado para trabajos pesados por obreros, campesinos, pescadores, se convirtió en un producto esencialmente vasco.

En Vergara había decenas de empresas dedicadas a esta labor. Como atestiguan José Luis López y José E. Perallón en El mundo azul de Tavex, una obra en la que conmemoran el 150 aniversario de la principal empresa de Vergara que se dedicaba a la elaboración de hilo, tejido y estampaciones de algodón, en 1860 solo esa compañía daba empleo a 500 trabajadores. “La energía utilizada era hidráulica, del río Deva, y de vapor, y tenía «instaladas 54 máquinas para preparación y carda de algodón, 28 máquinas de hilar y 164 telares”. Existía también un “departamento de blanqueo, teñido y estampación”. Algunos lugareños recuerdan perfectamente cómo aquella actividad se prolongó hasta muy entrado el siglo XX. “La mayoría de las que trabajábamos ahí éramos mujeres, porque el trabajo requería una destreza manual que se nos presuponía a nosotras. Recuerdo a mi tía contar que a ella la pusieron a trabajar ahí cuando apenas tenía 12 años y que tuvieron que ponerle una silla especial, porque no llegaba a las máquinas”, cuenta María Pérez, nombre ficticio de un operario de Távex que trabajó como administrativa en la empresa, pero que pertenece a una familia con varias generaciones involucradas en las labores de sus talleres.

Cuentan algunos de los trabajadores de la industria textil de Vergara que desde que tienen memoria, en el pueblo se sabía que el argumento principal para defender la instalación de aquella actividad allí era que, supuestamente, el agua del río Deva tenía unas propiedades que favorecían la fabricación de un perfecto azul mahón. Azul que pasó a denominarse “de Vergara”. Sobre las propiedades de este agua y sus supuestas peculiaridades químicas, esta publicación no ha encontrado pruebas.

En 1888, en Vergara se fabricaban 17.000 piezas al año. Con el comienzo del siglo XX su consumo siguió extendiéndose, hasta que en los años veinte apareció la competencia catalana. Cuando comenzó la Guerra Civil, la localidad cayó rápidamente en manos de los nacionales y en la posguerra, en ella llegó a producirse el 90% del tejido para ropa de trabajo que se fabricaba en España: en 1970 había en la villa todavía 16 empresas textiles, que ocupaban a unos 2.000 trabajadores, la mayoría, mujeres.

Es en esa época, en los años setenta, cuando irrumpe en el mercado español el denim o tejido vaquero. Algodón y tinte azul: en Vergara eran expertos en estos dos elementos y no en vano la localidad se convirtió en referente para los Sainz Merino, que desde Valencia fabricaban los vaqueros de España y de una parte de Europa. Las algodoneras españolas se convirtieron en proveedoras del mercado norteamericano también, pero lo que ofrecían era mucho menos competitivo que las grandes factorías de Guangzhou, en China, de Ahmedabad, en la India, o de Settat, en Marruecos. Allí es donde ahora corren los ríos azules, mientras que el Deva transcurre más limpio que nunca. A Vergara, eso sí, nadie le puede ya quitar el honor de haber tenido su propio azul.

 

 

 

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viernes, 1 de julio de 2022

Egaña | El Pacto de Marrakech

Traemos a ustedes la reflexión de Iñaki Egaña acerca de la masacre de migrantes perpetrada en Melilla en días recientes. Para ello, Iñaki nos recuerda la impunidad de la que gozaron los autores intelectuales y materiales de una masacre de migrantes anterior, la ocurrida en la playa de Tarajal.

Como acostumbra, es implacable con sus planteamientos.

Adelante con la lectura:


El Pacto de Marrakech

Iñaki Egaña

Las decenas de muertos intentando salvar la valla de Melilla que separa a dos reinos, el de España y el de Marruecos, han desvelado, una vez más, la actitud xenófoba e inhumana de quienes dirigen los designios en esta ocasión de la política migratoria de la Unión Europea. Sin las imágenes de la tragedia, las mentiras y justificaciones de Madrid y Rabat habrían pasado por medias verdades. Con la muerte al frente de las lentes de celulares y cámaras, sin embargo, las declaraciones, en especial las del presidente español Pedro Sánchez, han sido un hito más en la apología inacabada de esa violencia que defienden los poderes económicos para mantener su estatus.

No hay más hipocresía que la del freno a la migración. Somos una más de las especies que se expandieron por el planeta, cuando únicamente ríos y montañas hacían de muga a la propagación. Nada nuevo durante milenios: hambrunas, guerras, cambios ambientales, saturación de hábitats, transformaciones sociales. Si no llega a ser por una sostenida y considerable evolución en ciertos ecosistemas africanos hace un puñado de millones de años, aún compartiríamos las copas de los árboles con chimpancés, bonobos y gorilas. Obviamente sin la nominación humana. Seríamos algo así como “chimpabobos”. Nos quitaríamos las garrapatas en grupo, comeríamos bayas y hormigas, nos masturbaríamos frente a los baobabs y aprenderíamos diversos gritos comunales para anunciar el peligro. ¿Internet? ¿Viajar a las estrellas? ¿Shakespeare o Bach? Alucinaciones con peyotes y monguis.

Durante siglos, las elites conformaron escenarios cerrados para someter a sus súbditos. Con posterioridad, cuando nacieron los estados, los más poderosos aspiraron a tener más terrenos y más siervos que sus vecinos. Incluso poblaron sus pertenencias con presos, desplazados, migrantes y llegaron a conformar el estadio actual. Banderas, himnos, patrias, sentimientos de cohesión y… fronteras. Continuó mientras el despojo, especialmente en la época colonial. Migraciones de todo tipo inflaron y desinflaron espacios. Ahora no son sino letras del pasado, agua que inunda océanos. Hoy estamos al borde del precipicio.

Así, las migraciones han tomado un camino ya irreversible. No podemos hacer comparaciones con épocas pasadas, ni siquiera con aquellas que llevaron a nuestros antepasados a sobrellevar el mayorazgo, evitar el servicio militar o buscar alimento. Dicen que Chile fue poblado en un alto porcentaje por aquellos vascos que marchaban de su hacienda. Hoy, no existen tierras vírgenes, ni indígenas a los que robar y despojar de sus dominios. El planeta está globalizado por una elite económica que saquea a espuertas.

Empresas norteamericanas expolian los bosques centroamericanos para sus centros de comida basura. Rothschild se hace con parte de nuestras viñas en la Rioja, Monsanto compra tierras en medio mundo, siempre en la periferia, y Goldman Sachs, JP Morgan Chase, Credit Suisse y otros adquieren reservas de agua en Brasil, Ecuador o Perú. Empresas belgas, norteamericanas y alemanas se hacen con el coltán en Congo para fabricar los smartphones, mientras que, en Malí, más de 2.000 civiles han muerto en los últimos meses en atentados yihadistas incitados por Occidente.

Y, en ese saqueo, han mantenido reglas medievales. Más de cinco millones de ucranianos se han exiliado tras la invasión del Ejército ruso. Esparcidos por Europa, han sido bienvenidos y apoyados en su éxodo. Son blancos, arios. Millones de desplazados por otras invasiones, en cambio, son sistemáticamente rechazados. Sirios, yemeníes, libios, malienses… son el reverso. Expulsados como si se tratara de demonios. Denigrados y hace unos días en la valla de Melilla ajusticiados. Con esa justicia que pregonó Pedro Sánchez.
La irreversibilidad de las migraciones está avalada por la caducidad que va marcando nuestro planeta. Gases de efecto invernadero, cambio climático, abuso de los combustibles fósiles, falta de materias primas, crisis energéticas, escasez de agua… y acaparamiento de elementos básicos para la vida en comunidad. No hay perspectivas de transformación real y hoy estamos más cerca de las escenas de la película “Don't look up” (No mires arriba) de Adam McKay de 2021 que de los párrafos de aquella Utopía que soñó Thomas More en 1516.
Naciones Unidas, ese organismo que colabora a la sociedad del espectáculo, ha abordado recientemente el éxodo mundial (cerca de 300 millones desplazados de sus orígenes) con el llamado Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular. Se firmó en Marrakech en los estertores de 2018 y como el tema catalán estaba entonces en el candelero, el periódico español de mayor tirada (no deportivo) destacaba “El primer pacto migratorio mundial se abre paso frente al nacionalismo”. Un titular engañoso, propio de esos charlatanes que en vez de periodistas se han convertido en portavoces de timadores profesionales.

El Pacto de Marrakech fue una declaración de hipocresía supina. Sus 23 puntos, que supuestamente garantizan el derecho a la vida de los migrantes, al acceso a los servicios básicos, a la no expulsión colectiva, son continuamente vulnerados. Papel mojado. Es más, la firma por estados de raigambre xenófoba y racista como España y Marruecos, sirve como aval para cubrir sus espaldas. Para matar en medio de la legalidad en Tarajal o en Melilla.

Como el Protocolo de Kyoto, la Declaración Universal de Derechos Humanos o el Convenio Europeo para la Prevención de la Tortura, el llamado Pacto de Marrakech ha servido únicamente para lavar la imagen de sus firmantes. En la realidad, las políticas migratorias son inexistentes y los marcos para la superación de la pobreza simples destellos de humo. No hay voluntad, ni caminos conjuntos dirigidos a gestionar futuros como especie. En ese terrible escenario, las tragedias se sucederán y los nuevos Pedro Sánchez continuarán ejerciendo de verdugos encubiertos en la piel de oveja de cartas, protocolos y tratados incumplidos.

 

 

 

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sábado, 25 de junio de 2022

La Ignominia de Pedro Sánchez en Melilla

No se trata de migrantes ucranianos, esos que han sido mimados al extremo por Europa -con la excepción quizás del Donald Trump inglés, quien ya amenaza con deportarlos a Ruanda-.

No se hicieron presentes en las fronteras de Polonia, Eslovaquia, Hungría o Rumania vestidos en Versace o Prada, llevando consigo al perrito que tuvieron que cargar por cientos de kilómetros porque ya no podía andar.

Ni Bono ni The Edge van a viajar hasta la valla de Melilla para dedicarles canciones y Paul McCartney, preocupado por el bienestar de Johnny Depp no enarbolará bandera alguna en solidaridad con ellos durante su próximo concierto.

Lo cierto es que nadie en la comunidad internacional se preocupará por 25 migrantes subsaharianos muertos a las puertas del enclave español por acción del socio preferente de Madrid, Marruecos, a quien recientemente se le entregara el destino de los saharauis a cambio, precisamente, de contener los movimientos migratorios recurriendo a las medidas que sean necesarias.

De ahí las ignominiosas declaraciones por parte de Pedro Sánchez, mismas que así nos reporta Naiz:


Sánchez exculpa a Rabat de la masacre en Melilla: «Si hay un responsable son las mafias»

El presidente del Gobierno español ha reivindicado «el trabajo» desarrollado por las FSE, en coordinación con la Gendarmería marroquí, en la neutralización del salto a la valla de Melilla que se saldó, según ONGs, con al menos 37 muertos a los que no ha dedicado una sola palabra.

Pedro Sánchez ha vuelto a este sábado a defender la actuación de la Gendarmería marroquí a raíz del salto a la valla de Melilla que el viernes protagonizaron unas 2.000 personas. Se ha limitado a responsabilizar a las mafias que trafican con seres humanos del «asalto violento contra la integridad territorial» española. El balance oficial es de 23 fallecidos y 300 heridos, si bien ONGs como Caminando Fronteras ha elevado la cifra de muertos a 37.

A la pregunta de si mantenía sus elogios a la Gendarmería marroquí ante el trágico balance, Sánchez ha afirmado que «si hay un responsable de todo lo que ha sucedido en esa frontera, son las mafias que trafican con seres humanos».

En la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros extraordinario que ha aprobado nuevas medidas anticrisis, Sánchez ha precisado que lo primero que hizo tras conocerse el intento masivo de saltar la valla fue mostrar su solidaridad y reivindicar el trabajo que hicieron las Fuerzas de Seguridad del Estado, pues varios de los heridos fueron agentes de la Guardia Civil. Al mismo tiempo, ha querido recordar que en la neutralización del intento también trabajó la Gendarmería marroquí coordinadamente con las fuerzas españolas.

Un «ataque» que, ha insistido, se trató de un «asalto violento y organizado por mafias a una ciudad que es territorio español y que, por tanto, fue un ataque a la integridad territorial de nuestro país».

El salto a la valla, el primero desde que el Ejecutivo de Sánchez cambiara la posición del Estado español sobre Sahara Occidental, se produjo sobre las 6.40, cuando unos 2.000 migrantes de origen subsahariano trataron de acceder a Melilla, de los cuales unos 500 lograron llegar hasta el paso fronterizo de Barrio Chino, donde rompieron una de las puertas de acceso y 133 en total accedieron a la ciudad de manera irregular.

Mientras, en el lado español, el salto a la valla de Melilla provocó 106 heridos leves, 49 agentes de la Guardia Civil y 57 migrantes, de los cuales tres tuvieron que ser trasladados al Hospital Comarcal.

Concentraciones este domingo en Donostia y Bilbo

Para denunciar lo ocurrido, SOS Racismo ha convocado para este domingo una concentración en Donostia. En un comunicado, la organización ha denunciado este «reguero de sangre avalado por el pacto antiinmigración entre España y Marruecos» y ha lamentado que Melilla «vuelve a ser un cementerio para quienes tratan de huir de guerras, represión y miseria».

En esa línea, ha recalcado que «los sepultureros» son los gobiernos marroquí y español que «levantan vallas y organizan todo un despliegue policial/militar para impedir, a costa de vidas y represión, que nuestras sagradas fronteras sean violadas».

Tras criticar que Pedro Sánchez «se felicita» por la actuación marroquí pese a lo ocurrido, desde SOS Racismo se han preguntado «a qué nivel de degeneración y pérdida del norte se puede llegar por parte de instituciones a las que se llena la boca de declaraciones en defensa de los Derechos Humanos cuando se trata de criticar la actuación de algunos países». «La ética queda de lado cuando nos referimos a personas a quienes se ha despojado de su humanidad», ha añadido.

Para denunciar «semejante monstruosidad», SOS Racismo ha llamado a la ciudadanía a «alzar su denuncia» en la concentración que tendrá lugar a las doce del mediodía en Alderdi Eder, frente al Ayuntamiento donostiarra.

Por otro lado, la CNAAE (Comunidad Negra Africana y Afrodescendiente de Euskadi) llama a concentrarse a las 18.00 en la plaza Arriaga de Bilbo.

RASD: «Tragedia y crimen contra la humanidad»

La República Árabe Saharaui Democrática (RASD) ha calificado de «tragedia y crimen contra la comunidad» lo sucedido en Melilla, atribuyéndolo a «la brutalidad marroquí».

«El estado de ocupación marroquí ha perpetrado un nuevo crimen contra la humanidad, y por esta terrible proeza, lamentablemente recibe los elogios y el reconocimiento del presidente del Gobierno español», ha señalado el portavoz del Gobierno saharaui, Hamada Selma, a la Agencia de Noticias Sahararui.

«Es inaceptable que un responsable europeo, que en sus fronteras se comete un crimen de esta magnitud, celebre la violación de los derechos humanos y la brutalidad contra ciudadanos africanos», ha añadido Selma.

Junto a ello, ha hecho un llamamiento a la ONU para que intervenga urgentemente para «salvar miles de vidas cuya seguridad está actualmente en juevo, si vemos la forma bárbara con que han sido tratados desde el viernes por las fuerzas de represión marroquíes».




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