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miércoles, 28 de diciembre de 2016

El Documento del EPPK

Nos lo han solicitado así que aquí tienen el documento íntegro dado a conocer ayer por el EPPK, y ya saben, si quieren la versión en PDF aquí está disponible, cortesía de Naiz:


0. INTRODUCCIÓN

Tras el proceso ABIAN llevado a cabo por la Izquierda abertzale, el Colectivo de Presos Políticos Vascos (EPPK) ha iniciado un proceso de reflexión con el objetivo de renovar su línea de actuación, su dinámica y su organización.

Sabemos de antemano que este proceso de reflexión lo vamos a realizar en condiciones difíciles, al igual que todos los debates anteriores, ya que al EPPK siempre se le ha negado y obstaculizado toda posibilidad para el debate colectivo. En nuestra opinión, el lugar que ocupa el Colectivo en la lucha de liberación de Euskal Herria es importante en dos sentidos: por una parte, porque su aportación a la lucha ha sido uno de los principales referentes; por otra parte, porque, estando sus miembros secuestrados en manos de los Estados enemigos de nuestro pueblo, éstos siempre han pretendido utilizarnos para torpedear el proceso de liberación.

Siendo plenamente conscientes de ello, sabemos que la importancia de este necesario proceso de reflexión es de igual magnitud. En la nueva fase política abierta hace cinco años y caracterizada por el cese de la lucha armada por parte de ETA, los Estados han pretendido utilizarnos a los presos y a nuestro entorno más cercano para poner piedras en el proceso de superación del conflicto, obstaculizar el fortalecimiento de la Izquierda abertzale –que podía aparecer como la principal beneficiaria de la decisión de ETA– e incluso provocar una escisión en su seno. Solamente así se puede entender la situación que estamos viviendo en las cárceles en los últimos años y, a otro nivel, en el camino para la superación de las consecuencias del conflicto, al tiempo que se profundizaba en la línea por el reconocimiento de todas las victimas, los debates y dificultades que se han dado en el seno de la Izquierda abertzale para consolidar una línea de actuación clara y eficaz en torno a los presos políticos.

Por otra parte, la cerrazón de los Estados, el debilitamiento de la dinámica social en favor de los derechos y la excarcelación de los presos provocado por la represión, además de la falta de desarrollo de la estrategia de la Izquierda abertzale y las dudas habidas, han sido la claves para que determinados agentes hayan mantenido una actitud mezquina y cruel para con nosotros y nuestros familiares y amigos, pensando que la salida de los presos y la puesta en marcha de un proceso independentista liderado por la Izquierda abertzale pondrían en peligro sus intereses políticos y económicos.

Ha transcurrido una larga transición de cinco años para que en el seno de la izquierda abertzale, además de continuar avanzando en el camino emprendido, se haya hecho frente a un proceso de clarificación de la línea política. Queremos recordar, aunque sea rápidamente, lo que ha cambiado y lo que ha sucedido en estos cinco años en el ámbito de las cárceles (ver el documento “Kolektiboaren ibilbidearen laburpena” donde se recogen las diferentes etapas que ha vivido EPPK).
1. 2011/2016

    Euskal Herria Zutik!

A la hora de implementar el cambio de estrategia de la Izquierda abertzale, los miembros del Colectivo tuvimos enormes dificultades –cuando no una imposibilidad absoluta– para participar en las reflexiones y en los debates de entonces. Debido a ello, si en algunos sectores de la Izquierda abertzale hubo dificultades para interiorizar la esencia y el fundamento del cambio de estrategia, en las cárceles las dificultades han sido aún mayores. No obstante, y aunque no ha tenido la posibilidad de debatir sosegadamente sobre el nuevo ciclo, el Colectivo, por encima de todas las dificultades, ha seguido haciendo sus aportaciones al proceso independentista renovado. En ese sentido, EPPK siempre se ha guiado por dos criterios principales a la hora de hacer su aportación política en cada contexto histórico: por una parte, su organización interna y su cohesión; y, por otra parte, su adhesión a las necesidades del proyecto liberador de la Izquierda abertzale.

    Iniciativa y discurso de la Izquierda abertzale

Por todo lo anterior, determinados pasos –o, más concretamente, la gestión de dichos pasos– también generaron contradicciones de diferente naturaleza. Así, para algunos, ciertas decisiones no contaron con la suficiente participación y debate; para otros, por el contrario, el Colectivo anduvo tarde a la hora de adoptar y materializar aquellas decisiones, que ya de por sí contaban con gran apoyo. En cualquier caso, afortunadamente, el Colectivo apoyó mediante pasos de enorme importancia la nueva situación política que se estaba construyendo en Euskal Herria. Por desgracia, los Estados se han dedicado a hurgar sobre los problemas e inquietudes que todo cambio genera, al igual que lo han hecho aquellos agentes que han actuado de manera reacia e incluso agresiva en lo relativo a la defensa de los derechos de los presos políticos, respondiendo con exigencias cada vez más rígidas a los pasos dados por el Colectivo en aras de la resolución del conflicto: exigiendo perdón, autocrítica y arrepentimiento, presentando “planes”, acumulando negativas y endureciendo aún más la ya de por sí dura situación de las cárceles. Los Estados han pretendido mostrarse aún más crueles que cuando la lucha armada estaba en vigor, persiguiendo el objetivo que hemos mencionado al principio: provocar una escisión en EPPK y en la Izquierda abertzale. Esa situación se ha agravado aún más por dos razones: por una parte, debido a la iniciativa de organizaciones surgidas en desacuerdo con la decisión estratégica de la Izquierda abertzale y que han tomado como bandera la situación y el futuro de los presos; por otra parte, y como consecuencia de la represión del Estado, debido a los problemas e incapacidades que ha mostrado la Izquierda abertzale en lo relativo a la defensa de los derechos de los presos. Porque la Izquierda abertzale, y EPPK como parte de la misma, no han sabido –no hemos sabido– estructurar una iniciativa para intentar superar la estrategia del Estado, y porque la represión y el acoso contra la dinámica social a favor de los derechos y la salida de los presos han sido constantes por parte del Estado.

A pesar de todo ello, por encima de las contradicciones y dudas que pueda tener cada uno de sus miembros y como sujeto activo en el impulso del nuevo tiempo político que se ha abierto en Euskal Herria, EPPK se ha sumado a la línea aprobada por la Izquierda abertzale en su totalidad, con responsabilidad, con generosidad y con la madurez política que el momento exigía.

    Nueva organización del colectivo

Con el propósito de responder a la nueva situación, y pensando en un principio que, tal y como se recogía en la Declaración de Aiete, el apartado de los presos se pondría en vías de solución con la participación de los Estados, EPPK dio un nuevo paso para organizarse de cara a ello, eligiendo como representantes a diez miembros del Colectivo encarcelados en cada uno de los Estados y designando como interlocutores a seis de ellos. Por otra parte, creamos un Grupo de Mediadores encargado de facilitar las relaciones con las diversas organizaciones sociales.

Mientras el Colectivo se preparaba para un proceso de resolución y paz, los Estados ya habían decidido que no modificarían un ápice la línea que habían mantenido hasta entonces, lo cual nos dejó aún más desprotegidos. Las organizaciones y asociaciones que trabajaban por los derechos de los presos fueron golpeadas como pocas veces lo habían sido hasta entonces (Herrira, Grupo de Mediadores, abogados, Jaiki Hadi…). El objetivo era hacer desaparecer la imagen de la gigantesca manifestación de enero de 2012 y minimizar el apoyo a los presos, para que con ello se cumpliera el deseo de determinados políticos vascos: que la sociedad vasca se “olvide” de los presos. Ante ese anuncio que se cernía a modo de amenaza y ante el inmovilismo del Estado español, la Secretaría de Paz y Convivencia del Gobierno Vasco nos hizo llegar sus planes y ofertas, de manera individualizada y sin respetar la organización del Colectivo.

Por todo ello, en estos cuatro años posteriores a la elección de los representantes del Colectivo han sido muy escasas las iniciativas unitarias que EPPK ha podido llevar adelante. Además, en más de una ocasión no se ha respondido adecuadamente a los ataques sufridos por nosotros o por nuestros allegados y/o la respuesta ha quedado en manos de lo que decidía la asamblea de cada cárcel: accidentes graves sufridos por familiares y amigos, muerte del compañero Arkaitz Bellon, ataques específicos contra determinados compañeros por parte de la administración penitenciaria, situación extrema de los compañeros gravemente enfermos, etc.

    Iniciativas del colectivo

No obstante, en los últimos años EPPK ha podido llevar a cabo algunas iniciativas. Mencionaremos dos: la primera, la lucha por la excarcelación de Josu Uribetxebarria “Eperra”, que se desarrolló sin organización previa y con la participación de todo el Colectivo; la segunda, el debate que realizó el Colectivo para responder a la nueva situación y que se materializó en la Declaración del 28 de diciembre de 2013 (ver la “Declaración”).

Cuando todavía no había transcurrido un año desde que ETA hizo pública la decisión de poner fin a su actividad armada, la lucha por la excarcelación de Eperra consiguió arrancar la libertad de nuestro compañero. A partir de entonces, los Estados han desarrollado una política especialmente cruel en contra de los presos enfermos, obstaculizando toda excarcelación e incluso encarcelando a Ibon Iparragirre a pesar de su enfermedad. El Estado envió un mensaje muy claro a EPPK, a la Izquierda abertzale, a las asociaciones a favor de los presos, a la sociedad vasca en general e incluso a los agentes internacionales dispuestos a ayudar en la resolución del conflicto: el Estado español no se moverá ni siquiera en temas “humanitarios”.

En lo relativo al paso dado por el Colectivo con la declaración de diciembre de 2013, fue la represión del Estado español la que desactivó aquella iniciativa de EPPK, ya que ésta se vio privada del necesario e imprescindible apoyo social.

Como se ha dicho, también ha habido otras luchas e iniciativas llevadas adelante por la asamblea de cada cárcel dentro de la habitual dinámica de respuesta (ayunos, rechazar la comida de la cárcel, encierros…).

No obstante, a la hora de realizar esta reflexión interna, también tenemos que hacer una reflexión autocrítica sobre la actitud que hemos mantenido cada uno de nosotros como militantes encarcelados y la dinámica desarrollada como Colectivo en general.

Por último, junto con las marchas a las cárceles realizadas por Abian, EPPK organizó una semana de lucha por la excarcelación de Lorentxa Gimon.

Con el proceso Abian, a los miembros de EPPK, se nos ha dado también la posibilidad de participar en el proceso de debate de la Izquierda abertzale haciendo un esfuerzo por superar las dificultades que supone una participación de ese tipo teniendo en cuenta la situación en que nos encontramos.

2. SITUACIÓN

En lo que respecta a la situación en las cárceles, en el ciclo posterior al final de la lucha armada, la situación subjetiva que vive cada uno de nosotros es muy importante de cara a entender la realidad que atraviesa el Colectivo: estando en manos de un enemigo que día a día nos oprime física y psicológicamente con el objetivo de aniquilarnos políticamente, los miembros de EPPK vivimos una desprotección aún mayor. Si bien en los meses inmediatamente posteriores a la decisión de ETA el impulso popular por la salida de los presos fue grande, a partir de entonces, y de manera paulatina, el inmovilismo y la represión de los Estados, la involución y/o el absentismo de determinados agentes de Euskal Herria y la debilidad organizativa mostrada por las organizaciones de la Izquierda abertzale como resultado de la represión han ido dejando al Colectivo en su totalidad sin información, sin iniciativa y sin saber cómo responder a situaciones graves de una manera acorde con el nuevo ciclo político.

Junto con ello, es preciso subrayar que el número de presos políticos se ha reducido casi a la mitad. Sin embargo, eso no ha traído consigo una atenuación de la dispersión, sino justo lo contrario: el número de cárceles en que nos mantienen dispersados se ha mantenido igual (cuando algunas cárceles se han vaciado de presos vascos han abierto otras nuevas), el número de presos en cada cárcel ha disminuido, encontrándose muchos compañeros a las puertas del aislamiento, y la dispersión en módulos y divisiones dentro de cada cárcel se ha mantenido o agudizado. Todo ello ha repercutido negativamente en la dinámica política (formación y debate) de los miembros del Colectivo, precisamente cuando el cambio de ciclo la hacía más necesaria que nunca.

Por otro lado, iniciativas y reflexiones que diferentes agentes han realizado en torno y/o a favor de los derechos de los presos han carecido de la necesaria relación con el Colectivo, lo cual ha acrecentado el distanciamiento entre los militantes que integramos EPPK y las organizaciones de la Izquierda abertzale y las dinámicas de la calle. La tan necesaria comunicación y relación con el Colectivo se ha visto obstaculizada por la represión y el acoso de los Estados, y este tipo de situaciones conllevan el riesgo de causar enfado, incomunicación y pasividad.

Toda esta situación que estamos exponiendo en el presente documento ha tenido sus consecuencias. No solamente por las dificultades que ha generado el hecho de que cada miembro del Colectivo disponga de menos elementos de reflexión a la hora analizar el momento político, sino también porque, tomando como base el total desacuerdo con la decisión estratégica adoptada por ETA, un sector concreto que hace una lectura completamente distinta del ciclo político se ha enfrentado a las principales decisiones de la Izquierda abertzale tomándonos a los presos como bandera.

Dejando a un lado la valoración en torno a la lectura que hacen sobre la situación política, ya que no es ese el tema del presente documento, en estos últimos años dichos grupos se han dedicado a incidir en el seno del Colectivo sin tener en cuenta las estructuras de EPPK y utilizando las preocupaciones que se dan entre los miembros del Colectivo para atacar a la Izquierda abertzale y cuestionar las decisiones que se han tomado. Así, por desgracia, algunos compañeros han optado por abandonar el Colectivo estando en la cárcel, y antiguos miembros del Colectivo han apoyado desde la calle a quienes cuestionan la línea de la Izquierda abertzale.

Y no queremos dejar de mencionar que las condiciones para reflexionar sobre la línea que debería adoptar EPPK (sin información, con dificultades o imposibilidades para entender e interiorizar el cambio de ciclo, sin la ayuda de las estructuras de apoyo…) no han repercutido positivamente de cara al proceso de reflexión que debe abordar el Colectivo.

Por último, y para finalizar con esta lectura de la situación, queremos mencionar un elemento que, aunque no es nuevo, tiene especial relevancia de cara al nuevo ciclo: la diferente situación jurídica de cada uno de nosotros, no solamente en lo relativo a las condenas, sino también en lo relativo a las leyes francesas y/o españolas que nos han condenado y a los códigos penales de cada país. Eso tiene su importancia, pues, como analizaremos más extensamente en el siguiente apartado, la situación actual nos lleva a que, en lo relativo a las cárceles, la superación del conflicto no se dará en torno a una mesa bilateral en contra de lo dictaminado por la Declaración de Aiete y la voluntad expresada por la organización ETA. Junto con la necesidad de fortalecer el proceso independentista, eso es lo que nos ha llevado a reflexionar, debatir y decidir sobre cuál debe ser, en general, la función a desempeñar en el ámbito carcelario así como el papel a desarrollar por el EPPK en esta nueva coyuntura dentro del proceso. Ese es precisamente el contenido principal del presente documento.

3. FUNCIÓN DE LOS PRESOS POLÍTICOS EN LA NUEVA FASE DEL PROCESO

Una vez que ETA puso fin al periodo de la lucha armada, y tras constatar el inmovilismo y la total cerrazón de los Estados, el Colectivo inició una reflexión sobre la función que históricamente han desempeñado EPPK y el frente de cárceles. En cierta medida, los ejes principales de la nueva línea los concretamos en la declaración del 28 de diciembre de 2013, en la cual dábamos respuesta a las demandas planteadas por el Foro Social. Como decíamos anteriormente, esa línea se nos quedo coja y no nos fue posible implementarla en su totalidad, ya que no tuvimos la capacidad de impulsar su apartado más importante, es decir, la implicación de la sociedad.

En la época en que la negociación política constituía la principal vía para la superación del conflicto armado, al frente de cárceles y especialmente a las prisiones se les asignó una función de resistencia, como no podía ser de otra manera. En todos los debates realizados en el seno del Colectivo en décadas anteriores, siempre ha estado sobre la mesa la cuestión de interiorizar otras actitudes y maneras de proceder con respecto a la cárcel. En cada etapa, EPPK ha decidido por mayoría que cualquier línea que se alejase de la resistencia más estricta traería consigo la ruptura del Colectivo y, sobre todo, dejaría a sus miembros totalmente desprotegidos ante la administración penitenciaria, lo cual haría que, en último término, su militancia política quedara desactivada bajo el chantaje de las posibilidades ofrecidas por la legislación.

No debemos olvidar que a comienzos de la década de los 80 el arrepentimiento en las cárceles fue una de las principales armas que utilizó el Estado español en contra de la Izquierda abertzale. Posteriormente, a partir de los años 87-89, el Estado español, con el beneplácito y la colaboración del PNV, le sumó al destierro una nueva medida que todavía se mantiene en vigor: la dispersión como castigo añadido contra los presos políticos y nuestros allegados. De esa manera, imposibilitaron de raíz todo debate en torno a las maneras de hacer frente a la cárcel, difundiendo sospechas infundadas en torno a quienes eran “subidos” a Martutene o Langraitz y ofreciendo como alternativa las políticas de exterminio de prisiones como la de Salto del Negro y/o Ceuta y Melilla.

Fuese cual fuese la situación, EPPK siempre ha buscado el apoyo del pueblo y de amplios sectores populares, habiéndolo recibido de una manera que nunca podremos agradecer en su justa medida. Ese apoyo ha superado con creces el recibido por parte de partidos políticos y otros agentes y ha sido constante desde los tiempos de la transición. Las movilizaciones e iniciativas organizadas en torno a los presos han sido incontables e innumerables. En ese sentido, cualquiera que haya sido el momento político vivido por la lucha de Euskal Herria, los presos siempre nos hemos sentido apoyados y arropados. Sabemos que en lo relativo a las iniciativas a favor de los presos lo que hay que mirar no es el nombre del agente convocante, sino el objetivo de la iniciativa en sí, y por eso nos resulta tan doloroso tener conocimiento de la existencia de iniciativas separadas en favor de los presos. Y también sabemos que tan grande como nuestro dolor será la alegría del Estado, porque en cierta medida ha conseguido provocar la división que durante tantos años ha buscado.

También hemos tenido conocimiento de que, con frecuencia, la gente de la calle e incluso nuestros propios allegados no han podido entender determinadas decisiones duras y/o rígidas adoptadas por el Colectivo en su totalidad. Hemos tenido una gran imposibilidad para explicar la naturaleza de la maquinaria de aniquilación que la administración penitenciaria utiliza para destruirnos a cada uno de nosotros. La opresión que día tras día sufrimos en la cárcel afecta a cada preso a tres niveles: como persona, como miembro del Colectivo y como militante. Esa situación aboca a cada preso a una lucha permanente consigo mismo, pues le exige aunar con coherencia su situación personal, la solidaridad entre los miembros del Colectivo y la lealtad para con los objetivos políticos, en un esfuerzo titánico e ininterrumpido.

Es por eso por lo que podemos afirmar que, en gran medida, si hubo un claro vencedor en el momento en que ETA dejó la lucha armada, ese vencedor fue el Colectivo de Presos Políticos Vascos, que llegó íntegro y con la cabeza alta al final de la campaña armada.

Vencedor sí…, pero en la cárcel. A partir del 20 de octubre de 2011, una vez finalizada la función de resistencia de EPPK, hubieramos podido pensar que en adelante, y en base a una modalidad que determinarían los Estados y ETA en una mesa bilateral, la labor del Colectivo se limitaría a vaciar las cárceles.

No ha sucedido así, y si el número de compañeros encarcelados se ha reducido a la mitad no ha sido por la voluntad de los Estados español y francés. Una de las claves principales de la estrategia acordada por los Estados para responder al nuevo ciclo ha sido mantener las cárceles llenas y a los presos dispersados y desterrados, con el objetivo de provocar una escisión en la Izquierda abertzale y obstaculizar la puesta en marcha del proceso independentista.

Los Estados han sabido aprovechar muy bien la ecuación planteada por la Izquierda abertzale y que consistía en solucionar primeramente las consecuencias del conflicto (presos, armas, daño causado) para posteriormente acometer el proceso independentista. Bloqueando el apartado de las cárceles, procedieron a hacerse con la llave para enlodar la oportunidad política que se abría tras la decisión de ETA. Y esa es la clave de todo: que avance o no avance el proceso de liberación de Euskal Herria.

En estos cinco años, tanto la situación política del conjunto de Euskal Herria como la de cada uno de los ámbitos territoriales en que está dividido nuestro pueblo, e incluso la de los Estados que nos oprimen, ha cambiado radicalmente. Ha cambiado de una manera que hace cinco años nadie podía imaginar. Sin embargo, las cárceles españolas y francesas siguen llenas de presos políticos vascos, algo que entonces tampoco nadie podía imaginar nadie. Es por eso por lo que EPPK tiene que reflexionar, debatir y decidir sobre la nueva función que, en el proceso de liberación, le corresponde desempeñar.

De cara al proceso político, las preguntas básicas a las que debemos responder mediante el debate y que debemos enriquecer con nuestras propuestas son las siguientes:

  •     ¿Cómo va a contribuir el Colectivo a la superación del conflicto? ¿Qué iniciativas debe desarrollar para facilitar su resolución?
  •     ¿Qué tipo de relación mantendrá el Colectivo con las organizaciones y personas implicadas en la superación del conflicto y en el proceso independentista?
  •     ¿Cómo va a participar cada uno de nosotros en el proceso independentista? ¿Cuál va a ser nuestra aportación? ¿Cómo vamos a tomar parte en las diferentes iniciativas?

Las aportaciones y reflexiones tendremos que hacerlas en tres direcciones:

  •     Como Colectivo.
  •     Como rehenes político de la lucha por la liberación de Euskal Herria y como miembros de la Izquierda abertzale encarcelados.
  •     Como ciudadanos vascos.

4. RENOVACIÓN DE LA LÍNEA: agrupamiento, repatriación, excarcelación

El objetivo principal de este proceso de reflexión es renovar la línea del Colectivo. Por lo tanto, en las asambleas tenemos que hacer un esfuerzo especial por profundizar en cada uno de los tres ejes de la línea a seguir de ahora en adelante, proponiendo qué aportaciones y planteamientos de lucha podemos desarrollar como Colectivo y como miembros del mismo. En este documento base no se recogen las posibilidades que abre esta nueva línea, ya que, si se aprueba el punto de partida, eso será lo que habrá que debatir y concretar en base a los criterios que expondremos a continuación.

Hemos hablado de la necesidad de renovar la línea de actuación de EPPK. También hemos explicado por qué tenemos que hacerlo. Y también hemos razonado por qué el Colectivo puede admitir ahora determinados procederes que hasta hace cinco años no admitía.

Sin embargo, debido a la situación de incomunicación mencionada anteriormente, dichos cambios no se han producido de una manera ordenada y no han desaparecido los peligros que el Colectivo detectaba en la fase anterior. El objetivo de los Estados sigue siendo el mismo: hundir a los presos y obstaculizar (también) en las cárceles el proceso de liberación de Euskal Herria.

Por esa razón, para que la línea trazada por EPPK en la declaración del 28 de diciembre de 2013 sea eficaz, nos es indispensable contar con apoyo y arrope popular y actuar de manera compartida con los agentes sociales, políticos, sindicales e institucionales: cada paso que demos tiene que ser conocido, entendido y apoyado por la sociedad vasca. Nos encarcelaron como personas y como militantes, y es así como queremos salir de la cárcel, con la participación de amplios sectores y con la ayuda del pueblo vasco.

En cualquier caso, este camino que queremos recorrer junto con el pueblo también tiene que cumplir dos requisitos indispensables: la solidaridad entre los presos y la unidad del Colectivo. Sin esos dos pilares, a cada uno de nosotros nos resultará imposible dar los pasos necesarios sin negarnos a nosotros mismos.

No debemos olvidar que los Estados actuarán sin descanso para obstaculizar y desactivar la nueva línea de actuación del Colectivo. Ante ello, necesariamente tendremos que actuar con enorme flexibilidad, para que los pasos que demos y las iniciativas que decidamos no se conviertan en nuevos obstáculos en el camino emprendido.

En el camino de la excarcelación, la comunidad internacional es otro agente indispensable para el Colectivo, especialmente de cara a superar las artimañas utilizadas por los Estados en las legislaciones que se nos aplican. Sin embargo, nunca olvidaremos que desde la comunidad internacional no llegará más que el eco del trabajo que hagamos en Euskal Herria.

Como hemos dicho, el debate de 2013 fue el punto de partida de un nuevo rumbo. La línea de actuación jurídica no es el único ingrediente de la estrategia eficaz para la vuelta a casa. Es más, para abrir nuevas oportunidades su desarrollo tiene que ir acompañado de un diseño político, institucional y social. El ámbito jurídico seguirá siendo un espacio de confrontación, y el objetivo de la nueva línea es renovar su función política y hacerlo eficaz, sabiendo que, mientras no cambien su actitud, los Estados irán acumulando contradicciones y se profundizará en el distanciamiento entre Euskal Herria y los Estados español y francés. Ambos Estados se niegan a superar las consecuencias del conflicto porque, de hacerlo, a renglón seguido tendrían que abordar las razones del mismo. La puesta en marcha del proceso independentista hará que cambie el carácter y la función de los presos políticos, ya que quedará en evidencia que los Estados nos retienen como rehenes políticos al objeto de obstaculizar la libertad de Euskal Herria.

Estos serían los tres ejes principales de la nueva línea:

  •     Acabar con la dispersión, agrupando al Colectivo.
  •     Acabar con el destierro, trasladando al Colectivo a Euskal Herria.
  •     Vaciar las cárceles, excarcelando a los miembros del Colectivo.

Y EPPK daría por buenos todos los pasos que se den en esa dirección, siempre con la conformidad y solidaridad de los miembros del Colectivo y con la ayuda del ámbito popular.

Por lo tanto, daríamos por bueno todo agrupamiento, todo acercamiento y toda excarcelación, aunque el agrupamiento sea parcial, el acercamiento no suponga el traslado a Euskal Herria y la excarcelación no sea definitiva. Así mismo, como referencia para acabar con el alejamiento y la dispersión reivindicaremos siempre la cárcel de Zaballa de cara al Estado español y la cárcel de Mont de Marsan de cara al Estado francés.

En consecuencia, rechazaríamos y combatiríamos todo aislamiento, todo alejamiento y todo encarcelamiento, buscando en todas las iniciativas de lucha la conformidad de los miembros del Colectivo y el apoyo popular, social, sindical, político e institucional.

Toda iniciativa en uno u otro sentido –tanto las diferentes luchas como los nuevos pasos a dar en la vía jurídica– deberá cumplir dos requisitos indispensables: conformidad del Colectivo y apoyo popular.

En Euskal Herria hay que tomar la firme decisión de hacer todo lo posible por traer a casa a presos y refugiados, así lo ha subrayado la Izquierda abertzale en el proceso Abian y a nosotros nos corresponde concretar nuestra línea en base a ello. Nuestro debate de 2013 también fue el punto de partida de un nuevo rumbo, y ahora tenemos que desarrollarlo en esa misma dirección. La estrategia para vaciar las cárceles necesita lucha y un diseño político, institucional, social y jurídico, para abrir oportunidades y agrietar la posición del Estado.

Dentro de ese contexto general, en la línea jurídica se abrirán diferentes posibilidades en función de la situación jurídica de cada preso. Si esta propuesta es aprobada colectivamente, será cada preso quien decida aprovechar o no las posibilidades que le ofrezca la línea jurídica, será cada preso quien decida utilizar o no las diferentes solicitudes o cauces legales (redenciones, destinos, cambios de grado, permisos, acercamiento a Euskal Herria, libertad condicional, etc.), y, dado que la línea ha sido aprobada de manera colectiva, contará en todo momento con el apoyo y la ayuda del Colectivo. Ese tiene que ser el espíritu del nuevo funcionamiento.

Los límites que nos marcaremos a la hora de llevar adelante esta nueva línea serán dos: el arrepentimiento y la delación.

5. ORGANIZACIÓN

Como hemos dicho, a partir de 2011 el Colectivo se ha reducido a la mitad. Algunos de los representantes y portavoces que elegimos en su día están en la calle. El Grupo de Mediadores encargado de las relaciones con los agentes y organismos de la calle está disuelto.

Para culminar este proceso de reflexión y afrontar la nueva situación, es decir, para ser compañeros de viaje en la resolución del conflicto y en el proceso independentista, el Colectivo deberá modificar y renovar tanto su estructuración interna como su conexión de cara al exterior.

En lo relativo a la estructuración interna, deberá elegir nuevos representantes y portavoces.

En lo relativo a la conexión de cara al exterior, EPPK se considera a sí mismo como un colectivo de naturaleza autónoma integrado por miembros de diferentes organizaciones. En ese sentido, aunque asume plenamente la línea política acordada por la Izquierda abertzale, como Colectivo tendrá su propia voz e interlocución en las cuestiones que le atañen. En este nuevo ciclo, la vinculación política y organizativa de EPPK con la Izquierda abertzale y el proyecto independentista es indispensable y directa, sin estar sometido a ninguna organización u organismo.

6. CRITERIOS PRINCIPALES DEL PROCESO DE REFLEXIÓN

Estos serán los criterios principales del proceso de reflexión:

  •     Público y transparente: dado que el Colectivo no tiene nada que ocultar, el contenido fundamental del proceso de reflexión será público. Con ello no queremos decir que todas las opiniones de los presos políticos vayan a hacerse públicas. El debate se dará dentro del Colectivo y sus asambleas, y no en los medios de comunicación o similares.
  •     Dentro de la estrategia que está desarrollando la Izquierda Abertzale: el proceso de reflexión se llevará a cabo como aportación del Colectivo a la Izquierda abertzale. No se trata de un debate sobre la estrategia política general, pues el marco para ello es la organización a la que pertenece cada preso.
  •     Su objetivo es la clarificación en el seno del Colectivo: tras la confusión y parálisis de estos últimos años, busca convertir al Colectivo en un activo para el proceso de liberación.
  •     Todo miembro de EPPK tiene el derecho y la obligación de participar. Además, quienes últimamente se han situado fuera de EPPK tendrán la puerta abierta para participar en el proceso de debate, siempre que, al igual que el resto, acepten las normas del Colectivo, los criterios para el proceso de reflexión y la lealtad que se le debe al debate.
  •     La asamblea será el marco para el debate y la aportación, y los miembros del Colectivo el sujeto decisorio. El documento se debatirá en las asambleas, y las aportaciones, preguntas y demás cuestiones se recogerán en las mismas. Para que pueda ser posteriormente desarrollado, este documento base que recoge la línea renovada deberá ser aprobado por el conjunto del Colectivo, en base al principio “un preso, un voto”.
  •     Si el documento es aprobado, se recogerán las ideas y criterios que se hayan expuesto en las asambleas y sean compatibles con la línea, al objeto de elaborar el documento definitivo que marcará la línea a seguir en el futuro.
  •     Se valorará la posibilidad de presentar y votar una resolución que recogería el mensaje y las decisiones finales, siempre en función de las aportaciones recibidas y la situación surgida.
  •     La elección de los representantes generales del Colectivo y los representantes de cada cárcel se hará mediante votación, aplicando el principio “un preso, un voto”.
  •     Si el documento base es rechazado, habrá que recoger los argumentos principales y elaborar, debatir y decidir un nuevo documento.

7. EPÍLOGO

Si bien en la Declaración de Aiete ETA se responsabilizaba de la cuestión de los presos, dado que a día de hoy no se vislumbra ninguna posibilidad para una negociación bilateral, EPPK, dentro de la dinámica de la Izquierda abertzale, se pone en manos del pueblo y del desarrollo del proceso independentista, uniendo la libertad de todos los presos con la libertad de Euskal Herria.


Dirección de EPPK
Euskal Herria bihotzean, noviembre de 2016





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jueves, 7 de julio de 2016

Por la Libertad Inmediata de Abetxuko

Les compartimos este comunicado publicado en Naiz:

¡No apostamos! Por la libertad de Abetxuko, de todas y todos

A sus 66 años, Jose Ramon Lopez de Abetxuko acumula 26 de cárcel, además de otros diez refugiado. Más de media vida alejado de su casa y de sus seres queridos. Cuando comenzó su historia de persecución y cárcel, en la prisión de Carabanchel murió Joxe Arregi a consecuencia de las torturas padecidas a manos de la Policía. No era el primer torturado ni sería el último. El informe preliminar que la Secretaría General de Paz y Convivencia del Gobierno de Lakua acaba de presentar, en el que se constatan casi 5.000 casos de tortura –que a buen seguro no suponen sino una pequeña muestra de todos los existentes–, pone en su lugar, el de la trampa, el relato que el unionismo español más recalcitrante pretende imponer y viene utilizando para justificar lo injustificable; por ejemplo, las políticas de excepción como la aplicada a las presas y presos vascos

Gotzone Lopez de Luzuriaga, Xabier Izaga y Goizane Pinedo* | Expresas y expresos de Araba

El proceso iniciado a partir de la vía marcada por Zutik Euskal Herria y el consiguiente abandono de la lucha armada por parte de ETA no han conllevado la desactivación de la violencia por parte de los estados francés y español. Al contrario, estos han mantenido intactas las políticas de excepción, en cualquier situación y época inaceptables pero ahora más reveladoras que nunca de su carácter chantajista. La situación de las presas y presos políticos vascos, en especial la de quienes padecen graves enfermedades, es uno de los asuntos más acuciantes a los que se enfrenta nuestra sociedad.

Joxerra debería haber salido en libertad al menos hace dos años; sin embargo, una vez más la artimaña sustituyó a la ley por la que el Gobierno español dice guiarse. Sencillamente se niega a aplicar la directiva sobre cumplimiento de penas de prisión aprobada en 2008 por la Comisión Europea. Según esa directiva, de obligado cumplimiento, los estados miembros de la UE han de tener en cuenta el tiempo de prisión transcurrido en otro estado miembro a la hora de contabilizar el tiempo total de condena. Su no aplicación supone el doble cumplimiento de una misma condena. Pero dicho ardid no se trata de una excepción, ni mucho menos. Tras la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos contraria a la doctrina 197/2006, cuya aplicación durante años no fue sino una argucia, el Gobierno español retiró el subsidio a los prisioneros vascos que recuperaban la libertad. Una treta que el nada sospechoso Tribunal Constitucional español ha anulado sin siquiera entrar al fondo del asunto por tratarse, precisamente, de una artimaña tan evidente como miserable.

En la situación de Jose Ramon Lopez de Abetxuko concurren además todas las vulneraciones de derechos como consecuencia de esa política penitenciaria sustentada en la venganza. Años y años alejado de su tierra, actualmente a 420 kilómetros de Gasteiz. Y aquejado de una cardiopatía. Una grave enfermedad que en prisión lo es mucho más. En un contexto de tensión habitual y difíciles condiciones de vida, su libertad se presenta como una necesidad perentoria.
Desde 2012 el Ayuntamiento de Gasteiz ha aprobado en dos ocasiones sendas mociones en las que pedía la excarcelación de Joxerra. También las Juntas Generales de Araba aprobaron la misma petición. El próximo sábado 9 de junio a las 12:30, una marcha convocada por la red ciudadana SARE recorrerá las calles de Gasteiz, desde la plaza Leizaola –junto al Hospital de Santiago– hasta la Plaza Nueva. Es preciso multiplicar la presión, también desde las instituciones, y nosotras y nosotros estaremos junto a ellas, pero también frente a ellas cuando se desentiendan de sus responsabilidades para con sus ciudadanos y ciudadanas, también con quienes se encuentran en prisión.

Desde los más elementales motivos humanitarios hasta las convicciones políticas más firmes concurren en la necesidad de solucionar la penosa situación de los presos y presas vascos, ya que también supondría un paso indispensable para lograr la normalización por la que la mayoría social de este pueblo se ha manifestado reiteradamente. Por nuestra parte, como militantes de la izquierda abertzale comprometidos con nuestro país en la dirección señalada por Zutik Euskal Herria, como manifestamos hace dos años y medio en Durango y hace unos meses en Usurbil, y a la vista del respaldo a nuestro llamamiento en favor del colectivo de presas y presos políticos que el 17 de abril la calle Autonomía de Bilbo repleta mostró, nos reafirmamos en ese compromiso en pos de su libertad. En ese camino, sus decisiones serán las nuestras.

El nuestro es un país tradicionalmente dado a las apuestas, pero que también da muestras de prudencia, al menos en su refranero: Jokoa ez da errenta. En el caso de Joxerra y el resto de compañeras y compañeros presos, no apostamos. Sus derechos y su libertad no son algo que se pueda dejar al azar de una partida. No apostamos pero estamos dispuestas a arriesgar algo más que dinero. El sábado, de momento, estaremos en la manifestación por la libertad de Joxerra y el resto de presas y presos enfermos. Y seguiremos estando: por la libertad de todas y todos.

*Firman también Patxi Cabello, Joxan Pagola, Agurtzane Izarza, Iñaki Pujana, Josu Diaz de Heredia, Oihana San Vicente, Arkaitz Martinez de Albeniz, Bittor Gonzalez, Maite Diaz de Heredia, Nestor Silva, Iker Zubia, Ailande Hernaez, Tito Martinez, Zumai Olalde, Gorka Lazkano, Oskar Garitano, Sergio Fernandez, Satur Lopez de Pariza, Jon Liguerzana, Maite Fernandez de Labastida y Asier Ortiz de Ginea.





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miércoles, 8 de junio de 2016

Alumbrando un Nuevo Ciclo Político

Les compartimos esta vital reflexión de Tasio Erkizia publicada en Gara:

Tiempos de autoestima y confianza

¡En una sociedad que esta sufriendo un empobrecimiento galopante es un orgullo ser el azote de los hipócritas y chupatintas!

Tasio Erkizia | Militante de la izquierda abertzale

La izquierda abertzale no estaba en su mejor momento. Había descontento y cierta desazón porque se tenía la sensación de que no estábamos acertando. Distintas opiniones provenientes de diversas asambleas de base habían dejado en evidencia dicho malestar y los resultados electorales lo ratificaron. Se reaccionó con rapidez y se puso en marcha un proceso de reflexión, tan rápido y breve, como participativo y motivador. Todavía poco hemos cambiado, pero se nota otro ánimo y entre todos hemos puesto las bases para ir enderezando la nave.

El proceso Abian ha servido, entre otras cosas, para hacer un somero balance de estos últimos cuatro años pero sobre todo para recoger las preocupaciones más sentidas de la militancia y remarcar las prioridades socio-económicas, culturales y políticas que nos plantea las gentes más humildes de la sociedad vasca.

Al hacer un balance, con todas las limitaciones que conlleva un debate colectivo reducido en el tiempo, ha habido oportunidad de hablar a calzón quitado y plantear las críticas con claridad. Críticas y autocríticas sobre la no aplicación correcta de la estrategia marcada en Zutik Euskal Herria y cómo no, sobre las razones estructurales y de actitud que nos han llevado a determinadas desviaciones. Y una vez detectadas las insuficiencias y errores cometidos, evidentemente, se han marcado las rectificaciones a aplicar.

Ala hora de hacer un diagnóstico de la situación, hay algo que quisiera resaltar, no para endulzar las críticas, sino en honor a entender determinados errores y desviaciones en su verdadera dimensión, y son las condiciones tan adversas en las que la izquierda abertzale ha tenido que dar el giro estratégico hacia la superación de la fase de la lucha armada. Hay varios hechos objetivos que convierten el esfuerzo realizado por la izquierda abertzale en un caso inédito y de un valor humano y político sin precedentes. ¿Quién puede dudar que el tener a cientos de militantes, entre ellos la gran mayoría de la dirección política de Batasuna, en la cárcel y otro centenar con la «espada de Damocles» que supone tener juicios pendientes, es de una enorme dificultad para encauzar de manera equilibrada el camino trazado? Si unimos a dicho dato, la evidencia del efecto dañino que ha tenido sobre la militancia los largos años de ilegalización, ¿nos puede extrañar determinadas deficiencias e impotencias?

A estas circunstancias, hay que añadir la estrategia boicoteadora del proceso llevada por el Estado y apoyado discreta pero eficazmente por partidos como el PNV, con el apoyo entusiasta de gran parte de los medios de comunicación del sistema. Vamos para los cinco años desde que ETA de manera unilateral dejara las armas y sin embargo casi nada ha cambiado la estrategia represiva del Estado para con la izquierda abertzale: nuevas detenciones por hacer política o por defender la libertad para criticar abiertamente las tropelías del sistema; juicios basados en casos escandalosos de torturas; juicios persiguiendo la actividad estrictamente política; cientos de inhabilitaciones para ocupar cargos públicos y, sobre todo, política criminal para con los y las presas vascas. Desde las instituciones vascas se habla de derechos humanos, pero en la práctica parece que se olvidan de ellas cuando de los y las presas vascas se trata y, sobre todo, cuando hay por medio intereses electorales.

Yhay otro factor socio-político que no podemos olvidar. Es la grave crisis que atraviesa la izquierda a nivel mundial, sin capacidad para enfrentarse a las grandes decisiones estratégicas de la banca y las multinacionales y sumisa, cuando no colaboradora, de las más nefastas políticas neo-liberales. Convertirse en una izquierda transformadora e indómita, sin caer en el riesgo de convertirse en grupúsculo insignificante y manteniendo su aspiración de ser el faro inspirador para la mayoría de la sociedad vasca, es una apuesta que entraña mucha dificultad. Intentos por conjugar presencia institucional y ser en el día a día una fuerza innovadora y rebelde no faltan, pero apenas encontramos ejemplos coherentes que logran ese imprescindible equilibrio. Ese nuevo modelo de hacer política sigue siendo asignatura pendiente para toda la izquierda mundial y, por lo tanto, también para nuestro proyecto.

Todo ello no nos tiene que llevar a obviar nuestras propias responsabilidades, pero ayuda a situarlas. Ha terminado el debate Abian, pero claro, no ha concluido el proceso de cambio que hemos abordado. El proceso Abian solo ha comenzado. Y ahora viene lo más importante: llevar a la practica las conclusiones fundamentales de dicho debate.

Si importante es acertar con la hoja de ruta y las alianzas a tejer para lograr los objetivos de una Euskal Herria más justa, libre y solidaria, igual de crucial resulta abordar dichos objetivos con determinación, ilusión y autoconfianza. Y sobre todo, lo determinante es la capacidad de llevar a la praxis los cambios decididos en dicho proceso de reflexión. Y esa es la gran tarea pendiente a la que nos hemos comprometido solemnemente

Todas tenemos nuestros deberes, desde quien tiene responsabilidades de dirección, hasta el militante del barrio o pueblo. Recuperar la vitalidad, sano orgullo y el convencimiento del valor de nuestro proyecto es tarea colectiva y es quehacer de todas. Es la gran tarea del momento, en el que nadie sobra y todas somos imprescindibles: los viejos rockeros y la juventud rebelde, las activistas sociales y los pensadores creativos, el trabajo institucional y la pelea del barrio. Por compromiso con nuestra propia historia y la gente más honesta de nuestro pueblo no hemos tenido miedo a la autocrítica. Pero repetir demasiadas veces entristece a nuestra militancia y da cobertura para que partidos políticos que no tienen escrúpulos para que «muchas escupan sangre para que unos pocos vivan mejor» sigan exigiendo a la izquierda abertzale a renunciar precisamente la vía de la lucha y la confrontación en defensa de la liberación social y nacional de Euskal Herria.

La recuperación de nuestra autoestima, no debe tener miedo alguno a la autocrítica, pero esa fase debe compaginarse con la valoración positiva de la gran aportación realizada en tantos años de lucha por recuperar la democracia secuestrada. Los partidos del sistema utilizan la autocrítica de la izquierda para quitar valor a la lucha por la emancipación y la conquista de los derechos socio-laborales. Son pues, tiempos de valorar positivamente el camino de la rebeldía y el enfrentamiento con todas las expresiones injustas. Intentarán descalificarnos, nos llamarán anti-sistema. ¿Pero acaso es un insulto llamarnos anti-sistema en un estado corrupto, mentiroso y decadente? ¡En una sociedad que esta sufriendo un empobrecimiento galopante es un orgullo ser el azote de los hipócritas y chupatintas!

Nunca hemos dicho que el camino para crear un proyecto transformador sea fácil. Algunos como el PNV se mofan de nuestros esfuerzos renovadores, diciendo que ellos siempre están centrados, pero se olvidan reconocer que caminar a favor de la corriente que marcan la banca, multinacionales y los medios de comunicación a su servicio siempre es más fácil que abrir el camino emancipador para los pueblos y gente oprimida. Hace cincuenta años fuimos capaces de crear un gran movimiento renovador, en el nuevo ciclo es seguro que culminaremos el proyecto de liberación social y nacional.

Y recuperar la confianza en nuestras fuerzas, la plena confianza en el proyecto político que defendemos para construir una nueva sociedad y confianza en nuestra dirección. Sin recovecos a la hora de criticar pero con capacidad de reconocer el esfuerzo y la entrega de las personas que ocupan puestos de responsabilidad en momentos tan complejos. Exigentes y al mismo tiempo compresivos. Generando ilusión y actitudes positivas. Son tiempos para ser generosos y apostar por nuestro presente y el futuro de las nuevas generaciones. No es la hora de los cortoplacistas. Son tiempos para actuar con visión de país y poner bases consistentes a este nuevo ciclo político que estamos alumbrando.





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martes, 7 de junio de 2016

Aurrerantz

No conformes con ATA, los "duros" han decidido dar a conocer un segundo colectivo "disidente" de la izquierda abertzale.

Aquí la nota al respecto publicada en Noticias de Gipuzkoa:

'Aurrerantz' defiende "la desobediencia activa con los métodos de lucha que sean necesarios"

Asegura que la estrategia oficial de la IA es "un total fracaso" que  "impide avanzar hacia el socialismo y la independencia"
En un documento,  'Aurrerantz' --que dice estar integrado por militantes "jóvenes y  mayores", asegura que, en la actualidad, la estrategia oficial de la  izquierda abertzale es "un total fracaso" que "impide avanzar hacia  el socialismo y la independencia".

Este colectivo, que pide que se avance "en la construcción de la  Organización Socialista Revolucionaria Vasca de Liberación Nacional",  informa de que se ha reunido para poner en común sus experiencias,  análisis y perspectivas para ponerlas "al servicio de la lucha por la  liberación nacional y social de Euskal Herria".

En este sentido, señala que, "tras más de 50 años de dura lucha",  todavía España y Francia "impiden a la nación vasca desarrollar  cualquier proyecto socialista y de independencia". "La estrategia  oficial de la izquierda abertzale desde hace 7 años, más o menos,  para luchar contra esta situación en la que se encuentra Euskal  Herria ha demostrado ser un total fracaso", asevera.

De esta forma, cree que la estrategia de "primar la lucha  institucional sobre la lucha popular, debilitando el movimiento  obrero y popular; practicar un tipo de 'eficacia' política  burocrática mediante la forma de partido, cayendo en el oportunismo y  el tacticismo; utilizar la unilateralidad aceptando y cumpliendo las  leyes impuestas, etc, lleva directamente al más absoluto de los  fracasos".

"Creemos necesario trabajar y luchar para cambiar esta política y  retomar, adecuándolas a las condiciones actuales, las líneas  estratégicas que han sido la base de la izquierda abertzale antes de  Zutik Euskal Herria", añade, en referencia al documento en el que se  apuesta por "vías exclusivamente políticas y democráticas".

Además, critica el "debate Abian", en alusión al segundo paso de  Sortu para desarrollar 'Zutik Euskal Herria', y destaca que, en un  principio, "suscitó muchas esperanzas".

"Muchas personas vieron la posibilidad de realizar todas las  críticas que en su momento fue imposible hacer durante el debate de  Zutik Euskal Herria. Otras personas que sí estuvieron de acuerdo en  su momento con Zutik Euskal Herria y con Sortu, ante la deriva  reformista de este partido, querían realizar un debate abierto en el  que se pudiera hablar de todo y plantear todas las visiones que  constituyen la verdadera izquierda abertzale", apunta.

En este contexto, indica que, en el primer debate, participaron  unas 9.000 personas, "planteando gran cantidad de problemas  existentes en la línea política de Sortu", y posteriormente, la  participación fue "cada vez más escasa", lo que lleva a "pensar que  la metodología planteada solo era útil para las tesis oficiales, que  huyendo de cualquier autocrítica real, reforzaban la política que  decían criticar".

"En realidad el 80% de apoyo a la ponencia oficial es un dato  falso, puesto que no es el 80% de la izquierda abertzale, es el de la  minoría que ha seguido hasta el final el debate Abian, o sea que es  un porcentaje extremadamente bajo", afirma.

Acuerdo en el tema de Segura
'Aurrerantz' asegura, además, que "mientras se daba el debate, ha  habido acuerdos estratégicos no acordados con las bases". "Algunos de  los ejemplos más llamativos, son el acuerdo con el Estado del tema de  Segura --por el que los procesados evitaron la cárcel tras pactar con  las acusaciones--, la aprobación con el PSE-EE y UPyD de la Ley de  Vivienda, la anulación de Udalbiltza mediante el acuerdo con el PNV  de Eudel y la aprobación con el PNV de la Ley Municipal", apunta.

También se refiere a la aprobación de los Presupuestos del 2016 de  la Diputación de Araba y de los del Ayuntamiento de Gasteiz con el  PNV-PSE. "Estos y otros acuerdos restringen seriamente las  posibilidades de avanzar hacia el socialismo y la independencia",  asegura.

"Paso hacia atrás"
Este grupo crítico con Sortu destaca que en el proceso Abian no se  aceptó "ninguna de las enmiendas" sobre puntos esenciales, lo que  supone "un gran paso hacia atrás respecto a lo que han sido las  líneas estratégicas y constantes de la izquierda abertzale".

En este sentido, se refiere al tema de "la desobediencia" que, a  su juicio, ha sido "fundamental en los procesos de lucha y en  concreto en la lucha del pueblo vasco".

"Hablamos de una desobediencia activa con todas sus consecuencias.  Esta desobediencia no tiene nada que ver con el pacifismo, puesto que  en última instancia lleva a enfrentarse con los opresores,  desobediencia ejercida como derecho a la rebelión, utilizando los  métodos de lucha que se piensen necesarios en cada momento para  combatir al enemigo", subraya.

De esta forma, precisa que "a lo máximo que han llegado las tesis  oficiales es a hablar de desobediencia civil, pero en ningún momento  se ha llevado nada a la práctica".

Tampoco ha sido aprobada, según señala, "la necesidad de crear un  movimiento popular por la amnistía de los presos políticos  diferenciada de Sortu".

"La amplitud y la riqueza de la lucha por la amnistía solo puede  recogerse si la organización que canaliza esta lucha a través de un  amplio movimiento popular organizado fuera del partido, con un  entronque respecto a los objetivos finales, pero con independencia de  funcionamiento", añade, para señalar que "no querer trabajar en ese  sentido es ahogar la lucha por la amnistía".

Para 'Aurrerantz', "el fortalecimiento y desarrollo de un  movimiento popular como base del proceso socialista e independentista  de construcción del Estado vasco es un punto fundamental para la  organización de las luchas populares".

"Querer que todo pase por un partido o una entidad formada por  Sortu, LAB y Ernai, es limitar y ahogar todas las posibilidades que  tiene el movimiento popular", apunta.

Ante este resultado del debate Abian, plantea "recoger las  experiencias de la V Asamblea, viendo en ella el inicio de la  andadura de lo que ha sido el MLNV", que, a su juicio, servirían  "para avanzar actualmente".

En este sentido, habla de "nociones fundamentales" como que "la  opresión nacional es una contradicción irreconciliable; la  explotación capitalista es otra; el derecho a la rebelión en todos  sus sentidos"; Euskal Herria como marco autónomo de lucha de clases,  el pueblo trabajador vasco como sujeto revolucionario, la conciencia  nacional de clase y el nacionalismo revolucionario".

'Aurrerantz' señala que "la lucha del pueblo trabajador vasco no  es para realizar una revolución democrática, sino una revolución  socialista". "El sujeto activo de esta revolución es el pueblo  trabajador vasco y su organización no es un partido clásico, sino que  tiene forma de movimiento", dice.

En esta línea, advierte de que, en este momento, "se puede  desbaratar la lucha de estos últimos 50 años o, por el contrario, se  puede confirmar, reorganizando la izquierda abertzale y avanzando  hacia una República socialista vasca".

"El reformismo de la actual dirección de la izquierda abertzale  unido a la debilidad ideológica actual ha hecho que conceptos que se  tenían claros hace años hayan sido apartados, escondidos, y en su  lugar, nos inunden con una larga serie de conceptos laxos, del  pensamiento débil como ideología, sin contenido de clase trabajadora,  sino todo lo contrario", indica.

En este sentido, dice que la pregunta es "¿de quién es Euskal  Herria, del pueblo trabajador vasco o del capital?". Por ello,  emplaza a debatir este texto, junto "con otros textos que se han  hecho públicos recientemente". 



Divide y vencerás, en La Zarzuela están de plácemes.




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domingo, 13 de marzo de 2016

Voz Solidaria y Multitudinaria en Usurbil

De pronto los "duros", los del "no en mi nombre", se han quedado solos... y muy pero muy pequeñitos.

Les compartimos este artículo publicado en Naiz donde damos seguimiento a la nota acerca del apoyo total por parte de exprisioneros (lo leyó usted bien, personas que estuvieron en las mazmorras de los estados francés y español por el solo hecho de trabajar en pos de una Euskal Herria libre y soberana) que anunciaron su solidaridad para con quienes aún sufren el encierro y el destierro.

Aquí está:

Más de 1000 exprisioneros trasladan su apoyo a las decisiones de los presos y refugiados

Cientos de expresos y exrefugiados han comparecido en Usurbil para presentar el manifiesto «Amnistiaren norabidean, euskal preso eta iheslariak etxera» y han anunciado una movilización para el próximo 17 de abril en Bilbo.

Beñat Zaldua
«Queremos decir alto y claro que les apoyamos y que estamos a su lado, tanto en todas sus luchas y esfuerzos para hacer frente a la violencia sistemática que padecen, como en sus pasos y decisiones para utilizar los cauces legales». Unos 750 expresos y exrefugiados se han dado cita esta mañana en el polideportivo de Usurbil para trasladar un mensaje de solidaridad a los casi 400 presos y presas políticas vascas que permanecen en las cárceles de los Estados español y francés.

En el escrito, titulado «Amnistiaren norabidean, euskal preso eta iheslariak etxera», los más de 1.000 firmantes aseguran: «Hacemos nuestro el camino emprendido por el conjunto de la izquierda abertzale».

«Con la misma firmeza y determinación que hemos forjado en la cárcel y en el exilio, queremos hacer nuestra aportación militante en la vía abierta por Zutik Euskal Herria y consolidada por la decisión de ETA de abandonar definitivamente la lucha armada», añade una declaración en la que también denuncian que «la violencia, el acoso y las penas añadidas contra los y las presas y refugiadas políticas vascas han sido cosa de todos los días, y lo siguen siendo».

«Ese camino de obstáculos que nos imponen tendrá que recorrerse junto con la sociedad vasca y no se materializará en un solo día, sino de una manera dinámica y ordenada. EPPK ha expresado su voluntad y disposición para recorrer ese camino sobre la base del respeto de todos sus derechos y los de sus familiares y utilizando cauces legales para desarrollar un proceso articulado de vuelta a casa», sigue el escrito, en el que se recuerda la declaración de EPPK en 2013 y se afirma de forma tajante que «valerse de la legislación y del reglamento penitenciario no cuestiona en ningún modo el carácter militante de todas y todos ellos ni el valor y la dignidad de su trayectoria. Ni ahora ni antes».

De hecho, la declaración añade que «no vamos a consentir que nadie fiscalice esos pasos ni los nuevos que puedan venir en el futuro, pues el respeto a las decisiones colectivas de EPPK es fundamental. Aunque sean pasos individuales y se materialicen de manera individualizada, serán decisiones colectivas, igual que lo han sido las anteriores».

El texto concluye señalando que «es preciso redoblar el compromiso de la sociedad vasca». «Vamos a implicarnos de lleno en el trabajo por conseguir la repatriación y la vuelta a casa de los y las presas políticas vascas», añade el escrito, que finaliza llamando a participar en la manifestación convocada para el próximo 17 de abril.

Entre los cientos de firmantes hay exprisioneros de todo tipo, desde personas que han pasado más de 25 años entre rejas a otras que han estado algunos meses; condenados por militar en ETA y por actividades exclusivamente políticas; personas con larguísima trayectoria de lucha y otras muy jóvenes... Por citar solo algunos de los nombres que pueden ser representativos impulsan la iniciativa Itziar Aizpurua, Jokin Aranalde, Eugenio Irastorza, Elías Antón, Angel Alcalde, Julen Kalzada, Juan Antonio Madariaga, Mitxel Sarasketa, Gloria Rekarte, Antton López Ruiz, Juan Joxe Legorburu, Mertxe Galdos, Karlos Perez Ojuel, Gotzone López de Luzuriaga, Bixente Nazabal, Ramón Basañez, Gorka García Sertutxa, Kristina Gete, Joxe Domingo Aizpurua, Joxe Mari Olarra, Jokin Urain, Manu Ugartemendia, Juanra Rojo, Iñaki Goioaga, Xabier Alegria, Xabat Moran, Urtza Alkorta, Unai Romano...

El manifiesto se encuentra en la red en la siguiente dirección: abiandabidea.eus.





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domingo, 28 de febrero de 2016

Abian ya Avanza

Se percibe una vibra diferente en Euskal Herria, puede estar siendo causada por la inminente salida a la calle de Arnaldo Otegi, uno de los muchos orfebres que han construido la realidad que se vive en Euskal Herria en estos momentos.

A este respecto, la izquierda abertzale, con sus aciertos y sus errores, con sus triunfos y sus derrotas... se convierte en el faro que guiará la nave a buen puerto.

Les compartimos este escrito publicado en Gara:

¡En marcha!

Iker Casanova | Militante de Sortu
Ayer se puso en marcha, con la celebración de las primeras 100 asambleas, el proceso de debate “Abian” en el que la izquierda abertzale busca readecuar su estrategia y modelo organizativo al nuevo ciclo político. Este proceso se concibe como una continuación de “Zutik Euskal Herria!” con el que en 2010 se dio inicio a esa nueva etapa. Ahora se trata de desarrollar con mayor profundidad aspectos claves apenas esbozados en aquel documento trascendental, e igualmente valorar lo acaecido en la fase inicial del ciclo, corrigiendo y mejorando la teoría y la práctica política. Es un debate de magnitud estratégica cuya profundidad y alcance tienen pocos precedentes en la trayectoria de la izquierda abertzale.

Ya hemos hablado en otras ocasiones de la existencia de tres ciclos en la historia de la izquierda abertzale. El primero, que denominamos «insurreccional» abarca desde el nacimiento de ETA hasta la Reforma política. El segundo, el de la «negociación», comprende el período transcurrido entre la Reforma y el final de la actividad armada. El tercer ciclo, abierto a raíz de “Zutik Euskal Herria!”, se define en la ponencia “Abian” (que será discutida y sometida a votación en las asambleas) como de «decantación independentista», en alusión al proceso que busca crear una mayoría social y una dinámica política que permita avanzar hacia la independencia y el socialismo. En esta etapa se propone una «estrategia independentista transformadora», que tenga como objetivo activar una revolución democrática que dé paso a un modelo social distinto, un «socialismo vasco» de carácter radicalmente democrático y basado en nuestro contexto histórico y geopolítico. Como metas volantes de ese proyecto se plantearán objetivos tácticos para cuya consecución se deberán articular alianzas políticas y sociales.

No se puede obviar que Euskal Herria no es más que una pequeña parte del planeta y que se ve profundamente afectada por las corrientes de cambio mundiales. Vivimos en un capitalismo global que como sistema combina ámbitos de fortaleza en el plano ideológico con innegables dificultades. Hasta ahora el capitalismo ha salvado sus contradicciones basándose principalmente en su clara hegemonía ideológica, indiscutida desde la caída del bloque soviético. La lucha de clases se da prácticamente en una única dirección, tal y como señalaba con brutal claridad hace unos años el multimillonario Warren Buffet. El resultado es una concentración de capital inédita en la historia en la que el 1% de la población posee la mitad de la riqueza del planeta. Y en consecuencia ese 1% acumula un poder político que está vaciando de contenido cualquier noción de democracia.

Pero este modelo, como decíamos, también tiene grandes problemas, de los que mencionaremos dos. El modelo de crecimiento material indefinido choca con los límites físicos del planeta, lo que ha provocado la actual crisis ecológica; por otro lado, esta «acumulación por desposesión» provoca un retroceso de los niveles de renta de la mayoría de la población que a su vez genera un estancamiento de la demanda y de las ganancias en la economía real. Para hacer frente a ese estancamiento, los ricos han emprendido una ofensiva contra los salarios y los impuestos, lo que ha provocado un notorio retroceso en la calidad de vida de la mayoría trabajadora a causa de un descenso en los ingresos y servicios que perciben. Este retroceso, y el consiguiente malestar, son tan profundos que han provocado la aparición de movimientos de respuesta popular que parecen reinventar la izquierda, mientras el sistema crea sus propios movimientos defensivos contrarrevolucionarios, que cumplen el papel de los fascismos en los años 30.

Coincidiendo con esos nuevos movimientos populares alternativos, de carácter esencialmente anti-neoliberal, han aparecido procesos independentistas en Europa (liderados por Cataluña y Escocia) que responden en buena medida a causas sociales, y tienen un claro contenido emancipador, ya que debilitan las estructuras de Estados autoritarios para tratar de dar paso a procesos constituyentes de radicalización democrática. En el Estado español ambos vectores de cambio confluyen y se unen a los problemas de corrupción y debilidad estructural del propio Estado para crear una situación de extrema complejidad. La situación actual de bloqueo en torno a la formación de Gobierno no refleja una fragmentación coyuntural del electorado sino la existencia en el seno del Estado de irresolubles contradicciones sociales y territoriales.

Euskal Herria debe aprovechar estas oportunidades y estructurar su lucha en el sentido de la corriente histórica para no ser superado por ella. Por fin parece que el contexto global puede ayudar. Pero aprovechar la situación exige acierto en el análisis y la estrategia. Este es un momento en el que existe la posibilidad de estructurar grandes mayorías transformadoras en nuestro pueblo, tanto en el eje nacional como el social. Para eso hay que entender que lo táctico y lo estratégico no están en oposición sino que, correctamente relacionados en una lógica convergente, son espacios complementarios. Se puede luchar contra el neoliberalismo en un movimiento amplio mientras se defiende el socialismo. Igualmente es compatible defender el derecho a decidir y la independencia. No hace falta estar de acuerdo en todo para compartir una lucha concreta. Es cuestión de diferenciar espacios de acción, discursos, propuestas.

Con “Abian” emprendemos ese debate sobre cómo articular la lucha en la actual realidad histórica. Con la independencia, el socialismo y la desaparición del patriarcado en el horizonte. Con la liberación de los presos en el corazón. Con la búsqueda de alianzas y objetivos tácticos sobre la mesa. La imposibilidad de articular un proceso similar al catalán, el bloqueo en el ámbito de la resolución del conflicto y los retrocesos electorales han hecho cundir un cierto pesimismo entre los independentistas de izquierda. Sin negar los errores propios y la necesidad de autocrítica, es importante hacer un análisis en frío y más ecuánime de la situación. El bloqueo del proceso de resolución ha provocado mucho dolor pero ha contribuido también a una progresiva marginación del unionismo tradicional. La derrota del régimen en Nafarroa y el previsible colapso unionista en las próximas elecciones vascongadas auguran un escenario netamente dominado por las fuerzas favorables al derecho a decidir. Es difícil prever un proceso independentista a corto plazo pero también es difícil que la nueva correlación de fuerzas no determine un salto cualitativo en la relación con el Estado. Tampoco hay un lugar en Europa donde la izquierda crítica, independentista o no, tenga tanta fuerza electoral como en Euskal Herria.

¿Quiero decir esto que hemos hecho todo bien? En absoluto. Afortunadamente, hemos hecho cosas mal. Y digo afortunadamente porque eso nos da la oportunidad de mejorar corrigiéndolas, sin estar a expensas de factores únicamente exógenos. En estos años ha habido fallos de modelo organizativo, conceptuales, de propuestas, de discurso, de política comunicativa, de falta de horizontalidad… Pero hay que recordar, primeramente, cuál era la situación de partida al inicio del proceso. Y también que la nueva estrategia pasaba por emprender el inicio de un proceso sostenido de acumulación de fuerzas y que sólo el fulgurante éxito inicial, muy ligado a factores coyunturales, hizo pensar en la posibilidad de acortar sustancialmente los tiempos. Es hora por tanto de volver a trabajar con visión a medio y largo plazo. De hacer un balance sereno y riguroso de errores y aciertos con voluntad de corrección para poder activar una estrategia ganadora. Este proceso de reflexión tiene en “Abian” su primer gran hito y es una gran responsabilidad, ya que sólo una izquierda abertzale fuerte y combativa es garantía de futuro para este pueblo. Euskal Herria Zutik eta Abian!







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El Hombre que Trascendió su Encierro

Estamos en el cuenta atrás, Arnaldo Otegi, el chivo expiatorio elegido por el sistema para vengarse por el atrevimiento de dar una oportunidad a la paz, a la palabra, a la reconciliación... estará de vuelta en su amada Euskal Herria.

Ese es el escenario reflejado en esta crónica publicada en Gara:

2.330 días después, en un país nuevo

El martes Arnaldo Otegi revivirá la sensación de salir de prisión, por sexta vez en su vida. Pero este cautiverio no solo ha sido el más largo y absurdo, sino también el que ha transformado a su país. ¿cómo ha vivido ese tránsito? ¿cuáles han sido las alegrías y sinsabores de estos 2.330 días? ¿cómo prepara el retorno?

Ramón Sola
Las manecillas del reloj van a dar por finalizado el 5 de mayo de 2011 y las luces de los txabolos de la cárcel de Logroño están apagadas hace tiempo, pero Arnaldo Otegi no pierde ojo de la televisión ni despega la oreja de la radio. Espera y desespera a la caza de una noticia, que al fin llega: la de la legalización de Bildu será una de las mejores noches de estos seis años, cuatro meses y dieciséis días de cautiverio. Tres semanas después, por una vez su pronóstico falla: el resultado electoral supera por varias decenas de miles de votos su predicción. Aunque Otegi algo intuyó al escudriñar las imágenes de aquella medianoche del Arenal. La cárcel convierte al preso en avezado analista de fotos de prensa, y le había sorprendido ver allí a mucha gente a la que no conocía. Excelente señal, confirmada en las urnas.

Pasa el verano y llega octubre. Primero, Aiete: Otegi comenta, medio en broma medio en serio, que cosas muy potentes deben estar gestándose cuando Rufi Etxeberria acude con americana y corbata y Kofi Annan estrecha su mano.

Los días siguientes, él y sus tres compañeros vascos de módulo ya no se despegarán del pinganillo de la radio. Hasta que una tarde, bajando al economato, escuchen que ETA ha tomado la decisión de dejar la lucha armada. Empieza otra era apasionante y se asienta una apuesta política que le ha llevado a prisión. Así que el café previsto es sustituido por unas cervezas, inevitablemente 0.0, y unos abrazos con ese calor especial que brota en ocasiones especiales entre las gélidas galerías.

De la catarsis a la calma

Ese medio año marca un antes y un después. Otegi volverá este martes a aspirar por todos los poros un país que su iniciativa ha cambiado, pero que no ha pisado desde entonces. Hagamos un paréntesis: cuando se produce la operación del “caso Bateragune’’, ETA acaba de matar a dos guardias civiles en Mallorca hace dos meses y medio; hay más de 700 presos políticos vascos; la izquierda abertzale está ilegalizada, lo que de paso ha aupado a Lehendakaritza a Patxi López; en Nafarroa el régimen campa a sus anchas, sin fecha de caducidad a la vista; en Ipar Euskal Herria el conflicto no está en casi ninguna agenda; en Madrid gobierna Rodríguez Zapatero con cierto margen y Pérez Rubalcaba luce todopoderoso; Catalunya es solo una autonomía con nuevo Estatut; se empieza a hablar de crisis económica, pero aún resulta difícil de medir; Twitter ni siquiera tiene una versión en castellano... Sin duda, estos seis años han sido muchísimo más que seis años.

Retomemos el hilo de la historia. La detención no ha sido fácil de asimilar para Otegi y sus compañeros. La interpretación lógica es, a la vez, la más increíble: ¿puede el Estado querer torpedear un giro que acabe con el conflicto violento? Pues sí, puede. Otegi sabe mejor que nadie que el mismo día de su captura han difundido ‘‘Argitzen’’, texto base para el debate interno en la izquierda abertzale, pero desconoce cómo puede evolucionar la reflexión sin las cinco personas más implicadas en su impulso. Desde la cárcel de Estremera lanzan un mensaje de confianza, pero las dudas se multiplican con las noticias externas, limitadas y confusas. De paso, la misiva supondrá la fulminante dispersión del grupo, en clara represalia. A Otegi lo mandan a Navalcarnero. La foto de Altsasu devuelve cierta calma. Luego llega ‘‘Zutik Euskal Herria’’, el trasatlántico decide virar.

Otegi acaba en Logroño, tras unos días en Martutene para poder visitar a su padre, enfermo. Allí podrá al menos ver Euskal Telebista y escuchar algunas emisoras vascas. En momentos de tantos cambios, la información supone una necesidad vital, y el debate es incesante en jornadas con hasta siete y ocho horas de patio. La cabeza de Arnaldo no para. Le llamará mucho la atención el 15M, por dónde nace y por sus formas de organización que le recuerdan al nacimiento de HB.

Entre tanto, afronta varios juicios, el más importante el de este “caso Bateragune”. Lo encara como una oportunidad de hacer pedagogía ante Euskal Herria y la comunidad internacional, y por tanto «autoimponiéndome margen cero para la ambigüedad o la autocomplacencia», según explicaría en el libro de GARA ‘‘El tiempo de las luces’’. También para la opinión pública española, aunque sembrar ahí resulte estéril: la entrevista a ‘‘El País’’ ha denotado la obsesión por seguir ligándole a ETA, y concluye con el Otegi más indómito. Avisa de que «nunca he pensado abandonar mi compromiso militante, me acompañará hasta el final de mis días», y vaticina que un día se sentará «en la bancada del grupo mayoritario en el Parlamento, el de los independentistas de izquierda. Sucederá probablemente más tarde de lo que desearíamos, pero mucho antes de lo que desearían nuestros adversarios».

La condena está cantada. A estas alturas ya no hay margen de duda sobre cuáles han sido los «dos delitos». «El objetivo principal era sacarnos de la circulación política e intentar impedir con ello el cambio de estrategia. Y el segundo, que si esa evolución se producía, debía hacerse con el sobrecoste de una grave y profunda fractura interna». Otegi se mentaliza para un largo encarcelamiento: «En esos momentos piensas más en la familia que en ti mismo. Luego toca reponerse, serenarse y volver a sonreír».

La sonrisa preludio de victoria es más que un lema (por cierto, que Pablo Iglesias comience a utilizar su máxima no se lo tomará como un plagio, sino más bien como la confirmación de una buena idea). La sonrisa es un modo de vida que ayuda a convertir a Otegi en una persona muy querida también en prisión. Devora libros de política, algunos que le entusiasman y le hacen reflexionar como ‘‘El hombre que amaba a los perros’’, de Leopoldo Padura. Pero siempre tiene tiempo para los presos sociales que le piden ayuda para escribir una carta o una instancia. Solo le incomoda que le traten de usted. Ha retomado los estudios de Derecho que abandonó hace 35 años.

Este periodo intermedio, por lo demás, trae esas novedades que ponen en ebullición la inquieta mente de Arnaldo. Como la crisis económica, que le convierte en un adicto al programa de televisión ‘‘La sexta columna’’, o la deriva catalana, que intuía desde que escuchó a la ANC declarar su apuesta por la independencia y su rechazo al autonomismo. Percibe nuevas posibilidades y teme que se estén dejando pasar. En su mensaje al congreso fundacional de Sortu pide «menos autocomplacencia y más autocrítica y autoorganización, menos consignas y más argumentos». Más tarde lamentará que «tengamos un Ferrari y sigámoslo conduciendo como si fuera un 4x4».

El proceso catalán le apuntala la convicción de que en el Estado español no hay regeneración posible y que la única vía factible es la unilateral: «El proceso es con nuestro pueblo, no con el Estado», remarca en otra entrevista a ‘‘El Punt-Avui’’. Gure Esku Dago es otra buena nueva de estos 2.330 días: «No dejéis a nadie meter mano en una agenda que es solamente de la ciudadanía: ser pueblo, nunca partido», le propone en ‘‘Berria’’.

Golpes duros e inquietudes

En mayo de 2013, el Tribunal Constitucional ha admitido a trámite el recurso contra la sentencia. Lo lógico es una excarcelación cautelar, pero Madrid sigue cerrado en banda. Otegi conoce el sinsentido carcelario desde finales de los 80, pero lo actualiza ahora en carne propia con nuevas situaciones surrealistas. Le impiden participar en actividades por haberse sacado una foto con Titín III; lo que son las cosas, la broma que le hace al pelotari-concejal del PP de que ese retrato le va a traer problemas termina en represalia contra el propio prisionero. También le requisan el tablero de parchís con que, como el resto de encarcelados, tapa cada noche el agujero del retrete para evitar olores o que alguna rata se cuele en la celda.

Llega 2014 y Otegi encara ya el último tercio de cárcel, pero la vida le reserva dos tremendos golpes consecutivos. En poco más de un mes fallece primero su suegra y luego su madre, Lolita Mondragon, a quien ha podido besar y despedir tres días antes en el Hospital de Mendaro. ‘‘Agur ama maitia’’ se titula una carta escrita con tinta y lágrimas. Rememora cómo siendo ella una niña de 4-5 años viajó a El Dueso con su madre, la abuela de Arnaldo, para visitar a un tío suyo preso por los franquistas y cómo lo hallaron tumbado en el suelo. «Mi amama se acercó con lágrimas en los ojos hacia su hijo y entonces mi ama le preguntó ‘¿tú eres mi hermano?’ y le dio un muxu. Hoy –seguía Arnaldo–, 80 años después de visitar a su hermano anarco-comunista en El Dueso, mi ama se ha despedido de mí estando cautivo en Logroño, mientras Rafa Díez e Isma Arrieta siguen paseando por ese maldito penal en Cantabria. Ha sido muy duro, triste, pero también inolvidable. Nos hemos besado y acariciado como jamás lo hicimos… solo podría definir la atmosfera como lo haría Kant: de una belleza sublime».

La vida sigue, la cadena no se rompe. Su hija Garazi recoge, junto a la de Jesús Eguiguren, el Premio Gernika. Su otro hijo, Hodei, mantiene la figura de Arnaldo presente en las redes sociales. El preso saldrá de Logroño con una cuenta de Twitter con 61.000 seguidores. Y el vídeo en Youtube de su último gran mitin en el Anaitasuna suma 135.000 visitas.

Entre tanto, Otegi ha «apadrinado» entre muros a presos como un joven de poco más de 20 años. No podía ser de otra forma dado que la madre del chico le ha pedido, a voces en el locutorio, que cuide de él: «De ti me fío, Arnaldo». Son las pequeñas grandes historias que solo suceden en prisión.

Si todavía conectará como antes con los jóvenes es una de las inquietudes de Arnaldo Otegi, que sabe que el mundo ha cambiado mucho en estos seis años. Entró con 51 y sale con 57. Ha seguido la evolución de las nuevas tecnologías todo lo que puede hacerse desde prisión. A su favor juegan las dotes humanas, que siguen intactas pese a la falta de «entrenamiento» exterior. En las interminables horas de patio, ha hablado largo y tendido, pero también ha practicado la virtud de saber oír, una de sus grandes habilidades.

Escuchar incluye leer y Otegi lee mucho. Y tiene la buena costumbre añadida de apuntar citas. En el prólogo al libro sobre Pepe Mujica publicado por GARA emplea esta, de hace siglos: «Los obstáculos más grandes son nuestras propias indecisiones; nuestro enemigo más fuerte, el miedo al poderoso y a nosotros mismos; la cosa más fácil, equivocarnos; la más destructiva, la mentira y el egoísmo; la peor derrota, el desaliento; los defectos más peligrosos, la soberbia y el rencor; las sensaciones más gratas, la buena conciencia, el esfuerzo para ser mejores sin ser perfectos; y sobre todo, la disposición a hacer el bien y combatir la injusticia donde quiera que esté». Una guía de actuación que le define bien; estos seis años en la cárcel, el martes de nuevo en la calle.






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