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miércoles, 13 de mayo de 2020

'Negociazo' Cubano

Existe en estos momentos una campaña de desprestigio muy fuerte a nivel internacional en contra del internacionalismo cubano que hoy se traduce en el envío de brigadas médicas a distintos puntos del orbe con la intención de frenar la expansión del SARS CoV-2.

Para contribuir a echar abajo esa falsa percepción impuesta por Washington, traemos a ustedes este artículo publicado por Cubainformación:


José Manzaneda | Coordinador de Cubainformación

1.500 jóvenes de Argentina estudiaron y se graduaron de Medicina en Cuba, completamente gratis. 50 mil argentinas y argentinos sin recursos fueron operados de la visión, gracias a un programa solidario de Cuba. En los últimos 15 años, La Habana ha destinado varios millones de dólares a ello, sin la menor publicidad.

Por eso es de risa que ahora la prensa argentina, que jamás ha informado de ello, ataque la posible –aún no confirmada- llegada de 200 cooperantes de Cuba en apoyo a la lucha contra el Covid-19, a solicitud del gobierno provincial de Buenos Aires.

Entre montañas de desinformación, hemos seleccionado y analizado un artículo, titulado “El disparatado plan argentino de traer médicos cubanos”, publicado, de manera simultánea, en cabeceras de todo el continente como La Nación, El Comercio o The Miami Herald. En él, Andrés Oppenheimer, periodista argentino residente en Miami y presentador de CNN, resume las pautas y mensajes que repite todo el sistema de medios.

Mensaje 1. ¿Argentina no necesita médicos?

Asegura que Argentina no necesita personal médico, porque tiene “cuatro médicos por cada mil personas”, cifra mayor que EEUU. No dice que Cuba tiene más del doble, 9 por cada mil habitantes. Pero eso no es lo relevante. Lo importante es que las zonas rurales y periféricas del país están desatendidas. El ministro de salud de la provincia de Buenos Aires lo explicaba a la perfección: “Entre 400 y 500 médicos nos faltarían hoy. Es sencillo, ya se lo dijimos a todos los actores que nos consigan esos médicos: argentinos o extranjeros que estén en la Argentina y tengan que hacer su conválida. Si usted me consigue los 500 se termina el problema. (…) Es sencillo, si todos los que se quejan me consiguen los médicos argentinos ya mismo los tomamos y se terminó la historia".

Mensaje 2. ¿Cooperantes que no son médicos?

El artículo asegura que el personal cooperante cubano, “en muchos casos, ni siquiera son profesionales de la salud”, muchos “son enfermeros” o “agentes de seguridad”. “Espías” y “comisarios”, los calificaba Laura Alonso, miembro del anterior gobierno de Mauricio Macri.

La prueba la aportaría el gobierno golpista de Bolivia que, cuando “expulsó a (…) 702 médicos cubanos, (…) reveló que solo 205 (…) eran profesionales de la salud”. Una mentira absoluta. Porque eran 406 médicos de 32 especialidades y, además, 258 técnicos y técnicas de diversas áreas de la salud. La cooperación cubana realizó, en 14 años, 73 millones de consultas, millón y medio de operaciones y 60 mil partos. Hoy sería vital frente al coronavirus en Bolivia. Pero de eso no dicen una palabra.

Mensaje 3. ¿Cuba hará negocio?

El tercer argumento es que “la Argentina está quebrada” y, “si bien, no ha revelado oficialmente cuanto les pagará, si (…) paga lo que pagaba Brasil al régimen cubano, tendría que abonar más de 8 millones de dólares al año”. Primero, Argentina está “quebrada” económica y socialmente, con tres millones y medio de indigentes, gracias al neoliberalismo defendido por el autor. Segundo, este reconoce que no tiene la menor idea de cuánto pagará Argentina a Cuba, lo que no le impide llegar a conclusiones sin pruebas.

Mensaje 4. ¿La cooperación cubana es esclavitud?

La cuarta matriz es que la cooperación médica cubana “es una explotación laboral que equivale al tráfico de esclavos”, ya que una parte del desembolso va al gobierno cubano. La explicación es clara, para quien la quiera entender. Cuba es un país socialista, que reparte lo que tiene y no admite desigualdades como las que existen en Argentina. Los fondos que obtiene en algunos países son destinados a financiar el sistema de salud pública de la Isla, a sostener la cooperación en países más pobres y, por supuesto, también a mejorar los ingresos y condiciones de vida del personal cooperante. En Cuba no se va a permitir la creación de una élite médica como la que representa la Confederación Médica de la Argentina, cabeza visible de toda esta campaña.

¿Qué hay detrás de la campaña?

Pero ¿qué hay detrás de este ataque a la cooperación cubana? Claudia Camba, presidenta de la Fundación “Un Mundo Mejor es Posible”, que coordina en Argentina la ya existente cooperación cubana, lo explicaba a la perfección: “Hay dos fuerzas que se han unido para luchar contra la posibilidad que entre esta brigada (cubana): por un lado, la derecha (argentina) que mercantilizó la salud y, por otro, EEUU, con sus programas de obstaculización de la cooperación médica en el mundo (…) Argentina y Brasil son dos países referentes, potencias –así se ven- en América Latina. Lograron sacar (la cooperación médica cubana) de Brasil. Si entra en Argentina sería una derrota para EEUU y una victoria para el ALBA y la unidad latinoamericana.

El objetivo, por tanto, va más allá de la llegada o no de personal cubano: es destruir cualquier esbozo de integración latinoamericana y, a la par, golpear al gobierno progresista de Alberto y Cristina Fernández.

Hace unos días, el estratega jefe contra la cooperación cubana, el senador estadounidense Marco Rubio, pedía a su gobierno continuar “advirtiendo” –es decir, amenazando- a los países que han recibido o estudian recibir brigadas cubanas contra la pandemia, como Italia, Andorra, Qatar o Sudáfrica.

¿Ahora les queda un poco más claro?

Edición: Esther Jávega.


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sábado, 14 de marzo de 2020

Entrevista a Marek Jacek Grzeszozyk

Desde las páginas del Diario Vasco traemos a ustedes esta entrevista que pone de realce la importancia que otros le dan al euskera mientras españoles y franceses insisten en cerrarle espacios.

Lean:


Marek Jacek Grzeszozyk: El geógrafo polaco y las cuatro lenguas de este país

Begoña del Teso

Le interesa la Franja Atlántica más que el Arco Mediterráneo. De Irlanda a los Pirineos. Pasando, en un extraño desvío, por México. Sueña con hacer un doctorado en la UPV. Políglota a más no poder, es guía de turismo y trabaja a tiempo parcial en las recepciones de algunos hoteles de esta ciudad.

– Y tú no las tienes.

– ¿Raíces? En cierto modo, no.

– Siempre me había imaginado a los polacos como un pueblo con los pies y el corazón hundidos en una tierra sufriente, en una historia triste.

– Precisamente por eso. Yo he nacido en Szczytno. Al noreste, en la región de Masuria. No muy lejos del aeropuerto de Olsztyn-Mazury, que se hizo famoso porque EE UU lo usó como base para el transporte de prisioneros iraquíes a los que la CIA torturaría. Pero mucho antes que eso, hace muchos siglos, la ciudad fue fundada por la Orden de los Caballeros Teutónicos...

– Creada en Palestina. Siglo XII, durante la Tercera Cruzada.

– La espada y la cruz, una Orden religioso-militar. En el siglo XIII pasaron a la acción: evangelizarían a los pueblos bálticos. Crearon un estado independiente en Prusia. Dominaron Estonia, Lituania, Bohemia. La ciudad donde yo nacería era suya y habitaban en ella gentes del Sacro Imperio Germánico.

– Fueron pasando los siglos. Muchos. Polonia cayó en manos de unos, de otros y de los demás.

– El 11 de noviembre de 1918 la nación logra su independencia (es un decir) tras haber estado ocupada durante 123 años por Prusia, Austria y Rusia. Pero mi región siguió siendo germánica. Hitler derrotado, aquellos pobladores alemanes huyen o son masacrados por el ejército soviético. Masuria es repoblada con cientos de polacos que son trasladados desde otros lugares.

– Entre ellos, tu familia.

– Exacto. Mis abuelos. Por eso las raíces que puedo tener en Szczytno no son muy profundas. Tengo espíritu y sensaciones de ¿repoblador? ¿Colono? Me pasa algo parecido a lo que tantas veces cuenta Olga Tokarczuk.

– Nobel de Literatura 2019.

– Sus padres salieron de tierras que hoy son Bielorrusia para, precisamente, repoblar provincias que fueron alemanas. Ella escribe mucho sobre el desarraigo y su necesidad de encontrar tierra firme. Es una sensación compartida por muchos. Y por eso a tantos de nosotros nos atraen, nos fascinan, lugares como Euskal Herria donde las raíces son firmes, antiguas y a la vez están vivas en el día a día, en los bares. En las lenguas. Países tan viejos como este, con sus cuatro idiomas.

– Algunos solo contarán tres...

– Porque se olvidan del gascón. Y no deberían hacerlo pues se habló en las calles de esta ciudad, dejando huella en nombres como Urgull y Ayete y porque tiene una riqueza increíble. Hay hasta un 'gascón marítimo' que impregna el habla de las gentes de las Landas y del puerto de Bayona.

– Tú lo estás aprendiendo...

– En Anglet. Con la asociación Aci Gasconha que hoy mismo ofrece un taller sobre los cantos tradicionales de Gascuña, fronterizos con el Béarn. Es curioso cuántas lenguas se hablan en un país tan centralizado como Francia... Volviendo al punto de partida, cuatro idiomas tiene Vasconia.

– Estudiaste gallego en Galicia; catalán, en Andorra.

– Otra de mis pasiones. Geógrafo lo quise ser desde niño. La geografía como ciencia clásica, no tan unida como pasa aquí a la Historia sino también a la Biología. Fíjate, una de las asignaturas que yo he estudiado estaba dedicada a los glaciares. Geografía humanística. En los idiomas era malo, un negado. Pero decidí revertir la situación. Y aquí estoy. Entre el euskaltegi, el Kiskurra y el 27 de la rue d'Euskadi de Anglet. Eso sí, he tenido que pedir un crédito al banco.

– ¿Para? ¿Por? ¿Pues?

– Pagar el euskaltegi. Cierto, luego recibes la subvención. Pero es 'luego', tú tienes que poner los 600 euros antes. Y no es fácil. Hay mucho extranjero a quien eso les impide empezar a manejarse en euskera. En Andorra la enseñanza de catalán es gratuita. En Galicia, la del gallego tiene un precio simbólico... Alguien tendría que hacer algo al respecto.

– Tendría, sí. ¿Y los panderos de la foto? El cuadrado lo has hecho tú. Con piel de oveja.

– Cuando he estudiado los idiomas que he estudiado he querido y tenido que sumergirme en la cultura del lugar porque cada lengua es una representación especial y distinta del mundo. Si no la entiendes o no la vives, nunca hablarás bien esa lengua. Mira, eso lo noto incluso en mi propio idioma. Mi polaco no tiene matices. Porque no tiene raíces.

– Vaya, cuenta.

– Polonia es un país muy homogéneo. El 97% de la población pertenece al grupo etnolingüístico de los eslavos occidentales. No hay diferencias tan grandes como entre alguien de Utiel y alguien de Abalzisketa. Pero sí notas cambios en la manera de hablar. En las zonas de repoblación, no. Allí nuestro polaco es batua, estandarizados, sin 'euskalkis'...

– Di alguna palabra del euskera que te guste especialmente.

– 'Jakin mina'. Me siento reflejado en ese 'deseo (casi ardiente) de saber'. Saber cosas y mundos. Me gustan las palabras que llevan dentro 'min'; 'herri mina', que se parece a 'saudade'; 'maiteminez' o 'herido de amor'...






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viernes, 21 de diciembre de 2018

Vuelta 2019 Muy Internacional

Han dado a conocer el recorrido de la Vuelta a España en su edición 2019 y resulta que la misma va a ser bastante internacional pues pasará por Andorra y Euskal Herria -tanto en su parte continental como en su parte peninsular- para después regresar al Estado Español.

Aquí la nota de Naiz:


Alicante ha acogido este miércoles la presentación oficial de La Vuelta 2019, que contará con dos etapas cuyo recorrido transcurrirá íntegramente por carreteras vascas.

Imanol Intziarte

La ronda española arrancará el 24 de agosto con una contrarreloj por equipos de 18 kilómetros en Torrevieja (Alicante). De ahí, el recorrido irá ascendiendo por el Mediterráneo, para dar luego un salto hasta Andorra –durísima etapa de menos de 100 kilómetros previa al día de descanso–  y otro hasta Pau, donde finalizará la única crono individual, de 36 kilómetros.

La etapa número 11 (169 kilómetros), el 4 de setiembre, se desarrollará casi entera por Ipar Euskal Herria, con salida en Donapaleu. Tras 116 kilómetros, se entrará en Nafarroa por Izpegi y se saldrá tras bajar Otxondo, con un recorrido final por la comarca de Xareta y meta en Urdazubi.

Al día siguiente, 5 de setiembre, la salida de la etapa 12 (175 kilómetros) estará en el circuito de motor de Los Arcos-Urantzia. Desde esta localidad navarra la prueba atravesará Araba, con paso incluido por Gasteiz, ante de adentrarse en Bizkaia. La parte final incluye tres puertos de 3ª (Urrutizmendi, El Vivero y Arraiz) antes de la meta en Bilbo.

El 6 de setiembre, la jornada partirá de la capital vizcaina y se adentrará en Karrantza antes de abandonar Euskal Herria y entrar en Cantabria, para finalizar el día en el Alto de Los Machucos. La carrera seguirá hacia Picos de Europa antes de bajar de otro salto a los alrededores de Madrid, con la penúltima etapa –14 de setiembre– finalizando en la plataforma de Gredos.

Serán en total 59 puertos y ocho finales en alto, cinco de ellos inéditos, lo que unido a la limitada pelea contra el crono hace de La Vuelta un caramelo apetecible especialmente para escaladores.







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lunes, 10 de diciembre de 2018

Olentzero el Tronco Prodigioso

Toda tradición actual tiene su componente metafísico y su componente histórico, el Olentzero vasco no escapa a ello.

Del aspecto mítico contemporáneo ya hemos publicado anteriormente, pero hoy, desde los blogs de Deia, traemos a ustedes esta magnífica monografía que traemos como obsequio para todos y cada uno de nuestros lectores para que así se familiaricen con el contexto histórico y antropológico de Oletzero.

Lean ustedes:


Félix Mugurutza

El personaje de Olentzero que tan incuestionable nos parece hoy, poco o nada tiene de tradicional entre nosotros y sí mucho de una necesidad ideológica de un momento concreto, siendo luego bien espoleado por el comercio, siempre ansioso de mover las cajas registradoras. Y no está mal del todo y de hecho me encanta para celebrarlo. Pero no soporto que ello conlleve una matarrasa de todo lo anterior, de lo propio y genuino. Tanto que lleguemos a olvidar quiénes somos y de dónde venimos. Así es que vamos a revolver un poco, como un modo de lucha revolucionaria y antisistema contra el olvido generalizado.

El sol y el fuego

Nuestra celebración navideña se debe —como a estas alturas todos sabemos— no a la rememoración del nacimiento de Jesucristo sino a unos antiquísimos ritos paganos previos consistentes en la adoración al sol, costumbres que el cristianismo enmascarará posteriormente con esa efeméride natalicia inventada ad hoc para adueñarse de ellos.

En estas fechas tan entrañables celebramos el inicio del invierno en nuestros calendarios actuales o, quizá mejor, tal como se percibe en los países del norte de Europa, el día central del invierno, ya que es ahora cuando menos fuerza tiene el sol.

También sabemos que aquellos ancestrales ritos de adoración al sol se materializan entre nosotros por medio del fuego, una especie de delegación simbólica de aquel astro en la Tierra. Un fuego que en las fechas señaladas del ciclo solar adquiere siempre un carácter mágico, purificador, benefactor y protector para sus súbditos los humanos. Es el sol el que da y quita la vida a esa naturaleza de la que nos sustentamos.

La especulación sobre la posible antigüedad de esos ritos del fuego solar es algo que estremece. Pero prueba de ello es que, de un modo u otro, se llevan a cabo en prácticamente todas las culturas del mundo. Es decir, es algo en apariencia inherente a nuestra existencia como seres humanos.

El tronco prodigioso

Con los nombres de eguberri, gabon, gabonzuzi, gabon-subil, gabon-mukur, olentzero-enbor, onontzoro-mokor, subilaro-egur, suklaro-egur, sukubela, porrondoko... recogió Barandiaran en toda la geografía vasca la costumbre de traer desde el bosque hasta el hogar un gran tronco cuyo destino era el ser «sacrificado» en el fuego, quizá ofrendado al sol para así atraer su protección y prosperidad en el futuro más cercano. Debía de arder durante esa noche solsticial —Nochebuena— y así poder convertirse en algo mágico, dotado de poderes sobrenaturales.

«El tronco que en Trespuentes ardía por Nochebuena en el hogar lo traía hasta la cocina una pareja de bueyes y allí estaba en el fogón durante todo el año. En Larraun, como en la mayoría de los pueblos, ardía en el hogar sólo durante Nochebuena; en Llodio y en Salvatierra hasta la última noche del año...» contaba el sacerdote de Ataun en unas densas notas que, por su interés, reproducimos completas al final de este post.

De la gente entrevistada en Laudio —mi pueblo de nacimiento—, nadie lo recuerda hoy. Aunque sí milagrosamente algunas personas mayores de Luiaondo u Okondo. Su ceniza bendecía los campos  y ayudaba a mantener la buena salud del ganado.

Olentzero

Curiosamente ese madero mágico de Nochebuena recibe el nombre de Olentzero en algunos rincones de nuestra geografía, en referencia a la bondad de los augurios de esa noche, al instante estrictamente navideño, nada que ver con el personaje que hoy conocemos. Sí tenemos referencias, claro está, de un complejo personaje mitológico que simboliza estas fechas solsticiales o al menos actualmente comparte su nombre. En cualquier caso, nada tiene que ver con un carbonero, el mito moderno actual. Por no extendernos, dejamos para otra ocasión la profundización en la metamorfosis histórica de ese personaje.

Concuerda con el hecho de que no se hable de ningún carbonero ni personaje ni nada similar en la primera referencia de esa palabra, como es sabido, a manos de Lope Martínez de Isasti (Lezo, 1565-1626). Su explicación no deja lugar a dudas: «A la noche de Navidad [llamamos] onenzaro, ‘la sazón [la época] de los buenos’». Tampoco en las siguientes citas documentadas, limitadas a describir con ese término el período de tiempo de esas fechas mágicas. Lo aclara a las mil maravillas un dicho popular mucho más tardío recogido por R. Mª Azkue (Euskalerriaren Yakintza) de un Almanaque bilbaíno de 1897: «Onezaroz leihoan, Pazkoetan sua» [‘Por Navidades en la ventana, en Pascua junto al fuego’]. Es decir, que ha de hacer invierno cuando toca porque, si se trastoca el orden natural, nos golpeará su crudeza en primavera, cuando más perjudicial es para las cosechas. Algo similar al «Cuando marzo mayea, mayo marcea» con el que mi madre sentencia el firmamento cada vez que mira por la ventana. Una y otra vez. Año tras año. Con la pasión además de quien cree estar desvelando algo hasta entonces desconocido.

Nunca encontramos en los registros mínimamente clásicos de nuestra lengua carbonero alguno bajo en nombre de Olentzero. Sospecho por ello que lo inventaríamos a fines del XIX o, quizá incluso, a principios del XX.

En cualquier caso, no es difícil de hacer una extrapolación para sugerir que podrían identificarse perfectamente la extracción de un llamativo tronco del bosque y la labor de los carboneros en las más apartadas montañas, la idealización moderna del concepto de Olentzero.

Tió de Nadal, tizón de Nabidat

La misma concepción de ese tronco navideño que conlleva la prosperidad y la bondad lo tenemos en el Tió de Nadal, –también llamado tronc(a), soca, xoca, cachafuòc o soc de Nadal…– de las culturas circumpirenaicas de Cataluña, Andorra, Occitania y Aragón, un tronco al que se cuida y “alimenta” en casa hasta que en Nochebuena se le hace “defecar” todos los alimentos, regalos, etc. poniendo un fin simbólico al hambre y las penurias.

Una referencia con un mayor valor etnográfico si cabe podemos observarla en una plegaria ritual recogida en Escalona (Huesca) y en donde, en el momento de prenderle fuego, el más viejo o dueño de la casa solicita al madero navideño todo tipo de favores con los que, prácticamente, se hace una definición de lo que se considera felicidad:

«Tizon de Nabidat tu yes o tronco d’a casa por ixo yo bendizco con bin esta troncada en nombre de Dios y o nino que baxa ta la tierra ta que ta ista casa traigas a felizidat más plena. O primer trallo ta tu, porque tu tot lo nabegas. O segundo por nusatros que nos des salut a espuertas. O terzero ta que niebe y se críen as cosechas. O cuarto ta que as arreses no se disgrazien ni mueran. Y o quinto ta que a Paz nos espante toda guerra».

Yule log europeo

Nuestras ancestrales costumbres han sido compartidas por los países del norte de Europa, con el nombre de Yule log –hoy reducido en muchas ocasiones a una tarta con forma de madero–, el Christklotz… unos grandes troncos, símbolos por excelencia de la Navidad, y que se acarreaban hasta el hogar para que éste quedase bendecido con su simple presencia. Es exactamente lo mismo que tan arraigado aparece en nuestras costumbres locales vascas.

Antiquísima cultura europea común basada en una religión de adoración del bosque… Una vez más, otro camino diferente nos conduce hasta la misma piedra angular.

Árbol de Navidad

Curiosamente, en estos días que ahora nos toca vivir, muchos de nuestros hogares, calles y plazas se encuentran decoradas con el árbol de Navidad. Es una costumbre moderna entre nosotros pero que a su vez, con su importación, cerramos el círculo del culto al árbol que nuestros antepasados practicaron: recogemos de fuera lo que perdimos aquí.

En efecto, la moda del árbol adornado en nuestros hogares la importamos en su día de Francia y ésta, a su vez, a mediados del XIX, de los países germánicos. En su lugar de origen –Alemania y Escandinavia– con él se adoraba al dios Frey, el responsable del sol, la prosperidad y la lluvia: mitología en su estado más esencial.

De ahí que se adorne con regalos, comida, felicidad… colgando de sus ramas como reclamo y preludio de esa prosperidad que con él auguramos. Hablamos sin duda de lo mismo, de aquel árbol que con gran esfuerzo arrastraban desde el bosque hasta nuestros hogares para que portase la abundancia, fecundidad y felicidad a la comunidad que allí vivía. Idéntico fin y origen que esa expresión de «próspero año nuevo» que una y otra vez repetimos casi sin ser conscientes de ella.

Estremece asimismo pensar cómo también nuestros antepasados eligieron un solemne árbol en torno al cual hacer las juntas vecinales para determinar los designios del pueblo, el embrión de los actuales ayuntamientos. El árbol, siempre el árbol… el idolatrado bosque, reminiscencias de aquellos pueblos a los que los romanos llamaron bárbaros.

Ahora hemos de conformarnos con un personaje de diseño idealizado para las fiestas solsticiales y que por su complejidad ya trataremos en otra ocasión. Nada que ver ni siquiera con aquel último gentil, el único que no se inmoló al ver nacer a Jesucristo y que —cuenta la leyenda— descendió al valle a dar la noticia de que empezaba una nueva era.

Un afinado Olentzero el actual, recién casado con esposa impuesta por conveniencia –último grito en modernidad–, que ya no se emborracha ni puede mostrar su pipa porque incitaría a fumar a los más pequeños. Un personaje, para más deshonra y ofensa, hemos añadido un saco repleto de regalos a la espalda que nunca hasta entonces había llevado. Unas dádivas que los niños reciben tras haber escrito una carta con sus infantiles deseos y que puntualmente recoge un emisario de nuestro orondo Olentzero. Y si se le puede poner un zapato para que identifique a cada uno de la familia, perfecto. Eso sí, como es carbonero, entrega carbón a quien se ha portado mal. ¿Nos suena de algún otro lugar, verdad?

En resumen, lo único cierto de esta historia es que hemos creado un San Nicolás o Santa Claus “a la vasca”, diseñado a medida hace unas pocas décadas: ya tenemos el Euskal Papa Noël, el sustituto perfecto para los Reyes Magos. Cuando no lo hacemos posar junto a una mula y un buey…

Los regalos

Por cierto, personaje éste de Santa Claus que comenzó a hacer regalos de juguetes, etc. a los más pequeños en torno a 1820, auspiciado por el comercio. O la réplica comercial de aquél, nuestros Reyes Magos cuyos «regalos de siempre» comenzaron en 1850… Dicho de otro modo: ayer. Y de ahí nuestra también «ancestral tradición» de los regalos de Olentzero que nunca hasta estas últimas décadas lo había hecho.

La infelicidad del olvido

Y no es que esté en contra de la actualización, readecuación de nuestras costumbres, porque en el fondo siempre han sido cambiantes en el tiempo y porque, bienvenidos sean los cambios si ellos ayudan a su perduración. Pero a su vez, mientras alentamos esos nuevos mitos y leyendas, dejamos escapar sin ningún guiño de añoranza aquello que durante siglos o milenios fue nuestra esencia, el alma de nuestra cultura. Ni una sola referencia en ninguna publicación ni una breve explicación sobre nuestro tronco navideño en la más remota escuela infantil. Nada de nada.

No parece posible que sea cierto lo que estoy contando ¿verdad? Con lo celosos que somos los vascos para nuestras tradiciones…

Así es que os deseo mucha felicidad a todos/as y un “próspero” año nuevo. Comprad lotería para ver si os toca, que yo me quedo conforme pegado al tronco de árbol que arderá, más mágico y atávico que nunca, en el fuego de Nochebuena. Porque bien es sabido que es el fuego el que da nombre al hogar. Eso ya es suerte de por sí. Eguberri on.

Anexo: Texto de J. M. Barandiaran sobre el tronco de Navidad (1956)

«El tronco que en Trespuentes ardía por Nochebuena en el hogar lo traía hasta la cocina una pareja de bueyes y allí estaba en el fogón durante todo el año. En Larraun, como en la mayoría de los pueblos, ardía en el hogar sólo durante Nochebuena; en Llodio y en Salvatierra hasta la última noche del año. En Esquiroz y en Elcano ponen al fuego tres troncos: el primero para Dios, el segundo para Nuestra Señora, el tercero para la familia. En Eraso y en Araquil ponen, además, un madero para cada uno de los miembros de la familia y otro para el pordiosero. En Olaeta encienden en el hogar un tronco de haya durante la última noche del año y queman a su lado todo lo que queda del tronco del año anterior. Por haber estado al fuego durante la Nochebuena o en el último día del año, Gabonzuzi tiene virtud especial. Con su fuego preparan la cena de Nochebuena en Oyarzun.

En Abadiano y en Anzuola hacen lo mismo; además, después de la cena, la familia se agrupa en su derredor para calentarse. En Elduayen procuran hacerle arder a gran fuego, a fin de evitar, según se lo dicen a los niños, que descienda de la chimenea el personaje Olentzaro, armado con una hoz, a quitar la vida a cuantos viven en la casa.

En Esquiroz colocan el tronco o Gabonzuzi consagrado a Dios en el umbral de la puerta principal de la casa el primer día del año, o el día de San Antón, y hacen pasar por encima a todos los animales domésticos. Creen que así los animales no morirán por accidente durante el año. La misma costumbre existía también en Oyarzun y en Araquil. En Salvatierra creen que Gabonzuzi tiene la virtud de alejar las tempestades y lo ponen al fuego cada vez que se acerca una tormenta.

En las casas donde hay toro semental practican lo siguiente: colocan al fuego en el hogar dos palos durante la cena de Nochebuena; ambos se queman algo por un extremo; hienden luego el más largo de los dos por el extremo quemado y colocan el segundo atravesado en la hendedura del primero de modo que ambos formen una cruz; ésta es llevada al establo donde se halla el toro y clavada o colgada de un muro o poste. Con esto creen que el toro no tendrá durante el año el mal conocido con el nombre maminpartidu.

En Aezcoa recogen el carbón y la ceniza producidos por la combustión de Gabonzuzi. Cuando una vaca tiene endurecida la ubre, ponen al fuego tales residuos y aplican su sahumerio a la ubre enferma. En Amorebieta dicen que el nochebueno o Gabonzuzi evita que la comadreja perjudique a quienes viven en la casa o a sus animales. No dejan que se apague el fuego del hogar durante la Nochebuena para evitar que alguno de la familia muera durante el año.

En Bedia conservan el tronco o sus carbones, pues piensan que asi continúa bendecida la casa. La ceniza producida al quemarse ese tronco en el hogar es conservada hasta el día de San Esteban en Ibárruri. Ese día la llevan a las piezas de cultivo y es esparcida en forma de cruz en la tierra. Así piensan que los animales dañinos morirán.

Según creencia de Liguinaga el nochebueno influye en que sean hembras los corderos que nazcan en el rebaño. Cuando muere una persona le ponen al lado Gabonzuzi en Eraso. En Olaeta ese tronco, que allí arde en la última noche del año, es retirado después de la cena y colocado en el establo a fin de preservar de enfermedades a los animales allí recogidos».






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miércoles, 7 de febrero de 2018

Reunión de ETESS en Hendaia

Como acostumbramos hacer cuando damos parte acerca de iniciativas como la descrita en esta nota, celebramos cualquier tipo de esfuerzo para consolidar las relaciones económicas, comerciales, culturales e identitarias entre las diferentes entidades políticas en las que los estados español y francés tienen dividida a Euskal Herria.

Dicho lo anterior, les presentamos esta nota publicada por Pamplona Actual:


Una Fiesta Transfronteriza de la Economía Social, con representantes de Euskadi, Navarra y Nueva Aquitania, se va a celebrar este jueves 8 de febrero en Hendaya en el marco del proyecto de cooperación europea ETESS, cuyo jefe de filas es ANEL (Asociación de Empresas de Economía Social de Navarra) y en la que es socio Konfekoop (Confederación de Cooperativas de Euskadi).

El encuentro, abierto al público, tendrá lugar en el Cine « Les Variétés » de la localidad francesa desde las 16:30 horas con conferencias e intercambio de experiencias éxito de diferentes forma de cooperación, así como un buffet popular de productores locales. La jornada concluirá con la proyección de la película documental dirigida por Ronan Kerneur y David Ferret, “La experiencia Cecosesola”, sobre la historia de una cooperativa de gestión participativa, seguida de un debate.

El Proyecto ETESS (Escuela de Transfronteriza de Cooperación en Economía Social ) pretende dotar a los actores locales de las competencias necesarias para generar y desarrollar proyectos colaborativos a partir de las potencialidades territoriales. En ETESS participan cuatro socios: KONFEKOOP (Confederación de Cooperativas de Euskadi), CBE-Seignanx (Comité de Bassin d’Emploi du Seignanx), Ayuntamiento de Hendaya y ANEL (Asociación de Empresas de Economía Social de Navarra) como jefe de filas.

Intercambios, debate, cine y ambiente festivo

La apertura del encuentro correrá a cargo de Kotte Ecenarro, Alcalde de Hendaya y de Jean-Marc Lespade, Alcalde de Tarnos, así como de un representante del programa de cooperación transfronteriza Interreg POCTEFA.

Acto seguido se explicarán los objetivos del proyecto ETESS, entre los que se encuentra la creación de una escuela transfronteriza de Economía Social, y tomarán la palabra representantes de ANEL, Konkekoop, CBE de Tarnos y del Ayuntamiento de Hendaya. Además intervendrá Pascal Duforestel, Consejero Regional delegado de la Economia Social y Solidaria en Région Nouvelle Aquitaine.

La jornada continuará con la presentación de diferentes casos de éxito. Así la cooperativa navarra Katakrak abordará la cooperación ciudadana; Marie-Pierre Duhart, administradora de la SCOP Bioluz de San Juan de Luz, analizará como cooperar dentro de una entidad y Santiago Ochoa de Eribe, director de la cooperativa vasca Goiener, explicará cómo desarrollar una iniciativa colaborativa en el sector de la energía.

Por su parte, Stéphane Montuzet, director del CBE du Seignanx (Tarnos) presentará el Polo Territorial de Cooperación Económica Sur Aquitania y junto con Iker Elizalde, presidente del Centro de Apoyo de Hendaya debatirá sobre cómo se puede cooperar dentro de un territorio. Luc Paboeuf de la Cátedra Economía Social y Solidaria Crisalidh realizará una síntexis del proyecto ETESS y analizará los objetivos del mismo.

INTERREG POCTEFA

ETESS es un proyecto INTERREG POCTEFA que cuenta con la participación de la Unión Europea y está cofinanciado por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional, FEDER.

INTERREG V A España-Francia-Andorra (POCTEFA) 2014-2020 es un programa que potencia el desarrollo sostenible del territorio fronterizo de España, Francia y Andorra a través de la cooperación transfronteriza.

El Proyecto ETESS pretende dotar a los actores locales de las competencias necesarias para generar y desarrollar proyectos colaborativos a partir de las potencialidades territoriales.






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domingo, 21 de mayo de 2017

Desmesura Neoliberal en el Futbol

Para ayudarles a recuperarse del susto que nos ha recetado el cantante turco Murat Akay, les compartimos esta editorial de Naiz con respecto al uso y abuso del futbol por parte de los grandes señores del capital... y su uso político por quienes insisten en negar la autodeterminación de los pueblos:


Leer “También nos roban el fútbol” de Ángel y María Cappa es un buen modo de recordar la tremenda repercusión económica de este deporte y el modo en que el capitalismo lo ha canibalizado. Su impacto político queda también fuera de duda: ningún gobierno del mundo se resiste a la tentación de explotarlo. No deja de sorprender cómo un deporte tan simple, apenas una pelota y dos porterías, ha llegado a desencadenar tal torrente de emociones y también de intereses a nivel planetario. Como quiera que en la base, conviene recordarlo, hay solo un juego, antes que nada toca destacar que la temporada que concluye era histórica al inicio y lo será también al final: pese a que el descenso de Osasuna empañe el balance, jamás hubo cuatro equipos vascos entre los nueve primeros de la mejor Liga masculina a nivel futbolístico (en la que además los dos-tres primeros puestos quedan copados por otras tantas superpotencias) y dos más entre los ocho primeros de la femenina. A falta aún del broche del sábado, con el Alavés disputando al Barcelona la final de Copa.

Pese a esa feísima tendencia moderna que pone el foco en el estrellato individual (de nuevo el capitalismo), el fútbol es un deporte intrínsecamente colectivo. Y también es colectivo este éxito del fútbol vasco: se nutre de la materia prima de jugadores de calidad y comprometidos, supliendo el éxodo de los Xabi Alonso, Javi Martínez, Monreal, Azpilicueta, Irene Paredes o Marta Unzué; de la mejor generación de entrenadores vascos conocida (Valverde o Mendilibar, sin olvidar a Emery, Gracia, Deschamps o Lopetegi); de aficiones masivas y fieles (cualquier entendido destaca que estadios como San Mamés o El Sadar ganan puntos por sí solos); de dirigentes que últimamente están gestionando con acierto (Real Sociedad, Alavés y el increíble milagro asentado del Eibar)... Pero sin obviar tampoco el colchón institucional con que han contado en tiempos de zozobra e incluso en los de bonanza: financiación de estadios, fiscalidad, patrocinios... Lo privado y lo público se funden por tanto en el buen balance de las ligas que hoy acaban, y deben meterse también en la ecuación de futuro.

Burbuja o sostenibilidad

La burbuja futbolística no es un fenómeno puntual, sino cíclico: baste recordar que el Estado español rescató a los clubes dos veces seguidas (en apenas cinco años entre los 80 y 90) y las deudas volvieron a dispararse hace una década, aunque ahora se han reconducido con normas de estricto control financiero. La televisión es a la vez oportunidad y trampa: los cinco vascos de Primera han recibido este año 250 millones solo por este concepto, lo que en casos como el Eibar viene a cubrir casi todo el presupuesto. Una desmesura que supone una invitación al despilfarro en fichajes, a la relegación de las canteras, al abuso en infraestructuras excesivas, al menosprecio de la hinchada... y a repetir, en resumen, los peores errores históricos de cada club.

Frente a estas tentaciones peligrosas, la tranquilidad deportiva alcanzada esta temporada es una excelente ocasión para reinvertir los réditos actuales en esos valores colectivos que sustentan al fútbol vasco: potenciar la cantera propia, primar a las hinchadas maltratadas por la LFP, analizar los múltiples modos que un club de élite tiene de hacer aportaciones sociales que compensen las ayudas públicas... pensar en el futuro en clave de sostenibilidad, en definitiva. Tampoco resulta utópico, pese a la inevitable competencia deportiva, establecer sinergias entre los clubes, por ejemplo para que los derbis vuelvan a ser lo que fueron en beneficio de todos. La colaboración/fusión que están cerrando en Nafarroa Osasuna y el Xota de fútbol-sala, que incluso puede acabar dando uso al Navarra Arena, parece un buen ejemplo.

Proyección política y oficialidad

En lo político también hay una reflexión que hacer: GARA ha sido una excepción este año dando tratamiento informativo prioritario a todos los 20 derbis entre los cinco equipos vascos de Primera. Todos representan a un mismo país, pero desgraciadamente esto lo saben y lo sienten mucho más sus aficiones que sus dirigentes políticos, rara avis en el planeta al desdeñar este potencial simbólico. La crisis de la Selección vasca es el exponente superior de esta dejación; agotada definitivamente la fase de la mera exhibición folclórica, la reflexión abierta debe dar paso a la apuesta definitiva por la oficialidad. ¿Cómo puede Euskal Herria no tener hoy el estatus de Andorra, Gibraltar o Islas Feroe en la UEFA?





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domingo, 26 de febrero de 2017

Entrevista a Justo Ruiz

Vaya esta entrevista para quienes opinan que no se puede andar y mascar chicle.

La misma ha sido publicada en Deia, aquí la tienen:


Exjugador del Bilbao Athletic, seleccionador Sub-21 de Andorra y miembro del Consell Andorrano

Jon Mujika

Ahora que Andorra celebra su última gran gesta futbolística, tras trece años de sequía, al ganar a San Marino por 0-2, la figura de Justo Ruiz cobra más actualidad. El hombre, que en su día fue considerado como una de las perlas de Lezama, hizo carrera como trotamundos del fútbol. Desde el Aurrerá, donde comenzó, hasta el FC Andorra, tras pasar por el Bilbao Athletic, el Eibar, la Gimnastic de Tarragona, Figueres... ¡União de Madeira! y de nuevo al FC Andorra, donde volvió y donde sigue.

¿Por qué regresó de nuevo al Principado, qué le impulsó?

-¿Puede decirse que por amor...? Ja, ja, ja. Mi mujer era de Andorra y me surgió la oportunidad de volver a jugar allí. Vi cómo el fútbol me daba una nueva oportunidad de seguir jugando con 30 años.

Sorprende aún más el salto del vestuario a los despachos...

-En el vestuario sigo con el equipo de sub-21, entrenándolo pero es verdad que la política te deja unas enseñanzas que igual no esperabas.

¿Primera lección?

-La politica te enseña que hay gente que lo pasa mal y hay otros problemas que los tuyos. Aprendes a valorar la responsabilidad, el peso de que tus decisones afecten a otros.

¿Y el mayor temor?

-Está ligado a la respuesta anterior: el miedo a equivocarte en lo que decides.

Insisto: ¿Cómo se produjo su llegada a los despachos?

-Fue curioso. Me pidieron colocarme en unas listas por el partido Demócrata como tantas veces se pide: para aprovechar el tirón de imagen. Sacaron ocho escaños y de pronto uno fallece y la número 9 decide presentarse como alcaldesa a su municipio... ¡y gana! De repente, el décimo era yo.

Acaba de pasar por Lezama a visitar viejos amigos... ¿Qué sensaciones le produjo?

-Si no lloré fue por vergüenza. es cierto que Lezama ha cambiado muchísimo desde que yo estuve, pero hay algo que impacta: la esencia sigue siendo la misma. Eso es importante para el club.

Qué consejo darías a la juventud de hoy que se buscan las alubias con el fútbol?

-Que den el paso que he dado yo. Deberían pasar cinco o seis años por la cocina para saber qué y cómo se cuecen las cosas.

Por mucho que el futbolista de Andorra no sea el príncipe que es en las primeras potencias del fútbol mundial..

-Para muchas personas en Andorra el futbolista es un analfabeto, un vago y un mujeriego... Y el político, un corrupto. Así que ya ve la imagen que gasto.

¿Quél le diría a los padres de ese joven que está en duda?

-El problema no está en que un chaval con 15 ó 16 años estudie o juegue al fútbol, sino en qué le obligues a renunciar a algo tan pronto. Siempre le quedará esa duda de “qué hubiese sido de mi si...”

A los progenitores siempre les preocupa el futuro, ese de qué viviran mañana...

-Tengo 47 años y sigo viviendo del fútbol. Con lo que he estudiado me alcanzaría para servir en una pescadería pero el fútbol me ha dado una formación. Como la que te da la calle o te da la universidad. Todo depende de qué luego con ella.

¿Qué hubiese de usted si llega a ganar un título con el Athletic?

-Un título con el Athletic te abre unas puertas únicas: te mete de lleno en la Historia.

¿No es concederle muchos poderes al fútbol?

-Depende de dónde lo mires. En Bilbao no darían la misma importancia a un título del Athletic si se consiguiese con Messi en sus filas, no tengo la menos duda sobre eso. Por eso hablo de la Historia.





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domingo, 8 de enero de 2017

Los Mugalaris de la Segunda Guerra Mundial

Con enorme agrado les compartimos este reportaje histórico publicado en el Diario Vasco:


Los Pirineos constituyeron la línea que separaba la vida de la muerte para quienes huían de los nazis durante la Segunda Guerra Mundial. Fueron miles las personas que consiguieron atravesarlos. Muchos también cayeron en el intento. Ya en el lado español, paradójicamente, la seguridad tampoco estaba garantizada

Anje Ribera

A lo largo de la historia de la humanidad en cualquier lugar del planeta las montañas han constituido lugares de amparo o vías de escape hacia la libertad, en la mayoría de los casos tratando de dejar atrás guerras y persecuciones. La situación geográfica y la condición de vecinos han permitido a los vascos ser testigos directos de ello en el caso de los Pirineos, sobre todo durante el siglo pasado.

La cordillera siempre ha constituido una vía de escape en tiempos convulsos. Para liberales, carlistas o republicanos en el XIX, para los derrotados en la Guerra Civil una vez que Francisco Franco impuso su superioridad militar y estableció su régimen, y, en sentido contrario, asimismo acogió el camino hacia la salvación de quienes huían de los nazis y su persecución deleznable, sobre todo hacia los judíos.

Fue precisamente durante la Segunda Guerra Mundial cuando la cadena montañosa que separa España de Francia vivió un mayor tránsito de exiliados. El perfil de los que intentaron atravesarla para llegar hasta nuestro país era variopinto.

Desde 1939 a 1944 la cruzaron, además de judíos, soldados franceses que se negaban a combatir, pilotos británicos derribados y militares aliados que, una vez hechos prisioneros y huidos, pretendían reincorporarse a la lucha, espías, traidores o simplemente refugiados. Miles de personas trataron de evitar la represión encabezada por Adolf Hitler intentando penetrar en territorio español con el objetivo de llegar luego a la neutral Portugal o al peñón de Gibraltar para, desde allí, volar o embarcar hacia Gran Bretaña o Estados Unidos.

Durante el verano de 1944, tras la liberación de París, se detuvo el flujo humano transfronterizo de los refugiados y comenzó el de los nazis, quienes, cuando la derrota parecía inevitable, intentaban llegar a España en busca del amparo franquista o de una plataforma que les permitiera viajar a Sudamérica para ser acogidos por los regímenes dictatoriales del cono sur.

Hebreos

El principal colectivo entre las personas que abrieron un sendero a través de los Pirineos para eludir el ánimo exterminador genocida del Tercer Reich lo personificaron, lógicamente, los hebreos. Miles de niños, mujeres, hombres y ancianos de esa religión trataron de encontrar la paz en el lado español de la cordillera salvadora, reviviendo el milenario éxodo de su pueblo.

Siguieron el camino abierto por algunos correligionarios que habían llegado a España en la primera mitad de la década de los treinta, tras la subida al poder de Hitler en 1933. En su gran mayoría eran alemanes, precursores a la hora de ver el riesgo que entrañaba para ellos la política antisemita que estaba poniendo en funcionamiento el führer. Ya en la península estos precavidos lograron establecerse, rehaciendo sus vidas y sus negocios.

A partir de 1939, ya en guerra, el acoso a los judíos se intensificó en media Europa, amparado en una legislación 'ad hoc' reforzada por medidas policiales que la completaban contando con la complicidad de los gobiernos títere de los países ocupados. Fruto de ello aumentaron las evasiones a Suiza y a España, neutrales en el conflicto bélico. Por ello, fueron miles los judíos originarios de Alemania o de países que cayeron bajo la bota nazi como Austria, Polonia, Holanda, Francia o Bélgica los que llegaron a territorio nacional tras cruzar los Pirineos.

Durante los dos primeros años del enfrentamiento mundial pasar a territorio español resultó relativamente sencillo. Inicialmente, hasta 1940, entraron libre y legalmente exiliados que simplemente querían atravesar España y dirigirse a otros países. Sin embargo, a mediados de ese año, la situación cambió por la presión del Tercer Reich a Franco y muchos de los hebreos que llegaron fueron expulsados de territorio español y devueltos en gran medida a sus países de procedencia. La consecución de documentos en embajadas y consulados españoles también se dificultó, hasta que finalmente se dejaron de emitir.

Desde noviembre de 1942, momento en que los alemanes ocuparon la Francia libre, las devoluciones de judíos se paralizaron porque los nazis no los aceptaban. Desde entonces también se volvió muy difícil cruzar la línea divisoria debido a los controles establecidos por los germanos.

Sin embargo, coincidiendo con la capitulación germana en Stalingrado y el desembarco aliado en el norte de África, el régimen franquista optó por alejarse del eje y comenzó a negarse a entregar a los refugiados capturados con el fin de congraciarse con los aliados.

Al mismo tiempo, el despliegue de militares de la Wehrmacht y de miembros de la Gestapo impermeabilizó la línea que separaba a muchos entre la vida y la muerte. La mayoría de quienes fueron capturados acabaron en los campos de exterminio. Los casos exitosos fueron puntuales hasta que en 1944 volvió a ampliarse la porosidad de los Pirineos.

Ochenta mil travesías

Algunas investigaciones cifran en ochenta mil las personas que atravesaron los Pirineos desde Francia a España por los quinientos kilómetros a lo largo de los que se extiende la cordillera. Muchas veces tuvieron que superar, de noche y sin guías, puertos de hasta dos mil metros de actitud. Muertes, congelaciones y accidentes fueron habituales.

Además, a las dificultades orográficas y climatológicas, que ya por sí convertían el paso en una odisea y un drama, se unió la vigilancia a un lado y otro de la frontera. En Francia, en un principio el control ejercía la Gendarmería perteneciente al régimen colaborador de Vichy, que muchas veces se contentaba con imponer multas permutables por un alistamiento en sus tropas. Luego la Gestapo y soldados regulares alemanes llevaron a cabo grandes razias. En España, la Guardia Civil era la encargada de vigilar la zona.

También se dio el caso de pasadores sin escrúpulos que, una vez cobrado entre 10.000 a 15.000 pesetas de la época por sus servicios, abandonaban a los refugiados a su suerte. Algunos de ellos eran meros delincuentes que robaban y hasta asesinaban a sus clientes. Los saqueos a judíos adinerados fueron considerables. También hubo quienes les delataban y entregaban. Las situaciones trágicas abundaron.

Guías carentes de escrúpulos debió haberlos a lo largo de toda la cordillera, pero la leyenda negra señala sobre todo a los andorranos. Aseguran los lugareños que para muchos judíos su periplo acabó en el pequeño principado, neutral en la guerra, y que una parte de sus idílicos paisajes están salpicados de fosas olvidadas, donde yacen bajo rocas y nieve los restos de quienes fueron asesinados para arrebatarles las joyas y el oro que llevaban encima en su viaje desesperado. Paradójicamente, a los que habían confiado su vida se convirtieron en sus verdugos. Las víctimas podrían elevarse a quinientas.

Hay quien sostiene incluso que las fabulosas fortunas de algunas de las familias andorranas se forjaron durante la Segunda Guerra Mundial. Los rumores apuntan a que en algunos casos habrían surgido del saqueo de los judíos a los que debían guiar.

Mugalaris

Por contra, los ‘mugalaris’ vascos fueron muy cotizados, no sólo por sus prestaciones sino por su profesionalidad y la seguridad que ofrecían en los pasos de Gipuzkoa y Navarra. Eran especialistas en sortear la vigilancia en ambos lados del Bidasoa. Para ello estudiaban cada expedición hasta el último detalle y optaban por los itinerarios más complicados porque eran los menos vigilados. Estos pasadores eran grandes conocedores del terreno porque habitualmente lo transitaban como contrabandistas y contaban con refugios, en muchos casos bordas de pastores o incluso ermitas de montaña, que utilizaban para poder dar descanso a los evadidos.

Muchos de los guías vascos estaban unidos a la red belga Comète, fundada en 1941 por Dédée de Jongh y especialista en intruducir a aviadores aliados. Los recogía allá donde habían sido derribados, los curaba si estaban heridos, los escondía, los ayudaba a cruzar clandestinamente una Francia ocupada y luego a surcar el río Bidasoa de noche. Más tarde les conducían a Gibraltar, desde donde podían volver a Gran Bretaña.

Entre los pasadores que colaboraron con Comète destacaron, entre otros muchos, Manuel Iturrioz, Alejandro Elizalde, Tomás Anabitarte o el anarquista Florentino Goikoetxea, caído en 1944 ante las ametralladoras nazis. Otros nombres que merecen ser recordados fueron Martín Errazkin, Kattalin Agirre, Frantxia Usandizaga o José Manuel Larburu, que fue capturado y murió en 1944 en un campo de concentración nazi.

Sus nombres nunca han aparecido en enciclopedias, pero deben pasar a la historia. Fueron protagonistas, aunque su discreción hizo que la mayoría de ellos se llevaran a la tumba, en silencio, su heroicidad. Supieron ofrecer una luz de esperanza a muchas personas que la necesitaban y dieron una lección de dignidad humana a base de sacrificio, coraje, integridad y compasión.

Unos lo hicieron por razones humanitarias, otros por sus convicciones políticas. Eran antiguos combatientes republicanos que albergaban la esperanza de que una victoria aliada significara el final del régimen franquista. Fueron los menos quienes actuaron por motivación económica.

También son dignos de reconocimiento los vecinos anónimos de las poblaciones fronterizas que con su ayuda desinteresada y cómplice permitieron que muchos huidos salvaran la vida. Facilitaron sus casas para ocultarlos, para que descansaran y se alimentaran. Hubo incluso médicos que arriesgaron la vida por curar heridas, congelaciones o combatir el agotamiento de los evadidos. También policías y guardias civiles que contravinieron las órdenes de sus superiores para ayudar a que muchos inocentes se salvaran. La mayoría de ellos continúan en el anonimato.

Desde hace unos años se celebra una travesía conmemorativa organizada por amigos de la red Comète y el grupo de montaña Urdabur. Comienza en la localidad de Ziburu, en Iparralde, y sigue la ruta que usaban los pasadores para evacuar a los aviadores. Recientemente en Hernani se ha erigido también un monumento en recuerdo de aquellos abnegados. Está ubicado en Osinada, el barrio del que procedían muchos de ellos. En Cataluña, concretamente en la localidad leridana de Sort, se ha habilitado un pequeño museo que recuerda el trabajo de los guías.
Organizaciones internacionales

Entre los guías no vascos era muy conocido el anarquista español residente en Toulousse Francisco Ponzán, que dirigía una red con grandes ramificaciones y contacto con antifascistas de toda la cordillera e incluso con miembros de la resistencia de Marsella. Su grupo trabajó siempre de forma paralela a los servicios secretos franceses, belgas y británicos. Se calcula que llegó a ayudar a tres mil personas.

Algunas de las redes de evasión incluso como la de Ponzán estaban en contacto con los servicios de inteligencia británicos y norteamericanos, que se encargaban de facilitar las vías de salida de España. Actuaron a través de los Pirineos organizaciones como Wi-Wi, que tenía su origen en Marsella y pasaba hacia España desde Perpiñán o Toulousse; la Combat, la Françoise, la Marie Claire, la Burgundy, la Sabot, la Bret Morton, la EWA o la AKAK.

La especialización entre ellas era tal que incluso hubo guías que sólo pasaban a refugiados de una nacionalidad concreta. Otros únicamente estaban al servicio de pilotos o de militares y también existieron quienes trabajaban en un itinerario concreto.

Los pasadores también se encargaron de transportar documentación para los ejércitos aliados establecidos en el norte de África y Gran Bretaña, o destinada a gobiernos en el exilio establecidos en Londres. También, los viajes de vuelta de las expediciones se aprovechaban para pasar informes y dinero destinados a la resistencia.

Los evadidos judíos contaban, además, con la ayuda de organizaciones caritativas hebreas establecidas a ambos lados de la muga. Entre ellas destacó la Joint Distribution Committee, crucial para la recepción de los refugiados y el restablecimiento de la vida de los supervivientes en los años posteriores al Holocausto, tanto en Estados Unidos como en el nuevo Israel, por entonces todavía un protectorado británico.

La Joint Distribution Committee se estableció en Barcelona con la autorización del Gobierno franquista, cuando el Generalísimo había decidido regresar a la neutralidad ante la evidencia del resquebrajamiento del Eje. En la Ciudad Condal la organización estaba dirigida por el portugués Samuel Sequerra.

Detenidos por el régimen

Entre el contingente que logró superar la barrera geográfica unos 50.000 fueron detenidos a su llegada a España, donde recibían diferente trato dependiendo de su procedencia y condición. La dictadura colaboraba con el régimen nazi e incluso compartía su filosofía.

Por ello, algunos de los fugitivos fueron retornados a territorio galo. Otros, eran detenidos y encarcelados en España. Tuvieron más suerte aquellos a los que se permitió alojarse en fondas o pensiones, siempre bajo vigilancia de la Guardia Civil y con sus gastos sufragados por consulados extranjeros u organizaciones caritativas.

Además, la embajada de Berlín denunciaba reiteradamente a los guías españoles y desenmascaba las redes de evasión, pidiendo al régimen franquista la detención de los implicados bajo la acusación de delito de introducción clandestina de extranjeros.

España recibió a los refugiados a su pesar y su política acerca de ellos varió a consecuencia de los devenires de la guerra. Ocurrió igual en el trato que deparó a los judíos residentes en territorio nacional, muchos sefardíes con nacionalidad, o en el protectorado español de Marruecos. Algunos de ellos llegaron a suicidarse ante el temor de ser entregados a los nazis. Otros acabaron en prisiones o campos de concentración.

A otros les visitó la fortuna. La historiadora Émilienne Eychenne defiende que Madrid llegó a alcanzar un acuerdo con Gran Bretaña para la entrega de 20.000 refugiados, a cambio de fosfatos y certificados de navegación que permitieran que la marina mercante española pudiera superar el cerco de la Royal Navy.

Cine y literatura

No son abundantes las producciones del séptimo arte que se han fijado en el paso de los Pirineos durante la Segunda Guerra Mundial. Hollywood filmó en 1979 la película 'El pasaje', dirigida por J. Lee Thompson y protagonizada por Anthony Quinn en el papel de un pastor vasco que, por encargo de la resistencia, ayuda a un científico y a su familia a huir a través de la cordillera. No tiene muchos valores cinematográficos, pero resulta interesante.

Sin embargo, el cine vasco nos ofreció de la mano de Fernando Bernués y Mireia Gabilondo la producción 'Mugaldekoak – Operación Cométe', que se centra en la historia de Irene Solaguren, la mujer del médico Manuel Larralde, que baraja la opción de colaborar con la asociación clandestina que ayuda a recuperarse a los aviadores británicos caídos en el frente, para que luego vuelvan a Inglaterra. Se estrenó en el festival de San Sebastián de 2010. ETB la ofreció como serie.

En el campo de los documentales las hernaniarras Iurre Telleria y Enara Goikoetxea recogieron las vivencias del ‘mugalari’ Florentino Goikoetxea en una producción sobre la red Comète que llegó a los cines con el título ‘El último paso’. Esta coproducción de 2011 entre España, Francia y Bélgica contaba con una banda sonora compuesta por Joxan Goikoetxea, familiar del protagonista.

El Canal 33 produjo en 2015 ‘Boira negra’ (2015), una serie documental que analiza la influencia de la Segunda Guerra Mundial en Cataluña. En uno de los capítulos se analiza el trabajo de los pasadores por los Pirineos y ante las cámaras varios antiguos guías reconocieron que los casos de violaciones y asesinatos de judíos fueron abundantes.

Sí es prolífica la obra literaria. Robert Belot, profesor de Historia Contemporánea de la Universidad de Tecnología de Belfort-Montbéliard, fue uno de los primeros en analizar el paso de la frontera hispanofrancesa durante la Segunda Guerra Mundial en su obra ‘Aux frontières de la liberté: Vichy, Madrid, Alger, Londres’, que salió al mercado en 1998.

El mismo año la también investigadora gala Émilienne Eychenne, especialista en el tema de las evasiones de refugiados, publicó ‘Pyrénées de la liberté, les évasions par l’Espagne 1939- 1945’, que volvió a ser reeditado en 2000. Relata epopeyas de aquellos nómadas circunstanciales que durante la contienda buscaron afanosamente ponerse a salvo.

Entre los investigadores españoles destaca el doctor en Historia de la Universidad de Lleida Josep Calvet y sus obras ‘Las montañas de la libertad’ (2010) y ‘Huyendo del Holocausto’ (2014), mediante las que reconstruye historias personales y familiares de decenas de judíos atrapados por el terror mientras trataban de llegar a España y de las personas que les ayudaron a superar una barrera natural, aparentemente infranqueable por la impermeabilización a que se vio sometida desde ambos lados.

Sobre los supuestos asesinatos de judíos en Andorra existe un escabroso reportaje publicado por Elíseo Bayo en 1977 en la revista ‘Reporter’, antecesora de ‘Interviú’, bajo el título ‘Matanza de judíos en la frontera española’.

La labor de los vascos que actuaron de pasadores se analiza con rigor en ‘Mugalaris – Memoria del Bidasoa’, escrita por Anjel Rekalde en 1997. Asimismo, Juan Carlos Jiménez Aberasturi profundizó un año antes en el tema en ‘Vascos en la Segunda Guerra Mundial. La red Comète en el País Vasco’, en la que estudió los momentos más complicados que atravesó la resistencia vasca.

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De tarea les dejamos que investiguen a qué se dedicó Melitón Manzans, la primera "víctima" de ETA, durante la época relatada por el reportaje de Anje Ribera.






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lunes, 28 de marzo de 2016

Lejos del Terruño Amado

Los estados español y francés han desperdiciado ya casi cinco años de la oportunidad a abrir un proceso de paz y reconciliación. El oscurantismo medieval por un lado y el jacobinismo por el otro han llevado al mismo cálculo frío y demoledor, perpetuar el impasse.

Mientras tanto, no solo en las cárceles de las dos metrópolis se encuentran casi 400 vascxs presxs por su militancia política, no, resulta que docenas de ellxs se encuentran lejos de sus pueblos, sus barrios, sus amigos y sus familias, exiliadxs algunos, refugiadxs muchxs otrxs, escapando a la locura represiva de una Madrid incapaz de desprenderse de su pasado colonialista e inquisitorial.

De ellxs, de lxs vascxs que están lejos de su terruño, nos habla este artículo publicado en Gara:

El mapamundi del exilio político vasco

El caso reciente del ya vasco-italiano Karlos García Preciado recuerda una realidad, la del exilio político vasco, mucho mayor de lo conocido y reconocido. El estado francés solo es el más socorrido en la huída; en el último monográfico de Euskal Memoria, Iñaki Egaña detalla otros 36 destinos desde 1977. Un mapamundi.

Ramón Sola

Una versión de ‘‘Vascos refugiados y deportados por el mundo’’ no recorrería menos kilómetros que cualquiera de esos programas televisivos turísticos que se pusieron de moda hace pocos años. En un exhaustivo trabajo, el historiador Iñaki Egaña ha documentado 37 estados que la represión ha convertido a veces en cárcel, otras en refugio pasajero y algunas en morada definitiva para cientos y cientos de vascos desde 1977 hasta hoy, bien porque fallecieron allí o porque terminaron instalándose.

Este viaje ocupa más de 50 páginas de ‘‘Iheslariak-El exilio vasco’’, último trabajo de Euskal Memoria presentado en diciembre. La muga del Bidasoa ha sido la más cruzada, pero esta vez prescindimos del caso más conocido del Estado francés para citar otros 36 destinos que ocultan miles de historias, muchas dramáticas, y toda una epopeya colectiva. Este es solo un resumen casi telegráfico.

Alemania

En el que había sido ya refugio de Federico Krutwig se detuvo y extraditó entre 1995 y 2003 a Benjamín Ramos, Emile Kanze (su compañera) y Paulo Elkoro. Y desde allí acaba de ser enviado al Estado francés el hondarribiarra Tomas Elgorriaga Kunze. Está preso en Fleury.

Andorra

País pequeño, de paso y en apariencia intrascendente, pero donde en 1979 y 1982 se detuvo a doce vascos en dos redadas.

Austria

Uno de los países receptores de «extrañados» vascos en 1977: eran únicamente dos, que no tardaron en desaparecer.

Estado belga

Destino frecuente tras 1936, recibió «extrañados» (Jokin Gorostidi, Mario Onaindia, Xabier Larena...) en 1977. Fue sonado el caso de los sindicalistas Fernando Bilbao y Juan José Arrese tres años después, ya que serían acogidos por políticos como Walter Luijten (nombre mítico en la historia de la solidaridad vasca). Ya en 1996 Bruselas y Madrid volvieron a enfrentarse, esta vez por Raquel García y Luis Moreno, una persecución judicial que duró casi una década. Y así hasta la detención de Jaione Jauregi en 2013 en Gante.

Dinamarca

Cinco vascos fueron expulsados a Copenhague, en avión militar, en 1977.

Irlanda y Reino Unido

La afinidad vasco-irlandesa fomentó este destino o el vecino de Inglaterra. Ahí fueron detenidos Iñigo Makazaga en 2001; Zigor Ruiz, Ane López Monge e Iñigo Albisu en 2007; Iñaki de Juana en 2008; Arturo Villanueva en 2009; Fermin Vila en 2010... hasta llegar a los actuales avatares de Antton Troitiño, libre pero todavía de tribunal en tribunal. Londres ha jugado duro; casi todos los casos han acabado en extradición o entrega.

Holanda

Más férrea aún ha sido la sumisión a Madrid de este estado. Lo pueden acreditar Esteban Murillo, Marc Rodríguez y Alex Casas, detenidos y entregados entre 1999 y 2003.

Italia

País de contrastes, con grupos solidarios con los vascos (Roma, Milán...) pero también fuente de mercenarios para la guerra sucia. A Pablo Gómez Ces, Madrid lo cambió por tres miembros de las Brigadas Rojas en 1988. Y Karlos García Preciado ha pasado un año preso antes de ser absuelto, como ocurrió antes con Lander Fernández.

Noruega

Cinco deportados allá en 1977 reaparecerían en la Marcha por la Libertad. Y en 2012 acogería a los representantes de ETA para una negociación que no llegó.

Portugal

País cercano que resume la crudeza del exilio. Allí murió en accidente Josu González Istillarte en 2002, fueron entregados Garikoitz García Arrieta e Iratxe Yáñez en 2010, se libró antes José Luis Telletxea tras seis años de dura pelea (1996-2002) y hoy está preso, casi sin poder ver a su familia, Andoni Zengotitabengoa en Monsanto (Lisboa).

Suiza

Escenario de ensayos negociadores en 1976, 1999 y 2005, pero también del arresto de Emile Kanze en 2002.

Argentina

La negativa a extraditar a Josu Lariz en 2005 enervó a Madrid, un caso que además tuvo gran eco. Lariz se afincó en Uruguay.

Brasil

Enorme país, pero fuera del radar del exilio vasco. Apenas un caso conocido: el de Joseba Vizán, detenido en 2013. Recabó 50.000 mensajes de apoyo en aquellas tierras.

Canadá

Extraditó en 2005 a Gorka Perea y Eduardo Plágaro, que vivían en Québec desde 1997. El caso dio origen incluso a un documental que logró gran éxito allí: ‘‘Écho du silence’’.

Chile

La dictadura de Pinochet desestimuló el exilio vasco. Julen Madariaga fue la excepción, por motivos de antecedentes familiares. Volvería en 1977.

Costa Rica

Un hecho casual (fue atracado) posibilitó la detección y captura de Goio Jiménez, que fue torturado aplicándole electrodos bajo la lengua. Resultaría finalmente extraditado en 1986.

Cuba

La naturaleza revolucionaria del régimen lo convierte en foco de atracción para el exilio vasco, pero también de lo que Egaña define como «intrigas y manipulaciones» constantes. De la amplia lista de exiliados vascos en la isla hasta el día de hoy, dos fallecieron allí: José María Larretxea en 1984 y Luziano Izagirre en 2012.

Ecuador

El secuestro y torturas a Ángel Aldana y Alfonso Etxegarai en 1986, para solucionar un secuestro de ETA, demostró la impunidad con que Madrid operaba allí. Y destapó el caso similar anterior de Marina Karazo, una joven de Berango que acabó logrando asilo en Suecia.

El Salvador

Ha sido no tanto refugio como escenario de lucha para vascos como Pakito Arriaran, protagonista de una épica historia en la guerrilla, en la que primero fue herido y finalmente muerto. Antes había estado refugiado en Venezuela y ya había sido objeto del atentado que mató a Alfonso y Arana.

Estados Unidos

Los vetos aduaneros se han traducido en pocos pero duros casos. Por citar dos, Mikel Uriagereka se suicidó aparentemente en el aeropuerto de San Francisco cuando iba a ser llevado a Madrid, en 1982. Y Ramon Aldasoro fue detenido en Miami en 1997 y hoy continúa preso en Murcia.

México

Presentada habitualmente como tierra de asilo, los vascos han padecido torturas (Tomás Linaza), atentados mortales (José Luis Salegi) y un sinfín de entregas y extradiciones. El último caso, Hilario Urbizu, detenido en 2015 por acusaciones de hace 35 años pese a tener ya 65 de edad y estar enfermo.

Nicaragua

Los perseguidos vascos lograron protección sandinista a inicios de los 80. Como brigadistas estarían allí Ina Zeberio, Joxe Mari Igerategi o Lutxi Urigoitia, luego muertos en Euskal Herria cuando militaban en ETA. Ya en los 90 esto cambió: tres vascos fueron expulsados en 1993 en un avión militar español.

Panamá

Un destino con mucho movimiento y en el que los vascos terminaron siendo testigos de la invasión yanki de 1989. Algunos acabaron en Venezuela.

República Dominicana

Eugenio Etxebeste Antton fue llevado allí en 1984. Después se conocería un plan para secuestrarlo y ejecutarlo, urdido por la Dirección General de Seguridad del Estado, que no prosperó. Tras el fracaso de Argel, en 1989 volvería a ser llevado allí, esta vez con otros vascos, para un duro periplo de una década: asaltos, robos, un secuestro de dos semanas, aislamiento, intoxicaciones...

Uruguay

Como en Ecuador, allí fueron secuestrados y torturados Pilar Arce y Antonio Hernández para intentar esclarecer un secuestro en 1989. En la memoria colectiva siguen los hechos del Hospital Filtro (1992): dos jóvenes uruguayos murieron en las movilizaciones para evitar la extradición de los exiliados vascos en huelga de hambre. Dejó huella hasta hoy.

Venezuela

Un grupo parapolicial español mató a los vascos Jokin Alfonso Etxeberria y Espe Arana en 1980. Cinco años después, dos mercenarios armados serían detenidos junto a las casas de los vascos. Y en 1989 se produciría un tiroteo contra ellos. La persecución mediática ha sido igualmente constante, con De Juana como último capítulo. Juan Miguel Barsesi y Luis Mari Zuluaga fallecieron allí por enfermedad.

Angola

Estancia temporal de Txomin Iturbe y lugar de cautiverio durante un mes para Iñaki Rodríguez en 1987.

Argelia

Refugio de decenas de exiliados vascos, tras la referencialidad adquirida por su proceso de liberación, y sede de la negociación de 1989, concluida con la expulsión de la delegación vasca (según se publicó, a cambio de un contrato de gas ruinoso para Madrid). Otros vascos siguieron luego allí, como Patxi Hernández Llamosas, que en 1995 estaba retenido en una zona militar, con temperaturas de 50 grados, sin documentación ni modo de vida.

Burkina Faso

El Gobierno de Sankara (1983) prometió ayudar las causas anticoloniales y abrió la puerta al exilio vasco, pero su asesinato echó al traste la colaboración.

Cabo Verde

Era en 1980 uno de los diez países más pobres del mundo. En apenas cuatro años de esa década se deportó allí a 19 vascos. Angel Lete, Endika Iztueta y Juanra Aranburu fallecerían allí. Se le sumó el terrible accidente de avión de 1999 en que murieron cinco familiares del refugiado Emilio Martínez de Marigorta, entre ellos su hijo Ibai de tan solo tres años. Dos exdeportados en Cabo Verde, José Miguel Bustinza y Patxi Rementeria, perecerían a su vuelta, en la emboscada de la calle Amistad de Bilbo y la explosión de Bolueta.

Gabon

Lugar de paso también para Txomin Iturbe (1986).

Mali

Argel desplazó allí a Iñaki Arakama y Belén González Peñalva tras la muerte de Txomin.

Sao Tomé

Destino para Alfonso Etxegarai tras el calvario de Ecuador. Enfermó de paludismo nada más llegar. Y allí continúa, en muy precaria situación.

Senegal

País de paso, pero en el que hubo tiempo de torturar a Juanra Aranburu en 1985. Jugaron con él a la «ruleta rusa».

Togo

Otro lugar inverosímil escogido para deportar vascos, como los cuatro enviados en 1984, presos también de las enfermedades locales y las amenazas españolas. Uno de ellos, Francisco Javier Alberdi, moriría allá en 1989, aún con secuelas de una larga huelga de hambre y sed mantenida en 1984.

Túnez

Madrid hizo en 1986 gestiones de alto nivel (con Rafael Vera y Andrés Casinello al frente) para lograr que fuera territorio de deportación, pero el plan no se acabó de concretar.






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