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sábado, 9 de mayo de 2020

Egaña | Los Supuestos Orígenes del Fanatismo

Desde su muro de Facebook Iñaki Egaña nos ofrece su análisis del panorama político que rodea al segundo aniversario de la culminación del componente de la desmovilización dentro del proceso de DDR de ETA. 

Desde este blog le recordamos a la comunidad internacional que, cumplidos los componentes de desarme y de desmovilización, solo faltaría el de la reintegración a la normalidad no solamente de los militantes en activo de la organización hasta el momento de la desmovilización, sino también de los presos políticos, de los exiliados y de los deportados. Pero es que hay que señalarlo muy claro, mientras los dos primeros componentes dependieron solo de ETA y de la sociedad vasca no hubo obstáculo que no pudiera ser vencido. El problema es que el tercer componente, el de la reintegración, depende por completo en la voluntad política tanto de París como de Madrid... y ahí es donde se complica el asunto pues ninguno de las dos metrópolis muestra el menor grado de arrepentimiento con respecto a su postura intransigente y conculcadora de derechos.

Adelante pues con el escrito de Iñaki:


Iñaki Egaña

Se han cumplido dos años desde la declaración de Arnaga, con la que se oficializaba la disolución de ETA, el movimiento surgido en 1958 en un entorno político excepcional. En el momento de su desaparición era la organización político-militar más veterana del planeta, por delante de las FARC o del ELN colombianos. Entre las opositoras, se entiende. El aniversario, como era de esperar, ha generado interpretaciones diversas sobre su recorrido.

Y entre ellas, una que se va imponiendo desde la sala de máquinas unionista (Memorial) que unifica el mensaje sobre el conflicto vasco. Porque el conflicto vasco, o el español-francés o como quieran denominarlo, sigue abierto sin ETA, como también existía antes de que surgiera en aquella década de 1950, grisácea como las tonalidades del Guernica de Picasso. Y esa interpretación revisionista está relacionada con la aseveración de que no hubo conflicto y, en consecuencia, el relato de la militancia y el hábitat de ETA es el del fanatismo convertido en accidente.

Hasta hace bien poco, esta premisa estaba invalida para el franquismo, por el hecho de que algunos militantes de ETA de aquella época se bajaron del tren y militaron posteriormente en opciones como PSOE, PNV, PP o Ciudadanos. Y había que ponerlos como modelo. Pero a medida que el tiempo corre y su recuerdo y actividad se va difuminando, la ofensiva para llenar de fanatismo toda la historia de la organización armada va tomando mayor cuerpo. Ejemplos, en los discursos de antiguos revolucionarios recolocados en el escaparate mediático haciendo esfuerzos en aparecer en la fotografía, en proyectos audiovisuales o en las lindezas de analfabetos que hacen gala de su ignorancia.

Ese relato evita el contexto. Euskal Herria era una tierra herida, y esa cuestión se obvia, como tantas otras crónicas. Ekin, el embrión de lo que fue ETA, surgió apenas 14 años después de concluir la guerra civil, de que se impusiera un estado fascista, anclado en el terror y en la limpieza étnica y social. Campos de concentración, campos de exterminio, prohibición de hablar en euskara, exilio para decenas de miles de vascos, prisión para otros tantos, tortura. En la cercanía.

De ese lindante 11 de setiembre de 2001, en que un grupo de yihadistas atacó las torres gemelas de New York y el Pentágono en Washington han pasado 19 años. Del 11 de marzo de 2004 en que otros grupos salafistas provocaron la masacre de Madrid, han acaecido 16 años. Más aún que las referencias de ETA sobre su pasado. Y ambos acontecimientos, New York y Madrid, siguen influyendo con una estela alargada sobre nuestro presente. Y ahora me dirán que el nacimiento de ETA se fundó en “supuestos” o “falsos” mitos del “nacionalismo vasco”. ¡Anda ya!

La herida de nuestra tierra era descomunal. Negarlo o introducirlo en el baúl de los mitos, o difuminarla en la tragedia europea para despojarla de relevancia es un acto político premeditado, de quienes precisamente se han detenido repetidamente en ocultar sus crímenes y han gozado de una impunidad endémica.

Y es que, aunque parezca mentira, los relatos imperantes, oficiales si gustan, continúan sesgados por una línea visible de tintes coloniales. España no ha superado en la modernidad, no ha querido o no ha podido, su naturaleza histórica. La mentalidad que cohesiona el Estado tiene genes coloniales, universales por otro lado.

El escritor kenyata Ngugi wa Thiong´o lo explica con maestría en la época que conoció su despertar literario, coincidente con la del nacimiento de ETA. Para la inteligencia británica, el movimiento anticolonialista era una especie de psicosis colectiva que se manifestaba en forma de violencia. El sistema vigente español, fuera franquismo, fuera democracia parlamentaria, es algo natural y como tal, cualquier desafío representa una manifestación de fanatismo.

Ngugi escribió sobre el horror, y la tortura, para provocar un “estado de sumisión permanente”. Hasta el Kurtz de Joseph Conrad observaba el horror que había desatado en el corazón de las tinieblas. Pero para el régimen, para ese sistema que se reproduce hasta hoy, siguiendo el hilo de Ngugi, “era que los sorprendieran con las manos manchadas de sangre”. Ya lo dijo en 2001 el hoy candidato a lehendakari Carlos Iturgaitz: “los que estamos a favor de la unidad de España hemos causado cero víctimas”.

Euskal Memoria está concluyendo un trabajo monográfico sobre los presos políticos vascos que han estado dispersados en las prisiones españolas y francesas, desde 1960 hasta ayer. Cerca de 8.000. Un escándalo bajo la alfombra. La mayoría torturados antes de entrar en prisión. ¿No hay conflicto?
Vaya que si lo hay.

En términos coloniales, el tiempo en este recodo del Cantábrico se ha detenido, como si la energía, la masa y la velocidad de la luz de la fórmula de Einstein se descolgaran por una grieta acolchada. La gestión militar de la pandemia ha sucedido a un acontecimiento que para algunos les llenó de sorpresa, la elección de Denis Itxaso como delegado del Gobierno en la Comunidad Autónoma.

Un cargo repleto de horrores, por el que pasó el general Sáenz de Santamaría, entre otros. Que tuvo en La Cumbre su sede, cuando precisamente torturaron a Joxean Lasa y Joxi Zabala antes de llevarlos a enterrar en cal viva a Bussot. Un cargo que sustituye, como la Audiencia Nacional hizo con el TOP o el Tribunal contra la Masonería y el Comunismo, a la figura colonial del virrey.

El aspecto de policía, de súper policía en este caso, está presente en esos nuevos colonizadores, Tíos Tom si quieren. Cipayos modernos, almohadillados para el poder. Cuando desde su puesto de responsable foral de Cultura, Itxaso censuró en 2016 una exposición sobre las prisiones porque aparecían en la misma dos trabajos artísticos de presos de ETA, reveló su temple. Un valor en alza para Interior. No hay artistas, periodistas, filósofos o psicólogos cuando se trata de defender la naturaleza de España. Entonces el deber llama a ser madero.






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domingo, 3 de mayo de 2020

Dos Años del Final de ETA

Desde Gara traemos a ustedes este reportaje con el que se da seguimiento al segundo aniversario de la culminación de la desmovilización de la organización antifascista vasca ETA como parte del proceso de paz aún unilateral emprendido por la sociedad vasca desde 2011.

Lean por favor:


Fue un punto y final. Los dos años transcurridos desde la última declaración de ETA no han dejado lugar a dudas a ese respecto, pero son espacio de tiempo suficiente para comprobar que se ha abierto un periodo cambiante y sujeto a nuevos factores. Sin ETA.

Iñaki Altuna

El debate que condujo al final de ETA, proclamado oficialmente el 3 de mayo de 2018, se inició aproximadamente un año antes, cuando la organización ya se disponía a ejecutar su desarme mediante la sociedad civil. Para ETA, ambas cuestiones –el desarme y la decisión sobre el final de la organización– componían un todo que debía responder a una única pregunta: ¿qué tenía que hacer ETA para favorecer el proceso político vasco? Así, al menos, lo recogía en sus documentos internos.

Un proceso de debate de un año que, para tratarse de una organización clandestina, contó con un alto grado de transparencia. Un primer anuncio de que ETA se disponía a abrir un periodo de reflexión fue realizado someramente en una entrevista concedida a GARA en febrero de 2017 por David Pla, entonces aún designado como interlocutor en la búsqueda de soluciones. En setiembre de aquel mismo año fue la propia organización ya desarmada la que informó oficialmente de que el debate se estaba produciendo, sobre «la función y el ciclo de la organización».

En febrero de 2018 se conoció públicamente la «propuesta política» presentada por la dirección para su refrendo por la militancia, proposición que abogaba sin ambages por poner punto y final al recorrido de ETA, lo que dio paso finalmente a la citada declaración del 3 de mayo, no sin antes publicar dos comunicados más: el primero, en el Aberri Eguna celebrado el 1 de abril, para homenajear a quienes habían caído en el camino, y el segundo, datado simbólicamente el día 8 de abril –primer aniversario del desarme– y difundido el 20, para reconocer el daño causado.

En parte porque la propia ETA había divulgado el último número de su publicación “Zutabe” con detalles del proceso, en parte porque se prodigaron trabajos periodísticos sobre el tema, que incluyeron libros como el del desarme o el de la última entrevista a ETA, en poco tiempo se pudo tener un conocimiento bastante exhaustivo de los entresijos de todo el proceso. Quedaban pocas dudas sobre su carácter definitivo.

Sorprendió, según comunicaron los agentes internacionales implicados desde la Conferencia de Aiete de 2011, la amplia participación con la que contó el debate. Alrededor de 3.000 personas tomaron parte de una u otra forma en el mismo, aunque solo aproximadamente la mitad, los y las considerados estrictamente militantes de ETA, tuvo derecho de voto. El resultado fue aplastante, con un 93% de voto afirmativo a la propuesta presentada, y mostraba la solidez de este último paso.

Principales razones

Las principales razones esgrimidas en el seno de ETA para la toma de una decisión de tal trascendencia histórica se soportaban en una valoración general del ciclo histórico que marcó el nacimiento y desarrollo de esta organización, así como en una consideración a futuro sobre cómo actuar para favorecer el camino hacia los objetivos políticos del independentismo.

ETA entendía que su nacimiento correspondió a un momento de máxima represión y en el que el pueblo vasco se enfrentaba a un riesgo cierto de desaparición, en pleno franquismo en el sur y con un proceso de asimilación muy acusado en las provincias bajo administración francesa. La idea de que ETA nació al prender otra vez los rescoldos de resistencia que quedaron bajo el manto de cenizas y oprobio del bombardeo de Gernika era recurrente en sus análisis.

A juicio de ETA, en el posterior ciclo de 60 años desde su nacimiento, se había producido una «recuperación nacional», el proyecto político independentista había calado en amplios sectores y se había avanzado en la «lucha ideológica» y determinados conceptos se habían convertido en mayoritarios en la sociedad vasca, entre otros avances. En definitiva, «el independentismo de izquierda ha colocado las bases suficientes para avanzar en el camino de la libertad», lo que, según ella misma, otorgaba «tranquilidad y seguridad» para abordar aquel debate.

Reconocía que no había conseguido sus objetivos, pero consideraba que sí había condiciones para avanzar hacia ellos, eso sí, en una nueva fase en la que ETA ya no tendría un papel que cumplir o, mejor dicho, en una fase para la que esta organización debía salir del tablero político. Constatado el desgaste de la denominada «estrategia político-militar» que llevó al abandono de la lucha armada en 2011, cualquier vía para avanzar hacia el Estado vasco debía ser estrictamente política, basada en la acumulación y activación de fuerzas.

Explicaba que había habido dos tipos de razones para abandonar la lucha armada. Las fundamentales, ligadas a los avances o retrocesos del proceso político, a la respuesta a ofrecer al momento y condiciones del mismo. Constataba, además, que el Estado español le había tomado la medida a gestionar el conflicto con Euskal Herria en términos meramente «antiterroristas», lo que le permitía soslayar el conflicto político de fondo en términos democráticos. Un statu quo peligroso a la larga, independientemente de la capacidad de desestabilización que aún tuvieran las acciones armadas de ETA. Es más, constataba no sin cierto pesar que seguramente tenía que haber tomado antes las decisiones que estaba adoptando.

Otro tipo de razones aludían al citado desgaste de la lucha armada, de tipo social (un decreciente apoyo popular), internacional (la práctica armada de las características de la realizada por ETA se había abandonado ya en muchos otros procesos, y además el fenómeno yihadista permitía a los estados generar confusión) y técnico (llevar a cabo atentados era cada vez más difícil).

Pese a todo ello, en la entrevista realizada poco antes de la desaparición de ETA y publicado en formato libro poco después, esta afirmaba que hasta el desarme había tenido capacidad suficiente para continuar con la lucha armada, y que la decisión de abandonarla había sido netamente política, de carácter estratégico.

Precisamente en ese libro-entrevista destacaba también una perspectiva ética respecto al sufrimiento que, según las explicaciones de la dirección de la organización, tomó peso en el transcurso del debate: «El punto de partida para la decisión de abandonar la lucha armada fue político; es decir, una adecuación de la estrategia [...], pero aun siendo eso así, en medio del debate nos surgió el factor ético, y nuestra reflexión nos ha llevado a querer fortalecer el citado marco ético». En ese contexto pudiera entenderse su declaración sobre el daño causado.

Necesario, pero no suficiente

Superada ya toda duda sobre la necesidad del cambio de ciclo, la izquierda abertzale había fijado su apuesta por propiciar un movimiento independentista amplio, que aglutinara a diferentes sectores de diversas procedencias, y frente a ello ETA debía tomar sus propias decisiones. «Para construir un futuro compartido –recogía el documento de conclusiones del debate–, ETA ha renunciado siquiera a intentar imponer la integridad de su relato. La Izquierda Abertzale no abjurará de sí misma, ETA no renegará de su aportación, pese a estar abierta a la autocrítica, pero tampoco demandará su total legitimación a aquellos que están dispuestos a recorrer el camino de la construcción del Estado Vasco. Y ello, inevitablemente, tiene consecuencias directas respecto a la función histórica de ETA, pues nadie entendería que se arrogase la dirección, dinamización o referencia del proceso independentista». De esta forma, ETA decidía salirse de la ecuación del proceso político vasco, en la que durante seis décadas había sido uno de los vectores principales.

En definitiva, después de pasados dos años se podría decir que la última decisión de ETA de disolverse, así como la de abandonar la lucha armada o proceder al desarme, se entendía como condición necesaria para avanzar en el proceso político, pero no suficiente. ETA sabía que tenía que tomar esa decisión, pero asumía también que ello, por sí mismo, no garantizaba un resultado definitivo, ni en la resolución del conflicto político ni siquiera en la de las consecuencias del mismo, sobre todo, en lo que se refiere a la situación de presos y exiliados. Una herida que sigue sangrando.

Debía dar ese paso sin contrapartida alguna ni tutela de ningún tipo sobre la actuación venidera del independentismo vasco. Confiaba en la entrega de la izquierda abertzale, en la capacidad de ampliar a nuevos sectores el proyecto independentista de izquierda y en el compromiso tangible adquirido por agentes sociales e institucionales para la resolución de las consecuencias del conflicto. El impacto de los artesanos de la paz había sido determinante.

Sabía de las dificultades que existirían y que, en este tiempo, ya se han constatado fehacientemente. En su análisis ETA preveía diversos obstáculos. El principal, la posición de los estados, a los que acusaba de mantener el bloqueo para evitar situaciones de confrontación democrática que les resultaran más incómodas de gestionar por su falta oferta a la ciudadanía vasca.

Tras las decepciones por su comportamiento después de la Conferencia de Aiete y durante el proceso de desarme, ETA recelaba también sobre la actitud futura del PNV, al que veía obsesionado con lograr una derrota «política e ideológica» de la izquierda abertzale. Pocos hechos han contradicho esa percepción. En este tiempo, el principio de acuerdo entre independentistas y jeltzales para un nuevo estatus para la Comunidad Autónoma Vasca fue un espejismo pasajero.

Panorama cambiante

Muchas otras cosas han ocurrido fuera de cualquier previsión o guion. No paso ni un mes hasta la moción de censura que provocó la inesperada caída del Gobierno de Mariano Rajoy, cuya actitud y actuación eran totalmente recalcitrantes; refractario al más mínimo de los movimientos para dar salida a la cuestión vasca, en cualquiera de sus extremos. La llegada del Gobierno de Pedro Sánchez, coaligado con Unidas Podemos, no ha supuesto un cambio radical, ni mucho menos, pero ha propiciado una serie de movimientos respecto al independentismo vasco.

Se abría así tímidamente un mínimo resquicio al diálogo, vedado desde 2011, año en el que Rodríguez Zapatero concluyó su mandato. Paradojas de la política, dicho resquicio se entreabría después de que la izquierda abertzale hiciese un esfuerzo ímprobo por colocar en el centro de su corpus teórico el novedoso concepto de unilateralidad. No en vano tenía marcado a fuego en su bagaje histórico el esquema de negociación bilateral con acuerdos y garantías previos.

Una dicotomía no resuelta entre unilateralidad y bilateralidad había aturullado a ese sector político y social desde que procedió al cambio de estrategia, aunque, a decir verdad, en la ponencia de conclusiones de ETA parecía haberse superado por fin el embrollo, al considerar que ambas vías no debían de considerarse necesariamente antagónicas, y que podrían combinarse en mayor o menor medida según el contexto y el momento. Por ejemplo, citaba el desarme como un ejercicio práctico en el que la unilateralidad terminó logrando, en la relación entre los artesanos de la paz y París, un grado de bilateralidad.

ETA se despedía con la idea de favorecer las condiciones para un proceso independentista, cuyo éxito dependería de que cada vez más sectores fueran decantándose a favor de la alternativa de construir un Estado vasco, mediante la refundación de la oferta independentista y la inclusión también de propuesta tácticas o intermedias. Consciente de las dificultades y de que todo ello exigiría tiempo y esfuerzo, ETA no esperaba que su decisión provocase, a modo de causa-efecto, una eclosión independentista, una suerte de aceleración definitiva del llamado «proceso de liberación». Advertía, de hecho, sobre el voluntarismo.

La verdad es que la apuesta independentista tiene dificultades y se está topando últimamente con modificaciones sustanciales en el panorama político, además de la provocada por el citado cambio de gobierno en el Estado español. La idea de una sincronización con el proceso catalán se ha tornado más difícil en los últimos meses, después de que aquel pujante movimiento entrara en una situación de cierto estancamiento, y el agotador ciclo electoral del último lustro ha condicionado sobremanera la acción política de todos los agentes, entre otros factores.

Los principales debates y las condiciones sociales y políticas que permiten encarar procesos de cambio profundos continúan abiertos y vigentes, aunque existen asimismo incertidumbres en una situación tremendamente cambiante. Los retos del país se antojan enormes, agrandados aún más por problemas sistémicos y globales como el del Covid-19, que sacude hoy en día a la humanidad. El pueblo vasco se enfrenta en unas condiciones inéditas a su futuro, con el ciclo ETA cerrado y con menos certezas que oportunidades.






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domingo, 25 de agosto de 2019

Las Damas del G7 en Arnaga

Lo dijimos desde una de nuestras primeras publicaciones acerca de la Cumbre del G7 en Miarritze - Si lo están llevando a cabo en esa localidad vasca es precisamente porque París da por bueno el proceso de Desarme, Desmovilización y Reinserción de ETA.

Pues bien, como para darnos la razón, resulta que el circuito turístico preparado para las esposas de los seis gobernantes más poderosos del mundo - más la alemana Angela Merkel - ha incluido la Villa de Arnaga, precisamente el lugar en el que se ha llevado a cabo el segundo acto con el que ETA se declaraba desmovilizada.

Ya veremos como reacciona Madrid ante esto.

Por el momento, les dejamos con el artículo con el que Naiz deja constancia de tan particular hito:


Mientras los líderes del G7 se reúnen en Biarritz para tratar cuestiones vinculadas al devenir de la economía y la política internacional, sus parejas han participado en un tour que les ha llevado a Villa Arnaga, escenario en el que se certificó a nivel internacional el final de ETA.

Sobra decir que no ha habido alusiones a ese acontecimiento histórico para Euskal Herria y gestado por la sociedad vasca, en buena parte contra los obstáculos de Madrid y París. Arnaga ha sido para ellas mero escenario folklórico, un palacio vasco sin más, en una gira que también incluye espectáculos autóctonos como la pelota y productos locales como pimientos y alpargatas.

A pesar de que la figura de «primera dama» carece de estatus constitucional o político propio en la mayoría de estados representados en el G7, las parejas de los dirigentes internacionales reunidos en Biarritz disponen de su propia agenda paralela, coordinada por Brigitte Macron, esposa del presidente francés.

El primer lugar en el que han recalado estas particulares excursionistas ha sido Ezpeleta, donde han sido recibidas por el alcalde, Jean-Marie Iputcha.

La visita ha generado numerosas alteraciones en esta pequeña localidad, de unos 2.000 habitantes, de por sí lugar de peregrinación para multitud de visitantes.

Brigitte Macron había encargado en un comercio local en abril unas toallas para agasajar a sus homólogas durante esta cumbre, y las parejas de los mandatarios han aprovechado la visita para saludar al propietario de la tienda, ‘Tisserand de linge basque’, abierta en 1910.

Las «primeras damas» se han comprado alpargatas en otra tienda tradicional, han sido invitadas a sangría en una bodega, ‘La cave des barons Ezpeleta’, y tras escuchar una coral en la iglesia y ver un partido de pelota han puesto rumbo a Kanbo.

La parada en esta localidad ha dejado una de las imágenes más llamativas, ya que han recalado en Villa Arnaga, el lugar donde en mayo de 2018 la comunidad internacional dio su aval al final de ETA, después de que la organización anunciara el desmantelamiento de todas sus estructuras y el final de su ciclo histórico.

Esta noche, su programa coincidirá con el de sus parejas en la cena de honor que Macron ofrece en Biarritz, sede de la cumbre, a sus homólogos de Alemania, Gran Bretaña, Italia, Estados Unidos, Canadá y Japón, y a otros participantes invitados al G7, como el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez.

El lunes, según fuentes del Elíseo, se encontrarán en la playa de la ciudad con campeones de surf y hablarán con jóvenes que se están formando como socorristas. La cumbre concluirá por la tarde, por lo que tendrán tiempo, además, para conocer de cerca el trabajo de una asociación que trabaja en favor de la preservación del océano, y que se centra especialmente en la sensibilización de los más pequeños.






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lunes, 22 de julio de 2019

Informe de los Rehenes Vascos

Desde el portal de Tercera Información traemos a ustedes esta muy completa radiografía de la situación actual de los presos políticos vascos, auténticos rehenes de los estados español y francés:


Si en seis décadas han pasado más de 7.500 personas por la cárcel, desde 1978 han sido 5.661. En los dos primeros años constitucionales hubo una media de 110 presos anuales, en la década de 1980 la media fue de 434; a partir de 1990 del orden de los 527; en el 2000 ya era una media de 660 anual. El cese de la lucha armada se inició en 2011 con 713 presos políticos, un número que decrece hasta los 250 presos y presas actuales, a medida que cesa la cadencia de nuevos encarcelamientos y se agotan las condenas.

Euskal Herria es conocida fuera de sus fronteras por su gastronomía, las cooperativas, su lengua milenaria, el bombardeo de Gernika, sus ansias de libertad nacional, la represión sufrida y por la actividad de ETA manifestada durante las últimas seis décadas.

Hace 8 años ETA decidió dar por finalizada la lucha armada y lo comunicó públicamente el 20 de octubre de 2011, tres días después de la celebración de la Conferencia Internacional del Palacio de Aiete (San Sebastián) para promover la resolución del conflicto en el País Vasco.

Seis años más tarde, y después que los estados español y francés hiciesen todo lo posible para evitarlo, el 8 de abril de 2017 ETA procedió de manera unilateral a su desarme definitivo y sin condiciones, entregando la totalidad de sus arsenales a la sociedad civil, a los artesanos de la paz.

Todavía un año después de haberse desarmado, ETA procedió a hacer su última y definitiva aportación a la paz dando por terminado su ciclo histórico. Tras poner en manos de sus militantes (la mayoría presas y exiliados) un documento que planteaba la desmovilización y disolución de la organización. El 3 de mayo de 2018 confirmó el resultado del debate y la votación, haciendo público su último comunicado oficial en el que anunció su desaparición definitiva. Un día después, de la mano de los verificadores y mediadores internacionales junto a los agentes políticos, sindicales y sociales vascos, la Conferencia de Arnaga oficializó la disolución de ETA.Sin embargo, a día de hoy, no todas las consecuencias del conflicto se han solucionado ni todo el sufrimiento ha desaparecido…

Las consecuencias ocultas del conflicto: Las otras víctimas

40.000 detenidos/as políticos/as

En seis décadas, 1958-2018, unas 40.000 personas fueron detenidas por motivos políticos en Euskal Herria y unas 10.000 fueron finalmente imputadas. Prácticamente el 1% de la población ha sido de- tenido/a alguna vez.

6.000 torturados/as

El Gobierno Vasco ha documentado 4.113 casos de torturas a personas detenidas y Euskal Memoria fundazioa ha documentado hasta un total de 6.000 torturados/as, incluyendo también a Navarra en el estudio. El uso de la tortura fue sistemático.

7.500 presos/as

No todas las personas detenidas fue- ron encarceladas, pero más de 7.500 de ellas si acabaron en prisión.

2.500 huidos/as

Más de 2.500 ciudadanos/as vascos/as tuvieron que coger la senda del exilio huyendo de las detenciones, la tortura y la cárcel.

104 muertes por la policía

La Guardia Civil y la Policía Nacional dieron muerte en controles, manifestaciones o mientras las tenían detenidas, a 104 personas, mientras que los/as heridos/ as por arma de fuego, pelotas de goma o botes de humo en todo Euskal Herria sobrepasan los 900 (746 confirmados en informe del GV.)

83 muertes por Terrorismo de Estado

Las siglas (BVE, AAA, GAL ,…) de las que se sirvió el Terrorismo de Estado realizaron unas 1.700 acciones paramilitares que provocaron 83 muertos/as a los dos lados de los Pirineos.

16 muertes por la Dispersión

La carretera se cobró la vida de 16 familiares de presos/as obligados/as a viajar semanalmente miles de kilómetros.

A día de hoy, el 80% de estas víctimas siguen sin tener pública e institucionalmente ningún tipo de reconocimiento, reparación ni garantía de no repetición.

Los exiliados políticos vascos

Los varios miles de personas que huyeron de la tortura y la prisión sufrieron todo tipo de situaciones dramáticas

3 Cuba 7500km
2 Venezuela 7100km
4 Cabo Verde 3700km
1 Sao Tomé 4900km

74 deportaciones

La Deportación no existe en los códigos penales de España ni Francia, pero 74 refugiados fueron deportados a países de África y América entre 1984 y 1989 (Togo, Gabón, Argelia, Cabo Verde, Sao Tomé, Panamá, Cuba, R. Dominicana, Venezuela, Ecuador).

382 expulsiones

382 refugiados entregados a la policía española sin procedimiento judicial.

176 extradiciones

Las primeras 2 extradiciones fueron desde Bélgica el 30 de octubre de 1983, en Francia comenzaron el 23 de septiembre de 1984 y desde entonces 176 refugiados han sido extraditados.

50 exiliados

Aproximadamente 50 continúan sin regresar a Euskal Herria.

10 deportados

Todavía 10 padecen una medida adoptada hace 35 años sin amparo en la acción judicial o en la legislación.

• Cuba 3
• Venezuela 2 
• Sao Tomé 1
• Cabo Verde 4

La orden europea de detención y entrega sustituye a la extradición en verano del 2002 y tras aceptación de euro-ordenes 105 vascos/as han sido entregados/as.

40 asesinatos

40 refugiados asesinados por el terrorismo de Estado (BVE, GAL….).

35 muertes

35 más murieron por las duras condiciones del exilio (10 en la deportación). Actualmente, todavía siguen existiendo huidos/as, exiliados/as o refugiados/as.

Los presos políticos vascos y el precio de la política penitenciaria

Si en seis décadas han pasado más de 7.500 personas por la cárcel, desde 1978 han sido 5.661. En los dos primeros años constitucionales hubo una media de 110 presos anuales, en la década de 1980 la media fue de 434; a partir de 1990 del orden de los 527; en el 2000 ya era una media de 660 anual. El cese de la lucha armada se inició en 2011 con 713 presos políticos, un número que decrece hasta los 250 presos y presas actuales, a medida que cesa la cadencia de nuevos encarcelamientos y se agotan las condenas.

El precio de la cárcel

Entre 1978-2018 la dureza de las condiciones derivadas de una política penitenciaria basada en el régimen cerrado y el aislamiento, en la dispersión y el alejamiento, sumadas a la desasistencia sanitaria han provocado:

31 muertes

En 40 años han muerto 31 presos/as políticos/as vascos/as. Los dos últimos fallecimientos en prisión fueron en 2017 y 2018, Kepa del Hoyo en la cárcel de Badajoz (750 km) y Xabier Rey en Puer- to de Santa María (1050 km).

Excarcelados para morir

Juan Mari Maizkurrena y Oier Gómez, presos liberados respectivamente en España y Francia en 2017 a causa de sus enfermedades terminales, murieron en enero de 2019. Fueron excarcelados para morir.

El precio del alejamiento de los/as presos/as

Hace 40 años los/as presos/as fueron sacados/as de las prisiones vascas y concentrados/as en Soria (260 km), más tarde en Puerto de Santa María (1050 km) y Alcalá Meco (450km) y luego en Herrera de la Mancha (630 km). Así co- menzó el alejamiento de los y las pre- sas vascas al que diez años después, en 1989, se añadió la dispersión en más de 50 prisiones (ninguna en el Euskal Herria). En Francia, en 1986, se les alejó a la Región de París porque allí se encontra- ban los Tribunales especiales y a partir del 2000 se copió la política española de dispersión.

En 30 años de políticas de alejamiento y dispersión el verdadero castigo lo han sufrido las familias obligadas a recorrer miles de kilómetros cada fin de semana.

350 accidentes

Los familiares de presos han sufrido cerca de 350 accidentes de tráfico.

16 muertes

En esos accidentes, 16 familiares per- dieron la vida y cerca de 1.000 personas resultaron heridas o afectadas.

8 anualmente

El número de accidentes al año es menor que a principios del milenio (25) cuando el número de presos/as triplicaba al actual, pero todavía se producen 8/10 accidentes/año porque persiste el alejamiento.

15 millones €

El sobrecoste económico suplementario pagado por los y las familiares en 30 años supera los 15 millones de euros.

Actualidad de los presos políticos vascos

El pasado año tras el diálogo entre una delegación vasca y el Ministerio de Justicia francés se procedió a dar inicio al final del aleja- miento de los y las presas vascas. Aunque aún esté por concluir, la mayoría de los presos vascos han sido acercados a las prisiones de Mont de Marsan (Landes) y Lannemezan (Bigorre), no así las 8 mujeres para quienes no existe prisión en el gran Soud-Ouest.

Por contra, en el Estado español, a pesar del cambio de gobierno y del anuncio de un cambio en la política penitenciaria, únicamente 25 presos han sido relativamente acercados a prisiones a 250 km de casa. Ninguno/a a Euskal Herria.

250 presos/as

En los estados francés y español, por motivos políticos siguen encarceladas 250 ciudadanas vascas, 34 mujeres y 216 hombres.

39 en Francia

8 mujeres y 31 hombres.

211 en España

26 mujeres y 185 hombres.

52 cárceles

43 cárceles españolas y 9 francesas retienen a los/as presos/as políticos/as vascos/ as. Separados los módulos de hombres y de mujeres se convierten en 71 cárceles.

Ausentes en Euskal Herria

Únicamente 2 presos gravemente enfermos están en Euskal Herria y 3 más en prisión domiciliaria.

El 64% acercado en Francia

25 de los 39 presos y presas encarceladas en Francia están ya en Mont de Marsan y Lannemezan, a menos de 350 km, pero ni una sola de las 8 mujeres está a menos de 800 km.

El 84% alejado en España

Solo el 10% (21) de los y las encarceladas en España están a menos de 250km en El Dueso, Logroño, Burgos, Zuera y Soria. Otro 16% (33) está a 250-520 km en cárceles por encima de Madrid; un 39% (80) más siguen alejados a más de 520- 820 km (Galiza, Valencia, Extremadura, La Mancha, Murcia) y, finalmente, otro 35% (72) pena en cárceles andaluzas a 820-1100 km.

Prolongación de condenas

50 doblemente condenados

La transposición fraudulenta de una norma europea sobre la acumulación de condenas en otros estados de la UE y la resistencia del gobierno español a corregir o preguntar al Tribunal de Luxemburgo condena a más de 50 presos a dobles penas, a comenzar nuevamente de cero tras agotar la condena francesa.

15 liberables

Si España hubiera adoptado la normativa europea sin trampas, 15 presos vascos estarían en libertad.

Presos gravemente enfermos

20 enfermos

18 presos/as en España y 2 en Francia padecen enfermedades graves e incurables y las autoridades se resisten a ponerlos en libertad.

2 excarcelados

En el primer semestre de 2019, diagnos- ticadas sendas enfermedades graves, a dos nuevos presos vascos se les ha suspendido la condena. Primeros ges- tos de humanidad del nuevo gobierno español.

Prisión domiciliaria

Tras 7 años sin evolucionar su dossier penitenciario, este primer semestre de 2019, un preso gravemente enfermo ha pasado a prisión domiciliaria bajo control judicial.

Presos mayores

3 septuagenarios

Los presos mayores de 70 años son 3 y deberían ser liberados por su condición de septuagenarios.

39 mayores de 60

Además de esos tres hay otras 36 personas mayores de 60 años.

Padres, madres y castigo a la infancia

104 padres/madres presas

104 encarcelados/as tienen 125 hijos e hijas a su cargo, en su inmensa mayoría menores de edad. En 10 casos la madre presa también tiene a su pareja preso, el resto son 7 madres y 77 padres alejados de sus hijos e hijas.

97 menores

Los/as niños/as y adolescentes menores de edad obligados/as a realizar viajes que superan los 1000 km son 97. El alejamien- to de sus padres/madres es un castigo a la infancia.

Demasiados años de cárcel

Perpetuité

Condenados en Francia a perpetuidad 3 presos vascos van camino de cumplir 30 años de cárcel. Pese a que desde hace 11 años son legalmente liberables, reiteradamente se rechazan sus demandas de libertad condicional. Otros 4 presos en España no condenados a perpetua ya han cumplido 30 o van a cumplirlos.

15-20 años

En los países europeos las penas de prisión llegan como mucho a los 15 o 20 años. Entre los y las presas políticas vascas 158 llevan más de 15 años de encierro y 49 de ellas llevan 20 años o más.

3⁄4 cumplida

86 han cumplido las 3/4 partes de la condena y deberían obtener la libertad condicional.

Condiciones de encarcelamiento

80% en Régimen cerrado

Sólo el 20% de los presos/as vascos/as (43) están clasificados en régimen ordinario, el resto están en “Régimen cerrado”.

30 en aislamiento

30 presos/as están en “unidades especia- les” o módulos de aislamiento (Córdoba, Sevilla II, Huelva, Estremera,…) y otros 30 en módulos de “Régimen cerrado” (Puerto, Mansilla, Curtis,…) encerrados/as durante 20 horas al día.

15 mujeres solas

15 presas vascas se encuentran encarceladas sin ninguna compañera. Situación similar padecen 10 presos varones.

1 permiso

En 2019 solo a un encarcelado se le ha aceptado salir de permiso ordinario. El año anterior, antes de finalizar su condena, se les aceptó a 4 más, pero se les deniega reiteradamente a varias decenas de presos/as que los solicitan.

¿Qué pide la sociedad vasca para los presos?

- Libertad inmediata para los tres condenados a perpetuidad en el Estado francés que van a cumplir 30 años.

- Libertad condicional para las 20 personas presas con enfermedades graves en incurables.

- Libertad condicional para las personas septuagenarias o que lo van a ser antes de finalizar la condena.

- Libertad condicional para todas las personas encarceladas que han penado las 3/4 partes de la condena.

- Fin del alejamiento. Acercamiento general de todos los presos y presas a cárceles vascas cercanas a su domicilio, dando prioridad a:

    ~ Las personas necesitadas de acompañamiento profesional (tratamiento) en el ámbito psicológico y médico.

    ~ Las madres y padres que tienen hijos/as menores de edad.

    ~ Las personas mayores de 60 años.

    ~ Las personas con la mitad de la condena cumplida o más de 15 años prisióncumplidos.

- Fin de la excepcionalidad y clasificación de todos los presos vascos en régimen ordinario y posibilitar el acceso a permisos, el tercer grado y un recorrido penitenciario que posibilite la libertad condicional.

- Fin del aislamiento, sacando a todos los presos y presas de las “unidades especiales” y el Régimen cerrado trasladándolos/as a cárceles vascas.

- Nadie sola. Inmediata salida de las 25 prisiones donde hay presas solas, 15 mujeres y 10 hombres, y reagrupamiento con compañeras y compañeros.






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lunes, 6 de mayo de 2019

Kanbo y el Relato de Parte

Como era de esperarse el aniversario de la desmovilización de ETA ha generado todo un alud de sesudos textos acerca de la obligación de no olvidar por parte de quienes creen firmemente en la democracia.

Para no desentonar, aquí les traemos esto desde las páginas de Noticias de Gipuzkoa:


EH Bildu y EH Bai llaman a reforzar su compromiso con “el nuevo tiempo”

EH Bildu y EH Bai “renovaron” ayer su “compromiso con el nuevo tiempo” abierto al cumplirse un año de la disolución de ETA y “ratificaron” su “responsabilidad para la construcción de la paz y la convivencia democrática”. Sin embargo, el coordinador general de la coalición, Arnaldo Otegi, censuró que los Estados francés y español “no han realizado el viraje que este contexto exige”, a la vez que “han puesto todas sus fuerzas” en la tarea de “imponer un relato único, una narrativa parcial que margina a víctimas” con el que, a la postre, habrían querido “sacar rendimiento político al sufrimiento padecido por la imposición de un relato de parte”.

Arnaldo Otegi y la dirigente de EH Bai Anita Lopepe participaron en un acto celebrado en el Palacio de Miramar de Donostia, durante el que leyeron una declaración en español, euskera y francés, con motivo de la denominada “declaración de Arnaga”.

Esta declaración, que debe su nombre al caserón de Kanbo en el que se celebró una “cumbre” sobre el fin de ETA el 4 de mayo de 2018, reclamó una “solución global, justa y duradera” para una Euskadi que aún debía “construir la paz”. Un día antes, el 3 de mayo, ETA había dado a conocer el comunicado de su disolución por dos vías: un acto en la sede de la Fundación Herni Dunant de Ginebra (Suiza) y la publicación del documento a través de los portales de Internet Naiz.info y Berria.

Ahora, el documento leído ayer, un año después, por Otegi y Lopepe, en presencia de distintos dirigentes de la izquierda abertzale, asegura que “lamentablemente, todavía quedan importantes cuestiones por resolver”, como el problema de los presos de ETA, los huidos y los deportados, colectivos que, según este texto, “han dado pasos decididos para facilitar la resolución de sus situaciones”.

El escrito lamenta que “por el contrario” el Estado español haya “decidido mantener la dispersión y el alejamiento, prolongar la situación de presos enfermos, negar arbitraria y sistemáticamente la progresión de grado, mantener la legislación de excepción, así como el doble cómputo de la pena”, con “algunos pasos aislados e insuficientes” por “toda su respuesta” a este problema.

“En cuanto al Estado francés -añade el texto-, es cierto que manifestó que daría pasos en el acercamiento de presos, que ha llevado a la práctica si bien no de forma definitiva”. “Todos los presos deben ser acercados, se deben excarcelar a los enfermos y a quienes han cumplido sus condenas. Ese sería un verdadero paso significativo”, recalca la declaración.

Otegi y Lopepe consideraron que España y Francia “no han realizado el viraje que este contexto exige” y “no han enfrentado la responsabilidad que tienen en enfrentar la paz” porque “se han encastillado en actitudes del pasado”, por lo que opinaron que aún “queda un largo camino” en el asunto de los presos.

El texto leído por ambos líderes abertzales critica también que, “en vez de asumir el compromiso con la verdad, la justicia y la reparación”, tras la disolución de ETA “algunos hayan preferido bregarse en la batalla por el relato”. “En ello han puesto todas sus fuerzas y a ello han limitado toda su iniciativa. Siempre con la voluntad de imponer a los demás un relato único, una narrativa parcial y que, además, margina a víctimas”, recalca el documento.






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El DDR y la Apuesta por la Paz

Desde el portal de Noticias de Navarra traemos a ustedes este artículo que detalla las declaraciones vertidas en conjunto por EH Bildu y EH Bai con motivo del primer aniversario de que se materializara la desmovilización de ETA:


Otegi censura el “relato de parte” de la violencia en la CAV que “margina a víctimas”

EH Bildu y la formación de Iparralde Euskal Herria Bai han “renovado” su “compromiso con el nuevo tiempo” abierto al cumplirse un año de la disolución de ETA y han “ratificado” su “responsabilidad para la construcción de la paz y la convivencia democrática”.

El coordinador general de EH Bildu, Arnaldo Otegi, y la dirigente de EH Bai Anita Lopepe hicieron esta reflexión durante un acto celebrado ayer en el Palacio de Miramar de San Sebastián, durante el que leyeron una declaración en castellano, euskera y francés, con motivo de la denominada “declaración de Arnaga”. Esta declaración, que debe su nombre al caserón de Cambo-les-Bains (Francia) en el que se celebró una “cumbre” sobre el fin de ETA el 4 de mayo de 2018, reclamó una “solución global, justa y duradera” para una Euskadi que aún debía “construir la paz”.

Un día antes, el 3 de mayo, ETA había dado a conocer el comunicado de su disolución por dos vías: un acto en la sede de la Fundación Herni Dunant de Ginebra (Suiza) y la publicación del documento a través de los portales de internet Naiz.info y Berria.

Ahora, el documento leído ayer, un año después, por Otegi y Lopepe, en presencia de distintos dirigentes de la izquierda abertzale, asegura que “lamentablemente, todavía quedan importantes cuestiones por resolver”, como el problema de los presos de ETA, los huidos y los deportados, colectivos que, según este texto, “han dado pasos decididos para facilitar la resolución de sus situaciones”.

El escrito lamenta que “por el contrario” el Estado español haya “decidido mantener la dispersión y el alejamiento, prolongar la situación de presos enfermos, negar arbitraria y sistemáticamente la progresión de grado, mantener la legislación de excepción, así como el doble cómputo de la pena”, con “algunos pasos aislados e insuficientes” por “toda su respuesta” a este problema.

“En cuanto al Estado francés -añade el texto-, es cierto que manifestó que daría pasos en el acercamiento de presos, que ha llevado a la práctica si bien no de forma definitiva”. “Todos los presos deben ser acercados, se deben excarcelar a los enfermos y a quienes han cumplido sus condenas. Ese sería un verdadero paso significativo”, dice la declaración.

Otegi y Lopepe consideran que España y Francia “no han realizado el viraje que este contexto exige” y “no han enfrentado la responsabilidad que tienen en enfrentar la paz” porque “se han encastillado en actitudes del pasado” por lo que opinan que aún “queda un largo camino” en el asunto de los presos.

Dos objetivos

El texto leído por ambos líderes abertzales critica también que, “en vez de asumir el compromiso con la verdad, la justicia y la reparación”, tras la disolución de ETA “algunos hayan preferido bregarse en la batalla por el relato”. “En ello han puesto todas sus fuerzas y a ello han limitado toda su iniciativa. Siempre con la voluntad de imponer a los demás un relato único, una narrativa parcial y que, además, margina a víctimas”, recalca el documento. “Nuestra actuación política -prosigue el documento- tiene dos objetivos: el reconocimiento y reparación de todas las víctimas y el trabajo por un futuro en el que nadie más sufra ningún tipo de daño por ninguna violencia de motivación política”.

Jon Iñarritu, EH Bildu

Investidura de Sánchez. El diputado electo de EH Bildu en el Congreso Jon Iñarritu aseguraba ayer que se sentará a negociar con el PSOE si éste intenta buscar “soluciones políticas a conflictos políticos”; en cambio, se posicionará en contra si prima “el PSOE del 155, del 1 de octubre y de la judicialización” de la crisis de Catalunya. Iñarritu se pronunció así sobre las condiciones para una investidura de Pedro Sánchez como presidente del Gobierno. Aseguró que EH Bildu no va a dar “ningún cheque en blanco a Sánchez”, que no debe creer que, por que se ha frenado a “las derechonas trogloditas”, tiene su apoyo “para cualquier cosa”, pero agregó que si el PSOE quiere diálogo “de buena fe”, ellos están dispuestos a dialogar.






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domingo, 5 de mayo de 2019

Un Faro Llamado Arnaga

Se cumple el primer aniversario del desarme de la organización antifascista vasca ETA y desde Gara les traemos este artículo:


Una amplia representación de la comunidad internacional y de agentes sociales y políticos vascos respaldó hace un año la declaración de Arnaga, que acompañó al final de ETA. EH Bildu y EH Bai reafirmaron ayer su compromiso y, frente al bloqueo de los estados, instaron a dar pasos reales hacia una solución justa y duradera en este nuevo ciclo.

Iraia Oiarzabal

Un año después de que ETA anunciara su final y la comunidad internacional acompañara la histórica decisión a través de la declaración de Arnaga, representantes de EH Bildu y EH Bai renovaron ayer su compromiso con la vía abierta hacia la resolución. A través de una declaración leída por Anita Lopepe y Arnaldo Otegi en el Palacio Miramar de Donostia, las formaciones abertzales incidieron en la necesidad de dar pasos nuevos y más contundentes para lograr esa solución «global, justa y duradera» que reivindicaba el texto hecho público en Kanbo.

La actitud adoptada por los estados español y francés tras la histórica decisión de ETA preocupa a ambas formaciones. Señalaron que el proceso que culminó con la declaración de Arnaga no ha estado exento de obstáculos, ya que «no todos los agentes realizaron la aportación y mantuvieron la posición constructiva que se esperaba de ellos ante el esfuerzo colectivo de poner fin al último conflicto armado que se vivía en Europa».

Es más, Lopepe y Otegi constataron que mientras la sociedad civil de Euskal Herria y una plural representación de actores políticos se situaron en el carril del proceso de paz, los estados no han estado a la altura. Destacaron el papel de la comunidad internacional así como la respuesta dada por ETA, anunciando primero el fin de la actividad armada y con el posterior desarme y disolución. Valoraron, asimismo, la declaración de reconocimiento del daño y sufrimiento causado realizada por la organización armada.

Cuestiones apremiantes

A un año vista del solemne acto de Kanbo, que marcó un antes y un después, las formaciones abertzales alertan de que persisten importantes cuestiones por abordar como la situación de los presos y exiliados o la relativa a la memoria y la convivencia.

Lopepe y Otegi remarcaron que los colectivos de presos y exiliados han dado pasos decisivos para avanzar en la resolución mientras los estados «han dado la respuesta habitual». Denunciaron así que, salvo algunos pasos «aislados e insuficientes», el Estado español «ha optado por mantener la dispersión y el alejamiento, prolongar la situación de presos enfermos, negar arbitraria y sistemáticamente la progresión de grado, mantener la legislación de excepción, así como el doble cómputo de la pena». Respecto al Estado francés, apuntaron que se han dado pasos en el acercamiento de presos aunque matizaron que no de forma definitiva, por lo que reclamaron pasos significativos en este ámbito.

Tampoco en lo referente a memoria y convivencia observan voluntad de avance en Madrid y París. El reconocimiento de todas las víctimas es para EH Bildu y EH Bai un principio inquebrantable. Lamentaron por ello que, en vez de asumir el compromiso con la verdad, la justicia y la reparación, «algunos han preferido bregarse en la batalla por el relato» con el objetivo de «sacar rédito político».

Frente a ello, defendieron el derecho de la sociedad vasca a conocer toda la verdad e instaron a respetar todas las sensibilidades y el derecho de cada una de ellas a ofrecer su propio relato. «Proponemos gestionar esta pluralidad con responsabilidad, respeto y, entre todos, completar el mosaico de las memorias plurales», manifestaron.

Sin vetos políticos

Volviendo a lo declarado en Arnaga, Otegi y Lopepe hicieron suyas las palabras de los firmantes, que ya entonces pusieron en cuestión la actitud obstaculizadora de los estados. Reivindicaron la necesidad de avanzar en el nuevo tiempo abierto y se comprometieron a actuar con responsabilidad y determinación a fin de que «todos los proyectos políticos se puedan defender y llevar a la práctica, basándose en el principio de igualdad, libertad y adhesión mayoritaria de la ciudadanía».






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viernes, 3 de mayo de 2019

Los Textos del Desarme

Se cumple un año del comunicado en Suiza con el que ETA afrontaba el penúltimo paso de su desmovilización. Al día siguiente, 4 de mayo de 2018, en territorio vasco se llevaría a cabo el acto final en la historia de lucha de la organización antifascista europea más longeva y congruente con sus principios revolucionarios de izquierda.

Aquí un reportaje para la posteridad por cortesía de Gara:


Solo ha pasado un año desde que ETA declarara su final, aunque pareciera que el tiempo transcurrido es mucho mayor. Puede deberse al ritmo vertiginoso de los acontecimientos, pero también a que fue un proceso bien construido y ejecutado, cuyos datos y pormenores, algunos inéditos, conviene releer desde el prisma del tiempo.

Iñaki Altuna

Tres comunicados para un final inequívoco

La declaración con la que ETA dio a conocer el final de su trayectoria se produjo el 3 de mayo. Sendas grabaciones de Josu Urrutikoetxea y Marisol Iparragirre –en euskara, español y francés– dieron testimonio de la histórica decisión. A tenor de algunas informaciones off the record llegadas a la redacción de GARA aquellos días, se esperaba una tercera voz en la lectura de los textos, la de otro militante de gran referencia histórica, pero al parecer problemas de índole técnico y diplomático impidieron que la grabación llegara a tiempo. El comunicado fue difundido por escrito también en inglés, y leído ante periodistas y personalidades en la sede central de Ginebra de Henri Dunant Centre for Humanitarian Dialogue, una fundación dedicada a la resolución de conflictos y que ha sido una pieza clave en el proceso vasco.

Pero, en realidad, el fin de ETA fue secuenciado en tres declaraciones realizadas en poco más de un mes. En su final, ETA debía homenajear a sus militantes y caídos, y se esperaba también un pronunciamiento sobre el daño causado. Según fuentes conocedoras del proceso, ETA no quería introducir todos esos elementos en una misma declaración, porque produciría multiplicidad de mensajes, y el del final debía ser único: la decisión de decretar su disolución tenía como objetivo «favorecer una nueva fase histórica», para que «el proceso en favor de la libertad y la paz continúe por otro camino».

La primera de las tres declaraciones se produjo el 1 de abril, Aberri Eguna, mediante un comunicado en el que ETA homenajeó a sus militantes, pues «a todos debemos el esfuerzo hecho por abrir la puerta de la libertad». La segunda, aunque se difundió el 20 de abril, estaba datada simbólicamente el día 8, primer aniversario del desarme de la organización. «Queremos mostrar respeto a los muertos, los heridos y las víctimas que han causado las acciones de ETA, en la medida que han resultado damnificados por el conflicto. Lo sentimos de veras», decía aquella declaración sobre el daño causado que precedió al pronunciamiento definitivo del 3 de mayo.

Génesis de los textos

Los contenidos tanto de la declaración de homenaje a la militancia como del final de la organización fueron abordados dentro de ETA sin ninguna aportación ajena. Al contrario, en la declaración final ni se mencionaban términos o conceptos que se estaban convirtiendo de uso común para otros agentes a la hora de referirse a ese final. Algún medio de comunicación había adelantado que sería «desmovilización» la palabra usada en el texto. Más que ofrecer un término en concreto, en su declaración, ETA describió lo que suponía su decisión: desmantelaba sus estructuras, dejaba de ser un agente político –«no será más un agente que manifieste posiciones políticas, promueva iniciativas o interpele a otros actores»– y sus militantes dejaban de serlo para seguir la lucha por sus objetivos en otros ámbitos.

Si hubiese alguna palabra clave, explicaron representantes de la organización en la entrevista concedida en esas fechas al director de GARA, Iñaki Soto, esa sería «desegitea», acción de deshacer (la preeminencia del verbo «egin» –hacer– y, en este caso, su antónimo «deshacer» explica el razonamiento de una organización que, como indicaron en dicha entrevista, pensaba sobre todo en euskara). Y si hubiese que reseñar una frase simbólica desde el punto de vista de ETA, esa sería la que cerraba el comunicado: «ETA surgió de este pueblo y ahora se disuelve en él».

La declaración sobre el daño causado sí tuvo más ingredientes. Algunos debían ser propios, pues para ETA resultaba muy importante soportar sobre su acervo los pasos a dar. Y los eran, como aquellas palabras de «Argala» en las que destacaba el lado más negativo de la lucha armada.

Otros ingredientes tenían que responder a la situación del momento, en la medida en que este tema se estaba convirtiendo en nuevo pretexto para alimentar bloqueos. Según ha podido confirmar GARA de fuentes de toda solvencia, para ello ETA contó incluso con la aportación escrita de los facilitadores internacionales. Un breve texto que podría resolver alguno de los nudos que se planteaban en aquel momento, sobre todo después de que desde el Gobierno Urkullu convirtiese en caballo de batalla que ETA calificara de «injusto» el conjunto de su actuación. Soterradamente se volvía a reproducir una paradoja que ha acompañado todo este proceso: ETA cumplía de sobra las expectativas de los mediadores internacionales, que lograban cosas que no habían conseguido en ningún otro sitio, pero los facilitadores comprobaban con asombro que esos pasos eran respondidos con desaire («no es suficiente») por otros agentes que, supuestamente, deberían estar interesados en esos avances. Los intereses políticos particulares se han convertido a menudo en un hándicap añadido.

«Estos españoles están locos»

Pocos días antes de que se difundiera el texto en la sede del Centro Henri Dunant, un facilitador y una destacada figura internacional pudieron ver el vídeo en que Josu Urrutikoetxea daba lectura, a cara descubierta, a la declaración final. Se trataba de la verificación del paso dado por ETA. La existencia de ese vídeo hizo pensar que el mismo sería exhibido en el acto de Ginebra. Así lo llegaron a difundir muchos medios de comunicación. Resultaba normal suponerlo. Pero no sucedió así. De hecho, a tenor de los datos recabados por GARA en este primer aniversario, el formato de aquel acto fue variando para sortear posibles problemas o injerencias de las fuerzas contrarias al proceso de soluciones, que con tanta virulencia se habían movido ya.

Como muestra, un botón: una delegación de ETA permaneció desde octubre de 2011 hasta febrero de 2012 en Oslo al objeto de abrir una mesa de diálogo, a consecuencia de los acuerdos suscritos por facilitadores internacionales con el Gobierno Zapatero y que, en el caso de la permanencia de dicha delegación en Noruega, no revocó el de Rajoy. Sin embargo, las autoridades noruegas descubrieron una operación de los servicios secretos españoles para, con la detección de los delegados de ETA en aquel país, forzar a la Audiencia Nacional a abrir una demanda de extradición, que haría estallar el marco para el diálogo y pondría en un serio brete al Gobierno nórdico, distinguido siempre por sus buenos oficios en la mediación de conflictos. El propio Ejecutivo de Rajoy se vio obligado a paralizar la maniobra.

Este tipo de actitudes hizo que la frase «estos españoles están locos» fuera recurrente entre quienes han intentado sortear las mil y una dificultades aparecidas durante todo este proceso. Y por ello, también el acto de Ginebra fue cambiando de formato para evitar cualquier operación de boicot.

Desarme y fin de ETA, dos caras de la misma moneda

La dirección de ETA lanzó simultáneamente las dos cuestiones: el proceso de desarme y el debate interno para poner fin a la función y ciclo histórico de la organización. Las razones aparecen claramente en su documentación interna, recogida en el libro “El desarme, la vía vasca”: «Han surgido condiciones más favorables para hacer frente al debate sobre el ciclo histórico de la organización, sin dar una impresión de agonía. Cuando el Comité Ejecutivo comenzó a analizar el nuevo camino para el desarme, trasladó a la Dirección Ampliada dos preguntas: la primera, sobre el desarme, y la segunda, sobre el fin de ciclo de la organización. Unas semanas antes de que se hiciera posible el desarme, ETA anunció que realizaría un debate sobre su futuro. La lógica era sencilla: no queríamos que ambos temas apareciesen como una cadena de exigencias, para que, en la medida de lo posible, no se repitiera lo sucedido en los pasos unilaterales anteriores (que se diera por amortizado inmediatamente el paso y se pusiera otra exigencia en su lugar). Si hasta ahora nos hubiéramos referido solo al desarme, nos encontraríamos en peores condiciones para abordar el debate, puesto que se reforzaría la imagen de que estamos siendo obligados. En síntesis, sea una u otra la cuestión a tratar, nuestro debate es siempre el mismo: qué debe hacer ETA para desarrollar en las mejores condiciones posibles el proceso popular citado».

Así pues, la propuesta de final de ETA, lanzada junto con el proceso el desarme, fue realizada por el Comité Ejecutivo de ETA (Zuzendaritza Batzordea) con el aval de su dirección ampliada (Zuzendaritza Zabala), compuesta por una cincuentena de miembros de la organización, y aprobada por el conjunto de su militancia.

Desarrollo de un debate singular

El debate en el seno de ETA, desarrollado durante buena parte de 2017 y cuyas conclusiones fueron expuestas en una comunicación interna a la militancia en marzo de 2018, se produjo sin contratiempos. Anunciado públicamente por la propia organización, pocas cosas se filtraron o detectaron hasta el final pese a la cantidad de personas involucradas. Según la propia ETA, unas 3.000 personas tuvieron conocimiento del debate y su contenido, aunque solo 1.335 militantes tenían derecho a voto. El 93% aprobó la propuesta de la dirección.

El debate arrancó con tres ponencias: las dos primeras eran de balance (una histórica sobre el conjunto de su trayectoria y una segunda referida al último periodo abierto con el cambio de estrategia y el abandono de la lucha armada), y la tercera contenía la propuesta política que abogaba por el desmantelamiento de ETA. Tras la discusión, ETA redactó dos documentos más: el primero recogía las aportaciones de la militancia y el segundo suponía la actualización de la propuesta política (‘‘Euskadi Ta Askatasunaren eztabaida 2017-2018-Ondorio txostena’’).

Junto con ello, ETA realizó otros textos, algunos para comunicar o explicar su decisión, como cartas enviadas a importantes gobiernos y entidades internacionales (los gobiernos suizo y noruego o el Vaticano, entre otros) o a agentes políticos y sociales vascos (la filtración de esta última por parte de alguno de ellos adelantó al día 2 la noticia de que ETA ya había decidido desaparecer). Redactó también un texto dirigido a las bases de la izquierda abertzale y una carta a su militancia (fue este el texto en el que se utilizó por última vez el sello de ETA). Gran parte de todo ese material está recogido en su publicación “Zutabe”.

La dirección de ETA ofreció asimismo una última, larga y densa entrevista al director de GARA, que tomó formato de libro y cuya versión en castellano acaba de salir. En el citado “Zutabe” aparece la síntesis de un amplio informe sobre el conjunto de la acción armada de ETA durante su historia. Se explicita que es un informe muy amplio, pero aún no se ha conocido en su integridad ni se sabe dónde ha sido depositado.

El «Comité Técnico Provisional» que no llegó a constituirse

La inicial propuesta política de la dirección de ETA constaba de un anexo en el que se proponía la constitución de un «Comité Técnico Provisional de Euskadi Ta Askatasuna» para «gestionar las consecuencias de la acción armada de ETA» tras la desaparición de la organización. La propuesta respondía a dudas de aquel momento inicial, referidas, por ejemplo, a quién se encargaría si aparecieran armas perdidas después del desarme, o quién haría seguimiento de los exmilitantes presos.

Al final del debate, este propósito se desechó totalmente, por dos motivos. Por una parte, muchos militantes mostraron su preocupación por que dicho comité, pese a no ser público, se podría utilizar para implantar la idea de que el final de ETA no había sido del todo real. No andaban descaminados, porque en la prensa española ya ha habido quien ha insistido con esta cuestión. Por otra parte, a la conclusión del debate, ETA consideró que desde diferentes ámbitos, como el de la sociedad civil, se estaban poniendo los mecanismos necesarios para responder a las cuestiones pendientes. Los representantes de ETA así lo expresaron públicamente en la citada última entrevista: «Por tanto, no va a existir tal comité y la disolución será total».







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