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lunes, 30 de diciembre de 2019

'Pombo' y el Che

Proclamamos el legado del gran revolucionario Harry Villegas 'Pombo' con este texto de su autoría dedicado al Che, mismo que ha sido compartido en las páginas de Cuba Debate:


General de Brigada Harry Villegas, Pombo

El Centro de Estudios Che Guevara, en conmemoración del 85 natalicio del Che, me solicitó un trabajo para publicarlo en el segundo número de la revista Paradigma, perteneciente a dicha institución, dedicada a ese aniversario. En la exposición debía acercarme a mis vínculos personales con el Che durante el tiempo en que fui su compañero de lucha y en otras tareas que me asignara, después del triunfo de la Revolución Cubana, sobre todo durante el proceso de construcción del socialismo, así como en la etapa internacionalista desarrollada desde 1965, en el Congo y Bolivia.

Estaba consciente de la complejidad y extensión del artículo, no porque abarcara muchos años, sino por la intensidad de lo vivido en ese periodo. Gracias a una feliz coincidencia, hace un tiempo se me había realizado una entrevista en el Centro y estaba conservada en sus archivos. Pude valerme de ella y seleccionar algunos temas tratados, convencido de que despertarían en el lector un interés particular, siempre ávido de conocer vivencias expuestas por compañeros muy vinculados a su vida y obra.

En 1997, a treinta  años de su asesinato en Bolivia, me encontraba grabando un documental basado en la estancia del Che en África, especialmente para rememorar lo acaecido en el Congo. En el recorrido se había incluido Francia e Italia; le seguiría Dar-es Salaam, capital de Tanzania, para pasar después, directamente, al Congo por el lago Tanganica, como lo habíamos realizado en 1965. En el momento en que nos encontrábamos en Francia, conocimos del hallazgo de los restos del Che y de otros combatientes que lo acompañaron en su último enfrentamiento. Por tal motivo, decidimos detener el recorrido, a sabiendas de las implicaciones que podían derivarse, pues ya se habían comprado los pasajes y se había convenido todo el itinerario con la empresa productora del documental.

Sin embargo, a pesar de lo que pudiera acarrear esa decisión, les argumenté que para mí era inconcebible que a la llegada de los restos del Che a Cuba yo no me encontrara. Es de ese modo que retorno y puedo incorporarme al homenaje que se le rindió en todo el país, sobre todo poder estar en el momento de su arribo a suelo cubano.

En lo personal, conocía de los trabajos que se estaban realizando en Bolivia por un equipo de especialistas cubanos con el apoyo, además, del equipo de antropología forense argentino y el gobierno boliviano, quien había tomado la decisión de permitir la búsqueda de los guerrilleros bolivianos, cubanos y peruanos, caídos en la contienda. Había participado en reuniones preliminares bajo la dirección del Comandante de la Revolución, Ramiro Valdés, y en las que tratamos de puntualizar detalles de lo ocurrido treinta años atrás, principalmente de las características de la zona de combate donde habían caído algunos compañeros y valorar las versiones que se habían recogido durante todo ese tiempo acerca de los posibles lugares en que podían encontrarse los restos.

Por todo eso, la noticia del hallazgo me estremeció y no pude pensar en otra cosa que no fuera el regreso a Cuba. Sentía una impresión muy intensa, venían a mi mente el tiempo que había estado al lado del Che desde muy joven, siendo casi un niño, convencido de que me había hecho un hombre a su lado y había adquirido más madurez y mucha experiencia de la vida, unido a que había sido mi único jefe en la lucha insurreccional. Muchos y muy profundos eran los lazos de afectos que nos unían y sentía que debía estar cuando llegaran sus restos al lugar decidido para su descanso, lugar donde había materializado su obra cumbre como guerrillero, en la ciudad de Santa Clara.

Los días que precedieron al acto final, tuvimos la posibilidad de compartir con familiares, con compañeros afines, unido a las palabras pronunciadas por Aleidita (Guevara March, hija del Che) en el aeropuerto, que nos hizo estremecer, en especial a mí. Creo que lo vivido en esos días, las manifestaciones de respeto y admiración del pueblo en el trayecto hacia Santa Clara, la llegada al Mausoleo, donde participé en el primer grupo detrás de los restos de Tuma (Carlos Coello), su leal compañero desde la Sierra Maestra igual que yo, en una ceremonia de gran solemnidad.

En lo particular, me correspondió formar parte de la fuerza militar que le rindió honores, como jefe del destacamento asignado para la ceremonia. Fue una tarea muy honrosa que tuve que cumplir no sin sentir una impresión muy profunda y que no hubiera querido hacer por su significado. Era la bienvenida y a su vez una despedida, aunque simbólicamente fuera calificada la llegada por nuestro Comandante en Jefe, Fidel Castro, como un destacamento de refuerzo por sus altos valores morales y el ejemplo que nos entregaron.

Mis años junto al Che

Con la llegada de los restos del Che a Santa Clara culminaba, en lo personal, la etapa más fructífera de mi existencia como hombre y como revolucionario, porque en ella estaba presente todo el legado que me entregó, más allá de lo político y lo militar. Llegué a sentirlo como un padre, era para todos los combatientes que estuvieron siempre a su lado como un familiar por la justeza de su forma de ser. En el quehacer de la lucha, nos fue tomando cariño, entendía nuestras travesuras, por ser muy jóvenes, al ver en nosotros la posibilidad de formarnos e ir guiándonos por el camino de la revolución, por el camino más justo. Yo tenía 14 o 15 años y (Leonardo) Tamayo también. Éramos de procedencia humilde, por lo que vio en nosotros potencialidades para convertirnos en futuros cuadros de la revolución mediante la forja constante y prepararnos para ser más eficientes, una constante en el Che como formador de hombres útiles a la revolución.

Al triunfo de la Revolución, conviví con el Che en todos los momentos de dificultades y complejidades de un proceso revolucionario que se había propuesto alcanzar la construcción del socialismo. Siempre me mantuve a su lado, aun en los tiempos en que estuve al frente de una fábrica como administrador o en otras misiones asignadas por él. Por supuesto, esa relación permanente creaba vínculos de afecto y cariño muy fuertes, a pesar de que a veces nos regañaba y éramos castigados, nos aconsejaba y guiaba, cimentándose una relación afectiva más allá del compañero de arma o al que me correspondía proteger como miembro de su escolta. Nos sentíamos parte de su familia, cultivando en nosotros los valores que lo han hecho ejemplo, la honestidad, la limpieza revolucionaria, la sencillez, valores que no son fáciles de alcanzar y tampoco en la misma magnitud en que los supo cultivar. Nos formó en principios que no debíamos imitar sino tratar de alcanzarlos, ser fiel a la revolución, a la causa revolucionaria, a la obra que se construye, a estar dispuestos a luchar por la humanidad en cualquier lugar que sea necesario, todos son mensajes e ideas del Che muy fuertes, no solo en el plano intelectual, sino en su obra, en su quehacer cotidiano, en su dimensión revolucionaria, profunda, dejándonos un ejemplo extraordinario.

Esos principios formaban parte de un objetivo principal, el educarnos cuando cometíamos un error, cómo nos llevaba a recapacitar y a analizar junto a nosotros qué era lo más correcto y cómo debíamos actuar. Ese vínculo se hace, sin dudas, más humano y nos forma de manera integral en lo revolucionario, lo profesional, en fin, en un sentido más intelectual. Sin que se nos dijera abiertamente, éramos unos privilegiados al participar de una preparación cultural que no excluía a nadie. Por ejemplo, cuando organizó en su casa, con todo el grupo de su escolta, una especie de escuela en la que se brindaban clases para diferentes niveles de enseñanza y materias. Yo sabía leer y escribir, había cursado el 6º grado y había aprendido un poco de contabilidad antes de unirme a la lucha en la Sierra Maestra; sin embargo, aunque tenía más nivel que otros, también me obligaba a estudiar, a superarme cultural y políticamente, y cuando no íbamos a clases tomaba medidas, nos llamaba y nos explicaba la necesidad de hacerlo y después nos castigaba.

En ese proceso es que nos convoca, por tener un nivel superior, a asistir a un curso para administración de industrias, más como un compromiso moral que como un verdadero conocimiento. Sabía que el nivel que poseíamos no era el requerido; sin embargo nos conminó a realizarlo bajo el principio de la honestidad y como verdaderos revolucionarios, dejando el camino abierto para que, si teníamos dificultades, no dudáramos en hablarle. Con ese grado de confianza, de compromiso moral, político y revolucionario, comenzamos en ese camino con amor, con dedicación, con más esfuerzo, más integración, a pesar de no poseer el nivel requerido.

Ese camino trazado por el Che, en lo personal necesitó de un esfuerzo extraordinario, tenía que aprender a cómo asimilar la industria que me habían asignado, lidiar primero en su terminación constructiva, después en su puesta en marcha y finalmente, el más complejo de todos, dirigir la producción de una rama compleja como era la cerámica. Eso me llevó a instruirme no solo en cerámica sino también en estadística y comenzar a producir hasta que las cosas se fueron complejizando, de tal manera que me vi en la necesidad de decirle que precisaba superarme más. Con nuestra explicación, estaba convencido de que necesitaba una mayor preparación, y es cuando me envía, junto a otros compañeros, a la escuela de administradores creada por él en el Ministerio de Industrias. Por supuesto, el nivel de exigencia fue mayor, nos pidió una conducta ejemplar al vernos como parte de su equipo y como sus representantes, lo que nos obligaba a ser más consecuente con esa confianza depositada en nosotros.

Así transitan nuestras relaciones, ese vínculo es el que le permite seleccionarnos para acompañarlo en diferentes misiones internacionalistas. Cuando se elige a los compañeros de su escolta para ir a Salta, en Argentina, no pude ir por ser muy negro, el problema del mestizaje en una operación secreta y tan compleja como esa necesitaba una coordinación de todo tipo, además de que no podíamos irnos todos y dejarlo solo. Así se selecciona a Hermes Peña, uno de los miembros de la escolta, jefe de una escuadra, y también a Alberto Castellano.

Con posterioridad, cuando decide participar en la gesta de África, sí me selecciona para combatir a su lado. La contienda resultó en extremo compleja y el Che, al menos es mi opinión, en un derroche de humildad —nunca he creído en un derroche de sencillez―, fue capaz de bajar, con su nivel profesional e intelectual, hasta el nivel de los combatientes de aquella zona, de interpretar el estatus social en que se ubicaban, subordinarse y sacrificar su autoridad a la decisión superior, para contribuir a la liberación de ese pueblo.

Lamentablemente, no se contó con el apoyo necesario de sus dirigentes ni de su comprensión, faltándoles el sacrificio que requiere una lucha de esa magnitud, como el abandono de los privilegios de la civilización, de vivir cómodamente, para convertirse en la práctica en un animal de montaña. Ninguno de esos objetivos se logró, teniendo en cuenta, además, que nos faltó un conocimiento más profundo sobre su idiosincrasia, la psicología del africano en aquellos momentos, el grado de preparación y desarrollo, sus aspiraciones, en fin un conjunto de elementos que no dominábamos y que, con posterioridad, pude comprender cuando cumplí misión en Angola, conviviendo con una sociedad un poco más avanzada.

Mi campaña en el Congo unido al Che

Sin dudas, 1965 se convierte en un año determinante dentro de la vida del Che como combatiente y revolucionario. Después de un largo periplo por diversos países, especialmente por el continente africano, toma la determinación de apoyar a los revolucionarios congoleses en la lucha para su liberación. Esa campaña, más allá de lo emotivo, fue para todos muy difícil y compleja, llevándonos a la desilusión gradual y considerándola un fracaso, no en el Che ni en su responsabilidad, sino en la forma en que se desenvolvieron los acontecimientos. La valoración hecha por el Che en Pasajes de la guerra revolucionaria: Congo, al considerarla un fracaso, no puede interiorizarse como algo personal. En los resultados finales están presentes elementos de carácter interno como el problema tribal, la ausencia de los líderes en las zonas de combate, la composición de su estatus social, entre otros, que no les permitía comprender el verdadero concepto de nación y mucho menos el tener que luchar por esas cosas. A todo ello, habría que agregar la presión ejercida por la Organización de la Unidad Africana (OUA), denominada así en ese tiempo, para suspender la ayuda a todos los movimientos armados que entendieran practicaban una lucha fratricida, una lucha entre hermanos, y mantener solo a aquellos que, supuestamente, lucharan en contra de la colonia dominante.

Esa medida alcanzaba solo a los países de habla portuguesa, porque los otros tenían un estatus de semicolonia, como era el caso del Congo. Se basaban en el principio de mantener las fronteras heredadas del colonialismo y no apoyar luchas internas que llevaran a la supuesta fragmentación del país y de África en general, sin dudas, eran elementos que influyeron en nosotros.

Esa decisión conllevó un conjunto de acciones por parte de la OUA, entre ellos la confiscación de todos los medios que poseíamos, como las lanchas ubicadas en el lago para la transportación de los alimentos llegados de Cuba. Dentro de la solicitud oficial más compleja, uno de los acuerdos tomados fue el de impedir nuestro movimiento por el territorio de Tanzania e imposibilitar que se convirtiera en base extrema de nuestra retaguardia, aspecto que la dirección de la Revolución trató de que se suspendiera, sin alcanzarlo.

A todo esto, se suma el hecho de no contar con un jefe nativo a quien asesorar y que pudiera realmente ponerse al frente de los cientos de combatientes de diferentes tendencias que se concentraron en la zona. Había ruandeses, congoleses de diversas tribus con costumbres diferentes y sin homogeneidad en cuanto a cómo combatir, solo el pequeño grupo de asesores cubanos se encontraba apto para sostener la unión.

Con todos esos elementos, es que concuerdo en lo justo de concluir la lucha en ese momento, por tanto no lo considero una derrota del Che o de Cuba. Se carecía de condiciones esenciales para obtener la victoria. Quizás, si hubieran estado presentes los líderes, combatiendo y aglutinando sus fuerzas, hubiera sido efectiva la presencia de los cubanos en los frentes, en todos los grupos guerrilleros, y se hubiera alcanzado un mínimo de cohesión, llevándonos a una lucha más profunda, a una lucha más amplia que hubiera derivado, finalmente, en la toma del poder.

Por supuesto, a todo ello habría que añadir el papel que asumiría el imperialismo, pues no se iba a cruzar de brazos. Creo que hubiera acrecentado la participación mercenaria, la incrementación de la preparación de las fuerzas nativas y su intervención por intermedio de los países europeos, entre ellos los belgas, franceses y, en última instancia, de manera directa.

Por nuestra parte, había una tropa armada y apta para trasmitir experiencias, sin embargo, en el plano social no fue fácil de asimilar esa realidad, teniendo en cuenta el nivel cultural y político que poseían los cubanos que acompañamos al Che. En parte, ahí pudiera estar la decepción del Che al sublimar un poco la concepción de los revolucionarios cubanos, al no tener en cuenta su composición, muchos de los cuales no habían peleado en la lucha guerrillera, sino como combatientes de la lucha contra bandidos, además de poseer un bajo nivel de instrucción, impidiéndoles comprender la realidad imperante, muy adversa y hostil, desde las relaciones sociales, con costumbres totalmente diferentes, lo que requería de nuestros hombres un esfuerzo mayor para que asimilaran su entorno. La verdad es que no todos los cubanos pudieron entender la realidad de lo que ocurría a su alrededor.

Esa realidad en su conjunto, al ser valorada por el Che —desde su óptica―, sí es interpretada de forma objetiva, sabía del peso de los cuatrocientos años de explotación colonial, de la miseria y de un pueblo carente de una noción exacta de qué es una nación, de la nacionalidad y de un verdadero sentido de pertenencia. Para el nativo su mundo era la etnia y sus decisiones estaban determinadas por la aprobación de su participación en la lucha si la tribu lo autorizaba, aunque en esa zona se seguía un reclutamiento voluntario, nunca obligatorio, como después pudimos observar en otras partes de África. No obstante esa ventaja, les faltaba una verdadera conciencia de su papel, hubo momentos en que nos levantábamos rodeados de una montaña de fusiles porque habían depuesto las armas y cuando el Che indagaba les decían que no querían seguir combatiendo.

Ante esos hechos, el Che decidía reunir a los hombres para tratar de convencerlos, se ponía antes de acuerdo con algún compañero, explicándole que lo iba a ofender, diciéndole cobarde y que su actitud era de mujer para que reaccionara en contra y se defendiera diciendo que no eran mujeres y así volvieran a tomar los fusiles. Cuando llega el momento, hace un discurso en francés, los ofende como se había acordado, pero uno de los muchachos que tenía que hablar se le olvida y en medio de eso el Che le dice "fulano, ¿tú no habías quedado de coger las armas?"; entonces el muchacho responde "sí, ¡no se puede ser cobarde, no se puede ser mujer!", y todo el mundo siguió al muchacho y recogieron los fusiles. Con esos ardides lograba alguna incorporación, lo que te explica cómo logró interpretar la psicología de los combatientes congoleses.

Pasado los años, conocimos algunas explicaciones de dirigentes que habían alcanzado el poder, sobre la presencia del Che en el Congo. Explicaron el tremendo trauma que les causó, se sentían mal al no concebir que un dirigente de su talla estuviera combatiendo allí y ellos estuvieran fuera. Es decir, existió un complejo de inferioridad, de retraimiento, que nunca fueron capaces de superarlo en el momento que más se necesitaba.

En el caso de los combatientes cubanos hubo algunos que no correspondieron como hubiera sido el deseo del Che, faltaba entusiasmo porque no entendían el porqué de la lucha, el por qué teníamos que estar cargando con el armamento y salir a las líneas defensivas, mientras los nativos se inmunizaban con la dawa, un fetiche que empleaban contra la muerte, y por qué no estaban presentes los jefes. Recuerden que los latinoamericanos tenemos la costumbre de contar con el caudillo, con el jefe, siempre al frente. En la historia de los cubanos siempre se contó con hombres de la talla de Fidel, combatiendo, a Antonio Maceo que iba de primero en la carga al machete, a Máximo Gómez, a Ignacio Agramonte, en fin, a todos nuestros próceres de la independencia, siempre los primeros.

En nuestra definitiva lucha por la independencia, Fidel siempre afirmaba que el Che tenía el mérito de haber sido el primero en todo, en el Granma, en la lucha, y todo eso para nosotros los cubanos, los latinoamericanos, nos es imprescindible, nos es vital. Esas diferencias marcan al soldado, porque no dudamos de la formación intelectual de los líderes congoleses de entonces, muchos era poetas, escritores y se convertían en líderes, pero nunca en las acciones combativas.

Esa realidad desalentaba y hubo cubanos que le plantearon al Che el retorno, inclusive un miembro de su escolta que estimaba mucho también lo había decidido. Por supuesto, todo ello produce en él un desencanto mayor, aunque ya cuando se produce la despedida no piensa así, mantiene un análisis más preciso y valora las perspectivas que ve en la lucha futura en el continente africano.

A partir de lo acontecido, toma la determinación de proseguir en otros escenarios, momento en el que selecciona a Papi (José Ma. Martínez Tamayo Mbili), Tuma (Carlos Coello, Tumaini), Braulio (Israel Zayas, Azi), Morogoro (Octavio de la Concepción de la Pedraja) y a mí para acompañarlo. Aunque aún no tenía un lugar definido hacia donde ir, existía la convicción plena de seguir combatiendo por la independencia de nuestros pueblos, formaba parte de sus principios y nada, en ese sentido, lo desalentaba.

De lo acontecido, he pensado que extrajo una experiencia amarga que lo lleva a retomar algo que siempre había dicho con respecto a que la ayuda debía ser condicionada, no lo hizo en el Congo, se puso a disposición de un personal que no entendía ese gesto y la humildad con que lo realizó.

Así es que decide retornar a América, con la convicción de que esta vez la ayuda debía ser condicionada, razón por la se produce la contradicción con Mario Monje, secretario del partido comunista boliviano, en esos tiempos. A diferencia del Congo, donde no se encontró un jefe de alguna tribu o un hijo, quizás ahí hubiéramos encontrado a alguien que tuviera la convicción de llegar a ser un líder natural para conducir a la emancipación de su pueblo, aunque sinceramente nunca apareció.

La campaña guerrillera de Bolivia

La realidad de lo acontecido en el Congo hace que, en Bolivia, el Che fuera con una concepción más amplia, la de crear un frente amplio en el que todo hombre honesto, revolucionario, con conciencia, pudiera incorporarse a la lucha sin detrimento de posiciones políticas o religiosas, solo la disposición de luchar por su país, por su independencia.

Esa definición era lo primero, por eso trata de unir todas las fuerzas de izquierda, con independencia de las circunstancias que propiciaron el surgimiento de un partido comunista prochino, otro que se desprendió de ese mismo partido o de otras tendencias. Lo importante era buscar el mayor concierto entre las fuerzas a participar, ya fueran los montoneros y otras organizaciones, como era el caso de Argentina. En fin, empieza a establecer una serie de vínculos y relaciones con hombres dispuestos y convencidos de la necesidad del cambio revolucionario. Así surge un proyecto que no se circunscribe solo a Bolivia, por eso incluye a los cubanos y trata de obtener un frente coordinado con una figura central que, desde ese país, pudiera expandirse a los demás territorios. Eso es lo que Monje no entendió, es donde su posición se limita solo al ámbito local, es, en síntesis, la valoración que he hecho de la estrategia propuesta desde el inicio.

Creo que en Bolivia el Che trató de organizar y ampliar las bases de apoyo con otros grupos. No pienso que fuera un error el incorporar al grupo de Moisés Guevara; de su gente estaba Simeón Cuba, Willy, que muere fielmente junto a él, y el propio Moisés murió con entera dignidad, combatiendo, al igual que otros compañeros de su círculo. Es cierto que hubo algunos traidores, pero también los hubo del propio partido comunista boliviano, se debilitaron algunos como el Camba (Orlando Jiménez Bazán), Antonio (Domínguez Flores, León), el cocinero; sin embargo, otros como Serapio (Aquino Tudela, Serafín), sobresalieron y murieron dignamente. Una gran lección, porque no se puede juzgar a todo el mundo por igual a partir de algunas actitudes negativas.

Che, dirigente político

Soy un convencido que la cualidad más importante del Che es como dirigente político, porque si desarrolló cualidades como jefe militar se debió a que lo consideró la vía para alcanzar sus objetivos políticos, es decir, no era ser un cuadro militar por serlo, era la necesidad de dominar ese arte para alcanzar objetivos superiores, sintetizados en obtener una patria más justa, bajo las banderas del socialismo.

En esa concepción estaban presentes los ideales de Bolívar y Martí pero sumados al ideal socialista, porque no se puede construir una república con todos y para el bien de todos, como expusiera Martí, sin eliminar la explotación y las injusticias. Esa sociedad pudiera denominarse bolivariana, martiana o fidelista, pero lo importante es que fuera más justa, dirigida al perfeccionamiento del ser humano, es ahí donde encontramos la verdadera esencia del Che, de su vida y obra.

Esa cualidad fue la que siempre vio Fidel, por eso lo seleccionó para acciones mayores, como ponerlo al frente de la campaña de Las Villas, zona compleja e integrada por varias organizaciones que luchaban contra la tiranía pero con posiciones e intereses diversos.

El Che en esas circunstancias demostró que, con sus decisiones, prevalecía el criterio de formar a hombres honestos, capaces de luchar por su patria con las armas en la mano, para convertirse, después, en dirigentes de la revolución en el poder. Desde su llegada al Escambray, territorio montañoso de la antigua provincia de Las Villas, formó una pequeña escuela para instruir a los combatientes, alcanzó la coordinación e integración de todos las fuerzas guerrilleras del territorio, con independencia de sus objetivos particulares, propiciando acuerdos entre ellos de organización en el combate, de delimitación de zonas, entre otras acciones.

Se puede afirmar que, cuando se produce nuestra llegada a Las Villas, se predicó con el ejemplo, se impusieron reglas para combatir en lugares donde no lo habían hecho las fuerzas acantonadas en el entorno, como fue la toma de Güinía de Miranda que, a los doce días de estar en el Escambray, el Che decide atacarla y así sucesivamente, Jíquima, Banao y otros lugares de la zona.

Esa proyección política del Che demuestra, a mi modo de ver, su brillantez al lograr la unidad entre tan diversos intereses y convertirse, además, en el jefe indiscutible que iría perfilándose para futuras contiendas. Sus cualidades organizativas se ponen a prueba tanto en la Sierra Maestra como en Las Villas, en la creación de industrias de guerra, un periódico y la radio, encargados de informar y formar políticamente a los combatientes. La disciplina y el orden se imponían en los campamentos con el predominio de signos de civilización que permitía a la guerrilla tener un mínimo de condiciones, un horno para hornear el pan, un anfiteatro para las conferencias, las reuniones, una armería, todo con el criterio de incentivar la creación y la eficiencia en el combate, no era lo mismo tirar una granada con la mano que tirarla con un cartucho que alcanzara los 150 a 200 metros de longitud.

Ya al triunfo revolucionario, esas cualidades se manifiestan en todas las responsabilidades que se le asignan, en el Departamento de Instrucción Revolucionaria donde se prioriza la instrucción del Ejército Rebelde, casi en una buena parte analfabeto, crea también la revista Verde Olivo, con el objetivo de capacitar políticamente a los soldados. Desde esa posición, desarrolla algunas ideas que había intentado desde Guatemala cuando las fuerzas mercenarias invaden el país y es derrocada la revolución, no era otra que la necesidad de entregar armas al pueblo para su defensa. Se crean las milicias revolucionarias bajo el mando de un oficial que formó parte de su columna durante la guerra, Rogelio Acevedo, joven capitán de nuestro ejército.

De igual forma, comienza a organizar una fuerza integrada por jóvenes, en parte que no tuvieran una tendencia política concreta, no tuvieran trabajo o no estuvieran estudiando, como una forma de incorporarlos al proceso revolucionario, es así que surge la Asociación de Jóvenes Rebeldes al frente de un joven destacado de su columna, el comandante Joel Iglesias.

Todo ello habla de la obra multiplicadora del Che, luchar por un hombre más culto, capaz de autodirigirse, elementos presentes en el pensamiento martiano y que se encuentran en las concepciones avanzadas del Che. Razones que explican con claridad su adhesión a la línea política sustentada en el Programa del Moncada, como una forma de materializar sus ideas.

Con posterioridad, al frente del Departamento de Industrialización del INRA (Instituto Nacional de Reforma Agraria), se da a la tarea de formar los cuadros, esencialmente políticos, a través de cursos especializados, crea escuelas y un conjunto de vías complementarias para concretar una mayor preparación política e ideológica, profundizando en el conocimiento de nuestra historia patria, en el ideario martiano, convencido de que se comprende mejor la concepción de un solo partido desarrollada por Martí que la expuesta por Lenin, aunque tenga menos fundamentos teóricos. En la práctica, se podía comprender con mayor claridad el por qué proclamar la guerra necesaria, primero para Cuba y después para Puerto Rico. Son principios asumidos por el Che y que explican en parte, su concepción internacionalista.

Por supuesto, cuando lo nombran ministro de Industrias ya tiene una mayor proyección de cómo enfrentar y desarrollar su labor. Se da a la tarea de buscar los cuadros mejor preparados, con más nivel cultural dentro de nuestras filas rebeldes, es cuando incorpora a Alberto Fernández Montes de Oca, Pachungo o Pacho, a Jesús Suárez Gayol, Rubio, hombres seleccionados después para integrar el grupo de guerrilleros cubanos en Bolivia, y a otros compañeros de su columna. No estaban técnicamente preparados para las responsabilidades designadas, pero en ellos primó el deseo y la voluntad de contribuir al desarrollo de una obra extraordinaria, con el apoyo y la confianza que depositara el Che en el cumplimiento de las tareas.

Todo lo enunciado hasta aquí, da la medida del porque Fidel, desde los inicios, lo nombra en responsabilidades de tipo económicas, con independencia de bromas que circularon cuando en una reunión pide un economista para la dirección del Banco y el Che levanta la mano y le pregunta si lo era y el Che le contesta que no, que era comunista. Se le asignan también otras tareas de tipo internacional para divulgar la obra de la revolución, fue el primero que visita los países socialistas, algunos países que conformaban el Pacto de Bandung, antecedente del MNOAL (Movimiento de los No Alineados), acciones que, de una forma u otra, habían sido estimuladas por él para su ejecución. Eso habla por sí solo de lo profundo de su pensamiento y actuar políticos, presentes para las futuras generaciones en los discursos que pronuncia en Punta del Este en 1961, en Naciones Unidas en 1964 en Argel en 1965, entre otros, y que forman parte de lo más sobresaliente de sus proyecciones internacionales.

Mi criterio es que el Che realiza un extraordinario aporte a la Revolución Cubana, como expusiera Fidel, al calificarlo de extraordinariamente culto y con una elevada formación ideológica. Su afiliación política para mí era la de revolucionario, no había pertenecido a ningún partido, solo se afilió a nuestro partido cuando se crea dentro de nuestro proceso, fue un artífice de su unidad como lo hizo en Las Villas a su debido tiempo.

Su propio balance de los años transcurridos como dirigente del proceso cubano, que apenas rebasó los seis años, lo llevan a afirmar haber cumplido con su deber como revolucionario y a tomar la decisión de marchar a otras tierras por considerar irreversible el proceso revolucionario cubano, tal y como lo enfatiza en su ensayo “El socialismo y el hombre en Cuba” y en la carta de despedida leída por Fidel en 1965 al constituirse el Partido Comunista Cubano.

Reinicia una nueva etapa y comienza a desarrollar un profundo pensamiento militar integrado por el propio pensamiento militar de la Revolución Cubana y las experiencias y aportes concretos de Fidel y Raúl, sistematizándolas y generalizándolas. Ejemplos precisos se encuentran en su libro Guerra de guerrillas y en su artículo “Guerra de guerrillas: un método”, de donde extrae experiencias y las sintetiza con gran capacidad política al concebir al guerrillero como un reformador social y como un revolucionario consecuente.

Ese pensamiento es el que define al Che como un verdadero revolucionario, dentro de su condición de reformador social, despojado de egoísmo, de vanidad, solo el egoísmo de ser útil a la patria, a la revolución latinoamericana y mundial. Es ese el Che que conocí y admiraré por siempre.






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miércoles, 30 de octubre de 2019

Boron | Agonía y Muerte del Neoliberalismo

Desde su blog traemos a ustedes el análisis por parte de Atilio Borón en el que da cuenta de los sucesos recientes en diferentes países de Nuestra América:


Atilio A. Boron

En las últimas semanas el neoliberalismo sufrió una serie de derrotas que aceleraron su agonía y en medio de aparatosas y violentas convulsiones desencadenaron su deceso. Tras casi medio siglo de pillajes, tropelías y crímenes de todo tipo contra la sociedad y el medio ambiente, la fórmula de gobernanza tan entusiastamente promovida por los gobiernos de los países del capitalismo avanzado, las instituciones como el FMI y el BM y acariciada por los intelectuales bienpensantes y los políticos del establishment yace en ruinas. La nave insignia de esa flotilla de saqueadores seriales, el Chile de Sebastián Piñera, se hundió bajo el formidable empuje de una protesta popular sin precedentes, indignada y enfurecida por décadas de engaños, artimañas leguleyas y manipulaciones mediáticas. A las masas chilenas se les había prometido el paraíso del consumismo capitalista, y durante mucho tiempo creyeron en esos embustes.  Cuando despertaron de su sonambulismo político cayeron en la cuenta que la pandilla que las gobernó bajo un manto fingidamente democrático las había despojado de todo: les arrebataron la salud y la educación públicas, fueron estafadas inescrupulosamente por las administradoras de fondos de pensión, se encontraban endeudadas hasta la coronilla y sin poder pagar sus deudas mientras contemplaban estupefactas como el 1 por ciento más opulento del país se apropiaba del  26,5 por ciento del ingreso nacional y el 50 por ciento más pobre sólo capturaba el 2.1 por ciento. Todo este despojo se produjo en medio de un ensordecedor concierto mediático que embotaba las conciencias, alimentaba con créditos indiscriminados esta bonanza artificial y hacía creer a unas y otros que el capitalismo cumplía con sus promesas y que todas y todos podían hacer lo que querían con sus vidas, sin que se inmiscuyera el estado y aprovechando las inmensas oportunidades que ofrecía el libre comercio. 

Pero ninguna utopía, aún la del mercado total, está a salvo de la acción de sus villanos. Y éstos aparecieron de súbito personificados en las figuras de unos adolescentes de escuela secundaria que, con ejemplar audacia y filial solidaridad, se rebelaron contra el aumento en las tarifas del metro que perjudicaba no a ellos sino a sus padres. Su osadía hizo trizas el hechizo y quienes habían caído en la trampa de resignar su ciudadanía política a cambio del consumismo se dieron cuenta que habían sido burlados y estafados, y salieron a las calles para expresar su descontento y su furia. Se convirtieron, de la noche a la mañana, en “vándalos”, “terroristas” o en una revoltosa banda de  “alienígenas” –para usar la elocuente descripción de la mujer del presidente Piñera- que avizoraron los límites infranqueables del consumismo y del endeudamiento infinito y el carácter farsesco del minué democrático que ocultaba, bajo prolijos ropajes y vacías formalidades, la implacable tiranía del capital. Comprobaron en ese violento despertar que una de las sociedades antaño más igualitarias de Latinoamérica ahora compartía, según el Banco Mundial, el dudoso honor de ser junto a Rwanda uno de los ocho países más desiguales del planeta. Como un relámpago advirtieron que habían sido condenados a sobrevivir endeudados de por vida, víctimas de una plutocracia -insaciable, intolerante y violenta- y de la corrupta partidocracia que era cómplice de aquélla y gestora del saqueo contra su propio pueblo y los recursos naturales del país. Por eso tomaron las calles y salieron en imponentes manifestaciones a luchar contra sus opresores y explotadores, y lo hicieron –y aún hoy lo hacen- con una valentía y heroísmo pocas veces vistos. Ya son por lo menos veinte los muertos por la represión de las fuerzas de seguridad y los desaparecidos reportados suman más de cien, amén de los centenares de heridos y torturados y los miles de detenidos que  marcan, con lúgubres tonalidades, los estertores finales del tan admirado modelo.

Después de esta espontánea insurrección popular ya nada volverá a ser igual, nada revivirá al neoliberalismo, nadie lo señalará como la vía regia hacia la democracia, la libertad y la justicia social. Eso aunque Piñera continúe en La Moneda y prosiga su brutal represión. Pese a lo cual ni la OEA, ni los gobiernos “democráticos” del continente -presididos por turbios personajes de frondosos prontuarios- ni tampoco los hipócritas custodios de los valores republicanos tendrán un átomo de decencia para caracterizar a su gobierno como una dictadura, calificación que sólo merece Nicolás Maduro aunque jamás haya habido en su gobierno una represión tan bestial y sanguinaria como la que quedó documentada en infinidad de videítos grabados en  Chile y que se viralizaron por internet. Para Donald Trump Piñera es amigo, vasallo y sicario político de la Casa Blanca, imprescindible para atacar a la Venezuela Bolivariana y esas son razones más que suficientes para defenderlo y protegerlo a cualquier precio. Obedientes, las ONGs del imperio y sus sucursales en Europa y Latinoamérica -inverosímiles defensoras de los derechos humanos, la democracia, la sociedad civil y el medio ambiente- mantendrán un silencio cómplice ante los crímenes que cometa el ocupante de La Moneda. Algunas expresarán otras opiniones, más no aquellas que son los tentáculos ocultos del imperialismo. Impertérritos, los publicistas del sistema seguirán señalando a Nicolás Maduro como el arquetipo de la dictadura y al chileno como la personificación misma de la democracia. Pero todo será inútil, y lo que murió –la receta neoliberal- bien muerta está.

Claro que la historia no comienza ni termina en Chile. Poco antes del estallido social todavía en curso, el Ecuador del traidor y corrupto presidente Moreno había sido convulsionado por inmensas protestas populares. El detonante, la chispa que incendió la pradera fue la quita de los subsidios a los combustibles. Pero el factor determinante fue la implementación del “paquetazo” ordenado por el FMI al servil agente instalado en el Palacio de Carondelet. La reacción popular, iniciada primero entre los transportistas y sectores populares urbanos y luego potenciada por la multitudinaria irrupción de las poblaciones originarias en las principales ciudades del país se extendió poco más de una semana y obligó al cobarde presidente a trasladar la sede del Ejecutivo a Guayaquil. Poco después tuvo que suspender la cruel represión con que había respondido al desafío y abrir una fraudulenta negociación con los autoproclamados líderes de la revuelta indígena. Astuto, pactó una tregua con la desprestigiada y también ingenua dirigencia de la CONAIE y derogó el decreto relativo al subsidio a los combustibles, prometiendo revisar lo actuado. Nada de eso ha ocurrido, pero logró desarticular la protesta, por ahora. Como le cuadra a un traidor serial como Moreno el jefe de los negociadores indígenas, Jaime Vargas, está siendo judicialmente perseguido por el gobierno. El “paquetazo” será puesto en práctica porque el mandato del FMI es inapelable y Moreno es un peón más que obediente: es obsecuente.  Es sabido que estos programas del Fondo sólo son factibles si se los gestiona con una mezcla -variable según los casos- de engaños y represión. Pero ahora la pasividad ciudadana tiene mecha corta y en pocos meses más, en cuanto se dejen sentir los rigores del ajuste salvaje, no sería extraño que estalle una nueva rebelión plebeya que esperemos no caiga en las trampas de Moreno y sus compinches y culmine exitosamente con la destitución del presidente y la refundación de la democracia en el Ecuador. El presidente está entrampado: si aplica el programa del FMI la poblada popular probablemente acabe con su gobierno; si no lo hace, el imperio puede decidir que llegó la hora de prescindir de sus servicios por inútil. Y como la Casa Blanca “sabe demasiado” de las trapisondas y los negocios sucios de Moreno no tendrá más remedio que aceptar el úkase imperial y acogerse a un “desempleo involuntario”, como decía Keynes.  Pero, pese a su inutilidad y a los crímenes perpetrados durante la represión de las protestas populares Washington se encargará de esconderlo y protegerlo. Como lo hizo con otro asesino, Gonzalo Sánchez de Lozada y con tantos otros.  En poco tiempo sabremos cual será el desenlace.

El neoliberalismo sufrió otra derrota en Bolivia, cuando el presidente Evo Morales fue reelecto  con el 47,08 por ciento de los votos contra el 36,51 por ciento obtenido por Carlos Mesa, el candidato de Comunidad Ciudadana. Pese a que el presidente le sacó una ventaja de 10.57 por ciento de los votos a su contrincante (más del 10 % que señala la legislación boliviana para declararlo ganador en primera vuelta) y que no hubo ninguna denuncia concreta de fraude sino tan sólo gritos y aullidos de la oposición ésta exige que se proceda a convocar al balotaje. Quienes manejan desde Estados Unidos a los enemigos de Evo en Bolivia cuentan con la previsible connivencia de la OEA y algunos desastrados gobiernos de la región como los de Argentina, Brasil, Chile, Colombia. Dicen que las irregularidades habidas en la transmisión y difusión del escrutinio (explicada convincentemente por las autoridades bolivianas) unido lo exiguo de la diferencia obtenida por Evo (pero por encima del 10 %, por supuesto) obliga a proceder de tal manera. Si este fuera el caso estos virtuosos vestales de la democracia deberían ordenar sin más dilaciones la anulación de la elección presidencial de 1960 en Estados Unidos cuando John F. Kennedy aventajó a Richard Nixon por 0.17 centésimos (49.72 versus 49.55 %) y fue investido como presidente sin enfrentar reclamo alguno. Mesa que perdió por una diferencia de 10.57 por ciento haría bien en llamarse a silencio. No lo hará, porque en un prodigio de adivinación (que, por supuesto, le salió mal) había anticipado su victoria y que desconocería otro resultado que no fuera ese, como corresponde a un demócrata “made in the US”. Si gano, la elección fue limpia; si pierdo, hubo fraude. Nada nuevo: la derecha jamás creyó en la democracia, mucho menos en estas latitudes, y está de modo irresponsable llamando a la desobediencia civil y promoviendo desmanes para “corregir” el resultado que le fuera negado por las urnas. Evo, en un gesto que lo enaltece, desafió a la OEA a que realice un peritaje íntegro del proceso y que si encuentra  evidencia de fraude convocaría de inmediato al balotaje. Será inútil, pero igual el capataz Almagro enviará una misión a Bolivia para agitar el avispero y entorpecer la labor del gobierno. Desgraciadamente habrá gente que morirá o sufrirá graves heridas a causa de los disturbios que ocasionará esa misión. Claro está que los movimientos sociales de Bolivia no van a permitir que una derrota de más de diez puntos obligue a un balotaje o empine como ganador al perdedor. Además,  no es un dato menor que ya los gobiernos de México y el nuevo de Argentina reconocieron el triunfo de Evo, al igual que los de Cuba y la República Bolivariana de Venezuela. En suma: la restauración del neoliberalismo en Bolivia parece haberse frustrado de nueva cuenta, por más esfuerzos que hagan el imperio y sus lugartenientes locales.

En línea con este marco regional signado por un generalizado clima ideológico de repulsa al neoliberalismo imperante, en la Argentina la experiencia neoliberal de Mauricio Macri fue repudiada en las urnas. Ampliamente porque lo que hubo el 27 de Octubre no fue la primera vuelta de una elección presidencial. Ésta, en realidad, tuvo lugar el 11 de Agosto, en las PASO (elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias) y allí las distintas alianzas políticas midieron sus fuerzas. Dado que en esa ocasión quedó demostrado que sólo Mauricio Macri poseía los votos como para desafiar el poderío electoral del Frente de Todos el presidente atrajo las preferencias de electores de derecha que en las PASO habían optado por otras candidaturas (Juan José Gómez Centurión o José Luis Espert, y algunos de Roberto Lavagna) y probablemente con un segmento mayoritario de la mayor afluencia ciudadana que concurrió a los comicios este domingo. De todos modos quedan algunas incógnitas de difícil resolución y que despiertan cada vez más fundadas suspicacias sobre el genuino  veredicto de las urnas. Por ejemplo, el hecho de que la fórmula Fernández-Fernández sólo hubiera acrecentado su caudal electoral en unos 250.000 votos, disminuyendo su gravitación porcentual con relación a las PASO en casi un uno y medio por ciento es difícil de entender. Sí que su rival lo acrecentase, pero que lo hiciera en 2.350.000 votos y casi siete y medio por ciento provoca por lo menos una cierta curiosidad. 

Es obvio que el macrismo se benefició con la fuga de votos hacia su candidatura, pero su crecimiento luce como excesivo al igual que el muy poco que experimentó el Frente de Todos en un contexto de profundización de la crisis económica como la vivida por la Argentina en los últimos dos meses. Otro misterio de la aritmética electoral lo ofrece el paradero de los 900.000 votos obtenidos en las PASO por las dos candidaturas presidenciales del trotskismo y que se redujeron a poco más de 550.000 el domingo pasado. Qué ocurrió con esos 350.000 votos faltantes: ¿se evaporaron, votaron a Macri? Son demasiadas interrogantes que no podremos resolver aquí pero que alimentan la sospecha de que pudo haber habido un muy sofisticado fraude informático que seguramente será descubierto en cuanto se termine el escrutinio definitivo del comicio. De todos modos, más allá de estas disquisiciones, los casi ocho puntos porcentuales que separan a Fernández de Macri   (que pueden acrecentarse cuando se conozcan los datos definitivos) son, para un balotaje, una diferencia muy significativa. Recuérdese que en la segunda vuelta de la elección presidencial del 2015 Macri se impuso a Daniel Scioli por dos puntos y medio, 2,68 % según el escrutinio definitivo. Lo cierto es que la ardua tarea de reconstruir a la economía y sanar las profundas heridas que el macrismo dejó en el tejido social sólo será posible abandonando las recetas del neoliberalismo. Éste ocasionó en la Argentina la crisis más grave de su historia, peor aún que el traumático desplome de la Convertibilidad en el 2001. Será como remontar una empinada cuesta, porque Macri deja al país en profunda recesión, acribillado por la inflación y un desempleo de dos dígitos,  con casi cuarenta  por ciento de gente en la pobreza y una deuda descomunal, y a corto plazo, nada menos que con el FMI. Pero los estallidos sociales de Chile y Ecuador son un elocuente disuasivo para desalentar a quien quiera aconsejar al nuevo presidente que lo que hay que hacer es emular los logros del neoliberalismo tal cual se conocieran en Chile.

No podría concluir esta mirada panorámica sobre la agonía del neoliberalismo en Latinoamérica sin mencionar el serio revés sufrido el domingo pasado por esta corriente ideológica en las elecciones regionales de Colombia. En este país el autodenominado Centro Democrático (que no es ni lo uno ni lo otro, sino una derecha radical y visceralmente antidemocrática), partido al que pertenecen Álvaro Uribe y el actual presidente Iván Duque, sufrió una dura derrota en la disputa librada en las dos principales ciudades del país, Bogotá y Medellín. En ambas se impuso la oposición de centro izquierda y el uribismo sólo prevaleció en dos de las  32 gobernaciones de Colombia. Si bien es prematuro anticipar previsión alguna acerca de lo que podría acontecer en las elecciones presidenciales del 2022 lo cierto es que si algo no se esperaba en Colombia era un tropiezo tan contundente de la derecha ultraneoliberal en aquellas ciudades. Una señal muy positiva, sin dudas.

Tampoco podría poner fin a estas líneas sin compartir en este caso la preocupación que genera el proceso electoral en el Uruguay, en cuya primera vuelta el candidato del Frente Amplio y ex intendente de Montevideo, Daniel Martínez, obtuvo un 39,2 % de los votos contra el 28,6 % de Luis Lacalle Pou, del conservador Partido Nacional. Esto pronostica una reñida contienda en el balotaje que tendrá lugar el próximo 24 de Noviembre porque las restantes fuerzas políticas de la derecha han comprometido su apoyo a Lacalle Pou, incluyendo a la desgraciada novedad de la política uruguaya: el “bolsonarismo” encarnado en el partido Cabildo Abierto liderado por el ex Comandante del Ejército Nacional Guido Manini Ríos, ardiente opositor a cualquier pretensión de revisar los casos de violación de los derechos humanos perpetrados por la dictadura en Uruguay y duro crítico de toda la legislación progresista aprobada por el Frente Amplio a lo largo de quince años de gobierno. No está todo perdido, pero quedan sólo cuatro semanas para persuadir al electorado del Uruguay que elegir un gobierno neoliberal en momentos en que esa corriente se desbarranca en medio de tremendas convulsiones sociales -en Chile, en Ecuador, en Haití y antes en México, con el triunfo de López Obrador- condenaría a  ese país a internarse en un sendero que terminó en un rotundo fracaso en todos los países de la región. Sería ingenuo pensar que lo que produjo un holocausto social sin precedentes en México, luego de 36 años (1982-2018) de co-gobierno FMI-PRI-PAN; o la gravísima crisis que azota a la Argentina y la debacle que devora a Chile y Ecuador pueda dar nacimiento a un resultado virtuoso en la nación rioplatense. Mucho tendrá que trabajar el Frente Amplio para hacer que sus compatriotas observen con cuidado a la escena regional y extraigan sus propias consecuencias.

Ponemos punto final a esta mirada panorámica sobre las vicisitudes de la agonía y muerte del neoliberalismo en América Latina. Lo muerto muerto está, pero lo que brotará de sus cenizas no es fácil de discernir. Será dictado, como todos los procesos sociales, por los avatares de la lucha de clases, por la clarividencia de las fuerzas dirigentes del proceso de reconstrucción económica y social; por su audacia para hacer frente a toda clase de contingencias y preservar la preciosa unidad de las fuerzas políticas y sociales democráticas y de izquierda; por su valentía para desbaratar los planes y las iniciativas de los personeros del pasado, de los guardianes del viejo orden; por la eficacia con que se organice y concientice al heteróclito y tumultuoso campo popular para enfrentar a sus enemigos de clase, al imperio y sus aliados, al capitalismo como sistema, que cuenta con enormes recursos a su disposición para conservar sus privilegios y continuar con sus exacciones.  Será una tarea hercúlea, pero no imposible. Se avecinan “tiempos interesantes” y preñados de grandes potencialidades de cambio. La incertidumbre domina la escena, como invariablemente sucede en todos los puntos de inflexión de la historia. Pero donde hay una certeza absoluta es que ya más nadie en Latinoamérica podrá engañar a nuestros pueblos, o pretender ganar elecciones, diciendo que “hay que imitar al modelo chileno”, o seguir los pasos del “mejor alumno” del Consenso de Washington. Esto fue lo que por décadas recomendaron -en vano, visto el inapelable veredicto de la historia- el antes locuaz y ahora silente Mario Vargas Llosa junto a la pléyade de publicistas del neoliberalismo que imponían con prepotencia sus falacias y sofismas gracias a su privilegiada inserción en los oligopolios mediáticos y aparatos de propaganda de la derecha. Pero esto ya es pasado.  Y no cometeremos la imbecilidad de pretender hacer gala de una inverosímil “neutralidad” o de buenos modales a la hora de despedir a esta corriente ideológica en sus exequias deseándole que “descanse en paz”, como se hace con quienes dejaron una huella virtuosa en su paso por este mundo. Lo que diremos en cambio es: “¡vete al infierno, maldita, a purgar por los crímenes que tú y tus mentores han perpetrado!”






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jueves, 30 de noviembre de 2017

Argentina Celebra Condenas a Represores

La noticia ha corrido como reguero de pólvora por el mundo, la justicia argentina ha procedido a considerar culpables de crímenes de lesa humanidad y condenar a decenas de represores que llevaron a cabo sus actividades delictivas al cobijo de la última dictadura en esa nación austral.

Aquí el reportaje al respecto publicado por La Jornada:


La megacausa aglutinó 789 casos; en el centro de exterminio desaparecieron 5 mil personas. Alfredo Astiz, el Ángel de la Muerte, y Jorge El Tigre Acosta, entre los más de 50 sentenciados

Stella Calloni

En un día histórico para los derechos humanos, fueron condenados a prisión perpetua los principales responsables de crímenes de lesa humanidad perpetrados en el centro clandestino de detención y exterminio de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) durante la pasada dictadura militar en Argentina. Jorge El Tigre Acosta y Alfredo Astiz, el Ángel de la Muerte, están entre los 54 militares sentenciados, lo que hizo estallar de alegría a familiares y representantes de organismos humanitarios; hubo abrazos, llanto y un reconocimiento a los sobrevivientes que, a pesar de lo que significaba recordar una y otra vez el horror vivido, rindieron testimonio cada vez que se les citó.

Los genocidas fueron juzgados por 789 casos investigados en una megacausa, ya que la ESMA fue uno de los lugares donde desaparecieron unas 5 mil personas y ahí nacieron hijos de detenidos-desaparecidos que fueron robados por los militares en un plan sistemático, varios de los cuales han sido recuperados gracias al trabajo inclaudicable de las Abuelas de Plaza de Mayo.

Durante casi cuatro horas, el Tribunal Federal cinco leyó por orden alfabético las condenas. Acosta, quien fue jefe del grupo de tarea y uno de los más temibles represores, Alfredo Astiz, Ricardo Cavallo y Juan Antonio Azic, son algunos de los 29 condenados a prisión perpetua.

También impactó la condena del médico militar Jorge Luis Magnasco, conocido como El partero de la maternidad clandestina de la ESMA, sentenciado a 24 años. Dos de los pilotos de los vuelos de la muerte cumplirán también la pena máxima.

Uno de ellos, Julio Poch, fue absuelto. Otro de los que se beneficiaron fue Juan Alemann, ex secretario de Hacienda de José Alfredo Martínez de Hoz, además de Ricardo Jorge Lynch Jones, Roque Ángel Martello, Ernesto Alemann y Rubén Ricardo Ormello, lo que desató fuertes polémicas.

Además de Acosta y Astiz fueron condenados a cadena perpetua: Randolfo Agusti Scacchi, Mario Daniel Arru, Juan Antonio Azic, Ricardo Miguel Cavallo, Rodolfo Cionchi, Daniel Néstor Cuomo, Alejandro Domingo D’Agostino, Hugo Enrique Damario, Francisco Di Paola, Adolfo Miguel Donda, Miguel Ángel García Velasco, Pablo Eduardo García Velasco, Alberto E. González, Orlando González y Rogelio José Martínez Pizarro. Otros 19 recibieron condenas de ocho a 25 años.

Este juicio de la ESMA III ha sido el proceso más prolongado en la historia del sistema penal argentino, el debate oral y público duró cinco años con 410 audiencias, tiempo en que fallecieron 11 de los 65 imputados originalmente y tres fueron apartados por razones de salud.

El primer juicio no llegó a su fin debido a que el único imputado, Héctor Febres, murió antes de conocerse la sentencia, en 2007, y el segundo finalizó el 26 de octubre de 2011 con 16 condenas a prisión perpetua, penas entre 18 y 25 años y dos absoluciones.

Hubo dolor entre los sobrevivientes por aquellos compañeros que vieron el comienzo del juicio, pero murieron por distintas causas. Aún así la decisión del tribunal superó las expectativas de buena parte de los familiares y los sobrevivientes. También han muerto Madres y Abuelas de Plaza de Mayo sin ver este momento histórico y hoy se les recordaba en medio de la alegría en tiempos en que se vive un retroceso en la justicia y los derechos humanos. Había temor de que declaraciones del gobierno de Mauricio Macri y de varios funcionarios influenciaran a los jueces.

El juicio de ESMA III comenzó en 2012 y se analizaron 789 delitos de lesa humanidad, entre ellos varios casos referidos a los denominados "vuelos de la muerte".

"Es la primera vez que la justicia de un Estado procesa una causa por crímenes de lesa humanidad de tal magnitud y duración, ya que para analizar casos como los genocidios de Ruanda y la ex Yugoslavia se constituyeron tribunales internacionales", señaló Alejandra Dandán, la periodista de Página 12 que ha seguido prácticamente todos los juicios.

En un fallo reciente, la Sala I de la Cámara de Casación liberó a ocho ex policías federales por crímenes de lesa humanidad cometidos entre 1976 y 1977, con el argumento de que "pudieron no saber" que integraban una estructura abocada a la represión ilegal.

En este juicio se probó el uso de aviones Skywan en los vuelos de la muerte, y que el 14 de diciembre de 1977 se realizó el vuelo desde el que arrojaron al mar, estando vivas y drogadas, a las monjas francesas Alice Domon y Leonie Duquet, y a las fundadoras de Madres de Plaza de Mayo, Azucena Villaflor, Esther Ballestrino de Careaga y Mary Ponce de Bianco.

Durante el gobierno del ex presidente Néstor Kirchner (2003-2007) la ESMA fue recuperada para los organismos de derechos humanos y se transformó en un sitio de Memoria, además de preservar sus lugares, especialmente el que fue el Casino de Oficiales, donde funcionó la estructura más terrible de ese centro y decenas de detenidos murieron torturados. También el caso de Dajmar Hagelin, una joven sueca que iba a visitar una amiga que pertenecía a una organización política revolucionaria y fue asesinada por Astiz y desaparecida. Nadie olvida que Astiz fue quien se infiltró entre las Madres cuando daban sus primeros pasos de lucha por sus hijos en 1977 y las entregó besándolas una a una en la iglesia de Santa Cruz, de donde las llevaron para desaparecerlas.

Fue este un día muy complicado, ya que además el gobierno aumentó presiones sobre el juez que investiga el asesinato del joven mapuche Rafael Nahuel, en Río Negro, y criticó su forma de dialogar con la comunidad indígena.

Lo que trascendió de Macri es muy grave, porque además dijo que los prefectos no deberían haber intentado llamar para pedir permiso antes de abrir fuego con balas de plomo: deberían haberlo hecho sin consultar. "Hasta ahora las fuerzas de seguridad eran tan sospechadas como los delincuentes. Necesitamos correr esa raya cultural", aseguró el presidente.

Reclamó: "hay que volver a la época en la que dar la voz de alto significaba que había que entregarse". Más grave aún fue conocer que el Ministerio de Seguridad emitió una resolución que permite a las fuerzas federales ignorar las órdenes de los jueces cuando consideren que no son legales. Esto constituye para los organismos de derechos humanos una forma de retorno al terrorismo de Estado.

Con una multitudinaria marcha que congregó a unas 300 mil personas frente al Congreso Nacional, las principales centrales sindicales rechazaron la reforma laboral, previsional y tributaria que impulsa el gobierno de Macri y propusieron ampliar la unidad para luchar contra el fuerte ajuste que intenta el gobierno y la nueva ola de despidos que anuncia.

La mañana de este miércoles juró como senadora, con otros 23, la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, al tiempo que continúa la búsqueda desesperada del submarino ARA San Juan, y el vocero de la Armada, Enrique Balbi, negó que haya sido localizado este miércoles, como aseguraron algunos medios.






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lunes, 28 de julio de 2014

Analizando la Justicia Transicional

Para que un proceso de desarme, desmovilización y reintegración (DDR) los estados involucrados deben tomar parte en el mismo implementando medidas que coadyuven a la culminación exitosa del mismo. 

En el caso de ETA hemos sido testigos del desinterés por el tema por parte de Madrid y la apuesta por la violencia en lo que respecta a Madrid.

En especial, la casta política borbónico-franquista ha preferido dar rienda suelta a su petulante altanería insistiendo en que no existe dicho proceso de DDR y que en realidad ETA busca réditos políticos de su derrota exclusivamente (y en esto insisten ad nauseum) policial.

El problema con esta postura cerril radica en que si bien, con mucho esfuerzo y sacrificio, una organización de las características de ETA puede llevar a buen puerto los componentes de desarme y desmovilización unilaterlamente, definitivamente va a requerir del mínimo de buena voluntad por parte de los estados español y francés para poder abordar el de la reintegración.

Así pues, en definitiva, uno de los mecanismos ya probados en procesos anteriores es el de la Justicia Transicional y de eso nos habla precisamente este reportaje de Gara:


Arantxa Manterola

La universidad de verano sobre Justicia transicional que tendrá lugar esta semana en el caserón Oronozia de Baigorri es la primera iniciativa de la Asociación Francófona de Justicia Transicional (AFJT). Creada en diciembre de 2013 por el profesor de derecho público en la Universidad de Pau y de los Países del Adour, Jean-Pierre Massias y por su homólogo en la Universidad de Aix-Marsella, Xavier Philippe, tiene por objeto favorecer la investigación y enseñanza en dicha materia, difundir las enseñanzas relacionadas con la misma por medio de publicaciones, impulsar el intercambio de experiencias y análisis en dicho campo y promover el concepto de Justicia transicional y sus diferentes mecanismos entre los poderes públicos tanto locales como nacionales o internacionales.

La asociación cuenta con un sólido consejo científico compuesto por reconocidos especialistas en esta compleja cuestión clave en la resolución de conflictos. Entre ellos, los magistrados Antoine Garapon y Louis Joinet, los profesores de la Universidad de Ginebra Sévane Garibian y Pierre Hazan, o el de la Universidad de Burdeos IV, Fabrice Hourquebie).

El denso programa que abordarán 32 estudiantes procedentes de diferentes países europeos e, incluso más lejanos, como Palestina y Congo, constará de una parte teórica por la mañana y de otra de ejercicios más prácticos por la tarde.

Abierto al atardecer

Las sesiones del atardecer estarán abiertas al público y constarán de proyecciones de documentales seguidos de debates sobre diferentes temas: genocidio de Ruanda, tortura, reconciliación en Sudáfica... La del miércoles estará dedicada a la situación del conflicto vasco y en ella participará el cineasta Josu Martinez, realizador de varios documentales relacionados con el mismo.

La primera jornada estará dedicada a profundizar en las nociones de transición democrática y de Justicia transicional y en las cuatro siguientes se desgranarán los conceptos de la verdad, la reparación, la sanción y la no repetición. Esos cuatro principios son considerados por los expertos en la Justicia transicional como «derechos incuestionables» que deben estar presentes en los procesos de resolución para que lleguen a buen término: derecho a saber, derecho a la justicia, derecho a la reparación y derecho a las garantías de no repetición.

El tratamiento de los perjuicios, daños o agravios ocurridos en el marco de un conflicto que ha generado vulneraciones de derechos humanos constituye, según los expertos, una paradoja en tanto en cuanto el contexto en el que se han cometido y sus diversas implicaciones, su gravedad y su carácter sistemático son aspectos que deben ser tenidos en cuenta, y no únicamente desde la perspectiva del derecho ordinario, a la hora de facilitar la reconciliación y la no repetición. Es por ello que la Justicia transicional comporta elementos tan diversos.

Un panel de expertos

En atención a dicha diversidad y especificidad, los organizadores han invitado a especialistas de diferentes campos (abogados, magistrados, médicos...) y disciplinas (ciencias políticas, historia, derecho, sicología...) con el fin de ofrecer a los estudiantes la oportunidad de conocer e intercambiar con expertos que pueden aportarles enfoques complementarios en la materia.

Así, el inicio del curso correrá a cargo de los cofundadores de la AFJT, Jean-Pierre Massias profesor de la UPPA, especialista de procesos de transición democrática de los estados postsoviéticos y gran conocedor del conflicto de Euskal Herria donde vive y de su homólogo de la Universidad de Aix-Marsella, experto derecho internacional humanitario, que actualmente participa en la elaboración de la nueva Constitución de Túnez.

A lo largo de la semana intervendrán la siquiatra y antropóloga, miembro de la red francófona apoyo a exiliados víctimas de tortura, Claire Mestre y la periodista Laure de Vulpian, especialista de diferentes casos de genocidio, que ha escrito varias obras, entre ellas una relacionada con la responsabilidad del Estado francés en el genocidio de los Tutsis. Ambas se centrarán en el tema de la verdad.

La jornada dedicada a la reparación correrá a cargo de la abogada especialista en derecho penal internacional y asesora de diferentes entes como el Tribunal Penal Internacional Natacha Fauveau-Ivanovic, y el historiador Marcel Kabanda, presidente de Ibuka, organismo que trabaja por la memoria del genocidio tutsi.

Pascal Plas, profesor de historia de la Universidad de Limoges, presidente de la cátedra «Gestión de conflictos y post-conflictos» y el magistrado Denis Salas, ensayista y secretario general de la Asociación francesa para la historia de la Justicia, se encargarán de profundizar el tema de las sanciones o el derecho a la justicia.






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viernes, 17 de abril de 2009

Hablando de Genocidios

Ayer reprodujimos un escrito publicado en Gara acerca del genocidio desatado por el estado español en contra del pueblo vasco, hoy en este mismo medio aparece publicado este texto:

Xabi Larralde | Miembro de Batasuna

Hace quince años: el genocidio de Ruanda y... Euskal Herria

Difícil de creer que los militares franceses no estaban al corriente del genocidio que se tramaba, ya que más allá de las «señales» visibles sobre el terreno, un informe de investigación coordinado por la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH) hace referencia ya en marzo de 1993 a los prolegómenos del genocidio

Hace quince años, entre abril y julio de 1994, en Ruanda al menos 800.000 personas, en su mayoría de la etnia tutsi, fueron exterminadas por el régimen de los hutu. Estas masacres están consideradas por la comunidad internacional como genocidio, un genocidio que quedará marcado en los anales de la Historia como el último del siglo XX.

Los hechos que voy a relatar, lejos de ser el fruto de mis elucubraciones, están extraídos en su mayoría de un libro titulado: «Lo inconfesable. Francia en Ruanda» publicado por la editorial Les Arènes en 2004. Su autor, Patrick de Saint-Exupéry, estaba presente en Ruanda durante el genocidio como corresponsal del muy respetable «Le Figaro» que ha recibido diversos premios, entre ellos el galardón Bayeux de los corresponsales de guerra.

Evidentemente, las fuentes informativas relacionadas con el genocidio de Ruanda son múltiples, pero es de destacar que buena parte de ellas coinciden con las constatación realizadas por P. de Saint-Exupéry sobre el terreno: que los soldados franceses «hayan podido formar, bajo órdenes superiores, los asesinos del tercer genocidio del siglo XX»

¿Pero qué relación tiene todo esto con Euskal Herria? Una doble. En primer lugar, está relacionado con la celebración de la cumbre Francia-África en Biarritz, en noviembre de 1994. Para François Mitterrand -presidente de la República en funciones- fue difícil no mencionar el tema. Oficialmente, derramó gruesas lágrimas de cocodrilo sobre el drama humanitario que acababa de producirse, porque en off, Mitterrand había afirmado durante el verano en su entorno más próximo que «en esos países, un genocidio no es demasiado importante» (P. de Saint-Exupéry).

En el marco de la red de colaboración Francia-África, las relaciones con Ruanda datan al menos de fines de la década de los 60, pero se estrecharon considerablemente a principios de los 90 bajo los auspicios del consejero del presidente para asuntos africanos de la época: Jean-Christophe Mitterrand, ¡su propio hijo ¡A partir de 1990 Francia canalizó ingentes cantidades de armas al régimen del presidente hutu Juvénal Habyarimana y estableció programas... de instrucción militar... (Saint-Exupéry).

Y en este punto se llega a la segunda relación entre este affaire y Euskal Herria. En efecto, entre los militares presentes en Ruanda de 1990 a 1993 figuran, según P. de Saint-Exupéry, los del 8º RPIMa (regimiento paracaidista de Infantería de Marina), del 2º REP (paracaidistas de la Legión Extranjera), dos regimientos de la 11ª División Paracaidista, que es el crisol del «servicio de acción», el brazo armado de la DGSE (servicio de contraespionaje) e, igualmente, los del 1º RPIMa de Baiona... Es de destacar que este regimiento forma parte de las fuerzas especiales y emana de la 1ª semibrigada colonial de comandos paracaidistas (1ª DBCCP) creada por el general Massu. El 1º RPIMa está integrado a la Comandancia de Operaciones Especiales (COS). Instalado en 1992, el COS es ni más ni menos, «una estructura llamada a ser el brazo armado de nuestras ansías de imperio, de ese soberano deseo de poder». Sus prerrogativas «se resumen en cuatro palabras : asistencia, apoyo, neutralización y acción de influencia». Son los cuatro pilares de la guerra secreta.

A partir de 1993, el almirante Lanxade, jefe de estado mayor del Ejército, va a autorizar al COS a desarrollar «dispositivos de guerra psicológica». Según P. de Saint-Exupéry, «es la vía abierta a la puesta en marcha oficial de nuestra doctrina de la `guerra revolucionaria'». Esta doctrina de la «guerra revolucionaria» fue aplicada por primera vez durante la guerra de Argelia por los militares al mando del famoso general Massu. Para hacerse una idea de lo que supuso la primera aplicación, me remito al testimonio del general Aussaresses, que en un relato edificante describe, entre otras «técnicas» utilizadas en aquella época, el uso masivo de la tortura y la eliminación a gran escala de «sospechosos».

Volviendo a Ruanda, podría suponerse que, tal vez, los militares franceses no estaban al corriente del genocidio que se tramaba. Difícil de creer, incluso imposible de contemplar tal eventualidad, ya que más allá de las «señales» visibles sobre el terreno (el discurso del régimen hutu, informes de los servicios secretos, etc.), un informe de investigación coordinado por la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH) hace referencia ya en marzo de 1993 a los prolegómenos del genocidio.

Sin embargo, París cierra los ojos. Pero he aquí que un libro muy documentado sobre «la historia secreta de la V República», coordinado por Roger Faligot y Jean Guisnel nos revela que, precisamente en marzo de 1993, se puso en marcha la misión Chimère, que consistía en «el envío de una veintena de hombres del RPIMa al mando del coronel Didier Tauzin, cuyo papel consistirá en erigirse en cuadros en el Ejército ruandés durante unas semanas».

Ésta es la alucinante revelación dada a conocer por los autores mencionados: ¡el 1º RPIMa con base en Bayona habría participado en misiones de formación de militares ruandeses que perpetraron el último genocidio del siglo XX! Seguramente esta revelación no será del agrado de muchos, pero considero que 15 años después de los hechos, es necesario que, aquí mismo, en Euskal Herria, la conozcamos.

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lunes, 10 de octubre de 2005

Atragantada

El artículo que están a punto de leer fue publicado en El País que es un periódico al servicio del gobierno del estado español. En el podrán constatar hasta que abismos de ridiculez ha caído el sistema de justicia en el reino del franquista Juan Carlos Borbón en lo que se refiere a la represión abierta en contra de todo lo vasco, aquí lo tienen:

LA AUDIENCIA NACIONAL A PUNTO DE COLAPSAR ATRAGANTADA CON VASCOS

La Audiencia Nacional se ha abonado a los macroprocesos y tiene un apretado calendario otoñal de juicios. Tras las vistas de Jarrai o de la célula española de Al Qaeda, ahora se prepara para el macrojuicio contra 62 presuntos miembros de Ekin y Xaki, considerados los aparatos político e internacional de ETA. Este juicio, que durará unos ocho meses, se celebrará en la Casa de Campo, donde también se juzgarán los atentados del 11-M, pero nunca antes de finales de 2006.

Para este otoño están previstos además otros juicios de gran complejidad y trascendencia como el del militar argentino Ricardo Cavallo, procesado por genocidio, terrorismo y torturas supuestamente cometidas durante la dictadura militar en Argentina; el /caso Pincinco,/ de KIO, que ya se celebra; el proceso contra Emilio Ybarra y varios de los antiguos directivos del BBV por los fondos de pensiones de Alico; la estafa de Gescartera; el 'caso Tele 5', el fraude de las subvenciones del lino o el asunto de las cesiones de crédito del Banco Santander. Jueces, fiscales, abogados y procesados asumen que no será posible celebrarlos todos y que habrá que aplazar alguno.

El presidente de la Sala de lo Penal de la Audiencia, Javier Gómez Bermúdez, señalaba en la Memoria 2004 que los jueces centrales de instrucción debían evitar, en la medida de lo posible, los macroprocesos. A su entender, ralentizan la marcha de la Audiencia, ya que los juicios han aumentado su duración hasta los dos meses de media, lo que supone bloquea las salas de vistas y a los magistrados.

Para Gómez Bermúdez, los macroprocesos deberían limitarse a los supuestos en que sean imprescindibles para garantizar los derechos de las partes e intervinientes, como, por ejemplo, para evitar que se tengan que dictar sentencias condicionadas por otras anteriores ya firmes o para impedir que se cite para varios juicios a los mismos testigos y peritos. Sin embargo, el futuro de la Audiencia está condicionado por los numerosos macroprocesos en tramitación. Sólo los relativos al entorno de ETA son más de media docena.

El más importante es el sumario 18/98, que abarca seis operaciones realizadas por el juez Baltasar Garzón entre 1998 y 2002 contra el entorno etarra y que supuso, entre otras cosas, la desarticulación de la Koordinadora Abertzale Sozialista (KAS), presunto aparato político de ETA, y de Ekin, la estructura que le sucedió. También se cerró el entramado mediático proetarra, con el diario "Egin", la emisora Egin Irratia y la revista "Ardi Beltza", se desmanteló Xaki, el supuesto "ministerio de exteriores" de ETA, y la trama de desobediencia civil, con la Fundación Joxemi Zumalabe. En total son 62 procesados, entre los que destacan el abogado Txema Matanzas, Xabier Alegria, Josean Etxeberria Arbelaitz, José Luis Elkoro, Pepe Rei, Javier Salutregi, Carlos Trenor, Pablo Gorostiaga y Elena Beloki.

Se trata de un caso de gran trascendencia, ya que Garzón y el fiscal del caso, Enrique Molina, consideran que ETA no son sólo los "comandos", sino también el entramado complejo del que forman parte los integrantes de los frentes políticos, culturales o de masas. Así lo avalan los documentos intervenidos a varios dirigentes etarras y en los que aparece desarrollado el llamado "Plan Udaletxe" de ETA.

Pero esta teoría no es pacífica, ya que la Sección Cuarta de la Audiencia condenó en junio a 24 miembros de las organizaciones juveniles del entorno de ETA, Jarrai, Haika y Segi a penas que oscilan entre los tres años y seis meses y los dos años y seis meses pero como autores de un delito de asociación ilícita, no por terrorismo, ya que la sentencia deja claro que las organizaciones satélites de ETA no forman parte de la banda.

Y el juicio es importante porque están pendientes los macrojuicios contra los responsables de otras estructuras de la izquierda "abertzale" como Gestoras pro Amnistía, Askatasuna, Batasuna, "Egunkaria", Udalbiltza o las Herriko tabernas. Cada uno de ellos, pero deberán esperar su turno. Así, para poder celebrar el juicio de Ekin en septiembre hubo que poner en libertad a Juan María Olano, líder de Gestoras pro Amnistía, cuyo sumario también está concluido pero que se iba a adelantar al de Ekin, puesto que las causas con presos tienen prioridad y en el de Ekin hace tiempo que no hay nadie en prisión preventiva.

De portaaviones de la justicia a patera

La Audiencia Nacional soporta un considerable retraso en los procedimientos y los sumarios, que se atascan por falta de salas o magistrados. La situación de lo que hace 25 años fue llamado el portaaviones de la justicia es alarmante e incluso un fiscal asegura que hoy parece más una patera que hace agua.

Si en la actualidad se aplazan sistemáticamente los juicios y los macroprocesos abocan al colapso a la Sala de lo Penal, la reciente sentencia del Tribunal Constitucional que da vía libre a la investigación de los delitos de genocidio (sin que haya víctimas españolas ni demostrar que en el país de origen no se pudieron perseguir) puede suponer la puntilla.

No sólo se investigarán los delitos de genocidio, terrorismo y torturas en Guatemala denunciados por la premio Nobel Rigoberta Menchú, sino que están pendientes el genocidio en Ruanda o el de Tíbet. Tal vez, como ocurrió cuando España asumió la persecución de estos delitos con jurisdicción universal (los casos argentinos y chileno), se producirá un "efecto llamada" que traerá más querellas por delitos contra la humanidad. Y los juicios siguen retrasándose. Ahora empieza a juzgarse la operación principal del "caso KIO", pero Javier de la Rosa ya fue condenado por otros flecos. El "caso Ekin" tenía que haberse juzgado en primavera, como el de los fondos de Alico. Tele 5, Gescartera, el lino o las cesiones de crédito están previstos para diciembre o enero, pero seguro que se aplazarán.

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