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sábado, 21 de febrero de 2026

Entrevista a Sergio Pereira

De esos momentos en los que se funde historia y literatura surge el material para entrevistas como la que les presentamos a continuación, misma que ha sido publicada en Noticias de Gipuzkoa:


“Los últimos hallazgos señalan que los vascones mantuvieron una alianza amistosa con los romanos”

Sergio Pereira Zumalakarregi | Escritor pasaitarra | Sergio Pereira está de gira por los cuatro distritos de Pasaia presentando su último libro: ‘Las hijas de Amari’

Aitziber Muga

Tras presentar su obra en Trintxerpe y en San Pedro, hará lo propio en las bibliotecas de Donibane (5 de marzo) y de Antxo (12 de marzo), ambas a las 19.00 horas.

¿Qué le impulsó a escribir su último libro, Las hijas de Amari?

Siempre me han atraído mucho los mundos antiguos, como el Imperio Romano o el egipcio, tanto como lector de novela como de libros históricos más académicos. Lo que realmente me llamó para hacer esta obra fue descubrir que, en contra de lo que se pensaba antes, hubo una romanización importante en la zona norte del País Vasco. Los descubrimientos recientes en Oiasso (Irun), como las termas, el foro y el puerto, demuestran que no fue un simple lugar de paso, sino una ciudad administrativa relevante. Quise contar algo sobre un mundo antiguo que, a la vez, estuviera de actualidad por estos nuevos hallazgos.

Según las últimas teorías, la relación entre vascones y romanos no fue tan conflictiva, ¿es así?

Exacto. Parece ser que los vascones mantuvieron una alianza amistosa con los romanos desde el principio. A diferencia de los cántabros y astures, que fueron el último reducto de la península en ser conquistado tras mucho enfrentamiento, los vascones llegaron a un acuerdo mutuo del que ambos pueblos se beneficiaron. Me pareció muy curioso este ambiente de cordialidad, que rompe con la imagen típica de conflicto permanente entre romanos y “bárbaros” que solemos ver en el cine o la literatura.

 ¿Qué diferencia a esta obra de tus libros anteriores?

Esta es la que tiene una base histórica más potente, aunque siempre incluyo toques de historia en mis obras, incluso en las de género negro. He escrito sobre la posguerra en Pasaia y también sobre los balleneros del siglo XVI en El hijo del capitán. En Las hijas de Amari alterno la historia con la intriga y el misterio, centrando la tensión en las traiciones y la lucha por el poder entre personajes romanos y vascones. Además, tiene una fuerte dosis de leyenda y épica al entrelazar las mitologías romana y vascona. En aquella época, los dioses no se cuestionaban; eran la forma de explicar los fenómenos naturales y el mundo mágico se mezclaba con el real.

¿Ha sido difícil el proceso de documentación?

Mucho más dificultoso que en mis libros anteriores. Para mi novela sobre la nao San Juan había mucha documentación organizada, pero para esta época hay pocos datos y a veces confusos o contradictorios. He tenido que ser muy cuidadoso con la terminología y las teorías históricas. Al haber tantas lagunas, he tenido un margen de ficción muy amplio para rellenar los espacios con mi imaginación, por lo que defino la obra como una narrativa de entretenimiento con trasfondo histórico.

¿Aparece Pasaia en la novela o la ambientación es más lejana?

Aunque aparecen ciudades como Roma, Zaragoza o Pompelo (Pamplona), el relato se centra principalmente en el territorio entre la costa cantábrica y Pamplona, y entre los ríos Bidasoa y Urumea. Pasaia aparece como bahía, que era la desembocadura del río Oarso (Oiartzun). Los romanos bajaban el material de las minas de Arditurri por el río y en la bahía lo cargaban en naves para llevarlo por la costa hasta Oiasso. Aunque no existían los núcleos de San Juan o San Pedro, la orografía natural de la bahía, sus rocas y su estrecho son perfectamente identificables hoy en día.

Esta es la primera parte de una trilogía, ¿verdad?

Sí, la trilogía se titula Saltus Vasconum, que es como los romanos llamaban a esta zona norte. Originalmente, la historia podía ser un ladrillo de unas 1.300 páginas, pero por consejo editorial decidí dividirla en tres tomos de unas 430 páginas cada uno para que fuera más dinámica y accesible al público. Mi objetivo es sacar un libro por año: el primero a finales de 2025, el segundo a finales de 2026 y el tercero en 2027. 

¿Tenía claro que iba a ser una trilogía cuando comenzó a escribir esta obra?

No, a veces la novela coge vida y te pide más extensión o menos. Yo sabía lo que quería contar, pero no sabía cuánto me iba a extender. En este caso, me extendí más, en parte porque no hay un protagonista o una protagonista puntual, sino que tiene un protagonismo coral. Hay varios personajes vascones y varios personajes romanos y a través de ese protagonismo coral he intentado que se cree una visión más caleidoscópica de cómo eran aquellos tiempos. Entonces, al haber más personajes, pues parece que requiere más volumen de narración.

¿Cuándo vio claro que era una trilogía? 

Cuando presenté la primera parte, Las hijas de Amari, a mi editorial, Círculo Rojo, ya tenía escrita en bruto la segunda parte. Las hijas de Amari consta de 430 páginas, y las otras dos partes tendrán una extensión similar, por lo que nos pondríamos ya en 1.300 páginas. Entonces, pues yo mismo pensé, y la editorial me dijo que mi idea era acertada, de que merecía la pena dividirla en tres tomos, de manera que así a los lectores se les haga más ameno. Además, la historia es muy dinámica y se lee muy fácil. Entonces, la editorial me dijo que no había que recortarla, que era mejor tener paciencia y sacarla en tres partes.

¿Cómo está siendo la acogida? 

La novela es muy reciente y todavía no son muchos los que la han leído, pero la reacción de los primeros lectores está siendo muy buena, aunque me dicen que el final les deja con ganas de más por ser una trilogía y no haber un final cerrado. A la hora de que las personas se decidan a comprar un libro funciona mucho el boca a boca y por supuesto, hoy en día, la redes sociales.

Ha comenzado a presentar su libro en los cuatro distritos de Pasaia. ¿Son especiales las presentaciones en su pueblo? 

Sí, para las presentaciones, siempre empiezo por los cuatro distritos de Pasaia, comenzando por Trintxerpe, donde nací y el público suele responder muy bien llenando los actos.

En Pasaia hay una cantera importante de escritores y las bibliotecas se suelen volcar para ofrecerles un espacio para dar a conocer sus trabajos. 

Sí, la verdad es que en Pasaia hay bastante artisteo. No sólo hay escritores también hay músicos y actores. En este pueblo se mueve bastante la cultura. Yo creo que los pasaitarras somos gente bastante despierta, con inquietudes, Además, está bien que desde el Ayuntamiento y desde las bibliotecas se intenta ayudar a los artistas y fomentar la cultura en la medida de lo posible. 

¿Tiene programadas otras presentaciones? 

De momento no tengo nada cerrado, pero quiero ampliar el círculo a Alza, Errenteria e Irun,por ser la capital en la que se han hecho los últimos hallazgos. Mi intención es llegar a las capitales vascas, incluida Pamplona.

¿Cuáles son sus proyectos más inmediatos? 

Suelo sacar un libro cada dos años o dos años y medio, porque no me dedico a ello profesionalmente. Pero esta vez, sacará cada año uno un libro de la trilogía. 

 

 

 

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domingo, 18 de enero de 2026

Hartzaren Eguna

Ya que estamos en temporada de festejos carnavalescos, traemos a ustedes este texto desde la página Mythobasque Foundation Mitologia Vasca en Facebook:


El despertar del oso en Euskal Herria

Hartza, el oso, es el personaje central del carnaval vasco y figura fundamental de la mitología de la antigua Europa, que sobrevive misteriosamente en el arte y el folklore, ha sido recuperado en los cuentos infantiles y como metáfora política, en forma de modelo protofeminista e icono contra el calentamiento global.

Entre finales de enero y finales de febrero y más allá de Ituren, Auritz y Zubieta, Hartza hace de las suyas en numerosas localidades: Amaiur, Altasu, Luzaide, Arizkun, Eibar, Antzuola, Segura, Bergara, Auritz-Burguete, Leitza, Markina-Xemein, Hazparne, Beskoitze, Lesaka, Ermua, Azparne, Zalduondo, Salinas de Añana o Elorrio, el Hartzaro en Ustaritze y el Hartzaren Eguna en Donibane-Lohizune. Asombra cómo sobrevive o se ha recuperado —en otras se perdió, como en las Maskaradak de Zuberoa— para disfrute de txikis y aitites. Pero Hartza no es solo patrimonio del folclore vasco: carnavales similares se celebran en numerosos pueblos de los Pirineos y de la cornisa cantábrica —como la espectacular Vijanera cántabra— y en zonas montañosas de toda Europa. ¿Cuál es el secreto para que este plantígrado en riesgo de desaparición mantenga su aura?

Ya no quedan osos pardos autóctonos (Ursus arctos) en nuestro territorio. El último cazado en Bizkaia —un macho de 95 kilos— fue abatido por fusiles carlistas en 1871, y su piel disecada con fiero gesto se expone en el Centro de Interpretación del Parque de Urkiola. Hubo, sin embargo, un tiempo en que los bosques estaban repletos y se pagaban sustanciosos sueldos a los cazadores. Sancho IV fue asesinado en 1039 en Peñalén (Funes) mientras cazaba osos…

Pero, antes de ser una codiciada pieza de caza, el oso fue el centro simbólico de la Europa antigua, que lo consideraba una suerte de dios ancestral, inspiración del basajaun, y progenitor de una raza de seres mitad ser humano, mitad animal. El animal más anatómicamente semejante al ser humano, junto al simio de otras latitudes, representó, en tanto que estadio intermedio, un vínculo sagrado entre la naturaleza y la civilización, que en la cultura vasca ha sobrevivido al cristianismo.

Txomin Peillen recoge a finales del siglo XX el testimonio de Pette Prebende de Sainte-Engrâce (Zuberoa): “Lehenagoko hüskaldün zaharrek erraiten zigüen gizuna hartzetik jiten zela. Bai gizuna hartzetik fabrikatürik düzü” (Los antiguos vascos decían que descendían de los osos. Sí, el hombre proviene del oso). Y ya en La rama dorada, el pionero tratado antropológico de 1890, J. G. Frazer anota la creencia vasca sobre las almas intercambiables de humanos y osos: “La creencia primitiva en la posibilidad de tal cambio se patentiza en la historia de un cazador vasco que afirmó haber sido muerto por un oso, pero que el oso, después de matarle, le insufló su propia alma dentro del cuerpo de modo que el oso quedó allí muerto y él era el oso mismo, ya que estaba animado por el alma del oso”.

El folclorista Juan Antonio Urbeltz en Bailar el caos. La danza de la osa y el soldado cojo ha estudiado el folclore vasco en torno al oso como maestro y señor de los animales, rescatando las danzas ursinas como Hamalau yautziak, y relacionándolo con carnavales de Alpes, Tatras, Cárpatos, Balcanes o Cáucaso. Folclore que ha sido vinculado a su vez con la centralidad de la cultura ursina entre lapones, pueblos siberianos o inuits e, incluso, en las remotas Diabladas de Oruro (Bolivia), en el personaje del Jukamari, el oso andino

Por su parte, la vascóloga norteamericana Roslyn M. Frank, estudiosa pionera de los sarobes y quien más en profundidad ha investigado su presencia en la psique vasca a través de la figura de Hamalau o Hartzkume, le confiere un papel todavía activo en nuestro inconsciente colectivo. Este hijo de oso y mujer, de extraordinaria fuerza, es el testimonio de una cosmovisión ursina de carácter chamánico, propia de pueblos cazadores-recolectores, en la que reinaba como criatura intermediaria entre el ser humano y los animales, sobre algunos de los cuales ejercía su influencia directa. Y lo más inquietante: aún hoy en día se nos aparece en ciertas pesadillas, relacionadas con el fenómeno de la sleep paralysis o parasomnia.

Testigo elocuente de esta cosmovisión son las constelaciones de la Osa mayor y la Osa menor, vinculadas a las leyendas protagonizadas por Juan el Oso, que el folclorista Antonio Rodríguez Almodóvar califica como “el cuento más antiguo de Europa”. En las versiones euskaldunes, Joan Hartza, fruto de rapto de una muchacha por un oso, conserva la fuerza del padre y la inteligencia de la madre. Un emblema de la fertilidad primordial, sin descartar su aspecto sexual, y que evoca el delicado clásico erótico Oso, de Marian Engel.

La cultura ursina ha ido desvelándose también como cultura protofeminista, que ya estudiara Marija Gimbutas en la cultura Vinca en relación a la Diosa Madre y al controvertido matriarcalismo. Entre los númenes ursinos destacan las diosas del bosque y de los animales como  AMALUR , Artemisa/Diana, Artio, Artahedeo, Arduino, Freya u Orsel; papel que heredan las santas cristianas, amansadoras de osos, como Santa Úrsula, Santa Odilia o Santa Orosia, con numerosas ermitas en nuestra tierra.

Hay que recordar que los santuarios griegos de Artemisa en Braurón o el célebre de Artemisa Brauronia junto a la Acrópolis ateniense, estaban dedicadas a la protección de las mujeres embarazadas y del parto, y acogían a las ‘ositas’, las servidoras de la diosa en su proceso de iniciación. El oso, según recoge el experto en bestiarios Ignacio Malaxecheverría, es un animal lunar, maternal y femenino —según Jung, symbole terrifiant de la madre—, del cual se “quiere ocultar lo terrible del sentido profundo”. En este sentido, Txema Hornilla coincide que los disfraces de piel de oso revelan procesos iniciáticos, de regreso al útero, “una epifanía de la Gran Madre”. La cultura ursina es, en verdad, cultura de la osa, feminista avant la lettre, que también se muestra primariamente queer, ya que reivindica el salvajismo dionisiaco de las ménades y su hirsutismo freak, estudiado por la escritora Pilar Pedraza, y vinculado explícitamente a la cultura de los peludos ‘osos gays’. ¿Qué es el feminismo si no un deseo de ser osa: salvaje, sin depilar y rugiendo por sus derechos, libre de la cadena del patriarcado?

 

 

 

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miércoles, 3 de diciembre de 2025

Zetak en 'La Revuelta'

La agrupación Zetak sigue echando abajo el "telón de las txapelas" y para ello se ha presentado en el programa televisivo La Revuelta justo en el que se conmemora el Día Internacional del Euskera y su vocero, Peio Reparaz, ha aprovechado para hablar en favor del derechos a hablar en el idioma propio de su tierra.

Aquí lo que se ha publicado en el portal de RTVE:


Zetak celebra el Día del Euskera en La Revuelta con "Aralarko Dama": descubre el mito vasco del que habla la canción

El artista navarro Pello Reparaz va camino de agotar su segunda fecha en el Estadio de San Mamés

Carlos Villanueva

La Revuelta ha vuelto a sorprender a la audiencia con la actuación de Zetak, una formación de pop electrónico en euskera liderada por Pello Reparaz. Con un estadio de San Mamés agotado y otra fecha en proceso para un total de casi 90.000 entradas en dos conciertos, el artista navarro reflexionaba junto a David Broncano sobre los motivos del éxito que está alcanzando su nuevo proyecto: “Puedes pensar que eres el puto amo y no, no van por ahí los tiros. Te pones a rascar y te das cuenta de que no queda otra: es por el euskera y la defensa de las lenguas no hegemónicas”. En su opinión, su música conecta con “gente que habla otras lenguas no hegemónicas, y también con gente que no las habla pero tiene esa sensibilidad y ese interés”.

Un mensaje idóneo para celebrar el Día del Euskera y de Navarra y recordar que, pese a la dificultad del idioma, “no es imposible aprenderlo, hay vías para hacerlo y también es divertido”. De hecho, Pello Reparaz asegura que “como pueblo, tenemos algo muy guay: si te aprendes cuatro palabras en euskera y las sueltas, ya nos tienes ganados”. Como ejemplo, ha enseñado a Broncano una sencilla frase que sirve como lema: “Guk euskaraz, zuk zergatik ez”, que se traduce al castellano por “Nosotros hablamos euskera, ¿tú por qué no?”.

Zetak convierte La Revuelta en un mito vasco

La Revuelta ha ofrecido en más de una ocasión su escenario a artistas que cantan sus canciones en las diferentes lenguas oficiales, como el “Xorieri” de Izaro, en euskera, o el “Mont vetlatori” de La Maria, que homenajeó en valenciano a las víctimas de la DANA. En esta ocasión ha sido el turno de Zetak, el nuevo proyecto de Pello Reparaz (Arbizu, 1990) tras la disolución de su grupo anterior, Vendetta. En esta nueva andadura, el artista navarro ha pasado del punk y el ska al pop electrónico con una formación compuesta por Leire Colmo (percusión), Iban Larreburu (batería) y Gorka Pastor (sintetizador), que ha llenado el teatro de iconografía de la mitología vasca con la canción “Aralarko Dama” (“La Dama de Aralar”), de su disco Aaztiyen (2023).

La Dama de Aralar es la representación de Mari, la “diosa madre” vasca en su aparición en la sierra de Aralar, entre Navarra y Guipúzcoa. Según la leyenda, se trata de la personificación femenina de la Tierra, la reina de la Naturaleza y sus componentes, y habita en cuevas y bosques. La letra de la canción trata de una “época de cambio y caos” cuando los diferentes personajes mitológicos se enteran del nacimiento de una nueva religión. Entre ellos se encuentran las “lamias”, mitad mujer mitad animal, los “etxejaun”, duendes bienhechores y señores de la casa, o el “zezengorri”, un toro rojo, guardián de las cuevas en las que hay tesoros. Y son precisamente las lamias, según explica el propio autor, las que cantan en el estribillo proclamando en medio de ese caos que, “Si cae la Dama de Aralar, será en tierras navarras”

Promesa cumplida: concierto gratuito en Madrid

Es habitual que el público de La Revuelta reclame a los invitados que regalen entradas para sus conciertos, películas, obras de teatro y cualquier tipo de espectáculos. Aunque algunos rechazan frontalmente la idea, como Berto Romero, hay muchos que sí ceden ante la presión. Y luego están quienes, como Pello Reparaz, ofrecen una reflexión y una alternativa: "Me da palo regalarlas cuando hay decenas de miles de personas que las han pagado", reconocía el artista navarro, pero se le ocurrió que "podríamos buscar una sala que esté libre esta noche en Madrid y os invitamos a todos. Y cualquiera que se ponga en la cola entra también". Dicho y hecho. El manager de Zetak se marchó inmediatamente a gestionarlo y la banda ofreció un concierto gratuito en la emblemática Sala Villanos de Madrid.

Letra de “Aralarko Dama”, en euskera

Aralarko dama eroriko bada
Nafar lurretan izango da
Ihintzak busti du basoa

AMAZEYE

Etxejaunak ihesi ilargi argitan

AMAZEYE

Adarraren deia ta lamien kantuak
debekatuta Nafarroan
haren izenean
Baseliza bat eraiki dute Egiarretan

Ahaztuko badira kantuak
arbasoen kontakizunak
Aralarko dama eroriko bada
Nafar lurretan izango da
Urederra gorriz tindatu da

AMAZEYE

Zezengorriaren zauri emaria

AMAZEYE

Basurdekumeak dira noraezean
Orbaizetako karriketan
ta xoxoak hegan
Kanpaiak ozen entzuten dira Amezketan

Ahaztuko badira kantuak
arbasoen kontakizunak
Aralarko dama eroriko bada
Nafar lurretan izango da
Iruzki-sartzien galtzen den itzela

Hortan biyurtuaa
mendetan ta mendetan
siñistetu duun guzia

Ahaztuko badira kantuak
arbasoen kontakizunak
Aralarko dama eroriko bada
Nafar lurretan izango da


Letra de “Aralarlo Dama”, en castellano

Si cae la Dama de Aralar
será en tierras navarras.
El rocío ha humedecido el bosque

AMAZEYE

Los "Etxejaun" huyen a la luz de la luna

AMAZEYE

La llamada de un cuerno y el canto de las "lamias"
prohibidos en Navarra
en nombre de "aquel"

Han construido una ermita en Egiarreta
Si caen en el olvido los cantos,
las historias de los ancestros
Si cae la Dama de Aralar
será en tierras navarras.

Urederra se tiñe de rojo

AMAZEYE

Caudal de la herida del "Zezengorri"

AMAZEYE

Crías de jabalí a la deriva
por las calles de Orbaizeta
y los mirlos salen volando
Resuenan fuerte las campanas en Amezketa

Si caen en el olvido los cantos,
las historias de los ancestros
Si cae la Dama de Aralar
será en tierras navarras.

La sombra que se pierde cuando entra el sol
En eso se ha convertido
todo aquello en lo que hemos creído
siglo tras siglo

Si caen en el olvido los cantos,
las historias de los ancestros
Si cae la Dama de Aralar
será en tierras navarras.





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sábado, 1 de marzo de 2025

Un Bosque que Protege y Aísla

De la mano de la Mano de Irulegi el autor de este texto publicado en el portal de El Confidencial explora la identidad vasca.

Disfruten la lectura:


La Mano de Irulegi o la oralidad ancestral: el enigma del pueblo vasco

Explorando la profundidad de la historia vasca: un viaje a través de sus ancestrales bosques, rituales y el enigmático hallazgo de la Mano de Irulegi que revela los secretos de una cultura milenaria

Á. Van den Brule A

Entre la enorme masa boscosa que se extiende desde el norte de Navarra, abarcando lo que hoy es Guipúzcoa y una buena parte del Este de Vizcaya, con la frontera natural del Río Bidasoa, el bajo Pirineo Atlántico y, si se quiere incluir, la parte vasca inserta en el país galo; había varios miles de kilómetros cuadrados poblados por unos señores – y señoras – que de vez en cuando celebraban unas fiestas tremebundas en las que unos leñadores especializados en arrasar bosques (aizcolaris) a golpe de hacha, siempre con buenas intenciones por supuesto, levantadores de colosales piedras (Harrijasotzea) y, macizas muchachitas de sonrojados pómulos bailando aurreskus y zortzikos; celebraban rituales de paso, casamientos, equinoccios y, todo lo que se pusiera a tiro.

Tras estas fiestas paganas, en principio, tras una severa ingesta de chuletones como camiones, txakoli, txistorras, sardinas como ballenas y, los generosos condumios que brotan en aquellas mágicas tierras; esas nobles gentes se retiraban un poco perjudicados y, hasta la siguiente.

Desde tiempos inmemoriales, la rotundidad de la inmensa foresta que, actuaba como una enorme muralla verde, sirvió como protección natural ante cualquier intención aviesa de malvados invasores. Entre esta defensa de impracticable acceso para el turismo militar, los especialistas de la txapela, expertos en arrear pedradas al por mayor, apoyados por el que probablemente sea el primer “teléfono” conocido; la txalaparta, instrumento hoy musical, pero antaño dedicado a convocar a los morroskos en un punto determinado por el que algún malintencionado invasor osaba penetrar; caso de las legiones romanas (Guerras Sertorianas) los del turbante o los francos en Roncesvalles; lograron mantenerse amparados por el medio, con una relativa tranquilidad.

Es sabido que todo lo relativo a la aparición del pueblo vasco ancestral es una incógnita. De tal magnitud es el asunto de sus raíces en el tiempo que antropólogos, historiadores, arqueólogos y especialistas en hurgar en los entresijos de la historia, se quedan pasmados cuando encuentran algo que no sea pedruscos de un par de toneladas o más. Este el caso sorprendente de la famosa Mano de Irulegi que se le debió de perder a algún chavalote con txapela tras una festichola importante.

Un hallazgo que se antoja crucial para intentar hilar un poco el enigma de este pueblo, habitante de las tempranas nieblas y de sus fantásticos bosques, de su antiquísima relación con el mar y de su fuerte cohesión identitaria en torno al idioma; donde la alquimia y los poderes de las brujas (sorguina) campaban a sus anchas; es la mano perdida y hallada en Irulegi, en las cercanías de Pamplona.

Un pueblo con muchas incógnitas

Poco se sabe al respecto y su descubrimiento revela más dudas que certezas. Para dato, un botón. De la lectura del texto adherido a la palma de la mano, se infiere que por las desinencias comunes a la extinta lengua muerta celtibérica, hay elementos comunes que se supone hacen alusión a gentilicios; lo cual, nos indica que los vascones primigenios pudieron recibir algo parecido a un alfabeto de los primeros, por lo que asimismo se puede deducir que los vascos de aquel tiempo no conocían la escritura y funcionaban por la inercia de la oralidad repetitiva, muy frecuente hoy antaño entre los versolaris, tan presentes en el acervo cultural tradicional de este ignoto pueblo.

El arqueólogo Guillermo Gómez, en una labor detectivesca que le honra frente a este reto aparentemente imposible y, a la luz de lo que hoy se sabe sobre este intrincado tema, manifiesta que, para una aproximación más intensa a la famosa Mano de Irulegi, se hace necesario apelar a la simbología que, por parentesco, nos conduce a una hipotética relación con otra tésera en Palencia. La tésera en cuestión (o ambas), tienen un significado amable, pues, son la representación de un trato de amistad y los compromisos de respeto y asistencia mutua que se derivan de ello.

 En el caso de la Mano de Irulegi, se ve reforzada esta teoría, pues se ha comprobado que existía una segunda mano que encajaba con la primera y que viene a probar que no era un mero instrumento ornamental, sino que tenía “aditivos”. La propia inscripción nos conduce hacia un objeto ritual que de forma habitual preside la puerta de entrada de las viviendas -sobre todo en el entorno rural-, creando una profilaxis contra los “malos espíritus”.

La famosa Sociedad de Ciencias Aranzadi, gran promotora de investigaciones relacionadas con todo lo que afecta al histórico del pueblo vasco, descubrió que el texto en cuestión en vascónico, un lenguaje antecedente del euskera, queda reflejado en un grabado inserto en el bronce que soporta la confección de la mano. A día de hoy se sabe que su descubrimiento data de un par de siglos antes de nuestra era y que fue tan accidental como que la cuchara de una retroexcavadora buscaba un vaciado de tierras para certificar la existencia de viviendas antiquísimas en una de las cumbres del Valle de Aranguren. Todo esto nos lleva a la conclusión de que los vascos pretéritos podían tener un alfabeto simple, pero bastante para sus necesidades y posiblemente vinculado a la cultura protohispánica con mayor aproximación al lenguaje ibérico.

Hoy no hay duda de que la inercia de los intercambios mercantiles, llevó a los vascones a conocer el lenguaje escrito sin, por ello, abandonar la oralidad típica de aquella cultura arraigada en la noche de los tiempos.

Siempre se ha hablado de que el euskera era un lenguaje “pobre” comparado con el castellano y a la vista de la evolución de ambos lenguajes, es obvio que el castellano o comúnmente, llamado español, tiene una articulación y mimbres lingüísticos enormes; pero lo bonito del euskera es que probablemente sea uno de los lenguajes más poéticos que han existido jamás. Al decir amonak (abuela) estamos hablando de una madre buena, cuando se dice erditu (parir) se alude a algo tan alegórico como dividirse por la mitad; la voz maitemindua (enamorado) significa herido por amor; y así, una suma y sigue interminable. Es la belleza amable de un lenguaje ancestral que se resiste a morir

Lo que da de sí un bosque; protege, pero también aísla. 




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martes, 18 de febrero de 2025

Ritos Carnavalescos Vascos

Desde el portal de La Vanguardia traemos a ustedes este reportaje acerca de los carnavales que se llevan a cabo en distintos puntos de la geografía vasca así como la importancia de su rescate y los peligros que pueden llegar a enfrentar en el futuro.

Aquí el texto:


La segunda vida de los carnavales rurales vascos

Las mascaradas invernales, comunes a otros rituales a lo largo y ancho de Europa, llegaron a desaparecer y se han recuperado con gran éxito

Ander Goyoaga

En la Europa de los viajeros románticos, especialmente durante el siglo XIX, el territorio vasco se convirtió en un lugar predilecto para antropólogos, lingüístas e intelectuales europeos, interesados en la cultura, las tradiciones y la lengua de los vascos. Victor Hugo, Wilhelm von Humboldt, Louis Lucien Bonaparte descubrieron una cultura que les resultó sorprendente y, en el caso de los dos últimos, dedicaron años a su estudio.

Sus visiones eran casi siempre elogiosas hacia los vascos y su cultura, a veces incluso apologéticas, aunque poco halagüeñas en torno a su futuro. Para muestra, el extenso artículo que el geógrafo francés Élisée Reclus publicó en 1867. “Los vascos, un pueblo que se va”, titulaba. Pronosticaba una inminente desaparición del euskera, en cuestión de pocos años, y también de la mayor parte de sus tradiciones.

Su pronóstico ha estado lejos de cumplirse, aunque a mediados del pasado siglo muchas de aquellas tradiciones que fascinaron a aquellos viajeros estuvieron a punto de correr esa suerte. Los carnavales rurales son un buen ejemplo, tanto de práctica desaparición como de una vigorosa recuperación, hasta el punto de que morir de éxito es hoy su principal peligro.

Un siglo después de la predicción de Élisée Reclus, en febrero de 1964, el antropólogo e historiador Julio Caro Baroja visitó Lantz con la intención de revivir su carnaval, que había dejado de festejarse tras la Guerra Civil. Había conseguido una autorización gubernamental para revivirlo y grabarlo a través de un operador del No-Do. Pero el panorama era desolador.

La única persona capaz de tocar con el txistu las melodías tradicionales estaba de luto, y los mayores tenían poca fe en que los jóvenes fueran a ser capaces de “llevar adelante todo el ritual carnavalesco”. El resultado final, sin embargo, fue más que digno, como demuestra el vídeo grabado por el No-Do que aún se puede consultar en las redes sociales. Y aunque el objetivo no era el de favorecer una recuperación duradera de los carnavales rurales perdidos o en vías de desaparecer, lo cierto es que en Lantz ocurriría algo que después se llegaría a generalizar.

Aitor Ventureira es escritor e investigador en etnografía y subraya la recuperación como un fenómeno característico de los carnavales rurales del entorno cultural vasco, un proceso que se dio tras el franquismo y que estuvo vinculado a otras dinámicas de revitalización como el impulso a la cultura y lengua vasca.

“Quizá lo más peculiar en el caso de estas mascaradas invernales vascas, comunes a las que se celebran en toda Europa, es que su revitalización comenzó antes que en otros sitios y que se han reivindicado de manera más decidida. El esfuerzo que se está haciendo ahora en Cantabria o en Galicia se realizó ya desde los años 70, y eso ha permitido incluso recuperar carnavales rurales que se habían perdido y hacerlo de manera fiel”, explica.

Así, personajes y elementos como Miel Otxin y Ziripot, en Lantz, los joaldunak de Ituren y Zubieta, los zamaltzain de Zuberoa o el hartza (oso) que anima los festejos en Arizkun o Markina-Xemein, se han convertido en elementos muy conocidos, incluso representativos, de la cultura popular en la Comunidad Autónoma Vasca, Navarra y el País Vasco francés. Y eso que algunos de estos festejos, como los carnavales de Lantz o Zalduondo, llegaron a desaparecer por completo.

A la hora de explicar el origen de estos carnavales, Ventureira subraya que conviene diferenciarlos de los carnavales de tipo urbano, más vinculados con la religión, las saturnales romanas y los desfases previos a la Cuaresma. Y lleva el origen de estas mascaradas invernales de tipo rural hasta el neolítico.

“Tienen su origen en un tiempo en el que las comunidades están mucho más ligadas a la naturaleza y en el que ritualizan todo. Estas mascaradas son rituales de tránsito que simbolizan un despertar de la naturaleza. El invierno era una época oscura, en la que la naturaleza está dormida. En el momento de las mascaradas, en cambio, el sol empieza a ganar terreno”, explica.

Ventureira, además, las vincula con un contexto europeo común: “Europa está interconectada desde el neolítico. Y la motivación de despertar a la tierra y ahuyentar a los malos espíritus era la misma en el sur de Portugal que en los Balcanes”.

Así se explica que el hartza de los carnavales de Markina, Arizkun, Alsasua o Ituren sea un elemento común a carnavales que se celebran en todo Europa o que los joaldunak de Ituren o Zubieta se parezcan a los zamarracos de Cantabria y a otros portadores de cencerros que se pueden ver en Bulgaria.

Curiosamente, estos joaldunak se han convertido en una suerte de tótem de la cultura vasca, presente en competiciones deportivas, fiestas populares o incluso en manifestaciones de carácter reivindicativo. Las vistosas mascaradas de Zuberoa y algunos de sus elementos también han trascendido su espacio natural. Y Miel Otxin, símbolo de “los vicios y del mal”, en opinión de Caro Baroja, se ha convertido en un disfraz popular entre los escolares del entorno cultural vasco.

Ahí, algunos ven el riesgo de que los carnavales puedan desnaturalizarse, olvidando su sentido primigenio y el significado de los elementos que los conforman. “Existe el peligro de que se desvirtúe su esencia. Está bien que aparezcan personajes ligados a estas mascaradas en otros festejos, a través de los grupos de danzas, pero siempre que se explique bien cuál es su origen. Lo mismo ocurre con la transmisión a los niños. Es importante que se les enseñen estas tradiciones, pero sin que se desvirtúe lo que son”, explica Aitor Ventureira.

El otro gran peligro es el de la masificación, especialmente en algunos lugares a los que ya han llegado las agencias, las visitas guiadas y la invasión de los selfies. “He visto imágenes del carnaval de Ituren celebrado entre seis personas, y hoy, en cambio, apenas hay espacio para los joaldunak”, añade.

Es decir, el riesgo de morir de éxito es hoy la principal amenaza a la que se enfrentan estos festejos rescatados del rincón de la historia y hoy capaces de reunir a miles de personas gracias a su carácter genuino.




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miércoles, 8 de enero de 2025

Zetak y el Telón

Desde las páginas de Noticias de Gipuzkoa traemos a ustedes este reportaje acerca del fenómeno musical vasco del momento, Zetak.

Adelante con la lectura:


Así se explica el éxito de Zetak fuera de Euskal Herria: acabando con el "telón de las txapelas"

Un experto musical analiza el "muro invisible" que limita la proyección de los artistas euskaldunes fuera de nuestro territorio

Eder García

Zetak está viviendo uno de sus momentos más destacados en la música.

El grupo liderado por Pello Reparaz vivió sus dos conciertos más especiales el pasado fin de semana en Iruña con el espectáculo Mitoaroa, y el éxito fue tan arrollador que el show ofrecido también llegará a Donostia los próximos días 5, 6 y 7 de septiembre.

La banda de música electrónica ha roto cualquier tipo de techo existente en lo que se refiere a la venta de entradas en Donostia, ya que ha colgado el cartel de sold out en sus dos primeras fechas, y todo apunta a que ocurrirá lo mismo en su tercer concierto. En total unas 40.000 personas vibrarán con la música de la formación navarra en Illumbe.

Aunque en los últimos meses varios grupos de música euskaldun están ofreciendo o anunciando conciertos masivos, como ETS, Gatibu o Esne Beltza, el caso de Zetak es diferente, ya que no se trata de un concierto de despedida.

El fenómeno Zetak

Zetak, que acumula casi 300.000 oyentes mensuales en Spotify, no ha parado de crecer desde su creación en 2019.

La combinación de música electrónica con elementos de la tradición vasca, como en su último álbum, Aaztiyen (2023), que fusiona mitología y música tradicional con sintetizadores, han llevado al grupo navarro a lo más alto de la escena musical vasca.

Tras un verano lleno de conciertos masivos, consiguieron congregar a 24.000 personas en Iruña en pasado fin de semana y han arrasado en ventas de cara a su concierto en Donostia.

Pocos grupos euskaldunes han conseguido convertirse en un fenómeno de masas en Euskal Herria con tan pocos años de trayectoria.

El comunicador gallego Noel Turbulencia ha analizado este fenómeno en un hilo en la red social X. "A pesar de este éxito, es posible que no hayas oído hablar de ellos si no estás conectado a la escena cultural vasca. ¿Por qué? Porque muchos artistas vascos se encuentran con un muro invisible que limita la proyección de su arte fuera de su territorio", lamenta.

Asimismo, explica que en la música gallega se vive una situación parecida: "En Galicia pasa un poco lo mismo y algunos utilizamos el concepto de 'Telón de Grelos' para describirlo, como aquel telón de bambú o de hierro que bloqueaba la información hacia dentro o hacia fuera de China y Rusia. Aquí a lo mejor podríamos hablar de un 'Telón de Txapelas'".

Como factor determinante, Noel Turbulencia señala la barrera lingüística: "Aunque el euskera está lleno de belleza y fuerza expresiva, es una lengua minoritaria fuera de Euskal Herria, lo que a veces limita su alcance a públicos más amplios. Y complicada para iniciarse en ella de cero".

Asimismo, el "enfoque local" también es un aspecto a tener en cuenta, ya que los artistas vascos "suelen nutrirse de su entorno y dirigirse a él", algo que "fortalece su identidad y beneficia su crecimiento regional, pero también puede reforzar el 'telón' que los separa del resto".

Euskal Herria, al igual que Galicia, Catalunya o Andalucía, tiene una identidad cultural muy marcada, y esto puede hacer que su música se perciba como "de nicho".

Los esfuerzos de la sociedad vasca por preservar su cultura también es algo a tener en cuenta: "Son comunidades con un circuito de salas, conciertos y festivales que consiguen que estas propuestas vivan de su música enmarcadas únicamente en su zona. Un circuito cerrado que se retroalimenta y que demuestra la solidez de estas propuestas".

En relación al término 'telón de txapelas' el comunicador gallego destaca que los esfuerzos por romperlo no los ha inventado Zetak: "Berri Txarrak es el ejemplo más icónico. El trío de rock alternativo demostró, en 2019 con su gira despedida, todo lo que había significado para el rock alternativo de este país".

Tercer disco

En sus seis años de trayectoria, Zetak ha lanzado tres discos al mercado. Actualmente están inmersos en la gira de su tercer disco, Aaztiyen, un álbum creado en la localidad navarra de Arbizu, de donde es el propio Reparaz, y que busca reflexionar sobre la identidad vasca desde los caminos de la electrónica, como es habitual en Zetak.

En este trabajo, el grupo mezcla instrumentos tradicionales vascos, con formas contemporáneas.

Trayectoria de Reparaz

Pello Reparaz adquirió una gran fama en el grupo Vendetta. Preguntado por el fin del grupo recientemente en una entrevista en Gaztea, el navarro explicó por qué llegó a su final la actividad del popular grupo.

El vocalista de la extinta formación aseguró que es una pregunta que le hacen muchos periodistas, y achacó la disolución del grupo a motivos artísticos: "Algunos querían ir por un sitio y otros por otro, y cada uno tiene que hacer lo que le pida el instinto".

En esa misma dirección, Reparaz señaló que la música que él hace ahora con Zetak no tiene nada que ver con Vendetta.

"Era el momento de coger caminos artísticos diferentes", sentenció el artista, que aseguró que su relación con el resto de integrantes de Vendetta es muy buena.


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sábado, 21 de diciembre de 2024

Egaña | Anorexia Intelectual

Desde Facebook traemos a ustedes este texto de nuestro amigo Iñaki Egaña en el que, con palabras que silban en el aire como dardos, nos traza una certera semblanza del ideario españolista, mismo que de paso le dedicamos al victimista Baltasar Garzón.

Lean por favor:


Anorexia intelectual

Iñaki Egaña

Con el paso de la novela a la gran pantalla, la excusa para su recuperación está servida. Ha desfilado más de medio siglo desde que Gabriel García Márquez la escribiera y, sin embargo, en el año de la biogenética y el susto de la inteligencia artificial generativa que comparece, la creencia de Úrsula Iguaran parece vigente. Su marido José Arcadio Buendía era también primo próximo, por lo que los lazos de consanguineidad ponían en tela de juicio una descendencia benigna. Algunos antepasados, también con lazos familiares cercanos, habían tenido hijos con cola de cerdo. Los de Buendía, decía la madre de Úrsula, serían iguanas. Y así, durante años, la pasión amorosa de la pareja no tuvo final carnal, por esa angustiosa sospecha que de hacerlo concebirían una descendencia reptiliana. Hasta que una noche, José Arcadio y Úrsula aceptaron que serían padres de saurios y abrieron la espita, copularon como lo habían hecho durante milenios sus predecesores. Y para su sorpresa, cuando nacieron José y más tarde Aureliano, comprobaron que ni tenían cola de cerdo, ni escamas anchas como las iguanas. Todas sus partes eran humanas.

Hay otro libro, más antiguo aún, compuesto de relatos fantásticos propios de mentes modernas como Jorge Luis Borges o H. P. Lovecraft, cuyo autor parece ser que fue un pastor huido por un crimen horrible y casado con una tal Séfora. Vivió en esa época de transición entre el Bronce y el Hierro, y le apodaban con el apelativo de Moisés (Moshe) que quiere decir “sacado de las aguas”. El libro, escrito en sus partes más antiguas en hebrero y arameo, nos arrancaba de las dudas sobre el origen de la humanidad. En el capitulo del Genesis se cuenta al detalle que en la primera jornada Dios creó el día y la noche, luego el mar, los ríos, los árboles, y así sucesivamente hasta llegar al hombre y la mujer, en el sexto día. Los libros de religión en la enseñanza concertada describen como aquel cosmos natural estuvo a punto de perecer pero se salvó in extremis al refugiarse en un barco una pareja de cada especie animal, junto a una familia humana Se guarecieron de una lluvia colosal durante 370 días, salvando a la humanidad y a la fauna. El Currículo aprobado y avalado en 2015 por la Conferencia Episcopal española nos describe en este doctrinario estas historias y también la estancia de Jonás en las tripas de una ballena antes de alcanzar Nínive y a Sansón, hijo de una madre estéril, con una descomunal fuerza que residía en sus cabellos.

Historias similares a estas han recorrido el pasado y el presente de la humanidad. Con cierta lógica por cierto. Sin redes wifi, sin telecomunicaciones, con el papel restringido a quienes habían dejado de ser analfabetos, las noches se hacían largas, en el fondo de una cueva hace miles de años, frente al fuego del hogar más recientemente. La tradición oral, que sirvió también para ahondar en la circulación de la cultura y en la difusión tecnológica, nos hizo humanos en Sangri-La, Obaba, Macondo y Caramablú. De ahí surgieron asimismo Maeloch, Breogan, Aitor y Amaia. Adán y Eva. Fueron parte de un mundo fantástico pero también fanático. El húngaro Ignaz Semmelweis fue ingresado en un psiquiátrico por proponer que los microbios causaban enfermedades. Giordano Bruno fue quemado vivo en la hoguera por sostener que el sol era una estrella más en el firmamento. Hoy la referencia de aquellos pioneros, sin embargo, son Louis Pasteur o Stephen Hawking. Sabemos que hay un nonillón de microrganismos y que nuestro sol forma parte de una diminuta galaxia (un cuarto de billón de estrellas) que en unos pocos miles de millones de años chocará con su vecina, Andrómeda.

¿Desapareció realmente aquel mundo arcano y fanático? Hace bien poco el ex candidato a lehendakari y ex ministro del Interior del Gobierno de Aznar se acogió a la enmienda sectaria y se ciscó en la ciencia. Para Jaime Mayor Oreja la evolución es una patraña. La arqueología, la historia, la ciencia, la biología, la física, la paleontología, la química… son supuestos saberes. La verdad está en los libros sagrados y en la alquimia. La Tierra fue creada en la noche anterior al domingo 23 de octubre del año 4004 antes de nuestra era.

El hecho no dejaría de ser anecdótico si descartáramos la identidad del portavoz de esa asamblea de majaras reunida en el frenopàtico, siguiendo la estela de la canción de Kortatu. Porque Mayor Oreja no fue un hechicero colmado de peyote. Fue el jefe supremo de las fuerzas policiales en nuestro país, durante cinco años, con poder real. Sustituido por Mariano Rajoy, aquel del “me gustan los catalanes porque hacen cosas”, antes de apalearlos en una consulta democrática. Jorge Fernández Díaz, que también fue ministro del Interior, concedió la medalla del Mérito Policial a la Virgen Santísima del Amor por compartir con la Policía los valores de “dedicación, desvelo, solidaridad y sacrificio”. Los tres han tenido muchísimos galones.

La derecha siempre ha estado reñida con la cultura y la ciencia. El factor religioso fue importante, pero otros aspectos, entre ellos las relaciones de poder, que en la época colonial sirvieron para justificar decenas de holocaustos, también jalonan sus bases ideológicas. Se puede ser un ignorante, un zoquete y dirigir un país, una empresa. Ejemplos como los de Reagan, Trump, Milei, Bush hijo o los tres ministros del Interior citados son paradigmas. A pesar de esa constante, el filósofo mexicano Fernando Buen Abad Domínguez escribía hace unas semanas que el nivel intelectual de la derecha es el más bajo de las últimas décadas: “Festejan con orgullo su miseria intelectual, patente e incontestable, en sus medios de comunicación, sus famélicos y falsificadores noticieros y en la “farándula mediática” que fomenta narrativas baratijas como si fuese un triunfo moral para despolitizar a las masas”. Y a este llamado retroceso civilizatorio le ponía un nombre: “anorexia intelectual de la derecha”. Tal cual, Mayor Oreja (a), “El anoréxico”.

 

 

 

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martes, 10 de septiembre de 2024

Debajo del Suelo Vasco

Desde las páginas de Noticias de Álava traemos a ustedes este recuento de interesantes cuevas que se pueden visitar en Euskal Herria si se es aficionado a la espeleología.

Aquí la información:


Espeleología por las cuevas más secretas de Euskal Herria

Escondidas bajo los montes y valles de este territorio, estas misteriosas grutas nos ofrecen una lección de majestuosa historia y naturaleza a través de sus senderos, sus ríos subterráneos y sus obras de arte esculpidas en sus paredes por la mano paciente del tiempo

Guadalupe Marugán

Las entrañas de Euskal Herria son un territorio donde la historia, la naturaleza y el misterio se entrelazan bajo la superficie de sus montañas. Más que un simple deporte o pasatiempo, la espeleología es una forma de conectar con la tierra y de entender mejor nuestro lugar en el mundo, pues nos enseña a respetar lo que está bajo la superficie y a apreciar la belleza oculta que solo se revela ante aquellos dispuestos a buscarla.

Por ello, y de forma no tan profesional, nos adentramos en las profundidades de Bizkaia, Gipuzkoa, Araba y Navarra para explorar y visitar algunas de las cuevas más impresionantes y secretas de la región. Unas cavidades que no solo son testigos mudos del paso del tiempo, sino que también son santuarios naturales que nos invitan a descubrir sus más preciados enigmas.

Cueva de Baltzola

Nuestra travesía comienza en Bizkaia, tierra de montañas verdes y costas escarpadas. La cueva de Baltzola, situada en el municipio de Dima, se encuentra en un paisaje que parece sacado de un cuento de hadas. Con un valle repleto de helechos que se alzan hacia el cielo y unas paredes rocosas, la presencia de un arroyo que serpentea hacia la entrada de la cueva destaca por su encanto.

Su gran boca oscura se abre entre las rocas como si la tierra invitara a descubrir lo que aguarda en su interior. El techo, alto y amplio, nos hace sentir pequeños en comparación con la grandiosidad del espacio natural. Tras su marco, se esconden formaciones rocosas complejas y fascinantes como estalactitas y estalagmitas, que se abrazan entre ellas en aquellas esquinas que más se estrechan de la ancestral gruta.

Cueva de Goikoetxe

Nos alejamos de Baltzola, dirigiéndonos hacia otra maravilla vizcaina, conocida como la cueva de Goikoetxe, dentro de la Reserva de Urdaibai. Este enclave alberga un tesoro en su interior, pues son varias las pinturas rupestres que datan del Paleolítico Superior que pueden encontrarse en sus paredes. Estos trazos que nos conectan con el pasado, nos muestran las obras de esos primeros artistas que utilizaron las cuevas como lienzos para expresar su visión del mundo. Una experiencia que nos acerca inevitablemente a la civilización antigua, recordándonos nuestra pequeñez en la vastedad de la historia.

Cueva de Ekain

Nuestros pasos nos llevan hasta Gipuzkoa, una región donde las montañas se elevan majestuosamente y los valles parecen guardar misterios milenarios. Por esto, el recorrido continúa en Deba, concretamente en la cueva de Ekain, un santuario de arte rupestre que ha sido declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO. Pese a que su entrada es modesta, más allá nos encontramos con una verdadera galería de arte prehistórico en una atmósfera completamente mágica que invita a la contemplación de su espacio.

Actualmente, existe una réplica denominada Ekainberri en Zestoa que es posible visitar.

Cuevas de Arrikrutz

A unos kilómetros de Ekain, nos esperan las cuevas de Arrikrutz, en el municipio de Oñati. Se trata de un sistema de cuevas conocido por su complejidad y por la variedad de sus formaciones geológicas. El ambiente en su interior es fresco y húmedo, pues el sonido de las gotas de agua que caen desde el techo, evidencia la existencia de una gran humedad. Todo ello, contemplado en un mismo instante, ofrece un momento de paz donde el tiempo parece detenerse, y en el que solo queda admirar la belleza que la naturaleza ha esculpido durante milenios. Además, en ella fue encontrado un esqueleto de león cavernario, actualmente considerado como el más completo de la Península Ibérica y que ha sido replicado.

Cueva de la Leze

Hacemos una parada en Álava, tierra de contrastes donde los paisajes cambian dramáticamente entre llanuras y montañas. Situada en la Sierra de Altzania, cerca de Araia, la cueva de la Leze es única, ya que su río subterráneo la atraviesa completamente, creando un cañón natural en el corazón de la montaña. Su entrada nos hace sentir una mezcla de emoción y respeto, ya que no se trata de un lugar fácil de explorar, pero sin duda, merece completamente la pena, pues con un techo que se abre hacia arriba, es posible observar las chimeneas naturales por donde la luz del día se cuela tímidamente.

Cueva de Mairuelegorreta

Nos encaminamos a la cueva de Mairuelegorreta, en las faldas del Gorbeia. Se trata de un enclave que nos recibe con su tranquilidad y majestuosidad. Conocida por sus grandes dimensiones y por las leyendas que la rodean, relacionadas con seres mitológicos de la tradición vasca, nos envuelve con su atmósfera silenciosa y espectacular vista. En su interior, columnas naturales de roca se alzan como pilares de una catedral subterránea. Aparte, en una de sus salas, destaca una estalagmita que según la leyenda, es el trono de Mari, la diosa de la mitología vasca.  

Cueva de Mendukilo

Nuestro viaje espeleológico culmina en Navarra, una región rica en historia y paisajes impresionantes. La cueva de Mendukilo, en la Sierra de Aralar, es un verdadero tesoro natural escondido en las montañas. Con unas galerías bien iluminadas, las formaciones de estalactitas y estalagmitas se combinan en un despliegue de formas y colores que nos deja sin palabras, pues la luz juega con ellas, creando sombras que parecen darles vida propia.

La cueva de Ikaburu

La cueva de Ikaburu forma parte del conjunto de las grutas de Urdax. Cercana a la frontera con Francia, se encuentra atravesada por el río Utxuma. Se trata de un lugar lleno de misterio y belleza, que nos sorprende con la frescura de su ambiente y el sonido constante del agua fluyendo. Las paredes se encuentran adornadas con formaciones calcáreas que brillan como si estuvieran cubiertas de cristales.

Su estructura cuenta historias de monjes y contrabandistas refugiados entre sus entrañas durante siglos, y es que al recorrer sus galerías, es fácil imaginar de dónde salen las leyendas sobre estas profundidades, que las caracterizaban como un lugar seguro para esconderse. Esta mezcla de historia y naturaleza nos recuerda que las cuevas no solo son formaciones geológicas, sino también testigos silenciosos de la vida y el ingenio humano.  

Escondidas bajo los montes y valles de Euskal Herria, estas cuevas son un ejemplo evidente de la majestuosidad de la naturaleza en su forma más pura y antigua. Cada una de ellas nos ha ofrecido algo único: un desafío físico, una lección de historia y un momento de introspección en el que nos hemos sumergido en mundos en los que el tiempo parece detenerse, y donde las paredes de roca cuentan historias que se extienden mucho más allá de la memoria humana.

Con la promesa de volver algún día, nos despedimos de estos tesoros escondidos y de todo lo que representan, la historia, la naturaleza, y sobre todo, el espíritu indomable de la exploración que inevitablemente todos llevamos dentro. 




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sábado, 8 de abril de 2023

El Karapaixo

Es la temporada así que aquí les compartimos información acerca de esta tradición en Euskal Herria:


Fiestas y tradiciones: karapaixo, garipua, mokotza

Desde el miércoles de ceniza hasta el domingo de Resurrección, hay un imprescindible para el paladar; el karapaixo. La ancestral tradición (desaparecida en muchos lugares), de regalarlo a ahijadas y ahijados sigue gozando de una excelente salud. ¿Quién no ha probado, aunque no sea goloso, la popular versión repostera de bollo y chocolate? «Cuando yo era pequeña, eran típicos los de pan y huevo duro que hacían en casi todos los caseríos, ahora se llevan más los de pastelería, y a mí me gusta mantener las tradiciones», explicaba el viernes una amama que cumplía con los nietos ante la ausencia de padrinos. A su lado dos madrinas y sus respectivos ahijados dilucidaban si optar por el clásico huevo de chocolate con sorpresa o la fauna de animalitos.

Karapaixo es un pan que se hace en algunas zonas de Euskal Herria, durante la cuaresma, como en Oñati, ese lugar privilegiado con fantásticas vistas hacia los montes Kurtzetxiki, Kurtzebarri, Anboto y Udalatx y rodeado de prados verdes, en donde varios caseríos han conservado sus hornos para hacer pan. Y lo que es más importante para los amantes de la gastronomía vasca, las recetas de productos tradicionales como el karapaixo. Pan, que los padrinos regalan a sus ahijados hasta el día que se casan, aunque, sé de gente que aun después lo sigue recibiendo. Ese día (boda), en alguno de los pueblos dejan de regalarles el karapaixo y les regalan zapatos.

El karapaixo más tradicional suele tener forma triangular y como relleno tres huevos y tres chorizos. Y, algo que puede parecer casual no lo es. Todo tiene explicación, aunque a veces hayamos perdido la capacidad de entenderlo. Hay que recordar que el karapaixo floreció y prosperó en un ambiente de profunda fe católica. Una fe que ha ido construyéndose sobre muchos pensamientos anteriores, entre ellos las corrientes filosóficas clásicas. Por tanto, mucho del saber de filósofos clásicos como Platón nos han llegado a través de un punto de vista cristianizado.

Para Platón, y otros muchos sabios de la Antigua Grecia que tenían en la geometría y las matemáticas algunas de las vías para comprender la Naturaleza, el triángulo era un elemento esencial y ladrillo de la base del Universo. Era la estructura básica de la quintaesencia de las cosas, la forma más pura. Por otro lado, ese triángulo se forma con tres lados que se unen, a su vez, en tres vértices. En numerosas culturas el tres representa el inicio de la creación, que no os parezca extraño, por tanto, que un triángulo equilátero sea la representación del ser más puro del cristianismo en sus tres formas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Además, la cristiana no es la única corriente religiosa con esa concepción del ser supremo y su pluralidad. También se usa el tres como representación de los tres astros mayores: Tierra (Amalur), Sol (Eki) y Luna (Ilargi).

Esta es una tradición antigua y en un tiempo se hacía en muchos caseríos. A pesar de ser muy antigua no se ha llegado a perder, hoy es el día que los niños y no tan niños lo reciben con muchísima ilusión. En un tiempo, los viernes de la cuaresma no se le ponía chorizo para respetar la vigilia. En el alto Deba se le conoce con el nombre de Karapaixo, Garipaua en Elgeta  y Mokotza en el Duranguesado. Dicen, que en su origen se llamaba garapaio y que es una costumbre anterior a la romanización. Se hacia para dar la bienvenida a la primavera y los huevos, simbolizarían la nueva vida. Cuando fuimos cristianizados, la tradición del «karapaixo-garipaua-mokotza» paso a celebrarse en la cuaresma.

Esta especialidad comparte características y tradición con otras “hermanas” de muy diversas zonas geográficas. Después de la temporada de Cuaresma, la Pascua, símbolo de la resurrección de Cristo, ha sido siempre celebrada con dulces especiales: En Santurzi se llama Cornite, en Gipuzkoa Opilla, en Levante Mona en Galicia Roscón o Trenza, en Andalucía Hornazo, en Asturias Frisuelos, en Castilla Bollos… son algunos de los dulces habituales de esta época. Las festividades de pascua, ancladas en los remotos ritos paganos del solsticio de primavera, tienen un símbolo por excelencia en toda Europa: el huevo. Con este símbolo se han identificado durante siglos la fertilidad y la nueva vida que la primavera entrante representa.

La tradición del regalo de pascua está ligada al símbolo del huevo y se celebra prácticamente en toda Europa. En gran parte del centro y norte de Europa eran simplemente huevos lo que se regalaba, y de ahí los huevos de chocolate que se han adoptado como un elemento de pascua también en nuestro país. Pero para nosotros el regalo de pascua ha tomado la forma de pastel o tortas, eso sí, con uno o varios huevos encima, que representan la vida. El hecho de que se ofrezca a los niños por parte de los padrinos, antiguamente era padrino el que tocaba al niño por primera vez, es la representación ritual de la primavera renacida tras el invierno. Por eso están también estos pasteles ligados a las bendiciones de los campos para proteger las cosechas, que se llevan a cabo en San Marcos, el 25 de Abril, y en lugares como Irún o Fuenterrabia las opillas se comen en una procesión por los campos del entorno.

 

 

 

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lunes, 3 de abril de 2023

De Paseo por Lea-Artibai

Desde Deia traemos a ustedes este magnífico reportaje acerca de que ver y hacer en la comarca de Lea-Artibai, partiendo desde Markina Xemein.

Disfruten del paseo virtual:


Cíclopes, rocas y mitos a orillas del río Artibai

Markina-Xemein se erige en el principal núcleo de la comarca de Lea-Artibai desde su fundación en el siglo XIV, pero se asienta en un cruce de caminos entre Bizkaia y Gipuzkoa, entre la costa y el interior, entre el mito y la realidad, algo que le da una personalidad única

J.M. Ochoa de Olza

La comarca de Lea-Artibai, en el occidente de Bizkaia, es tierra de encuentros, de caminos que se cruzan, donde la historia y la leyenda forjan un encuentro entre lo terrenal y el mito.

Numerosos arroyos y riachuelos alimentan los dos ríos que vertebran de norte a sur este territorio, el Lea que desemboca entre la lekeitiarra playa de Isuntza y la de Karraspio, en Mendexa, y el Artibai, que vierte sus aguas en Ondarroa, entre el puerto y la playa de Arrigorri. En las márgenes de estos cauces hay espacio tanto para los molinos de agua de ferrerías y harina como para que las lamias canten y se peinen. El molino de Bengolea y la cueva de Oibar, a orillas del Lea a su paso por Gizaburuaga son las dos caras de esta misma moneda de realidad y leyenda.

La localidad de Markina-Xemein, nacida de unión de la villa de Markina y la anteiglesia de Xemein a mediados del siglo pasado, es la capital de la comarca. De origen medieval, Villaviciosa de Marquina recibió su fuero de fundación en el siglo XIV pero a pesar de ser un ente diferenciado quedó irremisiblemente ligado a la vecina Xemein ya que, según su carta puebla, las necesidades espirituales de los vecinos de la villa debían atenderse en la parroquia de Santa María en la anteiglesia. Los conflictos y las tiranteces estaban servidas.

Los vecinos de Xemein, miembros de la llamada Tierra Llana o infanzonado, no podían ocupar los solares de la nueva villa, reservados para los hidalgos. A esto se unió la disputa por el patronazgo sobre la iglesia de Santa María entre las dos familias dominantes, los Ugarte y los Barroeta, que buscaban las prebendas y relevancia social que llevaba aparejadas. Las tensiones no acabaron a pesar de la construcción en Markina de un segundo templo, el ya desaparecido San Pedro de Elizbarría.

Urregarai, Santa Eufemia y Tartalo

La llegada del cristianismo a estos montes y valles arrinconó las antiguas creencias, pero no logró que se olvidaran. Las lamias siguen escondidas en los ríos, pero no son las únicas cuya sombra aún se percibe. El cíclope Tartalo también se siente en las montañas. El pico Urregarai, entre Markina y Aulesti, parece ser su refugio.

Este ser mitológico de un sólo ojo, que algunos aquí llaman Alarabi y creen que no es el mismo ser que Tartalo, aterrorizaba la comarca con su inmensa fuerza y su afición a devorar animales y hombres.

Al igual que pasa con la diosa Mari, la Dama de Anboto, parece que Tartalo también tiene otros hogares, ya como el del monte Sahadar en Zegama, en la vecina Gipuzkoa, donde un joven, según narra la tradición, consiguió que se ahogara en un río cuando huía de él para no ser devorado.

Quizá el cambio de cueva se debió a la aparición en Urregarai de Santa Eufemia. O más bien de su cuerpo. Esta leyenda explica el origen de la ermita dedicada a esta santa que murió mártir en Calcedonia, junto al Bósforo (Turquía). Cuentan que una pastora tropezó con una mano que salía de la tierra que lucía un anillo en uno de los dedos. La joven se apoderó de él y retorno al pueblo llevándolo puesto. Misteriosamente, cuando quiso contar lo sucedido no pudo hablar, por lo que acompañada de sus vecinos regresó al lugar, devolviendo la joya a su dueña. Los vecinos cavaron alrededor de la mano y encontraron a santa Eufemia. Ahí fue donde se construyó la ermita, destino de una romería el 16 de septiembre en la que muchos peregrinos suben los 220 escalones del tramo final que lleva hasta el templo con una larga vela enrollada en la cintura para conjurar los dolores de cadera. Algunos de estos devotos realizan esta última ascensión de rodillas.

Esta no es la única leyenda que se cuenta relacionado con el monte Urregarai. Una de ellas hace referencia directamente a su nombre. Urregarai, que puede traducirse como alto de oro, puede tener su origen en la creencia de que en la cima hay enterrada una campana de oro.

Aunque el último tramo hasta la ermita y la cercana cima del Urregarai hay que hacerlo a pie, tanto desde de Markina como desde Aulesti se puede llegar en coche hasta Santa Eufemiako Zelaize, el prado de Santa Eufemia, una campa entre el Urregarai (704 m) y el Bedartzandi (700 m), donde además parking es también un área de esparcimiento y cuenta con un bolatoki. Por la pista forestal que sale a la derecha de la carretera, según se sube desde la cantera Zeleta, justo enfrente de donde se dejan los coches, se llega directamente hasta la ermita y la cima del monte. Desde allí las vistas sobre la comarca no dejarán indiferente a nadie. El Oiz, el Anboto sobresalen si se mira hacia el sur, mientras que en el norte es el mar el que se deja ver.
Por la ruta hacia el Akarregi

De vuelta a Markina, se puede inciar la ruta hacia el monte Akarregi, que parte de ella se puede hacer también en coche a modo de aproximación hasta el camino que sube hasta cima, donde se podrá encontrar uno de los tradicionales buzones montañeros que tanto se ven en las cimas de Euskadi y Navarra y que en este caso tiene la forma de la ermita de San Miguel de Arretxinaga, por la que se ha pasado para llegar hasta aquí.

El inicio de la excursión puede hacerse en la iglesia de Santa María de Xemein, cuyo nombre oficial, dicho sea de paso, es Santa María de la Asunción. Si bien el templo de las disputas entre los Barroeta y los Ugarte era del siglo X, el actual se levantó en el siglo XVI sobre los restos del anterior.

Si se hace caso de las leyendas que todavía sobrevuelan Markina desde el pasado, los conflictos por este templo no se limitaron a los de los señores locales. Cuando se inició su construcción ya hubo quien se opuso a ella. Los jentiles que habitaban las montañas que rodeaban Xemein no vieron con buenos ojos la llegada del cristianismo, que los arrinconaba en los márgenes de las creencias populares, por lo que defendieron su territorio arrancando grandes rocas de las montañas para arrojarlas contra el edificio que significaba el fin de su era.

En la actualidad, las canteras de mármol negro del macizo que forman el Urregarai y el Bedartzandi son una de las señas de identidad que han dado fama en todo el mundo a Markina-Xemein y a la vecina Aulesti. Los jentiles parece que iniciaron a otra de las industrias de la comarca.

La carretera hacia la cumbre del Akarregi, que ofrece una panorámica del lado oriental de Lea-Artibai, pasa también por el monumento más singular de la localidad, y casi de todo el norte peninsular, el apilamiento de tres gigantescas rocas en el interior de la ermita de San Miguel de Arretxinaga. Esta formación rocosa llena de misterio este rincón donde el río Urko desagua en el Artibai.

 A los jentiles, Por su habilidad para trabajar las rocas, no solo para lanzarlas, se les consideró los constructores de los monumentos megalíticos, de los dólmenes y de cromlech que se encuentran en las sierras y bosques de Euskal Herria, por eso no sorprende que también se les atribuyera esta formación. Lo que sí sorprende es que llegado el cristianismo, se levantara una ermita alrededor de un supuesto monumento pagano. Ponerla bajo la advocación del arcángel san Miguel, que ya derrotara al dragón, a la herensuge de Aralar, solucionó la papeleta.

Pero bajo el barniz de lo milagroso se mantiene su antigua aura mágica y sanadora. Así, a quien sufra alguna enfermedad le podría bastar con tocarlas para curarse, aunque alguno afirma que es necesario llevarse a casa un fragmento para lograrlo. Otra creencia afirma que quien desee casarse en el plazo de un año deberá pasar tres veces por debajo y entre ellas sin tocarlas para lograrlo. Una imagen de San Miguel colocada en el interior asiste a la devoción de los creyentes.

Siguiendo la carretera se llega a la Torre Barroeta, recientemente restaurada y que durante muchos años ha sido un caserío dedicado a las labores agrícolas, lejos ya de su origen y funciones militares.

Dejando este edificio a la izquierda, la pista asfaltada sigue durante unos dos kilómetros hasta la base del Akarregi. Una senda sale a la izquierda de la calzada hacia la cumbre del monte. Desde sus 400 metros de altitud se domina el entorno.

Dos rutas históricas que se cruzan

La Comarca de Lea-Artibai es una encrucijada de caminos y en ella se encuentran dos que han tenido gran importancia histórica, uno por su vertiente espiritual, el Camino de Santiago en su recorrido por el norte peninsular y cantábrico, y otro comercial como pocos, el Camino del Pescado y el Vino, que atravesaba de norte a sur el País Vasco para llevar el vino a los puertos de Bermeo, Lekeitio y Ondarroa, y regresar con pescado para el interior del país.

Dos son la etapas que de este a oeste buscan la ciudad del apóstol. Son, en principio, la cuarta y la quinta de la ruta. La primera sale de Deba y llega hasta Markina, unos 22 km, y la segunda parte de esta localidad Markina para acabar en Gernika, unos 25 km. Por supuesto que este planteamiento es orientativo, ya que cada peregrino pone salida y llegada donde quiere o puede y el santuario de Cenarruza es un albergue de peregrinos muy demandado.

Por lo que respecta al Camino del Pescado y el Vino, conocido en las guías de senderismo y rutas como la GR-38, la que recorre la comarca de Markina es una variante. La ruta principal llega a Bermeo, pero un ramal, el GR-38.1, se desvía hacia Cenarruza para dividirse después en dos, uno a Lekeitio y otro a Ondarroa. Así, la primera etapa sale de Durango hasta Cenarruza pasando por el monte Oiz. Son 22 km por la GR-38.1. Desde localidad hay que seguir hacia Bolibar y el monte Bedartzandi hasta la ermita de Santutxu, donde el camino se divide. A la izquierda, por la GR-38.2 se llega a Lekeitio y tomado el camino de la derecha, la GR-38.3, a Ondarroa.

Qué más ver en Markina-Xemein

Recorrer Markina-Xemein supone conocer una de las localidades más emblemáticas de Bizkaia, los edificios, los palacios, los templos y obras civiles de utilidad pública son muestras de que la historia ha llenado los rincones de una villa de abolengo. Entre los monumentos que se deben visita están tanto los viejos ayuntamiento de Xemein, junto a la ermita de San Miguel, y el de Markina con su galería porticada. Pero no es menos interesante el actual edificio consistorial de Markina-Xemein en el palacio Mugartegi. Y si de algo va servida esta villa es de grandes palacios y casas, como las dos torres de los Ugarte y los Barroeta, pero también las de Artibai, Antxia, la casa Ubilla o los palacios de Ansotegi, Andonegi y el de Gaytán de Ayala.

Por lo que respecta a los templos, la iglesia y convento de los Carmelitas, la ermita de Santa Cruz o Elizatxiki y el convento y la iglesia de la Merced son tres lugares que no deben dejarse de lado.

Entre los edificios civiles de uso público destacan el antiguo juzgado y cárcel municipal, que ahora es la sede de la Oficina Comarcal Agraria, y la pescadería municipal.




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jueves, 29 de diciembre de 2022

El Ciclo del Agua

Se acerca el final de 2023 por lo que Olentzero da paso a la celebración de una vuelta más al sol por parte de nuestro atribulado planeta.

En ese sentido, compartimos a ustedes este texto que nos habla de una tradición que ya les hemos compartido con anterioridad, mismo que ha sido publicado en las páginas de Noticias de Navarra:


Ur goiena, ur barrena: Navarra tiene un rito propio, distinto y tradicional de comenzar el año

Llevar a cabo la sugerencia de revivir esta vieja costumbre navarra es compaginable, nos llevará poco tiempo y evitará atragantarnos con eso de las uvas

Mikel Burgui

Cada 31 de diciembre los medios de comunicación nos suelen dar la tabarra con eso de comer las doce uvas mientras suenan las campanas de medianoche en un reloj de Madrid. Mientras suenan las doce, muchos paisanos nuestros suelen estar mirando la televisión desconociendo que en Navarra existe un rito propio, distinto y tradicional de comenzar el año: el del agua nueva. El 31 de diciembre los mozos de los valles de Baztan, Basaburúa, Goñi, Imoz, Larráun, Burunda y Araquil iban (y van) a la fuente de sus respectivos pueblos y esperaban a que las campanas dieran las doce de la medianoche.

En cuanto daba la hora, recogían en jarras las primeras aguas del año y se las llevaban primero al cura, al alcalde y luego a los vecinos, recitando delante de cada puerta coplas en euskara (Ur goiena, ur barrena) y recibiendo un obsequio a cambio. Este rito todavía se realiza en Urdiain y Goñi. Lo de ur goiena y ur barrena tiene su cosa. Era creencia ancestral en muchas civilizaciones que sobre la bóveda de los cielos había agua pues de lo alto llovía. De ahí lo de ur goiena (agua de lo alto).

También se creía que bajo la corteza terrestre había un gran lago interior de donde procedían los manantíos. De ahí lo de ur barrena (agua interior). Por ello la invocación a las dos aguas: a la de arriba y a la de abajo antes de beber esa nueva agua recién brotada de la fuente en el mimo momento que empezaba el año. La partícula ur (agua) es la primera sílaba de la palabra urte, año en euskara. Urte equivaldría al ciclo del agua durante las cuatro estaciones, o sea, el ciclo que en castellano llamamos año. Dentro de una mentalidad totalmente euskaldún existe un nexo entre ur y urte. Ur berria, además de ser el agua nueva, equivaldría a urte berri o año nuevo.

Hoy, el agua nos llega a todos los domicilios y no tenemos que ir a la fuente a traerla. Ni necesitamos que nadie nos la traiga. Cada 31 de diciembre podríamos esperar a que den las doce de la noche para beber el primer agua que brote de ese grifo, esa fuente, que tenemos en cada casa. Ur, agua, es de quien procede el año, urte.

Bebiendo la primera agua bebemos el primer instante del urte, del año que empieza... Llevar a cabo la sugerencia de revivir esta vieja costumbre navarra es compaginable, nos llevará poco tiempo y evitará atragantarnos con eso de las uvas. El método casero de seguir esta costumbre pudiera ser así: una persona (la madre, el padre), en cuanto den las doce y sea año nuevo, llenan una jarra de agua del grifo y la reparten a la familia que la bebe recitando lo de "ur goiena, ur barrena", "urteberrion". Recordad que cuando deseéis un feliz año nuevo diciendo "urte berri on", debajo de la frase hay una antiquísima alusión a ur, agua, y al ciclo del agua urte que en castellano equivale a año.


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martes, 27 de diciembre de 2022

Olentzero el Separatista

Desde las páginas de Noticias de Navarra traemos a ustedes este artículo de opinión en el que el autor no deja mono con cabeza en su repaso de las delirantes por altisonantes declaraciones de los manipuladores al servicio de la corona española, mismo que nos gustaría dedicar a todos esos intelectuales de izquierda que gustan rasgarse las vestiduras cuando de nacionalismo hablar toca pero que por alguna extraña razón pasan de puntitas cuando del españolismo se trata.

Celebramos también la elección de la fotografía que acompaña al comentario, con ese Olentzero portando la 'patata' de Amnistia en el abrigo y la estrella roja en la txapela.

Que disfruten la lectura:


Por Olentzero y Mari Domingi hacia el Estado Vasco

Javier Vizcaíno

Les dejo para más abajo los restos de serie del constitucionalazo y la chapa navideña del rey. Para esta víspera del día de los inocentes me resulta más tentador empezar por un amanuense diestro que entró a un bazar oriental de Iruña y se encontró —vade retro!— con Olentzero y Mari Domingi. Casi se escribe una tesis doctoral.

El individuo en cuestión se llama Luis Ventoso y es subdirector del digital ultracatólico El Debate. Miren que casualidad, que según salía del bazar, se dio de narices con los personajes mentados: “En la tarde de Nochebuena veo pasar el Desfile de Olentzero, con una orquestina tocando el chistu y el tamboril, niños vestidos con trajes regionales y el inefable Papa Noel del nacionalismo subido a la trasera de un tractor”. Podía haberse quedado en la descripción costumbrista, pero no. Aquello no era un inocente desfile navideño sino la insuflación del mal en las tiernas cabezas infantiles: “Todo esto no es menor. Forma parte de una operación muy amplia e incansable para fomentar desde el poder regional un hecho cultural y lingüístico que desplace a la cultura y lengua españolas, de tal manera que sea más fácil crear algún día el Estado vasco (o catalán)”.

Y cualquiera que conozca el repertorio cavernario clásico, sabe que todo eso empieza en los pupitres: “La herramienta es la educación. Por eso España comenzó a deshilacharse el día en que entregó esa competencia a unas comunidades que en varias regiones estaban gobernadas por nacionalismos antiespañoles, desleales por naturaleza a todo nexo común. Y así andamos. Olentzero y Mari Domingi van viento en popa. El chino del bazar se ha dado cuenta perfectamente de quién está ganando la batalla cultural”.

Desde su bajo de la última página de La Razón, el veterano Luis María Anson añade otro ingrediente de disgregación: el deporte. A buenas horas se ha enterado el hombre de la nueva ley que permitirá competir internacionalmente a las selecciones vascas de Pelota y surf: “La aspiración del País Vasco y Cataluña a disponer de equipos «nacionales» forma parte de la estrategia separatista, porque el deporte supone un plus suplementario de gran propaganda. No se trata de competir deportivamente, sino políticamente A la chita callando, Pedro Sánchez ha deslizado una ley que dificultará mucho impedir las aspiraciones deportivo-políticas de los secesionistas vascos y catalanes”.

Así son las obsesiones. Antes de volver a la materia habitual, les traigo otra muestra del mismo género. El firmante es el columnero de ABC Jesús Lillo, que se hoy se marca lo que pretende ser un descacharrante resumen de lo mejor de 2022. Y entre jijís y jajás, nos cae esta pedrea: “Cine. El 'Ongi etorri' subtitulado, arte y ensayo, con que la plataforma TikTok anunció hace ahora seis meses la firma del acuerdo que la convirtió en socio destacado (sic) del Festival de San Sebastián. No hay butacas en las salas que aún siguen abiertas”.

 Ahora sí, a lo de costumbre, que en realidad es lo mismo que lo anterior: el anuncio apocalíptico de la ruptura de España y del régimen del 78 en el mismo viaje. Aquí la profecía de Cayetano González en Libertad Digital: “España atraviesa por el momento más grave desde la transición política debido a que es el propio Gobierno de la Nación quien está socavando el régimen constitucional del 78 y dando alas a los que quieren que España deje de ser España, es decir, a los independentistas catalanes y vascos. Ante este panorama, es más urgente que nunca que los partidos que pueden conformar la alternativa a este desastre de Gobierno se pongan manos a la obra, aparquen sus intereses partidistas y entiendan que el objetivo prioritario y casi único es echar democráticamente en las urnas al actual inquilino de la Moncloa”.

Nacho Cardero se suma en El Confidencial al coro de plañideros incluyendo la monarquía entre los materiales listos para el derribo: “Sabe también que actuaciones difícilmente digeribles en tiempos pasados, como los indultos, la supresión de la sedición, la rebaja por malversación, la ocupación de la Justicia, el intervencionismo en las empresas privadas y los cameos con Bildu, apenas aguantan ahora unas horas de polémica. De ahí a un nuevo proceso constituyente en el que se replantee la organización territorial de España y la monarquía queda menos de lo que duran dos peces de hielo en un whisky on the rocks”.

Guadalupe Sánchez añade en The Objective el destino final del viaje revolucionario, que nio es otro que una dictadura: “Al totalitarismo se puede llegar por dos vías. Una, convulsa y violenta, es la revolucionaria. La otra, más lenta y sibilina, pero igual de efectiva y mucho más digerible: la colonización institucional y el desarme de los contrapoderes, que acaban reconvertidos en unos meros figurantes formales que orbitan en torno al Ejecutivo. Y que nadie crea ni por un segundo que nuestra democracia es inmune o que la Unión Europea puede cortar de raíz el avance de la enfermedad. Hay procesos de degradación que acaban siendo irreversibles”.

Pero calma, que eso no va a pasar Palabra de Raúl del Pozo, que aunque más de una vez ha sostenido lo contrario, hoy se levantado optimista y ha dejado por escrito en El Mundo que esto está construido a prueba de terremotos: “Pero no hubo hundimiento ni con la crisis de 2008, ni con el Covid, ni con la independencia de Cataluña, ni lo hay con la guerra de Ucrania, la inflación y la crisis de la energía. Hemos superado las supuestas crisis sistémicas. El Rey y la Constitución del 78 que quieren derribar aguantan más el resuello que un buzo”.

 

 

 

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