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sábado, 4 de febrero de 2023

Egaña | La Guerra del Fin del Mundo (I)

Les invitamos a leer este esclarecedor texto de la autoría de Iñaki Egaña:

 

La guerra del fin del Mundo (I)

Iñaki Egaña

A finales del XIX en Brasil, una población acogotada por la miseria y una sequía pertinaz se enfrentó, liderada por un mesías, Antonio Conseilhero, a los terratenientes defendidos por un ejército de 15.000 soldados. Los militares los arrasaron. Esta historia fue recogida épicamente por Euclides da Cunha en “Los Sertones”. Para el paisanaje pobre de Canudos fue el fin de la eternidad. Mario Vargas Llosa recogió el episodio bajo el título que da pie a este artículo en un libro intrigante, con una gran tacha: la del plagio.

Otro nobel, José Saramago, le acusó de haber realizado en su “Guerra del fin del mundo”, una “copia pésima y cruel” de “Los Sertones”. Han pasado años de los hechos, menos de sus ediciones en libros, original y plagio, pero ambas cuestiones siguen presentes en la repetición constante de la historia, con nombres y escenarios diferentes, pero con fondos similares.

Los europeos estamos en una guerra, copia pésima y cruel, que diría Saramago, de otros conflictos anteriores o simultáneos, documentados hasta el aburrimiento o callados por la lejanía o el color de los contendientes. Guerras balcánicas, chechenas, del Golfo, Afganistán o las desconocidas africanas. Las consecuencias de las de Somalia, Chad, Sudán del sur, Libia y Congo siguen siendo devastadoras mientras se suman Tigray-Etiopía, Malí, Níger, Burkina Faso y Mozambique al margen de un Oriente Medio donde la muerte insiste y persiste en Siria, Yemen y en el genocidio contra el pueblo palestino. Los conflictos actuales nos hablan de multicrisis alimentaria, energética, sanitaria y migratoria. Sin embargo, engrasamos las máquinas de matar mientras en el escaparate afirmamos defender los derechos humanos. Copias perpetuas.

La segunda cuestión, la de guerra de fin del mundo, no tiene nada de frívola. Olvidamos lo mortífero que resulta un conflicto y sus consecuencias. Cuando en 2014, Kiev, castigó militarmente a lo que supuestamente era parte de su territorio, Ucrania Oriental, la atención general fue tan escasa como superficial. El Donbás quedaba lejos. La invasión y ofensiva rusa sobre Ucrania, hace ahora un año, devolvieron y revolvieron la atención porque ya éramos “parte del conflicto”, porque la Unión Europea aplicó y ha seguido con miles de sanciones contra Moscú y porque la OTAN está organizando y dirigiendo sobre el terreno la guerra convencional que persiguió.

Nuestra percepción está condicionada por medios que abiertamente se manifiestan seguidores de Zelensky. Con una propaganda de guerra que alienta la continuidad hasta la derrota del “enemigo”, de Rusia, como si se tratara de una serie televisiva. Von Clausewitz dejo dicho que “la guerra es la continuación de la política por otros medios” y tras el empecinamiento en la prolongar la de Ucrania se esconden motivos espurios. Un conflicto bélico enfrenta estrategias y tecnologías. Por eso nunca va a existir un final feliz porque una vez comenzada la invasión, Rusia no puede perder la guerra, al menos de forma convencional.

¿Por qué no puede perder la guerra? Porque si el Kremlin se encontrara alguna vez a punto de perder la guerra convencional, es muy probable que utilizase el estilo Hiroshima o Nagasaki para romper el tablero. Ucrania sería barrida por una tormenta nuclear en el mismo borde de una Unión Europea que sigue a pies juntillas los intereses de Washington. Si finalmente lo acaba necesitando nadie renuncia a utilizar algo que posee y le ha costado lo suyo, Rusia tampoco. Me dirán que el control y los tiras y aflojas sobre la central nuclear de Zaporiyia demostraron un equilibrio e intento mutuo de no ir a más. Pero, no estaba en juego la victoria o la derrota total y, por otro lado, ¿quién sería capaz de afirmar rotundamente que esos misiles que se escapan sorteando escudos al botón matemático, como ya ha sucedido, no caigan accidentalmente en Moscú o Varsovia desatando una histeria incontrolada?

Las consecuencias de la guerra ya están siendo idénticas a las que Mike Davis llamó “Los holocaustos de la era victoriana tardía” para definir los fenómenos naturales que acabaron con más de 30 millones de personas en China, Egipto e India mientras las potencias europeas, siguieron con sus planes de explotación y expolio utilizando mano de obra semiesclava y robando recursos. Dicen que así se incubó el subdesarrollo y el desequilibrio entre Euro-EEUU y el resto del mundo. Pueblos colonizados en guerra, atrapados por la ambición de la metrópoli. Ayer Londres, hoy Washington provocando estados fallidos por doquier. Una elite que especula con las consecuencias.

Y mientras, desde este lado de la barricada, la respuesta a estos latrocinios, a la propia guerra, es todo lo tibia que no habría que desear. Es cierto que en 1986 los vascos, junto a catalanes y canarios, dijimos “No” a la OTAN en un referéndum en el que España apostó por el “Si”. Fue parte de nuestra singularidad. En marzo harán 37 años de aquella decisión colectiva. Demasiado tiempo para las generaciones posteriores. El recuerdo no sirve para mover posiciones, en todo caso para ayudar a hacerlo. Hace falta una renovación activa.

El papel, sin diplomacia de altos vuelos que lo acompañe, es un recurso limitado. No tenemos un estado como para alcanzar esos peldaños, somos un pueblo pequeño, dividido territorialmente y atrapado en esa Unión Europea y su válido militar. ¿Cómo enfrentar a esa maquinaria ultra pro Zelensky sin que parezca que apoyamos a un Putin que se cree relevo de la Rusia zarista? No podemos caer en esa tentación, pero nuestro silencio está desdibujando la singularidad y la idiosincrasia de la que hemos hecho gala durante décadas. Ya es hora de recuperarla, si hace falta plagiando al antimperialismo de siempre y a nosotros mismos:” Yankee go home”, “OTAN Ez, Euskal Herria Bai”. Hoy, España alimenta la guerra con la OTAN que rechazamos. Euskal Herria debe levantar la voz nuevamente, confrontar por la paz y contra los perros de la guerra. 




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martes, 5 de abril de 2022

Zelensky Tropieza con Gernika

Con esto que nos informa Naiz nos queda más que claro que el peón otánico ucraniano Volodimir Zelensky no sabe mucho de historia que digamos pues se ha atrevido a comparar lo que ocurre hoy en su país como resultado de sus aspiraciones con lo sufrido por la población civil vasca a manos de los fascistas españoles, italianos y alemanes allá en 1936 tras el alzamiento militar auspiciado por El Vaticano.

Más aún, Zelensky desconoce que la mayoría de sus aliados españoles son descendientes ideológicos de quienes mandaron bombardear Otxandiano, Durango y Gernika buscando así vengarse de la resistencia antifascista montada por el Eusko Gudarostea.

Y entonces, por su ignorancia y su desconocimiento del panorama político del estado español Zelensky se despacha con la analogía de Gernika y termina perdiendo adeptos entre los receptores de su mensaje, como nos muestra claramente el tuit de Hermann Tertsch al respecto. Cosmopaletismo puro el del antiguo comediante.

Así que, dicho lo anterior, les dejamos con la información:


Zelensky relaciona las bombas que cayeron en Gernika en 1937 con las que hoy caen en Ucrania

Ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, Zelensky ha reclamado este lunes que Rusia sea considerado «responsable» de «los peores crímenes de guerra». Poco después, ante el Congreso español ha subrayado que «estamos en abril de 2022» pero parece «abril de 1937» cuando Gernika fue atacada.

En menos de media hora, el presidente de Ucrania ha enlanzado por videoconferencia este lunes su intervención ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas con su discurso en el Congreso de los Diputados ante los parlamentarios del Estado español.

En una alocución de apenas diez minutos, que ha comenzado pasadas las 17:20 horas, Volodímir Zelensky ha repasado la situación que vive su país desde que el 24 de febrero fuera invadido por las tropas rusas.

En ese contexto, ha comentado cómo están sufriendo los ucranianos los bombardeos y ha hecho referencia al que tuvo lugar en Gernika hace 85 años: «Estamos en abril de 2022 pero parece abril de 1937, cuando el mundo se enteró de lo que estaba pasando en una de sus ciudades, Gernika».

Su mención a Gernika, ha provocado numerosas reacciones en la red, destacando que los antecesores ideológicos de quien hoy han aplaudido al presidente ucraniano tienen contradicciones.

 




Zelensky se pregunta para qué sirve la ONU

Anteriomente, ante el Consejo de Seguridad de la ONU, Zelensky ha acusado a Rusia de cometer «los peores crímenes de guerra» desde la Segunda Guerra Mundial y ha afirmado que las Fuerzas Armadas rusas han enviando a «cientos de miles» de ucranianos a Rusia desde el inicio de la guerra.

El presidente ucraniano ha pedido incluso la expulsión de Rusia del Consejo de Seguridad, aunque este país es miembro permanente y tiene derecho a veto sobre cualquier iniciativa o declaración planteada en el mismo.

«¿Cuál es el propósito de esta organización? Mantener la paz y procurar que se defienda, pero la Carta de Naciones Unidas se viola ya desde el Artículo I, así que, ¿qué sentido tienen el resto?», se ha preguntado Zelenski ante el Consejo de Seguridad, el cual podría disolverse «si no pueden hacer nada a parte de hablar».

«Si seguimos así, mi país solo podrá depender de sus propias armas y no del Derecho Internacional, podrían simplemente cerrar sus puertas; si no, actúen, la Carta de Naciones Unidas tiene que activarse nuevamente, para que el veto no se convierta en un derecho a la muerte», ha enfatizado.

Zelenski ha afeado a Naciones Unidas no solo no estar haciendo lo suficiente en la guerra de Ucrania, sino también en otros conflictos, como los de Libia, Somalia, Afganistán o Yemen. Y ha aventurado que, «si las tiranías hubieran recibido respuesta, ya se podría haber garantizado una paz honesta».

«El mundo podría haber sido distinto y quizás no hubiéramos visto una guerra en mi país», ha conjeturado el presidente ucraniano, quien ha comenzado su intervención recordando cómo «todo el mundo ha visto» lo que Rusia ha hecho en la ciudad de Bucha.

Unos crímenes, ha relatado, que se han registrado en una docena de ciudades y localidades desde que Rusia decidió iniciar la guerra hace ahora 41 días. «La geografía cambia, pero la crueldad es la misma», ha dicho.

«Esto no es muy distinto de otras organizaciones terroristas, como el Estado Islámico, pero aquí hablamos de un miembro del Consejo de Seguridad de la ONU que está destruyendo un país independiente y libre», ha añadido.

Rusia no avanza más rápido «por salvar al máximo de civiles»

Durante su turno de palabra, el embajador ruso ante Naciones Unidas, Vasili Nebenzia, ha afirmado que las fuerzas rusas no están avanzando más rápido en Ucrania porque tratan de «salvar al máximo número de civiles» y ha comparado la actitud de sus soldados con lo que hicieron los estadounidenses en Irak y Siria, donde «aplastaban ciudades sin compasión».

Nebenzia ha repetido, como viene haciendo el presidente de su país, Vladimir Putin, que las fuerzas rusas «no llegaron a conquistar, sino a traer la paz que tanto necesita el Donbás. Para ello tenemos que eliminar, extirpar el tumor nazi que consume Ucrania y que tratará de consumir Rusia. Y eso lo lograremos antes o después», ha advertido.

Además, ha sostenido que las imágenes de la matanza  de Bucha no prueban que hayan sido cometidas por los soldados rusos, pues según su tesis es imposible que los cadáveres hayan estado tanto tiempo abandonados en las calles sin mayores señales de descomposición.

Y acá, los tuits de Hermann Tertsch:

 




 






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jueves, 3 de marzo de 2022

Ocho Años Tarde

Con los medios de comunicación volcados a tergiversar todo lo que ha estado ocurriendo en el este europeo desde hace años y las banderitas color amarillo y azul mutiplicándose como hongos y con el periodista vasco Pablo González sufriendo las represalias por parte de dos regímenes (Varsovia y Kiev) al servicio de Washington, les compartimos este esclarecedor texto que nos han compartido en Facebook:


La hipocresía de un "No a la guerra" que llega muy tarde

Ramiro Gómez | Miembro de la Brigada Rubén Ruiz Ibarruri y participante en la Caravana Antifascista de Banda Bassotti

Me pongo a escribir esto tratando de contener la rabia y la indignación que me producen las reacciones de la izquierda occidental y de la sociedad en general sobre el contraataque ruso contra Ucrania.

La verdad es que no espero gran cosa con esto. Tengo de sobra comprobado que no hay más ciego que el que no quiere ver, y que por mucho que todos repitáis mil veces que la tele manipula, seguís bailando al ritmo que os marcan desde los medios de masas de occidente.

Desde ayer he visto las redes sociales llenas de cartelitos de NO A LA GUERRA a los que habéis quitado los casi 20 años de telarañas desde la guerra de Irak.

Podría decir que esos mismos carteles han estado olvidados en el fondo del cajón de la infamia, mientras Israel masacraba Palestina. Mientras EE.UU. arrasaba Afganistán, o Libia, en bombardeos masivos que han causado la muerte de mas de 150.000 personas, incluyendo miles de niños. Muertes que EE.UU. se ha negado a investigar. Pero decir todo esto, sería demasiado fácil. Podría decir que cuando los medios os dijeron otra vez, que al igual que con Libia había que intervenir en Siria, os habéis mantenido callados mientras USA atacaba a un país soberano y saqueaba sus reservas de petróleo.

También podría decir que en lo que va de mes de febrero del 2022 , ha habido muertos en Palestina, en Damasco por bombardeos de Israel, al igual que en Yemen o en Somalia. Y vuestros cartelitos seguían olvidados.

También podría decir que las políticas occidentales han causado un genocidio constante en las aguas mediterráneas, pero seria poner en bandeja el que 4 caraculos me tachen de demagogia. Se ve que hay muertos que importan, y otros que no.

Como decía Malcolm X, tened cuidado con los medios de comunicación porque si no vais a acabar defendiendo a los opresores.

Pero quiero centrarme en la guerra que estalló en Ucrania en el año 2014, a la cual, vuestros insulsos carteles están llegando 8 años tarde. Todo el mundo puede despistarse, todos podemos cometer errores, pero también es posible que haya algo más perverso en según qué “descuidos”.

Tener memoria es algo muy importante, y más en una sociedad que fabrica conflictos de usar y tirar para los que la mayoría de personas sólo actúan poniendo un avatar de moda en su foto de perfil, y que días después con la aparición de cualquier noticia de la prensa rosa, del futbol o de cualquier gilipollez caduque en un suelo infértil.

Antes de nada hay que entender que una guerra hoy en día no aparece de la nada y que muchos de nosotros entendemos que la guerra global comenzó hace mucho tiempo. Otra cosa es que los medios de comunicación de los que nos alimentamos , decidan qué tiempo hace, o qué conflictos existen o no existen, pero son muchísimos rincones del mundo los que desde hace años están en guerra y son invisibilizados debido a que los interés económicos que hay detrás favorecen a la alianza occidental USA-OTAN.

Desde hace años OTAN-USA ha ido faltando a su compromiso y levantando base militares estableciendo allí sus tropas por toda la frontera rusa, con la intención de debilitar, y asediar a los países euroasiáticos que podían hacer competencia al dólar y al euro.

Es tan fácil como buscar en un mapa las bases de la OTAN por el mundo y veréis como los movimientos militares de acoso llevan años sucediendo.

La Guerra de Ucrania es sólo un capitulo más de una serie mucho más extensa y es esencial tenerlo en cuenta a la hora de analizar los hechos de los últimos días.

Antes de nada, y para prevenir a los niños rata que aparezcan, diré que Putin me da asco, y que Rusia no es la URSS y sus políticas nada tienen que ver con su pasado soviético, pero me niego a poner el foco en Rusia, porque considero que es poner el eje de la balanza en un lugar erróneo y que sólo puede dar pie a posiciones manipuladas.

Voy a centrarme en mi querido pueblo del Donbass.

Cuando en el 2013 surgió el movimiento Maidan como una supuesta respuesta social a la corrupción política, los obreros y mineros del Donbass lo veían con simpatía, pese a que ellos estaban inmiscuidos en una huelga del carbón, de unas ciudades abandonadas desde hace tiempo por las administraciones, que quedaba muy lejos de la vida de la capital.

Desde aquí también vimos las imágenes de las manifestaciones multitudinarias en Kiev y de cómo se enfrentaban con mucha violencia contra la policía.

Hasta ahí todo iba bien. Las banderas rojinegras le daban el toque guapo para que para una sociedad del espectáculo como la nuestra se pusiera a aplaudir los símbolos y apoyar esos movimientos.

La cosa empezó a torcerse cuando los manifestantes que atacaban a la policía iban uniformados paramilitarmente y empezaron a aparecer símbolos nazis en sus escudos. Algo empezaba a oler mal. La bandera rojinegra resultó ser el símbolo del ejército insurgente ucraniano del nazi Stepan Bandera, que se alió a los nazis alemanes en la Segunda Guerra Mundial, llevando acabo matanzas de sus compatriotas ucranianos judíos, que llegaron a escandalizar a los propios alemanes.

Es curioso ver cómo si alguien tira una piedra a la policía en Euskadi, Catalunya o Madrid, es poco menos que un terrorista, y cuando alguien quema vivo a un policía en Venezuela o Ucrania, es un activista por la libertad.

El caso es que los sucesos de después fueron por todos conocidos. El presidente Yanukovich (otro corrupto más, como cualquier otro) abandonó Ucrania y el golpe de estado colocó a un fascista reconocido como Poroshenko. Los nazis tomaron las calles. Poco a poco iría descubriéndose que tales protestas eran sostenidas por maletines de dólares americanos que insuflaban para levantar ese monstruo de la guerra.

La violencia desde entonces ha sido salvaje y diaria. Lo primero que hicieron fue acudir a las sedes comunistas y antifascistas y destrozarlas. Los grupos nazis armados llegaron a todas las asambleas, y dijeron, o con nosotros u os matamos. Muchos huyeron y se alejaron, otros supuestos compañeros se unieron a las filas nazis en pos de la Unidad de Ucrania. Un esperpento, pero así fue.

La población de Ucrania es muy heterogénea, con un 20% de gente de ascendencia rusa, principalmente establecida en el este del país, en la cuenca minera del Donbass. También hay tártaros, bielorrusos, rumanos, moldavos, polacos húngaros, gitanos , judíos etc.

En el este de Ucrania, cuando Stalin mando a miles de obreros rusos a poblar la abandonada zona del Donbass, rica en carbón, para que explotasen las minas, se fusionaron las familias rusas y ucranianas creando una convivencia sana con más amor fraternal que odio. Las familias de padre ruso y madre ucraniana y viceversa eran de lo más normal allí.

Pero siniestramente, años atrás, algo estaba fraguándose.

En primer lugar, desde la educación se empezó a lavar la cara del ejército insurgente de Stepan Bandera, que habían sido considerados como proscritos antipatriotas, y empezaron a venderles en las escuelas como “héroes por la patria” (a día de hoy es fácil encontrar libros de primaria con niños dibujados con los emblemas rojinegros de estos salvajes asesinos).

Por otro lado, desde las principales tertulias políticas de la televisión ucraniana, empezó a crearse el caldo de cultivo de odio étnico muy bien diseñado y cocinado, en el que se vendía a la población rusa como la culpable de todos los males económicos que sufría el pueblo ucraniano. Todo esto enrevesado por la política local de Yanucovich que se decantaba por unas relaciones comerciales hacia Rusia, en vez de hacia la “próspera Europa”.

En estas tertulias empezaron a vender a la población del Donbass casi como monos subhumanos que solo servían para picar las minas de carbón, en contraste con la población ucraniana de Kiev con su universidad y su mundo moderno. Eso fue un bombardeo constante de odio étnico.

Hay un video por internet en el que se ve a un famosísimo tertuliano ucraniano diciendo “Es una verdad dura de aceptar, pero esa gente es un lastre, que nos empobrece, y ocupa un espacio que los verdaderos ucranianos necesitamos. Es duro decirlo, pero hay gente en Donbass que debe morir”. Así, sin vaselina. Durante años, mientras además paralelamente, el Pravy Sektor y Svoboda, los principales partidos nazis de Ucrania, formaban paramilitarmente con dinero occidental a sus militantes en técnicas de guerra y combate.

Volviendo al Maidan, el efecto de toda esta estrategia dio los frutos que esperaban. El odio nazi, y racista se tradujo en linchamientos por Kiev de las personas racializadas, homosexuales, de izquierdas, o nostálgicos del pasado soviético. Los asesinatos se sucedían cada día. En ese momento es cuando los grupos paramilitares de extrema derecha, se conforman como batallones militares oficiales, pagados con un buen sueldo directamente de las carteras de oligarcas locales como Kolomoski entre otros. Estos batallones se dirigen al Donbass.

Mientras estas formaciones marchan emulando en simbología y uniformes a los grupos nazis alemanes, los civiles de Kiev les aplauden mientras corean “muerte a los rusos”,  “Gloria a Ucrania, gloria a los héroes”. Se mascaba la tragedia.

Mientras las unidades nazis se dirigían a arrasar al pueblo del Donbass, los civiles exaltados ultranacionalistas empezaron a imponer su ley en todas las ciudades. Lo primero que hicieron fue derribar todas las estatuas de Lenin (en el este hay una en cada pueblo) y a linchar a todos a los que consideraban enemigos de la patria.

Sin ir más lejos, hay muchas imágenes de sucesos distintos, en los que grupos de jóvenes y no tan jóvenes patean sin piedad la cabeza de ancianos que llevan flores a las estatuas de Lenin.

La mayor parte de esas palizas descontroladas acaban en muerte.

Las personas del este, de procedencia rusa, se ven obligados a reaccionar. Viendo la que se les viene encima, se empiezan a reunir en torno a las plazas y estatuas de Lenin para demostrar su postura, y organizar su autoprotección.

Llega el día fatídico que nos cambió la vida a miles de personas de muchos países. El 2 de Mayo de 2014.

La liga de futbol, “casualmente” en mitad de ese caldo de cultivo, organiza un partido amistoso “por la patria” entre dos equipos de futbol con hinchadas grandes fascistas. Antes del partido todos se unen en una manifestación por la unidad de la patria ucraniana.

Cerca del recorrido de esa manifestación se había establecido en la puerta de la Casa de los Sindicatos, un campamento de manifestantes anti-Maidan, de ascendencia rusa.

En Rusia su “semana santa” esta marcada por la historia soviética, y desde el 1 de Mayo, Día de la Clase Obrera, hasta el 9 de Mayo, conmemorando el Día de la Victoria contra el III Reich alemán, son días de fiesta, y la gente aprovecha para visitar a familiares y hacer excursiones. Por lo que el campamento anti-Maidan sólo tiene varios cientos de personas, en su mayoría jubilados y chavalillos.

En un momento determinado de la marcha fascista, se desvían del recorrido y se dirigen en masa hacia la Casa de los Sindicatos. Habría mucho que hablar de cómo sucedió todo y de que agentes estaban involucrados, pero si me meto en eso ahora, no acabo nunca.

El resultado ya lo sabemos tod@s. La gente del campamento viendo a esa masa enfurecida de nazis con banderas ucranianas, tuvo que refugiarse dentro del edificio.

Los nazis rodearon el edificio y lo prendieron fuego con todo el mundo dentro. Más de 50 victimas, incluyendo chavales de 16 años, murieron calcinados. Hay imágenes al alcance de cualquiera de una mujer embarazada estrangulada por los nazis con un cable de teléfono mientras el resto de manifestantes gritaban “muerte a los rusos”.

La gente que trataba de huir de las llamas y se tiraba desde un tercer piso a la calle, eran recibidos con barras de acero y golpeados hasta la muerte por la turba de “civiles inocentes”.

Los datos reales es que además de esas 50 personas quemadas, hay otras 150 que desaparecieron sin saber nunca dónde habían acabado.

La infamia no terminaría ahí, pues las autoridades, que estaban presentes en ese ataque sin hacer nada, incluso colaborando. A las únicas personas que detuvieron por esos hechos, fueron precisamente a algunos de los atacados. Mientras, los políticos ucranianos, aplaudían públicamente en redes los hechos sucedidos. Las imágenes de los cuerpos de las y los compañeros calcinados son terribles.

También son terribles las imágenes de muchas chavalas y chavales ucranianos de veintipocos años, rellenando los cocteles molotov con los que quemarían vivos a los compañeros. O las imágenes de la líder de FEMEN en Ucrania celebrando la masacre con el edificio en llamas a su espalda (es tan fácil como poner en Google “Femen, Odessa”).

Aquí, en nuestro país, los mismos medios que os están diciendo lo malos que son los rusos y que debéis salir a la calle a protestar contra esta guerra a día de hoy, son los mismos que tras esos hechos publicaban los siguientes titulares : “MAS DE 50 MUERTOS EN CHOQUES CON LOS SEPARATISTAS PRORRUSOS”.
Hay que ser profundamente despreciable y criminal para publicar eso, vendiendo a las víctimas de verdugos, nada nuevo bajo el sol.

Los hechos que siguieron a esto eran de esperar.

Los nazis linchando, ahorcando, enterrando vivos a civiles rusos, violando mujeres, crucificando a personas a las que después prenderían fuego. Me sería muy fácil adjuntar las fotos de todo esto, pero no quiero caer en el morbo amarillista, y por respeto a las personas amigas y compañeras de las víctimas, que bastante tendrán con tener grabadas esas imágenes en la cabeza como para ponérselas continuamente delante de los ojos.

Pero ya digo, esas imágenes son públicas y están al alcance de cualquiera que se moleste en buscarlas. A los que se nieguen y sólo prefieran tragar la mierda que le cagan los medios en la boca tampoco pretendo hacerles cambiar de opinión. Bastante tienen con sus despreciables existencias.

Ante el discurso ucraniano que llama a tomar Donbass y a exterminar a ese 20% de su población en el este, muy a su pesar, (porque los rusos del Donbass no querían ninguna guerra) se ve obligados a reaccionar para defender sus familias, y sus casas.

Se hacen sendos referéndums en los que se decide independizarse de Ucrania y pedir ayuda a Rusia. En Crimea, sin ir mas lejos, el 97% de la población es rusa, y los resultados de dichos referéndums eran de esperar. Nadie quiere quedarse en una casa en la que te quieren matar.

Se declaran una serie de Republicas Populares independientes de Ucrania.

El ejercito ucraniano declara la guerra y encabezados por los batallones nazis (Azov, Aidar, etc..) comienzan a rodear y bombardear las ciudades pro-rusas mas representativas.

Hay que decir, que toda esta guerra civil y étnica, lo que escondía eran los planes de la OTAN para apoderarse de un enclave importantísimo en su guerra fría económica encubierta (y no tan encubierta) contra Rusia. Dan un golpe de estado, colocan un títere occidentalista y establecen bases militares en las puertas de Rusia. Para eso, una pieza importantísima estratégica era la península de Crimea con sus bases navales y el control del mar negro.

Rusia no es tonta, y se lo ve venir, e inmediatamente respalda el referéndum de Crimea anexionándosela.

Tanto Kramatorsk como Járkov, no están preparadas para aguantar el asedio militar de la artillería y sucumben muy pronto. Las escenas de violencia nazis que se sucederían esos días son sobrecogedoras.

Pero Lugansk y Donetsk se hacen fuertes. Los obreros, mineros, civiles, y también algunos policías y soldados de ascendencia rusa, se organizan , toman cuarteles y se arman formando las milicias populares de autodefensa. No están dispuestos a dejarse matar.

Los batallones nazis y el ejército ucraniano las rodea, creando un cerco que incomunica dichas ciudades y comienzan a bombardear sin piedad a la población civil saltándose todas las convecciones y pactos de derechos humanos.

Lo primero que hacen es bombardear las plantas de agua, electricidad y energía. Dejando a la población sin agua, sin electricidad, sin comunicaciones, radio, teléfono y televisión. Después destrozan las principales vías de comunicación para evitar que puedan abastecerse de víveres.

Vuestros cartelitos de No a la Guerra dormían plácidamente en el armario polvoriento de vuestras conciencias. La comunidad internacional guarda silencio.

Durante meses estas ciudades son golpeadas de la manera más cruel. Miles de personas, ancianos, niños, etc, mueren desmembrados saltando por los aires en una carnicería sangrienta.

Los hospitales, colegios, guarderías, no se salvan de las bombas. Las ciudades y pueblos de alrededor son destruidas. Se genera un éxodo de cientos de miles de personas que son recibidos en Rusia para protegerse de los bombardeos.

El sadismo de los fascistas emula a la España de Franco con el bombardeo de La Desbandá. En la última carretera que queda sin tomar de Lugansk y que la comunica con Rusia, sucede algo terrible. El ejército ucraniano comunica a los civiles del Donbass que pararían el fuego durante 24 horas para que todos los civiles que quisieran huir a Rusia lo hicieran de inmediato.

Caravanas de autobuses comienzan el camino por dicha carretera.

El ejército ucraniano abre fuego y masacra la carretera reduciendo a escombros de hierros humeantes retorcidos entre cuerpos calcinados. Ese mismo ejército que ahora esta siendo castigado por Rusia. Quien a hierro mata, a hierro muere.

El suceso del 2 de mayo, he dicho que a muchos nos marcó para siempre, y entre lágrimas de rabia y deseos de justicia muchas personas decidieron dejarlo todo y acudir a poner su pecho como escudo y sus manos como herramientas a defender al pueblo de Donbass de la carnicería fascista. Yo fui una de las personas que dejaron todo y cogí un avión solo, entre lágrimas de miedo, para atravesar miles de kilómetros, atravesar el cerco del ejército ucraniano y plantarme en Lugansk a ayudar a un pueblo olvidado por todas vosotras y vosotros.

Lo que allí pude ver, muchos lo tachan de propaganda rusa. Mucho tiempo me costará y muchas más sesiones de psicólogo me harán ir superando las terribles imágenes y vivencias que allí viví. Tuve que esforzarme con todas mis fuerzas, y mi agilidad física y mental para no morir en enésimas ocasiones. A mi alrededor, sin tanta suerte, pude contemplar los cuerpos mutilados, y las vísceras esparcidas de niños, ancianos, hombres y mujeres inocentes. Ese olor, esa sangre, esas imágenes no se me olvidarán en la vida.

Han pasado 8 años en los que el ejército ucraniano ha masacrado sin piedad y sin interrupción al pueblo del Donbass. 8 putos años en los que todos habéis guardado silencio cruel y cómplice. Desde los medios, hasta los que ahora sacáis vuestros ofensivos cartelitos de No a la Guerra.

Las victimas civiles “oficiales” que son infinitamente más cortas que las reales, reconocen 14.000 personas asesinadas.

Los batallones nazis a su vez, tomaban pueblos enteros, violaban a placer a todas las mujeres y niñas, saqueaban las casas, torturaban a los hombres e incluso celebraban orgías en las que violaban a bebes delante de sus madres. Podéis comprobar quién era el Batallón Tornado.

En el tiempo que viví con ellos pude comprobar como sufrían a 40º de calor, sin una gota de agua, sin poder comer, ni asearnos, durmiendo en rincones, sótanos e incluso alcantarillas para evitar el continuo machaque de las bombas ucranianas.

El presidente Poroshenko era aplaudido por todos los ucranianos cuando decía “nuestros niños podrán ir a la escuela mientras los niños del Donbass tendrán que esconderse en sótanos como ratas”. Todo su pueblo le aplaudía. El mismo pueblo que concedió la cartera de Ministerio de Defensa en tiempos de guerra a los líderes nazis del Pravy Sektor. Ser un civil inocente no te exime de darle el poder a auténticos psicópatas para que torturen maten y violen sin piedad.

Ahora, Rusia, que lleva tiempo advirtiendo de que no permitiría que se le siguiese asediando y poniendo en peligro, se ha decidido a actuar. Evidentemente, lo hacen para proteger sus intereses y evitar que la OTAN siga armándose y rodeándola con misiles y tropas. No seré yo quien simpatice con Putin ni con la Rusia actual. Nada más lejos de la realidad. Pero me niego a participar de esta infamia poniendo el foco en Rusia. Me parece de estar completamente ciegos. En primer lugar porque estas consecuencias del enfrentamiento geoestratégico de grandes bloques tiene muchos responsables que llevan años bombardeando otras tierras y moviendo fichas para seguir extendiendo su dominio, y veo completamente legítimo que otros países que ven la que se les viene encima muevan también sus fichas.

Por otro lado, porque como ya digo, esta guerra que de pronto a todos os preocupa por que lo esta dictando el telediario, no ha empezado el 23 de febrero del 2022. Esta guerra lleva 8 años asesinando sin piedad a una población inocente mientras todos os poníais de perfil o mirabais para otro lado. Vuestros cartelitos de No a la guerra, llegan cruelmente muy tarde y al servicio indirecto de los intereses OTANistas.

Os quieren convertir en otros cómplices manipulados de la barbarie que lleva un pueblo sufriendo durante 8 interminables años, en los que Ucrania se ha pasado por el forro todos los puntos de los acuerdos de Minsk.

Me gustaría que hicierais el esfuerzo por un momento de entender la rabia e indignación que me produce ver que ahora saltáis todos.

Independientemente de las intenciones reales de Rusia, lo cierto es que por fin, el pueblo de Donbass va a dejar de sufrir y vivir escondidos entre sótanos de ruinas regadas por sangre.

Lo cierto es que ese ejército terrorista y asesino de Ucrania, está siendo desmilitarizado a base de destrozar sus bases, sus polvorines y almacenes de armas y bombas que ya no podrán seguir lanzando sobre el Donbass.

Lo cierto es que los batallones de neonazis ultra salvajes como el batallón Azov no volverán a violar y torturar porque ayer murieron por miles en su base militar de Mariupol. Sus líderes nazis han sido eliminados y hay una lista larguísima de criminales de guerra que están siendo capturados y serán juzgados ante el pueblo del Donbass.

Los “inocentes civiles de Kiev” llevan un día asustados por las sirenas, escondidos en sótanos, y en los andenes del metro, llorando en imágenes que nos repiten todos los enviados especiales en Kiev que nunca han querido pisar las ciudades masacradas del Donbass. Todos os habéis indignado ante esto en 24 horas. ¿Acaso las vidas de los niños y niñas del Donbass no valen lo mismo?

Vuestro No a la guerra se vería satisfecho si Rusia se retirara de Ucrania. Y volveríais a guardar los cartelitos obedientes a los medios, para volver a callar y enterrar con vuestras propias paladas a los hijos e hijas del Donbass. La verdad es que os desprecio.

Me gustaría acompañaros a los orfanatos que hemos visitado en Donbass, de niños que han quedado solos para siempre en una tierra destruida. Esos orfanatos de los que salí llorando de rabia y tristeza al ver cómo estaban acostumbrados con 5 años a tirarse al suelo hechos una bolita a una orden de la maestra para protegerse de las bombas. Y como día a día, esos niños han ido siendo diezmados.

No me esperéis con vosotros ahora clamando contra la guerra.

La guerra siempre es y será una mierda de ricos que pagan los pobres. Pero esta guerra ha destruido muchísimas vidas que os miran desde el olvido mientras tratáis de proteger a sus verdugos.

No estoy diciendo que todo esto haga que sea legítimo que mueran civiles en Ucrania. No voy a ser hipócrita, alguno morirá y es imposible evitarlo en un escenario así. Aunque lo cierto, es que a diferencia del ejército ucraniano, que sistemáticamente mata civiles, y que hasta esta misma mañana ha matado a dos profesoras en un colegio de Gorlovka, el ejército ruso esta procurando causar bajas sólo entre los militares, aunque en la tele te digan lo contrario usando imágenes de archivo de bombardeos en Siria u otros países. La maquinaria propagandística está trabajando a todo trapo. Lo que sí que digo, es que es infame que habléis de eso cuando son decenas de miles de muertos entre niños, ancianos hombres y mujeres que no han merecido ni vuestro apoyo ni vuestra solidaridad.

No me pidáis que sienta pena. No voy a ser tan cínico de decir que es que casi me matan. Yo asumí todo el riesgo para acudir allí con mi corazón como escudo para parar las balas contra el pueblo. Pero en mi corazón están muchas personas a las que vi morir, muchos niños a los que vi llorar (y morir también), muchos ancianos que no merecían acabar sus vidas desmembrados o muertos de hambre y sed en sus escondites olvidados. Me debo a ellos, y me debo a la justicia.

La OTAN, USA y Europa son criminales y asesinos. Las guerras de potencias entras las que incluyo a Rusia deberían ser frenadas todas de inmediato. Los y las trabajadoras del mundo deberíamos estar unidos contra sus guerras, contra todas sus guerras, y contra los oligarcas de un lado y otro. Eso sería ideal. Obreros ucranianos y rusos expropiando a los oligarcas y construyendo un entorno de apoyo mutuo y solidaridad.

Pero estamos a años luz de eso y a mi lo que me importa ahora, es que la gente del Donbass podrá salir de sus refugios y jugar en un parque con sus hijos, sin miedo a saltar por los aires, por primera vez en 8 años.

NI GUERRA ENTRE PUEBLOS NI PAZ ENTRE CLASES

25 de Febrero de 2022

 

 

 

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domingo, 1 de marzo de 2020

Agresión a Voluntarios Vascos en Grecia

Naiz nos informa acerca de un ataque xenófobo que han sufrido voluntarios vascos en la isla griega de Lesbos.

Lean por favor:


Miembros de la ONG vasca Zaporeak han sido atacados este domingo en la isla de Lesbos por grupos xenófobos que han destrozado sus vehículos y han propinado golpes a sus ocupantes. El ataque ha sido uno de los que se han producido ante la llegada de migrantes de las costas griegas.

Miembros de la ONG vasca Zaporeak y migrantes a los que estaban prestando apoyo han sido atacados hoy en la isla de Lesbos.

«Puñetazos, golpes, zarandeos y mucho miedo ante la embestida de un grupo de fascistas que se estaban manifestando cerca de la ciudad en Mitilini», ha señalado Zaporeak en redes sociales y en un comunicado.

Los participantes de un reparto de comida regresaban de esta labor cuando han sufrido la agresión que ha dejado daños físicos y sicológicos, además del destrozo de la furgoneta y coches en los que iban.

Zaporeak, ONG que aúna solidaridad y gastronomía y se dedica a alimentar a refugiados bloqueados en Grecia, ha añadido que los atacantes se han ensañado también con las personas refugiadas que iban en el interior y que han vivido «otro episodio de odio y venganza».

Jornada de ataques

El ataque a Zaporeak ha sido uno de las múltiples agresiones xenófobas que se han producido este domingo en Lesbos contra refugiados que intentan llegar a Europa. Cientos de personas han llegado a las islas del Egeo tras la decisión de Turquía de dejar de frenar a quienes buscan asilo en la UE.

En Lesbos, grupos de personas han incendiado un centro de acogida de migrantes desocupado cerca de la playa de Skala Sykamineas. El centro, perteneciente a la ONU, fue cerrado en enero y acogía a migrantes antes de ser trasladados a otro alojamiento en la isla.

Antes de que que los llegados ayer pudieran ser alojados, unas 150 personas se concentraron en la playa, lo bloquearon y le dieron fuego.

Mientras, alrededor de 70 personas llegadas en varias embarcaciones se encontraban aún en la playa al comienzo de la noche, a la intemperie. Al menos medio millar de personas han llegado a diferentes puntos de la isla durante este domingo.

Los ataques xenófobos se han repetido contra autobuses que trasladaban a los migrantes, así como a periodistas que se encontraban en la zona.

Igualmente, al grito de «volved a Turquía, han impedido atracar a una pequeña embarcación con medio centenar de personas a bordo, que tras varios días a la deriva había logrado llegar a la costa.

Gases lacrimógenos

La policía fronteriza griega ha vuelto a dispersar este domingo con gas lacrimógeno a los refugiados que esperan desde hace días en el lado turco ante el paso fronterizo de Pazarkule, cerca de Edirne, con la esperanza frustrada de poder pasar a la Unión Europea (UE).

Densas humaredas de gas lacrimógeno se dispersaban por el bosque fronterizo, donde varios miles de refugiados, la mayoría de Siria, Irak, Pakistán, Afganistán o Somalia, acampan desde el pasado viernes, a pesar de las cargas del sábado y de la madrugada de este domingo.

Según un portavoz de la asociación turca UMHD de ayuda a los refugiados, se estima que unas 30.000 personas se hallan en la zona fronteriza.

Esta multitud que se agolpa en la frontera es consecuencia de la decisión de Turquía de dejar de frenar el paso de como forma de presión hacia sus aliados de la OTAN.

Ankara, que acoge en territorio turco a 3,6 millones de refugiados, busca apoyo a la guerra que libra en territorio sirio y ha dejado a un lado el papel de guarda fronterizo por el que le pagan sus socios europeos.

Desde el sábado por la tarde la Policía turca ha vetado el acceso de la prensa a la zona de aduanas, pero permite el de migrantes que siguen afluyendo a la frontera, si bien otros ya se han cansado de esperar y abandonan la zona.

Las noticias difundidas a través de las redes sociales de que la UE abriría sus fronteras e incluso transportes gratuitos organizados por el Gobierno turco han llevado a miles de personas hasta la frontera, con la esperanza de que el Gobierno griego cambie de idea. Pero la respuesta sigue siendo policial. Grecia dice haber impedido el paso a cerca de 10.000 personas. 

Aun así, este domingo aún han llegado unas 2.000 personas más al puesto fronterizo de Pazarkule.

La Unión Europea ha mostrado su respaldo a la política griega, mientras la ONU ha apelado este domingo a no utilizar «una fuerza excesiva».






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miércoles, 6 de noviembre de 2019

Víctimas Otánicas de la OTAN

Desde la página de inSurGente traemos a ustedes este reporte acerca de los 'efectos colaterales' causados por la brutal agresión imperialista de finales del siglo pasado en contra de Serbia.

Lean ustedes:


La semana pasada un tribunal francés condenó al Estado a indemnizar a un gendarme, Henri Friconneau, que contrajo cáncer cuando en 1999 le enviaron a Kosovo con el pretexto de investigar los crímenes que estaban cometiendo los serbios.

Como consecuencia de los bombardeos de la OTAN con munición de uranio, el gendarme contrajo cáncer, lo que le llevó a la tumba. Le enviaron a investigar unos crímenes pero se encontró con otros: los que estaban cometiendo los imperialistas contra los serbios.

La historia convierte a los victimarios en su contrario, por más que el mundo se empeñe en mirar hacia otro lado. El propio gendarme, que formaba parte de la expedición de castigo imperialista contra Serbia, pasó a victimario a víctima.

Lo mató la OTAN y su viuda será indemnizada, pero ¿quién indemnizará a los serbios? Incluso, ¿quién indemnizará a los kosovares que fueron a salvar y también son víctimas de su propio rescate?

Dentro de poco, los medios callarán este mismo tipo de noticias referidas a Siria y nadie se acordará entonces, como tampoco nadie se acurda ahora de Kosovo, de los farsantes y los tramposos que calificaron a Bashar Al-Assad y su gobierno de “carniceros” y aplaudieron y justificaron los crímenes imperialistas en Oriente Medio.

Durante los 78 días que duró la Operación Ángel de la Caridad, la OTAN lanzó 15 toneladas de uranio empobrecido en siete lugares del sur de Serbia, principalmente en los alrededores de Vranje y Bujanovac, y casi 20 toneladas en 105 lugares de Kosovo, en particular en los alrededores de Prizren y Pec.

Recientemente los expertos han anunciado que para el año que viene hay que esperar una explosión de enfermedades malignas entre los ciudadanos de Serbia y Kosovo Metohija, como resultado del uso de municiones con uranio en 1999.

Las bombas de uranio también se han utilizado en Somalia y el Golfo Pérsico. Incluso en Bosnia-Herzegovina hay localidades, como Hadzic, que siete años después de los bombardeos de la OTAN ya habían perdido casi la totalidad de su población, a causa de la proliferación de enfermedades cancerosas.

En Serbia las estadísticas médicas van mostrando un aumento de la mortalidad por carcinomas y alteraciones congénitas, tanto en las personas como en los animales. En determinados países los crímenes de la OTAN no se han podido tapar porque “afortunadamente” la radiación también alcanzó a las tropas de países como Alemania o Italia.

Las bombas que llaman “de uranio empobrecido” proceden del reciclaje de los residuos radiactivos de las centrales nucleares, cuyo almacenamiento causa un problema de muy difícil resolución. Los países del mundo que acumulan mayor cantidad de residuos son los más nuclearizados, sobre todo Estados Unidos. Como el coste de mantenimiento de dichos residuos es gigantesco, lo que hace el Pentágono es deshacerse de una parte de ellos, lanzándolos a terceros países en forma de bombas.





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martes, 18 de abril de 2017

Más Bombas Caen Sobre Siria

Con respecto al reciente ataque ilegal por parte de Washington en contra de Siria, vía la página de El Viejo Topo les compartimos este texto con el que su autor, Eduardo Luque, le da seguimiento a otro titulado "Siria, el gas Sarín y la manipulación mediática", mismo que diera a conocer en febrero de 2016.

Aquí está:


Eduardo Luque

Decía Miguel D´Escoto, el antiguo dirigente sandinista, que “EEUU es un país que no está en paz si no está en guerra”. Sólo han sido necesarios algo más de 100 días para que el nuevo inquilino de la Casa Blanca decidiera, en un ejercicio de funambulismo político, adoptar la postura más belicista de la anterior administración Obama. Podemos afirmar que Hillary Clinton ganó finalmente las elecciones.

Desde hace varias semanas se viene produciendo en el seno de la administración Trump una lucha despiadada entre los diferentes grupos de presión que intentan dirigir la política exterior de EEUU. La nueva situación (el ataque a Siria, el bombardeo sobre Afganistán y la presión militar sobre Corea del Norte) forman parte de un proceso de lucha interna por el control de la administración. Las figuras claves, elegidas en primera instancia por el presidente (como el general Michael Flynn) y que podrían haber aportado puntos de vista diferentes a la política anterior, han sido rápidamente barridas y sustituidas por otras que responden al perfil neoconservador más extremo.

El gabinete Trump es en este momento una mezcla de intereses militares, petroleros y financieros. Hasta ahora se habían guardado algunas formas, no se ponían directamente a los directivos de las empresas en los despachos públicos. Ahora sí. El gran vencedor de esta contienda subterránea ha sido el grupo israelí-estadounidense Goldman Sachs; hasta hace unos meses fue el soporte de Hillary pero hoy apuesta por el nuevo caballo ganador. Este banco de inversiones, responsable de la crisis financiera del 2008, ha colocado al israelí-norteamericano Steven Mnuchin como Secretario del Tesoro y a Gary Cohn como principal asesor económico. En la campaña electoral Trump criticó duramente a este banco por “robar a la clase trabajadora”. Evidentemente ahora no ha tenido ningún inconveniente en situar a los directivos de esta entidad en las esferas más altas del poder. En estas semanas, las acciones de Wall Street se han revalorizado en 3,5 billlones de dólares, empujadas por las promesas de un gasto colosal en infraestructuras que nadie sabe cómo se pagarán. El escaso control a la banca de EEUU, promovido por la enmienda Dodd-Frank de 2010 y que ha ayudado a mejorar las ratios de transparencia, ha sido abolido. Los megabancos de Wall Street se han recuperado de la grave crisis financiera de 2008.

En el marco económico se repite un esquema usado con anterioridad en la época Reagan: la denominada “Curva de Laffer”. Sucintamente, la teoría explica que la bajada de la tasa impositiva genera un incremento rápido de la recaudación fiscal lo que permite, como en este caso, dotar con 54.000 millones adicionales al ejército. Como sabemos fue uno de los planteamientos teóricos dominantes en la época Reagan. Sus consecuencias: la ruina del país, empujándolo hacia la desregulación industrial, la pérdida de centenares de miles de empleos y la reducción drástica del nivel de renta de los trabajadores. Los modelos económicos parecen repetirse, la política exterior sigue las mismas trazas de la administración anterior. No hay cambio en la política, sólo recambio.

En lo que respecta a la política, la administración norteamericana ha defendido, en las últimas semanas, no menos de siete posiciones diferentes sobre el problema sirio. Hasta el 30 de marzo, la embajadora de EE.UU. ante la ONU afirmaba que el derrocamiento de Al-Assad no era una prioridad. El 5 y 6 de abril, tras el “supuesto ataque químico”, Trump y su Secretario de Estado consideran que Damasco ha cruzado una “línea roja¨” y Al Assad debe irse, retomando el antiguo discurso de Hillary Clinton. Desde el 6 al 10 de abril el Consejero de Seguridad James Mattis manifiesta que lo importante es cómo evitar el uso de armas químicas. El 9 de abril, el secretario de Estado señala que la prioridad es acabar con el emirato islámico (Daesh) y que el destino del presidente sirio se decidirá después de la liquidación de los grupos terroristas. El 10 abril, el portavoz de la Casa Blanca explica que se decidió bombardear la base aérea siria tanto por el ataque químico como por la utilización de bombas artesanales. El 11 abril, en la reunión del G7, el Secretario de Estado norteamericano afirma que Rusia debe escoger bando. A instancias de la prensa que interpreta los cambios de posición como un giro de 180° en política internacional, el consejero adjunto del presidente, Sebastian Gorka, responde a varios sitios web que acusan de traición al presidente afirmando que, a pesar de las apariencias, el Presidente Trump no ha cambiado de posición. El 14 de abril, en una entrevista con el Wall Street Journal, Donald Trump señalaba que Washington no exigirá que el presidente sirio abandone el poder.

Pocas cosas de las dichas por la administración norteamericanas son creíbles. En estos momentos, Trump amenaza con un ataque preventivo contra Corea del Norte. Aumenta la presión sobre Rusia al enviar aviones F-35 de última generación a la frontera de ese país. Envía, por primera vez, tropas aerotransportadas a Somalia, refuerza la intervención militar en Irak y el Yemen. Enviará tropas adicionales a Afganistán… EE.UU. es una potencia declinante pero, como tal, intentará recuperar su antiguo papel o ralentizar el proceso de decadencia con el recurso a la guerra.

Estados Unidos intentó el 12 abril, a través del secretario de Estado, alcanzar un acuerdo con Rusia que implicaba, entre otras cosas, poner la aviación siria bajo control de oficiales norteamericanos, en concreto del general Jeffrey Feltman, número dos en la época de la administración de Hillary Clinton. Asimismo, éste debería elaborar el plan de capitulación total e incondicional de Siria e imponer el abandono de la base rusa de Tartus y un repliegue de todos sus efectivos. Poco menos, se pretendía la rendición incondicional de Siria y de Rusia. La arrogancia de los políticos estadounidenses revela su poca “profesionalidad”, su falta de escrúpulos y también su bisoñez. En esta tesitura, una posición conciliadora por parte de Rusia necesariamente sería interpretada como un retroceso.

Pero es que ese mismo 12 de abril, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas planteaba, a instancias de Reino Unido y Estados Unidos, una resolución que básicamente era copia de las propuestas que se habían presentado a Moscú. Y también ese mismo día, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, era recibido en la Casa Blanca por el propio presidente Trump quien, contradiciendo declaraciones anteriores, aseguró que esa organización ya no era obsoleta. El cambio de postura era evidente.

La respuesta rusa no se hizo esperar. La tríada formada por Rusia, Irán y Siria refuerza aún más sus lazos económicos, políticos y militares. Se considera que el ataque de Estados Unidos a Siria está al margen de la legalidad internacional. No ha sido refrendado por los grandes organismos internacionales. El estado mayor conjunto de estos tres países, con el apoyo de Hezbolá, realizó una declaración muy contundente. “Lo que Estados Unidos ha perpetrado es una agresión contra Siria que cruza las líneas rojas. A partir de ahora responderemos con fuerza a cualquier agresor o cualquier violación de las líneas rojas de quienquiera que sea, y Estados Unidos conoce nuestra capacidad de responder…”; también pasa a considerar a cualquier soldado norteamericano como objetivo legítimo puesto que se trata de fuerzas de ocupación. Rusia ha puesto el 96% de sus fuerzas estratégicas nucleares en estado de alerta. El estado mayor ruso ha recordado que más del 63% de sus arsenales cuentan con armas nucleares de última generación. Rusia está preparada para la guerra.

En los mismos EEUU crecen las dudas sobre los autores de la matanza por gas sarín

Como ya ocurrió en 2003 en la guerra del golfo. Estados Unidos ha inventado un nuevo “casus belli”. Ahora es el supuesto bombardeo con gases tóxicos de Jan Shaykhun. Estados Unidos no ha presentado pruebas, nadie ha presentado pruebas, se ha limitado a mencionar la existencia de información clasificada, que no podía hacerse pública. Posteriormente, se supo que esta información fue proporcionada por el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos y los “cascos blancos” una organización cuyos dirigentes no pueden entrar en Estados Unidos por estar incluidos en la lista de terroristas internacionales perseguidos por el Departamento de Estado. El presidente Trump confirmó que había adoptado la decisión de bombardear Siria cuando vio alguno de los videos que corrían en You Tube. En ningún momento la administración norteamericana se ha mostrada interesada en crear una comisión internacional neutral que investigara el caso. Práctica habitual y lógica cuando hay tantas opiniones enfrentadas. El 14 de abril la aviación norteamericana bombardeaba un almacén de armas químicas del Daesh en la aldea de Hatia, mueren más de un centenar de civiles por efecto de la dispersión de los productos tóxicos. Altos oficiales del ejército norteamericano confirman el error cometido. Ese mismo día la Organización Mundial de la Salud denuncia que el Estado Islámico está utilizando armas químicas en la ciudad iraquí de Mosul. Se ataca con gas cloro al ejército iraquí. Occidente sigue acusando a Al-Assad. El cinismo alcanza niveles nunca imaginados.

Las presiones de los neo-conservadores sobre Trump parecen estar ganando posiciones. A principios de esta semana se filtraba que el asesor nacional de Trump, el general H. R. McMaster, planeaba enviar 150.000 hombres a Siria, de 10.000 a 50.000 en una primera fase y, posteriormente, tres veces más. Desde febrero se viene discutiendo el tema en el gabinete de Seguridad Nacional. Sectores militares se oponen al envío de más fuerzas de combate a Siria, escarmentados en parte por los resultados en Afganistán e Irak; otra parte de la administración, sin experiencia ni con los conocimientos mínimos, apuesta por una reedición del Sheriff internacional imponiendo el orden a tiros. La disyuntiva de la administración Trump se puede resumir en: hacer la guerra de Bush o continuar la de Obama.

La decisión de atacar la base siria de Jan Shaykhun no es un acto precipitado. Trump necesitaba un acto de fuerza para acallar la oposición interna, limitar el acoso de los medios, ocultar sus fracasos políticos y enviar un aviso a China (cuando se produjo el ataque, estaba cenando con el premier chino), a Rusia y a Irán. El ataque protagonizado por los destructores USS Ross y el USS Porter había sido planificado con mucha antelación, posiblemente desde febrero. La prensa norteamericana especuló inmediatamente con la idea de que la base había sido arrasada. Posteriormente se supo que no se habían ocasionado bajas significativas: gran parte de los misiles (36) fallaron el blanco o fueron interceptados; sólo 23 alcanzaron su objetivo. La base aérea recuperó su funcionalidad a las pocas horas. Supuestamente la base almacenaba productos tóxicos utilizados por los aviones en sus bombardeos. Ninguno de esos supuestos almacenes fue alcanzado. Pocas horas después del bombardeo numerosos representantes de los medios de difusión, bomberos y policías, recorrieron la base sin ningún tipo de protección contra las armas químicas “supuestamente almacenadas allá”. En la base nadie usa máscaras, ni trajes antigás.

A partir de este 7 de abril y a cuenta de Siria, se ha iniciado una escalada militar entre los Estados Unidos de América y Rusia. Por primera vez Estados Unidos atacó a las fuerzas del gobierno sirio de forma abierta, ataque realizado sin previo aviso formal o provocación alguna. Washington se ha saltado las más elementales normas del derecho internacional. Parece que el presidente Trump quiere convertirse en el “sheriff del mundo”, a diferencia de lo que dijo en la campaña electoral.

Pocas semanas han sido necesarias para demostrar que, al margen de los personajes más o menos extravagantes de la política internacional, existen otras fuerzas más profundas que son las que influyen en la toma de las decisiones que finalmente aplican los políticos. Así, las acciones de Estados Unidos demuestran que, aunque el personaje cambie, la agenda impuesta en la era Obama se mantiene. La partición de Siria y la instauración del “caos creativo” parece ser el único objetivo y la única estrategia.

La aportación de los medios de comunicación occidentales (llamarles medios de comunicación es dotarles de un sentido de legitimidad que no tienen) ha sido fundamental. Se ha inventado un relato único de lo ocurrido en la provincia de Idleb frente a la acumulación de contradicciones y pruebas en sentido contrario, que demuestran que el gobierno sirio no es responsable. (¿Para qué gasear a tu propia población cuando estás ganando la guerra?). El relato uniformador tiene su origen en la CNN donde hablaban de aviones cargados de municiones de gas.

Posteriormente otros “testigos” en You Tube afirmaban que el gas tenía olor “a picante” y se dispersaba en nubes “azules y amarillas”, aunque se sabe que el gas sarín es incoloro e inodoro y se dispersa como un líquido o como vapor. Una de las lagunas más evidentes en este relato inventado es nada menos que la figura de Shajul Islam, médico formado en el Reino Unido y aclamado como un héroe por enviar tuits sobre el incidente con gas de Idleb. Este personaje, que había sido juzgado y condenado por terrorismo en Reino Unido, perteneció, según la policía inglesa, al grupo que secuestró al periodista británico John Cantlie. Puesto en libertad de forma sospechosa hace meses, enviaba tuits desde Idleb describiendo el ataque químico. Muchos diarios recogieron la información y la dieron por válida, como Le Parisien y Le peuple.be, que no corroboraron las pruebas y, sencillamente, las dieron por buenas. Pero ninguna prueba importa, los medios actúan de fiscales, jueces y verdugos.

La periodista Vanessa Beeley, que ha visitado Siria en muchas ocasiones, ha escrito mucho sobre los Cascos Blancos y sus relaciones con Al Qaeda. Sólo actúan en las zonas ocupadas por los grupos terroristas, acompañan a los verdugos de ISIS en sus decapitaciones para recoger los macabros restos o celebran con los militantes armados la muerte de soldados sirios. Estas son las fuentes de información del gobierno Trump y las cancillerías europeas.

Voces importantes se elevan en el “establishment político norteamericano” contra las aventuras de Trump. Los senadores norteamericanos republicanos Rand Paul y Robert Black no creen en la versión de su propio gobierno. Para el senador Paul el ataque a Siria significa que EE.UU. estaba ahora en el mismo lado que el grupo terrorista EI. “No cabe error aquí. El bombardear Siria significa que EE.UU. está luchando en el mismo lado que el EI”, escribió Rand Paul en un artículo publicado en Fox News. El senador por Virginia Richard Black dijo a Press TV: “Creo que no hay ningún motivo para que él (Assad) hiciera esto y creo que es totalmente increíble que esto haya sido llevado a cabo por Siria”, dijo Black en una entrevista del viernes. “Creo que la probabilidad de que los sirios lo hayan hecho es del cero por ciento”. El senador hizo una advertencia aún más extraordinaria: “La política exterior debe ser impulsada por la lógica y por el intelecto. Y estoy muy preocupado de que nos alejemos de la lógica y el intelecto y simplemente retrocedamos al mismo patrón de llevar a cabo ataques a países del Medio Oriente solo por capricho”.

En los últimos días otra voz con peso ha intervenido en este asunto. Los expertos internacionales, entre ellos algunos norteamericanos, de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) confirmaron en el 2013 la destrucción de 10 de las 12 instalaciones de armas químicas en Siria. Las dos únicas que quedaron por neutralizar estaban controladas por los grupos terroristas. Las evidencias señalan que la “supuesta” voluntad de Trump de combatir al terrorismo es imposible de realizar mientras se apoye en países que lo fomentan y financian como Arabia Saudita, Qatar o la Turquía de Erdogan, que vuelve a postularse como aliado norteamericano, en el enésimo quiebro de cintura.

La situación puede derivar rápidamente hacia la escalada militar. De nuevo el mundo parece balancearse en la cuerda floja de una confrontación nuclear. La mayor parte de las fuerzas progresistas se ponen de perfil (IU y el PCE serían una pequeña excepción). Podemos calla. Teme la posible mala imagen pública. El PSOE enmudece o apoya el servilismo del PP. Los destructores que bombardearon Siria salieron del puerto de Rota, eso nos coloca nuevamente en el epicentro de una acción militar de represalia si esa se produjera. El servilismo y la cobardía política vuelven a colocar a España en el ojo del huracán.






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domingo, 11 de septiembre de 2016

15 Años de Terror Imperialista

Hace 15 años ya que el gobierno de George W. Bush llevase a cabo la operación de bandera falsa más cínica y espectacular en la historia de los Estados Unidos.

La voladura del Maine en el puerto de La Habana quedó reducida a nada tras la demolición controlada de las Torres Gemelas y el Edifico 7 del Wold Trade Center así como el ataque con misil al Pentágono.

Los halcones washingtonianos daban así el banderazo para el inicio de las operaciones bélicas que hoy tienen sumido al norte de África y al Medio Oriente en un baño de sangre al que no se le avisora un fin ni a corto ni a mediano plazo.

Aquí les compartimos este reportaje publicado en La Jornada:

Se cumplen 15 años de los atentados en Estados Unidos

Lamentan organizaciones que persistan violaciones a derechos por la guerra contra el terror

David Brooks

Los dos rayos de luz que brotan de la zona cero hacia el infinito, marcando las ausentes Torres Gemelas, se ven a unos 100 kilómetros de distancia. Por decimoquinta ocasión se realizará un acto ante el monumento al 11 de septiembre de 2001, se tomarán turnos para la lectura de los nombres de los casi 3 mil muertos, ondearán banderas y habrá momentos de silencio. Inmediatamente después, quienes deseen continuar con la normalidad, podrán ir de shopping al nuevo mall, recién inaugurado, justo al lado y debajo de esta supuesta tierra sagrada.

Esta fecha y sitio marcan el comienzo de la aparentemente infinita "guerra contra el terrorismo", proclamada por el gobierno de Estados Unidos, la cual incluye un frente interno y otro mundial, en el que el mensaje oficial es: "Si ves algo, di algo", en la que todo es sospechoso, en la cual, en nombre de la seguridad y defensa de la libertad, se han sacrificado ambas cosas.

La estrategia de seguridad

"Después de los ataques del 11 de septiembre de 2001 nuestro gobierno llevó a cabo políticas sistemáticas de tortura, asesinato, detenciones sin límite, vigilancia masiva y discriminación religiosa. Violó la ley, erosionó muchos de nuestros valores más preciados y nos hizo menos libres y seguros", resume la American Civil Liberties Union (ACLU), una de las principales organizaciones nacionales de defensa de los derechos civiles. Señala que aunque la tortura y la práctica de "rendición extraordinaria" ya no son llevadas a cabo oficialmente, casi todas las demás políticas permanecen como elementos básicos de la estrategia de seguridad nacional del país.

Desde que se inician las guerras más largas de la historia de este país en Afganistán e Irak, los casi 3 mil muertos en los atentados del 11-S están ahora acompañados por más de un millón de otros seres humanos en Irak y Afganistán que han caído en nombre de la cruzada "antiterrorista". Que la guerra contra Irak fue justificada con mentiras y engaños y es considerada ahora uno de los peores desastres de política internacional, cuyas secuelas siguen retumbando por todo Medio Oriente, se acepta generalmente, pero todo continúa. Por ejemplo, ambos candidatos presidenciales califican esa guerra de "error" y hablan de cómo procederán, prolongando y hasta ampliándola.

Desde el empiezo de una guerra abierta y otra clandestina en el ámbito internacional, el gobierno estadunidense violó repetidamente el derecho internacional, incluyendo las convenciones de Ginebra. Invadió Irak sin aprobación de la Organización de Naciones Unidas y lanzó operaciones secretas, que incluían el secuestro de sospechosos y su detención en sitios negros en varios países; el uso extenso de la tortura por la CIA y la "rendición extraordinaria" al entregarlos a otras naciones para martirizarlos al servicio de Estados Unidos; abrir un campo de concentración en Guantánamo para detener indefinidamente y privar de derechos fundamentales a "combatientes enemigos", y, por otro lado, repetidas intervenciones de fuerzas especiales en varios países sin autorización –algo que sigue hoy día.

Mientras se da lectura a los 2 mil 753 nombres de las víctimas del atentado contra las Torres Gemelas, 184 en el Pentágono y 40 en Pennsylvania, nadie conoce los nombres, ni el número preciso, de las víctimas de la "guerra contra el terror".

Un cálculo en 2015, elaborado por Physicians for Social Responsability, Physcians for Global Survival e International Physicians for the Prevention of Nuclear War (Premio Nobel), concluye que después de 10 años de la "guerra contra el terror" por lo menos 1.3 millones de seres humanos han perdido la vida en Irak, Afganistán y Pakistán (el número es 10 veces más de los cálculos manejados comúnmente a escala oficial y por los medios de información.

Los costos también se registran con los 3 millones de desplazados en Irak, más las secuelas de esta guerra que todos tienen a la vista hoy día en imágines como la de un bebé muerto en una playa o la de un niño de cinco años sacado de los escombros, en las noticias de los flujos masivos de millones de refugiados por el desastre vinculado con la llamada "guerra contra el terror".

En la nueva fase de la guerra, los ataques son realizados en gran parte a control remoto, a través de drones. Según el Bureau of Investigative Journalism, en Inglaterra, el número mínimo de muertes civiles por ataques con drones en Pakistán, Afganistán, Yemen y Somalia es de 4 mil 599; al menos 184 víctimas son niños (https://www.thebureauinvestigates.com).

El proyecto Airwars (https://airwars.org) intenta monitorear el número de ataques aéreos de todo tipo en la guerra contra el Estado Islámico en Irak, Siria y Libia. Sus datos más recientes: 14 mil 908 en Irak y Siria en los pasados 764 días, con 52 mil 328 bombas y misiles arrojados, y un mínimo de mil 592 civiles fallecidos.

En el frente interno, a partir del 11-S se ha conformado un aparato de "seguridad nacional" sin precedente, incluyendo la creación del Departamento de Seguridad Interna –ahora la agencia gubernamental más grande– y la ampliación de poderes de múltiples dependencias federales, estatales y locales que tienen que ver con la seguridad de todo tipo, desde la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), donde trabajaba Edward Snowden; hasta la CIA, la FBI, la DEA y policías locales.

La disidencia y oposición a la "guerra contra el terror" también han sido constantes y, a veces, suprimidas o criticadas bajo el nuevo esquema antiterrorista. Poco después del 11-S, con el gobierno de George W. Bush preparando la invasión a Irak (país que, vale recordar, no tuvo ningún vínculo con los atentados), surgió uno de los movimientos antiguerra más grandes en los tiempos modernos de Estados Unidos, con una de sus consignas más comúnes: "No en nuestro nombre", proveniente de algunas familias de víctimas de las Torres Gemelas, las cuales exigían que no se usara esa tragedia para justificar otra.

A la vez, agrupaciones de defensores de derechos constitucionales y libertades civiles, como el ACLU, el Centro por los Derechos Constitucionales y el Gremio Nacional de Abogados, se manifestaron y enfrentaron en las calles y tribunales la Ley Patriota y cientos de medidas y autorizaciones ejecutivas para permitir el espionaje masivo sin autorización judicial, las infiltraciones de movimientos disidentes y la detención de miles de musulmanes dentro del país. Otros batallan hasta hoy contra la ola antimigrante que se desata cuando políticos y otros (hoy día, Trump y sus aliados) caracterizan a los indocumentados y otros extranjeros como "amenaza a la seguridad nacional".

El gasto total de la "guerra contra el terror" es difícil de calcular. Sólo las operaciones militares, según estimaciones del Servicio de Investigaciones del Congreso (CRS), ascienden a 1.5 billones de 2001 a 2015 (eso es, como 14 millones de dólares la hora). Un nuevo informe del Proyecto de Costos de la Guerra, de la Universidad Brown, pone la cifra total en 4.79 billones, incluyendo los gastos en Irak, Pakistán, Siria y Afganistán como en el frente interno a través del Departamento de Seguridad Interna y otros (https://www.brown.edu/web/documents/nosearch/2016CostsofWar.pdf).

Las tiendas de lujo, bajo la zona cero, decidieron no abrir hasta la tarde en este aniversario del 11-S para respetar los actos oficiales. Después todos podrán volver a la normalidad. El 12 de septiembre de 2001 el entonces alcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani, aconsejó a los ciudadanos que volvieran a sus actividades de "día normal" y tomaran esa fecha como una oportunidad de go shopping.






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viernes, 5 de agosto de 2016

Egaña | Asimetrías

Hablando de las guerras asimétricas que Antonio Gramsci no presenció, les compartimos este texto de nuestro amigo Iñaki Egaña que él mismo ha compartido en su cuenta de Facebook:

Asimetrías

Iñaki Egaña
El atentado de Niza en el día de la Fiesta Nacional francesa que provocó la muerte de 84 personas y heridas a más de 200, al margen de la perplejidad sobre el método por su novedad, el horror, uno más, por la constatación de que la población civil es objetivo militar, ha verificado nuevamente el fin de la simetría en el desarrollo de los conflictos bélicos. Hasta el punto que expertos en estas cuestiones recalcan por enésima vez que estamos ante episodios de una guerra de IV Generación. Para los modernos, "Guerra 4.0". El concepto de "guerra asimétrica" (URW en su acrónimo inglés), fue introducido ya hace unos años por los coroneles chinos Qia Liang y Wang Xiangsui. Planteaba la guerra en términos de difícil previsión. La reflexión fue publicada en 1999. Decían los autores: "la primera regla de la guerra moderna es que no hay reglas".

Nadie les prestó atención hasta que dos años después, los atentados yihadistas del 11 de septiembre de 2001 en EEUU avalaron sus tesis y desvelaron que la hipótesis se confirmaba. Quince años después la asimetría es evidente. Aún así, la tesis quedó en "stand by" porque la invasión de EEUU y sus aliados de Irak en 2003 que llevó a la caída del régimen de Sadam Husein, se hizo de manera clásica: ejército contra ejército, estado(s) contra estado. Y con la maquinaria armamentística de Washington, la mayor en la historia, engrasada al máximo, el resultado estaba cantado. Vietnam y Somalia ya eran un pasado muy lejano como para pensar que volvería a repetirse la derrota de EEUU en campo abierto.

Hoy, la mayoría de los Ejércitos del mundo, tienen la reflexión en el eje de su remodelación. Guerra tradicional (escudos antimisiles, por ejemplo), y guerra moderna (expertos en comunicación y psicología de masas). Según los coroneles chinos, los conflictos de cuarta generación se deberían afrontar desde una estrategia asimétrica. Definida como la capacidad de "actuar, organizar y pensar de forma diferente a los oponentes para elevar al máximo las ventajas propias, explotar las debilidades del enemigo, lograr la iniciativa o ganar la libertad de acción". La guerra asimétrica elude los términos militar y civil, y por ello, su comprensión ha sido lenta en los medios occidentales.

El trabajo, convertido en libro, fue traducido al inglés y al francés, no en cambio al castellano. El Ejército hispano, acuñó el término "guerra híbrida" para el mismo concepto. La tesis china añadía, como circunstancia principal, que ha desaparecido el campo de batalla. Aunque excesivamente largo para un artículo de opinión, permítanme rescatar, para no perderme en demasiadas explicaciones, cómo exponen sus autores el escenario. De esa manera, se acercará la comprensión de centenares de episodios que nos asaltan en la actualidad, desde la descalificación de deportistas en una competición internacional, hasta la especulación del precio del petróleo. Incluidos, por supuesto, los atentados yihadistas en Europa, África y Asia.

Al meollo: "Guerra Cultural, controlando o influenciando los puntos de vista culturales de la nación adversaria. Guerra de las Drogas, invadiendo a la nación adversaria con drogas ilegales. Guerra de la Ayuda Económica, empleando la dependencia a la ayuda financiera para controlar al adversario. Guerra Ambiental, destruyendo los recursos ambientales a la nación adversaria. Guerra Financiera, subvirtiendo o dominando el sistema bancario del adversario y su mercado de valores. Guerra de las Leyes Internacionales, subvirtiendo o dominando las políticas de las organizaciones internacionales o multinacionales. Guerra Mediática, manipulando los medios de prensa extranjeros. Guerra del Internet, mediante el dominio o destrucción de los sistemas informáticos transnacionales. Guerra Psicológica, dominando la percepción de las capacidades de la nación adversaria. Guerra de Recursos, controlando el acceso a los escasos recursos naturales o manipulando su valor en el mercado. Guerra de Contrabando, invadiendo el mercado del adversario con productos ilegales. Guerra Tecnológica, ganando ventaja en el control de tecnologías civiles y militares claves.Terrorismo". (La traducción es mía, es decir aproximada).

Una lectura en 2016 del párrafo anterior nos acerca al escenario actual. No aporta algo novedoso. Sin embargo, nos llama a la reflexión, al igual que supongo que lo habrá hecho en otros escenarios del planeta, donde se han dado los que entonces se llamaban "conflictos de baja intensidad". Los más cercanos y similares en Irlanda, Euskal Herria y Corsica. Han sido conflictos armados donde estuvieron presentes los códigos abiertos tras las guerras anticoloniales que se sucedieron al fin de la Segunda Guerra mundial. No fueron al uso, pero en cierta medida se desarrollaron dentro de un canon establecido, de unas ciertas reglas. Previsibles.

La continuidad de aquellas estrategias en el siglo XXI, dentro de la asimetría actual en la confrontación de los conflictos, era un suicidio político. Así lo han entendido, también, los penúltimos guerrilleros que se encuentran ultimando su proceso de paz, las FARC. Hoy, simplificando obviamente, de aquella oleada mundial únicamente quedaría el PKK, en Kurdistán, donde masa crítica, condiciones objetivas y subjetivas son particulares.

Hemos llegado al punto de que el futuro más cercano es imprevisible, en el seno de una “lógica” diferente. Han desaparecido los “daños colaterales” para ser sustituidos por la ampliación de objetivos, entre ellos la población civil. No es una vuelta atrás en conceptos, por ejemplo de tipo religioso, como desde algunos centros se nos hace creer. Los movimientos asimétricos son producto de la modernidad, incluso de la posmodernidad. Y en esas maniobras, la interrelación de todos esos apartados citados por los teóricos adquiere la centralidad.

Con estas reflexiones apuntadas intento, no sé si con éxito, comprender la complejidad de situaciones que se van sucediendo una tras otra, a una velocidad de vértigo. El autogolpe de Erdogan en Turquía, los movimientos estratégicos en Siria, la desestabilización de Brasil y Venezuela, la proliferación de “lobos solitarios”, la traslación a Europa de escenarios de guerra antiguamente lejanos… Todo ello sumado a las condiciones y conflictos inherentes al capitalismo (reformas laborales, migraciones, apropiación de los recursos naturales, racismo latente en EEUU y Europa…), al poder omnipresente de los lobbys armamentísticos, farmacéuticos, especuladores, inmobiliarios.

Y esa evidencia en los actos me lleva a una conclusión inquietante. Nos encontramos ante una transformación global, cada vez con más actores, donde valores, modos tradicionales de entender la política, códigos de conducta universal, modelos de resistencia incluidos, van perdiendo la trascendencia a la que nos habíamos acostumbrado.

En Euskal Herria, como si fuéramos actores secundarios, las señales no se perciben en exceso. Como si la transformación fuera un factor lejano. Inmersos en una transición estratégica, con el cierre unilateral de un ciclo que se había alargado al menos más de medio siglo, la coyuntura internacional se percibe convulsa. Nada favorable.

En efecto. No es propicia porque ante esa asimetría extendida a todos los aspectos de la vida política, económica, social y cultural, el proyecto emancipador se enfrenta a un enemigo reforzado por la segurocracia, la firmeza de sus aliados y la expansión de un sentimiento generalizado del miedo al cambio, donde las posturas más timoratas ganan terreno. No hay lugar a los viejos esquemas de paridades, bilateralidades. La asimetría también afecta a nuestro espacio político. Y así, dentro del paraguas de la asimetría, deberíamos profundizar en un concepto que parece nuevo pero en realidad está asociado al anterior: la unilateralidad.





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