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jueves, 11 de diciembre de 2025

Txiki y Otaegi... Víctimas

Esto es algo que no le va a agradar a Bingen Zupiria en lo más mínimo.

A muchos más, tampoco, pero si tomamos en cuenta la postura asumida por Bingen Zupiria tras la violenta incursión de la Falange a Gasteiz el pasado 12 de octubre así como su negativa a reconocer abiertamente a Rosa Zarra como víctima de violencia estatal por conducto de la Ertzaintza, pues cuando se entere que se ha confirmado la calidad de víctimas a Jon Paredes 'Txiki' y a Anjel Otaegi, le va a dar algo.

Así nos lo informa Naiz:


El Gobierno español reconoce como víctimas a Txiki y Otaegi y declara nulo el Consejo de Guerra

El documento firmado por el ministro español de Política Territorial y Memoria Democrática remarca que fueron perseguidos «por razones políticas, juzgados sin garantías» y su condición de «víctimas de vulneraciones de derechos humanos». Declara «ilegítima y nula» la condena.

El Gobierno español ha aprobado la Declaración de Reconocimiento y Reparación Personal a favor de Jon Paredes Manot ‘Txiki’ y Angel Otaegi, reconociendo su condición de «víctimas» por no haber tenido un juicio justo, así como «la concurrencia de intimidación e indefensión en su proceso».

El documento, que ha avanzado EITB y que ha confirmado el abogado Juanjo Álvarez a NAIZ, remarca que fueron perseguidos «por razones políticas, juzgados sin garantías y víctimas de vulneraciones de derechos humanos» y reconoce y declara «la ilegalidad e ilegitimidad del Consejo de Guerra» que los juzgo, así como «ilegítima y nula, por vicios de forma y fondo la condena y resolución que dictó y tuvo consecuencia su fusilamiento por el régimen franquista».

Según apunta la información, las familias de Txiki y Otaegi solicitaron la reparación el 14 de enero de 2025 ante la Delegación del Gobierno en la CAV, basada en los artículos 4, 5 y 6 de la Ley de Memoria Democrática, que establece la nulidad de las condenas dictadas por motivos políticos, ideológicos o de conciencia durante la guerra del 36 y la dictadura franquista.

Las resoluciones están fechadas el 25 de noviembre de 2025 y firmadas por Ángel Víctor Torres, ministro español de Política Territorial y Memoria Democrática.

Álvarez ha precisado que estas resoluciones permiten «recuperar la dignidad personal de ambos» y «contribuyen al reconocimiento de quienes, como las dos personas injustamente fusiladas, sufrieron las consecuencias de la represión».

Ambas familias, «reconfortadas tras haber obtenido la resolución favorable por parte del Gobierno español», han transmitido su agradecimiento a quienes han hecho posible esta reparación personal y el reconocimiento institucional.

50 aniversario

Este reconocimiento coincide con el 50 aniversario de los fusilamientos, en un año que ha estado cargado de actos de memoria, y en el que GARA publicó un suplemento especial. 

GEBehatokia: «Un paso importante»

El Observatorio Vasco de Derechos Humanos GEBehatokia ha reaccionado a la noticia, declarándola «un paso importante e inevitable». Apunta que «ambas familias dan un paso importante en el camino de la verdad, la justicia y la reparación y, asimismo, convierten en clamorosa la obligación ética, moral y política del Gobierno de España para dar el necesario paso de asumir el daño causado por los aparatos del Estado».

Señala que estos reconocimientos tienen «un indudable valor moral para estas personas y un claro valor político» coincidiendo con el 50 aniversario de la muerte de ambos. Para GEBehatokia, «viene a desmontar los intentos de categorización entre las víctimas del franquismo, auspiciado este pasado verano, generando, como estamos viendo, una nueva revictimización en unas familias que ya tanto dolor acumulan».

Sin embargo, remarca que «con sus limitaciones, porque no representa más que un reconocimiento simbólico, sin incluir mecanismos de reparación ni de responsabilidad del Estado español en las graves vulneraciones de derechos humanos cometidas, evidencia que el Estado, desde el bunker judicial negacionista, sigue encubriendo a los perpetradores de los crímenes franquistas. Lo hizo entonces y lo hace ahora».

En ese sentido, recuerda que hay casos a la espera de resolución como la solicitud colectiva de 40 víctimas del 3 de marzo y de los sanfermines de 1978 o, la más reciente, la correspondiente a Aquiles Cuadra de Miguel, exalcalde de Tutera fusilado por los franquistas. 

EH Bildu: «Un avance»

Desde EH Bildu, su portavoz en el Congreso español, Mertxe Aizpurua, ha destacado que ese reconocimiento supone «un paso importante hacia la memoria, verdad, justicia y reparación que todas las víctimas merecen. Beti izango zaituztegu gogoan!».

A través de un mensaje que ha colgado en la red social X, lo ha calificado de «avance logrado gracias a la Ley de Memoria» y que «debe dar paso al reconocimiento de todas las víctimas de vulneraciones de derechos».

Y ha concluido pidiendo «verdad y reparación para todos los casos que aún se encuentran bajo el manto del silencio e impunidad impuesto por la Ley de Secretos franquista».

 

 

 

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lunes, 24 de noviembre de 2025

Entrevista a Francisco Etxeberria

En el marco del aniversario cuarenta del secuestro, tortura y ejecución extrajudicial de Mikel Zabalza a manos del régimen español, les dejamos con esta entrevista a Paco Etxeberria publicada en Noticias de Gipuzkoa:

 

"La tortura siempre ha tenido dos fines, castigar y obtener información"

Francisco Etxeberria | Antropólogo forense | Etxeberria era médico forense en Donostia cuando desapareció Zabalza. Años después lideró la comisión de Lakua que abogó por declararle como víctima

Carlos C. Borra

Este experto en medicina legal y forense conoce al dedillo este caso y califica de intento de “engaño” la versión oficial.

El asesinato de Mikel Zabalza 10 años después de la muerte de Franco demuestra que las inercias de la dictadura permanecieron mucho tiempo. 

Hay datos que confirman que, instalada ya la democracia incluso más allá de 1986 cuando España entra en Europa, se perpetuaron muchas metodologías en una parte de la administración. Algunas cambiaron, como en la educación, la sanidad o incluso las Fuerzas Armadas donde se introdujeron importantes transformaciones, pero no así en Interior, que no supo o no quiso transformar a las personas ni sus metodologías.

La versión oficial de que se escapó atravesando el río no fue sostenible en ningún momento. 

Así nos encontramos con ejemplos como el de Zabalza, en el que se produce una desaparición y tratan de engañarnos diciéndonos que huyó esposado y nadando sobre el río Bidasoa. Un completo absurdo que ya se valoró en su momento judicialmente y que ahora tiene unas resoluciones tanto del Gobierno de Navarra como del de la CAV que dicen que aquella versión, que era la oficial, no es creíble ni es cierta.

Entre esas metodologías que sobrevivieron al franquismo está la práctica de la tortura.

La tortura siempre ha tenido dos fines, uno castigar y el otro obtener información. Esta segunda parte es la que se ha sostenido sin interrupción y por eso la investigación que se hizo por encargo del Gobierno vasco en el Plan de Paz arrojaba miles de casos y nos llevaba al último año, que es 2014. 

Se refiere al informe del Instituto Vasco de Criminología. 

Sí, claro. Nos permitió recoger información que nos llegó de muchos ámbitos, entre ellos el Grupo de Médicos Vascos Contra la Tortura, que había ido analizando casos y guardó esa información en base a la confidencialidad y al miedo de que se pudiera filtrar. Con motivo del plan del Gobierno vasco, se liberó y se nos facilitó. En el proyecto colaboraron todas las personas que sabían algo.

¿Cabe la posibilidad de que se abra alguna causa judicial basada en este censo de casos?

A las personas les asiste el derecho a ir a otras instancias acto seguido de que se haga el reconocimiento como está ocurriendo con la ley de abusos, llamada policiales, de 2016 del Parlamento Vasco o la equivalente en Navarra. Algunas han iniciado reclamaciones a título individual que quizás tengan amparo con la Ley de Memoria Democrática que contempla la tipología de víctima de tortura, eso sí, hasta el año 1977. 

¿Derogar la Ley de Secretos Oficiales puede ayudar a que llegue ese reconocimiento y reparación por parte del Estado español?

No solo por el tema de las torturas sino por otras muchas cuestiones que nunca tuvieron una investigación eficaz ni convincente. Cuando se solicita alguna información para comprender mejor cómo fueron los hechos, desde gente herida en un control de carretera hasta que murió en un enfrentamiento armado, casi nunca se consigue con el argumento de que o no se encuentra o está declarada secreto.

Se trata de conocer lo que pasó como punto de partida.

Si se libera esa documentación igual podríamos entender cosas que hemos conocido y que incluso los protagonistas no pueden contar. Saber lo que pasó es el derecho más básico que tienen todas las personas que quedaron afectadas y que además ahora con la ley del Parlamento Vasco y la del Parlamento de Navarra les podemos llamar víctimas porque así se está reconociendo oficialmente.

En febrero está previsto que declare Rodolfo Martín Villa por la primera víctima mortal de la Transición, Teófilo del Valle.

Hace un tiempo parecía que era casi un delito pedirlo, ahora se comprende que no, tendrá que ir y explicarse, y ya veremos. Pero esto puede pasar con Germán Rodríguez en Iruñea o con el 3 de marzo, donde hay personas que fueron protagonistas y si se les llama judicialmente tienen que comparecer.

 

 

 

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martes, 18 de noviembre de 2025

Responsabilidad Estatal

La "modélica Transición" se tradujo en represión, tortura y ejecuciones extrajudiciales por todo el territorio de Hego Euskal Herria.

Dos hitos son reflejo de los años del terror "democrático": lo ocurrido en Gasteiz el 3 de marzo de 1976 así como lo sucedido en Iruñea durante los San Fermines de 1978.

Fechas hay más, pero esas dos se han vuelto emblemáticas.

Pues bien, Naiz nos informa lo que han solicitado las plataformas memorialistas dedicadas a ambos momentos:


Piden a Sánchez que reconozca la responsabilidad del Estado en el 3 de Marzo y Sanfermines 78

Martxoak 3 y Sanfermines 78 Gogoan llevarán a Gasteiz, Iruñea, Donostia, Basauri y Astigarraga una moción en la que se insta al Gobierno español a reconocer la responsabilidad del Estado en la represión policial durante la denominada transición. Reclaman una declaración oficial «al más alto nivel».

Ion Salgado 

Martxoak 3 y Sanfermines 78 Gogoan quieren que el Gobierno español reconozca la responsabilidad del Estado en la matanza del 3 de Marzo de 1976, cuando la Policía Armada mató a cinco trabajadores en Gasteiz, y en Sanfermines de 1978, cuando los uniformados acabaron con la vida de Germán Rodríguez. Y que lo haga con una declaración oficial «al más alto nivel».

Así lo recoge la moción que llevarán a los plenos de Gasteiz e Iruñea, y al «resto de municipios de Euskal Herria vinculados a los crímenes impunes del 3 de marzo de 1976 y Sanfermines 1978», como son Donostia, Astigarraga y Basauri.

Además, en dicho texto instan «a las instituciones competentes a dar pasos reales y definitivos para garantizar el Derecho a la Verdad de las víctimas de la violencia de Estado y abrir así las puertas a la obtención de la obligada Justicia y Reparación, a fin de lograr que hechos similares no vuelvan a repetirse».

«Medio siglo después de la muerte del dictador, las víctimas de la violencia de Estado seguimos exigiendo Verdad, Justicia, Reparación y Garantías de No Repetición», han manifestado en una rueda de prensa ofrecida en Gasteiz, donde han recordado que esta semana se cumplen 50 años de la muerte de Franco. 

«El dictador murió hace medio siglo, pero el franquismo no murió, dejó todo ‘atado y bien atado’ y la violencia de Estado se continuó practicando sistemáticamente con total impunidad. Martxoak 3 y el colectivo Sanfermines 78 Gogoan, somos víctimas y testigos de ese franquismo sin Franco. Y hoy comparecemos, junto con otras víctimas de la violencia de Estado, para denunciar una vez más el insoportable modelo de impunidad español», han añadido. 

Han recordado que «los crímenes perpetrados en Vitoria-Gasteiz el 3 de Marzo de 1976 y en los Sanfermines de 1978 en Pamplona/Iruñea son dos grandes heridas abiertas en Euskal Herria. No son las únicas. Son la punta del iceberg de una estrategia represiva que torturó y asesinó a cientos de personas, después del 20 de noviembre de 1975».

‘Estatua erantzule/Responsable: el Estado’

Martxoak 3 y Sanfermines 78 Gogoan llevan tiempo trabajando juntas. En junio presentaron la campaña ‘Estatua erantzule/Responsable: el Estado’, y han solicitado acogerse a los mecanismos de la Ley 20/2022 de Ley de Memoria Democrática, la cual reconoce el derecho a la reparación moral y a la recuperación de la memoria personal y familiar de quienes padecieron la represión.

«Sin embargo, nuestra actuación no se ciñe solo a este procedimiento, sino que viene acompañada de la exigencia de reconocimiento oficial de la responsabilidad principal y directa del Estado en estos crímenes», han apuntado, antes de anunciar que la moción se debatirá este mismo viernes en el Consistorio de Gasteiz. 

 

 

 

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domingo, 15 de junio de 2025

Entrevista a Sabino Cuadra

Les invitamos a leer esta entrevista a Sabino Cuadra que ha sido publicada por Viento Sur. 

En la misma, Cuadra arroja luz sobre lo ocurrido en los Sanfermines de 1978 para que así podamos entender la impunidad con la que actúan quienes están encargados de implementar las diferentes estrategias de terrorismo de estado español en contra del pueblo vasco.

Adelante con la lectura:


En los sanfermines de 1978, la policía española irrumpió en la plaza de toros de Iruñea y abrió fuego contra la multitud. La carga se extendió por toda la ciudad durante horas, y provocó decenas de heridos y un joven muerto, Germán Rodríguez. Muchas investigaciones han abordado aquellos hechos, pero pocas han señalado directamente a quienes lo ordenaron, planificaron y justificaron. Este libro  de Sabino Cuadra lo hace. Nombra a los responsables, reconstruye sus trayectorias y expone el entramado político, policial y judicial que sostuvo su impunidad. Sabino Cuadra, ochenta militó en LKI, Zutik! y Batzarre, así como en Komite Internazionalistak y en el sindicato LAB. En 2001 fue elegido como diputado para el Congreso español en las listas de Amaiur. Pero, más allá de eso, es habitual analista en este sitio de  viento sur

Petxo Idoiaga

Viento Sur. En octubre de 2019 editasteis un libro, también en Txalaparta y con SF78gogoan!, con el título !No os importe matar. Sanfermines 1978: Crimen de Estado. Ahora vuelves sobre el tema, con una concreción importante: los victimarios. ¿Se habían quedado cosas en el tintero o se están produciendo avances importantes?

Sabino. El primer libro que señalas tenía como objetivo contar lo que ocurrió en aquella indiscriminada, gratuita, violenta y criminal actuación policial de la que se derivaron dos personas muertas (Germán Rodríguez, en Iruñea, y Joseba Barandiarán, en Donostia), 11 heridas de bala y alrededor de 300 atendidas en distintos centros sanitarios, bastantes de ellas graves.

Ahora, en este segundo, titulado “Sanfermines 1978: los victimarios”, se busca indagar sobre todo en la identidad y responsabilidades de éstos. Según afirmó entonces la Comisión Investigadora de la Ciudad de Pamplona, compuesta por el Ayuntamiento de Iruñea, la totalidad de partidos demócratas, nacionalistas y de izquierda entonces existentes, todos los sindicatos sin excepción y numerosas asociaciones vecinales, sociales y juveniles, aquella agresión tuvo carácter premeditado; es decir, fue pensada, planificada y ejecutada desde distintas instancias del aparato del Estado. O sea que siendo esto así, había que poner nombre y apellidos, cargos y trayectorias a todos los responsables de todo lo anterior.

A la vez, en el libro se relatan también los cambios habidos en estos últimos seis años. Se analiza así la aprobación de distintas normas (Ley de Memoria Democrática, Leyes autonómicas vascongada y navarra de Reconocimiento y Reparación de víctimas..), valorándose tanto los aspectos positivos de éstas, como la continuidad del régimen de impunidad para con los crímenes del franquismo que, tanto el gobierno como la judicatura, siguen blindando y estas leyes perpetúan.

VS. Suponemos que esto de poner nombres, cargos y señalar responsables tiene que ver con el contexto político del momento y del período, pues en en aquellos años Euskal Herria entera, y también el resto del Estado, estaban en batalla permanente ya que se veía cercano el fin, sino de la dictadura, sí del dictador.

Sabino. A finales de la década de los 70 había dos proyectos políticos enfrentados. El primero, defendido por el conjunto de la oposición democrática, de izquierdas y todo tipo de grupos sociales (sindicales, feministas, vecinales, juveniles…), era el de la ruptura democrática con el andamiaje socio-político-económico franquista. El otro, impulsado desde el gobierno, era el de la reforma del propio franquismo. Es decir, mantener los pilares principales de este régimen (monarquía, cuerpos represivos y ejército, judicatura, aparato político-administrativo…) y abrirse a la concesión de unas libertades democráticas que fueran homologables a nivel europeo: reunión, asociación, elecciones…

Este segundo proyecto es el que salió adelante. La zanahoria de la legalización de los partidos de la oposición democrática (las fuerzas expresamente republicanas e independentistas quedaron excluidas de ésta) fue suficiente para que estos aceptaran el marco ofrecido y abandonaran el proyecto de ruptura que habían defendido durante décadas, convirtiéndose finalmente en acompañantes críticos de la iniciativa gubernamental del gobierno de UCD y su presidente Adolfo Suárez.

En cualquier caso, Euskal Herria (Vascongadas y Navarra) tienen algunas especificidades interesante de reseñar. Así, gran parte de las fuerzas rupturistas siguieron sin tragar el anzuelo de aquella reforma. Y pudimos ver que en el referéndum constitucional de diciembre de 1978, el porcentaje de la abstención y voto negativo superó al del voto favorable, algo que no se dio en ninguna otra comunidad del Estado. Euskal Herria seguía siendo en buena medida una plaza no conquistada a la que había que someter.

En este contexto, la utilización de la violencia policial y parapolicial por parte del Estado y su Gobierno fue algo esencial. Hacer tragar la reforma franquista a buena parte de la oposición democrática, y también de la ciudadanía, se logró, en gran medida, gracias a la utilización de una represión que, tanto cualitativa como cuantitativamente, multiplicaba la conocida en los años anteriores de los 70. En definitiva, se trataba de hacer ver a la población y sus fuerzas políticas que, o se aceptaba a de la reforma o, de lo contrario, sucesos como el del 3 de marzo de Gasteiz (7 muertos), Montejurra (2 muertos), II semana pro-amnistia en Euskal Herria (7 muertos), semana negra madrileña (7 muertos), seguirían produciéndose.

Es en ese contexto político-represivo en el que se sitúan los sanfermines de 1978: 2 muertos, 11 heridos de bala, 300 personas atendidas en centros sanitarios…

VS.Ya el anterior libro, en el propio título, se califican a los hechos sucedidos en Sanfermines de 1978, como crimen de Estado, calificación que desde el régimen nunca se ha admitido, y muchos menos el aparato judicial. ¿Qué supone esta calificación de crimen de Estado y cómo asientas esta afirmación y calificación de los hechos?

Sabino. Bueno, no es que lo diga yo. Inmediatamente después de producirse aquellos hechos, se creó la denominada Comisión Investigadora de la Ciudad de Pamplona. Estaba formada por el Ayuntamiento de Iruñea, todos los partidos de la oposición democrática y de izquierdas (PSOE, PNV, PCE, ORTE, EIA, EMK, LKI, OIC, Partido Carlista, ESEI, PTE, ESB, LAIA, UNAI, ANV…), los parlamentarios navarros en el Congreso español del PSOE y PNV, todos los sindicatos sin excepción (CCOO, UGT, ELA-STV, LAB, SU, CSUT, USO), y un buen número de entidades vecinales, juveniles, feministas…

Esta Comisión, tras investigar y analizar lo ocurrido en la carga policial en la plaza de toros y en la calle, con utilización de más de 5.000 pelotas de goma, botes de gas y de humo, así como la utilización de fuego real de pistola, subfusil y Cetme, publicó el día 11 de julio de aquel año un comunicado en el que se afirmaba que:

“Pensamos que la intervención de la policía en la Plaza de Toros de Toros el día 8 no es un hecho casual. Antes al contrario, es premeditado y se encuentra en la línea de las provocaciones fascistas que en repetidas ocasiones vienen sucediéndose en todo el Estado español (Vitoria, Montejurra, Málaga, Tenerife). El Gobierno, lejos de adoptar medidas contra ellos, los tolera y en la práctica los protege….”

Es decir, la presencia desproporcionada de la policía rodeando la plaza de toros desde antes de la corrida, las cargas violentas e indiscriminadas en el ruedo y en el exterior de la plaza, así como las órdenes directas dadas a las fuerzas policiales desde su emisora central sita en el Gobierno Civil (“¡Disparar con todas vuestras energías. No os importe matar!”), ponían de manifiesto que nada hubo de casual en aquella barbarie.

En sus declaraciones a TVE el 13 de julio, Martín Villa afirmó refiriéndose a estos hechos que “lo nuestro son errores, lo de ellos crímenes”. Evidenciaba así, no solo una moral maniquea total, sino también la complicidad del Gobierno y su ministro del Interior con todo lo que había sucedido. Complicidad de un ministro que obstaculizó posteriormente las investigaciones judiciales, ocultando pruebas y zancadilleando durante años las diligencias ordenadas por el Juzgado y que, por último, se pasó por el arco del triunfo incluso una resolución del Congreso que solicitaba la realización de una investigación sobre aquellos hechos, algo que nunca llegó a realizarse.

VS. Es evidente que la referencia fundamental de los victimarios se concreta en la persona de Rodolfo Martín Villa, y así aparece a lo largo de todo el libro y es lo que marca portada. Sería interesante que nos concretaras esa preeminencia de la figura del victimario, en qué te has basado realmente para llegar hasta ese señalamiento.

Sabino. Rodolfo Martín Villa siempre ha reivindicado con orgullo su identidad falangista y franquista. Su currículum no tiene parangón: Jefe nacional del Sindicato Español Universitario, Secretario general del Sindicato Vertical español, Gobernador civil de Barcelona, miembro del Consejo del Reino, procurador en las Cortes franquistas, senador por designación real, ministro de Relaciones Sindicales, ministro del Interior, ministro de Administración Territorial y, finalmente, Vicepresidente del Gobierno. Con mucha diferencia, nadie como él representa mejor, hoy en día, al franquismo y la Transición.

Lo anterior, en cualquier caso, fue solo una de sus dos caras. La segunda la mostró tras abandonar la política activa (fue miembro de la dirección del PP) y dedicarse al mundo de los negocios. Desde 1990 hasta hoy ha pasado por 45 grandes empresas y multinacionales y ostentado un total de 95 altos cargos corporativos. Mencionaré algunas empresas: Endesa, Sogecable, Cepsa, Caja Madrid, Técnicas Reunidas, Ibercobre, El Fénix, Cellophane, Globalvida,… Por si lo anterior fuera poco, el año 2012, fue nombrado por el gobierno de Mariano Rajoy, consejero del SAREB, el banco malo creado entonces para gestionar los residuos tóxicos creados por la Banca en la crisis de 2008.

En su faceta policial, Martín Villa cuenta también con un importante currículum. Tras ser nombrado Jefe Nacional del Sindicato Español Universitario, enviaba a la Policía informes periódicos sobre estudiantes “desafectos al Régimen” y sobre el movimiento estudiantil. Después, tras ser nombrado Gobernador Civil de Barcelona, destacó por la creación de una red de chivatos y matones controlados desde la Jefatura Superior de Policía, cuya finalidad fue atemorizar y reprimir el movimiento obrero barcelonés.

Con esta experiencia a cuestas, Martín Villa fue nombrado en diciembre de 1975 ministro de Relaciones Sindicales por Carlos Arias Salgado. De su actuación en este cargo sirvan como ejemplo sus declaraciones ante la masacre llevada a cabo en Gasteiz, el 3 de marzo de 1978, en el trascurso de una huelga general en la que la policía asesinó a 5 trabajadores y hubo decenas de heridos de bala. Sin mayor reparo, Martín Villa afirmó posteriormente que esta actuación policial “tuvo una parte positiva, pues los organizadores se dieron cuenta de los resultados tan trágicos y luctuosos que podían dar determinadas formas de reivindicación”. Es decir, él estaba dispuesto a atajar de raíz aquel sindicalismo asambleario y de clase mostrado en Gasteiz, sin que importaran los medios a utilizar.

Siendo ministro del Interior, de julio de 1976 a abril de 1979, su ministerio se convirtió en una máquina de guerra. En ese espacio de tiempo, 125 personas, un promedio de 3,8 al mes, es decir, casi una a la semana, caerían víctimas de la violencia policial, benemérita, parapolicial y de grupos de extrema derecha. Todo un macabro Guinness. La represión durante los tres años de su mandato multiplicó las víctimas de años anteriores, si bien, eso sí, él siguió repitiendo aquello de “lo nuestro son errores, lo de ellos crímenes”. Eso no se lo creyó ni siquiera José Antonio Sáenz de Santamaría, director general de la guardia civil durante aquellos años, quien afirmó que fue él, Martín Villa quien “organizó la operación para eliminar al líder del movimiento de autodeterminación canario, Antonio Cubillo”. Nada de errores, pues.

Junto a ello, su ministerio sería también el principal impulsor de la normativa legal que acompañó el proceso de la Transición: Ley de Amnistía (1977), Orden Ministerial de 1977 de destrucción de documentación y archivos franquistas, Ley Antiterrorista (1978), Ley de Policía (1978)... Fueron los soportes legales para que, como en la novela de El Gatopardo, todo cambiara sin que cambiara lo esencial.

VS. Llama de todas formas la atención el hecho de centrar una represión tan fuerte y desmesurada, contra la población en Nafarroa, y concretamente en las grandes fiestas de Sanfermines.

Sabino. En lo referente a Nafarroa, Martín Villa jugó también en aquellos años un papel esencial. Nafarroa ya no era la denominada “provincia leal al Régimen” alabada por Franco, sino que se había convertido en un firme territorio rebelde. Su potente movimiento obrero (huelgas generales de Motor Ibérica y Potasas, duros conflictos sindicales en numerosas empresas y sectores..) y la reivindicación cada vez más firme y extendida de un futuro compartido con el resto de territorios vascos en torno a un estatuto común y en defensa del derecho de autodeterminación, hacían de Nafarroa un objetivo a batir.

En marzo de 1978, durante el Aberri Eguna, 35.000 personas se manifestaron en Iruñea, otras tantas en Donostia, 100.000 lo hicieron en Bilbo y 15.000 desfilaron por las calles de Gasteiz. En todas ellas se reivindicaba un estatuto de autonomía común para los cuatro territorios y el derecho de autodeterminación. Sin embargo, pocos meses después, en diciembre de ese mismo año, la Constitución consagraría todo lo contrario: unidad indisoluble e indivisible de España, soberanía única española y el rechazo a la unidad vasco-navarra. ¿Qué es, entonces, lo que había pasado durante esos  nueve meses para que las cosas cambiaran de forma tan radical?

Los sanfermines de 1978 se situaron en ese intermedio, entre marzo y diciembre. Nada fue gratuito, pues, en la criminal policial de carácter premeditado que se abatió sobre la población de Iruñea y Nafarroa aquel 8 de julio. Al igual que en Gasteiz, se trataba de dar a entender a éstas “los resultados tan trágicos y luctuosos” a los que podían dar lugar determinadas reivindicaciones, si se salían del marco de la reforma franquista ofertada. La Nafarroa rebelde era el objetivo de aquella salvaje agresión criminal. La unidad sagrada de la patria española chocaba frontalmente tambien con aquellas reivindicaciones autodeterminacionistas y unitarias. Y así fue que, principalmente el PSOE, pero también el PCE, aceptaron la zanahoria constitucional y rechazaron lo que habían estado defendiendo durante aquellos años.

Por otro lado, en aquellos años Martín Villa mantuvo frecuentes reuniones con quien entonces era el vicepresidente de la Diputación Foral, Amadeo Marco, capitán de requetés durante la guerra, con el fin de acordar el procedimiento para transitar de la dictadura franquista al nuevo régimen. Entre ellos dos cocinaron así el antidemocrático decreto que regularía las primeras elecciones forales celebradas en Nafarroa en abril de 1979, en las que gracias al sistema electoral acordado (diferente valor de los votos según las distintas zonas electorales), la UCD, que obtuvo el 26,80% de los votos, lograría cuatro de los siete asientos (57,14%) que conformarían la Diputación Foral. De esta manera, la UCD pudo controlar el proceso a través del cual se aprobaría el estatuto de autonomía navarro, denominado Amejoramiento del Fuero, que afirmaría unos marcos autonómicos diferenciados para el conjunto de los cuatro territorios vascos. Y Martín Villa estuvo metido hasta las orejas en aquel proceso, primero como ministro del Interior, y a continuación como Ministro de Administración Territorial. La estrategia política y la represiva caminaron de la mano en Nafarroa durante aquellos años.

VS. Háblanos entonces de los otros victimarios, de aquellos políticos o funcionarios, que fueron, cuando menos, ejecutores de estos planes trazados de represión y de imposiciónlos nuevos marcos políticos

Sabino. Voy a destacar tres nombres, que tienen un recorrido especialmente alarmante.

El primero es Miguel Rubio Rubio, comisario de la Policía de Pamplona, que fue quien ordenó la entrada y carga en la plaza de toros aquel 8 de julio. Llegó a Iruñea en 1975, procedente de Valencia, donde fue miembro de la BPS (Brigada Político-Social franquista) con grave fama de torturador en la represión dirigida contra el movimiento estudiantil y obrero valenciano.

A pesar de tener concedido un traslado a Chrivella, en Valencia, desde el mes de junio de 1978, seguía en Iruñea en el mes de julio. En el mes de septiembre del mismo año aparece en la Diada catalana. Ahí resultó muerto en un operativo policial Gustau Muñoz, asesinado por la espalda por balas policiales. Es una historia bastante intrigante que tiene más casualidades.

Otro personaje de interés fue el comandante de la Policía, Fernando Ávila procedente de la Legión, donde había tenido destino inicial en el Sáhara, donde participó activamente en la represión (detenciones, torturas) y la guerra llevada a cabo contra las fuerzas anticolonialistas e independentisas de aquel territorio y el Frente Polisario. Carecía de experiencia policial alguna, mucho menos aún para actuar en un territorio como el de Nafarroa, abiertamente conflictivo, tanto social como políticamente.

El 8 de julio estuvo presente en la plaza y vehiculizó la orden del comisario Miguel Rubio para entrar en la misma. Posteriormente dirigió desde su despacho del Gobierno Civil la actuación policial y desde la emisora central policial ubicada en ese despacho se difundiría al día siguiente la orden de “Disparar con todas vuestras energías. No os importe matar”.

El tercero a destacar es José Sáinz, en aquellas fechas Jefe Superior de la Comisaría de Bilbo (la de Pamplona dependía jerárquicamente de ésta) y Subdirector general de Seguridad, nombrado por Martín Villa. Se inició en la lucha contra el maquis en Santander y Asturias y allí fue denunciado por torturador y por ser uno de los responsables de la muerte en comisaría de un dirigente comunista asturiano. Posteriormente pasó por las comisarías de Madrid, Bilbo y Donostia, dejando en todas ellas constantes denuncias por torturas.

Durante los sanfermines de 1978 fue el cargo superior policial del Comisario Miguel Rubio, y participó directamente en las operaciones policiales llevadas a cabo. En sus memorias detalló que en la noche del día 8, enviado como delegado especial por Martín Villa, mantuvo una reunión con el gobernador civil, un general de la guardia civil y los jefes de los cuerpos policiales locales para estudiar la situación creada y tomar las medidas adecuadas, de todo lo cual se informó al ministro Martín Villa.

Tras estos, la lista sigue: el gobernador civil Ignacio Llano, los capitanes de policía Vicente Lafuente y César Jiménez, que dirigieron a pie de calle aquella agresión criminal… Cada cual en su nivel, todos ellos fueron responsables de aquel crimen de Estado llevado a cabo en Iruñea durante los sanfermines de 1978.

 

 

 

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lunes, 4 de noviembre de 2024

Nero | La Memoria de la Transición en Euskal Herria I

Desde el portal de Periodismo Alternativo traemos a ustedes este reportaje que arroja luz sobre ese periodo en el estado español que la socialdemocracia y sus promotores han dado por llamar 'La Transición', misma que de transición poco o nada tubo y que podría ser mejor descrita como 'el cambio de piel del franquismo'.

Aquí la información:


El Segundo de los viajes, que la productora londinense realizó con la pretensión de cubrir la totalidad del Estado, fue el realizado a Euskal Herria, uno de los focos más activos de la resistencia antifranquista, y donde la movilización obrera y estudiantil generó sinergias propias
Angelo Nero

“Punto final: Memoria de la Transición 1969-82”, es una interesante producción documental de Heliópolis Producciones y Reel News, del que ya hemos hablado de sus tres primeros capítulos, “que tiene por objetivo recuperar para la memoria histórica la lucha política llevada a cabo contra la dictadura franquista durante la transición a la democracia en el conjunto del Estado español, entre los años 1969 y 1982. El proyecto ha recabado, entre los años 2012-18, testimonios de lucha en torno a los movimientos sindicales, estudiantiles y vecinales con especial énfasis en las historias de vida de aquellos que sufrieron persecución, cárcel, exilio, torturas o muertes durante esta etapa de la historia.”

El Segundo de los viajes, que la productora londinense realizó con la pretensión de cubrir la totalidad del Estado, fue el realizado a Euskal Herria, uno de los focos más activos de la resistencia antifranquista, y donde la movilización obrera y estudiantil generó sinergias propias, canalizadas, en gran parte por el componente nacionalista, y por la organización armada ETA, cuyas escisiones darían lugar también a partidos como el EMK (Euskadiko Mugimendu Komunista), LKI (Liga Komunista Iraultzailea) o LAIA (Langile Abertzale Iraultzaileen Alderdia), muy activos asimismo en la Transición.

El primer apartado de este capítulo -el cuarto en la serie Punto Final- es el titulado Historias de Errentería, en el que recoge el testimonio de tres protagonistas de la Transición en Euskal Herria. El primero de ellos es Peio Mindegia, que comenzó a militar en LAK (Langile Abertzale Komiteak), un movimiento sindical asambleario, creado en 1974, a partir del Frente Obrero de ETA, para después entrar en el EMK (Euskadiko Mugimendu Komunista). Cuando tenía 27, en las fiestas de Errentería, en medio de una carga policial, tal como él lo cuenta, “en una de las barricadas que yo estaba defendiendo un policía me disparó un bote lacrimógeno, con una escopeta, a cuatro metros, y me tiró a matar”, ese disparo dejó ciego a Peio, que ya había perdido el otro ojo de pequeño. Después de muchos años litigando, Peio, que ahora milita en el ecologismo, consiguió que el Estado reconociera su responsabilidad y lo indemnizara.

El testimonio de Peio Mindegia sobre la represión en Euskal Herria es bastante concluyente: “Las detenciones aquí han sido un dinamizador de conciencias impresionante, la represión ha generado más conciencia que la propia dinámica de búsqueda de militancia. La represión era tan brutal, por parte de la policía, que generaba toda una dinámica de apoyos y de solidarias.”

La siguiente voz es la de Txomin Goñi Tirapu, entonces militante del PCE (m-l), que cuenta lo decisivas que fueron las movilizaciones populares tras los asesinatos de Germán Rodríguez, en los Sanfermines de 1978, y tres días después, el 11 de julio, de Joseba Barandiaran, en una marcha de protesta por la primera de las muertes: “Decidimos que el pueblo lo íbamos a defender con barricadas, y que esas barricadas las íbamos a defender con lo que hiciera falta, con cócteles molotov o con lo que hiciera falta, pero que no nos iban a tomar el pelo más.”

También este bloque recoge el testimonio de José Iriarte, Bikila, que comenzó su militancia en ETA, para, a partir de la VI Asamblea ser uno de los referentes de la trotskista LKI (Liga Komunista Iraultzailea), fue elegido juntero en Guipúzcoa por Euskal Herritarrok en 1999, y en 2015, se sumó al proyecto de EHBildu, integrado en Alternatiba, cuya cara más visible es el diputado Oskar Matute. “De ETA se pueden decir muchas cosas, se puede ser todo lo crítico que se quiera, yo lo he sido siempre, nunca he estado de acuerdo con su actividad militar, desde que cambié de línea política, pero es evidente que en la época de la dictadura, la gente veía a ETA como un referente de la lucha contra la dictadura, no solo porque habían matado a Carrero Blanco, sino por la cantidad de presos que habían aportado, y una parte de la población siguió viendo a ese mundo como referente, y más cuando la Transición le frustró tanto.”

El segundo apartado está dedicado a La muerte de Joseba Barandiarán, que ocurrió en medio de la Huelga General declarara en Euskal Herria, tras la sangrienta represión desatada por la policía, el 8 de julio de 1978, en los Sanfermines de Pamplona, donde fue asesinado el militante de la LKI Germán Rodríguez. En una de las manifestaciones de protesta, en San Sebastián, la vida de Joseba, que tenía 19 años, fue segada por una ráfaga de metralleta disparada por un policía. Sus hermanos Iñaki y José Miguel, así como su amigo Iñaki Alejos, que lo acompañaba en aquella manifestación, son los que dan testimonio de aquellos días. “En aquel entonces era ministro Martín Villa y dijo que los asesinatos los cometía ETA, y que los suyos eran errores, y como estas muertes ha habido otras, y no pasa nada, no hay justicia para ellos”, señala Iñaki Barandiarán. Su muerte, como la de Germán, quedaron impunes.

El tercero de los bloques, titulado Historias de Ondárroa, recoge el testimonio de los hermanos de Andoni Arrizabalaga, militante de ETA, que fue sometido a tortura en las detenciones que sufrió, primero en 1964 y luego en 1968, tortura que también sufrieron sus hermanos, Mikel y Josu, por lo que interpusieron una querella contra el capitán de la Guardia Civil Jesús Muñecas, condenado a cinco años de cárcel por su implicación en el golpe militar del 23-F. “El estado no puede reconocer que ha habido torturas, porque no se hacía a unos individuos, eso estaba organizado, y con el respaldo de todo el aparato del estado,” señala Mikel Arrizabalaga.

El documental también trata el tema de los curas obreros, que eligieron comprometerse con el pueblo, en contra de la jerarquía eclesiástica que apoyaba al régimen franquista. La voz del cura de Ondarroa Imanol Oruemazaga, que también fue trabajador portuario, promotor de la cultura vasca en plena dictadura, por lo que fue detenido, torturado y encarcelado varias veces, y que en 1979 fue concejal de Herri Batasuna en el ayuntamiento de Ondarroa, es importante también para comprender el alcance del movimiento católico de base, que en muchos lugares fue el germen del sindicalismo clandestino. Junto con Altzalei Basterretxea, recuerda al joven Koldo Arriola, ejecutado el 23 de mayo de 1975 en el cuartel de la guardia civil de Ondarroa. En 2010 Imanol publicaría “Koldo Arriola, una historia tan oscura como un asesinato bien conectado.”

El ultimo de los bloques está dedicado a La muerte de Ángel Etxaniz, militante de la izquierda abertzale, detenido y torturado en varias ocasiones durante el franquismo, en la Transición su local fue atacado por la Triple A, con un artefacto explosivo que no causó víctimas, y finalmente, el 30 de agosto de 1980, fue asesinado por un comando del Batallón Vasco Español, otro de los nombres con los que actuaban las bandas paramilitares al servicio de las cloacas del estado, en el atentado también fueron heridas Francisca Urresti y Noelia Olabarri. Su familia y sus amigos son los que dan testimonio del asesinato de Ángel.


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 Video | Punto FInal: País Vasco Primera Parte

 

 

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martes, 9 de julio de 2024

«Sanfermines Rotos»

Han dado inicio los Sanfermines de 2024 y como año tras año, llevamos a cabo un ejercicio de memoria histórica recordando la muerte violenta de Germán Rodríguez y de Joseba Barandarian con este reportaje publicado por Naiz:


Toda Euskal Herria se duele en unos «Sanfermines rotos»

El 8 de julio de 1978, un balazo de la Policía Armada acabó en plenos Sanfermines con la vida de Germán Rodríguez, militante de LKI y mozo muy apreciado en Iruñea. La indignación de una sociedad harta de la impunidad policial estalló en toda Euskal Herria, más todavía cuando tres días después se repetía la historia en Donostia con la muerte de Joseba Barandiaran.

Asier Aiestaran

«Los navarros tenemos la sensación como si alguien desde la oscuridad nos apuntara a la frente con un fusil. Parece como si, aprovechando los trucos de esta irrisoria democracia, alguien quisiera cortarnos el aliento y la andadura, y estuviera interesado en romper la unidad de todos los navarros y todos los vascos, cortar las manos enlazadas. ¿Qué es lo que quieren esos hombres, obscenos pájaros de la noche, sembrando el terror y la confusión?», se preguntaba el añorado cura y escritor Patxi Larrainzar en su recordada homilía durante el funeral de Germán Rodríguez, víctima de un balazo de la Policía Armada el 8 de julio de 1978. La portada de 'Egin' del día siguiente, con el titular «Sanfermines rotos», es una de las más recordadas.

Eran tiempos de efervescencia política y social. La agonía del franquismo había dado pie a innumerables movimientos que pedían en las calles el respeto a los derechos y libertades del pueblo vasco, mientras los resortes del régimen no dudaban en reprimir esas voces con crueldad. Cabe recordar que Herri Batasuna se había constituido en abril de ese año y que el debate sobre la Constitución española estaba ya encima de la mesa, con el Estatuto de Gernika y el Amejoramiento apareciendo en el horizonte.

Todos los testigos de la época coinciden en que la tensión se mascaba en el ambiente en los días previos a los Sanfermines del 78, pero los peores augurios se cumplieron al finalizar la corrida de toros en la tarde-noche de aquel sábado. Con la excusa de unos supuestos altercados creados por una pancarta a favor de los presos, unos 40 policías irrumpían en la plaza abriendo fuego contra el tendido de sol.

Por suerte, de milagro se podría decir, no hubo que lamentar víctimas mortales en el coso, pero las cargas policiales que continuaron en las inmediaciones se saldaron con la muerte de Germán, militante de LKI y mozo muy querido entre las peñas sanfermineras. La conmoción fue terrible en la ciudad, y no tardó en propagarse por toda Euskal Herria. Habían pasado poco más de dos años desde la masacre del 3 de marzo en Gasteiz, y la población constataba con indignación que, pese a los cantos de sirena que llegaban desde Madrid, poco o nada había cambiado realmente en las estructuras del Estado.

Otro balazo en Aldapeta

Las protestas, en forma de manifestaciones y de huelgas generales, fueron multitudinarias, y si la muerte de Germán había generado una movilización masiva a lo largo y ancho de Euskal Herria, la de Joseba Barandiaran en Donostia tres días después y en similares circunstancias acabó grabando a fuego aquellos Sanfermines del 78 en la memoria de toda una generación.

La historia se repetía: una manifestación de protesta por la muerte de Germán reprimida por las fuerzas policiales derivó el día 11 de julio en una barricada al comienzo de la cuesta de Aldapeta, cerca del cuartel de la Policía Armada, y los agentes parapetados en la zona no dudaron en disparar a discreción desde lo alto. Una de las balas acabaría con la vida de Barandiaran, un joven de Astigarraga de apenas 19 años.

La conmoción fue tal que 'Egin' salía a la calle el día 12 con un monográfico de ocho páginas y renunciando a la publicidad que tenía contratada para ese día. Con un recuadro en la portada, bajo el título «Solidaridad», el diario manifestaba que «en estos críticos momentos queremos contribuir activamente, con nuestro servicio, a la protesta general y a la lucha del pueblo por unos objetivos que son también nuestros».

Otro funeral, otra huelga, más manifestaciones, más heridos, más indignación... y mientras tanto, al principal señalado de lo que estaba sucediendo, al ministro del Interior Rodolfo Martín Villa, no se le ocurrió otra cosa que dar una rueda de prensa en el Gobierno Civil de la capital guipuzcoana. Una comparecencia esperpéntica en la que el autor de la célebre frase «lo nuestro son errores, lo suyo crímenes» no tuvo empacho en deslizar la idea de un supuesto «asalto» al cuartel de la Policía Armada o en afirmar que su principal preocupación era mantener la moral y la buena imagen que en su opinión se estaban ganando las «Fuerzas de Orden Público» en la sociedad vasca.

Para entonces era obvio que, por acción u omisión, esos policías tenían carta blanca para llevarse por delante a cualquiera que se cruzara en su camino en tierra vasca. Y por si había alguna duda, Errenteria sería testigo el día 13 de un «vandálico asalto de policías», tal y como tituló 'Egin' al día siguiente, protagonizado por «200 hombres de una compañía especial procedente de Miranda de Ebro». Dispararon «pelotas de goma y bombas de humo» a las ventanas, destrozaron escaparates con sus armas «a culatazos» y «sustrajeron objetos de algunos establecimientos». La fotografía de dos agentes robando de un escaparate roto a plena luz del día, publicado en el semanario 'Punto y Hora', es otra de las icónicas imágenes que dejó aquella semana.

Memoria para hacer frente a la impunidad

Que a día de hoy se conozca con meridiana claridad lo sucedido realmente aquellos días en Euskal Herria, por encima de interesadas versiones oficiales empeñadas en propagar bulos y falsos relatos, se debe entre otros motivos a la creación de 'Egin' en setiembre de 1977, cuyos objetivos fundacionales se confirmaban más que necesarios antes de cumplir un año de vida.

Por increíble que parezca, pese a todas las pruebas y evidencias que se pudieron recabar de los sucesos tanto en Iruñea, Donostia como Errenteria, con fotos, videos, grabaciones de comunicaciones entre mandos policiales, testimonios, proyectiles... la impunidad ha sido total. Lo fue en los primeros meses y años posteriores a 1978, en los que lejos de ser condenados, los responsables de aquellos crímenes fueron en muchos casos ascendidos a otros cargos en la Policía o el Ejército. Y también décadas después, en los diferentes procesos judiciales que se han intentado poner en marcha. No obstante, gracias al incansable trabajo de, entre otros, la iniciativa popular Sanferminak 78 Gogoan! en busca de verdad, justicia y reparación, Martín Villa sigue a día de hoy imputado en Argentina por crímenes de lesa humanidad.

Haya o no finalmente una condena en Buenos Aires, lo que está claro es que el recuerdo de Germán, y por consiguiente también el de Joseba Barandiaran y los cientos de heridos en aquellas jornadas de lucha, sigue vivo año tras año, gracias a los actos de homenaje que se celebran todos los años en la capital navarra cuando en el calendario asoma el día 8 de julio. Como dijo Larrainzar: «Que todos hagamos eterno su recuerdo. Que estemos siempre en camino con el andar ligero, los ojos enfervorizados hacia ese futuro nuevo para todos, Navarra libre o Navarra esclava, esta fue su lucha y este su sueño. Que esta sea también nuestra herencia recibida».

 

 

 

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domingo, 11 de junio de 2023

Romper el Muro

Naiz le da seguimiento al caso Naparra con este artículo:


Otro golpe en el muro que mantiene oculto lo ocurrido con «Naparra» hace ya 43 años

Egiari Zor sigue en su campaña de reclamar la verdad sobre casos concretos de violencia estatal, y en este camino la estación más dramática es la de quienes fueron hechos desaparecer. Este domingo lo ha hecho ante el baserri familiar de «Naparra», víctima ocultada hace ya 43 años.

Ramón Sola

Cada 11 de junio el baserri Igarolabekoa de Lizartza es el fuego que mantiene vida la memoria de José Miguel Etxeberria Alvarez «Naparra». Sus padres Patxiku y Celes ya no están, pero la verdad sobre dónde y cómo acabaron con el militante vasco sigue faltando. Ya son 43 años desde 1980, y se le suma la impotencia añadida de intentos frustrados como la excavación en Labrit (Las Landas) en 2017.

Esta vez ha sido la fundación Egiari Zor quien ha contribuido a poner el foco sobre el caso, dentro de su campaña exigiendo que se aclaren de una vez estos crímenes de Estado, en el acto que anualmente han realizado sus allegados.

Un aurresku ha dado inicio al acto ante el monolito que recuerda a José Miguel, ante el baserri de la familia Etxeberria Alvarez, entre Lizartza y Gaztelu. «Ene begiek ez dute malko isuritzeko gogorik, denik eta bizitza bakarra bizi dutelako. Beti gogoan, maite zaituztegu», se puede leer ante un retrato del joven militante junto a su ama y su aita.

A la espera de la segunda

Su hermano Eneko Etxeberria ha explicado después el momento actual de la investigación, un tanto desesperante. Cinco años después, siguen a la espera de una nueva excavación de las autoridades francesas en el segundo lugar indicado por una fuente de las cloacas del Estado a la que se otorga cierta credibilidad. La primera no dio resultado y aumentó la desazón de sus allegados; entonces todavía vivía Celes Alvarez.

«Ya veis que seguimos sin poder romper ese muro, pero entre todos y con esfuerzo al final conseguiremos encontrar agujerearlo», ha aseverado Etxeberria, tras dar las gracias a quienes siguen en esta pelea.

Tras el sonido de la gaita y el ‘Eusko Gudariak’, el sencillo acto se ha cerrado con tres gritos: «Gora Euskadi askatuta», «Gora Naparra» y «Gora gu eta gutarrak». Un almuerzo animado con música ha prorrogado esta efeméride y renovado el compromiso con la búsqueda inacabada, con el esclarecimiento de una desaparición cuya ocultación cada vez resulta más incomprensible. La ONU tiene catalogado a José Miguel Etxeberria como víctima de desaparición forzada.

A Igarolabekoa se han acercado para solidarizarse con la familia otras víctimas de la guerra sucia, como Fermin Rodríguez, hermano de Germán Rodríguez (Sanfermines 1978) y Axun Lasa, hermana de Joxean Lasa, víctima de los GAL.

 

 

 

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domingo, 5 de febrero de 2023

Entrevista a Emilio Majuelo

Ahora que tanto se colocan apéndices a la palabra memoria -que si histórica, que si democrática - es conveniente dejar algunos conceptos en claro. Para ello, desde Noticias de Navarra traemos a ustedes esta esclarecedora entrevista.

Adelante con la lectura:


“Seguimos peleando 80 años después por ver documentación de la represión en la Guerra Civil”

Emilio Majuelo Gil | Doctor en Historia. Profesor de la UPNA, se jubila tras 28 años en esta universidad | Este profesor de la UPNA se jubila al cumplir 70 años, aunque continuará investigando. El conocido historiador navarro hace balance desde su experiencia

Jesús Barcos

Emilio Majuelo (Tudela, 1953) cumplió este viernes 70 años. Le toca jubilarse y lo asume, pero no es de los que estuviese deseando este momento. El 14 de diciembre puso el punto y final a sus clases en la UPNA, convertido en un homenaje de colegas y alumnado. Sin embargo, hasta el 1 de septiembre seguirá en activo en su despacho, un txoko que atesora el acumulado de muchos años de docencia. Así que Majuelo está a las puertas de “otra fase” pero tiene claro que no se retirará de la Historia, a la que ha consagrado su vida. “No puede haber una azada para dos huertos”, dice, como metáfora de su intensa dedicación. El historiador navarro habla de su trayectoria, de la evolución política y social, de su satisfacción por haber contribuido a preservar parte del patrimonio archivístico, o de su amor por la lectura. Aunque no se considera un comelibros, sino un hombre que ha “vivido y sigue viendo mucho”.

Son semanas y meses en los que le estarán recordando el bagaje que acumula.

 –A una profesión, como a cualquier cosa que ames o estimes, te tienes que dedicar intensamente. Alguien con una función pública ante el alumnado que no se dedique con intensidad a leer, revisar pensar, escribir y hablar, se queda un poco atrás. A veces rechazar invitaciones tiene su costo. A mí me conocen mis alumnos, y la gente que le interesa lo que escribo. Punto. La sociología de la fama yo no la he cultivado. No tengo necesidad.  

Pero hubiese podido.

–Sí.

Y habría llegado a mucha más gente que a a su alumnado.

–Probablemente. Cuando creamos el Instituto de Historiadores de Navarra, la asociación Gerónimo de Ustariz, hicimos un gran primer congreso en el año 85, y vinieron las grandes figuras de la historiografía española. Pero conforme acudes a este tipo de eventos te das cuenta de que muchas de las cosas que se están contando ya son conocidas. Lo importante es escuchar cosas nuevas, pero muchas veces se va a los congresos a hacer relaciones y a darse a conocer, y no tanto a discutir sobre investigaciones. Yo prefiero hacer otras cosas. Sobre todo leer.

De joven tuvo claro que lo suyo era la Historia.

–Sí, y la investigación. Siempre me han gustado los libros. En casa no había muchos porque mis padres no tenían estudios, pero había un familiar sacerdote que una temporada vivió con nosotros. Tenía muchísimos, porque era un hombre muy interesante. Cuando vino vi con terror cómo los tiraban a una furgoneta porque no cabían. De los que dejaron recuerdo con total nitidez el primero que leí: Zalacaín, el aventurero, de Baroja.

Estudió la carrera en Zaragoza.

–De 1970 a 1975. Los cinco últimos años del fascismo franquista.

¿En un clima de contestación?

–Sí, algunos ya habíamos estado en la clandestinidad. Y eso que a la universidad se iba con 17 años, no como ahora a los 18. Recuerdo haber asistido a actos importantes. Podría hacer una geografía de la parte vieja de Tudela de las casas con afiliados, militantes y líderes del movimiento obrero. Fíjese, la primera huelga con impacto en Tudela se produjo en el colegio de los jesuitas, que era elitista y selectivo a más no poder. Yo estudié con becas, si no no hubiese podido. Pero esta cuestión clasista era tremenda. Entrábamos por una puerta distinta de la de los internos, y a la sala de juegos no podíamos pasar. He sido un gran privilegiado, porque vi desmoronarse ese sistema jerárquico y autoritario que existía y tomar una actitud mayoritaria totalmente diferente.

Terminó la carrera el año de la muerte de Franco, entre expectativas de cambio y una desmemoria imperante subsiguiente. Eso le marcaría.

–Totalmente, para bien y para mal. Tuvimos una militancia en organizaciones estudiantiles y políticas intensísima, y vivíamos para eso, pero seguíamos formándonos. Estuve trabajando repartiendo ternera, turrones, un año en la construcción, otro de camarero, y empecé a hacer oposiciones. Decidí aprender euskera en 1980, y me puse a investigar por mi cuenta. Comencé la tesis de licenciatura. En IPES daba cursos de Historia, que estaba muy al alza, con muchísimo público, cantidad de obreros y militantes sindicales venían a aprender. También entré en contacto con Eusko Ikaskuntza. Nuestra generación tiene detrás un gran vacío, porque con la dictadura no hubo una continuidad intelectual. Pero un día me presenté a José María Jimeno Jurío. Una persona que se llevaba bien con todo el mundo. Y entre todos los temas históricos que salieron me interesé por los problemas agrarios.

En los ochenta participó en el libro Navarra 1936. De la esperanza al terror. Primera gran investigación, adelantada a su tiempo.

–Ese libro es la Biblia. Cuando empezamos en 2012 el fondo documental de la UPNA, decidimos adoptarlo como una fuente más. En realidad es una fuente secundaria, pero la tomamos como primaria, por razones metodológicas obvias, que nos han dado la razón.

En los ochenta aún había mucho testimonio oral de personas aún vivas.

–Eso es. Había muchísima información directa oral totalmente fidedigna sobre los asesinatos. Nadie se inventa un asesinato en su familia. La historia oral en este libro fue clave y todo partió de Jimeno Jurío.

Y usted se sumó.

–Aquello fue una cosa espectacular desde muchos puntos de vista, porque se demostró que se podía hacer muy buena historia sin estar dentro de la universidad. ¿En la historiografía vasca cuándo hemos tenido universidades? Pues ha sido ayer; la nuestra es del 87, la UPV del 80. A la universidad del Opus y a la de Deusto la historia contemporánea les importaba una higa. El libro fue de factura y autoría colectiva, y es muy curioso, porque lo inició un grupo de obreros. Yo lo único que aporté fue la metodología, una cierta sistematización. A Jimeno Jurío, ya lo sabrá, le amenazaron de muerte y tuvo que dejar todo.

Fue profesor de 1985 a 1995 en la Universidad de Zaragoza, y pasó a la UPNA, que daba aún sus primeros pasos.

–Aquí no había una carrera de Historia. Eran solo asignaturas, y las seguimos dando, para Sociología, en Relaciones Laborales y en Trabajo Social. Los últimos 4 años son los claves, y lo digo con pena, porque con los grandes profesores que hemos tenido, Ángel García Sanz, Juantxo Madariaga, Francisco Miranda, Isabel Ostolaza, luchamos mucho por que hubiera un grado de Historia, y antaño también. Y justamente cuando ellos se jubilaron es cuando se puso el grado. La satisfacción de estos cuatro últimos años, dando clase a alumnos matriculados en Historia, es impagable. Ahora acaba la primera promoción. De un año a otro, hay una madurez creciente, importante, mensurable, y esa es la mayor alegría que uno puede tener.

Si hablamos de historia, memoria, desmemoria, ¿cuál es su balance de lo sucedido en estas últimas décadas en Navarra?

–Hay un cambio tremendo. Empezó en una declaración del Parlamento en 2003, y en 2009 se acordó la existencia de un fondo documental, donde recogemos cantidad de información. Gran parte de las cosas para avalar un proyecto a futuro, estaban hechas. Estoy hablando de nuevo de Jimeno Jurío y de ese libro de Altaffaya. Es de una dimensión tan terrible lo que ocurrió en Navarra, que todo el arco parlamentario estuvo a favor de que esto fuera adelante, quitando, en fin, el partido de siempre, que siempre dirá que no, o se queda a medias, o no lo va a apoyar con fuerza. En lo que corresponde a la verdad histórica, este tema ya dejó de estar en discusión entre los historiadores. Aquí en el 36 hubo un machaque tremendo.

Parece que con la praxis democrática, el desarrollo del bienestar, el fin de ETA, hemos ido hacia una menor conflictividad, pero las sucesivas crisis económicas acentúan la precariedad y la desigualdad social.

–Hay una conflictividad manifiesta, latente. Algunos grandes empresarios dicen: la lucha de clases no ha desaparecido, lo que pasa es que nosotros llevamos la iniciativa. Obviamente hay una tremenda violencia sobre los pobres, la gente que no tiene recursos: de desahucios, trabajos en precario, minorías marginalizadas o que no tienen las oportunidades ni de lejos de los demás. Entre la juventud, por ejemplo, y eso que en Navarra y Euskal Herria no somos los peor parados. En cualquier caso, no hay una correlación directa entre las condiciones materiales negativas y que una persona o un grupo determinado proteste.

Pero sí hay caldos de cultivo.

–Efectivamente. Cuando la invasión de Irak, en 2003, aquí en la UPNA se montó un enorme movimiento, tremendo. Las protestas surgen así, de un grupo. Aquí ha habido muchas luchas con el tema cultural, luego se dirá lo que se quiera, pero el euskera ha estado durante mucho tiempo bastante pateado. En esta universidad hemos pasado de todo. Ahora no es el caso, desde hace mucho tiempo. La situación en la que estamos yo no la hubiera imaginado hace 20 años. Hay que mejorar, pero ahora mismo el grado en Historia y Patrimonio tendrá un porcentaje de casi el 40% de asignaturas con oferta en euskera. Esto antes era inimaginable. La universidad, por lo general, es conservadora. Lo bueno de una pública es que haya gente de todo, y permitirlo. Aquí costó muchísimo. Hubo un grupo, sobre todo de gente que vino de fuera, instalado en el domuit vascones. Pero se jubiló, ha desaparecido, ha cambiado... y ahora no hay una agresividad; las cosas son más cívicas. Es de agradecer.

Hace días Sanfermines 78 gogoan protestó contra la lentitud de la justicia. Usted trabajó para el Ayuntamiento de Pamplona de cara a esclarecer lo sucedido.

–Fue un encargo al Fondo Documental de la Memoria Histórica. Más que una investigación se recopiló todo lo que había y se hizo un dictamen. No había tiempo material para investigar. Y aunque hubiéramos querido hacerlo, en aquellos momentos los archivos del Ministerio de Justicia no contemplaban la posibilidad de ver documentación que no tuviera 50 años de antigüedad, un escándalo. En otros archivos también se ha funcionando así, pero esto ha ido cambiando. En Berlín estuve por curiosidad en archivos viendo documentación de ETA. Salvo algunas cuestiones reservadas, el resto prácticamente se podía consultar, y tenían menos de 25 años. En esto, que los partidos vascos y otros están reclamando, hay un hándicap tremendo. De ahí lo importante que es la historia oral, todavía, en la historia vasca, porque si estamos peleando por ver documentación de la represión durante la Guerra Civil, qué pasa, ¿que vamos a tener que esperar otros 80 años para ver qué tiene la Guardia Civil sobre los militantes vascos de ETA o no ETA? ¿Esto qué es? Los archivos de la Guardia Civil sobre estos temas por definición no existen.

Hasta el expolítico Óscar Alzaga denuncia en sus memorias una destrucción masiva de archivos.

–Sabemos que desaparecieron fondos muy importantes del Gobierno civil de Navarra, en una orden general del demócrata Martín Villa. Y más o menos 10 años después, fondos que todavía quedaban de la época franquista también se quemaron. De esa segunda parte no tiene la culpa Martín Villa. En el año 84 pedí permiso para entrar en el Gobierno civil. Vi lo que se ha conservado hasta hoy, relativo a las asociaciones. Pero estaban ordenando y reordenando, subían y bajaban documentación... Entre lo visto, recuerdo un documento sobre la Transición. Según el gobernador civil y sus informantes, el nombre clave que podía aglutinar a toda la oposición era el gran Miguel Javier Urmeneta. Todo esto se quemó. Lo anterior de la Guerra ya se había quemado, pero muchas de estas otras cosas se quemaron años después. Los amantes de la historia de Navarra han quemado. Falta la tira de cosas. En el monte Ezkaba, por ejemplo, entre basuras, se echaron papeles de la Diputación.

Han aparecido recientemente unos documentos sobre Montejurra 76. ¿Qué le han parecido?

–Se demuestra lo que sabíamos por intuición y por cantidad de testigos presenciales y de retazos. Confirman que el Estado estaba metido allí. Y se demuestra que estaba bien metido, como con el tema de la tortura. Pero si me dicen hace dos años que se ha llegado a lo que se ha llegado, no me lo hubiera creído. Creo que se han dado pasos, importantes.

Hace unos días DIARIO DE NOTICIAS organizó unas jornadas sobre el Amejoramiento y el euskera. Se denunció la voluntad de zonificar la lengua.

–Los navarros tienen derechos distintos según donde vivan. Yo, que soy de Tudela, no puedo optar a determinados puestos de trabajo, porque a mí se me ha prohibido en la enseñanza pública tener un conocimiento mínimo del B2. Cuando se hizo la zonificación me imagino que un sector del PSN copió algo del proyecto de estatuto vasco de las cuatro provincias en la época de la república. Pero claro, la situación de acceso a la educación y de posibilidades en los años treinta con respecto a hoy no tiene ni color. Y esto nos ha dividido muchísimo, y nos divide. El sector vasquista del PSOE en Navarra era casi más importante en la república que ahora.

¿Es que hay un sector vasquista?

–Efectivamente, eso le iba a decir, es que ahora se ha capitidisminuido tremendamente. Y eso se vio durante la Transición. Hay que leer el libro de mi amigo y doctorando Mikel Bueno sobre el PSOE: Nos llamarán chaqueteros.

Feijóo ha dicho que desde hace muchos siglos los católicos no matan en nombre de su religión.

–El presidente del PP debiera preguntar a los familiares de las víctimas asesinadas en Navarra en 1936, por sus ejecutores y en nombre de quién asesinaron. Aquellos nacionalcatólicos mataron a muchos creyentes republicanos y nacionalistas, mejores cristianos que sus fanáticos asesinos.

La última: ¿Tiene un objetivo inmediato para esta nueva etapa o se va dar un tiempo para usted?

–Es que mi vida es esto. Yo he entregado mi vida a la investigación.

Eso es un pago caro.

–Y muy gratificante. 




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sábado, 14 de enero de 2023

Egaña | Teníamos Razón

El comentario de Iñaki Egaña acerca de lo más reciente en el caso Montejurra:


Teníamos razón

Iñaki Egaña

Las recientes filtraciones sobre los sucesos acontecidos en Jurramendi (Montejurra) en mayo de 1976, vienen a confirmar hechos ya conocidos a los que, en su momento, únicamente dimos credibilidad quienes habíamos apostado por una ruptura con el régimen dictatorial franquista. Entonces, los partidos hoy constitucionalistas, más el PNV, apostaron por la reforma del régimen, es decir que fueran los actores de la dictadura los que pautaran los cambios, con el riesgo evidente –el tiempo nos ha dado la razón- que la democracia monárquica naciera contaminada.

Ricardo García Pellejero y Amiano Jiménez Santos, fueron las víctimas mortales de esta razia montada por el Estado: Manuel Fraga, entonces ministro de Gobernación (Interior) y Ángel Campano, director de la Guardia Civil. Los jueces imputaron las muertes a tres “disidentes”, y definieron lo sucedido como un enfrentamiento entre facciones. Ellos también estaban en el ajo, porque el hecho es que Jurramendi fue un laboratorio en el que participaron decenas de mercenarios que luego aparecerían firmando, en nombre de España, con las siglas ATE, AAA, BVE y GAL.

La investigación y el sumario consecuente ya dejaron claro que detrás de la razia de Jurramendi estaba el Estado, los reformistas que querían acabar con un carlismo progresista que incluso se había declarado “socialista autogestionario”. EKA, el partido carlista, fue prohibido en las primeras elecciones generales de la “democracia” de 1977, junto a otros de la izquierda abertzale o de la izquierda revolucionaria. Los mercenarios, lo dice el informe “El libro negro de Montejurra”, fueron financiados por Antonio Oriol y Urquijo (presidente del Consejo de Estado) y por José María Araluce (diputado general franquista de Gipuzkoa y miembro del Consejo del Reino). Araluce habría desviado, según el citado informe, varios millones de la venta del Servicio Telefónico de Donostia a la Compañía Telefónica Nacional de España, en el marco de la que llamaron “Operación Reconquista”.

El relato de la Transición se fue tragando la razia de Jurramendi. Ángel Campano votó “si” al proyecto de reforma política a finales de ese año de 1976, Fraga fue venerado como un pope ortodoxo y candidato a la presidencia española, amén de numerosos cargos políticos. La hija de Araluce, que fue muerto por ETA unos meses después de los hechos de Jurramendi, preside en la actualidad la AVT (Asociación de Víctimas del Terrorismo), un grupo que, como saben, integra también a los agentes de la dictadura, pero no a sus víctimas.

La participación del Estado se vio reflejada, en esa que llamaron “Modélica Transición”, en los flancos abiertos que tenía entonces. En los disidentes por entendernos. El carlismo, alternativa al “juancarlismo” era uno de ellos. Pero también había otros notorios: el movimiento popular, el obrero y la cuestión vasca. En todos ellos, la Reforma marcó su impronta de forma violenta, con la ayuda de los aparatos del Estado, entonces no tan profundo.

El movimiento popular tenía en la demanda de amnistía su eje central. En la segunda semana pro amnistía de 1977, un año después de las muertes de Jurramendi, siete muertos a manos de las fuerzas policiales. Durante el año más víctimas mortales por pedir la liberación de los presos. Todavía un año más tarde, en los Sanfermines de 1978, fuego real contra las peñas que reivindicaban la amnistía a través de una pancarta. Dos muertos. En todos estos hechos, algún imputado por “imprudencia”, pero ningún condenado.

Con respecto al movimiento obrero, pujante en Hego Euskal Herria con una fuerza impresionante, que había llevado hasta el decreto de un par de estados de excepción, el paradigma fue el 3 de Marzo de Gasteiz. El mensaje claro: a los obreros que quisieran revertir el orden reformista (plasmados en los posteriores Pactos de la Moncloa) les esperaba una represión bestial. En Gasteiz, aquel tres de marzo maldito, cinco muertos por la Policía, más otros tres en las manifestaciones posteriores de solidaridad.

¿Qué añadir sobre la intervención del Estado en la cuestión vasca? Con el reciente informe de la tortura en Nafarroa, ya se han contabilizado 5.900 casos de tortura y malos tratos en Hego Euskal Herria. Seguro que son más. La actividad de aquellos mercenarios, algunos estrenados en Jurramendi, generó 83 víctimas mortales.

La impunidad, también denunciada por los rupturistas, ha llegado hasta nuestros días, con el añadido de que, en los últimos tiempos, los verdugos de las atrocidades cometidas reivindican su estatus para aparecer con laureles en ese relato trampeado de la “Transición Modélica”. Barrionuevo se vino arriba, como antes lo habían hecho Rafael Vera o Rodríguez Galindo. El fin justifica los medios, cuando el fin es la unidad hispana. Hace poco, sorprendentemente, Jorge González Bellier, uno de los capos de la Movida Madrileña, reivindicaba su paternidad en la organización de la OAS, con sus reuniones clandestinas en Donostia, y el reclutamiento de algunos de los protagonistas de Jurramendi, del BVE y de los GAL, como Jean Pierre Cherid.

La “Modélica Transición” es un bluf alimentado desde las cloacas del poder, una operación de marketing que se sustenta en los relatos interesados (poderoso caballero es Don Dinero) construidos desde el Melitonium, el BOE, las hagiografías y los medios del sistema. Para ello contaron con una gran operación, diseñada por Martin Villa, que pasó a la historia como el ministro del Interior de la Transición y también (puertas corredizas) presidente de Endesa y Sogecable. Martín Villa, miembro de la Academia española de Ciencias Morales y Políticas, ordenó la quema de millones de documentos relacionados con la represión franquista.

La Ley de Secretos Oficiales es otra pinza insalvable, destinada precisamente a evitar dar la razón a todos aquellos que apostamos por la Ruptura. Hoy, cada filtración, demuestra cuán acertados estábamos en nuestros análisis. Porque la Transición fue un auténtico fraude.

 

 

 

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martes, 21 de junio de 2022

CeAQUA Irá a Bruselas

Ya lo había dicho Julieta Bandirali en su entrevista... "esto no se acaba hasta que se acabe".

Así pues, Naiz nos informa que los colectivos memorialistas vascos que forman parte de CeAQUA estarán viajando al corazón de la Unión Europea para exigir se atiendan las demandas de justicia y se deje de ser cómplices del estado español.

Aquí la información:


Memorialistas llevan al Parlamento europeo la impunidad de los crímenes del franquismo

Una representación de Martxoak 3 Elkartea, SF-78 Gogoan y de la Federación de Peñas de Iruñea, junto a otras organizaciones del Estado, viajan al Parlamento Europeo para denunciar la impunidad de los crímenes del franquismo.

Diversas organizaciones memorialistas integrantes de CEAQUA de Euskal Herria, Aragón, País Valencià, Madrid y Asturies estarán este miércoles en el Parlamento Europeo para denunciar «el modelo de impunidad del Estado español que se niega a investigar y enjuiciar los crímenes franquistas». De esta forma, quieren interpelar a las instituciones europeas para que se comprometan a revertir la situación.

Entre ellas, estarán las organizaciones vascas Martxoak 3 Elkartea, SF 78 Gogoan y la Federación de Peñas de Iruñea, además de la Plataforma Vasca para la Querella Argentina.

Las organizaciones denunciarán «la negativa radical y continuada por parte de los poderes públicos a abrir el más mínimo resquicio a las distintas iniciativas judiciales y legislativas que han se llevan a cabo para reclamar justicia».

Durante su presencia en el Parlamento, se realizará la Jornada ‘Las instituciones europeas ante la impunidad de los crímenes franquistas’, donde se impartirán dos conferencias con los titulos ‘Impunidad. Enjuiciamiento de los crímenes franquistas. Caso Martin Villa’ e ‘Iniciativas para acceder a la justicia’, en colaboración con los grupos parlamentarios GUE (The Left), Los Verdes, Renew y S&D. Entre la intervención se contará con la abogada de la querella argentina Julieta Bandirali.

«Se pondrá el acento en la importancia de lograr el procesamiento de Rodolfo Martín Villa y su posterior juicio y condena como responsable de crímenes contra la humanidad, por cuanto el mismo es el mayor exponente hoy en vida de lo que fue aquel régimen criminal, negador de todo tipo de libertades. Su enjuiciamiento supondría abrir también las puertas al enjuiciamiento de todos los crímenes contra la humanidad cometidos por el franquismo durante la dictadura y la Transición», han explicado las organizaciones.

Reuniones con los grupos

Además de esta jornada, se mantendrá reuniones con diferentes grupos europarlamentarios y con la Comisión de Peticiones del propio Parlamento Europeo donde se está esperando la decisión sobre al menos cinco peticiones.

En cuanto al proyecto de ley de Memoria Democrática que se está tramitado actualmente en el Congreso español, las organizaciones memorialistas subrayan la paralización actual por parte del gobierno y los diferentes posicionamientos de los grupos parlamentarios españoles en cuanto a «las modificaciones necesarias para poner fin al actual sistema de impunidad» y garantizar el acceso a la tutela judicial efectiva de las víctimas de los graves crímenes contra la humanidad cometidos durante el franquismo.




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sábado, 18 de junio de 2022

Entrevista a Julieta Bandirali

Le damos seguimiento al tema de la querella argentina por los crímenes del franquismo con esta entrevista publicada por Naiz:


«La querella argentina sigue viva. La revocaron pero apelamos y esperamos la decisión»

Julieta Bandirali | Abogada impulsora de la querella argentina | Julieta Bandirali es una de las impulsores de la querella argentina contra los crímenes del franquismo y ha viajado a Iruñea en el marco de una visita en la que ha mantenido contactos con representantes de distintas instituciones para informar del desarrollo de esta iniciativa.

Martxelo Díaz

¿Cuál es el objetivo de este viaje?

Fundamentalmente, estoy contando cuál es el estado actual de la querella argentina contra los crímenes del franquismo. También es para subrayar la importancia en la misma de la cuestión de Sanfermines de 1978, que aun siendo una de las últimas que se presentaron fue uno de los cinco casos que fue tomado en cuenta para el procesamiento de Martín Villa. Sobre todo, el mensaje es el de recabar la solidaridad y el apoyo. Yo soy de las que cree que la pelea o este partido, utilizando una metáfora futbolera muy común en la Argentina, se juega en la cancha de los tribunales, pero también se juega afuera y, fundamentalmente, el movimiento social de apoyo es lo más importante. No es solo el papel, el frío Derecho, por más normas progresivas que tengamos y que actúen los mejores jueces (eso siempre es relativo). Si no hay un apoyo de la gente, no se avanza. Si fuera maestra, a la querella de Sanfermines 78 le podría excelente, un diez, en la calificación. Como abogados, le hemos dado la forma jurídica, pero la carnadura de la querella ha sido obra de las asociaciones como Sanfermines Gogoan 78 y de los grupos memorialistas, que se han encargado de sistematizar todos los datos, los hechos. Esto fue fundamental para que la juez Servini fundara su auto de procesamiento del jerarca del régimen, que pudimos casi atrapar. En ese sentido, creo que las instituciones, acá, han tenido una actitud bastante activa respecto a a la cuestión. Sé que hay referencias políticas, como en todos lados. Sé que cuando ha estado el sector más de izquierdas, más progresista, en el Gobierno se ha sido más activo. Eso se nota.

El procesamiento de Martín Villa fue anulado en casación, pero la causa continúa porque se recurrió esta decisión.

Efectivamente, no será el final del proceso. Esa revocatoria está apelada por nosotros, por los querellantes. Y la siguiente instancia es la Cámara de Casación Penal. Ha habido otras coyunturas, dentro de la misma querella, donde la última palabra la tuvo la Cámara de Casación y fue favorable a que la causa continuara. Así que no está todo perdido. Si bien revocaron el procesamiento, no han dicho que está sobreseído. Está en una situación en la que estamos viendo para qué lado irá. La juez sigue pidiendo medidas de reprueba. Lamentablemente, el Estado español, la Judicatura y el poder Ejecutivo, son muros muy duros y muy difíciles de horadar. La negativa es permanente a cualquier tipo de colaboración. No son medidas detectivescas. Le están pidiendo que le informe sobre si hubo una causa judicial o que le mande copia certificada de los autos. Son cuestiones de trámite burocrático. A eso no responde. Eso produce en la jueza una suerte de cansancio, porque no sabe cuál va a ser el final de esto. Alguna vez hemos tenido el temor de que fuera el final y que pudiera ser archivada por imposibilidad de investigación. Pero hasta ahora no ha sucedido.

Entre las canchas en las que es difícil jugar el partido está la de la judicatura española, que no ha sido muy colaborativa. El mero hecho de que se esté juzgando esta causa en Argentina evidencia que ha habido una dejación de funciones.

Tengo entendido que algunas juezas, creo que son todas mujeres, en primera instancia en algunos lugares del Estado español han acogido primeramente algunas denuncias. Pero no es la política de Estado, claramente. La política de Estado es que no son crímenes de lesa humanidad porque antes de 2012 esas normas internacionales no se incorporaron al sistema español. Lo que es una contradicción total y absoluta, porque el sistema de justicia español sí que aplicó antes de esa fecha los principios de justicia universal contra los militares argentinos, contra Pinochet, contra los guatemaltecos, ... Y ahí sí existía para el Derecho español. No existe para los propios, pero sí para los ajenos. Espero, sinceramente y porque no quiero ser crítica porque no es mi país, que ese fenómeno que se dio en la Argentina y que dio inicio a esa causa llegue acá. Los argentinos vinimos buscando justicia a España por nuestro propios militares genocidas en los año 90. Encabezaba esa demanda de justicia el abogado Carlos Slepoy. Para nosotros es un referente ineludible de la justicia universal. Acá se nos escuchó. Y acá se juzgó a Scilingo. Y acá sucedía que se pedían extradiciones y el Gobierno de Menem no las daba. Pero esa gota que horadaba la piedra, combinada con el movimiento de derechos humanos en la Argentina, logró finalmente la declaración de inconstitucionalidad y la derogación de las normas de impunidad como el la Ley de Punto Final y de Obediencia debida. Lo que se estaba logrando en España se transporta a Argentina y se logra que se abran los juicios. Esta jugada nuestra que empieza en el 2010 en Buenos Aires tenía la idea de que produjera el mismo fenómeno. Ayer por nosotros y hoy por ustedes. Pero hasta ahora eso no ha pasado.

¿Cómo acabó el expediente de Iruñea a sus manos?

La querella empezó en el año 2010 por iniciativa de un grupo de abogados históricos de derechos humanos. En ese momento, me parecía muy importante, pero no veía que pudiera provocar un efecto en las reglas de la realidad. Hasta que en 2012 tuve una emoción enorme de conocer a cuatro personas que me dieron vuelta a la cabeza. Fueron el Chato Galante, Josu Ibargutxi, Sabin Arana y Manolo Blanco Chivite. Entonces, ahí, me sentí hermanada con ellos por distintas razones. Primero, descubrí que quienes querían justicia eran gente de carne y hueso. No estábamos hablando solo, y no es por minimizar, de abrir fosas o de situaciones del año 1936, 1937 o 1938, sino que era cosa actual, concreta. Eran todos mis coetáneos, mis compañeros, porque yo soy parte de la generación de los 70 y fui militante en mi país. Vi claridad en los objetivos. Vi explicaciones, mucha polenta como decimos, mucha fuerza. Eso me conquistó, me enamoró. En el año 2013 conocí también a Slepoy, que no lo conocía, y logramos hacer una amistad muy fuerte. En una semana hicimos la plataforma de apoyo a la querella en la Argentina. Mi primera actividad fue de solidaridad en el activismo social. La parte jurídica llegó después. En lo personal, todo lo que fue la Revolución española, como yo la llamo porque no me gusta el término Guerra Civil puesto que fue una lucha entre la República y los fascistas, me llamó siempre mucho la atención y me definió políticamente. A pesar de que mi apellido es italiano, en mi casa siempre se vivió muy fuerte la solidaridad en favor de la República. Mi abuela era gallega. Mi mamá me lo transmitió. Es una cosa de esas que tenemos los argentinos en nuestra sangre, que es una mezcla de tantas trayectorias y orígenes que luego siempre salen.

 

 

 

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