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lunes, 9 de febrero de 2026

Las Tumbas Circulares de Garinoain

Tras el trascendental hallazgo de la Mano de Irulegi vino el no menos importante descubrimiento del altar en Larunbe. Después vino el anuncio acerca de la inscripción en la mina de Lantz.

Pues bien, desde Naiz, traemos a ustedes este reportaje acerca de otro tesoro hallado en el subsuelo de Euskal Herria:


La muerte y el círculo, piedras y fuego

Las obras del TAV a su paso por Garinoain han sacado a la luz 17 tumbas circulares vinculadas a una fortificación de la Edad del Hierro, cuya antigüedad se estima en el siglo VI antes de Cristo. Se trata de una época singularmente oscura y violenta en Nafarroa. Los cuerpos escondidos en los círculos de piedra fueron quemados previamente como rito mortuorio.

Aritz Intxusta

El pueblo de Garinoain tiene una peculiar conexión con el poblado de la Edad del Hierro que ellos conocen como Santa Cecilia por una pequeña ermita que construyeron en su parte más alta hace relativamente poco tiempo, pero que se ubica en el interior de dos anillos concéntricos de murallas y taludes construidos hace más de 25 siglos. Un día al año, coincidiendo con la llegada de las cosechas y a la par que el cura bendice los campos de cereal, acuden a esta ermita donde celebran una pequeña misa y luego pasan el resto del día en el foso de la fortificación, sentados en piedras desprendidas o directamente arrancadas de los muros con las que han conformado también mesas rústicas. El Ayuntamiento reparte pan y vino. A media tarde, se marchan para no volver allí hasta el año siguiente.

Pero había algo más en aquel poblado. Ocultos hasta metro y medio bajo la tierra, han aparecido enormes túmulos (panteones prehistóricos) alrededor de esa fortificación en forma de óvalo. El grupo principal queda en la parte oeste, hacia donde se pone el sol. Se trata de 17 estructuras de piedra de forma circular y que están necesariamente vinculadas a esa población.

Algunas de las principales de estas formaciones circulares, incluida la más grande de todas, que tiene un diámetro de 18 metros, están rodeadas por piedras de lajas y estelas. De este modo, los 200 o 300 habitantes que se refugiaban en lo alto de la colina amurallada vivían rodeados de las tumbas de los más destacados (o destacadas) miembros del clan, tribu o lo que sea que fueran.

El caso es que, en Garinoain, algo de conocimiento debía de quedar de esas ruinas ubicadas en su monte común. El yacimiento arqueológico se ha denominado Monteviejo II, pero todavía se recuerda otro nombre más antiguo para ese paraje, el de Kapanazar, de cuando en Orbaibar aún se mantenía viva la lengua propia. Y es bien posible que algunas de estas construcciones les hubieran parecido, por su tamaño, chozas o cabañas pastoriles que hubieran colapsado sobre sí mismas.

El trazado del TAV pasa casi rozando el poblado de Santa Cecilia en su camino hacia Iruñea (la capital navarra queda 24 kilómetros al norte), por lo que Adif costea las excavaciones y prospecciones que la ley dicta para preservar el patrimonio cultural. Esto es, mientras los ingenieros del ferrocarril estudian las características del subsuelo para tender las vías, grupos de arqueólogos prospectan aquellos puntos donde se sospecha que existen restos de presencia humana.

El yacimiento de Garinoain está siendo excavado por Nicolás Zuazua, de la joven empresa Tesela Arqueología. Un equipo compuesto por diecisiete arqueólogos (además de Zuazua) trabaja para extraer toda la información posible, preservar y, posteriormente, poner en valor estos túmulos prehistóricos.

El número de profesionales que se encuentran estos días sobre el terreno da muestra de la importancia del hallazgo. «Llevamos dos años trabajando en este tramo del TAV. Aquí, en Garinoain, estamos trabajando desde julio, cuando asomó el primer túmulo. Espero terminar la zona norte del yacimiento en las próximas semanas, pero los conjuntos que quedan al sur y que son más grandes nos van a costar».

El tren pasa tan cerca que no van a salvarse todas estas singulares estructuras que apuntan a ser del siglo VI antes de Cristo. El plan es mover algunos de los túmulos de la zona norte a otro punto cercano, aunque no los más grandes del sur (los túmulos 5, 6, 7, 8, 9, 10), pues esos quedan fuera del trazado.

Una cultura desaparecida

En la época en la que se construyó ese conjunto tumulario, los habitantes de Euskal Herria no escribían; todavía tardarían otro medio milenio en hacerlo. Estos son los años en los que fenicios y los pioneros griegos asentaban sus colonias en la costa mediterránea y daban las primeras referencias de los habitantes de la península. Pero no se conoce ninguna inscripción en la que hablen de tan tierra adentro.

Por los restos arqueológicos que nos han quedado, se intuye que la de aquella época era una sociedad marcada por la violencia. Siglos antes, en los tiempos del Bronce, los pobladores de la zona habitaban casas construidas con maderos, pajas y manteados de adobe. Demasiado frágiles y saqueables. Ahora que se ha impuesto el hierro como el metal para forjar armas, los clanes han subido a montes y riscos y han invertido enormes esfuerzos y recursos en fortificarlos.

Santa Cecilia debió de despoblarse unos dos siglos antes de la llegada de los romanos y, por tanto, de que estos denominaran vascones a los habitantes de la zona. Es lo que se intuye -explica Zuazua- de los precarios estudios que se han hecho a partir de los materiales hallados en la superficie interior de las murallas, y que seguirán sin tocarse en esta campaña.

Estamos, por tanto, ante un poblado que se corresponde con una cultura prácticamente ignota. La conocemos únicamente por la forma en que construían. Las murallas nos hablan del miedo que se tenían entre ellos. Y las casas interiores, por su similitud las unas con las otras en formas y tamaños, nos hacen pensar que constituían una cultura bastante igualitaria.

Por eso, entre otras cosas, el hallazgo de los túmulos de Garinoain es maravilloso, pues además de su espectacularidad, tiene el potencial de describirnos a sus líderes o a las personas que más prestigio alcanzaban, porque las diferencias que no se apreciaban entre ellos en vida sí emergen tras el fallecimiento. Unos merecieron un tratamiento más imponente que otros. ¿Por qué?

Los túmulos circulares, como es obvio, también ofrecen pinceladas sobre sus creencias sobre la muerte. Estamos en un momento en que no se entierra, sino que se quema. Cuando los habitantes de Santa Cecilia morían, sus vecinos y parientes construían piras con maderos y les prendían fuego hasta que las llamas se comían la carne. Pero su rito mortuorio no terminaba ahí.

Cuando la hoguera se apagaba, volvían a acercarse y cogían parte de los huesos ya mondos (no está claro aún cuáles serían las partes predilectas). Algunos los rompían para hacerlos caber en unos pequeños receptáculos de adobe que estaban en el punto central de esos túmulos circulares de piedra menuda. Probablemente, usarían algún recipiente de madera u otro vegetal para transportarlos de una parte a otra, pero el paso de 2.500 años a la intemperie, y luego bajo campos de labranza, ha hecho que desaparezcan por completo.

Los diecisiete enterramientos

No se trata de casetas derruidas, pues nunca tuvieron un techo y paredes. Simplemente, son acumulaciones de piedras con esa forma redonda, montones de areniscas con diámetros que van desde los siete hasta los dieciocho metros, varios de ellos perimetrados después con lajas que marcan la entrada a un espacio que, para esas gentes, era distinto al resto.

No es seguro tampoco -advierte el director de la excavación- que en su día se vieran como concentraciones de piedra desnuda; pudieron cubrirlas después con otros elementos. El equipo de Tesela Arqueología informa a 7K que van a llevarse a cabo estudios de polen y semillas que quizá aporten algo de luz aquí y también aclaren si realmente se daba una reutilización de estos nichos centrales. Porque, aunque no parecen tener entradas nítidas, sí hay sospechas de que la estructura no era para una sola persona, o no siempre. En el centro del círculo aparecen, en ocasiones, los restos de un individuo. En otras, aparentan ser varias personas.

Ahora los fragmentos de huesecillos, algunos parcialmente carbonizados, los están sacando e introduciendo en bolsas para su análisis. «Nos ha salido un hueso con cabeza, pero no sabemos siquiera si se trata de una tibia o un fémur. El estado de conservación tras un proceso de cremación y tanto tiempo es muy precario», explica Zuazua.

Aún así, no pierden la esperanza de que las pruebas de ADN puedan aportar algo más de información sobre los restos humanos. Lo más llamativo sería determinar el sexo para ver si el lugar de honor era algo reservado para los hombres, para las mujeres o si aparecen de los dos tipos. Si hallan restos lo suficientemente bien conservados, quizá se pueda determinar también si había alguna conexión familiar entre unos y otros.

En el centro de los túmulos no solo han aparecido huesos, también pequeños ajuares compuestos por fíbulas (broches), brazaletes que debieron de adornar el bíceps del fallecido y hasta un fragmento de una torques (collar rígido formado por una única barra metálica doblada). Todos en bronce. No son demasiado elaborados, no era un poblado rico. Los túmulos de Garinoain no describen la vida de la realeza, sino la del pueblo llano.

«Antes se deducía en función de estos ajuares si el cuerpo era de mujer o de un hombre si aparecían armas, pero se ha comprobado después que se cometían muchísimos errores. La premisa de que solo los hombres usaban armas es falsa. Ahora mismo no nos inclinamos ni por una cosa ni por otra», indica Zuazua.

La mística del círculo

A la a espera de pruebas estratográficas más precisas, ha sido la tipología de las fíbulas aparecidas en el yacimiento lo que apunta la cronología concreta. Los túmulos los conectaban con su mundo místico, su religiosidad. Una de las estelas del gran túmulo, añade una pista más, pues aparecen varios símbolos. El más repetido lo componen unos círculos concéntricos -otra vez el círculo como elemento central-, que es común a otros yacimientos similares y que tradicionalmente se ha relacionado con el Sol. El otro resulta más intrigante, pues a falta aún de una mayor documentación y estudio, no han dado aún referencias de que haya aparecido en ninguna otra parte. «No sabemos qué son, tienen forma de pétalos de flor», dice el arqueólogo.

No son los únicos túmulos que han aparecido en Nafarroa correspondientes a esta etapa. Sí los mejor conservados y más grandes, lo que permitirá estudiarlos como nunca antes. «Esta necrópolis tiene sus paralelos en la Atalaya, en Kortes o Castejón. Fuera de este herrialde, podemos encontrarlas en el Valle del Huecha en Aragón… Las más similares, quizás, sean las que se han encontrado en el Corral de Mola y Arroyo Vizcarra, ambas en la comarca de Cinco Villas», asegura Marina Rodríguez. En concreto, los túmulos de Arroyo Vizcarra quedaron anegados por el pantano de Esa y solo afloran en tiempo de sequía.

«Nos han salido fíbulas que por su tipología y características son de este periodo y también unas pinzas de depilar que se corresponden con esta época», comenta la directora de campo del yacimiento. En todo lo que se ha excavado a lo largo del Valle del Ebro, en necrópolis que recuerdan a esta, aparecen los similares materiales y huesos. Esta uniformidad permite calibrar la extensión que tuvo en su momento esta cultura.

Hay que tener en cuenta que poblados de la Edad del Hierro similares a la de Santa Cecilia son muy comunes en la Zona Media de Nafarroa y Erribera. La Dirección General de Patrimonio tiene documentados más de cien. Los trabajos en el monte de Garinoain permitirán entender mejor todos ellos.

Una de las cosas que llaman la atención de estas tumbas es que se despliegan en horizontal, no en vertical. Recuerdan mucho a los crómlech, pero la distancia temporal es abismal, pues los característicos círculos neolíticos de piedra que coronan las crestas de las sierras vascas son estructuras que se construyeron entre el 3500 y el 1500 antes de Cristo. Esto es, el último crómlech es mil años más viejo que los túmulos de Garinoain.

Por otro lado, no son los 17 túmulos lo único que ha aparecido en el entorno del enclave. Junto a ellos han asomado también distintos hoyos, agujeros en forma de tinaja correspondientes a la Edad del Bronce, horadados por los pueblos seminómadas que habitaron Nafarroa entre el cuarto y el segundo milenio antes de Cristo. Concretamente, hay 80 de estos hoyos en los alrededores y el plan es excavar uno de cada cinco, ya que finalmente el trazado del TAV no los arrasará.

Asimismo, en el lado sur han surgido los restos de lo que aparenta ser un pequeño asentamiento granjero tardoantiguo, de la época del Bajo Imperio, que incluye un pozo.

Aunque tras el proceso de excavación se aprecian bien los túmulos cuando uno se acerca, lucen aún más a vista de dron. O, como antes no había estos aparatos, destacan sobre todo cuando se los mira desde lo alto del recinto amurallado que remata hoy la ermita. Quizá estuvieran pensados así para dialogar con el cielo, pero quienes habitaron la fortificación tenían a sus muertos y sus líderes muy presentes. Era lo primero que veían.

Es aquí cuando hay que volver al extraño vínculo entre el pueblo de Garinoain y las ruinas perdidas en ese monte con paisaje en mosaico de fincas de secano y llecos de coscojas y robles quejigos (a unos cientos de metros se encuentra uno de los 47 árboles monumentales de Nafarroa, un quejigo de 16 metros de altura). Los garinoaindarras acuden a la fortificación y luego la olvidan un año entero hasta que les toca volver. Hoy, por supuesto, esta es una costumbre cristiana y quizá sea solo eso. Pero, ¿y si no fuera así? ¿Por qué vuelven cada año? ¿Les atraen las ruinas o recuerdan a los habitantes perdidos? Porque creer que inconscientemente peregrinan a las grandes tumbas de viejos líderes ancestrales es una completa locura, ¿verdad?

 

 

 

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sábado, 31 de enero de 2026

Terapia de Grupo

Desde las páginas de Noticias de Navarra traemos a ustedes este reportaje acerca de una iniciativa muy particular en favor del euskera, una que trasciende edades.

Lean ustedes:


Nunca es tarde para aprender euskera

Trece profesores imparten clases de euskera gratuitas a 220 estudiantes / El único requisito para todos es estar jubilado

María Olazarán

El euskera como terapia de grupo, como agente socializador, como herramienta para combatir el Alzheimer “y que el disco duro no se oxide”. La lingua navarrorum, una “asignatura pendiente” para muchas personas en Navarra y que, cuando llegan a la jubilación, quieren recuperar para, por ejemplo, poder hablar con sus biliobak (nietos). Todas las mañanas, varias aulas del Condestable y del espacio Plazara!, ambos en la calle Mayor de Pamplona, se llenan de gente veterana para hablar en euskera. 

“La única condición para poder forma parte de esta iniciativa, tanto para los profesores como para el alumnado, es estar jubilado. Los estudiantes tienen derecho a recibir clase de euskera gratuita y los docentes tenemos derecho a impartirlas y no cobrar nada”, resume con gracia Alejandro Vicente, natural de Salamanca que llegó a Pamplona con 10 años y comenzó a estudiar euskera a los 30. “Cuando me jubilé Ángel me dijo que necesitaban profesores. Yo no tengo título, pero me animé y llevo cuatro años. Lo que nos une a todos es nuestro cariño y amor por el euskera”, afirma.

Esta iniciativa comenzó hace quince años “cuando un grupo de jubilados se juntó en el Casco Viejo con la intención de organizar clases de euskera”, recuerda Javier Mangado, exprofesor de Secundaria y otro de los docentes implicados. “Encontraron a tres profesores José Manuel Alemán, Xabier Irigarai y Patxi Erdozain. Este último pertenecía a la asociación Sasoia, lo que les facilitó la solicitud de locales para impartir las clases. Al principio empezaron con deficiencias, incluso sin calefacción”, relata Mangado, que se jubiló en septiembre de 2012 y un mes después ya estaba dando clases. 

Poco a poco, la bola fue creciendo y en la actualidad están trece profesores y unos 220 estudiantes (en torno al 60% son mujeres). “Tenemos 14 grupos desde 1º hasta mintzakide (conversación) y suelen ser de unas 15 personas, salvo los que empiezan de cero que están 20-25 personas”, explican Mangado y Vicente. Las clases se imparten en horario de mañana, en días alternos (lunes-miércoles o martes-jueves), hora y media cada día. Y son totalmente gratuitas.

Para inscribirse no se necesita realizar ningún examen. Es suficiente ponerse en contacto con la Asociación Sasoia y quedar con ellos. “Les preguntamos si ha estudiado algo de euskera y le situamos en un nivel. Y luego vemos si hay que subir o bajar”, señala  Vicente. La organización, reconoce Mangado, “es un poco anarca. Somos de ritmo caribeño, de terapia familiar y de grupo”. Como todos están jubilados, muchos alumnos realizan uno o dos viajes durante el curso con el Imserso y faltan a clase. “Esto no es como la escuela de idiomas, es algo voluntario, activo. Se trata de estar a gusto. El objetivo no es sacar el C1 sino recuperar o acercarse a la lingua navarrorum que les permita, por ejemplo, relacionarse con sus nietos”, señala Vicente.

Este profesor tiene tres principios que traslada a su alumnado. “El primero es aumentar la relación social del grupo. El segundo combatir el Alzheimer y para ello hay que aprender algo nuevo, como es el idioma. Y el tercero es hablar en euskera. Más que aprender euskera, es hablar, como sea pero hablar”, remarca. 

También hay algunos estudiantes, afirma Mangado, que vienen para “alfabetizarse”. “Son personas que saben hablar perfectamente pero no que no saben escribir ni leer en euskera”, dice. Otras, apunta Ángel, alumno, “sí tienen mucho interés en aprender bien la lengua. Quizá no como para sacarse un título, pero sí quieren hablar y escribir correctamente”.

Queremos, apunta Paco Unzué, otro de los profesores implicados, “dar la oportunidad a todas esas personas que durante su juventud o etapa laboral no pudieron apuntarse a clases de euskera a que puedan hacerlo ahora, al llegar a la jubilación. Y que satisfagan así ese objetivo que tenían desde hace años”. También se apuntan personas que lo dejaron hace 40 años y deciden volver a intentarlo.

Maneras de socializar

Las razones que llevan al alumnado a apuntarse a estas clases son diversas. Para muchas personas, como Mª Carmen Royo o Marina, el euskera ha sido siempre “una asignatura pendiente”. “Mi primer contacto fue con 16 años y lo intenté muchas veces, la última en 2009. Y siempre fue un desastre por distintos motivos, en parte por creerme incapaz o por falta de tiempo”, reconoce Royo. “Pero ahora, a mis 66 años, aparece mi nieto euskaldun, de Goizueta, y he vuelto. Llevo desde septiembre y estoy muy motivada”, asegura.

Marina, con familia en Tolosa, también le tenía ganas al euskera. “En cuanto me jubilé, un mes de diciembre, en enero ya estaba estudiando. Es mi terapia ocupacional para que el disco duro no se oxide, es un motivo para levantarme por la mañana, coger la bici y venir. Me permite socializar. Me gusta relacionarme con cosas que me gustan y el euskera me encanta así que me relaciono con ella”, resume.

Ángel, Marian, Herminio y Andoni también están encantados con las clases de euskera. Los dos primeros empezaron de 0 y aunque Herminio dice que lleva diez años y no sabe “hablar”. Sus irakasles niegan la mayor. “Claro que sabes”, afirman con rotunidad. “Quizá sepa más gramática que hablar. Me cuesta mucho porque tengo que traducir todo”, reconoce Herminio, natural de Valladolid que llegó a Pamplona con 10 años. “Siempre había tenido interés y al jubilarme estuve cuatro años en la universidad de mayores y después me apunté a euskera”.

A Marian, donostiarra, le ocurre lo contrario. “Entender y hablar mejor, pero no puedo con los verbos”, asegura. Su compañero Andoni recuerda que “empezó a estudiar euskera hace mucho años, cuando trabajaba de funcionario y tenía facilidades”. De hecho coincidió con Alejandro en clase “y ahora él esta de profesor y yo sigo de alumno. Estoy atascado (se ríe)”. 

Todos los estudiantes agradecen la dedicación desinteresada del profesorado y también a la asociación Sasoia. “Vimos la necesidad de llevar el euskera a la gente mayor. Vamos a otro ritmo y quizá la escuela de idiomas se nos hace demasiado exigente. Logramos saltar toda la burocracia para buscar locales y ahora el ayuntamiento nos ayuda más”, reconoce Ángel, que añade que “gracias al boca a oreja la gente se ha ido enterando de que hay clases de euskera gratis a un ritmo ajustado a nuestra edad”.

Cada vez son más y aún "tenemos posibilidad de crecer”, pero necesitan profesores con ganas de subirse al barco. “Es nuestra principal muga”, reconoce Mangado, que anima a profesores u otros profesionales jubilados a sumarse a este proyecto. Y su colega Unzué invita también a la gente a apuntarse y descubrir que “el euskera no es tan raro o difícil como lo pintan”.  

 

 

 

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domingo, 18 de enero de 2026

Eusle y la Integración

Con 24.Korrika ya en puerta es de nuestro agrado presentarles este reportaje publicado en Deia, mismo que versa alrededor del programa educativo Eusle, mismo que ha sido diseñado e implementado con la intención de facilitar la integración del estudiantado proveniente de otros lares.

Lean ustedes:


El euskera, una puerta hacia la convivencia y la integración

A fecha de 2025, unos 1200 estudiantes extranjeros en Euskadi han podido beneficiarse de las oportunidades de inmersión socioeducativa gracias al programa Eusle del Gobierno Vasco

Irene Mireia Vera Pérez

Aprender una lengua, además de una cuestión académica, es un proceso de pertenencia y de identidad que se vuelve especialmente relevante cuando un menor está recién llegado a Euskadi. Con este desafío en mente, en el curso 2019-2020 el Gobierno Vasco puso en marcha el programa Eusle (Aula de Inmersión Lingüística en Euskera), destinado al alumnado del 4º, 5º y 6º de Educación Primaria y 1º y 2º de Educación Secundaria Obligatoria que acaba de aterrizar en el sistema educativo de la Comunidad Autónoma Vasca.

Se trata de una iniciativa basada en el aprendizaje intensivo y progresivo del euskera, de modo que los y las estudiantes puedan adquirir las competencias comunicativas básicas en esta lengua vehicular y ponerlas en práctica tanto en el ámbito social como el curricular. 

En su primer año de activación, el programa Eusle cobró presencia en cuatro centros educativos públicos e involucró a 60 estudiantes. No obstante, a fecha de 2025, la propuesta se ha extendido a una red de 89 centros con el apoyo de ocho profesionales de los Berritzegunes. Gracias a esta expansión, unos 1.200 estudiantes extranjeros han podido disfrutar de las oportunidades de inmersión que brinda Eusle.

Según ha podido detectar el Departamento de Educación del Gobierno Vasco, abundan los casos en los que el alumnado recién llegado ha tenido acceso limitado a una educación de calidad en sus países de procedencia. También se han identificado perfiles de estudiantes cuya escolarización se ha podido ver interrumpida. Todos estos factores aumentan el riesgo de que los menores sufran fracaso o abandono escolar.

Precisamente, una de las ventajas principales de Eusle es que pone el foco en la atención personalizada a cada estudiante, puesto que se organizan grupos reducidos de no más de una docena de personas. Cada grupo Eusle dispone de un aula de referencia estructurada según su competencia lingüística y su rango de edad. De forma simultánea, los alumnos y alumnas asisten durante dos horas diarias al aula de inmersión a realizar actividades específicamente orientadas a la oralidad en las rutinas. Así pues, la iniciativa tiene una duración de 24 meses con el objetivo de que los menores puedan alcanzar el nivel A2 en euskera.

El compromiso absoluto de la comunidad educativa es uno de los factores que garantizan el éxito en esta propuesta de cara a la acogida y escolarización de los estudiantes recién llegados. Por esta razón, uno de los pilares fundamentales de Eusle es la construcción de centros inclusivos que permitan el desarrollo educativo a partir de la igualdad de oportunidades.

Priorizar lo esencial

El bienestar emocional de los menores constituye una de las prioridades dentro del programa. No en vano, los aspectos socio-afectivos permiten sentar las bases para que el proceso de aprendizaje fluya con el menor número de obstáculos posibles. Por ello, se promueve que los estudiantes conozcan el centro a fondo en términos de espacio, hábitos o distribución.

A partir de este punto, se busca entablar una relación de confianza entre el alumnado y el nuevo entorno, para que los procesos de socialización y enseñanza sean abordados desde la seguridad y comodidad. Además de tener en cuenta estos aspectos, se realiza una evaluación inicial a cada menor con un doble propósito. Por un lado, identificar sus patrones de estudio, sus habilidades y sus actitudes. Y por otro lado, detectar qué grado de competencias académicas, matemáticas y comunicativas reúne cada estudiante. Este procedimiento se lleva a cabo a través de un instrumento de valoración común para todos los centros que forman parte de Eusle.

La clave es conseguir que el euskera se utilice y se practique por voluntad propia no solo en el ámbito académico, sino también en la rutina cotidiana. El objetivo va mucho más allá de aprobar una asignatura o conjugar los aditzak sin titubear demasiado. Se busca que los menores lleguen a consolidar una relación natural con la lengua y la perciban como un recurso vivo para relacionarse, expresar sus ideas y participar activamente en el entorno sin que su contexto cultural o social sea un obstáculo.

 

 

 

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jueves, 15 de enero de 2026

Acervo Argentino de la Diáspora Vasca

Somos un blog editado y publicado desde la diáspora vasca y para la diáspora vasca, por lo tanto, nos es muy grato compartir con ustedes esto que se ha publicado en el portal de Crónicas de la Emigración:


El Archivo de la Diáspora Vasca recibe las donaciones de la Editorial Ekin y del archivo personal del padre Iñaki de Azpiazu

El Archivo de la Diáspora Vasca recibió, gracias a la colaboración de Lehendakaritza y el Departamento de Cultura, un envío proveniente desde Argentina, en la sede de Bilbao del Archivo Histórico de Euskadi. Se trata de 86 cajas con material donado por la Editorial Ekin y documentos que formaban el archivo personal del padre Iñaki de Azpiazu.

Los 455 kilos de material recibidos pasarán a formar parte del Archivo de la Diáspora Vasca, donde serán catalogados y digitalizados, para ser puestos a disposición de todas aquellas personas que, por cuestiones de interés académico o personal, deseen conocer e investigar sobre la actuación de la diáspora vasca en el mundo.

“Es importante que como pueblo migrante tomemos verdadera dimensión de la importancia que estos fondos tienen para entender la aportación fundamental a nuestra historia que ha tenido la diáspora vasca. Estos documentos aportan información central para entender el pasado reciente de nuestro pueblo y de nuestro gobierno, desde una visión más holística e internacional del pueblo vasco, en su paso por el siglo XX”, explicó la directora para la Comunidad Vasca, Ziortza Olano.

Los testimonios del exilio

En el caso de la editorial Ekin, se trata del segundo envío recibido en el Archivo de la Diáspora Vasca. Los documentos de la editorial Ekin incluyen fondos archivísticos de su fundador y director Andrés de Irujo Ollo, del Instituto Americano de Estudios Vascos, de Peio Mari Irujo Ollo-Tierra Vasca, entre otros.

“Esta documentación abarca algo más de ochenta años de la historia de personas que se preocupaban por su país, su identidad y su cultura. Es testigo del trabajo infatigable realizado por la comunidad vasca del exterior para hacer conocer aspectos de su lengua, cultura y acontecimientos de la vida de su pueblo. 

Documentos que evidencian la existencia de una verdadera red humana de intenciones que, desde muchas partes del mundo y continentes, de manera individual o a través de instituciones culturales, se comunicaban y concretaban una importante producción cultural. Sería difícil entender la evolución de la cultura vasca en el siglo XX sin tener esto en cuenta”, detalló una emocionada María Elena Etcheverry, responsable actual de la Editorial Ekin y viuda de Andrés de Irujo Ollo.

Fundada en 1942 por los exiliados Isaac López de Mendizabal y Andrés de Irujo Ollo, la editorial Ekin se convirtió en un verdadero faro cultural en momentos de oscuridad, al permitir la publicación de obras y autores en euskera y más de cien obras que reflejan una gran variedad de temas, desde historia y literatura hasta folclore o ensayo político. Entre su catálogo se puede encontrar la Biblioteca de Cultura Vasca, conocida como Colección Ekin, cuyo primer número fue ‘El genio de Navarra’, de Arturo Campión, y la colección del Boletín del Instituto Americano de Estudios Vascos.

Un pastor de almas y cuerpos

Los fondos recibidos también incluyen el archivo personal del padre Iñaki de Azpiazu, donado por el Secretariado Cristiano de Ayuda a las Cárceles, la institución fundada por el sacerdote vasco cuyo fin es ayudar a la reinserción social de personas liberadas. La institución todavía hoy acompaña a personas encarceladas y sus familias en el momento crítico de su liberación para lograr su efectiva reintegración en la sociedad y evitar así reincidencia.

Nacido en 1910, en Azpeitia, el padre Iñaki de Azpiazu tuvo una vida signada por el compromiso en la lucha contra las injusticias y una verdadera vocación de llevar la doctrina social de la iglesia a los hechos. Sus primeros pasos fueron colaborando con Solidaridad de Trabajadores Vascos, en 1934, lo que le obligó a exiliarse en cuanto el bando nacional tomó control del territorio vasco. Durante la segunda guerra, colaboró con el Comité Católico de Ayuda a los Refugiados, asistió espiritualmente a los milicianos concentrados en los ‘camps d’accueil’, a los niños exiliados; ayudó a salvar la vida de muchas víctimas de la Gestapo; y fue capellán del Batallón Gernika, que peleó en la liberación de Burdeos. Por su actuación, el Gobierno francés le otorgó La Gran Cruz de Guerra.

El exilio le llevó a las costas argentinas en 1947, donde viviría hasta el fin de sus días, en 1988, y se convirtió en el guía espiritual de la diáspora vasca. Creó la misa mensual de los vascos, visitó casi todas las euskal etxeak del país (la concentración de euskal etxeak más numerosa del mundo) y mantuvo una intensa actividad con las instituciones de la colectividad vasca de Buenos Aires. La comunidad vasco-argentina aún hoy le recuerda con mucho cariño como ‘Aita Iñaki’.

Allí también desarrolló su vocación de periodista, donde destacan sus actuaciones como corresponsal del diario porteño ‘El Correo de la Tarde’, en Israel, durante el juicio a Adolf Eichmann y en el Concilio Vaticano II. También colaboró con muchas publicaciones periódicas de la propia colectividad vasca.

Sin duda, fue fundamental su papel en ayudar en la reinserción de liberados. A su designación como capellán de una de las cárceles de Buenos Aires, le siguió su papel de capellán de Institutos Penales de la Nación, desde donde organizó la asistencia espiritual en todo el país. Esta experiencia fue el origen de la fundación de la Casa del Liberado y del posterior Secretariado de Ayuda Cristiana a las Cárceles.

 

 

 

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domingo, 28 de diciembre de 2025

Estévez | Las Matxinadas en Euskal Herria

Desde las páginas de Deia traemos a ustedes este texto de Xosé Estévez que abunda en un tema que ya se ha tocado anteriormente en este blog, el de las insurrecciones conocidas como Matxinadas. Pero el tema no queda ahí, Estévez lo extrapola a la situación que se vive actualmente en el mundo.

Aquí la información:


Las Matxinadas en Euskal Herria

Xosé Estévez

Me he decidido resumir esta obra editada por Txalaparta para hacerla divulgativamente asequible, con sabor de actualidad.

La sociedad vasca de la Edad Moderna presentaba paralelismos con otras sociedades del entorno, pero también ofrecía singularidades no sólo en virtud de la estructura económica, de su configuración social, de su evolución demográfica y de su trayectoria histórica, sino especialmente debido a su peculiaridad político-administrativa-institucional, la foralidad, de su cultura original, principalmente la lengua euskerica, de la persistencia del derecho pirenaico, de la resistencia a conquistas y dominaciones y de su situación dependiente de dos Estados. 

No convendría tampoco olvidar que esa sociedad vasca, aparentemente estable, mostraba una situación engañosa. Bajo el manto falazmente igualitario de la hidalguía universal se escondían desigualdades sociales. Es indubitable la existencia de campesinos con escasos predios o ninguno, sirvientes, morroi e incluso collazos. En la propia familia se podían producir diferencias entre el ostentador/a del mayorazgo y el resto de los hermanos, obligados a elegir la clerecía, la burocracia, el ejercicio de las armas, la emigración o la supeditación al jauntxo. Por otra parte, no cabe negar la existencia de una oligarquía dirigente, progresivamente detentadora del poder. Es interesante mencionar también los fuertes lazos de solidaridad comunal existentes en las poblaciones vascas. Y no deberíamos ignorar la lucha por el poder entre grupos oligárquicos en determinadas zonas.

Cualquier sociedad, por el hecho de serlo y estar conformada por seres vivos, incluye siempre una tensión latente. Si está veteada por una gran desigualdad y las posibilidades de superación de esa situación o de ascenso están bloqueadas o no existen canales neutrales para encauzar las disparidades, injusticias y reivindicaciones por las vías pacíficas (pleitos, concordias, acuerdos), los conflictos aparecen ineludiblemente. A veces los enfrentamientos se dirimían en los tribunales, pero no era lo habitual. Para que estallase un conflicto solapado en violencia abierta era preciso no solo un caldo estructural de cultivo, sino que, además, emergiesen precipitantes coyunturales y algún detonante, a veces anecdótico, para la eclosión final. Si añadimos que Euskal Herria estaba constreñida y dividida entre dos Estados, aún contando con la foralidad, que la dotaba de un margen notable de autogobierno, muchas tensiones derivaban o se originaban en motivaciones políticas. Por ello, los conflictos en Euskal Herria son muy complejos.

Sería pertinente establecer una triple gradación, tanto en la conceptuación como en la terminología. Las revueltas, motines, algaradas, levantamientos etc. formarían parte de un primer estadio, “de baja intensidad”, caracterizado por ser estallidos sociales, momentáneos, espontáneos, breves, que protestan contra un hecho concreto (impuesto, carestía, subida de precios....). La rebelión o la sedición supondría un levantamiento más persistente, dirigido contra las autoridades con el fin de dar un giro parcial al sistema de gobernar o sustituir algún cargo malquerido. Por último, la revolución conllevaría el intento consciente de transformar radicalmente el sistema social y de gobierno.

También sería necesario advertir que la explosión violenta de un conflicto precisa de un triple proceso secuencial. En primer lugar, unos condicionamientos estructurales de avasallamiento persistente. A ello habría que añadir algún fenómeno acosador coyuntural: malas cosechas, epidemias, precios altos de las subsistencias básicas etc., que actúan como engendradores e incrementadores del cabreo generalizado. Finalmente, un incidente azuza como catalizador y detonante del estallido violento. 

No es despreciable analizar el rumor y el pasquín como potencia histórica, puesto que actuaba como amplificador y difusor del conflicto, con fake news incluidas, como las actuales.

Nadie se lanza al ruedo de la disputa por espíritu de aventura, por afán de protagonismo o por avidez de esparcimiento. Cuando alguien inicia el camino de la contienda, es porque se halla impelido por ineludibles condicionamientos y por poderosísimas razones de toda índole.

En mi larga trayectoria como docente siempre apliqué a la hora de analizar cualquier acontecimiento histórico una metodología sencilla y lógica. Influyó en mi la metodología derivada de la escuela marxista heterodoxa inglesa y la integral de la Escuela Francesa. El procedimiento analítico adquirido integraba tres elementos a examinar: contexto o causas, desarrollo y consecuencias. Las primeras incluían las precondiciones estructurales de largo alcance, los factores coyunturales de medio e inmediato plazo y el detonante. El segundo paso contenía el desarrollo del conflicto que implicaba estudiar sus fases, objetivos, protagonistas, papel de los líderes, reivindicaciones, rumores etc. El último elemento a considerar eran las consecuencias: demográficas, económicas, sociales, políticas, ideológicas, logros, cambios, represión, damnificados, beneficiados etc.

En Euskal Herria durante los siglos XVI y XVII los conflictos en general se mantuvieron dentro de unos límites soportables en gran parte debido a lo que el historiador Thompson ha denominado “la economía moral de la multitud”, es decir, la existencia de una norma no escrita tradicional, según la cual los precios de los productos de primera necesidad, especialmente los cereales, debían ser justos y razonables.

En el siglo XVIII, sin embargo, se produjeron cambios notables que alteraron la situación. Entre ellos los siguientes:

La oligarquización creciente de los ayuntamientos y Diputaciones.

La venta y privatización de los bienes comunales concejiles, de los que disfrutaban libremente los vecinos mediante roturaciones, pastizaje, leña y carbón.

La liberalización de los precios de los cereales en 1765, que benefició a los especuladores y perjudicó a las clases más menesterosas.

Los enfrentamientos internos entre los diferentes grupos oligárquicos, principalmente la burguesía mercantil e industrial costera y los jauntxos rurales.

El paulatino endeudamiento y aumento de la presión fiscal por parte de los Ayuntamientos para realizar pagos extraordinarios, sobre todo los provocados por las guerras.

El intervencionismo centralista de las dos Coronas borbónicas, la española particularmente.

El control del contrabando, una importante fuente de ingresos para los habitantes de los territorios vascos, por parte de las Hacienda Real.

La eclosión revolucionaria de 1789 que penetró con mal pie en Euskal Herria en la Guerra de la Convención (1793-95). Los revolucionarios galos entraron a sangre y fuego en Iparralde. Invadieron por las armas gran parte de Hego Euskal Herria alardeando de ser ciudadanos libres e iguales. De la sorpresa se pasó a la confrontación.

Euskal Herria ha hecho gala, tanto en su fina epidermis como en el núcleo duro de su dilatado proceso histórico, de una afilada sensibilidad frente a injusticias, y agravios. Se ha dotado de una contumaz rebeldía ante cualquier intento de conculcación de sus derechos y ha hecho frente a las tentativas de dominación, conquista e imposición.

Este libro puede suponer un aviso a navegantes actuales, pues la historia suministra claves para entender el presente y encauzar el futuro. El caldo de cultivo de una algarada, revuelta o revolución es un mar en calma aparente. Pero, si bajo la superficie deambulan acechantes estos cuatro tiburones: desigualdad, opresión, pobreza e injusticia, y la coyuntura es idónea, cualquier detonante provoca la violenta respuesta. De todas maneras, en las democracias actuales, con unas clases medias enojadas e inermes ante los retos actuales y con un humor social exasperado, las alteraciones son mucho más complejas y más difíciles de analizar en su etiología, sintomatología, morfología. El fascismo contamina tanto que hasta los pobres quieren ser fascistas. Hay algo peor que vivir explotado y es votar por el explotador. Ciertamente el ascenso de neofascismos excluyentes, de liderazgos infamantes, de izquierdismos desorientados, de imperialismos agresivos, de colonialismos expoliadores, de neoliberalismos depredadores, de pseudodemocracias autocráticas, de teocracias solapadas, de nacionalismos subestatales ninguneados, de diferencias sociales crecientes y de democracias debilitadas existe un caldo de cultivo preocupante. El trumpismo es el nuevo covid infeccioso, de tal manera que la combinación de intimidación legal y extralegal, la subversión de la legitimidad, la exclusión institucional, el incremento del militarismo y el culto a la personalidad configuran un ecosistema donde la información crítica es tratada como sedición. Semeja que en el mundo actual hay dos modelos: o avanzar para atrás o retroceder para adelante.

 

 

 

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viernes, 20 de junio de 2025

Cambio Climático y la CAV

En la CAV les preocupa y les ocupa el tema del calentamiento global.

Aquí algunos datos y cifras en este artículo publicado en Noticias de Gipuzkoa:


Euskadi en el año 2100: subirá el mar hasta un metro y habrá cinco grados más

El Gobierno vasco, Euskalmet e Ihobe advierten de los graves impactos del cambio climático en la salud o la economía vasca y trabajan en medidas que los mitiguen

Idoia Alonso

Euskadi lleva dos días de canícula insoportables. Pero esto no es nada comparado con lo que nos depara el futuro como consecuencia del cambio climático, aunque los negacionistas se empeñen en vocear lo contrario amparados en, a saber, qué base científica. Según las proyecciones elaboradas por Sociedad Pública de Gestión Ambiental (Ihobe) y la Agencia Vasca de Meteorología (Euskalmet), la temperatura en Euskadi podría incrementarse hasta cinco grados y el nivel del mar hasta un metro a finales de siglo. Este escenario no sólo impactará en la salud de las personas sino también en las infraestructuras, en la productividad, aumentará el riesgo de incendios y sequías. La alteración de la duración de las estaciones y las precipitaciones afectará negativamente en la agricultura. El aumento del nivel del mar, por su parte, supone una “amenaza importante” si no se remedia antes ya que el 60% de la población vasca vive en municipios costeros y 40.000 personas en zonas inundables.

Ante este panorama, urgen medidas para mitigar los efectos de los gases de efecto invernadero y hacer un seguimiento sistemático de los fenómenos meteorológicos. Así lo destacó ayer la vicenconsejera de Protección Civil, Joana Egiluz, durante la presentación del primer informe Estado del Clima en Euskadi que analiza la evolución climática desde 1970 y hasta 2023 y que a partir de ahora se realizará cada cinco años. “Vemos desde hace tiempo –dijo Egiluz– que se están produciendo cambios significativos en la meteorología adversa asociados al cambio climático lo que nos obliga a crear y desarrollar diferentes herramientas capaces de minimizar los nuevos daños que puedan surgir de este tipo de situaciones severas”. Por ello, añadió, “no podemos olvidar nuestra responsabilidad es mejorar de la red de observación de Euskadi. Sin datos locales de calidad no es posible abordar con conocimiento los retos que nos plantea el cambio climático ni mantener sistemas adecuados de alerta temprana”. 

 Sin caer en el alarmismo, el viceconsejero de Medio Ambiente, Josu Bilbao, sí señaló que datos están ahí e indican que el planeta se está calentando de forma “inequívoca”. El pasado 2024 fue el año más cálido desde que hay registros y el primer año completo en superar el incremento de 1,5ºC por encima de la temperatura del periodo preindustrial. A esto hay que añadir que Europa sigue siendo la región que más rápido se calienta del mundo, con un aumento de temperatura de aproximadamente 2,4°C desde la era preindustrial, casi un grado más que el promedio del planeta. En el caso de Euskadi, las temperaturas se han elevado 0,3 grados por década desde 1970, mientras que los años 2022 y 2023 fueron los “más cálidos registrados”. Entre 1971 y el año 2000 el incremento de los termómetros sería así de 1,1 grados.

Miles de euros en pérdidas

Estudios recientes estiman que, de acuerdo con información de compañías reaseguradoras, las pérdidas económicas totales por fenómenos meteorológicos y climáticos entre 1980 y 2021 ascendieron a más de 560.000 millones de euros en los 27 Estados miembros de la UE. Según estos datos, sólo hasta un cuarto de las pérdidas estaban aseguradas. En un escenario de +3°C a finales de siglo, se prevé un impacto económico en la UE de 175.000 millones de euros al año (1,4% del PIB de la UE), mientras que, si se lograra frenar el aumento de la temperatura por debajo de los 2°C, la cifra se reduciría a la mitad.

Ante esta situación, Bilbao afirmó que es “imprescindible adaptarnos a las nuevas condiciones para minimizar los impactos que ya no pueden ser revertidos y que ya estamos sufriendo en la actualidad porque el cambio climático es presente, no solo futuro”. En esa línea, señaló la necesidad de “seguir trabajando la descarbonización y en la mitigación de emisiones de gases de efecto invernadero”. Tras asegurar que Euskadi ya está trabajando en su adaptación al calentamiento global, destacó que, a día de hoy, 42 municipios vascos tienen ya aprobados sus planes de clima y energía y 50 están en camino. Para que Euskadi sea más resiliente se acaba de crear KAIA (Klima Aldaketaren InpaktuA) una mesa liderada por la Dirección de Patrimonio Natural y Adaptación al Cambio Climático, en la que, además de Ihobe y Euskalmet, también participan la Agencia Vasca del Agua-URA, la Dirección de Planificación Territorial y Agenda Urbana, la Dirección de Atención de Emergencias y Meteorología y Azti. KAIA está trabajando ya en cinco proyectos para adaptarse al cambio climático dotados con 27 millones de euros en el malecón de Zarautz, en la marisma de Bakio, en el meandro de Astegieta en Gasteiz, en la ría de Bilbao y en la bahía de Txingudi. 

Cincuenta años del clima en Euskadi

Temperatura

Desde 1970 la temperatura en Euskadi ha aumentado 0,3 °C por década. Los años 2022 y 2023 fueron los más cálidos registrados. El informe destaca un aumento en la frecuencia y duración de las olas de calor. Los días cálidos y muy cálidos, en los que las temperaturas medias y máximas son anormalmente altas, así como las noches cálidas, con temperaturas mínimas también anormalmente altas, han aumentado seis días por década desde 1970. Los días de verano, es decir, aquellos en que la temperatura máxima supera los 25ºC, han aumentado cuatro días por década. Los años 2022 y 2023 destacan por haber tenido más de 75 días cálidos, superando en más de 20 días a los registrados en 2020, el tercer año con más días cálidos.

Olas de calor

El número de días de olas de calor se ha duplicado, pasando de 4 días en el periodo 1970-2000, a casi 9 en el periodo 2014-2023. La temperatura máxima media registrada en los episodios de calor también muestra un incremento. Aunque el evento más largo se registró en el 2003, con entre doce y trece días de duración, fue en el año 2022 cuando se produjo el mayor número de días de olas de calor, un año sin precedentes, con más de veintitrés días de olas de calor. A estos datos le acompañan una disminución de los días fríos y de helada.

Nivel del mar

En cuanto al aumento del nivel del mar, éste ha ascendido 2,5 mm anuales desde 1993. El mareógrafo de Brest, es decir, el instrumento que registra el nivel del agua del mar a lo largo del tiempo ubicado en esta ciudad francesa del Golfo de Bizkaia, ha registrado un ascenso de más de 20 cm en los últimos dos siglos, con un incremento más pronunciado en el siglo XXI. Está previsto que el nivel del mar suba 26 cm para el año 2050 y entre 51 y 100 cm para 2100. Esta es una amenaza importante teniendo en cuenta que aproximadamente el 60% de la población vasca vive en municipios costeros y se calcula que, en el año 2100, podrían vivir en zona inundable hasta 40.000 personas, en el peor escenario.

Temperatura del mar

En cuanto a la temperatura de la superficie del mar en el Golfo de Bizkaia ha aumentado en torno a 0,25°C por década. En el 2023 las anomalías superaron el umbral de 1°C respecto al periodo 1991-2020. En 2023 la temperatura media de la superficie del mar en las costas de Euskadi fue la más cálida registrada hasta el momento

Precipitaciones

En lo que se refiere a la lluvia caída en Euskadi, el informe no presenta tendencias claras, pero señala que el año 1989 fue el más seco y 2013 el más lluvioso. Además, no se observan cambios significativos en la frecuencia de episodios de precipitaciones extremas.

Contaminación

En cuanto a los gases causantes del calentamiento global, el informe recuerda que las emisiones de gases de efecto invernadero en Euskadi han disminuido un 33% desde 2005, alineándose con los objetivos del Plan de Transición Energética y Cambio Climático de Euskadi. Sin embargo, apunta que el sector del transporte ha visto un incremento del 135% en sus emisiones desde 1990.

 

 

 

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lunes, 19 de mayo de 2025

El Puzzle de Sare

Sare continúa su incansable labor en favor de los presos políticos vascos dentro del marco del proceso de paz y reconciliación.

Naiz nos da cuenta del resultado de su más reciente iniciativa:


Sare completa el ‘puzzle de la resolución’ en Iruñea tras recabar piezas en 28 localidades

Tras ir recopilando distintas piezas por 28 localidades de Euskal Herria a lo largo del fin de semana, Sare ha completado en Iruñea el «puzzle de la resolución». Con esta iniciativa ha subrayado la injusticia que supone que 57 personas sigan presas en régimen cerrado.

Amaia Ereñaga

Sare ha completado las 28 paradas en distintas localidades de Euskal Herria para recoger las piezas del «puzzle de la resolución». En un acto en la Plaza del Ayuntamiento de Iruñea, familiares han completado sobre el adoquinado este puzzle, tras lo que los presentes se han tomado una foto a modo de cierre de la iniciativa.

La furgoneta de Sare ha completado 544 kilómetros y ha puesto el punto final a la iniciativa arropada por joaldunak y entre aplausos por parte de los asistentes, que han prorrumpido en gritos de «Euskal Presoak Etxera!», con menciones también hacia los exiliados y deportados.

En el acto final han sonado violines, se han leído poesías y Sustrai Colina ha cantado bertsos. Todo se ha celebrado en un tono intimista y de respeto.

Iruñea ha sido la última de las 28 localidades en las que se encontraba una de las piezas del puzzle disperso por Euskal Herria. La capital de Nafarroa cuenta, al igual que el resto de pueblos donde ha parado la furgoneta, con vecinos presos que aún siguen en régimen cerrado.

Según Sare, hay 57 personas que, cumpliendo requisitos para cumplir condena en régimen abierto, siguen en régimen cerrado.  

Horas antes de llegar a Iruñea, la segunda jornada de la iniciativa ‘Puzzlea osatu arte’ ha arrancado por la mañana en Berango, desde donde la furgoneta de Sare se ha dirigido a Getxo y Santurtzi, antes de recalar en la capital vizcaina.

En el corazón de una ciudad totalmente imbuida del espíritu futbolístico, propiciado por la final europea de la semana que viene, se ha escuchado la denuncia y la exigencia de la resolución de la situación de los presos vascos que se encuentran todavía sometidos a régimen cerrado.

«Esta dinámica tiene como objeto principal atravesar aquellos pueblos y ciudades que tienen en su haber o que albergan presos en régimen cerrado –ha explicado Bego Atxa, portavoz de Sare–. También, obviamente, tiene como objetivo solicitar o requerir a aquellos a quien les compete, y ley en mano, que estos presos puedan seguir cumpliendo sus condenas en un régimen abierto, porque entendemos que ya es tiempo de que se resuelva este conflicto de una manera definitiva para que las víctimas de todo tipo de violencia reciban el reconocimiento y la reparación que precisan y, cómo no, que se supere esta legislación de excepcionalidad».

La marcha ha seguido hacia Gasteiz, y desde allí ha entrado de nuevo en Gipuzkoa, por Debagoiena.

 

Imágenes del recorrido:

 

 











 

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sábado, 7 de diciembre de 2024

Entrevista a Salvador Cardús

A pocos días de haberse celebrado el Día Internacional del Euskera les compartimos esta entrevista publicada por Naiz ya que contiene elementos que consideramos pueden ser de su interés:


«El mecanismo más importante de adhesión a una nación es la lengua»

Salvador Cardús (Terrassa, 12 de junio de 1954) estuvo a mediados de noviembre en Bilbo durante las jornadas organizadas por Telesforo Monzon eLab para abordar la cuestión nacional en un contexto de cambios demográficos.

Iker Bizkarguenaga

Salvador Cardús atendió a GARA en un receso de las jornadas organizadas por TMeLab sobre «adhesión nacional en un contexto de cambio demográfico», donde expuso su punto de vista sobre un asunto que puede ser controvertido pero cuyo abordaje es inexcusable y el modo en que se haga condicionará el futuro de naciones sin Estado, como Euskal Herria y Catalunya, y de las gentes que las conforman.

Su intervención ha abordado el cambio demográfico y la identidad nacional en las naciones sin Estado. ¿Cómo afecta el uno a la otra?

Hay cambios de carácter general que afectan a la cuestión de pertenencia nacional. No es solo el tema de la inmigración, lo podríamos situar también sobre la cuestión de los jóvenes y la identificación nacional, en cómo las redes sociales nos desterritorializan y permiten un tipo de relaciones que se mantienen al margen del espacio y del territorio, de la tradición y de la lengua... Hay desafíos que son de carácter general, de carácter económico, pero en el caso de la inmigración se trata de un desafío especialmente grande.

Por una parte, por la dimensión; en el País Vasco aún no estáis en las proporciones que estamos en Catalunya, donde cuatro de cada diez personas han nacido fuera y probablemente más del 50% de la población vive al margen de la catalanidad o la nación catalana. Algunos ni se han enterado de que existe algo parecido. En los últimos años hemos crecido en un millón y medio de personas en Catalunya, y eso solo son datos fijos, porque para llegar a ese millón y medio ha habido mucho más movimiento. Eso tiene unas dimensiones que provocan desafíos enormes, tanto desde el punto de vista de calidad de vida, de bienestar, porque estas personas suelen estar en condiciones de desigualdad grave, y también de carácter cultural, lingüístico, de concepciones de la vida o de la religión, que suponen un reto.

Tanto Catalunya como Euskal Herria han recibido flujos migratorios muy importantes anteriormente; ¿qué hace diferente el contexto actual?

Hay una cuestión fundamental que es la dimensión jurídica. Cuando llegaban españoles al País Vasco o a Catalunya no tenían el problema de la extranjeridad, que es importante desde el punto de vista formal. Eso no quiere decir que fueran unos movimientos pacíficos; en Catalunya hubo casos de persecuciones policiales y expulsiones de migrantes, que ponían en Montjuïc en una especie de campos de concentración y los llevaban en barco otra vez a Andalucía. Eso existió. En los años de posguerra había control político, ideológico, de gente que había huido de su territorio no solo por razones económicas, también políticas, y que los cogían y los llevaban otra vez de vuelta.

La situación no es que fuera tranquila, pero es verdad que desde el punto de vista jurídico facilitaba las cosas. Ahora nos encontramos en una situación en la que una parte importante de esa inmigración es inmigración sin papeles, o con dificultad para conseguirlos, y el Estado trata muy mal estos procesos, que son larguísimos, y eso crea una burbuja de personas que tienen que buscarse la vida como sea, en el espacio de la economía sumergida, no de la delincuencia, que es algo mucho más minoritario, pero sí de la economía sumergida, y eso provoca problemas.

Esta es una cuestión, la otra es la mayor diversidad. Yo siempre lo había relativizado un poco, porque en Catalunya cuando llegaba población andaluza en los años 50, 60, la diferencia cultural era enorme. Era un choque cultural importante, en todo. No sé si menor a la que hay ahora. Es muy difícil comparar, porque también ahora la mentalidad es mucho más abierta que la que había en la población de recepción en los años 50 o 60. Pero es cierto que hay diferencias de carácter ideológico, religioso, que son mucho más evidentes, y que nos plantean hasta qué punto estas diferencias están creando guetos que mantienen a una parte importante de esa población al margen de cualquier relación con la sociedad de acogida.

El cambio demográfico va acompañado de cambios sociológicos y económicos: precariedad, problemas de conciliación, falta de estabilidad, otras formas de ocio... ¿Forman un todo en conjunto?

Sí. De momento confluyen en la dimensión más negativa. Siempre habíamos pensado que las redes sociales nos abrían ventanas al mundo, como había hecho tradicionalmente la televisión, pero ahora, las redes sociales no digo que no puedan servir para abrir ventanas, pero tal y como se utilizan mayoritariamente, las cierran. Por ejemplo, jóvenes que llegan de otros lugares pueden tener sus propios influencers sin tener ninguna relación con la sociedad de acogida. Por otro lado, las crisis generales que hemos sufrido; la económica de finales de la primera década de este siglo, la del covid, las guerras que han venido después han sido circunstancias que han dificultado o han parado muy buena parte de aquello que llamábamos el ascensor social. La inmigración era un camino de ascenso social, ahora no está tan claro. No sabemos si hay un ascensor social o quedan recluidos en unas zonas muy estancadas.

Cuando hablamos de identidad nacional, ¿hablamos también de la lengua? Si bien la situación de ambas lenguas es muy distinta, hay una preocupación compartida por el descenso en el uso tanto del euskara como del catalán.

Entre todos los mecanismos de adhesión a la nación, de vínculo con la nación, sin lugar a dudas la lengua es la más importante. Si alguien viene a Catalunya o al País Vasco y aprende catalán o aprende euskara la incorporación es casi automática. Y no tiene por qué renunciar a su propia lengua. La lengua es un elemento, en nuestros países particularmente, fundamental para la adscripción. Lo que ocurre es que estamos en una situación de debilidad política, cultural, y no solo no estamos transmitiendo el aprendizaje de la lengua, el conocimiento, tampoco somos capaces de que el uso crezca con el conocimiento.

En las encuestas puede haber en Catalunya un 90% que dice que entiende catalán, que yo no me lo creo, porque en una encuesta la gente intenta quedar bien, y estamos en un 30% de uso habitual de catalán, o de gente que dice que lo usa, porque creo que también es menor. Pero desde mi punto de vista, lo más preocupante es el de los catalanoparlantes que se pasan al español. Y entre la juventud esa es una cosa generalizada. En los patios de los institutos, entre los jóvenes, incluso en un grupo de catalanoparlantes, el paso al español es muy frecuente, y lo es porque los influencers, la música, todo lo que son los instrumentos que el Estado favorece en su difusión, son en español. Entonces, el español pasa a ser la lengua, no solo dominante, sino la lengua franca, la lengua de uso habitual. Y eso supone un cambio cultural importante, que se ha producido quizá en los últimos diez años, y que es grave.

Hablamos de naciones sin Estado. La falta de herramientas políticas y jurídicas, para hacer frente a esos cambios es clave en el debate, ¿no?

Claro. En el espacio nacional español, lo que habría podido ser posible, que sería una expresión de la plurinacionalidad, un reconocimiento de la diversidad, no existe. No es una relación equilibrada, es un tipo de relación que ejemplifica la condición colonial en la que vivimos y que muestra lo que es la potencia de un Estado que muestra quién manda aquí. Por si a alguien se le había olvidado con todo el tema de la Transición, en los últimos años hemos visto lo que es cuando el Estado se siente amenazado. La nación española, que es asimiladora, le molesta enormemente la diferencia, es muy difícil de combatir. En esas circunstancias, no se trata de que los inmigrantes se integren más o menos, es que entran en una estructura de dominación, y cómo les vas a pedir que ellos den la cara si ya nos cuesta a nosotros darla.

El Estado es capaz de obligar por ley, por ejemplo a aprender su idioma, una nación sin Estado no puede hacerlo.

Ni puede por ley ni lo consigue de una manera sutil. En la charla he contado la anécdota reciente de un chico mallorquín que llama a un hotel donde había reservado una habitación para preguntar si tenían parking, y habla en catalán. Y el recepcionista, cuando le habla, le responde «English?». El chico le dice que catalán, y el recepcionista le espeta: «En la recepción estamos dos argentinos, y en Argentina no nos enseñaron catalán», y le cuelga. Eso no te lo imaginas en Francia. Si quien estuviera en la recepción fuera un argentino en Francia, no se atrevería a colgar a alguien porque le está hablando en francés. No es posible, porque el Estado legitima el uso de la lengua.

No es una cuestión de coacción explícita, es una cuestión de coacción implícita, eso que llamamos nacionalismo banal, nacionalismo implícito, de asumir, de saber quién manda aquí, qué lengua es la que manda. El problema es que el Estado es muy duro, y el Estado español tiene una concepción de lo que es la nación española en la que no cabe la plurinacionalidad. Creo que ahora tenemos más conciencia de ello, pero más conciencia no quiere decir mayor capacidad de resistencia, a veces más conciencia significa más temor. Estamos en un mal momento, en un momento reactivo, creo que recuperaremos el temple, pero no va a ser fácil ni inmediato.




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miércoles, 4 de diciembre de 2024

Euskararen Nazioa Gara

Les compartimos el comunicado que con motivo del Día Internacional del Euskera se ha dado a conocer en el portal de EH Bildu.

Se trata de un texto para estudiar, reflexionar y dialogar.

Aquí lo tienen:


Comunicado conjunto de EH Bildu y EH Bai en el Día del Euskera: «Ahora es el momento»

La metáfora de la encrucijada ha resultado exitosa para representar, de manera general, la situación del euskera: este pueblo ha recorrido un largo camino para revitalizar su lengua, pero existe una sensación de haber llegado al final de ese camino. También resulta válida la imagen de la montaña: la expedición del euskera se encuentra en el campamento base, pero algunas personas quieren descender, considerando que ya se ha avanzado lo suficiente, pero muchos de nosotras, en cambio, queremos seguir ascendiendo, queremos continuar aun sin saber si alguna vez llegaremos a la cima.

Entre quienes queremos ascender, hay consenso: lo que ha habido hasta ahora nos ha traído hasta aquí, pero no nos permitirá llegar mucho más allá. Quienes consideran que lo realizado es demasiado y quieren descender, por su parte, no son pocos. Por ello, es el momento de marcar los objetivos de manera clara y de buscar consensos. El momento de superar este tiempo de ralentización en la recuperación del euskera y el momento de abrir un nuevo tiempo de fortalecimiento, de poner en marcha una nueva política lingüística.

La ciudadanía vasca hemos demostrado capacidad de adaptación a lo largo de la Historia. Esa es la explicación, también en este 3 diciembre de 2024, del misterio que hay detrás de poseer una lengua viva, capacitada, válida y atractiva. Pero tenemos que seguir adaptándonos ya que la sociedad está cambiando con una celeridad hasta ahora desconocida. Eso hace que sea aún más urgente que nunca acometer el reto al que nos enfrentamos.

Y junto con las reflexiones, se precisan liderazgos, discursos claros y propuestas. Y en EH Bildu y EH Bai, los tenemos.

Queremos tender la mano a todos esos hombres y mujeres que han llegado, llegan y llegarán a Euskal Herria y obsequiarles una lengua inclusiva: saber euskera debe ser un derecho social, aprender euskera gratuito y universal, y debemos inventar métodos flexibles y adaptados para enseñarlo, porque las situaciones serán muy diversas y novedosas. Debemos disponer una acogida lingüística ampliada y efectiva.

La enseñanza basada en la inmersión ha sido pionera en la creación de nuevos modelos pedagógicos y didácticos para adaptarse a las necesidades de una lengua minorizada, y debemos continuar dotándola de medios para lograr que su uso, algo que tan imprescindible nos resulta, aumente al objeto de seguir desarrollando su oralidad. Pero, además, debemos propagar la conciencia de la situación sociolingüística de nuestro pueblo dentro de la comunidad educativa: todas y todos los profesores son profesores de lengua. Elaboraremos propuestas para asegurar mediante programas educativos la transmisión de la cultura vasca, porque la lengua precisa de la cultura para sobrevivir.

Tenemos que ofrecer un mundo en euskera fuera de la enseñanza reglada a las y los jóvenes, y proponemos que el ocio extraescolar organizado se constituya en oasis del euskera.

Y puesto que al finalizar la enseñanza reglada las y los jóvenes se adentrarán en el mundo laboral, queremos impulsar profundos cambios para que el euskera sea lengua de relación y de trabajo, comenzando por la ampliación de la oferta de Formación Profesional, a fin de influir realmente en el funcionamiento de las empresas y en sus futuros nuevos moldes.

Debemos considerar la función nuclear que cumplen los oasis del euskera, y tomar medidas de protección especiales y duraderas en el tiempo, y propondremos medidas para gestionar la sostenibilidad sociolingüística, social y económica de las zonas de alta densidad del euskera.

Queremos asumir el firme compromiso de trabajar para reforzar el sistema cultural. Para ello, primeramente, debemos cuidar a las personas creadoras, y proponer desarrollos legales y proyectos que garanticen las condiciones laborales y la estabilidad. Reforzar una programación que incluya toda Euskal Herria, revisar las cuotas culturales que son habituales para las lenguas hegemónicas.

Queremos poner al servicio del desarrollo del euskera y del aumento de su uso las potencialidades de la inteligencia artificial, creando redes de colaboración con las demás lenguas minorizadas. Creemos que se dan las condiciones para convertirnos en una potencia tecnológica que nos situaría a la altura del catalán.

Y todo ello lo debemos alimentar con un ámbito comunicativo autocentrado, renovado y de confianza que impulse el euskera y la cultura en euskera. El euskera necesita un especio en el mundo audiovisual que nos llega desde las pantallas, y la oferta en euskera debe estar visible en las plataformas. Debemos enfocar ETB hacia ello. Debemos impulsar mediante recursos diversos proyectos de ficción de creación propia en el ámbito audiovisual y desarrollar sin tardanza líneas de trabajo que aumenten exponencialmente la presencia de los contenidos en euskera en las salas cinematográficas.

Queremos adecuar la estructura social del euskera en toda Euskal Herria para blindar los avances realizados, avanzar aún más y lograr un estatus jurídico de igualdad. Este año queremos proponer cambios en la ley de empleo público de la CAE, a fin de respetar los derechos lingüísticos y continuar euskaldunizando la Administración. En Nafarroa, perseveraremos para terminar con esa división administrativa que el Consejo de Europa ha denunciado en reiteradas ocasiones, y lo haremos de manera firme e imaginativa.

Y multiplicaremos nuestros esfuerzos para lograr un estatus oficial para la lengua en Ipar Euskal Herria. Todas las Administraciones tienen su responsabilidad en la revitalización del euskera, desde la menor hasta la mayor.

Proponemos la siguiente ruta:

Situar en el centro la universalidad del conocimiento del euskera (mediante el sistema educativo, la acogida lingüística, y los sectores de la euskaldunización y la alfabetización); crear espacios de uso y multiplicar los esfuerzos para crear oasis socio-funcionales (mundo laboral, ocio extraescolar organizado, ayuntamientos euskaldunes, Administración); desarrollar vías que alimenten el ecosistema del euskera (mediante el sistema comunicativo, el sistema cultural, los medios audiovisuales y la inteligencia artificial). Y queremos hacer todo eso construyendo para ello un refugio jurídico-político que posibilite ponerlo en marcha con total garantía.

No son retos menores y no podremos superarlos solos. Pero nuestra base está dispuesta a empujar para ello, con convencimiento y responsabilidad. Se ciernen sobre toda nuestra ciudadanía grandes preguntas y cambios, y necesitamos respuestas nuevas y renovadas. Una palanca de transformación y nuevas estructuras. Políticas públicas estructurales y exponenciales para abrir una nueva era en el proceso de revitalización del euskera.

EH Bildu y EH Bai quieren asumir el compromiso de trabajar para que todo ello sea posible. Ya hemos comenzado a requerir y proponer diversas medidas en todos los espacios en los que estamos presentes. La política es imprescindible y creemos que el discurso sobre la lengua hay que politizarlo más que despolitizarlo, pero queremos emprender esa ascensión junto con el movimiento social, con la actividad cultural vasca activa como compañera de cordada deseada y necesaria. Es el momento de fortalecer las redes relacionales, cada cual desde su función y responsabilidad, pero tenemos claro que, de hallarlo, hallaremos el camino entre todas y todos en unión.

Ahora es el momento. Este es el año.

Estamos convencidos de que se dan las circunstancias para lograr consensos básicos, y EH Bildu y EH Bai están dispuestos a realizar todos los esfuerzos en esa dirección. Se precisan recursos, por supuesto; también impulso político; cambios estructurales, cómo no; pensar teniendo en cuenta todos los territorios del euskera.

Pero sobre todo se necesita un mensaje y un discurso que active a la comunidad euskaldún, y ese mensaje llegará desde el respeto de los derechos lingüísticos, desde la igualdad de toda la ciudadanía y desde el orgullo de ser euskaldún. Poseemos una lengua que nos confiere personalidad, un componente básico que refuerza el sentido comunitario y combustible para la recuperación nacional, y soñamos que esa lengua sea un instrumento efectivo para la cohesión.

Desde lo nuestro, al mundo.

 

 

 

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lunes, 18 de noviembre de 2024

Egaña | Solo el Pueblo Salva al Pueblo

Nuestro amigo Iñaki Egaña nos comparte su reflexión derivada de lo ocurrido en Valencia durante la DANA... y en los días posteriores:


Solo el pueblo salva al pueblo

Iñaki Egaña

Las inundaciones y tragedia en Levante, seguidas de la ineptitud del Gobierno autonómico, la frivolidad de la monarquía borbónica y la inacción del Ejecutivo central, han aireado la solidaridad que, de cualquiera de las maneras, se hubiera producido ante la magnitud del desastre. Las catástrofes naturales o inducidas son capaces de avivar lo mejor y lo peor de la condición humana. Tenemos acceso a las respuestas diariamente en el Mediterráneo, con el salvamento de los migrantes a la deriva en balsas frente al patrullaje militar para evitar que tomen tierra. En Palestina, con los cooperantes repartiendo comida frente a los bombardeos israelíes que intentan ahondar en la hambruna.

La solidaridad está en la personalidad humana, no solo la de nuestra especie, sino también en otras de homínidos que nos precedieron o simultanearon en la evolución. Probablemente, buena parte de nuestra especialización inteligente se deba a las capacidades que desarrollaron nuestros antepasados, arropándose en medios hostiles. Gioconda Belli apuntaba que la solidaridad es la ternura de los pueblos y el psicoanalista alemán Erich Fromm decía que la solidaridad humana es condición indispensable para el desarrollo personal.

En nuestro pequeño país, los actos de solidaridad reforzaron nuestro ADN colectivo con grandes y pequeñas expresiones. Algunas, como aquellas brigadas que acudieron en 1983 a limpiar Bilbo tras la gota fría precedente. Otras relacionadas con el conflicto, de apoyo a las familias de presos, los conductores de Mirentxin. O con otros compromisos externos, como quienes viajaron a tierras lejanas para aportar su granito de arena en las luchas de liberación, Pedro Baigorri, Pakito Arriaran, Alba García... Aquellos, también, que, desde otras partes del continente, del planeta, hicieron de su recorrido vital una alianza con nuestra causa emancipadora. Sin desdeñar otras pautas, fruto de nuestra pluralidad, como las de religiosos, cooperantes e incluso las agrupadas en el Euskal Fondoa de nuestras agrupaciones locales. Hasta el sindicato mayoritario vasco, con más de un siglo de existencia, lleva la palabra «solidaridad» adherida a su nombre. No hemos sido ni más ni menos que nadie y, en este caso, tal y como lo han hecho los solidarios con el Levante, simplemente desarrollamos nuestra condición humana.

En esta ocasión, la solidaridad de miles de jóvenes y no tanto, que ofrecieron su apoyo a la limpieza de calles, al rastreo de desaparecidos, o al desescombro de garajes y bajos, ha descrito lo que somos y lo que cabría esperar del «nosotros» humano. Con la particularidad de los tiempos que vivimos y el escenario consiguiente. La solidaridad, parece mentira, se ha convertido en un arma arrojadiza, se ha «politizado» incluso, y ha llevado a un debate ideológico del que, personalmente lo reconozco, me he sentido inquieto. Jamás tenemos certezas absolutas y, en mi caso, esta ha sido una de ellas. Me refiero a ese lema que comenzó a utilizarse a comienzos de la ayuda popular, cuando parecía que las instituciones aún no habían reaccionado. Esos primeros días en los que centenares de personas caminaban kilómetros para llegar con un cubo, una bayeta y una fregona, a las zonas afectadas: «Solo el pueblo salva al pueblo».

Lo que en principio parecía una frase histórica, fruto de la inacción institucional o de su retraso, se convirtió en frente de acusaciones. En sectores de la derecha extrema se utilizó como una «prueba» más de la desafección por la política, de los partidos políticos y de las instituciones, llegando a utilizar la locución de «Estado fallido» (incapaz de responder), mientras que en sectores de izquierdas y del propio Gobierno se tildó la expresión de reaccionaria. Para gestionar la crisis, o en otro caso las crisis, ya están las instituciones. Ese era y es precisamente el cometido institucional: representar al pueblo. O sea que, «solo el pueblo salva al pueblo» era, al parecer, un lema inadecuado políticamente. Las redes sociales, vademécum contemporáneo, dictaron sentencia.

Nuestra generación creció con los ecos de Durruti y Likiniano que expresaban precisamente el sentido del pueblo y para el pueblo. Los latidos de la Comuna de París que nos contó nuestro paisano Lissagaray se mezclaron con aquellos cantos que redoblaron en La Casilla de Bilbo los chilenos de Quilapayún: «El Pueblo Unido jamás será vencido». La tradición marxista, la Revolución francesa, impregnaron la fórmula del «pueblo soberano». Jon Maia concluyó su seguidilla en el Velódromo donostiarra cuando Arnaldo Otegi y los de Bateragune fueron liberados, con un «Gora Herria». Por ello, mi inquietud. ¿Estaba haciendo al caldo gordo a la derecha sintiéndome orgulloso y emocionado por la solidaridad que transmitían miles de jóvenes anónimos, lejos del postureo de los medios? ¿O era un simple debate semántico sobre la impertinencia de una frase?

El pueblo que he sentido reivindicar ha sido citado como el sujeto político de cualquier proyecto liberador. Nos echaron en cara, en un principio, que nuestra lucha era pre-política. Para, más adelante, cambiar de reproche para decirnos que politizábamos en exceso. Esa politización, acertada, expresaba la necesidad de ofrecer una explicación al porqué de las cosas, de las injusticias. No existen los hombres y mujeres apolíticos, que es lo que expresan las derechas para arrimar el ascua a su proyecto. Porque el neoliberalismo reduce al pueblo a ser un mero consumidor de productos, a ser multitud. Consumidor también de la democracia que promueve como modelo político. Una democracia sustentada en la delegación a través de los partidos políticos. Y finalmente, a la reducción de las instituciones emanadas de esa «voluntad popular» a una herramienta para la solución de problemas concretos (las consecuencias de la gota fría) que provoca que desaparezca el pueblo como categoría política. Frente a ello, mi reflexión como contrapeso: Pueblo plural, pueblo sujeto.

 

 

 

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