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miércoles, 14 de enero de 2026

El Bufón de Trump

Lo de las puertas giratorias por parte de los más selecto en el campo jeltzale a tomado un giro bastante peculiar y tiene como protagonista al mismísimo Josu Jon Imaz, quien ahora se encuentra a sí mismo al centro de la comentocracia tras celebrarle sus gracejadas al déspota injerencista Donald Trump. Y es que el episodio refleja el alineamiento que existe entre el PNV y el PP, alineamiento que ya se ha traducido en la elección del actual Ararteko.

De eso nos habla esta nota publicada por Naiz:


El PNV defiende a Imaz y el PP lo elogia tras doblegarse ante Trump y una pintada en Zumarraga

Su partido parecía intentar que pasara desapercibida la genuflexión de su expresidente Josu Jon Imaz ante Donald Trump el viernes, pero este martes ha salido a la palestra para defenderle ante una pintada en Zumarraga. Y Borja Corominas (PP) lo ha alabado directamente.

Ramón Sola

Una pintada aparecida en una pared de su localidad Zumarraga, y que fue borrada rápidamente, ha servido para que PNV y PP tomen posición ante el esperpéntico episodio de Josu Jon Imaz con Donald Trump el viernes pasado. El expresidente del EBB y ahora CEO de Repsol expresó su sumisión al mandatario estadounidense ante la perspectiva de acceder al petróleo venezolano.

Imaz fue presidente del PNV entre 2004 y 2008, un periodo en el que entre otras muchas cosas no escondió su disconformidad ante los avances del Plan Ibarretxe destinado a intentar conseguir un nuevo estatus de soberanía (fue muy evidente su malestar cuando la izquierda abertzale le dio luz verde en el Parlamento de Gasteiz). El sábado la posición oficial del PNV fue pasar por alto lo ocurrido en la Casa Blanca y limitarse a señalar que hoy día representa a una compañía privada y no al partido. Sin embargo, desde la junta de Urretxu-Zumarraga este martes han cerrado filas con el exdirigente.

En concreto, la Junta Municipal del PNV de Urretxu-Zumarraga ha rechazado con «absoluta firmeza» lo que califica de «mensajes ofensivos» contra Imaz. Se trataba en concreto de una única pintada, realizada con pintura roja y negra según detallan agencias, en la que aparecía la frase ‘Josu Jon: Trumpen Morroi, Zumarragarron Lotsa’.

El PNV tilda estos mensajes de «antidemocráticos» y de «ataque directo a las normas básicas de civismo y convivencia», sin referencia alguna al asalto de Estados Unidos en Caracas al que hace referencia la pintada. Y la señala como «propia de otros tiempos no demasiado lejano».

Desde el PP, mientras, han pasado directamente a la exaltación de Josu Jon Imaz. Para el dirigente guipuzcoano Borja Corominas, «la de Josu Jon Imaz es la mente más preclara que ha pasado por el PNV en las últimas décadas. Tanto que a veces es difícil encajarlo en el PNV actual... Todo nuestro apoyo a Imaz y a los empresarios comprometidos con su sociedad», ha señalado en redes.

 


 

 

 

 

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jueves, 8 de enero de 2026

Martínez | La Doctrina Fran Rivera

Desde las páginas de Público traemos a ustedes este texto en el que Jonathan Martínez hace cera y pabilo de todos los que se han ufanado por el secuestro de el mandatario venezolano Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, así como el bombardeo a diferentes puntos de Venezuela incluyendo barrios residenciales de Caracas.

El texto se lo dedicamos a uno de los individuos mencionados en este, el infumable jeltzale Iñaki Anasagasti:


La Doctrina Fran Rivera

Jonathan Martínez

El otro día, tras el ataque estadounidense contra Caracas, una buena parte de la prensa patria se entregó a los más insólitos malabarismos verbales. No me gustaría verme en su papel. Tras haber agotado los epítetos contra Vladimir Putin, los plumillas de obediencia atlantista se tentaban la ropa para relativizar el despotismo de Donald Trump e invertir la carga de la prueba. Por lo visto, Venezuela llevaba la falda muy corta. El ABC, un periódico que en su día glorificaba a Hitler y a Franco, celebró modestamente el bombardeo llamando "dictador" a Nicolás Maduro. Todo muy festivo y entrañable.

Supongo que el diario de Julián Quirós está afligido porque el Consejo Nacional Electoral de Venezuela no desglosó las actas que dieron la victoria a Maduro en los comicios de 2024. Loable preocupación. El problema es que el ABC ya llamaba "dictador" a Hugo Chávez cuando había ganado nueve citas electorales bajo la supervisión de organismos independientes. "Extraño dictador", decía Eduardo Galeano. Lo más llamativo, sin embargo, es que las quejas proceden de un periódico monárquico como el ABC y de un país como España, que lleva noventa años sin elegir en las urnas a su jefe de Estado.

Aquellos que llaman a Israel "la única democracia de Oriente Medio", sostienen que Venezuela es una dictadura y piden una "transición democrática". Es la misma retórica de Donald Trump, que se propone gobernar el país hasta que llegue "una transición pacífica". La típica transición urdida en los despachos del Pentágono. Leamos, por ejemplo, el telegrama remitido por el Departamento de Estado a la embajada en España en 1975: "Es esencial que el Rey, mediante sus actos, se consolide lo antes posible como el líder indiscutido de España. Es útil que el Rey disponga de la prensa más favorable posible. El Rey sabe bien que cuenta con nuestro apoyo".

Hablando de injerencias, Iñaki Anasagasti ha celebrado la operación trumpista con uno de los argumentos más débiles que se han escuchado estos días. Dice el ex senador que todos habríamos aplaudido una intervención estadounidense en España contra Francisco Franco. Como ejercicio de ciencia ficción, tal vez merezca los laureles de un Premio Planeta. Lo que ocurre es que EEUU, para sorpresa de nadie, hizo exactamente lo contrario: traicionó al Gobierno vasco en el exilio, sacó del ostracismo al Caudillo y legitimó la dictadura ante los organismos internacionales a cambio de unas bases militares.

Pero volvamos a Venezuela. Y es que el régimen de Trump no solo ha convertido a Maduro en una especie de rockstar antiimperialista sino que además ha dejado en ridículo a María Corina Machado y a sus seguidores, que se apresuraron a jalear la agresión y ahora ven cómo se aleja el sueño de acceder al poder por la vía de las armas. Tras la caída del guindo, Machado ha propuesto compartir el Nobel con Trump. Campeona mundial de arrastre. No es la primera vez que la oposición venezolana apuesta por el secuestro presidencial bajo el padrinazgo de la Casa Blanca. En 2002, los partidos opositores recurrieron a militares desleales para apresar a Chávez y poner como presidente al jefe de la patronal.

Nos dicen que Venezuela no tiene un gobierno democrático pero no quieren que preguntemos si Venezuela tiene una oposición democrática. ¿Es democrática María Corina Machado, que respaldó a Netanyahu durante el genocidio en Gaza y celebró el bombardeo de su propio país prometiendo privatizar sus recursos naturales? ¿Es democrático Juan Guaidó, que se autoproclamó presidente retorciendo la Constitución y desafiando al Tribunal Supremo de Justicia? ¿Son democráticos Leopoldo López y Henrique Capriles, que participaron en el golpe de 2002 deteniendo ilegalmente al ministro Ramón Rodríguez Chacín? ¿Son democráticos los guarimberos que incendiaban las calles de Venezuela recurriendo a eso que en España llaman terrorismo callejero y se castiga con hasta trece años de cárcel?

Aceptemos por un instante que el ABC está en lo cierto y Maduro es un cruel dictador. ¿Quiere eso decir que una empresa de renombre español como Repsol hace negocios millonarios con una dictadura? ¿Que la niña bonita de la marca España hace caja con la sangre de los opositores? ¿Que Josu Jon Imaz bebe los vientos por una dinastía de sátrapas? ¿Que los políticos del PP y el PSOE que franquearon las puertas giratorias de la petrolera nunca tuvieron el mínimo escrúpulo moral? Los periódicos más feroces contra Maduro no le piden cuentas a Repsol, entre otras cosas porque la compañía se anuncia en sus páginas. De pronto, el dinero generado en una dictadura ya no resulta inconveniente.

En cualquier caso, ha llegado con fuerza el tiempo de los eufemismos. Pedro Sánchez, sin ir más lejos, llamaba "escalada" a algo que si ocurriera en Madrid sería llamado atentado terrorista. Otros hablan de "extracción", "detención" o "captura" para mencionar algo que en cualquier otra circunstancia se llamaría "secuestro". No hay más que ver las varas dobles y los circunloquios de las élites europeas, dirigentes pusilánimes que siempre actuaron como una sucursal de Washington y que llevan camino de padecer en Groenlandia las dulces mieles del intervencionismo yanqui. Roma no paga traidores.

Quien diga que Estados Unidos va a llevar la libertad o la democracia a algún país del mundo, o no ha leído un libro de historia en su vida o lo ha leído y nos trata como si fuéramos imbéciles. Recordad los miles de muertos en Haití a manos de los Duvalier. Recordad el genocidio maya con doscientos mil cadáveres en Guatemala. Recordad el genocidio de los militantes de la Unión Patriótica en Colombia. Recordad los miles de torturados y desaparecidos en Chile con Pinochet. Recordad el terrorismo de Estado con Videla en Argentina. Recordad las víctimas de la contra en Nicaragua. Recordad los muertos en el Caracazo en nombre del Consenso de Washington.

He visto un vídeo en el que el ex torero Fran Rivera celebra el secuestro de Maduro y pide a Estados Unidos que haga lo propio en España. Dicen los analistas que Trump pretende apropiarse del continente americano invocando la Doctrina James Monroe. Desde estas líneas sospechamos que en realidad Trump está invocando la Doctrina Fran Rivera: se trata de aprovechar que el mundo se ha llenado de mileis, bukeles, machados y abascales de andar por casa, mentecatos y vendepatrias dispuestos a lamer la bota que más fuerte los pise. Día tras día, algoritmos made in USA nos bombardean con sus sandeces y nos imponen sus exabruptos. Eso sí que es una dictadura y de las gordas.

 

 

 

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sábado, 3 de enero de 2026

Egaña | El Año que Ingresa

Con Nuestra América despertando con la terrible noticia del ataque estadounidense y reportes no confirmados del secuestro de Nicolás Maduro y su esposa, les presentamos este texto que nuestro amigo Iñaki Egaña ha publicado en su perfil de Facebook:


El año que ingresa

Iñaki Egaña

Los malos augurios se ciernen sobre el planeta, las perspectivas del desvanecimiento de los valores y de la empatía que nos hizo evolucionar como humanidad son tan dominantes que nos hacen recordar otros periodos similares de la historia que concluyeron en tragedia. Los más optimistas aducen, sin embargo, que el planeta jamás ha sido un lugar mejor que ahora: progreso sin precedentes en alimentación, educación, alfabetismo, salud, conflictos, renta per cápita y esperanza de vida. Es cierto y quizás un consuelo. Los realistas apuntan a que esta tendencia ahonda, en cambio, en desigualdades, que el autoritarismo, nazismo y racismo se están reproduciendo velozmente y que hay zonas del planeta en claro retroceso, que el mundo es finito, que el nivel de vida del Norte Global lo acabará ahogando y que valores éticos y derechos humanos se han caído de la escala de medición cuando parecían asentados. La primera línea de los más pesimistas, con el apoyo de algunos realistas, es única: el hongo nuclear. Una razón que no tiene letra pequeña. El avance técnico y la extraordinaria proliferación atómica rasgará en algún momento los límites de la disuasión, superando el umbral, y nos abocará a un invierno nuclear. Volver a empezar. Con los escasos supervivientes pugnando espacio con las cucarachas.

El pasado 2025 había concluido con una noticia desapercibida para la mayoría. Lejos de nuestro entorno, en Cananea (Sonora, México), concluía una huelga de mineros que se había prolongado durante 18 años. Probablemente la más longeva de todos los tiempos. Convenio con acuerdo que restauraba seguridad social, pensiones, indemnizaciones y rehabilitación de los derechos laborales anteriores a 2007 a 650 mineros y 53 viudas de los que se quedaron por el camino. Fue un acuerdo político con el Gobierno mexicano y no con la empresa dirigida por la segunda fortuna del país, Germán Larrea, que mantuvo abierta la mina de cobre con migrantes llevados de Centroamérica al estilo de aquella de Bandas de Etxebarri, el conflicto laboral más largo del franquismo. Noticia para la esperanza, en un medio internacional desmovilizado, con varias lecciones, entre ellas la de la intervención pro activa gubernamental en la dinámica de las elites económicas, la de la eficacia de la paciencia revolucionaria y la de la necesidad de unir fuerzas alternativas en momentos de debacle general.

La convocatoria de un nuevo año en realidad es un invento humano, en esa medición que impuso la fecha aproximada del nacimiento de un mesías apropiado por culturas dominantes. Representa nuestra organización y clasificación colectiva, pero no un borrón y cuenta nueva. Por ello, es más propicio citar ciclos y tendencias más que saltos temporales. Y las inclinaciones ahí siguen, acentuadas por el avance estacional. Los acontecimientos internacionales e inmediatos de 2026 tienen que ver por los mismos que cerraron el año anterior. ¿Habrá suspensión de pagos en EEUU (también en Japón) o por el contario acudirá China, el único estado posible en hacerlo, a comprar bonos del tesoro y de esa manera evitar el tsunami del default norteamericano? ¿El conflicto bélico por delegación que desarrolla la OTAN en Ucrania contra la Federación de Rusia se convertirá en una guerra directa de Bruselas contra Moscú ante el desgaste humano de Kiev? ¿Se abrirá definitivamente el melón de la sustracción de activos de más países que no se alineen con el hegemón de las últimas décadas como ya se ha hecho en estos años? ¿Atacará Tel Aviv de nuevo y con mayor intensidad a Líbano e Irán para desestabilizar sus gobiernos y proseguir la extensión de su proyecto supremacista por el conjunto de Oriente Medio? ¿Venezuela, Taiwan, frentes de guerra? ¿Desaparecerá definitivamente el acuerdo de Bretton Woods y con ello la tiranía del dólar?... Preguntas a decenas. Algunos analistas hablan de paradigmas, otros de “momento peligroso”, término que lo citó ya en 2022 Josep Borrell, entonces Alto Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad. Momento peligroso “desde el fin de la Guerra Fría” para el Norte Global, que había celebrado el “fin de la historia” declarado por Francis Fukuyama.

Con estas cuestiones en ciernes, haciendo visual el efecto mariposa (el aleteo de un insecto en Hong Kong puede provocar un huracán en Nueva York), la acción vecina condicionará nuestro futuro. Las veleidades bélicas de Macron, Starmer y Merz -salvar sus economías a través de la industria militar- y sus debilidades (¿quién puede asegurar que no serán sustituidos en 2026?), marcarán el calendario. Las elecciones municipales de marzo en el Estado francés serán un buen termómetro para medir la tendencia ascendente de apoyo electoral al proyecto soberanista abertzale. Las autonómicas en el Estado español en el primer semestre de 2026 (Aragón, Castilla y Andalucía), el lawfare contra el Gobierno central, la constatación de que el PSOE sigue siendo un partido del Régimen del 78 y el fuego amigo ¿contribuirán a la caída del Ejecutivo de Sánchez sin agotar la legislatura y a la llegada de una nueva gerencia de exterminio (incluido el euskara y con la identificación de antifascista con terrorista) en la Moncloa? Cada vez parece más cerca.

En casa, el control del relato, prioridad también mundial, tendrá sus derivadas y se anuncia un choque de narrativas, las contrarias avaladas por “la mentira no es ilegal” (Miguel Ángel Rodríguez) y el cierre de filas de las grandes corporaciones mediáticas manteniendo la impunidad. En 2026 temas como la desaparición de Pertur, las matanzas en Jurramendi y Gasteiz o las torturas a Amparo Arangoa (con secuestro incluido de las imágenes), cumplen medio siglo, lo que provocará un relato “oficial” falsificado o negacionista frente a la objetividad deseada. La práctica de las izquierdas vecinas, enredadas en detalles secundarios y obviando lo principal, debería servir también de experiencia de qué caminos no tomar. ¿Está preparado nuestro proyecto soberanista para semejantes retos, cambios y alternativas?

 

 

 

 

sábado, 20 de diciembre de 2025

Egaña | El Tecnicolor de Peixoto

Iñaki Egaña ha dedicado este texto a la memoria de José Manuel Pagoaga, conocido como Peixoto, así como a las mujeres y hombres de su generación.

Aquí lo traemos a ustedes desde Facebook:


El tecnicolor de Peixoto

Iñaki Egaña

Por esas casualidades que se dan, que no son pocas, Peixoto nos ha dejado exactamente 60 años después de que fuera detenido por vez primera, torturado y encarcelado en Larrinaga. Fue acusado, junto a compañeros, de pintar a brocha gorda las siglas ETA en una pared. En esos días de diciembre de 1965, la prensa anunciaba el procesamiento inminente de Kristian Etxaluz y de Jokin Garate, que iban a ser juzgados bajo la acusación de haber colocado una bomba en el llamado Monumento a los Caídos de Iruñea, donde estaban sepultados, entre otros, Emilio Mola y José Sanjurjo, artífices del golpe de estado de 1936 que provocó decenas de miles de muertos vascos, centenares de miles en el Estado, cárcel, exilio y una dictadura fascista. Jokin, militante de ETA y herido de gravedad unos meses antes en una razia policial, era hijo de José Mari Garate, presidente del BBB del PNV al comienzo de la República y autor de la letra del "Eusko Gudariak", el himno del soldado vasco, rescatado por mendigoizales y luego oficial del Ejercito vasco durante la guerra. Aquel “Eusko gudariak” fue restituido por los condenados a muerte en el Proceso de Burgos de 1970 y, su primera estrofa, el último aliento de Jon Paredes, Txiki, antes de su ejecución por un pelotón franquista en 1975. Paredes y Angel Otaegi, fueron juzgados oficialmente por un tribunal militar ilegitimo y su condena anulada 50 años más tarde.

La prisión de Kristian Etxaluz suscitó un movimiento de solidaridad con un grupo de escritores y músicos, dirigidos por Paul Legarralde que pidieron su libertad. Legarralde había creado el coro Gernika, en recuerdo de la población bombardeada por la aviación nazi y, años más tarde, junto a Telesforo Monzon y Piarres Larzabal, crearía la asociación Anai Artea de ayuda a los huidos de la represión. Etxaluz, también años más tarde, sería pareja de Alfonso Etxegarai, militante de ETA como Jokin Garate, deportado a Ecuador en 1985, torturado salvajemente por agentes españoles en Quito, y trasladado meses después a la isla de Sao Tomé, en calidad de rehén. Etxegarai y Etxaluz, que le acompañó en su confinamiento, regresaron a Zuberoa en 2019. Como una causalidad más, el día que Peixoto ingresaba en prisión en aquel diciembre de 1965, Koldo Etxabe era condenado por el TOP por repartir, desde su restaurante en Arrasate, la revista Lan Deya del sindicato ELA. Iñaki Etxabe, hermano de Koldo, sería muerto por un grupo parapolicial con color de charol diez años más tarde. Aquel TOP, por cierto se transformó en unas horas en Audiencia Nacional, aún vigente, cuando el Estado español se convirtió de una “democracia orgánica” (que la RAE en 2014 cambió su naturaleza para llamarla “dictadura de carácter totalitario impuesta”) por una monarquía parlamentaria. En 1978, otros paramilitares segaron la vida en Donibane Lohizune de Agurtzane Arregi y dejaron malherido a su pareja, Juanjo Etxabe, hermano de Koldo.

Demasiadas casualidades, demasiadas coincidencias.

La generación de Peixoto ha sido descrita metafóricamente con tonos ajados, en blanco y negro, como la televisión y el cine de la época. Tal vez alguna tonalidad gris, con manchas verdes, excelsas en el control social, en el político y sindical. La generación de la guerra conspiraba sobre la caída del dictador y el sentimiento de derrota ahondaba el desasosiego. Martín Ugalde, que fue vicelehendakari en el Gobierno de Leizaola en el exilio, alertaba desde su desarraigo en Venezuela, de la “apatía del pueblo vasco” y a su regreso en 1969, de que la derrota tenía visos de ser total. Una tragedia. Le embargaron sus cuentas cuando la Guardia Civil entró a saco en Egunkaria en 2003.

Sin embargo, una nueva herencia había coloreando aquel universo mustio. Zeruko Argia, Goiz Argi, Anaitasuna, Herria… devolvieron al euskara a la plaza pública, mientras Koldo Mitxelena, Txillardegi y otros sentaban sus bases de modernidad. Del “Harri eta Herri” de Aresti al “Quosque Tándem” de Oteiza, del “Vasconia” de Krutwig al “Ikimilikiliklik” de Ez dok amairu, presentada en sociedad en aquel diciembre de 1965 en Hernani, el mes del encarcelamiento de Peixoto. Sincronicidad. Fernando Larruquert y Nestor Basterretxea con su “Ama Lur”. Primeras comisiones de fábricas frente al sindicato vertical, huelga de Bandas, nacimiento de Enbata y un esfuerzo ingente para crear una comunidad de niños educados en euskara, las ikastolas. Apenas unos centenares, unos miles posteriormente, clandestinos, apaleados, peleando con un papeleo eterno para eludir las normas lingüísticas y los anillos de la pesadilla. Seminaristas en rebeldía, denunciando la tortura desde Derio. Y un grupo que no fue organización, sino movimiento, casa común. ETA. “Sólo en los sembrados, no nacidos hay algo que yo espero”, escribía un joven Txabi Etxebarrieta. Félix Likiniano, exiliado de la guerra en Miarritze, lo definió de forma certera: décadas esperando la ayuda internacional para proseguir la lucha y, al final, “los que han llegado son los de mi pueblo”.

De aquellos colores acromáticos, sin tono ni saturación, la generación de Peixoto recuperó los once básicos. Miles de hombres y mujeres que fueron aspirados por la historia y otros, en cambio, que por alguna casual singularidad, en ocasiones sin pretenderlo, han dejado una huella colorida. Hace unas semanas, en una de las última visitas a Peixoto, nos juntamos en Sara junto a él, alrededor de una mesa. El genocidio en Gaza, el cambio climático, la guerra en Sudán, las embestidas de Trump, Milei. Conversaciones habituales en los tiempos que corren. Y comparaciones. Vivimos en Occidente, acaparamos el 75% de la riqueza económica de la humanidad, a pesar de nuestra trivialidad cultural. “Nosotros -añadió Peixoto- vivimos en tecnicolor”. Y esa reflexión, me ha golpeado hoy de nuevo, para trasladarla a su época, que también es la nuestra. Gracias a muchos y muchas Peixotos circulamos de una sociedad vasca plomiza y grisácea a otra en tecnicolor. No hay casualidades, sino sincronización. Mila esker.

 

 

 

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sábado, 15 de noviembre de 2025

Egaña | Radiografía del Franquismo

Hoy que se sabe que millonarios españoles participaron en los denominados "safaris humanos" durante los cuales asesinaron a habitantes de Sarajevo, niños incluidos, por diversión, la podredumbre del franquismo y de la transición debe de ser analizada desde una nueva perspectiva. Por ejemplo ¿cuántos de esos millonarios españoles pagaron por participar en las sesiones de tortura practicadas a más de seis mil vascas y vascos? ¿Cuantos en las ejecuciones sumarias del BVE o los GAL?

Mientras lo anteriormente expuesto se dimensiona, les compartimos este texto que nuestro amigo Iñaki Egaña dedica a esos años del reinado de la muerte del genocida Francisco Franco:


Radiografía del franquismo

Iñaki Egaña

Dentro de unos días se cumplirán 50 años de la muerte del dictador. Cuando falleció el tirano a finales de 1975, la población de Hego Euskal Herria pasaba ligeramente de los dos millones y medio de habitantes. En 1936, al golpe de Estado de Franco, la vecindad vasca al sur de la muga era de poco más de un millón y cuarto de vecinos, es decir, la mitad que a su muerte. Quienes se desarrollaron vitalmente en aquella época en blanco y negro tuvieron que padecer los rigores de una sociedad totalmente anquilosada en valores, represiva en su naturaleza, no sólo en lo político y cultural, sino también en todos los aspectos de la vida social, desde la sexualidad hasta la creatividad. La negación del otro, supuso la eliminación de cualquier seña identitaria distinta a la hispana creada sobre un cúmulo de fábulas históricas y religiosas y el régimen caudillista se conformó al estilo de los proyectos fascista y nazi, liderados por Mussolini y Hitler. En el aniversario, sus nostálgicos han recuperado la figura del que se autoproclamó generalísimo, mientras la entonces oposición ha diseñado un recuerdo de perfil bajo, como si no quisiera agitar el bicho, vistos los tiempos que corren.

Los números son demoledores y no hacen justicia porque esconden miles de tragedias individuales con sabor anónimo aunque al menos para los hoy ya adultos, nacidos en la década de 1970, pueden ofrecer una pequeña radiografía del sistema que validó la limpieza política, cultural y social. Genocidio en algún caso, como en Nafarroa Garaia, donde en retaguardia los votantes de las opciones de izquierda y soberanistas fueron ejecutados por miles. Y etnocidio, con la prohibición radical del uso del euskara y las expresiones atávicas vascas. Quema de libros de Balzac, Dostoievski, Baroja o Lauaxeta, censura rigurosa. Violencia planificada con una estructura soportada en el Estado y sus instituciones, en especial la militar cuyos mandos participaron incluso en buena parte de los consejos de administración de las empresas estratégicas y en la supuestamente judicial, también contaminada por hombres de armas que se asentaron primeramente en el Tribunal para la Represión de la Masonería y el Comunismo, transformado posteriormente en el Tribunal de Orden Público y disuelto finalmente en la Audiencia Nacional.

Un escenario general diseñado por hombres y para hombres, con la mujer relegada a la cocina y a la crianza de la familia, sin posibilidad de autonomía ni siquiera para obtener una cuenta bancaria. Violadas en el hogar, en comisaría, en los campos de la Ribera. Con las disidencias de género abocadas al silencio o a la prisión de Langraitz. Con los perdedores de la contienda arrojados al diagnostico médico de los Mengele de turno y objeto de estudio pre-genético, sobre la base de una supremacía histórica que se remontaba a los llamados reyes católicos. Con un sector vasco cipayo, desde empresarios como Patricio Etxeberria hasta deportistas como Paulino Uzcudun, que adulaban al dictador y que Tellagorri, desde su exilio en Buenos Aires, llamó “Francolatría”. Neguri se convirtió en el alma vasca franquista, Y los Ybarra, Lequerica, Oriol, Careaga, Urquijo, Unzueta, Oreja en señas de identidad de la economía fascista. Magma para nuevo llegados, como el Opus Dei.

Esos números nos cuentan que de aquel millón y cuarto de habitantes de Hego Euskal Herria, 152.000 huyeron al exilio, una cifra extraordinaria que llevó al lehendakari Agirre a señalar que “el éxodo del pueblo vasco, alcanza caracteres difícilmente igualables en otras ocasiones de la historia”. Muchos retornaron al inicio de la Segunda Guerra Mundial, pero el resto concluyó sus días en México, Venezuela, la URSS o Argentina. De aquellos, 38.000 niños, algunos que perdieron la vida enfrentando al nazismo en la Unión Soviética, otros en acogida, otros en adopción, en Bélgica en particular. Campos de exterminio para exiliados (Mauthausen, Buchenwald, Dachau…), campos de concentración para los que no lograron cruzar el Bidasoa o los Pirineos (Murgia, Urduña, Irun…), batallones de esclavos a trabajos forzados, mano de obra gratuita. Las cárceles repletas (Ondarreta, Larrinaga, Ezkaba…), decenas de miles de detenidos durante la guerra, 14.000 con posterioridad. Torturados hasta la muerte (Txomin Letamendi, Pablo Velasco…). Aún, generaciones nacidas después de 1945 colmaban las prisiones, dispersados por España, más de 800 presos políticos vascos al 20 de noviembre de 1975. Ejecuciones extrajudiciales, 6.000 “ajusticiados”, más de la mitad en Nafarroa.

Sueldos de miseria, chabolismo en Rekalde, polución en Erandio, racionamiento. Miles de incautaciones de bienes de presos y exiliados. Y tuberculosis, terror familiar por excelencia. No causó tantas muertes como la peste medieval, pero casi. Y un territorio vasco desdibujado, convertido en refugio de verdugos nazis al fin de la guerra mundial: Léon Degrelle, Paul van Aerschodt… La red Odessa de Otto Skorzeny y sus pisos francos en Donostia y Bilbo. Los mercenarios de la OAS amparados por la Policía franquista y años más tarde peones del BVE o los GAL. Servicio militar en una guerra colonial en el Sahara, en Ifni, con sus “bajas” incluidas. Otros, años antes, enviados a “fortalecer” el Ejército de Hitler en su intento de conquista de la URSS, en la que llamarón División Azul. Algunos marcharon por convencimiento, otros por evitar prisión. Muertos por la patria, apuntarían en su epitafio.

Murió Franco hace 50 años. Su apuesta política fue no sólo personal sino fruto de la conjunción de los intereses de los sectores más reaccionarios de la sociedad hispana: oligarquía, banca, ejército e iglesia. Franco, propiamente dicho, no fue el creador del franquismo, sino que más bien su régimen fue la expresión de una España rancia y casi medieval. José María Areilza, primer alcalde de Bilbao tras la entrada de las tropas rebeldes, describió a Franco como “el moderador del franquismo”. Y de aquello, la Transición.

 

 

 

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sábado, 11 de octubre de 2025

Egaña | Del Día de la Raza a Fiesta Nacional

Hace unos días la así llamada comunidad internacional atestiguó un acto de piratería por parte del ente sionista en contra de la Global Sumud Flotilla, misma con la que activistas de todo el mundo buscaban llevar víveres y medicamentos a la asediada población gazatí, víctima de la política de limpieza étnica que se ha llevado a cabo con diferentes grados de intensidad desde hace décadas en Palestina en un claro proceso de colonización tardía.

De forma paradójica y hasta un poco perversa, una embarcación que materializa en sí misma todo lo que significa la colonización europea en general y española en particular se encuentra fondeada estos días en el puerto vasco de Donostia. 

En ese contexto traemos a ustedes desde su página en Facebook este texto de la pluma de nuestro amigo Iñaki Egaña:


Del día de la raza a fiesta nacional

Iñaki Egaña

Gobernaba Antonio Cánovas del Castillo la Hispania de finales del siglo XIX con mano de hierro, avalando la política criminal del general Valeriano Weyler -látigo centralista en la Segunda carlistada vasca- contra los cubanos que luchaban por su independencia. Llegaba el IV centenario del que Felipe González tituló un siglo después “encuentro entre dos mundos”, y Cánovas propuso a la Borbón de entonces, de nombre María Cristina y hospedada vacacionalmente en Donostia, que aquel 12 de octubre fuera declarado fiesta nacional, “en conmemoración del descubrimiento de América”. Dicho y hecho. Michele Angiolillo, un joven anarquista italiano de apenas 26 años que había conocido a exiliados cubanos, descerrajó tres tiros a Cánovas una mañana del verano de 1897, cuando el líder conservador descansaba de su ajetreo capitalino en un balneario de Arrasate. Detenido, Angiolillo sufrió un juicio exprés y sólo 11 día más tarde era ajusticiado frente a las cámaras (la primera vez en la historia que se retrataba una ejecución), en Bergara, a garrote vil.

La fiesta nacional se reconvirtió en Día de la Raza en 1914, a propuesta de un antiguo ministro de Hacienda que tuvo ya visión de futuro: expandir el mercado a América y contaminar de la propuesta a las antiguas colonias. Como un bucle histórico, su bisnieto Rodrigo Rato sería ministro de Economía durante los gobiernos de Aznar y director gerente del Fondo Monetario Internacional, entre otros cargos. Dos años en la prisión de Soto del Real y a la espera de su retorno. Llegó la Segunda República española, y el concepto hispanidad coqueteó con el de la raza. El rey había huido despavorido hacia París, como lo había escrito Ramón María del Valle-Inclán: “Los españoles han echado al último de los borbones, Alfonso XIII, no por rey, sino por ladrón”. Franco elevó la tonalidad de la raza, hasta convertirla en mantra sistemático: “España está situada magistralmente en el centro del mundo”. Durante décadas, nuestras calles se vieron colmadas aquellos 12 de octubre por desfiles militares, paradas de la Guardia Civil, eventos religiosos y circos ambulantes destacando la supremacía de una “España única, unidad de destino en lo universal”.
En la trastienda, bajo la alfombra sin embargo, las celebraciones tuvieron otro color. El de la muerte, el de la venganza, el de la limpieza política. Los 12 de octubre se utilizaban como fecha señalada para acogotar a rojos y separatistas. Franco firmó sentencias de muerte que fueron ejecutadas un 12 de octubre: José Bages Roch (Deustu), María Loinaz Lasa (Tolosa), Francisco Ortiz de Guinea Miñón (Tolosa), Vidal Montoya Arrieta (Allo). El día mismo que la Guardia Civil festejaba la raza y su patrona, ametrallaron a Crescencio Balbás Merino cuando intentaba cruzar el Bidasoa para huir de la dictadura. Una celebración redonda adornada con un cadáver. El colmo, la celebración institucional del día de la raza de 1964 en Gernika, -por cierto con la banda de música de los soldados norteamericanos de la base de Torrejón de Ardoz- para hacer valer el bulo de su quema por esos rojos y separatistas criminalizados.

Murió el dictador, surgió la que llamaron Transición, y la España de los pactos, desde la derecha de Alianza Popular a la izquierda del Partido Comunista, no logró despegarse de esa naturaleza imperial que marcaba el 12 de octubre. Un complejo sin resolver, tampoco al día de hoy. La entelequia sigue viva. Y nuevamente las ceremonias paralelas. En la pieza trasera, una bomba contra el comercio Iru Txulo de Patxi Alkorta en la Parte Vieja de Donostia; el desguace del monolito en honor a Mikel Arregi en Etxarri Aranatz, concejal de Herri Batasuna muerto en un control de la Guardia Civil; el “ajusticiamiento” del taxista Germán Agirre en Legutio tras la muerte por “incontrolados” de Iñaki Etxabe; los últimos retoques en el cuartel de Intxaurrondo para el secuestro en Baiona de Joxean Lasa y Joxi Zabala… Y en aquel 12 de octubre de 1984, Julián Sancristóbal, entonces secretario general de Seguridad, llegaba a Bilbo, junto al general Cassinello, para reconocer “el duro trabajo que realiza la Guardia Civil en estas tierras” y reivindicar “la gran fuerza moral de los miembros de Seguridad del Estado”. Sólo unos meses antes, Sancristóbal había organizado el secuestro de Segundo Marey en nombre de los GAL. Pero tuvo años placenteros hasta que en 1998 fue condenado por ello.

Llegó octubre de 1987 y el Gobierno de Felipe González reguló por decreto del día de la raza y la hispanidad, convirtiéndolo en Fiesta Nacional, con un eufemismo que oficializó el BOE: “Simboliza la integración de los reinos de España en una misma monarquía, e inicia un período de proyección lingüística y cultural más allá de los límites europeos”. Preparativos para aquel vergonzante V Centenario. Porque se trataba de una nueva reconquista, como aquella del bisabuelo de Rodrigo Rato. El desembarco de sus multinacionales Repsol, Iberdrola, Endesa, banco Santander, BBVA, Telefónica, Iberia, complejos hoteleros, de seguridad… en América Latina, con la complicidad de gobiernos cipayos (con la excepción de Cuba). Megaproyectos como presas hidroeléctricas, autopistas o expansión de la minería extractivista precedidos de la expulsión de los pueblos originarios de sus territorios. Procesos de expoliación.

En este terreno, asimismo, hay una pugna de narrativas. Y aunque parezca únicamente simbólico aquel día de la raza ha sido transformado en estos últimos años al otro lado del Atlántico: Día de la Descolonización (Bolivia), Día de la Nación Pluricultural (México), Día de los Pueblos Originarios y del Diálogo Intercultural (Perú), Día de la Resistencia Indígena, Negra y Popular (Nicaragua), Día de la Resistencia Indígena (Venezuela)... Del otro lado, una réplica de la Nao Santa María, la que llevó a Colón, amarrada en el muelle donostiarra para este 12 de octubre, una fecha de la que nada tenemos que celebrar.

 

 

 

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domingo, 14 de septiembre de 2025

El Agente Turuta

Retornamos al caso de la víctima de terrorismo de estado español Txomin Letamendi con este reportaje publicado en El Diario:


De espía vasco en la CIA a torturado por el franquismo: una familia busca Justicia 75 años después para el agente Turuta

La Fiscalía ha accedido a conceder a los herederos de Txomin Letamendi, que presentaron una querella contra policías del régimen que fue archivado, una “declaración de hechos pasados” que saque a la luz su verdadera historia en la Guerra Civil y en la II Guerra Mundial

Iker Rioja Andueza

Apunta el diccionario 'Elhuyar' que, en euskera', 'turuta' significa corneta o clarín. Pero Txomin Letamendi era más bien trompetista, aunque empleó el apodo de Turuta en sus misiones como espía del Servicio Vasco de Información. El SVI fue la agencia creada durante la Guerra Civil por el Gobierno autonómico de lo que entonces se conocía como Euzkadi y que, en la II Guerra Mundial, se puso al servicio de la CIA y del FBI de Estados Unidos y de otras potencias aliadas contra los nazis y fascistas. A Letamendi, uno de esos agentes vascos al servicio de la CIA (conocida en la época por las siglas OSS), el propio lehendakari José Antonio de Aguirre le pidió en persona regresar a España en 1942 confiado en que el régimen franquista iba a caer. Pero no lo hizo. Y Turuta fue detenido. Y torturado. Y encarcelado. Falleció por esta causa en 1950. Sus herederos, a punto de cumplirse 75 años de la muerte del espía, presentaron en 2024 una querella contra dos agentes de la Policía franquista. Una magistrada archivó la causa. Pero la Fiscalía recurrió y ha abierto la puerta a que los Letamendi logren de la Justicia española una “declaración de hechos pasados”, es decir, una resolución que, aunque no tenga consecuencias, ponga negro sobre blanco que Turuta fue un héroe y no un peligroso faccioso. 

La historia de Turuta aparece de refilón en la memoria de la Fiscalía vasca de 2024, un documento puramente administrativo hecho público a comienzos de septiembre. Detrás de las anodinas cifras de una de las muchas diligencias mencionadas, las 53/2025, se esconde una vida de película. O de novela. Kirmen Uribe la recogió en 'La hora de despertarnos juntos'. Su esposa Karmele Urresti, pariente de Iñaki Anasagasti, el histórico dirigente del PNV nacido en el exilio de Venezuela, es una de las protagonistas.

El 20 de diciembre de 2024, al cumplirse 74 años de la muerte de Letamendi, trascendió que su familia había acudido a los tribunales. Presentaron una querella larga que tiene la misma cantidad de jurisprudencia y fundamentos legales que de historia de Euskadi, de España, de Europa y del mundo. Se explica que Letamendi nació en Bilbao en 1901. Se detalla su singladura como 'gudari' del PNV en la Guerra Civil, tanto en el frente de Bilbao como en la zona de Vitoria y Arrasate-Mondragón.

Pero los franquistas, auxiliados por alemanes e italianos, conquistaron todo el territorio vasco ya en el verano de 1937. Turuta pasó al exilio. Primero fue a París, al conocido palacio del 11 de la avenida de Marceau que ahora ha recuperado el PNV. “Es allí donde se puso a las órdenes del lehendakari” como un agente del SVI. Pero los nazis llegaron también a Francia. Su siguiente parada fue ya en América. En concreto, acabó en Venezuela. El SVI, en cambio, estableció su cuartel general en Nueva York. Allí trabó acuerdos de colaboración con la OSS (actual CIA), el FBI y también con el SOE británico. Todo esto está documentado en papeles secretos desclasificados ya tanto por Estados Unidos como por el Reino Unido. En España eso aún no es posible a falta de la reforma de la ley de secretos oficiales.

Un informe de la CIA titulado “Mission Letamendi” explica el regreso a España del espía. Fue a finales de 1942. Aparentemente, Aguirre le invitó a volver al interior. Necesitaba agentes sobre el terreno ante lo que intuía (equivocadamente) como la caída del franquismo en paralelo a las derrotas de Alemania e Italia. El lehendakari, como también describió la CIA, llegó a pedir armas a Estados Unidos para su plan para derrocar al régimen. El propio viaje, en el buque Buena Esperanza, fue una misión confidencial para la CIA ya que en él iba también el getxoztarra José Antonio de Sangróniz, embajador español en Venezuela. La tapadera de músico permitía al espía hacerse pasar como un inocente vasco apolítico que recorría el mundo y que era amigo de las hijas del diplomático. 

En 1945 acabó la II Guerra Mundial y, con ello, la luna de miel del SVI con Estados Unidos. Este país reinició sus relaciones diplomáticas con una España que ya no se estaba mostrando al mundo como amiga de las derrotadas Alemania e Italia. Letamendi fue arrestado en agosto de 1946 “con motivo de haber descubierto la Policía gubernativa de San Sebastián una valija con documentación clandestina con destino a Francia que puso de relieve la existencia de una amplia conspiración”. Según el franquismo, “todos los partidos políticos de izquierdas” -si bien el PNV era una formación católica y conservadora siempre operó del lado de los republicanos- estaban actuando subrepticiamente en el territorio nacional bajo instrucciones de autoridades en el exilio “para el derrocamiento del régimen establecido en España después de su guerra de liberación”.

Explica la familia que sufrió “graves torturas en comisaría”. Estuvo en prisión sin condena hasta mayo de 1947, es decir, nueve meses. Turuta optó por desplazarse a Barcelona, donde siguió trabajando como agente del SVI con los apodos de “Damián Landa” o “Darío Landa”. Pero fue arrestado nuevamente en septiembre de ese mismo año por la Brigada Político-Social. Otra vez más le decomisaron documentación interna de la oposición. Aquí se sabe que fue torturado por los agentes José Nogués Recoo y Fernando Escudero Arcocha. Son los dos nombres que aportó la familia a la Justicia. Hay más, pero no se han investigado. Lo dejaron “marcado” tanto física como psicológicamente. “No pudo revertir las secuelas”, abundan.

Fue procesado en 1948 y la Fiscalía militar pidió para él diez años de cárcel por delitos de espionaje. En febrero de 1950 llegó la sentencia condenatoria contra él tras un proceso sin garantías. Finalmente, le cayeron cinco años de reclusión por ser responsable de una “conspiración para la rebelión”. Estuvo preso en la propia Barcelona, pero también en Madrid y Guadalajara, según su expediente penitenciario. “Su estancia en prisión fue durísima” y llegó a dejar de comer. “Los muertos no comen”, contó otro reo sobre la delicada situación del torturado. En octubre le concedieron un indulto por su estado de salud. Estaba al “límite” cuando se reunió con su familia. El 20 de diciembre de 1950, estando en casa de un hermano en Madrid, falleció. 

Según explican fuentes judiciales, la magistrada de Donostia Silvia Villanueva admitió a trámite la querella -que insiste en la inaplicabilidad de la amnistía de 1977 porque los delitos contra la humanidad no prescriben- y pidió a la Policía Nacional un informe sobre los dos nombres facilitados por la familia. El cuerpo le dijo que uno de ellos no constaba en sus bases de datos y que otro, Escudero, había fallecido ya. Aunque no hace tanto, en 2013. La instructora interpretó que no había responsabilidad penal posible en esas circunstancias y cerró el expediente. Pero, en abril de este año, la Fiscalía solicitó que se pudiera utilizar la posibilidad de realizar esa “declaración de hechos pasados”. Es lo último que se conoce del recorrido judicial de Letamendi, pero al menos es una puerta abierta a su reconocimiento. La ley vasca de víctimas de violencia policial, por ejemplo, no atiende casos de esa época, aunque sí del tardofranquismo y la transición. 




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jueves, 19 de junio de 2025

Conversar en Vez de Apabullar

En la sección de Opinión de Noticias de Gipuzkoa se ha publicado este texto en respuesta a la actitud chulesca desplegada por Isabel Díaz Ayuso con respecto a las lenguas de las naciones sin estado:


Euskera, del hoy al ayer

Arantzazu Ametzaga Iribarren

Estupefacta ante la escandalosa conducta de la presidenta de la comunidad de Madrid, mis recuerdos fluyen briosos en mi mente, más estando en un frontón de una ikastola donde numerosos adolescentes, entre ellos mi nieto, se gradúan de bachiller.

Me retraigo, en mi vuelo mental, a los años en que esa ikastola fue levantada con el esfuerzo y la fuerza de una generación, la mía, que no parecía dispuesta a perder el euskera, arrebatado tras siglos de hostigamiento y persecución en todos los ámbitos posibles. Me retraigo más lejos, a mi infancia de Montevideo, al primer exilio americano de mis aitas, en el que la lengua ancestral del pueblo basko me fue entrando entre canciones de Euskal Herria, en los labios de mi aita, hombre de Algorta cuando, agotados los recursos para hacerles perder la lengua primordial, recurrieron al de la burla por su uso o mantener su acento, que todo era punible. 

En los recuerdos de ama estaba estampada la imagen de su madre recitando el rosario en euskera. El exilio de aita se debió a su acción por el euskera y la cultura baska en general. Tradujo al idioma que solo servía para pastores, según frase triste de un escritor argentino. Pues obras de Shakespeare tradujo directamente del inglés al euskera y sin problema, y a los clásicos griegos y a los escritores europeos. Y a Platero y Yo de Juan Ramón Jiménez le dio carta de nacionalidad. Recuerdo su presentación en Montevideo entre gente que no lo hablaba ni escribía, pero que admiraba que el idioma más antiguo de Europa occidental continuara vivo. Por los años 1960, pese a tantos esfuerzos, Amezaga y Monzon se lamentaban por tener que admitir con dolor que el régimen de Franco estaba logrando desmoronar nuestra lengua, nuestra cultura, es decir, pese a la actividad de las ikastolas clandestinas. Y eso afectaba también a la cultura europea.

Los hijos de los exiliados teníamos que remontar nuestras vidas en el aspecto económico de la nada absoluta en países extranjeros que, aunque bien nos acogieron, nada nos dieron gratis. Y así Pello Irujo, entre otros, forjó la tarea de dejar Venezuela, que era un poco nuestra por ese tiempo, y regresar al país de sus aitas, y lograr que su hijo Xabier, de 6 años y alumno de la Ikastola Euskadi Venezuela, pudiera ser admitido en la Ikastola San Fermín porque el nivel del euskera era bajo para la exigencia requerida, porque además tenía que adaptarse a las costumbres y hablares de un país que era suyo pero que se lo habían arrebatado. Las ikastolas funcionaban de forma casi clandestina en aquellos años 70, era un riesgo no solo trabajar para su constitución, sino para lograr que se reconociera su estatus académico. En el campo social de Iruña comportaba un riesgo añadido porque se manifestaba la condición de nacionalismo basko que daba al asunto.

Pero sentada en mi rincón del acto de la ikastola, sonreí porque el esfuerzo no había sido vano. El euskera, ese viejo idioma que desde Irulegi nos saluda con sus más de dos mil años de antigüedad escrita, había llegado a una tercera generación, a una exigencia de ser reconocido como idioma oficial no solo dentro de los estados en que convive, España y Francia, sino de Europa. Es un verdadero lujo que desborda los límites diplomáticos y se inserta en los culturales, que un pueblo que una vez fue reino, desmembrado y conquistado hace 500 años y cuyo idioma popular era el euskera, lo siga manteniendo pese a las graves condiciones que han pesado sobre él.

No se trata de victimismo, se trata de victoria. Lo hemos tenido todo para ser reducidos pero no lo hemos sido. Hijos y nietos de mi generación no solo lo hablan sino lo escriben, se comunican entre sí con las viejas palabras que sus antepasados usaron para entenderse entre sí. Un caso como el del pueblo basko es referencia cierta que ni los imperios valen para someter a los hombres y mujeres a la voluntad de los que por un espacio de tiempo quieren dominar el mundo a su manera. Somos ejemplo de resistencia y de bien hacer, remonte continuo como en el juego de pelota. Constancia de enfrentamiento humano no porque seamos mejores, sino porque somos como somos y hemos aprendido a convivir, comerciar, reír y soñar, pero desde nuestra propia óptica, y eso es un regalo para la humanidad en general. 

Hurgo en Internet y veo que Ayuso proviene del adverbio a continuación, o abajo en la moderna lengua castellana. No se cuál será la próxima acción de una política que intenta ganar votos sin ofrecer un mínimo de diplomacia en su gesto, pero parece que está de moda en los espacio que nos rodean. Quizá ese buen sentir, fluido diálogo y mano tendida que ha significado la política este destacándose, el caso Trump es uno de ellos. Pero siento desgarro porque nos afecta como seres humanos el no poder participar con inteligencia y generosidad con el otro, no poder conversar en vez de apabullar. 





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miércoles, 18 de junio de 2025

Koldo G y la Orden del Mérito

Y ya que estamos hablando de "guerra sucia" y de vascos al servicio de la corona española a los que les molesta mucho que desde la izquierda abertzale se atienda el tema de los inmigrantes como es el caso de Fernando Savater, desde el portal de Diario Red traemos a ustedes el palmarés del que goza Koldo García Izaguirre, involucrado en el caso de corrupción que ya hizo caer al sociata Santos Cerdán.

Es digno de analizar la movilidad social que ha tenido este individuo quien pasó de gamberro al más puro estilo Peaky Blinders a asesor de alta esfera en el régimen borbónico franquista.

Aquí la información:


Koldo y los servicios prestados

De todos los méritos en el currículum de Koldo García, confieso que hay uno que me obsesiona: su Orden del Mérito de la Guardia Civil, en “prestigio del cuerpo y el interés de la Patria” por sus años en Euskal Herria 

Irene Zugasti

A mí las tramas de corrupción españolas me aburren bastante, he de decir. Uno de los logros de este sistema de saqueo y robo estructural que es el régimen político español es precisamente ese: que, entre tanto empresario, tanto político cutre y ordinario, tanta factura, tanto contrato, tanto secundario irrelevante, termines por perder el interés en comprenderlo. Me pasó lo mismo con el spin-off de Juego de Tronos, La Casa del Dragón.

Sin embargo, cuando le coges el gustillo a una trama y tiras del hilo, aparecen personajes fascinantes de esos que sirven para comprender, de verdad, l’sprit des temps, que diría un pedante. Tipos que representan no sólo el bipartidismo español, sino toda su maquinaria, su miseria, su puterío, su inmundicia y su impunidad en las últimas cinco décadas. Y uno de esos personajes es Koldo García.

De Barakaldo para el mundo, Koldo se desempeñó en todo buen agujero lumpen donde alguien como él pudiera prosperar. Ser portero de un puticlub, vigilante de un vertedero o escolta de Nicolás Redondo -ahí es nada-, en realidad, es ser siempre un poco lo mismo: un mamporrero, un muñidor, el cofrade perfecto. Siempre me he preguntado qué puede llevar a alguien que se dice de izquierdas a militar en el PSOE, -más aún siendo vasco- pero cuando he conocido a muchos de sus cuadros se me han despejado las dudas. No hay nada más peligroso que un wannabe psoero de provincias sin miedo al éxito. Digo de provincias sin ánimo de ofender, porque el PSOE capitalino merece un capítulo aparte. ¡Escucha, Leguina!

El caso es que Koldo no es que fuera “socialista” -sea lo que sea eso a estas alturas- es que era probablemente, uno de esos elementos de la guerra sucia en Euskal Herria que puso su corpulencia y su perversión al servicio de la represión política y de la tortura. Digo probablemente, porque cuando Don Koldo Garcia Izaguirre recibió la Orden del Mérito de la Guardia Civil, en la categoría de Cruz con distintivo Blanco, en abril de 2018, nadie explicó muy bien por qué. Ese distintivo se otorga, según la ley 19/1976 "para premiar las acciones o conductas de extraordinario relieve, que redunden en prestigio del Cuerpo e interés de la Patria", si bien, según informaban varios medios, el verdadero motivo del galardón era su trabajo para Interior en Euskal Herria: Koldo García tendría, pues, una trayectoria larga de colaboración en la "lucha por la paz en el País Vasco" sobre todo en los años 90 en Navarra, y también se menciona que “colaboró en la reinserción laboral de exmiembros de ETA” tras su salida de prisión. No hace falta explicar el eufemismo, ¿verdad?

Un tipo genial, este Koldo. Era abril de 2018. Para entonces, quienes condecoraron al colaborador de la Guardia Civil -Interior estaba aún en manos del Partido Popular con Juan Ignacio Zoido como Ministro- ya sabían algunas cosas de su expediente que dudosamente serían merecedoras de ninguna Orden que no fuera la de arresto: en 1991, reventó a porrazos a un vecino del valle de Aranguren (catorce puntos de sutura en la cabeza y varias costillas rotas) porque el buen hombre protestó contra el vertedero de Góngora, que Koldo vigilaba junto a otros compañeros. Un indulto posterior bajo el gobierno de Aznar en 1996 le evitó ir a prisión. ¿Por qué iba el gobierno a indultar a un simple segurata de vertedero? Navarra, 1991. Aten ustedes los cabos. Pero es que Koldo, además, se haría reincidente en eso de apalizar a quien no le simpatizaba: el 11 de julio de 2010, tras ganar España el mundial en Sudáfrica, García participó junto a un Policía Nacional en la agresión a un menor en Iruña que llevaba una camiseta con la palabra ‘Independentzia’. Le sacaron del bar donde entró a ostias y le golpearon en la calle. Al principio, el chaval fue, para más inri, acusado de apología del terrorismo, pero las pruebas y testimonios eran tan evidentes que Koldo y el Policía Nacional fueron condenados a pagar sendas multas de 900 euros por una falta de lesiones. O sea, dos fascistas pasados de cubatas deciden pegar una paliza a un chaval abertzale de dieciséis años y, además, colocarle a él la responsabilidad. Ya, ya: rima con Altsasu, yo también lo he pensado.

Un año después se presentaría a las elecciones municipales como cabeza de lista del Partido Socialista de Navarra-PSOE en Huarte. Desde allí medró en el PSN, se hizo colega de Santos Cerdán, y acabó escoltando a Pedro Sánchez y Ábalos en aquella gira rebelde contra el PSOE caoba en un Peugeot 206. Decía Sánchez de su Ursus navarro, su escudero: “es uno de los gigantes de la militancia en estas tierras navarras. No obstante, este guerrillero de grandes dimensiones físicas, y corazón comprometido, es un referente político en la lucha contra los efectos de la crisis y las políticas de la derecha. Es el último aizkolari socialista”. Hasta sale mencionado en “Manual de Resistencia”, la biografía del presidente, donde narraba como García custodió, como una suerte de ”Hodor” sanchista, los avales de las primarias del partido que le llevarían de vuelta a la Secretaría General.

Luego le llegaría el puesto de asesor en el Ministerio de Transportes de José Luis Ábalos como consejero en Renfe y en los puertos del Estado. No es, sin embargo, su único premio. También colocó a su mujer de secretaria en el Ministerio y puede presumir, según El Plural, de otros reconocimientos, como la medalla de la Comunidad Foral de Navarra y el reconocimiento de la Ertzaintza y la Policía de Pamplona.

El resto es historia -y rabiosa actualidad- y me vuelve a aburrir contarlo. Que si viajes, prostitución, rock and roll y comisiones millonarias con Acciona, negocios con el golpismo venezonalo y saqueo de dinero público en plena pandemia. La derecha se frota las manos con cada nuevo audio, el PSOE tiene cada vez más difícil probar que no tenían Koldos hasta el tuétano de la organización. Pero yo quiero regresar, permítanme, a esa Orden del Mérito, cuyas razones reales todavía desconocemos, aunque las supongamos. De hecho, en algunos medios solicitaron la información relativa al expediente de dicho ingreso en la Orden, pero el Ministerio del Interior -a las órdenes de Grande Marlaska- denegó mostrarla, aduciendo que proporcionar esa información “supone un perjuicio para la seguridad pública”.

Cuando se destapó la trama, en 2022, la Dirección General de la Guardia Civil abrió un expediente para retirarle la Orden, pero la representación legal de Koldo G presentó alegaciones para que no se le retirase su valiosa Orden del Mérito ya que es pronto para concluir que su conducta "haya menoscabado el prestigio del Cuerpo de la Guardia Civil". Y probablemente tengan razón: si la Guardia Civil española se valió durante tres décadas de una persona como Koldo, un cadenero, un mercenario, un fascista que pegaba palizas a jóvenes de izquierdas e independentistas, que participaba de la explotación sexual de mujeres en un entramado de clubes y facturas para blanquear mordidas, que enredaba con dinero público de la mano del bipartidismo corrupto en Navarra que le aupó y mimó, entonces, está claro que los méritos de Koldo están al nivel de los méritos del Cuerpo. Porque ambos son lo mismo. ¿Qué política legítima, que causa justa puede abanderar nadie con engendros así en sus filas, designados como operadores fundamentales de sus fines?

Quizá lo más parecido que podamos tener a la hoja de servicios de Koldo se encuentre en un reportaje grimoso de El Mundo que abre con una foto del tipo, puro y copa en mano, rodeado de Guardias Civiles en clara actitud, digamos, festiva.  Es la Navidad de 1992. Según esta crónica, García lo mismo le encontraba curro a un hijo de un guardia civil que te espiaba un piso franco, te extorsionaba o te chantajeaba. Quién sabe si no torturaría, dada su querencia a las palizas. Un coronel del cuerpo dijo que él y su socio Aldama, -que da para otra semblanza- llegaban a sitios donde los agentes no podían llegar. El periodista de ABC Javier Chicote citó una vez en televisión a Koldo García diciendo que los "tres faros" de su vida eran su padre, José Luis Ábalos y el general Galindo, jefe del cuartel de Intxaurrondo en San Sebastián durante los años 80 y 90, y cerebro de las operaciones de los GAL y condenado en el año 2000 por el caso Lasa y Zabala por los delitos de secuestro y asesinato.

Koldo concentra en sus casi dos metros de carne (y en todas sus horas de audios) la historia de la corrupción del bipartidismo, de la miseria de la política bajuna de puteros y comisionistas que, sin embargo, llegan al gobierno de un estado. Eso es el régimen del 78, con sus concejaluchos y sus asesores, sus Acciona y sus Aldama, sus tenientes y coroneles. García no es sino el símbolo hecho hombre del régimen del 78. Pero dejando las mordidas y comisiones millonarias aparte, cabe preguntarnos por qué todos ellos: un aspirante a Presidente de Gobierno, un Ministro de Transportes, otro Ministro de Interior, el secretario de organización de un partido, la guardia civil, todos, se han servido y se sirven de Koldos para sus fines. Que Koldo se curtiera en la impunidad del aparato represivo del Estado en el País Vasco, además de entre putas, minas, obras públicas, vertederos y comisiones incluidas, no es casual. La guerra sucia contra los independentistas era un buen campo de entrenamiento para los mejores soldados del régimen, y por lo que sabemos hoy, no hace falta remontarse a los 80 para comprobarlo. Es una lástima que nunca lleguemos a conocer, del todo, cuáles fueron sus servicios prestados.

 

 

 

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'Impunes' de Iñaki Egaña

Desde Naiz traemos a ustedes la reseña de Ramón Sola al libro 'Impunes' con el que nuestro amigo Iñaki Egaña establece cuán letal fue la actividad del Batallón Vasco Español como parte de la estrategia de terrorismo de estado implementada por Madrid en contra del pueblo vasco.

Adelante con la lectura:


Egaña arroja luz sobre el BVE, más letal y más impune que los GAL

Aunque estas tres siglas estén hoy más difuminadas que las de los GAL, el Batallón Vasco-Español mató a 40 ciudadanos vascos en un momento histórico crucial: el momento en que se jugaba la partida entre ruptura y reforma tras la muerte de Franco, hasta 1983. Lo describe Iñaki Egaña en ‘Impunes’.

Ramón Sola

’Impunes’ es un libro de pequeño formato que disecciona en 190 páginas la historia trágica y el significado político del Batallón Vasco Español. Todo un «paraguas» criminal que englobaba a otras organizaciones y cuya dimensión ha quedado algo solapada por los GAL, trama más significada políticamente y más reciente, pese a que la primera resultó más sangrienta. Egaña subraya algo que puede sonar sorprendente, sobre todo para las generaciones más jóvenes: cometió más de 600 acciones y provocó 40 muertes, 13 más que los GAL.

Editado por Txalaparta y con prólogo de Josu Urrutikoetxea, el trabajo llega justo 50 años más de la puesta en marcha de esta expresión de terrorismo de Estado. Se prolongaría ocho años, atentando a los dos lados de la muga (e incluso en Venezuela) y no solo contra refugiados, sino incluso de modo indiscriminado (el bar Aldana de Alonsotegi como ejemplo, con sus cuatro víctimas mortales). En sus atentados que sí fueron discriminados no solo atacó a la izquierda abertzale, sino también a sindicatos de obediencia estatal o ikastolas.

Empezó en un contexto muy marcado: los últimos estertores del dictador Franco y la «gran esperanza» de lograr una ruptura. «Hasta la década de los 70 el régimen recurría a todos los tipos de represión porque todo era legal, se hacía con naturalidad. Pero tras el Proceso de Burgos tenían que mantener algo más las formas y comenzaron las fórmulas parapoliciales, como los Guerrilleros de Cristo Rey, siempre con total impunidad», ha apuntado Egaña en la presentación en Donostia.

«Aunque por ejemplo fueran ultraderechistas, había un Estado detrás», ha subrayado Iñaki Egaña, citando como raíz al Seced, luego Cesid y ahora CNI. Un ejemplo claro es el del atentado en Venezuela contra Espe Arana y Jokin Alfonso, puesto que se usó la red de la Embajada española.

En caso de tener que fijar un «señor X» para el Batallón Vasco-Español, Egaña señalaría sobre todo a Manuel Fraga en el origen, «aunque los presidentes del Gobierno y el rey también lo sabrían».

Violaciones, desapariciones...

En su trayectoria el historiador donostiarra ha destacado la importancia del ataque de Montejurra en 1976, porque allí surgió un «magma» de ultraderechistas, mercenarios, fascistas… que luego tuvo mucho desarrollo. Para completar el contexto internacional, eran los tiempos de la Red Gladio, dependiente de la OTAN, y la Operación Cóndor impuesta por Estados Unidos en Latinoamérica, que ponían en práctica nuevos métodos de tortura, desaparición, ejecuciones…

Las violaciones, por ejemplo, habían sido una práctica en la guerra de Argelia, que se importó luego a Euskal Herria en los casos de María José Bravo y Ana Tere Barrueta, a las que además mataron posteriormente. Qué decir de las desapariciones forzadas, aún sin esclarecer en los casos de Eduardo Moreno Bergaretxe ‘Pertur’ (1976), José Miguel Etxeberria Alvarez ‘Naparra’ (1980) y Tomás Hernández (1979).

En los atentados perpetrados en Ipar Euskal Herria aparece un «modus operandi» similar, que se plasma por ejemplo en los atentados contra Josu Urrutikoetxea y José Miguel Beñaran ‘Argala’ (que no sobrevivió). Los realizados en los herrialdes al sur del Bidasoa, por contra, tienen una tipología más variada, y también un carácter más arbitrario. Aunque hay un denominador común entre todos: la impunidad, salvo alguna excepción como la condena a ‘Piti’ y Zabala (‘Triángulo de la Muerte’) o la impuesta a Jesús Hellín por matar a Yolanda González.

Egaña no necesita presentación, entre otras cosas por ser colaborador de GARA-NAIZ hace muchos años. Pero no está de más recordar que ha publicado ya más de 50 libros; no solo históricos, sino también de ensayo o novelas. El libro se presentará en Baiona el próximo miércoles, esta vez con la participación del prologuista, Josu Urrutikoetxea.

 

 

 

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domingo, 1 de junio de 2025

Joseba de Rezola

Es curioso que los jeltzales, caracterizados por su sumisión al PSOE, celebren el legado de hombres que lo sacrificaron todo por la autodeterminación de Euskal Herria.

Les invitamos a leer este reportaje publicado por Deia acerca de la figura de Joseba de Rezola:


Joseba de Rezola, referente intemporal del nacionalismo vasco

El histórico jeltzale Iñaki Durañona reivindicaba en sus escritos la figura del patriota ordiziarra, mano derecha del lehendakari Aguirre, cuyo 125 aniversario de nacimiento se conmemora este año, destacando su compromiso firme con la causa de Euskadi y su legado como ejemplo para las nuevas generaciones

Iban Gorriti 

Un día de verano de 1945, apenas unos meses después del final de la Segunda Guerra Mundial, Joseba de Rezola (1900 -1971) cruzó clandestinamente la muga para llegar a territorio labortano, a Euskadi norte. Fue un retorno cargado de riesgos y marcado por la dureza de aquellos tiempos. “Atravesar la frontera en esas circunstancias era una hazaña casi imposible”, evocaba Iñaki Durañona, histórico miembro de la Marina de Guerra Auxiliar de Euskadi, ya fallecido en 2012, y que fuera mano derecha del lehendakari Aguirre.

Solo dos meses antes, Rezola había protagonizado una espectacular fuga en la estación de Donostia, escapando de la custodia de la Guardia Civil que lo trasladaba desde Madrid. Sin embargo, el hombre que regresaba ya no era el mismo que años atrás visitaba los frentes de batalla o presidía funerales oficiales, como el de José María Korta, jefe del Cuerpo de Capellanes. “Los sufrimientos, las privaciones y la enfermedad contraída en la cárcel de Burgos dejaron una huella imborrable en su salud y en su espíritu”, hacía hincapié Durañona en uno de sus textos dedicados a la figura de un histórico sin fecha de caducidad.

Este episodio marcó el inicio de un exilio que se prolongaría hasta su fallecimiento en Donibane Lohitzune en diciembre de 1971. Pero, ¿quién fue Joseba de Rezola? Para el historiador y testigo directo, “fue una de las figuras más destacadas del PNV antes de la guerra, un patriota íntegro que entregó todo por Euskadi sin esperar nada a cambio”.

Guipuzcoano nacido en Ordizia a principios del siglo XX en una familia profundamente vasca, Rezola fue el mayor de siete hermanos. Tras completar el Bachillerato, estudió Derecho en las universidades de Valladolid y Madrid. Ejerció como abogado en su pueblo natal, colaborando activamente con el PNV en Donostia, y antes de la guerra militar de 1936 llegó a formar parte del Gipuzko Buru Batzar y del Euzkadi BuruBatzar de las siglas jeltzales.

Cuando generales españoles dieron el golpe de Estado del 18 de julio de 1936, Rezola actuó de inmediato como representante del PNV, integrándose en la Junta de Defensa de Gipuzkoa y ocupando la Comisaría de Guerra. Trabajó estrechamente con diputados nacionalistas y fue considerado fundamental en los cuarteles de Loyola, además de participar en la formación de las milicias vascas, Euzko Gudarostea, junto al a la postre malogrado comandante hondarribiarra Cándido Saseta.

Con la evacuación de Gipuzkoa, Rezola se trasladó a Bilbao, y en octubre de 1936, el lendakari José Antonio Agirre le nombró Secretario General del Departamento de Defensa, cartera que el propio presidente vasco dirigía. Desde entonces, Rezola desempeñó un papel esencial en la organización del Ejército Vasco y en la dirección de la guerra. “Era un colaborador fiel y resolutivo, capaz de afrontar desafíos complejos con coraje y convicción”, valorizaba Durañona. 

Un ejemplo destacado fue la intervención del Ejército Vasco en Asturias, en el ataque a Oviedo, una operación compleja que Rezola –siempre según la visión de Durañona- supo manejar con firmeza. Durante la presentación en Bilbao del libro Entre la Libertad y la Revolución de Agirre, el histórico jeltzale Xabier de Arzalluz definió al lehendakari “como hombre de paz, pero que supo hacer la guerra”. Durañona apuntaba que estas palabras también definían a Rezola: “Fue un hombre de paz, pero supo hacer la guerra y la resistencia con igual determinación”.

Tras la caída del territorio vasco ante el enemigo golpista, Rezola se trasladó a Santander, donde facilitó la evacuación de numerosas personas republicanas. Entonces, fue detenido por la policía local y estuvo a punto de salir en el recordado avión Negus, pero cedió su lugar a un compañero por motivos personales, consciente de que esto le condenaba a un futuro incierto. Finalmente, fue capturado junto al Ejército Vasco en Santoña y condenado a muerte, pena que más adelante le fue conmutada. Pasó por las prisiones de El Dueso, Larrinaga -en Bilbao- y Burgos. 

Durante su encarcelamiento, en 1937, nació su única hija Maite Eder, quien falleció pocos meses después, sin que él pudiera llegar a conocerla. “Un hombre acostumbrado a la dureza de la guerra y la prisión no se inmutó ante su condena, pero lloró amargamente la pérdida de su hija,” evocaba Durañona. Las duras condiciones en prisión deterioraron su salud de por vida.

Tras su liberación en 1943, fue confinado en Madrid con su esposa y se incorporó inmediatamente a la resistencia clandestina vasca, donde fue detenido en varias ocasiones y enviado a prisión. En 1945 volvió a ser capturado en Donostia, pero logró escapar.

Desde el exilio, continuó al frente del Consejo Delegado y de la Junta de Resistencia, manteniendo una comunicación constante con los luchadores en el interior de Euskadi. Trabajó en estrecha colaboración con el lehendakari José Antonio Aguirre, coordinando la acción interna y externa. Durañona destacaba el empeño de su compatriota en utilizar la radio como herramienta clave de propaganda: “Rezola se volcó en conseguir que la emisora vasca funcionara para informar y mantener viva la esperanza del pueblo vasco”, amplificaba. 

Sin embargo, la política francesa cambió y el Gobierno de Pierre Mendes France prohibió la emisora, a pesar de que Georges Bidault la había autorizado inicialmente. Más adelante, Rezola ejerció como Secretario General del Euzkadi Buru Batzar y representó al PNV en congresos internacionales de la democracia cristiana en Europa y América, llevando su mensaje de esperanza a la diáspora vasca en Venezuela y México.

Al fallecer Xabier de Landaburu, fue designado consejero y vicepresidente del Gobierno Vasco en el exilio, cargo que desempeñó hasta su muerte en 1971 colaborando con el lehendakari Leizaola. “Joseba Rezola fue un hombre de gran integridad y compromiso. Su carácter podía parecer duro, pero era exigente consigo mismo y con los demás, siempre predicando con el ejemplo,” enfatizaba Durañona. “Fue –apostillaba- un patriota firme, defensor del diálogo, y convencido de que la libertad de Euskadi llegaría pronto, junto con la justicia social para sus trabajadores”. La vida y legado de Joseba Rezola, a 125 años de su nacimiento, siguen siendo “un referente y un ejemplo para las nuevas generaciones abertzales, un modelo de entrega y sacrificio por Euskadi”. 

 

 

 

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Pelotaris Vascos Jugando como Vascos

No estarán jugando como españoles, tampoco estarán jugando como franceses.

Por primera vez, estarán jugando como vascos.

Y con ese hito, por fin habrá vascos compitiendo como vascos en un deporte inventado por los vascos.

Aquí lo que nos informa El Diario acerca del torneo internacional de Pelota Vasca que se desarrolla en Gernika:


Por fin los pelotaris vascos podrán elegir la verde, además de la roja o la azul

“El enfrentamiento deportivo entre Euskadi y España no vulnera regulación alguna, ni interna ni internacional, y no es sino reproducción de otros habituales entre representaciones de territorios y estados en variados deportes, y ahí están los ejemplos de las naciones británicas, o de Groenlandia e Islas Feroe respecto a Dinamarca, o de Hawai en relación a Estados Unidos, por citar algunos”

David Salinas-Armendariz

Llegó el momento. El torneo de cesta punta 'Liga de Naciones' que se celebra en Gernika del 1 al 6 de junio va a suponer la primera vez en la historia en la que una Selección Vasca de pelota participa de forma oficial en el ámbito internacional bajo el paragüas de la FIPV, principal organismo de este deporte en cuya creación en 1929 ya estuvieron los vascos. Un cambio legislativo lo ha propiciado, pero sobre todo la tenaz voluntad de los y las pelotaris, arropados por los pelotazales de los siete territorios de Euskal Herria, con el apoyo de las instituciones, de lo que ha sido buena prueba la presencia del lehendakari Pradales vistiendo la Verde como el primero de los vascos.

En el campeonato de Gernika estarán las selecciones de las federaciones que integran hoy la Internacional, entre ellas la federación española y también la vasca, que fue aceptada como miembro de pleno derecho el pasado 28 de diciembre. Es cierto que pesa sobre esa decisión asociativa (adoptada por dos tercios de su asamblea, incluidas las federaciones de Francia, Argentina, México o Venezuela) un recurso ante el TAS por parte de las federaciones española y (a su rebufo) cubana, posición, la del ente que hoy preside el navarro Javier Conde, que supone, de suyo, el incumplimiento de la ley española del deporte, que en su artículo 48.2 (el que abre el derecho de federaciones autonómicas a acceder a la representación internacional) obliga a la federación española concernida a aceptar y dar “apoyo conjunto” a la entrada de la autonómica tras el acuerdo con el CSD, que en este caso ya se produjo con carácter previo, como así mismo establece el precepto. 

La federación española no sólo ha incumplido la ley (sin que el CSD le haya conminado expresamente a acatarla, como debiera) sino que ha sacado un comunicado que roza el surrealismo. La española dice participar en Gernika en la competición organizada por la FIPV clasificatoria para los Mundiales del año próximo, pero no le reconoce carácter “oficial” porque dice no estar autorizada por ella misma y por el propio CSD. El desenfoque es tremendo. La federación española parece desconocer que las competiciones oficiales en el calendario de la FIPV las decide ésta, y no una administración pública o una federación concreta, siendo que aquí, además, la española se ha inscrito voluntariamente e incluso sometido al tribunal arbitral de la FIPV (circunstancias que han de tener consecuencias de cara al recurso pendiente). Recordamos que la no autorización de celebración en territorio estatal de una competición deportiva internacional sólo podría obedecer a razones de política exterior, o, pongamos, de salud u orden público, según establece nuestra legislación interna, en la que siempre prevalecerá lo dispuesto en la vigente ley del deporte, no existiendo en este caso prohibición alguna por parte de las autoridades administrativas.

Por otro lado, el enfrentamiento deportivo entre Euskadi y España no vulnera regulación alguna, ni interna ni internacional, y no es sino reproducción de otros habituales entre representaciones de territorios y estados en variados deportes, y ahí están los ejemplos de las naciones británicas, o de Groenlandia e Islas Feroe respecto a Dinamarca, o de Hawai en relación a Estados Unidos, por citar algunos. 

En Gernika se va a poner de manifiesto la posibilidad de que deportistas vascos puedan elegir libremente entre defender distintas camisetas, en esta ocasión las de los combinados de España, de Francia o de Euskadi. Una demostración de convivencia y de normalización, de concreción del derecho a la libre opción por parte de los deportistas, algo asumido en un mundo del deporte donde es posible vestir distintos colores por cuestión de origen y de establecimiento. Lo fundamental es que los pelotaris vascos (que dominan claramente la especialidad) podrán optar, por fin, por la camiseta verde de la Euskal Selekzioa, además de por la roja de España o la azul de Francia. Ese es el ejercicio de pluralidad que conlleva la oficialidad internacional, a la que aspiraban y aspiran mayoritariamente deportistas y sociedad vasca. Menos esencialismos, por tanto, y más normalidad. Y que gane el mejor en la cancha, sea el o la que sea. Porque si lo son pelotaris vascos defendiendo a España también lucirán la txapela.

Lo cierto es que el lunes día 2 de junio veremos saltar al frontón Jai-Alai de la villa foral a los primeros representantes de la Verde en un nuevo e ilusionante camino, tantos años después, hoy en la cesta punta, y en sucesivas citas en las demás modalidades de la pelota vasca, con la vista puesta en los Mundiales que se desarrollarán en 2026 en San Luis, Argentina. Que sirva para un gran impulso a este deporte, de la mano del Ongi Etorri, por fin, a la Euskal Pilota Selekzioa. 

 

 

 

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sábado, 5 de abril de 2025

Trump y Saint-Pierre-et-Miquelon

Pues resulta que las arrogantes balandronadas por parte de Donald Trump han apuntado el reflector hacia uno de los rincones menos conocidos de la diáspora vasca; el archipiélago norteamericano llamado Saint-Pierre-et-Miquelon.

Les invitamos a leer este extraordinario reportaje publicado en el portal de Tiempo Argentino:


Un archipiélago francés con alma vasca en América del Norte: la historia del lugar al que Trump le impuso el mayor arancel del mundo

En el listado de los países afectados por Estados Unidos sorprendió una isla ubicada frente a Canadá, con menos de 10.000 habitantes, que llega al 50% de arancel. Historia de un sitio ignoto para la mayoría, que estuvo atravesado por los conflictos entre Francia y Gran Bretaña, la influencia vasca y la Ley Seca. Y hasta su participación en Peaky Blinders.

Guillermo Lavecchia

Ni China ni Venezuela ni Irán, ni ninguna de las otras «dictaduras comunistas» como las llama el trumpismo, el mileísmo e Infobae. No. El lugar con más aranceles impuestos por el presidente de Estados Unidos en las últimas horas es un ignoto archipiélago francés con alma vasca en América del Norte. Hagamos un viaje por Saint Pierre et Miquelon.

“Los contribuyentes han sido estafados durante más de 50 años –enfatizó Trump en declaraciones en la Casa Blanca–. Pero eso ya no va a suceder más”. A 1973 kilómetros hacia el noreste, los 5808 pobladores de Saint Pierre ni se imaginaban que iban a encabezar la lista de los países más arancelados, junto a Lesoto, un territorio rodeado por Sudáfrica, ambos con 50 por ciento. Bastante más que China, que tuvo un 34%, o la Unión Europea, con 20%, o Nicaragua, con 18%. Acá se puede ver la lista completa.

San Pedro, Miquelon y la influencia vasca

San Pedro y Miquelón (como se la conoce en español) es un territorio francés situado frente a la costa de Terranova, Canadá. Si bien oficialmente debe portar la bandera tricolor de Francia, hay otra bandera no oficial, enarbolada desde 1982, presente en gran parte de las casas del Archipiélago, compuesto por dos islas principales al sur de Terranova.

Esta otra bandera presenta un velero amarillo, símbolo de la llegada del explorador francés Jacques Cartier, sobre un fondo azul que representa el mar. En el mástil, ondea la ikurriña vasca, junto a los emblemas de Bretaña y Normandía para honrar las raíces de la mayoría de sus pobladores.

Como explica Diario Vasco, la huella vasca en estas islas es fuerte y se deja notar incluso en su cementerio, repleto de lápidas con apellidos como Olaizola, Tellechea, Urtubi, Lizarraga o Apestegi: «Su presencia se remonta a la época de la caza de ballenas en aquellas aguas del Atlántico y Miquelón deriva del nombre vasco Mikeleune o Mikel. Así, la ikurriña en esta bandera es un homenaje a a aquellos primeros pescadores europeos que se asentaron en la zona, que al principio solo lo hacían durante la temporada de pesca».

Un archipiélago, tierra de navegantes

Hoy la Isla es una comunidad de Estado único, definida por el artículo 74 de la Constitución de Francia. La política local está estructurada alrededor de un sistema democrático parlamentario dentro de la colectividad de ultramar de Francia. Las islas también envían un diputado a la Asamblea Nacional de Francia y un senador.

Este territorio, cuya capital es San Pedro, es el único francés en América del Norte. Un resto de lo que fue el Virreinato de Nueva Francia que incluía otros territorios como Quebec y Luisiana. Además, forma parte de los Territorios especiales de la Unión Europea (UE).

Es, sobre todo, tierra de navegantes y pescadores. En 1520 llegó el portugués João Álvares Fagundes, que la bautizó como «Las Once Mil Vírgenes» (l’archipel des onze mille vierges). Pero será Cartier en 1536 quien la renombre «Isle Sainct Pierre», en honor al Patrón de los Pescadores. Después se le agregó el término vasco Miquelón a la segunda isla, teniendo en cuenta que los colonizadores fueron en su mayoría balleneros vascos provenientes especialmente de San Juan de Luz.

Hay una tercera isla, Langlade, conocida de varias formas a lo largo de la historia y que hoy está unida a la anterior por un istmo de arena. 

A mediados del siglo XVII ya había población francesa asentada de manera permanente. Las poblaciones originarias que habitaron antes de la llegada de los europeos se relacionan a los esquimales del norte de América, cuyas herramientas halladas se remontan hasta antes de Cristo.

Si bien son islas pequeñas vivieron tiempos convulsionados, sobre todo en los enfrentamientos entre ingleses y franceses. De hecho, los británicos tomaron posesión de San Pedro durante 50 años, hasta 1763. Y volvieron a atacarla en 1778, cuando Francia había apoyado la independencia de trece ex colonias inglesas.

Por 38 años la población pasó de uno a otro bando, la mayoría abandonó las islas, hasta que pasan a ser franceses definitivamente en 1815, con la segunda abdicación de Napoléon. Aunque vendrían años de declive en la industria pesquera hacia finales del siglo XIX, San Pedro y Miquelón tuvo un ascenso económico fortuito de trece años en la primera mitad del siglo XX. ¿Cuándo? Durante la Ley Seca de EE UU, destacándose por el tráfico ilegal de alcohol, especialmente de vino francés importado, por lo que llegaron a contar con la visita del mítico Al Capone en 1927. La Ley Seca terminó en 1933, y junto con la Crisis del ’29, volvió la recesión a las islas. 

Las islas y el nazismo

El 22 de junio de 1940 se firmó el denominado Segundo Armisticio de Compiègne, por el que la Alemania nazi y la Tercera República Francesa ponían fin a las hostilidades. El país galo quedaba dividido en dos partes: una, en el norte y oeste ocupada y administrada directamente por los germanos; otra, en el sur, gobernada por un nuevo régimen adicto al hitleriano con centro en Vichy, al que se concedía el control de los territorios no europeos. 

Islas colonizadas por los franceses como Guadalupe y Martinica habían rechazo ese acuerdo argumentando que se había firmado bajo presión, y se posicionaron a favor de los aliados. Pero San Pedro y Miquelón se puso del lado de los nazis. En plena Norteamérica. La única nazi del continente en ese momento.

Como cuenta La Brújula Verde, la autoridad local la representaba el Administrateur vigente, Gilbert de Bournat, que había sido nombrado en 1936 y contaba con la ayuda del almirante Georges Robert como alto comisionado y comandante en Jefe del Atlántico Occidental (que, además del archipiélago en cuestión, incluía las Antillas y Guyana).

La situación preocupaba tanto a Canadá como a EEUU porque en las islas contaban con una estación de radio y además estaban comunicadas con Europa mediante cables transatlánticos, lo que suponía la posibilidad de facilitar información a los submarinos alemanes sobre condiciones meteorológicas, paso de convoyes y movimientos de buques de guerra, aparte de proveer de pesca a Alemania a través de Francia.

San Pedro y Miquelón estaban demasiado cerca de la estratégica desembocadura del río San Lorenzo, pero recién en diciembre de 1941, tras denuncias de que la emisora de radio del archipiélago colaboraba con los U-boot germanos y la presión de De Gaulle, los aliados invadieron las islas. Fue a las 3 de la madrugada del 24 de diciembre, con 230 marineros armados. El operativo duró 20 minutos. Y no dispararon un solo tiro.

Al día siguiente se organizó una consulta a la población insular en la que la mayoría absoluta (más del noventa y ocho por ciento) votó a favor de unirse también a la Francia Libre.

Sus exportaciones

Como es de esperar, la capacidad exportadora de esta pequeña isla es tan modesta como su tamaño. Su economía se sostiene sobre todo en productos del mar: según el Observatorio de Complejidad Económica (OEC) exporta principalmente crustáceos procesados, moluscos, y pescado congelado. Además, Estados Unidos no está entre su pequeña pero variada red comercial: Canadá se lleva la mayor parte (2,7 millones), pero también a Irlanda (177.000 $), Francia (165.000 $), Djibouti (155.000 $) o Reino Unido (57.700 $). 

¿Cuál es el motivo entonces de los aranceles? Según la administración de Trump, radica en un solo mes: julio de 2024, cuando una compañía estadounidense adquirió productos de la isla por un total de 3,4 millones de dólares, generando un 99% de déficit. En Francia no descarta pedir la retirada de la empresa yanqui.

El dori es la embarcación tradicional de San Pedro y Miquelón, una especie de variante de la piragua americana. A finales del siglo XIX, época dorada de la pesca del bacalao, supo haber 500 de ellos. Los pescadores fueron abandonando estas embarcaciones por otras más modernas. Pero en Saint-Pierre, un puñado de incondicionales sigue manteniendo la tradición. Se les conoce como los Zigotos, por la asociación que crearon hace más de 30 años.

Las islas también tuvieron sus cinco minutos de fama en el mundo del espectáculo, cuando apareció al inicio de la sexta y última temporada de la serie Peaky Blinders, como escenario de parte de la historia. El primer capítulo comienza con un salto temporal de cuatro años con respecto al final de la anterior temporada. Tommy está en Miquelón y la escena nos sitúa en el bar de un hotel local. El protagonista comienza a hablar en un perfecto francés. Eran los momentos del fin de la Ley Seca.

Quien desee conocer las islas, se recomienda ir a mitad de agosto cuando llevan a cabo las fiestas vascas (los precios de estadía rondan los 94.000 pesos, que hay que pasar a euros, la moneda local). Todos los veranos se celebra un festival vasco con exhibiciones de harri-jasotze (levantamiento de piedras), aizkolaritza (corta de troncos) y pelota vasca.

El año que viene será todo un acontecimiento: celebrarán los 120 años de la construcción del frontón Zazpiak Bat, céntrico monumento y uno de los símbolos más conocidos de las islas. No faltarán los partidos de pelota, músicos, dantzaris, pescado y alcohol. Habrá que ver, en ese entonces, qué es de la vida del mundo, del comercio internacional y los aranceles, cuando el trumpismo ya lleve más de un año en el gobierno del vecino Estados Unidos.

Aranceles a islas donde solo habitan pingüinos

Trump evitó poner aranceles a Rusia, Canadá y México. Y le impuso al resto del mundo, desde Europa hasta América Latina. Incluso territorios aislados, como las deshabitadas Islas Heard y McDonald, que recibieron un 10% de aranceles.

Se trata de un grupo de islas volcánicas deshabitadas cerca de la Antártida, cubiertas de glaciares, con decenas de colonias de pingüinos, los verdaderos habitantes de estas islas, lo que disparó todo tipo de memes como el de la imagen. El anuncio sorprendió a Australia ya que el archipiélago es parte de su territorio, pero es casi inaccesible y no tiene comercio significativo con Estados Unidos.

Otro territorio australiano afectado fue la Isla Norfolk, situada a 1.600 kilómetros al noreste de Sídney y con una población de 2.188 personas. A diferencia del resto de Australia, que enfrenta un arancel del 10%, la isla fue golpeada con un gravamen del 29%.

En el Ártico, Svalbard y Jan Mayen, territorios noruegos con poca o nula población, también fueron incluidos en la lista de aranceles. El archipiélago Svalbard y Jan Mayen, una isla desolada con solo 18 habitantes operando una estación meteorológica y un aeródromo, enfrentarán un arancel del 10%. Nadie vive allí de forma permanente y su economía es nula.

Hasta las Islas Malvinas recibieron arancel: 41%, bastante más que el 10% de Argentina.


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