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sábado, 18 de marzo de 2023

Egaña | Terrorismo

Les recomendamos la lectura y análisis de este texto de Iñaki Egaña:

 

Terrorismo

Iñaki Egaña

No voy a entrar en una valoración del término, cuando ni siquiera la comunidad internacional tiene una definición unificada para el mismo. La voladura del Nord Stream ha sido un acto legítimo, para Biden y sus aliados, mientras que, según las crónicas, la del oleoducto de la hoy Repsol en Tarragona por ETA en 1987 fue un acto terrorista. Hay numerosos puntos de vista y centenares de flecos. Pero sí, en cambio, quiero poner el acento en esas “celebraciones” que hace la Comunidad Autónoma Vasca a cuenta del concepto “víctimas del terrorismo”, al que dedica tres días al año: 11 de marzo, 27 de junio y 10 de noviembre.
Los dos partidos de Gobierno de la CAV en la actualidad, PNV y PSOE, sacaron adelante en cada ocasión la elección de las tres fechas. La de marzo por ser el aniversario de la matanza yihadista en Madrid, la de junio por ser supuestamente el día en que ETA se cobró su primera víctima mortal (una mentira trasmitida precisamente por los dos socios de Gobierno en Gasteiz) y la de noviembre “elegido por ser el único del calendario en el que tras décadas de terrorismo no se produjo ninguna víctima”.

La del 11 de marzo lo ha sido en memoria de las que ocasionaron diez bombas yihadistas en Madrid, en 2004. El Gobierno del Partido Popular achacó la autoría a ETA, negando otra posibilidad y calificando de "intoxicadores" y "miserables" a quienes la sugirieran. El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, en su Resolución 1530, reprobó unánimemente a ETA por el atentado, tras propuesta conjunta de España y Francia. Dicen que las resoluciones del Consejo de Seguridad son eternas y que no se pueden borrar, aunque sean mentira. De esos recuentos, faltan Ángel Berroeta y Kontxi Sanchiz, que pagaron con su vida la búsqueda de la verdad.

Estas “celebraciones” son de parte. Sin ningún tipo de equidistancia y menos de asunción de responsabilidades. Siguen existiendo víctimas de diversa categoría y otras que ni concurren. Del 10 de noviembre, en el que el Instituto Gogora se encarga de lanzar a los cuatro vientos que ese día fue afortunado porque no hubo víctimas de ETA, al menos 94 hombres y mujeres vascas tendrán un recuerdo dramático, con secuelas de por vida. Porque ese mismo día, en diferentes años, estaban siendo torturados por agentes policiales, según informes de Euskal Memoria y del IVAC, estos últimos encargados por el Gobierno Autonómico de Gasteiz y el Foral de Nafarroa. Ayuntamientos de localidades como Barakaldo, Usurbil, Donostia, Zornotza, Urnieta, Bilbo, Iruñea, Getxo, Zumaia, Oñati, Lasarte, Lakuntza, Durango, Azpeitia, Arbizu, Ordizia, Hernani, Orereta… podrían salir a la calle y desplegar una pancarta con todos sus ediles detrás de ella, para denunciar que un 10 de noviembre, hijos e hijas de su pueblo estaban siendo salvajemente torturados. Golpes, bolsa, electrodos, intentos de violación…

Con motivo del 11M, la primera de las conmemoraciones anuales, el mensaje transmitido desde la lehendakaritza de la CAV ha seguido también las pautas de invisibilizar un terrorismo que tiene lazos tan poderosos como para apoderarse del relato institucional. El lehendakari, para empezar, ha utilizado el relato de una de las partes, el de Covite, la asociación que preside Consuelo Ordoñez, dando la espalda a los generados por su propio Ejecutivo. Dice Covite que “las consecuencias del terrorismo de ETA fueron 853 asesinados –la cifra que da por válida Urkullu, más abultada que la de su Gobierno-, 2.597 heridos, 10.000 extorsionados y 100.000 forzados al exilio”.

Así, cuando el lehendakari hace la referencia a las víctimas no mortales, se acuerda únicamente de la extorsión a los empresarios. Hubo otra extorsión multimillonaria e invisibilizada a través de los impagos a las asociaciones electorales legales, a través de los costes del alejamiento de los presos, a través de las multas sistemáticas desde llevar un kaiku en tiempos de Melitón Manzanas, hasta pedir a un agente ser dispensando en euskara, esta vez ya en 2018. El 10 de noviembre, por cierto, fue la fecha elegida por Patxi López cuando las expresiones de un sector del pueblo vasco relacionado con la izquierda abertzale habían sido ilegalizadas.

También quedan fuera de estos recuentos los miles de heridos en dependencias policiales, en manifestaciones, en atentados soportados por el Estado. El abogado Miguel Castells apuntaba que entre junio de 1977 y el mismo mes de 1981, las fuerzas policiales habían herido a 807 personas, y los grupos paramilitares a 166. Hagan una extrapolación. Asimismo, hubo decenas de secuestros de ciudadanos sin juzgar que fueron enviados a países de América y África, abandonados a su suerte. Sobre la política penitenciaria, la más dura de Europa a decir de sus impulsores, poco más se puede añadir que no sepa el lehendakari, cuyo partido fue uno de los más fervientes defensores.

Es evidente que, al margen de la utilización fraudulenta de las cifras, la actividad de ETA causó dolor y generó víctimas. Esperarán el “pero” que lo hay. Y ese “pero” se refiere al tratamiento de todas las víctimas. Hubo vulneraciones de derechos humanos y civiles. Hubo una utilización de fondos públicos para ayudar a delinquir en nombre de la “razón de Estado”. Y todo eso merece ser también reconocido. En la misma medida de resarcimiento que a las llamadas “víctimas del terrorismo”, las de parte.

Sin embargo, continúa la utilización torticera del relato. Con un discurso del lehendakari cuyo objetivo es sacar rédito electoral, para recolectar 85.000 votos de en los caladeros de los votantes de la derecha española en la CAV. No estoy sugiriendo, que podría, que Gasteiz dedique tres días al año al llamado Holocausto Victoriano (colonialismo) u otros tantos a las víctimas de los últimos conflictos a los que los jóvenes vascos fueron obligados a guerrear (servicio militar). Simplemente que, si queremos un futuro compartido, seamos capaces de que esa empatía que pedía Urkullu sea sincera y no una nueva trampa demagógica.

 

 

 

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sábado, 10 de septiembre de 2022

Egaña | Posterrorismo y Terrorismo Desarmado

Les compartimos este texto que nuestro amigo Iñaki Egaña ha compartido en su cuenta de Facebook.

Muy interesante el análisis que lleva a cabo acerca de la lawfare, o sea, de las acciones legaloides emprendidas en contra de la ciudadanía vasca que tienen, como única finalidad, seguir contaminando el día a día para una sociedad que llevó a cabo una serie de pasos decididos hacia un proceso de paz constantemente obstaculizado por Madrid y por París. Adelante con la lectura:


Posterrorismo y terrorismo desarmado

Iñaki Egaña

La derecha española se balancea entre dos tendencias, desde el fin de ETA, contaminado también a otros sectores, algunos de ellos autonómicos no identificados precisamente con sus discursos extremistas. La primera relacionada con la transmisión, ya lo avanzó Rubalcaba con aquella frase para la posteridad, en la que animaba a aunar fuerzas para ganar la “batalla del relato”, y asimismo con una supuesta gestión diferida de las consecuencias de un conflicto histórico. En el escaparate niegan el conflicto, pero en la trastienda ejercen como si existiera. Algo similar a la negación institucional del concepto de “preso político” cuando en la práctica aplicaron medidas, hoy aún vigentes, que lo acreditaban.

Para ello cuentan con la apertura de espacios jurídicos novedosos y penalmente imaginativos, intentando imputar a numerosos militantes por hechos que cuando fueron juzgados no se tuvieron en cuenta (responsabilidad de supuestas direcciones de ETA en hechos ya calificados, lesa humanidad, supuesto desplazamiento masivo de ciudadanos españoles, delitos de odio hacia la policía…). Tienen respaldo en parte de los medios, y en ese potente y activo Melitoniun de Gasteiz. En todas las ocasiones, el contexto es inexistente. Citarlo ronda el delito.

Este nuevo espacio penal para juzgar a ETA sin su existencia no deja de ser un ejercicio de hipocresía supino. Las direcciones del Gobierno hispano alentaron conflictos con centenares de miles de muertos. Alrededor de 929.000 muertos, la mayoría civiles, tras la invasión de Irak. Por esa razón y según su código penal, Aznar debiera haber sido condenado entre 14 (homicidio doloso) y 23 millones de años de cárcel (homicidio en el marco de una organización criminal). Ahora, como estrella mediática, cobra casi 100.000 euros por conferencia. Más de 150.000 exiliados vascos en 1939. ¿Quién restituyó sus vidas y sus haciendas? ¿Por qué tanta impunidad con la tortura?

Para la época actual, los del primer sector han comenzado a usar el pomposo nombre de “posterrorismo”, como si el terrorismo de Estado no hubiera jamás existido, como si la actividad yihadista fuera ajena, como si la sociedad actual, vasca y española, convulsa en tiempos difíciles, viviera en un remanso de paz. José María Ruiz Soroa, articulista habitual en Vocento, apuntaba recientemente que en este periodo posterrorista, los nuevos impulsos penales funcionan “como una ilusión compensatoria de la amarga sensación de derrota”. Una percepción radicalmente distinta a la que describía en el mismo medio, aunque en octubre de 2011, José María Calleja: “La foto de ETA es la de la derrota”.

El segundo sector es más radical aún. Me atrevo a citarlo con una expresión que acuñó el abogado Miguel Castells cuando comenzó, hace ahora 25 años, aquello del “Todo es ETA”, con el encarcelamiento de la dirección de Herri Batasuna y en los años siguientes la ilegalización e imputación de más de 600 militantes de la izquierda abertzale o medios de comunicación como Egin y Egunkaria. Castells decía que para el Estado eran “terroristas desarmados”.

Pues bien, este sector considera, al menos públicamente, que la victoria de ETA ha sido notoria, y que esos centenares, miles de sus militantes están repartidos por las instituciones y que incluso ejercen en el Gobierno de la Nación (española). Con burdos pero constantes titulares han difundido la idea de que el proceso de disolución de ETA fue falso y que, aunque existen varios zulos desperdigados y desconocidos esperando “The call of the wild”, aquella llamada a lo salvaje de Jack London, “la voz de la sangre” en otra versión, el grueso de los subversivos se sienta en despachos cercanos a Lakua, Palacio de Navarra o la Moncloa.

No tiene nada de extraño cuando ya desde el minuto cero los escoltas negaron que ETA se desarmase, cuando diversos medios difundieron la continuidad de un inexistente impuesto revolucionario, cuando la Audiencia Nacional llamó a los integrantes de la Comisión Internacional de Verificación, cuando Mariano Rajoy, en contra de lo que hizo su mentor Aznar, fue a Oslo a recoger, junto a otros mandatarios de la Unión Europea, un descafeinado Nobel de la Paz, huyendo de los mediadores noruegos que le apremiaban para balizar contactos.

Este magma fue alentado por sectores mayoritarios en la judicatura, en los medios, servicios secretos y en las policías. Es en este último numeroso grupo donde los sindicatos policiales, en especial los más escorados hacia la españolidad de la pandereta que describió Antonio Machado, son más agresivos. Comunistas y separatistas, como en 1936, son la deriva de la naturaleza de España. El PSOE recoge las nueces del árbol que agitó ETA (Jusapol Euskadi, 31 de agosto de 2022).

Los ideólogos del posterrorismo o del terrorismo desarmado no dejarían de ser anécdotas a no ser por la enorme influencia que, a través de la mayoría de los medios, en quiebra y por tanto dirigidos en los consejos de administración por aquella banca especuladora que en 2008 salvamos obligatoriamente con nuestros impuestos, tienen en el devenir político. El juicio en París, contra Enrike López y Nathalie Chasseriaux, certifica que son los estados profundos los que necesitaban y necesitan a ETA para justificar la excepcionalidad y la construcción de sus comunidades excluyentes. Como en otras ocasiones peritos policiales y fiscales hacen causa común en cuestiones imaginarias, alejadas de la objetividad que les acarrea su cargo.

También, la concentración de una veintena de personas en Altsasu en apoyo a la Guardia Civil, con la participación del filósofo españolista Fernando Savater, sigue esta senda del negacionismo del otro y la apología de los medios represivos, alternando los conceptos de víctima y victimario. Alentando con actos de este tipo, mediáticos, policiales y judiciales, los caminos profundos de la justicia seguirán si ser desbrozados. Seguirán siendo parodias para un público entregado a la causa unionista.

 

 

 

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lunes, 25 de abril de 2022

La Sacrosanta Seguridad Patria

Traemos a ustedes desde Naiz este artículo de opinión que pone la lupa sobre el más reciente escándalo provocado por el españolismo en lo que es conocido alrededor del mundo como el CatalanGate.

Adelante con la lectura:


Todo por la patria

Jonathan Martínez | Investigador en comunicación

En el otoño de 2001, pocas semanas después del ataque contra las torres gemelas, el presidente George W. Bush estampó su firma en una nueva ley llamada Patriot Act que concedía al Gobierno poderes alarmantes por encima de los derechos humanos, civiles y políticos más elementales. Lo llamaron «guerra contra el terror» pero el terror fue su principal arma de guerra y terminaron dejando un rastro tan caudaloso de sangre que en Iraq todavía siguen contando los cadáveres.

Entre otras prerrogativas, la Patriot Act abría las compuertas a la intervención de las comunicaciones e inauguraba una nueva era de vigilancia masiva. Siempre con el pretexto de la lucha antiterrorista. Siempre bajo la coartada del patriotismo. En aquel clima de paranoia colectiva, cualquiera que pusiera en tela de juicio los desmanes del presidente iba a ser descalificado como traidor a la bandera y puesto bajo sospecha.

Hubo que esperar más de trece años para que un tribunal de Estados Unidos le cantara las cuarenta a la Agencia de Seguridad Nacional por haber almacenado datos telefónicos de millones de ciudadanos por encima incluso de lo que estipulaba la Patriot Act. Gracias a Edward Snowden, extrabajador de la NSA, se supo que habían llegado a espiar a aliados europeos como Angela Merkel.

Los ecos de aquella controversia llegaron a España. En 2013, un joven diputado del Congreso llamado Pedro Sánchez reclamó que Estados Unidos ofreciera explicaciones y depurara responsabilidades. No sabía que otro escándalo de espionaje más modesto y chabacano estaba a punto de estallar ante sus propias narices. “El Periódico” desveló entonces que el diputado del PSC José Zaragoza había encargado a la agencia Método 3 que espiara al dirigente del PPC Xavier García Albiol. Alfredo Pérez Rubalcaba no escatimó en palabras de censura: «El espionaje político me parece repugnante».

La genealogía de esa repugnancia es longeva. Ahora nos suena como un episodio lejano pero en 2018 la justicia belga abrió diligencias contra España porque al vehículo de Carles Puigdemont le habían incrustado un geolocalizador. El aparato debía de ser similar al que instalaron en 2007 en el automóvil de Unai Fano, negociador de Batasuna durante el alto el fuego de ETA. Rubalcaba era por entonces el ministro de Interior y no expresó ninguna repugnancia.

Estos días es inevitable recordar las escuchas del Cesid en la sede de HB en Bilbao. Mediante un complejo dispositivo de micrófonos y cámaras de televisión, los servicios secretos españoles monitorizaron a la coalición independentista al menos hasta 1995. Dice “El País” que había línea directa con Intxaurrondo. Después se descubrió que los teléfonos de la sede de HB en Gasteiz también estaban intervenidos. Los directores generales del Cesid Emilio Alonso Manglano y Javier Calderón se llevaron tres años de prisión por aquella travesura. El Tribunal Supremo no tardó en anular la condena.

Hace algún tiempo tuve la oportunidad de ver con mis propios ojos un sistema de micrófonos que alguien había instalado en una vivienda particular de Bruselas porque sus habitantes, pecado mortal, eran independentistas vascos. En una brecha de la pared brotaba un manojo de cables ya neutralizados y ahora que lo recuerdo me parece un sistema tan rudimentario que da vértigo pensar lo mucho que ha avanzado la tecnología. En apenas unos años de telefonía inteligente nos hemos habituado a llevar encima un dispositivo que incorpora micrófono, cámara de vídeo y geolocalizador al mismo tiempo.

En su cátedra de historia del pensamiento, Michel Foucault recurría a la metáfora cristiana del pastor y el rebaño para explicar una modalidad específica de relación de poder que se instituye en la Iglesia. El poder pastoral es esa forma de dominación que empuja al pecador, por ejemplo, a revelar sus desvíos a un sacerdote en un confesionario. En nuestros días, el teléfono móvil es ese confesionario portátil donde consignamos voluntariamente nuestros hábitos de consumo, nuestra ubicación geográfica, nuestros vínculos sociales y nuestras preferencias ideológicas. Y en ese confesionario de bolsillo, el confesor puede ser una gran corporación estadounidense o una agencia de seguridad estatal como en el caso del software Pegasus.

La liebre ha saltado esta semana en un reportaje de “The New Yorker” donde Citizen Lab confirma la infección de más de sesenta teléfonos de independentistas catalanes y vascos. El spyware Pegasus es un desarrollo de la empresa israelí NSO Group que solo se vende a agencias gubernamentales. Blanco y en botella. Sin embargo, las explicaciones del Gobierno español han sido pobres y atropelladas. Dice Fernando Grande-Marlaska que el Ministerio de Interior nunca ha comprado el software Pegasus. Dice Margarita Robles que el Gobierno y el CNI «siempre actúan conforme a la legalidad vigente».

El comisario Eugenio Pino, alma de la brigada política que actuó al servicio de Rajoy y que ha sido investigada en el caso Kitchen, dejó a la posteridad unas declaraciones un tanto inquietantes: «Hemos hecho operaciones que nos pondrían los pelos de punta. Por la seguridad ciudadana y por el interés de España». En esas dos frase se despejan muchas incógnitas pero sobre todo se condensa una fe y un modus operandi. Hasta entonces, los más ingenuos podían seguir sosteniendo que el lema «Todo por la patria» no es más que una hipérbole épica de cuartel y corneta. Con el tiempo ha quedado demostrada la literalidad del mensaje.

El espionaje de Pegasus es un asunto que trata «de la seguridad de todos nosotros», dice Isabel Rodríguez como portavoz del Gobierno. Desde la Patriot Act hasta nuestros días, la historia nos ha enseñado una moraleja inapelable: cuando hablan en nombre de la seguridad siempre somos los mismos los que empezamos a sentirnos inseguros.

 

 

 

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lunes, 18 de abril de 2022

Iraeta | EEUU, Irak, Líbano, España, Ucrania

Les invitamos a leer con toda calma este texto publicado por Naiz en el que, utilizando el conflicto en Ucrania como telón de fondo, su autor nos invita a hacernos una serie de preguntas muy válidas.

Adelante con la lectura:


EEUU, Irak, Líbano, España, Ucrania

Josu Iraeta

Entiendo que opinar con seriedad y mesura, analizando desde un prisma más o menos lógico, tratando de evitar el «ruido» que tanto confunde, sin necesidad de atribuirse la potestad de «saber», y sin el ánimo de engañar a nadie –en cualquier trance de la vida– no es sencillo. Máxime si en el tema a tratar incluimos España, Irak, Líbano, Ucrania, etc.

Para situar a quien me honra con su lectura, quiero comenzar afirmando que en cualquier conflicto –sea este armado o no– de baja intensidad o no, lamentablemente, una de las primeras víctimas es siempre la verdad.

En la entrada citaba el «ruido», que es utilizado como pátina que uniformiza, que esconde. Es el telón del enorme escenario tras el que permanece la verdadera razón del conflicto armado, la economía. La economía que genera poder.

A pesar de todo, debe aceptarse que lo natural, quizá hasta «humano», es alinearse con alguna de las partes en conflicto, incluso siendo conscientes de ser víctimas de la manipulación inevitable a la que podemos acceder, lo que –sin duda– desvirtúa nuestra capacidad de análisis.

Desde mi punto de vista, la inercia con que se vive, no permite a la sociedad –la nuestra– reflexionar en profundidad, elegir con conocimiento, establecer pautas lógicas de convivencia.

Hace ya mucho tiempo que viajamos de modo apático hacia adelante y hacia atrás. Adelante, como tobogán sin freno ni destino preciso, con la única promesa «maravillosa» de la globalización democrática de Europa.

Atrás, desde la sorpresa de la verificación inquietante de que los signos de la economía se asemejan, cada vez más, a los cincuenta del pasado siglo, con todo su irracionalismo y extravíos alimentados por lo que se vino en llamar, la «Gran Depresión».

Es innegable, vivimos en la demagógica y perversa escenificación política de la ideología nacional excluyente, liderada y auspiciada por organizaciones políticas, que unas más, otras menos, muestran su parentesco con la que prevaleció en la España de los llamados cristianos viejos, con su deseo de vengar centenarias afrentas y programado «odio interétnico».

Entiendo que a algunos –muchos–, no les «suene» bien, pero lo cierto es que en parte de la vieja Europa se vive –hoy– tal y como se preveía tras el «desconcierto» surgido por la caída de la ideología alternativa de los regímenes fundados en el marxismo.

Así pues, a nadie debiera extrañar que lo que desde hace algún tiempo viene llamándose «nacional populismo», en mi opinión, fruto y consecuencia de los errores cometidos durante décadas por el «socialismo democrático», poco a poco esté adquiriendo una notoriedad, que retrata perfectamente a la sociedad española.

No sirve de mucho dejar constancia de que estaba previsto el ejercicio político, las maneras ya conocidas en otras legislaturas por el partido en el Gobierno. El imprevisible rumbo que los actuales gestores de La Moncloa están imponiendo –siempre que pueden– es consecuencia de las impactantes promesas electorales hechas sin el rigor de tener que cumplirlas. De las falsedades y trampas dialécticas revertidas de «concienzudas» aseveraciones técnicas, propias de quien se siente amparado por el poder de la gestión.

He comenzado citando el enfrentamiento armado en Ucrania y pienso continuar valorando las graves consecuencias que con su «tratamiento» informativo, con análisis simplistas, calificando dónde están los buenos y dónde los malos, allanan el camino a quienes calculan sus beneficios, contando víctimas, tanto civiles como militares.

Si no estuviera lleno de cinismo que esconde masacre y latrocinio, «El trío de Las Azores»; George Bush, Tony Blair, José María Aznar, bien pudiera ser titular de película. Pero no, ni fue, ni es ficción inteligente, sino la degradación de un sistema que agiganta y encumbra a quienes invaden, matan, destruyen y roban. Porque estos tres individuos, no exportaron democracia, sino todo lo contrario.

¿Alguien sabe, conoce, por qué volaron las torres gemelas en Nueva York?

¿Alguien sabe a qué se debe ese «celo profesional» por difundir la situación en Ucrania? Celo del que nadie se percató con las invasiones de Irak y Líbano. Celo profesional que ignora las víctimas de conflicto armado, actuales, de hoy en el resto del mundo.

En una sociedad en la que unos y otros se ufanan orgullosos de asegurar el futuro con generaciones de jóvenes «sabios» que garantizan un porvenir esplendoroso, cómo se puede ocultar y engañar, aplaudiendo a los responsables de tanta masacre.

En Bagdad y Trípoli saquearon, asesinaron y robaron cuanto quisieron, además de «cocinar» las bombas que más tarde mataron inocentes en Madrid. Hoy sus responsables son «estadistas» que continúan engañando al mudo, que les hace millonarios en dólares.

¿Cómo es posible que los medios de «información» sacudan sin piedad el cerebro de los contribuyentes, ignorando, engañando, ocultando que Aznar, Blair y Bush son igual de responsables que Putin en Ucrania?

¿Dónde está, para qué sirve el Código Deontológico?

Con el paso del tiempo no hemos aprendido lo que se supone. Es penoso observar cómo una sociedad supuestamente culta, cambia de opinión, bastando para ello la publicación más o menos vistosa de un video electoral.

Cualquier individuo, sea este vasco o español, medianamente dotado para pensar –hoy ejercicio de escasa valoración social– puede llegar a la conclusión de que este sistema es muy mejorable. Y es que si con la experiencia acumulada a lo largo de los siglos, aceptamos a la democracia como hallazgo de la ciencia política, es inadmisible que esta sea «manipulable» para los que –compartiendo doctrina y objetivos– con los responsable directos –sólo en Navarra– de la muerte de más de 3.000 personas. Que nunca pidieron perdón, ni devolvieron lo robado. Que nunca cumplieron condena, ni jamás han renunciado al logro de sus objetivos.

Esos que continúan hoy tratando de asaltar las estructuras de poder. Esos que hoy continúan su camino depredador aplicando «a otros» la doctrina Parot.

Permítanme finalizar dirigiéndoles una pregunta. Una pregunta concreta, concisa, esta: ¿qué es España?

 

 

 

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miércoles, 6 de abril de 2022

Familia Colonna Denuncia a París

Con respecto al caso del preso político Yvan Colonna, muerto en circunstancias por demás irregulares, les traemos esta actualización vía Naiz:


La familia de Yvan Colonna presenta denuncia por la responsabilidad del Estado

La familia de Yvan Colonna ha presentado una querella contra el Estado francés en el Tribunal Administrativo de Marsella, según confirman los abogados que ejercen la defensa en nombre de los allegados del militante muerto tras ser agredido por otro preso en la cárcel de Arles.

La familia de Yvan Colonna ya avanzó que el Estado debería responder por la grave agresión sufrida por el militante independentista, el pasado 2 de marzo, en la prisión de Arles y que le causó, finalmente la muerte, tres semanas después, concretamente el 21 de marzo.

La querella ha sido presentada en el Tribunal Administrativo de Marsella.

De acuerdo con el comunicado dirigido a la agencia oficial gala AFP por Patrice Spinosi, uno de los abogados de la familia Colonna, «los padres, esposa, hermano, hermana y dos hijos» del militante independentista «consideran que la administración penitenciaria es jurídicamente responsable de su fallecimiento».

La denuncia se confirma días después de que, tanto las audiciones sobre el caso en el Parlamento galo como las posteriores revelaciones de prensa, han venido a desmentir las primeras afirmaciones hechas por responsables de la prisión sobre el carácter no conflictivo del preso condenado por «radicalización islamista» que causó la muerte al preso corso condenado a cadena perpetua por la muerte en 1998 del prefecto Claude Érignac, atentado en el que siempre negó haber tomado parte.

Esos testimonios hablan de Franck Elong Abé, de 36 años de edad, como de una persona que había protagonizado precedentes episodios de violencia, lo que deja en el aire la pregunta de por qué, siendo un preso clasificado –como el propio Colonna– con el estatus de vigilancia reforzada o DPS, pudo acceder a un puesto de confianza.

De hecho, el preso, que desarrollaba labores de mantenimiento, pudo encontrarse a solas con Colonna, de 61 años de edad, en la sala de deporte, donde le estranguló y asfixió sin que los vigilantes se percataran de nada, por más que ese recinto estuviera vigilado por cámaras.

Audiciones parlamentarias y publicaciones en prensa

En su comunicado, el letrado Spinosi destaca precisamente que «los diferentes elementos de la investigación recogidos por la prensa y las audiciones parlamentarias no hacen sino reforzar la sospecha según la cual la agresión de la que fue víctima Yvan Colonna guarda relación con una serie de disfunciones administrativas».

Recuerda, en este sentido, que el artículo 44 de la ley de 24 de noviembre de 2009 prevé que «la administración penitenciaria debe asegurar a cada persona detenida una protección efectiva de su integridad física en todos los espacios ya sean colectivos o individuales».

«El Estado tiene la obligación de indemnizar a las personas concernidas por la muerte de un prisionero a causa de la violencia sufrida en un establecimiento penitenciario a cargo de otro preso», prosigue el comunicado.

Aunque en la comunicación del despacho de abogados no se detallan cantidades, AFP asegura que el letrado Spinosi ha precisado en declaraciones a esa agencia el montante de la demanda de indemnización: 200.000 euros por daños causados a Yvan Colonna y 100.000 suplementarios para cada miembro de su familia que suscribe la demanda.

«Un tribunal imparcial e independiente deberá juzgar la relación entre la inacción del Estado y la muerte de Yvan Colonna», prosigue el abogado, que espera que el tribunal administrativo en el que se ha presentado esta primera denuncia de la familia Colonna se pronuncie sobre la demanda antes de fin de año.

La familia de Paty también apunta al Estado

La querella de la familia Colonna contra la Administración Penitenciaria por no proteger la integridad del independentista se conoce el mismo día en el que ha trascendido otra demanda. Se trata de la querella presentada por la familia del profesor Samuel Paty, decapitado por un yihadista en octubre de 2020.

La familia del profesor ha denunciado a los Ministerios de Interior y Educación Nacional por «falta de asistencia a una persona en peligro y por no haber impedido el crimen» que tuvo lugar el 16 de octubre de 2020 «tras enseñar en clase caricaturas del profeta Mahoma».

La demanda, consultada por la emisora France Info, apunta que se reprocha a los servicios de inteligencia no haberse planteado «seriamente» el riesgo de un atentado y no haber tomado medidas de protección al respecto.




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miércoles, 30 de marzo de 2022

¿DAESH Ataca a Israel?

Esto va a dar mucho para hablar y desde ya manifestamos nuestro escepticismo.

Resulta que por medio de Naiz nos venimos a enterar que DAESH está llevando a cabo ataques en la pentidad sionista. Y eso no es todo, resulta que se está dando dentro del marco de la intervención militar rusa en Ucrania. Para que quede claro, Moscú derrotó a DAESH en Siria... ¿por qué entonces DAESH está asesinando a ucranianos y a israelíes? Algo no cuaja. ¿Será el pretexto que busca Israel para intervenir abiertamente en Ucrania?

Lean ustedes:


Cinco personas muertas en Israel en el tercer ataque armado en una semana

Cinco personas han muerto este martes en un tiroteo en la ciudad israelí de Bnei Brak, según el servicio de emergencias médicas Maguem David Adom (MDA), en el segundo ataque en Israel en dos días y el tercero en sólo una semana.

Otro ataque este martes en Israel, perpetrado a tiros, ha costado la vida a cinco personas. Una de las víctimas ha aparecido muerta dentro de un automóvil y otras dos fueron halladas sin vida en una acera cercana de la misma calle. Otra fue encontrada muerta en una calle perpendicular, mientras que una quinta ha sido trasladada en estado crítico al Hospital Beilinson, donde ha fallecido poco después.

Se trata del tercer incidente similar en apenas una semana. Las dos anteriores acciones fueron reivindicadas por ISIS.  

Este miércoles, el día después, se ha informado de que dos de los cinco fallecidos tenían nacionalidad ucraniana.

Las dos víctimas, de 23 y 32 años, recibieron disparos mientras estaban sentados delante de una tienda de comestibles, una de las escenas del tiroteo de ayer que también se saldó con la muerte de dos israelíes y de un Policía árabe-israelí, ha dicho la Policía.

Tras el inicio de la invasión rusa contra Ucrania Israel regularizó a unas 20.000 personas con ciudadanía ucraniana que ya se encontraban en el país, la mayoría de manera irregular.

A su vez, tras estallar la guerra, miles de refugiados ucranianos de origen judío y con derecho a nacionalidad israelí bajo la llamada Ley del Retorno entraron al país. A su vez, lo hicieron otros miles sin raíces judías.

Así fue el atentado

La Policía ha informado de que un atacante «abrió fuego» contra un grupo de transeúntes en una calle de Bnei Brak, «disparó fatalmente a varios» de ellos y desde ahí se trasladó a otra vía, desde donde siguió disparando hasta «ser neutralizado». Este miércoles se ha detallado que la Policía lo mató a tiros y que se trataba de un palestino residente en Cisjordania.

El portavoz de la Policía de Israel, Eli Levy, y el alcalde de Bnei Brak, Avraham Rubinstein, han pedido a los vecinos de las áreas donde se han registrado los disparos que se mantengan en sus hogares tanto como sea posible.

Mientras tanto, el primer ministro, Naftali Bennett, ha anunciado la celebración de una reunión de emergencia con los ministros de Defensa y Seguridad Pública, el Jefe de Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel, el comisionado de Policía, entre otras autoridades.

«Israel se enfrenta a una ola de terrorismo árabe asesino», ha afirmado Benett, que ha expresado sus condolencias a las familias de las víctimas.

Según ha remarcado, las fuerzas de seguridad trabajan para «combatir el terrorismo con persistencia, diligencia y puño de hierro».




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viernes, 18 de marzo de 2022

Silencios y Ausencias

Desde el portal de Público traemos a ustedes este muy interesante texto con el que, recurriendo a la crisis en Ucrania provocada por el expansionismo de la OTAN como escenario, su autor señala las claras incongruencias en las que se ha incurrido por parte tanto de lo que se conoce como la comunidad internacional como por parte de los medios de comunicación.

Disfruten la lectura:


Los silencios: de Ucrania a Boric

Boaventura de Sousa Santos

Traducción de José Luis Exeni Rodríguez

Europa vive un período de pánico moral que no solo imposibilita pensar con cierta complejidad y densidad analítica la tragedia que está atravesando Ucrania, sino que crea un nuevo período de caza de brujas muy similar al que se vivió en Estados Unidos en la década de 1950 y que se conoció como macartismo. Todavía no ha alcanzado los niveles de censura y represión política basados ​​en acusaciones de traición y subversión por supuestas simpatías con el comunismo que caracterizaron ese período, pero es de presumir que pudiéramos llegar allí. Las señales son perturbadoras. La bestia salvaje ahora no es el comunismo, sino Putin y la rusofilia. Y quien no sea lo suficientemente enfático en defender los "valores occidentales" es un rusófilo. La histeria instalada por el bombardeo mediático es tal que no es posible contraargumentar, contextualizar, presentar información que contradiga la narrativa instalada.

De alguna manera, la lógica unanimista y automultiplicadora de las fake news que circulan en las redes sociales se ha generalizado a los medios de comunicación hegemónicos. No es que las noticias sean necesariamente falsas; es simplemente imposible introducir noticias o análisis que contrasten o solo contextualicen. Tampoco es posible informar sobre otros temas relevantes que nos ayuden a ver que, por importante y trágico que sea lo que está pasando en Ucrania, no es el único hecho importante y trágico o digno de noticia que está pasando en el mundo. Solo decir esto en un momento de pánico moral es ser candidato a la acusación de relativismo. Algunos ejemplos de mi experiencia personal pueden ayudar a ilustrar la situación.

Sobre la complejidad y la polarización

La primera gran ausencia producida por la extrema polarización es la complejidad de los análisis. Sobre la crisis en Ucrania he escrito hasta ahora los siguientes textos que pueden consultarse porque están en línea: La ONU en la encrucijada; Cómo hemos llegado hasta aquí; "¿Todavía es posible pensar con complejidad?"; y, Para una autocrítica de Europa. En todos los textos traté de contextualizar lo que está sucediendo y brindar informaciones menos accesibles pero muy relevantes para comprender los hechos. En conjunto, mis análisis apuntaron a evitar el simplismo de los buenos y los malos, y proporcionar instrumentos para evaluaciones más cuidadosas y menos propicias a justificar aventuras belicistas donde las poblaciones civiles inocentes son siempre las grandes víctimas. El último texto, publicado el 10 de marzo en el diario Público de Portugal, uno de los principales diarios de referencia del país, mereció un ataque injusto, injurioso, violento y descontrolado por parte del director del diario.

Estos momentos de histeria colectiva y de extrema polarización, que imposibilitan la complejidad o el pensamiento contracorriente, son cada vez más frecuentes. En mi larga vida ya pasé por tres de esos momentos, en los que pagué un precio por insistir en pensar con complejidad e independencia. El primero fue justo después de la Revolución del 25 de abril de 1974, que devolvió la democracia a los portugueses y allanó el camino para la independencia de las colonias portuguesas en África y Oceanía. En ese momento hubo un giro repentino y radical a la izquierda, y el que no estuviese con nosotros estaba contra nosotros. En tal altura, ser de izquierda era pertenecer al Partido Comunista o a uno de los partidos de extrema izquierda (leninista, estalinista, maoísta, trotskista, etc.). Creo que en ese momento fui el único director de una Facultad de Economía en Portugal que no estaba afiliado al PCP o a un partido de extrema izquierda. Simpatizaba con el MES (Movimiento de Izquierda Socialista), inspirado en Rosa Luxemburg. Me acusaron públicamente de ser agente de la CIA (quizás porque acababa de terminar mi doctorado en la Universidad de Yale). Los estudiantes me ayudaron al elegirme (no sabían si yo era de la CIA, pero al menos sabían que yo era el único profesor que les enseñó Karl Marx antes de la revolución de abril).

El segundo momento fue el 11 de septiembre de 2001. Estaba en Estados Unidos (donde en los últimos 35 años viví casi la mitad de cada año, afiliado a la Universidad de Wisconsin-Madison) y participaba en un debate en la Universidad de Columbia, Nueva York, sobre derechos humanos. Debido a que, en mi intervención, a pesar de haber condenado enérgicamente el atentado a las Torres Gemelas, me atreví a hablar de la necesidad de respetar los derechos humanos en todas las circunstancias y no renunciar a continuar el diálogo intercultural con el mundo islámico que, en su amplia mayoría, era amante de la paz, mis colegas de Harvard me vituperaron con saña y casi me consideraron un filoterrorista. En años posteriores, estos colegas justificarían la tortura y cosas peores contra la Constitución de los Estados Unidos.

El tercer momento, hace unos días, fue el ya mencionado ataque personal del director del diario Público en reacción a un artículo mío.

Estamos en un nuevo tiempo de extrema polarización. No la vi en la invasión y destrucción de Irak ni en otras (muchas) situaciones. Para mantener la capacidad de pensar incluso en momentos de peligro, como nos enseñó Walter Benjamin, nunca es saludable llegar a este nivel de polarización. Así como no es aceptable guardar silencio ante la violencia de las atrocidades cuando ocurren más lejos de nosotros y no movilizan a nuestros medios de comunicación. La vida humana para mí tiene un valor incondicional. El sufrimiento de los ucranianos, que querían la guerra tan poco como cualquiera de nosotros, es terrible. Pero me duelen igualmente las muertes injustas ocurridas en los mismos días en otras guerras en otras regiones del mundo. Ninguna muerte injusta puede relativizar o justificar cualquier otra muerte injusta. Según una conocida organización que registra las muertes de guerra en todo el mundo, estas son las estadísticas del período inicial de la invasión de Ucrania (20 de febrero al 4 de marzo): 114 (Ucrania), 23 (Irak), 511 (Yemen), 187 (Siria), 192 (Malí), 527 (Nigeria), 155 (República Democrática del Congo), 180 (Somalia), 112 (Burkina Faso). Y si incluimos los conflictos internos, algunos de los cuales son equiparables a la guerra civil, hay que sumar: 258 (México), 242 (Brasil), 81 (Colombia), 124 (Myanmar), 38 (Afganistán) (ACLED. Accesible en https://acleddata.com/dashboard/#/dashboard). El hecho de que ninguna de las otras tragedias haya merecido atención mediática no tiene para mí otro sentido ni interés que el de permitirme conocer los mecanismos sociológicos de la formación del pánico moral y de la indignación pública.

Los silencios como sociología de las ausencias

Las situaciones de extrema polarización y concentración mediática unidimensional crean dos tipos de silencios: el primero está relacionado con aspectos de fenómenos hipernarrados o afines que, al no corresponder con el guion impuesto, son activamente ignorados en las noticias; el segundo tipo de silencio se refiere a otros hechos ajenos al láser mediático y que sólo por esa razón son considerados indignos de ser noticiables.

El silencio del racismo y del colonialismo

En cuanto al primer tipo de silencio, elijo la forma en que, en momentos de emergencia y polarización, los prejuicios y las prácticas racistas y colonialistas son activados con una virulencia agravada provocando mucho sufrimiento injusto que no llega a las pantallas ni a las páginas de los noticieros. La histeria mediática sobre Ucrania alcanzó principalmente al eje del Atlántico Norte, que también incluye a Australia, Japón y Brasil. En otras regiones del mundo, la crisis de Ucrania fue de algún modo relativizada porque tiene relación con agresiones armadas (invasiones, bombardeos, muertes de civiles inocentes) de las que han sido víctimas reiteradamente; o porque en la actualidad se enfrentan a otros problemas que les parecen más graves o, al menos, más próximos (hambre, falta de agua y de vacunas, violencia yihadista). Pero cuando la crisis de Ucrania adquirió cierto dramatismo en las noticias de estos países, fueron abordados temas silenciados casi por completo en los medios del eje del Atlántico Norte. El 28 de febrero, la Unión Africana emitió una declaración vehemente contra el comportamiento "escandalosamente racista" de las autoridades fronterizas entre Ucrania y Polonia, que discriminaron a ciudadanos africanos que viven en Ucrania y trataban de huir de la guerra, sometiéndolos a un trato desigual debido a su color (www.theeastafrican.co.ke/tea/news/east-africa/african-union-ukraine-war-3732862?view=htmlamp). Básicamente, se trataba de ponerlos al final de todas las colas, ya sea para acceder al transporte, cruzar la frontera y recibir acogida. Mientras tanto, diez días después, la respetada red Jewish Voice for Peace anunció que Israel estaba instalando a los refugiados ucranianos, que había decidido acoger, en los territorios palestinos que ocupa ilegalmente en el Valle del Jordán y Naqab. Solidaridad internacional a costa de la opresión colonial de los verdaderos poseedores de la tierra.

El silencio de la innovación democrática

El segundo tipo de silencio se refiere a hechos no relacionados con la orgía mediática y que apuntan a la diversidad del mundo. En Europa, la toma de posesión de Gabriel Boric como nuevo presidente de Chile pasó casi totalmente desapercibida. Y, sin embargo, es a todas luces un evento importante. Se trata de la elección democrática del presidente más joven de América Latina (36 años), proveniente de los movimientos sociales (exdirigente estudiantil) que lucharon en los últimos años por la democratización profunda de Chile, una lucha donde las mujeres y los pueblos originarios (a saber, los mapuches), tuvieron un papel protagónico. Es el país de Salvador Allende, asesinado durante el golpe militar de 1973 que abrió camino a una de las dictaduras más sangrientas del siglo pasado. En un acto de gran simbolismo, el presidente Boric, mientras se dirigía al Palacio de La Moneda, sede de la presidencia de Chile, rompió el protocolo, salió de la alfombra roja y saludó a la estatua de Allende que se erige frente al recinto. Es igualmente significativo que una de sus ministras sea nieta de Allende y, además, ministra de Defensa.

El primer discurso de Boric como presidente de Chile es un documento histórico. En un país fracturado por la desigualdad económica, la discriminación étnico-racial y el conflicto social, Boric hizo un vibrante llamado a la unión con justicia social. En un país minado por el etnocentrismo, resaltó la diversidad de los pueblos que conforman el Estado chileno, es decir, los pueblos indígenas con derecho a que se respete su identidad cultural y territorial. En un país con una violenta tradición de Estado represivo, Boric llamó al fortalecimiento de un Estado social, protector de las clases sociales más vulnerabilizadas por el neoliberalismo depredador que atravesó el país en las últimas décadas. En un país que tiene una Convención Constitucional en curso, de la que puede surgir una de las constituciones más progresistas del mundo, Boric prometió pleno apoyo al proceso constituyente en curso y al plebiscito que seguirá para aprobar la nueva Constitución. Nada de esto mereció la atención de los medios. Pero fue aquí donde se sembró una nueva esperanza democrática para Chile, para América Latina y para el mundo.

 

 

 

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miércoles, 26 de enero de 2022

CNI y la Impunidad Senatorial

Por conducto de Naiz traemos a ustedes esta actualización con respecto al escándalo provocado por las declaraciones del excomisario José Manuel Villarejo con respecto a la responsabilidad del CNI en los ataques yihadistas ocurridos en Barcelona y Cambrils a escasas semanas de que se realizara el referendum independentista del 1° de octubre de 2017.

Tal como lo habíamos pronosticado, el régimen borbónico franquista ha accionado los compartimentos estancos diseñados para evitar que la verdad acerca de sus crímenes sea conocida.

Adelante con la información:


La Mesa del Senado rechaza la creación de una investigación sobre los atentados en Catalunya

La Mesa del Senado ha rechazado crear una comisión de investigación sobre los atentados en Catalunya de 2017 como habían pedido ERC, Junts, EH Bildu o Geroa Bai. El informe de los servicios jurídicos señala que no hay «viabilidad legal» para plantear esta comisión.

La Mesa del Senado ha descartado, en base a un informe de los servicios jurídicos de la Cámara, crear una comisión de investigación sobre los atentados en Catalunya del 17 de agosto de 2017, como habían pedido ERC, Junts, EH Bildu, Adelante Andalucía, Més per Mallorca, Geroa Bai y Compromís tras las declaraciones del excomisario José Manuel Villarejo en sede judicial sobre una posible implicación del Centro Nacional de Inteligencia (CNI).

Así lo ha anunciado la vicepresidenta primera del Senado, Cristina Narbona, en una rueda de prensa desde la Cámara Alta, donde ha precisado que el informe de los servicios jurídicos señala que no hay viabilidad legal para plantear esta Comisión en el Senado, puesto que, según la ley que regula el CNI, estas cuestiones se tienen que analizar en el ámbito de la Comisión de Secretos oficiales, que reside en el Congreso español.

Por lo tanto, según ha explicado Narbona, al no existir ningún grupo de trabajo homólogo en el Senado, la Mesa ha decidido descartar esta creación de la comisión de investigación que las formaciones independentistas plantearon la semana pasada, al igual que en el Congreso, tras las declaraciones de Villarejo.

«El informe que han preparado los servicios jurídicos de la Cámara no deja lugar a dudas», ha defendido Narbona, que ha sostenido que este asunto está ya sentenciado por la Audiencia Nacional y que, además, los grupos parlamentarios pudieron preguntar en su día en comisión al presidente del CNI.




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lunes, 17 de enero de 2022

EH Bildu Emplaza a Martín Villa

Desde El Nacional traemos a ustedes este artículo en el que se nos da información acerca de la respuesta de la izquierda abertzale ante las chulescas declaraciones de Rodolfo Martín Villa. Además, en el mismo artículo, se nos ofrece una actualización con respecto a las declaraciones de José Manuel Villarejo concernientes a los ataques yihadistas acaecidos en Catalunya en vísperas del referendum del 1° de octubre de 2017.

Lean ustedes:


Bildu exige comparecer al exministro Villa por haber admitido torturas en los años 70

El grupo parlamentario vasco ha considerado "sumamente grave" las declaraciones de Villa y desea ir "más allá"

Joel Carrasco Albertus

EH Bildu ha exigido la comparecencia del exministro del Interior Rodolfo Martín Villa por haber admitido su "responsabilidad política y penal" en crímenes y torturas cometidos en la década de los años 1970. El Grupo Parlamentario Euskal Herria Bildu ha considerado "sumamente grave" las declaraciones de Villa y desea ir "más allá" y conocer su implicación y autoría en la comisión de "graves crímenes y vulneraciones de los derechos humanos, homicidios y torturas," durante su ejercicio como ministro del Gobierno entre 1975 y 1982.

La solicitud ha sido firmada por la diputada de EH Bildu por Navarra, Bel Pozueta y el diputado por Álava, Iñaki Ruiz y busca profundizar en los hechos referidos por el exministro Villa. "Aclarar los hechos y acabar con la impunidad que siguen disfrutando los responsables directos de los crímenes ocurridos durante la modélica transición", dice el comunicado. En más el diputado Ruiz de Pinedo ha añadido que ante los intentos de "justificar y limpiado la imagen de la modélica transición", no permitirán que condenen a las víctimas a "el olvido" y a la "impunidad". "Las palabras de Martín Villa confirman lo que los ciudadanos vasca y las víctimas sabían desde hace años", ha asegurado.

Bildu hace fuerza con los independentistas catalanes

Ofensiva en Europa de los eurodiputados de Junts, ERC y Bildu a raíz de las revelaciones del excomisario José Manuel Villarejo sobre la intervención de la inteligencia española a los atentados de agosto del 2017 en Catalunya. A través de una pregunta delante de la Comisión Europea, y con cartas al comisario de Justicia, Didier Reynders, y a todos los miembros de la eurocámara han denunciado que las autoridades españolas se niegan a investigar las circunstancias del atentado que se produjo en Barcelona el 17 de agosto del 2017 y el papel que tuvo el CNI, por lo cual piden a la CE y al Parlamento Europeo, como garantes de los derechos fundamentales de los ciudadanos europeos, "una investigación exhaustiva" de las revelaciones del excomisario.

A través de una pregunta en la Comisión Europea que firman Carles Puigdemont, Toni Comín y Clara Ponsatí en nombre de Junts, con los republicanos Diana Riba y Jordi Solé, y Pernando Barrena de Bildu, los eurodiputados explican que el exagente policial y de los servicios secretos José Manuel Villarejo declaró ante la justicia que los servicios de inteligencia españoles conocían los planes para el atentado del 17 de agosto pero no intervinieron "para hacer un susto en Catalunya". Recuerda que aquel atentado provocó 16 muertos, entre los cuales ciudadanos de cinco estados de la UE, además de 155 heridos de 39 nacionalidades diferentes y que las palabras de Villarejo encajan con las revelaciones de la prensa en qué se documentan "amplios vínculos" entre el responsable de la célula terrorista y el CNI.

El texto recuerda que tanto el Gobierno como el PSOE, el PP y Cs "han bloqueado repetidamente" una comisión de investigación sobre la conexión entre la célula terrorista y el CNI"; y que también la justicia española ha rechazado la petición de las víctimas de investigar estas acusaciones.

Por todo ello, los eurodiputados apelan al papel de la Comisión como guardiana de los tratados que consagran los derechos humanos a la UE, así como los derechos previstos en los principales instrumentos internacionales de derechos humanos y la jurisprudencia del TEDH sobre el derecho a la verdad.

 

 

 

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viernes, 14 de enero de 2022

Comisiones de Investigación por el 17A

Sabemos de antemano las trabas y obstáculos que el régimen borbónico franquista va a accionar para detener la conformación de las comisiones de investigación sobre los atentados yihadistas de agosto de 2017 en Catalunya. Apostarán por su prepotencia acostumbrada.

Aún así, creemos que es necesario que quede registro de esta respuesta por parte de varios partidos a las declaraciones del excomisario Villarejo con respecto al actuar del CNI en los meses previos al 17A.

Lean esta nota de Naiz con la que damos seguimiento al caso:


ERC, Junts y EH Bildu exigen también en el Senado una comisión sobre los atentados del 17A

ERC, EH Bildu, Junts, Adelante Andalucía, Més per Mallorca, Geroa Bai y Compromís han registrado en el Senado, como ya se hizo en el Congreso, una propuesta de creación de una comisión de investigación sobre los atentados registrados en Catalunya el 17 de agosto de 2017.

Tras las recientes declaraciones del excomisario José Manuel Villarejo sobre una posible implicación del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) en la trama de los atentados de Barcelona y Cambrils de 2017, los grupos soberanistas quieren crear sendas comisiones de investigación en el Congreso de los Diputados y en el Senado para esclarecer los hechos.

La senadora de ERC Laura Castel ha anunciado este jueves, en un mensaje en su perfil de Twitter, que estas formaciones registraron ayer esta solicitud de creación de la comisión de investigación en la Cámara Alta.

«Las declaraciones de un excomisario en sede judicial deberían ser motivo suficiente para investigar la actuación de instituciones oficiales, como el CNI en relación con los atentados del 17 de agosto. Las víctimas y el resto de ciudadanos merecemos verdad, justicia, transparencia y reparación», ha señalado.

El mismo miércoles, el presidente de la Generalitat de Catalunya, Pere Aragonès, reclamó al Gobierno español que acepte esta comisión de investigación con el objeto de «desmentir con transparencia» a Villarejo, si es el caso, y así «eliminar cualquier atisbo de duda».




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jueves, 13 de enero de 2022

«Un Susto» a Catalunya

Lo dijimos desde el minuto uno al enterarnos de lo ocurrido en Barcelona tras el ataque yihadista; Madrid está castigando al pueblo catalán por atreverse a avanzar en su proceso independentista.

En su momento, también fuimos críticos del periodista de Público Carlos Enrique Bayo por desestimar que se tratase de un ataque fraguado desde las cloacas del régimen español a pesar de toda la información provista con respecto al manejo que el CNI hiciese del Imán de Ripoll.

Pues bien, ahora viene nadie más y nadie menos que José Manuel Villarejo a darnos la razón y a enmendarle la plana a Bayo.

Lean lo que nos informa Naiz:


Villarejo: «No se quería provocar ningún atentado en Catalunya pero se fue de las manos»

José Manuel Villarejo ha puntualizado sus declaraciones de ayer sobre la relación entre el CNI y los atentados yihadistas de Barcelona, señalando que «la intención en absoluto fuera provocar un atentado, pero sí aparentar riesgo para que Catalunya sintiera la necesidad de la protección del Estado».

El excomisario de Policía José Manuel Villarejo ha explicado este miércoles que al hablar de que los atentados yihadistas del 17 de agosto de 2017 en Barcelona y Cambrils fueron «un error de cálculo del CNI» para dar «un susto» a Catalunya se refería a que se podría haber tratado de un «comando ficticio» para «dar la apariencia del riesgo» de modo que Catalunya «sintiera la necesidad de la protección del Estado» y que, al morir el imán de Ripoll, se descontroló.

«Yo lo que he dicho en relación con lo del 'susto' es que muchas veces se han provocado comandos ficticios para tranquilizar y tal, y que, probablemente, la intención en absoluto fuera provocar ningún atentado, pero sí dar la apariencia del riesgo para que Catalunya sintiera la necesidad de la protección del Estado, y se fue de las manos cuando el imán muere y los pequeños, jovencitos, no saben cómo reaccionar», ha dicho en declaraciones a la prensa en la Audiencia Nacional.

Villarejo ha aclarado así las manifestaciones que hizo el martes durante el juicio por ‘Tándem’, cuando señaló que, una vez jubilado, siguió trabajando con el CNI para temas puntuales. «Estuve colaborando con ellos para intentar arreglar el entuerto del famoso atentado del imán de Ripoll, que al final fue un error grave del señor (Félix) Sanz Roldán, que calculó mal las consecuencias por darle un pequeño susto a Catalunya», indicó, en alusión al exdirector del CNI.

Este miércoles, el comisario jubilado ha asegurado que el imán de Ripoll fue detenido «a principios de 2000» porque «se dedicaba a meter, digamos, marroquíes con pasaporte falsos fabricados por el servicio de inteligencia marroquí». Ha indicado, además, que años después se le 'pinchó' el teléfono por su presunta vinculación con «los atentados del 11-M» y se le contactó por parte del CNI.

«Cuando lo van a expulsar, unos señores del CNI van y hablan con el juez y anulan la orden de expulsión y se ponen a trabajar», ha señalado. Según confirmaron fuentes de los servicios de inteligencia a Europa Press en 2017, los agentes de Inteligencia «siguiendo los protocolos» contactaron con el imán de Ripoll en 2014, cuando este cumplía una condena en la prisión de Castelló por tráfico de drogas.

A las puertas de la Audiencia Nacional, Villarejo ha puntualizado que en 2015 «una fuente muy importante» le dijo que «cuidado con lo que dicen o fingen en Catalunya porque puede ser gente que trabaje para los intereses de otros».

El comisario ha destacado que la fiscal a cargo de la investigación del 17A –«la actual fiscal general del Estado»– indicó que «todos» debían «asumir» que «ha habido errores». «¿Quieren pruebas? Vayan a mis archivos, miren las conversaciones que tengo yo con el juez instructor, aunque estaba jubilado, miren las conversaciones que tengo con el director de CITCO (Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado)», ha añadido

Investigación de la Fiscalía

El exconseller de Interior Joaquim Forn ha criticado la «frivolidad» del excomisario y ha pedido a la Fiscalía que investigue estas afirmaciones. En declaraciones a RAC1, ha rechazado la «contundencia y frialdad» de las palabras de Villarejo, en la medida en la que hubo ese «balance de muertos» y esas palabras «hacen daño» a las familias de las víctimas.

«Me cuesta pensar que haya una mente retorcida para hacer algo así», ha señalado, antes de pedir a la Fiscalía que investigue de oficio porque la ciudadanía «tiene el derecho a saber la verdad» de lo sucedido.

«Es evidente que con unas declaraciones como estas, aunque no te las creas, se tienen que investigar, porque (Villarejo) no es una persona cualquiera, ha crecido bajo el amparo de muchos ministros», ha argumentado Forn. En este sentido, ha recalcado que el excomisario ha sido durante años «una persona protegida y utilizada por varios ministros», de forma que «alguna cosa debe saber».

El PSC pide «no dar voz a teorías conspiratorias»

En relación a las declaraciones de Villarejo, la viceprimera secretaria del PSC, Alicia Romero, ha pedido «no politizar y no dar voz a teorías conspiratorias que no tienen ninguna prueba» y ha criticado que la presidenta del Parlament, Laura Borràs, haya encargado a los servicios jurídicos de la Cámara una denuncia para que Fiscalía estudie estas declaraciones.

Romero ha sostenido que Villarejo ya había puesto en cuestión el atentado del 11M de Madrid y que se demostró que no tenía ninguna prueba de lo que afirmaba: «Ahora vuelve a poner en duda no sólo unos hechos que ya están judicializados, sino el trabajo de los Mossos y los cuerpos policiales, y eso nos parece grave, y nos parece grave que se dé credibilidad».

Cabe destacar que ‘El País’ confirmó en noviembre de 2017 la relación entre el CNI y el imán de Ripoll cuando este se encontraba en la cárcel de Castelló, en 2014, ejerciendo como «confidente» de los servicios secretos españoles. Esta información desapareció del portal web de ‘El País‘ horas después de ser publicada.

Afectados exigen pruebas

La Unidad de Atención y Valoración a Afectados por Terrorismo (UAVAT), entidad que representa y asiste a más de 250 afectados por los atentados de agosto de 2017, ha hecho público un comunicado en el que señala que Villarejo está declarando como acusado en un proceso penal y no tiene la obligación de «decir la verdad», así como que «no es la primera ocasión en la que ofrece declaraciones similares» y, por ello, le pregunta «¿por qué ha esperado a tener un juicio en su contra para realizar estas manifestaciones?».

«Como entidad que representa y asiste a más de 250 afectados por los atentados de agosto de 2017, y con la intención de que la situación psicológica de las mismas no se vea agravada tras su declaración, exigimos al comisario Villarejo que presente todas las pruebas que certifiquen las declaraciones», apunta el comunicado.

En opinión de UAVAT, «el comisario Villarejo está obligado como policía a aportar cuantas pruebas disponga para esclarecer los hechos que denuncia. Y entendemos también que, como ciudadano, presentar esas pruebas sería una muestra determinante de su empatía y solidaridad con las víctimas de los atentados sucedidos en agosto de 2017 en Cataluña».




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miércoles, 12 de enero de 2022

El CNI y el 17A

Barcelona, Las Ramblas, mediados de agosto de 2017.

El terror se desata, ataque yihadista nos dicen.

Pero algo no cuadra y la percepción entre quienes mantienen en la memoria lo ocurrido el 11M es que hay algo más detrás de todo ello.

No se puede obviar ni por un momento el empuje que ha ido ganando el proceso de autodeterminación, de desconexión, de independencia, que vive la sociedad catalana en las semanas previas al 11 de septiembre y más importante aún, el 1° de octubre.

Y hoy, se confirma, tal como lo hizo ver el periodista Carlos Enrique Bayo en las páginas de Público, que las cloacas del régimen español estuvieron involucradas.

Lean esto que se ha publicado en Naiz:


La nunca aclarada relación del imán de Ripoll y el CNI resurge de boca de Villarejo

El excomisario Villarejo ha insinuado este martes que el atentado yihadista de las Ramblas fue consecuencia de un «error grave» del exdirector del CNI Félix Sánz, que «calculó mal las consecuencias por dar un pequeño susto a Cataluña». La relación de «La Casa» con el imán de Ripoll no se investigó.

Ramón Sola

El excomisario José Villarejo ha insinuado este martes en sede judicial que la masacre yihadista de las Ramblas, continuada luego en Cambrils, en agosto de 2017, fue consecuencia de un «error grave» de exdirector del CNI Félix Sanz Roldán. «Calculó mal las consecuencias por darle un pequeño susto a Cataluña», ha llegado a decir.

Villarejo, que nunca ha ocultado su enemistad con Sanz Roldán, al que siempre ha culpado de su situación, ha lanzado esta afirmación durante el segundo día de su interrogatorio en el juicio que se celebra ante la Audiencia Nacional por tres piezas del llamado caso Tándem.

«A pesar de estar jubilado yo he seguido trabajando para el CNI hasta el ultimo día, hasta el día de mi detención» en noviembre de 2017, ha recordado Villarejo, queriendo remarcar con ello que en aquella fecha él pertenecía a los servicios secretos y sabe de qué habla.

Villarejo no ha aportado más datos sobre su conocimiento del caso ni sobre el «pequeño susto» al que se refiere (cabe recordar que los atentados se produjeron apenas dos meses antes del referéndum del 1 de Octubre e inicialmente fueron considerados como un contratiempo insuperable para su preparación, al introducir una cuestión tan grave en la agenda del Govern).

‘El País’ llegó a confirmar la relación

No obstante, la insinuación de Villarejo ha hecho recordar rápidamente que desde poco después de la masacre el diario ‘Público’, especialmente, difundió informaciones que apuntaban a la relación entre el imán de Ripoll, cerebro de aquellos atentados, y el CNI.

Aunque la hipótesis era muy grave, la Audiencia Nacional declinó investigar el supuesto nexo en setiembre de 2019: «No es necesario», resolvió.

En un momento inicial (noviembre de 2017) también ‘El País’ apuntó esa dirección y llegó a publicar que el CNI confirmaba su relación con Abdelbaki Es Satty, cuando este estaba en prisión en Castellón en 2014. Según difundió el principal diario español de información general, Es Satty fue «confidente» de los servicios secretos al menos mientras estuvo preso. Horas más tarde, sin embargo, ‘El País’ eliminó la noticia de la web sin explicación alguna.

En julio de 2019, 'Público' aportó otra exclusiva sobre el asunto. Dijo que los servicios secretos del Estado español vigilaban estrechamente a los autores en vísperas de los atentados, no solo interviniendo sus móviles sino también escuchando las conversaciones de los discípulos del imán.

Javier Martínez, el padre de un niño de 3 años de Rubí (Barcelona) que murió en Las Ramblas (hubo quince muertos en total allí), decidió reclamar a la Audiencia Nacional que investigara este extremo, sobre el que se extendió un silencio oficial total. Pero el instructor en el tribunal especial determinó que no era necesario.

La cuestión ya fue objeto de polémica también en el segundo aniversario de la matanza, cuando en un mensaje desde prisión (estaba encarcelado por el «procés») el que entonces era consejero de Interior de la Generalitat, Joaquim Forn, acusó al Gobierno español de «optar por el oscurantismo» ante esta cuestión tan grave.

Abdelbaki es Satty murió en la explosión previa de la casa de Alcanar (Tarragona) en la que el grupo preparaba los explosivos.

Petición de comisión de investigación en Madrid

Al hilo de estas revelaciones, ERC, EH Bildu, Junts, PDeCAT y CUP han registrado este mismo martes en el Congreso de los Diputados una propuesta para crear una comisión de investigación sobre los atentados de Barcelona y Cambrils, ya que consideran que las palabras de Villarejo suponen «una acusación grave de colaboración del CNI con células terroristas yihadistas y la utilización del terrorismo de Estado contra población civil por parte de los servicios de inteligencia y los Cuerpos de Fuerzas y Seguridad del Estado».

«Ante el silencio del Gobierno», las formaciones soberanistas pretenden que una comisión parlamentaria conozca al detalle la relación del imán de Ripoll con el CNI, así como su retribución, si la hubiera, duración y objeto final de dicha relación, y que se esclarezca la correlación de fallos en la cadena de comunicación y coordinación entre las fuerzas policiales.

Además, ERC y Junts han solicitado la comparecencia en el Congreso del propio Sanz Roldán, así como del actual presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, y del ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska.

En febrero de 2018, ERC y PDeCAT ya solicitaron conjuntamente la creación de una comisión de investigación sobre la relación entre el CNI y el imán de Ripoll, pero la Mesa del Congreso, entonces presidida por Ana Pastor (PP), vetó la iniciativa alegando que este tema es un asunto que debía solventarse en la comisión de Gastos Reservados, encargada por ley de controlar las actividades del CNI.

Pero esta comisión, también conocida como de secretos oficiales, que debe recibir informes periódicos sobre el uso de fondos reservados por parte del Gobierno, lleva casi tres años sin constituirse debido a los vetos cruzados entre partidos sobre quiénes deben o no estar representados en la misma.

La Generalitat estudia iniciar acciones legales

El presidente de la Generalitat de Catalunya, Pere Aragonès, ha pedido también que se investigue la posible vinculación entre CNI y el imán de Ripoll. «Si las palabras de Villarejo son ciertas, son necesarias explicaciones ya. Conocemos bien cómo funcionan las cloacas del Estado, por eso exigimos que se investigue para aclarar la verdad», ha subrayado en un mensaje en Twitter.

Aragonès ha informado de que ha pedido a los servicios jurídicos de la Generalitat que estudien estas declaraciones y las «acciones legales pertinentes que se puedan emprender». «Por la verdad. Por las víctimas, por los catalanes y catalanas y por todos los que estamos al lado de la paz y la democracia», ha indicado el president.

El líder de ERC, Oriol Junqueras, ha demandado en redes sociales una investigación a fondo del tema y ha añadido la necesidad «arrojar luz sobre las cloacas del Estado».

 


 


Por su parte, el alcalde de Ripoll, Jordi Munell, se ha sumado a las peticiones para que se cree una comisión de investigación en el Congreso de los Diputados. En declaraciones a los periodistas, ha lamentado que las palabras de Villarejo «ponen en evidencia que hay una trama oculta, una verdad oculta que va más allá de lo que hasta ahora se ha conocido» sobre los atentados del 17A.

 

 

 

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jueves, 28 de octubre de 2021

Las Tres Falsedades de Casado

Al españolismo le puede importar menos el que las medidas excepcionales emprendidas en contra de los presos independentistas vascos sea precisamente lo que les califica como presos políticos.

Sabedores del cheque en blanco otorgado por la comunidad internacional, continúan enfangando el proceso de paz y reconciliación iniciado hace ya diez años.

Naiz nos informa que el pepero Pablo Casado la ha emprendido en contra del colectivo de presos políticos vascos a sabiendas que la resolución de este tema forma parte del tercer componente del DDR de ETA, la reintegración.

Miren con lo que salió el señorito:


Casado anuncia una propuesta de ley contra los presos vascos basada en tres mentiras

El presidente del PP, Pablo Casado, ha anunciado este martes que su partido impulsará una ley contra los presos vascos basada en tres falsedades: prescripción, beneficios y homenajes.

Ramón Sola

El líder del PP, Pablo Casado, ha anunciado este martes que el Grupo Popular presentará una proposición de ley en el Congreso para que no haya «ni un beneficio más a los etarras si no se arrepienten y colaboran en esclarecer 300 asesinatos que siguen impunes». Además, ha subrayado que esa iniciativa planteará «acabar con los ‘ongi etorri’, homenajes a asesinos» y se rematará con la demanda de que «los delitos de ETA no puedan preescribir».

Hay, por tanto, tres argumentos falsos en el soporte de esta iniciativa.

Por un lado, resulta evidente que los presos y presas vascas no disponen de «beneficios» sino que al contrario se les han aplicado una legislación y una práctica de excepción, que en la actualidad se traduce sobre todo en la persistencia del alejamiento para más de la mitad (siguen fuera de Euskal Herria, aunque menos lejos que antes) y en el bloqueo del paso de segundo a tercer grado (obstaculizado por la Audiencia Nacional, como ha denunciado un informe de Behatokia y tratará precisamente este miércoles el Parlamento de Gasteiz).

En cuanto a los ongietorris, la falacia es doble, dado que por un lado se presentan por parte de Casado como «homenajes a asesinos» y por otro se obvia que en la actualidad ya casi ninguno tiene carácter público. Es algo que han reconocido organizaciones como Covite y a lo que el Foro Social Permanente ha puesto cifras: dos de 25 en lo que que va de 2021.

Por lo que respecta a la «prescripción», también es mentira: la realidad es que la Audiencia Nacional sigue obstaculizando el retorno de exiliados vascos a los que intenta juzgar por atentados de los años 70 u 80. Un caso conocido y reciente es el de Jaione Jauregi, entregada por Bélgica y actualmente encarcelada para ser juzgada por atentados de hace 40 años.

«Como Macron pactando con los de Bataclan»

Pese a ser seguramente conocedor de todo ello, el presidente del PP ha defendido sus iniciativas en estos términos: «A los etarras, ni un solo beneficio penitenciario»; «Los ongi etorris siempre se acaban celebrando»; y «no puede ser que haya 300 familias que no sepan siquiera quién mató a su padre o secuestró a su hermano» (algo que nada tiene que ver con la prescripción sino con la falta de pruebas).

A ello ha añadido que lo que ocurre entre el Gobierno de Pedro Sánchez y EH Bildu «no pasa en ningún lugar del mundo». «¿Alguien se imagina a Draghi pactando con las Brigadas Rojas a las que acaba de hacer un acto de repudio solemne como nunca había hecho Italia? ¿Alguien se imagina a Macron pactando con un partido político que justifica la matanza del Bataclan? ¿Alguien se imagina a Biden pactando con una asociación que justifique los atentados de las Torres Gemelas?», se ha preguntado.

El jefe de la oposición ha censurado que el expresidente Jose Luis Rodríguez Zapatero y el expresidente del PSE Jesús Eguiguren reivindiquen a Otegi «como hombre de paz» tras lo que ha acusado al coordinador general de EH Bildu de «secuestrar» y «disparar». «¿Cómo es posible que este señor se siente a negociar los PGE? Es una inmoralidad que tiene que acabar ya», ha remachado.

 

 

 

 

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sábado, 11 de septiembre de 2021

Egaña | 11 de Setiembre

El 11 de septiembre es una fecha para la memoria y para la reflexión.

Les dejamos este texto con el que Iñaki Egaña aborda de forma magistral los diferentes hitos que marcan esa fecha en el calendario:


11 de setiembre

Iñaki Egaña

Es inevitable que un día como hoy, nuestra atención derive hacia acontecimientos cercanos cuyo aniversario recordamos. El pasado se esfuma entre las corrientes de la modernidad a una velocidad supersónica. Aunque aquellos hechos que nos acontecieron, también a nuestros antepasados, siguen siendo refuerzo de nuestra memoria y, en consecuencia, de nuestras convicciones. Dicen que el pasado no cuenta para vivir el presente y menos para construir el futuro. Pero unos y otros, negacionistas y confirmadores, echamos mano a las cuentas traseras para fraguar nuestro relato.

A finales del siglo XIX un grupo de catalanes tomó la fecha del 11 de setiembre para rememorar a las víctimas del Ejército borbónico, dirigido por un tal Felipe V en el sitio de Barcelona de 1714. La Segunda República española institucionalizó el día y años más tarde, el presidente de la Generalitat fue ejecutado con la colaboración francesa por los esbirros de Franco. La Diada del 11 de setiembre fue un símbolo de lucha antifranquista, pero sobre todo de reafirmación de una identidad nacional. Hoy es la fiesta nacional de Catalunya. Símbolo de un pueblo cuyas aspiraciones nacionales han sido cercenadas a golpe de sable desde hace, al menos, 200 años.

Tal día como hoy, lo recordamos entre la melancolía de las notas rasgadas por Víctor Jara, un grupo de militares liderados por un tirano similar a Franco, se hizo con el poder al otro lado del océano. Un país tan lejano al nuestro que sus ríos vuelcan al Pacífico. Pinochet condensa unanimidad. Fue un dictador que mató a más de 3.000 chilenos y que torturó a 37.000 de sus compatriotas. A este lado del planeta, la tortura, las muertes y el pasado no sólo del franquismo sino de la democracia monárquica sigue sin tener el reconocimiento que se merece, y la cita a los verdugos de la libertad.

Aquel golpe de 1973 nos dejó, asimismo, imágenes de dignidad. Salvador Allende, con un casco y una metralleta AK-47, regalo de Fidel Castro, en su última instantánea antes del suicidio. Tanques y aviones rodeando La Moneda. Washington preparó y financió el golpe de Pinochet, avalado por un Henry Kissinger que, tres meses después, fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz. A pesar de que la CIA había avanzado que la dictadura traería “una matanza considerable y prolongada”, hoy los de las barras y estrellas siguen siendo adalides de la democracia. Hipocresía.

Con el 20 aniversario de los ataques yihadistas sobre Nueva York y el Pentágono, el 11 de setiembre de este año acaparará portadas sobre los 2.996 muertos y 24 desaparecidos que provocaron los aviones secuestrados. Esta vez, los documentales de Spike Lee han recuperado esa tesis tan extendida desde 2001, la del conocimiento previo de cierto sector de militares de la preparación de los atentados y el dejar realizarlos para tomar la vanguardia en la llamada “guerra contra el eje del mal”.

Aquel eje del mal concitó las guerras en Afganistán, Irak, Pakistán, Libia, Siria, Somalia y Yemen. En Irak la estimación es de 2,4 millones de muertos. En Siria medio millón y en 20 años de ocupación militar y guerra en Afganistán, 240.000 víctimas mortales. En esos escenarios se han probado los últimos ingenios militares y las empresas armamentísticas han visto revalorizadas sus acciones, mientras sus consejeros se han hecho más opulentos a cuenta del sufrimiento de millones de personas. Por eso, las notas de Spike Lee, acertadas o no, golpean en las consecuencias de ese icono al que han convertido las torres gemelas de la Gran Manzana. No sólo fueron los 3.000 muertos de Nueva York.

Nuestros 11 de setiembre son más modestos pero cargados también de emotividad. A veces echo en falta una agenda propia a la hora de los recuerdos lejanos y cercanos. Ya sé que es imposible competir con las grandes corporaciones de propaganda, con las cadenas de televisión, con la nube tóxica de Hollywood. Y que nuestra solidaridad y empatía con los chilenos represaliados, con los catalanes apaleados esta vez por agentes de Felipe VI, con los refugiados que huyen de Afganistán, con los bomberos de Manhattan es también parte de nuestra identidad.

Pero es verdad que nuestros 11 de setiembre también concitan recuerdos, no tan lejanos. Resuenan los nombres de aquellos vecinos de Peralta que un día como hoy fueron sacados de sus casas para llevarlos a Andosilla, donde fueron ejecutados por manos malditas, las mismas de Barcelona, Santiago o Falluja. Nombre y apellido apenas sirven para destilar el drama, pero al menos lo acercan: Fidel Chaurrondo, Ambrosio Pellejero, Ancieto Jericó.

Hoy debería ser, asimismo, un día marcado con tonos oscuros en el calendario. Porque el dictador cuyos lacayos aún continúan en los callejeros de la España de la pandereta machadiana, puso la primera piedra del que llamó Tribunal Especial para la Represión de la Masonería y el Comunismo. Eufemismo para encarcelar a la disidencia que, al contraerse el régimen, llamó Tribunal de Orden Público, y al rehabilitar la monarquía se mudó en Audiencia Nacional. Un censo de los vascos que pasaron por esos tres tribunales nos haría temblar el pulso.

Me quedo también, entre esos millones de tragedias, con Jon Urzelai, un militante vasco al que se la tenían jurada porque había escapado de prisión. Cuando entraba en una vivienda clandestina de Zorroza, en Bilbo, la Policía le ametralló. Perdió la vida un 11 de setiembre de 1974, primer aniversario de la muerte de Allende. Escapó Andoni Campillo que murió un año después en otra emboscada, esta vez en Barcelona, la ciudad que Lluis Companys soñó frente a un pelotón de ejecución en 1940.

Un 11 de setiembre de 1975 Euskal Herria vivió una huelga general pidiendo la libertad de varios de sus hijos condenados a muerte. Unas semanas después el régimen, haciendo oídos sordos, mató a Txiki y a Otaegi. Son retazos de nuestra agenda universal y también particular, como los ecos que rescatan nuestros arqueólogos desde Amaiur hasta Luhuso.

 

 

 

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