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viernes, 23 de enero de 2026

Los Crímenes de su Padre

Al leer este artículo publicado por El Correo no podemos soslayar un hecho contundente, el responsable máximo por la represión y matanza de obreros el 3 de marzo de 1976 en Gasteiz es nadie más y nadie menos que Juan Carlos Borbón, quien asumiese como jefe de estado meses antes, el 22 de noviembre de 1975.

O sea, la jugada por parte de Javier Hurtado al entregar el libro 'La ciudad donde nunca pasa nada. Vitoria, 3 de marzo de 1976' al heredero político de Juan Carlos, su hijo Felipe, durante su visita al stand de Euskadi en la FITUR 2026, ha sido simplemente, genial.

Lean ustedes:


Euskadi regala en Fitur a los Reyes un libro sobre los crímenes del 3 de marzo en Vitoria

El consejero de Turismo, Consumo y Comercio, Javier Hurtado, entrega a Felipe VI y doña Letizia un ejemplar de 'La ciudad donde nunca pasa nada'

Luis Gómez

Los Reyes de España acaban de visitar el stand de Euskadi en la Feria Internacional de Turismo Fitur. Felipe VI y doña Letizia se han acercado este jueves a las once de la mañana al pabellón desde donde Euskadi promociona su turismo, que el año pasado trajo 4,9 millones de viajeros a Euskadi, 2,04 a Bizkaia y 1,3 a Bilbao. 525.000 personas recalaron en Álava y 1.751.000 en Gipuzkoa. Tras su paso por los stands de España, Canarias y Madrid, los monarcas han recalado en el del País Vasco, donde han sido recibidos por el consejero de Turismo, Consumo y Comercio, Javier Hurtado, que ha estado acompañado de la titular de Justicia y Derechos Humanos, Maria Jesús San Jose, y la alcaldesa de Vitoria, Maider Etxebarria.

Hurtado ha entregado a los Reyes el libro 'La ciudad donde nunca pasa nada. Vitoria, 3 de marzo de 1976'. El ejemplar, de Carlos Carnicero, reconstruye los sucesos ocurridos el 3 de marzo de 1976 en la capital alavesa cuando una intervención policial contra una asamblea de trabajadores en la iglesia de San Francisco de Asís provocó la muerte de cinco personas y decenas de heridos.

Durante el encuentro, que se ha prolongado por espacio de seis minutos, el consejero de Turismo, Comercio y Consumo ha subrayado la importancia de iniciativas culturales que, «como esta publicación, contribuyen a la reflexión y al conocimiento de la historia desde una perspectiva rigurosa», reforzando al mismo tiempo la imagen de Euskadi como un destino que ofrece «mucho más que atractivos turísticos: un territorio con identidad, memoria y valores».

«Gran belleza»

Además, la alcaldesa vitoriana ha obsequiado o a los Reyes con otro libro, el 'Vitoria-Gasteiz Capital', que incluye fotografías de algunos de los lugares más emblemáticos de la capital alavesa, realizado por el fotoperiodista Rafael Gutiérrez Garitano.

En la visita ha pesado el desánimo que inunda el mayor escaparate mundial del turismo tras el trágico accidente de tren en Córdoba que ha obligado a suspender numerosos actos públicos y reduce al mínimo los eventos festivos en el arranque de la 46 edición de la Feria Internacional de Turismo. Tanto Felipe VI como Doña Letizia han valorado «la gran belleza» del País Vasco, que consideran un «destino muy atractivo», al tiempo que han contrastado con Javier Hurtado «la situación turística» de la comunidad.

El Gobierno vasco ha enmarcado la entrega de 'La ciudad donde nunca pasa nada' en la apuesta por poner en valor «el compromiso con los valores democráticos, los derechos humanos y la memoria histórica en el 50 aniversario de la represión franquista a los obreros en huelga que culminó con el asesinato de cinco trabajadores. Es una obra que contribuye a preservar y difundir la memoria histórica de Euskadi y Vitoria».

Bonanza de Euskadi

Fitur ha demostrado, según Hurtado, la bonanza del turismo vasco, y especialmente de Bizkaia, donde las pernoctaciones han crecido un 7,9%, frente al 3,4% de Álava y el 2% de Gipuzkoa. Los datos, de enero a noviembre, son «muy positivos» para el consejero, que ha vuelto a recordar el fuerte crecimiento experimentado fuera de temporada y de turistas internacionales, un 5,7% frente al 2,8% de nacionales.




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viernes, 20 de junio de 2025

Cambio Climático y la CAV

En la CAV les preocupa y les ocupa el tema del calentamiento global.

Aquí algunos datos y cifras en este artículo publicado en Noticias de Gipuzkoa:


Euskadi en el año 2100: subirá el mar hasta un metro y habrá cinco grados más

El Gobierno vasco, Euskalmet e Ihobe advierten de los graves impactos del cambio climático en la salud o la economía vasca y trabajan en medidas que los mitiguen

Idoia Alonso

Euskadi lleva dos días de canícula insoportables. Pero esto no es nada comparado con lo que nos depara el futuro como consecuencia del cambio climático, aunque los negacionistas se empeñen en vocear lo contrario amparados en, a saber, qué base científica. Según las proyecciones elaboradas por Sociedad Pública de Gestión Ambiental (Ihobe) y la Agencia Vasca de Meteorología (Euskalmet), la temperatura en Euskadi podría incrementarse hasta cinco grados y el nivel del mar hasta un metro a finales de siglo. Este escenario no sólo impactará en la salud de las personas sino también en las infraestructuras, en la productividad, aumentará el riesgo de incendios y sequías. La alteración de la duración de las estaciones y las precipitaciones afectará negativamente en la agricultura. El aumento del nivel del mar, por su parte, supone una “amenaza importante” si no se remedia antes ya que el 60% de la población vasca vive en municipios costeros y 40.000 personas en zonas inundables.

Ante este panorama, urgen medidas para mitigar los efectos de los gases de efecto invernadero y hacer un seguimiento sistemático de los fenómenos meteorológicos. Así lo destacó ayer la vicenconsejera de Protección Civil, Joana Egiluz, durante la presentación del primer informe Estado del Clima en Euskadi que analiza la evolución climática desde 1970 y hasta 2023 y que a partir de ahora se realizará cada cinco años. “Vemos desde hace tiempo –dijo Egiluz– que se están produciendo cambios significativos en la meteorología adversa asociados al cambio climático lo que nos obliga a crear y desarrollar diferentes herramientas capaces de minimizar los nuevos daños que puedan surgir de este tipo de situaciones severas”. Por ello, añadió, “no podemos olvidar nuestra responsabilidad es mejorar de la red de observación de Euskadi. Sin datos locales de calidad no es posible abordar con conocimiento los retos que nos plantea el cambio climático ni mantener sistemas adecuados de alerta temprana”. 

 Sin caer en el alarmismo, el viceconsejero de Medio Ambiente, Josu Bilbao, sí señaló que datos están ahí e indican que el planeta se está calentando de forma “inequívoca”. El pasado 2024 fue el año más cálido desde que hay registros y el primer año completo en superar el incremento de 1,5ºC por encima de la temperatura del periodo preindustrial. A esto hay que añadir que Europa sigue siendo la región que más rápido se calienta del mundo, con un aumento de temperatura de aproximadamente 2,4°C desde la era preindustrial, casi un grado más que el promedio del planeta. En el caso de Euskadi, las temperaturas se han elevado 0,3 grados por década desde 1970, mientras que los años 2022 y 2023 fueron los “más cálidos registrados”. Entre 1971 y el año 2000 el incremento de los termómetros sería así de 1,1 grados.

Miles de euros en pérdidas

Estudios recientes estiman que, de acuerdo con información de compañías reaseguradoras, las pérdidas económicas totales por fenómenos meteorológicos y climáticos entre 1980 y 2021 ascendieron a más de 560.000 millones de euros en los 27 Estados miembros de la UE. Según estos datos, sólo hasta un cuarto de las pérdidas estaban aseguradas. En un escenario de +3°C a finales de siglo, se prevé un impacto económico en la UE de 175.000 millones de euros al año (1,4% del PIB de la UE), mientras que, si se lograra frenar el aumento de la temperatura por debajo de los 2°C, la cifra se reduciría a la mitad.

Ante esta situación, Bilbao afirmó que es “imprescindible adaptarnos a las nuevas condiciones para minimizar los impactos que ya no pueden ser revertidos y que ya estamos sufriendo en la actualidad porque el cambio climático es presente, no solo futuro”. En esa línea, señaló la necesidad de “seguir trabajando la descarbonización y en la mitigación de emisiones de gases de efecto invernadero”. Tras asegurar que Euskadi ya está trabajando en su adaptación al calentamiento global, destacó que, a día de hoy, 42 municipios vascos tienen ya aprobados sus planes de clima y energía y 50 están en camino. Para que Euskadi sea más resiliente se acaba de crear KAIA (Klima Aldaketaren InpaktuA) una mesa liderada por la Dirección de Patrimonio Natural y Adaptación al Cambio Climático, en la que, además de Ihobe y Euskalmet, también participan la Agencia Vasca del Agua-URA, la Dirección de Planificación Territorial y Agenda Urbana, la Dirección de Atención de Emergencias y Meteorología y Azti. KAIA está trabajando ya en cinco proyectos para adaptarse al cambio climático dotados con 27 millones de euros en el malecón de Zarautz, en la marisma de Bakio, en el meandro de Astegieta en Gasteiz, en la ría de Bilbao y en la bahía de Txingudi. 

Cincuenta años del clima en Euskadi

Temperatura

Desde 1970 la temperatura en Euskadi ha aumentado 0,3 °C por década. Los años 2022 y 2023 fueron los más cálidos registrados. El informe destaca un aumento en la frecuencia y duración de las olas de calor. Los días cálidos y muy cálidos, en los que las temperaturas medias y máximas son anormalmente altas, así como las noches cálidas, con temperaturas mínimas también anormalmente altas, han aumentado seis días por década desde 1970. Los días de verano, es decir, aquellos en que la temperatura máxima supera los 25ºC, han aumentado cuatro días por década. Los años 2022 y 2023 destacan por haber tenido más de 75 días cálidos, superando en más de 20 días a los registrados en 2020, el tercer año con más días cálidos.

Olas de calor

El número de días de olas de calor se ha duplicado, pasando de 4 días en el periodo 1970-2000, a casi 9 en el periodo 2014-2023. La temperatura máxima media registrada en los episodios de calor también muestra un incremento. Aunque el evento más largo se registró en el 2003, con entre doce y trece días de duración, fue en el año 2022 cuando se produjo el mayor número de días de olas de calor, un año sin precedentes, con más de veintitrés días de olas de calor. A estos datos le acompañan una disminución de los días fríos y de helada.

Nivel del mar

En cuanto al aumento del nivel del mar, éste ha ascendido 2,5 mm anuales desde 1993. El mareógrafo de Brest, es decir, el instrumento que registra el nivel del agua del mar a lo largo del tiempo ubicado en esta ciudad francesa del Golfo de Bizkaia, ha registrado un ascenso de más de 20 cm en los últimos dos siglos, con un incremento más pronunciado en el siglo XXI. Está previsto que el nivel del mar suba 26 cm para el año 2050 y entre 51 y 100 cm para 2100. Esta es una amenaza importante teniendo en cuenta que aproximadamente el 60% de la población vasca vive en municipios costeros y se calcula que, en el año 2100, podrían vivir en zona inundable hasta 40.000 personas, en el peor escenario.

Temperatura del mar

En cuanto a la temperatura de la superficie del mar en el Golfo de Bizkaia ha aumentado en torno a 0,25°C por década. En el 2023 las anomalías superaron el umbral de 1°C respecto al periodo 1991-2020. En 2023 la temperatura media de la superficie del mar en las costas de Euskadi fue la más cálida registrada hasta el momento

Precipitaciones

En lo que se refiere a la lluvia caída en Euskadi, el informe no presenta tendencias claras, pero señala que el año 1989 fue el más seco y 2013 el más lluvioso. Además, no se observan cambios significativos en la frecuencia de episodios de precipitaciones extremas.

Contaminación

En cuanto a los gases causantes del calentamiento global, el informe recuerda que las emisiones de gases de efecto invernadero en Euskadi han disminuido un 33% desde 2005, alineándose con los objetivos del Plan de Transición Energética y Cambio Climático de Euskadi. Sin embargo, apunta que el sector del transporte ha visto un incremento del 135% en sus emisiones desde 1990.

 

 

 

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lunes, 14 de abril de 2025

Iparralde y su Eusko

Siguiendo en la estela de las monedas locales destinadas a beneficiar el comercio kilómetro cero, Iparralde ha puesto en circulación el eusko.

De esto nos habla este artículo en el portal The Huff Post:



El País Vasco francés ha adoptado una moneda local llamada eusko, creada en 2013 por la asociación Euskal Moneta. Esta divisa no pretende reemplazar al euro, sino complementarlo, fomentando el comercio local y asegurando que el dinero permanezca dentro de la comunidad. El uso del eusko apoya a pequeños productores, comerciantes y artesanos, fortaleciendo la economía local y promoviendo prácticas sostenibles, según recoge 20 Minutos en un reportaje.

Más de 4.000 usuarios en ciudades como Bayona, Biarritz, San Juan Pie de Puerto y Mauleón utilizan el eusko para compras diarias y cotidianas, desde ir a por el pan a un restaurante. Hay cerca de 30 oficinas de cambio de divisa, y su equivalencia es igual al euro, aunque se cobra una pequeña comisión para apoyar proyectos locales. La moneda circula tanto en forma física —en formato de billetes de 1, 2, 5, 10 y 20— como digital —a través de la app euskopay o la tarjeta euskocart—.

Para utilizar el eusko, los establecimientos deben aceptar este tipo de pago. Actualmente, alrededor de 1.200 comercios están adheridos al programa, y hay cuatro millones de eusko en circulación. La moneda busca reducir la especulación, ya que no genera interés, evitando que se quede en cuentas bancarias. Los ciudadanos la utilizan para comprar en comercios locales, y estos, a su vez, la usan para adquirir productos de proveedores de la zona, manteniendo el dinero dentro de las fronteras locales.

Pruebas de cara a 2026 en nuevos sitios

El marco legal francés respalda el uso del eusko gracias a la Ley de Economía Social y Solidaria de 2014, que regula las monedas locales complementarias. Aunque no tiene curso legal oficial como el euro, su legitimidad y funcionamiento están plenamente reconocidos por las autoridades francesas, según recoge el citado artículo.

La intención es que el eusko se pueda usar más allá de la zona actual, dando pie a la primera moneda social transfronteriza de Europa. Con este objetivo, se prevé realizar pruebas en 2026 en la localidad navarra de Baztan y en la comarca guipuzcoana de Oarsoaldea, como paso anterior a su circulación por todo el territorio vasco, tal y como recoge 20 Minutos.

 

 

 

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sábado, 5 de abril de 2025

Trump y Saint-Pierre-et-Miquelon

Pues resulta que las arrogantes balandronadas por parte de Donald Trump han apuntado el reflector hacia uno de los rincones menos conocidos de la diáspora vasca; el archipiélago norteamericano llamado Saint-Pierre-et-Miquelon.

Les invitamos a leer este extraordinario reportaje publicado en el portal de Tiempo Argentino:


Un archipiélago francés con alma vasca en América del Norte: la historia del lugar al que Trump le impuso el mayor arancel del mundo

En el listado de los países afectados por Estados Unidos sorprendió una isla ubicada frente a Canadá, con menos de 10.000 habitantes, que llega al 50% de arancel. Historia de un sitio ignoto para la mayoría, que estuvo atravesado por los conflictos entre Francia y Gran Bretaña, la influencia vasca y la Ley Seca. Y hasta su participación en Peaky Blinders.

Guillermo Lavecchia

Ni China ni Venezuela ni Irán, ni ninguna de las otras «dictaduras comunistas» como las llama el trumpismo, el mileísmo e Infobae. No. El lugar con más aranceles impuestos por el presidente de Estados Unidos en las últimas horas es un ignoto archipiélago francés con alma vasca en América del Norte. Hagamos un viaje por Saint Pierre et Miquelon.

“Los contribuyentes han sido estafados durante más de 50 años –enfatizó Trump en declaraciones en la Casa Blanca–. Pero eso ya no va a suceder más”. A 1973 kilómetros hacia el noreste, los 5808 pobladores de Saint Pierre ni se imaginaban que iban a encabezar la lista de los países más arancelados, junto a Lesoto, un territorio rodeado por Sudáfrica, ambos con 50 por ciento. Bastante más que China, que tuvo un 34%, o la Unión Europea, con 20%, o Nicaragua, con 18%. Acá se puede ver la lista completa.

San Pedro, Miquelon y la influencia vasca

San Pedro y Miquelón (como se la conoce en español) es un territorio francés situado frente a la costa de Terranova, Canadá. Si bien oficialmente debe portar la bandera tricolor de Francia, hay otra bandera no oficial, enarbolada desde 1982, presente en gran parte de las casas del Archipiélago, compuesto por dos islas principales al sur de Terranova.

Esta otra bandera presenta un velero amarillo, símbolo de la llegada del explorador francés Jacques Cartier, sobre un fondo azul que representa el mar. En el mástil, ondea la ikurriña vasca, junto a los emblemas de Bretaña y Normandía para honrar las raíces de la mayoría de sus pobladores.

Como explica Diario Vasco, la huella vasca en estas islas es fuerte y se deja notar incluso en su cementerio, repleto de lápidas con apellidos como Olaizola, Tellechea, Urtubi, Lizarraga o Apestegi: «Su presencia se remonta a la época de la caza de ballenas en aquellas aguas del Atlántico y Miquelón deriva del nombre vasco Mikeleune o Mikel. Así, la ikurriña en esta bandera es un homenaje a a aquellos primeros pescadores europeos que se asentaron en la zona, que al principio solo lo hacían durante la temporada de pesca».

Un archipiélago, tierra de navegantes

Hoy la Isla es una comunidad de Estado único, definida por el artículo 74 de la Constitución de Francia. La política local está estructurada alrededor de un sistema democrático parlamentario dentro de la colectividad de ultramar de Francia. Las islas también envían un diputado a la Asamblea Nacional de Francia y un senador.

Este territorio, cuya capital es San Pedro, es el único francés en América del Norte. Un resto de lo que fue el Virreinato de Nueva Francia que incluía otros territorios como Quebec y Luisiana. Además, forma parte de los Territorios especiales de la Unión Europea (UE).

Es, sobre todo, tierra de navegantes y pescadores. En 1520 llegó el portugués João Álvares Fagundes, que la bautizó como «Las Once Mil Vírgenes» (l’archipel des onze mille vierges). Pero será Cartier en 1536 quien la renombre «Isle Sainct Pierre», en honor al Patrón de los Pescadores. Después se le agregó el término vasco Miquelón a la segunda isla, teniendo en cuenta que los colonizadores fueron en su mayoría balleneros vascos provenientes especialmente de San Juan de Luz.

Hay una tercera isla, Langlade, conocida de varias formas a lo largo de la historia y que hoy está unida a la anterior por un istmo de arena. 

A mediados del siglo XVII ya había población francesa asentada de manera permanente. Las poblaciones originarias que habitaron antes de la llegada de los europeos se relacionan a los esquimales del norte de América, cuyas herramientas halladas se remontan hasta antes de Cristo.

Si bien son islas pequeñas vivieron tiempos convulsionados, sobre todo en los enfrentamientos entre ingleses y franceses. De hecho, los británicos tomaron posesión de San Pedro durante 50 años, hasta 1763. Y volvieron a atacarla en 1778, cuando Francia había apoyado la independencia de trece ex colonias inglesas.

Por 38 años la población pasó de uno a otro bando, la mayoría abandonó las islas, hasta que pasan a ser franceses definitivamente en 1815, con la segunda abdicación de Napoléon. Aunque vendrían años de declive en la industria pesquera hacia finales del siglo XIX, San Pedro y Miquelón tuvo un ascenso económico fortuito de trece años en la primera mitad del siglo XX. ¿Cuándo? Durante la Ley Seca de EE UU, destacándose por el tráfico ilegal de alcohol, especialmente de vino francés importado, por lo que llegaron a contar con la visita del mítico Al Capone en 1927. La Ley Seca terminó en 1933, y junto con la Crisis del ’29, volvió la recesión a las islas. 

Las islas y el nazismo

El 22 de junio de 1940 se firmó el denominado Segundo Armisticio de Compiègne, por el que la Alemania nazi y la Tercera República Francesa ponían fin a las hostilidades. El país galo quedaba dividido en dos partes: una, en el norte y oeste ocupada y administrada directamente por los germanos; otra, en el sur, gobernada por un nuevo régimen adicto al hitleriano con centro en Vichy, al que se concedía el control de los territorios no europeos. 

Islas colonizadas por los franceses como Guadalupe y Martinica habían rechazo ese acuerdo argumentando que se había firmado bajo presión, y se posicionaron a favor de los aliados. Pero San Pedro y Miquelón se puso del lado de los nazis. En plena Norteamérica. La única nazi del continente en ese momento.

Como cuenta La Brújula Verde, la autoridad local la representaba el Administrateur vigente, Gilbert de Bournat, que había sido nombrado en 1936 y contaba con la ayuda del almirante Georges Robert como alto comisionado y comandante en Jefe del Atlántico Occidental (que, además del archipiélago en cuestión, incluía las Antillas y Guyana).

La situación preocupaba tanto a Canadá como a EEUU porque en las islas contaban con una estación de radio y además estaban comunicadas con Europa mediante cables transatlánticos, lo que suponía la posibilidad de facilitar información a los submarinos alemanes sobre condiciones meteorológicas, paso de convoyes y movimientos de buques de guerra, aparte de proveer de pesca a Alemania a través de Francia.

San Pedro y Miquelón estaban demasiado cerca de la estratégica desembocadura del río San Lorenzo, pero recién en diciembre de 1941, tras denuncias de que la emisora de radio del archipiélago colaboraba con los U-boot germanos y la presión de De Gaulle, los aliados invadieron las islas. Fue a las 3 de la madrugada del 24 de diciembre, con 230 marineros armados. El operativo duró 20 minutos. Y no dispararon un solo tiro.

Al día siguiente se organizó una consulta a la población insular en la que la mayoría absoluta (más del noventa y ocho por ciento) votó a favor de unirse también a la Francia Libre.

Sus exportaciones

Como es de esperar, la capacidad exportadora de esta pequeña isla es tan modesta como su tamaño. Su economía se sostiene sobre todo en productos del mar: según el Observatorio de Complejidad Económica (OEC) exporta principalmente crustáceos procesados, moluscos, y pescado congelado. Además, Estados Unidos no está entre su pequeña pero variada red comercial: Canadá se lleva la mayor parte (2,7 millones), pero también a Irlanda (177.000 $), Francia (165.000 $), Djibouti (155.000 $) o Reino Unido (57.700 $). 

¿Cuál es el motivo entonces de los aranceles? Según la administración de Trump, radica en un solo mes: julio de 2024, cuando una compañía estadounidense adquirió productos de la isla por un total de 3,4 millones de dólares, generando un 99% de déficit. En Francia no descarta pedir la retirada de la empresa yanqui.

El dori es la embarcación tradicional de San Pedro y Miquelón, una especie de variante de la piragua americana. A finales del siglo XIX, época dorada de la pesca del bacalao, supo haber 500 de ellos. Los pescadores fueron abandonando estas embarcaciones por otras más modernas. Pero en Saint-Pierre, un puñado de incondicionales sigue manteniendo la tradición. Se les conoce como los Zigotos, por la asociación que crearon hace más de 30 años.

Las islas también tuvieron sus cinco minutos de fama en el mundo del espectáculo, cuando apareció al inicio de la sexta y última temporada de la serie Peaky Blinders, como escenario de parte de la historia. El primer capítulo comienza con un salto temporal de cuatro años con respecto al final de la anterior temporada. Tommy está en Miquelón y la escena nos sitúa en el bar de un hotel local. El protagonista comienza a hablar en un perfecto francés. Eran los momentos del fin de la Ley Seca.

Quien desee conocer las islas, se recomienda ir a mitad de agosto cuando llevan a cabo las fiestas vascas (los precios de estadía rondan los 94.000 pesos, que hay que pasar a euros, la moneda local). Todos los veranos se celebra un festival vasco con exhibiciones de harri-jasotze (levantamiento de piedras), aizkolaritza (corta de troncos) y pelota vasca.

El año que viene será todo un acontecimiento: celebrarán los 120 años de la construcción del frontón Zazpiak Bat, céntrico monumento y uno de los símbolos más conocidos de las islas. No faltarán los partidos de pelota, músicos, dantzaris, pescado y alcohol. Habrá que ver, en ese entonces, qué es de la vida del mundo, del comercio internacional y los aranceles, cuando el trumpismo ya lleve más de un año en el gobierno del vecino Estados Unidos.

Aranceles a islas donde solo habitan pingüinos

Trump evitó poner aranceles a Rusia, Canadá y México. Y le impuso al resto del mundo, desde Europa hasta América Latina. Incluso territorios aislados, como las deshabitadas Islas Heard y McDonald, que recibieron un 10% de aranceles.

Se trata de un grupo de islas volcánicas deshabitadas cerca de la Antártida, cubiertas de glaciares, con decenas de colonias de pingüinos, los verdaderos habitantes de estas islas, lo que disparó todo tipo de memes como el de la imagen. El anuncio sorprendió a Australia ya que el archipiélago es parte de su territorio, pero es casi inaccesible y no tiene comercio significativo con Estados Unidos.

Otro territorio australiano afectado fue la Isla Norfolk, situada a 1.600 kilómetros al noreste de Sídney y con una población de 2.188 personas. A diferencia del resto de Australia, que enfrenta un arancel del 10%, la isla fue golpeada con un gravamen del 29%.

En el Ártico, Svalbard y Jan Mayen, territorios noruegos con poca o nula población, también fueron incluidos en la lista de aranceles. El archipiélago Svalbard y Jan Mayen, una isla desolada con solo 18 habitantes operando una estación meteorológica y un aeródromo, enfrentarán un arancel del 10%. Nadie vive allí de forma permanente y su economía es nula.

Hasta las Islas Malvinas recibieron arancel: 41%, bastante más que el 10% de Argentina.


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domingo, 2 de marzo de 2025

El Rock en Euskal Herria

Desde la sección 7K Naiz traemos a ustedes este reportaje acerca de un libro que nos cuenta detalles acerca del desarrollo de la música en Euskal Herria, específicamente, del rock.

Desarrollo que se ocurrió en el contexto convulso de la lucha por la autodeterminación del pueblo vasco y que, lejos de ser auténticamente radical - con sus honrosas excepciones -, funcionó como agente de desmovilización de la juventud vasca, facilitando a Madrid la sucia estrategia consistente en volcar una gran cantidad de drogas en la Zona Especial Norte, sustituyendo la auténtica rebeldía por una supuesta rebeldía que en realidad significaba esclavitud y sometimiento.

Pero no adelantemos conclusiones, adelante con la lectura:


La biblia del Rock Radical Vasco

Javier «Jerry» Corral es el autor de «Fiesta y rebeldía. Historia oral del Rock Radical Vasco» (Liburuak, 2024), un extenso estudio sobre uno de los movimientos sociales y musicales más importantes de la historia reciente de Euskal Herria.

Sergio Iglesias

Junto a coetáneos como Pablo Cabeza, Roge Blasco o Pedro Elías Igartua, Javier “Jerry” Corral forma parte de ese grupo de referentes absolutos para los y las periodistas que, con admiración y emoción, intentamos seguir la estela que dejaron estos auténticos pioneros. “Influencers” de verdad, de los que con sus crónicas, reseñas o críticas, influían en toda una generación que, tras cuarenta años de dictadura, y con una democracia aún en pañales, y más que incierta, tenía ganas de reventar con todo y crear sus pequeños nuevos mundos, sus revoluciones… siempre enfrentados a todo tipo de autoridad y levantando la voz contra una sociedad tremendamente caótica, marcada por la desindustrialización y una crisis económica galopante. Ante este panorama, la juventud buscaba sus vías de escape en cualquier estímulo, bien fuera en la música o en las drogas que, alegremente, entraban -o las dejaban entrar, según quién cuente la película-, y que dejaron miles de jóvenes cadáveres a su paso.

Una generación perdida que, lejos de caer en el olvido, continuamente es reivindicada, e incluso idealizada, desde diferentes medios o colectivos como una de las épocas doradas, al menos en la música de Euskal Herria, donde se desarrolló la conocidísima etiqueta de Rock Radical Vasco. Una denominación que, cuarenta años después, todavía se recuerda con emoción por el poso que dejó en todo un país que, de una u otra forma, se siente identificado con todo aquello que cantaban -mensajes que, por desgracia, en muchos casos mantienen una vigencia absoluta hoy en día- bandas como Kortatu, RIP, Cicatriz, Barricada, La Polla Records, Tijuana In Blue, Hertzainak… Grupos de los que, por suerte, todavía quedan un puñado de supervivientes para contarnos cómo fueron las cosas. Con toda esta gente que lo vivió, con coetáneos que estaban en el lugar y en el tiempo, pero no dentro de la misma escena, con los que los precedieron y con los que los sucedieron es con los que Jerry Corral ha charlado para construir “Fiesta y rebeldía. Historia oral del Rock Radical Vasco”, un extenso relato de más de 800 páginas que, más allá de todo lo que se ha escrito sobre el movimiento, pretende aportar un nuevo enfoque sobre el Rock Radical Vasco, analizando su influencia cultural, pero sobre todo social, desde diferentes puntos de vista, qué supuso y qué queda de todo lo que se hizo en aquellos años tan convulsos.

Más de cinco años de trabajo, 69 entrevistas y 71 personas entrevistadas han sido necesarias para que tengamos entre manos la que ya ha sido bautizada como “la biblia del Rock Radical Vasco”.

Comenzamos pues preguntando al periodista bilbaino sobre el origen de la idea de hacer un nuevo libro sobre el Rock Radical Vasco, y nos aclara que, realmente, no fue una iniciativa propia: «Me lo encargan desde la editorial Liburuak. Al principio, tenía dudas sobre hacerlo o no; pero en ese periodo de duda, ya había empezado a hacer una lista con posibles personas a entrevistar y temas que tratar, y así me di cuenta de que, realmente, sí que existían esas ganas de llevar a cabo el proyecto».

Respecto al enfoque que querían dar al libro, reconoce que la idea es que fuera algo muy ambicioso: «Lo que me proponían era que fuera el libro definitivo sobre el RRV, pero yo siempre he creído que ese término es muy discutible, porque por suerte, todo es revisable y nada queda inamovible en el tiempo». Sin embargo, Corral sí tenía claro que quería hacer algo totalmente diferente a lo que ya se había hecho en torno a la temática del RRV: «No quería hacer un “refrito” de cosas que ya habían salido en otros medios y libros, sino que quería una visión muy amplia, coral y actualizada… una versión contemporánea de todo aquello».

Otra cosa muy curiosa es la actitud mostrada por el autor a lo largo del texto, manteniéndose totalmente al margen y vertiendo muy pocas opiniones en el libro, y dejando que sean los protagonistas de la historia los que hablen. «Eso fue intencionado. Me mantengo como un canal para que la gente exprese sus opiniones, y creo que tenía que ser generoso también en la forma de tratar los temas, de una manera sencilla y fácil de entender. Sí que introduzco los capítulos, y puntualizo alguna cosilla, pero no creo que fuera el sitio para dejar mis opiniones», afirma.

Una historia oral

Ante un reto de tal magnitud, como era afrontar una historia que se ha contado ya tantas veces, el periodista decidió dar la palabra no solo a los que lo vivieron directamente, tal como nos explica él mismo. «La idea era hacer una historia oral, lo interesante era que lo contaran, por un lado, los que lo vivieron desde dentro, pero también los que eran coetáneos, aunque no estaban en ese círculo, porque hacían otro tipo de géneros o estilos musicales… No hay que olvidar que, aunque el RRV fue el movimiento más importante, en aquella época había en Euskal Herria otras escenas… y es que lo contrario habría sido algo muy negativo para la música y para la cultura vasca. Lo interesante es que, en todas partes y en todo momento, haya siempre diferentes realidades».

Una realidad y una escena ante la que Corral se mostraba algo distante en aquella época, al menos en sus gustos personales, aunque su melomanía le permitió entender perfectamente todo lo que pasaba. «A mí me gustaban cosas muy diferentes, pero soy muy melómano y siempre me ha gustado conocer la música que se hace en mi país, de hecho empecé con un programa que se llamaba ‘Dios salve a los maravillosos grupos locales’, que hablaba sobre artistas vascos. Siempre he seguido la escena, y todavía, después de 45 años, lo sigo haciendo. Y, como aficionado a la música, para mí aquello que se llamó RRV era solo una escena más dentro de la música que había en Euskal Herria, no la única… eso sí, indiscutiblemente la más potente en aquel momento».

Por este motivo, Jerry Corral también quería hablar sobre los artistas y bandas que precedieron a quienes protagonizaron el boom del RRV, auténticos pioneros, ya que no hay nada más “radical” y “vasco” que lo que hicieron gente como los y las integrantes de Ez Dok Amairu o bandas como Errobi, activas incluso durante la dictadura, y que con esa actitud sin duda influyeron a todos los que llegaron en los 80. «Quería hacer ver que no era un fenómeno único que nace de la noche a la mañana, sino que, dentro del continuum de la música vasca, hay unos antecedentes y una continuidad de todo aquello. Así que, aparte de entrevistar a gente que lo vivió por coincidencia en el tiempo, me interesaba que hubiera gente como Ruper Ordorika, que es como el puente entre la generación anterior y la del RRV, Anje Dualde de Errobi, Fran Lasuen… quería ver qué opinaban todos ellos sobre el fenómeno, y si lo padecieron o lo disfrutaron». Además, también tenía especial interés por cómo evolucionó aquel movimiento que marcó una época: «El Rock Radical Vasco fue preponderante durante los 80 pero, a partir de los 90, a nivel mundial ya llegan otros sonidos como el indie o el rock alternativo, y se crean escenas como la de Buenavista en Donostia, o el Getxo Sound, con influencias que ya son diferentes, aparte de otras cosas que van surgiendo en los 2000 como Anari o Petti. Son artistas que han mamado el RRV muy de niños, que no lo han vivido, pero lo han visto, porque muchas de las canciones de aquellas bandas se han convertido casi en folklore. Hoy en día, en las fiestas de cualquier pueblo, junto a los éxitos internacionales o las canciones del momento, suenan en las verbenas canciones de Kortatu, Barricada, La Polla Records…».

En ese sentido, el autor de “Fiesta y rebeldía. Historia oral del Rock Radical Vasco” también ha querido conocer la opinión de las bandas actuales y la influencia que en ellos tuvo el RRV. «Me interesaba la opinión de las bandas más jóvenes, y ahí están los miembros de Vulk o de Chill Mafia, que ha podido representar el último gran fenómeno popular y con un espíritu en cierta forma cercano a aquello, aunque con otros sonidos, Tatxers con una clara influencia de Hertzainak o Zarama, o Verde Prato, que desde otro punto de vista también tiene esas influencias y que precisamente, en aquel momento, estaba revisando varios temas de aquellos años». Una conexión que demuestra el valor de la música como conector de las diferentes épocas, tal y como el propio periodista explica de una manera muy gráfica. «Lo que se demuestra es que siempre hay una especie de cordón umbilical que comunica las diferentes épocas y que, de alguna manera, va influenciando a los distintos músicos y escenas que van llegando a medida que va transcurriendo el tiempo».

Una etiqueta polémica

Sobre la etiqueta de “Rock Radical Vasco”, Corral cree que fue «un acierto pleno» y nos cuenta cómo surgió la denominación. «Marino Goñi y José María Blasco ven que en la margen izquierda del río Nervión surgen Eskorbuto, Altos Hornos de Bizkaia o Zarama; en pueblos como Agurain, La Polla Records; en Gasteiz, Cicatriz, Potato o Hertzainak; en Iruñea, Barricada; en Gipuzkoa, bandas como RIP o Kortatu; en Bilbo, MCD… Y se dan cuenta de que surgen muchos grupos y con capacidad de atraer a grandes masas. Piensan que eso debería tener una denominación común en una época en la que, a nivel estatal, estaba “la movida”, y a nivel internacional, el nuevo rock americano con bandas como Dream Syndicate o Green On Red… y ven que lo que estaba saliendo aquí también podía tener una denominación». En este punto, Corral nos descubre una curiosa anécdota personal relacionada con el tema, y que tiene como protagonistas a los mismísimos Eskorbuto. «El primer recuerdo que tengo de que alguien hablara de aquello fue cuando Pedro Elias Igartua y yo entrevistamos a Eskorbuto. Quedamos con ellos en Kabiezes un domingo, y Josu ya nos habló de que lo que ellos hacían era “rock radical”… venían de escuchar a los grandes grupos de los 70 y eran muy seguidores de bandas como The Who, pero querían ir un paso más allá y hacer cosas más extremas. Y es que ese cabreo y esa rabia de Cicatriz, RIP o Eskorbuto era algo visceral y, seguramente, de lo más auténtico que ha habido, incluso en la escena internacional; yo no sé si Marino Goñi también había hablado con Josu antes de sacar la etiqueta, pero lo de poner el apellido de “vasco” al rock radical fue un acierto. Porque ahí ya sí que se englobaba a mucha gente que, en cierta medida, sobre todo a nivel de energía y letras, tienen las mismas connotaciones; de hecho, luego ha habido grupos en Extremadura o Andalucía que decían que hacían Rock Radical Vasco, así que mira cómo trascendió la etiqueta…», afirma.

Una etiqueta de la que la mayoría de los grupos de la época renegaron por el miedo a ser identificados con algo muy concreto. «A los grupos, por supuesto, no les gustó, porque nunca les gusta que los encasillen o que los engloben en algo. Pero sí que había un perfil común, sobre todo en las letras, porque la musa muchas veces era el cabreo, esa rabia… no hay que olvidar que veníamos de donde veníamos: Franco, como quien dice, acababa de morir, y a mucha gente la transición democrática no le convencía, había una crisis económica brutal, había mucha droga…», explica.

En el libro se mencionan dos momentos clave en la creación de la escena del RRV, como son la manifestación contra el polígono de tiro de Las Bardenas pero, sobre todo, el concierto de los Clash en Donostia, que el autor pudo vivir en primera persona, tal y como relata: «En aquella época, Donostia reúne en pocos meses a Iggy Pop, Los Ramones, Eric Burdon, King Crimson… algo impresionante. Pero los Clash, en aquel momento, tienen una repercusión muy importante, no solo musical, ya que muchos grupos vascos se sentían muy identificados con las canciones de los ingleses. Y entre aquellos más de 7.000 asistentes al bolo nos encontramos con todos los músicos o futuros músicos que luego montarían diferentes bandas: allí estaban, por supuesto, los hermanos Muguruza, pero recuerdo que fue el día que me presentaron a Xabier Montoia, que me contó que iba a montar una banda que se iba a llamar Hertzainak». Aquel concierto fue el detonante que impulsó a muchos a montar sus proyectos porque, además, The Clash tuvieron detalles y guiños muy importantes con el público vasco. «Era un grupo muy político. Por mi parte, también recuerdo que Pedro Elías y yo hicimos una entrevista a Joe Strummer en los camerinos, creo que para “Muskaria”. En aquellos años éramos tan pocos los periodistas especializados en música, que nos trataban de maravilla y entrábamos allí “como Pedro por su casa”… También estuvimos con Los Ramones, o con Iggy Pop, que no quiso hacer la entrevista porque decía que tenía mal la voz, pero luego nos encontramos con él por los bares de Donostia un par de horas después (risas). Por cierto, impagable la anécdota que Loles de Vulpess cuenta en el libro, pero no voy a decir más, hay que leerlo (risas)».

Lo más curioso es que, en aquella época, la banda londinense ya venía con “Sandinista” un disco que nada tiene del punk salvaje de sus inicios y que, junto a los Sex Pistols, tanto influyó en las bandas más notables del RRV, pero es que, tal y como recuerda Corral, los grupos más influyentes también tenían un carácter muy abierto en aquella época: «Cuando The Clash vienen a Donostia, el disco que todo el mundo conocía era “London Calling”, que tampoco era punk. Pero es que, si te fijas, eso es algo que pasó con todos los grupos ingleses del punk del 77: Los Clash tienen dos discos punk, Damned hicieron después cosas muy experimentales, Stranglers acaban haciendo baladas, Johnny Rotten o John Lydon monta PIL, que estaba bastante alejado de aquel punk de los inicios de los Pistols… En el libro pongo una cita del propio John Lydon en la que dice que la lección número uno del punk es estar abiertos a otros sonidos, algo que no entendieron quienes lo siguieron. Eso sirve también para el RRV, porque las bandas que llegan después de Eskorbuto, Cicatriz o RIP repiten lo que hicieron todos estos, pero con menos gracia, y con menos energía. Por este motivo, el movimiento fue decreciendo hasta desaparecer».

Evolución del movimiento

Jerry Corral también se muestra muy crítico ante las bandas que alguien englobó en la mal llamada “segunda ola del RRV” y que, según el autor, carecían de la autenticidad de los grandes grupos de la escena. «Eso es la historia de la música y del arte. El que no se equivoca inventando algo nuevo, para mí carece de interés; y es algo que ha pasado en todos los ámbitos. El valor artístico de un grupo que ahora intente hacer música de hace 40 ó 50 años, sin aportar nada nuevo, es nulo, por muy bien que lo hagan. Todas estas bandas del RRV ya tenían un bagaje de todo lo que habían escuchado anteriormente, y eso acaba saliendo, y consiguen transmitirlo de una manera extraordinaria y, sobre todo, creíble».

En ese sentido, nos permitimos nombrar a los hermanos Muguruza como el ejemplo perfecto de cómo evolucionar en lo musical, ante lo que el periodista bilbaino se muestra totalmente de acuerdo. «Absolutamente. Para mí, lo más radical del RRV es cuando los hermanos Muguruza acaban con Kortatu, cuando estaban en lo más alto, para apostar por algo más complejo, acorde con la evolución de sus épocas, demostrando que no tenía ningún sentido seguir haciendo lo mismo. Los géneros, una vez que pasa el tiempo, hay que aplicarlos, no copiarlos».

Hablando de aquellos años 80, era inevitable hablar sobre la droga, y por eso preguntamos al autor si mereció la pena el alto peaje que se pagó con esa cantidad de cadáveres jóvenes que dejaron a su paso estos años tan terribles, algo que lamenta profundamente, intentando explicar cuál fue la clave de aquella catástrofe. «Fue muy triste, y el gran problema es que no había ninguna información. Yo pienso que la gente tenía un concepto equivocado de la droga, porque la veía como algo lúdico, cuando en realidad es una medicina que se toma cuando se está mal. Muchos creyeron que todo aquello iba a potenciar esos estados de felicidad impulsando su faceta creativa, y creo que eso es un error, porque el talento, o lo tienes o no lo tienes. Normalmente quienes hacen uso de las drogas suelen ser gente sometida a una gran presión: artistas que se enfrentan a un público, políticos, ejecutivos… y luego está el factor de la edad. Yo siempre digo que, cuando eres joven, te tomas drogas ilegales por diversión y, cuando te haces mayor, te tomas drogas legales por obligación (risas)».

Cuando le preguntamos su opinión sobre si, como se ha dicho en tantas ocasiones, la entrada de la heroína fue algo provocado por intereses políticos, Corral se muestra tajante pero prudente. «A mí no me gusta opinar sobre ello y, si me preguntas, diría que, aunque no fue algo orquestado, sí que se dejó hacer, porque hay a quien le venía muy bien. Pero como te digo, esa es solo mi opinión, y puedo estar equivocado».

Conectando el RRV con el presente de la música en Euskal Herria, a lo largo del libro se menciona varias veces a Chill Mafia, el colectivo iruindarra que podía representar aquel espíritu en este siglo XXI, lo que aprovechamos para testar la opinión del autor ante los nuevos fenómenos de la música en nuestro país. «Chill Mafia tienen algo similar a Kortatu: una carrera corta pero intensa y con mucho impacto en la música de su generación. La historia siempre se repite, y lo que me parece más decepcionante es que haya gente de nuestra generación que ahora se dedique a criticar las nuevas tendencias musicales, parece que se olvidan de lo importante que es seguir evolucionando».

Sin embargo, Corral destaca cuál ha sido para él el mayor hito de la música en los últimos tiempos: «La gran revolución musical del siglo XXI ha sido la irrupción de artistas femeninas que, en la parte más comercial son las que llenan estadios: Beyoncé, Taylor Swift, Dua Lipa… pero en el underground también hay muchos ejemplos, y en Euskal Herria tenemos a Sara Zozaya, Eneritz Furyak, Izaro, Verde Prato y bandas mixtas donde, muchas veces, son las líderes, como Zea Mays, sin ir más lejos. Esto es algo que choca con el RRV, porque Aurora Beltrán cuenta que, en aquellos años, ver a una mujer con una guitarra era casi algo extravagante… por suerte, los tiempos han cambiado y la sociedad es muy diferente en todos los ámbitos».

Cuando planteamos el dilema de con qué época se quedaría si tuviera que elegir, si con aquella del RRV o con la actual, el periodista muestra sus dudas de manera razonada: «Es que el concepto de rock que tiene mucha gente es muy esquemático, y yo soy más ecléctico. Y pensar que el rock es solamente ritmo, energía y guitarrazos es un error; y eso es lo que ha quedado como un estereotipo, sobre todo para la gente de fuera de la música. No se puede estar haciendo toda la vida lo mismo, tiene que haber de todo, también una cierta deconstrucción para que esto tenga sentido. Y en aquella época, aparte de los grupos punteros, estaban M-AK, luego llegaron Cancer Moon, Los Bichos, dentro del pop Los Santos… lo que pasa es que ahora hay mucho más y, aparte de que, como te decía, hay más mujeres, también hay varias generaciones trabajando a la vez, y hay gente de todas las edades a las que les interesa la música, algo que en aquellos años no sucedía».

Para terminar, le preguntamos si ha descubierto algo que le ha sorprendido en este proceso de creación de “Fiesta y rebeldía” y, aunque como hemos ido contando, lo vivió en primera persona, sí ha habido cosas que le llamaron la atención. «Me ha podido sorprender que, con el paso del tiempo, casi todo el mundo lo ve con mejores ojos que en su momento: en primer lugar, los que estaban en contra de la etiqueta, ahora ven que los benefició, y los que no estaban dentro de aquello, también lo entienden. Todos se han dado cuenta de la trascendencia social que tuvo este movimiento, porque en su momento tenían 22 años y no lo podían ver como lo ven ahora», concluye.




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sábado, 11 de enero de 2025

Egaña | ¿Un Futuro Distópico?

Vivimos un presente distópico en donde se entremezclan Orwell y Huxley, en donde el público se preocupa más por las mansiones de estrellas rutilantes de Hollywood reducidas a cenizas que por la destrucción sistemática de Gaza con sus decenas de miles de personas asesinadas.

Y ya que estamos en el tema, recurramos a este texto de nuestro amigo Iñaki Egaña para reflexionar y analizar ahora que inicia el año en el Calendario Gregoriano:


¿Un futuro distópico?

Iñaki Egaña

Anuncia el año y acude un periodo de reflexiones, para cuadrar los próximos doce meses, elevar intenciones sanadoras y compartir espacios. Es lo habitual. Ya no nos acordamos de los guías y las previsiones que hacían aquellos líderes de referencia y los directores espirituales desaparecieron de la escena antes de descifrar el genoma humano y de que Stephen Hawking nos descubriera que somos marionetas en absorción retardada por agujeros negros. Las redes están plagadas de laboratorios de ideas y gabinetes estratégicos. Pero, ¿qué credibilidad tienen cuando ya no sabemos distinguir la verdad del engaño? Desde 2012 circula una cita de Albert Einstein, “temo el día que la tecnología sobrepase nuestra humanidad. El mundo sólo tendrá entonces una generación de idiotas”. Certera frase, pero falsa en su autoría. Sus biógrafos la desmintieron hace tiempo y, sin embargo, sigue circulando. ¿En quién confiar, aunque sean banalidades?

En mi entorno, siempre hemos confiado en los nuestros. Un observador externo, lejano me diría, contemplando la trayectoria colectiva, que quizás en exceso. No es una ecuación que me preocupe. La relatividad se aplica no sólo en el cosmos, también en las relaciones. Cuando haces una elección asumes la misma. No somos de echar marcha atrás a las primeras de cambio. En eso el azar genético tiene mucha culpa, no ese de las mutaciones, sino el de surgir en un espacio determinado y con una cultura militante desarrollada. El contexto físico e histórico nos ha hecho ser como somos.

Pertenezco a una generación que creció con certezas. Muchas de las cuales, a tardía edad, las mantengo. Crecimos y llegamos al siglo XXI decididos a crear condiciones para el cambio, para la revolución. Generar hegemonías como repetía Gramsci, aguantar el tirón del neofascismo, hacerle frente si hace falta para que no se repita la historia, ni como tragedia, ni como farsa. Hay que, decía la izquierda abertzale hace más de dos décadas, modular un trabajo de hormiga (txinaurri) para fortalecer posiciones y trasladar el relevo a otras generaciones. Hay que cocinar a fuego lento que vendrá inevitablemente, lo escribía Marx, la caída del capitalismo ante la concienciación de la clase obrera. La paciencia estratégica es parte del proyecto emancipador, de acuerdo. Pero… ¿y si no tenemos tiempo?

La sociedad occidental corre a una velocidad endiablada. Estamos frente a una transformación brutal que ni siquiera somos capaces de adivinar. Y en ocasiones seguimos pensando en clave del siglo XX, aunque lo hagamos referenciándola en sus últimos años. Todavía hay quienes desde una nostalgia salteada de gotas románticas vuelven más atrás, a los tiempos de Humboldt y Lord Byron, Xaho y Larramendi. No tanto por recuerdo, sino por añoranza evocacional, espero que no social. Otros, en cambio, se sumergen entre los pasillos palaciegos de cuando nuestros antepasados formaban parte de un reino, cuando los fueros eran ley, incluso cuando la inscripción “domuit vascones” jalonaba las crónicas de los invasores como trofeo. Y otros que enfrentan el marxista “18 Brumario de Luis Bonaparte”, con la transformación digital de Silicon Valley o los experimentos neurobiológicos de la Universidad de Stanford, por no citar a los insurrectos de las redes que preparan la revuelta sentados cómodamente frente a pantalla de un ordenador. Esa expresión cantada por Los Chicos del Maiz, “La nostalgia es reaccionaria, la memoria revolucionaria” forma parte de mi decálogo personal.

Nuestra generación se bañó con la utopía, aquel término que describió el británico Thomas More en una arcadia con esclavos. Sueños de su época. Mientras la clase lectora, apenas un puñado generalmente de clérigos, leía sorprendida a More, Hernán Cortés y Pizarro provocaban una sarracina al otro lado del Atlántico de magnitudes espectaculares, con sus virus, perros, espadas y catecismo. Y hoy, la brecha sigue siendo similar. Mientras nos acogotamos en una sociedad dirigida por los chatbots de Inteligencia Artificial y llevamos a la peluquería a nuestras mascotas, 15 millones de sudaneses se han desplazado por la guerra y están en situación, vaya eufemismo, de inseguridad alimentaria. Decenas de miles de niños han muerto bajo las bombas marcadas por la estrella de David. Pero esa similitud tiene una ligera pero notable diferencia. Hoy, los dueños de aquella revolución que comenzó con los “puntocom”, se han hecho con el control de la economía, ergo de la política. Elon Musk catapultó a Trump. Y ahora se dirige a Inglaterra, Francia, Alemania… para hacer valer su poder. Algunos politólogos, a medio camino entre la filosofía, la conspiración y la ciencia, han señalado que el capitalismo ha muerto y que hemos entrado en la época del tecnofeudalismo. Porque quienes rigen nuestros destinos son en realidad el citado Musk, Zuckerberg, Huang o Bezos. De la política de la posverdad a la economía de la posverdad.

Esta reflexión ha alimentado la idea de un futuro catastrofista, distópico. Una percepción que conlleva desmovilización, individualismo, el ascenso del nihilismo y el refugio, a veces, en que tiempos pasados fueron mejores. La nostalgia. Un concepto, por cierto, bien diferente a su significado en euskara, Herri mina. Si el futuro está sellado ¿para qué luchar? Oteiza decía al final de su vida (y esta cita es cierta), cuando desamparado dejó su legado al pueblo de Navarra y creó el museo en Azuza, que su desgracia había sido creer en la utopía. Es lo que tienen los juicios coyunturales. En cualquier mundo, escenario, futuro, siempre habrá motivos para luchar porque la estructura social ha sido y es tremendamente injusta. “Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para qué sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar”. Lo escribió Eduardo Galeano. Y esta cita cierta también, es la que pende en la entrada de mi casa, la que defendía Gabriel Aresti, junto al tradicional “Ongi etorri”.

 

 

 

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sábado, 4 de enero de 2025

Egaña | 2025, Retos, Temores y Recuerdos

Nuestro amigo Iñaki Egaña nos invita a la reflexión de inicio de año en el Calendario Gregoriano con este texto, mismo que ha publicado en su perfil de Facebook:


2025, retos, temores y recuerdos

Iñaki Egaña

Comienza el segundo cuarto del siglo XXI con augurios de diferente calado, según el prisma. Los gurús, como Goldman Sachs y J. P. Morgan, a los que la elite corporativa da pábulo, prevén un crecimiento económico sostenido para EEUU, un estancamiento de la Unión Europea, por los elevados costes energéticos que arrastran Alemania y Francia, una desaceleración de China por el aumento de los aranceles, y una escalada de las economías emergentes. Pero sus predicciones tienen calor bursátil y especulativo en exclusiva y desde la crisis de las subprime que vieron pasar sin pestañear al menos públicamente, su credibilidad nos deja bastante fríos. La colonización planetaria tiene siglos de recorrido. Su vigencia, a pesar de esos 193 estados que componen Naciones Unidas, y esas decenas que aspiran a la soberanía política, está presente en todos y cada uno de los análisis que realizamos desde este llamado Occidente. Personalidad principal, con destellos de supuesta progresía, y adjudicación subordinada al resto de la humanidad.

Quienes intentamos voltear históricamente el injusto estado del mundo y revertir las injusticias, las predicciones suelen ser de otro calado. También nuestra visión planetaria, ubicados en este pedazo de tierra cada vez más finito. No voy a aludir a aquel factor humano que elevó a Maurice Castle de la novela a la metáfora Graham Greene porque esa cuestión está permanentemente abierta. ¿Quién es capaz de asegurar que no habrá una confrontación nuclear? ¿Permitirá el Tío Sam un escenario multipolar? Aquellos que siguen a los citados auguran una bajada en las migraciones, pero se refieren a los efectos de las medidas establecidas por la administración de Washington. Según la OIM (Organización Internacional sobre la Migración), la población desplazada es cercana al 4% de la mundial. Y sigue en aumento. Cambio climático, catástrofes naturales, sequía, privatización del agua y la salud, esclavitud, vivienda, brecha salarial… son factores a añadir. Junto a esa ofensiva sionista bélica en los que llama siete frentes (Israel, Gaza, Cisjordania, Irán, Yemen, Líbano y comunidades judías) que expresa la desaparición definitiva del derecho internacional, de la vigencia de la Carta de Derechos Humanos que afloró al fin de la Segunda Guerra mundial y la prevalencia de una única norma universal: el poder del más fuerte, tanto militar como económico. A la espera de un nuevo manifiesto revolucionario que sustituya al histórico de Marx y Engels, el de Luigi Mangioni aplaca brevemente nuestras conciencias.

Y esa es la gran paradoja, a veces contradicción, de nuestro proyecto emancipador. Las urgencias planetarias son palpables, como también las locales, las de casa. El ascenso de una sociedad cada vez más uniforme, cada vez más individualista, la expansión del neoliberalismo, nos hace caer en una dinámica que a veces consideramos excesivamente coyuntural. Estamos atrapados en ella sin posibilidad de eludirla. Porque también es urgente, más aún después de un conflicto enconado que dejó una herida enorme y que hunde sus raíces en crónicas sin resolver. Nuestros temores son fundados y necesitamos recomponer nuestra pulsión nacional, reparar la brecha generacional, defender nuestra lengua y cultura, remendar nuestro tejido económico sumamente dependiente, avanzar en la decolonización de las estructuras y mentalidades impuestas por el capitalismo, salvaguardar los avances en la igualdad de género y la diversidad, ahogar al patriarcado... ¿Cómo no vamos a ver con recelo la llegada de la Inteligencia Artificial, de la digitalización de las relaciones, de las narrativas oficiales cuando aún está pendiente nuestro reconocimiento territorial, nuestro derecho a la soberanía política?

A esta ristra de cuestiones se suman las propias de nuestra trayectoria militante. De esas experiencias que nos han hecho desconfiar una y otra vez de quienes debieran ser nuestros aliados en la emancipación y que a las primeras de cambio se acoplan a los herederos de los verdugos que anularon las generaciones que nos precedieron. Ganar guerras virtuales es un consuelo, pero no una solución. Alguien de nuestro entorno apuntó que debemos administrar el futuro con luces largas, como las que usan nuestros vehículos en las noches oscuras cuando circulan en carreteras solitarias. Pero, ¿cómo convencer? ¿Cómo atraer al cambio, a la épica revolucionaria, a la organización popular para asentar ese músculo transformador? También con luces cortas.

Y esas luces cortas, abstrayéndonos de esa urgencia planetaria que quizás nos aplaste antes del fin de la hibernación, nos recordarán un comienzo de 2025 atribulado por la vuelta del trumpismo y su atronador eco internacional y un final con el medio siglo de la muerte de aquel dictador que jodió la vida de nuestros antepasados más cercanos. Entre medio, sin expectativas electorales tanto en España como en Francia (con permiso de Sánchez y Macron-Bayrou), el relato seguirá conformando buena parte de la personalidad franco-hispana. Ambos apoyados en su supuesta labor civilizatoria (en realidad colonizadora) y en superar sus debilidades narrativas. París con su expulsión acelerada del Sahel africano y Madrid con su comodín eterno, haciendo demócratas a aquellos que hace medio siglo ejecutaron a Txiki y Otaegi, junto a tres antifascistas del FRAP. Es cierto y fue ayer, en 2025 se cumplirán 50 años de la muerte de aquellos jóvenes que se atrevieron con el Ogro, que soñaron en mayúsculas a pesar de ser ese “pueblo pequeño que canta y baila al pie de los Pirineos” que garabateó Voltaire. Se cumplen 50 años de la muerte de Iñaki Iparragirre, Mikel Gardoki, Jesús Mari Markiegi, Blanca Salegi, Iñaki Garai, Josu Mujika, José Ramón Martínez Antia, Andoni Campillo, Ángel Otaegi, Jon Paredes, Nikola Telleria, Koldo López de Guereñu. Retos y temores para 2025. Y también, forma parte de nuestra naturaleza humana, recuerdos con los que me recostaré un día en Etchezar.

 

 

 

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jueves, 5 de diciembre de 2024

Extractivismo Contemporáneo

Desde las páginas de El Mundo traemos a ustedes este esclarecedor reportaje acerca de indicadores económicos y financieros que dejan clara la situación de extractivismo colonial que Madrid ejerce sobre Hego Euskal Herria... y Catalunya.

No por nada el 155 Constitucional.

Adelante con la información:


Solo País Vasco, Madrid y Navarra alcanzan el nivel de productividad de la UE: Cataluña se cae del podio y España se aleja de los líderes tras una década perdida

Las actividades industriales, junto a las financieras e inmobiliarias, se consolidan como las más eficientes

Cristina Alonso

La productividad se ha convertido en el tema del momento. O más bien, en la principal preocupación económica. El Consejo General de Economistas de España lo ha llevado a debate esta mañana con la presentación de un informe que sitúa a nuestro país en una delicada posición frente a los competidores del entorno europeo y que dibuja una década prácticamente perdida en esta carrera por la mejora de la eficiencia de los factores productivos.

A partir de los datos de la oficina estadística europea Eurostat y de la española, el INE, el informe analiza la evolución de la productividad del trabajo entre los años 2013 y 2022 y aporta tanto una comparativa internacional, para analizar el posicionamiento de España respecto a los países de la Unión Europea, como un ranking interno para situar a las comunidades autónomas dentro y fuera de nuestras fronteras, además de un análisis sectorial.

La primera conclusión es clara: España no ha logrado mejorar sustancialmente su eficiencia productiva en la última década. Al contrario, se sitúa como el quinto país de la UE con menor aumento de la productividad en estos años, al registrar un avance medio anual de apenas el 0,4%, frente al 0,8% de media comunitaria. Esta evolución ha empeorado la posición relativa de nuestro país en el periodo, pasando de 102,2 a 97,9 puntos, y nos ha alejado de países líderes como Irlanda o Luxemburgo.
Líderes y rezagados

En la foto internacional por regiones, sólo tres comunidades autónomas españolas se cuelan en la media de productividad de la UE. Se trata de País Vasco, Madrid y Navarra. Fueron las únicas que alcanzaron en 2021 (último dato disponible en el análisis) valores iguales o superiores al promedio comunitario. Cataluña, que formaba parte de este selecto grupo en el año 2013, ha empeorado su posición en la última década y se ha caído del podio.

El informe señala a Irlanda, Bélgica, Alemania, Dinamarca, Francia, Países Bajos y Suecia, además de Luxemburgo, como los países en los que se encuentran las regiones más eficientes en términos de productividad del factor trabajo de toda la Unión Europea. Mientras, las diez regiones con menor productividad se ubican en tres países: Bulgaria, Rumania y Polonia.

"Los resultados obtenidos arrojan un panorama preocupante que evidencian un insuficiente desempeño de la economía española en términos de productividad y que, además, se prolonga en el tiempo, dificultando su convergencia respecto a los promedios comunitarios", ha advertido durante la presentación del informe el presidente del Consejo General de Economistas, Valentín Pich, que ha insistido en que "mejorar los niveles de productividad no solo debe ser un objetivo como país, sino también una apremiante necesidad para no quedar rezagados tanto de las tradicionales potencias económicas mundiales como de las nuevas economías que emergen con fuerza en el panorama internacional".

Ranking nacional
Dentro del mapa de España, los economistas han elaborado un ranking propio con datos de 2022. Y aquí, de nuevo, las comunidades autónomas que están por encima de la media nacional son Madrid, Navarra y el País Vasco. Pero también están Cataluña, La Rioja o Baleares. Del otro lado de la moneda, Murcia, Extremadura, Canarias, Andalucía y Melilla muestran los peores registros.

Entre 2013 y 2022, las comunidades que han mostrado un mayor dinamismo (es decir, donde más ha aumentado la productividad) son Baleares, Cantabria, Galicia, Madrid, Murcia, Navarra, País Vasco y La Rioja, además de las ciudades autónomas Ceuta y Melilla. Mientras, Canarias y Extremadura son las regiones que han mostrado una peor evolución a lo largo de la última década. En consecuencia, los economistas destacan que "no hay una evidencia clara de convergencia regional".

Respecto a los determinantes de las diferencias de productividad interregionales, el director del Informe, José Carlos Sánchez de la Vega, ha indicado que "se identifican relaciones significativas entre los niveles de productividad regionales y factores como la estructura productiva y ocupacional, el esfuerzo tecnológico, la calidad del empleo, el tamaño de las empresas y el capital humano".

De acuerdo con los datos analizados, los sectores con productividad superior a la media son: Industria, Información y comunicaciones, Actividades financieras y de seguros y Actividades inmobiliarias. Frente a Agricultura, ganadería, silvicultura y pesca y Actividades artísticas, recreativas y de entretenimiento, reparación de artículos de uso doméstico y otros servicios, que presentan los menores niveles de productividad relativa.

 

 

 

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sábado, 26 de octubre de 2024

Una Década Particular

El reportaje que les presentamos a continuación, parte del trabajo de memoria histórica reciente que se está llevando a cabo utilizando como fuente la hemeroteca de Egin, nos habla de la gran complejidad que ha caracterizado el día a día en Euskal Herria.

Adelante con la lectura:


De la Ertzaintza a la Marcha de Hierro, hitos que explican el presente

El 26 de octubre de 1982 empezaron a patrullar por las calles de Araba, Bizkaia y Gipuzkoa los primeros 278 agentes de la Ertzaintza. Una década más tarde, trabajadores vascos y asturianos se dieron cita en Madrid para defender sus puestos de trabajo, en lo que se conoció como gran Marcha de Hierro.

Beñat Zaldua

El 26 de octubre es un día en el que la hemeroteca permite rescatar dos hitos sin los cuales difícilmente se explica el presente de este país. Se trata del despliegue de la Ertzaintza, que comenzó a pisar las calles de Araba, Bizkaia y Gipuzkoa hace hoy 42 años, y de la gran Marcha de Hierro que trabajadores siderúrgicos vascos y asturianos culminaron en Madrid tal día como hoy en 1992.

Empecemos por la primera ventana abierta, la de la Policía autonómica. Fue un 26 de octubre de 1982 cuando los primeros 278 ertzainas, todos hombres, pisaron por primera vez con uniforme la calle para desempeñar su función. La custodia del palacio de Ajuria Enea, el Parlamento de Gasteiz y las diputaciones de Gipuzkoa y de Bizkaia fueron los primeros destinos de los agentes recién salidos de Arkaute. Cabe decir que no parece que la noticia entusiasmase demasiado a los responsables de la edición de 'Egin' del día siguiente, que decidieron ventilar el primer paseíllo con una fotonoticia en la primera página. Una imagen y, literalmente, cinco líneas.

Sí le dedicaron al cuerpo policial más espacio solo cinco años más tarde, cuando otro 26 de octubre (de 1987), 'Diario 16' publicó varios documentos en los que se evidenciaba el filtro que el PNV pasaba a todos los aspirantes a ertzainas. La Policía estaba a las puertas de la cuarta promoción y, según la investigación periodística, el grupo Ekintza de la Ertzaintza se esmeró en hacer un perfil ideológico de todos los candidatos, con anotaciones sobre sus filias y fobias políticas y recomendaciones sobre su entrada o no en el cuerpo.

Según el diario madrileño, cuya información fue recogida por 'Egin' el día siguiente, en este proceso de cribado habría participado Josu Olazaran, importante dirigente del PNV. Los lodos actuales pueden venir, en parte, de aquellos polvos en forma de filtro ideológico para que solo entraran los afines. «Gallastegui Jarriortuzar Aitor, HB, peligroso. ¡Ojo!», se podía leer, por ejemplo, en una de las anotaciones.

Lo cierto es que el apunte no resulta muy lejano a la obsesión y el ensañamiento que el mando 'Ugarteko' mostró en 2012 al ordenar cargar en el callejón en el que se situaba la herriko Kirruli, donde acabó muriendo, golpeado por una pelota de goma, Iñigo Cabacas.

Aquella música sectaria siguió sonando en el juicio que, por estas fechas, en 2018, se celebró para tratar, en vano, de dirimir las responsabilidades por la muerte del joven. Fue precisamente un 26 de octubre cuando acabaron de declarar los ertzainas citados como testigos por la defensa, que no hicieron sino debilitar la tesis de que en el callejón había incidentes.

Ninguna señal bastó para reencaminar una Ertzaintza que se ha convertido en un evidente problema, agravado por el hecho de que el cribado ideológico hace tiempo que dejó de funcionar para aspirantes españolistas cercanos a la extrema derecha.

La larga reconversión

El 26 de octubre de 1992 no fue un día ordinario en Madrid. Unas 70.000 personas se manifestaron en defensa de los puestos de trabajo en Altos Hornos de Vizcaya (AHV), Laminaciones de Lesaka y Ensidesa, en una de las mayores movilizaciones sindicales de la época. Eran trabajadores vascos y asturianos, que convergieron en la capital del Estado en la que se bautizó, de forma muy gráfica, como Marcha de Hierro.

«Estamos muy emocionados y esperamos que la llegada aquí, si las cosas no cambian, sirvan para darnos fuerza para seguir luchando», aseguró un trabajador de AHV, en declaraciones recogidas en la amplia crónica que 'Egin' publicó al día siguiente.

Era la reconversión industrial, que seguía golpeando la puerta como condición para entrar en lo que entonces era la Comunidad Económica Europea y más adelante acabó siendo la actual Unión Europea. La Marcha, que sigue evocando las grandes luchas obreras de los años 80 y principios de los 90, no pudo, sin embargo, frenar el proceso de desmantelamiento que ya estaba en marcha y que culminó pocos años después, de forma desdichada para la que fue durante años la empresa más importante del Estado español.

De globalización se empezó a hablar más tarde, pero ya estaba de camino. Un sugerente análisis firmado por 'Ardotxi', daba algunas claves en 'Egin' del día 27: «Una enorme capacidad productiva, en feroz competencia, crea un gran excedente y destruye miles de empleos».

También recordaba que, en 1975, el sector siderúrgico suponía un 8,3% del PIB vasco y que, en cifras absolutas, la producción vasca superaba entonces la de países como Dinamarca, Finlandia, Yugoslavia, Turquía o Noruega. De hecho, en términos relativos, medidos en kilogramos de producción por habitante, la cifra superaba la de los EEUU y la URSS. Tres lustros de reestructuraciones bastaron para que poco quedase de todo aquello. Y la expectativa era peor: «Si el plan de Bruselas sigue adelante, Euskal Herria, de gran productor pasaría a depender del exterior y se vería obligado a importar acero».

Felipe González la llamó Ley de Reconversión Industrial y Reindustrializaciones, pero lo cierto es que tuvo mucho más de desmantelamiento que de reconversión o, todavía menos, de reindustrialización. Esa pérdida de empleo industrial, por el que ahora tanto se suspira, explica en buena medida los vicios de una economía española cada vez menos productiva, dominada por los sectores financieros, inmobiliarios y turísticos.

Aunque en menor medida, esa dinámica sigue lastrando también la economía de Hego Euskal Herria, como se vio –y se sufrió–, especialmente, durante la crisis que siguió al crack bursátil de 2008. Para muestra, los datos del paro conocidos otro 26 de octubre, en este caso de 2012. Así fue el titular de GARA el día siguiente: «El paro rompe la barrera del 25% en el Estado español y ya roza el 15% en Euskal Herria».

 

 

 

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jueves, 15 de agosto de 2024

Igualdad en el Marco Europeo

Cuando existe una verdadera izquierda trabajando con ahínco en favor de los derechos de los segmentos más vulnerables de la sociedad, los resultados se dejan ver, incluso en las mediciones burguesas de la muy neoliberal Europa.

Lean este artículo de Gara para que vean por donde va nuestro comentario:


Hego Euskal Herria, en las primeras 30 regiones europeas en igualdad

Hego Euskal Herria figura entre las 31 primeras regiones europeas en el índice de logro femenino de un total de 235, con Nafarroa en el puesto 26 y la CAV en el 31, según se recoge en un estudio realizado a nivel de la Unión Europea. Hay áreas en las que destaca, como Salud y Poder, pero otras en las que se reflejan carencias importantes, como Conocimiento, Trabajo y Dinero.

Martxelo Díaz

Entre las 30 primeras regiones europeas en igualdad de género se sitúa Hego Euskal Herria, según se recoge en un trabajo realizado a nivel de la Unión Europa y a partir del cual el Gobierno de Nafarroa ha realizado un informe que fue presentado ayer por el vicelehendakari Félix Taberna.

Según explicó Taberna, el índice de logro femenino es un parámetro que coordina la Dirección General de Política Regional de la Comisión Europea, que tiene en cuenta parámetros como Trabajo y Dinero, Conocimiento, Tiempo, Poder, Salud, Seguridad y Calidad de vida. A la región que mejores resultados tiene se le adjudican cien puntos y el resto aparece en la clasificación en base a esa referencia.

Teniendo en cuenta esos parámetros, Hego Euskal Herria se sitúa entre las 30 primeras regiones europeas, con Nafarroa en el puesto 26 al contar con 71,1 puntos y la CAV en el 31 con 69,9 puntos. Una baremación que las coloca en los dos primeros puestos entre las comunidades del Estado español.

Los datos específicos de Ipar Euskal Herria no ha sido posible obtenerlos del trabajo realizado a nivel de la UE al estar englobada en la región de Aquitania, que agrupa también a otros territorios.

Salud y poder

Por ámbitos, Nafarroa ocupa un destacadísimo 90,5 en Salud y un elevado 83,1 en Poder. En el caso de la CAV, descienden hasta situarse en el 85,5 en el primer caso y en el 81,8 en Poder.

Sobre esta cuestión, Taberna recordó que Nafarroa está gobernada por una mujer y que se ha producido un notable incremento de la presencia femenina en los ayuntamientos. Así, en 1979 las alcaldesas eran solo el 1% del total y actualmente son el 32%.

En Seguridad, protección y confianza, todos los herrialdes llegan hasta el 76,2 y en Calidad de vida se sitúan en el 64. Otro parámetro analizado es Tiempo, donde Nafarroa está en el 69,5 y la CAV en el 66,8.

En el apartado Trabajo y Dinero, Nafarroa baja hasta el 61,1, que en la CAV se queda en el 60,9. En Conocimiento, en el caso navarro desciende hasta el 53,5 y este último es el único parámetro en el que Araba, Bizkaia y Gipuzkoa superan al primer herrialde, ya que llegan al 54. El vicelehendakari navarro destacó que hay que seguir avanzando en estos ámbitos. «Son áreas para la mejora», indicó Taberna.

El marco estatal «pesa»

Preguntado por los motivos por los que se puede dar esta última situación, Taberna respondió que «el marco estatal pesa», aunque puso en valor que el Gobierno español haya impulsado medidas como la subida del salario medio interprofesional o mejoras en la negociación colectiva. Nafarroa ocupa el primer puesto en el ranking estatal en este apartado, pero desciende hasta el 169 en el europeo.

Subrayó que el Gobierno navarro tiene «un compromiso en materia de igualdad» y que es uno de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). En este sentido, recordó que la lehendakari María Chivite compareció en julio en Nueva York en un foro de la ONU para dar cuenta de los avances registrados en el herrialde.

En la misma línea, valoró positivamente la Ley Foral de Igualdad aprobada en 2019 o el Plan Estratégico de Igualdad vigente hasta 2027 y se mostró optimista ante las perspectivas que traerá la Ley Orgánica de Paridad. «Vamos por buen camino. Lo que hacemos tiene resultados. Debemos seguir avanzando», concluyó.




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sábado, 29 de abril de 2023

Egaña | Europa, Protectorado

Desde su perfil de Facebook traemos a ustedes este devastador texto por parte de nuestro amigo Iñaki Egaña, dirigido sin piedad al corazón mismo del eurocentrismo.

Disfruten la lectura:


Europa, protectorado

Iñaki Egaña

Hace más de un año, cuando la invasión de Ucrania por tropas rusas, sentimos el olor de la pólvora en la cercanía y concebimos todo tipo de cábalas. Supongo que las mismas, aunque en mayor profundidad, que las que hicieron los estrategas rusos y de la OTAN. La guerra iba a ser corta, la aplastante superioridad del Ejército ruso iba a desequilibrar el escenario en unas semanas, auspiciada por el éxodo de millones de ucranianos e, incluso, como parece supusieron los militares de Moscú, Zelensky tenía los días contados. Desde su propia casa le iban a defenestrar porque Ucrania no era sino un estado fallido más. A fin de cuentas, Zelensky era un payaso reconvertido a presidente. Y Putin, con el alargamiento del conflicto y las sanciones a su economía, iba a caer en unas semanas. El pueblo soberano ruso se levantaría como los estudiantes de la histórica Primavera de Praga.

Resultó que todo aquello era fruto de una visión muy mediatizada que nos ofrecían las dos o tres agencias de noticias que copan el mercado mediático. Ninguna de esas expectativas se cumplió. Pekín ya avanzó que el conflicto se iba a enquistar y que, a pesar de que desde su posición cualquier desequilibrio geopolítico no favorecía aparentemente sus intereses, la guerra iba para largo. Los más agoreros, probablemente con parte de razón, nos anunciaban el comienzo de una Tercera Guerra mundial, más híbrida y sin las trincheras de las anteriores. La misma que ya había denunciado, con otros escenarios entre ellos los del saqueo y la pobreza acumulada, el papa de la cristiandad católica-romana, el argentino Bergoglio.

Hoy, con la guerra larvada, con sus frentes atenazados con víctimas diarias ocultadas por los bandos en litigio, el planeta es bien distinto al que respirábamos al final de la pandemia, o lo que es lo mismo, al comienzo de la invasión de las tropas rusas de suelo ucraniano. En lo cercano, la economía de la Unión Europea se ha contraído, una nueva crisis bancaria, al estilo de las subprime de 2008, está al acecho, y la OTAN, es decir Washington, ha tomado las riendas del Gobierno comunitario de Bruselas.

Sorprendentemente, para lo que nos han ido contando nuestros mandatarios, la crisis ha recaído en la Unión Europea, con mayor crudeza que en Rusia. El euro ha caído un 18% frente al rublo y otro 8% frente al dólar. La popularidad de Putin se ha revalorizado y su economía despunta en medio del caos europeo. Su producción de grano para exportar se ha duplicado, mientras que la de EEUU y la Unión Europa ha descendido drásticamente. Y en la periferia, África y América Latina, la crisis alimentaria ha aumentado exponencialmente. Cien millones más de hambrientos, 8.500 niños que mueren al día por hambrunas.

Mientras, el planeta, a pesar de nuestra historia colonizadora, también en ideas, filosofías, religiones, contribución revolucionaria y modelos políticos, se ha desplazado al este de Eurasia. Entre otras razones, porque la Unión Europea ha ido a rebufo de Washington y ha sido incapaz de plantear una alternativa propia. Mucho se habla de protectorados como el de Puerto Rico, ciudadanos de EEUU para algunas cosas, migrantes sin derechos para otras. La Unión Europea, no está muy lejos de esa concepción.

En la cercanía, tuvimos en Gorramendi un centro de comunicación para combatir a la Unión Soviética y ahora una base militar para entrenamientos como es el Polígono de las Bardenas, estratégica en dos grandes invasiones yankees como las de Vietnam e Irak. EEUU tiene en la actualidad 452 bases militares en Europa. Símbolos físicos en el aspecto bélico. La colonización en otro orden (farmacéuticas, espectáculos, tendencias sociales…) es de tal magnitud que hoy estamos en condiciones de poder responder con mayor celeridad a cuestiones relacionadas con el paisanaje de Malibú o el Greenwich Village que a las de las Cortes de Bilbo, tan bien definidas por el ya fallecido Pepe Rey.

Y, con esta campaña permanente de propaganda, seguimos creyendo que los modelos experimentados en Washington son los nuestros, que EEUU es el país de la emancipación, el mismo que exporta los principios constitucionales de la libertad, igualdad y fraternidad, los que soportó la Revolución francesa. Y eso es tan falso como que la tierra es plana. La limitación de libertades llega desde EEUU (la última la restricción del aborto), a pesar de que pensemos que ellos fueron los que exportaron los derechos LGTBIQ, los de la igualdad de género y los del respaldo a las minorías. Y creemos, con toda la candidez posible, que el planeta respira en nuestras mismas coordenadas, por muy progresistas y necesarias que sean. Eso también es falaz. El mundo mundial sigue siendo racista, patriarcal y homófobo, y por ello la mayoría de la humanidad apoya la política de Putin, incluidos los regímenes totalitarios o neofascistas como el de la India de Narendra Modi o la Arabia Saudí de los Al Saud.

Seguimos en claves equivocadas, como si los Campos Elíseos de París, la Scala de Milán, la catedral de Colonia o la Gran Vía de Bilbo, fueran el corazón del Universo. Tampoco Manhattan. La Guerra Fría concluyó y los dos bloques desaparecieron. Hoy es el mundo es multipolar. La visión social y cultural de Putin, tremendamente retrógrada a nuestros ojos, es la misma que destilan en al menos el 75% del planeta, en África, en Asia, en muchos escenarios de América, incluso en Europa… Sociedades y estados patriarcales, incluyendo las castas de India, por cierto, desde hace meses el estado más poblado del planeta. Sociedades que se rigen por códigos aún medievales.

Desapareció la colonización, pero aún Occidente continúa creyendo que es el centro del planeta. Sin embargo y desgraciadamente somos un apéndice más de Washington. Y, por lo que parece, por mucho tiempo. Nuestra evocación a la democracia ateniense es tan anacrónica como patética. Reconocer nuestra irrelevancia es otra de las asignaturas pendientes. Luchemos por nuestros derechos y los de toda la humanidad.

 

 

 

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