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sábado, 3 de enero de 2026

Egaña | El Año que Ingresa

Con Nuestra América despertando con la terrible noticia del ataque estadounidense y reportes no confirmados del secuestro de Nicolás Maduro y su esposa, les presentamos este texto que nuestro amigo Iñaki Egaña ha publicado en su perfil de Facebook:


El año que ingresa

Iñaki Egaña

Los malos augurios se ciernen sobre el planeta, las perspectivas del desvanecimiento de los valores y de la empatía que nos hizo evolucionar como humanidad son tan dominantes que nos hacen recordar otros periodos similares de la historia que concluyeron en tragedia. Los más optimistas aducen, sin embargo, que el planeta jamás ha sido un lugar mejor que ahora: progreso sin precedentes en alimentación, educación, alfabetismo, salud, conflictos, renta per cápita y esperanza de vida. Es cierto y quizás un consuelo. Los realistas apuntan a que esta tendencia ahonda, en cambio, en desigualdades, que el autoritarismo, nazismo y racismo se están reproduciendo velozmente y que hay zonas del planeta en claro retroceso, que el mundo es finito, que el nivel de vida del Norte Global lo acabará ahogando y que valores éticos y derechos humanos se han caído de la escala de medición cuando parecían asentados. La primera línea de los más pesimistas, con el apoyo de algunos realistas, es única: el hongo nuclear. Una razón que no tiene letra pequeña. El avance técnico y la extraordinaria proliferación atómica rasgará en algún momento los límites de la disuasión, superando el umbral, y nos abocará a un invierno nuclear. Volver a empezar. Con los escasos supervivientes pugnando espacio con las cucarachas.

El pasado 2025 había concluido con una noticia desapercibida para la mayoría. Lejos de nuestro entorno, en Cananea (Sonora, México), concluía una huelga de mineros que se había prolongado durante 18 años. Probablemente la más longeva de todos los tiempos. Convenio con acuerdo que restauraba seguridad social, pensiones, indemnizaciones y rehabilitación de los derechos laborales anteriores a 2007 a 650 mineros y 53 viudas de los que se quedaron por el camino. Fue un acuerdo político con el Gobierno mexicano y no con la empresa dirigida por la segunda fortuna del país, Germán Larrea, que mantuvo abierta la mina de cobre con migrantes llevados de Centroamérica al estilo de aquella de Bandas de Etxebarri, el conflicto laboral más largo del franquismo. Noticia para la esperanza, en un medio internacional desmovilizado, con varias lecciones, entre ellas la de la intervención pro activa gubernamental en la dinámica de las elites económicas, la de la eficacia de la paciencia revolucionaria y la de la necesidad de unir fuerzas alternativas en momentos de debacle general.

La convocatoria de un nuevo año en realidad es un invento humano, en esa medición que impuso la fecha aproximada del nacimiento de un mesías apropiado por culturas dominantes. Representa nuestra organización y clasificación colectiva, pero no un borrón y cuenta nueva. Por ello, es más propicio citar ciclos y tendencias más que saltos temporales. Y las inclinaciones ahí siguen, acentuadas por el avance estacional. Los acontecimientos internacionales e inmediatos de 2026 tienen que ver por los mismos que cerraron el año anterior. ¿Habrá suspensión de pagos en EEUU (también en Japón) o por el contario acudirá China, el único estado posible en hacerlo, a comprar bonos del tesoro y de esa manera evitar el tsunami del default norteamericano? ¿El conflicto bélico por delegación que desarrolla la OTAN en Ucrania contra la Federación de Rusia se convertirá en una guerra directa de Bruselas contra Moscú ante el desgaste humano de Kiev? ¿Se abrirá definitivamente el melón de la sustracción de activos de más países que no se alineen con el hegemón de las últimas décadas como ya se ha hecho en estos años? ¿Atacará Tel Aviv de nuevo y con mayor intensidad a Líbano e Irán para desestabilizar sus gobiernos y proseguir la extensión de su proyecto supremacista por el conjunto de Oriente Medio? ¿Venezuela, Taiwan, frentes de guerra? ¿Desaparecerá definitivamente el acuerdo de Bretton Woods y con ello la tiranía del dólar?... Preguntas a decenas. Algunos analistas hablan de paradigmas, otros de “momento peligroso”, término que lo citó ya en 2022 Josep Borrell, entonces Alto Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad. Momento peligroso “desde el fin de la Guerra Fría” para el Norte Global, que había celebrado el “fin de la historia” declarado por Francis Fukuyama.

Con estas cuestiones en ciernes, haciendo visual el efecto mariposa (el aleteo de un insecto en Hong Kong puede provocar un huracán en Nueva York), la acción vecina condicionará nuestro futuro. Las veleidades bélicas de Macron, Starmer y Merz -salvar sus economías a través de la industria militar- y sus debilidades (¿quién puede asegurar que no serán sustituidos en 2026?), marcarán el calendario. Las elecciones municipales de marzo en el Estado francés serán un buen termómetro para medir la tendencia ascendente de apoyo electoral al proyecto soberanista abertzale. Las autonómicas en el Estado español en el primer semestre de 2026 (Aragón, Castilla y Andalucía), el lawfare contra el Gobierno central, la constatación de que el PSOE sigue siendo un partido del Régimen del 78 y el fuego amigo ¿contribuirán a la caída del Ejecutivo de Sánchez sin agotar la legislatura y a la llegada de una nueva gerencia de exterminio (incluido el euskara y con la identificación de antifascista con terrorista) en la Moncloa? Cada vez parece más cerca.

En casa, el control del relato, prioridad también mundial, tendrá sus derivadas y se anuncia un choque de narrativas, las contrarias avaladas por “la mentira no es ilegal” (Miguel Ángel Rodríguez) y el cierre de filas de las grandes corporaciones mediáticas manteniendo la impunidad. En 2026 temas como la desaparición de Pertur, las matanzas en Jurramendi y Gasteiz o las torturas a Amparo Arangoa (con secuestro incluido de las imágenes), cumplen medio siglo, lo que provocará un relato “oficial” falsificado o negacionista frente a la objetividad deseada. La práctica de las izquierdas vecinas, enredadas en detalles secundarios y obviando lo principal, debería servir también de experiencia de qué caminos no tomar. ¿Está preparado nuestro proyecto soberanista para semejantes retos, cambios y alternativas?

 

 

 

 

sábado, 6 de septiembre de 2025

Al Cantamañanas Castaño

El video en el que se comparan las declaraciones de un tal Juanma Castaño, las primeras con respecto a la expulsión de Rusia de todos los eventos internacionales derivado de su intervención militar en Rusia para contener la masacre de civiles que durante más de un lustro había estado llevando a cabo el filofascista régimen ucraniano, las segundas con respecto a las muestras de solidaridad en favor del pueblo palestino, mismas que alcanzaron la cúspide al paso de la Vuelta a España por las herrialdes de Nafarroa y Bizkaia, se hizo presente en redes sociales nada más terminar de verter estas últimas.

Entendamos que a ellos les obsesiona hablar de manuales precisamente porque cada una de sus declaraciones y cada una de sus omisiones provienen precisamente, de un manual.

Ahora bien, desde este blog editado desde la diáspora y para la diáspora queremos agregar algo a lo establecido por Spanish Revolution en su misiva; nunca hubo manifestaciones masivas ni celebraciones a favor del asesinato de guardias civiles, concejales, policías y militares.

Al contrario, lo que hubo en Hego Euskal Herria fueron protestas en contra de lo que señala Castaño. ¿O acaso ya olvido todas las garantías con la que contaban para manifestarse los de Basta Ya? 

Ahora bien, sí que se puede hablar de manifestaciones y celebraciones masivas en Euskal Herria, como las realizadas en favor del colectivo de presos políticos vascos, víctimas de estrategias represivas que incluyeron a lo largo de décadas la tortura, la dispersión, el aislamiento, el doble computo, la negativa a la obtención de régimen de segundo o tercer grado, la Doctrina Parot y un largo etcétera. Cada enero, precisamente en Bilbo, decenas de miles de personas han marchado unidas por esa causa.

Otro gran festejo es Korrika, iniciativa en la que de nuevo, miles y miles de vascos se unen en favor del fortalecimiento y la normalización del euskera.

Dentro del contexto de estas dos últimas manifestaciones populares es que se gestaron las muestras de internacionalismo con el pueblo palestino y su martirio a manos del ente israelí que, utilizando el hambre como arma de guerra, ha enviado un pelotón ciclista a una operación de blanqueamiento mediático.

Y eso es lo que está tratando de criminalizar el tal Juanma Castaño, la capacidad del pueblo vasco para organizarse, primero, y para manifestarse, después.

Dicho lo anterior, los dejamos con la misiva:



Señor Castaño, lo suyo no es una opinión aislada. Es la traducción radiofónica del mismo veneno que alimenta la ultraderecha: mezclar sin pruebas, sembrar sospechas y criminalizar a quienes protestan contra un genocidio equiparándolos con terroristas.

Lo escuchamos en El Partidazo: “Algunos de esos que llevaban banderas de Palestina seguro que hasta no hace mucho celebraban el asesinato de guardias civiles, de concejales, de policías o de militares”. Y lo dijo sin pestañear, como si la irresponsabilidad de acusar colectivamente a manifestantes de ser cómplices de ETA fuera un detalle menor. Pero no lo es. Es una calumnia masiva y un insulto a la inteligencia.

Usted, que hace años aplaudía la exclusión de Rusia del deporte internacional “porque la paz es lo primero”, ahora se permite insinuar que pedir la salida del equipo Israel de La Vuelta es “extorsión”. ¿En qué quedamos? ¿La paz era lo primero o solo cuando convenía? ¿La seguridad de los ciclistas le preocupa más que la seguridad de miles de niños y niñas masacrados en Gaza?

Porque no se equivoque: la protesta en Bilbao no iba contra la bicicleta, sino contra la normalización de un Estado que bombardea hospitales, arrasa escuelas y viola el derecho internacional a diario. Que un equipo con el nombre de Israel compita como si nada ocurre es parte de la maquinaria propagandística de un gobierno genocida. Y que usted llame a quienes denuncian eso “extorsionadores” es ponerse de su lado.

Dice usted que “ya hemos dicho que hay que respetar las pancartas, los gritos, las protestas”. Y en la misma frase lanza la sombra del terrorismo sobre quienes portaban banderas palestinas. Eso no es respeto, es la estrategia del miedo. La misma que usaron durante décadas para desacreditar huelgas, encierros, piquetes y movilizaciones: asociar toda protesta con violencia.

El problema, señor Castaño, es que usted no es un opinador cualquiera en una barra de bar. Usted habla en una emisora nacional, con decenas de miles de oyentes, y su palabra amplifica prejuicios, fabrica titulares y legitima a quienes criminalizan la solidaridad con Palestina. Su discurso es munición para los que ya persiguen a activistas, para los que sueñan con ilegalizar la protesta, para los que confunden la crítica política con delito.

Lo suyo no es periodismo deportivo. Es propaganda blanqueada con la excusa del ciclismo. Y con ello no solo desinforma: degrada la profesión y se alinea con el poder que más daño hace hoy al derecho internacional.

Sepa algo, señor Castaño: los manifestantes de Bilbao no son terroristas, son la conciencia viva de un país donde demasiados periodistas ya han elegido mirar hacia otro lado. Lo suyo no fue una metedura de pata. Fue una toma de partido. Y no precisamente del lado de la verdad ni de la justicia.

 

 

 

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sábado, 30 de agosto de 2025

Egaña | El Marco Moral Europeo

Desde su perfil de Facebook nuestro amigo Iñaki Egaña hace cera y pabilo de sus paisanos europeos con este texto en el que no se salva nadie.

Adelante con la lectura:


El marco moral europeo

Hace ahora doce años, Europa, o al menos una parte de ella, hizo un par de reverencias de vasallo en las que llegó a tocar el suelo con su testuz. Sin inmutarse. Su señor, como desde el fin de la Segunda Guerra mundial, era Washington. Y en ambas ocasiones, a pesar de las circunstancias supuestamente adversas para sus intereses, la Unión Europea agachó la cerviz. En aquel verano de 2013, diversas filtraciones confirmaron que EEUU espiaba a gobiernos e instituciones europeas a través de un sistema llamado Prism. Barack Obama y Angela Merkel se reunieron para aplacar enfados y ofrecer unas explicaciones inexplicables. Condena del Parlamento europeo del espionaje y pelillos a la mar.

Coincidió que en Moscú se celebraba simultáneamente una cumbre de estados exportadores de gas. En esas fechas, Edward Snowden se encontraba aparcado en el aeropuerto de la capital de la Federación rusa, a la espera de la decisión del Gobierno de Putin sobre su decisión de asilo. Él fue, probablemente, quien filtró que EEUU, Reino Unido, Canadá, Australia y Nueva Zelanda espiaban a ciudadanos de todo el mundo, incluidos gobiernos, que robaban roban datos a escala planetaria y los utilizaban para sus propios fines. Washington había puesto precio a su cabeza, al igual que a la de Julian Assange que entonces se encontraba ya en la embajada de Ecuador en Londres.

Sucedió que a Evo Morales, presidente entonces del Estado Plurinacional de Bolivia y presente en la cumbre, se le ocurrió decir que en caso de que Snowden solicitara asilo en su país, se lo pensaría. Suficiente para que los analistas de la CIA o de la NSA, desconozco si los mismos que “descubrieron” armas de destrucción masiva en Irak, supusieran que en el viaje de vuelta a La Paz, Morales se llevaría en su avión a Snowden. Partió el aparato de Moscú y de inmediato el avión presidencial boliviano recibió la negativa de Italia, España, Francia y Portugal para que sobrevolara su espacio aéreo. Sin confirmar, algunas noticias de entonces sugirieron que Madrid intentó que el avión aterrizara en Canarias para que fuese el CNI o la Guardia Civil quienes descubrieran a Snowden acurrucado bajo el asiento de Evo. Mariano Rajoy, Pedro Morenes y Jorge Fernández Díaz eran la cúpula gubernamental, así que todo era posible. El avión de Morales aterrizó finalmente en Viena y el presidente estuvo retenido 13 horas hasta que los agentes no encontraron pista del supuesto fugado. Snowden seguía en Moscú, consiguió un permiso temporal de residencia, hasta que en 2022 se nacionalizó ruso.

Estos dos actos coincidentes de servilismo se han repetido en décadas, hasta la última entrevista de Úrsula von der Leyen con Donald Trump, estableciendo un “acuerdo económico” despreciable desde cualquier ángulo que hipotecará el futuro de los europeos de la Unión en los próximos años. Mark Rutte, ex primer ministro de Países Bajos y hoy secretario general de la OTAN, llamando “papá” a Trump escenifica en una expresión la infamia sistémica. Y, en esta deriva, pocos se salvan de la quema. Para la mayoría, incluida esa izquierda moderna y posmoderna, la Unión Europea iba a ser la panacea y la tabla de salvación para la economía mediterránea atrasada con respecto al motor alemán. Cuando el Parlamento español ratificó la firma del Tratado de Maastricht (Unión Económica, Política Exterior y Seguridad Común), únicamente tres parlamentarios del conjunto del hemiciclo votaron en contra del acuerdo de las elites. Los tres diputados que entonces tenía Herri Batasuna en Madrid. Las críticas abertzales se refirieron a una construcción económica gestionada por las elites capitalistas, marginando a los intereses de la clase trabajadora. El tiempo les dio la razón.

Hoy, sin embargo, manteniendo la reprobación a la sumisión y a la construcción económica y seguritaria de la Unión Europea, el hecho referencial se centra en una calificación que alcanza a las anteriores, Europa como cuna de las derechos humanos. Una ilusión forjada a través de la memoria de salón, a pesar de hayan existido decenas de experiencias abortadas comenzando por la Comuna de París. Una ficción que ha generado en las elites políticas y académicas una especie de superioridad moral que no se corresponde en los tiempos que vivimos con la realidad. Apoyando el genocidio en Palestina y alargando la guerra en Ucrania por intereses inexplicables. La Unión Europea y el Reino Unido están repitiendo su propia historia: exterminar durante siglos a los pueblos del planeta susceptibles de extraer sus recursos.

Este marco moral, asentado en una supuesta defensa de los derechos humanos, no tiene ni pies ni cabeza, porque la validez de los mismos ha estado y está sujeta a los valores económicos. Los 300.000 millones de dólares de los activos soberanos rusos congelados por la Unión Europea (principalmente en Bélgica y Francia), motivo de negociación en Alaska entre Putin y Trump, concitarán un nuevo crack, si como exige Washington, el embargo se levante con la condición de que parte de los mismos sea invertido en EEUU. ¿Qué pasará con París y Londres cuando se descubra que echaron mano de los activos congelados y no puedan devolverlos en su integridad? ¿Alargarán la guerra en Ucrania hasta el colapso? ¿O inventarán otro conflicto bélico en los Balcanes con una nueva fábula como la de las armas de destrucción masiva? ¿Dónde saquear? Pocos derechos humanos en la agenda.

La hipocresía con respecto a Palestina no tiene nombre. La citada Von der Layen, tal y como Berlín, París o Londres, derraman lágrimas de cocodrilo y muestran su supuesto malestar por la muerte por hambruna de centenares de niños. Mientras, un 5% del PIB para armamento y un soporte monumental a la estrategia genocida de Tel Aviv. El escenario está servido: polarizar para inflamar. No son buenos los presagios y aunque la historia no se repite ni siquiera como farsa, el futuro cercano incendia ya el presente. Y lo peor, que no sé si somos conscientes de ello.

 

 

 

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sábado, 31 de mayo de 2025

Egaña | Europa, Per Se

Inspirado en la fundación del asentamiento romano en la ciudad que hoy en día se conoce como Pamplona pero que nosotros denominamos Iruñea - la capital de todos los vascos - nuestro amigo Iñaki Egaña ha redactado el siguiente texto, mismo que ha puesto a disposición en su página de Facebook:


Europa, per se

Iñaki Egaña

Parece que ahora 2.100 años, el cónsul romano Cneo Pompeyo Magno fundó la ciudad de Pompelo sobre la vieja Iruñea, asentamiento vascón. Desde entonces, la configuración del territorio que hoy conocemos como Euskal Herria, pasó numerosas vicisitudes administrativas. Fue colonizado, resistió oleadas de invasiones, generó resistencias y, con los siglos, se convirtió en un crisol de culturas y en una singularidad europea, dando lugar a mitos y narrativas -algunos ciertos, otros fabulados-, que captaron la atención de viajeros y escritores que la convirtieron en la Shangri-La de Occidente. Superada la época romántica, la actualidad y la perspectiva nos permite acuñar los valores que han mantenido más o menos cohesionada a una comunidad que sigue siendo singular en Europa, a pesar de esos códigos culturales y sociales que nos uniformizan y nos convierten en replicantes de modelos prefabricados a lo largo del planeta. Ubicados en el sur de Europa, cada vez somos más europeos, a pesar de la paradoja de esta afirmación.

Durante las últimas décadas nos consideramos, a veces con cierta soberbia, el ombligo del mundo. En 2015, Serge Portelli, magistrado de la Corte de Apelación de Versalles, leyó en público un manifiesto por la paz en Euskal Herria, señalando que se trataba de “el último conflicto armado en Europa”. En esa época, Kiev lanzó una ofensiva contra los territorios de Dombás, tras el golpe de Estado de Ucrania de la élite neoliberal europea, el conocido como Euromaidán, anunciando una nueva brecha. El lema del territorio vasco como el último reducto bélico de baja intensidad, pasó a las anécdotas de la historia. Somos parte de Europa, indudablemente, pero apenas el 0,20% de su territorio, el 0,43% humano. También el 0,49% territorial de la Unión Europea, el 0,71% de su población. Euskal Herria tiene la superficie de Eslovenia, el doble que Líbano o el triple que la Palestina arrasada. Y los mismos habitantes que Puerto Rico, Moldavia o Namibia, tres veces los de Luxemburgo. Añadir que la Unión Europea es el 5.6% de la población mundial, que su edad media es de 44.7 años y que su índice de natalidad es de 1,24 mientras el planetario llega a los 2,27. Una sociedad envejecida, camino de convertirse en un reducto nostálgico de aquello que fue, gracias, sobre todo, a la colonización.

Hoy, en ese reordenamiento mundial, Europa, y con ella quienes la disputamos un espacio de dignidad, se ha convertido en un territorio secundario, en gran parte debido a su papel subordinado a la que fue su colonia estrella, los Estado Unidos. Durante años, fue modelo susceptible de exportación: menores desigualdades que en otros lugares del planeta, calidad de vida, sanidad, educación, alta esperanza de vida, diversidad para el ocio… el eufemístico estado del bienestar. Evitábamos sumergirnos de dónde venían los parabienes. Un pequeño espacio planetario que se había convertido en la pirámide de una organización social aparentemente equilibrada y avanzada.
Las raíces, sin embargo, ensombrecían los logros. Europa se había convertido durante siglos en la primera potencia mundial. Construida sobre los rescoldos de las guerras, fue un producto genuino de ellas. Centenares de conflictos armados internos construyeron la “diversidad” europea. Jamás hubo en el planeta un espacio tan bélico. Guerras dinásticas, de conquista, religiosas, supremacistas. El estado natural de Europa ha sido la guerra, y su extensión al planeta. Que nadie se extrañe de las decisiones de la Unión Europea en elevar su producción armamentística y volcar sus misiles hacia supuestos enemigos. No sabe hacer otra cosa.

Esa permanencia levantisca le dio la superioridad planetaria que acudió de su armamento, del inicio de la industrialización, del control de las vías marítimas, apoyada por una religión monoteísta que se convirtió en azote del diferente, elevando a la máxima categoría el racismo. De esos mimbres surgió la colonización europea del planeta, decenas de genocidios en nombre de un color, de un dios construido a medida, de unas elites extractivas ávidas de multiplicar sus beneficios. Las mayores matanzas mundiales de la historia fueron provocadas, precisamente, por Europa. Y no únicamente por Hitler, más recientemente. Hoy, con un territorio ya esquilmado en siglos anteriores, Europa sigue debiendo su posición al expolio del resto del planeta. Sin embargo, en una crisis de crecimiento, de sobreacumulación, de agotamiento de los recursos, en los límites superiores del neoliberalismo por encontrar nuevos nichos, su alter ego (EEUU) le ha relegado a un papel subsidiario. Es la competencia y la sumisión.

Y esta carrera en la privatización del Estado, las instituciones han dejado de funcionar. Lo hemos percibido con las tendencias de Macron, Merz. Von der Leyen y otros, por cierto, cada uno con su propia agenda. Europa no se ha parado a pensar y recapacitar su posición en el nuevo orden mundial, sino que, por el contrario, ha vuelto a las andadas, a construir un enemigo a su medida, (Rusia, como lo concibieron Napoleón o Hitler) para regocijo de sus elites. La guerra, el armamento, describen que ese ADN está vivo. Lo acaba de demostrar en el apoyo al genocida Netanyahu, como lo hizo entre las negociaciones de Turquía de marzo de 2022 entre Ucrania y la Federación de Rusia, cuando pactado un acuerdo de paz, EEUU y la Unión Europea lo vetaron apostando por la continuidad de la guerra.
El racismo, el colonialismo y el supremacismo nunca abandonaron a Europa. Su pasividad frente a Tel Aviv, incluso tras el tiroteo israelí a la delegación diplomática (incluida Francia y España), nos muestra que comparte esas claves de limpieza étnica. La que propone Von der Layen para expulsar a migrantes a otros países. Renegamos de esta Europa que trata a al pueblo como a un negocio, con el consiguiente excedente humano. Pero para bien y para mal, somos europeos. Nos toca con las fuerzas de esa comunidad que nos hace fuertes, revertir Europa y repensar el planeta en clave de humanidad.

 

 

 

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sábado, 17 de mayo de 2025

Egaña | Protocolo de Estambul

Las personas que están viendo la serie de Andor en Disney+ se están quedando sorprendidas al ver con que facilidad un régimen autoritario puede desplegar una campaña de manipulación mediática, haciendo parecer a sus víctimas como victimarios, tal como se muestra en la escena de la masacre, que bien podría haber estado inspirada en la masacre de Gasteiz el 3 de marzo de 1976.

Pues bien, como fruto de la campaña mediática en contra del pueblo vasco, Madrid pudo desplegar todo tipo de prácticas represivas en contra del pueblo vasco, mismas que pueden y deben ser consideradas como componentes de una estrategia de terrorismo de estado tendiente a la supresión de todo tipo de derechos para las vascas y los vascos que caían en las redes de las diferentes instancias del régimen heredero directo del franquismo.

En fechas recientes ha sorprendido la absolución de la represaliada política vasca y víctima de tortura Iratze Sorzabal y justo hace unas horas les compartíamos la entrevista a Benito Morentin con respecto a este caso, misma en la que hace mención al Protocolo de Estambul.

Pues bien, para ahondar en ese tema en particular, el Protocolo de Estambul, desde Facebook traemos a ustedes este texto de nuestro amigo Iñaki Egaña:


Protocolo de Estambul

Iñaki Egaña

No se trata de las negociaciones que se anuncian entre la Federación Rusa y la Ucrania de Zelensky. Menos aún de la bajada de persiana de los kurdos del PKK, tras 40 años de resistencia armada, a la que por cierto Erdogan ya ha puesto peros. Sino de otra iniciativa, esta vez científica, con supuesta validez jurídica (lo escribo con lo del “supuesto” porque a pesar de su entrada en vigor desde el 4 de diciembre de 2000 tras refrendo de la Asamblea General de Naciones Unidas, algunos estados, entre ellos Francia y España, han mirado para otro lado). Aunque conocido como Protocolo de Estambul, su enunciado oficial dice que es el “Manual para la investigación y documentación eficaces de la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes”. La Unión Europea lo ratificó también, posteriormente.

Han pasado 25 años y aún policías, fiscales, jueces y sobre todo medios de comunicación siguen en babia, interesadamente. Reconocer la tortura sistemática no parece estar en la agenda de quienes llevan las riendas de los estados. Para ello y en el caso español, su ministerio de Justicia difundió el Decreto Real que en uno de sus párrafos afirmaba: “También la versión revisada del Protocolo de Estambul presentada en Ginebra el 29 de junio de 2022 muestra el papel fundamental que cumplen los expertos forenses en la investigación de la tortura y del maltrato. Sus recomendaciones constituyen un estándar internacional más que debe aplicarse en nuestro país tanto en los institutos de medicina legal y ciencias forenses como en todas las instituciones que puedan asistir a personas privadas de libertad”. Como habrán leído a mitad del texto, la frase es bien concisa, con el soporte además del ministerio de Justicia: “debe aplicarse en nuestro país (España)”.

Ante la dificultad de demostrar las torturas y la sofisticación progresiva de los torturadores y sus métodos, y tras tres años de trabajo en común, grupos en los que participaron médicos, psicólogos, juristas y expertos en derechos humanos que representaban a más de 40 organizaciones, incluyendo varias asociaciones como Amnistía Internacional, Human Rights Watch, Unión de los Médicos de Turquía o el Grupo de Médicos por los Derechos Humanos de EEUU publicaron un primer informe, en 1999. Ahí surgió el nombre: Protocolo de Estambul. En 2000, la Asamblea General de Naciones Unidas lo aprobaba.

Años más tarde, en 2005, una redada policial de las llamadas “preventivas” concluyó con varios jóvenes de Gernika en comisaría. Maite, una de las detenidas, presentó una denuncia por torturas que afectaba a cinco policías nacionales (cuatro hombres y una mujer, que fueron identificados). Desde entonces, el Juzgado de Instrucción número 30 de Madrid, desestimó por dos ocasiones la denuncia. Finalmente fue aceptada y el juicio contra los cinco agentes se celebró en diciembre de 2010. Y por primera vez, al menos en Euskal Herria, los abogados de la denunciante presentaron como soporte de la acusación, la realización del Protocolo de Estambul a Maite, cuyos resultados eran concluyentes: había sido torturada. No mentía. Los jueces, sin embargo, absolvieron a los agentes. Según sentencia, “Es posible que los hechos denunciados sean radicalmente falsos, para vengar su detención con falsas acusaciones". El tribunal añadía que "existen motivos para dudar de la credibilidad subjetiva de la denunciante" al tiempo que otorgaba valor a la declaración de dos agentes "con amplia experiencia en la lucha contra el terrorismo" que dijeron en el juicio que ETA "alecciona a sus militantes sobre la conveniencia de presentar denuncias por torturas sistemáticamente". El comodín de esa diligencia que jamás han exhibido.

Desde aquella primera vez, el Protocolo de Estambul ha sido ninguneado por jueces, fiscales y medios de comunicación. El caso de Iratxe Sorzabal fue paradigmático. En 2020, la Corte de Apelación de París dio validez al Protocolo de Estambul, apuntando incluso no contar con elementos que le permitieran descartar la existencia de torturas en España. Rechazó la euroorden contra Sorzabal que finalmente concluyó extraditada. Las presiones y naturaleza policial y judicial hispanas hicieron su efecto, como también en los dos juicios que la condenaron en la Audiencia Nacional, en los que el Protocolo de Estambul fue considerado papel mojado. Sin embargo, en un tercer juicio del mismo tribunal, la constatación de las torturas ha sido relevante. Una decisión, sin duda, histórica.

Y así ha sido notorio que durante estas dos últimas décadas, jueces y medios de comunicación han obviado incluso denigrado el Protocolo de Estambul. Con un único fin: tapar la tortura, lo que aporta un grado de complicidad en su ejecución sistemática. En 2014, un juez llegó a dictar en sentencia, contra jóvenes vascos, que la aplicación del Protocolo de Estambul “Nos lleva a la consideración de que tal medio probatorio carece de la suficiente entidad” y que su fin es el de “desvirtuar el principio de presunción de inocencia en la actuación de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado”.

Tras el reconocimiento de las torturas a Sorzabal por parte de la Sección Segunda de la Sala Penal de la Audiencia Nacional, hay otro peldaño de momento insalvable: la mayoría de medios de comunicación. Con motivo de los reconocimientos de decenas de torturados en la CAV y en la CFN, la noticia ha sido redactada maliciosamente con el añadido de “supuestos torturados”. ¿Cómo es posible que la validación oficial de dos instituciones del Estado como son el Gobierno autónomo vasco y el Gobierno navarro no tengan “entidad” en estos casos? El reconocimiento es oficial. Ya el IVAC certificó al menos 200 torturados a los que aplicó el Protocolo de Estambul. Su validez universal parece ser que vale para Ankara, Pretoria o Washington. Pero no así para las cabeceras de numerosos medios que, una vez más, se alían con criterios que algún juez, en su sano juicio, calificaría que coquetean con la delincuencia.

 

 

 

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jueves, 20 de marzo de 2025

Otegi en Radio Euskadi

Desde Naiz traemos a ustedes el recuento de los conceptos expresados por Arnaldo Otegi en una entrevista reciente en Radio Euskadi.

Aquí lo tienen:


Otegi: «¿Alguien cree que el futuro de Europa pasa por reducir gasto social y fabricar armas?»

Arnaldo Otegi ha dejado claro en Radio Euskadi que «EH Bildu no va a apoyar la aceleración del gasto militar, en absoluto» y ha dejado varias consideraciones relevantes sobre su visión de Europa. También se ha referido a la cuestión energética o a la migratoria. Y es optimista sobre el estatus.

Ramon Sola

El secretario general de EH Bildu, Arnaldo Otegi, ha sido entrevistado este jueves en Radio Euskadi, donde ha sido interpelado por cuestiones de plena actualidad como la reforma fiscal en ciernes, la cuestión migratoria, el debate energético o la escalada militar en Europa.

Ha instado a abordar esta última cuestión con máximo rigor: «Nosotros nos opusimos desde el inicio a la invasión rusa a Ucrania, pero también dijimos desde el inicio que escalar desde términos militares solo nos iba a conducir al abismo. En Europa nos queremos rearmar, ¿para qué? ¿Para reactivar la economía produciendo armas? ¿Para defender qué proyecto europeo? ¿Contra quién? Rearmarse en Europa siempre ha tenido un mal desenlace. No vamos a apoyar la aceleración del gasto militar, en absoluto».

En Euskal Herria también están proliferando los llamamientos a aprovechar la coyuntura para aumentar la producción militar, primero desde Zedarriak, luego desde Lakua y esta semana desde patronales como SEA: «Es un error en términos estratégicos. Se están tomando decisiones muy a la ligera y en términos tácticos», ha considerado, ligando esta apuesta con la evidencia de que «tenemos un problema con el coche eléctrico porque China nos ha adelantado por delante y por detrás». Así las cosas, se ha preguntado: «¿Hay alguien al volante? Antes había reglas de austericidio ¿y ahora no hay problema en gastar todo? ¿De verdad alguien cree que el futuro de Europa pasa por reducir gasto social y fabricar armas?».

Preguntado sobre si hay contradicción entre esta postura y la mantenida por la izquierda abertzale en la era de la confrontación armada, Otegi no ha eludido la cuestión, aunque ha considerado «forzado» ese planteamiento: «Siempre hemos sido antimilitaristas. Euskal Herria dijo que no a la OTAN. Nadie tiene derecho a utilizar al pueblo vasco en estrategias de la OTAN, y no porque lo diga EH Bildu, sino porque lo dijo este pueblo. Lo que me resulta chocante es que algunos ahora apuesten por la utilización masiva de la violencia», ha contraatacado.

Fiscalidad y trabajo

En la entrevista ha aparecido también la cuestión de la reforma fiscal en ciernes. Otegi reivindica que se lleve a cabo una modificación sustancial y no retoques, pero cree que se está tergiversando la finalidad objetiva. «La pregunta es: ¿Cómo sostenemos unos servicios públicos con necesidades que van a aumentar en términos exponenciales en los próximos años si la política fiscal no recauda lo suficiente? Esta revisión fiscal no responde a esa pregunta».

EH Bildu se ha reunido esta semana con Confebask. Al respecto, el líder de EH Bildu ha destacado la «lógica aplastante» de la demanda de «un SMI propio para nuestro país. Confebask se ha negado a sentarse con los sindicatos, cosa que nos parece absolutamente criticable. Ni es adecuado ni educado. ¿Absentismo? Estamos dispuestos a hablar de ese tema también, pero hay que recordar que aquí las bajas las dan los médicos. Este debate no hay que cogerlo por las ramas. Somos una izquierda que plantea derechos y también obligaciones, podemos hacer este debate en profundidad».

Al hilo de ello, ha aludido a los cambios profundos que se están produciendo sobre la relación de las personas con el trabajo. «Yo he conocido una situación industrial en Elgoibar en que la gente entraba a trabajar y tenía un horizonte laboral asegurado para toda la vida, una casa para vivir... y ahora los jóvenes no se encuentran con eso. Probablemente, ello está haciendo que la gente entienda que el trabajo ha dejado de ser lo que fue para anteriores generaciones».

Migraciones y energía

Sobre la cuestión migratoria, el secretario general de EH Bildu ha afirmado que Euskal Herria también debería tener la competencia que se va a transferir a Catalunya. Y ha denunciado el «marco alimentado por la derecha y la ultraderecha» sobre los menores. «Estamos hablando de niños y niñas, que en general han sufrido situaciones muy duras. Ayudar a la gente más necesitada nos hace mejores personas. Pero es que además resulta que Confebask dijo que hacen falta miles de personas para trabajar, ¿eso no es ‘efecto llamada’?».

Si se produjera esa transferencia, EH Bildu apoyaría «una política migratoria propia», bien diferente a la actual. Ha recordado que muchos de esos migrantes que vienen desde África hacia Europa pasan por este país: «Necesitamos competencias para la gente que se va a quedar y para la que tiene que pasar por nuestro territorio».

Otra cuestión abordada en Radio Euskadi ha sido la energética, al hilo de la renuncia de tres concejales de EH Bildu en Arratzua-Ubarrundia ante la constatación de que no podían parar un proyecto de Solaria. Esta es la visión de Arnaldo Otegi: «Somos favorables al despliegue de renovables en el conjunto de nuestro país, primero porque somos soberanistas: creemos que es bueno tener la máxima soberanía energética posible, tenemos una vulnerabilidad evidente ahí, y eso se puede hacer generando energía o comprando energía».

«En segundo lugar, ese despliegue se tiene que hacer de forma ordenada y hay gente que no ha hecho su trabajo: el Gobierno Vasco. No podemos dejar ese despliegue en manos de los ayuntamientos, hay 140 proyectos en los tres territorios y todo el mundo sabe que la mayoría no se va a hacer, pero eso está generando desazón. De esos 140, 90 son en Araba –ha añadido–, y esto no puede ser un debate desordenado, no puede ser el Far West en que un montón de empresas vienen a hacer su negocio. El trabajo lo tiene que hacer el Gobierno Vasco, esto no puede trasladarse a los pueblos, que además no tienen capacidad para determinar ni modificar los proyectos», ha remarcado.

Nuevo estatus e interlocución de EH Bildu

En otro orden de cosas, a Arnaldo Otegi se le ha cuestionado por unas recientes declaraciones de Eneko Andueza, líder del PSE, aceptando de algún modo que «Euskadi es una nación» aunque «no va a tener un Estado». Para Otegi, esas palabras «suponen un avance en el PSE. El camino a recorrer para alcanzar un estatus pasaba en nuestro caso por el reconocimiento de que somos una nación, a partir de ahí podemos empezar a avanzar».

Ve ahora «un problema añadido con el cambio en el PNV, pero no esperamos que haya dificultades en lo avanzado. Y también espero que podamos alcanzar un acuerdo en Nafarroa Garaia. Hay posibilidad de dar un salto», ha aseverado, incidiendo en que hace falta mantener la discreción.

La entrevista ha comenzado con una mención a la reciente reunión de EH Bildu, con el propio Otegi al frente, con el embajador de China. Ha ampliado el foco:  «En el último mes hemos visto que a la primera persona que ha recibido en su despacho el presidente de Uruguay es a Gorka Elejabarrieta, que también estuvo con Pepe [Mujica] y Lucía [Topolansky], Mertxe Aizpurua ha estado Pedro Sánchez, hemos estado con Jonathan Powell, que es un gran amigo nuestro... No hay otra fuerza que tenga el nivel de relaciones políticas que tiene EH Bildu».

 

 

 

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domingo, 16 de marzo de 2025

Palabra de Pablo González

Desde el portal de Naiz traemos a ustedes este texto de la pluma de Pablo González, el periodista vasco que fue secuestrado por Polonia al inicio de la intervención militar rusa en Ucrania acusándolo, sin prueba alguna, de espionaje.

Adelante con la lectura:


Persecución, derechos humanos y dobles estándares

Tras pasar casi dos años y medio en una cárcel de máxima seguridad y mientras mis derechos siguen siendo vulnerados en la Unión Europea, tomo la palabra.

Pablo González Yagüe | Periodista / Kazetaria

Ante todo, quiero agradecer el esfuerzo de tantas y tantas personas que se han volcado en la defensa de mis derechos básicos, aquellos que son inherentes a toda persona, empezando por la presunción de inocencia. A quienes habéis alzado la voz por mí, sin conocerme en su mayoría, sin entrar a valorar si soy culpable o inocente, pero sí reconociéndome como sujeto de derechos, a vosotras y vosotros, gentes de Sevilla, Madrid, Valencia, Valladolid, Galicia, La Rioja, Catalunya y, sobre todo, Euskadi: ESKERRIK ASKO, GRACIAS, GRÀCIES, GRAZAS.

Desde que recuperé la libertad, he sido objeto de un intento de linchamiento mediático. Se han difundido una enorme cantidad de mentiras e imprecisiones sobre mí, mi vida y el caso de espionaje abierto en mi contra en Polonia. No me cabe duda de que todo esto es una provocación destinada a asustarme, a blanquear a los servicios secretos de los países de la OTAN y a encubrir sus flagrantes violaciones de derechos humanos. Pero, sobre todo, buscaban provocarme.

Tal vez no todos sepan que, tras el intercambio, soy la única persona de todas las que fuimos liberadas cuyo caso no ha sido cerrado. El expresidente Biden firmó amnistías para los presos que salieron de sus cárceles, y varios países europeos encontraron fórmulas legales para liberar y exonerar a los suyos. Rusia hizo lo mismo. Solo en mi caso sigue existiendo un proceso zombi. Hacen todo lo posible para mantenerme lejos.

¿Por qué querrían hacer algo así? ¿Porque represento un peligro para la seguridad nacional de Polonia? Por supuesto que no. Simplemente, buscan mantenerme alejado como una voz crítica que conoce demasiado bien sus métodos. Alguien que también ha visto de primera mano cómo operan, en realidad, las democracias “pro-derechos humanos” en el espacio postsoviético: cómo provocan conflictos, suministran armas y, ante todo, acusan a los demás de cometer sus propios pecados.

Siempre me he manifestado en contra de su proyecto de uniformización de los pueblos, de su intento de estandarizarnos y despojarnos de nuestra identidad. Programas como USAID y otros similares han trabajado arduamente en ello. Lo he denunciado y, por eso, he sido señalado. Ahora que sale a la luz la realidad de esas organizaciones, muchos se sorprenden. Pero cuando yo lo advertía, me tachaban de conspiranoico.

Solo para recordar: Polonia me tuvo durante dos años y medio en el módulo de aislamiento. Sufrí registros diarios, tanto personales como en mi celda. Me sometieron a un trato denigrante, obligándome a desnudarme y hacer sentadillas. Solo podía salir una hora al día para pasear por un cubículo de 3,5 por 6,5 metros. Mi celda tenía una ventana que no se abría, lo que provocaba una ventilación deficiente y la formación de humedades y hongos en las paredes. Además, la ventana era opaca, impidiéndome ver el exterior. Os invito a pasar 23 horas diarias en esas condiciones, solo por experimentar. No es muy agradable.

El contacto con mis familiares, especialmente con mis hijos menores de edad, era por carta. Fiscalía me negó las llamadas telefónicas o por vídeo, ya que en sus palabras ¡yo podría transmitir a mis hijos información secreta en código y así influir en el caso! Por el mismo motivo todo mi correo era censurado. Muchas cartas no me llegaron nunca. Otras, las que sí lo hicieron, eran traducidas primero, leídas en fiscalía y servicios secretos y solo tras eso llegaban a mis manos. De esta manera lo normal es que una carta me llegara al cabo de 2-3 meses tras ser echada al buzón. Es decir que para comunicarme con mis hijos carta-respuesta necesitaba unos 4-6 meses.

Perdí 20 kilos en los primeros meses en prisión antes de empezar a recibir ayuda. El menú gratuito era absolutamente insuficiente. Dos terceras partes de las calorías que consumía en prisión las obtenía de la compra que podía hacer de una lista muy limitada de productos. Sin esa ayuda proporcionada por mi familia, amigos y gente a la que no le era indiferente, hubiera pasado hambre y mi salud se hubiera resentido aún más. La salud psicológica tampoco ayudaban a cuidarla. Pedí varias veces hablar con el psicólogo, pero esas charlas eran bastante deprimentes. Así, en una me retó a probar a suicidarme si estaba mal, ya que en sus palabras textuales “no es tan sencillo como parece”. Eso sí, me ofrecieron pastillas, como los llamaban los “psicotrópicos”, para estar más tranquilo y no molestar con mis quejas. Me negué a tomar esas pastillas.

Por cierto, sigo tratándome las secuelas que este “respeto” a los derechos de los detenidos me ha dejado. A día de hoy, mi pulmón derecho aún tiene un 40% menos de capacidad. Y os aseguro que entré sano en la “detención provisional”. Los rayos X de mi ingreso y de mi liberación así lo prueban. Si Rusia no me hubiera rescatado, es muy probable que mi salud hubiera sufrido daños irreparables. La “justicia europea” me habría convertido en un minusválido.

Todo esto sin haber sido condenado, sin juicio y sin una acusación formal en el momento de mi liberación. En Polonia, esto es algo habitual. El récord de prisión provisional en ese país es de 12 años, y la persona que lo sufrió finalmente fue absuelta. Esas eran mis perspectivas: pasarme años en prisión provisional para, después, enfrentarme a un juicio en un sistema judicial que la propia Bruselas califica de politizado.

Algunos medios han afirmado que me mantuvieron en esas condiciones para facilitar mi intercambio futuro, pues con una condena formal habría sido más difícil. Un absurdo.

La parte realmente triste es que el trato que he recibido no es algo único y especial. Polonia, y otros estados de la UE, violan los derechos básicos de manera sistemática. Muchas de las cosas que me han hecho son modus operandi normal en Polonia. Es llamativo como la UE exige a otros que respeten los derechos que la propia UE se salta de manera flagrante. Los clásicos dobles estándares –tanto en política exterior, al exigir a otros, como interior, al hacer la vista gorda– sobre las violaciones propias.

Poco antes del intercambio, las autoridades polacas me informaron de la posibilidad de un “intercambio periodista por periodista”, pero para que pudiera llevarse a cabo, debían cerrar mi caso en un juicio exprés. El problema era que yo debía reconocer los cargos que se me imputaban. Me negué en rotundo. No podéis imaginar lo que sentí en ese momento, lo duro que fue mirarles a la cara y mandarles a tomar vientos cuando me amenazaron con pudrirme en prisión provisional en Polonia. Pero lo hice. Estaba decidido a presentar batalla para defender mi inocencia.

Finalmente, el intercambio se realizó y obtuve la libertad. Pero eso no gustó ni a las autoridades polacas ni, especialmente, a los servicios secretos que ordenaron mi secuestro. Por ello han desatado toda su artillería contra mí. Su argumento estrella: la recepción por parte del presidente de Rusia, Vladimir Putin.

Parece ser que, según ellos, esa es la prueba absoluta de mi culpabilidad. Curiosamente, el periodista estadounidense que fue intercambiado conmigo también fue recibido por el presidente, la vicepresidenta y altos representantes de los servicios secretos de su país. Se hizo fotos con la bandera y con agentes norteamericanos. Pero en su caso, todo eso es perfectamente normal. En el mío, en cambio, es prueba de un delito.

Me intercambiaron sin juzgarme, y ahora intentan hacerlo a través de la prensa “amiga”, que, sin leer las actas ni investigar realmente nada, actúa como fiscal y juez, condenándome de manera oficiosa, ya que oficialmente no han podido hacerlo.

Me han atacado de múltiples maneras: por ruso, por vasco, por ser de izquierdas, por no simpatizar con el régimen de Kiev. Me han juzgado y sentenciado por quien soy.

Las acusaciones que me lanzan no tienen nada que ver con espionaje, sino con el simple ejercicio del periodismo, en especial del periodismo de investigación.




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domingo, 23 de febrero de 2025

Egaña | Birobidzhán

Gracias a nuestro amigo Iñaki Egaña nos venimos a enterar que antes de que se creara el ente artificial y genocida conocido como Israel, ya existía un ente político-administrativo judío. Develado ese misterio, procede a hacer lo propio con uno que pudo ser y que no fue, pero que involucraba a vascos... y a México.

Acompáñenos en este, para nosotros, descubrimiento:


Birobidzhán

Iñaki Egaña

Hay un estado donde el yiddish es idioma oficial y en sus calles y comercios, numerosas inscripciones se encuentran en caracteres hebraicos. No se trata de un barrio judío, como existen en varias partes del planeta, como sucedía en Euskal Herria antes de la expulsión de sus comunidades por los llamados Reyes Católicos. Tampoco tiene que ver con el estado moderno de Israel, o con esas tierras que sus colonos van arrebatando a Palestina. Se trata de Birobidzhán, la capital del Óblast Autónomo Judío de Rusia, la única colectividad rusa definida como autónoma, una de las 89 entidades, incluidas sus repúblicas, que conforman hoy en día la Federación de Rusia. Hace frontera con China y quienes hayan viajado en el Transiberiano, reconocerán a Birobidzhán por ser la penúltima estación antes de alcanzar Vladivostok. Es el único ejemplo contemporáneo de un territorio administrativamente judío, a excepción de Israel.
La región autónoma fue diseñada en 1928 por la URSS para acoger a la diáspora judía dispersada por el planeta, la Palestina de Siberia. En 1945, Albert Einstein creó el Fondo Einstein para el desarrollo económico de la primera región judía creada en el mundo (Israel surgió en 1948), con el fin de asentar a 30.000 huérfanos judíos víctimas de los nazis. Cada familia judía alemana, lituana, polaca y rumana recibió 350 dólares negociados entre el gobierno soviético y el PCE de EEUU. Pero con el nacimiento de Israel el proyecto decayó, la diáspora marchó masivamente a Palestina y hoy ese territorio que apenas es en extensión un poco mayor que Bélgica, acoge a cerca de 80.000 personas. Aun así, Birobidzhán, tiene universidad, con el nombre de un escritor hebreo, y varias escuelas estatales que enseñan yiddish, bailes y tradiciones judías.

La idea del asentamiento en las estepas siberianas, con temperaturas extremas en invierno, puede parecer en la actualidad una digresión anómala. Pero no fue la primera de su estilo, ni visto el desarrollo de los acontecimientos universales, tampoco será la última. En la cercanía, sin llegar a materializarse, los vascos exiliados durante la guerra española y la mundial, conocieron el proyecto de un inquieto Lezo Urreztieta. Un personaje difícilmente alcanzable en una sociedad que se acerca a lo políticamente correcto y que Josu Martínez retrató en “Jainkoak ez dit barkatzaen”. Militó en Jagi, esa formación que tenía cierto ADN jeltzale pero era profundamente independentista. Y como paradigma de su personalidad contrabandista, fue quien solucionó la primera papeleta al PNV cuando en 1936 diseñó el Ejercito vasco y se encontró que sus soldados estaban malamente armados. Urreztieta consiguió una importante partida de armas para aquel Ejército de voluntarios en un país, hoy Chequia, que entonces aún recogía los escombros de la desintegración del imperio austrohúngaro. Treinta años más tarde, Urreztieta volvió a recorrer el mismo camino para conseguir armas para ese grupo de jóvenes que soñaba con la liberación de Euskal Herria y que uno se sus fundadores, Txillardegi, había dado un nombre que entonaba eufónicamente, ETA.
Lezo Urreztieta, que vivía exiliado, fue deportado a México por la Gendarmería que detectó, in extremis, un plan del nuevo Avinareta para matar al dictador Franco. Al otro lado del Atlántico, Urreztieta descubrió una isla en el Pacífico, llamada Guadalupe, que forma parte del territorio de México a pesar de que se encuentra a más de 200 kilómetros de su costa. E ideó la idea de que era el lugar perfecto para acoger a esas decenas de miles de exiliados vascos que aún deambulaban por el mundo, en Chile, México, Argentina, Venezuela, Francia… Reunió dinero para comprarla, describió un mapa de la misma, que estaba deshabitada y le puso nombre a la primera ciudad que iba a edificar: Gernika. Removió Roma con Santiago, intento convencer a los lideres del exilio e incluso se llegó a reunir con el entonces presidente mexicano, Lázaro Cárdenas. Pero el proyecto decayó. La utopía de una arcadia euskaldún e independiente no estaba madura ni siquiera para la literatura.

El hecho en positivo de Guadalupe, contrasta con otros desplazamientos masivos a los que, a pesar del rechazo vasco, sus habitantes se vieron obligados a afrontar. Quizás aquella deportación masiva de ciudadanos de Ipar Euskal Herria hacia Las Landas, tras la Revolución Francesa, sea el ejemplo más conocido. Miles y miles de hombres, mujeres y niños de las comunas vascas, recorrieron una larga marcha en la que más de la mitad fallecieron. Fue un castigo por que quisieron mantener sus tradiciones y su lengua, en una época convulsa en la que los revolucionarios pusieron las bases para el reconocimiento de los derechos de los ciudadanos. Pero como ha ocurrido tantas veces en la historia, la categoría de ciudadano fue definida en función de intereses, más aun cuando los disidentes no aceptan la centralidad parisina. Ya tras la conquista de Nafarroa el cardenal Cisneros fue nombrado gobernador del Reino y aplicó una política de tierra quemada. Cisneros albergó un proyecto similar al practicado con los moriscos, es decir, su expulsión en masa. Esta deportación masiva a Andalucía no pudo llevarse a cabo, según José Moret, cronista oficial del Reino, por falta de medios económicos.
En la actualidad, los proyectos de deportación planetaria parecen renovados. Suecia negocia con la Unión Europea el envío de presos a cárceles continentales. La italiana Meloni envía migrantes a Albania, mientras que Inglaterra aún espera abrir de par en par las puertas para lanzarlos a Ruanda y Washington hacia Cuba (Guantánamo). Así que en esta oferta de Trump de enviar los palestinos supervivientes del nuevo holocausto a Egipto, quizás se podría encontrar una nueva solución. Que esos ávidos colonos expoliadores israelíes tomen el camino de Birobidzhán. Se encontrarán como en casa y podrán trabajar tierras vírgenes. Porque las de Palestina ya estaban ocupadas.

 

 

 

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viernes, 14 de febrero de 2025

Vascos y la Disolución de la URSS

Esta pieza en la historia deportiva de Euskal Herria bien se merece la etiqueta Kurlansky.

La traemos a ustedes desde Noticias de Gipuzkoa, lean y entenderán:


Los últimos vascos que visitaron la Unión Soviética

El equipo de fútbol sala de la sociedad deportiva Goierri de Urretxu y Zumarraga arrancó con mucha fuerza. A los pocos años de crearse, visitaron Rusia. Estando ellos allí, se firmó la disolución de la Unión Soviética.

Asier Zaldua

El 8 de diciembre de 1991, los presidentes de Rusia, Ucrania y Bielorrusia firmaron el Tratado de Belavezha, que proclamaba la disolución de la Unión Soviética y el establecimiento en su lugar de la Comunidad de Estados Independientes (CEI). Los últimos vascos en visitar la Unión Soviética no fueron los miembros de una delegación del Gobierno Vasco, un grupo de empresarios, el Baskonia, la Real o el Athletic; sino un equipo de fútbol sala: el Goierri de Urretxu y Zumarraga. Fueron a la Unión Soviética y salieron de allí unos días después de ser proclamada su disolución.

Pero, ¿qué hacía un equipo de fútbol sala de pueblo en la Unión Soviética de Gorbachov, Yeltsin y compañía? La sección de fútbol sala de la sociedad deportiva Goierri había sido fundada unos pocos años antes. En muy poco tiempo alcanzaron un gran nivel y les surgió la oportunidad de ir a la Unión Soviética. 

Aquel viaje fue toda una aventura, tal y como recuerdan el entrenador José Manuel García Etxaniz Pitxi y los delegados Juan Luis Ayuso y Carlos Adrados Potax. Fue este último el que unos pocos años antes había propuesto crear un equipo de fútbol sala. “Entrenaba a las cadetes del Urola de balonmano y vi que en Hernani, Donostia, Pasaia... el fútbol sala tenía mucha fuerza. Yo participaba en los torneos de fútbol sala de esta zona con mi cuadrilla y vi que muchos equipos federados de Donostia no eran mejores que nosotros. Propuse a los del Goierri crear un equipo de fútbol sala y organizamos un torneo en el frontón Zelai Arizti de Zumarraga para captar a los mejores jugadores”.

Pinturas Urretxu, primer patrocinador

El primer patrocinador fue Pinturas Urretxu. Debutaron en el frontón Uranzu de Irun contra el Pastelería Agirre y se impusieron por 0 a 6. En la temporada 1988-1989 subieron a la Liga Vasca y en la siguiente a División de Honor. En la 1991-1992 el fútbol sala se unificó y pasaron a Segunda División. 

Se mantuvieron en la élite durante cinco años, pero cuando entró dinero en el fútbol sala, fueron para abajo. Que les quiten lo bailado... y los vodkas bebidos en Rusia. “La Federación Española recibió una invitación para jugar en Rusia y nos informaron de ello. Necesitábamos un millón y medio de pesetas para viajar allí, pero como la Diputación nos debía 1,4 millones por jugar en División de Honor, decidimos ir. Le pedimos al Ayuntamiento de Urretxu que nos adelantara el dinero y accedió”. 

Vodka para desayunar

Les ofrecían vodka hasta para desayunar. “Había que brindar sí o sí, para no hacerles un feo. Hasta que Pitu (Jorge Andueza) se dio cuenta de que el que proponía los brindis, un mafioso local, brindaba con agua. En cuanto al traductor, era de la KGB. Lo supe de allí a unos años, cuando fui a San Petersburgo con la selección de Euskadi femenina. Nos pusieron el mismo traductor y me confesó que en la visita del Goierri le había enviado la KGB. Le hizo mucha ilusión volver a encontrarse conmigo, pues nos habíamos portado muy bien con él: antes de irnos, le dimos todos los dólares que nos habían sobrado”, cuenta García Etxaniz. 

El Goierri hizo un gran papel también en lo deportivo. “Participaron equipos de Australia, Georgia, Siberia, Ucrania... Nos clasificamos terceros. Nos tocó jugar la semifinal contra un equipo ruso y el árbitro pitó descaradamente a favor de ellos. En el partido para el tercer puesto, decidimos protestar. Antes de empezar el partido, Luis Miguel Arrizabalaga bailó el aurresku. Y cuando el árbitro pitó el inicio del partido, nos quedamos quietos. Los rivales metieron un gol y seguimos quietos. Cuando pasó un minuto, pasamos al ataque. Conseguimos ganar el partido”. Los rusos son duros, pero los urretxuarras no se quedan atrás... 




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lunes, 25 de noviembre de 2024

De Armenia a Euskal Herria

De todos quienes integramos la diáspora vasca de quienes menos hemos tenido noticia es de los muchos niños y niñas vascas de la Generación Gernika que hicieron sus vidas en la URSS tras haber sido evacuados ante el sangriento avance fascista.

Es por ello que nos alegra compartir esta información acerca de uno de ellos, quien vive en Armenia, reportaje que ha sido publicado en las páginas de Deia:


Vuelta a los orígenes vascos desde Armenia

Un bisnieto de un fusilado vasco busca mecenazgo para un proyecto cultural de conexión entre Armenia y Euskadi

Iban Gorriti

José María Daniel Pérez Vellido suma 41 años y nació en Rusia. Él, junto a su mujer Ellen, buscaron asentarse en Armenia. DEIA ha hablado con la pareja que, junto a sus hijos, sueña con hacer realidad un proyecto curioso relacionado con el país de acogida, Euskadi, y la cultura vasca. Hablan por primera vez con un medio de comunicación: “Tengo 41 años, pero según las leyes militares de la Federación Rusa, un hombre puede ser llamado a la guerra hasta los 60 años. Precisamente por esta razón no puedo obtener la ciudadanía española según la Ley de Memoria Histórica como nieto de mi abuelo vasco. En Armenia no hay consulado español, por lo que para tramitar los documentos debo ir a Moscú”.

La entrada militar rusa en Ucrania dio comienzo el 24 de febrero de 2022 y la familia consiguió exiliarse breves días después. “Como cabeza de familia y descendiente de mis antepasados, no quería permitir la repetición de la historia, que mis hijos crecieran en medio de conflictos bélicos, y mucho menos dividir a la familia. Por eso se tomó la decisión de trasladar a toda la familia a otro país”.

 Pérez lamenta que no tiene posibilidad de viajar a Euskadi porque “requeriría demasiados recursos”. El Ministerio de Asuntos Exteriores de España, por su parte, le informó de que “ahora mismo esa posibilidad no existe”. “Al inicio del conflicto ruso-ucraniano, decidimos mudarnos a Armenia. Siempre me interesó este país, aunque nunca antes había estado aquí. Tengo muchos amigos armenios que frecuentemente me invitaban. Armenia nos recibió muy cálidamente. Son un pueblo de buen corazón: alegres, hospitalarios y sociables. Siempre están dispuestos a invitar a tomar un café o beber una copa de vino casero”.

De hecho, Daniel relata que de forma frecuente le confunden con un armenio, y cuando descubren sus raíces vascas, inmediatamente le dicen: “¡Eres de los nuestros!”. Y ahí el quid de su proyecto de recuperar una especie de caserío-bodega y al mismo tiempo, crear un espacio para intercambios culturales y degustaciones de gastronomía y bebidas vascas. La casa ya está comprada, el proyecto ya está en marcha y la mayor parte del trabajo ya se ha realizado.

La iniciativa pretende, además, organizar encuentros empresariales para la colaboración entre empresarios de ambas procedencias de diversos sectores. “Muchos armenios están convencidos de que existe un vínculo antiguo entre los pueblos vasco y armenio. Especialmente los de Nagorno-Karabaj insisten en esta conexión”.

De hecho, existen teorías sobre una conexión lingüística y cultural entre estos ambos pueblos. Algunas líneas de investigación afirman que el euskara, el supuesto idioma más antiguo de Europa, puede tener su origen en aquel país. El primer diccionario armenio-euskara data de 2001. “Probablemente por todo ello me sentí inmediatamente cómodo aquí. El origen antiguo, las tradiciones de agricultura y vinicultura, el orgullo del espíritu popular, todo esto une a nuestros pueblos a pesar de los miles de kilómetros de distancia”.

Para comenzar a hacer realidad este sueño familiar han abierto un proyecto de crowdfunding en la plataforma ReArmenia, buscando mecenas. Asimismo, hacen un llamamiento a instituciones vascas y asociaciones que puedan contribuir a avanzar en el proyecto. Es ahí cuando contactan con la madrileña Dolores Cabra, secretaria general de AGE, Archivo de Guerra y Exilio. “La vida del abuelo vasco de Daniel se convierte en un proyecto de vida para el nieto y así nace en Armenia esta tremenda aventura en la que se imbrican la historia, la lengua y las tradiciones para que esta hermosa semilla, este maravilloso legado, puedan crecer en libertad y hermanamiento”, aporta quien estima que estos abuelos y abuelas, niños y niñas de la Guerra Civil fueron auténticos creadores de vida. “Enfrentándose a tanto horror y tanta tristeza, de forma natural y sin desaliento, consiguieron la ecuación mágica: sobrevivir con un código, resistencia al dolor y a la muerte, y viviendo una segunda guerra tan infernal. Su orfandad empeñosa dejó una herencia a las generaciones, vivir para contarlo, vivir como deber de memoria”. Por ello, AGE dedica su energía a dar voz a ese canal de dolor y olvido. “Por eso el destino nos ha llevado desde el abuelo getxotarra José María Pérez Bellido hasta el nieto de su mismo nombre, nacido en Rusia como un hilo conductor que atraviesa el gran documental Huérfanos del olvido del cineasta Lino Varela.

Pero, ¿quién fue aquel niño evacuado en el barco Habana a Leningrado y Moscú? José María Pérez Vellido, nació el 9 de julio de 1931 en Las Arenas (Getxo). “Mis padres me pusieron su mismo nombre en memoria de él”, avanza desde la aldea de Voskevaz. Sus padres eran Jesús Pérez Barrios y Juliana Vellido Planillo. “Jesús estaba vinculado a los republicanos y su actividad contra el régimen de Franco, siendo cercano a Dolores Ibarruri”. Consultado al respecto a Euskal Prospekzio Taldea, Kepa Ganuza confirma que aquel combatiente era de las MAOC, Milicias Antifascistas Obreras y Campesinas. Fue el miliciano N° 67.484, integrado en la 4ª Compañía del Batallón MAOC 1- Larrañaga, N° 3 del Ejército de Euskadi. Hay una curiosidad al respecto: “El comandante de ese batallón fue el padre del célebre modisto Paco Raban, Francisco Rabaner”, agrega Ganuza quien observa que “Jesús pudo caer herido en la cota 333 en Amorebieta, o días después en el monte Bizkargi”.

Aquel antifascista fue arrestado y encarcelado en la prisión de Burgos, penal en el que sufrió durante años. Acabó fusilado. “Enviaba tarjetas postales dibujadas a mano a su esposa, esperando un indulto que nunca llegó. Su tía Dolores nos contaba que su abuela Juliana también estuvo en prisión por su actividad contra el régimen de Franco, aunque no ha podido encontrar información que lo confirme. La última postal de su padre mostraba su esperanza de regresar a casa, pero fue fusilado ese mismo año”, comunica y lamenta no saber “dónde está enterrado”.

Jesús y Juliana –que firmó algunas nóminas del miliciano– tuvieron tres hijos: José María, Mariano y Rosi. El primero, inicialmente estuvo en diferentes centros de acogida. “Luego fue trasladado al Orfanato N°1, cerca de Moscú”. Durante la Segunda Guerra Mundial fue evacuado a Saratov y regresó a Moscú.

Cursó estudios técnicos y junto a su hermano fue enviado a Sumy, Ucrania, y vivió un tiempo en Crimea. Trabajó en una fábrica y fue detenido por robar. “Muchos niños huérfanos (no solo españoles) acababan en prisión por robar, ya que necesitaban alimentarse. Por lo general, los liberaban después de que les encontraran un entorno que les permitiera no tener que recurrir al robo”, argumenta su nieto. “Lo encarcelaron probablemente por robar comida en un mercado debido al hambre”, precisa. En 1956 regresó por primera vez a Bilbao, en tren. Vivió un tiempo en la capital vizcaina, pero por alguna razón él y su hermano regresaron a la URSS. “Posiblemente porque ya tenía un hijo en la Unión Soviética”. Retornó en ocasiones a Bilbao, “pero nunca se quedó definitivamente”.

Décadas después, la familia siente este vínculo más allá de la teoría de la conexión entre Armenia y Euskadi. “Nuestro proyecto se ha convertido en una manera de profundizar en estos antiguos vínculos, revivirlos y compartirlos con el mundo”, enfatizan y detallan que el caserío se llama La casa de la cepa de oro. “Pero para alcanzar nuestros objetivos lo más rápido posible necesitamos financiación para reconstruir el techo de la casa, que está en pésimo estado, para restaurar la bodega y realizar otros trabajos. Para ello, lanzamos el mecenazgo en la plataforma ReArmenia, bajo el nombre del proyecto que en inglés es Golden Vine House y se puede buscar bajo esa denominación en internet para quien o quienes puedan ayudarnos”. También se puede seguir el proyecto por Instagram.


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domingo, 25 de agosto de 2024

Egaña | Espías

Desde su página en Facebook traemos a ustedes este texto de Iñaki Egaña con el que nuestro amigo, inspirado por el caso del periodista vasco Pablo González, arroja luz sobre un tema bastante polémico, adelante con la lectura:


Espías

Iñaki Egaña

Un tema frecuentado tradicionalmente en tono folletinesco, con el rigor más o menos escorado, que cada novelista imprime a sus trabajos. Difícil de abordar en un mundo caótico, dividido en los bloques de ese axioma ya avanzado por George Bush, el Bien contra el Eje del Mal. ¿Dónde se sitúan los personajes? ¿Conmigo o contra mí? ¿Carta blanca a las veleidades, por no decir fechorías, de cada uno de los clanes? La realidad es mucho más compleja, los límites inescrutables y la propia esencia del trabajo una incógnita como para sentar unas bases entendibles. Si algo presentan en común los servicios de espionaje es su acientifismo, su movimiento perpetuo por un interés determinado. La CIA “encontró” en Irak las armas de destrucción masiva que no existían. La sede del CNI en Gasteiz, según el informe 101L0400250 de la Ertzaintza, intentó ligar a ETA con Al Qaeda tras los atentados yihadistas del 11M en Madrid. La propia Policía Autonómica se nutre de sistemas de Israel para espiar por su cuenta. ¿Cómo abordar cada caso descartando la coyuntura? Muy complicado.

El reciente intercambio de periodistas o espías, según la fuente, entre EEUU y la Federación de Rusia, nos ha dejado un reguero de reflexiones e interpretaciones a cada cual más esclarecedora. En la cercanía, por eso de su ascendencia y residencia, nos ha alcanzado el caso de Pablo González. No tengo ni idea si Pablo trabajaba para alguien en concreto. Sí, en cambio, había seguido su trayectoria periodística, como otros tantos, en la prensa europea. Me ha llamado la atención, por el contrario, que cuando hemos asistido a ese intercambio en directo, los medios generalistas citaban la recepción de Vladimir Putin en Moscú, a los “espías rusos”, entre ellos González hasta entonces sin acusaciones fiscales, mientras que cuando Joe Biden hacía lo propio cuando llegaban a Myreland, la noticia refería a “periodistas”, a pesar de que, previamente, habían sido condenados por espionaje. Una más en ese sesgo permanente de las agencias que acaparan la información planetaria.

El caso ya había sido previa y abundantemente rellenado con algunas informaciones que abrumaban. Ese diario madrileño que nació en la Transición, auto titulado como “el periódico global”, nos sorprendió, ya hace unas semanas, con una detallada información sobre los contactos de González con la inteligencia rusa. Información que únicamente podía proceder de servicios de contraespionaje, como el CNI, la CIA o la NSA. Apabullante. ¿Era la periodista que firmaba la noticia una colaboradora más de los servicios citados? ¿O se trataba únicamente de una firma añadida? Estas cuestiones de informaciones supuestamente confidenciales han sido filtradas habitualmente por medios españoles y franceses durante las últimas décadas, con la excusa del conflicto vasco. ¿Son los receptores-periodistas espías al servicio de potencias extranjeras? Alfredo Grimaldos escribía hace ya unos años, que medio centenar de periodistas españoles trabajaban para la CIA. No sé si el dato es correcto, pero, en esa proporción, los que lo hacían o hacen para otros como el Mossad, el MI6 o el CNI deberían ser escandalosos.

Dicen que el espionaje es una de las profesiones más antiguas de la humanidad. Las mismas leyendas contenidas en la Biblia sobre Moisés, apuntaban que el conductor de los hebreos mandó a las tierras de Canaán a doce espías para que efectuaran un reconocimiento exhaustivo e informasen luego al pueblo elegido. El egipcio Ramsés II, doce siglos antes de nuestra era, apuntaba también que en las escaramuzas contra los hititas, liberaba prisioneros engañados con falsas noticias. Los Césares romanos, tampoco daban una orden a sus legiones sin consultar antes con sus informantes. Sun Tzu lo redondeó. Entre la crónica histórica, la frivolidad y la novela, personajes como Mata Hari o Magda Andurain, por citar una de casa, han creado fábulas bien creíbles, como las que dictaron Graham Green o John Le Carré.

Pero esas historias no son precisamente novelescas. Los espías, mezclados y confundidos durante años con confidentes, chivatos, traidores y una retahíla de conceptos ligados a las miserias políticas, tuvieron su máxima expresión a partir del siglo XX, alcanzando nuestros días. El espionaje a Herri Batasuna en su sede de Gasteiz fue uno de los muchos. En 2009, la sede de Abertzaleen Batasuna en Baiona fue asaltada y sus soportes informáticos robados. La coalición lo denunció como "espionaje político". En 1987, Carlos Garaikoetxea y su nuevo partido fue espiado por los que resistieron con el nombre original. En el Bilbao republicano, la Ertzaña descubrió una red de espionaje de apoyo a los golpistas y el Gobierno autónomo ordenó su ejecución. Jesús Galíndez, delegado vasco en Nueva York, espiaba para el FBI y cuando la guerra, Delia Lauroba y sus compañeras lo hacían para los aliados. El director de la red, el gasteiztarra Luis Álava ejecutado por Franco. Félix Likiniano, autor de aquel símbolo que unía el hacha con la serpiente, espió para esos mismos aliados durante la Ocupación. Y el PNV de Agirre tejió, gracias a sus redes del exilio, una de las mallas más sólidas de la Guerra Fría en aquella cruzada anticomunista que recorrió el mundo capitalista. Antenas no sólo en Latinoamérica, sino también en Europa: Chekia, Bulgaria, Hungría, Yugoslavia… La sede clandestina de sus servicios en París, la de la calle Quentin Brouchard, semejaba una réplica en minúscula de Quantico.

El quid de la cuestión es quién dirime cuál es el Bien y cuál el Mal. Quién pertenece a una facción y quién a otra. La llamada geoestrategia mundial aboca a las partes a no ser neutrales. Las divagaciones aventureras de Graham Greene, perseguido o perseguidor, no tienen cabida. Y en esas circunstancias el dilema se agranda. Que se lo pregunten a Edward Snowden, que de antiguo agente de la CIA y de la NSA, se convirtió en periodista. Y entonces su papel transmutó para ser tachado de “criminal”.

 

 

 

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miércoles, 11 de octubre de 2023

Entrevista a Iñaki Gil de San Vicente

Desde el portal de Rebelión traemos a ustedes esta entrevista a Iñaki Gil de San Vicente, disfruten:


«La historia de la libertad humana es la historia del derecho a la rebelión»

Iñaki Gil de San Vicente es profesor y pensador marxista , conocido por su activismo en la izquierda abertzale. Es autor de numerosos artículos en publicaciones como Egin, Gara ya otros medios de comunicación alternativos.

Óscar Díaz

Tienes varios libros sobre marxismo, sociología, política, ¿no se vuelve pesado llevar textos del siglo XX a las complejidades del siglo XXI?

El conocimiento es un proceso en el que lo nuevo, que siempre emerge por todas partes, sólo puede ser aprehendido mediante la crítica de lo viejo, la actualización de lo permanente y el estudio de las contradicciones y movimientos de esa novedad. Crítica en el sentido marxista, por supuesto, porque en la medida en que se orienta hacia un fin más o menos preciso la marcha del pensamiento, en esa medida es aún más imprescindible conocer más o menos en detalle su evolución previa, sus fallos, errores y logros, y su valía teórica permanente mientras siga existiendo el proceso del que se trate. Esto hace que el conocimiento sea un continuo de choques múltiples e interrelacionados entre diferencias, oposiciones y contradicciones que siempre existen en los movimientos de las cosas y del pensamiento, hasta llegar a la novedad cualitativa, que muchas veces pone al descubierto más cosas que las que se buscaban inicialmente. Más aún, sin este proceso de pensamiento no hubiera habido antropogenia.

Si en el siglo XXI ha habido avances cualitativos en ciencia, tecnología, pensamiento en general, etc., es porque no se ha roto esta dialéctica del pensar sino que se está enriqueciendo a pesar de los frenos que le impone el capitalismo que solamente impulsa aquella parte de la tecnociencia que reúne al menos dos grandes bloques de beneficio para el imperialismo: el primero y decisivo, el que aumenta la plusvalía en poco tiempo a la vez que debilita y derrota a la clase obrera; el segundo, las grandes inversiones en la mal llamada «ciencia pura» pero decisiva para el imperialismo a medio y largo plazo. Pero fuera y parcialmente incluso dentro de esta estructura tecnocientífica insertada en el capital constante, existen prácticas organizadas que confirman siempre la idea marxista de la que ciencia en un arma revolucionaria decisiva para la libertad.

Partiendo de aquí, podemos ver que los grandes debates que ahora mismo se siguen librando alrededor del marxismo nos remiten siempre a la historia de la lucha de clases en su sentido praxístico, es decir con la mano y con la mente, desde que la crisis del socialismo utópico forzó el salto del comunismo utópico al comunismo marxista. Esta crisis estalló abiertamente con la revolución de 1848 y desde entonces ha habido un innegable enriquecimiento teórico que, si quiere seguir siéndolo, ha de seguir basándose en el reestudio crítico de lo anterior en base a las necesidades actuales y previsiblemente futuras. Lo que ahora decimos no es nada nuevo porque, sin retroceder más, ya en 1852 se insistía en que las revoluciones proletarias se caracterizan por criticar una y otra vez su pasado para encontrar las soluciones a su presente.

Por ejemplo, la teoría marxista de la crisis está siendo confirmada y enriquecida desde 2007, lo mismo que la ley general de la acumulación del capital y la ley de la caída tendencial de la tasa media de ganancia. Otro tanto sucede con la dialéctica de la lucha de clases en todas sus expresiones, imprescindible hoy en día. ¿Y qué decir sobre la destrucción de la vida y de la tierra, sobre la rotura del metabolismo socionatural de nuestra especie con la naturaleza por la irracionalidad objetiva e inherente al capital? ¿Cómo entender ahora la advertencia hecha en el Manifiesto Comunista según la cual la burguesía se asemeja al brujo que no puede dominar las fuerzas infernales que ha desatado con sus conjuros, si no es reestudiando la lucha de clases desde 1848 hasta hoy mismo incluyendo el previsible devenir de las tendencias socionaturales que se agravan día a día?

Los comunistas sabemos que esta permanente actualización crítica del pasado es un de las garantías que permiten al movimiento revolucionario avanzar en la lucha presente de cara a la victoria futura, y por esto seguiremos estudiando y actualizando no sólo el siglo XX sino también el XIX, y no sólo Europa sino también el saqueo del mundo por el capitalismo. Más aún, tú planteas esta misma lógica en la segunda pregunta, que ahora respondemos.

¿La doctrina Monroe es la política clave para entender toda la expansión militar de USA?

Hemos visto que la misma lógica formal y dialéctica que mueve el pensamiento para responder a las necesidades, nos lleva de forma inevitable a la actualización crítica del pasado. Se trata de una inevitabilidad tendencial, influenciada, desviada, reprimida y hasta cortada durante espacios de tiempo que dependen de la lucha de clases y/o catástrofes naturales. Es por tanto comprensible que para entender el militarismo actual yanqui debamos retroceder hasta 1823, y también hasta la invasión inglesa de la bahía de Chesapeake en 1607. Pero muy especialmente debemos explicar, primero, las interacciones entre las razones socioeconómicas del colonialismo ingles del momento, y las razones políticas y militares imprescindibles para la expansión colonial; y segundo, los cambios acaecidos desde entonces hasta la actualidad, no olvidando nunca el salto cualitativo que supuso la independencia burguesa de 1783 en Norteamérica.

Nos resulta imposible realizar aquí siquiera un breve resumen de este largo proceso que abarca la historia del capitalismo, por lo que vamos a limitarnos a unos trazos de brocha gorda: a comienzos del siglo XVII Inglaterra se encontraba en creciente lucha de clases interna y de presiones externas de otras potencias, de modo que una de las soluciones fue el expansionismo colonial y el destierro de las sectas cristianas radicales que seguían un calvinismo estricto. La invasión fue respondida bien pronto por las naciones indias, no pudiendo impedir que su territorio fuera integrado en las propiedades de la Casa Real inglesa en 1622, que se lanzó a apoderarse de la mayor cantidad posible de tierras, incluidas las ya invadidas por españoles y franceses. La independencia burguesa intensificó estas agresiones de todo tipo justificadas ideológicamente por G. Washington y T. Jefferson entre otros muchos a finales del siglo XVIII, creando la base de lo que sería la Doctrina Monroe oficializada dos décadas después. La política estatal y militar ya era crucial para esta expansión colonialista, y sus componentes fueron estrechándose hasta el presente, cuando Laura Richardson, jefa del Comando Sur, explicó el 22 de septiembre de 2023 con inhumana crudeza porqué EEUU debe controlar férreamente Nuestramérica para quedarse con sus inmensos recursos en litio, tierras raras, agua, biodiversidad, recursos energéticos en la plena acepción del término: desde los alimentos hasta las energías llamadas «limpias»…

EEUU no tiene tropas suficientes para ocupar Nuestramérica, o al menos las amplias zonas que le urge saquear. Por eso busca obtener la sumisión de sus burguesías y de sus ejércitos, sin los cuales apenas podría expoliar eficazmente a tan gran territorio, pero insistiendo que Nuestramérica solo puede ser «administrada», explotada por el dólar. Peor aún, EEUU ha extendido al resto del planeta la Doctrina Monroe llevando al extremo la ideología calvinista según la cual hay que domeñar o destruir a quienes no acepten el mandato supuestamente dado por dios a los «peregrinos» en 1607; “creced y multiplicaos, y dominad la tierra”. Desde inicios del siglo XXI, cada vez más niños yanquis son educados con mapas en la idea de que las zonas más ricas en recursos del planeta son controladas por «países irresponsables»: EEUU tiene la «misión» de liberarlas para el bien de la humanidad. La militarización yanqui es imprescindible en esta «misión» encomendada no por dios sino por la ley de la acumulación del capital.

¿Por qué tu interés sobre la geopolítica?

Originariamente por las lecciones que iba extrayendo de mis lecturas juveniles sobre historia militar, aunque desconocía la palabra geopolítica. Si algo enseña la guerra es que casi todo se reduce a la ventaja energética de un bando sobre el otro, ventaja que puede ser contrarrestada por la superior organización, teoría y conciencia del bando más débil, dependiendo de sus contradicciones sociales internas y por la naturaleza de la guerra: justa o injusta. Mis primeras lecturas del marxismo disponible en la dictadura a finales de los ’60 supusieron un salto cualitativo en la comprensión de la guerra. Poco después, las guerras de liberación antiimperialista de la época, el estudio de la crítica marxista del capitalismo y los debates en Euskal Herria sobre la eficacia o ineficacia de la utilización de todas formas de lucha, me volvieron muy crítico de las versiones burguesas de lo que ya empezaba a llamarse geopolítica.

La propaganda imperialista durante la llamada Guerra Fría así como la ideología burguesa de la casta intelectual incluso progresista, hacía lo imposible por anular las irresolubles contradicciones clasistas y socioeconómicas que condicionan desde dentro los conflictos que, muy superficial y parcialmente, analizaba la geopolítica burguesa: todo hacía parte de la lucha frontal contra el marxismo. Antes de la implosión de la URSS en Euskal Herria se libraron debates directamente relacionados con el tema de la geopolítica: por ejemplo: la lucha de masas contra las centrales nucleares, el referéndum sobre la OTAN en 1986, y el cincuentenario del criminal bombardeo de Gernika en 1987. El triunfalismo antimarxista posterior a 1991 reforzó la superficialidad de la geopolítica burguesa. La debacle teórica de la izquierda ante la destrucción de Yugoslavia, la guerra contra Irak, etcétera, dejó el campo abierto a la fraseología de la geopolítica burguesa lanzada a legitimar la euforia imperialista.

La carrera desesperada del imperialismo emprendida desde finales del siglo XX para apropiarse de los recursos aplastando pueblos, para cercar y asfixiar a Rusia, China e Irán, para destrozar Cuba y Venezuela como antesala de la «reconquista» de Nuestramérica, para contener el avance de los BRICs y de la compleja multipolaridad, etc., apenas ha sido contrarrestada por la izquierda porque, además de otras razones, interpreta las contradicciones no desde el materialismo histórico que insiste en la prioridad de las contradicciones y leyes tendenciales del capitalismo, surcadas por la lucha de clases, sino desde la separación absoluta de lo socioeconómico con respecto a lo político, y desde la visión de la geografía como simple espacio pasivo, de modo que lo militar, el militarismo y la guerra, es reducido a instrumento mecánico del poder en vez de una fuerza productivo/destructiva del capital.

En su correspondencia interna, Marx y Engels hablaban de la «industria de la matanza de hombres» como una rama productivo/destructiva fundamental en el capitalismo en los momentos críticos pero también en su “normalidad”, lo que exige el empleo metódico de la lógica dialéctica. La geopolítica burguesa apenas tiene esto en cuenta, y cuando lo hace intenta aislar totalmente la lógica global del capital de la lógica parcial de la política burguesa, por lo que su valía, que la tiene, no exige más que la limitada lógica formal para ser entendida.

Sobre uno de tus trabajos, ¿por qué la libertad es atea?

La respuesta es muy simple desde el ateísmo marxista: porque no puede haber libertad alguna allí donde la conciencia esté atemorizada o supeditada a un ente inasible, omnipotente, omnisciente y omnipresente, que dicta nuestra vida y nuestra muerte al margen de nuestra voluntad. Naturalmente, estoy usando aquí los atributos que los cristianos afirman que tiene su dios, aunque no lo han conocido nunca en el sentido científico de conocer. ¿Cómo pueden atribuir esas cualidades a alguien incognoscible? Para responder a esto debemos recurrir a la categoría necesidad/derecho/libertad, que no solo a la de necesidad/libertad.

La evolución de la vida y en nuestro caso la antropogenia, depende de la obtención y consumo de materia: la necesidad ciega es aquella que no puede satisfacerse porque carecemos de conocimientos y de medios para obtenerla, transformarla, almacenarla y repartirla equitativamente. Conocer y superar la necesidad ciega es la primera exigencia de la vida y de la justicia en su seno, pero aquí las personas creyentes tienen un serio problema irresoluble desde su fe: aceptan que es la voluntad de eso incognoscible la que les impide la superación de esa necesidad ciega, maldad que sucede muy frecuentemente porque la antropogenia tiene necesidades múltiples y crecientes, muchas de ellas aún desconocidas o conocidas muy limitadamente. Peor aún para los creyentes: eso incognoscible que adoran podría habérselas enseñado y satisfecho hace miles de años, pero no le apetece ahorrarles ese sufrimiento.

En la medida en que las necesidades en el sentido comunista de «necesidad humana», aumentan por el avance de las fuerzas productivas, su satisfacción tiende a facilitarse por el incremento del conocimiento inherente a ese desarrollo productivo, pero a la vez, dialécticamente, aumentan los frenos que la clase burguesa impone a su satisfacción liberadora. Ahora mismo es innegable el antagonismo entre el potencial emancipador ínsito de las fuerzas productivas y las prohibiciones impuestas deliberadamente por el imperialismo. Frente a esta realidad inhumana, los y las creyentes sólo pueden implorar compasión a su dios para que, en el mejor de los casos, acepte sus imploraciones y reduzca sus padecimientos. Estas no son disquisiciones filosóficas sobre creencias, agnosticismos y ateísmos varios, no; son realidades del sufrimiento humano en el imperialismo. Un marxista dijo una vez que el llanto demuestra la inexistencia de las y los dioses, y nosotros añadimos que también demuestra la profunda inmoralidad y ética inhumana de los y las creyentes que aceptan esa injusticia con la excusa de la voluntad de un ente incognoscible.

Llegados a este punto, la pregunta es: ¿tenemos o no tenemos “derecho” a oponernos a los caprichos divinos al desarrollar la ciencia y la filosofía materialista, y luchar contra la propiedad privada y por el comunismo, rechazado furiosamente por ese ente incognoscible? Para un marxista, derecho y religión son inconciliables, como lo son democracia y monarquía. Religión y monarquía son armas de destrucción de la humanidad que lucha contra la propiedad privada. Es cierto que han existido y existen en el cristianismo muy reducidas sectas y grupos «de liberación», pero eso solo demuestra que las clases opresoras que han construido el cristianismo no han podido aniquilar del todo los pocos restos de la memoria de resistencia utópica de las clases explotadas, a pesar de las atrocidades que han sufrido. No lo han logrado porque la objetividad histórica de la lucha de clases siempre es superior a las amenazas de eterno infierno que aterrorizan y paralizan a millones de oprimidas y oprimidos.

No hablamos sólo de las presiones cristiana en las campañas electorales para que los creyentes voten a las derechas, o como mal menor al reformismo pero nunca a las fuerzas revolucionarias. Tampoco hablamos de la impresionante industria de alienación de masas propiedad de grupos cristianos, etc. Nos referimos también a otra forma más imperceptible de imponer la obediencia desde el inicio de la vida: la familia cristiana, la educación privada y concertada, las mil formas de liturgia, el sacramento de la confesión…, y en síntesis, la condena del derecho a la rebelión contra dios como el peor de los pecados merecedores de la excomunión y el infierno eterno. Dado que la rebelión se presenta tanto en la ciencia como en la revolución, en el arte y en la política, en la familia y en el amor, etc., prohibir ese derecho esencialmente humano es impedir la resolución de las necesidades que esa rebelión quiere solucionar. La historia de la libertad humana es la historia del derecho a la rebelión para vencer el terror físico y mental que impide resolver las necesidades radicales.

¿Dónde queda entonces la libertad para un creyente? Queda en su vana ilusión de que es libre en la medida en que actúa dentro de los límites tolerados por el ente incognoscible al que obedece, al igual que un drogadicto se cree libre únicamente cuando se chuta una dosis. Desde Leibniz hasta Engels pasando por Hegel, para no extendernos, la categoría de libertad se ha ido concretado en la capacidad y el deseo de hacer la revolución en sus infinitas formas que siempre confluyen en el comunismo. Cualquier duda e indecisión que frene o anule la conciencia de la necesidad y el derecho de luchar por la libertad, muestra la flexible y adaptable fortaleza de las cadenas mentales, idealistas y dogmáticas, introyectadas en las personas alienadas desde los primeros instantes de su vida. Contra esto, Marx dijo una vez que su ideal de felicidad era la lucha y que la sumisión era su ideal de desgracia.

¿Por qué publicaste tu libro Nacionalismo revolucionario?

La parte fundamental del libro la escribió Josemari Lorenzo Espinosa, yo hice la introducción. Lo publicó Boltxe en 2017, y se integraba en el esfuerzo colectivo para impedir que tanto la presión de la ideología burguesa en cuanto tal, como la desmovilización intelectual y política generada por la deriva reformista de un amplio sector de la izquierda abertzale de entonces, destruyeran la memoria histórica del pueblo trabajador, incluida su memoria militar que se remonta a las lucha de clases interna y de resistencia a los ataques de los imperios español y francés desde los siglos XV-XVI, agudizándose sobremanera desde el siglo XVIII. Se veía necesario también explicar la praxis militante de tres –Etxebarrieta, Txabi y Argala– de los cientos de personas militantes que habían dado su vida por la independencia socialista de Euskal Herria desde la década de 1960.

Aquél esfuerzo teórico no fue en balde porque ya para entonces venía impulsado por la reorganización de izquierdas revolucionarias que mal que bien habían logrado no ser engullidas por el remolino reformista y avanzaban en su asentamiento y expansión. Existía, por tanto, una base objetiva y una necesidad político-intelectual creciente para reactivar un debate crucial, tanto más cuanto que desde hacía casi una década el soberanismo reformista había abandonado ese decisivo campo de batalla en post de la «normalización», en post de «abandonar el conflicto en la calle y centrarlo en el parlamento». Además, para 2017 ya se vislumbraban los síntomas de que la frágil recuperación económica tras la debacle de 2007-2010, empezaba a debilitarse estructuralmente, como se comprobó definitivamente en 2019-2020. Era urgente, pues, reactualizar la valía de las bases socialistas y hasta comunistas del independentismo. Y así se hizo en este libro y en otros más.

Tal esfuerzo colectivo facilitó que la nueva militancia obrera joven y la menos joven pero desorientada y decepcionada, comprendiera con relativa facilidad la dialéctica de la historia precisamente cuando, desde inicios de 2020, la pandemia azotó con fuerza desconocida, y cuando a inicios de 2022 la guerra injusta de la OTAN contra Rusia así como el endurecimiento del imperialismo contra el mundo entero añadió gravedades nuevas que empeoran de manera terrible la tercera Gran Depresión histórica de la civilización del capital en la que ahora nos encontramos.

Acerca de la experiencia del MLNV (Movimiento de Liberación Nacional Vasco), ¿qué era el EHAK (Partido Comunista de las Tierras Vascas)? ¿Qué fue EAE-ANV (Eusko Abertzale Ekintza)? ¿Cómo se ha dado el caso de que la izquierda abertzale esté tan disgregada y fraccionado como el MCE (Movimiento Comunista Español)?

EAE-ANV (Eusko Abertzale Ekintza-Acción Nacionalista Vasca) fue creada en 1930 al rechazar el giro a la derecha del PNV, fuerza dominante en el nacionalismo burgués. Su aparición se dio durante la efervescencia sociopolítica que se vivía con el agotamiento de la dictadura militar desde 1923, agravada por la crisis mundial de 1929. La dictadura obligó a pasar a la clandestinidad al proceso de radicalización nacional y social del pueblo trabajador, dentro del cual surgían sectores que ya miraban a la independencia, al anarquismo, al socialismo y al comunismo bajo el ejemplo de la III Internacional. EAE-ANV no era oficialmente socialista pero su radicalismo en la lucha de clases anterior a 1936 le distanció aún más del PNV. Organizó batallones de gudaris de merecida fama. Fue inmediatamente perseguida por el franquismo aunque resistió en la clandestinidad siendo una de las fuerzas fundadoras de Herri Batasuna, hasta ilegalizarla de nuevo por la «democracia» en 2008.

EHAK fue creada en 2002 al calor de los debates que se mantuvieron en Batasuna en 2001, integrando sectores comunistas de diversas corrientes, entre ellas EHK, que más o menos coincidían en que dentro de la izquierda abertzale había sectores teórica y políticamente débiles a partir de los cuales podría coger fuerza una línea socialdemócrata aún no visible, aunque esos temores siempre se mantuvieron dentro de las estructuras de la izquierda abertzale para evitar que fueran manipulados por el Estado. La ilegalización de Batasuna en 2003 y el endurecimiento de la ola represiva que venía sufriéndose desde hacía años, hicieron que EHAK asumiera ser la «firma electoral» de la izquierda abertzale en las elecciones de 2005, obteniendo 9 diputados, dos más que Batasuna en 2001. Solo tres años después en 2008, EHAK también fue ilegalizada.

No se puede poner en el mismo nivel a la crisis del movimiento comunista “español”, mejor decir “del Estado” porque existen otras naciones obreras oprimidas que tienen comunistas en su interior, y a la crisis de la izquierda abertzale porque se viven en dos formaciones sociales y económicas, además de históricas y lingüístico-culturales, muy diferentes. Es verdad que ambas son capitalistas en la esencia, en lo genético-estructural, pero tienen enormes diferencias en las formas, en lo histórico-genético, tan grandes como el hecho comprobado durante décadas de que la lucha de clases en Euskal Herria es bastante más fuerte que la del Estado. Hablar por tanto de «crisis del movimiento comunista» nos exige precisar al menos dos niveles de la misma crisis: el práctico y el teórico.

Un punto de discordia teórica entre comunistas independentistas y estatalistas, que defienden la prioridad de la unidad estatal de las diversas izquierdas para, primero, hacer la revolución y luego, más tarde, aplicar el derecho de autodeterminación, este punto no es otro que la ley del desarrollo desigual y combinado que explica que las ritmos e intensidades de la lucha de clases varían de un país a otro según su historia. Las crisis de las izquierdas deben ser vistas, entonces, dentro del desarrollo desigual en lo histórico-genético y combinado en lo genético-estructural. En concreto, la lucha de clases en Euskal Herria sigue siendo ahora mismo mucho más intensa y extensa que la de todo el Estado. Leamos esto:

«Los datos son incontestables: el 50,36% de las huelgas que en 2022 se registraron en España se concentraron en el País Vasco. Es decir, 342 de las 679 huelgas que tuvieron lugar en España se registraron en la Comunidad Autónoma de Euskadi, según el último balance del Ministerio de Trabajo. El volumen es aún más llamativo si se atiende a las jornadas no trabajadas con motivo de una huelga, donde el porcentaje llega hasta el 54% del total, o al número de trabajadores que participaron, que alcanza el 55% de todos los que en España secundaron huelgas. Datos sorprendentes para una comunidad cuyo peso poblacional no llega al 5% del total y que invitan a analizar con expertos y con las propias partes implicadas las razones de esta tendencia.».

Sin poder extendernos, los datos de 2022 confirman la tendencia al alza de la lucha de clases en Euskal Herria desde, al menos 2001 como lo demuestra una muy rigurosa investigación realizada en 2020. Volviendo al ahora, la población de la CAV no llega a los 2.230.000 habitantes mientras que la de Madrid casi llega a los 7.000.000, más del doble. Si hiciéramos abstracción de la historia y aplicáramos la realidad vasca a la lucha de clases en Madrid, tendríamos, siempre en abstracto repetimos, que Madrid debería aportar más del 100% de la lucha de clases en el Estado, pero ni remotamente es así. La desigualdad del ritmo y arraigo popular de las luchas se acrecienta al ver otras resistencias como veremos en la respuesta a la pregunta sobre las drogas.

¿Podemos hablar entonces de la misma crisis política? Cometeríamos un error si redujéramos la crisis a los altibajos electorales y/o a la mera contabilidad de asistencia a las grandes manifestaciones de masas. Es cierto que hubo un bajón militante en sectores revolucionarios por razones que sería largo exponer, entre ellas la aplastante represión y en especial el giro reformista del soberanismo vasco; pero también es verdad que, como hemos visto con las cifras de participantes en huelgas, existe una recuperación de la «otra izquierda», la silenciada pero verdadera, la de las asambleas, manifestaciones, huelgas, golpes, represiones, multas, juicios… en medio de un empobrecimiento en aumento impuesto por la burguesía. Es esta izquierda práctica y teórica la que se está recuperando y creciendo en Euskal Herria. Por tanto la crisis del movimiento comunista vasco es menor, más débil, que la que azota a la del Estado español, aunque aquí debiéramos decir algo sobre la militancia comunista de las naciones oprimidas por el imperialismo español, pero desborda nuestro espacio.

¿La izquierda abertzale ha luchado contra el tráfico de drogas en EH?

La izquierda abertzale venció en uno de los frentes entonces decisivo de la guerra contra las drogas: el de la heroína. Mostró que era un arma de exterminio psicofísico contra el pueblo trabajador y especial contra la militancia revolucionaria. También demostró el papel de las fuerzas represivas y las ganancias que obtenía con ella el capital que lavaba el dinero de las mafias relacionadas con fuerzas represivas. Euskal Herria sufría entonces la mayor cantidad de fuerzas armadas por habitante, y la mayor cantidad de prisioneras y prisioneros políticos de Europa según su extensión geográfica y su población, y a pesar de ello era el sitio con la heroína más barata y de fácil acceso.

Fue un frente de guerra muy duro, con muertos, torturados, encarcelados, sostenido por una densa red de colectivos amplios integradores de distintas sensibilidades pero unidos por el objetivo de acabar con la heroína. Este método de autoorganización desde la base alrededor de un objetivo de amplia aceptación de masas también existía en la lucha por recuperación del euskara y de la cultura vasca, por la amnistía, por la victoria sobre la nuclearización, por la creación de prensa crítica en euskara y en otras lenguas, por los derechos de la mujer trabajadora, por una educación euskaldun y progresista, por el deporte popular… Semejante capacidad autoorganizativa amplia, plural e integradora era parte fundamental del humus en el que se hundían otras raíces obreras y populares que explican por qué se recupera la lucha de clases en generalidad con la especial intervención de la juventud trabajadora. Pero no se ha ganado la guerra total contra las drogas, que siguen pudriendo conciencias y asesinando cuerpos, aunque no en las cifras criminales de aquellos años.

¿EH Bildu está normalizando el régimen del 78 en Euskal Herria?

Es incorrecto llamarle “régimen del 78” porque su ambigüedad permite ocultar que ese “régimen” reforzó la dominación capitalista en sus tres anclajes decisivos: la propiedad privada, la unidad del Estado y el monopolio de la violencia. La denuncia del “régimen” desde la izquierda revolucionaria es consciente de esa ambigüedad y por ello insiste siempre que hay que acabar con el capital, con su Estado y con su ejército. Pero el reformismo se limita a plantear simples «reformas democráticas» que no cuestionan lo esencial: el capitalismo, ni siquiera denuncia a la monarquía, que es intocable. Quiere esto decir que el reformismo asume como normal y/o inevitable la explotación capitalista, limitándose a prometer algunas leyes que reduzcan un poco el empobrecimiento y la explotación en crecientes. En las naciones oprimidas, estas promesas adquieren la forma de una petición al PSOE de que tolere más «libertades nacionales», siempre respetando los principios del pacifismo a ultranza y de la legalidad internacional.

Siguiendo esta lógica, desde hace varios años la crítica del capitalismo y más aún del imperialismo, ha desaparecido de la práctica de EH Bildu y con ella la decisiva categoría de Socialismo, por no hablar de Comunismo, reducida a un mantra vaciado de toda concreción propositiva de conquista de contrapoderes y de avance a situaciones puntuales de doble poder para dar el salto revolucionario al Estado Socialista Vasco. El mantra de ese “socialismo” desinflado es repetido como una salmodia en algunos documentos y actos de SORTU, nada más. A lo sumo, alguna vez se alude a una República Vasca que nadie intenta llenar de contenido, y punto. Mientras tanto se apoya en todo lo fundamental al Estado español y en muchas de las cosas no fundamentales.

EH Bildu sostiene que su apoyo al gobierno del PSOE tiene como objetivo impedir que la extrema derecha acceda al poder político con el apoyo del fascismo, lo que desencadenaría una dura involución democrática en todos los sentidos. Derrotada la ofensiva ultrarreaccionaria, el nuevo «gobierno progresista» sometido a las presiones democráticas no tendrá muchas dificultades en avanzar en la ampliación de derechos nacionales y sociales. Impulsado por estas conquistas, EH Bildu espera acceder el gobierno autonómico de la CVA dirigiendo la alianza con «fuerzas progresistas». Desde el gobierno autonómico se impulsarán conquistas aún más importantes basada en el apoyo de «mayorías sociales». Según EH Bildu, el primer paso es lograr que el PSOE dirija el futuro gobierno con el apoyo del «bloque democrático».

La amenaza de la extrema derecha y del fascismo español le permite a EH Bildu justificar en sus bases el plegamiento absoluto a la estrategia socialdemócrata de la II Internacional y no combatir abiertamente al españolismo, al socialiberalismo y al imperialismo del PSOE, sumiso hasta la náusea a las exigencias de la OTAN y de EEUU. Sin embargo, hay que decir que esta estrategia ya era aplicaba mucho antes de que el fascismo fuera una amenaza real. En noviembre de 2009 y febrero de 2010 lo que sería EH Bildu declaró solemnemente su aceptación de los Principios Mitchell: Uso exclusivo de medios pacíficos y democráticos. Desarme total. Verificación internacional del desarme. Renunciar y oponerse a cualquier intento de otros, a utilizar la fuerza o amenazar con utilizarla. Respetar los términos de cualquier acuerdo alcanzado y recurrir a métodos exclusivamente democráticos y pacíficos para tratar de modificar cualquier aspecto de esos acuerdos con los que puedan estar en desacuerdo. Acabar con los asesinatos y palizas de “castigo” impidiendo que se produzcan.

Los Principios Mitchells sintetizan la doctrina imperialista de contrainsurgencia «democrática» pero no tienen absolutamente nada de democráticos en el sentido real del término, en el sentido concreto del derecho inalienable a la rebelión contra la injusticia reconocido en el Preámbulo de la Carta de los Derechos Humanos de la ONU. Al contrario, no sólo niega explícitamente ese derecho básico sino que obliga a sus firmantes, además de a desarmarse, también a oponerse a quienes siguen ejerciendo ese inalienable derecho a la rebelión. De una u otra forma, abierta o solapadamente, EH Bildu ha cumplido y cumple con esos mandatos de la contrainsurgencia «democrática» como se comprueba ahora mismo con su posicionamiento ante de proceso de necesidad/derecho/libertad del pueblo palestino de ampliar la contra el ocupante sionista. Pero no sólo del pueblo palestino: ¿acaso no tienen –tenemos– derecho a la autodefensa todas las formas de luchar contra las injusticias que son presionadas, agredidas, multadas, reprimidas y aplastadas con torturas y sangre?

Sin retroceder mucho en el tiempo, en 2020 se dijo que: «desde EH Bildu mostramos nuestra solidaridad y apoyo al pueblo palestino, e instamos a la comunidad internacional a actuar y continuar la búsqueda de una solución pacífica y acordada al conflicto palestino israelí, tal y como establecen los propios mandatos de Naciones Unidas y el Derecho Internacional». En 2021 EH Bildu insistía en que la única solución para acabar con la «ocupación ilegal» (sic) era la negociación pacífica para crear dos Estados, el sionista y el palestino. El 7 de octubre de 2023 Gorka Elejabarrieta dijo lo que sigue tras un pantallazo de twitter con la consigna de Gerrarik Ez: «Seguimos con preocupación la situación que se está viviendo en Palestina e Israel. Hacemos un llamamiento al cese de todos los ataques y al diálogo, que es la única vía para resolver los conflictos políticos». Y por no extendernos, Arnaldo Otegi: «Palestina es un país ocupado y mientras no se acabe con la ocupación y no se llegue a un acuerdo justo y duradero estas situaciones van a pasar. La comunidad internacional es la única que puede poner fin con solución acordada».

La tesis de los dos Estados es una trampa criminal ideada por el sionismo, el imperialismo y por la corrupta y colaboracionista Autoridad Nacional Palestina, que sabe que sus negocios éticamente podridos dependen de la aceptación del poder sionista, de las «ayudas» de las ONGs y de grupos que se dicen «humanitarios» y «pacifistas». El ente sionista llamado «Israel» es una creación artificial que integra la economía, la política, la cultural y sobre todo la militarización más tecnocientíficamente desarrollada para defender al imperialismo en cualquier parte del mundo en donde el capital se vea amenazado, todo ello basado en el expolio sádico de Palestina hasta liquidarla. Es una construcción artificial sin ninguna –ninguna- base histórica, ni material ni religiosa, solo en la mentira y en la ignorancia reforzada por la guerra cognitiva y el terror.

¿Sigue siendo importante hoy en día la autodeterminación en el Estado español? ¿La autodeterminación es hoy en día una balanza fuerte para luchar contra el imperialismo?

El derecho de autodeterminación, negado explícita y oficialmente de nuevo a Catalunya por el gobierno español en funciones dirigido por el PSOE, es imprescindible por eso mismo para alcanzar un sistema democrático real sobre el que se sostengan otros avances hacia el socialismo, que deben pasar ineluctablemente por la extinción del Estado español en cuanto espacio estato-nacional de acumulación de capital. Lo que llaman «nación española» es el marco geoproductivo material y simbólico de acumulación de capital por parte del bloque de clases dominante desde hace siglos, a pesar de las adaptaciones formales en sus jerarquías internas generalmente por medio de guerras contra las clases y naciones explotadas dentro de sus fronteras, además del disciplinamiento más o menos duro que las clases dominantes fuertes imponen a las débiles.   

La mundialización económica, la expansión del capital especulativo y de alto riesgo, la casi incalculable masa de capital ficticio y de la deuda mundial, todo esto y más en lo que no podemos extendernos, hace que la «nación española» sufra profundas convulsiones en sus contradictorios pilares internos desde, al menos, el siglo XVII, por no retroceder hasta el exterminio de la civilización andalusí y la liquidación de la independencia galega en una larga dinámica que se ha simbolizado en la expresión «doma y castración del Reino de Galiza». Las quiebras estructurales españolas se han caracterizado por diversas combinaciones de crisis socioeconómicas, de retroceso internacional, de «unidad nacional» interna, de represión de la lucha de clases, y de dominación nacional-cultural de la clase dominante. Todas ellas están activas ahora con sus ritmos e interacciones desiguales pero sometidas a las presiones en ascenso de la crisis combinada del capitalismo mundial.

La Guerra Mundial de 1914-1918 provocó un salto en la contradicción expansivo/constrictiva inherente al concepto simple de capital, que es una de las bases de la teoría marxista de las luchas nacionales e internacionales, siendo ello el origen de fondo de la pugna inconciliable entre el derecho de autodeterminación de Lenin y los Catorce Puntos del Woodrow Wilson al respecto. Las guerras imperialistas posteriores a la implosión de la URSS y en especial la guerra defensiva de Rusia frente a la guerra injusta de la OTAN en Ucrania, han acentuado a niveles nunca vistos la contradicción, pero con el añadido cualitativo de que el socialismo añade un método teórico desde su origen y práctico que explica la novedosa gravedad creciente de la tercera Gran Depresión comparada con las dos anteriores. Esto hace que no nos basta ya con hablar de derecho de autodeterminación sino del proceso de necesidad/derecho/libertad de la independencia, según practica Palestina ahora mismo.

En lo que concierne al Estado español, la necesidad y el derecho a la independencia, que no sólo a la autodeterminación, es un paso vital para ejercer la libertad socialista en cualquiera de sus muy limitadas, enanas y siempre reprimidas formas difícilmente factibles en el capitalismo, pero necesarias. La acumulación del capital en el Estado puede continuar y hasta reforzarse con ligeras concesiones «democráticas» que adapten el “el régimen del ‘78” a las nuevas exigencias internas y externas del bloque burgués, pero como la propiedad privada, la «unidad nacional» y su ejército son pilares de la acumulación, nunca admitirán el derecho de autodeterminación y menos aún la necesidad/derecho la independencia las naciones y su libertad para dotarse de Estados socialistas, antipatriarcales y antiimperialistas.

Y es aquí, en el independentismo socialista, donde de nuevo topamos con los efectos dañinos del soberanismo reformista que como hemos dicho ha renunciado a toda concreción material de cómo será ese socialismo en lo básico y cómo se puede avanzar hacia él en un largo contexto de tendencia al alza de la lucha de clases en todas sus expresiones como sucede en Euskal Herria. Nunca ha sido mayor que ahora el abismo entre la necesidad urgente de alternativas radicales prácticas en cada pugna con la burguesía vasca, y pasividad y silencio en todo lo que toca a las contradicciones a muerte entre el capitalismo y el proletariado en Euskal Herria. Una de las razones de esa pasividad es la estrategia de «actuar como pueblo, priorizando los intereses de país por encima de los intereses de partido. En ese sentido, será necesario tejer amplios acuerdos de país y, al mismo tiempo, articular un fuerte impulso social.», según el documento de SORTU sobre Gudari Eguna del 27 de septiembre de 2023.

¿VOX fascista o extrema derecha populista?

La verdad es que a estas alturas del tinglado político-parlamentario y de la realidad de la lucha de clases en el Estado, tiene relativamente poca importancia discutir todas las variantes de esta pregunta, pero para no ser descortés propongo que se lea este buen artículo de Daniel Seixo sobre la misma cuestión: Daniel Seixo: ¿Es Vox un partido fascista? 26 de abril de 2019 https://nuevarevolucion.es/es-vox-un-partidoo-fascista/





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