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domingo, 1 de febrero de 2026

Entrevista a Harrera

¿Les suena aquello de reinserción en un proceso de Desarme, Desmovilización y Reinserción como el que ha atravesado ETA?

Pues bien, el colectivo Harrera se ha dado a la tarea de enfocar sus esfuerzos precisamente en ese componente.

Porque si bien en el pasado lo importante era hacer acompañamiento al colectivo de presos y presas así como a sus familias víctimas de la dispersión y del aislamiento, hoy, lo crucial, es la de llevar ese mismo acompañamiento al retorno al tejido social del cual fueron arrancados durante tantísimos años.

A la luz de lo anterior, les compartimos esta entrevista publicada en Naiz:


«Ahora la solidaridad no es ir lejos, es acompañar a quien ha vuelto»

Maitane Sagastume y Egoitz Koto | Portavoces de Harrera | Harrera celebró este sábado en Durango su asamblea anual, cerca del objetivo de los 5.000 socios pero con la necesidad de seguir avanzando porque la necesidad asistencial «se multiplica». Detallan la situación, miran a largo plazo con propuestas y explican qué hacer «para no dejar solo a nadie».

Ramón Sola

¿Qué balance se hace del último ejercicio? Por resumirlo en términos de contabilidad, ¿han crecido más los ‘ingresos’, las nuevas aportaciones, o los ‘gastos’, las nuevas necesidades?

MAITE SAGASTUME: El balance es muy positivo. El año ha sido intenso y se ha intentado y creo que conseguido los objetivos que nos habíamos marcado en 2024. Básicamente para 2025 teníamos dos principales: uno, que la sociedad conociese el trabajo que realiza Harrera y a la vez tejer una red con las entidades sociopolíticas del país, y dos, reforzar todo el trabajo asistencial, que es la misión de Harrera. El refuerzo asistencial se ha concretado en llegar a más personas y ello ha incrementado los gastos. Pero podemos decir que haber dado visibilidad al trabajo que realiza Harrera ha hecho también incrementar los ingresos.

EGOITZ KOTO: Sí, en este momento se están dando muchos movimientos en las prisiones y a Harrera le está tocando buscar trabajos, voluntariados… Y lo teníamos claro, nadie se iba a quedar dentro por no tener una oferta de trabajo o lo que se requiera para salir. Eso ha supuesto mucho trabajo.

Antes, los presos y presas cumplían la condena y salían, ahora se puede empezar a salir antes de terminar la condena pero esas salidas están vinculadas a estudios, trabajos, voluntariados… y es Harrera quien ayuda a encontrar y gestionar todo esto. Así que el volumen de trabajo de Harrera se ha multiplicado, también sus gastos y sus ingresos.

Identifiquemos primero las necesidades: ¿cuántas personas están saliendo de prisión actualmente a la calle cada día y cuántas de ellas necesitan asistencia?

M.S: A día de hoy son 105 presos y presas las que enumera Etxerat. Es importante saber que aunque haya muchos y muchas pisando calle, siguen estando presas. Nos encontramos con amigos y amigas fuera y pensamos, ‘ostras, ya está, askatu dute!’, pero no...

Desde que se les aplica la legislación penitenciaria ordinaria existe una transición antes de llegar a la total libertad, que pasa por el llamado 100.2, que es básicamente que el o la presa sale diariamente por unas cuantas horas a trabajar, estudiar o a hacer un voluntariado. En esta situación hay 20 presos y presas. El tercer grado, un paso más, ya supone poder dormir en el domicilio de jueves a lunes. En esta situación a día de hoy hay 8 presos y presas. Luego tenemos a quienes están con la pulsera, que ya no tienen que volver a prisión; en esta situación hay 37 presos y presas.

A todos y todas ellas está ayudando Harrera. Y a tantos otros que, aun habiendo dejado atrás la cárcel, el exilio o la deportación, siguen necesitando ayuda.

Mencionan que cada una necesita su ‘traje a medida’, pero ¿encontrar vivienda y trabajo sigue siendo lo más difícil, visto el contexto general?

E.K: Para nosotras es básica la idea del traje a medida. Cada persona tiene una situación y unas necesidades particulares y Harrera pone todo su empeño en ayudar a cubrirlas. Las necesidades de la vivienda normalmente están resueltas por las propias familias, pero cuando no es así, el problema suele ser importante. Aun y todo, solemos darle solución apelando a la comunidad.

En cuanto al trabajo, es tan necesario como difícil de conseguir para quien ha pasado más de 20 años en prisión. Intentamos encontrar propuestas de trabajo adecuadas a las particularidades de cada uno.

Harrera dispone hace tiempo de un piso en Donostia y planteaban conseguir alguno más…

M.S: En este momento son tres pisos asistenciales gracias a la generosidad de toda nuestra red. Gracias a esto, quienes salen durante unas horas al día o su residencia familiar está en otro herrialde disponen de un lugar tranquilo donde comer, ducharse o simplemente descansar. Tenemos que darnos cuenta de que no todos los presos y presas que por ejemplo están en Martutene son de Donostia. Estos pisos hacen más llevadero este salir y volver a prisión.

Han comentado varias veces que las pensiones son el gran problema mirando a futuro, al tratarse personas que apenas han cotizado. ¿Aparece alguna solución nueva a la vista?

E.K: Una de las líneas de trabajo que la Asamblea ha dado por buena para 2026 es la de empezar a mirar a largo plazo. Me explico, se trata de un primer estudio para contabilizar a  todas las personas que hayan estado más de 5 años en el exilio o en prisión, y cuál es su situación de vulnerabilidad teniendo en cuenta dos vectores: la vivienda y la renta.

Hay mucha gente que por edad no va a poder cotizar los 15 años que se exigen como mínimo y que por eso no puedan cobrar una pensión. También hay quienes han cotizado 15 años pero la pensión contributiva es tan pequeña que no les permite subsistir. Por eso, Harrera necesita disponer de datos certeros que nos permitan saber cuántas personas y en qué cuantía necesitarán ayuda en un futuro.

Por otra parte, tenemos una propuesta por medio de la modificación de la ley de RGI  que permitiría a muchos y muchas tener derecho a recibir esta ayuda. Esta propuesta ha sido trasladada a todos los agentes políticos y sindicales en el marco de relaciones que hemos mantenido en 2025.

¿Tiene Harrera algún tipo de colaboración con el Departamento de Justicia de Lakua? ¿Ven sensibilidad hacia esta problemática tras el cambio de manos desde el PNV al PSE?

M.S: Como acabamos de decir, uno de los objetivos del año pasado era el de entablar relación con los partidos, sindicatos… de este país. Esto se ha realizado, es más, han sido invitados a la asamblea general. A todos con los que nos hemos reunido se les ha entregado un dossier en que identificamos dificultades de leyes y posibles modificaciones de decretos. Veremos qué frutos da. Por el momento la acogida y la relación son fluidas. 

¿Programas oficiales como Aukerak están funcionando?

M.S: La creación de Aukerak nos parece positiva. Otra cosa es si puede cumplir los objetivos para los que fue creada. A los presos y presas se les exige un contrato de trabajo para acceder al tercer grado. En principio, Aukerak debiera estar en condiciones de posibilitar esos contratos pero, a día de hoy, no tiene esa capacidad. 

‘5.000 baietz’ es el objetivo marcado en número de socios, ¿está lejos todavía? 

E.K: Se empezó el año con 3.200 y al día de la asamblea hemos llegado a los 4.820 bazkides. ¡A ver si con esta entrevista llegamos a los 5.000! [sonríe]. Es importante que la gente sepa que este colectivo va a seguir necesitando de Harrera durante décadas. Y eso supone que nuestra comunidad, nuestro pueblo, tiene que seguir practicando la solidaridad. Nos tenemos que ayudar y seguir ayudando. Las bazkidetzas se han multiplicado gracias a las presentaciones de Harrera en más de 80 pueblos y barrios a lo largo de 2025.

¿Qué tipo de aportaciones extras reciben? Al principio de Harrera se conocieron algunas donaciones, más recientemente han citado casos de personas que han dado a la asociación la indemnización recibida como víctimas de violencia estatal…

M.S: Este pueblo es solidario, eso se ve en las donaciones, lo estamos palpando. Este 2025 un particular ha donado parte de la venta de una vivienda y nos han dejado otras 3 en herencia. Una de las líneas de trabajo de 2026 será animar e impulsar el tema de las herencias. Hubo una carta en GARA el verano pasado de José Mari Esparza sobre la solidaridad después de una vida de lucha, creo que fue maravillosa y por ello vamos a trabajar en ello, para que aquellas personas que así lo deseen puedan seguir aportando aunque nos dejen.

Han abierto una línea de trabajo con Coiste, ¿por qué y para qué?

M.S: Partimos de situaciones y momentos históricos diferentes. Por tanto, no se trata de equiparar ni de copiar modelos. Dicho esto, Coiste es en Irlanda el equivalente a Harrera en Euskal Herria. Para nosotras es importante compartir experiencias y explorar posibilidades junto a Coiste, redoblar esfuerzos para gestionar mejor la problemática de los presos y presas tras la vuelta a casa. 

En la asamblea se ha tratado también una iniciativa conjunta con GEBehatokia ante Naciones Unidas. ¿De qué se trata?

E.K: Basándose en datos aportados por Harrera, GEBehatokia informó a Naciones Unidas sobre las dificultades que deben enfrentar las personas liberadas tras cumplir largas condenas en condiciones extremadamente duras. Se aportó un resumen de las dificultades a las que deben enfrentarse los presos y presas vascas una vez alcanzan la libertad, y el escaso apoyo institucional que pueda facilitar su vida con unos mínimos parámetros de calidad una vez cumplidas condenas, que en muchas ocasiones superan los 20 años. 

Tal y como viene a concluirse en el informe de Naciones Unidas, este trabajo debe ser impulsado y promocionado por las administraciones públicas, para poder dar así respuesta a las numerosas y diferentes necesidades de las personas una vez alcanzan su libertad. El hecho de ser mencionados en un informe de tan alto nivel supone un gran espaldarazo al trabajo que realiza Harrera.

¿Con qué argumento animarían a sumarse a Harrera a alguien que tenga posibilidades de ayuda y esté dudando entre varias causas diferentes?

M.S: Durante décadas este pueblo solidario cruzaba los muros cada semana: se han compartido miles de kilómetros, cansancio y dinero para no dejar solo a nadie. Este pueblo solidario ha arrimado el hombro para costear viajes interminables de hijas, amatxus, amigos... que llegaban a las visitas exhaustos pero felices. Ahora la solidaridad no es ir tan lejos, es quedarse cerca. Es acompañar a quien ha vuelto de la cárcel, el exilio o la deportación para reconstruir una vida digna.  

E.K: Quienes vuelven de la cárcel, el exilio o la deportación tienen necesidades concretas y este pueblo solidario tampoco les va a dejar solos ahora. Harrera canaliza esa ayuda pero es la gente, la buena gente, la que lo hace posible. Algunos apoyan cediendo viviendas, otras haciéndose bazkides. La cuota mínima son 60 euros anuales, es decir, 5 al mes. Hacerte socia es fácil, rápido y desgrava. Les planteamos que entren en harreraelkartea.eus y desde ahí se hagan bazkides.

 

 

 

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viernes, 19 de diciembre de 2025

Egaña | Miriam Nurnberg

Desde Facebook compartimos este texto que Iñaki Egaña dedica a la memoria de Miriam Nurnberg quien, junto a Mario Salegi, dedicó décadas a la lucha por la autodeterminación de Euskal Herria, llevando a cabo esta tarea desde las entrañas mismas de la bestia.

Adelante con la lectura:


Miriam Nurnberg

Iñaki Egaña

Esta semana ha fallecido en Nueva York a la edad de 100 años, Miriam Nurnberg, viuda y pareja del refugiado y activista vasco Mario Salegi desde 1952. Cuando se casaron, Mario contaba con 34 años y ella, procedente de una familia judía diezmada por el holocausto, 27. Salegi, antiguo militante comunista durante la república española, abandonó su formación para afiliarse a ANV y realizar la guerra en el Batallón Eusko Indarra. Tras la victoria del franquismo, trabajó para los Aliados en redes de espionaje, hasta que un barco norteamericano le trasladó a Nueva York. Hizo la Segunda Guerra Mundial en la campaña del Ejército de EEUU en el Pacifico. A su regreso, y después de contactar con la diáspora vasca, conoció a Miriam en un homenaje a las Brigadas Internacionales en Nueva York y a partir de entonces, compartieron todo tipo de actividades, públicas y clandestinas, por la causa vasca. Con la llegada del macartismo, ambos fueron expulsados a México. Miriam acabada de concluir el doctorado en Químicas.

En 1959, cuando la caza de brujas se aligeró volvieron a Nueva York, Miriam se colocó en la Universidad de Columbia y con los años, trabajaría en los laboratorios de varios premios Nobel. Fundaron un comité llamado “Democrática Spain” en el que participaron entre otros, Waldo Franck, Arthur Miller y Julio Álvarez del Vayo, con la finalidad de recaudar fondos para la resistencia al franquismo, con sede en la librería que Mario abrió en Broadway, Ibero American Books. En 1964, la librería recibió la visita de dos agentes del FBI que señalaron que la misma era una tapadera de ETA. Al parecer, la agencia había detectado una entrevista previa entre Salegi y Txillardegi en Bruselas.

Un año después y tras presiones españolas, la librería tuvo que cerrar sus puertas. Tras un contacto posterior con Julen Madariaga, crearon un comité vasco, con el objetivo de obtener fondos para ayudar a los presos vascos y ya con el Proceso de Burgos en 1970, ambos participaron activamente en las protestas em Nueva York, junto a jóvenes de la Euskal Etxea y de la diáspora irlandesa. Mario comenzó a viajar asiduamente a Ipar Euskal Herria, donde estableció contacto con los refugiados de la época: Peixoto, Argala, Txapela, Makazaga, Ezkerra, Txiki… y comenzó a distribuir los boletines de ETA (Zutik y Hautsi) en EEUU.

La organización le puso un nombre figurado y se transformó en Carlos Legazpi. Entre Mario y Miriam, desde el comité vasco, enviaban mensualmente centenares de cartas a la diáspora vasca, activistas y universidades, distribuyendo publicaciones y solicitando fondos para la causa. A partir de 1977, Mario y Miriam viajaron regularmente a Euskal Herria en periodo vacacional, convirtiéndose, el resto del año, su casa de Nueva York en refugio para quienes se preparaban para iniciar su formación o recorrido vital en EEUU: María Zamacola, Bernardo Atxaga, Ainhoa Arteta, Mirentxu Purroy…

Las conversaciones se hacían eternas y en los debates políticos, Mario ponía la pasión y Miriam le reflexión estratégica. Las cenizas de Mario fueron aventadas en un monte de Euskal Herria en 2005, y las de Miriam, por deseo expreso, lo serán en el mismo lugar, ya en la primavera de 2026.

 

 

 

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lunes, 8 de diciembre de 2025

Esparza Zabalegi | Los que Encendieron el Fuego

Nuestro amigo Jose Mari Esparza Zabalegi ha procedido a demoler el relato españolista respecto a la identidad vasconavarra contando verdades como puños.

La violencia siempre fue su apuesta, por eso la seguimos experimentando lo mismo en las brutales cargas de la Ertzaintza que en la utilización del marco legal como ariete en contra de los represaliados políticos como es el caso de Urrutikoetxea.

Aquí traemos a ustedes su texto publicado por Naiz:


Los que encendieron el fuego

El somero pero completo repaso que hace Esparza de la evolución de las posturas respecto a la unidad de los territorios vascos muestra la clave de uno de los principales factores que alargaron el último conflicto armado vasco.

Jose Mari Esparza Zabalegi | Editor

Todas las guerras, habidas y por haber, suelen tener una motivación común: el territorio. Los pueblos no admiten que les conquisten, ni que les partan, ni que separen sus tribus y sus lenguas, sedimentadas durante milenios. La obsesión colonialista de debilitar a las naciones partiendo sus mugas con regla y cartabón ha sido y es el manantial de los conflictos. Alsacia y Lorena provocaron guerras mundiales; el puzzle de los Balcanes sigue sangrando; el Ulster, tan cercano… Hoy día, Palestina, Dombass o el Sáhara nos recuerdan que con la tierra no se juega. Y todos los días maldecimos a los canallas que provocan estas guerras, negando a los pueblos el derecho a decidir sobre su propia cartografía.

Si a inicios de los 70 alguien hubiera dicho que Navarra no formaba parte del País Vasco, hubiera sido tratado de tonto. Por encima de las diferencias administrativas, toda la tradición histórica lo confirmaba. “Euskal Herria, –dice el Espasa Calpe– es el territorio que comprende las provincias españolas de Navarra, Álava, Guipúzcoa y Vizcaya y los antiguos países de Labourd, la Soule y la Baja Navarra”. Toda la prensa navarra reconocía esa territorialidad. Hasta el “Diario de Navarra” tenía secciones como “Euskalerrian barna”, y su director, Ollarra, afirmaba en 1982: “Euskalerria es una realidad”.

La banca navarra apostaba públicamente por la unidad vasconavarra, desde que en 1867 la propia Diputación Foral propusiera a sus tres hermanas hacer un banco común. Desde 1924 funcionaba la Federación Vasco-Navarra de Cajas de Ahorro, y hasta los años 80 sostenían la revista “Vida Vasca”, en la que se anunciaban todas las grandes empresas navarras. En 1978 ya aparecían ikurriñas en sus páginas y la CAN seguía poniendo su publicidad. La Caja de Ahorros Municipal editó para sus clientes un mapa de Euskal Herria; en 1973, el Banco de Vasconia editó otro, presente en todas sus sucursales. El Árbol de Gernika, el escudo de Navarra y las siete montañas del Zazpiak bat presidían la cartela, con la carga simbólica en los tiempos que corrían. 

En los años 70, todo eran asociaciones vasco-navarras: de Arboricultura, Arquitectos, Enfermería, Genealogía, Guionistas, Hematología y Hemoterapia, Salud Mental, Músicos, Pediatría, Seguros, Automovilismo, órdenes religiosas y muchas más, siguiendo la tradición unionista del sigo XIX. Los obispos vascos hacían pastorales conjuntas y consiguieron que la Conferencia Episcopal española aprobara la “Provincia Eclesiástica Vasca de Pamplona y Tudela, acogiendo en su seno las diócesis de Bilbao, San Sebastián y Vitoria”. Miles de sacerdores y comunidades de base respaldaban la petición. En los años 70, todos los sindicatos navarros ponían ikurriñas en sus sedes y se apellidaban “de Euskadi”. UGT, con Urralburu al frente, defendía el derecho de autodeterminación. Lo mismo ocurría con todos los partidos políticos no franquistas. Nada más legalizarse la ikurriña, los ayuntamientos, aún “franquistas”, comenzaron a colocarla en las casas consistoriales, empezando por Iruñea. Pueblos de la Zona Media y Ribera la izaron con naturalidad: Falces, Villafranca, Larraga, Tafalla, Arróniz, Aibar... En Agoitz y Villaba-Atarrabia convocaron referéndums que se ganaron con holgura.

En 1977 se celebraron las primeras elecciones, y el triunfo de los que venían defendiendo la unidad de Euskal Herria fue rotundo: 150.000 votos frente a 107.000. Todos los partidos ganadores solicitaron incluir a Navarra en el Distrito Universitario vasco. Hasta el Frente Navarro Independiente, impulsado por sonoros apellidos (Irazoqui, Taberna, Valimaña, Zubiaur, Arbeloa, Tomás Caballero, Malón, Urmeneta…), decía que “como navarros, tronco y raíz de Euskalerría, queremos vivir en sólida vinculación con el resto del País Vasco”. En 1979, en las elecciones al Parlamento Navarro, volvieron a ser mayoría los partidarios de la unidad vasca (37-33).

Desde la sentina del Estado profundo, mandaron a parar. El 23 de febrero de 1981, Tejero da el golpe de estado. Apenas un mes más tarde, el PSOE navarro celebra su Congreso Regional y cambia totalmente su centenaria postura pro unidad vasca, alegando que en los años republicanos el partido no había sido partidario de un estatuto vasco común. Una mentira colosal, basta leer, entre otros, el comunicado del Frente Popular Navarro firmado en 1936. El PSOE se meó encima de las tumbas de Constantino Salinas, Juan Arrastia, José San Martín, Clemente Ruiz, Jesús Boneta y miles de socialistas fusilados. Una cuadrilla de felones y corruptos, encabezados por Urralburu y Arbeloa, tergiversaron la historia y ahí están las actas del Congreso, que afortunadamente tenemos, para demostrarlo.

Telesforo Monzón advirtió que Navarra era el principal foco de la violencia estatal. Hasta el dirigente Mario Onaindia, desde “El País”, calificó de “irresponsable” y de “graves consecuencias” la política de su partido, postura “suicida” que fomentaba “la continuidad de la lucha armada y la desestabilización de la democracia”.

A partir de entonces se dedicaron a desmontar lo que la historia había tejido durante siglos. Disolvieron las asociaciones vasconavarras y la Federación de Cajas; paralizaron la unidad eclesiástica; persiguieron la ikurriña y los mapas; impusieron la Ley del Euskera; los navarros dejaron de ser vascos y los vascones desaparecieron hasta de la arqueología. Y por encima de todo, negaron al pueblo navarro la posibilidad de votar, siendo la única comunidad, junto con Ceuta y Melilla, que no refrendó su Estatuto, dejando clara nuestra situación colonial. 

Solo por la imposición militar y por la canallada criminal del PSOE se comprende la prolongación de la lucha armada durante 30 años más. Nunca hubo más navarros militando en ETA, y en todos los procesos negociadores hubo dos puntos claves sobre la mesa: el derecho a decidir y la unidad vasconavarra, puntos que, aunque no se compartieran los métodos, respaldaba la mayoría de la sociedad vasca.

El Estado colonialista español, con un rey corrupto al frente, combatió brutalmente la insurgencia vasca con toda su violencia militar y mediática. Las torturas y el terrorismo de Estado incitaron todavía más la rebelión de muchos jóvenes vascos. Partir un país, negarle a decidir su destino, tiene sus consecuencias, aquí y en cualquier parte del mundo. Todavía podía haberse armado una mucho mayor. Que no vengan ahora a acusarnos de pirómanos los que encendieron el fuego.

 

 

 

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sábado, 29 de noviembre de 2025

Ikurriña Secuestrada en Estrasburgo

Y bueno, pues nada, que las fobias y traumas de los españolistas siguen teniendo eco en las instituciones europeístas. Derivado de lo anterior, le han retirado una ikurriña - en realidad una banderola del Athletic de Bilbao - a un grupo de estudiantes vascos que ha acudido a Estrasburgo a solicitar la oficialización del euskera en el Parlamento Europeo

Lean esto que nos reporta Deia:


Retiran la ikurriña al acceder al Parlamento Europeo a alumnos de Leioa

Alumnado y profesorado del JM Barandiaran BHI han reivindicado en los aledaños del edificio la oficialización del euskera con una pancarta

Aitor García Morán

La ikurriña que el alumnado del JM Barandiaran BHI ha llevado al Parlamento Europeo en Estrasburgo ha sido retirada antes de acceder al edificio. No obstante, minutos previos a la entrada al Parlamento, estudiantes y profesorado del JM Barandiaran BHI han reivindicado la oficialización del euskera. Lo han hecho en los aledaños de uno de los edificios más emblemáticos de Europa, uno de los sitios en los que se toman decisiones que de una u otra manera afectan al conjunto de la ciudadanía.

La reivindicación, que ha tenido lugar minutos después de las 8.00 horas, ha estado centrada en una pancarta en la que se puede leer el mensaje "Euskara Ofiziala" junto con la ikurriña, la cual también ha estado presente en la foto, momentos antes de que fuese retirada en la entrada del Parlamento Europeo. En la jornada de este viernes, los jóvenes están formando parte de una sesión que ha arrancado a las 10.00 horas que se prolongará hasta las 16.30 horas de la tarde. 

Un acto que llega tres días después de que la eurodiputada del PNV, Oihane Agirregoitia, se haya reunido este martes, también en Estrasburgo, con el ministro de Desarrollo rural, Comunitario y el Gaeltach –zonas donde el irlandés es la lengua comunitaria tradicional– del Gobierno de Irlanda, Dara Calleary, en el marco del Intergrupo de minorías y lenguas del Parlamento Europeo para hablar de la política lingüística y la revitalización de la lengua irlandesa.

"Ejemplo para nosotros"

 En este encuentro, Agirregoitia pidió al representante irlandés que ayude a promover la oficialidad del euskera, el gallego y el catalán en las instituciones europeas, ya que Irlanda ejercerá de presidencia de turno de la Unión Europea durante el segundo semestre de 2026. En este sentido, la eurodiputada del PNV le pidió que, cuando ejerzan la presidencia rotatoria de la UE, "mantengan este asunto en su agenda y nos ayuden a promover el estatus oficial" de las lenguas señaladas.

Además, Agirregoitia agradeció al ministro Calleary su exposición sobre el trabajo que llevan a cabo desde Dublín para proteger y fortalecer la lengua irlandesa y subrayó que lo mismo trata de hacer el Gobierno vasco en Euskadi. “Son un ejemplo para nosotros y un espejo en el que nos miramos desde el País Vasco. El proceso que han seguido en las instituciones europeas es una guía para nosotros”, apostilló en su intervención. 





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lunes, 10 de noviembre de 2025

Entrevista a John Finucane

Naiz da seguimiento a la estela dejada por el conflicto que mantiene enfrentado al pueblo irlandés con el imperialismo inglés con esta entrevista a John Finucane:


«El conflicto en Irlanda es una herida profunda que no se cura con tiritas»

John Finucane | Abogado, exalcalde de Belfast y diputado en Westminster | En 1989, pistoleros paramilitares, en connivencia con los servicios secretos británicos, mataron a su padre, Pat Finucane. Su hijo John (Belfast, 1980) es un referente en la defensa de la memoria y la verdad. En 2019 se convirtió en alcalde de su ciudad. Posteriormente, fue elegido diputado.

Mikel Zubimendi

John Finucane llegó empapado al Colegio de Médicos, donde participó en la conferencia que organizó la Red de Personas Torturadas de Nafarroa. Antes de tomar la palabra, y tras secarse, atendió gustoso a NAIZ. Alto y fibroso, ha sido portero y capitán del club de fútbol gaélico Lámh Dhearg GAC, y reconoce ser una persona «de muy mal perder».

Cuando tenía ocho años, un escuadrón de la muerte unionista mató a su padre, el abogado Pat Finucane. Este tenía hermanos en el IRA, había defendido a republicanos, pero también a varios unionistas en el bufete que fundó. Irrumpieron a mazazos en la casa familiar. Pat Finucane se levantó y corrió hacia la puerta de cristal, pero una bala lo hizo retroceder. Otra alcanzó a su esposa, Geraldine, en el tobillo. En total se dispararon 14 tiros; 12 de ellos impactaron en la cabeza de su padre.

Tres décadas después, John se convirtió en alcalde de Belfast. Durante este tiempo ha compaginado la búsqueda de respuestas con su labor como abogado y político.

El atentado contra su padre es el caso que sucesivos gobiernos más se han resistido a investigar. 35 años de investigaciones tras informe y de informes tras investigación.

Como familia nos hemos estado haciendo preguntas desde el día siguiente al asesinato de mi padre, en 1989. Hasta ese fatídico día, había recibido muchísimas amenazas, y semanas antes un ministro hizo una declaración en la que le puso una diana. Le dispararon catorce veces enfrente mío, de mi hermano, mi hermana y de mi madre, mientras disfrutábamos de la cena del domingo.

Como familia siempre hemos tenido razones para hacernos preguntas, para sostener una campaña que ya dura 36 años y medio. Ha habido momentos importantes en el camino. La razón por la que seguíamos haciendo preguntas es porque había una política del Gobierno, no solo de matar, sino de negar su participación, de suprimir la verdad. Y no teníamos nada que alcanzara los mínimos estándares, sean domésticos o internacionales, que una investigación seria debiera tener.

David Cameron, ex primer ministro británico, pidió disculpas en público y en privado a su familia, pero siguen abogando por una investigación pública exhaustiva.

En todas las investigaciones que se han hecho, ni yo ni mi familia hemos podido participar. No teníamos derecho a mirar documentos, a preguntar directamente, siempre era alguien que los miraba por nosotros. Hemos demandado tener derecho a analizar documentos, derecho a preguntar directamente a través de nuestros representantes legales, a tener la opción de interrogar en el estrado de testigos a un ministro, a un oficial de Policía, a un miembro del servicio de Inteligencia…

La disculpa de Cameron en privado a nuestra familia y en público para todo el mundo fue muy significativa, confirmó que la colusión del Estado con los escuadrones unionistas es un hecho. Una disculpa es importante, pero hasta cierto punto. Debemos saber exactamente qué pasó.

Porque no se trata solo de la muerte a tiros de una persona. Lo que han hecho durante estas décadas no fue solo para proteger lo que hicieron en una sola ocasión.

Eso es. Esto no va de un nombre o de una vida arrebatada. Si fuera así, podrías explicarlo en términos de individuos que actuaron mal, pero no se trata de un sistema que falló, no. El sistema estaba diseñado para atacar a la gente que querían atacar.

¿Por qué creo que nuestro caso se encontró con tanta resistencia? Porque hay evidencias naturales que llevan a la Policía, al MI5 [la Inteligencia británica], al Ejército, y también al mundo de la política. Creo que nuestras llaves abrían las puertas de todos esos mundos, de Downing Street, lo que hacía muy difícil al Gobierno británico decir «quizás hubo uno o dos policías que actuaron mal».

Hubo colusión entre la inteligencia militar y los escuadrones de la muerte. ¿Quién dio la orden? ¿Hasta dónde llega la responsabilidad criminal?

Lo que sabemos es que tres semanas antes de su muerte, un ministro habló en Westminster y dijo que había «abogados que simpatizaban con el IRA». En 1989 la situación era muy diferente a la de 2025, ahora hay un montón de abogados en Belfast, pero entonces se podían contar con los dedos de una mano. Era un oficio de altísimo riesgo. ¿Por qué dijo ese ministro eso? ¿Quién le informó? Sabemos que fue informado por altos mandos de la RUC [Policía británica en el norte de Irlanda hasta 2021]. Sabemos, gracias a una investigación llevada por un juez retirado del Tribunal Supremo de Canadá, que vio documentos sellados con el mensaje «a la atención del gabinete»… Tenemos muchos elementos, pero la respuesta corta es que no sabemos hasta dónde llega la responsabilidad.

Tenemos sospechas, pero como familia tenemos el deber no solo de satisfacer nuestro deseo de verdad, sino de asegurarnos que nunca más vuelva a ocurrir.

Hablemos del Legacy Act, ese intento de enterrar la verdad, que es un deseo humano y una necesidad muy profunda.

Cuando hablo de víctimas no me refiero solo a las de las fuerzas británicas. Los republicanos infligieron daño y sufrimiento, también los unionistas. Como abogado o como representante político, me acerco al tema de las víctimas siempre con una idea: no debe haber jerarquía, mis derechos deben valer para todo el mundo, nadie está por encima de nadie. Y lo que intentó el anterior Gobierno conservador en Londres fue cimentar esa jerarquía, que cierta gente merecía más que otra. Eso generó mucho dolor, y tuvo la capacidad única de unir a todos y cada uno de los partidos de la isla en contra. Mi madre siempre dice que nuestro conflicto es una herida profunda que no se cura con tiritas, porque si lo haces se infectará, y será bastante peor. Tienes que ir al fondo, es doloroso, pero es la única vía para sanar. Con el legado pasa igual.

Fue alcalde Belfast por el Sinn Féin, y quiso ser alcalde de todos, por encima del verde o el naranja, del pasado o el presente, interactuando con unionistas y monárquicos.

Todo el mundo trae su experiencia y vivencia personal a sus responsabilidades. Mi madre nació en un barrio de clase media unionista, mi padre en un barrio nacionalista de clase obrera, se conocieron en Dublín, en la universidad, y si no seguramente jamás se hubieran conocido. Conozco muchas vivencias y partes de Belfast. Estoy muy orgulloso de mi ciudad, es muy vibrante, con mucha positividad, que no ve la vida solo en dos colores, verde o naranja. Mis padres eran de Belfast, he criado a mis hijos allí, y todavía me sorprendo con la ciudad. Puedo juntarme con alguien de la Casa Real británica o de la comunidad unionista, porque lo hago desde una posición de confianza. No creo que me haga menos republicano mostrar respeto a esa gente de mi ciudad, con la que quiero construir un nuevo país.

¿Una Irlanda libre y unida es una aspiración lejana?

Irlanda está cambiando. En el norte, la era de la mayoría unionista ha terminado. Antes era impensable. Ya no. No solo es el ascenso del Sinn Féin como el partido más grande de la Asamblea, en los ayuntamientos o el nombramiento de Michelle O’Neill como primera ministra, que en sí son hitos históricos. Es la creciente convergencia entre el norte y el sur. Las realidades económicas, las aspiraciones políticas y las experiencias de vida de las personas a ambos lados de la frontera están más alineadas que nunca. Hay una fuerza, es el momento de ir hacia algo diferente, y no solo entre los republicanos. Mucha gente que antes no se decantaba sobre si quería ser gobernado desde Londres o Dublín, cuando vieron el Brexit en 2016, donde decidieron los ingleses y no los irlandeses, empezó a cuestionarse cosas. «Quiero algo diferente», dicen. Esta conversación ha cogido una fuerza extraordinaria.

La unidad no vendrá por accidente, hay que construirla.

Absolutamente. Esto va mucho más allá del Sinn Féin, de poner una grapa en el norte y otra en el sur, va de construir un nuevo país. Si eres serio cuando hablas de construcción nacional, tienes que enfocar esa conversación con madurez, con responsabilidad. Es un ejercicio en el que estamos inmersos, también internacionalmente, con toda la gente que quiere preservar el Acuerdo de Viernes Santo, porque ahí está el camino para un referéndum. Y no solo es Londres, el Gobierno irlandés también tiene que hacer más, no esconder la cabeza bajo la arena, porque eso no es liderazgo, es abdicación.





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viernes, 7 de noviembre de 2025

La Tortura es Violencia Estatal

Desde Naiz traemos a ustedes la cobertura que se hace de las declaraciones del abogado Iñigo Iruin con respecto a la responsabilidad insitucional del estado español en lo que se refiere a los casos de tortura.

Aquí la información:


Iruin: «La tortura no es violencia policial, es violencia de Estado con sus tres poderes»

Iñigo Iruin lleva 45 años de ejercicio como abogado y en ese tiempo nunca ha visto a un juez o fiscal acudir a comisaría a interesarse por un detenido que era torturado. Este dato elocuente se incluye en el análisis de cómo ha funcionado esta lacra, este jueves en la jornada internacional de Iruñea.

Ramón Sola

La Red de Personas Torturadas de Nafarroa ha celebrado este jueves su conferencia internacional anual, en Iruñea. En la sesión, un testimonio irlandés, el de John Finucane, abogado al que NAIZ ha realizado una entrevista que se publicará próximamente, y otro vasco, con capacidad de mirada larga y profunda sobre la tortura: Iñigo Iruin.

Su análisis ha puesto perspectiva –y además detalle y ejemplo– a «un binomio: tortura e impunidad». Partiendo de una idea, con la que ha querido rebatir la opinión de un catedrático en la reciente mesa redonda de Gogora sobre el atentado del Hotel Monbar: «La tortura no es violencia policial, es violencia de Estado. Intervienen los tres poderes y hay una decisión de Estado. Y cuando un Estado toma una decisión de torturar, busca además que sea jurídicamente inexistente: que no haya pruebas, que no se llegue a los tribunales. Así que el Estado hizo un plan que le permitía esta impunidad». 

En ese plan confluían los tres poderes, algo que ha comenzado a diseccionar Iruin partiendo por el legislativo. Se impuso un «diseño legal con un tronco común: la incomunicación. El Tribunal de Estrasburgo siempre lo subraya en sus decisiones: son detenciones incomunicadas».

Las normas se van adaptando a las necesidades. Así, hasta 1983 ni siquiera había un letrado que asistiera al detenido; después sí se permitió, pero de oficio y sin acceso al espacio de detención. Ha apuntado aquí la cobertura permitida por la Ley de Secretos Oficiales, dado que se usa para negar la identificación de los policías y guardias civiles. Así, se dio el caso de un proceso en que hubo condena al instructor y al secretario del atestado, pero no a los agentes, al no saber quiénes eran. «El caso de Mikel Zabalza también es evidente: se utiliza la Ley de Secretos Oficiales para no responder a los requerimientos del juzgado de instrucción. Primero no se responde y luego se dice que no hay información», ha explicado.

Hay más leyes destinadas al mismo horizonte final. Empezando por el propio Código Penal: «En el de 1973 la palabra ‘tortura’ ni existía y además las penas eran muy benignas». O la ley de fondos reservados, utilizada para «premiar a quienes participan en actos de tortura».

En cuando al Poder Ejecutivo, Iruin ha citado algunas declaraciones públicas en que se reconoce más o menos explícitamente el aval de los gobiernos a la tortura. Hace ahora tres años, el exministro de Interior y Justicia Juan Alberto Belloch reconoció en ‘El Español’ que «en Interior se permitía la tortura y que con él se acabó, lo que no es cierto». De aquella época, es conocido el episodio en que su mano derecha, Margarita Robles, se reunió con «mandos antiterroristas al llegar al cargo, en 1994, y la cuestión que se le planteó es si iban a poder seguir trabajando ‘con red’. Era el eufemismo que se usaba entonces para aludir a ‘protección’». Este blindaje se prolongaba luego con indultos o condecoraciones, ha recordado Iruin.

El Ejecutivo, eso sí, no se pillaba las manos. Para ello dejó la macabra práctica en manos de «unidades especiales antiterroristas de Policía y Guardia Civil. Eran unidades que trabajaban con absoluta autonomía y de manera totalmente antirreglamentaria, al margen de las normas y de la jerarquía del propio cuerpo. El escenario del horror era clandestino», ha resumido.

Como efecto, surge una «frontera» o «barrera» entre «la actuación policial y el Poder Judicial, hay una imposibilidad de acceso». Ha detallado el caso de Intxaurrondo, que conoce muy bien por experiencia propia: «Allí no había libros de registros, ni de entrada y salida de detenidos, ni hojas de servicio… De tal manera que cuando el 12 de diciembre de 1985 el juez que estaba investigando lo que aún era la desaparición de Mikel Zabalza se desplaza a Intxaurrondo, les pide la documentación y se encuentra con que no hay absolutamente nada. En el caso de Zabalza yo solo conseguí dos documentos: el de entrada y registro en su domicilio y el acta en que presuntamente se le leen sus derechos, ¡no había más!».

La tercera pata es el sistema judicial, con el que el abogado vasco ha chocado obviamente una y otra vez en estas décadas. La primera falla se produce cuando los cuerpos policiales «no esperan a la decisión judicial para detener. El control de los primeros momentos es absoluto por su parte, lo que les permite también generar las condiciones para la impunidad posterior».

Se continúa con «la absoluta pasividad de los jueces de instrucción de la Audiencia Nacional», una «dejación de funciones» que se resume en el axioma «ya irá el forense a visitar al detenido. Y el juez a veces ni mira esos partes», ha añadido.

Le ha seguido una revelación potente: «No he conocido nunca un juez que se haya personado en dependencias policiales en base a denuncias de maltrato, aunque es una obligación. No lo he conocido nunca en 45 años de ejercicio profesional. El único fue en el caso de ‘Egunkaria’, por una solicitud de ‘habeas corpus’ tuvo que ir a un hospital a ver a uno de los detenidos. Al detenido muchas veces no se le deja ni narrar, se le dice que eso será competencia de otro juzgado y que ahí está solo para deliberar un delito de terrorismo».

¿Y cuál es la actitud de los jueces a los que les corresponde investigar torturas en tribunales territoriales, más allá de los instructores de la Audiencia Nacional? «Hay algunos patrones que recogen las condenas de Estrasburgo por no investigar –ha certificado Iruin–. En primer lugar, solo se reconocen las señales físicas de los informes del forense, no las afecciones síquicas. En segundo, a la única persona a la que se interroga es a la forense para que ratifique su informe, no se quiere conocer el relato de hechos del torturado. Y además no se practican diligencias, por ejemplo para identificar a los policías y guardias civiles».

Un último apunte en que este bloque ha sido para los fiscales, que «no hacen absolutamente nada. No he visto un fiscal que se haya desplazado a una comisaría cuando llegan informe de malos tratos a detenidos. Eso sí, para permitir la incomunicación, siempre tres líneas de manera automática».

Un sistema que ‘aprende’ para perpetuarse

«En resumen: tres poderes interactuando para posibilitar la impunidad de la tortura». ha concluido Iruin. Y a partir del diagnóstico, los datos objetivos, resumidos en los informes oficiales de los gobiernos de Lakua e Iruñea: «Miles de denuncias de tortura y solo 20 sentencias firmes de condena, que además se refieren a hechos entre 1979 y 1984 con la única excepción de Kepa Urra (1992). Es decir, quitando este caso en los últimos 41 años no hay constancia en los tribunales españoles de que se haya torturado a algún ciudadano vasco», ha dicho Iruin como dato palmario.

Se ha detenido un momento para profundizar en ello. ¿Por qué sí fue posible condenar, aunque con cuentagotas, entre 1979 y 1984? «Porque los detenidos aún no eran trasladados a Burgos ni a Madrid, se quedaban en dependencias en Euskal Herria. Por eso correspondía investigar a los juzgados de Donostia, de Bilbo… Intervenían los forenses de estos juzgados de aquí y sus informes eran mucho más concretos y detallados».

«Luego, aprenden y toman determinadas medidas. ¿Por qué se consigue condenar en el caso de Juana Goikoetxea, Olano… y luego no? Porque entonces agredían y lo hacían sin cubrirse la cara. ¿Qué hacen luego? Encapuchar al detenido, y mandar a los detenidos a Burgos primero y Madrid luego para que los forenses de aquí no investiguen», ha añadido. Otro ejemplo claro de la distorsión que supone alejar de Euskal Herria las pruebas y las diligencias es el posterior de Igor Portu y Mattin Sarasola, en 2008: en ese caso las pruebas forenses se hacen en Gipuzkoa y el juicio en Donostia, lo que deriva en condena, pero luego el Supremo la anula desde Madrid.

Entre los «casos flagrantes» ha citado el de la urnietarra Gurutze Iantze (1993), apuntando que «el informe de la Comisión de Valoración del Gobierno Vasco es brutal, manifiesta claramente que hay una negligencia médica, se limitaron a escucharle por teléfono el dolor que se sentía, la forense no se desplazó a Tres Cantos, no fue enviada a un hospital, le recetaron un mucolítico para bronquitis.… y al final falleció»

Preguntado por su sensación a nivel más personal sobre todo esto, Iruin ha reconocido «la impotencia del Derecho frente a la tortura», y en paralelo, «la impotencia del Estado de Derecho frente a la razón de Estado. Y es que incluso los procedimientos judiciales son utilizados por el propio Estado, por un lado para mantener que la tortura es un residuo del pasado, algo obra de unos policías cualesquiera, y por otro para mejorar sus propios procesos –ha constatado–. ¿Renunciamos entonces a los procedimientos penales? Por supuesto que no, hay que seguir en la pelea como estáis vosotros, pero siendo conscientes de cómo va actuando el Estado», ha planteado.

Iñigo Iruin había abierto su intervención saludando el trabajo de la Red: «Es digno de aplauso. Uno de los objetivos de la tortura es inhibir a la gente y está claro que no lo han conseguido. Estamos viendo los frutos además continuamente: el documental de Sakana ‘ArgHitzen’, las declaraciones de la presidenta Chivite…»




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domingo, 2 de noviembre de 2025

Entrevista a Michael Culbert

Les compartimos esta entrevista publicada por Naiz en la que se habla de los obstáculos que enfrentaron los militantes del ERI para llevar adelante su proceso de DDR con Londres, así como de los pararelismos con el régimen español y el DDR de ETA:


«El conflicto armado no se reinició en Irlanda gracias al trabajo de los exprisioneros»

Michael Culbert | Exmiembro del IRA y director de la asociación de exprisioneros Coiste | Nacido en Belfast en 1949, vio su casa familiar quemada en los progromos unionistas de 1969. Encarcelado en 1978, pasó por los Bloques H de Maze y Long Kesh. Dirige la asociación de expresos Coiste na nIarchimí, clave en el fortalecimiento del proceso de paz y del republicanismo irlandés.

Mikel Zubimendi

Invitado por Sare para participar en su segunda Conferencia Internacional celebrada hace dos semanas, este veterano republicano las ha visto de todos los colores. Víctima de los progromes y las turbas unionistas contra su familia, voluntario del IRA, conoció las cárceles, las trágicas huelgas de hambre, las protestas de la manta... Dirige la asociación de exprisioneros, responsabilidad clave desde la que aporta «siempre en positivo».

Dirige Coiste na nIarchimí, asociación que agrupa a 25.000 presos republicanos. ¿Puede presentárnosla?

Empezamos en 1998, pero desde mucho antes ha habido organizaciones para apoyar a los prisioneros políticos, en la cárcel y cuando salían libres. En 1998, la Unión Europea inició un programa de financiación, conocido coloquialmente como el «dinero para la paz» o «fondo para la paz», y esas organizaciones se formalizaron para solicitar esos fondos a Bruselas y así poner en pie estructuras de apoyo para los prisioneros en toda Irlanda, con recursos, equipamiento y personal especializado. 

Habla de «dinero para la paz» de Bruselas. ¿Fue importante?

Fue esencial para articular la ayuda a los exprisioneros, para poner en marcha servicios de asesoramiento y de apoyo familiar, que fueron prioritarios para ayudar a los prisioneros que salían.  

25.000 exprisioneros. Impresiona el dato

Equivale al total que ha estado preso, pero cuando pusimos en marcha esta estructura sabíamos que se iban a abrir las puertas de las cárceles de par en par, y los números que debíamos gestionar no eran de miles, sino de cientos de prisioneros que iban a salir casi de golpe. La mayoría a Belfast, otros a Derry, también a las zonas rurales, pero nos preparamos bien y pudimos hacer frente a la situación.

El conflicto armado terminó, ¿el Gobierno británico aún está en lucha contra los exprisioneros republicanos?

Absolutamente. La guerra ha terminado pero el Gobierno británico aún mantiene la legislación de los tiempos del conflicto armado. Los republicanos que hemos pasado años en la cárcel aún llevamos sobre nuestras espaldas lo que los británicos llaman «antecedentes penales criminales», que otros sencillamente llaman «pasado terrorista».

Esa legislación que mantienen más de dos décadas después del acuerdo de paz se manifiesta, por ejemplo, si estás buscando un empleo, o un seguro para tu vehículo, o para tu casa, o si viajas al extranjero... La ley exige que debes declarar tu pasado carcelario y eso funciona como un bloqueo de la libertad de viajar, de la libertad de acceso a ciertos servicios, etc… 

Legalmente hablando, en Irlanda la comunidad de exprisioneros es el único grupo que puede ser discriminado. Yo puedo tener todas las cualificaciones para conseguir ciertos empleos, pero como mis antecendentes penales deben ser obligatoriamente declarados, lo hacen imposible. En el fondo subyace un desafío: la igualdad de ciudadanía. 

Eso no es justicia ordinaria basada en principios universales. Parece más bien una  «justicia de las victimas», que es muy cercana a la «justicia de los vencedores».

Entiendo lo que dice. Igual no es fácil probarla pero claro que sentimos esa justicia, o esa injusticia. Para mí el problema es que las víctimas dicten la política. Hay que evitar la victimización de la política, si no es muy difícil avanzar. 

Pero apostaron por trabajar el tema de las víctimas. De hecho, propusieron un mecanismo mediante el cual todas serían atendidas y, en la medida de lo posible, acompañadas en su búsqueda de respuestas a las preguntas que pudieran estar atormentándolas.

Hacemos eso diariamente. La próxima semana tengo una conversación con un hombre a cuya mujer mató una bomba del IRA. Es bastante famoso, Alan McBride, miembro de la comunidad unionista, su mujer y un voluntario del IRA murieron cuando una bomba estalló accidentalmente en una tienda. Es un buen amigo mio, con los años hemos conseguido interactuar juntos, nos conocemos muy bien, vamos juntos a diferentes comunidades a hablar sobre la vida, sobre el contexto y las secuelas del conflicto. Estas dinámicas son interesantes y muy necesarias, rompen estereotipos negativos.

Un exlíder paramilitar unionista dijo: «Que uno tenga un pasado no supone que no pueda tener un futuro»

Algo parecido dijo Bill Clinton en Belfast. Una de sus famosas citas dice así: «Todo el mundo tiene un pasado y todo el mundo debería tener un futuro». Hace falta contexto, entenderlo, las marchas por los derechos civiles siendo apaleadas en las calles, los progromos de 1969, turbas unionistas apoyadas por los B Specials (la Policía de entonces) incendiando edificios en Conway Street o en Bombay Street, en Belfast. Teníamos un Estado gobernado por el sectarismo, la discriminación, la violencia y respondimos. Que un presidente de EEUU dijera eso significa que tenía comprensión del contexto, y sobre todo que reivindicaba el derecho de todos a tener un futuro. Y si todos tienen ese derecho, debe ser un futuro abierto, no de partida negativo. 

Hay enemigos de la paz interesados en seguir el conflicto por otros medios. Cuando se toma una estrategia, siempre aparece la contraestrategia de los que nunca olvidan y nunca perdonan...

Lo que dice es absolutamente correcto. En Irlanda utilizamos el término dog-whistle tactics (‘táctica del silbato para perros’), tocar el silbato consciente de que el perro responderá. Usan un lenguaje maniqueo: ‘Los republicanos son los malos y nosotros los buenos y tenemos más estatura moral’. Buscan un objetivo claro: que seamos reactivos y no pensemos estratégicamente. 

No está de acuerdo con la idea de reinserción y tiene el convencimiento de que hicieron lo correcto, porque el conflicto en Irlanda no empezó en 1969 porque «cuatro locos» se pusieron a pegar tiros...

Lo digo con respeto, no aceptamos el concepto de ‘reinserción’ porque nunca hemos reconocido que no estábamos integrados en nuestras comunidades. Un colectivo de 25.000 exprisioneros no está aislado, no es gente marginal. No es casualidad que una vez terminado el conflicto y asentado el escenario político, seamos el partido más fuerte en Irlanda. Preferimos la terminología de ‘ciudadanos iguales’, que incluye los mismos conceptos, pero no el lenguaje de la criminología.  

Mire, suelo hablar con mucha gente que visita Belfast, con muchos estadounidenses, y siempre les digo medio en broma pero muy en serio: ‘¿Qué vais a hacer cuando los paracaidistas rusos lleguen a Oregon?’ Es una pregunta preparada, pero ¿qué dijo el primer ministro Churchill en 1940 si el Ejército nazi invadía Gran Bretaña? ‘Lucharemos en las playas, en las pistas de aterrizaje, en los campos y en las calles, lucharemos en las colinas, ¡nunca nos rendiremos!’ ¿Y por qué no está bien hacerlo en Irlanda? ¿Acaso no nos está permitido resistir?

14 años después del cese definitivo de la actividad armada ETA, aún quedan 126 presos en la cárcel. ¿Cómo gestionar la frustración? 

En Irlanda, a nivel general, mucha gente cree que todo está arreglado. Y no lo está. Hay dificultades, claro, pero hemos esquivado muchas más. Creo que una de las prioridades sigue siendo el diálogo. Nosotros hemos conseguido hablar con mucha gente con la que nunca hubiéramos pensado que pudiéramos interactuar, a veces tienes que tocar puertas que nunca creíste que se abrirían, y a veces se abren de par en par. 

Mira nuestro pasado y ves cómo esas puertas se abrieron y cómo hubo una coincidencia de gente que quería hacer cosas. Y también algo de azar. Tuvimos un nuevo primer ministro británico, John Mayor; un nuevo presidente americano que buscaba el voto irlandés, Bill Clinton; y un nuevo primer ministro en Irlanda, Albert Reynolds, que quería mover las cosas.

Pero ahí está la llamada ‘batalla del relato’, y es quizás por ello por lo que las viejas generación de voluntarios, allí y aquí, tiene el deber de contar lo que vivieron, las razones por las que hicieron lo que hicieron.

Claro que existe esa batalla. Y los exprisioneros nos la tomamos muy en serio. Tenemos a gente que recorre las escuelas, los centros comunitarios, lo que haga falta para hablar con la gente. Vamos a veces con exmiembros del Ejército británico o con unionistas. Y le puedo decir que la gente joven es muy inteligente, capta fácilmente el contexto histórico. Nuestro feed back es que entienden lo que hicimos, no les parece descabellado, y nos agradecen un montón que nos acerquemos a hablar con ellos. 

Y luego, otro tema. Cuando el IRA cesó su actividad, no todo el mundo republicano se puso contento, claro que no. Hubo gente que intentó reiniciar el conflicto, pero le diré una cosa: creo que si no empezó de nuevo fue gracias al trabajo que hicieron los exprisioneros en la comunidad. 

 

 

 

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domingo, 13 de julio de 2025

Entrevista a Kneecap

Cuando se acuña un término para definir a un grupo de personas este no siempre resulta apegado a la historia, a la lingüística o siquiera a la lógica.

Baste como ejemplo la denominación que los estadounidenses anglosajones aplicaron a los migrantes de países como México, Puerto Rico, Cuba, Guatemala o El Salvador. Les llamaron hispanics, traducido, hispanos. Parece ser que la razón detrás de esto reside en que esos países fueron invadidos y colonizados por España. No les importó que esos migrantes y sus descendientes tuvieran fenotipo amerindio, mestizo, mulato, subsahariano o incluso, europeo. Vienen de un país en su momento colonizados por España, entonces son hispanos.

Pero no queda ahí, otros les llamaron latins, o latinos. Porque hablaban castellano (o español) y ese idioma deriva del latín. Poco les importó que el francés sea una lengua romance al igual que el castellano y que en América estén localizados países de habla francesa como Haití o Guyana... vaya, incluso Quebec en Canadá. Pero sí incluyeron a los brasileños por hablar portugués.

Y bueno, para desmayo de españoles y portugueses, sus comunidades también terminaron agrupadas en esa designación, no así los italianos, sobra enunciar la paradoja en ello.

¿Por qué tanto desaseo en ambas designaciones?

Porque parten de la ignorancia y la xenofobia.

Lo mismo ocurrió con el término antisemitismo, acuñado por el periodista alemán Wilhelm Marr, a quien le importó poco que semítico se refiriera a todos los pueblo de habla y cultura semítica, distribuidos por el Magreb y la Península arábiga. Así, el término judeofobia, mucho más apropiado por referirse específicamente al odio irracional dirigido a las personas que practican el judaísmo, paso a segundo plano y después al olvido. 

Lo anterior ha llevado a una descarnada ironía, hoy, posicionarse a favor de palestinos, libaneses y yemeníes, todos pueblos semitas, ante la campaña de limpieza étnica practicada por los sionistas, en su mayoría europeos, le lleva a uno a ser calificado de antisemita. Recordemos que muchos de los sionistas europeos aprendieron el hebreo como segunda lengua.

Pues bien, acusaciones de antisemitismo han sido arrojadas irresponsablemente en contra de los integrantes de la agrupación norirlandesa Kneecap por posicionarse en favor de los habitantes de Gaza, sujetos a una bestial campaña de exterminio desde octubre de 2023.

O sea, quienes conducen los bombardeos indiscriminados en contra de la población de Gaza son las víctimas y, quienes osen posicionarse a favor de los gazatíes deben ser estigmatizados recurriendo para ello al término antisemita.

Dicho lo anterior, les dejamos con esta entrevista que Kneecap ha concedido a El Diario en su reciente visita a Euskal Herria:


Kneecap, los raperos censurados por defender a Palestina: “Cuando asistes a un genocidio televisado, hay que alzar la voz”

Norirlandeses que cantan en gaélico, traen sus mensajes políticos al BBK Live de Bilbao y piden a líderes mundiales como el primer ministro Starmer que no metan sus “narices” en la libertad de expresión

Andrés Toro

Aunque la lluvia ha condicionado la segunda jornada del BBK Live de 2025, con suspensiones incluidas de algunas actuaciones, como la de Amaia, nada ha frenado al grupo de rap en gaélico Kneecap aunque en otros festivales en el Reino Unido hayan sido criticados. Los norirlandeses son actualmente una de las voces más fuertes por los derechos del pueblo de Palestina en el mundo cultural. “Cuando está ocurriendo a un genocidio televisado, hay que alzar la voz”, sostienen sobre la situación en Gaza. 

Han exportado desde Belfast, en Irlanda del Norte, a todo el mundo sus proclamas, sin importar a cuántas autoridades se enfrentan por el camino. Con el pasamontañas de la bandera irlandesa característico de DJ Próvaí, y la energía en el escenario de Mo Chara y Móglai Bap, han hecho voltear las cabezas a todo tipo de medios de comunicación y dirigentes políticos. La actual lideresa ‘tory’ en el Reino Unido, Kemi Badenoch, les negó una subvención al arte cuando era ministra. Mo Chara, en noviembre del año pasado en una presentación en el O2 Forum de Londres, fue grabado sosteniendo una bandera del grupo terrorista Hezbollah que le fue lanzada desde el público. Así las cosas, su última actuación en Glastonbury no fue televisada en vivo por la BBC y el primer ministro británico, su primer ministro, el laborista Keir Starmer, dijo que sus contenidos “no eran apropiados”. Y esta misma semana no pudieron actuar en un festival en Glasgow porque el ministro principal de Escocia, John Swinney, del partido nacionalista SNP, opinaba lo mismo. Tuvieron que buscar un escenario alternativo y agotaron las entradas en apenas un minuto y 20 segundos. 

A pesar de las controversias que han surgido a su alrededor, el grupo norirlandés no ha bajado el tono de voz. Muy al contrario, ha mantenido su posición firme. Piden a la clase política que no meta sus “narices” en la libertad de expresión. Aunque también critican duramente a los medios de comunicación por silenciarles, Kneecap ha recibido a elDiario.es/Euskadi en el ‘backstage’ del BBK Live, a cuyo cartel se sumaron a última hora. Durante unos pocos minutos de entrevista en Kobetamendi, en Bilbao, el grupo explica quiénes son y qué hacen. Después, han salido al escenario con guiños en euskera a Euskal Herria -ya lo habían hecho antes en X e Instagram- y han tributado un homenaje a un grupo de palestinos, que han podido cantar en árabe con ellos.

“En el Bilbao BBK Live siempre habrá espacio para las voces que incomodan, que cuestionan y que se niegan a callar. La presencia de Kneecap en Kobetamendi es un acto de resistencia cultural, una celebración de la libertad de expresión y de quienes, como ellos, no temen alzar la voz ante la injusticia”, ha argumentado el director del certamen, Alfonso Santiago. [La entrevista se ha realizado en inglés y ha sido traducida al castellano] 

Su obra está cargada con mensajes políticos. Sin embargo, sus líricas también están llenas de sátira y humor. ¿Ustedes piensan que su público debería enfocarse más en ese lado político o en disfrutar de su música y en conectar con ustedes?

Mo Chara: Se puede hacer ambas cosas. Venimos de un lugar [Irlanda del Norte] con una historia violenta y allí la gente ha sentido que no puede hablar de ello. Ahora ha pasado el suficiente tiempo como para que podamos hacer nuestra música y dentro de ella incluir temas políticos. Lo presentamos de manera cómica. Por eso digo que podemos hacer ambas cosas.

Móglaí Bap: Hay quienes vienen y disfrutan de la música sin meterse en la política, pero esperamos que con la exposición que tenemos podamos hacer que las personas hablen de estos temas, por ejemplo de Palestina.

Hay otros artistas con un cierto nivel de exposición que no se pronuncian, sea cual sea su motivo. ¿Ustedes piensan que en ciertos temas, cuando se puede hacer uso de esa fama, se debería alzar la voz?

Mo Chara: No se tiene que alzar la voz para cada problema. Pero cuando existe un genocidio televisado, entonces hay que alzar la voz sí o sí. No importa si tienes una cierta exposición o no. Cuando se tiene un escándalo pasando en frente de ti, en mi opinión, es completamente desagradable no hablar de ello. Todos ven lo que está pasando, todos tenemos un móvil. Espero que sea algo que el mundo recuerde, genuinamente.

Móglaí Bap: Habrá un día en el que serán más juzgadas las personas que no dijeron nada en su momento.

Cuando escuchan la palabra “Palestina”, ¿qué les viene a la mente?


DJ Provaí: Venimos de un lugar que ha sufrido bajo el yugo del imperialismo durante 800 años. Fuimos el primer paso de Inglaterra en sus ambiciones coloniales. Por eso sentimos que sabemos qué se siente al ser oprimido. Solo recientemente el gaélico ha revivido. Y eso es lo que sucede en Palestina, están tratando de eliminar su cultura, de eliminarlos como raza.

Mo Chara: El hecho de que hayamos sobrevivido 'por los pelos' como nación, que sigamos teniendo cultura, deporte y lengua propios, nos hace saber que aún hay esperanza. Lo he dicho en otras presentaciones, entiendo que nos miren y piensen que solo hablamos de estos temas porque es una 'herramienta' para nosotros. Pero no voy a perder una sola oportunidad de hablar de esto en el escenario. Si podemos convencer a alguien que aún no esté seguro, obviamente vamos a continuar haciéndolo. Ver a 40.000 personas en Glastonbury con banderas de Palestina gritando 'Free Palestine!' te da un poco de esperanza.

Moglaí Bap: Es un poco por solidaridad. Cuando sufrimos de una hambruna en Irlanda, los Choctaw, un pueblo indígena de América, donaron dinero a los irlandeses que morían de hambre. Pienso que esta solidaridad ayudó a que las personas se sintiesen escuchadas. A Palestina mucha gente la ha desdeñado, y si podemos hacer que eso cambie lo haremos. En el transcurso de la historia, ha habido casos donde los grandes sistemas de poder han caído, por ejemplo en Sudáfrica. Hay a quienes les gusta decir que nuestros esfuerzos son fútiles y que el apoyo a Palestina es pequeño, pero pensamos que es mucho más grande

Sobre su actuación en Glastonbury, el primer ministro Keir Starmer la calificó como “no apropiada”, y la BBC decidió no transmitirla en vivo. ¿Qué opinan al respecto?

Mo Chara: Por supuesto que no es apropiado para Starmer. Es lo último que Starmer piensa que es apropiado, y eso dice mucho. Ver a tres personas sobre un escenario, hablando con 40.000 ciudadanos del país que representa y que concuerdan con lo que él activamente rechaza, eso es claramente lo que él dice que no es apropiado.

DJ Provaí: El líder de un país no debería tener influencia sobre quién se presenta en un festival. No debería meter sus narices en eso. Tienen cosas más importantes que afrontar, como por ejemplo un genocidio en Palestina. Por eso, que presionen a los festivales es ridículo.

Móglaí Bap: Él está tratando de desviar la atención y poner presión sobre las personas que en verdad hablan del problema. Por eso ataca a quienes alzan su voz en festivales. Solo quiere que la percepción sea que el problema es ese. 

Han publicado en su cuenta de X una cita de Fred Hampton que dice: “Puedes matar al revolucionario pero no a la revolución”. ¿Se ven representados en esa frase?

Mo Chara: No, no nos podemos comparar con Fred Hampton. Solo somos músicos. Sí pensamos que, por ejemplo en Glastonbury, representamos a la cultura popular. Los medios de comunicación no quieren que el movimiento de apoyo a Palestina sea parte de esa cultura. Por eso no nos transmiten.

Móglaí Bap: Los medios tradicionales han intentado no mostrarnos, pero no pueden pararnos a través de redes sociales. Nuestros fans a veces transmiten nuestras presentaciones en TikTok y han llegado hasta un millón de espectadores. Por eso pienso que por medios alternativos pueden conocer mejor a Kneecap.

¿Qué mensaje querrían dejarle a quienes les siguen en Euskadi?

DJ Provaí: Que se adueñen de su cultura y de su lengua e intenten impulsarlo. Intenten que más jóvenes hablen el idioma [vasco]. En esta sociedad monolingüista y capitalista no se protegen los intereses de la humanidad. Crear una comunidad a través del lenguaje propio es una forma de protegerse los unos a los otros en vistas al futuro. 

Mo Chara: Siento que en Irlanda y tal vez en Euskal Herria a veces hablamos mucho de lo dura que ha sido nuestra historia, pero pienso que también es importante que disfrutemos de nuestra cultura. Nos merecemos disfrutar y poder salir y que se respete nuestra cultura sin importar de dónde somos. Pero hay esperanza de que en el futuro será mejor. Puede que tengamos una historia triste, eso no significa que no pueda mejorar. Por eso tenemos esperanza, ¿no?




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viernes, 18 de abril de 2025

La Réplica en Berriozar

Los españolazos y sus colaboradores navarricos se niegan a ponerse en sintonía con el proceso de resolución del conflicto en Euskal Herria.

De eso y de la respuesta por parte de la juventud vasca nos habla este reportaje de Naiz acerca de lo ocurrido en Berriozar:


La juventud independentista responde en Berriozar a la campaña de UPN y la AN

Una manifestación ha dado réplica en Berriozar a los obstáculos impuestos por la Audiencia Nacional tras una insistente campaña de la derecha navarra y española. ‘Gazteon eskutik independentziara’ ha reivindicado la libertad de expresión, en este Día Internacional de los Presos Políticos.

Aritz Intxusta

La campaña de la derecha navarra y española contra los actos previstos en Berriozar este 17 de abril, Día Internacional de los Presos Políticos, ha tenido finalmente efecto bumerán. Una potente manifestación ha lanzado un mensaje rotundo por la libertad de expresión y una reafirmación: «Trabajaremos por un futuro libre sean cuales sean los obstáculos».

Esta movilización ha marcado la primera jornada de ‘Gazteon eskutik independentziara’, que había comenzado cinco horas antes con un chupinazo festivo. La acampada se prolongará hasta la mañana del domingo con todo tipo de actividades: políticas, pedagógicas, musicales...

Los obstáculos denunciados en la movilización se desataron hace semanas, en forma de intento de criminalización de una mesa redonda con exprisioneros vascos, irlandeses y kurdos, en el contexto de esta gazte topaketa y en coincidencia con el día internacional. Tras presiones en redes sociales y mociones en el Parlamento navarro y el Ayuntamiento de Berriozar, UPN terminó llevando la cuestión a la Audiencia Nacional, que anunció medidas de control. Llegados a este punto, Ernai apreció que «no está garantizada la seguridad de la organización y de algunos de sus miembros» y optó por dar «un paso adelante» con esta movilización en lugar de la charla.

La manifestación ha reunido realmente a gente de todas las edades, muchas de ellas con ikurriñas y banderas navarras. También había banderas galegas con la estrella roja en el centro, enseñas palestinas y esteladas catalanas. En el mensaje final, Ernai ha remarcado esta unidad de acción: «Nos hemos levantado, unido y movilizado. Porque somos eslabón del proceso de liberación nacional. Somos parte del proceso de liberación vasco y las y los jóvenes estamos preparadas para tomar el relevo de esta lucha».

«Hemos elegido el camino independentista porque soñamos con otro tipo de pueblo. Somos jóvenes independentistas porque creemos que es posible construir un pueblo diferente. Está en manos de la juventud construir un pueblo igualitario. Frente a los valores reaccionarios, construir pueblo desde el feminismo, el ecologismo y el antirracismo», han enumerado. Y han proseguido: «Necesitamos construir un pueblo libre para poder vivir en euskara, para poder transmitir nuestra lengua, cultura e historia. Y especialmente necesitamos un pueblo propio porque sabemos que los estados español y francés no tienen ninguna alternativa para nosotros. Es más, no tienen más que prohibiciones».

«Lo suyo es la prohibición y la violencia; lo nuestro, la libertad», han concluido. Al inicio de su mensaje, Ernai había cargado contra el afán de la «derecha reaccionaria» por «obstaculizar y detener» esta iniciativa, hasta el punto de movilizar al tribunal especial español. Lo considera, además de una vulneración de la libertad de expresión, «un ataque contra el proceso de resolución del conflicto».

A lo largo de la protesta se han coreado diferentes lemas, como "Euskal gazteria, aurrera!",  "Independentzia" o "Ez gaituzue geldituko!".

La marcha ha transcurrido a paso lento, muy tranquila, y sin apenas presencia policial más allá de los agentes de la Policía Municipal de Berriozar que iban cortando las calles al tráfico con sus motos para que los manifestantes pudieran completar el recorrido.

La ausencia de policías después de la labor realizada por medios españoles calentando el encuentro ha dado pie a una anécdota curiosa. En un momento determinado, se ha coreado también "Zuek, faxistak, zarete terroristak!", a pesar de que aparentemente no había nadie (acaso algún infiltrado) para encajar la acusación.

Además, esos medios de comunicación que habían cargado contra el encuentro de jóvenes de Ernai tampoco han acudido a cubrir la manifestación ni a realizar preguntas a los portavoces.

Antes de comenzar la marcha, responsables de la organización conversaban sobre la enorme diferencia entre la tensión generada en periódicos y redes sociales con la realidad del topagune. «Llevamos meses trabajando en esto. Pensando cómo hacer para que llegara gente de todas partes, pero las últimas semanas hemos estado aquí, en Berriozar», explicaba una de ellas.

«Lo que nos hemos encontrado en el pueblo son vecinos preguntando que qué hacíamos, que qué tal, interesándose por quiénes somos. Los que han hablado tanto no se han pasado por aquí porque no quieren ver esa realidad», remachaba otra.

Más allá de esa polémica y del acto de censura, la valoración que se hacía es que la zona para la acampada se había llenado y que apenas quedaba sitio ya para los que lleguen los días siguientes, aunque sí quedaba espacio en la zona pensada para las caravanas.

Había satisfacción también por la respuesta a las charlas que se habían celebrado durante la jornada, estaban contentas porque la sesión de zumba había funcionado bien para animar el arranque y, sobre todo, porque la previsión del tiempo era muy incierta y finalmente se les había quedado un día perfecto para disfrutar los conciertos.





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jueves, 17 de abril de 2025

Egaña | Aberri Eguna 2.0

Les presentamos el texto que nuestro amigo Iñaki Egaña ha redactado en vísperas de la celebración del Aberri Eguna edición 2025.

Adelante con la lectura:


Aberri Eguna 2.0

Iñaki Egaña

Siguiendo la estela de los irlandeses que poco antes se habían independizado de Gran Bretaña y aprovechando que el PNV conmemoraba el medio siglo de ruptura con el carlismo (la rama dinástica por la que, por unos meses, Zumalakarregi había proclamado la República Federal vasca en la primera guerra y la rama alfonsina a punto estuvo de perder su rey en la emboscada de Lorka, en la segunda), Luis Arana institucionalizó un Aberri Eguna que 93 años después continuamos celebrando en Euskal Herria como nuestro día patrio.

Los 193 estados del planeta aceptados por Naciones Unidas, más varias decenas de pueblos no reconocidos, pregonan el suyo. La mayoría de las naciones descolonizadas celebran la jornada el día de su liberación. En cambio, algunos países colonizadores aclaman sus fastos al contrario, como españa el 12 de octubre, la llegada europea a América, inicio de un genocidio. En las periferias y sin reconocimiento estatal, en Gales el Dewi Sant, en Escocia el St Andrew's Day y en las dos Irlandas conjuntamente el Lá Fhéile Pádraig. Bretaña tiene su jornada patria el Couel Breizh, Korsika el A Festa di a Nazione. En Catalunya, la Diada de l'Onze de Setembre, en Galiza, el Día da Patria Galega…

Nuestro Aberri Eguna ha pasado por múltiples vicisitudes. Desde 1937, criminalizado y celebrado únicamente por los derrotados de la Guerra de España en el exilio, hasta que en 1963, ETA y Enbata, al unísono, se atrevieron con su conmemoración en la localidad lapurtana de Itsasu: “Iragan denborako eta egungo nahiaz, Nazione bat gira. Gure buruaren jabetasun osoa nahi dugu”. Desde el año siguiente, las convocatorias se trasladaron a Hego Euskal Herria, donde fueron sistemáticamente apaleadas por las fuerzas policiales españolas. Hasta que en 1978 llegó de nuevo la permisividad, con aquella recordada en Donostia, cuando tras una pancarta llamando a ejercer el derecho de autodeterminación se colocaron diversos dirigentes de fuerzas luego constitucionalistas, entre ellos Txiki Benegas del PSOE.

La sociedad vasca, el contexto, las condiciones políticas, las creencias, las ideologías y la propia naturaleza propia han cambiado profundamente desde Itsasu, han sufrido un revolcón desde aquella iniciativa de Luis Arana y qué decir desde la República Federal de Zumalakarregi. Si nos retrotraemos a los tiempos de la defensa de Amaiur, quizás ni nos reconociéramos. Aun así, hay tres universos que hacen de nexo: el territorio, el euskara y las ansias de soberanía (acopladas a numerosos episodios levantiscos). También algunos otros colaterales como el arraigo de las tradiciones, muchas de ellas modificadas por los tiempos.

Vivir exclusivamente del pasado tiene sus riesgos evidentes, sus contradicciones y una inseguridad tremenda: el acomodo en la nostalgia. Una nostalgia que en la mayoría de las ocasiones, flirtea con códigos reaccionarios. En la última década la sociedad vasca, cada vez con más interacción con los problemas que aquejan a la humanidad, se ha modificado probablemente más que en los últimos dos siglos. Hoy su naturaleza es más diversa que entonces y la pirámide de edad se ha invertido. No hace falta señalar los códigos que nos abrigan, algunos de ellos a la luz del día, como el ascenso del individualismo promovido por la revolución de Internet o esa migración masiva que llega a Europa huyendo de las consecuencias, precisamente, del viejo colonialismo.

Llega una segunda revolución, más explosiva que la anterior, la de la Inteligencia Artificial (IA) que pondrá patas arriba el mundo laboral y que dirigirá nuestra vida cotidiana más aún hacia objetivos exclusivamente consumistas. No he podido abstraerme a la tentación y me he dirigido a varias de esas aplicaciones de IA para preguntar cómo debería ser el Aberri Eguna del futuro. Y lo he hecho a chatbots de las dos principales potencias en el tema, EEUU y China. Ambos han coincidido en evolucionar hacia una representación más inclusiva y representativa de la sociedad vasca, combinado tradición y modernidad, destacando valores como la unidad, la identidad cultural y el compromiso con los retos globales. Los resultados han sido sorprendentes, especialmente para los ubicados en el territorio de Donald Trump, que apuestan por consolidar la propuesta de Batera, que la presentó hace unos días en el Kursaal donostiarra. Copilot va más allá al señalar que el lema de EHBildu (“Askatasunaren nazioa gara”) “podría ser clave para adaptar la celebración a los desafíos de una sociedad globalizadora y diversa”.

Para la china DeepSeek, “El Aberri Eguna del futuro debería ser una celebración inclusiva, dinámica y adaptada a los nuevos retos”, ofreciendo varios: “reconocer la diversidad dentro de la sociedad vasca (vascoparlantes y no vascoparlantes, personas de origen migrante, nuevas generaciones globalizadas) e integrar visiones transnacionales (diáspora vasca) e intergeneracionales (jóvenes con nuevas formas de entender la identidad)”. El segundo punto: “Más allá del simbolismo histórico, abordar los desafíos actuales: sostenibilidad (Euskal Herria como comunidad innovadora y ecológica), derechos sociales (vivienda, igualdad…) y autogobierno en el contexto europeo. El tercer apartado es nuevamente sorprendente: el euskara como eje, “cultura vasca viva, no folclorizada”, espacios para expresiones artísticas contemporáneas (rap en euskara, diseño open source con símbolos vascos). El cuarto: memoria crítica y reconciliación, “convertir el Aberri Eguna en un día de dialogo, no solo de reafirmación”. Los dos últimos citan una celebración descentralizada en las capitales y en la diáspora. También elevando lo digital, con metaverso y streaming, y “solidaridad y vinculación con otras luchas” y la “justicia global”. “Conclusión: “El Aberri Eguna del futuro debe ser menos estático y más reflexivo: un espacio donde la patria vasca se defina no solo por el pasado, sino por qué tipo de sociedad se quiere construir”.

Ahí queda.

 

 

 

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lunes, 16 de diciembre de 2024

La Presencia de Harold Good

Naiz ha dado a conocer información antes no revelada del proceso de desarme llevado a cabo por ETA con el invaluable apoyo de la sociedad vasca así como de observadores internacionales.

Uno de estos últimos, el irlandés Harold Good, se encontraba cerca del lugar en el que fueron arrestados en la localidad de Luhuso quienes más adelante serían conocidos como los Artesanos de la Paz.

Lean ustedes:


Harold Good estaba en las inmediaciones de Luhuso para dar fe de la destrucción del armamento

Harold Good, uno de los protagonistas del proceso de paz de Euskal Herria, ha revelado que estaba en las inmediaciones de Luhuso el 16 de diciembre de 2016, esperando a acudir al día siguiente a la casa de Beatriz Molle-Haran para dar fe de la destrucción de parte del arsenal de ETA.

Maddi Txintxurreta

El reverendo metodista Harold Good fue una de las personas que facilitó el desarme del IRA en Irlanda y, a partir de 2005, se implicó de lleno en la resolución del conflicto en Euskal Herria. Sus aportaciones como hombre de paz son sobradamente conocidas, pero en el libro de memorias que ha publicado recientemente junto al periodista Martin O’Brien, titulado 'In Good time. A memoir', desvela algunas cuestiones que hasta ahora eran desconocidas para la sociedad vasca. Una de ellas es que el 16 de diciembre de 2016 estaba en las inmediaciones de Luhuso, aguardando a que amaneciera para acreditar como testigo independiente la destrucción de parte del arsenal de ETA, loable tarea que la operación policial evitó.

Hecho el spoiler, merece la pena navegar en las memorias del religioso irlandés y comprender su visión sobre el proceso vasco del que fue protagonista. Por tanto, veamos cómo llegó Harold Good a la situación de encontrarse atemorizado en un caserío de Lapurdi, sin comprender aún que aquel día sería crucial para, finalmente, poder levantar los pulgares el día del desarme.

De un premio, un puente

Mucho antes de que Harold Good se implicara en la causa vasca, otro sacerdote irlandés, Alec Reid, hurgaba en el camino a la paz con viajes a Euskal Herria y conversaciones con líderes de ETA. Era reservado y cuidadoso, tanto con su labor en Euskal Herria como con el conflicto en Irlanda del Norte. Junto con Good, fue una figura clave para encaminar la historia de su país hasta diciembre de 2005, cuando ambos sacerdotes dieron fe del desarme del Ejército Republicano Irlandés.

Ese acto histórico, con el que tanto ganó Irlanda, fue precisamente lo que acabó con la privacidad de Good y Reid. Todo cambió para los religiosos irlandeses, ya no pudieron esquivar el foco mediático, pues todo tipo de medios de comunicación internacionales quisieron contactar con ellos para saber más de los búnkeres del IRA. «Pero no había tanto interés sobre ello en ningún lugar como en el País Vasco», apunta Good.

Fue en diciembre de ese mismo año cuando los reverendos recibieron «la llamada potencialmente más significativa de todas», rememora el de Derry en su libro. Venía de la oficina del lehendakari Juan José Ibarretxe y les anunció que se les entregaría el premio René Cassin. El reconocimiento fue la excusa para que Good visitara por primera vez Euskal Herria y, ya en Bilbo, comprobaría aquello por lo que tendería un puente constante con este país: sus ansias de paz.

Pocos meses después, en marzo de 2006, después de que ETA anunciara un alto el fuego permanente, varios ciudadanos y ciudadanas gritaron «eskerrik asko!» a Good y Reid cuando estos paseaban por Bilbo. «Si bien muchos ciudadanos de España y algunos de dentro del propio País Vasco no habrían compartido estos sentimientos, ese día me sentí como si estuviera caminando con un héroe nacional», confiesa Good, que halaga al compañero que respondía a los vítores alzando el pulgar. El reverendo metodista atesora este momento con tal cariño que lo mencionará en su discurso del 8 de abril de 2017 en Baiona, cuando el desarme se convirtió en un hecho.

Pero no nos adelantemos, la historia no llegó rodada a aquel día, hubo de pasar hartos obstáculos por el camino. De hecho, en una reunión que mantuvo Good con el secretario general del PP vasco, Carmelo Barrios, el irlandés confirmaría que no todo el mundo compartía la hoja de ruta que arduamente defendía su compañero Reid. Le transmitió su voluntad de facilitar una conversación entre el partido que para entonces ya había caído a la oposición en Madrid, y un representante destacado del Partido Unionista Democrático (DUP) de Irlanda. No era ningún experimento: según revela en el libro, ejerció de canal de comunicación entre el DUP y Sinn Féin y facilitó reuniones secretas en su casa entre Martin McGuinnes (Sinn Féin) y Jeffrey Donaldson (DUP), cuando la DUP mantenía la política de no hablar con la formación soberanista. Esos encuentros ayudarían a crear el histórico gobierno codirigido por el unionista Ian Paisley y McGuinnes.

«Le expliqué que [el DUP] era un partido que compartió y comprendió la renuencia del PP a comprometerse con representantes de una organización proscrita, pero que estaba dispuesto a compartir algunas experiencias positivas recientes derivadas de su compromiso con el Sinn Féin», cuenta Harold Good. Después de la reunión, le remitió una carta donde enfatizaba sus opiniones y la propuesta. No recibió respuesta por parte del representante del PP.

La cerrazón del PP continuó intacta cuando, con Mariano Rajoy, regresó a Moncloa en 2011. Good, religioso con dilatada experiencia en resolución de conflictos, no solo en Irlanda y Euskal Herria, también en Colombia con las FARC, señala que el Ejecutivo español, «profundamente conservador, no estaba interesado en un compromiso serio con ETA, incluso después de haber declarado un alto el fuego, había prolongado el conflicto».

Miedo a ser detenido

Good no estuvo involucrado en la primera acción para el sellado de armamento que ETA llevó a cabo en febrero de 2014 y que el Gobierno español calificó de ejercicio teatral. Sin embargo, después de haber aceptado ayudar en la resolución del conflicto «de cualquier manera que pudiera» y de haber visitado Euskal Herria varias veces, confiesa que no le sorprendió en absoluto cuando finalmente le llegó la invitación y se encontró una vez más en un avión a Euskal Herria. «Pero esta vez fue a Biarritz, en la región vasca del sudoeste de Francia, con la que yo estaba menos familiarizado», detalla.

Sí le sorprendió que le fuera prohibido llevar consigo su teléfono móvil o cualquier otro dispositivo electrónico que pudiera ser rastreado. Quien sería su anfitrión en su corta estancia en Lapurdi le entregó un móvil con un número diferente para que su identidad estuviera protegida. «Me llevó a una cómoda casa rural con un dormitorio bien escondido al que me devolvería después de la finalización del acto», cuenta el reverendo protestante. Estaba previsto que aquel acto, que pretendía ser un hecho irrevocable tras el final de la lucha armada de ETA, se realizara a la mañana siguiente.

«Se me explicó que muy temprano a la mañana siguiente, en presencia de un pequeño pero representativo grupo de ciudadanos locales honrados, junto conmigo y otro sacerdote como testigos independientes, se llevaría a cabo la destrucción física de armas de miembros de ETA que iban a ser llevadas a esa discreta ubicación rural», revela Harold Good. Habla, evidentemente, del acto de destrucción de armas el 16 de diciembre de 2016 en Luhuso, que acabó con la detención de cinco artesanos de la paz: 'Tetx' Etxeberri, Mixel Berhokoirigoin, Beatrice Molle-Haran, Michel Bergougnan y Stéphane Etchegaray.

Sin embargo, el anfitrión de Good recibió una llamada urgente aquella noche: «Lo que se desplegó entonces fue un drama tan bizarro como inútil. Un grupo combinado de Policía antiterrorista francesa y española se había desplegado en el caserío en el que se iba a proceder al desmantelamiento y había detenido a ese grupo de ciudadanos respetados y de confianza».

Detenidos los artesanos de la paz, la destrucción del armamento que Good debía supervisar nunca ocurrió. Y, a pesar de que permaneció en la casa en la que había sido alojado, el irlandés tenía miedo de que los policías fueran a por él. «Me convencí de que no era lo suficientemente importante como para ser un hombre buscado, mientras temía que todos los vehículos que pasaban pudieran ser las fuerzas de seguridad que venían a arrestarme. ¡Apenas dormí nada!», recuerda.

Ningún policía vino a buscarlo, no vio que los vehículos disminuyeran su velocidad sospechosamente, ni aporrearon la puerta de la casa donde se encontraba. Harold Good pudo subirse en Biarritz al avión que lo llevaría de regreso a su país.

Pulgares arriba

Good intuía que, después de lo ocurrido en Luhuso, el desarme definitivo no tardaría en llegar. No se equivocaba. El día escogido fue el 8 de abril de 2017, gracias al trabajo de los artesanos de la paz, que cumplieron su acuerdo con ETA y además lograron el compromiso del Gobierno francés de no entorpecer la operación.

Llegado el día, cómo no, el arzobispo viajó a Euskal Herria. Conoció al enconces arzobispo Matteo Zuppi, ahora cardenal y mediador del Papa por la paz en Ucrania y candidato a sucederlo en el cargo. Coincidió con integrantes de la Comisión Internacional de Verificación (CIV), entre ellos Ram Manikkalingam, con experiencia en el conflicto de Sri Lanka, y con su amigo Chris Maccabe.

Fueron él y Zuppi los encargados de recibir los archivos y carpetas que contenían inventarios del armamento y de entregárselo a Manikkalingam, el presidente de la CIV. «Pensé en el día en que el Padre Alec había susurrado en mi oído –recoge Good en su libro–: 'El último arma sale de la política irlandesa'. ¡Cómo se habría regocijado también en este momento!».

En el memorable discurso –improvisado, confiesa– que ofreció ese día ante 20.000 personas en Baiona también se acordó de su compañero Reid, que falleció en 2013. Contó cómo varias personas le agradecieron su labor tras el cese del fuego de 2006, y cómo Alec Reid les respondió con los pulgares arriba. «Me agrada pensar que hoy está mirándonos a todos nosotros con los dos pulgares hacia arriba», expresó. Asegura que nunca olvidará que, en ese momento, 20.000 personas respondieran con este mismo gesto. «¡40.000 pulgares arriba por Alec!», celebra; 40.000 pulgares apuntando a la paz en Euskal Herria.




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