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sábado, 25 de noviembre de 2023

Elorriaga en la FIL de Guadalajara

Durante las últimas cuatro décadas en México se implementó una campaña comunicativa de supresión de la identidad vasca que beneficiaba en todo momento a la estrategia represiva por parte de Madrid y París en contra de Euskal Herria.

Poco o nada se hizo desde la Euskal Etxea de la Ciudad de México para revertir dicha campaña nociva y esto se debe a que la directiva de dicha entidad se dejó maniatar y amordazar por el PNV.

Es por lo anterior que celebramos el gran esfuerzo que lleva a cabo el Instituto Etxepare en aras de la restitución de la identidad vasca en los ámbitos académico, artístico y cultural.

Aquí lo más reciente que nos han compartido en su portal:


Unai Elorriaga participa en la FIL de Guadalajara de la mano de Etxepare Euskal Institutua

El escritor Unai Elorriaga participará en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (México) de la mano de Etxepare Euskal Institutua. FIL Guadalajara es uno de los eventos más importantes del sector y la cita por excelencia de la literatura iberoamericana que cada año reúne a cientos de autores/as y a varios miles de profesionales y lectores/as. El escritor vasco participará en varios eventos del programa oficial de la feria.

La feria se celebrará desde mañana, 25 de noviembre, hasta el 3 de diciembre en México, y Elorriaga participará en tres eventos. El próximo jueves, 30 de noviembre, asistirá al encuentro que han organizado para estudiantes en el marco del programa ‘FIL JOVEN: Ecos de la FIL’. Por otro lado, el 1 de diciembre, participará en la mesa redonda ‘Humor negro y tragicomedia en la literatura’ junto a Matías Moscardi (Argentina), Carla Zúñiga (Chile), Juan Pablo Villalobos (México) y Nina Lykke (Noruega). Allí compartirán diferentes puntos de vista sobre el humor en la literatura y explicarán cómo aplican el humor en sus trabajos. Al día siguiente, 2 de diciembre, Elorriaga conversará con el escritor mexicano Alberto Chimal tomando como punto de partida la traducción al castellano de su novela ‘Iturria’ (Susa, 2019), ‘Nosotros no ahorcamos a nadie’ (Galaxia Gutenberg, 2023). Ambos autores transitan entre el cuento y la novela, comparten el amor por el género breve y sus obras componen una extraordinaria muestra de imaginación y una invitación a apreciar el arte de narrar, ya sea mediante microrrelatos, o extensas novelas.

Además, Elorriaga participará en un coloquio en la Euskal Etxea de México DF, junto a los alumnos de lectorado de la UNAM y miembros de la propia euskal etxea.

Por otro lado, Karmele Jaio volverá a la feria mexicana para participar en diferentes eventos. Entre ellos, participará en el encuentro de poesía europea junto a otros escritores europeos y estará en la mesa redonda "Europa en la literatura: narrando el continente’ junto con José Luis Peixoto, Nora Ikstena y Svetlana Cârstean. 

Euskal Irudigileen Elkartea en la FIL

FIL Guadalajara contará este año con una amplia representación vasca. Además de Elorriaga y Jaio, estarán presentes varios miembros de la Asociación Profesional de Ilustradores de Euskadi. La asociación ha contado con la colaboración de Etxepare Euskal Institutua y participarán en numerosos actos. Asistirán, entre otros, Ruth Juan, Irantzu Piquero, Janire Orduna, Raisa Alava o Elisabeth Pérez Fernández. Además de ofrecer varias conferencias, conformarán la exposición que reflejará los 20 años de vida de la Asociación Profesional de Ilustradores de Euskadi con los trabajos de sus 173 socias/os bajo el título "Exposición del 20 aniversario y cómic en Euskal Herria". Se puede consultar la participación de la asociación de ilustradores/as en este enlace.

FIL Guadalajara acogerá también el stand de Basque.Books. Esta iniciativa de Etxepare Euskal Institutua, en colaboración con los principales actores del ecosistema literario vasco, es la estrategia y la plataforma para impulsar la internacionalización y la proyección exterior de la creación literaria del País Vasco en mercados, festivales y eventos profesionales de todo el mundo. Basque.Books. permite a autoras/es y profesionales del sector literario del País Vasco participar en los mercados internacionales, al tiempo que promueve la traducción y la distribución internacional de la literatura vasca.

FIL Guadalajara: La gran cita literaria iberoamericana

FIL Guadalajara tendrá lugar del 25 de noviembre al 3 de diciembre. Se trata de uno de los eventos literarios más importantes del mundo y la gran cita del año para las/los profesionales del sector del libro iberoamericano. A esta 37 edición asistirán 600 autores de 45 países diferentes, así como figuras relevantes del mundo del libro, la academia, la cultura, el pensamiento y la ciencia. Durante nueve días, el programa ofrecerá un amplio abanico de actividades relacionadas con el libro, la lectura, la ciencia, el arte, la cultura y el pensamiento.

Así, el programa general incluirá más de tres mil actividades: literarias, académicas, de divulgación científica, artísticas, profesionales, infantiles y juveniles. El programa literario de la 37 edición de la FIL prevé la participación de 650 escritores de 45 países y 33 lenguas diferentes en programas que atienden a distintas regiones, corrientes y géneros, entre los que destacan grandes figuras de la literatura contemporánea.

Entre los invitados del ámbito de la literatura contemporánea estarán Elia Barceló, Elísabet Benavent, Piedad Bonnet, María Dueñas, Morgana Kretzmann, Andrés Neuman, Pascal Quignard, Julia Quinn, Élmer Mendoza, Sergio Ramírez, Angelo Tijssens, Margarita García Robayo, Antonio Muñoz Molina, Jordi Sierra i Fabra, Tatiana Țîbuleac, Jorge F. Hernández, Elvira Lindo o María José Ferrada.



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jueves, 23 de noviembre de 2023

Homenaje a 'Juan de la Encina'

Somos un blog de la diáspora vasca para la diáspora vasca.

Dicho lo anterior, les compartimos este reportaje de El Correo en el que se relata los avatares que han caracterizado a la familia Zubiaurre, originaria de la localidad de Garai en el Duranguesado, mismos que les han llevado a México.

Aquí la información:


La saga de los Zubiaurre regresa a Garai

Pilar Gutiérrez, descendiente de la familia de artistas, recalca que su abuela Pilar y su padre Leopoldo le inculcaron que tuviera un vínculo con sus orígenes vascos

Javier García Legorburu

Los Zubiaurre, una de las sagas artísticas más prolíficas que ha dado el País Vasco a lo largo de su historia y que tienen el nexo de unión con la población de Garai. Este pequeño pueblo del Duranguesado ha rendido homenaje al crítico de arte Ricardo Gutiérrez Abascal más conocido como 'Juan de la Encina' cuando se cumple el 60 aniversario de su fallecimiento. Casado con la escritora y activista cultural Pilar Zubiaurre, hija del músico Valentin Zubiaurre y hermana de los pintores Ramón y Valentín Zubiaurre, fue un importante miembro de la familia Zubiaurre.

Tras seis décadas en tierras mexicanas, cumpliéndose uno de los deseos de sus descendientes, sus restos han retornado al panteón familiar de Garai. De esta forma, se cierra un ciclo que dio comienzo hace más de dos décadas cumplimentando el deseo de Leopoldo Gutiérrez-hijo de Ricardo- de que los restos de los diversos miembros de esa saga descansen en el cementerio de la localidad. Lo cierto es que con motivo del Ezpatadantzari Eguna celebrado en el año 2000 en el municipio, en el que se homenajeó a los hermanos Zubiaurre, Leopoldo hizo partícipe su deseo de reunir en el panteón familiar de Garai -donde ya descansaban los restos de su madre Pilar Zubiaurre- los restos de los demás miembros de la familia, que en aquel entonces, a consecuencia de los avatares de la vida, se hallaban dispersos entre Madrid y México.

La asociación cultural Gerediaga Elkartea asumió su deseo como propio y acordó tratar de cumplir el mismo. Fruto de sus trabajos en julio del año 2002 se trasladaron de la Sacramental de San Isidro de Madrid a Garai los restos del músico Valentín Zubiaurre Urionabarrenetxea, de su esposa María Paz Agirrezabal Etxazarreta, y la de sus hijos pintores Valentín y Ramón. En 2017, se trasladaron de México a Garai los restos del propio Leopoldo Gutiérrez, que había fallecido dicho año, así como los de su esposa Mercedes García- Urtiaga, fallecida en 2014. Finalmente, iniciadas las gestiones para el traslado de los restos de Ricardo Gutiérrez Abascal desde México, problemas burocráticos y posteriormente la pandemia del COVID forzó a aplazar dicha transferencia, que ha sido posible realizarla este año.

Actualmente, la nieta de Ricardo, Pilar Gutiérrez Zubiaurre reside en Garai desde hace dos años en su casa familiar y ayer estuvo presente en el acto de homenaje realizado en el consistorio que contó con la presencia del historiador Jon Irazabal, la presidenta de Gerediaga Nerea Mujika, el alcalde de Garai Erramun Osa, la directora del Museo de Arte e Historia de Durango Garazi Arrizabalaga y Miriam Alzuri, historiadora del Museo de Bellas Artes de Bilbao y biógrafa de Ricardo. El salón de plenos quedó abarrotado con la presencia de numerosos asistentes, entre los que se encontraba el escultor de Mañaria Víctor Arrizabalaga o el gerente de Gerediaga, Beñat Gaztelurrutia, entre otros.

«Tenía un año y medio cuando mi abuelo falleció. No tengo recuerdos especiales de él y lo poco que conozco de él es a través de lo que contaba mi padre. Yo vengo a Garai desde los seis años de vacaciones ya que tanto mi padre como mi abuela Pilar procuraron que tuviéramos un vínculo con este municipio tanto mis hermanos como yo y veníamos todos los años» explica Pilar, antes de mostrar su satisfacción por el regreso de los restos de su abuelo a la localidad. «Cuando llegué aquí, los restos de Ricardo y su hermana vinieron conmigo. Era algo muy importante conmemorar el día» explica a EL CORREO.

Ricardo, más conocido en el ámbito cultural por el seudónimo de «Juan de la Encina», falleció el 22 de noviembre de 1963, hace 60 años, en su exilio mexicano. Nacido en Bilbao, fue uno de los críticos de arte españoles anteriores a la guerra civil española más reconocidos e influyentes como defensor del arte moderno, pero dejó patente sus reservas respecto a las vanguardias artísticas. Participó con dos conferencias en el Primer Congreso de Estudios Vascos, organizado por Eusko Ikaskuntza en Oñati en 1918, que posteriormente se transformarían en su obra «La trama del arte Vasco». Dicho libro, editado en 1919, está considerado uno de los textos fundamentales en la historiografía del arte vasco.

«Es muy importante recordar a nuestra familia Zubiaurre y estar juntos. Los que estamos presentes tenemos que poder saber dónde están nuestros antepasados y los de mi familia materna y paterna siempre han estado a caballo entre México y País Vasco, que es nuestro origen. Los Zubiaurre están y permanecerán siempre juntos en Garai, el lugar de donde proceden y el sitio con el que siempre han tenido un vínculo muy fuerte», prosigue Pilar, antes de añadir que «es un lugar que merece la pena».

Desde 1931 hasta 1936, Ricardo fue nombrado por el Gobierno de la República director del Museo Nacional de Arte Moderno, museo antecesor del actual Museo Nacional Reina Sofía. En el transcurso de la guerra civil, en 1938, se vio forzado a exiliarse por su defensa de la República. Tras su paso por Paris y Nueva York, recaló en México, donde consolidó una importante trayectoria docente en la Escuela de Arquitectura de la Universidad Nacional Autónoma de aquel país que aun hoy día tiene su reflejo.

 

 

 

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jueves, 18 de julio de 2019

Fiesta Alegre en México

La reapertura del Frontón México ha traído consigo un renacimiento del interés por el deporte vasco más globalizado, la pelota.

Les invitamos a leer este reportaje dado a conocer en el portal Más por Más:


Recientemente, el Jai Alai ha ganado fama en la CDMX y es un deporte que ha dado medallas al país

Diana Delgado

La pelota rebota una y otra vez. Cuatro jugadores se mueven en la cancha esperando el momento en el que la pequeña bola marque el turno de quien deberá lanzarla, de nuevo, con una cesta de mimbre que funciona como extensión del brazo. Una y otra vez. Cuando alguno de ellos no la alcance, el equipo contrario habrá anotado.

El Jai Alai o cesta punta, como también se le conoce, es un deporte de origen Vasco (una comunidad autónoma del nororiente de España) con gran historia en México, pues se considera que el primer frontón en México fue inaugurado en 1895 por Porfirio Díaz, y estaba ubicado en la antigua calle de Ezequiel Montes.

La velocidad es una de las características del juego. Cada lanzamiento puede alcanzar más de 290 kilómetros por hora, por eso los pelotaris —nombre de los jugadores— deben estar siempre atentos, colocados uno en la parte frontal como delantero, que tiene el objetivo de anotar, y un zaguero, que atiende los rebotes largos y busca cansar al equipo contrario.

Quizá nunca hayas visto un partido oficial de Jai Alai, sin embargo, seguramente lo has practicado, pues en México, el frontón se juega en las paredes altas de las escuelas, en las canchas públicas con grandes muros y en edificios habitacionales de todas las calles de la ciudad.

Una “fiesta alegre”

La cesta punta es uno de los deportes más rápidos del mundo que actualmente se juega en 29 canchas de todo el mundo y busca cumplir con los requisitos para ser considerado en los Juegos Olímpicos.

Este deporte, cuyo nombre significa “fiesta alegre”, surgió en el País Vasco hace más de cuatro siglos y para los aficionados se consideraba un entretenimiento dominical. Empezó su expansión internacional entre los siglos XIX y XX por las migraciones españolas, de esa misma manera, llegó a México y se ha vuelto un juego común en los barrios de la CDMX.

Para jugarlo oficialmente se requiere de una cancha o frontón que consta de tres muros: el frontal; el lateral o de ayuda y el de rebote que es la pared posterior, y el espacio se divide en 16 cuadros de la misma longitud. Las pelotas son otro de los elementos básicos de este deporte: son hechas de dos capas de piel de cabra, hilo de lana y goma de caucho. Cada una tiene un promedio de vida de 20 minutos debido a que suelen reventarse por la fuerza con la que son golpeadas.

También se utiliza una cesta de madera y mimbre en forma de garra que cada jugador porta en la mano derecha. Estas son artesanales y hechas a la medida de acuerdo con la estatura y posición del jugador pues, para practicarlo, la pelota debe entrar por la punta de la cesta y luego ser lanzada con mayor fuerza hacia el muro frontal para hacerla rebotar y que el siguiente jugador la pueda cachar con la cesta y, de nuevo, lanzarla.

Las reglas no son tan complicadas

Los equipos alternan sus golpes hasta que uno de ellos no la alcance, la lance mal, la deje caer o la saque de la cancha. En ese momento, el equipo contrario tendrá un punto. Tan solo al momento del saque la pelota puede botar, esa es la señal para que el equipo pueda rematar.

Para competencias, el Jai Alai cuenta con diferentes modalidades como frontenis, paleta goma y trinquete, las cuales están reguladas por la Federación Internacional de Pelota Vasca y su reglamento general.

A nivel nacional, la Federación Mexicana de Pelota Vasca y Frontón, quienes coordinan a la selección de la especialidad, participan en los torneos nacionales y concentran a quienes lo practican profesionalmente.

Para este 2019, la federación ya cuenta con una lista de 14 atletas para los Panamericanos de Lima, en donde México es uno de los favoritos en ambas ramas para obtener las medallas doradas en las modalidades frontenis, paleta goma y trinquete.

Los escenarios del Jai Alai

Una de las razones por las que este deporte ha regresado al interés del público es la apertura del Frontón México, un espacio que permaneció cerrado por casi 20 años y que tras su remodelación por inversionistas privados y su reapertura en marzo de 2017 han atraído audiencia.

En junio terminó la tercera temporada de este deporte en México en el “Palacio de la Pelota” con Ochoa y Del Río como campeones de la Liga Nacional y la dupla Goikoetxea-López, quienes fueron los vencedores de la Liga Premier.

En la ciudad han existido al menos nueve frontones. Entre los más conocidos están el Hispano-Mexicano, que cerró en los años 50; el Frontón Nacional se mantuvo abierto 20 años y en 1940 se convirtió en cine Palacio Chino; el Elorduy, uno de los más frecuentados, considerado escuela de pelotaris que fue demolido en 2017, y el Frontón Inclán, en la colonia Centro, es propiedad de una de las familias de mayor tradición y hasta la fecha se mantiene en funcionamiento.

En la CDMX también se juega en espacios privados como el Club Mundet y el Club España. Y si bien no hay una escuela oficial que enseñe el Jai Alai —pues se ha considerado un deporte de élites—, la UNAM tiene una asociación a la que pueden inscribirse los estudiantes, y el Club Futurama en Lindavista también tiene clases de frontenis para todo público.

Además de que en los deportivos de las alcaldías y los de barrio existen canchas para practicar este deporte que ha dado medallas oficiales y de exhibición a nuestro país, y que de forma cotidiana se juega sin herramientas, golpeando pelotas de goma a mano limpia.






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martes, 2 de abril de 2019

'Amaren Ideia' en Salamanca

Se lleva a cabo la Semana de la Universidad Nacional Autónoma de México auspiciada por la Universidad de Salamanca y por medio del portal Salamanca al Día se nos informa acerca de la proyección de un documental que habla acerca de tres exiliados vascos en México.

Como acostumbramos hacer cada vez que se toca el tema, es preciso recordar a nuestros visitantes que dicha casa de estudios, la más importante en América Latina, estará por siempre vincula da Euskal Herria por medio de la diáspora vasca ya que uno de sus creadores y eventualmente primer rector fue el Dr. Joaquín Eguía Lis, hermando de Santiago, uno de los signantes de la Sociedad Ignacio de Loyola, precursora del Centro Vasco de la Ciudad de México, efeméride no celebrada por los etnicistas que han secuestrado esa institución desde hace décadas.

Aquí la información:


La película, dirigida por Maider Oleaga,  cuenta la historia del exilio de los vascos a México durante la Guerra Civil española

El programa académico y cultural por la Semana de la Universidad Nacional Autónoma de México en la Universidad de Salamanca continúa este martes, a las 19:30 en el Teatro Juan del Enzina, con la proyección del documental “Amaren ideia” (TV UNAM), dirigido por Maider Oleaga.

En la misma sesión se emitirá la cinta “Luis Rius” (2015), que hace un pequeño recuento de la vida y obra del escritor español, su carrera como poeta y académico en México a través de testimonios e imágenes de archivo.

Ambos documentales serán analizados en un debate en el que intervendrán Javier Sánchez Zapatero (USAL) y Sandra Lorenzano (UNAM), y que será moderado por Elena Villegas (Radio USAL). La entrada será libre hasta completar el aforo.

El largometraje documental “Amaren ideia” cuenta la historia de Lucía, José y Alfredo, tres ancianos de más de ochenta años, que están unidos por un hecho que marcó sus vidas para siempre: los avatares de la Guerra Civil española provocaron la salida de su tierra cuando todavía eran unos niños. Se separaron para siempre de sus familias y nunca volvieron a residir en su país natal. Los tres han desarrollado su vida en México, país que ya sienten como propio.

Cada uno de ellos ha asumido este exilio forzado de forma muy diferente, dependiendo del carácter y las experiencias vividas. Setenta y un años después de su salida, regresan al País Vasco para reencontrarse por última vez con lo que dejaron atrás. La herida que se abrió en 1937 quizá pueda por fin cerrarse.






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domingo, 21 de octubre de 2018

Racismo Mexicano al Descubierto

Los migrantes hondureños chocaron contra el muro de seguridad que las autoridades mexicanas habían colocado ex profeso en la frontera con Guatemala.

Ese día amplios sectores de la sociedad mexicana también chocaron... pero con el espejo que les devolvió una imagen que no quieren reconocer, la de su racismo.

Les invitamos a leer este reportaje publicado en la página de DesInformémonos:


Omar Páramo / Nayeli Manuel

México es un país racista y seguirá siéndolo mientras se crea mestizo, pues el origen de su propensión a discriminar surge de la idea de que nos debemos mezclar, expuso el profesor Federico Navarrete, del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM.

“Este concepto, pretendidamente incluyente, en realidad excluye, pues define quién puede ser integrado y quién no, y deja de lado a grupos poblacionales importantes como los indígenas, a las personas de origen africano o asiático, o a los inmigrantes judíos y a otros grupos supuestamente incapaces de asimilarse”, agregó.

Para el también escritor, el mestizaje es una idea racista pues, aunque enarbola la combinación genética de sujetos con características distintas, argumenta que la porción europea es preferible a la americana. “Deseamos el blanqueamiento de los indígenas, pero jamás la indigenización de los blancos”.

A decir de Navarrete Linares, en este rubro se busca mayor blancura y europeización, y así lidiamos con una ideología parecida a las imperantes en Sudáfrica, Estados Unidos o Alemania en la primera mitad del siglo XX, con la única variante de que la segregación aquí se practica por la mezcla y no por la separación”.

No obstante, pese a haber encontrado similitudes entre la manera de discriminar en territorio nacional y la ejercida en otros países, el académico pidió no generalizar, pues la nuestra es muy particular.

“Subrayar que el racismo mexicano es diferente al de EU es una invitación a entender sus características, pues el nuestro es un caso nacional dentro de un fenómeno internacional y en ese sentido tiene elementos en común con otras manifestaciones, pero es distinto”.

¿Racistas o clasistas?

Al aseverar que México es un país racista, siempre alguien lo niega espetando el mismo argumento: “¡Eso no!, lo que somos es clasistas, que no es igual”, lo que para Federico Navarrete sólo reafirma lo primero, pues ambos conceptos son dos caras de la misma moneda.

“Hacer esta distinción es fútil porque en México, desde el siglo XVI, el privilegio está vinculado a la procedencia. Desde el régimen colonial español las mejores posiciones sociales se han reservado a gente de origen europeo y eso hizo que las diferencias en la sociedad novohispana fueran de casta y no de clase”, refirió.

Dichas condiciones se mantienen y por ello en México las divisiones de clase y la estratificación social y económica se ligan a elementos de origen continental, es decir, a quién es europeo y quién indígena o de procedencia africana o asiática, y al lenguaje, pues el país siempre se ha puesto a los hispanoparlantes muy por encima de los hablantes de las 68 lenguas originarias que tenemos.

“Es imposible separar racismo de clasismo, tanto a nivel histórico como en la práctica social, pues en el último ámbito tendemos a leer la posición de las personas a partir de prejuicios y asociamos a las personas de piel morena con pobreza y menor educación, y a los de tez blanca con privilegios, sofisticación, belleza y éxito”.

Además, el argumento de que la discriminación por raza o por clase son dos cosas distintas tiene una falla moral, pues parece un intento por hacer ilegítima a la primera y darle carta de aceptación a la segunda, cuando ésta también debería ser combatida, explicó.

Alfabeto del racismo en México

Tras haber publicado México racista, en el 2016 Navarrete regresó a las librerías con Alfabeto del racismo en México, con el cual analiza diversos conceptos relacionados con este tema desde la A (con la palabra “ambulante”) hasta la Z (con “zapatismo”).

“Desde un inicio me negué a llamarlo diccionario porque ello nos remite a algo sistemático y lo que integré aquí son pequeños artículos con tono satírico o humorístico (aunque algunos son abordados con seriedad) que describen y discuten temas, voces y costumbres claves del racismo mexicano, los cuales pueden ser leídos aleatoriamente, como se hace con Rayuela, de Julio Cortázar”.

Por ejemplo, hay entradas dedicadas a “güero”, “naco” o “whiteness”, así en inglés porque para el autor la noción de blancura subyacente a la noción de mestizaje es un ideal mundial que México importó.

“La meta es presentar un modelo para armar con los elementos que constituyen el racismo mexicano a fin de que el lector vea cómo esas piezas se empalman y se fortalecen unas con otras. Es una invitación a pensar, a reflexionar, a reírnos de nosotros mismos, a reconocer lo ridículo de nuestras formas de discriminar y a llevarnos a una autocrítica más profunda de por qué mantenemos estas distinciones tan artificiales y dañinas para nuestra vida social”.

Vicios privados, ¿virtudes públicas?

Para Navarrete, a diferencia de lo que pasa en EU o Europa, donde el racismo se ejerce en el ámbito público y se ha expresado a través de la esclavitud o leyes brutales, en México éste se practica de manera soterrada, en la esfera de lo privado, y ello lo invisibiliza.

“Una de las características de nuestro racismo es que es social y particular, infligido por personas y grupos contra otros individuos y colectivos en vez de que lo ejerza el Estado o la ley, como en otras naciones. Que en la Unión Americana sea tan tangible ha provocado reacciones en su contra y el surgimiento —desde hace más de medio siglo— de movimientos antirracistas”.

En contraste, como en México es privado y poco visible, no ha habido reacciones públicas equivalentes, lo que sugiere un inconveniente: nuestro racismo es más cerrado y menos evidente que el de otros países y, por ello, es más difícil de combatir.

A decir del académico, una de las trincheras que más fomentan estas actitudes son los medios de comunicación, pues ahí se excluye de manera sistemática a las personas de piel oscura o apariencia indígena. Esto es discriminatorio, pero se nos presenta como un tema que, de ser cuestionado, parecería coartar su libertad de expresión.

Estas condiciones, planteó Navarrete, han hecho que el México de este siglo sea más discriminador que el del XX. “Lo visto en los mass media no tiene precedentes, es el racismo más descarado en la historia de México y éste se extiende a ámbitos de la vida social vinculados con la desigualdad socioeconómica y la violencia”.

Sin embargo, para el académico hay maneras de deshacerse de este lastre y una es la regulación legal y otra la presión social para detener el racismo en los medios, pues sin importar que sean monopolios privados con poder, al final son herramientas al servicio de la gente y, como sociedad, les podemos exigir que dejen de practicar un acto tan lesivo, que asuman un espíritu de servicio público y que dejen de excluir a la mayoría de la población mexicana. Es una cosa que podría hacerse inmediatamente y que no costaría tanto.

Y finalmente, el tema más profundo a tratar es el de la desigualdad, lo cual plantea un dilema porque ésta debe ser combatida, pero es imposible si no se hace lo mismo con el racismo que la fortalece, y al revés es igual, no es factible acabar con este último si no reducimos la primera. “Así, en términos de política social, educativa y de política secas, hay que avanzar juntos para así hallar una salida”.

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martes, 25 de septiembre de 2018

"No Somos las Violadas de Atenco"

Por conducto de la página Viento de Libertad traemos  a ustedes este extenso reportaje que se centra en las mujeres represaliadas en Atenco por el estado mexicano allá en 2006:


En mayo de 2006, más de 20 mujeres fueron detenidas y torturadas sexualmente por policías en un operativo en San Salvador Atenco, en el Estado de México. Las 11 víctimas que lucharon para que el caso trascendiera las fronteras relataron a The New York Times el trauma y el dolor con el que han convivido desde entonces.

Paulina Villegas

A Yolanda Muñoz la detuvieron en la azotea de una casa y la pusieron de rodillas. A su lado había una pila de cuerpos amontonados, golpeados y ensangrentados.

Todavía recuerda las botas negras de sus agresores, el encono de sus golpes: casi siempre pegaban en la espalda y en la cabeza, dice.

Los policías la subieron a un autobús tipo escolar junto a otras mujeres y hombres que, al igual que ella, creían que iban a morir. Y en cierto sentido no se equivocaba: en ese viaje de cinco horas que hicieron desde Texcoco —un municipio en las afueras de Ciudad de México— a distintas cárceles, a muchas de las detenidas les mataron una parte de ellas mismas.

A algunas le mordieron los senos, les pellizcaron los pezones. A una mujer la obligaron a darle sexo oral a varios policías. A otras las penetraron con los dedos o con objetos. Mientras los policías las golpeaban, las manoseaban y las denigraban, algunas eran forzadas a contar chistes para entretenerlos. A Yolanda Muñoz le hicieron mantener el equilibrio mientras sostenía una granada falsa en las manos.

Ella es una de las víctimas de las detenciones arbitrarias y torturas sexuales cometidas por fuerzas del Estado mexicano en mayo de 2006, cuando el entonces gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, ordenó un operativo para reprimir a un grupo de manifestantes.

Tras una exhaustiva investigación de años, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) dictaminó que el gobierno mexicano no solo fue incapaz de otorgarles justicia a estas mujeres, sino que ese mismo sistema de justicia quebrado muchas veces persigue a sus propias víctimas. En su dictamen, la CIDH también exhortó a realizar una investigación completa para determinar a todos los responsables, y un posible encubrimiento de los hechos.

The New York Times entrevistó a las once mujeres que consiguieron que el caso trascendiera las fronteras de México —algunas de las cuales hablaron por primera vez públicamente sobre los abusos que sufrieron hace diez años—, que relataron el trauma y el dolor con el que han convivido desde entonces.

El operativo policial del 3 y 4 de mayo del 2006 tenía como fin acabar con un movimiento de protesta que había nacido de la oposición al proyecto de un nuevo aeropuerto en San Salvador Atenco —a unos 50 kilómetros de Ciudad de México—, pero se había convertido en catalizador de otras luchas de reivindicación social.

La represión ordenada por el gobierno terminó con la muerte de dos personas, más de 200 detenciones y decenas de heridos graves. Los agentes de seguridad que participaron fueron acusados, entre otras violaciones a los derechos humanos, de torturar sexualmente a más de 20 mujeres.

Once de ellas decidieron denunciar los hechos y luchar por justicia, pero se vieron obligadas a llevar su caso a una instancia internacional después de toparse con trabas en la investigación de sus denuncias, e incluso con la difamación de autoridades locales, incluyendo al entonces gobernador Enrique Peña Nieto.

En junio de 2006, un mes después de los hechos, Peña Nieto llegó a declarar a la prensa que la “fabricación” de acusaciones era una táctica conocida de grupos radicales, y que ese podía ser el caso de las mujeres que denunciaban violaciones por parte de la policía, con el objetivo de desacreditar al gobierno.

Más de una década después, la CIDH no solo ha emitido su dictamen a favor de las víctimas, sino que el sábado pasado envió el caso a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que podría obligar al Estado mexicano a establecer responsabilidades en toda la cadena de mando involucrada en los hechos, lo que incluye al entonces gobernador del estado que ordenó el operativo, hoy presidente de México.

La oficina del presidente ha dicho por su parte que la CIDH no responsabilizó a Peña Nieto ni lo ha nombrado explícitamente como un objetivo de la investigación. Más allá de eso, sostienen, los casos judiciales en México nunca lo han hecho responsable de las agresiones sexuales a las mujeres.
‘Me quitaron la mitad de mi vida’

Suhelen Cuevas soñaba con ser periodista y llegó a San Salvador Atenco el 4 de mayo del 2006 para cubrir los enfrentamientos que habían ocurrido la noche anterior en el municipio.

Edith Rosales era asistente médica, tenía 48 años, y había llegado a Atenco con una brigada de auxilio para atender a los heridos de la noche del 3 de mayo.

Norma Jiménez y Claudia Hernández eran estudiantes, y estaban allí para documentar lo sucedido: Norma para la revista “Cuadernos Feministas”, Claudia para estudiar movimientos sociales.

Patricia Torres también era estudiante: estaba escribiendo su tesis sobre el movimiento social de protesta en Atenco.

Bárbara Italia Méndez había llegado allí con una organización que atiende a menores en riesgo.

Cristina Sánchez acompañaba a sus hijos a la escuela y se dirigió después al mercado a realizar compras. Ana María Velasco había ido al mercado de Texcoco para hacer unas compras con su hermano y su cuñada. Yolanda Muñoz iba con su hijo caminando por la calle rumbo a Texcoco.

Patricia Romero había llegado al mercado Belisario Domínguez para trabajar con su hijo y su padre en el negocio familiar que tenían allí.

Mariana Selvas acompañaba a su padre a ofrecer sus servicios médicos en San Salvador Atenco.

Ese fue, para cada una de ellas, el último momento en que fueron tal como eran, antes de que sus biografías se partieran en dos.

De las más de 20 mujeres que fueron apresadas y torturadas sexualmente durante los enfrentamientos en mayo de 2006, las once que decidieron seguir con sus casos y llevarlos hasta una instancia internacional no solo comparten una misma lucha para que se reconozcan —y se castiguen— los abusos cometidos, sino también el intento por recuperar el control de sus vidas.

En la última década algunas de ellas encontraron en esta cruzada un nuevo propósito. Varias, con el apoyo de sus seres queridos, lograron salir adelante y continuar. Otras no corrieron con la misma suerte.

Algunas dejaron de estudiar y abandonaron sus proyectos. Perdieron parejas, inclusos sus hijos se alejaron de ellas, o sus seres queridos no lograron entender nunca ni adaptarse al trauma tan particular de una víctima de tortura sexual.

Para todas ellas la intimidad sexual es, en el mejor de los casos, un desafío; en los peores días, un suplicio.

A sus 30 años, prácticamente el único contacto físico que Suhelen puede mantener con naturalidad con su pareja es tomarse de la mano.

“Me quitaron la mitad de mi vida”, dice hoy, en la primera entrevista que da a algún medio desde que fue detenida y abusada por policías cuando era una estudiante de 19 años.

Sus ojos azul intenso se empañan con lágrimas, pero de pronto se abren de emoción y gratitud con la rapidez de la euforia: al menos vivió para contarlo, dice.
‘No me atreví a decírselos’

“Es como si te hubieran matado”, dice Mariana Selvas, que al momento de ser detenida tenía 22 años y era estudiante de Etnología en la Escuela Nacional de Antropología e Historia. “Y puedes quedarte muerto en vida con el miedo, con el dolor que no se quita, con el recuerdo, o puedes, aun con lo que pasó, tratar de encontrar un camino y la fuerza, tratar de vivir aun sin quitarte aquello que te mató en ese momento”.

Mariana fue detenida, golpeada, torturada sexualmente y tuvo que permanecer en la cárcel un año y ocho meses.

Después de haber sido abusadas durante el operativo, estas mujeres pasaron en prisión desde ocho días hasta dos años y ocho meses, acusadas por delitos que iban desde ataques a las vías de comunicación o ultraje y portación de armas hasta uso de explosivos y secuestro equiparado.

En estos años aprendieron que en un país donde el machismo atraviesa conductas sociales y culturales, el hecho de haber sido violadas sexualmente constituye una doble carga, un doble estigma. Y también una doble soledad.

Para Norma Jiménez seguir con el caso le ganó el rechazo de su padre, quien trata de desalentarla de continuar la batalla legal.

“Lo avergüenza”, dice.

A Patricia Romero, la vergüenza y el dolor de haber sido abusada sexualmente por varios policías le impidió compartir lo que le había sucedido con su padre y su hijo, que también fueron detenidos ese día, por miedo a causarles más daño.

“No me atreví a decírselos, los hubiera matado”, dice.

“Todavía recuerdo las voces de los tres o cuatro policías. Me acuerdo de cada detalle, los gemidos, el jaloneo. Todo es tan difícil”.

Tampoco tuvo la confianza para decírselo entonces a su esposo, ya que este en distintas ocasiones le preguntaba: “¿Verdad que a ti no te violaron?”.

Patricia trata, sin lograrlo, de contener el llanto.

“Yo hubiera esperado que me dijera: ‘No te preocupes, ya pasó’. Yo quería recargarme en él en ese instante, y eso nunca pasó”.

Patricia tiene 49 años y confiesa que, aún después de tantos años, no es capaz de llevar una vida sexual plena.

“¿Cómo podría disfrutar algo que antes me hacía feliz y que me destruyó?”, dice. Hoy, en esta entrevista, ha decidido revelar por primera vez los detalles de su abuso a sus seres queridos. “Ya es tiempo de que lo sepan todo”, dice.

Ella tenía 38 años cuando fue detenida en el mercado Belisario Domínguez en Texcoco. Después de ser arrestada arbitrariamente, torturada y abusada, estuvo en prisión dos años y ocho meses. Hoy todavía sufre hemorragias vaginales e hipertensión como consecuencia de la violación y los golpes recibidos durante su detención.
‘No somos las violadas de Atenco’

Claudia Hernández era estudiante de política en la Universidad Autónoma de México (UNAM) y documentaba en Atenco la represión de las fuerzas de seguridad estatales a los jornaleros que se oponían al proyecto del aeropuerto.

Después de ser brutalmente golpeada hasta quedar casi inconsciente, fue trasladada al Centro Preventivo y de Readaptación Social Santiaguito. En el trayecto a bordo de un autobús con decenas de mujeres golpeadas fue torturada sexualmente por un policía.

“Ese día marcó mi vida, y lo único que quería hacer después era lastimarme”, dice.

A Claudia la corrieron de la casa de estudiantes donde vivía, nunca logró terminar su tesis y perdió a su pareja.

“Me siento tan chiquita comparada con lo que era. Me pregunto: ‘¿Qué he hecho en estos diez años?’”, se pregunta Claudia, cuya complexión diminuta contrasta con la fuerza de su voz y de sus gestos. “Supongo que sobrevivir”.

Patricia Torres tenía 23 años y escribía su tesis sobre el movimiento social de protesta de los pueblos unidos de San Salvador Atenco. Su cuerpo quedó cubierto de moretones por la golpiza que le dieron cuando la detuvieron. También fue abusada por los policías.

Después de pasar varios días en la cárcel, bebía sin control, se volvió paranoica y terminó dejando la universidad. No recuerda mucho lo que hizo durante el primer año después de la agresión. Lo único que recuerda es lo que no hacía: no salía a la calle, no reía, no hablaba, no convivía.

“Me robaron mi carrera, mi sueño de ser académica. Pensaba que la culpa de todo lo que me pasó era de los libros, así que nunca quise volver a la universidad”, dice.

Ni Patricia ni Claudia ni Suhelen terminaron sus estudios.

Ana María Velasco, de 43 años, llora cuando recuerda lo mucho que disfrutaba bailar, y lo introvertida que ahora se reconoce.

Claudia Hernández dejó de ser una luchadora social.

Suhelen Cuevas no se volvió periodista.

Bárbara Italia Méndez no volvió a soñar con ser mamá.

Yolanda Muñoz, que es viuda y perdió su trabajo al salir de la cárcel, solo puede mandar a uno de sus cinco hijos a la universidad después de los gastos que tuvo que afrontar su familia para sacarla de prisión.

“Yo no tengo una carrera, ¿qué puedo hacer? Por mis antecedentes nadie me da una recomendación de trabajo,” dice Yolanda, quien fue detenida cuando iba a vender tela al mercado de Texcoco.

Incluso diez años después, la angustia, el estrés del proceso legal y el miedo a las represalias ocasionaron que los hijos de Cristina Sánchez se alejaran de ella y se mudaran de su casa hace apenas un par de meses.

“Me pedían que dejara de hablar y pensar en lo que pasó porque les afectaba mucho, les daba miedo lo que podría pasar y tristeza recordar lo que ya había sucedido”.

Pero la decisión de estas once mujeres de continuar con la batalla legal les confirió un nuevo sentido de vida y una forma —a veces liberadora— de lidiar con el dolor.

“Me di cuenta de que había encontrado el propósito de mi vida,” dice Bárbara Italia Méndez, quien ha compartido su experiencia en múltiples espacios públicos, y se ha vinculado con otras víctimas de tortura sexual en América Latina.

Su mirada inteligente se ve diáfana a través de sus lentes. Ella es consciente de su racionalización del dolor.

Como una hermandad, todas ellas han logrado usar su coraje y sufrimiento como combustible para persistir en la búsqueda por justicia y así lograr, finalmente, una rara victoria de rendición de cuentas.

“No somos las violadas de Atenco, somos las mujeres que sobrevivieron y superaron lo que pasó en Atenco, yo sigo siendo yo, no soy esa etiqueta”, dice Suhelen, quien hoy en día surfea todas las mañanas en su ciudad natal de Los Cabos, en Baja California.






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lunes, 10 de septiembre de 2018

Porril Cobertura Mediática

Con respecto a los hechos acaecidos en días recientes en la UNAM durante los cuales grupos porriles -agrupaciones paramilitares urbanas utilizadas por el régimen mexicano- agredieron a estudiantes preparatorianos dentro de la Ciudad Universitaria, les compartimos este comunicado por parte del Comité Cerezo:


CDMX a 07 de septiembre de 2018

El Comité Cerezo México manifiesta su preocupación ante la campaña de rumores y criminalización que se ha iniciado después de los ataques de un grupo porril en contra de estudiantes Universitarios que se manifestaban en la Rectoría el 3 de septiembre pasado.

Gracias a nuestro trabajo de documentación de violaciones a los derechos humanos, estamos viendo similitudes entre lo que ocurre en nuestra UNAM con la manera en la que en el país se decretó una supuesta “guerra contra el narco”, se están usando a escala menor las estrategias de control social mediante el terror y de represión política para criminalizar y atacar a defensores de derechos humanos y/o activistas estudiantiles.

Luego de la multitudinaria marcha con la que los estudiantes y otros sectores integrantes de la comunidad universitaria y del pueblo organizado respondimos ante el ataque porril del 3 de septiembre, las declaraciones de autoridades y medios masivos de comunicación han lanzado un cúmulo de información en la que aparecen, mezclados, verdades, medias verdades, rumores, especulaciones y francas mentiras.

Ante la inquietud de la comunidad entera que no deja de preguntarse quién ordenó el ataque contra los manifestantes, el alud de suposiciones y especulaciones ha comenzado a lanzar algunas afirmaciones en las que se criminaliza al movimiento estudiantil, se confunde en lugar de informar y se invisibilizan las demandas legítimas de los estudiantes del CCH Azcapotzalco y otras escuelas.

Recordemos que para justificar la represión política debe ser construido primero un “enemigo interno” a través de campañas de criminalización y estigmatización, el enemigo interno que la UNAM y las autoridades afines han creado es el porrismo, no por que no exista, sino que es una creación suya que utiliza bajo sus órdenes, tratando de negar este vínculo, para señalar a sus enemigos reales, que en la UNAM son los activistas estudiantiles, los luchadores sociales y los defensores de derechos humanos que hemos señalado por años su responsabilidad en la creación y mantenimiento del aparato represivo paramilitar universitario, más conocido como grupos porriles.

Para poder posicionar esta estrategia de criminalización las autoridades de la UNAM en contubernio con las autoridades locales y federales, también usan a los medios de comunicación y supuestos analistas políticos para crear, en la sociedad y en la comunidad universitaria, la percepción del enemigo interno y criminalizar al activismo estudiantil.

Empiezan a publicar un cúmulo de análisis que aparecen como “muy críticos” y que se anuncian como claves para entender el ataque porril, pero que conforman (en su mayoría) la enumeración de una serie de especulaciones (falsedades sin sustento documentado) que insinúan cosas, siembran rumores y dan pistas incluso contradictorias al mismo tiempo.

La especulación no ayuda en nada ante los hechos y por el contrario distrae la atención, mientras se promete encontrar el hilo negro, introduce, por medio de la especulación, la duda de si el movimiento estudiantil de repudio a los ataques porriles no será en realidad un juego de los partidos políticos, lo que desacredita, minimiza e invisibiliza las demandas estudiantiles que siguen sin cumplirse y que se van diluyendo ante la opinión pública.

La verdad, como un derecho humano, es indispensable para que haya justicia y garantías de no repetición, pero para develar la verdad se necesitan investigaciones serias y no especulaciones, tampoco se necesita enunciar todas las teorías posibles aunque sean tan contradictorias que parecen absurdas y mucho menos se necesita que bajo la enunciación sin ton ni son de especulaciones se infiltre la idea de que hay intereses oscuros detrás de todo.

Si hay un juego de poder, si hay venganzas de poder, si se tendió una trampa al grupo político al que pertenece el rector eso no cambia en nada el sentido de las exigencias del movimiento estudiantil y del uso del porrismo para atacar y herir a los estudiantes: Los estudiantes no son carne de cañón, la autoridad utilizó al pueblo organizado como eso, con el objetivo de desarticular el movimiento estudiantil que se estaba fraguando en prepas y CCH; es una acción que forma parte de una campaña de uso del miedo como control social y del uso de la represión política que ocurrió frente a la omisión, el silencio e inoperancia que devela la responsabilidad de las mismas autoridades universitarias.

La criminalización desatada por una nota de La Redacción de El Excélsior que tramposamente, en la versión electrónica, achacan al periodista Marcos Muédano, quien si documentó lo que escribió y firma, y que sin poner atención en dicha trampa, la criminalización se generaliza al ser replicada en otros medios sin dar fuentes afirman que:

“Veteranos de la huelga de 1999-2000 regresaron a la UNAM, pero ya no como activistas, sino al frente del grupo de porros que protagonizaron la golpiza contra manifestantes en Rectoría.” Incluso asegurando que portaban los “jersey” porriles en los hechos del 3 de septiembre.

Pone una lista de reconocidos activistas universitarios, algunos de ellos criminalizados desde la huelga de la UNAM del 99-2000 e incluso ya expulsados injustamente y rescindidos sus contratos laborales de la UNAM y que continúan luchando por justicia en sus casos y organizando al movimiento estudiantil contra las medidas ilegales o arbitrarias en contra de la comunidad estudiantil.

Ante esta mentira disfrazada como “información” De la redacción del periódico El Excélsior los hacemos responsables de la afectación en la labor del periodista, quien claramente, en la versión impresa, no es el autor de dicha información, conminamos a la Redacción de El Excélsior a que haga públicas las fuentes que prueban su declaración o que se disculpe ante la opinión pública.

Esta campaña de criminalización guarda similitudes graves con la desatada a partir de 2006 en donde se utilizó la etiqueta generalizada de “el narco” para hacer pasar a cualquier civil que fue atacado por la policía o el ejército y a cualquier defensor de derechos humanos como criminal para justificar los ataques estatales en su contra. Parece ser que la indignación generalizada contra el porrismo será utilizada para que la etiqueta “porro” sea usada en contra, también, del movimiento estudiantil universitario.

Si las autoridades universitarias y de la CDMX hubieran actuado como es su obligación, si hubieran ordenado que se detuviera al camión de porros en lugar de darle acceso al estacionamiento de la UNAM, si hubieran contenido el ataque porril contra los manifestantes o hubieran detenido el camión en el que se fueron los porros, nada de esto estaría pasando.

Sin embargo consideramos que es muy grave que en lugar de concentrarse en la transparencia de una investigación seria y bien documentada, su falta de información y de precisión esté dando lugar a la criminalización y estigmatización de luchadores sociales, activistas estudiantiles y defensores de derechos humanos parte de la comunidad universitaria.

El rumor y la especulación son componentes de las campañas de control social. Bajo el mote de la desarticulación de los grupos porriles parece ser que van a disfrazar una cacería en contra de organizaciones de lucha social y grupos de organización estudiantil y de derechos humanos que estamos presentes en nuestra UNAM.

Llamamos a la comunidad universitaria a que esté atenta, evite estigmatizar y señalar con base en rumores y apreciaciones. En estos momentos cualquiera puede ser acusado de porro y cualquiera será víctima del desprecio generalizado por eso mismo. Hay que tener mucho cuidado de que la indignación no sea conducida para atacar al movimiento social y estudiantil en sus distintas manifestaciones. Quien lance una acusación de que alguien es porro debe hacerlo con evidencias certeras, quien no lo haga así y esparza rumores y acusaciones infundadas, está de una u otra forma, replicando el trabajo de criminalización de las autoridades a través de algunos medios masivos de comunicación.

Ante el inicio de una nueva campaña de criminalización de la defensa de los derechos humanos de los universitarios nos pronunciamos:

a) En contra de la campaña de estigmatización y criminalización lanzada por El Excélsior y continuada por otros medios periodísticos y televisivos

b) En contra de la especulación, el rumor y la descalificación cuya fuente son las autoridades universitarias en contubernio con las de la CDMX y Federales.

c) En contra de que la atención de los hechos se centre en tratar de encontrar al “oscuro sujeto” que orquestó el ataque, para diluir, al mismo tiempo, una investigación real que parta de los hechos que ya están documentados.

d) En contra de cualquier ataque contra el movimiento estudiantil, la organización popular y de derechos humanos que somos parte de la comunidad universitaria aprovechando el mar de confusión que se ha desatado por el, intencional, mal manejo de la información y ante el silencio y parquedad de las autoridades competentes.

Comité Cerezo México






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martes, 31 de julio de 2018

UNAM y la Educación Universal

Este manifiesto llega a nosotros por medio de la página Regeneración y en el mismo un grupo de estudiantes adscritos a un colectivo denominado Relevo XXI plantean una serie de argumentos sólidos en defensa del acceso universal a la educación superior en México, desde hace décadas bajo ataque por parte de los adalides del neoliberalismo.

Aquí el texto:


Gabriel Ramírez Cuevas

En una nota del periódico Reforma, realizada por Irais Velázquez y publicada el dia 27 de julio del año en curso, David Vidal Alderete y Alberto Alexis Tejas, jóvenes con altos puntajes en el reciente examen de admisión a la UNAM, declararon su desacuerdo con universalizar la educación pública y eliminar el examen de admisión.

Nuestros nuevos compañeros aseguraron que “regalar” lugares va en contra del esfuerzo y del mérito de quienes se preparan arduamente para ser admitidos e iniciar una carrera.

Frente a este tipo de declaraciones fomentadas por el diario Reforma, estudiantes de la UNAM que conformamos la organización Relevo XXI rechazamos rotundamente la campaña que se ha emprendido con tal de instalar la noción de que la meritocracia debe ser la única forma de acceso a la universidad.

Al contrario, nos manifestamos en favor de las medidas que planteen un avance en materia de garantizar la educación como un derecho incondicional e irrestricto al que toda la población tenga la posibilidad de acceder, por la sencilla razón de que es la totalidad de la sociedad mexicana la que paga nuestros estudios y por tanto es ella misma la que tiene el derecho a la universidad de manera pública, gratuita, laica, universal e incondicional.

La función de la UNAM como universidad pública es formar profesionales al servicio del país, permitir el acceso del pueblo al conocimiento y fomentar soluciones a las problemáticas nacionales.

El carácter público de la universidad se encuentra en el hecho de que toda la nación paga la educación de aquellos que estudian ahí, por tanto, deberían existir espacios y oportunidades para que todos puedan acceder a ella.

La entrada a la UNAM no debería entenderse como un privilegio obtenido a partir de una percepción de mérito que oculta muchas realidades, sino a partir del derecho a la educación y la tarea de lograr el desarrollo óptimo de todos los ciudadanos mexicanos.

Es de esperarse, que en el contexto de competencia en el que hemos nacido las últimas generaciones de estudiantes, la meritocracia se erija como un velo perfecto para cubrir la exclusión, que los puntajes necesarios se eleven y se relate que así se garantiza y aumenta el nivel educativo escondiendo que la matrícula es, año tras año, evidentemente insuficiente.

Hijos de la crisis, el neoliberalismo y la meritocracia, nos han sujetado a una competencia sin igual, obligándonos a luchar entre nosotros por un espacio en la universidad pública con la promesa de movilidad social y de un ascenso económico.

Afortunadamente, el panorama parece abrirse y los horizontes cambian, y cambian porque así de fuerte hemos insistido.

En medio de aires de optimismo por la posibilidad de acercarnos a cambios políticos esperados por décadas, provocados por la elección del primer gobierno progresista en nuestro país, tenemos bien claro que hay un largo camino por delante y muchas victorias pendientes que deberán rebasar por mucho este respiro electoral, como lo es el caso de la educación universal.

Es necesario rebasar las metas que nos dejó esta crisis, no podemos seguir alcanzando un derecho pagado por todos los mexicanos para sujetarlo fuerte y clamar por su exclusividad; no podrá ser el sueño más grande de una generación de jóvenes que desde nuestro derecho a la educación asumamos una posición de privilegio; al contrario, el espíritu estudiantil deberá inundarse de compromiso solidario con toda la juventud y el pueblo mexicano que nos permite una educación en la que el 83% no tiene lugar.

Por tanto, es deber de quienes integramos la comunidad universitaria, solidarizarnos con el resto de la sociedad y posicionarnos en contra de la exclusión de competencia.

Los estudiantes fuimos pieza fundamental en la emergencia ciudadana del 1° de julio y como actor social clave del cambio también asumimos el compromiso de mantenernos críticos pero propositivos en todo momento.

Asumimos que de ninguna manera las transformaciones que el país requiere dependerán de una sola persona, todo lo contrario, ahora más que nunca la sociedad tiene la obligación de hacer profundizar los cambios, de ejercer presión y hacer un llamado a movilizarnos y organizarnos sin esperar instrucciones ni visto bueno para evitar, de ese modo, los chantajes de los viejos grupos de poder que intentarán obstaculizar cualquier cambio en el régimen.

Como estudiantes apostamos a cambiar de modelo, de forma, de horizonte y apuntamos a que es necesario defender nuestro derecho a tener derechos, pues los jóvenes hemos sido un sector sumamente afectado por las políticas de los gobiernos neoliberales durante los últimos treinta años.

Tomar la estafeta y ser el relevo generacional implica volver a ganar la posibilidad de tener un futuro estable con una vida digna.

Es por eso que no nos conformamos con haber ganado ya la educación gratuita, sino que sabemos que ahora hay que hacerla de verdad un derecho accesible para todas y todos, no como un lujo, sino como un derecho de toda la sociedad, de cada joven mexicano.

Es por eso, que hacemos un llamado a que en cada facultad, escuela y universidad pública de este país los estudiantes nos organicemos y trabajemos para preparar una agenda educativa que coloque nuestras principales demandas como sector.

Queremos una educación universal, pero también las condiciones que nos garanticen acceder a ella, queremos comedores estudiantiles a bajo costo, residencias universitarias para los estudiantes de provincia, mayor y mejor infraestructura, aumentos a los salarios de los profesores universitarios y dirimir las grandes desigualdades de ingresos, además de reducir los privilegios de los altos funcionarios administrativos.

En ese tenor es importante llamar a construir foros, consultas, conferencias, movilizaciones y actividades artísticas y creativas que nos permitan darle voz a los estudiantes y colocar nuestras demandas en el centro de la discusión nacional para construir una opción profunda de cambio desde la comunidad estudiantil.

“Por mi raza hablará el espíritu”; Ciudad de México a 27 de julio de 2018

* RELEVO XXI: organización estudiantil de izquierda, antineoliberal, sin partido y con proyecto. Somos una nueva generación que emerge en pleno Siglo XXI y que viene a relevar y crear una nueva política diversa, con esperanza, sueños y revolución. Facebook: Relevo XXI; Twitter: Relevo XXI






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jueves, 26 de julio de 2018

Génesis del '68 en México

26 de julio, fecha en la que la izquierda internacionlista conmemora el Asalto al Cuartel Moncada.

Pues bien, conviene recordar, ahora que la izquierda apartidista de México está más preocupada por lo que haga o deje de hacer la izquiera partidista que por lo que haga la derecha, llegando al extremo los groupies del Sup Marcos/Galeano a posicionarse a favor de la intentona golpista en Nicaragua, que esta fecha tiene un significado muy especial para esa nación.

Dicho lo anterior, les invitamos a leer este texto dado a conocer en la página de La Izquierda Socialista:


Sharon Mayren Padilla

Una generación que marcó el camino

El 68 mexicano significó un parteaguas en la historia del país, miles de jóvenes pusieron en jaque a un sistema despótico, explotador y autoritario, se echaron a la calle para cambiar su realidad. Fue una ola de la juventud empujada por las contradicciones sociales, la parálisis del llamado Estado de Bienestar y el aparato autoritario del priismo, los jóvenes fueron los primeros en salir a la lucha en este nuevo contexto, tomando las calles con movilizaciones masivas, parando escuelas y universidades, viviendo la represión en carne propia; se vivió la intransigencia de los gobiernos empresariales, se tuvo contacto con organizaciones políticas, se planteaban interrogantes políticas y teóricas contra el sistema capitalista, se organizaban contra un régimen imperialista, fue algo más que una reivindicación meramente estudiantil.

La lucha no era un terreno nuevo para la juventud de los 60’s, ayer como hoy es vital el análisis de las luchas que liberaron las generaciones anteriores y sacar las mejores lecciones.
Julio 1968

Un accidente puede ser el catalizador de todo un descontento generalizado, cosas aparentemente insignificantes pueden desatar las revoluciones sociales o grandes movimientos sociales, la necesidad de expresión y organización de la clase obrera o la juventud en ocasiones hace uso de algún accidente histórico, así sucedió con el inicio del movimiento estudiantil de 1968.

En “La Ciudadela” el 22 de julio se reportaba una pelea entre los grupos de la Vocacional 5 y 2 del Instituto Politécnico Nacional y la Preparatoria Isaac Ochoterana incorporada a la Universidad Nacional Autónoma de México por el resultado de un partido de futbol americano, una situación que no tenía que pasar a mayores, terminó con la intromisión del cuerpo de granaderos. Al día siguiente la riña seguía, los grupos de las preparatorias fueron a apedrear la Vocacional 5, en esta ocasión los granaderos no intervinieron para diluir el conflicto pero el 24 de julio se vivió una ocupación policiaca de la Vocacional 2 y 5, golpeando a varios estudiantes y profesores.

Pareciera que estas simples rencillas entre porras estudiantiles, financiadas por el propio PRI y las autoridades universitarias para dividir a los estudiantes, fueron aprovechadas por “las fuerzas del orden” para desatar la represión, esta intromisión de las fuerzas del estado no era casual ya que era una política constante del gobierno priista de Díaz Ordaz.

La Federación Nacional de Estudiantes Técnicos (FNET), organismo que durante muchos años controló la organización estudiantil en el Politécnico, convocó para el 26 de julio una manifestación para protestar en contra de la represión que habían sufrido los estudiantes y pedir la desocupación de Vocacional 2 y 5. La FNET ya era una organización degenerada, cooptada por el Estado y su dirigencia por lo tanto era controlada por el PRI; la movilización surge gracias a la presión del estudiantado.

Ese mismo día, paralelamente, la Central Nacional de Estudiantes Democráticos (CNED), cuyos militantes estaban ligados al Partido Comunista Mexicano, convocó una movilización como acto conmemorativo al aniversario del asalto al Cuartel Moncada y el inició de la Revolución Cubana, a dicha movilización acuden algunos estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Ambas movilizaciones se encuentran en el Hemiciclo a Juárez, la dirigencia de la FNET mostró una clara intención de desvincular las movilizaciones creando fricciones inexistentes para que los estudiantes politécnicos no se unieran al acto de la CNED, sin embargo unos 5 000 estudiantes al grito de “¡Zócalo!” se unen y marchan en conjunto sin diferencia alguna.

Un despliegue del cuerpo de granaderos comenzaba a inundar las calles del Centro Histórico para impedir la llegada de los estudiantes, la represión comenzó. Los granaderos usaron sus armas contra la juventud. Las persecuciones se dieron por todas la calles, hubo detenidos, muertos y desaparecidos. Ese mismo día la Dirección Federal de Seguridad y el servicio secreto ocuparían las oficinas del Partido Comunista Mexicano y los talleres donde imprimían su periódico, varios de sus miembros fueron aprehendidos. Al calor de ese acontecimiento comenzaba uno de los movimientos estudiantiles más enérgicos en la historia del país que el Estado combatió con una violencia y represión desproporcionada.

El 26 de julio se daba inició a este gran movimiento estudiantil que sacudió los cimientos del régimen autoritario priista.

El sábado 27 fueron ocupadas las Preparatorias 1, 2, 3 de la UNAM por los propios estudiantes como signo de protesta por la represión y el encarcelamiento de sus compañeros, el día anterior.

El 29 de julio fue un día de persecución policíaca, por la tarde fue disuelto un mitin que se iba a realizar en el zócalo y comenzaron los choques entre estudiantes y policías, la intervención de los granaderos se mantuvo hasta la madrugada del 30 de julio y el ejército intervino. Los militares con el disparo de una bazuca destruyeron la puerta de la Preparatoria 1, ocupando las Preparatorias 2, 3, 5 de la UNAM y la Vocacional 5 del IPN. Durante esos primeros días hubo mas de 1000 estudiantes detenidos, unos 400 heridos y 4 asesinados.

Durante los siguientes días la huelga estudiantil es votada masivamente en todas las escuelas del IPN, UNAM, la Universidad Autónoma de Chapingo, algunas universidades privadas y de provincia, hablábamos prácticamente de una huelga general de la educación media y superior.

El movimiento estudiantil entra en escena como un movimiento político por las libertades democráticas, la eliminación de los cuerpos granaderos y en contra de la política de violencia, opresión y autoritarismo del gobierno. Demandas que se mantuvieron durante el proceso de la huelga y la lucha.
La juventud en la lucha política

El movimiento estudiantil lejos de aspiraciones reivindicativas económicas o estudiantiles exigía demandas democráticas y políticas. El pliego de los 6 puntos lo mostraba; libertad de los presos políticos; extinción del cuerpo de granaderos, instrumentos de represión directa y no creación de órganos similares; indemnización a las familias de los muertos y heridos. Estas consignas pedían una apertura democrática y cuestionaban la existencia de una máquina de represión en el poder.

El movimiento fue en ascenso, las asambleas y los Comités de Huelga discutían el camino a seguir. En las escuelas de nivel medio superior: preparatorias y las vocacionales eran centros de agitación y discusión política donde estudiantes bastante jóvenes tomaban el futuro en sus manos.

Para los marxistas el movimiento estudiantil no constituye una capa homogénea, sino como plantea León Trotsky “refleja a toda potencia, tal como una caja de resonancia los intereses y aspiraciones sociales generales de las clases en las que es reclutado”. Siguiendo a Lenin podemos decir que “La división en clases, constituye, naturalmente, la base más profunda del agrupamiento político y, en resumidas cuentas, determina siempre sin duda dicho agrupamiento”. Es decir, el movimiento estudiantil es una capa heterogénea en la cual resuenan los intereses de clase de la cual provienen los diferentes sectores, los que a su vez determinan el agrupamiento político que se da en el seno del movimiento estudiantil.

Una parte importante de estudiantes provenientes de familias trabajadoras se expresó firmemente durante el movimiento de 1968, se incorporaron partir de la masificación de las universidades décadas anteriores y la entrada de estos estratos a la educación media y superior. Las brigadas estudiantiles a las zonas populares o los barrios obreros reflejaba un deseo de concientizar e informar a las pobladores de sus lugares de origen o los lugares donde sus familiares laboraban, esa oleada arrastró incluso a los sectores de la clase media de algunas universidades privadas.

La lucha iría adquiriendo importancia como sujeto político, logrando funcionar como una caja de resonancia de las contradicciones de la sociedad y sus luchas, funcionando como un catalizador y anticipo del proceso de lucha de clases. Una capa del estudiantado comprendió desde el comienzo que si se querían resolver las demandas del movimiento, se tenía que aliar con los trabajadores, pues el movimiento estudiantil tiene límites muy concretos.

El movimiento estudiantil apenas comenzaba y ya había sido una ola enorme que revolcaba el orden social autoritario preestablecido. Su inicio fue una gran sacudida para el régimen autoritario priista que parecía omnipotente y al parecer controlaba todos los poros de la sociedad, el movimiento demostró que no era así.






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