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sábado, 26 de abril de 2025

Agur eta Ohore Gloria!

A lo largo de los muchos años que se ha publicado este blog desde la diáspora vasca y para la diáspora vasca hemos compartido textos de la represaliada politica vasca Gloria Rekarte.

Hoy nos corresponde decirle un "hasta la próxima".

Aquí lo que nos informa Gara:


Fallece la expresa Gloria Rekarte Gutiérrez, colaboradora de GARA durante dos décadas

Pasó 19 años en diferentes prisiones españolas, luego militó en la asociación Etxerat asistiendo a las familias, representó al Colectivo de Presos y Presas Políticas Vascas en la firma del Acuerdo de Gernika, colaboró con GARA durante dos décadas... Tras una larga enfermedad, ayer falleció, Gloria Rekarte Gutiérrez, una mujer luchadora.

«Tenía pensado hablar de ciclos en esta columna. Ciclos que se abren, ciclos que se cierran; ciclos que empiezan y otros que terminan. Pero voy a ser más breve: hoy paso por aquí para despedirme». Con esas palabras arrancaba la columna que Gloria Rekarte Gutiérrez publicó en GARA el 27 de septiembre de 2022. La última. Con ese escrito cerró más de dos décadas de colaboraciones con este medio.

Rekarte, nacida en 1958 y fallecida ayer en Tafalla tras una enfermedad, deja tras de sí una larga historia de compromiso, que de alguna manera también es un reflejo de la evolución del país.

Fue detenida en 1981 por su militancia en ETA y durante los 19 años que permaneció en prisión, sufrió los avatares de la política de alejamiento. Le tocó pasar por cárceles como Yeserías, Ávila, Tenerife o Puerto de Santa María. Su paso por el aislamiento de la cárcel gaditana en el otoño de 1991 fue recogido en NAIZ en 2021 en un reportaje que firmó Fernando Alonso.

A pesar de que la experiencia en la cárcel canaria ya había sido muy dura, Rekarte fue tajante al afirmar que «si Puerto tiene la fama que tiene es por que se lo ha ganado a pulso». «Sabemos que todas las cárceles tienen fases y que se observan cambios según las diferentes direcciones, pero Puerto se ha mantenido siempre igual; el régimen y el trato ha sido una constante a lo largo del tiempo», precisó.

«Condiciones penosas»

A pesar de señalar que «las condiciones de vida eran penosas», remarcó con especial intensidad la actitud de las funcionarias: «Las carceleras eran mezquinas y crueles; y lo eran todas, no se salvaba ninguna, no te dejaban vivir».

Poco después de recuperar la libertad, en 2000, comenzó a colaborar con GARA, en una relación que se mantuvo durante 20 años.

En sus numerosas columnas narró, como ella misma contó en aquella última colaboración, «ilusiones y decepciones, aspiraciones y objetivos, errores y aciertos; anécdotas, proyectos y hasta pandemias; despedidas dolorosas y esperadas bienvenidas, muchos sobresaltos y unos cuantos berrinches».

«Porque -añadía- de todo ha habido en estas dos décadas en las que Euskal Herria ha vivido momentos muy dolorosos, muy esperanzadores, hitos históricos y hechos decisivos. Que no es poco».

En paralelo, se integró en Etxerat para prestar asistencia a las familias de quienes aún permanecían -y permanecen- entre rejas, ayudándoles con sus demandas y viajes.

En 2007, todavía en la época de la ilegalización de la izquierda abertzale, fue segunda en la candidatura de Nafarroako Abertzale Sozialistak.

Tras el cese definitivo de la actividad armada de ETA, en 2011, fue la encargada, junto a Jon Agirre Agiriano, de representar a EPPK en la firma del Acuerdo de Gernika, que dio pie a la apertura de una nueva fase en Euskal Herria.

 

 

 

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martes, 24 de septiembre de 2024

El Franquista Miterrand

En 1984 el mandatario francés François Mitterrand decidió convertirse en cómplice del terrorismo de estado español al extender a su estado la estrategia de vulneración de derechos desplegada por los diferentes gobiernos españoles, desde Francisco Franco hasta Felipe González.

Aquí lo que dio a conocer Egin al respecto, vía artículo publicado por Naiz:


El Gobierno francés abre la veda de las extradiciones de refugiados vascos al Estado español

La extradición de tres refugiados vascos al Estado español y la deportación de cuatro más a Togo en tal fecha como hoy en 1984 supuso el inicio de la cooperación entre los Estados español y francés, que hasta aquel momento había mantenido una postura precavida con los militantes exiliados en el Hexágono.

Marcel Pena

El Gobierno francés concedió el 23 de septiembre de 1984, hoy hace 40 años, las extradiciones al Estado español de los refugiados vascos José Carlos García Ramírez, Francisco Javier 'Pakito' Lujanbio Galdeano y José Manuel Martínez Beiztegi, plegándose a las exigencias españolas y poniendo punto final a la política de asilo mantenida hasta la fecha.

Al mismo tiempo, el Ejecutivo de Mitterrand decidía deportar a Togo a los también exiliados Francisco Javier Alberdi Beristain, Ángel Castrillo Alcalde, José Miguel Galdos Oronoz y Luciano Eizagirre Mariscal. Esta situación provocó numerosas reacciones políticas y sindicales, así como un clima de protestas que se extendió desde Euskal Herria hasta París.

Tras varios días de incógnitas y rumores, el Elíseo anunció su decisión sobre el futuro de los siete refugiados vascos la tarde el 23 de septiembre. El Tribunal de Pau había aceptado en agosto de 1984 siete de las ocho solicitudes de extradición emitidas por el Estado español, situación ante la cual los detenidos iniciaron una huelga de hambre y sed en la prisión de Fresnes. Eso no impidió que García Ramírez, Lujanbio y Martínez Beiztegi fueran trasladados a la prisión de Carabanchel el 27 de septiembre, mientras que la expulsión de Alberdi, Castrillo, Galdos y Eizagirre dirección a África se hizo efectiva incluso antes de hacerse pública, esa misma tarde, a bordo de un avión sanitario militar desde el aeropuerto de Orly.

En un comunicado, el Gobierno francés justificó las extradiciones alegando que sobre los tres refugiados pesaban acusaciones de «delitos de sangre». Sin embargo, desde los medios se cuestionó esta razón, ya que en el caso de Castrillo, uno de los deportados a Togo, también recaía esta acusación, por lo que tanto algunos sindicatos y partidos políticos franceses calificaron la medida como «arbitraria».

La abogada de los detenidos, Christiane Fando, denunció públicamente que nadie le había comunicado la deportación, hasta el punto de que el director de la cárcel de Fresnes se limitó a indicarle que sus representantes «no se encontraban ya en la prisión».

La decisión de las autoridades francesas sobre los siete refugiados provocó una serie de protestas en todo Euskal Herria. En Donibane Lohizune, unas 500 personas se manifestaron hasta que las Compañías Republicanas de Seguridad cargaron contra los protestantes. La reacción popular no se limitó a Ipar Euskal Herria, ya que en Hegoalde «las manifestaciones, cortes de carreteras y quema y destrozos de todo tipo» se alargaron desde aquella misma noche, tal como recogía una crónica de 'Egin' el día 24 de septiembre.

Del mismo modo, Herri Batasuna y LAB convocaron de forma conjunta una huelga general para el miércoles 26 de septiembre, por considerar las medidas del Gobierno de Mitterrand como un «error histórico» y «una agresión colectiva para todo el pueblo vasco».

La solidaridad con los exiliados llegó también a fuera de Euskal Herria, concretamente a París, donde nueve personas fueron detenidas cuando intentaban desplegar en las inmediaciones del Elíseo una pancarta contra las extradiciones.

Finalmente, los extraditados llegaron a Madrid la madrugada del 27 de septiembre, siendo dirigidos al hospital de la cárcel de Carabanchel debido a encontrarse «muy débiles» como consecuencia de la huelga de hambre y sed. En el juicio contra ellos, celebrado en abril de 1985, dos de los tres militantes fueron absueltos por la Audiencia Nacional por falta de pruebas, siendo Lujanbio el único condenado, en este caso, a 54 años de prisión.

EPPK se suma al acuerdo de Gernika

Si en 1984 se vivía un importante episodio que marcaba un antes y un después en el conflicto vasco, 27 años después uno de sus actores principales daba un paso fundamental en pro de una solución democrática. El 23 de septiembre de 2011, Euskal Preso Politikoen Kolektiboa se sumaba al Acuerdo de Gernika, alineándose de esta forma con las decenas de formaciones políticas, sindicales y sociales vascas que abogaban por un escenario de paz y soluciones en Euskal Herria.

Después de casi un año desde que el Acuerdo de Gernika viera la luz, EPPK valoraba que se había convertido «en la referencia» para la construcción de un escenario democrático y que, en esa medida, contaba con su apoyo. En este sentido, remarcaba que Gernika recogía las reivindicaciones del colectivo para «eliminar las medidas de excepción» y repatriar a los presos, entendiendo todo ello como «el primer paso en el camino a la amnistía».

De esta forma, se cumplía uno de los objetivos de los firmantes del acuerdo, que no era otro que conseguir el apoyo de los presos políticos vascos, quienes quisieron dejar claro en su comunicado que seguirían haciendo frente «al sistema penitenciario basado en la represión y el chantaje, destinado a hacer una utilización política malvada».

El anuncio fue recibido positivamente por parte de todos los partidos, excepto el PP. El entonces presidente del PNV, Iñigo Urkullu, afirmó que «para el Gobierno español y los partidos políticos es el momento de arriesgar y de trabajar en esta oportunidad». También el PSOE, a través de Eduardo Madina, calificó este paso como «importante», mientras que el representante del PP Leopoldo Barrreda se limitó a indicar que solo se trataba de «marear la perdiz».




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jueves, 18 de abril de 2019

Revuelta | Errenteria Aurrera!

Con respecto a lo sucedido en Orereta, la forma soez en la que gentuza de muy poca monta - Rivera, Savater, Pagazaurtundua - la ha utilizado para montarse su propia versión del Bar Koxka, traemos a ustedes este texto solidario dado a conocer en la página de Naiz:


Iñaki Revuelta | Cantante

El noble nombre de la Villa de Errenteria colma estos últimos días los diferentes canales televisivos y demás prensa escrita. Todo ello debido al mitin organizado por Ciudadanos este pasado domingo.

Un partido político que apenas tiene representación allí, al igual que en Altsasu, donde recalaron también no hace mucho dentro de su llamada «Ruta por la libertad»... Esta ruta no es más que una clara provocación constante, en la cual pretenden conseguir rédito electoral a consta del sufrimiento, la confrontación. Se oye en los distintos medios que todo el mundo tiene el derecho a manifestarse y que las protestas estuvieron fuera de lugar. Yo soy de los que pienso que en política no todo vale, esta gente venida de lejos, con su jefe Rivera a la cabeza, participaron en aquella foto de Colón, compartiendo opinión y risas con la ultraderecha. Esa ultraderecha que apoya un recorte de libertades a las mujeres, a los inmigrantes, homosexuales... Que plantea una posible ilegalización de EH Bildu, cuando en esta tierra sabemos de sobra lo que es la negación de un derecho fundamental como es el sufragio universal. Euskal Herria no tiene por que poner la alfombra a quienes vienen a cargarse nuestra convivencia. Errenteria es un verdadero ejemplo en juntar a diferentes y diversas culturas y sensibilidades. Puedo dar fe de ello tras llevar años colaborando con el Centro Cultural Andaluz Aljarafe de dicha localidad.

Durante todo este tiempo, he podido observar y palpar de primera mano el buen ambiente y respeto mutuo que se profesa en cada acto realizado para el pueblo. Siempre me he sentido muy cómodo con ellos y, aun teniendo muchas diferencias, he podido entablar muchas conversaciones y forjar una amistad duradera con la gran parte. Mucha «culpa» de todo esto que se respira por allí la tiene su alcalde Julen Mendoza, al cual también tuve el honor de conocer en uno de esos enriquecedores encuentros culturales. Entre finitos y tortitas de camarón, entonábamos “Txoria Txori” con un toque flamenco, en una bella armonía entre personas que unicamente quieren aportar y no destruir. Envidiable sin duda ese escenario logrado, ansiado por muchos pero no siempre conseguido. Una persona que lleva tiempo haciendo un gran esfuerzo por lograr un espacio de verdadera paz y libertad.

Errenteria no necesita a nadie que venga a provocar, ni que utilicen su honrado nombre para oscuros intereses. Ni allí, ni en Altsasu ni en ningún lado. Dejen ya a este pueblo en paz, utzi bakean Euskal Herria!






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domingo, 29 de julio de 2018

Entrevista a Ainhoa Mujika y Jon Olarra

Como hemos repetido en varias ocasiones, culminados los componentes de desarme y desmovilización de ETA, queda pendiente el asunto de los represaliados políticos vascos, tanto exiliados como presos, o sea, queda pendiente la reinserción.

Al respecto, aquí les compartimos esta entrevista concedida por representantes de EPPK a Naiz:


En la primera entrevista a la dirección de EPPK tras la desaparición de ETA, Olarra y Mujika son cuestionados por la vía legal emprendida para lograr excarcelaciones, los acercamientos por parte del Gobierno francés, el clima actual en las prisiones...
Ramón Sola

Se va a cumplir un año de la decisión del Colectivo de hacer una apuesta decidida por la vía legal para lograr excarcelaciones. Ya se avisaba que no era un camino fácil. Más allá de la respuesta de los estados, que es conocida, ¿qué balance se hace del desarrollo de esa apuesta por parte de los presos?

Jon OLARRA: El debate profundo sobre la apuesta por la vía legal lo desarrollamos en verano de 2013. El problema es que, más allá de la posición de los estados, este tipo de decisiones han de ir acompasadas con otro tipo de dinámicas sociales, políticas e institucionales que por diversas razones no se dieron. En consecuencia, no se desarrollaron en toda su extensión las posibilidades para el cambio que las conclusiones de aquel debate ofrecían. Desde 2013 hasta el debate desarrollado en 2017 han pasado muchas cosas en Euskal Herria y, por suerte, la realidad sociopolítica vasca es cambiante.

EPPK decidió con el debate de 2017 dar un nuevo impulso y profundizar en las conclusiones del debate de 2013. Por un lado, concretando la aplicación práctica del recorrido de la legalidad penitenciaria y nuestro actuar en la adaptación a un régimen ordinario del día a día en prisión; y, por otro, tejiendo relaciones e interlocuciones que facilitasen el acompasamiento de esos pasos para que el modelo de resolución que planteábamos fuera acorde con lo que nos demandaba la mayoría sociopolítica e institucional vasca.

Un año después, pese a que la realidad que vivimos en el interior de las cárceles sigue siendo la misma y pese a que nuestros familiares siguen teniendo que realizar viajes descomunales para poder visitarnos, en Euskal Herria se han construido espacios de trabajo y acuerdo entre diferentes, nuevas confianzas que están facilitando acuerdos amplios para que en una primera fase se aborden soluciones a los temas más urgentes. En el Estado francés sí se ha comenzado con los acercamientos y esto nos hace ver las cosas a corto-medio plazo con optimismo. Estamos convencidos de que esas dinámicas y movimientos van a crear el caldo de cultivo necesario para el desbloqueo de la situación de excepcionalidad que vivimos las y los presos.

Ainhoa MUJIKA: Si el balance lo tuviéramos que realizar en base a resultados, la verdad es que los logros serían escasos, o a lo sumo nos encontraríamos con la excepción que confirma la regla. Sabíamos que no iba a ser un camino fácil.

En cualquier caso, las conclusiones del debate no son fruto de la reflexión de un día, sino de largas conversaciones y debates en los patios de las cárceles. Ha sido una reflexión meditada que nos lleva a seguir peleando toda negativa y toda vulneración de derechos. No aparcamos nuestra militancia política, nuestras inquietudes, ni nuestros anhelos, y siempre en este sentido, nuestra apuesta es la de incorporar otros instrumentos. Aunque llevamos largos años viviendo la aplicación de una política penitenciaria puramente represiva, somos optimistas en el sentido de que seremos capaces de derribar todo el argumentario que ha servido de excusa para machacarnos en la cárcel. A nosotras en la cárcel no se nos aplica la ley, más bien se nos retuerce la ley con unos objetivos políticos muy concretos y en defensa de un proyecto político determinado.

¿Qué porcentaje del Colectivo está recorriendo este camino? En informaciones de medios españoles se ha intentado desacreditarlo dando a entender que son pocos...

J.O.: En primer lugar hay que decir que la decisión es colectiva y por lo tanto, en la práctica, de una manera u otra, es la totalidad del Colectivo la que está implicada en esta nueva dinámica en la medida que se nos deja. Todavía hay compañeros que están en módulos de aislamiento a los que se les restringe todo. Sin embargo, han sido numerosas las solicitudes de progresión de grado y menos las solicitudes de permisos porque una mínima parte puede optar a pedirlos. También estamos solicitando el levantamiento de la intervención de comunicaciones y recurriendo la no recepción de la copia de las revisiones del PIT (Programa Individualizado de Tratamiento). Otros solicitan actividades, cursos o destinos que se les deniegan, y unos cuantos más todavía están cancelando partes que les imposibilitan recurrir el grado, etc. Por tanto, dentro de las condiciones y situaciones, tanto de cada cárcel como personales, estamos recorriendo este nuevo camino. Lo que no nos sorprende es que desde determinados medios de comunicación o posiciones políticas se pretenda desvirtuar toda nueva propuesta o dinámica que emprenda el Colectivo manipulando o retorciendo los datos y las realidades. Llevamos décadas padeciéndolo.

La decisión aprobada consistía en que cada preso tomaría la decisión sobre el itinerario que sigue y el Colectivo la respaldaría. ¿Cómo se está gestionando esto, ha aparecido alguna contradicción?

J.O.: Entre las y los compañeros estamos desarrollando esta nueva etapa con normalidad y compañerismo, pues son pasos que ya hemos ido madurando desde el final del debate de 2013. Incluso diría que con motivación, pues bajo la misma coherencia política y militante de estas últimas décadas vemos que estamos abriendo grietas y contradicciones, tanto en el armazón normativo “legal” bajo el que han encubierto la excepcionalidad como en la justificación y el encubrimiento político que se le ha dado a esta.

A.M.: Yo no lo llamaría contradicción. Dentro de lo que es la decisión del Colectivo, el itinerario de cada persona presa admite diferentes matices y ritmos a la hora de abordar esta nueva etapa, también porque la realidad jurídica, penitenciaria y personal es diferente.

Ha habido debate y no podemos obviar que ha habido dudas a la hora de abordar ciertos temas. Es normal, pero la madurez política del Colectivo y de cada una de sus miembros es innegable y entre todos y todas lo intentaremos hacer lo mejor posible, respetando siempre los pasos que cada una quiera dar o no, en cada momento. Las que están en segundo grado piden permisos; las que están en primer grado piden el segundo; las que tienen sanciones por cumplir o cancelar, tienen que hacerlo antes de solicitar el segundo grado; para ello tienen que pasar varios meses, pueden hacer un destino o actividades en el módulo. Sin embargo, en algunas cárceles hay más facilidades para realizar actividades culturales-educativas y formativas que en otras. Dependiendo de la cárcel los pasos y ritmos también varían. Pero todo ello no hay que vivirlo como una contradicción sino desde la realidad de cada una, y para ello es indispensable el apoyo, el apoyo sano, porque aunque la realidad penal y jurídica de cada una de nosotras sea específica, y los pasos y la evolución vayan siendo diferentes, vamos a una y vamos alegrándonos de cada logro, de cada «sí» que vamos arrancando. Porque muchos «sí» pequeños, con perspectiva, serán un «sí» grande; «sí» a Euskal Herria y «no» a machacarnos en la cárcel con una legislación excepcionalmente represiva y específicamente vengativa.

El primer grado se ha convertido en el gran escollo: el 95% del Colectivo de Presos Políticos Vascos está en esa «jaula». ¿Cómo se afronta esa situación dentro de las cárceles? ¿Crea desesperanza?

J.O.: Se afronta con conciencia y madurez política. Nos faltaría espacio para describir la excepcionalidad y todo tipo de ensayos que han practicado con nosotros a fin de anularnos en lo político y destrozarnos en lo personal. Por no ir más lejos, desde que el conjunto de la izquierda abertzale afrontó el debate de cambio de estrategia para un nuevo tiempo político, las medidas contra EPPK no hicieron más que endurecerse a pesar de nuestra apuesta por las vías pacíficas y democráticas ya mostradas entonces adheriéndonos al Acuerdo de Gernika. Incluso después de 2011, cuando ETA decidió poner punto final a la lucha armada, se agravaron las medidas contra nosotros utilizándonos, más que nunca, como rehenes a fin de bloquear el cambio en el proceso político abierto en Euskal Herria.

Aún así, en esas condiciones de bloqueo y castigo que padecemos, hemos sido capaces de desarrollar debates de gran trascendencia y de formular propuestas para crear un marco resolutivo acorde con lo que la mayoría nos demandaba. Y lo hemos hecho con la cohesión, el respeto y la madurez política que nos han dado décadas de militancia en condiciones muy duras.

Ahora también, el bloqueo de estos últimos años lo afrontamos con esa misma madurez política y paciencia estratégica. Poniendo en valor la apuesta que hemos ido desarrollando y madurando desde 2010, convencidos de que más pronto que tarde traerá cambios sustantivos.

A.M.: Desesperanza produce el no saber qué hacer ni cómo, y sentirte sola. No es nuestro caso. Lo afrontamos como una de tantas batallas que tenemos que ganar.

Existe una confusión, probablemente interesada, en el debate público sobre las condiciones para salir del primer grado. La ley únicamente impone ese régimen para casos de «peligrosidad extrema» y «manifiesta inadaptación». ¿Cómo se justifica entonces su aplicación sistemática a los presos vascos?

A.M.: La única justificación para aplicarnos el primer grado de forma sistemática y de forma indefinida es la voluntad de aplicarnos una política penitenciaria represiva excepcional y específica. A toda voluntad política, especialmente represiva en este caso, se le suministra un agarradero “legal” muy discutible. El Reglamento Penitenciario establece que se clasificarán en primer grado casos de «peligrosidad extrema» y «manifiesta inadaptación», «ponderando» factores como «pertenencia a organizaciones delictivas o a bandas armadas, mientras no muestren signos inequívocos de haberse sustraído a la disciplina interna de dichas organizaciones o bandas».

J.O.: Pero con nosotros se da una anomalía respecto a este tema, y es que excepto los veintinueve compañeros que todavía a día de hoy se encuentran en módulos de régimen cerrado, esto es, en aislamiento, el resto, a pesar de que se nos mantiene el primer grado, hacemos nuestra vida en módulos de segundo grado, con presos clasificados en segundo grado y sin que se nos haya aplicado el artículo 100.2, que es el que permite una flexibilización en la aplicación del grado. La diferencia que tenemos es que, al ser mantenidos en primer grado, se nos restringen todo tipo de cursos, actividades, trabajos fuera del módulo y a la tarde no se nos permite salir de las celdas; además de obstaculizarnos cualquier tipo de progresión en el régimen penitenciario. ¿No le sorprende a nadie que haya presos que lleven más de dos décadas en régimen de primer grado, sin evolución penitenciaria alguna?

Por lo demás, tanto con los funcionarios como con el resto de presos mantenemos una convivencia normalizada en el día a día del módulo.

Esta realidad en sí misma ya desactiva los razonamientos que establece la ley para el mantenimiento del primer grado.

A.M.: Los presos políticos vascos ni somos un peligro ni estamos inadaptados, así que los requisitos principales ya los cumplimos. Sin embargo, lo que legalmente es un factor a «ponderar», a sopesar, a valorar individualmente, es decir, el hecho de pertenecer a una organización armada, ha sido el motivo absoluto, incuestionable e inapelable para mantenernos en primer grado de forma sistemática e indefinida. En los demás casos, una persona que ya no tiene sanciones por cumplir es progresada a segundo grado, pero en nuestro caso no y ni siquiera en las Juntas de Tratamiento de las cárceles se plantean nuestras revisiones. «Todo se decide en Madrid», es la coletilla con la que convivimos. Así que no hay razones de ámbito de régimen ni legales para aplicarnos el primer grado como se nos aplica; es una decisión política tomada por políticos, nunca por los equipos técnicos, que no participan en nuestras clasificaciones ni en nuestras revisiones de grado. Lo único que han buscado durante todos estos años ha sido retorcer hasta el máximo la ley para condicionar nuestra militancia política, quebrando antes a la persona.

J.O.: Se menciona el principio de legalidad pero se va más allá de esta para mantenernos en unas condiciones de excepcionalidad. Lo grave y preocupante es que desde algunas instancias políticas que en principio se muestran en contra de esta excepcionalidad se pretenda imponer nuevas exigencias que nada tienen que ver con lo que establece la ley para salir del primer grado, tal y como hizo recientemente Jonan Fernández, pretendiendo que hagamos declaraciones que están más relacionadas con el campo de la disputa política en torno al relato que con lo que establece la ley.

ETA ha dejado de existir por decisión propia. Hasta ahora el rechazo a sacar a los presos del primer grado se justificaba genéricamente por la «no desvinculación de ETA». ¿Ese argumento es ya insostenible? ¿Les abre perspectivas de una respuesta gubernamental o judicial diferente en lo sucesivo?

J.O.: El ministro del Interior, Grande-Marlaska, habla del «principio de legalidad». Pues bien, la política de dispersión y alejamiento que se nos aplica es una medida política discrecional que decide el Gobierno en contra de nuestra voluntad y de lo que establece la norma, que dice que las personas presas deben cumplir la pena impuesta cerca de su entorno familiar a fin de evitar el desarraigo social y familiar.

Con el primer grado sucede lo mismo: nosotros solicitamos el segundo grado y cuando se nos deniega lo recurrimos en base a lo que dice la ley y el principio de individualización y tratamiento científico propio del Derecho Penitenciario. La respuesta de la Administración Penitenciaria y, hasta ahora, de las instancias judiciales ha sido de carácter no selectivo ni particular, generalizando el mismo razonamiento político para todos e insistiendo en la existencia de ETA, incluso en notificaciones posteriores a su desaparición, que poco tiene que ver con el principio de individualización.

Un ejemplo: en las Juntas de Tratamiento de cada centro penitenciario, que es donde se analiza la situación y evolución de cada preso para proponer su progresión, cambio de destino u otro tipo de cuestiones relacionadas con el Programa Individualizado de Tratamiento (PIT), los dosieres de los presos políticos ni se analizan. Van aparte y se analizan en otras instancias fuera de la Junta de Tratamiento, que es a quien le corresponde esa función. Por otra parte, llevamos tiempo reclamando el PIT y no se nos entrega porque llevan años sin realizarlos.

Desaparecida ETA, es hora de que el Gobierno desactive la política penitenciaria excepcional que se nos ha aplicado hasta ahora y que iba incluida dentro de la denominada lucha antiterrorista. Por otra parte, también deberían valorar el compromiso activo que hemos tenido los miembros de EPPK durante estos últimos años para abrir este nuevo tiempo político. En definitiva, todo este cambio de circunstancias no puede serles indiferente.

A.M.: Eso es lo lógico. Es imposible desvincularse de algo que ya no existe. El argumentario se les ha acabado y todo dependerá de la voluntad que tengan y de lo coherentes que sean con todo lo que han estado manifestando todos estos años.

¿El cambio en Moncloa abre expectativas de acercamiento? El PSOE, o al menos el PSE, se ha mostrado mucho más abierto a ello que el PP hasta la fecha...

J.O.: En Euskal Herria la sociedad una y otra vez nos muestra que va por delante de la élite política en la construcción de la convivencia y el cambio para asentar un nuevo tiempo político. Las demandas mayoritarias de la sociedad vasca han sido llevadas a las instituciones y aquí también, tanto en el Parlamento Foral Navarro como en el de la Comunidad Autónoma Vasca, en diputaciones y ayuntamientos, se han consensuado acuerdos para el traslado de las y los presos a cárceles del País Vasco. También para dar solución a las situaciones de urgencia, como es la de los presos enfermos, y para adaptar la política penitenciaria al nuevo tiempo que vivimos. Esto se ha hecho con el apoyo de todas las fuerzas políticas a excepción de UPN y PP. El acuerdo en torno a estos puntos, que por otra parte son básicos, está muy elaborado y consensuado en Euskal Herria. Ahora falta que el nuevo Gobierno sepa traducir en hechos tangibles esa demanda mayoritaria. Las condiciones están creadas para que así sea.

A.M.: No estamos en tiempo de expectativas. Estamos en tiempo de avanzar, paso a paso, pero de avanzar. No es la primera vez que veríamos que el discurso del mismo partido cambia dependiendo de si está en el Gobierno o en la oposición.

Que estemos cerca de nuestras familias no debería ser ni noticia, porque una de las razones de peso en los demás casos para un traslado es la vinculación familiar. En nuestro caso, no. En nuestro caso es noticia y hasta algunos políticos intentan convertir el acercamiento a nuestras familias en arma arrojadiza. No es seria la utilización partidista y torticera que se hace del tema.

¿Qué importancia concede el Colectivo a la posición tomada por el Gobierno francés con los acercamientos a Mont de Marsan y Lannemezan? ¿Espera más avances por parte del grupo de trabajo?

A.M.: Por supuesto que le damos importancia. Porque cada vez son más familias las que tienen que recorrer menos kilómetros para realizar las visitas y eso ya de por sí es positivo. Quisiera remarcar, sin embargo, que una vez más el hecho de ser mujer parece que vuelve a ser un problema añadido, porque no se entiende que las compañeras no puedan ser acercadas... ¡porque no tienen dónde ubicarlas!

De todas formas, los acercamientos son un punto de partida, en ningún caso un punto y final. El proceso de acercamiento se tiene que acelerar, tiene que tener continuidad y también fecha final para su materialización completa. Hay, además, otros temas que resolver todavía como el acceso a la libertad condicional, la liberación de los presos gravemente enfermos...

J.O.: El acercamiento ha supuesto un cambio de actitud respecto al seguidismo que ha venido haciendo Francia en la política penitenciaria que marcaba España. Sin duda este cambio es un factor más de los que influirán para que en el Estado español también se empiece a materializar ese cambio de actitud.

El contrapunto a estos acercamientos ha sido que, desde que comenzó la relación de la delegación vasca con el Ministerio de Justicia francés, seis compañeros han sido entregados a las autoridades españolas y han sido inmediatamente alejados a lugares como Murcia, Algeciras, Castellón o Puerto. Mientras las autoridades francesas inician una política de acercamientos, quienes han sido entregados a las autoridades españolas son alejados sistemáticamente. El Gobierno francés debiera tener este dato en cuenta a la hora de materializar esas entregas y, de algún modo, debiera exigir el compromiso de que los entregados no serán enviados a mil kilómetros de Euskal Herria.

En el sur la implicación política es menor que en el norte. ¿Qué piden los presos a las instituciones vascas, y especialmente por su importancia al Gobierno de Lakua, y qué respuesta están teniendo? ¿Consideran suficiente su aportación? ¿Fueron informados por ejemplo de las conversaciones que tuvo Urkullu con Rajoy sobre el tema?

J.O.: En el norte se ha desarrollado un método en el cual se ha sabido conjugar la aportación de la sociedad civil, los electos y EPPK. Al margen de la opción política, el posicionamiento ideológico o la lectura que tenga cada uno respecto a lo sucedido y sus causas, se ha sabido trabajar con comprensión, generosidad y compromiso común para ir dando solución a las consecuencias del conflicto. Prueba de ello es la labor que están desarrollando los electos en la delegación vasca. Este modelo debería valernos como enseñanza para el Sur de Euskal Herria.

A.M.: Lo que pedimos es una agenda de trabajo que vaya más allá de consensuar declaraciones. Está bien y es el primer paso, pero creemos que ya es hora de ir más allá. Consideramos que es imprescindible consensuar, desde el compromiso, una agenda de trabajo en el que se exploren vías y formas de desarrollo de todos los asuntos pendientes, que no son pocos: presos y presas enfermas, acercamiento, segundo y tercer grados, acumulación de penas, salidas de los módulos de aislamiento, incidencia penal de la tortura aún a día de hoy, derogación de la Ley 7/2003...

J.O.: Para, finalmente, trazar una hoja de ruta con el objetivo de, en un tiempo prudencial, afianzar una Euskal Herria normalizada sin presos ni huidos políticos.

A.M.: Es una agenda en la que diferentes partidos, sindicatos y agentes sociales están trabajando en mayor o menor medida, con mayor o menor implicación, pero consideramos que la implicación de los gobiernos de Lakua y Nafarroa en esta agenda también es necesaria.

Hasta el momento, cada vez que el Gobierno de Lakua ha hablado sobre presos y presas, nos hemos quedado atónitas. Hay declaraciones que no entendemos que a estas alturas se realicen, por el desconocimiento o mala intención que demuestran. Al hablar de la «asunción del delito» para progresar en grado, se ignora lo que la ley dice o, lo que es peor, se ocupan las posiciones de quienes nos han aplicado y nos quieren aplicar un derecho penal y penitenciario del enemigo. Por otro lado, ante la posibilidad de traslado a Zaballa o a Iruñea, que Lakua se posicione a favor de dejarnos en Soria o Zaragoza no deja de indignarnos. Mientras se nos exige individualización, nos preparan planes colectivos de 250 kilómetros que no respetan ni nuestra voluntad de ser acercados o repatriados a cárceles vascas ni la voluntad mayoritaria de la sociedad vasca. Así que refiriéndonos a Lakua, lejos de considerar suficiente su aportación, en ciertos aspectos nos preocupa. En ningún momento hemos sido informados de lo que Urkullu pudo hablar en su momento con Rajoy o ahora con Pedro Sánchez. Más allá de lo que transciende públicamente, no sabemos exactamente en qué términos habla de los y las presas en esos ámbitos. Y qué menos que hubiera un mínimo cauce de comunicación con nosotras. Eso es lo que le pediríamos tanto al Gobierno de Lakua como al de Nafarroa: que antes de plantear esos planes contaran con la opinión de los presos y que, además, sus posiciones fueran la expresión pública de los consensos mayoritarios que ya se han dado a nivel social, político, sindical e institucional. Es decir, que no planteen planes de parte o partido sino que respeten la voluntad de las presas y la de la sociedad vasca.

J.O.: Dicho de otro modo, que tengan en cuenta que los presos, en la medida en que hemos sido parte del conflicto, somos también parte de la solución.

La declaración de cinco puntos del Colectivo, leída por primera vez tras la reunión con la delegación de electos en Reau, incluía el reconocimiento del daño causado, pero una y otra vez se interpela a los presos para que la formulen. ¿Tienen la sensación de que no se les escucha o no se les quiere escuchar? ¿Cómo superar ese bloqueo, piensan hacer más gestos o adoptar más iniciativas?

A.M.: En 2013, en 2017 en Reau... ya se hizo de forma clara y pública el reconocimiento del daño causado y aún a posteriori se nos formula esa necesidad de forma reiterada. No lo entendemos, la verdad. No entendemos la necesidad ni la utilidad de estar continuamente reconociendo el daño causado porque de esa forma consideramos que se desvirtúa el fondo. Es decir, las veces que por nuestra parte se ha reconocido el daño causado se ha querido hacer con respeto, con sinceridad, con sobriedad, dándole toda la importancia que merece este asunto. El hecho de que se nos interpele continuamente en los mismos términos, por activa y por pasiva, nos lleva a pensar que este tema se manosea y se utiliza de una forma interesada y partidista y en ningún caso constructiva.

Por nuestra parte no consideramos que hay bloqueo alguno en este asunto. No es nuestra intención por lo menos. Hay infinidad de asuntos que hay que desarrollar de forma constructiva, todos los asuntos son interdependientes y ninguno se tiene que desarrollar en oposición a otro. Una cosa es que el reconocimiento del daño y los derechos de las presas (la política penitenciaria) y las víctimas se desarrollen en paralelo, y otra en oposición. En paralelo, sí; en oposición o una contra la otra, no. Eso no es ni constructivo ni es eficaz.

Cada asunto tiene sus necesidades, sus tiempos y su especificidad. Hay que responder a esas necesidades, sin contraponer un asunto con el otro.

J.O.: Las reflexiones planteadas por EPPK respecto a estos temas parten de una reflexión sincera en la que no pretendemos eludir nuestras responsabilidades, pero tampoco asumir exigencias impuestas desde la necesidad de determinadas fuerzas políticas de imponer un relato único y excluyente a fin de eludir sus propias responsabilidades.

Tampoco nadie puede pretender que asumamos responsabilidades que no nos corresponden y que deberían de haberse tratado en otro marco de resolución ya planteado en la Propuesta de Aiete y que se negaron afrontar.

Hay que tomar en valor lo dicho y hecho y mirarse cada uno en el espejo de sus responsabilidades en vez de pretender embarrar el debate en asuntos tan delicados como estos. Hay que sacarlos de la esfera de la confrontación política y situarlos en el de la construcción de la convivencia.

Desde el Gobierno de Lakua se insiste en la apelación para etiquetar ese daño como «injusto». ¿Qué opina al respecto EPPK?

J.O.: Si se analizan las consecuencias que ha dejado el ciclo de violencia estos últimos 60 años, por no irnos hasta 1936, en un territorio con la extensión geográfica y demográfica como la que tiene Euskal Herria, los datos son realmente impresionantes. Injustos en sí mismos. Los conflictos políticos que acaban derivando en enfrentamientos violentos siempre parten de situaciones injustas y acaban produciendo daños injustos. Toda guerra en sí misma es injusta. Es injusto tener que sufrir y siempre hay una razón injusta tras cada sufrimiento. Con todo lo que se ha sufrido en Euskal Herria nos asombra la parcialidad en este tema de Lakua, que establece diferencias dependiendo de quién es el ejecutor del daño causado. Lakua, al omitir calificativo alguno al daño causado procedente del sistema y sus estructuras militares, judiciales, políticas y penitenciarias y exigírnoslo a otros, ¿qué pretende darnos a entender?

A.M.: Nos parece que tienen mucho más peso el sustantivo y el verbo que el adjetivo. Pensamos que obedece a una posición partidista con el único fin de utilizar una vez más un asunto tan delicado.

¿Hasta dónde se puede llegar en la cuestión de las víctimas? Tras la reunión con el Foro Social en esa cárcel de Granada, Agus Hernán avanzó opciones como marcos de encuentro con víctimas. ¿Cuándo y cómo estarían dispuestos a fórmulas así?

J.O.: Primero, se debería sacar a las víctimas del espacio de la confrontación política. Se mezcla intencionadamente la necesidad de reparación de las víctimas con la disputa política diaria más centrada en el desgaste del adversario político. Por otra parte, habría que preguntarse qué necesitan las víctimas y qué víctimas, pues es un bloque heterogéneo en el que hay diversidad de planteamientos en torno a las medidas de reparación y en el que algunas todavía ni siquiera han sido reconocidas como tales.

Respecto a lo que planteamos al representante del Foro Social, más que encuentros particulares con víctimas fue la necesidad de construir un marco de resolución inclusivo, plural y constructivo.

A.M.: Un marco en el que todas las cuestiones hay que desarrollarlas en su integridad. La cuestión de las víctimas también, pero como hemos dicho anteriormente este tema no se tiene por qué contraponer a la política penitenciaria. Vías paralelas sí, pero no opuestas. Además, la cuestión de las víctimas no nos interpela únicamente a nosotras. De ahí la necesidad de marcos incluyentes, integrales, multilaterales y constructivos. Ahí también estaremos.

J.O.: Y como cada avance siempre crea nuevos espacios y posibilidades, seguro que el desarrollo de este marco abrirá nuevos espacios de encuentro impulsados por la voluntad de las partes y no por condicionantes impuestos o peajes de ningún tipo.

Han fijado como líneas rojas la delación y el arrepentimiento. La primera de ellas es más clara; pero la segunda, ¿cómo se compatibiliza con cuestiones como ese reconocimiento del daño? ¿No colisionan? ¿Dónde están sus límites, si existen?

A.M.: Consideramos que ni se equiparan ni colisionan. El reconocimiento del daño obedece a un hecho objetivo.

J.O.: Dentro de la legislación de excepcionalidad que se nos aplica aparecen requisitos de orden ideológico o unidos a la conciencia personal de cada uno que no tienen equivalente en el Derecho y que además carecen de sentido práctico para la resocialización. Muchos de ellos se prestan a una subjetividad que es difícil que nadie pueda objetivizar como válido o no.

No sé si el sentido de la pregunta va relacionada con el encaje que pueda tener este tipo de declaraciones dentro de la normativa de excepcionalidad que padecemos o si va unida a la continua interpelación políticamente interesada que nos hace determinada clase política. No lo hemos hecho dentro de esa lógica, que por otra parte sería una carrera de obstáculos sin fin, tal y como nos lo están demostrando estos últimos ocho años.

EPPK históricamente ha sabido adecuar tanto su discurso como su práctica a las características de la realidad histórica y el contexto de cada momento. A veces acertadamente y otras no, pero siempre lo hemos hecho con honestidad y convencimiento. Estos últimos años hemos trabajado activamente por el cierre del ciclo de violencia y esto lo hemos realizado porque estamos comprometidos con asentar un nuevo tiempo político y una nueva convivencia. Y seguimos mostrando nuestra disposición a ir avanzando en esa dirección.

A partir de ahí, el valor o la conceptualización que cada uno vaya a dar al significado de lo que hemos dicho o hecho se escapa a nuestras posibilidades. Suponemos que variará dependiendo de la posición política, ideológica u otro tipo de intereses que pueda tener cada uno.

Nosotros tenemos muy claras las razones y la honestidad de nuestro posicionamiento y esto nos hace sentir bien con nosotros mismos por el compromiso adquirido y el trabajo realizado para abrir este tiempo nuevo.

La muerte de Xabier Rey en marzo en Puerto tuvo un fuerte impacto. ¿La situación en las cárceles es tan dramática como refleja ese fallecimiento?

A.M.: Es más dramática que eso, porque hay que recordar que Xabier Rey no se encontraba en la lista de los gravemente enfermos, con lo que nos produce una gran preocupación.

A veces hay señales de alarma que nos hacen reaccionar, arropar y hacer un especial seguimiento a quienes la salud les puede fallar. Pero no siempre las señales de alarma son detectables o simplemente, por las condiciones en que vivimos, nos resulta casi imposible reaccionar en tiempo y forma. Hay realidades que son dramáticas y urgentes. Ese es un hecho y es nuestra prioridad.

J.O.: La muerte de Antxo ha supuesto un golpe muy duro en el seno del Colectivo. Ahora tenemos que saber sacar enseñanzas de lo sucedido.

Las cárceles son espacios hostiles para las personas y la vida digna, donde se acumula mucho sufrimiento. En nuestro caso además tienen el objetivo de neutralizarte como militante político y anularte, vaciarte como persona. Es terrible que se tenga que llegar a situaciones extremas como la padecida por Antxo u otros compañeros para que haya una percepción real de la dimensión de lo que se vive en las cárceles. Nosotros llevamos décadas padeciéndolo. Para hacer frente a esta realidad, nuestro concepto militante y nuestro quehacer diario histórico podría compararse a un caparazón. Un caparazón que nos protege de agresiones exteriores. Un caparazón en el que nos hemos refugiado y nos ha servido para resistir y llegar hasta aquí. Pero un caparazón no puede convertirse en algo inherente a uno mismo porque dejaría fuera muchas emociones y vivencias que podemos vivir tanto individual como colectivamente.

El feminismo nos está dando muestras excelentes de cómo gestionar las vulnerabilidades. Además de resistir, es también momento de aprender a gestionar nuestras vulnerabilidades trabajando el cuidado de uno mismo y el cuidado colectivo de forma compartida.

El desarme primero y el fin de ETA después, ¿han mejorado el clima o el trato dentro de las prisiones?

J.O.: No. En 2010, cuando nos implicamos en el debate de cambio de ciclo iniciado por la izquierda abertzale, se nos dispersó dentro de cada cárcel con el objetivo de que no tuviésemos ningún tipo de contacto entre nosotros a fin de obstaculizar nuestra participación en el debate, que sabían iba a ser en sentido positivo y constructivo pues todas nuestras comunicaciones están intervenidas. Tras finalizar el debate de 2013 en el que hicimos públicas nuestra renuncia al uso de la violencia, la apuesta por la vía de la legalidad y la asunción del daño causado, solicitamos la ayuda a un grupo de mediadores para que socializasen nuestra propuesta ya que a los representantes de EPPK se nos obstaculiza todo tipo de intervención. La respuesta del Gobierno, justo un mes después, fue detener y encarcelar a este grupo de mediadores. Queremos mandarles desde aquí nuestro agradecimiento y cariño.

Esta ha sido hasta hoy la respuesta del Gobierno a nuestra apuesta por la apertura de un nuevo ciclo político. Y después del desarme y final de ETA, seguimos en las mismas: alejados, en primer grado, dispersados con todo tipo de medidas restrictivas. Ahora, con el cambio de Gobierno se anuncian cambios en la política penitenciaria. Ya veremos.

A.M.: No. La realidad es que la mayoría seguimos en primer grado; todavía tenemos compañeros en los módulos de aislamiento en Huelva, Córdoba, Sevilla, Estremera y Castellón (Albocaser); tenemos numerosas compañeras que están solas sin ninguna otra compañera del Colectivo en el módulo; las actividades formativas y culturales las seguimos teniendo vetadas por supuesto... Todo ello a cientos y cientos de kilómetros de nuestras familias.

Así que no, no ha mejorado ni el trato ni el clima.






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martes, 22 de marzo de 2016

No Olvidemos a Arantza Zulueta

Con respecto al caso de la abogada y represaliada política vasca Arantza Zulueta, les damos a conocer esta información publicada en la página de Abokatuak:

Alfonso Zenon | Abogado
Informe sobre la situación de la abogada vasca Arantza Zulueta
Arantza Zulueta es Abogada del Ilustre Colegio de Abogados de Bizkaia, en ejercicio desde el año 1991, habiendo desarrollado su trabajo sobre todo en el ámbito de la Audiencia Nacional. En los últimos años pertenecía al Grupo de Mediadores del EPPK (Colectivo de Presas y Presos Políticos Vascos). Este grupo estaba formado por personas que anteriormente habían estado en prisión ya sea de manera provisional o cumpliendo sus condenas. Además, nace en un contexto político nuevo, un escenario en el que ETA desde el año 2011 declaró el cese definitivo de su accionar armado.

Desde su nacimiento el Grupo de Mediadores había venido realizando una labor absolutamente pública teniendo relación con decenas de agentes sociales, políticos y sindicales, al objeto de facilitar la comunicación y participación del EPPK con el resto de agentes sociales y políticos, difundir los análisis del Colectivo de presos y poder estar presente en distintos foros o encuentros, como el Foro Social, siempre de cara a la consecución de la resolución del conflicto vivido en Euskal Herria, que permita superar las consecuencias generadas por el mismo, entre las que se encuentra la situación de los propios presos.

El EPPK en su Declaración pública de junio de 2012 consideró el Acuerdo de Gernika (2010) referencia principal de cara a la resolución integral del conflicto. Posteriomente en su Declaración de diciembre de 2013 muestra su compromiso con el nuevo escenario abierto tras el cese de la lucha armada de ETA y se compromete a utilizar vías y metodos políticos y democráticos; también añade la posibilidad de aceptar los cauces legales de forma individualizada dentro de un plan de actuación global que facilite su vuelta a casa.

1.-Procedimiento ante el Juzgado Central de Instrucción nº6: situación de prisión provisional.

La abogada Arantza Zulueta fue detenida, junto a otras 7 personas, el 8 de enero de 2014 y, tras prorrogarse su detención hasta los 5 días, fue decretada su prisión provisional por Auto de fecha 13 de enero de 2014, todo ello ordenado por el juez D. Eloy Velasco Núñez, titular del Juzgado Central de Instrucción nº 6 de la Audiencia Nacional, en el marco del Sumario 11/2013.

En este procedimiento que instruye D. Eloy Velasco se investiga la presunta pertenencia de los referidos abogados al “KT” (Koordinazio Taldea), órgano del que se valdría ETA para controlar a los presos y presas del EPPK (Colectivo de Presos Políticos Vascos) y garantizar su “concienciación y homogeneidad ideológica”.

El 12 de enero de 2015, en el marco de este procedimiento, se procedió a la detención de otras 15 personas, entre ellas 12 abogados compañeros de la anterior, entre los cuales se encuentra el firmante de este informe, a quienes se imputa varios delitos de integración en organización terrorista, delito contra la Hacienda Pública y blanqueo de capitales. Para estos 12 abogados/as fue decretada la libertad con medidas cautelares sin la imposición de fianza alguna.

Pese a haberse solicitado su libertad en varias ocasiones, la misma es rechazada sistemáticamente por el Juzgado Instructor, habiendo transcurrido ya más de 2 años y dos meses desde que ingresó en prisión. El pasado 11 de marzo se acordó por el Juez Instructor la libertad bajo fianza de 20.000 euros del abogado Jon Enparantza, que al igual que Arantza Zulueta, se encontraba en prisión.

En la actualidad, de 46 personas investigadas en el procedimiento penal, es la única que continúa en prisión.

Por parte de la Sección Segunda de la Sala de lo penal, órgano superior encargado de resolver las apelaciones, también ha sido rechazada su libertad en varias ocasiones. En este sentido, hemos de destacar el Voto Particular emitido por el Magistrado D. José Ricardo de Prada Solaesa en relación con el Auto de 12 de diciembre de 2014 desestimatorio del recurso de apelación contra Auto que desestimaba la libertad de la Sra. Zulueta. En opinión de este Magistrado es desproporcionado mantener la situación de prisión de la Sra. Zulueta pues considera que no existe peligro de fuga alguno y que el posible peligro de reiteración delictiva podría ser evitado con el establecimiento de alguna medida de prohibición de visitar a presos en las prisiones o similar. Además, este Magistrado expresa sus serias dudas respecto de la consideración como delito de los hechos que se imputan a la Sra. Zulueta. Así señala que:

“Se me plantean serias dudas respecto de la consideración penal de la conducta que se imputa a la recurrente. Su actividad referida a presos de la organización terrorista ETA, en un claro contexto de cese de actividad terrorista real y aparentemente irreversible existente desde hace más de tres años, y que concretaría en la coordinación y búsqueda de soluciones políticas a su situación jurídica de presos penados de larga duración, en un paradigma político-social transformativo, difícilmente admite ser penalmente reprochable. Se da una constatada ausencia de actividad terrorista y únicamente permanece una organización en tránsito hacia su definitivo desarme, disolución y definitiva desaparición, por lo que incluso es difícil identificar el contenido del injusto de la conducta imputada a la recurrente. Su relación con la organización, con ciertamente una inmensa potencial peligrosidad, predicable de ella en otros momentos, pero que se encuentra en estos momentos controlada y sumamente mermada, y respecto de la que su actividad no se dirigiría a su activación o potenciación de la actividad terrorista característica, sino por el contrario únicamente a “la búsqueda de soluciones para la situación de los presos”, aunque pueda serlos desde planteamientos política o jurídicamente inasumibles, me hace plantearme muy serias dudas sobre la consideración de esta conducta como delictiva, lo que en todo caso debería pesar y ser tenido en cuenta como elemento a valorar en la adopción o mantenimiento de cualquier medida cautelar y más dada la duración en el tiempo de la que se recurre.”

2- Procedimiento en el Juzgado Central de Instrucción nº3.

Anteriormente, en el marco de otro procedimiento, el Sumario 10/2013 del Juzgado Central de Instrucción nº 3, la Sra. Zulueta fue detenida en dos ocasiones, el 14 de abril de 2010, junto al Sr. Enparantza, y el 14 de julio de 2011. La Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional dictaminó que procedía la libertad provisional de la Sra. Zulueta (por dos ocasiones) y del Sr. Enparantza.

En este primer procedimiento, la Sra. Zulueta estuvo casi 10 meses en prisión provisional, siendo que en la actualidad se encuentra procesada por Auto de fecha 30 de junio de 2014, manteniéndose la situación de libertad provisional en la que se encontraba (habiendo prestado una fianza dineraria, con la obligación de comparecer en el juzgado más cercano a su domicilio y con prohibición de abandonar el territorio nacional).

Pues bien, en este primer procedimiento se le imputan los mismos hechos y el mismo delito que en el procedimiento por el que se encuentra en prisión pues en el Auto de Procesamiento se dice que Arantza es quién “por orden de la dirección de ETA, controla al “colectivo de abogados”, siendo su máxima responsable.” “Dicho colectivo de abogados tenía por misión fundamental controlar a los presos de la banda para que se mantuvieran fieles a la organización, de tal manera que mediante las visitas de los abogados a las prisiones (“rondas” en el argot de ETA), los letrados conocían el pensamiento y estado de los presos y se lo hacía llegar a la dirección de ETA.”

Y así coexisten dos procedimientos por hechos idénticos, aunque se pretenda diferenciarlos en el tiempo, lo cual presenta una alta dificultad si tenemos en cuenta que en el Auto de Procesamiento dictado en el Sumario 10/2013 del JCI nº3 se procesa a la abogada por los hechos ya mencionados de forma continuada “al menos desde el año 1999 hasta la fecha”, siendo la fecha del mencionado auto el 30 de junio de 2014.

Es más que evidente que, con toda seguridad, uno de los dos procedimientos (el presente por que se encuentra en prisión o el primer procedimiento – el del JCI nº3- ) está abocado al sobreseimiento en virtud del principio “non bis in ídem”, pero mientras tanto, la Sra. Zulueta está sujeta a dos procedimientos penales bajo la misma acusación. Y mientras en uno se encuentra en libertad bajo fianza en el otro se le mantiene en prisión.

Además, resultaría que, entre uno y otro procedimiento, habría cumplido ya 3 años de prisión provisional por el mismo delito, aun cuando fuera en distintos procedimientos.

3.- Imputaciones falsas (sin base probatoria alguna).

Como se ha dicho anteriormente, en el Auto de 12 de enero de 2015 se imputa a la abogada (y al resto de compañeros) un delito de integración en organización terrorista (al estar integrados en el llamado “Colectivo de Abogados-BL” que dependería de ETA) y de dos delitos de fraude fiscal y dos de blanqueo de capitales en base a los siguientes argumentos que se recogen en el Auto:

“Por otro lado, en lo que respecta a la financiación del “Colectivo de Abogados-BL”, sería la organización Herrira la encargada de la misma mediante la sufragación de la asistencia jurídica de los miembros del EPPK. El valor de estos servicios prestados por el “Colectivo de Abogados-BL” ascendería a las cantidades de 766.112,76 euros en el año 2012 y 792.200 euros en el año 2013, de cuyos ingresos no se tiene constancia en la Hacienda Pública. Los miembros del “Colectivo de Abogados-BL” habrían defraudado un total de 270.336,074 euros en concepto de cuota de IVA, motivo por el que serían presuntamente responsables de la comisión de dos delitos fiscales, correspondientes cada uno de ellos con los años 2012 y 2013.

Se infiere de lo anterior que los miembros del colectivo “BL”, además de ser los presuntos responsables de la comisión de dos delitos fiscales en relación a las cuotas del impuesto sobre el valor añadido defraudadas en los años 2012 y 2013, serían asimismo presuntos responsables de dos delitos de blanqueo de capitales al haber adquirido, poseído, utilizado y convertido las cuotas defraudadas a la Hacienda Pública a sabiendas de que las mismas procedían de un delito contra la misma.”

El Juez afirma en su resolución que en la Hacienda pública no se tiene constancia de ingreso alguno declarado por los abogados, es decir, habrían declarado tener ingresos cero provenientes de sus actividades económicas como abogados.

Pero nada más lejos de la realicad. La Sra. Zulueta ejerce la abogacía de forma colectiva, junto el resto de abogados también imputados, salvo uno de ellos, Sra. Salvador, que lo hace de manera individual. En concreto bajo la forma de sociedades cooperativas, Larrun Abokatuak Koop. E. (CIF F95355707) y Noain Abokatuak Koop. E. (CIF 20897781), y de sociedad irregular, Zugarrondo Abokatuak S.I. (CIF 71054803).

Y en los ejercicios 2012 y 2013 han presentado ante las Haciendas correspondientes las declaraciones de IVA y demás conceptos tributarios a que se encuentran obligados, habiendo ingresado en las arcas públicas en concepto de IVA las cantidades que a continuación se desglosan:

Larrun Abokatuak Koop. E. (CIF F95355707):

    IVA 2012: 22.045,31 euros

    IVA 2013: 23.791,57 euros

Noain Abokatuak Koop. E. (CIF 20897781):

    IVA 2012: 24.628,40 euros

    IVA 2013: 30.817,97 euros

Zugarrondo Abokatuak S.I. (CIF 71054803):

    IVA 2012: 12.074,04 euros

    IVA 2013: 11.291,01 euros

Atxarte Salvador Navarro (NIF 14611098-A):

    IVA 2012: 4.083,49 euros

    IVA 2013: 3.877,80 euros

Los abogados y las sociedades mercantiles en cuyo seno ejercen su actividad profesional han presentado en las distintas Hacienda Forales las declaraciones fiscales correspondientes y se encuentran al corriente del pago de sus obligaciones tributarias.

Así, la Sra. Zulueta, junto al resto de sus compañeros, habrían ingresado en las distintas Haciendas Forales cantidades que ascienden a 62.831,24 euros en el ejercicio 2012 y 69.778,35 euros en el ejercicio 2013, con lo cual es absolutamente falso que, ni siquiera de forma conjunta, se haya alcanzado la cantidad de 120.000 eros que marca el tipo penal para que tenga consideración delictiva un posible fraude fiscal.

No existe fraude fiscal, y, por consiguiente, tampoco blanqueo de capitales.

La imputación es radicalmente falsa, tal y como queda demostrado con las declaraciones de IVA realizadas y aportadas en el procedimiento, y se imputa, sin sustento indiciario alguno, graves delitos fiscales y de blanqueo de capitales y además se produce en unión de unas detenciones en el marco de una operación policial de gran repercusión social y mediática, que afecta indudablemente a la reputación profesional y personal de los abogados.

4.- Procedimiento contra el abogado y Senador Iñaki Goioaga ante el Tribunal Supremo.

El también abogado Iñaki Goioaga, dada su calidad de aforado, tiene abierto un procedimiento ante el Tribunal Supremo con las mismas imputaciones que el resto de abogados.

El 3 de diciembre de 2015 prestó declaración como imputado, a instancia suya y de forma voluntaria, y tras ser interrogado por su actividad profesional jurídica para con los presos y presas vascas no ha sido acordada medida cautelar alguna respecto del mismo.

Es de destacar que no se le hizo por parte del Magistrado instructor pregunta alguna en referencia a los posibles delitos contra la Hacienda y de blanqueo de capitales.

Recientemente se ha otorgado por el Senado el suplicatorió para poder procesar al Sr. Goioaga, pero, únicamente, por presunto delito de integración o colaboración con organización terrorista. Mientras tanto se mantiene en prisión a Arantza bajo imputaciones de delitos fiscales y de blanqueo de capitales.

5.- Vulneración del derecho a la igualdad y a la libertad de los art. 14 y 17 de la CE y art. 5.3 del Convenio Europeo de Derechos Humanos.

Ha de valorarse la eficacia de otras medidas alternativas a la prisión de menos intensidad que aquella y que servirían igualmente para conjurar los riesgos constitucionalmente relevantes. El art. 502.2 LECrm. señala que la prisión provisional sólo se acordará “cuando no existan otras medidas menos gravosas para el derecho a la libertad a través de las cuales puedan alcanzarse los mismos fines que con la prisión provisional”.

Porque, además, en el mismo procedimiento y respecto de otras 4 personas imputadas por el mismo delito de integración en organización terrorista y además por otros delitos como el de financiación de terrorismo del art. 576 bis CP y enaltecimiento del terrorismo del art. 578 CP, se dictó por Auto de 3 de octubre de 2013 su prisión eludible con fianza de 20.000 euros.

También en el mismo procedimiento y respecto de otras 10 personas, imputadas por los mismos delitos que los anteriormente mencionados, se dictó Auto de 3 de octubre de 2013 decretando su libertad provisional con la obligación de:

-Prohibición de salir del territorio nacional sin previa autorización del Juzgado.

– Obligación de comparecer ante la Sede Judicial en el sentido de que deberá firmar en el Juzgado más cercano a su domicilio todos los días 1 y 15 de cada mes.

– Obligación de notificar al Juzgado un número de teléfono donde el imputado pueda ser localizado en cualquier momento, con la obligación de fijar domicilio comunicando cualquier cambio de residencia.

– Prohibición de participar en el control de presos de ETA y en organización de actos de enaltecimiento a presos de ETA.

Respecto de otras 6 personas que fueron detenidas junto a la abogada, en febrero y marzo de 2015 se impuso fianza para eludir la prisión provisional pues se decía por la Sección 2ª de la Sala de lo Penal en Auto de 27 de febrero de 2015 lo siguiente:

“Pero el tiempo transcurrido aconseja que la prisión provisional sea transformada en una prisión condicional bajo fianza; la gravedad de los hechos imputados y la pena que le puede recaer en el futuro, más de seis años de prisión, sigue manteniendo un alto riesgo de fuga que solo puede ser conjurado con la prestación de una fianza.”

“En este ámbito también existe un cierto riesgo de continuidad delictiva por parte del recurrente que hay que neutralizar mediante la adopción de una serie de prohibiciones que limiten la posibilidad de esta reiteración.”

No se encuentra explicación lógica sobre la razón de este trato desigual en el mismo procedimiento, más aún cuando se trata de personas, algunas, a las que se les imputa varios delitos más que a mis dos compañeros.

Además, desde el punto de vista del riesgo de reiteración delictiva, todas estas personas que se encuentran en libertad han sido anteriormente condenadas por delitos de terrorismo, y en cambio no se predica de ellas ese riesgo, y si respecto de mis compañeros cuando nunca han sido juzgados ni condenados y les ampara el derecho a la presunción de inocencia.

Por último, señalar que para los 12 abogados/as que se detuvo en enero de 2015, a quienes se imputa delito de integración en organización terrorista y delitos contra la Hacienda Pública y blanqueo de capitales, fue decretada la libertad con medidas cautelares sin la imposición de fianza alguna.

El tambien abogado Jon Enparantza ha sido puesto en libertad bajo fianza el pasado 11 de marzo de 2016.

No se entiende porque no se aplica el mismo criterio respecto de esta abogada. Sin duda alguna, con este proceder se estaría vulnerando el Derecho a la Igualdad contemplado en el art. 14 de la Constitución Española.

De las 46 personas que han sido detenidas e imputadas en el procedimiento que nos ocupa, hoy en día, únicamente Arantza Zulueta continúa en prisión.

6.-Situación de aislamiento extermo en el Centro Penitenciario Puerto III, en Puerto de Santa María (Cádiz).

El pasado 6 de Junio de 2015 Arantza Zulueta fue nuevamente trasladada desde la prisión de Estremera, donde se encontraba, a la de Puerto III, directamente al Módulo de Aislamiento.

Zulueta ha estado en situación de aislamiento durante los más de dos años y 2 meses que lleva en prisión.

El régimen de vida al que se ve sometida supone no tener derecho a ninguna actividad, salir a un patio de reducidas dimensiones y cerrado en su parte superior durante 4 horas al día sola, sin la compañía de ningúna otra presa. Tiene limitados los efectos que puede tener en su celda, efectos de limpieza, higiene personal, ropa o libros. No tiene contacto con ningún otro preso.

En estos módulos especiales o de aislamiento el cacheo corporal por palpación es automático cada vez que el preso sale de la celda y son continuos los registros en la celda, registros que terminan con los pocos efectos que uno tiene por el suelo.

A esto hay que añadir, en el caso de Zulueta, el ruido continuo y atronador de motores que hay en la galería de mujeres del módulo de aislamiento de Puerto III, desde las 8 de la mañana hasta las 2 de la tarde.

Estas condiciones de vida en absoluto se ajustan al régimen que le ha aplicado la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias: art. 10 LOGP y 91.2 del RP y 94 RP. De acuerdo a los artículos señalados la medida de aislamiento debe ser excepcional, y en este caso se está convirtiendo en normal por lo prolongado en el tiempo en régimen de aislamiento.

El art. 91 RP realiza una distinción entre módulos de régimen cerrado y módulos de aislamiento, y de acuerdo a su apartado dos, aplicado al caso de ambos, les correspondería un módulo de régimen cerrado, pero no un módulo especial o de aislamiento, o en su caso, aun estando en un módulo de aislamiento las condiciones debieran de ser de un módulo cerrado pero no de aislamiento.

Además de acuerdo al art. 94, debería disfrutar de vida en común y poder participar en actividades tres horas a la semana que se sumarían a las cuatro de vida en común, y al menos las actividades se deberían realizar con un mínimo de 5 internos.

La realidad es bien distinta ya que la aogada está recluida en un Módulo de Aislamiento en donde no se dan las condiciones de un régimen cerrado, no existe sala común, no hay actividades culturales o deportivas programadas y no existe vida en común alguna. En el módulo de aislamiento donde se encuentran no está destinado ningún otro preso o presa ya que únicamente se utiliza para cumplir sanciones.

En definitiva, se incumple el régimen penitenciario que se le ha impuesto.

La severidad de sus condiciones de encarcelamiento supone un maltrato continuado a lo largo de los más de 2 años de estancia en distintos centros penitenciarios, ya que desde su ingreso en prisión sufre unas condiciones de aislamiento alarmantemente severas.

El caso se ha puesto en conocimiento del Relator Especial contra la Tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes del la ONU.

En Bilbao, marzo de 2016.



No olvidar tampoco que Hasier Arraiz también ha sido hostigado por sus declaraciones tras lo que las fuerzas represivas del régimen español llamaron "Operación Mate".







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sábado, 16 de enero de 2016

Egaña | «Eppur si Muove»

Les presentamos este texto de Iñaki Egaña que nos han compartido por Facebook en el cual nos comparte su panorámica con respecto a sucesos recientes en Euskal Herria:

«Eppur si muove»

Se ha negado la evidencia de una confrontación política y armada y, en estos últimos años incluso, el cierre de un ciclo histórico. Algo, sin embargo, se mueve. En esta semana hemos asistido a tres acontecimientos que quizás no alcanzan la magnitud en la escala de Ritcher que suele exigir Slavoj Zizeck como susceptibles de provocar grandes transformaciones.
Iñaki Egaña | Historiador
Tres acontecimientos que han servido, en su medida modesta sin embargo, para hacer buena aquella frase atribuida a Galileo después de ser condenado por la Inquisición que seguía empeñada en demostrar que la Tierra no se movía porque era el centro del Universo. «Y sin embargo se mueve» (Eppur si muove) dicen que dijo Galileo.

La semana comenzó con la noticia ya avanzada pero confirmada de la presencia de todo el arco político de Ipar Euskal Herria en la convocatoria a favor de los presos vascos, entre ellos Jean-René Etchegaray y Michel Veunac, alcaldes de Baiona y Biarritz, franceses y de derechas, para nada abertzales, y tres diputados. ¿Se imaginan a Odón Elorza, Juan María Aburto y Javier Maroto en la manifestación de Bilbao pidiendo el respeto de los derechos humanos para los presos políticos vascos?

Deberían hacerlo para comprender la profundidad del compromiso de Baiona. Quienes no saben estar a la altura de las circunstancias políticas son aquellos precisamente que se enrocan en el bloqueo, en el sufrimiento. Aquellos que hacen de su alianza táctica y probablemente estratégica con los sectores inmovilistas para engordar su peso político están haciendo un favor precisamente a esos sectores, no al pueblo vasco.

El acuerdo de la fiscalía, acusaciones particulares y defensa de los 35 detenidos en la redada de Segura (Sumario 04/08) es el segundo acontecimiento reseñable. Siempre, en mayor o menor medida, han existido acuerdos entre fiscales y defensores. Pero ninguno de semejante trascendencia. Ni que abarcara a una dirección política, cierta o supuesta, de la época más visceral en el tratamiento estatal del contencioso, la de «todo es ETA».

El acuerdo en sí es contradictorio, escaparate de una gran paradoja y de lo que llega a ser una negociación. Una parte asume la legalidad de algo que es obvio no tiene ni pies ni cabeza (todo es ETA), y la otra adjudica que el castigo por ser militante «terrorista» (6 a 10 años) no se aplica. Podrá haber lecturas más o menos interesadas, pero el fondo de esta negociación ya estaba planteado hace más de cinco años, cuando comenzamos a manejar un término hasta entonces utilizado únicamente en otros escenarios de conflictos, el de justicia transacional. No es lo mismo, me dirán. Y efectivamente, pero se acerca.

La tercera de las cuestiones, quizás la que más polvareda ha levantado, es la de la recuperación de una declaración que ya avanzó el colectivo de presos (EPPK) en diciembre de 2013. Una declaración, recordada recientemente en una charla en Iruñea, que al margen de traer la misma a cuenta del proceso Abian, era ampliada a través del recuerdo también de los pasos que el Gobierno de Zapatero estaba dispuesto a dar en respeto a la aplicación de los derechos humanos a los presos políticos vascos. Porque, como es sabido, la situación de excepcionalidad que ha vivido y vive nuestro país tiene un reflejo aumentado geométricamente en las cárceles.

La declaración del EPPK de diciembre de 2013 marcaría, según mi opinión, un antes y un después. Dentro de un proceso que sigue siendo unilateral. Un antes, el del registrar las consecuencias de un conflicto también armado («reconocemos con toda sinceridad el sufrimiento y daño multilateral generados como consecuencia del conflicto»). Y un después: «renunciamos al empleo del método utilizado en el pasado para hacer frente a la imposición, represión y vulneración de derechos». El conflicto sigue. En otro escenario.

Junto a esas primeras reflexiones surgieron otras, en el mismo comunicado, de definición necesaria. El conflicto continúa, por tanto el armisticio, queda lejos. Únicamente se cierra un ciclo. En consecuencia, hay que concluir de manera «transacional» el mismo: «derogar medidas de excepción, adaptar el entramado jurídico a la situación política...». Y el cambio de calado cuando EPPK afirma: «Podríamos aceptar que nuestro proceso de vuelta a casa, nuestra excarcelación y de manera prioritaria nuestro traslado a Euskal Herria se efectuasen utilizando cauces legales, aun cuando ello para nosotros, implícitamente conlleve la aceptación de nuestra condena» o «estamos dispuestos, dentro de un plan de actuación global, a estudiar y tratar la posibilidad de que el proceso que culmine con nuestra vuelta a casa se efectúe de manera escalonada, mediante compromisos individuales y en un tiempo prudencial».

La histórica decisión del colectivo de presos políticos vascos fue ninguneada por el Gobierno de Rajoy, que ya había dado una vuelta más de tuerca a su política penitenciaria, cortando puentes, entre otras (des)iniciativas. La detención de miembros de Herrira es un ejemplo entre otros. La prohibición de la manifestación de enero de 2014 en Bilbo a favor de los presos, otro.

También desautorizaron al EPPK los que desde 2009 no habían digerido el cambio de rumbo de la izquierda abertzale. No sólo degradaron al EPPK, sino también a Herrira, a Egin Dezagun Bidea... Para ello tomaron el lema «amnistia garrasia» y se enrocaron en posiciones eminentemente políticas. ATA nació como contestación al comunicado del EPPK y en plena campaña electoral a las elecciones europeas para amplificar su mensaje disidente.

La histórica decisión del colectivo de presos políticos vascos, bloqueada represivamente en su socialización por el Gobierno de Rajoy, debió inducir a la izquierda abertzale a un esfuerzo suplementario. Lo hubo (Foro Social, de hecho el comunicado del EPPK, así como una declaración de ETA respondieron a iniciativas de este Foro), conferencias en Bruselas, Montevideo, México, Buenos Aires... pero hoy parecen insuficientes.

Esa invisibilidad fue la que permitió al PNV ocupar una centralidad que no le correspondía por protagonismo histórico y por (des)iniciativa política. El partido jeltzale jamás intentó la negociación ni en el tema penitenciario ni en el tema del desarme, sino que el molino fuera llevado a sus aguas. Para negociar, los términos deben ser susceptibles del acuerdo. Y lo que el PNV puso encima de la mesa era evidente que no buscaba acuerdo sino ruptura, en la misma medida que el Gobierno de Rajoy.

Por ello, si en ocasiones aludo a mi extrañeza sobre tal o cual cuestión política, esta vez no he sido arrastrado por la misma. ATA está en su sitio, en el mismo que avanzó en mayo de 2014 enfrentándose políticamente al Foro Social, a ETA y al EPPK. Al margen de dar la espalda al histórico Acuerdo de Gernika (Principios Mitchel).

Y el Gobierno vasco, es decir el PNV cual estatua de sal, impertérrito ante las decisiones históricas que, esta semana, han tenido esos tres acontecimientos que he citado. La «desazón» de Jonan Fernández, el «sabor agridulce» del Gobierno Vasco con relación al acuerdo entre la fiscalía y los abogados defensores de la causa derivada de la razia de Segura, es proporcional a su apuesta por mantener la (des)iniciativa política. La centralidad política. La de su proyecto.

Algo que en términos políticos se traduce por un nuevo Pacto con la Corona y, consecuentemente, la demonización, antes criminalización, de la opción históricamente rupturista (izquierda abertzale). Que en términos penitenciarios exige el arrepentimiento, la delación y el traspaso de esas líneas rojas que continuamente exige al EPPK para superar la Vía de Nanclares. Y que, en términos de desarme, frente a las recomendaciones del Foro Social y las conferencias que comenzaron en Aiete y tuvieron su último peldaño en la Asamblea de París, aspira a convertir a Ajuria Enea o el Instituto Gerora en lo que fue el Boston College en el proceso de desarme irlandés.








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jueves, 7 de noviembre de 2013

Detengan los Juicios Políticos

Españistán se desgañita alegando que en su territorio no existen presos políticos. La realidad es diferente, y de eso nos habla este texto publicado en la página de Kaos en la Red.

Pepe Mejía
Dos años después del fin de la actividad armada de ETA, las instituciones del Estado siguen con su política de represión, criminalización y juicios políticos. Acto público en Madrid el próximo viernes.
Para hablar de estos temas estarán en Madrid con nosotrxs el ex parlamentario europeo, Carmelo Landa, el ex parlamentario foral, Floren Aoiz, la abogada Begoña Lalana, uno de los jóevenes encausados en el macrosumario 26/11 actualmente juzgado en la Audiencia Nacional y el actor Carlos Olalla.
El acto público se llevará a cabo el próximo viernes 8 de noviembre a las 19:00 h en el Instituto Lope de Vega situado en la C/ San Bernardo, 70
Hace ahora un año, más de 500 personas de diversos ámbitos de la cultura y la sociedad madrileña hacían público un manifiesto que daba comienzo con la siguiente
Declaración:
“Las personas que suscribimos este documento coincidimos en señalar como histórico el momento político que vive el País Vasco. La Declaración de Bruselas suscrita por varios premios Nobel de la Paz, el Acuerdo de Gernika, la apuesta de la izquierda abertzale por las vías única y exclusivamente políticas y democráticas y la decisión de ETA de poner fin a su actividad armada, dibujan un panorama que ha abierto sin lugar a dudas un nuevo tiempo político en el País Vasco, así como también en el conjunto del Estado”.
Un año después vemos que las instituciones del Estado apenas han dado pasos hacia una paz justa y duradera que ponga fin definitivo al conflicto vasco, lo que sin duda puede poner en peligro el actual proceso de paz. El mantenimiento de la dispersión de los presos o la aplicación de doctrinas que han sido declaradas contrarias al derecho por parte de Tribunales europeos, son unas muestras ilustrativas de este preocupante inmovilismo.
Hoy asistimos a la celebración de macro-procesos llevados por la Audiencia Nacional en los que se juzga a decenas de personas por su mera actividad política, con la infundada acusación de que “todo es ETA” y que ya ha sido rechazada en anteriores procesos, como el diario Egunkaria o la asamblea de Udalbiltza.
En el primero de ellos se sientan en el banquillo 40 jóvenes independistas, a los que se pide un total de 240 años de cárcel. En el segundo, el sumario 35/02 llamado de las Herriko Tabernas, se encuentran imputados 110 administradores, y procesados 36 militantes de la izquierda abertzale, para quienes se pide entre 8 y 12 años de cárcel, entre los que se hallan destacados dirigentes que han sido importantes impulsores del actual proceso de normalización política y la creación de un escenario en el que el uso de la violencia sea totalmente descartado.
Asistimos pues a una cruda realidad: la total incompatibilidad de un estado de derecho con la criminalización de la actividad política. Menos aún en este momento actual. La única respuesta es que se actúa de esta manera con la clara intención de volver a un escenario de confrontación que se encuentra hoy en claras vías de superación.
En realidad no nos extraña esto que sigue sucediendo en el País Vasco, si lo relacionamos con la represión que se está desarrollando en el conjunto del estado español. Lo vemos en el caso de las luchas de lxs mineros, de lxs jornaleros andaluces, de lxs acampados, de lxs desahuciados, de lxs jóvenes encarceladxs por participar en piquetes de huelga, y un largo etcétera.
Las leyes de excepción (aprobadas con la excusa de una actividad terrorista), son hoy un anacronismo y están siendo aplicadas en el conjunto del estado. A esto hay que sumar el endurecimiento del código penal, el encarecimiento de la justicia con las nuevas tasas, las frecuentes y brutales cargas policiales, así como los miles de multas gubernativas impuestas en los últimos meses. Todo ello pretende paralizar la creciente contestación social contra las agresiones y recortes de derechos que nos impone el actual gobierno.




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