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sábado, 7 de diciembre de 2019

Recordando a Karmele

Hace quince años la saña represiva del estado español se cobraba la vida de Karmele Solaguren.

Pero es que si hay algo que tiene el pueblo vasco es que arropa a los suyos y no olvida.

Aquí les compartimos esto que ha publicado Naiz:


Hace quince años falleció Karmele Solaguren cuando viajaba a Madrid para visitar a su hijo, que se encontraba en prisión preventiva. Sus vecinos le han rendido nuevamente memoria y se han conjurado a seguir luchando para acabar con el alejamiento y que no vuelva a suceder algo así de nuevo.

Aritz Intxusta

No en todos los sitios las fechas significan lo mismo. El día 6 de diciembre en Barañain está ligado al accidente de tráfico que segó la vida a Karmele Solaguren. Hace quince años que ocurrió, en las carreteras de Soria, cuando Solaguren viajaba a Alcalá-Meco a ver a su hijo Ekain. Las autoridades españolas lo habían detenido, torturado, puesto en prisión preventiva alejado a más de 500 kilómetros. Ekain Guerra finalmente fue absuelto. En 2007 el joven fallecería en un accidente de tráfico.

Un centenar de vecinos de Barañain se ha reunido esta mañana de viernes junto al monolito a Solaguren para realizar un acto en su recuerdo. Ha habido claveles rojos, canciones a la guitarra y se ha bailado un aurresuku.

El monolito consiste en un enorme panel de metal, en cuyo centro aparece la silueta de la madre fallecida. A su alrededor, hay distintos orificios. Mientras avanzaba la ceremonia dos vecinas del pueblo han ido cosiendo retales de tela alrededor de la silueta empleando estos agujeros. La acción ha sido realizada por los «lotzaileak» de este año –Marian y Marisa– una figura creada en torno a Solaguren y mediante la cual se distingue a un sector vecinal para que defienda la memoria de lo que sucedió y se comprometa a luchar contra el alejamiento. La cadena de retales fue una donación de la pareja de Solaguren. Son telas que ella usaba como aficionada a la costura.

Un libro para una lucha

Durante las distintas lecturas, los presentes han roto en aplausos cuando se ha leído el listado de las otras 15 víctimas mortales de la política de alejamiento. Se ha insistido en la importancia de conseguir reconocimiento para ellas. En el caso de Solaguren, el Ayuntamiento ya la ha reconocido, pero los que la han recordado esta mañana han insistido en que ahora toca el turno a los gobiernos de Nafarroa y el Estado.

Además, se ha anunciado la publicación de un libro que recoja la historia de lo sucedido y también cómo se ha intentando preservar la memoria. Cabe recordar que fueron necesarios 13 años de batalla para que el Ayuntamiento la reconociera como víctima, además de la propia lucha para levantar el memorial (que también ha sido objeto de ataques).

Entre los presentes estaba Ana Fernández, hermana de Sara, que también murió al visitar a un preso. Ella ha sido la que ha iniciado los cánticos de «Karmele gogoan zaitugu!», con los que se ha dado el acto por finalizado.






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Brutalidad Franquista en Écija

Pues bien, ahora que el Tribunal Supremo ha validado a Francisco Franco como Jefe de Estado desde el 1° de octubre de 1936 convendría recordar pasajes de la historia española como el ocurrido en la localidad de Écija para lo cual les invitamos a leer este reportaje de Público:


Desde menores, a jóvenes embarazadas y niños se encontraban dentro de esta fosa que albergaba en 1937 más de doscientos fusilados. En 2020, será de nuevo abierta para terminar de identificar lo que allí ocurrió.

María Serrano

Cuenta la arqueóloga Carmen Romero Paredes cómo “las unidades militares desplegadas por Queipo se iban expandiendo por las distintos pueblos de la provincia de Sevilla”. Y cómo el primer pueblo en caer después de la capital andaluza fue Écija, el mismo 18 de julio. Sin piedad, aplicando el bando de guerra, la represión más feroz en Écija se llevaría por delante a más de quinientos vecinos al formar parte de una maniquea limpieza de inocentes. Una huella que quedó para siempre en este pueblo. “Aquella eliminación directa con ejecuciones inmediatas” en el primer verano de la guerra civil no fue olvidada por ningún vecino.

La historiadora de la Universidad de Córdoba Carmen Jiménez Aguilera cuenta a Público cómo “el mismo día 18 se lee el bando de guerra en la plaza del Salón y allí mismo muere el primer ecijano”. Su nombre, José Pérez Jiménez, alias El Hormiguita. Jornalero de profesión. “Solo en el primer momento de la lectura, este hombre respondió con un viva la república, a lo que los militares respondieron con un tiro certero y directo que acabó con su vida”. Esa fue la carta de presentación de los golpistas en Écija nada más sublevarse. Juan Tamarit Martell, alcalde republicano también se personaría frente a la guarnición golpista en la noche del 18 de julio. Un mes después, su cuerpo se encuentra cosido a balazos frente a las tapias del cementerio, el 13 de agosto de 1936.

Pero la represión no solo se extendía por la corporación local y los políticos, sino que acompañó durante toda la dictadura a los familiares de estos. La hermana de Juan Tamarit Martell sufrió en plena posguerra un consejo de guerra, por denuncia de un vecino de Écija al que insultó en un autobús por haber asesinado a su hermano. Carmen destaca a Público que, al ser su marido falangista, el juez militar le impuso un arresto domiciliario por un breve tiempo y finalmente fue absuelta.

Pero, ¿cómo continuaría esa represión bien entrada la guerra para los vecinos ecijanos? Carmen Jiménez apunta a Público que hay muchas anécdotas e historias sin dar a conocer que muestran la extrema vigilancia a la que eran sometidos cada uno de los vecinos, ya casi acabada la guerra. Como la de María Rejano, una joven vecina que una tarde de febrero de 1939 fue al cine a ver una película y la Guardia Civil se dio cuenta de que no levantó el brazo cuando se proyectaba la imagen del Generalísimo y sonaba el himno nacional en el cine Cervantes. “Su vacilación a la hora de levantar el brazo, pues no sabemos si es que no lo levantó o no lo hizo con suficiente vehemencia, fue reflejado en un informe del cuerpo de investigación”. La joven recibió una multa de 15 pesetas, una importante fortuna para la época, “teniendo en cuenta que un kilo de pan podía costar en aquellos años de la posguerra entre los 50 y 90 céntimos”.

Desde el verano de 1936 hasta febrero de 1937 fueron fusiladas en Écija más de 200 personas. Jiménez destaca a Público que “esta cifra sigue creciendo, pues hay muchas víctimas de la represión franquista en Écija de las que no hay ningún registro documental”. Matar a más de 200 personas, que sepamos a día de hoy, “son muchas, demasiadas personas”. Y es que, tal y como destaca Jiménez Aguilera, “el golpe en Écija nació matando y sólo hubo un bando, el vencedor”.

En la cifra global de represaliados se puede hablar de 500 ecijanos como víctimas de la represión ejercida por el franquismo. “En este conteo tenemos incluidos fusilados, represaliados económicos (incautación de bienes y tribunal de responsabilidades políticas), los que sufrieron la cárcel o aquellos que fueron juzgados por tribunales militares”. Muchos de los ecijanos que fueron condenados por consejos de guerra serían juzgados una vez terminada la guerra civil. Otros huyeron y después de tres años volvieron y serían encarcelados.

El conocimiento de aquel horror y la primera exhumación en 1982

La voluntad de los familias ecijanas fue lo que permitió conocer los cuerpos y la atrocidad de aquella represión. “Doscientas familias ecijanas tenían un familiar en esa fosa. Son los primeros pasos de nuestra democracia, hay lugares en los que se estaba haciendo también, y ellos pensaron que porqué no”, apunta la investigadora.

Se recogió dinero, los trabajos se hicieron por suscripción popular, cada uno aportó lo que pudo. En la mayoría de los casos fueron los familiares los que donaron el dinero.

A pesar de las escasas técnicas arqueológicas de la época, se pudo crear un mausoleo donde recogieron y depositaron de forma artesanal los restos de todos los fusilados. Un proyecto donde fueron contabilizados, según los registros de la época, 635 cuerpos.

Treinta y siete años después de aquella exhumación, se ha pedido financiación al Ministerio de Justicia para realizar un “estudio antropológico de los huesos y análisis de ADN, es decir, una identificación de los mismos”. A día de hoy, todavía no han dado comienzo, e, igualmente, tampoco se ha realizado recogida de muestras de ADN a ningún familiar, a la espera de que se ejecuten los plazos para el inicio del proyecto en 2020.
Menores fusilados y hermanos con tan solo 14 y 16 años

Jiménez Aguilera señala que existen casos sangrantes y documentados dentro de aquella fosa de Écija, como dos hermanos menores en el momento de su fusilamiento. “Un familiar nos contó, en este caso una mujer, como sus dos hermanos de 16 y 14 años fueron fusilados. Ella era una niña de apenas 7 u 8 años. Unos falangistas vinieron a por el hermano mayor y el otro más chico se empeñó en acompañarlo. Ella también se fue detrás de ellos y vio cómo los ataban; intentó continuar hasta el cementerio como pudo”.

También está la historia de los médicos Carlos Ballesteros y Juan Jiménez García, y el hijo de este, practicante, Juan Jiménez Tovar, que fueron detenidos juntos y fusilados posteriormente pocos días después del golpe. El hijo fue el único que quedó vivo tras el fusilamiento y murió aquella noche desangrado mientras llamaba a su madre. La ejecución fue perpetrada por el jefe de Falange del municipio sevillano.

Hay muchos ejemplos de ensañamiento con otros menores. Jiménez señala el caso del cantinero de la Casa del Pueblo, detenido y fusilado poco después. Su hijo mayor, miembro del Partido Comunista fue detenido, pero no fusilado, a cambio de salvarle la vida. “Con sorna, le dicen que va a enterrar él a sus compañeros. Lo ponen a cavar en la fosa, a presenciar los fusilamientos y a enterrar, como le dijeron, a sus compañeros”. Su otro hermano, de apenas 14 años, quedaría traumatizado de por vida. “Aunque sabía leer y escribir, nunca más volvió a firmar un documento”. La hermana de este, Encarna, contaba a Carmen cómo “temblaba al ver a la Guardia Civil y sólo acertaba a firmar con el sello y el dedo”.

Sobre los fusilamientos a mujeres jóvenes, destaca que “muchos testimonios cuentan que hubo un fusilamiento sólo de mujeres, todas ellas muy jóvenes, incluso puede que algunas de ellas no fuesen más que unas niñas”. Las fuentes orales apunta cómo las mataron y las dejaron expuestas varios días a las puertas de un convento, el de Santa Inés, todas ellas con un escapulario sobre la boca.

En cuanto a las mujeres embarazadas, hay testimonios que afirman que de los cuerpos exhumados en 1982 en la fosa había mujeres embarazadas y algunos niños pequeños. “No hay ningún rastro documental de esto, no tenemos información, no hay un documento que lo corrobore. Con el trabajo que se va a realizar y la identificación de los restos, podremos confirmar o desmentir este dato en esta investigación que será definitiva”, concluye la historiadora.






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Egaña | La Teoría de la Aguja Hipodérmica

Ya que estamos en el tema de la manipulación mediática que mejor que este texto dado a conocer por Iñaki Egaña en su perfil de Facebook:


Iñaki Egaña

Hace unos cuantos años, 33 concretamente, el cantante donostiarra Imanol Larzabal participó en un concierto en homenaje a Yoyes, una militante de ETA a la que mató la propia organización. Alguien, probablemente después de una noche alcohólica, pintó con rotulador en el portal de la vivienda de Imanol en Intxaurrondo, un mensaje amenazante: “Traidor, vas a morir”. La frase malamente pintarrajeada no la vio nadie, lo que no significa que no existiera. Pero adquirió tonalidad cuando un medio español la aireó a los cuatro vientos.

Y con aquel punto de partida, aquella mini-pintada, fuera de contexto y de las centenares que se repetían en todos los sentidos en ese año, tuvo una trascendencia espectacular. Imanol relató en un medio madrileño que sabía a ciencia cierta, porque así se lo habían hecho llegar, que ETA no tenía que ver con el grafiti y que la organización armada no atentaría contra él. Que no temía por su vida, porque se lo habían confirmado. Pero era lo de menos.

Imanol se convirtió, para la prensa madrileña, de villano en héroe. Y había sido villano porque poco antes había sido imputado en la fuga de Iñaki Pikabea y Joseba Sarrionandia de la cárcel de Martutene, después de un concierto en el que participó con unos abultados bafles en los que se escondieron los presos para salir al exterior.

Tras la pintada y el eco mediático inducido, algunos cantautores organizaron en Donostia un festival titulado “Todos contra el miedo”. El Estado profundo vio la oportunidad de atraer a un sector tradicionalmente contestatario para enfrentar a la disidencia vasca y elevó el tono. Basta Ya se hizo cargo de otras movilizaciones, sustituyendo a los primeros compañeros de Imanol, y españolizó el mensaje.

Larzabal, abrumado y sin tiempo a ser consciente del bucle en el que había sido insertado, siguió la ola y fue absorbido por el tsunami ultra. Se “exilió”, en España, con un eco extraordinario. Pasaron los meses, y su gesta desapareció de los noticieros. Olvidado por unos y por otros, falleció en Orihuela, creo recordar que con apenas 56 años, una población en la que hoy PP y Vox conforman mayoría absoluta.

Fue una manipulación de manual. Hoy, el recuerdo artístico de Imanol ha sido rescatado por su entorno y sus amigos de militancia anteriores a los sucesos narrados. Un tema delicado, pero necesario también. No me atrevería a decir que Imanol fue un “tonto útil” porque ya era mayor de edad y sabía lo que hacía. Pero hay maneras de ser manipulado sin que uno llegue a percibirlo.

A este tipo de manipulaciones, ampliamente debatidas durante décadas, y sin consensos entre sociólogos, psicólogos y politólogos sobre su naturaleza, se les ha denominado con el nombre de “aguja hipodérmica” o “bala mágica”. Con la historia resumida de Imanol Larzabal la habrán intuido. Se trata de crear un estímulo, irrelevante la mayoría de las veces, y a través de los medios, lanzar una campaña de grandes dimensiones hacia los receptores, en su mayoría pasivos, para que reaccionen, modifiquen su opinión aún sin formar, o reciban los primeros mensajes de un tema que desconocen.

Es una información a las masas, a las que desean recibir un mensaje en determinada dirección, o a las más fácilmente manipulables. La Guerra de los Mundos de H. G. Wells que fue llevada a la radio, simulando en vivo la transmisión de una invasión marciana, es uno de los ejemplos palmarios de cómo las masas pueden ser manipuladas con estímulos apropiados. Los medios utilizados por Goebbels, el ministro de propaganda de la Alemania nazi, se llevan las exclusivas, pero la realidad es que la práctica está mucho más extendida que lo que se manifiesta a través de la historia.

Una realidad que desciframos cada día quienes estamos al corriente de los movimientos y estrategias políticas. Manipulaciones que en la mayoría de los casos nos parecen zafias, mal estructuradas, con emisores dudosos y con mensajes fraudulentos. Pero no hay que infravalorarlas a pesar de su débil construcción y de su relato inverosímil.

Los ejemplos se agolpan a miles. Una coalición internacional liderada por Washington invadió Iraq, desoló el país y mató a cientos de miles de civiles. La aguja hipodérmica que penetró en las masas fue la del peligro que generaban los iraquíes que habían construido y escondido “armas de destrucción masiva”. Falso, pero eficiente.

Las agujas hipodérmicas que han insertado en la opinión pública española los dirigentes de ese Estado español que se tambalea hoy en su naturaleza tanto física como simbólica, han provocado un determinado estado de opinión del que hoy algunos de aquellos promotores se lamentan. Lamentan los éxitos electorales de Vox, cuando fueron ellos los que abrieron las puertas para crear un determinado estado de opinión favorable a intereses espurios. No supieron marcar una impronta propia y acabaron devorados por los mismos fantasmas endémicos de la España cañí.

Lo más trágico de estas “balas mágicas” reside en el hecho de que su trascendencia no es sólo política o judicial, sino que siempre deja poso. El conjunto de la sociedad queda contaminado. Si el fraude a una concesión del RGI por un migrante es aireado de manera planificada, la opinión pública tragará con el mensaje de que los migrantes defraudan.

Si un hombre es agredido, en legítima defensa o no, por una mujer, su caso llega a las portadas y es expandido extraordinariamente, el mensaje que se transmite es evidente. Con que un par de jueces avalen ambas situaciones, la realidad habrá sido desvirtuada y nos encontraremos con un escenario virtual.

Las agujas hipodérmicas, las manipulaciones con estímulos irrelevantes, siguen a la orden del día. En la cercanía, Catalunya y Altsasu nos han dejado varios ejemplos notorios. En la lejanía, sucesos secundarios en Bolivia, Chile o Venezuela, intentan desviar la atención de una realidad obcecada: el poder de una minoría que busca mantener a las masas alejadas de su responsabilidad histórica.






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miércoles, 4 de diciembre de 2019

'Bella Ciao' Flamenco

El himno antifascista italiano 'Bella Ciao' ha sufrido una grosera banalización como consecuencia de su utilización en la banda sonora de la serie de televisión española 'La casa de papel'. Es por ello que nos alegra que desde Andalucía se esté llevando a cabo un esfuerzo para restituirle su auténtica identidad.

Aquí lo que nos informa El Independiente Granada:


El cantaor Juan Pinilla y la pionera en el género fusión Amparo Sánchez Amparanoia han unido sus voces para ‘traducir’ al flamenco el popular canto italiano de la resistencia antifascista ‘Bella Ciao’ con la que los dos artistas granadinos ponen banda sonora al VI Congreso del Partido de la Izquierda Europea (PIE) que se celebra los días 13, 14 y 15 de diciembre en Andalucía, en concreto en la localidad malagueña de Benalmádena.

Según ha indicado el PIE en una nota de prensa, "esta versión del Bella Ciao pretende trazar un hilo que conecta la cultura popular de lucha contra la extrema derecha - que dio sentido e inspiró la construcción de Europa como realidad política democrática - con el presente, donde esta identidad antifascista vuelve a ponerse de relieve ante el auge de nuevas formas de fascismo que ponen en jaque los principios de la democracia".

Además, el PIE versiona y actualiza esta mítica pieza con arreglos flamencos para guitarra española en reconocimiento a la tierra que acoge su sexto Congreso, Andalucía y, para ello, ha elegido a dos voces granadinas de reconocida trayectoria social, "con un fuerte compromiso con la izquierda y la libertad".

El ‘Bella Ciao’ es canción popular italiana que fue adoptada como un himno de la resistencia de los partisanos italianos tras la liberación en abril de 1945 y que, desde entonces, ha sido entonado en multitud de plazas europeas como un canto de lucha contra el fascismo, desde Turquía con el movimiento Gezi Park hasta la victoria de Tsipras en Grecia.
VI Congreso de la Izquierda Europea

El Partido de la Izquierda Europea celebrará su sexto congreso trienal con más de 400 delegados y delegadas de 40 partidos políticos entre miembros, observadores y socios, de una veintena de países del continente. Desde la organización se prevé que coincida con la investidura del nuevo ejecutivo español del que formará parte Unidas Podemos, con quien comparte espacio político en Europa, razón por la que es “una magnífica oportunidad” para celebrar en España su encuentro.

El cónclave se celebrará bajo el lema ‘Reset Europe, go left’ y responde a la necesidad de la izquierda en Europa de establecer un punto de inflexión. Se plantea un relanzamiento político basado en un programa alternativo para Europa que se apoya en la transformación socio ecológica, la igualdad universal y la solidaridad internacional.

Izquierda Unida y el Partido Comunista de España serán los anfitriones del sexto Congreso del PIE, un encuentro que contará con la asistencia de líderes de diversos partidos de la izquierda europea.

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sábado, 30 de noviembre de 2019

Egaña | Matrimonios de Conveniencia

A Iñaki Egaña no se le escapa una, tal como nos deja ver con este escrito dado a conocer en su perfil de Facebook:


Iñaki Egaña

La deriva de la península carpetovetónica nos ha llevado a contemplar los amaneceres y atardeceres más extravagantes de los últimos tiempos. Entre ellos, el desarrollo de una fibra política ratonera, la desfachatez de una pléyade de fanáticos que se llaman demócratas y, por su fuera poco, la elevación a la categoría divina de la unidad de un territorio que los romanos describieron como colmado de conejos. La gloria de este esperpento se completa con una parafernalia real, la de un rey que ha superado la leyenda de su padre, hoy emérito.

España no tiene remedio. O el remedio que sanaría su enfermiza naturaleza pasa por la efectividad de un cirujano que sajara sus cuartos traseros y delanteros, los deshuesara y aventara con un potente ventilador hacia las aguas atlánticas y mediterráneas. En balsas de piedra como las que alquimió el ya fallecido escritor portugués José Saramago.

Recién aterrizado en Loiu, después de un viaje transoceánico, me sorprendió el anuncio, precisamente para este sábado, de una conferencia con el tema del orgullo hispano como centro de la intervención de tres ponentes de renombre. Llegaba de las Américas, donde lo español cultural y social está cayendo en picado. Acaban de arrojar en Santiago de Chile la estatua del conquistador Pedro Valdivia al asfalto, habían comparado con el mismo demonio a Francisco Pizarro en Lima y Cristóbal Colón, icono de la fundación imperial, era vapuleado aquí y allá. Desde San Francisco a Temuco.

Por eso, tuve la impresión, al recibir la notificación de la conferencia, que España retrocedía a pasos agigantados, menguaba en su expansión, y centraba su orgullo patrio en asentar su discurso en la periferia de su territorio, destinada, más pronto que tarde, a desgajarse siguiendo la fabulación del citado Saramago.

La conferencia en cuestión maridaba a un guardia civil, a un analista político de pedigrí jeltzale y a un juez del Tribunal Constitucional apartado de su cargo por conducir borracho. El benemérito es Manuel Sánchez Corbí, el antiguo jeltzale Joseba Arregi y el juez, hoy consejero de Justicia e Interior de la Comunidad de Madrid, Enrique López.

La organización del encuentro está a cargo de la asociación Esteban de Garibay. ¿Saben algo de ella? Se lo cuento. Nacieron a comienzos de este año de 2019, como copia de la ultra Sociedad Civil Catalana, recogiendo los rescoldos de otros tres grupos: Basta Ya, Foro de Ermua y Fundación para la Libertad. ¿Nombres? Su presidente es Carlos Urquijo, el antiguo custodio de la presencia española en la CAV. Y entre sus afiliados María San Gil, Edurne Uriarte, Fernando Savater, Iñaki Arteta… Un granado elenco de extraordinarios activistas españoles unidos por el lema de la asociación de Urquijo: “la defensa de la libertad, el amor al País Vasco y a Navarra y la pasión por España, y la adhesión a los valores recogidos en la Constitución del 78″.

Esta presentación de gala en Bilbao ha concitado un matrimonio a tres, de esos llamados de conveniencia. La cita sorprende por lo viejuno del mensaje. Como si se tratara de un país colonizado, los mamporreros de la colonia (Corbí y López) se asociación al Tío Tom de turno (Arregi), para presentar su candidatura nacional. El dios Yaveh eligió este pedazo de tierra para manifestar sus deseos nacionales, ya que los religiosos hacía tiempo que estaban copados por su hijo, en la lejana Palestina.

Sánchez Corbí es un guardia civil que torturó a Kepa Urra hace décadas y fue condenado y recondenado en recurso por ello. Una de las excepciones del sistema, cuando la evidencia es, valga la redundancia, evidente. Kepa Urra, sin embargo, cumplió una condena de 22 años a pesar de haber sido torturado probadamente e inculparse por las torturas.

El torturador Corbí fue, según la sentencia, expulsado de la Guardia Civil, pero aquello no sucedió. El Gobierno de Aznar lo indultó y gracias a su impunidad ascendió hasta las más altas cotas; director de la UCO, la Unidad de Inteligencia de la Guardia Civil. Un enfrentamiento con Grande-Marlaska a cuenta de los fondos reservados, le relevó del puesto para configurarlo como jefe del Seprose, el servicio de seguridad de la Guardia Civil. Lo recordarán como autor de una historia de su Cuerpo, en la que se plagiaban capítulos de la enciclopedia “Euskal Herria y la Libertad” que dirigió Luis Nuñez, antiguo periodista de Egin.

De Enrique López López, militante del PP y apartado de la Gurtel por esa razón, no hay mucho que escribir. En 2014, siendo miembro del Tribunal Constitucional, fue detenido por saltarse un semáforo en rojo. En el control consiguiente de alcoholemia quintuplicó la tasa permitida. Fue “rebajado” del Constitucional a la Audiencia Nacional, cuando en otro lugar su carrera judicial y política habría concluido. Condenó al rapero Valtonyc a prisión y hace unos meses fue nombrado consejero de Interior y Justicia en la Comunidad de Madrid con el apoyo del PP, Ciudadanos y Vox.

El ex jeltzale Joseba Arregi, el tercero de este matrimonio de conveniencia, es el paradigma de quien cruza el Rubicón y se convierte en más papista que el papa. Necesita citar a Nietzsche o Cicerón para criticar a los no nacionalistas españoles (desde el PNV a ETA), se muestra solidario con algunas propuestas de Vox, en especial con sus críticas al feminismo y aconseja a la izquierda abertzale pasar por el confesionario y el psiquiatra.

Un portento “intelectual”, teólogo de formación, que recorre escenarios peninsulares por su condición de euskaldun-español, como un icono excepcional, un mono de feria, de la “penetración” hispana en territorio enemigo. Delegado de Covite, la asociación de Consuelo Ordoñez, Joseba Arregi Aranburu arrastra un gran trauma: su nombre y primer apellido coinciden con el de dos etarras: Joseba Arregi Izagirre, muerto por torturas en 1981, y Joseba Arregi Erostarbe, 27 años en prisión a seis aún de su excarcelación.






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martes, 26 de noviembre de 2019

Violencia Fascista en el Bernabéu

Hablando de la violencia grabada en el ADN españolista, miren lo que se denuncia desde las páginas de Naiz:


Ningún responsable futbolístico ni político se ha posicionado hasta el momento sobre la agresión a hinchas de la Real Sociedad este sábado al salir del Bernabéu de Madrid. Según revela ‘El Mundo Deportivo’, un joven de 24 años tiene la nariz rota por una agresión al grito de ‘Vascos hijos de puta’ y ‘Etarras de mierda’.

Un joven de 24 años, donostiarra residente en Hendaia e hincha de la Real Sociedad, tiene la nariz rota y otras contusiones tras una agresión de cariz político sufrida el sábado noche a la salida del estadio Santiago Bernabéu de Madrid, donde había ido a animar a su equipo.

El hecho ha sido revelado este martes por ‘El Mundo Deportivo’ y pasadas ya varias horas no ha suscitado ninguna reacción de responsables políticos ni futbolísticos. Y eso que el joven presentó denuncia policial por la agresión esa misma noche, «aunque no creo que pase nada porque no pude identificar al que me dio el puñetazo». También tienen constancia de lo ocurrido tanto la Policía española como el Samur, servicio de urgencias dependiente del Ayuntamiento de Madrid, dado que acudieron al lugar y trasladaron al joven a un hospital, según detalla.

En un charco de sangre

El diario deportivo señala en su edición guipuzcoana que el joven iba con otros amigos hacia la boca del Metro del Paseo de la Castellana, cerca del estadio madridista, cuando «nos empezaron a insultar ‘vascos hijos de puta’ y ‘etarras de mierda’». Añade que «me empecé a preocupar cuando dos de ellos nos empezaron a seguir, pasó todo muy rápido, para cuando me dí cuenta me habían dado un puñetazo en la cara».

«Se marcharon cuando vieron el charco de sangre. Si llegan a seguir golpeándome, no sé qué hubiera pasado», dice.

Las agresiones a aficionados vascos por motivos políticos en Madrid fueron frecuentes en los 80 y 90, con el colofón trágico del apuñalamiento mortal a Aitor Zabaleta a las puertas del Vicente Calderón en 1998.






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Un Torturador Visitará Bilbo

Un día más en la Españistán Una Bajo el Sol y todo tan normal.

Tan normal como que un torturador indultado se acerque a Bilbo.

Y no se trata de cualquier torturador no, se trata de uno que se dedicó a hostigar a los catalanes tras el referendum del 1° de octubre de 2017.

Pero es que además, acude invitado por un individuo que durante su lapso como Delegado del Gobierno en la CAV se dedicó a violentar el día a día de la sociedad vasca insistiendo en ilegalizar y criminalizar cualquier actividad en favor de la autodeterminación, especialmente las encausadas a mostrar solidaridad para con el colectivo de represaliados políticos.

Y encima de todo, estará en Bilbo para hablar de ETA, la organización antifascista que ha concluido ya con los componentes de desarme y desmovilización dentro de su proceso de DDR. O sea, vienen a revivir al espantapájaros para así alimentar el crecimiento de la extrema derecha en el estado español.

Lean ustedes por favor lo que Danilo Albin denuncia desde las páginas de Público:


La asociación creada por el conservador Carlos Urquijo ofrecerá una conferencia sobre ETA en la que estará Manuel Sánchez Corbí, uno de los responsables de las torturas sufridas por Kepa Urra en 1992. Aznar lo indultó y Rajoy lo ascendió.

Danilo Albin

Cabeza, cara, párpados, nariz, espalda, estómago, cadera, brazos y piernas. Prácticamente no hubo rincón del cuerpo de Kepa Urra que no fuera alcanzado por los golpes que recibió en un descampado, poco después de ser detenido por la Guardia Civil durante una redada contra presuntos miembros del “Comando Bizkaia” de ETA en enero de 1992. Uno de los tres guardias civiles condenados por aquella sesión de torturas estará el sábado en Bilbao para hablar, precisamente, de ETA.

Se trata del coronel Manuel Sánchez Corbí, un experimentado mando de la lucha antiterrorista que logró ser ascendido pese a haber sido condenado (y luego indultado) por los malos tratos infligidos a Urra. El veterano integrante de la Benemérita ha sido invitado por la asociación Esteban de Garibay, un think-tank conservador creado por el ex delegado del Gobierno del PP en Euskadi, Carlos Urquijo.

La conferencia, titulada “¿Hemos acabado con ETA?”, se celebrará en la selectísima sociedad La Bilbaína, donde también estarán presentes Enrique López López, Consejero de Justicia, Interior y Víctimas de la Comunidad de Madrid, y Joseba Arregui, ex consejero de Cultura del Gobierno Vasco.

De todos ellos, Sánchez Corbí es el único que puede presumir de haber realizado tareas antiterroristas en el terreno. Una de esas tareas, precisamente, le valió una condena.

"Arrastrado por el suelo"

“El autor alega que, en el curso de su traslado al cuartel de la Guardia Civil, los guardias civiles lo condujeron hacia un terreno amplio, donde le hicieron sufrir graves malos tratos”. Así comienza uno de los párrafos del dictamen del Comité Contra la Tortura de la ONU en mayo de 2005, cuando analizó el caso de Urra. “Fue desnudado, esposado, arrastrado por el suelo y golpeado. Indica que después de seis horas de interrogatorio, tuvo que ser llevado al hospital, ya que su pulso era muy alto, no hablaba, estaba sin fuerzas y en estado inconsciente; su boca y su nariz sangraban”, relata.

Sobre este mismo caso, Amnistía Internacional documentó en un informe sobre torturas que “en el hospital estuvo presente constantemente un pequeño destacamento de la Guardia Civil”. “El 30 de enero, a las ocho y media de la tarde, según los registros del hospital, Urra Guridi pidió socorro. Una enfermera que entró en su habitación, encontró en ella a dos guardias civiles armados. El paciente tenía sangre en la boca”, destacó AI.

En noviembre de 1997, la Audiencia Provincial de Bizkaia condenó a tres guardias civiles por el delito de torturas. Las penas para cada uno de ellos fueron de cuatro años, dos meses y un día de prisión, así como seis años y un día de inhabilitación en cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado y la suspensión de sus funciones durante el tiempo de la pena de prisión, además del pago de una indemnización de medio millón de pesetas al denunciante. Entre los guardias civiles condenados estaba Sánchez Corbí.

En septiembre de 1998, el Tribunal Supremo decidió rebajar las condenas a un año de cárcel, alegando –tal como recordaba el Comité Contra la Tortura de la ONU en su resolución– que “los guardias civiles agredieron al autor con el objeto de obtener una confesión sobre sus actividades y las identidades de otros individuos”.

“Mientras estaba pendiente el recurso de apelación ante el Tribunal Supremo, uno de los guardias continuó ejerciendo sus labores en territorio francés como responsable de la coordinación antiterrorista con las fuerzas de seguridad francesas e inició, con autorización del Ministerio del Interior, un curso para acceder al grado de Comandante de la Guardia Civil”, destacaba el comité de la ONU.

Indulto y ascenso

En julio de 1999, el Gobierno de Aznar concedió los indultos a los tres guardias civiles, “suspendiéndoles de todo cargo público durante un mes y un día. “A pesar de la suspensión, el Ministerio del Interior mantuvo en activo a uno de los guardias civiles en un puesto de alta responsabilidad. Los indultos fueron otorgados por el Rey mediante decretos que fueron publicados en el Boletín Oficial de leyes de España”, señalaba el órgano de Naciones Unidas.

En efecto, Sánchez Corbí siguió ascendiendo en la Guardia Civil. En 2015 fue designado jefe de la Unidad Central Operativa (UCO) por el Gobierno de Rajoy. Su suerte cambió en el verano de 2018, cuando el ministro de Interior del Ejecutivo socialista, Fernando Grande Marlaska, ordenó su cese por “falta de confianza”. Quien sí confía en él es el ex delegado del Gobierno del PP, Carlos Urquijo, quien este sábado le esperará en la puerta de La Bilbaína para darle la bienvenida. Una vez dentro, hablarán de ETA. 






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Mikel Zabalza a 34 Años


Aquí lo que nos comparte inSurGente:


Cuando el 26 de noviembre de 1985 fue detenido Mikel Zabaltza por miembros de la Guardia Civil, gobernaba el PSOE, el ministro de Interior era José Barrionuevo (después sería condenado por el caso de los GAL) y el presidente del Gobierno “socialista” Felipe González, el señor X, también de los GAL, que nunca fue llamado ni condenado por eso que llaman Justicia.

Mikel Zabaltza fue detenido junto a otros compañeros (la pareja de Mikel y su primo). Pero estos dos fueron puestos en libertad y a Zabaltza ya solo se le vio veinte días más tarde convertido en cadáver y flotando sobre las aguas del río Bidasoa. También fue detenido aquel día Ion Arretxe.

La versión oficial aseguraba que Mikel Zabaltza se había dado a la fuga. Pero, aunque el Gobierno “socialista” siempre lo negó, lo cierto es que el detenido fue torturado de tal manera que acabó muriendo como consecuencia de la misma.

Intentando hacer ver que en la supuesta huida se había ahogado colocaron su cadáver sobre las aguas del citado río. Y apareció pero, como hemos dicho, su cadáver.

Ayer cientos de personas recordaron ayer a Mikel Zabalza frente a su casa natal en la fábrica de armas de Orbaizeta. Como cada año desde su desaparición y su asesinato hace 34 años, familiares, amigos y vecinos volvieron a reclamar “verdad, justicia y reparación”, y especialmente “garantías de que algo así no vuelva a suceder para sanar heridas profundas como la de Mikel”. Unai Landa, en nombre de la plataforma Mikel Zabalza Gogoan, incidió durante su intervención en el acto en la necesidad de ahondar en la búsqueda de la convivencia. “Hemos escuchado muchas veces la palabra convivencia, preciosa palabra, pero llena con matices subjetivos. Para algunos y algunas la convivencia se basa en la venganza, para otros y otras en la relación entre la verdad y la justicia. En nuestro caso, estamos en este segundo grupo y a pesar de que se hayan hecho esfuerzos para conseguir la convivencia, desgraciadamente, todavía estamos lejos de la verdad y la justicia”, reclamó.

Testimonio de torturas de Ion Arretxe, detenido el mismo día

«La madrugada del 26 de Noviembre de 1985 fuimos detenidos, cada uno en su casa, Mikel Zabaltza, su novia, su primo, y yo.

Aunque yo no los conocía de nada, ni siquiera de vista, la Guardia Civil nos detuvo bajo la acusación de pertenecer al mismo comando de ETA militar.

La mañana del día anterior, ETA había matado cerca del Puerto de Pasajes a dos soldados de la Comandancia de Marina. Y por la noche, en la misma zona, a un guardia civil.

Por aquel entonces yo tenía 21 años y era estudiante de Bellas Artes en la Universidad del País Vasco.

Como cada noche, estaba durmiendo en casa de mis padres, un piso de un barrio obrero de Rentería, donde vivía con ellos y con otros cinco hermanos, todos más jóvenes que yo.

A las 3 de la madrugada tiraron abajo la puerta de casa, y entre gritos, insultos, y órdenes confusas, me sacaron de la cama, me invitaron a vestirme, y me ordenaron que les acompañara.

No sé a dónde me llevaban. Pero a Intxaurrondo, que está a cinco o seis kilómetros de Rentería, hacía tiempo que teníamos que haber llegado.

Cambiaron nuestro turismo por un todoterreno y, llegados a un punto, dejamos la carretera y cogimos una pista de montaña. El coche traqueteaba y yo temblaba de miedo.

Me sacaron del vehículo. Había un grupo de gente con linternas y luces frontales esperándonos en el monte. Aunque la capucha que me cubría la cabeza no me permitía ver del todo, dejaba pasar algo de luz a través de su tupida tela.

Me embutieron en dos sacos de plástico duro, de los que se usan para sacar escombros, que estaban abiertos por los dos lados. Uno de cintura para abajo, como si fuera un faldón. Y el otro por arriba, como una camisa de fuerza.

Me envolvieron con cinta de embalar, como a una momia, cuidando que mis manos quedaran libres entre los dos sacos.

Me tumbaron boca abajo. Yo me retorcía como un cocodrilo atrapado en una trampa y lanzaba coletazos a diestro y siniestro. Ellos reían.

<<Pegadme un tiro, pero no me dejéis morir aquí!>>, gritaba enloquecido porque pensaba que me iban a abandonar a mi suerte en aquel lugar tan siniestro y tan frío. <<Primero nos aclaras unas dudas, y luego ya te mataremos>>, dijo uno de ellos. Y también: <<Grita, grita… Que aquí no se oyen ni los gritos ni los tiros>>.

Me arrastraron por el barro hasta la orilla de un río.

<<¿Tú ya sabes lo que es esto, no? Pues cuando quieras hablar, sacas la cabeza>>. Y sin darme tiempo a nada, me agarró fuerte de los pelos y me metió la cabeza en el agua.

Yo hacía fuerza hacia arriba, para escapar de la muerte. Pero ellos se habían echado sobre mí y me empujaban con rabia contra las piedras del fondo. Cuando les parecía, me tiraban del pelo y de la capucha, y me sacaban del agua.

<<¿Dónde están las armas y los explosivos? ¿Quiénes son los otros del comando?>> Yo cogía todo el aire que podía y gritaba como un desesperado: <<¡Yo no soy de ETA! ¡No soy de ETA!>>. Y otra vez adentro.

Las veinte primeras aguadillas aún tenía fuerzas para gritar. Después, sólo para vomitar. Y al final, no tenía fuerzas para nada. Me incorporaron un momento para que uno de ellos me mirara, en plan muy técnico y profesional, las uñas de las manos. Según supe después, su amoratamiento les indicaba el grado de mi asfixia y si podían seguir torturándome. <<¡Tú mataste al guardia del otro día!>> Y otra vez al agua.

En aquel trance, lo único que podía mover eran mi imaginación y mi pensamiento. Sentía las neuronas girar dentro del cráneo. <<Este horror tiene que acabar alguna vez… Tal vez con la muerte>>, pensaba yo.

El cerebro, con la falta de oxígeno, se había ido esponjando, aumentando de tamaño como un bizcocho en el horno. Todavía había sitio, cada vez menos, para que girasen mis neuronas y mis atropellados pensamientos. Pero la masa encefálica se había dilatado de tal manera que ocupaba casi toda la cavidad craneal. Las neuronas no tenían sitio para moverse y, poco a poco, se iban deteniendo.

Y yo, feliz. Con la sonrisa estúpida de los ahogados. Y yo feliz porque sentía que ya había muerto.

Me sacaron del agua. El aire de la noche me devolvió a la vida.

Me arrancaron la capucha, vomité todo el agua que había tragado y me desmayé.

Llegamos a Intxaurrondo con las primeras luces del día. Me llevaban a rastras. Yo iba medio muerto, de miedo y de frío, con los pantalones empapados y enredados en los tobillos.

El guardia civil de la puerta dijo: <<¡Joder, cómo le traéis a éste!>>

Me desnudaron, me pincharon varias inyecciones para reanimarme y me comunicaron oficialmente la aplicación de la Ley Antiterrorista.

<<¿Tú sabes de qué va esta ley?>>, me preguntó uno que se jactaba de pertenecer al GAL. <<Estos son tus derechos>>, dijo mientras me enseñaba el protocolo que se lee a los detenidos. <<Pero como te hemos aplicado la Ley Antiterrorista…>>, rompió el papel, ris, ras. <<A partir de ahora, ya no tienes ninguno. ¿Alguna duda?>>

Con papel de periódico me hicieron un cucurucho muy grande y me lo encasquetaron en la cabeza.

Alguien importante entró en la estancia. Lo noté enseguida. Tal vez por el silencio que se produjo a su alrededor, o por la manera servil con la que le recibieron.

Se puso frente a mí… Me quitó el capirote…

<<¿Tú sabes quién soy yo?>>, me preguntó. <<Sí. Usted es Galindo>>.

<<¿Me estáis haciendo algún seguimiento los de tu comando, o qué?>>

<<No, nada de eso>>. <<Entonces, ¿por qué me conoces?>>

<<Lo conozco de verlo en la tele…>>

Me agarró de los huevos y me los retorció.

<<Aquí te hemos traído para que nos cuentes cosas… Así que no nos hagas perder el tiempo y vete hablando, chaval… porque si no, te retorceré los cojones hasta reventártelos>>.

Me apretó los testículos y me dejó doblado. Volvió a colocarme el cucurucho y se marchó.

Así fue como conocí en persona al tantas veces laureado comandante Galindo.

Los tres días que pasé en el cuartel de Intxaurrondo no estuve en ningún calabozo.

Me tuvieron en un piso, sentado en una silla, sin poder dormir. Por la noche, un guardia me zarandeaba y me echaba agua en la cara cada vez que me vencía el sueño. Desde donde yo estaba, oía la televisión de los otros pisos y a los hijos de los guardias bajando por la escalera camino del colegio. Y en mitad de un interrogatorio, podía aparecer la mujer de uno de ellos para resolver cualquier cuestión doméstica.

Con las manos esposadas a la espalda, me cubrían la cabeza con bolsas de plástico hasta que perdía el conocimiento.

También probé el agua en la bañera de aquel piso, esta vez envuelto en una manta y embalado como un fardo con la misma cinta adhesiva que usaron en el monte.

Me trasladaron a Madrid, a la Dirección General de la Guardia Civil en la calle Guzmán el Bueno. Aquello no era Intxaurrondo, pero tampoco fue una fiesta de pijamas. Aquí como allá todo se resolvía a base de golpes, insultos y agua.

Al cabo de unos días yo noté que pasaba algo raro. Se les veía muy nerviosos, sobre todo a los jefazos. Trataban de ser muy amables conmigo, demasiado. E incluso me ofrecieron varios millones de pesetas a cambio de mi silencio.

Cuando se cumplió el plazo de la detención -la ley Antiterrorista permitía un máximo de diez días de incomunicación, sin abogado y sin médico- pasé por la Audiencia Nacional y quedé en libertad sin cargos.

Pero como la fiscal anunció su intención de recurrir mi sentencia, tuve que pasar tres días en la cárcel de Carabanchel. Tres días que me podía haber ahorrado porque, finalmente, no presentó el recurso.

Fue en Carabanchel donde los demás presos me enseñaron la noticia que era portada en todos los periódicos: la desaparición de Mikel Zabaltza. Un joven al que habían detenido a la vez que nosotros, bajo la acusación de pertenecer al mismo comando, y del que la Guardia Civil decía -y con ellos el ministro Barrionuevo y el Gobierno de Felipe González al completo-, que en la misma madrugada de su detención, cuando dos guardias le acompañaban junto al río Bidasoa, al zulo donde escondía las armas, aprovechó un descuido de sus guardianes y, a pesar de estar esposado, se lanzó al agua con la intención de alcanzar la otra orilla y escapar a Francia. Entonces lo entendí todo.

Nada más salir de aquel infierno denunciamos en el juzgado las torturas a las que habíamos sido sometidos.

Y, como era de esperar, después de veinte días de infructuosa búsqueda, la Guardia Civil encontró el cadáver de Mikel Zabaltza flotando en uno de los recodos del río que más se habían rastreado.

Yo nunca vi a Zabaltza, así que no voy a ser tan osado como para asegurar lo que le pasó. Pero me imagino, y no es mucho imaginar, que la misma noche de nuestra detención lo condujeron al mismo lugar siniestro y sombrío que a mí, lo interrogaron metiéndole la cabeza en el mismo río, y se les fue de las manos.

El tiempo fue pasando y con él los jueces, uno detrás de otro, hasta que al final se archivó el caso.

Al cabo de los años, los guardias civiles que más activamente intervinieron en nuestros interrogatorios -incluido el mismísimo Galindo-, fueron juzgados y encarcelados por secuestrar, torturar hasta la muerte, y enterrar después en cal viva a Lasa y Zabala.

Algún día la Justicia se quitará la venda de los ojos y verá con horror las atrocidades que se cometieron sobre el joven Mikel Zabaltza, torturado, asesinado, desaparecido y calumniado bajo los auspicios de leyes democráticas.

Ese mismo día la palabra Intxaurrondo, que en euskera significa nogal, evocará en todos nosotros el recuerdo de un tranquilo y popular barrio de Donostia.

Pero eso, será algún día.»








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domingo, 24 de noviembre de 2019

“Gutun Mezulariak”

Desde el portal de Etxerat traemos a ustedes este texto:


“Gutun mezulariak” (Cartas mensajeras). De esta forma hemos decidido dar nombre a la iniciativa que con la palabra y la música como piedra angular, hemos venido preparando este otoño junto a un puñado de amigas y amigos y hoy ofrecemos en Gernika.

Como siempre, la asociación Etxerat vuelve a situar su confianza total en la sociedad vasca para seguir dando pasos hacia la resolución, la paz y la convivencia en este país. No podría ser de otra manera. No cabe otra posibilidad que el auzolan, el trabajo desde la base, la implicación de instituciones y agentes políticos y sociales, y la movilización, frente a los sectores que siguen dando prioridad a atizar el discurso del odio y la revancha.

El objetivo que pretendemos hoy es claro. Reivindicamos la memoria y el reconocimiento de las 16 víctimas mortales de la dispersión para avanzar en la resolución y la convivencia en este país.

La política penitenciaria de excepción es una condena al familiar, lo que resulta ya insostenible. Se mantiene en la actualidad y por lo tanto, debe acabar con urgencia. Reconocer a estas 16 víctimas mortales de la dispersión debería suponer acabar definitivamente con la dispersión que las ha propiciado.

Queremos agradecer y saludar, especialmente hoy, la participación en el acto de familiares de las 16 víctimas de la dispersión, así como al resto de familiares y allegados de presos vascos, y a la amplia representación política, sindical y social que nos acompaña en Gernika.

Éste es el listado de las y los invitados que estuvieron en Gernika: José Maria Gorroño, alcalde de Gernika, Ainhoa Salterain y Jesús Lakerikagogeaskoa (EAJ), Jon Iñarritu, Julen Arzuega y Egoitz Garmendia (EH Bildu), Pili Zabala y Eneritz Madariaga (Ahal Dugu-Podemos), Ibon Arbulu y Kizkitza Gil de San Vicente (Sortu), Leire Txakartegi y Arrate Elkoro (ELA), Garbiñe Aranburu (LAB), Ana Perez y Saioa Arrien (Steilas), Igor Mera e Iratxe Alvarez (ESK), Unai Ortega y Mikel Gorostiaga (CNT), Luis Fuentes (CNT), Xabier Arriaga y Amets Ladislao (EHNE), Maite Aristegi (Etxalde), Agus Hernan y  Teresa Toda (Foro Soziala), Anais Funosas y Anne-Marie Bordes (Bake Bidea), Inaxio Oiartzabal (Sare), Ainara Esteran (Egiari Zor), Mikel Casado (Hitz eta hotz), Eneko Calle (Paz con dignidad) eta Altsasuko Gurasoak, Addameer y Euskadi-Cuba.

Nuestro agradecimiento y un fuerte abrazo a quienes han hecho posible "Gutun mezulariak": Peru del Hoyo, Julen Alberdi, Rita Naveira, Jon Maia, Maddi Argote, Mikel Etxaburu, Irati Jimenez, Laia Petralanda, Onintza Enbeita, Ane Artetxe, Kimu txalapartariak, Iker Lauroba, Ainhoa Larrañaga, Xabat Morán y Xabi Gorostiaga.






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jueves, 21 de noviembre de 2019

Asiron Corrige a Maya

Naiz ha publicado esta crónica en la que describe la ponencia magistral por parte de Joseba Asiron que tuvo como tema central cierto escudo.

Lean ustedes:


La última idea de Enrique Maya es volver a poner el escudo borbónico en el zaguán del Ayuntamiento de Iruñea, retirando la representación del primer escudo de la ciudad que se colocó en la pasada legislatura. Joseba Asiron ha ejercido hoy de historiador y ha explicado a la ciudadanía, en una visita guiada, qué supone esta reversión.

Martxelo Díaz

Joseba Asiron ha explicado hoy a decenas de personas que han acudido a una visita guiada los motivos por los que redecoraron el zaguán del Ayuntamiento colocando en el lugar más destacado una representación del primer escudo de la ciudad, el otorgado por el rey Carlos III en el Privilegio de la Unión de 1423.

Ahora, Enrique Maya, el nuevo alcalde, quiere revertir esta decoración para volver a colocar un escudo borbónico que recoge los territorios dominados por el Imperio español, como Flandes o Sicilia. El escudo navarro es uno más de ellos.

Asiron ha destacado que con la reforma que realizaron el objetivo era colocar símbolos incluyentes, que pudiera ser aceptados por los iruindarras de todas las tendencias políticas. El zaguán que se construyó en 1952 (dos siglos después de la fachada diseñada por José Zay y Lorda de 1752) responde a lo que Asiron ha definido como «lenguaje de comienzos de Régimen franquista». Se siguió la inspiración de El Escorial y se colocaron retratos de los reyes españoles tras la Conquista de Nafarroa. En el lugar más destacado, el de Fernando Católico, el autor de la toma del viejo reino. Sin embargo, no había ningún retrato de los reyes de la monarquía navarra.

Frente a ello, en la legislatura que Asiron fue alcalde, se optó por instalar una reproducción del escudo otorgado por Carlos III en el Privilegio de la Unión de 1423, que fusionó los hasta entonces divididos tres burgos de Iruñea. Se trata de la representación del escudo más antiguo del que se tiene constancia.

Junto al escudo, se colocó una inscripción de la primera mención escrita a la ciudad, que es de Estrabón, historiador del siglo I antes de Cristo, que escribió «Pasada la Jacetania, hacia el norte, se encuentra la tribu de los vascones, donde hay una ciudad llamada Pompelon, que es como decir la ciudad de Pompeyo». La cita está en el griego que empleaba Estrabón y en euskara y castellano, los dos idiomas de Iruñea.

Maya se encuentra con la visita

Todo esto desaparecerá por voluntad de Enrique Maya, que se ha encontrado con la visita cuando se dirigía a su despacho. Asiron ha destacado que el objetivo de la redecoración era colocar símblos integradores, que pudieran ser asumidos por la totalidad de la ciudadanía iruindarra.

Por ello, junto a este escudo, en los laterales situados bajo las escaleras, se ha colocado una copia del Privilegio de la Unión, escrito en romance navarro y traducido al castelllano. Además, puede verse un mapa de los tres burgos que se integraron en Iruñea.

En el otro lado, están las tres mazas que representan a la ciudad y las siete llaves con las que se abrían las murallas. «Antes, estaban en el despacho del alcalde, que estaba harto de verlas todo el día. Pensamos que era mejor que estuvieran a la vista de la ciudadanía», ha explicado Asiron.

Donde estaban las figuras de los reyes españoles, ahora pueden verse carteles históricos de los sanfermines, como el del año que llegó la electricidad a Iruñea (que es anunciada como un espectáculo más de la fiesta) o el del primer coche. «Cuando pusimos los carteles, Maya dijo que el Ayuntamiento iba a parecer un merendero. Yo no sé dónde suele merendar», ha recordado Asiron, antes de destacar que entre los autores de estos cuadros se encuentran pintores de la talla de Basiano o Ciga.

«Se revierte todo»

Asiron ha mostrado su temor de que la instalación del escudo borbónico tapando el de la ciudad existente actualmente sea el primer paso para una transformación integral del zaguán. Es decir, que los retratos de los reyes españoles sustituirán a los carteles históricos de los sanfermines. Además, ha destacado que el valor pictórico de los retratos de los reyes, obra de Diego Díaz del Valle, es escaso.

«Si se revierte el escudo, se revierte todo», ha alertado Asiron, subrayando que el proceso será continuo. «Un día quitan el nombre a la avenida Catalina de Foix. Meses después, ponen el escudo borbónico. Luego, seguirán con otra cosa», ha vaticinado.

EH Bildu ha solicitado la comparecencia de Maya en comisión para que dé explicaciones de su decisión «unilateral e impuesta» de colocar el escudo borbónico sobre el de la ciudad.






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500 Portadas

Gara ha publicado este reportaje acerca de la más reciente iniciativa para recaudar fondos y así costear el expolio perpetrado por el régimen borbónico franquista, ese que demanda libertades democráticas en otros lares:


El nuevo libro editado por GARA para hacer frente al expolio pone su acento en el periodismo: una recopilación de 500 primeras páginas de los diarios “Egin”, “Euskadi Información” y GARA, un impactante relato visual de cuatro décadas en Euskal Herria.

F. Munarriz

Cuarenta y dos años de prensa independiente y más de 15.000 portadas son la base de la que ha partido el nuevo libro editado por este diario, que verá la luz este fin de semana en los puntos de venta habituales. La imposibilidad de abarcar la totalidad de ese gran fondo de memoria periodística y colectiva ha obligado a hacer una exhaustiva selección de las primeras páginas hasta el resultado final del presente volumen: “500 azal/portadas. 1977-2019. Egin-Euskadi Información-Gara”. Cuatro décadas de periodismo independiente a través de esas actas diarias de la actualidad que son las portadas de los periódicos.

El libro, en encuadernación rústica, consta de 512 páginas y un formato de 21x27 cm, que permite reproducir a un tamaño razonable a toda página las portadas seleccionadas, de modo que, además de titulares y fotografías, se pueden leer las informaciones secundarias. El precio de venta será, en todas sus modalidades –incluida la de las suscripciones– de 25 euros. El proyecto forma parte de las iniciativas para hacer frente al pago de la deuda de “Egin” con la Seguridad Social de más de 3 millones de euros injustamente endosada a GARA, que condiciona su viabilidad económica y su propia existencia. Quedan pendientes tres pagos hasta la primavera de 2021.

Este apremio tiene su origen en un auto dictado en el año 2000 por el juez Baltasar Garzón, que argumentó «sucesión ideológica» entre las empresas editoras de “Egin” y de GARA, un aspecto que ni siquiera está contemplado en el Código Penal, pero que fue asumido en 2003 por la Tesorería General de la Seguridad Social para endosar a Baigorri Argitaletxe S.A., editora de GARA, las consecuencias de la clausura de “Egin” ordenada por el citado juez. El Tribunal Supremo español declaró en 2009 «ilícito» el cierre y la incautación de bienes de aquel diario.

Relato visual de la historia reciente

El libro mantiene el orden cronológico de las portadas. Abre la colección la primera página del número uno de “Egin”, del 29 de setiembre de 1977, para culminar con la referida a la condena a casi 100 años de prisión contra los responsables independentistas catalanes del 15 de octubre de 2019.

A lo largo de 42 años, las portadas ofrecen un variado relato visual y periodístico de los acontecimientos que encadenaron una historia de tensiones políticas, conflicto violento y violación de derechos democráticos, pero también de intentos por superar las fases más dramáticas, los acuerdos fallidos y las mil caras de la creación cultural y los logros deportivos de un país que muestra ante el mundo su cara más vitalista.

Por imperativo de espacio, se ha optado por realizar una selección que recogiera un abanico completo y variado de temas, fenómenos y acontecimientos que refleje la riqueza de este periodo histórico y el latido de la sociedad vasca. Por ello, han quedado en la hemeroteca algunas portadas que, a buen seguro, están grabadas en la memoria de épocas pretéritas. No están todas las que fueron, pero si son todas las que están.

Durante los primeros años, “Egin” da cuenta de los numerosos ataques de grupos parapoliciales, entonces llamados también «incontrolados», contra la población civil, así como de las agresiones y muertes provocadas también por agentes uniformados. El diario de Hernani era una pantalla de la realidad que se ocultaba en otros medios. De ahí la crudeza de algunas de sus portadas y la soledad y valentía con que tuvo que realizar muchas de las denuncias de la sociedad a través de la información y el periodismo.

La existencia de la tortura queda patente desde el comienzo de la selección. Ha sido una de las constantes de los tres medios y las cuatro décadas. Es imposible recoger todas las portadas que han abierto con este tema por razones obvias, pero queda de manifiesto que esta expresión de violencia ha perdurado prácticamente hasta la actualidad y con implicación de los diferentes cuerpos policiales y otros estamentos.

La acción armada de ETA marca otra de las líneas en la historia de estas cuatro décadas, como también lo hacen los intentos de negociación con el Estado que no fructificaron o la decisión de poner fin y su disolución. También las tensiones y diferencias estratégicas y de accionar entre las diferentes ramas y otros grupos armados.

No faltan titulares y fotos sobre la represión y la violencia del Estado en lo que se conoció como «guerra sucia», con su etapa más álgida del GAL, los atentados, las desapariciones y, finalmente, la impunidad de sus ejecutores y sus responsables políticos.

La situación de los presos vascos es otro de los hilos argumentales de esta narración histórica, con pasajes estremecedores como el corte masivo de venas de los presos políticos vascos en la cárcel de Soria en marzo de 1979, las huelgas de hambre, la dispersión, las agresiones, las muertes o las consecuencias padecidas por familiares y allegados. Resulta revelador, en este caso, la complicidad del principal partido vasco en el alargamiento de las políticas de excepción contra los prisioneros. Las ilegalizaciones, las redadas policiales y los macrojuicios contra movimientos ciudadanos ligados a la izquierda abertzale, o incluso empresas y entidades culturales, acaparan también titulares que no vieron la luz en otros medios.

Tampoco faltan las noticias de conflictos laborales, sociales y medioambientales, ni las expresiones más amables de las conquistas ciudadanas, culturales y deportivas. En la montaña, en el fútbol o en el ciclismo, por citar unas disciplinas.

De la Guerra Fría al mundo multipolar

La selección de las referencias internacionales es fruto también de la época abarcada, que comienza en la Guerra Fría, con la tensión entre ambos bloques y revoluciones y dictaduras por doquier, hasta la caída del muro de Berlín y la descomposición de la URSS, para dar paso a un mundo multipolar con nuevas expresiones de totalitarismo y también de otras experiencias emancipadoras, o la resolución de conflictos mediante acuerdos de paz. En ese contexto, no faltan las invasiones y guerras emprendidas por los sucesivos presidentes estadounidenses, así como, en los últimos años, los atentados brutales del yihadismo contra población civil en diferentes continentes.

En palabras tomadas de la presentación del libro, «son 42 años de primeras páginas que hilvanan, a modo de fedatarias públicas, el hilo de la historia reciente de Euskal Herria y del planeta. Quinientas portadas –muchas sobrecogedoras, otras impactantes; las más, reveladoras de la tenacidad de este país– que nos recuerdan lo que hemos vivido, lo que hemos padecido, lo que hemos disfrutado. Lo que somos. Con un ingrediente común en tres etapas y medios diferentes: hechas desde el periodismo».

En definitiva, un volumen que será, para los más veteranos, una oportunidad de recordar aquello que nos conmovió; y para los más jóvenes, una ocasión para explorar de manera directa y amena de dónde venimos.










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miércoles, 20 de noviembre de 2019

Nuestro 20 de Noviembre

20 de noviembre es una fecha de hondo calado en Euskal Herria.

Desde su espacio en Público, Danilo Albin nos explica los por qués:


Se cumplen 35 y 30 años de los atentados contra ambos políticos abertzales. “Lo que nos interesa saber es de dónde vino la orden y quiénes dieron el visto bueno”, sostiene Ane Muguruza, hija del diputado de HB acribillado a balazos en Madrid.

Danilo Albin

Cuando Ane Muguruza nació, su padre ya no estaba allí. No era una ausencia voluntaria. Tampoco una enfermedad. A Josu Muguruza, diputado de Herri Batasuna, lo asesinaron un 20 de noviembre de 1989, hace ahora 30 años. Cinco antes, también un 20 de noviembre, el GAL había acribillado a balazos a otro representante abertzale, el pediatra Santiago Brouard. Sus nombres se acabarían convirtiendo en símbolos de la guerra sucia contra la izquierda independentista vasca.

“Aunque hayan pasado todos estos años, el Estado no ha reconocido aún su responsabilidad en la muerte de nuestros familiares”, dice Ane pocas horas antes de que se cumplan 30 años de aquel día. Ella, entonces, estaba en el vientre de su madre.

El asesinato de Muguruza se produjo en el Hotel Alcalá de Madrid, donde el dirigente abertzale se encontraba cenando junto a otros miembros de HB. El atentado, en el que también resultó herido el independentista Iñaki Esnaola, tuvo lugar justo un día antes de que comenzara el pleno de investidura que llevaría a Felipe González a renovar el cargo de presidente. “De pronto sonaron ruidos secos, varios, seis quizás”, declararía poco después a los medios una de las testigos, la periodista y corresponsal del diario Egin Teresa Toda.

El 25 de marzo de 1993, la Sección Tercera de la Audiencia Nacional condenó al policía Ángel Duce a 99 años y ocho meses de prisión como autor del crimen, mientras que el ultraderechista Ricardo Saenz de Ynestrillas fue absuelto. Duce falleció en un accidente de moto en agosto de 1997, mientras disfrutaba de seis días de permiso.

“Hubo juicio, pero al final solo se centraron en los autores materiales. Lo que nos interesa saber es de dónde vino la orden y quiénes dieron el visto bueno a ese asesinato”, afirma Ane Muguruza.

Esos mismos sentimientos acompañan desde hace ya 35 años a la familia del parlamentario Santi Brouard, asesinado por el GAL en su consulta de Bilbao. En 1993, el pistolero Rafael López Ocaña fue condenado a 33 años de prisión. “Fue clasificado en tercer grado el 27 de noviembre de 2000. Accedió a la libertad condicional el 16 de marzo de 2001”, relata un informe del Gobierno Vasco sobre crímenes del GAL. El otro condenado por este caso, Juan José Rodríguez Díaz, “obtuvo la libertad definitiva el 3 de junio de 1997”.

Más allá de las sentencias, Ane Muguruza sostiene que hay otro agravio comparativo: “las víctimas del GAL y de la guerra sucia seguimos siendo ninguneadas y olvidadas por las instituciones, que no quieren reconocer que el Estado ha practicado la violencia contra ciudadanos vascos”. A su juicio, “hay víctimas de primera, segunda, tercera y cuarta”.

En ese sentido, la Fundación Egiari Zor –que trabaja precisamente en los casos de víctimas de la guerra sucia– coincide en denunciar el “doble rasero” del Estado. “Decenas de víctimas de las violencias del Estado continúan sin verdad, reconocimiento ni reparación”, destaca ese colectivo, remarcando que se trata de una “situación inaceptable”, ya que “discrimina y humilla” a este tipo de víctimas.

Egiari Zor participará en el acto que se celebrará este miércoles a la mañana en el barrio bilbaíno de Rekalde, donde hay un monolito que recuerda a Muguruza. También habrá una ofrenda floral en el parque Amezola de Indautxu, lugar en el que está ubicada una estatua en homenaje a Brouard. Por la tarde, Sortu realizará una manifestación que saldrá del teatro Arriaga y acabará frente a la consulta donde el GAL asesinó al pediatra y político abertzale.

También habrá un reconocimiento del Parlamento Vasco, que el jueves a la mañana celebrará un acto institucional en memoria de Brouard, integrante de esa Cámara autonómica hasta que seis disparos del terrorismo de estado acabaron con su vida.






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