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sábado, 11 de junio de 2016

La Piedra Tiene Fisuras

Les presentamos este reportaje de Ramón Sola publicado en Gara donde se pone de manifiesto la estrategia a seguir para conseguir la repatriación del colectivo de presxs políticxs vascxs. Lean ustedes:

Confrontar con la ley 7/2003 de Aznar, clave para traer a los presos

La gran «losa» para resolver la cuestión de los presos y presas vascas se llama ley 7/2003. Fue aprobada en la segunda legislatura de Aznar con un objetivo confeso: «Que se pudran en la cárcel». La apuesta por la vía legal halla ahí su mayor obstáculo, pero esa piedra también tiene «fisuras». La foto, detalladísima, de la situación la sacó Iñigo Iruin.

Ramón Sola

La manifestación del 17 de abril en Bilbo dio un espaldarazo muy potente a la apuesta por la vía legal, pero el recorrido concreto de este término sigue indefinido a la espera de las decisiones que adopte EPPK. De momento, el abogado Iñigo Iruin trazó anteayer en Donostia un diagnóstico muy realista y tremendamente exhaustivo del muro al que se enfrentan los presos para volver a Euskal Herria y a sus casas. Una legislación de excepción que tiene como mayor exponente la Ley Orgánica 7/2003.

En un contexto de fuerte enfrentamiento armado y mayoría absoluta del PP, se impuso una vuelta de tuerca muy dura a la política penal y penitenciaria que se mantiene intacta desde entonces, incluso aunque la situación haya cambiado radicalmente por el cese de la lucha armada de ETA. Iruin cree que es en la aplicación de esa ley donde se juega la gran batalla para ir encarrilando la cuestión de los presos. Y más concretamente, de momento, en su aplicación retroactiva o no, dado que resolver este interrogante afectaría a un importante número de prisioneros. Lo explicó en una charla anteayer en Donostia, convocada por Iratzar Fundazioa.

Tras advertir de que su exposición no iba a marcar una estrategia, sino únicamente a detallar la situación real con sus obstáculos y oportunidades, Iruin hizo una disección muy detallada, dividiendo al Colectivo en hasta diez bloques diferentes según los diversos marcos jurídicos, fases y situaciones particulares de los presos. Todos y todas las que componen EPPK comparten dos cuestiones básicas: la clasificación en primer grado (que impide acceder a beneficios o libertad condicional) y el alejamiento. Pero el resto de elementos difiere sustancialmente.

Una batalla aún no planteada
De los diez bloques, Iruin advierte dos especialmente difíciles de resolver. Uno es el de quienes han sido condenados tras esa Ley de Cumplimiento Íntegro y Efectivo de Penas de 2003 (69 presos). El otro, el de quienes tienen sobre sus espaldas condenas largas (169 en la actualidad).

Las excepcionalidades de esa 7/2003 ocuparon necesariamente gran parte de su explicación. Para empezar, la ley tuvo como objetivo básico «el tiempo», es decir, estirar los años en prisión hasta convertirse en una «cadena perpetua encubierta»: elevación del tope de cumplimiento a 40 años, imposibilidad de acceder al tercer grado en esos casos hasta los 32 años y a la libertad condicional hasta los 35... En paralelo, introdujo fórmulas extremas para bloquear cualquier salida a esta situación. E incluso en esos casos insertó condiciones draconianas, como la delación, la «desvinculación de la organización terrorista» e incluso «del entorno»...

La 7/2003, además, se declaró aplicable a todo tipo de delito de «terrorismo» independientemente de su gravedad y se le dotó de efecto retroactivo; es decir, cualquiera que fuera el momento del hecho o la fecha de sentencia. Así las cosas, a día de hoy sigue apareciendo como una gran trampa capaz de atrapar a todos los presos, «con un efecto brutal». Si no fuera aplicable retroactivamente, en cambio, muchos presos quedarían sometidos al régimen común y no al especial, y los cauces para resolver sus situaciones no estarían tan cegados.

No obstante, tanto esta retroactividad como otros extremos de la norma son perfectamente discutibles a nivel jurídico, considera Iruin. Nunca se ha hecho hasta la fecha, por lo que no hay jurisprudencia. El letrado, con total honestidad, dejó claro al público (expresos y familiares básicamente) que «nadie nos va a poner una alfombra, ni siquiera un felpudo, pero ese camino hay que recorrerlo. Esto no va a ir adelante solo con la pelea jurídica, pero tampoco sin ella; es imprescindible darla». La práctica totalidad de los intervinientes a continuación lo apoyaron e incluso preguntaron por qué nada de esto se ha hecho hasta ahora o si en las cárceles se dispone de toda esta información.

Si bien no hay jurisprudencia que valide o cuestione esta ley 7/2003, el debate sí está servido a nivel académico, añadió Iruin. Hizo hincapié en que hay muchas voces expertas que la califican como «una barbaridad jurídica, una erosión del Estado de Derecho». Percibe una «reprobación general», a la que se suma la evidencia lógica de que se trataba de una ley coyuntural, destinada a combatir una situación muy concreta que no tiene nada que ver con la actual. Algunas de sus premisas incluso son ya inaplicables; por ejemplo, ¿de qué violencia se puede desvincular un condenado por ETA cuando esta organización ya no atenta? ¿Y si se disolviera?

En cuanto a las condenas largas, Iñigo Iruin considera que la situación puede afrontarse más desde el prisma europeo que desde el estatal. La doctrina del Constitucional español viene a avalarlas, pero la europea establece que incluso en los casos de «pena perpetua» el cumplimiento está muy lejos de situarse estricamente en los 40 años, sino que es revisable en periodos mucho más cortos (15 en Alemania, 18 en otros estados...) Por ello, remarcó que «lo importante no es la duración de la condena en abstracto, sino que haya mecanismos de revisión de la pena. Que el preso tenga una expectativa razonable y factible, un ‘derecho a la esperanza’, que es como se le llama».

Los otros ocho bloques presentan especificidades más factibles de hallar solución. Pero siempre bajo la amenaza de la 7/2003, por lo que Iruin insistió en la necesidad de aclarar si es retroactiva. Derogarla no parece algo factible por el momento.

La carta de Lakua a los prisioneros tergiversa las perspectivas de salida al obviar la 7/2003

Casualidad o no, desde Lakua se ha confirmado en vísperas de esta esperada charla de Iñigo Iruin que en abril la Secretaría de Paz y Convivencia de Jonan Fernández envió una carta a todos los presos en la que afirmaba querer informar de las opciones legales. Visto así, la iniciativa parece legítima y constructiva, pero el problema es que el diagnóstico que hace Lakua sobre la situación es muy diferente del que traza Iruin, y ello podría llevar a engaño a los destinatarios de la misiva.

La gran diferencia estriba en que el planteamiento de Jonan Fernández obvia totalmente la ley 7/2003, es decir, el gran escollo tanto por la aplicación sistemática a todos los presos como por las condiciones durísimas que introduce para salir de esta situación.

Frente a lo detallado por Iñigo Iruin anteayer en Donostia, la carta de Fernández viene a reducir la progresión de primer a segundo grado a «la manifestación del compromiso con las vías pacíficas y democráticas y la desvinculación con cualquier estrategia de violencia». Y el de segundo a tercer grado, que abriría ya la puerta de salida, a «la disposición a hacer frente a la responsabilidad civil, expresar el reconocimiento del daño causado a las víctimas y manifestar la renuncia expresa a la violencia». Sin embargo, la realidad es que la 7/2003 exige también «haber colaborado activamente con las autoridades», a fin de entre otras cosas lograr «la identificación, captura y procesamiento de responsables de delitos terroristas», y reclama también «una petición expresa de repudio de sus actividades delictivas» y otra de «perdón a las víctimas». Estos extremos han quedado «olvidados» en la misiva de Lakua, que en consecuencia distorsiona completamente la perspectiva.

La Secretaría de Paz y Convivencia afirma basar su análisis en la «ejecutoria habitual», pero no constan casos como los que apunta.

La evolución política, ¿factor futuro a favor?

El diagnóstico hecho por Iruin se refiere exclusivamente al prisma jurídico, por lo que recoge todas las dificultades existentes y puede resultar desesperanzador para presos y/o familiares, sobre todo los condenados tras 2003 y que cargan con grandes penas. Lógicamente la evolución política podría hacer cambiar la situación, pero ello resulta imprevisible por el momento, más allá de que el sentido común apunte a que el tiempo jugará en favor de la paulatina eliminación de la excepcionalidad. Por ejemplo, Iñigo Iruin apuntó que «no sería lo mismo si la competencia en materia penitenciaria fuera traspasada al Gobierno Vasco» (o al navarro). Recordó también las excarcelaciones en 1983 de exmiembros de ETA-pm. un ejemplo de cómo el criterio político abre la vía a soluciones en momentos y circunstancias concretas.

Hasta diez bloques dentro de EPPK

Condenados por el código de 1973 (69 presos y presas)

Los más veteranos, están a expensas de la 7/2003.

Condenados por el código de 1995 hasta 2003 (157)

El Código de 1995 eliminó redenciones y empezó a computar sobre el total de la pena, no sobre el límite de cumplimiento. Abarca a 51 presos con condenas anteriores a 2003 y 106 posteriores (pero sobre hechos previos).
Condenados tras la ley 7/2003 (69)

El límite máximo de cumplimiento se estira a 40 años, con bloqueo a tercer grado y libertad condicional, condiciones inviables... Los cómputos se efectúan sobre el total de la pena, no el máximo de cumplimiento. Es la situación más dura.
Con condenas largas (169)

También muy complicado, aunque la doctrina europea establece la revisión periódica.
Condenados en el estado francés (55)

Si se aplicara la decisión marco europea que obliga a descontar condenas, siete quedarían libres ya. Al resto se le rebajarían las condenas entre 6-8 años.

Condenados por pertenencia antes de Ley 5/2010 (26)

No les sería de aplicación la 7/2003 por un error del legislador subsanado en 2010.
Condenas por hechos «menos graves» (26)

Se pide revisar los casos tras la reforma legal de julio de 2015. La AN lo rechaza de momento. El Supremo decidirá en próximos días.

Enfermos (9), de más de 70 años (2) y con tres cuartos cumplidos (73)

Deberían acceder a la libertad condicional.





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viernes, 19 de febrero de 2016

No Hay que Esperar

La solidaridad irlandesa con el proceso vasco no cesa y de ello nos da cuenta Gara con este artículo:


Hace unos años la referencia de las excarcelaciones de Irlanda fue sobreexplotada en Euskal Herria sin éxito: Madrid no es Londres. Martina Anderson y Paul Kavanagh trajeron ayer lecciones más adecuadas al momento vasco, como esta: «esperando, nunca pasará nada».

Ramón Sola

Martina Anderson y Paul Kavanagh salieron de prisión bastante antes que Antton López Ruiz 'Kubati', ayer su compañero de mesa redonda en Donostia. Pero eso no quiere decir que aquel proceso de excarcelaciones tras el Acuerdo de Viernes Santo, tan evocado en Euskal Herria tras la Declaración de Aiete, resultara idílico. Esta fue una de las primeras lecciones que acercaron desde Irlanda, en una sesión intensa y productiva. «Fue un proceso colectivo, pero cada caso se estudió de modo individual. No hubo ninguna amnistía», explicó Kavanagh.

Ocurre, además, que «el enemigo político no olvida y nunca perdona». Así que una ley implantada en 2013 (sí, quince años después del momento culminante del proceso de paz) inhabilitó a este exprisionero para seguir ejerciendo como asesor de Martin McGuinness, al decretar que quienes han pasado más de cinco años presos no pueden ejercer como funcionarios. Reconoció Kavanagh que a nivel personal ese veto le fastidió mucho, pero que él y sus compañeros entendieron que «lo que querían era crearnos un conflicto, así que trabajé para que no cayéramos en la trampa».

La situación sonó aún más surrealista en boca de su compañera: «Yo puedo ser europarlamentaria porque me ha elegido la gente y eso no lo pueden impedir, ¡pero no podría ser asesora!». ¿Conclusión? En Irlanda hoy sigue siendo imposible dejar de ser exprisionero. Pero eso no quita para que Anderson esté en Bruselas, desarrollando una carrera política que nunca soñó siquiera cuando estaba en «la universidad de la lucha» –como definió a la cárcel– «y yo era esa chica que tenía que vaciar los cubos de desechos».

Salir para seguir peleando por los objetivos políticos merece mucho la pena; otra enseñanza irlandesa. «Nuestro movimiento ha otorgado a los expresos un papel muy importante, porque es gente muy respetada por lo que han aguantado en las cárceles, es gente clave, es gente de fiar», dijo Anderson. Kavanagh había cerrado su intervención con este subrayado: «La vía política es el camino correcto, os deseamos lo mejor y estamos aquí para ayudaros».

«La vida pasa»

Había muchos exprisioneros vascos en esta charla, organizada por Iratzar Fundazioa aprovechando la visita de Anderson dentro de la delegación europea que ha analizado las consecuencias de la dispersión. Uno era Antton López Ruiz, que habló con la cabeza, pero también con el corazón: «Los necesitamos en la calle cuanto antes, con sus familias, aportando al proceso, viendo lo bonita que está Euskal Herria. Arriesguemos», planteó.

Kubati comenzó dejando claro que es EPPK quien tiene que decidir y que «yo no voy a decirle a nadie cómo tiene que hacer las cosas, pero sí voy a dar mi opinión». Y lanzó propuestas sin ambigüedades ni pelos en la lengua. «El Colectivo y la sociedad tienen que interpelarse mutuamente», «tenemos que ser inteligentes», «el espacio que puede ser efectivo es la vía legal», «el Podemos más revolucionario lo más que nos iría a ofrecer es la legalidad», «no hay mayor contradicción para el Estado que incumplir su propia legalidad», «hay que abrir caminos y avanzar plazos», «nos cuesta tomar decisiones, pero la vida pasa»…

La primera pregunta del auditorio, que no perdía detalle, fue para el vasco: ¿No es necesario que los presos estén reagrupados para tomar esas decisiones? Antton López respondió que sería «lo ideal», pero «no podemos poner todo los huevos en la misma cesta. Y no podemos esperar seis años para ir a Estrasburgo. No quiero que esto parezca chantaje emocional, pero hay gente de 70 años a la que se le está escapando la vida por los barrotes».

Martina Anderson pidió la palabra para reforzar esa tesis: «Los deseos existen, por supuesto que sí, pero si hay algún mecanismo para que esto vaya más rápido, tenéis que analizarlo», propuso. Y Kavanagh lo remachó: «A nosotros también nos acercaron en 1994, estábamos en Londres y nos llevaron a Irlanda. Pero no nos engañemos, las condiciones nunca son ideales. Si esperamos a eso, nunca va a pasar nada. Lo ideal nunca llega». Y Martina Anderson cerró el bucle volviendo a incidir en lo importante que es que los presos aporten a la política en la calle, no desde el otro lado de un muro: «No fuimos a la cárcel para que quienes estaban fuera tuvieran que gastar fuerzas en liberarnos».

El valor de los familiares

Tras los días pasados en Euskal Herria y el conocimiento adquirido, los dos irlandeses lanzaron otros consejos. Como este último de Kavanagh: «Tenemos que pensar en los presos, pero también en las familias, porque es esta la manera de llegar al corazón de la sociedad vasca. A ellas no se les puede acusar de haber hecho nada. A los presos sí, nosotros tomamos nuestras decisiones, pero nuestros familiares no. ¡Y aquí ha habido 16 personas muertas en accidentes! Eso solo lo puede entender cualquiera como una tragedia».







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miércoles, 16 de diciembre de 2015

Otro Ángulo de la Amnistía

A lo largo del último par de semanas le hemos estado dando seguimiento a las distintas opiniones que se han vertido con respecto al movimiento social vasco en favor de la amnistía para sus presxs políticxs y sus exiliadxs.

Desde este blog siempre hemos defendido la amnistía inmediata y total para el colectivo de presxs y exiliadxs -refus-. Baste dar una mirada al ícono del perfil de nuestro administrador.

Pero la amnistía no puede aplicar igual para todos, como se hizo allá a finales de los 70s del siglo pasado - y con eso nos referimos a que por ningún motivo estamos solicitando un borrón y cuenta nueva para los pocos terroristas de estado que han sido indiciados, juzgados, condenados, encarcelados y excarcelados como premio a sus acciones-.

Así pues, les compartimos esta opinión publicada en Naiz:

«Estoy a favor de la memoria, no del olvido. La amnistía me parece demasiado contradictorio a estas alturas»

Izaskun Larreategi, en HASI y KAS durante la reforma posterior a la muerte de Franco, reflexiona en esta nueva entrega de ‘Korapiloa’ sobre los términos de la amnistía y la autodeterminación en aquella época. Cree que la «amnistía es una cosa completamente errática desde el punto de vista revolucionario» y que durante la llamada transición «la mayoría de nuestro país estaba a favor de la liberación de los presos políticos, en ese concepto». Cree que el movimiento pro-amnistia «debe volver cuanto antes, pero como un gran movimiento a favor de la liberación de los presos y la vuelta de los exiliados». Sentencia, «estoy a favor de la memoria, no del olvido. La amnistía me parece demasiado contradictorio a estas alturas».

Pueden consultar más testimonios, documentos y la línea del tiempo sobre la reforma post-franquista en la web de la iniciativa ‘Korapiloa’ de la Fundación Iratzar.


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[KORAPILOA] Izaskun Larreategi: Autodeterminazioa eta amnistia

Izaskun Larreategi KAS eta HASIko kidea izan zen Erreforma garaian. Autodeterminazioa eta amnistia kontzeptuak masak biltzeko erremintak izan zirela azaltzen du. Amnistia kontzeptuari zentzu politiko bat eman zitzaiola dio, nahiz eta bere ustez ez den kontzeptu egokia haustura planteamendu baterako.





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martes, 15 de diciembre de 2015

La Autodeterminación y el Congreso Español

Iniciemos diciendo claramente que para nosotros la Constitución del Estado Español es un legajo que no vale ni un quinto. Continuémos especificando que a nosotros no nos engañan con cuentos de tontos. No existió una transición, al estado español nunca arribó la democracia, el régimen franquista sigue vigente hoy en su formato borbónico. Las instituciones del estado español nos importan un carajo.

Todo lo anterior lo decimos desde el exterior del estado español, esa es una de las ventajas que nos da pertenecer a la diáspora.

Pero entendemos que dentro de esa prisión que es el estado español hay quienes han tenido que lidiar con el asunto tanto desde fuera de las instituciones como desde dentro.

En ese tenor, les presentamos esta nota publicada en Naiz:


El derecho de autodeterminación en el primer Congreso español tras la reforma

Paco Letamendia ‘Ortzi’, diputado en el primer Congreso español tras la muerte de Franco, recuerda cómo se vivió el debate sobre el derecho de autodeterminación en aquella primera legislatura. Electo por Euskadiko Ezkerra, llevó el debate a la Cámara española y recuerda la postura que adoptaron, entre otros, CiU, que se ausentó del debate, y el PNV.

Diputado electo en 1977 por Euskadiko Ezkerra, Paco Letamendia ‘Ortzi’, recupera para el proyecto ‘Korapiloa’ de la fundación Iratzar cómo se vivió en aquel primer Congreso español post-franquista el debate sobre la autodeterminación.

Letamendia recuerda en qué términos se propuso el debate, la postura de un PNV que votó a favor pero cuya perspectiva no compartía y la de los catalanes de CiU que se ausentaron del debate al considerar que no era el momento propicio para plantear la cuestión.

Iratzar Fundazioa recupera a través de ‘Korapiloa’ testimonios, material gráfico y documentos de la transición o reforma tras la muerte de Franco. Se pueden consultar en su web.


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[KORAPILOA] Ortzi: Autodeterminazioa - herri eskubideen aldarria Espainiako Kongresuan

Pako Letamendia "Ortzi" 1977ko hauteskundeetan Espainiako Kongresuko diputatu atera zen Euskadiko Ezkerraren eskutik. Autodeterminazio eskubideari buruzko eztabaida eraman zuen bertara.



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domingo, 29 de noviembre de 2015

Egaña | Otro Expolio: el del Relato

Les compartimos este texto-denuncia de nuestro amigo Iñaki Egaña que ha sido publicado en Gara:

Iñaki Egaña | Historiador

Otro expolio: el del relato

Hace unos pocos años, estuvimos trabajando en el fuerte de San Cristóbal para recuperar los cuerpos de cerca de 150 presos que habían fallecido allí y que los carceleros enterraron en una ladera del monte Ezkaba. Se trataba de difuntos indocumentados, a priori, a los que un cura piadoso puso fecha y nombre, introduciendo en una botella aquella hoja con destino futuro. Quedó en nuestro imaginario colectivo como el Cementerio de las Botellas.

La excavación generó expectativas, jamás en Euskal Herria se había abordado una investigación de época reciente con una fosa de semejante magnitud. Expectativas que tuvieron su primer freno desde la Capitanía General de Iruñea, que intentó paralizar la investigación. Desde Madrid le corrigieron, al amparo de la Ley de Memoria Histórica. Familiares de aquellos desaparecidos supieron por primera vez de los suyos y recuperaron sus restos.

Sin embargo, los halcones del relato único no pararon. Las impresionantes inscripciones que habían escrito los presos en las paredes de sus húmedas celdas durante años, contando amores, zozobras, incluso dignidades, fueron borradas con nocturnidad y alevosía. Si el recuerdo imputa responsabilidades y aguza conciencias, no hay nada mejor que eliminar las evidencias.

La destrucción de pruebas para poder completar el relato, modificarlo o incluso enterrar el oficial, no es nueva. Martín Villa, el ministro del Interior de la Transición, ordenó quemar cerca de dos millones de documentos, en su tiempo. Los expedientes de centenares de ejecutados extrajudicialmente durante los primeros años del franquismo concluyeron en la hoguera. Incluso la documentación catalogada en archivos militares sobre el bombardeo de Gernika no existe. También ha sido hurtada. Sin pruebas, no hay relato.

A este expolio, planificado y continuado, se une la frivolización por todo aquello que no tenga que ver con esa historia oficial machaconamente repetida. En el caso del Cementerio de las Botellas, la propuesta es escalofriante. UPN propuso que todo el entorno represivo, por el que pasaron miles de presos, centenares de ellos luego ejecutados, fuera convertido en un moderno parque de atracciones. Un Disneyland navarro. Afortunadamente su proyecto cayó en el baúl del olvido. Un ejemplo más, entre centenares.

Cada vez que nos roban un trozo de nuestra memoria, una parte de nuestra propia identidad se evapora. Y esa es precisamente la primera razón de desapariciones, de hogueras, de frivolizaciones, de mentiras y de manipulaciones. Quieren que pasemos a engordar la lista de la sumisión a través no ya de una escandalosa manipulación de su relato, sino del expolio del nuestro.

Quieren que esa transmisión que durante años se hizo en clandestinidad, desde la oscuridad de un sótano con una multicopista, o a través de las letras de un trabajo impreso al otro lado del Atlántico, se rompa definitivamente. Lo intentaron con vehemencia durante la dictadura, lo intentan ahora a través de otros métodos.

Quienes hemos tenido la afortunada oportunidad de existir en esta franja reciente de la historia, conocemos el contexto, la verdad, aunque pueda ser matizada, sabemos el nombre de los verdugos y también sus amenazas y el tamaño de sus fusiles. Sabemos del significado del terror, de la picana, de la soledad de la celda, de la nostalgia del exilio. Pero también del calor solidario, del sabor de la lucha, de la disposición generosa y militante de miles de compañeras y compañeros, anónimos en su mayoría.

Por eso, no nos pueden hurtar a través de la invisibilidad o a través de la hoguera, del pasado reciente, de las luchas obreras que marcaron nuestro ADN, a pesar de la vergüenza que a veces sienten por ello algunos de quienes entonces nos acompañaron. Juzgan ahora a esos jóvenes que no vivieron aquel 3 de Marzo pero quieren recordarlo, como si todo fuera reducido a una mera cuestión administrativa.

El relato impuesto nos roba continuamente no solo el 3 de Marzo, sino las deportaciones de los líderes obreros, las luchas obreras de Bandas de Etxabarri, el traslado de esquiroles a barracones custodiados por la Guardia Civil, las movilizaciones de Euskalduna, como si hoy únicamente se tratara de un centro de la cultura moderna, las huelgas generales recientes, ¿siete, ocho?, contra las reformas laborales auspiciadas por Zapatero, Aznar, González o Rajoy.

Ese mismo relato frivoliza con la solidaridad con nuestros presos, las movilizaciones disueltas a tiros, para engrosar a tanta víctima, mortal o no, en el embudo de los «daños de la lucha contraterrorista». Definiendo la historia, desde ese ámbito siempre insolidario que han sido los gobiernos de Gasteiz e Iruñea, preocupados por la fotografía de pactos como el de Ajuriaenea o en servir el té a los engreídos de Confebask, como un relato discontinuo y matizado por una única violencia.

Esa misma crónica que ha tenido otra expresión en los relatos municipales sobre víctimas auspiciado desde la dirección de Jonan Fernández, con clara intencionalidad política por marcar abismos entre la acción y la reacción. Que se pliega hasta en los detalles como en el reciente informe entregado al Ayuntamiento de Errenteria: «el primer guardia civil asesinado por ETA y el primer militante de ETA abatido a tiros por la Guardia Civil». El lenguaje no es neutro. No es el camino «hacia una memoria compartida».

Ese relato que olvida a este país que debería estar en la primera fila de la historia europea de las luchas contra el monstruo nuclear que fue Lemoiz, al que por cierto también quisieron convertir, ya abandonado, en un parque de atracciones. Y que, a pesar de ese partido político que apuntaba a que acabaríamos comiendo berzas y leyendo pasquines a la luz, tenue supongo, de una vela si Lemoiz no entraba en funcionamiento, se paralizó.

Un espíritu de lucha que fue vanguardia en la derogación del servicio militar, que contó con una mayoría de presos insumisos tanto en el Estado español como en el francés, años de cárcel, de movilizaciones, de iniciativas. El preámbulo de las derogaciones de ese servicio militar, vigente desde hace 150 años, debería contener estas cuestiones. No hay magnanimidad entre los amos, sino retroceso ante los avances populares.

Es ineludible saber quiénes somos y por qué hemos llegado hasta aquí. En las fábricas, en los colegios, en los barrios. El sufragio femenino, la abolición de la esclavitud, las vacaciones laborales, la semana de 35-40 horas, las ikastolas… centenares de victorias que no llegaron por cambios climáticos, ni por inseminación divina. No es cierto que vayamos de derrota en derrota. Miles, cientos de miles de hombres y mujeres dedicaron su existencia precisamente para llegar a nuestro escenario actual. A pesar de los relatos con intención que nos cuentan y escriben.

Tenemos una gran responsabilidad histórica. He oído más de una vez, y no precisamente desde el otro lado de la barricada, que profundizar en la memoria, en un relato veraz, es mirar al pasado, anclarnos en las batallitas del abuelo, enrocarnos en peleas estériles. Lo sería así si el debate fuera exclusivamente académico, como también algunos lo desean. Es profundamente político.

En esta responsabilidad, hoy precisamente se presenta un proyecto como Korapilo (Fundación Iratzar) que trata de arrojar luz sobre la apuesta de ruptura democrática en la Transición. Una época que hoy se quiere edulcorar como la conciliación entre franquismo y democracia.

Construir nuestra memoria, ahondar en nuestro relato, es presente, porque se trata precisamente de nuestra identidad. Una identidad que nos la quieren destruir, modificar o, en otros casos, matizar. Es algo, sin embargo, que debemos construir nosotros. Y por ello, porque es nuestra voluntad, la memoria, colectiva o individual, es un proyecto de futuro, de lo que decidamos ser. Sumisos o insumisos. Actores o espectadores.






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jueves, 19 de noviembre de 2015

Aoiz | Nudo y Ruptura

Aniversarios van y aniversarios vienen.

Les compartimos este texto de Floren Aoiz publicado en Naiz:

1975-2015, ante el nudo, ruptura democrática vasca

Hace ahora 40 años murió, por enfermedad, Francisco Franco, jefe de la dictadura instaurada tras el golpe fascista de 1936. A diferencia de Hitler o Mussolini, nadie echó al Caudillo de España del poder.

Floren Aoiz | Director de la Fundación Iratzar
Los vencedores de la Segunda Guerra Mundial no lo derrocaron y gracias al apoyo de eso que damos en llamar Occidente su régimen pudo prolongarse durante cuatro décadas. Es más, esa colaboración permitió al franquismo diseñar y dejar atada la transición hacia el régimen siguiente.

El estado franquista, las élites que lo impulsaban y sus tutores internacionales compartían el objetivo de evitar un desborde democrático y el cambio del modelo socio-económico. Por ello, la denuncia de la monarquía, el castigo a los criminales franquistas, la depuración de los aparatos del estado, el cuestionamiento de la inserción en el ámbito capitalista-imperialista occidental y la autodeterminación de los pueblos se convirtieron en sus líneas rojas y eran, precisamente, las claves del modelo alternativo que se conocía como ruptura.

De ruptura hablaban la mayor parte de las fuerzas antifranquistas en los últimos años de la dictadura y primeros de la reforma. Pero no hubo nada de eso, como sabemos. La iniciativa estuvo desde un primer momento en manos de los reformistas del franquismo, que controlaron todo el proceso. Finalmente, la reforma tuvo casi todo a su favor: la ventaja de una estrategia preparada de antemano, la posición de las élites, el aval de los tutores internacionales y –algo que debemos subrayar–, la claudicación de una parte importante del antifranquismo histórico.

Gracias a esos antiguos antifranquistas se impuso la reforma. Aparcaron la ruptura y llevaron a cabo una dejación histórica, lanzando al cubo de la basura la lucha y el sufrimiento de innumerables militantes. No sólo la oposición histórica, también personas de los nuevos partidos y sindicatos se vendieron por unas migajas del pastel en aquel gigantesco «cambio de chaqueta».

Aseguraron que no había otra opción, pero mitificaron tanto su postura como la propia reforma, impulsando el desmovilizador y reaccionario Mito de la Transición Ejemplar. (Por cierto, hay quien ahora pretende argumentar y explicar aquellas claudicaciones.)

No todo fue rendición. No todo el mundo estaba en venta ni todas las personas militantes eran cooptables. Euskal Herria se convirtió en el reto principal de la dictadura en sus últimos años y este antagonismo se profundizó tras la muerte de Franco. Los agentes partidarios de la ruptura dieron de lleno tanto en sus análisis como en su apuesta contra la reforma. Eso que algunos pretenden haber descubierto ahora ya lo percibió hace 40 años el genio colectivo surgido de la lucha, y, efectivamente, la continuidad con el franquismo y las características de la reforma lastraron el nuevo régimen. Euskal Herria pagó muy cara su firme resistencia a la reforma, todavía la estamos pagando, porque seguimos sufriendo el régimen de excepción que entonces se nos aplicó.

Quienes denunciaron las claudicaciones e hicieron frente a la reforma fueron el rupturismo y en especial la izquierda abertzale que entonces se conformó, renovó y fortaleció. La venganza fue dura y muchos de quienes habían defendido la ruptura se unieron a la represión. La izquierda abertzale y en general la rebelión vasca desatada bajo el franquismo y fortalecida durante la reforma se convirtieron en el enemigo número uno.

Es evidente la crisis del paradigma socio-económico, el modelo jurídico-político y el eje ideológico-cultural que impuso la reforma. El régimen se enfrenta a una crisis profunda y grave. Además de la prolongación de la rebelión vasca, con sus avances y dificultades a lo largo de los años, las costuras se rompen por Catalunya y las protestas y la pérdida de consentimiento se han extendido a otros territorios.

Como hace 40 años, el desborde democrático y el cambio del modelo socio-económico son las preocupaciones principales de las élites. Pero, de un modo especial, estos dos riesgos se presentan como ruptura de la unidad del estado. Ha estallado la rebelión catalana, dejando en evidencia tanto al propio Estado como a las fuerzas supuestamente transformadoras que en realidad están bajo la hegemonía del nacionalismo español y, de nuevo, la cuestión nacional se nos presenta como el catalizador de los problemas estructurales, ante la ausencia de alternativas democratizadoras y transformadoras.

En este panorama se ha intensificado la tendencia a mirar de otro modo al pasado. El Mito de la Transición Ejemplar está siendo cuestionado y ganan terreno las interpretaciones críticas. Mientras el régimen se debilita volvemos a asistir a nuevos intentos de recuperar ese modelo de transición: sueñan la vuelta de ese pasado mitificado. Quieren así cerrar las puertas a todo cambio real. Precisamente por eso, la lectura crítica de la reforma y la defensa de la ruptura se convierten en imprescindibles para todo agente democratizador y progresista.

Esta ruptura no puede formularse como hace 40 años, no por lo menos en Euskal Herria ni, como es evidente, en Catalunya. Si entonces el reto era la democratización del estado, hoy en día al hablar de ruptura nos referimos a la ruptura con el estado español.

Nuestro horizonte no puede ser un proceso de transformación a nivel del estado. Hemos aprendido mucho en estas décadas y sería una locura quedarnos a la espera de un cambio en el estado. Debemos tomar nuestro propio camino. Con la disposición, como siempre, a colaborar y empujar en cualquier posibilidad de cambio, pero tomando la agenda vasca como prioridad. El camino de la ruptura democrática vasca es, en definitiva, la vía vasca, euskal bidea.

Tras la muerte de Franco, como ya había ocurrido antes pero de un modo más acentuado, Euskal Herria tomó su propio camino. La reforma supuso una bifurcación y la resistencia de la rebelión democrática vasca fue de hecho un ejercicio de desconexión e insubordinación. Una desconexión e insubordinación que ahora debemos fortalecer y reinventar haciendo valer la experiencia acumulada por miles y miles de activistas, trasmitiendo ese enorme tesoro, aprovechando el genio colectivo de la lucha transformadora, acertando ante los retos que se nos presentan…

Es la hora de impulsar el desborde democrático. El pueblo debe superar la dependencia y a la subordinación, convirtiéndose en el sujeto político principal. Eso es el desborde democrático, la rebelión democrática vasca del siglo XXI, que tanto debe a la resistencia contra la reforma post-franquista. Franco quiso dejar todo atado y bien atado y es el momento de romper ese nudo.

En la Fundación Iratzar queremos ensamblar el pasado, la realidad presente y el futuro mediante la investigación, la reflexión, la discusión y la formulación de propuestas. Y es evidente que el proceso que siguió a la muerte de Franco es un periodo relevante para entender los antecedentes de la situación actual y, sobre todo, para pensar el futuro de Euskal Herria.

Por ello hemos puesto en marcha el proyecto Korapiloa (www.iratzar.eus/korapiloa) para impulsar la memoria, el pensamiento y la práctica transformadoras. Estamos reuniendo todo tipo de soportes y queremos abrir esta reflexión, dando la bienvenida a quien quiera sumarse. Esta reflexión colectiva quiere facilitar la trasmisión y la cooperación entre generaciones, haciendo posible la sistematización de las experiencias de miles de militantes. Esta lectura común de nuestra trayectoria, además de ofrecer canales de participación, fortalecerá el pensamiento crítico y la educación política.

Hace 40 años murió el maldito dictador Franco. Euskal Herria y la izquierda abertzale, en cambio, siguen bien vivas, con fuerzas renovadas y, empujadas por la determinación de soltar el nudo, dispuestas a dar nuevos pasos.




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miércoles, 5 de agosto de 2015

Vascos en la Ratonera

Desde el portal del periódico Excelsior de México traemos a ustedes este excelente artículo acerca de la situación que viven en México los refugiados políticos vascos desde que el régimen mexicano decidiera ponerse a las órdenes de Madrid durante el sexenio del priista Ernesto Zedillo - aunque ya desde el gobierno de su antecesor, Carlos Salinas, ya se dibujaba la tendencia - y sin olvidar que el tema alcanzó su punto más álgido durante la farsa que fueron los seis años en la silla presidencial de Vicente Fox - mexicano de origen vasco en primera generación por línea materna, paradójicamente -, periodo durante el cual se escenificó el suplicio de los seis detenidos en una macro redada llevada a cabo en varios estados de la república. 

Situación que hoy, durante el reinado de Enrique Peña, no parece terminar, a pesar del cambio de escenario en Euskal Herria producto del avance del proceso de Desarme, Desmovilización y Reintegración iniciado por ETA en el 2011. Proceso que México debiera de acompañar y fortalecer en lugar de colaborar para erosionarlo, como sucedió recientemente con la expulsión de Floren Aoiz y Asier Altuna.

Aquí el texto:


Hilario Urbizu es un ciudadano vasco, acusado, sin haber sido juzgado, de haber matado en 1980 en una acción guerrillera a seis guardias civiles. Se refugió primero en Iparralde, el País Vasco del Norte, bajo dominio francés. Diez años después recaló en nuestro país y se estableció en el Istmo de Tehuantepec, donde vivió y trabajó pacíficamente hasta hace tres meses.

Marcelino Perello

El siete de mayo fue aprehendido por la policía mexicana, muy probablemente bajo las órdenes de la española, con la intención de ser inmediatamente extraditado. La suspensión provisional dictada por la titular del Juzgado Quinto de Distrito en Amparo en el D.F., jueza Patricia Díaz Cerda, lo impidió. Al menos así debería ser. No puedo asegurarlo, pues desde ese día no hay noticia alguna sobre el paradero y situación del patriota vasco. Parece mentira, pero es verdad. Es esa una transfiguración corriente en las verdades opacas, elusivas. Todo hombre de bien debería estar pendiente de la evolución y desenlace de este episodio. Hasta donde sea posible, que, me temo, no es mucho.

Dediqué íntegra mi columna del martes 23 de junio a este deplorable, abyecto caso. Y recordé cómo desde el gobierno de Ernesto Zedillo, el Estado mexicano había hecho trizas la hermosa y honrosa tradición de Tierra de Refugio que con orgullo, y durante tantos decenios, nuestro país ostentó. En los últimos veinte años han sido deportados, extraditados, expulsados, secuestrados, asesinados o directamente entregados a la policía española, muchas docenas de perseguidos vascos, guerrilleros o no, que habían encontrado cobijo aquí. Afortunadamente Francia, el hogar de la liberté, egalité y fraternité, ha hecho lo mismo desde el gobierno socialista de Mitterrand (!). Mal de muchos, consuelo de desdichados. Hace tres semanas se celebró, con pompa y circunstancia, la fraternidad entre nuestros dos países. Resulta pues que también en este tétrico asunto estamos hermanados.

Las autoridades mexicanas ahora vuelven a las andadas. Y con agravantes. Tan es así, y para que no quede sombra de duda acerca de aquello en lo que nos hemos tristemente convertido, que el lunes de la semana pasada, fueron deportados, de manera expedita y sin más trámite, dos miembros del partido vasco Sortu, que llegaban a nuestro país para participar en la XXII edición del Foro de Sâo Paulo, la más importante reunión iberoamericana de partidos y organizaciones de izquierda, y que este año se celebró en nuestra ciudad.

Asier Altuna y Floren Aoiz arribaron con su pasaporte en regla y la invitación de la Fundación para la Democracia como participantes en el foro y para que dictaran la conferencia El País Vasco y el Estado Español: actores, cambios y perspectivas. Nada de ello sirvió para un carajo. Sin mediar explicación fueron encerrados por separado en sendos cuartos en el mismo aeropuerto, donde permanecieron por casi 24 horas, después de las cuales fueron embarcados de retorno a Madrid sin que pudieran comunicarse con persona alguna.

¿De qué se trata, pues? El partido Sortu, de reciente creación, había sido ilegalizado por el Tribunal Supremo español, por 9 votos a 7, al considerarlo afín a la organización ETA. Sin embargo la máxima autoridad judicial, el Tribunal Constitucional, revirtió la sentencia del Supremo, por tan sólo un voto de diferencia, alegando que “coartaba la libertad de expresión” y lo legalizó plenamente, con todos los atributos y prerrogativas.

De hecho, Asier y Floren se embarcaron en Barajas sin ningún contratiempo. Y tampoco lo tuvieron a su forzado regreso. No le demos más vueltas: sólo hay una explicación para esta ridícula y aberrante comedia: el neofranquista Rajoy le deja el trabajo sucio a su dócil testaferro, que no titubea en jugar el vergonzoso papel. A eso hemos llegado, a aparecer como humildes y serviciales lacayos de uno de los regímenes más discutibles de Europa. ¿A cambio de qué? Esa es la cuestión.

Ambos deportados son bien conocidos por las fuerzas de “seguridad” españolas. Asier pasó cinco años encarcelado, como activista de Herri Batasuna. Cumplida su condena se integró a Sortu del cual es Responsable para América Latina. Por su parte Floren también estuvo tras las rejas siete años por difundir un video en el que ETA proponía conversaciones de paz al gobierno español. Hoy en día es presidente de la Fundación Iratzar, integrada a Sortu. En cualquier caso ambos están “limpios” y no hay ninguna persecución contra ellos. Es decir, no debería haberla.

A todas luces, la candente situación en Cataluña y su inminente declaración de independencia han puesto muy nerviosos a los habitantes de la Moncloa y la Zarzuela. Andan dando patadas de ahogado. Y resulta que nosotros les echamos un lazo.

De otra manera no se entiende. Ya hace cuatro años que la ETA declaró el “cese al fuego definitivo” y lo ha cumplido rigurosamente. Así que esta saña debe tener alguna otra explicación.

Porque aniquilar sistemáticamente tales esfuerzos unilaterales reiterados impide zanjar asuntos definitivamente obsoletos. Fuerzas retrógradas instigan odios, convocando a la ordalía redentora. Fabricar ratoneras implica organización, complicidades amañadas legalizando ominosas razzias. Venganzas infames concitan atropellos arteros sin intercesión mediadora en tan repetidas arbitrariedades execrables.

De todos modos, que allá pase lo que tenga que pasar. Desde esta otra orilla de la Mar Océana, lo realmente entristecedor es que nuestro México se vea transformado de aquella otrora Tierra de Cobijo en eso, una miserable ratonera.





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domingo, 2 de agosto de 2015

Pregunta Candente



¿Por qué fueron deportados los ciudadanos vascos?

Víctor García Zapata
El 27 de julio de este año fueron detenidos en el aeropuerto de la Ciudad de México los ciudadanos vascos Asier Altuna, representante para América Latina de Sortu; y Floren Aioz, presidente de la Fundación Iratzar. Después de estar retenidos y ser interrogados por varias horas, fueron deportados al Estado Español en vuelos diferentes. Si bien ambos están ahora en casa y con los suyos, el episodio es grave y, por muchas razones, no debiera pasar desapercibido. Dado que las autoridades no cumplieron con el protocolo de notificar por escrito a los afectados sobre los motivos para impedirles entrar al país, hemos de suponer que se trata de algún arreglo entre los gobiernos de México y España. Si este fuera el caso, se repite la sujeción del gobierno de nuestro país a intereses ajenos y conservadores, al grado extremo de definir de manera discrecional quién entra y quién no a territorio nacional.

Difícil pensar que Altuna y Aoiz hayan violado alguna ley. Forman parte de instituciones cuya participación política está reconocida constitucionalmente en España, juegan en coaliciones de gobierno en Navarra y en País Vasco, y tienen representación en redes internacionales de partidos con registro. Se trata, sea como sea, de un evento de represión política probablemente solicitado allá y cumplimentado acá.

Tras la firma de la declaración de Aiete en 2011 (hoja de ruta para la paz firmada por actores gubernamentales, políticos, sociales y empresariales del País vasco), el anuncio de ETA de cese definitivo al fuego, y en tiempos en los que las izquierdas han normalizado su participación electoral mediante la coalición Bildu, lo lógico sería pensar que todos los actores involucrados abren caminos y facilitan procesos para fortalecer la vía político–institucional de solución del conflicto. Sin embargo, trabas como la interpuesta por el gobierno mexicano, que se suma a la dispersión de los presos (prisiones alejadas de sus lugares de origen) o a la prisión e inhabilitación del dirigente Arnaldo Otegi, no hacen sino restar velocidad a un camino de construcción de paz que, de cualquier manera, ya ha sido decidido de manera irreversible por una de las partes.

La solidaridad desde México pasa por exigir explicaciones al gobierno mexicano sobre este caso y los que se presenten, pero también por exigir retomar aquellas printernacionalistas que facilite ácticas de relación con el mundo basadas en la solidaridad, en la soberanía y en la disposición a recibir a los exiliados. Habría que preguntarnos, por ejemplo, de qué manera exigimos modificar o derogar el artículo 33 constitucional. Resulta arcaico, como muchas cosas en nuestra política, que extranjeros residentes o visitantes no puedan emitir opinión o intercambiar puntos de vista sobre política mexicana. Desde supuestas posiciones de izquierda se ha caído en la contradicción de pretender limitar el derecho a opinar a extranjeros conservadores. Actitudes como esas restan fuerzas para construir escenarios libertarios donde cada quien pueda expresar su opinión y sumar su posición a quien convenga. Al final son las posiciones de izquierda las que suelen ver castigadas sus solidaridades.

Desde los movimientos sociales y las organizaciones de izquierda habría que repensar cómo es que retomamos los impulsos internacionalistas que facilite construir circuitos de solidaridad y contrastar las arduas discusiones internas con lo que sucede en otros países. Grave es para un país en lucha permanente por su democracia, anclarse en discusiones domésticas. Desde la sociedad tiene que restituirse el espacio de encuentro con América Latina que el gobierno ha perdido. Hay que mirar y acompañar los conflictos internacionales y geopolíticos sin dejarnos llevar por los estigmas creados por las grandes potencias. Entenderlos y procesarlos no solo es un deber moral sino un factor de enriquecimiento para reconstruirnos como nación.

Con respecto al País Vasco, algunos son los esfuerzos realizados por organizaciones mexicanas. En 2013, la Fundación para la Democracia y Serapaz organizaron el Encuentro Latinoamericano de Solidaridad con el Proceso de Paz del País Vasco, para ratificar el apoyo internacional a la Declaración de Aiete, sumando sus firmas Piedad Córdoba, de Colombia; Lucia Topolansky, de Uruguay; Adolfo Pérez Esquivel, de Argentina; Rodrigo Borja, de Ecuador; y Cuauhtémoc Cárdenas, de México, entre otras personalidades políticas del continente. Con amplia repercusión en Euskadi, se considera que dicho encuentro relanzó los impulsos internacionales por la paz.

En el campo internacional, está en marcha la campaña global por la libertad de Arnaldo Otegi, dirigente emblemático de Batasuna y secretario general de Sortu. Otegi permanece preso por una estrategia que parece estar montada para prohibirle participar electoralmente. (información sobre la campaña: http://bit.ly/1KBEetd)

En fin. Muchas cosas habrá que decir al respecto y varias más que seguir haciendo. Quizás lo más importante por ahora sea exigir explicación al gobierno mexicano en el caso de Altuna y Aoiz. También, por lo pronto, vencer todos los escozores remanentes con respecto al conflicto vasco, para impulsar desde diversas trincheras la libertad de los presos y el proceso de paz según lo establecido en Aiete.




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viernes, 31 de julio de 2015

Represión Hispano-Mexicana Vascófoba

Vascos malditos

Josetxo Zaldua
Llegó el golpismo franquista a España desencadenando una guerra civil cuyas heridas siguen frescas en la península, porque ni socialistas ni derechistas tuvieron el valor cívico para arrojar luz y taquígrafos sobre semejante barbarie. Nació la diáspora republicana, los dizque perdedores, que se desparramó por países de Europa y América. En ese doloroso torbellino humano llegaron a México un grupo de locos y famosos futbolistas vascos. Era la selección de Euskadi.

Crearon escuela porque se entregaron a su nuevo país. Fueron fichados por los equipos mexicanos y dejaron su impronta: carácter, compromiso y lealtad con la tierra que los había acogido.

Esa diáspora llegó a este país por la generosidad y la visión de Estado del general Lázaro Cárdenas, presidente de México. Todo el exilio español, vasco y catalán le debe a Cárdenas la vida. Él les abrió la puerta de este generoso y fantástico territorio para que rehicieran sus destrozadas existencias. Y el llamado “exilio español” desparramó su fuerza y su inteligencia en agradecimiento eterno hacia su casa de acogida.

En las antípodas de aquellos tiempos inolvidables, hoy nuestro país prefiere ser gendarme del gobierno que se lo pida. Aclaro: no es el país, sino quienes lo gobiernan.

Floren Aoiz y Asier Altuna, vascos malditos, llegaron el pasado lunes al aeropuerto Benito Juárez y sin mayores explicaciones y con la elegancia característica de los agentes del Instituto Nacional de Migración, se les prohibió la entrada y los regresaron a Madrid, su punto de salida. Venían invitados oficialmente para participar en el anual Foro de Sao Paulo. A lo mejor quienes los invitaron deberían estar tras las rejas.

Son integrantes de un partido político legal llamado Sortu. Es la segunda fuerza en el teatro de la política vasca. Claro, el delito de Sortu es ser independentista. Aoiz y Altuna tienen pasaportes de la Unión Europea. Hasta últimas horas de la noche Migración no había dado explicación alguna. Son personas que se mueven libremente porque nada deben ni temen. Tan se mueven a sus anchas que ya están en sus casas después del bochornoso episodio vivido en México.

Salieron del aeropuerto de Barajas, ergo, habría que preguntarse por qué entonces la policía española no los apañó teniéndolos a la mano. Tal vez los abusados agentes de la migra mexicana pensaron que sus pares ibéricos son ignorantes, de modo que actuaron con la contundencia que los caracteriza.

En el País Vasco, por suerte, se vive un intenso y complejo proceso de paz. Llegó el tiempo de la lucha política, de la negociación, del entendimiento. Hay urgencia en el tejido social vasco por restañar heridas, profundas ciertamente, y eso pasa por crear las condiciones idóneas. Hay que facilitar, no entorpecer. Hay que construir, no destruir.

Y en esas México mete la cuchara en una sopa que no es suya. Queriendo o no, nuestras autoridades se pusieron del lado del derechista y gobernante Partido Popular para poner una piedrota en el proceso de normalización de la vida en el País Vasco.

Como dijo el clásico: “pero qué necesidad”.



Josetxo, él mismo integrante de la comunidad vasco-mexicana, sabe muy bien de lo que está hablando.




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Carta de Protesta de Sortu por Deportados de México

Nos han enviado la siguiente misiva para su distribución por si alguien quiere apoyarla y difundirla:

Carta de protesta de los representantes de Sortu deportados de México cuando se dirigían al Encuentro del Foro de Sao Paulo
Ni acallarán nuestra voz ni quebrarán nuestros lazos con el Foro de Sao Paulo
Quienes firmamos, el representante de Sortu para América Latina Asier Altuna, y el director de la fundación Iratzar, Floren Aoiz, hemos visto impedida por las autoridades mexicanas nuestra entrada en el país y con ello nuestra presencia en el XXI Encuentro del Foro de Sao Paulo.

Para los movimientos sociales y políticos, para los activistas de los movimientos populares y la red de intelectuales de izquierda, para cuantos participamos de la construcción de alternativas de justicia social y de soberanía para las naciones, el Foro de Sao Paulo en una referencia imprescindible. Con asistentes llegados desde más de una veintena de países de América Latina y el Caribe, esta nueva reunión del Foro atraerá igualmente a representantes de otras latitudes, a organizaciones políticas que como Sortu, guardan estrechas relaciones con los movimientos políticos que participan de las diferentes luchas y experiencias de emancipación americanas.

Este Foro, al que acuden personas ligadas a fundaciones de pensamiento político y un elenco importante de intelectuales de prestigio, es un marco de referencia particularmente interesante para nuestra fundación, Iratzar, que en sus primeros pasos tiene su periscopio abierto para aprender y compartir ideas y debates que puedan servirnos para dar pasos en nuestro proyecto estratégico.

Estos fueron los motivos que nos llevaron a viajar en avión a Ciudad de México, asistir al Encuentro y aportar la visión de la izquierda independentista vasca. Un encuentro del que son anfitriones dos formaciones políticas, PRD y PT, con las que mantenemos relaciones que datan de tiempo atrás.

Sin embargo, a nuestra llegada al aeropuerto Benito Juárez fuimos interceptados por la Policía mexicana. Tan pronto como llegamos al control de pasaportes del aeropuerto nos condujeron a una zona separada, nos hicieron rellenar numerosos formularios y sin explicación alguna nos llevaron a la fila para embarcar en un vuelo de vuelta a Madrid. Ni siquiera pensaban decirnos que nos expulsaban: su intención era meternos en el avión sin mediar palabra, pero nuestras protestas y algunos problemas técnicos hicieron que tardaran algo más.

Asier Altuna fue obligado a dejar México en ese primer vuelo de vuelta, pero por razones que no se nos indicaron, Floren Aoiz fue retenido durante 16 horas sin permitirle usar el teléfono ni comunicarse con familia o amigos, para más tarde introducirlo sin explicación alguna en otro avión y conducirlo a Madrid. En todo momento se negaron a comunicarnos por escrito la decisión o hablarnos de sus motivos, remitiéndonos a la embajada de México en España. De este modo, no pudimos entrar en México y ahora estamos sabiendo que algunas otras delegaciones internacionales también han tenido problemas.

Íbamos al Foro de Sao Paulo y nuestra intención era aprovechar la semana para realizar diversas actividades tanto dentro del Foro como con otros agentes sociales y políticos mexicanos, como la Fundación Democracia, que había organizado un acto para este jueves en torno a la situación del País Vasco y la campaña por la libertad de Arnaldo Otegi y el resto de prisioneras/os políticas vascas.

De confirmarse la adopción de medidas restrictivas contra otras delegaciones, estaríamos ante un ataque mayor, una obstaculización clara y del todo denunciable a la propia reunión en tierras mexicanas del Foro de Sao Paulo por parte del Gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, dirigente que,  como es conocido, mantiene estrechos lazos con el presidente español Mariano Rajoy.

Desde Sortu e Iratzar queremos trasladar por distintos medios nuestro malestar ante esta actitud incomprensible de las autoridades de México, tras la que puede imaginarse, por otra parte, la mano de los mandatarios españoles. Queremos cursar esta protesta tanto por vía diplomática como por vía política, haciendo partícipes de ella a los organizadores y asistentes del propio Encuentro del Foro de Sao Paulo.

En todo caso, nuestro esfuerzo principal se va a dirigir a seguir trabajando para que el mensaje de la izquierda independentista vasca, y la vocación de paz y de democracia del pueblo vasco se hagan escuchar como ya lo ha ocurrido en anteriores ediciones del Foro de Sao Paulo.

Recordemos que en el encuentro del Foro de Sao Paulo de 2012 ya se aprobó una resolución de apoyo al “nuevo tiempo político” abierto en Euskal Herria en la que se instaba expresamente “a los gobiernos y diferentes actores políticos interpelados en la resolución de la conferencia Internacional de Aiete-San Sebastián a adoptar políticas pro activas tendentes a afrontar un proceso de soluciones para las causas y consecuencias del conflicto político”.

En este sentido, queremos dejar claro que la izquierda independentista vasca seguirá cultivando relaciones políticas en América Latina, y particularmente en México, país que ha demostrado durante muchos años su solidaridad y, ello, pese a las interferencias y prácticas represivas que alienta el gobierno español del PP, decidido a no asimilar el cambio político puesto en marcha en Euskal Herria, un ciclo de transformación histórica que se ha abierto, en gran medida, por la determinación de la izquierda independentista, pero también por el respaldo poderoso de la sociedad vasca y de importantes actores de la comunidad internacional.

No nos equivocamos a la hora de atribuir responsabilidades sobre lo ocurrido, y sabemos que en México seguimos contando con sólidos apoyos para el proceso de liberación nacional y social vasco, y particularmente para el combate hoy prioritario para nosotras-os: el llevar a buen término el proceso de resolución del conflicto que aún mantiene lejos de casa a exiliados y presos vascos.

Tenemos muy presente que la capital mexicana acogió en octubre de 2013 el Encuentro Continental por la Paz en el País Vasco, en el que más de una docena de ex presidentes y jefes de gobierno del continente americano respaldaron la hoja de ruta marcada en la Declaración de Aiete.

Por más que lamentemos no estar presentes, tengan por seguro que la voz y el mensaje de Euskal Herria se escucharán en el XXI Encuentro del Foro de Sao Paulo. Y que México, de cuyas causas y sufrimientos los vascos nos sentimos tan cercanos, seguirá teniendo un lugar especial en nuestros esfuerzos por seguir ganando espacios para la paz y la democracia en nuestro país y en el mundo.

Queremos mandar un caluroso saludo a las personas y grupos presentes en este Encuentro, con el convencimiento de que si bien en esta vez nos han impedido participar, estaremos presentes y nos veremos en nuevos eventos.


Asier Altuna, representante de Sortu para América Latina
Floren Aoiz, director de la Fundación Iratzar




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martes, 10 de febrero de 2015

Latinoamérica y las Claves de la Democratización

Les compartimos esta nota publicada en Naiz:

«Los Procesos Constituyentes en América Latina han sido la garantía para que los procesos de cambio no sean reformistas». Esa ha sido la idea principal transmitida por Raúl Zelik y Luismi Uharte en la sesión ‘Cuando la brújula mira al sur. Experiencias de emancipación en América Latina’ organizada en Gasteiz por la Fundación Iratzar. «Es esa la mayor enseñanza para Euskal Herria», ha matizado Uharte.
En el marco del ciclo organizado sobre la izquierda y las vías de emancipación por la Fundación Iratzar, Raúl Zelik, escritor y analista alemán, Yolanda Rojas, cónsul venezolana en Bilbo y Luismi Uharte, profesor de la UPV-EHU y Doctor en Estudios Latinoamericanos, han hablado largo y tendido sobre las experiencias de la izquierda transformadora latinoamericana en el auditorio del Museo Artium en Gasteiz.

Han recordado que los procesos latinoamericanos se han movido entre la ruptura, la continuidad y el cambio. «No han sido revoluciones clásicas», ha recordado Zelik. Uharte ha añadido que la virtud de estos procesos ha sido que han hecho una autocrítica de las revoluciones y el socialismo del siglo XX y han fusionado los conceptos revolución y democracia.

En estos procesos democratizadores han sido clave los Procesos Constituyentes, que se han desarrollado de abajo a arriba y de una manera muy participativa con los sectores populares y se han convertido las constituciones «en programas políticos de la revolución».

Los ponentes han tratado de explicar las claves que han llevado a la izquierda latinoamericana a ser la referencia de la izquierda en el mundo. Han subrayado que «la novedad de estos procesos, desde la perspectiva de la teoría política, lo que los hace exportables a otras realidades, estriba en que han sido capaces de democratizar el sistema».

En estos procesos de democratización ha sido clave haber conseguido convertir a las fuerzas populares en sujetos políticos. En una década, todo un continente dominado por la fuerza del neoliberalismo, ha logrado convertirse en referencia de las sociedades en vías de emancipación basadas en la justicia social.

Según han remarcado, en ese cambio ha sido importante haber «rescatado» el Estado y convertirlo en fuerza para el cambio. Pero, aún así, Zelik ha recordado que los Estados son estructuras de dominación y se convierten «clientelares» y «burocratizados», sobre todo en procesos que se centran en el liderazgo personalizado.

Por eso, ha recordado la importancia de la construcción de las comunidades autoorganizadas.

Este martes, a las 19.00 en el centro Koldo Mitxelena de Donostia, tendrá lugar la segunda sesión del segundo ciclo de Neguko Unibertsitatea, bajo el título de ‘Gobierno y poder no es lo mismo: retos del cambio emancipador’. Participarán Raul Zelik, Yolanda Rojas y Xabier Olano, Director de la Hacienda de Gipuzkoa y candidato de EH Bildu a diputado general.






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miércoles, 31 de diciembre de 2014

La Escuelita Abertzale

Así como los del EZLN han invitado a atender la escuelita zapatista desde el 2013, así también desde la izquierda abertzale se crean mecanismos para construir un futuro de soberanía y libertad para Euskal Herria.

En el cuenta atrás al 2015, les compartimos esta nota publicada en El Mundo:



Sortu crea una escuela bajo el lema '¿Y Euskal Herria, qué?' para 'incidir en la politización' de la sociedad vasca

Pretende 'impulsar la reflexión y la preparación política colectiva' a través de cursillos

Sortu ha anunciado hoy la creación de una "escuela política" para la "formación" de su militancia e "incidir en la politización" de la sociedad vasca, "fomentando la reflexión crítica". Floren Aoiz, director de la Fundación Iratzar, promovida por Sortu e impulsora del proyecto, ha dado a conocer esta iniciativa en una rueda de prensa que ha ofrecido en San Sebastián junto a la portavoz de esta formación, Amaia Izko.

En su comparecencia, Aoiz ha explicado que, por medio de su escuela política, Sortu pretende "impulsar la reflexión y la preparación política colectiva" a través de "cursillos, charlas y otras actividades", la primera de las cuales será la organización de una "universidad de invierno" que tendrá dos ámbitos, uno de ellos "interno", dirigido a sus militantes, y un segundo "abierto" a los ciudadanos que consistirá en la celebración de "mesas redondas y charlas".

Esta primera edición de la Universidad de Invierno de la izquierda abertzale, que nace con vocación anual, se desarrollará bajo el lema "¿Y Euskal Herria, qué?". "Queremos analizar lo que está sucediendo en el mundo -ha concretado Aoiz-, tanto en su globalidad como en lo que tenemos más cerca y queremos preguntarnos dónde queremos ver a Euskal Herria en ese panorama, frente a la agresión neoliberal, en la discusión en torno a la democracia, en el debate de modelos socioeconómicos y en la disputa en torno a la soberanía y el papel de los estados".

La Universidad de Invierno, que se desarrollará en diferentes fechas comprendidas ente el 26 de enero y el 28 de febrero en las tres capitales vascas y en Pamplona, estará dividida en tres ciclos. El primero de ellos se centrará en "el análisis crítico de la situación de crisis del Estado español" y en "lo que los pueblos sin estado pueden hacer en este panorama", mientras que el segundo versará sobre "la situación de la izquierda" y el tercero abordará la "vía vasca" para conseguir que los vascos puedan llegar a ser "dueños" de su "futuro" aprendiendo de las experiencias de Cataluña y Escocia.



Ni las fiestas ni las bajas temperaturas detienen el proceso emancipador emprendido por el pueblo vasco.

Por cierto, una mínima corrección a los de EFE, los cursillos se darán en las CUATRO capitales vascas de Hegoalde, siendo Iruñea (Pamplona) la capital de TODXS lxs vascxs.




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