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lunes, 2 de junio de 2025

Derechización de la Juventud

Durante décadas criminalizaron la lucha a favor de los derechos.

Pero no fue solo represión al estilo Orwelliano, también leyeron a Huxley, resultado de lo cual, atiborraron a los jóvenes de productos de fácil consumo, los acostumbraron a la gratificación instantánea, a la caducidad programada, a la comida chatarra y a la cultura chatarra.

Los desmovilizaron lo mismo con fácil acceso a narcóticos que imponiendo la indefensión aprendida que se deriva del individualismo a rajatabla.

Y el resultado tangible de todo ello nos los describe este artículo en Naiz:


Jóvenes y extrema derecha: una generación, dos mundos

Los hombres siempre votan más a la extrema derecha, pero la decantación de muchos jóvenes por opciones ultras ha abierto una brecha inédita entre varones y mujeres menores de 30 años. El fenómeno, al que no es ajeno Euskal Herria, obliga a indagar en las causas y a preocuparse por las consecuencias.

Beñat Zaldua

Hay dos brechas que explican, en parte, el polvorín político en el que estamos metidos en el Norte global, también en Euskal Herria, por mucho que el auge de la extrema derecha se deje notar aquí electoralmente con menor intensidad. La primera es de género y no es nueva: los hombres votan más a la derecha que las mujeres. La segunda fue más difícil verla venir: los jóvenes votan cada vez más a la extrema derecha. Del cruce de estas dos variables sale un futuro complejo y peligroso: la brecha entre el sentido del voto de los hombres y las mujeres jóvenes nunca había sido tan grande.

Siendo esto patente en la mayoría de parlamentos europeos, mirar a los hemiciclos de Gasteiz y de Iruñea ofrece una imagen tranquilizadora. La realidad es más compleja, como lo deja ver la última edición de Naziometroa, según el cual dos de cada tres vascos cree que las actitudes reaccionarias han aumentado.

Es posible que la política vasca tenga ingredientes que otros países no tienen para hacer frente a la extrema derecha, pero esto no significa que esté libre del peligro. Sirven como ejemplo las últimas elecciones del Estado francés en Ipar Euskal Herria, donde el Nuevo Frente Popular se impuso en las legislativas, pero solo después de ganar Le Pen las europeas.

En Hego Euskal Herria, que el voto a Vox sea residual no quiere decir que las posiciones autoritarias no se estén expandiendo. La percepción apuntada por Naziometroa tiene su reflejo en otros trabajos demoscópicos como el estudio sobre cultura democrática publicado por Lakua en julio del año pasado. La media dice que para el 78%, «la democracia es preferible a cualquier otra forma de gobierno». Pero como se ve en el gráfico, entre los hombres de 18 y 29 años, el apoyo a esta afirmación baja hasta el 62%, mientras que entre las mujeres de la misma edad llega al 74%.

 


 


Por contra, el 14% de los hombres jóvenes considera que «en algunas circunstancias, un gobierno autoritario puede ser preferible a uno democrático», un porcentaje que baja al 1% en el caso de las mujeres de la misma edad. La brecha está ahí.

La tendencia es general

Estos datos coinciden, en términos generales, con una tendencia común en los países del Norte Global. Cada territorio tiene sus dinámicas propias, pero en prácticamente todos se puede hablar de un aumento de la brecha de voto juvenil. La media que sale de las encuestas de probabilidad de voto ante las elecciones europeas, recogida en el gráfico a continuación, muestra cómo se ha disparado esa brecha entre los jóvenes en los últimos años.

 


 


El gráfico, elaborado a partir de la base de datos del European Election Studies, proviene de un artículo académico publicado por seis investigadores de cuatro universidades europeas en el ‘‘Journal of European Public Policy’’. Toni Rodon, de la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona, es uno de los autores de este trabajo que, además de mostrar las evidencias generalizadas sobre el fenómeno de la brecha de género en el voto joven, la comparan con datos de los últimos 35 años para concluir que, más que una fiebre pasajera, podemos estar ante un fenómeno generacional con consecuencias preocupantes.

«En algunos lugares, como en Alemania o el Estado español, esta brecha es más alta. En Francia, Italia y Hungría, por ejemplo, es más pequeña, pero el patrón se repite», explica Rodon. Las diferentes intensidades nos recuerdan que hablamos de tendencias globales que en cada lugar adquieren pliegues propios del contexto particular: «En algunos países, como Alemania, esta brecha se produce sobre todo porque los hombres jóvenes son más antiinmigración, pero en el Estado español, aunque existe ese componente, no es tan importante, es más importante esa visión más clásica sobre la rebaja de impuestos y la reducción del tamaño del estado, además del tema nacional, claro».

Las causas y las consecuencias

Aunque el estudio no entra en las causas del fenómeno, Rodon diferencia dos grandes explicaciones. En primer lugar, están las causas económicas: «Los hombres jóvenes se van antes de la escuela, su nivel educativo es más bajo y su sueldo también, tienen peores trabajos. Eso está asociado a estar cabreado e insatisfecho, y a abrazar más rápido a la extrema derecha». Es algo que ocurre de forma muy visible en Alemania o Inglaterra.

En segundo lugar, hay que hablar de las cuestiones culturales: «Aquí está el tema de la inmigración, pero también las políticas antifeministas. En el Estado español, por ejemplo, los jóvenes son más contrarios a las políticas de igualdad, tienen una mayor probabilidad de decir que el feminismo ha ido demasiado lejos».

Como hipótesis, hay un punto en el que se cruzan estas cuestiones materiales y culturales, ayudando a explicar por qué se concentra en los hombres este auge de la extrema derecha: ellos intuyen que van a vivir peor que sus padres. Ellas, quizá, vivan mejor que sus madres.

El capítulo de las consecuencias de este fenómeno está lleno de incógnitas, según subraya el propio Rodon, que no obstante, lanza dos hipótesis y media: «Hay una opción optimista y otra pesimista, y luego está la realidad, que se situará en algún punto entre las dos».

Acabamos con sus palabras: «La opción optimista dice que esta gente es joven y que con el paso del tiempo estas actitudes reaccionarias acabarán desapareciendo. Puede ser, pero yo tengo mis dudas, porque por lo que sabemos en ciencia política y sociológica, cuando aprendes una cosa de adolescente, luego cambias, pero no cambias tanto. Es una mochila que vas arrastrando. Por contra, la opción negativa es que estas actitudes se consoliden y que, por un reemplazo generacional, con la desaparición paulatina de la generación boomer que ahora se está jubilando, estos hombres jóvenes de hoy y sus actitudes antidemocráticas pasen a ser el electorado mayoritario».

 

 

 

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sábado, 5 de noviembre de 2022

Egaña | La Sombra del Golpismo

Con este texto publicado en su perfil de Facebook nuestro amigo Iñaki Egaña nos pinta un paisaje muy preciso del actual estado de las cosas en el plano político internacional:


La sombra del golpismo

Iñaki Egaña

Hace un par de semanas quedó hueca mi aportación habitual a la sección de opinión porque el artículo que había preparado refería al peligro de Liz Truss, la ya ex primera ministra británica, y su proyecto político, más que neoliberal, neofascista, según mi reflexión. En la ausencia, no hubo ni falta, ni retraso en el envío, ni como algún colega me sugirió, agotamiento de temas. Simplemente me encontraba en la dinámica de BeyondSpain de Frankfurt, junto a compañeros catalanes, gallegos y, por supuesto, vascos. Para cuando decidí que el artículo era insalvable por la dimisión de la Truss ya no había tiempo para uno nuevo. Los torys podían haber esperado unos días en relevar a su líder, pero no tuvieron en cuenta mi agenda.

A pesar de esta pequeña espantada, los argumentos sobre la pujanza de Liz Truss siguen vigentes. Su discurso inaugural fue brutal, mientras que nuestras miradas estaban dispersas en repasar la nacionalidad y religión de Giorgia Meloni o las declaraciones de Macarena Olona sobre sus definiciones de género, trans y migrantes. La Truss marcó la vuelta atrás en un movimiento de contracción, echando por tierra todo aquello que, bien es cierto que muy lentamente, había calado en un amplio sector de nuestras sociedades.

En ocasiones pensamos que los logros por los que lucharon y pelearon nuestros antepasados, dejándose la piel en el intento, están blindados. Y que el planeta se balancea en un continuo movimiento progresista, en el que a duras penas vamos avanzando. Pero nada de eso es definitivo. Hay, especialmente en estos tiempos, una tendencia de diversas élites militares y económicas que apuestan abiertamente por la vuelta a discursos imperialistas, xenófobos, esclavistas, machistas y extremadamente clasistas. Y que no tienen reparos en aspirar a su supremacía a través de cualquier medio.

La llegada puede ser por métodos directos, el sufragio universal. Ahí están, a pesar de la caída de la Truss, esos proyectos fascistoides recientes, como el representado por Matteo Salvini o Viktor Orbán y esos que recorren Europa y tienen en el Vox de Abascal o en el Rassemblement National de Le Pen sus référencias. Volodymyr Zelensky y Vladimir Putin no les andan a la zaga.

Pero también a través de proyectos golpistas, con intervenciones mixtas, como lo fue el Euromaidan en Ucrania o algunas de las llamadas Revoluciones Árabes. Nos cuentan, sobre todo en España, que los golpes de estado son temas del pasado que únicamente ocurren en lugares donde la democracia es un proyecto fallido. Pero no es cierto.
Ya nos lo contaron los primeros teóricos de las que hoy llaman guerras asimétricas, los chinos Qia Liang y Wang Xiangsui: "La primera regla de la guerra moderna es que no hay reglas". Y lo estamos padeciendo no sólo en el conflicto de Ucrania, en las agresiones de Israel a Palestina, en la guerra del Yemen o en las ruinas de Siria, sino en esa guerra económica que bloquea a Europa convirtiéndola en un peón descartable de un tablero mundial.

En esos escenarios convulsos, las veleidades fascistas renuevan sus discursos supremacistas. Tanto por los valores económicos de defensa de clase, como por cuestiones emotivas, culturales y sociales: la patria, la religión, la pigmentación, la historia imperial y el orgullo de la comunidad. Cuando decenas de millones de hombres y mujeres votan a Trump o Bolsonaro, lo hacen más por cuestiones pasionales que de mejora vital (situación que se puede reproducir en otros sectores).
Estos días hemos acudido en Brasil a un remake de aquellas circunstancias que se dieron en EEUU cuando como Bolsonaro, Trump perdió las elecciones presidenciales por un escaso margen. El asalto al Capitolio en Washington el pasado año, con la condescendencia de agentes y activistas pro imperio, tiene muchas similitudes con el bloqueo de carreteras y perturbaciones provocadas durante y tras las elecciones presidenciales de Brasil por los seguidores de Bolsonaro. Los movimientos neofascistas ni concluyeron en EEUU con la derrota electoral de Trump, ni lo harán con la de Bolsonaro en Brasil.

Precisamente, y en estos conflictos asimétricos, estamos asistiendo estos días a un paro pre-golpe, de los de libro, tal como el que derrocó a Allende en Chile en 1973. En esta ocasión, la elite económica blanca y supremacista de Santa Cruz (Bolivia) anima un paro prolongado que nos acerca, inevitablemente, el golpe de Estado encabezado por la hoy presa Jeanine Áñez. Grupos de choque, campañas de desinformación y un clima de descontento que propicie un golpe como el de 2019. No hay por qué entrar en la Moneda, bombardearla y matar al presidente. Los métodos hoy son más refinados. Cuba lleva arrastrando un golpe exterior continuado con un bloqueo asfixiante.

El meollo de la cuestión, revelado estos días en las redes por los voceros de la llamada ultraderecha, es que el continente, desde Rio Grande hasta Patagonia, se ha teñido de rojo. Un relato a medida. Sabemos que algunos de esos gobiernos tildados de progresistas hacen políticas liberales, que la democracia en Chile se ha topado con un sustrato reaccionario, que el populismo de Pedro Castillo en Perú sonroja a los marxistas, que las intenciones de Gustavo Petro en Colombia no son suficientes, que las políticas migratorias de AMLO en México son fuertemente contestadas por las organizaciones de derechos humanos. Que Lula será incapaz de atajar la inmensa pobreza de Brasil y que las políticas económicas de Alberto Fernández en Argentina están haciendo aguas.

Es el dilema. Al que hay que enfrentar. Reforzando las conquistas frente al fascismo neocon que nos acecha. A ambos lados del Atlántico. José Murat lo definía brillantemente: “El pensamiento progresista y democrático ha ganado importantes batallas, pero la guerra no está ganada: el mundo seguirá cambiando, pero no tiene un formato prestablecido. La lucha política por las libertades fundamentales y los derechos sociales tendrá que seguirse librando todos los días”.

 

 

 

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domingo, 5 de junio de 2022

Desacatos Borbónico Franquistas

Retomamos el tema del desdén mostrado por el régimen borbónico franquista al Tribunal Europeo de Derechos humanos en los casos Atristain y Portu con esta editorial de Naiz:


España desacata a Estrasburgo, a la justicia y a la inteligencia

Periódicamente, a cuenta de la excepcionalidad jurídica con la que se afrontó el conflicto vasco por parte de los poderes españoles, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos le otorga al Reino de España la oportunidad de revisarse y ejercer de Estado de Derecho, de democracia avanzada. Indefectiblemente, este Estado malgasta esa oportunidad y se empecina en alinearse con los países europeos más retrógrados y autoritarios, con Hungría y con Polonia, que no atienden a la justicia europea. Los altos tribunales españoles se rebelan contra Estrasburgo y confirman los prejuicios que muchos europeos y europeas tienen sobre España.

El patrón se repite. Primero, se violan derechos humanos de manera impune. Eso genera una injusticia que años más tarde Estrasburgo intenta reparar mínimamente. Los poderes del Estado desacatan esas sentencias. Para justificar su postura, vuelven a violar derechos humanos. Eso es lo que ha pasado con Xabier Atristrain, que en este momento está en la cárcel de Martutene porque unos jueces no asumen las condenas del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Sus colegas europeos estarán escandalizados. Es inaudito.

Tristemente, el Gobierno de Pedro Sánchez no es capaz de imponerse ante ese lobby posfranquista. No tiene el coraje para actuar con inteligencia política y con rigor democrático. Debería hacer todo lo que esté en su mano para liberar cuanto antes a Atristrain. Y junto con él, a todos los presos y presas vascas cuya condena se está alargando de forma artificial, basándose en el derecho del enemigo, en esa jurisprudencia de excepcionalidad que no alcanza los estándares europeos.

Cabe recordar que el Ejecutivo de Mariano Rajoy amagó con rebelarse ante Estrasburgo cuando liberó a varias decenas de presos y presas a los que se había mantenido encarcelados de manera injusta. No se atrevió, y estos mismos jueces no se atrevieron a llevar más allá la ingeniería jurídica. Una década más tarde, lo intentarán.

Torturadores y asociados

En el trasfondo de las sentencias del TEDH suele aparecer la principal lacra española en tierras vascas: la tortura. Ocurre en la reciente sentencia sobre la incomunicación y la violación del derecho a la defensa en el caso de Atristrain. También cuando destapó el «tratamiento inhumano y degradante» que sufrieron Igor Portu y Mattin Sarasola durante su detención. En ambos casos, la judicatura española ha decidido sublevarse contra las sentencias que exponen que bajo la «Ley antiterrorista» se torturaba para lograr autoinculpaciones y conseguir condenas, violando derechos humanos y desatendiendo las garantías procesales más básicas.

En la respuesta española a estas sentencias siempre predomina el negacionismo. Contra toda evidencia, pretenden sostener que «en España no existe la tortura». Dan igual las imágenes de Portu hospitalizado y sus partes de lesiones. No importa que Atristrain se presentase voluntariamente y quedase en libertad tras pasar por la Audiencia Nacional, seis meses antes de ser detenido por la Guardia Civil, que bajo la incomunicación «logró» que se autoinculpara.

Estar del lado de los despiadados es mala idea

En todo caso, no se trata de casos particulares, sino de una política de Estado que se resiste a cambiar. Es una estrategia para retrasar la excarcelación de presos y presas vascas, para mantenerlos como rehenes. No es justicia, es venganza.

Los moralistas lo tienen difícil para mantener su discurso de buenos y malos, de «la lucha contra el terror», de primero la vida y los derechos humanos. Los criminales son sus policías y el que posibilita la violación de derechos humanos es su sistema, su país. Son ventajistas. No se abren periódicos ni informativos con este escándalo. Se permite la impunidad, se normaliza.

En el Parlamento de Gasteiz, PNV, EH Bildu y Podemos han acordado un texto mostrando su preocupación por la gestión del caso Atristrain por parte de la judicatura española. No se puede decir menos, ni hace falta decir más. Si el PSE no es capaz de mostrar esa preocupación, de sumarse a la mayoría para pedir justicia y reparación, Eneko Andueza y sus compañeros perderán legitimidad para exigir nada al resto. Decir que así caen en la trinchera de PP, Cs y Vox quizás sea demasiado. Pero que alimentan esas posturas es un hecho. Si está claro en Polonia y en Hungría, no pueden negarlo aquí.




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viernes, 22 de abril de 2022

Mortadelo Amenaza a la UE

¿A qué punto está calando la operación a lo Mortadelo y Filemón por parte de Madrid en contra de los referentes políticos vascos y catalanes en lo que se conoce como el #CatalanGate?

Pues mire usted lo que ha propuesto el Parlamento Europeo según nos informa Naiz:


El Parlamento Europeo ofrece a sus miembros verificar si su móvil está infectado con Pegasus

El Parlamento Europeo se ha tomado en serio el espionaje de teléfonos móviles con el programa Pegasus, recientemente detectado en el Estado español de forma masiva contra independentistas. Ofrece a sus miembros la posibilidad de revisarlos para ver si están siendo espiados.

Iñaki Iriondo

Siguiendo las instrucciones de la presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, y del secretario general, Klaus Welle, los servicios de innovación y soporte informático de la Eurocámara han remitido una circular a sus miembros en la que les ofrece una revisión de sus teléfonos móviles para detectar una potencial instalación del programa de espionaje Pegasus.

El rastreo de detección se ofrece después de que esta semana haya trascendido que un total de 65 independentistas catalanes y vascos, entre ellos los cuatro últimos presidentes de la Generalitat y los dirigentes de EH Bildu Arnaldo Otegi y Jon Iñarritu, han sido espiados con el programa israelí Pegasus, que solo se puede vender a gobiernos o entes gubernamentales. Todos los espiados han señalado al Gobierno español y al CNI como autores de la operación, mientras que la ministra de Defensa, Margarita Robles, y otras portavoces gubernamentales han insistido en que siempre actúan de acuerdo a la legalidad.

El martes de esta semana el Parlamento Europeo ha constituido la comisión de investigación centrada en el uso del software Pegasus, una iniciativa pactada hace meses por casos en Hungría y Polonia, pero que arranca ahora justo cuando se conocen nuevos casos como el ciberataque contra el móvil del comisario de Justicia, Didier Reynders, y el que afecta a los líderes del movimiento independentista en Catalunya, incluidos los actuales eurodiputados.

Los servicios de la Eurocámara ofrecen a los parlamentarios un análisis de sus móviles, con una duración inicial que está en función de la cantidad de datos almacenados en el teléfono y les apuntan que al menos 30 minutos. Dependiendo del resultado, podría seguir un análisis de seguridad detallado que requiera tiempo adicional. Les piden que tengan en cuanta que la verificación debe hacerse en su presencia.




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viernes, 25 de marzo de 2022

Un Cáncer Europeo

Les dejamos con esta editorial que Naiz de dedica al crimen de odio que le a arrancado la vida al rugger argentino de origen vasco Federico Martín Aramburu. Vale la pena leerlo y ponerlo en contexto en relación con el actual conflicto en el este europeo, hacia donde, por cierto, parecía dirigirse en su huída el principal sospechoso del ataque en contra de Aramburu.

Lean por favor:


Un mal que sacude a la sociedad europea

La muerte a tiros en París del exjugador de rugby Federico Martín Aramburu ha generado gran conmoción en su entorno y en el mundo de rugby. Las nuevas informaciones sobre cómo ocurrió el tiroteo, los antecedentes y las intenciones de los autores, han provocado alarma. Según todos los indicios, a Aramburu lo tiroteó mortalmente Loïk Le Priol, un antiguo militar expulsado del Ejército, un destacado miembro del grupo ultraderechista Groupe Union Défense (GUD). Le Priol estaba pendiente de juicio por haber torturado a otro miembro de ese grupo neofascista. Su fianza la pagó Axel Loustou, un empresario vinculado a Marine Le Pen.

GUD es parte de esa red de grupos violentos que se expanden por todo Europa como estructuras militantes de los pujantes partidos de ultraderecha. Es el recordatorio de un mal que se agrava y se extiende por el continente. Sin embargo, estos hechos no alteran la agenda política ni acaparan la atención de los grandes medios, que siguen sin dimensionar el grado de violencia y el nivel de amenaza que supone la ultraderecha. La vinculación de estas bandas con estamentos militares y policiales les otorga unas licencias y una impunidad inasumibles en un estado de derecho. Alemania así lo entendió: investigó, arrestó y procesó a los militares que estaban organizándose bajo principios antidemocráticos.

Le Prior fue detenido ayer en Hungría y se sospecha que pretendía sumarse al frente en Ucrania. Esta derivada de la guerra, con neonazis que se alistan en ambos bandos, se utiliza como elemento propagandístico, pero se minusvalora la gravedad de este efecto perverso. Abrir las puertas a miles de paramilitares de ultraderecha, armarlos hasta los dientes y hacer de la guerra de Ucrania un trampolín para que luego salten a otros países es una temeridad para Europa. Pararlo exige una vigilancia, una estrategia y una voluntad política clara. La muerte de Aramburu debería servir también para recordarlo.

 

 

 

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miércoles, 23 de marzo de 2022

Detienen a Loïk le Priol

Ya había llegado a Hungría y ahí detuvieron a Loik le Priol, sospechoso de haber asesinado al jugador de rugby vasco argentino Federico Martín Aramburu en lo que ya es calificado como un crimen de odio.

Estos son los detalles que nos ofrece Naiz:


Detenidos los dos ultras que dispararon contra Aramburu; ¿iba Le Priol a Ucrania?

El principal implicado, el ultraderechista Loïk Le Priol, ha sido arrestado en Hungría, en donde se encontraba tras huir de París en la madrugada del pasado sábado. NAIZ ha podido reconstruir su perfil, en el que proliferan las actuaciones violentas. El otro individuo ha sido arrestado en Sarthe.

El principal sospechoso de haber matado en la madrugada del sábado al exjugador de rugby Federico Martín Aramburu ha sido arrestado en un control de carretera en Hungría, según ha informado AFP a primera hora de este miércoles.

Se trata de Loïk Le Priol, de 27 años, antiguo militar que estuvo en los comandos especiales de la Marina e integrante del Groupe Union Défense (GUD), un colectivo ultraderechista. Ayer martes se encarceló a una mujer de 24 años que presuntamente conducía el vehículo desde el que dispararon al deportista residente en Biarritz.

Según ha confirmado a Efe la Fiscalía, el arresto de Le Priol ha tenido lugar durante la noche como resultado de una orden de detención europea emitida por la Justicia francesa.

‘Le Parisien’ apunta a la tesis de que Le Priol trataba de huir hasta Ucrania, y allí alistarse para luchar contra Rusia en la guerra.

La Policía húngara ha difundido imágenes del momento posterior a su arresto, así como de varias armas blancas intervenidas en su vehículo.

France Info añade que tenía pendiente para el próximo 1 de junio un juicio por su supuesta participación en las torturas contra un antiguo miembro del GUD.

En cuanto a la mujer, según diversas fuentes sería la pareja de Le Priol, está acusada de «complicidad en asesinato» y por ello fue enviada a prisión provisional. France Bleu ha indicado que también ha sido procesada por «negarse a entregar la clave de descifrado de un medio de criptología», lo que sugiere que se negó a abrir su teléfono móvil a los investigadores.

Le Priol, fichado por la Policía por actos violentos y vinculado a grupos de extrema derecha francesa, había sido identificado por varios testigos, tanto en el bar donde se produjo la pelea como durante el tiroteo. Además, también se le reconoció en las imágenes de videovigilancia de la zona en la que se produjo el crimen.

El otro implicado, también arrestado

Horas más tardes, la Policía francesa ha anunciado el arresto, en la población de Sablé-sur-Sarthe (a unos 250 kilómetros de París), de otro hombre por su presunta implicación en los hechos. Se trataría de Romain B., otro militante de la extrema derecha de 31 años, que también disparó contra el exjugador de rugby aunque sin acertar.

La detención, llevada a cabo por la Brigada de Investigación e Intervención de Nantes (BRI, por sus siglas en francés),

Según la reconstrucción de los hechos llevada a cabo por la Policía, el crimen tuvo lugar sobre las 6 de la madrugada en el boulevard Saint-Michel, cerca del bar donde tuvo lugar la pelea.

Tras la misma, a la que el personal del local puso fin, Aramburu se retiró en compañía de su amigo y socio, el también exjugador de origen neozelandés Shawn Hegarty, y en plena calle fueron abordados por el grupo.

El coche en el que iban la presunta pareja de Le Priol y Romain B. se detuvo ante ellos y abrieron fuego contra Aramburu.

En total, se encontraron en el lugar siete casquillos de los calibres 22 y 7,65. El exjugador recibió cuatro disparos de los que dos fueron mortales, según los primeros elementos de la autopsia.

Los dos ultras subieron al coche conducido por ella y se dieron a la fuga. Le Priol, propietario del vehículo, pidió a la mujer que les dejara en otro punto de la ciudad y le dijo que no le vería más, que iba a fugarse. También le reclamó que rompiera la tarjeta de su teléfono móvil para evitar ser localizada.

El abogado de la joven, Florian Lastelle, aseguró que su clienta solo quería evitar prolongar la pelea, pero la Fiscalía considera que participó en la «caza» de la víctima y que no acudió a la Policía tras los hechos.

Más sobre Le Priol

Guerra en Ucrania, campaña electoral, actualidad candente en Corsica... La cuestión es que la prensa generalista gala no ha prestado demasiada atención a un caso de enorme gravedad, como esta muerte de Aramburu. Mediapart y StreetPress han sido los medios que han aportado información más orientada sobre la muerte del exjugador de rugby al que se dará la última despedida este sábado en Biarritz.

Un oasis en el desierto ya que, los grandes medios franceses no han prestado demasiado interés en ahondar en las tramas de la ultraderecha. Su actitud sorprende si se compara con la omnipresencia de discursos contra «el radicalismo islamista» o de «condena firme» de las actitudes xenófobas o antisemitas, por poner tan solo unos ejemplos de esa posición estándar.

¿Quién es Loïk Le Priol, el neofascista que tras buscar refugio en Hungría ha sido capturado bajo la grave acusación de haber disparado contra el exjugador del Biarritz Olympique?

Primera respuesta: no se trata, ni mucho menos de un desconocido. Es un exmilitar conocido por policías y jueces por sus antecedentes violentos.

Loïk Le Priol, remarca StreetPress, se da a conocer en 2016 cuando lanza una marca, ‘Babtou solide’, que hace furor en los medios ultraderechistas al exaltar conceptos que ligan patriotismo y virilidad.

Posa como modelo y cultiva una imagen de dandy, «aunque si levantara la manga de la camiseta se vería su tatuaje». Ese que le identifica, especifica la web antifascista Reflexes, como líder del GUD, organización de extrema derecha creada después de Mayo de 68 y que ha servido de auténtica escuela de formación para muchos de los cuadros del Frente Nacional, hoy rebautizado como Rassemblement National.

Primer nexo entre Le Priol y la «extrema derecha normalizada» que lidera Marine Le Pen y que debería haber motivado una atención mayor de los medios, aunque solo fuera porque las encuestas sitúan a Le Pen como la segunda candidata más votada de cara a la primera vuelta de la elección presidencial del próximo 10 de abril.

La moda ha sido, sin embargo, ante todo una pantalla para el neofacista Loïk Le Priol, bastante más interesado por las armas.

Con solo 17 años se enroló y prestó servicio durante cinco años con los comandos especiales de la Marina. Participó en diferentes campañas militares de Mali a Djibuti, y tras su vuelta al Hexágono, en julio de 2015 fue apartado del servicio tras serle diagnosticado un estrés postraumático severo.

Solo un año después, trasciende que el nombre del exmilitar aparece ligado a una agresión al antiguo líder del GUD, Edouard Klein, ocurrida en octubre de 2015.

El ultra aplasta la cabeza al «traidor» Klein y graba la escena con su teléfono. «¿La garganta se corta muy rápido, sabes?», se le escucha decir en medio de la paliza a Klein que, a su vez pasó en numerosas ocasiones por prisión acusado de agresiones violentas.

Detención y libertad con fianza

Loïk Le Priol y Logan Dijan, uno de sus compinches en esa agresión, son detenidos, pero tras pasar diez días en prisión pagan la fianza de 25.000 euros y salen a la calle.

«La fianza de Djian es pagada por Axel Loustou, un próximo de Marine Le Pen», según una revelación de Mediapart no desmentida.

Los retrasos en el juicio, motivados por la crisis del covid-19, permitieron a la defensa de Le Priol solicitar el levantamiento de las medidas de control judicial estricto de que era objeto y que le impedían, sin ir más lejos, entrar en París, donde según todos los indicios disparó contra Federico Martin Aramburu.

La veterana revista ‘Marianne’, con muy buenas fuentes en medios ministeriales, corrobora que Le Priol –expulsado ya del Ejécito– tiene un expediente judicial en el que figuran al menos cuatro episodios violentos.

Posados con candidatos

Buceando en las andanzas empresariales del neofascista se pueden encontrar los nombres de destacados miembros de la «fachosfera» con los que en fechas no tan lejanas se han prestado a posar tanto los Le Pen como el candidato ultra que debuta en esta presidencial: Eric Zemmour.

Esos posados no han obtenido gran éxito en los medios, más ocupados en reproducir fotografías o recordar declaraciones admirativas de los Le Pen o Zemmour con el presidente ruso, Vladimir Putin.

Amante de los vehículos militares, desde hace un par de años Le Priol se vincula a otro sector: el de los Jeep. Fue desde uno esos vehículos desde el que se disparó a Aramburu mortalmente. Otro elemento de prueba que deberán analizar los tribunales.




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domingo, 24 de mayo de 2020

Egaña | Borbones en Euskal Herria

Nuestro amigo Iñaki Egaña ha publicado en Naiz la que debe ser la mejor radiografía del borbonismo.

Lean ustedes:


Las andanzas del emérito monarca español, sabidas desde su juventud, pero ingresadas bajo la alfombra por la mayoría de la clase política española, han puesto a la dinastía en la lista de la presencia informativa. Han sido tantas que, finalmente, sus escándalos han rebosado el umbral que podían sujetar los servicios de inteligencia y el vaso se ha desbordado.

Iñaki Egaña

Juan Carlos I pasará a la historia agrandando la ya de por sí extensa y excelsa vida política, social y sexual de su casa, la de los Borbones. A su hijo, Felipe, que tomó el nombre de un monarca cuyo primer reinado lo hizo bajo la estirpe de los Habsburg, le espera la honra de alcanzar o superar el nivel de su padre. Ya se ha puesto a ello y la verdad es que tiempo, tiene.

A pesar de lo que pueda parecer, la dinastía es anterior a las destilerías que ya en el siglo XIX se asentaron en el sur de lo que hoy es EEUU, en especial en Kentucky, precisamente en el condado de Bourbon. Aquel territorio fue colonizado por franceses y británicos, entre ellos el mítico Daniel Boone, que se lo arrebataron a cheroquis e iroqueses para darle el nombre de la hoy monarquía hispana, hasta poco antes también francesa. Luego, colonos escoceses e irlandeses harían grande el nombre del whisky de maíz. Es muy probable que dentro de unas décadas el del whisky sea la única referencia viva a la marca francesa.

Esta dinastía tomó el nombre del castillo francés de Bourbon, en la actual región de Auvergne (hoy con capital en Clermont-Ferrand), una rama secundaria entonces de los Capétiens (Capetos). Los Capétiens fueron el origen de la mayoría de dinastías europeas, por línea paterna. Entre ellos, el de Felipe VI, rey de España. También de los reyes de Castilla, Aragón, Portugal, Nápoles, Sicilia, Nafarroa, Polonia, Hungría… y ducados, condados y marquesados que fueron en algún momento de su historia independientes.

En el Estado francés, los Borbones llegaron al trono con Enrique IV, en el siglo XVI. Paradójicamente, Enrique IV era monarca navarro, destronado al sur de los Pirineos, quien, a la muerte sin descendencia del último de los Valois, otra dinastía que tal, heredaría el trono. Así que, caprichos del destino, la dinastía que acabó con los fueros tanto en Ipar como en Hego Euskal Herria, que mostró su efigie más absolutista y centralista para con las nacionalidades periféricas, tuvo su primer punto de apoyo, antes de París y Madrid, en la regencia del Reino de Nafarroa.

Enrique IV fue el primer soberano que permitió la libertad de culto, después de perder una guerra de religión que puso patas arriba los dominios franceses. Fue aquel de la famosa frase, “París bien vale una misa”. Las guerras feudales quedaron aparcadas y comenzaron, a través de la religión, las de exterminio: tres millones de muertos en siete conflictos concatenados.

No sé si por esa razón, la del punto de apoyo navarro, o por otra, que la dinastía también tuvo, entre lingüistas románticos, sus discípulos vascos. Hace ya cerca de tres siglos, con la dinastía borbónica asentada a ambos lados de la muga, ilustres como Iharce Bidassonet o Dominique Lahetizan, encontraban una explicación etimológica de raíz euskaldun a casi todo. Contaban, entre otras cosas, que Eva venía de “Ez-ba” (no-si), pues era natural que Adán diese a su mujer un nombre que transmitiese su ambigüedad. También que el origen de la casa Borbón era vasco: “buru-on”. No acertaron, pero dieron su toque de extravagancia a la dinastía.

Con relación a Ipar Euskal Herria y a Francia, la rama borbónica continuaría la descendencia de Enrique IV con tres Luises, XIII (1610-1643), XIV (1643-1715) y XVI (1774-1793), entre periodos imperiales, de restauraciones y republicanos. Fue el último, Luis XVI precisamente, el despojado de su corona y privilegios por una Revolución francesa que, democráticamente, a través de su Asamblea Nacional, le convirtió en ciudadano de a pie, Luis Capeto, y luego votó su ejecución: 362 votos a favor, 288 en contra y 72 abstenciones. Guillotinado un 21 de enero, el verdugo presentó su cabeza rebanada a la multitud en la Plaza de la Concorde, gritando “¡Viva la República!”.

La rama surista, es decir la española, tuvo un comienzo realmente espantoso, apocalíptico. Las últimas generaciones de los Habsburg (Austria), esa dinastía con la que España había forjado su imperio a costa de un genocidio étnico y religioso en medio planeta, se habían cruzado entre sí, para evitar repartir sus posesiones. Y ya sabemos que la genética es implacable y la evolución sabia, creando monstruos estériles.

El último eslabón fue la boda entre tío y sobrina que dio como herencia un único hijo vivo, pero no sano. La consanguineidad abortó la descendencia y la casa de Habsburg desapareció, provocando una guerra de sucesión. Hoy se asegura que el último Habsburg, Carlos II, padecía el Síndrome de Klinefelter, una mutación cromosómica, que le provocaba, entre otros males, hipogonadismo (sus testículos no eran funcionales) e infertilidad. Pero en la época, para encubrir sus deficiencias genéticas, se le llamó “El hechizado” y se atribuyó su enfermedad a maldiciones de brujas.

La guerra dinástica española provocó más de un millón de muertos. La paz se firmó en Utrecht y todos los territorios españoles de Europa fueron adjudicados a los Habsburg austriacos y España a la citada rama lateral de los Borbones franceses, al nieto del rey Luis XIV. En 1740, con motivo de la muerte de otro Habsburg, esta vez en Austria y ante la falta de descendencia masculina, otras casas feudales volvieron a exigir el trono que evitaban fuese a parar a manos de una mujer. Otra guerra de Sucesión que, en este caso, volvió a dejar medio millón de cadáveres sobre los campos de Centroeuropa.

El primer Borbón que llegó a Madrid fue el duque de Anjou, quien adoptó el nombre de Felipe V y reinó entre los años 1700 y 1724. Le sucedieron Luis I (1724), de nuevo Felipe V (1724-1746), Fernando VI (1746-1759), Carlos III (1759-1788), Carlos IV (1788-1808), Fernando VII (1808; 1814-1833), Isabel II (1833-1868), Alfonso XII (1875-1885), Alfonso XIII (1902-1931), Juan Carlos I (1975-2014) y Felipe VI. Como es sabido, la sucesión prohibía el acceso de la mujer al trono, por lo que desde 2014, tras la abdicación de Juan Carlos, le sucedió su tercer hijo: Felipe Juan Pablo Alfonso de Todos los Santos de Borbón y Grecia.

Como en otros escenarios y con semejante botín de por medio, los aspirantes y pretendientes al trono, también de sangre Borbón, han tenido su espacio reivindicativo, en especial y dramáticamente durante las guerras carlistas. En ambas los pretendientes se llamaron Carlos, de ahí el apelativo a las guerras dinásticas. El primero habría sido, de triunfar su candidatura, Carlos V y el segundo, Carlos VII. Difirieron en el segundo apellido, Borbón-Parma y Austria-Este, respectivamente.

En la Transición, a la muerte de Franco, destacó, frente a la figura de la línea oficial de Juan Carlos, la del pretendiente Carlos Hugo Borbón-Parma, que dio un giro radical al carlismo, convirtiéndolo en autogestionario e incluso creando un grupo armado para enfrentar al nuevo estado monárquico, los GAC (Grupos de Acción Carlista). Tras su disolución, algunos de sus militantes ingresaron en el PCE y otros, incluso en ETA. El Estado se tomó su venganza con la matanza en Jurramendi, en 1976.

Carlos Hugo era el segundo hijo de Javier Borbón-Parma. La hija mayor de Javier, María Francisca, al ser mujer y como era norma, no contaba en la sucesión, al igual que en la línea oficial. Javier Borbón-Parma fue una veleta política. Participó en los preparativos políticos del golpe de Estado contra la República española en 1936 y, durante la Segunda Guerra Mundial, se sumó a la Resistencia aliada contra el nazismo. Detenido, fue condenado a muerte e internado en el campo de exterminio de Dachau, del que fue superviviente. Años más tarde, se reconcilió con el franquismo.

Hoy, los “carlistas” Sixto Borbón-Parma Borbón-Busset y Carlos Javier Borbón-Parma y Orange-Nassau reclaman el trono de Felipe VI. Porque, en 1936, el pretendiente carlista, Alfonso Carlos Borbón Austria-Este murió sin dejar descendencia masculina. Así que vuelven las interpretaciones. En Francia, los nostálgicos de la monarquía conservan su pretendiente preparado para un improbable salto medieval, Luis Alfonso Borbón Martínez-Bordiú. Aunque en esta ocasión, por razones de interpretación histórica, compiten con un aspirante de la casa Orleáns, Juan de Orleans y Wurttemberg.

Y para Nafarroa fue notoria, como sucesor de la dinastía Labrit, aunque no pertenecía a la línea Borbón, la exigencia de Pierre de la Motte-Messemé, que se declaró sucesor de los reyes navarros del siglo XVI. Presentó reclamaciones, apareció en la prensa y realizó una gira por sus supuestos dominios. Falleció en 2009 y a su hijo Robert-Pierre parece que le va al pairo eso de la realeza, más aún cuando no hay de por medio ornamentos ni estipendios económicos.

Por cercanía histórica, uno de los Borbones más efímeros, Alfonso XII, a punto estuvo de tener una existencia aún más breve. Hubiera cambiado el futuro de Euskal Herria, probablemente, y modificado el escenario político. Alfonso fue fruto de un escarceo de su madre Isabel II con un militar. Los cronistas de la corte lo cubrieron justificando que su consorte, su primo-hermano Francisco de Asís Borbón, era homosexual. En la historia los amantes extramatrimoniales de los Borbones son tratados como “favoritos”. Alfonso fue entronado al caer la Primera República española. Acababa de cumplir 17 años. Unas semanas más tarde, a principios de febrero de 1875, acudió a animar a sus tropas que marchaban triunfantes hacia Lizarra.

Cerca del Carrascal, sin embargo, los carlistas, fingiéndose en retirada, levantaron sus campamentos, para lanzarse, poco después, contra el grueso del Ejército español acantonado en Lacar. Sorprendidos los liberales, emprendieron la huida desordenadamente hacia Lorca, donde fueron emboscados por varias partidas carlistas. Un millar de soldados alfonsinos fueron muertos, varios miles apresados, mientras que el rey español estuvo a punto de caer prisionero. Faltó la coordinación entre las partidas carlistas para que la derrota alfonsina hubiera sido total.

Alfonso murió diez años más tarde de tuberculosis y le sucedió interinamente su viuda, María Cristina, que estaba embarazada. Unos meses más tarde nacería su hijo, también Alfonso, aunque con el añadido de León Fernando María Santiago Isidro Pascual Antón Borbón que, al cumplir los 16, en 1902, sería el nuevo monarca conocido como Alfonso XIII. Un monarca corrupto, títere de los militares y, como su dinastía, libertino. Dejó al menos media docena de hijos fuera de su matrimonio con la escocesa Victoria Eugenie of Battemberg.

Alfonso XIII abandonó Madrid en 1931, para refugiarse en París, mientras se proclamaba la Segunda República en el Estado español con la avanzadilla de Eibar. Tuvo siete hijos legítimos, varios de ellos hemofílicos. El sexto, en orden cronológico, (Juan Carlos Teresa Silvestre Alfonso, conocido por Juan), por renuncia de los anteriores o aplicación de la ley agnaticia (las mujeres se sitúan por detrás de los varones en la herencia), fue el elegido. El padre de Juan Carlos. Aunque no ejerció, por acuerdo con Franco. El primer hijo de Alfonso XIII, que por lógica sucesoria debería haber heredado el trono, fue repudiado por casarse con una plebeya cubana. Juan se casó con su prima Mercedes Borbón Orleans y tuvieron cuatro hijos, el segundo de ellos, Juan Carlos.

Alfonso XIII murió en Roma y su nieto Juan Carlos, que vivió en la capital italiana y en Portugal hasta los diez años, sería el elegido para sucederle, tras la muerte de Franco, en 1975. Dos años más tarde, Juan, el hijo de Alfonso y padre de Juan Carlos, que había pactado con Franco la sucesión, renunciaba a sus derechos.

Juan Carlos fue a Madrid por vez primera en 1948 y se ubicó en una finca de los banqueros Urquijo. Sus estudios, por decisión compartida entre la Casa Real y Franco, los llevaría a cabo en Donostia, utilizando el viejo Palacio de Miramar, sobre la bahía de la Concha, que el régimen había incautado a la República. Era el mismo escenario que utilizó su abuelo Alfonso XIII para veranear hasta que marchó al exilio en 1931.

Desde 1950 hasta junio de 1954, Juan Carlos, junto a su hermano Alfonso, vivió en el palacio donostiarra, aleccionado por los jesuitas, que se encargaron de la educación de ambos. Sus examinadores señalaron que Alfonso era el hermano listo y Juan Carlos, el tonto. De hecho, Alfonso continuó los estudios y Juan Carlos fue enviado a una academia militar.

Dos años más tarde, en 1956, ambos se encontraban en Estoril (Portugal). Y llegó la tragedia, cuando Juan Carlos mató a su hermano. A día de hoy, la única versión oficial es la franquista, la de que a Alfonso se le disparó la pistola cuando la estaba limpiando. Con los años, el rumor de que el autor de su muerte fue Juan Carlos se convirtió en confirmación, edulcorada con el colchón de “accidente”. Únicamente el hoy emérito conoce la verdad. La intencionalidad o no.

El apartado sexual de los Borbones es quizás, por el morbo, uno de los aspectos más extendidos de sus reinados. Aunque los aparatos del Estado siempre han intentado ocultar el libertinaje innato a la dinastía, por eso de que han sido estandarte de estados confesionales (los papas hicieron de padrinos en los bautizos respectivos), lo cierto es que la sombra que han dejado ha sido y es sumamente alargada.

La excusa más extendida por parte de la historiografía oficial (o habría que decir hagiografía) de las aventuras extramaritales es la de las bodas de conveniencia, entre primos, muchos de ellos carnales, acordados desde que los herederos aún eran niños. Y que, para satisfacer los deseos carnales, naturales a pesar o por su sangre azul, debían experimentar fuera de la Corte. O sea, que no era libertinaje, sino necesidad. El poeta Gustavo Adolfo Bécquer editó un libro, con ilustraciones de su hermano Valeriano, titulado “Los Borbones en pelota”, que fue una sensación. Los dibujos de sexo explícito de los reyes y reinas los hicieron más humanos.

El conocido como Fernando VII, de infausto recuerdo para el pueblo vasco, y también para el español, que ejerció en la primera parte del siglo XIX y que a su muerte se desencadenó la Primera Guerra carlista, desposó en cuatro ocasiones, en dos de ellas con sobrinas y, en otra, con una prima. Sus biógrafos lo definen como un sádico y acomplejado por sus deficientes dotes sexuales, que convirtió a la Corte en un gigantesco prostíbulo. Llegó a escribir al Papa para que intercediese con su primera esposa que, al parecer, le negaba yacer maritalmente.

En el plano estrictamente político, los Borbones fueron también guerreros. Lideraron las campañas contra los independentistas de sus colonias. Ejecutaron sin piedad a cuantos se alzaron contra la metrópoli, entre tantos, a Xabier Mina. Ejecutaron, también, a los revoltosos de la Zamacolada vizcaina en tiempos de Carlos IV, actuaron contra los manifestantes que cantaban el “Gernikako Arbola” en tiempos de la Gamazada. Subieron impuestos, estancaron productos en su beneficio, impusieron el servicio militar obligatorio, abolieron los fueros centenarios y centralizaron su estado, confiriéndole un carácter absolutista y reaccionario. Son, en el siglo XXI, el residuo medieval de una Europa supuestamente modernizada.






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lunes, 2 de marzo de 2020

Tambores de Guerra y Pandemia

Tal como lo señalaba la editorial de Gara dedicada el Coronavirus el asunto se está tornando en un as bajo la manga para quienes quieren desviar la atención de temas humanitarios más urgentes, como el generado por Turquía cuyo régimen, al ver que su estrategia en Siria se le complica dada la postura asumida por Moscú, opta por torcer la mano de sus socios de la OTAN abriendo las compuertas a los migrantes, generando tal crispación en Grecia que incluso ya se han generado ataques xenófobos en contra de migrantes y solidarios.

Ya como colofón, el pretexto argumentado por Hungría  según nos detalla este artículo de Naiz:


Dos miembros de la Unión Europea, Grecia y Hungría, han suspendido este domingo el derecho de asilo y han anunciado que no atenderán más peticiones, debido al elevado número de personas que intentan llegar a la UE y a las que Turquía ha dejado de frenar. Atenas lo hará durante un mes y Hungría, que ha aludido al coronavirus, de forma indefinida.

El primer ministro griego, Kyiriakos Mitsotakis, ha anunciado este domingo la suspensión durante un mes de la tramitación de peticiones de asilo como medida de «disuasión» ante la decisión de Turquía de abrir la frontera con la UE y permitir el paso de migrantes y refugiados.

Atenas suspende así el derecho internacional sobre migración y lo hace aludiendo a «una amenaza activa, grave, excepcional y asimétrica para la seguridad nacional del país». Se refiere así a la masiva llegada de personas a la frontar turca, que considera dirigida y coordinada por Ankara.

«Nuestro Consejo de Seguridad Nacional ha tomado la decisión de incrementar al máximo el nivel de disuasión en nuestras fronteras. A partir de ahora y durante un mes no aceptaremos solicitudes de asilo nuevas», ha explicado Mitsotakis.

En concreto, el mandatario griego invoca el Artículo 78.3 del Tratado Sobre el Funcionamiento de la Unión Europea, que señala que «en caso de que uno o más Estados miembro afronten una situación de emergencia por la llegada repentina de ciudadanos de terceros países, el Consejo, a propuesta de la Comisión, puede adoptar medidas provisionales en beneficio de los Estados miembro afectados. Debe actuar tras consultar con el Parlamento Europeo»

«Las fronteras de Grecia son las fronteras exteriores de Europa. Vamos a protegerlas. Voy a visitar Evros, la frontera terrestre con Turquía, junto a Charles Michel», presidente del Consejo Europeo, ha señalado Mitsotakis.

«Una vez más. No intenten entrar ilegalmente en Grecia. Serán enviados de vuelta», ha añadido.

Acusa a Turquía

Además de suspender el asilo el Gobierno griego ha anunciado un refuerzo de la seguridad en sus fronteras terrestres y marítimas «para impedir toda entrada ilegal en el país» y la devolución inmediata de cualquier persona que entre en territorio griego sin guardar registro alguno.

El portavoz del Gobierno, Stelios Petsas, ha denunciado que «en los últimos días Grecia ha sufrido la presión repentina, masiva, organizada y coordinada por el movimiento de poblaciones en sus fronteras orientales terrestres y marítimas».

«Este movimiento está dirigido y fomentado por Turquía. Estas acciones suponen una violación de sus obligaciones conforme a la Declaración Conjunta UE-Turquía» de 2016 por la que Ankara se comprometía a impedir el paso de migrantes a cambio de ayudas económicas, ha agregado.

El portavoz a a cusado a Ankara de «convertirse en traficante, en lugar de controlar a las mafias de tráfico de migrantes y refugiados».

Hungría alude al coronavirus

Otro miembro de la Unión Europea, Hungría ha suspendido el derecho de asilo y ha dejado de aceptar solicitudes en las zonas de tránsito que acogen refugiados junto a las fronteras sureñas del país.

En este caso ha alegado «el peligro de que entre los migrantes que llegan a las fronteras húngaras haya gente con el coronavirus», en palabras de György Bakondi, consejero de Seguridad Interna de la jefatura de Gobierno.

El consejero ha subrayado que la mayoría de los refugiados que llegan a Hungría son afganos, paquistaníes e iraníes, y ha recordado que en este último país se ha formado un foco del coronavirus.

Con todo también ha relacionado la medida con el creciente número de personas que se han congregado ante la frontera turco-griega con la intención de entrar en la UE.

Se ha referido a las fuentes turcas que han cifrado en 40.000 el número de refugiados que habrían salido de Turquía hacia Grecia en las últimas horas, una cifra que contrasta con las de Grecia, país que intenta impedir cualquier entrada ilegal en su territorio y que las reduce a unas 10.000.

A la vez, la Policía griega ha impedido con gases lacrimógenos que estas personas crucen la frontera mientras en las islas del Egeo se ha producido ataques racistas contra migrantes y ONG.

Turquía –que acoge en su territorio a 3,6 millones de pesronas– ha dejado de hacer de freno a los miles de refugiados que intentan llegar a la UE, para presionar a los países europeos para que apoyen su guerra en Siria.







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jueves, 22 de agosto de 2019

Drácula Antifascista

Desde la izquierda tenemos que hace un gran esfuerzo para rescatar del olvido histórico -y de la manipulación maniquea que hacen los medios de comunicación- a los nuestros.

Es por ello que nos da mucho gusto compartir con ustedes esta información dada a conocer en el portal de Mundo Obrero:


Mike Kuhlenbeck | Traducción de Ximena Atristain López

Lugosi nació como Béla Ferenc Dezső Blaskó el 20 de octubre de 1882, en Lugos, Reino de Hungría, Austria-Hungría (ahora Lugoj, Rumania), a 50 millas del castillo de Vlad III (Vlad Drácula). El joven Lugosi se sentía atraído por las artes. Manifestó sus inquietudes teatrales a su padre, un banquero conservador, quien rechazó la decisión profesional de su hijo. Siendo ya un espíritu rebelde, Lugosi escapó de su casa a los 12 años para seguir sus sueños.

Después de trabajar como minero y maquinista, Lugosi hizo su debut en el escenario a los 20 años en 1902, adoptando el nombre artístico de Béla Lugosi el año siguiente. Los críticos lo llamaron “el Laurence Olivier de Hungría”, y fue invitado a formar parte del Teatro Nacional de Budapest.

Durante la Primera Guerra Mundial, Lugosi se enlistó en el ejército austro-húngaro y obtuvo el rango de capitán en la 43ª División de la Patrulla de Esquí. Fue herido en combate. Una vez que terminó su servicio regresó a la actuación.

En la medida en que el cine ganaba popularidad como una forma de arte, Lugosi protagonizaba algunas de las primeras películas mudas de Hungría. Permaneció en la compañía del Teatro Nacional hasta 1918, año en que acudió al llamado de la revolución obrera.

La vida cotidiana en Hungría era una pesadilla de la cual pocos podían escapar. Desde hacía tiempo Lugosi protestaba por los bajos salarios, la explotación laboral y el trato injusto a los jóvenes actores. Pronto se dio cuenta de la influencia que podían tener los artistas en las luchas políticas.

Hungría: partidario de la revolución de 1919

Lugosi apoyó al partido húngaro comunista, fundado en diciembre de 1918, y a su líder, Béla Kun. Siguiendo el ejemplo de la Rusia revolucionaria, una insurrección de masas derrocó al antiguo régimen comprometido con la clase dominante. La República Soviética Húngara fue fundada el 21 de junio 1919.

Mientras las banderas rojas de la nueva república ondeaban sobre el edificio del Parlamento por solo 133 días, el gobierno de Kun introdujo la primera protección jurídica para las minorías étnicas, la jornada laboral de ocho horas y salarios nacionales más altos.

Lugosi encabezó una manifestación de actores en marzo de 1919 perfilándose ya como un organizador de alto nivel. Jugó un papel decisivo en la fundación de la Organización Libre de Trabajadores Teatrales, que más tarde se convirtió en el primer sindicato de actores de cine en el mundo, el Sindicato Nacional de Actores.

Don Rhodes escribió en Lugosi: Su vida en el cine, en el escenario y en los corazones de los amantes del horror que “Lugosi ayudó a concertar la unión de la Organización Libre de Trabajadores Teatrales y de los miembros del Sindicato Nacional de Actores (NTUA, por sus siglas en inglés) y actuó como su secretario general”.

El Primer congreso estatutario del NTUA inició el 17 de abril de 1919. El discurso de Lugosi decía: “Hace medio año inicié la lucha con la convicción de que debe establecerse el Sindicato Nacional de los Actores Socialistas” (Arthur Lenning, “The Immortal Count: The Life and Films of Béla Lugosi” — El Conde inmortal: La vida y películas de Béla Lugosi).

Entre los artículos de Lugosi publicados en Szinészek Lapja (La página del actor) hubo uno que analizaba la explotación de los actores:

“La anterior clase dominante mantuvo a la comunidad de actores en la ignorancia a través de diversas mentiras, la corrompió moral y materialmente y, finalmente, la despreció y desprestigió por el resultado de sus propios vicios”. El actor, que subsistía desmoralizado y con salarios de hambre, muchas veces y de mala gana, tuvo que ponerse a disposición de la clase dominante. “‘Martirio fue el precio a pagar por el frenesí de actuar”.

Poco duraron los sueños de una nueva nación; el 6 de agosto de 1919 la República Soviética Húngara fue derrocada. El historiador Eugen Weber, autor de Las variedades de fascismo: Doctrinas de la revolución en el siglo XX, describió al nuevo régimen como un «gobierno altamente conservador con un gabinete ministerial de aristócratas adiestrados en su mayoría por grandes terratenientes magnates”.

A medida que el brutal contragolpe del “Terror Blanco” barrió el país, Lugosi huyó a Viena, posteriormente estuvo una temporada en Berlín, donde trabajó en la industria de cine alemana. En diciembre de 1920 emigró a los Estados Unidos.

Mientras tanto, en Hungría, miles de comunistas y judíos fueron encarcelados, torturados y/o asesinados. Los comunistas llevaron una existencia precaria bajo tierra y emergieron solo después de que el Ejército Rojo entró a Hungría en 1944.

Organizador sindical, voz contra el fascismo en EE.UU.

Después de desembarcar en Nueva Orleans, Lugosi aprendió inglés y se fue a Nueva York, donde continuó actuando. En 1927, creó el personaje del Conde Drácula para la versión teatral de Broadway de la novela de Bram Stoker. En 1931, repitió el papel para una adaptación cinematográfica, convirtiéndose en una estrella internacional.

Durante la Gran Depresión, Lugosi desempeñó un papel activo en el Sindicato de Actores de Cine (SAG, por sus siglas en inglés). Como miembro fundador del SAG, fungió como miembro del consejo consultivo del sindicato. Lugosi organizó el sindicato en el set de “The Raven”, que coprotagonizó con Boris Karloff, un miembro del SAG famoso por representar al monstruo de Frankenstein, en 1935.

En la Segunda Guerra Mundial, el dictador húngaro Miklos Horthy se alió con Adolf Hitler y los nazis. En oposición, Lugosi ayudó a formar el Consejo Húngaro-Americano para la Democracia, y pidió que “el nazismo sea eliminado en todas partes”.

Como miembro de la Organización de Ayuda Humanitaria Húngaro-Americana, Lugosi fue el orador principal en un mitin el 28 de agosto de 1944 en Los Ángeles. Exigió a Washington rescatar a los refugiados húngaro-judíos, presionar al régimen nazi de Horthy y flexibilizar las restricciones de inmigración.

El Dr. Rafael Medoff y J. David Spurlock escribieron: “Pudo haber representado a villanos salvajes en la pantalla de plata, pero en la vida real Béla Lugosi alzó su voz en protesta por la persecución brutal de los judíos en su Hungría natal” (Libro mayor judío, 3 de enero de 2011).

Años de encasillamiento condujeron a menos papeles actorales para Lugosi. La falta de ingresos combinado con una adicción a la morfina inducida por dolencias físicas, lo dejaron casi en la miseria. Lugosi murió en su casa de Los Ángeles el 16 de agosto de 1956. Fue enterrado con una de sus capas de “Drácula”.

Lugosi es recordado por su trabajo en papeles protagónicos y secundarios en más de 100 películas. Pero sus contribuciones a la lucha por los derechos de los trabajadores y la causa antifascista deben recordarse como parte de su legado inmortal.

El actor húngaro Béla Lugosi fue coronado como el «Príncipe de las Tinieblas de Hollywood» por su interpretación del vampiro Conde Drácula en varias películas. Pero hoy en día pocas personas saben que fue un líder sindical y antifascista que luchó contra monstruos de la vida real.

Referencias adicionales: Stephen J. Lee, “European Dictatorships 1918-1945”.







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miércoles, 8 de mayo de 2019

"Acto de Contrición" de Juncker

Le damos seguimiento al tema de la abierta traición por parte de la UE en contra de Grecia con este artículo publicado por El Diario:


El presidente de la Comisión cuenta entre los logros de su mandato, que está en sus últimos meses, "mantener a Grecia en el euro"

Andrés Gil

Todo político quiere trascender por su legado. Lo que queda cuando dejan el cargo. El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, apura los últimos meses de mandato y de carrera política. Lo ha sido todo en su país, y ha llegado al puesto más alto de la Unión Europea. Cuando el 31 de octubre deje el cargo, estará a cinco semanas de cumplir 65 años y pasará a un segundo plano.

¿Por qué será recordado Juncker? En una rueda de prensa en Bruselas, el presidente del Ejecutivo comunitario ha mirado hacia delante, pero también hacia atrás. Ha mirado hacia la agenda que quiere dejar a los que le sucedan con vistas al quinquenio 2019-2024, como si de un alto funcionario del Gosplan se tratara, con los retos pendientes de la UE.

Pero también ha repasado su gestión, ha puesto el énfasis en su triada programática  –empleo, inversión y crecimiento–, se ha lamentado de haber "hecho caso a David Cameron" y no haber entrado a "desmentir las mentiras" durante la campaña del referéndum del Brexit. Y, también, ha dicho sentirse especialmente orgulloso de haberse sacudido las presiones de "numerosos gobiernos" de la Unión Europea para dejar que Grecia saliera de la eurozona durante la crisis: "Conseguimos que se asegurara la permanencia de Grecia en la zona euro. Suena algo natural hoy, pero como presidente jefe del Eurogrupo y de la Comisión puedo decir que su permanencia estaba muy amenazada. Cuando lees lo que dicen que pasó... Tengo unos recuerdos muy distintos: bastantes gobiernos no querían ni siquiera que en la Comisión nos ocupáramos del problema de Grecia, y no cedí a las presiones para lograr que Grecia siga en el euro. Grecia es un país orgulloso que ha hecho grandes esfuerzos y merece la solidaridad europea".

En enero pasado, Juncker ya pidió perdón en el Parlamento Europeo. "Siempre he lamentado la falta de solidaridad con la crisis griega", dijo en Estrasburgo durante su discurso sobre el 20 aniversario del euro: "No fuimos solidarios con Grecia, la insultamos, la injuriamos, y nunca me he alegrado de que Grecia, Portugal y otros países se encontraran así. Siempre he querido que remontaran su lugar entre las democracias de la UE".

La troika dobló el brazo a Grecia. Y eso a pesar de que Grecia votó no a la troika en el referéndum convocado por Alexis Tsipras el 5 de julio de 2015. Votó no a las políticas de austeridad aplicadas como única receta para salir de la crisis. Y votó para reforzar a su Gobierno ante las instituciones europeas: Tsipras consiguió el 35% de los votos en las elecciones de enero de 2015 y el no cosechó más del 61%.

La hemeroteca sobre lo que se dijo de Grecia en verano de 2015 es infinita: los líderes europeos no sólo se negaron a renegociar la deuda griega, a pesar de que lo recomendara algún informe del Fondo Monetario Internacional. Aplicaron un chantaje a su Gobierno, al que obligaron a aceptar unos recortes sociales sin precedentes que pagó la mayoría de su población en pensiones, subsidios de desempleo y servicios sociales durante años. Pero, ¿qué dijeron? He aquí algunas perlas:

"Grecia deberá introducir una nueva moneda si triunfa el no [en el referéndum de 2015". Martin Schulz, entonces presidente del Parlamento Europeo, 5 de julio de 2015.

"Un no querría decir, independientemente de la pregunta, que Grecia dice no a Europa", Jean Claude-Juncker, presidente de la Comisión Europea. 29 de junio de 2015.

"Europa no puede abandonar sus 'principios' con Grecia", Angela Merkel, canciller alemana, 29 de junio de 2015.

"Si gana el 'no', Grecia no tendrá más alternativa que salirse del euro", Mariano Rajoy, entonces presidente del Gobierno de España, 30 de junio de 2015.

Y este martes Juncker ha vuelto a mirar atrás: "Uno de los principales logros ha sido mantener a Grecia en la zona euro, a pesar de todas las críticas de las que hemos sido objeto y todas las invitaciones a expulsar a Grecia, y lo hemos hecho con las autoridades griegas y de otra manera a como querían algunos. Siempre he respetado la dignidad del pueblo griego, han demostrado gran resiliencia, algo que no habrían demostrado otros países".
Frente al extremismo

A dos semanas de las elecciones europeas, Juncker, enfrentado con el derechista gobernante húngaro, Viktor Orbán, ha querido llamar la atención sobre los discursos extremos: "Si todo el mundo votara a los extremistas, ¿cuál sería el paisaje europeo al día siguiente? Hay que luchar contra el populismo extremista, pero no con eslóganes baratos y ataques personales, que cada vez hay más: he visto que Donald Tusk [presidente del Consejo Europeo] ha sido comparado con Hitler y Stalin [en la prensa polaca]. Es inaceptable, inaudito, no deben tener lugar en el debate democrático, tenemos que luchar contra los populistas y extremistas con hechos, demostrar a los europeos que tienen buenos motivos en tener esperanza".

"No está claro que el voto extremista sea reacción a Europa", ha reflexionado Juncker, "también es resultado de políticas nacionales. El problema es que a veces las principales familias políticas han adoptado esos discursos y esas agendas".






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martes, 2 de abril de 2019

El Katalabrox

Esta nota gastronómica publicada por el Diario Vasco definitivamente merece ser archivada bajo la etiqueta Kurlansky:


Katalabrox, el viejo pastel de bodas navarro

Esta antigua receta, muy laboriosa y prácticamente desaparecida, se hacía en Valcarlos (Navarra) como postre principal de los banquetes nupciales

Ana Vega Pérez de Arlucea

¿La palabra katalabrox les suena a ustedes a chino? ¿O a hechizo de Harry Potter? Pues es como se llama en Luzaide-Valcarlos (norte de Navarra, cerca de Roncesvalles) a un curioso y antiquísimo postre que tradicionalmente se elaboraba para los banquetes de boda y que desgraciadamente parece haberse perdido por completo. No he encontrado referencia alguna a que este dulce se ofrezca en ningún restaurante y, aunque quizás se siga cocinando de forma privada, es una pena que el mundo moderno pierda la oportunidad de probarlo y de ver su increíble proceso de elaboración. Porque el katalabrox (también llamado katalinbrox) era un espectáculo en sí mismo, desde su modo de preparación hasta su tamaño (hasta 100 centímetros de alto) o su fastuosa presentación en la mesa.

Katalabrox es una adaptación fonética del francés gâteau à la broche (pastel al espetón), una asimilación completamente lógica si tenemos en cuenta que Valcarlos está pegado a la frontera francesa y que durante siglos hubo una importante transmisión de conocimiento culinario entre uno y otro lado de la muga. Los pasteles hechos en espetón consisten en verter una masa dulce sobre un molde cónico o cilíndrico que se va girando frente a un fuego o unas brasas, de manera que el calor vaya cociendo la masa y creando diversas capas con formas irregulares en torno al molde. El resultado final es una especie de bizcocho hueco y alto que recuerda a un abeto y al cortarse muestra anillos de distintos colores, como la sección de un tronco.

Por eso este pastel en alemán se llama por ejemplo Baumkuchen (pastel de árbol), aunque también existen versiones similares en Suecia (spettekaka), Hungría (kürtőskalács), Polonia (sękacz) o Lituania (šakotis). Algunas han desaparecido, como el trayne roste inglés que se hacía en el siglo XV vertiendo la masa sobre un amasijo de frutos secos sujetos al espetón, y otras siguen aún muy vivas, como el francés gâteau à la broche. Éste se sigue elaborando a lo largo de los Pirineos desde la Baja Navarra hasta Occitania, y fue claramente la inspiración del katalabrox navarro tanto en nombre como en fórmula.

Un adorno muy nutritivo

Un estudio etnográfico elaborado en Valcarlos por Etniker cuenta que el katalabrox fue habitual en los convites de boda y otras grandes ocasiones hasta los años 50. Para su elaboración era necesaria la colaboración de varias personas, normalmente mujeres familiares o amigas de la novia que podían pasar horas preparando un katalabrox o varios, según fuera el número de invitados al banquete. Una vez terminado y puesto de pie en una bandeja se coronaba con una manzana y se llevaba a la mesa, donde servía de centro principal de adorno hasta que llegara el momento de comer los postres.

Según una receta proporcionada por una vecina, la masa de un pastel para unas 20 personas llevaba 250 gramos de mantequilla, una docena de huevos, 600 gramos de azúcar, otros 600 de harina y 15 cucharadas de almendras molidas y tostadas. Este último ingrediente era lo que diferenciaba al katalabrox del vecino gâteau à la broche francés, que casi nunca lleva almendra.

 

 

 

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miércoles, 6 de marzo de 2019

Moción por Altsasu a la UE

Naiz trae a nosotros esta actualización del Caso Altsasu, misma que versa acerca de su necesaria internacionalización:


La Alianza Libre Europea, que celebrará esta semana su asamblea general en Bruselas, aprobará a instancias de Eusko Alkartasuna una moción que denuncia el caso de los jóvenes de Altsasu y pide su «inmediata puesta en libertad», un texto que llevará a todas las instituciones de la UE.

En un comunicado, EA ha precisado que la moción «pide expresamente la inmediata puesta en libertad» de los ocho jóvenes que fueron condenados por la Audiencia Nacional española a penas de dos y 13 años de cárcel. Siete de ellos permanecen encarcelados en la prisión alavesa de Zaballa.

El texto también solicita que la UE «aplique el artículo 7 del Tratado de la Unión al Estado español por violar de manera reiterada los valores fundacionales, como se ha hecho en los casos de Hungría y Polonia».

Eusko Alkartasuna estará representada en este acto en Bruselas por su secretario general, Pello Urizar, quien se encargará de la defensa de la moción, y por la secretaria de Política Internacional y actual secretaria de la ALE, Lorena López de Lacalle.

La Alianza Libre Europea, formación que integra a partidos como EA, BNG y ERC, renovará en esta cita su ejecutiva y presentará la campaña para las elecciones europeas.

La misma fuente ha precisado que el exvicepresidente de la Generalitat catalana, Oriol Junqueras, quien se encuentra en prisión preventiva y es cabeza de lista de la candidatura, tendrá una presencia importante en la presentación de la campaña y en el propio congreso, ya que será designado «candidato a la presidencia de la Comisión Europea».





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