Mostrando las entradas con la etiqueta Terrorismo de Estado. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Terrorismo de Estado. Mostrar todas las entradas

domingo, 14 de abril de 2019

Cacerolada a Rivera en Orereta

Orereta amaneció con enormes lazos amarillos colgando de las fachadas de los edificios, escenografía perfecta para recibir a Albert Rivera.

Con el antecedente de la violencia ordenada por Iñigo Urkullu en contra de quienes le hicieron los honores a Santiago Abascal, esta vez cientos de personas hicieron acto de presencia, haciendo empequeñecer aún más a la diminuta convocatoria de UPyD y Ciudadanos.

Aquí la crónica de Naiz:


Unas 200 personas han acudido al acto de Ciudadanos en Errenteria. Albert Rivera ha llegado como se fue, entre fuertes medidas de seguridad. El acto ha transcurrido en una plaza rodeada de lazos amarillos y el tronar de cacerolas, cánticos e insultos.

Aritz Intxusta

Joan Mesquida ha sido el primero en hablar. Los altavoces estaban a todo volumen para imponerse a los pitos y los cánticos, al ‘Utzi Pakean’ y a todo lo demás. El ambiente estaba caliente antes incluso de que apareciera Rivera en una Vito negra con las lunas tintadas. Pero Mesquida ha querido caldear aquello un poco más. Por eso, ha asegurado que la orden de la que está más orgulloso es la que durante su etapa como director de la Guardia Civil la dio en Intxaurrondo. Les dijo a aquellos agentes que había que «intensificar» la lucha contra el terrorismo. «No estamos en tregua», les comunicó, según ha contado.

Muy probablemente, esos cientos de personas que bloqueaban las salidas de la plaza, ni le han escuchado. Tampoco cuando ha seguido defendiendo el acto de Ciudadanos con Vox en Altsasu. Al menos, no se ha notado a nivel de ruido, que era igual de atronador todo el rato. Ha cerrado su discurso comparando a los miembros de Ciudadanos con Martin Luther King.

Le ha cogido el micrófono Maite Pagazaurtundua, que ha arrancado en euskara. Su discurso no estaba dirigido hacia las sillas de los simpatizantes. En todo momento, hablaba a los vecinos. Les ha conminado a leer a Hannah Arendt y les ha espetado: «No sois antifascistas, sois matones abertzales». Ha hablado de su infancia en el Errenteria, de su familia, de su hermano. Y el discurso ha sido el más sentido. Hoy, Pagazaurtundua es europarlamentraria por UPyD y la cita en la Plaza de los Fueros tenía también el sentido como primer gran acto conjunto de UPyD y Ciudadanos. Solo que las siglas del partido de Rosa Díez ya ni siquiera estaban presentes en los banderines.

Fernando Savater ha entrado en un tercer lugar. El filósofo ha estado mundano y se le ha entendido bastante bien. Ha pedido un pacto de los partidos «constitucionalistas» frente a los «inconstitucionales». O sea, ha hablado de recuperar aquello de Nicolas Redondo Terreros y Jaime Mayor Oreja. Eso sí, ha dejado claro que, para que Ciudanos pacte con el PSOE, van a exigir la cabeza de Pedro Sánchez. Por lo demás, ha estado altanero como siempre, comparando el ruido de las cacerolas con cencerros y los cánticos, con rebuznos. Ha insinuado que diferenciar entre izquierda y derecha es cosa del pasado. Lo importante es la Constitución. Y punto.

El turno de Albert Rivera ha sido el de las promesas electorales. Y ha soltado unas cuantas y las ha lanzado buscando que el griterío arreciara. «Esto seguro que no os va a gustar», ha dicho a cada poco. «Podéis seguir con las cacerolas, vengo de Catalunya», incitaba. En concreto, ha avanzado una ley para prohibir «ongi etorris» a presos, la impugnación de la ley de víctimas policiales  y hasta una modificación que impida a los partidos con menos de un 3% de voto entrar en el Congreso, con lo que todos los abertzales se quedarían fuera.

El ambiente era tenso. Nadie lo ha pasado bien en aquella plaza. Ni siquiera los que fingían disfrutar sonriendo a los que gritaban tras el cordón de la Ertzaintza. Por eso, en cuanto ha terminado su discurso, Rivera ha salido pitando en la furgoneta oscura. O, más bien, lo ha intentado. Cientos de personas le bloqueaban el paso. La Vito pronto ha quedado rodeada de ertzainas encapuchados y avanzaba muy lentamente. A porrazos, en algún que otro tramo.

Una txaranga ha tenido la idea cachonda de ponerse a tocar el himno republicano mientras todo esto sucedía. A fin de cuentas, hoy es el Día de la República. Y, además, también Domingo de Ramos. Así que, la escena final del acto de Ciudanos en Errenteria ha simultaneado a ertzainas cargando, un helicón tocando a Riego y a varias señoras mayores aplaudiendo con ramas de laurel en le mano mientras coreaban ‘Alde Hemendik!’. 






°

El Terrorismo de Iñigo Urkullu

Iñigo Urkullu ha hecho todo lo posible por proveer con inmunidad a Francisco López y a Rodolfo Ares por ser los autores intelectuales en el asesinato de Iñigo Cabacas.

Ahora, Iñigo Urkullu es culpable él mismo de un acto de terrorismo de estado en contra del pueblo al que dice representar.

Son varios los heridos en la carga que la Ertzaintza ha protagonizado en sintonía con la presencia de la ultraderecha en Bilbo, una de ellas ha resultado con fractura de mandíbula.

La Ertzaintza cargadndo ayer como la Policía Nacional lo hiciera en contra de los catalanes el 1° de octubre de 2017.

Las cloacas del régimen por debajo del suelo ético de Urkullu.

Aquí lo que nos reporta Naiz:


Una joven permanece ingresada en el Hospital de Basurto después de que un proyectil disparado por la Ertzaintza impactase en su rostro en el transcurso de las cargas que tuvieron lugar el sábado para disolver a las personas que protestaban ante un acto político de Vox en el Palacio Euskalduna. Esta bilbaina, de 19 años, tiene la mandíbula fracturada por dos puntos.

Agustín Goikoetxea

La vecina de Bilbo permanece en el centro hospitalario aguardando a que disminuya la inflamación que tiene en la cara, a raíz del impacto del proyectil disparado por un agente de la Brigada Móvil, para ser operada; inicialmente, será el lunes. En una primera observación, explican sus familiares, los médicos han encontrado una doble fractura de mandíbula en la parte derecha del rostro, lo que obliga a una intervención quirúrgica, barajándose la posibilidad de que tenga que implantársele una placa.

Tras la muerte de Iñigo Cabacas por el impacto de una pelota de goma, los ertzainas comenzaron a utilizar proyectiles de foam, teóricamente mucho más precisos y menos lesivos, siguiendo la estela de los Mossos d'Esquadra, aunque desde distintos colectivos se ha advertido del carácter letal de esas balas. Fuentes de la Ertzaintza han informado a NAIZ que los agentes emplearon el material adscrito a la Brigada Móvil con lanzadores de 45 milímetros.

La joven, relatan, llegó consciente a Basurto, a donde fue trasladada por una ambulancia. Fue la propia víctima la que requirió el auxilio a un ertzaina de paisano para que llamase a los servicios de emergencia.

A llegar al hospital, viendo la gravedad de sus heridas, y tras una primera exploración, le proporcionaron medicación para rebajar la inflamación, paso previo a que se le practique cualquier operación con cirugía abierta. La herida, que está consciente y puede hablar, espera que mañana lunes pueda ser intervenida.

La víctima, según sus explicaciones a NAIZ, había acudido a manifestarse «pacíficamente» ante el mitin que ofreció Santiago Abascal en el Palacio Euskalduna. Según su relato, la actuación policial comenzó con una carga por parte de un grupo de ertzainas contra los antifascistas que estaban en la zona del parque de Doña Casilda Iturriza al haberse arrojado algunas piedras, a los que siguieron el otro grupo en que se había dividido la barrera inicial de la Brigada Móvil. Donde ella estaba, asegura, no se arrrojó ninguna objeto a los agentes.

Le vio al agente

Al ver que las cargas se extendían, se dio la vuelta y comenzó a correr para huir del lugar. En ese momento, en medio del ruido de las detonaciones, los gritos y las carreras, vio como un ertzaina le apuntaba con su arma a la cara, moviendo ella instintivamente la cabeza. A pesar de ello, notó el fuerte impacto del proyectil y a continuación, comenzó a sangrar.

En ese instante, alarmada, reclamó el auxilio de los ertzainas. «Comencé a decir que, por favor, me ayudasen, que me dolía mucho. Ellos me trataron como una puta mierda», se queja. Consciente de que estaba herida, la joven les espetó a los miembros de la Ertzaintza por su actitud, apuntándoles a que alguno de sus hijos pudiera estar en aquella movilización. «Tú te lo has buscado por estar aquí, es lo que me respondieron», ha recordado hoy desde la habitación del Hospital de Basurto.

«Me apuntó a la cara», insiste la víctima desde Basurto mientras sus familiares buscan pruebas gráficas de lo que sucedió entre los medios de comunicación y particulares que cubrieron la protesta. Apuntan a que estudian interponer una denuncia, incidiendo en el hecho de que el disparo se efectuó a la cabeza a una distancia no superior a los 10 metros. «Según tenemos entendido, la normativa sobre el uso de este material no permite disparar directamente a las personas, sí al suelo», manifiestan.

Hoy mismo, el alcalde de Bilbo ha calificado los incidentes ocurridos en los aledaños del Euskalduna como «absolutamente intolerables, indecentes y sobran absolutamente». Juan Mari Aburto ha dicho que la Ertzaintza y la Policía Municipal estuvieron «a la altura de las circunstancias», calificándolo de «notable».

Detenidos en libertad

Los cuatro detenidos en los incidentes del sábado, que han sido puestos a disposición judicial hoy, han quedado en libertad por decisión del juez de guardia de Bilbo. Los cuatro arrestados, dos hombres y dos mujeres, estaban acusados de desórdenes públicos.

La quinta detenida, una mujer, arrestada por «atentado a la autoridad», fue puesta en libertad por la propia Ertzaintza la noche del sábado, han informado fuentes del Departamento de Seguridad.






°

Egaña | Jean Pierre Cherid

Ahora que se está hablando de esa cloaca llamada España traemos a ustedes más datos acerca de un auténtico engendro del terrorismo de estado ejercido por Madrid en la Zona Especial Norte, por conducto de Iñaki Egaña:


Iñaki Egaña

Para quienes la historia de las cloacas del Estado se reduzca a las actividades de la policía política al mando de los anteriores ministros del Interior, Díaz Fernández o Pérez Rubalcaba, las declaraciones de Teresa Rilo Cabezas, viuda del mercenario Jean Pierre Cherid, serán explosivas, valga el símil. Para quienes tengan un poco de memoria y hayan seguido los entresijos del terrorismo de Estado (OAS, Montejurra, BVE, GAL…), las revelaciones de Rilo confirman lo sabido y eludido por la justicia. Con alguna excepción y novedad realmente significativa.

Teresa Rilo ha optado por un modelo reciente para contar la biografía de su marido, el de contratar a una periodista para dar forma a su relato. Lo hizo hace unos meses un supuesto y figurante Mikel Lejarza (El lobo) a través de Fernando Rueda (“Yo confieso”), con un resultado hilarante en el que el fingido topo jugaba a ser Arnold Schwarzenegger. En esta ocasión, la pluma periodística ha correspondido a Ana María Pascual y, como era de suponer comparado su currículo y el de Rueda, el índice de credibilidad ha crecido.

El libro de memorias tiene un título: “Cherid, un sicario en las cloacas del Estado”. Y parte de una tesis que Teresa Rilo ha defendido desde que en 1984 su marido, que por cierto tenía simultáneamente otra pareja con la que también tenía dos hijos, saltó por los aires cuando preparaba una masacre contra un grupo de refugiados, en Biarritz. La teoría era que la muerte de Cherid fue inducida por los propios servicios del Estado, para hacer desaparecer una fuente informativa decisiva sobre sus cloacas.

La tesis que transmite el libro incide en unos presuntos desacuerdos que llevaron a Cherid a bajarse del barco del terrorismo de Estado y enrolarse como mercenario en otro escenario reaccionario, Sudáfrica, en defensa del apartheid y de la supremacía blanca. No le dio tiempo, sin embargo. Sus diferencias no eran en el fondo, sino en la forma. Y en particular en la dirección de la llamada guerra sucia. Hasta hacía bien poco, un mando unificado. Desde la llegada de Felipe González, diversas jefaturas haciéndose la competencia: servicios secretos, Policía y Guardia Civil. Aparentemente en detrimento de la efectividad.

Sorprenden en las confesiones de Teresa Rilo varias cuestiones. La primera, el detalle con el que cuenta algunas de las operaciones del BVE y luego de los GAL. A través de ellas surge la personalidad de su marido. Capitulo tras capitulo el humus es el mismo, el de un reaccionario fascista y un entorno convencido. El currículo de Cherid es el de la supremacía blanca, el de la lucha internacional contra el comunismo, el de la justificación de la violencia porque está avalada por los estados, aunque sea de manera oculta.

La segunda cuestión de referencia es la familiaridad y la mezcla que transmite el libro entre mercenarios, agentes y mandos y el detalle sobre el papel de policías y guardias civiles como Antonio González Pacheco, Manuel Ballesteros, Manuel Pastrana,... en la organización de la guerra sucia. Todo aquel que haya seguido los temas relacionados con el terrorismo de Estado encontrará en estas letras los nombres que imaginaba. Manuel Pastrana, otro que hace poco también ha escrito su propia biografía, plagada de errores de bulto y mentiras flagrantes por cierto, dice en su relato que apenas tuvo conocimiento de qué fueron los GAL. Teresa Rilo afirma, en cambio, que era el jefe de su marido. El que le marcaba los objetivos.

Esta familiaridad se desliza a través de madres, esposas, hijos, cuñados, padres, abuelos, tíos… que aparecen con asiduidad, en celebraciones de todo tipo, incluidas las políticas. Como si fueran una gran familia y no esa deshilachada historia que nos han contado de agentes a la búsqueda de rateros, drogatas y mafiosos de baja estopa para ejercer de funcionarios. Y entre medio, mucho dinero. Muchísimo. Como se señala en el texto, desde la llegada del PSOE corrió a raudales.

En aquellas reuniones familiares, dice Rilo, “celebraban con júbilo las noticias que aparecían en los periódicos sobre las acciones del BVE, la reclamación de la desaparición del líder de ETApm Eduardo Moreno Bergaretxe, Pertur, y los asesinatos de los miembros de la organización, Argala, Korta y Pantu”. “Son separatistas –explica Cherid a su esposa-. Princesa, esto es una guerra. Alguien tiene que acabar con ellos”.

Otro de los aspectos sorprendentes del testimonio de la viuda del agente mercenario es que sus palabras certifican la más que extendida sospecha sobre la guerra sucia. En sus palabras: “El PSOE potenció con más presupuesto y personal la estructura heredada del gobierno de Adolfo Suarez, me explicó mi marido”. Algo sabrá la viuda que, por algún motivo, acabaría recibiendo una compensación económica de Interior a la muerte de su marido.

Teresa Rilo se centra, asimismo, en la focalización de Antonio González Pacheco (Billy el Niño) en la dirección de la llamada guerra sucia. Un González Pacheco señalado por los grupos memorialísticos como torturador durante el franquismo y citado por la jueza Servini desde Argentina. Resulta que, según Rilo, el laureado policía fue, además, instigador y dirigente de numerosos atentados mortales reivindicados por siglas tales como BVE. El jefe de Cherid en aquella época anterior a los GAL. En este testimonio y su ratificación tendrían, tanto la justicia argentina como la española, una buena base para incriminar al policía ya jubilado, retirarle sus pensiones anexas y bajarle del pedestal honorifico al que izaron durante la Transición.

Los detalles, a veces camuflados de manera delgada, permiten identificar también atentados sin esclarecer judicialmente. Atentados cuya autoría ya había sido avanzada por Pepe Rey, Melchor Miralles o más recientemente Euskal Memoria. Uno de ellos, impresionante por venir de quien viene, es el que en 1980 costó la vida en Caracas a Espe Arana y Jokin Alfonso Etxeberria, atentado que la viuda reivindica en el libro para Jean Pierre Cherid, el italiano Mario Ricci y el argentino José Maria Boccardo. Y lo importante llega porque Teresa Rilo confirma y amplía el protagonismo de su marido en las muertes, recordemos que aún impunes.

Al día siguiente de las muertes de Caracas, en rueda de Prensa celebrada en Bilbao, Txomin Ziluaga acompañado de Santi Brouard y Francisco Letamendia, calificaron el asesinato del matrimonio vasco en Caracas como obra de los servicios paralelos españoles. Y, Txomin Ziluaga relacionó las muertes con las actividades de la policía de la Embajada de España en Caracas “que es un centro de elementos parapoliciales”. Recordando a tal efecto que con motivo de varios juicios en la Audiencia Nacional, cuando Billy el Niño fue llamado a declarar, se supo que estaba destinado en la Embajada de España en Venezuela. No andaba desencaminado Ziluaga ya que los detalles del libro confirman lo dicho entonces.

También tienen un recorrido novedoso algunas informaciones referidas al primo carnal de Teresa Rilo, Julio Miguel Cabezas Manzano, alias Escaleras, infiltrado en los Comandos Autónomos y, según el relato, informante de Cherid para seguimientos y atentados contra refugiados vascos. La historia de Escaleras, ya conocida, resalta por la cercanía y vuelve a confirmar, de primera mano, varias de las interpretaciones hechas por periodistas en la década de 1980, al tiempo que vuelve a poner de actualidad y confirma la perspectiva sobre la desaparición, en Ipar Euskal Herria, del militante de los Comandos Autónomos José Miguel Etxeberria, Naparra. Desaparición reivindicada por el Batallón Vasco Español.

El libro, finalmente, tiene trazas de ser una terapia en voz alta de Teresa Rilo, que concluye con un epilogo sanador: “Si pudiera volver atrás, cuando conocí a Jean Pierre, sin duda hubiera salido corriendo. Si hubiera sabido entonces lo que sé hoy, jamás me hubiera unido a un hombre como él, que entendía la vida como un estado de guerra permanente”.






°

sábado, 13 de abril de 2019

La Cloaca Condecora

La Cloaca condecora a los suyos, no podía ser de otra manera.

Es más, la Cloaca condecora a quienes le sirven incluso más allá de sus fronteras, como nos recuerda Iñaki Egaña al recordarnos el caso de Jon Anza. Y no es la primera vez que se denuncia.

Es por ello que se hace necesario que demos a conocer este artículo publicado por La Marea (con su estilo de izquierda melindrosa y cosmopaleta, de ahí su prosaico uso y abuso del término 'etarra') en el que se nos habla de como la Cloaca provee con todo lo que sea necesario a la fauna que en ella habita:


El Ministerio del Interior confirma a 'La Marea' nuevos nombres de agentes condecorados. Los principales partidos, a excepción de Podemos, no se posicionan sobre ello.

José Bautista y Antonio Maestre

El Ministerio del Interior ha confirmado a La Marea, tras una petición ejercida en virtud de la Ley de Transparencia, la existencia de diversas medallas y condecoraciones a miembros de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado envueltos en diversas polémicas, denuncias de torturas y situación de vulneración de derechos humanos y derechos fundamentales.

El comisario Villarejo, protagonista de las cloacas del Estado, tiene al menos cinco condecoraciones policiales, entre ellas dos cruces al Mérito Policial con distintivo rojo, que llevan aparejada una retribución vitalicia. Cuando se jubile, esa paga se convertirá en un incremento del 30% en su pensión. La primera medalla le llegó estando destinado en San Sebastián, en 1975, tres años después de ingresar en la policía franquista. La segunda, en 2009 y de manos de Alfredo Pérez Rubalcaba, ministro del Interior socialista. Las cuatro siguientes se las abrochó su sucesor, el ministro popular Jorge Fernández Díaz, el mismo que condecoró a otros seis imputados en la llamada Operación Kitchen. De no ser por los votos en contra de PP, PSOE y Ciudadanos, Villarejo habría comparecido ante el Congreso a finales de 2018.

España mantiene las condecoraciones a una larga lista de policías heredados del franquismo que destacaron por actuar al margen de la ley también durante la Transición y en periodo democrático, principalmente en los años de la denominada ‘guerra sucia’ del Estado contra ETA. La mayoría comparte denominador común: acumulan denuncias por tortura y otros crímenes que no fueron admitidas a trámite, en la mayoría de los casos por prescripción de delito, y se acogieron a la Ley de Amnistía de 1977.

Según publicó InfoLibre, además del caso más mediático de Billy el Niño, al menos tres expolicías franquistas imputados por torturas en la querella argentina conservan medallas pensionadas. En la respuesta oficial a La Marea, el Ministerio del Interior confirma que la lista de condecoraciones es mayor.

Uno de ellos es el cántabro José Sainz González. Sainz llevaba las riendas del Servicio Central de Documentación, un cuerpo de inteligencia creado por Luis Carrero Blanco, mano derecha de Franco. Logró su primer ascenso notorio de la mano del ministro Rodolfo Martín Villa, quien lo nombró subdirector general de Policía. Más tarde, se convirtió en el primer director general de Policía de la democracia gracias a la ayuda de Lorenzo Calatayud de la Hoz, una persona clave para mantener las ventanas del cuerpo de policía bien cerradas en plena Transición. En ese periodo, Sainz se ocupó de dar cabida en la policía a los altos mandos de la Brigada Político Social, principal órgano de represión del franquismo.

Sainz era conocido por sus víctimas como Pepe el gordo, debido a su altura y complexión física. En el libro de no ficción La carta: Historia de un comisario franquista, Antonio Batista destaca su capacidad para obtener declaraciones forzadas mediante tortura, un método que supuestamente empleó de manera especial con presos etarras. El gobierno de Adolfo Suárez le concedió la Medalla de Oro al Mérito Policial a finales de los 70, época en la que diseñó “una acción de comando” para hacer la guerra a ETA al margen de la legalidad y que, según sus escritos, debía tener a gente “nunca ligada a la Policía ni a otro organismo del Gobierno”. Este y otros operativos de Sainz sirvieron de precedente años más tarde para los GAL.

En los 80, el gobierno de Felipe González le nombró delegado del Ministerio del Interior en el País Vasco, donde acumuló un largo reguero de denuncias por tortura de militantes de izquierda, nacionalistas, sindicalistas y manifestantes sin filiación política. Falleció en 1987 y desde entonces ningún gobierno ha planteado la posibilidad de retirarle la condecoración.

Manuel Ballesteros García, comisario honorario de la Policía, se hizo famoso por sus represalias contra sindicalistas, demócratas, comunistas y nacionalistas vascos. Entre sus aprendices está Billy el Niño, que durante años sirvió bajo su mando. La técnica que le atribuyen más conocida era el ‘tostadero’: la víctima era atada a un somier metálico y posteriormente recibía descargas eléctricas.

Como otros policías, Ballesteros no ocultaba su simpatía por el franquismo ya en democracia. Águila, como se hacía llamar en las operaciones secretas, acudió al Congreso el día del golpe de Estado de Tejero a saludar al coronel malagueño y sus cómplices, aunque se le recuerda por sus operaciones contra ETA.

“Seguiremos en el mismo puesto”, le dijo Ballesteros a una de sus víctimas cuando esta le dijo, allá por 1971, que algún día le echarían de la policía. Antonio Palomares padeció las manos de Ballesteros antes de convertirse en diputado en las Cortes valencianas. Según su relato, el comisario honorario le infligió tal violencia que le hizo perder dos centímetros de altura y le dejó tres vértebras soldadas, el diafragma deformado y varios problemas respiratorios, pero no logró que Palomares delatara a sus compañeros.

El Tribunal Supremo le absolvió en dos ocasiones después de ser condenado por permitir la huida a Francia de personas vinculadas al Batallón Vasco-Español, a los que se atribuyó el asalto armado a un bar de Hendaya, dejando dos muertos y 10 heridos. Su ‘juez de la guarda’ en el Alto Tribunal fue José Augusto de Vega Ruiz, el mismo que absolvió a Alfonso Guerra en el caso Filesa y a Narcís Serra por el uso de fondos reservados para financiar los GAL.

Falleció en 2008 y libre de condenas. El obituario de El País lo definió como “experto en antiterrorismo”, el de ABC como alguien en quien “predominaban las luces”. El resto de medios que le dedicaron un obituario mencionó su papel durante la dictadura. En 2019, 11 años después, por primera vez un juez de Valencia investiga los hechos atribuidos a Ballesteros y otros mandos policiales franquistas denunciados por tortura. Ostenta un palmarés considerable: dos cruces al Mérito Policial (1975 y 76), una Medalla de Plata al Mérito Policial (1979), otra del mismo nivel pero de oro (1982), una Cruz de Plata al Mérito de la Guardia Civil (1988), además de una condecoración civil y otra no policial (el Ministerio del Interior no especifica cuáles).

El gobierno de Pedro Sánchez asegura que “no existe” ningún informe sobre condecoraciones a antiguos cargos de la Brigada Político Social. Sin embargo, según los documentos facilitados por el Ministerio del Interior, sí hay constancia de la Medalla de Plata al Mérito Policial concedida al antiguo jefe de dicha brigada, Eduardo Quintela Bóveda, acusado también de torturas en las filas franquistas. Su especialidad eran los anarquistas de la FAI en Barcelona, así como los catalanistas. Traicionó a la República filtrando información a los sublevados, fue uno de los testigos en el juicio contra Lluís Companys y en 1938 se le puso al frente de la Brigada Político Social. Bajo su sombra, la comisaría de Via Laietana de Barcelona se hizo famosa por los presos que saltaban desde las ventanas y los gritos que ascendían de sus sótanos. Falleció en 1968.

Antonio Juan Creix interrogó y sometió a tortura a muchas personas, entre ellas a los escritores Manuel Vázquez Montalbán y Antoni Batista, que lo definieron como uno de los más crueles de su categoría. Gregorio López Raimundo narró con detalle sus torturas y Rafael Alberti supo convertirlas en poema. Sus víctimas predilectas eran los comunistas, aunque también actuó contra estudiantes, intelectuales, catalanistas y etarras, tal y como recoge el documental Barcelona 1962. L’ombra dels Creix, dirigido por Enric Canals.

No le falló el olfato cuando intuyó que Franco ganaría la guerra, así que realizó tareas de contraespionaje para favorecer a los sublevados. Formaba parte del grupo conocido como Quinta Columna. Al terminar la contienda, encontró hueco en la policía y fue ascendiendo hasta imponer su fama de despiadado. Aprendió de los mejores: en 1954 subió a bordo del primer vuelo Madrid-Nueva York de Iberia para ser entrenado en técnicas de intimidación, tortura y espionaje del FBI, por entonces obsesionado con eliminar a los comunistas. Fue nombrado jefe de la Brigada Político Social de Barcelona en 1963 y poco después se traslada a Bilbao como jefe de Policía. A Núñez (PSUC), otra de sus víctimas célebres, le agredió con golpes, electrodos, ahogamiento e incluso lo dejó 72 horas suspendido de las esposas.

Con Franco agonizando, en 1974 el régimen decidió prescindir de Creix. Por entonces era jefe superior de la Policía en Andalucía. El falangista Tomás Garicano explicaba que había que despojarse de personajes como él para transmitir apariencia de cambio. Murió en 1985 con tres cruces al Mérito Policial y una al Mérito de la Guardia Civil que todavía le son reconocidas. Recientemente el diario El Mundo lo calificó de mero “poli duro”.

¿Qué harán los partidos con este asunto? Podemos explica a este medio que “los torturadores y los implicados en cloacas perderán sus medallas” si llega al gobierno. La responsable de prensa del PSOE contesta: “No tengo respuesta”. El Partido Popular no responde a los reiterados intentos de este medio para recabar su postura, mientras que Ciudadanos contesta que está preparando la suya. Vox manifiesta que no tiene “ninguna intención de colaborar con La Marea”.

El caso de Billy el Niño

La concesión de medallas a estos policías es un síntoma visible de la digestión pendiente del franquismo que padece España. La situación de Juan Antonio González Pacheco, Billy el Niño, es ilustrativa: cobra un 50% más de pensión –pagada con dinero de los contribuyentes, incluidas sus víctimas– porque mantiene cuatro medallas pensionadas (retribuidas, vitalicias y acumulables) al mérito policial y está protegido por la Ley de Amnistía de 1977 y el aparato judicial, que se niega a extraditarlo a Argentina, país en el que agentes de la policía española también practicaron torturas, y en el que desde 2013 una jueza reclama su detención y le atribuye crímenes de lesa humanidad. El gobierno de Rajoy declinó retirarle las medallas, mientras que el de Pedro Sánchez se quedó en las intenciones.

La ley que regula las condecoraciones policiales data de 1964 y establece como requisito haber demostrado “las virtudes de patriotismo, lealtad y entrega al servicio en el más alto grado”, pero no menciona incompatibilidades. Incluso el Sindicato Unificado de Policía ha pedido en reiteradas ocasiones reformar esta ley. Mientras España sigue premiando a estos policías, con excepciones como la del coronel de la Guardia Civil Manuel Sánchez Corbí, cesado en 2018, Amnistía Internacional y otras organizaciones alertan de la impunidad policial y el Instituto vasco de Criminología asegura que entre 2004 y 2014 se tramitaron más de 6.600 denuncias por malos tratos y torturas policiales, principalmente en el País Vasco y Cataluña, de las que 752 resultaron en sanción, la mayoría como falta y no como delito, según datos de la Coordinadora para la Prevención de la Tortura.







°

Egaña | Penúltimo Viaje de Jon Anza

Les compartimos este texto en memoria de Jon Anza que Iñaki Egaña ha compartido en su perfil de Facebook:


Iñaki Egaña

Han pasado ya diez años desde que Jon Anza tomó en Baiona aquel tren que le iba a llevar a Toulouse. Era un sábado, 18 de abril de 2009. Un viaje de tres horas y media del que nunca volvió. Porque Jon fue un desaparecido. Uno más a añadir a esa lista inacabada que comenzó hace ya décadas. Aún son varios los centenares de familiares vascos que buscan a los suyos en las cunetas, o que solicitan una pista del campo de exterminio en el que fueron convertidos en cenizas. Y a los últimos, Pertur, Naparra, Hernández y Popo Larre.

El cadáver de Jon apareció un 11 de marzo de 2010 en la morgue de Toulouse. Once meses en un lugar en el que, aparentemente, las pesquisas policiales y judiciales deberían haber encontrado la respuesta. No fue así. Eran tiempos de total sintonía entre Madrid y París. Toda una carga alineada, enfilada desde los tiempos de los GAL y las entregas de Policía a Policía. Medallas y premios en Madrid a jueces, policías y agentes antiterroristas franceses para que la sintonía fuera sólida y dirigida por España.

A los pocos días de su desaparición, ETA anunció que Jon Anza era militante de su organización y que viajaba a Toulouse con una importante cantidad de dinero. Realizaba tareas de correo. Jon había estado 21 años en prisiones españolas, acusado de diversas acciones derivadas de su militancia. Natural de Donostia, vivía en la localidad labortana de Ahetze.

La versión del ministro del Interior español se fabricó en apenas unos días. Su titular, Alfredo Pérez Rubalcaba era uno de los supervivientes de la época de Felipe González y los GAL. Un viejo sabueso con experiencia en lo público y en lo privado, en despachos, pero también en cloacas. Pérez Rubalcaba lanzó a los medios que, según sus datos, Jon Anza se había fugado con el dinero de su organización. Le acusaba de ratero. Y el medio que lo difundió acusó a ETA de “chivata” por descubrir la militancia de Jon. Las calumnias clásicas de la contrainsurgencia, porque para entonces Jon Anza ya estaba muerto, en la morgue de Toulouse, sin que nadie, supuestamente, le identificara.
Poco después, Le Monde filtraba la noticia de que Jon Anza podría haber sido secuestrado por agentes españoles. Se supo también, que en los meses anteriores, al menos otros cuatro militantes vascos habían sido secuestrados por mercenarios que se hacían pasar por policías o viceversa. El modus operandi en los secuestros de Lander Fernández, Alain Berastegi, Dani Saralegi y Juan Mari Mujika, este último en Donapaleu, sugirió cómo habría sido el de Jon Anza.

Interceptado en el tren, fue trasladado a un lugar desconocido donde en el interrogatorio quedó moribundo. Su estado de salud era delicado. Abandonado, fue internado en el hospital Parpan de Toulouse el 29 de abril, falleciendo el 11 de mayo.

Entre las labores de búsqueda se supo, lo que vino a reforzar la tesis del secuestro, que cuatro guardia civiles habían abandonado apresuradamente el hotel Adaggio de Toulouse, olvidando dos pistolas, cuando la familia y ETA denunciaron a la desaparición de Jon.

Aunque las evidencias eran notorias como para profundizar en la investigación, el Protocolo de Desorientación contrainsurgente funcionó de manera precisa. Manifestaciones multitudinarias a ambos lados de la muga, declaraciones de líderes políticos a favor de la investigación imparcial… Todo ello fue tratado por las autoridades españolas y francesas de manera frívola, señalando que sus protagonistas alentaban teorías conspirativas. Y que no había nada de qué sospechar.

En París, Michèle Alliot-Marie era ministra del Interior, que no puso objeciones a las declaraciones de Pérez Rubalcaba, aunque su equipo ya sabía de la mentira. La fiscal de Baiona Anne Kayanakis, reconoció públicamente los fallos habidos en el curso de la investigación. La fiscal abandonó el caso, según manifestó debido a su complejidad, entregándolo a una juez instructora, Myriam Viargues, de Toulouse, asistida por el fiscal Michel Valet.

El jefe de la judicial de Toulouse, encargado del caso, Francois Bodin, no encontró pruebas de irregularidades. Junto a Kayanakis, fue trasladado a Burdeos. Un ascenso. En España, el delegado del Gobierno en la Comunidad autónoma vasca, Mikel Cabieces, apuntó a que la desaparición de Jon era un hecho anecdótico, secundario. Que no merecía atenciones. Cuando abandonó su cargo en 2012 fue acogido por Kutxabank irregularmente, “por los servicios prestados” según su presidente Mario Fernández.

El entonces consejero de Interior del Gobierno vasco, Rodolfo Ares, denuncio en la Audiencia Nacional a los convocantes de una manifestación con el lema “Non dago Jon?” porque en la misma se lanzó el eslogan de “la Policía tortura y asesina”. Siete años más tarde, ese mismo Gobierno certificaba y documentaba la existencia de 4.113 casos de tortura en la Comunidad Autónoma Vasca.

En la Audiencia Nacional, las gestiones del magistrado Fernando Andreu no dieron fruto alguno. Como tampoco las que llevaba, simultáneamente, sobre otro de los desaparecidos históricos, Eduardo Moreno Bergaretxe, Pertur. En 2017, concluyendo la interpretación de la muerte de Jon, oficialmente por un fallo cardiaco y su gestión a una cadena de errores administrativos, el Tribunal de Apelación de París desestimaba la demanda de reconocimiento de la responsabilidad del Estado francés en la investigación de la muerte del militante vasco.

Hoy, diez años después, y según la ley de victimas del Estado promovida por el Gobierno autónomo vasco, con el aval del PNV y del PSOE, Jon Anza no es una víctima. Por dos razones. La primera porque Jon era militante de ETA y quedan excluidos de los excesos policiales. Y la segunda porque a pesar de los indicios y de las evidentes irregularidades en la investigación, las resoluciones judiciales se imponen, según el acuerdo, sobre el resto. Así que, diez años más tarde, sigue siendo asunto de Estado. A Jon le falta su último viaje, el de la verdad.






°

viernes, 12 de abril de 2019

¿Recuerdan 'Rápido y Furioso´?

No, no estamos hablando de las pésimas películas estelarizadas por el tal Vin Diesel.

Hablamos del operativo montado por Washington para dotar de armas a los grupos paramilitares con los que los gobiernos de los presidentes Felipe Calderón Hinojosa y Enrique Peña Nieto mantuvieron asolada a la sociedad mexicana.

Pues bien, adivinen gracias a quien se supo de tan mortífera injerencia de Estados Unidos en un país vecino.

Aquí lo que nos informa el portal La Nueva Revolución:


Autoridades estadounidenses entregaron armas al crimen organizado de México para obtener información (CIA) sobre la distribución de armas en el territorio

El activista Julian Assange es un hombre que revolucionó al mundo por haber desarrollado la plataforma Wikileaks donde Chelsea Manning depositó miles de cables diplomáticos “secretos” donde quedaron exhibidos los intereses intervencionistas de los Estados Unidos en prácticamente todos los países del planeta. De igual forma fueron exhibidos crímenes de guerra durante la invasión en Irak donde se calcula que 60.000 ciudadanos fueron asesinados durante operaciones militares en la invasión estadounidense en Oriente Medio.

En el caso específico de México se reveló en los cables de Wikileaks información sobre el papel de Washington para dar luz verde al tráfico ilegal de armas mediante su operativo encubierto conocido con su nombre clave Rápido y Furioso. Gracias a éste circulan en el país más de 2 mil fusiles de alto calibre sin control.

Ante las quejas mexicanas, los interlocutores estadounidenses eluden el tema y responsabilizan a las autoridades mexicanas por su incompetencia, por el mal estado de los registros de armas confiscadas y por el desorden existente en las bodegas donde la Secretaría de la Defensa resguarda los arsenales decomisados al crimen organizado según información de La Jornada.

Cuando los funcionarios mexicanos piden resultados en el tráfico de armas, sus contrapartes invariablemente responden que lo que se requiere es acceso total de las agencias especializadas estadunidenses a los enormes arsenales de material confiscado en el país para rastrear la ruta que siguen las armas desde los proveedores en la frontera hasta el usuario en la delincuencia organizada.

Las únicas medidas concretas que han tomado ha sido la aplicación del programa E-Trace y las operaciones Armas cruzadas y Chuck Wagon. Según explica un cable preparado para la visita del entonces secretario de Seguridad Interior, Michael Chertoff, del 17 al 19 de julio de 2008 (cable 08MEXICO2160), E-Trace es un software instalado en la PGR y la SPP en los 32 estados que permite indagar directamente en un banco de datos del Departamento de Justicia en Washington sobre el origen de un arma determinada. Armas cruzadas es un mecanismo de cooperación entre la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE por sus siglas en inglés) y su contraparte mexicana. Chuck Wagon era una operación que existía entonces para que la oficina del agregado militar estadunidense, que depende directamente del Pentágono, ayudara a la Sedena a identificar armamento militar, incluidos cohetes, lanzacohetes antitanque RPG y granadas.

Según consta en cables de la embajada estadunidense contenidos en el archivo de Wikileaks en poder de La Jornada, el gobierno mexicano reclamó reiteradamente durante los primeros años del sexenio que eso no era suficiente. Después dejó de hacerlo.

Las agencias estadunidenses involucradas –Inmigración y Aduanas (ICE), por parte de la Secretaría de Seguridad Interna, y Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego (ATF), por la oficina del procurador general– obtuvieron todo el acceso que exigieron. El resultado fue el escándalo de Rápido y furioso; aún no se sabe hasta dónde asciende en el escalafón del ejecutivo estadunidense la responsabilidad en esta operación encubierta y fallida.

A la fecha, ATF tiene acceso a las escenas del crimen que solicite en México, a los bancos de datos y depósitos de la PGR y la Sedena, incluso a los indicios balísticos (casquillos y piezas de explosivos) que le parezcan de interés, pero no ha logrado presentar un solo caso de identificación de traficantes de armas, un episodio de intercepción de armamento contrabandeado o información sobre el origen de los cargamentos ilegales o su destino en territorio mexicano. En los cables en poder de este diario y en los anales de la Secretaría de Relaciones Exteriores no figura ningún reclamo formal, por la parte mexicana, por esta falta de resultados sobre un asunto tan vital.

¿Quién tiene la culpa?

Los socios estadunidenses en estos convenios –en los que participan también Aduanas y Patrulla Fronteriza (CBP) y la agregaduría militar de la embajada– culpan al gobierno mexicano de obstaculizar los esfuerzos debido a la incapacidad de las principales agencias de seguridad y justicia de trabajar en equipo.

Al menos ésta es la conclusión a la que llegó el ministro consejero John Feeley (ahora virtual titular interino de la legación, después de la renuncia de Carlos Pascual) en un cable revelado por Wikileaks (09MEXICO3108) del 28 de octubre de 2009 enviado a los departamentos de Estado, Justicia, Seguridad Interna e incluso al Comando Sur. El respaldo del gobierno mexicano a una base de datos integral parte del pretexto de que la medida permitirá una mejor cooperación entre la Secretaría de Seguridad Pública y la Procuraduría General de la República, sin que haya un compromiso real por superar las diferencias que impiden resolver el problema del tráfico de drogas.

También responsabilizan a los gobiernos de los estados por no tener mecanismos de control suficientes sobre los envíos de armas que les entrega la Secretaría de la Defensa para la dotación de las policías y fuerzas locales. De este modo, se asegura en un cable del 30 de noviembre de 2009 (09MEXICO3376), funcionarios del sistema judicial estadunidense tienen razón para creer que algunas armas (de los lotes importados legalmente por la Sedena) simplemente desaparecen. Se refiere a un caso detectado mediante su programa de verificación conocido como Blue Lantern (Linterna azul): un fusil AR-15, perteneciente a un lote de mil 30 armas similares, importado legalmente por Sedena y entregado a las autoridades michoacanas. El arma fue recuperada después de un enfrentamiento en Panindícuaro, Michoacán, a mediados de 2009, pero nunca se pudo determinar en qué momento se desvió para caer en manos de grupos criminales.

Desorden en las bodegas de Sedena

En ocasiones, según se reporta en el cable confidencial 09MEXICO3114, fechado el 29 de octubre, la embajada logra salvar las restricciones impuestas por una resolución de la Suprema Corte de Justicia y consigue la información que persigue. En julio de este año (2009) la Sedena se decidió a compartir la información con nosotros, lo que permitió a la oficina de Inmigración y Aduanas (ICE) y ATF revisar los datos, con la idea de poder abrir averiguaciones contra individuos que venden armas al narcotráfico.

El resultado fue la frustración estadunidense por el desorden con el que son resguardados los datos claves. Esto es lo que escribe el ministro consejero Gustavo Delgado: Desafortunadamente la información está incompleta y carece de datos sobre el origen de las armas, lo que refleja los métodos irregulares y deficientes empleados tanto por la policía federal (SSP) como por los oficiales de la Sedena a la hora de procesar las armas confiscadas.

Aflora la crítica contra los militares: Además de la inmensa cantidad de armamento almacenado, el desorden con el que el gobierno de México administra las bodegas (bajo jurisdicción de la Sedena) ha propiciado un sistema de resguardo discrecional, sin responsabilidades claras. Con frecuencia las dependencias anteponen sus intereses y conflictos, disputando abiertamente quién tiene prioridad en el manejo de investigaciones claves. La PGR defiende de manera intransigente su autoridad sobre los aspectos judicial, de investigación y forense del arma, mientras la SSP hace valer su posición de líder entre las dependencias judiciales. La SSP solamente accede a compartir su información cuando el caso es transferido a la jurisdicción de la PGR.

Según los datos de contexto que contiene este despacho, hasta 2009 las bodegas del gobierno en todo México resguardaban aproximadamente 140 mil armas, ya sea recuperadas en escenas de crimen o confiscadas en retenes. Las bodegas están bajo responsabilidad de la Secretaría de la Defensa, que conserva información fragmentada sobre alrededor de 64 mil armas recuperadas desde el inicio de la administración de Calderón.

En este análisis la embajada pone en duda incluso la versión oficial de su propio gobierno, que sostiene que 90 por ciento de las armas ilegales confiscadas aquí proceden de Estados Unidos. El dato está basado en revisiones incompletas. De hecho, sin un acceso más completo, no tenemos forma de verificar estas cifras.

La promesa de Napolitano y su intención encubierta

El 14 de abril de 2009 Calderón abordó el tema con la secretaria de Seguridad Interior, Janet Napolitano, y con el procurador general, Eric Holder, poco después de la realización de la conferencia binacional sobre tráfico de armas, en Cuernavaca los primeros días del mes. Calderón –según el cable confidencial 09MEXICO1048– reiteró su conocida posición sobre la reimposición del embargo que prohibía la libre venta de armamento pesado antes de 2004. Es un tema con el que ya había topado pared antes, ya que el gobierno de Barack Obama lo elude con tal de no confrontar a los sectores más duros del conservadurismo, defensores a ultranza de la segunda enmienda, que ampara los derechos de portar, vender y comprar armas.

Para salvar las formas, Napolitano sugirió que su dependencia reforzaría los cruces fronterizos con supervisión complementaria de viajeros que abandonaran Estados Unidos hacia México. Incluso ofreció poner unidades caninas, aunque advirtió a Calderón que en la medida en que fueran más exitosos en la intercepción de armas, los contrabandistas intentarían rutas marítimas, lo que pondrá mayor presión a la Marina mexicana.

En efecto, Holder desplegó 110 nuevos agentes de la ATF, y Napolitano 360 funcionarios del ICE en los puntos aduanales, bajo el programa Project Gunrunner (en vigor desde 2005). Entre ellos, John Dodson y René Járquez, quienes, según su dicho, fueron presionados por instancias superiores para participar en la operación Rápido y furioso.

El cable de referencia sobre el encuentro Calderón-Holder-Napolitano, suscrito por la consejera política Leslie Basset, no indica si los funcionarios estadunidenses mencionaron a Calderón los operativos Gunrunner y Rápido y furioso, que según la reportera investigadora de la televisora CBS Sharyl Attkinson funciona al menos desde 2008. Hoy, en medio del escándalo, ambos gobiernos se lanzan acusaciones mutuas y el mismo presidente Obama sostiene una afirmación sujeta a averiguación judicial: que ni él ni Holder sabían de las armas caminantes.

En septiembre de 2010, una alerta policiaca informó a la ATF que en siete tiendas de armas en Phoenix, Arizona, se habían detectado compras irregulares. Un hombre identificado como Jaime Ávila –que resultó ser prestanombres de los verdaderos compradores– estaba adquiriendo fusiles de asalto tipo militar en grandes cantidades y pagando al contado, incluso con billetes que portaba en grandes bolsas de papel. Según denunciaron Dodson y Járquez a la televisora CBS recientemente, la ATF ordenó a sus agentes no actuar y dejar pasar los cargamentos.

Los fusiles eran contrabandeados en los puntos de las aduanas que, según la promesa hecha a Calderón, se encontraban controlados. La orden, que no se sabe aún qué tan alto se originó ni si contaba con el conocimiento del gobierno de México, pasó por encima de la opinión adversa de varios agentes, entre ellos la de Darren Gil, ex delegado de la ATF en la embajada estadunidense en México. Parte de las obligaciones de Gil era sostener relaciones muy estrechas con la PGR, la SPP y la Sedena. Gil, quien se mantuvo en el cargo hasta fines de 2010, aseguró este sábado a la televisora CBS, la cual destapó el escándalo, que se percató de este tráfico irregular a principios de 2010 y advirtió a sus superiores de que algo podría salir mal en el operativo. Los mexicanos se van a poner furiosos cuando se enteren de esto, dice que advirtió a sus superiores. En eso se equivocó. Aun con el escándalo expuesto, la reacción del gobierno mexicano dista de ser furiosa o tajante.

Gil, cuya atribución era precisamente autorizar esas entradas supuestamente controladas de armas, fue bloqueado. Mis superiores me aseguraron que el caso estaba ahora en manos del Departamento de Justicia.

El operativo empezó a fallar cuando se supo que dos armas encontradas en el sitio donde fue asesinado un agente de la patrulla fronteriza en EU, Brian Terry, tenían números de serie del lote que la ATF dejó caminar desde las tiendas de Phoenix. Más tarde se reveló que otra de las armas con las que fue asesinado en México el agente del ICE Jaime Zapata también era parte del lote del operativo Rápido y furioso.

Otra mancha en la trayectoria de Medina Mora

Ante la salida del ex procurador general Eduardo Medina Mora, la embajada evaluó su comportamiento y le dio una calificación mixta, con pros y contras, en el cable 09MEXICO3092. Su principal falla fue haber criticado públicamente a Estados Unidos por no haber hecho lo suficiente para reducir el tráfico de armas durante la conferencia bilateral de 2008. Una lástima, porque Medina, sobre este tema, era constructivo, ponía el acento en la colaboración y estaba lejos de los alegatos baratos de quienes critican la segunda enmienda y la derogación del embargo de armas.

Entre sus fallas, como ya se ha publicado, este mismo cable cita su incapacidad de superar la animosidad personal que tenía con el secretario de Seguridad Pública García Luna. Entre sus pros, la embajada valoró el alto número de extradiciones que autorizó y los esfuerzos que hizo para reforzar la colaboración tripartita Colombia-Estados Unidos-México.

Es pertinente la mención de Medina Mora porque en 2007 –aun en tiempos de George Bush– el entonces flamante procurador del calderonismo se reunió con el director de la Oficina Nacional de control de Drogas de la Casa Blanca, John Walters. Empezaba una operación binacional llamada Armas cruzadas, que pretendía aumentar los niveles de generación de información de inteligencia sobre las redes de contrabandistas de armas (cable 07MEXICO1854). Medina Mora hizo una petición concreta: demandó información sobre los compradores, en Estados Unidos, de munición de altos calibres para armamento tipo militar. Nunca se respondió a su requerimiento.

Mouriño y su reclamo olvidado

Otro antecedente de estos diálogos de sordos fue el encuentro que tuvo el fallecido secretario de Gobernación Juan Camilo Mouriño con el entonces secretario de Seguridad Interna Michael Chertoff. Fue el 28 de febrero de 2008, en una conversación al margen de un encuentro bilateral en Los Cabos, reportada el 11 de marzo de 2008 en el cable 08MEXICO714.

Sobre el tráfico de armas, Mouriño expresó a Chertoff su preocupación porque el programa E-Trace (registro digital que sigue la ruta de cada arma mediante su número de licencia), si bien era apreciado por las autoridades mexicanas, no representaba la solución al problema de fondo, que era la imposibilidad de seguir la pista a los grandes y pequeños embarques de armas compradas en las exposiciones de armamento en Estados Unidos ni de detectar los cargamentos que entraban a Estados Unidos de terceros países para seguir su camino, ilegalmente, hasta México.

Chertoff respondió con el consabido: Es necesario elevar el nivel de intercambio de inteligencia. Fue la conversación en la que Chertoff reclamó a Mouriño el acceso para que los funcionarios estadunidenses pudieran interrogar a extranjeros detenidos en instalaciones de inmigración mexicanas, calificados como de interés especial (special interest aliens).

Pertinentes o no, las observaciones de Mouriño cayeron en el olvido. No volvieron a aparecer en las agendas de los dos países cuando se discutió el tema del contrabando de armas.






°

miércoles, 10 de abril de 2019

Cronopiando | Eufemismos

Y a todo esto, ¿qué pensara Koldo de todo el asunto de los "sindicatos" policiales que se fueron a meter al Parlamento de la CAV para hostigar a las víctimas vascas del terrorismo de estado español?

Puede que aquí encuentren ustedes la respuesta:

Eufemismos

Koldo Campos Sagaseta | Cronopiando

Con el cambio de siglo la conocida como Escuela de las Américas también cambió de nombre y pasó a llamarse Instituto del Hemisferio Occidental para la Cooperación en Seguridad. Lo que no cambió fue su función: adiestrar a militares latinoamericanos en la guerra contra sus propios pueblos. Luis Caldera, secretario del Ejército de los EEUU, lamentó entonces que “entre tantos graduados por la causa de la democracia se colara algún granuja”. O lo que es lo mismo si me atengo al diccionario de sinónimos, que los golpistas argentinos Viola y Galtieri fueron unos pilluelos; que Manuel Contreras, jefe de la tortura en Chile o el general Wessin y Wessin, golpista dominicano, fueron unos pícaros; que el dictador boliviano Hugo Banzer o el guatemalteco Ríos Montt fueron unos malandrines; y que los agentes de la CIA, Luis Posada Carriles (terrorista gusano) o Heriberto Lazcano (jefe del cartel mexicano de Los Zetas) todos alumnos de la Escuela de las Américas, fueron unos bribones.

En el Estado español, que también dispone de un amplio surtido de eufemismos, son declarados abusos policiales los asesinatos, secuestros y torturas del Estado. O lo que es lo mismo si me atengo al diccionario de sinónimos, que Rodríguez Galindo se extralimitó; que lo de Elgorriaga y Sancristóbal fue una tropelía; que se propasaron Vera y Barrionuevo; que lo de Garzón fue una grosería y el enigma sin resolver en el abecedario español solo fue una gamberrada de Felipe Gonzálex.






°

martes, 9 de abril de 2019

Scilingo Delata a Juan Carlos I

Precisamente cuando el régimen español se encuentra metido en un berenjenal de su propia creación en lo que respecta a su desastroso manejo tanto del proceso de paz en Euskal Herria y del proceso de desconexión por parte de Catalunya desde Argentina llega información acerca de la forma en la que el monarca borbónico franquista contribuyó a reforzar la dictadura militar argentina que terminaría por exterminar a 30 mil disidentes.

O sea, lo que el ultranacionalismo español ensayó y perfeccionó en materia de terrorismo de estado en la Zona Especial Norte terminó por exportarlo como una muy particular aportación al Plan Cóndor. Existen informes que indican que la cooperación en ese sentido, en este mundo tan globalizado, se hizo bilateral de la mano de José María Aznar.

Aquí lo que nos informa El Nacional con respecto a las declaraciones de cierto huésped de la España cavernícola:


Adolfo Francisco Scilingo es un exmilitar argentino condenado como autor de delitos de lesa humanidad por actos que cometió durante su tarea como oficial de la marina de guerra durante la dictadura militar argentina autodenominada Proceso de Reorganización Nacional, que gobernó entre 1976 y 1983.

El exmilitar ha concedido una entrevista al digital Vozpopuli donde asegura que militares españoles participaron activamente en las torturas durante la dictadura. Scilingo cita el caso de un miembro de la armada española que dice que fue enviado personalmente por el Rey "por su experiencia contra ETA" y asegura que había más enviados.

De hecho, Scilingo matiza que fueron los militares españoles los que enseñaron a torturar a la ESMA (Escuela de Mecánica de la Armada). La ESMA fue uno de los centros clandestinos de detención, tortura y exterminio más grandes y activos de la dictadura.






°

domingo, 7 de abril de 2019

La Sima de Jinamar

El usuario de Twitter @PabloMM publicó recientemente este mensaje, suponemos que inspirado en los sucesos de Gasteiz que incluyen a policías haciendo señas amenazantes a los parlamentarios de EH Bildu:

En España  solo hay unas víctimas de primera; las de ETA. Luego están las del 11M, apestadas, por no conseguir el tutelaje de la derecha. Después las de los abusos policiales; esos que se jodan, sin más. Y por último, las del Franquismo, que llevan 80 años pudriéndose en una fosa.

Pues bien, de estas últimas, habla esta publicación de la página Asociación Recuperación Memoria Histórica Aranjuez:


Francisco González Tejera |  relato publicado en el libro "Semilla de memoria"

Como una especie de milagro, Manuel Monzón Rodríguez se quedó colgando por el cuello de la chaqueta del abuelo Julio en la afilada piedra. Él sabía en el momento de ser arrojado al vacío que de la Sima de Jinámar no escapaba nadie. Se acurrucó como pudo en la minúscula repisa, tenía el brazo partido, mientras veía caer al abismo volcánico a sus compañeros y amigos. Más de cien jornaleros del Frente Popular, sindicalistas de la CNT y la Federación Obrera.

Escuchaba las risas y chascarrillos de los falangistas y Guardias Civiles, que borrachos se divertían asesinando hombres y mujeres inocentes. El joven de Tamaraceite era consciente, intuía, que sería muy complicado escalar, subir sin cuerdas más de cincuenta metros de acantilado.

Tras varias horas de gritos, lamentos, llantos, risas y la caída al fondo del agujero de las botellas de ron de caña de los fascistas se hizo el silencio, estaba casi amaneciendo y del fondo llegaba un fuerte olor a sangre y vísceras, se escuchaban gemidos de dolor, gente agonizando, un sonido que se amplificaba por la forma de la chimenea de lava ancestral. Manuel no sabía qué hacer. Si se movía podía caer. Solo le quedaba la opción de estar inmóvil. El brazo le dolía demasiado, los dedos estaban hinchados, le latían como si fueran corazones con uñas rotas, astilladas, destrozadas por las brutales torturas en el centro de detención ilegal de la calle Luis Antúnez de Las Palmas.

Cuando ya había perdido la esperanza y no se escuchaba nada en el fondo, ya parecía que todos habían muerto desangrados, cuando ya le pasaba por la mente soltarse y dejarse llevar por la oscuridad hasta la inevitable muerte, se oyeron voces arriba. No eran tan estridentes como las de los asesinos. Eran palabras emitidas por bocas nobles. Algunas niñas, voces femeninas, de varios jóvenes y un señor mayor que decía algo sobre la terrible crueldad de aquellos seres infernales.

Manuel gritó:

-¡Auxilio, estoy aquí, estoy vivo! ¡Ayuda, por favor!

-Trae la soga de la alforja del burrito-dijo Soledad Cabrera Alcántara-.

La mujer, vecina de San Gregorio, en Telde, tenía sus cabritas a varios kilómetros de Caserones, al otro extremo de la Sima.

En un instante, en menos de una hora, llegó hasta Manuel una cuerda gruesa.

-Amárrate la cintura, mi niño, nosotros te sacamos parriba.

El joven se ató lentamente. No podía mover el brazo derecho. Afortunadamente era surdo. Al momento se vio con las piernas sobre el risco oscuro, subiendo hasta que se quedó colgado. No había pared, solo oscuridad. Creyó por un momento que no lo conseguiría, pero desde arriba había fuerza, voces, respiraciones aceleradas, hasta algunas risas. Lo subían, lo elevaban hacia la vida, hacia aquel sol intenso de agosto del 36.
Salió lleno de polvo, la cara ensangrentada, la ropa destrozada. Al momento lo acogieron, el grupito de gente buena, varias niñas, Soledad, el abuelo Ignacio Tejera.

-Mi cielo, tienes que salir de aquí cuanto antes. Vamos hasta la Higuera Canaria. Allí te esconderemos. Debemos tener mucho cuidado. Hay varios vecinos chivatos. Ponte estas ropas. Te llamas Carlos Cabrera, eres mi hijo si alguien nos para y nos pregunta, -dijo la pobre Soledad mientras le limpiaba las heridas con su enaguas-.

La comitiva solidaria partió montaña arriba. Las cabras les seguían. Un perro lanudo, grande, con los ojos dulces, parecía saberlo todo, cómplice directo de la evasión del muchacho de La Montañeta en el municipio de San Lorenzo.

Lo escondieron en la casa de Isabel Martel, la viuda de Antonio González, asesinado el 22 de julio del mismo año en los pozos de la finca de los Ascanio. Allí quedó Manuel casi cuatro años escondido. Solo salía de noche al patio, bajo la parra cargada de uvas blancas.

El superviviente, el único que logró salir del agujero, pasaba su noches de amor con la triste Isa, su pareja entre aquel inmenso dolor y el miedo a los ladridos de los perros que anunciaban la llegada de la “brigada”.

Un amor añejo sembró de flores aquel lecho, de un olor como de amapolas, incienso moruno y naranjas, mientras al otro lado de la montaña el abismo seguía cada noche siendo el lugar del crimen impune. Cientos de hombres y mujeres arrojados a la oscuridad por aquellos asesinos sanguinarios.

Manuel besaba a Isabel, metidos en el fondo del alpendre en la cama de paja y pinocha, supervivientes del íntimo pasaje del terror en los sueños invisibles.


Pintura de José Castelao - Pra que ergan o puño !…






°

viernes, 5 de abril de 2019

Comunicado de Egiari Zor Fundazioa

Les compartimos este comunicado por parte de la Egiari Zor Fundazioa en el que detallan su postura con respecto a la terrible actuación por parte del PP y de los "sindicatos" de policías españoles que se han presentado en el Parlamento de la CAV a hostigar a las víctimas del terrorismo de estado español presentes para esa sesión: 

Comunicado

Ante la situación vivida el pasado jueves en el interior del Parlamento vasco, Egiari Zor Fundazioa quiere expresar lo siguiente:

Queremos expresar el estupor que sentimos cuando el día 4 de abril acudimos como público a la Cámara Vasca donde se votaba la Ley de víctimas de vulneraciones de derechos humanos provocadas por el Estado y entendimos que quienes estaban sentadas en frente de nosotras eran, ni más ni menos, que las representantes de nuestros victimarios. No podíamos creer que esta situación se estuviera dando, donde y en el Parlamento Vasco.

Nos encontramos en esta situación de manera fortuita, y la misma nos provocó gran desasosiego y una tensión emocional que nos vimos obligadas a gestionar también una vez abandonada la cámara.
Tenemos que decir que quienes allí acudimos somos familiares de personas que perdieron la vida a consecuencia de graves violaciones de DDHH, así como personas que hemos padecido vulneraciones en primera persona, en algunos casos, a manos de grupos terroristas auspiciados por el Estado y, en otros, de la Guardia civil, la Policía Nacional, la Policía Armada o la Ertzaintza.

Nos parece del todo inmoral que se permita esta situación, sin darnos conocimiento previo de la misma, sin darnos la oportunidad de decidir si acudir o no, a un espacio donde se encuentran las representantes de nuestros victimarios, sin darnos la oportunidad de asumir si queremos pasar por ese amargo trago. Una situación inédita, sin duda en perjuicio de las víctimas de los cuerpos policiales a las que la Ley que se votaba esta llamada a proteger.

Creemos que la categorización de víctimas es algo que va mucho mas allá del texto legal que se aprobaba en la Cámara Vasca, la categorización de las víctimas también abarca lo moral y el día de ayer fue la expresión más nítida del doble rasero que por desgracia, algunos tienen en esta cuestión.

Lo ayer vivido, no hace sino reforzar nuestro sentimiento de decepción ante la clara hipocresía política existente en algunos sectores; es más, estamos absolutamente convencidas, de que si el origen de la violencia sufrida por las víctimas y el signo de los victimarios hubiese sido otro, esta situación jamás se hubiese permitido.






°

PP Protector de Victimarios

Desde Gara traemos a ustedes una crónica que detalla paso por paso lo sucedido durante la sesión del Parlamento de la CAV misma en la cual victimarios en la nónima del régimen borbónico franquista estuvieron presentes para incordiar a sus víctimas:


El Parlamento de Gasteiz vivió ayer su pleno más bronco en años, cuando los parlamentarios del PP comenzaron a gritar, hacer aspavientos y finalmente abandonar el pleno entre descalificaciones al orador, Julen Arzuaga, de EH Bildu, que daba su opinión sobre «lobbies» policiales.

Iñaki Iriondo

Hecho 1: El PP invita al pleno en el que se va a aprobar la Ley sobre víctimas de la violencia estatal a sindicatos policiales que dicen de ella que hace un relato «falaz» de lo sucedido y consigue «blanquear la historia sangrienta del terrorismo de ETA». Reivindican «el honor de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado». Con sus camisetas reivindicativas se sentaron en la tribuna de invitados, frente a víctimas de la violencia a quienes los servicios de protocolo acomodaron en la tribuna de prensa, para que no coincidieran. ¿Imaginan qué se hubiera dicho si un grupo invita a ex-militantes de ETA a un pleno en el que se fuera a aprobar la ley de víctimas del terrorismo?

Hecho 2. El portavoz de EH Bildu Julen Arzuaga toma la palabra e inicia su intervención: «Quiero expresar mi desprecio más rotundo, más absoluto para las organizaciones corporativas de Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado que están haciendo un lobby infecto, asqueroso, para que no se reconozca a las víctimas que ellos mismos han generado. Organizaciones que están buscando total impunidad, total encubrimiento para el terrorismo y las gravísimas vulneraciones de derechos humanos que ellos mismos han perpetrado. Para mí ustedes son los nazis que protestan porque hubo un juicio en Nuremberg, para mí ustedes son los genocidas que protestan porque hay una Corte Internacional de Justicia, para mí ustedes son los franquistas que luchan para que no haya un reconocimiento de sus vulneraciones de derechos humanos. Esto es indignante, esto es inaceptable».

Hecho 3: Los parlamentarios del PP vociferan, se levantan de sus asientos, gritan, y llaman, entre otras cosas, «sinvergüenza» al orador mientras se marchan del pleno, montando una bronca considerable. También hay un rifirrafe entre parlamentarias del PSE y del PP.

Hecho 4: Los representantes policiales que no quieren una ley que reconozca a las víctimas de sus torturas, sus andanzas como «incontrolados», sus «disparos al aire», sus «controles saltados», se levantan y dan la espalda a los parlamentarios con sus camisetas reivindicativas. Antes y después, hacen gestos con sus manos simulando una pistola que aseguran que en realidad es la «J» de su organización, Jusepol.

Hecho 5: Los gestos son interpretados desde los escaños de EH Bildu como «peinetas». Unai Urruzuno trata de explicarle a la presidenta lo que está ocurriendo en la tribuna de invitados y ésta se lo impide. Josu Estarrona responde a los policías con una «peineta» y es expulsado por Bakartxo Tejeria.

«Nazi» no; «franquista», sí

Cuando Julen Arzuaga acaba su intervención, la presidenta, Bakartxo Tejeria, le anuncia que va a retirar del acta las palabras que hayan podido ser «hirientes» para los miembros de las FSE, porque es su potestad. A su entender, por ejemplo, no se puede decir «nazi». Y se lo dice al grupo que una y otra vez ha sido tachado de «terrorista» de las más variadas formas. La presidenta no aceptó ninguna de las menciones de Maddalen Iriarte ni de Jone Goirizelaia al derecho de los parlamentarios a expresar su opinión y que se recoja como tal, a que el reglamento no recoge la potestad de retirar palabras del acta, a que... les cortó la palabra.

De la transcripción del pleno han desaparecido las palabras «nazis» y «genocidas». «Franquistas» se mantiene.

Patinazo de Alfonso Alonso

Finalizado el punto, el presidente del PP de la CAV, Alfonso Alonso, salió muy airado a hacer declaraciones para condenar la intervención de Julen Arzuaga.

Tras afirmar que en la Cámara «ha vuelto a resonar la voz de ETA», exigió que se «debería recuperar un cierto suelo ético» para que «no se pueda acordar con Bildu, no solo en el Parlamento Vasco, sino tampoco en el Congreso».

En ese momento, una parlamentaria del PP estaba en las oficinas de EH Bildu, en una reunión con gentes del sector comercial. EH Bildu, PP y EP tienen registrada una proposición de ley conjunta sobre centros comerciales. Preguntado por esa iniciativa común, Alonso contradijo a la evidencia y dijo que «nosotros no hablamos con Bildu, no negociamos con ellos nunca».

–¿Y cómo llegaron a ese acuerdo de proposición de ley?

–«No negociamos con Bildu nunca».






°